6. Una experiencia divertida

 


6. Una experiencia divertida

“Oye, subámonos a ese.”

“…sunbae, un momento….”

“Ven rápido.”

Lee-yeon miró a Woori, quien caminaba al frente, como si estuviera harto. Se preguntaba a dónde había ido a parar el hombre que decía que no quería subirse a los juegos mecánicos y que, si quería subirse a uno, lo hiciera él solo.

En realidad, Lee-yeon solo quería ver a Woori asustado por subirse a los juegos mecánicos. Por más introvertida que fuera una persona y por más que no tuviera amigos, si se lo proponía, podía venir perfectamente. Y es que el parque de diversiones era una ruta de citas obligatoria para la gente que vivía en Seúl.

Cuando Park Woori era un beta, incluso cuando salía con omegas, la razón por la que no venía al parque de diversiones era una sola:

Porque le daban miedo los juegos mecánicos.

Por eso Lee-yeon lo había traído al parque de diversiones, para vengarse de que lo hubiera tratado como un consolador.

La suposición de Lee-yeon era correcta. A Woori le había molestado desde que entraron al parque de diversiones y echó pestes cuando le sugirió ponerse el uniforme escolar. Y cuando lo arrastró al barco pirata, se le puso la cara azul del susto.

Sin embargo, una vez que se subió al juego mecánico, se quedó desconcertado un momento, para terminar gritando a todo pulmón de la emoción y pidiendo subirse una vez más.

Aunque la repentina carrera de actitud de Woori lo tomó por sorpresa, Lee-yeon pensó que no era una situación del todo mala. Al fin y al cabo ya estaban en el parque de diversiones y, como él también se subía a los juegos mecánicos, le resultaba bastante divertido.

Pero había un problema: Park Woori tenía mucho mejor estómago que él.

Tras subirse a la montaña rusa bajo techo con temática espacial unas tres veces seguidas, a Lee-yeon se le revolvió el estómago.

Woori, que caminaba al frente, le echó un vistazo de reojo a Lee-yeon al ver que no lo seguía. Y se paró frente a él.

“…sunbae….”

“¿Estás cansado?”

“…!”

Las cejas de Woori al mirar a Lee-yeon cayeron en forma de ocho. Era una expresión idéntica a la de estar viendo a un alfa que no servía como hombre.

¡Crash! El orgullo de Lee-yeon quedó hecho pedazos.

“…Ni lo sueñe.”

Lee-yeon le agarró la mano a Woori. En el dorso de la mano de Lee-yeon se marcaron las venas.

“La montaña rusa al aire libre es más divertida.”

“…!”

“Justo iba a decirle que fuéramos a la de afuera en lugar de la de adentro.”

A ver quién gana. Los ojos de Lee-yeon ardieron con espíritu competitivo.

“…Un café americano helado y una botella de agua mineral, por favor.”

“¡Sí, son 6,400 wones!”

Lee-yeon le entregó la tarjeta al empleado reprimiendo las náuseas de la comida mexicana que almorzó y que sentía que se le devolvía. Tras completar el pago, se hizo hacia la izquierda. Tal vez porque pidió cosas sencillas de preparar, el café y el agua mineral salieron de inmediato.

Sujetando con maña el café y el agua mineral en una sola mano, se dirigió hacia donde estaba Woori.

La gente que pasaba a su lado se sonrojaba al ver a Lee-yeon. Si hubiera sido el de siempre, habría erguido la espalda y regalado una sonrisa a quienes cruzaran miradas con él, pero en este momento no tenía la cabeza para eso.

“…Voy a tener que decirle que nos vayamos a casa.”

Aunque confiaba en su condición física, estar cayendo desde las alturas, dando vueltas y siendo sacudido durante cinco largas horas en los juegos mecánicos lo estaba matando.

Ugh….”

De solo pensar en los juegos mecánicos se le volvía a revolver el estómago. Lee-yeon se cubrió la boca con una mano.

Entre la multitud de gente, vio a un hombre que sobresalía de manera particular. El hombre estaba recargado con ambos brazos sobre el barandal mirando a la gente.

“Se—”

Lee-yeon se quedó sin palabras.

El rostro de Park Woori, que siempre estaba endurecido con un gesto serio, se había relajado con suavidad. Woori, mezclado entre la gente bajo el atardecer y sonriendo, se veía con más vida que cuando lo veía en la universidad.

“…?”

Woori giró la cabeza como si hubiera sentido la presencia de Lee-yeon. Las miradas de ambos se cruzaron.

Fue cuando Lee-yeon, desconcertado, parpadeaba. Woori entornó levemente los ojos.

“¿Llegaste?”

Vuelco. Por alguna razón, a Lee-yeon le dio un vuelco el estómago.

Lee-yeon apenas logró responder:

“…Sí.”

“Dijiste que ibas al baño.”

Woori preguntó mirando el café y el agua mineral que traía Lee-yeon en la mano. Lee-yeon, ignorando el cosquilleo en su pecho, le entregó el café a Woori haciéndose el disimulado.

“Es que me dio sed de camino.”

“….”

Woori vaciló un momento, pero aceptó el café que le entregó Lee-yeon.

Fue justo cuando Lee-yeon abría la tapa de la botella de agua mineral para calmar su garganta reseca.

“…Gracias.”

“¿Qué?”

Lee-yeon lo miró sorprendido. Woori giró la cabeza hacia un lado con rapidez y volvió a decir:

“Dije que gracias.”

Aunque la expresión relajada de Woori se volvió a endurecer, Lee-yeon no se sintió de mal humor como la última vez.

Fue porque pudo ver que las orejas de Woori se habían puesto rojas.

¡Jajaja! A Lee-yeon se le escapó una carcajada de forma involuntaria.

Woori le lanzó una mirada fulminante a Lee-yeon, pero ante las palabras que escuchó a continuación, aflojó suavemente los músculos de su rostro rígido.

“¿A cuál nos subimos ahora?”

“Al Gyro Spin.”

“…Sí, vamos.”

Lee-yeon le entrelazó los dedos a Woori de manera natural. Woori, sin mostrar mayor resistencia, se dejó llevar tal como él lo guiaba.

Al caer la noche, las luces del parque de diversiones se encendieron. Los edificios que brillaban en múltiples colores se veían bastante bien. Fue cuando Woori contemplaba las luces que rodeaban tupidamente las estructuras hechas a modo de castillos.

Vio a un grupo de gente amontonada en un solo lugar. Llegó a pensar si sería algún juego mecánico, pero no se veía movimiento alguno.

Parece una especie de módulo. Woori miró fijamente el lugar donde estaba la gente amontonada. En el módulo había un letrero enorme.

Cuatro fotos de la vida….

“Es un fotomatón de cuatro fotos.”

“¿Qué?”

Woori se le quedó viendo a Lee-yeon. Lee-yeon señaló el módulo de fotos con la barbilla y dijo:

“Es un estudio de fotos instantáneas. Se pueden tomar fotos ahí adentro.”

“Ah.”

Era un término que leía seguido mientras navegaba por internet, pero era la primera vez que lo veía en persona.

Woori parpadeó viendo a la gente amontonada alegremente en el módulo de fotos sonriendo con brillantez. ¿No sería más divertido subirse a un juego mecánico más en lugar de perder el tiempo tomándose eso?

Lee-yeon dijo como de pasada:

“Antes de irme a estudiar al extranjero solía tomármelas seguido con mis amigos. Qué nostalgia.”

“¿Tú también te has tomado de esas?”

Los amigos de Lee-yeon buscaban a toda costa demostrarle a la gente que eran cercanos a él. Por eso, para subir las fotos a sus redes sociales o a sus fotos de perfil de mensajería, lo arrastraban como fuera al módulo de fotos.

Lee-yeon no tenía rechazo a tomarse fotos, así que cuando le decían de tomárselas lo hacía con gusto, pero jamás le había propuesto a nadie tomárselas primero.

“Sí, bueno.”

“¿En serio?”

Woori le echó un vistazo de reojo al módulo de fotos. Por lo que sabía de él, Lee-yeon había probado muchas cosas divertidas. El hecho de que Lee-yeon dijera que se las tomaba seguido significaba que el fotomatón de cuatro fotos era algo divertido.

Sin embargo, Woori no tenía afición por tomarse fotos. Aunque le daba curiosidad, no veía la necesidad de hacerlo. Woori retiró la mirada del módulo de fotos.

“¿Quiere que nos tomemos una?”

“…?”

“Ah, miren, allá se desocupó uno. Vamos rápido.”

Lee-yeon arrastró a Woori al módulo de fotos vacío y lo empujó hacia adentro.

“Deme el café.”

Woori le entregó el café que traía en la mano a Lee-yeon de forma involuntaria. Lee-yeon buscó un espacio donde pudiera colocar el café y el agua mineral.

Mientras tanto, Woori echó un vistazo a su alrededor y vio la máquina. Debajo de la máquina había una calcomanía donde venían indicados las instrucciones de uso y el precio. Sacó la cartera con tarjetas del bolsillo trasero e introdujo la tarjeta en la ranura. El sonido de pago completado resonó dentro del módulo.

“…!”

Lee-yeon, que había colocado el café y el agua mineral en la canasta para equipaje, se incorporó y miró a Woori.

Lee-yeon dijo como sin comprender:

“¿Por qué paga el sunbae?”

“Tú has pagado todo hasta ahora.”

Woori solo carecía de habilidades sociales, pero sí tenía vergüenza.

“Pero si yo fui el que sugirió venir y tomar la foto.”

“Aun así debemos pagar entre los dos. Y lo demás lo ajustamos al rato….”

“No quiero.”

Lee-yeon le cortó la palabra a Woori a mitad de la frase.

¿Qué le pasa a este? Woori, que guardaba la cartera en el bolsillo, miró a Lee-yeon como le pareció un colmo.

La expresión suave de Lee-yeon se había endurecido rígidamente. Su gesto dominante resultaba bastante amenazante.

“No voy a hacer ninguna cuenta.”

“…¿Por qué te enojas?”

