4. Una experiencia increible (2)
4. Una experiencia increible (2)
Ante la afirmación sin
vacilaciones de Woori, quien de verdad se estaba volviendo loco era Lee-yeon.
Park Woori quería ver
su pene. Tenía que mostrárselo rápidamente. Lee-yeon sentía que se iba a volver
loco de ganas de ver a Woori excitarse al contemplar su pene.
Lee-yeon se desabrochó
apresuradamente la cintura y sacó su pene a través del cierre como si fuera a
orinar. El pene, que había estado oprimido por la costura rígida de los
pantalones de mezclilla, se erguó bruscamente.
A diferencia de su
rostro puro e inocente, el pene de Lee-yeon era extremadamente grotesco. La
longitud era similar a la de una salchicha de tamaño gigante de tienda de
conveniencia, y el grosor era como el de una lata de refresco de 550 ml. A
diferencia de su piel clara, el color del pene era rojo oscuro, dejando ver que
había sido muy usado, y estaba completamente lampiño, sin un solo vello púbico.
“….”
La manzana de Adán de
Woori subió y bajó al tragar saliva mientras contemplaba el horriblemente
enorme pene de Lee-yeon.
El pene de Lee-yeon
era aún más grande y majestuoso de lo que recordaba en su memoria.
Junto con la
excitación de presenciar la imponente figura de un alfa dominante, debido a la
sensación de inmoralidad por cometer un acto obsceno al aire libre, el orificio
inferior de Woori, jamás utilizado, se entreabría babeando fluidos. Un orificio
demasiado pequeño y estrecho en comparación con su cuerpo grande tenía espasmos
por sí solo.
Ante la ardiente
mirada de Woori clavada en su pene, Lee-yeon sintió una corriente eléctrica en
la nuca. Una excitación similar a una perversión lo invadió.
Sujetó con la mano
izquierda el fuste del pene erguido con firmeza y lo agitó ligeramente. El
líquido preseminal que se filtraba de a poco se untó sobre el pene de Lee-yeon
como si lo cubriera con una capa.
¡Chlop! ¡Squish!
¡Squelch!
Cada vez que la palma
de la mano de Lee-yeon hacía fricción contra el líquido preseminal, un sonido
erótico resonaba dentro del coche.
Al ver a Lee-yeon
concentrado en masturbarse con solo el pene fuera como si fuera a orinar, los
ojos de Woori se nublaron con languidez. Si hubiera sido el Woori de siempre,
de haber alguien masturbándose frente a él, habría escupido diciendo que era
una completa desgracia y se habría marchado sin dudarlo. Sin embargo, en lugar
de escupir e insultar a Lee-yeon, Woori abrió aún más la pierna izquierda que
estaba fuera del asiento del coche, abrió el cierre del pantalón y sacó su
pene.
Aunque era pequeño en
comparación con el de Lee-yeon, un órgano sexual grande y majestuoso que no se
quedaba atrás en comparación con el de otros alfas sobresalió bruscamente. Fue
justo en el instante en que Woori, lamiéndose el labio inferior reseco, estaba
a punto de agarrar su propio pene y agitarlo de arriba abajo.
Lee-yeon curvó los
ojos y dijo:
“Ahí no es, Park
Woori.”
“…¿De qué hablas?”
“Lo que tienes que
tocarte son los pezones.”
Woori bajó la cabeza y
miró el pezón hundido dentro de la carne. Era un pezón invertido desde el
nacimiento.
¿Y qué se supone que
haga con esto?
Woori sabía que sus
pezones eran diferentes a los de los demás, pero como era un beta masculino, no
le daba importancia pensando para qué demonios usaría un pezón. Con la
mentalidad de que, al igual que los rostros de las personas son todos
diferentes, las partes del cuerpo también lo son, por lo que su pecho hundido
no tenía nada de particular, incluso se bañaba con orgullo en las duchas
comunitarias del servicio militar.
Aun así, si se había
cubierto el pecho antes… era simplemente porque la mirada de Lee-yeon parecía
la de un perro callejero hambriento que miraba salivando la carne fresca
exhibida en una carnicería.
De todas formas,
decirle que se tocara los pezones. Decir algo así incluso después de ver con
sus propios ojos que los pezones estaban hundidos hacia adentro.
Woori dio por sentado
que las palabras de Lee-yeon eran una simple burla e intentó agarrar su pene de
nuevo. Fue entonces cuando Lee-yeon le dio un toque con el dedo índice en el
pecho derecho, justo en el pezón invertido, y le susurró:
“Esto sale hacia
afuera.”
“¿Qué?”
“El pezón está
adentro. Si lo tocas, sale.”
“…??”
Woori miró a Lee-yeon
como si eso fuera absurdo. Ante esa expresión tan inocente, a Lee-yeon se le
secó la boca por completo.
“Tócalo.”
Woori parpadeó con
desconfianza.
Lee-yeon liberó un
poco de feromonas disimuladamente y susurró:
“Rápido.”
“….”
Los ojos de Woori se
nublaron un poco. Su ego comenzó a obedecer inconscientemente la orden del alfa
dominante.
Woori abrió bien la
mano derecha y se agarró el pecho derecho. Un débil gemido se filtró de su boca
apretada. Le dolió un poco por habérselo sujetado con demasiada fuerza, pero
¿por qué? En este momento, incluso ese dolor resultaba estimulante.
“ugh…”
Como poseído por algo,
Woori soltó la mano que apretaba su pecho y metió el dedo índice en la zona
hundida hacia adentro.
“…!”
El entrecejo de Woori
se arrugó ligeramente. Sentía una sensación extraña. Intentó volver a sacar el
dedo índice.
“Mételo más adentro.”
Woori sacudió la
cabeza en señal de negativa. Sin embargo, Lee-yeon le ordenó con firmeza:
“Rápido.”
No quiero. Woori
rezongó por dentro mientras introducía aún más el dedo índice hacia adentro.
Fue en ese momento.
“…!”
Los ojos de Woori, que
estaban sueltos y nublados, se abrieron de par en par. Lee-yeon lo miró como
preguntándole qué pasaba.
Woori murmuró con voz
desconcertada:
“…Hay algo adentro.”
“….”
Maldita sea. Una
palabrota se dispersó dentro de la boca de Lee-yeon. El pene de Lee-yeon, que
de por sí ya estaba erguido con todas sus fuerzas, tuvo un espasmo por sí solo.
Lee-yeon susurró con
una voz completamente ronca:
“…¿Ves que tenía razón?”
“…Sí.”
“Saca lo que está
adentro.”
“…¿Có…mo?”
Ante las palabras de
Woori, Lee-yeon se agarró el pene con fuerza. Mierda. Estuve a punto de
correrme.
Lee-yeon contuvo a
duras penas el estar a punto de eyacular. En realidad, si quisiera, podría
haberse corrido e erguirlo de inmediato, pero no quería que este ambiente tan
erótico y esta fluidez se rompieran. A Lee-yeon este momento le resultaba
sumamente excitante.
Lee-yeon dijo
apretando los dientes:
“…Con los dedos, solo
tienes que, hurgar, y sacarlo.”
“….”
Solo pregunté porque
no sabía, pero qué manera tan fea de hacerme pasar vergüenza. Woori juntó y
apretó su pecho derecho con la mano izquierda. Debido al fuerte agarre, el
pecho, que de por sí estaba erguido, sobresalió aún más. Al ver esa imagen, las
venas del cuello de Lee-yeon se marcaron.
Woori, quien no vio el
estado de Lee-yeon, introdujo profundamente el dedo índice de su mano derecha
en el orificio del pezón invertido.
“….”
Algo parecido a una
masa tocó la yema de su dedo. ¿Dijo que hurgara y lo sacara? Woori hurgó con la
yema del dedo, dobladita como un gancho en el espacio donde se doblaba el
extremo de la masa. Sin embargo, lo que estaba adentro parecía estar incrustado
y no tenía intenciones de salir. El entrecejo de Woori se arrugó y le aplicó
más fuerza a la yema del dedo.
Intentó raspar el
extremo de la masa con la uña para extraerla, pero la masa no daba señales de
salir.
Incluso le dolía. La
piel delicada alrededor del punto de la inversión le escocía.
“…Ugh….”
Entre más intentaba
sacarlo a la fuerza, parecía que menos salía.
¿Debería apretar más
el pecho? Woori le aplicó más fuerza a la mano izquierda que sujetaba su pecho.
La aréola, que ya sobresalía hacia adelante, avanzó aún más.
Croc. Lee-yeon rechinó los dientes.
¿Qué es este sonido?
Woori, que estaba hurgando su pezón invertido con el dedo índice, levantó la
cabeza que mantenía inclinada.
“…!”
Respingo. Viendo a Woori congelado por la sorpresa como
una estatua de hielo, Lee-yeon gruñó:
“¿No sale el pezón?”
“….”
Woori se quedó sin
palabras.
Los ojos de Lee-yeon,
que solían ser transparentes y claros como destellos de estrellas, ardían
intensamente. Parecía una fiera.
Sorprendido por la
expresión de Lee-yeon, la cual veía por primera vez, Woori encogió los hombros
sin darse cuenta. Lee-yeon le enderezó a la fuerza los hombros encogidos y
dijo:
“Te lo voy a sacar
chupándolo.”
“¿Qué? ¿Qué vas a
chupar, ah…!”
Lee-yeon abarcó con la
boca el pecho de Woori, encendido en rojo por los torpes manoseos de sus dedos,
y lo chupó con fuerza de un solo bocado.
¡Chup!
“¡Hic, Cho…, Choi Lee…
Ah!”
Lee-yeon afiló la
punta de la lengua e hurgó dentro del orificio del pezón invertido.
Ante la sensación de
la lengua húmeda pero firme, resbaladiza y cálida que se sentía en un lugar tan
sensible, las venas del cuello de Woori se marcaron.
Sentía que se iba a
volver loco ante una sensación que experimentaba por primera vez en su vida.
Woori retorció el cuerpo sintiendo aversión por ese placer desconocido.
“¡Es, es extraño! ¡No
lo hagas!”
Lee-yeon le sujetó los
hombros con fuerza con ambas manos y, como si estuviera embestiendo con su
pene, metió y sacó la lengua dentro del punto invertido repetidamente.
Woori sacudió la
cabeza de un lado a otro como si se fuera a volver loco.
Viendo a Woori temblar
rígido dentro de sus brazos, la mente de Lee-yeon se evaporó en blanco.
¡Chup! ¡Suck! ¡Chuuup!
Lee-yeon chupó el
pezón invertido de Woori haciendo ruidos intencionadamente. Los dedos de los
pies de Woori dentro de sus zapatos se encogieron con fuerza. Ante la fuerte
succión de Lee-yeon, el pezón que permanecía tercamente atrincherado adentro
comenzó a ser arrastrado hacia afuera, pero se quedó atascado en el extremo y
no terminaba de salir.
Cuando Lee-yeon se
detuvo un momento para tomar aire, el pezón que tanto trabajo había costado que
saliera volvió a entrar lentamente.
Ese pezón impacientaba
a la gente tal como lo hacía el propio Park Woori. Lee-yeon frunció el ceño y
miró fijamente el pecho de Woori, empapado en sudor.
“Ya… ha….”
El que chupaba era
Lee-yeon, pero era Woori quien sentía que se le agotaban todas las fuerzas.
Intentó empujar a Lee-yeon sacudiendo la cabeza, pero Lee-yeon le chupó el
pecho con una fuerza en una dimensión totalmente diferente a la de antes.
¡Suck, chup, chack,
chuuuup!
“¡Ah…! Es…, ah,
¡espera un momento!”
Lee-yeon chupó el
pezón invertido de Woori con todas sus fuerzas, como si fuera un bebé recién
nacido alimentándose del pecho de su madre.
“¡Ah, ah, Choi…
ah!”
Ante la fuerte
succión, el pezón que tercamente no salía asomó dentro de la lengua de
Lee-yeon.
Lee-yeon hizo rodar el
pezón de Woori con la lengua.
‘Maldita sea….’
Tiene un pene
jodidamente grande, pero ¿tiene sentido que sus pezones sean más pequeños que
la uña de un bebé? Ese contraste estaba volviendo loco a Lee-yeon.
Mientras le chupaba el
pezón a Woori con suaves ruidos, Lee-yeon le sujetó la mano derecha a Woori,
que estaba a medio levantar, y la hizo agarrar su propio pene.
“¡Ah…! ¡Qué,
qué haces!”
Al tocar
repentinamente el pene de Lee-yeon, Woori intentó separar la palma de la mano.
