4. Una experiencia increíble (1)
4. Una experiencia increíble (1)
Los
dos hombres caminaron en silencio por el sendero. De vez en cuando, las
personas que se cruzaban con ellos los miraban y cuchicheaban al ver a dos
hombres que parecían alfas caminando de la mano.
Woori,
que estaba ocupado mirando el lago, no se dio cuenta de la gente que
cuchicheaba al verlos, Lee-yeon…….
Tampoco
se dio cuenta, ya que estaba ocupado mirando el lago resplandeciente, donde la
luz de la luna se reflejaba en los oscuros ojos de Woori. Al no poder
contenerse, Lee-yeon preguntó:
“¿Le
gusta tanto el lago?”.
“No”.
Woori
lo negó por reflejo. Y, como si jamás hubiera estado mirando el lago, volvió a
fijar la vista únicamente al frente. Su expresión, que hasta hacía un momento
se había relajado de forma cómoda y suave, regresó a su habitual seriedad.
¿Qué hice yo para que se ponga a la defensiva? Solo le hice una
pregunta. A Lee-yeon le sentó
mal la respuesta.
“Si
iba a ser así, en lugar de ir a la exposición de arte, mejor hubiéramos ido a
Yangpyeong”.
“……”.
“Si
el sunbae también quiere algo, dígalo claramente. ¿De qué sirve perder el
tiempo de esta manera?”.
Woori
frunció el ceño ante la afilada crítica de Lee-yeon.
¿A qué viene esta hostilidad de la nada?
Palabras
groseras rondaban en el interior de su boca, pero ya había decidido que no se
enojaría con Lee-yeon durante el resto del día.
Ahora
que lo pensaba, en ese momento se encontraban haciendo la tarea.
“A través de esta cita, piensen detenidamente en qué clase de
sentimientos les provocó la otra persona y, si ocurrió algún evento, por qué
razón esa persona dijo e hizo lo que hizo”.
Seguramente
Lee-yeon se estaba comportando de ese modo porque estaba cumpliendo con la
tarea. Intentaba averiguar lo que él pensaba.
Tras
pensarlo detenidamente, Woori abrió la boca:
“No
fue una pérdida de tiempo”.
“……”.
Esta
vez fue Lee-yeon quien se quedó callado.
Pensando
que tal vez su respuesta había sido demasiado breve, Woori añadió:
“Era
la primera vez que iba a una exposición de arte, y pude entender por qué le
gusta a la gente. Es un lugar agradable, los espacios son bonitos y hay
bastantes contenidos para disfrutar. Se nota que los organizadores se
esmeraron”.
“……Hace
un rato dijo que no se acordaba de ningún cuadro”.
“Eso
es porque yo no sé de arte. Pero al menos el ambiente se me quedó grabado. Todo
era muy bonito”.
“……”.
Lee-yeon
seguía sin decir nada. Justo cuando Woori dudaba si debía agregar algo más,
Lee-yeon señaló con la barbilla la gran rueda de la fortuna al otro lado del
lago y preguntó:
“¿Alguna
vez ha ido al parque de atracciones de Jamsil?”.
“No”.
“¿Y
al parque de atracciones de Yongin?”.
“Tampoco”.
Ante
sus repetidas negativas, Lee-yeon preguntó con incredulidad:
“¿No
fue en las excursiones escolares?”.
“En
las escuelas a las que fui, tanto las excursiones como los viajes de estudios
eran completamente opcionales”.
“Vaya……
eso significa que prácticamente no tuvo vida escolar. Qué personaje hecho y
derecho el sunbae”.
“Tampoco
es para tanto”.
“Incluso
si la escuela no organiza salidas grupales, la gente suele ir con amigos.
¿Jamás ha ido con alguien?”.
“No
tengo amigos”.
“……”.
Lee-yeon,
que no había parado de parlotear, se quedó en silencio. Woori, que miraba al
frente, lo miró de reojo con extrañeza.
Lee-yeon
cambió de tema con naturalidad:
“¿Y
sus aficiones?”.
“……”.
Esta
vez fue Woori, quien solía responder sin vacilar, el que se quedó callado.
Ahora le tocó a Lee-yeon mirarlo de reojo con desconcierto. Con la mirada
perdida a lo lejos, como si estuviera meditando su respuesta, Woori habló con
lentitud:
“Estar
quieto sin hacer nada”.
“¿Disculpe?”.
Lee-yeon
repitió la pregunta con expresión de no poder creerlo.
¿Habrá sonado demasiado soso? Woori decidió dar más detalles:
“……Sentarse
en una silla de masajes a mirar por la ventana”.
Ante
la respuesta tan desganada, Lee-yeon abrió los ojos de par en par. Su expresión
reflejaba lo impensable que le parecía semejante respuesta.
“Qué
falta de respeto burlarse de los pasatiempos ajenos.”.
Woori
frunció el ceño, dispuesto a reclamarle a Lee-yeon si es que acaso tenía algún
problema.
“…….”.
Con
un suspiro que sonó como un leve siseo, los ojos de Lee-yeon se curvaron en
forma de media luna. Las bolsas naturales debajo de sus ojos lucían regordetas.
“Qué
clase de pasatiempo es ese.”.
“…….”.
“Estás
de remate, de verdad.”.
Lee-yeon
soltó una risita, incrédulo. A diferencia de su sonrisa habitual, que siempre
parecía fingida y ensayada, esta expresión era completamente natural.
Al
verlo de esa manera, a Woori de repente se le encogió el estómago con un vuelco
extraño.
No creo que sea un ataque de gastritis.
¿Qué
era esto? Desconcertado, comenzó a rascarse el pecho con la mano derecha justo
cuando Lee-yeon volvió a hablar:
“Sunbae,
de verdad no tienes remedio.”.
“¿Qué?”.
Ante
la provocación de Lee-yeon, Woori estuvo a punto de olvidar su resolución de
hacía un momento y estallar de mal genio.
“¿Por
qué no me preguntas cuál es mi pasatiempo?”.
“…….”.
“Por
eso es que no tienes amigos.”.
“¿Ah?”.
Lee-yeon
lo miró con el ceño fruncido y le dijo:
“Mi
pasatiempo es estudiar.”.
“¿Qué?
Pero si estás completamente loco.”.
“¿Loco?
Qué falta de respeto criticar el pasatiempo sanísimo de otra persona.”.
“Tú
también te reíste cuando escuchaste el mío, idiota.”.
Ante
su protesta, Lee-yeon volvió a soltar una risita. Luego, como si se hubiera
acordado de algo, humedeció sus labios con la lengua, aunque no soltó las
palabras de inmediato. Parecía querer decir algo, pero dudaba en hacerlo.
A
pesar de que la actitud de Lee-yeon despertaba su curiosidad, Woori no se
apresuró a apurarlo para que hablara. Simplemente esperó a que el menor
decidiera abrir la boca.
Tras
un largo silencio, Lee-yeon continuó:
“También
me gusta hacer planes para el futuro. De hecho, me gusta más eso que
estudiar.”.
“¿Qué?”.
“Y
si las cosas no salen exactamente como las planeé, me da una rabia
incontrolable. Antes, por no poder contener mi mal genio, terminaba
desmayándome. Mi padre se preocupaba bastante por eso.”.
Woori
respondió con incredulidad:
“Oye,
tu pasatiempo es mucho más raro.”.
“Lo
sé. Sé que mi carácter es extraño. Por eso procuro sonreír y aparentar que no
tengo ningún defecto cuando estoy frente a los demás.”.
“…….”.
“Y
bueno, a comparación de cuando era niño, mi obsesión por el control ha
disminuido, así que ya no me desmayo solo porque las situaciones no marchen a
mi modo. En su lugar, me duele la cabeza y el estómago.”.
“…….”.
“Mh.
¿Qué más habrá? También me gusta ver películas y correr. Participo todos los
años en la maratón de treinta kilómetros que se organiza en el río Han. ¿El
sunbae ha participado alguna vez en una maratón?”.
Aturdido
por la ráfaga de palabras que caía sobre él como un bombardeo, Woori apenas pudo
responder:
“No.”.
“¿Acaso
tienes poca resistencia? Se ve que tienes menos condición física de la que
aparentas.”.
“Tengo
más que tú.”.
“Lo
dudo muchísimo.”.
Woori
abrió la boca para replicar, pero se calló de inmediato. En un abrir y cerrar
de ojos, había terminado cayendo en el juego y el ritmo de Lee-yeon.
Por
alguna razón, sentía la garganta completamente seca.
A
lo largo de su vida, aparte de hablar de cuestiones de trabajo con los demás,
casi nunca había tenido conversaciones de índole personal.
Este
tipo de charla le resultaba extraña. Pero tampoco le desagradaba del todo.
“…….”.
¿Cómo
se suponía que debía llamar a esta sensación, a este sentimiento que crecía en
su interior?
Mientras
tragaba saliva para aliviar el ardor en su garganta, Lee-yeon volvió a hablar:
“¿Le
gusta el café?”.
“¿Qué?”.
Woori
miró de reojo a Lee-yeon. Este indicó con un movimiento de cabeza hacia una
cafetería al aire libre situada a la izquierda.
“Es
que tengo un poco de sed”.
“……”.
“Vamos
a caminar mientras bebemos algo”.
Woori
echó un vistazo a la cafetería callejera. Al ver a la gente sentada en los
bancos cercanos sorbiendo café y charlando, sintió la garganta seca, pero la
bolsa con su cartera estaba en el auto de Lee-yeon.
Ante
su falta de reacción, Lee-yeon preguntó:
“¿No
le gusta el café? ¿Prefiere lo dulce? Entonces pida una gaseosa o un smoothie.
También hay helado. ¿Qué le apetece, sunbae?”.
“A
mí no me gustan las cosas dulces. Y—”.
“¿Entonces
un americano helado?”.
“Sí.
Pero yo—”.
“Espere
aquí”.
Lee-yeon
soltó la mano que sostenía y se dirigió hacia la cafetería.
La
aparición de Lee-yeon hizo que las personas que bebían café sentadas en los
bancos cercanos lo miraran de reojo y comenzaran a cuchichear.
“¡Bienvenido……!”.
“Hola.
Dos americanos helados para llevar, por favor”.
Lee-yeon
sacó la cartera de su bolsillo trasero y le tendió una tarjeta al empleado. El
rostro del trabajador se puso completamente rojo al recibirla. Una vez hecho el
pago, Lee-yeon se quedó de pie junto al mostrador de recogida a la izquierda.
Se
notaba a leguas que el empleado estaba intentando preparar el café lo más lento
posible, pero al tratarse de un simple americano, estuvo listo en un instante.
Lee-yeon asintió levemente hacia el trabajador que le entregaba los vasos y regresó
a su posición con una taza en cada mano.
“Beba”.
Lee-yeon
le extendió un café. Woori lo recibió por pura inercia.
Luego,
Lee-yeon le tendió su mano derecha, que había quedado libre.
Al
ver que lo miraba con cara de no entender nada, el menor soltó una risita y
dijo:
“La
mano”.
“……”.
¿Otra vez la va a agarrar? Las palabras revolotearon en su mente, pero
no logró pronunciarlas. Y es que, antes de que pudiera siquiera estirar el
brazo, Lee-yeon ya le había tomado la mano para entrelazar los dedos con los
suyos.
“Vámonos”.
“……”.
Y
con la misma, Lee-yeon tiró de él para obligarlo a caminar.
A
Woori le parecía absurdo el comportamiento tan fluido y seductor de Lee-yeon.
Se
nota que tiene dominado esto de las citas. Seguro que con las omegas de antes
hacía exactamente lo mismo.
Un
vuelco extraño, pero distinto al de hacía un momento, le sacudió el estómago.
Justo
cuando se sentía desconcertado por aquella sensación tan extraña que
experimentaba por primera vez en su vida:
“¿Sunbae?”.
Al
notar que Woori estaba demasiado quieto a pesar de ir de la mano, Lee-yeon lo
miró de reojo. De inmediato, su expresión habitualmente relajada se tornó
bastante seria.
“……”.
El
rostro de Woori estaba pálido. No había probado ni un solo sorbo de café.
¿Qué pasa? ¿Se siente mal?
Lee-yeon
detuvo su marcha. Luego, inclinó la cabeza hacia el cuello de Woori e inspiró
profundamente.
¡Qué escalofrío! Woori se encogió de hombros con un sobresaltó. Sintió una
sensación extraña, como si todos los vellos de su cuerpo se erizaran de golpe.
“¡Qué
haces……!”.
Aterrorizado,
intentó apartarse de Lee-yeon, pero las palabras que vinieron a continuación lo
detuvieron en seco.
“Estás
desprendiendo feromonas, sunbae”.
“……¿Feromonas?”.
“Sí.
