Capítulo 12. Aun así, soy feliz
Capítulo 12. Aun así, soy feliz
“……!”
Woori, que tenía los
ojos fuertemente cerrados, los abrió de golpe. Vio un techo desconocido.
¿Qué es esto? ¿Dónde
estoy? Confundido, Woori
movió las pupilas para examinar a su alrededor.
Parecía más espacioso
que su propia habitación en la casa familiar. En frente de la cama había una
televisión grande, dos sofás para dos personas, una mesa redonda y plantas de
interior colocadas de forma bonita. En el estante, había una lámpara de pie con
aspecto elegante y un humidificador. Al girar la cabeza hacia el lado opuesto,
vio una gran ventana desde la que se apreciaba de un solo vistazo el centro de
la ciudad repleto de edificios.
Fue en el preciso
instante en que iba a frotares los ojos con desconcierto cuando sintió una
pesadez extraña en la mano derecha. Al bajar ligeramente la mirada, vio el
suero.
“……Aah.”
Woori suspiró al ver
la aguja fijada con cinta de papel. Como era de esperar, parecía que este lugar
era un hospital. Su mente, que estaba aturdida como si tuviera una capa de tela
encima, comenzó a aclararse.
Cuando Park Hee-jeong
se retiró, con el sentimiento de que esa era su última oportunidad, rompió los
grilletes y huyó con todas sus fuerzas. Mientras lo hacía, Park Hee-jeong lo
descubrió, corrió hacia la carretera y, mientras discutían acaloradamente en
medio del camino...
Lee-yeon Choi
atropelló a Park Hee-jeong con el coche.
“……Maldita sea.”
El hecho de que
estuviera en una habitación de hospital y no en la celda de una comisaría era,
sin duda, obra de Lee-yeon. ¿Por qué demonios me tuve que desmayar justo en
ese momento?
De entre sus dientes
se escapaba un quejido constante. Se sentía volver loco de la preocupación por
Lee-yeon.
¿Dónde estará Lee-yeon
Choi? ¿Estará en la comisaría? ¿Qué hospital es este? ¿Siquiera sigue siendo
Seúl? ¿Park Hee-jeong está bien? ¿Debería llamar a mi padre? Si llamo a mi
padre, ¿desde dónde y hasta dónde debería contarle? Sentía que la cabeza le iba a explotar.
Y además,
“……Tengo sed.”
Tenía muchísima sed.
Lo único que había
comido mientras estuvo encerrado en el cuarto secreto fue un líquido de mierda,
una botella de agua de 500 ml y un poco de arroz pasado de cocción. No tenía
hambre, pero tenía una sed insoportable.
Al mirar de nuevo
alrededor de la habitación, vio una pequeña heladera ubicada hacia el lado
donde estaba la televisión. Woori incorporó el torso como si estuviera poseído
por algo.
“¡Ugh……!”
En ese instante,
sintió un mareo tremendo junto con un dolor punzante en el abdomen. Dolió tanto
que sintió que se iba a desmayar, pero la sed era aún más fuerte que el dolor
físico. Sentía que si no tomaba agua en ese mismo momento, moriría por
deshidratación.
Woori, que con las
justas logró bajarse de la cama, no tenía cabeza ni para buscar las pantuflas,
así que agarró el soporte del suero, lo empujó hacia adelante y empezó a
caminar descalzo. No había dado ni tres pasos y ya le salía sudor frío.
“Haah… haah…….”
Maldita sea. ¿Por qué
la habitación del hospital es tan grande? Había caminado como diez pasos y la heladera todavía estaba
allá a lo lejos. Iba hacia la heladera mientras maldecía para sus adentros,
cuando...
Creak.
La puerta de la
habitación, que estaba firmemente cerrada, se abrió con cuidado y entró un
hombre extremadamente alto.
El rostro pequeño del
hombre poseía facciones que se armonizaban de manera fantástica, y su abundante
cabello castaño se mecía suavemente cada vez que se movía.
Woori entreabrió los
labios de manera torpe.
“……¿Lee-yeon?”
¿Por qué estás tú
aquí? ¿No deberías estar en la comisaría siendo investigado?
Al pronunciar el
nombre del hombre con incredulidad, el rostro de Lee-yeon, que miraba al vacío
sin expresión, comenzó a recobrar vida.
Los ojos atontados de
Woori y los ojos desorbitados por la sorpresa de Lee-yeon se encontraron en el
aire.
Los ojos de Lee-yeon,
que tenían un hermoso párpado doble interno, se deformaron bruscamente. Parecía
como si fuera a romper en llanto en cualquier momento.
A Woori se le borró de
la mente el pensamiento que le vino de repente.
‘¿Por qué iría a
llorar él?’
En ese caso, ¿qué
significaba esa expresión? Lee-yeon fruncía las cejas y distorsionaba la
mirada. Entre sus dientes apretados salía un sonido de lamento.
‘¿Está enojado?
¿Porque presumí a lo grande diciendo que yo lo resolvería y terminé
desmayándome?’
Entonces, ¿qué
significaba esa expresión? Lee-yeon fruncía las cejas y arrugaba la mirada. De
sus dientes apretados salía un sonido de quejido.
Fue justo en el
momento en que Woori pensaba en cómo disculparse con Lee-yeon, quien permanecía
en silencio como si estuviera enojado.
¡Zas!
En un abrir y cerrar
de ojos, Lee-yeon se acercó y abrazó fuertemente el cuerpo de Woori.
“……!”
Woori abrió los ojos
de par en par. Le costaba creer el abrazo cálido de Lee-yeon, que lo rodeaba
por completo.
A tan corta distancia,
se percibía el olor de la piel de Lee-yeon. Al respirar ese aroma, sintió como
si todas sus preocupaciones y angustias desaparecieran. Imaginó que usar drogas
se debe sentir así.
‘Qué buen olor.’
Woori no podía
recuperar la cordura mientras disfrutaba del reconfortante aroma de Lee-yeon.
“¿Por qué…… de esta
manera……?”
“…….”
“¡¿Por qué tardó tanto
en despertarse……?!”
La voz afilada y
reprochadora de Lee-yeon lo hizo volver en sí de golpe. Woori quiso preguntarle
cuánto tiempo había estado dormido, pero Lee-yeon ni siquiera le dio tiempo
para formular la pregunta.
“El médico dijo que la
cirugía había salido bien y que ya estaría bien, pero usted solo seguía
durmiendo. ¿Por qué demonios tardó tanto en despertarse?”
‘¿Llorar? ¡Qué
mierda!’ Al final, su suposición inicial era la correcta. Este maldito bastardo
solo estuvo afilando el cuchillo esperando el momento para echarle la culpa.
Ante la ráfaga de
recriminaciones de Lee-yeon, a Woori se le marcó la vena del cuello por un
instante, pero en lugar de enfadarse, dejó salir un largo suspiro. No quería
pelear con él.
“……Debe ser porque
últimamente no estaba durmiendo bien. Perdón si te preocupaste.”
A pesar de la
respuesta desganada de Woori, los regaños de Lee-yeon no se detuvieron.
“Si se desmaya de
repente después de haber peleado así, ¿qué se supone que deba hacer yo? ¿Tiene
idea de lo asustado que estaba? Sentí que el corazón se me paraba.”