Lee-yeon, mientras le lamía suavemente con la lengua el pezón hinchado de
Woori, le sujetó el pene a Woori, que chorreaba líquido preseminal, y se lo
agitó de arriba abajo.
“Ugh… ah…
¡Espera, espera un momento!”
Ante el enorme placer
que sentía en dos zonas tan localizadas, Woori le aplicó fuerza a la mano con
la que sujetaba la parte más preciada de Lee-yeon. ¡Mordisco! Sin poder
soportar el estímulo, Lee-yeon terminó mordiéndole con fuerza el pezón que
tenía rodando dentro de la boca.
“…¡Ah!”
Ante un dolor mucho
más fuerte de lo imaginado, un grito agudo brotó de la boca de Woori.
“…!”
Lee-yeon no pudo
aguantar más. Escupió el pezón que tenía en la boca. El pezón que apenas había
logrado salir volvió a quedar sepultado dentro de la carne.
Lee-yeon le agitó a
Woori el pene que sujetaba en la mano de arriba abajo sin piedad.
“Ah, ah…
¡ah…!”
Ante el intenso placer
que le brindaba otra persona, la razón de Woori se derritió con suavidad como
mantequilla dejada a temperatura ambiente.
Los ojos de Woori se
nublaron por el placer. Como respondiendo a Lee-yeon, quien le agitaba el pene
con intensidad, Woori agitó de arriba abajo el pene de Lee-yeon, el cual había
quedado sujetando a la fuerza.
¡Squelch! ¡Squish!
¡Chlop!
Los penes dentro de
las manos del otro tenían espasmos. Aunque no hablaran, ambos hombres podían
saber que la cima del clímax de cada uno se estaba aproximando.
Siento que me voy a
correr. Woori rechinó los
dientes y agitó el fuste del pene de Lee-yeon con aún mayor rapidez.
“…¡ugh!”
“….”
Lee-yeon estrelló sus
labios contra los de Woori, quien mantenía la cabeza inclinada hacia abajo. La
lengua de Lee-yeon entró de manera natural dentro de la boca ligeramente
abierta y revolvió su interior.
¡Purt!
Del orificio del
glande de ambos brotó semen con fuerza y las feromonas explotaron.
El aire dentro del
coche se volvió sofocante y caluroso, y el sudor brotó por sí solo en el rostro
de Woori. Sentía que se iba a asfixiar, lleno del denso y pesado olor a
feromonas de Lee-yeon. Quería al menos ventilar, pero no tenía fuerzas ni para
mover un solo dedo. Soltó un largo suspiro ante la profunda sensación de
debilidad y cerró los ojos con fuerza.
A diferencia de Woori,
a quien se le habían agotado las fuerzas y no podía hacer nada, Lee-yeon estaba
lleno de energía. Al contrario, sentía que le faltaba más.
‘¿Debería hacerlo una
vez más?’
Tras pensarlo por un
instante, Lee-yeon soltó un denso suspiro. Tengo que ir a clase. Las pupilas de
Lee-yeon, impregnadas de deseo sexual, recuperaron de nuevo su habitual
lucidez.
Lee-yeon se sacudió la
sangre que intentaba agolparse en su bajo vientre, sacó toallitas húmedas de la
guantera central, se limpió primero el semen manchado en su camiseta y luego
sacó una toallita nueva para limpiar el semen manchado en el pecho de Woori.
“….”
Los ojos de Woori, que
habían estado cerrados mientras Lee-yeon se encargaba de la limpieza, se
abrieron ligeramente, pero volvieron a cerrarse como si estuviera demasiado
cansado.
Sin embargo, al sentir
que le quitaban los pantalones de inmediato, no le quedó más remedio que abrir
los ojos de par en par. La secuencia de movimientos para quitarle los
pantalones a una persona era tan fluida que demostraba lo acostumbrado que
estaba a ello.
Woori le sujetó la
muñeca a Lee-yeon con fuerza.
“No quiero llegar
hasta eso.”
“No lo voy a hacer.”
“¿Entonces por qué me
los quitas, ¡oye!”
Lee-yeon le juntó y
dobló las piernas a Woori hacia un lado como si le resultara molesto. Como sus
rodillas tocaron su pecho, sus nalgas desnudas quedaron completamente
expuestas. Woori intentó patalear, pero debido a que sus rodillas estaban
agrupadas, no le resultaba fácil.
“¡Te dije que no lo
hagas!”
Woori le agarró un
puñado de cabello a Lee-yeon con la mano que tenía relativamente libre.
Aunque debió dolerle,
Lee-yeon le entregó su cabello sin ofrecer resistencia alguna mientras sacaba
un par de toallitas húmedas. Despues, frotó y limpió el orificio que estaba
profundamente empapado en lubricante.
“….”
La resistencia de
Woori, quien se agitaba como un perro rabioso, se detuvo.
Lee-yeon le limpió la
zona inferior a Woori hasta que no quedó líquido pegajoso en las toallitas
húmedas. Luego volvió a extender la mano hacia la guantera central, esta vez
sacó pañuelos de papel y le limpió las partes íntimas con movimientos secos.
Para cuando usó el segundo pañuelo, no quedaba absolutamente nada que manchara
el papel. Lee-yeon tiró descaradamente las toallitas y pañuelos usados al
suelo.
“….”
Fue en el instante en
que Woori parpadeaba despistado sintiendo que lo habían tomado por sorpresa.
“Si ya te diste cuenta
de que no lo voy a hacer, ¿podrías soltarme el cabello?”
“….”
Ante la sugerencia de
Lee-yeon, Woori soltó de inmediato el cabello que tenía agarrado. Sin decir
mucho, Lee-yeon se acomodó con los dedos el cabello que le había quedado
desordenado como un nido de pájaro por los tirones de Woori y se arregló la
cintura del pantalón.
Woori, sintiéndose
apenado, también se subió los pantalones y la ropa interior que le habían
bajado hasta los muslos.
“¿Qué hora es ahora?”
Woori le echó un
vistazo a su reloj.
“Las 9 y 47.”
“¿Perdón?”
Ante las palabras de
Woori, Lee-yeon fruncio el ceño.
Por qué me corrí tan
rápido. ¿Acaso estoy bajo de energías?
Al quedarse Lee-yeon
en silencio por haberse quedado sin palabras un momento, Woori lo miró de reojo
preguntándose qué le pasaba.
Lee-yeon cambió de
tema:
“¿Y la clase de la
mañana?”
“No tengo.”
“Entonces quédate un
rato ventilándote el olor. Casi no se siente tu olor, pero el mío se te pegó un
poco.”
“¿No tienes
desodorante ambiental?”
“Para qué iría a usar
yo algo como eso.”
Tiene sentido.
A pesar de las
palabras y conducta descaradas de Lee-yeon, a Woori no le pasaron grandes
pensamientos por la cabeza. Sin darse cuenta, ya se había adaptado a su falta
de modales.
Dado que la clase de
Park Hee-jeong duraba dos horas, pensó que si pasaba ese tiempo afuera, el olor
se disiparía más o menos.
Woori, tras terminar
de pensar en varias cosas mientras miraba el reloj de su muñeca, levantó la
cabeza que mantenía inclinada. Su mirada se cruzó de frente con la de Lee-yeon.
“….”
Una vergüenza sin
sentido lo cubrió como una ola.
“Entonces yo me voy.”
Woori abrió la puerta
del coche como si estuviera huyendo. A diferencia del aire sofocante del
interior del coche, el exterior estaba fresco y despejado.
Fue justo en el
instante en que iba a cerrar la puerta.
“Sunbae.”
“…!”
Ante el llamado
repentino de Lee-yeon, Woori se giró sorprendido.
Lee-yeon, quien estaba
sentado en el asiento trasero, ya había salido del coche en algún momento.
Woori miró a Lee-yeon.
Lee-yeon le entregó el
bolso tipo mensajero de Woori que llevaba en la mano.
“Ah.”
Por esto era que Choi
Lee-yeon me había seguido. Lo había olvidado por completo debido a que
andábamos haciendo tonterías. Woori aceptó el bolso en sus manos.
Lee-yeon cerró la
puerta del asiento trasero que estaba abierta de par en par, presionó la manija
de la puerta para asegurarla y, tras hacer un leve gesto con la cabeza hacia
Woori, siguió su camino. Su espalda al alejarse se veía libre de la más mínima
nostalgia o remordimiento.
Contemplando esa
figura, Woori parpadeó lentamente.
“….”
Sentía una sensación
extraña.
*
* *
Woori deseaba que el
viernes no llegara jamás o que perdiera el conocimiento por una gastritis aguda
y abriera los ojos en la habitación de un hospital el domingo por la noche,
pero el tiempo transcurrió rápidamente y llegó el día de la convivencia estudiantil.
El coche de Hee-jeong se detuvo frente a una villa con alberca ubicada en lo
profundo de Gapyeong.
La villa con alberca
independiente, capaz de albergar hasta 250 personas, no solo contaba con una
piscina grande, una cancha de foot-volley y una sala de seminarios, sino que en
el lago ubicado detrás del edificio incluso se podían practicar deportes
acuáticos, por lo que era el lugar más popular de estos días.
En el amplio espacio
del estacionamiento había coche estacionados apretadamente. Los estudiantes que
no tenían coche propio o a quienes no les gustaba manejar tomaron el autobús
rentado por la facultad, pero aquellos que no estaban en esa situación vinieron
conduciendo sus propios vehículos.
Entre los coche bajos
estaban estacionados cuatro autobuses grandes de turismo de color púrpura. Los
estudiantes que habían llegado primero sacaban afanosamente comida y
provisiones del compartimento de equipaje para cargarlos hacia adentro.
Woori, que observaba
el estacionamiento apoyando el brazo en el marco de la ventana, frunció el
ceño. Había muchísimos participantes. Se veían fácilmente más de 140 personas.
¿Acaso los chicos de
nuestra facultad eran tantos?
Woori no fue el único
en sentir que algo andaba raro. Hee-jeong murmuró mientras se desabrochaba el
cinturón de seguridad:
“Hay muchos autobuses
de turismo.”
“¿Hyung?”
“Que te bajes.”
Ante la orden de
Hee-jeong, Woori se desabrochó el cinturón de seguridad sin chistar.
Cuando Hee-jeong bajó
del coche, el representante de segundo año del departamento de Administración
de Empresas, que estaba cerca por casualidad, se le acercó y lo saludó:
“Hola. Hee-jeong,
Sunbae.”
“Sí. Hola, Jae-joon.”
Cuando Hee-jeong
compuso un rostro de buena gente y saludó a Jae-joon, el representante del
departamento, Woori también bajó del coche. Jae-joon murmuró al ver a Woori:
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“…De verdad vino.”
La expresión con la
que miraba a Woori no era buena. Woori sentía exactamente lo mismo. Las dos
personas se miraron mutuamente de forma desalmada con Hee-jeong en medio de
ambos.
Quien habló primero
fue Jae-joon:
“Hola.”
“…Hola.”
Woori también saludó
de mala gana. Se debía a Hee-jeong, que estaba justo a su lado.
Hee-jeong dijo:
“¿Ustedes dos son
compañeros de generación, verdad?”
“Sí, Sunbae.”
“…Sí.”
“Qué bueno. Habiendo
vuelto a clases el mismo año. Tienen la misma edad, ¿no? Llévense bien.”
Aunque Woori fue al
servicio militar inmediatamente después de terminar el primer año, Jae-joon se
había ido a estudiar a Estados Unidos y regresó a clases este año,
convirtiéndose en el representante de segundo año de la facultad gracias a su
sociabilidad y contactos característicos.
Aunque tuvieran la
misma edad y fueran de la misma generación, no había interacción alguna entre
Woori y Jae-joon. Incluso en primer año solo sabían de la existencia del otro,
e incluso ahora que habían regresado a clases se cruzaban al menos dos veces
por semana debido a las materias de especialidad, pero ninguno hacía el intento
de reconocer al otro.
Esto se debía a que
Woori era un marginado por voluntad propia, y a Jae-joon no le agradaba Woori,
quien tenía un comportamiento vulgar y lo ignoraba descaradamente.
Woori apartó la cabeza
por completo de Jae-joon, quien dejaba entrever sutilmente su disgusto hacia
él. Jae-joon también fingió no ver a Woori.
Hee-jeong dijo con
entusiasmo a los dos compañeros que actuaban como extraños:
“Jae-joon, cuídame un
poco a Woori. Yo también voy a andar con él todo el tiempo, pero como tú sabes,
el carácter de este tipo es… peculiar.”
