MADERA, PLATA, AMOR
SINOPSIS:
Seme: Han-gyeol
Es
un carpintero que realiza muebles a medida en su taller, “Taller Han-gyeol”.
Sus creaciones gozan de buena reputación por su diseño y su delicadeza. Un día,
recibe el encargo del famoso chef de televisión Ryu Eun-seong, pero al ir a
tomar medidas, él no estaba en casa. Su primera impresión no fue buena. De
regreso a casa, presencia por casualidad a Eun-seong besándose con otro hombre
y, al encontrarlo luego borracho, lo lleva a su casa y lo deja dormir allí.
Pensó que no volvería a cruzarse con él… hasta que escucha a Eun-seong llamar
otro nombre mientras tiene una pesadilla. Desde entonces, no puede dejar de
preocuparse por él.
Uke:
Ryu Eun-seong
Un
reconocido chef que dirige un restaurante coreano. Tiene un hijo, Eun-chan, que
sufre de mutismo selectivo y no habla. Su familia no lo deja en paz, y su
primer amor, Seo Hyeon, aún le deja cicatrices profundas. Todo eso lo ha
marcado emocionalmente. Un día, el carpintero que contrató para hacer unos muebles
personalizados logra calmar con facilidad a su hijo. Aunque solo están unidos
por un contrato, empieza a desear apoyarse un poco en él.
Frase
conmovedora:
“Como
si fueras a seguir viéndome. Como si fueras a seguir encontrándome. Cuando me
hablas así…”.
“¿Y
entonces?”.
“Entonces
yo… termino buscándote, una y otra vez”.
Introducción
de la obra
Gyeol,
un carpintero que realiza muebles a medida, recibe el encargo de fabricar los
muebles del famoso chef Eun-seong. El día en que debía tomar las medidas, Eun-seong
no estaba en casa, dejándole a Gyeol una mala primera impresión. Sin embargo,
durante esa visita, Gyeol logra calmar al hijo de Eun-seong, Eun-chan, que
sufre de mutismo selectivo.
La
noche de la segunda visita, Gyeol presencia a Eun-seong besándose con otro
hombre mientras está borracho. Aunque sorprendido, no puede rechazar la
petición de Eun-seong de dejarlo quedarse en su casa. Desde ese momento,
Eun-seong empieza a ocupar sus pensamientos. A su vez, Eun-seong se siente
agradecido con Gyeol, quien ha logrado provocar una pequeña pero significativa
apertura en su hijo. Cuando está con él, incluso deja de tener pesadillas.
Al
comenzar a pasar más tiempo con Gyeol, Eun-seong encuentra calma en su
ansiedad, y su relación con Eun-chan comienza a sanar. Mientras tanto, Gyeol
empieza a superar la profunda soledad y las heridas del pasado gracias a
Eun-seong. Sin embargo, la inesperada aparición del primer amor de Eun-seong,
Hyeon, después de seis años, amenaza con alterar el delicado equilibrio de su
relación.
Después
de un largo silencio, Eun-seong abrió la boca.
“Aquel
día. Cuando te besé… ¿te molestó?”.
“Ha…”.
Como
sospechaba, parece que ha herido profundamente a Ryu Eun-seong.
“¿Te
disgustó, te pareció sucio, te incomodó?”.
“…No”.
La
expresión de Eun-seong cambió sutilmente.
“Digo
que no. Que no me molestó, ni me disgustó, ni me pareció sucio… Nada de eso”.
Las
palabras de Gyeol provocaron un gran alboroto en el pecho de Eun-seong. ¡Pum!
Como si su corazón hubiese chocado contra una roca, las olas internas
comenzaron a agitarse sin control. Eun-seong trató de leer el rostro de Gyeol,
alternando la mirada entre sus labios y sus ojos. Pero no podía descifrarlo. Su
mente estaba demasiado revuelta como para entender nada con claridad.
Era…
demasiado difícil.
“…
¿Entonces qué?”.
“Ese
día, te pregunté si yo te llamaba la atención, ¿verdad?”.
Eun-seong
tragó saliva con dificultad.
“…Ahora
soy yo quien no puede dejar de pensar en ti, Ryu Eun-seong”.