Woori no entendía la reacción de Lee-yeon. Por más que lo pensaba, creía que no había razón alguna para que Lee-yeon se enojara. Esto era un enojo injustificado por parte de Choi Lee-yeon. Le parecía una injusticia.

—¿Están listos para tomarse las cuatro fotos de su vida?

“…!”

“….”

A diferencia del ambiente tenso dentro del módulo de fotos, la voz y la música de fondo que salían de la máquina eran bastante animadas.

—¡Elijan un marco!

Lee-yeon se echó el flequillo hacia atrás, se acercó a la máquina y eligió un marco al azar.

—¡Se ha completado la selección del marco! ¡Por favor, esperen un momento!

“….”

Lee-yeon miró a Woori, que estaba pegado a una esquina. El entrecejo de Lee-yeon se frunció aún más. Al ver eso, la expresión de Woori también decayó.

¿Qué es esto? Todo el día había sido divertido. En este estado, dudaba que pudieran tomarse una foto.

Fue en el preciso momento en que Woori iba a decirle a Lee-yeon que salieran.

“Perdón por haberme enojado.”

“…!”

Ante la disculpa de Lee-yeon, Woori levantó la mirada que tenía clavada en el suelo. Lee-yeon lo estaba mirando.

Tras un breve silencio, Lee-yeon dijo:

“Es solo que no quería que el sunbae gastara su dinero. Lo siento.”

“….”

“No volveré a enojarme con el sunbae nunca más. Así que….”

“….”

“¿No puedes venir a mi lado?”

Lee-yeon le suplicó bajando las cejas.

“¿Sí? sunbae.”

“….”

Ante el ruego de Lee-yeon, Woori despegó ligeramente el cuerpo que tenía pegado a la pared.

—¿Están listos para tomarse las cuatro fotos de su vida? Es la primera toma. ¡5!

Lee-yeon le extendió la mano derecha a Woori.

“Tiene que acercarse más. Se sale del marco.”

—¡4!

Woori ladeó la cabeza y miró la pantalla de la máquina. Lee-yeon tenía razón.

—¡3!

Estaba a medio camino en el borde del marco, asomando únicamente el rostro.

—¡2!

Dio un paso hacia adelante y entró al marco, pero seguía estando bastante alejado de Lee-yeon.

“sunbae, ¿por qué se aleja tan…?”

—¡1!

¡Clic!

Se escuchó el sonido de la foto tomándose y se consumió la primera toma. Aunque estaban en el mismo marco, se veía terriblemente incómodo.

Mirando la foto que apareció en la pantalla, Lee-yeon se llevó una mano a la frente.

—Es la segunda toma. ¡5!

“sunbae, tiene que acercarse más.”

—¡4!

“…Me tomaré la foto desde aquí.”

Lee-yeon suspiró.

—¡3!

Le agarró la mano a Woori y tiró de él hacia su lado. En un instante, quedaron tan cerca que sus hombros se rozaron.

—¡2!

“¡Qué…!”

“….”

Lee-yeon, mirando a Woori que observaba la pantalla sorprendido, sonrió sin darse cuenta.

—¡1!

¡Clic!

Woori se quedó con la boca abierta al ver su propia figura ridícula en la pantalla.

—¡Es la tercera toma! ¡5!

Woori intentó soltarse de la mano de Lee-yeon y dar un paso al costado nuevamente.

“Yo me pondré aquí. Suéltame un poco.”

Pero Lee-yeon no le hizo el menor caso. Le rodeó los hombros a Woori con el brazo y lo sujetó con firmeza.

—¡4!

“¡Choi…!”

“Sunbae. Tiene que mirar hacia adelante.”

Lee-yeon señaló el lente de la cámara con la mano izquierda.

—¡3!

Woori, de forma involuntaria, miró hacia el lente de la cámara. Lee-yeon transformó de manera natural el dedo con el que señalaba en un signo de 'V' y cerró un ojo. Esa apariencia era idéntica a la de una princesa refinada y altiva.

—¡2!

Jamás llegó a imaginar que Lee-yeon pondría esa pose y esa expresión. Woori se quedó con la boca abierta de par en par.

—¡1!

¡Clic!

En la pantalla de la máquina quedaron inmortalizados Lee-yeon presumiendo sus encantos como si fuera un idol y Woori mirándolo con cara de tonto.

—¡Es la última! ¡5!

Ante la serie de acontecimientos que pasaron en un abrir y cerrar de ojos, Woori parpadeó atónito mientras permanecía entre los brazos de Lee-yeon.

—¡4!

Lee-yeon, que había hecho el signo de 'V' junto a los ojos, esta vez extendió solo el dedo índice y se lo apoyó en la mejilla. Y volvió a cerrar un ojo.

…¿Todos los jóvenes de hoy en día hacen esto? Woori contempló atónito a Lee-yeon reflejado en la pantalla. Lee-yeon, que miraba el lente de la cámara, movió los ojos y le echó un vistazo de reojo a Woori.

—¡3!

Las miradas de ambos se cruzaron.

De la boca de los dos salió una risita ahogada.

—¡2!

Y al verse el uno al otro con aspecto ridículo, sonrieron ampliamente.

—¡1!

¡Clic!

—¿Disfrutaron tomándose las cuatro fotos de su vida? La foto se está imprimiendo ahora mismo. ¡Por favor, esperen un momento!

Resonó la voz de la narración escandalosa. En la pantalla se mostraba toda la secuencia de cómo Woori y Lee-yeon se tomaron las fotos.

“¿Esto no era una foto?”

“También se puede descargar como GIF. Un momento.”

Lee-yeon sacó el teléfono inteligente que tenía guardado en el bolsillo trasero y lo manipuló. Poco después, en la aplicación de mensajería de Lee-yeon se enviaron los archivos GIF y JPG.

Tuk. De la impresora ubicada debajo de la pantalla salieron dos fotos.

Woori tomó las dos fotos del tamaño de una palma. La foto del tamaño de una palma tenía un marco negro simple y la superficie era lisa.

“….”

Él salía como un idiota, mientras que Lee-yeon salía como un idol. Era algo extraño. Sin duda las tomaron con la misma cámara, pero de forma particular solo alrededor de Lee-yeon había un resplandor brillante.

Woori no podía apartar la mirada de la foto.

—¡Nos vemos la próxima vez! ¡Adiós~!

La máquina entró en modo de espera concluyendo con el fondo musical escandaloso.

Bzzz.

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Fue cuando miraba fijamente la foto. El teléfono inteligente que tenía guardado en el bolsillo trasero del pantalón vibró. Sacó el teléfono inteligente y revisó la pantalla. Vio un ícono amarillo.

La expresión de Woori se endureció al instante. Las personas que le enviaban mensajes eran extremadamente limitadas: su padre, su hermano Hee-jeong y el personal de la sucursal de Irae en Gwanak. Como hoy era día de descanso, tendría que ser su padre o Hee-jeong.

Woori tocó el ícono de la burbuja de texto amarilla.

“…!”

La persona que envió el mensaje era Choi Lee-yeon.

Los ojos de Woori se abrieron de par en par al instante. Fue porque hasta ese momento había estado intercambiando fotos con Lee-yeon a través de la aplicación de mensajes. Sin embargo, Lee-yeon le había enviado un mensaje a él. Sintió una sensación extraña.

“Le envié la foto y el archivo animado.”

“Ah, sí.”

“Deme una foto a mí también.”

Lee-yeon le extendió la mano a Woori. Woori le entregó una de las fotos que tenía en la mano.

Lee-yeon soltó una leve risita al ver la foto.

“El sunbae sale muy bien en las fotos.”

Qué voy a salir bien. Si salí exactamente como un tonto. Aunque quería preguntarle si se estaba burlando, al escuchar la voz dulce de Lee-yeon, a Woori se le resecó la garganta por alguna razón.

Apenas logró responder mientras tomaba el agua mineral y el café que había dejado en el suelo:

“Yoon Jae-joon también dijo algo parecido.”

“…¿El hyung Yoon Jae-joon le tomó fotos al sunbae?”

La voz de Lee-yeon subió ligeramente de tono. Woori, que bebía el café a grandes tragos, miró a Lee-yeon.

Lee-yeon cambió de tema de manera natural:

“Deme la foto. La guardaré en mi mochila.”

“Sí.”

Woori le entregó el agua mineral y la foto a Lee-yeon. Lee-yeon guardó el equipaje en la mochila y le extendió la mano izquierda a Woori. Woori le entrelazó los dedos de forma natural.

La expresión de Lee-yeon, que se había endurecido ligeramente, se relajó con suavidad.

“Vamos a subirnos al Gyro Spin.”

“Sí….”

¿Cuánto habrán caminado? Se escuchó una música retumbante. Era una música deslumbrante, como si hubieran entrado a un cuento de hadas.

¿Qué es este sonido? Woori miró a su alrededor sin pensar. Lee-yeon, que escuchaba el sonido de la música a su lado, dijo:

“Parece que hay un desfile.”

“¿Un desfile?”

“Sí. ¿Quiere verlo?”

Fue justo en el momento en que Woori iba a decirle que no hacía falta. Lee-yeon, sin intención alguna de escuchar su respuesta, lo arrastró hacia el lugar donde realizaban el desfile.

“Vaya….”

Woori se quedó con la boca abierta ante la escena deslumbrante que se veía a lo lejos.

Personas que parecían extranjeras iban montadas en una especie de palanquines extraños, vistiendo ropas brillantes mientras daban vueltas y vueltas. Abajo, las mascotas del parque de diversiones y la gente bailaban sosteniendo objetos en las manos. La cantidad de personas era enorme. A pesar de haber caído la noche, el interior del parque de diversiones estaba repleto de personas que se habían amontonado para ver el desfile.

¿Por qué vendrá la gente a ver algo así? Si solo son empleados del parque de diversiones haciendo una presentación.

La multitud comenzó a congregarse cada vez más. Llegó al punto de que no se podía ver bien por los empujones, pero la estatura tanto de Woori como de Lee-yeon superaba la media. Lee-yeon lo arrastró hacia adelante con maña, permitiéndoles contemplar el desfile con comodidad.

