6. Una experiencia divertida
6. Una experiencia divertida
“Oye, subámonos a
ese.”
“…sunbae, un
momento….”
“Ven rápido.”
Lee-yeon miró a Woori,
quien caminaba al frente, como si estuviera harto. Se preguntaba a dónde había
ido a parar el hombre que decía que no quería subirse a los juegos mecánicos y
que, si quería subirse a uno, lo hiciera él solo.
En realidad, Lee-yeon
solo quería ver a Woori asustado por subirse a los juegos mecánicos. Por más
introvertida que fuera una persona y por más que no tuviera amigos, si se lo
proponía, podía venir perfectamente. Y es que el parque de diversiones era una
ruta de citas obligatoria para la gente que vivía en Seúl.
Cuando Park Woori era
un beta, incluso cuando salía con omegas, la razón por la que no venía al
parque de diversiones era una sola:
Porque le daban miedo
los juegos mecánicos.
Por eso Lee-yeon lo
había traído al parque de diversiones, para vengarse de que lo hubiera tratado
como un consolador.
La suposición de
Lee-yeon era correcta. A Woori le había molestado desde que entraron al parque
de diversiones y echó pestes cuando le sugirió ponerse el uniforme escolar. Y
cuando lo arrastró al barco pirata, se le puso la cara azul del susto.
Sin embargo, una vez
que se subió al juego mecánico, se quedó desconcertado un momento, para
terminar gritando a todo pulmón de la emoción y pidiendo subirse una vez más.
Aunque la repentina
carrera de actitud de Woori lo tomó por sorpresa, Lee-yeon pensó que no era una
situación del todo mala. Al fin y al cabo ya estaban en el parque de
diversiones y, como él también se subía a los juegos mecánicos, le resultaba
bastante divertido.
Pero había un problema:
Park Woori tenía mucho mejor estómago que él.
Tras subirse a la
montaña rusa bajo techo con temática espacial unas tres veces seguidas, a
Lee-yeon se le revolvió el estómago.
Woori, que caminaba al
frente, le echó un vistazo de reojo a Lee-yeon al ver que no lo seguía. Y se
paró frente a él.
“…sunbae….”
“¿Estás cansado?”
“…!”
Las cejas de Woori al
mirar a Lee-yeon cayeron en forma de ocho. Era una expresión idéntica a la de
estar viendo a un alfa que no servía como hombre.
¡Crash! El orgullo de Lee-yeon quedó hecho pedazos.
“…Ni lo sueñe.”
Lee-yeon le agarró la
mano a Woori. En el dorso de la mano de Lee-yeon se marcaron las venas.
“La montaña rusa al
aire libre es más divertida.”
“…!”
“Justo iba a decirle
que fuéramos a la de afuera en lugar de la de adentro.”
A ver quién gana. Los
ojos de Lee-yeon ardieron con espíritu competitivo.
“…Un café americano
helado y una botella de agua mineral, por favor.”
“¡Sí, son 6,400
wones!”
Lee-yeon le entregó la
tarjeta al empleado reprimiendo las náuseas de la comida mexicana que almorzó y
que sentía que se le devolvía. Tras completar el pago, se hizo hacia la
izquierda. Tal vez porque pidió cosas sencillas de preparar, el café y el agua mineral
salieron de inmediato.
Sujetando con maña el
café y el agua mineral en una sola mano, se dirigió hacia donde estaba Woori.
La gente que pasaba a
su lado se sonrojaba al ver a Lee-yeon. Si hubiera sido el de siempre, habría
erguido la espalda y regalado una sonrisa a quienes cruzaran miradas con él,
pero en este momento no tenía la cabeza para eso.
“…Voy a tener que
decirle que nos vayamos a casa.”
Aunque confiaba en su
condición física, estar cayendo desde las alturas, dando vueltas y siendo
sacudido durante cinco largas horas en los juegos mecánicos lo estaba matando.
“Ugh….”
De solo pensar en los
juegos mecánicos se le volvía a revolver el estómago. Lee-yeon se cubrió la
boca con una mano.
Entre la multitud de
gente, vio a un hombre que sobresalía de manera particular. El hombre estaba
recargado con ambos brazos sobre el barandal mirando a la gente.
“Se—”
Lee-yeon se quedó sin
palabras.
El rostro de Park
Woori, que siempre estaba endurecido con un gesto serio, se había relajado con
suavidad. Woori, mezclado entre la gente bajo el atardecer y sonriendo, se veía
con más vida que cuando lo veía en la universidad.
“…?”
Woori giró la cabeza
como si hubiera sentido la presencia de Lee-yeon. Las miradas de ambos se
cruzaron.
Fue cuando Lee-yeon,
desconcertado, parpadeaba. Woori entornó levemente los ojos.
“¿Llegaste?”
Vuelco. Por alguna razón, a Lee-yeon le dio un
vuelco el estómago.
Lee-yeon apenas logró
responder:
“…Sí.”
“Dijiste que ibas al
baño.”
Woori preguntó mirando
el café y el agua mineral que traía Lee-yeon en la mano. Lee-yeon, ignorando el
cosquilleo en su pecho, le entregó el café a Woori haciéndose el disimulado.
“Es que me dio sed de
camino.”
“….”
Woori vaciló un
momento, pero aceptó el café que le entregó Lee-yeon.
Fue justo cuando
Lee-yeon abría la tapa de la botella de agua mineral para calmar su garganta
reseca.
“…Gracias.”
“¿Qué?”
Lee-yeon lo miró
sorprendido. Woori giró la cabeza hacia un lado con rapidez y volvió a decir:
“Dije que gracias.”
Aunque la expresión
relajada de Woori se volvió a endurecer, Lee-yeon no se sintió de mal humor
como la última vez.
Fue porque pudo ver
que las orejas de Woori se habían puesto rojas.
¡Jajaja! A
Lee-yeon se le escapó una carcajada de forma involuntaria.
Woori le lanzó una
mirada fulminante a Lee-yeon, pero ante las palabras que escuchó a
continuación, aflojó suavemente los músculos de su rostro rígido.
“¿A cuál nos subimos
ahora?”
“Al Gyro Spin.”
“…Sí, vamos.”
Lee-yeon le entrelazó
los dedos a Woori de manera natural. Woori, sin mostrar mayor resistencia, se
dejó llevar tal como él lo guiaba.
Al caer la noche, las
luces del parque de diversiones se encendieron. Los edificios que brillaban en
múltiples colores se veían bastante bien. Fue cuando Woori contemplaba las
luces que rodeaban tupidamente las estructuras hechas a modo de castillos.
Vio a un grupo de
gente amontonada en un solo lugar. Llegó a pensar si sería algún juego
mecánico, pero no se veía movimiento alguno.
Parece una especie de
módulo. Woori miró fijamente el lugar donde estaba la gente amontonada. En el
módulo había un letrero enorme.
Cuatro fotos de la
vida….
“Es un fotomatón de
cuatro fotos.”
“¿Qué?”
Woori se le quedó
viendo a Lee-yeon. Lee-yeon señaló el módulo de fotos con la barbilla y dijo:
“Es un estudio de
fotos instantáneas. Se pueden tomar fotos ahí adentro.”
“Ah.”
Era un término que
leía seguido mientras navegaba por internet, pero era la primera vez que lo
veía en persona.
Woori parpadeó viendo
a la gente amontonada alegremente en el módulo de fotos sonriendo con
brillantez. ¿No sería más divertido subirse a un juego mecánico más en lugar de
perder el tiempo tomándose eso?
Lee-yeon dijo como de
pasada:
“Antes de irme a
estudiar al extranjero solía tomármelas seguido con mis amigos. Qué nostalgia.”
“¿Tú también te has
tomado de esas?”
Los amigos de Lee-yeon
buscaban a toda costa demostrarle a la gente que eran cercanos a él. Por eso,
para subir las fotos a sus redes sociales o a sus fotos de perfil de
mensajería, lo arrastraban como fuera al módulo de fotos.
Lee-yeon no tenía
rechazo a tomarse fotos, así que cuando le decían de tomárselas lo hacía con
gusto, pero jamás le había propuesto a nadie tomárselas primero.
“Sí, bueno.”
“¿En serio?”
Woori le echó un
vistazo de reojo al módulo de fotos. Por lo que sabía de él, Lee-yeon había
probado muchas cosas divertidas. El hecho de que Lee-yeon dijera que se las
tomaba seguido significaba que el fotomatón de cuatro fotos era algo divertido.
Sin embargo, Woori no
tenía afición por tomarse fotos. Aunque le daba curiosidad, no veía la
necesidad de hacerlo. Woori retiró la mirada del módulo de fotos.
“¿Quiere que nos
tomemos una?”
“…?”
“Ah, miren, allá se
desocupó uno. Vamos rápido.”
Lee-yeon arrastró a
Woori al módulo de fotos vacío y lo empujó hacia adentro.
“Deme el café.”
Woori le entregó el
café que traía en la mano a Lee-yeon de forma involuntaria. Lee-yeon buscó un
espacio donde pudiera colocar el café y el agua mineral.
Mientras tanto, Woori
echó un vistazo a su alrededor y vio la máquina. Debajo de la máquina había una
calcomanía donde venían indicados las instrucciones de uso y el precio. Sacó la
cartera con tarjetas del bolsillo trasero e introdujo la tarjeta en la ranura.
El sonido de pago completado resonó dentro del módulo.
“…!”
Lee-yeon, que había
colocado el café y el agua mineral en la canasta para equipaje, se incorporó y
miró a Woori.
Lee-yeon dijo como sin
comprender:
“¿Por qué paga el
sunbae?”
“Tú has pagado todo
hasta ahora.”
Woori solo carecía de
habilidades sociales, pero sí tenía vergüenza.
“Pero si yo fui el que
sugirió venir y tomar la foto.”
“Aun así debemos pagar
entre los dos. Y lo demás lo ajustamos al rato….”
“No quiero.”
Lee-yeon le cortó la
palabra a Woori a mitad de la frase.
¿Qué le pasa a este?
Woori, que guardaba la cartera en el bolsillo, miró a Lee-yeon como le pareció
un colmo.
La expresión suave de
Lee-yeon se había endurecido rígidamente. Su gesto dominante resultaba bastante
amenazante.
“No voy a hacer
ninguna cuenta.”
“…¿Por qué te enojas?”