Las feromonas se liberan cuando uno tiene el estado físico bajo o cuando las
emociones se intensifican. Siendo adulto uno debería ser capaz de controlarlas,
pero usted no sabe hacer nada de eso”.
Lee-yeon
inclinó la cabeza con aire extrañado.
“Qué
raro. Al ser de clase inferior, no debería haber motivo para que se le salieran
las feromonas”.
“……”.
“¿Será
porque bebió demasiado alcohol hace un rato?”.
Tras
pensarlo un momento, Lee-yeon tiró de la mano de Woori y se encaminó hacia un
banco situado en un rincón del sendero.
Woori
abrió la boca para negarse por reflejo, pero Lee-yeon soltó tajante:
“Andar
por ahí dejando escapar feromonas por todas partes es una molestia para los
demás”.
“Si
pasa un alfa por aquí y huele tus feromonas, va a pensar que quieres coger y te
va a arrastrar directo al baño público.”. Lee-yeon prefirió guardarse ese
último comentario.
Parece
que el regaño de Lee-yeon surtió efecto, ya que Woori relajó la tensión con la
que se había puesto rígido, indicando que ya no se negaba a ir al banco.
Justo
cuando estaba a punto de sentarse:
“Espera.”.
Lee-yeon
dejó el café que llevaba en el banco y barrió la superficie con la palma de la
mano. Con ese gesto, las ramitas y el polvo acumulados salieron volando.
Luego
se frotó la mano sucia contra el muslo para limpiarla y le dirigió una mirada a
Woori, quien seguía parado como un tonto, dándole a entender que qué esperaba
para sentarse de una vez.
“…….”.
Parpadeando
con la mirada perdida, Woori tomó asiento.
Con
total naturalidad, como si fuera lo más obvio del mundo, Lee-yeon se sentó
justo a su lado. La parte exterior de sus muslos terminó rozándose.
Sin
poder evitarlo, Woori preguntó:
“¿Siempre
haces esto?”.
“¿Disculpe?”.
“Que
si cuando tienes citas siempre eres así”.
“…….”.
Ante
su pregunta, Lee-yeon parpadeó lentamente.
Vaya. El rostro de Lee-yeon se puso pálido. Solo en ese momento cayó
en cuenta de lo que acababa de hacer de forma inconsciente. Sus acciones habían
sido un coqueteo en toda regla.
Lee-yeon
podía jurar con los ojos cerrados que invitarlo a caminar por el sendero no
llevaba ninguna doble intención. Todo era estrictamente por la tarea. Como el
profesor les había dicho que actuaran como si estuvieran en una cita de verdad,
y si se separaban en ese momento no tendría nada que poner en el reporte, solo
se le había ocurrido proponerle dar una vuelta por el lago.
Pero,
una vez empezaron a caminar, el ambiente se volvió incómodo. Mientras se
preguntaba si habría sido mejor quedar otro día en su descanso para tener la
cita, vio de reojo el parque de atracciones cerca del lago y simplemente le
preguntó si lo conocía.
“¿No fue en las excursiones escolares?”.
“No tengo amigos”.
No
podía dejar de pensar en él, soltando detalles tristes de su vida con total
naturalidad y cara de nada.
No
le quedaba de otra. Al fin y al cabo, Lee-yeon era un alfa educado, criado en
un hogar con clase y con sentido común.
Luego,
al notar que Woori se la pasaba tragando saliva como si tuviera la garganta
seca, le había comprado un café. Y cuando vio que el banco estaba sucio, pensó
que, por lo menos, siendo un omega, no podía dejar que se sentara en un lugar
cochino, así que se tomó la molestia de limpiarlo.
Absolutamente
nada de eso lo había hecho con segundas intenciones. Lee-yeon temía que, por un
malentendido absurdo, el mayor se hiciera ilusiones equivocadas y terminara
pegándose a él como una garrapata.
Ocultando
su desconcierto con una fachada descarada, Lee-yeon respondió:
“En
una cita, este nivel de atención es lo básico.”.
“…….”.
“Viendo
que preguntas esto, supongo que el sunbae nunca hizo nada parecido. Dime,
sunbae, ¿tus ex parejas siempre te dejaban?”.
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Woori
adoptó una expresión sumamente seria. Los comentarios sarcásticos de Lee-yeon
ni siquiera lo rozaban.
Entonces,
¿qué diablos significaban los omegas con los que se había cruzado antes?
“Lo
tuyo ya es demasiado exagerado.”.
“¿Qué
es lo que se supone que exagero…?”.
“¿Cuántas
parejas tienes al final?”.
“…….”.
Woori
le preguntó aquello que llevaba rondándole la cabeza desde hacía rato. Al
principio había creído que Lee-yeon salía con Gyeongmin, ya que este lo había
tomado del brazo con total confianza.
Sin
embargo, Gyeongmin no era el único que se le colgaba del brazo o le tomaba la
mano. Los demás omegas también aprovechaban cualquier descuido para rozarle los
dedos o tocarle la espalda y los hombros con todo tipo de sutiles y extraños
coqueteos.
Tanto
Gyeongmin como sus amigos parecían competir entre ellos para tocar a Lee-yeon
de manera disimulada. Y lo peor era que Lee-yeon no se apartaba ni rechazaba a
los omegas que se le pegaban.
Al
verlo, Woori se había quedado bastante impresionado por dentro, preguntándose
exactamente qué clase de relación mantenían.
“No
lo entiendo. Los otros chicos actuaban como si quisieran juntarte a fuerza con
Park Gyeongmin, pero al mismo tiempo todos te andaban manoseando.”.
“…….”.
“¿Sales
con todos ellos al mismo tiempo? ¿Es algo de poliamor o qué?”.
Ante
su pregunta, que rayaba entre la inocencia y la estupidez absoluta, Lee-yeon lo
miró con cara de no poder creer lo que oía.
¿Qué van a ser? Son todos mis amigos con derechos.
Lee-yeon
no solo se había acostado con Gyeongmin, sino también al menos una vez con cada
uno de sus amigos. Simplemente era con Gyeongmin con quien más se había
mezclado corporalmente. Tanto Gyeongmin como los demás omegas sabían
perfectamente esa verdad.
Ese
tipo de comportamiento por parte de Lee-yeon no representaba ningún problema en
absoluto. Los alfas y omegas solteros podían mantener relaciones sexuales en el
momento en que un alfa lo exigiera, incluso si no existían sentimientos de por
medio.
Para
colmo, Lee-yeon era de los considerados tolerables. Mientras otros alfas
forzaban a los omegas sin su consentimiento, él siempre les pedía permiso antes
de unirse a ellos.
¿Cómo
era posible que no entendiera una lógica tan natural? ¿Acaso también había que explicarle
cosas como esa?
Lee-yeon
juraba que sus acciones no tenían nada de reprochable, pero la mirada con la
que Woori lo observaba le provocaba una incómoda e indescifrable sensación en
el pecho.
“¿Qué
tiene que ver eso con el sunbae?”.
“…….”.
“Mi
vida privada no tiene relación alguna con la tarea.”.
Eso
era cierto. Ante las afiladas palabras de Lee-yeon, Woori apartó la vista para
mirar hacia el frente. Pensándolo bien, le había preguntado por asuntos
sumamente personales. Era comprensible que se hubiera molestado.
Aun
así,
‘……Ese
tipo de cosas son extrañas.’
Lee-yeon
le resultaba una persona ajena y desconcertante.
Sintiendo
una punzada de incomodidad en el estómago, Woori hizo el amago de girar el
cuerpo hacia un lado.
¡Zas! Lee-yeon apretó con fuerza la mano izquierda de Woori, que
descansaba sobre su muslo.
“No
te vayas.”.
“Vaya…….”.
Ya
se pasa de la raya, esto es demasiado. A Woori le parecía absurdo que Lee-yeon
estuviera coqueteando sin el menor remordimiento, repartiendo atenciones
incluso con él, que solo era su compañero provisional para una tarea de la
universidad.
Si
hubiera sido un omega normal y corriente, lo más probable es que se hubiera
hecho ilusiones, creyendo que Lee-yeon sentía un interés real por él.
Había
ocurrido lo mismo en el departamento de Lee-yeon. A pesar de ser prácticamente
enemigos, cuando Woori se hallaba jadeando a causa del ciclo de calor, el menor
le había bajado los pantalones con total naturalidad. Le había dicho que como
era él quien necesitaba el pene de un alfa, se encargara de resolverlo por sí
mismo, obligándolo a montarse sobre su pene. Y, para colmo, una vez terminado
el acto, hasta se había tomado la molestia de llevarlo a su casa mientras se
mostraba exhausto.
Si
era capaz de portarse así con alguien como él, resultaba aterrador imaginar lo
bien que debía tratar a los demás omegas.
No,
seguro que con ellos era aún más atento. Les sonreía con dulzura, les concedía
todos sus caprichos y, oculto bajo su rostro angelical, con aquella cosa
repugnante…… pero imponente, se frotaba y se acoplaba contra el lugar más
preciado de los omegas para hacer el amor.
Sin
saber muy bien por qué, sintió que el ánimo se le venía abajo.
“…….”.
Por
su parte, ante el silencio de Woori, Lee-yeon experimentó una repentina e
inexplicable oleada de impaciencia.
¿Cómo
era posible que semejante omega le provocara este tipo de reacciones? Lee-yeon
sintió un profundo rechazo hacia esa perturbación emocional que experimentaba
por primera vez en su vida. Al desatarse sus emociones de forma tan abrupta,
las feromonas comenzaron a escaparse de su cuerpo.
“Ah…….”.
Las
feromonas de Lee-yeon impregnaron la piel y los órganos sensoriales de Woori.
Al inhalar aquel aroma denso y seductor, una sensación sutil lo recorrió por
dentro.
A
Woori se le nubló la mente. Por un brevísimo instante, le asaltó el impulso de
abandonarse por completo a Lee-yeon, pero logró contenerse. Incómodo, intentó
apartarse de su lado.
Las
venas del cuello de Lee-yeon se marcaron con fuerza, hinchándose de tensión. El
instinto de un alfa dominante se impuso, liberando una capa de feromonas aún
más espesa con el fin de someter al omega que intentaba escapar.
“Sunbae.”.
“…….”.
“¿Por
qué te da tanta curiosidad? ¿Quieres que te cuente? ¿Qué clase de relación
tengo con ellos?”.
“No.
Déjalo. De todas formas, no pienso ponerlo en el reporte.”.
La
negativa de Woori hizo que el semblante de Lee-yeon se oscureciera todavía más.
A
Woori le daban ganas de mandar al diablo la tarea y todo lo demás, pero había
una sola cosa que necesitaba saber con desesperación.
Mirando
fijamente a los ojos de Lee-yeon, preguntó:
“Entonces,
tratándose de mí, ¿hasta dónde llega exactamente el límite de esta cita?”.
“¿Qué?”.
“¿Tomarnos
de las manos?”.
Ante
su pregunta, la mano de Lee-yeon se cerró con más fuerza alrededor de la suya.
No llegaba a dolerle, pero la presión le resultó asfixiante.
Aquella
reacción tan inesperada avivó todavía más su curiosidad. Fue así como,
arrastrado por el momento, terminó pronunciando palabras que jamás habría dicho
en circunstancias normales.
“¿Un beso? O
si no…….”.
“…….”.
“¿Cojer?”.
Se le
hicieron grietas a la expresión de Lee-yeon, quien intentaba fingir
indiferencia.
Woori
contempló, como hipnotizado, la lengua regordeta de Lee-yeon que humedecía sus
labios secos. Los carnosos labios color albaricoque, rozados por aquella lengua
rojiza, brillaban revestidos de saliva.
Ese aspecto
era casi como la sensual tentación de un depredador que embruja a su presa para
devorarla.
No había
forma de que un omega inferior pudiera resistirse a los gestos de un alfa
dominante, especializados en hechizar omegas.
Con los ojos
cerrados y de manera impulsiva, Woori juntó sus labios con los de Lee-yeon.
“……!!”.
Por un
instante, las turbias pupilas de Lee-yeon, repletas de lascivia, brillaron.
Los ojos
bien abiertos de Lee-yeon temblaban como una frágil ramita sacudida por un
tifón. Sin embargo, como Woori tenía los ojos cerrados, no podía ver la
expresión novata de Lee-yeon.
Con un
sonido húmedo, sus labios se separaron sin dejar rastro de remordimiento.
Woori abrió
lentamente los ojos, que había mantenido fuertemente cerrados.
“…….”.
Inconscientemente,
levantó la mano que Lee-yeon no le sostenía y se tocó los labios con los dedos.
Aquel primer
beso no era gran cosa. No sintió que le estallaran fuegos artificiales en la
cabeza ni que fuera dulce como un caramelo, tal como mostraban las novelas
románticas que había leído una única vez en su infancia.
