5. Una experiencia desconocida

 


5. Una experiencia desconocida

Aprovechando que la boca de Lee-yeon se abrió para disculparse, Woori metió su lengua y se enredó en la rígida lengua de Lee-yeon.

Smuack, smuack….

Los ojos de Lee-yeon, que parpadeaban sorprendidos, volvieron a ponerse rojos por la excitación.

Lee-yeon bajó los brazos que tenía levantados a medias en el aire y acarició de forma viscosa la cintura y la espalda de Woori.

Las bocas de ambos no daban señales de querer separarse. Aunque habían abierto la ventana de par en par, la habitación quedó abarrotada con las feromonas de Lee-yeon.

Los ojos de Woori se nublaron por la excitación. Lee-yeon, mirando fijamente el rostro completamente aturdido de Woori, lo recostó en el suelo. Acto seguido, le quitó el pantalón por completo. Woori, lejos de resistirse, levantó las piernas para facilitarle que le quitara el pantalón.

Woori abrió las piernas de par en par hacia los lados como pidiéndole que entrara de una vez. El agujero entre sus pequeñas nalgas se abría y cerraba a cuentagotas mientras escurría lubricante sin parar.

“….”

Park Woori desea mi pene. Tan solo ese hecho bastó para que Lee-yeon alcanzara un ligero clímax.

Aunque la ropa interior de Lee-yeon quedó empapada de semen, a él no le importó en absoluto. Como poseído por algo, Lee-yeon se bajó el pantalón y la ropa interior. A pesar de haber eyaculado una vez, su pene continuaba erecto con firmeza.

Sujetando su pene impregnado de semen, se acomodó entre la entrepierna de Woori.

“Abra más las piernas.”

Ante la orden dominante de Lee-yeon, Woori abrió aún más la entrepierna sin rechistar.

“Así me gusta.”

“….”

“Afloje la fuerza del agujero.”

Ante la exigencia descada de Lee-yeon, a Woori se le erizó la piel de la nuca. Intentó aflojar la fuerza del agujero tal como le ordenaba Lee-yeon, pero se sintió abrumado al sentir la masa de carne caliente y roma hincándole el agujero.

Pensándolo bien, le parecía que algo así no iba a entrar. Era evidente que se le iba a rasgar o que le dolería hasta la muerte.

Sin embargo, también tenía ganas de probarlo. Cuando Lee-yeon le había hurgado el interior de las entrañas con los dedos, sintió un placer tan intenso como jamás había experimentado masturbándose.

‘¿No se sentirá aún mejor?’

Woori recordó a los alfas y omegas que andaban liándose sin importar el lugar. Cuando era un beta los criticaba diciendo que eran unos sinvergüenzas, pero en un rincón de su corazón sentía curiosidad preguntándose qué tan bien se sentiría esa porquería para que se pusieran así.

Las feromonas salvajes de Lee-yeon aplastaron el cuerpo de Woori. Al ser un omega recesivo, a Woori no le quedaba más remedio que dejarse llevar de forma indefensa por las feromonas de Lee-yeon, un alfa dominante.

A medida que las feromonas del alfa dominante se filtraban en cada rincón de su cuerpo, Woori sintió un calor abrasador y un deseo sexual sofocante. Sentía que las entrañas se le iban a derretir a este paso.

Aunque era virgen, supo por instinto que este calor solo se iría teniendo relaciones sexuales, recibiendo el semen de Lee-yeon.

Lee-yeon tampoco ignoraba la sed de Woori. Él también sentía que si no le clavaba el pene en el agujero a Woori, se iba a morir quemado. Lee-yeon acomodó con rapidez la cabeza del pene en el agujero de Woori y la empujó hacia adentro.

“…!”

El cuerpo de Woori, que se había relajado suavemente hecho una papilla por la excitación, se volvió rígido como una tabla. Se le escaparon unas lágrimas ante el dolor que sintió en el agujero inferior.

Intentó como fuera aflojar el cuerpo para recibir el pene de Lee-yeon, pero era humanamente imposible a causa del dolor.

En medio de eso, el pene de Lee-yeon se introdujo aún más en su interior. Era espantoso. Sentía que el cuerpo se le iba a partir en dos.

No puedo. Yo no puedo hacer esto.

Incapaz de soportarlo más, Woori sacudió la cabeza.

“Duele… duele, ¡duele…!”

“…sunbae.”

“Yo no, no puedo. Sácalo rápido, snif.”

Lee-yeon miró en silencio a Woori, quien le empujaba el pecho. Los ojos de Lee-yeon al mirar a Woori brillaron de una forma extraña.

Apretón. Los brazos de Lee-yeon, que sujetaban la cintura de Woori, se llenaron de fuerza. Si no le hubiera quedado ni una pizca de cordura, habría sometido a la fuerza a Woori a pesar de sus dolores y se lo habría clavado de un solo golpe.

Lee-yeon, reprimiendo con todas sus fuerzas sus instintos que convulsionaban con violencia, dijo:

“¿Le duele mucho?”

Ah, Choi Lee-yeon… no quiero… no lo haré.”

Lee-yeon examinó el agujero de Woori, que apenas si se había tragado el glande. Por suerte no se veía sangre.

Aunque le había preguntado si le dolía, no tenía la menor intención de parar solo porque le doliera.

