4. Una experiencia increíble (1)

 


4. Una experiencia increíble (1)

Los dos hombres caminaron en silencio por el sendero. De vez en cuando, las personas que se cruzaban con ellos los miraban y cuchicheaban al ver a dos hombres que parecían alfas caminando de la mano.

Woori, que estaba ocupado mirando el lago, no se dio cuenta de la gente que cuchicheaba al verlos, Lee-yeon…….

Tampoco se dio cuenta, ya que estaba ocupado mirando el lago resplandeciente, donde la luz de la luna se reflejaba en los oscuros ojos de Woori. Al no poder contenerse, Lee-yeon preguntó:

“¿Le gusta tanto el lago?”.

“No”.

Woori lo negó por reflejo. Y, como si jamás hubiera estado mirando el lago, volvió a fijar la vista únicamente al frente. Su expresión, que hasta hacía un momento se había relajado de forma cómoda y suave, regresó a su habitual seriedad.

¿Qué hice yo para que se ponga a la defensiva? Solo le hice una pregunta. A Lee-yeon le sentó mal la respuesta.

“Si iba a ser así, en lugar de ir a la exposición de arte, mejor hubiéramos ido a Yangpyeong”.

“……”.

“Si el sunbae también quiere algo, dígalo claramente. ¿De qué sirve perder el tiempo de esta manera?”.

Woori frunció el ceño ante la afilada crítica de Lee-yeon.

¿A qué viene esta hostilidad de la nada?

Palabras groseras rondaban en el interior de su boca, pero ya había decidido que no se enojaría con Lee-yeon durante el resto del día.

Ahora que lo pensaba, en ese momento se encontraban haciendo la tarea.

“A través de esta cita, piensen detenidamente en qué clase de sentimientos les provocó la otra persona y, si ocurrió algún evento, por qué razón esa persona dijo e hizo lo que hizo”.

Seguramente Lee-yeon se estaba comportando de ese modo porque estaba cumpliendo con la tarea. Intentaba averiguar lo que él pensaba.

Tras pensarlo detenidamente, Woori abrió la boca:

“No fue una pérdida de tiempo”.

“……”.

Esta vez fue Lee-yeon quien se quedó callado.

Pensando que tal vez su respuesta había sido demasiado breve, Woori añadió:

“Era la primera vez que iba a una exposición de arte, y pude entender por qué le gusta a la gente. Es un lugar agradable, los espacios son bonitos y hay bastantes contenidos para disfrutar. Se nota que los organizadores se esmeraron”.

“……Hace un rato dijo que no se acordaba de ningún cuadro”.

“Eso es porque yo no sé de arte. Pero al menos el ambiente se me quedó grabado. Todo era muy bonito”.

“……”.

Lee-yeon seguía sin decir nada. Justo cuando Woori dudaba si debía agregar algo más, Lee-yeon señaló con la barbilla la gran rueda de la fortuna al otro lado del lago y preguntó:

“¿Alguna vez ha ido al parque de atracciones de Jamsil?”.

“No”.

“¿Y al parque de atracciones de Yongin?”.

“Tampoco”.

Ante sus repetidas negativas, Lee-yeon preguntó con incredulidad:

“¿No fue en las excursiones escolares?”.

“En las escuelas a las que fui, tanto las excursiones como los viajes de estudios eran completamente opcionales”.

“Vaya…… eso significa que prácticamente no tuvo vida escolar. Qué personaje hecho y derecho el sunbae”.

“Tampoco es para tanto”.

“Incluso si la escuela no organiza salidas grupales, la gente suele ir con amigos. ¿Jamás ha ido con alguien?”.

“No tengo amigos”.

“……”.

Lee-yeon, que no había parado de parlotear, se quedó en silencio. Woori, que miraba al frente, lo miró de reojo con extrañeza.

Lee-yeon cambió de tema con naturalidad:

“¿Y sus aficiones?”.

“……”.

Esta vez fue Woori, quien solía responder sin vacilar, el que se quedó callado. Ahora le tocó a Lee-yeon mirarlo de reojo con desconcierto. Con la mirada perdida a lo lejos, como si estuviera meditando su respuesta, Woori habló con lentitud:

“Estar quieto sin hacer nada”.

“¿Disculpe?”.

Lee-yeon repitió la pregunta con expresión de no poder creerlo.

¿Habrá sonado demasiado soso? Woori decidió dar más detalles:

“……Sentarse en una silla de masajes a mirar por la ventana”.

Ante la respuesta tan desganada, Lee-yeon abrió los ojos de par en par. Su expresión reflejaba lo impensable que le parecía semejante respuesta.

“Qué falta de respeto burlarse de los pasatiempos ajenos.”.

Woori frunció el ceño, dispuesto a reclamarle a Lee-yeon si es que acaso tenía algún problema.

“…….”.

Con un suspiro que sonó como un leve siseo, los ojos de Lee-yeon se curvaron en forma de media luna. Las bolsas naturales debajo de sus ojos lucían regordetas.

“Qué clase de pasatiempo es ese.”.

“…….”.

“Estás de remate, de verdad.”.

Lee-yeon soltó una risita, incrédulo. A diferencia de su sonrisa habitual, que siempre parecía fingida y ensayada, esta expresión era completamente natural.

Al verlo de esa manera, a Woori de repente se le encogió el estómago con un vuelco extraño.

No creo que sea un ataque de gastritis.

¿Qué era esto? Desconcertado, comenzó a rascarse el pecho con la mano derecha justo cuando Lee-yeon volvió a hablar:

“Sunbae, de verdad no tienes remedio.”.

“¿Qué?”.

Ante la provocación de Lee-yeon, Woori estuvo a punto de olvidar su resolución de hacía un momento y estallar de mal genio.

“¿Por qué no me preguntas cuál es mi pasatiempo?”.

“…….”.

“Por eso es que no tienes amigos.”.

“¿Ah?”.

Lee-yeon lo miró con el ceño fruncido y le dijo:

“Mi pasatiempo es estudiar.”.

“¿Qué? Pero si estás completamente loco.”.

“¿Loco? Qué falta de respeto criticar el pasatiempo sanísimo de otra persona.”.

“Tú también te reíste cuando escuchaste el mío, idiota.”.

Ante su protesta, Lee-yeon volvió a soltar una risita. Luego, como si se hubiera acordado de algo, humedeció sus labios con la lengua, aunque no soltó las palabras de inmediato. Parecía querer decir algo, pero dudaba en hacerlo.

A pesar de que la actitud de Lee-yeon despertaba su curiosidad, Woori no se apresuró a apurarlo para que hablara. Simplemente esperó a que el menor decidiera abrir la boca.

Tras un largo silencio, Lee-yeon continuó:

“También me gusta hacer planes para el futuro. De hecho, me gusta más eso que estudiar.”.

“¿Qué?”.

“Y si las cosas no salen exactamente como las planeé, me da una rabia incontrolable. Antes, por no poder contener mi mal genio, terminaba desmayándome. Mi padre se preocupaba bastante por eso.”.

Woori respondió con incredulidad:

“Oye, tu pasatiempo es mucho más raro.”.

“Lo sé. Sé que mi carácter es extraño. Por eso procuro sonreír y aparentar que no tengo ningún defecto cuando estoy frente a los demás.”.

“…….”.

“Y bueno, a comparación de cuando era niño, mi obsesión por el control ha disminuido, así que ya no me desmayo solo porque las situaciones no marchen a mi modo. En su lugar, me duele la cabeza y el estómago.”.

“…….”.

“Mh. ¿Qué más habrá? También me gusta ver películas y correr. Participo todos los años en la maratón de treinta kilómetros que se organiza en el río Han. ¿El sunbae ha participado alguna vez en una maratón?”.

Aturdido por la ráfaga de palabras que caía sobre él como un bombardeo, Woori apenas pudo responder:

“No.”.

“¿Acaso tienes poca resistencia? Se ve que tienes menos condición física de la que aparentas.”.

“Tengo más que tú.”.

“Lo dudo muchísimo.”.

Woori abrió la boca para replicar, pero se calló de inmediato. En un abrir y cerrar de ojos, había terminado cayendo en el juego y el ritmo de Lee-yeon.

Por alguna razón, sentía la garganta completamente seca.

A lo largo de su vida, aparte de hablar de cuestiones de trabajo con los demás, casi nunca había tenido conversaciones de índole personal.

Este tipo de charla le resultaba extraña. Pero tampoco le desagradaba del todo.

“…….”.

¿Cómo se suponía que debía llamar a esta sensación, a este sentimiento que crecía en su interior?

Mientras tragaba saliva para aliviar el ardor en su garganta, Lee-yeon volvió a hablar:

“¿Le gusta el café?”.

“¿Qué?”.

Woori miró de reojo a Lee-yeon. Este indicó con un movimiento de cabeza hacia una cafetería al aire libre situada a la izquierda.

“Es que tengo un poco de sed”.

“……”.

“Vamos a caminar mientras bebemos algo”.

Woori echó un vistazo a la cafetería callejera. Al ver a la gente sentada en los bancos cercanos sorbiendo café y charlando, sintió la garganta seca, pero la bolsa con su cartera estaba en el auto de Lee-yeon.

Ante su falta de reacción, Lee-yeon preguntó:

“¿No le gusta el café? ¿Prefiere lo dulce? Entonces pida una gaseosa o un smoothie. También hay helado. ¿Qué le apetece, sunbae?”.

“A mí no me gustan las cosas dulces. Y—”.

“¿Entonces un americano helado?”.

“Sí. Pero yo—”.

“Espere aquí”.

Lee-yeon soltó la mano que sostenía y se dirigió hacia la cafetería.

La aparición de Lee-yeon hizo que las personas que bebían café sentadas en los bancos cercanos lo miraran de reojo y comenzaran a cuchichear.

“¡Bienvenido……!”.

“Hola. Dos americanos helados para llevar, por favor”.

Lee-yeon sacó la cartera de su bolsillo trasero y le tendió una tarjeta al empleado. El rostro del trabajador se puso completamente rojo al recibirla. Una vez hecho el pago, Lee-yeon se quedó de pie junto al mostrador de recogida a la izquierda.

Se notaba a leguas que el empleado estaba intentando preparar el café lo más lento posible, pero al tratarse de un simple americano, estuvo listo en un instante. Lee-yeon asintió levemente hacia el trabajador que le entregaba los vasos y regresó a su posición con una taza en cada mano.

“Beba”.

Lee-yeon le extendió un café. Woori lo recibió por pura inercia.

Luego, Lee-yeon le tendió su mano derecha, que había quedado libre.

Al ver que lo miraba con cara de no entender nada, el menor soltó una risita y dijo:

“La mano”.

“……”.

¿Otra vez la va a agarrar? Las palabras revolotearon en su mente, pero no logró pronunciarlas. Y es que, antes de que pudiera siquiera estirar el brazo, Lee-yeon ya le había tomado la mano para entrelazar los dedos con los suyos.

“Vámonos”.

“……”.

Y con la misma, Lee-yeon tiró de él para obligarlo a caminar.

A Woori le parecía absurdo el comportamiento tan fluido y seductor de Lee-yeon.

Se nota que tiene dominado esto de las citas. Seguro que con las omegas de antes hacía exactamente lo mismo.

Un vuelco extraño, pero distinto al de hacía un momento, le sacudió el estómago.

Justo cuando se sentía desconcertado por aquella sensación tan extraña que experimentaba por primera vez en su vida:

“¿Sunbae?”.

Al notar que Woori estaba demasiado quieto a pesar de ir de la mano, Lee-yeon lo miró de reojo. De inmediato, su expresión habitualmente relajada se tornó bastante seria.

“……”.

El rostro de Woori estaba pálido. No había probado ni un solo sorbo de café.

¿Qué pasa? ¿Se siente mal?

Lee-yeon detuvo su marcha. Luego, inclinó la cabeza hacia el cuello de Woori e inspiró profundamente.

¡Qué escalofrío! Woori se encogió de hombros con un sobresaltó. Sintió una sensación extraña, como si todos los vellos de su cuerpo se erizaran de golpe.

“¡Qué haces……!”.

Aterrorizado, intentó apartarse de Lee-yeon, pero las palabras que vinieron a continuación lo detuvieron en seco.

“Estás desprendiendo feromonas, sunbae”.

“……¿Feromonas?”.