Habiendo
visto a los protagonistas de los dramas y las películas juntando los labios a
la menor oportunidad, creía que se trataría de algo grandioso.
“¿Por qué
demonios hace la gente esto?¨”
Lo único que
se le crujía por la mente era que los labios de Lee-yeon eran sumamente suaves.
Justo en el
momento en que Woori intentaba alejar el torso que se había aproximado a
Lee-yeon:
Lee-yeon
soltó un insulto en voz baja.
“……Mierda.”.
Woori
parpadeó, desconcertado por la brusca grosería del menor.
Al ver a sus
numerosas exparejas, había pensado que Lee-yeon andaba por ahí follando sin
importarle lo más anclado a la decencia, por lo que solo se había atrevido a
besarlo por impulso; jamás imaginó que se enojaría de semejante manera.
Con la mano
que tenía libre, Lee-yeon lo agarró con rudeza de la solapa.
*¿Acaso se
enojó tanto por esto?*
Apenas
empezaba a desconcertarse ante la inusual furia de Lee-yeon, los labios de este
se estrellaron contra los suyos como un cabezazo.
“……¡Mph!”.
“…….”.
Al chocar su
labio superior contra los incisivos de Lee-yeon, Woori frunció el ceño e
intentó apartar la cara. Pero Lee-yeon lo persiguió con insistencia, pegándose
a los labios del mayor para evitar que escapara.
¿Por qué
rayos se ponía así? Si hasta había insultado al pensar que no quería hacer nada
con él.
Woori
intentó apartarlo con la mano que tenía desocupada. No obstante, debido a que
Lee-yeon le había atrapado el labio inferior de un bocado y se lo succionaba
con fuerza, se vio obligado a contener la respiración.
“……!!”.
La sensación
era…… era extraña.
Sentía como
si todos los órganos sensoriales de su cuerpo se hubieran atrofiado y solo
fuera capaz de percibir el tacto de sus labios.
Lee-yeon
mordisqueó suavemente su labio inferior con los dientes delanteros y traseros.
No dolía, pero escocía. De inmediato, el menor pasó la lengua barriendo y
lamiendo el labio que acababa de marcar con sus dientes.
Aquel tacto
le pareció una locura de extrañeza y…… de obscenidad.
“Chup……
chuup, slurp…….”
La lengua de
Lee-yeon le succionaba el labio inferior de arriba abajo con la misma
intensidad con la que un pezón es devorado. Ante aquella sensación tan equívoca
y erótica, los dedos de los pies de Woori se encogieron con fuerza dentro de
los zapatos.
La sensación
que experimentaba en los labios era demasiado insólita. Su cuerpo se puso
rígido como una tabla.
Ante su
torpe e inexperta reacción, la respiración de Lee-yeon se tornó todavía más
áspera. Inclinando la cabeza hacia un lado, extendió la lengua de manera ancha
y plana sobre los labios de Woori, que permanecían firmemente sellados en una
línea recta, y comenzó a lamerlos con lentitud. Con la lengua de Lee-yeon
cubriéndole la boca por completo, Woori se olvidó hasta de cómo respirar.
Como
un gato que se acicala, Lee-yeon lamió suavemente los labios de Woori una y
otra vez, hasta que la lengua comenzó a adormecerse, y solo entonces la retiró.
Woori,
que había estado aguantando la respiración, tragó aire con desesperación.
Lee-yeon le ordenó con una voz sumamente hundida y ronca:
“Abre
la boca.”.
“……!”.
“Te
daré algo mejor.”.
Ante
la orden del alfa dominante, suave pero a la vez imperiosa, un hilo de líquido
pre seminal se filtró casi como un hilo de orina por el agujero inferior de
Woori.
Sintiendo
náuseas ante la descabellada y enajenada reacción de su propio cuerpo, Woori
dio un salto, dispuesto a escapar.
Sin
embargo, antes de que pudiera hacerlo, Lee-yeon soltó la solapa de su ropa y le
envolvió con delicadeza la parte posterior de la cabeza. Pegando sus torsos,
mordió con fuerza el labio inferior de Woori.
“¡Ugh……!”.
Woori
soltó un grito ahogado ante el intenso dolor que castigaba su delicada piel.
Dolía mucho más que cuando, por descuido, uno se mordía la carne tierna del
interior de la boca al comer. La boca de Woori se abrió por pura inercia.
Lee-yeon
no desaprovechó esa oportunidad. Introdujo la lengua en la boca de Woori y
enredó la suya con la de este, que se había puesto rígida por el dolor.
“……!!”.
“……ugh…….”.
A
diferencia de los ojos de Woori, que parecían a punto de salirse de las órbitas
por la sorpresa, las pupilas de Lee-yeon brillaban de forma desmedida mientras
lo contemplaba.
Lee-yeon
acarició, enredó y succionó con fuerza la lengua de Woori con la suya. De vez
en cuando, los dientes delanteros de ambos chocaban produciendo un sonido seco.
Aunque
debió de dolerle, a Lee-yeon le importaba un bledo. Incluso ese dolor le
parecía exquisito; exhalando un suspiro caliente, continuó devorando el
interior de la boca de Woori. Las lenguas chocaban entre sí, creando un sonido
obsceno.
Chup…… chuup…….
La
lengua de Lee-yeon era larga y cálida. Cada vez que este lamía y chupaba la
suya, la saliva se acumulaba. Al no poder escupir aquello que había invadido su
boca a la fuerza, Woori tuvo que tragárselo.
“……!”.
La
saliva de Lee-yeon era demasiado dulce. Quería seguir bebiéndola sin parar.
Y
no era solo la saliva. Los labios de Lee-yeon también se sentían deliciosos. A
diferencia de los suyos, que estaban resecos, los labios de Lee-yeon eran
increíblemente suaves y tersos; cada vez que las lenguas se mezclaban, sus
labios se rozaban contra los suyos de una forma electrizante. Aquello no se
parecía en nada al beso que él mismo había intentado dar hacía un momento.
Era
un placer tan intenso y desconocido que sentía que iba a perder la cabeza. ¿Tan
bueno era? Incluso superaba con creces la sensación de masturbarse.
……Se siente bien. Maldita sea.
A
Woori no le quedó más remedio que rodear el cuello de Lee-yeon con sus propios
brazos.
Aquel
beso con Lee-yeon no era cualquier cosa.
Se
sentía jodidamente bien.
Al
notar que le rodeaban el cuello, Lee-yeon exhaló un suspiro febril, como si
estuviera a punto de perder el juicio. Instintivamente, bajó la mano que
sostenía su nuca y comenzó a acariciar sensualmente su espalda y su cintura.
“……Ugh…….”.
“……!”.
Ante
el gemido que resonó en el interior de su boca, las expresiones y la cordura de
Lee-yeon se fueron desmoronando por completo. Incapaz de contenerse, metió la
mano bajo el cárdigan de Woori para palpar su espalda plana. Sus yemas de los
dedos percibieron la textura de unos músculos firmes que nada tenían que ver
con la complexión de un omega común.
Lee-yeon
sentía una enorme curiosidad por saber cómo se sentían los glúteos de Woori.
¿Cómo era exactamente su retaguardia?
Debajo
de su pequeña cabeza poseía unos hombros infinitamente anchos, una caja
torácica grande y robusta a la altura de esos hombros, una cintura que se
estrechaba conforme descendía hacia la pelvis, y unos pequeños…… glúteos.
Impulsivamente,
Lee-yeon le agarró los glúteos con fuerza.
¡Apretón! Aquellas nalgas duras, hechas puramente de músculo sin rastro
de grasa, apenas cabían y se amoldaban dentro de su mano.
Están duras.
A
Lee-yeon le gustaban los glúteos blandos y regordetes que se desbordaban al
agarrarlos con la mano. No solo era un deleite al tacto, sino que además le
resultaba sumamente divertido y erótico verlos ondear y chocar contra su ingle
cuando practicaba la postura del perrito.
En
cambio, las nalgas de Woori eran las peores que había tocado en toda su vida.
Seguramente, incluso si lo ponía de cuatro patas como a un perro para
penetrarlo, su trasero no tenía ni una pizca de grasa, por lo que ni se
menearía ni ofrecería el gusto de una buena palmada.
Una
pelvis estrecha y unos glúteos pequeños, nada propios de un omega, no despertaban
el menor interés visual en un alfa. Y, a pesar de eso, su agujero se la pasaba
segregando líquido preseminal mientras succionaba el pene.
Mierda.
Lee-yeon sentía que estaba a punto de perder la cabeza. Hizo más fuerza con la
mano, intentando amasar como fuera aquel trasero que apenas podía aferrar.
“……¡Ugh!”.
Woori
se encogió, mostrando su rechazo. De repente, cruzó por la mente de Lee-yeon la
voz burlona que el mayor le había dirigido antes:
Lo grosero sería que anduvieras enseñando el pene en un lugar
público.
¿No te acuerdas de que ese omega salió huyendo por la vergüenza?
Da lástima.
Los
nudillos de la mano de Lee-yeon, la que sostenía la de Woori, se pusieron
blancos y sobresalieron con fuerza.
“……”.
Lee-yeon
respiraba con dificultad, furioso.
El
significado de la existencia de un omega era satisfacer sexualmente a un alfa
y, más adelante, procrear. Un omega que no podía cumplir con estas dos
funciones era prácticamente alguien sin valor alguno.
Lee-yeon
tenía unas ganas inmensas de clavar su pene erecto en el agujero de Park Woori
ahora mismo. Le importaba un bledo si a Park Woori le disgustaba o no; él era
un alfa y Park Woori era un omega, así que estaba en su derecho. No había
absolutamente nada de malo en ello.
Al
ser al aire libre, la sensación sería aún más electrizante. La gente que pasaba
por allí miraría con envidia a alguien capaz de tomar a un omega tan especial,
mientras Park Woori rompería a llorar de pura humillación.
Recordó
por un segundo la textura de aquel tentador agujero que había engullido la
punta de su pene. Aunque la entrada era tan estrecha como la de una virgen, su
interior suplicaba por tragarse el pene de cualquier manera.
Aquellas
paredes internas, calientes y viscosas, envolvían el glande apenas entraba,
retorciéndose como si tuvieran vida propia. Si la entrada ya se sentía así de
placentera, ¿cuánto más electrizante no sería el fondo de su interior?
¿Y
si golpeaba una y otra vez contra su útero, recién formado, con la cabeza de su
pene? Sin duda, derramaría lágrimas y mocos mientras suplicaba por su vida,
pidiendo que lo dejaran en paz.
Maldición.
Ya no aguantaba más. Lee-yeon intentó meter la mano dentro de los pantalones de
Woori.
“……!!”.
El
cuerpo de Woori, que se había ablandado y fundido como mantequilla a
temperatura ambiente debido al beso, se puso tan rígido como un tronco de
madera.
Por
la mente de Lee-yeon cruzó la mirada vidriosa y apagada de Woori, parecida a la
de un pez muerto.
“Ah……”.
Los
ojos inyectados en sangre de Lee-yeon se cerraron con fuerza. Le dio un suave
masaje con la mano a la espalda de Woori, que seguía tiesa como una tabla, y
volvió a besarlo.
Tanto,
que la barbilla de Woori quedó empapada de saliva.
Hasta
que le ardió la lengua de tanto explorar el interior de su boca, Lee-yeon
escuchó un murmullo lejano.
A
lo lejos, unos cuantos alfas se tocaban la entrepierna mientras los miraban de
reojo.
El
ceño de Lee-yeon se frunció. De su cuerpo brotó de inmediato una feromona agresiva.
A pesar de la distancia considerable, la imponente y arrolladora feromona de un
alfa dominante aplastó el ánimo de los otros alfas.
Lee-yeon
apartó los labios de los de Woori, lanzándoles una mirada asesina a los alfas
que huían de reojo.
Pudo
contemplar claramente el rostro de Woori ante sus ojos.
“……”.
Las
cejas arqueadas hacia arriba y los ojos caídos pero de aspecto irritable
seguían siendo los mismos, pero estaban sumamente enrojecidos. Su piel, blanca
como el papel, se había calentado, adquiriendo un tono rosado y suave. Sus
delgados labios estaban hinchados de tanto ser chupados y mordidos, y su
barbilla aparecía cubierta de saliva.
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El
pene de Lee-yeon se agitaba dentro de sus pantalones, como si le suplicara
entrar de inmediato en el agujero de Woori. No. Lee-yeon regañó a su
propio pene, que actuaba con la impaciencia de un alfa recién manifestado, y
sacudió los hombros de Woori, quien seguía aturdido y sin poder asimilar el
remolino del beso.
“Sunbae.
Sunbae”.
“……¿Qué?”.