Lee-yeon tenía la extraña certeza de que Woori podía recibirlo. Por más que fuera un omega inmaduro al que no le había pasado ni un mes desde su manifestación, un omega era un omega. Como todo lo que conformaba el cuerpo de un omega estaba hecho para un alfa, Park Woori era perfectamente capaz de recibirlo.

Lee-yeon sujetó con suavidad el pene de Woori, que se había marchitado por el dolor, y comenzó a pajaselo. Los ojos apagados de Woori brillaron de golpe en ese instante. El dolor que sentía en el agujero y el placer que sentía en el pene se mezclaron haciendo que sintiera que se iba a volver loco.

“¡Ah…! Es… ¡espera…!”

“El agujero del sunbae está jodidamente caliente. Parece estar vivo.”

¡Respingo! Las entrañas que mordían la cabeza del pene se contorsionaron como respondiendo a las obscenidades de Lee-yeon. A diferencia de su cuerpo que lo rechazaba, sus entrañas segregaban lubricante de forma ferviente intentando como fuera recibir el pene del alfa.

Las entrañas amansaban el tronco del pene como si estuvieran sedientas. Ha. Lee-yeon sonrió como sabiendo que esto pasaría.

Lee-yeon rozó el glande de Woori con el pulgar repetidamente mientras introducía su pene en el agujero muy de a poco, con extrema lentitud.

Como el placer de la masturbación en el glande era mayor que el dolor que sentía abajo, Woori ni siquiera se dio cuenta del pene de Lee-yeon que iba abriéndose paso en su interior.

El rostro pálido de Woori se fue enrojeciendo cada vez más. Ante el placer que lo arrollaba como una ola desde el glande, se le entreabrió la boca y se le escaparon los gemidos de forma involuntaria.

“Eso, eso… ¡ah, qué bien…!”

“Shhh… sunbae. ¿Qué piensa hacer gritando así si hay gente en la habitación de al lado?”

“…!”

En cuanto Lee-yeon le reclamó, Woori se tapó la boca a toda prisa con ambas manos.

Lee-yeon soltó una risita burlona.

“Pero sunbae….”

“….”

“Si le digo que hay gente al lado, ¿por qué suelta más agua?”

“…!”

“¿En realidad no será que quiere mostrarle a los demás cómo tenemos relaciones sexuales? ¿Quiere que vaya a llamar a los tipos que estaban tomando alcohol hace rato?”

“¡No… ah…!”

Lee-yeon, soltando insultos, le pajó el glande a Woori aún más rápido. El líquido preseminal de un omega, a diferencia del líquido denso de un alfa, era similar al agua.

Ah, espera, Choi… espe… ¡ah…!”

Ante los intensos movimientos de la mano de Lee-yeon, el líquido preseminal salió disparado en todas direcciones. El cuerpo de Woori se agitaba violentamente como un pez sacado a la fuerza a la orilla.

El agujero, que parecía que jamás se abriría, se expandió hasta su límite comenzando a tragar el pene de Lee-yeon. El agujero, que apenas si se había tragado la cabeza del pene, se tragó hasta la mitad del tronco. Parecía que si le dedicaba un poco más de trabajo a este paso, se lo tragaría por completo. Lee-yeon intentó metérsele la mano por debajo de la camiseta a Woori.

“¡Ah… no!”

Woori soltó un pequeño grito y le sujetó la muñeca con todas sus fuerzas.

Ante una reacción de rechazo tan genuina, Lee-yeon detuvo por el momento la mano que iba a agarrarle el pecho. Y lo miró fijamente. Woori murmuró como excusándose:

“…Si… si me tocas los pechos… de la excitación… puede que me… me muera.”

“…!”

La voz de Woori no tenía la menor pizca de mentira. No era para nada la típica palabrería que los omegas solían decir por cortesía para complacer a los alfas.

Woori pensaba con total convicción que si Lee-yeon llegaba a chuparle también los pechos, de verdad se pondría a descontrolarse como una bestia. Volviéndose loco de placer, ni siquiera podría ocultar los gemidos y se pondría a gemir a puros gritos. Por alguna razón, le daba una vergüenza tremenda. Woori, incapaz de soportar la pena, intentó girar la cabeza hacia un lado para evitar la mirada de Lee-yeon. Justo en ese instante.

¡Respingo! El pene de Lee-yeon encajado dentro del agujero se hizo aún más grande.

“¡Ah! Qué… por qué, más… ¡ah!”

¡Pum! El pene de Lee-yeon se clavó por completo en el interior del agujero.

Las piernas levantadas hacia arriba de Woori temblaron en el aire. En su cuello se le marcaron las venas de golpe.

Lee-yeon, ignorando el agujero de Woori que le apretaba el pene como si fuera a mordérselo, retiró hacia atrás el pene que apenas había logrado introducir. Y luego volvió a clavárselo con fuerza haciendo sonar un impacto seco.

De los ojos abiertos de par en par de Woori cayeron lágrimas a borbotones.

“…!!”

De la boca de Woori no salió ni un gemido ni un grito, sino un sonido extraño. Lee-yeon, en ese breve instante, evaluó rápidamente si la expresión de Woori se debía al dolor o al placer.

De su boca entreabierta escurría saliva sin parar. Su rostro pálido se puso completamente rojo hasta el cuello. Las venas marcadas en su cuello convulsionaban.

Brote…. Un olor a mariscos se extendió de golpe. Lee-yeon agachó la cabeza y miró hacia abajo. En su camiseta blanca había saltado semen. Las comisuras de los labios de Lee-yeon se elevaron hacia arriba.

