Capítulo 12. Aun así, soy feliz

 


Capítulo 12. Aun así, soy feliz

“……!”

Woori, que tenía los ojos fuertemente cerrados, los abrió de golpe. Vio un techo desconocido.

¿Qué es esto? ¿Dónde estoy? Confundido, Woori movió las pupilas para examinar a su alrededor.

Parecía más espacioso que su propia habitación en la casa familiar. En frente de la cama había una televisión grande, dos sofás para dos personas, una mesa redonda y plantas de interior colocadas de forma bonita. En el estante, había una lámpara de pie con aspecto elegante y un humidificador. Al girar la cabeza hacia el lado opuesto, vio una gran ventana desde la que se apreciaba de un solo vistazo el centro de la ciudad repleto de edificios.

Fue en el preciso instante en que iba a frotares los ojos con desconcierto cuando sintió una pesadez extraña en la mano derecha. Al bajar ligeramente la mirada, vio el suero.

“……Aah.”

Woori suspiró al ver la aguja fijada con cinta de papel. Como era de esperar, parecía que este lugar era un hospital. Su mente, que estaba aturdida como si tuviera una capa de tela encima, comenzó a aclararse.

Cuando Park Hee-jeong se retiró, con el sentimiento de que esa era su última oportunidad, rompió los grilletes y huyó con todas sus fuerzas. Mientras lo hacía, Park Hee-jeong lo descubrió, corrió hacia la carretera y, mientras discutían acaloradamente en medio del camino...

Lee-yeon Choi atropelló a Park Hee-jeong con el coche.

“……Maldita sea.”

El hecho de que estuviera en una habitación de hospital y no en la celda de una comisaría era, sin duda, obra de Lee-yeon. ¿Por qué demonios me tuve que desmayar justo en ese momento?

De entre sus dientes se escapaba un quejido constante. Se sentía volver loco de la preocupación por Lee-yeon.

¿Dónde estará Lee-yeon Choi? ¿Estará en la comisaría? ¿Qué hospital es este? ¿Siquiera sigue siendo Seúl? ¿Park Hee-jeong está bien? ¿Debería llamar a mi padre? Si llamo a mi padre, ¿desde dónde y hasta dónde debería contarle? Sentía que la cabeza le iba a explotar.

Y además,

“……Tengo sed.”

Tenía muchísima sed.

Lo único que había comido mientras estuvo encerrado en el cuarto secreto fue un líquido de mierda, una botella de agua de 500 ml y un poco de arroz pasado de cocción. No tenía hambre, pero tenía una sed insoportable.

Al mirar de nuevo alrededor de la habitación, vio una pequeña heladera ubicada hacia el lado donde estaba la televisión. Woori incorporó el torso como si estuviera poseído por algo.

“¡Ugh……!”

En ese instante, sintió un mareo tremendo junto con un dolor punzante en el abdomen. Dolió tanto que sintió que se iba a desmayar, pero la sed era aún más fuerte que el dolor físico. Sentía que si no tomaba agua en ese mismo momento, moriría por deshidratación.

Woori, que con las justas logró bajarse de la cama, no tenía cabeza ni para buscar las pantuflas, así que agarró el soporte del suero, lo empujó hacia adelante y empezó a caminar descalzo. No había dado ni tres pasos y ya le salía sudor frío.

“Haah… haah…….”

Maldita sea. ¿Por qué la habitación del hospital es tan grande? Había caminado como diez pasos y la heladera todavía estaba allá a lo lejos. Iba hacia la heladera mientras maldecía para sus adentros, cuando...

Creak.

La puerta de la habitación, que estaba firmemente cerrada, se abrió con cuidado y entró un hombre extremadamente alto.

El rostro pequeño del hombre poseía facciones que se armonizaban de manera fantástica, y su abundante cabello castaño se mecía suavemente cada vez que se movía.

Woori entreabrió los labios de manera torpe.

“……¿Lee-yeon?”

¿Por qué estás tú aquí? ¿No deberías estar en la comisaría siendo investigado?

Al pronunciar el nombre del hombre con incredulidad, el rostro de Lee-yeon, que miraba al vacío sin expresión, comenzó a recobrar vida.

Los ojos atontados de Woori y los ojos desorbitados por la sorpresa de Lee-yeon se encontraron en el aire.

Los ojos de Lee-yeon, que tenían un hermoso párpado doble interno, se deformaron bruscamente. Parecía como si fuera a romper en llanto en cualquier momento.

A Woori se le borró de la mente el pensamiento que le vino de repente.

‘¿Por qué iría a llorar él?’

En ese caso, ¿qué significaba esa expresión? Lee-yeon fruncía las cejas y distorsionaba la mirada. Entre sus dientes apretados salía un sonido de lamento.

‘¿Está enojado? ¿Porque presumí a lo grande diciendo que yo lo resolvería y terminé desmayándome?’

Entonces, ¿qué significaba esa expresión? Lee-yeon fruncía las cejas y arrugaba la mirada. De sus dientes apretados salía un sonido de quejido.

Fue justo en el momento en que Woori pensaba en cómo disculparse con Lee-yeon, quien permanecía en silencio como si estuviera enojado.

¡Zas!

En un abrir y cerrar de ojos, Lee-yeon se acercó y abrazó fuertemente el cuerpo de Woori.

“……!”

Woori abrió los ojos de par en par. Le costaba creer el abrazo cálido de Lee-yeon, que lo rodeaba por completo.

A tan corta distancia, se percibía el olor de la piel de Lee-yeon. Al respirar ese aroma, sintió como si todas sus preocupaciones y angustias desaparecieran. Imaginó que usar drogas se debe sentir así.

‘Qué buen olor.’

Woori no podía recuperar la cordura mientras disfrutaba del reconfortante aroma de Lee-yeon.

“¿Por qué…… de esta manera……?”

“…….”

“¡¿Por qué tardó tanto en despertarse……?!”

La voz afilada y reprochadora de Lee-yeon lo hizo volver en sí de golpe. Woori quiso preguntarle cuánto tiempo había estado dormido, pero Lee-yeon ni siquiera le dio tiempo para formular la pregunta.

“El médico dijo que la cirugía había salido bien y que ya estaría bien, pero usted solo seguía durmiendo. ¿Por qué demonios tardó tanto en despertarse?”

‘¿Llorar? ¡Qué mierda!’ Al final, su suposición inicial era la correcta. Este maldito bastardo solo estuvo afilando el cuchillo esperando el momento para echarle la culpa.

Ante la ráfaga de recriminaciones de Lee-yeon, a Woori se le marcó la vena del cuello por un instante, pero en lugar de enfadarse, dejó salir un largo suspiro. No quería pelear con él.

“……Debe ser porque últimamente no estaba durmiendo bien. Perdón si te preocupaste.”

A pesar de la respuesta desganada de Woori, los regaños de Lee-yeon no se detuvieron.

