101-110
101.
Tras dar un par de vueltas a los pensamientos que habían vuelto de nuevo al inicio, Cha Se-jin miró de reojo a Eun-won que se había quedado en silencio, y luego giró por completo la mirada para guardar en sus ojos a Eun-won dormido. Eun-won estaba dormido con la cabeza ligeramente inclinada.
"¿Tienes sueño? Está un poco aburrida, ¿verdad?"
No hubo respuesta de vuelta. Cha Se-jin, tras confirmar que Eun-won se había quedado completamente dormido, tomó el control remoto y detuvo la reproducción. En cuanto los gritos de la gente y los aullidos de los zombis desaparecieron, la sala se volvió extrañamente silenciosa. Cha Se-jin dejó el control remoto sin hacer ruido, y tras volver a mirar el jugo, trasladó la mirada hacia Eun-won dormido.
⋯Por qué duerme solo así. Si fuera lo normal habría dormido recargándose en mí. Si hubiera estado cerca habría sabido que tenía sueño y le habría prestado el hombro. O bien yo lo podría haber abrazado, y también podría haberse acostado usando mis piernas como almohada para dormir. En ese caso no tendría que dormir incómodo de esa forma.
Era extraño. Era sin duda el Eun-won que él conocía, era sin duda el Eun-won del que al dormirse se le filtraba el aroma a leche y azúcar a borbotones, pero algo era diferente.
Cha Se-jin, que miraba el hueco que se había abierto de forma ambigua entre Eun-won y él, se sentó recargando la cintura en el apoyabrazos del lado contrario del sofá. Aunque si se acercaba primero como si nada y estiraba la mano podría alcanzarlo y actuar como antes, por el hecho de que Eun-won se le hubiera escurrido de las manos la cabeza se le quedó complicada con el pendiente en el corazón.
"⋯⋯."
Cha Se-jin, que contemplaba en silencio a Eun-won dormido, de pronto recordó aquella noche de la semana pasada en la que compartieron una larga conversación.
Escuchó el corazón de Eun-won, y él había respondido que lo pensaría. En la noche en que Eun-won le dijo que lo amaba. En la noche en que le dijo que quería estar juntos durante mucho tiempo, y que por gustarle el ahora se ponía a pensar hasta en lo que sigue, la respuesta que él dio fue todo eso. Sin embargo, todavía no le había podido dar una respuesta.
No es que no hubiera pensado hasta ahora. Estuvo pensando de continuo, verdaderamente de continuo. Mientras se iba a trabajar, mientras estaba en reuniones, en medio de citas de negocios, cuando se bañaba e incluso antes de dormirse, lo hacía cada que tenía un momento, pero al final los pensamientos volvían de nuevo al punto de partida de que el ahora le gustaba.
Sin embargo, ahora no le gustaba mucho. Porque parecía que Eun-won lo estaba esquivando, porque estaba sentado marcando distancia. Porque estaba sentado lejos sin recargarse y se dormía incómodo.
¿Entonces no es que le gustara el ahora? ¿Hasta dónde abarcaba el ahora? ¿Acaso este estado de ánimo con altibajos también tenía que reflejarlo todo de inmediato? ¿O simplemente se refería al promedio? ¿Cuál había sido su criterio hasta ahora?
Diciendo que le gustaba el "ahora", por qué ahora le llamaba tanto la atención y le disgustaba que Eun-won estuviera sentado lejos a la distancia de una sola palma de la mano.
Le dolía hasta la cabeza. Por no haber pensado de forma tan profunda y productiva durante tanto tiempo en su vida cotidiana, le pasaba aún más eso. Cha Se-jin frunció el entrecejo.
Ah, no sé, carajo. ¿Acaso pensar originalmente era tan jodidamente difícil? ¿Qué demonios es eso de que me gusta el ahora pero me disgusta el ahora? ¿Acaso eso tiene sentido?
Cha Se-jin sacudió la cabeza y se levantó en silencio. De todos modos, ahora no quería seguir haciendo dormir de forma incómoda en el sofá a Eun-won dormido.
En cuanto lo cargó con cuidado sosteniéndole los hombros y la parte trasera de las rodillas, Eun-won dormido le recargó la cabeza a Cha Se-jin.
Eso le gustó. Le gustó un demonio, verdaderamente un demonio.
Con el solo hecho de que ese maldito hueco del tamaño de una sola palma de la mano hubiera desaparecido, se tranquilizó un poco de corazón.
Cha Se-jin se dirigió a la recámara cargando a Eun-won dormido. Cada vez que daba un paso, el cuerpo de Eun-won se mecía de forma pequeña en su regazo. Eun-won, sumido profundamente en el sueño, le sujetó de forma suelta la camisa a Cha Se-jin con un rostro que no sabía nada. Era una fuerza tan débil que no le quedaba bien la palabra sujetar, pero aun así eso únicamente le gustaba.
No era verdad, eso de que me esquivó.
Si hasta se recarga y me sujeta.
Los pensamientos que había tenido hace un momento en la sala se le hicieron ridículos. Que si lo esquivó, que si huyó, que si no tomó el jugo. Eran todos pensamientos sin sentido. Eun-won le había dicho que lo amaba. Con voz temblorosa, mirándolo con pupilas de las que goteaba el cariño, le dijo que el año que viene, dentro de cinco años y dentro de diez años quería estar juntos.
No había forma de que un Eun-won así lo fuera a esquivar. Solo era que él había estado un poco sensible.
El haberte levantado de esa forma tan de repente en el sofá habrá sido solo por vergüenza. O de verdad tenías sed. El jugo también, bueno, puede que se haya tomado un sorbo en la cocina y haya vuelto a llenarlo. Bueno, o si no, quería tomarlo pero al servirlo y traérselo cambió de parecer. Si su ser, que es de un temperamento voluble, no entendía eso, ¿quién lo iba a entender?
De todos modos Eun-won no lo había esquivado. Bastaba con llegar a esa conclusión. Viéndolo pasado el tiempo, todo era un incidente demasiado ridículo.
Al recostar a Eun-won en la cama, Eun-won dejó ir un pequeño aliento entre sueños. Cha Se-jin, que iba a cobijarlo, se detuvo un momento al ver ese rostro. Debajo de las pestañas se formaba una sombra, y los labios estaban ligeramente cerrados. Aun al separarse de su regazo, la mano que seguía sin soltar la orilla de la camisa de Cha Se-jin era tierna.
Estando tan dulce, tibio y suave.
Cha Se-jin, tras dejar ir un suspiro bajo y subirse a la cama, atrajo a Eun-won hacia su lado. Eun-won dormido dejó ir un pequeño gemido de queja y se le acomodó un poco más profundo en el regazo. El aroma de las feromonas como a azúcar reducida en leche subió de forma tenue.
Así es. No es. Esquivar qué demonios. Si a Eun-won le gusto yo, por qué me iba a esquivar a mí.
Ese día la declaración de Eun-won se le estancó en la cabeza. Eun-won le dijo que lo amaba. Que más allá de gustarle, lo amaba. Eun-won al sacarle sonido al amor no se veía débil. Parecía saber demasiado bien qué era eso. No era la imagen de alguien que imitaba el amor como si lo supiera sin saberlo. Por eso Cha Se-jin tampoco pudo dar ninguna respuesta al amor que le transmitió Eun-won. Porque tampoco era un terreno que él conociera.
Amor. Una palabra que conocía, pero que no sabía muy bien cómo expresar.
Un sentimiento que jamás había llegado a sentir por otra persona.
Cha Se-jin le acarició en silencio el cabello a Eun-won que dormía abrazado en su regazo. ¿Qué será el amor? ¿El hecho de que me parezca tierno que duerma así también se le llama amor? ¿El hecho de que me guste el sonido parejo de su respiración cuando duerme y me ponga a escuchar con atención también se incluye en el amor? ¿Y el corazón con el que me disgusta que vaya a dormir en el regazo de otro infeliz que no sea yo? ¿Acaso los celos también son amor?
¿Desde dónde y hasta dónde es el amor? ¿Qué clase de corazón debe entrarme, qué clase de acción debo llegar a hacer para que sea amor? ¿Qué es esto que estoy haciendo justo ahora? ¿Es amor? Si no es amor⋯ ¿entonces con qué corazón estoy haciendo esto? ¿Simplemente porque me gusta?
¿Acaso el que me guste también es amor? Qué tan profundo tiene que volverse el corazón al que le gusta alguien para poder llamarse amor. Qué es eso de gustarle a uno profundamente.
"⋯⋯."
Ah, carajo. Me duele la cabeza.
Como no dejaba de hacerse únicamente preguntas, sentía que le iba a explotar la cabeza. Cha Se-jin, que sacudió la cabeza haciendo una mueca, cerró los ojos presionando los labios sobre la cabeza de Eun-won abrazado a él. El corazón y la cabeza que habían estado revueltos se le serenaron despacio.
Por lo pronto decidió dormirse junto con Eun-won así el día de hoy. Porque la distancia que se había abierto del tamaño de una sola palma de la mano había desaparecido, y Eun-won estaba de nuevo dentro de su regazo. De cualquier forma era un fin de semana que había vuelto a ser cómodo.
Por qué vendrán los lunes. ¿Tiene sentido que solo se descanse apenas dos días a la semana? Quizá por haber descansado bien el fin de semana junto con Eun-won, desde la mañana del lunes el tener que ir a trabajar se le sentía más cansado. Si fuera en otros tiempos habría dicho que era trabajo desde casa y no habría ido a trabajar alguna que otra vez, pero tras casarse con Eun-won ya no podía hacer eso. Porque se había dado cuenta de que eso se veía demasiado falto de responsabilidad y no se veía como un adulto.
Cha Se-jin, que fue a trabajar únicamente para verse bien ante Eun-won, entró a una reunión tan pronto terminó la hora de la comida. Y durante un tiempo largo que casi alcanzaba las tres horas estuvo atormentado por el trabajo.
"Hasta aquí llegaremos el día de hoy."
La larga y extensa reunión terminó, y en cuanto se encendieron las luces los empleados asistentes sin excepción le tantearon el terreno a Cha Se-jin. Cha Se-jin, que inclinó despacio el cuello para estirarse, habló por el micrófono colocado en el escritorio diciéndoles que ya podían salir, por lo que los empleados que le inclinaron la cabeza aquí y allá salieron de la sala de reuniones de forma ordenada.
"¿No se va?"
"Sí. Me iré un poco más tarde. Tú, Woo-jae, sal a atender lo tuyo."
"Yo entonces iré primero a la oficina a acomodar los documentos."
Cha Se-jin, que asintió con la cabeza toscamente, escuchó el sonido del secretario saliendo y sacó el teléfono celular para revisar la hora. Era una hora perfecta si se zafaba sigilosamente de la empresa e iba a recoger a Eun-won. Justo cuando iba a preguntarle diciéndole que podía ir a recogerlo ahora y si no había algo que quisiera comer, le entró por los ojos un mensaje que le había llegado de Eun-won. Era un mensaje que le había llegado justo en medio de la reunión.
[Eun-won: Como surgió de repente una reunión de tareas me parece que hoy llegaré un poco tarde]
Cha Se-jin, tras confirmar el contenido, dejó ir un suspiro recargando la barbilla en la mano. De solo pensar en llevarse a Eun-won a comer algo sabroso se había puesto de buen humor un momento, pero de repente se le fue toda la fuerza.
No se puede evitar. Si no es otra cosa y dice que llega tarde por hacer tareas. Si uno vive con un esposo estudiante universitario también pasan esta clase de cosas.
Cha Se-jin, tras dejar ir un largo suspiro, bajó la mano con la que recargaba la barbilla y le escribió una respuesta a Eun-won.
[Si se hace tarde iré a recogerte]
En cuanto esperó un poco tras enviarle la respuesta como si nada y como si fuera obvio, apareció la marca de leído y volvió la respuesta de Eun-won.
[Eun-won: No está bien]
[Eun-won: Un compañero que trajo coche dijo que me dejaría de paso]
Cha Se-jin, que volvió a recargar la barbilla en la mano, contempló en silencio la respuesta que envió Eun-won.
No.
Está bien.
Me iré en el coche de otro infeliz.
Ninguna de las tres respuestas le gustaba. Originalmente también había ocasiones en que decía que estaba bien y que no hacía falta que fuera porque estaría cansado, pero tras casarse, si él le decía que iría a recogerlo, la mayoría de las veces asentía con la cabeza sonriendo. Y cuando él iba a recogerlo, se subía sonriendo al coche y se le quedaba mirando al rostro durante todo el trayecto.
"⋯⋯."
¿Qué infeliz trajo coche de repente? No me parece que sean esos tres hermanos beta⋯. Si fuera alguno de esos tres no habría dicho compañero sino que habría puesto el nombre⋯. ¿Quién es, qué otro infeliz dice que lo va a llevar en coche?
"⋯Ha⋯. Carajo."
Sabía que no era un asunto como para ponerse así de erizado de nervios. Tampoco es que Eun-won no pudiera volver solo a casa si él no estaba, la reunión de tareas podía alargarse, y tampoco era algo raro que un amigo que fuera en la misma dirección lo llevara. Sin embargo, lo sabía pero el estado de ánimo no era para nada bueno.
El que Eun-won viniera en el coche de otra persona no era para nada bueno, pero lo que menos le gustaba era su propia situación en la que no le quedaba más remedio que responderle que sí a pesar de que no le gustaba.
[Entendido]
[Aun así avísame cuando salgas]
[Eun-won: Sí al rato le marco]
[Eun-won: Asegúrese de cenar bien]
No quiero. Como me bateaste la cita no voy a comer. No me voy a cuidar la comida y me voy a quedar en ayunas. Cha Se-jin, tras escribir un par de caracteres de una respuesta infantil que le vino a la mente y borrarlos, simplemente dejó el teléfono celular y se presionó fuerte los ojos que sentía secos con la palma de la mano. En ese momento la puerta de la sala de reuniones se abrió. Justo cuando Cha Se-jin bajó la mano de golpe tirando una mirada asesina preguntándose qué infeliz sin gota de miedo abría la puerta de par en par toscamente sin tocar, Cha Se-gyu se le acercó.
"Ah, hermano. ¿Cuándo llegaste?"
Cha Se-jin, que se alegró al ver a Cha Se-gyu que venía de estar de viaje de negocios durante cinco días por el asunto del resort, recargó el cuerpo profundamente tras la silla de respaldo alto.
"Llegué justo hace un momento."
"Fui a la oficina y el secretario Lee me dijo que estabas aquí. ¿Qué haces aquí solo? No me parece que estés trabajando."
Cha Se-jin, en lugar de responder, miró fijamente una vez el teléfono celular que había dejado y giró media vuelta la silla para mirar hacia arriba a Cha Se-gyu, que se le acercó y se sentó en la orilla del escritorio.
"Dice Eun-won que hoy tiene reunión de tareas y que llegará tarde."
"¿Ah, sí?"
"Por eso le dije que si se hace tarde iría a recogerlo pero me dijo que no. Que está bien."
"Puede pasar. Es época de estar ocupado. Pero a qué viene sacarme este tema de la nada sin pies ni cabeza."
"Dice que un compañero que trajo coche va en la misma dirección y que le dijo que lo dejaría de paso. Por eso dice que se vendrá en ese."
Cha Se-gyu, que contempló en silencio el rostro de Cha Se-jin un momento preguntándose qué decía de repente, inclinó la cabeza. Cha Se-jin tenía un rostro verdaderamente serio. Tenía el entrecejo fruncido como una persona que se quedaba en la sala de reuniones a revisar las condiciones de un contrato de decenas de miles de millones.
Sin embargo, tras poner semejante rostro, lo que decía a duras penas era que Eun-won llegaba tarde por tener reunión de tareas y que había quedado en volver a casa en el coche de otra persona y no en el suyo. O sea que no era para nada un asunto raro ni un asunto para ponerse serio.
"¿Acaso no es algo menos molesto y bueno?"
En cuanto le preguntó tragándose una risa en vano, la mirada de Cha Se-jin subió directo hacia Cha Se-gyu.
"¿El qué?"
"Digo que no hace falta que tú te muevas."
"No es algo molesto ir a recogerlo."
"¿Ah, sí?"
"Si voy en coche es un momento, tampoco es hora de tráfico, ¿cuánto me va a tomar ir y venir?"
"Sí, bueno, supongo que sí."
"Qué."
"Nada."
Se preguntaba si él sabría con qué rostro y qué cosas estaba diciendo justo ahora. Cha Se-gyu, envuelto en el impulso de querer grabarle un video para enseñárselo, sacudió despacio la cabeza y dejó sobre el escritorio la bolsa de compras que traía cargando.
102.
"Dale esto a Eun-won."
"¿Qué es?"
"Chocolates. Cuando compré para Se-na compré también para Eun-won. Son chocolates de macadamia⋯ pero no sé si le gustarán."
Cha Se-jin abrió ligeramente la bolsa de compras y miró hacia el interior. Venían hasta tres cajas de chocolates con un empaque colorido.
"A Eun-won le gustan los chocolates."
"¿Ah, sí? Qué alivio."
"Sí. Los come bien. Gracias, hermano."
Cha Se-gyu contempló a Cha Se-jin ante esas palabras como si le resultara divertido. Le daba risa y diversión ver a su hermano menor, quien en otros tiempos habría sentido pereza del solo hecho de recordar qué le gustaba a quién, citando al hilo uno por uno los gustos de Eun-won.
"Hawái estaba bueno. ¿Tú has ido?"
"No he ido a Hawái. Porque el tiempo no nos cuadraba en cada ocasión. ¿Está bueno para jugar allá?"
"Sí. Hace un poco de calor de día, pero estuvo bien porque no era un calor pesado. El mar también es bueno, y como está brillante y despejado todo el tiempo⋯ ¿sientes como si no fuera a haber motivos para arruinarte el ánimo? Ve alguna vez la próxima. Yo fui solo a trabajar, pero me dio la impresión de que estaría bueno para ir a nadar hasta cansarte y jugar."
"Cuando se ponga más frío tendría que ir con Eun-won. Si tras casarnos no pudimos ir ni de luna de miel."
Ante las palabras que fluían como si fuera algo demasiado obvio, las cejas de Cha Se-gyu subieron despacio. Cha Se-jin, sin ver eso, continuó hablando solo mientras tocaba con las yemas de los dedos la bolsa de compras que tenía dibujado el logotipo de Hawái.
"No⋯. Cuando salga de vacaciones ¿nos vamos a otro lado primero? Ir justo al terminar los exámenes ¿y quedarnos unas tres semanas? Si nos vamos tanto tiempo ¿será un poco cansado⋯? Como a Hawái podemos ir el invierno que viene⋯. Mmm⋯."
"⋯⋯."
"No. Aun así para dar la sensación de luna de miel Hawái sería mejor. Tampoco hace frío. Me parece que Eun-won es muy sensible al frío⋯. Entonces sería mejor ir a un lugar tibio."
Al ver a Cha Se-jin que seguía serio, a Cha Se-gyu ya le costaba trabajo aguantar la risa. Hasta hace un momento se comportaba como una persona a la que se le caía el mundo encima por el hecho de que Eun-won viniera a casa en el coche de otra persona y no en el suyo, pero ahora estaba entusiasmado pensando en irse de viaje con Eun-won.
"En esta ocasión vayan a Hawái, y el verano que viene recorran Europa. Para Europa el verano es mejor que el invierno, de todos modos. O si no, bueno, pueden tomarse un año de permiso en la escuela y andar viajando."
