EXTRA 1 - 17
Extra 1
La relación indeterminada con Hyun Joo-won continuó por un año más. Joo-won le dio a esta relación estancada el nombre de «noviazgo a distancia». Era una afirmación descarada y sinvergüenza. Aunque Ji-hwan se quedó estupefacto, no lo negó ni lo confirmó. Aun así, nunca se enojó por ello.
Para Joo-won, eso ni siquiera contaba como una molestia. Joo-won lo besaba cuando Ji-hwan lo ignoraba. Cuando se enojaba, le quitaba la ropa, y cuando lloraba, le gustaba.
Maldito loco.
Sacando el labio con un puchero y apoyando el brazo en la ventanilla del auto, Ji-hwan sostuvo su barbilla mientras contemplaba el paisaje urbano de Seúl que fluía frente a él.
Era la primera vez en casi 3 años que pisaba tierra coreana. Seúl, que parecía igual pero a la vez diferente, se veía pacífica. En su campo de visión, Ji-hwan vio el edificio que estaba en construcción antes de que se fuera. La obra, que había avanzado lentamente, parecía haber terminado hacía bastante tiempo, ya que la zona comercial llena de locales estaba repleta de gente.
El espacio que antes hacía tanto ruido prometiendo convertirse en un parque también se había vuelto bastante presentable, como si nada hubiera pasado.
“Qué buen clima hace.”
Ji-hwan, que observaba el cielo despejado tras la lluvia que cayó hasta ayer, giró la mirada al sentir una presencia. El teléfono móvil que había dejado sobre su bolso estaba vibrando. Verlo caer torpemente al suelo daba casi lástima.
Como la situación del remitente que aparecía en la pantalla.
“Te lo mereces.”
Ignorando el teléfono sin darle importancia, Ji-hwan giró la cabeza y miró hacia el cielo sin una sola nube. Mientras tanto, la llamada que se había cortado por un momento volvió a sonar de forma insistente. Con el ceño fruncido, Ji-hwan presionó rápidamente dos veces el botón lateral.
No contento con rechazar la llamada, apagó el teléfono y lo metió en el bolso. Al cerrar el cierre, el ruido disminuyó. Satisfecho, Ji-hwan miró hacia afuera en la pausa que hizo el auto al detenerse ante la señal de tráfico. Su mirada, antes fiera, se volvió dócil en un instante.
Sus pies, que no dejaban de moverse de arriba abajo, incluso agarraron el ritmo de una melodía. Poco después, Ji-hwan cerró los ojos suavemente y se hundió en el asiento. Una sonrisa imposible de ocultar llenó todo su rostro.
Al abrir la maleta, Ji-hwan recordó de pronto la existencia del teléfono y levantó la cabeza. Sacó a toda prisa el móvil del bolso. En cuanto se encendió, el teléfono vibró como si tuviera vida propia. Ji-hwan lo miró con un gesto de ligera repugnancia y lo tomó cuando dejó de moverse.
La mayoría de los contactos provenían de un hombre guardado como ‘Excuñado’. Aparte de eso, la mayor parte eran mensajes y llamadas de personas relacionadas con él.
Choi Sang-won
¡¿Dónde estás de verdad?! ¡¿Por qué no contestas el teléfono?!
El último era un mensaje de Sang-won enviado hacía apenas 1 minuto. Ji-hwan soltó una carcajada absurda ante las insistentes llamadas. Al deslizar la pantalla hacia arriba, los mensajes acumulados durante el día cayeron como un alud.
El pulgar de Ji-hwan, que se movía lentamente, se detuvo en el mensaje que decía: ‘El presidente tiene la presión súper baja. La única razón para que esté de tan pésimo humor eres tú. ¿Qué pasó? ¿Qué hiciste?’.
¿Qué demonios habrá hecho para que hasta Choi Sang-won arme semejante escándalo...?
Excuñado
Rechazar Responder
Apenas se sumergía en un sentimiento cosquilleante cuando el teléfono volvió a vibrar. Con un gesto de frustración, Ji-hwan se mordió el labio inferior. Al soltarlo, se oyó un tierno sonido de 'pop'. Ji-hwan se apoyó en ese sonido para presionar el botón de llamada.
“¿Bueno?”
-Haa…. ¿Bueno?
“¿Por qué buscas pelea apenas contesto?”
-¡¿De verdad te atreves a decir "bueno"?! ¡¿Qué demonios estás haciendo...?!
Al otro lado del teléfono se escuchó el sonido de una silla arrastrándose. A continuación, se oyeron unos pasos que revelaban su mal carácter.
-¿Creen que lo que les metí en la boca para comer son simples pedazos de papel?
Mientras Ji-hwan aguantaba la respiración, Joo-won le gritaba a alguien. Era una voz que explicaba por qué Sang-won se había quejado tanto. Las palabras que siguieron estaban al level de pisotear la dignidad de cualquiera.
Aunque el culpable era él, no podía seguir escuchando cómo desquitaba su furia con inocentes. Ji-hwan tragó saliva e intentó abrir la boca en ese preciso instante.
-Según la antena repetidora de hace 10 minutos tras ingresar por Incheon, el Sr. Yoon Ji-hwan se encuentra cerca de su residencia...
Una voz de cabra delató su ubicación.
“…….”
Los labios que se habían abierto para decir algo se pegaron por completo. Del otro lado del teléfono tampoco se escucharon más los pasos de Joo-won ni su voz furiosa.
-Tú… ahora….
El silencio que se prolongó durante un rato se rompió con la voz desconcertada de Joo-won. La voz perdió toda fuerza, haciendo imposible creer que fuera el mismo hombre que estaba perdiendo el control hace un momento.
“¿Qué?”
Contestando con brusquedad por sentirse culpable, Ji-hwan se levantó de su asiento. Se cambió el teléfono, que ya se había calentado, a la otra oreja y se acercó a la ventana desde donde se veía el río Han a simple vista.
Mirando el río Han impregnado con el atardecer anaranjado, apoyó la frente contra la ventana impecable. Mientras escuchaba un suspiro grave, dibujó lentamente con el dedo el nombre de Hyun Joo-won como si lo escribiera.
Al otro lado del teléfono continuaba la voz del pobre hombre, que había cobrado algo más de valor que antes. Al oír su nombre entre líneas, Ji-hwan frunció los labios. Le dije que no me rastreara, pero no hace caso para nada.
Soltando una risita ahogada, Ji-hwan bajó la mirada para observar los autos que recorrían la avenida. Quizá por acercarse la hora de salida del trabajo, el camino estaba tan congestionado que casi ni se veía el asfalto.
Ji-hwan calculó el tiempo que le tomaría ir desde la empresa hasta la casa. Le llevaría fácilmente el doble de lo normal. Bien empleado.
-Quédate ahí sin moverte.
“…….”
-Ji-hwan-ah.
Al no recibir respuesta, una voz ansiosa lo siguió de inmediato. La respiración pausada transmitía una emoción desesperada. Ante esa descarga eléctrica que le erizó los vellos, los labios de Ji-hwan dibujaron una curva.
“Tengo hambre.”
La voz que apresuraba una respuesta se apagó. Después de presionarme con tanto miedo. Con un bufido, Ji-hwan dio media vuelta y se acercó al sofá. El amplio sofá era algo que Ji-hwan conocía muy bien. Después de todo, era el sofá que Ji-hwan había elegido del catálogo que se había llevado hasta Estados Unidos.
Hombre repugnante. Acostándose de lado en el sofá, Ji-hwan encendió la televisión.
“Quiero comer kimchi-jjim. Hay un restaurante muy bueno detrás de la empresa. Seguro Choi Sang-won lo conoce. Vine solo para comer eso, así que tráelo sí o sí. Si no quieres verme salir corriendo de la casa.”
-¿Qué?
“Aquí va a ser más difícil encontrarme que en Estados Unidos. De verdad estoy muy enojado, así que hazlo bien.”
Lanzándole esas palabras con desdén, Ji-hwan colgó rápidamente. Esta vez no volvió a sonar el teléfono. Ji-hwan también dejó de prestarle atención y comenzó a desempacar en serio. Mirando el reloj de vez en cuando, fue colgando su ropa en el vestidor.
Cuando ya no quedó espacio para colgar nada más, retiró la ropa de Joo-won sin pensarlo dos veces. La tiró de cualquier manera en el suelo del vestidor y colgó su propia ropa con orgullo en los espacios vacíos. El traje que le había comprado a Joo-won para que se lo pusiera lo dejó colgado al frente para que se notara.
Saliendo del vestidor con ligereza, Ji-hwan fue directo al baño. Se quitó la ropa llena de polvo por ordenar y llenó la tina con agua. Buscó en los cajones, sacó las sales de baño que estaban arrumbadas en un rincón y salió corriendo del baño en ropa interior.
Los pies mojados de Ji-hwan dejaron un camino de huellas hasta la cocina. Sin darle menor importancia, Ji-hwan escogió un vino familiar de la cava, tomó una copa volteada entre los dedos y regresó al baño. Se quitó la ropa interior con una mano, la tiró sobre el tapete de la entrada y cerró la puerta.
El vapor ya comenzaba a elevarse suavemente sobre la tina. Dejando el vino y la copa a un lado, Ji-hwan se sentó en el borde de la tina y sumergió el brazo en el agua para comprobar la temperatura. Al meterse y sentarse, ajustó la palanca al centro y colocó las sales de baño debajo.
Sirviéndose vino en la copa, contempló la espuma que burbujeaba. Sentía como si su piel se fuera a derretir en el agua. Reclinando la cabeza en el borde superior de la tina, Ji-hwan hizo girar la copa y soltó una leve risita.
‘En la casa hay muchas cosas que te gustan.’
Recordó las palabras que Joo-won le había dicho antes de regresar, cuando lo perseguía hasta Estados Unidos una vez al mes. La forma en que intentaba seducirlo era tan tierna que daba ganas de ceder... Las cosas que a él le gustaban, de las que hablaba Joo-won, eran tan insignificantes que daban ganas de llorar...
Las sales de baño con el aroma que a Ji-hwan le gustaba se habían disuelto por completo, así que no sentía nada bajo los pies. En un abrir y cerrar de ojos, la espuma le llegaba hasta el pecho. Ji-hwan dejó la copa vacía a un lado y sopló la espuma. Entre la espuma que se apartaba, un aroma suficiente para seducirlo se esparció suavemente.
Ji-hwan observó detenidamente los cajones que no había cerrado bien. Adentro estaba lleno de los artículos de baño que solía usar. Entre ellos, había algunos que aún no tenían el empaque abierto y conservaban el listón atado.
El cuerpo de Ji-hwan se deslizó lentamente hacia abajo. Girando la cintura, apoyó los brazos en el borde de la tina y hundió la mejilla sobre ellos. Al cerrar los ojos, solo podía sentir el aroma que tanto le gustaba. Su pecho se calentó y su cuerpo comenzó a encenderse.
Por qué tarda tanto. Justo cuando pensaba eso... de golpe, la puerta del baño se abrió con brusquedad. Al levantar la cabeza, Joo-won estaba de pie con una expresión feroz. Con ojos llenos de palabras por decir, contempló al Ji-hwan empapado.
“Hola.”
Viendo sus ojos llenos de ira, Ji-hwan sonrió con picardía y le saludó con la mano pausadamente. Ante esa actitud tan relajada, las arrugas en el entrecejo de Joo-won se profundizaron aún más.
Joo-won, torciendo los labios con descontento, miró alternadamente a Ji-hwan y al vino.
“Bebí un poco. Pero ¿por qué no hay soju? A mí me gusta más el soju.”
“De todas las cosas que he oído en mi vida, esa es la más graciosa.”
“¿Eso es gracioso? A mí siempre me ha gustado eso.”
Ji-hwan, levantando un poco el torso, apoyó la mejilla en su mano y se reclinó. Dado que su rostro se inclinó de forma natural, su mirada quedó ligeramente ladeada. La caja torácica de Joo-won, que sostenía el picaporte con una mano y apoyaba la otra en la cintura, se hinchó enormemente. Sus ojos, ligeramente entrecerrados, recorrieron el cuerpo de Ji-hwan como los de una serpiente. Cuando Ji-hwan levantó las cejas haciéndose el desentendido, Joo-won soltó una leve risita.
Empujó más la puerta, entró y se quitó el saco. La garganta de Ji-hwan se agitó bruscamente mientras contemplaba ese gesto sin importancia. Mirando fijamente esa escena, Joo-won arrojó el saco hacia afuera.
Tac.
El sonido de la puerta cerrándose resonó en medio del silencio que los rodeaba a ambos. Joo-won se acercó mientras se arremangaba las mangas con calma, una por una. A continuación, también se quitó el reloj que llevaba en la muñeca y lo dejó a un lado.
Por alguna razón, le faltaba el aire. Ji-hwan retrocedió un poco mientras se frotaba con la mano el brazo erizado de piel de gallina.
“¡Ah!”
En ese instante, Joo-won atrapó el brazo de Ji-hwan. Ji-hwan, con los ojos de par en par, fue arrastrado como si se deslizara, sin darle tiempo siquiera de resistirse. Joo-won miró con fascinación el rostro despejado de Ji-hwan, que a pesar de todo se estaba enrojeciendo.
Ese rostro del que nunca se cansaba, sin importar cuándo o cómo lo mirara, también lo hacía querer morirse cuando lo tenía cerca. Sentía una punzada en la nuca y, a veces, le brotaban insultos por la boca.
Ahora era peor. Debido a su agenda, no había podido tocarlo durante dos meses. Quejarse por teléfono no era suficiente para dejarlo satisfecho. Hiciera lo que hiciera, tenía que verlo con sus propios ojos para poder quedar tranquilo. Ji-hwan, que había volado por cuenta propia para calmar esa sed, era tan valioso que ni aunque se lo metiera en los ojos le dolería. Si hubiera podido, habría querido metérselo dentro y tenerlo encerrado.
…Entonces, ¿cuánto berrinche volvería a hacer? La sola idea le daba dolor de cabeza, pero todos los dolores de cabeza relacionados con Ji-hwan le resultaban completamente placenteros.
“¿Qué pasa? ¿Por qué te ríes?”
A Ji-hwan pareció molestarle que lo mirara fíjamente y se riera, por lo que frunció el ceño.
“Tienes una cara graciosa.”
“……¿Yo?”
“Si no, ¿quién más?”
“No digas tonterías. Es la primera vez que oigo algo así.”
Aunque le dijo que no dijera tonterías, pareció tocarle un nervio, pues empezó a hablarle sin formalidades. Joo-won soltó una risita burlona al ver su rostro desconcertado. Las pupilas de Ji-hwan, empañadas por la conmoción, temblaron ligeramente. Joo-won tomó sus mejillas, que se iban poniendo cada vez más pálidas, y bajó la cabeza.
Apretando aún más las mejillas de Ji-hwan, absorbió sus labios húmedos que se amoldaban a los suyos. La sensación suave y tibia de sus mejillas despertó un impulso feroz.
Al imaginar a Ji-hwan reservando en secreto el boleto de avión y empacando él mismo con alegría para gastarle una broma, le daban ganas de hacer cualquier cosa. Seguro que en el avión también se rió pensando en burlarse de él. Haberse perdido eso parecía que se convertiría en un arrepentimiento para el resto de su vida.
Ya no podía aguantar más. Le resultaba imposible contenerse. Girando la cabeza y revolviendo el interior de su boca con la lengua, Joo-won se apartó un poco. Presionó y retiró sus labios como aplastando los carnosos labios de Ji-hwan, y luego empujó a Ji-hwan para entrar en la tina.
La espuma, un poco reducida, desbordó la tina a salpicones. Sin darle la menor importancia, en cuanto Joo-won volvió a tomar sus labios, los brazos de Ji-hwan le rodearon el cuello. Apoyando un brazo en la tina y envolviendo la cabeza de Ji-hwan con la otra mano, Joo-won entretejió su lengua de forma salvaje.
Un sonido húmedo resonó de forma obscena dentro del baño. Se besaron desordenadamente, hasta el punto en que las narices se aplastaban y los dientes chocaban. Succionando sus lenguas, frotándolas una contra otra, compartieron saliva.
Cuando el rostro de Ji-hwan fue empujado hacia atrás, Joo-won cambió de dirección, lo siguió ferozmente y mordió su lengua erguida y afilada. Se la tragó succionando como si fuera a arrancarle la lengua entrelazada.
Ji-hwan abrazó fuertemente el cuello de Joo-won con ambos brazos. Un sonido seco resonó en la boca de Joo-won, que sujetaba la cabeza de Ji-hwan como si la apretara, y un gemido eufórico brotó de la boca de Ji-hwan. Cuando finalmente se separaron los labios, el aliento cálido se mezcló con la humedad acumulada.
Mientras Ji-hwan agitaba el pecho tratando de recuperar el aliento, Joo-won no dejó de tocarlo y chuparlo ni un solo segundo. Frotó sus labios contra su mejilla y le mordisqueó el lóbulo de la oreja. Sus manos inquietas recorrieron de forma obscena los hombros de Ji-hwan y se deslizaron bajo sus axilas.
“Ha, ah, ya basta…….”
Ji-hwan, sensible como nunca, encogió los hombros al máximo y empujó a Joo-won.
“¿Por qué?”
Joo-won, que se dejó empujar solo un poco pero no tenía ninguna intención de retirarse del todo, frotó su nariz contra la de Ji-hwan y preguntó. Ji-hwan no quería que descubriera la excitación atrapada en su respiración.
Mordiéndose rápidamente los labios hacia adentro, Ji-hwan negó con la cabeza. Tras calmarse un poco, bajó la mirada y habló.
“Me voy a lavar. Estoy sucio porque me llené de polvo ordenando.”
“De todas formas te vas a poner mucho más sucio que ahora. Hazlo y luego te lavas. Yo te lavo.”
“……No quiero.”
Ji-hwan, girando la cabeza bruscamente ante la voz que intentaba seducirlo, empujó el hombro de Joo-won. Joo-won, sintiendo su terquedad, entrecerró los ojos y, con cierto pesar, le dio un beso en la mejilla. A continuación, le estampó besos como sellos en los ojos y en los labios, y se apartó.
Ji-hwan pensó que saldría de inmediato, pero Joo-won se reclinó sin prisa en el lado opuesto de la tina. El rostro de Ji-hwan se llenó de consternación al contemplar sus hombros, a los que se le pegaba la camisa mojada. Al encoger las piernas con duda, sintió algo firme rozar la punta de sus pies; cuando sus mejillas se enrojecieron, Joo-won soltó una risita salpicando agua.
“No me vengas con trucos.”
“¿Estás loco? ¡¿Cuándo lo hice?!”
Se enojó aun sabiendo que era una broma. Al levantar el torso que tenía apoyado en la tina, la poca espuma que quedaba saltó por todas partes. Joo-won, al recibir el agua con espuma de lleno en la cara, frunció el entrecejo y se limpió la humedad. Mirando fijamente y con ojos indiferentes a Ji-hwan que temblaba, empezó a desabrocharse lentamente los botones de la camisa.
“¿Qué... qué estás haciendo? ¡Te dije que no lo haremos!”
“Sigo teniendo muchas ganas de hacerlo, pero no dije que lo fuera a hacer. Si yo también me voy a lavar, me tengo que desvestir, ¿no?”
“Sal. Sal y... lávate allá afuera.”
“Ya estoy todo mojado. Si voy chorreando por ahí, ¿quién va a limpiar el agua? ¿Llamo a la señora de la limpieza otra vez?”
Ante la amenaza de hacer trabajar a otros, Ji-hwan se mordió el labio. Mirando con rabia a Joo-won, que sacaba los brazos de la camisa con coquetería, se abrazó las piernas hacia el pecho. Al verlo ponerse en una postura totalmente defensiva, Joo-won soltó una carcajada abierta.
“¿Acaso sabes qué partes tienes que tapar?”
“…No mires.”
“¿Por qué no voy a mirar lo que se ve?”
“¡Si te digo que no mires, no mires!”
Ante la voz que resonó fuertemente en el baño, Joo-won, que se estaba desabrochando la hebilla, levantó las cejas. Mirando fijamente el rostro furioso de Ji-hwan, asintió lentamente y cerró los ojos dócilmente. Y luego, descarado y tranquilo, terminó de quitarse los pantalones.
Usando como excusa el haber cerrado los ojos, Joo-won dejó de lado toda vergüenza. Comenzó a hacer literalmente un striptease frente a Ji-hwan, que solo parpadeaba atónito. Levántandose mientras salpicaba agua, se quitó triunfante los pantalones que, al estar mojados, se le pegaban marcando el contorno de sus piernas.
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Realmente, como para presumiéndolo. Parado como un modelo, se quitó los pantalones frente a Ji-hwan, los arrojó fuera de la tina y se quitó sin prisa la ropa interior, que se sentía obscena por cómo resaltaba lo que guardaba dentro.
La respiración de Ji-hwan, ya de por sí agitada por el vapor, se volvió abrumadora. Sabía que era un hombre descarado, pero también era... este tipo de desvergonzado. Al recordar de pronto la perversión de Joo-won que había estado ocultando fingiendo que le importaba lo que pensara, a Ji-hwan se le congeló la espalda.
“¿Qué hacemos? ¿Me lavo con los ojos cerrados? Siento que sería bastante divertido a su manera.”
“Ya está bien…… abra los ojos.”
“¿Ya?”
“¿Cómo demonios… cómo demonios te convertiste en semejante pervertido?”
Ji-hwan sintió repulsión al ver el pene de Joo-won, que empezaba a erguirse ganando fuerza progresivamente. Joo-won, soltando una risotada ante su voz temblorosa, abrió lentamente los ojos uno por uno y se encogió de hombros.
“No creo que eso sea algo que deba decir la persona que me puso en este estado.”
“¿Por qué va a ser mi culpa que seas un pervertido?”
Joo-won, riéndose otra vez al ver a Ji-hwan encogido al máximo, salió de la tina. Sacó un cepillo de dientes nuevo del mueble y apuntó con la barbilla hacia el espejo que tenía enfrente.
“Mírate al espejo.”
“…….”
“Para ser yo, me estoy aguantando muchísimo. No soy un pervertido, soy un santo.”
Joo-won, sonriendo con absoluta confianza, le puso pasta de dientes al cepillo nuevo que acababa de abrir y se lo tendió. Cuando Ji-hwan, mirándolo con desconfianza, estiró la mano hacia el brazo que Joo-won volvía a agitar, el otro brazo de Joo-won se abalanzó atrapándolo y jaloneando el cuerpo de Ji-hwan hacia él. En un abrir y cerrar de ojos, Ji-hwan terminó saliendo abrazado fuera de la tina, pataleando con el cuello completamente rojo.
“Así que lavémonos rápido y salgamos. Si no, siento que de verdad voy a hacer cosas muy sucias aquí.”
“…¿Cosas sucias?”
“¿Alguna vez has orinado en un lugar que no sea el inodoro?”
Los ojos de Ji-hwan, llenos de curiosidad, se agrandaron y se quedaron congelados.
“¿Quieres orinar sobre mí? Últimamente he estado soñando que me orinas encima….”
“¡Me voy, me voy a lavar! ¡Dije que me voy a lavar!”
Ji-hwan, temblando de arriba abajo, empezó a lavarse los dientes y se hizo a un lado, alejándose un poco de Joo-won. Joo-won, que por alguna razón soltó dócilmente a Ji-hwan, vació el agua de la tina y abrió la regadera. Ji-hwan, sin rebelarse ante la señal con la mano para que se acercara, se aproximó obedientemente y dejó que Joo-won hiciera lo que quisiera.
Se limitó a mirar fijamente al inodoro, que no tenía nada de malo, mientras le entregaba su cuerpo al tacto de Joo-won. ¿De verdad hice bien en regresar? Mientras pensaba eso, cerró los ojos en silencio.
El primer día de regreso transcurrió en tranquilidad. Cuando Ji-hwan le dijo que estaba cansado y que no lo molestara, Joo-won accedió dócilmente. Fue un reencuentro tan sobrio que hacía dudar si era la misma persona que actuaba como un semental drogado cada vez que iba a Estados Unidos.
…O eso era lo que creía.
“Fuiste tú, ¿verdad?”
Al día siguiente, nada más abrir los ojos, Ji-hwan confirmó el origen del dolor que sentía y corrió de inmediato al vestidor. Joo-won, que se estaba atando la corbata frente al espejo, se giró al oír los pasos. Al encontrarse con ese rostro tan fresco y descarado, los puños de Ji-hwan temblaron de rabia.
“Amaneciste con mucha energía. En la noche no vas a poder salir con otras excusas.”
“¡Esto... esto, fuiste tú, tú me hiciste esto!”
Ji-hwan, con la cara completamente roja, se apuntó al pecho con el dedo índice.
Episodio 3 (Historia Extra)
La ceja de Joo-won, que se había detenido mientras se acomodaba el nudo de la corbata, se elevó hacia arriba.
“¿Qué es esto?”
Joo-won, terminando de acomodar y ajustar su corbata, se encogió de hombros con descaro. Ante esa actitud tan desvergonzada, Ji-hwan, que temblaba de indignación, lo miró fijamente sintiéndose estupefacto.
“¿Por qué demonios haces algo tan desvergonzado como manosear a alguien mientras duerme? Si ibas a hacer eso, ¿por qué fingiste ser tan bueno ayer?”
“Ah… ¿parecía bueno?”
Joo-won levantó una comisura de los labios y sonrió como si realmente lo sintiera. A pesar de que lo miraba como si fuera a matarlo, con toda la calma del mundo sacó un reloj del cajón opuesto y se lo puso en la muñeca.
“¡Al menos deberías haberme abrochado bien los botones!”
Ji-hwan, que finalmente explotó, le arrojó lo primero que tuvo al alcance de la mano. Joo-won, girándose, atrapó en el aire con facilidad el objeto que volaba hacia él y sonrió de lado a lado como un loco. Dejando a un lado el objeto que atrapó, se acercó y acarició con la mano la zona de los ojos de Ji-hwan, donde el enrojecimiento era evidente.
“¿Tanta injusticia sentiste que te pusiste a llorar a mares?”
“¡Quién se puso a llorar...!”
“Por eso mismo, no debiste haberme provocado para luego ni siquiera dejarme tocarte.”
“¿Ahora me estás echando la culpa a mí por esto?”
Ni siquiera quería tocarlo, así que se limitó a señalarlo con el dedo. Cada vez que se movía le escocía, por lo que la vergüenza aumentaba en tiempo real. ¡Sabía que no era un ser humano que fuera a cerrar los ojos obedientemente!
