2
2
"Sunbae, hoy se
canceló la clase ."
"¿Qué?"
Woori, que se estaba
preparando para ir a la universidad, miró su teléfono inteligente.
Lee-yeon tenía razón.
La oficina de asistentes había enviado un mensaje anunciando la cancelación de
la clase.
Por un lado, le dio un
pensamiento absurdo de si se había lavado en vano, pero por otro lado, pensó
que había salido bien. Debido al incidente del secuestro y a su
hospitalización, prácticamente no había podido ir a trabajar a la sucursal de
Gwanak durante un mes.
'El subgerente Kim me
dijo que realmente apreciaría que pudiera ir esta semana.'
Era evidente que los
trámites documentales y los asuntos pendientes de aprobación pospuestos durante
dos semanas se habrían acumulado como una montaña.
Ya que estaba bañado,
debía ir a trabajar. Fue en el momento en que Woori tomó esa firme decisión.
"Sunbae, ¿qué va
a hacer hoy?"
"Iré a la
oficina."
"Ah..."
Ante la respuesta
sobria de Lee-yeon, el entrecejo de Woori se contrajo levemente. Dejó de mirar
el teléfono y observó a Lee-yeon. Al cruzar miradas, Lee-yeon lo miró y le
sonrió con ternura.
Manteniendo esa
sonrisa de motivo indefinido, Lee-yeon le extendió la mano. Cuando Woori se
quedó mirando la mano extendida frente a él, Lee-yeon sonrió levemente, tomó la
mano izquierda de Woori y empezó a acariciarla con suavidad. No parecía tener
una connotación sexual. Antes de que pudiera preguntarle a qué se debía,
Lee-yeon le soltó la mano.
"..."
Una sutil inquietud
comenzó a brotar en su interior. Aunque no podía señalar nada con precisión,
hoy Lee-yeon estaba extraño.
Cuando Woori lo
observó con la mirada fija y rígida, Lee-yeon esquivó disimuladamente su
contacto visual.
"...!"
A Woori se le dio
vuelta el corazón. La reacción de Lee-yeon era exactamente como...
"Yo voy a ir hoy
a la biblioteca de la universidad a estudiar un poco. Sunbae, ¿a qué hora
termina de trabajar?"
"..."
"¿Sunbae?"
Lee-yeon sujetó los
hombros de Woori, quien se había congelado como el hielo. La mirada de Woori se
dirigió lentamente hacia las manos de Lee-yeon. Moviendo los labios con
dificultad, logró responder.
"No lo sé. Te
llamo cuando esté por terminar."
"Sí. Lo estaré
esperando."
"..."
Un temor profundo lo
invadió como una marea descendente.
*
* *
Las ojeras de Woori al
mirar el monitor estaban completamente oscuras. Aprobaba de forma mecánica las
propuestas presentadas por los empleados. Priorizaba los documentos marcados
como urgentes, pero las tareas pendientes seguían acumulándose como una montaña
y su interior estaba revuelto. Al mirar la hora en la parte inferior del
monitor, vio que eran las cuatro de la tarde.
Parpadeando en
silencio, Woori tomó el teléfono inteligente que había dejado boca abajo sobre
el escritorio, como si hubiera tomado una decisión.
Aún no había noticias
de Lee-yeon.
"..."
Tras quedarse mirando
el teléfono inteligente durante un buen rato, Woori soltó una risa desganada.
Dejó nuevamente el teléfono sobre el escritorio y tomó el ratón. Sin embargo,
su mano no daba señales de querer moverse.
'Deja de pensar en
tonterías y trabaja.'
Fue en el momento en
que Woori apretaba los dientes y le aplicaba fuerza a su mano, que se negaba
rotundamente a moverse. Tras un leve sonido de vibración, se escuchó la voz del
encargado Kang.
"Sí, subgerente
Kim. Sí. Sí... ¿Sí? ¿Qué dijo?"
La voz del encargado
que respondía la llamada se elevó gradualmente. El ruido de los teclados que
resonaba en la oficina comenzó a disminuir poco a poco. Las cabezas de los
empleados se giraron hacia donde estaba el encargado.
"Sí. Entendido.
Iré yo."
El encargado colgó el
teléfono y se levantó de su asiento. La subgerente Yoon, que lo observaba,
preguntó:
"¿Qué pasó?"
"Ah, el
subgerente Kim fue a la tienda departamental de Jamsil. A comprar tóners."
"¿Qué? ¿Fue hasta
allá solo para comprar tóners? ¿Por qué no los pidió por internet?"
"Ese tóner está
agotado en todas partes por un problema en la fábrica. Pero el que estamos
usando ahora es el último. Presentía que para el lunes ya no saldría nada, así
que el subgerente Kim indagó hasta encontrar una tienda que tuviera
existencias, y resultó que esa tienda está justamente en la tienda
departamental de Jamsil. Por eso el subgerente Kim fue a comprarlo, pero...
dice que se le olvidó la tarjeta corporativa."