"¿Hago eso? En ese caso queda perfecto. El asunto del resort, bueno, basta con que lo hagan tú y mi papá, y yo tendría que andar saliendo a jugar con Eun-won."
"Lo dices como si fuera asunto de otros. Si para concretar esto te casaste hasta en un matrimonio arreglado."
Cha Se-jin, que cruzó despacio las piernas ante las palabras de Cha Se-gyu, inclinó la cabeza como preguntando qué decía.
"Eso es el contenido hacia afuera. Yo no me casé por el resort. Eso para empezar ni era objeto de consideración. Mi papá y tú se alegraron porque si yo me casaba eso también venía incluido. ¿Acaso no lo dije? Me parece que sí lo dije. Dije que no fue por el resort sino que me casé tras ver el rostro de mi amor."
"¿Aún ahora estás igual que antes de casarte?"
"¿Qué cosa?"
"Que si está exactamente igual de bonito que en ese entonces."
"No está igual. Cómo va a estar igual. Si ya pasó tiempo."
"¿Ya te cansaste?"
"¿No? Está jodidamente más bonito. Viéndolo mientras vivimos juntos todas las demás cosas también son bonitas. Hermano, de verdad me voy a volver loco. Hasta los talones los tiene bonitos, y los huesos de las rodillas tienen una forma bonita. Y como yo desde que nací jamás llegué a pensar que la forma de un ombligo fuera bonita, Eun-won⋯."
"⋯Entendido, cálmate. Me parece que no tengo necesidad de saber hasta allá. De todos modos no pienses hacer el trabajo a medias y prepárate. Porque no tengo intenciones de sacarte del proyecto."
Cha Se-gyu, que le cortó las palabras sintiendo que si escuchaba más no podría controlar la expresión con sinceridad, sacudió la cabeza. Sin embargo, Cha Se-jin continuó con las palabras que quería decir.
"Pero lo curioso es que es algo que sin duda no se ve con los ojos, pero me entra el pensamiento de que es bonito aunque no sé cómo explicar qué es. No hablo de la cara, las manos o el cuerpo que se ven con los ojos⋯ sino simplemente⋯ mmm⋯. Ah, no sé. No tiene explicación. Pero simplemente su ser en sí es bonito. ¿Cómo se le llama a esta clase de cosas?"
Cha Se-gyu, que se arrepintió en vano de haber venido aquí, dejó ir un suspiro y sacudió la cabeza. No lograba saber por qué le decía esas cosas a él. Al ver que decía semejantes palabras colosales que si se las dijera a la persona en cuestión en lugar de a él ya habrían resuelto todo, pero aun así le preguntaba qué demonios era eso, no le salían palabras y solo le salían suspiros seguidos. Aunque fuera su hermano menor, de verdad⋯ era un infeliz asombroso por el lado de dar lástima.
"Tendré que portarme mejor de ahora en adelante con el señor Eun-won. Le agradezco muchísimo que viva contigo."
"¿De qué hablas de repente?"
"De que esas cosas no me las digas a mí sino a la persona en cuestión. Me voy."
"Ah, a qué viene irte dejando las palabras a medias."
"Siento que si escucho más voy a vomitar."
Cha Se-jin, al ver las espaldas de Cha Se-gyu que salía de la sala de reuniones haciendo el ademán de vomitar, recargó el cuerpo profundamente tras la silla con descontento.
Que se lo diga a la persona en cuestión.
Cha Se-jin frunció las cejas. ¿Acaso le decía que le dijera esas cosas a Eun-won? ¿Que hasta sus talones eran bonitos, los huesos de sus rodillas eran bonitos, el ombligo era bonito, y que aunque no sabía bien qué era, hasta lo que no se veía, simplemente su ser en sí entero era bonito?
"⋯⋯."
Al escuchar semejantes palabras, ¿qué rostro pondría Eun-won? Probablemente sin duda se le encenderían de rojo las orejas, el rostro y hasta el cuello a Eun-won. Cha Se-jin, que sonrió de ternura con la sola imaginación, tomó el teléfono celular y volvió a guardar en sus ojos el mensaje que le había llegado de Eun-won hace un momento.
"⋯Tengo que verlo, sí."
Le decía que se lo dijera a la persona en cuestión, pero tendría que verle el rostro para decirle o no decirle algo, ¿no? Cha Se-jin, que miraba fijamente el mensaje de Eun-won que decía que bastaba con irse a casa en el coche de otro infeliz, se metió el teléfono celular en el bolsillo del traje junto con un suspiro y salió de la sala de reuniones.
Llevando las manos llenas de la dulzura que le entregaría a Eun-won.
[Eun-won: Director ejecutivo ya voy saliendo ahora]
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Eun-won, tras enviar el mensaje, contempló la pantalla un momento, volteó el teléfono celular y lo colocó sobre sus piernas. Le daba curiosidad qué estaría haciendo Cha Se-jin justo ahora.
¿Ejercicio? ¿Baño? ¿O estaría pasando el tiempo con su familia en la casa principal?
"¿Es aquí, verdad?"
Su compañero sentado en el asiento del conductor, Choi Do-yun, apuntó a la dirección marcada en el navegador. Eun-won, que inclinó un poco el cuerpo para confirmar, asintió con la cabeza.
"Sí. Me puedes dejar ahí."
"Pero ¿aquí no es una calle principal? Igual puedo ir hasta el frente de tu casa."
"No, está bien. De ahí basta con entrar solo un poquito hacia adentro, no es para tanto."
"Si mientras vamos cambias de parecer me dices."
Eun-won, que sonrió en silencio ante las palabras mezcladas con risa de Choi Do-yun, traslada la mirada hacia afuera de la ventana. Sobre la carretera donde descendió la noche los coches fluían despacio. Cuando compartía la plática de las tareas con los miembros del equipo en el café no tenía cabeza para nada, pero al quedarse en un ambiente silencioso y un poco incómodo, recordó a Cha Se-jin que le había dicho que iría a recogerlo a la escuela.
Con solo que él le hubiera dicho que le gustaba la idea, Cha Se-jin habría venido de inmediato a la escuela. Aunque no fuera de noche sino a las dos o tres de la madrugada, Cha Se-jin era una persona que vendría por él como si nada. Porque en la vida cotidiana, en los momentos en que él necesitaba la ayuda, el consuelo o el roce de alguien, siempre era la persona que venía primero. Eso le gustaba. Verdaderamente muchísimo. Al grado de ser un problema por gustarle tanto.
Si Cha Se-jin hubiera venido a recogerlo sin duda habría estado feliz. Se habría entusiasmado durante todo el tiempo en que hacía las tareas, y en el instante en que se encontrara de frente con el rostro de Cha Se-jin bajando del coche probablemente no habría aguantado y habría salido corriendo hacia él. Sin embargo, si hacía eso, el corazón que había sujetado durante todo el día para no irse hacia adelante tal vez se le habría vuelto a soltar enseguida.
El director ejecutivo sigue siendo dulce. El director ejecutivo también se está fijando mucho en mí. ¿Qué clase de corazón será ese con el que puede venir a recogerlo a uno sin dejar ver la menor molestia? ¿Acaso no será un corazón igual al mío?
Temiendo que sus pensamientos fueran a llegar hasta allá, Eun-won tragó el aliento en silencio. Por eso cuando Choi Do-yun le dijo que lo llevaría de paso no se negó. Tampoco es que con eso intentara esquivar a Cha Se-jin. Mucho menos es que le hubiera dejado de gustar Cha Se-jin. Solo que necesitaba un poquitito de tiempo para serenarse a sí mismo.
Lo suficiente para poder esperar hasta que le llegara la respuesta de Cha Se-jin.
Lo suficiente para no creer por sí solo primero las cosas que él aún no le había dicho.
En estos últimos días Eun-won estaba esforzándose a su manera para no añadirle un tiempo lejano por sí solo a cada una de las dulzuras que le entregaba Cha Se-jin. Por supuesto había más días en que no le salía bien que días en que le salía bien.
Si Cha Se-jin sonreía el corazón le seguía latiendo, y si le tocaban las yemas de los dedos el cuerpo se le inclinaba por sí solo. Con el solo hecho de que él estuviera a su lado el corazón se le ponía suave y esponjoso. Era algo que no se podía evitar.
Aun así procuraba no hacerse demasiadas ilusiones. Por lo que al hacerlo, sentía que se había puesto un poco sereno al grado de poder esperar aunque tuviera que esperar durante muchísimo tiempo la respuesta de Cha Se-jin. Solo que⋯. Le daba un poco de curiosidad.
¿Qué tanto tendría que esperar? Ese "pensamiento" del que habló el director ejecutivo ¿hasta dónde habría llegado?
Eso de esperar no era algo tan silencioso como pensaba. Por fuera el día fluía como si no pasara nada, comía, iba a la escuela, hacía las tareas y dormía, pero en un lado del corazón no dejaba de moverse de forma pequeña la misma pregunta.
¿Qué clase de respuesta dará el director ejecutivo?
¿Esa respuesta se parecerá a lo que yo deseo?
Eun-won miró hacia afuera de la ventana y encogió ligeramente las yemas de los dedos. Tal vez era que él sentía demasiado miedo. El haber perdido a su mamá, el hecho de que su padre y la señora cambiaban su dulzura según la necesidad, tal vez esa clase de recuerdos no dejaban de hacer ver inseguro el bonito ahora.
Las palabras de él de que los bonitos ahoras se juntaban para crear un tiempo continuamente bonito eran todas palabras correctas. Porque a él también le gustaba el "ahora" de cada momento en que estaba con Cha Se-jin. Y al acumularse esos momentos bonitos, Eun-won llegó a amar cada vez más a Cha Se-jin. Al final el corazón de ahora también se había creado al juntarse los bonitos ahoras que él le entregó.
"⋯⋯."
Sentía entender qué clase de palabras eran las palabras de él, y le parecía que bastaba con pensarlo así, pero a cada rato el temor levantaba la cabeza de golpe. Ese temor le daba miedo diciéndole que si se apoyaba por entero en el ahora feliz, tal vez se encontraría de golpe con una despedida en un futuro para el que no estaba preparado.
Su padre y la señora tampoco dejaban de venirle a la memoria. Personas que cuando lo necesitaban eran dulces, y si no obtenían la respuesta que deseaban se volvían frías con demasiada facilidad. El instante en que el corazón que deseaba amor, tibieza y estabilidad se le derrumbaba por completo de la noche a la mañana todavía le pesaba a Eun-won.
Eun-won volvió a mirar hacia abajo el teléfono celular colocado sobre sus piernas. La pantalla estaba en silencio. La respuesta de Cha Se-jin aún no llegaba.
Aun así estaba bien. Porque había decidido esperar. Porque había decidido no impacientarse.
Eun-won, tras serenar el aliento de forma pequeña, giró la cabeza hacia el lado de Choi Do-yun que le dirigía la palabra.
"El acomodar la información de verdad tomó muchísimo tiempo. Tú también te cansaste, ¿verdad?"
"Ah, un poco. Porque había demasiada información sin fuentes."
"Les dicen que busquen solo información que tenga fuentes pero de verdad no hacen jodido caso. Aun así tú acomodaste bien las cosas. Cuando vi cómo acomodaste la presentación dije esto es. Súper limpio."
"Gracias. Qué alivio que te haya gustado."
"No lo digo por decir. Al profesor también le va a gustar."
"Ojalá sea así. Tengo que hacer bien la presentación⋯."
Se sucedieron pláticas sin importancia. Historias de las tareas, historias del profesor, historias de la clase de la próxima semana. A veces cuando Choi Do-yun hacía una broma Eun-won también soltaba una risita. Gracias a eso, aunque se cortara la conversación no era demasiado incómodo. Sin embargo, de forma extraña la tensión que se le había metido al cuerpo no se le soltaba fácilmente.
No sabía si era por haber subido al coche de un compañero no muy cercano, o por no saber cómo continuar la conversación, pero una ligera tensión le cubría cada rincón del cuerpo. Eun-won movió varias veces de forma pequeña las yemas de los dedos puestas sobre el cinturón de seguridad. El aroma del aromatizante para coche con un aroma de frutas no familiar se propagó densamente.
"Ahí adelante es donde marcó el navegador, ¿te dejo ahí en la calle?"
"Sí. Estaciónate ahí."
"¿De verdad no hace falta ir hasta el frente de tu casa?"
"Sí. Está bien. La casa está cerca."
En realidad no era una distancia muy cercana. Aun así era una distancia que se podía caminar. Por encima de todo no quería enseñarle a la fuerza el camino para entrar hasta el frente de su casa. No porque Choi Do-yun fuera una persona extraña, sino simplemente porque sí. Porque era el lugar donde vivía junto con Cha Se-jin, y para Eun-won era un espacio cauteloso y privado que todavía le costaba trabajo explicar.
"Pásale con cuidado."
"Sí. Gracias por traerme."
"Ajá, nos vemos mañana."
Eun-won, tras despedirse, bajó del coche y cerró la puerta. Solo tras confirmar que el coche de Choi Do-yun se incorporaba de nuevo a la carretera, giró el cuerpo despacio.
El aire de la noche más frío de lo pensado se le pegó a las mejillas. En la orilla de la calle donde se propagaba la luz brillante no había mucha gente yendo y viniendo. Las personas que estaban paradas en la parada de autobús cerca de donde estaba parado Eun-won subieron al autobús que llegó y desaparecieron. Eun-won, tras confirmar en el mapa del teléfono celular la dirección a la que debía ir, trasladó los pasos hacia el lado de su casa. Cuando dio aproximadamente diez pasos de esa forma, el teléfono celular sonó.
Esposo. En el instante en que confirmó el nombre que apareció en la pantalla, Eun-won detuvo los pasos sin darse cuenta. Con el solo hecho de ver la palabra esposo el corazón se le apretó fuerte tanto que le dolió. Eun-won, tras serenar de forma pequeña el aliento, se pegó el teléfono celular a la oreja.
103.
"Hola, sí, director ejecutivo⋯."
"Cariño, perdón. Hasta ahora lo vi por estarme bañando. ¿Dónde estás? ¿Todavía vienes en camino?"
"Apenas me acabo de bajar ahora."
"¿Te bajaste? ¿Enfrente de la casa?"
"Ah⋯. Enfrente de la casa no, me bajé en la calle principal y ya voy para la casa."
"¿La calle principal? ¿En qué parte de la calle principal? ¿Ahí dónde es? Dime lo que se ve alrededor."
Eun-won miró a su alrededor. Se veían cosas como una tienda de conveniencia, un café, un restaurante y una parada de autobús. Eun-won, que pensó en silencio, le dejó saber el nombre del café en el que estaba escrito Sucursal del Cruce Baekdam y la parada de autobús que estaba enfrente.
"Quédate ahí. Voy para allá en un momento."
"No. Vi el mapa y como no está tan lejos puedo llegar rápido."
"¿Acaso te disgusta que vaya a recogerte?"
Ante las palabras de Cha Se-jin, Eun-won perdió al instante todas las palabras. Cómo le iba a disgustar. Cómo, de verdad cómo. Eun-won sacudió la cabeza en silencio. No es que hubiera dado una respuesta, ni tampoco había forma de que se hubiera visto esa sacudida de cabeza, pero Cha Se-jin continuó hablando exactamente como una persona que hubiera escuchado la respuesta de que no.
"Espera solo un poco. Iré rápido."
"⋯Síii⋯."
"¿Hay algo de gente en la calle?"
"Sí⋯."
"Ajá. Salgo ahora. No cuelgues el teléfono."
Al otro lado del teléfono celular se escuchó el sonido de la ropa rozando, un sonido de pasos como bajando las escaleras y el sonido de la puerta del coche cerrándose. Eun-won le prestó atención a esos sonidos sin darse cuenta.
"Ya me subí al coche. Ahora sí verdaderamente no toma casi nada."
Esas palabras, las palabras de que Cha Se-jin no tardaba casi nada en venir hacia él le cosquilleaban el corazón. Aun dentro del aire frío de la noche profunda, la mano de Eun-won sosteniendo la voz de Cha Se-jin únicamente estaba tibia.
"Con solo bajar e ir a la calle principal⋯ me parece que es justo ahí."
Las palabras que Cha Se-jin decía para sí mismo le entibiaron el oído a Eun-won. Eun-won, que se mordió fuerte la parte interna de los labios sin hacerse daño por ponerse avergonzado en vano, se paró enfrente de la parada de autobús y miró hacia el lado de la carretera.
"Ah⋯. Veo el coche del director ejecutivo."
"Dónde⋯. Ah, ahí está."
No pasó mucho tiempo cuando un coche familiar se detuvo enfrente de la parada. En cuanto el coche se detuvo, la puerta del asiento del conductor se abrió y Cha Se-jin bajó. Eun-won contempló a Cha Se-jin, a quien se le veía con claridad aun en la noche oscura. Sus pasos acercándose a él a zancadas eran nítidos.
"Qué le pasa a ese infeliz. Dijo que te traería ¿y te dice que te bajes aquí?"
Ante la mirada afilada y las palabras como si estuviera enojado, Eun-won sacudió la cabeza a toda prisa.
"No es así. Yo le pedí que me bajara aquí."
"Por qué."
"Porque darle a conocer la casa era un poco⋯ por eso. Ah, no es porque sea un chico extraño. Es un compañero al que conocí mientras hacíamos la tarea juntos, pero como sea no es que seamos muy cercanos, y tampoco es una casa donde viva yo solo⋯ dar la dirección también era un poco⋯."
"Hiciste bien."
Eun-won, un poco sorprendido por la respuesta inesperada, miró hacia arriba a Cha Se-jin. Cha Se-jin seguía asintiendo con la cabeza manteniendo el entrecejo fruncido.
"Eso es mejor que exponer la casa. Hiciste bien. Cómo vas a saber qué clase de infeliz es para soltarle la dirección de la casa."
"⋯⋯."
"No, pero tampoco es que todo lo que hiciste haya estado bien."
"⋯¿Sí?"
"El no darle la dirección de la casa estuvo bien, pero aun así el bajarte solo aquí de noche sin avisarme e intentar venir caminando solo es algo que hiciste mal."
Cha Se-jin, que miraba a Eun-won con un rostro manchado de preocupación, despecho y alivio, sentó a Eun-won por lo pronto en la banca de la parada de autobús donde no había nadie, y doblo las piernas sentándose en cuclillas enfrente de él. La mirada de Eun-won, que miraba hacia arriba a Cha Se-jin, ahora cayó ligeramente hacia abajo.
"Si ibas a hacer eso debiste haberme llamado a mí. Por qué esperas aquí solo. No hay gente, hace frío y es peligroso. ¿Ah?"
"⋯De verdad no es una distancia lejana⋯ y como era al grado de poder ir solo⋯ también me daba pena llamarlo al director ejecutivo por algo como eso⋯."
"Si no me llamas por algo como eso cuándo lo vas a hacer."
"⋯⋯."
"Cariño. ¿Acaso sigo siéndote tan difícil como para no poder decirme ni esas palabras? Yo pienso que somos de una relación en la que podemos decirnos esa clase de cosas como algo obvio. Tú también piensas así de mí, ¿no? De forma cercana."
De forma cercana.
Eun-won, repitiendo en su corazón las palabras a las que Cha Se-jin les dio sonido, miró hacia abajo a quien estaba en cuclillas enfrente de él. Aun doblando incómodo las piernas largas, Cha Se-jin no esquivó la mirada. Teniéndole sujetas las dos manos, lo miraba como si estuviera despechado. Le gustaban esos ojos cargados de emociones. Era una mirada que no se podía creer que fuera de una persona que no supiera nada.
