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81.

Al llegar al hotel donde se celebraba la fiesta de aniversario de la fundación, Cha Se-jin, escoltado por seguridad, entró al recinto junto con Eun-won. Los empleados que estaban en la entrada revisando las invitaciones y dejando pasar a los invitados, al ver a Cha Se-jin, se movieron de forma coordinada sin ningún trámite previo y rápidamente le abrieron paso.

"Buenas noches, director. Lo acompañaremos al interior."

Al entrar guiados cortésmente por los empleados, Kang Seo-hu, que estaba saludando a otros invitados, descubrió a Cha Se-jin y se acercó.

"¡Llegaste! Oye, qué locura. Ese traje está mortal. ¿De dónde es?"

"Luego te digo."

"Okay. Ah, hola. Nos saludamos brevemente en la boda, ¿me recuerda? Soy Kang Seo-hu, amigo de Se-jin."

Kang Seo-hu, tras saludar a Cha Se-jin, saludó formalmente y con cortesía a Eun-won, que estaba de pie a su lado. Eun-won también hizo una rápida reverencia respondiendo al saludo.

"Soy Seo Eun-won. Recuerdo que usted me saludó primero en la boda. Ah, y⋯ gracias por invitarme hoy también."

"No hay de qué. Gracias a usted por venir. El traje le queda maravillosamente. ¿Se vistió a juego con Se-jin, verdad?"

"Ah, sí⋯. Gracias por sus amables palabras."

"Espero que no suene atrevido, pero de verdad está muy⋯."

Kang Seo-hu, que iba a decir algo más, giró la mirada hacia Cha Se-jin, quien lo observaba fijamente. Y como pidiendo permiso, soltó:

"¿Sería una falta de respeto decirle que está hermoso?"

"Si lo dices tú, es acoso."

"Oye, ¿acaso no sabes lo que es el acoso?"

"Todos los presentes saben que eres un pervertido, y si lo dice un pervertido, es acoso."

"¡Estás loco! Si yo soy un pervertido, ¡entonces tú eres⋯⋯!"

"¿Yo soy qué?"

"Tú eres mi amigo."

Tenía un montón de cosas que quería decirle, pero al ver la mirada asesina de Cha Se-jin y los ojos inocentes y desconcertados de Eun-won, Kang Seo-hu se contuvo a duras penas y soltó una carcajada.

"De verdad les agradezco muchísimo que hayan venido hasta aquí hoy. Preparamos muchas cosas deliciosas. Coman bastante, y si les falta algo, díganmelo con confianza. Y a ver si la próxima vez organizamos una reunión formal para vernos."

"¿Y por qué tendrías que ver tú a mi cariño? ¿Estás loco?"

"¡Contigo también, contigo también! Ah, de verdad estás loco."

Eun-won, asintiendo levemente ante Kang Seo-hu que hablaba con una sonrisa afable, soltó una pequeña risa al ver a Cha Se-jin y Kang Seo-hu discutiendo en broma. Ya había escuchado que ambos eran muy cercanos, y al verlo confirmarlo, aunque era alguien a quien no conocía bien, no se sintió tan incómodo.

"Tengo que ir a saludar a otros, nos vemos al rato. Nos vemos luego."

Kang Seo-hu, despidiéndose amablemente, se acercó a alguien y le tendió la mano. Al verle la espalda, Cha Se-jin rodeó suavemente el hombro de Eun-won y, atrayendo miradas de paso, se dirigió hacia la zona del catering. Tomó una copa del champán que ofrecía un empleado y se la pasó a Eun-won.

"En un día como hoy está bien beberse una copa. Si sientes que te vas a emborrachar, deja de beber."

"Sí."

Cha Se-jin, tomando otra copa del mismo champán, inclinó la suya y la chocó suavemente contra la de Eun-won. Un tintineo claro y agradable resonó. Al ver a Cha Se-jin beber champán, Eun-won también retuvo un sorbo en la boca. El aroma era muy dulce. El sabor no era tan dulce en comparación, pero no era demasiado amargo ni fuerte, así que estaba bien.

"¿Llegaste temprano?"

En ese momento, otro de los amigos de Cha Se-jin que lo había saludado en la boda se acercó y lo saludó casualmente. Eun-won tomó la mano de Do Hae-jun, que se extendía para estrechársela, y luego la soltó. Do Hae-jun, mirando alternadamente los trajes de Cha Se-jin y Eun-won —sutiles pero evidentemente a juego—, sacudió la cabeza mientras miraba a Cha Se-jin.

"Cuánto debe de estar lamentándose Jae-hyeok. Siendo rechazado de esa manera por alguien peor que él, no sé si podrá dormir bien."

"¿Nos vemos como un matrimonio?"

"No es que se vean, ¡parece la fiesta posterior a la boda!"

"Perfecto entonces. Para eso vinimos. Para presumir que me casé con un chico jodidamente hermoso. Por cierto, ¿por qué te arreglaste tanto? ¿Viniste a una cita a ciegas?"

"Exactamente. Escuché que Lee Yu-joo venía hoy, así que me excedí un poco, ¿qué tal me veo? Dicen que a Lee Yu-joo le gusta este estilo."

"Ah, es cierto, Lee Yu-joo hace los comerciales de este lugar."

Eun-won, que daba sorbos a su champán junto a Cha Se-jin y Do Hae-jun mientras hablaban, se dirigió a su asiento con su etiqueta de nombre y se sentó junto a Cha Se-jin, siguiendo el anuncio del presentador de que el evento de aniversario comenzaría. Durante el transcurso del evento, Do Hae-jun, que estaba en la misma mesa, le susurraba cosas continuamente a Cha Se-jin.

El evento transcurrió de manera breve y contundente, según el programa. El presidente dio unas últimas palabras diciendo que, sabiendo que si se alargaba nadie iba a prestar atención, habían acortado drásticamente el proceso y que ahora todos debían disfrutar al máximo; entonces, estallaron los aplausos y las luces iluminaron la sala por completo.

A partir de ese momento, la gente comenzó a congregarse por aquí y por allá para hacer contactos y conversar mientras disfrutaban del vino y el champán. Cha Se-jin no se acercó a nadie primero. No tenía necesidad de hacerlo. Incluso estando quieto, muchísimas personas se acercaban a la mesa de Cha Se-jin para estrecharle la mano y preguntar cómo estaba.

"Director Cha, ¿ha estado bien? Me enteré de la noticia de su matrimonio. Todos dicen que tomó una decisión enorme por el bien del negocio de los resorts, hay un gran revuelo. No es fácil hacer algo así."

"¿Cómo ha estado, presidente Seo? Ah, ¿así corren los rumores? ¿Que tomé una decisión enorme por el negocio de los resorts? Qué extraño. No es para nada así."

Cha Se-jin, cruzando el brazo por detrás de la espalda de Eun-won y rodeándolo, le sonrió al anciano presidente. El presidente Seo, apoyado en su bastón, giró la cabeza para mirar a Eun-won, que estaba de pie junto a Cha Se-jin, y luego devolvió la mirada al mayor. Fue solo un instante, pero en sus oscuros ojos brilló la codicia.

"Había muchos rumores de que fue una boda espectacular, y ahora veo por qué. Elegiste muy bien."

"¿Será porque no soy una persona a la antigua que esa expresión de 'elegiste bien' me suena un poco vulgar?"

"¿Qué dices?"

"Ah, lo siento. Es que no puedo disimular cuando algo me parece mal."

"¡E-Este insolente⋯!"

"Entonces, nos veremos en otra ocasión, presidente."

Cha Se-jin, respondiendo a la grosería con una insolencia aún mayor —o más bien, con un comportamiento detestable—, sonrió ante el presidente de rostro endurecido y su hijo, e hizo una ligera inclinación de cabeza. A los ojos de los demás parecía una reverencia apropiada, pero para aquellos dos era una muestra evidente de falta de respeto.

Cha Se-jin, abrazando a Eun-won, se dio la vuelta con elegancia alejándose del furioso presidente y se dirigió a la zona del catering. Tomó un plato y fue colocando cosas que le podrían gustar a Eun-won mientras decía:

"No le prestes atención a ese viejo. Es famoso por llamar a varios omegas, ponerlos en fila y elegir con cuál jugar. Ya sabes el puto dicho, el que es de una condición, piensa que todos son igual."

Cha Se-jin tomó un trozo de bruschetta de higo con queso crema, higos frescos y miel sobre una baguette tostada y lo puso en el plato, luego acomodó con cuidado un rollo de salmón y una cola de langosta bien asada a su lado. Eran cosas dulces o suaves, todas fáciles de comer y del agrado de Eun-won.

Por último, agarró una copa que llevaba uvas verdes, yogur griego, nueces y miel, la colocó en un espacio libre del plato y, sentándose con Eun-won en una mesa vacía, le entregó un tenedor.

"Debes tener hambre. Come."

"¿No va a comer, director?"

"Cuando vengo a lugares así, no se me apetece mucho la comida."

Con la pequeña cuchara metida en la copa de yogur, Cha Se-jin tomó un poco de uva y yogur, lo llevó frente a la boca de Eun-won y abrió un poco su propia boca. Al verlo, Eun-won abrió la suya por instinto y recibió la cuchara que se acercaba. El yogur en su boca era agridulce y suave, verdaderamente delicioso.

Incluso en ese momento, la atención de muchos estaba centrada en ellos. Ya de por sí era sorprendente que Cha Se-jin, quien a pesar de los rumores y escándalos nunca había tenido una confirmación de romance con nadie, hubiera aceptado dócilmente un matrimonio arreglado. Pero verle asistir a una fiesta con su pareja, con ropa a juego, sin quitarle los ojos de encima y atendiéndole cariñosamente, era algo que no podía evitar convertirse en el gran tema de conversación de la alta sociedad.

"¿Puedo sentarme con ustedes?"

Justo cuando Eun-won se metía a la boca un rollo de salmón de un tamaño perfecto para un solo bocado, un plato se posó primero en el asiento vacío. Al levantar la cabeza, vio a un hombre con un traje verde que inevitablemente destacaba entre la multitud. Eun-won supo quién era de inmediato.

"Pensaba buscarlo de todos modos, ¿así que se adelantó usted solo? Gracias por ahorrarme el trabajo, presidente."

"¿Uh? No sabía que me esperabas con tantas ganas. Saluda, director Cha. Esta es mi pareja."

Cha Se-jin, sonriendo porque Hwang Pil-doo de Taeryung Marine —el mismo que había acosado a Eun-won en la boda— había venido a buscar su propia tumba, miró al omega que se sentó a su lado, al que presentó como su pareja. ¡Y era su sexto matrimonio, no con un omega que podría ser su hijo, sino su nieto! Dejando a un lado a Hwang Pil-doo, le pareció que la ambición y el estómago de ese omega desconocido eran verdaderamente impresionantes.

"Hola. Me llamo Jung Jae-on. He escuchado mucho sobre usted, director Cha."

La mirada que le dirigía no era normal. Con solo la forma en que lo miraba, era fácil deducir a qué clase de personas pertenecía. Al ver que no podía apartar la vista de su rostro, el asco de Cha Se-jin se multiplicó por dos. Era la razón por la cual no podía comer en ese tipo de lugares.

"Vaya, se ve mucho más lozano que la última vez. El director Cha debe de cuidarlo mucho. Te lo dije entonces, pero no sabes cuánto me arrepentí. Debería haber esperado un poco más. Si lo hubiera hecho, yo también habría tenido mi oportunidad. Ah, aunque de haberlo hecho, ¿tal vez el director Cha me lo habría arrebatado antes y no me habría llegado el turno?"

"No creo que tenga nada que ver conmigo. ¿Cree que si yo no existiera, Eun-won se casaría con usted? Su cara, edad, altura, nivel de cerebro, la basura de su boca, su puta forma de vestir... carajo, hasta me da pena llamarlo estilo, mierda. Ese nivel de vista por la que, joder, hasta pagaría dinero... ¿Acaso hay algo ahí que sea del gusto de Eun-won?"

El rostro de Hwang Pil-doo se endureció ante Cha Se-jin, que pronunciaba palabras para nada elegantes con suma elegancia. Sin importarle, Cha Se-jin tomó una copa de champán de un empleado que pasaba, bebió y, cruzando las piernas, balanceó el pie ostentosamente.

"Me parece que tus palabras son un poco bruscas."

"¿Yo? ¿En qué parte? Solo dije los hechos tal cual son, no entiendo por qué te suenan bruscos. Ah, tal vez sea porque son verdades irrefutables."

"¡Aun así, soy mayor que tú, director Cha⋯!"

"Ah, el mayor. Qué bien por usted. Por tener tantos putos años."

"¡Director Cha!"

Incapaz de contener la ira, Hwang Pil-doo golpeó la mesa. Ante esto, el entorno se quedó en silencio y las miradas se concentraron en ellos. Ignorando si los miraban o no, Cha Se-jin observó a Hwang Pil-doo con un rostro serio y lleno de asco, y le advirtió:

"Si quieres ser tratado como un mayor, compórtate como tal. Y deja de usar esa lengua sucia. Si vuelves a soltar esas asquerosas estupideces hacia Eun-won, no, si me entero de que siquiera lo mencionas en cualquier parte, en ese momento te arrancaré la lengua. La arrancaré y se la meteré por la garganta a tu sexto cónyuge."

Cha Se-jin se burló al ver a Jung Jae-on fruncir el ceño abiertamente, y levantó la comisura de los labios al mirar a Hwang Pil-doo, que temblaba sin poder controlar su ira.

"Ah, tal vez para entonces ya esté a tu lado el séptimo."

"¡Có-Cómo te atreves a decir semejantes cosas⋯!"

"Será un negocio mezquino, pero aún así debe protegerlo, presidente. Si abre la boca una vez más, creo que no me conformaré con una amenaza y tendré unas ganas enormes de volarlo todo por los aires."

Hwang Pil-doo balbuceó, pero enseguida cerró la boca sin emitir ningún sonido más. Lo hizo porque sabía que Cha Se-jin era un loco capaz de destruir su empresa, y sabía demasiado bien que no solo tenía el poder para hacerlo, sino que le sobraba.

Sabía que cerraría la boca, pero al ver a Hwang Pil-doo con los labios tan apretados como si jamás hubiera dicho una palabra en su vida, Cha Se-jin chasqueó la lengua para que todos lo oyeran, se levantó de su asiento y le tendió la mano a Eun-won. De inmediato, sin la menor duda, la mano de Eun-won se posó sobre la suya.

"Mi amor va a perder el apetito. Vamos, cariño. Salgamos y comamos algo rico por ahí."

Cha Se-jin, sosteniendo con fuerza esa pequeña y cálida mano, cruzó el salón bajo la mirada de la gente. Entre las miradas que le lanzaban, estaba la de Kang Seo-hu, que lo maldecía con los ojos como preguntándole si realmente tenía que causar un escándalo. Cha Se-jin le dedicó una sonrisa de medio lado a su amigo como diciéndole que eso no era para tanto, y salió del salón de banquetes con pasos ligeros.

Había logrado rápidamente todo lo que quería; había sido una fiesta bastante divertida.

82.

Aunque pensó en comer fuera antes de regresar, en cierto momento el traje elegante comenzó a resultarle incómodo, así que decidieron cenar en casa. Al llegar a casa y salir de bañarse, la mesa del comedor estaba repleta de platillos deliciosos. Todo gracias a que al salir le envió un mensaje con anticipación al mayordomo Yoon para pedirle que tuviera la cena lista en una hora aproximadamente.

Era la primera vez que asistía a una reunión de tal magnitud y también la primera vez que saludaba a tanta gente, por lo que estuvo tan nervioso que en el salón de banquetes no le entraba mucho la comida; sin embargo, al llegar a casa, bañarse y ponerse ropa cómoda, finalmente le volvió el apetito. Eun-won sirvió media tazón de arroz en la sopa clara de carne, le sopló suavemente y se llevó una cucharada a la boca. Con el caldo tibio, hasta la más mínima tensión se derritió por completo. Quizá por eso la comida le supo deliciosa.

"Comes bien. Me preocupaba que se te quitara el apetito por culpa del puto lechuga."

"⋯¿Lechuga?"

"Sí. Ese infeliz de hace rato que parecía haber salido corriendo de un bosque."

"Ah⋯."

Aun así era alguien mucho mayor que él y el estilo de vestir era cosa de cada quien, por lo que sentía que no debía reírse, pero la expresión tan directa de "lechuga" le dio tanta risa que se le escapó una carcajada. Eun-won bebió rápidamente un sorbo de agua para tragarse la risa.

"¿Qué tal estuve hace rato? ¿Me pasé un poco? ¿Te asustaste por eso?"

"No. No me asusté. Y⋯ el que se pasó no fue usted, director, sino él⋯. Yo creo que lo hizo muy bien."

"Por eso me gusta que seas tan listo."

Tal vez porque se quitó de encima el asunto pendiente de dejar en ridículo y aplastar a Hwang Pil-doo, sentía la cabeza ligera. Y encima, al recibir el elogio de que lo había hecho bien, su estado de ánimo mejoró aún más.

Cha Se-jin, que terminó de comer moderadamente para cuidarse, tomó una empanada de camarón gigante bien dorada y la puso en el plato individual de Eun-won. Mientras observaba a Eun-won comerla en silencio a bocados, a Cha Se-jin se le vino una idea de repente y se reclinó sonriendo en el respaldo de la silla.

"Ah, siento como si estuviera criando a un niño. Ah, ¿así es como se siente?"

"⋯No soy un niño⋯."

"Como eres un niño, por eso te molesta que te digan niño."

¿Será así⋯? Pensándolo por un momento, Eun-won terminó de comer el último bocado de la empanada de camarón y dejó los palillos. Se comió un tazón entero de arroz y, como se comió todo lo que Cha Se-jin le dio, le pareció que había comido demasiado.

"Ah, y esos amigos tuyos, los de las vacaciones de hotel incluidos. Pregúntales si tienen tiempo la próxima semana. Les voy a invitar la cena. Cenar y unos 3 días en una suite me parece bien. Hacemos el check-in el viernes y el check-out el lunes por la mañana."

"Ah⋯. Les preguntaré cuando los vea mañana. Muchas gracias por ser tan atento."

"Yo fui el que dijo primero que les invitaría la cena, qué tanto. ¿Cuántos son? ¿Los de las vacaciones de hotel, el que trajo la bolsa durante el hit y hay uno más?"

"Sí, hay uno más llamado Joo Yi-deun que siempre anda con nosotros y es un amigo muy bueno. En ese momento también me envió mensajes pidiéndome disculpas por haberlos visto tarde y preguntándome si estaba bien."

"¿Él también es beta?"

"Sí."

"Entonces pregúntales mañana a esos tres hermanos beta y me avisas. Pregúntales también qué les gusta comer. Si voy a invitarles la cena, es mejor comprarles algo que coman con gusto."

Sonriendo ante la expresión de "tres hermanos beta", Eun-won asintió con la cabeza y miró a Cha Se-jin, que bebía un sorbo de agua. Aunque fuera algo obvio, Cha Se-jin se veía muy apuesto incluso bebiendo agua.

"Parece que ya terminaste de cenar⋯. Vi que había fruta también."

"Ahora estoy tan lleno que no creo poder comerla."

"Yo tampoco. Comámosla en la mañana entonces."

"Síii."