“Si se desmaya de repente después de haber peleado así, ¿qué se supone que deba hacer yo? ¿Tiene idea de lo asustado que estaba? Sentí que el corazón se me paraba.”

“……Tampoco es que yo me haya querido desmayar a propósito—.”

“Usted es de verdad…… de verdad muy malo.”

“¿Qué?”

“Es la primera vez que veo a alguien tan malo y caprichoso como usted.”

‘No, pero ¿por qué de la nada empieza a insultar……?’

Woori pestañeó con incredulidad y, al cabo de un momento, soltó una risita burlona.

Ver la boca de Lee-yeon parloteando como de costumbre era señal de que el accidente de Hee-jeong se había resuelto bien de alguna manera. Pensándolo bien, era obvio.

‘Bueno. Su abuelo es congresista de dos mandatos y su papá es abogado. Obviamente lo habrán resuelto bien.’

Mientras que él mismo tenía que resolver los problemas por su cuenta cuando surgían, Lee-yeon era diferente. Tal como sus padres habían pagado una suma exorbitante para comprometerlo con él y así evitar que su hijo tuviera antecedentes penales, esta vez habrían resuelto el problema de Lee-yeon exactamente de la misma manera.

Desde la perspectiva de Lee-yeon, sabiendo que su padre y su abuelo se encargarían de todo, le habrá parecido absurdo que alguien sin ninguna capacidad como él anduviera de entrometido ofreciendo ayuda. Él realmente no necesitaba ser ayudado, así que se había enojado al recibir una propuesta que no podía ser más abrumadora para él.

Siendo así, era evidente que Park Hee-jeong tampoco estaba muerto, sino vivo. Por muy prestigiosa y adinerada que fuera la familia de Lee-yeon, no podrían resolver la muerte de una persona.

‘Qué alivio.’

Los hombros de Woori, que estaban rígidos por la tensión, se relajaron. La vergüenza y el cansancio que cayeron sobre él de golpe adormecieron su cuerpo lleno de medicamentos.

La sed que había olvidado regresó multiplicada por dos. Se tragó la saliva seca e intentó apartar a Lee-yeon para ir hacia la heladera, pero Lee-yeon lo abrazó con fuerza y no lo soltó.

“……?”

¿Qué pasa? Woori, desconcertado, parpadeó y dijo de forma brusca:

“Suéltame.”

“No quiero.”

Lee-yeon se negó sin siquiera fingir que lo pensaba. Qué tipo tan contradictorio. Woori frunció el ceño y lo empujó.

“Te dije que me sueltes.”

“Le dije que no quiero.”

Por el contrario, Lee-yeon lo abrazó con más fuerza todavía.

Thump. Thump. Thump.

Con la oreja presionada contra su pecho, Woori escuchó los latidos del corazón de Lee-yeon.

¿Qué es esto? Esto es extraño.

No era que le desagradara, pero la situación era tan desconocida y…… emocionante. El corazón de Woori empezó a latir con rapidez. ¿Por qué demonios Choi Lee-yeon no se apartaba? No, ¿por qué lo estaba abrazando?

No debía ser así, pero no podía evitar que le vinieran pensamientos llenos de esperanza.

……¿Acaso se preocupó por mí?

……¿Choi Lee-yeon se preocupó por mí? Cielos.

……Estoy tan feliz.

“Desde que conocí a sunbae, no hay día en que mi corazón descanse.”

Sin embargo, las reproches de Lee-yeon que vinieron a continuación tiraron al suelo la felicidad de Woori, que acababa de tocar su punto más alto.

‘¿Qué clase de ilusión me hice? Qué vergüenza.’

Lee-yeon solo lo tenía sujetado para desahogar todos sus reproches hasta quedarse a gusto.

‘Reacciona, Park Woori. Habías decidido dejar de hacerte ilusiones por tu cuenta y decepcionarte después, ¿por qué demonios estás actuando así?’

El hecho de que lo hubiera abrazado…… no lo sabía. Seguro solo tenía ganas de contacto físico.

Las orejas de Woori se pusieron rojas. Se sintió patético por haber saltado a conclusiones de esa manera.

“Sí. Perdón.”

Se disculpó de mala gana para escapar de esta situación.

“El único que me pone así es usted, sunbae.”

“Que lo siento. Así que hazte allá…….”

“Me gustas.”

“……¿ah?”

¿Qué dijo?

Woori parpadeó atontado. Ante sus ojos vio la mirada recta de Lee-yeon observándolo fijamente.

Levantó la mano que tenía el suero fijado y se rascó la oreja con el dedo repetidamente. A juzgar por la falta de un sonido crujiente, no parecía haber oído mal por tener cera en los oídos; simplemente parecía estar teniendo una alucinación auditiva.

“……De verdad es muy malo. Alguien se le está declarando y usted hurgándose la oreja.”

*¿Por qué sigo escuchando alucinaciones?* Fue justo cuando Woori no podía aceptar la realidad.

“Aún así, sunbae como usted me gusta demasiado.”

“……?”

“Me gustas. De verdad. Mucho.”

“……??”

‘Smooch’ Lee-yeon le dio un beso en la mejilla a Woori, quien tenía una expresión completamente atónita.

“……???”

Las pupilas de Lee-yeon, nítidas como cuentas de vidrio bien talladas, brillaban mientras lo miraban como si desearan algo. Aquella escena era sumamente tierna, pero, al margen de eso, le resultaba incomprensible.

No había forma de que Choi Lee-yeon dijera algo así. A ver si…….

“……¿Park Hee-jeong se murió?”

“……¿Qué?”

¿Acaso lo estaban amenazando?

Preguntó Woori con total seriedad.

“Tu papá…… si no le dan más dinero, si no nos casamos, ¿no van a aceptar un acuerdo? ¿Van a reportar a los medios que atropellaste a alguien?”

Lee-yeon endureció el rostro.

Estaba enfadado. La primera confesión de su vida, sus sentimientos transmitidos con toda la sinceridad del mundo, habían chocado contra los pies del otro, cayendo al suelo hasta hacerse añicos. La frustración hizo que el calor le subiera de golpe a la cabeza, pero Lee-yeon contuvo la respiración profundamente para calmar su ira.

“……Me da rabia el sunbae que no entiende  mis sentimientos, pero—”

“Oye. No pasa nada. No tienes que casarte. A tu padre lo convenzo yo—”

“Aunque sigas lastimándome, no importa.”

“¿De verdad de qué estás hablando desde hace un rato……?”

“Me gustas.”

“……?”

¿Qué le pasa a este tipo de verdad? ¿Seguro que no tiene que actuar, no?

Woori miró a Lee-yeon como si estuviera viendo a un completo tonto incapaz de entender nada. Al ver esa expresión, Lee-yeon habló con un rostro tan benévolo como el de Buda.

“……Aunque me mires como si fuera un lunático, no importa. Como a mí me gusta mucho el sunbae, te perdonaré.”

“¡Oye, tú, desde hace un rato—!”

¡Plop! Lee-yeon le sujetó el rostro a un Woori que gritaba furioso y lo besó.