Jae-joon vaciló
demostrando que no quería, pero no podía rechazar el favor de Hee-jeong, la
persona más popular de la universidad y Sunbae de la facultad.
“Sí, Sunbae.”
“Y tú, Woori, no vayas
a causar problemas.”
“…Sí, hyung.”
Woori respondió de
mala gana ante la advertencia de Hee-jeong. Los ojos de Jae-joon brillaron.
Esto se debía a que le resultaba sorprendente que aquel desvergonzado canalla
insolente no dijera ni una sola palabra de objeción ante las órdenes de su
hermano.
Jae-joon miró a
Hee-jeong con ojos llenos de admiración. Hee-jeong, quien de ninguna manera
ignoraba esa mirada, erguó los hombros con mucho orgullo.
Hee-jeong, fingiendo
ser un Sunbae afectuoso, le preguntó a Jae-joon si no tenía cosas difíciles en
estos días o si tenía alguna preocupación. Jae-joon, como si hubiera estado
esperando, le hizo a Hee-jeong las preguntas que le curiosaban.
Escuchar la
conversación entre los dos alfas resultaba agotador. Woori giró la cabeza.
“…?”
Vio una nuca familiar.
El cabello corto de
color castaño claro brillaba resplandeciente al chocar con la luz del sol.
¿Acaso era él el único
con el cabello castaño? Seguramente era otro sujeto. Intentó perder el interés,
pero la mirada de Woori no daba señales de apartarse del alfa que sacaba
equipaje frente al autobús de turismo.
“Por cierto, Jae-joon.
¿No hay demasiados chicos? Según lo que me informaron, de nuestra facultad iban
a participar 75 personas.”
“Ah, eso. Es que para
rentar esta villa con alberca por dos noches seguidas, el monto sobrepasaba el
presupuesto. Y si íbamos a otro lugar, el nivel caía en comparación con este
sitio….”
El alfa de cabello
castaño claro enderezó la espalda inclinada. Su estatura era tan alta que
sobrepasaba por mucho las cabezas de los estudiantes a su alrededor.
Viendo al alfa de
cabello castaño claro, Woori frunció el entrecejo y asomó la cabeza un poco más
hacia adelante.
“Así que decidimos
hacer la convivencia estudiantil en conjunto con el departamento de Ciencias
Políticas y Relaciones Internacionales.”
“…¿Qué?”
La voz de Hee-jeong se
volvió rígida.
“Al representante de
Ciencias Políticas le encantó cuando vio este lugar. Cuando pregunté en la
oficina de administración, me dijeron que podíamos ir juntos, y cuando publiqué
una encuesta en el foro de la facultad, la mayoría votó a favor, así que lo
organizamos de forma conjunta.”
El alfa de cabello
castaño claro giró la cabeza hacia donde estábamos nosotros.
Las miradas de ambos
se cruzaron.
Woori murmuró:
“¿Choi Lee-yeon?”
“….”
Lee-yeon tampoco
esperaba cruzarse con Woori en este lugar, por lo que lo miró con el rostro
completamente rígido.
Al ver que Woori no
podía apartar la mirada de Lee-yeon, el rostro de Hee-jeong se volvió fríamente
sombrío.
Jae-joon dio un
respingo ante la expresión feroz de Hee-jeong, la cual resultaba tan severa que
daba escalofríos por la espalda.
“…¿Sunbae?”
Bzzzz.
En ese momento, el
teléfono inteligente en el bolsillo trasero del pantalón de Hee-jeong vibró.
Hee-jeong chasqueó la lengua entre dientes y sacó el teléfono.
Padre
Maldita sea. Hee-jeong
soltó una palabrota por dentro y contestó la llamada rápidamente.
“Sí, padre. Sí. Sí.
…¿Perdón?”
La voz de Hee-jeong
mientras hablaba con Yeon-ho se volvió cada vez más sombría.
Woori, quien
descuidado había girado la cabeza hacia él, bajó rápidamente la mirada al
suelo. El rostro de Hee-jeong mientras miraba al vacío estaba completamente
exaltado.
Woori no fue el único
en sorprenderse por la furia de Hee-jeong. Jae-joon también sudaba frío ante la
espeluznante expresión de Hee-jeong.
“…Sí, entendido. Ya
voy para allá.”
Woori parpadeó
lentamente mientras asimilaba el contenido de la llamada. A juzgar por el
contexto, parecía que su padre había convocado a Hee-jeong por un asunto
importante. Pensó que le bastaría con regresar a casa ya fuera pidiendo un
aventón en el coche de Hee-jeong o llamando a un taxi más tarde.
Hee-jeong, tras colgar
el teléfono y calmar sus emociones por un instante, regresó en un abrir y
cerrar de ojos a su habitual rostro educado y formal.
“Qué mala suerte.
Tengo que irme urgentemente a Seúl ahora mismo.”
“Ah… sí. Parecía un
asunto familiar. Vaya con cuidado.”
Jae-joon, quien hasta
hacía solo un minuto miraba a Hee-jeong con ojos de admiración, hizo una
inclinación con la cabeza mientras tomaba precauciones al sentir cierta
incomodidad. Hee-jeong, habiendo fallado en mantener su imagen, rechinó los dientes
de forma disimulada.
Tengo que procurar no
alterarle los nervios al máximo. Woori abrió en silencio la puerta del asiento
del copiloto.
“Pero volveré en
cuanto termine con mi asunto.”
“…!”
Ante esas palabras que
cayeron como un cubo de agua fría, Woori se giró apresuradamente hacia
Hee-jeong.
Jae-joon respondió
mientras se sobaba la nuca con torpeza:
“Ah… ¿de verdad puede
hacer eso? Estará muy cansado.”
“Voy a volver. Así
que, Jae-joon, vigílame bien a Woori para que no se escape, ¿entendido?”
“Entendido.”
Hee-jeong le hizo un
gesto con la cabeza a Woori.
“Park Woori. Tú te
quedas aquí.”
Maldita sea. Woori
cerró de un golpazo la puerta del copiloto que tenía medio abierta.
Al llegar la hora del
almuerzo, los representantes, subrepresentantes y voluntarios de cada facultad
distribuyeron los paquetes de comida. Se debía a que cerca de la pensión no
había un lugar adecuado para comer en grupo, y como habían invertido todo el presupuesto
en el alcohol y la barbacoa, el almuerzo tenía que ser relativamente modesto.
‘¿Será mejor que no
coma?’
Woori pensó en
saltarse la comida, pero de inmediato cambió de opinión. Dado que no pensaba
asistir a la fiesta de barbacoa de la noche ni a la reunión de bebidas, tenía
que comer algo.
Woori, habiendo
recogido su paquete de comida, observó los alrededores. Los estudiantes por lo
general estaban reunidos en pequeños grupos, pero había bastantes personas
solas. Pensó que estaría bien comer por allí cerca. Fue justo cuando se dirigía
hacia un lugar en la esquina.
“¡Park Woori!”
Jae-joon, quien estaba
revisando la cantidad restante de paquetes de comida, corrió a toda prisa y se
le atravesó enfrente.
“¿A dónde vas?”
“….”
¿Me está hablando a mí
ahora mismo? Woori lo miró desde arriba en silencio.
Jae-joon dijo
descaradamente:
“Puedo hablarte de
forma informal, ¿verdad? Tenemos la misma edad. Si te molesta, te vuelvo a
hablar con respeto.”
No me molesta. A Woori
no le importaba en absoluto si los demás le hablaban con respeto o con
informalidad.
“Haz lo que quieras.”
“Mira nada más qué
modales para hablar.”
Sin embargo, le daba
curiosidad saber por qué le preguntaba eso.
“¿Qué es lo que
quieres?”
Jae-joon le echó un
vistazo rápido a la hoja de pedido. La cantidad coincidía más o menos, así que
no había necesidad de revisar más. Dobló la hoja de pedido por la mitad y dijo:
“Comamos juntos.”
“¿Qué?”
Woori lo miró como si
se hubiera vuelto loco. Jong-bum, el subrepresentante, se puso al lado de
Jae-joon cargando cuatro paquetes de comida.
Jae-joon dijo
señalando con la barbilla los paquetes de comida que traía Jong-bum:
“Te digo que comamos
juntos. Mis amigos tienen todos nuestra misma edad.”
“Sí, comamos juntos.
Park Woori.”
Jong-bum secundó la
moción. Parecía que ya lo habían hablado de antemano.
“¿Ves a los dos omegas
de allá? Vamos a comer con ellos. Ah, una es mi novia, así que ni te fijes.”
“¿De qué demonios
hablas?”
Ante Jae-joon, quien
decidía y notificaba a su antojo, Woori frunció el ceño intensamente. Si fuera
un estudiante común, habría huido ante el rostro feroz de Woori, pero a
Jae-joon y Jong-bum no les importó en absoluto.
“Vamos.”
“No quiero.”
Woori rechazó
rotundamente la invitación de ellos, pero ambos se le interpusieron enfrente
como si no fueran a dejarlo escapar de ninguna manera.
Una de las cejas de
Woori se elevó bruscamente hacia arriba.
‘¿A estos qué les
pasa?’
No entendía por qué
sus compañeros de generación, que no se molestaban en reconocer su presencia ni
en primer año ni ahora que habían regresado a clases, de repente se le pegaban
así.
“Yoon Jae-joon, Lee
Jong-bum. reúnanse.”
“¿Crees que a nosotros
nos hace mucha gracia comer contigo?”
“Entonces basta con no
comer juntos y ya.”
“No se puede. El
Sunbae Hee-jeong me dijo que le enviara una foto tuya comiendo.”
“…¿Qué?”
Jae-joon miró
fijamente a Woori con severidad y dijo:
“Entonces díselo tú
mismo al Sunbae Hee-jeong. Dile que el representante te dijo de comer juntos
pero que tú no quisiste.”
“….”
Fue así como a Woori
no le quedó más remedio que comer su paquete de comida junto a Jae-joon,
Jong-bum y las parejas de ambos.
Los estudiantes de los
alrededores los miraban de reojo disimuladamente. Los alfas, al tener nervios
de acero, devoraban la comida a grandes bocados, pero sus parejas no podían
hacer lo mismo.
Por esto era por lo
que no quería comer juntos. Woori miró a los omegas que comían tímidamente a
picotazos y soltó un suspiro para sus adentros. Incapaz de seguir soportando la
situación, estaba a punto de arrastrar la silla para irse al extremo de la mesa.
“¡A dónde vas, Park
Woori!”
“¡No te vayas!”
Jae-joon y Jong-bum
gritaron con los ojos echando chispas.
“….”
No me pregunten a mí,
yo qué sé. Si fui yo el que quiso comer solo.
Woori levantó los
palillos. Fue justo en el instante en que masticaba la comida sin alma.
¡Clic!
“….”
Woori miró a Jae-joon
en silencio, pero Jae-joon, que poseía un carácter bastante descarado, pasó por
alto su fría mirada con absoluta frescura. Jong-bum entró a la aplicación de
mensajería y tocó el nombre de Hee-jeong.
“No me mires así. A mí
tampoco me apetecía tomarla porque sí.”
Jae-joon adjuntó la
foto que acababa de tomar en el chat y la envió. Justo cuando iba a salir del
chat, su mirada se posó en la foto que le había enviado a Hee-jeong.
A ver cómo salió.
Jae-joon, que tocó la
foto de forma descuidada, admiró la imagen de Woori que llenaba la pantalla.
“Vaya….”
La tomó a la rápida
pero salió muy bien. Era un rostro desperdiciado en una personalidad tan
nefasta.
“Oye, Park Woori. De
verdad eres muy fotogénico. La foto salió increíblemente bien.”
Sung-hee, que estaba
sentada a su lado, le echó un vistazo al teléfono inteligente de Jae-joon. Al
ver la foto de Woori, los ojos de Sung-hee se abrieron de par en par.
“Oh… de verdad.”
“¡Oye, Kim Sung-hee,
tú!”
¿Mostrando interés en
otro hombre teniéndome a mí? Jae-joon levantó el teléfono inteligente hacia
arriba.
Ante el arrebato de
celos de Jae-joon, Sung-hee sacudió la cabeza como si le pareriera insólito y
hundió la cabeza en su paquete de comida. Cuando Sung-hee perdió el interés en
la foto, Jae-joon le puso el teléfono inteligente a Woori justo enfrente de las
narices.
“¿Quieres que te pase
la foto?”
Woori dijo sin
siquiera mirar el teléfono inteligente que le ofrecía:
“Solo come tu comida.”
“Ah, sí, claro.”