"⋯Para mí el pedir favores⋯ no es algo fácil. Había muchas cosas que tenía que resolver solo, y como eso era tan obvio⋯ llamarle al director ejecutivo por esta clase de asunto es⋯ un poco difícil. No es que el director ejecutivo sea difícil⋯ sino el hecho de pedir favores en sí."
"Entonces inténtalo hasta que eso se vuelva algo obvio."
"⋯¿Síii?"
"No desde cosas grandes al principio, sino empezando desde cosas que a ti te parezcan que no son la gran cosa como lo de hoy. El decirme que vaya a recogerte porque se hizo tarde, el decirme que vayamos juntos porque quieres ir a pasear, el decirme que hoy no vaya a la empresa y juegue contigo."
Ante el último ejemplo cargado de intenciones personales, los labios cerrados de Eun-won se abrieron de forma pequeña. Cha Se-jin sonrió de oreja a oreja al ver un rostro que no sabía qué respuesta dar.
"Si siento que no puedo hacértelo te diré que no puedo. Aunque me digas que no vaya a la empresa, si ese día hay una reunión a la que asiste mi papá tengo que ir a trabajar. Eso aunque me ruegues no te lo puedo cumplir."
"⋯⋯."
"Pero el ir a recogerte es algo que puedo hacer en cualquier momento. No es un asunto difícil, y tampoco es un asunto molesto. Es algo que puedo, no, que quiero hacer."
Las yemas de los dedos de Eun-won sujetadas en la mano de Cha Se-jin dieron un pequeño respingo. La palabra de que era algo que quería hacer volvió aún más firme el amor que cubría el corazón de Eun-won.
"Así que de la próxima en adelante dime que vaya a recogerte. Aunque no pase nada puedes decirme simplemente que vaya. Por favor hazme un poco así. Digo que no quiero estar en la empresa. Juega un poco conmigo. ¿Ah?"
Era una persona adorable. Por eso no le quedaba más remedio que amarlo. Eun-won asintió la cabeza en silencio. Hasta hace un momento no tenía un corazón con el cual le saliera la risa, pero al ver a Cha Se-jin pidiéndole por favor que le diera molestias, la risa se le propagó.
"Entonces vámonos ya a casa."
"Sí⋯."
Cha Se-jin, que estaba agachado doblando el cuerpo, tomó la mano de Eun-won, se levantó y se dirigió al coche. Tras subir a su coche a Eun-won, a quien quería subir desde que estaba en la empresa, recién ahora se le tranquilizó el corazón.
Cha Se-jin, aun sabiendo que no habría forma de que fuera así, rodeó el coche mirándolo como vigilándolo por temor a que mientras él iba al asiento del conductor Eun-won bajara del coche y se subiera al coche de otro infeliz. Por supuesto, al ver a Eun-won sentado dócilmente en el asiento del copiloto, los pensamientos se le desvanecieron enseguida.
"¿Cenaste?"
"Como en el café había wafles comí wafles."
"¿Wafles? ¿Con algo como eso alcanza para cenar?"
"Como me comí un wafle grande junto con una malteada de leche me llené. Ah, a la mitad un hermano con el que hago la tarea también me compró pastel."
¿Wafle con malteada de leche? Jodidamente de verdad solo te gustan cosas exactamente iguales a ti. Por eso huele a ese aroma tan dulce. Ah, quiero escoger y chupar solo donde el aroma a leche sale más denso. Hasta que llore por sentir demasiado, no, si no lo suelto e insisto aunque llore ¿se enojará? Ah⋯⋯ si se enoja me parece que me va a excitar un demonio.
Cha Se-jin, al enfrentarse a que sus pensamientos se hinchaban cada vez más según la corriente de la conciencia, sacudió brevemente la cabeza para dispersar la imaginación que se le puso de un rojo vivo. En ese instante una sola palabra de la que se estaba perdiendo hasta hace un momento le tocó la cabeza. ¿Hermano? ¿Un hermano le compró pastel?
"¿Hermano? ¿Había un hermano cercano?"
"Ah⋯. Es un hermano con el que me tocó hacer la tarea en esta ocasión. Solo nos saludábamos, pero en esta ocasión nos hicimos un poco cercanos."
"Sé cercano solo un poco, solo un poco. Cuando termine la tarea se acabó, no hay nada por lo que hacerse muy cercanos. Y si te dice que te va a comprar algo dile que no hace falta y dile que tú compras. Qué le estás confiando para comerte lo que él te compra. Qué tan peligroso está el mundo en estos días. Cuando lleguemos a casa te daré mi tarjeta. No tiene límite así que compra todo tú."
Eun-won parpadeó un momento ante las palabras que se vertían a borbotones sin tomar ni un aliento. Se preguntaba cómo desde un solo pastel la plática brincaba hasta una tarjeta sin límite. Sin embargo, como el Cha Se-jin que miraba solo hacia adelante con un rostro lleno de descontento le parecía extrañamente tierno, Eun-won soltó una risita de forma pequeña sin darse cuenta.
"Por qué te ríes."
"No⋯. Solo porque sí."
"No es un asunto para reírse solo porque sí. Este es un asunto serio. Como es algo importante ¿acaso no se enseña desde niños? No te comas a la ligera lo que te den los demás. Si te dicen que te dan dulces no los sigas."
"Síii, la próxima compraré yo."
"Sin falta."
Eun-won, que volvió a responder, dejó ir un aliento mezclado con risa. A diferencia de lo inútil que resultaba haber dicho que para él era algo difícil pedirle cosas insignificantes a Cha Se-jin, el estar subido al coche de Cha Se-jin justo ahora era demasiado cómodo y bueno.
Le gustaba el aroma familiar que sintió tan pronto se subió al coche, y también le gustaba el hecho de que al girar la cabeza en el lugar que se veía estuviera Cha Se-jin y no otra persona.
El cuerpo que contenía tensión dentro del coche de su compañero, tan pronto entró al coche de Cha Se-jin se le soltó con suavidad como una mentira. El corazón se le soltó de forma holgada.
No es que el coche de Choi Do-yun hubiera sido incómodo. Solo que allá tenía que estar consciente alternadamente de algo de forma continua. Tenía que fingir no estar incómodo, y tenía que esforzarse para que la conversación continuara en la medida de lo posible.
Sin embargo, ahora todo era natural. Sin tener que esforzarse la conversación continuaba de forma natural, y fuera cual fuera el estado de ánimo en el que hubiera estado, al final le salía la risa. Con el solo hecho de que Cha Se-jin estuviera al lado el cuerpo fue el primero en tranquilizarse.
"⋯⋯."
¿Acaso será esto a lo que se refiere con que le gusta el ahora?
Eun-won, al recordar el "ahora" del que habló Cha Se-jin, miró hacia el interior del corazón que albergaba él mismo en este preciso instante. ¿Cómo estoy yo justo ahora?
¿Estoy intranquilo?
No, no estoy intranquilo para nada.
Atrapando a su ser que intentaba irse caminando tras bajarse solo en la calle principal hasta hace un momento, viniendo a toda prisa a la fuerza, sentándose en cuclillas enfrente y sujetándole las dos manos, diciéndole que el no dar a la ligera la dirección de la casa fue algo que hizo bien, pero preocupándose por él diciéndole que el no llamarlo fue algo que hizo mal⋯.
Ese Cha Se-jin estaba a su lado.
En lugar de intranquilidad ¿tal vez es miedo?
No, tampoco era eso.
¿Entonces cómo está el estado de ánimo ahora?
"⋯⋯."
La mirada de Eun-won tocó el perfil de Cha Se-jin que manejaba. La respuesta ya había salido en el instante en que vio a Cha Se-jin.
Me gusta. Muchísimo.
Por alguna razón sentía entender un poco. El no asustarse trayéndose por adelantado un tiempo que aún no llegaba, el ver a la persona que estaba a su lado justo ahora, el sentir la tibieza que lo tocaba justo ahora, y el aceptar tal cual el hecho de que su aliento y su corazón estaban cómodos dentro de este coche justo ahora. El no mezclar preocupaciones por adelantado.
Para Eun-won eso todavía era un poco no familiar. Sin embargo, no estaba mal. No, le gustaba. Le gustaba muchísimo el poder sentir como algo simplemente bueno un bonito ahora.
Al pensarlo de esa forma, extrañamente el corazón le cosquilleaba.
Sentía que él también podría hacerlo un poco. Sin salir corriendo demasiado lejos hacia adelante, pero tampoco retrocediendo hacia atrás por miedo, guardando por entero en el corazón este tiempo bonito por estar junto con Cha Se-jin como ahora.
Por supuesto todavía no podía estar seguro. Al pasar el día de hoy y llegar el mañana tal vez le daría miedo en vano otra vez, y al llegar el pasado mañana tal vez volvería a tener pensamientos extraños solo.
Por eso quería observarse unos días más. Si no estaba intranquilo aunque se concentrara en el ahora, si de verdad no tenía miedo, si podía enfrentarse al ahora con el corazón tranquilo.
Cuando pudiera ser así, en ese momento quería decírselo a Cha Se-jin.
Que lo que era el ahora del que le habló el director ejecutivo, sentía que él también lo entendía ya un poco. Que porque estaba el director ejecutivo su ahora también era así de bueno.
El fondo del corazón que siempre se tambaleaba de intranquilidad y temor cosquilleó. Como dejándole saber que también a ese lugar había entrado un entusiasmo fluyendo.
104.
Cha Se-jin, tras dejar hastiada a la contraparte con palabras bastante mordaces durante bastante tiempo en una reunión externa, no fue hacia la empresa sino que se dirigió de inmediato hacia Eun-won. Por supuesto, camino allá no olvidó reservar en un restaurante de alta cocina que le pudiera gustar a Eun-won.
Subió a Eun-won que salía al terminar sus clases y cenaron una cena un poco temprana de forma muy sabrosa. Y como le daba lástima entrar de inmediato a casa, fue cerca de un palacio antiguo para comer el helado que le gustaba a Eun-won mientras contemplaba una vista despejada del palacio.
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El tiempo en el que sonreía compartiendo de forma ligera esta y aquella plática fue muy divertido. No se comparaba para nada con andar ruidoso y jugando con sus amigos infelices. En los momentos en que veía a Eun-won continuar una larga plática de forma tranquila, el corazón se le calentaba. Exactamente como si le hubiera caído encima una bola de fuego. Volvió a casa teniendo el extraño pensamiento de que tal vez lo que tenía que comer helado fuera su propio corazón.
Aunque se hizo de noche, tampoco era una noche muy tardía cercana a la madrugada. Como ya habían cenado todo y hasta probaron el sabor del helado, le parecía que sería bueno hacer ejercicio, pero más que eso le parecía que sería aún mejor caminar por el jardín con Eun-won. Bueno, si no tenía ganas terminaría corriendo un poco en la caminadora.
Cha Se-jin, que se cambió de forma ligera a ropa deportiva, salió del vestidor y al ver que Eun-won no estaba bajó al primer piso. Quizá porque sus pensamientos coincidieron, Eun-won también llevaba una vestimenta ligera buena para caminar.
"¿Vas a dar un paseo?"
"Sí. Porque quería caminar un poco. El director ejecutivo va a ir a hacer ejercicio, ¿verdad?"
"Ah⋯ bueno. Hoy en lugar de ejercicio puedo dar un paseo contigo. ¿Damos un paseo juntos?"
"No. Vaya a hacer ejercicio. Yo caminaré un poco solo y volveré. También tengo algunas cosas en qué pensar."
"¿Solo?"
"Sí, el jardín es seguro. Tampoco da miedo porque está iluminado."
Cha Se-jin, que se quedó atónito un momento por desarrollarse las cosas de forma completamente diferente a la situación que había anticipado, cobró el sentido enseguida y salió de la casa anexa junto con Eun-won. Y contempló en silencio las espaldas de Eun-won que le inclinó ligeramente la cabeza a modo de saludo y se alejaba hacia el jardín.
La situación que él anticipó era una de dos. Ante la pregunta de si daban un paseo juntos, ver el rostro de Eun-won lleno de alegría como siempre hacía, o bien, junto con las palabras de que hoy quería descansar, descansar en casa sin hacer nada juntos. Fuera de esas dos ni siquiera había llegado a pensarlo, ni había necesidad de pensarlo.
No, aunque existieran aún más todas las demás situaciones, esta situación con la que se topó justo ahora. La opción de que Eun-won lo dejara a él y se fuera solo a dar un paseo no existía. Lo mismo aplicaba para ahora que se quedó solo.
Sin embargo, Eun-won le sacó esa opción en la que ni pensó y se fue dejándolo solo a él. Verdaderamente.
"⋯⋯."
Cha Se-jin, que siempre había vivido en la postura de rechazar como algo obvio, no tenía inmunidad a ser rechazado. Por supuesto, era ambiguo decir que esto de ahora fuera un rechazo de Eun-won. Porque no es que le hubiera dicho que le disgustaba, ni tampoco es que le hubiera dicho que le disgustaba caminar juntos. Solo le había dicho que quería caminar un poco solo. Porque tenía cosas en qué pensar. No, ¿eso sí era un rechazo? No, ¿acaso no era un rechazo⋯?
No⋯ pero ¿pensamientos? ¿Qué pensamientos? Cenamos bien juntos, comimos postre, hablamos mucho, ¿y de repente qué pensamientos quiere tener solo?
Cha Se-jin, clavado en las palabras de Eun-won de que tenía cosas en qué pensar, contempló a Eun-won que ahora se veía pequeño al haberse alejado bastante. Por más que pensaba, ni siquiera le venía la corazonada de qué era ese "pensamiento" del que hablaba Eun-won.
Cha Se-jin, a quien se le desapareció por completo el corazón de ir a hacer ejercicio, volvió a entrar a la casa anexa. Y fue a la sala para sentarse en el sofá.
"Yo caminaré un poco solo y volveré. También tengo algunas cosas en qué pensar."
Qué es⋯. ¿De verdad qué es? ¿Qué hay que tenga que pensar mientras camina solo? Por lo general ¿no es que esta clase de cosas no son buenas noticias? No me parece que vaya a tener pensamientos bonitos caminando solo por el jardín en esta noche a la fuerza⋯. Entonces es que tiene alguna preocupación⋯.
Cha Se-jin, envuelto en intranquilidad y desesperación, al no poder quedarse sentado de ninguna manera se levantó de golpe del sofá y fue de un lado a otro enfrente del sofá dejando ver la impaciencia con todo el cuerpo. Aunque miró por la ventana de la sala por si acaso se veía Eun-won, tal vez porque se fue por el otro lado, no se le veía a Eun-won ni un poco.
"⋯Ha⋯."
Un aliento bajo se le filtró. Cha Se-jin, que se sobó el rostro con la mano, volvió a dar vueltas despacio enfrente del sofá sumiéndose en pensamientos.
Sí, puede pasar. Puede que haya días en que quiera caminar solo. Como estuvimos juntos toda la noche puede que quiera tener un momento a solas un rato. Sí, a mí me pasa igual. Digo que yo también quiero tener un momento a solas.
⋯⋯Carajo, ¿por qué a mí no? ¿Por qué me parece que no me hace falta? ¿Yo desde cuándo estuve así?
Cha Se-jin sacudió la cabeza ignorando los pensamientos que le venían. El estar casado no significaba que tuviera que hacer absolutamente todo junto con la contraparte, incluyendo los paseos, como algo obligatorio. Era algo obvio.
Ni con los padres ni con los amigos se podía hacer eso. Por lo que Eun-won también de forma obvia necesitaría un tiempo estando solo. Él sabía eso demasiado bien, y era una persona muy sensata y madura que podía entenderlo lo suficiente en la medida en que lo sabía bien.
Sí, él era esa clase de persona. Sería esa clase de persona. Probablemente. Sí, tenía que ser una persona que fuera así⋯⋯. Carajo.
"⋯⋯."
Pero ¿por qué de repente precisamente hoy⋯? Originalmente no era así. Si originalmente hubiera sido así tampoco sería algo extraño, pero originalmente, originalmente no era así. Hasta ahora jamás había pasado eso. Si a él le gustaba estar junto conmigo. Sin hablar de los paseos, las salidas, las comidas o lo que fuera, lo hacía todo juntos.
Sin duda le gustaba todo⋯. Nunca había pasado esto, por qué hoy de repente⋯⋯.
En ese instante le vinieron a la cabeza los zombis y el jugo. El haberse levantado diciendo que quería tomar jugo y no haber tomado ni un sorbo del jugo que trajo le llenó la cabeza de golpe en este instante. Y hasta el hecho de que hace unos días, cuando le dijo que iría a recogerlo, le dijera que no hacía falta hacerlo, le atravesó la cabeza de golpe como un solo paquete.
Si fuera una sola vez podría pensar que era solo una confusión suya. Bastaba con pasarlo por alto pensando sin darle importancia que él estaba poniéndose sensible. Sin embargo, ya era la tercera vez que sentía la impresión de que parecía que lo esquivaba en algo, que marcaba distancia y que ponía una línea. Y además solo en estos días.
Si eran tres veces ¿acaso no era una confusión?
Tampoco es que fuera así desde antes sino que fue de repente en estos días⋯ en estos días, o sea⋯ eso⋯ eso⋯. Ah, desde que fue a quedarse una noche a Baum y volvió.
"⋯⋯."
¿Será porque estuve pensando demasiado tiempo sin dejar ver ninguna señal? Por más que lo piense me parece que no hay otra cosa más que esa⋯. ¿Qué le tendría que decir? ¿Que justo ahora estoy pensando con todas las ganas? ¿Por eso que no marque distancia?
¿Acaso sintió que yo lo ignoraba? ¿Por eso se lastimó e intenta alejarse? ¿Saldando una por una las cosas que hacía conmigo para al final terminar saldándome hasta a mí?
¿Acaso ya no le gusto? ¿No será que se cansó de mí? ¿Acaso no le pareció que solo escuchaba las palabras de que lo amaba y le hacía un chanchullo para huir?
No, no es así. Yo soy un infeliz capaz de tener hasta esa clase de pensamientos, pero Eun-won no. Eun-won no es esa clase de chico.
"Ah, carajo. Me duele la cabeza."
Cha Se-jin, haciendo una mueca ante un dolor de cabeza que le subió de golpe, se presionó fuerte las sienes que le punzaban mientras daba vueltas en círculos por la sala sin un momento de descanso.
Aun cuando le invadían toda clase de pensamientos negativos, también le venía de golpe el pensamiento de que Eun-won no era una persona que se fuera a rendir tan fácilmente. ¿Acaso Eun-won no le dijo que lo amaba? Con un rostro a punto de llorar en cualquier momento, con un rostro de no querer salir lastimado, le confesó que quería estar junto con él durante muchísimo tiempo, que le gustaba tanto que tenía miedo de que eso terminara.
No había forma de que un Eun-won así fuera a replegar el corazón tan rápido. Sin embargo, aun pensando así, al recordar a su propio ser cuyo corazón cambiaba volviéndose de un lado a otro varias veces al día, la balanza se le inclinaba de nuevo hacia el lado negativo enseguida. El sinfín de experiencias en las que lejos de un día, con una sola acción de la contraparte se le enfriaba enseguida el interés y se cansaba por completo le agarraban los tobillos a Cha Se-jin.
