7. Una experiencia amarga

 


7. Una experiencia amarga

“Maldita sea, ¿por qué hay tanta polarización en la facha de los empleados? Los que están guapos están extremadamente guapos y los feos están hechos un desastre.”

“….”

Ante las palabras vulgares de Seong-min, Woori frunció el entrecejo dejando ver abiertamente su incomodidad, pero él continuó juzgando a los empleados.

“Por muy sabroso que esté el hoyo de abajo, si la cara es una porquería, se te van hasta las ganas de comer.”

“….”

“¿A que sí?”

“No me pregunte esa clase de cosas a mí, hermano.”

Pfft. Miren al santurrón…”

Seong-min, que se estaba burlando, cerró la boca.

“…?”

Woori le echó un vistazo de reojo a Seong-min. Los ojos de Seong-min, al cruzar la mirada con Woori, se entrecerraron.

¿Qué tontería va a decir este desgraciado?

“¡Ah! ¿Acaso tú no lo sabes porque eres un beta?”

“….”

“¿Tú te has acostado con un omega alguna vez? ¿No serás virgen a esa edad, verdad?”

Seong-min unió el pulgar y el índice en forma de círculo e hizo el ademán de meter y sacar repetidamente el índice de la otra mano por el agujero formado.

“Park Woori. ¿Acaso no le haces honor a tu nombre?”

“….”

Ante el acoso sexual de Seong-min, Woori se levantó de su asiento como si no tuviera nada más que escuchar. Seong-min soltó una risita burlona al ver a Woori actuando como un omega insultado.

“Oye, ¿qué te pasa? ¿Te emputaste? Dónde se ha visto que un maldito beta actúe como un omega.”

Que soy un omega de verdad, maldita basura.

“Saldré un momento.”

“¿Vas a mear?”

Woori exhaló un suspiro de profundo hartazgo. A la menor provocación sentía que se le saldría una palabrota. Se apresuró a tragarse las groserías que le llegaban hasta el tope de la garganta. Si se enojaba aquí, estaba claro que Kim Seong-min se aprovecharía para burlarse aún más de él. Era mejor simplemente seguirle el juego a todo lo que dijera ese tipo.

“Sí. Voy a mear.”

“¿Te acompaño?”

“Haga lo que quiera.”

“Mira que te voy a ver mear, ¿eh?”

Ante la respuesta sin ganas de Woori, los ojos de Seong-min, que brillaban con tono travieso, se apagaron. Seong-min agitó la mano en el aire como si le hubiera parecido aburrido.

“Ya estuvo. Qué tiene de bonito ver mear a un maldito beta.”

“Descanse, hermano.”

Era la reacción esperada. Woori, conteniendo a más no poder las comisuras de los labios que intentaban elevarse, asintió con la cabeza ante Seong-min. Seong-min ni siquiera miró a Woori cuando se despedía para retirarse del lugar.

El lugar hacia el que se dirigió Woori fue la terraza jardín contigua al salón de fiestas.

Comenzando por un árbol ubicado en el centro del jardín, había flores y plantas de follaje plantadas en una cantidad ni muy escasa ni muy excesiva. Debajo de una lona blanca tendida en el aire, las luces de guirnalda conectadas en cinco o seis hileras brillaban con belleza en medio de la oscuridad. Parecía como si hubieran trasladado un jardín del extranjero tal cual.

Ese jardín flotante, que sacaba exclamaciones de admiración con solo verlo, era el orgullo del hotel. Sin embargo, Woori no le dedicó ni el más mínimo vistazo al paisajismo del jardín. Caminó mirando únicamente hacia al frente.

Woori, parado frente al barandal de cristal del balcón, se puso a prisa un cigarrillo en la boca y le prendió fuego.

Chupada—. Las mejillas flacas de Woori se hundieron profundamente al aspirar el cigarrillo. El tabaco, que apenas iba a encenderse, se consumió llenándole la garganta de humo.

El entrecejo, que estaba fuertemente fruncido con incomodidad, se desfrunció un poco. Fuuu—. Al expulsar el humo por la nariz, su gesto se relajó aún más. Para cuando el cigarrillo se consumió a la mitad, la expresión de Woori regresó a su inexpresividad habitual.

La cintura contra la que había chocado hace un momento no dejaba de punzarle. Parecía que el músculo se había resentido. Sosteniéndose del barandal con una mano, giró el cuerpo ligeramente. De pronto, vio la avenida debajo del barandal. Cuando los coche corrían por la avenida, sus luces se movían dibujando una trayectoria.

“….”

Quiero irme a casa. Woori, que expulsaba el humo en silencio, sacó el teléfono inteligente que llevaba guardado en el bolsillo trasero del pantalón. Abrió la aplicación de mapas, ingresó la dirección de la sucursal de Gwanak de Irae en el buscador y, moviendo la vista de calle, contempló el camino para ir desde el hotel hasta la sucursal de Gwanak de Irae.

Sin haber pasado ni un minuto desde que dejó el hotel, la vista de calle llegó a la sucursal de Gwanak de Irae. En la pantalla se veía un edificio mugroso en el que se notaba el paso de los años.

El edificio, con la pintura descarapelada y grietas en la pared exterior, parecía una casa abandonada donde salían fantasmas, pero para Woori, la sucursal de Gwanak, donde no estaban ni Hee-jeong ni su padre, era su zona segura.

La vista del cielo desde la ventana del tercer piso sí que es increíble. Fue justo cuando miraba con ojos llenos de añoranza la ventana capturada en la vista de calle. Woori ladeó la cabeza. Había algo extraño.

Agrandó la vista de calle con los dedos.

“Eh….”

En la ventana de par en par del tercer piso se veía a una persona. Como era un servicio gratuito, la calidad de imagen de la vista de calle no era muy buena, pero se alcanzaba a ver la silueta aproximada de una persona.

Un hombre estaba sentado en algo parecido a una silla de masajes mirando fijamente al vacío.

“¿Acaso ese no es usted, sunbae?”

“Creo que sí… ¿eh?”

Ante la voz que se escuchó a su lado, la mirada de Woori, que respondió de forma desatenta, se abrió de par en par. Giró la cabeza.

Lee-yeon estaba parado al lado de Woori mirando fijamente el teléfono inteligente que sostenía en la mano.

“…!”

Lee-yeon levantó la cabeza que tenía inclinada y miró a Woori.

Lee-yeon estaba parado a su lado, donde no había nadie.

Era la persona que menos quería ver en esta situación. Woori dio un paso hacia atrás sin darse cuenta.

¡Resbalón! Por retroceder con demasiada prisa, se le cruzaron los pies. Su cuerpo estuvo a punto de caer hacia atrás.

“…!”

Aunque sujetó el barandal a prisa con la mano izquierda librándose de caerse, se le cayó el teléfono inteligente que llevaba en la mano.

“…!”

Qué flojera ir al centro de servicio. Fue en el momento en que Woori miraba con resignación el teléfono inteligente que estaba a punto de chocar contra el suelo.

Tsk.”

Una mano grande atrapó el teléfono inteligente.

“Tenga un poco de cuidado.”

“….”

“Tome.”

“….”

Woori observó atónito el teléfono inteligente que le tendían enfrente. Como cautivado por algo, recibió el teléfono inteligente.

Rozón…. Las yemas de los dedos de ambos se rozaron.

“…!”

¡Escalofrío! Una sensación extraña le recorrió la nuca a Woori de golpe. El corazón le palpitó desbocado como loco. La palma de la mano que sujetaba el teléfono inteligente se le empapó por completo de sudor.

Qué es esto. Por qué me pongo así. Fue justo cuando se desconcertaba por los latidos excesivamente fuertes de su corazón.

“¿Por qué está viendo la vista de la calle?”

“…A casa….”

“¿A casa?”

Woori apenas logró responder.

“Porque quiero irme a casa.”

Por suerte, a diferencia de su interior que estaba sumamente desconcertado, la voz que expulsaba no era diferente de la habitual.

Ante la respuesta de Woori, Lee-yeon dijo como si le pareciera insólito:

“sunbae, ¿sabe que de verdad es muy raro?”

“….”

“No… más bien es verdad.”

“…Qué.”

“El pasatiempo del sunbae.”

“…!”

Ante las palabras de Lee-yeon, Woori lo miró como alma en pena. En su mente se cruzó como un rayo la conversación que había tenido con Lee-yeon mientras caminaban por el lago.

‘¿Y su pasatiempo?’

‘…Sentarme en la silla de masajes y mirar por la ventana.’

“Vaya, de verdad.”

Pfft. Lee-yeon sonrió como si le pareciera absurdo.

“¿Qué tan seguido se la pasa sentado en la silla de masajes para que le tomen una foto en la vista de la calle?”

“….”

“¿No debería comprar un boleto de lotería?”

La voz de Lee-yeon al soltar las palabras era bastante en broma.

A Woori se le marcaron las venas de la nuca. Una emoción de significado desconocido sacudió el yo reseco de Woori.

Muerdazo. Se mordió el labio inferior hasta el punto de que casi le salía sangre.

El precio de haber rechazado su propuesta de quedarse a dormir había sido desgarrador. Lee-yeon lo miró como si fuera el tipo más miserable del mundo y, cuando se cruzaban por casualidad, lo trataba como si fuera invisible. Todavía tenía presente ante sus ojos lo dolorosa que resultaba esa reacción helada de Lee-yeon.

Sin embargo,

“Por qué….”

¿Por qué ahora me miras y me sonríes?

Pensándolo bien, ¿será porque le duelen los créditos de la materia optativa?

¿Acaso todavía no se le pasa el enojo por lo del estacionamiento? ¿Por eso actúa como si me tratara bien para luego volver a fingir que no me conoce?

Cuando Woori se debatía en miles de pensamientos, Lee-yeon habló tras hacer una pausa.

“…¿La cintura se siente un poco mejor?”

La mirada de Lee-yeon se posó en la cintura de Woori.

“….”

¿Acaso este era el punto principal? Woori soltó una leve risita autocompasiva.

Seguro se le antoja el deseo sexual en este momento y, como me vio, me está tanteando a ver qué sale.

Ahora que lo pienso. Si yo jamás me he zafado cuando me propone hacerlo. Ya que aceptaba incondicionalmente todo lo que me pedía sin tener un mínimo de orgullo.

Woori bajó la mirada.

“….”

Nudo. Algo hirviente le brotó del pecho.

‘¿Acaso me veo tan fácil?’

Esa sola frase le daba vueltas en la boca, pero Woori no la pronunció.

Si decía esas palabras, terminaría admitiendo por sí mismo que se dejaba llevar por Choi Lee-yeon. Fue justo cuando le ponía cinta adhesiva a su orgullo agrietado como cristal roto.

“Park Woori.”

Una voz desconocida pronunció el nombre de Woori.

Woori giró la cabeza y miró a la persona que lo había llamado.

¡Swoosh!

“…!”

Un vino tinto oscuro comenzó a chorrearle a Woori por todo el rostro.

¡Ah! Los alfas que observaban a Woori y a Lee-yeon fingiendo que no miraban ahogaron un grito.

“….”

Woori miró en silencio al alfa que le había arrojado el vino. Era uno del trío de tontos que había perdido en la lucha de egos hace un momento.

Woori soltó una risa desinflada. Le parecía tan absurdo que ni siquiera le daba coraje.

“….”

Cada vez que parpadeaba, las gotas de vino acumuladas en las pestañas le resbalaban como lágrimas. El vino acumulado en la barbilla le bajaba por la nuca empapándole el cuello de la camisa de rojo. Era una escena desgarradora.

El alfa se soltó a reír con risotadas.

“Fue un error, un error. ¿Lo siento, eh?”

Y salió huyendo a toda prisa.

“….”

Je.

Los alfas que estaban en la terraza se rieron mirando a Woori. Aunque se cubrieran la boca con la mano, no podían ocultar los ojos arqueados a más no poder. Parecía que les daba alivio ver a un malvado sufrir una humillación.

“Al maldito beta le dieron su merecido escarmiento.”

“Bien merecido. ¿Acaso no andaba de bocafloja?”

“¿Ese desgraciado no está llorando?”

Ante las palabras punzantes dirigidas hacia él, Woori parpadeó lentamente los párpados. Sus ojos dirigidos hacia abajo estaban inexpresivos.

“….”

En realidad no estaba tan sorprendido.

Porque estaba acostumbrado a que la gente lo insultara y ya había previsto que recibiría una venganza de parte del trío de tontos.

La venganza que Woori había imaginado era una golpiza grupal. No le tenía miedo a pelear, pero estaba en un estado donde se había convertido en omega y había perdido fuerza muscular. Si ocurría un acto de violencia, estaba preparado para recibir muchos golpes. Pero pensar que fuera una venganza tan infantil.

¿Se podría decir que era una ocurrencia digna de un jovencito de la alta sociedad? Era tan patético que le quitaba el viro.

Ni sabría si decir que esto era una suerte. Fue en el momento en que Woori, sonriendo de forma autocompasiva, se echó hacia atrás el flequillo empapado de vino.

“…!”

De repente, una feromona sin refinar brotó con fuerza del cuerpo de Lee-yeon. La feromona que se rociaba agresivamente hacia todas direcciones era tan afilada como un cuchillo. La piel que tocaba la feromona le daba un cosquilleo punzante.

No fue solo Woori quien sintió la feromona de Lee-yeon. Los alfas que se burlaban de Woori también se sobresaltaron y temblaron ante la feromona deslumbrante de Lee-yeon. Cierto alfa sintió arcadas con incomodidad y otro alfa llegó al extremo de retirarse del lugar por completo.

Woori, desconcertado por el enojo repentino de Lee-yeon, lo miró.

Ah….”

En las mejillas blancas de Lee-yeon habían saltado unas cuantas gotas de vino. Había recibido un rayo inesperado por el simple hecho de estar a su lado.

Woori examinó minuciosamente la camisa y la ropa que llevaba puestas. Por suerte, parecía que no le había saltado a la ropa.

Woori miró a Lee-yeon con expresión enproblemada. Esto era un asunto aparte de que Lee-yeon lo ninguneara a él.

Por su culpa Lee-yeon había sufrido un daño. Tenía que resolverlo.

Ojalá tuviera un pañuelo aunque sea, pero en los bolsillos solo llevaba la cajetilla de cigarrillos. Tampoco había ningún empleado pasando.

Woori, tras pensarlo un momento, se estiró bastante la manga de la camisa. Y le frotó la cara a Lee-yeon, quien miraba con ojos asesinos hacia el lugar por donde había desaparecido el alfa que arrojó el vino.

Lee-yeon abrió los ojos de par en par como si lo hubieran apuñalado.

“…!”

Parece que ni siquiera le gusta que lo toque en la piel. Woori, parpadeando los ojos con autocompasión, le frotó rápidamente la mejilla a Lee-yeon con la manga.

Las cuantas gotas de vino que saltaron como sangre se limpiaron y desaparecieron en su manga. Woori, mirando en silencio la mejilla limpia de Lee-yeon, murmuró tan bajo que solo él pudo escucharlo.

“…Perdón. Por mi culpa.”

El rostro de Lee-yeon perdió el color. Las venas del dorso de la mano empuñada de Lee-yeon se abultaron. Una ferocidad como para soltarle un golpe rondaba por su rostro, pero tal vez porque había gente alrededor, Lee-yeon no lo golpeó y giró la cabeza hacia un lado.

Se veía como si ni siquiera quisiera verle la cara.

“….”

Al ver esa escena, a Woori se le secó la boca por completo. Para qué diablos había salido a arrastrarse afuera para provocar semejante desastre. Tampoco es como si fuera a morirse por aguantarse el cigarrillo unos minutos.

‘¿Por qué seré siempre así?’

La melancolía que lo embargó como una ola volvió a Woori incapaz de reaccionar. Sentía que si se quedaba más tiempo aquí no viviría para contarlo. Parecía mejor idea esperarlo afuera o en el coche a Hee-jeong.

Fue justo cuando intentaba retirarse a prisa del lugar.

¡Agarre! Lee-yeon le sujetó la mano a Woori, que intentaba huir.

La palma suave y fresca de Lee-yeon se unió firmemente con la palma de Woori empapada de sudor.

“…!”

A diferencia de su propia palma donde el sudor le chorreaba como si hubieran abierto un grifo, la palma de Lee-yeon estaba completamente seca. Al ser tan evidente esa diferencia, a Woori le ardieron los pabellones de las orejas de la pura vergüenza.

Woori intentó zafarse de la mano de Lee-yeon.

“…!”

Sin embargo, terminó ahogando un grito ante el suave pedazo de tela que le frotaba la cara con cuidado.

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Lee-yeon le soltó la mano a Woori, que se había quedado congelado como el hielo. Y con un pañuelo le limpió con cuidado el rostro empapado de vino a Woori.

Un silencio extraño reinó en la terraza.

Uno de los alfas que observaba a Lee-yeon a escondidas murmuró:

“Vaya, carajo. ¿Acaso parece que estamos viendo un drama?”

“Dicen que ese tipo es extremadamente popular en su facultad. Dicen que hasta se acuesta con la figura representativa de Ciencias Políticas e Internacionales.”

“¿Qué? ¿Acaso ese desgraciado no es súper famoso por tener el orgullo por los cielos? Escuché que hasta a las de la carrera de modelaje las batea, ¿no?”

“Sí. Pero dicen que esa mujer se muere por él.”

“Qué mala suerte. ¿Cómo dijeron que se llama ese tipo?”

“Choi Lee-yeon.”

“¿Qué? El nieto del legislador Choi Hee-jae… ¿es él? ¿Pero por qué actúa así?”

Sobresalto. Los hombros de Woori, que estaba parado inmóvil como si hubiera perdido el alma, temblaron.

“Eso ya es pasarse de la raya. Por mucho que le guste hacerse el interesante, actuar así hasta con un maldito beta.”

“Parece que ya se acostó con todas las de su facultad y por eso ya no tiene a quién comerse.”

Je. Aún así, cómo llegar al extremo de andar con un maldito beta. Menudo tipo tan raro.”

Ante los insultos hacia Lee-yeon que se escuchaban por todas partes, a Woori se le marcaron las venas gruesas de la nuca. Clavó una mirada asesina hacia el grupo que criticaba a Lee-yeon.

“¡Ups!”

Los alfas que insultaban a Lee-yeon cerraron la boca. Los ojos de Woori, que miraban fijamente a los alfas, ardían con furia. Si fuera por él, le habría encantado darle una paliza memorable a los tipos que insultaban a Lee-yeon para no dejarlos abrir la boca nunca más, pero no podía hacerlo.

‘Choi Lee-yeon terminará envuelto en rumores aún más sucios.’

Estaba claro que dirían cosas como que Lee-yeon le pagó dinero a un bastardo del Grupo Irae para que fuera su escolta, o que las preferencias sexuales de Lee-yeon eran una porquería, o que recibiría insultos por juntarse con semejante calaña.

“Maldita sea… qué pasa, ¿acaso hay algo raro en la casa de ese Choi Lee-yeon? ¿Por qué ese maldito matón se encabrona aún más?”

Ante las palabras de alguien, los ojos de Woori, que brillaban con ferocidad, temblaron intensamente. Parece que Lee-yeon también escuchó esas palabras, pues miró de reojo hacia la dirección de donde provenía la voz.

No debo estar aquí. Woori apartó con brusquedad la mano de Lee-yeon que le limpiaba la nuca con el pañuelo. Y abandonó la terraza jardín sin voltear a ver atrás.

“¡Oye, Park Woori, a dónde vas!”

Seong-min le gritó con voz estruendosa a Woori, quien salía corriendo hacia alguna parte, pero Woori abandonó el salón de fiestas sin prestarle la menor atención a Seong-min.

Fue en el momento en que Woori, parado frente al elevador, presionaba el botón repetidamente.

Ugh….”

El rostro se le deformó por completo. Se le revolvió el estómago. Últimamente atravesaba por situaciones estresantes con frecuencia, pero parecía que el incidente de hace un momento le había dado un golpe fatal.

A este paso sentía que terminaría vomitando dentro del elevador. Se cubrió la boca apresuradamente con la mano derecha y observó los alrededores. Al fondo del pasillo había un baño.

Woori caminó casi corriendo hacia el baño. No había nadie dentro del baño. Entró al último cubículo, levantó la tapa y se acuclilló frente al inodoro inclinando la cabeza. Expulsó los residuos que le subían hasta el tope de la garganta.

¡Gag! ¡Khaf! ¡Cof, cof! ¡Gag!

Como casi no había comido nada desde la mañana hasta ahora, en realidad no le salía gran cosa, pero las náuseas continuaban sin parar.

Woori, que estuvo devolviendo hasta expulsar jugo gástrico mezclado con sangre, escupió saliva por última vez. Haa. Woori, expulsando el aire como si se le hubiera ido la energía, se limpió la boca con papel higiénico y le bajó al inodoro. Fue en el preciso momento en que se levantaba débilmente del suelo e intentaba salir por la puerta.

“¡Oye, Choi Lee-yeon!”

La mano de Woori, que se dirigía hacia la perilla de la puerta, se detuvo.

Swoosh—. Junto con el sonido del agua cayendo a cántaros del grifo, se escuchó un chapoteo. Parecía que alguien se estaba lavando la cara.

El sonido del agua que se escuchó durante un buen rato se detuvo.

“Qué.”

Ante la voz de Lee-yeon que se escuchaba débilmente, Woori apretó el puño. Había venido huyendo de Choi Lee-yeon y volvió a topárselo de frente.

¿Salgo? Simplemente salgamos.

Woori tomó la perilla de la puerta. Sin embargo, ante la voz desconocida que se escuchó a continuación, se quedó congelado como el hielo.

“¿Qué clase de relación tienes con Park Woori?”

“Tu reputación se fue al carajo en este momento. ¿Lo sabes?”

Ante la crítica de alguien, Lee-yeon soltó una leve risita.

“¿Y qué le pasa a mi reputación?”

“¡Un demente que le anda coqueteando a un beta!”

“Estás a punto de quedar estigmatizado como alguien con desviaciones sexuales.”

Ocurrió lo que tanto temía. Por su culpa le estaban lloviendo insultos a Lee-yeon. La palma de Woori, que sujetaba la perilla de la puerta, se empapó de sudor.

“Que digan lo que se les dé la gana.”

“…¡Choi Lee-yeon!”

“Y ustedes están en las mismas. Haga yo lo que haga, ¿a ustedes qué carajos les importa? Hablando francamente, me resulta molesto que se metan en mi vida privada.”

“…¿Acaso como amigos no podemos tener esa clase de preocupación?”

Un silencio incómodo reinó en el baño.

“Perdón. Hablé de más. Te pido una disculpa por esa parte.”

“No pasa nada.”

El aire tenso se relajó. Fue en el momento en que Woori, que se había puesto tenso temiendo que pelearan, suspiraba con alivio.

“Pero Lee-yeon, de verdad estás muy raro.”

“¿Qué tengo de raro?”

“Tratas a Park Woori como si fuera un omega. ¿Por qué demonios haces eso? ¿Acaso él… resulta que sí es un omega o algo así?”

Pum. A Woori se le cayó el corazón al piso. Sentía que el corazón se le saldría por la boca.

‘¿Acaso me descubrieron? Que soy un omega…’

Je.

Se escuchó una risa burlona como si le pareciera una estupidez. Aunque no era más que el sonido de una risa, la incomodidad contenida en ella se sintió con total claridad.

Ante la risa mezclada con fastidio de Lee-yeon, no solo Woori, sino también sus amigos se quedaron congelados.

“Se los voy a dejar bien en claro. Park Woori y yo no tenemos absolutamente nada. Salvo cuando hacemos la tarea optativa, jamás me he visto con él ni me he puesto en contacto en privado. ¿Acaso estoy loco para andar con un beta?”

“…!”

“¿Y cómo demonios se te ocurre pensar que Park Woori es un omega? ¿Tú has visto a un omega con esa facha?”