“¿Te viniste?”

“¡Ah, ah, ah!”

Lee-yeon se clavaba y salía con fuerza del agujero de Woori tal como si estuviera cosiendo a puntadas.

¡Pum!

“¿Qué? ¿Sentías que te ibas a morir de excitación?”

¡Pum!

“¡Espe… espera…!”

¡Pum!

“¿Sientes que te vas a morir, Park Woori?”

Ante los potentes movimientos de cadera de Lee-yeon, Woori sacudía la cabeza como volviéndose loco. Lee-yeon le subió la camiseta a Woori hasta por encima del pecho.

Quedaron al descubierto los pezones invertidos y los pechos abultados que habían vuelto loco a Lee-yeon hacía unos días. Cada vez que Lee-yeon embestía, los pechos firmes se movían de arriba abajo. Lee-yeon agachó la cabeza y le chupó el pecho izquierdo a Woori.

“¡Choi… Choi, Choi…! Ah, espe… espera, ¡ah…!”

Smuack, chup, smuack, chup.

Lee-yeon le chupaba el pecho haciendo ruidos vulgares a propósito. Con una fuerza de succión tan potente que se le hundían las mejillas delgadas, el pezón que estaba escondido hacia adentro fue saliendo poco a poco.

Lee-yeon, moviendo la cadera con rapidez, chupaba y besaba el pezón que había sacado a la fuerza.

Ah, ah, ah, ah, espera, yo, espe…!”

“Tú tenlo agarrado.”

Lee-yeon le sujetó el brazo izquierdo a Woori, que estaba tirado en el suelo, y le hizo agarrarse con los dedos índice y pulgar el pezón que le había sacado.

“¡Choi, Choi, yo, yo esto…!”

“Ruedalo con los dedos.”

Lee-yeon acomodó la boca en el otro pezón invertido. Y al igual que antes, lo chupó fuertemente sacando el pezón a la fuerza para hacer que Woori también se lo agarrara.

“Manoséate el pecho y mastúrbate.”

Ante la orden de Lee-yeon, Woori sobó con ambas manos sus propios pechos. Con los pechos y los pezones aplastados contra las palmas de sus manos, un dolor sordo junto con un placer intenso lo arrollaron.

“¡Ah, ah, qué, qué bien…!”

“Park Woori. ¿Se siente bien?”

“¡Ugh! Sí, snif, qué bien… qué….”

“Te lo voy a hacer sentir aún mejor.”

Lee-yeon reanudó los movimientos de cadera que había descuidado un momento por estar chupando los pechos.

¡Plas! ¡Plas! ¡Plas!

“…¡Ah!”

El glande firme y romo de Lee-yeon golpeó con fuerza el punto G de Woori. Los dedos de los pies de Woori se encogieron con fuerza y las manos que le sujetaban los pechos se apretaron por completo.

Woori soltaba un aliento entrecortado como si fuera a morirse. Me duele, no quiero, qué bien, qué bien se siente. Su cerebro quedó hecho una papilla ante un placer tan violento.

¡Chlosh! ¡Chplash! ¡Chlosh!

Entre más movía la cadera Lee-yeon, el lubricante que brotaba del agujero de Woori chocaba contra la entrepierna de Lee-yeon salpicando por todas partes. Ya no era que le saliera lubricante, sino que se estaba meando de tanto líquido.

El agujero de Woori amasaba el imponente pene de Lee-yeon como si estuviera vivo.

Lee-yeon apretó los dientes. No llevaba mucho tiempo de haberle metido el pene y ya sentía que se iba a venir. Para aguantarse la eyaculación bastaba con dejar de mover la cadera, pero no quería parar de embestir.

“¡Ah, ah, ah, ugh…!”

De la boca de Woori se escapaban los gemidos sin parar. Por más que Woori intentaba aguantarse sintiendo vergüenza de los gemidos que soltaba, de nada servía. Cada vez que el pene de Lee-yeon le encajaba en cierto punto de sus entrañas, la vista se le ponía blanca y todo su cuerpo temblaba desesperado.

Lee-yeon le sujetó la cintura a Woori como si fuera a rompérsela y embestía con el pene como si diera hachazos.

Ante un placer que sobrepasaba los límites, Woori sacudía la cabeza negando.

“…!!”

Del orificio del pene de Woori, el semen diluido de tanto venirse salió disparado a chorros mojando la camiseta de Lee-yeon. Sus entrañas apretaban sin parar como intentando sacarle el semen a Lee-yeon.

¡Pum! Lee-yeon le encajó por última vez el pene con fuerza en el agujero estrecho que parecía que le iba a cortar el pene.

“….”

Woori tembló por completo ante algo que se le derramó a borbotones dentro del agujero.

La larga eyaculación llegó a su fin. Lee-yeon sacó el pene que tenía clavado en lo más profundo del agujero de Woori.

Woori temblaba ante el remanente de un placer descomunal que experimentaba por primera vez en su vida.

Ha, ha, ahha….”

¿Acaso esto era tener relaciones sexuales? Es increíble. Con razón mi padre y Park Hee-jeong no podían vivir sin esto. Estaba jodidamente cansado, pero se sentía jodidamente bien.

Pensar que vine a probar algo tan bueno hasta ahora. Sentía que había malgastado su vida. Aunque el sudor le escurría por todo el cuerpo, no se sentía sucio, sino más bien fresco. Woori, mirando la lámpara brillantemente encendida, murmuró atónito:

“…Qué alivio.”