“……!!!”

Ante la suave textura contra sus labios, Woori abrió los ojos de par en par como si lo hubieran acuchillado.

¿Acaso la palabra “gustar” que usaba Choi Lee-yeon significaba lo mismo que él creía? ¿Que ese chico lo quería? ¿Cómo iba a ser posible? A ver si…… ¿acaso se había muerto? ¿Estaba en el cielo?

“Pones cara de tonto, sunbae.”

“……Qué te im…….”

“Qué tierno eres.”

¡Muak, muak, muak, muak! Con una brillante sonrisa, Lee-yeon comenzó a darle besos rápidos en los labios a modo de picotazos. Unos labios tersos y sin un solo pellejo frotaban con dulzura su boca seca y agrietada.

Ante aquella muestra de afecto tan tierna, Woori se quedó mirando a Lee-yeon con la mente en blanco. Con una sonrisa pícara, el joven de ojos claros le susurró:

“Me gustas.”

“…….”

“¿Y tú a mí?”

“……!”

Ante la insistente declaración, el rostro de Woori se encendió de un rojo furioso. Sus pupilas revoloteaban por todas partes sin atreverse a sostenerle la mirada a Lee-yeon. Justo en el momento en que, sin saber qué hacer, intentó huir de la situación para escapar:

“No te voy a presionar.”

“…….”

“Pero no intentes alejarte de mí.”

Lee-yeon lo envolvió en un abrazo cálido. Envuelto por el firme pecho del joven, Woori dudó durante un largo rato antes de levantar los brazos para rodarle la espalda, en el preciso instante en que—

¡Bang!

La puerta de la habitación se abrió de golpe.

“¡Maldito desgraciado!”

Era Yeon-ho.

“Pa…… papá.”

El rostro de Woori, que momentos antes se había derretido en una atmósfera de ensueño, se puso pálido de inmediato. Su cuerpo, que ardía por el calor del momento, se enfrió de golpe como si lo hubieran sumergido en agua helada.

No tenía forma de saber hasta qué punto su padre estaba enterado de las cosas. Tampoco podía adivinar si la furia de Yeon-ho se debía al accidente de tráfico de Hee-jeong o si simplemente necesitaba un saco de boxeo humano con el cual desquitarse.

Tiritando. Mientras Woori temblaba de miedo, Lee-yeon —que hasta hacía un instante sonreía radiante— endureció el rostro. Estrechó aún más su abrazo para ocultar a Woori de la vista de Yeon-ho.

“¡¿Qué diablos le hiciste a Hee-jeong?!”

Aquella madrugada, Yeon-ho se encontraba en un viaje de negocios en Japón jugando al mahjong con un socio de la yakuza cuando recibió una llamada de un número desconocido. Estaba a punto de ignorarla, pero una extraña corazonada lo hizo contestar; descubrió entonces que la llamada provenía de la sala de urgencias del Hospital Universitario Gwanak.

-Paciente Park Hee-jeong ha sufrido un accidente de tráfico y ha sido trasladado al hospital. Se requiere el consentimiento de la familia para la operación, pero la persona que fue ingresada junto a él…… Park Woori también se encuentra inconsciente en este momento. ¿Podría el tutor presentarse en el hospital ahora mismo?

Ante las alarmantes palabras del empleado de administración, Yeon-ho exigió de inmediato que operaran a su hijo bajo su consentimiento telefónico. El empleado le replicó que de manera verbal no era posible, pero ante la firme exigencia de Yeon-ho de que él se haría responsable de todo, el empleado conversó con alguien más antes de aceptar.

Una vez colgada la llamada, Yeon-ho tomó el vuelo más rápido disponible y se presentó en el Hospital Universitario Gwanak apenas cinco horas después. Lo primero que hizo fue dirigirse a la habitación de Hee-jeong, a quien encontró dormido en la cama con vendas por todas partes.

Aterrorizado, llamó a una enfermera para indagar sobre su estado, y esta le explicó que, aunque presentaba una hemorragia considerable y una fractura en la pierna izquierda, su vida no corría peligro. El alivio fue tal que las piernas le flaquearon a Yeon-ho. Su asistente personal tuvo que sostenerlo para evitar que cayera al suelo.

¡Pobre de mi pedazo de cielo, cómo ha terminado así!

Mientras Yeon-ho acariciaba la pierna enyesada de Hee-jeong por debajo de la manta, se enteró de que Woori se encontraba ingresado en el área de hospitalización VIP de otro pabellón, por lo que decidió ir a buscarlo de inmediato.

Irrumpió en la habitación echando chispas. Sin embargo, a Lee-yeon le importaba poco o nada; seguía acariciando con paciencia la espalda de un Woori que tiritaba de terror. El cuerpo de Woori, que temblaba de manera visible, empezó a calmarse de a poco bajo sus caricias. Entonces, Lee-yeon lo guió para que se sentara en el sofá individual que estaba justo al lado.

Ese mocoso maleducado. ¿Un adulto está aquí enfrente enfurecido y él lo ignora por completo?

A Yeon-ho se le hincharon las venas del cuello. Abrió los labios con la intención de soltarle un par de verdades a aquel muchacho insolente que lo ignoraba, pero se tragó las palabras a mitad de camino.

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Era el primogénito de esa familia Choi. Por más magnate que fuera en el mundo de los préstamos informales, su posición no podía compararse en absoluto con una familia que colocaba diputados en el congreso y administraba decenas de grandes bufetes legales y firmas de asesoría fiscal.

Además, con apenas 22 años y siendo un alfa dominante, Lee-yeon se encontraba en su cúspide física y con un enorme valor a futuro; en contraste, él era solo un alfa corriente de mediana edad, un sol que empezaba a ponerse.

“¡Y tú, maldito Park Woori, a tu hermano mayor lo metes a empujones en una habitación común y corriente, pero para ti sí exiges una suite VIP del año del caldo?!”

Por esa razón, Yeon-ho comenzó a gritarle desaforadamente a Woori, quien estaba encogido en el sofá con expresión de culpable. Tratándose de Lee-yeon, un alfa dominante, su instinto de hombre se sentía intimidado, pero con Woori, un omega recesivo y además su propio hijo, se sentía con total libertad de descargar su frustración.

“¡¿Te has vuelto loco, pedazo de inútil?! ¡Ven ahora mismo frente a mí y explícame con pelos y señales qué diablos pasó aquí—!”

Una sombra se cernió sobre Yeon-ho, quien escupía saliva mientras gritaba a todo pulmón.

¡Un sobresalto! Yeon-ho levantó la vista para encontrarse con Lee-yeon plantado justo delante de él. El joven lo miraba desde arriba con los brazos cruzados. Sintiéndose repentinamente ofendido, Yeon-ho quiso reclamar quién se creía que era, pero el feromón fuerte y dominante que emanaba sutilmente de Lee-yeon, sumado a su expresión arrogante, le bloquearon las palabras en la garganta.

“Oiga, señor.”