“…La verdad no, pero tu comportamiento es demasiado…”

“Por eso te pregunto, ¿qué tiene de raro mi comportamiento? Ah… ¿acaso a ti te interesa Park Woori? ¿Por eso me estás tanteando en este momento?”

Ante el sarcasmo de Lee-yeon, el amigo brincó del coraje.

“¡Qué tontería estás diciendo, para nada! ¡A mí no me interesa ese tipo ni lo más mínimo!”

“A mí tampoco.”

“¿Entonces por qué te la pasas con él—?”

“Porque da lástima.”

Agarre. Woori se tapó la boca con la palma de la mano.

“De por sí es un tipo que da lástima, y la gente lo hace dar más lástima todavía.”

Las pupilas bien abiertas de Woori temblaron con violencia.

“…¿Qué tiene de lástima ese bastardo?”

“Hasta a ti, que ni lo conoces en persona, te está lloviendo insultos de su parte en este momento.”

Ja, vaya por favor.”

“Te lo repito, Park Woori y yo no tenemos nada. No digas esas cosas ni en broma.”

Ante la advertencia helada de Lee-yeon, un silencio reinó en el baño.

Poco después, sus amigos soltaron grandes carcajadas como para cambiar el ambiente.

“¡Cierto! ¡Es imposible que tú andes con alguien como Park Woori!”

“Así es. Tienes un camión entero de omegas a las que les gustas, ¿qué necesidad tendrías de andar con semejante bastardo…? Ugh, me dan náuseas.”

“Perdón. Es que nos dejamos llevar por la situación e imaginamos esa clase de tontería nefasta.”

“Oigan, oigan, pero si por azar del destino Park Woori fuera un omega, ¿ustedes qué harían? ¿Podrían meterle el pene en el ano? Yo al menos ni loco. No, siento que ni se me pararía.”

“¡Guácala! Maldita sea, ¿Park Woori un omega? ¡Qué jodidamente asqueroso! ¡Habiendo omegas por todo el mundo, ¿comerse semejante cosa?! ¿Y si se contagia de una enfermedad?”

“¡Jajaja! Dice que se va a contagiar de una enfermedad, maldito loco.”

“Lee-yeon, ¿tú…?”

Las voces de los alfas que se reían de forma vulgar se detuvieron en seco en un determinado momento.

“Ya me voy.”

“¡Te… te acompaño!”

“¡Choi Lee-yeon!”

Junto con el sonido de la puerta abriéndose, los pasos de tres personas se fueron alejando gradualmente.

Woori, que sostenía inmóvil la perilla de la puerta, quitó el seguro. Salió del cubículo del baño y se puso frente al lavabo.

Tras mirarse al espejo atónito como ido, levantó la llave del agua. El agua fría cayó a cántaros.

Woori comenzó a lavarse la cara. Cada vez que el agua le mojaba el rostro, el vino que no había alcanzado a limpiarse se mezclaba y fluía hacia el colador del lavabo.

Tras lavarse la cara hasta que no saliera agua roja, juntó ambas manos para juntar agua y enjuagarse la boca. El interior de la boca que sentía desagradable se sintió fresco.

“….”

Swoosh—. El agua del grifo continuaba cayendo sin parar.

Tengo que cerrarla. Woori, que miraba atónito cómo caía el agua, parpadeó los ojos.

Que doy lástima.

“….”

Porque le doy lástima….

Gota—.

De los ojos de Woori comenzaron a brotar lágrimas en silencio, una tras otra. Gracias al agua del grifo que le mojaba el rostro por completo, no se podía distinguir si la humedad que le corría por la comisura de los ojos eran lágrimas o agua del grifo.

Era extraño. Hablando de las groserías que soltaron, las palabras que dijeron sus amigos fueron más desgarradoras. Que era asqueroso, que ni regalado se lo comían, que sentían que se contagiarían de una enfermedad si se lo comían. Era un espectáculo lamentable.

‘Porque da lástima.’

¿Pero por qué razón las palabras que dijo Choi Lee-yeon le resultaban más impactantes?

‘De por sí es un tipo que da lástima, y la gente lo hace dar más lástima todavía.’

Resulta que para Choi Lee-yeon yo daba lástima.

“…Vaya por favor.”

Qué tanto le habrá dado lástima ver a un bastardo de familia de matones andando en un coche de porquería.

Qué tanto le habrá dado lástima ver a alguien soltar la estupidez de que su pasatiempo era sentarse en una silla de masajes a mirar al cielo por no tener un pasatiempo decente.

Qué tanto le habrá dado lástima ver a alguien que jamás en su vida había ido a un parque de diversiones.

Qué tanto le habrá dado lástima ver a alguien a quien le arrojaron vino en la cara por andar haciendo desmanes en un lugar refinado.

Su rostro pálido se encendió en un color rojo vivo.

“…Qué vergüenza.”

Entre más lo pensaba, más vergüenza le daba. Quería salir de este lugar de inmediato. Fue en el momento en que Woori se limpiaba las lágrimas con el dorso de la mano con brusquedad.

Crujido. Se abrió la puerta del baño.

No puedo ponerme a llorar frente a alguien que viene a mear. Fue en el preciso momento en que Woori, agachando fuertemente la cabeza, cerraba la llave del agua e intentaba salir hacia afuera.

“Detente.”

“…!!”

Se escuchó la voz de Park Hee-jeong.

Tac. Tac. El sonido de los tacones de los zapatos pisando los azulejos del baño se escuchó de forma inusualmente fuerte. A medida que los pasos de Hee-jeong se acercaban, el rostro de Woori se ponía pálido como el papel.

Una ansiedad indescifrable lo cubrió por completo. Sentía que le daría un ataque de pánico. Ante la respiración que se le agitaba, intentó calmar la ansiedad apresurándose a tomar aire profundamente.

Está bien. No se nota para nada que lloraste. Además tú no hiciste nada malo.

Woori erguó la espalda con valentía haciendo el esfuerzo por endurecer su expresión que intentaba desmoronarse de puro pavor.

Inhalación—.

“…!!”

Hee-jeong, que se había puesto detrás de Woori en un abrir y cerrar de ojos, hundió la nariz en su nuca y olfateó profundamente.

Ante el aliento caliente que sintió en la piel fina, se le erizaron los vellos de todo el cuerpo. Woori, sobresaltándose del susto, intentó alejarse de Hee-jeong.

Hee-jeong estiró los brazos y le sujetó la cintura a Woori fuertemente con ambas manos.

“¿Hermano…?”

Hee-jeong, que tenía la mirada fija en la nuca de Woori, levantó los ojos.

En el espejo se cruzaron los ojos de Woori y Hee-jeong.

“Park Woori.”

Hee-jeong, mirando el rostro de Woori pálido como la muerte, sonrió abriendo la boca de par en par.

“¿Qué es este olor que traes?”

“…!!”

El rostro de Woori se puso blanco como una hoja de papel. Woori, que miraba a Hee-jeong como alma en pena, apenas logró recobrar el sentido.

“Hermano… qué, qué es lo que es… está diciendo.”

Suélteme. Woori, con las manos temblorosas, tomó las manos de Hee-jeong que le sujetaban la cintura y las apartó.

“Siento un poco de mal… malestar en el estómago, así que estaré espe… esperándolo en el coche.”

“….”

“Que tenga un descanso placentero.”

Woori caminó a prisa hacia la puerta del baño.

Tac. Tac. Tac.

“…!”

Detrás de él se escucharon pasos.

¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!

El corazón le palpitaba con violencia a causa del pavor. Fue en el preciso instante en que Woori, incapaz de soportar el miedo, intentaba salir huyendo a toda prisa. Hee-jeong le agarró el cabello con brutalidad.

“¡Agh!”

“¿A dónde crees que vas?”

Hee-jeong sonrió de forma despiadada mientras miraba a Woori, quien se había quedado completamente petrificado.

* * *

Hee-jeong arrojó a Woori sobre la cama grande como si estuviera tirando basura. ¡Crujido! El colchón de la cama chilló al no poder soportar el peso del cuerpo de Woori.

“Hermano, hermano, yo le voy a explicar, verás, lo que pasó es que—”

“Sí. A ver, habla.”

Hee-jeong se quitó el saco, lo arrojó y se subió a la cama.

¡Por qué viene! Woori, soltando un grito sordo, retrocedió sentado hacia atrás. Hee-jeong persiguió persistentemente a Woori, quien retrocedía.

Toque.

“¡Ah…!”

La parte trasera de su espalda chocó contra la cabecera de la cama. Ya no había lugar a dónde huir.

“Por qué… por qué no deja de acercarse, hermano….”

“Entonces tú, ¿por qué no dejas de huir si yo no te he hecho nada?”

“Es que el hermano no deja de… de venir hacia mí….”

“Por eso te pregunto, ¿qué tiene de malo que vaya hacia ti?”

No se podía razonar con él. Woori, observando la situación con cautela, intentó bajarse de la cama.

“¡Ugh!”

Hee-jeong le agarró la solapa a Woori y lo empujó con fuerza contra la cabecera de la cama. ¡Pum! La nuca y la espalda que chocaron contra la cabecera sintieron un dolor punzante.

“¿Por qué no lo dijiste?”

“…!”

“¿Con qué intención no dijiste que habías manifestado como omega?”

Ante la voz espeluznante de Hee-jeong, Woori abrió la boca intentando poner una excusa como fuera.

“Hee-jeong… ¡Mmf!”

Hee-jeong le agarró la parte inferior del rostro a Woori con la mano derecha. Debido a que le tapó no solo la boca sino también la nariz, se le dificultaba respirar.

“De verdad no lo entiendo. Pasaste de ser un beta parásito a un omega con valor comercial.”

“….”

“Tu comportamiento estuvo sumamente mal. Esto es un engaño hacia mí y hacia mi padre.”

Los ojos de Hee-jeong brillaban de forma extraña. Los ojos de Woori, que recibían esa mirada de lleno, se nublaron de desesperación.

Le vino a la mente lo que Park Hee-jeong le había dicho la última vez a modo de amenaza.

‘Tu nivel es ser la segunda esposa de un alfa sexagenario.’

Park Hee-jeong lo vendería a precio de remate a un alfa defectuoso. Si eso pasaba, él sería usado como un esclavo sexual para satisfacer los deseos del alfa. Si le tocaba un alfa con tendencias sadistas, tal vez viviría recibiendo golpizas hasta el día de su muerte. Luego, cuando el alfa se cansara de él, le exigiría el divorcio y lo echaría a la calle con una pensión alimenticia de miseria. Woori, al no tener a dónde ir, regresaría a la casa familiar, y Park Hee-jeong y su padre lo tratarían como a un animal de carga que solo consume comida, para después venderlo a precio de remate a otro alfa defectuoso.

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No quería vivir así.

Los pensamientos nefastos se encadenaron uno tras otro. De los ojos bien abiertos de Woori comenzaron a brotar lágrimas gruesas como gotas de lluvia.

Las lágrimas que derramó cayeron sobre el borde de la mano de Hee-jeong que le tapaba la boca y la nariz.

“…¿Estás llorando?”

Negación con la cabeza. Woori se apresuró a sacudir la cabeza.

“¿Qué hiciste bien para ponerte a llorar tú?”

Al mojársele el borde de la mano con las lágrimas tibias, los ojos de Hee-jeong brillaron de forma anormal.

Hee-jeong odiaba a Park Woori.

Cómo se atrevía un bastardo a entrar en su casa. Cómo se atrevía un simple beta a ser reconocido por su padre. A este paso, tal vez su padre se volvería loco y le dejaría herencia al bastardo.

¿Pero resulta que es un omega?

Parece que la medicina que le dio a comer la última vez había surtido efecto.

Todo salía según lo planeado. Los omegas ni siquiera entraban en la línea de sucesión de la herencia, y al llegar a la mayoría de edad se les podía casar y mandar fuera de la familia según la voluntad de sus hermanos alfas o de su padre. Finalmente podía expulsar legalmente a este maldito bastardo.

…No, qué va. ¿A quién le convenía expulsarlo de buena manera?

“Detente.”

Ante la orden autoritaria de Hee-jeong, Woori detuvo la respiración precipitadamente. El sonido de los sollozos se apagó de golpe. Dar fin al llanto le resultó tan fácil que daba lástima. Era una habilidad aprendida a la fuerza durante su infancia por culpa de Hee-jeong. Sin embargo, no podía hacer nada contra las lágrimas que continuaban brotando.

Por suerte, Hee-jeong no le buscó pleito por sus lágrimas. En su lugar, retiró la mano que le tapaba la boca y preguntó:

“¿Desde cuándo?”

“…Eso… es que… verás….”

Ante Woori, que se aturdía al no poder responder de inmediato, Hee-jeong levantó la mano.

Sorprendido por la mano de Hee-jeong levantada de forma amenazante, Woori cerró los ojos por instinto y encogió los hombros.

“…?”

Por mucho que esperó, no sintió dolor. Los párpados fuertemente cerrados de Woori temblaron levemente y se abrieron despacio.

“…!”

Cruzó la mirada con Hee-jeong.

“…!!”

Risa leve. Hee-jeong le dio unas palmaditas suaves en la mejilla a Woori, quien se había asustado como si hubiera visto a un fantasma.

“¿Por qué habría de pegarte?”

“….”

“No puedo arruinar la mercancía.”

“….”

“Pero Woori, como tú bien sabes… tu hermano no tiene paciencia. ¿Sabes que la tolerancia tiene un límite?”

En pocas palabras, le estaba diciendo que si no respondía rápido atuviera a las consecuencias de recibir una paliza. Woori asintió con la cabeza precipitadamente.

“¿Cuándo te manifestaste como omega?”

“Hace dos… hace dos meses.”

Ah… ¿fue después de la reunión familiar de Sajogwan?”

“Sí, creo… creo que sí.”

“Entonces, ¿quiénes saben que eres un omega?”

Una gota de sudor corrió por la sien de Woori. Su boca se movió por instinto.

“Nadie… nadie lo sabe.”

“¿En serio?”

“Sí. Solo… solo lo sabe el hermano.”

“¿Choi Lee-yeon tampoco lo sabe?”

¡Pum! A Woori se le cayó el corazón al piso.

Era el tipo que le había dejado la mejilla morada a golpes por andar caminando de noche por el lago con Choi Lee-yeon. Si además de descubrir que era un omega se enteraba de que había tenido relaciones sexuales con él, no sabía cómo reaccionaría. Tener relaciones no era un delito, pero presentía que Park Hee-jeong no debía enterarse bajo ninguna circunstancia.

Woori habló borrando su expresión lo más posible:

“No lo sabe.”

“¿Es en serio?”

“Sí, hermano.”

“¿Y el celo? ¿No te vino cuando te manifestaste?”

Woori respondió despacio tragando saliva:

“Me ma… manifesté cuando estaba en la oficina, así que al buscar en la sala de descanso… encontré los supresores que los empleados tenían como botiquín, así que me los apliqué leyendo el instructivo.”

Al mezclar la verdad con la mentira de forma adecuada, le salió una explicación bastante creíble. No había nada que reprocharle. Fue justo cuando Woori soltaba un suspiro por dentro.

“¿Tú cómo sabes qué es el celo?”

“…¿Eh?”

“Un tipo que vivió 23 años como beta, ¿cómo sabía qué era el celo? Yo cuando me manifesté como alfa por primera vez ni siquiera sabía si esto era un celo o una enfermedad mortal que me iba a explotar el pene.”

Ante las palabras afiladas de Hee-jeong, Woori apretó el puño con fuerza. El puño apretado con todas sus fuerzas estaba empapado de sudor.

Debía mantener la calma. Woori eligió sus palabras con cuidado.

“En la secundaria y en la preparatoria nos dan educación sexual. Yo también aprendí y sé cómo es el celo de un alfa o de un omega.”

En realidad no sabía nada. Fue porque Choi Lee-yeon se lo dijo que supo que lo que estaba experimentando era el celo. ¿Y solo eso? Cuando estaba perplejo sin saber cómo aplicarse el supresor, Choi Lee-yeon incluso se lo aplicó por él.

“Como lo ap… aprendí en la escuela, el cuerpo se me puso muy caliente y… abajo… abajo sentía pulsaciones….”

“¿Qué?”

Los ojos de Hee-jeong, que interrumpió las palabras de Woori, fluctuaron con una euforia extraña.

“…¿Eh?”

¿Acaso dije algo malo? Cuando Woori se encontraba desconcertado, Hee-jeong acercó la cabeza hacia él y le susurró:

“Abajo… sentías pulsaciones.”

“Sí. Sentía pulsaciones abajo y me daba una sensación de desesperación….”

“¿Como sentías desesperación te masturbaste?”

“…¿Eh?”

Woori le volvió a preguntar atónito.

De qué demonios estaba hablando Park Hee-jeong en este momento.

“Dijiste que sentías desesperación. Para que un omega resuelva su celo necesita llenar su hoyo, ¿no?”

“…!”

“¿Solo te metiste los dedos? ¿O te metiste algo que había alrededor? Algo como un bolígrafo.”

“¡No… no me metí nada!”

Woori soltó un grito que pareció un chillido.

“Oiga, hermano, por mucho que seamos hermanos, creo que esto… esta clase de plática no está bien.”

“Porque somos hermanos es que te hablo de estas cosas.”

“De verdad que esta clase de plática…”

“Espera. ¿Entonces ya has tenido relaciones sexuales?”

Ante el acoso de Hee-jeong que sobrepasaba los límites, Woori no pudo contenerse e intentó empujarlo para quitarlo de encima. Sin embargo, su resistencia solo sirvió para encender el nefasto instinto de control de Hee-jeong.

Hee-jeong estiró la mano y sujetó el botón del pantalón de Woori.

“¡Qué… qué hace!”

Woori le sujetó apresuradamente la mano a Hee-jeong con ambas manos. Hee-jeong le apartó las manos con fastidio.

“Quédate quieto.”

“¡No lo haga!”

Woori intentó empujar a Hee-jeong, pero era imposible que un omega le ganara en fuerza muscular a un alfa.

“Te dije que te quedaras quieto.”

Hee-jeong, sometiendo a Woori sobre la cama, le desabrochó el botón del pantalón y metió la mano por la elástica de la ropa interior. El rostro de Woori se puso pálido como la muerte.

“¡¡No quiero!!”

Woori se agitó convulso resistiéndose con todo el cuerpo.

“¡¡Park Hee-jeong!! Maldita sea, ¡te dije que no quiero! No lo—”

¡Bofetada! Hee-jeong le cruzó la cara a Woori con un golpe seco.

El rostro de Woori salió volando hacia el lado opuesto.

“….”

…Dijiste que no me ibas a pegar, maldito hijo de perra.

El rostro de Woori se puso blanco del susto.

“Tú a fuerza necesitas recibir golpes para entender las cosas. Hay que quitarte esa costumbre. Como soy tu hermano te doy una sola bofetada y ya, pero una persona ajena te va a moler a golpes hasta dejarte la cara como una masa deforme. ¿Qué vas a hacer si esa cara fea que tienes se te pone más fea todavía?”

“….”

Las demás personas no me pegan, maldito perro. Las yemas de los dedos de Woori, que cubrían la mejilla golpeada por Hee-jeong, se pusieron pálidas. Le daba un coraje inmenso.

Woori le clavó una mirada fría y llena de rencor a Hee-jeong.

“Tu hermano te lo dice por preocupación, ¿a qué viene esa mirada de maleducado?”

“….”

“Tú eres un omega, Park Woori.”

Woori, no pudiendo contener la impotencia, le reclamó a Hee-jeong:

“¡Qué tiene que ver que yo sea un omega con que el hermano intente… intente quitarme el pantalón! Si yo le dije claramente que no….”

“¡Ese es el problema, Park Woori! ¡Qué omega en el mundo le dice que no a un alfa!”

Ante el grito estruendoso de Hee-jeong, Woori parpadeó los ojos.

Qué clase de estupidez es esa. Si yo digo que no quiero, es no. Viendo a Woori quedarse sin palabras, Hee-jeong le habló como si le estuviera explicando a un niño pequeño:

“Un omega no puede desobedecer la palabra de un alfa. Aunque a ti no te guste, si el alfa quiere hacerlo, tienes que hacerlo. Eso es ser un omega.”

“Dónde se ha visto semejante…”

“Un omega debe someterse y ser usado por un alfa. Hasta está estipulado en la ley. Que el omega le pertenece al alfa.”

En ese instante, las palabras que le había dicho Lee-yeon cruzaron por la mente de Woori como un rayo.

‘Someterse y ser usado por un alfa es el valor de existencia y el deber de un omega.’

“….”

Por eso se puso de tan mal genio cuando le dije que no me quedaba a dormir. Porque un simple omega no le hizo caso a sus palabras.

Fue en el preciso momento en que Woori parpadeaba los ojos atónito.

“¿Acaso quieres vivir toda tu vida recibiendo golpizas de tu esposo?”

Hee-jeong examinó el lugar donde había golpeado a Woori con frialdad, como si estuviera inspeccionando ganado. Aunque estaba hinchado y rojo, no se le había formado un moretón. Parecía que la próxima vez que le pegara podría meterle un poco más de fuerza.

“…Aún así esto no me gusta… Yo soy Park Woori. Soy tu… hermano.”

“¿Tú por qué habrías de ser mi hermano?”

Ante las palabras desalmadas de Hee-jeong, los ojos de Woori temblaron con violencia. Esta situación le daba demasiado miedo y le resultaba insoportable. Pero tampoco podía rechazarse.

Un omega jamás podía oponerse a la voluntad de un alfa. La persona que tenía enfrente era la sangre legítima de la familia Park y el hijo de la esposa principal, Park Hee-jeong. No había forma de hacer nada. Woori, dándose por vencido, dejó de resistirse.

Viendo a Woori quedarse inmóvil como un cadáver, Hee-jeong esbozó una sonrisa despectiva. Y acto seguido, le bajó el pantalón y la ropa interior de un solo jalón.

Hee-jeong soltó una leve risa burlona al ver el pene de Woori, que era grande y firme para ser el de un omega. A causa del pavor, a Woori le castañeteaban los dientes.

“Oye. ¿Qué me falta a mí para comerme algo echado a perder como tú? A alguien como tú ni regalado me lo como.”

¿Entonces qué carajos es esto que estás haciendo? Woori miró a Hee-jeong con absoluta resignación. Hee-jeong le dio unas palmaditas en la mejilla y dijo:

“Dado que te convertiste en un omega, ahora eres mercancía de nuestra casa. Siendo el hijo mayor, tendría que verificar si la mercancía tiene defectos o no, ¿verdad?”

¡Zas! Hee-jeong derribó a Woori dejándolo boca abajo sobre la cama.

“…!”

Woori, que de repente quedó tendido bocabajo como un perro sobre la cama, se agitó alarmado del susto.

“Quédate quieto. Déjame comprobar si se ha usado o no.”

“Qué… ¡ah!”

Hee-jeong le abrió las nalgas de par en par hacia ambos lados. Su estrecho y diminuto orificio quedó expuesto al aire.

Hee-jeong soltó una risita despectiva.

“Conque es de color rosa para colmo.”

“…!”

“El color pasa con la justa. Ahora habrá que ver qué tal aprieta.”

Era un tono de voz exacto al de un dueño que evalúa al ganado que va a vender en el mercado. Woori tembló violentamente de la pura humillación.

¡Escupitajo! Hee-jeong escupió en el orificio de Woori.

“…!!”

¿Acaso acaba de… escupir en mi orificio? El rostro de Woori se puso pálido como la muerte.

Presión. Hee-jeong metió a la fuerza el dedo medio en el orificio embadurnado de saliva.

“…!”

A Woori se le reventaron los vasos sanguíneos de los ojos bien abiertos, poniéndoseles rojos.

“Afloja.”

“…¡Ughugh!”