Los empleados del desfile vestidos con ropas brillantes se detuvieron justo en el lugar donde estaban Woori y Lee-yeon, girando y bailando en círculos.

Fue cuando Woori contemplaba atónito a las personas que brillaban radiantes en medio de la oscuridad.

“Mamá, no veo nada.”

“A ver… espera un momento, mamá va a buscar un lugar.”

Woori echó un vistazo de reojo hacia atrás. Había una joven omega y una niña tan pequeña que no le llegaba ni a la cintura.

“….”

Woori le jaló la mano a Lee-yeon. Lee-yeon lo miró como preguntándole qué le pasaba. Woori, sin decir gran cosa, lo jaló hacia atrás. Ellos, que estaban en la primera fila, pasaron a quedar al final.

“¿No le parece divertido?”

“No.”

“¿Está cansado?”

“No es eso. Solo porque sí.”

Woori sacudió la cabeza sin darle importancia mientras observaba los bailes del desfile. Aunque la distancia era considerable, valía la pena verlo.

Woori apoyó un hombro en el árbol que estaba a su lado. Se le cansaban un poco las piernas por estar parado sin hacer nada, pero curiosamente no podía apartar la mirada del desfile.

Los ojos de Woori parpadearon con lentitud.

Hoy realmente se había divertido.

Aunque a oídos de los demás sonara como una evaluación fría, era el mayor elogio que él podía dar.

Conforme se va acumulando edad, las ocasiones para expresar los propios sentimientos se vuelven escasas. Si se trata de un sentimiento favorable hacia la otra persona, resulta aún más difícil. Y es que el afecto brindado puede convertirse en una molestia para el otro o definir la jerarquía en la relación.

Sin embargo, a veces había momentos en los que sentía que no podría aguantar sin expresar sus sentimientos.

Ese momento era precisamente ahora.

Woori giró la cabeza y miró a Lee-yeon. Lee-yeon, al percatarse de su mirada, giró los ojos hacia él.

“Gracias. Realmente me divertí mucho gracias a ti.”

Woori, habiendo expresado sus sentimientos con sinceridad, giró la cabeza para volver a mirar hacia adelante.

“…!!”

A diferencia de Woori, que mantenía la calma, los ojos de Lee-yeon se abrieron tan redondos que ya no podían agrandarse más.

Lee-yeon no podía apartar la mirada de las pupilas negras de Woori, que se teñían de múltiples colores.

Woori, que observaba el desfile, daba golpecitos con el pie contra el suelo. Mientras tenía la dopamina a tope no se dio cuenta, pero al quedarse quieto, las piernas le temblaban por sí solas.

Se había hecho muy tarde. Parecía que debía volver a casa. Salvo cuando trabajaba, jamás se había quedado fuera hasta tan tarde. Si su padre o Park Hee-jeong salían por la mañana y le exigían cuentas de qué había estado haciendo hasta ahora, no tendría qué responder.

“Vámonos a casa.”

“….”

Lee-yeon no respondió. Woori, que miraba hacia adelante, le echó un vistazo de reojo a Lee-yeon.

“…?”

Lee-yeon lo miraba fijamente.

“¿Choi Lee-yeon?”

La cabeza de Lee-yeon fue bajando poco a poco. A menos que fuera un idiota, era imposible no saber lo que Lee-yeon deseaba.

Los párpados de Woori parpadearon con rapidez.

¿Quiere besarme?

¿Por qué?

…Tal vez necesite un platillo diferente. Después de todo, entre sus amantes no hay ningún tipo como yo.

“….”

Le vino un pensamiento autocompasivo, pero no sintió amargura.

El rostro de Lee-yeon se acercó justo al frente de sus narices. Woori cerró los ojos. La mano izquierda de Lee-yeon envolvió suavemente su nuca.

Los labios de ambos se juntaron.

¡Pum, pum, pum!

Los fuegos artificiales lanzados hacia el cielo estallaron con esplendor para luego desaparecer.

* * *

El primero en cambiarse de ropa fue Woori.

Saliendo del probador, Woori dejó el uniforme escolar sobre el sofá. Le dolían las piernas aún más que antes. Por experiencia sabía que, cuando estaba cansado, quedarse sentado o acostado empeoraba el dolor. Fue justo mientras Woori realizaba estiramientos al lado del sofá.

Clic. Se abrió la puerta del probador.

Woori, que tenía ambas manos apoyadas en el suelo y la espalda estirada, giró la cabeza. Lee-yeon, habiéndose cambiado a la ropa con la que había llegado originalmente, salió del probador.

“…?”

Sin embargo, su expresión parecía algo incómoda.

Como si hubiera sentido la mirada de Woori, relajó un poco el gesto, pero seguía viéndose incómodo. Lee-yeon tomó la ropa que Woori había dejado sobre el sofá y dijo:

“¿Esta es la que usó el sunbae, verdad?”

“Sí. Dámela. Yo—”

Lee-yeon se fue al mostrador sin tan siquiera escuchar a Woori. Woori apresuró el paso para ir tras de él.

Lee-yeon, que ya había terminado de devolver la ropa en un abrir y cerrar de ojos, le extendió la mano izquierda a Woori. Woori tomó su mano sin rechistar.

Se dirigieron al elevador en silencio. ¿Sería porque era tarde? Sorprendentemente, no había casi gente dirigiéndose al estacionamiento subterráneo.

Woori examinó de forma discreta a Lee-yeon reflejado en la puerta del elevador.

Era una expresión poco habitual. No era una expresión enojada, ni tampoco una divertida. Era una expresión como si estuviera aguantando algo.

Ahora que lo pensaba, la postura de Lee-yeon era extraña. Normalmente mantenía la espalda erguida, pero en este momento la tenía ligeramente encorvada.

Llegó a pensar si sería por estar parado sin moverse, pero incluso tras bajar del elevador y caminar por el estacionamiento, la postura encorvada continuaba.

“Ah.”

Woori soltó una exclamación.

A Choi Lee-yeon le doliendo las piernas en este momento.

Tras pensarlo un momento, Woori se acercó al lado de Lee-yeon, quien intentaba abrir la puerta del conductor. Lee-yeon giró la parte inferior de su cuerpo hacia el lado opuesto de la mirada de Woori de forma natural.

“Yo conduciré.”

“¿Qué?”

“Te duelen las piernas.”

“…A mí.”

“Sí.”

Lee-yeon lo miró como si le parezca un colmo. ¿Acaso no es así? Fue en el preciso momento en que Woori iba a preguntarle si de verdad estaba bien. Lee-yeon dijo:

“¿Entonces puedo pedírselo?”

“Sí.”

Woori le tiró suavemente del dobladillo de la ropa a Lee-yeon como pidiéndole que se hiciera a un lado. Lee-yeon bajó del coche y se fue al asiento del copiloto.

Woori, tras confirmar que Lee-yeon se había sentado en el copiloto, se acomodó en el asiento del conductor y se abrochó el cinturón de seguridad.

“Pon la dirección.”

“Sí.”

Lee-yeon puso la dirección del departamento en Banpo-dong. Woori, tras mirar la distancia un momento, arqueó una ceja. Sorprendentemente, la casa familiar y la casa de Lee-yeon estaban a solo 15 minutos de distancia. Era una distancia a la que se podía llegar rápido en taxi.

Woori acomodó el asiento y el espejo retrovisor, y pisó el acelerador suavemente.

El camino estaba despejado de forma inusual hoy. El tiempo estimado de llegada era de 40 minutos, pero parecía que llegaron en 30 minutos. Woori entró a la zona de departamentos desde donde se veía el río Han. El estacionamiento al aire libre estaba bastante despejado. Woori, calculando el ángulo de estacionamiento un momento, preguntó:

“¿Estaciono afuera o adentro?”

“Vaya al subterráneo, por favor.”

Woori dirigió el coche al estacionamiento subterráneo de al lado. El estacionamiento subterráneo se veía acogedor.

Mientras Woori echaba un vistazo a su alrededor buscando dónde estacionar, Lee-yeon dijo:

“En la fila L, por favor.”

Woori miró la fila L. Estaba demasiado alejada del elevador y la iluminación era más débil que en otros lugares. ¿Es necesario? Le vino esa duda, pero al ver que no había coches estacionados por estar al final de la fila, lo dejó pasar.

Woori estacionó el coche de Lee-yeon en la fila L. Tras confirmar por el espejo retrovisor que había quedado en medio del cajón de estacionamiento, apagó el motor y presionó el broche del cinturón de seguridad para desabrocharlo.

“Bueno, me voy—”

Lee-yeon, que estaba sentado en el copiloto, estiró el torso hacia el lado del conductor.

“…!”

Woori, desconcertado, pegó el cuerpo a la puerta, pero Lee-yeon, como advirtiéndole que ni pensara en escapar, le tomó el rostro con ambas manos y lo besó profundamente.

Pik, chuk, chup….

No podía recuperar el juicio ante la lengua de Lee-yeon que revolvía suavemente el interior de su boca. La lengua larga y húmeda de Lee-yeon enredaba y lamía la suya.

La saliva de Lee-yeon llenó toda su boca. La manzana de Adán de Woori subió y bajó tragando saliva. Lee-yeon, al ver a Woori tragándose su saliva, soltó un respiro caliente como si se estuviera volviendo loco. Ante la lengua que comenzaba a dolerle, Woori le tiró del cuello de la ropa como sintiéndose abrumado. Lee-yeon, como entendiendo el gesto, separó los labios.

Fue en el instante en que Woori intentaba tomar aire. Lee-yeon lamió y chupó el labio inferior ligeramente entreabierto de Woori. Los labios de Woori quedaron profusamente mojados de saliva.

Lee-yeon lamió repetidamente las comisuras y la barbilla de Woori, que habían quedado apetitosamente embadurnadas con su propia saliva.

Mmm….”