“¿Qué? ¡¿A quién le dices "señor"?!y”

Ante el trato carente de respeto de Lee-yeon, las llamas de la furia volvieron a encenderse en los ojos de Yeon-ho.

No podía dar crédito a lo que oía. ¿Acaso ese mocoso imberbe se había atrevido a llamarle “señor”? En toda su vida, lo único que había escuchado era que lo llamaran “director” o “presidente”, pero jamás se había topado con alguien que le dijera “señor”.

Incluso ante la pregunta incrédula y casi convulsiva de Yeon-ho, Lee-yeon respondió con total tranquilidad:

“Sí, usted. Señor.”

“¡Agh—!!”

La presión arterial de Yeon-ho se disparó de golpe, llevándose las manos a la nuca.

Y Yeon-ho no fue el único sorprendido por el trato. Woori, que seguía con la vista clavada en el suelo mientras ocupaba el sofá, levantó la cabeza de golpe.

El Choi Lee-yeon que él conocía podía ser un grosero con él, pero con los demás solía ser un joven educado y amable. De hecho, hacía apenas unos días, cuando Lee-yeon le pidió permiso a su padre para pasar la noche fuera, no había usado ese tono en absoluto. Le había hablado con un respeto impecable, empleando fórmulas de cortesía dignas de un manual escolar.

Pero ahora,

“Si tienes algo que preguntar, pregúntame a mí. Señor.”

En ese momento, Lee-yeon estaba usando la palabra “señor” de manera innecesaria y repetitiva. Era obvio que lo hacía a propósito para provocar a Yeon-ho.

No solo Woori se dio cuenta  de las intenciones de Lee-yeon. Yeon-ho también notó que Lee-yeon estaba usando deliberadamente un tono infantil para sacarle de quicio.

“¡¿Qué clase de maldito maleducado se burla de un adulto?! ¡¿Así te enseñó tu padre?!”

“Sí.”

“……¿Qué?”

“Mi papá me enseñó así.”

Ante esa respuesta testaruda, Yeon-ho se quedó sin palabras. Lee-yeon levantó la barbilla y habló con altivez.

“Y si tiene algo que decirle a nuestro sunbae, dígaselo al ‘protector’, que soy yo. Señor.”

Los ojos de Woori temblaban descontroladamente. Lee-yeon tenía que estar loco. Se levantó del sofá y tiró del cuello de la camisa de Lee-yeon.

“……Choi Lee-yeon, detente.”

Por suerte, Lee-yeon cedió dócilmente. En cuanto Lee-yeon se calmó, como si retrocediera un poco, la confianza volvió a dispararse en Yeon-ho. Mientras Yeon-ho ponía los ojos en blanco con furia, Woori se paró frente a Lee-yeon, como para protegerlo.

“Padre. Yo se lo explicaré todo.”

Intentó parecer sereno, pero su voz temblaba levemente. El ímpetu de Yeon-ho creció aún más.

“Dime quién, cuándo, dónde, qué, cómo y por qué pasó.”

“Eso es……”

Las palmas de las manos se le empaparon de sudor. Woori se mordió el labio inferior con los dientes debido a la ansiedad.

Qué desastre. Debería haber averiguado primero cómo se estaban desarrollando las cosas, pero por andar hablando de tonterías se le había olvidado ponerse de acuerdo con Lee-yeon.

¿Qué demonios se supone que deba decir?

“¡No estés pensando estupideces!”

Ante los gritos intimidantes de Yeon-ho, Woori se inventó algo con una actitud de que sea lo que tenga que ser.

“……Fui a dar un paseo en coche tarde en la noche con el hyung Hee-jeong…… y dijo que estaba cansado. Así que cambiamos de asiento para conducir y yo, por error……”

Sin embargo,

“Park Hee-jeong secuestró a nuestro sunbae, lo encerró en un edificio abandonado en Paju y lo agredió sexualmente.”

“……!!!”

Woori miró a Lee-yeon con el rostro de alguien que acaba de ser apuñalado. Lee-yeon le apretó firmemente la mano derecha, como diciéndole que todo iba bien, y continuó hablando.

“Park Hee-jeong arrinconó a nuestro sunbae en medio de la carretera mientras intentaba huir, y trató de hacerle daño. Así que lo atropellé con el coche.”

“¡¿Qué?!”

Yeon-ho, quien no había dicho nada cuando escuchó que Hee-jeong había agredido sexualmente a Woori, echó espuma por la boca ante las palabras de Lee-yeon sobre el atropello.

“¡¿Que atropellaste a mi hijo con el coche?!”

“Sí.”

“¡Choi Lee-yeon, estás loco?! ¡¿Cómo te atreves a usar el coche contra mi hijo--!!”

Lee-yeon interrumpió de golpe a un indignado Yeon-ho y le reclamó:

“¿Acaso nuestro sunbae no es hijo suyo, señor?”

“¡Eso es--!”

“¡Le acabo de decir que Park Hee-jeong, el hermano, encerró y agredió sexualmente a nuestro sunbae--!”

“¡Maldito bastardo!”

Gritó Yeon-ho como desesperado.

“¡Ese maldito debió haberlo seducido! ¡¿Acaso mi Hee-jeong habría hecho algo así a propósito?!”

Los ojos de Woori temblaron con desconcierto antes de hundirse pesadamente. No es que no se hubiera esperado esa reacción por parte de su padre... aunque escucharla en persona de verdad resultaba impactante. Woori soltó una risa autocompasiva.

Yeon-ho le señaló con el dedo a Woori, quien se reía como si hubiera perdido la razón, y gritó:

“¡Miren eso! ¡Ese maldito se está riendo! ¡Todo esto es un plan de ese bastardo! ¡Mi Hee-jeong no tiene la culpa de nada!”

A pesar de su tono agresivo, a Yeon-ho le brotaba sudor frío en las sienes.

‘Que Hee-jeong violó al menor.’

Por más que un omega estuviera subordinado a un alfa y fuera considerado propiedad de la familia, el incesto era severamente repudiado por la sociedad. Ya era absurdo que Hee-jeong hubiera cometido semejante locura, pero además habían dejado que un extraño descubriera los trapos sucios de la familia. No existía mayor humillación que esa.

Pero una pelea se ganaba con firmeza.

“¡Tú, Choi Lee-yeon! Tan solo atrévete a hablar de esto con alguien más. ¡Si este secreto se filtra a la prensa, te demandaré!”

Yeon-ho siguió furioso, sin dejar que Lee-yeon replicara nada.

“¡Te pediré cuentas tanto por haber atropellado a Hee-jeong como por atreverte a difundir información falsa sobre la familia Park!”

Ante los gritos sin lógica de Yeon-ho, Lee-yeon soltó una risa seca, completamente incrédulo.

“Señor. ¿No le da vergüenza vivir de esa manera?”

“¡Cállate! ¡Esto es un asunto de la familia Park! ¡Los externos, lárguense! ¡Park Woori, date de alta ahora mismo--!”