*
* *
Llegó la hora del
tiempo libre. Los alfas en su mayoría disfrutaban de deportes de recreación en
el lago ubicado detrás del edificio, mientras que los omegas iban a la única
cafetería grande que había al lado de la villa con alberca para tomar café y
comer postres.
Gracias a ello, el
interior de la villa con alberca estaba bastante despejado. Los estudiantes que
se quedaron estaban sentados en las camastros o en las mesas de la terraza
charlando, jugando con un balón en la cancha de foot-volley, o dentro de los
alojamientos jugando con sus teléfonos.
“….”
Woori observó los
alrededores. Las camastros y las mesas al aire libre ya estaban completamente
ocupadas. En cuanto a entrar al alojamiento, no quería estar en un espacio
cerrado con los estudiantes. No había un lugar adecuado para estar a solas.
“Ah.”
Sin embargo, para su
sorpresa, no había nadie nadando en la piscina. Tras dudarlo un instante, Woori
se dirigió hacia la piscina. Las omegas que estaban recostadas en las camastros
al lado de la piscina dieron un respingo de sorpresa y tomaron precauciones.
Woori ignoró con
absoluta frescura a las personas que lo miraban como si fuera un vagabundo de
la calle y se sentó en el extremo de la piscina. Se quitó los tenis y
calcetines que llevaba puestos y se subió el dobladillo del pantalón de
entrenamiento gris por encima de las rodillas.
En sus piernas largas
y firmes había músculos marcados, pero por alguna razón se veían delgadas. Eso
se debía, probablemente, a sus tobillos delgados en comparación con su cuerpo y
a su color de piel blanco como una hoja de papel.
Woori sumergió los
pies en la parte más profunda de la piscina como si estuviera tomando un baño
de pies. El agua tibia envolvió con suavidad sus pies y espinillas.
Plaf.
Woori se echó hacia
atrás sobre el suelo desde donde estaba sentado. La imagen de estar acostado de
espaldas sobre el suelo sucio hacía parecer que no tenía la más mínima
educación. La gente lo criticaba murmurando sobre él, pero en realidad ninguno
daba señales de apartar la mirada de Woori.
A diferencia de lo
habitual, cuando vestía camisas y pantalones de vestir pulcramente, ahora
llevaba una chamarra de entrenamiento negra de tres franjas, una camiseta
blanca y un pantalón de entrenamiento gris. Al vestir prendas cómodas propias
de un estudiante universitario, la impresión que daba se veía bastante joven y
un poco más dócil.
“….”
Acostado cuan largo
era sobre el suelo, Woori miraba al cielo con la mirada perdida. En el cielo
azul había manchones de nubes agrupadas como algodón de azúcar. Esa vista
resultaba bastante digna de verse.
Su expresión,
habitualmente neurótica, se aflojó un poco. Era muchísimo mejor que estar
sentado en la silla de masajes de la oficina mirando al cielo.
Aunque se había
sentido un poco cansado a la hora de comer, no había acumulado tanto estrés
como para empacharse.
Woori movió
ligeramente los pies sumergidos en el agua. El agua de la piscina se agitó
siguiendo los movimientos de sus pies. Un sonido de chapoteo constante resonaba
suavemente. Ese sonido parecía casi una canción de cuna. Los párpados de Woori
se fueron cerrando de a poco.
“…Ugh….”
“…?”
En ese momento, Woori
abrió los ojos ante la presencia de alguien que se aproximaba.
Una mujer de
contextura pequeña se acercaba hacia donde él estaba cargando una caja enorme
que era casi del tamaño de su torso. Woori parpadeó.
‘Seguro va a dar la
vuelta para esquivarme.’
Sin embargo, a
diferencia de sus expectativas, ella continuó caminando recto. A este paso,
parecía que lo iba a pisar con los pies.
“….”
Qué molesto. Fue justo
en el instante en que Woori levantaba el torso con el que estaba acostado para
apartarse del lugar. En ese preciso momento la mujer bajó la mirada.
La mirada de la mujer
y la de Woori se cruzaron.
Eran conocidos. Era la
omega que estaba pegada como una lapa al lado de Jae-joon.
Woori miró hacia
arriba a Sung-hee en silencio. Fue porque pensó que, al haberlo visto ahora,
ella se apartaría hacia un lado.
“¡Ay!”
Sin embargo, la
desconcertada Sung-hee dio un paso en falso. La caja que llevaba en las manos
se desparramó hacia adelante.
¡Pum! Woori recibió el
impacto de la caja que a ella se le cayó justo en el hombro. Como si tuviera
bastante peso, le dolió bastante. Woori se sobó el lugar del golpe con la mano.
“¡Lo, lo siento,
Woori!”
Sung-hee se asustó
enormemente sin saber qué hacer. Si solo se hubiera asustado habría estado
bien, pero debido a la gran turbación terminó doblando el cuerpo hacia la
izquierda.
“¡Ah! Perdón, per… ¡ah!”
Desafortunadamente, a
la izquierda estaba la piscina. Su cuerpo cayó de cabeza hacia la piscina.
“¡¡Sung-hee!!”
Ante el grito de
Sung-hee, Jae-joon, que estaba acomodando cosas cerca de allí, corrió
ferozmente hacia la piscina, pero la distancia era demasiado grande. El rostro
de Jae-joon se puso pálido del susto.
“…Ha.”
Ya no sé.
Woori se levantó
rápidamente, le agarró la mano izquierda a Sung-hee y la tiró hacia sí con
fuerza.
“¡Aaaah!”
Sung-hee, en pleno
ataque de pánico, se agitated y pataleó.
“Oye, quédate—.”
La fuerza que la
jalaba desde abajo sumada a la gravedad hicieron sinergia y destruyeron la
postura de Woori.
“¡¡Yo, yo no sé
nadar!!”
De los grandes ojos de
Sung-hee brotaron lágrimas como gotas de lluvia.
Woori lanzó a Sung-hee
hacia afuera con fuerza, como si estuviera lanzando una bala de atletismo. En
un instante, las posiciones de Sung-hee y Woori se intercambiaron. Sung-hee,
lanzada hacia la tierra, cayó de pechos contra el suelo.
¡Chlosh!
En su lugar, Woori
cayó a la piscina. La profundidad era tan grande que ni siquiera se le veía la
coronilla. Al ver esa escena, Jae-joon se agarró la cabeza con ambas manos y
soltó un chillido:
“¡Sung, Sung-hee…
Woori!”
Por si fuera poco, el
lugar donde cayó Woori era donde el agua era más profunda. Los estudiantes que
lo estaban observando disimuladamente se levantaron de golpe sorprendidos.
“¡Sunbae!”
Lo mismo ocurrió con
Lee-yeon.
Lee-yeon, que estaba
sentado en una silla de la terraza junto a otros omegas, se levantó como un
resorte y corrió hacia la piscina.
“¡Hermano Lee-yeon!”
El omega que estaba
con él soltó un grito. En el preciso instante en que Lee-yeon intentaba
lanzarse a la piscina empujando a los estudiantes que le bloqueaban el paso.
¡Chplash!
La cabeza de Woori
asomó bruscamente por encima de la superficie del agua. El ambiente que estaba
lleno de alboroto se quedó en silencio en un instante.
“…Puff….”
“Está todo mojado.”
Woori frunció el entrecejo y se echó hacia atrás con brusquedad el flequillo
que se le había pegado a la frente.
Cuando aprendió a
nadar en el ejército se preguntaba para qué demonios el ejército de tierra
tenía que aprender este tipo de cosas, pero qué suerte haberlo aprendido.
Woori se frotó la cara
con las palmas de las manos como si se la estuviera lavando. La visión borrosa
se aclaró un poco.
Frunciendo el ceño al
observar los alrededores, vio que justo al lado había una escalera con tubos de
acero inoxidable. Woori se sujetó de los tubos y salió a la superficie del
agua.
¡Chlosh!
Al salir del agua,
Woori se irguió cuán alto era. El agua continuó escurriendo a lo largo de su
cuerpo. Por lo pronto, tomó el dobladillo de la chamarra de entrenamiento que
se había empapado por completo y colgaba hacia abajo, y la exprimió. Las fibras
se retorcieron expulsando el agua, pero el hecho de que se le pegara al cuerpo
no cambió en absoluto.
“Ah….”
No había caso. Woori
se quitó la chamarra de entrenamiento como si le resultara un estorbo. La
prenda que llevaba debajo se le pegaba a la piel exactamente igual que la ropa
exterior.
“Eh… eh…
eh….”
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Al ver la fachada de
Woori, Jae-joon se quedó sin palabras. Ya de por sí el torso que dejaba
entrever la piel era llamativo, pero el pantalón pegado a los glúteos y a las
piernas revelaba la línea de su cuerpo tal cual era. Esa imagen resultaba
bastante sugestiva.
Woori frunció el ceño
ante la camiseta de manga corta que se le adhería a la piel al descubierto. Es
un fastidio, mejor me la quito y ya. Levantó el dobladillo de la prenda
superior.
Se dejó al descubierto
su abdomen plano con un ombligo bien marcado en el centro y los abdominales
divididos en seis secciones. Continuó subiendo la prenda sin dudarlo. Justo
debajo del pecho firme por encima de la boca del estómago, las sombras oscuras se
marcaban de manera singularmente notable. Fue justo en el instante en que
estaba a punto de verse su pezón invertido, hundido tan solo del tamaño de la
uña de un bebé debajo de la parte inferior de sus pechos abultados.
“Sunbae.”
Woori se detuvo ante
la voz de Lee-yeon. Al girar la cabeza, Lee-yeon estaba a su lado.
‘¿Cuándo llegó?’
Woori miró fijamente a
Lee-yeon como preguntándole qué quería. Lee-yeon se quitó el saco que llevaba
puesto y se lo colocó sobre los hombros.
Rastrojo. El saco holgado hecho de material sintético
cubrió no solo la espalda de Woori, sino también sus nalgas.
“¿Qué haces?”
Incluso ante la
amabilidad de Lee-yeon, Woori no sintió la menor gratitud. Por puro reflejo,
intentó quitarse el saco que le habían colocado a la fuerza.
Lee-yeon agachó la
cabeza y le susurró a Woori:
“Parece que tiene
muchas ganas de ir pregonando por todas partes que es un omega.”
“…!”
“¿En qué mundo un
omega se anda quitando la ropa así como si nada frente a la gente?”
Ante la crítica de
Lee-yeon, los ojos de Woori se abrieron de par en par. Habiendo vivido toda su
vida como beta, en este momento no sabía si su comportamiento estuvo mal.
“Póngaselo.”
Ante la orden
dominante de Lee-yeon, Woori frunció el entrecejo demostrando su descontento,
pero se puso el saco obedientemente.
Lee-yeon giró la
cabeza y esbozó una amplia sonrisa hacia Jae-joon y Sung-hee, quienes lo
miraban con expresión atónita.
“Me parece que el
Sunbae Woori necesita cambiarse de ropa.”
“Ah… ¡ah! Es verdad.
¡Woori, la ropa! Vamos a que te cambies de ropa.”
Jae-joon jaló de la
manga de Woori a toda prisa, pero Woori no dio señales de moverse.
“¿Qué pasa?”
Ante la pregunta de
Jae-joon, Woori parpadeó.
Su expresión
inexpresiva era la misma de siempre, pero parecía de alguna manera apurado o en
un aprieto. Jae-joon volvió a jalar de su manga como preguntándole qué sucedía.
Woori respondió de mala gana:
“No tengo ropa para
cambiarme.”
“¡Estás loco! ¿Cómo no
vas a traer ropa si es un viaje de dos días y una noche?”
“Sí la traje. …Solo
que Park Hee-jeong se la volvió a llevar.”
Jae-joon miró a Woori
desde abajo como preguntándole qué clase de tontería era esa. Entonces, soltó
un exclamación de comprensión:
“…No bajaste el bolso
del coche del Sunbae Hee-jeong.”
“….”
El silencio fue una
afirmación. Jae-joon se llevó la mano a la frente sintiéndose en un aprieto.
Ante una situación sin
respuesta, Sung-hee no sabía qué hacer llena de culpa. Se disculpó con Woori,
quien estaba parado como un pasmarote hecho un desastre por haber caído al
agua.
“Perdón, lo siento
mucho, Woori.”
“….”
“Por mi culpa pasó
esto…. De verdad lo siento.”
Tampoco es para andar
pidiendo disculpas por algo así. Woori no consideraba que esta situación fuera
del todo culpa de Sung-hee. Simplemente ambos habían tenido mala suerte y ya.