“Está bien. Lo siento.”
“...¿Qué?”
“Prometo no volver a succionarte los pezones mientras duermes. En especial, no volveré a hacer esa mezquindad de manosearte solo un lado.”
La mano que señalaba su pecho descendió lentamente. Ante una declaración tan devastadora de solo escuchar, los ojos de Ji-hwan se agrandaron, completamente atónito.
¿Qué acaba de decir...?
La expresión de Ji-hwan, mientras rumiaba esas palabras dichas con tanta indiferencia, pasó de ser seria a teñirse de puro espanto.
“También te abrocharé los botones minuciosamente. ¿Con eso basta?”
“¿Ahora... te estás... burlando de mí?”
“Sí.”
Ante esa respuesta absurda, justo cuando Ji-hwan fruncía el ceño, Joo-won se abalanzó sobre él. Su mirada, fruncida como si no pudiera aguantar más, llenó por completo su campo de visión. Ni siquiera tuvo tiempo de detenerlo. Ambas manos de Joo-won envolvieron su cintura y la parte posterior de su cabeza al mismo tiempo, dejándolo completamente acoplado a él sin poder defenderse.
La lengua húmeda que se introdujo en su boca se adhirió de manera insistente a la lengua que intentaba huir. Cada vez que Ji-hwan giraba el rostro, Joo-won lo perseguía ferozmente en esa misma dirección, mordiendo y succionando su lengua. Se sintió sofocado por un acto que era cien veces más obsesivo que el beso que se habían dado por la noche.
Joo-won estaba pegado a él con la determinación de tragarse hasta su campanilla. La mano que le acariciaba la cintura ya se había colado por debajo de la ropa y le manoseaba la piel desnuda. Ante el placer electrizante que surgía, el cuerpo de Ji-hwan se tensó automáticamente.
Debido a que Joo-won se los había estado succionando mientras dormía, sus pezones erguidos y punzantes no dejaban de rozarse, dejándolo sin saber qué hacer. Cuando un gemido sofocado se filtró entre sus labios, las arrugas en el entrecejo de Joo-won se profundizaron aún más.
La mano que le manoseaba la cintura y el costado terminó invadiendo el interior de sus pantalones. Ji-hwan, sorprendido, abrió de golpe los ojos. Cuando la mano que se coló en sus pantalones le levantó la ropa interior sin contemplaciones, se le puso la piel de gallina. Por mucho que se retorciera e intentara empujarlo, no cedía.
Ji-hwan apretó los ojos y miró fijamente aquel rostro concentrado con todas sus fuerzas. Sabía que cuando unía su cuerpo al suyo, Joo-won rara vez cerraba los ojos. Si ahora los tenía cerrados, era a propósito. Al ver todas sus intenciones, la sangre le hervía por dentro.
“¡Ah!”
Debido a la fuerza aplicada en todo su cuerpo, unas manos enormes amasaron sin piedad sus nalgas endurecidas. Sintió claramente dos dedos que, tras apretar y soltar, recorrieron la hendidura de su trasero. A este paso, parecía que terminarían haciendo el amor desde la mañana. No quería que fuera así.
Ji-hwan no tuvo más remedio que morder la lengua de Joo-won. Joo-won, con los hombros rígidos, solo entonces separó lentamente los labios. Al despegar sus labios, el aire atrapado volvió a fluir. Su pecho subía y bajaba agitadamente. Tragando aire apresuradamente, Ji-hwan le propinó una bofetada en la mejilla a Joo-won.
¡Zas! El sonido de la carne chocando contra la carne resonó de forma estruendosa. Joo-won, cuyo rostro se ladeó por el golpe, soltó una carcajada absurda. Sus cejas, bien delineadas, se fruncieron. Ji-hwan, habiendo empujado a Joo-won mientras este se pasaba la lengua por la comisura de la boca con parsimonia, se acomodó los pantalones.
“Te... te lo buscaste.”
Ji-hwan, sintiéndose culpable tras haberlo golpeado, retrocedió dando pasos vacilantes. Joo-won asintió con la cabeza mientras se pasaba la mano como un rastrillo por el cabello desordenado. Tenía una actitud serena, como si jamás en su vida lo hubieran golpeado.
“...¿Te duele?”
Aunque había actuado según su mal genio, sentir un dolor punzante al ver la mejilla roja de Joo-won le revolvió el estómago.
“¿Acaso te pegué para que te sintieras bien?”
“Tienes que ir a trabajar, ¿qué vas a hacer? Siento que ya se te está hinchando.”
“¿Qué voy a hacer? Solo ir y ya.”
“La gente va a pensar mal. De por sí dicen que corren rumores de que eres una persona rara...”
Al acercarse con cuidado, Joo-won le ofreció la mejilla de buena gana. Mientras Ji-hwan le manoseaba el rostro inclinando levemente la cintura, Joo-won le desabrochó los botones mal puestos. La suave camisa de pijama cayó sin fuerza, abriéndose en el medio.
Tras levantarla ligeramente para comprobar el pezón que él mismo había torturado, Joo-won contuvo el aliento bruscamente. Se mordió el interior de la boca para aguantar la risa. Si decía que se veía bien, probablemente recibiría otra bofetada. Ocultando esos pensamientos perversos tras una cara de lástima, volvió a abrocharle los botones. Esta vez se los abrochó minuciosamente para que no quedaran torcidos.
Cuando abrió los brazos como para cargarlo en un abrazo, Ji-hwan lo empujó de inmediato y salió del vestidor. Joo-won, acomodándose la ropa, lo siguió con la mirada fija en sus esbeltas pantorrillas.
“¿Quieres venir a la empresa más tarde?”
“¿A la empresa?”
“Sí. Como a mediodía.”
Joo-won, sentándose al lado de Ji-hwan mientras este se metía de golpe bajo las cobijas para acostarse, le acarició la suave mejilla.
“Lo pensaré.”
“No solo lo pienses, ponlo en práctica. Ven. Comamos juntos y hablemos un rato.”
“Dije que lo pensaré.”
Ante esa respuesta obstinada, Joo-won soltó un largo suspiro. Tras revisar su reloj, se levantó como si ya no tuviera tiempo para demorarse más. Le dio un beso en la coronilla a Ji-hwan como si le diera pena irse, y luego dio media vuelta tal como si nunca hubiera sentido pena.
“No hay nadie en la empresa a quien tengas que pedirle explicaciones, así que no te preocupes y solo ven. Si no vienes, me quedaré sin comer.”
Sus palabras, dichas sin siquiera voltear a mirarlo, eran absurdas. Ji-hwan, aún acostado, se quedó mirando fijamente la ancha espalda que salía de la habitación. Poco después, Joo-won desapareció por completo de su campo de visión. Fue en ese preciso momento cuando le invadió un sentimiento extraño.
Apartando la cobija, Ji-hwan se levantó a toda prisa y salió corriendo del dormitorio. Se abalanzó desesperadamente sobre el hombre que se estaba poniendo los zapatos con una postura sumamente arrogante. Tap, tap, tap. En el momento en que Joo-won se giró al notar el sonido de los pasos apresurados, Ji-hwan le rodeó la cintura con los brazos y se hundió en su pecho.
A pesar de que se le abalanzó de forma desmedida, Joo-won lo recibió sin tambalearse lo más mínimo, mostrando una expresión desconcertada. Aunque lo abrazó con gusto en cuanto se le acopló, su rostro reflejaba que le parecía algo inesperado. Las manos que le acariciaban los hombros, la espalda y la cintura se sentían afectuosas, como si le resultara fascinante el cuerpo abrazado al suyo.
“¿Qué pasa? ¿Tanto te disgusta ir a la empresa?”
“¿De qué estás hablando?”
“Pensé que estabas haciendo mimos de antemano para no ir. Si tanto te disgusta, no hace falta que vengas.”
“No es eso.”
Ji-hwan, hundiéndose aún más profundamente en el pecho de Joo-won, negó con la cabeza. Sabía que no debía hacerle perder más tiempo, pero no quería soltarlo. A pesar de que nunca había estado así ni siquiera cuando Joo-won, que había ido hasta Estados Unidos para verlo, regresaba a Corea. Extrañamente, su corazón no dejaba de desmoronarse. Sentía el área de los ojos tan caliente como si fuera a romper en llanto.
“¿Quieres que no vaya?”
“...¿Qué?”
Mientras disfrutaba de un residuo emocional agobiante, escuchó unas palabras absurdas sobre su cabeza. Ji-hwan, volviendo a sus cabales de golpe, se alejó rápidamente de Joo-won.
“Como te pones así, me dan ganas de no ir.”
“No. Ve. Ve rápido.”
“...Por eso mismo me dan más ganas de no ir.”
Joo-won, que tenía una expresión desconcertada, frunció el ceño. Al verlo con intenciones reales de quitarse los zapatos, Ji-hwan, aterrorizado, lo detuvo.
“¡Ve! ¡Te dije que no hagas cosas que arruinen a la empresa!”
“Si es una empresa que se arruina por tomarme un día libre, es mejor que se arruine y ya.”
“Tienes que hacer que le vaya mejor. Dijiste que la harías crecer para que fuera muy costosa y pesada. Ve rápido. Ve a trabajar.”
Por temor a que Joo-won pudiera volver a entrar a la casa, Ji-hwan se agachó y le agarró el tobillo. Metiéndole de nuevo el pie en el zapato para que no pudiera sacarlo, negó con la cabeza rotundamente.
“¿De verdad me voy?”
“Ve. Ya te lo dije antes. Todo eso es el precio de tu semen. Dijiste que me pagarías un buen precio. Ve y hazlo crecer. Hazlo crecer al doble, al triple.”
Joo-won frunció el ceño como si hubiera escuchado algo espantoso. Solo cuando la intención de entrar desapareció, Ji-hwan se puso de pie. Acto seguido, agitó la mano hacia los lados para indicarle que se fuera de una vez. Estaba tan erguido que parecía haber tirado a la basura cualquier cariño o melancolía de hacía un momento.
“Ahora mismo mi estado de ánimo es bastante malo...”
“Dijiste que me harías vivir desenfrenadamente hasta que me muera. Entonces no debiste haber dicho palabras de las que no te ibas a hacer responsable.”
“Nunca dije que no me haría responsable. Me haré responsable. Hasta antes de que te mueras.”
“¿Acaso me voy a morir yo primero?”
Mientras perdián el tiempo en una conversación inútil, sonó el teléfono. Joo-won, tras responder que ya iba bajando, colgó la llamada y le tomó la mejilla a Ji-hwan. Tal como un saludo natural, le estampó un beso en la mejilla y en los labios, y luego se retiró con una leve risita.
“En este mundo existen instituciones maravillosas llamadas testamento y donación. Entra. Duerme un poco más y ven hacia las 12. Si tomas un taxi desde aquí a eso de las 11:30, llegarás a tiempo.”
La larga despedida finalmente llegó a su fin. Ji-hwan, que se quedó mirando fijamente la puerta por la que Joo-won salió empujando, dejó escapar un profundo suspiro. Comenzó a dudar de su propia inteligencia por seguir queriendo a semejante loco.
Episodio 4 (Historia Extra)
Ji-hwan actuó exactamente como le dijo Joo-won. Subió al taxi que había pedido con antelación a las 11:30, exactamente a la hora que él le había indicado, y se dirigió a la empresa. Tal como dijo Joo-won, el taxi llegó a la entrada del edificio antes de que fueran las 12:00.
Los sentimientos eran profundos y nuevos. Jamás imaginó que volvería a pisar con la cara en alto un lugar al que juró no volver a poner un pie. Y mucho menos llegó a pensar que vendría como invitado de Hyun Joo-won, cuya relación con Yoon Ji-eun ya había terminado.
Ji-hwan, que dudó un momento en la entrada, se detuvo en seco ante la vibración del teléfono que sonaba en su mano.
Excuñado
Rechazar Responder
Eran justo las 12:00. No había pasado ni un solo minuto, por lo que le pareció absurdo que llamara de inmediato de forma tan precipitada. Al hacerse a un rincón cuidando de no ser visto y contestar la llamada, escuchó la voz de Joo-won despachando a la gente de su alrededor.
-¿Dónde estás?
“Frente a la empresa.”
-¿En qué parte frente a la empresa?
“En la entrada. Por la puerta giratoria central.”
Por temor a cruzarse con algún conocido, incluso estaba de espaldas. ¿Acaso habrá sido en vano venir? Mientras soltaba profundos suspiros ante la confianza que caía en picada, de repente alguien le agarró el hombro.
“¡Uy!”
-¿Qué pasa?
Aunque estaba parado de forma sospechosa, no pensó que alguien lo tocaría. Tendiéndose a tapar con la mano la boca con la que soltó un grito por el susto, se giró lentamente y vio un rostro familiar. El hombre que se tapaba las orejas porque su grito le había dolido los oídos era Sang-won.
“¡Ah, me asustaste!”
“¡Yo soy el que se asustó! ¿Tú qué haces aquí?”
-¿Yoon Ji-hwan? ¿Ji-hwan-ah?
Sang-won, que había alzado la voz a la par hacia el furioso Ji-hwan, dio un brinco. Se debía a la voz escalofriantemente familiar que salía a través del altavoz.
“Oye…. ¿es el presidente?”
“Sí. Es tu presidente.”
“Mierda….”
Ji-hwan miró de reojo a Sang-won, quien se agarraba la cabeza espantado, y volvió a llevarse el teléfono a la oreja.
“Me encontré a Sang-won. Subiré con él.”
-……Está bien. No hagas nada que llame la atención innecesariamente.
“¿Me voy a casa entonces?”
-Ven rápido. Quiero verte.
Ji-hwan colgó el teléfono sin dar respuesta. Ante esa actitud que parecía un tanto fría, Sang-won frunció el ceño de golpe.
“Vaya, qué grosero.”
“¿Me hablaste para buscar pelea? Si es por eso, vete. Puedo subir solo.”
“¡¿Después de decirle al presidente que ibas conmigo?! ¡¿Quieres que a mí sea a quien regañen violentamente?!”
“Entonces cierra un poco la boca.”
Aunque habló así, por dentro pensaba que era una suerte haberte encontrado con Sang-won. Sentía que jamás habría podido cruzar esa puerta solo. Al entrar siguiendo de cerca a Sang-won, incluso esa puerta giratoria le pareció que no era la gran cosa.
Así como el exterior no había cambiado, el interior tampoco tenía nada diferente en particular. Aunque la cafetería de la empresa cambió a una franquicia, la mayor parte seguía igual. Sang-won obtuvo el pase de visitante de Ji-hwan con naturalidad. Como era un invitado del que ya se había avisado, no hubo ningún procedimiento especial.
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Al pasar por los molinetes, algunos empleados parecieron reconocer a Ji-hwan y pusieron expresiones de sorpresa. Ji-hwan, que apenas desvió la mirada haciéndose el que no los conocía, se detuvo frente al ascensor de ejecutivos. Gracias a que Sang-won lo había presionado con antelación, pudo alejarse rápidamente de las miradas de la gente.
“Oye.”
“Qué.”
“¿Cómo lo hiciste?”
“¿Qué cosa?”
Cuando solo quedaron ellos dos en el ascensor, Sang-won habló como si hubiera estado esperando el momento.
“Digo que cómo lo manipulaste.”
“¿Manipular qué? Deja de dar rodeos y habla bien de una vez.”
“¡Hablo del presidente! Toda tu familia quedó fuera de combate, pero solo tú sobreviviste. ¿Cómo le hiciste?”
Ante esa actitud burlona, una de las cejas de Ji-hwan se elevó hacia arriba. A pesar de que lo miraba con descontento, la boca de Sang-won no daba señales de detenerse en absoluto. Ji-hwan, arrepintiéndose y pensando que habría sido mejor ir solo, se limitó a mirar fijamente los números que iban cambiando.
“¿Acaso la hermana Ji-eun no está viviendo tras dar a luz a un hijo?”
“¿Eso qué? Si estaba embarazada, lógicamente tendría que dar a luz.”
“El padre de ese niño todavía trabaja en nuestra empresa. Ah, viéndolo bien, no solo tuvo consideraciones contigo. Realmente admirable. Tan admirable. Cómo es posible que mantenga al tipo que le echó el ojo a su esposa y hasta tuvo un hijo con ella.”
“Si te mantiene a ti, ¿a quién no podría mantener?”
Aunque se enteró de un hecho que desconocía por completo, no reaccionó. Al responderle burlándose al máximo, el rostro de Sang-won se distorsionó de forma desastrosa.
“Mierda, si no fuera por el presidente, no serías más que un infeliz que no vale nada.”
“Eso aplica igual para ti. Si el presidente no hubiera arreglado las cosas con tu familia de forma razonable, ustedes habrían quedado fuera de combate también. ¿Crees que mi excuñado no sabía que tu padre y tu familia eran cómplices?”
“¡¿Quién es tu excuñado?! ¡Ya ni siquiera es tu excuñado! Sanguijuela de mierda.”
Sang-won sacó a relucir el complejo de inferioridad que tenía reprimido. Estaba molesto porque, cuando se alegró pensando que por fin se habían arruinado, Ji-hwan estaba disfrutando abiertamente de los beneficios de Joo-won, levantando la cabeza con altivez.
Mientras algunos vivían cuidando sus pasos y diciendo “sí, sí”, otro vivía sin preocupaciones, gastando dinero a manos llenas y dándose la gran vida en el extranjero. Y por si fuera poco, ¿qué era eso de las acciones? Sang-won no había podido dormir durante días desde que se enteró hace poco de que Ji-hwan poseía una cantidad considerable de acciones de la empresa.
No podía entender a Joo-won. ¿Acaso no era la familia de un traidor? Vio desde un lado cómo la empresa sufrió para normalizarse por culpa del manejo arbitrario que hicieron. Sin embargo, no podía comprender que protegiera a la estirpe de los causantes de todo ese mal. No podía tolerar que Hyun Joo-won, a quien admiraba profundamente, llevara consigo semejante mancha.
“¡¿Qué demonios pasa?! ¡¿Qué es?! ¡¿Por qué el presidente te protege tanto?! ¿Acaso le tienes agarrado algún punto débil?”
“¡Sí! ¡Le tengo agarrado un punto débil! ¿Y qué vas a hacer?”
“¡Sabía que era eso! Tú... tú has sido así desde pequeño. ¡Seduciendo a la gente, aprovechándote egoístamente de lo que te conviene y manteniéndote altivo tú solo!”
“¿Te das cuenta de lo que acabo de decir? Tengo a Hyun Joo-won agarrado por un punto débil. ¿De verdad quieres que te despidan?”
Ji-hwan le gritó sin acobardarse en lo más mínimo. Aunque fuera otra persona, no tenía ninguna razón para estar pendiente de la actitud de Choi Sang-won. No había la menor razón para cuidar sus palabras frente a un tipo que, siendo exactamente igual, trataba como un criminal a alguien que en realidad no había cometido ningún delito.
“Vaya…. De verdad eres un desvergonzado. ¿Cómo es posible que no hayas cambiado en nada, incluso después de haber pasado por semejante escándalo?”
“Tienes razón. Parece que tengo una suerte increíble. Como viví tontamente, no cometí ni un solo delito, ¡así que no tengo ninguna vida que deba cambiar!”
“Jaj. El presidente no sabe que eres esta clase de sujeto, ¿verdad? No hay forma de que lo sepa. Si lo supiera, no hay manera de que ese hombre tan despiadado te cuidara por puro fastidio.”
“Lo sabe todo. Sabe muchísimo más que tú. ¿Y aun así me cuida, sabes?”
El ascensor llegó finalmente al piso donde se encontraba la oficina del presidente. Ji-hwan miró fríamente a Sang-won, quien se había puesto rojo y morado por no poder ganarle ni una sola palabra. Era realmente patético que, aunque pensó que había sentado cabeza, todavía estuviera metido en este tipo de peleas ridículas.
“Dice que me veo lindo incluso cuando hago estas idioteces. Y que, como me volví mermado, le parezco aún más lindo.”
No era una mentira ni una exageración. En realidad, Hyun Joo-won disfrutaba de que Ji-hwan hubiera quedado desamparado. Solía sonreír diciéndole qué iba a hacer por estar tan desamparado mientras le depositaba de a 100 millones de wones en efectivo. Incluso mientras le ponía un reloj costoso o le cambiaba el auto tres veces. Sonreía diciendo que Ji-hwan le daba lástima. Disfrutaba de ese comportamiento estrafalario en sí.
“……¿Qué?”
“¿Haciéndote el que no sabes qué? Si ya te diste cuenta de todo.”
En cuanto se abrió la puerta, Ji-hwan salió del ascensor y le lanzó una mirada llena de significado a Sang-won. Sang-won, atónito, solo movía los labios sin poder articular palabra. Lógicamente no podía hacer nada. Sabía lo que le pasaría si hablaba de más y Hyun Joo-won se enteraba.
“Te guardaré el secreto de lo de hoy. Así que no te sobrepases. En adelante nos vamos a ver seguido las caras, ¿de qué sirve estar enojándonos así cada vez?”
“…….”
“¿Entendiste?”
Ji-hwan, habiéndose burlado de él a más no poder, se dio la vuelta sin remordimientos. Desde atrás se escucharon insultos parecidos a maldiciones, pero los dejó pasar todos.
“Puede pasar de inmediato.”
El escritorio que estaba frente a la oficina del presidente estaba vacío. Debe haber sido una instrucción considerando a Ji-hwan, a quien le repugnaban las miradas ajenas. Ji-hwan miró con lástima al hombre que alguna vez fue su superior y que, a pesar de ser la hora del almuerzo, ni siquiera podía comer y estaba de pie como un árbol anciano.
“Muchas gracias.”
“No hay de qué.”
Él, que conocía la relación entre Ji-hwan y Joo-won mejor que nadie, fue sumamente atento con Ji-hwan. Jamás se opuso a esta relación sucia que iba en contra de toda lógica y la aceptó dócilmente. Actuó en consecuencia a ello.
Si eso era lo que hacía un secretario, Ji-hwan pensó que fue una suerte haber salido rápido de allí. No era un trabajo que estuviera dentro del rango de lo que él podía hacer. No era algo que pudiera hacer un ser humano.
Siendo él mismo la causa de todo ello, Ji-hwan entró tranquilamente por la puerta que le abrieron. El lugar al que entró tras cerrarse la puerta era un recinto privado y un punto de encuentro secreto al que nadie podía poner un pie sin el permiso de Joo-won. La sagrada oficina parecía un motel de poca categoría.
Joo-won, que estaba sentado en el asiento de honor del sofá de visitas, levantó la cabeza. Las miradas de ambos se entrelazaron en el aire a través de una corriente sutil. Ante la tez inusual de Ji-hwan, una de las cejas de Joo-won se elevó hacia arriba. Sus ojos negros como la azabache recorrieron a Ji-hwan de forma insistente.
Ji-hwan se acercó a Joo-won sin dudarlo. En cuanto Ji-hwan se movió, Joo-won descruzó las piernas y abrió los brazos con naturalidad. Fue una reacción tan natural como si hubiera sabido que haría eso.
“¿Hiciste salir a toda la gente?”
“Sí.”
“¿Cuándo vienes?”
Ji-hwan, mirando a Joo-won sin mostrar el menor gesto de duda, se sentó sobre sus rodillas y preguntó. La mirada de Joo-won, que tenía el torso reclinado con parsimonia en el respaldo, se entrecerró lentamente. La mirada con la que evaluaba a Ji-hwan era turbia.
“Cuando yo te diga que vengas.”
Episodio 5 (Historia Extra)
Antes de que Joo-won terminara de hablar, Ji-hwan le desató la corbata con manos impacientes. Su pulcra vestimenta, que lo hacía lucir aún más erótico, se desmoronó en vano ante las manos de Ji-hwan. Joo-won, dejándose llevar por lo que hacía Ji-hwan, estiró la mano y presionó el botón del teléfono.
-Sí.
“Quiero darles a los empleados como una hora más de margen.”
-Se los comunicaré.
“No dejes que suba ni una sola persona para acá.”
Joo-won, tras terminar de dar la orden, levantó ligeramente el torso del respaldo. Ji-hwan, que con rostro malhumorado le había desabrochado los botones a Joo-won y le había sacado los brazos, le jaló la camisa con fuerza. La camisa y la corbata cayeron al suelo como si fueran una piel mudada.
“¿Acaso no te molestaba hacerlo afuera?”
“Me molesta. Incluso ahora me molesta a más no poder.”
“Siento que el concepto de 'afuera' que tienes es un poco diferente al mío.”
“No está bien. Pero… simplemente ahora mismo quiero hacerlo.”
Ji-hwan, dando una respuesta incomprensible para Joo-won, se quitó bruscamente su propia prenda superior y la arrojó a un lado. Sus ojos, hirviendo de fiebre, se dirigieron hacia sus propios pezones, que estaban hinchados y enrojecidos por habérselos succionado durante toda la noche. La mano de Joo-won rodeó el costado de Ji-hwan como sujetándolo y lo acarició hacia arriba. Sus pezones sensiblemente erguidos rozaron los dedos de Joo-won.
Ji-hwan, agarrando la parte posterior de la cabeza de Joo-won, bajó la cara. Cuando lamió con la lengua la rendija de sus labios ligeramente entreabiertos, una masa de carne ardiente se entretejió de inmediato. El sonido de la saliva tragándose ensució la silenciosa oficina.
Sin darle la menor importancia, Joo-won no tenía ojos más que para tocar a Ji-hwan. Como queriendo desquitar las ganas acumuladas de ayer que no pudo desahogar, sus manos hurgándolo eran tan ajetreadas que daban risa.
“Ah….”
En cuanto le manoseó los pezones, ya de por sí bastante hinchados, a Ji-hwan le dio un espasmo a lo largo de la columna vertebral. Ji-hwan curvó la cintura hacia adentro temblando de arriba abajo. Joo-won se enterró frenéticamente en su cuello como si fuera una persona que tuviera que morder cualquier parte de Ji-hwan sí o sí. Sacando la lengua le lamió la suave piel y frotó la piel acalorada con sus labios.
“¡Mmm!”
Ji-hwan, a quien Joo-won le sujetó las nalgas de improviso, levantó la cintura. Como si hiciera movimientos pélvicos sobre el pene erguido a punto de reventarle los pantalones, subió y bajó la cintura mientras tragaba aire apresuradamente. Por el placer electrizante, la cintura se le curvó sola hacia atrás.
Joo-won, agarrándole las nalgas con una mano y rodeándole la cintura con la otra, trasladó sus labios al pecho expuesto. En su campo de visión acalorado, el techo blanco se le vino encima como si fuera a destruirse.
