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91.
Al subir a la cama Eun-won tras salir de lavarse, Cha Se-jin inclinó el cuerpo e inhaló profundamente el acogedor aroma a jabón que emanaba de Eun-won. Eun-won, a quien le dieron risa las cosquillas del aliento tocándole el cuello, encogió levemente los hombros.
"¿Tienes tiempo libre este sábado por la noche?"
"¿El sábado? Sí, está bien."
"Porque Do Hae-jun y Kang Seo-hu dijeron que nos invitan a cenar y que salgamos juntos. Como solo lo dije de palabra y no armé la cita, se la pasan todo el día armando un desmadre⋯. No, de verdad todo el día con su escandalo. El presidente Kang y el presidente Do deberían ver cómo estos infelices no trabajan por andarme molestando a mí."
Eun-won, que sonrió al ver a Cha Se-jin chasquear la lengua, sintió los dedos tibios introduciéndose entre su cabello y presionó en secreto su mano con fuerza sobre su corazón que le latía a toda prisa.
"Aquella vez yo también armé un poco de alboroto, y me parece que para hacer que cierren el hocico sería bueno vernos una vez. Pero si a ti te resulta incómodo no hace falta que vayas. A ellos qué más da si los veo después, o si de plano no los veo."
"Para nada. Yo estoy bien."
"¿Seguro?"
"Sí, las dos veces que los he visto ambos han sido muy amables conmigo. Y además⋯ son personas que lo conocen a usted desde hace mucho tiempo."
"Qué van a ser amables ellos. Si lo único que hicieron fue saludar y ya."
"Aun así me trataron muy bien para que no fuera incómodo. Les estuve muy agradecido por eso."
Cha Se-jin, al escuchar la respuesta de Eun-won, soltó un suspiro y le sobó suavemente la mejilla clara y tersa. Se preguntó cómo podía existir un muchacho tan bueno.
"Qué bueno eres."
"No es porque sea bueno⋯."
"Claro que sí."
"Usted también fue amable con mis amigos, director."
"Eso fue porque son tus amigos."
"A mí me pasa lo mismo."
"⋯⋯."
"Como son los amigos del director⋯ yo también quiero ser amable con ellos."
Que él hubiera mostrado amabilidad hacia los amigos de Eun-won era porque pensó que así Eun-won tendría aliados más firmes de su lado. Necesitaba personas que, aun en lugares donde él no estuviera, ayudaran y protegieran a Eun-won como la vez pasada.
Por supuesto que no invitó la comida y les ofreció una habitación de hotel únicamente por una razón tan calculadora, pero de todos modos se acercaba más a una amabilidad demostrada sabiendo que, si él les hacía un buen gesto, todo ese resultado terminaría volviendo a Eun-won.
En lo que a él respecta, por estar más que curtido sabía muy bien cómo mover el corazón de la gente y cómo ganarse su favor con dinero, pero Eun-won era distinto a él. Este sentimiento que Eun-won mostraba ahora era totalmente sincero. Era verdad que se debía a que era bueno. Y por saberlo, sentía algo raro en el corazón.
Le parecía bonito y tierno que Eun-won, sin esperar nada a cambio y por el simple hecho de ser sus amigos, aceptara con gusto una cita que bien podría resultarle incómoda⋯⋯. Había un sentimiento de no sabía qué clase. Algo de lo que verdaderamente no sabía cómo expresarlo por no llegar a comprenderlo.
"Si vamos, como a ellos les gusta beber puede que tomen alcohol, pero si no quieres beber no tienes que hacerlo. Y si quieres beber, solo toma lo que yo te sirva."
"Síii, así lo haré."
"Y si Kang Seo-hu dice tonterías ignóralo, y si Do Hae-jun se hace el bueno también ignóralo."
"¿Hacerse el bueno⋯?"
"Sí. Pretender ser lindo, pretender ser educado, pretender ser de carácter extrovertido y agradable. Él siempre es así."
Eun-won soltó una risita al ver a Cha Se-jin negar con la cabeza. Cha Se-jin, que sonrió contemplando en silencio esa risa, bajó la mano con la que le sobaba la mejilla y se la deslizó entre los dedos de la mano a Eun-won.
"¿Les digo entonces que sí vamos?"
"Sí, me parece bien."
"Mañana al terminar las clases, ¿vamos a comprar ropa? Para ir bien vestido⋯⋯. Ah, no. Vayamos arreglados solo lo justo. No, ¿y si mejor vamos en pijama? Ah, la ropa no es el problema. Vayamos con cubrebocas. No, mejor les voy a decir que no podemos ir."
"⋯¿Eh?"
"De solo pensar en que a esos tipos se les van a ir los ojos viéndote la cara me da un poco de coraje."
Cha Se-jin, que sonrió arrugando el puente de la nariz al ver a Eun-won parpadear sin lograr distinguir si era una broma o iba en serio, levantó las manos entrelazadas y le mordió la punta de los dedos sin hacerle daño.
"Es una broma pero va en serio. No, ¿debería decir que va en serio pero es una broma?"
Eun-won, que solo entonces comprendió que había tono de juego de por medio, entrecerró los ojos y dejó escapar una dulce sonrisa.
"No es algo para dar risa."
Aun así, Cha Se-jin, que le volvió a morder el dedo a Eun-won que solo se reía, terminó riéndose junto con él.
Eun-won, que escuchaba con atención el sonido de la risa que se extendía en un tono grave, se jaló levemente la cobija con la otra mano que no tenía sujetada. Le palpitaba el corazón de solo pensar en conocer formalmente a los amigos de Cha Se-jin. Porque ser presentado a los amigos de alguien significaba haberse convertido en una persona muy cercana a él.
Conocer a la gente al lado de Cha Se-jin era estar de frente ante otra etapa del tiempo de Cha Se-jin. Aunque fuera solo un poco, sentía como si diera un paso hacia el interior del antiguo tiempo de Cha Se-jin que él no conocía.
Por eso Eun-won deseaba algo.
Que al pasar ese tiempo, él estuviera integrado a un lado de Cha Se-jin de forma un poco más natural.
El lugar donde se detuvo el auto fue un bar privado de banquetes ubicado en la zona profunda de Seoha-dong. Por estar un poco apartado de la avenida principal, no llamaba la atención fácilmente ni pasando en auto. Tal como el lugar al que fue con sus amigos la vez pasada a comer carne, solo tenía una pequeña placa de metal colocada sobre la pared oscura, al grado de que a cualquiera que viniera por primera vez le costaría trabajo saber si estaba abierto o no.
En cuanto Cha Se-jin detuvo por completo el auto, el empleado que estaba esperando se acercó rápidamente a abrir la puerta. Cha Se-jin, que dejó el auto al valet parking, entró al edificio junto con Eun-won, quien bajó saludando al empleado.
"Tienes cara de estar nervioso."
"Un poco⋯."
"Son mis amigos, qué te va a dar nervios."
"Es que son personas que el director conoce desde hace mucho tiempo."
"¿Por eso te dan más nervios?"
Eun-won pensó un momento y de inmediato asintió levemente con la cabeza.
"⋯No quisiera cometer una falta, y también quisiera darles una buena impresión."
Cha Se-jin guardó silencio un momento ante la respuesta de Eun-won. La frase de querer darles una buena impresión se le quedó grabada durante mucho tiempo. Por un lado se preguntaba si hacía falta darles una buena impresión a Kang Seo-hu y a Do Hae-jun, pero por otro le parecía bonito el deseo de Eun-won de querer verse como una buena persona ante los amigos que él conocía desde hacía tiempo.
"Tú no tienes que hacer nada, basta con que te sientes ahí. Con solo estar presente vas a dar una buena impresión de todas formas. El problema es que eres demasiado bonito y vas a dar una impresión aún mejor de lo que pensé."
Cha Se-jin, que habló sonriendo, se adentró más hacia el fondo junto con Eun-won guiados por el empleado. Al abrirse la puerta, un cálido aroma a madera les tocó la punta de la nariz. Al avanzar por el pasillo entre una música elegante que sonaba bajito y entrar a la habitación que estaba al fondo, se veía a Kang Seo-hu y a Do Hae-jun, quienes habían llegado antes.
"¿Ya llegaron? Bienvenido, Eun-won. Muchas gracias por venir."
"¿Cómo ha estado? Deme su abrigo."
Kang Seo-hu, que se levantó con gusto, le ofreció la mano para saludarlo, y Do Hae-jun recibió el abrigo de Eun-won para entregárselo al empleado. Eun-won, tras cruzar un saludo un tanto ajetreado con las dos personas que lo recibían con gusto y calidez, se sentó al lado de Cha Se-jin en la mesa redonda.
"Miren que sí llegó el día en que esto pasara. De verdad muchas gracias por venir."
"Gracias a ustedes por invitarme."
"Qué bueno que lo tome a bien. En realidad, más que una invitación fue un berrinche que le hicimos a Se-jin. Le dijimos que lo trajera a usted, Eun-won. Es que él no paraba de decir que no se podía, que para qué lo llamábamos, que no quería."
Cha Se-jin, que miró con desagrado a Kang Seo-hu por negar con la cabeza, le lanzó una mirada afilada.
"Oye, habla bien. Haces parecer como si estuviera viviendo escondido con un muchacho."
"¿Acaso no es algo parecido?"
"¿Quieres que te mate?"
"Vea no más, Eun-won. Este tipo sigue hablando así. Y eso que ya no es un estudiante de secundaria ni de preparatoria."
Cha Se-jin le envió una advertencia con la mirada a Kang Seo-hu, quien volvió a negar con la cabeza una y otra vez. Kang Seo-hu, al captar la mirada de que si lo dejaba en ridículo no se iba a quedar con los brazos cruzados, asintió con la cabeza como diciendo que ya entendió y que confiara en él para calmar a Cha Se-jin.
"Eun-won, perdónelo. Estos tipos son así de infantiles. Como de entre nosotros tres yo soy el que tiene la edad mental más alta, puede platicar conmigo."
Cha Se-jin y Kang Seo-hu, que miraron a Do Hae-jun con cara de no dar crédito a su repentina interrupción, esta vez comenzaron a atacar a Do Hae-jun. Eun-won miró a los tres turnando la vista entre ellos y al final terminó soltando una risita. Había una atmósfera relajada que solo podían crear las personas que se conocían desde hacía tiempo. Le gustaba ese ambiente cómodo y divertido en el que se burlaban abiertamente entre sí, se respondían como si nada, y aun así no cruzaban la línea de la incomodidad.
Al mismo tiempo, le resultaba un poco novedoso ver a Cha Se-jin dentro de este tipo de ambiente. Por supuesto que sabía que en su vida cotidiana era del tipo relajado y juguetón, pero casi nunca demostraba ese lado juguetón ante otras personas que no fueran él o su familia. Sin embargo, ante sus amigos lucía un poco más cómodo. Aunque el tono de sus palabras era sarcástico, todo rastro de agresividad o susceptibilidad había desaparecido de él. Lucía ligero y contento.
Do Hae-jun sirvió champaña uno por uno. Sobre el líquido transparente vertido dentro de las copas alargadas, pequeñas burbujas subían sin cesar. Cha Se-jin, que tenía enfrente una copa con whisky en lugar de champaña, tomó la copa de champaña antes de que Eun-won bebiera, le olió el aroma primero y se mojó apenas los labios. Luego le devolvió la copa a Eun-won.
"Es un sabor que te va a gustar. Puedes beberla."
"¿Qué, ahora estás haciendo prueba de detección de veneno o qué?"
Kang Seo-hu, al presenciar el gesto cariñoso de su viejo amigo, preguntó incrédulo como si hubiera visto algo inaudito, a lo que Cha Se-jin ladeó la cabeza con total frescura.
"Tú la elegiste. Tengo que desconfiar."
Do Hae-jun soltó una carcajada y le movió el hombro a Kang Seo-hu. ¿Nos vas a matar a todos? Kang Seo-hu, con cara de hartazgo, negó con la cabeza y levantó su copa. Las copas de los cuatro chocaron levemente y se apartaron. El sonido claro se extendió de forma agradable por el espacio relajado con jovialidad. Eun-won sostuvo la copa con ambas manos y bebió un sorbo con cuidado. Las burbujas frías y frescas reventaron en la punta de su lengua. Como el aroma y el sabor dulce le gustaron, giró la cabeza hacia el lado de Cha Se-jin.
"Está rica."
Cha Se-jin, que sonrió al ver que el rostro iluminado con una sonrisa se veía bien, le acarició el cabello a Eun-won.
"La lista de champañas de aquí es bastante buena. Elegí una pensando en si le gustaría y qué alivio que sea de su agrado. Y la comida de aquí también está verdaderamente deliciosa. Si hay algo que se le antoje comer me dice lo que sea, Eun-won."
"Síii, muchas gracias por sus atenciones."
"No es nada."
La risa volvió a fluir dentro de la habitación ante Kang Seo-hu respondiendo de forma elegante con la mano en el pecho. Y a partir de ese momento el ambiente se relajó con suavidad, continuando una conversación cómoda sobre diversos temas.
Do Hae-jun y Kang Seo-hu eligieron a propósito temas ligeros para no darle a Eun-won espacio para sentirse incómodo. La historia de cuando pelearon con Cha Se-jin y no se hablaron durante una semana pero terminaron reservando asientos contiguos en el avión y volando juntos, o la historia de cuando le hicieron una broma a alguien pensando que era Cha Se-jin y resultó ser el hermano mayor de Cha Se-jin, por lo que los regañaron horriblemente.
Eun-won perdió la noción del tiempo escuchando una a una las etapas pasadas de Cha Se-jin que él no conocía. Cada una de las historias era divertidísima, y los platillos nuevos que no paraban de servirse por más que comiera estaban todos riquísimos. Tanto la champaña con la que acompañaba la comida como la conversación interminable le resultaban del todo agradables.
Kang Seo-hu hablaba de forma muy amena, y Do Hae-jun solo formulaba preguntas al grado de que a Eun-won no le costara trabajo responder. Ambos eran sorprendentemente hábiles para burlarse de Cha Se-jin. Cha Se-jin, con cara de pocos amigos, se las devolvía a Kang Seo-hu y a Do Hae-jun multiplicadas por varias veces. Eun-won no pudo aguantar la risa en más de una ocasión.
Le gustaba.
Le gustaba de verdad.
Los nervios que sintió al entrar a saludar al principio habían desaparecido sin dejar rastro. Por ser los amigos de Cha Se-jin quería darles una mejor impresión y le preocupaba la posibilidad de cometer un error, pero al tenerlos enfrente, ninguno de los dos trató a Eun-won como a un invitado difícil de tratar, ni tampoco lo trataron con falta de respeto. Lo trataron de forma adecuadamente cómoda y adecuadamente cuidadosa con consideración.
Eun-won, sintiendo una mirada fija, dejó de reírse y de pronto contempló a Cha Se-jin. Cruzó miradas con Cha Se-jin, quien lo estaba observando. No sabía desde cuándo lo llevaba mirando. ¿Habrá sido por haber bebido alcohol? El corazón le palpitaba. Cha Se-jin, tras entrelazar la mirada profundamente un momento, dejó la copa como si no fuera nada y revisó el plato de Eun-won.
"¿Quieres que pida algo más para ti?"
"No. Con esto es suficiente. Todo está riquísimo y me gusta mucho."
"Te ves más cómodo que hace un rato."
"Sí⋯. Es divertido y me la estoy pasando muy bien."
"¿Por esos tipos?"
"Por los tres⋯."
"No me incluyas con ellos. Yo soy diferente a esos infelices."
Eun-won volvió a reír ante esas palabras. Cha Se-jin se sintió aliviado al ver esa sonrisa. Cuando entraron al principio tenía cara de estar nervioso, pero ahora lucía verdaderamente cómodo. Como se veía bonito sosteniendo la copa a cada rato con ambas manos mientras sonreía, y se le veía lleno de vida, llegó a pensar que hizo bien en traerlo.
En ese momento se escuchó un toque a la puerta. Kang Seo-hu, que estaba bebiendo, miró a Do Hae-jun.
"¿Eh? ¿Pediste algo más?"
Do Hae-jun ladeó la cabeza mirando la champaña a la que aún le quedaba más de la mitad y el whisky recién abierto sobre la mesa.
"¿No? Todavía queda bastante."
"¿Acaso falta algo más por servir? Qué raro. Adelante."
Ante la autorización de Kang Seo-hu, la puerta se abrió. El empleado con una sonrisa hizo una leve reverencia y comunicó el motivo.
"Ha llegado un acompañante de su grupo."
"¿Un acompañante?"
En el momento en que Cha Se-jin preguntó de vuelta, el empleado se hizo a un lado abriendo más la puerta. Detrás de él, un rostro familiar para los tres y desconocido para Eun-won hizo su aparición.
92.
Ante la aparición de Ki Jae-hyeok, de quien jamás pensó que tendría asuntos aquí, el rostro de Cha Se-jin se cubrió de molestia. No era un rostro tan grave como si hubiera visto a alguien a quien no pudiera ni ver, pero tampoco era una cara de particular gusto. Lucía irritado, como si le hubiera surgido un contratiempo desagradable de repente.
"Qué es esto. ¿Quién lo llamó a él?"
Cha Se-jin, que dejó su copa, buscó al culpable turnando la vista entre Do Hae-jun y Kang Seo-hu, mientras Eun-won contemplaba hacia arriba al hombre que estaba de pie en silencio junto a la puerta. El hombre alto y vestido con un traje impecable era un rostro que veía por primera vez. Por alguna razón se veía un poco cansado, e incluso exhausto.
"Cuánto tiempo, Se-jin."
Ki Jae-hyeok, que saludó primero, entró y cerró la puerta. Cha Se-jin, que ni fingió escuchar ese saludo, volvió a preguntarles a Kang Seo-hu y a Do Hae-jun:
"Les pregunté que quién lo llamó."
"⋯Yo."
Kang Seo-hu, que levantó la mano como entregándose antes de que la situación se pusiera más fea, soltó una larga lista de excusas.
"Es que me mandó mensaje diciendo que estaba por aquí cerca, así que le dije que pasara un momento."
"Por qué."
"Nada más. Sería bueno que aprovecháramos esta oportunidad para arreglar las cosas todos de nuevo. Todos éramos amigos."
"Sí, lo éramos."
Kang Seo-hu, que soltó un suspiro al ver a Cha Se-jin responder con sarcasmo, jaló la silla vacía que estaba a su lado y sentó a Ki Jae-hyeok.
"Oye, ¿hace falta llegar a tanto? Jae-hyeok juntó valor para venir a vernos después de mucho tiempo. Solo tomemos una copa juntos y ya."