Woori no entendía la
reacción de Lee-yeon. Por más que lo pensaba, creía que no había razón alguna
para que Lee-yeon se enojara. Esto era un enojo injustificado por parte de Choi
Lee-yeon. Le parecía una injusticia.
—¿Están listos para
tomarse las cuatro fotos de su vida?
“…!”
“….”
A diferencia del
ambiente tenso dentro del módulo de fotos, la voz y la música de fondo que
salían de la máquina eran bastante animadas.
—¡Elijan un marco!
Lee-yeon se echó el
flequillo hacia atrás, se acercó a la máquina y eligió un marco al azar.
—¡Se ha completado la
selección del marco! ¡Por favor, esperen un momento!
“….”
Lee-yeon miró a Woori,
que estaba pegado a una esquina. El entrecejo de Lee-yeon se frunció aún más.
Al ver eso, la expresión de Woori también decayó.
¿Qué es esto? Todo el
día había sido divertido. En este estado, dudaba que pudieran tomarse una foto.
Fue en el preciso
momento en que Woori iba a decirle a Lee-yeon que salieran.
“Perdón por haberme
enojado.”
“…!”
Ante la disculpa de
Lee-yeon, Woori levantó la mirada que tenía clavada en el suelo. Lee-yeon lo
estaba mirando.
Tras un breve
silencio, Lee-yeon dijo:
“Es solo que no quería
que el sunbae gastara su dinero. Lo siento.”
“….”
“No volveré a enojarme
con el sunbae nunca más. Así que….”
“….”
“¿No puedes venir a mi
lado?”
Lee-yeon le suplicó
bajando las cejas.
“¿Sí? sunbae.”
“….”
Ante el ruego de
Lee-yeon, Woori despegó ligeramente el cuerpo que tenía pegado a la pared.
—¿Están listos para
tomarse las cuatro fotos de su vida? Es la primera toma. ¡5!
Lee-yeon le extendió
la mano derecha a Woori.
“Tiene que acercarse
más. Se sale del marco.”
—¡4!
Woori ladeó la cabeza
y miró la pantalla de la máquina. Lee-yeon tenía razón.
—¡3!
Estaba a medio camino
en el borde del marco, asomando únicamente el rostro.
—¡2!
Dio un paso hacia
adelante y entró al marco, pero seguía estando bastante alejado de Lee-yeon.
“sunbae, ¿por qué se
aleja tan…?”
—¡1!
¡Clic!
Se escuchó el sonido
de la foto tomándose y se consumió la primera toma. Aunque estaban en el mismo
marco, se veía terriblemente incómodo.
Mirando la foto que
apareció en la pantalla, Lee-yeon se llevó una mano a la frente.
—Es la segunda toma.
¡5!
“sunbae, tiene que
acercarse más.”
—¡4!
“…Me tomaré la foto
desde aquí.”
Lee-yeon suspiró.
—¡3!
Le agarró la mano a
Woori y tiró de él hacia su lado. En un instante, quedaron tan cerca que sus
hombros se rozaron.
—¡2!
“¡Qué…!”
“….”
Lee-yeon, mirando a
Woori que observaba la pantalla sorprendido, sonrió sin darse cuenta.
—¡1!
¡Clic!
Woori se quedó con la
boca abierta al ver su propia figura ridícula en la pantalla.
—¡Es la tercera toma!
¡5!
Woori intentó soltarse
de la mano de Lee-yeon y dar un paso al costado nuevamente.
“Yo me pondré aquí.
Suéltame un poco.”
Pero Lee-yeon no le
hizo el menor caso. Le rodeó los hombros a Woori con el brazo y lo sujetó con
firmeza.
—¡4!
“¡Choi…!”
“Sunbae. Tiene que
mirar hacia adelante.”
Lee-yeon señaló el
lente de la cámara con la mano izquierda.
—¡3!
Woori, de forma
involuntaria, miró hacia el lente de la cámara. Lee-yeon transformó de manera
natural el dedo con el que señalaba en un signo de 'V' y cerró un ojo. Esa
apariencia era idéntica a la de una princesa refinada y altiva.
—¡2!
Jamás llegó a imaginar
que Lee-yeon pondría esa pose y esa expresión. Woori se quedó con la boca
abierta de par en par.
—¡1!
¡Clic!
En la pantalla de la
máquina quedaron inmortalizados Lee-yeon presumiendo sus encantos como si fuera
un idol y Woori mirándolo con cara de tonto.
—¡Es la última! ¡5!
Ante la serie de
acontecimientos que pasaron en un abrir y cerrar de ojos, Woori parpadeó
atónito mientras permanecía entre los brazos de Lee-yeon.
—¡4!
Lee-yeon, que había
hecho el signo de 'V' junto a los ojos, esta vez extendió solo el dedo índice y
se lo apoyó en la mejilla. Y volvió a cerrar un ojo.
…¿Todos los jóvenes de
hoy en día hacen esto? Woori contempló atónito a Lee-yeon reflejado en la
pantalla. Lee-yeon, que miraba el lente de la cámara, movió los ojos y le echó
un vistazo de reojo a Woori.
—¡3!
Las miradas de ambos
se cruzaron.
De la boca de los dos
salió una risita ahogada.
—¡2!
Y al verse el uno al
otro con aspecto ridículo, sonrieron ampliamente.
—¡1!
¡Clic!
—¿Disfrutaron
tomándose las cuatro fotos de su vida? La foto se está imprimiendo ahora mismo.
¡Por favor, esperen un momento!
Resonó la voz de la
narración escandalosa. En la pantalla se mostraba toda la secuencia de cómo
Woori y Lee-yeon se tomaron las fotos.
“¿Esto no era una
foto?”
“También se puede
descargar como GIF. Un momento.”
Lee-yeon sacó el
teléfono inteligente que tenía guardado en el bolsillo trasero y lo manipuló.
Poco después, en la aplicación de mensajería de Lee-yeon se enviaron los
archivos GIF y JPG.
Tuk. De la impresora ubicada debajo de la pantalla
salieron dos fotos.
Woori tomó las dos
fotos del tamaño de una palma. La foto del tamaño de una palma tenía un marco
negro simple y la superficie era lisa.
“….”
Él salía como un
idiota, mientras que Lee-yeon salía como un idol. Era algo extraño. Sin duda
las tomaron con la misma cámara, pero de forma particular solo alrededor de
Lee-yeon había un resplandor brillante.
Woori no podía apartar
la mirada de la foto.
—¡Nos vemos la próxima
vez! ¡Adiós~!
La máquina entró en
modo de espera concluyendo con el fondo musical escandaloso.
Bzzz.
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AOMINE5BL
Fue cuando miraba
fijamente la foto. El teléfono inteligente que tenía guardado en el bolsillo
trasero del pantalón vibró. Sacó el teléfono inteligente y revisó la pantalla.
Vio un ícono amarillo.
La expresión de Woori
se endureció al instante. Las personas que le enviaban mensajes eran
extremadamente limitadas: su padre, su hermano Hee-jeong y el personal de la
sucursal de Irae en Gwanak. Como hoy era día de descanso, tendría que ser su
padre o Hee-jeong.
Woori tocó el ícono de
la burbuja de texto amarilla.
“…!”
La persona que envió
el mensaje era Choi Lee-yeon.
Los ojos de Woori se
abrieron de par en par al instante. Fue porque hasta ese momento había estado
intercambiando fotos con Lee-yeon a través de la aplicación de mensajes. Sin
embargo, Lee-yeon le había enviado un mensaje a él. Sintió una sensación
extraña.
“Le envié la foto y el
archivo animado.”
“Ah, sí.”
“Deme una foto a mí
también.”
Lee-yeon le extendió
la mano a Woori. Woori le entregó una de las fotos que tenía en la mano.
Lee-yeon soltó una leve
risita al ver la foto.
“El sunbae sale muy
bien en las fotos.”
Qué voy a salir bien.
Si salí exactamente como un tonto. Aunque quería preguntarle si se estaba
burlando, al escuchar la voz dulce de Lee-yeon, a Woori se le resecó la
garganta por alguna razón.
Apenas logró responder
mientras tomaba el agua mineral y el café que había dejado en el suelo:
“Yoon Jae-joon también
dijo algo parecido.”
“…¿El hyung Yoon
Jae-joon le tomó fotos al sunbae?”
La voz de Lee-yeon
subió ligeramente de tono. Woori, que bebía el café a grandes tragos, miró a
Lee-yeon.
Lee-yeon cambió de
tema de manera natural:
“Deme la foto. La
guardaré en mi mochila.”
“Sí.”
Woori le entregó el
agua mineral y la foto a Lee-yeon. Lee-yeon guardó el equipaje en la mochila y
le extendió la mano izquierda a Woori. Woori le entrelazó los dedos de forma
natural.
La expresión de
Lee-yeon, que se había endurecido ligeramente, se relajó con suavidad.
“Vamos a subirnos al
Gyro Spin.”
“Sí….”
¿Cuánto habrán
caminado? Se escuchó una música retumbante. Era una música deslumbrante, como
si hubieran entrado a un cuento de hadas.
¿Qué es este sonido?
Woori miró a su alrededor sin pensar. Lee-yeon, que escuchaba el sonido de la
música a su lado, dijo:
“Parece que hay un
desfile.”
“¿Un desfile?”
“Sí. ¿Quiere verlo?”
Fue justo en el
momento en que Woori iba a decirle que no hacía falta. Lee-yeon, sin intención
alguna de escuchar su respuesta, lo arrastró hacia el lugar donde realizaban el
desfile.
“Vaya….”
Woori se quedó con la
boca abierta ante la escena deslumbrante que se veía a lo lejos.
Personas que parecían
extranjeras iban montadas en una especie de palanquines extraños, vistiendo
ropas brillantes mientras daban vueltas y vueltas. Abajo, las mascotas del
parque de diversiones y la gente bailaban sosteniendo objetos en las manos. La
cantidad de personas era enorme. A pesar de haber caído la noche, el interior
del parque de diversiones estaba repleto de personas que se habían amontonado
para ver el desfile.
¿Por qué vendrá la
gente a ver algo así? Si solo son empleados del parque de diversiones haciendo
una presentación.
La multitud comenzó a
congregarse cada vez más. Llegó al punto de que no se podía ver bien por los
empujones, pero la estatura tanto de Woori como de Lee-yeon superaba la media.