“Ha, si en la casa ni siquiera me dejabas tocarte. ¿Acaso aquí sí se puede?”
La voz de Joo-won, finalmente excitado, se volvió terriblemente dulce. Ji-hwan, que apenas pudo abrazar la cabeza de Joo-won, tomó aire atropelladamente y negó con la cabeza.
“Simplemente, ha… ¿quieres vivir aquí?”
“No quier… ¡ah! Ah, mmm….”
Joo-won le mordió el pezón a Ji-hwan para no dejarlo decir que no quería. Tras mordérselo como si fuera a arrancárselo, le dijo con tono de lástima que qué hacía si le dolía y se lo lamió con la lengua. Como una fiera madre que lame a su cría herida, le lamió el pecho a Ji-hwan de forma persistente.
“Si hubiera sabido que esto te excitaba, ha… habría mudado la oficina a la casa, ¿verdad?”
Joo-won, manteniendo a Ji-hwan abrazado mientras miraba a su alrededor, murmuró en voz baja. Al darse cuenta de que se excitaba con esta clase de juegos, se desabrochó la hebilla del pantalón mientras soltaba la disparatada idea de que hasta para dormir vestiría de traje.
Su pene, erecto a punto de estallar, hizo su aparición entre los muslos de Ji-hwan. Sin importar cuántas veces lo viera, era un tamaño que desanimaba a cualquiera. El color, vuelto obsceno, hacía que no le dieran ganas de acercarle la mano a la primera.
“Ha, date la vuelta.”
“Mmm, ah, no cabe. ¡Así tan de repente…!”
“Si entro de golpe te mueres. No digas cosas obvias.”
Joo-won, frunciendo el ceño como preguntándose qué clase de estupidez estaba diciendo, cargó a Ji-hwan en brazos. Con el pene descubierto al aire y manteniendo a Ji-hwan abrazado, contempló en silencio la oficina. Ante la silueta explícita que se reflejaba en el cristal, Ji-hwan se limitó a cerrar los ojos con fuerza.
Apenas le entró el arrepentimiento por haber armado este alboroto. No era cualquier otro lugar, sino la oficina de Joo-won. Es un lugar por donde van y vienen un sinfín de personas con tal de recibir una firma de aprobación. No quería tener sexo en el sofá donde la gente se sienta a inclinar la cabeza mientras hace zalamerías para caer bien.
“No quiero. ¡No quiero hacerlo aquí!”
“No digas tonterías. Si le quitaste la ropa a un hombre, tienes que hacerte responsable.”
Las intenciones de Ji-hwan, que volvió en sí y comenzó a patalear, fueron ignoradas fríamente. Joo-won le rechazó la objeción con firmeza mientras le frotaba sin piedad el pene erecto a punto de estallar contra las nalgas, diciendo que ya no podía aguantar más.
“Entonces no en el sofá, allá. Hazlo allá.”
Ji-hwan, aferrándose como un bebé al cuerpo que intentaba recostarlo en el sofá, señaló el escritorio. Era el lugar donde Joo-won trabajaba. Era un escritorio que nadie más que Joo-won podía ocupar, con una silla en la que nadie más se podía sentar y un escritorio que nadie podía si quiera mirar de cerca.
“Si ese era tu gusto, hubieras hablado desde antes.”
“No es eso. Simplemente… este lugar no me gusta. Aquí se van a sentar otras personas.”
“Ah……. Tienes razón.”
Al parecer a Joo-won también le desagradó la idea ante la mención de Ji-hwan, por lo que levantó el torso. Al dar la vuelta hacia el lugar que Ji-hwan había señalado, su cuerpo se hundió bruscamente hacia abajo. Ji-hwan soltó un grito de dolor, le rodeó la cintura a Joo-won con las piernas sujetándose firmemente y se le enganchó encima como un koala.
Joo-won soltó una risita, acomodó a Ji-hwan entre sus brazos y caminó con pasos firmes hacia el escritorio donde estaba colocada su placa de identificación. Tan pronto como las nalgas de Ji-hwan tocaron el frío escritorio, las cosas rodaron hacia el suelo una tras otra.
Ji-hwan se quedó mirando atónito el termo que rodaba en círculos. Sin perder ese momento, Joo-won le quitó los pantalones a Ji-hwan junto con la ropa interior de un solo tirón. En cuanto sus piernas desnudas quedaron expuestas al aire, Ji-hwan se mordió los labios.
El arrepentimiento comenzó a aflorar lentamente sobre el rostro de Ji-hwan. Joo-won se burló abiertamente de ese rostro diminuto que no dejaba de morderse los labios buscando una forma de huir. Antes de que se recuperara por completo, le dio la vuelta al cuerpo con rapidez y se hincó de rodillas en medio.
“……Ah, ah. ¿Qué estás… ah!”
Joo-won, apoyando una rodilla en el suelo, le entreabrió las nalgas a Ji-hwan. A Ji-hwan se le puso la piel de gallina cuando el filo de la nariz de Joo-won le recorrió la hendidura de las nalgas. Sorprendido, Ji-hwan levantó la cintura. Debido a eso, los labios de Joo-won terminaron abriéndose paso e introduciéndose entre sus nalgas, las cuales se tensionaban por la fuerza aplicada.
Lo que hacía Joo-won, hincado de rodillas como si estuviera pidiendo matrimonio debajo del escritorio donde trabajaba todos los días, era lamerle el orificio. Estimulaba la carne carnosa provocando un sonido húmedo y estiraba la mano para manosearle el pene que temblaba sin parar.
Ji-hwan, a quien le sujetaron el pene además del orificio, se sobresaltó. Agarraba y soltaba lo que tenía al alcance de la mano mientras pataleaba. Sin embargo, las nalgas que sacudía pidiendo que no lo hiciera no hacían más que incitar a Joo-won.
Joo-won eché la cabeza hacia atrás, sosteniendo prácticamente las nalgas de Ji-hwan con el rostro. Se frotó los testículos con la barbilla y lamió con los labios el orificio que se abría obscenamente, restregando toda la cara contra la carne suave.
“Ah, mmm…. ¡Ah, no, no quiero! Mmm, ¡ah!”
Ji-hwan sintió escalofríos ante la sensación de la masa de carne que se abría paso dilatando los pliegues. Jadeando por aire, se agitaba de todas las formas posibles para intentar apartar a Joo-won.
“Ah, ah… me voy a venir, ¡mmm! ¡Ah! ¡Hermano, hermano, ah! ¡Por favor!”
Desde hacía rato, el líquido que fluía de su pene caía a gotas sobre el suelo. Al pensar en las marcas que quedarían en el piso, se le llenaron los ojos de lágrimas por la vergüenza. La cabeza se le puso ardiente. No quería orinarse o venirse como un idiota de esta manera.
Ji-hwan le suplicó a Joo-won. Le rogó que por favor no lo hiciera venirse ahí. Se aferró a él buscando pensar de forma racional, frotando su mejilla acalorada contra el frío escritorio para enfriar la calentura.
“Ha, ha…. Solo vente. Haré que no caiga ni una sola gota.”
Joo-won, que lamió hacia arriba los pliegues provocando un sonido deslumbrante, habló con total tranquilidad. Ji-hwan, que solo entonces levantó la cabeza, miró fijamente a Joo-won con ojos capaces de matarlo a despedazamientos.
“Si me miras de esa manera tan despreciable, me dan ganas de hacerte cosas peores.”
Joo-won, limpiándose las comisuras de la boca relucientes de humedad, le jaló el pene a Ji-hwan hacia abajo.
“¡Ah!”
Como si le estuviera enseñando a orinar, se lo estiró hacia abajo y le hizo rodar suavemente la punta entre los dedos. Ante la sensación de que realmente se le saldría cualquier cosa, Ji-hwan cambió de expresión de inmediato. Negando con la cabeza rotundamente, juntó las manos y las frotó como si estuviera rezando.
“Ah, ah, ah, ¡no, no lo haré! ¡Mmm!”
“¿Eh? Ji-hwan-ah, tienes que decir con claridad qué es lo que no vas a hacer. Ha, ¿otra vez te dieron ganas de no tener sexo?”
“¡No, ah, ah, hazlo! ¡Hagámoslo! ¡Mmm!”
“¿Qué hacemos? Siento que solo se podrá hacer si te vienes primero, Ji-hwan. Vente solo una vez. ¿Sí? A la próxima solo me vendré yo.”
Sonrió como si fuera a concederle todo, pero cambió de cara en un abrir y cerrar de ojos. Ji-hwan, horrorizado, miró al traidor como si fuera a matarlo. Antes de que tuviera tiempo de detenerlo, le volvieron a dar la vuelta al cuerpo y su pene erecto fue succionado hacia el interior de la boca de Joo-won.
“Ah… mmm.”
Una sensación escalofriante surgió en la parte inferior de su cuerpo. Ji-hwan, perdiendo la capacidad de hablar en un instante, movió la cabeza frenéticamente y empujó a Joo-won. A pesar de que le jalaba el cabello, Joo-won solo estaba concentrado en chuparle el pene con locura.
El sonido similar a succionar un helado derretido llenó la silenciosa oficina. Los gemidos húmedos se superpusieron sobre ese sonido. Poco después, en el momento en que sintió la presión del glande aplastándole la campanilla, los ojos de Ji-hwan se abrieron de par en par.
“¡Ah!”
Se le pusieron de punta los vellos de todo el cuerpo. Con las nalgas despegadas de la superficie, temblaba en el aire. Joo-won, sosteniéndole con ambas manos las nalgas firmemente levantadas, succionó el pene que expulsaba el semen a borbotones. Sin tragárselo y manteniéndolo acumulado en la boca, sacudió la cabeza, haciendo que resonara un ligero sonido como de algo deslizándose.
“Ha, ha…….”
Ji-hwan, habiendo terminado de eyacular, se quedó completamente despatarrado. Joo-won, escupiendo lentamente el pene, acomodó el cuerpo de Ji-hwan y lo arrastró hacia arriba del escritorio. Entreabriendo con una mano el espacio entre sus muslos que intentaban cerrarse, dejó chorrear sobre la otra palma el semen que tenía guardado en la boca.
“Definitivamente me volví loco.”
Joo-won, soltando una risita burlona con una voz llena de autodesprecio, extendió la mano hacia sus nalgas.
Mezclando el semen con la saliva, lo extendió alrededor del orificio mientras le imprimía besos cerca del ombligo. El cuerpo de Ji-hwan, que intentaba recuperar el aliento cubriéndose los ojos con ambas manos, volvió a tensarse.
¡Zas!
“¡Ah!”
Los ojos de Ji-hwan se agrandaron. Miró de reojo las nalgas golpeadas con una expresión absurda y luego observó hacia abajo a Joo-won. En el momento en que las miradas de ambos se encontraron en el aire, los dedos de Joo-won abrieron el orificio de Ji-hwan y se introdujeron en él.
“Ah…….”
“Relájate.”
“¡Si eso, mmm, fuera algo que se pudiera hacer a voluntad, ah!”
Cuando lo miró fijamente con molestia ante la exigencia tan descarada, los dedos aumentaron a dos. La carne de sus nalgas se endureció con un estremecimiento. Las piernas que se sostenían con las puntas de los pies se desmoronaron en vano.
Joo-won, enganchando en su brazo las corvas de las piernas que se deslizaron hacia abajo, tiró firmemente de Ji-hwan hacia él. Cambió de postura mientras hurgaba sin piedad en el orificio, el cual se contraía y tragaba sus dedos meticulosamente.
Aumentó la cantidad de dedos mientras untaba y reembarraba sobre los pliegues y la pared interna el semen que había quedado extendido en el interior.
“Mmm…… ah.”
Un placer que desesperaba gradualmente a cualquiera se extendió desde la cintura hacia abajo hasta las puntas de los pies. Ante el sonido húmedo que resonaba de forma obscena, sintió un cosquilleo en la parte baja del abdomen. Ji-hwan, que gemía de forma impotente, echó un vistazo sigiloso hacia abajo.
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
El hombre conocido por ser de sangre fría estaba observando fijamente el espacio entre sus piernas con la mirada perdida. Con un rostro que parecía que iba a volverse loco. Tenía las mejillas al rojo vivo y se lambía los labios mientras lo miraba como un espectador voyerista.
Ante esa imagen, tanto su cuerpo como su mente se impacientaron. Sin darse cuenta, sacudió las nalgas apresurando la inserción. Los dedos que se movían para ensanchar el orificio se detuvieron. Joo-won soltó una risita absurda como si hubiera adivinado la intención de Ji-hwan.
“¡Ah!”
Los dedos que hurgaban el interior salieron de golpe y, sin ningún tipo de aviso previo, el pene se introdujo hacia adentro. Ante un volumen que sofocaba hasta la boca del estómago, Ji-hwan soltó un jadeo desgarrador.
“Si quieres comer, ha, tienes que abrir la boca.”
“E-espera, ¡ah!”
“Mierda…….”
Sintió claramente cómo algo se abría paso hacia adentro. Ante una presión tan extrema, Ji-hwan negó con la cabeza rotundamente. Sin embargo, Joo-won, como si tampoco pudiera aguantar más, le sujetó la cintura y lo presionó hacia abajo.
“Ah, ah, mmm, ah. Ah…….”
De un solo golpe irrumpió hasta el fondo de la base. En un instante, el interior de sus ojos ardía calurosamente y su visión se tiñó de rojo. Ji-hwan, endureciendo la espalda rígida ante una presión sofocante, recuperó el aliento temblando de arriba abajo.
Sin embargo, eso fue solo por un momento. Joo-won, en cuanto sintió que la respiración de Ji-hwan se estabilizaba un poco, le introdujo el pene sin piedad. Se lo ensartó hasta el punto donde la parte superior de la columna se estrechaba de forma apretada.
“¡Ah, ah! ¡No...! ¡Ah! ¡Ah, mmm!”
La reacción de Ji-hwan, que se había confiado un instante, se volvió estruendosa. Y con razón: debido al pene que le tocaba la carne interna de forma desenfrenada, le dieron ganas de orinar. Los pies de Ji-hwan, suspendidos en el aire, se encogieron.
“E-espera, ¡ah! ¡Ah, mmm, ah!”
Ji-hwan, aterrado de golpe, habló casi a punto de romper en llanto.
“Lamento decírtelo, pero tu 'espera' no tiene absolutamente ninguna credibilidad.”
Con esas palabras como final, Joo-won comenzó a mover la cintura como un loco. Apoyando las manos en el borde del escritorio, embestía rápidamente hacia abajo. Al punto de que el escritorio, que parecía que nunca se movería, chirriaba y se bamboleaba.
“¡Ah, ha! Mmm, ah…….”
Ante los feroces movimientos de cadera, las comisuras de los ojos de Ji-hwan se mojaron enrojecidas. La sensación de que abajo se salía y volvía a incrustarse era tan insólita que sentía que se volvería loco.
Joo-won, por su parte, se estaba volviendo loco a su manera. Era un cuerpo que no había tocado en casi un mes. Con solo rozarlo, el pene entraba en júbilo. Estaba prácticamente en un estado de trance ante la pared interna que se introducía de forma sucia, apretando y mordiendo con fuerza. Joo-won se lamía los labios ante la carne roja expuesta que salía a relucir cada vez que echaba la cintura hacia atrás.
El pene de Ji-hwan, que tambaleaba al ritmo de sus movimientos, también le abría el apetito.
“Ha, mierda…….”
A pesar de ser un hombre, absolutamente todo de él despertaba su apetito. Joo-won tiró hacia arriba de la pierna que tenía enganchada en el brazo. De forma natural, el cuerpo de Ji-hwan se ladeó y su cintura se erigió. El orificio que mordía su pene le capturó la mirada de forma explícita.
Con el deseo de tragárselo todo, le mordió la pantorrilla a Ji-hwan. La saliva cayó a gotas sobre la suave piel.
De lo absurdo que era, hasta le dio risa. ¿Acaso se había excitado hasta este punto alguna vez? La entreceja de Joo-won, que rumiaba sobre el pasado, se frunció desastrosamente. Había sido muchas veces. Siempre era así desde que conoció a este ser endemoniadamente lindo.
Ante la frase de alguien que decía que el sabor conocido era el más aterrador, la cabeza se le inclinó sola en asentimiento. Yoon Ji-eun le hacía eso a él. No cabía duda de que, sin importar cuándo y cómo se lo tragara mordiéndolo, sería sumamente dulce. Una vez que sus pensamientos llegaron hasta ahí, su cuerpo dejó de estar bajo control. Joo-won empujó la parte inferior de su cuerpo sin pensar.
“¡Ah!”
Ante la fuerza que chocaba aplastando la carne, Ji-hwan dejó escapar un gemido. Las pupilas de Joo-won, oscurecidas por la lascivia de querer tener más de lo que ya tenía, se clavaron en el rostro acalorado por el placer. Se le acumuló saliva debajo de la lengua.
“Ha, siento que me voy a volver loco por tu culpa…….”
Estaba tan excitado que el final de sus palabras temblaba por completo. El cuerpo de Ji-hwan, que gemía arañando el escritorio, dio un tirón. Su rostro se puso pálido de espanto al presagiar lo que sucedería a continuación.
“N-no lo... ¡ah! ¡Ah, mmm...!”
Joo-won, abriendo aún más las piernas de Ji-hwan, comenzó a mover la cintura con rapidez. Ji-hwan perdió la cabeza por completo. Sin poder patalear más, recibió el pene que irrumpía sin remedio. Ante la intensa inserción que hurgaba como si le fuera a triturar las entrañas, los ojos de Ji-hwan se distorsionaron a punto de romper en llanto.
Los ojos de Joo-won, que contemplaban la expresión de Ji-hwan cambiando a cada instante, eran desvergonzados. Ante una expresión tan sensual que erizaba la piel, hasta la punta de sus pies se le entumeció.
“Ha…….”
Las comisuras de la boca de Joo-won, que exploraba el interior frenéticamente, se torcieron. Se debía a que sintió la emoción que transmitía la pared interna, la cual se estrechaba de golpe en un momento incomprensible. Ese rostro de niño que, aun actuando como si fuera a morirse, volvía a emocionarse, le incitaba el sadismo.
“Esta vez, ha, ¿qué pasa ahora?”
Incluso mientras hablaba, los movimientos de embestida no se detenían, por lo que las sílabas se cortaban bruscamente. La respiración agitada flotaba de forma pegajosa entre los dos.
“Ah... ¡ahí, mmm!”
Ji-hwan, desmoronado por completo, no pudo responder. No escuchaba nada. Joo-won, soltando una risita burlona, extendió la mano hacia el pezón que no estaba hinchado. Al inclinar la cintura mientras atraía el cuerpo de Ji-hwan hacia él, la inserción se profundizó tanto que Ji-hwan lanzó un gemido parecido a un llanto.
Joo-won retorció y jaló uno de los pezones de Ji-hwan mientras movía la cintura. Esperó a que el orificio dilatado se contrajera y, en el momento en que sintió la sensación de raspar la columna, se la clavó hasta la base. Continuó repitiendo ese acto una y otra vez. Continuó con ese acto que volvía loco a Ji-hwan.
“Ah, ah... ¡mmm, ah! ¡Ah!”
Las manos que arañaban el escritorio envolvieron apresuradamente los hombros de Joo-won. Arañando sin piedad los músculos rígidamente erguidos, le rodeó la cintura con las piernas que estaban suspendidas en el aire. Ante el cuerpo que se le pegaba sin dejar espacio, un aliento turbio se filtró entre los dientes de Joo-won.
“Mmm, ah... ¡ah! ¡Ah, a mí no, ah! Me salgo... ¡se sale! ¡Ah!”
Ante la estimulación que embestía ferozmente apuntando a la próstata, la sensación de eyacular se acumuló al máximo. Por si fuera poco, debido a que estaban pegados sin el menor hueco, su pene estaba siendo castigado por los abdominales de Joo-won. La estimulación era intensa. Las dos piernas de Ji-hwan apretaron fuertemente los costados de Joo-won.
Joo-won, tragando aire bruscamente, hundió la nariz entre el cuello de Ji-hwan y sacudió las nalgas. El pene, erecto a punto de estallar, atravesaba e hurgaba con violencia el interior del cuerpo sumamente contraído. Ji-hwan, estremeciéndose como si le hubiera atravesado una corriente eléctrica, eyaculó mientras su cuerpo era sacudido conforme lo atravesaban.
El semen que brotó a borbotones ensució el abdomen de Joo-won, el cual se movía de arriba abajo. Ji-hwan se horrorizó, pero a Joo-won no le importó en absoluto y solo se concentró en seguir embistiendo. Parecía un semental cuyo único propósito en la vida era venirse.
“Mmm… ah, ah….”
Joo-won, sujetando los muslos que intentaban aflojarse por la pérdida de fuerza, dejó escapar un aliento cálido. Fijando la mirada en el rostro vuelto tierno por la profunda satisfacción de la eyaculación, se la clavó hasta la base un poco más rápido.
“Ah... mmm, ya, ya basta.”
“Ha, ha.”
Aumentó la intensidad de la inserción levantándole y volviéndole a asentar las nalgas a la fuerza a Ji-hwan. Ji-hwan empujó la parte baja del abdomen de Joo-won debido a un cansancio que parecía que lo mataría, pero fue en vano. Joo-won, sacando el pene por completo, cambió de ángulo y se lo clavó profundamente.
A diferencia del rostro que le suplicaba que ya no podía más, no podía detenerse ante la pared interna que continuaba adherida como siempre. Ante la membrana mucosa tibia que se relajaba y contraía sin cesar, el pene ni siquiera tenía intenciones de bajarse.
“¡Ah, ah! Por favor... mmm, ah... ¡por favor!”
Al final, las lágrimas brotaron de los ojos de Ji-hwan. Sin saber que eso volvía aún más loca a la gente, Ji-hwan lloró mojando profundamente sus pestañas. Lloró rogando que por favor parara. Al ver esa escena, las pupilas se le pusieron ardientes. Joo-won movió la cintura mientras gemía de forma ruda entre los dientes.
“Ha, tienes que, mierda, pedirlo de forma más linda, ha... deberías pedirlo.”
“Ah, mmm…. ¡Ah! ¡No, hermano! ¡Hermano!”
“Ese no es el punto, ha. ¿Eh? ¿Te embisto más? ¿Te la meto más profundo?”
El pene, endurecido a un nivel que desanimaba a cualquiera, le embestía el interior a Ji-hwan de forma peligrosa. Ante la sensación de crisis de que realmente se orinaría, Ji-hwan se abrazó fuertemente al cuello de Joo-won y se le enganchó encima. Pegó los labios a su oreja y, quejándose, abrió la boca.
“Cariño, cariño. Mmm... ¡ah! ¡Ah! ¡Si ya lo, lo hice! ¡Ah!”
Joo-won soltó una risita ante la molestia que mostraba tras hacer mimos. Joo-won, inclinándose hacia adelante apoyando todo su peso, le agarró la pelvis a Ji-hwan y embestía la cintura hacia arriba con fuerza. El pene, que hurgaba y embestía estruendosamente el interior del cuerpo de Ji-hwan como si nunca fuera a bajarse, finalmente comenzó a palpitar. Joo-won, sintiendo la sensación de eyacular, embestió la cintura hacia arriba con fuerza por última vez.
El semen guardado durante mucho tiempo por no haber practicado la masturbación se derramó dentro de la pared interna que palpitaba. La estimulación del disparo continuo se prolongó por bastante tiempo. Solo entonces el cuerpo de Ji-hwan perdió por completo la fuerza.
Episodio 7 (Historia Extra)
Joo-won le jaló el brazo que se le aflojaba y le imprimió un beso en la boca.
También le dio besos a besos sobre el pecho que subía y bajaba, y sobre los hombros caídos. Cuando le dio unas palmaditas en las nalgas como reconociendo su esfuerzo, Ji-hwan, lleno de disgusto, le quitó la mano de encima.
“Lárgate……”
“¿Acaso ya viste todo lo que querías ver?”
“¿Yo qué voy a ver? ¿Acaso querías matarme?”
“El que empezó a provocar primero fuiste tú. No le eches la culpa a un inocente.”
Los ojos con los que lo miraba fijamente como si fuera a matarlo a despedazamientos estaban completamente hinchados. Joo-won, que también le plantó un beso debajo de los ojos enrojecidos, cargó a Ji-hwan en brazos. Al levantarse el cuerpo de golpe, los rastros de Joo-won se deslizaron hacia abajo desde entre sus nalgas.
“¿Cómo te atreves a venirte adentro sin usar condón? ¡¿Quién demonios va a limpiar eso?!”
Aunque pataleaba al ver las marcas que se formaban en el suelo, no se bajó. Joo-won le plantó un beso en la coronilla a Ji-hwan, quien seguía respondiéndole con mal carácter mientras permanecía abrazado a él. Agarró el vaso de agua que milagrosamente no se había caído y, sin dudarlo, lo roció sobre el suelo.
“¡Qué estás…!”
“Ahora ya nadie se dará cuenta. Qué bueno que compré ropa de repuesto. Vamos a lavarnos un poco.”
“¿Tienes ropa?”
“Porque a partir de ahora irás a trabajar. La compré para dártela de regalo… pero no pensé que terminaría usándola de esta manera.”
Joo-won, tras dejar el vaso de agua en su lugar, se dirigió hacia el fondo. Era un espacio acondicionado especialmente para que Joo-won pudiera descansar, ya que solía hacer muchas horas extra. Como quedarse a dormir era cosa de todos los días, también había un cuarto de baño. Aunque no era un lugar hecho para usarse de esta forma, para Ji-hwan fue una suerte.
“¿Iré a trabajar?”
“¿Acaso pensabas seguir holgazaneando después de volver a Corea?”
“Pero si antes me decías que me la pasara descansando y disfrutando toda la vida. ¡Dijiste que tú me harías multiplicar todo mi dinero y que no tenía de qué preocuparme!”
“Cambié de opinión. De solo imaginarte rondando por ahí haciendo estupideces por tu cuenta, se me pone la piel de gallina. Quédate justo enfrente de mis ojos. Aunque trabajes como un inútil, yo te cubriré.”
Ante la palabra 'inútil', Ji-hwan le clavó la mirada a Joo-won con enfado. Poniendo la boca en trompa, se zafó del regazo de Joo-won. Sin intenciones de seguir forzando las cosas, Joo-won lo soltó dócilmente y abrió la llave del agua.
Tras hacer a Ji-hwan a un lado y ajustar el agua a una temperatura adecuada, volvió a atraerlo hacia él. Ji-hwan se le quedó viendo fijamente a Joo-won, quien le lavaba el cuerpo con total naturalidad.