“……Tampoco es que yo
me haya querido desmayar a propósito—.”
“Usted es de verdad……
de verdad muy malo.”
“¿Qué?”
“Es la primera vez que
veo a alguien tan malo y caprichoso como usted.”
‘No, pero ¿por qué de
la nada empieza a insultar……?’
Woori pestañeó con incredulidad
y, al cabo de un momento, soltó una risita burlona.
Ver la boca de
Lee-yeon parloteando como de costumbre era señal de que el accidente de
Hee-jeong se había resuelto bien de alguna manera. Pensándolo bien, era obvio.
‘Bueno. Su abuelo es
congresista de dos mandatos y su papá es abogado. Obviamente lo habrán resuelto
bien.’
Mientras que él mismo
tenía que resolver los problemas por su cuenta cuando surgían, Lee-yeon era
diferente. Tal como sus padres habían pagado una suma exorbitante para comprometerlo
con él y así evitar que su hijo tuviera antecedentes penales, esta vez habrían
resuelto el problema de Lee-yeon exactamente de la misma manera.
Desde la perspectiva
de Lee-yeon, sabiendo que su padre y su abuelo se encargarían de todo, le habrá
parecido absurdo que alguien sin ninguna capacidad como él anduviera de
entrometido ofreciendo ayuda. Él realmente no necesitaba ser ayudado, así que
se había enojado al recibir una propuesta que no podía ser más abrumadora para
él.
Siendo así, era
evidente que Park Hee-jeong tampoco estaba muerto, sino vivo. Por muy
prestigiosa y adinerada que fuera la familia de Lee-yeon, no podrían resolver
la muerte de una persona.
‘Qué alivio.’
Los hombros de Woori,
que estaban rígidos por la tensión, se relajaron. La vergüenza y el cansancio
que cayeron sobre él de golpe adormecieron su cuerpo lleno de medicamentos.
La sed que había
olvidado regresó multiplicada por dos. Se tragó la saliva seca e intentó
apartar a Lee-yeon para ir hacia la heladera, pero Lee-yeon lo abrazó con
fuerza y no lo soltó.
“……?”
¿Qué pasa? Woori,
desconcertado, parpadeó y dijo de forma brusca:
“Suéltame.”
“No quiero.”
Lee-yeon se negó sin
siquiera fingir que lo pensaba. Qué tipo tan contradictorio. Woori frunció el
ceño y lo empujó.
“Te dije que me
sueltes.”
“Le dije que no
quiero.”
Por el contrario,
Lee-yeon lo abrazó con más fuerza todavía.
Thump. Thump. Thump.
Con la oreja
presionada contra su pecho, Woori escuchó los latidos del corazón de Lee-yeon.
¿Qué es esto? Esto es
extraño.
No era que le
desagradara, pero la situación era tan desconocida y…… emocionante. El corazón
de Woori empezó a latir con rapidez. ¿Por qué demonios Choi Lee-yeon no se
apartaba? No, ¿por qué lo estaba abrazando?
No debía ser así, pero
no podía evitar que le vinieran pensamientos llenos de esperanza.
……¿Acaso se preocupó
por mí?
……¿Choi Lee-yeon se
preocupó por mí? Cielos.
……Estoy tan feliz.
“Desde que conocí a
sunbae, no hay día en que mi corazón descanse.”
Sin embargo, las
reproches de Lee-yeon que vinieron a continuación tiraron al suelo la felicidad
de Woori, que acababa de tocar su punto más alto.
‘¿Qué clase de ilusión
me hice? Qué vergüenza.’
Lee-yeon solo lo tenía
sujetado para desahogar todos sus reproches hasta quedarse a gusto.
‘Reacciona, Park
Woori. Habías decidido dejar de hacerte ilusiones por tu cuenta y decepcionarte
después, ¿por qué demonios estás actuando así?’
El hecho de que lo
hubiera abrazado…… no lo sabía. Seguro solo tenía ganas de contacto físico.
Las orejas de Woori se
pusieron rojas. Se sintió patético por haber saltado a conclusiones de esa
manera.
“Sí. Perdón.”
Se disculpó de mala
gana para escapar de esta situación.
“El único que me pone
así es usted, sunbae.”
“Que lo siento. Así
que hazte allá…….”
“Me gustas.”
“……¿ah?”
¿Qué dijo?
Woori parpadeó
atontado. Ante sus ojos vio la mirada recta de Lee-yeon observándolo fijamente.
Levantó la mano que
tenía el suero fijado y se rascó la oreja con el dedo repetidamente. A juzgar
por la falta de un sonido crujiente, no parecía haber oído mal por tener cera
en los oídos; simplemente parecía estar teniendo una alucinación auditiva.
“……De verdad es muy
malo. Alguien se le está declarando y usted hurgándose la oreja.”
*¿Por qué sigo
escuchando alucinaciones?* Fue justo cuando Woori no podía aceptar la realidad.
“Aún así, sunbae como
usted me gusta demasiado.”
“……?”
“Me gustas. De verdad.
Mucho.”
“……??”
‘Smooch’ Lee-yeon le
dio un beso en la mejilla a Woori, quien tenía una expresión completamente
atónita.
“……???”
Las pupilas de
Lee-yeon, nítidas como cuentas de vidrio bien talladas, brillaban mientras lo
miraban como si desearan algo. Aquella escena era sumamente tierna, pero, al
margen de eso, le resultaba incomprensible.
No había forma de que
Choi Lee-yeon dijera algo así. A ver si…….
“……¿Park Hee-jeong se
murió?”
“……¿Qué?”
¿Acaso lo estaban
amenazando?
Preguntó Woori con
total seriedad.
“Tu papá…… si no le
dan más dinero, si no nos casamos, ¿no van a aceptar un acuerdo? ¿Van a
reportar a los medios que atropellaste a alguien?”
Lee-yeon endureció el
rostro.
Estaba enfadado. La
primera confesión de su vida, sus sentimientos transmitidos con toda la
sinceridad del mundo, habían chocado contra los pies del otro, cayendo al suelo
hasta hacerse añicos. La frustración hizo que el calor le subiera de golpe a la
cabeza, pero Lee-yeon contuvo la respiración profundamente para calmar su ira.
“……Me da rabia el sunbae
que no entiende mis sentimientos, pero—”
“Oye. No pasa nada. No
tienes que casarte. A tu padre lo convenzo yo—”
“Aunque sigas
lastimándome, no importa.”
“¿De verdad de qué
estás hablando desde hace un rato……?”
“Me gustas.”
“……?”
¿Qué le pasa a este
tipo de verdad? ¿Seguro que no tiene que actuar, no?
Woori miró a Lee-yeon como
si estuviera viendo a un completo tonto incapaz de entender nada. Al ver esa
expresión, Lee-yeon habló con un rostro tan benévolo como el de Buda.
“……Aunque me mires
como si fuera un lunático, no importa. Como a mí me gusta mucho el sunbae,
te perdonaré.”
“¡Oye, tú, desde hace
un rato—!”
¡Plop! Lee-yeon le sujetó el rostro a un Woori que
gritaba furioso y lo besó.