“¿Qué?”

“…Tú… eres bastante… bueno….”

“…¿‘Bastante… bueno’?”

Lee-yeon parpadeó con incredulidad.

Woori, medio ido de la mente por el placer, ni siquiera sabía lo que estaba diciendo en este momento. Solo le venía a la cabeza la idea de que debía agradecerle al hombre que le había regalado semejante placer maravilloso.

Woori le dio un golpecito en el brazo a Lee-yeon tal como si estuviera animando a un subordinado.

“Buen… trabajo….”

Sin embargo, el omega que había sentido el clímax máximo de su vida en su primera relación sexual terminó desmayándose antes de poder terminar de hablar.

“…¿Eh?”

Sin saber que el orgullo del alfa dominante, que vivía encantado de sí mismo, había quedado sumamente herido al ser tratado como un consolador por primera vez en su vida.

* * *

El sonido de un crujido hizo que Woori abriera los ojos. La luz del sol que entraba a la habitación por la ventana se feltía cálida y acogedora.

“….”

Se quedó contemplando fijamente el polvo que flotaba en la habitación y volvió a cerrar los ojos. Aunque el sol era agradable, sentía que el aire estaba frío. Woori se acurrucó aún más debajo de la cobija que lo cubría.

Con solo mover un poco los brazos y las piernas, la parte de abajo le dolió de una forma indescriptible. Frunciendo el ceño, se giró de lado para quedar acostado.

Ssssh. Se escuchó el sonido del roce entre su piel y el sofá de cuero sobre el que estaba acostado.

‘…Me duele abajo.’

Woori pegó más la espalda al respaldo para no caerse del sofá.

“…?”

¿Un sofá?

Su mente, que estuvo adormilada como si la cubriera una capa de tela, se despejó de golpe. ¿Acaso yo me acosté en el sofá anoche…?

Sorprendido, Woori se levantó de golpe del sofá. Ssssh. La delgada cobija que se había subido hasta el cuello se le deslizó hacia abajo.

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Ugh, mmm….”

Jong-bum, que estaba durmiendo justo debajo del sofá, soltó un resoplido pesado al quedar cubierto por la cobija que le cayó en la cara. Woori, temiendo que Jong-bum se despertara, tomó rápidamente la cobija y la puso sobre el sofá. Jong-bum se acomodó en su sitio y volvió a quedarse dormido.

“….”

Fue cuando Woori parpadeaba mirando a los alfas que dormían amontonados en el suelo.

Clac.

La puerta del baño se abrió y salió Lee-yeon. Parecía haberse duchado, pues tenía el cabello mojado.

Las miradas de Woori y Lee-yeon se cruzaron.

‘¿Sientes que te vas a morir, Park Woori?’

‘¡Choi… Choi, Choi-e…! Ah, espe… espera, ¡ah…!’

Los recuerdos de anoche lo arrollaron como una ola. Los ojos de Woori, que apenas estaban entreabiertos, se abrieron todo lo grande que podían. Woori giró la mirada de forma torpe.

Se escucharon unos pasos ligeros.

“sunbae.”

“…!”

La voz de Lee-yeon se escuchó justo enfrente. Woori, de forma involuntaria, levantó la mirada hacia Lee-yeon.

Lee-yeon puso algo que traía en la mano sobre el descansabrazos del sofá.

“La ropa del sunbae ya se secó. Cámbiése con esto.”

Woori giró la mirada hacia el descansabrazos. La ropa doblada de forma impecable era precisamente la que él había traído puesta.

“Baje después de lavarse. Y traiga la ropa metida en esa bolsa de papel de allá.”

“¿Qué? Qué quiere de….”

“Lo espero afuera en la terraza.”

Lee-yeon, sin escuchar siquiera las palabras de Woori, tomó su mochila y salió a toda prisa.

Pum. La puerta se cerró.

“…cir.”

La voz desolada que no llegó a alcanzar a Lee-yeon resonó dentro del alojamiento.

Woori cerró la puerta del alojamiento, salió y revisó su teléfono inteligente. Por fortuna, no había llamadas perdidas ni mensajes de Hee-jeong. Parecía que el recado que le encomendó su padre era bastante importante o que le dio flojera buscarlo.

“No me busque nunca.”

Guardó el teléfono inteligente en el bolsillo del pantalón y salió del edificio. El lugar estaba sumamente limpio, tal vez porque los encargados habían limpiado de madrugada.

Lee-yeon estaba sentado en una mesa de madera debajo de una lona al lado de la piscina. Fue justo cuando Woori dudaba sobre si saludarlo o no. Lee-yeon se levantó de su asiento.

“Vamos.”

“¿A dónde?”

“A casa.”

¿Está bien irnos ahora? Los demás todavía están durmiendo.

Woori le echó un vistazo de reojo al alojamiento.

“sunbae.”

Lee-yeon llamó a Woori, quien permanecía parado en su sitio sin intenciones de moverse. Woori se encogió de hombros y siguió a Lee-yeon por detrás.

Al llegar al estacionamiento, un sedán negro de gran tamaño muy familiar estaba estacionado. Lee-yeon puso su mochila en el asiento trasero y se sentó en el asiento del conductor. Woori se subió al asiento del copiloto, puso la bolsa de papel que traía en la mano en el asiento trasero y se abrochó el cinturón de seguridad.