Ya habían cenado y el aire de la noche estaba fresco, así que le pareció que sería lindo dar un paseo juntos. ¿Le propongo dar un paseo juntos⋯? ¿Estará bien hacerlo? Viendo a Eun-won dudar por un instante, Cha Se-jin le preguntó:

"Si ya terminaste, ¿nos levantamos?"

"Sí."

Eun-won se levantó rápidamente de su asiento, trajo la bandeja de la cocina y fue colocando uno a uno los platos vacíos sobre ella. Cha Se-jin, observándolo fijamente, ladeó la cabeza.

"¿Qué haces?"

"¿Ah? Como ya terminamos, iba a recojerlos."

"¿Por qué?"

"⋯¿Sí?"

"Por qué tendrías que hacer eso tú. Solo déjalos ahí."

"⋯Ah⋯. Entonces solo los llevaré al fregadero."

"Te digo que por qué lo harías tú. No hace falta que lo hagas."

Cha Se-jin se acercó, lo tomó suavemente por los hombros desde atrás y lo sacó del comedor.

"Haz lo que quieras hacer hasta antes de dormir. No te preocupes por esas cosas, ni te preocupes por mí tampoco. Si quieres descansar, descansa; si quieres pasear, pasea; si quieres ver algo, míralo. Tú también necesitas tu tiempo a solas, ¿no?"

El pensamiento de querer pasear juntos volvió a brotar sutilmente, pero Eun-won no dijo nada. Porque sintió que también debía darle a Cha Se-jin un tiempo a solas. Desde que se casaron, salvo el tiempo en que cada uno iba a la empresa y a la universidad, habían estado juntos la mayor parte del tiempo, por lo que ahora también necesitarían tiempo para pasarlo a solas por su cuenta.

Eun-won subió al segundo piso siguiendo a Cha Se-jin, que subía las escaleras. Como al paseo podía ir solo, pensó que también estaría bien caminar un rato a solas escuchando música después de mucho tiempo.

Tras lavarse los dientes, salió y sacó los audífonos de la mochila que había llevado a la universidad, se puso una chaqueta delgada y salió de la habitación. Vio a Cha Se-jin saliendo del vestidor vestido con ropa deportiva.

"Iba a hacer ejercicio con mi hermano."

"Ah⋯. Yo iba a dar un paseo."

"No vayas demasiado lejos. El jardín es enorme, más de lo que crees, así que si vas hasta el fondo te dará miedo."

"Sí, no iré lejos."

"Sí, salgamos juntos."

Al salir, el aire fresco de la noche los envolvió. Aunque solo habían salido juntos de la casa, le gustó estar con Cha Se-jin. Aunque pronto se separarían, dar unos pasos juntos por el jardín ya lo hacía sentir como si hubieran paseado juntos.

Eun-won se adentró en el jardín. Se veía un camino que se bifurcaba. Sacando los audífonos del bolsillo, Eun-won miró a Cha Se-jin, que se iría por el camino de la derecha. Cha Se-jin estaba escribiendo algo en su teléfono. Parecía estar enviando un mensaje.

Tras esperar un momento, Cha Se-jin guardó el teléfono en el bolsillo y miró a Eun-won desde arriba mientras sonreía.

"Le dije a mi hermano que fuera empezando él solo."

"⋯Por qué⋯."

"¿Tal vez porque el clima está demasiado bonito como para irme así nada más?"

"⋯⋯."

"Si quieres pasear solo, iré aparte caminando detrás. ¿Hacemos eso?"

Los audífonos que tenía en la mano volvieron a caer dentro del bolsillo. Eun-won negó con la cabeza. Menos mal que el clima estaba bonito. Porque el deseo que había pedido en silencio se estaba cumpliendo. Cargando la ilusión de Eun-won, los pies de ambos avanzaron en la misma dirección.

Las luces bajas instaladas a lo largo del camino emitían brillo hacia donde ellos caminaban. Sobre ese brillo, las dos sombras alargadas se superponían, se alejaban y volvían a superponerse una y otra vez.

No había conversación alguna, pero no se sentía ningún desolado silencio. A pesar de no estar escuchando música, sus oídos estaban llenos de sonidos. Tal vez por estar con Cha Se-jin, llegaron a sus oídos diversos sonidos que solo probablemente no habría podido escuchar.

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El sonido de las hojas de los árboles del jardín rozándose al temblar suavemente cada vez que soplaba el viento, el crujido de la ropa deportiva de Cha Se-jin, el sonido de la luz esparciéndose, y el sonido de su propio corazón latiendo desbocado porque, aun sin girar la cabeza, sentía que él estaba a su lado.

Ante el leve roce de los brazos al caminar, su corazón, que latía con fuerza y rapidez, ahora se oprimía por completo. Era un tiempo tan irrealmente amable y cariñoso que, por alguna razón, hasta resultaba reconfortante. Eun-won, mirando las dos sombras superpuestas, aspiró profunda y lentamente el aire dulce de la noche de otoño.

Le gustaba este tiempo en el que no estaba solo, le gustaba Cha Se-jin caminando a su lado en silencio, por lo que las luces del jardín, que brillaban incansablemente, se empañaban y volvían a aclararse una y otra vez en sus pupilas.

Para no llorar, Eun-won cerró con fuerza los ojos y los volvió a abrir, conservando en su mirada el resplandor de la luz que llenó el jardín durante mucho, mucho tiempo.

Sentía que no podría olvidar el paseo de hoy por un tiempo muy largo.

Jung Woo-min, que decía no haber podido dormir en toda la noche por quedarse jugando videojuegos, abrió la caja de cubiertos con ojos demacrados y sacó cuatro pares de palillos. Eun-won, que reunió los vasos de los cuatro y les sirvió medio vaso de agua a cada uno, recibió los palillos que se acercaban hacia él.

"Ah, tengo un hambre de perros."

"Yo tengo sueño. Ah, el viernes en cuanto llegue a casa voy a dormir hasta el domingo. Oigan, ni intenten despertarme."

"¿Alguien piensa despertarlo?"

Yoon Ji-woon, levantando la mano con descaro y mirando a Eun-won, Joo Yi-deun y Jung Woo-min por turnos, tomó una papa frita con ajo y mantequilla recién hecha que estaba enfrente y se la llevó a la boca.

"Ah, está caliente a más no poder y sabrosísima. Prueben."

Ante el empujón de hombro de Yoon Ji-woon indicándole que comiera rápido, Eun-won también tomó rápidamente una con bastante salsa, le sopló suavemente y se la llevó a la boca. Tenía un intenso sabor a queso pero también era dulce, así que estaba sumamente deliciosa.

"Oigan, ¿por si acaso tienen tiempo el próximo fin de semana? Es que el director dijo que nos invitaba a cenar juntos. Y si ustedes tienen tiempo, dijo que también nos daría alojamiento para jugar y dormir en el hotel."

Ante las palabras de Eun-won, las miradas de los tres se clavaron en él simultáneamente. En el brillo de sus ojos se notaba una determinación absoluta de asistir como fuera.

"Yo puedo sin falta. No tengo ningún compromiso la próxima semana."

"¡Yo también! Este, tengo una cita para tomar alcohol, pero es una reunión de más de diez personas, así que me puedo faltar."

"Yo también puedo. Ya dormiré cuando me muera."

Eun-won sonrió y asentó con la cabeza al verlos a todos proclamar su asistencia sin rodeos. Mientras tanto, colocaron sobre la estufa de inducción una olla grande con tteokbokki con falda de res.

"Entonces les diré que cenamos juntos el viernes, hacemos el check-in y luego hacemos el check-out el lunes por la mañana."

"Oigan, pero ¿nos va a dejar quedarnos no solo un día sino 3 días? Vaya, de verdad el cuñado⋯. Los chaebol son otra cosa. Ah, estoy emocionado a más no poder."

"¿Qué les gustaría cenar? Dijo que reservaría lo que a ustedes más les guste comer."

Ante la pregunta de Eun-won, los tres iniciaron una discusión seria y profunda teniendo enfrente la olla de tteokbokki hirviendo a borbotones. Y esa discusión continuó hasta que dejaron limpia la olla de tteokbokki y también limpiaron tres porciones de arroz frito, concluyendo finalmente en que comerían carne.

Para todo lo que lo pensaron era un resultado demasiado evidente, así que todos se rieron con un poco de vergüenza, pero aun así estaban tan entusiasmados que durante todo el tiempo que estuvieron tomando café tras cambiarse de lugar, mantuvieron voces llenas de expectativa.

"Pero vamos a cenar con el cuñado, si vamos vestidos muy informales va a estar mal, ¿no? No queremos que pase vergüenzas por nuestra culpa. ¿Qué nos deberíamos poner? Tengo el traje que usé en la ceremonia de ingreso. ¿Debería ponerme ese?"

"Ah, como bajé de peso, el traje que compré antes no me queda. ¿Tendré que comprar uno?"

"Oigan, si vamos los tres en traje, ¿no se va a notar un contraste enorme con el cuñado?"

Eun-won, escuchando a sus amigos hablar con tanta seriedad, sintió que esto definitivamente no estaba bien y se unió a la conversación con cautela.

"No lo piensen de forma tan difícil⋯. Solo vístanse como ahora. Yo también vista así cuando salgo a comer fuera con el director y regresamos."

"¿De verdad podemos ir así? Entonces solo me vestiré de forma limpia. Aah, qué nervios."

"¿Nervios? ¿Por qué?"

"¿Cuándo en la vida vamos a cenar con un chaebol? Además, en los hombres también existe eso. Cuando te reúnes con un hermano mayor que es más guapo que tú, jodidamente millonario y genial a más no poder, te sube la dopamina."

Cuando Yoon Ji-woon cruzó las dos manos sobre su pecho, Jung Woo-min y Joo Yi-deun hicieron exactamente la misma pose. Eun-won, que se reía viendo a sus amigos, se levantó de su asiento y se dirigió al mostrador de entrega cuando sonó el timbre vibrador avisando que el pedido adicional de pasteles ya estaba listo.

"Muchas gracias."

"¡Dis-Disculpe⋯!"

Iba a tomar la bandeja que contenía cuatro rebanadas de pastel de diversos sabores cuando el empleado llamó a Eun-won a prisa y en voz baja. Y mirando un momento a Eun-won que se giraba, colocó sobre la bandeja un pequeño papel doblado por la mitad.

"Lo he visto cada vez que viene⋯ y es tan bonito y tierno⋯. Quería ser su amigo. Si le parece bien, escríbame."

"Ah⋯."

Eun-won, mirando con rostro desconcertado el número de contacto que le dio el empleado de medio tiempo de rostro familiar del café al que solía acudir, hizo una pequeña inclinación de cabeza con cautela.

"⋯Tengo a alguien con quien estoy saliendo, así que me resulta difícil."

"Ah⋯. Me imaginé que sería así, pero⋯. Aun así, tal vez⋯ ah, sé que es una gran falta de respeto decir esto así. Pero si por casualidad llegan a terminar más adelante, ¿no habría alguna oportunidad entonces? Es que de verdad es totalmente mi tipo. Sentí que de verdad no volvería a encontrar a alguien así⋯."

El tono era respetuoso, pero el contenido no lo era en lo absoluto. A Eun-won le desagradó el egoísmo de expresar a la fuerza lo que quería decir aun sabiendo que era una grosería. Con el rostro endurecido, Eun-won miró al empleado que estaba del otro lado del mostrador de entrega y habló:

"No hay forma de que vayamos a terminar."

83.

"Ah⋯."

"Y escuchar este tipo de palabras⋯ me resulta sumamente incómodo."

"Ah⋯⋯. Lo siento⋯. Es que de verdad me gustó mucho⋯."

Harto del empleado que no dejaba de anteponer solo sus propios sentimientos hasta el final, Eun-won no le respondió más, simplemente hizo una leve inclinación de cabeza a modo de despedida y se dio la vuelta. Aunque quería tirar el papel de la bandeja de inmediato, sentía que hacerlo justo enfrente de quien lo estaba viendo no estaría bien, así que se guardó la nota sin siquiera abrirla en el bolsillo de su chaqueta y regresó a su asiento.

"¿Qué te dijo el empleado de medio tiempo? ¿Por qué te entretuvo tanto hablando?"

"Ah⋯. Solo cosas⋯."

"¿Cómo que solo cosas? Ah, ¿te pidió tu número?"

Al ver a Eun-won colocar los pasteles en silencio sin responder, los tres miraron al empleado al mismo tiempo. El empleado, que no podía quitar los ojos de la espalda de Eun-won con despecho, se asustó ante las múltiples miradas que se le acercaron de repente y huyó a prisa de su lugar.

"Ah, de verdad tenía una pinta súper sospechosa."

"A cada café al que va le hacen esta misma mierda a Seo Eun-won. ¿A dónde demonios tenemos que ir?"

"Se va a ganar que el hermano mayor lo mate."

Al ver a sus amigos soltar una frase cada uno, la molestia y la incomodidad que sentía se aliviaron un poco, pero esa punzada en una esquina de su corazón permanecía intacta.

La razón por la que esas palabras le dolieron tanto fue, sin duda, porque él mismo no tenía una firme certeza. Si se encontrara en una situación en la que jamás irían a terminar, sin posibilidad de ello y amándose intensamente el uno al otro, por mucho que los demás hablaran no recibiría el menor impacto.

Pero en su caso no era así. Había una gran posibilidad de que terminaran si Cha Se-jin se aburría de su rostro, e incluso si no fuera por eso, al tratarse de un matrimonio arreglado, en cuanto dejara de ser necesario o si surgía un fallo fatal del lado de su padre, este matrimonio podría romperse en cualquier momento. Sabiendo eso, no podía negar que la hipótesis de "si llegan a terminar" mencionada por el empleado le sentó aún peor y le provocó inseguridad en el corazón.

Soltando un largo suspiro, Eun-won negó levemente con la cabeza. Consumirse el alma por algo que aún no había sucedido y que ni siquiera se sabía si ocurriría o no era una tontería. Eun-won tomó el tenedor, se llevó un poco de pastel a la boca y volvió a prestar atención a las voces de sus amigos que llegaban a sus oídos. A diferencia de su corazón, el interior de su boca estaba dulce.

Ante el aviso de Cha Se-jin de que tenía un compromiso importante para cenar, Eun-won fue a casa, cenó conversando animadamente con Cha Se-na, que justo estaba allí, y regresó al pabellón anexo. Incapaz de vencer las ganas de comer algo dulce, sacó un helado en vaso y se lo comió; luego subió de inmediato a lavarse y se cambió a su pijama.

Hoy tenía la intención de esperar a ver entrar a Cha Se-jin antes de irse a dormir. Por supuesto, aún faltaba mucho para la hora de dormir, pero como solo lo había visto brevemente por la mañana, hoy quería verle la cara sin falta y conversar aunque fuera un momento.

Debatiéndose entre leer un libro o buscar una película o serie entretenida, Eun-won bajó a la sala del primer piso en lugar de quedarse en la recámara y se acomodó en el sofá. Sintió que si se quedaba aquí, aun si se quedaba dormido esperando hasta tarde, podría despertarse con el sonido de Cha Se-jin entrando.

Entró a la aplicación de streaming y, tras presionar botones viendo varias cosas, descubrió el título de una serie que sus amigos le habían dicho que estaba buena y reprodujo el primer episodio. Como estaba atrapante y entretenida desde el capítulo uno, se sumergió por completo en ella y, sin darse cuenta, ya iba por el capítulo tres. Sintiendo un poco de frío, jaló la cobija que estaba bien doblada sobre el brazo del sofá y la extendió; al apartar la vista de la pantalla, su mirada se posó en la cobija.

"⋯⋯."

La cobija olía a Cha Se-jin. Por supuesto, al ser la casa donde vivían juntos, era natural que hubiera rastros de Cha Se-jin por todas partes y que estuviera impregnada de su aroma a feromonas, pero no se trataba de ese nivel.

Eun-won, sin saber que Cha Se-jin, al no saber cuándo se cubriría Eun-won con la cobija, derramaba sus feromonas en ella cada vez que pasaba solo por ahí, no pudo evitar sorprenderse ante las feromonas de Cha Se-jin con las que se topó de repente.

La pantalla oscura, donde varias personas se movían y soltaban muchos diálogos, pasaba rápidamente. Olvidándose incluso de que se estaba perdiendo de gran parte del contenido, Eun-won solo contempló en silencio la cobija que sujetaba en sus manos. En un instante, Cha Se-jin llenó su mente por completo. Se le conmovió el corazón de lo mucho que quería verlo.

Aun cuando no había nadie, Eun-won miró a su alrededor con timidez y dudar por un segundo; luego levantó la cobija y hundió la boca y la nariz en ella. Al cerrar los ojos e inspirar lenta y profundamente, el aroma de Cha Se-jin fluyó hasta lo más profundo de su cuerpo. Aunque sintió un vuelco en el estómago y un cosquilleo en la parte interna de sus muslos, más que eso, deseaba con tantas ganas, verdaderamente con muchísimas ganas, ver a Cha Se-jin. Solo quería estar abrazado a él en silencio. Aunque fuera por un instante muy corto, aunque fuera un abrazo muy ligero.

Terminó el capítulo tres sin que supiera de qué trataba, y mientras pasaba al siguiente episodio, Eun-won, que no miraba la pantalla y solo estaba abrazado a la cobija, escuchó el sonido de la puerta abriéndose. Eun-won levantó la cabeza, se levantó rápidamente con la cobija en brazos y se acercó al recibidor.

Cha Se-jin, que se quitaba los zapatos y metía los pies en las pantuflas, posó la mirada sobre ese Eun-won. Al ver a Eun-won abrazando la cobija que él había empapado minuciosamente con sus feromonas, Cha Se-jin dejó escapar un aliento mezclado con risa y, fingiendo no darse cuenta, se acercó y le acarició el cabello.

"¿No te dormiste? Ah, supongo que aún no es tan tarde."

Al verificar que faltaba poco para las doce, Cha Se-jin miró desde arriba a Eun-won, quien no podía apartar la vista de él mientras caminaba.

"¿Bebió⋯ mucho alcohol?"

"Solo lo normal. En las reuniones por trabajo no suelo beber mucho. Estar borracho no trae nada bueno y tampoco es divertido."

Iba a subir al segundo piso, pero al escuchar el sonido de la televisión se dirigió a la sala, se sentó en el sofá y se aflojó la corbata. Le pareció hermoso ver a Eun-won sentado a su lado, abrazando la cobija y mirándolo fijamente todo el tiempo. Sin embargo, había algo sutilmente diferente en el ambiente. Era cierto que su rostro era hermoso, y no cabía duda de que sus ojos mirándolo, sus manos sujetando la cobija y sus labios ligeramente entreabiertos eran preciosos, pero había una extraña sensación de que eso no lo era todo.

Deseaba seguir bromeando fingiendo no darse cuenta, pero tal vez porque el efecto del alcohol lo tenía en un estado de sobriedad a medias, más que quedarse sentado a su lado molestándolo, prefería tocar a Eun-won. Le daban ganas de acostarlo así tal cual en el sofá y tener sexo hasta que los fluidos salpicaran y mojasen todo el sofá, o atormentarlo besándolo hasta que llorara por falta de aire. Pero por lo pronto, fuera lo que fuera, quería tocarlo en alguna parte. Aflojando lentamente la fuerza de su cuerpo mientras liberaba feromonas, Cha Se-jin tomó la cobija que Eun-won abrazaba en su lugar y la apartó suavemente a un lado.