“Déjalo. Ya basta.”
Woori ni siquiera miró
a Sung-hee y exprimió la parte delantera de su camiseta. Sin embargo, Sung-hee
malinterpretó la conducta de Woori pensando que actuaba así por estar enojado.
Ella dio pisotones con los pies y volvió a disculparse:
“Snif, ¡lo
siento! También siento haberte tirado la caja encima. ¿Te dolió mucho?”
“…?”
Le digo que ya basta y
sigue insistiéndole más. Woori miró a Sung-hee, que estaba al borde del llanto,
como si no la entendiera en absoluto.
Lee-yeon, que
observaba el comportamiento de Woori desde un lado, dijo:
“Me parece que el
Sunbae Woori lo dijo con la intención de decir que no pasa nada.”
“…¿De, de verdad?!”
Sung-hee miró a Woori
con ojos llorosos. Woori, sin siquiera mirarla, alisó el dobladillo retorcido
de su camisa y asintió con la cabeza.
“…!”
Los ojos de Sung-hee y
Jae-joon brillaron como si hubieran quedado conmovidos. Daban la impresión de
haber sentido que Woori no era tan desgraciado como decían los rumores.
Jae-joon gritó:
“¡Woori! Espera. ¡Voy
a ir a robarle los calzones y el pantalón a Lee Jong-bum!”
“¡Entonces para la
parte de arriba te doy mi pijama! ¡Como es grande seguro a ti también te queda,
Woori!”
“…Kim Sung-hee, tú
quédate quieta. Woori. Te daré mi playera de manga corta. Ponte esa.”
“Yoon Jae-joon, tú
tienes el cuerpo más chico que Woori y usas ropa más ajustada. Como si tu ropa
le fuera a quedar bien a Woori.”
“¿Y aun así le vas a
dar tu ropa a un hombre ajeno?”
“¡En la situación
actual qué importa eso! ¡Además, Woori es un beta!”
Las voces de Jae-joon
y Sung-hee se fueron elevando cada vez más.
¿Estos dos por qué se
ponen a pelear otra vez? Fue justo en el momento en que Woori intentaba irse a
un lugar soleado para secar su ropa.
“¡A dónde vas!”
Jae-joon y Sung-hee le
agarraron el dobladillo de la ropa. Como si no fuera suficiente que estuviera
estirada por el agua, la prenda se deformó feamente como un trapo viejo.
“No se preocupen por
mí.”
A pesar de que las
frías palabras de Woori eran suficientes para herir a cualquiera, Jae-joon y
Sung-hee ya estaban más que acostumbrados a él. Se le pegaron aún más, ansiosos
por ayudarlo de cualquier manera.
Fue justo en el
momento en que Woori, incapaz de aguantar más, estaba a punto de expresar su
irritación. Lee-yeon se metió en la conversación de ellos.
“Póngase lo mío,
Sunbae.”
“¿Qué?”
“Es que traje pijama.
Yo puedo dormir así tal como estoy, así que póngase eso.”
“No quier—.”
Ante las palabras de
Lee-yeon, Jae-joon se interpuso rápidamente:
“¡Buenísima idea!
Woori, ponte lo de él.”
“¡Dije que no quiero!”
Woori gritó con todas
sus fuerzas porque verdaderamente no quería, pero no sirvió de nada. Lee-yeon
lo empujó por la espalda. Al ver que se resistía para no avanzar, Jae-joon y
Sung-hee le agarraron cada uno un brazo por el frente para jalarlo.
“¡Oye, vamos rápido!”
“Que no quier—.”
“Vamos, Sunbae.”
“¡¡Oigan!!”
El grito de Woori
resonó en el aire.
*
* *
“¿Entonces los
empleados de la villa con alberca son los que asan la barbacoa directamente?”
“Sí. A estas horas los
empleados de aquí deben de estar poniendo las mesas en el patio delantero. Y la
limpieza después de comer también se hace aquí….”
Clic.
Al terminar de
ducharse, Woori salió del baño.
Las cabezas de
Lee-yeon y Jae-joon, que estaban sentados en el sofá conversando, se giraron de
forma natural hacia Woori. La expresión de ambos al verlo se volvió rígida.
“…?”
Era una cara como si
hubieran visto un espectáculo desagradable. Woori, que se secaba el cabello con
una toalla, los miró preguntándoles qué les pasaba. A pesar de la expresión de
molestia de Woori, ambos se quedaron en absoluto silencio.
La expresión de Woori
se volvió seria.
‘…¿Acaso se nota que
no traigo calzones?’
Woori revisó su parte
inferior de manera disimulada. Aunque había curvas en esa zona, no era nada que
sobresaliera hasta el punto de atentar contra la moral pública.
Llegó a pensar si la
tela era tan delgada que se transparentaba la forma, pero la ropa de Lee-yeon
era bastante gruesa.
Él no tenía ningún
problema. Siendo así, la falla era de esos dos. Woori dijo con firmeza:
“¿Qué pasa?”
“Ah… no es nada.”
Jae-joon desvió
apresuradamente la mirada hacia otro lado.
“Está bien.”
Aunque había
preguntado, tampoco tenía tantas ganas de saber la razón. Ante la negativa de
Jae-joon, Woori también intentó perder el interés. Sin embargo, Lee-yeon
todavía lo observaba con ojos serios.
Qué demonios pasa.
Woori frunció el entrecejo e hizo un gesto con la cabeza hacia arriba. La
mirada de Lee-yeon también se movió siguiendo el movimiento de su cabeza.
Fue solo entonces
cuando Woori se dio cuenta de qué era lo que los había dejado sorprendidos.
“…Ah.”
Woori se sobó la
mejilla izquierda de forma distraída. El parche que cubría la marca del moretón
se le había caído por completo al lavarse la cara.
Aunque ya había pasado
una semana desde que Hee-jeong le dio la bofetada en la mejilla, el moretón aún
no había desaparecido del todo.
En varios puntos de su
pálida mejilla aún quedaban zonas teñidas de púrpura. Cualquiera que lo viera
pensaría que se veía espantoso.
…Pero ¿qué se le iba a
hacer? El parche ya se había caído y no tenía parches de repuesto.
Woori erguó los
hombros con deliberada firmeza. La persona golpeada no había hecho nada malo.
Así que tampoco había razón para sentir vergüenza.
“Voy a dormir. Así que
salgan los dos.”
“¿Ah? Sí. Debes estar
cansado, así que duerme un poco. Te despertaremos cuando sea la hora de cenar.”
Woori sacudió la
cabeza.
“No voy a comer.”
“¿Por qué? Compramos
la mejor carne de todas. Come un poco.”
“No quiero. Y salgan
rápido.”
A este tipo uno le
intenta hacer un favor y encima se pone a reclamar. Fue justo en el momento en
que Jae-joon, enojado, iba a decir algo.
Lee-yeon murmuró:
“…El Sunbae Hee-jeong
vendrá sin cenar, ¿verdad?”
“…!”
Es verdad, Park
Hee-jeong. El rostro de Woori se puso pálido del susto.
“¿Qué te pasa? ¿Por
qué te pones tan rígido de repente?”
Jae-joon ladeó la
cabeza mirando a Woori, a quien le desagradaba la idea hasta un punto
desconcertante. En ese preciso instante, los acontecimientos del almuerzo pasaron
por su mente como un relámpago.
‘¡Entonces díselo tú
mismo al Sunbae Hee-jeong! ¡Dile que el representante te dijo de comer juntos
pero que tú no quisiste!’
‘No me mires así. A mí
tampoco me apetecía tomarla porque sí.’
Apenas usaban a
Hee-jeong como pretexto, Woori erizaba los pelos como un gato, pero terminaba
aceptando de mala gana.
Jae-joon dijo
haciéndose el desentendido:
“Sí. Como el Sunbae
dijo que vendría en la noche… ¿probablemente venga sin cenar, no?”
“Entonces el Sunbae
Hee-jeong intentará cenar junto con el Woori.”
“Así es… el Sunbae
Hee-jeong cuida a su hermano de una manera bastante exagerada.”
“…!”
El rostro de Woori se
puso tan pálido como si hubiera escuchado un aviso de asesinato.
¿Tener que cenar a
solas… con Park Hee-jeong? No quería ni muerto.
Al ver la actitud de
Woori, a quien le repugnaba profundamente la idea, Lee-yeon y Jae-joon se
intercambiaron miradas.
Lee-yeon murmuró
lentamente:
“Entonces podríamos
comer antes de que llegue el Sunbae Hee-jeong, ¿no?”
“….”
“Tiene razón. Además,
como no sabemos a qué hora va a llegar, será mejor comer antes. Es mucho mejor
que perder la hora de la comida y terminar cenando a solas los dos.”
Los ojos de Woori, que
se habían nublado como los de un pescado seco, brillaron de golpe.
*
* *
Woori de verdad no
quería mezclarse con esa gente que lo miraba como si fuera un mono de zoológico
para comer carne acumulada como una montaña en un solo plato, y mucho menos
acompañada de verduras y salsa ssamjang.
Sin embargo, le desagradaba
aún más cenar junto a Park Hee-jeong.
Como había tantas
miradas encima, le resultaba clarísimo el show que montaríá. Capaz y hasta le
preparaba un taco de carne envuelto en lechuga, totalmente ebrio de su papel de
hermano mayor que vela por su hermano menor descarriado. Y cuando estuvieran a
solas, seguro le reclamaría preguntándole si acaso se tragaba todo lo que le
daban. Era seguro. Prefería mil veces comer con estos tipos antes que
presenciar semejante escena.
Woori tomó asiento en
una esquina de la mesa con una expresión de absoluta determinación. Esa imagen
lo hacía parecer un gato con el pelo completamente erizado.
Jae-joon y sus
compañeros de generación no se molestaron en hablarle a Woori, quien se veía
bastante sensible. El criterio de sus compañeros fue excelente. Como
conversaban entre ellos sin prestarle ni una pizca de atención, la desconfianza
de Woori se fue disipando poco a poco.
Aunado a eso, desde
algún lugar emanaba un aroma reconfortante. Parecía que el personal de la villa
con alberca había encendido algún incienso. Al respirar aquel olor, su estómago
agitado se fue tranquilizando.
Woori, que masticaba
la carne en silencio, parpadeó sorprendido. Había comido el doble de lo
habitual.
Aunque la cantidad de
su atracón no se comparaba en absoluto con lo que comería una persona común, la
expresión de Woori se volvió seria.
‘¿Qué pasa?’
¿Por qué comí de más?
Woori ladeó la cabeza ante la desconcertante comodidad que sentía en el
estómago.
Como era de poco
comer, si ingería más de cierta cantidad se le pesaba el estómago y no podía
comer mucho. Sin embargo, en este momento la comida le seguía entrando sin
problema.
Si hubiera algo
distinto a lo habitual, ¿sería acaso que llevaba puesta la ropa de Choi
Lee-yeon tanto arriba como abajo?
“….”
Al llegar a ese
pensamiento, Woori sacudió la cabeza de un lado a otro. Pero qué tonterías
estoy pensando.
Woori le echó un
vistazo a la mesa. La carne que estaba acumulada como una montaña se había
terminado. Sus compañeros, que habían estado devorando la carne sin parar,
ahora picoteaban las guarniciones.
Parece que ya puedo
volver a la habitación. Woori soltó los palillos que tenía en la mano. Al ver
eso, Jae-joon exclamó de golpe:
“¡Por qué dejas de
comer tan pronto…!”
Sin embargo, no pudo
continuar hablando debido a que Sung-hee, sentada a su lado, le dio un fuerte
codazo en las costillas.
“…?”
“…No es nada.”
Jae-joon hundió la
cabeza en su plato como si no fuera nada. Sung-hee le preguntó:
“¿Ya terminaste de
comer?”
“Sí.”
Woori soltó esa sola
palabra, se levantó de su asiento y se dirigió hacia el alojamiento.
El edificio de la
villa con alberca tenía una estructura a la izquierda y otra a la derecha. El
edificio de la izquierda era para los alfas y el de la derecha era para los
omegas. Como Woori públicamente era un beta, le asignaron el edificio de los
alfas.
Woori se detuvo frente
a la puerta principal. En la puerta de cristal del edificio había pegado un
aviso de advertencia.
※ Si los atrapan
teniendo relaciones sexuales, serán desalojados.
(Se publicará su
nombre en el foro del campus)
※ Prohibidas las
reuniones para beber con ambos sexos dentro del alojamiento.
(Si van a tomar
hombres y mujeres juntos, háganlo en las mesas al aire libre)
-Consejo Estudiantil
de la Universidad KWANAK de Seúl -
“….”