“Por qué no sale agua. Eres un omega. Si estás así, a los alfas no les va a gustar.”

Tsk. ¿Acaso tendría que derramar más feromonas? Hee-jeong chasqueó la lengua y liberó sus feromonas. En el momento en que las feromonas de alfa se esparcieron por el espacio cerrado, dejando de lado su mente que lo rechazaba, el cuerpo de Woori comenzó a prepararse para recibir al alfa.

“…!”

No quiero. Odio esto. Las manos de Woori que sujetaban las sábanas de la cama temblaron convulsionadas. Su cuerpo se puso rígido como un trozo de madera.

El orificio estaba en las mismas. Aunque le salió un poco de lubricante por las feromonas de alfa que caían a cántaros, no era suficiente como para recibir un dedo.

“Se me va a romper el dedo. ¿Acaso no estás demostrando tu virginidad demasiado fervientemente?”

“…!”

Ante la vulgar humillación de Hee-jeong, el cuerpo de Woori temblaba de pura rabia.

Los ojos de Hee-jeong, al ver a Woori temblar de forma tan evidente, brillaron con un éxtasis enfermizo. Sacó el dedo medio que había introducido unos dos nudillos.

Deslizamiento…. A medida que el dedo salía ajustado, el temblor del cuerpo de Woori se fue calmando poco a poco. Parece que malinterpretó que iba a detener este acto.

‘Como si eso fuera a pasar.’

Hee-jeong, sonriendo con crueldad, volvió a meter el dedo medio que había sacado y le clavó también el índice de un solo golpe.

“¡Uuugh…!”

Ante el dolor abrumador que se le vino encima, Woori se mordió el labio inferior con tanta fuerza que casi le sale sangre.

Chof. Chof. El dedo medio y el índice de Hee-jeong hurgaron como si estuvieran embistiendo con la cadera. La sensación de ser penetrado en un orificio seco resultaba horriblemente espantosa.

Park Hee-jeong me está tocando por abajo.

¿Por qué?

Por mucho que me odie, esto… esto ya es demasiado.

Hnghukh….”

Entre sus dientes apretados se le escapó un llanto.

“Si solo te quedas apretando no tiene chiste.”

“…ugh...

“Haz que el orificio se mueva. ¿No sabes cómo contonearte? Ah… ¿acaso no sabes porque nunca has tenido relaciones?”

“…Ya pare, ya….”

“Definitivamente no sirves para ser un pasaje estrecho de calidad.”

¡Yo no quiero ser ninguna porquería de esas! Woori le metió fuerza a las manos que sujetaban la sábana.

“Mira tú. Parece que tienes espíritu para ponerte de mal genio.”

Hee-jeong esbozó una sonrisa despectiva y comenzó a embestir con los dedos de forma aún más salvaje que antes.

Una sensación de ardor hirvió en el orificio forzado a expandirse. Por el dolor desagradable, no solo los glúteos, sino también los músculos de los muslos y las pantorrillas se pusieron en tensión extrema, temblando violentamente.

“…!”

Hee-jeong abrió el índice y el medio como si hiciera el corte de una tijera. Ante el orificio que se abría a la fuerza, Woori no pudo contenerse y le suplicó:

“¡Ah, ugh, ugh, por favor, por favor…!”

“¿Por favor qué?”

“Por favor, ya….”

Ah, ¿que te haga más?”

¡Chas! Hee-jeong le soltó una palmada a Woori en las nalgas con todas sus fuerzas. La piel pálida golpeada por Hee-jeong se hinchó de rojo en un instante.

“…!!”

Ante una humillación colosal, Woori estalló en un frenesí desesperado.

“¡Suéltame! ¡Te dije que no me toques, maldito demente!”

“Park Woori, quédate, ¡ugh!”

El pie de Woori le pateó el pecho a Hee-jeong con todas sus fuerzas. El cuerpo de Hee-jeong, que lo tenía sometido, salió rodando hacia atrás. En ese lapso, Woori se subió la ropa interior y el pantalón que le llegaban hasta las rodillas y corrió hacia la puerta. Fue en el preciso instante en que llegó frente a la puerta e intentó tomar la perilla para girarla.

Click.

“…!”

Una vibra de mal agüero le corrió a lo largo de la columna vertebral. Por el puro miedo, las feromonas se le filtraron goteando como una fuga de orina.

La perilla se bajó y la puerta se abrió. Entre la puerta abierta de par en par se veía a un alfa grande como un oso.

Olfateo. Seong-min, parado frente a la puerta, olfateó como un perro.

“Vaya, ¿esto es en serio?”

“…!”

Y mirando a Woori, que estaba parado atónito sujetando la perilla de la puerta, se soltó a reír como si le pareciera sumamente divertido.

* * *

Con la parte superior del cuerpo colgada del borde de la cama, Woori se sujetó con fuerza de la sábana.

¡Chof! ¡Plack! ¡Chplack! ¡Plack!

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Doble. Por la sensación de ardor que sentía en el orificio, Woori avanzó a rastras hacia adelante mientras se agitaba. Cada vez que estiraba los brazos, la camisa empapada de sudor se le pegaba a la piel desnuda dejando entrever su carne, y esa estampa se veía sumamente lasciva.

“¿A dónde crees que vas?”

Seong-min, gruñendo, le agarró la cintura para jalarlo hacia arriba con fuerza cuando intentaba huir. Las rodillas, que estaban a punto de colapsar y tocar la alfombra, se le estiraron erguidas a la fuerza, no quedándole más remedio que ponerse de puntillas.

Woori, habiendo perdido las fuerzas, pateó la alfombra con las puntas de los pies mientras gemía. ¡Resbalón! Al quedarse sin fuerza en las piernas, el pie izquierdo se le deslizó completamente hacia atrás y la parte superior del cuerpo se le fue de picada hacia adelante.

El rostro de Woori se hundió en la sábana y el pene de Seong-min, que estaba incrustado en el orificio, se salió con brusquedad.

¡Pop! El pene, que cabeceaba hacia el cielo, estaba manchado de sangre y de fluido lubricante.

“Este desgraciado… ¿se pone con remilgos cuando un alfa se lo está clavando?”

Estaba disfrutando y le arruinó el momento. Seong-min, enfurecido, le dio un golpe seco en la nuca a Woori con la palma de la mano grande como una tapa de olla. Y sujetándole la nuca con rudeza, lo arrojó por completo sobre la cama.

¡Pum! Woori, arrojado sobre la cama como si tiraran basura, se encogió sobre sí mismo cubriéndose la nuca con ambas manos.

Hee-jeong, que estaba sentado en el sillón con las piernas cruzadas observando cómo violaban a su hermano de padre, intervino para dar un consejo:

“A ese tipo hay que pegarle para que entre en razón. Dale una lección tú mismo.”

“Esa es mi especialidad.”

Seong-min, haciéndose crujir los nudillos de los puños, se subió a la cama. Woori avanzó a rastras hacia adelante agitándose.

“mierda, sí que te mueves de una forma asquerosamente molesta.”

Seong-min le jaló el faldón de la camisa a Woori y lo giró hacia adelante.

“…!”

El cuerpo que estaba echado como un perro se levantó hacia arriba de golpe, quedando volteado de frente hacia Seong-min. Woori, alarmado del susto, le sujetó apresuradamente el antebrazo a Seong-min, quien lo tenía agarrado de la solapa, pero la mano que golpeaba era la otra.

Seong-min levantó la mano que no tenía ocupada sujetándolo de la solapa.

¡Me va a pegar! Ante la acción de Seong-min, que parecía que le soltaría una bofetada en cualquier momento, Woori apretó los dientes para no morderse la lengua.

Hee-jeong volvió a dar otro consejo:

“Oye. En la cara no.”

Seong-min asintió con la cabeza entendiendo la orden y le asestó un puñetazo a Woori en el estómago.

“…!!”

Ante el dolor que le retorcía las entrañas, Woori soltó un grito sordo mientras encogía el cuerpo como un gusano.

Seong-min le abrió las piernas rígidas a Woori de par en par hacia ambos lados. Y sujetando su pene manchado de sangre y lubricante, lo acomodó contra el orificio hecho pedazos mientras le soltaba una amenaza.

“Si no entra de una sola vez, atente a recibir otra golpiza.”

Woori sacudió la cabeza con desesperación intentando empujarlo para quitarlo de encima, pero fue en vano.

“No hagas fuerza.”

La cabeza del pene, filosa como la punta de una flecha, se le clavó sin piedad en el orificio lleno de heridas.

“…!!”

Era un dolor como si el cuerpo se le estuviera partiendo literalmente a la mitad. A Woori se le marcaron las venas del cuello de golpe. Los músculos de los muslos, abiertos a la fuerza por Seong-min, temblaron estremecidos mientras los dedos de los pies se le encogían por sí solos.

“¿Eh? ¿Estás haciendo fuerza? ¿No te dije que no hicieras fuerza?”

Seong-min, buscándole pleito, cerró el puño a modo de amenaza.

Seong-min era de los que cumplían lo que decían. Woori intentó como fuera aflojar la fuerza del orificio, pero como le dolía tanto abajo, la fuerza se le metía de forma involuntaria.

Como resultado, el orificio de Woori dio unas pulsaciones y le dio un masaje al pene de Seong-min. Fue un contoneo no intencionado.

Seong-min murmuró como si se fuera a volver loco:

Ah… maldita sea. Aprietas el agujero. ¿En serio eres virgen?”

Ugh, ugh… ¡duele, duele…!”

“¿Te duele?”

Woori asintió con la cabeza mientras las lágrimas le brotaban a mares. Ver a un tipo con facha de alfa soltar lágrimas y mocos resultaba feo a más no poder, pero a Seong-min, por alguna razón, esa escena le parecía excitante y le terminó gustando.

Aunque era sumamente débil, las feromonas que le salían escasas por ser un omega de porquería también resultaban bastante aceptables de oler.

Sin embargo, si a un omega se le consiente diciéndole que es bonito, se sube a las barbas sin límite. Hay que romperle el espíritu desde el principio para que sepa lo que es tenerle miedo a un alfa. Seong-min quería hacer que Woori actuara como un verdadero omega. Le asestó un puñetazo seco en el estómago a Woori, quien no podía recobrar el sentido del puro dolor.

“¡Aaggh!”

“¿Por qué el gemido de un omega es tan espantoso? ¿No puedes soltarlo de forma más bonita?”

Ughah, ah… el estómago, el es… estómago….”

“Te pego para que te duela, ¿acaso te pego para que sientas bonito?”

Seong-min volvió a levantar la mano derecha. Ante la acción amenazante de Seong-min, Woori tembló convulso con el cuerpo hecho una bolita. A pesar de esa imagen tan lamentable, Seong-min, lejos de sentir compasión, se excitó aún más. Le asestó unos cuantos puñetazos más en el estómago.

¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!

“…!!”

El orificio de Woori se apretó como si fuera a cortarle el pene a Seong-min, y las vísceras dieron unas pulsaciones como si tuvieran vida propia, dándole un masaje al cuerpo del pene.

Ha, maldita sea.”

¿Acaso esto no es un pasaje de primera calidad? Seong-min dobló la cintura de Woori a la mitad e introdujo el pene a embestidas secas en el orificio. El acto sexual que comenzó por pura diversión se volvió serio en un abrir y cerrar de ojos. Seong-min se concentró en embestir apretando los dientes.

“…Ughughuuugh….”

Woori, sometido sobre la cama, se sacudía de forma impotente. Le daba pavor el pene que le hurgaba sin piedad el orificio hecho pedazos. El estómago, que estaba hecho una papilla por los puñetazos, también le dolía demasiado.

El pavor volvió a Woori incapaz de reaccionar. Como si fuera una muñeca, se limitó a derramar lágrimas mientras le abría las piernas a Seong-min.

Así no tiene chiste. Seong-min se pasó la lengua por los labios y le dio unas palmaditas en la mejilla a Woori, quien estaba ido.

“Para ser un omega, ¿por qué tienes las nalgas tan pequeñas?”

“….”

“Un omega, carajo, tiene que tener las nalgas grandes para valer la pena. Tus nalgas son una basura de última categoría, una basura.”

“….”

“Y el orificio, ¿por qué está tan estrecho? Si te comportas como un trozo de madera, ningún alfa te va a querer.”

“…Cof.”

Seong-min embestía la cadera con salvajismo mientras le gritaba, pero Woori no mostraba reacción alguna.

Seong-min, al comprobar que Woori casi había perdido el conocimiento, chasqueó la lengua. Parecía que aunque se burlara más de él no obtendría respuesta. Seong-min decidió dejar de burlarse de Woori y concentrarse en las embestidas. Presionó la parte trasera de los muslos de Woori con las palmas de las manos e introdujo el pene empujando con una fuerza tal que parecía querer meter hasta los testículos.

¡Plack! ¡Chof! ¡Pum! ¡Chplack!

“….”

Los ojos entreabiertos de Woori estaban vacíos. De la cintura para abajo no sentía nada. Le resultaba demasiado doloroso e insoportable. La cabeza de Woori, que se sacudía por culpa de Seong-min, se giró hacia un lado.

“….”

Cruzó la mirada con Hee-jeong. Hee-jeong movió los labios.

‘¿A que se siente bien?’

Woori parpadeó los ojos atónito y volvió a girar la cabeza. Sin embargo, esta vez cruzó la mirada con Seong-min.

“¿Te gusta? Park Woori, ¿te gusta?”

“…Cof….”

Me duele.

Las lágrimas corrieron en un hilo por la comisura de los ojos de Woori, quien miraba al techo como ido.

Quería morirse.

* * *

Despatarrado de cualquier manera sobre la cama, Woori parpadeó los ojos con lentitud. Entre el orificio abierto de par en par, el semen que Seong-min había derramado chorreaba a mares.

“…….”

Maldita sea. Por la sensación tibia que le corría entre las nalgas, Woori cerró los ojos con fuerza como si sintiera un asco profundo.

Zzz-zzz.

En alguna parte se escuchó el sonido de una vibración. Parecía que a Park Hee-jeong o a Kim Seong-min les entraba una llamada.

Debía huir a toda prisa ahora que la atención hacia él había desaparecido. Fue justo cuando Woori reunió todas las fuerzas que le quedaban y levantó la parte superior del cuerpo de la cama. Hee-jeong llamó a Woori.

“Park Woori.”

“……!”

Los hombros de Woori dieron un tremendo brinco. Toque. Hee-jeong le arrojó el teléfono inteligente a los pies.

Los ojos de Woori se agrandaron al ver el número marcado en la pantalla. Mirando el número telefónico como ido, Woori volteó el teléfono a toda prisa. Hee-jeong, cruzándose de brazos, dijo:

“¿No vas a contestar?”

“……Es una llamada que no necesito contestar.”

“Contesta. Es Choi Lee-yeon, ¿no?”

“……!”

Cómo demonios sabe eso. Fue justo cuando Woori lo miró aguantando la respiración. Seong-min intervino para apoyar:

“Park Woori. Tu hermano te está diciendo que contestes.”

“No… necesito…….”

Este infeliz se hace el difícil. Seong-min chasqueó la lengua y levantó la mano derecha.

“¿Acaso quieres recibir otro golpe para contestar?”

“……!”

El pavor aprendido empujó a Woori al abismo. Él contestó el teléfono a toda prisa. Seong-min se agarraba el estómago muerto de la risa llamándolo desgrajado sinvergüenza.

“…….”

¿Bueno? Los labios le temblaron, pero al tener la garganta nudosas no le salía la voz bajo ninguna circunstancia. Fue justo cuando Woori movió los labios desconcertado.

-Sunbae.

“…….”

-Soy yo. Choi Lee-yeon.

Como la habitación estaba tan silenciosa, la voz de Lee-yeon se escuchaba al otro lado del auricular.

-¿Dónde está? Le llamé porque no estaba en el salón de la fiesta.

Se escuchó la risa burlona de Hee-jeong.

……Debía colgar la llamada cuanto antes. Woori, tragando saliva por la garganta seca a más no poder, apenas logró decir:

“Salí porque me surgió un asunto.”

-……¿Por qué tiene la voz así?

Lee-yeon preguntó con agudeza, como si le extrañara la voz completamente ronca de Woori.

Ante las palabras inesperadas de Lee-yeon, las pestañas de Woori temblaron convulsionadas, pero de inmediato habló con entereza:

“Para nada. Debe ser que escuchaste mal.”

-……¿En serio?

“¿Qué se te ofrece?”

Al preguntarle de vuelta con frialdad, Lee-yeon guardó silencio.

A medida que el silencio se prolongaba, las entrañas de Woori se quemaban. Si hubiera estado solo no habría problema, pero tenía a Hee-jeong y a Seong-min justo al lado. Esos tipos eran unos desalmados de lo peor que disfrutaban viendo cómo él sufría y se entristecía. Si descubrían sus sentimientos, no sabía si le harían daño incluso a Lee-yeon.

“Si no tienes nada que decir voy a col…….”

-Le llamé por lo del trabajo en equipo.

Ah.”

Woori se cubrió la mejilla golpeada por Hee-jeong sin darse cuenta.

Qué hago si se me hizo un moretón.

‘……Me voy a ver más lamentable de lo que ya soy.’

Woori no quería verse lamentable ante Lee-yeon.

La mejor manera era no verse. Sin embargo, si no se veían no podrían hacer el trabajo en equipo, y Lee-yeon no obtendría la calificación. ¿Qué debía hacer? Woori se mordió el labio inferior con ansiedad.

Hee-jeong, que escuchaba la llamada, dijo:

“Ve. Tienes que hacer lo que debes.”

“……¿Sunbae?”

-¿Qué dijo?

Atrás de la voz de Lee-yeon preguntando de vuelta se escuchaba un bullicio estruendoso. Fue en el preciso instante en que Woori iba a decir que no era nada. Seong-min soltó una burla:

“¡Vaya~! ¿Park Woori tiene un alfa que se reúne con él?”

“……!”

“¿Qué tan defectuoso tiene que ser ese imbécil para acostarse con un tipo como este? Hasta un trozo de madera tiene más gracia que este……”

“Está bien. Veámonos.”

Woori le cortó las palabras a Seong-min tajantemente. Seong-min lo miró fijamente con molestia.

Ante la mirada afilada de Seong-min, unas gotas de sudor cayeron por las sienes de Woori. Él movió la lengua rígida como fuera:

“¿Cuándo nos vemos?”

Por suerte, la voz que salía al exterior no difería de la habitual. Sin embargo, la mano con la que sujetaba el teléfono inteligente temblaba convulsionada.

Qué hago si Choi Lee-yeon escuchó la voz de Kim Seong-min. Si me pregunta qué significa eso de que se acostó con un… trozo de madera….

-Solo tengo tiempo mañana.

“…….”

Por suerte, Lee-yeon no preguntó por Seong-min. Por suerte entre tanta desgracia, puede que no haya escuchado la voz de Seong-min o…….

‘Simplemente no le importa.’

Porque no le importaría en absoluto con quién estuviera él o si alguien se lo había tomado.

El rostro de Woori, que miraba al aire, se hundió en la resignación.

“Está bien. ¿A qué hora?”

-……En la mañana.

“Está bien. Veámonos a las 10 en la fuente de la universidad.”

-……De acuerdo.

Terminando de responder, Lee-yeon no dijo nada más. Woori le dijo a Lee-yeon, quien guardaba silencio, con tono autosuficiente:

“Si ya terminamos con el asunto colgaré.”

No pudiendo aguantar las náuseas del estómago, finalizó la llamada sin esperar siquiera la respuesta de Lee-yeon.

El pecho de Woori se agitaba convulsamente por la piedra que le lanzó Lee-yeon. Cuando en la universidad lo trataba como a un hombre invisible, de pronto le limpió con sus propias manos el rostro cubierto de vino. Pero aun así, les decía a sus amigos con burla helada que solo le hacía un favor por lástima, exigiendo que no lo relacionaran con Park Woori.

‘Ya no sé nada.’

Mientras miraba con ojos completamente muertos el número telefónico de Lee-yeon que quedaba en la pantalla, de pronto se dio cuenta de que la habitación estaba sumamente silenciosa. Levantó la cabeza que tenía agachada por completo.

Hee-jeong y Seong-min lo miraban fijamente como si quisieran atravesarlo. Ante la mirada encarnizada de los dos alfas, las palmas de las manos de Woori se empaparon de sudor.

Le vino a la mente la situación en la que se encontraba, algo que había olvidado mientras hablaba por teléfono con Lee-yeon.

“…….”

Entre dos alfas vestidos como personas, él estaba despatarrado como basura con la parte inferior del cuerpo completamente al desnudo. Del orificio penetrado a la fuerza por Seong-min no dejaba de chorrear el semen que este había derramado.

Woori sintió que no se diferenciaba en nada de un animal de cría. Su rostro pálido se puso pálido como la muerte por la pura vergüenza.

Quería esconderse lejos de sus miradas. Woori tomó a toda prisa su pantalón y su ropa interior tirados como una muda de piel en un rincón de la cama.

Seong-min dijo con una sonrisa burlona:

“¿Para qué te pones la ropa?”

“……!”

“Te la van a volver a quitar.”

Ante la voz cruel de Seong-min, el rostro de Woori se puso pálido del susto.

Ver a un hombre apuesto que no parecía tenerle miedo a nada en el mundo temblar convulso sin poder contener el pavor estimulaba el deseo del alfa. La entrepierna de Seong-min se erigió de golpe. Fue en el preciso instante en que se pasó la lengua por los labios intentando subir de nuevo a la cama.

“Basta.”

Seong-min miró a Hee-jeong preguntando qué le pasaba. Hee-jeong, levantándose del sillón, dijo:

“Ya te viniste hace un momento.”

“Solo me vine una mísera vez. ¿No estás siendo demasiado tacaño entre nosotros?”

“No se puede.”

“¿Eh? ¿Acaso de la nada te dio lástima tu hermano?”

Ante la provocación de Seong-min, Hee-jeong habló con frialdad:

“Ese tipo es mercancía.”

Ah.”

“Si vendo a alguien usado, ¿qué clase de insultos quieres que me gane? Una vez al día. Cada vez que te lo folles me das un reporte.”

“Para qué tanto reporte.”

“¿Acaso lo vas a comprar tú?”

“¿Estás loco? ¿Comprar a semejante porquería?”

“Si no lo vas a comprar no te metas.”

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La conversación entre ambos contenía un contenido imposible de creer, dado que trataban a un ser humano. Fue justo cuando Woori parpadeó los ojos rápidamente con el corazón deshecho. Hee-jeong dio una orden:

“Park Woori.”

“……!”

“Ponte la ropa. Nos vamos a casa.”

En un instante le brotó un espíritu de rebeldía, pero la propuesta de él era lo que él tanto deseaba.

Woori se puso la ropa interior y el pantalón a toda prisa.

Ah. Se veía bien estando tan vulgar.”

Seong-min refunfuñó como si no le pareciera la idea.

Woori, dejando pasar la estupidez de Seong-min por un oído y sacándola por el otro, buscó a su alrededor para encontrar su saco.

¡Zas!

Hee-jeong le arrojó algo que tenía agarrado. Woori atrapó por reflejo lo que le voló enfrente de las narices.

“…….”

Lo que le arrojó era su saco.

‘Maldición.’

Woori frunció el ceño intensamente. A saber qué le habían hecho a su saco, pues apestaba al olor de Hee-jeong a más no poder.

No quería ponerse semejante saco impregnado prácticamente de feromonas. Sin embargo, Seong-min se pasaba la lengua por el labio inferior mientras le examinaba minuciosamente la parte superior del cuerpo, la cual dejaba entrever la piel desnuda empapada en sudor.

Era exactamente igual a ser violado con la mirada. Woori, pálido del susto, se cubrió la parte superior del cuerpo a toda prisa con el saco.

Las cejas de Hee-jeong dieron un leve temblor al ver a Woori vistiendo el saco. Sin embargo, recuperó la expresión habitual de inmediato.