“Marque la dirección de la casa del sunbae.”

Woori marcó la casa familiar sin rechistar. Lee-yeon giró el volante mirando el navegador.

Fue justo cuando el coche de Lee-yeon salía del estacionamiento. A través de las bocinas se escuchó un ritmo retumbante.

¿Es hip-hop? Woori, que miraba por la ventana, parpadeó. Pensaba que Choi Lee-yeon escucharía baladas o canciones de idols, así que le pareció una sorpresa.

“Si hay algo que quiera escuchar, métalo a la lista de reproducción de mi teléfono. Puede escucharlo de una vez.”

“Estoy bien así.”

“Está bien.”

La conversación entre ambos se cortó.

Woori volvió a contemplar el paisaje por la ventana. La forma en que la luz del sol se filtraba entre las hojas de los árboles y caía sobre la carretera se veía bastante bonita.

Viendo el paisaje cambiar sin parar, Woori se dio cuenta de repente de que no le resultaba incómodo estar a solas con Lee-yeon. Cuando se subía al coche de su padre o al de Hee-jeong, se estresaba tanto que le daban mareos a la menor provocación, lo cual era un martirio. Sin embargo, en este momento no sentía nada de eso.

En el coche había un aroma agradable y los asientos estaban calientitos, lo cual se sentía bien. Gracias al calor que sentía en la cintura y en las nalgas, el dolor punzante de la parte inferior de su cuerpo se fue mitigando.

‘Pensándolo bien….’

Recordó que cuando entró al baño a lavarse, ya traía la ropa cambiada. Y no solo era eso. Él no estaba tirado en el suelo, sino acostado en el sofá cubierto con una cobija.

Como anoche se quedó dormido casi desmayado tras terminar el acto, el que lo lavó y le cambió la ropa debió haber sido Choi Lee-yeon.

Por qué habrá hecho todo eso por mí. Fue justo cuando ladeaba la cabeza lleno de dudas.

‘¿Por qué le interesa saber eso? ¿Quiere que se lo diga? ¿Qué clase de relación tengo con ellos?’

Le pasaron por la mente los recuerdos de la época en que se enteró de que Lee-yeon tenía varias parejas, o cuando le invitaba un café durante una cita, o cuando limpiaba las hojas secas de una banca recriminándolo diciendo: ‘¿Acaso no le hacía esto a su pareja? Es una basura.’

‘Es todo un experto.’

Con razón tiene tantas parejas. Tiene buen ver, es un alfa dominante, tiene buenos modales y además es bueno en el sexo….

“….”

Por qué sigo pensando en esto. No lo hagas. Woori sacudió la cabeza ante los pensamientos obscenos que intentaban apoderarse de su cerebro. Sin embargo, el sexo que tuvo con Lee-yeon se le seguía viniendo a la mente. Parecía que al estar quieto lo recordaba aún más.

Woori, para espantar los pensamientos lascivos, estiró el torso estando sentado. Aunque lo hizo para quitarse las ideas raras, al hacerlo se sintió tan despejado que se concentró de lleno en ello. Fue cuando llevaba un buen rato doblando el cuello de un lado a otro.

“sunbae.”

“…?”

Woori miró a Lee-yeon. Lee-yeon, que conducía mirando hacia al frente, movió ligeramente los labios.

“Se ve muy despejado, ¿verdad?”

A qué viene eso de la nada. Woori miró a Lee-yeon como preguntándole qué le pasaba para decir semejante tontería.

Lee-yeon, que solo miraba hacia adelante, le echó un vistazo de reojo a Woori y dijo sin más:

“¿No le duele nada?”

“¡No me duele nada!”

“¿No tiene nada que decirme?”

“¡No tengo nada que decirte!”

Ante las respuestas idénticas como las de un loro, la expresión de Lee-yeon se deformó por completo.

Qué le pasa a este. Woori lo miró como sin entender la razón.

Lee-yeon, mirando el rostro limpio de Woori, volvió a girar la mirada hacia al frente. Las manos que sujetaban el volante se llenaron de fuerza.

“…Entonces está bien.”

Lee-yeon tenía el estómago hirviendo de coraje. La humillación que sufrió anoche por parte de Woori fue tan grave que ni siquiera pudo dormir bien.

Siendo un alfa dominante, Lee-yeon había recibido incontables seducciones de omegas y había seducido y tomado a muchísimos omegas. Por más altivo que fuera un omega, una vez que tenía relaciones sexuales con Lee-yeon, quedaba impresionado por sus ágiles movimientos de cadera y su imponente pene, al grado de aferrarse a él para tener una relación profunda.

‘…Qué alivio.’

‘…Tú… eres bastante… bueno.’

Nadie jamás había reaccionado como Woori. Sin embargo, un simple Park Woori se había atrevido a tratarlo como un consolador.

‘Buen… trabajo….’

Aunque la última frase no la escuchó del todo bien, sin duda había sido un 'buen trabajo'.

Lee-yeon, que miraba con rabia hacia adelante, le echó un vistazo de reojo a Woori. Woori miraba el paisaje tras la ventana del coche sin decir una sola palabra.

“….”

Él no tenía la menor pizca de interés en Lee-yeon. Al contrario, al darse cuenta de la mirada de Lee-yeon, alzó una ceja. Lee-yeon giró la mirada de forma natural como si no lo estuviera mirando a él sino al espejo retrovisor lateral.