"En lugar de esa cosa, abrázame a mí."

"⋯⋯."

"Ven aquí."

Como hechizado, el cuerpo de Eun-won se inclinó. Atravesando a Eun-won para sentarlo sobre sus piernas, Cha Se-jin contempló en silencio a Eun-won, quien se acercó primero y le rodeó el cuello con los brazos. La mano que iba a presionar su espalda acariciándola para que se abrazara bien se quedó flotando en el aire sin saber adónde ir. Volvió a sentir una sensación extraña.

"¿No te gusta porque se mezcla con el olor a alcohol?"

Al liberar sus feromonas con un poco más de intensidad, el cuerpo de Eun-won se pegó aún más sin dejar el menor espacio. Sintió que su pene, frotado contra el trasero del menor, se ponía firme.

"⋯Me gusta."

Ciertamente había un aroma ajeno ligeramente mezclado, pero no le desagradó en lo absoluto. Ya lo había sentido antes, pero el olor a alcohol que emanaba de Cha Se-jin era distinto al de los demás. Incluso eso hacía destacar a Cha Se-jin.

Tanto la sensación fresca por el aire exterior que aún no se había disipado como la alta temperatura de la mano que le acariciaba lentamente la espalda le gustaban sin más. De una forma que no se podía comparar para nada con la cobija.

Se preguntó cómo se habrá dado cuenta de su deseo de estar abrazados aunque fuera un momento. ¿Acaso estas cosas también se le notaban en la cara? ¿O será que Cha Se-jin era especialmente bueno para leer los sentimientos de las personas? Al llegar a la edad de Cha Se-jin, cuando uno se convertía en un verdadero adulto, ¿llegaba a saber todo este tipo de cosas con tanta facilidad? Armándose de más valor, Eun-won hundió el rostro sobre el hombro de Cha Se-jin.

"Cariño. ¿Te quito el pantalón?"

Cha Se-jin, completamente erecto al sentir la respiración de Eun-won en su cuello, jalo levemente la elástica del pantalón de pijama de Eun-won. Sin duda debió haberlo escuchado, pero Eun-won no dio ninguna respuesta. Parecía que le daba vergüenza responder.

"Si puedo quitártelo jálame el cabello, y si no, quédate quieto."

El cuerpo de Eun-won se congeló tal cual. A pesar de que pasó el tiempo, Eun-won no se movió. Justo en el momento en que pensó que la respuesta era simplemente masturbarse, sintió un leve tirón en el cabello de la nuca. Soltando una risa ahogada, Cha Se-jin dejó escapar el aliento e, incapaz de contener la excitación que se disparó, masculló una grosería entre dientes. De verdad, carajo, sentía que se iba a volver loco.

Bajando la elástica del pantalón de pijama de Eun-won por debajo de sus nalgas para sacarle una pierna, Cha Se-jin metió la mano entre su abdomen y el de Eun-won, que estaban tan cerca que casi se tocaban, y la bajó. Luego frotó lentamente sobre la ropa interior de Eun-won, que ya estaba mojada. A medida que frotaba, sintió cómo los fluidos fluían aún más, humedeciéndola.

"Ah⋯ uumm⋯."

Los gemidos de Eun-won se deshicieron sobre su hombro. Ladeando la cabeza para pegar sus labios al oído de Eun-won, Cha Se-jin hizo a un lado la ropa interior mojada que se pegaba al perineo y, mientras trazaba círculos con las yemas de los dedos sobre el orificio resbaladizo, le clavó dos dedos en el interior empapado.

"¡Haah⋯!"

Verlo temblar incansablemente sin poder bajar el trasero por completo mientras apretaba sus dedos le pareció tan hermoso que Cha Se-jin se rió cerca de su oído y le ensanchó el interior con destreza. Cada vez que frotaba la pared interna lisa, los fluidos ardientes humedecían sus dedos y salían a chorros.

Deleitándose al ver temblar ligeramente los párpados cerrados, Cha Se-jin metió los dedos aún más profundo para aflojar el interior, luego sacó la mano empapada y se la llevó a la punta de la lengua. Al lamer lo que escurría a lo largo de sus largos dedos, las sensaciones se acumularon y resonaron en lo profundo de su abdomen.

Cha Se-jin rodeó la cintura de Eun-won con una mano para pegar sus cuerpos de golpe, y manteniéndolo levantado así tal cual, se desabrochó la hebilla con la otra mano y sacó su pene. Luego, mientras le succionaba el cuello a Eun-won, rozó su pene entreabierto de arriba abajo. Su pene, que rápidamente se volvió firme y erguido, golpeó las nalgas de Eun-won.

"Mete la lengua."

Cha Se-jin, que le lamía y succionaba el cuello solo lo suficiente como para no dejarle marcas, le mordisqueó el lóbulo de la oreja sin lastimarlo mientras lo decía. Ante eso, Eun-won levantó la cabeza y miró a Cha Se-jin, quien abría la boca hacia él y le sacaba la lengua. Aunque sabía lo que significaba la orden de meterle la lengua, incluso en esta situación de extrema excitación le daba vergüenza y no podía actuar con facilidad.

"Rápido. Quiero chupar tu lengua."

Ante la prisa impropia de él, el corazón de Eun-won también se impacientó. Eun-won tomó delicadamente el rostro de Cha Se-jin con ambas manos, bajó la cabeza y presionó sus labios.

"Esto es solo un beso. Quiero comer tu saliva. Mete la lengua, ¿sí?"

Eun-won, mirando de forma brumosa a Cha Se-jin, que le lamía los labios con la lengua como pidiéndole que abriera la boca, cerró los ojos, se armó de valor y abrió la boca que mantenía cerrada. Y sacó levemente la lengua.

Ante esa imagen, Cha Se-jin perdió por completo la compostura, metió la mano entre el cabello de Eun-won para presionarlo y le mordió los labios profundamente. Al mismo tiempo, sujetando su pene con la otra mano, frotó la punta abultada del glande sobre el orificio húmedo de Eun-won. Cada vez que el cuerpo de Eun-won dejaba caer su peso, el glande entraba y salía de su cuerpo repetidamente.

"⋯Uumm⋯."

El sonido de sus gemidos mientras le succionaban la lengua de forma continua era demasiado erótico. En el preciso instante en que el glande se introdujo en el interior de Eun-won, Cha Se-jin embistió la cadera hacia arriba con fuerza. Ante la sensación de que algo largo, grueso y duro se introducía de golpe en lo más profundo, el cuerpo de Eun-won, que estaba ligeramente elevado, se dejó caer de golpe mientras un chorro de fluido brotaba desde la punta de su pene.

84.

"Ja, mierda⋯."

Cha Se-jin masculló una grosería en voz baja al ver a Eun-won temblar todo su cuerpo y derramar algo que no era semen con tan solo habérsela introducido. El líquido, que se derramaba por la abertura del traje empapando la camisa en varias partes, era de un erotismo enloquecedor. Además, la presión del interior, que temblaba incesantemente apretándolo con fuerza como si no pudiera soportarlo más, lo convertía a él en un hijo de puta una y otra vez.

"Cariño, si te pones así con solo meterlo, ah⋯. Qué voy a hacer contigo. ¿Mm? ¿Te gustó aquí?"

Sin apartar el glande del lugar presionado, Cha Se-jin lo empujó aún más hacia arriba aplastándolo y abrazó a Eun-won, que se derretía soltando un largo gemido. Hundió la boca y la nariz en esa nuca de la que emanaba un aroma cálido y suave, y al embestir breve y repetidamente en ese mismo lugar, brotó un gemido redondo y cargado de humedad.

"¡Ah⋯ ugh, ugh⋯ uumm⋯!"

Las lágrimas cayeron a raudales, y cuando le besó la mejilla mojada y se la hurgó con fuerza, la visión de Eun-won parpadeó en blanco. La sensación de algo demasiado caliente llenando y frotando lo más profundo de su sensible pared interna era irrealmente placentera.

"Yo, ugh. Hace un momento, aaah⋯. Hace un momento⋯."

"Sí, lo sé. Huu, te corriste precioso."

Riéndose con un gemido grave, Cha Se-jin abrazó la cintura de Eun-won y comenzó a mover sus caderas con ganas. Los fluidos que brotaban en abundancia no tenían por dónde salir, se acumulaban en el interior y producían un sonido húmedo de "chap, chap" cada vez que se movía su pene. Sin tener tiempo siquiera de sentir vergüenza por ese sonido tan explícito, el placer lo embistió. Eun-won se abrazó desesperadamente al cuello de Cha Se-jin y se sacudió de arriba abajo al ritmo de sus embestidas.

"¡ugh, ugh! ¡Aht⋯ ah⋯⋯!"

Envolviendo las piernas de Eun-won alrededor de su cintura, Cha Se-jin se giró, empujando a Eun-won contra el respaldo del sofá y encajando sus cuerpos aún más profundo. Contemplando desde arriba a Eun-won, atrapado en la densa sombra que él mismo creaba con lágrimas en los ojos, Cha Se-jin dejó caer su torso como si no pudiera soportarlo más. A través de los labios que atrapó de un solo golpe, los alientos fervientes se mezclaron y sus lenguas se enredaron.

El sentido, ya sensibilizado por haberse derramado una vez, tiñó todo su cuerpo. Lo embestía sin descanso, y cada vez que golpeaba con fuerza "puck, puck" ese lugar que con solo tocarlo hacía que un polvo parecido a azúcar brillara ante sus ojos, la punta de sus pies se encogía. Ante ese aplastamiento tenaz, los muslos de Eun-won se apretaron por completo. Los dedos de los pies que se habían encogido se estiraron de golpe, y las pantorrillas pálidas y delgadas se extendieron a lo largo sobre los hombros de Cha Se-jin y luego cayeron laxas.

Al ver a Eun-won llegar al clímax e irse soltando un largo gemido, Cha Se-jin hizo un par de embestidas rápidas más, respiró agitadamente con brusquedad y sacó su pene. Y eyaculó sobre el vientre plano y pálido de Eun-won que quedaba al descubierto bajo el pijama desordenado. El semen se adhirió de forma pegajosa sobre su piel lechosa.

"Haaa⋯⋯ ha⋯."

"⋯Huu⋯."

Sujetando su pene y frotando la punta sobre el vientre de Eun-won disfrutando de la sensación remanente, Cha Se-jin se apartó el flequillo empapado en sudor y se rió en voz baja. Ese cuerpo tibio y suave que olía a jabón había quedado completamente desordenado por sus caricias.

"Tendremos que bañarnos de nuevo."

Al frotar lentamente con la yema del dedo sus restos que quedaron sobre el vientre untándolos, Eun-won tembló como si sintiera cosquillas. Al parecer, la vergüenza apenas lo invadía, pues intentó cubrirse el rostro con la mano, pero Cha Se-jin la tomó con suavidad, la colocó sobre su hombro y sonrió.

"Si no tienes fuerzas, ¿quieres que te suba cargando?"

"⋯⋯."

"También te baño."

"⋯⋯."

"¿No tienes fuerzas en las piernas? Entendido."

Cha Se-jin dedujo la respuesta por su cuenta y levantó el cuerpo de Eun-won en brazos tal cual. Ante la sensación de ser levantado, Eun-won volvió a pasar ambos brazos por el cuello de Cha Se-jin y lo abrazó con fuerza. ¿Cómo podría rechazarlo? No tenía ni las ganas, ni la fuerza para hacerlo.

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Mientras Cha Se-jin llenaba la bañera con agua, Eun-won se dio una ducha rápida en la cabina y salió. Y al sentarse en el agua de temperatura agradable que esparcía calidez con tan solo sumergir los pies, miraba a escondidas de vez en cuando cómo se duchaba Cha Se-jin, hasta que le dio tanta vergüenza que él entrara a la bañera y se sentara frente a él, que juntó las rodillas, las levantó y las abrazó.

A pesar de que solo estaban sentados frente a frente dentro de la misma bañera, se sentía igual de avergonzado y nervioso que por lo que habían hecho en el sofá.

"¿Les preguntaste a los demás sobre las vacaciones de hotel?"

"Ah, sí. Todos dijeron que tienen tiempo. El plan de ir el viernes y salir el lunes por la mañana les parece perfecto, y para la cena dijeron que carne estaría bien."

"Son tres, ¿verdad?"

"Sí."

"¿Y tú también harás el check-out el lunes?"

"¿Sí⋯?"

Al ver a Eun-won preguntar de vuelta, Cha Se-jin se desconcertó por un momento. Eun-won tenía una expresión de no haberlo pensado en lo absoluto. Parecía como si Eun-won mismo no estuviera incluido en "las vacaciones de hotel de los amigos".

"¿Tú no vas a jugar con ellos? ¿Solo vas a cenar y regresas a casa?"

"Ah⋯⋯."

Al parecer, de verdad no había pensado en divertirse con ellos en el hotel. Viendo el rostro de quien no sabía qué hacer, Cha Se-jin dejó escapar un aliento mezclado con risa, inclinó la cabeza lentamente y lo miró a los ojos profundamente.

"Si todos tus amigos se van a divertir, se sentirán mal si tú faltas. Si quieres jugar con ellos, puedes hacerlo."

Eun-won, que iba a decir que no pasaba nada, se sumió en sus pensamientos por un momento. ¿Por qué había pensado con tanta naturalidad que él no iba a ir con ellos? Esta ocasión tenía un fuerte sentido de retribuir a sus agradecidos amigos. Quizá por eso, nunca se le cruzó por la mente que él también estuviera incluido en eso. Y era más aún porque no era él quien iba a pagar, sino que era Cha Se-jin quien invertiría su tiempo, su intención y su dinero.

Por eso, cuando Cha Se-jin le preguntó si no iba a divertirse con ellos, se desconcertó. Y ante sus palabras de que por supuesto que también podía quedarse a jugar, el corazón le latió con fuerza.

Recordó cómo cuando estaba en secundaria y preparatoria, a veces iba a jugar a casa de sus amigos, y cuando los padres de algún amigo no estaban en casa, se reunían ahí, comían frituras, leían cómics y se la pasaban jugando toda la noche contándose bromas sin sentido. Incluso ahora, mucho tiempo después, era un buen recuerdo que le sacaba una sonrisa al pensarlo.

Quizá por eso, cuanto más lo pensaba, más sentía que, como dijo Cha Se-jin, sería un poco triste faltar él solo. Porque hacía muchísimo tiempo que no pasaba un tiempo así.

"Entonces, dormiré solo un día y regresaré a casa el sábado en la noche."

"Sí, me parece bien entonces. Y si mientras juegas quieres jugar más, te quedas un día más."

"Sí. No imaginé que me tendría en cuenta a mí también. Muchas gracias, director."

Al quedar plasmado en sus pupilas ese Eun-won que sonreía tímidamente mientras abrazaba sus rodillas alzadas, por un instante el corazón se le encogió por completo. Cha Se-jin se quedó con la boca cerrada en silencio, contemplando el rostro de Eun-won que cargaba una sonrisa.

Sintiéndose emocionado y nervioso a la vez por esa mirada que se posaba sobre él, Eun-won, que movía los pies dentro del agua, desvió la mirada hacia las orejas de Cha Se-jin, que parecían haberse puesto un poco rojas. Supuso que era porque el agua estaba caliente y la temperatura dentro del baño también era alta. Preguntándose si sus propias orejas también se habrían puesto así de rojas, Eun-won se las toqueteó sin razón alguna y dejó escapar un temblor mezclado con respiración a través de sus labios ligeramente entreabiertos.

"Entonces reservaré un buen lugar para cenar. Algo como comer bistecs, ¿sería mejor un lugar un poco más cómodo, no?"

"Sí, me parece que sí."

Al asentir con la cabeza ante la respuesta de Eun-won, Cha Se-jin levantó su mano mojada, se la pasó por la frente y se hizo el flequillo hacia atrás. Hoy, por alguna razón, sentía el latido de su corazón con demasiada claridad. Desde hace un momento, después de ver a Eun-won sonreír, empezó a latir como loco, y ahora sentía que le ardían el rostro, el cuello y los oídos por completo.

¿Acaso ajusté mal la temperatura del agua? No, siempre la uso a esta temperatura. Qué será. Por qué me pasa esto. Ah, claro. Es que bebí alcohol. Es por el alcohol que estoy así. Es por el alcohol. Creí que se me había pasado por completo al tener sexo, pero parece que no.

La mirada de Cha Se-jin, que a duras penas logró idear una excusa bastante plausible, se posó sucesivamente sobre los hombros y brazos blancos de Eun-won, y luego sobre sus rodillas y codos de color rosa claro. Cada vez que captaba con la mirada una parte de Eun-won, sentía como si todo su cuerpo se convirtiera en un corazón gigante y palpitara. Volviendo a pasarse la mano mojada por el rostro, Cha Se-jin soltó un largo suspiro que se había calentado junto con su corazón.

Yoon Ji-woon, Jung Woo-min y Joo Yi-deun, cargando mochilas repletas de ropa para cambiarse durante 3 días y varias cosas más, saludaron respetuosamente a Cha Se-jin, quien bajaba de una enorme SUV. Cha Se-jin, tras inspeccionar a los tres que se pararon en fila uno al lado del otro mostrando una cortesía exagerada, respondió al saludo y abrió la cajuela.

"Carguen sus cosas atrás y suban. Vine manejando la más grande a propósito, pero tal vez esté un poco apretado. Si creen que van a estar incómodos, dos pueden tomar un taxi."

"¡Para nada, hermano mayor! ¡El auto es enorme y está buenísimo! ¡Sí cabemos!"

Los tres subieron sus mochilas a la cajuela y luego se subieron uno por uno a los asientos traseros del auto. Aún así, era mucho más grande y espacioso de lo que imaginaban, así que pudieron viajar bastante holgados.

Eun-won se subió al asiento del copiloto solo después de ver que todos sus amigos ya se habían subido. Cha Se-jin le abrió la puerta y, tras cerrarla cuando Eun-won subió, recién entonces se dirigió al asiento del conductor. Los ojos de los amigos, que iban en silencio en la parte trasera, se posaron sobre cada movimiento de Cha Se-jin.

El lugar al que llegaron tras unos 40 minutos de viaje no era un sitio con un enorme letrero colgado como los típicos restaurantes que uno suele imaginar. En la entrada de un edificio de tonos oscuros, pulcro y sin detalles innecesarios, solo colgaba una placa plateada grabada con el nombre del restaurante.

Cha Se-jin dejó el auto a cargo del empleado de estacionamiento y entró guiado por el empleado que le abrió la puerta. Para Eun-won, que durante todo ese tiempo había acompañado a Cha Se-jin a diversos lugares, era una escena ya bastante familiar, pero para los amigos de Eun-won no lo era. Los tres, un poco cohibidos y tensos por el ambiente, siguieron a Cha Se-jin, subieron en el elevador y recién lograron relajarse cuando entraron a la sala privada que les indicaron.

"Se lo encargo tal como le mencioné."

"Sí, director."

Yoon Ji-woon, Jung Woo-min y Joo Yi-deun, observando la breve conversación de Cha Se-jin con el empleado, recorrieron con la mirada lentamente la amplia y privada sala. Al ver la gran mesa de comedor de mármol, la vista más allá del ventanal y la enorme parrilla preparada aparte fuera de la mesa, parecía claro que era un lugar donde asaban carne para comer, pero hasta el hecho de que no oliera a nada de eso y solo oliera a cosas agradables, todo era de un ámbito que nunca antes habían experimentado, por lo que se sentían nerviosos pero a la vez encantados.