Hee-jeong llamó a Woori con voz fría:

“Park Woori.”

Y le señaló la puerta con la barbilla. Ante el trato indudable de un animal, Woori se mordió el labio inferior con rabia. Al morderse como haciéndose daño a sí mismo, el labio se le reventó en sangre tiñéndose de rojo.

Seong-min, al ver esa escena, dijo sonriendo de lado:

“¿Está bien que un omega tenga los labios hechos pedazos? De por sí tienes cara de bloque de barro y se te va a poner más fea.”

Seong-min degradó a Woori con la misma naturalidad con la que respiraba. Ante la burla ofensiva para su dignidad humana, Woori no pudo contener la rabia y le clavó la mirada a Seong-min.

“Vaya, miren esa cara de maleducado. Hee-jeong. Este tipo definitivamente no sirve para ser amado por un alfa.”

“……!”

Los ojos de Seong-min, al cruzarse con la mirada viperina de Woori, brillaron llenos de expectativa. Porque aunque Hee-jeong le puso límites para acostarse con él, no le puso límites para castigarlo.

A Seong-min lo que más le gustaba era someter a los omegas con su pene, pero también le gustaba maltratarlos.

‘Respóndeme rápido. Así me pongo a buscar conflicto preguntándote cómo un simple omega le pone malas caras a un alfa en la cama, para luego darte una paliza destructiva.’

Ante la expectativa de poder maltratar a Woori, el pene de Seong-min se le erigió de golpe. Él lo miró con ojos llenos de ilusión. Sin embargo, Woori no tenía la más mínima intención de actuar según los deseos de Seong-min.

“…….”

Woori giró la cabeza de golpe a propósito para que Seong-min lo viera.

“¿Eh?”

Ante la acción descarada de Woori, Seong-min parpadeó los ojos. Pensó que no aguantaría el coraje y le respondería o le levantaría el dedo medio, pero jamás imaginó que actuaría como un niño caprichoso.

Los músculos del rostro de Seong-min, quien miraba a Woori, comenzaron a temblar convulsamente.

Woori dio un brinco con los hombros al ver el aspecto inusual de Seong-min. Aunque fingía que no le importaba por puro orgullo, el corazón le latía a mil por hora del pavor. Las palmas de las manos se le empaparon de sudor a mares.

Fue en ese preciso instante.

¡Jajaja! Seong-min soltó una carcajada.

“Qué bastante altivo me saliste.”

A Woori se le marcaron las venas del cuello de golpe. Él se dirigió hacia la puerta mientras se destrozaba los labios clavándole una mirada viperina a Seong-min.

Las carcajadas de Seong-min lo persiguieron con terquedad. Woori cerró la puerta de un golpe salvaje. Ante el sonido de ¡pum!, Hee-jeong, que estaba parado recargando la espalda contra la pared del pasillo, frunció el ceño.

“¿Qué clase de vulgaridad es esa?”

‘¿Y tú que le pediste a tu amigo que violara a tu hermano o Kim Seong-min que lo hizo encantado de la vida sí son muy educados?’

Ante los señalamientos de Hee-jeong, a Woori le brotó una humillación colosal, pero no tenía el valor suficiente para reclamarle. Simplemente no le quedó más remedio que bajar la mirada y cerrar la boca.

Ante la actitud de su hermano menor, a quien le habían salido agallas de la nada, Hee-jeong entrecerró los ojos. ¿Alguien como Park Woori, no, un simple omega ignora mis palabras?

Hee-jeong cerró y abrió la palma de la mano repetidamente para después levantar la mano derecha.

“…….”

Sin embargo, al ver el rostro de Woori pálido del susto y al oler el rastro de feromonas sumamente insignificante que se le filtraba escasamente, la intención de castigarlo se le evaporó en un instante.

Park Woori le tenía tanto miedo que ni siquiera podía mirarlo a los ojos. Este hecho llenó de satisfacción a Hee-jeong.

Hee-jeong sonrió con la complacencia de un gato satisfecho.

* * *

El coche de Hee-jeong se estacionó en el garaje de la casa principal. El rostro de Woori, sentado como una estatua en el asiento del copiloto, se puso completamente pálido.

‘Ahora sí estoy acabado.’

Ahora Park Hee-jeong le diría a su padre que él era un omega. El padre se alegraría de que un estorbo inútil se hubiera convertido en una mercancía aceptable capaz de generar algún ingreso. Y luego discutiría con Park Hee-jeong a quién vendérselo.

Apretón……. El puño apoyado sobre su muslo tembló convulso.

Fue en ese preciso instante.

Brummm-.

En la pantalla de la consola central del coche apareció la notificación de una llamada entrante junto con el nombre del remitente.

Padre

“……!”

Lo que tenía que llegar, llegó. Los labios de Woori temblaron convulsamente.

Hee-jeong, al ver a Woori al borde del desmayo, sonrió como si nada pudiera ser más divertido.

Él echó una mirada de reojo hacia la casa. Las ventanas de todas las habitaciones estaban oscuras. Parecía que el padre todavía estaba fuera.

Hee-jeong presionó el botón de llamada ubicado a la derecha del volante.

-Soy yo.

“Sí, padre.”

Ante la voz del padre que salía por los altavoces del coche, la respiración de Woori se aceleró.

-Bien. ¿Ocurrió algo fuera de lo común en la fiesta de caridad?

“¿Algo fuera de lo común?”

Hee-jeong miró a Woori alargando la última palabra. Woori también giró la cabeza sin darse cuenta y lo miró fijamente. Las miradas de ambos se cruzaron.

“……!”

Ante un pavor insoportable, Woori se agarró con fuerza del cinturón de seguridad. Hee-jeong sonrió contemplando con fascinación el rostro de Woori paralizado por el miedo.

“No ocurrió nada.”

“……!”

-Entendido.

Woori parpadeó los ojos desconcertado.

¿Por qué dice que no pasó nada? ¿Acaso…… piensa perdonarme? ¿Acaso porque soy su hermano, al verme ser violado por Kim Seong-min le remordió la conciencia?

En las pupilas de Woori, petrificadas por el miedo, osciló una tenue luz de esperanza.

Ante la expresión de Woori en la que se le transparentaban los pensamientos, Hee-jeong soltó una risita burlona. Él movió los labios con lentitud.

‘Espera.’

Vive con el alma en un hilo hasta que tu padre descubra tu verdadera identidad.

“……!”

Ante la desalmada orden de Hee-jeong, el corazón de Woori se heló por completo.

-Bien. Bien hecho, Hee-jeong.

“Sí, padre.”

-No es por otra cosa, pero el expresidente dijo que quería verte. Ven a Gangwon Land.

“¿Ahora mismo?”

-No. Ven mañana a las 10:00 a.m. Para jugar al golf juntos.

“Sí. Entendido.”

-Bien.

Yeon-ho colgó la llamada. El silencio reinó dentro del coche.

Hee-jeong apagó el motor del coche. Él levantó una comisura de los labios al ver a Woori, quien ni se movía sujetando el cinturón de seguridad.

La mano de su hermano menor agarrada al cinturón de seguridad temblaba convulsa de una forma que daba lástima. Era la primera vez desde que era niño que lo veía tan asustado.

¿Cuándo había tenido tanto miedo? Ah, claro. Recordó que a los pocos días de que Park Woori llegó a casa, tembló convulso cuando le estranguló el cuello con la manguera de la regadera para corregirle los malos modales.

Hee-jeong estuvo a punto de regañar a Woori, quien estaba paralizado por el pavor sin poder ni respirar bien, preguntándole hasta cuándo se iría a quedar sentado como un idiota.

‘……Pero aun así no me gusta esto…… Soy Park Woori. Soy tu her, hermano menor.’

“…….”

De pronto, a la mente de Hee-jeong le vino el momento en que le metió los dedos en el orificio para comprobar la virginidad de su hermano menor.

El orificio de su hermano de madre diferente estaba jodidamente estrecho, seco y se contraía convulsamente.

Justo como ahora.

La mirada de Hee-jeong se hundió en la oscuridad. Él, por impulso, le extendió la mano a Woori.

Agarre. La palma caliente de Hee-jeong cubrió el dorso de la mano de Woori, la cual estaba helada del susto.

“……!”

“……!”

Ambos se sobresaltaron enormemente ante las temperaturas corporales tan distintas.

No haga esto, por favor. Esas palabras se le hicieron pedazos dentro de la boca a Woori. Sin embargo, sus labios sumidos en el pavor no se atrevieron a moverse.

Apretón. La fuerza del agarre de Hee-jeong sosteniendo el dorso de la mano de Woori se volvió aún más firme.

Ugh……”

Woori no pudo contenerse y dejó escapar un leve gemido.

“……!”

El gemido que finalmente se le filtró tras aguantar y aguantar la respiración era en extremo frágil. Hasta el punto de que no parecía el sonido emitido por alguien de rostro frío, complexión más imponente que la de cualquier alfa y alta estatura.

El gemido de Woori no encajaba en absoluto, como si llevara puesta ropa que no le correspondía. Sin embargo, ese contraste le llegó a Hee-jeong con un impacto demasiado grande.

“…….”

Cuando estaban en la habitación amplia, el olor de las feromonas de Woori se percibía de pasada. Era un nivel tan miserable que ni se sabía si era olor a feromonas o no, pero al estar dentro del coche estrecho y cerrado, emanaba con bastante fuerza.

Olor a flores silvestres mojadas por la lluvia.

Las feromonas de omega que él conocía no eran así. Era un olor que le quitaba el sentido a la gente como si se hubieran echado perfume. No era un olor que quemara por dentro de solo olerlo de esta manera.

Los ojos de Hee-jeong oscilaron con un brillo extraño.

Deslizamiento. Él le acarició la mano a Woori con el pulgar sin darse cuenta.

“……!”

Ante el gesto que contenía la extraña lascivia del alfa, Woori sintió un pavor tan grande que estuvo a punto de desmayarse.

Intentó aguantar, pero le fue imposible resistir. La humedad comenzó a brotar en los ojos bien abiertos de Woori.

En medio de la oscuridad, las pupilas de Woori brillaron. Pobrecito.

“……!”

El rostro de Hee-jeong se puso pálido.

‘Qué demonios estoy pensando.’

Él soltó la mano de Woori como si la estuviera rechazando.

“¿Hasta cuándo te vas a quedar ahí sentado como un idiota?”

“……!”

“¿No te puedes bajar? ¿Quieres que te agarre del cabello y te saque a rastras?”

Fue justo cuando Hee-jeong cambió de actitud repentinamente y Woori se apresuró a desabrocharse el cinturón de seguridad. Hee-jeong bajó del coche y caminó a pasos agigantados hacia la casa.

“……Maldito infeliz.”

Woori se rascó con furia la piel que Hee-jeong le había acariciado con los dedos hasta hacerse sangre.

* * *

“…….”

Woori, sentado en la banca frente a la fuente, echó una mirada de reojo al reloj de pulsera que llevaba en el dorso de la mano.

La hora marcaba las 10:10 a.m. Habían pasado 10 minutos de la hora acordada.

Lee-yeon solía ser sumamente puntual. Es más, al contrario, solía salir más temprano de la hora acordada para esperar a Woori.

Woori murmuró entre dientes:

“¿Habrá tráfico en la carretera?”

Mirando la fuente como ido, no pudiendo vencer el aburrimiento, cerró los ojos.

Woori, que estuvo con los ojos cerrados durante un buen rato, los abrió. No había nadie a su alrededor. Él volvió a mirarse la muñeca.

10:30 a.m.

¿Habrá pasado algo? Había necesidad de comprobarlo. Woori metió la mano en la mochila para sacar el teléfono inteligente.

Él, que rebuscaba en la mochila, dejó escapar un suspiro:

Ah…….”

No tenía el teléfono inteligente. Tampoco recordaba haber tocado el teléfono inteligente en el coche. Parecía que no lo había traído de casa.

Él echó una mirada de reojo a la avenida más allá de la fuente. Quizá por ser domingo, no había ni un solo coche yendo y viniendo por la universidad.

Desde que recibió su llamada ayer, no había podido revisar el teléfono inteligente hasta este momento. Por el contexto, parecía que la cita se había cancelado.

“……Debí haberlo revisado al menos esta mañana.”

Quizá por su personalidad, pensó que al menos le habría dejado un mensaje pidiendo cancelar la cita. Era culpa suya por no haber revisado el teléfono inteligente.

Aun así, Woori no pudo levantarse de la banca.

“No quiero ir a casa.”

Cuando abrió los ojos esta mañana no había nadie en casa. Tal como habló con su padre ayer, parecía que Park Hee-jeong se había ido a Gangwon desde la madrugada. Recordando sus experiencias hasta ahora, el padre volvería a casa hoy tarde por la tarde o mañana, y Park Hee-jeong se iría a su propio departamento.

En este momento no había nadie en casa que lo molestara. Sin embargo, a Woori le desagradaba el simple hecho de ir a esa casa.

……Y,

“Por si acaso…….”

Porque por si acaso no se sabe. Podría ser que se esté retrasando un poco.

Él contempló el cielo en silencio. A diferencia de sus sentimientos sombríos, el cielo estaba deslumbrantemente despejado.

Woori volvió a cerrar los ojos.

“¡Sunbae, Sunbae!”

Alguien le sacudió enérgicamente los hombros a Woori, quien estaba cabeceando de sueño sentado en la banca.

“……!”

Woori, que dormía plácidamente, abrió los ojos de golpe. En las pupilas idas de Woori se reflejó Lee-yeon con una expresión alterada.

Pensé que no vendrías.

Ante una extraña alegría, al rostro de Woori, que estaba pálido del susto, le volvió un tenue color.

“Lleg—”

“¡Por qué no contesta el teléfono!”

Lee-yeon se enfureció como el fuego. Ante esa furia ardiente, Woori se quedó sin palabras.

Al rostro al que le había vuelto el color por un momento se le hundió la tez volviendo a ponerse pálido.

“Le pregunté que por qué no contestó el teléfono.”

“……Lo dejé en casa.”

Ah.”

Lee-yeon, como frustrado, se echó el flequillo hacia atrás con brusquedad. Su frente despejada se arrugó como una lata aplastada. Tras exhalar un profundo suspiro como intentando contener la rabia, él, que no podía controlar su furia, levantó la mirada que tenía baja.

Y le reclamó con rudeza a Woori, quien lo miraba atónito:

“Usted siempre es así. ¿Por qué cada vez que lo necesito no contesta las llamadas?”

Woori, que miraba desconcertado a Lee-yeon furioso como el fuego, deduce la situación de inmediato.

Lee-yeon no llegó tarde a la cita. Tal como él predijo, era cierto que la cita acordada para hoy se había cancelado. Sin embargo, como no obtuvo respuesta al mensaje avisando que cancelaría la cita, al final vino a la universidad.

Y la razón por la que él se enfurece…… no la sabe. Simplemente será porque siente que perdió el tiempo, enfurecido por no haber podido realizar sus planes debido al motivo de la cancelación.

“¿Acaso lo hace a propósito para hacerme pasar un mal rato?”

“……No es así.”

“Claro que sí. Lo hace para jugar conmigo.”

‘¿Cómo podría jugar contigo? Si la persona que se deja llevar por una sola de tus palabras soy yo.’

Lee-yeon resopló lleno de coraje. Woori, que solo pestañeaba los ojos, protestó:

“Como ya era la hora de la cita y no llegabas, supe que la cita se había cancelado.”

“¿Qué dijo?”

“Lo sabía.”

Ante las palabras indiferentes de Woori, Lee-yeon estalló de rabia:

“¡Si sabía que se había cancelado debió haberse ido a casa!”

“…….”

“¡Por qué se queda esperando como un tonto!”

Él tenía razón. Si sabía que se había cancelado debió irse a casa. Sin embargo, Woori esperó aun sabiendo que Lee-yeon no vendría.

Porque por si acaso…… por si acaso Lee-yeon venía.

Sin embargo, no podía dar semejante respuesta. Lee-yeon sentiría un profundo asco ante su tendencia similar a la de un acosador.

“¡Venir por si acaso y ver al Sunbae sentado en la banca, el cómo me sentí—!”

La rabia de Lee-yeon se disparó a ráfagas. Woori murmuró como dándose por vencido:

“……El día estaba bonito.”

“…….”

“Como el día estaba bonito me quedé sentado. De verdad no te estaba esperando. Iba a quedarme así un rato e irme a casa.”

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La frente de Lee-yeon se frunció como aguantándose algo.

Ante la expresión de Lee-yeon que se enfrió con severidad, al pecho de Woori le dio un vuelco.

‘Se ve lamentable.’

¿Será que me está viendo lamentable otra vez?

A diferencia del corazón de Woori hecho pedazos, el agua que salía expelida de la fuente brillaba resplandeciente al chocar contra la luz del sol.

Apretón. El puño apoyado sobre el muslo le tembló convulsamente.

Sentía impotencia. ¿Por qué todos los alfas son tan caprichosos?

“…….”

¿Qué demonios hice mal? Que yo te espere a ti que no vienes no te causa ningún daño. Para empezar,

“Si yo digo que está bien, ¿por qué te enojas tú?”

“…….”

“El que rompió la promesa desde el principio fuiste tú. ¿El que debería estar enojado en este momento no soy yo en lugar de ti?”

Qué coraje.

“Yo ni siquiera te pregunté por qué cancelaste la cita, ni te pregunté por qué llegaste tarde.”

“…….”

“A mí, a mí todo me parecía bien.”

Por qué te enojas conmigo. Me dijiste en el parque de atracciones que nunca más te enojarías conmigo. Por qué dices palabras que ni puedes cumplir para alborotarme por dentro.

Dando coraje.

“……!”

Ante el pensamiento que le vino de pronto, Woori abrió los ojos de par en par. ¿Sentir coraje con Choi Lee-yeon?

El sentimiento de sentir coraje era una emoción que ni siquiera surgía si no se tenían expectativas ni sentimientos hacia la otra persona.

“…….”

Woori finalmente se enfrentó a sus propios sentimientos.

Porque quería verlo, aun prediciendo que él no vendría, lo esperó tontamente.

Porque le gustaba, sintió coraje hacia Lee-yeon, quien le gritaba y lo ignoraba.

Porque lo deseaba, le dolía por dentro verlo junto a otros omegas.

Porque sabía que el afecto de él no estaba dirigido hacia sí mismo, sentía melancolía.

Las pupilas de Woori temblaron como un velero atrapado en una tempestad.

Por qué precisamente Choi Lee-yeon.

Por qué precisamente tuvo que darse cuenta de este sentimiento después de que Park Hee-jeong descubrió que se había manifestado como omega.

Esta clase de sentimientos nunca debió haberlos conocido.

Con un abuelo congresista, un padre abogado representante de la firma legal considerada número uno entre las tres más grandes de Corea, y una madre representante de una firma contable con cadenas en todo el país, Lee-yeon vivía en un mundo diferente al suyo, que era un simple omega recesivo e hijo no reconocido de una familia de usureros.

Para empezar, él no era nada para Lee-yeon. No era más que un compañero de equipo con el que tomaba la misma clase de educación general y hacía un trabajo en equipo.

Lamentablemente, Woori era un ser humano con una excelente capacidad de autoobjetividad.

‘Esto no está bien.’

“Me voy.”

Woori se levantó de golpe de la banca intentando retirarse del lugar.

¡Agarre!

Lee-yeon le sujetó la muñeca con fuerza y lo giró para que lo mirara. Fue en el preciso instante en que Woori iba a protestar retorciéndose la muñeca.

“Suéltame.”

“Sunbae, espe…… ugh…….”

Lee-yeon, que iba a decirle algo a Woori, tambaleó el cuerpo e intentó desplomarse contra el suelo. Woori, alarmado del susto, lo sostuvo por instinto.

“……!”

Woori aguantó la respiración. Porque el cuerpo de Lee-yeon era una bola de fuego.

Woori le puso el dorso de la mano en la frente con la mano temblorosa.

‘Está ardiendo.’

“……!”

Eso no era todo. Del cuerpo de Lee-yeon emanaban feromonas. Woori detuvo la respiración ante las feromonas que le cubrían el cuerpo.

Normalmente, del cuerpo de Lee-yeon no emanaba en absoluto olor a feromonas, como si se hubiera echado desodorante. Las feromonas de Lee-yeon, al ser un dominante, provocaban el celo en los omegas y despertaban miedo y competitividad en los alfas. Por eso, a menos que fuera necesario, Lee-yeon jamás dejaba escapar sus feromonas.

Sin embargo, en este momento emanaban feromonas del cuerpo de Lee-yeon sin parar. Aunque no eran feromonas de densidad concentrada que estrujaban el sentido de las personas como cuando se tenía relaciones sexuales, era un nivel suficiente para ser influenciado por sus feromonas a menos que fuera un dominante.

Era evidente que algo andaba mal.

Woori, al ser un recesivo, no le quedaba más remedio que dejarse llevar aún más por las feromonas de un alfa dominante. Sin embargo, a Woori no se le despertó ni el deseo sexual ni nada por el estilo. La tristeza y la rabia que había sentido hacia él se habían evaporado hacía mucho tiempo.

“¡Choi Lee-yeon, Choi Lee-yeon!”

El rostro de Woori llamando a Lee-yeon a gritos estaba completamente pálido.

Choi Lee-yeon está enfermo.

Este hecho empujó a Woori al borde del abismo.

“Yo tuve la culpa. Así que—.”

Por favor abre los ojos.

Sosteniendo a Lee-yeon entre sus brazos, a Woori se le tiñeron los ojos de rojo.

* * *

Tengo que llevarlo al hospital. Woori, por lo pronto, se cargó a Lee-yeon a la espalda. No era tarea fácil cargar solo a un hombre inconsciente, pero cuando una persona se ve llevada al límite, las cosas simplemente salen.

¿Habría sido por haberse transformado en un omega? El peso de Lee-yeon le resultaba demasiado abrumador. Cada vez que daba un paso, los muslos le temblaban convulsamente. Al llegar desde la banca hasta el estacionamiento, le corría sudor frío por todo el cuerpo.

En el estacionamiento solo estaba estacionado el coche de Woori. Parecía que el coche de Lee-yeon estaba estacionado en otro lugar o que había venido en taxi.

De todos modos, como pensaba trasladarse en su propio coche, no había gran problema. Woori abrió la puerta del asiento trasero, recostó a Lee-yeon con cuidado y se sentó en el asiento del conductor. Fue en el preciso instante en que encendía el motor.

“……Sunbae.”

“Sí.”

Woori giró la cabeza rápidamente hacia el asiento trasero. Lee-yeon, que tenía los ojos cerrados, parpadeaba con la mirada ida. Woori dijo mientras se abrochaba el cinturón de seguridad:

“Mantén los ojos cerrados. Iremos al hospital ahora mismo.”

“Estoy bien. No quiero ir al hospital.”

“¡Cómo que estar—!”

Iba a gritarle furioso a Lee-yeon por decir semejante insensatez, pero Woori cerró la boca a toda prisa. No debía enojarse con una persona enferma.

Woori volvió a girar la cabeza y miró hacia adelante. Mientras ingresaba en el navegador un hospital cercano, se escuchó desde atrás una voz agonizante:

“De verdad…… no necesito ir.”

“Yo sí voy a ir.”

Woori respondió con frialdad y presionó el hospital seleccionado en la búsqueda. La ruta apareció en la pantalla del navegador. Fue en el preciso instante en que iba a tomar el volante. La mano de Lee-yeon salió de la nada desde atrás y le sujetó el dorso de la mano derecha a Woori.

“……!”

La temperatura corporal de Lee-yeon que tocaba el dorso de su mano estaba demasiado caliente.

“¿Sabes lo caliente que está tu cuerpo en este momento?”

Woori, alterado, le gritó furioso. Cualquier persona se habría sobrecogido ante semejante intensidad, pero en Lee-yeon no surtió el menor efecto.

