4. Una experiencia increible (2)

 


4. Una experiencia increible (2)

Ante la afirmación sin vacilaciones de Woori, quien de verdad se estaba volviendo loco era Lee-yeon.

Park Woori quería ver su pene. Tenía que mostrárselo rápidamente. Lee-yeon sentía que se iba a volver loco de ganas de ver a Woori excitarse al contemplar su pene.

Lee-yeon se desabrochó apresuradamente la cintura y sacó su pene a través del cierre como si fuera a orinar. El pene, que había estado oprimido por la costura rígida de los pantalones de mezclilla, se erguó bruscamente.

A diferencia de su rostro puro e inocente, el pene de Lee-yeon era extremadamente grotesco. La longitud era similar a la de una salchicha de tamaño gigante de tienda de conveniencia, y el grosor era como el de una lata de refresco de 550 ml. A diferencia de su piel clara, el color del pene era rojo oscuro, dejando ver que había sido muy usado, y estaba completamente lampiño, sin un solo vello púbico.

“….”

La manzana de Adán de Woori subió y bajó al tragar saliva mientras contemplaba el horriblemente enorme pene de Lee-yeon.

El pene de Lee-yeon era aún más grande y majestuoso de lo que recordaba en su memoria.

Junto con la excitación de presenciar la imponente figura de un alfa dominante, debido a la sensación de inmoralidad por cometer un acto obsceno al aire libre, el orificio inferior de Woori, jamás utilizado, se entreabría babeando fluidos. Un orificio demasiado pequeño y estrecho en comparación con su cuerpo grande tenía espasmos por sí solo.

Ante la ardiente mirada de Woori clavada en su pene, Lee-yeon sintió una corriente eléctrica en la nuca. Una excitación similar a una perversión lo invadió.

Sujetó con la mano izquierda el fuste del pene erguido con firmeza y lo agitó ligeramente. El líquido preseminal que se filtraba de a poco se untó sobre el pene de Lee-yeon como si lo cubriera con una capa.

¡Chlop! ¡Squish! ¡Squelch!

Cada vez que la palma de la mano de Lee-yeon hacía fricción contra el líquido preseminal, un sonido erótico resonaba dentro del coche.

Al ver a Lee-yeon concentrado en masturbarse con solo el pene fuera como si fuera a orinar, los ojos de Woori se nublaron con languidez. Si hubiera sido el Woori de siempre, de haber alguien masturbándose frente a él, habría escupido diciendo que era una completa desgracia y se habría marchado sin dudarlo. Sin embargo, en lugar de escupir e insultar a Lee-yeon, Woori abrió aún más la pierna izquierda que estaba fuera del asiento del coche, abrió el cierre del pantalón y sacó su pene.

Aunque era pequeño en comparación con el de Lee-yeon, un órgano sexual grande y majestuoso que no se quedaba atrás en comparación con el de otros alfas sobresalió bruscamente. Fue justo en el instante en que Woori, lamiéndose el labio inferior reseco, estaba a punto de agarrar su propio pene y agitarlo de arriba abajo.

Lee-yeon curvó los ojos y dijo:

“Ahí no es, Park Woori.”

“…¿De qué hablas?”

“Lo que tienes que tocarte son los pezones.”

Woori bajó la cabeza y miró el pezón hundido dentro de la carne. Era un pezón invertido desde el nacimiento.

¿Y qué se supone que haga con esto?

Woori sabía que sus pezones eran diferentes a los de los demás, pero como era un beta masculino, no le daba importancia pensando para qué demonios usaría un pezón. Con la mentalidad de que, al igual que los rostros de las personas son todos diferentes, las partes del cuerpo también lo son, por lo que su pecho hundido no tenía nada de particular, incluso se bañaba con orgullo en las duchas comunitarias del servicio militar.

Aun así, si se había cubierto el pecho antes… era simplemente porque la mirada de Lee-yeon parecía la de un perro callejero hambriento que miraba salivando la carne fresca exhibida en una carnicería.

De todas formas, decirle que se tocara los pezones. Decir algo así incluso después de ver con sus propios ojos que los pezones estaban hundidos hacia adentro.

Woori dio por sentado que las palabras de Lee-yeon eran una simple burla e intentó agarrar su pene de nuevo. Fue entonces cuando Lee-yeon le dio un toque con el dedo índice en el pecho derecho, justo en el pezón invertido, y le susurró:

“Esto sale hacia afuera.”

“¿Qué?”

“El pezón está adentro. Si lo tocas, sale.”

“…??”

Woori miró a Lee-yeon como si eso fuera absurdo. Ante esa expresión tan inocente, a Lee-yeon se le secó la boca por completo.

“Tócalo.”

Woori parpadeó con desconfianza.

Lee-yeon liberó un poco de feromonas disimuladamente y susurró:

“Rápido.”

“….”

Los ojos de Woori se nublaron un poco. Su ego comenzó a obedecer inconscientemente la orden del alfa dominante.

Woori abrió bien la mano derecha y se agarró el pecho derecho. Un débil gemido se filtró de su boca apretada. Le dolió un poco por habérselo sujetado con demasiada fuerza, pero ¿por qué? En este momento, incluso ese dolor resultaba estimulante.

“ugh…”

Como poseído por algo, Woori soltó la mano que apretaba su pecho y metió el dedo índice en la zona hundida hacia adentro.

“…!”

El entrecejo de Woori se arrugó ligeramente. Sentía una sensación extraña. Intentó volver a sacar el dedo índice.

“Mételo más adentro.”

Woori sacudió la cabeza en señal de negativa. Sin embargo, Lee-yeon le ordenó con firmeza:

“Rápido.”

No quiero. Woori rezongó por dentro mientras introducía aún más el dedo índice hacia adentro. Fue en ese momento.

“…!”

Los ojos de Woori, que estaban sueltos y nublados, se abrieron de par en par. Lee-yeon lo miró como preguntándole qué pasaba.

Woori murmuró con voz desconcertada:

“…Hay algo adentro.”

“….”

Maldita sea. Una palabrota se dispersó dentro de la boca de Lee-yeon. El pene de Lee-yeon, que de por sí ya estaba erguido con todas sus fuerzas, tuvo un espasmo por sí solo.

Lee-yeon susurró con una voz completamente ronca:

“…¿Ves que tenía razón?”

“…Sí.”

“Saca lo que está adentro.”

“…¿Có…mo?”

Ante las palabras de Woori, Lee-yeon se agarró el pene con fuerza. Mierda. Estuve a punto de correrme.

Lee-yeon contuvo a duras penas el estar a punto de eyacular. En realidad, si quisiera, podría haberse corrido e erguirlo de inmediato, pero no quería que este ambiente tan erótico y esta fluidez se rompieran. A Lee-yeon este momento le resultaba sumamente excitante.

Lee-yeon dijo apretando los dientes:

“…Con los dedos, solo tienes que, hurgar, y sacarlo.”

“….”

Solo pregunté porque no sabía, pero qué manera tan fea de hacerme pasar vergüenza. Woori juntó y apretó su pecho derecho con la mano izquierda. Debido al fuerte agarre, el pecho, que de por sí estaba erguido, sobresalió aún más. Al ver esa imagen, las venas del cuello de Lee-yeon se marcaron.

Woori, quien no vio el estado de Lee-yeon, introdujo profundamente el dedo índice de su mano derecha en el orificio del pezón invertido.

“….”

Algo parecido a una masa tocó la yema de su dedo. ¿Dijo que hurgara y lo sacara? Woori hurgó con la yema del dedo, dobladita como un gancho en el espacio donde se doblaba el extremo de la masa. Sin embargo, lo que estaba adentro parecía estar incrustado y no tenía intenciones de salir. El entrecejo de Woori se arrugó y le aplicó más fuerza a la yema del dedo.

Intentó raspar el extremo de la masa con la uña para extraerla, pero la masa no daba señales de salir.

Incluso le dolía. La piel delicada alrededor del punto de la inversión le escocía.

“…Ugh….”

Entre más intentaba sacarlo a la fuerza, parecía que menos salía.

¿Debería apretar más el pecho? Woori le aplicó más fuerza a la mano izquierda que sujetaba su pecho. La aréola, que ya sobresalía hacia adelante, avanzó aún más.

Croc. Lee-yeon rechinó los dientes.

¿Qué es este sonido? Woori, que estaba hurgando su pezón invertido con el dedo índice, levantó la cabeza que mantenía inclinada.

“…!”

Respingo. Viendo a Woori congelado por la sorpresa como una estatua de hielo, Lee-yeon gruñó:

“¿No sale el pezón?”

“….”

Woori se quedó sin palabras.

Los ojos de Lee-yeon, que solían ser transparentes y claros como destellos de estrellas, ardían intensamente. Parecía una fiera.

Sorprendido por la expresión de Lee-yeon, la cual veía por primera vez, Woori encogió los hombros sin darse cuenta. Lee-yeon le enderezó a la fuerza los hombros encogidos y dijo:

“Te lo voy a sacar chupándolo.”

“¿Qué? ¿Qué vas a chupar, ah…!”

Lee-yeon abarcó con la boca el pecho de Woori, encendido en rojo por los torpes manoseos de sus dedos, y lo chupó con fuerza de un solo bocado.

¡Chup!

“¡Hic, Cho…, Choi Lee… Ah!”

Lee-yeon afiló la punta de la lengua e hurgó dentro del orificio del pezón invertido.

Ante la sensación de la lengua húmeda pero firme, resbaladiza y cálida que se sentía en un lugar tan sensible, las venas del cuello de Woori se marcaron.

Sentía que se iba a volver loco ante una sensación que experimentaba por primera vez en su vida. Woori retorció el cuerpo sintiendo aversión por ese placer desconocido.

“¡Es, es extraño! ¡No lo hagas!”

Lee-yeon le sujetó los hombros con fuerza con ambas manos y, como si estuviera embestiendo con su pene, metió y sacó la lengua dentro del punto invertido repetidamente.

Woori sacudió la cabeza de un lado a otro como si se fuera a volver loco.

Viendo a Woori temblar rígido dentro de sus brazos, la mente de Lee-yeon se evaporó en blanco.

¡Chup! ¡Suck! ¡Chuuup!

Lee-yeon chupó el pezón invertido de Woori haciendo ruidos intencionadamente. Los dedos de los pies de Woori dentro de sus zapatos se encogieron con fuerza. Ante la fuerte succión de Lee-yeon, el pezón que permanecía tercamente atrincherado adentro comenzó a ser arrastrado hacia afuera, pero se quedó atascado en el extremo y no terminaba de salir.

Cuando Lee-yeon se detuvo un momento para tomar aire, el pezón que tanto trabajo había costado que saliera volvió a entrar lentamente.

Ese pezón impacientaba a la gente tal como lo hacía el propio Park Woori. Lee-yeon frunció el ceño y miró fijamente el pecho de Woori, empapado en sudor.

“Ya… ha….”

El que chupaba era Lee-yeon, pero era Woori quien sentía que se le agotaban todas las fuerzas. Intentó empujar a Lee-yeon sacudiendo la cabeza, pero Lee-yeon le chupó el pecho con una fuerza en una dimensión totalmente diferente a la de antes.

¡Suck, chup, chack, chuuuup!

“¡Ah…! Es…, ah, ¡espera un momento!”

Lee-yeon chupó el pezón invertido de Woori con todas sus fuerzas, como si fuera un bebé recién nacido alimentándose del pecho de su madre.

“¡Ah, ah, Choi… ah!”

Ante la fuerte succión, el pezón que tercamente no salía asomó dentro de la lengua de Lee-yeon.

Lee-yeon hizo rodar el pezón de Woori con la lengua.

‘Maldita sea….’

Tiene un pene jodidamente grande, pero ¿tiene sentido que sus pezones sean más pequeños que la uña de un bebé? Ese contraste estaba volviendo loco a Lee-yeon.

Mientras le chupaba el pezón a Woori con suaves ruidos, Lee-yeon le sujetó la mano derecha a Woori, que estaba a medio levantar, y la hizo agarrar su propio pene.

“¡Ah…! ¡Qué, qué haces!”

