7. Una experiencia amarga
7. Una experiencia amarga
“Maldita sea, ¿por qué
hay tanta polarización en la facha de los empleados? Los que están guapos están
extremadamente guapos y los feos están hechos un desastre.”
“….”
Ante las palabras
vulgares de Seong-min, Woori frunció el entrecejo dejando ver abiertamente su
incomodidad, pero él continuó juzgando a los empleados.
“Por muy sabroso que
esté el hoyo de abajo, si la cara es una porquería, se te van hasta las ganas
de comer.”
“….”
“¿A que sí?”
“No me pregunte esa
clase de cosas a mí, hermano.”
“Pfft. Miren al
santurrón…”
Seong-min, que se
estaba burlando, cerró la boca.
“…?”
Woori le echó un
vistazo de reojo a Seong-min. Los ojos de Seong-min, al cruzar la mirada con
Woori, se entrecerraron.
¿Qué tontería va a
decir este desgraciado?
“¡Ah! ¿Acaso tú no lo
sabes porque eres un beta?”
“….”
“¿Tú te has acostado
con un omega alguna vez? ¿No serás virgen a esa edad, verdad?”
Seong-min unió el
pulgar y el índice en forma de círculo e hizo el ademán de meter y sacar
repetidamente el índice de la otra mano por el agujero formado.
“Park Woori. ¿Acaso no
le haces honor a tu nombre?”
“….”
Ante el acoso sexual
de Seong-min, Woori se levantó de su asiento como si no tuviera nada más que
escuchar. Seong-min soltó una risita burlona al ver a Woori actuando como un
omega insultado.
“Oye, ¿qué te pasa?
¿Te emputaste? Dónde se ha visto que un maldito beta actúe como un omega.”
Que soy un omega de
verdad, maldita basura.
“Saldré un momento.”
“¿Vas a mear?”
Woori exhaló un
suspiro de profundo hartazgo. A la menor provocación sentía que se le saldría
una palabrota. Se apresuró a tragarse las groserías que le llegaban hasta el
tope de la garganta. Si se enojaba aquí, estaba claro que Kim Seong-min se
aprovecharía para burlarse aún más de él. Era mejor simplemente seguirle el
juego a todo lo que dijera ese tipo.
“Sí. Voy a mear.”
“¿Te acompaño?”
“Haga lo que quiera.”
“Mira que te voy a ver
mear, ¿eh?”
Ante la respuesta sin
ganas de Woori, los ojos de Seong-min, que brillaban con tono travieso, se
apagaron. Seong-min agitó la mano en el aire como si le hubiera parecido
aburrido.
“Ya estuvo. Qué tiene
de bonito ver mear a un maldito beta.”
“Descanse, hermano.”
Era la reacción
esperada. Woori, conteniendo a más no poder las comisuras de los labios que
intentaban elevarse, asintió con la cabeza ante Seong-min. Seong-min ni
siquiera miró a Woori cuando se despedía para retirarse del lugar.
El lugar hacia el que
se dirigió Woori fue la terraza jardín contigua al salón de fiestas.
Comenzando por un
árbol ubicado en el centro del jardín, había flores y plantas de follaje
plantadas en una cantidad ni muy escasa ni muy excesiva. Debajo de una lona
blanca tendida en el aire, las luces de guirnalda conectadas en cinco o seis
hileras brillaban con belleza en medio de la oscuridad. Parecía como si
hubieran trasladado un jardín del extranjero tal cual.
Ese jardín flotante,
que sacaba exclamaciones de admiración con solo verlo, era el orgullo del
hotel. Sin embargo, Woori no le dedicó ni el más mínimo vistazo al paisajismo
del jardín. Caminó mirando únicamente hacia al frente.
Woori, parado frente
al barandal de cristal del balcón, se puso a prisa un cigarrillo en la boca y
le prendió fuego.
Chupada—. Las mejillas flacas de Woori se hundieron
profundamente al aspirar el cigarrillo. El tabaco, que apenas iba a encenderse,
se consumió llenándole la garganta de humo.
El entrecejo, que
estaba fuertemente fruncido con incomodidad, se desfrunció un poco. Fuuu—.
Al expulsar el humo por la nariz, su gesto se relajó aún más. Para cuando el
cigarrillo se consumió a la mitad, la expresión de Woori regresó a su
inexpresividad habitual.
La cintura contra la
que había chocado hace un momento no dejaba de punzarle. Parecía que el músculo
se había resentido. Sosteniéndose del barandal con una mano, giró el cuerpo
ligeramente. De pronto, vio la avenida debajo del barandal. Cuando los coche
corrían por la avenida, sus luces se movían dibujando una trayectoria.
“….”
Quiero irme a casa. Woori, que expulsaba el humo en silencio,
sacó el teléfono inteligente que llevaba guardado en el bolsillo trasero del
pantalón. Abrió la aplicación de mapas, ingresó la dirección de la sucursal de
Gwanak de Irae en el buscador y, moviendo la vista de calle, contempló el
camino para ir desde el hotel hasta la sucursal de Gwanak de Irae.
Sin haber pasado ni un
minuto desde que dejó el hotel, la vista de calle llegó a la sucursal de Gwanak
de Irae. En la pantalla se veía un edificio mugroso en el que se notaba el paso
de los años.
El edificio, con la
pintura descarapelada y grietas en la pared exterior, parecía una casa
abandonada donde salían fantasmas, pero para Woori, la sucursal de Gwanak,
donde no estaban ni Hee-jeong ni su padre, era su zona segura.
La vista del cielo
desde la ventana del tercer piso sí que es increíble. Fue justo cuando miraba
con ojos llenos de añoranza la ventana capturada en la vista de calle. Woori
ladeó la cabeza. Había algo extraño.
Agrandó la vista de
calle con los dedos.
“Eh….”
En la ventana de par
en par del tercer piso se veía a una persona. Como era un servicio gratuito, la
calidad de imagen de la vista de calle no era muy buena, pero se alcanzaba a
ver la silueta aproximada de una persona.
Un hombre estaba
sentado en algo parecido a una silla de masajes mirando fijamente al vacío.
“¿Acaso ese no es
usted, sunbae?”
“Creo que sí… ¿eh?”
Ante la voz que se
escuchó a su lado, la mirada de Woori, que respondió de forma desatenta, se
abrió de par en par. Giró la cabeza.
Lee-yeon estaba parado
al lado de Woori mirando fijamente el teléfono inteligente que sostenía en la
mano.
“…!”
Lee-yeon levantó la
cabeza que tenía inclinada y miró a Woori.
Lee-yeon estaba parado
a su lado, donde no había nadie.
Era la persona que
menos quería ver en esta situación. Woori dio un paso hacia atrás sin darse
cuenta.
¡Resbalón! Por
retroceder con demasiada prisa, se le cruzaron los pies. Su cuerpo estuvo a
punto de caer hacia atrás.
“…!”
Aunque sujetó el
barandal a prisa con la mano izquierda librándose de caerse, se le cayó el
teléfono inteligente que llevaba en la mano.
“…!”
Qué flojera ir al
centro de servicio. Fue en el momento en que Woori miraba con resignación el
teléfono inteligente que estaba a punto de chocar contra el suelo.
“Tsk.”
Una mano grande atrapó
el teléfono inteligente.
“Tenga un poco de
cuidado.”
“….”
“Tome.”
“….”
Woori observó atónito
el teléfono inteligente que le tendían enfrente. Como cautivado por algo,
recibió el teléfono inteligente.
Rozón…. Las yemas de los dedos de ambos se rozaron.
“…!”
¡Escalofrío! Una
sensación extraña le recorrió la nuca a Woori de golpe. El corazón le palpitó
desbocado como loco. La palma de la mano que sujetaba el teléfono inteligente
se le empapó por completo de sudor.
Qué es esto. Por qué
me pongo así. Fue justo cuando se desconcertaba por los latidos excesivamente
fuertes de su corazón.
“¿Por qué está viendo
la vista de la calle?”
“…A casa….”
“¿A casa?”
Woori apenas logró
responder.
“Porque quiero irme a
casa.”
Por suerte, a
diferencia de su interior que estaba sumamente desconcertado, la voz que
expulsaba no era diferente de la habitual.
Ante la respuesta de
Woori, Lee-yeon dijo como si le pareciera insólito:
“sunbae, ¿sabe que de
verdad es muy raro?”
“….”
“No… más bien es
verdad.”
“…Qué.”
“El pasatiempo del
sunbae.”
“…!”
Ante las palabras de
Lee-yeon, Woori lo miró como alma en pena. En su mente se cruzó como un rayo la
conversación que había tenido con Lee-yeon mientras caminaban por el lago.
‘¿Y su pasatiempo?’
‘…Sentarme en la silla
de masajes y mirar por la ventana.’
“Vaya, de verdad.”
Pfft. Lee-yeon sonrió como si le pareciera absurdo.
“¿Qué tan seguido se
la pasa sentado en la silla de masajes para que le tomen una foto en la vista
de la calle?”
“….”
“¿No debería comprar
un boleto de lotería?”
La voz de Lee-yeon al
soltar las palabras era bastante en broma.
A Woori se le marcaron
las venas de la nuca. Una emoción de significado desconocido sacudió el yo
reseco de Woori.
Muerdazo. Se mordió el labio inferior hasta el punto de
que casi le salía sangre.
El precio de haber
rechazado su propuesta de quedarse a dormir había sido desgarrador. Lee-yeon lo
miró como si fuera el tipo más miserable del mundo y, cuando se cruzaban por
casualidad, lo trataba como si fuera invisible. Todavía tenía presente ante sus
ojos lo dolorosa que resultaba esa reacción helada de Lee-yeon.
Sin embargo,
“Por qué….”
¿Por qué ahora me
miras y me sonríes?
Pensándolo bien, ¿será
porque le duelen los créditos de la materia optativa?
¿Acaso todavía no se
le pasa el enojo por lo del estacionamiento? ¿Por eso actúa como si me tratara
bien para luego volver a fingir que no me conoce?
Cuando Woori se
debatía en miles de pensamientos, Lee-yeon habló tras hacer una pausa.
“…¿La cintura se siente
un poco mejor?”
La mirada de Lee-yeon
se posó en la cintura de Woori.
“….”
¿Acaso este era el
punto principal? Woori soltó una leve risita autocompasiva.
Seguro se le antoja el
deseo sexual en este momento y, como me vio, me está tanteando a ver qué sale.
Ahora que lo pienso.
Si yo jamás me he zafado cuando me propone hacerlo. Ya que aceptaba
incondicionalmente todo lo que me pedía sin tener un mínimo de orgullo.
Woori bajó la mirada.
“….”
Nudo. Algo hirviente le brotó del pecho.
‘¿Acaso me veo tan
fácil?’
Esa sola frase le daba
vueltas en la boca, pero Woori no la pronunció.
Si decía esas
palabras, terminaría admitiendo por sí mismo que se dejaba llevar por Choi
Lee-yeon. Fue justo cuando le ponía cinta adhesiva a su orgullo agrietado como
cristal roto.
“Park Woori.”
Una voz desconocida
pronunció el nombre de Woori.
Woori giró la cabeza y
miró a la persona que lo había llamado.
¡Swoosh!
“…!”
Un vino tinto oscuro
comenzó a chorrearle a Woori por todo el rostro.
¡Ah! Los alfas
que observaban a Woori y a Lee-yeon fingiendo que no miraban ahogaron un grito.
“….”
Woori miró en silencio
al alfa que le había arrojado el vino. Era uno del trío de tontos que había
perdido en la lucha de egos hace un momento.
Woori soltó una risa
desinflada. Le parecía tan absurdo que ni siquiera le daba coraje.
“….”
Cada vez que
parpadeaba, las gotas de vino acumuladas en las pestañas le resbalaban como
lágrimas. El vino acumulado en la barbilla le bajaba por la nuca empapándole el
cuello de la camisa de rojo. Era una escena desgarradora.
El alfa se soltó a
reír con risotadas.
“Fue un error, un
error. ¿Lo siento, eh?”
Y salió huyendo a toda
prisa.
“….”
Je.
Los alfas que estaban
en la terraza se rieron mirando a Woori. Aunque se cubrieran la boca con la
mano, no podían ocultar los ojos arqueados a más no poder. Parecía que les daba
alivio ver a un malvado sufrir una humillación.
“Al maldito beta le
dieron su merecido escarmiento.”
“Bien merecido. ¿Acaso
no andaba de bocafloja?”
“¿Ese desgraciado no
está llorando?”
Ante las palabras
punzantes dirigidas hacia él, Woori parpadeó lentamente los párpados. Sus ojos
dirigidos hacia abajo estaban inexpresivos.
“….”
En realidad no estaba
tan sorprendido.
Porque estaba
acostumbrado a que la gente lo insultara y ya había previsto que recibiría una
venganza de parte del trío de tontos.
La venganza que Woori
había imaginado era una golpiza grupal. No le tenía miedo a pelear, pero estaba
en un estado donde se había convertido en omega y había perdido fuerza
muscular. Si ocurría un acto de violencia, estaba preparado para recibir muchos
golpes. Pero pensar que fuera una venganza tan infantil.
¿Se podría decir que
era una ocurrencia digna de un jovencito de la alta sociedad? Era tan patético
que le quitaba el viro.
Ni sabría si decir que
esto era una suerte. Fue en el momento en que Woori, sonriendo de forma
autocompasiva, se echó hacia atrás el flequillo empapado de vino.
“…!”
De repente, una
feromona sin refinar brotó con fuerza del cuerpo de Lee-yeon. La feromona que
se rociaba agresivamente hacia todas direcciones era tan afilada como un
cuchillo. La piel que tocaba la feromona le daba un cosquilleo punzante.
No fue solo Woori
quien sintió la feromona de Lee-yeon. Los alfas que se burlaban de Woori
también se sobresaltaron y temblaron ante la feromona deslumbrante de Lee-yeon.
Cierto alfa sintió arcadas con incomodidad y otro alfa llegó al extremo de
retirarse del lugar por completo.
Woori, desconcertado
por el enojo repentino de Lee-yeon, lo miró.
“Ah….”
En las mejillas
blancas de Lee-yeon habían saltado unas cuantas gotas de vino. Había recibido
un rayo inesperado por el simple hecho de estar a su lado.
Woori examinó minuciosamente
la camisa y la ropa que llevaba puestas. Por suerte, parecía que no le había
saltado a la ropa.
Woori miró a Lee-yeon
con expresión enproblemada. Esto era un asunto aparte de que Lee-yeon lo
ninguneara a él.
Por su culpa Lee-yeon
había sufrido un daño. Tenía que resolverlo.
Ojalá tuviera un
pañuelo aunque sea, pero en los bolsillos solo llevaba la cajetilla de
cigarrillos. Tampoco había ningún empleado pasando.
Woori, tras pensarlo
un momento, se estiró bastante la manga de la camisa. Y le frotó la cara a
Lee-yeon, quien miraba con ojos asesinos hacia el lugar por donde había
desaparecido el alfa que arrojó el vino.
Lee-yeon abrió los
ojos de par en par como si lo hubieran apuñalado.
“…!”
Parece que ni siquiera
le gusta que lo toque en la piel. Woori, parpadeando los ojos con
autocompasión, le frotó rápidamente la mejilla a Lee-yeon con la manga.
Las cuantas gotas de
vino que saltaron como sangre se limpiaron y desaparecieron en su manga. Woori,
mirando en silencio la mejilla limpia de Lee-yeon, murmuró tan bajo que solo él
pudo escucharlo.
“…Perdón. Por mi
culpa.”
El rostro de Lee-yeon
perdió el color. Las venas del dorso de la mano empuñada de Lee-yeon se
abultaron. Una ferocidad como para soltarle un golpe rondaba por su rostro,
pero tal vez porque había gente alrededor, Lee-yeon no lo golpeó y giró la
cabeza hacia un lado.
Se veía como si ni
siquiera quisiera verle la cara.
“….”
Al ver esa escena, a
Woori se le secó la boca por completo. Para qué diablos había salido a
arrastrarse afuera para provocar semejante desastre. Tampoco es como si fuera a
morirse por aguantarse el cigarrillo unos minutos.
‘¿Por qué seré siempre
así?’
La melancolía que lo
embargó como una ola volvió a Woori incapaz de reaccionar. Sentía que si se
quedaba más tiempo aquí no viviría para contarlo. Parecía mejor idea esperarlo
afuera o en el coche a Hee-jeong.
Fue justo cuando
intentaba retirarse a prisa del lugar.
¡Agarre! Lee-yeon le sujetó la mano a Woori, que
intentaba huir.
La palma suave y
fresca de Lee-yeon se unió firmemente con la palma de Woori empapada de sudor.
“…!”
A diferencia de su
propia palma donde el sudor le chorreaba como si hubieran abierto un grifo, la
palma de Lee-yeon estaba completamente seca. Al ser tan evidente esa
diferencia, a Woori le ardieron los pabellones de las orejas de la pura
vergüenza.
Woori intentó zafarse
de la mano de Lee-yeon.
“…!”
Sin embargo, terminó
ahogando un grito ante el suave pedazo de tela que le frotaba la cara con
cuidado.
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM
AOMINE5BL
Lee-yeon le soltó la
mano a Woori, que se había quedado congelado como el hielo. Y con un pañuelo le
limpió con cuidado el rostro empapado de vino a Woori.
Un silencio extraño
reinó en la terraza.
Uno de los alfas que
observaba a Lee-yeon a escondidas murmuró:
“Vaya, carajo. ¿Acaso
parece que estamos viendo un drama?”
“Dicen que ese tipo es
extremadamente popular en su facultad. Dicen que hasta se acuesta con la figura
representativa de Ciencias Políticas e Internacionales.”
“¿Qué? ¿Acaso ese
desgraciado no es súper famoso por tener el orgullo por los cielos? Escuché que
hasta a las de la carrera de modelaje las batea, ¿no?”
“Sí. Pero dicen que
esa mujer se muere por él.”
“Qué mala suerte.
¿Cómo dijeron que se llama ese tipo?”
“Choi Lee-yeon.”
“¿Qué? El nieto del
legislador Choi Hee-jae… ¿es él? ¿Pero por qué actúa así?”
Sobresalto. Los hombros de Woori, que estaba parado
inmóvil como si hubiera perdido el alma, temblaron.
“Eso ya es pasarse de
la raya. Por mucho que le guste hacerse el interesante, actuar así hasta con un
maldito beta.”
“Parece que ya se
acostó con todas las de su facultad y por eso ya no tiene a quién comerse.”
“Je. Aún así,
cómo llegar al extremo de andar con un maldito beta. Menudo tipo tan raro.”
Ante los insultos
hacia Lee-yeon que se escuchaban por todas partes, a Woori se le marcaron las
venas gruesas de la nuca. Clavó una mirada asesina hacia el grupo que criticaba
a Lee-yeon.
“¡Ups!”
Los alfas que
insultaban a Lee-yeon cerraron la boca. Los ojos de Woori, que miraban
fijamente a los alfas, ardían con furia. Si fuera por él, le habría encantado
darle una paliza memorable a los tipos que insultaban a Lee-yeon para no
dejarlos abrir la boca nunca más, pero no podía hacerlo.
‘Choi Lee-yeon
terminará envuelto en rumores aún más sucios.’
Estaba claro que
dirían cosas como que Lee-yeon le pagó dinero a un bastardo del Grupo Irae para
que fuera su escolta, o que las preferencias sexuales de Lee-yeon eran una
porquería, o que recibiría insultos por juntarse con semejante calaña.
“Maldita sea… qué
pasa, ¿acaso hay algo raro en la casa de ese Choi Lee-yeon? ¿Por qué ese
maldito matón se encabrona aún más?”
Ante las palabras de
alguien, los ojos de Woori, que brillaban con ferocidad, temblaron
intensamente. Parece que Lee-yeon también escuchó esas palabras, pues miró de
reojo hacia la dirección de donde provenía la voz.
No debo estar aquí.
Woori apartó con brusquedad la mano de Lee-yeon que le limpiaba la nuca con el
pañuelo. Y abandonó la terraza jardín sin voltear a ver atrás.
“¡Oye, Park Woori, a
dónde vas!”
Seong-min le gritó con
voz estruendosa a Woori, quien salía corriendo hacia alguna parte, pero Woori
abandonó el salón de fiestas sin prestarle la menor atención a Seong-min.
Fue en el momento en
que Woori, parado frente al elevador, presionaba el botón repetidamente.
“Ugh….”
El rostro se le
deformó por completo. Se le revolvió el estómago. Últimamente atravesaba por
situaciones estresantes con frecuencia, pero parecía que el incidente de hace
un momento le había dado un golpe fatal.
A este paso sentía que
terminaría vomitando dentro del elevador. Se cubrió la boca apresuradamente con
la mano derecha y observó los alrededores. Al fondo del pasillo había un baño.
Woori caminó casi
corriendo hacia el baño. No había nadie dentro del baño. Entró al último
cubículo, levantó la tapa y se acuclilló frente al inodoro inclinando la
cabeza. Expulsó los residuos que le subían hasta el tope de la garganta.
¡Gag! ¡Khaf!
¡Cof, cof! ¡Gag!
Como casi no había
comido nada desde la mañana hasta ahora, en realidad no le salía gran cosa,
pero las náuseas continuaban sin parar.
Woori, que estuvo
devolviendo hasta expulsar jugo gástrico mezclado con sangre, escupió saliva
por última vez. Haa. Woori, expulsando el aire como si se le hubiera ido
la energía, se limpió la boca con papel higiénico y le bajó al inodoro. Fue en
el preciso momento en que se levantaba débilmente del suelo e intentaba salir
por la puerta.
“¡Oye, Choi Lee-yeon!”
La mano de Woori, que
se dirigía hacia la perilla de la puerta, se detuvo.
Swoosh—. Junto con el sonido del agua cayendo a
cántaros del grifo, se escuchó un chapoteo. Parecía que alguien se estaba
lavando la cara.
El sonido del agua que
se escuchó durante un buen rato se detuvo.
“Qué.”
Ante la voz de
Lee-yeon que se escuchaba débilmente, Woori apretó el puño. Había venido
huyendo de Choi Lee-yeon y volvió a topárselo de frente.
¿Salgo? Simplemente
salgamos.
Woori tomó la perilla
de la puerta. Sin embargo, ante la voz desconocida que se escuchó a
continuación, se quedó congelado como el hielo.
“¿Qué clase de
relación tienes con Park Woori?”
“Tu reputación se fue
al carajo en este momento. ¿Lo sabes?”
Ante la crítica de
alguien, Lee-yeon soltó una leve risita.
“¿Y qué le pasa a mi
reputación?”
“¡Un demente que le
anda coqueteando a un beta!”
“Estás a punto de
quedar estigmatizado como alguien con desviaciones sexuales.”
Ocurrió lo que tanto
temía. Por su culpa le estaban lloviendo insultos a Lee-yeon. La palma de
Woori, que sujetaba la perilla de la puerta, se empapó de sudor.
“Que digan lo que se
les dé la gana.”
“…¡Choi Lee-yeon!”
“Y ustedes están en
las mismas. Haga yo lo que haga, ¿a ustedes qué carajos les importa? Hablando
francamente, me resulta molesto que se metan en mi vida privada.”
“…¿Acaso como amigos
no podemos tener esa clase de preocupación?”
Un silencio incómodo
reinó en el baño.
“Perdón. Hablé de más.
Te pido una disculpa por esa parte.”
“No pasa nada.”
El aire tenso se
relajó. Fue en el momento en que Woori, que se había puesto tenso temiendo que
pelearan, suspiraba con alivio.
“Pero Lee-yeon, de
verdad estás muy raro.”
“¿Qué tengo de raro?”
“Tratas a Park Woori
como si fuera un omega. ¿Por qué demonios haces eso? ¿Acaso él… resulta que sí
es un omega o algo así?”
Pum. A Woori se le cayó el corazón al piso. Sentía
que el corazón se le saldría por la boca.
‘¿Acaso me
descubrieron? Que soy un omega…’
Je.
Se escuchó una risa
burlona como si le pareciera una estupidez. Aunque no era más que el sonido de
una risa, la incomodidad contenida en ella se sintió con total claridad.
Ante la risa mezclada
con fastidio de Lee-yeon, no solo Woori, sino también sus amigos se quedaron
congelados.
“Se los voy a dejar
bien en claro. Park Woori y yo no tenemos absolutamente nada. Salvo cuando
hacemos la tarea optativa, jamás me he visto con él ni me he puesto en contacto
en privado. ¿Acaso estoy loco para andar con un beta?”
“…!”
“¿Y cómo demonios se
te ocurre pensar que Park Woori es un omega? ¿Tú has visto a un omega con esa
facha?”