“……!!!”
Ante la suave textura
contra sus labios, Woori abrió los ojos de par en par como si lo hubieran
acuchillado.
¿Acaso la palabra
“gustar” que usaba Choi Lee-yeon significaba lo mismo que él creía? ¿Que ese
chico lo quería? ¿Cómo iba a ser posible? A ver si…… ¿acaso se había muerto?
¿Estaba en el cielo?
“Pones cara de tonto, sunbae.”
“……Qué te im…….”
“Qué tierno eres.”
¡Muak, muak, muak,
muak! Con una brillante
sonrisa, Lee-yeon comenzó a darle besos rápidos en los labios a modo de
picotazos. Unos labios tersos y sin un solo pellejo frotaban con dulzura su
boca seca y agrietada.
Ante aquella muestra
de afecto tan tierna, Woori se quedó mirando a Lee-yeon con la mente en blanco.
Con una sonrisa pícara, el joven de ojos claros le susurró:
“Me gustas.”
“…….”
“¿Y tú a mí?”
“……!”
Ante la insistente
declaración, el rostro de Woori se encendió de un rojo furioso. Sus pupilas
revoloteaban por todas partes sin atreverse a sostenerle la mirada a Lee-yeon.
Justo en el momento en que, sin saber qué hacer, intentó huir de la situación
para escapar:
“No te voy a
presionar.”
“…….”
“Pero no intentes
alejarte de mí.”
Lee-yeon lo envolvió
en un abrazo cálido. Envuelto por el firme pecho del joven, Woori dudó durante
un largo rato antes de levantar los brazos para rodarle la espalda, en el
preciso instante en que—
¡Bang!
La puerta de la
habitación se abrió de golpe.
“¡Maldito
desgraciado!”
Era Yeon-ho.
“Pa…… papá.”
El rostro de Woori,
que momentos antes se había derretido en una atmósfera de ensueño, se puso
pálido de inmediato. Su cuerpo, que ardía por el calor del momento, se enfrió
de golpe como si lo hubieran sumergido en agua helada.
No tenía forma de
saber hasta qué punto su padre estaba enterado de las cosas. Tampoco podía
adivinar si la furia de Yeon-ho se debía al accidente de tráfico de Hee-jeong o
si simplemente necesitaba un saco de boxeo humano con el cual desquitarse.
Tiritando. Mientras Woori temblaba de miedo, Lee-yeon
—que hasta hacía un instante sonreía radiante— endureció el rostro. Estrechó
aún más su abrazo para ocultar a Woori de la vista de Yeon-ho.
“¡¿Qué diablos le
hiciste a Hee-jeong?!”
Aquella madrugada,
Yeon-ho se encontraba en un viaje de negocios en Japón jugando al mahjong con
un socio de la yakuza cuando recibió una llamada de un número desconocido.
Estaba a punto de ignorarla, pero una extraña corazonada lo hizo contestar;
descubrió entonces que la llamada provenía de la sala de urgencias del Hospital
Universitario Gwanak.
-Paciente Park
Hee-jeong ha sufrido un accidente de tráfico y ha sido trasladado al hospital.
Se requiere el consentimiento de la familia para la operación, pero la persona
que fue ingresada junto a él…… Park Woori también se encuentra inconsciente en
este momento. ¿Podría el tutor presentarse en el hospital ahora mismo?
Ante las alarmantes
palabras del empleado de administración, Yeon-ho exigió de inmediato que
operaran a su hijo bajo su consentimiento telefónico. El empleado le replicó
que de manera verbal no era posible, pero ante la firme exigencia de Yeon-ho de
que él se haría responsable de todo, el empleado conversó con alguien más antes
de aceptar.
Una vez colgada la
llamada, Yeon-ho tomó el vuelo más rápido disponible y se presentó en el
Hospital Universitario Gwanak apenas cinco horas después. Lo primero que hizo
fue dirigirse a la habitación de Hee-jeong, a quien encontró dormido en la cama
con vendas por todas partes.
Aterrorizado, llamó a
una enfermera para indagar sobre su estado, y esta le explicó que, aunque
presentaba una hemorragia considerable y una fractura en la pierna izquierda,
su vida no corría peligro. El alivio fue tal que las piernas le flaquearon a
Yeon-ho. Su asistente personal tuvo que sostenerlo para evitar que cayera al
suelo.
¡Pobre de mi pedazo de
cielo, cómo ha terminado así!
Mientras Yeon-ho
acariciaba la pierna enyesada de Hee-jeong por debajo de la manta, se enteró de
que Woori se encontraba ingresado en el área de hospitalización VIP de otro
pabellón, por lo que decidió ir a buscarlo de inmediato.
Irrumpió en la
habitación echando chispas. Sin embargo, a Lee-yeon le importaba poco o nada;
seguía acariciando con paciencia la espalda de un Woori que tiritaba de terror.
El cuerpo de Woori, que temblaba de manera visible, empezó a calmarse de a poco
bajo sus caricias. Entonces, Lee-yeon lo guió para que se sentara en el sofá
individual que estaba justo al lado.
Ese mocoso maleducado.
¿Un adulto está aquí enfrente enfurecido y él lo ignora por completo?
A Yeon-ho se le
hincharon las venas del cuello. Abrió los labios con la intención de soltarle
un par de verdades a aquel muchacho insolente que lo ignoraba, pero se tragó
las palabras a mitad de camino.
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Era el primogénito de esa
familia Choi. Por más magnate que fuera en el mundo de los préstamos
informales, su posición no podía compararse en absoluto con una familia que
colocaba diputados en el congreso y administraba decenas de grandes bufetes
legales y firmas de asesoría fiscal.
Además, con apenas 22
años y siendo un alfa dominante, Lee-yeon se encontraba en su cúspide física y
con un enorme valor a futuro; en contraste, él era solo un alfa corriente de
mediana edad, un sol que empezaba a ponerse.
“¡Y tú, maldito Park
Woori, a tu hermano mayor lo metes a empujones en una habitación común y
corriente, pero para ti sí exiges una suite VIP del año del caldo?!”
Por esa razón, Yeon-ho
comenzó a gritarle desaforadamente a Woori, quien estaba encogido en el sofá
con expresión de culpable. Tratándose de Lee-yeon, un alfa dominante, su
instinto de hombre se sentía intimidado, pero con Woori, un omega recesivo y
además su propio hijo, se sentía con total libertad de descargar su
frustración.
“¡¿Te has vuelto loco,
pedazo de inútil?! ¡Ven ahora mismo frente a mí y explícame con pelos y señales
qué diablos pasó aquí—!”
Una sombra se cernió
sobre Yeon-ho, quien escupía saliva mientras gritaba a todo pulmón.
¡Un sobresalto! Yeon-ho levantó la vista para encontrarse con
Lee-yeon plantado justo delante de él. El joven lo miraba desde arriba con los
brazos cruzados. Sintiéndose repentinamente ofendido, Yeon-ho quiso reclamar
quién se creía que era, pero el feromón fuerte y dominante que emanaba
sutilmente de Lee-yeon, sumado a su expresión arrogante, le bloquearon las
palabras en la garganta.
“Oiga, señor.”