La
voz de Woori, que apenas logró responder, sonaba patéticamente quebrada. Al
verlo en ese estado tan vulnerable, Lee-yeon experimentó una sensación que le
resultó verdaderamente insoportable.
Sin
embargo, a pesar de la energía que acumulaba en su entrepierna, Lee-yeon no
tenía en absoluto ganas de tener sexo. En ese preciso instante, lo único que
pasaba por su cabeza era la idea fija de que tenía que llevar a Woori de
regreso a su casa.
Reprimiendo
sus impulsos sexuales, Lee-yeon hizo que Woori se levantara del banco.
“Vámonos
a casa.”.
Woori
no lograba comprender por qué, de la nada, Lee-yeon decidía que debían irse a
casa justo después de haberlo besado.
“Como
queda demasiado lejos para regresar al hotel desde aquí, tomemos un taxi.”.
Lee-yeon
lo agarró de la muñeca y se encaminó hacia la salida del sendero. Woori miró en
silencio la gran mano de Lee-yeon, que lo sujetaba de la muñeca en lugar de la
mano, y luego levantó la vista para contemplar el perfil de su acompañante.
La
expresión de Lee-yeon mientras caminaba hacia adelante era sumamente seria.
Lejos de verse excitado, parecía furioso.
¿Acaso no le gustó lo que hicimos conmigo?. A Woori se le puso la boca pastosa.
“Ah…….”.
Fue
en ese preciso instante. Al acordarse de algo, Woori dio un respingo,
aterrorizado.
Dejando
de lado los besos y todo lo demás, existía un problema infinitamente más grave.
No llevaba la billetera.
Pero
en ese momento exacto, a Woori se le caía la cara de vergüenza antes de
confesarle a Lee-yeon algo como ‘no tengo billetera’ o ‘mi billetera está en tu
auto’. Su orgullo jamás se lo permitiría.
Mientras
daba vueltas a todos esos pensamientos en su cabeza, llegaron sin darse cuenta
a la acera junto a la carretera. A juzgar por la hora, había bastantes taxis
estacionados a lo largo del arcén.
Hagamos una transferencia bancaria o saquemos dinero de la caja
de la oficina.
Intentando
zafarse de la muñeca que Lee-yeon tenía apresada, quiso dirigirse hacia el taxi
más cercano.
“……!”.
Lee-yeon
tiró de su muñeca con fuerza y abrió la puerta trasera del taxi que él mismo
tenía planeado abordar.
“Súbase.”.
Woori
frunció el ceño ante la actitud tan mandona de Lee-yeon, pero terminó subiendo
al vehículo sin replicar nada. De todas formas, tenía la intención de tomar
uno.
Y
justo cuando se disponía a cerrar la puerta, Lee-yeon se coló inmediatamente en
el asiento trasero. A Woori no le quedó más remedio que hacerse a un lado por
puro reflejo.
¿Qué se supone que hace este?.h Mientras Woori miraba embobado el perfil de
Lee-yeon, quien cerraba la puerta trasera, este lo miró fijamente y le
preguntó:
“¿A
dónde vamos?”.
“……Sucursal
Gwanak de Irae Daebu.”.
“Joven,
a la sucursal Gwanak de Irae Daebu, por favor.”.
“¡Claro
que sí~!”.
El
taxi arrancó con total suavidad.
Un
sinfín de preguntas revoloteaba en la boca de Woori.
¿Por qué rayos te subiste al taxi? ¿No vas al estacionamiento?
¿Y tu auto? ¿No se supone que terminó la tarea?.
……¿Acaso el beso que nos dimos fue tan malo para ti?.
Pero
el orgullo de Woori era mucho más firme y elevado que su frágil autoestima. Se
negaba rotundamente a dar la impresión de estar aferrándose a Lee-yeon.
Se
limitó a mirar por la ventana sin decir una sola palabra. Fue en el preciso
momento en que el taxi pasaba por el paso elevado de Sadang.
“Sunbae,
¿tiene desodorante corporal?”.
Ante
las palabras de Lee-yeon, Woori hurgó en el bolsillo de su pantalón y sacó el
frasco de cinco mililitros que llevaba siempre consigo.
Lee-yeon
se lo arrebató de las manos y se lo roció no solo en la nuca, sino por
absolutamente todo el cuerpo.
“…….”.
Se
sentía como un maldito bicho a punto de expirar tras haber sido bañado en
insecticida puro. Woori frunció el ceño con fastidio ante el desodorante que lo
había empapado por completo.
Lee-yeon
guardó el frasco vacío en su propio bolsillo, enterró la nariz directamente en
la nuca de Woori y se puso a olfatear con intensidad.
Un sobresaltó. Woori contuvo a duras penas un movimiento reflejo por la
impresión.
Tras
pasarse un buen rato oliendo cada rincón de su cuerpo, Lee-yeon apartó
finalmente la cabeza.
“Listo.
Ya no huele a nada.”.
El
taxi no tardó en llegar y se detuvo frente a la sucursal Gwanak de Irae.
Abriendo
la puerta del vehículo, Lee-yeon le dijo al taxista:
“Joven,
todavía tengo que ir a Banpo-dong. ¿Podría esperarme un momento, por favor?”.
“¡Claro
que sí~!”.
Le
hizo un gesto con la cabeza a Woori para que bajara y salió del auto. Por pura
inercia, Woori lo imitó y bajó detrás de él.
Lee-yeon
habló:
“Tenemos
que tomarnos la foto.”.
“…….”.
Woori
se paró al lado de Lee-yeon sin decir una sola palabra. Lee-yeon sacó el
teléfono inteligente que llevaba en el bolsillo trasero y abrió la aplicación
de cámara. Luego, sin buscar ningún ángulo rebuscado, se tomó una selfie.
Tras
revisar la miniatura que apareció en la parte inferior de la pantalla, Lee-yeon
se apartó un paso de Woori, dando por terminado el asunto. Le envió la
fotografía a su número y le dijo:
“Omite
lo del beso en el reporte.”.
“Ajá.”.
“Ya
te la envié. Así que me voy.”.
Sin
siquiera mirarlo de nuevo, Lee-yeon regresó al taxi. En menos de un segundo, el
vehículo se marchó de la sucursal Gwanak.
……Le pagaré mi parte la próxima vez que nos veamos.
Mirando
el lugar por donde se había alejado el taxi, Woori no tardó en dar unos pasos
lentos.
A
juzgar por el silencio, parecía que todos ya se habían marchado, pues el
edificio estaba completamente a oscuras. Al apoyar su dedo índice derecho sobre
el lector de huellas de Caps ubicado junto a la puerta principal del edificio,
la cerradura se abrió con un clic.
Woori
subió por las escaleras a oscuras y llegó al tercer piso. Al encender la luz de
la sala de descanso, se encontró con la estructura familiar de la habitación.
El torbellino que sentía en el pecho comenzó a calmarse un poco.
A
la par que la tensión se desvanecía, se dejó caer de golpe en el sofá. El
mueble duro, que carecía por completo de amortiguación, era exactamente igual
que siempre, pero el problema eran las nalgas con las que se había sentado.
“……!”.
Y
es que, debido a todo el alboroto, recién en ese momento notó la sensación
pastosa y húmeda de su ropa interior.
Woori
se encogió, incómodo.
¿Me quito la ropa interior y me quedo solo con el pantalón? Sin embargo, le daba demasiada flojera salir
de la sala de descanso e ir hasta el baño.
Da igual, lo aguantaré. Intentando ignorar al máximo la sensación
extraña en sus glúteos, se puso de pie y se dirigió hacia el escritorio contra
una de las paredes. Sacó la silla con cuidado, se sentó y abrió la laptop que
estaba cerrada.
Tocó
con su índice el panel de seguridad ubicado en el extremo derecho del teclado
para desbloquearla, abrió el formato de reporte que había descargado la vez
anterior y colocó los dedos sobre las teclas.
En
la pantalla del monitor se reflejó vagamente el rostro de Woori. Sus dedos,
listos para empezar a teclear, se detuvieron con un respingo. Mientras miraba
el monitor, Woori se llevó los dedos a los labios para acariciarlos.
Un
sobresaltó. Los hombros de Woori se estremecieron. Sacudió la cabeza de un lado
a otro para alejar aquello que parecía haber tomado el control de su mente.
Tratando
de calmar sus emociones, Woori comenzó a escribir el reporte. Sus manos, que al
principio se movían de forma mecánica, se volvieron cada vez más rápidas.
Sexualidad
y amor [ 2 ] Reporte semanal
Park
Woori, Departamento de Administración de Empresas, generación 21
-Detalles
de la cita
Fui
a ver la exposición ‘Luz y Sentido’ con Choi Lee-yeon y caminamos alrededor del
lago Seokchon. Mientras caminábamos por la orilla, conversamos sobre nuestros
respectivos pasatiempos, pero Choi Lee-yeon se burló de mí al escuchar el mío.
Sin embargo, en mi opinión, el pasatiempo de Choi Lee-yeon es mucho más
extraño. ¿Cómo va a ser pasatiempo de alguien estudiar? Me la pasa llamando
loco a mí, pero el que parece más un puto loco es e—
-Notas
especiales
Ninguna.
“…….”.
Woori
se quedó mirando un buen rato los caracteres que acababa de teclear. Parecía el
berrinche de un alumno de primaria que, tras pelearse con un compañero, iba a
quejarse con el profesor.
Pulsando
la tecla de retroceso repetidamente, reescribió el texto intentando despojarlo
de cualquier atisbo de emoción.
Sexualidad
y amor [ 2 ] Reporte semanal
Park
Woori, Departamento de Administración de Empresas, generación 21
-Detalles
de la cita
Fui
a ver la exposición ‘Luz y Sentido’ con Choi Lee-yeon y luego fuimos al lago
Seokchon. Mientras caminábamos por la orilla, conversamos sobre nuestros
respectivos pasatiempos. Después de hablar con él, pude entender perfectamente
por qué Choi Lee-yeon es tan maleducado. Fue un tiempo muy provechoso.
-Notas
especiales
Choi
Lee-yeon gasta el dinero de forma descarada.
Al
ver el texto mucho más denso y completo que el del primer reporte, Woori sintió
una extraña e inexplicable sensación de satisfacción. Tras comprobar que no
tuviera faltas de ortografía, adjuntó el archivo junto con la fotografía y se
lo envió por correo electrónico al profesor de la materia.
Ha sido una semana de mierda. Justo cuando se disponía a cerrar la laptop:
Zas.
El vello de sus brazos se erizó por una brisa helada que apareció de la nada.
Instintivamente, dirigió la mirada hacia el lugar de donde provenía aquella
sensación.
“……¿Hyung?”.
Hee-jeong
estaba de pie, recostando un hombro de manera descuidada en el marco abierto de
la puerta de la sala de descanso, observándolo.
Woori
bajó apresuradamente la vista hacia el suelo. Cuando estaba con Hee-jeong,
incluso tenía que medir cada vez que respiraba.
En
un invierno de su infancia, Hee-jeong le había gastado una broma dejándolo
empapado de pies a cabeza, obligándolo a pasar una hora tiritando fuera de la
casa. Por más que tuviera un físico resistente, era obvio que terminaría
resfriado.
Al
ver que se la pasaba sorbiéndose los mocos por el catarro, Hee-jeong le propinaba
golpecitos en la cabeza mientras se quejaba de que no podía concentrarse en
estudiar por su culpa; y, alegando que el sonido de su respiración le
molestaba, le tapaba la nariz para impedirle tomar aire. Si Woori se
desesperaba al no poder respirar, lo golpeaba en las zonas cubiertas por la
ropa bajo la excusa de que hacía demasiado ruido.
Ahora
Woori era más alto que Hee-jeong y tenía más fuerza, por lo que este ya no
podía maltratarlo tanto como cuando eran niños. Sin embargo, el trauma de haber
sido apaleado e insultado por Hee-jeong cada vez que este se cruzaba con él en
su infancia había dejado una cicatriz profunda y purulenta en lo más hondo de
su autoconcepto.
A
sus veintitrés años, Woori le seguía teniendo pánico a Hee-jeong. Incluso más
que a su propio padre, Yeon-ho.
Se
esforzó al máximo para que el sonido de su propia respiración no fuera a
perturbar a Hee-jeong.
Pisada, pisada, pisada. Se escuchó el roce de los tacones de unos
zapatos contra el suelo. Como él seguía sentado sin moverse, el que se
desplazaba debía de ser Park Hee-jeong. Con cada paso que se acercaba, el
rostro de Woori perdía todo el color, tornándose de un tono azulado.
Un pinchazo. Un dolor agudo que le oprimía con fuerza la boca del estómago
lo barrió como una ola. El estrés extremo le retorció el estómago.
El
sonido de unas pisadas que se detuvieron, coronado por un golpe seco, indicó
que ya no se escuchaba nada más.
