CONVERTIRSE EN CENIZAS

 


Género: Moderno, Omegaverse

Palabras clave: Moderno, Omegaverse, Coexistencia/Cónyuge, Amor-Odio, Contrato, Diferencia de edad,

Protagonistas:

Do Jae-hyeok: Alpha Dominante es el dueño de Sitri, la organización que domina el mundo de las tinieblas. Le resulta intrigante Seo Yi-dam, el único que, mientras todos suplican misericordia, le exige la muerte.

Seo Yi-dam: Poseedor de una vida trágica marcada por el abuso y la explotación. Teme a Do Jae-hyeok, quien lo hace sentir apego por una vida que él considera que vale menos que la ceniza de un cigarrillo.

Recomendado cuando:

Cuando quieras leer la historia de alguien que, incluso teniendo frente a sus ojos la muerte que tanto anheló durante toda su vida, no tiene más remedio que elegir vivir.

Frase destacada:

“El hilo de tu vida me pertenece a mí. No a ti.”

*Esta obra contiene escenas de violencia, conductas coercitivas y autolesiones.

No hubo un solo día de felicidad en su vida, ni siquiera desde el momento en que nació.

Habiendo vivido entre maldiciones en lugar de bendiciones, y abusos en lugar de cuidados, Seo Yi-dam solo tenía un objetivo: la muerte.

Al final de un día en el que corrió persiguiendo únicamente ese fin, se encontró con Do Jae-hyeok.

“¿Quieres venderme el resto de tu vida? Te pagaré un buen precio.”

A Seo Yi-dam, quien estaba dispuesto a entregar su vida en lugar de dinero, Do Jae-hyeok le propone comprar su existencia entera.

“Ya que vendiste tu vida, vende algo más.”

“¿Algo más?”

“Tu cuerpo. Y si es posible, también tu sonrisa.”

Al ser una vida por la que no siente ningún apego, Seo Yi-dam decide tomar esa mano dócilmente, pero…….

“Tú no puedes morir. Me la vendiste a mí, tu vida.”

Do Jae-hyeok no tiene intención de dejarlo ir, mientras que Seo Yi-dam anhela ser desechado por él.

Al final del camino, ¿lo que espera es una llama ardiente o un montón de cenizas consumidas?

“Director.”

El calor se filtraba entre sus dedos. Seo Yi-dam movió los dedos ligeramente para confirmar si aquello era la realidad.

Se sentía vívido. Este lugar, donde podía sentir claramente el latido de su propio pulso, era la realidad. El hombre que lo miraba desde una distancia corta, emanando esa opresión familiar, tampoco era un sueño.

“¿Puedo pedirle un favor?”

“No creo que estés en posición de pedirme nada.”

No había reproche ni censura en su voz. Do Jae-hyeok atrajo la mano que sostenían juntos y mordió con fuerza uno de sus dedos. Fue una presión considerable, suficiente para hacerle fruncir el entrecejo.

Una lengua roja lamió lentamente la yema del dedo donde había quedado la marca de los dientes. Un escalofrío recorrió su cuerpo. Seo Yi-dam apretó con más fuerza la mano entrelazada.

“Más tarde……”

A pesar de que él no había dicho que aceptaría escucharlo, Seo Yi-dam soltó el inicio de su frase a su antojo. Nadie lo detuvo.

“Cuando termine de pagar toda mi deuda y el día en que mi valor de utilidad desaparezca por completo.”

El rostro de Do Jae-hyeok se tensó sutilmente. Su mirada afilada recorrió con agilidad aquel rostro que parecía sumido en un letargo, como si estuviera soñando.

Ciertamente, sus ojos estaban fijos el uno en el otro. Sus manos estaban unidas y la voz que murmuraba como si hablara en sueños se dirigía claramente a él.

Sin embargo, ¿qué era esta sensación de extrañeza? Este sentimiento incómodo de que Yi-dam podría desmoronarse y dispersarse como arena en cualquier instante. ¿De dónde provenía?

La mirada de Do Jae-hyeok se estancó en los labios de Seo Yi-dam. De entre esos labios rojos que se abrieron tras un largo silencio, fluyó una voz que parecía un suspiro.

“Ese día, ¿podría usted matarme?”

VOLUMEN 1

Chispas

Desmoronarse

Chispas tras la llama

VOLUMEN 2

Ceniza de cigarrillo

Expiar los pecados

Perdónanos

VOLUMEN 3

Arder

Tizne

Restos

VOLUMEN 4

Convertido en cenizas

Aterrizaje forzoso

Epílogo: Amanecer

FIN

 

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