“Disculpe, señor.”

“¡Y tú, maldito bastardo, deja de decirme señor, señor!”

“No soy ningún externo.”

“¿Qué?!”

Lee-yeon levantó la cabeza con seguridad y dijo:

“¿Acaso no soy el prometido de nuestro sunbae?”

“¡Mierda……! ¡¿Estás intentando jugar conmigo con palabras?! ¡Lo suyo y lo de él es solo un contrato sin valor--!”

“¿Y el padre de su hijo?”

Ante la bomba soltada por Lee-yeon, no solo Yeon-ho, sino también Woori —quien estaba de pie con una mirada atónita como si hubiera renunciado a todo— levantó la cabeza de golpe.

“¿Qué?”

“……¿Qué?”

Lee-yeon rodeó con un brazo la cintura de Woori, quien se tambaleaba por la sorpresa, para sostenerlo, y luego acarició con delicadeza su vientre aún plano, oculto bajo la bata del hospital.

Él le devolvió la mirada a Woori, quien tenía una expresión aterrorizada, y le dedicó una sonrisa confiable. Luego volvió a girar la cabeza hacia Yeon-ho y le dijo:

“Soy el prometido y el padre del hijo de nuestro sunbae. ¿Cómo se supone que soy un externo?”

“……¡Deja de decir estupideces imposibles! Park Woori es un omega inferior. ¡¿Cómo va a quedar embarazado un omega inferior--!”

“Es un embarazo confirmado.”

La cabeza de Yeon-ho giró hacia la puerta. Ki-seon estaba parado en el umbral, que se encontraba abierto de par en par.

Ki-seon le arrojó a Yeon-ho el sobre de documentos que llevaba en la mano.

¡Thwack! ¡Sshhhk!

El sobre golpeó el hombro de Yeon-ho y cayó al suelo. Como la abertura no estaba sellada, los papeles del interior se desparramaron a sus pies. Demasiado atónito por la impactante noticia, Yeon-ho ni siquiera se atrevió a reclamarle a Ki-seon por haberlo atacado de esa manera.

Con las manos temblorosas, Yeon-ho recogió el certificado de embarazo con el sello oficial del hospital, el contrato de compromiso engrapado de casi un centímetro de grosor y el informe médico.

“El hijo de usted violó a mi esposo, quien está embarazado. Como resultado, mi esposo sangró y por poco pierde a mi hijo.”

“……”

“Esto viola claramente los términos del contrato, y representa un grave problema no solo a nivel de responsabilidad legal, sino también ético.”

Yeon-ho miró a Woori con incredulidad. Toda clase de pensamientos cruzaron por su mente.

¿Que Woori estaba embarazado? ¿Y que esperaba la semilla del hijo mayor de la familia Choi?

……Entonces, ¿podrían convertirse realmente en parientes políticos?

¿Con “esa” familia Choi?

El rostro de Yeon-ho, que se había vuelto pálido por la rabia, se iluminó en un instante. Las comisuras de sus labios se elevaron por la alegría.

“……Lee-yeon, hijo. Por mucho que fuera así, ¿cómo se te ocurre atropellar a Hee-jeong con el coche?”

“Vaya.”

Ante el tono tan amable de Yeon-ho, los dientes de Lee-yeon crujieron de la rabia.

“Así que cálmate y--”

“Señor. ¿Aún no entiende en qué situación está?”

“Vaya, vaya. Joven, ¿qué clase de modales son esos para con su suegro?”

“Su hijo estuvo a punto de matar a la sangre de la familia Choi.”

“¡No, Hee-jeong no lo hizo a propósito! ¡Y tú tampoco hiciste nada bien--!”

“Esto es mucho más grave que el hecho de que yo haya atropellado a su hijo.”

Dijo Lee-yeon, escupiendo cada una de las palabras con odio.

“¿Una demanda? Muy bien, hágalo. Yo también los demandaré a usted y a su hijo. A su hijo, por intento de homicidio al atreverse a violar a mi esposo y tratar de provocar maliciosamente un aborto en mi hijo. A usted, por no saber supervisar a su hijo y por insultar públicamente a mi esposo.”

“¡¿Qué dijiste?! ¡¿Cuándo los he insultado?! ¡Joven! ¡Por muy enojado que esté, ¿cómo se atreve a tratar así a su suegro?!”

Lee-yeon hizo un gesto con la cabeza hacia un Yeon-ho que seguía armando escándalo. Los guardaespaldas de la habitación VIP, que habían venido junto con Ki-seon, sujetaron a Yeon-ho de ambos brazos.

“Tendremos que pedirle que nos acompañe afuera.”

“¡¿Qué?! ¡¿Ustedes... a quién se creen que se están enfrentando……!!”

Lee-yeon habló con frialdad:

“Y como no tengo nada de qué hablar con el señor, si se trata del caso, háblelo con mi abogado”.

Ante las arrogantes palabras de Lee-yeon, Ki-seon frunció el ceño con asombro. Luego, exhalando un suspiro profundo, cerró la puerta de golpe.

El silencio se adentró en la ruidosa habitación del hospital.

“…… ¿Te duelen las piernas? Siéntate primero”.

En medio de esa tensa y frágil atmósfera, fue Lee-yeon quien rompió el hielo primero. Llevó a un Woori atónito hacia el sofá y lo hizo sentar.

“Sunbae, te has asustado mu-”

“¿Es verdad?”

Woori interrumpió las palabras de Lee-yeon. Lee-yeon lo miró con una expresión indescifrable y respondió:

“Sí”.

“…… ¿Yo?”

“Sí. Dicen que hay un hijo nuestro en tu vientre, sunbae”.

Era increíble. ¿Que yo estaba embarazado? Yo… ¿hasta hace unos meses era un beta? ¿Y un omega inferior? Los omegas inferiores tienen… una probabilidad de embarazo del 3%, decían. ¡¿Entonces cómo demonios…?!

Un aliento entrecortado comenzó a escaparse de sus labios ligeramente abiertos. Al ver a Woori sufrir un cuadro de hiperventilación, un aterrorizado Lee-yeon corrió hacia el botón de llamada en la pared junto a la cama. Justo antes de que pudiera presionarlo, Woori exclamó con furia:

“¡Agua!”

Cambiando de dirección de inmediato, Lee-yeon corrió hacia el refrigerador, sacó una botella de agua de 500 ml, la abrió y se la entregó. Woori le arrebató la botella de las manos y comenzó a beber desesperadamente, a grandes sorbos. Ni siquiera habían pasado dos segundos desde que empezó a beber cuando las tres cuartas partes del contenido ya habían desaparecido.

“Sunbae, si tomas así te va a da-”

“……”

Woori levantó una mano, indicándole que guardara silencio. Aunque esa seña, digna de alguien que trata con una mascota, habría herido el orgullo de cualquiera, Lee-yeon obedeció dócilmente y cerró la boca.

¡CRAAAK!