Al tocar repentinamente el pene de Lee-yeon, Woori intentó separar la palma de la mano. Lee-yeon, mientras le lamía suavemente con la lengua el pezón hinchado de Woori, le sujetó el pene a Woori, que chorreaba líquido preseminal, y se lo agitó de arriba abajo.

Ughah… ¡Espera, espera un momento!”

Ante el enorme placer que sentía en dos zonas tan localizadas, Woori le aplicó fuerza a la mano con la que sujetaba la parte más preciada de Lee-yeon. ¡Mordisco! Sin poder soportar el estímulo, Lee-yeon terminó mordiéndole con fuerza el pezón que tenía rodando dentro de la boca.

“…¡Ah!”

Ante un dolor mucho más fuerte de lo imaginado, un grito agudo brotó de la boca de Woori.

“…!”

Lee-yeon no pudo aguantar más. Escupió el pezón que tenía en la boca. El pezón que apenas había logrado salir volvió a quedar sepultado dentro de la carne.

Lee-yeon le agitó a Woori el pene que sujetaba en la mano de arriba abajo sin piedad.

Ah, ah… ¡ah…!”

Ante el intenso placer que le brindaba otra persona, la razón de Woori se derritió con suavidad como mantequilla dejada a temperatura ambiente.

Los ojos de Woori se nublaron por el placer. Como respondiendo a Lee-yeon, quien le agitaba el pene con intensidad, Woori agitó de arriba abajo el pene de Lee-yeon, el cual había quedado sujetando a la fuerza.

¡Squelch! ¡Squish! ¡Chlop!

Los penes dentro de las manos del otro tenían espasmos. Aunque no hablaran, ambos hombres podían saber que la cima del clímax de cada uno se estaba aproximando.

Siento que me voy a correr. Woori rechinó los dientes y agitó el fuste del pene de Lee-yeon con aún mayor rapidez.

“…¡ugh!”

“….”

Lee-yeon estrelló sus labios contra los de Woori, quien mantenía la cabeza inclinada hacia abajo. La lengua de Lee-yeon entró de manera natural dentro de la boca ligeramente abierta y revolvió su interior.

¡Purt!

Del orificio del glande de ambos brotó semen con fuerza y las feromonas explotaron.

El aire dentro del coche se volvió sofocante y caluroso, y el sudor brotó por sí solo en el rostro de Woori. Sentía que se iba a asfixiar, lleno del denso y pesado olor a feromonas de Lee-yeon. Quería al menos ventilar, pero no tenía fuerzas ni para mover un solo dedo. Soltó un largo suspiro ante la profunda sensación de debilidad y cerró los ojos con fuerza.

A diferencia de Woori, a quien se le habían agotado las fuerzas y no podía hacer nada, Lee-yeon estaba lleno de energía. Al contrario, sentía que le faltaba más.

‘¿Debería hacerlo una vez más?’

Tras pensarlo por un instante, Lee-yeon soltó un denso suspiro. Tengo que ir a clase. Las pupilas de Lee-yeon, impregnadas de deseo sexual, recuperaron de nuevo su habitual lucidez.

Lee-yeon se sacudió la sangre que intentaba agolparse en su bajo vientre, sacó toallitas húmedas de la guantera central, se limpió primero el semen manchado en su camiseta y luego sacó una toallita nueva para limpiar el semen manchado en el pecho de Woori.

“….”

Los ojos de Woori, que habían estado cerrados mientras Lee-yeon se encargaba de la limpieza, se abrieron ligeramente, pero volvieron a cerrarse como si estuviera demasiado cansado.

Sin embargo, al sentir que le quitaban los pantalones de inmediato, no le quedó más remedio que abrir los ojos de par en par. La secuencia de movimientos para quitarle los pantalones a una persona era tan fluida que demostraba lo acostumbrado que estaba a ello.

Woori le sujetó la muñeca a Lee-yeon con fuerza.

“No quiero llegar hasta eso.”

“No lo voy a hacer.”

“¿Entonces por qué me los quitas, ¡oye!”

Lee-yeon le juntó y dobló las piernas a Woori hacia un lado como si le resultara molesto. Como sus rodillas tocaron su pecho, sus nalgas desnudas quedaron completamente expuestas. Woori intentó patalear, pero debido a que sus rodillas estaban agrupadas, no le resultaba fácil.

“¡Te dije que no lo hagas!”

Woori le agarró un puñado de cabello a Lee-yeon con la mano que tenía relativamente libre.

Aunque debió dolerle, Lee-yeon le entregó su cabello sin ofrecer resistencia alguna mientras sacaba un par de toallitas húmedas. Despues, frotó y limpió el orificio que estaba profundamente empapado en lubricante.

“….”

La resistencia de Woori, quien se agitaba como un perro rabioso, se detuvo.

Lee-yeon le limpió la zona inferior a Woori hasta que no quedó líquido pegajoso en las toallitas húmedas. Luego volvió a extender la mano hacia la guantera central, esta vez sacó pañuelos de papel y le limpió las partes íntimas con movimientos secos. Para cuando usó el segundo pañuelo, no quedaba absolutamente nada que manchara el papel. Lee-yeon tiró descaradamente las toallitas y pañuelos usados al suelo.

“….”

Fue en el instante en que Woori parpadeaba despistado sintiendo que lo habían tomado por sorpresa.

“Si ya te diste cuenta de que no lo voy a hacer, ¿podrías soltarme el cabello?”

“….”

Ante la sugerencia de Lee-yeon, Woori soltó de inmediato el cabello que tenía agarrado. Sin decir mucho, Lee-yeon se acomodó con los dedos el cabello que le había quedado desordenado como un nido de pájaro por los tirones de Woori y se arregló la cintura del pantalón.

Woori, sintiéndose apenado, también se subió los pantalones y la ropa interior que le habían bajado hasta los muslos.

“¿Qué hora es ahora?”

Woori le echó un vistazo a su reloj.

“Las 9 y 47.”

“¿Perdón?”

Ante las palabras de Woori, Lee-yeon fruncio el ceño.

Por qué me corrí tan rápido. ¿Acaso estoy bajo de energías?

Al quedarse Lee-yeon en silencio por haberse quedado sin palabras un momento, Woori lo miró de reojo preguntándose qué le pasaba.

Lee-yeon cambió de tema:

“¿Y la clase de la mañana?”

“No tengo.”

“Entonces quédate un rato ventilándote el olor. Casi no se siente tu olor, pero el mío se te pegó un poco.”

“¿No tienes desodorante ambiental?”

“Para qué iría a usar yo algo como eso.”

Tiene sentido.

A pesar de las palabras y conducta descaradas de Lee-yeon, a Woori no le pasaron grandes pensamientos por la cabeza. Sin darse cuenta, ya se había adaptado a su falta de modales.

Dado que la clase de Park Hee-jeong duraba dos horas, pensó que si pasaba ese tiempo afuera, el olor se disiparía más o menos.

Woori, tras terminar de pensar en varias cosas mientras miraba el reloj de su muñeca, levantó la cabeza que mantenía inclinada. Su mirada se cruzó de frente con la de Lee-yeon.

“….”

Una vergüenza sin sentido lo cubrió como una ola.

“Entonces yo me voy.”

Woori abrió la puerta del coche como si estuviera huyendo. A diferencia del aire sofocante del interior del coche, el exterior estaba fresco y despejado.

Fue justo en el instante en que iba a cerrar la puerta.

“Sunbae.”

“…!”

Ante el llamado repentino de Lee-yeon, Woori se giró sorprendido.

Lee-yeon, quien estaba sentado en el asiento trasero, ya había salido del coche en algún momento. Woori miró a Lee-yeon.

Lee-yeon le entregó el bolso tipo mensajero de Woori que llevaba en la mano.

“Ah.”

Por esto era que Choi Lee-yeon me había seguido. Lo había olvidado por completo debido a que andábamos haciendo tonterías. Woori aceptó el bolso en sus manos.

Lee-yeon cerró la puerta del asiento trasero que estaba abierta de par en par, presionó la manija de la puerta para asegurarla y, tras hacer un leve gesto con la cabeza hacia Woori, siguió su camino. Su espalda al alejarse se veía libre de la más mínima nostalgia o remordimiento.

Contemplando esa figura, Woori parpadeó lentamente.

“….”

Sentía una sensación extraña.

* * *

Woori deseaba que el viernes no llegara jamás o que perdiera el conocimiento por una gastritis aguda y abriera los ojos en la habitación de un hospital el domingo por la noche, pero el tiempo transcurrió rápidamente y llegó el día de la convivencia estudiantil. El coche de Hee-jeong se detuvo frente a una villa con alberca ubicada en lo profundo de Gapyeong.

La villa con alberca independiente, capaz de albergar hasta 250 personas, no solo contaba con una piscina grande, una cancha de foot-volley y una sala de seminarios, sino que en el lago ubicado detrás del edificio incluso se podían practicar deportes acuáticos, por lo que era el lugar más popular de estos días.

En el amplio espacio del estacionamiento había coche estacionados apretadamente. Los estudiantes que no tenían coche propio o a quienes no les gustaba manejar tomaron el autobús rentado por la facultad, pero aquellos que no estaban en esa situación vinieron conduciendo sus propios vehículos.

Entre los coche bajos estaban estacionados cuatro autobuses grandes de turismo de color púrpura. Los estudiantes que habían llegado primero sacaban afanosamente comida y provisiones del compartimento de equipaje para cargarlos hacia adentro.

Woori, que observaba el estacionamiento apoyando el brazo en el marco de la ventana, frunció el ceño. Había muchísimos participantes. Se veían fácilmente más de 140 personas.

¿Acaso los chicos de nuestra facultad eran tantos?

Woori no fue el único en sentir que algo andaba raro. Hee-jeong murmuró mientras se desabrochaba el cinturón de seguridad:

“Hay muchos autobuses de turismo.”

“¿Hyung?”

“Que te bajes.”

Ante la orden de Hee-jeong, Woori se desabrochó el cinturón de seguridad sin chistar.

Cuando Hee-jeong bajó del coche, el representante de segundo año del departamento de Administración de Empresas, que estaba cerca por casualidad, se le acercó y lo saludó:

“Hola. Hee-jeong, Sunbae.”

“Sí. Hola, Jae-joon.”

Cuando Hee-jeong compuso un rostro de buena gente y saludó a Jae-joon, el representante del departamento, Woori también bajó del coche. Jae-joon murmuró al ver a Woori:

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“…De verdad vino.”

La expresión con la que miraba a Woori no era buena. Woori sentía exactamente lo mismo. Las dos personas se miraron mutuamente de forma desalmada con Hee-jeong en medio de ambos.

Quien habló primero fue Jae-joon:

“Hola.”

“…Hola.”

Woori también saludó de mala gana. Se debía a Hee-jeong, que estaba justo a su lado.

Hee-jeong dijo:

“¿Ustedes dos son compañeros de generación, verdad?”

“Sí, Sunbae.”

“…Sí.”

“Qué bueno. Habiendo vuelto a clases el mismo año. Tienen la misma edad, ¿no? Llévense bien.”

Aunque Woori fue al servicio militar inmediatamente después de terminar el primer año, Jae-joon se había ido a estudiar a Estados Unidos y regresó a clases este año, convirtiéndose en el representante de segundo año de la facultad gracias a su sociabilidad y contactos característicos.

Aunque tuvieran la misma edad y fueran de la misma generación, no había interacción alguna entre Woori y Jae-joon. Incluso en primer año solo sabían de la existencia del otro, e incluso ahora que habían regresado a clases se cruzaban al menos dos veces por semana debido a las materias de especialidad, pero ninguno hacía el intento de reconocer al otro.

Esto se debía a que Woori era un marginado por voluntad propia, y a Jae-joon no le agradaba Woori, quien tenía un comportamiento vulgar y lo ignoraba descaradamente.

Woori apartó la cabeza por completo de Jae-joon, quien dejaba entrever sutilmente su disgusto hacia él. Jae-joon también fingió no ver a Woori.

Hee-jeong dijo con entusiasmo a los dos compañeros que actuaban como extraños:

“Jae-joon, cuídame un poco a Woori. Yo también voy a andar con él todo el tiempo, pero como tú sabes, el carácter de este tipo es… peculiar.”