Woori
levantó disimuladamente la mirada que tenía clavada en el suelo. Hee-jeong lo
estaba observando sentado en el sofá.
“……!”.
“…….”.
Las
manos de Woori, apoyadas sobre el escritorio, temblaban de forma descontrolada.
Se apresuró a cerrar los puños.
Una
gota de sudor frío recorrió la sien de Woori, quien ni siquiera se atrevía a
apartar la mirada de Hee-jeong.
“Woori-ya”.
“Sí,
hyung”.
Respondió
por pura inercia.
Hee-jeong
soltó una risita burlona al ver cómo respondía, idéntico a un perro bien
adiestrado. Levantó la pierna derecha para apoyarla sobre la gran mesa que
tenía enfrente y la empujó hacia adelante.
Con
un sonido estridente de arrastre, la mesa se desplazó en diagonal.
Hae-jung
hizo un gesto con la barbilla hacia el espacio que acababa de liberar y le
ordenó:
“Ven
aquí”.
“Sí,
hyung”.
Respondiendo
de forma mecánica, Woori se puso de pie frente a Hee-jeong.
Este
le soltó con sorna:
“Tú…
ya estás grandecito, ¿eh?”
Kim
Seong-min, ese maldito bastardo. Al final fue a delataar.
El
rostro de Woori se volvió pálido. Su medio hermano parecía molesto de que su
hermano menor, siendo solo un beta, anduviera bebiendo con omegas.
“¿Quiénes
eran esos?”
“….”
“No
me digas que fuiste a ligar con las tipas del lounge. ¿Son tus compañeras de
clase?”
“No.”
“Woori.”
¡Puff!
Hee-jeong
le pateó la espinilla derecha a Woori. El cuerpo de Woori fue empujado hacia
atrás.
“….”
A
pesar de que el golpe en la espinilla debió dolerle, Woori no emitió ni un solo
gemido. Corrigió su postura tras ser empujado y se plantó erguido frente a
Hee-jeong.
“No
te estoy preguntando esto para jugar a las veinte preguntas.”
Ante
la fría burla de Hee-jeong, Woori respondió con la mayor claridad y concisión
posible:
“Fui
al museo de Jamsil con Choi Lee-yeon para hacer una tarea. Allí nos encontramos
por casualidad con unos conocidos de Choi Lee-yeon, y después de ver la
exposición juntos, fuimos al lounge a comer.”
“¿Conocidos
de Lee-yeon?”
“Sí,
hermano. Ni siquiera sé sus nombres ni sus edades.”
Hee-jeong
examinó obsesivamente el rostro de Woori y preguntó:
“Está
bien. Entiendo que fuiste al museo con Lee-yeon por la tarea y que allí se
cruzaron con sus amigos omegas. ¿Pero por qué tuvieron que ver la exposición
juntos e incluso comer juntos?”
Woori
respondió con la verdad:
“No
lo sé.”
“¿No
serás tú el que insistió para comer juntos?”
“…Sabes
que soy tímido con los desconocidos, hermano.”
Ante
las palabras de Woori, Hee-jeong dejó escapar una breve risotada.
“¿Y
qué tal? ¿Estuvo bueno?”
A
decir verdad, no había estado tan mal. El bistec estuvo delicioso y el vodka
era excelente. Las conversaciones de los omegas eran bastante interesantes y la
vista nocturna desde el lounge en el piso alto también era agradable.
Sin
embargo, si se presentara otra oportunidad así, jamás iría.
“No.
Fue agotador. No quiero volver a estar en una reunión así.”
“Incluso
después de volver del servicio militar, sigues sin tener habilidades sociales.”
“Sí.”
“Tu
naturaleza está arruinada y ni siquiera tienes un género secundario. De verdad,
si no estuvieras parasitando en nuestra casa, pasarías un momento muy duro para
sobrevivir.”
“Sí.
Por eso siempre les estoy agradecido a mi padre y a ti, hermano.”
“Está
bien.”
Woori
suspiró aliviado al ver que la actitud de Hee-jeong parecía haberse suavizado
un poco.
Parecía
que Kim Seong-min no le había contado que Choi Lee-yeon lo golpeó con una mesa.
Si le hubiera dicho algo así, Hee-jeong no habría sacado el tema de los omegas
primero, sino que….
“Por
cierto, Woori.”
“Sí.”
“¿Por
qué llegaste tan tarde?”
“…¿Perdón?”
“Saliste
agarrado de la mano con Lee-yeon.”
“…!!”
La
comisura de los labios de Woori se tensó por completo. Hee-jeong le dio una
patada suave en la misma espinilla que le había pateado antes y preguntó:
“Cruzaste
miradas conmigo. Tú.”
“Eso
no es ver… ¡Ugh!”
Hee-jeong
le pateó la espinilla a Woori con fuerza. La patada llevó bastante emoción, por
lo que fue potente. Perdiendo el equilibrio, Woori trastabilló y se golpeó la
parte posterior de las rodillas contra la mesa que estaba justo detrás.
¡Puff! Woori cayó sentado sobre la mesa. Intentó levantarse de nuevo,
pero al ver a Hee-jeong ponerse de pie desde el sofá para plantarse frente a
él, se quedó completamente helado.
“¿No
me viste al lado del ascensor en el que te subiste? Me pareció bastante
decepcionante. Te fuiste rápidamente sin siquiera saludar a tu hermano.”
“….”
“Al
ver que me ignorabas y te ibas, vine de inmediato a la oficina pensando que
algo había pasado… ¿pero no estás? Y eso que yo me vine sin poder beber con
Seong-min.”
Ante
el reproche de Hee-jeong, el rostro de Woori se volvió pálido. Había visto a
alguien al lado del ascensor, pero realmente no sabía que se trataba de
Hee-jeong.
“Vi
que había alguien… pero no sabía que eras tú, hermano. Si me hubiera dado
cuenta de que eras tú, te habría saludado de inmediato….”
“Woori.”
Hee-jeong
lo interrumpió a mitad de la frase y dijo:
“¿Desde
cuándo te llevas tan bien con Lee-yeon?”
“No
me llevo….”
¡Puff!
La cabeza de Woori se giró hacia un lado.
Un
dolor punzante floreció en su mejilla izquierda. Woori tragó saliva.
“Sabes
que a tu hermano no le gusta que le mientan, ¿por qué actúas así?”
“….”
Realmente no me llevo bien con Choi Lee-yeon. Él me odia. Esas palabras rondaban por su garganta, pero
no lograban salir de su boca.
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Hee-jeong
solía buscar excusas absurdas cuando estaba enojado, y cuando se encontraba en
ese estado, no había palabra que funcionara con él. Por experiencia previa, en
momentos como este, lo correcto era pedir perdón incondicionalmente.
“Lo
siento, hermano. Cometí un error.”
“Así
que… ¿sí era una mentira?”
“Sí.
Lo… ¡ugh!”
¡Zape!
Hee-jeong le propinó un golpe más en el mismo lugar de antes. El torso de Woori
se bamboleó según la dirección del impacto, pero de inmediato corrigió su
postura derrumbada.
Hee-jeong
examinó de arriba abajo a su hermano menor, quien ni siquiera podía sostenerle
la mirada, y murmuró:
“Bueno…
como Kim Seong-min fue el que provocó el problema, con la personalidad de
Lee-yeon, dudo que haya huido solo.”
“….”
“De
acuerdo. Dejemos eso de lado. ¿Qué hora es ahora?”
Woori
respondió mirando mecánicamente el reloj en su muñeca izquierda:
“Son
las 11:23.”
“La
hora a la que llegué al lounge fue a las 9 y vine aquí a las 10.”
“…!”
Woori
contuvo el aliento. ¿Llegó aquí a las 10? Definitivamente no había nadie en la
sala de descanso.
Hee-jeong
le dio palmaditas en la mejilla de Woori, la cual estaba vibrantemente roja e
hinchada, mientras se burlaba:
“Parece
que no viste mi coche estacionado en el callejón cuando te bajaste del taxi.”
“….”
“Te
vi bajarte del taxi junto con Lee-yeon.”
El
toque de la mano de Hee-jeong al empujar la mejilla de Woori se volvió más
brusco.
“¿Qué
estuvieron haciendo jugando con Lee-yeon hasta ahora?”
Woori,
parpadeando rápidamente, eligió sus palabras con cautela:
“Debido
a la tarea… como terminamos viendo la exposición junto con los omegas, no tenía
nada de contenido para escribir en el informe.”
“Y
por eso.”
“Después
de salir del lounge, Choi Lee-yeon sugirió caminar alrededor del lago para
inventar lo que escribiríamos en el informe.”
“¿Lee-yeon
sugirió caminar por el lago?”
“Sí.”
“…Contigo.”
Los
ojos de Hee-jeong se volvieron fríos y oscuros. Woori añadió apresuradamente:
“Me
dijo que no quería verme durante los días de descanso.”
“….”
Hee-jeong
permaneció en silencio.
“Esta
mañana, el profesor de la materia optativa nos llamó aparte a Choi Lee-yeon y a
mí, y nos dijo que si entregábamos un informe sin esmero una vez más, no nos
daría calificación.”
“….”
“Choi
Lee-yeon se irritó muchísimo después de que terminó la entrevista con el
profesor. Dijo que sin importar qué, escribiría un informe que le gustara al
profesor, así que hoy para hacer la ci… ¡ugh!”
¡Zape!
Al
ser golpeado una vez más en el mismo lugar, los labios de Woori finalmente se
partieron.
Woori
intentó contener sus emociones tanto como le fue posible. Choi Lee-yeon le
había dicho que las feromonas también reaccionaban ante las emociones intensas.
Afortunadamente,
Woori era de una clase sumamente débil y la sala de descanso tenía la ventana
abierta para ventilar. Hee-jeong no se dio cuenta del tenue y diminuto rastro
de feromonas que se filtraba débilmente del cuerpo de Woori.
“Trae
la laptop.”
“Sí.”
Woori
se levantó de golpe de la mesa, tomó la laptop que estaba en el escritorio y se
la entregó.
Hee-jeong,
sentado en el sofá, cruzó las piernas y colocó la laptop sobre sus muslos.
“El
informe.”
Woori
se sentó al lado de Hee-jeong e hizo aparecer en pantalla los dos informes que
había redactado hasta el momento.
Al
ver el informe de la primera semana, la comisura de los labios de Hee-jeong,
que estaba tensa, se aflojó un poco, y al ver el informe de la segunda semana,
su expresión se relajó por completo.
Woori
no sabía por qué su hermano se había puesto de buen humor, pero al menos
parecía que su enojo se había mitigado. Fue justo cuando Woori soltó un suspiro
de alivio en secreto.
“¿Qué
es esto de que Lee-yeon gasta el dinero a lo loco?”
“…Los
boletos de la exposición, la comida y la tarifa del taxi, todo lo pagó Choi
Lee-yeon.”
“¿Qué?”
La
expresión de Hee-jeong volvió a volverse feroz.
“¡La
billetera!”
“….”
“No
la llevé, así que no pude pagar.”
Woori
ocultó que su mochila estaba en el coche de Lee-yeon. No sabía exactamente por
qué, pero sintió que no debía decirle a Hee-jeong que había ido hasta la
exposición en su coche.
“Woori.”
El
corazón de Woori latía con fuerza. Era una situación en la que Hee-jeong podía
buscarle cualquier pretexto si quería.
“Sí,
hermano.”
“No
seas un estorbo para los demás.”
Afortunadamente,
Hee-jeong no preguntó más sobre el paradero de la billetera.
“A
Lee-yeon tampoco le gustaría ver la exposición ni caminar por el lago con
alguien como tú. Qué molesto debe haber sido para él.”
Simplemente
se limitó a lanzar agresiones verbales.
“¿Y
encima haces que él pague por ti? Lee-yeon te lo pagó todo porque es amable; si
fuera cualquier otra persona, no querría hacer la tarea contigo, ni por el
dinero ni por la nota.”
“Lo
siento.”
“Me
da lástima Lee-yeon.”
Woori
parpadeó lentamente. Todo lo que decía Hee-jeong era verdad. Pensándolo bien,
él mismo sentía que solo había estado recibiendo cosas gratis.
“Y
además.”
“Sí,
hermano.”
“Ve
al MT.”
“…¿Perdón?”
Woori
levantó la cabeza de golpe, la cual mantenía agachada. Hee-jeong dejó escapar
una risotada y dijo:
“Dije
que vayas al viaje de integración.”
“Hermano,
yo estoy en segundo año….”
“¿Vas
a seguir andando solo por ahí solo porque odias a la gente? ¿Hasta cuándo
piensas vivir así? Tampoco fuiste al MT cuando estabas en primer año.”
“Pero….”
“Lo
digo porque me preocupas, Woori.”