Fue solo después de escuchar el nombre "Jae-hyeok" mencionado por Kang Seo-hu que Eun-won comprendió que esa persona era el amigo llamado Ki Jae-hyeok del que Cha Se-jin había hablado alguna vez. La persona de la que se distanciaron sus amigos por ponerse demasiado impertinente después de casarse. El amigo al que Cha Se-jin había dicho varias veces que le caía en el hígado, pero del que no hablaba como de un completo desconocido.
Pensando que debía saludar, giró la mirada, y Ki Jae-hyeok se levantó respetuosamente de su lugar primero e inclinó la cabeza. Eun-won también se levantó a toda prisa e hizo una reverencia.
"Hola. Soy Ki Jae-hyeok. Fui a la boda, pero por las circunstancias no pude saludar por separado. Aunque es tarde, felicidades por el matrimonio."
"Ah⋯ gracias. Soy Seo Eun-won."
Ki Jae-hyeok, tras inclinarse brevemente, le hizo una seña respetuosa a Eun-won con la mano para que se sentara primero, y solo después de que Eun-won se sentó, se acomodó él despacio en su lugar. Luego miró a Cha Se-jin, quien tenía cara de descontento, exactamente como diciendo '¿tú quién te crees para andar saludando a mi esposo?'.
"Perdón por venir sin avisar."
"Haber avisado. Te habría dicho que no vinieras."
"Por eso no avisé."
Kang Seo-hu y Do Hae-jun, al ver a esos dos que seguían lanzándose indirectas maliciosas como siempre, soltaron una risita. El aire en la habitación seguía siendo un poco incómodo, pero no era del todo aterrador ni violento. Sin embargo, debido a que un desconocido cayó de golpe a mitad de una conversación que fluía bien, todos titubearon desorientados un momento.
"Eun-won, perdón. Pensándolo bien esto es una falta de respeto hacia usted. No debía llamar a un amigo sin avisar⋯. Lo siento. No llegué a pensar hasta ese punto."
"Ah, no. No pasa nada. No es otra persona⋯ es amigo del director."
"Le agradezco muchísimo que lo tome así. Se-jin de verdad conoció a una persona maravillosa."
Do Hae-jun, atento a la reacción de Cha Se-jin que solo escuchaba en silencio, le dio un toque en el brazo a Kang Seo-hu mientras este le pedía disculpas a Eun-won.
"Oye, aun así debiste avisar antes. Para empezar era una reunión entre nosotros. Para qué haces cosas de las que te vas a disculpar."
"Fui corto de pensamiento. Se-jin, perdón. Jae-hyeok también se puso en una posición incómoda por mi culpa sin deberla ni mecerla."
Cha Se-jin, que cruzó miradas con Kang Seo-hu quien lo miraba apenado midiendo el terreno, soltó un suspiro, tomó una copa vacía y la puso frente a Ki Jae-hyeok. Si fuera en un día normal, le habría dado igual si el ambiente se iba a la mierda o no hasta que Ki Jae-hyeok se fuera, se habría quedado cruzado de piernas sin prestar atención, pero hoy era una cita a la que había salido junto con Eun-won. No quería alargar un ambiente tan incómodo en el que todos se sentían apenados. Para lograrlo, no quedaba más remedio que ceder un poco él, que era el más inconforme.
"Pasa porque Eun-won dice que no hay problema."
"¡Eun-won! De verdad gracias."
Kang Seo-hu, aliviado ante el tono de voz un poco más relajado de Cha Se-jin, le expresó su agradecimiento a Eun-won una y otra vez. Al aliviarse el ánimo de los presentes que se mantenían precavidos y fluir diversas palabras, el ambiente que se había estado rigidizando se soltó.
"Jae-hyeok, qué vas a tomar."
"Dame de lo que estás tomando tú."
Kang Seo-hu, que le preguntó a Ki Jae-hyeok como para volver el ambiente un poco más alegre, tomó una copa vacía y sirvió la champaña que quedaba. Ki Jae-hyeok, aun recibiendo la copa, no bebió de inmediato. Solo contemplaba las burbujas que subían sin cesar. Cha Se-jin, al ver semejante espectáculo, chasqueó la lengua brevemente. Le parecía raro que hoy en particular Ki Jae-hyeok luciera extrañamente decaído y deprimido.
Originalmente Ki Jae-hyeok no era del tipo silencioso y exhausto como se veía ahora. Tenía un carácter impulsivo y sin reservas tan marcado como el suyo. Por eso se hicieron amigos sin dificultad, y también por eso se distanciaron sin dificultad.
"Si ni vas a beber alcohol a qué viniste."
"Solo a verles las caras a ustedes."
"¿De repente? Sabes que te ves jodidamente ridículo ahora mismo, ¿verdad?"
"Lo sé. Lo sé, y porque lo sé vine. Porque quería enmendarlo. Temía que si no los veía así, de verdad todo terminara entre nosotros."
Ante unas palabras serias impropias de él, un silencio descendió por un momento. La chispa de juego también desapareció de los rostros de Kang Seo-hu y Do Hae-jun. Eun-won, que tomaba un sorbo de agua, dejó la copa en silencio. Sintió cómo el aire, que aunque incómodo no era pesado, se iba asentando despacio.
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"Entiendo que no quieran verme. Miren que sí me puse bastante impertinente⋯."
"Vaya, al menos lo sabes."
A pesar de que Cha Se-jin respondió con sarcasmo, Ki Jae-hyeok ni sonrió ni se enojó. Solo se quedó sentado en silencio como una persona exhausta.
"⋯Lo sé, ahora sí."
"¿Ahora sí?"
"Sí, ahora lo sé."
Solo entonces Ki Jae-hyeok, tras beber un sorbo de alcohol, dejó la copa sobre la mesa.
"Casi corté comunicación con ustedes, cuando me pedían vernos ponía de pretexto que no tenía tiempo para esquivarlos, y si de casualidad nos veíamos actuaba como si solo yo viviera en otro mundo preguntándoles si todavía seguían viviendo así⋯. De verdad lo siento. No estaba en mi sano juicio."
Cha Se-jin apartó la mirada de Ki Jae-hyeok y contempló a Kang Seo-hu y a Do Hae-jun. Con una mirada cargada con la pregunta de qué le pasaba a este infeliz, los dos también se encogieron de hombros y negaron con la cabeza como diciendo que no sabían.
Si fuera en el pasado, aun cometiendo una falta se habría alterado si alguien se lo señalaba, o al menos habría puesto excusas diciendo que tuvo sus razones para actuar así. Sin embargo, Ki Jae-hyeok no puso ninguna excusa ni pretexto. La irritación que dominaba su corazón se embotó ante la incomodidad de una actitud tan desconocida.
"A qué viene esto de repente. ¿Viniste a confesarte? Qué ganas confesándote con nosotros."
"Es que me arrepiento de todo. Al terminar así, por los que más lo sentí fue por ustedes, y solo en ustedes pensaba."
"De qué hablas. No le des vueltas y si tienes algo que decir dilo rápido. Para qué tanta preparación para decir algo."
Ante la pregunta de Cha Se-jin que se impacientaba, Ki Jae-hyeok, que contemplaba la copa donde las burbujas se iban extinguiendo, habló con gesto iluminado y exhausto.
"Me divorcié."
En ese instante, todos los sonidos dentro de la habitación desaparecieron. Do Hae-jun detuvo la mano con la que sostenía la copa, y Kang Seo-hu miró a Ki Jae-hyeok con cara de no entender qué acababa de escuchar. Eun-won también contuvo el aliento de frente a las palabras que acababa de oír. Solo Cha Se-jin se tragó el alcohol que estaba bebiendo. Y luego agitó la copa despacio. El sonido de los hielos chocando entre sí resonó, rompiendo el silencio.
"¿Qué?"
"¿Qué dijiste?"
Ante las repreguntas simultáneas de Kang Seo-hu y Do Hae-jun, Ki Jae-hyeok sonrió con amargura nombrando la realidad una vez más en voz alta.
"Dije que me divorcié."
Era una voz más serena que cuando lo dijo hace un momento. Por eso se veía aún más raro. No era una voz que se esforzara por fingir que no pasaba nada, sino que sonaba como alguien realmente exhausto, que se había derrumbado tanto que no podía levantarse de ninguna manera.
Cha Se-jin, que bebía alcohol en silencio, dejó la copa y miró a Eun-won. De por sí le molestaba de muerte que el buen ambiente se hubiera echado a perder, y le parecía inaceptable que Eun-won tuviera que estar escuchando este tipo de historias de porquería. Si quería dar a conocer que se había divorciado, no entendía de verdad por qué no llamaba a los periodistas para hacer una rueda de prensa o prendía un en vivo en redes sociales en lugar de venir a hacer esto aquí.
Cha Se-jin, que extendió la mano para tomar la mano de Eun-won colocada debajo de la mesa, desfrunció el entrecejo arrugado y se disculpó.
"Perdón por hacerte escuchar este tipo de cosas. Ahorita mismo lo corro."
"Ah⋯. No. Está bien."
"Es que yo no estoy bien."
La mano que lo sujetó con más fuerza una vez más estaba tibia. Eun-won asintió en silencio con la cabeza, apretó la mano de Cha Se-jin en respuesta y la soltó.
Cha Se-jin, tras retirar la mirada impregnada de cariño que se posaba sobre Eun-won, contempló a Ki Jae-hyeok con el rostro manchado de incredulidad, irritación y una burla de 'sabía que pasaría eso'.
"¿Acaso hiciste tanta impertinencia y armaste semejante desmadre para terminar viviendo apenas así?"
"Oye, Se-jin."
Kang Seo-hu intentó disuadir a Cha Se-jin, pero Cha Se-jin no giró la mirada hacia Kang Seo-hu.
"¿Acaso dije algo equivocado? Fingiendo que era el único en tener el amor del siglo, fingiendo que su vida cambió por casarse, diciéndonos patéticos cada vez que nos veía y dándonos sermones⋯ todavía me acuerdo. De cómo hacía su desmadre preguntándonos hasta cuándo íbamos a perder el tiempo juntándonos a tomar alcohol así."
"En ese entonces⋯ pensaba que eso era lo correcto. No debía haber dicho semejantes cosas cuando yo mismo había vivido de esa forma, pero me parece que me volví loco de la mente."
"¿Pensabas que eso era lo correcto en ese entonces? Este infeliz no ha sentado cabeza ni divorciándose."
Ante los reproches de Cha Se-jin, Ki Jae-hyeok vació su copa de un trago y se sirvió una copa llena de whisky para echársela al fondo de la garganta. Do Hae-jun, sorprendido por su arranque, intentó detenerlo, pero para cuando lo hizo la copa ya estaba vacía.
"No me quedaba más remedio que pensar así. Es que en ese entonces de verdad no veía a nadie más en el mundo que no fuera esa persona."
Ki Jae-hyeok contempló la copa vacía y soltó una risa descorazonada. Y luego se sirvió otra copa de alcohol para bebérsela. Kang Seo-hu, soltando una grosería, jaló hacia su lado todas las botellas de alcohol colocadas cerca de Ki Jae-hyeok para quitárselas.
"A mí tampoco me daba ninguna expectativa un matrimonio arreglado. Si se hacía se hacía, y si vivíamos juntos viviríamos ahí al ahí se va. ¿Acaso habría forma de ponerle corazón a algo así? Yo también pensaba eso. Pero⋯ fue ver a esa persona y gustarme de inmediato. Fue solo una cita para vernos una vez porque las familias lo hablaron⋯ pero terminó pasando."
Daba rabia que tras beber alcohol y no se sabía si por agarrar un valor impresionante, se pusiera a soltar con lujo de detalles una historia de divorcio que a nadie le interesaba. Cha Se-jin miró fijamente no a Ki Jae-hyeok, sino a Kang Seo-hu, quien había hecho venir a Ki Jae-hyeok hasta aquí. Kang Seo-hu, también desconcertado por lo patético de Ki Jae-hyeok, con el rostro lleno de arrepentimiento juntó las manos y las frotó haciendo ademán de suplicarle perdón a Cha Se-jin y a Eun-won.
"Me miró y sonrió⋯ y con eso todo se terminó para mí. Todo lo que había vivido hasta ese momento se me volvió aburrido, tedioso, y simplemente todo perdió sentido. Comer juntos, mandarnos mensajes, vernos, y terminar casándonos⋯. Ni una sola vez lo dudé. Todos los demás decían que era un matrimonio arreglado, pero para mí no lo era."
Ki Jae-hyeok estaba recitando su historia de amor incluso con lágrimas acumuladas en los ojos. Cha Se-jin, como no aguantando más, señaló a Kang Seo-hu.
"Oye, Kang Seo-hu. Resuélvelo tú. Qué vas a hacer. ¿Tenemos que seguir escuchando a este infeliz? Si tienes curiosidad va a ser mejor que te lo pones a escuchar en privado tú solo."
"⋯Es que yo también estoy jodidamente desconcertado ahora mismo. Este infeliz se volvió loco. ¡Oye, Jae-hyeok! Ya párale. ¿Acaso crees que te llamé para que vinieras a echar a perder el ambiente? ¿Te volviste loco?"
Kang Seo-hu, que cambió de asiento con Do Hae-jun, tomó a Ki Jae-hyeok del brazo intentando convencerlo, pero Ki Jae-hyeok, que rechazó incluso los intentos de detenerlo, se tomó hasta la copa de Do Hae-jun y ahora, con la boca completamente suelta, no paraba de hablar.
"¡Para mí! Era amor. De verdad⋯ de verdad pensaba que era amor."
El corazón de Eun-won, que se mantenía en silencio con la mirada baja sintiendo que escuchaba algo que no debía oír, se tambaleó en un instante. Eun-won levantó la cabeza y contempló a Ki Jae-hyeok, quien se desahogaba con un rostro que parecía que soltaría el llanto en cualquier momento.
"Pensaba que si nos queríamos todo saldría bien. Porque nos queríamos⋯. Es que nos queríamos. Vivir juntos, vernos la cara todos los días, comer, dormir juntos, hacer todo juntos⋯ pensaba que haciendo eso, los sentimientos que no pudimos construir bien antes del matrimonio se construirían todos fácilmente así de simple. Pero⋯ no fue así."
El corazón que se le tambaleaba comenzó a latir ahora tan rápido como si fuera a caerse. Tenía que ser una historia dicha por un desconocido para escuchar y dejar pasar, pero por alguna razón no la sentía como un asunto ajeno. Se sentía exactamente como si otra persona estuviera contando su propia historia. Además, una historia cuyo desenlace, que ni él mismo conocía, ya se había determinado.
"Resultó que los construí yo solo. Yo solo. Lo que se construye uno solo simplemente se derrumba solo. Y cuando se derrumba también me quedo solo yo. Se-jin, la pasé verdaderamente mal en ese entonces."
"Ya no aguanto escuchar más a este infeliz, mierda."
Cha Se-jin, que dejó la copa que sostenía, masculló una grosería y tomó a Eun-won de la mano haciéndolo levantar.
93.
Kang Seo-hu y Do Hae-jun tampoco podían detener a Cha Se-jin que abandonaba el lugar, de modo que solo miraban con cautela intentando en vano callar a Ki Jae-hyeok.
"Vámonos."
"Director⋯."
"No hay necesidad de seguir escuchando más."
En el rostro de Cha Se-jin era evidente la mirada de molestia, pero la voz con la que se dirigía a Eun-won no tenía ni el más mínimo tinte afilado.
Eun-won se levantó de su lugar sin pensarlo siguiendo a Cha Se-jin. Kang Seo-hu se levantó a toda prisa y le acercó a Eun-won el abrigo que estaba colgado a un lado.
"Se-jin⋯ lo siento."
Ante la voz ebria de Ki Jae-hyeok, Cha Se-jin bajó la mirada llena de irritación, como sintiendo que era algo asqueroso.
"Este tipo de pláticas⋯ no eran algo para hablar frente a la persona con la que te casaste⋯. Lo siento⋯ de verdad lo siento⋯."
"Entonces no debiste haberlo dicho."
La voz de Cha Se-jin, que se volvió fría como si careciera de emociones, cayó afilada hacia Ki Jae-hyeok.
"Que te hayas divorciado, que tu amor haya fracasado o que te hayas derrumbado es asunto tuyo."
"⋯⋯."
"¿Por qué te pones a soltarlo frente a mi cariño? Si de verdad lo sientes por nosotros, simplemente cállate la boca y vive sintiéndolo en silencio. No vengas a recitar la lección que según tú aprendiste."
La voz de Cha Se-jin bajó de tono. Y conforme lo hacía, la mano que sujetaba a Eun-won se apretó con más fuerza.
"Mira, sigues siendo exactamente el mismo. Cuando te casaste nos dabas sermones fingiendo que habías conocido el amor, y ahora que te divorcias vienes a darnos sermones otra vez diciendo que no nos casemos con cosas así y que no sirve de nada esforzarse."
"Se-jin⋯."
"¿Acaso creíste que solo por meterle un poquito de tus sentimientos a un matrimonio que te puso en bandeja tu familia ya se convertía de repente en un amor fatal? ¿Frente a quién te pones a soltar a la ligera lo que tú solo empezaste, tú solo creíste y tú solo terminaste? ¿Por qué tengo que escuchar yo eso? ¿Y Eun-won qué culpa tiene?"
"⋯⋯."
"De verdad ya no nos volvamos a ver."
Cha Se-jin salió de la habitación así como estaba junto con Eun-won. Eun-won movió los pasos siguiéndolo con la mano sujetada a la de Cha Se-jin. El corazón se le cayó de golpe exactamente como si hubiera recibido un impacto, y volvió a apretársele tanto que le dolió. La espalda de Cha Se-jin le llenaba apretadamente la mirada. Las palabras que Cha Se-jin acababa de decir le daban vueltas en los oídos.
Sabía que no eran palabras dirigidas a él. También sabía que las decía enfurecido contra la persona que apareció de repente y arruinó el ambiente derramando sus propias heridas en una reunión donde todos se la estaban pasando bien.
Tampoco ignoraba que la razón por la que Cha Se-jin se había enfurecido a ese grado era porque él también estaba presente en el lugar donde Ki Jae-hyeok soltó esas palabras, ni que por eso le sujetaba la mano tan firmemente para sacarlo de ahí.
Sin embargo, por alguna extraña razón el corazón le latía tan rápido que le retumbaba hasta en la cabeza.
Un matrimonio que le puso en bandeja su familia.
Un poquito de sentimiento metido encima de eso.