Por supuesto, si Park Woori le pidiera salir aunque fuera una sola vez, él podría decirle que no tajantemente de inmediato.

Sin embargo,

‘¿Un simple Park Woori no tiene ningún interés en mí?’

Le hería el orgullo horriblemente.

El coche de Lee-yeon entró al vecindario de la casa familiar de Woori. Woori incorporó el cuerpo que tenía tirado cuan largo era y se preparó para bajarse. Lee-yeon dijo de forma impulsiva:

“¿Qué va a hacer el domingo?”

“Nada.”

“Entonces quede conmigo.”

“…¿Qué?”

A Woori, que intentaba desabrocharse el cinturón de seguridad, se le resbaló la mano. Sus ojos parpadearon con rapidez.

“Tenemos que hacer la tarea.”

“Ah.”

Es verdad, la materia optativa.

A causa del viaje del departamento lo había olvidado por completo. Woori, desabrochándose el cinturón de seguridad, intentó preguntarle a qué hora se verían.

“Vendré al frente de la casa del sunbae a las 9:00.”

“¿Qué? ¿A las 9:00?”

Ssssh. El sedán de Lee-yeon se detuvo frente a la casa familiar. Lee-yeon miró fijamente a Woori.

“Sí, a las 9:00. ¿Tiene tiempo, verdad?”

“….”

Seguro tiene algún compromiso mañana por la tarde.

No me apetece levantarme temprano un día de descanso. Pero qué se le va a hacer.

“Sí.”

Respondiendo que estaba bien, Woori abrió la puerta del copiloto y puso el pie derecho en el suelo. Fue en ese momento.

“Que le vaya bien, sunbae.”

“…?”

Woori, que intentaba bajarse del coche, giró la cabeza y miró a Lee-yeon. Lee-yeon soltó la mano derecha que tenía en el volante y se la agitó suavemente.

Los ojos de Woori parpadearon con rapidez.

Lee-yeon miró a Woori, quien no se bajaba, como preguntándole qué le pasaba. Woori, al darse cuenta de esa mirada llena de dudas, se bajó a prisa del coche y cerró la puerta.

Sin embargo, incluso después de eso, el coche de Lee-yeon no se marchó.

¿Por qué no se va? Woori se quedó parado frente al portón principal mirando desconcertado el coche de Lee-yeon.

A través de la ventana con un polarizado oscuro, se veía algo agitarse suavemente.

“…?”

¿Acaso necesita algo? Fue en el momento en que miraba fijamente el coche. La ventana del copiloto se bajó lentamente.

Lee-yeon dijo:

“Entre.”

“…?”

“Rápido.”

Ante la prisa de Lee-yeon, Woori abrió el portón principal e ingresó al interior sin darse cuenta.

Clac.

Poco después de que se cerrara el portón principal, el sonido del motor del coche se fue alejando poco a poco.

Cuando el sonido del coche dejó de escucharse por completo, abrió un poco el portón principal y miró hacia afuera por la rendija.

No había nadie frente a la casa.

“…Qué demonios….”

Woori se rascó el pecho, donde sentía un cosquilleo, con los dedos sin parar. Sin embargo, lejos de desaparecer, el cosquilleo se volvió aún más intenso.

* * *

La casa sin su padre y sin Park Hee-jeong era lo mejor.

Resultó que su padre y Park Hee-jeong se habían ido a un campo de golf en Namhae por cuestiones de negocios. A juzgar por la experiencia acumulada, parecía que los dos regresarían muy tarde por la tarde. Con un poco de suerte, Park Hee-jeong podría irse directamente a su departamento en lugar de venir a la casa familiar.

No vengas a la casa y lárgate a la tuya.

Woori, maldiciendo a Hee-jeong en su interior, cerró la puerta del recibidor. Cruzando el jardín, le echó un vistazo de reojo al reloj. Era las 8:50.

Pensó que mientras se fumaba un cigarrillo para espantar un poco el sueño, Choi Lee-yeon llegaría. Sacó la cajetilla de cigarrillos de la mochila, abrió la tapa, se puso un cigarrillo en la boca y empujó el portón principal con el hombro.

“…?”

Woori miró el sedán negro estacionado frente a la casa. Volvió a mirarse el dorso de la mano. Seguían siendo las 8:50. Llegó a pensar si sería el coche de algún vecino del barrio, pero los números de la placa eran los de Choi Lee-yeon.

La ventana del copiloto se bajó lentamente dejando ver el rostro de Lee-yeon.

“Fume con calma.”

La ventana del copiloto volvió a subir cerrándose por completo. Woori, que se había quedado atónito con el cigarrillo en la boca, metió de nuevo el encendedor y el cigarrillo dentro de la cajetilla y se subió al asiento del copiloto. Lee-yeon le echó un vistazo de reojo como preguntándole por qué se subía sin fumar, pero Woori se abrochó el cinturón de seguridad en silencio. Lee-yeon también pisó el acelerador sin decir gran cosa.

“….”

Woori, mirando fijamente hacia adelante, soltó un pequeño bostezo. A causa de su presión arterial baja, le costaba un poco de trabajo levantarse por las mañanas. Lee-yeon apagó la canción que estaba escuchando y dijo:

“Si tiene sueño, duerma.”

Woori se talló los ojos y sacudió la cabeza. De niño, cuando iba en el coche que conducía su padre junto con Hee-jeong, se quedó dormido por estar muy cansado, y lo regañaron de forma tan severa que terminó llorando amargamente. Desde ese momento, Woori jamás volvía a quedarse dormido en un coche por más sueño que tuviera.