Lee-yeon, que lo besó hasta dejarle los labios completamente hinchados, cambió de dirección. Comenzó a besarlo a lo largo de la línea del cuello como un pájaro picoteando.

Chuk. Cada lugar por el que pasaban los labios de Lee-yeon producía un cosquilleo. La expresión de Woori, que se había deformado por no poder respirar bien, se relajó levemente en un instante. Los besos que le prodigaba le daban tanto cosquilleo que los hombros se le encogían por sí solos.

Ah… espera… me da cosquillas….”

Woori, no aguantando más, soltó una risita y le apoyó la palma de la mano en el rostro a Lee-yeon intentando empujarlo hacia abajo.

Chuk.

“…!!”

Lee-yeon besó repetidamente la palma de la mano que le tapaba los labios como un pájaro picoteando. Woori, sorprendido, intentó apartar la palma, pero Lee-yeon lo siguió tenazmente rindiéndole una lluvia de besos en la palma de la mano.

Lee-yeon le lamió la palma de la mano a Woori y le susurró:

“Quiero hacerlo.”

Woori le echó un vistazo de reojo al parabrisas frontal. Aunque era un lugar oscuro del estacionamiento subterráneo sin tráfico de personas, seguía siendo el exterior. Ante la duda de Woori, Lee-yeon le besó la piel por encima de la correa del reloj y le susurró:

“He estado aguantando desde hace rato y creo que ya no puedo aguantar más.”

Lee-yeon le tomó la mano a Woori y se la llevó para que tocara su pene. Woori dio un leve tirón con el cuerpo.

“…!!”

Algo similar a una botella de agua caliente sobresalía de forma inclinada y larga desde entre sus piernas hasta la zona de la cintura. Ante el calor abrasador que sentía vívidamente en la palma de la mano, a Woori se le resecó la boca por sí sola.

“He estado así desde que besé al sunbae en el desfile. Como ha estado erguido todo el tiempo… me duele el pene.”

“Tú qué demonios—”

“Siento que si el sunbae me toca, ya no me dolerá.”

“…!!”

Ante la seducción explícita de Lee-yeon, las orejas de Woori ardieron de color rojo vivo.

“¡Eso, eso no lo hagas!”

Montado sobre los muslos de Lee-yeon, quien estaba sentado en el copiloto, Woori dio un brinco del susto.

“¿Qué es lo que no debo hacer?”

Lee-yeon, entornando los ojos hacia el Woori lleno de aversión, le plantó un beso en la nuca. Y luego le jaló la cintura hacia abajo al Woori que intentaba escapar.

“¡Hij…!”

Roce. La cabeza del pene de Lee-yeon rozó la entrada de Woori al pasar. El líquido lubricante que chorreaba de la entrada se untó en el cuerpo del pene de Lee-yeon como si lo cubriera con una capa.

“Es que… ¡sigues picando ahí abajo…!”

“¿No le gusta?”

“De verdad no… ¡ah!”

Lee-yeon se lamió los labios resecos y le levantó levemente la cintura a Woori. El pene de Lee-yeon, que estaba presionado por el peso de Woori, rebotó hacia arriba. La cabeza del pene de Lee-yeon, que chorreaba líquido preseminal, volvió a rozar la entrada repleta de células nerviosas, así como el perineo.

“¡Ahahhij…!”

Un placer extraño le azotó el cerebro a Woori. Se le pusieron los pelos de punta y los dedos de los pies dentro de los calcetines se le encogieron por completo.

“No quiero, de verdad se siente muy extraño, ¡te digo que no lo hagas!”

“¿Que no lo haga?”

Woori asintió con la cabeza rápidamente. Lee-yeon soltó una leve risita y dijo:

“¿Entonces esto?”

¡Puy! ¡Puy! La cabeza del pene de Lee-yeon le picó la entrada a Woori como si le estuviera dando besos.

Ante el placer erótico y desesperante que le golpeaba la entrada, los dedos de los pies de Woori se encogieron con fuerza.

“…!!”

Entre más le picaba la entrada el glande de Lee-yeon, más alivio sentía. Se sentía un placer primitivo similar a rascarse la picadura de un mosquito, pero al mismo tiempo le provocaba rechazo.

Esto es demasiado sucio. No quiero.

Sin embargo,

“No… ¡ah, ah, no quiero! ¡Choi Lee-yeon, no lo hagas!”

“Mentiroso. Si estás soltando líquido lubricante por la entrada como si te estuvieras orinando, cómo que no te gusta.”

Se siente bien.

“No… ¡ah…!”

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El pene de Lee-yeon comenzó a picarle la entrada a Woori con mayor rapidez. La entrada, que estaba apretada con fuerza, fue abriéndose poco a poco ante el placer.

¡Pum! La cabeza del pene de Lee-yeon, similar a la punta de una flecha, se incrustó en la entrada que chorreaba líquido lubricante. Ante el pene que le entró de improviso, a Woori se le salió la saliva de la boca entreabierta.

“…!”

Ah, sunbae… voy a meterlo más.”

“No… no….”

Woori sacudió la cabeza de izquierda a derecha.

“Está bien.”

Lee-yeon le envolvió la nuca a Woori con la palma de la mano y lo palmeó suavemente.

“Afloje el cuerpo, sunbae. Haré que no le duela.”

Ante las palabras cariñosas de Lee-yeon, el cuerpo de Woori perdió la fuerza en un instante.

El pene de Lee-yeon comenzó a atravesarle la entrada a Woori e ir entrando lentamente hacia el interior.

Ugh…!”

La cabeza de Woori se echó hacia atrás. Sus pestañas apretadas temblaron finamente. La sensación de que le abrían la entrada a la fuerza le resultaba completamente desconocida.

En la nuca de Woori, que apretaba los dientes, se marcaron abultadas las venas. La sensación de que algo similar a un garrote le hurgaba la entrada estrecha a la fuerza le resultaba demasiado ajena y dolorosa. Woori, no pudiendo aguantar, suplicó:

“Choi… Choi Lee-yeon, ¡ah! Me duele, me duele… sácalo, ¡sácalo…!”

Ah… un poco más, voy a meterlo solo un poco más.”

Lee-yeon le lamió la nuca a Woori repetidamente mientras le empujaba la cintura con fuerza hacia arriba.

“Un mo…, ah, un mo… ¡aaah!”

¡Pum! El pene grande y soberbio de Lee-yeon se incrustó por completo en las entrañas de Woori, hinchadas por el líquido lubricante.

“…!!”

La entrepierna de Lee-yeon presionó con fuerza las nalgas de Woori.

El cuerpo de Woori temblaba violentamente. Sentía que el vientre le iba a reventar. Dolía demasiado. Sin embargo, no había únicamente dolor. Como si le caminaran bichos por encima, las entrañas cosquilleantes de Woori eran aplastadas por el pene de Lee-yeon, haciéndolo sentir una extraña liberación.

El dolor y el sutil placer le batieron el cerebro hasta volverlo una papilla. Sentía que se iba a volver loco.

Ughah… duele, me gus… ah… duele….”

“Tranquilo… sunbae, en cuanto te sientas mejor me moveré. Está bien. Quedémonos así.”

La voz de Lee-yeon era absurdamente cariñosa, hasta el punto de que costaba creer que fuera la misma persona que le había atravesado la entrada con una fuerza descomunal mientras reprimía a un Woori adolorido.

Lee-yeon le palmeó la cintura con la yema de los dedos a Woori como intentando calmarlo.

“…!”

Ante el movimiento suave de la mano de Lee-yeon, la parte baja del abdomen de Woori ardió con fuerza.

Dolía. Pero le gustaba que Lee-yeon lo palmeara. Woori sintió una calidez inexplicable en el acto que mantenía con Lee-yeon.

Quería sentirse aún mejor. Y también le vino el pensamiento de que quería que Lee-yeon se sintiera bien.

Woori exhaló un respiro como armándose de valor.

El dolor es solo un instante. Si aguanto este dolor espantoso, podré sentir un placer tan enorme que no me importaría morir. Woori, pensando como si se estuviera hipnotizando a sí mismo, apretó los dientes y comenzó a mover la cintura.

Chuk… chuk… chuk….

Le dolía tanto que no podía hacer un bamboleo amplio con la cintura, pero sí podía hacerlo de forma superficial.

“…!”

El rostro de Lee-yeon, que estaba relajado por el placer, se endureció rígidamente.

Mierda. Lee-yeon soltó una maldición para sus adentros y le sujetó con fuerza las nalgas firmes a Woori con ambas manos.

“¿Ah…?!”

“Yo lo haré.”

Lee-yeon apretó los dientes y comenzó a embestir con el pene.

“…!!”

¡Rumble! ¡Rumble! ¡Rumble!

El pesado coche se sacudió de arriba abajo. Era una vibración de la que cualquiera que la viera desde afuera podría deducir que estaban haciendo algo obsceno.

Ah, ah, ugh, ah…!”

Woori derramaba lágrimas a mares como sintiendo que se volvía loco. Dolía, pero se sentía bien. Entre más le embestía y le aplastaba el interior el pene de Lee-yeon, mejor se sentía.

¡Chuk! ¡Chuk! ¡Chuk! ¡Chuk!

Woori apresuró a aguantar la respiración. Se sentía tan bien que creía que se pondría a llorar a grito pelado. Sin duda se escucharía desde afuera.

Por aguantarse los gemidos, las venas de la garganta de Woori se marcaron abultadas.

“…¡Ugh…!”

Los movimientos de cintura de Lee-yeon se volvieron más rápidos y feroces.

Un placer abrumador que resultaba imposible de soportar azotó a Woori.

Me muero, me muero, de verdad me muero.

Llorando a mares, levantó la mano con la que sujetaba el cuello de la ropa de Lee-yeon y rasguñó la ventana con fuerza.

Chirrido—. A lo largo de sus dedos, se formó una línea en la ventana que estaba empañada por el vapor.

¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!