“Sí. Las feromonas se liberan cuando uno tiene el estado físico bajo o cuando las emociones se intensifican. Siendo adulto uno debería ser capaz de controlarlas, pero usted no sabe hacer nada de eso”.

Lee-yeon inclinó la cabeza con aire extrañado.

“Qué raro. Al ser de clase inferior, no debería haber motivo para que se le salieran las feromonas”.

“……”.

“¿Será porque bebió demasiado alcohol hace un rato?”.

Tras pensarlo un momento, Lee-yeon tiró de la mano de Woori y se encaminó hacia un banco situado en un rincón del sendero.

Woori abrió la boca para negarse por reflejo, pero Lee-yeon soltó tajante:

“Andar por ahí dejando escapar feromonas por todas partes es una molestia para los demás”.

“Si pasa un alfa por aquí y huele tus feromonas, va a pensar que quieres coger y te va a arrastrar directo al baño público.”. Lee-yeon prefirió guardarse ese último comentario.

Parece que el regaño de Lee-yeon surtió efecto, ya que Woori relajó la tensión con la que se había puesto rígido, indicando que ya no se negaba a ir al banco.

Justo cuando estaba a punto de sentarse:

“Espera.”.

Lee-yeon dejó el café que llevaba en el banco y barrió la superficie con la palma de la mano. Con ese gesto, las ramitas y el polvo acumulados salieron volando.

Luego se frotó la mano sucia contra el muslo para limpiarla y le dirigió una mirada a Woori, quien seguía parado como un tonto, dándole a entender que qué esperaba para sentarse de una vez.

“…….”.

Parpadeando con la mirada perdida, Woori tomó asiento.

Con total naturalidad, como si fuera lo más obvio del mundo, Lee-yeon se sentó justo a su lado. La parte exterior de sus muslos terminó rozándose.

Sin poder evitarlo, Woori preguntó:

“¿Siempre haces esto?”.

“¿Disculpe?”.

“Que si cuando tienes citas siempre eres así”.

“…….”.

Ante su pregunta, Lee-yeon parpadeó lentamente.

Vaya. El rostro de Lee-yeon se puso pálido. Solo en ese momento cayó en cuenta de lo que acababa de hacer de forma inconsciente. Sus acciones habían sido un coqueteo en toda regla.

Lee-yeon podía jurar con los ojos cerrados que invitarlo a caminar por el sendero no llevaba ninguna doble intención. Todo era estrictamente por la tarea. Como el profesor les había dicho que actuaran como si estuvieran en una cita de verdad, y si se separaban en ese momento no tendría nada que poner en el reporte, solo se le había ocurrido proponerle dar una vuelta por el lago.

Pero, una vez empezaron a caminar, el ambiente se volvió incómodo. Mientras se preguntaba si habría sido mejor quedar otro día en su descanso para tener la cita, vio de reojo el parque de atracciones cerca del lago y simplemente le preguntó si lo conocía.

“¿No fue en las excursiones escolares?”.

“No tengo amigos”.

No podía dejar de pensar en él, soltando detalles tristes de su vida con total naturalidad y cara de nada.

No le quedaba de otra. Al fin y al cabo, Lee-yeon era un alfa educado, criado en un hogar con clase y con sentido común.

Luego, al notar que Woori se la pasaba tragando saliva como si tuviera la garganta seca, le había comprado un café. Y cuando vio que el banco estaba sucio, pensó que, por lo menos, siendo un omega, no podía dejar que se sentara en un lugar cochino, así que se tomó la molestia de limpiarlo.

Absolutamente nada de eso lo había hecho con segundas intenciones. Lee-yeon temía que, por un malentendido absurdo, el mayor se hiciera ilusiones equivocadas y terminara pegándose a él como una garrapata.

Ocultando su desconcierto con una fachada descarada, Lee-yeon respondió:

“En una cita, este nivel de atención es lo básico.”.

“…….”.

“Viendo que preguntas esto, supongo que el sunbae nunca hizo nada parecido. Dime, sunbae, ¿tus ex parejas siempre te dejaban?”.

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Woori adoptó una expresión sumamente seria. Los comentarios sarcásticos de Lee-yeon ni siquiera lo rozaban.

Entonces, ¿qué diablos significaban los omegas con los que se había cruzado antes?

“Lo tuyo ya es demasiado exagerado.”.

“¿Qué es lo que se supone que exagero…?”.

“¿Cuántas parejas tienes al final?”.

“…….”.

Woori le preguntó aquello que llevaba rondándole la cabeza desde hacía rato. Al principio había creído que Lee-yeon salía con Gyeongmin, ya que este lo había tomado del brazo con total confianza.

Sin embargo, Gyeongmin no era el único que se le colgaba del brazo o le tomaba la mano. Los demás omegas también aprovechaban cualquier descuido para rozarle los dedos o tocarle la espalda y los hombros con todo tipo de sutiles y extraños coqueteos.

Tanto Gyeongmin como sus amigos parecían competir entre ellos para tocar a Lee-yeon de manera disimulada. Y lo peor era que Lee-yeon no se apartaba ni rechazaba a los omegas que se le pegaban.

Al verlo, Woori se había quedado bastante impresionado por dentro, preguntándose exactamente qué clase de relación mantenían.

“No lo entiendo. Los otros chicos actuaban como si quisieran juntarte a fuerza con Park Gyeongmin, pero al mismo tiempo todos te andaban manoseando.”.

“…….”.

“¿Sales con todos ellos al mismo tiempo? ¿Es algo de poliamor o qué?”.

Ante su pregunta, que rayaba entre la inocencia y la estupidez absoluta, Lee-yeon lo miró con cara de no poder creer lo que oía.

¿Qué van a ser? Son todos mis amigos con derechos.

Lee-yeon no solo se había acostado con Gyeongmin, sino también al menos una vez con cada uno de sus amigos. Simplemente era con Gyeongmin con quien más se había mezclado corporalmente. Tanto Gyeongmin como los demás omegas sabían perfectamente esa verdad.

Ese tipo de comportamiento por parte de Lee-yeon no representaba ningún problema en absoluto. Los alfas y omegas solteros podían mantener relaciones sexuales en el momento en que un alfa lo exigiera, incluso si no existían sentimientos de por medio.

Para colmo, Lee-yeon era de los considerados tolerables. Mientras otros alfas forzaban a los omegas sin su consentimiento, él siempre les pedía permiso antes de unirse a ellos.

¿Cómo era posible que no entendiera una lógica tan natural? ¿Acaso también había que explicarle cosas como esa?

Lee-yeon juraba que sus acciones no tenían nada de reprochable, pero la mirada con la que Woori lo observaba le provocaba una incómoda e indescifrable sensación en el pecho.

“¿Qué tiene que ver eso con el sunbae?”.

“…….”.

“Mi vida privada no tiene relación alguna con la tarea.”.

Eso era cierto. Ante las afiladas palabras de Lee-yeon, Woori apartó la vista para mirar hacia el frente. Pensándolo bien, le había preguntado por asuntos sumamente personales. Era comprensible que se hubiera molestado.

Aun así,

‘……Ese tipo de cosas son extrañas.’

Lee-yeon le resultaba una persona ajena y desconcertante.

Sintiendo una punzada de incomodidad en el estómago, Woori hizo el amago de girar el cuerpo hacia un lado.

¡Zas! Lee-yeon apretó con fuerza la mano izquierda de Woori, que descansaba sobre su muslo.

“No te vayas.”.

“Vaya…….”.

Ya se pasa de la raya, esto es demasiado. A Woori le parecía absurdo que Lee-yeon estuviera coqueteando sin el menor remordimiento, repartiendo atenciones incluso con él, que solo era su compañero provisional para una tarea de la universidad.

Si hubiera sido un omega normal y corriente, lo más probable es que se hubiera hecho ilusiones, creyendo que Lee-yeon sentía un interés real por él.

Había ocurrido lo mismo en el departamento de Lee-yeon. A pesar de ser prácticamente enemigos, cuando Woori se hallaba jadeando a causa del ciclo de calor, el menor le había bajado los pantalones con total naturalidad. Le había dicho que como era él quien necesitaba el pene de un alfa, se encargara de resolverlo por sí mismo, obligándolo a montarse sobre su pene. Y, para colmo, una vez terminado el acto, hasta se había tomado la molestia de llevarlo a su casa mientras se mostraba exhausto.

Si era capaz de portarse así con alguien como él, resultaba aterrador imaginar lo bien que debía tratar a los demás omegas.

No, seguro que con ellos era aún más atento. Les sonreía con dulzura, les concedía todos sus caprichos y, oculto bajo su rostro angelical, con aquella cosa repugnante…… pero imponente, se frotaba y se acoplaba contra el lugar más preciado de los omegas para hacer el amor.

Sin saber muy bien por qué, sintió que el ánimo se le venía abajo.

“…….”.

Por su parte, ante el silencio de Woori, Lee-yeon experimentó una repentina e inexplicable oleada de impaciencia.

¿Cómo era posible que semejante omega le provocara este tipo de reacciones? Lee-yeon sintió un profundo rechazo hacia esa perturbación emocional que experimentaba por primera vez en su vida. Al desatarse sus emociones de forma tan abrupta, las feromonas comenzaron a escaparse de su cuerpo.

“Ah…….”.

Las feromonas de Lee-yeon impregnaron la piel y los órganos sensoriales de Woori. Al inhalar aquel aroma denso y seductor, una sensación sutil lo recorrió por dentro.

A Woori se le nubló la mente. Por un brevísimo instante, le asaltó el impulso de abandonarse por completo a Lee-yeon, pero logró contenerse. Incómodo, intentó apartarse de su lado.

Las venas del cuello de Lee-yeon se marcaron con fuerza, hinchándose de tensión. El instinto de un alfa dominante se impuso, liberando una capa de feromonas aún más espesa con el fin de someter al omega que intentaba escapar.

“Sunbae.”.

“…….”.

“¿Por qué te da tanta curiosidad? ¿Quieres que te cuente? ¿Qué clase de relación tengo con ellos?”.

“No. Déjalo. De todas formas, no pienso ponerlo en el reporte.”.

La negativa de Woori hizo que el semblante de Lee-yeon se oscureciera todavía más.

A Woori le daban ganas de mandar al diablo la tarea y todo lo demás, pero había una sola cosa que necesitaba saber con desesperación.

Mirando fijamente a los ojos de Lee-yeon, preguntó:

“Entonces, tratándose de mí, ¿hasta dónde llega exactamente el límite de esta cita?”.

“¿Qué?”.

“¿Tomarnos de las manos?”.

Ante su pregunta, la mano de Lee-yeon se cerró con más fuerza alrededor de la suya. No llegaba a dolerle, pero la presión le resultó asfixiante.

Aquella reacción tan inesperada avivó todavía más su curiosidad. Fue así como, arrastrado por el momento, terminó pronunciando palabras que jamás habría dicho en circunstancias normales.

“¿Un beso? O si no…….”.

“…….”.

“¿Cojer?”.

Se le hicieron grietas a la expresión de Lee-yeon, quien intentaba fingir indiferencia.

Woori contempló, como hipnotizado, la lengua regordeta de Lee-yeon que humedecía sus labios secos. Los carnosos labios color albaricoque, rozados por aquella lengua rojiza, brillaban revestidos de saliva.

Ese aspecto era casi como la sensual tentación de un depredador que embruja a su presa para devorarla.

No había forma de que un omega inferior pudiera resistirse a los gestos de un alfa dominante, especializados en hechizar omegas.

Con los ojos cerrados y de manera impulsiva, Woori juntó sus labios con los de Lee-yeon.

“……!!”.

Por un instante, las turbias pupilas de Lee-yeon, repletas de lascivia, brillaron.

Los ojos bien abiertos de Lee-yeon temblaban como una frágil ramita sacudida por un tifón. Sin embargo, como Woori tenía los ojos cerrados, no podía ver la expresión novata de Lee-yeon.

Con un sonido húmedo, sus labios se separaron sin dejar rastro de remordimiento.

Woori abrió lentamente los ojos, que había mantenido fuertemente cerrados.

“…….”.

Inconscientemente, levantó la mano que Lee-yeon no le sostenía y se tocó los labios con los dedos.

Aquel primer beso no era gran cosa. No sintió que le estallaran fuegos artificiales en la cabeza ni que fuera dulce como un caramelo, tal como mostraban las novelas románticas que había leído una única vez en su infancia.