Lo que empezó uno solo, creyó uno solo y terminó uno solo.
Aun viendo cómo las palabras articuladas por Cha Se-jin salían volando para clavarse en Ki Jae-hyeok, Eun-won sintió como si en algún lugar de su propio interior lo estuvieran apuñalando al mismo tiempo.
Incluso al escuchar la historia de Jung Woo-jin la vez pasada sobre que había cortado con su novia, llegó a sentir este mismo sentimiento. También en ese entonces pensó que era una reacción exagerada. No era un asunto suyo, así que intentó con todas sus fuerzas dominarse pensando que no hacía falta buscarse un sufrimiento en el corazón proyectándose a sí mismo solo por el hecho de tener una pequeña parte parecida.
Esta vez era exactamente igual. A fin de cuentas solo era un asunto ajeno, no la historia de él y Cha Se-jin. Pero su corazón no paraba de resbalarse hacia un lugar extraño.
Porque a él también le había pasado.
Porque le metió corazón él solo a una relación que comenzó bajo el nombre de matrimonio arreglado, y quiso creer que la amabilidad que le demostraba Cha Se-jin tal vez fuera amor. Porque se ilusionó con las palabras de sus amigos, le entusiasmaban sus celos, y pensó que con el simple calor que se le impregnaba cuando le tomaba la mano tal vez algún día llegarían a tener verdaderamente el mismo sentimiento.
Al ser un sentimiento que empezó él solo, ¿él también terminaría solo algún día?
Las cosas que debían estar dentro del corazón se encontraban colocadas frente a sus ojos sin que se diera cuenta. Eun-won recuperó el aliento despacio y se subió al auto que se detuvo enfrente al lado de Cha Se-jin.
El interior del auto estaba oscuro y en silencio. Cha Se-jin no decía nada, y Eun-won tampoco. Sin embargo, Cha Se-jin seguía sujetándole la mano a Eun-won. No era en lo más mínimo diferente a lo habitual. Incluso en momentos así era dulce y cálido.
Por eso el corazón se le complicaba aún más.
Cha Se-jin se enfureció por él. Se levantó de su lugar por él, e incluso en medio de su sensibilidad se fijó en su estado de ánimo. En las palabras y acciones dirigidas hacia él no había absolutamente nada, verdaderamente nada de aspereza.
Sin embargo, las palabras que le dijo a Ki Jae-hyeok no paraban de regresar una y otra vez para rasparle el corazón. Tocaron la parte más frágil de su interior. Calaron con precisión ese lugar que se mantenía en vilo, entusiasmado, a veces dolorido y en ocasiones derretido⋯.
"¿Acaso creíste que solo por meterle un poquito de tus sentimientos a un matrimonio que te puso en bandeja tu familia ya se convertía de repente en un amor fatal?"
La mano de Cha Se-jin que le cubría la mano seguía estando tibia. Se sentía incluso caliente. La mirada de Eun-won se posó sobre la mano grande que le cubría la suya.
Parecía que esa firmeza le consolaba el corazón. Eun-won se apoyó en la calidez que se le extendía por las yemas de los dedos y dejó escapar un largo suspiro despacio.
El interior del auto se mantuvo en silencio hasta llegar a casa. Incluso en medio de eso, Cha Se-jin se fijó en Eun-won de vez en cuando. Eun-won le preocupaba porque, si fuera en un día normal, aun viendo por la ventana del auto cruzaría miradas con él y sonreiría platicándole de todo un poco si él lo miraba, pero ahora no decía ni una sola palabra.
Para empezar no debió haberlo llevado a esa clase de reunión. Por supuesto que antes de que llegara Ki Jae-hyeok todo estuvo lleno de armonía y divertido, pero en conclusión resultó un compromiso completamente echado a perder. No, más que echado a perder, no era una exageración decir que se convirtió literalmente en el peor momento posible. A ese grado le había hecho ver a Eun-won un espectáculo deplorable, y le daba una vergüenza que sentía que se moría.
Si su propio estado de ánimo estaba así de asqueroso, el de Eun-won también debía haberse arruinado. Mientras pensaba en cómo reconfortarlo, el auto ya había ingresado a la casa. Cha Se-jin le entregó unos cuantos billetes en efectivo al chófer de designación que detuvo el auto frente a la casa anexa.
"Baje en el carrito de golf. Le va a costar trabajo irse caminando."
"¡Sí, jefe! Muchas gracias."
Cha Se-jin, que vio inclinarse varias veces al chófer que no pudo ocultar la sonrisa por recibir varias veces más que la cantidad debida, entró a la casa anexa junto con Eun-won.
En cuanto entraron al recibidor, la luz cayó resplandeciente. Gracias a que estaba más iluminado que afuera, el rostro de Eun-won se veía mejor. Cha Se-jin observó a Eun-won quitándose los zapatos y poniéndose las pantuflas. No era un rostro que se viera de mal humor, pero tampoco se veía de un ánimo del todo bueno.
Cha Se-jin, que contemplaba en silencio la espalda de Eun-won subiendo las escaleras, lo siguió despacio. Y luego se acercó a Eun-won, quien entraba al vestidor ubicado dentro del dormitorio.
"cariño."
"¿Sí?"
"Te sentiste mal hace rato, ¿verdad? Perdón."
Más que una pregunta era algo cercano a una certeza. Eun-won no pudo responder de inmediato que no. Si le preguntaba si se sentía de mal humor⋯ la respuesta era que no. No era que le hubiera resultado molesta la aparición o el desahogo de Ki Jae-hyeok, ni tampoco que le hubiera disgustado que Cha Se-jin se enfureciera con Ki Jae-hyeok frente a él.
Pensando en que intentó cuidar de él aun en una situación inevitable y que salió de ese lugar por él, tenía mucho más que agradecerle a Cha Se-jin. A pesar de eso, su corazón seguía estando extraño.
"⋯No es que me sintiera de mal humor. Solo⋯ este⋯. Me sorprendí un poco porque era algo que jamás imaginé."
"¿Por Ki Jae-hyeok?"
Por supuesto que la aparición de Ki Jae-hyeok fue sorprendente, pero lo que estaba revolviendo el corazón de Eun-won en este momento era Cha Se-jin como siempre. Eun-won dudó un momento y luego negó levemente con la cabeza. Ante esa frágil negativa, Cha Se-jin ladeó la cabeza.
"¿Por mí?"
Tampoco era cuestión de decir que era por Cha Se-jin. Este sentimiento de ahora no era por Ki Jae-hyeok ni por Cha Se-jin, sino por él mismo. Para explicar eso tendría que contar todo sobre por qué era por él mismo y por qué razón terminó sintiéndose así, pero se le dificultaba explicarlo, por lo que dudó.
"Me enfurecí demasiado frente a ti, perdón."
Mientras pensaba en cómo responder, le llegó la disculpa de Cha Se-jin. Eun-won, sorprendido, levantó la cabeza y cruzó miradas con Cha Se-jin.
"No es así. No fue por el director⋯."
"Por más emputado que estuviera no debí enseñarte semejante espectáculo frente a ti. De verdad perdón."
"No es por eso."
"Cómo de que no. Estuviste con mala cara todo el camino a casa. Y sigues así ahora."
"De verdad⋯ no es porque el director se haya enfurecido."
"¿Entonces por qué es?"
"⋯⋯."
"Está bien. Puedes decírmelo. No te pregunto porque esté enojado. Es porque tengo curiosidad. Tengo que saberlo para poder resolverlo."
Eun-won no pudo responder de inmediato. No era porque se hubiera enfurecido, sino por ciertas palabras, y quería decirle que esas palabras parecieron haberle tocado justo el centro del corazón. Sin embargo, para decirlo así, solo se explicaba si revelaba también qué clase de sentimiento le estaba metiendo.
Que le metió un poquito de sus sentimientos a un matrimonio que le puso en bandeja su familia.
Esa frase le volvió a la mente. Eun-won encogió y estiró levemente las yemas de los dedos. Si era una situación en la que daba igual de raro si lo decía o no⋯ le parecía mejor expresarlo en voz alta que guardárselo él solo en el corazón. Porque si lo seguía acumulando, se derrumbaría aún más feo algún día.
"⋯Solo que esas palabras me quedaron un poco dando vueltas⋯."
"Cuáles palabras."
"⋯Lo que dijo de que⋯ si acaso creía que solo por meterle un poquito de sus sentimientos⋯ a un matrimonio que le mandaron hacer⋯ de repente eso⋯ se convertía en amor⋯."
La expresión de Cha Se-jin, en la que se traslucían sentimientos, se detuvo un momento. Eun-won, al ver ese rostro, negó con la cabeza a toda prisa como si no fuera la gran cosa.
"Sé que el director⋯ no me lo dijo a mí. También sé que fue algo que dijo por estar enojado con su amigo⋯. Lo sé, pero simplemente⋯ me sentí un poco extraño. Porque el director y yo⋯ también nos casamos así⋯."
"⋯⋯."
"Por eso, simplemente me sentí un poco⋯ de verdad un poco extraño un momento."
Quería dejarlo arreglado así, pensando que solo había sido un momento, que no era un asunto grave, que ya estaba bien solo por haberlo dicho así y que todo era asunto terminado. No quería que nada se tambaleara. Y más aún si era algo conectado con Cha Se-jin.
"¿Escuchaste eso como si fuera nuestra historia? ¿Porque nosotros también tuvimos un matrimonio arreglado?"
La voz de Cha Se-jin era baja, pero seguía siendo dulce. No se veía enojo reflejado ni parecía que estuviera conteniendo la rabia. Más bien era suave, como consolándolo. Eun-won asintió levemente con la cabeza en lugar de responder.
"Escuchándolo bien, me parece que sí pudiste haberlo malinterpretado. No me fije en mis palabras por estar enojado."
"⋯⋯."
"Pero cariño. Nosotros somos diferentes a él."
Cha Se-jin guardó silencio un momento y observó detenidamente el rostro de Eun-won. Bajo la iluminación del vestidor, el rostro de Eun-won se veía más blanco de lo normal. Qué alivio que no fuera un rostro a punto de soltar el llanto, pero de forma extraña⋯ se veía como un rostro que se iría para abajo en cualquier momento. Eso le preocupaba.
Sentía como si alguna parte invisible se hubiera enredado y tuviera que desenredarla antes de que se enredara más, pero le daba impotencia no ver qué era a simple vista.
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"Yo no sé qué hizo Ki Jae-hyeok ni cómo terminó así su matrimonio. Ni quiero saberlo. Que haya armado un escándalo él solo, que se le haya roto lo que creía él solo y que al final haya terminado él solo es simplemente la situación de Ki Jae-hyeok."
"⋯⋯."
"Y lo que dije también iba dirigido hacia esa situación."
"⋯⋯."
"Así que pienso que no hace falta proyectarnos a nosotros ahí."
Cha Se-jin volvió a tomar suavemente la mano de Eun-won. Era algo que sentía desde el auto, pero hoy en particular la mano de Eun-won estaba un poco fría. Cha Se-jin, que le envolvió profundamente hasta las yemas de los dedos con sus manos con ganas de calentársela rápido, entrelazó profundamente la mirada con Eun-won, quien lo contemplaba hacia arriba.
"Es verdad que nosotros empezamos por un matrimonio arreglado. No tengo intención de decir que no. Porque es la realidad."
"⋯⋯."
"Pero eso no lo es todo."
Las pupilas de Eun-won se tambalearon. Cha Se-jin no quería provocar más ondas en esas pupilas. Quería darle tranquilidad a Eun-won. Quería pasar cada día sin nada malo con Eun-won, tal como antes de que apareciera Ki Jae-hyeok.
"Nosotros nos llevamos bien."
"⋯⋯."
"Y a mí me gusta estar contigo."
"⋯⋯."
"Así que no hay nada de qué preocuparse."
Eran palabras dulces como siempre. Sin duda Cha Se-jin lo estaba consolando. Se esforzaba por tranquilizarlo, e intentaba con todas sus fuerzas evitar que pensara cosas innecesarias. Le daba gratitud sentir eso. Le daba gratitud que Cha Se-jin se fijara en su estado de ánimo, le preocupara su silencio, y le expresara las cosas dulcemente escogiendo sus palabras de esta forma.
A pesar de eso, dentro de su boca quedaban preguntas que quería hacer.
¿Llevarse bien y gustar de alguien eran lo mismo?
¿En qué se diferenciaba que le gustara estar juntos del amor?
¿Qué tendría que hacer para seguir llevándose bien?
¿Y qué tendría que hacer para que a Cha Se-jin le siguiera gustando estar con él?
Sin embargo, no pudo sacar ni siquiera esas preguntas de la boca. Le daba más miedo escuchar su respuesta que preguntarle. Por eso Eun-won asintió en silencio con la cabeza.
"Sí⋯. No me preocuparé⋯."
Cha Se-jin, solo entonces con un rostro un poco más aliviado, acarició lentamente el dorso de la mano de Eun-won. Seguía siendo un roce con el que el corazón se le desbordaba solo con sentir el contacto. Por eso Eun-won no dijo nada más. No quería desbaratar con su propia mano el calor que con tanto trabajo se había vuelto a acumular.
Sin embargo, las preguntas que al final no pudo hacer vagaron en silencio por su corazón sin poder asentarse.
Quizá esperando, y también temiendo, la respuesta de él que escucharía no dentro de mucho tiempo.
94.
La historia de Ki Jae-hyeok permaneció en el corazón de Eun-won durante más tiempo de lo pensado. Aunque pensó que no hacía falta proyectarse a sí mismo en esa situación tal como se lo había dicho Cha Se-jin, las palabras que ya había escuchado no desaparecieron del todo de su cabeza, dejando huellas.
Eran exactamente como si las palabras se hubieran transformado en espinas muy pequeñas. Cuando creía haberlo olvidado, le tocaban despacio lo más profundo del corazón cada vez que Cha Se-jin le acariciaba el cabello dulcemente como de costumbre, le daba un beso antes de dormir, o se reía por cualquier tontería.
Cada vez que eso pasaba, Eun-won negaba con la cabeza haciendo un esfuerzo. Cha Se-jin le había dicho que le gustaba estar con él, y le había dicho varias veces que no hacía falta que se preocupara. La mirada de aquel momento en que le tocaba la mejilla como consolándolo seguía estando clara.
"Nosotros nos llevamos bien."
"Y a mí me gusta estar contigo."
"Así que no hay nada de qué preocuparse."
Por lo tanto, solo bastaba con seguir llevándose bien como hasta ahora mientras contemplaba a Cha Se-jin, a quien tanto quería.
"cariño."
La voz de Cha Se-jin resonó desde el lado opuesto de la mesa. Eun-won se dio cuenta con retraso de que se había quedado sumergido en sus pensamientos sosteniendo los palillos.
"¿Sí?"
"¿En qué piensas tanto?"
"Ah⋯. Solo un momento⋯."
"¿Pasó algo en la universidad?"
La mirada de Cha Se-jin se posó despacio. Era una mirada mezclada con preocupación. Eun-won negó con la cabeza como si de verdad no fuera nada, sirvió un poco de arroz en la sopa y se llevó una cucharada a la boca.
"¿De verdad no pasó nada?"
"Sí, de verdad no pasó nada. Solo me quedé en blanco un momento."
"En ese caso me quedo tranquilo."
La preocupación y el alivio impregnados al final de sus palabras eran amables. Eun-won contempló la carne blanca del pez azulejo que Cha Se-jin le colocaba sobre el plato individual y se la llevó a la boca. Estaba suave, saladita y verdaderamente deliciosa.
Cha Se-jin, que observaba a Eun-won comerse dócilmente la carne del pez azulejo que le había limpiado, sonrió de pronto.
"¿Sabes que esta es mi primera vez?"
"¿Sí?"
"Limpiarle las espinas a un pescado a alguien."
Eun-won detuvo los palillos como sorprendido. Cha Se-jin volvió a retirarle las espinas al pez azulejo con cara de que no era la gran cosa. Era un movimiento que no le resultaba familiar.
"A quién le voy a andar limpiando el pescado yo. Qué flojera."
"Ah⋯."
"Pero viéndote comer a ti no me da flojera. ¿Acaso tendré vocación para criar niños?"
"⋯Yo no soy un niño."
"Ah, ¿así era la cosa? No lo sabía."
Cha Se-jin soltó una pequeña risita. Ante el sonido de esa risa, el corazón de Eun-won se desordenó.
Lo que empezó uno solo, creyó uno solo y terminó uno solo⋯.
De repente le vinieron a la mente las palabras que él había dicho. ¿Acaso también estaba mal creer en las acciones tan dulces de Cha Se-jin? Si no tenían el mismo sentimiento, cómo podía ser así de dulce⋯⋯.
En ese momento, el teléfono móvil de Eun-won colocado sobre la mesa comenzó a sonar. La pantalla parpadeó mostrando el nombre "Madrastra". La mano de Eun-won, que intentaba tomar el teléfono, se detuvo por un instante sumamente breve. Fue un momento verdaderamente corto, pero Cha Se-jin no se lo perdió. Eun-won, tras respirar hondo, tomó a toda prisa el teléfono móvil.
"⋯Voy a contestar una llamada un momento."
"¿Quién es?"
"⋯Es la señora."
"¿La señora? Ah, esa pirata que se la pasa fingiendo ser tu mamá. Contesta aquí, no pasa nada. Me voy a quedar en silencio como si no estuviera."
Sintió la falsa ilusión de que la vibración continua se volvía cada vez más rápida. Eun-won contestó la llamada de frente a Cha Se-jin. Tras asentir con la cabeza, Eun-won presionó el botón de llamada. Y luego, de forma casi imperceptible e inconsciente, enderezó aún más la espalda ajustando su postura. La mirada de Cha Se-jin se posó sobre el rostro tenso de Eun-won y luego se apartó.
"Bueno⋯. Sí, señora. ¿Cómo ha estado?"
─ Sí, Eun-won, soy mamá. ¿Has estado bien? Cuánto tiempo sin hablar por teléfono.
Una voz suave fluyó desde el otro lado del teléfono. Era una voz suave, pero que extrañamente hacía encogerse a las personas. Ni siquiera había escuchado palabras para ponerse nervioso, pero de forma continua se le aplicaba una fuerza antinatural en varias partes del cuerpo.
─ Qué difícil es escuchar tu voz. Te casaste y no sé cómo no has venido ni una sola vez a la casa.
"Ah⋯. Lo siento."
─ Sé que estás ocupado porque te casaste, vas a la universidad y tendrás mucho que aprender al lado del director ejecutivo Cha, pero aun así podrías llamar de vez en cuando aunque sea para saludar. Siempre tengo que ser yo quien llame para que apenas conteste. Si yo no lo hago, no me llamas ni una sola vez, ¿verdad?