Habiendo terminado toda el agua en un instante, Woori estrujó la botella. A pesar de sus acciones violentas, Lee-yeon no dijo nada; simplemente tomó la botella deformada, le puso la tapa y la arrojó al tacho de basura.

Sin siquiera mirar a Lee-yeon, Woori se cubrió el rostro con ambas manos. Lee-yeon se sentó en el reposabrazos del sofá donde estaba Woori y comenzó a darle palmaditas en la espalda, que se curvaba como un camarón.

Tras pensar durante un buen rato, Woori enderezó el torso y se frotó la cara con las palmas como si estuviera lavándose. Con sus pensamientos ya ordenados, llamó a Lee-yeon.

“Choi Lee-yeon”.

“Sí, sunbae”.

“No necesitas hacerte responsable solo porque estoy embarazado”.

Dijo Woori con un tono calmado, fingiendo que no le importaba.

“Así que, tal como estaba planeado originalmente, una vez que el caso de Kim Seong-min se olvide en la mente de todos, rompemos el compromiso. Yo estoy bien con eso”.

“¡Pues yo no estoy bien con eso!”

Sin embargo, ante la inmediata réplica de Lee-yeon, la fachada de Woori se desmoronó por completo.

¡Crujido! A Woori le rechinaron los dientes. Odiaba a Lee-yeon.

¡Con qué clase de sentimientos creía que estaba diciendo esto! ¡¿Por qué diablos hacía esto?!

“¡¿Por qué demonios eres así?!”

“¡Porque me gustas, sunbae!”

Los ojos de Woori se humedecieron, a punto de romper en llanto. Justo cuando estaba a punto de gritarle a Lee-yeon con voz exaltada que por favor se detuviera,

“¡¿Por qué no escuchas ni a medias lo que te digo?!”

“¡Porque no hay forma de que te guste!”

“¡¿Quién te crees que eres para juzgar mis sentimientos, sunbae?! ¡Digo que me gustas, así que por qué insistes tanto en que no…!”

Ante los gritos desaforados de Lee-yeon, Woori hizo explotar todas las emociones que había estado guardando.

“¡Porque soy Park Woori!”

Era una respuesta desprovista de toda autoestima. El corazón de Lee-yeon dio un vuelco doloroso.

“Dijiste que solo jugabas conmigo porque te daba lástima”.

“……¡¡¡!!!”

“En el baño de la fiesta benéfica, se lo dijiste así a tus amigos”.

Al final, me hiciste decir estas palabras. El rostro de Woori se distorsionó por la vergüenza y el autodesprecio.

“Eso…… ¿Cómo es que el sunbae…?”

A la mente de Lee-yeon vino el recuerdo de la noche en que se celebró la Noche de Gwanak, cuando les advirtió a sus compañeros de curso en el baño del hotel.

Aunque en ese momento aún no era consciente de sus sentimientos hacia Woori, le molestaba que sus compañeros siguiera criticándolo a sus espaldas. Por eso lo había dicho: para reprenderlos y hacerlos sentir avergonzados.

Pero eso no era más que una bonita fachada. Su orgullo se había herido porque Woori no hacía lo que él quería, y para reparar ese orgullo lastimado, había menospreciado a Woori frente a sus amigos. Había hecho algo imperdonable como alfa y como ser humano.

Y Woori había escuchado esas palabras llenas de espinas. Era lógico que no pudiera confiar en él.

Un escalofrío lo recorrió de pies a cabeza. El rostro de Lee-yeon se desfiguró trágicamente, invadido por una tardía auto-repulsión, vergüenza y culpa.

Woori habló con autocompasión:

“……No pongas esa cara. Es como si al final yo fuera el malo de la historia”.

“Sunbae, verás, la razón por la que dije eso fue…!”

Habiendo recuperado la razón demasiado tarde, Lee-yeon abrió la boca para justificarse, pero Woori sacudió la cabeza.

“Olvídalo. No lo dije para reclamarte nada. Solo te lo dije porque preguntaste por qué no creía en tus palabras”.

El rostro de Lee-yeon se retorció como si fuera a llorar. La presión lo abrumó como un maremoto. Se sentía tan avergonzado que deseaba que la tierra se lo tragara.

“Sabía que estabas jugando conmigo”.

“¡Sunbae, no es así! ¡No tienes idea de cuánto yo a sunbae…!”

“Estar contigo… me permitía vivir muchas experiencias divertidas y sorprendentes. Así que, aunque lo sabía todo, me dejé arrastrar por ti sin perder de vista mi lugar”.

Las palabras frías y serenas de Woori se clavaron como cuchillos en el corazón de Lee-yeon. Quería arrodillarse a suplicar perdón de inmediato, pero Woori sacudió la cabeza y murmuró en voz baja:

“Pero yo también soy humano, y fue un poco difícil”.

Una vez desatada, toda esa acumulación de dolor y resentimiento brotó con tanta fuerza que ni el propio Woori pudo contenerla. Sintió que si no vomitaba estos sentimientos, terminaría por volverse loco. Por eso decidió sacarlo todo a la luz.

“Cuando rechacé quedarme a dormir, al día siguiente ni siquiera te dignaste a mirarme. Y al otro día, como si nada, volviste a hablarme y a contactarme como si nada hubiera pasado”.

“eso-”

“Cuando tuviste el rut, te dije que no quería, pero insististe en que me hacía el difícil y me quitaste la ropa a la fuerza. Y luego, dentro de mi cavidad… te viniste. Te pedí que no lo hicieras, y aun así el anudamiento… lo hiciste sin más”.

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“¡Sunbae, eso no fue porque no me importaras, sino porque…!”

“No he terminado de hablar, Choi Lee-yeon”.

Ante la silenciosa advertencia de Woori, Lee-yeon se quedó mudo, sin poder articular palabra. Woori parpadeó y continuó con voz pausada:

“Actuabas como si no pudieras vivir sin mí, pero en cuanto pasó el rut, como ya habías obtenido lo que querías, pusiste límites diciendo que te encargarías de compensar cualquier dolor, como si no tuviera nada que ver contigo. Y luego, cuando contratamos el compromiso… empezaste a tratarme con amabilidad, como si de verdad fueras mi prometido. Y yo, como un idiota, me ilusioné con eso… Pero cuando escuché tus llamadas con tus otros amantes, pensé que pronto yo también terminaría descartado como ellos”.

“……”

“Pero ahora resulta que estoy embarazado. ……Vaya”.

“……”

“Sé que tienes un fuerte sentido de la responsabilidad. Pero creo que esto ya es demasiado. No quiero seguir siendo una carga para ti. Me encargaré de esto por mi cuenta, así que volvamos cada uno a su lugar”.

Habiendo terminado de decir lo que tenía que decir, el rostro de Woori lucía sumamente inexpresivo. Parecía tan frágil que daba la impresión de que desaparecería si tan solo parpadeaba.

“——Por eso, vete ahora. Quiero estar solo—”.

“Sunbae”.