Habiendo visto a los protagonistas de los dramas y las películas juntando los labios a la menor oportunidad, creía que se trataría de algo grandioso.

“¿Por qué demonios hace la gente esto?¨”

Lo único que se le crujía por la mente era que los labios de Lee-yeon eran sumamente suaves.

Justo en el momento en que Woori intentaba alejar el torso que se había aproximado a Lee-yeon:

Lee-yeon soltó un insulto en voz baja.

“……Mierda.”.

Woori parpadeó, desconcertado por la brusca grosería del menor.

Al ver a sus numerosas exparejas, había pensado que Lee-yeon andaba por ahí follando sin importarle lo más anclado a la decencia, por lo que solo se había atrevido a besarlo por impulso; jamás imaginó que se enojaría de semejante manera.

Con la mano que tenía libre, Lee-yeon lo agarró con rudeza de la solapa.

*¿Acaso se enojó tanto por esto?*

Apenas empezaba a desconcertarse ante la inusual furia de Lee-yeon, los labios de este se estrellaron contra los suyos como un cabezazo.

“……¡Mph!”.

“…….”.

Al chocar su labio superior contra los incisivos de Lee-yeon, Woori frunció el ceño e intentó apartar la cara. Pero Lee-yeon lo persiguió con insistencia, pegándose a los labios del mayor para evitar que escapara.

¿Por qué rayos se ponía así? Si hasta había insultado al pensar que no quería hacer nada con él.

Woori intentó apartarlo con la mano que tenía desocupada. No obstante, debido a que Lee-yeon le había atrapado el labio inferior de un bocado y se lo succionaba con fuerza, se vio obligado a contener la respiración.

“……!!”.

La sensación era…… era extraña.

Sentía como si todos los órganos sensoriales de su cuerpo se hubieran atrofiado y solo fuera capaz de percibir el tacto de sus labios.

Lee-yeon mordisqueó suavemente su labio inferior con los dientes delanteros y traseros. No dolía, pero escocía. De inmediato, el menor pasó la lengua barriendo y lamiendo el labio que acababa de marcar con sus dientes.

Aquel tacto le pareció una locura de extrañeza y…… de obscenidad.

“Chup…… chuup, slurp…….”

La lengua de Lee-yeon le succionaba el labio inferior de arriba abajo con la misma intensidad con la que un pezón es devorado. Ante aquella sensación tan equívoca y erótica, los dedos de los pies de Woori se encogieron con fuerza dentro de los zapatos.

La sensación que experimentaba en los labios era demasiado insólita. Su cuerpo se puso rígido como una tabla.

Ante su torpe e inexperta reacción, la respiración de Lee-yeon se tornó todavía más áspera. Inclinando la cabeza hacia un lado, extendió la lengua de manera ancha y plana sobre los labios de Woori, que permanecían firmemente sellados en una línea recta, y comenzó a lamerlos con lentitud. Con la lengua de Lee-yeon cubriéndole la boca por completo, Woori se olvidó hasta de cómo respirar.

Como un gato que se acicala, Lee-yeon lamió suavemente los labios de Woori una y otra vez, hasta que la lengua comenzó a adormecerse, y solo entonces la retiró.

Woori, que había estado aguantando la respiración, tragó aire con desesperación. Lee-yeon le ordenó con una voz sumamente hundida y ronca:

“Abre la boca.”.

“……!”.

“Te daré algo mejor.”.

Ante la orden del alfa dominante, suave pero a la vez imperiosa, un hilo de líquido pre seminal se filtró casi como un hilo de orina por el agujero inferior de Woori.

Sintiendo náuseas ante la descabellada y enajenada reacción de su propio cuerpo, Woori dio un salto, dispuesto a escapar.

Sin embargo, antes de que pudiera hacerlo, Lee-yeon soltó la solapa de su ropa y le envolvió con delicadeza la parte posterior de la cabeza. Pegando sus torsos, mordió con fuerza el labio inferior de Woori.

“¡Ugh……!”.

Woori soltó un grito ahogado ante el intenso dolor que castigaba su delicada piel. Dolía mucho más que cuando, por descuido, uno se mordía la carne tierna del interior de la boca al comer. La boca de Woori se abrió por pura inercia.

Lee-yeon no desaprovechó esa oportunidad. Introdujo la lengua en la boca de Woori y enredó la suya con la de este, que se había puesto rígida por el dolor.

“……!!”.

“……ugh…….”.

A diferencia de los ojos de Woori, que parecían a punto de salirse de las órbitas por la sorpresa, las pupilas de Lee-yeon brillaban de forma desmedida mientras lo contemplaba.

Lee-yeon acarició, enredó y succionó con fuerza la lengua de Woori con la suya. De vez en cuando, los dientes delanteros de ambos chocaban produciendo un sonido seco.

Aunque debió de dolerle, a Lee-yeon le importaba un bledo. Incluso ese dolor le parecía exquisito; exhalando un suspiro caliente, continuó devorando el interior de la boca de Woori. Las lenguas chocaban entre sí, creando un sonido obsceno.

Chup…… chuup…….

La lengua de Lee-yeon era larga y cálida. Cada vez que este lamía y chupaba la suya, la saliva se acumulaba. Al no poder escupir aquello que había invadido su boca a la fuerza, Woori tuvo que tragárselo.

“……!”.

La saliva de Lee-yeon era demasiado dulce. Quería seguir bebiéndola sin parar.

Y no era solo la saliva. Los labios de Lee-yeon también se sentían deliciosos. A diferencia de los suyos, que estaban resecos, los labios de Lee-yeon eran increíblemente suaves y tersos; cada vez que las lenguas se mezclaban, sus labios se rozaban contra los suyos de una forma electrizante. Aquello no se parecía en nada al beso que él mismo había intentado dar hacía un momento.

Era un placer tan intenso y desconocido que sentía que iba a perder la cabeza. ¿Tan bueno era? Incluso superaba con creces la sensación de masturbarse.

……Se siente bien. Maldita sea.

A Woori no le quedó más remedio que rodear el cuello de Lee-yeon con sus propios brazos.

Aquel beso con Lee-yeon no era cualquier cosa.

Se sentía jodidamente bien.

Al notar que le rodeaban el cuello, Lee-yeon exhaló un suspiro febril, como si estuviera a punto de perder el juicio. Instintivamente, bajó la mano que sostenía su nuca y comenzó a acariciar sensualmente su espalda y su cintura.

“……Ugh…….”.

“……!”.

Ante el gemido que resonó en el interior de su boca, las expresiones y la cordura de Lee-yeon se fueron desmoronando por completo. Incapaz de contenerse, metió la mano bajo el cárdigan de Woori para palpar su espalda plana. Sus yemas de los dedos percibieron la textura de unos músculos firmes que nada tenían que ver con la complexión de un omega común.

Lee-yeon sentía una enorme curiosidad por saber cómo se sentían los glúteos de Woori. ¿Cómo era exactamente su retaguardia?

Debajo de su pequeña cabeza poseía unos hombros infinitamente anchos, una caja torácica grande y robusta a la altura de esos hombros, una cintura que se estrechaba conforme descendía hacia la pelvis, y unos pequeños…… glúteos.

Impulsivamente, Lee-yeon le agarró los glúteos con fuerza.

¡Apretón! Aquellas nalgas duras, hechas puramente de músculo sin rastro de grasa, apenas cabían y se amoldaban dentro de su mano.

Están duras.

A Lee-yeon le gustaban los glúteos blandos y regordetes que se desbordaban al agarrarlos con la mano. No solo era un deleite al tacto, sino que además le resultaba sumamente divertido y erótico verlos ondear y chocar contra su ingle cuando practicaba la postura del perrito.

En cambio, las nalgas de Woori eran las peores que había tocado en toda su vida. Seguramente, incluso si lo ponía de cuatro patas como a un perro para penetrarlo, su trasero no tenía ni una pizca de grasa, por lo que ni se menearía ni ofrecería el gusto de una buena palmada.

Una pelvis estrecha y unos glúteos pequeños, nada propios de un omega, no despertaban el menor interés visual en un alfa. Y, a pesar de eso, su agujero se la pasaba segregando líquido preseminal mientras succionaba el pene.

Mierda. Lee-yeon sentía que estaba a punto de perder la cabeza. Hizo más fuerza con la mano, intentando amasar como fuera aquel trasero que apenas podía aferrar.

“……¡Ugh!”.

Woori se encogió, mostrando su rechazo. De repente, cruzó por la mente de Lee-yeon la voz burlona que el mayor le había dirigido antes:

Lo grosero sería que anduvieras enseñando el pene en un lugar público.

¿No te acuerdas de que ese omega salió huyendo por la vergüenza? Da lástima.

Los nudillos de la mano de Lee-yeon, la que sostenía la de Woori, se pusieron blancos y sobresalieron con fuerza.

“……”.

Lee-yeon respiraba con dificultad, furioso.

El significado de la existencia de un omega era satisfacer sexualmente a un alfa y, más adelante, procrear. Un omega que no podía cumplir con estas dos funciones era prácticamente alguien sin valor alguno.

Lee-yeon tenía unas ganas inmensas de clavar su pene erecto en el agujero de Park Woori ahora mismo. Le importaba un bledo si a Park Woori le disgustaba o no; él era un alfa y Park Woori era un omega, así que estaba en su derecho. No había absolutamente nada de malo en ello.

Al ser al aire libre, la sensación sería aún más electrizante. La gente que pasaba por allí miraría con envidia a alguien capaz de tomar a un omega tan especial, mientras Park Woori rompería a llorar de pura humillación.

Recordó por un segundo la textura de aquel tentador agujero que había engullido la punta de su pene. Aunque la entrada era tan estrecha como la de una virgen, su interior suplicaba por tragarse el pene de cualquier manera.

Aquellas paredes internas, calientes y viscosas, envolvían el glande apenas entraba, retorciéndose como si tuvieran vida propia. Si la entrada ya se sentía así de placentera, ¿cuánto más electrizante no sería el fondo de su interior?

¿Y si golpeaba una y otra vez contra su útero, recién formado, con la cabeza de su pene? Sin duda, derramaría lágrimas y mocos mientras suplicaba por su vida, pidiendo que lo dejaran en paz.

Maldición. Ya no aguantaba más. Lee-yeon intentó meter la mano dentro de los pantalones de Woori.

“……!!”.

El cuerpo de Woori, que se había ablandado y fundido como mantequilla a temperatura ambiente debido al beso, se puso tan rígido como un tronco de madera.

Por la mente de Lee-yeon cruzó la mirada vidriosa y apagada de Woori, parecida a la de un pez muerto.

“Ah……”.

Los ojos inyectados en sangre de Lee-yeon se cerraron con fuerza. Le dio un suave masaje con la mano a la espalda de Woori, que seguía tiesa como una tabla, y volvió a besarlo.

Tanto, que la barbilla de Woori quedó empapada de saliva.

Hasta que le ardió la lengua de tanto explorar el interior de su boca, Lee-yeon escuchó un murmullo lejano.

A lo lejos, unos cuantos alfas se tocaban la entrepierna mientras los miraban de reojo.

El ceño de Lee-yeon se frunció. De su cuerpo brotó de inmediato una feromona agresiva. A pesar de la distancia considerable, la imponente y arrolladora feromona de un alfa dominante aplastó el ánimo de los otros alfas.

Lee-yeon apartó los labios de los de Woori, lanzándoles una mirada asesina a los alfas que huían de reojo.

Pudo contemplar claramente el rostro de Woori ante sus ojos.

“……”.

Las cejas arqueadas hacia arriba y los ojos caídos pero de aspecto irritable seguían siendo los mismos, pero estaban sumamente enrojecidos. Su piel, blanca como el papel, se había calentado, adquiriendo un tono rosado y suave. Sus delgados labios estaban hinchados de tanto ser chupados y mordidos, y su barbilla aparecía cubierta de saliva.

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El pene de Lee-yeon se agitaba dentro de sus pantalones, como si le suplicara entrar de inmediato en el agujero de Woori. No. Lee-yeon regañó a su propio pene, que actuaba con la impaciencia de un alfa recién manifestado, y sacudió los hombros de Woori, quien seguía aturdido y sin poder asimilar el remolino del beso.

“Sunbae. Sunbae”.

“……¿Qué?”.