El pene de Lee-yeon le embestía la entrada a Woori a mayor profundidad, con mayor rapidez y con mayor fuerza. En la entrepierna de Lee-yeon salpicaba el líquido lubricante produciendo un chasquido. Ante el placer descomunal que sentía ahí abajo, Woori no aguantó más y rompió a llorar a grito pelado.

“¡Choi… Lee-yeon, Choi Lee-yeon… ugh, Choi Lee-yeon!”

“sunbae, ah, sunbae….”

¡Pum! La entrepierna de Lee-yeon chocó con fuerza contra las nalgas de Woori.

Las entrañas de Woori, no pudiendo recibir el impacto del momento, se encogieron con fuerza y temblaron violentamente.

“…!”

Ante la sensación de que las entrañas le amasaban el pene como si estuvieran vivas, a Lee-yeon se le marcaron las venas en la nuca. Finalmente, el semen repleto en los testículos desobedeció la orden del cerebro y brotó con fuerza a través de la uretra, empapando profusamente las entrañas de Woori.

Los cuerpos de ambos dieron un brinco.

Plop. Woori se desplomó sobre el torso de Lee-yeon.

Lee-yeon le envolvió la nuca al Woori que respiraba agitadamente con una mano, mientras que con la otra le palmeaba la espalda. La respiración agitada de Woori fue recuperando la calma rápidamente ante las palmaditas de Lee-yeon.

Fue en el preciso momento en que Lee-yeon, habiendo confirmado que Woori se había tranquilizado, intentó erguir el cuerpo para llevarlo a casa.

Sniff—.

Lee-yeon hundió la nariz en la nuca de Woori y olfateó.

‘Un buen olor.’

El olor de su propia feromona mezclado con el olor de la feromona de Woori le producía una sensación acogedora. A Lee-yeon le vino de pronto el pensamiento de que le daba lástima dejar ir a Woori de esta manera.

Lee-yeon dijo de forma impulsiva:

“sunbae.”

“…Sí.”

“Quédate a dormir.”

“…¿Qué?”

Woori erguó el cuerpo que tenía desparramado sobre el torso de Lee-yeon.

“¡Ugh…!”

Ah….”

De la boca de ambos se escapó un gemido.

En el caso de Woori fue por el volumen del pene dentro de su entrada, mientras que en el caso de Lee-yeon fue porque las entrañas calientes le masticaban el pene aún erguido como si lo estuvieran acariciando.

Lee-yeon, exhalando un respiro perezoso, intentó sujetarle las nalgas a Woori nuevamente.

El rostro de Woori se puso pálido del susto.

No era porque le desagradara Lee-yeon. Ante la propuesta de Lee-yeon de quedarse a dormir, se dio cuenta de que era extremada y tardísimo.

Revisó el reloj que llevaba en la muñeca. Eran las 9:28.

‘…¿Qué tal si mi padre y Park Hee-jeong llegaron a casa? ¿Qué hago si me preguntan qué he estado haciendo hasta ahora?’

Le vino a la mente el recuerdo de Hee-jeong dándole una bofetada por haberse quedado paseando por el lago con Lee-yeon hasta altas horas de la noche. Se le congeló la sangre. Tenía que irse rápido.

“Yo me voy.”

Woori sacó el pene de Lee-yeon a toda prisa. Chuk. Las entrañas de Woori se apegaron al pene que le sacaban a la fuerza como lamentando su partida. El pene largo y extenso de Lee-yeon se salió por completo.

A lo largo de los muslos de Woori comenzó a chorrear el semen que Lee-yeon había eyaculado.

“….”

Ante el rechazo despiadado de Woori, la mente de Lee-yeon, que estaba derretida como mantequilla sacada a temperatura ambiente, se congeló con frialdad.

‘¿Qué acabo de decir?’

Hasta ahora, Lee-yeon jamás les había dicho a sus compañeros sexuales que se quedaran a dormir. Es más, ni siquiera había traído a un compañero a su propia casa.

Y pensar que yo le dije a Park Woori que se quedara a dormir.

Y encima,

Que me rechazara.

La sensación de algo se convirtió en un torbellino que hizo estragos en el interior de Lee-yeon. Una emoción demasiado ajena dejó desconcertado a Lee-yeon.

¿Qué demonios es esta emoción? ¿Ira? ¿Molestia? No. Era algo un poco diferente a eso.

Woori apenas logró pasarse al asiento del conductor y subirse la ropa interior y el pantalón que le quedaban atorados en la pierna derecha. Esa escena se veía como si de verdad no quisiera estar en el mismo espacio que él.

Lee-yeon también se acomodó el pantalón.

Woori se calzó a la fuerza los zapatos que estaban tirados debajo del asiento del conductor y tomó la mochila que estaba en el asiento trasero. Woori, que actuaba como si fuera a bajarse en cualquier momento sujetando la manija de la puerta del conductor, se detuvo en seco.

Woori giró la cabeza hacia Lee-yeon.

“Oye….”

A diferencia de él, dejó la frase a medias para luego decir como habiéndose decidido:

“…Es solo que no tengo permitido quedarme a dormir fuera.”

“Ha.”

Lee-yeon dejó escapar una sonrisa burlona y fría.

‘¿Acaso está asumiendo que me le estoy pegando?’

¿Yo? ¿A ti?

“¿No estará asumiendo que le dije que se quedara a dormir porque el sunbae me gusta, verdad?”

“No es eso—”

“Sería un problema si lo asume. Nosotros disfrutamos juntos sin ningún sentimiento de por medio, y yo le dije que se quedara a dormir únicamente por cortesía.”

Ante las palabras frías de Lee-yeon, Woori parpadeó. Él jamás, por lo que más quisiera, había asumido ni una sola vez que Choi Lee-yeon estuviera enamorado de él.

Porque yo soy Park Woori.

La razón por la que Woori habló como dándose una excusa era simplemente… porque estaba agradecido de que le hubiera ofrecido quedarse a dormir. En toda su vida, jamás había escuchado palabras llenas de consideración de parte de otra persona. Además, nadie le había palmeado la espalda nunca.

“Jamás pensé algo com—”

“Eres lo peor.”

Ante las palabras de Lee-yeon que denotaban un profundo hartazgo, Woori se limitó a parpadear como un tonto. ¿Tanto le desagrada relacionarse conmigo?

Lee-yeon, mirando al Woori que no decía nada, dijo con sarcasmo:

“Si vas a inventar una excusa, hazlo con un poco de ganas. ¿Cómo que no tienes permitido dormir fuera?”

Ni que fuera para ningunear a alguien así.

Lee-yeon continuó con su sarcasmo frío.

“….”

Woori quería decirle que en absoluto lo estaba ninguneando, pero sus labios no mostraban intención de moverse a su antojo. Basándose en sus experiencias pasadas, estaba claro que seguir hablando en este momento solo serviría para hacer enojar más a Lee-yeon.

…Tal como hacía Park Hee-jeong.

Una resignación aprendida terminó por devorarse a Woori. Bajando la mirada como habiéndose rendido, murmuró como pidiéndole perdón a Hee-jeong:

“Lo siento.”

“Ha….”

Conque sí era mentira. Lee-yeon, herido en su orgullo, se echó el flequillo hacia atrás sin motivo alguno.

Un silencio sofocante fluyó dentro del coche. Tenía que irse. Woori abrió la puerta del conductor.

“Lo llevaré.”

“¿Qué?”

“¿A dónde piensa ir soltando feromonas por todas partes? ¿Acaso quiere que lo violen los alfas por el camino?”

“…No es eso.”

Si es así, no tendría sentido que yo lo hubiera traído.

“Cómo que no. Entonces controle sus feromonas frente a mí ahora mismo.”

“…Eso es….”

“Teniendo esa edad y ni siquiera poder controlar las feromonas. ¿Qué es lo que de verdad sabe hacer bien?”

Las palabras de Lee-yeon se clavaron como un puñal en el pecho de Woori. Sin embargo, extrañamente, aunque debía enojarse, no sintió enojo.

“…Yo solo….”

Simplemente sentía que todo había sido culpa suya.

“¿Acaso sabe lo que significa que un omega ande vagando por la calle soltando feromonas? Es estar suplicando que se lo coman. ¿Qué pasa, no le basta conmigo?”

“No es eso.”

Las palabras de Lee-yeon estaban equivocadas. Era imposible que un alfa sintiera deseo sexual por alguien como él.

“Eso jamás pasaría. Así que me iré solo.”

“….”

Ante el rechazo firme de Woori, el entrecejo de Lee-yeon se frunció fuertemente. Esa expresión se veía como si se le hubiera acabado el afecto por completo.

Woori, no pudiendo soportar la incomodidad, bajó del coche. Luego subió solo por las escaleras de emergencia. Al llegar a la superficie, echó un vistazo a la salida de emergencia. No se escuchaban ruidos de pisadas. Parecía que no lo iba a perseguir.

“…Menos mal.”

Hoy, gracias a Choi Lee-yeon, había sido el día más divertido de su vida. Quería retribuirle a Lee-yeon de alguna manera, pero al final solo terminó haciendo que se enojara.

“¿Por qué seré así?”

Sintió una profunda culpa hacia sí mismo.

Acomodándose la mochila que llevaba colgada de mala manera en el hombro, salió del complejo de departamentos. No se veían taxis. Parecía que tendría que salir más hacia la avenida.

Woori suspiró y caminó arrastrando los pies por la banqueta.

* * *

Al bajar del taxi, Woori examinó la cochera. Estaban estacionados un coche suyo con el parachoques caído y el coche de su padre.

Volvió a mirar la residencia que se veía por encima del portón. Salvo la recámara principal del primer piso donde se hospedaba su padre, todas las luces estaban apagadas. Parecía que Hee-jeong se había ido a su departamento.

“…Ha….”

Woori se dejó caer sentado en el lugar.

Tras recobrar el aliento durante aproximadamente un minuto, se puso de pie.

Gosh.

“…¡Ah!”

El semen que Lee-yeon había eyaculado le empapó la ropa interior dejándola húmeda.