Lee-yeon lo arrastró hacia adelante con maña, permitiéndoles contemplar el desfile
con comodidad.
Los empleados del
desfile vestidos con ropas brillantes se detuvieron justo en el lugar donde
estaban Woori y Lee-yeon, girando y bailando en círculos.
Fue cuando Woori
contemplaba atónito a las personas que brillaban radiantes en medio de la
oscuridad.
“Mamá, no veo nada.”
“A ver… espera un
momento, mamá va a buscar un lugar.”
Woori echó un vistazo
de reojo hacia atrás. Había una joven omega y una niña tan pequeña que no le
llegaba ni a la cintura.
“….”
Woori le jaló la mano
a Lee-yeon. Lee-yeon lo miró como preguntándole qué le pasaba. Woori, sin decir
gran cosa, lo jaló hacia atrás. Ellos, que estaban en la primera fila, pasaron
a quedar al final.
“¿No le parece
divertido?”
“No.”
“¿Está cansado?”
“No es eso. Solo
porque sí.”
Woori sacudió la
cabeza sin darle importancia mientras observaba los bailes del desfile. Aunque
la distancia era considerable, valía la pena verlo.
Woori apoyó un hombro
en el árbol que estaba a su lado. Se le cansaban un poco las piernas por estar
parado sin hacer nada, pero curiosamente no podía apartar la mirada del
desfile.
Los ojos de Woori
parpadearon con lentitud.
Hoy realmente se había
divertido.
Aunque a oídos de los
demás sonara como una evaluación fría, era el mayor elogio que él podía dar.
Conforme se va
acumulando edad, las ocasiones para expresar los propios sentimientos se
vuelven escasas. Si se trata de un sentimiento favorable hacia la otra persona,
resulta aún más difícil. Y es que el afecto brindado puede convertirse en una
molestia para el otro o definir la jerarquía en la relación.
Sin embargo, a veces
había momentos en los que sentía que no podría aguantar sin expresar sus
sentimientos.
Ese momento era
precisamente ahora.
Woori giró la cabeza y
miró a Lee-yeon. Lee-yeon, al percatarse de su mirada, giró los ojos hacia él.
“Gracias. Realmente me
divertí mucho gracias a ti.”
Woori, habiendo
expresado sus sentimientos con sinceridad, giró la cabeza para volver a mirar
hacia adelante.
“…!!”
A diferencia de Woori,
que mantenía la calma, los ojos de Lee-yeon se abrieron tan redondos que ya no
podían agrandarse más.
Lee-yeon no podía
apartar la mirada de las pupilas negras de Woori, que se teñían de múltiples
colores.
Woori, que observaba
el desfile, daba golpecitos con el pie contra el suelo. Mientras tenía la
dopamina a tope no se dio cuenta, pero al quedarse quieto, las piernas le
temblaban por sí solas.
Se había hecho muy
tarde. Parecía que debía volver a casa. Salvo cuando trabajaba, jamás se había
quedado fuera hasta tan tarde. Si su padre o Park Hee-jeong salían por la
mañana y le exigían cuentas de qué había estado haciendo hasta ahora, no
tendría qué responder.
“Vámonos a casa.”
“….”
Lee-yeon no respondió.
Woori, que miraba hacia adelante, le echó un vistazo de reojo a Lee-yeon.
“…?”
Lee-yeon lo miraba
fijamente.
“¿Choi Lee-yeon?”
La cabeza de Lee-yeon
fue bajando poco a poco. A menos que fuera un idiota, era imposible no saber lo
que Lee-yeon deseaba.
Los párpados de Woori
parpadearon con rapidez.
¿Quiere besarme?
¿Por qué?
…Tal vez necesite un
platillo diferente. Después de todo, entre sus amantes no hay ningún tipo como
yo.
“….”
Le vino un pensamiento
autocompasivo, pero no sintió amargura.
El rostro de Lee-yeon
se acercó justo al frente de sus narices. Woori cerró los ojos. La mano izquierda
de Lee-yeon envolvió suavemente su nuca.
Los labios de ambos se
juntaron.
¡Pum, pum, pum!
Los fuegos
artificiales lanzados hacia el cielo estallaron con esplendor para luego
desaparecer.
*
* *
El primero en
cambiarse de ropa fue Woori.
Saliendo del probador,
Woori dejó el uniforme escolar sobre el sofá. Le dolían las piernas aún más que
antes. Por experiencia sabía que, cuando estaba cansado, quedarse sentado o
acostado empeoraba el dolor. Fue justo mientras Woori realizaba estiramientos
al lado del sofá.
Clic. Se abrió la puerta del probador.
Woori, que tenía ambas
manos apoyadas en el suelo y la espalda estirada, giró la cabeza. Lee-yeon,
habiéndose cambiado a la ropa con la que había llegado originalmente, salió del
probador.
“…?”
Sin embargo, su
expresión parecía algo incómoda.
Como si hubiera
sentido la mirada de Woori, relajó un poco el gesto, pero seguía viéndose
incómodo. Lee-yeon tomó la ropa que Woori había dejado sobre el sofá y dijo:
“¿Esta es la que usó
el sunbae, verdad?”
“Sí. Dámela. Yo—”
Lee-yeon se fue al
mostrador sin tan siquiera escuchar a Woori. Woori apresuró el paso para ir
tras de él.
Lee-yeon, que ya había
terminado de devolver la ropa en un abrir y cerrar de ojos, le extendió la mano
izquierda a Woori. Woori tomó su mano sin rechistar.
Se dirigieron al
elevador en silencio. ¿Sería porque era tarde? Sorprendentemente, no había casi
gente dirigiéndose al estacionamiento subterráneo.
Woori examinó de forma
discreta a Lee-yeon reflejado en la puerta del elevador.
Era una expresión poco
habitual. No era una expresión enojada, ni tampoco una divertida. Era una
expresión como si estuviera aguantando algo.
Ahora que lo pensaba,
la postura de Lee-yeon era extraña. Normalmente mantenía la espalda erguida,
pero en este momento la tenía ligeramente encorvada.
Llegó a pensar si
sería por estar parado sin moverse, pero incluso tras bajar del elevador y
caminar por el estacionamiento, la postura encorvada continuaba.
“Ah.”
Woori soltó una
exclamación.
A Choi Lee-yeon le
doliendo las piernas en este momento.
Tras pensarlo un
momento, Woori se acercó al lado de Lee-yeon, quien intentaba abrir la puerta
del conductor. Lee-yeon giró la parte inferior de su cuerpo hacia el lado
opuesto de la mirada de Woori de forma natural.
“Yo conduciré.”
“¿Qué?”
“Te duelen las
piernas.”
“…A mí.”
“Sí.”
Lee-yeon lo miró como
si le parezca un colmo. ¿Acaso no es así? Fue en el preciso momento en que
Woori iba a preguntarle si de verdad estaba bien. Lee-yeon dijo:
“¿Entonces puedo
pedírselo?”
“Sí.”
Woori le tiró
suavemente del dobladillo de la ropa a Lee-yeon como pidiéndole que se hiciera
a un lado. Lee-yeon bajó del coche y se fue al asiento del copiloto.
Woori, tras confirmar
que Lee-yeon se había sentado en el copiloto, se acomodó en el asiento del
conductor y se abrochó el cinturón de seguridad.
“Pon la dirección.”
“Sí.”
Lee-yeon puso la
dirección del departamento en Banpo-dong. Woori, tras mirar la distancia un
momento, arqueó una ceja. Sorprendentemente, la casa familiar y la casa de
Lee-yeon estaban a solo 15 minutos de distancia. Era una distancia a la que se
podía llegar rápido en taxi.
Woori acomodó el
asiento y el espejo retrovisor, y pisó el acelerador suavemente.
El camino estaba
despejado de forma inusual hoy. El tiempo estimado de llegada era de 40
minutos, pero parecía que llegaron en 30 minutos. Woori entró a la zona de
departamentos desde donde se veía el río Han. El estacionamiento al aire libre
estaba bastante despejado. Woori, calculando el ángulo de estacionamiento un
momento, preguntó:
“¿Estaciono afuera o
adentro?”
“Vaya al subterráneo,
por favor.”
Woori dirigió el coche
al estacionamiento subterráneo de al lado. El estacionamiento subterráneo se
veía acogedor.
Mientras Woori echaba
un vistazo a su alrededor buscando dónde estacionar, Lee-yeon dijo:
“En la fila L, por
favor.”
Woori miró la fila L.
Estaba demasiado alejada del elevador y la iluminación era más débil que en
otros lugares. ¿Es necesario? Le vino esa duda, pero al ver que no había coches
estacionados por estar al final de la fila, lo dejó pasar.
Woori estacionó el
coche de Lee-yeon en la fila L. Tras confirmar por el espejo retrovisor que
había quedado en medio del cajón de estacionamiento, apagó el motor y presionó
el broche del cinturón de seguridad para desabrocharlo.
“Bueno, me voy—”
Lee-yeon, que estaba
sentado en el copiloto, estiró el torso hacia el lado del conductor.
“…!”
Woori, desconcertado,
pegó el cuerpo a la puerta, pero Lee-yeon, como advirtiéndole que ni pensara en
escapar, le tomó el rostro con ambas manos y lo besó profundamente.
Pik, chuk, chup….
No podía recuperar el
juicio ante la lengua de Lee-yeon que revolvía suavemente el interior de su
boca. La lengua larga y húmeda de Lee-yeon enredaba y lamía la suya.
La saliva de Lee-yeon
llenó toda su boca. La manzana de Adán de Woori subió y bajó tragando saliva.
Lee-yeon, al ver a Woori tragándose su saliva, soltó un respiro caliente como
si se estuviera volviendo loco. Ante la lengua que comenzaba a dolerle, Woori
le tiró del cuello de la ropa como sintiéndose abrumado. Lee-yeon, como
entendiendo el gesto, separó los labios.
Fue en el instante en
que Woori intentaba tomar aire. Lee-yeon lamió y chupó el labio inferior
ligeramente entreabierto de Woori. Los labios de Woori quedaron profusamente
mojados de saliva.
Lee-yeon lamió
repetidamente las comisuras y la barbilla de Woori, que habían quedado
apetitosamente embadurnadas con su propia saliva.
“Mmm….”