“Por si acaso, ¿tú ya sabías que yo vendría a Corea?”
“No.”
Fue una respuesta inmediata, pero ¿por qué sonaba tan sospechosa?
“¿De verdad no lo sabías?”
“Cierra los ojos. Y no te pongas de mal genio otra vez diciendo que te duele.”
En cuanto Joo-won le llenó la cabeza de abundante espuma, los labios que tenía enfurruñados se cerraron. La boca de Joo-won dibujó una curva al contemplar ese rostro dócil y manso. Una voz insegura que daba órdenes y una voz maliciosa que acataba se mezclaron entre el sonido del agua. El calor no cesaba.
Sucedió hace un mes: haberse venido tres veces en la oficina que su padre solía usar, en la empresa a la que volvía después de varios años. El tiempo fluyó como el agua. Desde aquel día, ya fuera en la casa o en el auto, se estuvieron acostando un sinfín de veces. Ji-hwan había bajado 3 kg de peso, mientras que Joo-won aumentó su masa muscular y se puso más saludable.
A pesar de haberse bebido su semen y sus energías como si fuera un drácula chupando sangre, encima lo hizo ir a trabajar. Aterrizó sano y salvo en el equipo de Desarrollo de Nuevos Negocios impulsado por un gran paracaídas que llevaba bien escrito el nombre de Hyun Joo-won.
Era imposible que hubiera un lugar que le diera la bienvenida al hijo de alguien que había jugado con las acciones y se había llenado los bolsillos con el dinero de la empresa. Mucho menos habría alguien dispuesto a venerar a la semilla del pasado, la cual no era más que una mancha para una empresa que estaba atravesando su mejor momento en la bolsa.
Sin embargo, las personas eran extremadamente corteses con Ji-hwan. Desde antes de empezar a trabajar, a todos les imponía respeto Ji-hwan por haber tenido una reunión a solas con el presidente, a quien apodaban 'el fantasma'. Todos admiraban a Ji-hwan, quien salía ileso incluso tras ignorar descaradamente las palabras de un presidente ante el cual hasta los ejecutivos de 50 años temblaban de miedo.
Desde la mañana, todos estaban al pendiente de la actitud del joven amo, quien no sonrió ni una sola vez sin que se supiera qué lo tenía de tan mal humor.
“Ji-hwan-ssi… este……”
“Dígame.”
Ja-young, a quien le tocó la mala suerte de ser la mentora de dicho joven amo, le sonrió con calidez. Estuvo dudando todo el tiempo sin encontrar el momento adecuado para hablarle, pero al ver ese rostro despampanante que le respondió tan dispuesto, la sonrisa le salió sola. ¿Cómo podía alguien verse de esa manera? Entre más lo miraba, más perfecto y proporcionado le parecía su rostro sin un solo defecto.
“¿Dae-ri-nim?”
“Ah…. ¡Es que! Surgió la opinión de si no estaría bien hacer una cena de trabajo mañana por la noche.”
En cuanto Ja-young sacó el tema, a su alrededor se escucharon suspiros de resignación. Ja-young, quien debía cumplir con las expectativas del departamento, tomó aire una vez antes de continuar hablando.
“Quería saber cuál era la opinión de Ji-hwan-ssi……”
“¿Acaso mi opinión es importante?”
Fue una observación punzante. Ja-young, que no esperaba recibir semejante respuesta, se desconcertó enormemente. Al quedarse parpadeando sin poder decir una sola palabra, Ji-hwan ladeó la cabeza.
“Ah, ¿por casualidad me está preguntando si voy a asistir o no? Si es así, claro que tengo que ir.”
“Ehh…… ¿está seguro de que está bien?”
“Si me dicen que vaya, tengo que ir, ¿acaso ese no es mi lugar? Iré. ¿Mañana nos trasladamos todos juntos?”
Ante la respuesta de 'si me dicen que vaya, tengo que ir', la oficina se quedó helada. El jefe de departamento comenzó a hacer señas en forma de X con los brazos frenéticamente indicándole que arreglara la situación diciendo que de ninguna manera era así. El mensajero interno de Ja-young se encendió en llamas de tantos mensajes.
“¡Si está ocupado…! O si tiene algún compromiso…, no es necesario que la hagamos.”
“¿Y si estoy ocupado?”
“¡Sí! Por eso, no es como si tuviera que hacerse el tiempo a la fuerza a como diere lugar.”
“¿No van a hacer la cena de trabajo por mi culpa?”
Ja-young asintió con la cabeza torpemente. Era una reacción incomprensible. Si la cena se cancelaba solo porque él faltaba, ¿no significaba eso que tenía que ir sí o sí? Ji-hwan negó con la cabeza de inmediato.
“Entonces con mayor razón debo ir. Iré.”
“¿De verdad está bien? Digo, no es como si estuviera sintiéndose presionado o algo así, ¿verdad?”
“¿Por qué me sentiría presionado? A mí me gusta salir a divertirme.”
“Entonces informaré que sí se hará.”
Ja-young suspiró con profundo alivio y regresó a su lugar arrastrando su silla. Tras asegurarse de que Ji-hwan dirigiera la mirada de vuelta al monitor, anunció por el mensajero interno que la cena de trabajo era un hecho. Los empleados sentados detrás de él celebraron jubilosos. El jefe de departamento, escondido detrás del panel divisorio, también dejó escapar un largo suspiro de alivio.
Poco después, a Ji-hwan también le llegó un mensaje con el propósito, el lugar y la hora de la cena de trabajo.
“…….”
Fiesta de bienvenida para el nuevo empleado
El único novato en el equipo de Desarrollo de Nuevos Negocios al que pertenecía Ji-hwan era él mismo.
“¿Qué van a hacer qué?”
La mano que se anudaba la corbata se detuvo de repente. Estaban parados uno al lado del lado anudándose las corbatas amistosamente. Eso hasta antes de escuchar una declaración que se salía de los planes.
“Una cena de trabajo. Para ser precisos, una fiesta de bienvenida.”
Su mirada profunda atravesó el rostro despejado a través del espejo. La expresión de duda que ponía mientras hablaba resultaba tierna. A pesar de ser un tema que le arruinaba el buen humor en cuestión de un segundo, ese rostro inocente le parecía hasta encantador.
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Joo-won, chasqueando la lengua en voz baja, terminó de anudarse la corbata. Ji-hwan, que terminó de arreglarse casi al mismo tiempo, se dio la vuelta bruscamente y se le quedó viendo a Joo-won.
“Dicen que van a darme la bienvenida. ¿Puedes creerlo?”
Ji-hwan hizo sonar sus talones contra el suelo. Sus ojos redondos y brillantes exigían una respuesta sin importar cuál fuera. Joo-won, chasqueando la lengua en voz baja, le acarició la mejilla a Ji-hwan, donde no se había aplicado bien el protector solar.
“Es un procedimiento meramente formal.”
“…….”
“También es un día en el que se puede gastar el dinero de la empresa de forma legal.”
“¿Acaso no me puedes decir las cosas de otra forma que no sea esa?”
Ante la fría respuesta, el rostro que antes lucía emocionado se congeló helado. Ji-hwan, mirando fijamente a Joo-won que actuaba de forma odiosa, le quitó de un golpe la mano que le manoseaba la mejilla. Joo-won, a quien le propinaron un manotazo en el dorso de la mano que resonó con fuerza, frunció el ceño.
“Tal como dijiste, no hay mucha gente en la empresa a la que le caigas bien.”
El rostro, que apenas estaba resentido, se volvió completamente frío ante las palabras añadidas. Tenía una expresión no solo de disgusto, sino de perder el afecto por completo.
“¿Acaso eso no es exactamente lo mismo en tu caso?”
Eso fue lo que soltó tras quedarse pensando un buen rato con los labios apretados. Joo-won, ante la réplica al estilo de 'para que veas lo que se siente', se encogió de hombros con total soltura.
“Esa es la prueba de que hago muy bien mi trabajo.”
“…….”
“Además, para ser alguien así, me sobran las personas interesadas en mi registro familiar.”
“¿Acaso me estás presumiendo eso a mí en este momento?”
“Es para que tengas un poco de sentido del peligro. Tú te la pasas viviendo la vida con la guardia baja.”
Por eso te quitan todo. Joo-won, murmurando con indiferencia, se puso el saco. Acto seguido, le abrió el saco a Ji-hwan, quien lo miraba fijamente como si fuera a matarlo. Ji-hwan, con la boca estirada hacia afuera como un pato, se dio la vuelta y metió los brazos.
“¿Y todo eso por culpa de quién es? ……Qué pesado.”
Ji-hwan, respondiéndole tajantemente, le arrebató la bolsa que Joo-won le estaba alistando y se dirigió a gran velocidad hacia la entrada. Joo-won, dejando escapar un leve suspiro, tomó el teléfono celular que Ji-hwan había olvidado y lo siguió. Salió detrás de él apagando la luz de la cocina que estaba encendida y apagando también el purificador de aire.
El interior del elevador que bajaba al estacionamiento estaba en absoluto silencio. Mientras Ji-hwan se mantenía tercamente callado, Joo-won habló de repente.
“Si te haces la ilusión de que le gustas a alguien en el trabajo, pondrás en aprietos a muchas personas, ¿lo sabes?”
“¿Quién dijo que le gusto a alguien en serio? ¿Pero qué demonios estás diciendo?”
“Simplemente me da asco. Desde la mañana.”
Ante la reacción de rechazo tan seria, Ji-hwan se quedó sin palabras. ¿Pero de verdad qué le pasa? Mientras lo miraba fijamente con incredulidad, Joo-won le tocó la mejilla con un suave golpecito.
“¿Sabes qué día es hoy?”
“El día en que tengo mi cena de trabajo. El día en que la gente me da la bienvenida porque les caigo bien.”
“……Lo estás haciendo a propósito, ¿verdad?”
“Me estás preguntando algo que es más que obvio. Mae-hyung.”
Ante las variadas réplicas con las que le respondía, Joo-won se quedó callado. Continuó observando a Ji-hwan con mirada compleja hasta que el elevador llegó al estacionamiento subterráneo. Finalmente, cuando las puertas del elevador se abrieron en el estacionamiento subterráneo y Ji-hwan dio un paso al frente, Joo-won volvió a abrir la boca.
“Es el día en que se cumple un año desde que decidimos salir formalmente.”
“¿De qué estás hablando?”
Episodio 8 (Historia Extra)
“Me refiero al día en que me perdonaste y me aceptaste, hoy es ese día.”
“Yo nunca he hecho tal cosa. ¿A cuenta de quién se le ocurrió que lo acepté?”
Ji-hwan le hizo una reverencia con la cabeza al chofer que estaba esperando y luego gritó molesto. A pesar de que subió rápidamente primero al vehículo, murmuró varias veces para sí mismo preguntándose qué demonios significaba eso. Joo-won, sentado en el asiento trasero con rostro amargado, dejó escapar un largo suspiro.
“¿Acaso no recuerdas lo que me dijiste en Estados Unidos?”
“¿Qué cosa?”
“Me dijiste que ya me detuviera. Que dejara de pedir disculpas y de decir que lo sentía. Me dijiste que querías verme y que viniera a darte cariño.”
“¡¿Cómo demonios eso se convierte en una propuesta para salir?! Yo no estoy saliendo contigo.”
Durante un año entero después de que Ji-hwan huyera a Estados Unidos, estuvieron peleando. Literalmente hizo un berrinche colosal exigiéndole a Joo-won que se disculpara aún más. A Joo-won, que volaba a verlo como fuera haciendo espacio al menos un día al mes, lo trataba a patadas. Tras atormentarlo de esa manera durante un año más, terminó hablando al no poder soportar las emociones que lo desbordaban.
‘Ya puede dejar de pedirme disculpas. Ya es suficiente con eso de que estuvo mal. Lo extraño. ¿Cuándo viene?’
Aquel día, tras escuchar esa sola frase, Joo-won tomó un avión de inmediato y voló hacia él, y Ji-hwan se le enganchó pidiéndole que le diera más cariño. Era cierto que la relación había cambiado desde entonces, pero… cuando lo catalogaba fríamente como ‘estar saliendo’, no le daban ganas de responderle dócilmente.
“Entonces, ¿qué es lo que estás haciendo conmigo en este momento?”
“……Eso es.”
“Ah, ¿o acaso estábamos en nuestra luna de miel?”
“¿Te volviste loco?”
El chofer estaba enfrente. Ji-hwan se horrorizó ante una declaración que revelaba tan abiertamente un secreto tan fatal teniendo a alguien escuchando. Se puso el dedo en los labios para indicarle que cerrara la boca mientras se encogía de rabia y disgusto.
“Esa persona es más discreta que tú, así que no te preocupes por tonterías.”
“Aun así…… ¿no tienes ni un poco de vergüenza?”
“Si supiera lo que es eso, ¿crees que habría vivido de esta manera? Nací sin sentido de la vergüenza y sin conciencia. Nací así.”
“Qué orgulloso…….”
Ji-hwan, respondiéndole de mala gana, se distanció de Joo-won. Pegándose a la puerta al punto de que su brazo quedaba trabado en ella, se le quedó viendo fijamente a la ventana. Estaba molesto y le ardía el rostro, por lo que desquitó su coraje contra el aire sin sentido alguno.
“Así que dile que no podré ir a la cena de trabajo.”
“¿Pero qué estuviste escuchando? ¡Te digo que es una reunión organizada para darme la bienvenida!”
“Esa gente no te está dando la bienvenida para nada. Solo están haciendo un show para tomar alcohol gratis.”
“Y eso lo dices como si nada…….”
Pensar que antes me decías que a la mayoría no le importaba y que no me preocupara. Era un desvergonzado sin remedio. A pesar de ser la persona que me empujó a ese lugar. Me temblaban los labios de lo absurdo que era.
“Por eso, quédate conmigo, que soy alguien con mucha más sinceridad. Dejar abandonada a tu pareja en su aniversario es algo que va en contra de la ética comercial. Reservé un hotel. Bebamos alcohol juntos y quedémonos a pasar la noche ahí.”
Hasta hace un momento me estaba hablando con un tono de voz nefasto, y ahora salía con tonterías tan despreocupadas. Ji-hwan, frunciendo el ceño profundamente, apretó los puños con fuerza.
“¡No quiero! Voy a ir a la cena de trabajo sí o sí. ¡Si me lo impides, de verdad no me voy a quedar de brazos cruzados!”
Ji-hwan, que le había dicho que tuviera cuidado con lo que decía porque el chofer estaba presente, perdió la cabeza. Sin importar si alguien escuchaba o no, soltó un grito agudo. El chofer, que se concentraba en manejar como si no hubiera nadie más, se sobresaltó enormemente.
A partir de ese momento, cayó una guerra fría hasta que llegaron al edificio de la empresa. Joo-won cerró la boca y Ji-hwan solo reoplaba de rabia. El chofer detuvo el auto con el corazón en la garganta. Justo cuando se levantaba para cumplir con el protocolo de abrir la puerta, Ji-hwan abrió la puerta de un golpe y salió primero.
Mientras se quedaba pasmado, Joo-won también abrió su propia puerta, salió y fue tras Ji-hwan. El jefe de la oficina de secretaría, que estaba esperando, también se desconcertó y fue tras ellos dos.
“¿De verdad vas a comportarte de esa manera tan nefasta?”
Joo-won alzó la voz en el vestíbulo de la empresa. El jefe de la oficina de secretaría, sorprendido, agitó las manos hacia las personas que miraban fijamente para despejarles el camino y hacer que siguieran con lo suyo.
“No me llame sin sentido. Tampoco me busque en persona. ¿Le queda claro, Hoe-jang-nim?”
Ji-hwan, quien normalmente lo habría ignorado, le respondió punto por punto. Volvieron a pelear……. Dejando escapar un leve suspiro, el jefe de la oficina de secretaría se dio un masaje en la nuca, que se le tensionaba, y sujetó a Joo-won.
En ese lapso, Ji-hwan se subió rápidamente al elevador de empleados. Se metió a un lugar al que Joo-won no podía ir.
Joo-won contempló desconcertado cómo los números subían. Tras empujar la carne del interior de su mejilla con la lengua mientras le clavaba la mirada a los números, de inmediato le dio instrucciones al jefe de la oficina de secretaría que estaba a su lado.
“Infórmame hoy mismo dónde será la cena de trabajo del equipo de Desarrollo de Nuevos Negocios.”
“Sí. Entendido.”
El jefe de la oficina de secretaría envió de inmediato un mensaje al subdirector del equipo de Desarrollo de Nuevos Negocios. Tras agregar que le informaría lo más rápido posible, guio a Joo-won hacia el elevador de ejecutivos.
Joo-won, que se le quedó viendo fijamente al elevador por un instante, buscó en su bolsillo interior y se dio la vuelta. Lo que sostenía en la mano era su teléfono celular. Joo-won movía los dedos con el rostro sumamente serio. Ante un movimiento dos veces más rápido de lo normal, el jefe de la oficina de secretaría pudo evocar fácilmente el rostro del destinatario.
¿Estás tomando alcohol?
¿Cuánto vas a tomar? ¿Voy por ti?
No leas y me dejes en visto. Preferiría que mejor ni lo leas.
No, léelo.
Ji-hwan-ah
¿A qué hora vas a venir a la casa entonces?
Ji-hwan, habiendo perdido la expresión, puso el teléfono boca abajo. Fue inmediatamente después de confirmar que el número de mensajes no leídos acumulados había cambiado a 31.
‘Esa gente no te está dando la bienvenida para nada. Solo están haciendo un show para tomar alcohol gratis.’
Su rostro, en el que se vislumbraba una firme determinación, recorrió la bulliciosa mesa. Quería demostrarlo. El hecho de que a lo que le daban la bienvenida no era al alcohol gratis, sino a él mismo.
Sin embargo, tras una hora de haber comenzado la cena de trabajo, su confianza caída tocaba fondo. Ante los penes del equipo, el alcohol gratis que solo demostraba las palabras de Joo-won se acumulaba vacío. Ji-hwan, que daba sorbos a su soju, dejó escapar un largo suspiro.
Lo único que había hecho tras llegar era comerse la carne asada que le servían y tomar unas cuantas copas de alcohol. A pesar de ser una fiesta de bienvenida, casi nadie estaba interesado en Ji-hwan. ¿A lo mucho Ja-young, que estaba sentada frente a él?
“Ji-hwan-ssi de verdad parece un joven amo.”
……Tal vez no haya nadie.
“¿Puedo sentarme un momento?”
Tras quedarse escuchando los lamentos de Ja-young, que se emborrachaba cada vez más, había pasado bastante tiempo. Ji-hwan, que se servía alcohol a sí mismo con rostro aburrido, levantó la cabeza ante una voz que se interrumpió de pronto.
¿Quién era? Sus largas pestañas parpadearon, se cerraron y volvieron a levantarse de forma pausada. Ah, se escuchó claramente el sonido de un hombre tragando aire.
“Ah……. Gwa-jang-nim.”
Ji-hwan levantó su pequeña copa a la altura de los ojos. Un solo ojo fruncido como si hiciera un guiño se traslucía a través del líquido transparente que se mecía. El hombre, admirado por dentro, jaló la silla torpemente y se sentó.
“¿Parece que estás un poco ebrio?”
La mirada del hombre se clavó en las mejillas sonrojadas de Ji-hwan. Su piel blanca sin un solo poro de alguna manera le secaba la boca. El hombre, forzándose a juntar saliva para tragársela, se tocó la barbilla sin razón y se rascó la mejilla. No sabía cómo expresar este sentimiento de impaciencia.
“Ah…… un poquito.”
“Yo no le hice tomar mucho. Dijo que aguantaba bien el alcohol, pero parece que no era para tanto.”
Ja-young, sintiéndose culpable de antemano, se adelantó a dar explicaciones. El jefe de sección, que no se había percatado de que Ja-young estaba enfrente, respondió con desgano. Ja-young, sujetando un trozo de costilla de res que solo estaba cocida por fuera, negó con la cabeza rotundamente.
“Pero siento que ha estado vibrando desde hace rato……. Ji-hwan-ssi, ¿no te están llamando por teléfono?”
“¿Una llamada?”
Ja-young señaló con las pinzas el teléfono celular de Ji-hwan que estaba boca abajo. Sus enormes ojos rodaron lentamente hacia el teléfono.
Ja-young tosió de forma fingida. Sintiéndose presionada sin razón, movió las pupilas y descubrió al jefe de sección que estaba perdiendo la cabeza al lado de Ji-hwan.
Parece que se emborrachó mucho. Ante ese rostro enrojecido de forma irregular, Ja-young chasqueó la lengua fuertemente. Solo entonces el jefe de sección volvió en sí, se sintió apenado y tomó la botella de cerveza. Al mismo tiempo, Ji-hwan contestó la llamada.
“……Sí.”
En su voz grave se entretejía la embriaguez. Tanto Ja-young, que ponía carne en la parrilla, como el jefe de sección, que solo manoseaba su copa sin razón, miraban a Ji-hwan de reojo.
En la oficina, Ji-hwan solía ser una persona que permanecía sentada sin ninguna expresión. A pesar de ser el hijo del expresidente que había causado un desastre colosal y se había retirado de forma miserable, ni siquiera daba muestras de desanimarse. Aunque decían que la familia se había venido abajo por completo, para ser alguien así ni siquiera tenía un solo trauma visible.
Un joven amo noble por naturaleza. No por ser el hijo del presidente que se retiró por un riesgo de propietario, sino por ser alguien que por su sola existencia marcaba distancia; sus mejillas se elevaban de forma redonda. Era el momento en que la línea divisoria, que pensó que ya no podía ser más gruesa, se volvía aún más marcada. De alguna manera sentían que no debían acercarse a él…….
“¿Puedo ser sincero contigo?”
Con ese rostro tan puro, sonrió levemente y se llevó la copa a la boca. Dando un sorbo, tomando tan poco soju que uno se preguntaba si así tomaría agua un pajarito, Ji-hwan dejó escapar un leve suspiro.
“Qué fastidio.”
El jefe de sección, sin darse cuenta, volvió a maravillarse. A pesar de ser una declaración negativa, sintió envidia de quienquiera que estuviera al otro lado del teléfono. El jefe de sección, que terminó teniendo pensamientos indecentes por un segundo, se tomó la cerveza a trágos largos.
Ja-young, que observaba a Ji-hwan pasmada, también se metió un trozo de carne a la boca directamente con las pinzas y soltó un grito de dolor.
“¿Se encuentra bien?”
Ja-young, habiéndose quemado los labios, se atolondró. Ji-hwan, retirando el teléfono del oído, le tendió la copa de agua que estaba a su lado.
“Pegue esto al menos. Iré a pedir un poco de hielo.”
Incluso estando ebrio y con una forma de hablar torpe, sus atenciones amables hicieron que las mejillas de Ja-young también se sonrojaran. Las miradas que se habían concentrado en el grito de Ja-young no tardaron en volcarse sobre la espalda de Ji-hwan mientras se retiraba del lugar.
Episodio 9 (Historia Extra)
En cuanto Ji-hwan desapareció a lo lejos rumbo a la cocina, de varias mesas brotaron exclamaciones de asombro, admiración y suspiros.
“¿Ji-hwan-ssi tenía esa clase de imagen?”
“Pensaba que era bien parecido, pero……”
“Oigan, pero ¿no les parece que no se parece en nada al expresidente?”
Como si hubieran estado esperando, se entabló rápidamente una conversación que tenía a Ji-hwan como tema central. Como tenían que despacharla antes de que Ji-hwan regresara, no tenía ni pies ni cabeza ni contexto. Estaba al nivel de que cada quien soltaba sus propias palabras a montones.
En ese momento, los ojos de Ja-young captaron el teléfono celular de Ji-hwan. Al parecer no había colgado la llamada cuando fue por el hielo, pues el tiempo de conversación continuaba aumentando sin parar.
“……¿Ex-mae-hyung?”
Ja-young, inclinando levemente el torso hacia adelante, leyó el nombre con el que estaba guardado en la pantalla del celular. Al leerlo, se quedó pensando si el apellido del mae-hyung sería 'Jeon', cuando de repente se le vino a la mente un rostro y se quedó petrificada en el acto.
“Un momento… ¡si es el ex-mae-hyung de Ji-hwan-ssi!”
La voz de Ja-young se alzó. Mientras cada uno hablaba por su cuenta, uno de los empleados soltó una carcajada abierta.
“¡Si es el ex-mae-hyung de Yoon Ji-hwan-ssi, significa que es el presidente! Jajaja, ex-mae-hyung, qué divertido.”
“Es verdad. ¿El presidente era su ex-mae-hyung, cierto? No, pero cómo……”
El rostro de Ja-young, que miraba fijamente al empleado que hablaba con extrañeza, estaba pálido. El empleado, que se reía a carcajadas, cerró la boca lentamente ante la reacción inusual de Ja-young. Las pupilas de Ja-young, que lo observaban, se dirigieron hacia abajo. Era en dirección a donde estaba el celular de Ji-hwan.
“¿Qué pasa……?”
Entonces, el jefe de sección que había ocupado el lugar al lado de Ji-hwan también asomó la cabeza hacia adelante. Ladeando la cabeza preguntándose qué era lo que había visto para poner esa cara, el rostro del jefe de sección también se congeló en un instante. Acto seguido, el jefe de sección, tras cruzar miradas con Ja-young, se cubrió la boca con la mano para ahogar un grito que estuvo a punto de salirle.
Mirando a los empleados que estaban desconcertados, negó rotundamente con la cabeza y sacudió el dedo índice. Significaba que cerraran la boca. Ja-young también se sumó a la advertencia silenciosa. Ja-young, mordiéndose los labios hacia adentro, señaló el celular con la mano haciendo todo tipo de señas con las manos y los pies.
La llamada. El presidente. Sus gesticulaciones y expresiones exageradas decían exactamente eso. El subdirector dejó caer sus palillos con un sonido seco, y el jefe de departamento se quedó congelado sosteniendo su copa.
“Aquí está el hielo.”
Ji-hwan, que regresó tras recibir el hielo, tenía un rostro un poco más despejado del alcohol. Su mirada, antes floja, recuperó el brillo. Los empleados le lanzaron a Ji-hwan miradas llenas de agravio. Sobre la mesa, que se había vuelto demasiado silenciosa: el jefe de departamento desesperado y el subdirector en shock. Hasta el jefe de sección congelado y los demás empleados.
Ji-hwan, al percibir la atmósfera enrarecida, observó las reacciones con cautela mientras se sentaba en su lugar y luego miró su celular. Entre sus labios entreabiertos por la sorpresa se filtró un suspiro.