⋯¿Y si Eun-won también fuera así? ¿Si se hubiera cansado de su ser que no decía nada hasta ahora? ¿Si se le hubiera acabado todo el cariño y le dieran ganas de redefinir la relación⋯?
"Lo de hacerme expectativas más grandes que las que me da el director ejecutivo, asustarme solo e intranquilizarme por el bonito ahora⋯ cosas como esas. Me parece que yo también⋯ tendría que hacer un ajuste."
Ese día en que compartieron la plática en Baum, Eun-won había usado la palabra "ajuste". Por alguna razón en ese momento también la sensación fue extraña cuando escuchó la palabra ajuste. Se preguntaba por qué esa palabra se le clavaba tanto en la cabeza⋯⋯.
"También tengo algunas cosas en qué pensar."
Es esto. Es el pensamiento de ajustarme a mí. De no ser así no hay motivo para que se vaya de repente a dar un paseo solo.
"Ah⋯."
Carajo, me voy a volver loco.
En cuanto los pensamientos alcanzaron hasta allá, de verdad no tenía nada de juicio. Toda clase de pensamientos, verdaderamente demasiados pensamientos se le enredaron en uno solo volviéndose un revoltijo, hasta convertirse de plano en una papilla. Cha Se-jin, que se comportaba con ajetreo yendo y viniendo por la sala como loco, se detuvo en seco en ese lugar y se sumió en un profundo pensamiento.
Pensar, tenía que pensar. No otros pensamientos, sino que ya tenía que concebir la "respuesta" que le dejaría escuchar a Eun-won. Sin embargo, los pensamientos no se le reajustaban fácilmente. El no poder reajustar ni un solo pensamiento en una situación en la que estaba a punto de ser ajustado por Eun-won. Menudo carajo.
Era un sentimiento que sentía por primera vez desde que nació. Estaba intranquilo e impaciente. Y hasta le vino el pensamiento sin sentido de que Eun-won se desvanecería en el jardín tal cual.
Piensa, piensa rápido. Para intentar al menos volver a hablar saca rápido una respuesta.
"⋯⋯."
Si le decía que de todos modos le gustaba muchísimo el ahora en el que estaba con Eun-won ¿acaso eso no sería una respuesta? El futuro⋯ el futuro. Eso ¿cómo demonios se piensa, de verdad? ¿El año que viene? ¿Dentro de 5 años? ¿Dentro de 10 años?
Lo que era seguro es que, aun pasando un tiempo tan largo como para ser largo, de forma obvia le parecía que Eun-won estaría a su lado. Mañana también, y en ese entonces también continuaría un tiempo como el de ahora, ¿por qué demonios se iba a separar de Eun-won? No podía existir que pasara esa clase de asunto.
Este es mi pensamiento, pero ¿bastará con decirlo así⋯? Ah, ¿será una respuesta demasiado falta de esmero?
Sí, entonces dando por sentado que el futuro es difícil⋯ ¿el amor?
Lo que no lograba saber muy bien aunque lo meditó durante varios días, estando acorralado al extremo justo ahora no había forma de que se le fuera a ocurrir de repente. El corazón le latía tan rápido al grado de ser excesivo. Exactamente como si Eun-won se estuviera alejando en tiempo real. Le dio preocupación que Eun-won hubiera llegado a aborrecerlo a él que no podía dar bien ni una sola respuesta, que se hubiera cansado de él verdaderamente bien, y que ya no lo fuera a mirar como antes.
Por primera vez le surgió un apego. No, con la palabra apego no bastaba.
"⋯⋯."
No quería perderlo. Eso único era nítido y claro.
¿Acaso el corazón que desea que no lo aborrezca es amor? ¿El estar impaciente por temor a que ya no lo ame es amor, no? El no querer perderlo⋯ me parece que sí es amor. ¿Estará bien decirlo así? ¿Que de todos modos me parece que sí es amor?
Ah, carajo. Qué es eso. ¿Acaso va a creer si se lo digo de esa tontería de forma?
Cha Se-jin, que cerró profundamente los ojos y los abrió ante la cabeza que lejos de punzarle ahora sentía que le iba a explotar, giró el cuerpo de golpe, salió de la sala y se dirigió hacia la entrada principal. Le parecía que solo tras ver a Eun-won le saldría alguna respuesta. No quería estar solo. Porque aquí era la casa de Eun-won y de él. Una que ayer, hoy y mañana no cambiaría pasara lo que pasara.
Sin saber que ya se sabía todas las respuestas, Cha Se-jin trasladó los pasos con prisa. Para no ser ajustado tal cual por Eun-won.
105.
Eun-won caminó despacio por el bonito sendero del jardín donde brillaban las luces. Cada vez que daba un paso, el cable de los audífonos alámbricos de los que salía una canción suave que le gustaba se mecía suavemente. Era una buena noche para dar un paseo, en la que un viento adecuadamente frío le rozaba el rostro de vez en cuando.
"⋯⋯."
Pero⋯ le resultaba un poco solitario y aburrido. Sin duda había dicho que daría un paseo solo porque había algo que quería pensar a solas, pero al estar caminando solo en realidad, le vino a la cabeza Cha Se-jin.
"Esa flor es la flor que le gusta a mi mamá."
"Cuando yo era niño me perdí en el jardín y se armó un gran lío."
"¿Estará bien ir a la casa principal tras dar un paseo y comer algo? Ah, por qué de repente me da tanta hambre. No hay que comer cosas de noche."
Probablemente si hubieran estado juntos le habría dicho esta y aquella palabra a su lado. Palabras ordinarias y cotidianas, dulces y nada ruidosas como para que si alguien las escuchara dijera ah, Cha Se-jin también comparte esa clase de pláticas.
O bien tal vez le habría tomado la mano sin decir palabra alguna. Al tener ese pensamiento, las yemas de sus manos vacías le cosquillearon en vano. Eun-won manoseó las yemas de sus dedos entre sí y dejó ir un aliento despacio. De pronto le vino el pensamiento de que debió haber venido simplemente junto con Cha Se-jin.
En realidad, dando un paseo solo quería reajustar uno por uno los pensamientos que había tenido de forma continua en estos últimos días. El que resultaba más divertido de lo que pensaba el pasar los días enfocándose en el "ahora" con Cha Se-jin, y además el que al pasar los días viendo a Cha Se-jin enfrente de sus ojos más bien no surgían cosas por las cuales intranquilizarse.
Quería intentar pensar en qué clase de corazón tenía que tener para seguir así también en el futuro, pero lejos de pensar solo, miraba hacia su lado que sentía continuo como algo solitario y le resultaba absurdo su propio ser que estaba pensando en que estaba aburrido. Eun-won, que pensó que simplemente debía ir a casa a toda prisa, terminó soltando una risita de forma pequeña. Y giró el cuerpo en dirección a la casa anexa.
"⋯⋯."
Eun-won, que se guardó la casa anexa en la mirada, dio un paso. Al principio ese lugar también le resultaba únicamente no familiar, pero al estar Cha Se-jin pudo adaptarse de forma rápida. Si lo pensaba, a excepción de cuando vivía junto con su mamá, se preguntaba si habría habido un momento tan feliz como el de ahora.
Tras venir a este lugar hubo más días de entusiasmo que días de gran intranquilidad, y las noches largas y temibles que lo visitaban varias veces tampoco lo volvieron a visitar ni una sola vez tras venir a este lugar. Siempre que abría los ojos Cha Se-jin estaba a su lado, y Eun-won, recargándose en la tibieza que le calentaba el costado, podía pasar la larga madrugada sin tener pesadillas.
Y Cha Se-jin siempre le preguntaba y examinaba su estado de ánimo. Agachaba el cuerpo para hacer contacto visual, le acariciaba el cabello aunque no estuvieran haciendo nada, le tomaba la mano como un hábito, le gustaba comer juntos, y cuando él se sentía incómodo o se ponía tenso le hacía bromas para hacerlo sonreír.
"⋯⋯."
Todos esos momentos de ahora se juntaron y llegaron hasta aquí. El tiempo en el que Cha Se-jin lo hizo feliz se juntó y cubrió el temor y la preocupación que estaban acumulados en su corazón antes del matrimonio.
En ese instante, Eun-won se detuvo en seco en medio del jardín.
"⋯⋯."
Así es⋯. Esa felicidad que Cha Se-jin le mostró se había vuelto más grande que su propio tiempo en el que no fue feliz. Al grado de que el tiempo pasado ya no le venía a la cabeza con claridad.
Pero ¿por qué estoy preocupándome buscando una intranquilidad y un temor que no se ven y no quedan? Lo que queda en el corazón son por entero cosas dulces y tibias, pero qué⋯ qué demonios es de lo que tengo tanto miedo.
¿Acaso porque esas cosas dulces vayan a desaparecer? ¿Acaso porque este ahora tan valioso vaya a romperse? ¿Por estar preocupado por eso está bien recibir hasta la tibieza que da la persona a la que amo como un elemento de intranquilidad? Por más que solo esté intranquilo no hay nada que vaya a cambiar⋯.
Ni siquiera puedo enfrentarme bien a la felicidad de ahora, y la intranquilidad la termina tapando⋯ ¿acaso en un corazón así habrá fuerza para proteger el tiempo valioso? Cuando llegue al futuro lejano, ¿no me arrepentiré de este ahora que dejé fluir de esta forma?
"⋯⋯."
El rostro de Cha Se-jin que siempre le sonreía al mirarlo se le dibujó borroso. Un amor florecido en su cabeza le fluyó despacio por todo el cuerpo. En el instante en que llegó a saber que por estar contemplando una intranquilidad que ni sabía si vendría o no, estaba dejando fluir justamente el momento más feliz, las pupilas se le calentaron.
Echaba de menos a Cha Se-jin.
Ahora. Quería decirle este corazón ahora mismo.
Que me parece que ya entiendo lo que es el "buen ahora" del que me habló el director ejecutivo, que al contemplar el ahora la felicidad y la intranquilidad ya no se quedan en el mismo lugar, que quiero pasar un hoy que pueda volverse feliz hasta el mañana junto con el director ejecutivo.
Al llegarle los pensamientos hasta allá ya no podía quedarse detenido. Eun-won volvió a trasladar los pasos hacia la casa anexa. Los pasos con los que caminaba pronto se convirtieron en pasos con los que trotaba de forma pequeña. Un lado de los audífonos se le salió de la oreja y el cable que colgaba largo se meció. La canción que le gustaba se le alejó de forma tenue, pero esa clase de cosas no eran importantes.
El pecho le latía. Era diferente de cuando le latía por estar intranquilo. Como corrió de repente se le agitó un poco el aliento, pero aun así le salía la risa a cada rato. Eun-won pasó el jardín enfrente de la casa anexa, fue a casa a toda prisa y abrió la puerta.
"Ah⋯. Director ejecutivo⋯."
Eun-won, sorprendido por Cha Se-jin a quien vio tan pronto abrió la puerta, echó el cuerpo hacia atrás de forma refleja. Cha Se-jin, que tenía la traza de estar a punto de abrir la puerta y salir en cualquier momento, le sujetó la muñeca a Eun-won que se alejaba un poco de él y lo jaló con suavidad hacia su lado, hacia el interior de la casa. Cuando Eun-won entró por completo al recibidor, la puerta se cerró a sus espaldas.
"¿Por qué huyes?"
"⋯¿Sí?"
"Al verme te fuiste hacia atrás."
"Ah⋯. Como no sabía que estaría en el recibidor me⋯ sorprendí un poco."
"¿Ya reajustaste todo? ¿Ahora hasta ver de mí te dio disgusto?"
"¿Sí? No es así. Nada de eso."
"⋯¿De verdad? ¿No es que te dio disgusto de mí?"
"Sí, verdaderamente no es así. Por qué me iría a dar disgusto el director ejecutivo⋯."
"Pero no es así⋯ por qué me esquivas a cada rato en estos días."
¿Eh? Las palabras que salieron de la boca de Cha Se-jin iban en una dirección diferente de las palabras que Eun-won llevaba atesoradas y por las que vino corriendo. Ante unas palabras en las que no pensó para nada, Eun-won perdió la respuesta al instante.
"⋯¿Yo?"
"En estos días sigues esquivándome⋯. ¿Hoy qué pensamiento tuviste solo? ¿Es un pensamiento que no puedes tener si estás conmigo?"
"Director ejecutivo, no es eso sino⋯."
"¿Es porque no doy una respuesta rápido?"
Sabía que decir hasta esta clase de palabras daba la impresión de no tener nada de porte. Aunque hasta hace un momento estuvo pensando con todas las ganas, ¿acaso no se le había enredado más bien más la cabeza? Aun sabiendo que tenía que detenerse ahora mismo, como un adulto, de forma genial reajustar bien los pensamientos y decirlos, las palabras que le brotaron por la intranquilidad no sabían cómo detenerse.
"No es que no estuviera pensando. Estuve pensando de forma continua. Solo que no dejé ver ninguna señal. Si dejaba ver la señal de que estaba pensando me parecía que daría la impresión de no tener nada de porte, y además como me parecía que te preocuparías me pareció que sería bueno dejarte pasar los días como antes por lo que no hablé. Por eso fue así, no es que lo dejara a medias tras pensar ni que intentara aplastarlo como si fuera un asunto que no existiera."
"Director ejecutivo⋯."
"Pero siendo sincero todavía no lo sé bien. Qué tengo que decir para que me vuelvas a sonreír, qué tengo que hacer para que como antes estés conmigo como algo obvio⋯ qué y en qué dirección tengo que pensar para que yo también me vuelva una persona que planifica el futuro⋯ será porque nunca lo he hecho, no me vienen bien los pensamientos. Solo tengo prisa en el corazón."
"⋯⋯."
"Me gustas. Solo sé eso único."
Las palabras a las que Cha Se-jin les dio sonido no eran una explicación ni una persuasión. Eran simplemente su corazón. Le estaba transmitiendo las palabras que había en su corazón sin un orden ni nada. Se le veía verdaderamente sofocado, impaciente e intranquilo.
"Me preocupas, y me entra la duda de qué haces durante todo el día. Si el restaurante de alta cocina al que fui porque tenía un compromiso estaba sabroso me dan ganas de ir contigo, quiero saber qué estás comiendo tú, y aunque no pase nada simplemente quiero ir a tu universidad y esperar hasta que termines."
"⋯⋯."
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"Por eso cuando escuché que venías subido al coche de otro infeliz siendo sincero me disgustó. Estando mi coche, de forma absoluta mi coche será mejor, ¿ah? No es que yo no tenga tiempo ¿por qué te tenías que venir subido al coche de otro infeliz?"
"⋯⋯."
"Sé que no es un asunto para ponerse despechado. Ponerme despechado por esa clase de tontería. Pero me puse despechado. Por qué me diría que no vaya, solo me viene ese pensamiento de forma continua⋯. Yo siendo sincero tampoco sabía que sería así. Solo era bonito, el ser bonito lo era todo. Con eso único bastaba."
Las palabras de Cha Se-jin que se vertían sin pies ni cabeza eran sinceras y directas. Se sentían como palabras que no estaban refinadas ni un poco. Parecía no tener ni siquiera la más mínima holgura para escoger las palabras. Eun-won miró hacia arriba en silencio a Cha Se-jin que continuaba hablando. Cha Se-jin debajo de la luz del recibidor que no se apagaba tenía de forma obligada un rostro como de haber perdido algo.
"No es que diga que ahora no eres bonito. Ahora también eres bonito, eso seguirá siendo así también en el futuro. El año que viene del que hablaste, dentro de 5 años, dentro de 10 años de forma obvia serás bonito. ¿Eso sí lo sé? Es algo de lo que no puedo no saber. Pero fuera de eso siendo sincero dentro de 5 años, dentro de 10 años no me lo imagino bien. Tampoco sé qué ni cómo tengo que imaginármelo. Solo que yo quería dar un paseo hoy contigo, también quería bañarme juntos, y también quería darte un beso. Desde que te vi salir de la universidad."
Hasta hace no mucho, cuando Cha Se-jin hablaba del rostro, el corazón se le solía intranquilizar. Porque pensaba que si Cha Se-jin se cansaba de su rostro en ese momento ya no podrían estar cerca juntos como ahora. Sin embargo ahora⋯ no estaba intranquilo ni un poco. La razón por la que el corazón le temblaba no era la intranquilidad. Era por el futuro del que él habló por primera vez.
"¿Los pensamientos cómo demonios se hacen de verdad? Si te lo digo de forma sincera, verdaderamente sincera⋯ ¿yo de verdad estuve pensando con todas las ganas? Pero mientras pienso me sigo desviando a otro lado. A dónde ir a cenar contigo, ah, aquí también está sabroso, allá también está sabroso. Hoy ir a aquí y allá ir la próxima vez⋯. Si el pensamiento se desvía de repente allá, pensando en qué comiste bien hago la lista de los restaurantes sabrosos a los que ir juntos y, ha⋯. Carajo, yo tampoco sé por qué estoy así."
Cha Se-jin parecía sinceramente fastidiado. Parecía disgustarle esta realidad en la que por no poder pensar bien ni una sola cosa, por no dársele el mover la cabeza provocó esta situación, y encima se la estaba gritando a Eun-won.
"Hoy también carajo, no era esto sino que quería hablarte de Hawái⋯. Carajo, de verdad me voy a volver loco."
"⋯¿Hawái?"
Ante una palabra clave verdaderamente nueva que saltó de repente dentro de la conciencia de Cha Se-jin, Eun-won ladeó la cabeza. Cha Se-jin, que suspiraba tapándose los ojos con la mano, asintió la cabeza con los ojos cerrados y luego abrió los ojos despacio.
"Mi hermano fue de viaje de negocios a Hawái. Dice que está tibio y que es demasiado bonito. Al escuchar esas palabras me pareció que tenía que ir contigo. Nosotros ni siquiera pudimos ir de viaje de bodas. En realidad hoy quería hablarte de eso de forma continua. Diciendo que en las vacaciones o el año que viene vayamos sin falta juntos."
Cha Se-jin, que preguntó varias veces cómo se hacen los pensamientos sobre el futuro y se sofocaba, estaba hablando sobre un tiempo que aún no llegaba. Sobre las vacaciones que aún no se acercaban, y sobre el año que viene que estaba más lejano que eso.
Cha Se-jin se le llenó por entero dentro de las pupilas de Eun-won. Cha Se-jin continuaba hablando sin saber ni siquiera qué palabras estaba diciendo él mismo justo ahora, y sin percatarse del cambio en las emociones de Eun-won.
"Pero mientras cenábamos hace rato como me gustó escuchar la plática de tu universidad se me olvidó, y al ir al café como hablamos de otra cosa se me volvió a olvidar."
"⋯⋯."
"Por eso me pareció que sería bueno si lo hacíamos mientras dábamos un paseo, pero como dijiste que tenías algo en qué pensar solo⋯. Pensé que ahora sí de verdad me estaban sacando del juego."
"⋯⋯."
"Como fui demasiado tardado me pareció que tú ahora de a poco ibas hacia un lado donde yo no estaba."
"⋯⋯."
"Yo jamás he pensado en no tenerte a ti pero como tú pareces haberte cansado de mí la jodida sensación es extraña⋯⋯."
Antes de que las palabras de Cha Se-jin terminaran, los dos talones de Eun-won se levantaron, y sus dos brazos se envolvieron en el cuello de Cha Se-jin. Las palabras de Cha Se-jin que se sucedían en fila se detuvieron tal cual.