"¿Qué les parece el ambiente?"

"¡Sí! Está buenísimo, hermano mayor."

"Ni que yo fuera de la mafia para que anden diciendo hermano mayor a cada rato. ¿Y por qué hablan así?"

"¿Eh? Ah, ah⋯! ¡Es que no lo dije con esa intención! No, digo, no es eso⋯. Es que yo no suelo hablar así, eh⋯. Pensé que sería de mala educación no hacerlo⋯."

"¿Por qué, crees que si te portas con mala educación te voy a armar un escándalo?"

Sonriendo con picardía, Cha Se-jin miró fijamente a Yoon Ji-woon. Eun-won sabía que Cha Se-jin estaba actuando un poco bromista, pero Yoon Ji-woon no sabía qué hacer y estaba sudando la gota gorda.

"Era broma. Era broma, pero solo dime hyung."

"⋯¿Estará bien si lo hago?"

"Sí."

"¡En, entonces de ahora en adelante lo llamaré hyung⋯!"

Asintiendo brevemente con la cabeza, Cha Se-jin observó a Eun-won, que estaba sentado a su lado. Eun-won no paraba de sonreír, como si estuviera feliz de haber venido a comer algo delicioso con sus amigos. Desde anoche, cuando de un lado a otro dejó la mochila abierta para guardar sus cosas para pasar una noche, que traía esto, que traía aquello, que se sentaba al borde de la cama a doblar sus camisetas, ya estaba de muy buen humor y sonreía alegremente; y ahora seguía igual.

Sintiendo la mirada, Eun-won giró la cabeza y sus miradas se encontraron. Al ver que sonreía incluso al verlo a él, Cha Se-jin, encontrándolo adorable, le acarició la cabeza a Eun-won y miró al empleado que entró tras tocar la puerta.

Detrás del empleado, que colocó varios tipos de salsas y guarniciones frente a las cinco personas, entró un hombre con un plato repleto de carne. Se presentó como el dueño del lugar y al mismo tiempo el chef principal, y él mismo presentó la carne.

"La carne que hemos preparado hoy para ustedes es carne coreana Hanwoo de la más alta calidad, número nueve, que tiene el mayor índice de marmoleo y sabor incluso dentro de la categoría 1++. De ella, el corte que degustarán primero es el chateaubriand, que es el más tierno del lomo. Y este corte preparado al lado es la carne de costilla, de la cual solo sale una cantidad muy pequeña de cada vaca. Su sabor umami y aroma son extraordinarios."

Además de eso, el chef explicó varios cortes de carne y, en cuanto colocó el lomo sobre la parrilla de hierro fundido bien caliente, resonó un delicioso crujido: "chiiiiik". A excepción de Cha Se-jin, los otros cuatro no podían quitar la mirada de los precisos movimientos de manos del chef.

Cha Se-jin, que mantenía su mirada en Eun-won, quien observaba maravillado el espectáculo de asar la carne, sonrió, arrastró un poco la silla para acercarse, abrazó la cintura de Eun-won por detrás y apoyó la barbilla en su hombro. Eun-won se encogió ante el repentino contacto físico y, sintiéndose consciente de la cercanía de Cha Se-jin, se mordió los labios por dentro.

85.

"El término de cocción preparado es término medio rojo. Para el primer bocado, les sugiero probarlo con un toque de sal Maldon."

El chef cortó suavemente la carne bien asada que reposaba sobre la tabla de madera y la sirvió en el plato de todos, comenzando por el de Cha Se-jin. Solo entonces Cha Se-jin apartó su cuerpo de Eun-won, regresó a su lugar y comió un trozo de carne. Solo después de ver comer a Cha Se-jin, los amigos de Eun-won lo imitaron y, untando ligeramente la carne en la sal, se la llevaron a la boca.

Al masticar, los jugos atesorados en su interior brotaron con un sabor delicioso, y al ver cómo se deshacía sin necesidad siquiera de masticar, los tres abrieron los ojos de par en par mirando alternadamente a Eun-won y a Cha Se-jin.

"¡Hermano mayor! Ah, no. ¡Hy-Hyung! ¡De verdad está deliciosa!"

"¿Acaso se derrite en cuanto entra a la boca?"

"Vaya, qué locura."

Soltando exclamaciones de asombro y de lo más entusiasmados, los tres intentaban guardar las formas pero comenzaron a comer de manera feroz. Sonriendo ante eso, Cha Se-jin asintió con la cabeza mirando al chef.

Normalmente, daría una explicación con cada platillo servido y les permitiría comer despacio, pero hoy no era una reunión de negocios; era una ocasión en la que encajaba mejor concentrarse en comer delicioso más que en explicaciones sobre tipos de carne o métodos de cocción.

Por eso, Cha Se-jin lo había acordado previamente con el restaurante. Que hicieran una explicación breve solo la primera vez y que a partir de ahí sirvieran la carne a un ritmo más rápido de lo habitual. El chef colocó cinco trozos de carne sobre la parrilla para no cortar el ritmo y sirvió la carne de costilla bien cocida en el plato de cada uno.

"Prueba esta también untándole solo un poco de sal."

Cha Se-jin, que le sirvió un par de trozos más de su propia ración en el plato a Eun-won, comió como él mismo sugería y sonrió al ver a Eun-won abrir grande los ojos de lo delicioso que le supo.

A partir de ahí, mientras la carne no dejaba de salir, Cha Se-jin estuvo más atento de cuidar y atender lo que comía Eun-won que de lo que él mismo comía. Le enseñaba con qué salsa sabía más rico, con qué guarnición era mejor acompañarlo, y mostraba una sonrisa cada vez que Eun-won decía que estaba delicioso. Esa imagen resultaba sumamente natural.

Con ganas de llorar de lo delicioso que estaba todo, Yoon Ji-woon, que comía ferozmente la carne que no paraba de salir, posó su mirada en Cha Se-jin y luego la pasó a Eun-won. Por más que los mirara, no parecían en absoluto personas que hubieran tenido un matrimonio arreglado. Pensando en que definitivamente le diría a Eun-won más tarde lo que acababa de ver y sentir, Yoon Ji-woon untó la carne recién asada en una salsa repleta de aroma a trufa y se la llevó a la boca.

La cena terminó cuando entre los cinco comieron alrededor de 15 porciones de carne. Cha Se-jin y Eun-won comieron unas 3 porciones en total, y las otras 12 porciones restantes fueron devoradas con gran satisfacción por los otros tres.

Cha Se-jin, tras pagar con total ligereza una cantidad que si Eun-won y sus amigos supieran los dejaría más que sorprendidos e indispuestos, soltó una risa ahogada al ver a los amigos de Eun-won marcharse felices tras comer un montón de postre a pesar de estar llenos.

El trayecto al hotel tomó unos 20 minutos sin tráfico. Al detener el auto en la entrada principal, el gerente que ya estaba aguardando se acercó, abrió la puerta del auto y saludó con una reverencia respetuosa.

"Buenas noches, director. Es un honor atenderlo."

"Puede pedir que suban al equipaje que está en la cajuela."

El gerente, dando instrucciones por radio a otro empleado, saludó con cortesía a Eun-won y a sus amigos y los guió al elevador exclusivo del penthouse.

La habitación a la que entraron tras bajarse del elevador que subió tan alto era mucho más grande y elegante de lo que imaginaban. Ante la amplia sala que se desplegaba y la brillante vista nocturna que caía a través del ventanal, los amigos de Eun-won contemplaban maravillados la sala y las habitaciones. Mientras tanto, Cha Se-jin miraba desde arriba a Eun-won, que se había quedado a su lado a solas.

"Pueden pedir todo lo que quieran por servicio al cuarto con total tranquilidad, así que no te preocupes por nada y diviértete. Más tarde les mandaré subir unas cuantas botellas de alcohol. Pero no beban hasta emborracharse demasiado."

"Síii, así lo haré. Muchas gracias, director⋯."

"Me voy entonces."

Cuando Cha Se-jin dijo que se iba, una sensación de nostalgia se instaló en su corazón. Al ver a Cha Se-jin dar un paso hacia atrás alejándose, Eun-won, sin darse cuenta, extendió la mano y sujetó la solapa de su traje.

La mirada de Cha Se-jin cayó lentamente hacia abajo. Al ver a Eun-won sujetando la solapa de su saco, sintió que debía regresar rápido a casa. De quedarse más tiempo, le parecía que terminaría corriendo a los tres hermanos beta que estaban mirando la habitación y recostando a Eun-won por todo el penthouse.

Logrando mantener la compostura a duras penas, Cha Se-jin acarició suavemente la mejilla de Eun-won con la yema de los dedos mientras mostraba una sonrisa.

"Que te diviertas, y ya sea mañana por la noche o en la madrugada, avísame antes de regresar a casa. Vendré por ti."

"Síii⋯. Maneje con cuidado, director."

"Sí. Me voy."

Levantó la mano para acariciar el cabello de Eun-won cuando los tres, que terminaron de explorar, salieron y al notar el ambiente de despedida de Cha Se-jin, se acercaron rápidamente.

"Hyung, ¿ya se va?"

"Sí. Diviértanse. Pueden comer y beber lo que gusten, pero no beban alcohol hasta perder el juicio."

"¡La habitación está demasiado genial como para quedar noqueados por el alcohol! Sería un desperdicio pasarla así. ¡De verdad muchísimas gracias!"

Tras el agradecimiento de Yoon Ji-woon, Joo Yi-deun y Jung Woo-min también inclinaron la cabeza profundamente a continuación. La mirada de Cha Se-jin, que recorrió una vez a los enérgicos tres hermanos beta, atrapó profundamente a Eun-won antes de apartarse. Y así tal cual se dio la vuelta y salió de la habitación.

"Oigan, ¿trajeron traje de baño, verdad? Vamos a nadar. Dicen que la alberca templada de aquí está buenísima."

"Oigan, aquí dice que el penthouse tiene sus propias albercas privadas independientes. Dicen que nosotros estamos en el penthouse del propietario, así que solo tenemos que subir un piso."

"Vaya, qué locura. ¿O sea que es solo para nosotros? Qué genial. Es una locura. Vamos rápido."

Joo Yi-deun, indicándole a Eun-won que se preparara rápido también, tomó su mochila de la sala y entró a la habitación que quería usar. Eun-won, tomando la mochila que estaba sobre la mesa de la sala, giró la cabeza y miró una vez más hacia la puerta por la que había salido Cha Se-jin. La caricia que sintió en la mejilla, la voz que le decía que vendría por él en cualquier momento, fuera por la noche o de madrugada, y su rostro sonriente se le cruzaban por la mente.

Sentía que ya lo extrañaba.

Al llegar a casa, Cha Se-jin se duchó y se dirigió a la alberca para nadar un largo rato después de mucho tiempo. Mientras calentaba el cuerpo viendo el agua azul y cristalina como siempre, escuchó pasos. En esta casa, los únicos locos por la natación eran él y su hermano mayor. Cha Se-jin estiró los brazos y se giró hacia su hermano que se acercaba.

"¿Vienes después de mucho tiempo?"

"Así parece. Tuve demasiado trabajo, creo que ya pasó como un mes."

"Yo con no poder hacerlo una semana siento que me muero de ganas por estirar el cuerpo."

"Si no hay tiempo, no hay de otra. ¿Quieres hacer parte de mi trabajo? De seguro tú podrías llevar el negocio de los resorts mejor que yo. Además, la comunicación con Baum te resultaría más fácil."

"No tiene nada de fácil. A mí no me gusta mucho ese lugar."

"¿Por qué?"

"No sé. Si lo pienso bien, no sé si haya una razón para que me desagrade tanto, pero me molesta. Me parece hipócrita."

Tras terminar de calentar, Cha Se-jin se lanzó al agua primero. Siguiéndolo por detrás con los goggles puestos, Cha Se-gyu se adentró en el agua nadando como si compitieran.

Lo único que cortaba el aire silencioso era el sonido de la respiración regular y el roce brusco al abrirse paso en el agua. Cha Se-jin y Cha Se-gyu, como si hubiera una línea de meta invisible, revisaban los movimientos del otro y recorrieron el trayecto de extremo a extremo de la alberca una y otra vez hasta cansarse. Cada vez que la corriente de agua fría presionaba los músculos calientes, el cansancio acumulado y los pensamientos complejos se iban lavando poco a poco.

Tras dar el último toque, ambos sacaron la cabeza a la superficie casi al mismo tiempo. Cha Se-jin, saliendo del agua y tomando aire agitadamente, soltó una carcajada al ver a Cha Se-gyu, que se veía exhausto.

"¿Nos bañamos y nos tomamos una copa de vino?"

"¿Se puede?"

"Ah, Eun-won se fue a divertir con sus amigos hoy. Como agradecimiento por haber venido a la boda y por ayudarlo durante el ciclo de Eun-won, les conseguí una habitación de hotel."

"Ah, con razón no está en casa. Ya decía yo, qué raro que este tipo que no se despega del pabellón anexo ande así de la nada."

"Ah, entonces ¿tomas o no tomas?"

"Tomo. ¿Tomamos en el patio central? ¿O en la casa principal?"

"Tomemos en el patio central. Traemos una botella cada uno. Tú trae las copas, hermano."

"Okay."

Las gotas de agua que escurrían por su cuerpo firme dejaban rastros punteados en el suelo a cada paso. Cha Se-jin, secándose el cuerpo con una toalla grande, se puso una bata a la ligera, salió de la alberca y se dirigió al pabellón anexo.

Al entrar al silencioso pabellón anexo y subir las escaleras, Cha Se-jin se dirigió directamente a la recámara. A esta hora, normalmente Eun-won estaría moviéndose en alguna parte de la casa. Podría ser la sala, el estudio o la recámara. Pero hoy, Eun-won no estaba aquí, sino en un lugar completamente distinto. Aún sabiéndolo, a Cha Se-jin la recámara, que estaba más que silenciosa e incluso desierta, le pareció extraña.

Era una sensación distinta a cuando entraba después de que Eun-won ya se había dormido. En ese entonces estaba tan silencioso como ahora, pero Eun-won estaba dentro de la habitación. Si prestaba atención, podía escuchar el leve sonido de su respiración, y había un lugar donde posar la mirada al punto de que el tiempo pasaba volando con solo quedarse contemplándolo en silencio.

Pero ahora no. Se sentía como si hubiera vuelto a la época en que usaba el pabellón anexo completamente solo. Volver a casa a altas horas, hacer ejercicio tanto como quisiera hasta quedar sin aire al punto de sentirse morir para desahogar todo lo acumulado, y regresar a una casa naturalmente silenciosa para lavarse e ir a pasar el tiempo con su hermano, sus padres o su hermana menor.

Dicen que normalmente, cuando uno tiene este tipo de tiempo a solas después de casarse, ese tiempo se vuelve tan valioso, emocionante y grandioso que uno se pone a pensar en cómo aprovechar al máximo ese tiempo libre, pero a él no se le ocurría nada por el estilo. Lejos de ser valioso, se sentía tan solitario que resultaba incómodo y vacío.

"⋯⋯."

Contemplando en silencio la cama vacía, Cha Se-jin sacó el teléfono de la bata antes de entrar a lavarse y entró al chat con Eun-won. Dudando un momento sobre si preguntarle si se la estaba pasando bien o qué estaba haciendo ahora, escribió unas cuantas letras, pero al cabo de un instante borró todo lo escrito y arrojó el teléfono a la ligera sobre la cama.

Porque sintió que si lo había enviado para que se la pasara bien con sus amigos, lo mejor era no molestarlo hasta que se volvieran a ver. Enviarle mensajes e interrogarlo constantemente sobre lo que estaba haciendo se sentía como algo que a él mismo le molestaría si se lo hicieran.

Si yo me reuniera a tomar con Kang Seo-hu y Do Hae-jun, y Eun-won me estuviera preguntando a cada rato qué hago o a dónde me moví⋯⋯.

Entrando al baño, Cha Se-jin se quitó lo que llevaba puesto, entró a la cabina de ducha y se puso a imaginar mientras giraba la perilla. ¿Qué pasaría si Eun-won hiciera eso, si le mandara mensajes, le hablara por teléfono e interrogara de manera tenaz queriendo saber qué estaba haciendo?

Claro, a quién le va a gustar que le hagan eso. En qué parte del mundo habría alguien a quien le gustara⋯⋯.

Director, ¿bebió mucho alcohol?

Director, ¿dónde está?

Dijo que se movería de lugar, ¿a dónde fue?

¿Sigue solo bebiendo alcohol?

¿Puede contestar el teléfono ahora?

⋯Mierda, me pondría perras ganas. Que con esa carita me interrogaras qué hago y dónde, que con esas manos formaras las letras para no parar de enviármelas, y que con esa voz me estuvieras preguntando, de verdad, carajo, me parecería una puta maravilla.

Significaría que estás pensando en mí. Significaría que por estar pensando en mí todo el tiempo, no puedes hacer nada más en este preciso momento. Que por estar al pendiente de mí, por tener curiosidad de saber dónde, con quién y qué estoy haciendo, mantienes todos tus sentidos enfocados únicamente en mí aun estando lejos.

Se le aplicó fuerza en el bajo vientre y una extraña sensación se propagó. Sin darse cuenta, su pene endurecido se erigió firmemente. Carajo, de verdad qué clase de cosas. Mascullando una grosería entre dientes, Cha Se-jin sujetó su pene erecto bajo el agua que caía a chorros. Acababa de descubrir un gusto que ni él mismo conocía.

86.

Tras jugar a más no poder en la alberca privada del penthouse, al salir y regresar a la habitación se encontraron con varias botellas de champaña, vino, cerveza y diversos platillos preparados por Cha Se-jin listos en la mesa. Joo Yi-deun, que se acercó a la mesa antes de entrar a lavarse, sacó con cuidado de la cubeta de hielo una botella de champaña y la examinó.

"Vaya, esta de verdad es carísima."

Viendo a Joo Yi-deun deshacerse en elogios diciendo que era una champaña que de verdad siempre había querido probar, Eun-won sonrió y entró primero al baño de la habitación a lavarse el cuerpo. Se sentía sumamente feliz tras haber reído tanto con sus amigos y jugado como cuando eran niños.

Le encantaba ver a sus amigos, que durante todo este tiempo no habían hecho más que ayudarlo, ponerse tan felices y alegrarse al ver todo lo que Cha Se-jin les había preparado; además, le estaba profundamente agradecido a Cha Se-jin por ser tan meticuloso y atento con él y con sus amigos. Quería expresarle su agradecimiento de todo corazón en cuanto regresara.

Al salir ya bañado y con el cabello seco, vio a sus amigos que habían salido a prisa con el cabello mojado tomándole fotos desde distintos ángulos al alcohol y a la comida hermosamente servidos. En cuanto Eun-won se acercó, Yoon Ji-woon le pasó el brazo por los hombros y se puso a brincar emocionado.

"Oye, de verdad me siento de lo mejor. Me voy a volver loco, de verdad. Todo esto gracias a tener un amigo grandioso, qué locura."