“¿Qué? ¡¿A quién le
dices "señor"?!y”
Ante el trato carente
de respeto de Lee-yeon, las llamas de la furia volvieron a encenderse en los
ojos de Yeon-ho.
No podía dar crédito a
lo que oía. ¿Acaso ese mocoso imberbe se había atrevido a llamarle “señor”? En
toda su vida, lo único que había escuchado era que lo llamaran “director” o
“presidente”, pero jamás se había topado con alguien que le dijera “señor”.
Incluso ante la
pregunta incrédula y casi convulsiva de Yeon-ho, Lee-yeon respondió con total
tranquilidad:
“Sí, usted. Señor.”
“¡Agh—!!”
La presión arterial de
Yeon-ho se disparó de golpe, llevándose las manos a la nuca.
Y Yeon-ho no fue el
único sorprendido por el trato. Woori, que seguía con la vista clavada en el
suelo mientras ocupaba el sofá, levantó la cabeza de golpe.
El Choi Lee-yeon que
él conocía podía ser un grosero con él, pero con los demás solía ser un joven educado
y amable. De hecho, hacía apenas unos días, cuando Lee-yeon le pidió permiso a
su padre para pasar la noche fuera, no había usado ese tono en absoluto. Le
había hablado con un respeto impecable, empleando fórmulas de cortesía dignas
de un manual escolar.
Pero ahora,
“Si tienes algo que
preguntar, pregúntame a mí. Señor.”
En ese momento,
Lee-yeon estaba usando la palabra “señor” de manera innecesaria y repetitiva.
Era obvio que lo hacía a propósito para provocar a Yeon-ho.
No solo Woori se dio
cuenta de las intenciones de Lee-yeon.
Yeon-ho también notó que Lee-yeon estaba usando deliberadamente un tono
infantil para sacarle de quicio.
“¡¿Qué clase de
maldito maleducado se burla de un adulto?! ¡¿Así te enseñó tu padre?!”
“Sí.”
“……¿Qué?”
“Mi papá me enseñó
así.”
Ante esa respuesta
testaruda, Yeon-ho se quedó sin palabras. Lee-yeon levantó la barbilla y habló
con altivez.
“Y si tiene algo que
decirle a nuestro sunbae, dígaselo al ‘protector’, que soy yo. Señor.”
Los ojos de Woori
temblaban descontroladamente. Lee-yeon tenía que estar loco. Se levantó del
sofá y tiró del cuello de la camisa de Lee-yeon.
“……Choi Lee-yeon,
detente.”
Por suerte, Lee-yeon
cedió dócilmente. En cuanto Lee-yeon se calmó, como si retrocediera un poco, la
confianza volvió a dispararse en Yeon-ho. Mientras Yeon-ho ponía los ojos en
blanco con furia, Woori se paró frente a Lee-yeon, como para protegerlo.
“Padre. Yo se lo
explicaré todo.”
Intentó parecer
sereno, pero su voz temblaba levemente. El ímpetu de Yeon-ho creció aún más.
“Dime quién, cuándo,
dónde, qué, cómo y por qué pasó.”
“Eso es……”
Las palmas de las
manos se le empaparon de sudor. Woori se mordió el labio inferior con los
dientes debido a la ansiedad.
Qué desastre. Debería
haber averiguado primero cómo se estaban desarrollando las cosas, pero por
andar hablando de tonterías se le había olvidado ponerse de acuerdo con
Lee-yeon.
¿Qué demonios se
supone que deba decir?
“¡No estés pensando
estupideces!”
Ante los gritos
intimidantes de Yeon-ho, Woori se inventó algo con una actitud de que sea lo
que tenga que ser.
“……Fui a dar un paseo
en coche tarde en la noche con el hyung Hee-jeong…… y dijo que estaba cansado.
Así que cambiamos de asiento para conducir y yo, por error……”
Sin embargo,
“Park Hee-jeong
secuestró a nuestro sunbae, lo encerró en un edificio abandonado en Paju y lo
agredió sexualmente.”
“……!!!”
Woori miró a Lee-yeon
con el rostro de alguien que acaba de ser apuñalado. Lee-yeon le apretó
firmemente la mano derecha, como diciéndole que todo iba bien, y continuó
hablando.
“Park Hee-jeong
arrinconó a nuestro sunbae en medio de la carretera mientras intentaba huir, y
trató de hacerle daño. Así que lo atropellé con el coche.”
“¡¿Qué?!”
Yeon-ho, quien no
había dicho nada cuando escuchó que Hee-jeong había agredido sexualmente a
Woori, echó espuma por la boca ante las palabras de Lee-yeon sobre el
atropello.
“¡¿Que atropellaste a
mi hijo con el coche?!”
“Sí.”
“¡Choi Lee-yeon, estás
loco?! ¡¿Cómo te atreves a usar el coche contra mi hijo--!!”
Lee-yeon interrumpió
de golpe a un indignado Yeon-ho y le reclamó:
“¿Acaso nuestro sunbae
no es hijo suyo, señor?”
“¡Eso es--!”
“¡Le acabo de decir
que Park Hee-jeong, el hermano, encerró y agredió sexualmente a nuestro
sunbae--!”
“¡Maldito bastardo!”
Gritó Yeon-ho como
desesperado.
“¡Ese maldito debió
haberlo seducido! ¡¿Acaso mi Hee-jeong habría hecho algo así a propósito?!”
Los ojos de Woori
temblaron con desconcierto antes de hundirse pesadamente. No es que no se
hubiera esperado esa reacción por parte de su padre... aunque escucharla en
persona de verdad resultaba impactante. Woori soltó una risa autocompasiva.
Yeon-ho le señaló con
el dedo a Woori, quien se reía como si hubiera perdido la razón, y gritó:
“¡Miren eso! ¡Ese
maldito se está riendo! ¡Todo esto es un plan de ese bastardo! ¡Mi Hee-jeong no
tiene la culpa de nada!”
A pesar de su tono
agresivo, a Yeon-ho le brotaba sudor frío en las sienes.
‘Que Hee-jeong violó
al menor.’
Por más que un omega
estuviera subordinado a un alfa y fuera considerado propiedad de la familia, el
incesto era severamente repudiado por la sociedad. Ya era absurdo que Hee-jeong
hubiera cometido semejante locura, pero además habían dejado que un extraño
descubriera los trapos sucios de la familia. No existía mayor humillación que
esa.
Pero una pelea se
ganaba con firmeza.
“¡Tú, Choi Lee-yeon!
Tan solo atrévete a hablar de esto con alguien más. ¡Si este secreto se filtra
a la prensa, te demandaré!”
Yeon-ho siguió
furioso, sin dejar que Lee-yeon replicara nada.
“¡Te pediré cuentas
tanto por haber atropellado a Hee-jeong como por atreverte a difundir
información falsa sobre la familia Park!”
Ante los gritos sin
lógica de Yeon-ho, Lee-yeon soltó una risa seca, completamente incrédulo.
“Señor. ¿No le da
vergüenza vivir de esa manera?”
“¡Cállate! ¡Esto es un
asunto de la familia Park! ¡Los externos, lárguense! ¡Park Woori, date de alta
ahora mismo--!”