Aunque no podía verle el rostro, solo con las palabras detenidas de golpe y el sonido de la respiración que le tocaba el oído se podía saber que Cha Se-jin estaba sorprendido. Aun en medio de eso le gustaba Cha Se-jin que le agachaba el cuerpo ajustándose a él. Eun-won abrazó fuertemente el cuello de Cha Se-jin, cerró los ojos y sonrió.
No eran palabras reajustadas. Tampoco eran palabras directas de que lo amaba. Sin embargo Eun-won podía saberlo.
Ayer, hoy, mañana, y en las vacaciones por venir, y el año que viene.
En el recibidor de ahora, en el jardín del mañana, en los muchos restaurantes en los que él reajustó la lista, y en Hawái estaría junto con Cha Se-jin.
Dentro de todo el tiempo al que Cha Se-jin aún no le ponía nombre estaba él. Y Eun-won ya sabía ese nombre. Porque era el nombre con el que se enfrentó con claridad al entrar Cha Se-jin dentro de todo su tiempo.
Cha Se-jin lo estaba amando. Exactamente como él amaba a Cha Se-jin.
"⋯⋯¿Es⋯ la despedida final?"
Ante la voz con la que Cha Se-jin, que no podía ni corresponderle el abrazo ni captar la situación, le preguntaba con cuidado, Eun-won soltó una risita de forma pequeña. Y abrazó a Cha Se-jin aún más profundo.
106.
"Ya no tiene que pensar de forma tan difícil."
"⋯¿De verdad me sacaron del juego?"
"No."
Eun-won respondió con una voz en la que se mezclaban el entusiasmo y la risa, y presionó sus labios de forma ligera sobre el hombro de Cha Se-jin.
"Si me acaba de dar todas las respuestas."
"⋯⋯¿Yo?"
Cha Se-jin volvió a preguntar con un rostro de de verdad no saber. No podía saber qué clase de respuesta se suponía que le había dado. Lo único que dijo hasta hace un momento eran palabras que vertió sin pies ni cabeza. Que pensar era demasiado difícil, que le parecía que él iba hacia un lado donde él no estaba, que quería ir a Hawái, que reajustó la lista de restaurantes sabrosos.
En ninguna parte había una respuesta bien hecha. Al menos así le parecía a él.
Sin embargo, Eun-won lo estaba abrazando exactamente como una persona que hubiese escuchado palabras que esperó durante mucho tiempo. Los brazos delgados estaban envueltos en su cuello, y la temperatura corporal que tocaba sobre su hombro era tibia. Eun-won, a quien hasta hace un momento pensó que tal vez lo estaba reajustando en el jardín, justo ahora se le estaba acurrucando aún más profundo dentro de sus brazos. No lo esquivaba, ni tampoco se alejaba de él.
Cha Se-jin recién en ese momento levantó despacio los brazos y le rodeó la cintura a Eun-won abrazándolo. Con cuidado como si fuera a desaparecer de verdad si lo soltaba, pero de forma firme como si no fuera a soltarlo nunca más.
"⋯¿Yo qué respondí?"
"Me dijo que me ama. Que exactamente como yo amo al director ejecutivo⋯ el director ejecutivo también me ama a mí⋯."
"Yo esa clase de palabras⋯⋯."
Las palabras de Cha Se-jin que fluían con cuidado se detuvieron. En el instante en que escuchó las palabras de Eun-won diciendo que le había dado la respuesta de que lo ama, las palabras que le vertió a Eun-won sin pies ni cabeza le llenaron por entero la cabeza. ¿Qué fue lo que dije?
Le dijo que le gustaba el ahora en el que estaba junto con Eun-won,
le dijo que le entraba la duda de qué hacía durante todo el día,
le dijo que si comía algo sabroso le daban ganas de ir junto con Eun-won,
le dijo que aunque no pasara nada quería ir a la universidad y esperar a Eun-won⋯.
Y además, le dijo que quería ir juntos al buen lugar de viaje del que le habló su hermano, y le dijo que jamás había pensado en no tener a Eun-won.
"⋯⋯."
Todo lo que él dijo señalaba a una sola cosa, a Eun-won. Cha Se-jin apartó ligeramente el cuerpo de Eun-won que lo abrazaba fuertemente, y guardó en sus dos ojos, hasta en el interior de la cabeza y el corazón llenándolos a reventar, el rostro que lo miraba hacia arriba.
Sí, al principio fue el rostro. Hasta por esa razón sobraba y bastaba. Porque Eun-won era así de bonito. No había necesidad de ponerle otra razón a la fuerza.
¿Entonces ahora?
¿Porque el rostro es bonito quiero estar más tiempo juntos? ¿Por el rostro cuando veo algo bueno se me viene a la cabeza Eun-won?
¿El que me disguste que venga subido al coche de otro infeliz?
¿El que me guste abrazar su cuerpo calientito y acariciarle el cabello y la espalda cuando duerme?
¿El que me enoje como loco aunque alguien se comporte solo un poco maleducado con Eun-won?
¿El que aunque sienta la impresión de que Eun-won se aleja solo un poco se me venga a la cabeza durante todo el día únicamente esa grieta abierta y se me derrumbe el día?
¿Eso también es por el rostro?
Si fuera antes tal vez se habría confundido. ¿Acaso no podría ser así? Tal vez habría dicho esa clase de tontería. Sin embargo, ahora no era así. Cha Se-jin ya se había hecho esa clase de pregunta a sí mismo en una ocasión. En ese entonces pensó que eso llamado "amor" no era una emoción de un momento suave que fluía así, sino algo más grande, fuerte y claro. Por eso en ese entonces no lo supo.
Sin embargo ahora era diferente. Eun-won le sonreía mirándolo. Esos ojos brillaban guardándolo a él por entero.
"⋯⋯."
No era el rostro sino que se veía Eun-won. Desde cierto momento siempre fue así. No era solo que el rostro fuera bonito sino que la persona llamada Seo Eun-won en sí era bonita.
El que sonriera era bonito por lo que le daban ganas de hacerlo sonreír,
las pupilas que lo miraban cuando se conmovía o estaba alegre eran bonitas por lo que le daban ganas de hacerle algo a cada rato,
el que durmiera dejando ir un aliento parejo era bonito por lo que lo guardaba en la mirada sin sentir el pasar del tiempo,
el que empezó a escoger en lugar de lo que a él le gustaba el menú que Eun-won pudiera comer de forma sabrosa,
el que la mayor parte del tiempo del día lo recordara sin razón alguna y únicamente estuviera esperando el tiempo en el que se verían⋯⋯.
"⋯⋯Ah⋯."
Es amor.
Toda esta clase de cosas son amor. Yo amo a Eun-won.
En el instante en que se dio cuenta, la cabeza se le quedó en blanco. Y enseguida se le llenó a reventar hasta desbordarse. La emoción que encontró su nombre no era complicada ni difícil. Simplemente era bonita. Como Eun-won.
"⋯Cariño."
"Síii."
"¿Cómo lo supiste?"
"¿Qué⋯?"
"El que yo te amo."
Era extraño. La palabra amor le resultaba tan no familiar, y también le parecía únicamente tan difícil, pero al darle sonido en realidad se sintió demasiado obvia. Parecía haberse topado recién ahora con la palabra que estuvo en ese lugar desde hacía tiempo. De verdad desde cuándo habría estado puesta enfrente de él.
"⋯⋯Director ejecutivo⋯."
Al ver a Eun-won que lo miraba hacia arriba con ojos llenos de lágrimas sin poder ni respirar, Cha Se-jin ladeó ligeramente la cabeza.
"Yo hasta ahora nunca he dicho esa clase de palabras."
"⋯⋯."
"Pero cómo lo entendiste. Yo también me acabo de dar cuenta ahora."
"Así⋯ así se escuchó⋯."
En cuanto parpadeó los ojos, al final las lágrimas se le desbordaron. Eun-won, que soltó el llanto, le envolvió un poco más profundo el cuello a Cha Se-jin con los dos brazos. Como le gustaba la respuesta que le transmitía con todo el cuerpo, Cha Se-jin le abrazó la cintura aún más firme y le susurró presionando los labios en su oído:
"Mi cariño de verdad parece ser un genio. El haber entendido todo eso."
Se escuchó el sonido de Eun-won sorbiéndose la nariz con el rostro sepultado en su hombro. Cha Se-jin, que sonrió por resultarle eso tierno y a la vez lastimero, sepultó el rostro en la nuca de Eun-won e inhaló profundo el aliento. Y esta vez se lo dijo de forma precisa:
"Te amo."
Que lo amaba.
Ante una confesión que no era borrosa ni tampoco incómoda, el cuerpo de Eun-won tembló de forma pequeña. Y los sorbos de nariz también se volvieron más grandes. Al tocarle el aliento mezclado con llanto en el hombro y el cuello, Cha Se-jin le acarició con suavidad la espalda a Eun-won y le besó en silencio el cuello y el oído.
"Por qué lloras, cariño. No es que te disguste el que te diga que te amo, ¿verdad?"
Antes de que las palabras terminaran de salir, Eun-won sacudió la cabeza. Cha Se-jin, que dejó ir una risa mezclada con el aliento ante esa imagen, abrazó con fuerza el cuerpo calientito por haber llorado.
"Porque me gusta⋯ jiii, mucho, porque me gusta⋯."
La voz mezclada con llanto que le salía como si le disgustara que él malinterpretara estaba totalmente empapada. Cha Se-jin, con un sentimiento de no saber qué hacer, sepultó profundamente los labios en la nuca de Eun-won.
⋯De verdad me voy a morir de lo jodidamente tierno que es.
Cha Se-jin, que apenas se tragó una maldición que casi se le sale como una admiración por resultarle Eun-won demasiado tierno y adorable, apartó ligeramente el cuerpo y guardó en la mirada el rostro de Eun-won que se volvió un desastre de lágrimas. Le resultaba adorable el que las pestañas estuvieran todas empapadas y derramara lágrimas borbollando mientras le temblaban la barbilla y los labios. Sin embargo por otra parte le daba tanta pena como no se podía decir con palabras.
El que derramara lágrimas de esta forma ante una sola palabra de que lo amaba significaba que durante ese tiempo este chico pequeño y bonito la había pasado bastante mal del corazón. Qué tanto habría sufrido solo durante mucho tiempo para que soltara un llanto haciendo ing-ing ante una sola palabra suya.
"¿Te salen lágrimas a cada rato porque te gusta?"
Cha Se-jin, que sonrió al ver a Eun-won asintiendo la cabeza como si no tuviera ni juicio para responder, le presionó fuerte los labios en el área de los ojos. Le habían enseñado que las lágrimas eran saladas pero al parecer era una información equivocada. Parecía que para Cha Se-jin las lágrimas serían recordadas en el futuro como algo sumamente dulce. Al grado de que a él que le disgustaban las cosas dulces le darían ganas de seguir comiéndolas.
Tal vez porque eso le dio cosquillas Eun-won sonrió de forma pequeña mientras lloraba. Cha Se-jin, que sonrió juntos, esta vez presionó de forma ligera sus labios sobre los labios de Eun-won donde se propagó la risa. Sintió que los labios de Eun-won salían ligeramente hacia adelante. Le resultó tierno el que le diera picos juntos aun llorando por lo que la cabeza se le volvió un desastre.
Hasta ahora hubo muchísimos momentos en los que sentía que se iba a morir de lo bonito que era, y no podía creer el haberlos pasado por alto simplemente sin saber ni qué era la emoción de ese momento. Se preguntaba para qué carajo había estudiado tanto hasta ahora si aun teniendo un buen nivel educativo no sabía ni esto. Ojalá hubiera sido bueno conocer a Eun-won desde antes en ese tiempo y aprender lo que era el amor. Cha Se-jin, teniendo esos pensamientos, volvió a sorber chuuc las lágrimas de Eun-won que se desbordaban.
"Si lloras así te vas a desmayar."
"Quiero dejar de llorar pero a cada rato⋯."
"¿No se detiene?"
"Síii⋯."
Se preguntaba qué tan asustado, desconsolado y con el Jesús en la boca habría estado durante ese tiempo para estar así. Al final el que Eun-won llorara así era todo por su culpa. Cha Se-jin, que reflexionó, cargó a Eun-won en vilo tal cual.
Eun-won, sorprendido por despegarse sus pies del suelo, le rodeó el cuello y los hombros a Cha Se-jin de forma refleja.
"Porque me parece que mi cariño no va a poder caminar justo ahora."
"Ah, no es así⋯. Puedo caminar⋯."
"Qué tal si te caes caminando mientras lloras."
Cha Se-jin, que cargó a Eun-won de forma firme, hizo que las piernas de Eun-won se le envolvieran en la cintura. Eun-won, que quedó en una imagen colgado siendo abrazado por Cha Se-jin, renunció a bajarse y se le acurrucó puuk tal cual en el pecho. Aunque le daba un poco de pena, aun así no quería separarse.
"No son palabras que te dije para que lloraras."
Cha Se-jin, que subió las escaleras dándole palmaditas en la espalda y la cintura a Eun-won como consolándolo, entró a la recámara y bajó a Eun-won en la cama. Y él también se subió al lado. Tan pronto se subió Eun-won se le acercó y le pegó el cuerpo por lo que le resultó tan bonito que de verdad sentía que se iba a morir. Cha Se-jin, que volvió a abrazar fuertemente a Eun-won que se le acurrucaba encogiendo el cuerpo, le besó varias veces la nuca a Eun-won de la que salía un aroma dulce y estaba tibia por habérsele subido el calor.
"Estuviste muy despechado durante ese tiempo, ¿verdad? Porque yo no hacía más que decir puras cosas diferentes a cada rato."
Eun-won, que sepultó el rostro en el pecho de Cha Se-jin, sacudió la cabeza. Cha Se-jin, que le acarició el cabello a ese Eun-won, le dio un beso haciéndole un sonido de chuu en el oído y le susurró:
"Quiero ver tu rostro."
Al fluir la voz baja por el interior del oído los hombros de Eun-won dieron un respingo. Eun-won, que se quedó así un momento, separó ligeramente con las orejas puestas rojas el rostro que tenía sepultado en el pecho e hizo contacto visual con Cha Se-jin.
"Por alguna razón⋯. Estaba bien aunque durmiéramos en la misma cama."
"⋯⋯."
"No había forma de que estuviera bien pero el dormir contigo no me fue incómodo para nada. Yo ni con mi hermano podía dormir en la misma habitación. Tanto mi hermano como yo desde niños éramos difíciles y sensibles por lo que aunque alguien se moviera al lado mientras dormíamos nos despertábamos y cosas así."
Cha Se-jin, que sonrió de oreja a oreja, metió el brazo debajo de la cabeza de Eun-won para hacerle de almohada de brazo. Eun-won, que sonrió, volvió a enredar profundamente la mirada con Cha Se-jin.
"Aun siendo así el dormir contigo no fue nada por lo que me pareció curioso. No, no solo a ese grado sino que como intentaba dormir solo sin ti me daba soledad por lo que no me venía el sueño. El estar solo en casa también era demasiado silencioso y aburrido. No lo sabía pero me parece que todo eso también era porque te amaba. Porque me gustabas demasiado."
Las pupilas de Eun-won al escuchar las palabras de que le gustaba se le volvieron a humedecer. Cha Se-jin, que vio a ese Eun-won, sonrió y le manoseó las mejillas limpias.
"¿Vas a llorar cada que te diga que te amo?"
"No es que llore porque quiera llorar sino⋯⋯."
"Oigan, ¿de verdad vas a llorar? Perdón, no llores, ¿ah?"
La primera vez que vio llorar a Eun-won no le vino más pensamiento que el de que era bonito. Un chico que la pasó bastante mal del corazón en una casa que lo presionaba a la fuerza a casarse se dejaba llevar hasta por él que le era no familiar y decidía el matrimonio sin más remedio derramando lágrimas a gotas, y eso le pareció tan bonito y le excitó. En ese entonces eso lo era todo.
Sin embargo ahora no era así. Le dolía el corazón el que Eun-won llorara. Es verdad que seguía siendo bonito, pero no quería hacer llorar a Eun-won por esa clase de razón. Le gustaba más el que sonriera que el que llorara. Deseaba que a Eun-won no le doliera ninguna parte.
"No sabía que el director ejecutivo⋯ me fuera a decir esa clase de palabras⋯. Por eso me gusta muchísimo. Significa que el director ejecutivo también como yo, me piensa como yo pienso en el director ejecutivo, ¿no?⋯ Como sé qué clase de corazón es ese, me gusta demasiado."
Cha Se-jin, que miraba a Eun-won que decía que le gustaba mientras cerraba los ojos mojados y sonreía con candor, dejó ir un gemido de dolor.
Quería golpearle fuertemente la boca a su propio ser del pasado cercano que sin captar el contexto no hacía más que repetir la cantaleta de que le gustaba el ahora.
Qué tanto show habría hecho durante ese tiempo para que ni siquiera llegara a pensar que de su boca fuera a salir la palabra de que lo amaba.
107.
Cha Se-jin, que cerró los ojos profundo y los abrió, le manoseó y presionó sin aplicar fuerza para que no le doliera la mejilla a Eun-won, que parecía haber quedado más suavecita al estar mojada de lágrimas.
"Perdón. Qué tanto me habré comportado sin educación para que ni te viniera al pensamiento el que yo tuviera este corazón. Sobraba y bastaba para que me reajustaras. Pero aun así qué fortuna. Si hace un momento de verdad me hubiera ido a hacer ejercicio o se me hubiera ido el momento, justo ahora me habrían sacado del juego por completo."
"⋯¿Del juego?"
"Sí. Es que mi cariño intentaba reajustarme, ¿no?"
"¿Reajustar? ¿Yo⋯?"
"¿No es así?"
"Síii⋯. Nunca he tenido ese pensamiento. Por qué yo al director ejecutivo⋯."
"⋯¿Entonces qué pensamiento tuviste mientras dabas un paseo solo hace un momento? Tipo ese infeliz de mierda no da una respuesta y se la pasa dándole largas, lárgate, te voy a tirar bien a la mierda, ¿acaso no tuviste esa clase de pensamiento?"
Eun-won, a quien se le metieron las lágrimas para adentro ante la expresión agresiva de Cha Se-jin, se levantó rápido a sentarse y sacudió la cabeza. Y como si no bastara con eso hasta levantó las manos para negar.
"No es esa clase de cosas. Nunca he tenido ese pensamiento. Solo que⋯ en estos días sentí que las palabras del director ejecutivo tenían más razón por lo que quería intentar pensar eso solo un poco más por mí mismo, por eso fue así."
"¿Mis palabras? ¿Qué cosa?"
Cha Se-jin, que se levantó a sentarse siguiendo a Eun-won, le preguntó mientras le arreglaba el cabello a Eun-won que se le despeinó un poco por estar acurrucado en sus brazos.
"Las palabras de que el buen ahora es importante. Al principio por más bueno que fuera el ahora pensé que era intranquilizador porque podía cambiar cuanto fuera⋯. Pero al estar pensando sentí que con la excusa de estar intranquilo estaba dejando fluir el buen ahora. Es verdaderamente bueno⋯ de verdad el ahora me gusta muchísimo, y debería únicamente gustarme con todas las ganas pero no podía hacer eso."
"Eso es porque yo sin saber nada hice que mi cariño gastara el corazón⋯."
"No. No fue así."
Eun-won sacudió la cabeza de forma ligera. La voz era suave, pero el tono con el que decía que no era así era firme. Cha Se-jin esperó en silencio las palabras de Eun-won.