¿Sería porque el cuerpo que había estado tenso todo el tiempo se había relajado? El dolor que no había sentido hasta hace un momento lo azotó como un tifón. Le dolían demasiado el vientre, las nalgas, las piernas y también los pies. Aunque el cuerpo no se le movía bien por el dolor, Woori caminó como pudo.

Abriendo y cerrando el portón con cuidado, sacó un desodorizante de la mochila y se lo roció por todo el cuerpo una vez más.

Abrió la puerta principal que estaba cerrada con cuidado y entró al interior. Como no tenía necesidad alguna de saludar a su padre, caminó de puntitas hasta su habitación en el segundo piso.

Tak. Cerró la puerta de la habitación.

Ha….”

Llegando al interior de su habitación, Woori se limpió el sudor frío que le cubría el rostro con el dorso de la mano.

Estaba demasiado exhausto. Quería irse directo a la cama a dormir tal como estaba, pero le quedaba la tarea más importante por hacer.

Avanzando a tropezones hacia el escritorio, dejó la mochila en el suelo y se sentó en la silla. Abrió la laptop que estaba cerrada e inició un archivo de texto.

Colocó los dedos sobre el teclado de la laptop. Woori, cuando iba a escribir el reporte de la cita, se detuvo un momento.

‘Supongo que ya no podré tener ese tipo de citas con Choi Lee-yeon.’

‘Y si va a inventar una excusa, hágalo con un poco de ganas. ¿Cómo que no tiene permitido dormir fuera? Ni que fuera para ningunear a alguien así.’

En la mente de Woori se cruzó la imagen de Lee-yeon mirándolo como si se le hubiera acabado el afecto.

“….”

Pero si de verdad no tengo permitido quedarme a dormir fuera.

Woori vivía una vida minuciosamente controlada por Yeon-ho y Hee-jeong. La ropa que vestía, el coche en el que andaba, su futuro; todo lo decidía su familia.

Ahora que lo pensaba. No tenía sentido que a un adulto hecho y derecho no le permitieran quedarse a dormir fuera. Con una expresión autocompasiva, comenzó a teclear.

Reporte de la semana [ 3 ] - Sexo y Amor

Licenciatura en Administración de Empresas, Generación 21: Park Woori

Contenido de la cita

Fui al parque de diversiones de Jamsil con Choi Lee-yeon. Fue la primera vez en mi vida que iba a un parque de diversiones.

Al entrar por primera vez me vino una sensación de culpa pensando por qué tenía que venir a un lugar como este con Choi Lee-yeon y si era necesario llegar a este extremo por una tarea, pero al subirme a los juegos resultó ser divertido.

Siento que me subí a todos los juegos mecánicos a los que me subiría en toda mi vida.

También me tomé fotos instantáneas en una cabina fotográfica sin personal llamada Cuatro Fotos de la Vida. Fue algo novedoso.

Estar con Choi Lee-yeon está lleno de cosas disfrutables y divertidas.

Observaciones particulares

Choi Lee-yeon toma buenas fotos.

Mirando el reporte que había redactado, Woori borró el último párrafo del contenido de la cita y lo guardó.

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Se inclinó para buscar dentro de la mochila y sacó las fotos. En el último marco, Lee-yeon y él sonreían de forma radiante.

“….”

Tras contemplar la foto durante un buen rato, Woori abrió el cajón del escritorio, colocó la foto con cuidado en el fondo y lo cerró.

Adjuntó en un correo el archivo de la foto de las Cuatro Fotos de la Vida que le había enviado Lee-yeon y se lo mandó al profesor.

Woori, tras cerrar la laptop, se levantó lentamente de la silla. Su expresión estaba sumamente decaída.

Estaba acostumbrado a que los demás lo detestaran. A lo largo de sus 23 años había conocido a incontables personas así.

Sin embargo, en este preciso instante en que sintió que Lee-yeon lo detestaba, se sintió un poco solo.

* * *

Aunque Hee-jeong no viniera a la casa familiar, lo veía todos los días en la universidad. Woori, siguiendo sus órdenes, solía quedarse cerca de donde estuviera Hee-jeong cuando tenía tiempo libre entre clases.

Woori, que estaba sentado en una banca frente a la fuente central mirando fijamente cómo caía el agua, le echó un vistazo de reojo al teléfono inteligente. En la pantalla, que mostraba la hora en grande, no había ninguna notificación emergente.

“…¿Qué hago con la clase optativa?”

En realidad, Woori y Lee-yeon jamás se habían puesto de acuerdo por mensaje para fijar la fecha de una cita de la materia optativa. La primera cita la decidieron peleando en la casa de Lee-joon; la segunda, cuando el profesor de la optativa los regañó; y la tercera, de regreso a Seúl tras terminar el campamento.

Si seguían así, fijarían la fecha y la hora para la cita al terminar la clase optativa de mañana, pero mañana era el aniversario de fundación de la universidad, por lo que era día de asueto. Eso significaba que tendría que ponerse en contacto en privado para acordar la fecha y la hora de la cita.

Woori, que miraba fijamente el teléfono inteligente, tocó la pantalla. Abrió la aplicación de mensajería y presionó la categoría de chats. En la parte superior se veía la sala de chat donde Lee-yeon había enviado el último mensaje.

“….”

Woori, que intentó tocar la sala de chat con Lee-yeon usando el pulgar, de pronto cerró la aplicación de mensajería y abrió la aplicación de mensajes de texto. Sin embargo, lejos de enviarle un mensaje a Lee-yeon, ni siquiera pudo teclear para preguntarle cuándo se verían. Le entraba una ansiedad extrema con solo pensar en hablarle a Lee-yeon.

Woori sabía de dónde provenía su ansiedad. Tenía miedo de ser rechazado. Woori, que se le quedaba viendo fijamente a la aplicación de mensajes como si le estuviera rezando a un altar, se echó el flequillo hacia atrás con fastidio.

“…Park Woori, ¿por qué demonios estás actuando así?”

Si tú estás más que acostumbrado a que te rechacen.

Woori apenas logró calmar su corazón extremadamente ansioso. Fue en el preciso momento en que volvió a activar la sala de mensajes intentando preguntarle a Lee-yeon qué harían con la fecha de la cita optativa.

Bzzzz. La pantalla se puso negra y comenzó a vibrar.

“…!”

¿Será Choi Lee-yeon? Ante la llamada que entraba justo a tiempo, el corazón le palpitó con fuerza, pero tras confirmar el número de teléfono que aparecía en la pantalla, se volvió a calmar por completo.

Woori contestó la llamada en silencio.

“Sí, hermano.”

-¿Dónde estás?

“En la banca al lado del farol de la fuente cen—”

Clic.

Se cortó la llamada. Woori frunció el entrecejo y miró fijamente el teléfono inteligente. No pasó mucho tiempo para que los alrededores se volvieran ruidosos. No hacía falta ni mirar para saberlo. Era Park Hee-jeong junto a sus seguidores. Hee-jeong estaba parado en medio de sus seguidores mostrando una sonrisa afectuosa.

“Woori.”

“….”

Al ver el saludo cariñoso de Hee-jeong, sentía ganas de vomitar. Para evitar verle el rostro a Hee-jeong en la medida de lo posible, bajó la mirada, tomó su mochila y se puso de pie.

Ya me voy. Como tengo el traje en la casa familiar, iré con Woori. Sí, que te vaya bien. Nos vemos mañana si se puede.

Hee-jeong les contestó y se despidió de sus seguidores uno por uno.

“….”

En la fuente donde se habían ido los seguidores, quedaron únicamente Hee-jeong y Woori a solas. La expresión de Hee-jeong, que sonreía de forma radiante, se volvió helada como si se hubiera cambiado de máscara.

“Vámonos.”

“Sí.”

Woori siguió en silencio detrás de Hee-jeong. Hee-jeong, mirando hacia al frente, preguntó:

“¿Qué haces mañana?”

“Pienso ir a la sucursal de Gwanak a ponerme al día con el trabajo acumulado. El asunto que el asistente Kim me pidió revisar—”

“No vayas.”

“…¿Qué?”

Woori volvió a preguntar sorprendido. Hee-jeong le respondió con frialdad:

“¿Tengo que decírtelo dos veces?”

“…No. Entendido.”

“Sabes que mañana hay una fiesta de caridad, ¿verdad?”

“Sí, hermano.”

“Tú también irás.”

La fiesta de caridad a la que se refería Hee-jeong, llamada La Noche de Gwanak, era un evento en el que se invitaba a las personas de los estudiantes matriculados que hubieran donado más de cierta cantidad de dinero para darles las gracias y, más aún, alentar a otra recaudación de fondos a través de la fiesta.

“…¿Acaso yo puedo ir a un lugar así?”

“¡Ja! Por supuesto que no. Dónde se ha visto que un bastardo beta intente meterse a un lugar donde hay alfas.”

Si fuiste tú el que me dijo que fuera.

“….”

Woori volvió a bajar la mirada ante Hee-jeong, que brincaba del coraje mientras lo miraba fijamente.

“Obviamente tú no puedes participar en el evento principal.”

“…¿Entonces por qué…?”

“Lllévanos a mi padre y a mí al hotel.”

Haces de todo, desgraciado loco. Woori, sintiéndose absurdo, soltó una leve risita sin darse cuenta.

“¿Cuándo en tu vida irías a un lugar así? Quédate comiendo algún bocadillo mientras esperas, y cuando termine el evento principal, haz un poco la función de chofer.”

“…¿Yo?”

“Sí. Padre dijo que le daba vergüenza andar contigo, pero yo se lo pedí especialmente.”

¿Estás agradecido? Hee-jeong se vanaglorió a más no poder.

A Woori le dolió la cabeza. Dar lástima, chofer, no eran más que estupideces. La verdadera intención de Park Hee-jeong era llevarlo al salón de fiestas para hacerle experimentar en carne propia la diferencia de estatus social.

“Oye, hermano… si yo de verdad…”

“¡Ah, sunbae Hee-jeong~!”

Desde el lado opuesto, un grupo mixto de alfas y omegas saludó a Hee-jeong con familiaridad. Woori levantó la cabeza de forma inconsciente y miró hacia al frente.