Lee-yeon, que lo besó
hasta dejarle los labios completamente hinchados, cambió de dirección. Comenzó
a besarlo a lo largo de la línea del cuello como un pájaro picoteando.
Chuk. Cada lugar por el que pasaban los labios de
Lee-yeon producía un cosquilleo. La expresión de Woori, que se había deformado
por no poder respirar bien, se relajó levemente en un instante. Los besos que
le prodigaba le daban tanto cosquilleo que los hombros se le encogían por sí
solos.
“Ah… espera… me
da cosquillas….”
Woori, no aguantando
más, soltó una risita y le apoyó la palma de la mano en el rostro a Lee-yeon
intentando empujarlo hacia abajo.
Chuk.
“…!!”
Lee-yeon besó
repetidamente la palma de la mano que le tapaba los labios como un pájaro
picoteando. Woori, sorprendido, intentó apartar la palma, pero Lee-yeon lo
siguió tenazmente rindiéndole una lluvia de besos en la palma de la mano.
Lee-yeon le lamió la
palma de la mano a Woori y le susurró:
“Quiero hacerlo.”
Woori le echó un
vistazo de reojo al parabrisas frontal. Aunque era un lugar oscuro del
estacionamiento subterráneo sin tráfico de personas, seguía siendo el exterior.
Ante la duda de Woori, Lee-yeon le besó la piel por encima de la correa del
reloj y le susurró:
“He estado aguantando
desde hace rato y creo que ya no puedo aguantar más.”
Lee-yeon le tomó la
mano a Woori y se la llevó para que tocara su pene. Woori dio un leve tirón con
el cuerpo.
“…!!”
Algo similar a una
botella de agua caliente sobresalía de forma inclinada y larga desde entre sus
piernas hasta la zona de la cintura. Ante el calor abrasador que sentía
vívidamente en la palma de la mano, a Woori se le resecó la boca por sí sola.
“He estado así desde
que besé al sunbae en el desfile. Como ha estado erguido todo el tiempo… me
duele el pene.”
“Tú qué demonios—”
“Siento que si el
sunbae me toca, ya no me dolerá.”
“…!!”
Ante la seducción
explícita de Lee-yeon, las orejas de Woori ardieron de color rojo vivo.
“¡Eso, eso no lo
hagas!”
Montado sobre los
muslos de Lee-yeon, quien estaba sentado en el copiloto, Woori dio un brinco
del susto.
“¿Qué es lo que no
debo hacer?”
Lee-yeon, entornando
los ojos hacia el Woori lleno de aversión, le plantó un beso en la nuca. Y
luego le jaló la cintura hacia abajo al Woori que intentaba escapar.
“¡Hij…!”
Roce. La cabeza del pene de Lee-yeon rozó la
entrada de Woori al pasar. El líquido lubricante que chorreaba de la entrada se
untó en el cuerpo del pene de Lee-yeon como si lo cubriera con una capa.
“Es que… ¡sigues
picando ahí abajo…!”
“¿No le gusta?”
“De verdad no… ¡ah!”
Lee-yeon se lamió los
labios resecos y le levantó levemente la cintura a Woori. El pene de Lee-yeon,
que estaba presionado por el peso de Woori, rebotó hacia arriba. La cabeza del
pene de Lee-yeon, que chorreaba líquido preseminal, volvió a rozar la entrada
repleta de células nerviosas, así como el perineo.
“¡Ah… ah…
hij…!”
Un placer extraño le
azotó el cerebro a Woori. Se le pusieron los pelos de punta y los dedos de los
pies dentro de los calcetines se le encogieron por completo.
“No quiero, de verdad
se siente muy extraño, ¡te digo que no lo hagas!”
“¿Que no lo haga?”
Woori asintió con la
cabeza rápidamente. Lee-yeon soltó una leve risita y dijo:
“¿Entonces esto?”
¡Puy! ¡Puy!
La cabeza del pene de Lee-yeon le picó la entrada a Woori como si le estuviera
dando besos.
Ante el placer erótico
y desesperante que le golpeaba la entrada, los dedos de los pies de Woori se
encogieron con fuerza.
“…!!”
Entre más le picaba la
entrada el glande de Lee-yeon, más alivio sentía. Se sentía un placer primitivo
similar a rascarse la picadura de un mosquito, pero al mismo tiempo le
provocaba rechazo.
Esto es demasiado
sucio. No quiero.
Sin embargo,
“No… ¡ah, ah,
no quiero! ¡Choi Lee-yeon, no lo hagas!”
“Mentiroso. Si estás
soltando líquido lubricante por la entrada como si te estuvieras orinando, cómo
que no te gusta.”
Se siente bien.
“No… ¡ah…!”
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El pene de Lee-yeon
comenzó a picarle la entrada a Woori con mayor rapidez. La entrada, que estaba
apretada con fuerza, fue abriéndose poco a poco ante el placer.
¡Pum! La cabeza
del pene de Lee-yeon, similar a la punta de una flecha, se incrustó en la
entrada que chorreaba líquido lubricante. Ante el pene que le entró de
improviso, a Woori se le salió la saliva de la boca entreabierta.
“…!”
“Ah, sunbae…
voy a meterlo más.”
“No… no….”
Woori sacudió la
cabeza de izquierda a derecha.
“Está bien.”
Lee-yeon le envolvió
la nuca a Woori con la palma de la mano y lo palmeó suavemente.
“Afloje el cuerpo,
sunbae. Haré que no le duela.”
Ante las palabras
cariñosas de Lee-yeon, el cuerpo de Woori perdió la fuerza en un instante.
El pene de Lee-yeon
comenzó a atravesarle la entrada a Woori e ir entrando lentamente hacia el
interior.
“Ugh…!”
La cabeza de Woori se
echó hacia atrás. Sus pestañas apretadas temblaron finamente. La sensación de
que le abrían la entrada a la fuerza le resultaba completamente desconocida.
En la nuca de Woori,
que apretaba los dientes, se marcaron abultadas las venas. La sensación de que
algo similar a un garrote le hurgaba la entrada estrecha a la fuerza le
resultaba demasiado ajena y dolorosa. Woori, no pudiendo aguantar, suplicó:
“Choi… Choi Lee-yeon,
¡ah! Me duele, me duele… sácalo, ¡sácalo…!”
“Ah… un poco
más, voy a meterlo solo un poco más.”
Lee-yeon le lamió la
nuca a Woori repetidamente mientras le empujaba la cintura con fuerza hacia
arriba.
“Un mo…, ah, un
mo… ¡aaah!”
¡Pum! El pene grande y soberbio de Lee-yeon se
incrustó por completo en las entrañas de Woori, hinchadas por el líquido
lubricante.
“…!!”
La entrepierna de
Lee-yeon presionó con fuerza las nalgas de Woori.
El cuerpo de Woori
temblaba violentamente. Sentía que el vientre le iba a reventar. Dolía
demasiado. Sin embargo, no había únicamente dolor. Como si le caminaran bichos
por encima, las entrañas cosquilleantes de Woori eran aplastadas por el pene de
Lee-yeon, haciéndolo sentir una extraña liberación.
El dolor y el sutil
placer le batieron el cerebro hasta volverlo una papilla. Sentía que se iba a volver
loco.
“Ugh… ah…
duele, me gus… ah… duele….”
“Tranquilo… sunbae, en
cuanto te sientas mejor me moveré. Está bien. Quedémonos así.”
La voz de Lee-yeon era
absurdamente cariñosa, hasta el punto de que costaba creer que fuera la misma
persona que le había atravesado la entrada con una fuerza descomunal mientras
reprimía a un Woori adolorido.
Lee-yeon le palmeó la
cintura con la yema de los dedos a Woori como intentando calmarlo.
“…!”
Ante el movimiento
suave de la mano de Lee-yeon, la parte baja del abdomen de Woori ardió con
fuerza.
Dolía. Pero le gustaba
que Lee-yeon lo palmeara. Woori sintió una calidez inexplicable en el acto que
mantenía con Lee-yeon.
Quería sentirse aún
mejor. Y también le vino el pensamiento de que quería que Lee-yeon se sintiera
bien.
Woori exhaló un
respiro como armándose de valor.
El dolor es solo un
instante. Si aguanto este dolor espantoso, podré sentir un placer tan enorme
que no me importaría morir. Woori, pensando como si se estuviera hipnotizando a
sí mismo, apretó los dientes y comenzó a mover la cintura.
Chuk… chuk… chuk….
Le dolía tanto que no
podía hacer un bamboleo amplio con la cintura, pero sí podía hacerlo de forma
superficial.
“…!”
El rostro de Lee-yeon,
que estaba relajado por el placer, se endureció rígidamente.
Mierda. Lee-yeon soltó
una maldición para sus adentros y le sujetó con fuerza las nalgas firmes a
Woori con ambas manos.
“¿Ah…?!”
“Yo lo haré.”
Lee-yeon apretó los
dientes y comenzó a embestir con el pene.
“…!!”
¡Rumble! ¡Rumble!
¡Rumble!
El pesado coche se
sacudió de arriba abajo. Era una vibración de la que cualquiera que la viera
desde afuera podría deducir que estaban haciendo algo obsceno.
“Ah, ah,
ugh, ah…!”
Woori derramaba
lágrimas a mares como sintiendo que se volvía loco. Dolía, pero se sentía bien.
Entre más le embestía y le aplastaba el interior el pene de Lee-yeon, mejor se
sentía.
¡Chuk! ¡Chuk! ¡Chuk!
¡Chuk!
Woori apresuró a
aguantar la respiración. Se sentía tan bien que creía que se pondría a llorar a
grito pelado. Sin duda se escucharía desde afuera.
Por aguantarse los
gemidos, las venas de la garganta de Woori se marcaron abultadas.
“…¡Ugh…!”
Los movimientos de
cintura de Lee-yeon se volvieron más rápidos y feroces.
Un placer abrumador
que resultaba imposible de soportar azotó a Woori.
Me muero, me muero, de
verdad me muero.
Llorando a mares,
levantó la mano con la que sujetaba el cuello de la ropa de Lee-yeon y rasguñó
la ventana con fuerza.
Chirrido—. A lo largo de sus dedos, se formó una línea
en la ventana que estaba empañada por el vapor.
¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!
¡Pum!