Jae-joon vaciló demostrando que no quería, pero no podía rechazar el favor de Hee-jeong, la persona más popular de la universidad y Sunbae de la facultad.

“Sí, Sunbae.”

“Y tú, Woori, no vayas a causar problemas.”

“…Sí, hyung.”

Woori respondió de mala gana ante la advertencia de Hee-jeong. Los ojos de Jae-joon brillaron. Esto se debía a que le resultaba sorprendente que aquel desvergonzado canalla insolente no dijera ni una sola palabra de objeción ante las órdenes de su hermano.

Jae-joon miró a Hee-jeong con ojos llenos de admiración. Hee-jeong, quien de ninguna manera ignoraba esa mirada, erguó los hombros con mucho orgullo.

Hee-jeong, fingiendo ser un Sunbae afectuoso, le preguntó a Jae-joon si no tenía cosas difíciles en estos días o si tenía alguna preocupación. Jae-joon, como si hubiera estado esperando, le hizo a Hee-jeong las preguntas que le curiosaban.

Escuchar la conversación entre los dos alfas resultaba agotador. Woori giró la cabeza.

“…?”

Vio una nuca familiar.

El cabello corto de color castaño claro brillaba resplandeciente al chocar con la luz del sol.

¿Acaso era él el único con el cabello castaño? Seguramente era otro sujeto. Intentó perder el interés, pero la mirada de Woori no daba señales de apartarse del alfa que sacaba equipaje frente al autobús de turismo.

“Por cierto, Jae-joon. ¿No hay demasiados chicos? Según lo que me informaron, de nuestra facultad iban a participar 75 personas.”

“Ah, eso. Es que para rentar esta villa con alberca por dos noches seguidas, el monto sobrepasaba el presupuesto. Y si íbamos a otro lugar, el nivel caía en comparación con este sitio….”

El alfa de cabello castaño claro enderezó la espalda inclinada. Su estatura era tan alta que sobrepasaba por mucho las cabezas de los estudiantes a su alrededor.

Viendo al alfa de cabello castaño claro, Woori frunció el entrecejo y asomó la cabeza un poco más hacia adelante.

“Así que decidimos hacer la convivencia estudiantil en conjunto con el departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales.”

“…¿Qué?”

La voz de Hee-jeong se volvió rígida.

“Al representante de Ciencias Políticas le encantó cuando vio este lugar. Cuando pregunté en la oficina de administración, me dijeron que podíamos ir juntos, y cuando publiqué una encuesta en el foro de la facultad, la mayoría votó a favor, así que lo organizamos de forma conjunta.”

El alfa de cabello castaño claro giró la cabeza hacia donde estábamos nosotros.

Las miradas de ambos se cruzaron.

Woori murmuró:

“¿Choi Lee-yeon?”

“….”

Lee-yeon tampoco esperaba cruzarse con Woori en este lugar, por lo que lo miró con el rostro completamente rígido.

Al ver que Woori no podía apartar la mirada de Lee-yeon, el rostro de Hee-jeong se volvió fríamente sombrío.

Jae-joon dio un respingo ante la expresión feroz de Hee-jeong, la cual resultaba tan severa que daba escalofríos por la espalda.

“…¿Sunbae?”

Bzzzz.

En ese momento, el teléfono inteligente en el bolsillo trasero del pantalón de Hee-jeong vibró. Hee-jeong chasqueó la lengua entre dientes y sacó el teléfono.

Padre

Maldita sea. Hee-jeong soltó una palabrota por dentro y contestó la llamada rápidamente.

“Sí, padre. Sí. Sí. …¿Perdón?”

La voz de Hee-jeong mientras hablaba con Yeon-ho se volvió cada vez más sombría.

Woori, quien descuidado había girado la cabeza hacia él, bajó rápidamente la mirada al suelo. El rostro de Hee-jeong mientras miraba al vacío estaba completamente exaltado.

Woori no fue el único en sorprenderse por la furia de Hee-jeong. Jae-joon también sudaba frío ante la espeluznante expresión de Hee-jeong.

“…Sí, entendido. Ya voy para allá.”

Woori parpadeó lentamente mientras asimilaba el contenido de la llamada. A juzgar por el contexto, parecía que su padre había convocado a Hee-jeong por un asunto importante. Pensó que le bastaría con regresar a casa ya fuera pidiendo un aventón en el coche de Hee-jeong o llamando a un taxi más tarde.

Hee-jeong, tras colgar el teléfono y calmar sus emociones por un instante, regresó en un abrir y cerrar de ojos a su habitual rostro educado y formal.

“Qué mala suerte. Tengo que irme urgentemente a Seúl ahora mismo.”

“Ah… sí. Parecía un asunto familiar. Vaya con cuidado.”

Jae-joon, quien hasta hacía solo un minuto miraba a Hee-jeong con ojos de admiración, hizo una inclinación con la cabeza mientras tomaba precauciones al sentir cierta incomodidad. Hee-jeong, habiendo fallado en mantener su imagen, rechinó los dientes de forma disimulada.

Tengo que procurar no alterarle los nervios al máximo. Woori abrió en silencio la puerta del asiento del copiloto.

“Pero volveré en cuanto termine con mi asunto.”

“…!”

Ante esas palabras que cayeron como un cubo de agua fría, Woori se giró apresuradamente hacia Hee-jeong.

Jae-joon respondió mientras se sobaba la nuca con torpeza:

“Ah… ¿de verdad puede hacer eso? Estará muy cansado.”

“Voy a volver. Así que, Jae-joon, vigílame bien a Woori para que no se escape, ¿entendido?”

“Entendido.”

Hee-jeong le hizo un gesto con la cabeza a Woori.

“Park Woori. Tú te quedas aquí.”

Maldita sea. Woori cerró de un golpazo la puerta del copiloto que tenía medio abierta.

Al llegar la hora del almuerzo, los representantes, subrepresentantes y voluntarios de cada facultad distribuyeron los paquetes de comida. Se debía a que cerca de la pensión no había un lugar adecuado para comer en grupo, y como habían invertido todo el presupuesto en el alcohol y la barbacoa, el almuerzo tenía que ser relativamente modesto.

‘¿Será mejor que no coma?’

Woori pensó en saltarse la comida, pero de inmediato cambió de opinión. Dado que no pensaba asistir a la fiesta de barbacoa de la noche ni a la reunión de bebidas, tenía que comer algo.

Woori, habiendo recogido su paquete de comida, observó los alrededores. Los estudiantes por lo general estaban reunidos en pequeños grupos, pero había bastantes personas solas. Pensó que estaría bien comer por allí cerca. Fue justo cuando se dirigía hacia un lugar en la esquina.

“¡Park Woori!”

Jae-joon, quien estaba revisando la cantidad restante de paquetes de comida, corrió a toda prisa y se le atravesó enfrente.

“¿A dónde vas?”

“….”

¿Me está hablando a mí ahora mismo? Woori lo miró desde arriba en silencio.

Jae-joon dijo descaradamente:

“Puedo hablarte de forma informal, ¿verdad? Tenemos la misma edad. Si te molesta, te vuelvo a hablar con respeto.”

No me molesta. A Woori no le importaba en absoluto si los demás le hablaban con respeto o con informalidad.

“Haz lo que quieras.”

“Mira nada más qué modales para hablar.”

Sin embargo, le daba curiosidad saber por qué le preguntaba eso.

“¿Qué es lo que quieres?”

Jae-joon le echó un vistazo rápido a la hoja de pedido. La cantidad coincidía más o menos, así que no había necesidad de revisar más. Dobló la hoja de pedido por la mitad y dijo:

“Comamos juntos.”

“¿Qué?”

Woori lo miró como si se hubiera vuelto loco. Jong-bum, el subrepresentante, se puso al lado de Jae-joon cargando cuatro paquetes de comida.

Jae-joon dijo señalando con la barbilla los paquetes de comida que traía Jong-bum:

“Te digo que comamos juntos. Mis amigos tienen todos nuestra misma edad.”

“Sí, comamos juntos. Park Woori.”

Jong-bum secundó la moción. Parecía que ya lo habían hablado de antemano.

“¿Ves a los dos omegas de allá? Vamos a comer con ellos. Ah, una es mi novia, así que ni te fijes.”

“¿De qué demonios hablas?”

Ante Jae-joon, quien decidía y notificaba a su antojo, Woori frunció el ceño intensamente. Si fuera un estudiante común, habría huido ante el rostro feroz de Woori, pero a Jae-joon y Jong-bum no les importó en absoluto.

“Vamos.”

“No quiero.”

Woori rechazó rotundamente la invitación de ellos, pero ambos se le interpusieron enfrente como si no fueran a dejarlo escapar de ninguna manera.

Una de las cejas de Woori se elevó bruscamente hacia arriba.

‘¿A estos qué les pasa?’

No entendía por qué sus compañeros de generación, que no se molestaban en reconocer su presencia ni en primer año ni ahora que habían regresado a clases, de repente se le pegaban así.

“Yoon Jae-joon, Lee Jong-bum. reúnanse.”

“¿Crees que a nosotros nos hace mucha gracia comer contigo?”

“Entonces basta con no comer juntos y ya.”

“No se puede. El Sunbae Hee-jeong me dijo que le enviara una foto tuya comiendo.”

“…¿Qué?”

Jae-joon miró fijamente a Woori con severidad y dijo:

“Entonces díselo tú mismo al Sunbae Hee-jeong. Dile que el representante te dijo de comer juntos pero que tú no quisiste.”

“….”

Fue así como a Woori no le quedó más remedio que comer su paquete de comida junto a Jae-joon, Jong-bum y las parejas de ambos.

Los estudiantes de los alrededores los miraban de reojo disimuladamente. Los alfas, al tener nervios de acero, devoraban la comida a grandes bocados, pero sus parejas no podían hacer lo mismo.

Por esto era por lo que no quería comer juntos. Woori miró a los omegas que comían tímidamente a picotazos y soltó un suspiro para sus adentros. Incapaz de seguir soportando la situación, estaba a punto de arrastrar la silla para irse al extremo de la mesa.

“¡A dónde vas, Park Woori!”

“¡No te vayas!”

Jae-joon y Jong-bum gritaron con los ojos echando chispas.

“….”

No me pregunten a mí, yo qué sé. Si fui yo el que quiso comer solo.

Woori levantó los palillos. Fue justo en el instante en que masticaba la comida sin alma.

¡Clic!

“….”

Woori miró a Jae-joon en silencio, pero Jae-joon, que poseía un carácter bastante descarado, pasó por alto su fría mirada con absoluta frescura. Jong-bum entró a la aplicación de mensajería y tocó el nombre de Hee-jeong.

“No me mires así. A mí tampoco me apetecía tomarla porque sí.”

Jae-joon adjuntó la foto que acababa de tomar en el chat y la envió. Justo cuando iba a salir del chat, su mirada se posó en la foto que le había enviado a Hee-jeong.

A ver cómo salió.

Jae-joon, que tocó la foto de forma descuidada, admiró la imagen de Woori que llenaba la pantalla.

“Vaya….”

La tomó a la rápida pero salió muy bien. Era un rostro desperdiciado en una personalidad tan nefasta.

“Oye, Park Woori. De verdad eres muy fotogénico. La foto salió increíblemente bien.”

Sung-hee, que estaba sentada a su lado, le echó un vistazo al teléfono inteligente de Jae-joon. Al ver la foto de Woori, los ojos de Sung-hee se abrieron de par en par.

“Oh… de verdad.”

“¡Oye, Kim Sung-hee, tú!”

¿Mostrando interés en otro hombre teniéndome a mí? Jae-joon levantó el teléfono inteligente hacia arriba.

Ante el arrebato de celos de Jae-joon, Sung-hee sacudió la cabeza como si le pareriera insólito y hundió la cabeza en su paquete de comida. Cuando Sung-hee perdió el interés en la foto, Jae-joon le puso el teléfono inteligente a Woori justo enfrente de las narices.

“¿Quieres que te pase la foto?”

Woori dijo sin siquiera mirar el teléfono inteligente que le ofrecía:

“Solo come tu comida.”

“Ah, sí, claro.”