“…La verdad no, pero
tu comportamiento es demasiado…”
“Por eso te pregunto,
¿qué tiene de raro mi comportamiento? Ah… ¿acaso a ti te interesa Park
Woori? ¿Por eso me estás tanteando en este momento?”
Ante el sarcasmo de
Lee-yeon, el amigo brincó del coraje.
“¡Qué tontería estás
diciendo, para nada! ¡A mí no me interesa ese tipo ni lo más mínimo!”
“A mí tampoco.”
“¿Entonces por qué te
la pasas con él—?”
“Porque da lástima.”
Agarre. Woori se tapó la boca con la palma de la
mano.
“De por sí es un tipo
que da lástima, y la gente lo hace dar más lástima todavía.”
Las pupilas bien
abiertas de Woori temblaron con violencia.
“…¿Qué tiene de
lástima ese bastardo?”
“Hasta a ti, que ni lo
conoces en persona, te está lloviendo insultos de su parte en este momento.”
“Ja, vaya por
favor.”
“Te lo repito, Park
Woori y yo no tenemos nada. No digas esas cosas ni en broma.”
Ante la advertencia
helada de Lee-yeon, un silencio reinó en el baño.
Poco después, sus
amigos soltaron grandes carcajadas como para cambiar el ambiente.
“¡Cierto! ¡Es
imposible que tú andes con alguien como Park Woori!”
“Así es. Tienes un
camión entero de omegas a las que les gustas, ¿qué necesidad tendrías de andar
con semejante bastardo…? Ugh, me dan náuseas.”
“Perdón. Es que nos
dejamos llevar por la situación e imaginamos esa clase de tontería nefasta.”
“Oigan, oigan, pero si
por azar del destino Park Woori fuera un omega, ¿ustedes qué harían? ¿Podrían
meterle el pene en el ano? Yo al menos ni loco. No, siento que ni se me
pararía.”
“¡Guácala!
Maldita sea, ¿Park Woori un omega? ¡Qué jodidamente asqueroso! ¡Habiendo omegas
por todo el mundo, ¿comerse semejante cosa?! ¿Y si se contagia de una
enfermedad?”
“¡Jajaja! Dice que se
va a contagiar de una enfermedad, maldito loco.”
“Lee-yeon, ¿tú…?”
Las voces de los alfas
que se reían de forma vulgar se detuvieron en seco en un determinado momento.
“Ya me voy.”
“¡Te… te acompaño!”
“¡Choi Lee-yeon!”
Junto con el sonido de
la puerta abriéndose, los pasos de tres personas se fueron alejando
gradualmente.
Woori, que sostenía
inmóvil la perilla de la puerta, quitó el seguro. Salió del cubículo del baño y
se puso frente al lavabo.
Tras mirarse al espejo
atónito como ido, levantó la llave del agua. El agua fría cayó a cántaros.
Woori comenzó a
lavarse la cara. Cada vez que el agua le mojaba el rostro, el vino que no había
alcanzado a limpiarse se mezclaba y fluía hacia el colador del lavabo.
Tras lavarse la cara
hasta que no saliera agua roja, juntó ambas manos para juntar agua y enjuagarse
la boca. El interior de la boca que sentía desagradable se sintió fresco.
“….”
Swoosh—. El agua del grifo continuaba cayendo sin
parar.
Tengo que cerrarla.
Woori, que miraba atónito cómo caía el agua, parpadeó los ojos.
Que doy lástima.
“….”
Porque le doy
lástima….
Gota—.
De los ojos de Woori
comenzaron a brotar lágrimas en silencio, una tras otra. Gracias al agua del
grifo que le mojaba el rostro por completo, no se podía distinguir si la
humedad que le corría por la comisura de los ojos eran lágrimas o agua del
grifo.
Era extraño. Hablando
de las groserías que soltaron, las palabras que dijeron sus amigos fueron más
desgarradoras. Que era asqueroso, que ni regalado se lo comían, que sentían que
se contagiarían de una enfermedad si se lo comían. Era un espectáculo lamentable.
‘Porque da lástima.’
¿Pero por qué razón
las palabras que dijo Choi Lee-yeon le resultaban más impactantes?
‘De por sí es un tipo
que da lástima, y la gente lo hace dar más lástima todavía.’
Resulta que para Choi
Lee-yeon yo daba lástima.
“…Vaya por favor.”
Qué tanto le habrá
dado lástima ver a un bastardo de familia de matones andando en un coche de
porquería.
Qué tanto le habrá
dado lástima ver a alguien soltar la estupidez de que su pasatiempo era
sentarse en una silla de masajes a mirar al cielo por no tener un pasatiempo
decente.
Qué tanto le habrá
dado lástima ver a alguien que jamás en su vida había ido a un parque de
diversiones.
Qué tanto le habrá
dado lástima ver a alguien a quien le arrojaron vino en la cara por andar
haciendo desmanes en un lugar refinado.
Su rostro pálido se
encendió en un color rojo vivo.
“…Qué vergüenza.”
Entre más lo pensaba,
más vergüenza le daba. Quería salir de este lugar de inmediato. Fue en el
momento en que Woori se limpiaba las lágrimas con el dorso de la mano con
brusquedad.
Crujido. Se abrió la puerta del baño.
No puedo ponerme a
llorar frente a alguien que viene a mear. Fue en el preciso momento en que
Woori, agachando fuertemente la cabeza, cerraba la llave del agua e intentaba
salir hacia afuera.
“Detente.”
“…!!”
Se escuchó la voz de
Park Hee-jeong.
Tac. Tac. El sonido de los tacones de los zapatos
pisando los azulejos del baño se escuchó de forma inusualmente fuerte. A medida
que los pasos de Hee-jeong se acercaban, el rostro de Woori se ponía pálido
como el papel.
Una ansiedad
indescifrable lo cubrió por completo. Sentía que le daría un ataque de pánico.
Ante la respiración que se le agitaba, intentó calmar la ansiedad apresurándose
a tomar aire profundamente.
Está bien. No se nota
para nada que lloraste. Además tú no hiciste nada malo.
Woori erguó la espalda
con valentía haciendo el esfuerzo por endurecer su expresión que intentaba
desmoronarse de puro pavor.
Inhalación—.
“…!!”
Hee-jeong, que se
había puesto detrás de Woori en un abrir y cerrar de ojos, hundió la nariz en
su nuca y olfateó profundamente.
Ante el aliento
caliente que sintió en la piel fina, se le erizaron los vellos de todo el
cuerpo. Woori, sobresaltándose del susto, intentó alejarse de Hee-jeong.
Hee-jeong estiró los
brazos y le sujetó la cintura a Woori fuertemente con ambas manos.
“¿Hermano…?”
Hee-jeong, que tenía
la mirada fija en la nuca de Woori, levantó los ojos.
En el espejo se
cruzaron los ojos de Woori y Hee-jeong.
“Park Woori.”
Hee-jeong, mirando el
rostro de Woori pálido como la muerte, sonrió abriendo la boca de par en par.
“¿Qué es este olor que
traes?”
“…!!”
El rostro de Woori se
puso blanco como una hoja de papel. Woori, que miraba a Hee-jeong como alma en
pena, apenas logró recobrar el sentido.
“Hermano… qué, qué es
lo que es… está diciendo.”
Suélteme. Woori, con
las manos temblorosas, tomó las manos de Hee-jeong que le sujetaban la cintura
y las apartó.
“Siento un poco de
mal… malestar en el estómago, así que estaré espe… esperándolo en el coche.”
“….”
“Que tenga un descanso
placentero.”
Woori caminó a prisa
hacia la puerta del baño.
Tac. Tac. Tac.
“…!”
Detrás de él se
escucharon pasos.
¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!
El corazón le
palpitaba con violencia a causa del pavor. Fue en el preciso instante en que
Woori, incapaz de soportar el miedo, intentaba salir huyendo a toda prisa.
Hee-jeong le agarró el cabello con brutalidad.
“¡Agh!”
“¿A dónde crees que
vas?”
Hee-jeong sonrió de
forma despiadada mientras miraba a Woori, quien se había quedado completamente
petrificado.
*
* *
Hee-jeong arrojó a
Woori sobre la cama grande como si estuviera tirando basura. ¡Crujido!
El colchón de la cama chilló al no poder soportar el peso del cuerpo de Woori.
“Hermano, hermano, yo
le voy a explicar, verás, lo que pasó es que—”
“Sí. A ver, habla.”
Hee-jeong se quitó el
saco, lo arrojó y se subió a la cama.
¡Por qué viene! Woori,
soltando un grito sordo, retrocedió sentado hacia atrás. Hee-jeong persiguió
persistentemente a Woori, quien retrocedía.
Toque.
“¡Ah…!”
La parte trasera de su
espalda chocó contra la cabecera de la cama. Ya no había lugar a dónde huir.
“Por qué… por qué no
deja de acercarse, hermano….”
“Entonces tú, ¿por qué
no dejas de huir si yo no te he hecho nada?”
“Es que el hermano no
deja de… de venir hacia mí….”
“Por eso te pregunto,
¿qué tiene de malo que vaya hacia ti?”
No se podía razonar
con él. Woori, observando la situación con cautela, intentó bajarse de la cama.
“¡Ugh!”
Hee-jeong le agarró la
solapa a Woori y lo empujó con fuerza contra la cabecera de la cama. ¡Pum!
La nuca y la espalda que chocaron contra la cabecera sintieron un dolor
punzante.
“¿Por qué no lo
dijiste?”
“…!”
“¿Con qué intención no
dijiste que habías manifestado como omega?”
Ante la voz
espeluznante de Hee-jeong, Woori abrió la boca intentando poner una excusa como
fuera.
“Hee-jeong… ¡Mmf!”
Hee-jeong le agarró la
parte inferior del rostro a Woori con la mano derecha. Debido a que le tapó no
solo la boca sino también la nariz, se le dificultaba respirar.
“De verdad no lo
entiendo. Pasaste de ser un beta parásito a un omega con valor comercial.”
“….”
“Tu comportamiento
estuvo sumamente mal. Esto es un engaño hacia mí y hacia mi padre.”
Los ojos de Hee-jeong
brillaban de forma extraña. Los ojos de Woori, que recibían esa mirada de
lleno, se nublaron de desesperación.
Le vino a la mente lo
que Park Hee-jeong le había dicho la última vez a modo de amenaza.
‘Tu nivel es ser la
segunda esposa de un alfa sexagenario.’
Park Hee-jeong lo
vendería a precio de remate a un alfa defectuoso. Si eso pasaba, él sería usado
como un esclavo sexual para satisfacer los deseos del alfa. Si le tocaba un alfa
con tendencias sadistas, tal vez viviría recibiendo golpizas hasta el día de su
muerte. Luego, cuando el alfa se cansara de él, le exigiría el divorcio y lo
echaría a la calle con una pensión alimenticia de miseria. Woori, al no tener a
dónde ir, regresaría a la casa familiar, y Park Hee-jeong y su padre lo
tratarían como a un animal de carga que solo consume comida, para después
venderlo a precio de remate a otro alfa defectuoso.
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM
AOMINE5BL
No quería vivir así.
Los pensamientos
nefastos se encadenaron uno tras otro. De los ojos bien abiertos de Woori
comenzaron a brotar lágrimas gruesas como gotas de lluvia.
Las lágrimas que
derramó cayeron sobre el borde de la mano de Hee-jeong que le tapaba la boca y
la nariz.
“…¿Estás llorando?”
Negación con la
cabeza. Woori se apresuró a
sacudir la cabeza.
“¿Qué hiciste bien
para ponerte a llorar tú?”
Al mojársele el borde
de la mano con las lágrimas tibias, los ojos de Hee-jeong brillaron de forma
anormal.
Hee-jeong odiaba a Park
Woori.
Cómo se atrevía un
bastardo a entrar en su casa. Cómo se atrevía un simple beta a ser reconocido
por su padre. A este paso, tal vez su padre se volvería loco y le dejaría
herencia al bastardo.
¿Pero resulta que es
un omega?
Parece que la medicina
que le dio a comer la última vez había surtido efecto.
Todo salía según lo
planeado. Los omegas ni siquiera entraban en la línea de sucesión de la
herencia, y al llegar a la mayoría de edad se les podía casar y mandar fuera de
la familia según la voluntad de sus hermanos alfas o de su padre. Finalmente
podía expulsar legalmente a este maldito bastardo.
…No, qué va. ¿A quién
le convenía expulsarlo de buena manera?
“Detente.”
Ante la orden
autoritaria de Hee-jeong, Woori detuvo la respiración precipitadamente. El
sonido de los sollozos se apagó de golpe. Dar fin al llanto le resultó tan
fácil que daba lástima. Era una habilidad aprendida a la fuerza durante su
infancia por culpa de Hee-jeong. Sin embargo, no podía hacer nada contra las lágrimas
que continuaban brotando.
Por suerte, Hee-jeong
no le buscó pleito por sus lágrimas. En su lugar, retiró la mano que le tapaba
la boca y preguntó:
“¿Desde cuándo?”
“…Eso… es que…
verás….”
Ante Woori, que se
aturdía al no poder responder de inmediato, Hee-jeong levantó la mano.
Sorprendido por la
mano de Hee-jeong levantada de forma amenazante, Woori cerró los ojos por
instinto y encogió los hombros.
“…?”
Por mucho que esperó,
no sintió dolor. Los párpados fuertemente cerrados de Woori temblaron levemente
y se abrieron despacio.
“…!”
Cruzó la mirada con
Hee-jeong.
“…!!”
Risa leve. Hee-jeong le dio unas palmaditas suaves en la
mejilla a Woori, quien se había asustado como si hubiera visto a un fantasma.
“¿Por qué habría de
pegarte?”
“….”
“No puedo arruinar la
mercancía.”
“….”
“Pero Woori, como tú
bien sabes… tu hermano no tiene paciencia. ¿Sabes que la tolerancia tiene un
límite?”
En pocas palabras, le
estaba diciendo que si no respondía rápido atuviera a las consecuencias de
recibir una paliza. Woori asintió con la cabeza precipitadamente.
“¿Cuándo te
manifestaste como omega?”
“Hace dos… hace dos
meses.”
“Ah… ¿fue
después de la reunión familiar de Sajogwan?”
“Sí, creo… creo que
sí.”
“Entonces, ¿quiénes
saben que eres un omega?”
Una gota de sudor
corrió por la sien de Woori. Su boca se movió por instinto.
“Nadie… nadie lo
sabe.”
“¿En serio?”
“Sí. Solo… solo lo
sabe el hermano.”
“¿Choi Lee-yeon
tampoco lo sabe?”
¡Pum! A Woori se le cayó el corazón al piso.
Era el tipo que le
había dejado la mejilla morada a golpes por andar caminando de noche por el
lago con Choi Lee-yeon. Si además de descubrir que era un omega se enteraba de
que había tenido relaciones sexuales con él, no sabía cómo reaccionaría. Tener
relaciones no era un delito, pero presentía que Park Hee-jeong no debía
enterarse bajo ninguna circunstancia.
Woori habló borrando
su expresión lo más posible:
“No lo sabe.”
“¿Es en serio?”
“Sí, hermano.”
“¿Y el celo? ¿No te
vino cuando te manifestaste?”
Woori respondió
despacio tragando saliva:
“Me ma… manifesté
cuando estaba en la oficina, así que al buscar en la sala de descanso… encontré
los supresores que los empleados tenían como botiquín, así que me los apliqué
leyendo el instructivo.”
Al mezclar la verdad
con la mentira de forma adecuada, le salió una explicación bastante creíble. No
había nada que reprocharle. Fue justo cuando Woori soltaba un suspiro por
dentro.
“¿Tú cómo sabes qué es
el celo?”
“…¿Eh?”
“Un tipo que vivió 23
años como beta, ¿cómo sabía qué era el celo? Yo cuando me manifesté como alfa
por primera vez ni siquiera sabía si esto era un celo o una enfermedad mortal
que me iba a explotar el pene.”
Ante las palabras
afiladas de Hee-jeong, Woori apretó el puño con fuerza. El puño apretado con
todas sus fuerzas estaba empapado de sudor.
Debía mantener la
calma. Woori eligió sus palabras con cuidado.
“En la secundaria y en
la preparatoria nos dan educación sexual. Yo también aprendí y sé cómo es el
celo de un alfa o de un omega.”
En realidad no sabía
nada. Fue porque Choi Lee-yeon se lo dijo que supo que lo que estaba
experimentando era el celo. ¿Y solo eso? Cuando estaba perplejo sin saber cómo
aplicarse el supresor, Choi Lee-yeon incluso se lo aplicó por él.
“Como lo ap… aprendí
en la escuela, el cuerpo se me puso muy caliente y… abajo… abajo sentía
pulsaciones….”
“¿Qué?”
Los ojos de Hee-jeong,
que interrumpió las palabras de Woori, fluctuaron con una euforia extraña.
“…¿Eh?”
¿Acaso dije algo malo?
Cuando Woori se encontraba desconcertado, Hee-jeong acercó la cabeza hacia él y
le susurró:
“Abajo… sentías
pulsaciones.”
“Sí. Sentía
pulsaciones abajo y me daba una sensación de desesperación….”
“¿Como sentías
desesperación te masturbaste?”
“…¿Eh?”
Woori le volvió a
preguntar atónito.
De qué demonios estaba
hablando Park Hee-jeong en este momento.
“Dijiste que sentías
desesperación. Para que un omega resuelva su celo necesita llenar su hoyo,
¿no?”
“…!”
“¿Solo te metiste los
dedos? ¿O te metiste algo que había alrededor? Algo como un bolígrafo.”
“¡No… no me metí
nada!”
Woori soltó un grito
que pareció un chillido.
“Oiga, hermano, por
mucho que seamos hermanos, creo que esto… esta clase de plática no está bien.”
“Porque somos hermanos
es que te hablo de estas cosas.”
“De verdad que esta
clase de plática…”
“Espera. ¿Entonces ya
has tenido relaciones sexuales?”
Ante el acoso de
Hee-jeong que sobrepasaba los límites, Woori no pudo contenerse e intentó
empujarlo para quitarlo de encima. Sin embargo, su resistencia solo sirvió para
encender el nefasto instinto de control de Hee-jeong.
Hee-jeong estiró la
mano y sujetó el botón del pantalón de Woori.
“¡Qué… qué hace!”
Woori le sujetó
apresuradamente la mano a Hee-jeong con ambas manos. Hee-jeong le apartó las
manos con fastidio.
“Quédate quieto.”
“¡No lo haga!”
Woori intentó empujar
a Hee-jeong, pero era imposible que un omega le ganara en fuerza muscular a un
alfa.
“Te dije que te
quedaras quieto.”
Hee-jeong, sometiendo
a Woori sobre la cama, le desabrochó el botón del pantalón y metió la mano por
la elástica de la ropa interior. El rostro de Woori se puso pálido como la
muerte.
“¡¡No quiero!!”
Woori se agitó
convulso resistiéndose con todo el cuerpo.
“¡¡Park Hee-jeong!!
Maldita sea, ¡te dije que no quiero! No lo—”
¡Bofetada! Hee-jeong le cruzó la cara a Woori con un
golpe seco.
El rostro de Woori
salió volando hacia el lado opuesto.
“….”
…Dijiste que no me
ibas a pegar, maldito hijo de perra.
El rostro de Woori se
puso blanco del susto.
“Tú a fuerza necesitas
recibir golpes para entender las cosas. Hay que quitarte esa costumbre. Como
soy tu hermano te doy una sola bofetada y ya, pero una persona ajena te va a
moler a golpes hasta dejarte la cara como una masa deforme. ¿Qué vas a hacer si
esa cara fea que tienes se te pone más fea todavía?”
“….”
Las demás personas no
me pegan, maldito perro.
Las yemas de los dedos de Woori, que cubrían la mejilla golpeada por Hee-jeong,
se pusieron pálidas. Le daba un coraje inmenso.
Woori le clavó una
mirada fría y llena de rencor a Hee-jeong.
“Tu hermano te lo dice
por preocupación, ¿a qué viene esa mirada de maleducado?”
“….”
“Tú eres un omega,
Park Woori.”
Woori, no pudiendo
contener la impotencia, le reclamó a Hee-jeong:
“¡Qué tiene que ver
que yo sea un omega con que el hermano intente… intente quitarme el pantalón!
Si yo le dije claramente que no….”
“¡Ese es el problema,
Park Woori! ¡Qué omega en el mundo le dice que no a un alfa!”
Ante el grito
estruendoso de Hee-jeong, Woori parpadeó los ojos.
Qué clase de estupidez
es esa. Si yo digo que no quiero, es no. Viendo a Woori quedarse sin palabras,
Hee-jeong le habló como si le estuviera explicando a un niño pequeño:
“Un omega no puede
desobedecer la palabra de un alfa. Aunque a ti no te guste, si el alfa quiere
hacerlo, tienes que hacerlo. Eso es ser un omega.”
“Dónde se ha visto
semejante…”
“Un omega debe
someterse y ser usado por un alfa. Hasta está estipulado en la ley. Que el
omega le pertenece al alfa.”
En ese instante, las
palabras que le había dicho Lee-yeon cruzaron por la mente de Woori como un
rayo.
‘Someterse y ser usado
por un alfa es el valor de existencia y el deber de un omega.’
“….”
Por eso se puso de tan
mal genio cuando le dije que no me quedaba a dormir. Porque un simple omega no
le hizo caso a sus palabras.
Fue en el preciso
momento en que Woori parpadeaba los ojos atónito.
“¿Acaso quieres vivir
toda tu vida recibiendo golpizas de tu esposo?”
Hee-jeong examinó el
lugar donde había golpeado a Woori con frialdad, como si estuviera
inspeccionando ganado. Aunque estaba hinchado y rojo, no se le había formado un
moretón. Parecía que la próxima vez que le pegara podría meterle un poco más de
fuerza.
“…Aún así esto no me
gusta… Yo soy Park Woori. Soy tu… hermano.”
“¿Tú por qué habrías
de ser mi hermano?”
Ante las palabras
desalmadas de Hee-jeong, los ojos de Woori temblaron con violencia. Esta
situación le daba demasiado miedo y le resultaba insoportable. Pero tampoco
podía rechazarse.
Un omega jamás podía
oponerse a la voluntad de un alfa. La persona que tenía enfrente era la sangre
legítima de la familia Park y el hijo de la esposa principal, Park Hee-jeong.
No había forma de hacer nada. Woori, dándose por vencido, dejó de resistirse.
Viendo a Woori
quedarse inmóvil como un cadáver, Hee-jeong esbozó una sonrisa despectiva. Y
acto seguido, le bajó el pantalón y la ropa interior de un solo jalón.
Hee-jeong soltó una
leve risa burlona al ver el pene de Woori, que era grande y firme para ser el
de un omega. A causa del pavor, a Woori le castañeteaban los dientes.
“Oye. ¿Qué me falta a
mí para comerme algo echado a perder como tú? A alguien como tú ni regalado me
lo como.”
¿Entonces qué carajos
es esto que estás haciendo? Woori miró a Hee-jeong con absoluta resignación.
Hee-jeong le dio unas palmaditas en la mejilla y dijo:
“Dado que te
convertiste en un omega, ahora eres mercancía de nuestra casa. Siendo el hijo
mayor, tendría que verificar si la mercancía tiene defectos o no, ¿verdad?”
¡Zas! Hee-jeong derribó a Woori dejándolo boca
abajo sobre la cama.
“…!”
Woori, que de repente
quedó tendido bocabajo como un perro sobre la cama, se agitó alarmado del
susto.
“Quédate quieto.
Déjame comprobar si se ha usado o no.”
“Qué… ¡ah!”
Hee-jeong le abrió las
nalgas de par en par hacia ambos lados. Su estrecho y diminuto orificio quedó
expuesto al aire.
Hee-jeong soltó una
risita despectiva.
“Conque es de color
rosa para colmo.”
“…!”
“El color pasa con la
justa. Ahora habrá que ver qué tal aprieta.”
Era un tono de voz
exacto al de un dueño que evalúa al ganado que va a vender en el mercado. Woori
tembló violentamente de la pura humillación.
¡Escupitajo! Hee-jeong escupió en el orificio de Woori.
“…!!”
¿Acaso acaba de…
escupir en mi orificio? El rostro de Woori se puso pálido como la muerte.
Presión. Hee-jeong metió a la fuerza el dedo medio en
el orificio embadurnado de saliva.
“…!”
A Woori se le
reventaron los vasos sanguíneos de los ojos bien abiertos, poniéndoseles rojos.
“Afloja.”
“…¡Ugh… ugh!”
“Por qué no sale agua.
Eres un omega. Si estás así, a los alfas no les va a gustar.”