La voz de Woori, que apenas logró responder, sonaba patéticamente quebrada. Al verlo en ese estado tan vulnerable, Lee-yeon experimentó una sensación que le resultó verdaderamente insoportable.

Sin embargo, a pesar de la energía que acumulaba en su entrepierna, Lee-yeon no tenía en absoluto ganas de tener sexo. En ese preciso instante, lo único que pasaba por su cabeza era la idea fija de que tenía que llevar a Woori de regreso a su casa.

Reprimiendo sus impulsos sexuales, Lee-yeon hizo que Woori se levantara del banco.

“Vámonos a casa.”.

Woori no lograba comprender por qué, de la nada, Lee-yeon decidía que debían irse a casa justo después de haberlo besado.

“Como queda demasiado lejos para regresar al hotel desde aquí, tomemos un taxi.”.

Lee-yeon lo agarró de la muñeca y se encaminó hacia la salida del sendero. Woori miró en silencio la gran mano de Lee-yeon, que lo sujetaba de la muñeca en lugar de la mano, y luego levantó la vista para contemplar el perfil de su acompañante.

La expresión de Lee-yeon mientras caminaba hacia adelante era sumamente seria. Lejos de verse excitado, parecía furioso.

¿Acaso no le gustó lo que hicimos conmigo?. A Woori se le puso la boca pastosa.

“Ah…….”.

Fue en ese preciso instante. Al acordarse de algo, Woori dio un respingo, aterrorizado.

Dejando de lado los besos y todo lo demás, existía un problema infinitamente más grave. No llevaba la billetera.

Pero en ese momento exacto, a Woori se le caía la cara de vergüenza antes de confesarle a Lee-yeon algo como ‘no tengo billetera’ o ‘mi billetera está en tu auto’. Su orgullo jamás se lo permitiría.

Mientras daba vueltas a todos esos pensamientos en su cabeza, llegaron sin darse cuenta a la acera junto a la carretera. A juzgar por la hora, había bastantes taxis estacionados a lo largo del arcén.

Hagamos una transferencia bancaria o saquemos dinero de la caja de la oficina.

Intentando zafarse de la muñeca que Lee-yeon tenía apresada, quiso dirigirse hacia el taxi más cercano.

“……!”.

Lee-yeon tiró de su muñeca con fuerza y abrió la puerta trasera del taxi que él mismo tenía planeado abordar.

“Súbase.”.

Woori frunció el ceño ante la actitud tan mandona de Lee-yeon, pero terminó subiendo al vehículo sin replicar nada. De todas formas, tenía la intención de tomar uno.

Y justo cuando se disponía a cerrar la puerta, Lee-yeon se coló inmediatamente en el asiento trasero. A Woori no le quedó más remedio que hacerse a un lado por puro reflejo.

¿Qué se supone que hace este?.h Mientras Woori miraba embobado el perfil de Lee-yeon, quien cerraba la puerta trasera, este lo miró fijamente y le preguntó:

“¿A dónde vamos?”.

“……Sucursal Gwanak de Irae Daebu.”.

“Joven, a la sucursal Gwanak de Irae Daebu, por favor.”.

“¡Claro que sí~!”.

El taxi arrancó con total suavidad.

Un sinfín de preguntas revoloteaba en la boca de Woori.

¿Por qué rayos te subiste al taxi? ¿No vas al estacionamiento? ¿Y tu auto? ¿No se supone que terminó la tarea?.

……¿Acaso el beso que nos dimos fue tan malo para ti?.

Pero el orgullo de Woori era mucho más firme y elevado que su frágil autoestima. Se negaba rotundamente a dar la impresión de estar aferrándose a Lee-yeon.

Se limitó a mirar por la ventana sin decir una sola palabra. Fue en el preciso momento en que el taxi pasaba por el paso elevado de Sadang.

“Sunbae, ¿tiene desodorante corporal?”.

Ante las palabras de Lee-yeon, Woori hurgó en el bolsillo de su pantalón y sacó el frasco de cinco mililitros que llevaba siempre consigo.

Lee-yeon se lo arrebató de las manos y se lo roció no solo en la nuca, sino por absolutamente todo el cuerpo.

“…….”.

Se sentía como un maldito bicho a punto de expirar tras haber sido bañado en insecticida puro. Woori frunció el ceño con fastidio ante el desodorante que lo había empapado por completo.

Lee-yeon guardó el frasco vacío en su propio bolsillo, enterró la nariz directamente en la nuca de Woori y se puso a olfatear con intensidad.

Un sobresaltó. Woori contuvo a duras penas un movimiento reflejo por la impresión.

Tras pasarse un buen rato oliendo cada rincón de su cuerpo, Lee-yeon apartó finalmente la cabeza.

“Listo. Ya no huele a nada.”.

 

El taxi no tardó en llegar y se detuvo frente a la sucursal Gwanak de Irae.

Abriendo la puerta del vehículo, Lee-yeon le dijo al taxista:

“Joven, todavía tengo que ir a Banpo-dong. ¿Podría esperarme un momento, por favor?”.

“¡Claro que sí~!”.

Le hizo un gesto con la cabeza a Woori para que bajara y salió del auto. Por pura inercia, Woori lo imitó y bajó detrás de él.

Lee-yeon habló:

“Tenemos que tomarnos la foto.”.

“…….”.

Woori se paró al lado de Lee-yeon sin decir una sola palabra. Lee-yeon sacó el teléfono inteligente que llevaba en el bolsillo trasero y abrió la aplicación de cámara. Luego, sin buscar ningún ángulo rebuscado, se tomó una selfie.

Tras revisar la miniatura que apareció en la parte inferior de la pantalla, Lee-yeon se apartó un paso de Woori, dando por terminado el asunto. Le envió la fotografía a su número y le dijo:

“Omite lo del beso en el reporte.”.

“Ajá.”.

“Ya te la envié. Así que me voy.”.

Sin siquiera mirarlo de nuevo, Lee-yeon regresó al taxi. En menos de un segundo, el vehículo se marchó de la sucursal Gwanak.

……Le pagaré mi parte la próxima vez que nos veamos.

Mirando el lugar por donde se había alejado el taxi, Woori no tardó en dar unos pasos lentos.

A juzgar por el silencio, parecía que todos ya se habían marchado, pues el edificio estaba completamente a oscuras. Al apoyar su dedo índice derecho sobre el lector de huellas de Caps ubicado junto a la puerta principal del edificio, la cerradura se abrió con un clic.

Woori subió por las escaleras a oscuras y llegó al tercer piso. Al encender la luz de la sala de descanso, se encontró con la estructura familiar de la habitación. El torbellino que sentía en el pecho comenzó a calmarse un poco.

A la par que la tensión se desvanecía, se dejó caer de golpe en el sofá. El mueble duro, que carecía por completo de amortiguación, era exactamente igual que siempre, pero el problema eran las nalgas con las que se había sentado.

“……!”.

Y es que, debido a todo el alboroto, recién en ese momento notó la sensación pastosa y húmeda de su ropa interior.

Woori se encogió, incómodo.

¿Me quito la ropa interior y me quedo solo con el pantalón? Sin embargo, le daba demasiada flojera salir de la sala de descanso e ir hasta el baño.

Da igual, lo aguantaré. Intentando ignorar al máximo la sensación extraña en sus glúteos, se puso de pie y se dirigió hacia el escritorio contra una de las paredes. Sacó la silla con cuidado, se sentó y abrió la laptop que estaba cerrada.

Tocó con su índice el panel de seguridad ubicado en el extremo derecho del teclado para desbloquearla, abrió el formato de reporte que había descargado la vez anterior y colocó los dedos sobre las teclas.

En la pantalla del monitor se reflejó vagamente el rostro de Woori. Sus dedos, listos para empezar a teclear, se detuvieron con un respingo. Mientras miraba el monitor, Woori se llevó los dedos a los labios para acariciarlos.

Un sobresaltó. Los hombros de Woori se estremecieron. Sacudió la cabeza de un lado a otro para alejar aquello que parecía haber tomado el control de su mente.

Tratando de calmar sus emociones, Woori comenzó a escribir el reporte. Sus manos, que al principio se movían de forma mecánica, se volvieron cada vez más rápidas.

Sexualidad y amor [ 2 ] Reporte semanal

Park Woori, Departamento de Administración de Empresas, generación 21

-Detalles de la cita

Fui a ver la exposición ‘Luz y Sentido’ con Choi Lee-yeon y caminamos alrededor del lago Seokchon. Mientras caminábamos por la orilla, conversamos sobre nuestros respectivos pasatiempos, pero Choi Lee-yeon se burló de mí al escuchar el mío. Sin embargo, en mi opinión, el pasatiempo de Choi Lee-yeon es mucho más extraño. ¿Cómo va a ser pasatiempo de alguien estudiar? Me la pasa llamando loco a mí, pero el que parece más un puto loco es e—

-Notas especiales

Ninguna.

 

“…….”.

Woori se quedó mirando un buen rato los caracteres que acababa de teclear. Parecía el berrinche de un alumno de primaria que, tras pelearse con un compañero, iba a quejarse con el profesor.

Pulsando la tecla de retroceso repetidamente, reescribió el texto intentando despojarlo de cualquier atisbo de emoción.

Sexualidad y amor [ 2 ] Reporte semanal

Park Woori, Departamento de Administración de Empresas, generación 21

-Detalles de la cita

Fui a ver la exposición ‘Luz y Sentido’ con Choi Lee-yeon y luego fuimos al lago Seokchon. Mientras caminábamos por la orilla, conversamos sobre nuestros respectivos pasatiempos. Después de hablar con él, pude entender perfectamente por qué Choi Lee-yeon es tan maleducado. Fue un tiempo muy provechoso.

-Notas especiales

Choi Lee-yeon gasta el dinero de forma descarada.

Al ver el texto mucho más denso y completo que el del primer reporte, Woori sintió una extraña e inexplicable sensación de satisfacción. Tras comprobar que no tuviera faltas de ortografía, adjuntó el archivo junto con la fotografía y se lo envió por correo electrónico al profesor de la materia.

Ha sido una semana de mierda. Justo cuando se disponía a cerrar la laptop:

Zas. El vello de sus brazos se erizó por una brisa helada que apareció de la nada. Instintivamente, dirigió la mirada hacia el lugar de donde provenía aquella sensación.

“……¿Hyung?”.

Hee-jeong estaba de pie, recostando un hombro de manera descuidada en el marco abierto de la puerta de la sala de descanso, observándolo.

Woori bajó apresuradamente la vista hacia el suelo. Cuando estaba con Hee-jeong, incluso tenía que medir cada vez que respiraba.

En un invierno de su infancia, Hee-jeong le había gastado una broma dejándolo empapado de pies a cabeza, obligándolo a pasar una hora tiritando fuera de la casa. Por más que tuviera un físico resistente, era obvio que terminaría resfriado.

Al ver que se la pasaba sorbiéndose los mocos por el catarro, Hee-jeong le propinaba golpecitos en la cabeza mientras se quejaba de que no podía concentrarse en estudiar por su culpa; y, alegando que el sonido de su respiración le molestaba, le tapaba la nariz para impedirle tomar aire. Si Woori se desesperaba al no poder respirar, lo golpeaba en las zonas cubiertas por la ropa bajo la excusa de que hacía demasiado ruido.

Ahora Woori era más alto que Hee-jeong y tenía más fuerza, por lo que este ya no podía maltratarlo tanto como cuando eran niños. Sin embargo, el trauma de haber sido apaleado e insultado por Hee-jeong cada vez que este se cruzaba con él en su infancia había dejado una cicatriz profunda y purulenta en lo más hondo de su autoconcepto.

A sus veintitrés años, Woori le seguía teniendo pánico a Hee-jeong. Incluso más que a su propio padre, Yeon-ho.

Se esforzó al máximo para que el sonido de su propia respiración no fuera a perturbar a Hee-jeong.

Pisada, pisada, pisada. Se escuchó el roce de los tacones de unos zapatos contra el suelo. Como él seguía sentado sin moverse, el que se desplazaba debía de ser Park Hee-jeong. Con cada paso que se acercaba, el rostro de Woori perdía todo el color, tornándose de un tono azulado.

Un pinchazo. Un dolor agudo que le oprimía con fuerza la boca del estómago lo barrió como una ola. El estrés extremo le retorció el estómago.

El sonido de unas pisadas que se detuvieron, coronado por un golpe seco, indicó que ya no se escuchaba nada más.