* * *

Llegó la hora del tiempo libre. Los alfas en su mayoría disfrutaban de deportes de recreación en el lago ubicado detrás del edificio, mientras que los omegas iban a la única cafetería grande que había al lado de la villa con alberca para tomar café y comer postres.

Gracias a ello, el interior de la villa con alberca estaba bastante despejado. Los estudiantes que se quedaron estaban sentados en las camastros o en las mesas de la terraza charlando, jugando con un balón en la cancha de foot-volley, o dentro de los alojamientos jugando con sus teléfonos.

“….”

Woori observó los alrededores. Las camastros y las mesas al aire libre ya estaban completamente ocupadas. En cuanto a entrar al alojamiento, no quería estar en un espacio cerrado con los estudiantes. No había un lugar adecuado para estar a solas.

“Ah.”

Sin embargo, para su sorpresa, no había nadie nadando en la piscina. Tras dudarlo un instante, Woori se dirigió hacia la piscina. Las omegas que estaban recostadas en las camastros al lado de la piscina dieron un respingo de sorpresa y tomaron precauciones.

Woori ignoró con absoluta frescura a las personas que lo miraban como si fuera un vagabundo de la calle y se sentó en el extremo de la piscina. Se quitó los tenis y calcetines que llevaba puestos y se subió el dobladillo del pantalón de entrenamiento gris por encima de las rodillas.

En sus piernas largas y firmes había músculos marcados, pero por alguna razón se veían delgadas. Eso se debía, probablemente, a sus tobillos delgados en comparación con su cuerpo y a su color de piel blanco como una hoja de papel.

Woori sumergió los pies en la parte más profunda de la piscina como si estuviera tomando un baño de pies. El agua tibia envolvió con suavidad sus pies y espinillas.

Plaf.

Woori se echó hacia atrás sobre el suelo desde donde estaba sentado. La imagen de estar acostado de espaldas sobre el suelo sucio hacía parecer que no tenía la más mínima educación. La gente lo criticaba murmurando sobre él, pero en realidad ninguno daba señales de apartar la mirada de Woori.

A diferencia de lo habitual, cuando vestía camisas y pantalones de vestir pulcramente, ahora llevaba una chamarra de entrenamiento negra de tres franjas, una camiseta blanca y un pantalón de entrenamiento gris. Al vestir prendas cómodas propias de un estudiante universitario, la impresión que daba se veía bastante joven y un poco más dócil.

“….”

Acostado cuan largo era sobre el suelo, Woori miraba al cielo con la mirada perdida. En el cielo azul había manchones de nubes agrupadas como algodón de azúcar. Esa vista resultaba bastante digna de verse.

Su expresión, habitualmente neurótica, se aflojó un poco. Era muchísimo mejor que estar sentado en la silla de masajes de la oficina mirando al cielo.

Aunque se había sentido un poco cansado a la hora de comer, no había acumulado tanto estrés como para empacharse.

Woori movió ligeramente los pies sumergidos en el agua. El agua de la piscina se agitó siguiendo los movimientos de sus pies. Un sonido de chapoteo constante resonaba suavemente. Ese sonido parecía casi una canción de cuna. Los párpados de Woori se fueron cerrando de a poco.

“…Ugh….”

“…?”

En ese momento, Woori abrió los ojos ante la presencia de alguien que se aproximaba.

Una mujer de contextura pequeña se acercaba hacia donde él estaba cargando una caja enorme que era casi del tamaño de su torso. Woori parpadeó.

‘Seguro va a dar la vuelta para esquivarme.’

Sin embargo, a diferencia de sus expectativas, ella continuó caminando recto. A este paso, parecía que lo iba a pisar con los pies.

“….”

Qué molesto. Fue justo en el instante en que Woori levantaba el torso con el que estaba acostado para apartarse del lugar. En ese preciso momento la mujer bajó la mirada.

La mirada de la mujer y la de Woori se cruzaron.

Eran conocidos. Era la omega que estaba pegada como una lapa al lado de Jae-joon.

Woori miró hacia arriba a Sung-hee en silencio. Fue porque pensó que, al haberlo visto ahora, ella se apartaría hacia un lado.

“¡Ay!”

Sin embargo, la desconcertada Sung-hee dio un paso en falso. La caja que llevaba en las manos se desparramó hacia adelante.

¡Pum! Woori recibió el impacto de la caja que a ella se le cayó justo en el hombro. Como si tuviera bastante peso, le dolió bastante. Woori se sobó el lugar del golpe con la mano.

“¡Lo, lo siento, Woori!”

Sung-hee se asustó enormemente sin saber qué hacer. Si solo se hubiera asustado habría estado bien, pero debido a la gran turbación terminó doblando el cuerpo hacia la izquierda.

“¡Ah! Perdón, per… ¡ah!”

Desafortunadamente, a la izquierda estaba la piscina. Su cuerpo cayó de cabeza hacia la piscina.

“¡¡Sung-hee!!”

Ante el grito de Sung-hee, Jae-joon, que estaba acomodando cosas cerca de allí, corrió ferozmente hacia la piscina, pero la distancia era demasiado grande. El rostro de Jae-joon se puso pálido del susto.

“…Ha.”

Ya no sé.

Woori se levantó rápidamente, le agarró la mano izquierda a Sung-hee y la tiró hacia sí con fuerza.

“¡Aaaah!”

Sung-hee, en pleno ataque de pánico, se agitated y pataleó.

“Oye, quédate—.”

La fuerza que la jalaba desde abajo sumada a la gravedad hicieron sinergia y destruyeron la postura de Woori.

“¡¡Yo, yo no sé nadar!!”

De los grandes ojos de Sung-hee brotaron lágrimas como gotas de lluvia.

Woori lanzó a Sung-hee hacia afuera con fuerza, como si estuviera lanzando una bala de atletismo. En un instante, las posiciones de Sung-hee y Woori se intercambiaron. Sung-hee, lanzada hacia la tierra, cayó de pechos contra el suelo.

¡Chlosh!

En su lugar, Woori cayó a la piscina. La profundidad era tan grande que ni siquiera se le veía la coronilla. Al ver esa escena, Jae-joon se agarró la cabeza con ambas manos y soltó un chillido:

“¡Sung, Sung-hee… Woori!”

Por si fuera poco, el lugar donde cayó Woori era donde el agua era más profunda. Los estudiantes que lo estaban observando disimuladamente se levantaron de golpe sorprendidos.

“¡Sunbae!”

Lo mismo ocurrió con Lee-yeon.

Lee-yeon, que estaba sentado en una silla de la terraza junto a otros omegas, se levantó como un resorte y corrió hacia la piscina.

“¡Hermano Lee-yeon!”

El omega que estaba con él soltó un grito. En el preciso instante en que Lee-yeon intentaba lanzarse a la piscina empujando a los estudiantes que le bloqueaban el paso.

¡Chplash!

La cabeza de Woori asomó bruscamente por encima de la superficie del agua. El ambiente que estaba lleno de alboroto se quedó en silencio en un instante.

“…Puff….”

“Está todo mojado.” Woori frunció el entrecejo y se echó hacia atrás con brusquedad el flequillo que se le había pegado a la frente.

Cuando aprendió a nadar en el ejército se preguntaba para qué demonios el ejército de tierra tenía que aprender este tipo de cosas, pero qué suerte haberlo aprendido.

Woori se frotó la cara con las palmas de las manos como si se la estuviera lavando. La visión borrosa se aclaró un poco.

Frunciendo el ceño al observar los alrededores, vio que justo al lado había una escalera con tubos de acero inoxidable. Woori se sujetó de los tubos y salió a la superficie del agua.

¡Chlosh!

Al salir del agua, Woori se irguió cuán alto era. El agua continuó escurriendo a lo largo de su cuerpo. Por lo pronto, tomó el dobladillo de la chamarra de entrenamiento que se había empapado por completo y colgaba hacia abajo, y la exprimió. Las fibras se retorcieron expulsando el agua, pero el hecho de que se le pegara al cuerpo no cambió en absoluto.

Ah….”

No había caso. Woori se quitó la chamarra de entrenamiento como si le resultara un estorbo. La prenda que llevaba debajo se le pegaba a la piel exactamente igual que la ropa exterior.

Eheheh….”

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Al ver la fachada de Woori, Jae-joon se quedó sin palabras. Ya de por sí el torso que dejaba entrever la piel era llamativo, pero el pantalón pegado a los glúteos y a las piernas revelaba la línea de su cuerpo tal cual era. Esa imagen resultaba bastante sugestiva.

Woori frunció el ceño ante la camiseta de manga corta que se le adhería a la piel al descubierto. Es un fastidio, mejor me la quito y ya. Levantó el dobladillo de la prenda superior.

Se dejó al descubierto su abdomen plano con un ombligo bien marcado en el centro y los abdominales divididos en seis secciones. Continuó subiendo la prenda sin dudarlo. Justo debajo del pecho firme por encima de la boca del estómago, las sombras oscuras se marcaban de manera singularmente notable. Fue justo en el instante en que estaba a punto de verse su pezón invertido, hundido tan solo del tamaño de la uña de un bebé debajo de la parte inferior de sus pechos abultados.

“Sunbae.”

Woori se detuvo ante la voz de Lee-yeon. Al girar la cabeza, Lee-yeon estaba a su lado.

‘¿Cuándo llegó?’

Woori miró fijamente a Lee-yeon como preguntándole qué quería. Lee-yeon se quitó el saco que llevaba puesto y se lo colocó sobre los hombros.

Rastrojo. El saco holgado hecho de material sintético cubrió no solo la espalda de Woori, sino también sus nalgas.

“¿Qué haces?”

Incluso ante la amabilidad de Lee-yeon, Woori no sintió la menor gratitud. Por puro reflejo, intentó quitarse el saco que le habían colocado a la fuerza.

Lee-yeon agachó la cabeza y le susurró a Woori:

“Parece que tiene muchas ganas de ir pregonando por todas partes que es un omega.”

“…!”

“¿En qué mundo un omega se anda quitando la ropa así como si nada frente a la gente?”

Ante la crítica de Lee-yeon, los ojos de Woori se abrieron de par en par. Habiendo vivido toda su vida como beta, en este momento no sabía si su comportamiento estuvo mal.

“Póngaselo.”

Ante la orden dominante de Lee-yeon, Woori frunció el entrecejo demostrando su descontento, pero se puso el saco obedientemente.

Lee-yeon giró la cabeza y esbozó una amplia sonrisa hacia Jae-joon y Sung-hee, quienes lo miraban con expresión atónita.

“Me parece que el Sunbae Woori necesita cambiarse de ropa.”

“Ah… ¡ah! Es verdad. ¡Woori, la ropa! Vamos a que te cambies de ropa.”

Jae-joon jaló de la manga de Woori a toda prisa, pero Woori no dio señales de moverse.

“¿Qué pasa?”

Ante la pregunta de Jae-joon, Woori parpadeó.

Su expresión inexpresiva era la misma de siempre, pero parecía de alguna manera apurado o en un aprieto. Jae-joon volvió a jalar de su manga como preguntándole qué sucedía. Woori respondió de mala gana:

“No tengo ropa para cambiarme.”

“¡Estás loco! ¿Cómo no vas a traer ropa si es un viaje de dos días y una noche?”

“Sí la traje. …Solo que Park Hee-jeong se la volvió a llevar.”

Jae-joon miró a Woori desde abajo como preguntándole qué clase de tontería era esa. Entonces, soltó un exclamación de comprensión:

“…No bajaste el bolso del coche del Sunbae Hee-jeong.”

“….”

El silencio fue una afirmación. Jae-joon se llevó la mano a la frente sintiéndose en un aprieto.

Ante una situación sin respuesta, Sung-hee no sabía qué hacer llena de culpa. Se disculpó con Woori, quien estaba parado como un pasmarote hecho un desastre por haber caído al agua.

“Perdón, lo siento mucho, Woori.”

“….”

“Por mi culpa pasó esto…. De verdad lo siento.”

Tampoco es para andar pidiendo disculpas por algo así. Woori no consideraba que esta situación fuera del todo culpa de Sung-hee. Simplemente ambos habían tenido mala suerte y ya.

“Déjalo. Ya basta.”