Tsk. ¿Acaso tendría que derramar más feromonas?
Hee-jeong chasqueó la lengua y liberó sus feromonas. En el momento en que las
feromonas de alfa se esparcieron por el espacio cerrado, dejando de lado su
mente que lo rechazaba, el cuerpo de Woori comenzó a prepararse para recibir al
alfa.
“…!”
No quiero. Odio esto.
Las manos de Woori que sujetaban las sábanas de la cama temblaron
convulsionadas. Su cuerpo se puso rígido como un trozo de madera.
El orificio estaba en
las mismas. Aunque le salió un poco de lubricante por las feromonas de alfa que
caían a cántaros, no era suficiente como para recibir un dedo.
“Se me va a romper el
dedo. ¿Acaso no estás demostrando tu virginidad demasiado fervientemente?”
“…!”
Ante la vulgar
humillación de Hee-jeong, el cuerpo de Woori temblaba de pura rabia.
Los ojos de Hee-jeong,
al ver a Woori temblar de forma tan evidente, brillaron con un éxtasis
enfermizo. Sacó el dedo medio que había introducido unos dos nudillos.
Deslizamiento…. A medida que el dedo salía ajustado, el
temblor del cuerpo de Woori se fue calmando poco a poco. Parece que
malinterpretó que iba a detener este acto.
‘Como si eso fuera a
pasar.’
Hee-jeong, sonriendo
con crueldad, volvió a meter el dedo medio que había sacado y le clavó también
el índice de un solo golpe.
“¡Uuugh…!”
Ante el dolor
abrumador que se le vino encima, Woori se mordió el labio inferior con tanta
fuerza que casi le sale sangre.
Chof. Chof. El dedo medio y el índice de Hee-jeong
hurgaron como si estuvieran embistiendo con la cadera. La sensación de ser
penetrado en un orificio seco resultaba horriblemente espantosa.
Park Hee-jeong me está
tocando por abajo.
¿Por qué?
Por mucho que me odie,
esto… esto ya es demasiado.
“Hng… hu…
kh….”
Entre sus dientes
apretados se le escapó un llanto.
“Si solo te quedas
apretando no tiene chiste.”
“…ugh...”
“Haz que el orificio
se mueva. ¿No sabes cómo contonearte? Ah… ¿acaso no sabes porque nunca
has tenido relaciones?”
“…Ya pare, ya….”
“Definitivamente no
sirves para ser un pasaje estrecho de calidad.”
¡Yo no quiero ser
ninguna porquería de esas! Woori le metió fuerza a las manos que sujetaban la
sábana.
“Mira tú. Parece que
tienes espíritu para ponerte de mal genio.”
Hee-jeong esbozó una
sonrisa despectiva y comenzó a embestir con los dedos de forma aún más salvaje
que antes.
Una sensación de ardor
hirvió en el orificio forzado a expandirse. Por el dolor desagradable, no solo
los glúteos, sino también los músculos de los muslos y las pantorrillas se
pusieron en tensión extrema, temblando violentamente.
“…!”
Hee-jeong abrió el
índice y el medio como si hiciera el corte de una tijera. Ante el orificio que
se abría a la fuerza, Woori no pudo contenerse y le suplicó:
“¡Ah, ugh,
ugh, por favor, por favor…!”
“¿Por favor qué?”
“Por favor, ya….”
“Ah, ¿que te
haga más?”
¡Chas! Hee-jeong le soltó una palmada a Woori en las
nalgas con todas sus fuerzas. La piel pálida golpeada por Hee-jeong se hinchó
de rojo en un instante.
“…!!”
Ante una humillación
colosal, Woori estalló en un frenesí desesperado.
“¡Suéltame! ¡Te dije
que no me toques, maldito demente!”
“Park Woori, quédate,
¡ugh!”
El pie de Woori le
pateó el pecho a Hee-jeong con todas sus fuerzas. El cuerpo de Hee-jeong, que
lo tenía sometido, salió rodando hacia atrás. En ese lapso, Woori se subió la
ropa interior y el pantalón que le llegaban hasta las rodillas y corrió hacia
la puerta. Fue en el preciso instante en que llegó frente a la puerta e intentó
tomar la perilla para girarla.
Click.
“…!”
Una vibra de mal
agüero le corrió a lo largo de la columna vertebral. Por el puro miedo, las
feromonas se le filtraron goteando como una fuga de orina.
La perilla se bajó y
la puerta se abrió. Entre la puerta abierta de par en par se veía a un alfa
grande como un oso.
Olfateo. Seong-min, parado frente a la puerta, olfateó
como un perro.
“Vaya, ¿esto es en
serio?”
“…!”
Y mirando a Woori, que
estaba parado atónito sujetando la perilla de la puerta, se soltó a reír como
si le pareciera sumamente divertido.
*
* *
Con la parte superior
del cuerpo colgada del borde de la cama, Woori se sujetó con fuerza de la
sábana.
¡Chof! ¡Plack!
¡Chplack! ¡Plack!
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM
AOMINE5BL
Doble. Por la sensación de ardor que sentía en el
orificio, Woori avanzó a rastras hacia adelante mientras se agitaba. Cada vez
que estiraba los brazos, la camisa empapada de sudor se le pegaba a la piel
desnuda dejando entrever su carne, y esa estampa se veía sumamente lasciva.
“¿A dónde crees que
vas?”
Seong-min, gruñendo,
le agarró la cintura para jalarlo hacia arriba con fuerza cuando intentaba
huir. Las rodillas, que estaban a punto de colapsar y tocar la alfombra, se le
estiraron erguidas a la fuerza, no quedándole más remedio que ponerse de
puntillas.
Woori, habiendo
perdido las fuerzas, pateó la alfombra con las puntas de los pies mientras
gemía. ¡Resbalón! Al quedarse sin fuerza en las piernas, el pie izquierdo se le
deslizó completamente hacia atrás y la parte superior del cuerpo se le fue de
picada hacia adelante.
El rostro de Woori se
hundió en la sábana y el pene de Seong-min, que estaba incrustado en el
orificio, se salió con brusquedad.
¡Pop! El pene, que cabeceaba hacia el cielo, estaba
manchado de sangre y de fluido lubricante.
“Este desgraciado… ¿se
pone con remilgos cuando un alfa se lo está clavando?”
Estaba disfrutando y
le arruinó el momento. Seong-min, enfurecido, le dio un golpe seco en la nuca a
Woori con la palma de la mano grande como una tapa de olla. Y sujetándole la
nuca con rudeza, lo arrojó por completo sobre la cama.
¡Pum! Woori, arrojado sobre la cama como si tiraran
basura, se encogió sobre sí mismo cubriéndose la nuca con ambas manos.
Hee-jeong, que estaba
sentado en el sillón con las piernas cruzadas observando cómo violaban a su
hermano de padre, intervino para dar un consejo:
“A ese tipo hay que
pegarle para que entre en razón. Dale una lección tú mismo.”
“Esa es mi
especialidad.”
Seong-min, haciéndose
crujir los nudillos de los puños, se subió a la cama. Woori avanzó a rastras
hacia adelante agitándose.
“mierda, sí que te
mueves de una forma asquerosamente molesta.”
Seong-min le jaló el
faldón de la camisa a Woori y lo giró hacia adelante.
“…!”
El cuerpo que estaba
echado como un perro se levantó hacia arriba de golpe, quedando volteado de
frente hacia Seong-min. Woori, alarmado del susto, le sujetó apresuradamente el
antebrazo a Seong-min, quien lo tenía agarrado de la solapa, pero la mano que
golpeaba era la otra.
Seong-min levantó la
mano que no tenía ocupada sujetándolo de la solapa.
¡Me va a pegar! Ante
la acción de Seong-min, que parecía que le soltaría una bofetada en cualquier
momento, Woori apretó los dientes para no morderse la lengua.
Hee-jeong volvió a dar
otro consejo:
“Oye. En la cara no.”
Seong-min asintió con
la cabeza entendiendo la orden y le asestó un puñetazo a Woori en el estómago.
“…!!”
Ante el dolor que le
retorcía las entrañas, Woori soltó un grito sordo mientras encogía el cuerpo
como un gusano.
Seong-min le abrió las
piernas rígidas a Woori de par en par hacia ambos lados. Y sujetando su pene
manchado de sangre y lubricante, lo acomodó contra el orificio hecho pedazos
mientras le soltaba una amenaza.
“Si no entra de una
sola vez, atente a recibir otra golpiza.”
Woori sacudió la
cabeza con desesperación intentando empujarlo para quitarlo de encima, pero fue
en vano.
“No hagas fuerza.”
La cabeza del pene,
filosa como la punta de una flecha, se le clavó sin piedad en el orificio lleno
de heridas.
“…!!”
Era un dolor como si
el cuerpo se le estuviera partiendo literalmente a la mitad. A Woori se le
marcaron las venas del cuello de golpe. Los músculos de los muslos, abiertos a
la fuerza por Seong-min, temblaron estremecidos mientras los dedos de los pies
se le encogían por sí solos.
“¿Eh? ¿Estás haciendo
fuerza? ¿No te dije que no hicieras fuerza?”
Seong-min, buscándole
pleito, cerró el puño a modo de amenaza.
Seong-min era de los
que cumplían lo que decían. Woori intentó como fuera aflojar la fuerza del
orificio, pero como le dolía tanto abajo, la fuerza se le metía de forma
involuntaria.
Como resultado, el
orificio de Woori dio unas pulsaciones y le dio un masaje al pene de Seong-min.
Fue un contoneo no intencionado.
Seong-min murmuró como
si se fuera a volver loco:
“Ah… maldita
sea. Aprietas el agujero. ¿En serio eres virgen?”
“Ugh, ugh…
¡duele, duele…!”
“¿Te duele?”
Woori asintió con la
cabeza mientras las lágrimas le brotaban a mares. Ver a un tipo con facha de
alfa soltar lágrimas y mocos resultaba feo a más no poder, pero a Seong-min,
por alguna razón, esa escena le parecía excitante y le terminó gustando.
Aunque era sumamente
débil, las feromonas que le salían escasas por ser un omega de porquería
también resultaban bastante aceptables de oler.
Sin embargo, si a un
omega se le consiente diciéndole que es bonito, se sube a las barbas sin
límite. Hay que romperle el espíritu desde el principio para que sepa lo que es
tenerle miedo a un alfa. Seong-min quería hacer que Woori actuara como un
verdadero omega. Le asestó un puñetazo seco en el estómago a Woori, quien no
podía recobrar el sentido del puro dolor.
“¡Aaggh!”
“¿Por qué el gemido de
un omega es tan espantoso? ¿No puedes soltarlo de forma más bonita?”
“Ugh… ah,
ah… el estómago, el es… estómago….”
“Te pego para que te
duela, ¿acaso te pego para que sientas bonito?”
Seong-min volvió a
levantar la mano derecha. Ante la acción amenazante de Seong-min, Woori tembló
convulso con el cuerpo hecho una bolita. A pesar de esa imagen tan lamentable,
Seong-min, lejos de sentir compasión, se excitó aún más. Le asestó unos cuantos
puñetazos más en el estómago.
¡Pum! ¡Pum!
¡Pum!
“…!!”
El orificio de Woori
se apretó como si fuera a cortarle el pene a Seong-min, y las vísceras dieron
unas pulsaciones como si tuvieran vida propia, dándole un masaje al cuerpo del
pene.
“Ha, maldita
sea.”
¿Acaso esto no es un
pasaje de primera calidad? Seong-min dobló la cintura de Woori a la mitad e
introdujo el pene a embestidas secas en el orificio. El acto sexual que comenzó
por pura diversión se volvió serio en un abrir y cerrar de ojos. Seong-min se
concentró en embestir apretando los dientes.
“…Ugh… ugh…
uuugh….”
Woori, sometido sobre
la cama, se sacudía de forma impotente. Le daba pavor el pene que le hurgaba
sin piedad el orificio hecho pedazos. El estómago, que estaba hecho una papilla
por los puñetazos, también le dolía demasiado.
El pavor volvió a
Woori incapaz de reaccionar. Como si fuera una muñeca, se limitó a derramar
lágrimas mientras le abría las piernas a Seong-min.
Así no tiene chiste. Seong-min se pasó la lengua por los labios y
le dio unas palmaditas en la mejilla a Woori, quien estaba ido.
“Para ser un omega,
¿por qué tienes las nalgas tan pequeñas?”
“….”
“Un omega, carajo,
tiene que tener las nalgas grandes para valer la pena. Tus nalgas son una
basura de última categoría, una basura.”
“….”
“Y el orificio, ¿por
qué está tan estrecho? Si te comportas como un trozo de madera, ningún alfa te
va a querer.”
“…Cof.”
Seong-min embestía la
cadera con salvajismo mientras le gritaba, pero Woori no mostraba reacción
alguna.
Seong-min, al
comprobar que Woori casi había perdido el conocimiento, chasqueó la lengua.
Parecía que aunque se burlara más de él no obtendría respuesta. Seong-min
decidió dejar de burlarse de Woori y concentrarse en las embestidas. Presionó
la parte trasera de los muslos de Woori con las palmas de las manos e introdujo
el pene empujando con una fuerza tal que parecía querer meter hasta los
testículos.
¡Plack! ¡Chof!
¡Pum! ¡Chplack!
“….”
Los ojos entreabiertos
de Woori estaban vacíos. De la cintura para abajo no sentía nada. Le resultaba
demasiado doloroso e insoportable. La cabeza de Woori, que se sacudía por culpa
de Seong-min, se giró hacia un lado.
“….”
Cruzó la mirada con
Hee-jeong. Hee-jeong movió los labios.
‘¿A que se siente
bien?’
Woori parpadeó los
ojos atónito y volvió a girar la cabeza. Sin embargo, esta vez cruzó la mirada
con Seong-min.
“¿Te gusta? Park
Woori, ¿te gusta?”
“…Cof….”
Me duele.
Las lágrimas corrieron
en un hilo por la comisura de los ojos de Woori, quien miraba al techo como
ido.
Quería morirse.
*
* *
Despatarrado de
cualquier manera sobre la cama, Woori parpadeó los ojos con lentitud. Entre el
orificio abierto de par en par, el semen que Seong-min había derramado
chorreaba a mares.
“…….”
Maldita sea. Por la
sensación tibia que le corría entre las nalgas, Woori cerró los ojos con fuerza
como si sintiera un asco profundo.
Zzz-zzz.
En alguna parte se
escuchó el sonido de una vibración. Parecía que a Park Hee-jeong o a Kim
Seong-min les entraba una llamada.
Debía huir a toda
prisa ahora que la atención hacia él había desaparecido. Fue justo cuando Woori
reunió todas las fuerzas que le quedaban y levantó la parte superior del cuerpo
de la cama. Hee-jeong llamó a Woori.
“Park Woori.”
“……!”
Los hombros de Woori
dieron un tremendo brinco. Toque. Hee-jeong le arrojó el teléfono
inteligente a los pies.
Los ojos de Woori se
agrandaron al ver el número marcado en la pantalla. Mirando el número
telefónico como ido, Woori volteó el teléfono a toda prisa. Hee-jeong,
cruzándose de brazos, dijo:
“¿No vas a contestar?”
“……Es una llamada que
no necesito contestar.”
“Contesta. Es Choi
Lee-yeon, ¿no?”
“……!”
Cómo demonios sabe
eso. Fue justo cuando Woori lo miró aguantando la respiración. Seong-min
intervino para apoyar:
“Park Woori. Tu
hermano te está diciendo que contestes.”
“No… necesito…….”
Este infeliz se hace
el difícil. Seong-min chasqueó la lengua y levantó la mano derecha.
“¿Acaso quieres
recibir otro golpe para contestar?”
“……!”
El pavor aprendido
empujó a Woori al abismo. Él contestó el teléfono a toda prisa. Seong-min se
agarraba el estómago muerto de la risa llamándolo desgrajado sinvergüenza.
“…….”
¿Bueno? Los labios le
temblaron, pero al tener la garganta nudosas no le salía la voz bajo ninguna
circunstancia. Fue justo cuando Woori movió los labios desconcertado.
-Sunbae.
“…….”
-Soy yo. Choi
Lee-yeon.
Como la habitación
estaba tan silenciosa, la voz de Lee-yeon se escuchaba al otro lado del
auricular.
-¿Dónde está? Le llamé
porque no estaba en el salón de la fiesta.
Se escuchó la risa
burlona de Hee-jeong.
……Debía colgar la
llamada cuanto antes. Woori, tragando saliva por la garganta seca a más no
poder, apenas logró decir:
“Salí porque me surgió
un asunto.”
-……¿Por qué tiene la
voz así?
Lee-yeon preguntó con
agudeza, como si le extrañara la voz completamente ronca de Woori.
Ante las palabras
inesperadas de Lee-yeon, las pestañas de Woori temblaron convulsionadas, pero
de inmediato habló con entereza:
“Para nada. Debe ser
que escuchaste mal.”
-……¿En serio?
“¿Qué se te ofrece?”
Al preguntarle de
vuelta con frialdad, Lee-yeon guardó silencio.
A medida que el
silencio se prolongaba, las entrañas de Woori se quemaban. Si hubiera estado
solo no habría problema, pero tenía a Hee-jeong y a Seong-min justo al lado.
Esos tipos eran unos desalmados de lo peor que disfrutaban viendo cómo él
sufría y se entristecía. Si descubrían sus sentimientos, no sabía si le harían
daño incluso a Lee-yeon.
“Si no tienes nada que
decir voy a col…….”
-Le llamé por lo del
trabajo en equipo.
“Ah.”
Woori se cubrió la
mejilla golpeada por Hee-jeong sin darse cuenta.
Qué hago si se me hizo
un moretón.
‘……Me voy a ver más
lamentable de lo que ya soy.’
Woori no quería verse
lamentable ante Lee-yeon.
La mejor manera era no
verse. Sin embargo, si no se veían no podrían hacer el trabajo en equipo, y
Lee-yeon no obtendría la calificación. ¿Qué debía hacer? Woori se mordió el
labio inferior con ansiedad.
Hee-jeong, que
escuchaba la llamada, dijo:
“Ve. Tienes que hacer
lo que debes.”
“……¿Sunbae?”
-¿Qué dijo?
Atrás de la voz de
Lee-yeon preguntando de vuelta se escuchaba un bullicio estruendoso. Fue en el
preciso instante en que Woori iba a decir que no era nada. Seong-min soltó una
burla:
“¡Vaya~! ¿Park Woori
tiene un alfa que se reúne con él?”
“……!”
“¿Qué tan defectuoso
tiene que ser ese imbécil para acostarse con un tipo como este? Hasta un trozo
de madera tiene más gracia que este……”
“Está bien. Veámonos.”
Woori le cortó las
palabras a Seong-min tajantemente. Seong-min lo miró fijamente con molestia.
Ante la mirada afilada
de Seong-min, unas gotas de sudor cayeron por las sienes de Woori. Él movió la
lengua rígida como fuera:
“¿Cuándo nos vemos?”
Por suerte, la voz que
salía al exterior no difería de la habitual. Sin embargo, la mano con la que
sujetaba el teléfono inteligente temblaba convulsionada.
Qué hago si Choi
Lee-yeon escuchó la voz de Kim Seong-min. Si me pregunta qué significa eso de
que se acostó con un… trozo de madera….
-Solo tengo tiempo
mañana.
“…….”
Por suerte, Lee-yeon
no preguntó por Seong-min. Por suerte entre tanta desgracia, puede que no haya
escuchado la voz de Seong-min o…….
‘Simplemente no le
importa.’
Porque no le
importaría en absoluto con quién estuviera él o si alguien se lo había tomado.
El rostro de Woori,
que miraba al aire, se hundió en la resignación.
“Está bien. ¿A qué
hora?”
-……En la mañana.
“Está bien. Veámonos a
las 10 en la fuente de la universidad.”
-……De acuerdo.
Terminando de
responder, Lee-yeon no dijo nada más. Woori le dijo a Lee-yeon, quien guardaba
silencio, con tono autosuficiente:
“Si ya terminamos con
el asunto colgaré.”
No pudiendo aguantar
las náuseas del estómago, finalizó la llamada sin esperar siquiera la respuesta
de Lee-yeon.
El pecho de Woori se
agitaba convulsamente por la piedra que le lanzó Lee-yeon. Cuando en la
universidad lo trataba como a un hombre invisible, de pronto le limpió con sus
propias manos el rostro cubierto de vino. Pero aun así, les decía a sus amigos
con burla helada que solo le hacía un favor por lástima, exigiendo que no lo
relacionaran con Park Woori.
‘Ya no sé nada.’
Mientras miraba con
ojos completamente muertos el número telefónico de Lee-yeon que quedaba en la
pantalla, de pronto se dio cuenta de que la habitación estaba sumamente
silenciosa. Levantó la cabeza que tenía agachada por completo.
Hee-jeong y Seong-min
lo miraban fijamente como si quisieran atravesarlo. Ante la mirada encarnizada
de los dos alfas, las palmas de las manos de Woori se empaparon de sudor.
Le vino a la mente la
situación en la que se encontraba, algo que había olvidado mientras hablaba por
teléfono con Lee-yeon.
“…….”
Entre dos alfas
vestidos como personas, él estaba despatarrado como basura con la parte
inferior del cuerpo completamente al desnudo. Del orificio penetrado a la
fuerza por Seong-min no dejaba de chorrear el semen que este había derramado.
Woori sintió que no se
diferenciaba en nada de un animal de cría. Su rostro pálido se puso pálido como
la muerte por la pura vergüenza.
Quería esconderse
lejos de sus miradas. Woori tomó a toda prisa su pantalón y su ropa interior
tirados como una muda de piel en un rincón de la cama.
Seong-min dijo con una
sonrisa burlona:
“¿Para qué te pones la
ropa?”
“……!”
“Te la van a volver a
quitar.”
Ante la voz cruel de
Seong-min, el rostro de Woori se puso pálido del susto.
Ver a un hombre
apuesto que no parecía tenerle miedo a nada en el mundo temblar convulso sin
poder contener el pavor estimulaba el deseo del alfa. La entrepierna de
Seong-min se erigió de golpe. Fue en el preciso instante en que se pasó la
lengua por los labios intentando subir de nuevo a la cama.
“Basta.”
Seong-min miró a
Hee-jeong preguntando qué le pasaba. Hee-jeong, levantándose del sillón, dijo:
“Ya te viniste hace un
momento.”
“Solo me vine una
mísera vez. ¿No estás siendo demasiado tacaño entre nosotros?”
“No se puede.”
“¿Eh? ¿Acaso de la
nada te dio lástima tu hermano?”
Ante la provocación de
Seong-min, Hee-jeong habló con frialdad:
“Ese tipo es
mercancía.”
“Ah.”
“Si vendo a alguien
usado, ¿qué clase de insultos quieres que me gane? Una vez al día. Cada vez que
te lo folles me das un reporte.”
“Para qué tanto
reporte.”
“¿Acaso lo vas a
comprar tú?”
“¿Estás loco? ¿Comprar
a semejante porquería?”
“Si no lo vas a
comprar no te metas.”
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM
AOMINE5BL
La conversación entre
ambos contenía un contenido imposible de creer, dado que trataban a un ser
humano. Fue justo cuando Woori parpadeó los ojos rápidamente con el corazón
deshecho. Hee-jeong dio una orden:
“Park Woori.”
“……!”
“Ponte la ropa. Nos
vamos a casa.”
En un instante le
brotó un espíritu de rebeldía, pero la propuesta de él era lo que él tanto
deseaba.
Woori se puso la ropa
interior y el pantalón a toda prisa.
“Ah. Se veía
bien estando tan vulgar.”
Seong-min refunfuñó
como si no le pareciera la idea.
Woori, dejando pasar
la estupidez de Seong-min por un oído y sacándola por el otro, buscó a su
alrededor para encontrar su saco.
¡Zas!
Hee-jeong le arrojó
algo que tenía agarrado. Woori atrapó por reflejo lo que le voló enfrente de
las narices.
“…….”
Lo que le arrojó era
su saco.
‘Maldición.’
Woori frunció el ceño
intensamente. A saber qué le habían hecho a su saco, pues apestaba al olor de
Hee-jeong a más no poder.
No quería ponerse
semejante saco impregnado prácticamente de feromonas. Sin embargo, Seong-min se
pasaba la lengua por el labio inferior mientras le examinaba minuciosamente la
parte superior del cuerpo, la cual dejaba entrever la piel desnuda empapada en
sudor.
Era exactamente igual
a ser violado con la mirada. Woori, pálido del susto, se cubrió la parte
superior del cuerpo a toda prisa con el saco.