Woori levantó disimuladamente la mirada que tenía clavada en el suelo. Hee-jeong lo estaba observando sentado en el sofá.

“……!”.

“…….”.

Las manos de Woori, apoyadas sobre el escritorio, temblaban de forma descontrolada. Se apresuró a cerrar los puños.

Una gota de sudor frío recorrió la sien de Woori, quien ni siquiera se atrevía a apartar la mirada de Hee-jeong.

“Woori-ya”.

“Sí, hyung”.

Respondió por pura inercia.

Hee-jeong soltó una risita burlona al ver cómo respondía, idéntico a un perro bien adiestrado. Levantó la pierna derecha para apoyarla sobre la gran mesa que tenía enfrente y la empujó hacia adelante.

Con un sonido estridente de arrastre, la mesa se desplazó en diagonal.

Hae-jung hizo un gesto con la barbilla hacia el espacio que acababa de liberar y le ordenó:

“Ven aquí”.

“Sí, hyung”.

Respondiendo de forma mecánica, Woori se puso de pie frente a Hee-jeong.

Este le soltó con sorna:

“Tú… ya estás grandecito, ¿eh?”

Kim Seong-min, ese maldito bastardo. Al final fue a delataar.

El rostro de Woori se volvió pálido. Su medio hermano parecía molesto de que su hermano menor, siendo solo un beta, anduviera bebiendo con omegas.

“¿Quiénes eran esos?”

“….”

“No me digas que fuiste a ligar con las tipas del lounge. ¿Son tus compañeras de clase?”

“No.”

“Woori.”

¡Puff!

Hee-jeong le pateó la espinilla derecha a Woori. El cuerpo de Woori fue empujado hacia atrás.

“….”

A pesar de que el golpe en la espinilla debió dolerle, Woori no emitió ni un solo gemido. Corrigió su postura tras ser empujado y se plantó erguido frente a Hee-jeong.

“No te estoy preguntando esto para jugar a las veinte preguntas.”

Ante la fría burla de Hee-jeong, Woori respondió con la mayor claridad y concisión posible:

“Fui al museo de Jamsil con Choi Lee-yeon para hacer una tarea. Allí nos encontramos por casualidad con unos conocidos de Choi Lee-yeon, y después de ver la exposición juntos, fuimos al lounge a comer.”

“¿Conocidos de Lee-yeon?”

“Sí, hermano. Ni siquiera sé sus nombres ni sus edades.”

Hee-jeong examinó obsesivamente el rostro de Woori y preguntó:

“Está bien. Entiendo que fuiste al museo con Lee-yeon por la tarea y que allí se cruzaron con sus amigos omegas. ¿Pero por qué tuvieron que ver la exposición juntos e incluso comer juntos?”

Woori respondió con la verdad:

“No lo sé.”

“¿No serás tú el que insistió para comer juntos?”

“…Sabes que soy tímido con los desconocidos, hermano.”

Ante las palabras de Woori, Hee-jeong dejó escapar una breve risotada.

“¿Y qué tal? ¿Estuvo bueno?”

A decir verdad, no había estado tan mal. El bistec estuvo delicioso y el vodka era excelente. Las conversaciones de los omegas eran bastante interesantes y la vista nocturna desde el lounge en el piso alto también era agradable.

Sin embargo, si se presentara otra oportunidad así, jamás iría.

“No. Fue agotador. No quiero volver a estar en una reunión así.”

“Incluso después de volver del servicio militar, sigues sin tener habilidades sociales.”

“Sí.”

“Tu naturaleza está arruinada y ni siquiera tienes un género secundario. De verdad, si no estuvieras parasitando en nuestra casa, pasarías un momento muy duro para sobrevivir.”

“Sí. Por eso siempre les estoy agradecido a mi padre y a ti, hermano.”

“Está bien.”

Woori suspiró aliviado al ver que la actitud de Hee-jeong parecía haberse suavizado un poco.

Parecía que Kim Seong-min no le había contado que Choi Lee-yeon lo golpeó con una mesa. Si le hubiera dicho algo así, Hee-jeong no habría sacado el tema de los omegas primero, sino que….

“Por cierto, Woori.”

“Sí.”

“¿Por qué llegaste tan tarde?”

“…¿Perdón?”

“Saliste agarrado de la mano con Lee-yeon.”

“…!!”

La comisura de los labios de Woori se tensó por completo. Hee-jeong le dio una patada suave en la misma espinilla que le había pateado antes y preguntó:

“Cruzaste miradas conmigo. Tú.”

“Eso no es ver… ¡Ugh!”

Hee-jeong le pateó la espinilla a Woori con fuerza. La patada llevó bastante emoción, por lo que fue potente. Perdiendo el equilibrio, Woori trastabilló y se golpeó la parte posterior de las rodillas contra la mesa que estaba justo detrás.

¡Puff! Woori cayó sentado sobre la mesa. Intentó levantarse de nuevo, pero al ver a Hee-jeong ponerse de pie desde el sofá para plantarse frente a él, se quedó completamente helado.

“¿No me viste al lado del ascensor en el que te subiste? Me pareció bastante decepcionante. Te fuiste rápidamente sin siquiera saludar a tu hermano.”

“….”

“Al ver que me ignorabas y te ibas, vine de inmediato a la oficina pensando que algo había pasado… ¿pero no estás? Y eso que yo me vine sin poder beber con Seong-min.”

Ante el reproche de Hee-jeong, el rostro de Woori se volvió pálido. Había visto a alguien al lado del ascensor, pero realmente no sabía que se trataba de Hee-jeong.

“Vi que había alguien… pero no sabía que eras tú, hermano. Si me hubiera dado cuenta de que eras tú, te habría saludado de inmediato….”

“Woori.”

Hee-jeong lo interrumpió a mitad de la frase y dijo:

“¿Desde cuándo te llevas tan bien con Lee-yeon?”

“No me llevo….”

¡Puff! La cabeza de Woori se giró hacia un lado.

Un dolor punzante floreció en su mejilla izquierda. Woori tragó saliva.

“Sabes que a tu hermano no le gusta que le mientan, ¿por qué actúas así?”

“….”

Realmente no me llevo bien con Choi Lee-yeon. Él me odia. Esas palabras rondaban por su garganta, pero no lograban salir de su boca.

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Hee-jeong solía buscar excusas absurdas cuando estaba enojado, y cuando se encontraba en ese estado, no había palabra que funcionara con él. Por experiencia previa, en momentos como este, lo correcto era pedir perdón incondicionalmente.

“Lo siento, hermano. Cometí un error.”

“Así que… ¿sí era una mentira?”

“Sí. Lo… ¡ugh!”

¡Zape! Hee-jeong le propinó un golpe más en el mismo lugar de antes. El torso de Woori se bamboleó según la dirección del impacto, pero de inmediato corrigió su postura derrumbada.

Hee-jeong examinó de arriba abajo a su hermano menor, quien ni siquiera podía sostenerle la mirada, y murmuró:

“Bueno… como Kim Seong-min fue el que provocó el problema, con la personalidad de Lee-yeon, dudo que haya huido solo.”

“….”

“De acuerdo. Dejemos eso de lado. ¿Qué hora es ahora?”

Woori respondió mirando mecánicamente el reloj en su muñeca izquierda:

“Son las 11:23.”

“La hora a la que llegué al lounge fue a las 9 y vine aquí a las 10.”

“…!”

Woori contuvo el aliento. ¿Llegó aquí a las 10? Definitivamente no había nadie en la sala de descanso.

Hee-jeong le dio palmaditas en la mejilla de Woori, la cual estaba vibrantemente roja e hinchada, mientras se burlaba:

“Parece que no viste mi coche estacionado en el callejón cuando te bajaste del taxi.”

“….”

“Te vi bajarte del taxi junto con Lee-yeon.”

El toque de la mano de Hee-jeong al empujar la mejilla de Woori se volvió más brusco.

“¿Qué estuvieron haciendo jugando con Lee-yeon hasta ahora?”

Woori, parpadeando rápidamente, eligió sus palabras con cautela:

“Debido a la tarea… como terminamos viendo la exposición junto con los omegas, no tenía nada de contenido para escribir en el informe.”

“Y por eso.”

“Después de salir del lounge, Choi Lee-yeon sugirió caminar alrededor del lago para inventar lo que escribiríamos en el informe.”

“¿Lee-yeon sugirió caminar por el lago?”

“Sí.”

“…Contigo.”

Los ojos de Hee-jeong se volvieron fríos y oscuros. Woori añadió apresuradamente:

“Me dijo que no quería verme durante los días de descanso.”

“….”

Hee-jeong permaneció en silencio.

“Esta mañana, el profesor de la materia optativa nos llamó aparte a Choi Lee-yeon y a mí, y nos dijo que si entregábamos un informe sin esmero una vez más, no nos daría calificación.”

“….”

“Choi Lee-yeon se irritó muchísimo después de que terminó la entrevista con el profesor. Dijo que sin importar qué, escribiría un informe que le gustara al profesor, así que hoy para hacer la ci… ¡ugh!”

¡Zape!

Al ser golpeado una vez más en el mismo lugar, los labios de Woori finalmente se partieron.

Woori intentó contener sus emociones tanto como le fue posible. Choi Lee-yeon le había dicho que las feromonas también reaccionaban ante las emociones intensas.

Afortunadamente, Woori era de una clase sumamente débil y la sala de descanso tenía la ventana abierta para ventilar. Hee-jeong no se dio cuenta del tenue y diminuto rastro de feromonas que se filtraba débilmente del cuerpo de Woori.

“Trae la laptop.”

“Sí.”

Woori se levantó de golpe de la mesa, tomó la laptop que estaba en el escritorio y se la entregó.

Hee-jeong, sentado en el sofá, cruzó las piernas y colocó la laptop sobre sus muslos.

“El informe.”

Woori se sentó al lado de Hee-jeong e hizo aparecer en pantalla los dos informes que había redactado hasta el momento.

Al ver el informe de la primera semana, la comisura de los labios de Hee-jeong, que estaba tensa, se aflojó un poco, y al ver el informe de la segunda semana, su expresión se relajó por completo.

Woori no sabía por qué su hermano se había puesto de buen humor, pero al menos parecía que su enojo se había mitigado. Fue justo cuando Woori soltó un suspiro de alivio en secreto.

“¿Qué es esto de que Lee-yeon gasta el dinero a lo loco?”

“…Los boletos de la exposición, la comida y la tarifa del taxi, todo lo pagó Choi Lee-yeon.”

“¿Qué?”

La expresión de Hee-jeong volvió a volverse feroz.

“¡La billetera!”

“….”

“No la llevé, así que no pude pagar.”

Woori ocultó que su mochila estaba en el coche de Lee-yeon. No sabía exactamente por qué, pero sintió que no debía decirle a Hee-jeong que había ido hasta la exposición en su coche.

“Woori.”

El corazón de Woori latía con fuerza. Era una situación en la que Hee-jeong podía buscarle cualquier pretexto si quería.

“Sí, hermano.”

“No seas un estorbo para los demás.”

Afortunadamente, Hee-jeong no preguntó más sobre el paradero de la billetera.

“A Lee-yeon tampoco le gustaría ver la exposición ni caminar por el lago con alguien como tú. Qué molesto debe haber sido para él.”

Simplemente se limitó a lanzar agresiones verbales.

“¿Y encima haces que él pague por ti? Lee-yeon te lo pagó todo porque es amable; si fuera cualquier otra persona, no querría hacer la tarea contigo, ni por el dinero ni por la nota.”

“Lo siento.”

“Me da lástima Lee-yeon.”

Woori parpadeó lentamente. Todo lo que decía Hee-jeong era verdad. Pensándolo bien, él mismo sentía que solo había estado recibiendo cosas gratis.

“Y además.”

“Sí, hermano.”

“Ve al MT.”

“…¿Perdón?”

Woori levantó la cabeza de golpe, la cual mantenía agachada. Hee-jeong dejó escapar una risotada y dijo:

“Dije que vayas al viaje de integración.”

“Hermano, yo estoy en segundo año….”

“¿Vas a seguir andando solo por ahí solo porque odias a la gente? ¿Hasta cuándo piensas vivir así? Tampoco fuiste al MT cuando estabas en primer año.”

“Pero….”

“Lo digo porque me preocupas, Woori.”