Lee-yeon asomó la parte superior del cuerpo entre el asiento del conductor y el del copiloto. Y frotó su frente contra el hombro derecho de Woori.

“……De verdad estoy bien. Es solo porque estoy previo al rut.”

“……¿El rut?”

“Sí. Los niveles hormonales se disparan antes de que llegue el rut y el cuerpo no lo soporta, por eso me da fiebre.”

Woori iba a decirle que no dijera tonterías.

“Es verdad. Siempre ha sido así desde que me manifesté como un alfa dominante. En el hospital también me dijeron que no hay ningún problema. Solo me da fiebre y me siento mal unos días antes de que llegue el rut.”

Woori no sabía si sus palabras eran verdaderas o no. Los únicos alfas que conocía eran Park Hee-jeong y Kim Seong-min, pero jamás les había visto el rut.

“No pasa nada. Solo necesito descansar en casa.”

“¡Pero aun así!”

“Es en serio.”

Sin embargo, la expresión de Lee-yeon, que hablaba sin fuerzas como si fuera algo habitual, no parecía la de alguien que estuviera mintiendo.

Por puro deseo, Woori quería llevarlo al hospital de inmediato, pero si lo llevaba a la fuerza cuando él no quería, la fiebre podría subirle aún más por el estrés. Podría ser mejor que descansara plácidamente en casa.

“¿Hay alguien en tu casa?”

“No hay nadie.”

“Llamemos a tu hermano.”

Ante las palabras graves de Woori, Lee-yeon soltó una leve risita.

“Para qué lo voy a llamar, qué repulsivo. Además, desde aquel día sale huyendo cada vez que me ve, así que hace mucho que no le veo la cara.”

“Si huye, lo atrapas y lo pones a tu lado, ¿no?”

“¿Y quién lo va a atrapar?”

“Yo iré a atraparlo.”

“……¿Usted, Sunbae?”

En la voz de Lee-yeon al preguntar de vuelta se entretejía un leve rastro de risa. Woori se sentía frustrado ante Lee-yeon, quien estaba sumamente tranquilo por su cuenta aun en esta situación tan grave.

“¡Sí! ¡Aunque sea a golpes lo pondré a tu lado!”

“Sunbae—.”

“Ahora mismo eres una bola de fuego. Si te quedas solo en una casa donde no hay nadie y te sube más la fiebre y te mueres de golpe, ¿qué voy a hacer?”

Aún ante las palabras graves de Woori, Lee-yeon sonrió doblando los ojos. Sin embargo, eso tampoco duró mucho por falta de fuerzas.

No pudiendo soportar la cabeza que le punzaba por la fiebre, Lee-yeon hundió la espalda profundamente en el respaldo.

Los labios apretados de Woori temblaron. En su mente se cruzó la imagen de Lee-yeon muriéndose de golpe por la alta fiebre. Woori sacó el teléfono inteligente del bolsillo del pantalón.

No se puede. Le guste o no a este infeliz, por lo pronto al hospital—.

Lee-yeon, que tenía los ojos cerrados exhalando un aliento caliente, murmuró:

“……Perdón por haberlo hecho esperar.”

“……!”

“Usted tiene razón, Sunbae. Esto fue culpa mía. En lugar de enojarme con usted, debí haberle pedido perdón por romper la promesa arbitrariamente.”

Ante la disculpa serena pero sincera de Lee-yeon, las pupilas de Woori se agrandaron. Sus pupilas temblaron con violencia como una frágil rama sacudida por un tifón.

“…….”

El pecho de Lee-yeon subía y bajaba a un ritmo constante. Parecía haberse quedado dormido como desmayado a causa de la alta fiebre.

Woori, que miraba a Lee-yeon con ojos confusos, tomó una decisión de inmediato.

Él tomó un cárdigan que estaba tirado de cualquier manera en el asiento del copiloto, lo cubrió con cuidado sobre el pecho de Lee-yeon y tomó el volante.

El coche de Woori, con la defensa desprendida, salió con cuidado del estacionamiento.

* * *

Woori retiró con un pie la cobija que cubría pulcro el colchón. Y luego recostó con cuidado en la cama a Lee-yeon, a quien llevaba a la espalda.

“…….”

La expresión de Lee-yeon se volvió mucho más tranquila.

Woori, mirándolo en silencio, sacó de la cómoda una playera de manga corta y un shorts que le ajustaran bien a su cuerpo. Y volvió a acercarse a la cama para cambiarle la ropa.

“……!”

A Woori se le arrugó la nariz. Apenas ahora percibió las feromonas que brotaban a raudales de Lee-yeon.

Cuando Lee-yeon se desmayó, el pavor de pensar que tenía una enfermedad mortal hizo que no sintiera nada aun estando cubierto de feromonas; sin embargo, al saber que el diagnóstico era solo un malestar previo al rut y tras traerlo a casa, la tensión se le había aliviado.

Ante las feromonas imponentes, capaces de devorarse a un simple recesivo de un solo bocado, su orificio inferior reaccionó con pulsaciones y empezó a secretar lubricante.

“Entra en razón.”

Insultando a su propio cuerpo, que intentaba entrar en celo sin entender la situación, Woori se mordió con fuerza la carne suave del interior de la boca con los molares. Al sentir un dolor que casi le saca las lágrimas, el deseo sexual disminuyó un poco.

Por lo pronto, se hizo hacia atrás y rebuscó en el cajón del escritorio. Debía de haber una caja de cubrebocas quirúrgicos que el encargado Kim le había entregado a la fuerza hace unos años, diciendo que había ganado demasiados en un evento.

Lo encontró. En una esquina del cajón se veía la caja de cubrebocas quirúrgicos. Él sacó uno y se lo puso.

No había forma de que un simple cubrebocas frágil pudiera defenderlo de las feromonas de un alfa dominante, pero era mejor que no usar nada. Tras ponerse el cubrebocas, Woori volvió a acercarse a Lee-yeon.

“……¡Ugh!

Las feromonas del alfa dominante que caían a cántaros le estimulaban a la fuerza la sensibilidad sexual. El orificio volvió a chorrear lubricante sin parar. Woori apretó los puños con fuerza. Al clavarse las uñas en las palmas de las manos, sintió un dolor sordo y la sensibilidad sexual disminuyó un poco.

“No es más que un arma bioquímica.”

Woori, tras murmurar con voz grave, tomó una medida drástica. Recordó a Hee-jeong y a Seong-min.

“……Maldita sea.”

La sensibilidad sexual cayó de golpe. Woori, rechinando los dientes intensamente, le cambió la ropa a Lee-yeon.

Al cambiarlo a ropa delgada, la expresión de Lee-yeon lucía mucho más tranquila que antes.

Valió la pena el esfuerzo. Woori, sonriendo levemente, subió hasta el pecho de Lee-yeon la cobija que había bajado hasta los pies para cambiarle la ropa, y salió de la casa. Era para ir a comprar medicina.

Justo abajo de la zona residencial había una tienda de autoservicio y varios locales, entre los cuales también había una farmacia.

Woori fue a la farmacia y le contó al farmacéutico los síntomas de Lee-yeon. A diferencia de Woori, que estaba preocupado, el farmacéutico le dio antipiréticos y parches refrescantes como si no fuera la gran cosa.

Woori, sosteniendo la bolsa de medicina, iba a dirigirse de nuevo a la casa principal cuando vio una tienda de papillas. Tras dudarlo un momento, entró a la tienda de papillas. Unos minutos después salió con una bolsa de compras cuadrada en la mano.

No era para comer la papilla junto con Lee-yeon, sino que pensaba dársela para que se la llevara al volver a su casa.

De vuelta en casa, Woori entró a su habitación. Lee-yeon seguía durmiendo.

Woori le pegó el parche refrescante en la frente a Lee-yeon y le sacudió los hombros con brusquedad.

“Choi Lee-yeon. Despierta.”

Ante las manos bruscas de Woori, Lee-yeon se movió despacio y abrió los ojos. Lucía desorientado, como si estuviera medio inconsciente.

Woori, chasqueando la lengua, puso de pie a Lee-yeon. Le metió en la boca una pastilla antipirética que ya había sacado y le acercó a los labios un vaso de agua que había dejado en la mesa de noche al lado de la cama. Por suerte, como él también tenía mucha sed, tragó el agua a sorbos sin oponer resistencia. Tras comprobar que se había tragado la medicina, Woori volvió a recostar a Lee-yeon en la cama.

Como si el haber dormido plácidamente fuera un sueño, Lee-yeon se acostó en la cama pero no pudo cerrar los ojos. Simplemente parpadeaba con la mirada ida contemplando el techo.

Tiene que dormir para que le baje la fiebre, ¿qué hago en este caso?

En ese momento de pánico sin saber qué hacer, a la mente de Woori le vino el día en que tuvieron relaciones sexuales en el coche de Lee-yeon, cuando Lee-yeon le palmeó la cintura con la yema de los dedos mientras él sufria de dolor sin saber qué hacer.

Esa sensación había sido realmente buena. Había sido un acto cálido que llenaba con algo reconfortante un cuerpo que estaba helado.

Tras dudar un momento, Woori extendió la mano derecha hacia el pecho de Lee-yeon. Y le palmeó el pecho con la palma de la mano con fuerza.

“……Ugh.”

Ante el dolor punzante en el pecho, Lee-yeon frunció el ceño e intentó dar vueltas en la cama.

“Vuelve a dormir.”

“…….”

“Descansa bien. Choi Lee-yeon.”

A diferencia de sus manos bruscas, la voz de Woori era sumamente cálida. El entrecejo de Lee-yeon, que se había deformado por el dolor, se alisó por completo. Su pecho subía y bajaba a un ritmo constante.

“…….”

Al comprobar que Lee-yeon se había dormido, los hombros de Woori se dejaron caer.

Cuidar de otros no es nada fácil.

“Tengo que juntar mucho dinero.”

Más adelante, cuando esté viejo y enfermo, necesitaré tener dinero para poder recibir estos cuidados. En mi futuro no habrá hijos ni cónyuge que me proteja, así que lo único que me quedará será el dinero.

Woori movió las piernas arrodilladas y se levantó. Tenía todo el cuerpo empapado en sudor. Y la ropa interior también estaba empapada en lubricante.

Sacó de la cómoda una playera de manga corta, un shorts y ropa interior, y entró al baño. Fue mientras se secaba el cuerpo con la toalla tras bañarse con agua caliente. Dejó escapar una grosería:

“……Kim Seong-min, maldito infeliz.”

En varias partes del estómago tenía moretones morados como si le hubiera salido moho.

Era mejor que tener moretones de sangre acumulada, pero aun así era molesto. Secándose el agua mientras hacía un gesto de molestia, se puso la ropa.

Woori, al salir del baño, dio un brinco. La habitación estaba completamente llena de las feromonas de Lee-yeon.

¡Brote! La ropa interior se le volvió a empapar en lubricante.

“…….”

Woori suspiró profundamente mirando su propio cuerpo, que intentaba descontrolarse sin entender la situación. Pensó en volverse a cambiar la ropa interior, pero como Lee-yeon estuviera en esta habitación seguiría secretando lubricante, así que se rindió. Volviéndose a poner el cubrebocas quirúrgico que se había quitado en el escritorio, extendió la mano derecha para abrir la ventana.

La mano de Woori al sujetar la ventana se detuvo.

¿Acaso habrá otro día en que el olor de Choi Lee-yeon llene mi habitación?

Giro la cabeza y miro a Lee-yeon, quien estaba acostado en su cama.

Woori, mirando a Lee-yeon en silencio, se sentó en el suelo frente a la cama. Apoyando la espalda contra la pared y abrazándose las piernas con ambos brazos, recargó la barbilla en las rodillas.

Parece un sueño. Pensar que Choi Lee-yeon está en mi habitación.

Sentía que el corazón le iba a explotar.

Woori se quedó así durante un buen rato, mirando a Lee-yeon, quien dormía plácidamente acostado en su cama. Y se quedó dormido poco a poco.

* * *

“Sunbae.”

Lee-yeon sacudió con cuidado los hombros de Woori, quien dormía abrazándose las rodillas.

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“…….”

Woori encogió los hombros refunfuñando entre sueños. Lee-yeon, mirándolo en silencio, le susurró con dulzura:

“Sunbae Woori.”

Toque. Toque. La yema de los dedos de Lee-yeon le palmeó los hombros a Woori. Ante el roce que le daba cosquillas, Woori, que dormía plácidamente, levantó la cara que tenía hundida en las rodillas.

Por encima del cubrebocas, sus ojos entreabiertos lucían somnolientos y adormilados. Lee-yeon soltó una risita:

“Por qué se puso un cubrebocas.”

“…….”

“Si va a dormir, duerma en la cama.”

Fue en el preciso instante en que Lee-yeon metió ambas manos debajo de las axilas de Woori e intentó levantarlo hacia arriba.

“……!”

Los ojos de Woori, que se habían vuelto a cerrar plácidamente, se abrieron a la mitad poco a poco. Seguía teniendo una mirada entre dormida y despierta.

“Sunbae.”

Lee-yeon llamó a Woori. Ante el susurro dulce, a los ojos de Woori les fue volviendo la lucidez poco a poco. Y cuando finalmente percibió la presencia de Lee-yeon, vio su rostro justo enfrente de sus narices. Woori se agitó dando manotazos mientras soltaba un grito sordo.

Ante los bruscos forcejeos, a Lee-yeon se le resbalaron las manos con las que le sujetaba las axilas.

Woori, habiéndose zafado del agarre de Lee-yeon, cubrió su pecho formando una X con ambos brazos mientras jadeaba con brusquedad.

Al mirar a Lee-yeon desolado, el rostro de Woori ardió en llamas, pero gracias al cubrebocas Lee-yeon no notó su agitación.

Tratando de calmar a duras penas su corazón desbocado, le preguntó:

“¿Estás bien?”

“Sí.”

Lee-yeon, enclujado frente a Woori, sonrió doblando los ojos.

¡Ráfaga! El rostro se le tiñó de rojo, pero gracias al cubrebocas no se le veía la expresión agitada. Sin embargo, el cubrebocas no podía cubrirle las orejas.

Lee-yeon no podía apartar la mirada de las orejas redondas de Woori. A diferencia de sus antebrazos pálidos, las orejas las tenía sumamente rojas. Esa apariencia era tan,

“……!”

¿Acaso se le arruinó el cerebro por la fiebre?

A Lee-yeon le dio un vuelco el pecho. Por alguna razón sintió un sentimiento insoportable. Mientras Lee-yeon se sentía confundido ante una emoción que experimentaba por primera vez en su vida, a Woori le daba un vuelco el corazón debido a Lee-yeon, quien lo contemplaba sin decir palabra.

Aún sin haber tomado conciencia de sus propios sentimientos, él se dejaba llevar por las acciones de Lee-yeon. Pero en el instante en que tomó conciencia del sentimiento de que le gustaba Lee-yeon, se vio envuelto sin remedio alguno.

Le daba vergüenza verle la cara a Lee-yeon. Porque al pensarlo bien, le parecía que se había sobrepasado demasiado.

No conforme con traerlo a su propia casa, le quitó la ropa y lo cambió. Alguien como él, que no era nada suyo, actuó hasta un punto exagerado.

Lee-yeon lo pensaría raro. No, si solo lo pensara raro sería una suerte. Podría verlo como a un loco.

Maldita sea. Le llegó un arrepentimiento profundo. Qué bueno que se puso el cubrebocas. Si no se hubiera puesto el cubrebocas, su aspecto desconcertado como un tonto habría quedado expuesto tajantemente.

Ya que las cosas estaban así, no le quedaba más remedio que hacerse el desentendido.

Woori dijo levantándose de su lugar:

“Si ya entraste en razón, ya te puedes ir.”

“……¿Sunbae?”

Lee-yeon parpadeó los ojos. Woori se movió ruidosamente a propósito. Le extendió a Lee-yeon la bolsa de compras con la ropa de Lee-yeon que había dejado sobre la silla y la bolsa de compras que contenía la papilla.

“Tu ropa y la papilla.”

“¿Papilla?”

Ante la voz de Lee-yeon, en la que se notaba un desconcierto evidente, Woori sentía que se moría de la vergüenza. Él disimuló el asunto tratando de ignorar la mirada de Lee-yeon a como diera lugar:

“La ropa que traes puesta…….”

Iba a decir la frase ‘luego me la das’, pero se quedó sin palabras.

Le daba vergüenza decir la palabra ‘luego’. Aunque no fuera su intención, podría sonar con la intención de querer volver a verlo la próxima vez.

“Simplemente tírala.”

“¿Qué?”

Ante las palabras extremistas de Woori, la voz de Lee-yeon subió de tono. Él miró a Woori desde arriba abriendo los ojos redondos.

“Te iré a dejar. Vamos.”

Parado frente a la puerta, fue en el preciso instante en que Woori iba a girar la perilla de la puerta.

¡Toque! La mano de Lee-yeon envolvió con suavidad el dorso de la mano de Woori.

“……!”

Ante el calor de la mano tersa y cálida de Lee-yeon sentido sobre el frío dorso de su mano, se le erizaron los vellos.

¡Pum! ¡Pum! El corazón de Woori latía a martillazos con fuerza. Sentía que se había convertido en un insecto volador atrapado en una telaraña al borde de ser devorado. Cuando pestañeaba sudando frío sin poder siquiera preguntarle a Lee-yeon qué estaba haciendo,

“Sunbae.”

“Sí.”

“¿No me puedo quedar un rato más antes de irme?”

“……!!”

Woori miró hacia arriba a Lee-yeon con una expresión de no poder creérselo. Lee-yeon, mirando en silencio los ojos desconcertados de Woori que se veían por encima del cubrebocas, movió los labios lentamente:

“¿Le molesta que me quede aquí?”

Cómo le va a molestar. El hecho de que él estuviera en su habitación, y que la habitación monótona estuviera llena del olor de Lee-yeon, le encantaba demasiado. Sin embargo, Woori respondió sin mostrar el menor rasgo de alegría:

“Me da igual.”

La voz de Woori al responder de golpe era sumamente cortante. Ante su propia voz fría, Woori más bien se sobresaltó moviendo la nariz.

A pesar del tono de voz como diciéndole que se fuera al demonio, Lee-yeon solo parpadeó los ojos sin decir nada.

Ya valió. Si lo dejaba irse así como así habrían podido tener una relación de nivel 1 de cercanía, pero pasó a números negativos. A Woori le dolía el estómago poco a poco por el estrés.

Ahora era evidente que Lee-yeon retiraría lo dicho……

“Entonces me quedaré un rato más antes de irme.”

“¿Qué?”

Woori no entendía a Lee-yeon. Por qué razón decía que se quedaría un rato más antes de irse.

Lee-yeon dijo con lentitud:

“La verdad es que todavía siento náuseas por dentro.”

“¡¿Qué?! ¡¿Entonces por qué dijiste que estabas bien?!”

“……Quién sabe.”

“¡Acuéstate rápido de nuevo!”

Woori tomó con la mano izquierda la mano de Lee-yeon que le sujetaba el dorso de la mano y lo arrastró hacia la cama.

“…….”

Ante el agitación de Woori vista por encima del cubrebocas, la expresión tensa de Lee-yeon se aflojó despacio.

“Sunbae.”

“Sí.”

“¿No puedo comer la papilla?”

Woori echó una mirada de reojo al reloj que estaba sobre el escritorio. Faltaba poco para las 4:00 p.m. Era lógico que Lee-yeon tuviera hambre. Como en la cocina había una bandeja, pensó que bastaría con traérsela servida allí.

“Espera. Ya te la traigo.”

Dejando la bolsa de la ropa en el suelo, fue en el preciso instante en que iba a salir llevando únicamente la bolsa de la papilla.

“¿La va a traer?”

“Sí.”

“¿Y si se me cae mientras como?”

“……?”

¿Acaso no basta con limpiar la bandeja? Woori lo miró como diciendo que se preocupaba por tonterías. Lee-yeon ladeó la cabeza hacia un lado:

“Más que eso…… me parece que comer los dos juntos en el escritorio va a ser difícil. Si además solo hay una silla, ¿no?”

“¿Comer juntos?”

“¿Entonces me la como yo solo?”

“La compré para que te la comieras tú, ¿por qué habría de comer yo?”

Ante los ojos limpios de Woori, Lee-yeon puso una expresión sutil. Y luego murmuró de golpe sin darse cuenta:

“El carácter del Sunbae es de verdad muy raro.”

“A mi parecer tú eres más raro.”

“¿Qué dijo?”

Woori, que respondió por reflejo, puso una expresión de 'la regué'.

Qué demonios me pasa. Con solo quedarme callado mantendría las cosas a la mitad. Dentro del cubrebocas, Woori se mordisqueó los labios.

Fue en ese preciso instante.

“¡Jajaja!”

Lee-yeon soltó una gran carcajada de la nada.

“……?”

¿Se ríe? Woori contempló a Lee-yeon frunciendo el ceño.

Los ojos de Lee-yeon se doblaron bonitos como una luna creciente. La boca abierta de par en par lucía alegre.

Lee-yeon murmuró mirando a Woori, quien lo contemplaba como a un loco:

“De verdad es raro.”

“……?”

Acaso esto es un insulto o un halago. Dejando de lado el hecho de que le gustara Lee-yeon, Woori no podía entenderlo.

Woori y Lee-yeon se sentaron en el suelo apoyando la espalda contra la esquina del sillón y comieron la papilla servida sobre la mesa. En la televisión colgada de la pared estaban transmitiendo las noticias.

No es que tuvieran intención de ver las noticias; Lee-yeon encendió la televisión diciendo que era desolador comer, y resultó que estaba puesto eso. Como tampoco había programas que ver, no cambiaron de canal.

Fue cuando ambos comían la papilla en silencio.

-En el distrito A de Gangnam-gu, mientras el diputado Choi Hee-jae del partido ○○ busca su tercer mandato, dentro del partido se mencionan nombres como el del diputado Kim Dong-ha, exjefe de asesores de políticas. En esta situación, el partido a través de elecciones primarias el derecho de candidatura……

“…….”

Woori, que se comió una cucharada de papilla, miró a Lee-yeon de reojo. El diputado Choi Hee-jae mencionado en las noticias era el abuelo de Lee-yeon.

No sabía muy bien, pero por lo que decían, parecía que el abuelo de Lee-yeon quería un tercer mandato pero el partido proponía a una nueva fuerza, el diputado Kim Dong-ha. De todos modos, era evidente que no era una buena situación.

Lee-yeon, al notar la mirada de Woori, tomó el control remoto sobre la mesa como si nada y cambió de canal. A Woori le dio un vuelco el corazón pensando si no lo había mirado demasiado descaradamente, pero la expresión de Lee-yeon era del todo serena.

No parecía de mal humor. Qué suerte.

Al desvanecerse la inquietud, apenas ahora le entró por los ojos la actitud desvergonzada de Lee-yeon. Le parecía absurda la forma en que usaba las cosas de una casa ajena de manera natural como si fueran suyas, pero aun esa apariencia le resultaba atractiva.

Sobresalto. Woori, habiendo tenido un pensamiento sumamente ciego de amor, frunció el entrecejo.

‘¿Será esto lo que llaman estar cegado por amor?’

Dicen que si a uno se le ciegan los ojos se vuelve un tonto sin remedio. Mientras Woori pensaba con expresión grave sobre sus funciones cerebrales, Lee-yeon siguió presionando el botón de cambio de canal como si no hubiera ningún programa de su agrado.

Tras cambiar de canal unas cinco veces, apareció la imagen de un pato flotando plácidamente en un río de un azul intenso. En la parte superior del canal estaba estampado el logo amarillo de un documental. Lee-yeon, tras mirar la pantalla un momento, dejó el control remoto sobre la mesa.