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Mientras Joo Yi-deun, tras tomar fotos a más no poder, subía una historia a sus redes sociales, Jung Woo-min miró el menú de servicio al cuarto y pidió varias cosas más. Aunque habían comido carne hasta reventar, al haber estado nadando y jugando les había vuelto a dar hambre.

"Oigan, ¿con qué empezamos a beber? ¿Empezamos con la champaña?"

"Sin falta hay que empezar por la más cara. Si tomamos otra cosa antes se mezclan los sabores y no se aprecia. Esta hay que disfrutarla sobrios. Con solemnidad."

Al destapar la champaña, ¡pop!, resonó un alegre sonido. Jung Woo-min, repleto de emoción, sirvió por igual la champaña, cuyas burbujas subían suavemente, en cuatro copas estilizadas. Y luego, todos juntos levantaron sus copas, las chocaron haciendo un sonido cristalino y la probaron. Era fresca, refrescante y no tan fuerte, por lo que Eun-won también pudo beberla con gusto.

"⋯Vaya, qué locura. De verdad está deliciosa."

"Las caras son otra cosa."

"El hermano mayor de verdad tiene una escala totalmente distinta, ¿no? Con una sola botella nos hubiéramos desmayado, y nos dio tres botellas de champaña y dos de vino."

Eun-won, tras dar un sorbo más a la champaña, dejó la copa y se llevó un trozo de mango a la boca. Era dulce y ácido, por lo que hasta su estado de ánimo se volvió agridulce y alegre.

"Esto de verdad⋯ ¿cómo se lo pagamos al hermano mayor? Ni que nosotros nos hubiéramos portado tan bien contigo como para esto."

"Cierto. Yoon Ji-woon pasa porque es tu amigo desde el primer semestre, pero nosotros no llevamos tanto tiempo de ser cercanos y de verdad no hemos hecho nada por ti⋯."

"Oigan, yo ni siquiera estuve durante el ciclo de Seo Eun-won. Yo sí siento un poco de remordimiento de estar metido aquí."

"Ah, pues retírese entonces."

Yoon Ji-woon, Joo Yi-deun y Jung Woo-min, que reían hablando en tono de broma, miraron a Eun-won. Al ver su rostro que lucía feliz pero de alguna manera apenado, Eun-won negó con la cabeza indicándoles que no pensaran así.

"Ustedes han hecho muchísimas cosas buenas por mí. La gratitud hacia el director la saldaré yo, así que ustedes no tienen que pensar en eso."

"Aunque intentes pagárselo, no creo que te lo acepte."

"¿Eh?"

"Apenas hace rato mientras comíamos, vi que el hermano mayor de verdad no podía quitarte los ojos de encima. A cada rato estaba al pendiente de servirte de comer, y si salía un corte de carne delicioso te lo daba todo a ti."

Al sacar el tema Yoon Ji-woon, quien había estado observando detenidamente la situación, Joo Yi-deun y Jung Woo-min también intervinieron.

"Cierto. Fue⋯ ¿bastante cariñoso, no?"

"Sinceramente, el que haga todo esto por nosotros es solo porque le gustas tú."

"Así es. Sinceramente no tiene razón alguna para tratarnos así a nosotros. Gastar dinero, tiempo, es algo molesto."

Eun-won, escuchando una a una las palabras que le llovían, sintió que las orejas le ardían y abrió una lata de refresco que estaba en la cubeta de hielo al lado de la champaña para dar un sorbo.

Se había esforzado por no dejar que sus sentimientos se desbordaran, pensando que el cariño de Cha Se-jin era simplemente una amabilidad por costumbre y no porque le gustara, convenciéndose de que así era; pero al escuchar las palabras de sus amigos, el sentimiento comenzó a tomar forma continuamente, y esa emoción con volumen llenó apretadamente el interior de su corazón.

"⋯¿De verdad se ve así? ¿El director⋯ de verdad parece como si⋯ le gustara yo?"

"¡Claro! Si no le gustaras, ¿quién haría tanto por alguien?"

"Es que⋯ al estar casados⋯ podría ser que lo haga por sentido de responsabilidad."

"¿Por sentido de responsabilidad pondría esos ojos⋯? De verdad no dejaba de mirarte solo a ti. Si fueras un niño de kínder que pudiera desaparecer con solo quitarte la vista de encima un segundo, entendería que te estuviera mirando todo el tiempo, pero no es así. Además, alegrarse de ver a alguien comer bien solo lo hacen los papás cuando le dan de comer a un bebé o cuando estás de novio."

Eun-won dio otro sorbo al refresco en lugar de responder. Aunque la efervescencia le bajó por la garganta, las secuelas de las palabras que sus amigos soltaron no bajaban y nadaban atolondradas dentro del corazón de Eun-won.

De novio⋯. De novio. Hablar de estar de novios⋯.

Las palabras de sus amigos definitivamente hicieron latir el corazón de Eun-won. Que la persona que le gusta parezca gustar de él, ¿cómo no iba a alegrarlo? En especial, esa palabra "estar de novios" le revolvió el corazón por completo. Sin embargo, no podía recostarse ciegamente en esas palabras. Porque había cosas que había escuchado directamente de boca de Cha Se-jin.

Nunca he estado de novio con nadie. ¿No te lo había dicho antes? Si te soy sincero, quiero tener sexo pero no me dan ganas de andar de novio. Es molesto.

Se decía a sí mismo que de seguro era la cortesía que le mostraba a la pareja con la que al fin y al cabo tenía que vivir casado, e intentaba serenar su corazón diciéndose que no debía hacerse ilusiones, pero tal vez por haber bebido alcohol, su corazón no paraba de ilusionarse y quería creer en lo que decían sus amigos.

Tal vez, de verdad tal vez, por si acaso⋯ aunque fuera un poquito.

Dentro de todo ese enorme cariño, ¿no habrá un poquitito de sentimiento de gusto hacia él mezclado?

Así como Eun-won se emocionaba al ver a Cha Se-jin, ¿no será que Cha Se-jin también sentía algo similar hacia él, aunque fuera un poquito, de vez en cuando?

Por supuesto, podría ser una falsa ilusión. Si se ilusionaba y emocionaba de esta manera para luego darse cuenta de que todo había sido un malentendido suyo, terminaría decepcionándose a solas una vez más. Hasta que Cha Se-jin se lo demostrara e hiciera saber directamente, no debía dar nada por sentado.

Pero el corazón era el problema. Su corazón, que al conocer el amor comenzaba a actuar a su antojo, provocaba latidos desbocados una y otra vez.

Thump, thump. La vibración de su corazón, que resonaba hasta sus oídos, invadía una y otra vez su mente para llamar a la puerta de su razón.

En medio de las carcajadas de sus amigos, las luces brillantes, el choque de las copas y el sonido del hielo tintineando, una expectativa desconocida brotaba y estallaba de forma esponjosa como las burbujas de la champaña. Eun-won, abrazando un cojín grande hacia sí, pensó mientras apoyaba su mejilla enrojecida —no se sabía si por la champaña o por Cha Se-jin— contra el cojín:

Aun si todos estos pensamientos no fueran más que su propia ambición adelantándose a los hechos, al menos por esta noche quería quedarse recostado un poco más en esta ilusión.

Las latas de cerveza se tocaron levemente y se separaron. Aunque habían quedado en tomar vino, cambiaron de rumbo hacia la cerveza debido a Cha Se-gyu, quien llegó con latas de cerveza diciendo que de repente se le había antojado.

Quizá porque intentaba no probar cerveza ni soju para cuidar su cuerpo en varios aspectos, la cerveza que tomaba después de mucho tiempo le supo sumamente fresca y deliciosa. Cha Se-jin, que ya había vaciado una lata y destapado una nueva, dio varios tragos seguidos y se hundió profundamente en el sofá del patio central.

"Todo se arruinó por tu culpa. ¿De verdad te dan ganas de tomar cerveza después de hacer tanto ejercicio?"

"Se me antojó como loco de repente, ¿qué quieres que haga? Tú puedes tomar vino si quieres."

"Si estás tomando tú al lado, ¿crees que me va a pasar el vino a mí solo?"

Negando con la cabeza de lado a lado, Cha Se-jin dio un sorbo más a la cerveza y echó la cabeza hacia atrás. Seguía teniendo curiosidad por saber qué estaba haciendo Eun-won, y las yemas de sus dedos le cosquilleaban de las ganas de llamarlo. Pensó que al estar con su hermano mejoraría un poco, pero nada cambió y seguía igual.

"¿Qué tal está el señor Seo Eun-won? ¿Sientes que ya se adaptó a nuestra casa? Como ando ocupado casi no me cruzo con él."

"Sí, bueno. Parece que se adaptó bien. También se lleva bien con Se-na. ¿El problema? Que como papá y mamá andan ocupados casi no se ven. Me da la impresión de que le cuestan un poco de trabajo papá y mamá."

"Cómo no le van a costar. No está en una edad en la que sea fácil tratar a los adultos de la casa, y tampoco es que puedan convivir comiendo juntos todos los días, así que es obvio que le resulte difícil."

"Bueno, eso se resolverá con el tiempo a medida que vivamos juntos. En cambio, mientras esté yo no pasa nada."

Cha Se-gyu, sorprendido de que Cha Se-jin dijera unas palabras bastante pesadas con total naturalidad, se tragó la cerveza que tenía en la boca y miró a Cha Se-jin. Al recibir esa mirada, Cha Se-jin, que movía el pie cruzado, ladeó la cabeza preguntando "¿eh?".

"Dijiste algo difícil."

"¿Yo? ¿Qué dije? ¿Lo de que se resolverá con el tiempo a medida que vivamos juntos?"

"No, lo de después."

"¿Lo de que mientras esté yo no pasa nada? ¿Qué tiene de malo?"

"Suena a palabras de 'solo tienes que confiar en mí'. No son palabras que se deban soltar a la ligera."

Cha Se-jin no entendió las palabras de su hermano a la primera. Solo había dicho que aunque no estuvieran en un entorno donde se sentaran a la mesa en familia todos los días a platicar sobre lo que hicieron en el día y vivir en alboroto, como él estaba con Eun-won, Eun-won también estaría bien, pero no entendía por qué llevaba la conversación por ese lado.

"¿Hasta cuándo vas a estar a su lado?"

"Por qué lo piensas de forma tan complicada. Yo siempre hablo del presente. Digo que como ahora estoy a su lado, el Eun-won de ahora está bien."

"¿Y si de repente te dan ganas de estar solo hasta hoy? ¿También se lo dirás? 'Como hasta hoy estoy yo no pasa nada, pero como a partir de mañana no voy a estar, entonces ya no vas a estar bien', ¿así?"

"Estás sobreinterpretando. ¿Por qué exageras hasta ese punto? ¿No le estás dando demasiado significado a esas palabras?"

"Tú no se lo darás, pero la persona que lo escucha sí puede dárselo. Y más aún si es alguien que necesita al menos una sola cosa de dónde sujetarse."

"⋯⋯."

"El señor Seo Eun-won, tal como dijiste, solo te tiene a ti en la mira y llegó hasta aquí sujetándose de esa sola palabra tuya. Tienes que pensar en eso siempre. Para ti son palabras ligeras, pero el señor Seo Eun-won podría estar sujetándose de cada una de esas palabras que tú sueltas y olvidas al dar la vuelta."

Sentía que tal vez entendía, pero al mismo tiempo seguía sin comprender a qué se refería. A simple vista todo estaba bien y fluía sin contratiempos, así que no entendía por qué tenía que buscarse preocupaciones de gratis.

A Cha Se-jin, a quien se le quitaron las ganas de beber por recibir regaños sin sentido, dejó la lata con la mitad de la cerveza sobre la mesa y se reclinó hacia atrás. Cha Se-gyu, sonriendo al ver su rostro que traslucía su mal humor, se terminó de tomar su bebida.

"Te están hablando."

El teléfono de Cha Se-jin colocado sobre la mesa comenzó a vibrar ruidosamente. Cha Se-gyu miró de reojo la pantalla y, al ver que aparecía un número no guardado, le habló a Cha Se-jin, quien le había dado la espalda por completo y miraba hacia otro lado.

Que estuviera así de berrinchudo cuando simplemente podía irse al pabellón anexo, pero se quedara ahí dándole la espalda intentando controlar su mente por su cuenta para calmar su mal humor, era exactamente igual a cuando era niño. A los cinco años, a los nueve, en la secundaria y en la preparatoria, Cha Se-jin siempre hacía exactamente eso cuando su hermano lo regañaba o lo reprendía.

Solo cuando la vibración se prolongó, Cha Se-jin giró el cuerpo y tomó el teléfono con rostro enfurruñado. Y tras mirar el número desconocido en la pantalla, contestó la llamada.

"Sí."

─ ¿Cha Se-jin?

"¿Quién habla?"

─ Ah, sí es tu número, Se-jin. Soy yo. Ji-yeon. Won Ji-yeon.

"¿Quién dijiste?"

─ ¿Acaso no te acuerdas de mí? Nos conocimos por ahí de julio en la fiesta del 20.° aniversario de Lee Joo Coperativo.

Al escuchar la voz que explicaba con lujo de detalles la fecha y el lugar donde se conocieron, Cha Se-jin se frotó el entrecejo fruncido por la molestia con la yema de los dedos. Sinceramente no se acordaba en lo absoluto. Las personas a las que había conocido de esa forma no eran ni una ni dos, ¿cómo iba a recordar a quién conoció y dónde? Para él no era un recuerdo importante en lo más mínimo, así que no le quedaba nada en la mente.

"¿Y cuál es el asunto?"

─ Quisiera que nos viéramos de nuevo. He estado pensando mucho en ti. Tal vez no suene así, pero incluso esta llamada la estoy haciendo tras dudarlo durante varios días. ¿Qué tal estás de tiempo ahora? Si te parece bien, ¿quieres salir? Podríamos tomarnos una copa juntos⋯⋯.

No había necesidad de escuchar más. Cha Se-jin colgó la llamada así tal cual y volvió a tirar el teléfono a la ligera sobre la mesa. De inmediato resonó la vibración junto a la pantalla negra que mostraba de nuevo el mismo número. Considerando que él nunca le había dado su número, sabiendo que tenía su contacto significaba que alguien le había vendido su número. Sin saber quién era, Cha Se-jin pensó que al infeliz que agarrara lo iba a matar, se sirvió del vino que había traído y se lo tomó de un solo trago como si estuviera tomando agua.

"¿Quién era para que contestes así?"

"No sé."

"¿No sabes?"

"De verdad no me acuerdo."

Adivinando a grandes rasgos qué clase de llamada era, Cha Se-gyu negó con la cabeza. La vibración del teléfono con el número desconocido se detuvo, volvió a sonar largamente, se detuvo de nuevo y volvió a sonar de forma prolongada repetidamente.

Iba a decirle que si resultaba molesto de escuchar mejor contestara o de lo contrario la bloqueara, pero en cuanto la vibración interrumpida volvió a reanudarse, Cha Se-jin tomó el teléfono y contestó la llamada de forma neurótica.

"Oye, le di la oportunidad de largarse por las buenas al infeliz que te vendió mi número sin mi permiso, pero tú que sigues jodiendo porque no tienes ni un poco de sentido común, ¿a quién prefieres que destruya primero? Ah, como dijiste que querías verme, ¿te destruyo a ti primero? ¿Quién sabe? A lo mejor si te veo la cara me acuerdo de cuándo nos acostamos."

Pensando en cómo destruirlos para quitarse este maldito mal humor soltó su berrinche neurótico, pero del otro lado del auricular todo estaba en silencio. ¿Qué pasa, anduviste llamando tanto para quedarte callado con unas solas palabras como estas? Preguntándose si no se habría cortado la llamada, los ojos de Cha Se-jin se agrandaron al mirar la pantalla con ojos afilados.

⋯¿Eh? Qué pasa. ¿Eh? ¿Eh⋯⋯? ¿Qué es esto?

En la pantalla no estaba escrito un número desconocido, sino el nombre de "Eun-won".

87.

Desconcertado, Cha Se-jin cerró los ojos con fuerza pensando si había visto mal y volvió a abrirlos para verificar la pantalla. Sin embargo, en la pantalla seguía apareciendo escrito el nombre de "Eun-won".

Sin duda alguna, en el teléfono que vibraba hasta hace un momento aparecía ese número misterioso. No lo había visto él solo. Definitivamente era un hecho que Cha Se-gyu también lo había visto. Esa especie de acosador había estado llamando de forma persistente después de que él colgara. Le molestó tanto que contestó la llamada dispuesto a destruirlo pero⋯ ¿por qué en la pantalla aparecía el nombre de Eun-won?

⋯¿Qué fue lo que acabo de decir? Recordaba haberle gritado de todo al estar irritable, pero debido al pánico no recordaba con exactitud qué palabras había dicho. 42 segundos, 43 segundos⋯. Al ver la pantalla donde el tiempo de llamada seguía corriendo sin cortarse, Cha Se-jin recobró el juicio y volvió a ponerse el teléfono en la oreja.

"⋯¿Bueno? Ah, ¿amor?"

─ ⋯Sí. Este⋯ ¿pasó algo⋯? Si estás ocupado cuelgo la llamada.

"¡A-Ah, no! Para nada. Este, lo que dije hace un momento no era que me estuviera enojando contigo, sino que alguien no paraba de hacerme bromas por teléfono. Alguien le dio mi número sin mi permiso y no dejaban de entrar llamadas extrañas, así que contesté dando por hecho que era esa misma llamada, este⋯ Te espantaste mucho, ¿verdad? Perdón."

─ ⋯Ah⋯. Síii⋯.

La respuesta que recibió fue tibia. Parecía como si no supiera qué tipo de reacción tener, o como si no le creyera del todo y simplemente reaccionara como para dejarlo pasar a la ligera. Cha Se-jin, sentándose con la espalda completamente erguida, moduló su respiración.

Se preguntaba si debía aclararle de nuevo que de verdad no era así, pero sintió que si volvía a sacar el tema él mismo la situación se volvería aún más extraña. Así que Cha Se-jin cambió de tema a la ligera.

"Este⋯ ¿te la estás pasando bien?"

─ ⋯Sí⋯. Estaba jugando con los chicos y entré un momento a la habitación.

"¿Para llamarme?"

─ ⋯⋯Sí.

En realidad, lo de hace un momento había sido un claro error. Ya le había explicado a Eun-won que fue un error, y él no tenía nada que ocultar. No era como si hubiera salido a engañarlo con alguien, ni como si se hubiera tentado ante la llamada de alguien que le pedía salir, ni como si lo hubieran cachado intentando acceder a ello.

Que le llamaran le resultaba desagradable, que le llamaran con tanta insistencia le daba coraje, y simplemente le dio tanta molestia que explotó soltando de todo. Ese era el único hecho, lo que significaba que no tenía por qué sentirse culpable como si hubiera cometido un delito al tener que dar tantas explicaciones.

Sin embargo, le preocupaba el silencio de Eun-won al otro lado del teléfono si él no hablaba. Se preocupaba aún más porque no se le venían a la mente las palabras exactas que le había gritado.

"Este⋯ ¿tomaste alcohol?"

─ Un poco.

"Ah, ya veo⋯. Un poco⋯. Ah, qué bien."

─ ⋯Los chicos me dicen que salga rápido. Creo que ya debo colgar.

"Ah, sí. De acuerdo. Diviértete, que duermas bien al rato. Háblame mañana."

─ Síii⋯.