A diferencia de sus palabras de preocupación, la voz de Hee-jeong sonaba sumamente divertida.

Lo que decía Hee-jeong eran puras estupideces. Lo único que quería era que Woori quedara completamente aislado entre sus compañeros y fuera objeto de insultos.

Esta vez de verdad no quería ceder ante los deseos de Hee-jeong. Woori protestó:

“Pero hermano, de verdad no quiero ir a un lugar así.”

“No te preocupes. Yo también voy a ir.”

“…!!”

Los ojos de Woori se llenaron de una absoluta desesperación. Ya odiaba la idea de ir al MT, pero ir junto con Hee-jeong era aún peor.

“Hermano Hee-jeong, yo….”

“Woori.”

“…!”

Ante la voz grave de Hee-jeong, Woori guardó silencio. Hee-jeong miró fijamente a los ojos de Woori y dijo:

“Vas a ir, ¿verdad?”

“….”

Como si no hubiera nada más que hablar, Hee-jeong cerró la laptop y se la entregó a Woori. Woori, aguantando con todas sus fuerzas las ganas de soltar una maldición, estiró el brazo para colocar la laptop sobre la mesa.

¡Plaf! Hee-jeong le sujetó el brazo izquierdo.

“…!”

Woori se quedó congelado con el brazo izquierdo extendido.

“Baja la laptop.”

Siguiendo sus órdenes, colocó lentamente la laptop sobre la mesa, y entonces Hee-jeong soltó el agarre que tenía sobre su antebrazo y dijo:

“Quítate el reloj.”

¿En qué demonios se había vuelto a enojar? Woori no podía seguir en absoluto los cambios de humor de Hee-jeong, que subían y bajaban drásticamente como una montaña rusa.

Primero, presionó con la mano derecha el broche de la correa del reloj que llevaba en la mano izquierda. El cierre ajustado se abrió de par en par a ambos lados y la correa cayó hacia abajo.

“….”

El moretón en la muñeca que había estado oculto por el reloj quedó al descubierto.

Woori no sintió absolutamente nada al ver su propia muñeca amoratada. Era algo que ya esperaba, pues cuando Seong-min le sujetó la muñeca le dolió tanto que supo que le saldría un moretón.

Clac. Ocurrió justo cuando Woori terminó de quitarse el reloj por completo. Hee-jeong preguntó con ferocidad:

“¿Por qué tienes esto así?”

Woori examinó la esfera del reloj que sostenía en su mano derecha. Aparte de unas huellas dactilares, no tenía ningún rasguño, aunque la correa sí presentaba un ligero desgaste por el uso diario.

La expresión de Woori se oscureció. Como ya no tenía de qué más buscarle pleito, ahora le reclamaba por el reloj.

Le entregó a Hee-jeong el reloj que acababa de quitarse.

“Lo siento. Más adelante le cambiaré la correa o lo llevaré al servicio técnico….”

Hee-jeong rechazó bruscamente el reloj que Woori le extendía. El reloj, que valía lo mismo que un coche de gama media, fue arrojado sin piedad contra el suelo.

Ante semejante acto de violencia, una gota de sudor acumulada en la sien de Woori rodó hacia abajo.

Hee-jeong agarró fuertemente la muñeca de Woori, sobre la cual el moretón morado parecía grabado como si fuera una pulsera. ¡Ugh! Debido a la brusquedad del agarre, Woori frunció el ceño instintivamente.

“Te pregunté que por qué tienes la muñeca así.”

“…?”

No era una pregunta muy lógica viniendo de alguien que le había soltado un bofetón a otra persona solo por no haberlo saludado al cruzarse afuera.

Ante el silencio de Woori, la cara de Hee-jeong se volvió completamente helada. Diablos. Woori respondió de inmediato:

“Parece que me salió un moretón porque el hermano Seong-min me sujetó.”

“…¿Kim Seong-min?”

“Le serví una copa al hermano Seong-min, pero me pidió que le sirviera otra más… Como no quería servirle más y le dije que me iba a casa, me sujetó la muñeca para que no me fuera, ¡ugh!”

“¿Y qué es eso de que le serviste alcohol?”

La fuerza del agarre de Hee-jeong sobre la muñeca amoratada se volvió todavía más intensa. La sangre dejó de circular por la muñeca atrapada, haciendo que las yemas de sus dedos se volvieran pálidas y temblaran sin control.

Hee-jeong parecía una olla a punto de desbordarse por el hervor. Woori sentía que se iba a volver loco ante semejante arrebato de ira repentino.

“Park Woori.”

“¡El hermano Seong-min me pidió que saliéramos a fumar un cigarrillo, pero le dije que no!”

“….”

“Pero el hermano Seong-min se… se molestó, así que para solucionarlo le serví una copa—.”

“¿Le sirves alcohol solo porque un alfa se molesta? ¿Desde cuándo un maldito beta imita los comportamientos de un omega?”

“Hermano—.”

“¿Acaso te pareció que sirviendo alcohol tu aptitud encaja con la de un omega? ¿Quieres que te convierta en uno?”

“Hermano, las cosas no son así, pensé que si no hacía al menos eso, el hermano Seong-min no se iría. En ese lugar no estaba solo yo….”

“Pero escucha bien, Woori. Con la naturaleza que tienes ni siquiera puedes llegar a ser un omega. Aunque te atiborres a medicamentos, jamás lo lograrás.”

“No, hermano, no es eso—.”

“Así el cielo y la tierra se den vuelta y te conviertas en un omega, aunque te pases la vida sirviendo alcohol y entregando tu trasero para ser amado por un alfa, no existe ningún alfa que se vaya a quedar con un inútil como tú. Tú solo sirves para ser usado y desechado.”

“….”

Se le formó un nudo en la garganta. Las venas del cuello de Woori se marcaron severamente.

Era ridículo. Le parecía absurdo tener que escuchar semejantes atrocidades solo por haber servido una copa de alcohol.

Si hubiera hecho enojar a Seong-min, Hee-jeong habría montado un escándalo de todos modos. De seguro le habría gritado preguntándole quién se creía él para ignorar a su amigo, o que por su culpa había quedado mal frente a Seong-min.

Sin embargo, Woori no pudo liberar la furia que emergía dentro de él. Sabía con certeza que si respondía, terminaría recibiendo el doble de insultos. Por eso, simplemente bajó la mirada y guardó silencio.

“Pensándolo bien, me parece bastante injusto. Con todo lo que he hecho por ti hasta ahora, ni siquiera he recibido una sola copa servida por ti.”

Hee-jeong, quien estaba sentado en el sofá, obligó a Woori a ponerse de pie.

“Sírveme una copa a mí también.”

“…!!”

“Y a partir de ahora, cuando tengas horas libres entre clases, quédate en la sala del centro de estudiantes o cerca de mí.”

“¿Qué? ¡Qué significa eso!”

“Vamos a casa.”

Woori intentó retroceder el cuerpo por puro reflejo. Hee-jeong le apretó la muñeca con tanta fuerza como si pretendiera rompérsela.

“Hermano, no quier—.”

Ante el rechazo de Woori, los ojos de Hee-jeong destellaron con frialdad.

“…¿No quieres?”

“…No.”

Sentía como si lo estuvieran asfixiando.

* * *

El rostro de Woori frente al espejo lucía demacrado. Sentía que el estómago le ardía tanto que parecía que se lo estuvieran retorciendo.

Durante los días de descanso, Hee-jeong se quedó instalado en la casa principal. El padre por lo general solía salir y casi no estaba en casa, pero al estar Hee-jeong allí, terminó quedándose de forma natural. Como consecuencia, durante dos días Woori tuvo que repetir el ciclo de comer y vomitar a espaldas de su familia, sufriendo además una enorme carga de estrés mental.

Yeon-ho, al ver a Woori con un lado del rostro destrozado, se puso furioso y exclamó si acaso alguien de la familia Park andaba por ahí dejándose golpear de forma tan vergonzosa. Sin embargo:

“¿Qué haces, Woori? El Padre está enojado. Sírvele una copa a padre.”

“Déjalo. Recibir una copa de ese bastardo solo me quitaría el gusto por el alcohol.”

“Padre. Seong-min me dijo que Woori es muy bueno sirviendo tragos.”

“…¿Ese maleducado?”

“Sí. Así que nosotros también deberíamos recibir una copa servida por él.”

Para cuando Hee-jeong sacó de la nada una botella de vodka del mueble de licores e incitó a Woori a servirles, la ira del padre se había disipado.

Yeon-ho observaba a Woori servir el alcohol a regañadientes mientras soltaba carcajadas como si le resultara de lo más divertido.

“….”

Woori contempló con indiferencia su propio reflejo en el espejo. La hinchazón de su mejilla izquierda casi había cedido, pero el moratón de color púrpura permanecía intacto. Mirándose al espejo, se colocó un parche refrescante sobre el área amoratada.

Ni siquiera de niño me pegaban en las mejillas. Y me vienen a golpear a los veintitrés años. Woori dejó escapar una risa autocompasiva.

El parche era lo suficientemente grande como para cubrirle toda la mejilla izquierda, pero no podía ocultar la cortadura en la comisura de sus labios ni los moretones alrededor de su boca.

Cualquiera que me vea pensará que me dieron una paliza memorable.

Woori se rascó la superficie del parche, la cual le producía una sensación helada y mentolada, y salió a su habitación.

Se sacudió con los dedos el cabello a medio secar y se vistió con una camiseta negra de cuello alto y unos pantalones negros plisados. Por último, sacó el desodorante de feromonas que tenía escondido en lo más profundo del cajón, se lo roció por todo el cuerpo y volvió a guardarlo.

¡Pum!

“¿Todavía te falta mucho?”

“…!”

De repente, Hee-jeong abrió la puerta y entró sin permiso a la habitación. Woori dio un leve respingo.

Que su hermano entrara a su habitación sin anunciar no era algo nuevo, así que no tendría por qué haberlo sobresaltado tanto, pero acababa de rociarse el desodorante de feromonas.

¿Qué hago si siente el olor del desodorante? El estómago de Woori se contrajo por el estrés.

Hee-jeong se paró frente a Woori y lo examinó de arriba abajo.

“¿Y el reloj?”

Afortunadamente, el interés de Hee-jeong estaba en otra parte.

“Se me cayó en la sala de descanso y no pude traerlo.”

“Ah.”

“Después de salir de clases pasaré a la sede de Gwanak a recogerlo—.”

“Entonces hoy ponte este.”

Hee-jeong se quitó el reloj que llevaba puesto y se lo entregó a Woori. Woori estuvo a punto de rechazarlo diciendo que estaba bien.

“Tu aspecto es tan miserable que necesitas llevar algo como esto para parecer un ser humano. Ponértelo y no me hagas pasar vergüenzas.”

“…Gracias.”

Woori se colocó en la mano izquierda el reloj Rolex de último modelo que Hee-jeong le entregó, sin decir una sola palabra.

Sorprendentemente, la correa le quedaba holgada. A pesar de que Woori era más alto, parecía que Hee-jeong tenía las muñecas y la estructura ósea más gruesas.

“¿Y el cárdigan?”

“Lo dejé afuera para llevármelo.”

Sin agregar más palabras, Hee-jeong salió de la habitación. Woori siguió a Hee-jeong, quien se dirigía hacia el garaje fuera de la casa.

Al cruzar la puerta principal, el aire frío de la mañana le azotó la piel. Woori se subió al asiento del copiloto del coche importado de color negro de Hee-jeong.

Sucedió antes de que Woori pudiera siquiera abrocharse el cinturón de seguridad. Hee-jeong pisó el acelerador a fondo. La nuca de Woori chocó con fuerza contra el reposacabezas.

“….”

No llevaba ni un minuto a bordo del coche de Hee-jeong y ya sentía mareos. Woori tragó saliva en seco y se abrochó el cinturón de seguridad.

Hee-jeong, mirando hacia el frente, dijo:

“¿Dónde vas a estar?”

“En la biblioteca.”

“Está bien.”

Aparentemente satisfecho con la respuesta, Hee-jeong no le buscó más conversación ni pleitos.

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Un pesado silencio invadió el interior del coche. Woori, haciendo como si no sintiera el estómago completamente revuelto, desvió la mirada hacia la ventana.