Por lo menos no tendré
que escuchar ruidos desagradables al dormir.
Woori se dirigió a la
habitación asignada. El primer y segundo piso eran los alojamientos del
departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, mientras que
el tercer y cuarto piso eran los del departamento de Administración de
Empresas. Woori entró de forma natural a la habitación 402 del cuarto piso.
No había nadie en la
habitación. Woori soltó un suspiro de alivio y tomó una cobija que estaba en
una esquina del cuarto.
¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!
“…¿Qué es ese ruido?”
Woori se paró frente
al gran ventanal de la habitación. Al estar en el cuarto piso, el terreno de la
villa con alberca se veía con total claridad.
Los alfas y omegas que
habían terminado de cenar se habían reunido en un solo lugar y bailaban
sosteniendo botellas de alcohol. Algunas personas continuaban tomando en una
segunda ronda sentadas en las mesas. El sonido sordo retumbante parecía ser el
de la música. Como no podían tomar alcohol con personas del sexo opuesto dentro
de la habitación, seguro preferían divertirse afuera.
“…Parece que hoy no
vendrá nadie a la habitación.”
Woori, con una
expresión de satisfacción, se acomodó en una esquina y se cubrió con la cobija
hasta la coronilla. Si se dormía así, ya sería el día de mañana. Se dispuso a
conciliar el sueño.
Como el día de hoy
había sido sumamente agotador, Woori se quedó dormido con facilidad.
Había pasado cerca de
una hora desde que se quedó dormido.
Bzzzz.
El teléfono
inteligente que había guardado en el bolsillo del saco vibró. Los párpados de
Woori, profundamente cerrados, dieron un leve respingo. Se bajó la cobija con
la que se había cubierto hasta la coronilla.
Intentó sacar de
manera inconsciente el teléfono inteligente del bolsillo, pero de inmediato
detuvo su movimiento.
‘¿Y si es Park
Hee-jeong? No voy a contestar.’
Woori ignoró la
vibración que retumbaba sin parar y se giró de lado. Su entrecejo, que se había
fruncido ligeramente, se fue despejando poco a poco. Justo cuando iba a volver
a quedarse dormido en esa posición.
¡De golpe!
“…!”
El hombro de Woori dio
un respingo ante el sonido de la puerta abriéndose con brusquedad.
Maldita sea. ¿Acaso es
Park Hee-jeong? Su entrecejo, que se había relajado plácidamente, volvió a
deformarse.
Tengo que hacer como
si estuviera dormido. Woori se juró a sí mismo que pasara lo que pasara no
abriría los ojos por nada del mundo.
“¡Oye! ¡Por qué no
contestas el teléfono!”
“¡Park Woori,
levántate!”
Sin embargo, ante los
potentes gritos de Jae-joon y Jong-bum, que sonaban como si se hubieran tragado
el silbato de un tren, no le quedó más remedio que abrir los ojos.
¡Clac, rastrojo,
tintineo!
Junto con el ruido de
pisadas bruscas se escucharon sonidos extraños. A juzgar por los pasos, parecía
que además de Jae-joon y Jong-bum había unas cuantas personas más.
Por qué no se quedan
afuera tomando alcohol con sus novias en lugar de venir a hacer esto al
alojamiento. Lo único bueno de todo esto era que no se escuchaba la voz de
Hee-jeong.
Woori volvió a subirse
hasta la coronilla la cobija que se había bajado hasta el pecho.
¡Fuuu!
Jae-joon le destapó la
cobija de un jalón.
“…!”
Ante una situación que
experimentaba por primera vez en su vida, Woori miró fijamente a Jae-joon lleno
de incredulidad. A Jae-joon no le importó en absoluto y le gritó:
“¡Te dije que te
levantes!”
“Yoon Jae-joon, tú… ugh….”
Woori frunció el ceño
ante el fuerte olor a alcohol que emanaba del cuerpo de Jae-joon.
De verdad cuánto había
tomado, que de solo oler el aliento mezclado con alcohol que exhalaba ya le
daba dolor de cabeza.
El que estaba
profundamente ebrio no era solo Jae-joon. Jong-bum, el subrepresentante, y
otros dos alfas a los que veía por primera vez también entraron a la habitación
con los rostros completamente rojos.
Los cuatro alfas se
sentaron formando un círculo en la habitación y comenzaron a sacar y acomodar
el alcohol y las bolsas de frituras que cada uno había traído. Aunque Woori
quería soltarles una sarta de maldiciones, de nada servía enojarse con tipos
borrachos.
Antes que pasar por
este martirio, prefiero otra cosa. Woori tomó la decisión de irse a dormir a
otra habitación. Se levantó en silencio y se dirigió hacia la puerta.
Quizá gracias a que
caminó amortiguando sus pasos, o tal vez debido a que los alfas estaban ebrios
e inconscientes, pudo pararse frente a la puerta con relativa facilidad. Fue
justo en el instante en que Woori iba a extender la mano hacia la manija de la
puerta.
La puerta del
alojamiento se abrió.
“….”
El cuerpo de Woori
quedó cubierto por una sombra.
Qué pasa. Woori
levantó la cabeza de forma distraída y miró al hombre que estaba parado frente
a él. Al ver al hombre, Woori contuvo el aliento.
“…!”
El hombre dio un paso
hacia adelante. Woori dio un paso hacia atrás de forma inconsciente, pero
terminó dando un paso en falso.
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Fue justo en el
momento en que el cuerpo de Woori iba a caerse hacia atrás. El hombre extendió
la mano y le rodeó la cintura con un brazo largo y firme.
“…!”
El hombre, tras poner
a Woori de pie, soltó de inmediato el brazo que le rodeaba la cintura como si
no tuviera la menor nostalgia.
Woori dio un paso
hacia atrás rápidamente.
La apariencia del
hombre se reveló en su totalidad.
Incluso bajo la luz
amarilla que caía desde el techo, las facciones del hombre se veían nítidas. Su
cabello de color castaño claro, que parecía más suave y cálido que la propia
luz amarilla, resplandecía ante el resplandor que caía sobre él.
“…¿Choi Lee-yeon?”
El departamento de
Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales está en el primer piso.
Fue cuando Woori solo
parpadeaba los ojos.
La expresión de
Lee-yeon se volvió cada vez más relajada. Levanto la mano y le picó la mejilla
a Woori con el dedo índice.
“…!”
“Se te quedó marcada
la cobija.”
Los ojos de Lee-yeon,
redondos y afilados como almendras, se plegaron suavemente. Era una sonrisa tan
hermosa que hacía dar un vuelco al corazón de cualquiera que la viera.
Resultaba
deslumbrante.
“¡Oye! ¡A dónde, a
dónde vas!”
Jae-joon, que estaba
acomodando el alcohol, descubrió a Woori parado frente a la puerta y gritó de
golpe.
“…!”
En el preciso instante
en que Woori, volviendo en sí por el grito de Jae-joon, intentaba apartar a
Lee-yeon para escapar, Jae-joon, que se había levantado de la nada, se
interpuso entre Woori y Lee-yeon y exclamó:
“¡Tienes que tomar…
alcohol con nosotros!”
“Maldita sea… ¡yo…
cuánto la, snif, cuánto la quería!”
Seung-yoon, el
representante del departamento de Ciencias Políticas, estaba tirado boca abajo
en el suelo llorando a moco tendido. Jae-joon y Jong-bum miraban con ojos
llenos de desprecio a Seung-yoon, quien sollozaba sin la menor dignidad de un
alfa.
“Oye. Tómate esto.”
Jong-bum destapó una
botella de soju y se la puso en la mano a Seung-yoon.
“Ah, gra, cias.”
“¡Bébetelo!”
Bajo el liderazgo de
Jae-joon, los alfas bebían directamente de la botella. Los alfas, tras tomarse
la mitad del soju de un solo trago diciendo que el alcohol estaba dulce,
tomaban botanas de las bolsas puestas en el suelo para comer.
¿Acaso están locos? Woori
sacudió la cabeza viendo a los alfas tomar soju como si fuera agua. Lo único
bueno era que los alfas solo impidieron que saliera, pero no le hablaban ni lo
obligaban a tomar alcohol a la fuerza.
“….”
Woori, que bostezaba
aburrido, le echó un vistazo de reojo al sofá que estaba detrás. El punto ciego
al lado del descansabrazos del sofá para cuatro personas se veía realmente
acogedor. Con tal de no salir de la habitación daba igual.
Acomodándose en
silencio, Woori se dirigió al lado del sofá. Jae-joon, con el rostro
completamente rojo, se levantó y alzó una ceja al ver a Woori mover la
posición, pero al ver que solo se sentaba al lado del sofá volvió a girar la
cabeza.
“….”
A pesar del paso del
tiempo, no había señales de que la reunión fuera a terminar. Los alfas seguían
riendo a carcajadas, soltando palabrotas y escandalizando.
La puerta del baño,
ubicada del lado de la salida, se abrió.
La cabeza de Woori,
que parpadeaba con aburrimiento, se giró de forma natural hacia el baño.
Lee-yeon salió
secándose la cara con una toalla. Parecía haberse lavado la cara. Su rostro
fresco se veía bastante despejado.
“….”
Woori giró la cabeza
rápidamente hacia los alfas que tomaban de la botella. Intentó concentrarse en
las historias que contaban los alfas, pero su atención se desviaba hacia
Lee-yeon.
Woori soltó un suspiro
para sus adentros sintiéndose apesadumbrado. Que una persona mire a otra no era
ningún delito, pero tener pensamientos lascivos al mirar a alguien sí que lo
era.
‘Maldita sea.’
Estar en una
habitación cerrada junto a Lee-yeon mientras emanaba un fuerte olor a alcohol
le traía a la memoria los actos que habían cometido en su coche hace unos días.
‘El pecho… me pica.’
Una vez que cobró
conciencia de ello, el pecho derecho que Lee-yeon le había succionado comenzó a
darle una sensación de comezón.
Woori movió el cuerpo
con incomodidad. Sin embargo, cada vez que se movía, la prenda superior de
Lee-yeon le rozaba el pecho, lo que le generaba una estimulación aún mayor.
Carajo. Woori encogió el cuerpo por completo y
hundió la cabeza entre las rodillas.
Quizá por tener
pensamientos extraños, sintió que el interior de la habitación se ponía aún más
caluroso y sofocante. Era como estar dentro de una pecera.
Hace calor. El sudor
le resbaló a lo largo de la frente. Tenía ganas de salir a tomar un poco de
aire fresco, pero no tenía fuerzas ni para moverse.
Fue en el instante en
que Woori estaba tirado cuan largo era como ropa mojada, respirando con
dificultad. Emanó un olor dulce y a la vez pesado. Era un aroma que recordaba.
‘Este olor es….’
Plaf. Lee-yeon se sentó al lado de Woori, quien
estaba acurrucado apoyando la espalda contra la pared.
“…!”
Woori, que jamás
esperó que Lee-yeon se sentara a su lado, lo miró sorprendido.
Lee-yeon tomó la
cobija delgada que estaba a los pies de Woori. Y la cubrió hasta la coronilla
sobre sí mismo y sobre Woori.
“…?”
El aire dentro de la
cobija se sentía sofocante.
Fue antes de que Woori
pudiera reaccionar ante la repentina acción de Lee-yeon. Lee-yeon agachó la
cabeza e hincó la nariz en la nuca de Woori. Junto con el sonido de una
aspiración profunda, el fino vello que nacía en su cuello se agitó ante el
aliento de Lee-yeon. Esa sensación resultaba sumamente erótica.
Ante una sensación tan
erótica que le hacía dar escalofríos por el cuerpo, Woori se cubrió la boca a
toda prisa con ambas manos.
“…!”
Lee-yeon, que había
enterrado la nariz en su nuca oliéndolo, retiró la cabeza lentamente y murmuró:
“Sunbae. ¿No tiene
calor?”
“No… tengo calor.”
“Sudando a chorros y
encima haciéndose el fuerte.”
Ante el reclamo de
Lee-yeon, Woori parpadeó atónito. La persona que contribuía a su calor era
precisamente Choi Lee-yeon.
¿Para qué demonios se
habrá tapado con la cobija?
“¿A ti qué te importa
si sudo o no? Y apártate un poco.”
Woori empujó el hombro
de Lee-yeon con el codo. Lee-yeon, que se le pegaba con insistencia, se apartó
con una facilidad desconcertante. De verdad qué le pasa a este. Fue justo en el
momento en que Woori fruncía el ceño e intentaba bajarse la cobija.