Las cejas de Hee-jeong
dieron un leve temblor al ver a Woori vistiendo el saco. Sin embargo, recuperó
la expresión habitual de inmediato.
Hee-jeong llamó a
Woori con voz fría:
“Park Woori.”
Y le señaló la puerta
con la barbilla. Ante el trato indudable de un animal, Woori se mordió el labio
inferior con rabia. Al morderse como haciéndose daño a sí mismo, el labio se le
reventó en sangre tiñéndose de rojo.
Seong-min, al ver esa
escena, dijo sonriendo de lado:
“¿Está bien que un
omega tenga los labios hechos pedazos? De por sí tienes cara de bloque de barro
y se te va a poner más fea.”
Seong-min degradó a
Woori con la misma naturalidad con la que respiraba. Ante la burla ofensiva
para su dignidad humana, Woori no pudo contener la rabia y le clavó la mirada a
Seong-min.
“Vaya, miren esa cara
de maleducado. Hee-jeong. Este tipo definitivamente no sirve para ser amado por
un alfa.”
“……!”
Los ojos de Seong-min,
al cruzarse con la mirada viperina de Woori, brillaron llenos de expectativa.
Porque aunque Hee-jeong le puso límites para acostarse con él, no le puso
límites para castigarlo.
A Seong-min lo que más
le gustaba era someter a los omegas con su pene, pero también le gustaba
maltratarlos.
‘Respóndeme rápido.
Así me pongo a buscar conflicto preguntándote cómo un simple omega le pone
malas caras a un alfa en la cama, para luego darte una paliza destructiva.’
Ante la expectativa de
poder maltratar a Woori, el pene de Seong-min se le erigió de golpe. Él lo miró
con ojos llenos de ilusión. Sin embargo, Woori no tenía la más mínima intención
de actuar según los deseos de Seong-min.
“…….”
Woori giró la cabeza
de golpe a propósito para que Seong-min lo viera.
“¿Eh?”
Ante la acción
descarada de Woori, Seong-min parpadeó los ojos. Pensó que no aguantaría el
coraje y le respondería o le levantaría el dedo medio, pero jamás imaginó que
actuaría como un niño caprichoso.
Los músculos del
rostro de Seong-min, quien miraba a Woori, comenzaron a temblar convulsamente.
Woori dio un brinco
con los hombros al ver el aspecto inusual de Seong-min. Aunque fingía que no le
importaba por puro orgullo, el corazón le latía a mil por hora del pavor. Las
palmas de las manos se le empaparon de sudor a mares.
Fue en ese preciso
instante.
¡Jajaja! Seong-min soltó una carcajada.
“Qué bastante altivo
me saliste.”
A Woori se le marcaron
las venas del cuello de golpe. Él se dirigió hacia la puerta mientras se
destrozaba los labios clavándole una mirada viperina a Seong-min.
Las carcajadas de
Seong-min lo persiguieron con terquedad. Woori cerró la puerta de un golpe
salvaje. Ante el sonido de ¡pum!, Hee-jeong, que estaba parado
recargando la espalda contra la pared del pasillo, frunció el ceño.
“¿Qué clase de
vulgaridad es esa?”
‘¿Y tú que le pediste
a tu amigo que violara a tu hermano o Kim Seong-min que lo hizo encantado de la
vida sí son muy educados?’
Ante los señalamientos
de Hee-jeong, a Woori le brotó una humillación colosal, pero no tenía el valor
suficiente para reclamarle. Simplemente no le quedó más remedio que bajar la
mirada y cerrar la boca.
Ante la actitud de su
hermano menor, a quien le habían salido agallas de la nada, Hee-jeong
entrecerró los ojos. ¿Alguien como Park Woori, no, un simple omega ignora mis
palabras?
Hee-jeong cerró y
abrió la palma de la mano repetidamente para después levantar la mano derecha.
“…….”
Sin embargo, al ver el
rostro de Woori pálido del susto y al oler el rastro de feromonas sumamente
insignificante que se le filtraba escasamente, la intención de castigarlo se le
evaporó en un instante.
Park Woori le tenía
tanto miedo que ni siquiera podía mirarlo a los ojos. Este hecho llenó de
satisfacción a Hee-jeong.
Hee-jeong sonrió con
la complacencia de un gato satisfecho.
*
* *
El coche de Hee-jeong
se estacionó en el garaje de la casa principal. El rostro de Woori, sentado
como una estatua en el asiento del copiloto, se puso completamente pálido.
‘Ahora sí estoy
acabado.’
Ahora Park Hee-jeong
le diría a su padre que él era un omega. El padre se alegraría de que un
estorbo inútil se hubiera convertido en una mercancía aceptable capaz de
generar algún ingreso. Y luego discutiría con Park Hee-jeong a quién
vendérselo.
Apretón……. El puño apoyado sobre su muslo tembló convulso.
Fue en ese preciso
instante.
Brummm-.
En la pantalla de la
consola central del coche apareció la notificación de una llamada entrante
junto con el nombre del remitente.
Padre
“……!”
Lo que tenía que
llegar, llegó. Los labios de Woori temblaron convulsamente.
Hee-jeong, al ver a
Woori al borde del desmayo, sonrió como si nada pudiera ser más divertido.
Él echó una mirada de
reojo hacia la casa. Las ventanas de todas las habitaciones estaban oscuras.
Parecía que el padre todavía estaba fuera.
Hee-jeong presionó el
botón de llamada ubicado a la derecha del volante.
-Soy yo.
“Sí, padre.”
Ante la voz del padre
que salía por los altavoces del coche, la respiración de Woori se aceleró.
-Bien. ¿Ocurrió algo
fuera de lo común en la fiesta de caridad?
“¿Algo fuera de lo
común?”
Hee-jeong miró a Woori
alargando la última palabra. Woori también giró la cabeza sin darse cuenta y lo
miró fijamente. Las miradas de ambos se cruzaron.
“……!”
Ante un pavor
insoportable, Woori se agarró con fuerza del cinturón de seguridad. Hee-jeong
sonrió contemplando con fascinación el rostro de Woori paralizado por el miedo.
“No ocurrió nada.”
“……!”
-Entendido.
Woori parpadeó los
ojos desconcertado.
¿Por qué dice que no
pasó nada? ¿Acaso…… piensa perdonarme? ¿Acaso porque soy su hermano, al verme
ser violado por Kim Seong-min le remordió la conciencia?
En las pupilas de
Woori, petrificadas por el miedo, osciló una tenue luz de esperanza.
Ante la expresión de
Woori en la que se le transparentaban los pensamientos, Hee-jeong soltó una
risita burlona. Él movió los labios con lentitud.
‘Espera.’
Vive con el alma en un
hilo hasta que tu padre descubra tu verdadera identidad.
“……!”
Ante la desalmada
orden de Hee-jeong, el corazón de Woori se heló por completo.
-Bien. Bien hecho,
Hee-jeong.
“Sí, padre.”
-No es por otra cosa,
pero el expresidente dijo que quería verte. Ven a Gangwon Land.
“¿Ahora mismo?”
-No. Ven mañana a las
10:00 a.m. Para jugar al golf juntos.
“Sí. Entendido.”
-Bien.
Yeon-ho colgó la
llamada. El silencio reinó dentro del coche.
Hee-jeong apagó el
motor del coche. Él levantó una comisura de los labios al ver a Woori, quien ni
se movía sujetando el cinturón de seguridad.
La mano de su hermano
menor agarrada al cinturón de seguridad temblaba convulsa de una forma que daba
lástima. Era la primera vez desde que era niño que lo veía tan asustado.
¿Cuándo había tenido
tanto miedo? Ah, claro. Recordó que a los pocos días de que Park Woori llegó a
casa, tembló convulso cuando le estranguló el cuello con la manguera de la
regadera para corregirle los malos modales.
Hee-jeong estuvo a
punto de regañar a Woori, quien estaba paralizado por el pavor sin poder ni
respirar bien, preguntándole hasta cuándo se iría a quedar sentado como un
idiota.
‘……Pero aun así no me
gusta esto…… Soy Park Woori. Soy tu her, hermano menor.’
“…….”
De pronto, a la mente
de Hee-jeong le vino el momento en que le metió los dedos en el orificio para
comprobar la virginidad de su hermano menor.
El orificio de su
hermano de madre diferente estaba jodidamente estrecho, seco y se contraía
convulsamente.
Justo como ahora.
La mirada de Hee-jeong
se hundió en la oscuridad. Él, por impulso, le extendió la mano a Woori.
Agarre. La palma caliente de Hee-jeong cubrió el
dorso de la mano de Woori, la cual estaba helada del susto.
“……!”
“……!”
Ambos se sobresaltaron
enormemente ante las temperaturas corporales tan distintas.
No haga esto, por
favor. Esas palabras se le
hicieron pedazos dentro de la boca a Woori. Sin embargo, sus labios sumidos en
el pavor no se atrevieron a moverse.
Apretón. La fuerza del agarre de Hee-jeong sosteniendo
el dorso de la mano de Woori se volvió aún más firme.
“Ugh……”
Woori no pudo
contenerse y dejó escapar un leve gemido.
“……!”
El gemido que
finalmente se le filtró tras aguantar y aguantar la respiración era en extremo
frágil. Hasta el punto de que no parecía el sonido emitido por alguien de
rostro frío, complexión más imponente que la de cualquier alfa y alta estatura.
El gemido de Woori no
encajaba en absoluto, como si llevara puesta ropa que no le correspondía. Sin
embargo, ese contraste le llegó a Hee-jeong con un impacto demasiado grande.
“…….”
Cuando estaban en la
habitación amplia, el olor de las feromonas de Woori se percibía de pasada. Era
un nivel tan miserable que ni se sabía si era olor a feromonas o no, pero al
estar dentro del coche estrecho y cerrado, emanaba con bastante fuerza.
Olor a flores
silvestres mojadas por la lluvia.
Las feromonas de omega
que él conocía no eran así. Era un olor que le quitaba el sentido a la gente
como si se hubieran echado perfume. No era un olor que quemara por dentro de
solo olerlo de esta manera.
Los ojos de Hee-jeong
oscilaron con un brillo extraño.
Deslizamiento. Él le acarició la mano a Woori con el pulgar
sin darse cuenta.
“……!”
Ante el gesto que
contenía la extraña lascivia del alfa, Woori sintió un pavor tan grande que
estuvo a punto de desmayarse.
Intentó aguantar, pero
le fue imposible resistir. La humedad comenzó a brotar en los ojos bien
abiertos de Woori.
En medio de la
oscuridad, las pupilas de Woori brillaron. Pobrecito.
“……!”
El rostro de Hee-jeong
se puso pálido.
‘Qué demonios estoy
pensando.’
Él soltó la mano de
Woori como si la estuviera rechazando.
“¿Hasta cuándo te vas
a quedar ahí sentado como un idiota?”
“……!”
“¿No te puedes bajar?
¿Quieres que te agarre del cabello y te saque a rastras?”
Fue justo cuando
Hee-jeong cambió de actitud repentinamente y Woori se apresuró a desabrocharse
el cinturón de seguridad. Hee-jeong bajó del coche y caminó a pasos agigantados
hacia la casa.
“……Maldito infeliz.”
Woori se rascó con
furia la piel que Hee-jeong le había acariciado con los dedos hasta hacerse sangre.
*
* *
“…….”
Woori, sentado en la
banca frente a la fuente, echó una mirada de reojo al reloj de pulsera que
llevaba en el dorso de la mano.
La hora marcaba las
10:10 a.m. Habían pasado 10 minutos de la hora acordada.
Lee-yeon solía ser
sumamente puntual. Es más, al contrario, solía salir más temprano de la hora
acordada para esperar a Woori.
Woori murmuró entre
dientes:
“¿Habrá tráfico en la
carretera?”
Mirando la fuente como
ido, no pudiendo vencer el aburrimiento, cerró los ojos.
Woori, que estuvo con
los ojos cerrados durante un buen rato, los abrió. No había nadie a su
alrededor. Él volvió a mirarse la muñeca.
10:30 a.m.
¿Habrá pasado algo?
Había necesidad de comprobarlo. Woori metió la mano en la mochila para sacar el
teléfono inteligente.
Él, que rebuscaba en
la mochila, dejó escapar un suspiro:
“Ah…….”
No tenía el teléfono
inteligente. Tampoco recordaba haber tocado el teléfono inteligente en el
coche. Parecía que no lo había traído de casa.
Él echó una mirada de
reojo a la avenida más allá de la fuente. Quizá por ser domingo, no había ni un
solo coche yendo y viniendo por la universidad.
Desde que recibió su
llamada ayer, no había podido revisar el teléfono inteligente hasta este
momento. Por el contexto, parecía que la cita se había cancelado.
“……Debí haberlo
revisado al menos esta mañana.”
Quizá por su
personalidad, pensó que al menos le habría dejado un mensaje pidiendo cancelar
la cita. Era culpa suya por no haber revisado el teléfono inteligente.
Aun así, Woori no pudo
levantarse de la banca.
“No quiero ir a casa.”
Cuando abrió los ojos
esta mañana no había nadie en casa. Tal como habló con su padre ayer, parecía
que Park Hee-jeong se había ido a Gangwon desde la madrugada. Recordando sus
experiencias hasta ahora, el padre volvería a casa hoy tarde por la tarde o
mañana, y Park Hee-jeong se iría a su propio departamento.
En este momento no
había nadie en casa que lo molestara. Sin embargo, a Woori le desagradaba el
simple hecho de ir a esa casa.
……Y,
“Por si acaso…….”
Porque por si acaso no
se sabe. Podría ser que se esté retrasando un poco.
Él contempló el cielo
en silencio. A diferencia de sus sentimientos sombríos, el cielo estaba
deslumbrantemente despejado.
Woori volvió a cerrar
los ojos.
“¡Sunbae, Sunbae!”
Alguien le sacudió
enérgicamente los hombros a Woori, quien estaba cabeceando de sueño sentado en
la banca.
“……!”
Woori, que dormía
plácidamente, abrió los ojos de golpe. En las pupilas idas de Woori se reflejó
Lee-yeon con una expresión alterada.
Pensé que no vendrías.
Ante una extraña
alegría, al rostro de Woori, que estaba pálido del susto, le volvió un tenue
color.
“Lleg—”
“¡Por qué no contesta
el teléfono!”
Lee-yeon se enfureció
como el fuego. Ante esa furia ardiente, Woori se quedó sin palabras.
Al rostro al que le
había vuelto el color por un momento se le hundió la tez volviendo a ponerse
pálido.
“Le pregunté que por
qué no contestó el teléfono.”
“……Lo dejé en casa.”
“Ah.”
Lee-yeon, como
frustrado, se echó el flequillo hacia atrás con brusquedad. Su frente despejada
se arrugó como una lata aplastada. Tras exhalar un profundo suspiro como
intentando contener la rabia, él, que no podía controlar su furia, levantó la
mirada que tenía baja.
Y le reclamó con
rudeza a Woori, quien lo miraba atónito:
“Usted siempre es así.
¿Por qué cada vez que lo necesito no contesta las llamadas?”
Woori, que miraba
desconcertado a Lee-yeon furioso como el fuego, deduce la situación de
inmediato.
Lee-yeon no llegó
tarde a la cita. Tal como él predijo, era cierto que la cita acordada para hoy
se había cancelado. Sin embargo, como no obtuvo respuesta al mensaje avisando
que cancelaría la cita, al final vino a la universidad.
Y la razón por la que
él se enfurece…… no la sabe. Simplemente será porque siente que perdió el
tiempo, enfurecido por no haber podido realizar sus planes debido al motivo de
la cancelación.
“¿Acaso lo hace a
propósito para hacerme pasar un mal rato?”
“……No es así.”
“Claro que sí. Lo hace
para jugar conmigo.”
‘¿Cómo podría jugar
contigo? Si la persona que se deja llevar por una sola de tus palabras soy yo.’
Lee-yeon resopló lleno
de coraje. Woori, que solo pestañeaba los ojos, protestó:
“Como ya era la hora
de la cita y no llegabas, supe que la cita se había cancelado.”
“¿Qué dijo?”
“Lo sabía.”
Ante las palabras
indiferentes de Woori, Lee-yeon estalló de rabia:
“¡Si sabía que se
había cancelado debió haberse ido a casa!”
“…….”
“¡Por qué se queda
esperando como un tonto!”
Él tenía razón. Si
sabía que se había cancelado debió irse a casa. Sin embargo, Woori esperó aun
sabiendo que Lee-yeon no vendría.
Porque por si acaso……
por si acaso Lee-yeon venía.
Sin embargo, no podía
dar semejante respuesta. Lee-yeon sentiría un profundo asco ante su tendencia
similar a la de un acosador.
“¡Venir por si acaso y
ver al Sunbae sentado en la banca, el cómo me sentí—!”
La rabia de Lee-yeon
se disparó a ráfagas. Woori murmuró como dándose por vencido:
“……El día estaba
bonito.”
“…….”
“Como el día estaba
bonito me quedé sentado. De verdad no te estaba esperando. Iba a quedarme así
un rato e irme a casa.”
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM
AOMINE5BL
La frente de Lee-yeon
se frunció como aguantándose algo.
Ante la expresión de
Lee-yeon que se enfrió con severidad, al pecho de Woori le dio un vuelco.
‘Se ve lamentable.’
¿Será que me está
viendo lamentable otra vez?
A diferencia del
corazón de Woori hecho pedazos, el agua que salía expelida de la fuente
brillaba resplandeciente al chocar contra la luz del sol.
Apretón. El puño apoyado sobre el muslo le tembló
convulsamente.
Sentía impotencia.
¿Por qué todos los alfas son tan caprichosos?
“…….”
¿Qué demonios hice
mal? Que yo te espere a ti que no vienes no te causa ningún daño. Para empezar,
“Si yo digo que está
bien, ¿por qué te enojas tú?”
“…….”
“El que rompió la
promesa desde el principio fuiste tú. ¿El que debería estar enojado en este
momento no soy yo en lugar de ti?”
Qué coraje.
“Yo ni siquiera te
pregunté por qué cancelaste la cita, ni te pregunté por qué llegaste tarde.”
“…….”
“A mí, a mí todo me
parecía bien.”
Por qué te enojas
conmigo. Me dijiste en el parque de atracciones que nunca más te enojarías
conmigo. Por qué dices palabras que ni puedes cumplir para alborotarme por
dentro.
Dando coraje.
“……!”
Ante el pensamiento
que le vino de pronto, Woori abrió los ojos de par en par. ¿Sentir coraje con
Choi Lee-yeon?
El sentimiento de
sentir coraje era una emoción que ni siquiera surgía si no se tenían
expectativas ni sentimientos hacia la otra persona.
“…….”
Woori finalmente se
enfrentó a sus propios sentimientos.
Porque quería verlo,
aun prediciendo que él no vendría, lo esperó tontamente.
Porque le gustaba,
sintió coraje hacia Lee-yeon, quien le gritaba y lo ignoraba.
Porque lo deseaba, le
dolía por dentro verlo junto a otros omegas.
Porque sabía que el
afecto de él no estaba dirigido hacia sí mismo, sentía melancolía.
Las pupilas de Woori
temblaron como un velero atrapado en una tempestad.
Por qué precisamente
Choi Lee-yeon.
Por qué precisamente
tuvo que darse cuenta de este sentimiento después de que Park Hee-jeong
descubrió que se había manifestado como omega.
Esta clase de
sentimientos nunca debió haberlos conocido.
Con un abuelo
congresista, un padre abogado representante de la firma legal considerada
número uno entre las tres más grandes de Corea, y una madre representante de
una firma contable con cadenas en todo el país, Lee-yeon vivía en un mundo
diferente al suyo, que era un simple omega recesivo e hijo no reconocido de una
familia de usureros.
Para empezar, él no
era nada para Lee-yeon. No era más que un compañero de equipo con el que tomaba
la misma clase de educación general y hacía un trabajo en equipo.
Lamentablemente, Woori
era un ser humano con una excelente capacidad de autoobjetividad.
‘Esto no está bien.’
“Me voy.”
Woori se levantó de
golpe de la banca intentando retirarse del lugar.
¡Agarre!
Lee-yeon le sujetó la
muñeca con fuerza y lo giró para que lo mirara. Fue en el preciso instante en
que Woori iba a protestar retorciéndose la muñeca.
“Suéltame.”
“Sunbae, espe…… ugh…….”
Lee-yeon, que iba a
decirle algo a Woori, tambaleó el cuerpo e intentó desplomarse contra el suelo.
Woori, alarmado del susto, lo sostuvo por instinto.
“……!”
Woori aguantó la
respiración. Porque el cuerpo de Lee-yeon era una bola de fuego.
Woori le puso el dorso
de la mano en la frente con la mano temblorosa.
‘Está ardiendo.’
“……!”
Eso no era todo. Del
cuerpo de Lee-yeon emanaban feromonas. Woori detuvo la respiración ante las
feromonas que le cubrían el cuerpo.
Normalmente, del
cuerpo de Lee-yeon no emanaba en absoluto olor a feromonas, como si se hubiera
echado desodorante. Las feromonas de Lee-yeon, al ser un dominante, provocaban
el celo en los omegas y despertaban miedo y competitividad en los alfas. Por
eso, a menos que fuera necesario, Lee-yeon jamás dejaba escapar sus feromonas.
Sin embargo, en este
momento emanaban feromonas del cuerpo de Lee-yeon sin parar. Aunque no eran
feromonas de densidad concentrada que estrujaban el sentido de las personas
como cuando se tenía relaciones sexuales, era un nivel suficiente para ser
influenciado por sus feromonas a menos que fuera un dominante.
Era evidente que algo
andaba mal.
Woori, al ser un
recesivo, no le quedaba más remedio que dejarse llevar aún más por las
feromonas de un alfa dominante. Sin embargo, a Woori no se le despertó ni el
deseo sexual ni nada por el estilo. La tristeza y la rabia que había sentido
hacia él se habían evaporado hacía mucho tiempo.
“¡Choi Lee-yeon, Choi
Lee-yeon!”
El rostro de Woori
llamando a Lee-yeon a gritos estaba completamente pálido.
Choi Lee-yeon está
enfermo.
Este hecho empujó a
Woori al borde del abismo.
“Yo tuve la culpa. Así
que—.”
Por favor abre los
ojos.
Sosteniendo a Lee-yeon
entre sus brazos, a Woori se le tiñeron los ojos de rojo.
*
* *
Tengo que llevarlo al
hospital. Woori, por lo pronto, se cargó a Lee-yeon a la espalda. No era tarea
fácil cargar solo a un hombre inconsciente, pero cuando una persona se ve
llevada al límite, las cosas simplemente salen.
¿Habría sido por
haberse transformado en un omega? El peso de Lee-yeon le resultaba demasiado
abrumador. Cada vez que daba un paso, los muslos le temblaban convulsamente. Al
llegar desde la banca hasta el estacionamiento, le corría sudor frío por todo
el cuerpo.
En el estacionamiento
solo estaba estacionado el coche de Woori. Parecía que el coche de Lee-yeon
estaba estacionado en otro lugar o que había venido en taxi.
De todos modos, como
pensaba trasladarse en su propio coche, no había gran problema. Woori abrió la
puerta del asiento trasero, recostó a Lee-yeon con cuidado y se sentó en el
asiento del conductor. Fue en el preciso instante en que encendía el motor.
“……Sunbae.”
“Sí.”
Woori giró la cabeza
rápidamente hacia el asiento trasero. Lee-yeon, que tenía los ojos cerrados,
parpadeaba con la mirada ida. Woori dijo mientras se abrochaba el cinturón de
seguridad:
“Mantén los ojos
cerrados. Iremos al hospital ahora mismo.”
“Estoy bien. No quiero
ir al hospital.”
“¡Cómo que estar—!”
Iba a gritarle furioso
a Lee-yeon por decir semejante insensatez, pero Woori cerró la boca a toda
prisa. No debía enojarse con una persona enferma.
Woori volvió a girar
la cabeza y miró hacia adelante. Mientras ingresaba en el navegador un hospital
cercano, se escuchó desde atrás una voz agonizante:
“De verdad…… no
necesito ir.”
“Yo sí voy a ir.”
Woori respondió con
frialdad y presionó el hospital seleccionado en la búsqueda. La ruta apareció
en la pantalla del navegador. Fue en el preciso instante en que iba a tomar el
volante. La mano de Lee-yeon salió de la nada desde atrás y le sujetó el dorso
de la mano derecha a Woori.
“……!”
La temperatura
corporal de Lee-yeon que tocaba el dorso de su mano estaba demasiado caliente.
“¿Sabes lo caliente
que está tu cuerpo en este momento?”