Woori ni siquiera miró a Sung-hee y exprimió la parte delantera de su camiseta. Sin embargo, Sung-hee malinterpretó la conducta de Woori pensando que actuaba así por estar enojado. Ella dio pisotones con los pies y volvió a disculparse:

Snif, ¡lo siento! También siento haberte tirado la caja encima. ¿Te dolió mucho?”

“…?”

Le digo que ya basta y sigue insistiéndole más. Woori miró a Sung-hee, que estaba al borde del llanto, como si no la entendiera en absoluto.

Lee-yeon, que observaba el comportamiento de Woori desde un lado, dijo:

“Me parece que el Sunbae Woori lo dijo con la intención de decir que no pasa nada.”

“…¿De, de verdad?!”

Sung-hee miró a Woori con ojos llorosos. Woori, sin siquiera mirarla, alisó el dobladillo retorcido de su camisa y asintió con la cabeza.

“…!”

Los ojos de Sung-hee y Jae-joon brillaron como si hubieran quedado conmovidos. Daban la impresión de haber sentido que Woori no era tan desgraciado como decían los rumores.

Jae-joon gritó:

“¡Woori! Espera. ¡Voy a ir a robarle los calzones y el pantalón a Lee Jong-bum!”

“¡Entonces para la parte de arriba te doy mi pijama! ¡Como es grande seguro a ti también te queda, Woori!”

“…Kim Sung-hee, tú quédate quieta. Woori. Te daré mi playera de manga corta. Ponte esa.”

“Yoon Jae-joon, tú tienes el cuerpo más chico que Woori y usas ropa más ajustada. Como si tu ropa le fuera a quedar bien a Woori.”

“¿Y aun así le vas a dar tu ropa a un hombre ajeno?”

“¡En la situación actual qué importa eso! ¡Además, Woori es un beta!”

Las voces de Jae-joon y Sung-hee se fueron elevando cada vez más.

¿Estos dos por qué se ponen a pelear otra vez? Fue justo en el momento en que Woori intentaba irse a un lugar soleado para secar su ropa.

“¡A dónde vas!”

Jae-joon y Sung-hee le agarraron el dobladillo de la ropa. Como si no fuera suficiente que estuviera estirada por el agua, la prenda se deformó feamente como un trapo viejo.

“No se preocupen por mí.”

A pesar de que las frías palabras de Woori eran suficientes para herir a cualquiera, Jae-joon y Sung-hee ya estaban más que acostumbrados a él. Se le pegaron aún más, ansiosos por ayudarlo de cualquier manera.

Fue justo en el momento en que Woori, incapaz de aguantar más, estaba a punto de expresar su irritación. Lee-yeon se metió en la conversación de ellos.

“Póngase lo mío, Sunbae.”

“¿Qué?”

“Es que traje pijama. Yo puedo dormir así tal como estoy, así que póngase eso.”

“No quier—.”

Ante las palabras de Lee-yeon, Jae-joon se interpuso rápidamente:

“¡Buenísima idea! Woori, ponte lo de él.”

“¡Dije que no quiero!”

Woori gritó con todas sus fuerzas porque verdaderamente no quería, pero no sirvió de nada. Lee-yeon lo empujó por la espalda. Al ver que se resistía para no avanzar, Jae-joon y Sung-hee le agarraron cada uno un brazo por el frente para jalarlo.

“¡Oye, vamos rápido!”

“Que no quier—.”

“Vamos, Sunbae.”

“¡¡Oigan!!”

El grito de Woori resonó en el aire.

* * *

“¿Entonces los empleados de la villa con alberca son los que asan la barbacoa directamente?”

“Sí. A estas horas los empleados de aquí deben de estar poniendo las mesas en el patio delantero. Y la limpieza después de comer también se hace aquí….”

Clic.

Al terminar de ducharse, Woori salió del baño.

Las cabezas de Lee-yeon y Jae-joon, que estaban sentados en el sofá conversando, se giraron de forma natural hacia Woori. La expresión de ambos al verlo se volvió rígida.

“…?”

Era una cara como si hubieran visto un espectáculo desagradable. Woori, que se secaba el cabello con una toalla, los miró preguntándoles qué les pasaba. A pesar de la expresión de molestia de Woori, ambos se quedaron en absoluto silencio.

La expresión de Woori se volvió seria.

‘…¿Acaso se nota que no traigo calzones?’

Woori revisó su parte inferior de manera disimulada. Aunque había curvas en esa zona, no era nada que sobresaliera hasta el punto de atentar contra la moral pública.

Llegó a pensar si la tela era tan delgada que se transparentaba la forma, pero la ropa de Lee-yeon era bastante gruesa.

Él no tenía ningún problema. Siendo así, la falla era de esos dos. Woori dijo con firmeza:

“¿Qué pasa?”

“Ah… no es nada.”

Jae-joon desvió apresuradamente la mirada hacia otro lado.

“Está bien.”

Aunque había preguntado, tampoco tenía tantas ganas de saber la razón. Ante la negativa de Jae-joon, Woori también intentó perder el interés. Sin embargo, Lee-yeon todavía lo observaba con ojos serios.

Qué demonios pasa. Woori frunció el entrecejo e hizo un gesto con la cabeza hacia arriba. La mirada de Lee-yeon también se movió siguiendo el movimiento de su cabeza.

Fue solo entonces cuando Woori se dio cuenta de qué era lo que los había dejado sorprendidos.

“…Ah.”

Woori se sobó la mejilla izquierda de forma distraída. El parche que cubría la marca del moretón se le había caído por completo al lavarse la cara.

Aunque ya había pasado una semana desde que Hee-jeong le dio la bofetada en la mejilla, el moretón aún no había desaparecido del todo.

En varios puntos de su pálida mejilla aún quedaban zonas teñidas de púrpura. Cualquiera que lo viera pensaría que se veía espantoso.

…Pero ¿qué se le iba a hacer? El parche ya se había caído y no tenía parches de repuesto.

Woori erguó los hombros con deliberada firmeza. La persona golpeada no había hecho nada malo. Así que tampoco había razón para sentir vergüenza.

“Voy a dormir. Así que salgan los dos.”

“¿Ah? Sí. Debes estar cansado, así que duerme un poco. Te despertaremos cuando sea la hora de cenar.”

Woori sacudió la cabeza.

“No voy a comer.”

“¿Por qué? Compramos la mejor carne de todas. Come un poco.”

“No quiero. Y salgan rápido.”

A este tipo uno le intenta hacer un favor y encima se pone a reclamar. Fue justo en el momento en que Jae-joon, enojado, iba a decir algo.

Lee-yeon murmuró:

“…El Sunbae Hee-jeong vendrá sin cenar, ¿verdad?”

“…!”

Es verdad, Park Hee-jeong. El rostro de Woori se puso pálido del susto.

“¿Qué te pasa? ¿Por qué te pones tan rígido de repente?”

Jae-joon ladeó la cabeza mirando a Woori, a quien le desagradaba la idea hasta un punto desconcertante. En ese preciso instante, los acontecimientos del almuerzo pasaron por su mente como un relámpago.

‘¡Entonces díselo tú mismo al Sunbae Hee-jeong! ¡Dile que el representante te dijo de comer juntos pero que tú no quisiste!’

‘No me mires así. A mí tampoco me apetecía tomarla porque sí.’

Apenas usaban a Hee-jeong como pretexto, Woori erizaba los pelos como un gato, pero terminaba aceptando de mala gana.

Jae-joon dijo haciéndose el desentendido:

“Sí. Como el Sunbae dijo que vendría en la noche… ¿probablemente venga sin cenar, no?”

“Entonces el Sunbae Hee-jeong intentará cenar junto con el Woori.”

“Así es… el Sunbae Hee-jeong cuida a su hermano de una manera bastante exagerada.”

“…!”

El rostro de Woori se puso tan pálido como si hubiera escuchado un aviso de asesinato.

¿Tener que cenar a solas… con Park Hee-jeong? No quería ni muerto.

Al ver la actitud de Woori, a quien le repugnaba profundamente la idea, Lee-yeon y Jae-joon se intercambiaron miradas.

Lee-yeon murmuró lentamente:

“Entonces podríamos comer antes de que llegue el Sunbae Hee-jeong, ¿no?”

“….”

“Tiene razón. Además, como no sabemos a qué hora va a llegar, será mejor comer antes. Es mucho mejor que perder la hora de la comida y terminar cenando a solas los dos.”

Los ojos de Woori, que se habían nublado como los de un pescado seco, brillaron de golpe.

* * *

Woori de verdad no quería mezclarse con esa gente que lo miraba como si fuera un mono de zoológico para comer carne acumulada como una montaña en un solo plato, y mucho menos acompañada de verduras y salsa ssamjang.

Sin embargo, le desagradaba aún más cenar junto a Park Hee-jeong.

Como había tantas miradas encima, le resultaba clarísimo el show que montaríá. Capaz y hasta le preparaba un taco de carne envuelto en lechuga, totalmente ebrio de su papel de hermano mayor que vela por su hermano menor descarriado. Y cuando estuvieran a solas, seguro le reclamaría preguntándole si acaso se tragaba todo lo que le daban. Era seguro. Prefería mil veces comer con estos tipos antes que presenciar semejante escena.

Woori tomó asiento en una esquina de la mesa con una expresión de absoluta determinación. Esa imagen lo hacía parecer un gato con el pelo completamente erizado.

Jae-joon y sus compañeros de generación no se molestaron en hablarle a Woori, quien se veía bastante sensible. El criterio de sus compañeros fue excelente. Como conversaban entre ellos sin prestarle ni una pizca de atención, la desconfianza de Woori se fue disipando poco a poco.

Aunado a eso, desde algún lugar emanaba un aroma reconfortante. Parecía que el personal de la villa con alberca había encendido algún incienso. Al respirar aquel olor, su estómago agitado se fue tranquilizando.

Woori, que masticaba la carne en silencio, parpadeó sorprendido. Había comido el doble de lo habitual.

Aunque la cantidad de su atracón no se comparaba en absoluto con lo que comería una persona común, la expresión de Woori se volvió seria.

‘¿Qué pasa?’

¿Por qué comí de más? Woori ladeó la cabeza ante la desconcertante comodidad que sentía en el estómago.

Como era de poco comer, si ingería más de cierta cantidad se le pesaba el estómago y no podía comer mucho. Sin embargo, en este momento la comida le seguía entrando sin problema.

Si hubiera algo distinto a lo habitual, ¿sería acaso que llevaba puesta la ropa de Choi Lee-yeon tanto arriba como abajo?

“….”

Al llegar a ese pensamiento, Woori sacudió la cabeza de un lado a otro. Pero qué tonterías estoy pensando.

Woori le echó un vistazo a la mesa. La carne que estaba acumulada como una montaña se había terminado. Sus compañeros, que habían estado devorando la carne sin parar, ahora picoteaban las guarniciones.

Parece que ya puedo volver a la habitación. Woori soltó los palillos que tenía en la mano. Al ver eso, Jae-joon exclamó de golpe:

“¡Por qué dejas de comer tan pronto…!”

Sin embargo, no pudo continuar hablando debido a que Sung-hee, sentada a su lado, le dio un fuerte codazo en las costillas.

“…?”

“…No es nada.”

Jae-joon hundió la cabeza en su plato como si no fuera nada. Sung-hee le preguntó:

“¿Ya terminaste de comer?”

“Sí.”

Woori soltó esa sola palabra, se levantó de su asiento y se dirigió hacia el alojamiento.

El edificio de la villa con alberca tenía una estructura a la izquierda y otra a la derecha. El edificio de la izquierda era para los alfas y el de la derecha era para los omegas. Como Woori públicamente era un beta, le asignaron el edificio de los alfas.

Woori se detuvo frente a la puerta principal. En la puerta de cristal del edificio había pegado un aviso de advertencia.

※ Si los atrapan teniendo relaciones sexuales, serán desalojados.

(Se publicará su nombre en el foro del campus)

※ Prohibidas las reuniones para beber con ambos sexos dentro del alojamiento.

(Si van a tomar hombres y mujeres juntos, háganlo en las mesas al aire libre)

-Consejo Estudiantil de la Universidad KWANAK de Seúl -

“….”