“Disculpe, señor.”
“¡Y tú, maldito
bastardo, deja de decirme señor, señor!”
“No soy ningún
externo.”
“¿Qué?!”
Lee-yeon levantó la
cabeza con seguridad y dijo:
“¿Acaso no soy el
prometido de nuestro sunbae?”
“¡Mierda……! ¡¿Estás
intentando jugar conmigo con palabras?! ¡Lo suyo y lo de él es solo un contrato
sin valor--!”
“¿Y el padre de su
hijo?”
Ante la bomba soltada
por Lee-yeon, no solo Yeon-ho, sino también Woori —quien estaba de pie con una
mirada atónita como si hubiera renunciado a todo— levantó la cabeza de golpe.
“¿Qué?”
“……¿Qué?”
Lee-yeon rodeó con un
brazo la cintura de Woori, quien se tambaleaba por la sorpresa, para
sostenerlo, y luego acarició con delicadeza su vientre aún plano, oculto bajo
la bata del hospital.
Él le devolvió la
mirada a Woori, quien tenía una expresión aterrorizada, y le dedicó una sonrisa
confiable. Luego volvió a girar la cabeza hacia Yeon-ho y le dijo:
“Soy el prometido y el
padre del hijo de nuestro sunbae. ¿Cómo se supone que soy un externo?”
“……¡Deja de decir
estupideces imposibles! Park Woori es un omega inferior. ¡¿Cómo va a quedar
embarazado un omega inferior--!”
“Es un embarazo
confirmado.”
La cabeza de Yeon-ho
giró hacia la puerta. Ki-seon estaba parado en el umbral, que se encontraba abierto
de par en par.
Ki-seon le arrojó a
Yeon-ho el sobre de documentos que llevaba en la mano.
¡Thwack! ¡Sshhhk!
El sobre golpeó el
hombro de Yeon-ho y cayó al suelo. Como la abertura no estaba sellada, los
papeles del interior se desparramaron a sus pies. Demasiado atónito por la
impactante noticia, Yeon-ho ni siquiera se atrevió a reclamarle a Ki-seon por
haberlo atacado de esa manera.
Con las manos
temblorosas, Yeon-ho recogió el certificado de embarazo con el sello oficial
del hospital, el contrato de compromiso engrapado de casi un centímetro de
grosor y el informe médico.
“El hijo de usted
violó a mi esposo, quien está embarazado. Como resultado, mi esposo sangró y
por poco pierde a mi hijo.”
“……”
“Esto viola claramente
los términos del contrato, y representa un grave problema no solo a nivel de
responsabilidad legal, sino también ético.”
Yeon-ho miró a Woori
con incredulidad. Toda clase de pensamientos cruzaron por su mente.
¿Que Woori estaba
embarazado? ¿Y que esperaba la semilla del hijo mayor de la familia Choi?
……Entonces, ¿podrían
convertirse realmente en parientes políticos?
¿Con “esa” familia
Choi?
El rostro de Yeon-ho,
que se había vuelto pálido por la rabia, se iluminó en un instante. Las
comisuras de sus labios se elevaron por la alegría.
“……Lee-yeon, hijo. Por
mucho que fuera así, ¿cómo se te ocurre atropellar a Hee-jeong con el coche?”
“Vaya.”
Ante el tono tan
amable de Yeon-ho, los dientes de Lee-yeon crujieron de la rabia.
“Así que cálmate y--”
“Señor. ¿Aún no
entiende en qué situación está?”
“Vaya, vaya. Joven,
¿qué clase de modales son esos para con su suegro?”
“Su hijo estuvo a
punto de matar a la sangre de la familia Choi.”
“¡No, Hee-jeong no lo
hizo a propósito! ¡Y tú tampoco hiciste nada bien--!”
“Esto es mucho más
grave que el hecho de que yo haya atropellado a su hijo.”
Dijo Lee-yeon,
escupiendo cada una de las palabras con odio.
“¿Una demanda? Muy
bien, hágalo. Yo también los demandaré a usted y a su hijo. A su hijo, por
intento de homicidio al atreverse a violar a mi esposo y tratar de provocar
maliciosamente un aborto en mi hijo. A usted, por no saber supervisar a su hijo
y por insultar públicamente a mi esposo.”
“¡¿Qué dijiste?!
¡¿Cuándo los he insultado?! ¡Joven! ¡Por muy enojado que esté, ¿cómo se atreve
a tratar así a su suegro?!”
Lee-yeon hizo un gesto
con la cabeza hacia un Yeon-ho que seguía armando escándalo. Los guardaespaldas
de la habitación VIP, que habían venido junto con Ki-seon, sujetaron a Yeon-ho
de ambos brazos.
“Tendremos que pedirle
que nos acompañe afuera.”
“¡¿Qué?! ¡¿Ustedes...
a quién se creen que se están enfrentando……!!”
Lee-yeon habló con
frialdad:
“Y como no tengo nada
de qué hablar con el señor, si se trata del caso, háblelo con mi abogado”.
Ante las arrogantes
palabras de Lee-yeon, Ki-seon frunció el ceño con asombro. Luego, exhalando un
suspiro profundo, cerró la puerta de golpe.
El silencio se adentró
en la ruidosa habitación del hospital.
“…… ¿Te duelen las
piernas? Siéntate primero”.
En medio de esa tensa
y frágil atmósfera, fue Lee-yeon quien rompió el hielo primero. Llevó a un
Woori atónito hacia el sofá y lo hizo sentar.
“Sunbae, te has
asustado mu-”
“¿Es verdad?”
Woori interrumpió las
palabras de Lee-yeon. Lee-yeon lo miró con una expresión indescifrable y
respondió:
“Sí”.
“…… ¿Yo?”
“Sí. Dicen que hay un
hijo nuestro en tu vientre, sunbae”.
Era increíble. ¿Que yo
estaba embarazado? Yo… ¿hasta hace unos meses era un beta? ¿Y un omega
inferior? Los omegas inferiores tienen… una probabilidad de embarazo del 3%,
decían. ¡¿Entonces cómo demonios…?!
Un aliento
entrecortado comenzó a escaparse de sus labios ligeramente abiertos. Al ver a
Woori sufrir un cuadro de hiperventilación, un aterrorizado Lee-yeon corrió
hacia el botón de llamada en la pared junto a la cama. Justo antes de que
pudiera presionarlo, Woori exclamó con furia:
“¡Agua!”
Cambiando de dirección
de inmediato, Lee-yeon corrió hacia el refrigerador, sacó una botella de agua
de 500 ml, la abrió y se la entregó. Woori le arrebató la botella de las manos
y comenzó a beber desesperadamente, a grandes sorbos. Ni siquiera habían pasado
dos segundos desde que empezó a beber cuando las tres cuartas partes del
contenido ya habían desaparecido.
“Sunbae, si tomas así
te va a da-”
“……”
Woori levantó una
mano, indicándole que guardara silencio. Aunque esa seña, digna de alguien que
trata con una mascota, habría herido el orgullo de cualquiera, Lee-yeon obedeció
dócilmente y cerró la boca.
¡CRAAAK!