Ex-mae-hyung
Rechazar / Responder
La llamada continuaba conectada. Pensó que la había colgado, pero parecía que había presionado mal el botón. Ji-hwan, mordiéndose el labio inferior firmemente, echó un vistazo a las reacciones de los demás y se levantó de su asiento.
“Un momento, por favor.”
Tras hablarle al personaje al otro lado del teléfono que provocaba escalofríos en la columna, le hizo una inclinación de cabeza a los penes del equipo. Todos agitaron las manos desesperadamente rogándole que por favor conteste. Incluso le agitaron las manos indicándole que podía contestar cómodamente y regresar despacio.
Dejando atrás ese cuestionable apoyo, Ji-hwan salió al frente del restaurante. Ji-hwan, sentándose en las sillas de plástico para la fila de espera que estaban colocadas al lado del local, se llevó al oído la llamada que aún no se cortaba.
“¿Bueno?”
-De verdad tienes el talento de hacer encabronar a la gente de muchas maneras.
“Pensé que había colgado la llamada.”
-¿Dónde estás? ¿Afuera?
Ji-hwan asintió con la cabeza mientras observaba a la gente que pasaba.
“Sí. Salí un momento.”
-Parece que se te pasó un poco la borrachera. Hasta la voz te cambió.
Al otro lado de la calle se veía a una pareja peleando. La mujer estaba enojada y el hombre le suplicaba agarrándole el brazo a la mujer que intentaba irse. La mujer se sacudió la mano que le sujetaba la muñeca. Viendo eso, Ji-hwan respondió con indiferencia.
“No estaba ebrio……”
-Yo no le creo a la gente que dice que no está ebria.
“De verdad no estoy ebrio. Estoy perfectamente lúcido.”
-El que digas que estás lúcido de verdad me da miedo.
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Ante la respuesta que lo trataba casi como a un enfermo mental, el entrecejo de Ji-hwan se frunció. En ese instante, la mujer del otro lado de la calle le propinó una bofetada al hombre. Acto seguido, de la nada, le envolvió las mejillas al hombre con las manos y rompió en llanto. Daba pisotones sin saber qué hacer.
De alguna manera, el estado de ánimo se le volvió nefasto. No quería comparar su situación con los asuntos de unos desconocidos, pero se parecía exactamente a sí mismo. Enojarse y luego acogerlo en brazos era exactamente lo mismo que él le hacía a Hyun Joo-won.
“Mae-hyung.”
-Ha…… Preferiría que simplemente me digas que estás enojado.
Joo-won dejó escapar un profundo suspiro. Ya ni siquiera era ex-mae-hyung, sino mae-hyung. Le causaba repulsión como sintiendo disgusto. Y con razón: Ji-hwan solo llamaba a Joo-won mae-hyung únicamente cuando estaba de verdad de mal humor. Normalmente le decía ex-mae-hyung, y cuando estaba de buen humor, se tomaba la generosidad de llamarlo con apodos tiernos como hyung o cariño.
“……Hyung.”
-¿Por qué te pones así de repente? De verdad me das miedo. ¿Cuánto alcohol tomaste? ¿Voy para allá ahora mismo?
“Seon-bae.”
-…….
“Joo-won-ah.”
Desde el otro lado del altavoz se escuchó el sonido de Joo-won moviéndose. Ji-hwan, sin decir una sola palabra, se le quedó viendo a la pareja que se abrazaba. De verdad que hacían una buena pareja. ¿Tantas ganas tenían de hacer semejante alboroto en plena calle? Pelearse sin importarles la vergüenza para luego abrazarse como si nada más importara. Eso era de verdad una locura.
-Voy saliendo para allá ahora mismo. Llego en 20 minutos. Ya jugaste mucho por hoy. Es hora de que regreses.
Quienquiera que escuchara pensaría que se había escapado de casa. Para que Joo-won hiciera semejante escándalo, lo único que él había hecho era asistir a una cena de trabajo. Era una extensión del trabajo y algo que tenía que hacer. Significaba que no era para nada algo que debiera disgustarle a Joo-won, quien fue el que lo metió a la fuerza a la empresa.
“A la gente de la empresa le caigo bien.”
-……¿Qué?
“Tú me dijiste que a la gente no le caía bien. Pero no es así.”
-…….
“Les caigo bien. Al punto de que se ponen rojos de la cara al verme.”
Ji-hwan, levantándose de su asiento y sacudiéndose las nalgas con palmaditas, habló con total confianza. Cerca del oído se escuchó el sonido de Joo-won rechinando los dientes. Ji-hwan, echando un vistazo al taxi al que se subió la pareja que había tenido una pelea pasional de enamorados, se dio la vuelta.
“Quiero hacer las cosas bien.”
-Las haces tan bien que me estás haciendo doler la cabeza. Con que las hagas decentemente basta, así que deja de provocarme.
“Quiero hacer bien mi trabajo. No como cuando era tu secretario estando de títere. De verdad quiero hacerlo bien. Para que no sea en vano lo que estudié. Para que la gente que no lo entiende no pueda decir ni una sola palabra.”
Afrontaba las cosas como si nada, pero por dentro le importaban. Ji-hwan, que desahogó sus sentimientos vulnerables al estar al calor del alcohol, agarró la perilla de la puerta. A través del cristal se veía a los miembros del equipo hablando animadamente dentro del restaurante.
-¿Acaso a ti no te choca buscarte problemas de a gratis? Aparte de ti, hay gente de sobra que hará muy bien su trabajo.
La 'gente de sobra que hará muy bien su trabajo' de la que hablaba Joo-won estaba justo frente a sus ojos. Personas capaces que continuaban impulsando a Ji-hwan estaban reclinadas riéndose y platicando.
“No vengas todavía. Cuando termine la cena de trabajo, me iré hasta asegurarme de ver al jefe de departamento subirse a su taxi.”
-……¿Por qué demonios tienes tú que ver al jefe Hwang subirse a un taxi?
Una voz que denotaba que no podía entenderlo ni aceptarlo resonó en sus oídos. Pues porque él era el más novato. Ji-hwan, tras responder amablemente, colgó la llamada. Empujó la puerta, entró y regresó a su lugar vacío.
Tras hacerle pasar un mal rato a la persona más alta de la empresa, fingió ser bueno frente a las personas que él había contratado. Mientras complacía a las personas a las que evidentemente les imponía respeto, se tomó unos cuantos caballitos más de soju, el cual ni siquiera le gustaba mucho.
Él también quería demostrar que era capaz. Quería que lo reconocieran demostrando que ya no era el Yoon Ji-hwan tonto que se dejaba engañar por completo. Para que a Hyun Joo-won no lo tomaran a juego por tenerlo a su lado.
Para que no escuchara comentarios de que andaba así tras ser traicionado por su exesposa. Ji-hwan estaba esforzándose por ser diligente. Como no podía ser completamente bueno, fingía serlo y convivía en su justa medida, dando lo mejor de sí para pertenecer por completo a él.
Estaba viviendo su propio estilo de amor.
Sin embargo, lamentablemente, el amor de Ji-hwan era un terror para Joo-won. Para alguien que moría de amor teniendo a Ji-hwan siendo un mantenido, esto era algo que no debía suceder. Puesto que el querer hacérselo todo por él brillaba más cuando Ji-hwan no quería hacer absolutamente nada.
“Ni siquiera puedo cortarle esto.”
Joo-won llevaba varios días arrepintiéndose de haber traído a Ji-hwan a la empresa.
En toda su vida se había arrepentido de muy pocas cosas, y todos esos arrepentimientos eran por culpa de Yoon Ji-hwan.
Joo-won sentía que se moría debido a Ji-hwan, quien después de la cena de trabajo no regresaba a casa con el pretexto de estar haciendo horas extra. Se volvió sensible debido a Yoon Ji-hwan, quien con solo tratarlo un poco bien sonreía como tonto y se dejaba llevar fácilmente.
‘¿Y bien? ¿Conseguiste pedirle bien el taxi al jefe de departamento?’
‘103-Ja 4584.’
‘¿Qué es eso?’
‘El número del taxi en el que se fue el jefe de departamento. ¿Ya te lo memorizaste? Creo que a mí se me va a olvidar.’
A dos semanas de haberle encomendado semejante trabajo sucio.
‘Hoy también voy a llegar tarde.’
‘¿Otra vez?’
‘Sí. Por el proyecto. ……Pero ¿por qué tú estás desocupado? ¿Por qué siempre los únicos ocupados somos nosotros? ¿Acaso eres una basura?’
A una semana de recibir insultos a pesar de ser la parte que pagaba el sueldo, llegó a su límite.
¿Debería hacer volar la empresa en pedazos?
La empresa por la que sufrió como un perro durante años para adueñárselo todo se convirtió en un estorbo en un abrir y cerrar de ojos.
Episodio 10 (Historia Extra)
“¿Alguna vez ha pensado que el problema es que la empresa funciona demasiado bien?”
“……¿Qué?”
Joo-won, tras arrojar el folder de aprobaciones con una expresión gélida, soltó una tontería de la nada. En el entrecejo del jefe de la oficina de secretaría, que permanecía de pie lleno de tensión, se marcaron profundas arrugas.
“Es que me pregunto si cosas como las huelgas…… no son algo que originalmente se hace cada trimestre.”
Sintió dudas de si estos días no se encontraba bien de salud, pero ¿acaso decidió volverse loco por completo? Al no poder creer que el líder de un conglomerado que deseaba una huelga fuera su superior, la cabeza se le movió a su propio antojo.
“¿Por qué trabajan tan duro sin necesidad alguna? ¿Por qué?”
No era para nada sin necesidad. Especialmente en este momento, cuando al haber alcanzado las mayores ganancias de la historia, la expectativa por los bonos por desempeño estaba en su punto máximo. Aunque el cuerpo estuviera agotado, al haber una recompensa segura equivalente, era una lógica natural que dieran ganas de trabajar aún más duro.
El jefe de la oficina de secretaría examinó el semblante de su superior con mirada desconcertada. ¿Una persona loca por los resultados saliendo con semejante tontería? De repente, un rostro despejado le cruzó por la mente.
“¿Por casualidad se refiere a Ji-hwan-ssi?”
Ahora que lo pensaba, decían que le iba muy bien en la oficina. Recordó lo que dijo hace poco uno de los empleados del equipo de secretaría cuando andaba comentando emocionado que habían comido juntos. Había dicho que parecía haberse adaptado muchísimo mejor que cuando estaba en el equipo de secretaría.
El jefe de la oficina de secretaría miró a Joo-won con amargura. Entre el beneficio que se obtenía porque Ji-hwan se adaptara bien y el daño que Joo-won le causaría a la empresa al emputarse por ello, era obvio cuál de los dos lados recibiría el golpe más duro.
Pensó en si debería al menos darle el consejo de que simplemente lo despidiera. De por sí ya había muchos ejecutivos que no veían con buenos ojos que Ji-hwan trabajara.
“Alguien que estuvo un año entero sin hacer nada más que dormir, hoy en día solo duerme cinco horas al día. Y aun así ni una sola vez se pone de mal genio. ¿No le parece extraño?”
“Cuando uno está demasiado ocupado, a veces no se tienen energías ni para ponerse de mal genio.”
El jefe de la oficina de secretaría respondió con serenidad. Tampoco dijo nada sobre despedirlo. Habiéndolo asistido al lado de Joo-won durante varios años, ya sabía leer muy bien la situación, por lo que conocía de sobra el temperamento que armaría un pleito descomunal si de verdad le sugería despedirlo.
El jefe de la oficina de secretaría, recogiendo el folder de aprobaciones, esbozó una sonrisa fingida. Sí, era mejor que estuviera loco de amor a que estuviera loco a secas. Por un lado se sintió aliviado. La razón era clara: porque la verdadera dueña de esta empresa era la persona por la que ese hombre estaba loco. Tenía la fe de que al menos no se quedaría desempleado de forma absurda.
“Su difunta madre debe haber sido muy inteligente…… Es desconcertante ver que el chico tiene más talento para el trabajo de lo que pensaba.”
“¿Acaso no son excompañeros de la universidad?”
“……Ah, es verdad.”
Joo-won fingió una sorpresa desvergonzada, como si hubiera borrado por completo la época que jamás en la vida había olvidado.
“Le diré que suba a la hora de la comida. Deje el lugar desocupado en la medida de lo posible.”
“Ah…….”
La conversación vacía se convirtió en una orden. El jefe de la oficina de secretaría, quien normalmente habría asentido de inmediato diciendo que entendía, se desconcertó sin poder continuar con sus palabras. Joo-won, frunciendo el entrecejo ante una mala espina, miró al jefe de la oficina de secretaría.
“¿Qué pasa?”
“Es algo que escuché al pasar, pero me parece que Lee Myeong-joo-ssi, del equipo de secretaría, quedó de comer con Yoon Ji-hwan-ssi al mediodía. ¿Gusta que lo verifique?”
“¿Ellos dos solos?”
La silla de Joo-won, que finalmente estaba en postura de ponerse a trabajar, dio una vuelta. Rayos…… El jefe de la oficina de secretaría, dejando escapar un leve suspiro, habló con cautela.
“No he logrado confirmar el número exacto de personas.”
“Pues entonces tendría que confirmarlo.”
Como si hubiera escuchado una estupidez insólita, Joo-won soltó una leve risita. La manzana de Adán del jefe de la oficina de secretaría se movió fuertemente.
“Lo verificaré e informaré de inmediato.”
“Olvídelo, simplemente dígale que lo cancele.”
“……¿Se lo digo a Ji-hwan-ssi?”
“¿Pero qué dices? ¿Acaso Ji-hwan te quitó todo el talento para el trabajo? Obviamente tienes que decírselo a Lee Myeong-joo-ssi. Sal y haz que lo cancele, ya sea invitándole carne de res o lo que sea.”
El jefe de la oficina de secretaría inclinó la cabeza de inmediato. Detrás de su espalda mientras se daba la vuelta, se escuchó una voz que murmuraba: ‘¿A solas con una mujer? ¿Acaso volvió loca?’. El jefe de la oficina de secretaría apresuró el paso. Como no podía perder absurdamente a una empleada bastante útil, se movió con rapidez.
“En adelante, aunque me llame, no voy a venir.”
Para comportarse como un caballero, primero le dio de comer. Aunque sentía que se le reventaba la hiel por la lentitud con la que comía, aguantó y esperó. Lavarse los dientes y salir le tomaba 40 minutos. Entonces le quedaban unos 20 minutos libres. El rostro de Joo-won, que aguantaba con un esfuerzo sobrehumano para disfrutar de ese tiempo libre, se congeló. Se preguntó si debía darse una palmada en el oído pensando si había escuchado mal.
Él, que tenía todas sus capacidades físicas normales, en realidad sabía de sobra que las palabras que había escuchado no eran una alucinación.
“¿Qué vas a hacer qué?”
“Que ya no voy a venir a comer juntos.”
La respuesta que dio tras masticar detenidamente el sushi y tragárselo fue cortante. Muy propio de alguien que aborrecía las situaciones desagradables. Mientras le sacaba de quicio el mal genio a la gente, actuaba como si fuera un ser sagrado.
Del asombro, Joo-won no pudo decir una sola palabra. Al quedarse todo en silencio a su alrededor, los movimientos de los palillos de Ji-hwan también se volvieron lentos.
“Es en serio. De ahora en adelante, aunque me llame así, no vendré.”
“Parece que estás confundiendo algo. Esta es mi empresa. Si yo te llamo, hagas lo que hagas, primero tienes que venir.”
“¿Acaso me llamó ahora mismo como a un empleado subordinado? Claro que no.”
“¿Y entonces como qué te llamé? Dilo.”
Justo qué buena oportunidad. Joo-won, quien muy en el fondo se había quedado guardando las palabras de Ji-hwan de que no estaban saliendo y de que tampoco era su pareja, bajó los palillos haciendo un ruido seco. Abrió los ojos de par en par y miró fijamente a Ji-hwan como diciendo ‘vamos a arreglar esto de una vez’.
“……El hermano menor de la exesposa.”
“Quién demonios manda a traer al hermano menor de la exesposa —que no contenta con serle infiel e divorciarse, encima tuvo un hijo de ese infeliz— para darle de comer esto.”
“Hyun Joo-won.”
“Ha…….”
Al volver a agarrarse de sus palabras, Joo-won dejó escapar un suspiro de cansancio.
“Es que los empleados escucharon la llamada que tuve esa vez durante la cena de trabajo.”
Joo-won soltó una burla de inmediato. No es que lo hubieran escuchado, es que lo descubrieron. Y ni siquiera fue la llamada en sí. A juzgar por cómo ese día se escuchaban sonidos sobre la pantalla al otro lado del altavoz, seguro volvió a dejarlo tirado por descuido y lo terminaron viendo.
“¿Por qué? ¿Acaso dijeron que por qué andabas hablando por teléfono con tu ex-mae-hyung?”
“¿Cómo lo sabes? ¿Le pusiste un espía a alguien?”
“Obviamente. Parece que no lo entiendes, pero las personas que comieron contigo ese día también son gente de esta empresa. Son personas que trabajan debajo de mí.”
“¿Acaso me estás diciendo que también hay un espía en el equipo?”
El tono de Ji-hwan se volvió informal. Le lanzó sin dudarlo una mirada de reproche al hombre que había roto su promesa. ¡A pesar de haberle prometido que jamás haría las cosas que a él le chocaban!
“Significa que en esta empresa sobran los infelices que, sin necesidad de tomarse semejante molestia, con solo traerlos y decirles ‘quiero joder a Yoon Ji-hwan, así que cuénteme cómo anda últimamente’, van a soltar la sopa todita.”
La explicación de que no había usado a ningún espía fue larga. Ji-hwan se le quedó viendo fijamente a Joo-won en silencio. Era una mirada de interrogatorio preguntándole si de verdad no había hecho semejante cosa.
“Tú cometiste el error, ¿por qué me perjudicas a mí también?”
“El no poder comer juntos al mediodía…… qué tanto perjuicio puede ser.”
Ji-hwan, mirándolo fijamente con frialdad, volvió a tomar los palillos. Como si bastara con que no hubiera usado a un espía ni investigado a sus espaldas, comió con total tranquilidad. Joo-won se tocó la frente al ver la parte posterior de su oreja levemente enrojecida. Le dolía la cabeza ante los cambios de humor de Ji-hwan que no tenían lógica alguna. No podía entender la razón por la que pasaba de estar resentido a estar de buen humor. Tampoco se le daba el tiempo suficiente para descifrarlo.
“Si esta clase de cosas te resultan incómodas, al menos compórtate bien en la casa.”
“¿Y qué es lo que tengo que hacer bien?”
“Pues obvio……”
En cuanto su humor mejoró, volvió a agriarse de inmediato y Ji-hwan abrió los ojos de par en par con furia. Joo-won simplemente cerró la boca. Al dejar escapar un suspiro, Ji-hwan dio un sorbo al caldo de miso, dejó los palillos y echó la cadera hacia atrás.
“¿Acaso la única persona que tenía que comportarse bien no eras tú?”
Incluso se cruzó de brazos y apretó los labios hablándole a Joo-won con un tono punzante. Joo-won, al revisar la bandeja donde solo quedaba el sushi que no le gustaba a Ji-hwan, también dejó los palillos.
“Sí, la persona que tenía que comportarse bien era yo. Se me zafó la boca. ¿Quieres tomar un café?”
“Un americano. Ponle solo la mitad de hielo.”
“No recojas nada, déjalo así. Te lo traigo de volada.”
Ante la amenaza de que en cualquier momento se regresaría a la oficina si hacía un mal movimiento, cambió de tema rápidamente. Por suerte, parecía que no tenía intenciones de irse de inmediato, pues pidió el café sin dudarlo. Joo-won, levantándose de su asiento, abrió la puerta de la oficina del presidente y se dirigió a la cocineta ubicada detrás de la oficina de secretaría.
Por órdenes de Joo-won, la oficina de secretaría estaba completamente vacía. Como no había nadie a quien pedírselo, obviamente el preparar el café se convirtió en tarea de Joo-won. Joo-won, que antes no sabía ni qué había ni dónde estaba, ahora sabía hasta cuántos insumos había en la cocineta y cuándo se acababan.
Una vez, Joo-won dio la orden de que rellenaran las cápsulas de café porque parecía que pronto se iban a acabar, lo que provocó un desmadre en la oficina de secretaría. Joo-won, buscando las cápsulas con familiaridad, las metió a la máquina y llenó la taza con hielo. Tras llenarla exactamente a la mitad, sirvió en la taza el café que la máquina recién preparaba.
Como le daba flojera usar una bandeja, regresó a la oficina sosteniendo la taza directamente y vio a Ji-hwan acostado de cuates en el sofá. Joo-won, que le colocó el café en la mesa, se sentó a la cabecera de Ji-hwan. Ji-hwan acomodó su cabeza en el muslo de Joo-won con total naturalidad.
“¿Te enojaste?”
Le parecía colosal cómo, después de sacarle de quicio a la gente a más no poder, le preguntaba con tanta ingenuidad. Joo-won, dejando escapar un profundo suspiro, le sujetó la mejilla a Ji-hwan con una mano y se la presionó suavemente. Sus pequeños labios salieron disparados hacia adelante como los de un pez dorado.
“Si me enojé, ¿qué?”
“La verdad sé que no estás enojado.”
“Sí me enojé. Así que mide tus límites. No andes poniendo a prueba a la gente.”
Episodio 11 (Historia Extra)
“Claro que no estás enojado.”
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Ji-hwan lo dijo lleno de convicción. Joo-won, bajando la mirada para cruzar miradas con él como preguntándole qué intentaba hacer, se lo preguntó con los ojos.
“Te lo digo porque parece que no lo sabes. Cuando tú de verdad te enojas, ni siquiera miras a los ojos.”
“¿Quién demonios hace una tontería tan ruin como esa?”
“Tú la haces. Ni siquiera me diriges la mirada para nada. No es solo cuestión de ignorarme, sino que me tratas como si fuera una persona completamente invisible.”
Joo-won jamás había ignorado a Ji-hwan ni una sola vez. Si Ji-hwan se le ponía enfrente alterado, él se alteraba aún más, pero jamás le daba la espalda.
‘Parece que se enojó muchísimo. Joo-won-ssi ni una sola vez me volteó a ver.’
‘Por más que le rogaba, ni una sola vez me volteó a ver.’
Ji-hwan recordó las palabras que había dicho Ji-eun y la voz de Hyo-jung de hace mucho tiempo.
“¿Así que lo que me estás queriendo decir es que como no me enojo, por eso te desccaras de esa manera?”
“No es eso.”
Ji-hwan, apoyándose en el muslo de Joo-won para levantarse y sentarse, dio un sorbo al café. Tras habérselo enseñado unas cuantas veces, ahora lo preparaba bien sin necesidad de que se lo indicara. Ji-hwan, dando sorbos al café, miró a Joo-won de reojo.
De verdad le parecía algo sorprendente. Aunque lo dijera de esa manera, jamás se imaginó que llegaría a cambiar a este extremo. Joo-won de verdad había cambiado muchísimo. Aunque por la boca le seguían saliendo palabras odiosas, jamás hacía nada malo.
Especialmente con las cosas que él le pedía que no hiciera. También tenía cuidado de no lastimar a los demás. Jamás hacía algo que lo hiciera quedar mal ante sus ojos.
¿Por eso se estaba volviendo cada vez más engreído? Ji-hwan se estaba volviendo mucho más malcriado que cuando su padre biológico era el presidente.
“Creo que ya no voy a hacer horas extra.”
“De por sí iba a llamarte la atención por eso. Si hubiera sabido que ese equipo era tan inútil como para tener que hacer tanto tiempo extra de trabajo, los habría reubicado a todos de inmediato.”
“El único que hacía horas extra era yo. El del problema soy yo.”
“¿Acaso no tienes mentor? Por cómo te escuchabas por teléfono, no me pareció que te estuvieran haciendo bullying.”
Joo-won, frunciendo el ceño ante la voz desanimada, miró a Ji-hwan con severidad. Observó la expresión de Ji-hwan con mirada atenta.
“¿Acaso me veo como alguien a quien le harían bullying?”
“Como alguien que ha sufrido de bullying, déjame decirte algo: el bullying no es algo que te hagan o no te hagan por cómo te veas.”
“……¿A ti te hicieron bullying?”
“¿De qué te haces el que no sabe? Tú también fuiste un espectador indiferente.”
Ante una declaración tan impactante que soltó con una serenidad casi indiferente, los ojos de Ji-hwan se abrieron de par en par con horror.
“¿Yo?”
“Sí. Tú también te hiciste el que no me conocía.”
“¿Acaso te refieres a cuando estábamos en la universidad? ¿Cuando íbamos a la universidad?”
Con un sentimiento de incrédula duda, Ji-hwan entrecerró los ojos y miró fijamente a Joo-won. Joo-won asintió con la cabeza poniendo una expresión de '¿por qué te sorprendes tanto?'. Su mirada era de reproche, como si el hacerse el desentendido fuera algo sumamente desvergonzado. Ji-hwan, pasmado, ni siquiera podía hablar bien.
“¡Estás, estás loco……!”
“Veo que no tienes ni el más mínimo signo de arrepentimiento.”
“¡¿Y por qué tendría que arrepentirme?! ¡No digas tonterías! ¡¿Sabes cuántas mujeres andaban contigo en ese entonces?! ¡¿Sabes cuántos tipos andaban rondando intentando hacerse amigos tuyos?!”
Por más injusto que fuera, esto sobrepasaba todos los límites. Lo que había sufrido por culpa de su hermana era una minucia comparado con esta injusticia. ¿Bullying? ¿Espectador indiferente? Ji-hwan recordaba perfectamente lo concurrido y escandaloso que era el entorno de Joo-won.
Los rostros de los compañeros y superiores que se esforzaban por llevarse bien con Joo-won le cruzaron por la mente de forma lamentable. Y ni hablar de las mujeres que se le declaraban a Joo-won. Si el círculo de Joo-won era reducido, era por su propia voluntad. ¡A pesar de ser alguien que cuando le daba la gana arrastraba gente como si fuera el Flautista de Hamelín!
“Yo qué voy a saber eso. Si a mí ni un solo infeliz normal me dirigía la palabra.”
¿Eso no significaba acaso que al no parecerle normales, él mismo había marcado su distancia? El rostro de Ji-hwan se volvió serio de inmediato.
“Por eso tú también asume tu responsabilidad y no me dejes más solo. No hagas que una persona miserable se vuelva todavía más miserable.”