Por lo menos no tendré que escuchar ruidos desagradables al dormir.

Woori se dirigió a la habitación asignada. El primer y segundo piso eran los alojamientos del departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, mientras que el tercer y cuarto piso eran los del departamento de Administración de Empresas. Woori entró de forma natural a la habitación 402 del cuarto piso.

No había nadie en la habitación. Woori soltó un suspiro de alivio y tomó una cobija que estaba en una esquina del cuarto.

¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!

“…¿Qué es ese ruido?”

Woori se paró frente al gran ventanal de la habitación. Al estar en el cuarto piso, el terreno de la villa con alberca se veía con total claridad.

Los alfas y omegas que habían terminado de cenar se habían reunido en un solo lugar y bailaban sosteniendo botellas de alcohol. Algunas personas continuaban tomando en una segunda ronda sentadas en las mesas. El sonido sordo retumbante parecía ser el de la música. Como no podían tomar alcohol con personas del sexo opuesto dentro de la habitación, seguro preferían divertirse afuera.

“…Parece que hoy no vendrá nadie a la habitación.”

Woori, con una expresión de satisfacción, se acomodó en una esquina y se cubrió con la cobija hasta la coronilla. Si se dormía así, ya sería el día de mañana. Se dispuso a conciliar el sueño.

Como el día de hoy había sido sumamente agotador, Woori se quedó dormido con facilidad.

Había pasado cerca de una hora desde que se quedó dormido.

Bzzzz.

El teléfono inteligente que había guardado en el bolsillo del saco vibró. Los párpados de Woori, profundamente cerrados, dieron un leve respingo. Se bajó la cobija con la que se había cubierto hasta la coronilla.

Intentó sacar de manera inconsciente el teléfono inteligente del bolsillo, pero de inmediato detuvo su movimiento.

‘¿Y si es Park Hee-jeong? No voy a contestar.’

Woori ignoró la vibración que retumbaba sin parar y se giró de lado. Su entrecejo, que se había fruncido ligeramente, se fue despejando poco a poco. Justo cuando iba a volver a quedarse dormido en esa posición.

¡De golpe!

“…!”

El hombro de Woori dio un respingo ante el sonido de la puerta abriéndose con brusquedad.

Maldita sea. ¿Acaso es Park Hee-jeong? Su entrecejo, que se había relajado plácidamente, volvió a deformarse.

Tengo que hacer como si estuviera dormido. Woori se juró a sí mismo que pasara lo que pasara no abriría los ojos por nada del mundo.

“¡Oye! ¡Por qué no contestas el teléfono!”

“¡Park Woori, levántate!”

Sin embargo, ante los potentes gritos de Jae-joon y Jong-bum, que sonaban como si se hubieran tragado el silbato de un tren, no le quedó más remedio que abrir los ojos.

¡Clac, rastrojo, tintineo!

Junto con el ruido de pisadas bruscas se escucharon sonidos extraños. A juzgar por los pasos, parecía que además de Jae-joon y Jong-bum había unas cuantas personas más.

Por qué no se quedan afuera tomando alcohol con sus novias en lugar de venir a hacer esto al alojamiento. Lo único bueno de todo esto era que no se escuchaba la voz de Hee-jeong.

Woori volvió a subirse hasta la coronilla la cobija que se había bajado hasta el pecho.

¡Fuuu!

Jae-joon le destapó la cobija de un jalón.

“…!”

Ante una situación que experimentaba por primera vez en su vida, Woori miró fijamente a Jae-joon lleno de incredulidad. A Jae-joon no le importó en absoluto y le gritó:

“¡Te dije que te levantes!”

“Yoon Jae-joon, tú… ugh….”

Woori frunció el ceño ante el fuerte olor a alcohol que emanaba del cuerpo de Jae-joon.

De verdad cuánto había tomado, que de solo oler el aliento mezclado con alcohol que exhalaba ya le daba dolor de cabeza.

El que estaba profundamente ebrio no era solo Jae-joon. Jong-bum, el subrepresentante, y otros dos alfas a los que veía por primera vez también entraron a la habitación con los rostros completamente rojos.

Los cuatro alfas se sentaron formando un círculo en la habitación y comenzaron a sacar y acomodar el alcohol y las bolsas de frituras que cada uno había traído. Aunque Woori quería soltarles una sarta de maldiciones, de nada servía enojarse con tipos borrachos.

Antes que pasar por este martirio, prefiero otra cosa. Woori tomó la decisión de irse a dormir a otra habitación. Se levantó en silencio y se dirigió hacia la puerta.

Quizá gracias a que caminó amortiguando sus pasos, o tal vez debido a que los alfas estaban ebrios e inconscientes, pudo pararse frente a la puerta con relativa facilidad. Fue justo en el instante en que Woori iba a extender la mano hacia la manija de la puerta.

La puerta del alojamiento se abrió.

“….”

El cuerpo de Woori quedó cubierto por una sombra.

Qué pasa. Woori levantó la cabeza de forma distraída y miró al hombre que estaba parado frente a él. Al ver al hombre, Woori contuvo el aliento.

“…!”

El hombre dio un paso hacia adelante. Woori dio un paso hacia atrás de forma inconsciente, pero terminó dando un paso en falso.

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Fue justo en el momento en que el cuerpo de Woori iba a caerse hacia atrás. El hombre extendió la mano y le rodeó la cintura con un brazo largo y firme.

“…!”

El hombre, tras poner a Woori de pie, soltó de inmediato el brazo que le rodeaba la cintura como si no tuviera la menor nostalgia.

Woori dio un paso hacia atrás rápidamente.

La apariencia del hombre se reveló en su totalidad.

Incluso bajo la luz amarilla que caía desde el techo, las facciones del hombre se veían nítidas. Su cabello de color castaño claro, que parecía más suave y cálido que la propia luz amarilla, resplandecía ante el resplandor que caía sobre él.

“…¿Choi Lee-yeon?”

El departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales está en el primer piso.

Fue cuando Woori solo parpadeaba los ojos.

La expresión de Lee-yeon se volvió cada vez más relajada. Levanto la mano y le picó la mejilla a Woori con el dedo índice.

“…!”

“Se te quedó marcada la cobija.”

Los ojos de Lee-yeon, redondos y afilados como almendras, se plegaron suavemente. Era una sonrisa tan hermosa que hacía dar un vuelco al corazón de cualquiera que la viera.

Resultaba deslumbrante.

“¡Oye! ¡A dónde, a dónde vas!”

Jae-joon, que estaba acomodando el alcohol, descubrió a Woori parado frente a la puerta y gritó de golpe.

“…!”

En el preciso instante en que Woori, volviendo en sí por el grito de Jae-joon, intentaba apartar a Lee-yeon para escapar, Jae-joon, que se había levantado de la nada, se interpuso entre Woori y Lee-yeon y exclamó:

“¡Tienes que tomar… alcohol con nosotros!”

“Maldita sea… ¡yo… cuánto la, snif, cuánto la quería!”

Seung-yoon, el representante del departamento de Ciencias Políticas, estaba tirado boca abajo en el suelo llorando a moco tendido. Jae-joon y Jong-bum miraban con ojos llenos de desprecio a Seung-yoon, quien sollozaba sin la menor dignidad de un alfa.

“Oye. Tómate esto.”

Jong-bum destapó una botella de soju y se la puso en la mano a Seung-yoon.

“Ah, gra, cias.”

“¡Bébetelo!”

Bajo el liderazgo de Jae-joon, los alfas bebían directamente de la botella. Los alfas, tras tomarse la mitad del soju de un solo trago diciendo que el alcohol estaba dulce, tomaban botanas de las bolsas puestas en el suelo para comer.

¿Acaso están locos? Woori sacudió la cabeza viendo a los alfas tomar soju como si fuera agua. Lo único bueno era que los alfas solo impidieron que saliera, pero no le hablaban ni lo obligaban a tomar alcohol a la fuerza.

“….”

Woori, que bostezaba aburrido, le echó un vistazo de reojo al sofá que estaba detrás. El punto ciego al lado del descansabrazos del sofá para cuatro personas se veía realmente acogedor. Con tal de no salir de la habitación daba igual.

Acomodándose en silencio, Woori se dirigió al lado del sofá. Jae-joon, con el rostro completamente rojo, se levantó y alzó una ceja al ver a Woori mover la posición, pero al ver que solo se sentaba al lado del sofá volvió a girar la cabeza.

“….”

A pesar del paso del tiempo, no había señales de que la reunión fuera a terminar. Los alfas seguían riendo a carcajadas, soltando palabrotas y escandalizando.

La puerta del baño, ubicada del lado de la salida, se abrió.

La cabeza de Woori, que parpadeaba con aburrimiento, se giró de forma natural hacia el baño.

Lee-yeon salió secándose la cara con una toalla. Parecía haberse lavado la cara. Su rostro fresco se veía bastante despejado.

“….”

Woori giró la cabeza rápidamente hacia los alfas que tomaban de la botella. Intentó concentrarse en las historias que contaban los alfas, pero su atención se desviaba hacia Lee-yeon.

Woori soltó un suspiro para sus adentros sintiéndose apesadumbrado. Que una persona mire a otra no era ningún delito, pero tener pensamientos lascivos al mirar a alguien sí que lo era.

‘Maldita sea.’

Estar en una habitación cerrada junto a Lee-yeon mientras emanaba un fuerte olor a alcohol le traía a la memoria los actos que habían cometido en su coche hace unos días.

‘El pecho… me pica.’

Una vez que cobró conciencia de ello, el pecho derecho que Lee-yeon le había succionado comenzó a darle una sensación de comezón.

Woori movió el cuerpo con incomodidad. Sin embargo, cada vez que se movía, la prenda superior de Lee-yeon le rozaba el pecho, lo que le generaba una estimulación aún mayor.

Carajo. Woori encogió el cuerpo por completo y hundió la cabeza entre las rodillas.

Quizá por tener pensamientos extraños, sintió que el interior de la habitación se ponía aún más caluroso y sofocante. Era como estar dentro de una pecera.

Hace calor. El sudor le resbaló a lo largo de la frente. Tenía ganas de salir a tomar un poco de aire fresco, pero no tenía fuerzas ni para moverse.

Fue en el instante en que Woori estaba tirado cuan largo era como ropa mojada, respirando con dificultad. Emanó un olor dulce y a la vez pesado. Era un aroma que recordaba.

‘Este olor es….’

Plaf. Lee-yeon se sentó al lado de Woori, quien estaba acurrucado apoyando la espalda contra la pared.

“…!”

Woori, que jamás esperó que Lee-yeon se sentara a su lado, lo miró sorprendido.

Lee-yeon tomó la cobija delgada que estaba a los pies de Woori. Y la cubrió hasta la coronilla sobre sí mismo y sobre Woori.

“…?”

El aire dentro de la cobija se sentía sofocante.

Fue antes de que Woori pudiera reaccionar ante la repentina acción de Lee-yeon. Lee-yeon agachó la cabeza e hincó la nariz en la nuca de Woori. Junto con el sonido de una aspiración profunda, el fino vello que nacía en su cuello se agitó ante el aliento de Lee-yeon. Esa sensación resultaba sumamente erótica.

Ante una sensación tan erótica que le hacía dar escalofríos por el cuerpo, Woori se cubrió la boca a toda prisa con ambas manos.

“…!”

Lee-yeon, que había enterrado la nariz en su nuca oliéndolo, retiró la cabeza lentamente y murmuró:

“Sunbae. ¿No tiene calor?”

“No… tengo calor.”

“Sudando a chorros y encima haciéndose el fuerte.”

Ante el reclamo de Lee-yeon, Woori parpadeó atónito. La persona que contribuía a su calor era precisamente Choi Lee-yeon.

¿Para qué demonios se habrá tapado con la cobija?

“¿A ti qué te importa si sudo o no? Y apártate un poco.”

Woori empujó el hombro de Lee-yeon con el codo. Lee-yeon, que se le pegaba con insistencia, se apartó con una facilidad desconcertante. De verdad qué le pasa a este. Fue justo en el momento en que Woori fruncía el ceño e intentaba bajarse la cobija.