Habiendo terminado
toda el agua en un instante, Woori estrujó la botella. A pesar de sus acciones
violentas, Lee-yeon no dijo nada; simplemente tomó la botella deformada, le
puso la tapa y la arrojó al tacho de basura.
Sin siquiera mirar a
Lee-yeon, Woori se cubrió el rostro con ambas manos. Lee-yeon se sentó en el
reposabrazos del sofá donde estaba Woori y comenzó a darle palmaditas en la
espalda, que se curvaba como un camarón.
Tras pensar durante un
buen rato, Woori enderezó el torso y se frotó la cara con las palmas como si
estuviera lavándose. Con sus pensamientos ya ordenados, llamó a Lee-yeon.
“Choi Lee-yeon”.
“Sí, sunbae”.
“No necesitas hacerte
responsable solo porque estoy embarazado”.
Dijo Woori con un tono
calmado, fingiendo que no le importaba.
“Así que, tal como
estaba planeado originalmente, una vez que el caso de Kim Seong-min se olvide
en la mente de todos, rompemos el compromiso. Yo estoy bien con eso”.
“¡Pues yo no estoy
bien con eso!”
Sin embargo, ante la
inmediata réplica de Lee-yeon, la fachada de Woori se desmoronó por completo.
¡Crujido! A Woori le
rechinaron los dientes. Odiaba a Lee-yeon.
¡Con qué clase de
sentimientos creía que estaba diciendo esto! ¡¿Por qué diablos hacía esto?!
“¡¿Por qué demonios
eres así?!”
“¡Porque me gustas,
sunbae!”
Los ojos de Woori se
humedecieron, a punto de romper en llanto. Justo cuando estaba a punto de
gritarle a Lee-yeon con voz exaltada que por favor se detuviera,
“¡¿Por qué no escuchas
ni a medias lo que te digo?!”
“¡Porque no hay forma
de que te guste!”
“¡¿Quién te crees que
eres para juzgar mis sentimientos, sunbae?! ¡Digo que me gustas, así que por
qué insistes tanto en que no…!”
Ante los gritos
desaforados de Lee-yeon, Woori hizo explotar todas las emociones que había
estado guardando.
“¡Porque soy Park
Woori!”
Era una respuesta
desprovista de toda autoestima. El corazón de Lee-yeon dio un vuelco doloroso.
“Dijiste que solo
jugabas conmigo porque te daba lástima”.
“……¡¡¡!!!”
“En el baño de la
fiesta benéfica, se lo dijiste así a tus amigos”.
Al final, me hiciste
decir estas palabras. El rostro de Woori se distorsionó por la vergüenza y el
autodesprecio.
“Eso…… ¿Cómo es que el
sunbae…?”
A la mente de Lee-yeon
vino el recuerdo de la noche en que se celebró la Noche de Gwanak, cuando les
advirtió a sus compañeros de curso en el baño del hotel.
Aunque en ese momento
aún no era consciente de sus sentimientos hacia Woori, le molestaba que sus
compañeros siguiera criticándolo a sus espaldas. Por eso lo había dicho: para
reprenderlos y hacerlos sentir avergonzados.
Pero eso no era más
que una bonita fachada. Su orgullo se había herido porque Woori no hacía lo que
él quería, y para reparar ese orgullo lastimado, había menospreciado a Woori
frente a sus amigos. Había hecho algo imperdonable como alfa y como ser humano.
Y Woori había
escuchado esas palabras llenas de espinas. Era lógico que no pudiera confiar en
él.
Un escalofrío lo
recorrió de pies a cabeza. El rostro de Lee-yeon se desfiguró trágicamente,
invadido por una tardía auto-repulsión, vergüenza y culpa.
Woori habló con
autocompasión:
“……No pongas esa cara.
Es como si al final yo fuera el malo de la historia”.
“Sunbae, verás, la
razón por la que dije eso fue…!”
Habiendo recuperado la
razón demasiado tarde, Lee-yeon abrió la boca para justificarse, pero Woori
sacudió la cabeza.
“Olvídalo. No lo dije
para reclamarte nada. Solo te lo dije porque preguntaste por qué no creía en
tus palabras”.
El rostro de Lee-yeon
se retorció como si fuera a llorar. La presión lo abrumó como un maremoto. Se
sentía tan avergonzado que deseaba que la tierra se lo tragara.
“Sabía que estabas
jugando conmigo”.
“¡Sunbae, no es así!
¡No tienes idea de cuánto yo a sunbae…!”
“Estar contigo… me
permitía vivir muchas experiencias divertidas y sorprendentes. Así que, aunque
lo sabía todo, me dejé arrastrar por ti sin perder de vista mi lugar”.
Las palabras frías y
serenas de Woori se clavaron como cuchillos en el corazón de Lee-yeon. Quería
arrodillarse a suplicar perdón de inmediato, pero Woori sacudió la cabeza y
murmuró en voz baja:
“Pero yo también soy
humano, y fue un poco difícil”.
Una vez desatada, toda
esa acumulación de dolor y resentimiento brotó con tanta fuerza que ni el
propio Woori pudo contenerla. Sintió que si no vomitaba estos sentimientos,
terminaría por volverse loco. Por eso decidió sacarlo todo a la luz.
“Cuando rechacé
quedarme a dormir, al día siguiente ni siquiera te dignaste a mirarme. Y al
otro día, como si nada, volviste a hablarme y a contactarme como si nada
hubiera pasado”.
“eso-”
“Cuando tuviste el
rut, te dije que no quería, pero insististe en que me hacía el difícil y me
quitaste la ropa a la fuerza. Y luego, dentro de mi cavidad… te viniste. Te
pedí que no lo hicieras, y aun así el anudamiento… lo hiciste sin más”.
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“¡Sunbae, eso no fue
porque no me importaras, sino porque…!”
“No he terminado de
hablar, Choi Lee-yeon”.
Ante la silenciosa
advertencia de Woori, Lee-yeon se quedó mudo, sin poder articular palabra.
Woori parpadeó y continuó con voz pausada:
“Actuabas como si no
pudieras vivir sin mí, pero en cuanto pasó el rut, como ya habías obtenido lo
que querías, pusiste límites diciendo que te encargarías de compensar cualquier
dolor, como si no tuviera nada que ver contigo. Y luego, cuando contratamos el
compromiso… empezaste a tratarme con amabilidad, como si de verdad fueras mi
prometido. Y yo, como un idiota, me ilusioné con eso… Pero cuando escuché tus
llamadas con tus otros amantes, pensé que pronto yo también terminaría
descartado como ellos”.
“……”
“Pero ahora resulta
que estoy embarazado. ……Vaya”.
“……”
“Sé que tienes un
fuerte sentido de la responsabilidad. Pero creo que esto ya es demasiado. No
quiero seguir siendo una carga para ti. Me encargaré de esto por mi cuenta, así
que volvamos cada uno a su lugar”.
Habiendo terminado de
decir lo que tenía que decir, el rostro de Woori lucía sumamente inexpresivo.
Parecía tan frágil que daba la impresión de que desaparecería si tan solo
parpadeaba.
“——Por eso, vete
ahora. Quiero estar solo—”.
“Sunbae”.