Era una voz suave, pero en su interior se escondía una enorme cantidad de aspereza. Eun-won se sentó de forma inestable en la orilla de la silla y se mordió los labios una y otra vez.
"⋯Lo siento. Tendré más cuidado⋯."
─ Si te la pasas pidiéndome perdón de esa forma va a parecer como si te estuviera regañando mucho. Simplemente tu mamá se siente un poco decepcionada. Cada vez que pasa esto me pregunto si así se nota que verdaderamente no eres mi hijo biológico. Bien dicen que el amor de padres a hijos baja pero el de hijos a padres no sube⋯. En momentos así lo siento demasiado. Si tan solo me quisieras como a tu mamá la mitad de lo que yo te considero como a mi hijo no me parece que actuarías así⋯.
"⋯Fui demasiado desconsiderado⋯. Ya no volveré a hacerlo⋯."
La suavidad desapareció y fluyó una voz que parecía reprimir sus sentimientos. Ante las palabras que expresaban decepción y nostalgia, Eun-won no tuvo nada que responder. Solo le venía a la mente el pensamiento de que él había sido demasiado desconsiderado por no haber tenido cuidado, inclinando la cabeza de forma natural.
La mirada de Cha Se-jin se posó sobre Eun-won. Tenía la intención de quedarse verdaderamente en silencio para no ser una molestia mientras hablaba por teléfono, pero no pudo seguir haciéndolo. Se preguntaba qué le estarían diciendo como para que el chico estuviera sentado en la orilla de la silla como si lo estuvieran castigando, sin poder ni levantar la cabeza y diciendo únicamente que lo sentía una y otra vez.
"¿Qué te está diciendo que no puedes ni levantar la cabeza?"
Cha Se-jin, que recargaba la barbilla sobre la mano observando a Eun-won hablar por teléfono un poco más, se levantó de su lugar y se inclinó apoyando una mano sobre la mesa. Y luego le extendió la mano a Eun-won así como estaba. Tras asentir con la cabeza indicándole que no pasaba nada y que se lo podía dar, Cha Se-jin recibió el teléfono móvil que le colocó en la mano y de inmediato presionó el botón del altavoz.
─ Eun-won. De qué sirve que pidas perdón solo de palabra y digas que fuiste desconsiderado. Tienes que demostrarlo con acciones. Está bien, dejemos de lado mi caso. Por más que yo te quiera no soy tu mamá biológica. Pero tampoco le llamas bien ni una sola vez a tu papá, ¿qué es eso? Sabes lo que significa este matrimonio para tu papá. Deberías llamar primero, servir de puente entre ambos y cosas así. Solo así nosotros también podremos atender al director ejecutivo Cha, y encontrarnos de forma natural con sus padres. ¿Acaso me vas a decir que tampoco habías llegado a pensar hasta ese punto?
Cha Se-jin, que volvió a recargar la barbilla sobre la mano mirando el teléfono móvil colocado sobre la mesa, frunció el entrecejo de forma un poco descarada. Le parecía insólito que después de haber ido a toda prisa a traer a un muchacho ya grande para venderlo con tal de emparentar con el Grupo Sewon, se pusiera a fingir de repente ser su mamá. ¿Desde cuándo eran una relación tan entrañable como para andar tan obsesionada con las llamadas⋯? Más que ridículo le daba risa, al grado de estar a punto de soltar la carcajada.
─ Deja de lado cómo seas con nosotros, pero no seas así allá. Tienes que ir tú primero a saludar de forma servicial y portarte cariñoso. ¿Acaso no será que solo vas cuando el presidente o la señora te llaman?
"Como mis padres están ocupados casi no hay oportunidad de vernos las caras."
─ ¿Director⋯ ejecutivo Cha?
"Sí. Como estábamos comiendo juntos quise saludarla yo también, así que lo puse en altavoz. ¿No hay ningún problema?"
La voz que actuaba haciéndose la lastimera soltando suspiros profundos se cortó en un instante. El sonido de la respiración de la señora, en el que era evidente su desconcierto, fluyó a través del altavoz.
─ Ah⋯. ¿Estaba escuchando junto con él? Si acaso le dije algo que le sonara grosero al director ejecutivo, le pido una disculpa. No era mi intención. Fue algo que dije por sentirme decepcionada de que Eun-won no viniera a la casa ni llamara casi desde que se casó. Yo también pienso así, pero es que el papá de Eun-won lo extraña mucho.
Si quería responderle agresivamente, tenía formas de sobra para hacerlo. Si tanto lo extrañaban, ¿no habría bastado con hacer una cita desde antes para verse?, o decirle que viendo cómo llamaba de repente a hablar de decepciones tras haber estado en silencio un tiempo, se notaba a leguas que había algo de lo que estaba necesitada. O incluso preguntarle si no habría llamado a desquitarse con Eun-won por haberle surgido algún asunto estresante.
Ponerse al brinco con la otra persona era algo demasiado fácil para Cha Se-jin. ¿Qué otra cosa en el mundo podría ser más fácil que eso? Sin embargo, la otra parte era la familia de Eun-won. Tampoco era su mamá biológica ni se llevaban como madre e hijo, pero la relación empaquetada por fuera era la de una madrastra y un hijo.
Por esa razón, si él actuaba de forma aún más maleducada aquí, puede que Eun-won también se sintiera mal. Como existía la posibilidad de que pensara que le faltaba al respeto a sus padres por no respetarlo a él, necesitaba el permiso de Eun-won diciéndole que podía ponerse al brinco para hacerlo.
Sin embargo, la situación de ahora era un poco delicada. Con el altavoz encendido no era plan de preguntarle a Eun-won si podía soltarle unas cuantas groserías, así que por lo pronto decidió dar por concluida la situación de forma adecuada.
"Yo tampoco tuve margen de maniobra tras casarme, por lo que no llegué a pensar en ir a visitarlos. Una disculpa. Este, ¿qué tal les parece este viernes por la noche? Si les parece bien pasaremos en ese momento."
─ Ay, a nosotros nos encantaría. Estaría bien con que viniera solo Eun-won, pero si el director ejecutivo Cha viene junto con nuestro Eun-won sería verdaderamente maravilloso. El papá de Eun-won habla mucho del director ejecutivo Cha. Ah, si les parece bien, ¿qué tal si se quedan a dormir una noche? Como es fin de semana podemos tomar alcohol juntos, y sería bueno que nos hiciéramos más cercanos.
"Lo platicaré con Eun-won. No es un asunto que deba decidir yo solo."
─ De acuerdo, entonces. Deme la respuesta a través de Eun-won. Estaré esperando.
"Sí, que tenga buena noche."
Cha Se-jin, que colgó el teléfono así como estaba, le entregó el teléfono móvil a Eun-won como si no hubiera pasado nada. Eun-won, que había estado escuchando toda la conversación telefónica, entreabrió lentamente los labios tras dudar un momento.
"⋯Lo siento. Terminó pasando esto por mi culpa⋯⋯."
"De qué te disculpas. No hay nada de qué disculparse. Yo también había olvidado que al casarnos debía atender a tu familia. Yo soy el que debería pedir una disculpa."
"No es así⋯. No hace falta que le dé tanta importancia. Pasarnos un momento de vez en cuando está bien, pero⋯ no hay necesidad de quedarse a dormir allá. De verdad no tiene que llegar a tanto."
"Por qué, si yo quiero intentar dormir contigo en tu habitación."
Ante unas palabras inesperadas, los labios cerrados de Eun-won se entreabrieron suavemente. Debido a que jamás imaginó que saldría semejante razón, Eun-won no pudo encontrar palabras para responder fácilmente.
"La otra vez solo entré un momento y ya. Es verdad que tras casarnos estuvimos en el hotel y luego venimos directamente a esta casa sin poder ir a tu casa. Vayamos el viernes a quedarnos a dormir una noche."
'Solo así la pirata no te va a estar molestando durante un tiempo'. Cha Se-jin, que se tragó la frase final que de verdad quería decir, sonrió fingiendo ser bueno y terminó encontrándose con la inclinación de cabeza de Eun-won.
A decir verdad, tampoco para él era algo grato pasar tiempo con el presidente de Baum y su esposa. Si fueran personas dignas de respeto le serviría de alimento y resultaría provechoso, pero sabiendo que eran humanos llenos de aspectos con los que no quería ni compartir la mesa en lugar de cosas que aprenderles, no quería ni dar un paso allá.
Sin embargo, muy aparte de eso, era una realidad que quería intentar dormir en la habitación de Eun-won. Sentía curiosidad por esa habitación donde Eun-won dormía, se despertaba, estudiaba, se preocupaba, se entristecía y se sentía solo. No era suficiente con haber entrado a quedarse un momento y salir.
Quería saber en qué clase de espacio y con qué cara terminaba el día el Eun-won de antes de conocerlo, qué miraba al dormirse y abrazando qué cosa salía adelante.
Y le parecía que si entraba ahí podría llegar a saber un poco más.
Las cosas que Eun-won había soportado solo hasta ahora y el tiempo de Eun-won que él no llegó a ver.
Pensándolo así, el asunto de ir a esa casa se le volvió un poco, solo un poco menos de la chinga. No, incluso le parecía estarlo esperando un poco. Ese día dentro de tres días.
95.
Dudaba que hubiera otra persona en el mundo que se sintiera tan tensa y con el corazón tan incómodo al ir no a cualquier otro lugar, sino a su propia casa. Eun-won miró por la ventana respirando hondo varias veces. Cada vez que lo hacía, Cha Se-jin, sentado en el asiento del conductor, le sujetaba la mano.
El auto, tras ingresar a la residencia Baum y pasar por el jardín, se detuvo frente a la casa principal. No era que hubiera vivido ahí tanto tiempo, pero aun así era una casa donde había residido lo suficiente como para estar familiarizado con ella, por lo que no sabía si era por haber pasado a visitar tras un largo tiempo, pero la sentía sumamente extraña.
"Joven Eun-won, ¿ha llegado? Por qué tardó tanto tiempo en venir."
El mayordomo Kang, que había salido a recibirlo, le abrió personalmente la puerta del auto. Eun-won bajó del vehículo, intercambió un saludo ligero y giró la cabeza. Vio a su padre y a la señora esperando extendiéndose hasta la puerta. En ese instante se le fue el aliento de golpe.
"¿Estás tenso?"
"⋯Un poco."
"Yo me encargaré de todo, así que no te preocupes."
Lo correcto habría sido decir que no estaba tenso, y preguntar de qué habría de estar tenso si era el lugar donde vivía y no cualquier otro sitio, pero como un tonto esas palabras no salieron. Eun-won, sosteniendo la calidez de Cha Se-jin que le sujetaba la mano diciéndole que no pasaba nada, fue a pararse frente a su padre y a la señora.
"Ha pasado bastante tiempo. Debería haber venido a saludarlos desde antes, una disculpa."
"Para nada, para nada. Sé que estás ocupado, cómo vas a andar al pendiente de cada uno de los asuntos de la casa. Con el simple hecho de haberte tomado el tiempo de venir te lo agradezco, así que no hay de qué."
Eun-won, que se inclinó a saludar a su padre siguiendo a Cha Se-jin, le hizo también una reverencia inclinando la cabeza a la señora, quien lo observaba detenidamente.
"⋯Hola, ¿cómo ha estado?"
"Ay, Eun-won. Entre madre e hijo qué necesidad hay de un saludo tan rígido. Tu mamá ha estado bien. Parece que nuestro hijo también ha estado bien. Te ves muy bien de la cara."
Como esas palabras no le sonaron exactamente a que le alegraba que estuviera bien, sino a un reproche de si acaso para él era suficiente con que solo él viviera bien, Cha Se-jin ladeó la cabeza, cruzó miradas con Yeo Hee-jin y le sonrió ampliamente. Frente a alguien que te hace una chingadera sonriendo, lo mejor era devolverle una chingadera aún más grande sonriendo exactamente de la misma manera.
"Hay un dicho que dice que la falta de noticias es una buena noticia, así que no tiene que preocuparse en lo más mínimo por Eun-won. Porque como puede ver, le va verdaderamente bien. Y en el futuro me encargaré de que siga estándole bien."
"Por supuesto. Así debe ser. Muchas gracias por venir hoy. En ese caso, ¿entramos?"
Eun-won, que observó el rostro de la señora pareciendo disimular con una sonrisa, observó también el rostro de Cha Se-jin al entrar a la casa.
A diferencia de la señora, que parecía cargar cada palabra de significados, Cha Se-jin tenía un rostro en el que no pasaba absolutamente nada. Incluso parecía tener holgura de sobra. No era la cara de alguien que venía a hacer un trabajo dolor de cabeza ni de alguien que venía a la fuerza empujado a regañadientes. Eso, de forma extraña, le permitió a Eun-won respirar un poco.
Al entrar a la casa principal, la luz del candelabro cayó a cántaros sobre sus cabezas. Cha Se-jin se deshizo un momento del modo de fingir ser bueno y contempló el interior con ojos insensibles. Ya lo había sentido cuando vino la vez pasada, pero esta casa era verdaderamente ostentosa. Por alguna razón le parecía incluso más ostentosa que en ese entonces.
Techos altos, pisos de mármol relucientes, cuadros enormes colgados a lo largo de las paredes, muebles con decoraciones doradas y hasta flores recién puestas como ajustadas a la estación. No había ni una sola cosa que no se viera costosa. Sin embargo, no se veía extrañamente bien armonizado ni cómodo.
Más que una casa arreglada con cosas elegidas a lo largo de mucho tiempo, parecía decir que miraran lo llena que estaba de cosas buenas. Todo parecía estar en su lugar, pero a pesar de que la casa era así de amplia, no parecía haber un lugar en particular donde una persona pudiera pisar. Cha Se-jin, al darse cuenta nuevamente de la razón por la que Eun-won no lograba tomarle cariño a esta casa, le sujetó con fuerza la mano a Eun-won una vez y luego la soltó.
"Bien, ¿entonces dicen que se quedan a dormir hoy?"
"Sí. Como tenía tiempo sin venir, si nos dejan dormir aquí nos quedaremos una noche."
"Si hacen eso a mí me encantaría. ¿Entonces qué tal una copa tras la cena?"
"Me parece bien."
Cha Se-jin respondió sonriendo. No era la forma de hablar torcida de siempre, ni tampoco la cara aletargada con la que le picaba la cresta a la gente. En comparación con antes, era un rostro arreglado, educado y moderadamente cariñoso. Al ver eso, Eun-won sentía una sensación extraña.
Cha Se-jin verdaderamente hacía todo bien. Las cosas que no quería hacer y las reuniones incómodas, si juzgaba que eran necesarias, las llevaba a cabo así de natural. Le gustaba ese aspecto, pero hoy, al ser la reunión que era, de forma continua sentía pena con Cha Se-jin.
"¿Platicamos mientras comemos? Me dicen que ya está todo listo."
La señora, esbozando una sonrisa, guio a los dos al comedor. Cha Se-jin jaló la silla del comedor para sentar a Eun-won primero y luego se sentó a su lado. Cada vez que Cha Se-jin se portaba cariñoso con Eun-won, la mirada alegre de la señora se pegaba a ellos.
"No sé si sea de su agrado. Preparamos lo que nos resulta más delicioso a nuestro paladar."
"Estaré al pendiente."
Los platillos que iban colocándose uno a uno sobre la larga mesa eran, tal como lo había sentido antes, sin excepción ostentosos. Una pequeña entrada con caviar encima, un platillo frío con polvo de oro delicadamente esparcido, una sopa con un denso aroma a trufa subiendo, una langosta gruesa y carne de res coreana de la más alta calidad que se veía grasosa con solo mirarla.
Por supuesto que no sabía mal. Todo estaba hecho de forma deliciosamente excesiva. Quizá por eso a Cha Se-jin le costaba bastante concentrarse en la comida. Al sacar platillos difíciles de comer hechos con ingredientes costosos, no había un lugar para descansar a la mitad, por lo que empalagaban fácilmente y todo terminaba sabiendo parecido.
Más que haber sido hecho esperando que alguien lo disfrutara delicioso, se sentía como hecho para demostrar el hecho de que los estaban atendiendo.
"A ver, director ejecutivo Cha. ¿Es de su agrado?"
"Sí, todo está muy delicioso. Estoy comiendo muy bien."
"En ese caso me quedo tranquilo. Sirvase bastante."
Ante las palabras endulzadas de Cha Se-jin, Seo Joon-hyuk levantó la copa con rostro satisfecho. Cha Se-jin levantó la copa de forma natural ajustándose a la de él. Bebió un sorbo de vino, elogió adecuadamente el aroma y recibió con suavidad la plática sobre el proyecto del complejo turístico que siguió a continuación.
La conversación transcurrió en su mayoría entre Seo Joon-hyuk y Cha Se-jin. La dirección del proyecto del complejo turístico, el concepto que tenían pensado del lado de Sewon, el área de la que podía encargarse Baum y el itinerario futuro eran esa clase de pláticas. Cha Se-jin no decía todo lo que sabía, ni tampoco fingía no saber. Hablaba con amabilidad solo en la medida en que la otra parte quería escuchar, y las preguntas que se pasaban de la raya las dejaba fluir adecuadamente sonriendo.
Eun-won se llevaba despacio a la boca de a poco lo que era de su agrado, capturando en sus ojos una y otra vez a Cha Se-jin conversando con su padre con destreza y actitud madura.
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"Eun-won, prueba esto también. Como convives con el director ejecutivo Cha tu paladar debe haberse vuelto bastante refinado."
"Sí⋯."
"Pero nuestro hijo todavía tiene mucho que aprender. En esta clase de reuniones quedarse demasiado en silencio tampoco es educado. ¿Acaso no serás así también frente al presidente y la señora?"
Las yemas de los dedos de Eun-won se detuvieron un poco al lado del plato. Cha Se-jin, viendo esa mano, se metió a la conversación sonriendo como si nada.
"Eun-won lo hace de lo mejor en la casa. Mi mamá y mi papá se mueren por Eun-won de tanto que lo quieren, de verdad."
"Ay, ¿en serio? Parece que solo frente a nosotros se pone así de callado."
"Al fin y al cabo es inevitable sentirse más cómodo con la persona a la que ves a diario, con quien comes y con quien pasas el tiempo. Porque la familia cambió. Aun así pasaremos seguido para que no tengan motivos para sentirse decepcionados. Y si él no puede, pasaré yo solo aunque sea."