“Pero ¿quién demonios es el miserable aquí?”
“Yo. Yo, que trabajo como un perro pero solo soy un presidente de membrete, que en la universidad no pude hacer ni un solo amigo normal y que encima estoy divorciado y con el registro civil vacío. Yo, que vivo con alguien con quien tengo sexo periódicamente pero que no me llama su pareja.”
Ji-hwan renunció a seguir conversando. Lo había sentido a lo largo de su vida, pero Hyun Joo-won era un ser humano muchísimo más extraño de lo que pensaba. Desentonando con su imagen, era infantil y sumamente obsesivo. Antes pensaba que lo atormentaba por venganza, pero en realidad era un ser humano así por naturaleza.
A pesar de pensar que le gustaba tras haber sido engañado, Ji-hwan, que jamás dejó salir de su boca un 'me chocas', dio un trago largo a su café. Dentro de la taza, los hielos rodaron haciendo un sonido refrescante. Joo-won estiró la mano y limpió el agua que escurría por debajo de la taza. Con el pulgar terminó de limpiar también lo que le había quedado en la barbilla a Ji-hwan.
“Te dije que quería hacer bien mi trabajo. ¡¿Por qué no me entiendes?! Si yo trabajo duro en la empresa, ¿no es algo bueno para ti también? Como es tu empresa……”
Ji-hwan, considerando que si continuaban de esta manera sería problemático para ambos, le habló con el corazón en la mano. Le confesó sinceramente que se estaba esforzando porque no quería ser una carga para Joo-won.
“Tú mismo dijiste en su momento que era tuya. Dijiste que yo era un presidente de membrete y que desquitara el valor del semen.”
Ante esas palabras, Joo-won frunció el ceño y dejó escapar una risa desinflada.
“No me andes cambiando el tema a cada rato.”
“No quiero.”
“¡¿Por qué hay tantas cosas que no quieres?!”
“Porque me choca verte esforzándote de esa manera.”
Ante las palabras que soltó como desahogándose, los ojos de Ji-hwan se agrandaron.
“¿Por qué? ¿Acaso tienes miedo de que de verdad te quite la empresa?”
Acto seguido, entrecerró los ojos y le preguntó con cautela. Si le decía que sí, tenía pensado levantarse de un salto e irse de inmediato.
“……¿Es una broma, verdad?”
Por suerte, Joo-won no dijo que sí. Aunque le dejó un mal sabor de boca su reacción de abierto desconcierto, aguantó porque no era como para salir huyendo. Ji-hwan alzó la barbilla indicándole que continuara hablando. Joo-won, reclinándose en el sofá y pasándose los dedos entre los cabellos como un rastrillo, dijo junto con un suspiro:
“Me da mala espina sentir que hay algo que no estoy pudiendo hacer por ti.”
“…….”
“Quedamos en que por haberlo hecho mal y por haberme equivocado te lo daría todo. Pero como tú vives trabajando tan duro, me da ansiedad sentir que hay algo que no te estoy pudiendo dar.”
Joo-won frunció el entrecejo como si de verdad le resultara desagradable. Parecía alguien que sentía un dolor físico.
“No es nada de eso. Ya te dije que te perdoné todo. ¿Por qué piensas en esas cosas?”
La molestia que apenas hace un momento iba en aumento se esfumó de forma absurda. Ji-hwan, con las mejillas sonrojadas, se le pegó a Joo-won. Sus ojos cuidadosos que examinaban su estado de ánimo observaron la expresión de Joo-won. Parpadeó profundamente con sus enormes ojos mientras tanteaba la situación.
“No puedo evitarlo. Me la paso pensando en eso. Si tú no estás en la casa, esa clase de pensamientos se vuelven muchísimo peores. Así que vive la vida con moderación. A menos que quieras acortarme los años de vida, simplemente…… vive sin esforzarte tanto.”
Joo-won jaló hacia sí de muy buena gana el cuerpo que se le pegó al lado. Sin desfruncir el entrecejo a propósito, acomodó en su regazo el cuerpo que se dejó llevar. Ji-hwan, dejándose abrazar dócilmente, envolvió con sus brazos la cabeza que se reclinaba en su hombro. Sosteniendo ese enorme cuerpo que se le apegaba profundamente, le acarició la cabeza.
“Myeong-joo-ssi me dijo algo. Dijo que por mi culpa te habías metido en muchos problemas.”
Ji-hwan sacó a relucir el contenido de la llamada telefónica que tuvo antes de ir a trabajar. Pensaba guardarlo como un secreto de por vida y resolverlo demostrándolo con hechos, pero no le quedó de otra. Al sentir lástima por Joo-won, que se estresaba por su culpa, no pudo quedarse de brazos cruzados.
A pesar de ser el infeliz que le hizo cosas peores, sentir lástima por él por algo como esto…… ¿sería esta la situación en la que uno mismo se complica su propia suerte?
“¿En qué me voy a meter en problemas yo?”
Joo-won, que permanecía dócilmente abrazado en su regazo, levantó la cabeza. Sus ojos, que le preguntaban de qué demonios estaba hablando, se deformaron.
“Porque soy el hijo de Yoon Ji-man. Que como hasta tengo acciones, si entraba a la empresa sin razón alguna solo habría chismes, y que los viejos cascarrabias te estuvieron molestando por eso.”
“Todos los empleados de la oficina de secretaría firman un acuerdo de confidencialidad, pero ¿a Lee Myeong-joo le crecieron las agallas de más? Parece que aflojó la lengua porque tiene ganas de demandar a la empresa.”
Ante la fría respuesta, el rostro de Ji-hwan se deformó horriblemente. Empujando a Joo-won, lo obligó a mirarlo a los ojos.
“Yo fue el que le preguntó. Como su reacción no era normal, le estuve insistiendo. Prometimos que jamás lo diríamos, así que el que reveló la información también fui yo.”
“Le voy a poner un abogado caro. Uno exmagistrado.”
“De todos modos, no le digas nada a Myeong-joo-ssi sin razón. Es mi espía. Trátala bien.”
Ante esa actitud tan firme, el entrecejo de Joo-won se arrugó levemente.
“Es la primera vez que veo a un espía público.”
“De todos modos, no quería que escucharas esa clase de comentarios. Si yo hago bien mi trabajo, al menos te van a molestar menos, ¿no?”
“Parece que estás confundiendo las cosas: si tú haces bien tu trabajo, esos infelices se van a alterar todavía más. Apenas lograron agarrarse de un hilo para pegarse a mí, pero si tú lo haces bien y traes algo del expresidente, las cosas se van a complicar de verdad.”
Joo-won era ruin para romper la atmósfera. Ya podría simplemente dejarlo pasar. Ji-hwan chasqueó la lengua de mala gana y retorció el cuerpo para bajarse de sus rodillas. Joo-won jaló rápidamente la muñeca que le empujaba el pecho. La postura cambió y el rostro de Ji-hwan quedó sepultado en el rostro de Joo-won.
“No voy a despedir al espía, así que quédate un rato más así.”
“Si despides al espía, la persona que se la va a ver más difícil vas a ser tú, no yo.”
A la gente bastaba con reemplazarla. El lugar que dejaba alguien siempre terminaba ocupándolo otra persona. Estando en una posición como la suya, podía minimizar esa incomodidad al punto de ni siquiera notarla. Para eso había hecho todas esas locuras hasta llegar aquí.
……Pero como no podía decirle eso, asintió con la cabeza dándole la razón. Diciéndole que por poco ocurre una desgracia y que era muy listo, le plantó un beso en la coronilla, le alzó el rostro y le plantó un beso también en la boca.
Episodio 12 (Historia Extra)
“¿Ya no vas a estorbar en mi trabajo?”
“Si retiras lo de que no vendrás si te llamo a la hora de la comida.”
“Lo retiro. Pero no muy seguido. Tampoco se vale que uses tu poder para hacerme romper mis compromisos.”
Joo-won, habiendo abusado descaradamente de su poder para llevarse a Lee Myeong-joo afuera, le prometió que jamás volvería a hacer tal cosa. Esas palabras equivalían a decir que nunca más se dejaría descubrir. Joo-won, con la idea de usar a Lee Myeong-joo como una doble espía, le frotó los labios a Ji-hwan. Y lo besó ahí mismo.
De esa manera, entre aclarar malentendidos y reconciliarse, se terminó la hora de la comida. Ji-hwan se zafó a la fuerza de Joo-won. Salió tras prometerle cambiar el nombre con el que lo tenía guardado en su celular. A cambio de trabajar a su antojo, también prometieron salir juntos del trabajo una vez a la semana.
“Hola.”
Ji-hwan, que se acomodaba la camisa que se le salía por la espalda y se arreglaba la corbata ligeramente chueca de camino al elevador, detuvo el paso. Fue por una voz desconocida y unos zapatos negros que le taparon la vista.
Ji-hwan, habiendo salido de la oficina del presidente apenas hace un momento, se esforzó por no dar muestras de sorpresa. Sin bajar la guardia, levantó la cabeza fingiendo serenidad.
“……No sé si me recuerde.”
“Lo sé.”
Para Ji-hwan era una persona imposible de no conocer. Ji-hwan contempló con frialdad ese rostro lleno de tensión. Cuando cruzaron miradas, el hombre dio un leve brinco con los hombros.
“¿Cómo no voy a saberlo?”
“…….”
“Si eres el nuevo esposo de mi hermana.”
El hombre era aquel infiel que ahora se había convertido en el esposo de Ji-eun. También era el padre del sobrino al que jamás le había visto la cara. En algún momento habían intercambiado miradas de lejos unas cuantas veces, y más tarde lo recordaba por haberlo confirmado en fotos.
El hombre se mordió los labios, tal vez desconcertado por la mención de 'nuevo esposo'. Ji-hwan, tras mirar sin emoción alguna ese rostro que se veía más joven de lo esperado, se dio la vuelta. El elevador llegó justo a tiempo y las puertas se abrieron.
“Creo que dijiste todo lo que tenías que decir, ¿ya me puedo ir? Es que tengo que volver a mis labores.”
Ji-hwan, subiéndose al elevador sin siquiera escuchar la respuesta, sonrió solo con los labios. El hombre, que se quedó pasmado abriendo y cerrando los labios, se subió al elevador de prisa. Ji-hwan, que no esperaba que se subiera con él para bajar juntos, se desconcertó un poco. Pero sin darle tiempo a nada, las puertas se cerraron.
El espacio que se volvió hermético estaba sumido en un silencio sofocante. Cada vez que el número cambiaba, las arrugas de su entrecejo se profundizaban. Al final, Ji-hwan se dio la vuelta primero. El hombre, sobresaltado, se hizo pequeño ante la mirada gélida que lo observaba fijamente.
“¿Tienes algo que me quieras decir?”
“Ah, este……”
“¿O acaso hay algo que me tengas que transmitir?”
Entre él y el hombre no había ninguna clase de relación ni contacto. Incluso antes de eso, no eran personas que pudieran considerarse conocidas. Tras estallar el escándalo, se volvió alguien con quien, aunque lo conociera, no había nada que hacer. Ahora que había cortado lazos por completo con Ji-eun, para Ji-hwan el hombre frente a sus ojos era peor que un desconocido.
“Ji-eun… mi esposa me pidió que te dijera que quiere verte una vez. Que su número de teléfono sigue siendo el mismo……”
“El mío también sigue siendo el mismo.”
“¿Perdón?”
“Dije que el mío también sigue siendo el mismo.”
Ji-hwan, dejando escapar un largo y profundo suspiro, examinó al hombre de arriba a abajo.
“Si tiene algo que decirme, dile que me llame ella primero. Yo no tengo nada que perder ni de qué arrepentirme, así que ni siquiera siento la necesidad de hacerlo.”
Ji-hwan, dejando las cosas fríamente en claro, se escurrió entre las puertas del elevador que se abrían. El hombre ya no fue tras Ji-hwan. Ji-hwan, sin voltear a ver ni una sola vez, regresó directamente a su lugar en la oficina.
Justo en un día como este, la oficina estaba desocupada. El proyecto en el que se habían estado esforzando últimamente estaba en su etapa final, y ese proceso no requería de la mano de Ji-hwan. En la oficina, donde por fin había tiempo libre para distraerse con otras cosas, solo se escuchaba el sonido del ratón.
Ji-hwan, aprovechando el espacio para pensar, recordó a Ji-eun. La última vez que la vio fue junto a su padre, cuando Joo-won, habiéndose apoderado de la empresa, metió mano hasta en la cuenta de su padre.
Escuchó que después de eso, su padre descubrió que ella estaba embarazada. Y que al enterarse de que no era el hijo de Hyun Joo-won, ella había huido de su padre.
Por una sola experiencia de la humillación que Ji-hwan sufrió durante más de una década, Ji-eun abandoned a la familia de sangre por la que tanto clamaba. Eligió a un completo desconocido.
Ji-hwan, que después de eso eligió irse a Estados Unidos, se olvidó de Ji-eun. Había intentado no pensar en ella. Supuso que Ji-eun haría lo mismo.
Pensó que no había forma de que extrañara a alguien como él, quien mientras su padre y Ji-eun se volvían miserables, disfrutaba de los lujos y la buena vida respaldado en solitario por la sombra de Hyun Joo-won. Para ser honesto, también se enteró desde su primer día de trabajo de que el nuevo esposo de Ji-eun seguía en esta empresa.
Lo supo porque en el vestíbulo, al bajar del auto detrás de Joo-won, lo descubrió entre los hombres vestidos de traje. Según lo que investigó, nadie en la empresa sabía que él era el nuevo esposo de Ji-eun.
Aunque corría el rumor de que la exesposa del actual presidente había sido infiel, nadie sabía nada sobre el tercero en discordia. Aunque circulaban chismes de que Joo-won se había apoderado de la empresa por ese problema, no se podía encontrar en ningún lado la historia posterior.
Todo eso se debía a que Joo-won lo había borrado meticulosamente. A pesar de estar él mismo metido en líos de infidelidad con el cuñado, se acomodó de forma magistral en la posición de víctima. Si el hecho de que Joo-won fuera infinitamente superior en capacidad a la familia Yoon fue el factor principal para el cambio de mando, el título de 'hombre trágico traicionado por una infidelidad' puso su granito de arena para conmover los corazones de la gente.
Analizándolo punto por punto, de verdad daba escalofríos ver hasta dónde podía llegar. Todo estaba planificado y esa planificación tenía una intención. Aunque su hermana no hubiera sido infiel, él no habría podido escapar de las artimañas de Hyun Joo-won. De todos modos, era un ser humano de miedo.
“Pero ¿por qué demonios……?”
“¿Eh?”
Ji-hwan se sobresaltó al darse cuenta de que había soltado la voz sin querer. Ja-young, al escuchar la voz de Ji-hwan, lo miró con los ojos muy abiertos. Ji-hwan, sonriendo de forma torpe, agitó la mano indicando que no era nada. Miró hacia el monitor como si de verdad no hubiera dicho nada.
Sin embargo, los pensamientos que habían comenzado no se disipaban fácilmente. Ji-hwan volvió a cuestionarse por qué Joo-won, para quien todo era calculated, no había despedido al esposo de Ji-eun.
‘Dijeron que hay un niño de por medio.’
Cuando le preguntó desconcertado después de su primer día de trabajo, eso fue lo que le respondió. Ante una respuesta despreocupada en la que no se percibía emoción alguna, Ji-hwan renunció a seguir preguntando. De alguna manera se quedó completamente sin fuerzas.
Después de eso, como no volvieron a cruzarse, se le olvidó por ingenuidad. El problema fue que jamás se imaginó que en la empresa vendría a hacerse el conocido. Si Yoon Ji-eun, quien no debía saber cómo estaba viviendo él, le mandó decir que quería ver de transmitirle ese mensaje, seguro fue porque ese infeliz se lo contó.
Como escuchó la noticia de que había regresado a la empresa desvergonzadamente como si nada hubiera pasado, seguro le pareció una injusticia. Lo de decir que quería verlo era una excusa, lo que quería era soltarle un reclamo.
Ji-hwan, que de la noche a la mañana terminó teniendo a un ex-mae-hyung y a un actual mae-hyung en la misma empresa, dejó escapar un profundo suspiro. Pensar que tras salir de que su ex-mae-hyung le besara los labios con entusiasmo, con quien se vino a estrellar fue con su actual mae-hyung.
Pensándolo otra vez, la decisión de Hyun Joo-won era de verdad una completa locura.
“Ha…….”
Ji-hwan volvió a dejar escapar un profundo suspiro.
Sin embargo, siendo él mismo el ex-cuñado de Hyun Joo-won, señalar ese problema era un absurdo. Porque a los ojos de los demás, él también era igual de extraño.
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Al llegar a esta clase de pensamientos, Ji-hwan de pronto sintió aún más lástima por Joo-won. Le daba pena Joo-won, quien por él estaba dispuesto a ocupar con cansancio un puesto de presidente de membrete. También le nació un sentimiento de culpa. Ji-hwan, a pesar de que Joo-won ni siquiera le había pedido disculpas, lo perdonó una vez más.
¿Quieres que nos bañemos juntos hoy?
Su corazón se volvió sumamente generoso.
El mensaje que pensó que jamás llegaría hizo vibrar el celular recién el sábado a muy avanzada la mañana. Al no poder ni abrir los ojos hinchados por haber sido atormentado toda la noche, tanteó debajo de la almohada. Tras sacar el celular que estaba atorado entre la cabecera de la cama y el colchón, Ji-hwan se dio la vuelta.
Cerca de su cabeza se escuchaba una respiración uniforme. Ji-hwan, abriendo a duras penas los pesados párpados, miró fijamente el rostro profundamente dormido. Desvergonzado……. Ji-hwan le soltó una palabrota a ese rostro dormido lleno de falsedad.
Por eso dicen que no hay que confiar en la gente solo por la cara. A pesar de tener una cara de ángel al menos cuando duerme, qué barbaridad para decir cosas tan sucias con tanta facilidad…….
‘¿Acaso te gusta, ha, tanto mi pene? Ih, ¿quieres que, ha, te lo regale? ¿Eh? Ah……!’
‘Hng, ahn……. ¡Ah, ahí no, ah! ¡Ahk!’
‘Te dije, ih, que no me dijeras que no te gusta. Carajo, bebé. Si me lo mamas de esa forma, ha, ¿me estás pidiendo que me venga adentro? Ah……. Quieres embarazarte, ¿verdad?’
Desde hacía un tiempo, cada vez que tenían sexo, se la pasaba preguntándole si quería embarazarse. Ji-hwan se estremeció de pies a cabeza. A pesar de haber sacado todo, aún sentía como si el semen de Joo-won permaneciera dentro de su vientre. Era imposible que quedara embarazada, pero de alguna manera le daba una sensación extraña y desagradable.
‘Como te digo bebé, te estás, ha, tragando enterito el pene de tu hermano…….’
También era un mentiroso de primera. Ji-hwan rara vez hacía algo por voluntad propia cuando tenía sexo con Joo-won. Joo-won siempre lo acorralaba de modo que Ji-hwan no pudiera hacer nada. Le daba coraje que a cada rato le dijera que si tan sabroso le sabía como para comérselo con tanta voracidad.
Fue simplemente porque el pene de Hyun Joo-won era excesivamente grande, Ji-hwan ni siquiera hizo fuerza. Por eso se lo habrán metido de esa manera.
Fue en ese momento cuando el pensamiento de Ji-hwan, que se encogía de disgusto al recordar el acto sexual de hacía apenas unas cuantas horas, se detuvo en seco. Fue por el mensaje que confirmó con unos ojos que ni siquiera sentía si estaban abiertos o no.
Episodio 13 (Historia Extra)
Yoon Ji-eun:
¿Cómo has estado? Me enteré de las cosas a través del papá del niño. ¿Crees que podamos vernos una vez?
“¡Ih!”
Sorprendido a más no poder, a Ji-hwan se le resbaló el celular de las manos y cerró los ojos con fuerza. Pensó que ya se había amolado, pero curiosamente no sintió ningún golpe. Al levantar ligeramente los párpados, vio una mano interponiéndose sobre su rostro.
“¿Te despertaste?”
“Apenas ahorita.”
Quién sabe a qué hora se habrá despertado Hyun Joo-won, pero logró atrapar el celular a tiempo. Gracias a eso, Ji-hwan evitó la desgracia de lastimarse la cara y se dio la vuelta. Le quitó el celular de la mano a Joo-won y sepultó el cuerpo en su pecho. Abrazó el teléfono bien apretado y se acurrucó dentro de sus brazos.
“¿Quién es? Parece que te llegó un mensaje.”
Joo-won abrazó de forma natural a Ji-hwan, que se le había acurrucado. Frotó los labios contra su cabello fresco, que no tenía ni una sola gota de sudor tras haber dormido, y le preguntó. Conque sí lo vio. Ji-hwan, tras dudar un poco, respondió con voz pequeñita:
“Yoon Ji-eun.”
Lo dijo sin mucha confianza y levantó ligeramente la mirada para sondear la reacción de Joo-won.
“¿Esa mujer de repente?”
Tras el divorcio, Joo-won jamás volvió a llamar a Ji-eun por su nombre de forma debida. Por lo general se refería a ella como 'esa mujer', y cuando quería sacarle de quicio a Ji-hwan, le decía 'mi exesposa'. No había en él ni la más mínima actitud de tratar a las personas como personas. A pesar de haber cometido la falta juntos, era un desvergonzado de primera.
“¿Y qué dice?”
Ji-hwan esquivó velozmente el intento de Joo-won por quitarle el celular. Por encima de su cabeza se escuchó un largo suspiro.
“Dice que quiere verme una vez.”
“Dile que no diga estupideces.”
El rostro de Joo-won se volvió serio de inmediato. Ji-hwan no dijo una sola palabra. Solo entonces Joo-won, presintiendo una mala señal, se levantó de golpe. Ji-hwan, que estaba acurrucado en su pecho, terminó acostado boca arriba de forma abrupta. Como estaba sobre el colchón no había riesgo de descalabrarse la nuca, pero sí se pegó un buen susto.
Al apretar los labios y mirarlo de mala gana, Joo-won, como si le pareciera una insólita desfachatez, soltó una risa burlesca. Se frotó la cara con las manos con fuerza hasta ponérsela roja y dejó escapar varios suspiros al aire uno tras otro.
“No me digas que estás pensando en verla.”
“Lo estoy considerando.”
La cara de Joo-won, que pensaba que no sería así, se deformó de forma espantosa. Con el rostro completamente despierto, miró fijamente a Ji-hwan desde arriba. Esos dos ojos que parecían decirle ‘¡mientras uno se la pasa sufriendo durante años para poder verte!’ se veían sumamente agraviados.
“Si tú también la estás viendo, ¿acaso no puedo verla yo al menos una vez?”
Ji-hwan leyó tal cual lo que proyectaba la mirada de Joo-won. La forma de los ojos de Joo-won se endureció.
“……¿Es en serio?”
“No. No es eso. ……Solo que. No lo sé.”
No iba a perdonar jamás a su familia y su postura de no mantener relación con ellos como si fueran familia se mantenía intacta. Sin embargo, quería confirmarlo una vez. Aunque no fuera feliz, quería ver con sus propios ojos que estuviera viviendo de forma decente como una persona normal.
“Sinceramente, yo me opongo.”
Joo-won, que juntaba y separaba los labios con expresión compleja, habló tras un largo rato.
“¿Por qué?”
“Tú no eres una persona tan firme. Eres muy influenciable. Y encima tienes demasiado apego sin sentido.”
“¿Acaso me estás insultando en mi propia cara?”
“No me refiero a eso……. Solo que me da miedo que te ablandes el corazón con tonterías sin sentido y……”
¿Qué voy a hacer si te dan ganas de salir huyendo?
Ji-hwan miró fijamente a esos ojos que le decían eso. En el aire cruzó miradas con ese par de ojos carcomidos por la ansiedad. Joo-won seguía dudando de Ji-hwan y temblando de ansiedad.
Incluso cuando Ji-hwan se fue a Estados Unidos tras la ruptura familiar y le prometió que se verían, él no le creyó. Y aunque grabaron un audio acordando no distanciarse más de la cuenta aunque no pudieran volverse más cercanos, él venía hasta Estados Unidos a buscarlo todos los meses.
A pesar de haber regresado por completo a su lado, había días en los que ni siquiera podía dormir y se la pasaba vigilándolo. En medio de la madrugada, le daba un pánico tremendo pensar que Ji-hwan pudiera recobrar el sentido de la nada y desaparecer.
Aquel hombre que usaba su posición para mangonearlo a su antojo no podía hacer nada y se la pasaba carcomido por la impaciencia. Se la pasaba sufriendo abrazado a su propio karma, de modo que Ji-hwan ni siquiera tenía necesidad de vengarse ni de atormentarlo.
Ji-hwan sabía muy bien todo eso desde hacía tiempo.
“¿Acaso crees que me iría con unos infelices que no tienen ni un miserable quinto?”
“Pero dijiste que eran tu familia.”
“¿Acaso no me conoces? Yo no puedo vivir de esa manera. Ni siquiera me he imaginado algo así. No voy a vivir así.”
Aunque había momentos en los que todavía le caía mal Joo-won, no quería ponerlo ansioso. Si a Hyun Joo-won le decían que estaba loco de remate, no tenía nada que objetar. Porque la realidad era que sí estaba loco.
“Si esa mujer saca a relucir el registro civil diciendo que tienen la misma sangre, ¿qué?”
“¿Por qué haría una tontería como esa?”
“Es un suponer. Si por si acaso hiciera eso, ¿qué harías?”
“Le diría que si está loca. Y siendo estrictos, mi hermana y yo tenemos mamás distintas, así que tampoco es que seamos una relación tan entrañable.”
Recitando el hecho de que jamás se habría enterado si Joo-won no se lo hubiera dicho, movió la cabeza de lado a lado. Cuando le jalo el brazo diciéndole que se tranquilizara y se acostara, Joo-won se dejó caer rendido y sin fuerzas. Su cuerpo firme y bien cuidado por el ejercicio envolvió suavemente el cuerpo de Ji-hwan.
“Dijiste que querías salir conmigo.”
Al inclinarse su corazón poco a poco hacia el lado de verla, las palabras le salieron a su propio antojo. Ji-hwan, tras soltar una frase tan vergonzosa, tragó saliva y sondeó la reacción de Joo-won.
“Vaya que tus tácticas se volvieron bien perras, ¿eh?”