“Si se quita la cobija… el único que sale perdiendo es usted, Sunbae.”

“¿Qué?”

Woori miró a Lee-yeon como preguntándole qué clase de tontería era esa. Lee-yeon se encogió de hombros como diciéndole que lo intentara si quería.

Le entró un extraño espíritu competitivo. Woori se quitó la cobija sin dudarlo.

Al liberarse del interior sofocante de la cobija, sintió incluso una extraña sensación de liberación. Inhaló profundamente.

“…?”

Fue en ese momento. El entrecejo de Woori dio un leve respingo.

El olor se sentía aún más intenso que antes. El aire dentro de la habitación también se volvió más pesado.

¿Tendrá que ventilar el lugar? Woori, incapaz de soportar la incomodidad, intentó ponerse de pie para ir hacia la ventana.

“…!”

De repente, la vista se le puso completamente en blanco. Su cuerpo se fue hacia adelante cayéndose de golpazo.

Woori se sujetó a prisa del descansabrazos del sofá para evitar caerse de mala manera.

“¿Qué, qué pasa? ¿Pasa algo?”

Jae-joon, que estaba tomando a más no poder, giró la cabeza y miró a Woori desde abajo.

Justo cuando Woori iba a decirle que no se metiera en sus asuntos, Lee-yeon sostuvo a Woori, que estaba parado a medias, y dijo:

“Parece que el Sunbae Woori tiene sueño.”

“¿Qué? Yo no….”

“A mí también me dio un poco de sueño. Nos iremos a dormir primero.”

Ante las palabras de Lee-yeon, los alfas agitaron las manos indicándole que durmieran pronto.

En el preciso instante en que Lee-yeon intentaba recostar a Woori en el suelo al lado del sofá, Woori, que se había quedado callado, le sacudió la mano para quitárselo de encima.

“No lo hagas.”

No quería dejarse manipular ni un segundo más por Choi Lee-yeon.

Lee-yeon miró fijamente a Woori, quien lo detenía, y luego agachó la cabeza. Le susurró tan bajito que solo Woori pudo escucharlo:

“Sunbae. Huele a omega.”

“…¿Qué?”

“No parece que sea un ciclo de celo. Ah… seguro se enceló con el olor de los feromonas de alfa.”

Ante las palabras de Lee-yeon, que cayeron como un rayo en un cielo despejado, Woori petrificó el cuerpo preso del impacto.

Lee-yeon susurró:

“Yo se lo voy a resolver.”

“….”

“Acuéstese.”

A Woori se le erizó fino el vello de todo el cuerpo provocándole un escalofrío.

Lee-yeon recostó en el suelo a Woori, quien permanecía parado atónito. Como si el impacto hubiera sido bastante grande, Woori no ofreció ni la más mínima resistencia.

Acto seguido, antes de acostarse al lado de Woori, Lee-yeon llamó a los alfas:

“Hermanos.”

Los alfas, que estaban comiendo botanas, giraron la cabeza para mirar a Lee-yeon. Lee-yeon les susurró:

“¿Podrían abrir un poco la ventana? Es que el olor a feromonas en la habitación está demasiado denso.”

“¿Ah, sí? Ah, perdón, es que por estar borracho… parece que se me está saliendo un poco.”

“No pasa nada. A mí también se me salen, qué le vamos a hacer.”

Lee-yeon entornó los ojos mirando a los alfas. Como sus ojos gatunos se plegaron suavemente formando una sonrisa, la expresión resultaba pura y además adorable.

“Así que por favor abran un poco la ventana. A mí también se me están saliendo un poco los feromonas.”

Ante la petición de Lee-yeon, Seung-yoon, el Sunbae de su misma facultad, se levantó de golpe y abrió la ventana a la mitad.

¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!

Una música pegajosa basada en graves retumbó y se filtró a la habitación a través de las bocinas. El escándalo de afuera era tal que incluso se escuchaba el murmullo y las risas de la gente.

Junto con el viento frío, toda clase de ruidos y olores se colaron hacia el interior. Para Jong-bum, que era sumamente sensible al frío, la situación era un martirio. Jong-bum intentó decir que volvieran a cerrar la ventana.

“Gracias.”

Sin embargo, al ver a Lee-yeon sonreírle dulcemente mirándolo a los ojos, no le quedó más remedio que cerrarla boca. Jong-bum presumió con valentía:

“¡Si tienes frío… pues tomas más, más alcohol y ya!”

“¡Eso es! ¡Salud por otra copa!”

Los alfas, incluido Jong-bum, exageraron la nota y levantaron las botellas de soju.

“Vaya.”

Enredar a la gente no le cuesta ni el menor esfuerzo. Woori exclamó con admiración viendo a Lee-yeon manipular a los alfas a su antojo usando solo su rostro.

Como si hubiera terminado con su asunto, Lee-yeon se acostó al lado de Woori.

“…!”

Es un tipo capaz de poner a los alfas en la palma de su mano y jugar con ellos. Tengo que tener cuidado.

Woori se dio la vuelta dándole la espalda.

Lee-yeon soltó una risita burlona al ver a Woori ignorándolo. Jaló la cobija que estaba a sus pies y se cubrió hasta la coronilla. Y luego abrazó por detrás a Woori, quien estaba acostado de lado.

“¡Ah!”

En el momento en que el pecho firme de Lee-yeon pegó contra su espalda, las pupilas de Woori temblaron con violencia.

Tenía ganas de quitarse a Lee-yeon de encima, pero si sacudía el cuerpo estando cubiertos con la cobija con el pretexto de dormir juntos, sin duda se vería extraño. Para Woori, un virgen de nacimiento sin experiencia alguna, la situación resultaba demasiado abrumadora de sobrellevar.

Fue justo en el instante en que Woori, colapsado por la situación, ni siquiera podía reaccionar. Lee-yeon enganchó el dedo índice como un garfio en el cuello redondo de la camiseta que llevaba puesta Woori y lo deslizó hacia un lado. Se dejó al descubierto la pálida línea del cuello, que contrastaba con la camiseta negra.

“Choi… ¡ah!”

“….”

Lee-yeon, incapaz de contenerse, enterró la nariz en la nuca de Woori.

Inhala—.

Exhala—.

Inhala—.

Exhala—.

El pecho de Lee-yeon se hinchaba y desinflaba tenso de forma repetida. Frunció el entrecejo.

En realidad, aunque Lee-yeon le había dicho a Woori que olía a omega y demás cosas, las feromonas que Woori emanaba eran una cantidad insignificante. Salvo alguien de casta dominante como Lee-yeon, los demás ni siquiera habrían podido olerlo.

El valor de un omega se determina por el fuerte olor de sus feromonas y por una apariencia hermosa. Las feromonas de Woori, quien no solo parecía un alfa sino que además eran tan difusas que ni siquiera se podía calcular de qué aroma se trataba, no resultaban atractivas en absoluto.

‘Maldita sea.’

Sin embargo, eso era precisamente lo que volvía loco a cualquiera. Lee-yeon rechinó los dientes con desesperación.

En medio de una carretera donde los coches transitan echando humo de escape, aunque haya una flor silvestre florecida, no emanará su aroma a flores.

Pero si cortas la flor silvestre y hueles su aroma,

Inhala—.

“¡Ah…!”

“…Ha.”

Emana un aroma frágil muy característico.

‘El olor de Park Woori.’

El aroma de las feromonas de Woori, que le rozaba levemente los órganos sensoriales, le producía vértigo.

Qué demonios será este olor. A pesar de no carecer de vocabulario, Lee-yeon no podía expresar qué clase de olor eran exactamente las feromonas de Woori.

A Lee-yeon simplemente,

‘Me gusta un chingo.’

Le gustaba el olor de las feromonas de Woori.

De verdad se había aguantado muchísimo.

¡Chlosh!

Cuando Woori cayó a la piscina en lugar de la omega, Lee-yeon apenas pudo contener las ganas de hundir a la omega que él había salvado en la piscina.

plash… gota… goterío.

Incluso cuando la piel de Woori se transparentaba a punto de verse entre la ropa mojada, se aguantó las ganas de enfurecerse preguntándoles a esos tipos si no pensaban desviar los ojos en lugar de mirar descaradamente el cuerpo de un omega.

‘…Ah.’

Cuando vio que la cara de Woori estaba llena de marcas de moretones tras salir de ducharse, sintió la espantosa sensación de que habían invadido su territorio.

Debería agarrar a golpes al infeliz que le dejó la cara morada, pero el que se provocó el moretón fue el mismísimo Park Woori. Al ponerse de mal genio por eso, Lee-yeon también se aguantó las ganas de reclamarle a Woori preguntándole por qué un omega andaba autolesionándose a cada rato.

“¿Mmm?”

Sin embargo, al verlo vistiendo su ropa, encelado por los feromonas de alfa que llenaban el alojamiento y escurriendo feromonas por todas partes, no pudo contenerse de ninguna manera.

Lee-yeon, sometiendo a Woori que se movía intentando escapar de él, le susurró:

“¿Oliendo a quién se excitó así?”

De su cuerpo comenzaron a filtrarse los feromonas sin refinar de un alfa dominante.

Sometido por las feromonas de un alfa dominante tan firme que rayaba en lo primitivo, el omega recesivo quedó atrapado sin poder mover ni un solo músculo, tal como si hubiera caído en una trampa.

“¿Mmm? Sunbae.”

Ah, eso, no hagas eso.”

“Tiene que responder. Le estoy preguntando.”

Las feromonas de Lee-yeon llenaron el reducido espacio debajo de la cobija. Woori jadeaba con dificultad por el tormento. Fue solo entonces cuando se dio cuenta de que el olor a vela aromática que lo venía persiguiendo todo el tiempo era en realidad el aroma de las feromonas de Lee-yeon.

“No me, no me excité. Así que vete para—”

“Poniéndose ropa impregnada con mis feromonas, ¿a cuenta de quién se excitó para andar escurriendo lubricante sin vergüenza alguna?”

Ante la voz dominante de Lee-yeon, Woori sintió un escalofrío de repulsión.

“¡Por qué te pones… tan asqueroso…!”

“Sunbae, su cuerpo está ardiendo.”

Lee-yeon metió la mano por debajo de la camiseta de Woori y le frotó el abdomen plano. La mano fría de Lee-yeon al contacto con la piel al rojo vivo se sentía de una manera demasiado vívida.

¡Qué escalofrío! A Woori se le erizó el fino vello de todo el cuerpo.

Él sabía perfectamente lo bien que Lee-yeon podía hacerlo sentir. El placer aprendido le cosquilleaba en la parte baja del abdomen, pero este lugar no era un espacio donde solo estuvieran Lee-yeon y él. A escasos cinco pasos de distancia se encontraban los alfas, mientras que Lee-yeon y él estaban realizando actos lascivos cubiertos apenas por una delgada cobija.

¿Y si los descubrían en pleno acto? Tan solo imaginarlo resultaba espantoso.

Woori sujetó el dorso de la mano de Lee-yeon que le acariciaba el vientre y le suplicó:

“Hay… hay gente.”

Ante la reacción inocente de Woori, la parte inferior de Lee-yeon dio un empujón dentro del pantalón de entrenamiento.

“……!!”

¿Por qué se emociona más? Woori sintió un estremecimiento ante el pene de Lee-yeon que le clavaba justo entre las nalgas. De su cuerpo profundamente tensionado comenzaron a filtrarse feromonas.

“….”

A diferencia de su carácter de lo peor, unas feromonas frágiles y puras se adhirieron a los órganos sensoriales de Lee-yeon.

A Lee-yeon se le pusieron los ojos rojos. La sangre que brotó de golpe no pudo soportar la presión y los vasos capilares del blanco del ojo se reventaron.

Qué suerte que Woori estuviera de espaldas. Si hubiera visto el aspecto de Lee-yeon en ese momento, sin importar que descubrieran que era un omega, habría salido huyendo de inmediato.

Lee-yeon bajó una de sus manos y deslizó los dedos índice y medio entre las nalgas de Woori.

“…!”

La cobija que cubría a Woori y a Lee-yeon se agitó con fuerza, pero por fortuna, gracias al ruido que venía del exterior, los alfas no se dieron cuenta.