El coche importado de color negro de Hee-jeong ingresó a la Universidad Nacional de Seúl, campus Gwanak. Afortunadamente, no estacionó en el estacionamiento PWR, sino en la zona de estacionamiento cercana al edificio de Administración de Empresas.

Hee-jeong apago el motor y bajó del vehículo. Woori bajó del asiento del copiloto un instante después que él.

Los estudiantes mostraron sorpresa al ver a Woori bajando del coche de Hee-jeong.

“¿Qué pasa, tuvieron una pelea?”

“¿Cómo es que alguien así pudo ingresar a la universidad? Deberían eliminar eso de dejar entrar gente solo por pagar donaciones.”

“¿Cómo es posible que sea tan diferente de su hermano?”

Los estudiantes murmuraban entre sí al ver el parche pegado en la mejilla izquierda de Woori y los rastros de moretones que no lograban ocultarse debajo de este.

A medida que Woori recibía más insultos, la expresión de Hee-jeong se volvía más radiante. Sabía que esto pasaría. Woori soltó un suspiro autocompasivo e hizo una leve inclinación de cabeza hacia Hee-jeong.

“Entonces, iré a la biblioteca.”

“Claro, Woori.”

Woori se echó al hombro el cárdigan que llevaba en la mano y se dio la vuelta. Hee-jeong gritó a propósito en voz alta:

“¡No vayas a pelear!”

Las voces de los estudiantes que murmuraban se volvieron aún más ruidosas.

“….”

Le ardía el estómago.

Afortunadamente, al ser el comienzo del semestre y muy temprano por la mañana, quedaban algunos asientos libres. Woori tomó un libro al azar de los alrededores y se sentó en el lugar más rincón del área disponible.

Los estudiantes que ya estaban sentados miraron de reojo a Woori, pero pronto volvieron a bajar la cabeza. Para ellos, el estudio era una prioridad por encima de los chismes.

La biblioteca está bastante bien.

A Woori le agradaban los estudiantes que estaban demasiado ocupados estudiando como para prestarle atención. Él también bajó la cabeza y miró el libro que había elegido al azar.

Economic Management Escalation Theory.

Justo vine a elegir un libro de la especialidad. Y para colmo, en versión en inglés.

Woori abrió el libro.

“….”

No entiendo absolutamente nada de lo que dice. Mientras leía el libro, miró de reojo el reloj de pulsera.

9:06 AM.

¿Apenas ha pasado este tiempo? El rostro de Woori al mirar el reloj lucía sumamente serio.

Ojalá hubiera traído los audífonos. Sucedió justo cuando Woori apoyó la barbilla sobre el escritorio y parpadeó lentamente. La puerta de la sala de lectura, que daba justo enfrente, se abrió y entró un hombre.

“…!”

Era Choi Lee-yeon.

Al verlo, la mejilla que había sido golpeada por Hee-jeong le dolió de forma punzante.

Aunque de repente le había entrado el ciclo de celo frente a Lee-yeon, empapándose por abajo hasta recibir su semen, y por si fuera poco, había mostrado una actitud patética e incapaz de responder adecuadamente ante Seong-min, le resultaba peor que la muerte dejar que alguien lo viera con el rostro reventado por una paliza.

Afortunadamente, Woori estaba sentado en un lugar en diagonal bastante alejado de la puerta de entrada, y al ser pasadas las 9, la biblioteca estaba saturada de estudiantes.

Woori tomó el cárdigan que tenía sobre los muslos como si fuera una manta, se levantó en silencio y, con la cabeza completamente agachada, se dirigió hacia un costado del mostrador de préstamos. A un lado del mostrador se encontraban el ascensor para ir a otros pisos y la salida de emergencia.

Sentía que su orgullo se lastimaba al actuar como si estuviera huyendo, pero le odiaba aún más mostrar su aspecto golpeado.

Clic. Woori cerró la puerta de la salida de emergencia en silencio. Se veían las escaleras para bajar al subterráneo y las escaleras para subir. Sintió que si subía terminaría cruzándose con la gente.

Bajó la mirada y observó hacia abajo. El camino hacia el subterráneo parecía no tener las luces encendidas, pues estaba extremadamente oscuro.

Woori bajó sin pensarlo dos veces.

Su suposición era correcta. Las escaleras que conducían al subterráneo eran sumamente lúgubres y no había nadie. Tras bajar unos tres pisos, Woori se dejó caer de golpe sobre los escalones. Hacía bastante frío, haciendo honor a ser un subterráneo.

“Qué patético es esto.”

Al ponerse el cárdigan que llevaba en la mano, el frío helado disminuyó un poco. Al revisar la hora, eran las 9:09 AM.

“Estará bien si salgo en unos 30 minutos.”

Para ese momento habría más gente en la biblioteca, por lo que sería más fácil salir ocultándose entre la multitud.

Woori movió las caderas hacia un lado y apoyó el hombro izquierdo y la cabeza contra la pared.

Qué aburrido. Woori parpadeó lentamente. La salida de emergencia, que estaba en penumbras, emitió una luz muy tenue.

¿Qué es esto? Miró a su alrededor, pero no había nada que pudiera emitir luz.

¿Acaso?

Levantó ligeramente las caderas y sacó el teléfono inteligente que tenía guardado en el bolsillo trasero. Al tenerlo en modo silencioso no se había dado cuenta, pero estaba entrando una llamada.

010-XXXX-XXXX

Los ojos de Woori se abrieron de par en par al ver el número de Lee-yeon marcado en la pantalla del teléfono. Fue justo en el instante en que estaba a punto de deslizar el ícono de rechazar.

“Sunbae.”

“…!!”

El corazón de Woori se desplomó hasta el suelo al escuchar la voz de Lee-yeon a continuación.

“¿Por qué no miras mis mensajes ni respondes mis llamadas?”

Era una serie de situaciones completamente inesperadas. Woori intentó levantarse de las escaleras como si fuera a huir y bajar más.

¡Pum!

En ese preciso instante, la espalda de Woori fue presionada contra la pared de la salida de emergencia.

Los ojos de Woori, que solían ser caídos, se abrieron tanto que no podían hacerse más grandes.

Lee-yeon lo encerró contra la pared con un brazo mientras presionaba el pecho de Woori con el otro. Atrapado en un instante entre la pared y Lee-yeon, Woori parpadeó rápidamente. Estaba completamente desconcertado.

¿Qué es esta postura tan escandalosa? La mente de Woori se evaporó por completo, quedándose en blanco.

Al ver la cara de Woori, quien solo parpadeaba atónito, la expresión de Lee-yeon se volvió fría como ninguna otra.

Su mirada se posó con fijeza en el moretón morado que sobresalía por debajo del parche refrescante pegado en la mejilla izquierda de Woori.

Al darse cuenta de la intensa y ardiente mirada de Lee-yeon, el lóbulo de la oreja de Woori se puso al rojo vivo.

Al final, terminó mostrándole a Choi Lee-yeon el patético estado en el que andaba tras ser golpeado. Sentía ganas de meter la nariz en un plato de agua y morirse de una buena vez.

Sin embargo, gracias a su piel naturalmente dura, a diferencia de su estado de ánimo que estaba preso del pánico sin saber qué hacer, el rostro de Woori se mantenía sereno como de costumbre.

Justo en el instante en que estaba a punto de agradecerle a sus rígidos músculos faciales y buscarle pelea a Lee-yeon preguntándole qué demonios miraba:

“…!”

Lee-yeon metió el pie izquierdo entre las piernas de Woori y pegó el torso al suyo.

El codo de Lee-yeon, que estaba extendido para encerrarlo contra la pared, se dobló, haciendo que sus rostros quedaran aún más cerca. Como Lee-yeon era un poco más alto que Woori, su respiración se sentía justo sobre el puente de su nariz.

Woori intentó empujar a Lee-yeon horrorizado, pero las feromonas de Lee-yeon encadenaron su cuerpo con fuerza.

Las robustas feromonas de un alfa dominante forzaron y elevaron la sensibilidad sexual de Woori.

Sin embargo, a diferencia de su cuerpo que se calentaba, la mente de Woori permanecía completamente cuerda.

Al diablo con el deseo sexual, no quería mostrarle a Lee-yeon el deplorable estado de haber recibido una paliza.

“¡Aléjate!”

Woori le gritó con fuerza y lo empujó, pero Lee-yeon no se movió ni un milímetro.

“….”

Como diciendo mira esto, una de las cejas de Lee-yeon se arqueó.

Ante la mirada arrogante de Lee-yeon, el orgullo de Woori se hundió en el barro. Woori levantó el pie derecho y le clavó el tacón del zapato sobre el empeine de uno de los pies de Lee-yeon.

¡Pum! Gracias a que pisó con todas sus fuerzas, el sonido fue bastante fuerte. Sin duda debió dolerle muchísimo.

Esperaba que tambaleara por el dolor, pero Lee-yeon permaneció de pie intacto, mirándolo hacia abajo.

El aspecto de Lee-yeon, completamente inmune al impacto, provocó la competitividad de Woori. Estaba a punto de patearle la espinilla esta vez:

El orificio de Woori reaccionó con espasmos ante las feromonas de Lee-yeon que fluían de forma densa.

Sintió que si seguía así, aquello terminaría saliendo. Woori intentó escapar apresuradamente de Lee-yeon.

Lee-yeon le sujetó suavemente la mano a Woori con una mano mientras intentaba empujarlo, liberando sus feromonas con aún mayor intensidad.

“…!”

A Woori se le cortó la respiración.

Lee-yeon nunca había liberado feromonas tan concentradas al tratar con él. Porque para un omega de clase extremadamente débil, sin duda resultaría ser un estímulo demasiado grande.

Sin embargo, en este preciso instante, a Lee-yeon ni se le pasó por la cabeza la idea de tener consideración por Woori.

“….”

Los ojos de color café de Lee-yeon miraron fijamente y con severidad la mejilla de Woori. Al ver el moretón morado que no lograba ocultarse del todo debajo del parche, sintió como si lo estuvieran asfixiando. Una ira desconocida lo dominó de la cabeza a los pies.

Lee-yeon preguntó con una voz helada y sombría:

“¿Quién le hizo esto? ¿Ese bastardo que vi en el lounge?”

“¿Qué? ¿Por qué voy a… uf, dejarme golpear por él?”

“¿Entonces quién fue?”

“¿Para qué quieres saberlo tú?”

Ante el rechazo de Woori, la mandíbula de Lee-yeon tuvo un espasmo. Las venas del cuello de Lee-yeon se marcaron severamente.

“Hable.”

“¡Lárgate de una vez!”

Entre más lo interrogaba Lee-yeon, más sufría el orgullo de Woori. Sentía como si lo hubieran desnudado por completo y arrojado frente a Lee-yeon.

“Míreme, Sunbae.”

Woori simplemente giró la cabeza hacia el lado contrario.

Lee-yeon dejó escapar una risa incrédula.

Park Woori era sumamente tenaz. Si fuera un omega común y corriente, habría entrado en celo por las feromonas de un alfa dominante, quitándose los pantalones y la ropa interior para rogar que le abriera las nalgas y le penetrara el orificio.

Sin embargo, aunque Park Woori estuviera paralizado por las feromonas e incapaz de moverse, se obstinaba en darle la espalda a Lee-yeon. Era un tipo formidable.

En la mente de Lee-yeon cruzó el recuerdo de cuando Woori se abofeteó a sí mismo para autolesionarse mientras chantajeaba a Lee Joon.

“¿Se autolesionó de nuevo?”

“…?”

Ante las absurdas palabras de Lee-yeon, el entrecejo de Woori tuvo un leve espasmo. Aunque a veces recurría a chantajes con autolesiones cuando trabajaba, eso era algo sumamente raro, e incluso si lo hacía, jamás llegaría al punto de dejarse un moretón en el rostro. Lo estaba tratando como a un enfermo mental.

Sin embargo, Woori no se molestó en negar las palabras de Lee-yeon. Parecer un loco que se autolesionó resultaba menos patético que ser un desdichado golpeado por alguien.

“….”

Al ver que Woori no lo negaba ni lo afirmaba, el pecho agitado de Lee-yeon se calmó un poco. Si no fue por una paliza, estaba bien.

Park Woori definitivamente no tenía el tipo de personalidad que se dejase golpear por alguien. Incluso si lo hubieran golpeado, era el tipo de sujeto que montaría un escándalo el doble de grande. Probablemente habría dejado hecho papilla al otro.