El sonido de una respiración serena se prolongó un poco más antes de que la llamada se cortara primero. Cha Se-jin, mirando el teléfono del que había desaparecido la voz de Eun-won por completo, dirigió la vista hacia Cha Se-gyu, quien lo observaba como si estuviera viendo algo muy entretenido.

"No, ¿cómo es posible que fuera Eun-won? Tú también lo viste, hermano. Ese loco no paraba de llamarme. No puede ser, ¿cómo es posible que el tiempo coincidiera así?"

"Pasa a veces. Por eso siempre hay que revisar bien antes de contestar. Y también verificar quién es la otra persona antes de soltar de todo. Si te pasa eso en el trabajo sería un problema grave."

"Ah, ¿el trabajo es lo de menos ahora? Oye, dime qué fue lo que dije."

"Mmm, 'Oye, le di la oportunidad de largarse al infeliz que te vendió mi número sin mi permiso, pero tú que sigues jodiendo porque no tienes ni un poco de sentido común, ¿a quién prefieres que destruya primero? ¿Te destruyo a ti primero? ¿Quién sabe? A lo mejor si te veo la cara me acuerdo de cuándo nos acostamos'. Algo por el estilo."

"Mierda, ¿hasta dije eso de que nos acostamos?"

"Sí. De eso estoy cien por ciento seguro. Fue lo que se escuchó con más claridad."

Cha Se-jin, apartándose con un gesto irritado el flequillo que le cubría la frente, soltó un suspiro y se hundió de espaldas en el sofá. Le molestaba bastante que Eun-won hubiera escuchado palabras que no tenía ninguna necesidad de oír. Por supuesto, no es que le hubiera mentido a Eun-won ni nada por el estilo, pero aun así le desagradaba habérselo recordado de esa manera. Pero tampoco podía culpar a nadie. El único que contestó la llamada sin verificar y se le fue encima no fue ningún otro más que él mismo.

"¿Te preocupa?"

"Obviamente me preocupa. Escuchó algo que no tenía por qué escuchar."

"Tampoco es que te hayan cachado engañándolo, ¿por qué le das tanta importancia? Ya le explicaste la situación, y aparte de contestar sin verificar al remitente y arremeter contra la persona equivocada, no hiciste nada malo. No es algo que él no pueda entender."

Cha Se-gyu tenía razón. Cha Se-jin sinceramente también pensaba así. Le había pedido disculpas por esa parte, y Eun-won tampoco le había mostrado ningún tipo de reacción mala. Significaba que simplemente podía tomarse como un incidente aislado.

"¿Será porque casi no tuvo reacción⋯? No, si no reaccionó, ¿no es algo bueno? No sé⋯ no reaccionó mucho pero su voz no se escuchaba bien. Su respuesta también⋯ estuvo más tibia de lo habitual."

Cha Se-gyu bebía su trago mientras miraba divertido a Cha Se-jin, quien analizaba minuciosamente la respuesta de Eun-won recapitulando la situación con afán. A él le parecía que no era un asunto para preocuparse a tal grado, pero ver cómo desglosaba detalle por detalle actuando de forma meticulosa por decir algo bueno, o de forma obsesiva por decir algo malo, le resultaba sencillamente entretenido desde su perspectiva de hermano mayor. También le daba risa por ser una faceta demasiado distinta a la habitual de su hermano menor. Quizá por eso, le surgieron ganas de hacerle una broma después de mucho tiempo.

"¿Ah, sí? Qué mal, parece que se molestó bastante."

"⋯⋯."

"Pensándolo bien, me parece una situación en la que hay razones de sobra para que se preste a malentendidos. Prácticamente te escuchó hablando por teléfono con un expartner."

"¡No era un partner! Solo fue una vez⋯ ¡Ah, mierda!"

"Pero bueno, ¿qué se le va a hacer? Él se casó sabiendo muy bien todo lo que anduviste jugando. Ya se le pasará. Aunque la situación sí es un poco incómoda. Tampoco es como para pedirle más disculpas. Sonaría raro que le dijeras 'perdón por haber llevado una vida desenfrenada'. Por eso hubieras llevado una buena vida."

Cha Se-gyu, sonriendo al ver a Cha Se-jin clavándole la mirada, se tragó la cerveza que había perdido un poco de gas. Esperando sinceramente que su inmaduro hermano menor lograra comprender, tras varias reflexiones, la razón por la cual aquello le 'preocupaba' tanto.

Solo después de platicar sin parar durante cinco horas mientras bebían champaña y vino, a todos se les fueron cayendo los párpados uno a uno. Eun-won, tras traer una cobija y tapar a Yoon Ji-woon que se había quedado dormido en el sofá, verificó a Joo Yi-deun y a Jung Woo-min desmayados boca abajo en la cama, y entró a su habitación donde había desempacado para subirse a la cama.

Pasadas las cinco de la mañana estaba cansado, pero como se le había espantado un poco el sueño al lavarse los dientes, su conciencia no se apagó de inmediato en cuanto se acostó.

'Ah, como dijiste que querías verme, ¿te destruyo a ti primero? ¿Quién sabe? A lo mejor si te veo la cara me acuerdo de cuándo nos acostamos.'

Aun así tenía que dormir, por lo que intentó cerrar los ojos para conciliar el sueño, pero se le venían a la mente las palabras que escuchó en cuanto entró la llamada hace un momento.

Uniendo lo que él escuchó con lo que dijo Cha Se-jin, probablemente la otra persona era alguien con quien Cha Se-jin había salido y pasado tiempo en el pasado. Esa persona, incapaz de olvidarlo incluso tiempo después, consiguió su número por su cuenta de forma unilateral, le llamó diciendo que quería verse, y Cha Se-jin le dijo que no.

A pesar de eso continuó llamando, y justo antes de que la llamada interrumpida volviera a entrar, por azares del destino Eun-won le marcó justo en medio de ese lapso. Cha Se-jin dio por hecho que era esa persona, contestó la llamada y le soltó todas esas palabras.

Era algo que perfectamente podía pasar. Sabía que Cha Se-jin no había hecho nada malo en particular, y que era un asunto que bastaba con darlo por terminado pensando que simplemente la coincidencia en el tiempo fue desafortunada. Sin embargo, el problema volvía a ser su corazón. Siempre le pasaba esto con las cosas relacionadas con Cha Se-jin. No le hacía caso, ignoraba sus pensamientos y no paraba de actuar a su antojo por su cuenta.

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"⋯⋯."

Lo sabía todo; sabía que Cha Se-jin había salido con muchas personas durante todo este tiempo, sabía que desde que decidieron casarse no se había visto con nadie más, sabía lo patético y tonto que era sentir celos recordando cosas del pasado, y sabía que solo bastaba con dejar de pensar en ello, pero los pensamientos no paraban de venírsele a la mente.

Probablemente era porque conocía el cariño de Cha Se-jin. Porque sabía con qué ojos lo miraba desde arriba, cómo lo miraba fijamente a los ojos mientras sonreía, cómo lo besaba y cómo lo consolaba.

Eun-won, soltando un largo suspiro, se dio la vuelta entre las cobijas. El sonido del roce crujiente resonó en la habitación silenciosa. La amplia cama sin Cha Se-jin le resultaba sumamente incómoda. Sin poder sostener los pensamientos que salían a flote, Eun-won cerró los ojos.

Llegando a la conclusión de que, pensara lo que pensara, al final de todo extrañaba a Cha Se-jin.

Cha Se-jin, que durmió mal al sentir extraña de nuevo la cama sin Eun-won, salió temprano de casa por la mañana y solo regresó tras trotando dos horas a lo largo del río. Aunque estaba agotado por correr sin haber dormido bien, aun así le agradó la sensación de que los músculos le estiraran por haber hecho ejercicio adecuadamente.

Mientras calentaba para entrar al pabellón anexo, un empleado a cargo del área se le acercó y le hizo un saludo.

"Este, director, ¿podría recoger la ropa sucia un momento? Debía recogerla ayer mientras usted no estaba, pero tuve que ausentarme⋯. Mil disculpas."

"¿No pudo haberla recogido mientras hacía ejercicio?"

"Es que me indicaron que los fines de semana no entrara ni saliera del pabellón anexo a menos que fuera para preparar la comida o hubiera instrucciones especiales⋯. Hoy no quedó de otra, así que el mayordomo Yoon me dijo que actuara con su autorización, director⋯. Mil disculpas⋯."

"⋯Entendido. Hágalo así."

Cha Se-jin pensó en agregar un comentario diciendo que hicieran las cosas de modo que él no tuviera que prestar atención a ese tipo de detalles, pero prefirió dejarlo pasar y entró primero al pabellón anexo. El empleado, que lo siguió adentro, le hizo una reverencia profunda una vez más y subió al segundo piso.

Mientras tanto, Cha Se-jin, que subió las escaleras tomando un batido de proteína, miró de reojo al empleado que salía cargando un montón de prendas que requerían un cuidado especial del cesto de lavado del vestidor, y entró a la recámara. Definitivamente no le resultaba muy grato toparse con alguien más que no fuera Eun-won cuando estaba en casa. Esa era la razón por la cual había dado instrucciones de que entraran al pabellón anexo únicamente cuando él no estuviera, en la medida de lo posible.

Tras tomarse el último trago y justo cuando iba a lavarse, escuchó que tocaban la puerta. Ah, de verdad qué cansado. Preguntándose qué pasaba, abrió la puerta y el empleado le extendió un papel cuidadosamente doblado.

"¿Qué es esto?"

"Estaba en la ropa sucia, así que pensé que debía entregárselo. Con su permiso⋯ me retiro. A partir de la próxima vez me aseguraré de que no vuelvan a ocurrir estas cosas. Mil disculpas."

Cha Se-jin, que cerró la puerta y entró tal cual, miró en silencio el papel doblado y lo desdobló. Como él nunca metía ese tipo de cosas en los bolsillos de su ropa, probablemente era una nota que estaba en la ropa de Eun-won. Cha Se-jin, que desdobló la nota sin darle mayor importancia, entrecerró los ojos.

[Eres totalmente mi tipo, así que cada vez que venías quería hablarte. Me gustaría que nos hiciéramos cercanos, por favor contáctame.]

Visto por donde se viera, viéndolo con un solo ojo cerrado o viéndolo entre sueños, era un mensaje de ligue. Y uno bastante anticuado. Cha Se-jin, que tras revisar el nombre de Sunwoo Hyuk y el número de celular escritos debajo de esa frase que pretendía sonar fresca, soltó una carcajada incrédula.

88.

Olvidándose incluso de ir a lavarse, Cha Se-jin se sentó en el banco a los pies de la cama y repasó una vez más las frases escritas en el papel. Y comenzó a interpretar cada frase a su antojo.

"¿'Eres totalmente mi tipo'? Mierda, ¿acaso habrá alguien para quien ese rostro no sea su tipo? Soltó una babosada obvia haciéndose el especial, ¿no? Siguiente.

¿'Cada vez que venías quería hablarte'? Cada vez que venías⋯ cada vez que venías⋯. ¿O sea que significa que va seguido? ¿A un café? ¿A un restaurante? ¿Acaso trabaja en un lugar así? Si es así, ¡carajo!, ¿cómo va a ir a gusto?

¿'Me gustaría que nos hiciéramos cercanos, por favor contáctame'? Quién se cree para decirle que lo contacte o no. ¿Acaso no sabe que esto también es violencia? Que la otra persona ni lo desea y le anda dando su número para que le hable. Qué loco de remate, de verdad."

Por supuesto, no es que no entendiera la situación. Con un rostro así, ¿cómo iba a vivir tranquilamente? Era un rostro del que cualquiera, con solo verlo, no tendría más remedio que enamorarse e intentarle coquetear. Aunque claro, como en este mundo no existía nadie que tuviera una belleza equivalente a la de Eun-won como él, todo eran tonterías inútiles.

"⋯⋯."

Pero ¿por qué no tiró esto y lo guardó? Ni siquiera lo arrugó, ¿por qué lo dobló tan bien y lo metió en el bolsillo?

¿Tenía intenciones de hacerse cercano? ¿Pensó que valía la pena al menos intentar contactarlo?

Cha Se-jin, que reflexionaba seriamente, al cabo de un instante negó con la cabeza. No, Eun-won no era de ese tipo de persona. A menos que le diera pena tirarlo frente a la persona y lo hubiera metido al bolsillo a la ligera olvidándose de que lo tenía ahí dentro, no era del estilo de ponerse en contacto por su cuenta con alguien que le diera sus datos de esa manera.

Pensó en arrugarlo tal cual y tirarlo, pero Cha Se-jin simplemente volvió a doblar el papel tal como estaba y lo dejó sobre la consola. De todas formas, el dueño de este papel era Eun-won, así que si había que deshacerse de él, lo correcto era que lo hiciera Eun-won.

Cha Se-jin, quitándose la camisa pegada al cuerpo por la incomodidad de la ropa sudada, iba a entrar al baño cuando se giró a mirar la consola sin razón alguna. Le molestaba el papel que brillaba de forma singularmente ajena sobre el mármol blanco. Se sentía exactamente como un objeto que no debía estar ahí.

Cha Se-jin negó con la cabeza y se dio la vuelta hacia el baño. Sin embargo, mientras caminaba no dejaban de venírsele a la mente el nombre de Sunwoo Hyuk, su número, las palabras de que era su tipo y que quería hacerse cercano.

Al ser un lugar al que iba seguido, probablemente era una nota que le dieron dentro de la universidad. Le dio la impresión de que aunque él no lo supiera, este tipo de cosas podrían estar pasando a cada momento. Por supuesto, aun si así fuera Eun-won no le correspondería, pero al imaginar a Eun-won teniendo que lidiar con los afectos y malas intenciones de otros, no se sentía para nada de buen humor.

Sin saber ni cómo se lavó, Cha Se-jin salió, se secó el cabello con aire tibio y se dejó caer sobre la cama donde por la mañana había extendido la cobija a la ligera. Quizá porque hizo ejercicio durante mucho tiempo sin haber dormido bien, solo hasta ahora comenzaba a sentir el cansancio.

Cha Se-jin, tras verificar que apenas pasaban de las nueve, tomó el teléfono. Le entraron dudas sobre detalles insignificantes. Si se habían divertido hasta tarde, si estuvo entretenido, a qué hora se durmió, qué habían quedado de hacer hoy.

Por supuesto, como no era bueno interrogar demasiado no pensaba preguntarle con tanta insistencia, pero aun así tenía curiosidad por Eun-won. Más aún porque la llamada de anoche había sido lo último.

Sin embargo, sabiendo que las nueve de la mañana era una hora bastante temprana para alguien que había salido a divertirse, decidió posponer un poco el contacto. Porque si se había dormido tarde, a esa hora todavía estaría durmiendo. Cha Se-jin soltó el teléfono, tomó el pequeño control remoto y presionó un botón. Las cortinas abiertas se cerraron lentamente, dejando la habitación oscura como si fuera de noche.

¿Acaso nunca antes había tenido tan nada que hacer en casa? Cha Se-jin soltó un suspiro y cerró los ojos.

when volvió a abrir los ojos, pasaba de mediodía. Cha Se-jin, tras disfrutar de tres dulces horas de sueño, estiró los brazos y las piernas y luego se soltó dejándose llevar por la pereza. En cuanto despertó, pensó en Eun-won. Le dieron ganas de llamarlo pensando que a estas alturas ya se habría levantado.

Cha Se-jin, que volvió a tomar el teléfono que había dejado tras checar la hora, revisó solo por encima los mensajes de sus amigos diciéndole que saliera y le marcó a Eun-won. Cuando sonar el tono unas cinco veces sin que contestara pensó en colgar asumiendo que seguía dormido, pero justo entonces resonó el sonido de la llamada conectándose.

─ Director⋯⋯.

A juzgar por la voz, parecía que apenas se iba despertando. Al escuchar esa voz llena de sueño, un poco más grave de lo habitual y arrastrada, le dio risa por lo tierna que le resultó.

"Aguanté las ganas a propósito para llamarte sin despertarte, pero al final te terminé despertando. Perdón."

─ No pasa nada⋯. Me desperté hace 5 minutos porque sonó la alarma⋯.

"¿Te despertaste pero no podías levantarte?"

─ Síii⋯.

"A qué hora te dormiste para estar así."

─ A las cinco⋯ y cacho⋯.

La voz se le iba haciendo cada vez más pequeña. Aunque le respondía, parecía que en cualquier momento se volvería a quedar dormido. Por eso, al quedarse Cha Se-jin en silencio un momento, del lado de Eun-won realmente todo se volvió silencioso muy pronto. No es que se hubiera cortado la llamada, pero solo se escuchaba una respiración pareja sin que continuara ninguna palabra.

"¿Te dormiste?"

Cha Se-jin, sonriendo al no recibir respuesta a sus palabras, se puso a escuchar atentamente en medio de la oscuridad el sonido de la respiración de Eun-won. Se sentía en paz. Su corazón, en el que una y otra vez surgían oleadas de agitación por distintas cosas, se serenó.

La respiración de Eun-won, transmitida más allá del ruido mecánico, era terriblemente cercana y nítida, provocándole incluso la ilusión de que el calor de Eun-won recostado justo a su lado le rozaba la piel.

Cha Se-jin cerró los ojos y ajustó su pulso al flujo de esa respiración serena. Por alguna razón, dentro de su corazón pacíficamente sereno cayó la pregunta que le había hecho su hermano, provocando una onda de inquietud.

'¿Hasta cuándo vas a estar a su lado?'

'¿Y si de repente te dan ganas de estar solo hasta hoy?'

De lo que hablaba su hermano siempre era del futuro. Un tiempo posterior que nadie podía conocer. Al no poder saberse, significaba que no debía prometer nada a la ligera en el presente.

Sabía muy bien que el futuro siempre era incierto y que el corazón humano era como un dilema sin respuesta. Por lo mismo, sin importar qué respuesta se diera, con el paso del tiempo la respuesta terminaba cambiando. Significaba que la respuesta de hoy, la de mañana, la de un mes después y la de un año después eran distintas.

Las acciones, actitudes y palabras que él le mostraba a Eun-won no eran para un futuro incierto. Eran únicamente para el presente, para este tiempo que estaba transcurriendo. Porque preocuparse y calcular un futuro lejano e impredecible sopesando la tranquilidad del presente era algo demasiado desgastante.

Lo importante para Cha Se-jin no era ponerse a pensar en el plazo de "hasta cuándo" del que habló su hermano, sino esta respiración apacible que le rozaba el oído en este instante. El hecho de que en este preciso momento Eun-won estuviera sumido en un profundo sueño dentro de su mundo, esa verdad inamovible le brindaba a Cha Se-jin un alivio más denso y profundo que cualquier promesa o predicción.

Al fin y al cabo, ¿acaso el futuro no era el resultado que se creaba al unir minuciosamente estos buenos momentos como el de ahora? Le dio la certidumbre de que el mañana que se crearía al acumular los buenos sentimientos de este momento de hoy también se parecería al día de hoy. Por eso Cha Se-jin no se preocupaba. Porque el corazón de Eun-won tampoco tendría por qué ser distinto al suyo.

Cha Se-jin recostó la cabeza profundamente en la almohada con el teléfono pegado al oído.

"Que duermas bien, Eun-won."