Un pato de plumaje blanco y pico amarillo movía afanoso sus patas cortas. Como esa escena se veía sumamente pacífica, fue cuando Woori miraba la pantalla con la mirada ida.

De la parte inferior del cuerpo del pato enfocado en acercamiento, una carne delgada y larga salió disparada mientras giraba en espiral. En la carne había algo como protuberancias negras.

“……?”

Qué es eso. Mirando eso que salía de entre las patas del pato mientras se metía la papilla en la boca, la narración serena fluyó a través de las bocinas de la televisión:

-El pene del pato mide hasta 47 cm, una longitud mayor que la de su propio cuerpo. La forma del pene parece la de un taladro y puede doblarse libremente.

Eso es un pene.

“¡Cof!”

El grano de arroz que debía irse por el esófago se le fue por la tráquea. Woori, habiéndose atragantado, empezó a toser como loco.

-Además, el pene cuenta con espinas. Esto es para raspar el semen de otros hombres que se encuentre dentro de la vagina de la hembra.

En el lado izquierdo del video se veía el pene del pato lleno de espinas, y en el lado derecho la apariencia del pato masticando algo con su pico amarillo brillante. De no ser por el miembro del lado izquierdo, era tan tierno que le habría sacado una sonrisa a la cara.

-El pene del pato, tras terminar el apareamiento, se le cae desprendiéndose, y posteriormente cuando llega la época de reproducción le vuelve a crecer el pene. ¿A que es sorprendente?

“¡Cof!”

¿Acaso está loco? Del puro susto no dejaba de darle una tos seca. Agachando la cabeza por completo y cubriéndose la boca con la mano izquierda intentó aguantar la respiración, y también intentó respirar hondo, pero fue en vano.

Fue cuando tragaba saliva a sorbos intentando detener la tos como fuera. Lee-yeon, que en un parpadear de ojos había ido a traer agua del purificador, le tendió un vaso a Woori:

“Tome agua.”

“No es nada…… ¡cof!”

“Rápido.”

Woori iba a decirle de nuevo que estaba bien, pero le volvió a dar tos.

‘Maldita sea. Qué vergüenza.’

Le daba rabia que su cuerpo no actuara a su antojo. Al fruncírsele el entrecejo sin una sola imperfección, sus cejas pulcras y elevadas como montañas cayeron hacia abajo.

“…….”

¿Acaso podía poner esta clase de expresiones? Ante la expresión de Woori vista por primera vez, los ojos de Lee-yeon se entrecerraron. El contorno de los ojos de Lee-yeon dibujó una curva perfecta sin que él mismo se diera cuenta.

La mirada de Lee-yeon no tenía intenciones de apartarse del rostro de Woori.

“¡Cof!”

Sus hombros encogidos a más no poder se sacudieron con bastante brusquedad. Su cabello negro alborotado en todas direcciones se meció.

‘……En la mañana tenía el cabello bastante arreglado.’

Parecía que cuidarlo a él le había resultado bastante pesado.

‘Ahora que lo pienso, ¿acaso me desperté entre sueños?’

‘Choi Lee-yeon. Despierta.’

Le vino el recuerdo difuso de alguien levantándolo a la fuerza para hacerle tomar la medicina. Cuando no lograba entrar en razón con la vista borrosa, la otra persona le palmeó el pecho con fuerza. Había sido justo antes de molestarse por el dolor en el pecho, que le dolía como si se le hubiera hecho un moretón.

‘Descansa bien. Choi Lee-yeon.’

La voz cálida envolvió con dulzura su razón afilada. Ante esa sensación de refugio, Lee-yeon se había sumido en el sueño.

Vuelco. Al pecho de Lee-yeon le dio un vuelco colosal. Era una sensación extraña que no tenía ni idea de cómo manejar.

Fue cuando Lee-yeon se sentía confundido ante una emoción desconocida.

“¡Achu!”

El sonido de un estornudo potente poco propio de un omega resonó en la sala.

“…….”

“…….”

El silencio reinó en la sala. A medida que el silencio se prolongaba, el cuerpo de Woori se fue petrificando. Su aspecto petrificado como hielo parecía el de alguien que del puro susto no sabía qué hacer.

Lee-yeon dijo soltando una risita sin darse cuenta:

“¿Agusto?”

“……!”

Ante la broma de Lee-yeon, los ojos de Woori se abrieron tan redondos que no podían abrirse más. Sus orejas comenzaron a arder lentamente.

A Lee-yeon de pronto le dio curiosidad la parte inferior del rostro de Woori cubierta por la mano izquierda.

¿Acaso estará rechinando los dientes de molestia? Puede que esté diciendo groserías con la forma de los labios.

Sin embargo, por alguna razón tuvo la extraña certeza de que Woori no estaría enojado.

Lee-yeon, como poseído por algo, le sujetó la mano izquierda a Woori.

“……!”

Al sentir el toque de Lee-yeon, Woori petrificó el cuerpo. Lee-yeon ejerció fuerza y bajó la mano con la que Woori se cubría el rostro. A diferencia de su cuerpo rígido, la mano de Woori bajó sumisa hacia abajo según el deseo de él.

El rostro de Woori comenzó a revelarse poco a poco.

Se veía una nariz recta como una flecha y alta como una montaña. Al bajar más la mano se veía un filtrum adecuadamente corto. Al bajar un poco más,

“…….”

Se veían los labios tono durazno de Woori.

Los labios que debían estar apretados en una línea recta temblaban convulsamente.

Trago. Lee-yeon tragó saliva seca.

Los labios de un omega deben ser abultados, teñidos de tono rosa y humectados. Sin embargo, los labios de Park Woori son delgados, secos y de baja saturación. Eran unos labios para nada propios de un omega, nada atractivos.

Sin embargo, extrañamente no podía apartar la mirada.

Apretón. En la mano de Lee-yeon sujetando la mano de Woori se ejerció fuerza.

Su rostro bajó de manera natural hacia Woori. Fue en el preciso instante en que el rostro de Lee-yeon y el de Woori estuvieron a punto de tocarse a la mitad.

Al sentir el aliento de Woori en el puente de la nariz, los ojos de Lee-yeon, que estaban entreabiertos y adormilados, se abrieron de golpe.

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“……!”

Qué demonios estoy haciendo. Lee-yeon intentó echar la cabeza hacia atrás de nuevo.

En ese momento, Woori, que había estado quieto, levantó la mirada que tenía baja.

Las miradas de ambos se cruzaron.

“…….”

Lee-yeon frunció el entrecejo. Porque los ojos de Woori con los que se encontró eran extrañamente autocompasivos.

‘Por qué pones esa expresión.’

Al ver esa expresión que lucía melancólica, el corazón de Lee-yeon se volvió un desastre. Por un lado de su pecho le nacían ganas de mimar y consolar al omega que tenía los ojos tristes, y por el otro lado le nacían ganas de gritarle preguntándole si acaso ponía esa expresión por su culpa.

Fue cuando Lee-yeon se sentía confundido ante dos impulsos contrapuestos. Woori levantó la cabeza hacia Lee-yeon y cerró los ojos.

Como si pidiera un beso a gritos.

“……!”

No. No era un "como si".

Park Woori quiere besarse con él. Tuvo una convicción firme como hombre.

Lee-yeon envolvió con suavidad la nuca de Woori con su mano grande. Y dejó caer su cabeza sobre los labios de Woori, que le habían estado llamando la atención desde hacía rato.

Woori era diferente a los omegas que Lee-yeon había tenido entre sus brazos en incontables ocasiones hasta ahora. Él no tenía una contextura física pequeña que cupiera perfectamente en un abrazo, ni tampoco podía emitir feromonas tan intensas como para hacerlo perder la cabeza.

“¡Ugh!”

Aunque le metiera el pene, ni siquiera podía soltar un gemido delicado,

“Si le cuesta trabajo, sujétese de mi hombro, sunbae.”

“……Estoy…… bien.”

Tampoco hacía coqueterías que le derritieran las entrañas a un alfa.

Woori, que rechazó obstinadamente la sugerencia de Lee-yeon, bajó de forma compulsiva el dobladillo de la playera que se le había subido hasta arriba del ombligo.

Mientras que los omegas que Lee-yeon había experimentado hasta ahora se esforzaban por exponer a como diera lugar sus cuerpos atractivos y hermosos, Woori, lejos de exponer su cuerpo, estaba impaciente por ocultarlo.

Pensando si lo estaría haciendo a la fuerza a pesar de no querer, al detener la penetración, su orificio reaccionaba con pulsaciones como pidiéndole que continuara.

‘El pene sí que lo tiene erecto.’

Lee-yeon no entendía a Woori.

Sin embargo, le atraía aún más el hecho de no entenderlo.

Dentro de Woori, el pene de Lee-yeon dio un gran brinco aumentando de volumen como si cobrara impulso.

“……!”

A Woori se le saltó bruscamente una vena en el cuello. Su orificio y el interior de sus entrañas, lastimados por Seong-min, quedaron aplastados por el tronco del pene de Lee-yeon completamente hinchado.

Al dolerle demasiado, los dedos de los pies de Woori se encogieron a más no poder, pero de sus labios apretados con terquedad no salió ni una sola línea de gemido. A diferencia de su interior vuelto un desastre, su aspecto exterior solo lucía incómodo pero no dolorido.

Sin embargo, Lee-yeon era más delicado de lo que Woori esperaba. Lee-yeon, al darse cuenta de que Woori sentía dolor, detuvo de nuevo la penetración dentro del orificio.

“……Haa…….”

Lee-yeon dejó escapar un aliento caliente.

El tronco del pene medio enterrado sentía que se le derretía. Si fuera por sus ganas, habría querido tenerlo adentro todo el día. Como respondiendo a su deseo secreto, el tronco del pene de Lee-yeon dio una sacudida.

Le daba pena la parte que no había logrado entrar del todo dentro de Woori. Si el placer a medias se convirtiera en un lado completo, qué tan más estimulante sería.

‘Pero a Park Woori le duele.’

Las pupilas de Lee-yeon, que pensaba con la mirada ida, se nublaron con turbidez. Su instinto como alfa dominante le ordenaba incrustarle rápido el pene hasta el fondo de la raíz en el orificio del omega, y sacudir las caderas hasta que el cuerpo del omega se destrozara.

Si fuera en un momento normal habría mantenido la razón como fuera, pero Lee-yeon se encontraba en un estado en el que su condición no era buena por estar pasando por el síndrome previo al rut. Las feromonas de Lee-yeon, que brotaban a cuentagotas, cayeron a cántaros tanto como para empapar el cuerpo de Woori.

Woori, que estaba tieso y paralizado por el dolor sin poder moverse, se agitó dando manotazos como un pez sacado a la fuerza a la orilla.

“¡Hu-ugh!”

¡Brote! El lubricante salió como si fuera incontinencia y su orificio apretado se reblandeció humectándose, mordiendo con ganas el pene de Lee-yeon. Las feromonas de Lee-yeon se le impregnaron no solo en las células sensoriales sino hasta en el alma, haciendo que el cuerpo de Woori se transformara en función del alfa.

Ante el cuerpo de Woori transformado como un alimento fácil de comer, Lee-yeon no pudo contenerse y empujó la cadera de golpe.

¡Pum! El pene de Lee-yeon, absurdamente grueso y largo, se incrustó por completo en el orificio, aplastando el punto G escondido en lo profundo de las entrañas.

“……!!”

A Woori se le saltó bruscamente una vena en el cuello. De su boca abierta de par en par salía un grito sordo. Parecía que le iban a brotar las lágrimas. Las manos con las que sujetaba con fuerza el dobladillo de la playera temblaban convulsamente.

Doblega de dolor pero se sentía bien, y se sentía bien pero dolía. Dos sensaciones que no encajaban en absoluto le provocaban agonía a Woori. Sentía que se iba a volver loco.

Sin embargo, para que este acto terminara aún faltaba mucho. Lee-yeon era del tipo que cuando tenía relaciones sexuales lo hacía durante bastante tiempo. Al pensar en esto, le dio un susto mayor en vano. Sus dedos de los pies, encogidos a más no poder, temblaban convulsamente.

Aguanta. No es que solo te duela. Se siente bien. Quieres estar más en contacto con Choi Lee-yeon. Fue cuando Woori se gestionaba mentalmente de manera desesperada.

Desliz. La cabeza del pene que aplastaba el punto G comenzó a salir lentamente. Woori cerró con fuerza los ojos que había abierto de par en par. Ahora se incrustaría hacia adentro. En el instante en que por reflejo se mordió con fuerza el labio inferior con los dientes.

¡Pop!

El pene de Lee-yeon salió por completo del orificio de Woori.

“……?”

Qué es esto. Los párpados de Woori, que estaban cerrados con fuerza, temblaron ligeramente.

Pensó si acaso querría cambiar de postura, pero por más que esperó, Lee-yeon no volvió a meterle el pene. Woori, dudando entre abrir o no los ojos, abrió los ojos. Vio el torso de Lee-yeon brillando bonitamente empapado en sudor. Lee-yeon seguía sin hacer movimiento alguno.

Bajó la mirada y vio la parte inferior del cuerpo de Lee-yeon. Su pene grande y firme, empapado en lubricante, se elevaba hacia el cielo dando sacudidas.

No parecía que fuera una situación en la que no pudiera hacerlo porque el pene se le hubiera bajado. Por eso no lo entendía aún más. ¿Por qué demonios?

Woori, que tenía mil pensamientos en la cabeza, no pudo aguantar la curiosidad y miró a Lee-yeon de reojo.

Él lo contemplaba desde arriba con una expresión indescifrable.

Qué está viendo. Al seguir la mirada de Lee-yeon, pudo darse cuenta de que él miraba sus propios labios.

A Woori le dio un vuelco el corazón.

‘¿Acaso se puede tener los labios de un omega hechos pedazos? De por sí con esa cara de bloque de tofu se va a ver más feo.’

‘Ah.’

¿Acaso Choi Lee-yeon también pensaba, al igual que Kim Seong-min, que sus labios y su rostro no eran propios de un omega?

Pensándolo bien, las parejas de Lee-yeon habían sido todas hermosas. En comparación, él era alto, de cuerpo musculoso y ni siquiera podía soltar un gemido dulce. Por eso, aunque el pene se le pusiera erecto, puede que no le naciera el deseo.

Quien se enamora suele ser tonto, y Woori solo tenía orgullo, pero su autoestima era prácticamente nula. No había nada que hacer. Hee-jeong lo denigraba tan natural como respirar, y Seong-min usaba el pretexto de darle una lección mental para violarlo, ejercer violencia y lanzarle agresiones verbales. Woori, con la autoestima destrozada como tofu molido, pensó que el hecho de que Lee-yeon detuviera el acto sexual era por su propia culpa.

Tengo que cubrirme el rostro. Woori intentó cubrirse el rostro con ambas manos.

Lee-yeon, que estaba sentado entre las piernas de Woori, se acostó de lado junto a él. Y lo abrazó con un brazo. Fue en el preciso instante en que Woori, desconcertado, intentó levantar el cuerpo para zafarse de Lee-yeon.

Toque.

Lee-yeon le dio un beso ligero a Woori en los labios.

“……!!”

El rostro de Woori, que estaba pálido de espanto, se puso rojo brillante como un jitomate maduro. Parecía que si lo picaban con algo afilado iba a reventar con un ¡Pum!

¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!

Su corazón latía de manera anormal y de su orificio abierto de par en par salió el lubricante a chorros como si se estuviera orinando.

“……Mmh…….”

El entrecejo de Lee-yeon se frunció de golpe al oler el aroma del lubricante. Su pene rígido y erecto, como respondiendo, dio una sacudida soltando líquido preseminal a chorros.

Sin embargo, Lee-yeon no le metió el pene en el orificio a Woori. Él le dio besitos en los labios sin lastimarlo, como un pájaro dando picotazos.

A continuación, movió los labios para darle un beso en la mejilla y le sobó los hombros a Woori como diciéndole que se relajara. Ante ese acto tan cálido, el cuerpo y la mente de Woori se derritieron como mantequilla dejada a temperatura ambiente.

Lee-yeon, al juzgar que la tensión de Woori se había aliviado, metió los dedos índice y medio en el orificio que chorreaba lubricante.

“……!”

No es que le doliera, pero su cuerpo se petrificó por reflejo. Lee-yeon movió los dedos despacio para que Woori no se asustara más. Buscando la ubicación del punto G de Woori que ya tenía memorizada, presionó con fuerza el punto álgido abultado como una castaña.

“¡Jic……! ¡Espera, espera!”

“Está bien.”

Lee-yeon le dio besitos en los labios inferiores maltratados a Woori sin dolerle. Y comenzó a frotar el punto G de izquierda a derecha suavemente, como si hiciera masturbación con presión en el clítoris.

“¡Jaj, j-ja-aj, e-es, aa……!”

Un placer puro, privado de dolor, devoró a Woori. Sus ojos desorbitados se desorbitaron con torpeza. Lee-yeon, mirando a Woori que no lograba entrar en razón con una expresión boba, dobló los ojos. Él le dio un beso ligero en los labios entreabiertos y le preguntó:

“¿Le gusta?”

“¡Jic, ja…… jic…… j-ju-ugh!”

Ante el placer descomunal sentido en el orificio, Woori ni siquiera podía hablar. Ante un placer inasimilable, solo derramaba lágrimas a gotas y se agitaba con espasmos como si sufriera un ataque.

Woori, al no poder soportarlo, intentó zafarse del abrazo de Lee-yeon. Tsc, Lee-yeon chasqueó la lengua y estrechó a Woori con fuerza entre sus brazos mientras le frotaba el punto G con los dedos como si tocara el arpa.

“Le pregunté si le gusta, sunbae.”

“¡Ah, ah! Choi, Choi …… ¡me, me gusta!”

“Llámeme sin el apellido.”

Ante las coqueterías de Lee-yeon, el rostro de Woori se deformó como si fuera a llorar. Woori negó con la cabeza e intentó sacar la mano de Lee-yeon que le hurgaba el orificio. Lee-yeon le encajó aún más los dedos y le susurró:

“¿Sí? Woori, dime por mi nombre.”

Ante la voz dulce de Lee-yeon, los labios de Woori que se mantenían apretados con terquedad temblaron convulsamente.

-ugh, Lee-yeon, Lee-yeon-ah…… Lee-yeon-ah, me gusta…….”

“……!”

¡Chorromborro! En cuanto su nombre salió de la boca de Woori, el pene de Lee-yeon dio una sacudida expulsando semen blanco.

Lee-yeon, que miró de reojo a su propio pene que había acabado con tan solo oír que lo llamaban por su nombre como si fuera algo absurdo, soltó de inmediato una risita y movió la mano que se había detenido un momento.

Con cuánta fuerza hurgaba que hasta se le saltaban las venas en el antebrazo.

¡Chapoteo! ¡Chorreo! ¡Zas! ¡Zas!

“¡¡Ah, a-ah, a-atch, ah, ah……!!”

El lubricante que salía como incontinencia corría no solo por la palma de la mano de Lee-yeon sino hasta por su antebrazo.

“A mí también me gustas, Woori.”

Lee-yeon le dio besos sin parar en la nuca a Woori, a quien se le había saltado una vena en un sentido diferente al de antes. Y le hundió los dedos con la intención de excavarle el punto G.

“¡¡Lee-yeon, Lee-yeon, a-a-ah!!”

Del pene erguido de Woori, poco envidiable al de cualquier alfa, brotó el semen con fuerza.

Fue en el preciso instante en que Woori, gozando de un placer extremo y de un desfallecimiento, recostaba el torso que había levantado a la mitad e intentaba recuperar el aliento.

“……Mmh…….”

Chup, chup, besito.

Lee-yeon abrazó a Woori y lo besó profundamente. La lengua caliente y blanda de Lee-yeon que le entraba en la boca era demasiado dulce. Woori levantó ambas manos que tenía tiradas en la cama y las envolvió en el cuello de Lee-yeon.

El beso de ambos continuó por más tiempo que el acto sexual.

* * *

“…….”

Qué bien se siente.

Woori, que tenía los labios bastante hinchados, parpadeaba con la mirada ida acostado en la cama. Sentía que se iba a morir ahogado por el calor húmedo y las feromonas de Lee-yeon que llenaban por completo la habitación.

Lee-yeon abrió un poco la ventana. El aire frío de la noche le rozó el cuerpo a Woori, que estaba ardiendo de calor.

Se sentía como si estuviera en el paraíso. Fue en el preciso instante en que Woori dejaba caer la cabeza y cerraba los ojos. Lee-yeon sacó un pañuelo de papel y se lo acercó con cuidado a la entrepierna.

Él le limpió con esmero el lubricante que chorreaba a través del orificio abierto tanto como el grosor de su propio dedo; luego le limpió el semen de Woori que se le había salido en su propio abdomen, y también le limpió su propio semen que le había salido a Woori cerca de la cintura. Tras tirar el pañuelo usado, tomó una toalla seca que tenía al lado y le limpió entre el orificio y entre los muslos que estaban empapados en sudor.

“…….”

Ante las manos cálidas de Lee-yeon, el ánimo de Woori, que sentía que salía volando al cielo, se vino abajo hasta el suelo.

Porque un celo vil lo sacudió pensándose: "Si es así de cálido incluso conmigo, que no soy más que un compañero sexual, ¿qué tan bien tratará a sus parejas?".

Qué hartazgo. Qué hartazgo. Woori soltó una risita autocompasiva.

Lee-yeon, que le limpiaba la parte inferior, sujetó el dobladillo de la playera que le llegaba hasta justo arriba de los genitales. La lucidez que se le había hundido en el abismo volvió de golpe.

‘Puede que se le vean las marcas de los moretones.’

No quería mostrarle a Lee-yeon la apariencia de un perdedor derrotado en una pelea.

Woori, que estaba acostado en la cama, levantó el cuerpo y dijo:

“Me voy a bañar, así que está bien. No lo hagas.”

Ante el rechazo firme, a Lee-yeon se le frunció el entrecejo. Woori disimuló el asunto cambiando de tema de manera natural:

“Tú, ¿cómo estás del cuerpo?”

“……Estoy bien.”

La voz de Lee-yeon al responder de golpe sonó apática.

¿Se enojó? Woori miró a Lee-yeon de reojo haciéndose el disimulado.

Las luces de poste incrustadas a un intervalo adecuado en el barandal del balcón y la luz de la luna iluminaban el rostro de Lee-yeon.

El cabello café de tonalidad suave y las mejillas pálidas teñidas de un color sonrosado armonizaban bien. Las facciones delicadas y hermosas que llenaban por completo su rostro pequeño estaban fruncidas, pero no era la expresión de molestia de Lee-yeon que había visto en incontables ocasiones.

El haber sacado la trompa con sus labios abultados hacía parecer que no le parecía bien algo, pero no parecía enojado. Era una expresión como la de un niño pequeño haciendo un berrinche. Era una apariencia como si estuviera haciendo una coquetería.

Si un sujeto ponía semejante expresión debería darle asco, pero lejos de darle asco, debajo del pecho le daban cosquillas. No podía apartar la mirada de Lee-yeon.

Su ánimo, que se había hundido en el fango por pensar en las numerosas parejas de Lee-yeon, volvió a dispararse hacia el cielo.

“Qué es esa expresión.”

Woori contempló a Lee-yeon dejando escapar una risa sin ganas. Lee-yeon, al ver a Woori con una expresión relajada y dócil, frunció la nariz y murmuró de golpe:

“No sé.”

Ante esa actitud caprichosa propia de un omega, Woori terminó soltando una risa a carcajadas. El ambiente de la habitación, que había estado peligroso por un momento, se alivió en un segundo.

¿Será porque hasta hace unos pocos minutos habían estado frotando su parte más íntima, o será por las coqueterías de Lee-yeon? Woori extendió la mano derecha sin darse cuenta y se la puso a Lee-yeon en la frente.

‘Tiene febrícula.’