A
diferencia de sus palabras de preocupación, la voz de Hee-jeong sonaba
sumamente divertida.
Lo
que decía Hee-jeong eran puras estupideces. Lo único que quería era que Woori
quedara completamente aislado entre sus compañeros y fuera objeto de insultos.
Esta
vez de verdad no quería ceder ante los deseos de Hee-jeong. Woori protestó:
“Pero
hermano, de verdad no quiero ir a un lugar así.”
“No
te preocupes. Yo también voy a ir.”
“…!!”
Los
ojos de Woori se llenaron de una absoluta desesperación. Ya odiaba la idea de
ir al MT, pero ir junto con Hee-jeong era aún peor.
“Hermano
Hee-jeong, yo….”
“Woori.”
“…!”
Ante
la voz grave de Hee-jeong, Woori guardó silencio. Hee-jeong miró fijamente a
los ojos de Woori y dijo:
“Vas
a ir, ¿verdad?”
“….”
Como
si no hubiera nada más que hablar, Hee-jeong cerró la laptop y se la entregó a
Woori. Woori, aguantando con todas sus fuerzas las ganas de soltar una
maldición, estiró el brazo para colocar la laptop sobre la mesa.
¡Plaf!
Hee-jeong le sujetó el brazo izquierdo.
“…!”
Woori
se quedó congelado con el brazo izquierdo extendido.
“Baja
la laptop.”
Siguiendo
sus órdenes, colocó lentamente la laptop sobre la mesa, y entonces Hee-jeong
soltó el agarre que tenía sobre su antebrazo y dijo:
“Quítate
el reloj.”
¿En
qué demonios se había vuelto a enojar? Woori no podía seguir en absoluto los
cambios de humor de Hee-jeong, que subían y bajaban drásticamente como una
montaña rusa.
Primero,
presionó con la mano derecha el broche de la correa del reloj que llevaba en la
mano izquierda. El cierre ajustado se abrió de par en par a ambos lados y la
correa cayó hacia abajo.
“….”
El
moretón en la muñeca que había estado oculto por el reloj quedó al descubierto.
Woori
no sintió absolutamente nada al ver su propia muñeca amoratada. Era algo que ya
esperaba, pues cuando Seong-min le sujetó la muñeca le dolió tanto que supo que
le saldría un moretón.
Clac. Ocurrió justo cuando Woori terminó de quitarse el reloj por
completo. Hee-jeong preguntó con ferocidad:
“¿Por
qué tienes esto así?”
Woori
examinó la esfera del reloj que sostenía en su mano derecha. Aparte de unas
huellas dactilares, no tenía ningún rasguño, aunque la correa sí presentaba un
ligero desgaste por el uso diario.
La
expresión de Woori se oscureció. Como ya no tenía de qué más buscarle pleito,
ahora le reclamaba por el reloj.
Le
entregó a Hee-jeong el reloj que acababa de quitarse.
“Lo
siento. Más adelante le cambiaré la correa o lo llevaré al servicio técnico….”
Hee-jeong
rechazó bruscamente el reloj que Woori le extendía. El reloj, que valía lo
mismo que un coche de gama media, fue arrojado sin piedad contra el suelo.
Ante
semejante acto de violencia, una gota de sudor acumulada en la sien de Woori
rodó hacia abajo.
Hee-jeong
agarró fuertemente la muñeca de Woori, sobre la cual el moretón morado parecía
grabado como si fuera una pulsera. ¡Ugh! Debido a la brusquedad del agarre,
Woori frunció el ceño instintivamente.
“Te
pregunté que por qué tienes la muñeca así.”
“…?”
No
era una pregunta muy lógica viniendo de alguien que le había soltado un bofetón
a otra persona solo por no haberlo saludado al cruzarse afuera.
Ante
el silencio de Woori, la cara de Hee-jeong se volvió completamente helada.
Diablos. Woori respondió de inmediato:
“Parece
que me salió un moretón porque el hermano Seong-min me sujetó.”
“…¿Kim
Seong-min?”
“Le
serví una copa al hermano Seong-min, pero me pidió que le sirviera otra más…
Como no quería servirle más y le dije que me iba a casa, me sujetó la muñeca
para que no me fuera, ¡ugh!”
“¿Y
qué es eso de que le serviste alcohol?”
La
fuerza del agarre de Hee-jeong sobre la muñeca amoratada se volvió todavía más
intensa. La sangre dejó de circular por la muñeca atrapada, haciendo que las
yemas de sus dedos se volvieran pálidas y temblaran sin control.
Hee-jeong
parecía una olla a punto de desbordarse por el hervor. Woori sentía que se iba
a volver loco ante semejante arrebato de ira repentino.
“Park
Woori.”
“¡El
hermano Seong-min me pidió que saliéramos a fumar un cigarrillo, pero le dije
que no!”
“….”
“Pero
el hermano Seong-min se… se molestó, así que para solucionarlo le serví una
copa—.”
“¿Le
sirves alcohol solo porque un alfa se molesta? ¿Desde cuándo un maldito beta
imita los comportamientos de un omega?”
“Hermano—.”
“¿Acaso
te pareció que sirviendo alcohol tu aptitud encaja con la de un omega? ¿Quieres
que te convierta en uno?”
“Hermano,
las cosas no son así, pensé que si no hacía al menos eso, el hermano Seong-min
no se iría. En ese lugar no estaba solo yo….”
“Pero
escucha bien, Woori. Con la naturaleza que tienes ni siquiera puedes llegar a
ser un omega. Aunque te atiborres a medicamentos, jamás lo lograrás.”
“No,
hermano, no es eso—.”
“Así
el cielo y la tierra se den vuelta y te conviertas en un omega, aunque te pases
la vida sirviendo alcohol y entregando tu trasero para ser amado por un alfa,
no existe ningún alfa que se vaya a quedar con un inútil como tú. Tú solo
sirves para ser usado y desechado.”
“….”
Se
le formó un nudo en la garganta. Las venas del cuello de Woori se marcaron
severamente.
Era
ridículo. Le parecía absurdo tener que escuchar semejantes atrocidades solo por
haber servido una copa de alcohol.
Si
hubiera hecho enojar a Seong-min, Hee-jeong habría montado un escándalo de
todos modos. De seguro le habría gritado preguntándole quién se creía él para
ignorar a su amigo, o que por su culpa había quedado mal frente a Seong-min.
Sin
embargo, Woori no pudo liberar la furia que emergía dentro de él. Sabía con
certeza que si respondía, terminaría recibiendo el doble de insultos. Por eso,
simplemente bajó la mirada y guardó silencio.
“Pensándolo
bien, me parece bastante injusto. Con todo lo que he hecho por ti hasta ahora,
ni siquiera he recibido una sola copa servida por ti.”
Hee-jeong,
quien estaba sentado en el sofá, obligó a Woori a ponerse de pie.
“Sírveme
una copa a mí también.”
“…!!”
“Y
a partir de ahora, cuando tengas horas libres entre clases, quédate en la sala
del centro de estudiantes o cerca de mí.”
“¿Qué?
¡Qué significa eso!”
“Vamos
a casa.”
Woori
intentó retroceder el cuerpo por puro reflejo. Hee-jeong le apretó la muñeca
con tanta fuerza como si pretendiera rompérsela.
“Hermano,
no quier—.”
Ante
el rechazo de Woori, los ojos de Hee-jeong destellaron con frialdad.
“…¿No
quieres?”
“…No.”
Sentía
como si lo estuvieran asfixiando.
*
* *
El
rostro de Woori frente al espejo lucía demacrado. Sentía que el estómago le
ardía tanto que parecía que se lo estuvieran retorciendo.
Durante
los días de descanso, Hee-jeong se quedó instalado en la casa principal. El
padre por lo general solía salir y casi no estaba en casa, pero al estar
Hee-jeong allí, terminó quedándose de forma natural. Como consecuencia, durante
dos días Woori tuvo que repetir el ciclo de comer y vomitar a espaldas de su
familia, sufriendo además una enorme carga de estrés mental.
Yeon-ho,
al ver a Woori con un lado del rostro destrozado, se puso furioso y exclamó si
acaso alguien de la familia Park andaba por ahí dejándose golpear de forma tan
vergonzosa. Sin embargo:
“¿Qué
haces, Woori? El Padre está enojado. Sírvele una copa a padre.”
“Déjalo.
Recibir una copa de ese bastardo solo me quitaría el gusto por el alcohol.”
“Padre.
Seong-min me dijo que Woori es muy bueno sirviendo tragos.”
“…¿Ese
maleducado?”
“Sí.
Así que nosotros también deberíamos recibir una copa servida por él.”
Para
cuando Hee-jeong sacó de la nada una botella de vodka del mueble de licores e
incitó a Woori a servirles, la ira del padre se había disipado.
Yeon-ho
observaba a Woori servir el alcohol a regañadientes mientras soltaba carcajadas
como si le resultara de lo más divertido.
“….”
Woori
contempló con indiferencia su propio reflejo en el espejo. La hinchazón de su
mejilla izquierda casi había cedido, pero el moratón de color púrpura
permanecía intacto. Mirándose al espejo, se colocó un parche refrescante sobre
el área amoratada.
Ni
siquiera de niño me pegaban en las mejillas. Y me vienen a golpear a los
veintitrés años. Woori dejó escapar una risa autocompasiva.
El
parche era lo suficientemente grande como para cubrirle toda la mejilla
izquierda, pero no podía ocultar la cortadura en la comisura de sus labios ni
los moretones alrededor de su boca.
Cualquiera
que me vea pensará que me dieron una paliza memorable.
Woori
se rascó la superficie del parche, la cual le producía una sensación helada y
mentolada, y salió a su habitación.
Se
sacudió con los dedos el cabello a medio secar y se vistió con una camiseta
negra de cuello alto y unos pantalones negros plisados. Por último, sacó el
desodorante de feromonas que tenía escondido en lo más profundo del cajón, se
lo roció por todo el cuerpo y volvió a guardarlo.
¡Pum!
“¿Todavía
te falta mucho?”
“…!”
De
repente, Hee-jeong abrió la puerta y entró sin permiso a la habitación. Woori
dio un leve respingo.
Que
su hermano entrara a su habitación sin anunciar no era algo nuevo, así que no
tendría por qué haberlo sobresaltado tanto, pero acababa de rociarse el
desodorante de feromonas.
¿Qué
hago si siente el olor del desodorante? El estómago de Woori se contrajo por el
estrés.
Hee-jeong
se paró frente a Woori y lo examinó de arriba abajo.
“¿Y
el reloj?”
Afortunadamente,
el interés de Hee-jeong estaba en otra parte.
“Se
me cayó en la sala de descanso y no pude traerlo.”
“Ah.”
“Después
de salir de clases pasaré a la sede de Gwanak a recogerlo—.”
“Entonces
hoy ponte este.”
Hee-jeong
se quitó el reloj que llevaba puesto y se lo entregó a Woori. Woori estuvo a
punto de rechazarlo diciendo que estaba bien.
“Tu
aspecto es tan miserable que necesitas llevar algo como esto para parecer un
ser humano. Ponértelo y no me hagas pasar vergüenzas.”
“…Gracias.”
Woori
se colocó en la mano izquierda el reloj Rolex de último modelo que Hee-jeong le
entregó, sin decir una sola palabra.
Sorprendentemente,
la correa le quedaba holgada. A pesar de que Woori era más alto, parecía que
Hee-jeong tenía las muñecas y la estructura ósea más gruesas.
“¿Y
el cárdigan?”
“Lo
dejé afuera para llevármelo.”
Sin
agregar más palabras, Hee-jeong salió de la habitación. Woori siguió a
Hee-jeong, quien se dirigía hacia el garaje fuera de la casa.
Al
cruzar la puerta principal, el aire frío de la mañana le azotó la piel. Woori
se subió al asiento del copiloto del coche importado de color negro de
Hee-jeong.
Sucedió
antes de que Woori pudiera siquiera abrocharse el cinturón de seguridad.
Hee-jeong pisó el acelerador a fondo. La nuca de Woori chocó con fuerza contra
el reposacabezas.
“….”
No
llevaba ni un minuto a bordo del coche de Hee-jeong y ya sentía mareos. Woori
tragó saliva en seco y se abrochó el cinturón de seguridad.
Hee-jeong,
mirando hacia el frente, dijo:
“¿Dónde
vas a estar?”
“En
la biblioteca.”
“Está
bien.”
Aparentemente
satisfecho con la respuesta, Hee-jeong no le buscó más conversación ni pleitos.
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Un
pesado silencio invadió el interior del coche. Woori, haciendo como si no
sintiera el estómago completamente revuelto, desvió la mirada hacia la ventana.
El
coche importado de color negro de Hee-jeong ingresó a la Universidad Nacional
de Seúl, campus Gwanak. Afortunadamente, no estacionó en el estacionamiento
PWR, sino en la zona de estacionamiento cercana al edificio de Administración
de Empresas.