Woori, alterado, le
gritó furioso. Cualquier persona se habría sobrecogido ante semejante
intensidad, pero en Lee-yeon no surtió el menor efecto.
Lee-yeon asomó la
parte superior del cuerpo entre el asiento del conductor y el del copiloto. Y
frotó su frente contra el hombro derecho de Woori.
“……De verdad estoy
bien. Es solo porque estoy previo al rut.”
“……¿El rut?”
“Sí. Los niveles
hormonales se disparan antes de que llegue el rut y el cuerpo no lo soporta,
por eso me da fiebre.”
Woori iba a decirle
que no dijera tonterías.
“Es verdad. Siempre ha
sido así desde que me manifesté como un alfa dominante. En el hospital también
me dijeron que no hay ningún problema. Solo me da fiebre y me siento mal unos
días antes de que llegue el rut.”
Woori no sabía si sus
palabras eran verdaderas o no. Los únicos alfas que conocía eran Park Hee-jeong
y Kim Seong-min, pero jamás les había visto el rut.
“No pasa nada. Solo
necesito descansar en casa.”
“¡Pero aun así!”
“Es en serio.”
Sin embargo, la expresión
de Lee-yeon, que hablaba sin fuerzas como si fuera algo habitual, no parecía la
de alguien que estuviera mintiendo.
Por puro deseo, Woori
quería llevarlo al hospital de inmediato, pero si lo llevaba a la fuerza cuando
él no quería, la fiebre podría subirle aún más por el estrés. Podría ser mejor
que descansara plácidamente en casa.
“¿Hay alguien en tu
casa?”
“No hay nadie.”
“Llamemos a tu
hermano.”
Ante las palabras
graves de Woori, Lee-yeon soltó una leve risita.
“Para qué lo voy a
llamar, qué repulsivo. Además, desde aquel día sale huyendo cada vez que me ve,
así que hace mucho que no le veo la cara.”
“Si huye, lo atrapas y
lo pones a tu lado, ¿no?”
“¿Y quién lo va a
atrapar?”
“Yo iré a atraparlo.”
“……¿Usted, Sunbae?”
En la voz de Lee-yeon
al preguntar de vuelta se entretejía un leve rastro de risa. Woori se sentía
frustrado ante Lee-yeon, quien estaba sumamente tranquilo por su cuenta aun en
esta situación tan grave.
“¡Sí! ¡Aunque sea a
golpes lo pondré a tu lado!”
“Sunbae—.”
“Ahora mismo eres una
bola de fuego. Si te quedas solo en una casa donde no hay nadie y te sube más
la fiebre y te mueres de golpe, ¿qué voy a hacer?”
Aún ante las palabras
graves de Woori, Lee-yeon sonrió doblando los ojos. Sin embargo, eso tampoco
duró mucho por falta de fuerzas.
No pudiendo soportar
la cabeza que le punzaba por la fiebre, Lee-yeon hundió la espalda
profundamente en el respaldo.
Los labios apretados
de Woori temblaron. En su mente se cruzó la imagen de Lee-yeon muriéndose de golpe
por la alta fiebre. Woori sacó el teléfono inteligente del bolsillo del
pantalón.
No se puede. Le guste
o no a este infeliz, por lo pronto al hospital—.
Lee-yeon, que tenía
los ojos cerrados exhalando un aliento caliente, murmuró:
“……Perdón por haberlo
hecho esperar.”
“……!”
“Usted tiene razón,
Sunbae. Esto fue culpa mía. En lugar de enojarme con usted, debí haberle pedido
perdón por romper la promesa arbitrariamente.”
Ante la disculpa
serena pero sincera de Lee-yeon, las pupilas de Woori se agrandaron. Sus
pupilas temblaron con violencia como una frágil rama sacudida por un tifón.
“…….”
El pecho de Lee-yeon
subía y bajaba a un ritmo constante. Parecía haberse quedado dormido como
desmayado a causa de la alta fiebre.
Woori, que miraba a
Lee-yeon con ojos confusos, tomó una decisión de inmediato.
Él tomó un cárdigan
que estaba tirado de cualquier manera en el asiento del copiloto, lo cubrió con
cuidado sobre el pecho de Lee-yeon y tomó el volante.
El coche de Woori, con
la defensa desprendida, salió con cuidado del estacionamiento.
*
* *
Woori retiró con un
pie la cobija que cubría pulcro el colchón. Y luego recostó con cuidado en la
cama a Lee-yeon, a quien llevaba a la espalda.
“…….”
La expresión de
Lee-yeon se volvió mucho más tranquila.
Woori, mirándolo en
silencio, sacó de la cómoda una playera de manga corta y un shorts que le
ajustaran bien a su cuerpo. Y volvió a acercarse a la cama para cambiarle la
ropa.
“……!”
A Woori se le arrugó
la nariz. Apenas ahora percibió las feromonas que brotaban a raudales de
Lee-yeon.
Cuando Lee-yeon se
desmayó, el pavor de pensar que tenía una enfermedad mortal hizo que no
sintiera nada aun estando cubierto de feromonas; sin embargo, al saber que el
diagnóstico era solo un malestar previo al rut y tras traerlo a casa, la
tensión se le había aliviado.
Ante las feromonas
imponentes, capaces de devorarse a un simple recesivo de un solo bocado, su
orificio inferior reaccionó con pulsaciones y empezó a secretar lubricante.
“Entra en razón.”
Insultando a su propio
cuerpo, que intentaba entrar en celo sin entender la situación, Woori se mordió
con fuerza la carne suave del interior de la boca con los molares. Al sentir un
dolor que casi le saca las lágrimas, el deseo sexual disminuyó un poco.
Por lo pronto, se hizo
hacia atrás y rebuscó en el cajón del escritorio. Debía de haber una caja de
cubrebocas quirúrgicos que el encargado Kim le había entregado a la fuerza hace
unos años, diciendo que había ganado demasiados en un evento.
Lo encontró. En una
esquina del cajón se veía la caja de cubrebocas quirúrgicos. Él sacó uno y se
lo puso.
No había forma de que
un simple cubrebocas frágil pudiera defenderlo de las feromonas de un alfa
dominante, pero era mejor que no usar nada. Tras ponerse el cubrebocas, Woori
volvió a acercarse a Lee-yeon.
“……¡Ugh!”
Las feromonas del alfa
dominante que caían a cántaros le estimulaban a la fuerza la sensibilidad
sexual. El orificio volvió a chorrear lubricante sin parar. Woori apretó los
puños con fuerza. Al clavarse las uñas en las palmas de las manos, sintió un
dolor sordo y la sensibilidad sexual disminuyó un poco.
“No es más que un arma
bioquímica.”
Woori, tras murmurar
con voz grave, tomó una medida drástica. Recordó a Hee-jeong y a Seong-min.
“……Maldita sea.”
La sensibilidad sexual
cayó de golpe. Woori, rechinando los dientes intensamente, le cambió la ropa a
Lee-yeon.
Al cambiarlo a ropa
delgada, la expresión de Lee-yeon lucía mucho más tranquila que antes.
Valió la pena el
esfuerzo. Woori, sonriendo levemente, subió hasta el pecho de Lee-yeon la
cobija que había bajado hasta los pies para cambiarle la ropa, y salió de la
casa. Era para ir a comprar medicina.
Justo abajo de la zona
residencial había una tienda de autoservicio y varios locales, entre los cuales
también había una farmacia.
Woori fue a la
farmacia y le contó al farmacéutico los síntomas de Lee-yeon. A diferencia de
Woori, que estaba preocupado, el farmacéutico le dio antipiréticos y parches
refrescantes como si no fuera la gran cosa.
Woori, sosteniendo la
bolsa de medicina, iba a dirigirse de nuevo a la casa principal cuando vio una
tienda de papillas. Tras dudarlo un momento, entró a la tienda de papillas.
Unos minutos después salió con una bolsa de compras cuadrada en la mano.
No era para comer la
papilla junto con Lee-yeon, sino que pensaba dársela para que se la llevara al
volver a su casa.
De vuelta en casa,
Woori entró a su habitación. Lee-yeon seguía durmiendo.
Woori le pegó el
parche refrescante en la frente a Lee-yeon y le sacudió los hombros con
brusquedad.
“Choi Lee-yeon.
Despierta.”
Ante las manos bruscas
de Woori, Lee-yeon se movió despacio y abrió los ojos. Lucía desorientado, como
si estuviera medio inconsciente.
Woori, chasqueando la
lengua, puso de pie a Lee-yeon. Le metió en la boca una pastilla antipirética
que ya había sacado y le acercó a los labios un vaso de agua que había dejado
en la mesa de noche al lado de la cama. Por suerte, como él también tenía mucha
sed, tragó el agua a sorbos sin oponer resistencia. Tras comprobar que se había
tragado la medicina, Woori volvió a recostar a Lee-yeon en la cama.
Como si el haber
dormido plácidamente fuera un sueño, Lee-yeon se acostó en la cama pero no pudo
cerrar los ojos. Simplemente parpadeaba con la mirada ida contemplando el
techo.
Tiene que dormir para
que le baje la fiebre, ¿qué hago en este caso?
En ese momento de
pánico sin saber qué hacer, a la mente de Woori le vino el día en que tuvieron
relaciones sexuales en el coche de Lee-yeon, cuando Lee-yeon le palmeó la cintura
con la yema de los dedos mientras él sufria de dolor sin saber qué hacer.
Esa sensación había
sido realmente buena. Había sido un acto cálido que llenaba con algo
reconfortante un cuerpo que estaba helado.
Tras dudar un momento,
Woori extendió la mano derecha hacia el pecho de Lee-yeon. Y le palmeó el pecho
con la palma de la mano con fuerza.
“……Ugh.”
Ante el dolor punzante
en el pecho, Lee-yeon frunció el ceño e intentó dar vueltas en la cama.
“Vuelve a dormir.”
“…….”
“Descansa bien. Choi
Lee-yeon.”
A diferencia de sus
manos bruscas, la voz de Woori era sumamente cálida. El entrecejo de Lee-yeon,
que se había deformado por el dolor, se alisó por completo. Su pecho subía y
bajaba a un ritmo constante.
“…….”
Al comprobar que
Lee-yeon se había dormido, los hombros de Woori se dejaron caer.
Cuidar de otros no es
nada fácil.
“Tengo que juntar
mucho dinero.”
Más adelante, cuando
esté viejo y enfermo, necesitaré tener dinero para poder recibir estos
cuidados. En mi futuro no habrá hijos ni cónyuge que me proteja, así que lo
único que me quedará será el dinero.
Woori movió las
piernas arrodilladas y se levantó. Tenía todo el cuerpo empapado en sudor. Y la
ropa interior también estaba empapada en lubricante.
Sacó de la cómoda una
playera de manga corta, un shorts y ropa interior, y entró al baño. Fue
mientras se secaba el cuerpo con la toalla tras bañarse con agua caliente. Dejó
escapar una grosería:
“……Kim Seong-min,
maldito infeliz.”
En varias partes del
estómago tenía moretones morados como si le hubiera salido moho.
Era mejor que tener
moretones de sangre acumulada, pero aun así era molesto. Secándose el agua
mientras hacía un gesto de molestia, se puso la ropa.
Woori, al salir del
baño, dio un brinco. La habitación estaba completamente llena de las feromonas
de Lee-yeon.
¡Brote! La ropa interior se le volvió a empapar en
lubricante.
“…….”
Woori suspiró
profundamente mirando su propio cuerpo, que intentaba descontrolarse sin
entender la situación. Pensó en volverse a cambiar la ropa interior, pero como
Lee-yeon estuviera en esta habitación seguiría secretando lubricante, así que
se rindió. Volviéndose a poner el cubrebocas quirúrgico que se había quitado en
el escritorio, extendió la mano derecha para abrir la ventana.
La mano de Woori al
sujetar la ventana se detuvo.
¿Acaso habrá otro día
en que el olor de Choi Lee-yeon llene mi habitación?
Giro la cabeza y miro
a Lee-yeon, quien estaba acostado en su cama.
Woori, mirando a
Lee-yeon en silencio, se sentó en el suelo frente a la cama. Apoyando la
espalda contra la pared y abrazándose las piernas con ambos brazos, recargó la
barbilla en las rodillas.
Parece un sueño.
Pensar que Choi Lee-yeon está en mi habitación.
Sentía que el corazón
le iba a explotar.
Woori se quedó así
durante un buen rato, mirando a Lee-yeon, quien dormía plácidamente acostado en
su cama. Y se quedó dormido poco a poco.
*
* *
“Sunbae.”
Lee-yeon sacudió con
cuidado los hombros de Woori, quien dormía abrazándose las rodillas.
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM
AOMINE5BL
“…….”
Woori encogió los
hombros refunfuñando entre sueños. Lee-yeon, mirándolo en silencio, le susurró
con dulzura:
“Sunbae Woori.”
Toque. Toque. La yema de los dedos de Lee-yeon le palmeó
los hombros a Woori. Ante el roce que le daba cosquillas, Woori, que dormía
plácidamente, levantó la cara que tenía hundida en las rodillas.
Por encima del
cubrebocas, sus ojos entreabiertos lucían somnolientos y adormilados. Lee-yeon
soltó una risita:
“Por qué se puso un
cubrebocas.”
“…….”
“Si va a dormir,
duerma en la cama.”
Fue en el preciso
instante en que Lee-yeon metió ambas manos debajo de las axilas de Woori e
intentó levantarlo hacia arriba.
“……!”
Los ojos de Woori, que
se habían vuelto a cerrar plácidamente, se abrieron a la mitad poco a poco.
Seguía teniendo una mirada entre dormida y despierta.
“Sunbae.”
Lee-yeon llamó a
Woori. Ante el susurro dulce, a los ojos de Woori les fue volviendo la lucidez
poco a poco. Y cuando finalmente percibió la presencia de Lee-yeon, vio su
rostro justo enfrente de sus narices. Woori se agitó dando manotazos mientras
soltaba un grito sordo.
Ante los bruscos
forcejeos, a Lee-yeon se le resbalaron las manos con las que le sujetaba las
axilas.
Woori, habiéndose
zafado del agarre de Lee-yeon, cubrió su pecho formando una X con ambos brazos
mientras jadeaba con brusquedad.
Al mirar a Lee-yeon
desolado, el rostro de Woori ardió en llamas, pero gracias al cubrebocas
Lee-yeon no notó su agitación.
Tratando de calmar a
duras penas su corazón desbocado, le preguntó:
“¿Estás bien?”
“Sí.”
Lee-yeon, enclujado
frente a Woori, sonrió doblando los ojos.
¡Ráfaga! El rostro se le tiñó de rojo, pero gracias al
cubrebocas no se le veía la expresión agitada. Sin embargo, el cubrebocas no
podía cubrirle las orejas.
Lee-yeon no podía
apartar la mirada de las orejas redondas de Woori. A diferencia de sus
antebrazos pálidos, las orejas las tenía sumamente rojas. Esa apariencia era
tan,
“……!”
¿Acaso se le arruinó
el cerebro por la fiebre?
A Lee-yeon le dio un
vuelco el pecho. Por alguna razón sintió un sentimiento insoportable. Mientras
Lee-yeon se sentía confundido ante una emoción que experimentaba por primera
vez en su vida, a Woori le daba un vuelco el corazón debido a Lee-yeon, quien
lo contemplaba sin decir palabra.
Aún sin haber tomado
conciencia de sus propios sentimientos, él se dejaba llevar por las acciones de
Lee-yeon. Pero en el instante en que tomó conciencia del sentimiento de que le
gustaba Lee-yeon, se vio envuelto sin remedio alguno.
Le daba vergüenza
verle la cara a Lee-yeon. Porque al pensarlo bien, le parecía que se había
sobrepasado demasiado.
No conforme con traerlo
a su propia casa, le quitó la ropa y lo cambió. Alguien como él, que no era
nada suyo, actuó hasta un punto exagerado.
Lee-yeon lo pensaría
raro. No, si solo lo pensara raro sería una suerte. Podría verlo como a un
loco.
Maldita sea. Le llegó
un arrepentimiento profundo. Qué bueno que se puso el cubrebocas. Si no se
hubiera puesto el cubrebocas, su aspecto desconcertado como un tonto habría
quedado expuesto tajantemente.
Ya que las cosas
estaban así, no le quedaba más remedio que hacerse el desentendido.
Woori dijo
levantándose de su lugar:
“Si ya entraste en
razón, ya te puedes ir.”
“……¿Sunbae?”
Lee-yeon parpadeó los
ojos. Woori se movió ruidosamente a propósito. Le extendió a Lee-yeon la bolsa
de compras con la ropa de Lee-yeon que había dejado sobre la silla y la bolsa
de compras que contenía la papilla.
“Tu ropa y la
papilla.”
“¿Papilla?”
Ante la voz de
Lee-yeon, en la que se notaba un desconcierto evidente, Woori sentía que se
moría de la vergüenza. Él disimuló el asunto tratando de ignorar la mirada de
Lee-yeon a como diera lugar:
“La ropa que traes
puesta…….”
Iba a decir la frase
‘luego me la das’, pero se quedó sin palabras.
Le daba vergüenza
decir la palabra ‘luego’. Aunque no fuera su intención, podría sonar con la
intención de querer volver a verlo la próxima vez.
“Simplemente tírala.”
“¿Qué?”
Ante las palabras
extremistas de Woori, la voz de Lee-yeon subió de tono. Él miró a Woori desde
arriba abriendo los ojos redondos.
“Te iré a dejar.
Vamos.”
Parado frente a la
puerta, fue en el preciso instante en que Woori iba a girar la perilla de la
puerta.
¡Toque! La mano de Lee-yeon envolvió con suavidad el
dorso de la mano de Woori.
“……!”
Ante el calor de la
mano tersa y cálida de Lee-yeon sentido sobre el frío dorso de su mano, se le
erizaron los vellos.
¡Pum! ¡Pum! El corazón de Woori latía a martillazos con
fuerza. Sentía que se había convertido en un insecto volador atrapado en una
telaraña al borde de ser devorado. Cuando pestañeaba sudando frío sin poder
siquiera preguntarle a Lee-yeon qué estaba haciendo,
“Sunbae.”
“Sí.”
“¿No me puedo quedar
un rato más antes de irme?”
“……!!”
Woori miró hacia
arriba a Lee-yeon con una expresión de no poder creérselo. Lee-yeon, mirando en
silencio los ojos desconcertados de Woori que se veían por encima del
cubrebocas, movió los labios lentamente:
“¿Le molesta que me
quede aquí?”
Cómo le va a molestar.
El hecho de que él estuviera en su habitación, y que la habitación monótona
estuviera llena del olor de Lee-yeon, le encantaba demasiado. Sin embargo,
Woori respondió sin mostrar el menor rasgo de alegría:
“Me da igual.”
La voz de Woori al
responder de golpe era sumamente cortante. Ante su propia voz fría, Woori más
bien se sobresaltó moviendo la nariz.
A pesar del tono de
voz como diciéndole que se fuera al demonio, Lee-yeon solo parpadeó los ojos
sin decir nada.
Ya valió. Si lo dejaba
irse así como así habrían podido tener una relación de nivel 1 de cercanía,
pero pasó a números negativos. A Woori le dolía el estómago poco a poco por el
estrés.
Ahora era evidente que
Lee-yeon retiraría lo dicho……
“Entonces me quedaré
un rato más antes de irme.”
“¿Qué?”
Woori no entendía a
Lee-yeon. Por qué razón decía que se quedaría un rato más antes de irse.
Lee-yeon dijo con
lentitud:
“La verdad es que
todavía siento náuseas por dentro.”
“¡¿Qué?! ¡¿Entonces
por qué dijiste que estabas bien?!”
“……Quién sabe.”
“¡Acuéstate rápido de
nuevo!”
Woori tomó con la mano
izquierda la mano de Lee-yeon que le sujetaba el dorso de la mano y lo arrastró
hacia la cama.
“…….”
Ante el agitación de
Woori vista por encima del cubrebocas, la expresión tensa de Lee-yeon se aflojó
despacio.
“Sunbae.”
“Sí.”
“¿No puedo comer la
papilla?”
Woori echó una mirada
de reojo al reloj que estaba sobre el escritorio. Faltaba poco para las 4:00
p.m. Era lógico que Lee-yeon tuviera hambre. Como en la cocina había una
bandeja, pensó que bastaría con traérsela servida allí.
“Espera. Ya te la
traigo.”
Dejando la bolsa de la
ropa en el suelo, fue en el preciso instante en que iba a salir llevando
únicamente la bolsa de la papilla.
“¿La va a traer?”
“Sí.”
“¿Y si se me cae
mientras como?”
“……?”
¿Acaso no basta con
limpiar la bandeja? Woori lo miró como diciendo que se preocupaba por
tonterías. Lee-yeon ladeó la cabeza hacia un lado:
“Más que eso…… me
parece que comer los dos juntos en el escritorio va a ser difícil. Si además
solo hay una silla, ¿no?”
“¿Comer juntos?”
“¿Entonces me la como
yo solo?”
“La compré para que te
la comieras tú, ¿por qué habría de comer yo?”
Ante los ojos limpios
de Woori, Lee-yeon puso una expresión sutil. Y luego murmuró de golpe sin darse
cuenta:
“El carácter del
Sunbae es de verdad muy raro.”
“A mi parecer tú eres
más raro.”
“¿Qué dijo?”
Woori, que respondió
por reflejo, puso una expresión de 'la regué'.
Qué demonios me pasa.
Con solo quedarme callado mantendría las cosas a la mitad. Dentro del
cubrebocas, Woori se mordisqueó los labios.
Fue en ese preciso
instante.
“¡Jajaja!”
Lee-yeon soltó una
gran carcajada de la nada.
“……?”
¿Se ríe? Woori
contempló a Lee-yeon frunciendo el ceño.
Los ojos de Lee-yeon
se doblaron bonitos como una luna creciente. La boca abierta de par en par
lucía alegre.
Lee-yeon murmuró
mirando a Woori, quien lo contemplaba como a un loco:
“De verdad es raro.”
“……?”
Acaso esto es un
insulto o un halago. Dejando de lado el hecho de que le gustara Lee-yeon, Woori
no podía entenderlo.
Woori y Lee-yeon se
sentaron en el suelo apoyando la espalda contra la esquina del sillón y
comieron la papilla servida sobre la mesa. En la televisión colgada de la pared
estaban transmitiendo las noticias.
No es que tuvieran
intención de ver las noticias; Lee-yeon encendió la televisión diciendo que era
desolador comer, y resultó que estaba puesto eso. Como tampoco había programas
que ver, no cambiaron de canal.
Fue cuando ambos
comían la papilla en silencio.
-En el distrito A de
Gangnam-gu, mientras el diputado Choi Hee-jae del partido ○○ busca su tercer
mandato, dentro del partido se mencionan nombres como el del diputado Kim
Dong-ha, exjefe de asesores de políticas. En esta situación, el partido a
través de elecciones primarias el derecho de candidatura……
“…….”
Woori, que se comió
una cucharada de papilla, miró a Lee-yeon de reojo. El diputado Choi Hee-jae
mencionado en las noticias era el abuelo de Lee-yeon.
No sabía muy bien,
pero por lo que decían, parecía que el abuelo de Lee-yeon quería un tercer
mandato pero el partido proponía a una nueva fuerza, el diputado Kim Dong-ha. De
todos modos, era evidente que no era una buena situación.
Lee-yeon, al notar la
mirada de Woori, tomó el control remoto sobre la mesa como si nada y cambió de
canal. A Woori le dio un vuelco el corazón pensando si no lo había mirado
demasiado descaradamente, pero la expresión de Lee-yeon era del todo serena.
No parecía de mal
humor. Qué suerte.
Al desvanecerse la
inquietud, apenas ahora le entró por los ojos la actitud desvergonzada de
Lee-yeon. Le parecía absurda la forma en que usaba las cosas de una casa ajena
de manera natural como si fueran suyas, pero aun esa apariencia le resultaba
atractiva.
Sobresalto. Woori, habiendo tenido un pensamiento
sumamente ciego de amor, frunció el entrecejo.
‘¿Será esto lo que
llaman estar cegado por amor?’
Dicen que si a uno se
le ciegan los ojos se vuelve un tonto sin remedio. Mientras Woori pensaba con
expresión grave sobre sus funciones cerebrales, Lee-yeon siguió presionando el
botón de cambio de canal como si no hubiera ningún programa de su agrado.
Tras cambiar de canal
unas cinco veces, apareció la imagen de un pato flotando plácidamente en un río
de un azul intenso. En la parte superior del canal estaba estampado el logo
amarillo de un documental. Lee-yeon, tras mirar la pantalla un momento, dejó el
control remoto sobre la mesa.