“Yo lo despierto. Duerma.”

Sin embargo, ante el interior del vehículo donde se escuchaba el leve ruido del motor y la voz de Lee-yeon sugiriéndoselo dulcemente, los ojos de Woori terminaron cerrándose.

Lee-yeon le sacudió el hombro a Woori suavemente.

“sunbae. Despierte.”

“…Ah.”

Woori abrió los ojos por reflejo y miró a su alrededor. Era un estacionamiento subterráneo.

Lee-yeon apagó el motor y se desabrochó el cinturón de seguridad. Woori imitó a Lee-yeon y también se desabrochó el cinturón de seguridad.

“Bájese.”

“Sí.”

Fue justo en el momento en que Woori se bajaba del asiento del copiloto e intentaba colgarse la mochila.

“No hace falta que se lleve la mochila.”

¿Acaso piensa dar un paseo? Woori, siguiendo por el momento la sugerencia de Lee-yeon, dejó en el asiento del copiloto la mochila que iba a colgarse. Se metió la cartera con tarjetas en el bolsillo trasero e intentó sacar un cigarrillo por costumbre, pero ¡respingo!, su mano se detuvo. Woori metió de inmediato el cigarrillo dentro de la mochila y cerró la puerta del copiloto.

“Vamos.”

“Sí.”

Woori siguió a Lee-yeon, quien iba al frente. Al llegar frente al elevador, había bastante gente.

Woori y Lee-yeon también se formaron en la fila de manera natural.

“sunbae. Trae su teléfono inteligente, ¿verdad?”

“Sí.”

“Démelo un momento.”

“…?”

Woori miró a Lee-yeon con cierta desconfianza. Sin embargo, ante Lee-yeon que le extendía la mano izquierda con firmeza, le entregó de forma involuntaria el teléfono inteligente que tenía guardado en el bolsillo trasero.

“Gracias.”

“…?”

Cuando Lee-yeon llevaba unos tres minutos manipulando el teléfono inteligente que le entregó, el elevador llegó al estacionamiento subterráneo.

Por fortuna, incluso Woori y Lee-yeon alcanzaron a subirse al elevador. Cuando Woori le preguntó a qué piso iban, Lee-yeon, echándole un vistazo de reojo a los botones, le respondió que no hacía falta presionarlo.

El elevador llegó al piso de destino. Lee-yeon le tomó la mano a Woori de forma natural y bajó del elevador.

“¡Qué… qué haces!”

“Es una cita.”

Ante la voz tranquila de Lee-yeon, Woori, que intentaba zafar la mano sujetada, se detuvo. Fue porque recordó la vez que caminaron agarrados de la mano en el lago Seokchon.

“….”

La expresión de Woori denotaba desconcierto.

‘Es todo un experto.’

Woori se dejó llevar por la mano de Lee-yeon caminando por la zona comercial subterránea. Sin embargo, había demasiada gente. Tras bajar del elevador, la cantidad de personas que antes era regular se volvió tan grande que no había ni dónde pisar. Y lo curioso era que todos iban caminando en una misma dirección. Hasta habían puesto cercas de protección.

“…?”

¿Por qué hay tanta gente? ¿Acaso hay algún evento hoy?

Fue mientras Woori caminaba siguiendo a Lee-yeon. A lo lejos se podía ver cierta entrada. Un personaje de mapache abría los brazos como dándoles la bienvenida.

¡Aaaaaah!

De alguna parte se escuchó levemente un grito.

La mente de Woori, que se había ido por el contacto físico de Lee-yeon, por fin volvió en sí. Woori miró a su alrededor.

Jamsil World Adventure

“…??”

¿Un parque de diversiones?

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Woori intentó detener el paso, pero a causa de la gente que lo empujaba desde atrás no pudo detenerse.

Lee-yeon, que caminaba al frente, le echó un vistazo de reojo hacia abajo. Al ver a Woori con la cara pálida del susto, entrelazó los dedos con la mano que tenía sujetada para evitar que huyera.

Y acto seguido, soltó una gran sonrisa.

“Sunbae, nunca ha tenido una cita en un parque de diversiones, ¿verdad?”

“Acaso tú agarraste mi mano para esto—”

“Hace muchísimo tiempo que no vengo a un parque de diversiones.”

“¡Oye, a mí no me gustan los lugares con mucha gente!”

“Vamos rápido.”

Lee-yeon tiró de Woori hacia adelante. A causa de las manos entrelazadas, a Woori no le quedaba más remedio que dejarse arrastrar de forma indefensa.

Lee-yeon, sujetando aún más fuerte la mano de Woori que intentaba escapar, le mostró al empleado los boletos de entrada que ya tenía puestos en pantalla. Tras ingresar sin contratiempos, Lee-yeon miró a su alrededor con prisa y, al encontrar lo que buscaba, volvió a ponerse en marcha.

Woori, que se dejaba arrastrar por Lee-yeon casi dándose por vencido, se puso pálido al ver el lugar hacia donde se dirigía Lee-yeon.

“Dicen que esto está muy de moda últimamente, sunbae.”

El lugar al que se dirigía Lee-yeon era un local de renta de uniformes escolares. ¡Cielos! Woori, aterrorizado, hizo el mayor esfuerzo por desarmar el agarre de manos con Lee-yeon, pero fue en vano.