Hee-jeong
apago el motor y bajó del vehículo. Woori bajó del asiento del copiloto un
instante después que él.
Los
estudiantes mostraron sorpresa al ver a Woori bajando del coche de Hee-jeong.
“¿Qué
pasa, tuvieron una pelea?”
“¿Cómo
es que alguien así pudo ingresar a la universidad? Deberían eliminar eso de
dejar entrar gente solo por pagar donaciones.”
“¿Cómo
es posible que sea tan diferente de su hermano?”
Los
estudiantes murmuraban entre sí al ver el parche pegado en la mejilla izquierda
de Woori y los rastros de moretones que no lograban ocultarse debajo de este.
A
medida que Woori recibía más insultos, la expresión de Hee-jeong se volvía más
radiante. Sabía que esto pasaría. Woori soltó un suspiro autocompasivo e hizo
una leve inclinación de cabeza hacia Hee-jeong.
“Entonces,
iré a la biblioteca.”
“Claro,
Woori.”
Woori
se echó al hombro el cárdigan que llevaba en la mano y se dio la vuelta.
Hee-jeong gritó a propósito en voz alta:
“¡No
vayas a pelear!”
Las
voces de los estudiantes que murmuraban se volvieron aún más ruidosas.
“….”
Le
ardía el estómago.
Afortunadamente,
al ser el comienzo del semestre y muy temprano por la mañana, quedaban algunos
asientos libres. Woori tomó un libro al azar de los alrededores y se sentó en
el lugar más rincón del área disponible.
Los
estudiantes que ya estaban sentados miraron de reojo a Woori, pero pronto
volvieron a bajar la cabeza. Para ellos, el estudio era una prioridad por
encima de los chismes.
La
biblioteca está bastante bien.
A
Woori le agradaban los estudiantes que estaban demasiado ocupados estudiando
como para prestarle atención. Él también bajó la cabeza y miró el libro que
había elegido al azar.
Economic Management Escalation Theory.
Justo
vine a elegir un libro de la especialidad. Y para colmo, en versión en inglés.
Woori
abrió el libro.
“….”
No
entiendo absolutamente nada de lo que dice. Mientras leía el libro, miró de
reojo el reloj de pulsera.
9:06
AM.
¿Apenas
ha pasado este tiempo? El rostro de Woori al mirar el reloj lucía sumamente
serio.
Ojalá
hubiera traído los audífonos. Sucedió justo cuando Woori apoyó la barbilla
sobre el escritorio y parpadeó lentamente. La puerta de la sala de lectura, que
daba justo enfrente, se abrió y entró un hombre.
“…!”
Era
Choi Lee-yeon.
Al
verlo, la mejilla que había sido golpeada por Hee-jeong le dolió de forma
punzante.
Aunque
de repente le había entrado el ciclo de celo frente a Lee-yeon, empapándose por
abajo hasta recibir su semen, y por si fuera poco, había mostrado una actitud
patética e incapaz de responder adecuadamente ante Seong-min, le resultaba peor
que la muerte dejar que alguien lo viera con el rostro reventado por una
paliza.
Afortunadamente,
Woori estaba sentado en un lugar en diagonal bastante alejado de la puerta de
entrada, y al ser pasadas las 9, la biblioteca estaba saturada de estudiantes.
Woori
tomó el cárdigan que tenía sobre los muslos como si fuera una manta, se levantó
en silencio y, con la cabeza completamente agachada, se dirigió hacia un
costado del mostrador de préstamos. A un lado del mostrador se encontraban el
ascensor para ir a otros pisos y la salida de emergencia.
Sentía
que su orgullo se lastimaba al actuar como si estuviera huyendo, pero le odiaba
aún más mostrar su aspecto golpeado.
Clic. Woori cerró la puerta de la salida de emergencia en silencio.
Se veían las escaleras para bajar al subterráneo y las escaleras para subir.
Sintió que si subía terminaría cruzándose con la gente.
Bajó
la mirada y observó hacia abajo. El camino hacia el subterráneo parecía no
tener las luces encendidas, pues estaba extremadamente oscuro.
Woori
bajó sin pensarlo dos veces.
Su
suposición era correcta. Las escaleras que conducían al subterráneo eran
sumamente lúgubres y no había nadie. Tras bajar unos tres pisos, Woori se dejó
caer de golpe sobre los escalones. Hacía bastante frío, haciendo honor a ser un
subterráneo.
“Qué
patético es esto.”
Al
ponerse el cárdigan que llevaba en la mano, el frío helado disminuyó un poco.
Al revisar la hora, eran las 9:09 AM.
“Estará
bien si salgo en unos 30 minutos.”
Para
ese momento habría más gente en la biblioteca, por lo que sería más fácil salir
ocultándose entre la multitud.
Woori
movió las caderas hacia un lado y apoyó el hombro izquierdo y la cabeza contra
la pared.
Qué
aburrido. Woori parpadeó lentamente. La salida de emergencia, que estaba en
penumbras, emitió una luz muy tenue.
¿Qué
es esto? Miró a su alrededor, pero no había nada que pudiera emitir luz.
¿Acaso?
Levantó
ligeramente las caderas y sacó el teléfono inteligente que tenía guardado en el
bolsillo trasero. Al tenerlo en modo silencioso no se había dado cuenta, pero
estaba entrando una llamada.
010-XXXX-XXXX
Los
ojos de Woori se abrieron de par en par al ver el número de Lee-yeon marcado en
la pantalla del teléfono. Fue justo en el instante en que estaba a punto de
deslizar el ícono de rechazar.
“Sunbae.”
“…!!”
El
corazón de Woori se desplomó hasta el suelo al escuchar la voz de Lee-yeon a
continuación.
“¿Por
qué no miras mis mensajes ni respondes mis llamadas?”
Era
una serie de situaciones completamente inesperadas. Woori intentó levantarse de
las escaleras como si fuera a huir y bajar más.
¡Pum!
En
ese preciso instante, la espalda de Woori fue presionada contra la pared de la
salida de emergencia.
Los
ojos de Woori, que solían ser caídos, se abrieron tanto que no podían hacerse
más grandes.
Lee-yeon
lo encerró contra la pared con un brazo mientras presionaba el pecho de Woori
con el otro. Atrapado en un instante entre la pared y Lee-yeon, Woori parpadeó
rápidamente. Estaba completamente desconcertado.
¿Qué
es esta postura tan escandalosa? La mente de Woori se evaporó por completo,
quedándose en blanco.
Al
ver la cara de Woori, quien solo parpadeaba atónito, la expresión de Lee-yeon
se volvió fría como ninguna otra.
Su
mirada se posó con fijeza en el moretón morado que sobresalía por debajo del
parche refrescante pegado en la mejilla izquierda de Woori.
Al
darse cuenta de la intensa y ardiente mirada de Lee-yeon, el lóbulo de la oreja
de Woori se puso al rojo vivo.
Al
final, terminó mostrándole a Choi Lee-yeon el patético estado en el que andaba
tras ser golpeado. Sentía ganas de meter la nariz en un plato de agua y morirse
de una buena vez.
Sin
embargo, gracias a su piel naturalmente dura, a diferencia de su estado de
ánimo que estaba preso del pánico sin saber qué hacer, el rostro de Woori se
mantenía sereno como de costumbre.
Justo
en el instante en que estaba a punto de agradecerle a sus rígidos músculos
faciales y buscarle pelea a Lee-yeon preguntándole qué demonios miraba:
“…!”
Lee-yeon
metió el pie izquierdo entre las piernas de Woori y pegó el torso al suyo.
El
codo de Lee-yeon, que estaba extendido para encerrarlo contra la pared, se
dobló, haciendo que sus rostros quedaran aún más cerca. Como Lee-yeon era un
poco más alto que Woori, su respiración se sentía justo sobre el puente de su
nariz.
Woori
intentó empujar a Lee-yeon horrorizado, pero las feromonas de Lee-yeon
encadenaron su cuerpo con fuerza.
Las
robustas feromonas de un alfa dominante forzaron y elevaron la sensibilidad
sexual de Woori.
Sin
embargo, a diferencia de su cuerpo que se calentaba, la mente de Woori
permanecía completamente cuerda.
Al
diablo con el deseo sexual, no quería mostrarle a Lee-yeon el deplorable estado
de haber recibido una paliza.
“¡Aléjate!”
Woori
le gritó con fuerza y lo empujó, pero Lee-yeon no se movió ni un milímetro.
“….”
Como
diciendo mira esto, una de las cejas de Lee-yeon se arqueó.
Ante
la mirada arrogante de Lee-yeon, el orgullo de Woori se hundió en el barro.
Woori levantó el pie derecho y le clavó el tacón del zapato sobre el empeine de
uno de los pies de Lee-yeon.
¡Pum!
Gracias a que pisó con todas sus fuerzas, el sonido fue bastante fuerte. Sin
duda debió dolerle muchísimo.
Esperaba
que tambaleara por el dolor, pero Lee-yeon permaneció de pie intacto, mirándolo
hacia abajo.
El
aspecto de Lee-yeon, completamente inmune al impacto, provocó la competitividad
de Woori. Estaba a punto de patearle la espinilla esta vez:
El
orificio de Woori reaccionó con espasmos ante las feromonas de Lee-yeon que
fluían de forma densa.
Sintió
que si seguía así, aquello terminaría saliendo. Woori intentó escapar
apresuradamente de Lee-yeon.
Lee-yeon
le sujetó suavemente la mano a Woori con una mano mientras intentaba empujarlo,
liberando sus feromonas con aún mayor intensidad.
“…!”
A
Woori se le cortó la respiración.
Lee-yeon
nunca había liberado feromonas tan concentradas al tratar con él. Porque para
un omega de clase extremadamente débil, sin duda resultaría ser un estímulo
demasiado grande.
Sin
embargo, en este preciso instante, a Lee-yeon ni se le pasó por la cabeza la
idea de tener consideración por Woori.
“….”
Los
ojos de color café de Lee-yeon miraron fijamente y con severidad la mejilla de
Woori. Al ver el moretón morado que no lograba ocultarse del todo debajo del
parche, sintió como si lo estuvieran asfixiando. Una ira desconocida lo dominó
de la cabeza a los pies.
Lee-yeon
preguntó con una voz helada y sombría:
“¿Quién
le hizo esto? ¿Ese bastardo que vi en el lounge?”
“¿Qué?
¿Por qué voy a… uf, dejarme golpear por él?”
“¿Entonces
quién fue?”
“¿Para
qué quieres saberlo tú?”
Ante
el rechazo de Woori, la mandíbula de Lee-yeon tuvo un espasmo. Las venas del
cuello de Lee-yeon se marcaron severamente.
“Hable.”
“¡Lárgate
de una vez!”
Entre
más lo interrogaba Lee-yeon, más sufría el orgullo de Woori. Sentía como si lo
hubieran desnudado por completo y arrojado frente a Lee-yeon.
“Míreme,
Sunbae.”
Woori
simplemente giró la cabeza hacia el lado contrario.
Lee-yeon
dejó escapar una risa incrédula.
Park
Woori era sumamente tenaz. Si fuera un omega común y corriente, habría entrado
en celo por las feromonas de un alfa dominante, quitándose los pantalones y la
ropa interior para rogar que le abriera las nalgas y le penetrara el orificio.
Sin
embargo, aunque Park Woori estuviera paralizado por las feromonas e incapaz de
moverse, se obstinaba en darle la espalda a Lee-yeon. Era un tipo formidable.
En
la mente de Lee-yeon cruzó el recuerdo de cuando Woori se abofeteó a sí mismo
para autolesionarse mientras chantajeaba a Lee Joon.
“¿Se
autolesionó de nuevo?”
“…?”
Ante
las absurdas palabras de Lee-yeon, el entrecejo de Woori tuvo un leve espasmo.
Aunque a veces recurría a chantajes con autolesiones cuando trabajaba, eso era
algo sumamente raro, e incluso si lo hacía, jamás llegaría al punto de dejarse
un moretón en el rostro. Lo estaba tratando como a un enfermo mental.
Sin
embargo, Woori no se molestó en negar las palabras de Lee-yeon. Parecer un loco
que se autolesionó resultaba menos patético que ser un desdichado golpeado por
alguien.
“….”
Al
ver que Woori no lo negaba ni lo afirmaba, el pecho agitado de Lee-yeon se
calmó un poco. Si no fue por una paliza, estaba bien.
Park
Woori definitivamente no tenía el tipo de personalidad que se dejase golpear
por alguien. Incluso si lo hubieran golpeado, era el tipo de sujeto que
montaría un escándalo el doble de grande. Probablemente habría dejado hecho
papilla al otro.
Lee-yeon
controló sus emociones.