Un pato de plumaje
blanco y pico amarillo movía afanoso sus patas cortas. Como esa escena se veía
sumamente pacífica, fue cuando Woori miraba la pantalla con la mirada ida.
De la parte inferior
del cuerpo del pato enfocado en acercamiento, una carne delgada y larga salió
disparada mientras giraba en espiral. En la carne había algo como
protuberancias negras.
“……?”
Qué es eso. Mirando
eso que salía de entre las patas del pato mientras se metía la papilla en la
boca, la narración serena fluyó a través de las bocinas de la televisión:
-El pene del pato mide
hasta 47 cm, una longitud mayor que la de su propio cuerpo. La forma del pene
parece la de un taladro y puede doblarse libremente.
Eso es un pene.
“¡Cof!”
El grano de arroz que
debía irse por el esófago se le fue por la tráquea. Woori, habiéndose
atragantado, empezó a toser como loco.
-Además, el pene
cuenta con espinas. Esto es para raspar el semen de otros hombres que se
encuentre dentro de la vagina de la hembra.
En el lado izquierdo
del video se veía el pene del pato lleno de espinas, y en el lado derecho la
apariencia del pato masticando algo con su pico amarillo brillante. De no ser
por el miembro del lado izquierdo, era tan tierno que le habría sacado una
sonrisa a la cara.
-El pene del pato,
tras terminar el apareamiento, se le cae desprendiéndose, y posteriormente
cuando llega la época de reproducción le vuelve a crecer el pene. ¿A que es
sorprendente?
“¡Cof!”
¿Acaso está loco? Del
puro susto no dejaba de darle una tos seca. Agachando la cabeza por completo y
cubriéndose la boca con la mano izquierda intentó aguantar la respiración, y
también intentó respirar hondo, pero fue en vano.
Fue cuando tragaba
saliva a sorbos intentando detener la tos como fuera. Lee-yeon, que en un
parpadear de ojos había ido a traer agua del purificador, le tendió un vaso a
Woori:
“Tome agua.”
“No es nada…… ¡cof!”
“Rápido.”
Woori iba a decirle de
nuevo que estaba bien, pero le volvió a dar tos.
‘Maldita sea. Qué
vergüenza.’
Le daba rabia que su
cuerpo no actuara a su antojo. Al fruncírsele el entrecejo sin una sola
imperfección, sus cejas pulcras y elevadas como montañas cayeron hacia abajo.
“…….”
¿Acaso podía poner
esta clase de expresiones? Ante la expresión de Woori vista por primera vez,
los ojos de Lee-yeon se entrecerraron. El contorno de los ojos de Lee-yeon
dibujó una curva perfecta sin que él mismo se diera cuenta.
La mirada de Lee-yeon
no tenía intenciones de apartarse del rostro de Woori.
“¡Cof!”
Sus hombros encogidos
a más no poder se sacudieron con bastante brusquedad. Su cabello negro
alborotado en todas direcciones se meció.
‘……En la mañana tenía
el cabello bastante arreglado.’
Parecía que cuidarlo a
él le había resultado bastante pesado.
‘Ahora que lo pienso,
¿acaso me desperté entre sueños?’
‘Choi Lee-yeon.
Despierta.’
Le vino el recuerdo
difuso de alguien levantándolo a la fuerza para hacerle tomar la medicina.
Cuando no lograba entrar en razón con la vista borrosa, la otra persona le palmeó
el pecho con fuerza. Había sido justo antes de molestarse por el dolor en el
pecho, que le dolía como si se le hubiera hecho un moretón.
‘Descansa bien. Choi
Lee-yeon.’
La voz cálida envolvió
con dulzura su razón afilada. Ante esa sensación de refugio, Lee-yeon se había
sumido en el sueño.
Vuelco. Al pecho de Lee-yeon le dio un vuelco
colosal. Era una sensación extraña que no tenía ni idea de cómo manejar.
Fue cuando Lee-yeon se
sentía confundido ante una emoción desconocida.
“¡Achu!”
El sonido de un
estornudo potente poco propio de un omega resonó en la sala.
“…….”
“…….”
El silencio reinó en
la sala. A medida que el silencio se prolongaba, el cuerpo de Woori se fue
petrificando. Su aspecto petrificado como hielo parecía el de alguien que del
puro susto no sabía qué hacer.
Lee-yeon dijo soltando
una risita sin darse cuenta:
“¿Agusto?”
“……!”
Ante la broma de
Lee-yeon, los ojos de Woori se abrieron tan redondos que no podían abrirse más.
Sus orejas comenzaron a arder lentamente.
A Lee-yeon de pronto
le dio curiosidad la parte inferior del rostro de Woori cubierta por la mano
izquierda.
¿Acaso estará
rechinando los dientes de molestia? Puede que esté diciendo groserías con la
forma de los labios.
Sin embargo, por
alguna razón tuvo la extraña certeza de que Woori no estaría enojado.
Lee-yeon, como poseído
por algo, le sujetó la mano izquierda a Woori.
“……!”
Al sentir el toque de
Lee-yeon, Woori petrificó el cuerpo. Lee-yeon ejerció fuerza y bajó la mano con
la que Woori se cubría el rostro. A diferencia de su cuerpo rígido, la mano de
Woori bajó sumisa hacia abajo según el deseo de él.
El rostro de Woori
comenzó a revelarse poco a poco.
Se veía una nariz
recta como una flecha y alta como una montaña. Al bajar más la mano se veía un
filtrum adecuadamente corto. Al bajar un poco más,
“…….”
Se veían los labios
tono durazno de Woori.
Los labios que debían
estar apretados en una línea recta temblaban convulsamente.
Trago. Lee-yeon tragó saliva seca.
Los labios de un omega
deben ser abultados, teñidos de tono rosa y humectados. Sin embargo, los labios
de Park Woori son delgados, secos y de baja saturación. Eran unos labios para
nada propios de un omega, nada atractivos.
Sin embargo,
extrañamente no podía apartar la mirada.
Apretón. En la mano de Lee-yeon sujetando la mano de
Woori se ejerció fuerza.
Su rostro bajó de
manera natural hacia Woori. Fue en el preciso instante en que el rostro de
Lee-yeon y el de Woori estuvieron a punto de tocarse a la mitad.
Al sentir el aliento
de Woori en el puente de la nariz, los ojos de Lee-yeon, que estaban
entreabiertos y adormilados, se abrieron de golpe.
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM
AOMINE5BL
“……!”
Qué demonios estoy
haciendo. Lee-yeon intentó echar la cabeza hacia atrás de nuevo.
En ese momento, Woori,
que había estado quieto, levantó la mirada que tenía baja.
Las miradas de ambos
se cruzaron.
“…….”
Lee-yeon frunció el
entrecejo. Porque los ojos de Woori con los que se encontró eran extrañamente
autocompasivos.
‘Por qué pones esa
expresión.’
Al ver esa expresión
que lucía melancólica, el corazón de Lee-yeon se volvió un desastre. Por un
lado de su pecho le nacían ganas de mimar y consolar al omega que tenía los
ojos tristes, y por el otro lado le nacían ganas de gritarle preguntándole si
acaso ponía esa expresión por su culpa.
Fue cuando Lee-yeon se
sentía confundido ante dos impulsos contrapuestos. Woori levantó la cabeza
hacia Lee-yeon y cerró los ojos.
Como si pidiera un
beso a gritos.
“……!”
No. No era un
"como si".
Park Woori quiere
besarse con él. Tuvo una convicción firme como hombre.
Lee-yeon envolvió con
suavidad la nuca de Woori con su mano grande. Y dejó caer su cabeza sobre los
labios de Woori, que le habían estado llamando la atención desde hacía rato.
Woori era diferente a
los omegas que Lee-yeon había tenido entre sus brazos en incontables ocasiones
hasta ahora. Él no tenía una contextura física pequeña que cupiera
perfectamente en un abrazo, ni tampoco podía emitir feromonas tan intensas como
para hacerlo perder la cabeza.
“¡Ugh!”
Aunque le metiera el
pene, ni siquiera podía soltar un gemido delicado,
“Si le cuesta trabajo,
sujétese de mi hombro, sunbae.”
“……Estoy…… bien.”
Tampoco hacía
coqueterías que le derritieran las entrañas a un alfa.
Woori, que rechazó
obstinadamente la sugerencia de Lee-yeon, bajó de forma compulsiva el
dobladillo de la playera que se le había subido hasta arriba del ombligo.
Mientras que los
omegas que Lee-yeon había experimentado hasta ahora se esforzaban por exponer a
como diera lugar sus cuerpos atractivos y hermosos, Woori, lejos de exponer su
cuerpo, estaba impaciente por ocultarlo.
Pensando si lo estaría
haciendo a la fuerza a pesar de no querer, al detener la penetración, su
orificio reaccionaba con pulsaciones como pidiéndole que continuara.
‘El pene sí que lo
tiene erecto.’
Lee-yeon no entendía a
Woori.
Sin embargo, le atraía
aún más el hecho de no entenderlo.
Dentro de Woori, el
pene de Lee-yeon dio un gran brinco aumentando de volumen como si cobrara
impulso.
“……!”
A Woori se le saltó
bruscamente una vena en el cuello. Su orificio y el interior de sus entrañas,
lastimados por Seong-min, quedaron aplastados por el tronco del pene de
Lee-yeon completamente hinchado.
Al dolerle demasiado,
los dedos de los pies de Woori se encogieron a más no poder, pero de sus labios
apretados con terquedad no salió ni una sola línea de gemido. A diferencia de
su interior vuelto un desastre, su aspecto exterior solo lucía incómodo pero no
dolorido.
Sin embargo, Lee-yeon
era más delicado de lo que Woori esperaba. Lee-yeon, al darse cuenta de que
Woori sentía dolor, detuvo de nuevo la penetración dentro del orificio.
“……Haa…….”
Lee-yeon dejó escapar
un aliento caliente.
El tronco del pene
medio enterrado sentía que se le derretía. Si fuera por sus ganas, habría
querido tenerlo adentro todo el día. Como respondiendo a su deseo secreto, el
tronco del pene de Lee-yeon dio una sacudida.
Le daba pena la parte
que no había logrado entrar del todo dentro de Woori. Si el placer a medias se
convirtiera en un lado completo, qué tan más estimulante sería.
‘Pero a Park Woori le
duele.’
Las pupilas de
Lee-yeon, que pensaba con la mirada ida, se nublaron con turbidez. Su instinto
como alfa dominante le ordenaba incrustarle rápido el pene hasta el fondo de la
raíz en el orificio del omega, y sacudir las caderas hasta que el cuerpo del
omega se destrozara.
Si fuera en un momento
normal habría mantenido la razón como fuera, pero Lee-yeon se encontraba en un
estado en el que su condición no era buena por estar pasando por el síndrome
previo al rut. Las feromonas de Lee-yeon, que brotaban a cuentagotas, cayeron a
cántaros tanto como para empapar el cuerpo de Woori.
Woori, que estaba
tieso y paralizado por el dolor sin poder moverse, se agitó dando manotazos
como un pez sacado a la fuerza a la orilla.
“¡Hu-ugh!”
¡Brote! El lubricante salió como si fuera
incontinencia y su orificio apretado se reblandeció humectándose, mordiendo con
ganas el pene de Lee-yeon. Las feromonas de Lee-yeon se le impregnaron no solo
en las células sensoriales sino hasta en el alma, haciendo que el cuerpo de
Woori se transformara en función del alfa.
Ante el cuerpo de
Woori transformado como un alimento fácil de comer, Lee-yeon no pudo contenerse
y empujó la cadera de golpe.
¡Pum! El pene de Lee-yeon, absurdamente grueso y
largo, se incrustó por completo en el orificio, aplastando el punto G escondido
en lo profundo de las entrañas.
“……!!”
A Woori se le saltó
bruscamente una vena en el cuello. De su boca abierta de par en par salía un
grito sordo. Parecía que le iban a brotar las lágrimas. Las manos con las que
sujetaba con fuerza el dobladillo de la playera temblaban convulsamente.
Doblega de dolor pero
se sentía bien, y se sentía bien pero dolía. Dos sensaciones que no encajaban
en absoluto le provocaban agonía a Woori. Sentía que se iba a volver loco.
Sin embargo, para que
este acto terminara aún faltaba mucho. Lee-yeon era del tipo que cuando tenía
relaciones sexuales lo hacía durante bastante tiempo. Al pensar en esto, le dio
un susto mayor en vano. Sus dedos de los pies, encogidos a más no poder,
temblaban convulsamente.
Aguanta. No es que
solo te duela. Se siente bien. Quieres estar más en contacto con Choi Lee-yeon. Fue cuando Woori se gestionaba mentalmente de
manera desesperada.
Desliz. La cabeza del pene que aplastaba el punto G
comenzó a salir lentamente. Woori cerró con fuerza los ojos que había abierto
de par en par. Ahora se incrustaría hacia adentro. En el instante en que por
reflejo se mordió con fuerza el labio inferior con los dientes.
¡Pop!
El pene de Lee-yeon
salió por completo del orificio de Woori.
“……?”
Qué es esto. Los
párpados de Woori, que estaban cerrados con fuerza, temblaron ligeramente.
Pensó si acaso querría
cambiar de postura, pero por más que esperó, Lee-yeon no volvió a meterle el
pene. Woori, dudando entre abrir o no los ojos, abrió los ojos. Vio el torso de
Lee-yeon brillando bonitamente empapado en sudor. Lee-yeon seguía sin hacer
movimiento alguno.
Bajó la mirada y vio
la parte inferior del cuerpo de Lee-yeon. Su pene grande y firme, empapado en
lubricante, se elevaba hacia el cielo dando sacudidas.
No parecía que fuera
una situación en la que no pudiera hacerlo porque el pene se le hubiera bajado.
Por eso no lo entendía aún más. ¿Por qué demonios?
Woori, que tenía mil
pensamientos en la cabeza, no pudo aguantar la curiosidad y miró a Lee-yeon de
reojo.
Él lo contemplaba
desde arriba con una expresión indescifrable.
Qué está viendo. Al
seguir la mirada de Lee-yeon, pudo darse cuenta de que él miraba sus propios
labios.
A Woori le dio un
vuelco el corazón.
‘¿Acaso se puede tener
los labios de un omega hechos pedazos? De por sí con esa cara de bloque de tofu
se va a ver más feo.’
‘Ah.’
¿Acaso Choi Lee-yeon
también pensaba, al igual que Kim Seong-min, que sus labios y su rostro no eran
propios de un omega?
Pensándolo bien, las
parejas de Lee-yeon habían sido todas hermosas. En comparación, él era alto, de
cuerpo musculoso y ni siquiera podía soltar un gemido dulce. Por eso, aunque el
pene se le pusiera erecto, puede que no le naciera el deseo.
Quien se enamora suele
ser tonto, y Woori solo tenía orgullo, pero su autoestima era prácticamente
nula. No había nada que hacer. Hee-jeong lo denigraba tan natural como
respirar, y Seong-min usaba el pretexto de darle una lección mental para
violarlo, ejercer violencia y lanzarle agresiones verbales. Woori, con la
autoestima destrozada como tofu molido, pensó que el hecho de que Lee-yeon
detuviera el acto sexual era por su propia culpa.
Tengo que cubrirme el
rostro. Woori intentó cubrirse
el rostro con ambas manos.
Lee-yeon, que estaba
sentado entre las piernas de Woori, se acostó de lado junto a él. Y lo abrazó
con un brazo. Fue en el preciso instante en que Woori, desconcertado, intentó
levantar el cuerpo para zafarse de Lee-yeon.
Toque.
Lee-yeon le dio un
beso ligero a Woori en los labios.
“……!!”
El rostro de Woori,
que estaba pálido de espanto, se puso rojo brillante como un jitomate maduro.
Parecía que si lo picaban con algo afilado iba a reventar con un ¡Pum!
¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!
Su corazón latía de
manera anormal y de su orificio abierto de par en par salió el lubricante a
chorros como si se estuviera orinando.
“……Mmh…….”
El entrecejo de
Lee-yeon se frunció de golpe al oler el aroma del lubricante. Su pene rígido y
erecto, como respondiendo, dio una sacudida soltando líquido preseminal a
chorros.
Sin embargo, Lee-yeon
no le metió el pene en el orificio a Woori. Él le dio besitos en los labios sin
lastimarlo, como un pájaro dando picotazos.
A continuación, movió
los labios para darle un beso en la mejilla y le sobó los hombros a Woori como
diciéndole que se relajara. Ante ese acto tan cálido, el cuerpo y la mente de
Woori se derritieron como mantequilla dejada a temperatura ambiente.
Lee-yeon, al juzgar
que la tensión de Woori se había aliviado, metió los dedos índice y medio en el
orificio que chorreaba lubricante.
“……!”
No es que le doliera,
pero su cuerpo se petrificó por reflejo. Lee-yeon movió los dedos despacio para
que Woori no se asustara más. Buscando la ubicación del punto G de Woori que ya
tenía memorizada, presionó con fuerza el punto álgido abultado como una
castaña.
“¡Jic……!
¡Espera, espera!”
“Está bien.”
Lee-yeon le dio
besitos en los labios inferiores maltratados a Woori sin dolerle. Y comenzó a
frotar el punto G de izquierda a derecha suavemente, como si hiciera
masturbación con presión en el clítoris.
“¡Jaj, j-ja-aj,
e-es, aa……!”
Un placer puro,
privado de dolor, devoró a Woori. Sus ojos desorbitados se desorbitaron con
torpeza. Lee-yeon, mirando a Woori que no lograba entrar en razón con una
expresión boba, dobló los ojos. Él le dio un beso ligero en los labios
entreabiertos y le preguntó:
“¿Le gusta?”
“¡Jic, ja……
jic…… j-ju-ugh!”
Ante el placer
descomunal sentido en el orificio, Woori ni siquiera podía hablar. Ante un
placer inasimilable, solo derramaba lágrimas a gotas y se agitaba con espasmos
como si sufriera un ataque.
Woori, al no poder
soportarlo, intentó zafarse del abrazo de Lee-yeon. Tsc, Lee-yeon
chasqueó la lengua y estrechó a Woori con fuerza entre sus brazos mientras le
frotaba el punto G con los dedos como si tocara el arpa.
“Le pregunté si le
gusta, sunbae.”
“¡Ah, ah! Choi, Choi
…… ¡me, me gusta!”
“Llámeme sin el apellido.”
Ante las coqueterías
de Lee-yeon, el rostro de Woori se deformó como si fuera a llorar. Woori negó
con la cabeza e intentó sacar la mano de Lee-yeon que le hurgaba el orificio.
Lee-yeon le encajó aún más los dedos y le susurró:
“¿Sí? Woori, dime por
mi nombre.”
Ante la voz dulce de
Lee-yeon, los labios de Woori que se mantenían apretados con terquedad
temblaron convulsamente.
“-ugh,
Lee-yeon, Lee-yeon-ah…… Lee-yeon-ah, me gusta…….”
“……!”
¡Chorromborro! En cuanto su nombre salió de la boca de
Woori, el pene de Lee-yeon dio una sacudida expulsando semen blanco.
Lee-yeon, que miró de
reojo a su propio pene que había acabado con tan solo oír que lo llamaban por
su nombre como si fuera algo absurdo, soltó de inmediato una risita y movió la
mano que se había detenido un momento.
Con cuánta fuerza
hurgaba que hasta se le saltaban las venas en el antebrazo.
¡Chapoteo! ¡Chorreo!
¡Zas! ¡Zas!
“¡¡Ah, a-ah, a-atch,
ah, ah……!!”
El lubricante que
salía como incontinencia corría no solo por la palma de la mano de Lee-yeon
sino hasta por su antebrazo.
“A mí también me
gustas, Woori.”
Lee-yeon le dio besos
sin parar en la nuca a Woori, a quien se le había saltado una vena en un
sentido diferente al de antes. Y le hundió los dedos con la intención de
excavarle el punto G.
“¡¡Lee-yeon, Lee-yeon,
a-a-ah!!”
Del pene erguido de
Woori, poco envidiable al de cualquier alfa, brotó el semen con fuerza.
Fue en el preciso
instante en que Woori, gozando de un placer extremo y de un desfallecimiento,
recostaba el torso que había levantado a la mitad e intentaba recuperar el
aliento.
“……Mmh…….”
Chup, chup, besito.
Lee-yeon abrazó a
Woori y lo besó profundamente. La lengua caliente y blanda de Lee-yeon que le
entraba en la boca era demasiado dulce. Woori levantó ambas manos que tenía tiradas
en la cama y las envolvió en el cuello de Lee-yeon.
El beso de ambos
continuó por más tiempo que el acto sexual.
*
* *
“…….”
Qué bien se siente.
Woori, que tenía los
labios bastante hinchados, parpadeaba con la mirada ida acostado en la cama.
Sentía que se iba a morir ahogado por el calor húmedo y las feromonas de
Lee-yeon que llenaban por completo la habitación.
Lee-yeon abrió un poco
la ventana. El aire frío de la noche le rozó el cuerpo a Woori, que estaba
ardiendo de calor.
Se sentía como si
estuviera en el paraíso. Fue en el preciso instante en que Woori dejaba caer la
cabeza y cerraba los ojos. Lee-yeon sacó un pañuelo de papel y se lo acercó con
cuidado a la entrepierna.
Él le limpió con
esmero el lubricante que chorreaba a través del orificio abierto tanto como el
grosor de su propio dedo; luego le limpió el semen de Woori que se le había
salido en su propio abdomen, y también le limpió su propio semen que le había
salido a Woori cerca de la cintura. Tras tirar el pañuelo usado, tomó una
toalla seca que tenía al lado y le limpió entre el orificio y entre los muslos
que estaban empapados en sudor.
“…….”
Ante las manos cálidas
de Lee-yeon, el ánimo de Woori, que sentía que salía volando al cielo, se vino
abajo hasta el suelo.
Porque un celo vil lo
sacudió pensándose: "Si es así de cálido incluso conmigo, que no soy más
que un compañero sexual, ¿qué tan bien tratará a sus parejas?".
Qué hartazgo. Qué
hartazgo. Woori soltó una risita autocompasiva.
Lee-yeon, que le
limpiaba la parte inferior, sujetó el dobladillo de la playera que le llegaba
hasta justo arriba de los genitales. La lucidez que se le había hundido en el
abismo volvió de golpe.
‘Puede que se le vean
las marcas de los moretones.’
No quería mostrarle a
Lee-yeon la apariencia de un perdedor derrotado en una pelea.
Woori, que estaba
acostado en la cama, levantó el cuerpo y dijo:
“Me voy a bañar, así
que está bien. No lo hagas.”
Ante el rechazo firme,
a Lee-yeon se le frunció el entrecejo. Woori disimuló el asunto cambiando de
tema de manera natural:
“Tú, ¿cómo estás del
cuerpo?”
“……Estoy bien.”
La voz de Lee-yeon al
responder de golpe sonó apática.
¿Se enojó? Woori miró
a Lee-yeon de reojo haciéndose el disimulado.
Las luces de poste
incrustadas a un intervalo adecuado en el barandal del balcón y la luz de la
luna iluminaban el rostro de Lee-yeon.
El cabello café de
tonalidad suave y las mejillas pálidas teñidas de un color sonrosado
armonizaban bien. Las facciones delicadas y hermosas que llenaban por completo
su rostro pequeño estaban fruncidas, pero no era la expresión de molestia de
Lee-yeon que había visto en incontables ocasiones.
El haber sacado la
trompa con sus labios abultados hacía parecer que no le parecía bien algo, pero
no parecía enojado. Era una expresión como la de un niño pequeño haciendo un
berrinche. Era una apariencia como si estuviera haciendo una coquetería.
Si un sujeto ponía semejante
expresión debería darle asco, pero lejos de darle asco, debajo del pecho le
daban cosquillas. No podía apartar la mirada de Lee-yeon.
Su ánimo, que se había
hundido en el fango por pensar en las numerosas parejas de Lee-yeon, volvió a
dispararse hacia el cielo.
“Qué es esa
expresión.”
Woori contempló a
Lee-yeon dejando escapar una risa sin ganas. Lee-yeon, al ver a Woori con una
expresión relajada y dócil, frunció la nariz y murmuró de golpe:
“No sé.”
Ante esa actitud
caprichosa propia de un omega, Woori terminó soltando una risa a carcajadas. El
ambiente de la habitación, que había estado peligroso por un momento, se alivió
en un segundo.
¿Será porque hasta
hace unos pocos minutos habían estado frotando su parte más íntima, o será por
las coqueterías de Lee-yeon? Woori extendió la mano derecha sin darse cuenta y
se la puso a Lee-yeon en la frente.
‘Tiene febrícula.’