Lee-yeon se arrodilló
frente a Woori. Antes de que Woori pudiera decir algo ante la repentina acción
de Lee-yeon, este continuó:
“Esos omegas de los
que hablas no son mis novios. Son compañeros sexuales”.
“¿Qué?”
“Viví revolcándome con
cualquiera. Si quería tener sexo, me acostaba con quien decía que le gustaba, y
cuando me aburría, salía a citas con ellas. Lo hacía porque no quería hacerme
responsable, pero sí quería tener sexo”.
Ante la confesión de
Lee-yeon, Woori se quedó sin palabras. ¡¿Acaso este tipo no era un completo
desgraciado?!
“Pero me daba
vergüenza decirle algo así al sunbae, sentía que era una basura total, así que
simplemente dejé que asumieras que eran mis novios. No quería parecer una
basura con una vida sexual desordenada”.
“…… ¿Acaso no recuerdas
cuando nos conocimos en el restaurante privado?”
Lee-yeon habló como si
estuviera haciendo una confesión de fe.
“Lo que dije en el
baño de la fiesta benéfica es verdad. Yo lo dije. Estaba tan enojado con el
sunbae porque ignoró mi petición de quedarme a dormir el día anterior……. Me
enoja ver que otro maldito te insulte, pero en medio de eso, cuando el sunbae
me dijo que lo sentía…… me sentí tan mal”.
“……”
“Mis compañeros de
curso seguían sacando el nombre del sunbae para criticarlo y preguntaban si
eras un omega, y como sentía que no podía permitir que lo descubrieran…… sin
darme cuenta, dije esas cosas. No era mi intención. Lo siento. No volveré a
hacerlo”.
Woori no podía juzgar
si las palabras de Lee-yeon eran sinceras o si se trataba de una mentira para
salir del paso. Estaba demasiado confundido.
Ante el silencio de
Woori, Lee-yeon dijo con desesperación:
“……Me gustas
muchísimo, sunbae”.
“……Yo……”
“Me gustas tanto que
me enojé”.
“……¿Qué?”
“Frente al sunbae
puedo ser yo mismo sin filtros, y eso me gusta tanto, me parece tan increíble.
Me frustra que el sunbae no haga lo que yo quiero, pero al mismo tiempo eso me
divierte—”.
“……”
“Quiero tener al
sunbae tanto, quiero que mi olor impregne su cuerpo, quiero hacerle saber a
todos esos malditos que el sunbae es mío. Por eso me vine dentro del sunbae la
primera vez que lo hicimos y hasta hice el anudamiento. No lo hice porque me
desagradaras. Es de verdad……”.
“Tú ahora eso……”
“Si el sunbae descubre
mis sentimientos…… temía que me menospreciara. Incluso ahora me dejo arrastrar
por cada una de las palabras del sunbae, y me asustaba saber qué pasaría si lo
admitía por completo, por eso no pude decirlo. Lo siento. Me equivoqué”.
Las lágrimas
finalmente comenzaron a brotar de los ojos de Lee-yeon. Comenzó a frotarse
ambas manos con desesperación, como un niño pequeño pidiendo perdón a sus
padres.
“Así que, por favor,
no digas que no me volverás a ver…… No puedo vivir sin el sunbae……”.
Ante la sincera
confesión de Lee-yeon, el corazón de Woori latió con fuerza.
Aunque intentó negar
las palabras de Lee-yeon de manera consciente para no salir lastimado, la
sinceridad de Lee-yeon destrozó sin piedad su orgullo, que era tan duro como
una armadura, y llegó directo a su corazón.
“Por favor…… quédate a
mi lado”.
“……”
“De verdad me gustas
muchísimo……”.
No debía creerle.
Seguramente el que
saldría lastimado más tarde sería él mismo. Pero quería creer en la confesión
de Lee-yeon.
Incapaz de contener la
abrumadora emoción, Woori se arrodilló junto a Lee-yeon.
“Sunbae, el suelo está
muy frío. Levántate pronto……”.
Sorprendido por su
repentina acción, Lee-yeon intentó levantarlo, pero antes de que pudiera
hacerlo, Woori extendió ambos brazos y lo abrazó con fuerza.
“……!!”
Y luego, con valentía,
unió sus labios a los de Lee-yeon, quien lo miraba desde arriba con sorpresa.
Los ojos castaños de
Lee-yeon, abiertos de par en par por la incredulidad, temblaban intensamente.
Derramando lágrimas transparentes, abrazó con fuerza la cintura y la espalda de
Woori.
Sin recurrir a
caricias viscosas ni a técnicas rebuscadas para avivar el deseo, ambos hombres
se besaron durante un largo rato, presionando sus labios con la inocencia de
unos niños.
Alrededor de los dos
cuerpos estrechamente entrelazados, el polvo microscópico que flotaba con la
luz que entraba por la ventana se dispersaba suavemente, como pétalos de cerezo
en el viento.
*
* *
Un coche extranjero
blanco con el parachoques abollado entró en el aparcamiento de la PWR. Los
estudiantes que pasaban por allí miraron de reojo el vehículo blanco. No lo
hacían simplemente porque su apariencia fuera extraña, sino porque el dueño del
coche de importación era alguien especial.
El motor del coche de
importación, aparcado en el codiciado puesto principal, se apagó y la puerta
del pasajero, que había estado firmemente cerrada, se abrió de par en par. Un
hombre muy alto descendió.
El cabello beige del
hombre brillaba espléndidamente bajo la luz del sol. Justo en ese momento, un
grupo que bebía café en la terraza de la cafetería, justo en frente del
aparcamiento, comenzó a murmurar con alboroto.
"Oye, ¿no es ese
Choi Lee-yeon? ¿Por qué diablos... baja del coche de Park Woori?"
"Los dos están
prometidos, ¿no?"
Incluso sin eso,
Lee-yeon y Woori tenían un alto reconocimiento dentro del campus. Lee-yeon era
el hijo mayor de una familia prestigiosa, dotado de un físico imponente y de
una apariencia tan hermosa que con solo mirarlo se escapaba un suspiro; en
cambio, Woori era el hijo ilegítimo de un prestamista, un gamberro que había
ingresado a la universidad más prestigiosa de Corea pagando una donación
exorbitante.
Aunque tenían
diferentes edades y carreras, parecía que sus caminos nunca se cruzarían hasta
que tomaron la clase optativa y fueron asignados obligatoriamente como pareja.
Un alfa dominante y un beta, una familia de clase alta y una estirpe vulgar que
comerciaba con dinero sucio. La combinación de esos dos hombres tan diferentes
era más que suficiente para entusiasmar a los estudiantes, que siempre estaban
hambrientos de estímulos.
Y en un abrir y cerrar
de ojos, junto con la noticia del compromiso de ambos, se supo la impactante
verdad: el gamberro hijo ilegítimo, que creían que era un beta, resultó ser un
omega inferior, lo que hizo explotar la dopamina de los estudiantes. Cuando
estaban aburridos o no tenían de qué hablar, todos hablaban de Lee-yeon y
Woori, el centro de atención y la fuente de estímulos de todos.
En medio de esos días
continuos, Woori no había asistido a la escuela durante una semana y Lee-yeon
tampoco había aparecido en clase desde cierto momento. Pero justo hoy, se había
presenciado cómo Lee-yeon bajaba del coche de Woori.