Joo-won, a quien la palabra 'salir' le sacó un poco de onda, soltó una risa floja. Frotando la barbilla contra la coronilla de Ji-hwan, se reía a risitas. Mientras le decía palabras de reproche, le daba mordiditas en la cabeza.
“A mí no me gusta empezar nada dejando cosas pendientes que me dejen mal sabor de boca. Si lo voy a hacer, lo voy a hacer bien hecho.”
Como parecía que ya había cedido, la voz de Ji-hwan se volvió más firme.
“Ah……. Sabía que esto pasaría, por eso me chocaba la idea de que te volvieras más listo.”
Joo-won soltó un quejido mientras jalaba a Ji-hwan para abrazarlo. Sepultó los labios en el hombro de Ji-hwan —ese mismo que él ya le había dejado hecho un desastre—, infló los cachetes y empezó a soplar aire. Quería hacer las cosas a su antojo pero no podía, así que desahogaba el coraje que le subía de una forma absurdamente tierna.
“Te dije que no me trataras como a un menso.”
“No me levantes falsos. Jamás dije que estuvieras menso.”
“Dijiste que te chocaba la idea de que me volviera más listo. ¿Acaso eso no significa que estaba menso?”
“Si vas a verla y regresas, ¿vas a aceptar salir conmigo?”
Joo-won cambió de tema descaradamente. Eso le dio todavía más coraje. Ji-hwan le encajó los dientes con fuerza en la parte trasera del cuello.
“¿Acaso estamos firmando un contrato?”
“¿A poco siempre fuiste una persona así?”
“No sé a qué te refieres, pero soy de la idea de que la gente no cambia fácilmente.”
“……Jamás me imaginé que fueras un ser humano tan mañoso.”
Cuando estaba en la universidad, pensó que solo era un estudiante modelo libertino. Cuando lo conoció como su cuñado, pensó que solo era una persona fría y calculadora. Cuando se enredaron en una relación clandestina, pensó que simplemente era un desvergonzado y le daba miedo pensar que era alguien peligroso.
La verdad es que jamás se imaginó que fuera un ser humano tan mañoso, tan hambriento de afecto, que aunque por la boca le salían groserías en el fondo fuera alguien tierno. Tampoco se imaginó que fuera alguien capaz de rogarle de esta manera.
“De todos modos, pensaba que en algún momento tendría que verla al menos una vez.”
“Jamás se me pasó por la cabeza que vivieras albergando intenciones tan nobles.”
“¿Vas a seguir haciéndome enojar?”
“¿Sabes que te ves bien tierno cuando me hablas de 'tú'? Quería preguntártelo desde antes, pero ¿a poco alzas el tono al final de las frases a propósito? Así como: '¿de verdad?'.”
Ya estuvo. Mejor ni le digo nada. Ji-hwan, poníendose serio, empujó a Joo-won y se sentó en la cama. De su cintura, que se había doblado feamente, salió un crujido. Como el exaltado de Hyun Joo-won le había doblado el cuerpo a la mitad, lo traía hecho una verdadera piltrafa.
“¿Te vas a bañar?”
“Sí. También tengo hambre.”
“Me hubieras dicho desde antes. Báñate rápido y sal. Para ir a comer afuera.”
Joo-won, estirando los brazos a lo largo para desperezarse, salió de la cama antes que Ji-hwan. La cobija que le cubría el cuerpo se le resbaló por la piel hacia abajo. La mirada de Ji-hwan se clavó en las nalgas firmes y levantadas de Joo-won.
Parece que durmió completamente desnudo, pues al desaparecer la única capa de cobija, su desnudez quedó al descubierto. Un cuerpo bien construido y firme que le sacaba a uno una admiración natural le llenó por completo la vista. Ji-hwan, tragando saliva sin darse cuenta, le examinó los hombros y la espalda.
“¿Por qué te me quedas viendo así? ¿No te vas a bañar?”
“Sí me voy a bañar……”
“¿Qué onda? ¿Por qué se te paró el pene?”
Joo-won, a quien le pareció raro que se quedara tan callado, volteó y entrecerró los ojos. Tras examinar a Ji-hwan, que permanecía sentado atontado, descubrió su pene erecto y volvió a abrir los ojos de par en par. Ji-hwan, cubriéndose a prisa la parte inferior con la cobija, le agitó las manos a Joo-won desesperadamente.
“¡Lárgate ya! Ve a bañarte tú.”
Ji-hwan le gritó sin razón alguna y corrió a Joo-won del cuarto. A pesar de que él no había hecho nada y el que tenía el pene erecto no era él sino Ji-hwan, Joo-won, que terminó regañado al revés, ladeó la cabeza. Sentía que esta vez sí se había convertido de verdad en el desvergonzado que Ji-hwan le ponía de apodo.
Si de verdad no hice nada…….
¿Será mejor que de una vez se lo haga?
“¿Por qué me ves así? ¿No te vas a ir? ¡Si te acercas te mato!”
Al final, la palabra de que lo iba a matar le salió a Ji-hwan de la boca. Le estaba alegando a la persona que quería morir a sus manos mientras le decía la gentileza de que lo mataría.
Joo-won estuvo a punto de decirle: ‘¿De verdad me harías ese favor? Cuando cumpla ochenta años me daría mucho gusto que me lo hicieras’, pero se aguantó y solo asintió con la cabeza.
“¿No se te hace demasiado decirme que me vas a matar solo por algo así?”
Soltando palabras que ni sentía, caminó de la forma más miserable posible. En realidad no sabía muy bien qué era verse miserable, pero lo hizo según su instinto. Aunque no sabía por qué, parecía que Ji-hwan era débil ante su imagen miserable, así que sin darse cuenta fingió dar lástima.
“……¿Quieres que nos bañemos juntos?”
Los pasos de Joo-won, que apenas iba saliendo del cuarto, se detuvieron en seco. Joo-won disimuló a prisa las comisuras de los labios que se le curvaban hacia arriba. Ladeando la cabeza y dejando caer los hombros, volteó a ver a Ji-hwan.
“¿Quieres?”
Episodio 14 (Historia Extra)
“A cambio, prométeme que no vas a hacer nada raro. De verdad tengo mucha hambre.”
“Me voy a lavar con los ojos cerrados. Ni siquiera te voy a poner una mano encima. Te lo prometo.”
“Si no cumples me voy a enojar de verdad.”
“¿Acaso yo he roto alguna vez una promesa que te haya hecho? La voy a cumplir así me cueste la vida.”
A Joo-won, que para salir se tardaba medio día pero para regresar lo hacía en un pestañeo, Ji-hwan lo examinó con ojos llenos de sospecha. Dijera lo que dijera, Joo-won ya se había metido al baño de la recámara. A Ji-hwan no le quedó más remedio que irse a meter al baño detrás de él. De verdad no le quedaba de otra porque tenía mucha hambre.
Debido a que Joo-won de repente se ocupó demasiado, el encuentro terminó concretándose bastante tiempo después de haber tomado la decisión. Tras haber cancelado el compromiso en dos ocasiones, el lugar se terminó fijando en el sitio que Ji-eun quería.
Aunque no le agradaba la idea, Ji-hwan, sabiendo lo que dictaba la cortesía, hasta le hizo la reservación tal como Ji-eun lo pidió.
“Según escuché ni siquiera están en posición de andar viniendo a estos lugares, pero de verdad que hacen de todo.”
“No se podía hacer nada. Por eso te dije que mejor iba yo solo.”
“No repitas palabras que no valen ni la pena considerar. Por cierto, ¿sí van a venir? Ya pasaron 3 minutos.”
Joo-won, sepultando en el hombro de Ji-hwan un rostro que gritaba que se estaba muriendo de aburrimiento, se puso a rezongar. Si fuera en una situación normal Ji-hwan lo habría rechazado, pero pensando en lo que debía sentir Joo-won al tener que ver a su exesposa, a su nuevo esposo y hasta a la niña, le extendió la mano. De forma mecánica le acarició el cabello y le tocó la mejilla.
“Me dieron ganas de besarte.”
“Ya compórtate. Dijeron que ya habían salido hace un rato, así que no tardan en llegar.”
“¿Y cuánto es 'no tardan'? Yo también puedo nomás chuparte la lengua un ratito y quitarme.”
“Siéntate bien.”
Al final Ji-hwan le empujó la cabeza a Joo-won. Joo-won, siendo empujado sin oponer resistencia, cambió la pierna cruzada y se cruzó de brazos de lo más orondo. Ji-hwan se arrepintió de haber elegido mal el asiento. Para su mala suerte, Joo-won, sentado de esa forma como diciendo 'a ver, miren', quedaba de frente a la puerta. Había demasiado espacio para malentendidos.
“Cambiemos de lugar……”
Fue justo cuando intentaba cambiar de asiento tras meditarlo mucho. Rrr, la puerta corrediza se abrió y Ji-eun asomó el rostro. Como era de esperarse, Ji-eun, que descubrió a Joo-won en cuanto entró, se quedó paralizada. Era como la expresión de quien se topa de frente con una deidad guardiana de rostro feroz que custodia la puerta de un templo. Para colmo, musculoso y hasta de mal carácter…….
“Si van tarde no deberían quedarse ahí parados sino entrar rápido, ¿no?”
“Vinieron juntos. No pensé que fueras a venir.”
“¿Aun cuando tú misma vienes acompañada de tu esposo y tu hija?”
“Hyung……”
Antes de que las cosas pasaran a mayores, Ji-hwan le agarró el brazo a Joo-won, quien se estaba poniendo irritable. Joo-won, suavizándose un poco ante la palabra 'hyung', cerró la boca. La forma de llamarlo la habían acordado antes de venir.
A Joo-won por lo general le decía 'tú', 'hijo de perra, de perra, de perra', o bien 'Presidente', y según la necesidad 'amor', pero como no había ninguna opción adecuada para la ocasión de hoy, lo habían coordinado con anticipación.
Pensaba decirle 'sénior', pero como eso sonaba todavía más cursi y ridículo, eligieron la opción más neutral. Si hubiera sabido que Joo-won era un sujeto de lo más chiflado al que se le paraba solo de escuchar que le dijera 'hyung', habría sugerido decirle 'sénior' aunque sonara cursi.
A pesar de arrepentirse, le pareció que de cara al público era lo más normal. Por fortuna, Ji-eun tampoco mostró señas de sorpresa ante el trato de 'hyung'. Aunque el actual mae-hyung, que entró detrás de Ji-eun, sí pareció sorprenderse.
Viéndolos a todos reunidos en un solo lugar, también le dio por pensar qué clase de combinación era esta. Ji-hwan, que originalmente no tenía intenciones de traer a Joo-won, se sentía apenado con Ji-eun únicamente por ese punto. Eso fue hasta antes de saber que Ji-eun también vendría trayendo a su actual esposo.
Al ver a Ji-eun venir descaradamente acompañada de su actual esposo, ese sentimiento de culpa se le esfumó por completo. Ji-hwan miró con lástima al hombre que era el actual esposo de Ji-eun y a la vez guardaespaldas de Joo-won, quien se había quedado helado tras descubrir a Joo-won. Por eso uno no debe enredarse con gente que no está bien de la cabeza.
Pensándolo bien, a ese hombre tampoco se le podía considerar alguien normal. Era la persona que había cometido una infidelidad con la esposa del hombre que era su jefe. De verdad no había ni uno solo que estuviera normal…….
“…….”
“Ah, Ji-ah. Saluda.”
Al voltear la mirada sin pensar mucho mientras tomaba agua, una pequeña niña entró en su campo de visión. La niña, que llevaba el cabello recogido alto en dos coletas y vestía un vestido rojo, se parecía bastante al hombre. Dicen que la primera hija se parece al papá. Mientras contemplaba a ese padre e hija que se parecían de forma sorprendente, la niña inclinó la cabeza haciendo una reverencia.
“Ho… ho-la.”
Agarrándose de la pierna de su papá, bajó la cabeza redonda hasta la rodilla y la volvió a levantar. Como si todavía no pudiera sostener bien el equilibrio del cuerpo, tambaleó un poco al levantarse. Ji-hwan, sorprendido, se levantó un poco sin darse cuenta y luego se volvió a sentar apenado.
“Ah, hola.”
Como no sabía cómo saludarla, le devolvió las palabras tal cual las dijo la niña.
“¿Por qué le hablas de usted? Háblale normal.”
Ji-eun, que se sentó enfrente de Ji-hwan mientras pedía una silla para bebé, sonrió levemente. Ji-hwan solo asintió con la cabeza sin responder.
“Siéntense.”
Eso fue mientras le cedía el lugar al actual mae-hyung, quien no sabía qué hacer mientras cargaba a la niña que se le pegaba a la pierna.
“Ah, sí. Gracias.”
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
El hombre, sumamente tenso, inclinó la cabeza mientras mantenía a la niña en brazos. Cuando el empleado trajo la silla de bebé, sentó a la niña y luego se sentó en silencio justo enfrente de Joo-won.
“La verdad no pensé que fueras a aceptar verme…… gracias.”
Ji-eun, que tras sentarse no hacía más que manosearse las manos del tamaño de las suyas, habló con dificultad. A pesar de tenerlo justo enfrente, mantenía la cabeza gacha como si le costara trabajo verlo.
“No me digas que eres de las personas que llaman pensando esa clase de cosas.”
Joo-won, a quien le daba absolutamente lo mismo si Ji-eun saludaba o si el actual esposo de Ji-eun saludaba, por fin abrió la boca. Hizo notar su presencia con una declaración que volvió todavía más incómoda la atmósfera, que de por sí ya estaba tensa.
Ji-eun, levantando la cabeza de golpe, se le quedó viendo a Joo-won con ojos atónitos. Era una mirada que le reclamaba por qué demonios se había venido a meter ahí. Las cejas de Joo-won se arquearon formando una montaña de forma inclinada.
“Llamaste porque sabes muy bien que Yoon Ji-hwan no es tan desalmado como para hacerse el desentendido con su hermana que cayó en la desgracia, ¿no? Ya que llegaste hasta acá, ¿por qué no te dejas de actuaciones?”
“Ha……. Si de por sí iba a estar tan descontento, ¿para qué demonios vino acompañándolo?”
Ji-hwan, que intentaba detener a Joo-won desconcertado, volteó a ver a Ji-eun. La voz, que hasta hace un momento parecía moribunda, subió de tono dejando sin efecto su tono anterior. El actual esposo de Ji-eun rápidamente le tapó las orejas a Ji-ah con ambas manos.
La mirada de Ji-hwan, que veía a Ji-eun con ojos sorprendidos, se movió lentamente hacia la niña. Al cruzar miradas con esos dos ojos inofensivos, la cabeza se le enfrió. La boca que estaba a punto de reclamarle a Joo-won y de soltarle un manotazo verbal a Ji-eun se le quedó pegada por completo.
En cuanto Ji-hwan cerró la boca, el aire dentro del privado se volvió sutil. Acto seguido, todos guardaron silencio. Un silencio lleno de significado se posó sobre la mesa.
“¿’Ta bien?”
La niña, que usaba las manos de su papá como si fueran audífonos, volvió a inclinar la cabeza. Al subir las comisuras de los labios con un gesto tierno, sus cachetes gorditos se inflaron en forma redonda. Ji-hwan movió los labios un par de veces y, soltando un 'sí', asintió con la cabeza.
“Estaría bien que todo estuviera bien, ¿verdad?”
Con una mirada fría que la niña no alcanzó a notar, miró alternadamente a Joo-won y a Ji-eun para advertirles.
“Primero pidamos la comida. La niña debe tener hambre. ¿Ya comieron?”
Ji-hwan preguntó mirando a propósito al actual mae-hyung. Joo-won, que observaba la escena, soltó una risa burlesca lleno de incredulidad. El actual mae-hyung de Ji-hwan, viendo el estado de ánimo de Joo-won, quien no escondía su disgusto para nada, asintió con la cabeza lentamente.
Ji-hwan, bajando la mano por debajo de la mesa, le agarró el muslo a Joo-won con fuerza. Ante la advertencia física, Joo-won dejó escapar un largo suspiro y se agarró la cabeza como si le estuviera dando un dolor insoportable. Ji-hwan lo ignoró olímpicamente y presionó el timbre de servicio.
La comida la pidió como de costumbre. Como era un lugar al que Ji-hwan y Ji-eun solían venir seguido desde que eran niños, ni siquiera había nada que elegir. Tampoco le preguntó su opinión a Joo-won. Porque a Joo-won no le gustaba mucho este restaurante.
A Joo-won le chocaban todos los lugares relacionados con Yoon Ji-man o Yoon Ji-eun, a quienes Ji-hwan consideraba su familia y con quienes solía juntarse. Le chocaban los objetos y le chocaba todo lo que fuera simbólico. Le causaba disgusto cualquier elemento que le permitiera a Ji-hwan recordar a su familia.
Como de todos modos era obvio que volvería a arruinar el ambiente, no le preguntó. Aunque parecía que el hombre que era el actual esposo de Ji-eun estaba prestando muchísima atención a los detalles, Ji-hwan tampoco le hizo caso a él. Sintiéndolo mucho, para Ji-hwan él era un completo desconocido. Aunque fuera su mae-hyung, no sentía que fuera parte de su familia.
Ji-hwan, que de por sí era desinteresado con los demás y grosero, se comportó exactamente igual con su actual mae-hyung. Sin embargo, no podía hacer lo mismo con la niña. Cuando escuchó la noticia de que Ji-eun había dado a luz a una hija no sintió gran emoción, pero al verla con sus propios ojos sintió una extraña opresión en el pecho.
Al verla estar al pendiente del ambiente entre los adultos, le daban ganas de regañar a Joo-won por hablar sin cuidado, y le daban ganas de llamarle la atención a Ji-eun por andar gritando. Empezó a tener cuidado con su forma de actuar.
“Cuando hables baja la voz. Y usted tampoco esté ahí no más midiendo el agua a los camotes, coma tranquilo. Usted es la tercera persona con más derecho a estar aquí con la frente en alto.”
“……¿La niña es la tercera?”
“Obvio.”
“¿Y entonces quién es el primero?”
Joo-won, que recibía el juego de cubiertos que Ji-hwan le pasaba, preguntó con voz seria.
“La niña.”
Obviamente la primera era la niña, que para ese entonces ni siquiera había nacido. El segundo era él mismo.
“¿Y entonces quién es el último?”
Ji-eun, que se la había pasado escuchando a escondidas en silencio, se metió de golpe en la conversación de los dos.
“¿De verdad quieres ponerte a discutir eso?”
“……Sinceramente sé que no hice nada bueno, pero ¿acaso soy peor para ti que ese sujeto?”
“Ha, ¿eso que estás diciendo va en serio? ¿No te da vergüenza enfrente de la niña?”
Ante las palabras de Ji-eun que reclamaba con impaciencia, Joo-won se alteró. Como era de esperarse, ante el tono de voz elevado, los hombros de la niña se encogieron. Sus pupilas, que miraban alternadamente a su mamá y a Joo-won, temblaron llenas de pánico.
“El hyung es el último.”
“¿Qué?”
Ante las palabras soltadas de golpe, Joo-won se quedó helado. Como diciendo '¿ya ves?', las comisuras de los labios de Ji-eun se alzaron hacia arriba con la barbilla levantada. Era la sonrisa de una clara ganadora.
“¿Cómo voy a ser yo el último?”
“No hay nada que no digas enfrente de la niña. Si vas a seguir rezongando de esa forma, mejor vete primero. Nadie te va a detener ni a rogar que te quedes.”
“……¿Acaso la niña es una clase de indulgencia o qué?”
Esos dos ojos conmocionados no podían despegarse de Ji-hwan. Ji-hwan, que dejó los palillos que había tomado, le lanzó una advertencia con una mirada fría: que cerrara la boca inmediatamente y se pusiera a comer.
“Qué ridiculez.”
“Hyung.”
“Pues entonces ten un hijo tú.”
¡Clang!
Episodio 15 (Historia Extra)
Frente a Joo-won, resonó el sonido de un juego de cubiertos cayendo al suelo. La niña, sobresaltada por la sorpresa, buscó a su papá. Con desconcierto, los ojos de Ji-hwan se dirigieron hacia su actual mae-hyung. Ji-eun, con el rostro desencajado por el horror, miró a Joo-won, mientras que el actual esposo de Ji-eun se apresuró a recoger la cuchara caída con las manos atropelladas.
“¿De verdad estás loco?”
“Es que me estás haciendo quedar como el malo injustamente. ¿Desde cuándo tener una hija sirve para restarle gravedad a una culpa?”
“Yo nunca dije eso. Si vas a salir con tonterías así, mejor dedícate a comer. ¿Acaso te quieres regresar solo a la casa?”
Ante una advertencia más aterradora que cualquier otra amenaza, Joo-won obedeció tal como lo haría un perro bien entrenado. Procesó la orden y ejecutó la instrucción al instante. Descruzó las piernas y tomó los palillos con total docilidad.
Aquella escena pareció resultar más impactante que cualquier otra cosa, pues el actual mae-hyung de Ji-hwan se quedó totalmente descompuesto. Se limitó a parpadear como un tonto, comiendo apenas por compromiso, mientras miraba de reojo a Ji-hwan y a Joo-won para terminar rascándose la cabeza.
Ya sabía de antemano por boca de Ji-eun que ellos dos se seguían llevando bien. Sin embargo, una cosa era escucharlo y otra muy distinta presenciar la atmósfera en persona. Para colmo, la posición de superioridad en la relación pertenecía de forma clara a Ji-hwan. Por más que Ji-hwan fuera la víctima y no hubiera hecho nada malo, ¿había necesidad de que el otro se sometiera hasta ese punto?
¡¿Acaso un hombre puede actuar así con su ex-cuñado, incluso después de haberle quitado la empresa y de haberse divorciado de su esposa?! El hombre no podía evitar hacerse esa pregunta. Después de todo, el Joo-won al que había servido de cerca durante varios años no era una persona tan humana.
Era un sujeto tan excesivamente racional que muchas veces se sentía como una máquina. Y cuando se trataba de ser frío, era tan despiadado que no había ni un solo empleado corpulento que no hubiera llorado ante él. ¿Por qué una persona así se rebajaría tanto frente al hermano de su incomodísima exesposa?
La relación entre ellos, sobre la cual Ji-eun tampoco le había dado una explicación clara, se volvió un misterio aún más insondable.
“¿Te molestate? Perdón. Pero tú también te pasaste. Que me digas que soy el último es un verdadero exceso.”
¿Será porque mandó al expresidente Yoon Ji-man a la cárcel? Tratar a su propio padre de esa manera habiendo una relación cercana de por medio era algo por lo que valía la pena sentirse culpable. Pero ¿acaso eso podía considerarse culpa de Hyun Joo-won? El presidente Yoon Ji-man tenía bien merecido ir a prisión. Tampoco se podía culpar por completo al actual presidente de todas esas faltas.
Por si fuera poco, las decisiones tomadas con respecto a Ji-eun y a él mismo habían sido vergonzosamente generosas. Le cedió a Ji-eun una cantidad considerable de bienes y a él le conservó el empleo, ¿no? Incluso cuando nació la niña, desembolsó la cuantiosa suma de cien millones de wones. Para ser el trato de un hombre que descubrió la infidelidad de su esposa, era una medida desmedida, y en aquel momento también dijo que era gracias a su cuñado.
‘Pues entonces ten un hijo tú.’
No me digas que…….
“¿Por qué estás tan lento? Come tranquilo. Nadie te va a presionar con la mirada aquí.”
Sin tener la menor idea de lo que su esposo estaba pensando, Ji-eun le dijo que simplemente se pusiera a comer. El hombre asintió con la cabeza mientras sonreía de forma forzada para no delatar su conmoción. Como jamás podría decirle a su esposa que el exesposo de ella y su hermano parecían tener una relación sospechosa, levantó obedientemente los palillos.
En cuanto Joo-won cerró la boca, la mesa se tranquilizó un poco. Cuando la comida ya estaba por terminar, Ji-eun, que había estado dudando, volvió a hablar.
“Siento mucho lo de esa vez.”
Como si lo hubiera pensado bastante, su voz temblaba. Ji-hwan, que se limpiaba las comisuras de los labios con una servilleta, se detuvo ante ese gesto.
“Dejando de lado todo lo demás, siempre he pensado que debía pedirte disculpas por haber dicho que tú y yo éramos diferentes. Sé que es tarde, pero lo siento.”
‘¡Somos diferentes! ¡¿Cómo vamos a ser iguales?! Él… él solo es el hijo que tuvo mi padre con una mujer con la que andaba jugando. ¡Si no fuera porque es varón, ni siquiera habría podido llevar el apellido Yoon!’
Por detrás de la voz actual de Ji-eun, la voz de ella de hacía varios años se superpuso en el aire. Aquel día en que Ji-hwan descubrió el secreto que había vivido sin saber. Las palabras que Ji-eun, retorciéndose en su propio complejo de inferioridad, le había soltado a Ji-hwan como un alarido, se desmoronaron cerca de sus oídos como granos de arena.
“Yo no lo sabía.”
“No es que intente culparte……”
“De verdad no lo sabía. Si hubiera sabido que la mamá no era mi mamá biológica, jamás me habría comportado tan mal contigo. Tampoco me habría sentido agraviado.”
Al enfrentarse a la sinceridad expresada de forma serena, el rostro de Ji-eun se deformó en una expresión deplorable.
“Eso no significa que las cosas que me mandaste hacer queden justificadas. ¿Lo sabes, verdad?”
Ji-hwan habló con cuidado, consciente de la mirada de la niña, que observaba con curiosidad a su mamá al borde del llanto. Una manita acarició la mejilla de la madre. La vocecita que no dejaba de preguntar si estaba llorando y por qué lloraba transmitía un profundo afecto.
“……Perdón.”
“A mí también me da pena haber nacido hombre. Sinceramente, si yo hubiera sido niña, dudo mucho que mi padre me hubiera traído a la casa.”
“No… no es verdad. Tú eras muy bonito.”
“Ah, ¿eso también le habría servido a mi padre de alguna otra forma?”
Ji-hwan soltó una risa desganada. Ji-eun, secándose los ojos húmedos con un pañuelo de papel, miró de reojo a Joo-won, quien permanecía inexpresivo, y continuó hablando:
“Y en ese entonces, la verdad…… sabía que ese sujeto te estaba haciendo esas cosas, y por eso actué así. Sonará a chiste decirlo ahora, pero no creí que fuera a portarse tan mal contigo……. Jamás imaginé que fuera semejante desvergonzado…….”
Llegado a ese punto, a Ji-eun le dio un escalofrío de coraje; incapaz de terminar la frase, se mordió los labios y le clavó la mirada a Joo-won.