El pene de Lee-yeon le
embestía la entrada a Woori a mayor profundidad, con mayor rapidez y con mayor
fuerza. En la entrepierna de Lee-yeon salpicaba el líquido lubricante
produciendo un chasquido. Ante el placer descomunal que sentía ahí abajo, Woori
no aguantó más y rompió a llorar a grito pelado.
“¡Choi… Lee-yeon, Choi
Lee-yeon… ugh, Choi Lee-yeon!”
“sunbae, ah,
sunbae….”
¡Pum! La entrepierna de Lee-yeon chocó con fuerza
contra las nalgas de Woori.
Las entrañas de Woori,
no pudiendo recibir el impacto del momento, se encogieron con fuerza y
temblaron violentamente.
“…!”
Ante la sensación de
que las entrañas le amasaban el pene como si estuvieran vivas, a Lee-yeon se le
marcaron las venas en la nuca. Finalmente, el semen repleto en los testículos
desobedeció la orden del cerebro y brotó con fuerza a través de la uretra,
empapando profusamente las entrañas de Woori.
Los cuerpos de ambos
dieron un brinco.
Plop. Woori se desplomó sobre el torso de Lee-yeon.
Lee-yeon le envolvió
la nuca al Woori que respiraba agitadamente con una mano, mientras que con la
otra le palmeaba la espalda. La respiración agitada de Woori fue recuperando la
calma rápidamente ante las palmaditas de Lee-yeon.
Fue en el preciso
momento en que Lee-yeon, habiendo confirmado que Woori se había tranquilizado,
intentó erguir el cuerpo para llevarlo a casa.
Sniff—.
Lee-yeon hundió la
nariz en la nuca de Woori y olfateó.
‘Un buen olor.’
El olor de su propia
feromona mezclado con el olor de la feromona de Woori le producía una sensación
acogedora. A Lee-yeon le vino de pronto el pensamiento de que le daba lástima
dejar ir a Woori de esta manera.
Lee-yeon dijo de forma
impulsiva:
“sunbae.”
“…Sí.”
“Quédate a dormir.”
“…¿Qué?”
Woori erguó el cuerpo que
tenía desparramado sobre el torso de Lee-yeon.
“¡Ugh…!”
“Ah….”
De la boca de ambos se
escapó un gemido.
En el caso de Woori
fue por el volumen del pene dentro de su entrada, mientras que en el caso de
Lee-yeon fue porque las entrañas calientes le masticaban el pene aún erguido
como si lo estuvieran acariciando.
Lee-yeon, exhalando un
respiro perezoso, intentó sujetarle las nalgas a Woori nuevamente.
El rostro de Woori se
puso pálido del susto.
No era porque le
desagradara Lee-yeon. Ante la propuesta de Lee-yeon de quedarse a dormir, se
dio cuenta de que era extremada y tardísimo.
Revisó el reloj que
llevaba en la muñeca. Eran las 9:28.
‘…¿Qué tal si mi padre
y Park Hee-jeong llegaron a casa? ¿Qué hago si me preguntan qué he estado
haciendo hasta ahora?’
Le vino a la mente el
recuerdo de Hee-jeong dándole una bofetada por haberse quedado paseando por el
lago con Lee-yeon hasta altas horas de la noche. Se le congeló la sangre. Tenía
que irse rápido.
“Yo me voy.”
Woori sacó el pene de
Lee-yeon a toda prisa. Chuk. Las entrañas de Woori se apegaron al pene
que le sacaban a la fuerza como lamentando su partida. El pene largo y extenso
de Lee-yeon se salió por completo.
A lo largo de los
muslos de Woori comenzó a chorrear el semen que Lee-yeon había eyaculado.
“….”
Ante el rechazo
despiadado de Woori, la mente de Lee-yeon, que estaba derretida como
mantequilla sacada a temperatura ambiente, se congeló con frialdad.
‘¿Qué acabo de decir?’
Hasta ahora, Lee-yeon
jamás les había dicho a sus compañeros sexuales que se quedaran a dormir. Es
más, ni siquiera había traído a un compañero a su propia casa.
Y pensar que yo le
dije a Park Woori que se quedara a dormir.
Y encima,
Que me rechazara.
La sensación de algo
se convirtió en un torbellino que hizo estragos en el interior de Lee-yeon. Una
emoción demasiado ajena dejó desconcertado a Lee-yeon.
¿Qué demonios es esta
emoción? ¿Ira? ¿Molestia? No. Era algo un poco diferente a eso.
Woori apenas logró
pasarse al asiento del conductor y subirse la ropa interior y el pantalón que
le quedaban atorados en la pierna derecha. Esa escena se veía como si de verdad
no quisiera estar en el mismo espacio que él.
Lee-yeon también se
acomodó el pantalón.
Woori se calzó a la
fuerza los zapatos que estaban tirados debajo del asiento del conductor y tomó
la mochila que estaba en el asiento trasero. Woori, que actuaba como si fuera a
bajarse en cualquier momento sujetando la manija de la puerta del conductor, se
detuvo en seco.
Woori giró la cabeza
hacia Lee-yeon.
“Oye….”
A diferencia de él,
dejó la frase a medias para luego decir como habiéndose decidido:
“…Es solo que no tengo
permitido quedarme a dormir fuera.”
“Ha.”
Lee-yeon dejó escapar
una sonrisa burlona y fría.
‘¿Acaso está asumiendo
que me le estoy pegando?’
¿Yo? ¿A ti?
“¿No estará asumiendo
que le dije que se quedara a dormir porque el sunbae me gusta, verdad?”
“No es eso—”
“Sería un problema si
lo asume. Nosotros disfrutamos juntos sin ningún sentimiento de por medio, y yo
le dije que se quedara a dormir únicamente por cortesía.”
Ante las palabras
frías de Lee-yeon, Woori parpadeó. Él jamás, por lo que más quisiera, había
asumido ni una sola vez que Choi Lee-yeon estuviera enamorado de él.
Porque yo soy Park Woori.
La razón por la que
Woori habló como dándose una excusa era simplemente… porque estaba agradecido
de que le hubiera ofrecido quedarse a dormir. En toda su vida, jamás había
escuchado palabras llenas de consideración de parte de otra persona. Además, nadie
le había palmeado la espalda nunca.
“Jamás pensé algo
com—”
“Eres lo peor.”
Ante las palabras de
Lee-yeon que denotaban un profundo hartazgo, Woori se limitó a parpadear como
un tonto. ¿Tanto le desagrada relacionarse conmigo?
Lee-yeon, mirando al
Woori que no decía nada, dijo con sarcasmo:
“Si vas a inventar una
excusa, hazlo con un poco de ganas. ¿Cómo que no tienes permitido dormir
fuera?”
Ni que fuera para
ningunear a alguien así.
Lee-yeon continuó con
su sarcasmo frío.
“….”
Woori quería decirle
que en absoluto lo estaba ninguneando, pero sus labios no mostraban intención
de moverse a su antojo. Basándose en sus experiencias pasadas, estaba claro que
seguir hablando en este momento solo serviría para hacer enojar más a Lee-yeon.
…Tal como hacía Park
Hee-jeong.
Una resignación
aprendida terminó por devorarse a Woori. Bajando la mirada como habiéndose
rendido, murmuró como pidiéndole perdón a Hee-jeong:
“Lo siento.”
“Ha….”
Conque sí era mentira.
Lee-yeon, herido en su orgullo, se echó el flequillo hacia atrás sin motivo
alguno.
Un silencio sofocante
fluyó dentro del coche. Tenía que irse. Woori abrió la puerta del conductor.
“Lo llevaré.”
“¿Qué?”
“¿A dónde piensa ir
soltando feromonas por todas partes? ¿Acaso quiere que lo violen los alfas por
el camino?”
“…No es eso.”
Si es así, no tendría
sentido que yo lo hubiera traído.
“Cómo que no. Entonces
controle sus feromonas frente a mí ahora mismo.”
“…Eso es….”
“Teniendo esa edad y
ni siquiera poder controlar las feromonas. ¿Qué es lo que de verdad sabe hacer
bien?”
Las palabras de
Lee-yeon se clavaron como un puñal en el pecho de Woori. Sin embargo,
extrañamente, aunque debía enojarse, no sintió enojo.
“…Yo solo….”
Simplemente sentía que
todo había sido culpa suya.
“¿Acaso sabe lo que
significa que un omega ande vagando por la calle soltando feromonas? Es estar
suplicando que se lo coman. ¿Qué pasa, no le basta conmigo?”
“No es eso.”
Las palabras de
Lee-yeon estaban equivocadas. Era imposible que un alfa sintiera deseo sexual
por alguien como él.
“Eso jamás pasaría.
Así que me iré solo.”
“….”
Ante el rechazo firme
de Woori, el entrecejo de Lee-yeon se frunció fuertemente. Esa expresión se
veía como si se le hubiera acabado el afecto por completo.
Woori, no pudiendo
soportar la incomodidad, bajó del coche. Luego subió solo por las escaleras de
emergencia. Al llegar a la superficie, echó un vistazo a la salida de
emergencia. No se escuchaban ruidos de pisadas. Parecía que no lo iba a
perseguir.
“…Menos mal.”
Hoy, gracias a Choi
Lee-yeon, había sido el día más divertido de su vida. Quería retribuirle a
Lee-yeon de alguna manera, pero al final solo terminó haciendo que se enojara.
“¿Por qué seré así?”
Sintió una profunda
culpa hacia sí mismo.
Acomodándose la
mochila que llevaba colgada de mala manera en el hombro, salió del complejo de
departamentos. No se veían taxis. Parecía que tendría que salir más hacia la
avenida.
Woori suspiró y caminó
arrastrando los pies por la banqueta.
*
* *
Al bajar del taxi,
Woori examinó la cochera. Estaban estacionados un coche suyo con el parachoques
caído y el coche de su padre.
Volvió a mirar la
residencia que se veía por encima del portón. Salvo la recámara principal del
primer piso donde se hospedaba su padre, todas las luces estaban apagadas.
Parecía que Hee-jeong se había ido a su departamento.
“…Ha….”
Woori se dejó caer
sentado en el lugar.
Tras recobrar el
aliento durante aproximadamente un minuto, se puso de pie.
Gosh.
“…¡Ah!”
El semen que Lee-yeon
había eyaculado le empapó la ropa interior dejándola húmeda.