La expresión de Woori, que se había relajado con dulzura, se volvió a petrificar con dureza. Parecía que la fiebre le había vuelto a subir por haber tenido relaciones sexuales.

Cuando Woori parpadeaba los ojos lleno de culpa, Lee-yeon le frotó la frente contra la palma de la mano como un gato.

“……!”

Él le susurró doblando los ojos como diciéndole que estaba bien:

“Estoy bien. Es porque estoy previo al rut.”

“Aun así, antes de comer estabas bien.”

“Siempre es así.”

“…….”

Cómo va a ser siempre así. Woori entrecerró los ojos. Lee-yeon le sonrió como asegurándole que era verdad.

Buzzz.

El teléfono inteligente de Lee-yeon, que estaba boca abajo en el escritorio, vibró. Lee-yeon extendió la mano para revisar el teléfono inteligente y murmuró:

“Ya se hizo esta hora.”

Woori miró el reloj colgado en la pared. Eran las 8:00 p.m. Parecía que ya era hora de dejarlo ir.

Si fuera por sus ganas, querría decirle que se quedara a dormir, pero en cualquier momento su padre y Park Hee-jeong…….

“…….”

Maldita sea. La presencia de Hee-jeong, que había olvidado por completo porque Lee-yeon estaba enfermo, se apoderó de la mente de Woori.

Le dolía demasiado la cabeza. Woori fingió la voz lo más normal posible ignorando el dolor punzante en la cabeza:

“Regresa a tu casa.”

“…….”

Ante esas palabras, Lee-yeon movió los labios. Lee-yeon, que miraba a Woori de reojo como si tuviera algo que decir, soltó de inmediato un suspiro y se levantó de su lugar.

Él recogió y se puso la ropa que se había quitado como una piel desprendida. Woori, que iba a avisarle a Lee-yeon mientras este se ponía su propia playera y pantalones diciéndole "Tu ropa está en esa bolsa de papel", cerró la boca. Porque le gustaba ver a Lee-yeon vistiendo su ropa.

Woori, levantándose de la cama, también se puso la ropa interior y los pantalones, sacó de la bolsa de papel el cárdigan con el que él había venido y se lo tendió. Lee-yeon, que miró el cárdigan que le tendía como sorprendido, sonrió con dulzura. Parecía que alrededor de Lee-yeon sonriente brillaba un halo de luz.

“Gracias.”

Fue cuando Woori, apenado, rascaba su nuca agachando la cabeza.

“Por cierto, ¿sunbae, tiene un perro?”

“¿Qué?”

Lee-yeon, metiendo los brazos por las mangas del cárdigan, señaló con la barbilla una esfera negra colocada sobre el librero.

“……?”

¿Acaso había algo como eso en mi habitación?

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Woori frunció el ceño mirando la esfera negra.

“Es que hay una cámara para mascotas.”

“……!!”

El corazón se le vino abajo.

Lee-yeon tenía razón. Eso que tenía un lente instalado en la esfera negra era una cámara para el hogar. Por lo general, era algo que la gente que criaba mascotas usaba para revisar a sus mascotas cuando salían de casa; pero Woori, no, la gente de la familia Park no criaba mascotas.

“¿Sunbae?”

Lee-yeon se acercó a Woori, quien estaba completamente congelado. Woori disimuló su expresión rápidamente. Y dijo haciéndose el disimulado lo más posible:

“Ah. Lo cría Park Hee-jeong.”

“¿Pero por qué hay una cámara para mascotas en la habitación del sunbae?”

“……A veces el perro entra a mi habitación.”

“Ah.”

Lee-yeon, como si le hubiera nacido la curiosidad, le preguntó esto y aquello sobre el perro. Woori disimuló las palabras a grandes rasgos y le tendió la bolsa de papel que sostenía.

“¿Pediste taxi?”

“Sí.”

“¿Cuándo dice que llega?”

Lee-yeon revisó la aplicación del taxi.

“En 5 minutos.”

“Vamos. Te iré a dejar hasta el portón.”

Woori salió de la habitación empujándole la espalda a Lee-yeon, quien lo miraba como extrañado.

* * *

‘¿En qué estará pensando?’

Woori, sentado en el último asiento del salón de clases, apretó los puños. Desde la fiesta de caridad, Park Hee-jeong se encontraba en un viaje de trabajo durante una semana en una universidad de otra región como representante del consejo estudiantil, como parte del intercambio de créditos.

‘Maldita sea…….’

Los ojos de Woori, fijos en el teléfono inteligente colocado sobre el escritorio, se tiñeron de un rojo intenso.

Tras despedir a Lee-yeon para que fuera a su casa, volvió a revisar la cámara para mascotas. Tal como él había dicho, estaba funcionando. Sentir escalofríos al ver la lente que parpadeaba y giraba sutilmente hizo que desconectara el cable de corriente y la destrozara, pero eso no era más que una medida temporal.

Era evidente que el video sexual se había subido a la cuenta de Hee-jeong. Eso significaba que…… aunque no lo hubiera visto en tiempo real, Park Hee-jeong, al revisar la cuenta, podía ver el video sexual en cualquier momento. En primer lugar, era un sujeto que había instalado una cámara para mascotas en su habitación con fines de vigilancia. No había forma de que no hubiera revisado el video subido.

Sin embargo, a pesar de haber pasado cinco días, no le había llegado ni una sola llamada de ese sujeto. La sangre se le secaba del estrés.

‘¿Y si difunde el video?’

En el estricto sentido de la palabra, a él le daba igual. Aunque esta clase de humillación le resultaba ajena…… estaba acostumbrado a estar en boca de los demás por aspectos negativos. Bastaba con andar con la cara dura.

Sin embargo, con Choi Lee-yeon no era así. Si el video en el que tenía relaciones sexuales con él llegaba a difundirse, su reputación no solo se vendría abajo, sino que quedaría destrozada de forma desgarradora. Los humanos eran capaces de criticar si se fallaba una sola vez, aun habiendo hecho las cosas bien cien veces. La imagen recta que Lee-yeon había construido hasta ahora quedaría manchada por culpa de ese video.

Choi Lee-yeon no tenía culpa alguna y saldría perjudicado por su culpa.

“¿Entonces Lee-yeon no va a poder venir a la escuela hasta que termine el rut?”

Ante el nombre de Lee-yeon escuchado desde alguna parte, las orejas de Woori se pararon con atención.

“Sí. Eso parece.”

Ah~ Ojalá pudiera resolverle el rut a Lee-yeon.”

Cuando alguien soltó un lamento, otro estudiante dijo de manera mordaz:

“Oye, ¿con tu nivel le vas a ganar a Park Gyeong-min?”

Ah…… no.”

“Aunque alguien como tú estuviera completamente encuerado, Lee-yeon ni te voltearía a ver.”

“¡ah, Choi Young-hoon, por qué buscas pleito!”

Los estudiantes soltaron risas escandalosas. A Woori le llegó un mareo distante.

Tras terminar la clase, Woori vino a la oficina de Lee-rae. Tenía que revisar papeleo acumulado, pero las letras no le entraban para nada en los ojos.

Los empleados que trabajaban turno nocturno habían ido a la sala de descanso y estaban cenando temprano. El encargado Kim, siendo atento, había pedido también para Woori, pero al no tener apetito, Woori la había rechazado.

Fue cuando estaba sentado en la silla simplemente respirando, con una expresión opaca como la de un pez muerto.

Buzzz.

“……!”

El teléfono inteligente que estaba boca abajo en el escritorio vibró. Woori, sobresaltado, volteó el teléfono inteligente a toda prisa.

[Padre]

Acaso sería alivio o decepción, una emoción compleja y sutil lo cubrió como una ola. Woori, que miraba el teléfono inteligente con ojos apagados, contestó la llamada:

“Sí…… padre.”

-¡¡Park Woori!!

Al otro lado del teléfono inteligente resonó con fuerza el grito retumbante de Yeon-ho.

“…….”

Pensó que ya había llegado lo que tenía que llegar. Sin duda Park Hee-jeong le había revelado a su padre que él era un omega. Puede que incluso le hubiera mostrado a su padre, quien no le creería preguntando qué clase de estúpida tontería era esa, el video sexual grabado con la cámara para mascotas.

Fue cuando él guardaba silencio sin atreverse ni a dar excusas.

-¡¡Este infeliz, ¿por qué no habla?!

“……Sí, padre.”

Woori logró abrir la boca a duras penas. Al lado del oído escuchó el sonido de Yeon-ho inhalando aire. Era evidente que iba a soltarle una sarta de groserías.

Por lo pronto le pediría perdón. Y le diría a su padre que haría todo lo que le ordenara con tal de que hiciera borrar el video que tenía Park Hee-jeong…….

-¡¡Mi palo de golf!!

“……¿Sí?”

-¡El palo de golf de repuesto que está en mi habitación! ¡Trae ese de inmediato!

Woori parpadeó los ojos como aturdido. El ‘palo’ al que se refería su padre hacía referencia a los palos de golf.

Él preguntó de vuelta con calma:

“Se refiere a la bolsa de carrito blanca, ¿verdad?”

-¡Sí! ¡Ya casi va a empezar el juego principal y la cabeza del madera se rompió! ¡Traélo rápido!

Ante el grito apresurado de Yeon-ho, Woori se levantó de su lugar por lo pronto y salió empujando la puerta de la oficina. Se subió al coche estacionado abajo del edificio, encendió el motor y pisó el acelerador.

-Es el CC que está en Gangseo. ¡¡Ven en menos de una hora!!

Clic. La llamada se cortó.

“Maldita sea…….”

Pensé que me iba a morir del susto. Al aliviarse la tensión, le dio un mareo momentáneo.

* * *

“¡Muchas gracias!”

El alfa que le resultaba familiar a Woori le dio las gracias inclinándose por la cintura. Y con la bolsa de carrito que recibió colgada al hombro, corrió ferozmente hacia la salida del club house.

Woori, que miraba la espalda del alfa volviéndose un punto negro a lo lejos, se dejó caer de golpe en el sillón del vestíbulo de la sala de estar.

“…….”

A pesar de ser una hora tardía, había mucha gente tanto en el club house como en el exterior donde se jugaban las rondas.

Este lugar, por ser el único club de golf que había en Seúl, permitía disfrutar no solo de rondas diurnas y nocturnas, sino también de golf en pantalla. El sistema de membresía privada, en el que no se podía ingresar a menos que un miembro existente del club lo recomendara, era uno de sus factores de popularidad.

Fue en el preciso instante en que él tomaba un respiro limpiándose con el dorso de la mano las gotas de sudor que le corrían por debajo de la barbilla. El teléfono inteligente que había guardado en el bolsillo trasero de los pantalones vibró ligeramente.

¿Será el encargado Kim? Woori sacó el teléfono inteligente que tenía en el bolsillo y miró la pantalla. Había llegado un mensaje de KakaoTalk.

[¿Qué haces?]

“……?”

No era el tono de voz del encargado Kim. Woori, al parecerle extraño, miró al remitente.

[Choi Lee-yeon]

“……!”

La mirada de Woori no podía apartarse de la ventana de vista previa.

‘¿Choi Lee-yeon enviándome un KakaoTalk personal?’

El corazón le latía a martillazos. Trago. Woori, habiendo tragado saliva seca, respiró hondo de inmediato.

‘Seguro va a hablar del trabajo en equipo.’

Cuando estaba calmando sus emociones desbocadas, el teléfono inteligente vibró una vez más y apareció otra ventana de vista previa en la pantalla.

[Choi Lee-yeon]

[Vine a una reunión familiar pero está aburrido.]

La boca de Woori, apretada en una línea recta, se abrió ligeramente. No se lo podía creer. Choi Lee-yeon le estaba hablando de un asunto personal a él.

Las manos de Woori que sostenían el teléfono inteligente temblaban convulsamente. Su pulgar terminó tocando la pantalla. La ventana de KakaoTalk se abrió y apareció la sala de chat. El número 1 de la burbuja de mensaje debió de haber desaparecido.

“……!”

[Choi Lee-yeon]

[Quiero irme a casa.]

Llegó un mensaje más. Fue cuando, por estar tan desconcertado, solo parpadeaba los ojos como un tonto.

[Choi Lee-yeon]

[¿Estás ocupado?]

Woori, que miraba el teléfono inteligente como aturdido, movió los dedos a duras penas.

[No.]

En cuanto envió el mensaje, el número 1 desapareció. Sin podérselo creer, no dejaba de mirar la sala de chat. Sin embargo, no le llegaba respuesta de su parte.

Woori miró el mensaje que había enviado con una expresión grave. Parecía que lo había enviado de forma que no dejaba tema de conversación. Él movió los dedos vacilando.

[¿Está bien que salgas si estás enfermo?]

En cuanto lo envió, el número 1 desapareció. Parecía que Lee-yeon también estaba mirando la sala de chat. Como le dio vergüenza en vano, cerraba y abría los puños, cuando buzz, sonó la vibración.

[Choi Lee-yeon]

[Tomé un analgésico así que estoy bien]

El haber tomado un analgésico y no un supresor, ¿significaba que aún no estaba en rut? No, más que eso, es verdad que todavía sigue enfermo.

Woori tocó el teclado con el pulgar con una expresión grave.

[No te sobreexijas y……│]

Fue antes de escribir la frase "vete a casa".

Tacto.

Alguien le sujetó a Woori un lado del hombro.

¿Acaso su padre habrá mandado a alguien de nuevo? Woori, que estaba concentrado escribiendo, levantó la cabeza sin pensar.

Y,

“……!!”

Vio a Seong-min contemplándolo desde arriba mientras sonreía abriendo la boca de par en par.

Seong-min arrastró a Woori y entró hasta lo profundo del club house. Él abrió la puerta del fondo de un pasillo poco concurrido y empujó a Woori con brusquedad hacia adentro.

¡Pum!

El hombro de Woori chocó con fuerza contra una pila de cajas apiladas a gran altura.

“A dónde vas. Tienes que jugar con tu hermano mayor.”

“¡Por qué habría de jugar yo contigo, maldito loco depravado de mierda!”

“Vaya, qué arisco, como todo un omega, ¿eh?”

Seong-min, sonriendo socarronamente, le dio un golpe ligero a Woori en la mejilla con la mano. Woori, furioso, le soltó un manotazo a la mano de Seong-min.

¡Zas! Un rozamiento agudo resonó en el almacén. La piel de Seong-min que recibió el golpe severo de Woori se hinchó de un rojo intenso. Aunque era una situación como para enfurecerse, Seong-min, lejos de enfurecerse, se excitó aún más. Él pegó el cuerpo a Woori a más no poder y le soltó sus feromonas.

“……!”

Woori, al detectar las feromonas de alfa que alteraban las hormonas de un omega, empujó a Seong-min con brusquedad. Era una fuerza tan violenta como para derribar de inmediato a una persona común, pero Seong-min no era una persona común. Lejos de ser empujado, al contrario, abrazó a Woori con fuerza.

Detrás de las nalgas sintió el pene eréctil de Seong-min. Ante sus acciones de intención evidente, el rostro de Woori se puso pálido como una hoja de papel. Intentó empujar a Seong-min usando todo el cuerpo, pero Seong-min no se movió en lo absoluto.

Seong-min le agarró una nalga a Woori con fuerza como si fuera a reventársela.

“¡Lárgate de aquí……!”

Rueda. Alguien parecía estar empujando un carrito, pues se escuchó el sonido de unas ruedas girando. Woori se petrificó como hielo. Seong-min, sonriendo despreocupado, acostó a Woori boca abajo sobre las cajas que tenía justo enfrente y le bajó los pantalones y la ropa interior de un solo tirón.

Ocurrió en un abrir y cerrar de ojos, antes de que Woori pudiera siquiera reaccionar. Seong-min, como si fuera a orinar, abrió la cinta del pantalón, sacó únicamente el pene y se lo encajó en el orificio rígido.

Al sentir el roce de la masa de carne caliente y dura, el rostro de Woori se puso pálido del susto. Seong-min bajó la cabeza, le dio un beso en la oreja a Woori y le susurró:

“No le puse seguro a la puerta.”

“……!”

“A ti también te conviene terminar rápido antes de que venga la gente al almacén, ¿no?”

Ante la amenaza de Seong-min, Woori terminó estrellando la frente sobre las cajas como resignado.

* * *

¡Chapoteo! ¡Chorreo! ¡Zas!

El pene de Seong-min hurgaba con brusquedad en el orificio de Woori.

Era algo extraño. En cuanto a grosor y longitud del pene, el de Lee-yeon era enormemente más grande, pero le dolía más cuando lo hacía con Seong-min.

A decir verdad, era lógico que fuera así. Salvo por haber soltado feromonas al principio, Seong-min no le hizo ni una sola caricia. Éste lo trataba como a un aparato de masturbación.

Me duele.

“…….”

Por eso Woori apretó los dientes para no soltar un gemido ni por error. No quería verse ridículo.

“¿Te gusta? Park Woori, ¿te gusta?”

“…….”

Al verse ignorado continuamente, Seong-min agachó el torso y abrió la boca de par en par.

¡Mordisco!

“¡Ju-ugh……!”

Un grito se le salió solo ante el dolor agudo sentido en el cuello. Al escuchar su gemido tímido, Seong-min se excitó aún más. El pene de Seong-min, incrustado dentro del orificio, se hinchó a más no poder.

“……!!”

Woori, sorprendido por la sensación de masa que le llenaba apretadamente el interior, se agitó dando manotazos. Seong-min, como diciéndole que se estuviera quieto, le aplastó la espalda con el torso mientras le succionaba la piel llena de marcas de dientes.

“No, ugh……!!”

Woori negó con la cabeza e intentó apartar el rostro de Seong-min que le mordía el cuello, pero al reanudarse el movimiento de caderas de éste que se había detenido, estrelló la frente sobre las cajas.

¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!

El movimiento de caderas de Seong-min se volvió cada vez más feroz. El cuerpo no dejaba de irse hacia adelante. Woori tragó saliva y se agarró con todas sus fuerzas de la esquina de las cajas.

Por qué demonios terminaron así las cosas. Hasta hace rato era realmente feliz.

Ahora que lo pienso, ¿será que le envié respuesta a Choi Lee-yeon? Me parece que no pude enviársela.

¿Qué tal si Choi Lee-yeon se queda esperando la respuesta? Se veía de lo más aburrido como para enviarme un KakaoTalk personal.

Fue cuando Woori pensaba desesperadamente en otras cosas para ignorar el dolor.

“……¿Este infeliz?”

“¡Ugh!”

Seong-min se dio cuenta como un demonio de que Woori no estaba concentrado en el acto sexual. Éste detuvo el hurgar en el orificio, le levantó el cuerpo y lo puso de pie volteándolo.

¡Zas!

La cabeza de Woori se giró hacia el lado contrario. La mejilla donde le dio el golpe le ardía. Aunque no le dolía tanto a comparación de recibir un puñetazo, le daba rabia.

“Por qué me pegas, perro de…… ¡aaghh!”

Seong-min volvió a acostar a Woori boca abajo sobre las cajas y le abrió de par en par las nalgas rígidas hacia la izquierda y derecha.

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‘¡No quiero!’

Cuando hizo acopio de fuerzas para zafarse de Seong-min, éste volvió a soltar sus feromonas. Como si le hubieran abierto a una llave de agua, las feromonas de Seong-min salieron a chorros impregnándose en el cuerpo de Woori.

“……!”

Las feromonas de alfa indujeron el celo del omega. Ante el sentido del placer elevado a la fuerza, Woori sufría de agonía.

Del orificio reseco se secretó lubricante de manera forzada. El lubricante, que comenzó a salir como si babeara, cubrió deliciosamente el orificio que estaba hinchado de color rojo por haber sido rozado bastante.

‘Aunque de cara sea feo, como el orificio es puro y casto está como para pasárselo por alto.’

Seong-min soltó una risita socarrona y le metió el pene de un solo empujón.

“¡Ugh!”

Woori agachó la cabeza por completo ante el dolor que le atravesaba todo el cuerpo.

¡Chapoteo! ¡Zas! ¡Zas!

El pene como un garrote le destrozaba las entrañas. Le dolía tanto que las manos le temblaban convulsamente.

‘Si le cuesta trabajo, sujétese de mi hombro, sunbae.’

La voz cálida de Lee-yeon le pasó a Woori por la mente.

‘Choi Lee-yeon.’

De los ojos desorbitados de Woori cayeron lágrimas a gotas.

“Oye. Suelta un poco de gemidos.”

Seong-min le dio golpecitos en la nuca a Woori, quien se mantenía quieto como un tronco de madera. Sin embargo, Woori no mostró reacción alguna. Seong-min, sacando la trompa como si no tuviera chiste, sonrió de oreja a oreja como si se le hubiera ocurrido algo.

Él extendió la mano derecha hacia abajo y le agarró un pecho a Woori con fuerza.

“……!!”

Los ojos de Woori, opacos como los de un pez muerto, se abrieron desorbitados. Woori abrió y cerró la boca como si no pudiera creérselo. Seong-min soltó un silbido como sorprendido ante el pecho que rebosaba aun teniéndolo agarrado con una mano llena.

“A Park Woori le miden bastante las tetas, ¿eh? Y hasta tienen firmeza.”

Seong-min amasó el pecho de Woori como si jugara con un slime. El rostro de Woori se puso pálido de vergüenza. Éste le quitó la mano a Seong-min con brusquedad.

¡Rasguño! Las uñas de Woori rasparon el dorso de la mano de Seong-min trazando una línea roja.

“Este infeliz. Qué mal carácter tiene.”

Seong-min, lejos de dolerle, se excitó aún más y le embistió el orificio a Woori con fuerza. Ante el movimiento de caderas cada vez más feroz, Woori se mordisqueó el labio inferior con los dientes tragándose los gemidos.

De tanto mordérselo, cuando ya casi tenía los labios hechos pedazos, Seong-min empujó la cadera hacia arriba con ímpetu.

“¡Maldita sea, me vengo!”

¡Pum! El pene de Seong-min, incrustado hasta lo más profundo del orificio, dio sacudidas expulsando el semen.

Seong-min soltó un suspiro de satisfacción y sacó el pene del orificio. El orificio ampliado a más no poder se abría y cerraba expulsando el semen.

Gota, gota. El semen expulsado del orificio cayó al suelo. Ante esa apariencia obscena, al pene marchingito de Seong-min le comenzó a entrar fuerza. En el preciso instante en que Seong-min iba a sujetarle la cintura a Woori de nuevo, Woori, que estaba acostado boca abajo sobre las cajas como muerto, se levantó de un brinco.

Woori se subió de un jalón la ropa interior y los pantalones que tenía atorados en los tobillos y caminó a pasos agigantados hacia la puerta.

¡Bang! Seong-min, que miraba aturdido la puerta del almacén cerrada con fuerza, se ajustó los pantalones soltando una carcajada retumbante de inmediato.

¡Jajaja!

“Maldita sea…….”

Ante la risa estruendosa de Seong-min escuchada desde atrás, los pasos de Woori se volvieron más rápidos. Tenía que salir de este lugar cuanto antes. Cuando movía a la fuerza sus piernas temblorosas, Seong-min, que se le había acercado en un abrir y cerrar de ojos, caminó pegado a su lado al mismo paso.

“Park Woori.”

“…….”

“Oye.”

“…….”

Seong-min le habló con insistencia, pero Woori mantuvo una actitud de ignorarlo por completo. Sin embargo, ante las palabras escuchadas a continuación, no le quedó más remedio que fulminar a Seong-min con la mirada lleno de coraje.

“Hueles a mí.”

A Woori se le saltó una vena en el cuello. De verdad sintió que no tendría más deseos en la vida con solo soltarle un golpe en la cara a ese infeliz. Cerrando los ojos, pensó seriamente si soltarle una cachetada o no, pero había mucha gente en el vestíbulo.