“…!”

E inmediatamente se le cortó la respiración. El grupo mixto que había saludado a Hee-jeong con familiaridad eran Lee-yeon y sus parejas.

Y en medio de ellos estaba Lee-yeon.

Una de las parejas de Lee-yeon le habló a Hee-jeong dedicándole una sonrisa melosa:

“¿Escuché que mañana irá a La Noche de Gwanak? ¡Qué envidia!”

“Tampoco es para tanto.”

“Dicen que solo invitan exactamente a 100 personas a La Noche de Gwanak. Escuché que hay que pagar por lo menos diez millones de wones para apenas alcanzar a ir.”

Ante las palabras del omega, Hee-jeong sonrió con afabilidad. Si fuera el Woori de siempre, habría sentido náuseas por dentro ante la actitud falsa de su hermano, pero en este momento en sus ojos solo existía Lee-yeon.

Lee-yeon tenía una mano metida en el bolsillo y con la otra sostenía el teléfono inteligente. Como si estuviera viendo algo importante, no apartaba la mirada del teléfono inteligente.

Los párpados de Woori, que miraba a Lee-yeon, parpadearon.

Ya que se acababan de cruzar en este momento, ¿no podría preguntarle sobre la tarea optativa? ¿Debería hablarle? No, esperemos a que levante la cabeza. ¿Qué le digo? ¿Cuándo hacemos nuestra tarea optativa?

Woori miró fijamente a Lee-yeon esperando a que levantara la cabeza.

¿Habrá funcionado su deseo ferviente? En cuanto Lee-yeon levantó la cabeza lentamente, sus miradas se cruzaron. Los labios de Woori se movieron ligeramente.

“….”

Sin embargo, Woori no pudo llegar a pronunciar las palabras que había estado practicando por dentro. La expresión de Lee-yeon al mirarlo era demasiado fría.

Era una expresión como si estuviera viendo a un desconocido. Ni siquiera cuando se conocieron por primera vez en el salón de clases de la optativa y se convirtieron en pareja tenía esa clase de expresión.

En la mente de Woori se cruzó de pronto el último marco de la foto que se había tomado junto a Lee-yeon. Le quedó un sabor amargo en la boca.

Fue en ese momento. Kyung-min, tras mirar de reojo a los dos que se veían de forma inusual, se tomó del brazo de Lee-yeon.

Lee-yeon, cruzando la mirada con Kyung-min, esbozó una sonrisa elevando las comisuras de los labios.

“….”

Al ver esa escena, Woori desvió la mirada de forma natural.

¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! El corazón de Woori empezó a latir con ansiedad. Sentía que había visto algo que no debía ver.

“Bueno, nos vemos la próxima.”

“¡Sí~ Vaya con cuidado mañana!”

El omega del consejo estudiantil se despidió de Hee-jeong sonriendo de forma brillante y giró la cabeza. Y mirando a Kyung-min, que estaba tomada del brazo de Lee-yeon, exclamó en tono de broma:

“¡Ah, qué es esto~! ¡Yo también quiero tomarme del brazo de Lee-yeon!”

Los omegas, mientras discutían ligeramente entre sí para apoderarse de uno de los brazos de Lee-yeon, pasaron al lado de Woori y Hee-jeong.

Pfft. Hee-jeong sonrió al recordar a Lee-yeon ninguneando abiertamente a Woori.

“Oye. Tú qué demonios andas haciendo por ahí.”

“….”

“Choi Lee-yeon te ningunea abiertamente. Él jamás es ese tipo de persona.”

“….”

“Tú de verdad eres increíble.”

Así parece. Woori se tragó las palabras en la garganta y bajó la mirada.

* * *

El coche importado de Hee-jeong se detuvo al llegar frente al hotel. Del asiento trasero bajó Hee-jeong vistiendo un elegante traje y con el cabello peinado hacia atrás. Yeon-ho no pudo venir por cuestiones de negocios al surgirle un compromiso impostergable.

El empleado del estacionamiento se puso frente al asiento del conductor. Se abrió la puerta del conductor y Woori bajó del coche. Le entregó dos billetes amarillos al empleado del estacionamiento y se puso al lado de Hee-jeong.

“Hermano.”

Woori pronunció las palabras que había estado practicando por dentro durante todo el trayecto conduciendo.

“Creo que sería mejor que yo no fuera al salón de fiestas.”

“….”

Hee-jeong guardó silencio.

Maldita sea, di algo aunque sea. A Woori le empezó a doler el estómago ante la mirada de Hee-jeong, que lo observaba fijamente sin decir una sola palabra.

Cuando Woori iba a decirle a Hee-jeong una vez más que se iría, Hee-jeong descruzó los brazos y levantó la mano derecha. Fue un gesto como si se hubiera encontrado con un conocido. Woori echó un vistazo de reojo hacia donde se dirigía la mirada de Hee-jeong.

“…!!”

Era Kim Seong-min.

Seong-min llevaba el cabello negro peinado hacia atrás y vestía un traje negro. Aunque tenía todos los botones abrochados sin dejar al descubierto ninguna parte del cuerpo, se le notaba a leguas la facha de matón.

“Cuánto tiempo sin verte, Park Woori.”

Ante la voz de Seong-min que claramente contenía sarcasmo, el entrecejo de Woori se frunció fuertemente. De solo recordar la paliza que le había dado Hee-jeong por culpa de este desgraciado, se le revolvía el estómago.

Seong-min arqueó una ceja mientras miraba a Woori como preguntándole por qué no saludaba. No tenía ganas de decirle ni un saludo ni un carajo a Seong-min, pero Hee-jeong estaba a su lado.

Woori asintió con la cabeza a regañadientes.

“Hola.”

“¿Esta vez sí me vas a acompañar a fumar un cigarrillo?”

Ante el sarcasmo de Seong-min, Woori giró la cabeza hacia el lado opuesto.

Seong-min soltó una gran carcajada al ver que Woori lo ignoraba por completo. Ante su carcajada estruendosa, las personas que pasaban por los alrededores los miraron de reojo. Seong-min, limpiándose con el dorso de la mano la lágrima que le había salido de tanto reírse, dijo:

“Qué jodidamente altivo.”

¿Este maldito perro? Woori, pálido del susto, le clavó una mirada asesina a Seong-min. Seong-min soltó una leve risita y ladeó la cabeza como diciéndole que le soltara un golpe si se atrevía.

Woori apretó los labios ante la actitud de Seong-min que claramente lo estaba provocando.

¡Zas! Woori le dio la espalda a Seong-min por completo. Esa escena se veía como un niño enfurruñado dándole la espalda a un tío que se estaba burlando de él.

“¡Pfft! ¿Acaso eres un niño?”

Woori, sin hacerle el menor caso a las palabras de Seong-min, le dijo a Hee-jeong, quien lo miraba con una expresión indescifrable:

“Estaré en una cafetería cercana y tendré el coche listo a la hora en que el hermano termine para esperarlo.”

Woori intentó retirarse del lugar de forma natural. Agarre. Hee-jeong le sujetó a Woori la muñeca en la que no llevaba el reloj.

“¿Cuándo dije yo que podías irte?”

“….”

“Si hasta llamé a Seong-min pensando en que te sentirías solo.”

¿Acaso no se habían encontrado por casualidad?

Woori miró a Hee-jeong con el rostro pálido. Hee-jeong, elevando una comisura de los labios, dijo:

“Acompaña bien a Seong-min hasta que terminen mis asuntos, ¿entendido?”

Me quiero morir.

“Hemos verificado sus pases. Que tengan un excelente momento.”

Hee-jeong, guardándose el teléfono inteligente en el bolsillo del saco, les hizo un gesto con la cabeza a Woori y a Seong-min, que estaban parados detrás de él.

“Vaya, fiesta de ricos.”

Seong-min observó los alrededores con actitud desenfadada. Ante su comportamiento que carecía de finura, los alfas que estaban en el salón de fiestas fruncieron el entrecejo, pero al propio Seong-min no le importó en absoluto. Le diera igual o no que los demás lo criticaran, hasta se dio el lujo de silbar mientras miraba de arriba abajo a una empleada omega que trabajaba en el vestíbulo.

Woori frunció el entrecejo y desvió la mirada. Hee-jeong mantenía la espalda erguida mostrando una sonrisa sutil. Esa escena se veía muy elegante y distinguida, pero las miradas de sus compañeros de clase de la alta sociedad eran diferentes.

“Ese desgraciado de Park Hee-jeong volvió a venir.”

“Siendo solo un nuevo rico que se dedica a la prestamista… No deberían dejar entrar a cualquiera solo porque pague dinero. Deberían invitar comparando también el nivel de la familia.”

“Es verdad. Hablando francamente, le quita el nivel al evento.”

“¿Cómo demonios llegó a ser el presidente del consejo estudiantil…? Por lo que escuché, dicen que compró a los alumnos con dinero.”

Los alfas que solían ver a Hee-jeong con malos ojos murmuraban abiertamente. Si hasta Woori podía escuchar las murmuraciones, era imposible que Hee-jeong no las escuchara.

Hee-jeong, que caminaba al frente, giró la cabeza y les echó un vistazo de reojo a Woori y a Seong-min. Seong-min se quitó el saco y se lo entregó a una empleada omega que iba pasando.

“Preciosa, guárdame la ropa por favor.”

La empleada omega recibió el saco que le entregó con cortesía. Seong-min le guiñó un ojo a la empleada omega y se arremangó las mangas. Debajo de la camisa arremangada hasta los antebrazos, se veían los tatuajes irezumi tupidamente dibujados que se movían junto con sus músculos. Ambos brazos, atestados de rojo, verde y negro, no dejaban ver ni un milímetro de piel.

Los alfas que estaban murmurando sobre Hee-jeong cerraron la boca al ver el cuerpo intimidante de Seong-min. Aunque intentaban actuar como si nada pasara, no podían ocultar las miradas temblorosas al ver la enorme complexión y los tatuajes de Seong-min.