Las palabras que decía sonriendo eran ligeras, pero en su interior había una raya extraña. Yeo Hee-jin no dijo más ante la respuesta de Cha Se-jin y solo sonrió. Eun-won contempló hacia abajo la carne de langosta cortada que Cha Se-jin le colocaba sobre el plato. Quería decirle que gracias, pero al haber miradas puestas sobre él ni siquiera esas palabras salían fácilmente.
Cha Se-jin, dándose cuenta de eso, se lo transmitió a Eun-won con la mirada en lugar de palabras. Que no pasaba nada, así que comiera delicioso y con calma. Eun-won le respondió asentiendo levemente la cabeza y se llevó a la boca lo que Cha Se-jin le había colocado. Estaba dulce y suave. Tanto el sabor dulce que le quedaba en la boca como el roce de su mano acariciándole la espalda como pidiéndole que no se empachara.
Tras terminar la comida, se pasaron a la sala a tomar alcohol. Al principio comenzaron con vino de cosecha, y más tarde salió el whisky que Seo Joon-hyuk atesoraba.
Cha Se-jin, al escuchar que se lo presentaba diciendo que era una bebida difícil de conseguir hoy en día, subastada por una cantidad enorme, se maravilló adecuadamente, olió el aroma, probó el sabor y reaccionó tanto como Seo Joon-hyuk esperaba.
Junto con eso la plática del negocio se alargó un poco más, y mientras tanto Yeo Hee-jin le preguntó a Eun-won sobre su vida universitaria o sobre cómo era vivir en la casa principal de Sewon.
Eun-won respondió una a una. Ni muy corto ni muy largo. Cada vez que lo hacía, Cha Se-jin agregaba una palabra a su lado. Todo eran historias para elogiar y ayudar a Eun-won. Cada vez que pasaba eso, Eun-won no podía apartar la mirada del rostro de Cha Se-jin durante mucho tiempo.
La reunión se dio por terminada ya cuando la noche estaba bastante avanzada. Seo Joon-hyuk, que estaba bastante ebrio tras haber tomado alcohol de buen humor después de mucho tiempo, le dio palmaditas en el hombro a Cha Se-jin y se rió con la voz un poco más alta de lo normal.
"Director ejecutivo Cha, pasé un buen rato hoy gracias a ti."
"Yo también pasé un buen rato."
"Ven seguido. Pasemos momentos así seguido."
"Sí, así lo haré."
Cha Se-jin, que mostró un aspecto lindo hasta el final sonriendo de forma natural, subió las escaleras junto con Eun-won guiado por Yeo Hee-jin.
"Dejé la habitación de Eun-won limpiamente arreglada. Le cambié los blancos por unos nuevos y le puse todo lo necesario, así que si hay algo incómodo me dicen. Si necesitan algo me avisan también."
"Sí, gracias. En ese caso descanse."
"Sí, descansen ustedes dos también. Eun-won, que duermas bien."
Al abrirse la puerta de la habitación, el espacio que al menos le tendría que haber resultado familiar se desplegó ante sus ojos. Pero extrañamente le resultaba ajeno. Los blancos estaban cambiados por unos nuevos y la superficie del escritorio estaba impecable sin una sola mota de polvo. Las cortinas y el tapete olían a recién lavados. No se veía ni una sola huella de que ahí hubiera vivido una persona. Eun-won miró hacia el interior un momento, entró y cerró la puerta.
Solo al quedarse a solas con Cha Se-jin, Eun-won dejó escapar un pequeño suspiro. Cha Se-jin contempló la habitación despacio, se acercó por detrás de Eun-won y le abrazó la cintura sin decir nada.
Al sentir la calidez familiar tocarle la espalda, solo en ese momento pudo respirar un poco.
"Por qué."
"¿Sí?"
"Pusiste mala cara al ver la habitación."
"No sé si sea por haber venido tras tanto tiempo, pero⋯ me resulta un poco extraño. Habían quedado un poco de mis libros y cosas así, pero ya ni eso se ve⋯."
Cha Se-jin volvió a repasar la habitación por encima del hombro de Eun-won. Muebles costosos y buenos, blancos nuevos, un escritorio que se veía como nuevo por no tener nada colocado. En ninguna parte de la habitación se sentía la huella de Eun-won. Más que la habitación donde vivió Eun-won, parecía una habitación arreglada a la prisa para mostrársela a un invitado.
"Qué problema. La habitación de mi cariño que yo quería ver no era algo así."
Cha Se-jin, que le plantó un beso tronado en la oreja a Eun-won, bajó la cabeza y hundió la punta de la nariz en su nuca.
"Suelta feromonas."
"¿Sí?"
"En la habitación no huele para nada a ti."
"⋯⋯."
"Como es tu habitación tiene que oler a ti."
Eun-won dudó un momento y luego soltó feromonas de forma sumamente cuidadosa, solo un poquito. Un aroma como a leche hervida dulce y azúcar se extendió despacio. Entre el aroma ajeno de los blancos nuevos, el olor de las cortinas lavadas y el aroma de los muebles bien limpios, las feromonas de Eun-won se impregnaron lentamente.
Cha Se-jin, con el rostro hundido en la nuca de Eun-won, inhaló profundamente el aire. Y luego soltó una risa baja como satisfecho.
"Ahora sí parece tu habitación."
Sus labios tocaron ligeramente su nuca. Se escuchó un pequeño sonido de beso tronado. Eun-won dio un respingo en los hombros.
"Cada vez que respiro huele a ti."
96.
Ante esas palabras, a Eun-won de forma extraña se le calentó el interior de la garganta. Tal vez eran palabras que no eran la gran cosa, de esas que bien se podían dejar pasar sin prestarles atención. Quizá Cha Se-jin solo había hablado del tema de las feromonas. Sin embargo, para Eun-won sonaron diferente. Sentía como si Cha Se-jin le hubiera devuelto sus huellas, esas que alguien había limpiado impecablemente.
"¿Nos bañamos?"
"Sí⋯."
La voz baja fluyó desde cerca. Mientras jugaba mordisqueándole el hélice y el lóbulo de la oreja con los labios para luego darle un lambetazo con la lengua, los hombros le dieron un respingo.
"¿Juntos?"
"⋯S, solo⋯."
Ante la respuesta esperada, Cha Se-jin se rió ruidosamente y apartó el cuerpo despacio. Eun-won, con las orejas al rojo vivo, dijo que iría a bañarse primero, sacó a toda prisa la ropa que había traído y entró al baño.
Durante todo el tiempo que se bañó, al salir a secarse el cabello, e incluso viendo a Cha Se-jin entrar al baño después de él, Eun-won no dejó de pensar en Cha Se-jin. No, aunque no pensaba en él a propósito, su cabeza estaba repleta de él.
Eun-won, sentado sobre la cama, contempló despacio el interior de la habitación donde para entonces se había mezclado el aroma de Cha Se-jin. Aunque no fue mucho tiempo, había pasado en este lugar el tiempo suficiente como para adaptarse. Recordaba que durante unos días llegó a sentirse entusiasmado, y durante otros días le gustó que la habitación fuera grande y cómoda. Sin embargo, eso fue verdaderamente un pestañeo.
Desde entonces hasta ahora, ni un solo día había estado completamente cómodo en esta habitación. Más bien le pareció más cómodo de corazón irse de esta casa mediante el matrimonio arreglado, al grado de que tras dejar esta habitación jamás la había echado de menos ni una sola vez.
A pesar de eso⋯ sin duda había sido así⋯. Hoy era un poco diferente.
El hecho de que en la habitación hubiera aroma a Cha Se-jin, solo con eso la habitación se sentía un poco menos ajena. Su cabeza, su cuerpo y su corazón parecían saber del todo que él estaba aquí junto con él.
"Me estaba bañando y olía a ti."
El sonido del agua se detuvo y no mucho después salió Cha Se-jin. Él, que salió sacudiéndose toscamente el cabello mojado, no se veía para nada incómodo en la habitación ajena y se acoplaba bien.
"Por eso estuvo un poco peligroso. Siento que no debería hacer esas cosas aquí, así que me aguanté."
"⋯⋯."
"Felicítame. De verdad me aguanté con mucho trabajo."
Ante la forma en que Cha Se-jin le arrimaba la cabeza como si verdaderamente fuera a recibir una felicitación, Eun-won le acarició el cabello suavemente y con cuidado. Parece que a Cha Se-jin le gustó ese roce, pues tras quedarse quieto recibiendo suficientes mimos, se acostó en la cama con el cabello mojado tal como estaba.
Eun-won, sorprendido por eso, trajo a toda prisa la secadora, conectó el cable al lado de la cama y le secó el cabello a Cha Se-jin que estaba acostado.
Cuando le dijo que se girara un poco porque también debía secarle la parte trasera, Cha Se-jin sonrió, dio una vuelta brusca con el cuerpo y hundió el rostro sobre los muslos de Eun-won. Eun-won se mordió los labios una y otra vez con el rostro sonrojado, y solo después de secarle de forma afelpada hasta la parte trasera del cabello a Cha Se-jin apaguó la secadora. Solo entonces Cha Se-jin soltó una carcajada, enderezó el cuerpo para sentarse y le frotó las mejillas sonrojadas a Eun-won.
"¿Apagamos la luz ya?"
"Sí."
Dejaron encendida únicamente la luz de la pequeña lámpara al lado de la cama y apagaron la luz grande de la habitación. Al descender la oscuridad, la habitación donde quedaba cierta incomodidad se sintió un poco más cómoda. Las cosas limpiamente arregladas y vaciadas de huellas se volvieron difusas al sumergirse en la oscuridad, mientras que a Cha Se-jin, que estaba a su lado, lo sentía aún más claro, como si la parte superior de la cama donde estaban juntos fuera verdaderamente todo el universo.
Eun-won se recargó despacio en el respaldo de la cama y se subió la cobija sobre las piernas. De los blancos nuevos salía un olor acogedor. Y encima de eso las feromonas de Cha Se-jin se habían posado sutilmente. De nuevo le vinieron a la mente la voz de Cha Se-jin pidiéndole hace un momento que soltara feromonas y la sensación de cuando le besaba la nuca. El cuerpo le cosquilleaba sin razón.
"Hiciste un buen esfuerzo hoy."
"Yo qué iba a hacer⋯. Si hoy no hice nada."
"Hiciste un buen esfuerzo aguantando."
Eun-won no pudo responder. La palabra aguantar era extrañamente precisa, por lo que sin razón se le calentó el interior del corazón. Durante toda la noche de hoy fingió que no pasaba nada sonriendo, respondiendo, comiendo la comida y escuchando las palabras de su padre y de la señora. Como era algo que ya hacía desde antes no es que le resultara sumamente pesado⋯ pero también era una realidad que tuvo el corazón de aguantar pensando que solo bastaba con que pasara un poco de tiempo. Le daba gusto que Cha Se-jin supiera eso, pero al mismo tiempo le daba pena.
"⋯Más que yo, el director ejecutivo hizo un esfuerzo mayor."
"¿Yo?"
"Sí. Tanto en la mesa de la comida⋯. Como tomando alcohol con mi papá hasta tarde⋯. Y además hablaron mucho sobre los negocios."
"Esa clase de cosas no son nada para mí."
"Aun así⋯."
"Soy bueno en eso."
Era una voz de que verdaderamente no era la gran cosa. Eun-won levantó un poco la cabeza y miró a Cha Se-jin. La luz amarilla de la lámpara estaba posada solo en un lado del rostro de Cha Se-jin. Bajo la luz tenue, Cha Se-jin se veía más aletargado y un poco más suave.
"Aun así⋯ ser bueno en algo y que no sea pesado son cosas diferentes."
La mano de Cha Se-jin, que intentaba tocar el cabello de Eun-won, se detuvo un momento y luego le acarició despacio la cabellera.
"No fue pesado."
"⋯⋯."
"Aunque⋯ hubo momentos en que me molesté."
"⋯⋯."
"Eso y que sea pesado son cosas diferentes. Estar molesto y que sea pesado son cosas distintas."
Eun-won entreabrió los labios sin saber qué clase de reacción tener. Cha Se-jin, que le frotó despacio la mejilla a Eun-won con las yemas de los dedos, sonrió de lado.
"Aun así pienso que estuvo bien haber venido."
"¿Por qué?"
"Porque con esto una sola vez tú puedes estar tranquilo durante un tiempo. Sin andar batallando."
Eun-won contuvo el aliento un instante ante esas palabras. Cha Se-jin lo dijo como si verdaderamente no fuera la gran cosa, pero para Eun-won nuevamente no era así. Las cosas que Cha Se-jin le había mostrado durante todo este tiempo se le vinieron encima todas juntas.
El rostro con el que le respondía sonriendo a la señora, la actitud con la que conversaba con destreza con su padre, la mano que le sujetaba la suya por debajo de la mesa una vez y la soltaba cada vez que él se quedaba sin palabras, la comida que le colocaba en el plato en silencio cuando el movimiento de sus palillos se volvía lento, y hasta la voz con la que le pedía que soltara feromonas al saber que esta habitación le resultaba incómoda.
Todo para que estuviera menos incómodo, por estar al pendiente de él, por consideración hacia él, por desear que no la pasara mal⋯.
Al pensarlo así, el corazón se le llenó de nuevo y le dio miedo.
"¿Por qué⋯ hace tanto por mí?"
Ante la pregunta de Eun-won, la mirada de Cha Se-jin se inclinó despacio y se posó profundamente en su rostro.
"¿Qué cosa?"
"¿Por qué hace⋯ cosas como las de hoy por mí? Tampoco hacía falta que viniera pero vino conmigo hasta aquí⋯ y también me defendió respondiendo las cosas que decía la señora, y no hacía falta que nos quedáramos a dormir pero se quedó a dormir a propósito⋯ y si estaba comiendo o no, si estaba incómodo o no⋯ estuvo fijándose de continuo."
"⋯⋯."
"⋯Y aunque no fuera hoy⋯ ayer también, y anteayer⋯⋯ de continuo⋯. Por qué de esa forma⋯."
A medida que hablaba la voz se le iba haciendo cada vez más pequeña. Sin embargo, de forma extraña no podía parar. Hoy de verdad esa pregunta no se le retiraba de la orilla de los labios. Las cosas que vagaban dentro de su corazón desde hacía unos días se habían inflado con cada una de las dulzuras que le entregaba Cha Se-jin, volviéndose tan grandes que ya no había forma de volvérselas a tragar.
Eun-won tomó ligeramente la orilla de la prenda de Cha Se-jin con las yemas de los dedos. De forma sumamente débil. Tan tenue que ni siquiera se notaba que lo estaba sujetando.
"¿Por qué el director ejecutivo se porta tan bien conmigo⋯?"
El interior de la habitación se quedó en silencio.
La luz de la lámpara no había temblado, pero a Eun-won le pareció que lo que tenía frente a los ojos temblaba un poco. Tras hacer la pregunta le dio miedo. Era la palabra que quería preguntar, pero al sacarle sonido sintió como si hubiera sacado algo demasiado grande.
Cha Se-jin no respondió de inmediato. A medida que ese silencio se alargaba, Eun-won fue perdiendo fuerza en las yemas de los dedos que sujetaban la prenda.
"¿Me porto bien contigo?"
Mucho tiempo después, preguntó Cha Se-jin. Eun-won, pasando el temblor por detrás de la garganta, apenas asintió con la cabeza.
"Sí."
"No sé bien qué es lo que hago tan bien por ti."
En esa voz no había ningún tono de broma. Era una pregunta de verdaderamente no saberlo. A Eun-won le dolió un poco el interior del pecho. Porque sabía que para Cha Se-jin todo esto puede que no fuera especial. Porque las cosas que para él eran tan enormes que le quitaban el aliento, para Cha Se-jin puede que solo fueran acciones obvias por el simple hecho de estar a su lado ahora.
Aun así tenía que decirlo. Porque ya no tenía dónde esconderlo. Una vez que le sacó sonido, este corazón se había convertido en algo que ya no podía arreglar él solo.
"Aunque no diga nada⋯ sabe perfectamente qué me incomoda y cómo es mi estado de ánimo. Si hay algo con lo que parece que me voy a incomodar lo resuelve todo antes de que yo lo vea, y si mi estado de ánimo no se ve bien me lo mejora⋯. De continuo⋯ me sonríe⋯."
El temblor que no bastó con tragárselo y terminó desbordándose se impregnó inevitablemente en su voz. Eun-won se mordió con fuerza los labios para tragarse el temblor y continuó con sus palabras. Un corazón que una vez reventó no había forma de detenerlo.
"También se porta bien con mis amigos, y me pregunta⋯ qué me gusta y qué me disgusta⋯. También sale a pasear conmigo, y bajo cualquier situación⋯ me cuida a mí primero⋯."
"⋯⋯."
"Cómo es posible que haga tanto por mí⋯ lo estuve pensando muchísimo⋯. Lo pensé, lo volví a pensar y lo volví a pensar⋯."
La mano de Cha Se-jin tocó la mejilla de Eun-won como pidiéndole que no temblara. Eun-won cerró los ojos un momento ante ese roce. No quería esquivarlo. Sin embargo, mientras más le gustaba ese roce, más miedo le daba. Ahora la parte más clara de su corazón estaba frente a Cha Se-jin.
"⋯Para que pueda hacer eso⋯ así como yo⋯ quiero al director ejecutivo⋯ el director ejecutivo también tendría que quererme a mí⋯."
"⋯⋯."
"⋯Tendría que quererme⋯ para poder hacer eso⋯."
Fluyó una confesión mezclada con un aliento frágil. Eun-won solo después de decirlo se dio cuenta de hasta dónde había llegado. El corazón le latía demasiado rápido. La mano de Cha Se-jin seguía estando sobre su mejilla, y el lado de Cha Se-jin seguía estando cálido. A pesar de eso, sentía como si lo que estaba debajo de sus pies hubiera desaparecido.
Cha Se-jin no dijo nada durante un momento, luego bajó la mano y le sujetó la mano a Eun-won. La mano que sujetaba la prenda entró con cuidado dentro de su mano.
"Es verdad. A mí también me gustas tú."
"⋯⋯."
"Me gusta estar contigo. Me gusta comer contigo, dormir, salir a citas, pasear y reírme platicando de las cosas que pasaron⋯. Me gusta hacer eso. Es verdad. Lo hago porque me gusta. Con alguien que me disgusta no actuaría así."
Las palabras de Cha Se-jin sin duda no estaban equivocadas. A Cha Se-jin no le disgustaba él. No solo no le disgustaba, sino que le estaba diciendo que le gustaba. Le decía que le gustaba estar con él, que le gustaba convivir con él, y que por eso actuaba así.