¿Sería porque el
cuerpo que había estado tenso todo el tiempo se había relajado? El dolor que no
había sentido hasta hace un momento lo azotó como un tifón. Le dolían demasiado
el vientre, las nalgas, las piernas y también los pies. Aunque el cuerpo no se
le movía bien por el dolor, Woori caminó como pudo.
Abriendo y cerrando el
portón con cuidado, sacó un desodorizante de la mochila y se lo roció por todo
el cuerpo una vez más.
Abrió la puerta
principal que estaba cerrada con cuidado y entró al interior. Como no tenía
necesidad alguna de saludar a su padre, caminó de puntitas hasta su habitación
en el segundo piso.
Tak. Cerró la puerta de la habitación.
“Ha….”
Llegando al interior
de su habitación, Woori se limpió el sudor frío que le cubría el rostro con el
dorso de la mano.
Estaba demasiado
exhausto. Quería irse directo a la cama a dormir tal como estaba, pero le
quedaba la tarea más importante por hacer.
Avanzando a tropezones
hacia el escritorio, dejó la mochila en el suelo y se sentó en la silla. Abrió
la laptop que estaba cerrada e inició un archivo de texto.
Colocó los dedos sobre
el teclado de la laptop. Woori, cuando iba a escribir el reporte de la cita, se
detuvo un momento.
‘Supongo que ya no
podré tener ese tipo de citas con Choi Lee-yeon.’
‘Y si va a inventar
una excusa, hágalo con un poco de ganas. ¿Cómo que no tiene permitido dormir
fuera? Ni que fuera para ningunear a alguien así.’
En la mente de Woori
se cruzó la imagen de Lee-yeon mirándolo como si se le hubiera acabado el
afecto.
“….”
Pero si de verdad no
tengo permitido quedarme a dormir fuera.
Woori vivía una vida
minuciosamente controlada por Yeon-ho y Hee-jeong. La ropa que vestía, el coche
en el que andaba, su futuro; todo lo decidía su familia.
Ahora que lo pensaba.
No tenía sentido que a un adulto hecho y derecho no le permitieran quedarse a
dormir fuera. Con una expresión autocompasiva, comenzó a teclear.
Reporte
de la semana [ 3 ] - Sexo y Amor
Licenciatura en
Administración de Empresas, Generación 21: Park Woori
Contenido de la cita
Fui al parque de
diversiones de Jamsil con Choi Lee-yeon. Fue la primera vez en mi vida que iba
a un parque de diversiones.
Al entrar por primera
vez me vino una sensación de culpa pensando por qué tenía que venir a un lugar
como este con Choi Lee-yeon y si era necesario llegar a este extremo por una
tarea, pero al subirme a los juegos resultó ser divertido.
Siento que me subí a
todos los juegos mecánicos a los que me subiría en toda mi vida.
También me tomé fotos
instantáneas en una cabina fotográfica sin personal llamada Cuatro Fotos de
la Vida. Fue algo novedoso.
Estar con Choi
Lee-yeon está lleno de cosas disfrutables y divertidas.
Observaciones
particulares
Choi Lee-yeon toma
buenas fotos.
Mirando el reporte que
había redactado, Woori borró el último párrafo del contenido de la cita y lo
guardó.
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Se inclinó para buscar
dentro de la mochila y sacó las fotos. En el último marco, Lee-yeon y él
sonreían de forma radiante.
“….”
Tras contemplar la
foto durante un buen rato, Woori abrió el cajón del escritorio, colocó la foto
con cuidado en el fondo y lo cerró.
Adjuntó en un correo
el archivo de la foto de las Cuatro Fotos de la Vida que le había
enviado Lee-yeon y se lo mandó al profesor.
Woori, tras cerrar la
laptop, se levantó lentamente de la silla. Su expresión estaba sumamente
decaída.
Estaba acostumbrado a
que los demás lo detestaran. A lo largo de sus 23 años había conocido a
incontables personas así.
Sin embargo, en este
preciso instante en que sintió que Lee-yeon lo detestaba, se sintió un poco
solo.
*
* *
Aunque Hee-jeong no
viniera a la casa familiar, lo veía todos los días en la universidad. Woori,
siguiendo sus órdenes, solía quedarse cerca de donde estuviera Hee-jeong cuando
tenía tiempo libre entre clases.
Woori, que estaba
sentado en una banca frente a la fuente central mirando fijamente cómo caía el
agua, le echó un vistazo de reojo al teléfono inteligente. En la pantalla, que
mostraba la hora en grande, no había ninguna notificación emergente.
“…¿Qué hago con la
clase optativa?”
En realidad, Woori y Lee-yeon
jamás se habían puesto de acuerdo por mensaje para fijar la fecha de una cita
de la materia optativa. La primera cita la decidieron peleando en la casa de
Lee-joon; la segunda, cuando el profesor de la optativa los regañó; y la
tercera, de regreso a Seúl tras terminar el campamento.
Si seguían así,
fijarían la fecha y la hora para la cita al terminar la clase optativa de
mañana, pero mañana era el aniversario de fundación de la universidad, por lo
que era día de asueto. Eso significaba que tendría que ponerse en contacto en
privado para acordar la fecha y la hora de la cita.
Woori, que miraba
fijamente el teléfono inteligente, tocó la pantalla. Abrió la aplicación de
mensajería y presionó la categoría de chats. En la parte superior se veía la
sala de chat donde Lee-yeon había enviado el último mensaje.
“….”
Woori, que intentó
tocar la sala de chat con Lee-yeon usando el pulgar, de pronto cerró la
aplicación de mensajería y abrió la aplicación de mensajes de texto. Sin
embargo, lejos de enviarle un mensaje a Lee-yeon, ni siquiera pudo teclear para
preguntarle cuándo se verían. Le entraba una ansiedad extrema con solo pensar
en hablarle a Lee-yeon.
Woori sabía de dónde
provenía su ansiedad. Tenía miedo de ser rechazado. Woori, que se le quedaba
viendo fijamente a la aplicación de mensajes como si le estuviera rezando a un
altar, se echó el flequillo hacia atrás con fastidio.
“…Park Woori, ¿por qué
demonios estás actuando así?”
Si tú estás más que
acostumbrado a que te rechacen.
Woori apenas logró
calmar su corazón extremadamente ansioso. Fue en el preciso momento en que
volvió a activar la sala de mensajes intentando preguntarle a Lee-yeon qué
harían con la fecha de la cita optativa.
Bzzzz. La pantalla se puso negra y comenzó a vibrar.
“…!”
¿Será Choi Lee-yeon?
Ante la llamada que entraba justo a tiempo, el corazón le palpitó con fuerza,
pero tras confirmar el número de teléfono que aparecía en la pantalla, se
volvió a calmar por completo.
Woori contestó la
llamada en silencio.
“Sí, hermano.”
-¿Dónde estás?
“En la banca al lado
del farol de la fuente cen—”
Clic.
Se cortó la llamada.
Woori frunció el entrecejo y miró fijamente el teléfono inteligente. No pasó
mucho tiempo para que los alrededores se volvieran ruidosos. No hacía falta ni
mirar para saberlo. Era Park Hee-jeong junto a sus seguidores. Hee-jeong estaba
parado en medio de sus seguidores mostrando una sonrisa afectuosa.
“Woori.”
“….”
Al ver el saludo
cariñoso de Hee-jeong, sentía ganas de vomitar. Para evitar verle el rostro a
Hee-jeong en la medida de lo posible, bajó la mirada, tomó su mochila y se puso
de pie.
Ya me voy. Como tengo
el traje en la casa familiar, iré con Woori. Sí, que te vaya bien. Nos vemos
mañana si se puede.
Hee-jeong les contestó
y se despidió de sus seguidores uno por uno.
“….”
En la fuente donde se
habían ido los seguidores, quedaron únicamente Hee-jeong y Woori a solas. La
expresión de Hee-jeong, que sonreía de forma radiante, se volvió helada como si
se hubiera cambiado de máscara.
“Vámonos.”
“Sí.”
Woori siguió en
silencio detrás de Hee-jeong. Hee-jeong, mirando hacia al frente, preguntó:
“¿Qué haces mañana?”
“Pienso ir a la
sucursal de Gwanak a ponerme al día con el trabajo acumulado. El asunto que el
asistente Kim me pidió revisar—”
“No vayas.”
“…¿Qué?”
Woori volvió a
preguntar sorprendido. Hee-jeong le respondió con frialdad:
“¿Tengo que decírtelo
dos veces?”
“…No. Entendido.”
“Sabes que mañana hay
una fiesta de caridad, ¿verdad?”
“Sí, hermano.”
“Tú también irás.”
La fiesta de caridad a
la que se refería Hee-jeong, llamada La Noche de Gwanak, era un evento
en el que se invitaba a las personas de los estudiantes matriculados que
hubieran donado más de cierta cantidad de dinero para darles las gracias y, más
aún, alentar a otra recaudación de fondos a través de la fiesta.
“…¿Acaso yo puedo ir a
un lugar así?”
“¡Ja! Por supuesto que
no. Dónde se ha visto que un bastardo beta intente meterse a un lugar donde hay
alfas.”
Si fuiste tú el que me
dijo que fuera.
“….”
Woori volvió a bajar
la mirada ante Hee-jeong, que brincaba del coraje mientras lo miraba fijamente.
“Obviamente tú no
puedes participar en el evento principal.”
“…¿Entonces por qué…?”
“Lllévanos a mi padre
y a mí al hotel.”
Haces de todo,
desgraciado loco. Woori, sintiéndose
absurdo, soltó una leve risita sin darse cuenta.
“¿Cuándo en tu vida
irías a un lugar así? Quédate comiendo algún bocadillo mientras esperas, y
cuando termine el evento principal, haz un poco la función de chofer.”
“…¿Yo?”
“Sí. Padre dijo que le
daba vergüenza andar contigo, pero yo se lo pedí especialmente.”
¿Estás agradecido?
Hee-jeong se vanaglorió a más no poder.
A Woori le dolió la
cabeza. Dar lástima, chofer, no eran más que estupideces. La verdadera
intención de Park Hee-jeong era llevarlo al salón de fiestas para hacerle
experimentar en carne propia la diferencia de estatus social.
“Oye, hermano… si yo
de verdad…”
“¡Ah, sunbae
Hee-jeong~!”
Desde el lado opuesto,
un grupo mixto de alfas y omegas saludó a Hee-jeong con familiaridad. Woori
levantó la cabeza de forma inconsciente y miró hacia al frente.