“Si se quita la
cobija… el único que sale perdiendo es usted, Sunbae.”
“¿Qué?”
Woori miró a Lee-yeon
como preguntándole qué clase de tontería era esa. Lee-yeon se encogió de
hombros como diciéndole que lo intentara si quería.
Le entró un extraño
espíritu competitivo. Woori se quitó la cobija sin dudarlo.
Al liberarse del
interior sofocante de la cobija, sintió incluso una extraña sensación de
liberación. Inhaló profundamente.
“…?”
Fue en ese momento. El
entrecejo de Woori dio un leve respingo.
El olor se sentía aún
más intenso que antes. El aire dentro de la habitación también se volvió más
pesado.
¿Tendrá que ventilar
el lugar? Woori, incapaz de soportar la incomodidad, intentó ponerse de pie
para ir hacia la ventana.
“…!”
De repente, la vista
se le puso completamente en blanco. Su cuerpo se fue hacia adelante cayéndose
de golpazo.
Woori se sujetó a
prisa del descansabrazos del sofá para evitar caerse de mala manera.
“¿Qué, qué pasa? ¿Pasa
algo?”
Jae-joon, que estaba
tomando a más no poder, giró la cabeza y miró a Woori desde abajo.
Justo cuando Woori iba
a decirle que no se metiera en sus asuntos, Lee-yeon sostuvo a Woori, que
estaba parado a medias, y dijo:
“Parece que el Sunbae
Woori tiene sueño.”
“¿Qué? Yo no….”
“A mí también me dio
un poco de sueño. Nos iremos a dormir primero.”
Ante las palabras de
Lee-yeon, los alfas agitaron las manos indicándole que durmieran pronto.
En el preciso instante
en que Lee-yeon intentaba recostar a Woori en el suelo al lado del sofá, Woori,
que se había quedado callado, le sacudió la mano para quitárselo de encima.
“No lo hagas.”
No quería dejarse
manipular ni un segundo más por Choi Lee-yeon.
Lee-yeon miró
fijamente a Woori, quien lo detenía, y luego agachó la cabeza. Le susurró tan
bajito que solo Woori pudo escucharlo:
“Sunbae. Huele a
omega.”
“…¿Qué?”
“No parece que sea un
ciclo de celo. Ah… seguro se enceló con el olor de los feromonas de alfa.”
Ante las palabras de
Lee-yeon, que cayeron como un rayo en un cielo despejado, Woori petrificó el
cuerpo preso del impacto.
Lee-yeon susurró:
“Yo se lo voy a
resolver.”
“….”
“Acuéstese.”
A Woori se le erizó
fino el vello de todo el cuerpo provocándole un escalofrío.
Lee-yeon recostó en el
suelo a Woori, quien permanecía parado atónito. Como si el impacto hubiera sido
bastante grande, Woori no ofreció ni la más mínima resistencia.
Acto seguido, antes de
acostarse al lado de Woori, Lee-yeon llamó a los alfas:
“Hermanos.”
Los alfas, que estaban
comiendo botanas, giraron la cabeza para mirar a Lee-yeon. Lee-yeon les
susurró:
“¿Podrían abrir un
poco la ventana? Es que el olor a feromonas en la habitación está demasiado
denso.”
“¿Ah, sí? Ah, perdón,
es que por estar borracho… parece que se me está saliendo un poco.”
“No pasa nada. A mí
también se me salen, qué le vamos a hacer.”
Lee-yeon entornó los
ojos mirando a los alfas. Como sus ojos gatunos se plegaron suavemente formando
una sonrisa, la expresión resultaba pura y además adorable.
“Así que por favor
abran un poco la ventana. A mí también se me están saliendo un poco los feromonas.”
Ante la petición de
Lee-yeon, Seung-yoon, el Sunbae de su misma facultad, se levantó de golpe y
abrió la ventana a la mitad.
¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!
Una música pegajosa
basada en graves retumbó y se filtró a la habitación a través de las bocinas.
El escándalo de afuera era tal que incluso se escuchaba el murmullo y las risas
de la gente.
Junto con el viento
frío, toda clase de ruidos y olores se colaron hacia el interior. Para
Jong-bum, que era sumamente sensible al frío, la situación era un martirio. Jong-bum
intentó decir que volvieran a cerrar la ventana.
“Gracias.”
Sin embargo, al ver a
Lee-yeon sonreírle dulcemente mirándolo a los ojos, no le quedó más remedio que
cerrarla boca. Jong-bum presumió con valentía:
“¡Si tienes frío… pues
tomas más, más alcohol y ya!”
“¡Eso es! ¡Salud por
otra copa!”
Los alfas, incluido
Jong-bum, exageraron la nota y levantaron las botellas de soju.
“Vaya.”
Enredar a la gente no
le cuesta ni el menor esfuerzo. Woori exclamó con admiración viendo a Lee-yeon
manipular a los alfas a su antojo usando solo su rostro.
Como si hubiera
terminado con su asunto, Lee-yeon se acostó al lado de Woori.
“…!”
Es un tipo capaz de
poner a los alfas en la palma de su mano y jugar con ellos. Tengo que tener
cuidado.
Woori se dio la vuelta
dándole la espalda.
Lee-yeon soltó una
risita burlona al ver a Woori ignorándolo. Jaló la cobija que estaba a sus pies
y se cubrió hasta la coronilla. Y luego abrazó por detrás a Woori, quien estaba
acostado de lado.
“¡Ah!”
En el momento en que
el pecho firme de Lee-yeon pegó contra su espalda, las pupilas de Woori
temblaron con violencia.
Tenía ganas de
quitarse a Lee-yeon de encima, pero si sacudía el cuerpo estando cubiertos con
la cobija con el pretexto de dormir juntos, sin duda se vería extraño. Para
Woori, un virgen de nacimiento sin experiencia alguna, la situación resultaba
demasiado abrumadora de sobrellevar.
Fue justo en el
instante en que Woori, colapsado por la situación, ni siquiera podía
reaccionar. Lee-yeon enganchó el dedo índice como un garfio en el cuello
redondo de la camiseta que llevaba puesta Woori y lo deslizó hacia un lado. Se
dejó al descubierto la pálida línea del cuello, que contrastaba con la camiseta
negra.
“Choi… ¡ah!”
“….”
Lee-yeon, incapaz de
contenerse, enterró la nariz en la nuca de Woori.
Inhala—.
Exhala—.
Inhala—.
Exhala—.
El pecho de Lee-yeon
se hinchaba y desinflaba tenso de forma repetida. Frunció el entrecejo.
En realidad, aunque
Lee-yeon le había dicho a Woori que olía a omega y demás cosas, las feromonas
que Woori emanaba eran una cantidad insignificante. Salvo alguien de casta
dominante como Lee-yeon, los demás ni siquiera habrían podido olerlo.
El valor de un omega
se determina por el fuerte olor de sus feromonas y por una apariencia hermosa.
Las feromonas de Woori, quien no solo parecía un alfa sino que además eran tan
difusas que ni siquiera se podía calcular de qué aroma se trataba, no
resultaban atractivas en absoluto.
‘Maldita sea.’
Sin embargo, eso era
precisamente lo que volvía loco a cualquiera. Lee-yeon rechinó los dientes con
desesperación.
En medio de una
carretera donde los coches transitan echando humo de escape, aunque haya una
flor silvestre florecida, no emanará su aroma a flores.
Pero si cortas la flor
silvestre y hueles su aroma,
Inhala—.
“¡Ah…!”
“…Ha.”
Emana un aroma frágil
muy característico.
‘El olor de Park
Woori.’
El aroma de las
feromonas de Woori, que le rozaba levemente los órganos sensoriales, le
producía vértigo.
Qué demonios será este
olor. A pesar de no carecer de vocabulario, Lee-yeon no podía expresar qué
clase de olor eran exactamente las feromonas de Woori.
A Lee-yeon
simplemente,
‘Me gusta un chingo.’
Le gustaba el olor de
las feromonas de Woori.
De verdad se había
aguantado muchísimo.
¡Chlosh!
Cuando Woori cayó a la
piscina en lugar de la omega, Lee-yeon apenas pudo contener las ganas de hundir
a la omega que él había salvado en la piscina.
plash… gota… goterío.
Incluso cuando la piel
de Woori se transparentaba a punto de verse entre la ropa mojada, se aguantó
las ganas de enfurecerse preguntándoles a esos tipos si no pensaban desviar los
ojos en lugar de mirar descaradamente el cuerpo de un omega.
‘…Ah.’
Cuando vio que la cara
de Woori estaba llena de marcas de moretones tras salir de ducharse, sintió la
espantosa sensación de que habían invadido su territorio.
Debería agarrar a
golpes al infeliz que le dejó la cara morada, pero el que se provocó el moretón
fue el mismísimo Park Woori. Al ponerse de mal genio por eso, Lee-yeon también
se aguantó las ganas de reclamarle a Woori preguntándole por qué un omega
andaba autolesionándose a cada rato.
“¿Mmm?”
Sin embargo, al verlo
vistiendo su ropa, encelado por los feromonas de alfa que llenaban el
alojamiento y escurriendo feromonas por todas partes, no pudo contenerse de
ninguna manera.
Lee-yeon, sometiendo a
Woori que se movía intentando escapar de él, le susurró:
“¿Oliendo a quién se
excitó así?”
De su cuerpo comenzaron
a filtrarse los feromonas sin refinar de un alfa dominante.
Sometido por las
feromonas de un alfa dominante tan firme que rayaba en lo primitivo, el omega
recesivo quedó atrapado sin poder mover ni un solo músculo, tal como si hubiera
caído en una trampa.
“¿Mmm? Sunbae.”
“Ah, eso, no
hagas eso.”
“Tiene que responder.
Le estoy preguntando.”
Las feromonas de
Lee-yeon llenaron el reducido espacio debajo de la cobija. Woori jadeaba con
dificultad por el tormento. Fue solo entonces cuando se dio cuenta de que el
olor a vela aromática que lo venía persiguiendo todo el tiempo era en realidad
el aroma de las feromonas de Lee-yeon.
“No me, no me excité.
Así que vete para—”
“Poniéndose ropa
impregnada con mis feromonas, ¿a cuenta de quién se excitó para andar escurriendo
lubricante sin vergüenza alguna?”
Ante la voz dominante
de Lee-yeon, Woori sintió un escalofrío de repulsión.
“¡Por qué te pones…
tan asqueroso…!”
“Sunbae, su cuerpo
está ardiendo.”
Lee-yeon metió la mano
por debajo de la camiseta de Woori y le frotó el abdomen plano. La mano fría de
Lee-yeon al contacto con la piel al rojo vivo se sentía de una manera demasiado
vívida.
¡Qué escalofrío! A
Woori se le erizó el fino vello de todo el cuerpo.
Él sabía perfectamente
lo bien que Lee-yeon podía hacerlo sentir. El placer aprendido le cosquilleaba
en la parte baja del abdomen, pero este lugar no era un espacio donde solo
estuvieran Lee-yeon y él. A escasos cinco pasos de distancia se encontraban los
alfas, mientras que Lee-yeon y él estaban realizando actos lascivos cubiertos
apenas por una delgada cobija.
¿Y si los descubrían
en pleno acto? Tan solo imaginarlo resultaba espantoso.
Woori sujetó el dorso
de la mano de Lee-yeon que le acariciaba el vientre y le suplicó:
“Hay… hay gente.”
Ante la reacción
inocente de Woori, la parte inferior de Lee-yeon dio un empujón dentro del
pantalón de entrenamiento.
“……!!”
¿Por qué se emociona
más? Woori sintió un estremecimiento ante el pene de Lee-yeon que le clavaba
justo entre las nalgas. De su cuerpo profundamente tensionado comenzaron a
filtrarse feromonas.
“….”
A diferencia de su
carácter de lo peor, unas feromonas frágiles y puras se adhirieron a los
órganos sensoriales de Lee-yeon.
A Lee-yeon se le
pusieron los ojos rojos. La sangre que brotó de golpe no pudo soportar la
presión y los vasos capilares del blanco del ojo se reventaron.
Qué suerte que Woori
estuviera de espaldas. Si hubiera visto el aspecto de Lee-yeon en ese momento,
sin importar que descubrieran que era un omega, habría salido huyendo de
inmediato.
Lee-yeon bajó una de
sus manos y deslizó los dedos índice y medio entre las nalgas de Woori.
“…!”
La cobija que cubría a
Woori y a Lee-yeon se agitó con fuerza, pero por fortuna, gracias al ruido que
venía del exterior, los alfas no se dieron cuenta.