“¡No quiero! ¡No iré! ¡Dije que no iré!”

“Vamos, sunbae.”

“¡Choi Lee-yeon! Tú solo….”

“sunbae.”

Silencio. Lee-yeon, que arrastraba a Woori como dispuesto a ponerse el uniforme escolar pasara lo que pasara, detuvo el paso de la nada. Ante la acción repentina de Lee-yeon, Woori se detuvo.

Lee-yeon, que miraba hacia adelante, giró la cabeza y miró a Woori. Su rostro que sonreía de forma radiante se fue poniendo triste poco a poco.

A Lee-yeon se le cayeron las cejas hacia abajo. Sus ojos afilados como los de un gato se volvieron húmedos como los de un perrito.

La gente que les echaba un vistazo de reojo a Woori y a Lee-yeon contuvo el aliento al ver el rostro lleno de melancolía de Lee-yeon. Y lo mismo le ocurrió a Woori.

Había visto la expresión enojada de Lee-yeon, su expresión de risa eufórica o su expresión erótica, pero jamás había visto una expresión endurecida por la tristeza.

De pronto le pasó por la mente la conversación que tuvieron cuando caminaron por el lago Seokchon.

‘Y si las cosas no salen según el plan que armé, me da una rabia tremenda. En el pasado no podía con mi propio carácter y terminaba desmayándome.’

Ante la expresión triste de Lee-yeon, Woori parpadeó. Aunque a los ojos de los demás se veía sereno, Lee-yeon ya podía distinguir un poco las expresiones de Woori.

Esa es una expresión de no saber qué hacer por estar apurado. Y según la experiencia de Lee-yeon, a diferencia de su impresión rígida, si presionaba a Woori, cedía por completo.

“Incluso anduve preguntándole a los chicos por rutas para citas solo para hacer la tarea con el sunbae.”

“….”

“Lo traje porque el sunbae dijo que nunca había venido a un parque de diversiones.”

“….”

La suposición de Lee-yeon era correcta. Los ojos de Woori parpadearon con más frecuencia que antes.

Qué simple es. Lee-yeon, disimulando las comisuras de los labios que intentaban elevares hacia arriba, ladeó la cabeza y dijo con tono triste:

“¿Acaso no se ve divertido, sunbae? ¿Cuándo volveremos a vestirnos con uniforme escolar? Fuera de este lugar no podremos ponernos uniforme escolar.”

“…Oye, ¿acaso somos estudiantes? Por qué demonios unos adultos hechos y derechos se pondrían uniforme escolar….”

“Somos universitarios.”

“…!”

“Aún somos estudiantes.”

“….”

Maldita sea. Woori cerró los ojos con fuerza.

Woori se sentó en una silla del local de renta con una expresión de haber perdido hasta el alma. Llevaba puesta la camisa de manga larga que le había elegido Lee-yeon, junto con una corbata azul marino y un pantalón beige.

El uniforme escolar estaba limpio y la calidad era bastante buena. Parecía que le daban servicio de tintorería a diario.

Las mangas me quedan un poco cortas. Woori, tras pensarlo un momento, se desabrochó los botones de las mangas y se las arremangó hasta la mitad de los antebrazos.

“sunbae.”

“….”

Woori echó un vistazo de reojo hacia la dirección de donde venía la voz. Era Choi Lee-yeon.

Lee-yeon también vestía el mismo estilo de uniforme escolar que Woori, pero como si tuviera frío, llevaba un chaleco de tejido de punto color beige por encima de la camisa.

Lee-yeon se paró frente a Woori y lo examinó de arriba abajo. Y luego, contento de haber logrado todo según sus deseos, sonrió entornando los ojos.

“Le queda muy bien.”

Punzadas.

Woori se presionó el pecho repetidamente con los dedos. Sentía un mareo constante.

Lee-yeon lo miró desde arriba como preguntándole si pasaba algo. Woori se levantó de su asiento haciéndose el que no pasaba nada.

“¿Nos vamos entonces?”

“Sí.”

Lee-yeon le extendió la mano a Woori de forma natural.

“….”

Le vino un mal presagio.

Sentía que no debía tomar esa mano.

Ante esa sensación desagradable, Woori no se atrevió a tomar de inmediato la mano que Lee-yeon le extendía.

Apretón.

“Vamos.”

Sin embargo, Lee-yeon, como burlándose de sus dudas, le entrelazó los dedos a Woori de forma natural y salieron del local de renta.

Vuelco….

El pecho que se le oprimía pesadamente ahora le daba vuelcos.

Aquello tal vez se debía a….

“¿A qué juego nos subimos primero?”

A que tendría que subirse al primer juego mecánico de su vida.

“¿Es obligatorio subirse?”

“Tenemos que escribirlo en el reporte, así que hay que subirse. Si escribimos las emociones y sensaciones que sentimos al subirnos a los juegos mecánicos, el volumen del reporte aumentará y será mejor.”

“….”

A Woori no le gustaban los parques de diversiones. Aunque su aversión por los lugares llenos de gente y por los deportes dinámicos jugaba un papel importante, la razón principal era esta:

‘Por qué demonios pagaría dinero para recibir torturas.’

Ante los gritos que se escuchaban por todas partes, ya se sentía abrumado.

“Tenemos pases rápidos, así que no hay que hacer fila. ¿A que es genial?”

Woori llegó a comprender el sentir de una vaca cuando es llevada al matadero.