Eran palabras sumamente cercanas a las que Eun-won quería escuchar una y otra vez. A pesar de eso, de forma extraña sentía que algo estaba un poco lejano. Eun-won contempló hacia abajo su mano sujetada dentro de la mano de Cha Se-jin. Estaba tibia. Cha Se-jin lo sujetaba como siempre. Sin soltarlo, sin alejarse, justo a su lado. Y le decía que le gustaba. A pesar de eso, aun escuchando esas palabras, su corazón no lograba tranquilizarse.
"¿No te gusta que convivamos así? A mí me encanta el ahora."
"⋯⋯."
"Es más divertido hacer juntos las cosas que hacía solo, y ver tus acciones y reacciones es tierno. Por eso quiero portarme bien contigo y quiero cuidarte. Me gustaría que no tuvieras asuntos incómodos."
"⋯⋯."
"Por eso lo hago. Tampoco es que lo planifique y lo haga todo calculadamente. Como para mí es algo obvio, jamás he llegado a pensar que me esté portando sumamente bien contigo."
Las pupilas de Cha Se-jin, que se habían profundizado, repasaron el rostro de Eun-won. Deseando que por favor no fuera así.
"¿Acaso te resultó abrumador?"
97.
Eun-won negó en silencio con la cabeza. No había forma de que fuera abrumador. La dulzura que le daba Cha Se-jin siempre le provocaba entusiasmo y le daba gratitud.
"No⋯. No es porque sea abrumador⋯. Es porque me gusta, porque de verdad me gusta demasiado⋯. Porque me gusta tanto, tanto⋯ que me da demasiado miedo que eso vaya a desaparecer⋯."
Ante la palabra miedo, la mano de Cha Se-jin sobre el dorso de la mano de Eun-won se detuvo un momento.
"A mí también me gusta el ahora que paso con el director ejecutivo. De verdad me gusta. Pero si me gusta el ahora⋯ me pongo a pensar en lo que sigue."
"¿Lo que sigue?"
"Sí. Me gustaría que mañana también estuviera bien, que dentro de un mes también estuviera bien⋯. En el invierno, en la primavera y en el verano que nunca hemos pasado juntos, me gustaría que estuviera tan bien como ahora."
Eun-won inhaló el aire con dificultad. Sabía que el volumen de sus palabras se iba haciendo cada vez más grande. A pesar de eso no podía parar. No, no quería parar. Quería mostrarle entero este corazón al que le había sacado sonido. Quería hacérselo saber. Quería decirle que lo quería muchísimo.
"El año que viene, y el año que le sigue⋯. Incluso dentro de cinco años, y dentro de diez años quiero estar juntos."
"⋯⋯."
"Porque a mí me gusta el director ejecutivo⋯."
Los labios le temblaron. Con la palabra gustar no bastaba. Con esa palabra no podía alcanzar hasta el final de este corazón.
"No, porque lo amo⋯ no paro de pensar en lo que sigue."
Una larga pausa descendió bajo la luz de la lámpara. Eun-won bajó la mirada sin poder ver bien el rostro de Cha Se-jin.
"⋯No es que lo que diga el director ejecutivo esté equivocado o esté mal. A mí también me gusta el ahora. De verdad me gusta. De verdad⋯ me gusta al grado de no saber qué hacer para que sea bueno⋯. Por eso me gustaría que no se terminara durante muchísimo tiempo⋯."
Eun-won contempló hacia abajo la mano de Cha Se-jin que seguía sujetándole la suya. Él seguía estando tibio. Por eso era aún más difícil, y más ferviente.
"¿Acaso no te suena sincero que te diga que me gusta el ahora que paso contigo?"
"⋯No es eso. Yo también sé que lo que dice ahora lo dice de corazón. Lo sé, pero⋯ el ahora⋯ es algo que puede cambiar, ¿no?"
"¿Por qué piensas así?"
Eun-won no pudo responder de inmediato. Tenía la cabeza hecha un lío. Eun-won tenía recuerdos de momentos en los que el ahora que era bonito no duraba mucho tiempo. Tiempos que por ser tan valiosos pensó que obviamente continuarían, pero que un día de repente la situación cambió y terminaron.
"⋯Me parece que⋯ no logro creer bien en que un bonito ahora vaya a continuar."
Le vino a la mente la época en que el "ahora" frente a sus ojos era bonito. Ante el rostro de su mamá llenándole la cabeza, Eun-won respiró profundamente, cerró los ojos con fuerza y los volvió a abrir.
"⋯Antes de querer al director ejecutivo⋯ tenía a una mamá a la que yo amaba muchísimo. No es que todos los días fueran perfectos, pero aun así, como estaba mi mamá, todo estaba bien. Pensé que ese tiempo en que mi mamá estaba a mi lado continuaría. Pero no fue así⋯. Al despedir a mi mamá me di cuenta de que hay cosas que no se pueden sostener por más que quieras sostenerlas."
"⋯⋯."
"Y tras pasar un largo tiempo solo, mi papá me vino a buscar. Mi papá⋯ y la señora también se portaron de verdad bien conmigo al principio. En ese entonces para mi papá y la señora yo era familia. Al menos en ese entonces así era."
Eun-won detuvo sus palabras un momento. Al recordar lo que pasó en ese entonces, le vino un ligero dolor de cabeza junto con la boca un poco seca.
"Pero como no estuve a la altura de las expectativas de ambos⋯ ese ahora que creí que era bonito cambió demasiado rápido⋯. Hasta ayer se preocupaban por mí, me cuidaban y me llamaban familia⋯. Pero en el momento en que di una respuesta diferente, todo eso desapareció."
"⋯⋯."
"Y luego, si yo volvía a decidir mi corazón hacia el lado que ellos querían, volvía a ser familia. En cada momento⋯ las palabras tibias que me hacían falta volvían a regresar."
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Le daba miedo que al escuchar la historia de su feo ser, Cha Se-jin le fuera a soltar la mano. Sin embargo, Cha Se-jin no le soltó la mano.
"Por eso para mí, que me digan que les gusta el ahora⋯ me hace sentir como si, en cuanto cambie la situación en cualquier momento, ese ahora también fuera a cambiar junto con ella."
"⋯⋯."
"Por eso yo⋯ aunque me gusta el corazón con el que el director ejecutivo se porta bien conmigo ahora, me da muchísimo miedo que vaya a desaparecer⋯. Ahora le gusta comer conmigo, dormir conmigo y estar así juntos⋯ pero si algún día eso deja de ser divertido, qué voy a hacer; si mi rostro, al que me quiere, deja de verse bien a los ojos del director ejecutivo, qué voy a hacer⋯. De continuo me pongo a pensar esas cosas."
"⋯⋯."
"Lo siento⋯. El director ejecutivo no ha hecho absolutamente nada malo⋯. Y yo, estando recibiendo cosas buenas, me pongo a preocupar primero por que se vayan a acabar⋯. De verdad lo siento. No era mi intención decirle hasta esta clase de cosas⋯."
"No. Ya entendí a qué te refieres."
La mano de Cha Se-jin envolvió la mano de Eun-won un poco más profundamente.
No eran palabras dichas por decir. Tras escucharlas le parecía entender a qué se refería. Por supuesto tendría que pensarlo más, pero al menos le parecía entender por qué Eun-won sentía tanta ansiedad por el ahora.
Perdió a su mamá de pequeño, y la familia que lo vino a buscar con retraso cambió la cara de su dulzura según la situación, por lo que era perfectamente comprensible que sintiera ansiedad ante la calidez del "ahora". Porque eran cosas que él mismo había experimentado en carne propia varias veces a una edad temprana.
Por lo tanto, que tuviera miedo era quizás hasta obvio. Decirle que le gustaba el ahora bien podía sonarle como si verdaderamente solo le gustara únicamente el ahora. Entenderlo no era difícil. Porque Eun-won había vivido de esa forma. Porque había atravesado por un tiempo en el que no le quedaba de otra.
Pensándolo así era sencillo. Las cosas por las que atravesó Eun-won, la ansiedad derivada de las heridas de las que Eun-won no podía hacer nada por evitar.
Bastaba con acomodarlo así. No era un asunto difícil. Tal como hasta ahora había resuelto todo fácilmente, esta vez también podría hacerlo.
Sin embargo, en ese momento de repente le vino a la mente la voz de su hermano mayor.
"¿Hasta cuándo vas a estar a su lado?"
"¿Y qué tal si a ti te dan ganas de estar solo hasta hoy?"
"Seo Eun-won, tal como dijiste, vino hasta aquí mirándote solo a ti y aferrándose solo a esa palabra tuya."
"Para ti son palabras ligeras, pero Seo Eun-won puede que se esté aferrando a cada una de esas palabras que tú vas a olvidar en cuanto te des la vuelta tras soltarlas."
Cha Se-jin parpadeó sumamente despacio.
Sí, en ese entonces su hermano también le había dicho algo parecido a lo de Eun-won. El día en que Eun-won fue al hotel con sus amigos a jugar, mientras tomaban alcohol en el patio central. Que no le hablara solo del ahora, que cada una de sus palabras podía llegarle de forma diferente a Eun-won.
En ese entonces pensó que su hermano estaba exagerando. Se preguntaba para qué arrastrar desde antes un futuro que ni siquiera había llegado para complicar el ahora. Si estaba bien ahora, ¿no era suficiente? Si ahora Eun-won y él se llevaban bien, si ahora no había ningún gran problema, y si ahora se querían el uno al otro, ¿no bastaba con eso?
Cha Se-jin siempre había vivido de esa manera.
Compraba lo que quería ahora, comía lo que quería comer ahora, y pasaba el tiempo con la persona más divertida ahora. A como se moviera el corazón, a como le surgiera el interés, y a como se le fuera la diversión. Vivir así no le representaba ningún problema. Siempre había un después, había opciones mejores, y su ahora siempre era en general satisfactorio.
Haber conocido gente a la ligera también fue por eso. Porque bastaba con que solo ese momento fuera bueno. Se deseaban mutuamente, lo disfrutaban, y al terminarse se acababa tal cual. No había necesidad de calcular el corazón del mañana. Tampoco había razón para ponerle palabras de las cuales hacerse cargo a un tiempo que ni siquiera había llegado. Para Cha Se-jin el ahora, más que algo ligero, era algo claro. Si le gustaba ahora, estaba bien. Si le disgustaba ahora, estaba mal. Bastaba con elegir lo que deseaba ahora.
Sin embargo, tanto Eun-won como su hermano sentían ansiedad y preocupación por ese "ahora".
¿Por qué?
Cha Se-jin contempló hacia abajo su mano que sujetaba la mano de Eun-won. En su mano seguía estando esa mano pequeña y tibia. La que hasta hace un momento estaba temblando, y la que incluso ahora no había logrado calmar el temblor por completo.
No lograba entender por qué dos personas parecían decir exactamente las mismas palabras. Ni que se hubieran conocido los dos para hablar de él, ¿cómo era posible que sintieran recelo y preocupación por exactamente la misma parte?
En ese caso, ¿acaso este no era un problema que terminara únicamente con las heridas de Eun-won? ¿Acaso en la mismísima palabra "ahora", a la que le había sacado sonido de forma obvia como lo había hecho hasta ahora, habría una grieta que él desconocía?
"¿Director ejecutivo⋯?"
Parecía haber estado en silencio durante demasiado tiempo. Eun-won lo llamó con cuidado. Cha Se-jin solo entonces miró a Eun-won. El rostro de Eun-won reflejado en la luz de la lámpara se veía un poco pálido. Se veía como si se arrepintiera de haber sacado demasiado corazón, por lo que se le apretó el pecho.
Tenía que darle alguna respuesta⋯ pero no sabía qué decir. Hasta hace un momento tenía cosas que decir con la frente en alto, pero tras recordar incluso las palabras de su hermano no podía sacarle sonido a la ligera.
¿Estaría bien decirle que todo estaba bien?
¿O estaría bien decirle que no habría forma de que cambiara?
¿Que seguiría estando a su lado, que él no era una persona que cambiara sus palabras tan fácilmente?
Sin embargo, de forma extraña esas palabras no salían fácilmente de su boca. No porque no pudiera hacerlo, sino porque no lograba saber con qué peso debía decir esas palabras ahora.
Y pensándolo bien de nuevo, él tal vez era una persona cercana al lado al que Eun-won más le tenía miedo.
Alguien que cambiaba de corazón fácilmente según la situación y según el estado de ánimo, alguien que se veía con alguien fácilmente si le nacía, y luego se daba la vuelta cansándose con la misma facilidad.
En el momento en que le vino ese pensamiento, se le secó un poco la boca.
Cha Se-jin se dio cuenta por primera vez de que la forma en que él había vivido como si nada podía convertirse en una ansiedad para alguien más. Relaciones ligeras de una sola vez sin pensar para nada en el futuro. Relaciones que terminaban obviamente con una sola vez sin tener que pensar en el final.
Sin embargo, no quería actuar así con Eun-won.
Eun-won no era una persona que se acabara en cuanto terminara. No era alguien a quien estarle cerca solo cuando todo estuviera bien, solo cuando fuera divertido, y de quien pudiera alejarse de forma natural en cuanto se enfriara el interés.
Al principio fue un matrimonio al que fue a prisa por ser una relación ligera hecha con ese corazón, por gustarle demasiado su cara, pero ahora eso no lo era todo. No es que fuera divertido comer juntos porque su cara fuera bonita, ni era divertido pasar el tiempo juntos solo por ser de su agrado.
A pesar de eso, él todavía no le había dicho esa realidad a Eun-won de forma que pudiera entenderla. Le vino a la mente que siempre solo le había dicho que era bonito.
"¿Director ejecutivo⋯?"
Eun-won volvió a llamar a Cha Se-jin con cuidado. Cha Se-jin solo entonces se dio cuenta de que le estaba sujetando la mano a Eun-won demasiado fuerte y aflojó un poco la fuerza. Sin embargo, no lo soltó.
"Lo voy a pensar."
"⋯⋯."
"Todo lo que me dijiste."
Cha Se-jin le acarició despacio con el pulgar el dorso de la mano a Eun-won, cuyas pupilas temblaban tenues. Todavía no lograba saber qué palabras eran las correctas, ni qué clase de promesa debía hacer para poder desaparecer por completo esta ansiedad. Sin embargo, sentía que si le decía que todo estaba bien intentando pasar a la ligera esta situación solo por no saberlo, terminaría volviéndose un desastre aún peor.
"No puedo decirte que lo entendí todo justo en este momento⋯."
"⋯⋯."
"Aun así no lo voy a dejar pasar fingiendo no haberlo escuchado. Voy a pensar bien por qué piensas así, por qué te dan tanto miedo mis palabras⋯."
Los labios de Eun-won se entreabrieron un poco y se volvieron a cerrar.
"No es así⋯. Me parece que le dije palabras innecesarias⋯. No hace falta que llegue a tanto⋯."
"Tengo que llegar a tanto."
La voz de Cha Se-jin bajó de tono.
"Dijiste que me amas."
98.
Ante esas palabras, los ojos de Eun-won se abrieron de par en par. Tras recordar con retraso lo que acababa de decir, su rostro se volvió completamente pálido y enseguida se le encendió al rojo vivo.
"⋯Lo siento."
"¿De qué te disculpas otra vez?"
"Es, esa⋯ clase de palabras⋯ también podrían ser abrumadoras para usted⋯."
"Jamás he pensado que fuera abrumador."
Cha Se-jin respondió sin dudarlo. Al menos esas palabras no eran difíciles. Porque verdaderamente no era abrumador. De forma extraña se le cortaba la respiración, la cabeza se le enredaba y se sentía desorientado como si estuviera parado frente a un camino nunca antes visto, pero no era abrumador.
No le molestaba que Eun-won lo amara. Era especial. Esas palabras no dejaban de tocarle el interior del corazón.
Amor.
No es que nunca nadie le hubiera dicho algo así. Al final de noches ligeras, con voces empapadas en alcohol, a veces con rostros en los que no sabía si era sinceridad o costumbre, había llegado a escuchar esa clase de palabras. Sin embargo, por lo general esas palabras se dispersaban como un ruido pasajero. En el momento en que alguien depositaba demasiados sentimientos sobre él, a Cha Se-jin por lo general le daba pereza, y esa relación rápidamente dejaba de ser divertida.
Sin embargo, con Eun-won era diferente.
En el momento en que Eun-won le dijo que lo amaba, lejos de darle pereza, de forma extraña se le cortó la respiración. Lejos de querer dar un paso atrás, quería atraerlo aún más cerca. Hasta le vino el pensamiento de que quería volver a escuchar las palabras saliditas de esa boca pequeña.
Le dolía muchísimo la cabeza ante los diversos pensamientos que le cayeron encima de repente. Sin embargo, no quería esquivarlo. La idea de soltar la mano de Eun-won tampoco le vino para nada. Le dio la impresión de que si aflojaba la fuerza aunque fuera un poco, Eun-won recogería de vuelta las palabras que acababa de decir y se alejaría, por lo que le volvió a meter fuerza a la mano sujetada.
¿Acaso había llegado a sentir alguna vez que quería poseer tan claramente el amor de alguien?
Cha Se-jin contempló el rostro de Eun-won sin haber encontrado una respuesta. El chico que hasta hace un momento le había dicho que lo amaba, a estas alturas le pedía disculpas evitando la mirada. Eso de forma extraña no le gustó para nada.
¿Por qué pides perdón por haber dicho que me amas?
Cha Se-jin, que se tragó las palabras que le subieron hasta el tope de la garganta, dejó ir un largo suspiro.
"No pidas perdón."
"⋯⋯."
"Por nada de lo que dijiste. No es algo de qué disculparse, y tampoco es algo que a mí me haya molestado escuchar, así que ¿por qué pides perdón? No lo hagas."
Eun-won, que no pudo responder de inmediato, enseguida asintió con la cabeza en silencio.
"Sí⋯."
Aunque respondió, se veía cabizbajo como si todavía hubiera hecho algo mal. A Cha Se-jin no le gustó eso. No, más que no gustarle, de forma extraña le daba ansiedad. Aunque él le estaba sujetando la mano a Eun-won y Eun-won estaba a su lado, sentía como si algo sin falta se le hubiera escurrido un poco de entre las manos.
No lograba saber qué debía decir. Le venían a la mente palabras que podían consolar a Eun-won y hacer que se tranquilizara, pero no le parecía que eso pudiera llegar a ganarse la confianza de Eun-won.
Voy a seguir estando contigo. No voy a cambiar. No va a pasar nada de lo que te preocupa. Aunque he vivido de forma tan ligera, aun así no es que siempre me canse y me dé la vuelta tan fácilmente.