"Quien me intranquilizó no fue el director ejecutivo sino⋯ yo mismo."
"⋯⋯."
"Como había existido esa clase de momento pensé que también en el futuro sería así por lo que continuamente me intranquilicé y me preocupé solo. Me parece que no sabía que ese pensamiento me hacía hundirme de forma continua. Pensé que para no perder este ahora tan bueno tenía que estar preocupándome de forma continua así⋯. De verdad, de verdad no quería perderlo⋯."
El no querer perderlo de verdad significaba que le gustaba a ese grado. No, significaba que lo amaba. Qué tanto le gustaría, qué tanto lo amaría para no querer perderlo hasta ese punto.
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Su cabeza, que hasta hace un momento no captaba bien ni una sola de sus propias emociones, funcionó con una rapidez sorprendente para ese lado.
"¿No querías perderme?"
"Síii⋯."
⋯Ah, el amor de verdad es jodidamente bueno.
Sin darse cuenta las comisuras de los labios se le subían a cada rato. Pensar que hasta hace un momento sintió que Eun-won lo sacaba del juego tal cual pero resulta que no era así. Pensar que era porque lo amaba demasiado y no quería perderlo.
"Desde el día en que fui a la casa de mi padre⋯. Para intentar que el corazón no se adelantara demasiado me esforcé a mi manera pero⋯ no funcionó bien. Me pareció que el corazón se calmó un poco por lo que pensé ah tiene efecto, pero al ver el rostro del director ejecutivo⋯ volvía a esperar otra vez, y me entusiasmaba⋯."
"Espera, espera un momento⋯. ¿Cuál fue ese esfuerzo que hiciste a tu manera?"
"⋯¿Guardar un poco de distancia?"
"¡Tenías razón, el zombi! ¡El jugo! Vaya, no fue mi ilusión. En ese momento, ¿verdad? A propósito fuiste a traer el jugo. Lo trajiste y te sentaste un poco separado."
Eun-won, que recordó detenidamente la situación de ese momento al escuchar las palabras de Cha Se-jin, asintió la cabeza despacio. Cha Se-jin, que soltó un gemido ante esa reacción, dejó ir un aliento como un lamento.
"⋯¿Se dio cuenta?"
"Cariño⋯. Cómo no me daría cuenta de eso. Mi cariño trajo el jugo y no te tomaste ni un sorbo."
"⋯¿Yo?"
"Sí. Diciendo que querías tomar jugo fuiste y al traerlo no te tomaste ni un sorbo, y te sentaste un poco separado de mí. Sentí que algo estaba raro pero simplemente hasta ese momento lo pasé por alto pensando que yo andaba sensible."
Sentir que algo estaba raro pero resulta que de verdad fue que me esquivó para guardar distancia⋯. Pensó que al saber la verdad se le refrescaría el pecho pero más bien el estado de ánimo se le puso sumamente extraño.
Qué tan severo habría sido el sufrimiento de corazón que pasó durante ese tiempo ese chico tan débil que lloraba ing-ing solo de estar feliz de darse cuenta de que era amor, para haber intentado guardar distancia con él. Al pensar en eso el corazón se le desordenaba. Le daba demasiada pena el haber pensado simplemente que lo esquivaba sin saber eso.
"¿Entonces⋯ el decirme que no fuera a recogerte y venirte subido al coche de otro infeliz también?"
Esta vez también la cabeza de Eun-won se asentó despacio. Le daba lástima cómo le tanteaba la mirada como si hubiera hecho algo para que lo regañaran sin tan siquiera haber hecho nada malo. Cha Se-jin, que le extendió las manos a Eun-won tal cual, le metió las manos por debajo de ambos brazos, le sujetó el cuerpo, lo jaló y lo sentó sobre sus piernas.
No era la primera vez pero era adorable cómo sólo de sentarse sobre las piernas le daba pena por lo que ni podía hacer contacto visual y únicamente las mejillas y el área de las orejas se le ponían de un rojo vivo. Al grado de darle arrepentimiento de por qué no pudo recordar la palabra amor viendo esta clase de imagen hasta ahora.
"Yo pensé que ya te habías cansado de mí y por eso hacías eso. La primera vez lo pasé por alto pero hubo una segunda, y encima hoy me dijiste que darías un paseo solo por lo que pensé ah, ahora sí de verdad es el fin, por lo que sentí que tenía que dar alguna respuesta e intenté pensar como loco pero como había demasiados pensamientos se armó un gran lío como hace un momento."
Se le vino a la cabeza el rostro que vio tan pronto abrió la puerta. Ese rostro que se veía sumamente intranquilo e impaciente. Eun-won levantó la mano en silencio y le manoseó la mejilla a Cha Se-jin. No sabía cuántas ganas tenía de tocarlo. En un lugar tan cercano al grado de revolvérsele el corazón, no sabía que vendría tan rápido el día en que pudiera revelar sin esconder ni un poco la emoción que albergaba por lo que este momento de ahora le seguía pareciendo como un sueño.
"Lo siento. No sabía que le daría tanta importancia⋯."
"No tienes que sentirlo. Pero quiero que sepas que yo te doy una jodida importancia."
Cha Se-jin, que sonrió de oreja a oreja, miró a Eun-won que asentía la cabeza. Y tras frotarse el rostro en la mano tibia que le manoseaba la mejilla, giró ligeramente la cabeza y le dio un pico chuu en la palma de la mano. Otra vez una emoción de color rosa se vertió a montones sobre el rostro de Eun-won.
"Hasta ahora ha sido así, y también en el futuro será así."
"⋯Yo también seré así."
"¿Entonces nosotros ahora sí estamos saliendo de novios de verdad?"
Ante la palabra noviazgo con la que se topó de repente, los labios cerrados de Eun-won se abrieron puuk. Aunque le daba pena parecía gustarle. Al verlo sonreír con varias partes del rostro puestas sonrosadas.
"Aunque por azares del destino nos casamos primero⋯. ¿Estará bien que el orden sea así?"
"⋯¿No estaría bien?"
"¿Verdad? Ya sea salir de novios y casarse, o casarse y salir de novios, es asunto de nuestro corazón."
Eun-won asintió la cabeza como diciendo que eran palabras acertadas. En el rostro que hasta hace un momento lloraba manchado de varias emociones, ahora únicamente estaba lleno de entusiasmo. Cha Se-jin, que sonrió por resultarle eso bonito, no pudo aguantar más e inclinó la cabeza. Al presionarse los labios blandos salió un sonido que daba cosquillas, chooc.
"A partir de mañana iré a recogerte todos los días. A no ser que de verdad esté ocupado y no me dé el tiempo por lo que no haya de otra."
"Síii."
"Si terminas tarde ahora me vas a llamar, ¿verdad?"
"Sí⋯. Le pediré cualquier cosa al director ejecutivo."
"Sí. Dime lo que sea a mí. Si surgen asuntos difíciles, asuntos pesados, asuntos difíciles de cargar solo, dímelos de inmediato todos. No te carcomas solo."
Cha Se-jin, que volvió a besarle ligeramente los labios a Eun-won que asentía la cabeza dócilmente, sepultó el rostro en el cuello e inhaló profundo la feromona de Eun-won que salía a borbotones desde hace un rato.
"Yo tampoco quiero perderte a ti, Eun-won."
"⋯⋯."
"Cuando me vino el pensamiento de que te me estabas esquivando, no sabía qué ni cómo tenía que hacer. El corazón andaba con prisa pero cuándo carajo yo habría tenido que pensar en esa clase de cosas. Tampoco podía trabajar, tampoco me venía bien el sueño y estaba pensando durante todo el día únicamente en ti. En ese momento debí haberlo sabido. El por qué estaba aferrado a este grado."
Le gustaba la voz con la que le hablaba llamándolo por su nombre de forma baja. Eun-won, dejando ir un aliento tembloroso, le abrazó los hombros a Cha Se-jin con cuidado y le acarició el cabello despacio.
"Era porque te amaba. No porque simplemente me gustaras sino porque te amaba."
"⋯⋯."
"Sin saber eso no hacía más que estar pensando por qué estoy así, por qué me molesto así, si me dijo que me ama por qué me esquiva. Qué absurdo, ¿verdad?"
"No es así⋯. Yo tampoco lo sabía bien al principio. Por qué me late el corazón tan rápido, por qué no puedo hacer bien contacto visual, por qué se me viene a la cabeza a cada rato antes de dormir⋯. Yo también estaba así todos los días."
"¿Desde cuándo?"
Cha Se-jin, que le besó profundo la nuca con aroma a leche, levantó la cabeza y miró a Eun-won. Eun-won, que mordisqueaba kkuk-kkuk únicamente la parte interior de los labios ante una pregunta a la que le daba pena responder de inmediato, abrió la boca ligeramente con cuidado.
"⋯⋯Desde antes de casarnos⋯."
"¿Desde ese entonces te gusté?"
"⋯Sí⋯. No es que fuera así desde el principio, pero poco a poco me fue gustando el director ejecutivo. Porque cuando lo conocía y estaba juntos no se me venía a la cabeza ningún otro asunto. El director ejecutivo no es sofocante como yo, ¿verdad? Eso me gustó."
"Tú tampoco eres sofocante. No es que seas sofocante sino que eres bueno. Los que son una porquería aprovechándose de que eres bueno y si las cosas no salen como quieren te dan un trato de sofocante son los que están mal."
Cha Se-jin siempre lo hacía sentir como una persona bastante buena. Ni una sola vez lo reprendió ni lo criticó, y no le echó la culpa de nada a él. Incluso ahora era así. Eun-won, que sonrió, le sujetó ligeramente el rostro a Cha Se-jin con las dos manos, se le acercó y le presionó fuerte los labios. Las palabras de Cha Se-jin que decía algo se cortaron.
"El director ejecutivo siempre me habló como ahora. Por eso cuando estaba junto con el director ejecutivo podía respirar bien. Me gustaba más estar con el director ejecutivo a quien no tenía mucho de conocer y⋯ más adelante me daba lástima tener que irme a casa."
"Yo tampoco quería mandarte. Aunque la razón era diferente."
Al mismo tiempo se les escapó una risita de forma pequeña. Los labios manchados de risa se acercaron el uno al otro y se tocaron de forma corta varias veces.
"¿No será que por hacerte pasar un rato difícil otra vez no podías respirar bien?"
Esta vez la cabeza de Eun-won se sacudió de izquierda a derecha. Le resultaba sumamente tierno cómo si era correcto asentía que sí, y lo que no era no lo negaba otra vez de forma tajante con la cabeza.
"Hay momentos en los que no puedo respirar bien pero⋯ no es por esa clase de razón."
"¿Entonces por qué es? ¿Acaso hay algo con lo que yo te haga dar un jodido estrés? El no poder respirar bien es cuando uno recibe estrés y se siente así presionado, ¿no?"
"⋯Porque me gusta demasiado⋯."
"¿Eh?"
"⋯Como el director ejecutivo me gusta demasiado⋯ hay momentos en los que me me entran unos temblores, y en esos momentos no puedo respirar bien⋯. Como es porque me gusta eso⋯ me parece que no se puede evitar."
⋯Mierda, qué hago. De lo jodidamente bonito que es a mí también mierda, se me atora el aliento en el pecho, justo ahora.
Cha Se-jin, que miraba a Eun-won de forma idota olvidándose hasta de respirar de verdad, sintió la sensación de que se le juntaba abajo mientras tomaba el aliento que tenía retenido. No quería estar así en esta situación pero todo esto era por culpa de Eun-won.
"Yo también me esfuerzo para no estar así, pero eso no es algo que salga como quiere mi corazón."
Eun-won, que pensaba qué significaban esas palabras, sintió a diferencia de hace un momento algo duro que le tocaba por debajo de las nalgas y miró a Cha Se-jin. Al pensar que Cha Se-jin reaccionó a sus palabras⋯ el corazón le latió rápido y volvió a no poder respirar bien.
"¿Cómo estás ahora?"
"⋯⋯."
"¿Tampoco puedes respirar bien ahora?"
"⋯⋯Síii⋯."
"Yo tampoco."
"⋯⋯."
"A mí también me pasa, justo ahora.":
108.
Había tenido momentos en los que se le atoraba el aliento y se sofocaba por nadar o hacer ejercicio demasiado en exceso, pero en toda su vida que se le atorara el aliento por causa de una persona era la primera vez para Eun-won. De lo tanto que le gustaba, de lo bonito que era, porque emociones que no podía explicar con nada le brotaban a montones, se olvidaba a cada rato de respirar.
"⋯⋯."
"⋯⋯."
Las miradas se enredaron profundamente. Justo ahora que acababa de conocer el amor, le parecía que debía hablar un poco más, sentía que no debía estar así justo ahora, pero a cada rato quería tocar a Eun-won. Un grito de intenta aguantar, primero tranquilízate, resonó en alguna parte de su cabeza. Sin embargo la cabeza, sin escuchar esas palabras, se inclinó y se acercó a Eun-won.
Los ojos de Eun-won pronto se cerraron de forma suave. Cha Se-jin miró a Eun-won que cerraba los ojos y esperaba a que él se acercara más. Como un hábito que se le formó durante el tiempo en el que se acumulaban los momentos de juntar los labios con él, Eun-won en esa clase de momentos bajaba y cerraba los ojos así. Eso le resultaba tan adorable. Se preguntaba cómo podía ser tan bonito.
Antes, cuando le miraba el rostro, le venían a la mirada primero las pestañas largas o las facciones armoniosas. Sin embargo ahora era diferente. Le entraba primero la reacción de Eun-won que cerraba los ojos y lo esperaba a él. Cosas como los párpados que temblaban como tensos, y los labios que tras apretarse kkuuk soltaban la fuerza y se abrían despacio.
Ante los labios que no le tocaban a pesar de estar esperando, los ojos de Eun-won se abrieron ligeramente. Cha Se-jin, que sonrió de oreja a oreja al ver a Eun-won que lo miraba con las orejas puestas rojas por si acaso él se había confundido, se acercó tal cual y le mordió profundo los labios como tragándoselos.
Como aun cuando estaban sumidos en sus respectivos pensamientos con Eun-won compartían besos de vez en cuando, no se podía decir que fuera un beso de hacía tanto tiempo. Sin embargo tal vez por ser después de que las cosas sofocantes se resolvieran todas y al fin se diera cuenta de que todo aquello que lo complicaba era amor, no propio de él estaba sumamente tenso y temblaba.
"⋯ugh⋯."
Entre los labios ligeramente entrelazados se tocaban los alientos calientes del uno y del otro, y aunque la lengua que entró como resbalando solo rozó la punta de la lengua de Eun-won, exactamente como el día en que se besaron por primera vez todo el cuerpo le dio un corrientazo. De verdad sentía que se iba a volver loco. La emoción hacia Eun-won que se le llenaba desde el interior del pecho le sacudía por completo la cabeza por lo que le era difícil mantener el juicio.
Aun así le gustaba. Eun-won que ya no retrocedía hacia atrás, los labios tibios que le tocaban, y la lengua de Eun-won que se movía suavemente junto con él ajustándose a sus movimientos y frotaba la lengua. Como todo eso le gustaba demasiado no podía respirar bien.
"Jaaa⋯⋯."
Al final del largo beso continuo el aliento de Eun-won se desordenó. Cha Se-jin, que volvió a sorber el labio inferior de Eun-won una vez más como albergando ese aliento, dejó ir un aliento agitado y guardó a Eun-won a reventar en la mirada.
Eun-won, que miró a Cha Se-jin que no se alejó ni un poco a pesar de despegarse los labios, volvió a cerrar los ojos ante Cha Se-jin que se le acercaba otra vez. Su cuerpo se inclinó tal cual, y pronto la cabeza y la espalda tocaron la cama. Como era un toque no tosco, sumamente cuidadoso y dulce, a pesar de que su cuerpo se movía apoyándose en las manos de él no le daba miedo ni un poco.
Eun-won abrió los ojos y extendió los brazos hacia Cha Se-jin que se le subía encima del cuerpo. Cha Se-jin, que dejó caer el cuerpo como derrumbándose, cubrió el cuerpo de Eun-won y volvió a albergarle profundamente los labios.
Resonó el sonido de albergarse y sorberse mutuamente las lenguas. Cha Se-jin, que se trajo la lengua de Eun-won al interior de su boca y la sorbió haciendo que saliera un sonido de chuu, chuu, le dejó morder la punta de su propia lengua a Eun-won. Ante la sensación de juntar los labios y sorber chuu-ook, se le aplicó más fuerza a su pene que de por sí estaba hinchado como si fuera a reventar. Sentía que a cada rato se le iban a ir los ojos para atrás. La razón estaba colgada de un hilo fino en la cabeza. Sintió que si soltaba la fuerza solo un poco, de verdad solo un poco, terminaría comportándose como un loco por lo que Cha Se-jin, que se agarró del juicio con todas sus fuerzas, le metió la mano por dentro de la camiseta a Eun-won.
Al tocarle la piel calientita y suave con las yemas de los dedos la cintura de Eun-won dio un respingo. Cha Se-jin, que se detuvo ante ese movimiento, sorbió una vez la punta de la lengua blanda hacia arriba, la soltó y despegó los labios. Entre los labios la saliva se estiró de forma delgada y larga y luego se cortó. Cha Se-jin, envuelto en la excitación, miró hacia abajo a Eun-won que jadeaba con el aliento agitado por el largo beso.
Si fuera antes tal vez habría presionado más por resultarle bonita la reacción de Eun-won. Sin embargo ahora era diferente. Mientras más lo deseaba más quería confirmarlo. Si Eun-won de verdad estaba bien, y si estaba pasando esta noche con el mismo corazón que él.
"⋯¿Voy demasiado de prisa?"
"Jaa⋯. ¿Sí?"
"El estar así tan pronto te digo que te amo, ¿no es un poco demasiado como una basura?"
Eun-won miró hacia arriba al rostro que no tenía ni un poco de tono de broma. De alguna forma se veía como un rostro sumamente tenso. Se veía hasta cierta determinación de que si él no le daba permiso jamás haría nada más allá de eso.
Eun-won, que guardó en la mirada ese rostro de Cha Se-jin, sonrió de forma pequeña y levantó los dos brazos para rodearle el cuello a Cha Se-jin. Cha Se-jin, atraído hacia abajo por Eun-won, miró a Eun-won con ojos que mostraban que aún estaba un poco confundido.
"⋯Yo también⋯ quiero hacerlo, director ejecutivo⋯."
En el instante en que fluyó la respuesta pequeña y dócil, la razón que apenas estaba colgada de un hilo se cortó de un tuk y desapareció.
"⋯Jaa⋯. Mierda, de verdad me voy a volver loco⋯."
Ante la respuesta de Eun-won le sobrevino más emoción desbordada. De lo tanto que se le erigió la masa genital atrapada dentro de la ropa le dolía toda. Cha Se-jin, que puso mala cara por la sensación que se le volvió afilada, volvió a tragarse los labios de Eun-won. Era un movimiento más explícito y tosco que hace un momento, pero no le dolió ni le fue difícil. Eun-won también abrió un poco más la boca y frotó juntos la lengua de Cha Se-jin que le revolvía por entero el interior de la boca.
"Ah⋯⋯. ugh⋯."