“¿De verdad no lo sabías?”
“¡De verdad no lo sabía! Por más que fuera él, ¡¿cómo iba a imaginar……?! Pensé que cuando mucho te usaría para negrearte en el trabajo, pero jamás me pasó por la cabeza que se atrevería a hacer… a hacer semejante atrocidad.”
“¿Cómo se te ocurre decir una tontería así sobre alguien a quien mantuviste alejado de la empresa toda su vida?”
Joo-won, hablando con un tono de incredulidad, se presionó las sienes repetidamente para rebatirla.
“Miren esto. Sabía que pasaría algo así. Por eso vine acompañándolo. Vine sabiendo que esta mujer me iba a echar toda la culpa encima a mí.”
“¡No te estoy echando la culpa! ¿Acaso tú hiciste algo bien? ¡Para empezar, la forma en que te me acercaste a mí también fue por……!”
“¡La niña está escuchando!”
Al ver que las cosas se estaban desviando hacia un terreno donde iban a salir a relucir palabras nada apropiadas para los oídos de la niña, Ji-hwan intervino. Se la había pasado apretando los dientes para ver hasta dónde llegaban, pero no podía seguir escuchando más. Ji-hwan le reclamó a su hermana preguntándole cómo una madre podía ser tan ligera de boca.
En cuanto Ji-eun cerró la boca y su impulso se apaciguó, Joo-won se llenó de soberbia. Sin embargo, al escuchar de inmediato que Ji-hwan daría por sentado que se regresarían por separado a la casa, se desinfló por completo como si hubiera perdido el mundo entero. Ji-hwan dejó escapar un largo y profundo suspiro mientras se tomaba la cabeza con las manos.
“No nos reunimos para volver a discutir lo que pasó en ese entonces. Yo solo quería decir lo que tenía que decir y también quería recibir una disculpa de tu parte. Ya recibí la disculpa, así que con eso basta.”
“…….”
“Pero eso tampoco significa que para mí dejes de ser una persona que me hizo daño. ¿Entiendes eso, verdad?”
Ji-hwan le hizo una seña con la mirada al congelado actual mae-hyung para que le tapara las orejas a la niña. Como el hombre llevaba bastante tiempo ganándose la vida como guardaespaldas, demostró bastante astucia y le tapó las orejas a la niña a prisa. Ji-hwan, manteniendo una expresión angelical, comenzó a soltar palabras aterradoras:
“Como ya habrás escuchado, actualmente me la paso bien con el hyung. Pero si no te veía a ti ni una sola vez, sentía que en mi corazón se rompía la equidad y me quedaba una sensación incómoda, por eso vine. Para ser sincero, también le dije al hyung que lo perdonaba.”
Ji-eun, que escuchaba en silencio, levantó la mirada para clavarle los ojos a Joo-won. Era una mirada que le recriminaba el haber terminado escuchando semejantes palabras de labios de un muchacho.
“Así que quería decirte a ti también, aunque sea una vez, que te perdono.”
“¿En serio?”
“Sí. Pero eso no significa que vayamos a llevarnos bien como antes. Solo lo digo porque quiero que tú también lo olvides y vivas bien tu vida. Ya tienes una hija, después de todo.”
Aunque sus palabras hincaban como un punzón, la cara con la que miraba a Ji-ah lucía una sonrisa. Parpadeando sus ojitos con ternura, la niña ladeó la cabeza y dijo con una vocecita muy baja:
“Soy Ji-ah.”
Ante las palabras dichas sin mucha seguridad mientras cruzaban miradas, los ojos de Ji-hwan se abrieron de par en par.
“¿Eh?”
“Ji-ah…….”
Al ver que Ji-hwan no le entendía bien, la niña perdió la confianza y volteó a ver a su papá una vez. El hombre, luciendo una sonrisa de quien se muere de amor por su hija, le acarició el cabello a Ji-ah y explicó:
“Dice que se llama Ji-ah. Está diciendo su nombre. Como le dijo 'niña'……”
“Ah…….”
“A ella no le gusta que le digan 'niña' o 'bebé'. Acabas de cometer un pequeño error.”
Ji-eun, secándose una lágrima del ojo con el dedo índice y sorbiéndose la nariz, añadió en tono de burla. Ji-hwan, que se quedó pasmado un momento, se le quedó viendo a Ji-ah en silencio y al cabo de un instante estiró las comisuras de los labios para sonreír.
“Está bien. Ji-ah. Ya que tienes a Ji-ah, con más razón entra en razón y vive bien tu vida. Sin volver a meter la pata.”
Era un consejo directo para que jamás en la vida se le ocurriera volver a cometer una infidelidad.
Episodio 16 (Historia Extra)
Las mejillas de Ji-eun, quien entendió a grandes rasgos la indirecta, se tiñeron de rojo. Aterrorizada, agitó las manos de lado a lado y dio un brinco alegando que era una injusticia.
“¡En ese entonces fue porque ese sujeto me traía con el alma en un hilo! ¡En cambio este hombre es tan atento y cariñoso!”
“Vaya pretexto.”
Como volvía a echarle la culpa a él, Joo-won, que no pudo aguantárselo más, habló de mala gana.
“¿Pretexto? ¡¿Cómo va a ser esto un pretexto?! De verdad que tú no tienes ni una pizca de conciencia, ¿verdad?”
“Entre personas que carecemos de conciencia, ¿no se te hace un poco vil andar sacando a relucir ese tema?”
Joo-won le reclamó preguntándole si ella acaso sí tenía conciencia. Ji-eun, incapaz de sostener ante Ji-hwan que ella sí tenía conciencia, se mordió los labios de mala gana.
“Tú no es que no tengas conciencia, lo tuyo es nivel psicópata…… una cosa así.”
“Mira nada más la clase de palabras que salen de la boca de la madre de una criatura. ¿A poco no, Ji-ah?”
Aprovechando la ocasión, hasta incluyó a Ji-ah —a quien no le había puesto ni la más mínima atención durante toda la comida— haciéndose el simpático para criticar a Ji-eun. Ante esa conducta tan ruin, Ji-hwan se puso serio de inmediato y le apretó el muslo a Joo-won con fuerza.
“¿Acaso no escuchaste que esa mujer me dijo psicópata?”
Joo-won, volteando el rostro para fijar la mirada en Ji-hwan, le reclamó preguntándole si no le daba pena defenderla. Ji-eun, que observaba la escena, frunció el ceño con una expresión de absoluto empacho. Ya sabía muy bien que estaba loco por su hermano, pero verlo con sus propios ojos superaba cualquier imaginación. Pensar que un hombre que siempre había sido la encarnación de la arrogancia le estuviera haciendo mimos a un muchacho más joven que él.
Pensaba que jamás sería capaz de hacer semejante ridículo. Ji-eun, que los miraba horrorizada, se quedó juntando y separando los labios al ver a Ji-hwan regañar a Joo-won con total serenidad y sin inmutarse en lo absoluto. Pensaba que era un débil, pero viendo cómo traía a Joo-won, su hermano tampoco era ninguna perita en dulce.
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
¿A esto es a lo que llaman almas gemelas? Aunque no era algo que debiera decir teniendo juntos a su exesposo y a su hermano, viéndolos a los dos al mismo tiempo sintió que eran como un par de cucarachas. A ese grado encajaban y a ese grado…… le revolvían el estómago.
“Ya deje de estar chillando. ¿No le dije que mejor se quedara en la casa porque sabía que pasaría esto?”
Le dio la sensación de que era un alivio. Ver a Hyun Joo-won feliz le chocaba bastante, pero ver a Ji-hwan con un aspecto tan tranquilo le parecía un alivio de todo corazón. Aquella noche que la atormentó al grado de hacerla tener pesadillas jamás se borraría, pero al menos le quedaba la mente tranquila.
Aprovechando el ambiente más relajado, Ji-eun sacó a relucir el tema de su padre. Ji-hwan, que ya lo sabía a grandes rasgos por boca de Joo-won, no dijo una sola palabra.
Yoon Ji-man, quien tras ser despojado del poder por Joo-won y ser hecho a un lado no sentó cabeza, terminó resolviendo su vida al vestir el uniforme de prisionero.
Al salir a la luz la existencia de una suma considerable de fondos ilícitos y el entramado completo de sobornos a todo nivel, no pudo librarse de la pena de prisión. Su intento de planear un contraataque para el futuro también llegó a un final vano debido a la interferencia de Joo-won. Las facciones que siguieron a Yoon Ji-man hasta el final también se desintegraron.
Aquellos que justo antes de ser purgados se pasaron al bando de Joo-won andaban rondando por las provincias apenas guardando las apariencias.
Yoon Ji-man, sin saber siquiera que Ji-hwan se había ido a Estados Unidos, siguió intentando ponerse en contacto. Pidió ayuda sin imaginarse jamás que todas las cartas que enviaba terminaban en manos de Joo-won. Por supuesto, ni una sola línea le fue entregada a Ji-hwan.
“Yo ya no tengo padre. No sé qué pienses tú, pero yo…… no necesito a nadie más que a mi difunta madre.”
La difunta madre a la que se refería Ji-hwan era la madre biológica de Ji-eun. Aunque llegó a enterarse de que no era su madre biológica, para Ji-hwan su única madre era ella. La persona que lo había criado con amor para que no se diera cuenta de que era un hijo ilegítimo.
Por más que Ji-eun reclamara que era su madre, el hecho de que fuera la madre de Ji-hwan no cambiaba. Ji-hwan tomó la decisión de considerar a su madre como tal hasta el día de su muerte.
“Mamá también pensaba lo mismo.”
“…….”
“Mamá…… también dijo que tú eras su hijo de verdad. Dijo que aunque no te dio a luz con pujos, le dolió más darte a luz a ti. Así que no le des importancia a lo que te dije aquella vez. Para ser sincera, tú fuiste más buen hijo para mi mamá de lo que yo jamás fui.”
Ante las palabras de Ji-hwan, Ji-eun, más derrumbada que nunca, confesó con dificultad aguantándose el llanto. Corrigió de forma tardía la relación de madre e hijo que ella misma había roto con sus ruines palabras. Le pidió disculpas de todo corazón por su error más doloroso.
El encuentro llegó a su fin sacudiéndose por completo todo el polvo acumulado. Ji-eun le dijo que podía volver a contactarla usando a Ji-ah de pretexto, pero Ji-hwan negó con la cabeza.
Ji-hwan aceptó estar presente para terminar las cosas con Ji-eun de forma definitiva hoy. Para lograrlo, recibió la disculpa de Ji-eun y la perdonó.
Solo así podría estar con Joo-won con la frente más en alto. Si ambos habían cometido faltas juntos, ¿no era injusto aceptar las disculpas de uno solo? Ji-hwan dio la vuelta y se alejó de Ji-eun y su familia sin mirar atrás.
Al llegar al estacionamiento, vio a un hombre parado con impaciencia al lado del asiento del conductor. Ganas no me faltan de dejarlo tirado e irme. Ji-hwan, que le clavó una mirada de pocos amigos a Joo-won y chasqueó la lengua, se le acercó.
“¿Ya se fueron?”
Joo-won, que tenía las manos metidas en los bolsillos y miraba fijamente al suelo, levantó la cabeza al escuchar el ruido.
“Sí.”
Ji-hwan, respondiendo de forma seca y cortante, se acercó al asiento del copiloto. Parándose enfrente, miró a Joo-won para que le abriera la puerta y sacudió la manija.
Ante esa expresión que denotaba un coraje tremendo, Joo-won endureció el rostro con desconcierto. Sin embargo, sin perder tiempo abrió la puerta del auto y se subió rápidamente detrás de Ji-hwan.
“¿Vas a irte en el auto?”
“¿Entonces me voy a pie?”
“Te veías tan enojado que pareció que te ibas a ir caminando. Pregunté porque me preocupé. Súbete. Prometo no decir ni una sola palabra hasta que lleguemos a la casa.”
“¡Ojalá hubieras hecho eso desde antes!”
Ante el temor de que Ji-hwan se fuera a bajar, Joo-won le puso seguro a las puertas de inmediato y encendió el motor. Como si su actitud llena de ansiedad le pareciera insólita, Ji-hwan se tomó la cabeza con las manos. Sepultando la espalda profundamente en el asiento, soltó un gemido y le recriminó a Joo-won:
“Al ver cómo presumían a la niña, no pude ver las cosas con claridad.”
“¿Y la niña qué tiene que ver?”
“Es que trajo consigo algo que yo jamás voy a poder darte. Sentí que estaba perdiendo y me salieron las palabras sin pensar. Admito que cometí un error.”
Ante una confesión tan honesta que soltó de pronto mientras se detenían un momento al salir del estacionamiento, el rostro de Ji-hwan se tiñó de desconcierto.
“De verdad no entiendo de qué demonios estás hablando. ¿Cuándo te pedí yo una hija?”
“Ya sé que por naturaleza solo te importa lo tuyo y por eso pensaba que no te interesaba.”
“¿Acaso me estás insultando en mi propia cara?”
El auto, saliendo del estacionamiento con soltura, se incorporó a la carretera. Sin ingresar ningún destino en el navegador, Joo-won manejó el auto de forma natural hacia la casa.
“Pero como te le quedabas viendo tanto a esa niña, empecé a dudar de las intenciones de esa mujer.”
“Eso fue simplemente porque se me hizo curioso.”
“Pensé que te estaba enseñando a la niña a propósito para hacerte entrar en razón. Por eso me dio coraje. Ya no lo vuelvo a hacer.”
“¿Total ya no la vas a volver a ver jamás?”
En cuanto Ji-hwan le atinó al verdadero sentir de Joo-won, este cerró la boca por completo. Esa cara de '¿cómo lo supiste?' era descarada y sin rastro de sorpresa. Ji-hwan, quedándose sin palabras, cerró los ojos. Agitando la mano le indicó que no dijera nada y que se dedicara a manejar, mientras volteaba la cabeza hacia otro lado.
Joo-won, siendo brillante y astuto para entender las indirectas, captó la orden de inmediato y manejó en silencio. Hasta que llegaron a la casa, de verdad no soltó ni una sola palabra. Tuvo especial cuidado al manejar para no molestar a Ji-hwan en lo más mínimo.
Estaba tan tranquilo todo que Ji-hwan, sintiéndose completamente exhausto, terminó quedándose dormido antes de llegar a la casa. Solo abrió los ojos cuando Joo-won, habiendo estacionado el auto, intentó darle un beso en la mejilla a escondidas.
“¿Qué le estás haciendo a alguien que está dormido? ¿Eres un desvergonzado o qué?”
“Si te gusto es precisamente porque soy un desvergonzado.”
“…….”
“A mí, cada vez que me miras con esos ojos y me dices desvergonzado, de verdad me entran unas ganas tremendas de hacerte de todo.”
Joo-won, invadiendo el asiento del copiloto y posicionándose encima de Ji-hwan, dejó escapar una respiración profunda. Ante la cálida sensación que caía sobre sus pestañas, Ji-hwan se mordió los labios con fuerza.
“Desvergonzado.”
Acto seguido, bajando ligeramente la mirada, le soltó el reclamo a Joo-won con un toque de coquetería. Joo-won, soltando una grosería entre dientes, le tomó la mejilla a Ji-hwan y se la levantó. Le tapó directamente los labios con los suyos cuando intentaba decir algo. Succionando sus labios carnosos y humedeciéndolos con la lengua, ladeó la cabeza para sellar el beso por completo.
La lengua firme se enredó con firmeza produciendo un sonido húmedo. El deseo que se había estado aguantando durante toda la comida brotó sin control como si le hubieran quitado el freno. La mano de Joo-won, que estaba apoyada contra la ventana del auto, bajó hacia la camisa de Ji-hwan.
Sosteniendo con la otra mano el cuerpo que intentaba esquivarlo y bloqueando con sus labios el rostro que buscaba escapar, le fue quitando la ropa.
Episodio 17 (Fin de la Historia Extra)
Ignorando sus manos desconcertadas, la mano de Joo-won se introdujo sin reserva alguna entre la camisa abierta.
Atrapada por la playera de manga corta que llevaba debajo, no podía tomar el pezón. Sin embargo, Joo-won, que conocía la ubicación con exacta precisión, deslizó sus dedos por encima hasta ponerlo erguido. Estirando el pezón endurecido, absorbió de forma famélica la saliva que se le acumulaba debajo de la lengua.
Sin darse cuenta, le aplicó demasiada fuerza a la mano que manoseaba el pezón. En cuestión de segundos se excitó hasta el punto de la frustración.
“¡Eum!”
Ante el dolor ardiente que brotó de su pecho, los ojos de Ji-hwan se abrieron de par en par. Girando la cabeza para esquivar los labios, empujó a Joo-won. La lengua, que hurgaba de forma obsesiva dentro de su boca, le rozó la mejilla a Ji-hwan. Los labios húmedos se trasladaron hacia la oreja de Ji-hwan.
“¡Aquí no quiero!”
Mirando los botones que salían volando uno a uno, Ji-hwan volvió a empujar el pecho de Joo-won. Aunque cedió el cuerpo dócilmente, Joo-won no retiró la boca que le succionaba la oreja y le introdujo un aliento agitado en el oído.
Ante ese calor, el cuerpo de Ji-hwan se convulsionó levemente. Joo-won sacó la lengua y le lamió suavemente la entrada del orificio hacia arriba. Introduciendo la lengua hasta los pliegues del pabellón auricular, le humedeció toda la oreja. Cuando el sonido de agua agitándose le golpeó con fuerza los oídos, se le fue toda la fuerza del cuerpo.
Con los bordes de los ojos humedecidos en un instante, Ji-hwan soltó un jadeo lleno de excitación mientras su cuerpo temblaba. Joo-won, que frotaba agitadamente el rostro contra la oreja de Ji-hwan, bajó la cabeza para enterrarla en su cuello.
En cuanto el denso aroma a piel le invadió las fosas nasales, un deseo sádico empezó a asomar la cabeza de forma sigilosa. Joo-won chupó y lamió el cuello que despedía un aroma que le estimulaba los sentidos al límite.
En la piel blanca que se marcaba con tan solo tocarla, quedaron impresas las marcas de los labios de Joo-won. Joo-won, tras darle un beso a la congestión sanguínea que se le formó en forma redonda detrás de la oreja, levantó la cabeza. Una mirada llena de resentimiento se clavó en el rostro acalorado de Joo-won.
“Si lo haces aquí, te mato.”
“¿Acaso esa no es una frase muy normal para decírsela a un hombre que estaría dispuesto a morir en tus manos?”
“Ha, ha…… No te voy a perdonar.”
La mano que sostenía firmemente la cadera que caía dibujando una curva se detuvo. Joo-won levantó la cabeza lentamente y se le quedó viendo en silencio al rostro encendido de Ji-hwan. Ji-hwan, girando ligeramente la cabeza hacia un lado, le lanzó a Joo-won una mirada feroz.
“Si no lo hago aquí, ¿me vas a perdonar?”
“……Sí.”
“¿Aunque no pueda darte hijos?”
“¿Vas a seguir diciendo tonterías? Yo nunca dije que quisiera tener hijos.”
Incluso si se hubiera casado con una mujer, habría vivido en una pareja sin hijos (DINK). Porque ver a un niño resulta interesante, pero criarlo es un asunto completamente distinto. Jamás había codiciado algo para lo que no se sintiera capaz. Ji-hwan lo miró desconcertado mientras él ponía una cara sumamente seria.
“Aunque después cambies de opinión, entre nosotros no habrá hijos. ¿Aun así me vas a perdonar?”
“Eso no tiene nada que ver con el perdón.”
“……¿Lo vas a hacer o no?”
“Si es por el tema de los hijos, lo haré.”
Ji-hwan le prometió que así sería sin dudarlo ni un solo segundo. Joo-won, que observaba con una mirada obsesiva para comprobar si las palabras de Ji-hwan eran sinceras, retiró el cuerpo lentamente. Exhaló una bocanada de aire llenando el pecho al punto de estirar la camisa cuyas puntadas amenazaban con romper los botones.
“Es la primera vez que me arrepiento de haber nacido hombre.”
“A mí me gustas precisamente porque eres hombre. Se te olvida, pero yo desde un principio me acostaba con hombres.”
“……De repente me pongo de un humor pésimo.”
“Así que no digas tonterías. Vámonos a la casa. Quiero bañarme y hacerlo allá.”
Joo-won se le quedó viendo fijamente a Ji-hwan, quien, completamente entregado, le exigía con total soltura que lo cargara. Se preguntaba cómo era posible que no le llegara a disgustar en lo absoluto; le parecía tan sorprendente que no podía dejar de mirarlo. Asintiendo con la cabeza como si se diera por vencido, Joo-won abrió la puerta del conductor y salió.
Tal como Ji-hwan lo deseaba, lo cargó en brazos desde el auto y cerró la puerta con el pie. Sosteniéndolo por la cadera hacia el frente y con el rostro enterrado en su pecho, se dirigió hacia la casa. Aceleró el paso dispuesto a volcar sobre él cada una de las desvergonzadas acciones que a Ji-hwan tanto le gustaban.
En la pantalla del teléfono celular de Ji-hwan apareció una notificación bienvenida. Era el mensaje que le avisaba que le habían depositado el sueldo.
Aunque ya tenía experiencia trabajando como secretario, por lo que no se podía decir que fuera la primera vez, emocionalmente para Ji-hwan este era lo mismo que su primer sueldo. En aquel entonces lo había hecho por obligación debido a Hyun Joo-won, pero ahora trabajaba por voluntad propia, así que el significado era muy distinto.
Parecía que el gusto no era solo suyo, pues los rostros de los empleados a su alrededor también lucían radiantes. La razón por la que la mañana transcurría en un ambiente tan ameno debió ser precisamente por este dinero. Ji-hwan, comprendiendo a la perfección el sentir de todos, se acercó en silencio a Ja-young.
“Este, asistente Ja-young.”
“¿Sí?”
Ja-young, que estaba en pleno centro comercial en línea desde la computadora de la empresa, dio un brinco de sorpresa y volteó a ver a Ji-hwan. Ji-hwan ni siquiera le estaba prestando atención a eso, pero ella, sintiéndose culpable por la nada, minimizó la pantalla sigilosamente. Sonriendo como si no hubiera estado viendo ni eligiendo nada, le preguntó a qué se debía.
“Es que como me ha ayudado bastante…… me gustaría invitarle aunque sea un café, ¿está bien?”
“¿Un café?”
“Sí.”
“¿A mí?”
Ja-young, como si hubiera escuchado la cosa más insólita del mundo, se tocó el pecho y ladeó la cabeza.
“No, a todos los de aquí…….”
“¿A todo nuestro equipo de aquí?”
Y entonces, horrorizada por completo, dio un brinco de la impresión. Preguntó de qué demonios estaba hablando, le tapó la boca a Ji-hwan y negó con la cabeza.
“Un novato jamás debe hacer eso. Esas cosas no se andan diciendo a la ligera. Ay, no, ya déjelo así.”
Ji-hwan, siendo empujado por la fuerza descomunal de Ja-young para volver a sentarse en su lugar, puso una cara de desconcierto. Ja-young, sintiendo aberración mientras decía que con la intención era más que suficiente, soltó una risa desganada.
“Esas cosas a los padres…….”
Ja-young, a quien no le quedaba de otra más que saber quiénes eran los padres de Ji-hwan, se quedó helada a mitad de la frase. No había nadie en la empresa que no supiera que uno de los padres de Ji-hwan estaba en la cárcel y la otra había fallecido. Al haber sido su padre el anterior presidente, era inevitable que todos lo supieran.
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Al sentir que había cometido un gravísimo error, Ja-young se quedó petrificada y miró de reojo a Ji-hwan con cautela.
“Ah, ah…… Los padres.”
“No, o sea…… este, bueno. Si hay alguien a quien le estés tan agradecido, aunque claro que puede haber alguien a quien no tanto, pero si hay alguien a quien le tengas semejante gratitud, se refiere a que mejor le compres algo a esa persona. La verdad yo tampoco me llevo bien con mis padres.”
Ja-young era hija única y había crecido de forma saludable bajo el apoyo absoluto de sus padres. Tanto en cuerpo como en mente.
“Gracias por el consejo.”
Por fortuna el consejo pareció surtir efecto, pues Ji-hwan asintió con la cabeza y desvió la mirada. Ja-young, preocupada por si se había sentido mal, respiró aliviada y volvió a abrir la ventana del centro comercial en línea.
Ji-hwan, quedándose a meditar un momento frente a la pantalla en blanco, también ingresó a un portal de internet. Al buscar el centro comercial de la Tienda Departamental AA, el edificio familiar apareció en la pantalla. La mirada de Ji-hwan, que hasta hace un momento lucía indiferente, cambió por completo.
Tras recorrer el centro comercial en línea por un buen rato, Ji-hwan echó un vistazo a su alrededor con disimulo. Viendo que nadie parecía ponerle atención a su lado, abrió la galería de fotos de su celular. Ahí buscó la foto de Joo-won que había tomado a escondidas y la abrió.
Era una fotografía de Joo-won durmiendo medio desvestido. Ji-hwan, por temor a que alguien la pudiera ver, le bajó el brillo y la colocó debajo del teclado. En ese estado, comparó a Joo-won con las corbatas en pantalla y eligió una que le pudiera quedar bien.
Era el primer regalo que le daría por voluntad propia a la persona que él mismo había elegido. Para el hombre que había renunciado incluso al vínculo más importante por él. Era prácticamente su primera vez.
De pasar a ser un inútil incapaz de hacer nada a convertirse por fin en una persona completa, estaba compartiendo los frutos que había cosechado enteramente con sus propias manos. Aunque seguía sin ser nada ni nadie, quería dárselo a Joo-won.
Al hombre que tanto ayer como hoy le seguía pidiendo perdón, quería entregarle su propia dignidad. Al hombre que decía no tener absolutamente nada, ¿no estaría bien darle al menos una cosa que fuera suya?
Ahora…… tal vez ahora sí, de verdad.
En los ojos de Ji-hwan, que contemplaban el rostro dormido, se filtró el afecto. Sin darse cuenta de ello, Ji-hwan encontró la corbata perfecta para Joo-won.
Bzz-.
En cuanto ingresó la dirección de envío y completó el pago, el teléfono celular vibró. Sobre el rostro del hombre que viviría dormido para siempre en el celular de Ji-hwan, apareció un mensaje.
Hyun Joo-won
Era el mensaje del hombre que por fin había recuperado su nombre.
¿De verdad no vas a ir conmigo? ¿Ahora por qué me tengo que disculpar?
Todo fue mi culpa, mi amor.
<FIN>