Su padre habría ido a la ronda y no estaría en el vestíbulo, pero no sabía si habría alguien que fuera sus ojos. Woori respiró hondo como reprimiendo la furia.

“…….”

En la respiración de Woori se mezclaron las feromonas que no pudo reprimir, esparciéndose por el aire.

Sobresalto. Al pene de Seong-min, envuelto delicadamente en los pantalones, le dio un brinco aumentando de volumen.

Maldita sea. De verdad no se puede. Seong-min, no pudiendo contener la excitación, le agarró la muñeca a Woori con brusquedad.

“¡Ugh……!”

Su agarre firme apretó con fuerza el extensible del reloj que le envolvía la muñeca a Woori. De por sí dolía con solo ser agarrado, pero como dio la casualidad de que le agarró la muñeca que llevaba el extensible del reloj, le dolió aún más.

Al oprimirle el extensible del reloj como si fuera a romperle el hueso de la muñeca, de la boca de Woori se le salió un gemido al fin. Éste hizo acopio de fuerzas para soltar la mano sujetada por Seong-min. Sin embargo, Seong-min se excitó aún más ante la apariencia de rechazo de Woori.

“Hagámoslo una vez más.”

“Lárgate de……”

“Tu hermano te va a hacer volar.”

El rostro de Woori se puso pálido. Sentía ganas de matarlo.

“A ti también te gusta hacerlo conmigo.”

“¡¡No me gusta para nada, maldito loco depravado de mierda!!”

La voz de Woori, llena de sed de sangre, resonó con fuerza en el vestíbulo.

La gente que estaba alrededor volteó la cabeza y miró a Woori y a Seong-min. Sin embargo, Woori, que estaba enfurecido hasta el tope, no tenía cordura para darse cuenta del entorno, y Seong-min por naturaleza no era de fijarse en las miradas ajenas.

“Cómo no te va a gustar. Si te meto el pene te quedas paralizado chillando sin parar.”

“¡¿Cuándo chillé yo?! ¡¡Suéltame!!”

Woori, vuelto loco de la furia, se puso a gritar a todo pulmón. Seong-min, contemplando el rostro de Woori que lo fulminaba con la mirada como si fuera a matarlo como si lo saboreara, le arrastró la mano y se la puso sobre la cinta de sus pantalones bastante provocada.

“……!!”

Ante el contacto caliente en la mano, el rostro de Woori se puso blanco en un sentido diferente. Ante la apariencia de Woori teniéndole miedo a su pene, Seong-min perdió la cabeza.

Seong-min volvió a sujetarle bien la muñeca a Woori y lo arrastró. El destino era el almacén donde acababa de tener relaciones sexuales con Woori.

“Tu hermano te va a hacer sentir algo bueno~.”

“¡No quiero, suéltame!”

Woori, al darse cuenta de que Seong-min intentaba arrastrarlo de nuevo al almacén, se rehusó casi al nivel de un pataleo, pero fue en vano. La muñeca sujetada por Seong-min se puso pálida sin circulación de sangre y temblaba convulsamente.

Woori, al juzgar que no podía zafarse de Seong-min por sus propios medios, volteó la cabeza buscando a un guardia de seguridad que pudiera estar en alguna parte. Sin embargo, al ver a la gente que se cubría la boca mientras lo miraba y murmuraba, no le quedó más remedio que cerrar la boca. Los ojos de la gente que se veían por encima de las palmas de las manos eran sumamente fríos.

Alguien dijo en voz alta como para que Woori lo escuchara:

“El omega se pone a gritar a chillidos sin sentir vergüenza alguna.”

A partir de esas palabras, los alfas que estaban alrededor aportaron un comentario cada uno.

“Si le hacen el favor de acostarse con alguien que no parece un omega, ¿no debería arrodillarse a dar las gracias?”

“Si ese fuera mi omega, lo habría desnudado aquí mismo para darle su castigo.”

“Definitivamente los muchachos de hoy en día, tsc tsc.”

Parecía que Seong-min también escuchó las críticas de la gente. Éste miró de reojo a Woori, quien estaba petrificado parpadeando los ojos aturdido, y se rio.

“Dice que haces mucho ruido.”

“…….”

“No causemos molestias y ven en silencio.”

Se le cortaba la respiración.

Los ojos de Woori, que miraban la espalda de Seong-min arrastrándolo, estaban vacíos.

‘Ojalá alguien me ayudara.’

En ese instante, alguien le pasó por la mente a Woori como un chispazo. Él dejó de pensar.

En el mundo no había nadie que fuera a ayudarlo. Y era mucho menos probable que ese objetivo fuera Choi Lee-yeon. Tener pensamientos débiles era propio de un tonto. No era propio de él. Tenía que resolver sus asuntos por sí mismo. Woori jaló el cuerpo hacia atrás.

Ah, infeliz. Ven en silencio.”

Seong-min jaloneó a Woori hacia adelante con brusquedad como si le resultara molesto. El cuerpo de Woori fue arrastrado hacia adelante y terminó dando un tropezón.

¡Pum! Las rodillas de Woori chocaron contra el piso de mármol emitiendo un sonido pesado. Seong-min, lejos de volver a poner de pie a Woori que se había caído por su culpa, lo arrastró.

Arrastre, arrastre…….

Ante esa apariencia como la de una bestia siendo llevada al matadero, los alfas que contemplaban la escena soltaron risitas socarronas. El sonido de las risas escuchadas por todas partes llegó a los oídos de Woori.

Woori apretó los dientes y le rasguñó sin parar con las uñas el dorso de la mano a Seong-min, quien le sujetaba la muñeca como si fuera a rompérsela. En su piel morena y saludable se formaron heridas como rasguños de gato, pero Seong-min no le soltó la mano.

A medida que el escándalo continuaba, la gente se fue reuniendo en el vestíbulo. A este paso realmente podría ser descubierto por su padre.

……Aflojar el cuerpo y regresar a casa también era una opción. Fue en el preciso instante en que era arrastrado habiendo renunciado al fin a resistirse.

¡Punzadas!

Algo afilado le golpeó la piel a Woori. Esa sensación fue tan aterradora como para causarle escalofríos.

La gente que hablaba escandalosamente mirando a Woori y a Seong-min también se puso tensa y miró a su alrededor. Lo mismo ocurrió con Seong-min. Sus pasos, con los que caminaba hacia adelante sonriendo de oreja a oreja, se detuvieron en seco.

El vestíbulo cálido se congeló fríamente como en pleno invierno.

Paso. Paso. Paso.

“¡Mi palo de golf!”

Alguien soltó un grito rompiendo el silencio. Fue en el instante en que iba a voltear la cabeza preguntándose qué pasaba. Al sentir una sed de sangre espeluznante justo detrás, el cuerpo se le congeló como hielo.

“Agáchese.”

El cuerpo de Woori obedeció la orden del hombre por instinto. Zafó con todas sus fuerzas la mano de Seong-min que estaba rígido por la tensión, y se encogió sobre sí mismo como un bicho bola cubriéndose la cabeza con ambas manos.

La cabeza del palo de golf, más grande que el puño de un alfa, cortó el aire y le asestó un golpazo a Seong-min en la espalda.

“¡¡Aargh!!”

Seong-min dejó escapar un grito desgarrador. A Woori le latía el corazón desbocado. Hacía 8 años que conocía a Seong-min. El Seong-min que él conocía golpeaba a los demás, pero no recibía golpes de manera unilateral.

Y Woori tampoco era del tipo que no tuviera agallas. Antes de convertirse en omega, a menudo iba a buscar a los empleados de las empresas colaboradoras y a los deudores para presionarlos a pagar el dinero, y si era necesario usaba la violencia. Sin embargo, extrañamente, ante la furia del hombre que estaba detrás y ante las feromonas que brotaban como flechas, se vio abrumado y el cuerpo le temblaba solo.

Fue cuando Woori temblaba de miedo acostado boca abajo en el suelo. Alguien le sujetó la nuca y lo jaló hacia atrás.

Woori, sorprendido, intentó agitarse dando manotazos para no ser arrastrado por él. Sin embargo,

“Soy yo, sunbae.”

La voz del hombre, un poco más suave que la de antes, le hizo retumbar los oídos.

¿Sunbae? Woori, que tenía la cabeza agachada y los ojos cerrados, abrió los ojos de golpe. Lee-yeon estaba parado frente a él como protegiéndolo, sujetando de nuevo el palo de golf que había dejado caer hacia abajo.

“¡¡Maldita sea, tú qué……!!”

Seong-min, al entrar en razón, intentó contraatacar, pero Lee-yeon, que llevaba el palo de golf, fue un paso más rápido. Debajo de la playera negra arremangada hasta abajo del codo, el antebrazo se le levantó con firmeza.

Lee-yeon le asestó un golpazo con el palo de golf hacia la cabeza de Seong-min, quien se le lanzaba encima.

¡Pum!

Con el sonido de una sandía rompiéndose, Seong-min se desplomó sobre el piso de mármol. En el piso de mármol brillante y sin una sola huella, la sangre que le salía de la cabeza comenzó a esparcirse.

Un silencio espeluznante reinó en el vestíbulo. A la gente, que ni siquiera se imaginó que le rompería la cabeza a una persona con un palo de golf, se le fue el habla.

Incluso Woori, que deseaba que Seong-min se muriera, se sorprendió al ver a Seong-min tirado en el suelo con la cabeza rota y ni siquiera pudo emitir sonido alguno.

“Este perro de mierda.”

Como si no se hubiera desahogado de su furia con solo romperle la cabeza, Lee-yeon volvió a sujetar bien el palo de golf y le golpeó la mano a Seong-min. Se escuchó un sonido seco de rotura.

“¡¡Aaargh!!”

La voz de Seong-min soltando un grito de dolor era tan aguda que parecía desgarrarse. Era un lamento desgarrador como para hacer estremecer a quien lo escuchara, pero en el rostro de Lee-yeon no había culpa alguna.

“Andar agarrándole la mano a un omega a lo pendejo.”

Él le remachó con el zapato la mano derecha a Seong-min, quien estaba tirado en el suelo.

¡Crujido!

“¡¡Aargh!!”

La mano derecha de Seong-min, que le había agarrado la mano a Woori a lo pendejo, quedó completamente destrozada. Seong-min echaba espuma por la boca sufriendo de agonía, pero Lee-yeon, con una expresión como si nada, volvió a tomar el palo de golf y lo golpeó.

¡Zas! Por donde pasaba el palo de golf de Lee-yeon brotaba sangre y las gotas de sangre se dispersaban trazando una parábola. Una gota de sangre que el cuerpo de Lee-yeon no logró tapar le saltó a Woori en la mejilla.

“……!”

Woori, que estaba ido por la sensación del líquido tibio en la mejilla, entró en razón. Él miró a su alrededor a toda prisa. La gente contemplaba con expresión grave a Lee-yeon golpeando a Seong-min hasta hacerlo papilla, y alguien sostenía un teléfono inteligente. Era evidente que intentaba llamar a la policía o grabar un video.

‘No puede ser.’

Woori, pálido del susto, se levantó de un brinco y le abrazó la cintura a Lee-yeon.

“¡Choi Lee-yeon!”

“…….”

“Ya detente.”

Ante el grito desesperado de Woori, Lee-yeon, que golpeaba a Seong-min como si fuera a matarlo, se detuvo un momento. Mientras tanto, Woori le quitó el palo de golf que Lee-yeon sostenía y lo tiró al suelo.

¡Ruptura! Un choque agudo resonó en el vestíbulo congelado de terror. Woori le empujó la espalda a Lee-yeon hacia la salida. Pensó qué hacer si no se movía, pero por suerte Lee-yeon se movió según el empujón que él le daba.

¡Desliz!

Woori, al intentar dar un paso, movió los hombros con un leve sobresalto. Fue porque el semen que aún quedaba adentro le salió al empujar a Lee-yeon haciendo fuerza en el abdomen. Le dio asco la sensación tibia que le empapaba la ropa interior, pero ahora eso no era lo importante. Woori le empujó la espalda a Lee-yeon con más fuerza.

“……?”

Sin embargo, por alguna razón, el cuerpo de Lee-yeon, que se movía obedientemente hasta hace un momento, no se movió en lo absoluto.

“Oye, rápido huye…….”

Fue en el instante en que iba a decir "tenemos que huir". Los vellos de todo su cuerpo se le pararon de punta.

“Sunbae.”

“…….”

“Woori sunbae.”

La voz de Lee-yeon al llamar a Woori era sumamente tenebrosa. Lee-yeon volteó la cabeza y contempló a Woori en silencio.

“……!”

Escalofrío. Ante una sombra tétrica sin razón alguna, se le pusieron los pelos de punta. Fue en el instante en que Woori, al sentir terror, intentó dar pasos hacia atrás por instinto. Lee-yeon le sujetó los hombros con suavidad.

La fuerza del agarre de Lee-yeon era tan débil que bastaba con torcer los hombros para que se le soltaran de inmediato, pero Woori no pudo moverse en lo absoluto. Lee-yeon bajó la cabeza e hincó la nariz en la nuca de Woori.

Inhalación.

Los vellos erizados en la nuca se mecieron.

‘¿Acaso me está oliendo?’

Ante esa sensación espeluznante, Woori encogió los hombros. Dio la casualidad de que el hombro encogido era el lado contrario de la nuca que Seong-min le había mordido con insistencia mientras tenía relaciones sexuales. Ante los ojos de Lee-yeon quedó a la vista el cuello repleto de marcas de dientes.

Las feromonas del alfa dominante, que no pudo reprimir, brotaron a borbotones como un dique roto.

“……¡Ju-ugh!”

Unas feromonas en estado puro, de una dimensión completamente diferente a cuando lo cuidó en la habitación llena de feromonas antes de que a Lee-yeon le llegara el rut, le golpearon el cuerpo a Woori.

El corazón le latía a una velocidad aterradora y se le adormecía el vientre. Ante el sentido del placer llevado al extremo, Woori perdió la razón a medias. Se ahogaba con las feromonas de Lee-yeon. Como no podía respirar bien, respiraba por la boca, pero las feromonas de Lee-yeon se le impregnaban dentro de la garganta.

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Sentía que si estuviera en medio del fuego sería esta misma sensación. Aunque estuviera quieto le salía sudor a chorros, el pene se le hinchaba y se le arropaba el interior de las entrañas.

El cuerpo de Woori, que jadeaba como si se le fuera a ir el aliento, rodaba por el suelo.

‘Tengo que detenerlo.’

De sus ojos teñidos de un rojo intenso caían lágrimas incontrolables a gotas. El vientre, las entrañas dentro del orificio le daban muchísimas cosquillas y el pene se le adormecía. Aunque se esforzara como fuera por enfriar el calor del cuerpo, su cuerpo, empapado en las feromonas de un alfa dominante, estaba fuera de control.

Lee-yeon rechinó los dientes viendo a Woori, quien jadeaba como si fuera a morirse. Cada vez que Woori retorcía el cuerpo de agonía, emanaba un olor a feromonas de un extraño a borbotones.

Sentía ganas de matarlo. No sabía a quién quería matar. Lee-yeon se vio cautivado por una furia enloquecedora por primera vez en su vida.

Lee-yeon sacó el teléfono inteligente que tenía en el bolsillo trasero de los pantalones y lo sujetó en la mano. Y para montarse sobre el abdomen de Seong-min y destrozarle la cabeza a Seong-min con la esquina del teléfono inteligente, levantó la mano izquierda en alto hacia el cielo.

“……!”

¡No! Sacando fuerzas hasta de donde no tenía, Woori logró levantarse a duras penas y le sujetó la mano a Lee-yeon, que sostenía el teléfono inteligente.

“¡Ya detente, Choi Lee-yeon!”

Ante el freno de Woori, el rostro de Lee-yeon se puso pálido. Le daba rabia la traición.

Lee-yeon lo fulminó con la mirada a Woori como si le resultara insólito. De Woori seguía apestando el olor a feromonas de un alfa desconocido.

Crujido. A Lee-yeon se le rechinaron los dientes. Una mejilla de Woori estaba hinchada de color rojo, y la muñeca que se alcanzaba a ver ligeramente debajo de la manga tenía un moretón amoratado con la forma del extensible del reloj. Cualquiera que lo viera diría que fue sometido a la fuerza.

Sin embargo, ¿por qué Park Woori lo estaba deteniendo? No me digas que…….

“¿Lo hiciste porque te gustó?”

“……¿Qué?”

De lo furioso que estaba, ni siquiera le salía el trato formal. Lee-yeon le quitó la mano a Woori e intentó destrozarle la cabeza a Seong-min.

“¡Choi Lee-yeon! ¡Ya detente!”

Woori le envolvió apresuradamente el antebrazo a Lee-yeon con ambos brazos. Lee-yeon rechinó los dientes y le quitó la mano a Woori de encima.

Ah……!”

El hueso del dorso de la mano de Lee-yeon le golpeó la quijada a Woori. Junto con un dolor sordo, Woori encogió los hombros.

“……!”

Al sentir esa sensación espantosa en el dorso de la mano, los ojos de Lee-yeon temblaron con fuerza. Su mirada no parecía apartarse de la quijada de Woori, que estaba al rojo vivo.

En medio de eso, Seong-min, que estaba acostado como un cadáver, se levantó de un brinco. Aprovechando el momento en que el ataque de Lee-yeon se detuvo, intentaba huir a toda prisa.

La furia de Lee-yeon, que había perdido el rumbo, se dirigió hacia Seong-min. Lee-yeon extendió la mano que Woori no le tenía sujetada y le agarró el cabello a Seong-min con brusquedad. Seong-min pegó un grito.

“¡¡Maldita sea, suéltame!!”

“Tú no te vas a ir, infeliz.”

Lee-yeon murmuró de manera espeluznante y volvió a azotar a Seong-min contra el suelo. Fue en el preciso instante en que Woori iba a gritar rogándole que ya se detuviera. Alguien que bajaba de la escalera central soltó un grito al ver a Lee-yeon golpeando a Seong-min como a un perro.

“¡¿Hermano?!”

Era una voz escuchada en alguna parte. Antes de que la cabeza de Woori pudiera voltear hacia donde provenía el sonido, Lee-jun corrió hacia acá.

“¡Hermano Lee-yeon!”

Lee-jun extendió la mano e intentó separar a Lee-yeon, que estaba pegado a Seong-min, pero Lee-yeon recitó con una voz como si fuera a matar a una persona:

“Quítame a Park Woori de encima.”

“¿Eh? Ah……!”

Al caer esa orden espeluznante, el cuerpo de Lee-jun se movió por instinto. Él le agarró el antebrazo a Woori con rapidez.

“……Ugh.”

Ante el trato brusco de Lee-jun, al entrecejo de Woori se le frunció el ceño solo. Lee-jun, al ver a Woori sufriendo, dijo fríamente:

“Despacio.”

“¡Ah……! ¡Entendido!”

Lee-jun extendió ambas manos y le sujetó entre las axilas a Woori. Y jaló hacia atrás con todas sus fuerzas.

Por más que Woori intentara no separarse, no pudo hacer nada ante la fuerza que lo jalaba desde atrás.

“¡Suéltame!”

Woori pataleó mientras estaba cargado con dificultad entre los brazos de Lee-jun.

‘¡Cómo es que un omega tiene tanta fuerza!’

Lee-jun soltó una grosería por dentro. Si fuera por sus ganas, habría querido azotarlo contra el suelo, pero si hacía salir lastimado a este omega, su propia vida correría peligro. Él bajó rápidamente a Woori en un lugar alejado a unos cinco pasos de Lee-yeon.

“¡Choi Lee-yeon!”

Woori intentó levantarse de nuevo para acercarse a Lee-yeon, pero su cuerpo, llevado al límite, declaró la huelga.

¡Pum! Al final, Woori se desplomó en el suelo perdiendo el conocimiento.

Al ver a Woori desmayado, la expresión de Lee-yeon se hundió con pesadez.

Volteando la cabeza de nuevo, Lee-yeon guardó el teléfono inteligente en el bolsillo trasero de los pantalones mientras fulminaba con la mirada a Seong-min, que se arrastraba hacia la salida. Él le soltó una patada a Seong-min haciéndolo caer al suelo y le dio patadas como loco.

“¡¡Hermano!!”

Al reanudarse la paliza, Lee-yjun corrió a detener a Lee-yeon, pero fue insuficiente.

“¡Que alguien ayude, por favor!”

Ante el grito de Lee-jun, unos cuantos alfas de buena corpulencia que contemplaban la escena alrededor se acercaron vacilantes para ayudarlo. Cuatro hombres corpulentos se le pegaron a Lee-yeon, pero ante una fuerza tan descomunal y unas feromonas que brotaban sin fin, cayeron de espaldas dando arcadas.

“¿Acaso le quitaron a su omega?”

Cuando alguien habló como lamentándose, la gente comenzó a abrir la boca uno a uno.

“Parece que ese omega es de ese hombre.”

“El omega no se supo comportar.”

“Por eso, para qué andar metiéndose con un omega que ya tiene dueño…… .”

“Aun así, eso es demasiado…….”

“Ese alfa…… me parece que ya casi le llega el rut. El olor es demasiado penetrante.”

Mientras la gente daba rienda suelta a su imaginación, Lee-yeon continuó golpeando a Seong-min hasta el final. Lee-yeon se levantó de un brinco y apuntó a la parte inferior del cuerpo con el pie izquierdo. Ante esa acción fuera de lo común, Lee-yeon y la gente que intentaba detenerlo miraron a Lee-yeon con una expresión de "¡¿acaso será?!". El primero en entrar en razón fue Lee-jun.

“¡Hermano! Entiendo cómo te sientes, ¡pero eso es……!”

“Reventarle los huevos cuesta 5 millones de wones de multa. Con 8 millones bastará para el pene.”

Fue en el preciso instante en que Lee-jun le suplicaba al despiadado Lee-yeon que se aguantara. Un alfa alto bajó de la escalera del segundo piso al primer piso y se puso frente a Lee-yeon.

Sobresalto. Lee-yeon, que iba a pisotear el pene de Seong-min, detuvo el movimiento del pie. Lee-jun llamó al alfa que apareció como un salvador.

“¡Papá!”

Ki-seon contemplo fijamente a su hijo, que había causado el desastre, de manera fría. Ante esa aura helada, Lee-yeon retiró el pie izquierdo con el que había apuntado al pene de Seong-min. En su lugar, le dio una patada fuerte en el costado.

¡Pum! Seong-min, que ya había perdido el conocimiento, no hizo el menor movimiento. Ki-seon bajó la mirada y examinó con serenidad al hombre a quien su hijo había golpeado hasta dejarlo hecho una pasta de sangre. El hecho de que le hubiera roto la cabeza le llamaba la atención, pero no lo había matado. Juzgó que la compensación no sería tan difícil.

“Lee-jun, tú ve arriba y dile a tu mamá y a tu abuela que se vayan a casa. Y dile a tu abuelo que no salga de la habitación.”

Ante la orden de Ki-seon, Lee-jun sacó el teléfono inteligente que tenía en el bolsillo trasero y corrió hacia las escaleras. Ki-seon, contemplando al hijo menor que ejecutaba su orden fielmente, señaló con un gesto de la cabeza a Woori, que estaba tirado en el suelo.

“Aún estás consciente, ¿verdad?”

“……Sí.”

“Ve a la habitación y resuélvelo ahí.”

La ‘habitación’ a la que se refería era la habitación de spa privada que solo se ofrecía a los miembros VIP del club de golf, un lugar equipado con baño y recámara donde se podía disfrutar de spa y masajes.

¡Pisada! Lee-yeon le pisoteó la mano a Seong-min por última vez. Y antes de que Ki-seon pudiera decir algo más, se echó al hombro a Woori desmayado y salió del vestíbulo.

Al ver la espalda del hijo mayor que salió volando tras causar un accidente colosal, Ki-seon murmuró de forma espeluznante:

“Nos vemos cuando termine tu rut. Choi Lee-yeon.”