“…!”
E inmediatamente se le
cortó la respiración. El grupo mixto que había saludado a Hee-jeong con
familiaridad eran Lee-yeon y sus parejas.
Y en medio de ellos
estaba Lee-yeon.
Una de las parejas de
Lee-yeon le habló a Hee-jeong dedicándole una sonrisa melosa:
“¿Escuché que mañana
irá a La Noche de Gwanak? ¡Qué envidia!”
“Tampoco es para
tanto.”
“Dicen que solo
invitan exactamente a 100 personas a La Noche de Gwanak. Escuché que hay
que pagar por lo menos diez millones de wones para apenas alcanzar a ir.”
Ante las palabras del
omega, Hee-jeong sonrió con afabilidad. Si fuera el Woori de siempre, habría
sentido náuseas por dentro ante la actitud falsa de su hermano, pero en este
momento en sus ojos solo existía Lee-yeon.
Lee-yeon tenía una
mano metida en el bolsillo y con la otra sostenía el teléfono inteligente. Como
si estuviera viendo algo importante, no apartaba la mirada del teléfono
inteligente.
Los párpados de Woori,
que miraba a Lee-yeon, parpadearon.
Ya que se acababan de
cruzar en este momento, ¿no podría preguntarle sobre la tarea optativa?
¿Debería hablarle? No, esperemos a que levante la cabeza. ¿Qué le digo? ¿Cuándo
hacemos nuestra tarea optativa?
Woori miró fijamente a
Lee-yeon esperando a que levantara la cabeza.
¿Habrá funcionado su
deseo ferviente? En cuanto Lee-yeon levantó la cabeza lentamente, sus miradas
se cruzaron. Los labios de Woori se movieron ligeramente.
“….”
Sin embargo, Woori no
pudo llegar a pronunciar las palabras que había estado practicando por dentro.
La expresión de Lee-yeon al mirarlo era demasiado fría.
Era una expresión como
si estuviera viendo a un desconocido. Ni siquiera cuando se conocieron por
primera vez en el salón de clases de la optativa y se convirtieron en pareja
tenía esa clase de expresión.
En la mente de Woori
se cruzó de pronto el último marco de la foto que se había tomado junto a
Lee-yeon. Le quedó un sabor amargo en la boca.
Fue en ese momento.
Kyung-min, tras mirar de reojo a los dos que se veían de forma inusual, se tomó
del brazo de Lee-yeon.
Lee-yeon, cruzando la
mirada con Kyung-min, esbozó una sonrisa elevando las comisuras de los labios.
“….”
Al ver esa escena,
Woori desvió la mirada de forma natural.
¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! El corazón de Woori empezó a latir con
ansiedad. Sentía que había visto algo que no debía ver.
“Bueno, nos vemos la
próxima.”
“¡Sí~ Vaya con cuidado
mañana!”
El omega del consejo
estudiantil se despidió de Hee-jeong sonriendo de forma brillante y giró la
cabeza. Y mirando a Kyung-min, que estaba tomada del brazo de Lee-yeon, exclamó
en tono de broma:
“¡Ah, qué es esto~!
¡Yo también quiero tomarme del brazo de Lee-yeon!”
Los omegas, mientras
discutían ligeramente entre sí para apoderarse de uno de los brazos de
Lee-yeon, pasaron al lado de Woori y Hee-jeong.
Pfft. Hee-jeong sonrió al recordar a Lee-yeon
ninguneando abiertamente a Woori.
“Oye. Tú qué demonios
andas haciendo por ahí.”
“….”
“Choi Lee-yeon te
ningunea abiertamente. Él jamás es ese tipo de persona.”
“….”
“Tú de verdad eres
increíble.”
Así parece. Woori se
tragó las palabras en la garganta y bajó la mirada.
*
* *
El coche importado de
Hee-jeong se detuvo al llegar frente al hotel. Del asiento trasero bajó
Hee-jeong vistiendo un elegante traje y con el cabello peinado hacia atrás.
Yeon-ho no pudo venir por cuestiones de negocios al surgirle un compromiso
impostergable.
El empleado del
estacionamiento se puso frente al asiento del conductor. Se abrió la puerta del
conductor y Woori bajó del coche. Le entregó dos billetes amarillos al empleado
del estacionamiento y se puso al lado de Hee-jeong.
“Hermano.”
Woori pronunció las
palabras que había estado practicando por dentro durante todo el trayecto
conduciendo.
“Creo que sería mejor
que yo no fuera al salón de fiestas.”
“….”
Hee-jeong guardó
silencio.
Maldita sea, di algo
aunque sea. A Woori le empezó a doler el estómago ante la mirada de Hee-jeong,
que lo observaba fijamente sin decir una sola palabra.
Cuando Woori iba a
decirle a Hee-jeong una vez más que se iría, Hee-jeong descruzó los brazos y
levantó la mano derecha. Fue un gesto como si se hubiera encontrado con un conocido.
Woori echó un vistazo de reojo hacia donde se dirigía la mirada de Hee-jeong.
“…!!”
Era Kim Seong-min.
Seong-min llevaba el
cabello negro peinado hacia atrás y vestía un traje negro. Aunque tenía todos
los botones abrochados sin dejar al descubierto ninguna parte del cuerpo, se le
notaba a leguas la facha de matón.
“Cuánto tiempo sin
verte, Park Woori.”
Ante la voz de
Seong-min que claramente contenía sarcasmo, el entrecejo de Woori se frunció
fuertemente. De solo recordar la paliza que le había dado Hee-jeong por culpa
de este desgraciado, se le revolvía el estómago.
Seong-min arqueó una
ceja mientras miraba a Woori como preguntándole por qué no saludaba. No tenía
ganas de decirle ni un saludo ni un carajo a Seong-min, pero Hee-jeong estaba a
su lado.
Woori asintió con la
cabeza a regañadientes.
“Hola.”
“¿Esta vez sí me vas a
acompañar a fumar un cigarrillo?”
Ante el sarcasmo de
Seong-min, Woori giró la cabeza hacia el lado opuesto.
Seong-min soltó una
gran carcajada al ver que Woori lo ignoraba por completo. Ante su carcajada
estruendosa, las personas que pasaban por los alrededores los miraron de reojo.
Seong-min, limpiándose con el dorso de la mano la lágrima que le había salido
de tanto reírse, dijo:
“Qué jodidamente
altivo.”
¿Este maldito perro?
Woori, pálido del susto, le clavó una mirada asesina a Seong-min. Seong-min
soltó una leve risita y ladeó la cabeza como diciéndole que le soltara un golpe
si se atrevía.
Woori apretó los
labios ante la actitud de Seong-min que claramente lo estaba provocando.
¡Zas! Woori le dio la espalda a Seong-min por
completo. Esa escena se veía como un niño enfurruñado dándole la espalda a un
tío que se estaba burlando de él.
“¡Pfft! ¿Acaso
eres un niño?”
Woori, sin hacerle el
menor caso a las palabras de Seong-min, le dijo a Hee-jeong, quien lo miraba
con una expresión indescifrable:
“Estaré en una
cafetería cercana y tendré el coche listo a la hora en que el hermano termine
para esperarlo.”
Woori intentó
retirarse del lugar de forma natural. Agarre. Hee-jeong le sujetó a
Woori la muñeca en la que no llevaba el reloj.
“¿Cuándo dije yo que
podías irte?”
“….”
“Si hasta llamé a
Seong-min pensando en que te sentirías solo.”
¿Acaso no se habían
encontrado por casualidad?
Woori miró a Hee-jeong
con el rostro pálido. Hee-jeong, elevando una comisura de los labios, dijo:
“Acompaña bien a
Seong-min hasta que terminen mis asuntos, ¿entendido?”
Me quiero morir.
“Hemos verificado sus
pases. Que tengan un excelente momento.”
Hee-jeong, guardándose
el teléfono inteligente en el bolsillo del saco, les hizo un gesto con la
cabeza a Woori y a Seong-min, que estaban parados detrás de él.
“Vaya, fiesta de
ricos.”
Seong-min observó los
alrededores con actitud desenfadada. Ante su comportamiento que carecía de
finura, los alfas que estaban en el salón de fiestas fruncieron el entrecejo,
pero al propio Seong-min no le importó en absoluto. Le diera igual o no que los
demás lo criticaran, hasta se dio el lujo de silbar mientras miraba de arriba
abajo a una empleada omega que trabajaba en el vestíbulo.
Woori frunció el
entrecejo y desvió la mirada. Hee-jeong mantenía la espalda erguida mostrando una
sonrisa sutil. Esa escena se veía muy elegante y distinguida, pero las miradas
de sus compañeros de clase de la alta sociedad eran diferentes.
“Ese desgraciado de
Park Hee-jeong volvió a venir.”
“Siendo solo un nuevo
rico que se dedica a la prestamista… No deberían dejar entrar a cualquiera solo
porque pague dinero. Deberían invitar comparando también el nivel de la
familia.”
“Es verdad. Hablando
francamente, le quita el nivel al evento.”
“¿Cómo demonios llegó
a ser el presidente del consejo estudiantil…? Por lo que escuché, dicen que
compró a los alumnos con dinero.”
Los alfas que solían
ver a Hee-jeong con malos ojos murmuraban abiertamente. Si hasta Woori podía
escuchar las murmuraciones, era imposible que Hee-jeong no las escuchara.
Hee-jeong, que
caminaba al frente, giró la cabeza y les echó un vistazo de reojo a Woori y a
Seong-min. Seong-min se quitó el saco y se lo entregó a una empleada omega que
iba pasando.
“Preciosa, guárdame la
ropa por favor.”
La empleada omega
recibió el saco que le entregó con cortesía. Seong-min le guiñó un ojo a la
empleada omega y se arremangó las mangas. Debajo de la camisa arremangada hasta
los antebrazos, se veían los tatuajes irezumi tupidamente dibujados que
se movían junto con sus músculos. Ambos brazos, atestados de rojo, verde y
negro, no dejaban ver ni un milímetro de piel.
Los alfas que estaban
murmurando sobre Hee-jeong cerraron la boca al ver el cuerpo intimidante de
Seong-min. Aunque intentaban actuar como si nada pasara, no podían ocultar las
miradas temblorosas al ver la enorme complexión y los tatuajes de Seong-min.