Lee-yeon controló sus emociones.

En un principio, el motivo por el que había venido a buscar a Woori no era este. Lee-yeon desvió conscientemente la mirada de la mejilla amoratada de Woori. Derramó sus feromonas sobre Woori como si lo estuviera bañando en ellas.

“Sunbae.”

“…!!”

Woori comenzó a jadear descontroladamente. Para un omega débil, las feromonas de un alfa dominante eran violencia pura y dura imposible de soportar.

“Tiene que responder. ¿Si me sigue ignorando voy a liberar aún más feromonas, sabe?”

Ante la amenaza de Lee-yeon, Woori sintió que estuvo a punto de desmayarse. Si ya sentía que se iba a morir en ese preciso instante, ¿liberaría aún más feromonas? Su corazón explotaría y moriría.

Woori logró responder a penas:

“…Qué es lo que quieres.”

“¿Por qué me ignoras las llamadas y mensajes?”

“Lo… lo tenía en silencioso y no me di cuenta.”

“¿No me digas que me ignoraste a propósito?”

“No… ¡uf, te digo que no!”

A pesar de sufrir por aquella sensación violenta, la determinación en su actitud se mantenía feroz.

Al ver a Woori actuar con semejante vivacidad e ímpetu incluso en una situación como esta, Lee-yeon sintió una punzada de calor en el bajo vientre.

Por más que Lee-yeon hubiera nacido y crecido en un hogar educado y poseyera un sentido de la moral por encima del promedio, al final no dejaba de ser un alfa.

Lee-yeon se embriagó en esta situación de someter a un omega, o más bien, de acorralar a Woori y lanzarle reproches.

Los ojos de Lee-yeon se nublaron por la excitación. Habló intencionadamente con una voz dulce y afectuosa:

“Sunbae, su mochila está en mi coche. Eso—.”

“Ent… entendido. Solo déjala afuera. De esa forma yo la recogeré por mi cuenta.”

Apenas terminó de hablar Lee-yeon, Woori soltó la respuesta de golpe.

Ante los continuos rechazos de Woori, el estómago de Lee-yeon se revolvió por la frustración. Dijo impulsivamente:

“¿Y el informe?”

“….”

“¿Lo enviaste?”

“….”

“Que si lo enviaste, Park Woori.”

El tono de Lee-yeon se volvió cada vez más informal y directo, pero Woori estaba demasiado ocupado intentando ignorar las cosquillas en su orificio como para darse cuenta. Apenas pudo responder:

“…Sí. Lo envié.”

“¿Escribiste sobre el beso que nos dimos?”

Cuando Lee-yeon preguntó como para confirmarlo, el pulso de Woori se aflojó un poco. Tanto lío con la mochila y resulta que el punto principal era esto.

Choi Lee-yeon había venido a confirmarlo por miedo a que se le escapara la boca o a que los descubrieran habiéndose besado. Lo estaba tratando como a un ignorante despistado.

“No lo escribí.”

“¿En serio?”

Ante la insistente repregunta, Woori soltó un suspiro de puro fastidio.

“¿Quieres que te, uf, muestre el correo que le envié al profesor?”

“Pero Sunbae—.”

“¡Por qué demonios iría a escribir semejante tontería en el informe…!”

“Al escribir el informe… ¿no recordaste nuestro beso?”

“…?”

¿Qué clase de tontería es esa? No le encuentro el sentido al contexto. Woori miró a Lee-yeon como si no entendiera absolutamente nada.

Pfft.

Lee-yeon curvó los ojos y sonrió. Contemplar a un omega tan ingenuo que ni siquiera se daba cuenta de que lo estaban seduciendo le infundió fuerza a su pene por sí solo.

El valioso atributo de Lee-yeon, oculto tras la ropa interior y los pantalones, se irguió rígidamente hacia arriba, quedando apretado.

“Yo… estuve pensando en eso todo el tiempo.”

“…!”

“¿Tú no pensaste en eso, Sunbae? En que nosotros… nos besamos.”

Ante las explícitas palabras de Lee-yeon, la mandíbula de Woori tuvo un leve espasmo.

¿Cómo no recordar un beso tan intenso? El recuerdo resurgía con tanta nitidez que, sin darse cuenta, terminó tocándose los labios.

“Aquel día, fuiste tú quien me besó primero, Sunbae.”

“…¡Eso fue solo…!”

“Te me quedabas mirando los labios… todo el tiempo.”

“…¡No me acuerdo!”

“¿Tampoco te acuerdas ahora?”

“Ah, en serio… ¡hazte a un lado…!”

Lee-yeon acarició con suavidad la mejilla derecha de Woori con la mano que no estaba apoyada en la pared. Le jugueteó los labios con el pulgar mientras le susurraba:

“Si no te acuerdas, podemos hacerlo una vez más.”

¡Plaf! La espalda de Woori impactó contra la puerta del coche.

Frunció el ceño ante el dolor sordo. Se sentía sofocado. Intentó cambiar de posición, pero Lee-yeon se le pegó tanto al pecho que no podía moverse ni un milímetro.

Lee-yeon se quitó el saco que llevaba puesto y lo arrojó a un lado mientras le besaba los labios a Woori.

Pum. El saco cayó sobre el suelo del vehículo. Extendió la mano hacia Woori y le subió la camiseta, que estaba metida dentro del pantalón, hasta la altura de las clavículas.

Los abdominales de Woori, esculpidos como una estatua, y su pecho robusto de músculos quedaron al descubierto.

“…!”

Woori dio un respingo al ver su cuerpo completamente expuesto por otra persona. Ante esa reacción inocente y pura, Lee-yeon sintió que se iba a volver loco, por lo que ladeó la cabeza y lo besó de forma aún más profunda.

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La mano de Lee-yeon recorrió los marcados abdominales de Woori como si fuera una serpiente deslizándose sobre una pared. Respingo. Al sentir ese contacto desconocido, el cuerpo de Woori se puso rígido por la tensión, pero Lee-yeon, excitado hasta la coronilla, no notó la torpe respuesta de Woori. Agarró con todas sus fuerzas el pecho musculoso de Woori como si quisiera reventarlo.

“¡Ah, Choi… Choi Lee-yeon!”

Ante la fuerte presión ejercida sobre su pecho, Woori dejó escapar un grito agudo. Más que dolor, fue la pura impresión.

Esto se debía a que en sus 23 años de vida jamás se había tocado el pecho ni por juego, y jamás se le había pasado por la cabeza, ni en sueños, la idea de que otra persona le fuera a tocar el pecho.

Aterrorizado por la forma en que le amasaban el pecho como si fuera masa, intentó empujarlo, pero Lee-yeon volvió a unir sus labios, los cuales se habían separado debido al grito que Woori acababa de soltar.

“¡No ha…, ub!”

Ante los labios de Lee-yeon que se pegaban con obstinación, Woori intentó girar la cabeza hacia un lado para evitar el beso, pero él persistió en unir sus labios a los de Woori e introdujo su carnosa lengua dentro de su boca.

El beso de Lee-yeon era tan denso y obstinado que Woori ni siquiera pudo respirar adecuadamente durante toda la interacción. No había nada que hacer. Era un novato que ni siquiera sabía cómo respirar al besarse.

Gracias a ello, la resistencia de Woori se volvió torpe. Lee-yeon no dejó pasar la oportunidad y le amasó el pecho a su antojo.

Maldita sea. Por qué el pecho de un omega es tan firme.

Lee-yeon sintió una punzada de corriente eléctrica en la nuca ante la textura tan especial de este pecho, la cual experimentaba por primera vez en su vida. Era diferente a los pechos blandos y suaves que había tocado en innumerables ocasiones hasta ahora.

¿Cómo será el tamaño de sus pezones? ¿Serán pequeños? Tal vez sean inesperadamente carnosos. ¿Tendrán un color rojizo, o serán pálidos como la piel?

El pene de Lee-yeon dentro del pantalón tuvo un espasmo. Con solo imaginárselo sentía que se le saldría el aliento.

No podía aguantar más. Lee-yeon recorrió el pecho redondo con las yemas de los dedos para juguetear con los pezones de Woori.

“…?”

El entrecejo de Lee-yeon se frunció ligeramente. No lograba sentir los pezones.

¿Acaso los betas no tienen pezones?

Lee-yeon, habiendo tenido un pensamiento impropio e ingenuo, abrió los ojos que mantenía cerrados y miró de reojo el pecho de Woori.

Los músculos del pecho, erguidos hacia arriba, eran grandes y firmes. Ni siquiera el pecho de un alfa que entrenaba bastante era tan ideal como este. Sin embargo, la mirada de Lee-yeon no se fijó en la atractiva forma del pecho, sino en otro lugar.

Soltó una admiración:

“Vaya….”

“¡No, no mires!”

Woori intentó cruzar ambos brazos en forma de X para cubrirse el pecho, pero Lee-yeon le sujetó ambas muñecas y se las presionó hacia abajo.

Lee-yeon miró el pecho de Woori y dejó escapar una risotada de incredulidad.

“Sunbae, ¿por qué tus pezones están así?”

“…!!”

El lóbulo de la oreja de Woori se quemó poniéndose al rojo vivo. Woori entreabrió la boca como si estuviera a punto de soltarle un sermón a Lee-yeon, pero pronto la cerró con fuerza. Le daba tanta vergüenza que ni siquiera podía hablar bien.

La mirada de Lee-yeon no daba señales de apartarse de la hendidura invertida que estaba trazada horizontalmente, del largo de una uña, justo en el centro del magnífico pecho.

La manzana de Adán de Lee-yeon subió y bajó al tragar saliva mientras contemplaba los pezones de Woori. Incluso para el promiscuo de Lee-yeon, esto era algo de lo que solo había oído hablar pero que veía por primera vez.

El pezón invertido, hundido tímida y profundamente dentro de la carne del pecho, estaba volviendo loco a Lee-yeon.

Lee-yeon sintió el impulso de meter el glande de su pene dentro de esa hendidura hundida y embestir ahí dentro.

Si metía la cabeza de su pene en esa zona hundida hacia adentro, la carne de los lados se movería como si lo estuviera besando. Sin embargo, Lee-yeon solo lo imaginaba y no expresó su obsceno deseo en voz alta. Sentía que si decía o hacía algo así, este omega saldría huyendo.

Chuparlo estará bien, ¿verdad? Lee-yeon soltó las manos con las que dominaba las muñecas de Woori. Sucedió justo en el instante en que Woori intentaba cubrirse el pecho rápidamente.

“Detente.”

“….”

“Si te cubres el pecho, me saldré del coche así como así.”

¿A eso le llamaba una amenaza? Woori miró a Lee-yeon fijamente como si le pareciera una ridiculez.

Lee-yeon ni siquiera miró a Woori a la cara. Su mirada no daba señales de despegarse de los pezones invertidos. Por qué actúa así como un pervertido. Avergonzado y apenado, la mirada de Woori bajó por sí sola.

La entrepierna de Lee-yeon quedó a la vista. A pesar de llevar pantalones de mezclilla, el contorno de su pene completamente erguido se marcaba de forma prominente.

Pensando con sentido común, se preguntaba si era posible que se marcara semejante contorno con unos pantalones de mezclilla, pero al recordar lo que había visto la última vez en la casa de Lee Joon, le pareció comprensible.

Lo de Lee-yeon no era un pene, era un garrote.

“Ugh.”

El entrecejo de Woori se arrugó al recordar el pene de Lee-yeon, el cual resultaba grotesco más allá de espantoso. Sin embargo, su mirada no daba señales de apartarse de la entrepierna de Lee-yeon.

Lee-yeon dejó escapar una breve risotada al ver a Woori, quien a pesar de mostrar disgusto, no podía apartar los ojos de su entrepierna.

Aunque lo que cada uno deseaba era diferente, el objetivo era uno solo.

“¿Quieres ver mi pene?”

Ante la provocación de Lee-yeon, Woori intentó negar por reflejo, pero de inmediato soltó un suspiro.

Haberse subido al coche de Lee-yeon no fue por coerción, sino por su propia elección. Había llegado hasta aquí para calmar su entrepierna que se había erguido rígidamente mientras se besaban de forma desenfrenada en las escaleras de emergencia de la biblioteca. Hacerse el inocente a esta edad resultaba ridículo. Woori lo admitió como un hombre:

“Sí.”

“….”

<Continuará en el volumen 2>