Los estudiantes
sentados en las mesas de la terraza empezaron a debatir tapándose la boca.
"Entonces, ¿por
qué baja del coche de Park Woori? ¿No se suponía que su compromiso era una
mentira?"
"Si están
prometidos, lo están, ¿qué es eso de que fue una mentira?"
Cuando un compañero lo
reprendió, el alfa que había planteado la teoría del falso compromiso dijo:
"No, según los
rumores, al principio del semestre se llevaban fatal. Pero justo el día que los
dos estuvieron juntos en el club de golf, Choi Lee-yeon golpeó a alguien, y
después de que salieron un montón de artículos sobre la agresión, apareció la
noticia del compromiso. Por supuesto que pensé que Choi Lee-yeon había fingido
el compromiso para borrar sus antecedentes penales."
Ante las palabras del
alfa, varios alfas que estaban tomando café con leche estuvieron de acuerdo.
"Exacto. Se
llevan mal. ¿No dicen que ni siquiera se hablan en privado?"
Entonces, los alfas
que no creían en la teoría del falso compromiso negaron con la cabeza. Un alfa
dijo:
"No es así. Dicen
que se llevan muy bien. ¿Incluso el cárdigan que lleva puesto Choi Lee-yeon no
es de Park Woori?"
"Es verdad.
Cuando fuimos al MT conjunto de Ciencias Políticas y Administración de
Empresas, los dos se quedaron juntos todo el tiempo, y cuando Park Woori cayó a
la piscina, Choi Lee-yeon intentó rescatarlo y hasta le prestó su ropa."
Ante las palabras del
alfa que apoyaba la teoría del compromiso real, el otro alfa que lo negaba
replicó:
"Un amigo mío
conoce a Choi Lee-yeon, ¡y dice que Choi Lee-yeon solo le sigue el juego a Park
Woori porque le da lástima!"
"¿Estás hablando
de la Noche de Gwanak? Un conocido mío estaba en ese lugar, y cuando Park Woori
sufrió un ataque con vino, Choi Lee-yeon le limpió la cara con su propio
pañuelo y se pasó el tiempo buscándolo. ¿Crees que harías eso si no te
importa?"
"Eso es—"
"¿Eh? ¿La Noche
de Gwanak? Yo también he escuchado historias de eso. En ese momento, cuando
algunos idiotas hicieron chistes sucios sobre Park Woori, a él se le cambió la
cara por completo."
"¡No, eso fue
simplemente porque tiene muy buena educación...!"
Fue cuando el debate
entre los alfas alcanzó su punto máximo. Lee-yeon caminó a grandes zancadas
hacia la puerta del conductor y tiró de la manilla.
¡Clac! Cuando se abrió
la puerta del conductor, se vio a Woori detenido con el brazo estirado hacia la
puerta del coche. Lee-yeon sonrió alegremente al ver a Woori mirándolo con
sorpresa. Luego, tomó la mano de Woori que flotaba en el aire y tiró de él para
levantarlo.
"……!"
Los estudiantes de los
alrededores que presenciaron el natural acto de cortesía de Lee-yeon se
alborotaron. Y al ver la tirita blanca pegada en el rostro de Woori al bajar
del coche, los murmullos alcanzaron su punto máximo.
"Vaya, parece que
volvió a pelearse."
"No…… ¿Por qué un
omega tiene que ser tan agresivo? Si hace eso, va a dejar en ridículo la cara
de su prometido……"
¡BUM! Lee-yeon cerró
la puerta del conductor de un golpe seco. Lo cerró con tanta fuerza que la
pesada carrocería se tambaleó. Eso no fue todo. Lee-yeon frunció el ceño con
fiereza y miró fijamente a los estudiantes que insultaban a Woori.
Ante su violenta
reacción, las bocas de los estudiantes que murmuraban a su antojo se cerraron
como almejas.
Woori, que observaba a
Lee-yeon con total indiferencia, chasqueó la lengua.
"¿Crees que vas a
romper el coche haciendo eso?"
Cuando Woori lo
reprendió, la expresión de Lee-yeon, que escudriñaba todo con ojos furiosos, se
relajó de golpe. Su rostro, que parecía dispuesto a golpear a alguien hasta
matarlo, se transformó instantáneamente en uno amable.
"Lo siento. Me
salió solo sin darme cuenta."
Ante la expresión
cambiante de Lee-yeon, como si estuviera cambiando de máscara, Woori sacudió la
cabeza con desdén, abrió la puerta trasera y sacó su propia mochila y la de
Lee-yeon.
Lee-yeon se paró
rápidamente al lado de Woori y tomó con naturalidad la bolsa que este sostenía.
¡Un sobresalto! En el
momento en que Woori, momentáneamente desconcertado, apretó con fuerza los
dedos para evitar que le quitaran lo que sostenía, Lee-yeon besó su mejilla y
le susurró:
"Déjame llevarla
a mí. ¿Sí?"
"……!!"
La fachada de
tranquilidad de Woori se desmoronó en un instante. Su rostro pálido, y hasta su
cuello, comenzaron a enrojecerse intensamente.
Woori no fue el único
que entró en pánico. Ante la íntima muestra de afecto propia de una pareja, los
estudiantes que los observaban soltaron exclamaciones de asombro.
Al escuchar gritos por
todas partes, el rostro de Woori se puso tan rojo como un boniato asado.
Se sentía conmovido
por el tierno beso de Lee-yeon frente a todos, pero al mismo tiempo sentía una
vergüenza insoportable. Para decirlo de nuevo, hasta conocer a Lee-yeon, Woori
era un novato absoluto en el amor.
"¡Oye!"
Woori no pudo soportar
la humillación y gritó a todo pulmón.
Ante el violento grito
de Woori, los estudiantes de los alrededores se asustaron aún más. ¿No iba a
pasar algo malo aquí? Los estudiantes miraron a Lee-yeon con preocupación.
Sin embargo, en lugar
de asustarse, Lee-yeon se volvió aún más radiante. Lee-yeon miró a un Woori
totalmente sonrojado y se rio como un niño.
"Sunbae, tienes
la cara súper roja."
La brillante sonrisa
de Lee-yeon duplicó la vergüenza de Woori.
Para escapar de
aquella situación desconocida, Woori renunció a su bolso y se dirigió a grandes
zancadas hacia la entrada del aparcamiento.
"Sunbae, vamos
juntos~."
"……"
"Mi querido
sunbae—"
A pesar de las
afectuosas llamadas de Lee-yeon, Woori caminaba a paso firme sin decir una
palabra. ¿Qué pasaría si perdía al bebé por hacer eso? Lee-yeon, que lo seguía
por detrás, exclamó impulsivamente:
"¡Cariño, vamos
juntos!"
"¡Ay!"
Ante el cariñoso apodo
salido de los labios de Lee-yeon, Woori gritó y comenzó a correr.
Lee-yeon sonrió
ampliamente al ver a Woori con las orejas rojas. Ajustó las dos mochilas en sus
hombros y lo siguió de cerca.
Un cálido rayo de sol
brillaba como si bendijera a los dos hombres.