Hee-jeong les hizo una
seña con la barbilla a Woori. Esta vez fue Woori quien tronó el cuello hacia
ambos lados con una expresión inexpresiva. El sonido del crujido resonó de
forma amenazante dentro del silencioso salón de fiestas.
Por mucho dinero que
tuviera la familia Irae, al fin y al cabo no eran más que sucios prestamistas.
Esa era la razón por la que Hee-jeong se esforzaba con todas sus fuerzas por
ser el presidente del consejo estudiantil y acumular currículum.
Los alfas de familias
acomodadas de la alta sociedad ignoraban a Hee-jeong de forma velada. En la
universidad no podían humillarlo abiertamente porque había testigos, pero esto
era fuera del campus. Los alfas que solían guardarle rencor a Hee-jeong se
estaban burlando de él disimuladamente.
‘Ya me da flojera
hacer este numerito.’
Sin importar la época
o el lugar, la verdadera mente maestra jamás se ensuciaba las manos. La verdadera
razón por la que Hee-jeong había traído a Woori era con el propósito de que le
diera un escarmiento a la escoria que hablaba mal de él.
Seong-min hizo un
gesto con la cabeza indicándole que fuera. Woori, con ambas manos metidas en
los bolsillos, caminó a paso lento hacia la mesa donde estaban sentados los
alfas que habían criticado a Hee-jeong.
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Al quedarse Seong-min
como mero espectador, los alfas que hasta hace un momento se habían acobardado
comenzaron a ladrar como perros.
“¿Qué pasa?”
“Tú eres Park Woori,
de Administración, ¿verdad? ¿Acaso mantienes la cabeza erguida frente a tus
superiores que son como el cielo?”
“¡Miren cómo se muere
de ganas por demostrar que es un bastardo de familia de matones!”
Porque aunque le
tenían miedo a Seong-min por ser un alfa con clara facha de matón, el bastardo
beta de la misma universidad les parecía relativamente fácil de tratar.
Los alfas alzaron la
voz al ver a Woori, quien ya se les había acercado de frente.
“¡Qué te crees que es
este lugar, bastardo be…!”
¡Pum!
Woori le dio una
patada a una silla vacía. La silla de material elegante salió volando contra el
piso de mármol produciendo un estruendo agudo.
“…!”
El ambiente del salón
de fiestas se congeló en un instante. Las bocas de los alfas que criticaban a
Woori se cerraron herméticamente como almejas. Porque jamás imaginaron que
llegaría a actuar como un salvaje incluso en un lugar como este.
“¡Un momento!”
Los guardias de
seguridad, que habían estado alerta desde que Seong-min se arremangó las
mangas, corrieron hacia Woori. Como no podían expulsar a la fuerza al
acompañante de un cliente, habían estado observando con las manos cruzadas
esperando a tener un pretexto, y finalmente habían atrapado uno.
“….”
Woori les echó un
vistazo de reojo a los guardias de seguridad de complexión intimidante. Por él
se habría dejado expulsar de inmediato, pero si eso pasaba, estaba claro que
Hee-jeong lo atraparía y lo trataría con la punta del pie.
Woori estiró el brazo
de golpe hacia el alfa de cabello castaño que había criticado a Hee-jeong.
“¡Ah!”
Evitando la enorme
palma de la mano que se le abalanzó de improviso, el alfa de cabello castaño
echó la espalda hacia atrás. La silla se inclinó peligrosamente en diagonal.
“¡Cliente! ¡Nada de
actos violentos…!”
La mano de Woori
cambió de dirección y tomó un macarrón de la mesa. Y abriendo la boca, se lo
comió de un solo bocado.
“…!”
¿Qué demonios? ¿Acaso
no iba a golpearlo? El cuerpo del alfa de cabello castaño, que se había puesto
tenso como una cuerda, perdió la fuerza en un instante.
Resbalón—. De forma natural, las patas de la silla que
se mantenían peligrosamente sobre el suelo se inclinaron por completo y cayeron
hacia atrás.
“…?!”
El alfa de cabello
castaño, manoteando en el aire, sujetó con fuerza el hombro del alfa que estaba
sentado a su lado.
“¡Oye, oye!”
“¡Oye, suélta…!”
Los tres alfas cayeron
hacia atrás como fichas de dominó.
“Guácala.”
Está demasiado dulce.
El entrecejo de Woori se frunció fuertemente ante el dulzor que casi le
adormecía la lengua. Fue en el momento en que se apresuró a tragarse el
macarrón medio deshecho dentro de la boca.
El pie del alfa de
cabello castaño que manoteaba con ambas piernas le pateó la espinilla a Woori. ¡Pum!
El cuerpo de Woori fue empujado hacia atrás y la cintura le chocó contra la
parte puntiaguda de una silla.
Ugh. Como el impacto había sido bastante fuerte,
sintió un dolor punzante en la cintura, pero Woori actuó como si nada pasara.
Acomodó la silla contra la que había chocado de forma natural y se sentó. Y les
hizo un gesto con la cabeza a los guardias de seguridad que lo miraban con
expresión atónita.
“¿Existe algún
problema?”
Ante la actuación
fingida de Woori, los guardias de seguridad balbucearon sin saber qué decir.
Porque no tenían argumentos.
Aunque Woori había
tirado la silla de una patada, eso no había sido la causa directa de que los
clientes se cayeran. No tenían una justificación válida para expulsar a Woori.
Los guardias de
seguridad le hicieron una reverencia a Woori diciéndole que no era nada. Woori
devolvió el saludo con una inclinación de cabeza despectiva.
Los tres alfas que
habían caído al suelo se levantaron a tropezones. Woori los observó en silencio
con las piernas cruzadas. El alfa de cabello castaño temblaba violentamente
mientras le clavaba una mirada furiosa a Woori.
“¿Qué?”
“¡Este… este maldito
maleducado!”
“¿Y qué?”
El alfa de cabello
castaño intentó abalanzarse sobre Woori como para soltarle un golpe. Los otros
dos alfas lo detuvieron.
“¡Contente,
Yoon-sung!”
“¡Enojarte con un tipo
vulgar como ese solo reduce tu propio valor!”
“¡Suéltenme! ¡A este
maldito maleducado me lo voy a…!”
Ante la intervención
de sus amigos, el alfa de cabello castaño se alteró aún más y se puso a
patalear. Esa escena se veía bastante amenazante, pero Woori ni siquiera se
inmutó.
Por naturaleza, los
perros miedosos eran los que ladraban más fuerte. No era más que un grandulón
que solo servía para un puñetazo. Por mucho que se hubiera convertido en un
omega y su fuerza de agarre hubiera disminuido, ese trío de tontos no era rival
para él.
Woori, con una sonrisa
perezosa como diciéndoles que lo intentaran si se atrevían, miró de reojo al
trío de tontos con insolencia.
“¡Un maldito beta
frente a un alfa…!”
“¡Te digo que te
contengas! ¡Si sigues así nos van a expulsar a nosotros!”
Los amigos arrastraron
al alfa de cabello castaño y salieron del salón de fiestas. Un silencio reinó
en el salón de fiestas que estuvo lleno de alboroto.
“….”
Woori le echó un
vistazo de reojo a Hee-jeong. Hee-jeong, que estaba solo, se encontraba ahora
en compañía de varios alfas. Sus rostros le resultaban conocidos, por lo que
parecían ser amigos de Hee-jeong.
Los amigos de
Hee-jeong hablaban con vehemencia señalando con el dedo a los alfas que habían
huido cobardemente. La expresión de Hee-jeong comenzó a iluminarse.
“….”
Ya me gané el pan. Woori exhaló un suspiro lento y relajó los
músculos. Sus nalgas se descolgaron hasta el borde de la silla.
Al aflojar la tensión,
sintió el dolor en la cintura por el choque contra la silla que había olvidado
por un momento. Fue justo cuando se daba pequeños puñetazos en la cintura por
el dolor punzante. Sintió una mirada proveniente de alguna parte.
La expresión de Woori
se volvió rígidamente fría otra vez. Podría tratarse del trío de tontos que
acababa de expulsar. Poniendo la cara más malvada posible, giró la cabeza hacia
donde sentía la mirada.
“…!”
Los ojos de Woori
temblaron como un barco embestido por un maremoto.
Se veía un grupo de
alfas vestidos con trajes costosos. Por encima de las cabezas más o menos del
mismo tamaño, sobresalía un rostro pequeño de forma singular.
El rostro del hombre,
más que guapo, era hermoso. La estructura corporal firme y erguida debajo de un
rostro que no habría resultado extraño ni aunque fuera un omega resultaba
atractiva.
El hombre que brillaba
con luz propia en medio de la multitud era Choi Lee-yeon.
Lee-yeon estaba
mirando a Woori. Ante su expresión cargada de desagrado, Woori bajó la mirada.
¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! El corazón le palpitaba con una fuerza
descomunal, como si hubiera corrido una carrera de cien metros. Un sudor frío
le resbalaba por la sien.
‘…¿Acaso lo vio?’
¿Qué fue lo que hice
hace un momento? Fui al lugar donde estaba sentado el trío de tontos, le di una
patada a una silla vacía a propósito y actué como si fuera a moler a palos al
líder.
No era una conducta
digna de un lugar refinado. No, era una conducta que no se debía tener.
“….”
A lo largo de su vida,
sirviendo al negocio familiar, había atormentado a incontables personas. No
sentía el menor remordimiento por atormentar o herir a los demás. Porque ese
era su trabajo. Porque tenía que demostrar su valor de existencia ante su padre
y Park Hee-jeong.
‘¿Cuándo en tu vida
irías a un lugar así?’
¿Traerlo por lástima a
un bastardo que en toda su vida jamás pondría un pie en un salón de fiestas de
la alta sociedad? Puras estupideces.
Lo que Park Hee-jeong
quería era presumir su poder y autoridad ante los demás sin ensuciarse las
manos. Por eso Woori, tal como deseaba Hee-jeong, provocó sutilmente al trío de
tontos y los expulsó.
Él no sentía
remordimiento alguno por haber actuado de forma salvaje con el trío de tontos,
ni tampoco por haber arruinado el ambiente del salón de fiestas debido a ello.
‘Maldita sea….’
Sin embargo, al pensar
que Lee-yeon había presenciado esa escena, sintió una vergüenza desmedida que
lo volvía loco.