La expresión de Woori,
que se había relajado con dulzura, se volvió a petrificar con dureza. Parecía
que la fiebre le había vuelto a subir por haber tenido relaciones sexuales.
Cuando Woori
parpadeaba los ojos lleno de culpa, Lee-yeon le frotó la frente contra la palma
de la mano como un gato.
“……!”
Él le susurró doblando
los ojos como diciéndole que estaba bien:
“Estoy bien. Es porque
estoy previo al rut.”
“Aun así, antes de
comer estabas bien.”
“Siempre es así.”
“…….”
Cómo va a ser siempre
así. Woori entrecerró los ojos. Lee-yeon le sonrió como asegurándole que era
verdad.
Buzzz.
El teléfono
inteligente de Lee-yeon, que estaba boca abajo en el escritorio, vibró.
Lee-yeon extendió la mano para revisar el teléfono inteligente y murmuró:
“Ya se hizo esta
hora.”
Woori miró el reloj
colgado en la pared. Eran las 8:00 p.m. Parecía que ya era hora de dejarlo ir.
Si fuera por sus
ganas, querría decirle que se quedara a dormir, pero en cualquier momento su
padre y Park Hee-jeong…….
“…….”
Maldita sea. La
presencia de Hee-jeong, que había olvidado por completo porque Lee-yeon estaba
enfermo, se apoderó de la mente de Woori.
Le dolía demasiado la
cabeza. Woori fingió la voz lo más normal posible ignorando el dolor punzante
en la cabeza:
“Regresa a tu casa.”
“…….”
Ante esas palabras,
Lee-yeon movió los labios. Lee-yeon, que miraba a Woori de reojo como si
tuviera algo que decir, soltó de inmediato un suspiro y se levantó de su lugar.
Él recogió y se puso
la ropa que se había quitado como una piel desprendida. Woori, que iba a
avisarle a Lee-yeon mientras este se ponía su propia playera y pantalones
diciéndole "Tu ropa está en esa bolsa de papel", cerró la boca.
Porque le gustaba ver a Lee-yeon vistiendo su ropa.
Woori, levantándose de
la cama, también se puso la ropa interior y los pantalones, sacó de la bolsa de
papel el cárdigan con el que él había venido y se lo tendió. Lee-yeon, que miró
el cárdigan que le tendía como sorprendido, sonrió con dulzura. Parecía que
alrededor de Lee-yeon sonriente brillaba un halo de luz.
“Gracias.”
Fue cuando Woori,
apenado, rascaba su nuca agachando la cabeza.
“Por cierto, ¿sunbae,
tiene un perro?”
“¿Qué?”
Lee-yeon, metiendo los
brazos por las mangas del cárdigan, señaló con la barbilla una esfera negra
colocada sobre el librero.
“……?”
¿Acaso había algo como
eso en mi habitación?
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM
AOMINE5BL
Woori frunció el ceño
mirando la esfera negra.
“Es que hay una cámara
para mascotas.”
“……!!”
El corazón se le vino
abajo.
Lee-yeon tenía razón.
Eso que tenía un lente instalado en la esfera negra era una cámara para el
hogar. Por lo general, era algo que la gente que criaba mascotas usaba para
revisar a sus mascotas cuando salían de casa; pero Woori, no, la gente de la
familia Park no criaba mascotas.
“¿Sunbae?”
Lee-yeon se acercó a
Woori, quien estaba completamente congelado. Woori disimuló su expresión
rápidamente. Y dijo haciéndose el disimulado lo más posible:
“Ah. Lo cría Park
Hee-jeong.”
“¿Pero por qué hay una
cámara para mascotas en la habitación del sunbae?”
“……A veces el perro
entra a mi habitación.”
“Ah.”
Lee-yeon, como si le
hubiera nacido la curiosidad, le preguntó esto y aquello sobre el perro. Woori
disimuló las palabras a grandes rasgos y le tendió la bolsa de papel que
sostenía.
“¿Pediste taxi?”
“Sí.”
“¿Cuándo dice que
llega?”
Lee-yeon revisó la
aplicación del taxi.
“En 5 minutos.”
“Vamos. Te iré a dejar
hasta el portón.”
Woori salió de la
habitación empujándole la espalda a Lee-yeon, quien lo miraba como extrañado.
*
* *
‘¿En qué estará
pensando?’
Woori, sentado en el
último asiento del salón de clases, apretó los puños. Desde la fiesta de
caridad, Park Hee-jeong se encontraba en un viaje de trabajo durante una semana
en una universidad de otra región como representante del consejo estudiantil,
como parte del intercambio de créditos.
‘Maldita sea…….’
Los ojos de Woori,
fijos en el teléfono inteligente colocado sobre el escritorio, se tiñeron de un
rojo intenso.
Tras despedir a
Lee-yeon para que fuera a su casa, volvió a revisar la cámara para mascotas.
Tal como él había dicho, estaba funcionando. Sentir escalofríos al ver la lente
que parpadeaba y giraba sutilmente hizo que desconectara el cable de corriente
y la destrozara, pero eso no era más que una medida temporal.
Era evidente que el
video sexual se había subido a la cuenta de Hee-jeong. Eso significaba que……
aunque no lo hubiera visto en tiempo real, Park Hee-jeong, al revisar la
cuenta, podía ver el video sexual en cualquier momento. En primer lugar, era un
sujeto que había instalado una cámara para mascotas en su habitación con fines
de vigilancia. No había forma de que no hubiera revisado el video subido.
Sin embargo, a pesar
de haber pasado cinco días, no le había llegado ni una sola llamada de ese
sujeto. La sangre se le secaba del estrés.
‘¿Y si difunde el
video?’
En el estricto sentido
de la palabra, a él le daba igual. Aunque esta clase de humillación le
resultaba ajena…… estaba acostumbrado a estar en boca de los demás por aspectos
negativos. Bastaba con andar con la cara dura.
Sin embargo, con Choi
Lee-yeon no era así. Si el video en el que tenía relaciones sexuales con él
llegaba a difundirse, su reputación no solo se vendría abajo, sino que quedaría
destrozada de forma desgarradora. Los humanos eran capaces de criticar si se
fallaba una sola vez, aun habiendo hecho las cosas bien cien veces. La imagen
recta que Lee-yeon había construido hasta ahora quedaría manchada por culpa de
ese video.
Choi Lee-yeon no tenía
culpa alguna y saldría perjudicado por su culpa.
“¿Entonces Lee-yeon no
va a poder venir a la escuela hasta que termine el rut?”
Ante el nombre de
Lee-yeon escuchado desde alguna parte, las orejas de Woori se pararon con
atención.
“Sí. Eso parece.”
“Ah~ Ojalá
pudiera resolverle el rut a Lee-yeon.”
Cuando alguien soltó
un lamento, otro estudiante dijo de manera mordaz:
“Oye, ¿con tu nivel le
vas a ganar a Park Gyeong-min?”
“Ah…… no.”
“Aunque alguien como
tú estuviera completamente encuerado, Lee-yeon ni te voltearía a ver.”
“¡ah, Choi Young-hoon,
por qué buscas pleito!”
Los estudiantes
soltaron risas escandalosas. A Woori le llegó un mareo distante.
Tras terminar la
clase, Woori vino a la oficina de Lee-rae. Tenía que revisar papeleo acumulado,
pero las letras no le entraban para nada en los ojos.
Los empleados que
trabajaban turno nocturno habían ido a la sala de descanso y estaban cenando
temprano. El encargado Kim, siendo atento, había pedido también para Woori,
pero al no tener apetito, Woori la había rechazado.
Fue cuando estaba
sentado en la silla simplemente respirando, con una expresión opaca como la de
un pez muerto.
Buzzz.
“……!”
El teléfono
inteligente que estaba boca abajo en el escritorio vibró. Woori, sobresaltado,
volteó el teléfono inteligente a toda prisa.
[Padre]
Acaso sería alivio o
decepción, una emoción compleja y sutil lo cubrió como una ola. Woori, que
miraba el teléfono inteligente con ojos apagados, contestó la llamada:
“Sí…… padre.”
-¡¡Park Woori!!
Al otro lado del
teléfono inteligente resonó con fuerza el grito retumbante de Yeon-ho.
“…….”
Pensó que ya había
llegado lo que tenía que llegar. Sin duda Park Hee-jeong le había revelado a su
padre que él era un omega. Puede que incluso le hubiera mostrado a su padre,
quien no le creería preguntando qué clase de estúpida tontería era esa, el
video sexual grabado con la cámara para mascotas.
Fue cuando él guardaba
silencio sin atreverse ni a dar excusas.
-¡¡Este infeliz, ¿por
qué no habla?!
“……Sí, padre.”
Woori logró abrir la
boca a duras penas. Al lado del oído escuchó el sonido de Yeon-ho inhalando
aire. Era evidente que iba a soltarle una sarta de groserías.
Por lo pronto le
pediría perdón. Y le diría a su padre que haría todo lo que le ordenara con tal
de que hiciera borrar el video que tenía Park Hee-jeong…….
-¡¡Mi palo de golf!!
“……¿Sí?”
-¡El palo de golf de
repuesto que está en mi habitación! ¡Trae ese de inmediato!
Woori parpadeó los
ojos como aturdido. El ‘palo’ al que se refería su padre hacía referencia a los
palos de golf.
Él preguntó de vuelta
con calma:
“Se refiere a la bolsa
de carrito blanca, ¿verdad?”
-¡Sí! ¡Ya casi va a
empezar el juego principal y la cabeza del madera se rompió! ¡Traélo rápido!
Ante el grito
apresurado de Yeon-ho, Woori se levantó de su lugar por lo pronto y salió
empujando la puerta de la oficina. Se subió al coche estacionado abajo del
edificio, encendió el motor y pisó el acelerador.
-Es el CC que está en
Gangseo. ¡¡Ven en menos de una hora!!
Clic. La llamada se cortó.
“Maldita sea…….”
Pensé que me iba a
morir del susto. Al aliviarse la
tensión, le dio un mareo momentáneo.
* * *
“¡Muchas gracias!”
El alfa que le
resultaba familiar a Woori le dio las gracias inclinándose por la cintura. Y
con la bolsa de carrito que recibió colgada al hombro, corrió ferozmente hacia
la salida del club house.
Woori, que miraba la
espalda del alfa volviéndose un punto negro a lo lejos, se dejó caer de golpe
en el sillón del vestíbulo de la sala de estar.
“…….”
A pesar de ser una
hora tardía, había mucha gente tanto en el club house como en el exterior donde
se jugaban las rondas.
Este lugar, por ser el
único club de golf que había en Seúl, permitía disfrutar no solo de rondas
diurnas y nocturnas, sino también de golf en pantalla. El sistema de membresía
privada, en el que no se podía ingresar a menos que un miembro existente del
club lo recomendara, era uno de sus factores de popularidad.
Fue en el preciso
instante en que él tomaba un respiro limpiándose con el dorso de la mano las
gotas de sudor que le corrían por debajo de la barbilla. El teléfono
inteligente que había guardado en el bolsillo trasero de los pantalones vibró
ligeramente.
¿Será el encargado
Kim? Woori sacó el teléfono inteligente que tenía en el bolsillo y miró la
pantalla. Había llegado un mensaje de KakaoTalk.
[¿Qué haces?]
“……?”
No era el tono de voz
del encargado Kim. Woori, al parecerle extraño, miró al remitente.
[Choi Lee-yeon]
“……!”
La mirada de Woori no
podía apartarse de la ventana de vista previa.
‘¿Choi Lee-yeon
enviándome un KakaoTalk personal?’
El corazón le latía a
martillazos. Trago. Woori, habiendo tragado saliva seca, respiró hondo
de inmediato.
‘Seguro va a hablar
del trabajo en equipo.’
Cuando estaba calmando
sus emociones desbocadas, el teléfono inteligente vibró una vez más y apareció
otra ventana de vista previa en la pantalla.
[Choi Lee-yeon]
[Vine a una reunión
familiar pero está aburrido.]
La boca de Woori,
apretada en una línea recta, se abrió ligeramente. No se lo podía creer. Choi
Lee-yeon le estaba hablando de un asunto personal a él.
Las manos de Woori que
sostenían el teléfono inteligente temblaban convulsamente. Su pulgar terminó
tocando la pantalla. La ventana de KakaoTalk se abrió y apareció la sala de
chat. El número 1 de la burbuja de mensaje debió de haber desaparecido.
“……!”
[Choi Lee-yeon]
[Quiero irme a casa.]
Llegó un mensaje más.
Fue cuando, por estar tan desconcertado, solo parpadeaba los ojos como un
tonto.
[Choi Lee-yeon]
[¿Estás ocupado?]
Woori, que miraba el
teléfono inteligente como aturdido, movió los dedos a duras penas.
[No.]
En cuanto envió el
mensaje, el número 1 desapareció. Sin podérselo creer, no dejaba de mirar la
sala de chat. Sin embargo, no le llegaba respuesta de su parte.
Woori miró el mensaje
que había enviado con una expresión grave. Parecía que lo había enviado de
forma que no dejaba tema de conversación. Él movió los dedos vacilando.
[¿Está bien que salgas
si estás enfermo?]
En cuanto lo envió, el
número 1 desapareció. Parecía que Lee-yeon también estaba mirando la sala de
chat. Como le dio vergüenza en vano, cerraba y abría los puños, cuando buzz,
sonó la vibración.
[Choi Lee-yeon]
[Tomé un analgésico
así que estoy bien]
El haber tomado un
analgésico y no un supresor, ¿significaba que aún no estaba en rut? No, más que
eso, es verdad que todavía sigue enfermo.
Woori tocó el teclado
con el pulgar con una expresión grave.
[No te sobreexijas
y……│]
Fue antes de escribir
la frase "vete a casa".
Tacto.
Alguien le sujetó a
Woori un lado del hombro.
¿Acaso su padre habrá
mandado a alguien de nuevo? Woori, que estaba concentrado escribiendo, levantó
la cabeza sin pensar.
Y,
“……!!”
Vio a Seong-min
contemplándolo desde arriba mientras sonreía abriendo la boca de par en par.
Seong-min arrastró a
Woori y entró hasta lo profundo del club house. Él abrió la puerta del fondo de
un pasillo poco concurrido y empujó a Woori con brusquedad hacia adentro.
¡Pum!
El hombro de Woori
chocó con fuerza contra una pila de cajas apiladas a gran altura.
“A dónde vas. Tienes
que jugar con tu hermano mayor.”
“¡Por qué habría de
jugar yo contigo, maldito loco depravado de mierda!”
“Vaya, qué arisco,
como todo un omega, ¿eh?”
Seong-min, sonriendo
socarronamente, le dio un golpe ligero a Woori en la mejilla con la mano.
Woori, furioso, le soltó un manotazo a la mano de Seong-min.
¡Zas! Un rozamiento agudo resonó en el almacén. La
piel de Seong-min que recibió el golpe severo de Woori se hinchó de un rojo
intenso. Aunque era una situación como para enfurecerse, Seong-min, lejos de
enfurecerse, se excitó aún más. Él pegó el cuerpo a Woori a más no poder y le
soltó sus feromonas.
“……!”
Woori, al detectar las
feromonas de alfa que alteraban las hormonas de un omega, empujó a Seong-min
con brusquedad. Era una fuerza tan violenta como para derribar de inmediato a
una persona común, pero Seong-min no era una persona común. Lejos de ser
empujado, al contrario, abrazó a Woori con fuerza.
Detrás de las nalgas
sintió el pene eréctil de Seong-min. Ante sus acciones de intención evidente,
el rostro de Woori se puso pálido como una hoja de papel. Intentó empujar a
Seong-min usando todo el cuerpo, pero Seong-min no se movió en lo absoluto.
Seong-min le agarró
una nalga a Woori con fuerza como si fuera a reventársela.
“¡Lárgate de aquí……!”
Rueda. Alguien parecía estar empujando un carrito,
pues se escuchó el sonido de unas ruedas girando. Woori se petrificó como
hielo. Seong-min, sonriendo despreocupado, acostó a Woori boca abajo sobre las
cajas que tenía justo enfrente y le bajó los pantalones y la ropa interior de
un solo tirón.
Ocurrió en un abrir y
cerrar de ojos, antes de que Woori pudiera siquiera reaccionar. Seong-min, como
si fuera a orinar, abrió la cinta del pantalón, sacó únicamente el pene y se lo
encajó en el orificio rígido.
Al sentir el roce de
la masa de carne caliente y dura, el rostro de Woori se puso pálido del susto.
Seong-min bajó la cabeza, le dio un beso en la oreja a Woori y le susurró:
“No le puse seguro a
la puerta.”
“……!”
“A ti también te
conviene terminar rápido antes de que venga la gente al almacén, ¿no?”
Ante la amenaza de
Seong-min, Woori terminó estrellando la frente sobre las cajas como resignado.
* * *
¡Chapoteo! ¡Chorreo!
¡Zas!
El pene de Seong-min
hurgaba con brusquedad en el orificio de Woori.
Era algo extraño. En
cuanto a grosor y longitud del pene, el de Lee-yeon era enormemente más grande,
pero le dolía más cuando lo hacía con Seong-min.
A decir verdad, era
lógico que fuera así. Salvo por haber soltado feromonas al principio, Seong-min
no le hizo ni una sola caricia. Éste lo trataba como a un aparato de
masturbación.
Me duele.
“…….”
Por eso Woori apretó
los dientes para no soltar un gemido ni por error. No quería verse ridículo.
“¿Te gusta? Park
Woori, ¿te gusta?”
“…….”
Al verse ignorado
continuamente, Seong-min agachó el torso y abrió la boca de par en par.
¡Mordisco!
“¡Ju-ugh……!”
Un grito se le salió
solo ante el dolor agudo sentido en el cuello. Al escuchar su gemido tímido,
Seong-min se excitó aún más. El pene de Seong-min, incrustado dentro del
orificio, se hinchó a más no poder.
“……!!”
Woori, sorprendido por
la sensación de masa que le llenaba apretadamente el interior, se agitó dando
manotazos. Seong-min, como diciéndole que se estuviera quieto, le aplastó la
espalda con el torso mientras le succionaba la piel llena de marcas de dientes.
“No, ugh……!!”
Woori negó con la
cabeza e intentó apartar el rostro de Seong-min que le mordía el cuello, pero
al reanudarse el movimiento de caderas de éste que se había detenido, estrelló
la frente sobre las cajas.
¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!
¡Pum!
El movimiento de
caderas de Seong-min se volvió cada vez más feroz. El cuerpo no dejaba de irse
hacia adelante. Woori tragó saliva y se agarró con todas sus fuerzas de la
esquina de las cajas.
Por qué demonios
terminaron así las cosas. Hasta hace rato era realmente feliz.
Ahora que lo pienso,
¿será que le envié respuesta a Choi Lee-yeon? Me parece que no pude enviársela.
¿Qué tal si Choi
Lee-yeon se queda esperando la respuesta? Se veía de lo más aburrido como para
enviarme un KakaoTalk personal.
Fue cuando Woori
pensaba desesperadamente en otras cosas para ignorar el dolor.
“……¿Este infeliz?”
“¡Ugh!”
Seong-min se dio
cuenta como un demonio de que Woori no estaba concentrado en el acto sexual.
Éste detuvo el hurgar en el orificio, le levantó el cuerpo y lo puso de pie
volteándolo.
¡Zas!
La cabeza de Woori se
giró hacia el lado contrario. La mejilla donde le dio el golpe le ardía. Aunque
no le dolía tanto a comparación de recibir un puñetazo, le daba rabia.
“Por qué me pegas,
perro de…… ¡aaghh!”
Seong-min volvió a
acostar a Woori boca abajo sobre las cajas y le abrió de par en par las nalgas
rígidas hacia la izquierda y derecha.
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM
AOMINE5BL
‘¡No quiero!’
Cuando hizo acopio de
fuerzas para zafarse de Seong-min, éste volvió a soltar sus feromonas. Como si
le hubieran abierto a una llave de agua, las feromonas de Seong-min salieron a
chorros impregnándose en el cuerpo de Woori.
“……!”
Las feromonas de alfa
indujeron el celo del omega. Ante el sentido del placer elevado a la fuerza,
Woori sufría de agonía.
Del orificio reseco se
secretó lubricante de manera forzada. El lubricante, que comenzó a salir como
si babeara, cubrió deliciosamente el orificio que estaba hinchado de color rojo
por haber sido rozado bastante.
‘Aunque de cara sea
feo, como el orificio es puro y casto está como para pasárselo por alto.’
Seong-min soltó una
risita socarrona y le metió el pene de un solo empujón.
“¡Ugh!”
Woori agachó la cabeza
por completo ante el dolor que le atravesaba todo el cuerpo.
¡Chapoteo! ¡Zas! ¡Zas!
El pene como un
garrote le destrozaba las entrañas. Le dolía tanto que las manos le temblaban
convulsamente.
‘Si le cuesta trabajo,
sujétese de mi hombro, sunbae.’
La voz cálida de
Lee-yeon le pasó a Woori por la mente.
‘Choi Lee-yeon.’
De los ojos
desorbitados de Woori cayeron lágrimas a gotas.
“Oye. Suelta un poco
de gemidos.”
Seong-min le dio
golpecitos en la nuca a Woori, quien se mantenía quieto como un tronco de
madera. Sin embargo, Woori no mostró reacción alguna. Seong-min, sacando la
trompa como si no tuviera chiste, sonrió de oreja a oreja como si se le hubiera
ocurrido algo.
Él extendió la mano
derecha hacia abajo y le agarró un pecho a Woori con fuerza.
“……!!”
Los ojos de Woori,
opacos como los de un pez muerto, se abrieron desorbitados. Woori abrió y cerró
la boca como si no pudiera creérselo. Seong-min soltó un silbido como
sorprendido ante el pecho que rebosaba aun teniéndolo agarrado con una mano
llena.
“A Park Woori le miden
bastante las tetas, ¿eh? Y hasta tienen firmeza.”
Seong-min amasó el
pecho de Woori como si jugara con un slime. El rostro de Woori se puso pálido
de vergüenza. Éste le quitó la mano a Seong-min con brusquedad.
¡Rasguño! Las uñas de Woori rasparon el dorso de la
mano de Seong-min trazando una línea roja.
“Este infeliz. Qué mal
carácter tiene.”
Seong-min, lejos de
dolerle, se excitó aún más y le embistió el orificio a Woori con fuerza. Ante
el movimiento de caderas cada vez más feroz, Woori se mordisqueó el labio
inferior con los dientes tragándose los gemidos.
De tanto mordérselo,
cuando ya casi tenía los labios hechos pedazos, Seong-min empujó la cadera
hacia arriba con ímpetu.
“¡Maldita sea, me
vengo!”
¡Pum! El pene de Seong-min, incrustado hasta lo más
profundo del orificio, dio sacudidas expulsando el semen.
Seong-min soltó un
suspiro de satisfacción y sacó el pene del orificio. El orificio ampliado a más
no poder se abría y cerraba expulsando el semen.
Gota, gota. El semen expulsado del orificio cayó al
suelo. Ante esa apariencia obscena, al pene marchingito de Seong-min le comenzó
a entrar fuerza. En el preciso instante en que Seong-min iba a sujetarle la
cintura a Woori de nuevo, Woori, que estaba acostado boca abajo sobre las cajas
como muerto, se levantó de un brinco.
Woori se subió de un
jalón la ropa interior y los pantalones que tenía atorados en los tobillos y
caminó a pasos agigantados hacia la puerta.
¡Bang! Seong-min, que miraba aturdido la puerta del
almacén cerrada con fuerza, se ajustó los pantalones soltando una carcajada
retumbante de inmediato.
¡Jajaja!
“Maldita sea…….”
Ante la risa
estruendosa de Seong-min escuchada desde atrás, los pasos de Woori se volvieron
más rápidos. Tenía que salir de este lugar cuanto antes. Cuando movía a la
fuerza sus piernas temblorosas, Seong-min, que se le había acercado en un abrir
y cerrar de ojos, caminó pegado a su lado al mismo paso.
“Park Woori.”
“…….”
“Oye.”
“…….”
Seong-min le habló con
insistencia, pero Woori mantuvo una actitud de ignorarlo por completo. Sin
embargo, ante las palabras escuchadas a continuación, no le quedó más remedio
que fulminar a Seong-min con la mirada lleno de coraje.
“Hueles a mí.”
A Woori se le saltó
una vena en el cuello. De verdad sintió que no tendría más deseos en la vida
con solo soltarle un golpe en la cara a ese infeliz. Cerrando los ojos, pensó
seriamente si soltarle una cachetada o no, pero había mucha gente en el
vestíbulo.