En
un principio, el motivo por el que había venido a buscar a Woori no era este.
Lee-yeon desvió conscientemente la mirada de la mejilla amoratada de Woori.
Derramó sus feromonas sobre Woori como si lo estuviera bañando en ellas.
“Sunbae.”
“…!!”
Woori
comenzó a jadear descontroladamente. Para un omega débil, las feromonas de un
alfa dominante eran violencia pura y dura imposible de soportar.
“Tiene
que responder. ¿Si me sigue ignorando voy a liberar aún más feromonas, sabe?”
Ante
la amenaza de Lee-yeon, Woori sintió que estuvo a punto de desmayarse. Si ya
sentía que se iba a morir en ese preciso instante, ¿liberaría aún más
feromonas? Su corazón explotaría y moriría.
Woori
logró responder a penas:
“…Qué
es lo que quieres.”
“¿Por
qué me ignoras las llamadas y mensajes?”
“Lo…
lo tenía en silencioso y no me di cuenta.”
“¿No
me digas que me ignoraste a propósito?”
“No…
¡uf, te digo que no!”
A
pesar de sufrir por aquella sensación violenta, la determinación en su actitud
se mantenía feroz.
Al
ver a Woori actuar con semejante vivacidad e ímpetu incluso en una situación
como esta, Lee-yeon sintió una punzada de calor en el bajo vientre.
Por
más que Lee-yeon hubiera nacido y crecido en un hogar educado y poseyera un
sentido de la moral por encima del promedio, al final no dejaba de ser un alfa.
Lee-yeon
se embriagó en esta situación de someter a un omega, o más bien, de acorralar a
Woori y lanzarle reproches.
Los
ojos de Lee-yeon se nublaron por la excitación. Habló intencionadamente con una
voz dulce y afectuosa:
“Sunbae,
su mochila está en mi coche. Eso—.”
“Ent…
entendido. Solo déjala afuera. De esa forma yo la recogeré por mi cuenta.”
Apenas
terminó de hablar Lee-yeon, Woori soltó la respuesta de golpe.
Ante
los continuos rechazos de Woori, el estómago de Lee-yeon se revolvió por la
frustración. Dijo impulsivamente:
“¿Y
el informe?”
“….”
“¿Lo
enviaste?”
“….”
“Que
si lo enviaste, Park Woori.”
El
tono de Lee-yeon se volvió cada vez más informal y directo, pero Woori estaba
demasiado ocupado intentando ignorar las cosquillas en su orificio como para
darse cuenta. Apenas pudo responder:
“…Sí.
Lo envié.”
“¿Escribiste
sobre el beso que nos dimos?”
Cuando
Lee-yeon preguntó como para confirmarlo, el pulso de Woori se aflojó un poco.
Tanto lío con la mochila y resulta que el punto principal era esto.
Choi
Lee-yeon había venido a confirmarlo por miedo a que se le escapara la boca o a
que los descubrieran habiéndose besado. Lo estaba tratando como a un ignorante
despistado.
“No
lo escribí.”
“¿En
serio?”
Ante
la insistente repregunta, Woori soltó un suspiro de puro fastidio.
“¿Quieres
que te, uf, muestre el correo que le envié al profesor?”
“Pero
Sunbae—.”
“¡Por
qué demonios iría a escribir semejante tontería en el informe…!”
“Al
escribir el informe… ¿no recordaste nuestro beso?”
“…?”
¿Qué
clase de tontería es esa? No le encuentro el sentido al contexto. Woori miró a
Lee-yeon como si no entendiera absolutamente nada.
Pfft.
Lee-yeon
curvó los ojos y sonrió. Contemplar a un omega tan ingenuo que ni siquiera se
daba cuenta de que lo estaban seduciendo le infundió fuerza a su pene por sí
solo.
El
valioso atributo de Lee-yeon, oculto tras la ropa interior y los pantalones, se
irguió rígidamente hacia arriba, quedando apretado.
“Yo…
estuve pensando en eso todo el tiempo.”
“…!”
“¿Tú
no pensaste en eso, Sunbae? En que nosotros… nos besamos.”
Ante
las explícitas palabras de Lee-yeon, la mandíbula de Woori tuvo un leve
espasmo.
¿Cómo
no recordar un beso tan intenso? El recuerdo resurgía con tanta nitidez que,
sin darse cuenta, terminó tocándose los labios.
“Aquel
día, fuiste tú quien me besó primero, Sunbae.”
“…¡Eso
fue solo…!”
“Te
me quedabas mirando los labios… todo el tiempo.”
“…¡No
me acuerdo!”
“¿Tampoco
te acuerdas ahora?”
“Ah,
en serio… ¡hazte a un lado…!”
Lee-yeon
acarició con suavidad la mejilla derecha de Woori con la mano que no estaba
apoyada en la pared. Le jugueteó los labios con el pulgar mientras le
susurraba:
“Si
no te acuerdas, podemos hacerlo una vez más.”
¡Plaf!
La espalda de Woori impactó contra la puerta del coche.
Frunció
el ceño ante el dolor sordo. Se sentía sofocado. Intentó cambiar de posición,
pero Lee-yeon se le pegó tanto al pecho que no podía moverse ni un milímetro.
Lee-yeon
se quitó el saco que llevaba puesto y lo arrojó a un lado mientras le besaba
los labios a Woori.
Pum.
El saco cayó sobre el suelo del vehículo. Extendió la mano hacia Woori y le
subió la camiseta, que estaba metida dentro del pantalón, hasta la altura de
las clavículas.
Los
abdominales de Woori, esculpidos como una estatua, y su pecho robusto de
músculos quedaron al descubierto.
“…!”
Woori
dio un respingo al ver su cuerpo completamente expuesto por otra persona. Ante
esa reacción inocente y pura, Lee-yeon sintió que se iba a volver loco, por lo
que ladeó la cabeza y lo besó de forma aún más profunda.
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La
mano de Lee-yeon recorrió los marcados abdominales de Woori como si fuera una
serpiente deslizándose sobre una pared. Respingo. Al sentir ese contacto
desconocido, el cuerpo de Woori se puso rígido por la tensión, pero Lee-yeon,
excitado hasta la coronilla, no notó la torpe respuesta de Woori. Agarró con
todas sus fuerzas el pecho musculoso de Woori como si quisiera reventarlo.
“¡Ah,
Choi… Choi Lee-yeon!”
Ante
la fuerte presión ejercida sobre su pecho, Woori dejó escapar un grito agudo.
Más que dolor, fue la pura impresión.
Esto
se debía a que en sus 23 años de vida jamás se había tocado el pecho ni por
juego, y jamás se le había pasado por la cabeza, ni en sueños, la idea de que
otra persona le fuera a tocar el pecho.
Aterrorizado
por la forma en que le amasaban el pecho como si fuera masa, intentó empujarlo,
pero Lee-yeon volvió a unir sus labios, los cuales se habían separado debido al
grito que Woori acababa de soltar.
“¡No
ha…, ub!”
Ante
los labios de Lee-yeon que se pegaban con obstinación, Woori intentó girar la
cabeza hacia un lado para evitar el beso, pero él persistió en unir sus labios
a los de Woori e introdujo su carnosa lengua dentro de su boca.
El
beso de Lee-yeon era tan denso y obstinado que Woori ni siquiera pudo respirar
adecuadamente durante toda la interacción. No había nada que hacer. Era un
novato que ni siquiera sabía cómo respirar al besarse.
Gracias
a ello, la resistencia de Woori se volvió torpe. Lee-yeon no dejó pasar la
oportunidad y le amasó el pecho a su antojo.
Maldita
sea. Por qué el pecho de un omega es tan firme.
Lee-yeon
sintió una punzada de corriente eléctrica en la nuca ante la textura tan
especial de este pecho, la cual experimentaba por primera vez en su vida. Era
diferente a los pechos blandos y suaves que había tocado en innumerables ocasiones
hasta ahora.
¿Cómo
será el tamaño de sus pezones? ¿Serán pequeños? Tal vez sean inesperadamente
carnosos. ¿Tendrán un color rojizo, o serán pálidos como la piel?
El
pene de Lee-yeon dentro del pantalón tuvo un espasmo. Con solo imaginárselo
sentía que se le saldría el aliento.
No
podía aguantar más. Lee-yeon recorrió el pecho redondo con las yemas de los
dedos para juguetear con los pezones de Woori.
“…?”
El
entrecejo de Lee-yeon se frunció ligeramente. No lograba sentir los pezones.
¿Acaso
los betas no tienen pezones?
Lee-yeon,
habiendo tenido un pensamiento impropio e ingenuo, abrió los ojos que mantenía
cerrados y miró de reojo el pecho de Woori.
Los
músculos del pecho, erguidos hacia arriba, eran grandes y firmes. Ni siquiera
el pecho de un alfa que entrenaba bastante era tan ideal como este. Sin
embargo, la mirada de Lee-yeon no se fijó en la atractiva forma del pecho, sino
en otro lugar.
Soltó
una admiración:
“Vaya….”
“¡No,
no mires!”
Woori
intentó cruzar ambos brazos en forma de X para cubrirse el pecho, pero Lee-yeon
le sujetó ambas muñecas y se las presionó hacia abajo.
Lee-yeon
miró el pecho de Woori y dejó escapar una risotada de incredulidad.
“Sunbae,
¿por qué tus pezones están así?”
“…!!”
El
lóbulo de la oreja de Woori se quemó poniéndose al rojo vivo. Woori entreabrió
la boca como si estuviera a punto de soltarle un sermón a Lee-yeon, pero pronto
la cerró con fuerza. Le daba tanta vergüenza que ni siquiera podía hablar bien.
La
mirada de Lee-yeon no daba señales de apartarse de la hendidura invertida que
estaba trazada horizontalmente, del largo de una uña, justo en el centro del
magnífico pecho.
La
manzana de Adán de Lee-yeon subió y bajó al tragar saliva mientras contemplaba
los pezones de Woori. Incluso para el promiscuo de Lee-yeon, esto era algo de
lo que solo había oído hablar pero que veía por primera vez.
El
pezón invertido, hundido tímida y profundamente dentro de la carne del pecho,
estaba volviendo loco a Lee-yeon.
Lee-yeon
sintió el impulso de meter el glande de su pene dentro de esa hendidura hundida
y embestir ahí dentro.
Si
metía la cabeza de su pene en esa zona hundida hacia adentro, la carne de los
lados se movería como si lo estuviera besando. Sin embargo, Lee-yeon solo lo
imaginaba y no expresó su obsceno deseo en voz alta. Sentía que si decía o
hacía algo así, este omega saldría huyendo.
Chuparlo
estará bien, ¿verdad? Lee-yeon soltó las manos con las que dominaba las muñecas
de Woori. Sucedió justo en el instante en que Woori intentaba cubrirse el pecho
rápidamente.
“Detente.”
“….”
“Si
te cubres el pecho, me saldré del coche así como así.”
¿A
eso le llamaba una amenaza? Woori miró a Lee-yeon fijamente como si le
pareciera una ridiculez.
Lee-yeon
ni siquiera miró a Woori a la cara. Su mirada no daba señales de despegarse de
los pezones invertidos. Por qué actúa así como un pervertido. Avergonzado y
apenado, la mirada de Woori bajó por sí sola.
La
entrepierna de Lee-yeon quedó a la vista. A pesar de llevar pantalones de
mezclilla, el contorno de su pene completamente erguido se marcaba de forma
prominente.
Pensando
con sentido común, se preguntaba si era posible que se marcara semejante
contorno con unos pantalones de mezclilla, pero al recordar lo que había visto
la última vez en la casa de Lee Joon, le pareció comprensible.
Lo
de Lee-yeon no era un pene, era un garrote.
“Ugh.”
El
entrecejo de Woori se arrugó al recordar el pene de Lee-yeon, el cual resultaba
grotesco más allá de espantoso. Sin embargo, su mirada no daba señales de
apartarse de la entrepierna de Lee-yeon.
Lee-yeon
dejó escapar una breve risotada al ver a Woori, quien a pesar de mostrar
disgusto, no podía apartar los ojos de su entrepierna.
Aunque
lo que cada uno deseaba era diferente, el objetivo era uno solo.
“¿Quieres
ver mi pene?”
Ante
la provocación de Lee-yeon, Woori intentó negar por reflejo, pero de inmediato
soltó un suspiro.
Haberse
subido al coche de Lee-yeon no fue por coerción, sino por su propia elección.
Había llegado hasta aquí para calmar su entrepierna que se había erguido
rígidamente mientras se besaban de forma desenfrenada en las escaleras de
emergencia de la biblioteca. Hacerse el inocente a esta edad resultaba
ridículo. Woori lo admitió como un hombre:
“Sí.”
“….”
<Continuará en el volumen 2>