Lee-yeon se arrodilló frente a Woori. Antes de que Woori pudiera decir algo ante la repentina acción de Lee-yeon, este continuó:

“Esos omegas de los que hablas no son mis novios. Son compañeros sexuales”.

“¿Qué?”

“Viví revolcándome con cualquiera. Si quería tener sexo, me acostaba con quien decía que le gustaba, y cuando me aburría, salía a citas con ellas. Lo hacía porque no quería hacerme responsable, pero sí quería tener sexo”.

Ante la confesión de Lee-yeon, Woori se quedó sin palabras. ¡¿Acaso este tipo no era un completo desgraciado?!

“Pero me daba vergüenza decirle algo así al sunbae, sentía que era una basura total, así que simplemente dejé que asumieras que eran mis novios. No quería parecer una basura con una vida sexual desordenada”.

“…… ¿Acaso no recuerdas cuando nos conocimos en el restaurante privado?”

Lee-yeon habló como si estuviera haciendo una confesión de fe.

“Lo que dije en el baño de la fiesta benéfica es verdad. Yo lo dije. Estaba tan enojado con el sunbae porque ignoró mi petición de quedarme a dormir el día anterior……. Me enoja ver que otro maldito te insulte, pero en medio de eso, cuando el sunbae me dijo que lo sentía…… me sentí tan mal”.

“……”

“Mis compañeros de curso seguían sacando el nombre del sunbae para criticarlo y preguntaban si eras un omega, y como sentía que no podía permitir que lo descubrieran…… sin darme cuenta, dije esas cosas. No era mi intención. Lo siento. No volveré a hacerlo”.

Woori no podía juzgar si las palabras de Lee-yeon eran sinceras o si se trataba de una mentira para salir del paso. Estaba demasiado confundido.

Ante el silencio de Woori, Lee-yeon dijo con desesperación:

“……Me gustas muchísimo, sunbae”.

“……Yo……”

“Me gustas tanto que me enojé”.

“……¿Qué?”

“Frente al sunbae puedo ser yo mismo sin filtros, y eso me gusta tanto, me parece tan increíble. Me frustra que el sunbae no haga lo que yo quiero, pero al mismo tiempo eso me divierte—”.

“……”

“Quiero tener al sunbae tanto, quiero que mi olor impregne su cuerpo, quiero hacerle saber a todos esos malditos que el sunbae es mío. Por eso me vine dentro del sunbae la primera vez que lo hicimos y hasta hice el anudamiento. No lo hice porque me desagradaras. Es de verdad……”.

“Tú ahora eso……”

“Si el sunbae descubre mis sentimientos…… temía que me menospreciara. Incluso ahora me dejo arrastrar por cada una de las palabras del sunbae, y me asustaba saber qué pasaría si lo admitía por completo, por eso no pude decirlo. Lo siento. Me equivoqué”.

Las lágrimas finalmente comenzaron a brotar de los ojos de Lee-yeon. Comenzó a frotarse ambas manos con desesperación, como un niño pequeño pidiendo perdón a sus padres.

“Así que, por favor, no digas que no me volverás a ver…… No puedo vivir sin el sunbae……”.

Ante la sincera confesión de Lee-yeon, el corazón de Woori latió con fuerza.

Aunque intentó negar las palabras de Lee-yeon de manera consciente para no salir lastimado, la sinceridad de Lee-yeon destrozó sin piedad su orgullo, que era tan duro como una armadura, y llegó directo a su corazón.

“Por favor…… quédate a mi lado”.

“……”

“De verdad me gustas muchísimo……”.

No debía creerle.

Seguramente el que saldría lastimado más tarde sería él mismo. Pero quería creer en la confesión de Lee-yeon.

Incapaz de contener la abrumadora emoción, Woori se arrodilló junto a Lee-yeon.

“Sunbae, el suelo está muy frío. Levántate pronto……”.

Sorprendido por su repentina acción, Lee-yeon intentó levantarlo, pero antes de que pudiera hacerlo, Woori extendió ambos brazos y lo abrazó con fuerza.

“……!!”

Y luego, con valentía, unió sus labios a los de Lee-yeon, quien lo miraba desde arriba con sorpresa.

Los ojos castaños de Lee-yeon, abiertos de par en par por la incredulidad, temblaban intensamente. Derramando lágrimas transparentes, abrazó con fuerza la cintura y la espalda de Woori.

Sin recurrir a caricias viscosas ni a técnicas rebuscadas para avivar el deseo, ambos hombres se besaron durante un largo rato, presionando sus labios con la inocencia de unos niños.

Alrededor de los dos cuerpos estrechamente entrelazados, el polvo microscópico que flotaba con la luz que entraba por la ventana se dispersaba suavemente, como pétalos de cerezo en el viento.

* * *

Un coche extranjero blanco con el parachoques abollado entró en el aparcamiento de la PWR. Los estudiantes que pasaban por allí miraron de reojo el vehículo blanco. No lo hacían simplemente porque su apariencia fuera extraña, sino porque el dueño del coche de importación era alguien especial.

El motor del coche de importación, aparcado en el codiciado puesto principal, se apagó y la puerta del pasajero, que había estado firmemente cerrada, se abrió de par en par. Un hombre muy alto descendió.

El cabello beige del hombre brillaba espléndidamente bajo la luz del sol. Justo en ese momento, un grupo que bebía café en la terraza de la cafetería, justo en frente del aparcamiento, comenzó a murmurar con alboroto.

"Oye, ¿no es ese Choi Lee-yeon? ¿Por qué diablos... baja del coche de Park Woori?"

"Los dos están prometidos, ¿no?"

Incluso sin eso, Lee-yeon y Woori tenían un alto reconocimiento dentro del campus. Lee-yeon era el hijo mayor de una familia prestigiosa, dotado de un físico imponente y de una apariencia tan hermosa que con solo mirarlo se escapaba un suspiro; en cambio, Woori era el hijo ilegítimo de un prestamista, un gamberro que había ingresado a la universidad más prestigiosa de Corea pagando una donación exorbitante.

Aunque tenían diferentes edades y carreras, parecía que sus caminos nunca se cruzarían hasta que tomaron la clase optativa y fueron asignados obligatoriamente como pareja. Un alfa dominante y un beta, una familia de clase alta y una estirpe vulgar que comerciaba con dinero sucio. La combinación de esos dos hombres tan diferentes era más que suficiente para entusiasmar a los estudiantes, que siempre estaban hambrientos de estímulos.

Y en un abrir y cerrar de ojos, junto con la noticia del compromiso de ambos, se supo la impactante verdad: el gamberro hijo ilegítimo, que creían que era un beta, resultó ser un omega inferior, lo que hizo explotar la dopamina de los estudiantes. Cuando estaban aburridos o no tenían de qué hablar, todos hablaban de Lee-yeon y Woori, el centro de atención y la fuente de estímulos de todos.

En medio de esos días continuos, Woori no había asistido a la escuela durante una semana y Lee-yeon tampoco había aparecido en clase desde cierto momento. Pero justo hoy, se había presenciado cómo Lee-yeon bajaba del coche de Woori.