Cha Se-jin, que metió la mano por dentro de la camiseta de Eun-won mientras se besaban, esta vez metió la mano más profundo hacia el interior. Al sujetarle y frotarle con el pulgar y el índice el pezón que ya estaba erguido por la excitación sintió que se le aplicaba fuerza al cuerpo. Cha Se-jin, que le rodaba obsesivamente el pezón con las yemas de los dedos, como si no pudiera aguantar despegó los labios y metió la cabeza por dentro de la camiseta.
"⋯Ah⋯. Director, ejecutivo⋯. ugh⋯."
El aliento de Eun-won, que vio la camiseta abultada por haber entrado la cabeza de Cha Se-jin, albergó un temblor. En lugar del aire un poco fresco de la habitación, el aliento caliente de Cha Se-jin se vertió a montones sobre la piel. Le besó el vientre, y los labios de Cha Se-jin que lo lamía con la lengua subieron poco a poco hacia arriba. En el instante en que pensó que pronto tal vez le tocaría, algo blando y húmedo tocó sobre el pezón que estaba siendo rodado entre sus dedos.
"¡ugh⋯!"
Cha Se-jin, que aplastó con la lengua el pezón de Eun-won que estaba salido de forma punteada excitado como si tuviera que sorberlo de forma obligada, le rodó lentamente por alrededor. Desde fuera de la camiseta se escuchó el sonido de Eun-won gimiendo. Como le gustó eso volvió a presionar el pezón con la lengua, luego se lo metió a la boca y lo sorbió a propósito haciendo que saliera un sonido viscoso por lo que ajustándose a ese sonido el gemido se volvió más grande.
"ugh, eng⋯ ¡ugh⋯! ¡Ah⋯!"
Al fluir un aliento corto mezclado con gemidos la cintura se le retorció. Cha Se-jin, presionando el cuerpo de ese Eun-won, le hincó los dientes y le raspó el pezón a un grado en que no le doliera para luego volver a sorberlo chuu-ook.
Ya sabía desde un principio que era sensible, pero hoy la reacción era más grande. Cha Se-jin, que sonrió por resultarle eso bueno, se metió el pezón del lado contrario a la boca con un rostro lleno de excitación y lo rodó con la lengua. Con la otra mano le dio vueltas al otro pezón que ya estaba bastante mojado de albergarlo.
"⋯¡Eugh⋯!"
El placer que empezó en el pecho y bajó recorriendo el vientre se le juntó entre las piernas. Quería mover el cuerpo pero como no podía moverse presionado por el cuerpo de Cha Se-jin el placer se sintió más grande. Apenas al retorcer la cintura en el instante en que le sujetó la cabeza a Cha Se-jin sobre la camiseta abultada, al sorberle el pezón el placer que estaba estancado se le agitó. Eun-won echó la cabeza hacia atrás y eyaculó. Las sensaciones que no pudieron esparcirse dentro del cuerpo presionado le seguían atormentando entre las piernas y la cintura.
"¡ugh, eng⋯ un, un momento⋯ jaee, director, ejecutivo⋯ yo, un⋯⋯ ah⋯!"
En el instante en que Cha Se-jin le mordió el pezón otra vez se le desparramó el frente de los ojos en blanco y le estalló el placer. Eun-won, que tembló sintiendo de forma continua, miró hacia arriba a Cha Se-jin que salía de entre la ropa. Y mezclando la lengua con Cha Se-jin se vio envuelto varias veces más en pequeños placeres.
"Jaa⋯. Juu⋯."
Como si se le hubiera cortado la razón sentía un impulso ansioso de querer entrarle profundo allá dentro de inmediato con solo mirar a Eun-won por lo que se volvía loco, pero aun así de forma curiosa conservaba el juicio en cierta medida.
El placer también era bueno, pero le vino esa clase de corazón de querer recordar por completo cada una de las imágenes de Eun-won compartiendo el placer. Y como quería que Eun-won también se sintiera tan bien como él a cada rato se la pasaba examinando a Eun-won.
Le parecía que probablemente toda esta clase de cosas también eran amor. Porque amaba. De seguro era el primer corazón que le surgía por amar a Eun-won.
Le gustaba. Le gustaba el saber que él podía tener esa clase de corazón, y le gustaba el que el dueño de ese pensamiento que le surgió por primera vez fuera Eun-won. Y hasta el que ese Eun-won lo amara a él, todo eso le gustaba.
"¿Cómo te sientes?"
"⋯Me siento bien. Muchísimo."
"¿Muchísimo?"
"Síii, muchísimo."
Ante la respuesta tierno algo en el interior de Cha Se-jin se volvió a tensar como si fuera a cortarse. Eun-won no tenía un rostro de esperar que aguantara. Aunque le daba pena, aunque se le agitaba el aliento, claramente tenía un rostro de querer tocarse más.
Cha Se-jin le quitó la camiseta desordenada a Eun-won por encima de la cabeza. Sabía que aunque Eun-won lo deseara tenía que tener cuidado y tener cuidado otra vez, pero al ver las huellas de haberlo mordido y sorbido puestas sobre el cuerpo blanco la parte baja del vientre se le volvió a apretar. Cha Se-jin, que le quitó hasta el pantalón a Eun-won tal cual, dirigió la mirada hasta tocar la ropa interior de Eun-won que estaba mojada de forma húmeda y se puso de un color intenso.
"⋯Mierda⋯."
Casi me vengo.
Cha Se-jin, que superó la crisis, sintió que no se podía por lo que se bajó el frente de su pantalón de ropa deportiva junto con la ropa interior. La masa genital que se erigió de forma amenazante hacia arriba dio un cabeceo.
"Jaa⋯."
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Solo con salir de estar atrapada sintió que revivía, pero aun así le parecía que primero tenía que eyacular una vez. Sin embargo aún era antes de aflojarle la parte trasera a Eun-won. Significaba que de forma absoluta no podía insertar. Cha Se-jin, que pensaba si venirse sacudiéndose a grandes rasgos con la mano, dirigió la mirada a las piernas de Eun-won. Precisamente a los muslos.
"Cariño, un momento."
Cha Se-jin, que se quitó y tiró la playera de ropa deportiva que llevaba puesta tal cual, le quitó la ropa interior a Eun-won y le sacó un tobillo. Y luego le levantó las dos piernas juntándolas. La ropa interior que no pudo salir del otro tobillo le bajó recorriendo la pantorrilla hacia el lado de la rodilla.
"Director ejecutivo⋯ las piernas por qué⋯⋯."
"Solo me vendré una vez."
Eun-won no entendió esas palabras de inmediato. Sabía que la palabra venirse significaba eyacular, pero no sabía por qué le levantaba sus dos piernas hacia arriba para eyacular. Sin embargo pronto sus dos tobillos pegados el uno al otro subieron al hombro de Cha Se-jin. Y entre los muslos cerrados entró el pene bastante erigido. Recién en ese momento pudo entender qué significaban esas palabras.
Cha Se-jin sujetó de forma firme con una mano los dos tobillos delgados de Eun-won colgados de su hombro, y movió la cintura entre los muslos apretados fuertemente. Sintió que se le aplicaba fuerza a los muslos de Eun-won tal vez por estar excitado en esta situación. A medida que era así la presión que recibía el pene se volvía más grande. Cha Se-jin, poniendo mala cara, movió la cintura un poco más rápido y frotó el pene contra la parte interior de los muslos de Eun-won y el periné.
"ugh, mierda⋯. Ah, juu⋯."
El sonido del pene raspando los muslos resonó dentro de la habitación. Eun-won miró idotizado hacia arriba a Cha Se-jin que se movía soltando el aliento de forma tosca con sus piernas subidas al hombro enfrente de sus ojos. Cada vez que él se movía se veía de forma explícita el pene que se metía entre sus muslos. No solo eso sino que cada vez que algo caliente y duro le raspaba y hacía fricción contra la parte interior de los muslos y su propia masa genital le subía calor desde el interior del vientre.
"Jae, ugh⋯! Director ejecutivo⋯. Ah, ugh, es raro⋯ es raro⋯."
La punta dura del pene se movió frotando con fuerza el periné de Eun-won y la entrada del orificio mojado. Cada vez que era así el líquido de amor brotaba a borbotones y mojaba el pene de Cha Se-jin. Cha Se-jin, a quien le gustó la sensación resbalosa por lo que se embarró y frotó más líquido de amor en el pene, sonrió, sepultó los labios en el tobillo de Eun-won puesto sobre su hombro y movió la cintura aún más rápido.
"Ah⋯ ugh⋯! Ah⋯ ugh⋯."
Cha Se-jin, que no pudo aguantar la sensación de eyaculación que llegó al límite, tembló de la cintura mientras tenía el pene clavado profundamente entre los muslos de Eun-won. El semen que salió vertiéndose con fuerza mojó los muslos blancos, el vientre y hasta el pecho de Eun-won que estaban ardiendo con calor.
Cha Se-jin, que echó la cabeza hacia atrás ante el placer que le subió hasta la punta de la cabeza y sintió con satisfacción la resonancia que se propagaba de forma larga, sacó el pene y le bajó las piernas a Eun-won con cuidado. Y luego bajó como derrumbándose sobre el cuerpo de Eun-won y sepultó el rostro en la nuca. Como le gustaba la feromona con aroma a leche que salía fluyendo sin control inhaló profundo el aliento y le dio picos chuu, chuu en varias partes del cuello. Tal vez porque eso le dio cosquillas Eun-won sonrió haciendo un sonido pequeño.
109.
Cha Se-jin, que estuvo con los labios sepultados en la nuca de Eun-won dándole picos chuu, chuu hasta que la respiración se le puso cómoda, pronto levantó la cabeza y miró hacia abajo al rostro mojado de Eun-won. Como le resultaban bonitos el cabello ligeramente mojado de sudor y las pestañas que se veían húmedas mojadas de lágrimas, le dio un beso y Eun-won volvió a sonreír.
"Por qué sonríes a cada rato. De forma tan bonita."
Cha Se-jin, que le dio un pico chuu de beso sobre los labios donde permanecía la risa, liberó más feromona para que el cuerpo de Eun-won se aflojara con suavidad. Sintió que la feromona de Eun-won se volvía más densa, tal vez por resultarle eso de buen humor.
"Me siento⋯ demasiado bien."
"Te haré sentir aún mejor."
La mano grande de Cha Se-jin sujetó y le abrió en silencio la parte interior de los muslos suaves a Eun-won, y sepultó la cabeza en medio. Eun-won, sorprendido, intentó detenerlo, pero antes que eso la lengua le lamió la parte de abajo de la masa genital.
"Ah⋯⋯. ugh⋯!"
La punta de la lengua caliente y húmeda bajó frotando desde la base de la masa genital de Eun-won a lo largo del periné. Como no tenía mucho de haber eyaculado todas las sensaciones genitales estaban en un estado extremadamente sensible, por lo que cada vez que la lengua le lamía y rodaba obsesivamente la piel la cintura de Eun-won daba grandes respingos.
Cha Se-jin, que sonrió por resultarle buena esa reacción, presionó el periné abultado con la punta de la lengua y luego abrió la boca y lo sorbió. Cada vez que era así el orificio mojado se entreabría y el líquido de amor fluía a montones. Cha Se-jin, que miraba el orificio excesivamente erótico que se cerraba y abría, y se volvía a cerrar y abrir soltando líquido de amor, le lamió la parte de arriba del orificio con la punta de la lengua.
"¡ugh…!"
La cintura de Eun-won se retorció. Cha Se-jin, que le volvió a sujetar y abrir los muslos al encogerse incluso las piernas, le sujetó la pelvis para que no pudiera moverse, le metió la lengua al interior del orificio y sepultó el rostro.
Al albergar por completo el orificio rojo y cóncavo y sacar la lengua hasta un lugar profundo lamiendo hacia arriba la parte interior de forma viscosa, se escuchó un sonido de perder el aliento. Al escuchar el sonido dulce mezclado con llanto sintió que el pene se le volvía a erigir. Cha Se-jin hurgó más profundo la parte interior con la lengua y sorbió tragándose el líquido de amor que se desbordaba.
"¡Ah, ugh⋯! Ahí, ugh, ahí es⋯ aaah⋯ es raro, de verdad, porque es raro⋯."
"Sí, ¿es raro?"
"¡ugh⋯!"
No era la primera vez que Cha Se-jin le metía la lengua adentro, pero este placer le llegaba de forma nueva cada que lo experimentaba entregándole un placer abrumador. Y la sensación de hablar teniendo los labios pegados a la parte de abajo era demasiado explícita. Era una estimulación a un grado que se sentía en exceso. Sin embargo no le disgustaba eso.
Sintió que la lengua entraba y salía por el interior del cuerpo. Cada vez que le frotaba la parte interior era exactamente como si le frotaran todo el cuerpo con la lengua. El interior del vientre le daba vueltas, y el cuerpo le ardía. A pesar de que la feromona le salía a borbotones no había forma de hacer nada.
"Cariño, ¿te sientes bien?"
Al hablar otra vez teniendo la lengua adentro los labios se movieron y le dieron cosquillas alrededor. La mano de Eun-won le presionó la cabeza a Cha Se-jin. La mano que bajó para empujarlo sin darse cuenta estaba incitando más la excitación de Cha Se-jin.
Cha Se-jin le abrió las piernas a Eun-won más amplio fijándolas, le metió la lengua más profundo al interior del orificio y se la pasó rodando. La feromona con aroma a leche de Eun-won que se redujo de forma dulce y el líquido de amor eran más dulces y sabrosos a medida que los inhalaba. Al grado de que ahora el sabor dulce le gustaba más que cualquier otro sabor. Le gustaba tanto que aunque tuviera que vivir llenándose el vientre tomando únicamente líquido de amor lo haría con gusto.
Cha Se-jin, que le hurgó el interior poniendo la punta de la lengua puntiaguda durante un largo rato, recién sacó la lengua después de que Eun-won sintió en grande y eyaculó. Cha Se-jin, que se frotó y limpió la comisura de la boca empapada de líquido de amor y se lamió hasta el líquido de amor que le quedó en la mano, volvió a bajar la cabeza y le mordió el glande a Eun-won en la boca. Y al mismo tiempo le metió suavemente dos dedos al interior que dejó bastante aflojado con la lengua y le aflojó con delicadeza un lugar aún más profundo.
"¡Ah, ugh⋯! ¡Ah, ah⋯ ugh!"
Como era estimulado no en un solo lugar sino en dos lugares al mismo tiempo no había destreza para aguantarlo. Eun-won gimió y agarró fuertemente la cobija. De nuevo le sobrevino la sensación de eyaculación. Cada vez que los dedos que cavaron hasta un lugar profundo donde la lengua no podía entrar le raspaban algún lugar muy suavemente sin ser para nada toscos, el frente de los ojos se le encendía y apagaba en blanco.
Cuando los dedos aumentaron uno más volviéndose tres, y cuando esos dedos quedaron clavados por completo adentro, Eun-won eyaculó en la boca de Cha Se-jin.
Cha Se-jin recién soltó la masa genital después de tomarse incluso todo el semen que le fluía por el interior de la boca. Su rostro, que se lamía los labios mojados como si estuviera sabroso, se veía sumamente divertido.
"Cariño. ¿Será porque te amo? Por qué todo lo que sale del cuerpo de mi cariño es tan dulce? Me parece que se puso más dulce que antes. ¿Verdad que es porque mi cariño me ama? Yo también te amo."
Cha Se-jin, que dijo cosas que daban cosquillas como si nada, le dio un beso profundo en la mejilla teñida de rosa a Eun-won y volvió a ajustar la punta del pene a la que se le aplicó fuerza en el orificio aflojado de forma viscosa. Tras jugar presionando kkuk-kkuk con la punta del glande como tocando el líquido de amor, al aplicar fuerza y meterla se le deslizó para adentro del cuerpo de un ssook.
"¡Ah⋯!"
"⋯ugh, ah⋯."
Al mover la cintura despacio, el pene grueso y largo se abrió paso llenando de forma apretada el interior de Eun-won. Eun-won sintió que los cuerpos se entrelazaban por completo mientras frotaban juntos la lengua de Cha Se-jin que venía a besarlo. La sensación de volverse un solo cuerpo sin la más mínima grieta le gustaba demasiado.
¿Será porque sabía que Cha Se-jin lo amaba? Como dijo Cha Se-jin, a él también todas estas sensaciones se le sentían mejor que antes. Eun-won gimió de forma larga ante el pene que entró hasta un lugar profundo e hincó el lugar donde mejor sentía.
"¡Jaa, ugh⋯! ¡Eng⋯! Director, ejecutivo⋯ ah, ah, ahí⋯ ugh, a cada rato solo ahí⋯."
"Sí, solo aquí."
Como venía embistiendo contra el lugar donde solo con rozar le fluía un gemido inaguantable, pronto la cabeza se le volvió un desastre. Ante la estimulación en exceso Eun-won perdió el aliento y no podía ni respirar bien. Cada vez que raspaba la pared interna el líquido de amor caía a gotas desde la parte de unión mojando las sábanas. Cha Se-jin le jaló y abrazó las piernas a Eun-won más pegadas sobre sus hombros y embistió hacia arriba la parte interior más rápido.
"ugh⋯⋯. Me parece que⋯ me parece que volveré a⋯ hacer⋯. ¡Ah, ugh⋯!"
"Uuk, aunque hagas, juu⋯. Puedes hacer⋯. ¿Te gusta aquí?"
"Me gusta⋯ ugh, me gusta⋯. Muchísimo, ugh, me gusta⋯."
La punta de la masa genital frotó aplastando tal cual la parte sobresaliente del interior de la pared interna. Cha Se-jin, sin sacar el pene teniéndolo metido profundo, movió la cintura despacio y le frotó a Eun-won el lugar donde sentía. Y luego en el instante en que aplicó fuerza y embistió haciendo que saliera un sonido de peok, desde la punta de la masa genital de Eun-won estalló agua clara de golpe.
"¡ugh⋯!"
La cintura de Eun-won dio un gran respingo. El vientre plano que revelaba tal cual el contorno de la masa genital subía y bajaba, y derramó lágrimas a gotas sin poder ni abrir los ojos por el placer. Cha Se-jin le raspó la parte interior con el pene aun mientras Eun-won sentía así. Sobre el placer extremo se encimó un placer aún más grande. Ante el placer continuo que no disminuía volvió a fluir agua desde la punta de la masa genital de Eun-won.
Cha Se-jin, que no separó la mirada ni un momento de Eun-won que parecía estar sintiendo de forma larga y no como una resonancia de la eyaculación, en el instante en que le clavó la parte interior una vez más y le hizo morder la lengua en el interior de la boca, la feromona de Eun-won salió vertiéndose de golpe.
Como si todos los alrededores se hubieran abierto por completo, desde lo más profundo del interior del cuerpo de Eun-won fluyó continuamente a borbotones un aroma dulce a leche con azúcar. Ese aroma dulce que le abría de par en par las sensaciones de todo el cuerpo recorrió el aliento de Cha Se-jin y se le metió a montones al interior del cuerpo. Le pareció que la cabeza más que volverse un desastre ahora se le había destrozado por completo.
"¡ugh⋯!"
Como si de repente le hubiera venido el rut todo el cuerpo le ardió. El aliento se le puso caliente de forma incontrolable y la frente de los ojos se le fue de golpe. Al mismo tiempo, la punta del pene que estaba metido en lo más profundo de Eun-won se le hinchó de forma dura, y se prendió mordiendo el interior estrecho sin dejar ningún espacio libre.
Era el knotting.