Su padre habría ido a
la ronda y no estaría en el vestíbulo, pero no sabía si habría alguien que
fuera sus ojos. Woori respiró hondo como reprimiendo la furia.
“…….”
En la respiración de
Woori se mezclaron las feromonas que no pudo reprimir, esparciéndose por el aire.
Sobresalto. Al pene de Seong-min, envuelto delicadamente
en los pantalones, le dio un brinco aumentando de volumen.
Maldita sea. De verdad
no se puede. Seong-min, no pudiendo contener la excitación, le agarró la muñeca
a Woori con brusquedad.
“¡Ugh……!”
Su agarre firme apretó
con fuerza el extensible del reloj que le envolvía la muñeca a Woori. De por sí
dolía con solo ser agarrado, pero como dio la casualidad de que le agarró la
muñeca que llevaba el extensible del reloj, le dolió aún más.
Al oprimirle el
extensible del reloj como si fuera a romperle el hueso de la muñeca, de la boca
de Woori se le salió un gemido al fin. Éste hizo acopio de fuerzas para soltar
la mano sujetada por Seong-min. Sin embargo, Seong-min se excitó aún más ante
la apariencia de rechazo de Woori.
“Hagámoslo una vez
más.”
“Lárgate de……”
“Tu hermano te va a
hacer volar.”
El rostro de Woori se
puso pálido. Sentía ganas de matarlo.
“A ti también te gusta
hacerlo conmigo.”
“¡¡No me gusta para
nada, maldito loco depravado de mierda!!”
La voz de Woori, llena
de sed de sangre, resonó con fuerza en el vestíbulo.
La gente que estaba
alrededor volteó la cabeza y miró a Woori y a Seong-min. Sin embargo, Woori,
que estaba enfurecido hasta el tope, no tenía cordura para darse cuenta del
entorno, y Seong-min por naturaleza no era de fijarse en las miradas ajenas.
“Cómo no te va a
gustar. Si te meto el pene te quedas paralizado chillando sin parar.”
“¡¿Cuándo chillé yo?!
¡¡Suéltame!!”
Woori, vuelto loco de
la furia, se puso a gritar a todo pulmón. Seong-min, contemplando el rostro de
Woori que lo fulminaba con la mirada como si fuera a matarlo como si lo
saboreara, le arrastró la mano y se la puso sobre la cinta de sus pantalones
bastante provocada.
“……!!”
Ante el contacto
caliente en la mano, el rostro de Woori se puso blanco en un sentido diferente.
Ante la apariencia de Woori teniéndole miedo a su pene, Seong-min perdió la
cabeza.
Seong-min volvió a
sujetarle bien la muñeca a Woori y lo arrastró. El destino era el almacén donde
acababa de tener relaciones sexuales con Woori.
“Tu hermano te va a
hacer sentir algo bueno~.”
“¡No quiero,
suéltame!”
Woori, al darse cuenta
de que Seong-min intentaba arrastrarlo de nuevo al almacén, se rehusó casi al
nivel de un pataleo, pero fue en vano. La muñeca sujetada por Seong-min se puso
pálida sin circulación de sangre y temblaba convulsamente.
Woori, al juzgar que
no podía zafarse de Seong-min por sus propios medios, volteó la cabeza buscando
a un guardia de seguridad que pudiera estar en alguna parte. Sin embargo, al
ver a la gente que se cubría la boca mientras lo miraba y murmuraba, no le
quedó más remedio que cerrar la boca. Los ojos de la gente que se veían por
encima de las palmas de las manos eran sumamente fríos.
Alguien dijo en voz
alta como para que Woori lo escuchara:
“El omega se pone a
gritar a chillidos sin sentir vergüenza alguna.”
A partir de esas
palabras, los alfas que estaban alrededor aportaron un comentario cada uno.
“Si le hacen el favor
de acostarse con alguien que no parece un omega, ¿no debería arrodillarse a dar
las gracias?”
“Si ese fuera mi
omega, lo habría desnudado aquí mismo para darle su castigo.”
“Definitivamente los
muchachos de hoy en día, tsc tsc.”
Parecía que Seong-min
también escuchó las críticas de la gente. Éste miró de reojo a Woori, quien
estaba petrificado parpadeando los ojos aturdido, y se rio.
“Dice que haces mucho
ruido.”
“…….”
“No causemos molestias
y ven en silencio.”
Se le cortaba la
respiración.
Los ojos de Woori, que
miraban la espalda de Seong-min arrastrándolo, estaban vacíos.
‘Ojalá alguien me
ayudara.’
En ese instante,
alguien le pasó por la mente a Woori como un chispazo. Él dejó de pensar.
En el mundo no había
nadie que fuera a ayudarlo. Y era mucho menos probable que ese objetivo fuera
Choi Lee-yeon. Tener pensamientos débiles era propio de un tonto. No era propio
de él. Tenía que resolver sus asuntos por sí mismo. Woori jaló el cuerpo hacia
atrás.
“Ah, infeliz.
Ven en silencio.”
Seong-min jaloneó a
Woori hacia adelante con brusquedad como si le resultara molesto. El cuerpo de
Woori fue arrastrado hacia adelante y terminó dando un tropezón.
¡Pum! Las rodillas de Woori chocaron contra el piso
de mármol emitiendo un sonido pesado. Seong-min, lejos de volver a poner de pie
a Woori que se había caído por su culpa, lo arrastró.
Arrastre, arrastre…….
Ante esa apariencia
como la de una bestia siendo llevada al matadero, los alfas que contemplaban la
escena soltaron risitas socarronas. El sonido de las risas escuchadas por todas
partes llegó a los oídos de Woori.
Woori apretó los
dientes y le rasguñó sin parar con las uñas el dorso de la mano a Seong-min,
quien le sujetaba la muñeca como si fuera a rompérsela. En su piel morena y
saludable se formaron heridas como rasguños de gato, pero Seong-min no le soltó
la mano.
A medida que el
escándalo continuaba, la gente se fue reuniendo en el vestíbulo. A este paso
realmente podría ser descubierto por su padre.
……Aflojar el cuerpo y
regresar a casa también era una opción. Fue en el preciso instante en que era
arrastrado habiendo renunciado al fin a resistirse.
¡Punzadas!
Algo afilado le golpeó
la piel a Woori. Esa sensación fue tan aterradora como para causarle
escalofríos.
La gente que hablaba
escandalosamente mirando a Woori y a Seong-min también se puso tensa y miró a
su alrededor. Lo mismo ocurrió con Seong-min. Sus pasos, con los que caminaba
hacia adelante sonriendo de oreja a oreja, se detuvieron en seco.
El vestíbulo cálido se
congeló fríamente como en pleno invierno.
Paso. Paso. Paso.
“¡Mi palo de golf!”
Alguien soltó un grito
rompiendo el silencio. Fue en el instante en que iba a voltear la cabeza
preguntándose qué pasaba. Al sentir una sed de sangre espeluznante justo
detrás, el cuerpo se le congeló como hielo.
“Agáchese.”
El cuerpo de Woori
obedeció la orden del hombre por instinto. Zafó con todas sus fuerzas la mano
de Seong-min que estaba rígido por la tensión, y se encogió sobre sí mismo como
un bicho bola cubriéndose la cabeza con ambas manos.
La cabeza del palo de
golf, más grande que el puño de un alfa, cortó el aire y le asestó un golpazo a
Seong-min en la espalda.
“¡¡Aargh!!”
Seong-min dejó escapar
un grito desgarrador. A Woori le latía el corazón desbocado. Hacía 8 años que
conocía a Seong-min. El Seong-min que él conocía golpeaba a los demás, pero no
recibía golpes de manera unilateral.
Y Woori tampoco era
del tipo que no tuviera agallas. Antes de convertirse en omega, a menudo iba a
buscar a los empleados de las empresas colaboradoras y a los deudores para
presionarlos a pagar el dinero, y si era necesario usaba la violencia. Sin
embargo, extrañamente, ante la furia del hombre que estaba detrás y ante las
feromonas que brotaban como flechas, se vio abrumado y el cuerpo le temblaba
solo.
Fue cuando Woori
temblaba de miedo acostado boca abajo en el suelo. Alguien le sujetó la nuca y
lo jaló hacia atrás.
Woori, sorprendido,
intentó agitarse dando manotazos para no ser arrastrado por él. Sin embargo,
“Soy yo, sunbae.”
La voz del hombre, un
poco más suave que la de antes, le hizo retumbar los oídos.
¿Sunbae? Woori, que
tenía la cabeza agachada y los ojos cerrados, abrió los ojos de golpe. Lee-yeon
estaba parado frente a él como protegiéndolo, sujetando de nuevo el palo de
golf que había dejado caer hacia abajo.
“¡¡Maldita sea, tú
qué……!!”
Seong-min, al entrar
en razón, intentó contraatacar, pero Lee-yeon, que llevaba el palo de golf, fue
un paso más rápido. Debajo de la playera negra arremangada hasta abajo del
codo, el antebrazo se le levantó con firmeza.
Lee-yeon le asestó un
golpazo con el palo de golf hacia la cabeza de Seong-min, quien se le lanzaba encima.
¡Pum!
Con el sonido de una
sandía rompiéndose, Seong-min se desplomó sobre el piso de mármol. En el piso
de mármol brillante y sin una sola huella, la sangre que le salía de la cabeza
comenzó a esparcirse.
Un silencio
espeluznante reinó en el vestíbulo. A la gente, que ni siquiera se imaginó que
le rompería la cabeza a una persona con un palo de golf, se le fue el habla.
Incluso Woori, que
deseaba que Seong-min se muriera, se sorprendió al ver a Seong-min tirado en el
suelo con la cabeza rota y ni siquiera pudo emitir sonido alguno.
“Este perro de
mierda.”
Como si no se hubiera
desahogado de su furia con solo romperle la cabeza, Lee-yeon volvió a sujetar
bien el palo de golf y le golpeó la mano a Seong-min. Se escuchó un sonido seco
de rotura.
“¡¡Aaargh!!”
La voz de Seong-min
soltando un grito de dolor era tan aguda que parecía desgarrarse. Era un
lamento desgarrador como para hacer estremecer a quien lo escuchara, pero en el
rostro de Lee-yeon no había culpa alguna.
“Andar agarrándole la
mano a un omega a lo pendejo.”
Él le remachó con el
zapato la mano derecha a Seong-min, quien estaba tirado en el suelo.
¡Crujido!
“¡¡Aargh!!”
La mano derecha de
Seong-min, que le había agarrado la mano a Woori a lo pendejo, quedó
completamente destrozada. Seong-min echaba espuma por la boca sufriendo de
agonía, pero Lee-yeon, con una expresión como si nada, volvió a tomar el palo
de golf y lo golpeó.
¡Zas! Por donde pasaba el palo de golf de Lee-yeon
brotaba sangre y las gotas de sangre se dispersaban trazando una parábola. Una
gota de sangre que el cuerpo de Lee-yeon no logró tapar le saltó a Woori en la
mejilla.
“……!”
Woori, que estaba ido
por la sensación del líquido tibio en la mejilla, entró en razón. Él miró a su
alrededor a toda prisa. La gente contemplaba con expresión grave a Lee-yeon
golpeando a Seong-min hasta hacerlo papilla, y alguien sostenía un teléfono
inteligente. Era evidente que intentaba llamar a la policía o grabar un video.
‘No puede ser.’
Woori, pálido del
susto, se levantó de un brinco y le abrazó la cintura a Lee-yeon.
“¡Choi Lee-yeon!”
“…….”
“Ya detente.”
Ante el grito
desesperado de Woori, Lee-yeon, que golpeaba a Seong-min como si fuera a
matarlo, se detuvo un momento. Mientras tanto, Woori le quitó el palo de golf
que Lee-yeon sostenía y lo tiró al suelo.
¡Ruptura! Un choque agudo resonó en el vestíbulo
congelado de terror. Woori le empujó la espalda a Lee-yeon hacia la salida.
Pensó qué hacer si no se movía, pero por suerte Lee-yeon se movió según el
empujón que él le daba.
¡Desliz!
Woori, al intentar dar
un paso, movió los hombros con un leve sobresalto. Fue porque el semen que aún
quedaba adentro le salió al empujar a Lee-yeon haciendo fuerza en el abdomen.
Le dio asco la sensación tibia que le empapaba la ropa interior, pero ahora eso
no era lo importante. Woori le empujó la espalda a Lee-yeon con más fuerza.
“……?”
Sin embargo, por
alguna razón, el cuerpo de Lee-yeon, que se movía obedientemente hasta hace un
momento, no se movió en lo absoluto.
“Oye, rápido huye…….”
Fue en el instante en
que iba a decir "tenemos que huir". Los vellos de todo su cuerpo se
le pararon de punta.
“Sunbae.”
“…….”
“Woori sunbae.”
La voz de Lee-yeon al
llamar a Woori era sumamente tenebrosa. Lee-yeon volteó la cabeza y contempló a
Woori en silencio.
“……!”
Escalofrío. Ante una sombra tétrica sin razón alguna, se
le pusieron los pelos de punta. Fue en el instante en que Woori, al sentir
terror, intentó dar pasos hacia atrás por instinto. Lee-yeon le sujetó los
hombros con suavidad.
La fuerza del agarre
de Lee-yeon era tan débil que bastaba con torcer los hombros para que se le
soltaran de inmediato, pero Woori no pudo moverse en lo absoluto. Lee-yeon bajó
la cabeza e hincó la nariz en la nuca de Woori.
Inhalación.
Los vellos erizados en
la nuca se mecieron.
‘¿Acaso me está
oliendo?’
Ante esa sensación
espeluznante, Woori encogió los hombros. Dio la casualidad de que el hombro
encogido era el lado contrario de la nuca que Seong-min le había mordido con
insistencia mientras tenía relaciones sexuales. Ante los ojos de Lee-yeon quedó
a la vista el cuello repleto de marcas de dientes.
Las feromonas del alfa
dominante, que no pudo reprimir, brotaron a borbotones como un dique roto.
“……¡Ju-ugh!”
Unas feromonas en
estado puro, de una dimensión completamente diferente a cuando lo cuidó en la
habitación llena de feromonas antes de que a Lee-yeon le llegara el rut, le
golpearon el cuerpo a Woori.
El corazón le latía a
una velocidad aterradora y se le adormecía el vientre. Ante el sentido del
placer llevado al extremo, Woori perdió la razón a medias. Se ahogaba con las
feromonas de Lee-yeon. Como no podía respirar bien, respiraba por la boca, pero
las feromonas de Lee-yeon se le impregnaban dentro de la garganta.
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM
AOMINE5BL
Sentía que si estuviera
en medio del fuego sería esta misma sensación. Aunque estuviera quieto le salía
sudor a chorros, el pene se le hinchaba y se le arropaba el interior de las
entrañas.
El cuerpo de Woori,
que jadeaba como si se le fuera a ir el aliento, rodaba por el suelo.
‘Tengo que detenerlo.’
De sus ojos teñidos de
un rojo intenso caían lágrimas incontrolables a gotas. El vientre, las entrañas
dentro del orificio le daban muchísimas cosquillas y el pene se le adormecía.
Aunque se esforzara como fuera por enfriar el calor del cuerpo, su cuerpo,
empapado en las feromonas de un alfa dominante, estaba fuera de control.
Lee-yeon rechinó los
dientes viendo a Woori, quien jadeaba como si fuera a morirse. Cada vez que
Woori retorcía el cuerpo de agonía, emanaba un olor a feromonas de un extraño a
borbotones.
Sentía ganas de
matarlo. No sabía a quién quería matar. Lee-yeon se vio cautivado por una furia
enloquecedora por primera vez en su vida.
Lee-yeon sacó el
teléfono inteligente que tenía en el bolsillo trasero de los pantalones y lo
sujetó en la mano. Y para montarse sobre el abdomen de Seong-min y destrozarle
la cabeza a Seong-min con la esquina del teléfono inteligente, levantó la mano
izquierda en alto hacia el cielo.
“……!”
¡No! Sacando fuerzas
hasta de donde no tenía, Woori logró levantarse a duras penas y le sujetó la
mano a Lee-yeon, que sostenía el teléfono inteligente.
“¡Ya detente, Choi
Lee-yeon!”
Ante el freno de
Woori, el rostro de Lee-yeon se puso pálido. Le daba rabia la traición.
Lee-yeon lo fulminó
con la mirada a Woori como si le resultara insólito. De Woori seguía apestando
el olor a feromonas de un alfa desconocido.
Crujido. A Lee-yeon se le rechinaron los dientes. Una
mejilla de Woori estaba hinchada de color rojo, y la muñeca que se alcanzaba a
ver ligeramente debajo de la manga tenía un moretón amoratado con la forma del
extensible del reloj. Cualquiera que lo viera diría que fue sometido a la
fuerza.
Sin embargo, ¿por qué
Park Woori lo estaba deteniendo? No me digas que…….
“¿Lo hiciste porque te
gustó?”
“……¿Qué?”
De lo furioso que
estaba, ni siquiera le salía el trato formal. Lee-yeon le quitó la mano a Woori
e intentó destrozarle la cabeza a Seong-min.
“¡Choi Lee-yeon! ¡Ya
detente!”
Woori le envolvió
apresuradamente el antebrazo a Lee-yeon con ambos brazos. Lee-yeon rechinó los
dientes y le quitó la mano a Woori de encima.
“Ah……!”
El hueso del dorso de
la mano de Lee-yeon le golpeó la quijada a Woori. Junto con un dolor sordo,
Woori encogió los hombros.
“……!”
Al sentir esa
sensación espantosa en el dorso de la mano, los ojos de Lee-yeon temblaron con
fuerza. Su mirada no parecía apartarse de la quijada de Woori, que estaba al
rojo vivo.
En medio de eso,
Seong-min, que estaba acostado como un cadáver, se levantó de un brinco.
Aprovechando el momento en que el ataque de Lee-yeon se detuvo, intentaba huir
a toda prisa.
La furia de Lee-yeon,
que había perdido el rumbo, se dirigió hacia Seong-min. Lee-yeon extendió la
mano que Woori no le tenía sujetada y le agarró el cabello a Seong-min con
brusquedad. Seong-min pegó un grito.
“¡¡Maldita sea,
suéltame!!”
“Tú no te vas a ir,
infeliz.”
Lee-yeon murmuró de
manera espeluznante y volvió a azotar a Seong-min contra el suelo. Fue en el
preciso instante en que Woori iba a gritar rogándole que ya se detuviera.
Alguien que bajaba de la escalera central soltó un grito al ver a Lee-yeon
golpeando a Seong-min como a un perro.
“¡¿Hermano?!”
Era una voz escuchada
en alguna parte. Antes de que la cabeza de Woori pudiera voltear hacia donde
provenía el sonido, Lee-jun corrió hacia acá.
“¡Hermano Lee-yeon!”
Lee-jun extendió la
mano e intentó separar a Lee-yeon, que estaba pegado a Seong-min, pero Lee-yeon
recitó con una voz como si fuera a matar a una persona:
“Quítame a Park Woori
de encima.”
“¿Eh? Ah……!”
Al caer esa orden
espeluznante, el cuerpo de Lee-jun se movió por instinto. Él le agarró el
antebrazo a Woori con rapidez.
“……Ugh.”
Ante el trato brusco
de Lee-jun, al entrecejo de Woori se le frunció el ceño solo. Lee-jun, al ver a
Woori sufriendo, dijo fríamente:
“Despacio.”
“¡Ah……! ¡Entendido!”
Lee-jun extendió ambas
manos y le sujetó entre las axilas a Woori. Y jaló hacia atrás con todas sus
fuerzas.
Por más que Woori
intentara no separarse, no pudo hacer nada ante la fuerza que lo jalaba desde
atrás.
“¡Suéltame!”
Woori pataleó mientras
estaba cargado con dificultad entre los brazos de Lee-jun.
‘¡Cómo es que un omega
tiene tanta fuerza!’
Lee-jun soltó una
grosería por dentro. Si fuera por sus ganas, habría querido azotarlo contra el
suelo, pero si hacía salir lastimado a este omega, su propia vida correría
peligro. Él bajó rápidamente a Woori en un lugar alejado a unos cinco pasos de
Lee-yeon.
“¡Choi Lee-yeon!”
Woori intentó
levantarse de nuevo para acercarse a Lee-yeon, pero su cuerpo, llevado al
límite, declaró la huelga.
¡Pum! Al final, Woori se desplomó en el suelo
perdiendo el conocimiento.
Al ver a Woori
desmayado, la expresión de Lee-yeon se hundió con pesadez.
Volteando la cabeza de
nuevo, Lee-yeon guardó el teléfono inteligente en el bolsillo trasero de los
pantalones mientras fulminaba con la mirada a Seong-min, que se arrastraba
hacia la salida. Él le soltó una patada a Seong-min haciéndolo caer al suelo y
le dio patadas como loco.
“¡¡Hermano!!”
Al reanudarse la
paliza, Lee-yjun corrió a detener a Lee-yeon, pero fue insuficiente.
“¡Que alguien ayude,
por favor!”
Ante el grito de
Lee-jun, unos cuantos alfas de buena corpulencia que contemplaban la escena
alrededor se acercaron vacilantes para ayudarlo. Cuatro hombres corpulentos se
le pegaron a Lee-yeon, pero ante una fuerza tan descomunal y unas feromonas que
brotaban sin fin, cayeron de espaldas dando arcadas.
“¿Acaso le quitaron a
su omega?”
Cuando alguien habló
como lamentándose, la gente comenzó a abrir la boca uno a uno.
“Parece que ese omega
es de ese hombre.”
“El omega no se supo
comportar.”
“Por eso, para qué
andar metiéndose con un omega que ya tiene dueño…… .”
“Aun así, eso es
demasiado…….”
“Ese alfa…… me parece
que ya casi le llega el rut. El olor es demasiado penetrante.”
Mientras la gente daba
rienda suelta a su imaginación, Lee-yeon continuó golpeando a Seong-min hasta
el final. Lee-yeon se levantó de un brinco y apuntó a la parte inferior del
cuerpo con el pie izquierdo. Ante esa acción fuera de lo común, Lee-yeon y la
gente que intentaba detenerlo miraron a Lee-yeon con una expresión de
"¡¿acaso será?!". El primero en entrar en razón fue Lee-jun.
“¡Hermano! Entiendo
cómo te sientes, ¡pero eso es……!”
“Reventarle los huevos
cuesta 5 millones de wones de multa. Con 8 millones bastará para el pene.”
Fue en el preciso
instante en que Lee-jun le suplicaba al despiadado Lee-yeon que se aguantara.
Un alfa alto bajó de la escalera del segundo piso al primer piso y se puso
frente a Lee-yeon.
Sobresalto. Lee-yeon, que iba a pisotear el pene de
Seong-min, detuvo el movimiento del pie. Lee-jun llamó al alfa que apareció
como un salvador.
“¡Papá!”
Ki-seon contemplo
fijamente a su hijo, que había causado el desastre, de manera fría. Ante esa
aura helada, Lee-yeon retiró el pie izquierdo con el que había apuntado al pene
de Seong-min. En su lugar, le dio una patada fuerte en el costado.
¡Pum! Seong-min, que ya había perdido el
conocimiento, no hizo el menor movimiento. Ki-seon bajó la mirada y examinó con
serenidad al hombre a quien su hijo había golpeado hasta dejarlo hecho una
pasta de sangre. El hecho de que le hubiera roto la cabeza le llamaba la
atención, pero no lo había matado. Juzgó que la compensación no sería tan
difícil.
“Lee-jun, tú ve arriba
y dile a tu mamá y a tu abuela que se vayan a casa. Y dile a tu abuelo que no
salga de la habitación.”
Ante la orden de
Ki-seon, Lee-jun sacó el teléfono inteligente que tenía en el bolsillo trasero
y corrió hacia las escaleras. Ki-seon, contemplando al hijo menor que ejecutaba
su orden fielmente, señaló con un gesto de la cabeza a Woori, que estaba tirado
en el suelo.
“Aún estás consciente,
¿verdad?”
“……Sí.”
“Ve a la habitación y
resuélvelo ahí.”
La ‘habitación’ a la
que se refería era la habitación de spa privada que solo se ofrecía a los
miembros VIP del club de golf, un lugar equipado con baño y recámara donde se
podía disfrutar de spa y masajes.
¡Pisada! Lee-yeon le pisoteó la mano a Seong-min por
última vez. Y antes de que Ki-seon pudiera decir algo más, se echó al hombro a
Woori desmayado y salió del vestíbulo.
Al ver la espalda del
hijo mayor que salió volando tras causar un accidente colosal, Ki-seon murmuró
de forma espeluznante:
“Nos vemos cuando
termine tu rut. Choi Lee-yeon.”