Deseando que el presente de Eun-won al reencontrarse con el dulce sueño se llenara por completo de esta tranquilidad que él sentía. Cha Se-jin dejó fluir su respiración lentamente dentro del espacio de aire silencioso que dejó Eun-won y cerró los ojos. Era, al fin, un verdadero descanso.

Eun-won, que se volvió a quedar dormido profundamente unas dos horas más antes de despertar, se levantó de golpe sorprendido al ver que la llamada continuaba activa tras más de dos horas sin cortarse. Al tomar el teléfono tibio y decir en voz baja "¿bueno⋯?", se escuchó la voz de Cha Se-jin.

─ Esta vez sí es voz de despierto. ¿Dormiste bien?

"⋯Perdóneme. Me quedé dormido sin darme cuenta."

─ No pasa nada. Yo también me quedé dormido escuchándote dormir y me desperté hace un momento.

"⋯¿Escuchándome dormir? ¿Acaso yo⋯ hice sonidos raros mientras dormía?"

¿Habré hablado dormido? ¿Acaso⋯ ronqué? Qué hago si cometí un error por haber tomado alcohol⋯. Qué hago si de verdad hice algo así. No puede ser⋯.

─ No, solo el sonido de tu respiración al dormir. Al escucharlo a mí también me dio sueño.

Eun-won, que estaba preocupado, solo tras escuchar la respuesta de Cha Se-jin se sobó el pecho aliviado.

"¿Por qué⋯ no colgó?"

─ Colgar yo primero no tendría educación, ¿no crees?

Al otro lado del teléfono se escuchó un sonido como de cobijas moviéndose. Parecía que Cha Se-jin también seguía en la cama.

Sinceramente, como antes de dormirse estuvo pensando en Cha Se-jin —es decir, preguntándose si cuando estuvo con otras personas también se habría comportado de forma tan cariñosa⋯— pensó que a lo mejor hablar con Cha Se-jin le resultaría un poco incómodo, pero estuvo mejor de lo que imaginaba. Quizá al verle la cara fuera distinto, pero de momento no le resultaba difícil tratar a Cha Se-jin.

Y aunque le daba un poco de pena que hubiera escuchado su respiración al dormir⋯ aun así, pensar que se habían quedado dormidos juntos sin colgar la llamada le daba la emoción de sentir como si verdaderamente hubieran dormido juntos.

─ ¿Parece que los tres hermanos beta ya se levantaron?

"Como no se escucha ningún ruido afuera, me parece que todavía no se levantan."

─ No los esperes y si tienes hambre pide algo de comer por servicio al cuarto. ¿Quieres que te pida algo?

"No, para nada. Yo lo hago."

─ Sí. Come sin falta. Ah, ¿vas a venir hoy? ¿O quieres quedarte a jugar un día más?"

"Mmm⋯. Todavía no lo sé muy bien. Como me levanté demasiado tarde⋯. Les preguntaré qué quieren hacer cuando se levanten⋯ y le aviso."

─ Sí, mándame un mensaje o háblame a la hora que sea. Ah, yo también debo comer algo de almorzar. Tú también come aunque sea solo."

Eun-won, tras responderle que así lo haría y que le hablaría al rato, esperó un momento y colgó la llamada primero. El teléfono, que había estado conectado con Cha Se-jin durante largo tiempo, más allá de estar calientito ahora estaba hirviendo. Eun-won, sobando el teléfono sin razón alguna, volvió a hundir el rostro en la cama y se acostó. Le dio la clara impresión de haber tenido una conversación muy larga con Cha Se-jin. Una conversación sumamente cariñosa.

El corazón de Eun-won volvió a inclinarse indefectiblemente hacia el lado del cariño de Cha Se-jin. Le vino a la mente el pensamiento repentino de que, al igual que esa llamada que se mantuvo conectada por más de dos horas, él no lo cortaría ni se desharía de él primero. Esperaba de todo corazón que no fuera una falsa esperanza.

[Creo que podré ir a casa como a las 10 tras cenar con los chicos]

Cha Se-jin, que estaba recostado de lado en el sofá de la sala del segundo piso de la casa principal viendo una serie famosa de plataforma junto a Cha Se-na con rostro apático, se incorporó de golpe en cuanto le llegó el mensaje de Eun-won. Cha Se-na, sorprendida por el movimiento repentino, le empujó el brazo a Cha Se-jin.

"¡Ah, qué te pasa, hermano! ¡Me asustaste!"

"Ah, cállate. Quién te manda asustarte."

"Vete a tu casa."

"Ni aunque me pidas que me quede me quedo, marrana."

Cha Se-jin, sintiendo que a sus espaldas le aventaban unas cuantas palomitas de caramelo, bajó al primer piso sin recibir el más mínimo impacto y salió de la casa principal. Apenas pasaban de las cinco de la tarde, por lo que faltaban cuatro horas para el momento de salir de casa, pero aun así, al pensar en ir por Eun-won no podía quedarse tirado viendo la televisión.

[Iré a las 10]

Cha Se-jin, tras responder a la ligera, en cuanto llegó al pabellón anexo se volvió a bañar y se revisó el rostro. Aunque era un rostro en el que no se podía encontrar ningún defecto a cualquier hora, en cualquier momento y desde cualquier ángulo, aun así, al ser un rostro que le mostraría después de tiempo, quería salir en las mejores condiciones.

Cha Se-jin, vistiendo una bata, se secó el cabello y de inmediato se dirigió al vestidor. Inspeccionando una a una las prendas bien ordenadas, eligió un suéter que lucía cómodo como si hubiera salido de estar en casa pero que no le pediría nada a nadie donde fuera que lo pusieran, eligió los pantalones adecuados y los acomodó sobre la cama. Y luego, eligió el perfume que combinaba con ese look y que a Eun-won le gustaría, y lo roció en la ropa.

Tras elegir la ropa así, peinarse el cabello acomodándose el flequillo hacia abajo de forma natural y cenar con sus padres, dieron las ocho. Por ser fin de semana por la noche no habría tráfico, así que le tomaría solo 30 minutos llegar al hotel, pero no quería estar en casa.

Al llegar serían poco más de las ocho y media⋯. Sabiendo que tendría que esperar como una hora y media, aun así sentía que debía salir de inmediato. En todo caso, en lugar de estar reteniendo el tiempo que no pasaba en casa, era mejor ir a esperar allá. Cha Se-jin, tomando las llaves del auto, salió de la habitación con el paso más ligero de todo su día.

89.

Cha Se-jin, que llegó antes de lo previsto gracias a que el camino no estaba nada congestionado, dejó el auto en el servicio de valet parking y entró al hotel. El empleado que lo reconoció hizo una profunda reverencia para saludarlo y de inmediato llamó al gerente.

Cha Se-jin entró a la pastelería para pasar la hora y cacho que le quedaba libre. Tras fijar la hora para pasar a recoger al día siguiente por la tarde un pastel que le gustaría a Eun-won, un pastel que les agradaría a su mamá y a Se-na, y una tarta que recordaba que le gustaba a su cuñada, el gerente, que acudió tras escuchar por parte del empleado sobre la llegada de Cha Se-jin, lo saludó con cortesía.

"Bienvenido, director."

"Sí. Solo pasé un momento a programar una recogida, ¿por qué molestarse en venir hasta acá? Los días que no les avise con anticipación no hace falta que vengan a saludar."

"Para nada. Para mí esto es un placer. Ah, por si acaso le resulta incómodo⋯."

"Tampoco es que me resulte incómodo. Estaré un rato tranquilo y me iré, así que continúe con sus labores sin pena."

"Entendido. Cuando vuelva a contactarnos lo atenderemos de nuevo. Si necesita cualquier cosa no dude en llamarme a la hora que sea, director."

Cha Se-jin apartó la mirada del gerente que se inclinaba para retirarse y dejarle su espacio. Tras verificar una vez más la hora de recogida, echó un vistazo a los chocolates exhibidos en la vitrina junto al mostrador. Recordó que tiempo atrás Eun-won había comido chocolates con mucho gusto. Cha Se-jin, que eligió los chocolates más bonitos y variados para llevárselos de una vez, checó la hora. Pensó que se había tomado su tiempo para elegir, pero apenas habían transcurrido 10 minutos.

Pensando en qué más hacer, Cha Se-jin ordenó un té negro de su marca de té favorita. Mientras terminaba lentamente la tetera, calculó que se le iría una hora a la ligera.

Sentado en una mesa de la pastelería orientada hacia el vestíbulo, Cha Se-jin cruzó la pierna y contempló el vestíbulo por donde pasaba la gente. Al poco tiempo le sirvieron una bandeja con una elegante tetera, una taza y unas galletas para acompañar. Movió levemente la cabeza para intercambiar un saludo con el empleado, sirvió el té negro en la taza, disfrutó de su aroma y se mojó la boca. Un aroma limpio y suave se le extendió por toda la boca.

Cha Se-jin, que bebía el té despacio copa tras copa, tomó dos galletas de mantequilla bien empaquetadas. Tenía la intención de dárselas a Eun-won. Porque le daría gusto si las iba comiendo a su lado, crujientes y ruidosas, de camino a casa. Cha Se-jin, que volvió a dejar las galletas con una sonrisa, volvió a inclinar la tetera. El té negro, con un color un poco más intenso, se mecía al caer en la taza. Fue el instante en que descubrió que esperar a alguien también podía ser algo así de aromático.

when la tetera estaba casi vacía, sonó el teléfono. Cha Se-jin verificó de inmediato el teléfono que vibraba sobre la mesa.

[Director, ya bajé al primer piso]

[¿Dónde está? Yo voy para allá]

Cha Se-jin, que estaba recostado hacia atrás profundamente, erguió el torso. Vio a Eun-won salir por la zona donde estaban los elevadores hacia el vestíbulo. Le pareció tierno ver cómo giraba la cabeza a izquierda y derecha buscando a su alrededor para encontrarlo. Con una mochila a cuestas llena de cosas para haber dormido solo una noche, inspeccionando minuciosamente por aquí y por allá, se veía exactamente como un perrito que había perdido a su dueño.

Un perrito no podía andar perdiendo a su dueño.

Aunque le dio el antojo travieso de quedarse a observarlo un poco más porque le parecía tierno cómo lo buscaba, sabía que no debía dejar que se alejara más, así que tomó a toda prisa las galletas y salió de la pastelería. Luego se le acercó en silencio con cautela para que Eun-won no lo viera y lo tomó por el hombro desde atrás.

"Aquí estoy."

Sorprendido por la aparición repentina y emocionado con el corazón inflado al reconocer esa voz familiar, Eun-won giró la cabeza y miró hacia arriba a Cha Se-jin. Cha Se-jin, que sonrió al cruzar miradas, le quitó la pesada mochila del hombro para ponérsela en el suyo y le acarició el cabello a Eun-won.

"¿Te divertiste?"

"Sí."

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"¿Seguro que estás bien con irte a casa antes? Si te viniste rápido porque te pregunté a qué hora venías, no tenías por qué hacerlo."

"No es por eso. Ayer platicamos muchísimo, hoy también comimos juntos, fuimos otra vez a la alberca, comimos pizza ahí, fuimos a un café⋯ cenamos y no paramos de platicar, así que ya me quiero ir a casa. Hasta me duele mucho la garganta⋯."

"De qué tanto platicaron que hasta te duele la garganta."

Cha Se-jin, sonriendo, tomó a Eun-won por los hombros y salieron del vestíbulo. Mientras escuchaba las palabras pausadas de Eun-won contándole que hablaron de todo un poco —de la universidad, de los noviazgos de sus amigos, de videojuegos, de series que vieron en plataformas, de deportes y más—, el empleado salió entregándole el auto.

Dentro del auto, Eun-won también le respondía con esmero a las cosas que Cha Se-jin le preguntaba. El rostro de Eun-won lucía sumamente divertido al contarle detalles cotidianos como lo mucho que jugaron en la alberca con sus amigos, lo rica que estaba la champaña, o cómo aunque estaba rica se emborrachó rápido y a partir de ahí tomó pura soda.

Cha Se-jin, que estuvo atento a esa voz todo el tiempo, lo pensó un momento. En realidad, en cuanto viera a Eun-won pensaba empezar pidiéndole disculpas por el desliz de palabras de ayer. Como el ambiente estaba mejor de lo imaginado no estaba seguro de si reabrir ese tema fuera la decisión correcta, pero tampoco le daba tranquilidad dejarlo pasar como si nada hubiera ocurrido.

"Amor."

"¿Sí?"

"La llamada de ayer."

Eun-won se detuvo un momento y miró a Cha Se-jin.

"Perdón por haber contestado sin checar quién era. Y por haberte hecho escuchar palabras que no tenías por qué oír."

"Ah⋯. No pasa nada. Ayer sentí⋯ un poco raro el estado de ánimo, pero después de dormir y hablar por teléfono con usted, se me olvidó todo."

"Aun así, perdón. No me quedaré solo en pedirte disculpas, de verdad tendré mucho cuidado con lo que digo de ahora en adelante."

Cha Se-jin lo dijo una vez más con seriedad. Pensó que si se ponía a explicar la situación extendiéndose con largas excusas sonaría aún más raro, así que no agregó nada más. Eun-won tampoco preguntó más y asintió levemente con la cabeza.

Solo entonces Cha Se-jin sacó de su bolsillo las dos galletas de mantequilla que tenía guardadas y se las extendió a Eun-won.

"Ah, es cierto. Esto."

En cuanto la mano de Eun-won tocó las galletas, un sonido crujiente resonó dentro del auto. De forma misteriosa, ese sonido rompió el ambiente que se había puesto un poco tenso.

"Estaba esperándote mientras tomaba un té y me dieron esto. Pensé que te gustarían."

Eun-won, que se quedó mirando fijamente las dos galletas que le dio Cha Se-jin, levantó la cabeza y volvió a dirigir la mirada hacia él. La frase de que lo esperó tomando un té se le quedó grabada en la mente. Si estuvo esperando al punto de tomar un té, significaba que no había sido una espera de solo 5 o 10 minutos. Porque normalmente uno no se pone a tomar un té para esperar durante un tiempo corto.

"¿Lleva⋯ mucho tiempo esperando?"

"Un poco. Me dio lo mismo esperar en casa que salir a esperar, así que me vine un poco temprano."

"¿Cuánto tiempo esperó?"

"¿Un poco más de una hora?"

"¿Más de una hora? Si me hubiera dicho habría bajado más temprano⋯ por qué⋯ no me dijo."

"Porque sabía que si te decía te habrías bajado temprano."

Cha Se-jin, que habló con indiferencia mientras cambiaba de carril, miró de reojo a un auto del carril de al lado que aceleraba tras dar vuelta a la izquierda con el semáforo. Eun-won, que contemplaba en silencio el rostro de Cha Se-jin que por un instante se iluminó con la luz de afuera de la ventana, estuvo manoseando la galleta.

"No vine para protestar y exigirte que salieras rápido, sino porque pensé que me sentaría mejor esperar allá, así que no tienes por qué sentirte apenado. Si hubiera esperado en casa esa hora se me habría pasado más lenta."

Eun-won se sentía confundido ante este tipo de acciones y palabras de Cha Se-jin. ¿Acaso esto también formaba parte del terreno del cariño que él demostraba? Se preguntaba si dentro de las cosas que podía hacer por el simple hecho de ser una persona casada se incluía también una espera como esta.

'¿Un poco más de una hora?'

Una hora. El tiempo que Cha Se-jin estuvo esperando a que él llegara. Normalmente⋯ ¿no tendría que gustarle alguien para poder esperarlo así? Si no le gustara y fueran solo una relación en la que debiera ser considerado⋯ ¿se podría llegar a tanto? Yo⋯ me parece que no podría.

Por ser Cha Se-jin, y porque a él le gustaba Cha Se-jin, había cosas que definitivamente podía hacer. Aunque era su pareja de un 'matrimonio arreglado', porque a él le gustaba podía dormir en la misma cama con él y podía recibir sus caricias con el corazón acelerado. Poder dar un beso y hacer cosas aún más profundas también eran cosas posibles porque le gustaba.

Sabía que para Cha Se-jin dar un beso o ir más allá eran cosas que podía hacer aun sin tener afecto. Sin embargo, aunque pudiera hacer tales cosas, no le parecía que fuera a hacer tan fácilmente algo como venir con más de una hora de anticipación a esperar, acariciarle el cabello y traerle galletas.

"⋯⋯."

Su corazón no paraba de hacerse cada vez más grande. A este paso, muy pronto, de verdad sentía que no aguantaría mucho antes de que todo quedara al descubierto frente a sus ojos. El corazón de Eun-won era ahora como un globo inflado hasta el límite. Sentía que con solo el leve roce de algo afilado reventaría, y que muy pronto le terminaría mostrando todo su interior suave y esponjoso ante los ojos de Cha Se-jin. ¿Qué cara pondría Cha Se-jin al reencontrarse con ese corazón?

Quería ver cómo se alegraba. Deseaba que este corazón con el que le gustaba Cha Se-jin —este corazón que por más que intentara reprimir no se reprimía, que por más que intentara sostener no paraba de escapársele de las manos volando ligero hacia Cha Se-jin— también le provocara emoción a Cha Se-jin.

Quería soñar con la sonrisa que él pondría. Tal como decían sus amigos y como en varios momentos a los que se había enfrentado, esperaba de todo corazón que la trayectoria tan especial y cariñosa que demostraba Cha Se-jin no fuera una ilusión suya.

La balanza dentro del corazón de Eun-won quitó por completo la pesa del miedo y se inclinó del todo hacia el lado de la expectativa y la emoción. La balanza inclinada palpitó. Eun-won, mirando hacia abajo su mano por donde se transmitía el latido apresurado, rasgó un poco la esquina punteada del empaque de la galleta. Al darle un mordisco a la suave galleta, un intenso aroma a mantequilla se le extendió por la boca.

"⋯Está rica."

"¿Ah, sí? Qué bueno."

La mano de Cha Se-jin se pasó al asiento del copiloto con naturalidad, como si fuera algo obvio. La mano que le acarició el cabello y bajó por su mejilla solo se apartó tras tocarle el rostro.

Látigo, látigo. El globo se infló un poco más. Sentía que su corazón, saturado al punto de parecer que reventaría con solo respirar, se le desbordaría encima sin ninguna preparación ante él. Parecía que por lo pronto tendría que llevar cuidado con las cosas afiladas.

Al entrar al pabellón anexo junto con Cha Se-jin, sintió que por fin había llegado a casa. Cuando solo estaba aquí no se daba cuenta del todo, pero al haber ido a dormir fuera durante un día, el pabellón anexo le resultó sumamente cómodo.

Ese sentimiento se hizo aún más fuerte al entrar a la recámara. Quería lavarse rápido y dormirse no en otra cama, sino en la cama donde dormía todos los días.

Sacó el teléfono para dejarlo sobre la consola, e iba a ponerse a organizar el equipaje primero cuando vio el papel doblado que estaba encima. Eun-won tomó el papel sin pensar en nada y lo desdobló para leerlo.

[Eres totalmente mi tipo, así que cada vez que venías quería hablarte. Me gustaría que nos hiciéramos cercanos, por favor contáctame.]

Era un texto desconocido. Tanto el nombre de Sunwoo Hyuk escrito abajo como el número le resultaban completamente ajenos. Eun-won ladeó la cabeza con duda y se giró a mirar a Cha Se-jin. Cha Se-jin le dijo con indiferencia al ver a Eun-won actuar así:

"Ah, eso dijeron que salió de adentro de tu ropa cuando recogieron la ropa sucia."