No había forma de sacarle sonido a eso. Porque las palabras parecían demasiado fáciles. Por ser palabras demasiado fáciles, sentía que le llegarían a Eun-won como palabras ligeras de nuevo. Puede que si las hubiera dicho otra persona habrían tenido sinceridad, pero para su ser de ahora eran palabras que no aplicaban.
Se le hacía extraño verse a sí mismo así, escogiendo cada una de las palabras. Las palabras que quería decir bastaba con decirlas y ya. Si no quería decía que no quería, si le gustaba decía que le gustaba, si lo deseaba decía que lo deseaba. Hasta ahora no había tenido ningún problema viviendo y diciendo las cosas así.
Sin embargo, ahora no era así. No podía decir nada a la ligera. Eun-won lo estaba mirando.
Con el rostro con el que hace un momento le dijo que lo amaba. Con un rostro asustado, preocupado por haberle sacado sonido a demasiadas cosas.
Frente a ese rostro no podía decir cualquier palabra.
"Director ejecutivo⋯."
"Sí."
"Estoy bien."
El entrecejo de Cha Se-jin se frunció de forma sumamente pequeña.
¿Cómo que está bien?
Eun-won debió de haber sacado el tema queriendo dar por terminada esta situación. Diciendo que como él estaba bien no hacía falta que se preocupara demasiado, y que no hacía falta que aceptara entero este corazón tan grande que había sacado.
"Me parece que hoy⋯ me adelanté un poco de corazón⋯. No era mi intención decirle hasta esa clase de cosas⋯."
Eun-won bajó la mirada. Le dio la impresión de que esa mirada sin falta lo estaba esquivando. De forma extraña el corazón le dio un vuelco tremendo.
Sin duda hasta hace un momento Eun-won le había dicho que lo amaba. Le había dicho que dentro de cinco años, y dentro de diez años quería estar juntos. Sin embargo, ahora daba un paso atrás diciendo que estaba bien, y que le parecía haberse adelantado demasiado de corazón. Cada vez que veía a Eun-won dar un paso atrás de esa forma, le entraba la prisa.
Tras decir que me amas, ¿por qué te das marcha atrás? Si dices que quieres estar conmigo, ¿por qué actúas como alguien que intenta arreglar las cosas a solas?
"No es que esté actuando así por sentirme abrumado o desconcertado. Es solo porque no sé cómo debo decírtelo. Es diferente a no tener nada que decir. Me parece que tengo mucho que decir, pero si suelto lo que se me viene a la mente justo ahora me parece que volverá a pasar algo por lo cual pedirte disculpas, por eso estoy así."
"⋯⋯."
"Gracias por decirme lo que sientes."
Eun-won, que contemplaba el rostro serio de Cha Se-jin, asintió despacio con la cabeza. Una mano tibia subió a acariciarle el área de los ojos a Eun-won y le frotó suavemente la mejilla. Eun-won, que recibía el roce de Cha Se-jin sin saber qué hacer con su corazón agitado, dirigió la mirada hacia la parte trasera de Cha Se-jin, al lugar de donde venía un sonido de vibración.
Cha Se-jin, que se giró y tomó el teléfono celular, le mostró la pantalla a Eun-won. En la pantalla estaban escritos los nombres de Do Hae-jun y Kang Seo-hu. Era un mensaje sin importancia en el que, mientras ellos dos platicaban, sus recuerdos diferían y le preguntaban a Cha Se-jin cuál era la verdad.
"Dijeron que andarían jugando los dos por no tener nada que hacer, parece que todavía no se han dormido."
Cha Se-jin, que no respondió al mensaje, volvió a dejar el teléfono celular y le frotó la espalda a Eun-won.
"Director ejecutivo."
"Sí."
"Yo también⋯ lo voy a pensar más."
"¿El qué?"
Eun-won, que pensó un poco más con cuidado las palabras a las que a continuación les sacaría sonido, levantó despacio la mirada e hizo contacto visual con Cha Se-jin.
"Las cosas en las que me pongo a pensar demasiado lejos yo solo."
"⋯⋯."
"Cosas como esperar más de lo que el director ejecutivo me da, darme miedo a mí mismo, y sentir ansiedad por un bonito ahora⋯ esa clase de cosas. Me parece que yo también tendría que⋯ acomodar un poco mis ideas."
Cha Se-jin no pudo decir absolutamente nada.
Acomodar.
Esa palabra se le clavó de forma extrañamente grande. Le parecía entender de forma difusa a qué se refería el acomodar que decía Eun-won. Las palabras de que no se adelantaría demasiado él solo. Las palabras de que no se aferraría a un futuro que ni siquiera ha llegado para sentir ansiedad. Las palabras de que pondría su corazón en un lugar un poco más seguro.
Debió de haber sido algo bueno. Porque significaba que Eun-won sentiría menos miedo. Porque significaba que, aunque él no le diera alguna respuesta de inmediato, se serenaría a sí mismo de corazón para no derrumbarse a solas. Por lo tanto, bastaba con asentir con la cabeza y decirle que lo hiciera. Sin embargo, esas palabras no salían.
No le gustaba que Eun-won fuera a acomodar sus ideas⋯.
En el momento en que solo entreabría los labios sin saber qué decir, el teléfono celular de Cha Se-jin colocado al lado de la cama volvió a vibrar.
Un zumbido bajo de vibración se extendió por la habitación silenciosa. La mirada de Eun-won se dirigió primero hacia allá. Cha Se-jin tomó el teléfono celular con rostro irritado y arrugó el entrecejo al ver el nombre que apareció en la pantalla.
"Kang Seo-hu."
"⋯Puede contestar."
"No hace falta contestar. Debí haberlo apagado."
Cha Se-jin colgó la llamada sin dudarlo. Y apagó por completo la alimentación del teléfono celular.
"Infeliz que no sirve para nada."
Ante las palabras que Cha Se-jin murmuró en voz baja, los ojos de Eun-won se abrieron de par en par de forma sumamente pequeña. El aire que hasta hace un momento estaba tensado al máximo se aflojó tenazmente con solo esa palabra. Eun-won tomó su teléfono celular colocado al lado de la cama y revisó la hora.
"⋯Ya pasaron de las dos."
Cha Se-jin solo entonces revisó la hora a través de la pantalla de Eun-won. Era verdad. Tras ver que se había hecho de madrugada, le pareció que las palabras que se sucedieron hasta hace un momento se sintieron un poco lejanas. No es que hubieran desaparecido. Solo que las cosas que estaban erizadas afiladamente como si tuvieran que ver el final justo en este momento parecieron retirarse un momento hacia la oscuridad.
"Es verdad."
Cha Se-jin empujó el teléfono celular aún más lejos y volvió a mirar a Eun-won. El rostro de Eun-won seguía estando un poco pálido, y en los ojos se le posaba el cansancio. Tras haber aguantado durante toda la noche de hoy y haber sacado entero hasta el corazón en esta habitación, era obvio que estuviera agotado.
"Debes estar cansado."
"Un poco⋯."
"¿Nos dormimos ya?"
"Sí⋯."
La palabra acomodar que había dicho Eun-won seguía quedándole en los oídos, y aunque no lograba saber por qué esa palabra se le había clavado de tal forma en el corazón sin desaparecer, no le preguntó más a Eun-won. Sentía que si le preguntaba más, Eun-won se pondría más triste que ahora y se haría aún más pequeño.
Cha Se-jin, que acostó a Eun-won, le subió la cobija y lo cobijó hasta los hombros. Y él también se acostó de lado girando el cuerpo hacia el lado de Eun-won. Antes de que se oscureciera, las miradas se volvieron a entrelazar profundamente.
"Director ejecutivo."
"Sí."
"⋯⋯."
"Duerme bien sin preocuparte."
"⋯Siií⋯."
Parecía que los ojos decían que no hacía falta que le prestara mucha atención, y pidiendo perdón por haber sacado el tema. Cha Se-jin estiró la mano y le acarició el cabello a Eun-won. Y girando a medias el cuerpo rodeó con el brazo para apagar la luz de la lámpara.
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Dentro de la oscuridad que se cernió, Cha Se-jin se acercó más a Eun-won. Los cuerpos se pegaron de forma débil. Sintió la sensación de que Eun-won le sujetaba la orilla de la prenda. Era una fuerza sumamente pequeña que de no concentrarse no la notaría. Temiendo que ese frágil roce fuera a desaparecer, Cha Se-jin no se movió durante un buen rato.
Pronto el sonido de la respiración de Eun-won se fue volviendo parejo poco a poco. Escuchando ese sonido, Cha Se-jin no pudo cerrar los ojos. A pesar de que tenía a Eun-won como de costumbre dentro de su regazo, la palabra acomodar que escuchó hace un momento le siguió quedando en la orilla de los oídos.
"⋯⋯."
Cha Se-jin volvió a sujetarle la mano a Eun-won con cuidado en medio de la oscuridad. Eun-won dormido encogió un poco las yemas de los dedos por inconsciencia, y enseguida aflojó la fuerza.
Con solo ese pequeño movimiento su corazón se tranquilizaba y se le volvía a poner incómodo. No se había resuelto absolutamente nada.
Era la noche en que Eun-won le dijo que lo amaba.
Sin embargo, de forma extraña Cha Se-jin no podía dormirse, no como alguien que hubiera recibido una confesión, sino como alguien a quien le hubieran arrebatado algo.
99.
Eun-won, que abrió los ojos a primera hora de la mañana, se quedó mirando durante un largo rato el techo de la habitación ajena antes de recordar que este lugar era la casa de su padre. Y al mismo tiempo, también le vino a la memoria lo que le había dicho anoche a Cha Se-jin. En un instante el calor se le fue al rostro.
"⋯⋯."
Le había sacado sonido a su corazón sumamente hinchado frente a Cha Se-jin. Le dijo que le gustaba, no, que lo amaba. Que amaba a Cha Se-jin.
Le dijo que el año que viene, dentro de cinco años y dentro de diez años quería estar juntos, y le dijo también que por gustarle el ahora se ponía a pensar hasta en lo que sigue. Mientras más lo recordaba, el corazón le latía de forma extraña. Se preguntaba si verdaderamente él le había dicho esas palabras, es decir⋯ si se le había declarado. Quizá por haber sacado demasiadas cosas se le sentía más bien como un sueño.
En ese momento, se le metió fuerza al brazo que estaba envuelto de forma suelta sobre su cintura.
"Mmm⋯."
Una voz baja sumida en el sueño fluyó desde atrás. Eun-won contuvo el aliento. Cha Se-jin, como si no estuviera despierto del todo, hundió el rostro en el hombro de Eun-won y lo abrazó atrayéndolo un poco más cerca. El cuerpo de Cha Se-jin se pegó tras su espalda, y enseguida un aliento tibio le tocó la nuca.
"Duerme más⋯."
"⋯⋯."
Eun-won no pudo responder. Solo parpadeó en silencio. Quizá por haber compartido demasiadas historias anoche se sentía un poco incómodo, y también un poco avergonzado. Sin embargo, Cha Se-jin estaba igual que de costumbre. Incluso entre sueños lo abrazaba de forma natural y le cedía espacio a su lado como si nada.
Seguía estando dulce. Le daba tranquilidad que él no hubiera cambiado respecto a ayer, y al mismo tiempo se le hacía extraño que no fuera ni un poco diferente respecto a hasta ayer. Controlar los sentimientos fácilmente y ser capaz de no mezclarlos con la vida cotidiana, ¿será algo posible por el hecho de ser un adulto? Si él también cumpliera más edad y tuviera más experiencias, ¿podría actuar de forma tan natural como Cha Se-jin?
"¿Estás despierto?"
"⋯No."
Solo mucho tiempo después Cha Se-jin abrió bien los ojos. Él, que parpadeaba con el rostro un poco despeinado, miró a Eun-won que se giraba hacia su lado y estiró despacio los labios para sonreír.
"Por qué te despertaste tan temprano. Si te dormiste de madrugada."
"Solo⋯ se me abrieron los ojos temprano."
"Será porque cambió el lugar de dormir."
Cha Se-jin, que habló como hablando solo, no preguntó más por qué se había despertado temprano. En su lugar, subió la mano y le echó hacia atrás despacio el cabello despeinado a Eun-won. El roce no era ni un poco diferente al de siempre. Era natural, como si las palabras que Eun-won sacó anoche no hubieran existido entre los dos, no, como si no tuviera nada de raro aunque hubieran existido. Eun-won volvió a tambalearse fácilmente de corazón ante ese roce.
Cha Se-jin contempló el rostro de Eun-won y luego inclinó la cabeza con el rostro que aún conservaba la sonrisa. Sobre la frente descendió otra dulzura.
"Viendo que no ha sonado la alarma parece que todavía queda más tiempo, quedémonos así un poquito más."
"Sí⋯."
Como le gustaba el aroma de las feromonas de Cha Se-jin que se filtraba entre sueños, la fuerza se le fue al cuerpo por sí sola y se le cerraron los ojos. Eun-won se serenó de aliento en silencio dentro del regazo de Cha Se-jin, quien le rodeaba la cintura con el brazo. Pasó aproximadamente una hora de tiempo de forma apacible así sin más.
En medio del tiempo que continuaba en silencio, se ponía tenso temiendo que tal vez se volviera a sacar la historia de ayer, pero en cuanto vio que no salía ninguna palabra, el corazón le latía a toda prisa con un poco de ansiedad.
Era tal cual como si no hubiera pasado nada. Sin embargo, no es que no hubiera pasado nada. Sin duda había sacado muchas cosas, y Cha Se-jin también dijo que pensaría en los sentimientos que le transmitió y en el corazón con el que se preocupaba. Por lo tanto, bastaba con esperar a partir de ahora. Porque no es que las palabras que dijo fueran a desaparecer o cambiar solo porque pasara el tiempo.
Entre sus pensamientos la alarma resonó de golpe. El cuerpo de Cha Se-jin, tras dejar ir un suspiro bajo, se apartó. Enseguida la alarma se apagó y dentro de la habitación que se quedó en silencio solo permaneció el sonido de la cobija al retirarse.
"Ya va siendo hora de bañarme e ir bajando."
Cha Se-jin, que se levantó primero para sentarse y estiró despacio el cuello para desperezarse, se echó toscamente hacia atrás el cabello despeinado y bajó de la cama.
"¿Tú quieres dormir más? Si no tienes ganas de desayunar inventaré cualquier cosa por ti."
"No. Yo también me voy a levantar."
"Te ves un poco cansado."
"Quiero⋯ irme a casa rápido a dormir."
"Hagamos eso, entonces."
En cuanto Eun-won incorporó el cuerpo, Cha Se-jin estiró la mano de forma natural y le acomodó el fleco despeinado a Eun-won. En el brevísimo instante en que las yemas de los dedos le tocaron la frente y se apartaron, el corazón se le tambaleó fácilmente. Eun-won bajó la mirada sin saber qué hacer.
Cha Se-jin, que contemplaba en silencio a Eun-won, soltó una risita.
"No se ve, pero me parece que se te ha de haber puesto roja la cara."
"Ah⋯."
"¿Revisamos?"
Eun-won, al ver a Cha Se-jin estirar la mano intentando descorrer la persiana de la ventana que estaba detrás de su cama, se dirigió al baño a toda prisa como huyendo. Desde sus espaldas se propagó una luz brillante. La risa baja de Cha Se-jin se acercó junto con la luz y abrazó a Eun-won. Eun-won, que entró al baño, cerró la puerta y se encontró de frente con su rostro sonrojado reflejado en el espejo.
Hoy también era una mañana en la que el corazón le pesaba por culpa de Cha Se-jin.
El desayuno transcurrió en silencio. Su padre, tal vez por haber tomado alcohol hasta tarde el día anterior, hablaba menos que de costumbre, y la señora le sonrió suavemente a Cha Se-jin diciéndole que la próxima vez viniera con más comodidad. Cha Se-jin sonreía solo lo suficiente para que el ambiente no fluctuara, respondía adecuadamente y cambiaba de tema de forma natural para continuar la conversación de modo que no salieran palabras con las que Eun-won se fuera a incomodar.
Todo estaba intacto. Cha Se-jin seguía fijándose en el plato de Eun-won, le llenaba el vaso cuando se vaciaba de agua, y cuando las preguntas de la señora le llegaban insistentemente a Eun-won, respondía él en su lugar tomando la plática y le sujetaba la punta de la mano a Eun-won por debajo de la mesa una vez para luego soltarla.
A Eun-won le gustaba sin poder evitarlo toda esa dulzura de Cha Se-jin. Aun sabiendo que esa dulzura no era una respuesta al corazón que él había sacado anoche, sino su dulzura como un hábito que venía de tiempo atrás, se entusiasmaba sin más. Le parecía que tendría que buscar la forma de que su corazón no se le fuera hacia adelante.
Se sentía tal cual como si su declaración estuviera flotando en silencio en algún punto entre él y Cha Se-jin. Sin haber sido aceptada, ni rechazada, pero tampoco habiendo llegado del todo.
Aun así eso no es que le doliera en el corazón ni se le volviera una herida. Pensaba que ya era un alivio con el solo hecho de que Cha Se-jin no le pusiera un rostro incómodo. Con el solo hecho de que las palabras que él sacó no lo hubieran hecho alejarse, por ahora era suficiente.
Solo después de terminar de comer y tomar un té ligero salieron de la casa. Y regresaron en silencio a casa.
La calma corta que se sucedió no era un silencio incómodo. En medio de ella también compartían conversaciones cotidianas. Eun-won soltó una risita ante las palabras de Cha Se-jin de que, como era el comienzo del fin de semana, hoy fueran a casa a no hacer nada. Cha Se-jin lo miró una vez como para confirmar esa risa y volvió a trasladar la mirada hacia afuera de la ventana.
Al llegar al anexo, la tensión que se había acumulado desde antes de ir a casa ayer pareció soltarse toda junta apenas ahora. Sentía el cuerpo tal cual como si se hubiera vuelto un montón de algodón completamente empapado. Cha Se-jin, que entró primero al recibidor, se fijó en el rostro de Eun-won.
"De verdad tienes que descansar un poco. Te ves muy cansado. No te voy a molestar, así que duerme a gusto."
Eun-won dudó un momento y luego asintió con la cabeza. En realidad, más que tener sueño, quería estar un poco a solas. No, para ser precisos, quería pensar a solas. Si estaba viendo a Cha Se-jin, sin siquiera darle tiempo de pensar, él se le metía a cada rato en el corazón. Si Cha Se-jin le acariciaba el cabello como de costumbre, le sujetaba la mano y le llamaba dulcemente por su nombre, el corazón que a duras penas había sujetado anoche volvía a salir corriendo hasta lejos.