A Woori el corazón le
daba vuelcos desbocados. Se acurrucó como un camarón intentando por todos los
medios ignorar el deseo sexual que se le disparaba.
En realidad, Lee-yeon
tampoco era un tipo tan cegado por el deseo como para tener relaciones sexuales
cubierto solo por una cobija mientras sus compañeros de facultad tomaban
alcohol justo al lado. Sin embargo, sentía que si no devoraba hasta la médula
al omega que tenía en sus brazos, el pene le iba a reventar de la presión.
¿Qué alfa podría
ignorar a un omega que, de la pura excitación, escurría lubricante hasta dejar
el pantalón completamente empapado?
Lee-yeon, soltando un
aliento ardiente, comenzó a soltarle obscenidades a Woori:
“Sunbae, su pantalón
está húmedo. ¿Todo esto es lubricante que derramó?”
“…!”
“A este paso se le va
a escurrir por las piernas. Ni siquiera trae ropa interior puesta, Sunbae.”
Ante el reclamo de
Lee-yeon, el rostro de Woori se puso rojo como si fuera a arder. Movió la boca
como queriendo replicar algo, pero no le salieron las palabras.
Tal como decía
Lee-yeon, la hendidura de sus nalgas estaba completamente empapada de
lubricante. Cada vez que sentía esa desagradable textura, apretaba los glúteos
de forma involuntaria. Ante el tacto resbaladizo y viscoso, la piel le
cosquilleaba sola.
Carajo. Por qué
demonios me pasa esto. Woori apretó los dientes odiando a su propio cuerpo, que
se excitaba fielmente incluso en la peor de las situaciones. Justo en ese
instante.
“…!”
Lee-yeon le bajó el
pantalón corto a Woori.
¡Maldito loco! Fue
antes de que Woori, aterrorizado, pudiera subirse el pantalón que le había
bajado hasta la mitad de los muslos.
Muuu. Lee-yeon le besó la nuca mientras metía los
dedos entre las nalgas resbaladizas. El dedo índice de Lee-yeon hincó el
agujero que estaba empapado de lubricante.
“…¡Ah!”
Woori se tapó la boca
con ambas manos a toda prisa. Sintió que se le iba a escapar un grito. Sus
ojos, abiertos de par en par por la incredulidad, temblaron.
No quiero, sácalo.
Woori agitó la cabeza de un lado a otro y pataleó con ambas piernas.
“¿Qué piensa hacer si
nos descubren por moverse así?”
“…!”
En cuanto Lee-yeon
soltó esa amenaza en voz baja, a Woori se le marcaron las venas del cuello. Sus
piernas, que pataleaban como si se estuviera ahogando en el agua, se
detuvieron.
Ante la imagen de
Woori, que aun odiando la situación se quedaba obediente, el pene de Lee-yeon
dio un respingo. Lee-yeon se lambió el labio inferior, que estaba seco por la
excitación.
El dedo de Lee-yeon
comenzó a abrirse paso entre los pliegues del agujero apretado por la tensión y
a penetrar en las entrañas.
Las manos de Woori,
que le tapaban la boca, se apretaron con fuerza de forma involuntaria. Al mismo
tiempo, se le presionó la mejilla izquierda. El lugar del moretón le dolía con
un ardor intenso, pero la parte de abajo le dolía aún más.
“…¡Ugh!”
Entre los dientes
apretados se le escapó un gemido que no pudo contener.
En realidad, aunque
dolía menos que cuando le metieron el glande en la casa de Lee-jun en aquel
entonces, no es que no le doliera en absoluto. Los dedos largos y firmes de
Lee-yeon invadieron sin piedad un agujero que casi no tenía experiencia. La
sensación de que los pliegues apretados se abrían y el interior se expandía le
resultaba completamente extraña.
Fue mientras Woori
temblaba soportando los dedos que penetraban a la fuerza en su interior. Los
dedos que entraban sin piedad salieron lentamente.
Junto con un dolor
ardiente, Woori sintió un escalofrío ante una sensación peculiar similar a la
de expulsar algo. Por la sensación, parecía que los dedos habían salido casi
por completo. Creyendo que había terminado, Woori soltó un suspiro de alivio.
“…!”
El dedo índice, que
parecía haber salido, volvió a entrar de golpe en su interior. A diferencia de
la primera penetración lenta, esta fue rápida y potente.
¡Ah! Woori,
sorprendido, contuvo el aliento a toda prisa. Qué demonios es esto. Ante una
situación que experimentaba por primera vez, el cuerpo de Woori temblaba sin
parar. Lee-yeon soltó un aliento ardiente sobre el agujero de Woori, que
apretaba y se contraía alrededor de su dedo.
“Ha.”
Está jodidamente
caliente. Cuando las entrañas calientes y blandas le envolvieron el dedo
índice, sintió que se iba a volver loco.
Si apretaba así con
los dedos y la sensación de las entrañas en sus dedos era tan buena, ¿qué tan
bien se sentiría si le metiera el pene?
De solo imaginarlo
sentía que se iba a venir. De haber sido por sus ganas se lo habría clavado de
golpe, pero Lee-yeon se aguantó con paciencia.
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Le vino a la memoria
el agujero de Woori en la casa de Lee-jun, cuando apenas si pudo tragarle el
glande. A diferencia del pene, el agujero trasero era algo nuevo sin estrenar.
Si lo hacía como de costumbre, sin duda terminaría sangrando.
El gusto de Lee-yeon
se inclinaba más hacia el consentimiento que hacia la fuerza, y le gustaba ver
al omega muriéndose de placer mientras escurría lubricante en lugar de lágrimas
y sangre.
Cuando la fuerza con
la que el agujero de Woori apretaba el dedo índice cedió un poco, Lee-yeon
metió también el dedo medio. El agujero se expandió al límite. No hubo
dificultad para meterlo, pero Woori seguía pasándola fatal.
“…Ah… ¡duele…!”
La voz de Woori
tembló. Cuando el agujero pareció rechazar los dedos pidiendo que no entraran
más, Lee-yeon chasqueó la lengua.
Por fortuna, él era un
alfa dominante con abundante experiencia sexual. Lee-yeon dejó fluir aún más de
sus feromonas hacia Woori.
Ante las feromonas de
un alfa dominante, el cuerpo de Woori, que se había vuelto rígido, se relajó
aunque fuera un poco. El lubricante, que se había detenido por el rechazo y el
dolor, comenzó a salir nuevamente de a poco.
Lee-yeon le penetró el
agujero trasero con lentitud mientras le daba ligeros besos en la nuca.
Sometido por las
feromonas firmes del alfa dominante, el agujero que estaba rígido se fue
aflojando. Lee-yeon alzó las puntas de los dedos y frotó e hincó cada rincón de
sus entrañas.
“…¡Ah…!”
El dedo de Lee-yeon
presionó un punto en lo profundo de su interior. Los dedos de los pies de Woori
se encogieron de golpe y el lubricante que salía a cuentagotas brotó a
borbotones como un dique roto. Aquel lugar era originalmente la próstata que
poseía cuando era un hombre beta, pero al transformarse a la fuerza en omega se
había convertido en su punto G.
Lee-yeon volvió a
presionar el punto máximo del omega con toda la intención.
“Ah, ah,
¡ah…!”
Ante el descomunal
placer que arrolló su cuerpo y su mente, el pene de Woori, que estaba flácido,
se erigió de golpe. Sus entrañas, que se habían entumecido de rigidez, se
volvieron tan suaves y elásticas como crema batida bien montada. Cada vez que
los dedos índice y medio de Lee-yeon hincaban el punto G, se escuchaba un
chasquido húmedo.
El placer se convertía
a veces en una violencia inaguantable. Woori agitaba la cabeza intentando
escapar de Lee-yeon, pero entre más lo intentaba, el trabajo de dedos de
Lee-yeon se volvía más tenaz.
¡Chlosh! ¡Chlosh! Cada
vez que los dedos de Lee-yeon hurgaban en el agujero de Woori, un sonido
obsceno resonaba debajo de la cobija. Lee-yeon le susurró bajito al oído:
“Sunbae, ¿escucha el
ruido?”
“….”
“El lubricante choca
contra mis dedos y hace un sonido muy erótico.”
Woori sentía que se
iba a morir de la vergüenza. Intentó contener la respiración como ignorando la
situación, pero el agujero se apretó con fuerza respondiendo a la pregunta de
Lee-yeon.
Maldita sea, quiero
metérselo. Lee-yeon, ante las
entrañas de Woori que se contraían acariciándole los dedos, terminó metiéndole
los dedos con todas sus fuerzas de forma inconsciente.
¡Pum! Como si
estuviera realizando una penetración sexual, sus dedos índice y medio golpearon
con fuerza la pared interna hacia arriba aplastando el punto G. Del orificio
del pene de Woori, que apuntaba hacia el cielo dando un leve respingo, comenzó
a brotar semen con potencia.
“¡Ah…!”
Ante un placer
descomunal que pareció golpear directamente su cerebro, Woori lloró alzando la
voz. Su cuerpo se agitó con fuerza a causa de un placer inmanejable.
“¿Eh?”
Los alfas, que estaban
riendo y escandalizando hablando tonterías, detuvieron su conversación.
“…!”
Ya valió madres. Woori
tembló de miedo.
Tengo miedo. Qué hago.
La tez de Woori se puso pálida del susto y sus entrañas, que amasaban los dedos
de Lee-yeon como si tuvieran vida propia, se volvieron rígidas. Sus feromonas,
que salían a cuentagotas, también se cortaron de golpetazo como si hubieran
cerrado la llave del agua.
“….”
“No pasa nada.”
Lee-yeon le besó la
nuca a Woori, quien temblaba de miedo, y retiró los dedos con suavidad. Y luego
lo abrazó con todo su cuerpo para cubrirlo.
“Aquí estoy yo.”
A diferencia de su voz
afectuosa, la expresión de Lee-yeon se volvió tan fría como la helada de pleno
invierno. Fue justo en el momento en que apretó los puños preparándose ante
cualquier posible situación desafortunada.
“¡Están teniendo
relaciones afuera!”
“¡Guau! ¡Maldita sea,
sexo al aire libre!”
Los alfas salieron
corriendo hacia el balcón. Pelaron los ojos ebrios intentando alcanzar a ver al
alfa y a la omega que unían sus cuerpos en una esquina del jardín de la villa
con alberca. Sin embargo, debido a un árbol que tapaba la vista de forma
magistral, no se podía ver la imagen de forma directa. Seung-yoon, ebrio hasta
la coronilla, exclamó:
“¡Vamos, vamos a ver
afuera! ¡Desde aquí no se ve bien!”
“¡Sale!”
Los alfas, con el
cerebro tan ahogado en alcohol que no podían tener un criterio normal, salieron
en tropel de la habitación solo para ver a otros tener relaciones sexuales. Lo
único bueno fue que en medio de todo no pisaron a Lee-yeon ni a Woori, quienes estaban
cubiertos con la cobija.
¡Pum! La puerta se
cerró con brusquedad y en la habitación, que antes era todo un escándalo, reinó
un silencio sepulcral.
Lee-yeon se quitó la
cobija con la que se había cubierto hasta la coronilla, se levantó y caminó
hacia la puerta.
¡Clac! Tras echar el
cerrojo a la puerta y bajar la cadena de seguridad, volvió a acercarse a Woori.
Woori, que estaba tirado en el suelo, ya se había incorporado y estaba sentado
en el piso.
“….”
El rostro de Woori se
veía lamentable. Su cara y su flequillo estaban empapados de sudor y sus ojos
decaídos hacia abajo habían perdido por completo toda malicia. En sus pupilas,
que parpadeaban con desolación, se juntaba la humedad.
Lee-yeon sintió un profundo
remordimiento de conciencia.
‘Choi Lee-yeon, pedazo
de imbécil.’
Lee-yeon se sentó
frente a Woori y le echó hacia atrás el flequillo despeinado que se le pegaba a
la frente por el sudor.
Woori murmuró atónito:
“…¿Le echaste seguro a
la puerta?”
“Sí.”
Lee-yeon reconoció su
culpa. Intentó seducir y tomar a la fuerza a un omega a quien no le había
pasado ni un mes desde la manifestación de su casta, y encima lo hizo llorar.
Ha. Lee-yeon soltó un suspiro y dijo:
“Es que me emocioné
demasiado. Lo sie… ¡mmm!”
En ese preciso
instante, Woori, sin escuchar siquiera las palabras de Lee-yeon, lo agarró del
cuello de la ropa y le plantó un beso.