Los estudiantes sentados en las mesas de la terraza empezaron a debatir tapándose la boca.

"Entonces, ¿por qué baja del coche de Park Woori? ¿No se suponía que su compromiso era una mentira?"

"Si están prometidos, lo están, ¿qué es eso de que fue una mentira?"

Cuando un compañero lo reprendió, el alfa que había planteado la teoría del falso compromiso dijo:

"No, según los rumores, al principio del semestre se llevaban fatal. Pero justo el día que los dos estuvieron juntos en el club de golf, Choi Lee-yeon golpeó a alguien, y después de que salieron un montón de artículos sobre la agresión, apareció la noticia del compromiso. Por supuesto que pensé que Choi Lee-yeon había fingido el compromiso para borrar sus antecedentes penales."

Ante las palabras del alfa, varios alfas que estaban tomando café con leche estuvieron de acuerdo.

"Exacto. Se llevan mal. ¿No dicen que ni siquiera se hablan en privado?"

Entonces, los alfas que no creían en la teoría del falso compromiso negaron con la cabeza. Un alfa dijo:

"No es así. Dicen que se llevan muy bien. ¿Incluso el cárdigan que lleva puesto Choi Lee-yeon no es de Park Woori?"

"Es verdad. Cuando fuimos al MT conjunto de Ciencias Políticas y Administración de Empresas, los dos se quedaron juntos todo el tiempo, y cuando Park Woori cayó a la piscina, Choi Lee-yeon intentó rescatarlo y hasta le prestó su ropa."

Ante las palabras del alfa que apoyaba la teoría del compromiso real, el otro alfa que lo negaba replicó:

"Un amigo mío conoce a Choi Lee-yeon, ¡y dice que Choi Lee-yeon solo le sigue el juego a Park Woori porque le da lástima!"

"¿Estás hablando de la Noche de Gwanak? Un conocido mío estaba en ese lugar, y cuando Park Woori sufrió un ataque con vino, Choi Lee-yeon le limpió la cara con su propio pañuelo y se pasó el tiempo buscándolo. ¿Crees que harías eso si no te importa?"

"Eso es—"

"¿Eh? ¿La Noche de Gwanak? Yo también he escuchado historias de eso. En ese momento, cuando algunos idiotas hicieron chistes sucios sobre Park Woori, a él se le cambió la cara por completo."

"¡No, eso fue simplemente porque tiene muy buena educación...!"

Fue cuando el debate entre los alfas alcanzó su punto máximo. Lee-yeon caminó a grandes zancadas hacia la puerta del conductor y tiró de la manilla.

¡Clac! Cuando se abrió la puerta del conductor, se vio a Woori detenido con el brazo estirado hacia la puerta del coche. Lee-yeon sonrió alegremente al ver a Woori mirándolo con sorpresa. Luego, tomó la mano de Woori que flotaba en el aire y tiró de él para levantarlo.

"……!"

Los estudiantes de los alrededores que presenciaron el natural acto de cortesía de Lee-yeon se alborotaron. Y al ver la tirita blanca pegada en el rostro de Woori al bajar del coche, los murmullos alcanzaron su punto máximo.

"Vaya, parece que volvió a pelearse."

"No…… ¿Por qué un omega tiene que ser tan agresivo? Si hace eso, va a dejar en ridículo la cara de su prometido……"

¡BUM! Lee-yeon cerró la puerta del conductor de un golpe seco. Lo cerró con tanta fuerza que la pesada carrocería se tambaleó. Eso no fue todo. Lee-yeon frunció el ceño con fiereza y miró fijamente a los estudiantes que insultaban a Woori.

Ante su violenta reacción, las bocas de los estudiantes que murmuraban a su antojo se cerraron como almejas.

Woori, que observaba a Lee-yeon con total indiferencia, chasqueó la lengua.

"¿Crees que vas a romper el coche haciendo eso?"

Cuando Woori lo reprendió, la expresión de Lee-yeon, que escudriñaba todo con ojos furiosos, se relajó de golpe. Su rostro, que parecía dispuesto a golpear a alguien hasta matarlo, se transformó instantáneamente en uno amable.

"Lo siento. Me salió solo sin darme cuenta."

Ante la expresión cambiante de Lee-yeon, como si estuviera cambiando de máscara, Woori sacudió la cabeza con desdén, abrió la puerta trasera y sacó su propia mochila y la de Lee-yeon.

Lee-yeon se paró rápidamente al lado de Woori y tomó con naturalidad la bolsa que este sostenía.

¡Un sobresalto! En el momento en que Woori, momentáneamente desconcertado, apretó con fuerza los dedos para evitar que le quitaran lo que sostenía, Lee-yeon besó su mejilla y le susurró:

"Déjame llevarla a mí. ¿Sí?"

"……!!"

La fachada de tranquilidad de Woori se desmoronó en un instante. Su rostro pálido, y hasta su cuello, comenzaron a enrojecerse intensamente.

Woori no fue el único que entró en pánico. Ante la íntima muestra de afecto propia de una pareja, los estudiantes que los observaban soltaron exclamaciones de asombro.

Al escuchar gritos por todas partes, el rostro de Woori se puso tan rojo como un boniato asado.

Se sentía conmovido por el tierno beso de Lee-yeon frente a todos, pero al mismo tiempo sentía una vergüenza insoportable. Para decirlo de nuevo, hasta conocer a Lee-yeon, Woori era un novato absoluto en el amor.

"¡Oye!"

Woori no pudo soportar la humillación y gritó a todo pulmón.

Ante el violento grito de Woori, los estudiantes de los alrededores se asustaron aún más. ¿No iba a pasar algo malo aquí? Los estudiantes miraron a Lee-yeon con preocupación.

Sin embargo, en lugar de asustarse, Lee-yeon se volvió aún más radiante. Lee-yeon miró a un Woori totalmente sonrojado y se rio como un niño.

"Sunbae, tienes la cara súper roja."

La brillante sonrisa de Lee-yeon duplicó la vergüenza de Woori.

Para escapar de aquella situación desconocida, Woori renunció a su bolso y se dirigió a grandes zancadas hacia la entrada del aparcamiento.

"Sunbae, vamos juntos~."

"……"

"Mi querido sunbae—"

A pesar de las afectuosas llamadas de Lee-yeon, Woori caminaba a paso firme sin decir una palabra. ¿Qué pasaría si perdía al bebé por hacer eso? Lee-yeon, que lo seguía por detrás, exclamó impulsivamente:

"¡Cariño, vamos juntos!"

"¡Ay!"

Ante el cariñoso apodo salido de los labios de Lee-yeon, Woori gritó y comenzó a correr.

Lee-yeon sonrió ampliamente al ver a Woori con las orejas rojas. Ajustó las dos mochilas en sus hombros y lo siguió de cerca.

Un cálido rayo de sol brillaba como si bendijera a los dos hombres.