Hee-jeong les hizo una seña con la barbilla a Woori. Esta vez fue Woori quien tronó el cuello hacia ambos lados con una expresión inexpresiva. El sonido del crujido resonó de forma amenazante dentro del silencioso salón de fiestas.

Por mucho dinero que tuviera la familia Irae, al fin y al cabo no eran más que sucios prestamistas. Esa era la razón por la que Hee-jeong se esforzaba con todas sus fuerzas por ser el presidente del consejo estudiantil y acumular currículum.

Los alfas de familias acomodadas de la alta sociedad ignoraban a Hee-jeong de forma velada. En la universidad no podían humillarlo abiertamente porque había testigos, pero esto era fuera del campus. Los alfas que solían guardarle rencor a Hee-jeong se estaban burlando de él disimuladamente.

‘Ya me da flojera hacer este numerito.’

Sin importar la época o el lugar, la verdadera mente maestra jamás se ensuciaba las manos. La verdadera razón por la que Hee-jeong había traído a Woori era con el propósito de que le diera un escarmiento a la escoria que hablaba mal de él.

Seong-min hizo un gesto con la cabeza indicándole que fuera. Woori, con ambas manos metidas en los bolsillos, caminó a paso lento hacia la mesa donde estaban sentados los alfas que habían criticado a Hee-jeong.

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Al quedarse Seong-min como mero espectador, los alfas que hasta hace un momento se habían acobardado comenzaron a ladrar como perros.

“¿Qué pasa?”

“Tú eres Park Woori, de Administración, ¿verdad? ¿Acaso mantienes la cabeza erguida frente a tus superiores que son como el cielo?”

“¡Miren cómo se muere de ganas por demostrar que es un bastardo de familia de matones!”

Porque aunque le tenían miedo a Seong-min por ser un alfa con clara facha de matón, el bastardo beta de la misma universidad les parecía relativamente fácil de tratar.

Los alfas alzaron la voz al ver a Woori, quien ya se les había acercado de frente.

“¡Qué te crees que es este lugar, bastardo be…!”

¡Pum!

Woori le dio una patada a una silla vacía. La silla de material elegante salió volando contra el piso de mármol produciendo un estruendo agudo.

“…!”

El ambiente del salón de fiestas se congeló en un instante. Las bocas de los alfas que criticaban a Woori se cerraron herméticamente como almejas. Porque jamás imaginaron que llegaría a actuar como un salvaje incluso en un lugar como este.

“¡Un momento!”

Los guardias de seguridad, que habían estado alerta desde que Seong-min se arremangó las mangas, corrieron hacia Woori. Como no podían expulsar a la fuerza al acompañante de un cliente, habían estado observando con las manos cruzadas esperando a tener un pretexto, y finalmente habían atrapado uno.

“….”

Woori les echó un vistazo de reojo a los guardias de seguridad de complexión intimidante. Por él se habría dejado expulsar de inmediato, pero si eso pasaba, estaba claro que Hee-jeong lo atraparía y lo trataría con la punta del pie.

Woori estiró el brazo de golpe hacia el alfa de cabello castaño que había criticado a Hee-jeong.

“¡Ah!”

Evitando la enorme palma de la mano que se le abalanzó de improviso, el alfa de cabello castaño echó la espalda hacia atrás. La silla se inclinó peligrosamente en diagonal.

“¡Cliente! ¡Nada de actos violentos…!”

La mano de Woori cambió de dirección y tomó un macarrón de la mesa. Y abriendo la boca, se lo comió de un solo bocado.

“…!”

¿Qué demonios? ¿Acaso no iba a golpearlo? El cuerpo del alfa de cabello castaño, que se había puesto tenso como una cuerda, perdió la fuerza en un instante.

Resbalón—. De forma natural, las patas de la silla que se mantenían peligrosamente sobre el suelo se inclinaron por completo y cayeron hacia atrás.

“…?!”

El alfa de cabello castaño, manoteando en el aire, sujetó con fuerza el hombro del alfa que estaba sentado a su lado.

“¡Oye, oye!”

“¡Oye, suélta…!”

Los tres alfas cayeron hacia atrás como fichas de dominó.

Guácala.”

Está demasiado dulce. El entrecejo de Woori se frunció fuertemente ante el dulzor que casi le adormecía la lengua. Fue en el momento en que se apresuró a tragarse el macarrón medio deshecho dentro de la boca.

El pie del alfa de cabello castaño que manoteaba con ambas piernas le pateó la espinilla a Woori. ¡Pum! El cuerpo de Woori fue empujado hacia atrás y la cintura le chocó contra la parte puntiaguda de una silla.

Ugh. Como el impacto había sido bastante fuerte, sintió un dolor punzante en la cintura, pero Woori actuó como si nada pasara. Acomodó la silla contra la que había chocado de forma natural y se sentó. Y les hizo un gesto con la cabeza a los guardias de seguridad que lo miraban con expresión atónita.

“¿Existe algún problema?”

Ante la actuación fingida de Woori, los guardias de seguridad balbucearon sin saber qué decir. Porque no tenían argumentos.

Aunque Woori había tirado la silla de una patada, eso no había sido la causa directa de que los clientes se cayeran. No tenían una justificación válida para expulsar a Woori.

Los guardias de seguridad le hicieron una reverencia a Woori diciéndole que no era nada. Woori devolvió el saludo con una inclinación de cabeza despectiva.

Los tres alfas que habían caído al suelo se levantaron a tropezones. Woori los observó en silencio con las piernas cruzadas. El alfa de cabello castaño temblaba violentamente mientras le clavaba una mirada furiosa a Woori.

“¿Qué?”

“¡Este… este maldito maleducado!”

“¿Y qué?”

El alfa de cabello castaño intentó abalanzarse sobre Woori como para soltarle un golpe. Los otros dos alfas lo detuvieron.

“¡Contente, Yoon-sung!”

“¡Enojarte con un tipo vulgar como ese solo reduce tu propio valor!”

“¡Suéltenme! ¡A este maldito maleducado me lo voy a…!”

Ante la intervención de sus amigos, el alfa de cabello castaño se alteró aún más y se puso a patalear. Esa escena se veía bastante amenazante, pero Woori ni siquiera se inmutó.

Por naturaleza, los perros miedosos eran los que ladraban más fuerte. No era más que un grandulón que solo servía para un puñetazo. Por mucho que se hubiera convertido en un omega y su fuerza de agarre hubiera disminuido, ese trío de tontos no era rival para él.

Woori, con una sonrisa perezosa como diciéndoles que lo intentaran si se atrevían, miró de reojo al trío de tontos con insolencia.

“¡Un maldito beta frente a un alfa…!”

“¡Te digo que te contengas! ¡Si sigues así nos van a expulsar a nosotros!”

Los amigos arrastraron al alfa de cabello castaño y salieron del salón de fiestas. Un silencio reinó en el salón de fiestas que estuvo lleno de alboroto.

“….”

Woori le echó un vistazo de reojo a Hee-jeong. Hee-jeong, que estaba solo, se encontraba ahora en compañía de varios alfas. Sus rostros le resultaban conocidos, por lo que parecían ser amigos de Hee-jeong.

Los amigos de Hee-jeong hablaban con vehemencia señalando con el dedo a los alfas que habían huido cobardemente. La expresión de Hee-jeong comenzó a iluminarse.

“….”

Ya me gané el pan. Woori exhaló un suspiro lento y relajó los músculos. Sus nalgas se descolgaron hasta el borde de la silla.

Al aflojar la tensión, sintió el dolor en la cintura por el choque contra la silla que había olvidado por un momento. Fue justo cuando se daba pequeños puñetazos en la cintura por el dolor punzante. Sintió una mirada proveniente de alguna parte.

La expresión de Woori se volvió rígidamente fría otra vez. Podría tratarse del trío de tontos que acababa de expulsar. Poniendo la cara más malvada posible, giró la cabeza hacia donde sentía la mirada.

“…!”

Los ojos de Woori temblaron como un barco embestido por un maremoto.

Se veía un grupo de alfas vestidos con trajes costosos. Por encima de las cabezas más o menos del mismo tamaño, sobresalía un rostro pequeño de forma singular.

El rostro del hombre, más que guapo, era hermoso. La estructura corporal firme y erguida debajo de un rostro que no habría resultado extraño ni aunque fuera un omega resultaba atractiva.

El hombre que brillaba con luz propia en medio de la multitud era Choi Lee-yeon.

Lee-yeon estaba mirando a Woori. Ante su expresión cargada de desagrado, Woori bajó la mirada.

¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! El corazón le palpitaba con una fuerza descomunal, como si hubiera corrido una carrera de cien metros. Un sudor frío le resbalaba por la sien.

‘…¿Acaso lo vio?’

¿Qué fue lo que hice hace un momento? Fui al lugar donde estaba sentado el trío de tontos, le di una patada a una silla vacía a propósito y actué como si fuera a moler a palos al líder.

No era una conducta digna de un lugar refinado. No, era una conducta que no se debía tener.

“….”

A lo largo de su vida, sirviendo al negocio familiar, había atormentado a incontables personas. No sentía el menor remordimiento por atormentar o herir a los demás. Porque ese era su trabajo. Porque tenía que demostrar su valor de existencia ante su padre y Park Hee-jeong.

‘¿Cuándo en tu vida irías a un lugar así?’

¿Traerlo por lástima a un bastardo que en toda su vida jamás pondría un pie en un salón de fiestas de la alta sociedad? Puras estupideces.

Lo que Park Hee-jeong quería era presumir su poder y autoridad ante los demás sin ensuciarse las manos. Por eso Woori, tal como deseaba Hee-jeong, provocó sutilmente al trío de tontos y los expulsó.

Él no sentía remordimiento alguno por haber actuado de forma salvaje con el trío de tontos, ni tampoco por haber arruinado el ambiente del salón de fiestas debido a ello.

‘Maldita sea….’

Sin embargo, al pensar que Lee-yeon había presenciado esa escena, sintió una vergüenza desmedida que lo volvía loco.