El pene de Cha Se-jin ahora estaba pegado junto a la boca del útero de Eun-won. Como el cuerpo quedó apretado por completo no se podía sacar. Al grado de que si intentaba sacarla a la fuerza la parte interior podía salir con una gran herida por lo que no se podía mover ni un poco.
"Ah⋯ ugh, director ejecutivo⋯ me duele⋯. ugh, dentro del vientre está demasiado apretado⋯⋯. De repente por qué⋯."
"Es que yo, ah⋯. Me emocione demasiado por lo que me parece que se hizo el knotting."
"⋯¿El knotting?"
Aunque no lo había experimentado, Eun-won también sabía lo que era el knotting. El que cuando a un Alfa le viene el rut o se emociona demasiado, la punta de la masa genital se le hincha dentro del cuerpo. Y que para que eso se afloje de forma obligada tiene que eyacular a montones, y que si se hace el knotting la mayoría termina quedando en embarazo.
Embarazo.
Eso también era algo en lo que no había pensado bien. Aun casándose no llegó a recordar hasta allá de forma seria. Sin embargo de forma extraña le cruzó primero el pensamiento de que no le disgustaba. Aun sabiendo que no era un asunto para decidir de forma impulsiva, los ojos con los que Cha Se-jin lo miraba eran demasiado firmes, por lo que le vino un pensamiento por un instante de que tal vez estaría bien dentro de esa firmeza.
"Juu⋯. Perdón, te duele, ¿verdad? De lo tanto que me gustas me parece que de verdad justo ahora no estoy en mi juicio."
Cha Se-jin estaba igual de desconcertado. En toda su vida jamás había hecho el knotting de esta forma. Incluso durante el rut no le hacía knotting a ningún otro. Aunque pregonaban que la reproducción era el instinto del Alfa o cosas así, Cha Se-jin no tenía especialmente esa clase de impulso o instinto.
Sin embargo hoy la situación era diferente. Por supuesto que la feromona de Eun-won se vertió bastante, pero aun así el descontrolarse y emocionarce hasta este punto⋯. Cha Se-jin, que tenía la punta del pene bastante hinchado que no salía para nada pegado a la boca del útero de Eun-won, le besó como consolándolo la mejilla, los labios y el área mojada de los ojos a Eun-won en orden.
"Está bien, respira despacio y suelta, solo un poco⋯ ugh, intenta soltar la fuerza un poco. Despacio."
Para tranquilizar a Eun-won que no sabía qué hacer, Cha Se-jin liberó más feromona. Sintió que reaccionando a la feromona al cuerpo se le salía un poco más de fuerza. Cha Se-jin, que le besó el área de los ojos y la mejilla para que no tuviera miedo, pronto se topó con un aliento mojado. Las lenguas se mezclaron con suavidad sin importar quién fue primero.
"⋯ugh⋯."
Al llenar la habitación las dos feromonas densas enredándose de forma viscosa, el interior de Eun-won que estaba bastante tenso se aflojó un poco suave y se tragó con gusto el volumen enorme de Cha Se-jin. Cha Se-jin no perdió esa oportunidad y movió la cintura lentamente en estado de knotting.
"Ah⋯ ugh, ugh⋯."
"Solo un poco, ah⋯ si aguantas solo un poco⋯."
"Director ejecutivo⋯ ugh, director ejecutivo⋯. Demasiado, ugh⋯!"
Cada vez que la pared interna húmeda y el pene se frotaban, y la punta del glande expandida empujaba y embestía ligeramente la boca estrecha del útero de Eun-won, Eun-won se desvanecía como si se le fuera a ir el aliento y le rodeaba el cuello a Cha Se-jin abrazándolo desesperadamente.
Cha Se-jin, más excitado ante ese aferrarse dócil, movió la cintura más profundo teniendo abrazado todo el cuerpo de Eun-won. Con eso el glande hinchado se apretó por completo en la boca del útero y le sobrevino la sensación de eyaculación. Cha Se-jin, que albergó los labios de Eun-won que lloraba de tanto sentir, en el instante en que le metió la punta de la masa genital de forma apretada por la rendija estrecha, una cantidad enorme de semen caliente se vertió al interior del útero.
"¡ugh! ¡Ah, ugh⋯ ah⋯!"
"⋯ugh, ah⋯!"
La cintura de Eun-won, que recibía el semen de Cha Se-jin que se vertía hacia lo más profundo del cuerpo, dio varias grandes sacudidas. Recién después de verter a reventar el semen espeso en el interior de Eun-won durante un largo rato, la punta del pene que estaba hinchado bajó. Hasta ese momento Eun-won, que no podía controlar el cuerpo por la sensación genital en exceso y temblaba de forma estremecida, sintió que el juicio se le apagaba de golpe en la oscuridad.
Cha Se-jin, que sacó despacio el pene al que se le desató el knotting de adentro de Eun-won, miró el semen y el líquido de amor que caían fluyendo del orificio y luego encerró y abrazó en sus brazos a Eun-won que estaba dormido como desmayado. Incluso entre sueños, y aun sin tener nada de fuerza, le resultaba adorable Eun-won que se le metía más profundo como sabiendo que eran sus brazos.
"Te amo, que duermas bien."
Cha Se-jin, que le besó la frente y la mejilla mojadas a Eun-won, susurró teniendo los labios pegados a su oído. Aunque ya dormido no podría escuchar, aun así si en alguna parte del inconsciente escuchaba estas palabras, esperando que por favor llevaran a Eun-won a un bonito sueño.
110.
Cuando Eun-won despertó de su sueño fue antes de que sonara la alarma. Como le gustó la sensación de haber dormido profundamente desde el instante en que abrió los ojos su estado de ánimo se sintió refrescante. Le gustaba el calor de Cha Se-jin que sentía tan pronto abría los ojos, y le gustaba que Cha Se-jin estuviera durmiendo abrazándolo a él.
Eun-won, que queriendo verle el rostro retorció ligeramente el cuerpo y encendió en bajo la luz de la lámpara que estaba al lado de la cama, por alguna razón ante la sensación de una habitación extraña giró la mirada y examinó alrededor.
"⋯Ah⋯."
Aquí no era la recámara que solía usar junto con Cha Se-jin. Era la recámara de Cha Se-jin que estaba al lado de su estudio, es decir, esa habitación que ahora no usaba. Claramente ayer se quedó dormido en la otra habitación, ¿por qué estaría durmiendo aquí? Eun-won, que pensó un momento, pronto se dio cuenta de la razón.
Era porque su propio cuerpo estaba demasiado limpio y fresquito. Parecía que mientras dormía Cha Se-jin lo había bañado, secado, y hasta embarrado loción para ponerle la ropa. Ese Cha Se-jin de ninguna manera lo dejaría dormir en la cama de esa habitación donde las sábanas debieron quedar bastante mojadas. Como en la noche debió ser difícil cambiar las sábanas él solo, y llamar a alguien también habría sido un poco incómodo, lo habría traído a esta habitación.
Al recordar a Cha Se-jin, que mientras él no sabía nada por estar durmiendo habría estado ajetreado bañándolo a él solo, secándolo, e haciéndolo dormir hasta llegar aquí⋯ le pareció algo tierno.
Sintió que el amor, el ser amado por la persona que a mí me gusta, era algo así de bueno. Si fuera antes habría pensado durante un largo rato si el que él hiciera esa clase de acciones era simplemente por la dulzura impregnada en su cuerpo, o si de verdad era porque tenía alguna clase de emoción. Sin embargo ahora no era así. Simplemente le gustaba. Cha Se-jin le resultaba adorable y tierno.
⋯Qué hago. De verdad me gusta muchísimo. El director ejecutivo me gusta de verdad.
Eun-won, que miró durante un largo rato el rostro durmiente de Cha Se-jin, extendió la mano con cuidado. Tras acariciarle ligeramente el cabello desordenado, Eun-won, que hasta le tocó suavemente con la yema del dedo las tupidas pestañas, volvió a bajar la mano a toda prisa.
La mirada le bajó a lo largo del puente de la nariz recto. Y se detuvo sobre los labios cerrados.
"⋯⋯."
Eran los labios que le habían dicho te amo varias veces sacando el sonido. Le vertieron la imagen de un amor no pulido, y tras poner en la boca la palabra amor le dijeron varias veces te amo.
Al volver a recordar ese momento se le dio cosquillas al corazón. De ninguna manera podía quedarse solo mirando. Eun-won inclinó el cuerpo solo un poco más cerca y presionó de forma ligera sus labios en los labios de Cha Se-jin.
Chuu.
Aunque resonó un sonido que daba cosquillas tanto como le daba cosquillas al corazón, Cha Se-jin no despertó. Eun-won, a quien le dio el valor pequeño de que le parecía que podía hacerlo una vez más, esta vez le dio un beso una vez más en la mejilla.
Chuu.
Y luego a la siguiente volvió a buscar los labios.
Chuu, chuu.
Eun-won, que sonrió al ver a Cha Se-jin que tampoco esta vez tenía ninguna reacción, volvió a arreglarle suavemente el cabello. Le gustaba el poder besar a su gusto así al durmiente Cha Se-jin. Como por lo regular la mayoría de las veces Cha Se-jin era el primero en acercarse, sonreírle, y juntar primero los labios, era más así.
Solo una vez más⋯.
En el instante en que los labios blandos y calientitos se volvieron a presionar sobre los labios de Cha Se-jin, se le aplicó fuerza al brazo que abrazaba la cintura de Eun-won. Y los labios que solo se tocaron ligeramente se entrelazaron profundamente tal cual. Entre los labios que se abrieron de inmediato se mezclaron las lenguas. Los párpados de Eun-won, que había abierto grande los ojos de la sorpresa, pronto bajaron de forma suave.
La lengua se movió lentamente y frotaron juntos la lengua del uno y del otro. Era dulce y suave. A mitad de camino juntaban los labios dándose besos chuu, chuu, y luego volvieron a mezclar las lenguas besándose durante un largo rato. Al ser de mañana la masa genital erigida se frotó y se propagó un placer que se sentía bien.
"No tiene sentido."
Cha Se-jin, que le dio varias veces besos mezclados con un sonido pequeño y risas de chuu, chuu-chuu, chuu, dijo con una voz grave e impregnada de sueño.
"¿Dices que hay una mañana en la que se despierta así? ¿Eh? Cómo es que existe esta clase de mañana."
Cha Se-jin, que bajó y cerró los ojos donde aún le quedaba el sueño, abrazó a Eun-won a reventar dentro de sus brazos. Se preguntaba cómo de verdad podía haber una mañana así de feliz.
"Cariño."
"Síii."
"De ahora en adelante despiértame todos los días así."
"⋯¿Se puede hacer eso?"
Ah, mierda. Me voy a volver loco. Pregunta que si se puede hacer eso. Cómo es tan tierno. Hasta ahora todos los días quería hacer esto, ¿será que no pudo hacerlo por miedo a que a mí me disgustara?
"Se puede, claro. Me gusta demasiado. Si yo me despierto primero yo también despertaré a mi cariño así."
Tan pronto terminaron las palabras los labios de Cha Se-jin tocaron el área del oído de Eun-won. Chuu. A continuación los labios se presionaron continuamente hasta la zona de los ojos y la mejilla, y la punta de la nariz y los labios. Cha Se-jin, sin perderse cada vez que Eun-won giraba ligeramente la cabeza por darle cosquillas, lo siguió y le dio besos chuu, chuu continuamente en los labios y la mejilla de Eun-won.
"Director ejecutivo, me da cosquillas⋯."
Se propagó la risa de Eun-won que se reía sacando un sonido pequeño. Cha Se-jin, a quien le dio mejor humor, le abrazó el cuerpo más firme y fuertemente para que Eun-won no pudiera escaparse y le llovió besos en varias partes del rostro.
"Sí, lo hago para que te rías. Para que mi cariño se ría mucho."
Al final, la risa de Eun-won estalló un poco más grande. Al albergar esa risa el corazón de Cha Se-jin se le hinchó más grande. Ya ni le quedaba buen recuerdo de cómo había sido la mañana de ayer cuando no se había dado cuenta de esta clase de corazón, ni la mañana de anteayer.
La mañana que recibían juntos por primera vez al hacerle frente al amor era tibia, dulce y acogedora.
"Cariño. Nosotros hoy cumplimos el día dos de noviazgo."
Cha Se-jin, que le susurró al oído a Eun-won, le mordió con los labios sin dolor la punta de la oreja que se le ponía roja. El que asintiera con la cabeza mirándose el uno al otro a la cara sin esquivar la mirada aun poniendo un rostro apenado era excesivamente tierno y bonito.
"¿Hoy tus clases terminan un poco temprano, verdad?"
"Sí, terminan a las 3."
"Iré a la escuela a esa hora. Tengamos una cita."
"Síii, me gusta."
Cha Se-jin, que volvió a darle besos chuu, chuu en los labios a Eun-won que asentía con la cabeza y sonreía, le metió la mano por dentro del pijama, le frotó la cintura suavecita y le examinó el rostro.
"Ah, ¿cómo está tu cuerpo? Ayer al ponerse de esa forma de repente te asustaste mucho, ¿verdad? También te dolió. Como fue la primera vez que se hizo el knotting."
"Un poco⋯. Pero al principio me dolió⋯ después me puse bien."
"Entonces es un alivio, pero⋯. ¿No te duele por dentro o algo así? Cuando te bañé ayer al mirar no me pareció que estuvieras lastimado."
"Solo la cintura⋯ me duele un poco, y de lo demás todo está bien. Aunque mueva las piernas no hay ningún lugar que me duela⋯."
"Si te empieza a doler algún otro lugar no te aguantes y dímelo, ¿entendido? La cintura te la sobaré yo."
Cha Se-jin, teniendo abrazado a Eun-won otra vez, le amasó despacio la cintura a Eun-won y le aflojó los músculos sorprendidos. Al principio le dolió de forma entumecida, pero poco a poco sintió que ese toque se sentía refrescante. Eun-won se quedó dormido de golpe otra vez teniendo el rostro sepultado en los brazos de Cha Se-jin tal cual.
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Cha Se-jin, que le dio un beso en el cabello a ese Eun-won, apago la alarma sonriendo y cerró los ojos.
Era una mañana del día dos de noviazgo feliz a un grado increíble.
La llegada a la escuela fue justo antes de que empezaran las clases. Cuando Cha Se-jin, que apago la alarma, y él que se quedó dormido de verdad profundamente abrieron los ojos, era un tiempo en el que no quedaba mucho para el inicio de las clases. Cha Se-jin, que se levantó de un salto siguiendo a Eun-won que se levantaba sorprendido, confirmó la hora repetidas veces, y a partir de ahí se prepararon sin aliento para ir a la escuela y para ir al trabajo.
Se bañaron, se cambiaron de ropa y salieron a prisa del edificio anexo para subirse al auto. Aun en medio de eso Cha Se-jin, que quería cuidar el desayuno de Eun-won, sacó de la hielera un vaso con fruta antes de salir y se lo entregó a los brazos a Eun-won. Gracias a esa clase de atenciones Eun-won pudo comer fruta sin tener hambre durante el camino a la escuela. Le gustó más porque a mitad de camino podía meterle un pedazo a la boca a Cha Se-jin que iba manejando.
Cha Se-jin, que llevaba el volante, intentó aguantar las ganas de decirle groserías al auto que se le atravesaba enfrente y le estorbaba varias veces. Al ver a Cha Se-jin que se veía de prisa Eun-won le dijo que estaba bien llegar un poco tarde, pero el Cha Se-jin de la voluntad al final tuvo éxito en dejar a Eun-won enfrente del edificio justo antes de que empezaran las clases.
"Nos vemos al rato, te amo."
Eun-won, que entró por la puerta trasera del aula y se sentó en su lugar, recién después de pasar lista pudo tomar aliento. Mientras el aliento desordenado por correr se le calmaba recordó a Cha Se-jin que le agitaba la mano viéndolo bajarse del auto. Como le gustaban las palabras te amo que se le pegaron a la boca con naturalidad en un solo día, se rió varias veces aun mientras escuchaba la clase.
El corazón le daba cosquillas. Hoy en especial el clima también se veía bueno, y sus pasos eran más ligeros. Cuando terminó la clase a salvo y salió del aula, Yoon Ji-woon, que lo estaba esperando enfrente del edificio para comer juntos el almuerzo, agitó la mano en grande.
"Ah, qué hambre tengo. Comamos tonkatsu. Tan pronto me levanté en la mañana recibí una revelación."
"¿Una revelación?"
"Sí, justo cuando abrí los ojos me supo a tonkatsu en la boca."
Eun-won, que sonrió por resultarle divertida la palabra revelación, asintió con la cabeza. Tal vez por estar de buen humor sentía que hoy podría comer sabroso cualquier cosa.
"Tú tienes algo, ¿verdad?"
"¿Eh?"
"¡Te ves de un humor totalmente bueno! A este nivel no es un asunto bueno común."
Ante la mirada de Yoon Ji-woon que lo miraba como sospechando entornando los ojos, Eun-won ladeó la cabeza. No podía saber en qué parte sintió de repente que parecía haber un asunto bueno. Aunque eran palabras correctas.
"¡De verdad el rostro se te ve brillando a montones! ¿Te hiciste algo en el rostro?"
"⋯Q, qué me voy a hacer. Simplemente ayer⋯ dormí un poco profundo."
"¿En serio? Aunque dicen que el dormir es importante. Oye, pero tú de verdad hoy no juegas. Me da una envidia de la perra tu piel."
Yoon Ji-woon lo diría sin saber nada, pero de alguna forma le daba un poco de⋯ pena. También era verdad que hubo un asunto que lo puso de buen humor, y era verdad que durmió profundo, pero como también hubo un asunto que Yoon Ji-woon jamás podría saber, a cada rato le venía el recuerdo de la noche pasada y le subía calor al rostro. Porque sabía que la mañana siguiente a encontrarse profundamente de cuerpo con Cha Se-jin el rostro se le veía de forma especial bueno, y se le veía terso.
"Dilo sinceramente. Qué hay, de verdad. Pongámonos de buen humor juntos."
"Simplemente es algo⋯ personal."
"¿Dices que no vas a hablar?"
"Perdón⋯."
"Ya estuvo, ya estuvo. Aunque no me digas de seguro es algo bueno por causa de tu hermano mayor. Aun así es un alivio que te veas bien. Es que como últimamente te veías con muchos pensamientos me preguntaba si había pasado algo."
Eun-won sonrió ante el toque de la mano de Yoon Ji-woon que le daba palmaditas en la espalda diciéndole que era un alivio. Era un amigo verdaderamente bueno. Al grado de que cada vez le venía el pensamiento de que él también debía cuidarlo y examinarlo con más delicadeza.
"No tienes de qué preocuparte. A mí de verdad me va bien."
"Qué es lo que te va tan bien."
"Simplemente⋯ el ahora."
Yoon Ji-woon, que pensó un momento en la respuesta de Eun-won, asintió con la cabeza en grande y sonrió.
"Sí, entonces ya estuvo. Ah, el tonkatsu págalo tú que tienes un asunto bueno. El café y algo dulce te lo pago yo para que te pongas de mejor humor. ¡Vámonos rápido! En ese lugar si nos tardamos solo un poco hay que hacer fila de espera."
"¡Sí!"
Siguiendo a Yoon Ji-woon que apresuraba el paso confirmando la hora, Eun-won también dio el paso de forma ligera sonriendo. La luz del sol de mediodía se vertió sobre el rostro de Eun-won. Era una luz tan brillante y clara como el ahora de Eun-won.