Cuando Eun-won entró a la recámara, se cambió a ropa cómoda y salió, Cha Se-jin retiró la cobija y acostó a Eun-won. Y cerró las cortinas. La oscuridad descendió suavemente dentro de la habitación que estaba brillante.
"¿Puedes dormir solo?"
Ante esa pregunta el corazón de Eun-won se volvió a tambalear una vez más. Era una pregunta preguntándole si quería que estuviera con él. Eran palabras diciéndole que si él lo deseaba no lo dejaría solo. Si negaba con la cabeza, con ese breve movimiento podría estar junto con Cha Se-jin. Sin embargo, sintiendo que no debía hacer eso ahora, Eun-won asintió en silencio con la cabeza.
"Sí⋯. Me parece que me voy a dormir pronto."
Cha Se-jin contempló el rostro de Eun-won un momento y enseguida asintió con la cabeza. Y luego lo cobijó.
"Entonces voy a ir un momento a la casa principal. Ve durmiendo."
"Sí⋯."
"Si por si acaso pasa cualquier cosa llámame de inmediato."
"Sí."
Antes de salir de la habitación, Cha Se-jin, que volvió a mirar a Eun-won una vez más, salió en silencio y cerró la puerta. Enseguida un silencio completo llegó dentro de la habitación.
Eun-won contempló el techo durante un buen rato. La habitación con las cortinas cerradas estaba tan oscura que ni se podía saber si afuera estaba brillante, y dentro de la cobija estaba tibio como si todavía permaneciera el roce de Cha Se-jin. Sentía que con solo cerrar los ojos se le vendría el sueño de inmediato. Sin embargo, por tener la cabeza demasiado ruidosa, aun cuando el sueño se le venía encima se le alejaba, y aunque a duras penas cerraba los ojos enseguida le volvían a surgir los pensamientos.
"⋯⋯."
A pesar de que él había estado a su lado hasta hace un momento, tras quedarse solo los hechos de anoche se sentían más lejanos. Por qué todo lo que él dijo y todo lo que escuchó de Cha Se-jin se le sentía tan distante.
Aun así Cha Se-jin dijo que no lo dejaría pasar fingiendo no haberlo escuchado. Por lo tanto, lo único que Eun-won podía hacer ahora era esperar. En el lugar donde estaba parado, en silencio hasta que le llegara la respuesta.
Tenía que no imaginar a solas la respuesta que Cha Se-jin aún no le había dado, ni sobreponer un futuro lejano a solas sobre cada una de las dulzuras que él le entregaba.
El hecho de que ahora Cha Se-jin era dulce. Y el hecho de que él amaba esa dulzura.
Por lo pronto, bastaba con esperar pensando únicamente hasta ahí.
No podía desaparecer el corazón al que le gustaba él. Tampoco tenía la intención de hacerlo. Solo quería sujetarlo un poquito para que su corazón no saliera corriendo primero y se quedara parado a solas en un lugar mucho más lejano que Cha Se-jin.
Por ahora le parecía que bastaba con eso.
Al pensarlo así, por alguna razón se le apretó un poco el corazón, pero de forma extraña la respiración se le hizo un poco más cómoda. Eun-won se subió la cobija hasta la punta de la nariz y cerró los ojos. Parecía que no le vendría el sueño, pero su cuerpo, que había aguantado durante toda la noche albergando diversas emociones, al parecer estaba más cansado de lo que pensaba. Tras llegar a cierta conclusión, el sueño se le vino encima.
Eun-won se sumió despacio en el sueño dentro de la cobija donde quedaba el roce de Cha Se-jin. En la frontera de los sueños, el rostro de Cha Se-jin, que lo volvió a mirar por última vez antes de que se cerrara la puerta, se desdibujó tenazmente.
100.
Al día siguiente, al día subsiguiente, e incluso al otro día, la rutina continuó. Cha Se-jin seguía estando dulce, y Eun-won también seguía siendo vulnerable ante esa dulzura. Sin embargo, el problema era que se le había vuelto un poco vergonzoso dejar ver como antes que caía rendido ante un solo roce o una sola sonrisa de Cha Se-jin.
En un estado en el que aún no sabía qué respuesta le daría Cha Se-jin a su declaración, le daba vergüenza seguir dejando ver su entusiasmo de esa forma. Puede que antes no lo supiera, pero ahora⋯ era porque Cha Se-jin ya se había dado cuenta por entero de que la razón por la que actuaba así era el amor.
Por lo tanto, quería sujetarse un poco. Para que su corazón entusiasmado no volviera a perder la velocidad y saliera corriendo hacia él albergando ilusiones.
Sin embargo, el corazón no era algo que se dejara sujetar tan fácilmente como uno pensaba. Cha Se-jin seguía estremeciendo a Eun-won como si nada. Todas las mañanas le acariciaba el cabello, le sujetaba la mano por debajo de la mesa, y si estaba sentado en el sofá se le sentaba al lado recargando la cabeza en su hombro, o lo sentaba sobre sus piernas rodeándole la cintura por detrás. Cada vez que pasaba eso, Eun-won olvidaba cómo respirar y reaccionaba un poquito tarde en cada ocasión.
No era porque no le gustara. Le gustaba demasiado, por lo que necesitaba un breve tiempo para serenar la respiración.
Ayer fue así, en la mañana fue así, y hace un momento también fue así. Eun-won no dejaba de serenar el aliento y el corazón mientras estaba consciente de Cha Se-jin a su lado. Quería estar cómodo, pero eso no le salía bien.
"¿Qué vemos?"
Eun-won, sorprendido por la voz de Cha Se-jin que se le coló de repente, levantó la cabeza. Solo entonces recordó que estaba pasando tranquilamente el fin de semana que había vuelto de nuevo junto con Cha Se-jin.
"Cha Se-na dijo que viéramos una que estaba divertida. ¿Vemos esa?"
Cha Se-jin tomó el control remoto y pasó la pantalla de la televisión. Viendo solo el título y el póster era una serie cuyo contenido no se podía saber bien. Eun-won asintió en silencio con la cabeza imaginándose el contenido a su manera.
"Sí. Me parece bien."
Cha Se-jin, que reprodujo el episodio 1, cerró las cortinas con un pequeño control remoto colocado en la mesa al lado del sofá y bajó la luz. Mientras le gustaba el ambiente que enseguida se volvió oscuro como un cine, cada vez que Cha Se-jin se movía sentía el roce del hombro y la fricción del brazo, por lo que no dejaba de echar miradas de reojo hacia allá. Eun-won serenó el aliento de forma pequeña y guardó en sus ojos el inicio del episodio que comenzaba con un tono significativo.
Solo después de que se creó un ambiente en el que se podía concentrar únicamente en la pantalla, Cha Se-jin se hundió hacia la parte trasera del sofá. Cha Se-jin, que se concentraba en la pantalla, enseguida recargó de forma natural la cabeza en el hombro de Eun-won.
"⋯⋯."
"⋯⋯."
Sentía como si Cha Se-jin, que era mucho más grande que él, estuviera recargándose y apoyándose en él. Aunque intentaba concentrarse como fuera en el contenido que se desarrollaba dentro de la pantalla, todos sus sentidos se inclinaban hacia Cha Se-jin.
Un maestro que enseñaba normalmente a sus alumnos de repente torció sus cuatro extremidades y se convirtió en zombi. Y al mismo tiempo, el brazo de Cha Se-jin se metió entre la cintura de Eun-won y el sofá.
La mirada de Eun-won tocó ligeramente a Cha Se-jin. Cha Se-jin, sin saber que Eun-won lo estaba contemplando, seguía mirando la pantalla. Era un rostro que se veía bastante sumergido.
Al volver a trasladar la mirada a la pantalla, el maestro convertido en zombi corría con movimientos grotescos persiguiendo a los alumnos que huían. Las yemas de los dedos de Cha Se-jin, que jugueteteaban cerca del borde de la camiseta, entraron de forma natural hacia la parte inferior de la camiseta. En ese instante los hombros de Eun-won se encogieron.
"¿Tienes miedo?"
Solo entonces la mirada de Cha Se-jin tocó a Eun-won. Parecía pensar que había encogido los hombros por tener miedo o por haberse asustado. Eun-won sustituyó la respuesta con una sonrisa y sintió el roce de la mano que le frotaba despacio cerca de la cintura y el estómago.
Al morderse los labios una y otra vez y bajar la mirada, vio cómo el contorno de la mano de Cha Se-jin, que había entrado dentro de la camiseta, sobresalía por encima de la ropa. No era un roce impregnado de la intención de excitarlo. Era únicamente un movimiento suave.
Sin embargo, Eun-won no podía aceptar de forma natural ese roce. Sería bueno si pudiera aceptarlo de forma obvia como un contacto físico ligero y afectuoso que existía en este momento, pero todos sus sentidos se concentraron en el lugar que tocaban las yemas de los dedos de Cha Se-jin.
"⋯⋯."
Cuando jaló la cobija puesta sobre el sofá para cobijarse las piernas, Cha Se-jin, pensando que se cobijaba por tener frío, la desdobló un poco más y se la subió hasta la parte superior del estómago. A pesar de que la cobija cubrió por encima del roce de la mano, el movimiento no se detuvo. Solo la sensación de la palma de la mano tibia tocando sobre la piel se le volvía clara a cada rato, por lo que Eun-won ni siquiera pudo escuchar bien los gritos de la multitud de zombis dentro de la pantalla.
Y había un problema más, que además era un gran problema. De la cobija con la que lo cobijó Cha Se-jin salía el aroma de las feromonas de Cha Se-jin. Eun-won a estas alturas ya ni podía respirar bien. Por dentro de la cobija entraba la mano de Cha Se-jin, sobre el hombro estaba la cabeza de Cha Se-jin, y por la punta de la nariz se le venía encima el aroma de Cha Se-jin. Todo estaba demasiado cerca. Era excesivamente dulce, y excesivamente tibio. Le vino el pensamiento de que si seguía recibiéndolo un poco más, de verdad se le derretiría el cuerpo.
"⋯⋯."
En ese momento, la pantalla del teléfono celular de Cha Se-jin colocado sobre la mesa frente al sofá brilló. La mano que había entrado dentro de la ropa se salió ligeramente, y el cuerpo de Cha Se-jin que estaba recargado también se enderezó. Cha Se-jin, que revisó la pantalla sin darle importancia, dijo que era Se-na y le envió una respuesta de forma ligera con una sola mano. Y luego volteó el teléfono celular dejándolo boca abajo.
De nuevo la mano de Cha Se-jin le tomó ligeramente la cintura por encima de la camiseta y volvió a entrar. Los alumnos gritaban y el pasillo se convirtió en un desastre en un instante. Si fuera en un momento normal habría cerrado a medias los ojos cuando salía sangre o escenas de miedo, pero en este momento no tenía la cabeza para eso.
En el instante en que el director convertido en zombi se acercó abriendo la boca de par en par amedrentando, las yemas de los dedos de Cha Se-jin entraron un poco más profundo hacia el interior siguiendo la línea de la cintura. Se le metió fuerza entre las piernas y los muslos se le juntaron. Eun-won no pudo aguantar más e incorporó el cuerpo sin darse cuenta. La mano de Cha Se-jin se quedó en el aire tal cual.
"¿Por qué?"
El rostro de Cha Se-jin que lo miraba hacia arriba se veía verdaderamente desconcertado, por lo que Eun-won se desconcertó aún más.
"J, jugo⋯."
"¿Jugo?"
"¡Jugo⋯! Porque quiero tomar. ¿Le sirvo al director ejecutivo también?"
"Yo estoy bien."
"Ah⋯. Sí, entonces⋯ se lo traigo rápido⋯."
Eun-won pasó por la sala casi como huyendo y entró a la cocina. Aunque con cuidado para que sus pasos no se aceleraran, no podía caminar de forma tranquila y como si nada. Por más que le latía el corazón, incluso mientras abría la puerta del refrigerador y sacaba la botella de jugo fría, el pecho le daba latidos tan fuertes que le dolía.
Por qué estoy así.
De verdad por qué estoy así. Si no es la primera vez que pasa esto⋯.
Era un roce que no era diferente al de otros momentos. Cha Se-jin siempre que estaba junto con él solía frotarle el cuerpo de esta manera. A veces le tocaba el rostro, a veces le tocaba las manos, a veces le rodeaba la cintura como hoy, y a veces metía la mano dentro del pantalón para frotarle despacio la parte interna de las piernas. Aunque siempre que recibía su roce se entusiasmaba, temblaba y se ponía tenso⋯ aun así no era para asustarse de esta forma.
"⋯⋯."
Antes no estaba consciente del roce de forma tan antinatural. Si Cha Se-jin se recargaba él también recargaba la cabeza, si Cha Se-jin lo abrazaba se acomodaba aún más profundo en su regazo, recibía su roce y luego se besaban, y si el beso se volvía largo y profundo juntaban por entero sus cuerpos en el sofá. Y así, aunque se pasara toda la tarde del fin de semana y afuera se pusiera obscuro, no le daba ni un poco de lástima.
Sin embargo, hoy eso no salía. Con la cabeza quería tocarlo más. Quería besarlo, y deseaba que él le tocara lugares más profundos. Pero⋯ de forma extraña sentía que no debía hacer eso. No, no es que no se pudiera pero⋯ ahora que aún no escuchaba la respuesta de Cha Se-jin, sentía que si se sumergía en la sensación de flotar de la cabeza y derretírsele el cuerpo, su corazón volvería a salir corriendo hacia adelante esa misma distancia.
Eun-won, tras calmar la ligera excitación que se le propagó por el cuerpo y serenar el aliento varias veces, sirvió el jugo frío en un vaso. Las yemas de los dedos le temblaban un poco. Al regresar de nuevo a la sala, Cha Se-jin seguía sentado en el sofá. Parecía estar mirando la pantalla, pero en cuanto Eun-won se acercó, su mirada lo siguió de inmediato.
Eun-won se sentó en un lugar un poco más alejado que la posición en la que estaba sentado hace un momento.
Era verdaderamente un poco. Al grado de que si lo viera un tercero ni lo notaría. Sin embargo, Cha Se-jin notó ese hueco ligeramente más abierto.
"⋯⋯."
La mirada de Cha Se-jin tocó el pequeño hueco que se creó entre Eun-won y él, y volvió a subir hacia el rostro de Eun-won.
Eun-won dejó sobre la mesa el vaso lleno de jugo. Dijo que quería tomar jugo, pero Eun-won solo trajo el jugo y no tomó ni un solo sorbo.
Cha Se-jin volvió a trasladar la mirada a la pantalla. La trasladó. Como era de esperarse, ya no le entraba ningún contenido por los ojos.
¿Por qué no toma el jugo?
¿Acaso tomó un poco mientras lo servía y vino tras llenarlo más? No, me parece que no. Si no hay huellas de que haya tomado. Si no iba a tomar de inmediato, ¿por qué se levantó de repente de esa forma y se fue como huyendo?
⋯¿Como huyendo?
¿Huyendo?
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¿De repente? ¿Por qué? ¿Porque le dan miedo los zombis? ¿Porque no está divertida? No. ¿Entonces qué es? ¿Porque lo toqué?
No, no es eso. No hay forma de que de repente sea por eso. Si antes también era así. Si hace poco también era así, y en la cama le gusta que lo toque mientras platicamos antes de dormir. Si le doy caricias y lo toco, se pone tan avergonzado con las orejas rojas que me abraza primero⋯.
"⋯⋯."
Sí, sin duda antes Eun-won era así. Aunque Cha Se-jin solo le acariciara alguna parte del cuerpo con un roce como de ternura y no de excitación, se le encendían las mejillas y la punta de las orejas y hundía el rostro en su hombro, brazo o pecho. Luego, si el roce se volvía un poco más intenso gemía débilmente, y al volver a hacer contacto visual las orillas de sus labios se juntaban profundamente.
Sin embargo, hoy no era así. Aunque él se recargó Eun-won no recargó el cuerpo, y ante su roce tampoco se acomodó profundo ni se le abrazó. Solo se levantó de golpe y salió de la sala sin voltear hacia atrás como huyendo. Y tras traer un jugo que ni iba a tomar, se sentó marcando más distancia que antes. Al grado de que para recargar la cabeza y abrazarle la cintura como hace un momento, él tendría que acercársele y sentarse de golpe a su lado.
Vaya, no puede ser que me haya esquivado. No puede ser que de verdad haya huido. Aunque intentaba pensarlo así, al ver a Eun-won que todavía no tomaba el jugo sus pensamientos no dejaban de inclinarse hacia ese lado.
"⋯⋯."
Cha Se-jin miró de reojo a Eun-won. Eun-won estaba mirando la pantalla. Era un rostro como si no pasara nada. Sin embargo, la punta de las orejas estaba roja como de costumbre.
Es verdad. Si la reacción es exactamente la misma que de costumbre. Entonces no me parece que sea porque le disguste que lo toque.
¿Entonces qué es?
¿Por qué huyó de repente? ¿Por qué se sienta lejos?
Ahora por más que moviera el cuerpo Eun-won no quedaba a su alcance. Tampoco es que Eun-won se hubiera sentado apartado allá en el extremo del sofá, pero aun así sentía una sensación extraña. Era un poquitito, pero ese poquitito no dejaba de llamarle la atención. Estaba al punto de que le llamaría menos la atención que lo mordiera un zombi de los de esa pantalla.
Entre dar vueltas y más vueltas al mismo pensamiento, se terminó el episodio 1 y pasó al siguiente episodio. Recordó que Cha Se-na le había dicho que aunque el episodio 2 fuera un poco aburrido, que aguantara eso y que de verdad tenía que ver hasta el episodio 3. Y demostrando esas palabras, el episodio 2 se llenó durante todo el tiempo únicamente de contenidos de gente corriendo. Alguien corría, a alguien lo mordían y alguien lloraba, pero Cha Se-jin a estas alturas ya no podía diferenciar quién era quién.
Estar aburrido era estar aburrido, pero era porque a su lado estaba una persona que le llamaba aún más la atención.
Eun-won estaba sentado dócilmente en ese lugar donde el espacio se había abierto. El vaso en el que el jugo no se había reducido ni un poco también estaba colocado en el mismo lugar de siempre.
Como era de esperarse, no parecía haber dejado el lugar por culpa del jugo. En ese caso⋯ si no era eso⋯.
Vaya, ¿de verdad huyó para esquivarme?