"¿De adentro de mi ropa? Por qué⋯ ¡ah⋯!"

Mientras se preguntaba desconcertado por qué algo así estaría dentro de su ropa, Eun-won recordó al empleado que le había hablado en el café. Aquel día, ese empleado le había entregado un papel doblado como este. Y como le dio pena tirarlo enfrente de él, lo metió al bolsillo para tirarlo después. Como se le había olvidado por completo su existencia, le dio un poco de pánico que este papel hubiera salido de su ropa y llegado hasta aquí.

"⋯Este, me lo dieron en el café, pero le dije que no tenía intenciones de contactarlo⋯ y guardé el papel para tirarlo después, pero me olvidé por completo de que lo había metido ahí⋯."

"No hace falta que te expliques a ese grado. Con ese rostro sería raro que no se te pegara un tipo así."

Cha Se-jin, quitándose el saco para dejarlo acomodado a la ligera, se dio la vuelta y se sentó en el borde de la cómoda mirando fijamente el rostro de Eun-won. Pensándolo de nuevo, era realmente muy bonito.

Cualquier persona normal que viera ese rostro no tendría más remedio que sentir cómo se le derretía el lóbulo frontal. A ese grado era bonito y a ese grado atraía las miradas. Con solo verlo una vez se le quedaba grabado en los ojos, de modo que ninguna otra persona que no fuera Eun-won le parecía bonita. De verdad, hablando muy en serio, era un rostro de ese nivel. Un rostro sobre el cual ni siquiera podía atreverse a desear que solo a sus ojos se le viera bonito.

Lo sabía, él lo sabía mejor que nadie y sabía que molestarse por algo así era una falta de vergüenza pero⋯ ¡Mierda!, ¿por qué le molestaba tanto que se le pegara otro infeliz?

90.

"¿Director⋯?"

La mirada que solo lo contemplaba en silencio se veía, por alguna razón, un poco distinta a la habitual. Parecía como si estuviera de un humor ligeramente malo.

"Ah, sí."

"⋯Por si acaso⋯ ¿se molesto?"

"¿Eh?"

"⋯Porque traje algo como esto hasta la casa⋯."

Eun-won levantó levemente con torpeza el papel que tenía en la mano. La mirada de Cha Se-jin se posó un instante sobre ese papel y volvió a apartarse.

"No."

Cha Se-jin respondió de forma corta, negó con la cabeza y sonrió. Sin embargo, esa sonrisa también lucía un poco distinta a la habitual. No se veía juguetona o cariñosa como en otras ocasiones, sino exactamente⋯ como si la pusiera para pasar el rato por la fuerza fingiendo que no pasaba nada cuando en realidad algo no le agradaba.

"¿Por qué me voy a molestar? Tampoco es que tú le hayas pedido su número primero, ni que lo hayas contactado. Y tampoco lo vas a contactar."

Cha Se-jin, erguimiento el cuerpo que tenía reclinado, se encogió de hombros como dando a entender que de verdad no era así.

Eun-won, al ver a Cha Se-jin actuando así, volvió a doblar el papel que sostenía y lo tiró al bote de basura. El papel ligero desapareció de la vista sin hacer el menor ruido al ser desechado.

Solo entonces el corazón de Cha Se-jin, que fluctuaba con irritación, se serenó un poco.

Mierda, de verdad no es para tanto, ¿por qué estoy así?

En verdad era un asunto sin importancia. Era un interés recibido de forma unilateral, Eun-won no parecía tener la menor intención de corresponder a ello, e incluso era un asunto sin ningún valor para Eun-won, al grado de haberse olvidado de que lo había recibido. A pesar de eso, le desagradaba. Su corazón fluctuaba más ahora, al ver a Eun-won verificarlo, que cuando desplegó esa nota por su cuenta a solas.

Le desagradaba el simple hecho de que un infeliz sin nombre hubiera visto a Eun-won, le hubiera tomado afecto y hubiera redactado esas tonterías pensando que era totalmente su tipo o que quería hacerse cercano. Y la situación misma en la que dobló ese papel, lo guardó, esperó a que Eun-won llegara, y cuando por fin llegó Eun-won le habló cruzando miradas con el corazón emocionado para transmitirle sus sentimientos, le resultaba verdaderamente una porquería. Lo que más le desagradaba era que algo así hubiera ocurrido en un lugar que él no conocía y donde él no estaba.

"¿Es un café al que vas seguido?"

Pensaba dar por concluido el asunto sin hacer más comentarios al respecto, pero al final terminó saliéndosele la pregunta que no pensaba formular. Eun-won, que sacaba la ropa de su mochila, levantó la cabeza y cruzó miradas con Cha Se-jin.

"Sí⋯. Es un lugar al que voy seguido con mis amigos."

"Entonces ese tipo te ha de haber visto seguido. Sí, seguro que sí. Con ese rostro que entra a un lugar, sería raro que no te vieran."

Cha Se-jin, que se preguntó y se respondió a sí mismo dando golpecitos con las yemas de los dedos sobre la cómoda, ladeó la cabeza mordiéndose el interior de los labios y miró a Eun-won.

"De ahora en adelante no vayas ahí."

"⋯⋯."

"Es incómodo. A menos que ese infeliz renuncie, podría volver a molestarte, y si están en el mismo espacio vas a seguir llamándole la atención."

Mientras lo decía lo sabía. Sabía que ahora mismo estaba haciendo algo absurdo y sumamente infantil. Por más que fuera más joven que él, Eun-won no era un niño. Podía manejar un asunto como ese por su cuenta perfectamente bien, y fuera o no a ir a ese café de ahora en adelante, no era un asunto en el que él tuviera que intervenir para controlarlo así.

"Sí, así lo haré."

Fue una respuesta obediente. A pesar de haber escuchado la respuesta que quería, su corazón no se sintió particularmente tranquilo. Sin embargo, no tenía nada más que decir con respecto a este asunto a Eun-won, quien le había dado esa respuesta. Cha Se-jin asintió con la cabeza, se acercó a Eun-won y le sobó la espalda una vez.

"Lávate, debes estar cansado. Yo me lavaré de aquel lado."

"Síii⋯."

Cha Se-jin, que salió primero de la habitación tal cual, recordó durante todo el tiempo que estuvo lavándose a Eun-won respondiendo que no iría a ese café. Decir que era un café al que iba seguido significaba que, por su ubicación, era un café al que le resultaba cómodo pasar. Que no fuera a ir ahí equivalía a decir que asumiría una incomodidad. Porque tendría que buscar a propósito otro café dejando de lado el café al que solía ir.

Aunque le agradó que respondiera que no iría, también le quedó rondando en la cabeza. Sintió que por no poder dejar pasar un asunto insignificante terminó volviendo incómodo a Eun-won sin necesidad. Si hubiera escuchado una respuesta diciendo que de todas formas no tenía intenciones de contactarlo y que ni le prestaba atención, por lo que no hacía falta llegar a tanto, ¿su corazón se habría sentido bien?

No, si hubiera sido así se habría sentido raro por otra razón diferente. Cha Se-jin, que negó con la cabeza ante pensamientos sin respuesta, se sacudió el chorro de agua que le caía por la cabeza, salió de la cabina de ducha y presionó un botón. Mientras se secaba el cuerpo y el cabello a la ligera con el aire suave y tibio que salía del techo, Cha Se-jin se aplicó loción facial y se puso la bata. Aun así, tras lavarse, la mente que había estado impregnada de emociones infantiles parecía haberse serenado de forma más pacífica que antes de ducharse.

Al regresar a la habitación, Cha Se-jin echó un vistazo de reojo hacia el baño de donde salía el sonido del agua y encaminó sus pasos hacia el bote de basura. En el interior vacío, solo la nota que Eun-won había tirado yacía desolada. Cha Se-jin, que la contempló un momento hacia abajo, recogió ese papel. Y haciendo alarde de una última infantilismo, la rompió en jirones.

Pensó un momento en quemarla, pero consideró que eso ya sería algo ridículo, así que decidió dejarlo hasta aquí. Cha Se-jin, que apretó con fuerza los pedazos de papel vueltos diminutos trozos y los estampó en el bote de basura, se sentó en el borde de la cama con el corazón un poco más aliviado. Al poco tiempo, Eun-won salió del baño con el rostro limpio.

"Amor."

"¿Sí?"

"Ese café."

"⋯⋯."

"Si quieres ir, ve. Hace un momento lo dije solo porque estaba un poco irritado. Pensándolo bien, no hay razón para que andes huyendo ni dejando de ir. Te vea o no, basta con que lo ignores y ya."

No podía decir que fuera cien por ciento sincero, pero aun así, tras soltarlo sintió la mente mucho más despejada. Cha Se-jin, al ver el cabello aún no del todo seco de Eun-won, sacó la secadora del baño, sentó a Eun-won en la cama y se acomodó detrás de él.

"⋯Yo lo hago."

"No quiero. Yo quiero hacerlo."

Cha Se-jin, que encendió el aire tibio sin llegar a estar caliente, metió los dedos entre el cabello mojado. El aire impregnado de tibieza pasó entre el cabello suave. Eun-won, con el rostro ruborizado, no sabía qué hacer, bajó la mirada y jugueteó con las manos.

La conversación no continuó entre el sonido de la secadora. Cha Se-jin le secó el cabello a Eun-won despacio. Le echó aire con esmero hasta en las zonas de las puntas que estaban un poco mojadas, y le transmitió suficiente aire tibio hasta que no quedó ninguna parte fría. Muy pronto, el cabello completamente seco fluyó con suavidad entre sus dedos.

Cha Se-jin apagó la secadora y volvió a acariciar el cabello de Eun-won. Hasta la buena textura del cabello que se le escapaba entre dedo y dedo era bonita. De verdad no había ni un solo lugar que no fuera bonito.

"Ya se secó todo."

"⋯Muchas gracias⋯."

"Por qué estás tan agradecido todos los días por todo."

Cha Se-jin, que jaló a Eun-won abrazándolo por la cintura desde atrás, hizo que Eun-won se reclinara contra su pecho y hundió el rostro en la nuca blanca al descubierto.

"No tienes que hacer todo lo que yo te diga. Si es algo que te gusta puedes hacerlo, pero si es algo que te desagrada puedes decir que no te gusta. No hace falta que hagas todo de esa forma solo porque yo te lo pida."

La mano que se introdujo por debajo de la playera holgada acarició el abdomen plano y calientito de Eun-won. Cha Se-jin, que le depositó besos a lo largo de la línea del cuello, levantó la cabeza, hizo rodar la lengua por el lóbulo de la oreja enrojecido y luego lo mordió con los labios sin hacerle daño. Eun-won dejó salir una larga respiración impregnada de un temblor.

"⋯No dije que lo haría⋯ sintiendo que me desagradara."

"¿Entonces?"

"Ir a ese lugar era algo que hacía⋯ ah⋯ sin pensar en nada⋯ pero al pensar que me estuvo viendo así todo el tiempo en ese café⋯ a mí también me daría un poco de incomodidad volver a ir. Y⋯ porque me dio la impresión⋯ de que al director le desagradaba⋯."

"Si simplemente te digo que me desagrada y que no vayas sin ninguna otra razón, ¿tampoco irías?"

"⋯Sí⋯."

"¿Por qué?"

"Porque las cosas que le desagradan⋯ ah, ah⋯ no las quiero hacer⋯."

Ante la respuesta de Eun-won diciendo que no quería hacer las cosas que a él le desagradaban, las emociones infantiles que le quedaban en el corazón se le fueron derritiendo lentamente. Tampoco es que hubieran desaparecido por completo sin dejar rastro. Al recordar las frases de porquería escritas en ese papel y el nombre de Sunwoo Hyuk o lo que fuera, se seguía sintiendo pésimo, pero le agradó sentir que el enfoque de Eun-won no estaba puesto en aquello sino en él.

Debajo de su mano, la respiración de Eun-won subía y bajaba levemente. Cha Se-jin, tras besarlo profundamente en la nuca, le tomó la barbilla a Eun-won y se la giró suavemente para hacerlo mirar hacia atrás. Al bajar la cabeza tal cual, las miradas que se entrelazaban con viscosidad sin dejar un solo espacio por donde escapar se ocultaron dentro de los párpados cerrados hacia abajo. Cha Se-jin, que giró la cabeza hacia abajo, lo besó deslizando la lengua entre los labios que se le abrían.

No podía saber si la extraña emoción iniciada por esa sola hoja de papel era irritación, celos, la molestia de sentir que alguien había tocado lo suyo sin permiso, o alguna otra cosa que él desconocía, pero una cosa era segura.

Dentro de sus brazos firmes estaba Eun-won. La respiración cálida de Eun-won estaba dentro de su boca, y la mano de Eun-won sostenía su brazo.

Esa sensación condujo a Cha Se-jin hacia la realidad.

La mente desordenada por una emoción sin nombre comenzó a recuperar su lugar lentamente por el único hecho de que Eun-won estaba en su regazo ahora mismo.

Esta vez también, ese preciso 'ahora' fue la respuesta de Cha Se-jin.

Celos. Eun-won estuvo sumergido en ese pensamiento durante toda la mañana. Porque la emoción que Cha Se-jin le había mostrado ayer parecía ser, sin lugar a dudas, celos.

Yoon Ji-woon, atrapado por la resaca obtenida tras pasar un fin de semana estupendo, se dirigió al café diciendo que debía transfundirse jugo de sandía o jugo de jitomate de inmediato. Eun-won se llevó a Yoon Ji-woon no al café donde estaba el empleado que le había dado su número, sino a otro café al lado de ese.

"¿Tú qué quieres?"

"Yo una limonada de naranja."

"Oye, oye, para qué sacas la tarjeta. Yo te invito."

Yoon Ji-woon, agitando la mano al ver a Eun-won sacar la tarjeta, presionó las pestañas del menú en la pantalla táctil moviendo la mano sin dudarlo. Eun-won, parado a su lado, volvió a sumergirse en pensamientos sobre Cha Se-jin de forma distraída.

'De ahora en adelante no vayas ahí.'

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Las palabras que dijo Cha Se-jin y esa expresión de aquel momento⋯ definitivamente eran algo que él también conocía. Cuando escuchó que Cha Se-jin había hablado por teléfono con alguien con quien había salido en el pasado, a él también le vino exactamente ese pensamiento. Deseó que no contestara la llamada, le desagradó que hablara con alguien con quien solía verse de esa manera anteriormente.

Los celos no eran una emoción que se pudiera tener hacia cualquiera ni en cualquier momento. Al menos los celos que Eun-won conocía eran así. Era un sentimiento en el que te desagradaba que la persona que te gusta viera a otra persona, te preocupaba que se volvieran cercanos en un lugar que tú no conocías, e incluso intentando fingir que no pasaba nada, se notaba sin falta en alguna parte de la expresión y el modo de hablar.

Siendo así⋯. ¿Acaso lo que mostró Cha Se-jin también habría sido ese tipo de sentimiento? ¿De verdad habrán sido celos? Si de verdad eran celos⋯⋯.

⋯¿Acaso el director también me quiere a mí por eso?

En cuanto el pensamiento llegó hasta ahí, el corazón le latió con una fuerza inusual. Como no traía nada bueno adelantarse a los hechos y si la expectativa era grande la decepción también lo era, intentó reprimir su corazón, pero esta vez no se serenó fácilmente. Como burbujas que salían a la superficie del agua reventando suavemente, le hacían cosquillas en la superficie de su corazón.

"Ah⋯. Me muero. Pedí un jugo de sandía de 1 litro."

"¿ De 1 litro⋯?"

"Sí⋯. Qué hago si no se me quita ni tomándome eso. Ugh, me duele el estómago. De ahora en adelante si vuelvo a mezclar alcohol no soy un ser humano."

Yoon Ji-woon, que estaba desfallecido sobre la mesa, en cuanto sonó el timbre vibrador se levantó ágilmente y se dirigió al mostrador de entrega. Eun-won, que se incorporó a medias para ir él al verlo batallar, volvió a sentarse al ver a Yoon Ji-woon ir más rápido que él. Como si de verdad no pudiera aguantar, Yoon Ji-woon, en cuanto recibió la bebida, tomó el vaso y regresó a su lugar bebiendo el jugo de sandía a grandes tragos.

"Ah, tomar esto me devuelve un poco la vida."

Tras vaciar la mitad de un solo trago, se puso a masticar el hielo y luego volvió a recostarse en la mesa diciendo que sentía que se moría.

"¿Quieres que te compre medicina?"

"No⋯. Esto no tiene remedio. Solo tiene que pasar el tiempo. Ah, me voy a quedar con los ojos cerrados un rato, perdón⋯⋯."

"De qué te disculpas. Si te sientes muy mal me dices. Te compro aunque sea una medicina."

"Sí⋯. Gracias⋯."

Eun-won, que miraba la nuca de Yoon Ji-woon mientras le daba un sorbo a su bebida, sacó el teléfono al sentir la vibración dentro de su bolsillo. En la pantalla aparecía un mensaje enviado por 'Esposo'.

[Esposo: ¿Ya comiste?]

Eun-won se quedó mirando esa frase corta durante mucho tiempo. Era una frase cotidiana, pero hoy, por alguna razón extraña, sintió esa sola frase como si hubieran tirado una pequeña piedra sobre la superficie de su corazón. Plop. Sobre su corazón que intentaba serenarse, volvió a reventar otra burbuja.

[Todavía no vine al café con Ji-woon]

En cuanto envió la respuesta apareció como leída, pero no le devolvió respuesta de inmediato. Como si estuviera pensando qué decir. Celos. Una palabra de nuevo ajena pero nítida le llenó la cabeza. Si eso era verdad⋯. Si de verdad la emoción dentro del corazón de Cha Se-jin eran celos⋯. Eun-won, aunque él no se lo había preguntado, escribió la respuesta que por alguna razón sintió que él querría saber.

[No es ese café es al café de al lado a donde vine]

Esta vez también Cha Se-jin leyó el mensaje de inmediato. Y a diferencia de hace un momento, la respuesta regresó rápidamente.

[Hiciste bien]

Esta también era una palabra cotidiana. Sin embargo, a Eun-won no paraba de darle risa. Aunque le daba pena reírse solo y colocó el teléfono boca abajo rápidamente sobre la mesa intentando aguantar la risa, no paraba de dársela. En el interior de su pecho algo pequeño y suave se le infló.

Si se trataba de celos porque le gustaba⋯.

Si quería preguntar porque le gustaba, y si no se atrevió a preguntar también porque le gustaba⋯.

"⋯¿De qué te ríes tú solo de repente?"

"¿Eh⋯? Ah, de nada."

Yoon Ji-woon, que levantó la cabeza para tomar jugo, ladeó la cabeza con duda. Eun-won, sonriendo con torpeza, se mordisqueó el interior de los labios ocultando las cosquillas que se le extendían por el corazón.

Aún no había nada seguro. Tampoco le había preguntado qué sentía en su corazón ni había escuchado su respuesta. A pesar de eso, extrañamente hoy quería creer.

Que el cariño que Cha Se-jin le mostraba, que los celos que no pudo ocultar, a lo mejor de verdad no eran una simple ilusión suya.

Que al igual que el amor que él había experimentado, el corazón de él también parecía empezar a notarse poco a poco por fuera.