A Woori el corazón le daba vuelcos desbocados. Se acurrucó como un camarón intentando por todos los medios ignorar el deseo sexual que se le disparaba.

En realidad, Lee-yeon tampoco era un tipo tan cegado por el deseo como para tener relaciones sexuales cubierto solo por una cobija mientras sus compañeros de facultad tomaban alcohol justo al lado. Sin embargo, sentía que si no devoraba hasta la médula al omega que tenía en sus brazos, el pene le iba a reventar de la presión.

¿Qué alfa podría ignorar a un omega que, de la pura excitación, escurría lubricante hasta dejar el pantalón completamente empapado?

Lee-yeon, soltando un aliento ardiente, comenzó a soltarle obscenidades a Woori:

“Sunbae, su pantalón está húmedo. ¿Todo esto es lubricante que derramó?”

“…!”

“A este paso se le va a escurrir por las piernas. Ni siquiera trae ropa interior puesta, Sunbae.”

Ante el reclamo de Lee-yeon, el rostro de Woori se puso rojo como si fuera a arder. Movió la boca como queriendo replicar algo, pero no le salieron las palabras.

Tal como decía Lee-yeon, la hendidura de sus nalgas estaba completamente empapada de lubricante. Cada vez que sentía esa desagradable textura, apretaba los glúteos de forma involuntaria. Ante el tacto resbaladizo y viscoso, la piel le cosquilleaba sola.

Carajo. Por qué demonios me pasa esto. Woori apretó los dientes odiando a su propio cuerpo, que se excitaba fielmente incluso en la peor de las situaciones. Justo en ese instante.

“…!”

Lee-yeon le bajó el pantalón corto a Woori.

¡Maldito loco! Fue antes de que Woori, aterrorizado, pudiera subirse el pantalón que le había bajado hasta la mitad de los muslos.

Muuu. Lee-yeon le besó la nuca mientras metía los dedos entre las nalgas resbaladizas. El dedo índice de Lee-yeon hincó el agujero que estaba empapado de lubricante.

“…¡Ah!”

Woori se tapó la boca con ambas manos a toda prisa. Sintió que se le iba a escapar un grito. Sus ojos, abiertos de par en par por la incredulidad, temblaron.

No quiero, sácalo. Woori agitó la cabeza de un lado a otro y pataleó con ambas piernas.

“¿Qué piensa hacer si nos descubren por moverse así?”

“…!”

En cuanto Lee-yeon soltó esa amenaza en voz baja, a Woori se le marcaron las venas del cuello. Sus piernas, que pataleaban como si se estuviera ahogando en el agua, se detuvieron.

Ante la imagen de Woori, que aun odiando la situación se quedaba obediente, el pene de Lee-yeon dio un respingo. Lee-yeon se lambió el labio inferior, que estaba seco por la excitación.

El dedo de Lee-yeon comenzó a abrirse paso entre los pliegues del agujero apretado por la tensión y a penetrar en las entrañas.

Las manos de Woori, que le tapaban la boca, se apretaron con fuerza de forma involuntaria. Al mismo tiempo, se le presionó la mejilla izquierda. El lugar del moretón le dolía con un ardor intenso, pero la parte de abajo le dolía aún más.

“…¡Ugh!”

Entre los dientes apretados se le escapó un gemido que no pudo contener.

En realidad, aunque dolía menos que cuando le metieron el glande en la casa de Lee-jun en aquel entonces, no es que no le doliera en absoluto. Los dedos largos y firmes de Lee-yeon invadieron sin piedad un agujero que casi no tenía experiencia. La sensación de que los pliegues apretados se abrían y el interior se expandía le resultaba completamente extraña.

Fue mientras Woori temblaba soportando los dedos que penetraban a la fuerza en su interior. Los dedos que entraban sin piedad salieron lentamente.

Junto con un dolor ardiente, Woori sintió un escalofrío ante una sensación peculiar similar a la de expulsar algo. Por la sensación, parecía que los dedos habían salido casi por completo. Creyendo que había terminado, Woori soltó un suspiro de alivio.

“…!”

El dedo índice, que parecía haber salido, volvió a entrar de golpe en su interior. A diferencia de la primera penetración lenta, esta fue rápida y potente.

¡Ah! Woori, sorprendido, contuvo el aliento a toda prisa. Qué demonios es esto. Ante una situación que experimentaba por primera vez, el cuerpo de Woori temblaba sin parar. Lee-yeon soltó un aliento ardiente sobre el agujero de Woori, que apretaba y se contraía alrededor de su dedo.

Ha.”

Está jodidamente caliente. Cuando las entrañas calientes y blandas le envolvieron el dedo índice, sintió que se iba a volver loco.

Si apretaba así con los dedos y la sensación de las entrañas en sus dedos era tan buena, ¿qué tan bien se sentiría si le metiera el pene?

De solo imaginarlo sentía que se iba a venir. De haber sido por sus ganas se lo habría clavado de golpe, pero Lee-yeon se aguantó con paciencia.

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Le vino a la memoria el agujero de Woori en la casa de Lee-jun, cuando apenas si pudo tragarle el glande. A diferencia del pene, el agujero trasero era algo nuevo sin estrenar. Si lo hacía como de costumbre, sin duda terminaría sangrando.

El gusto de Lee-yeon se inclinaba más hacia el consentimiento que hacia la fuerza, y le gustaba ver al omega muriéndose de placer mientras escurría lubricante en lugar de lágrimas y sangre.

Cuando la fuerza con la que el agujero de Woori apretaba el dedo índice cedió un poco, Lee-yeon metió también el dedo medio. El agujero se expandió al límite. No hubo dificultad para meterlo, pero Woori seguía pasándola fatal.

“…Ah… ¡duele…!”

La voz de Woori tembló. Cuando el agujero pareció rechazar los dedos pidiendo que no entraran más, Lee-yeon chasqueó la lengua.

Por fortuna, él era un alfa dominante con abundante experiencia sexual. Lee-yeon dejó fluir aún más de sus feromonas hacia Woori.

Ante las feromonas de un alfa dominante, el cuerpo de Woori, que se había vuelto rígido, se relajó aunque fuera un poco. El lubricante, que se había detenido por el rechazo y el dolor, comenzó a salir nuevamente de a poco.

Lee-yeon le penetró el agujero trasero con lentitud mientras le daba ligeros besos en la nuca.

Sometido por las feromonas firmes del alfa dominante, el agujero que estaba rígido se fue aflojando. Lee-yeon alzó las puntas de los dedos y frotó e hincó cada rincón de sus entrañas.

“…¡Ah…!”

El dedo de Lee-yeon presionó un punto en lo profundo de su interior. Los dedos de los pies de Woori se encogieron de golpe y el lubricante que salía a cuentagotas brotó a borbotones como un dique roto. Aquel lugar era originalmente la próstata que poseía cuando era un hombre beta, pero al transformarse a la fuerza en omega se había convertido en su punto G.

Lee-yeon volvió a presionar el punto máximo del omega con toda la intención.

Ah, ah, ¡ah…!”

Ante el descomunal placer que arrolló su cuerpo y su mente, el pene de Woori, que estaba flácido, se erigió de golpe. Sus entrañas, que se habían entumecido de rigidez, se volvieron tan suaves y elásticas como crema batida bien montada. Cada vez que los dedos índice y medio de Lee-yeon hincaban el punto G, se escuchaba un chasquido húmedo.

El placer se convertía a veces en una violencia inaguantable. Woori agitaba la cabeza intentando escapar de Lee-yeon, pero entre más lo intentaba, el trabajo de dedos de Lee-yeon se volvía más tenaz.

¡Chlosh! ¡Chlosh! Cada vez que los dedos de Lee-yeon hurgaban en el agujero de Woori, un sonido obsceno resonaba debajo de la cobija. Lee-yeon le susurró bajito al oído:

“Sunbae, ¿escucha el ruido?”

“….”

“El lubricante choca contra mis dedos y hace un sonido muy erótico.”

Woori sentía que se iba a morir de la vergüenza. Intentó contener la respiración como ignorando la situación, pero el agujero se apretó con fuerza respondiendo a la pregunta de Lee-yeon.

Maldita sea, quiero metérselo. Lee-yeon, ante las entrañas de Woori que se contraían acariciándole los dedos, terminó metiéndole los dedos con todas sus fuerzas de forma inconsciente.

¡Pum! Como si estuviera realizando una penetración sexual, sus dedos índice y medio golpearon con fuerza la pared interna hacia arriba aplastando el punto G. Del orificio del pene de Woori, que apuntaba hacia el cielo dando un leve respingo, comenzó a brotar semen con potencia.

“¡Ah…!”

Ante un placer descomunal que pareció golpear directamente su cerebro, Woori lloró alzando la voz. Su cuerpo se agitó con fuerza a causa de un placer inmanejable.

“¿Eh?”

Los alfas, que estaban riendo y escandalizando hablando tonterías, detuvieron su conversación.

“…!”

Ya valió madres. Woori tembló de miedo.

Tengo miedo. Qué hago. La tez de Woori se puso pálida del susto y sus entrañas, que amasaban los dedos de Lee-yeon como si tuvieran vida propia, se volvieron rígidas. Sus feromonas, que salían a cuentagotas, también se cortaron de golpetazo como si hubieran cerrado la llave del agua.

“….”

“No pasa nada.”

Lee-yeon le besó la nuca a Woori, quien temblaba de miedo, y retiró los dedos con suavidad. Y luego lo abrazó con todo su cuerpo para cubrirlo.

“Aquí estoy yo.”

A diferencia de su voz afectuosa, la expresión de Lee-yeon se volvió tan fría como la helada de pleno invierno. Fue justo en el momento en que apretó los puños preparándose ante cualquier posible situación desafortunada.

“¡Están teniendo relaciones afuera!”

“¡Guau! ¡Maldita sea, sexo al aire libre!”

Los alfas salieron corriendo hacia el balcón. Pelaron los ojos ebrios intentando alcanzar a ver al alfa y a la omega que unían sus cuerpos en una esquina del jardín de la villa con alberca. Sin embargo, debido a un árbol que tapaba la vista de forma magistral, no se podía ver la imagen de forma directa. Seung-yoon, ebrio hasta la coronilla, exclamó:

“¡Vamos, vamos a ver afuera! ¡Desde aquí no se ve bien!”

“¡Sale!”

Los alfas, con el cerebro tan ahogado en alcohol que no podían tener un criterio normal, salieron en tropel de la habitación solo para ver a otros tener relaciones sexuales. Lo único bueno fue que en medio de todo no pisaron a Lee-yeon ni a Woori, quienes estaban cubiertos con la cobija.

¡Pum! La puerta se cerró con brusquedad y en la habitación, que antes era todo un escándalo, reinó un silencio sepulcral.

Lee-yeon se quitó la cobija con la que se había cubierto hasta la coronilla, se levantó y caminó hacia la puerta.

¡Clac! Tras echar el cerrojo a la puerta y bajar la cadena de seguridad, volvió a acercarse a Woori. Woori, que estaba tirado en el suelo, ya se había incorporado y estaba sentado en el piso.

“….”

El rostro de Woori se veía lamentable. Su cara y su flequillo estaban empapados de sudor y sus ojos decaídos hacia abajo habían perdido por completo toda malicia. En sus pupilas, que parpadeaban con desolación, se juntaba la humedad.

Lee-yeon sintió un profundo remordimiento de conciencia.

‘Choi Lee-yeon, pedazo de imbécil.’

Lee-yeon se sentó frente a Woori y le echó hacia atrás el flequillo despeinado que se le pegaba a la frente por el sudor.

Woori murmuró atónito:

“…¿Le echaste seguro a la puerta?”

“Sí.”

Lee-yeon reconoció su culpa. Intentó seducir y tomar a la fuerza a un omega a quien no le había pasado ni un mes desde la manifestación de su casta, y encima lo hizo llorar.

Ha. Lee-yeon soltó un suspiro y dijo:

“Es que me emocioné demasiado. Lo sie… ¡mmm!”

En ese preciso instante, Woori, sin escuchar siquiera las palabras de Lee-yeon, lo agarró del cuello de la ropa y le plantó un beso.