Ante las palabras del
encargado Kang, los empleados murmuraron entre sí preguntándose qué le pasaba a
ese tipo. El encargado Kang continuó hablando:
"Iba a comprarlo
con su propia tarjeta, pero dice que también se le olvidó la billetera,
imagínense."
"¡Ese tipo se fue
a pasear!"
"Ajajaja, por eso
voy a ir yo ahora con la tarjeta corporativa..."
Drrr.
"Iré yo."
Woori, que escuchaba
en silencio, se levantó de su asiento. Ante sus repentinas palabras, los
empleados lo miraron con los ojos abiertos de par en par y disuadieron con
vehemencia.
"¡No hay
necesidad de que vaya usted, gerente de sucursal!"
"¡Iré, iré
yo...!"
"Es que no tengo
ganas de trabajar."
Ante la respuesta seca
de Woori, los empleados cerraron la boca. Cuando Woori le hizo una señal con la
mirada al encargado, este dudó un momento y le entregó la tarjeta corporativa.
'Es mejor así.'
Sintió que si se
quedaba de pie mirando fijamente el monitor, le vendrían pensamientos sombríos
sin fin. Quería mover el cuerpo aunque fuera para dejar de pensar en Lee-yeon.
Tras recibir la
tarjeta, Woori tomó las llaves del coche y salió de la oficina.
*
* *
"Gracias."
El subgerente Kim le
hizo una inclinación con la cabeza a Woori. Cuando Woori giró la mirada con
expresión exhausta, las cejas del subgerente Kim se contrajeron.
"¿Ocurre
algo?"
Ante la afilada
pregunta del subgerente Kim, el rostro de Woori se congeló. Sintiéndose
expuesto en su debilidad, un mecanismo de defensa innecesario hizo mover sus
labios.
"No es algo que a
ti te importe."
"Es que es la
primera vez que le veo esa expresión."
"Te dije que no
te metas."
Aunque era un tono de
voz que haría sentir mal a cualquiera que lo escuchara, el subgerente Kim ni se
inmutó.
Woori, incapaz de
soportar la incomodidad, se dirigió hacia la escalera mecánica que bajaba al
primer piso. Bastaba con tomarla para llegar al estacionamiento subterráneo.
Sin embargo, en el piso de abajo parecía haber algún evento, pues la escalera
mecánica para bajar estaba repleta de gente.
Tsk. Imposible ir por
la escalera mecánica.
"¿Dónde
estacionaste el coche?"
"Lo dejé en el
subterráneo."
"Vamos por el
ascensor."
"Sí."
En el preciso instante
en que cruzaban la zona de tiendas de lujo del primer piso en dirección al
ascensor, intercambiando esa conversación seca, el subgerente Kim, que lo
seguía en silencio por detrás, se adelantó rápidamente y le cerró el paso.
La molestia le brotó
de golpe, pero no tenía fuerzas ni para enojarse. Woori dejó escapar un suspiro
e intentó pasar de largo al subgerente Kim.
"Gerente de
sucursal."
"¡Oye, Kim
Seong...!"
Sin embargo, el
subgerente Kim volvió a cerrarle el paso. Justo en el momento en que Woori, incapaz
de contener la molestia, se disponía a gritar furioso, el subgerente Kim habló
con una firmeza e imprevista firmeza en el rostro, mostrando una expresión que
Woori jamás le había visto.
"Vayamos por el
lado opuesto. Por allá también hay mucha gente."
"..."
Una desagradable y
extraña sensación le trepó lentamente por la espalda. No obstante, esa molestia
y esa ansiedad no estaban dirigidas hacia el subgerente Kim.
"Gerente de
sucursal, vamos por aquí."
El subgerente Kim giró
el torso en diagonal, bloqueando la visión de Woori.
Se le congeló la
sangre.
El subgerente Kim, Kim
Seong-sil, jamás era el tipo de persona que actuaría de esa manera.
Woori intuyó de
inmediato que en la dirección que Seong-sil intentaba ocultar había algo que lo
perturbaría.
"Quítate."
Woori empujó el hombro
de Seong-sil y dio un paso al frente.
"...!!"
En medio de una
joyería de lujo al otro lado, estaban de pie Lee-yeon y un omega que lucía una
sonrisa afectuosa.
Era un omega al que
jamás había visto.
Aparentaba tener un
poco más de edad que Lee-yeon y era sumamente apuesto. Aquel omega, que no
llegaba ni a la mitad de la estatura de Lee-yeon y poseía una complexión
pequeña, era realmente encantador.
Incluso la gente que
pasaba por allí miraba de reojo a Lee-yeon y al omega; ambos proyectaban la
imagen ideal de un alfa y un omega.
La mirada de Woori,
que observaba a Lee-yeon y al omega tras haber perdido el aliento, se posó de
pronto en el mostrador del establecimiento, pulido de forma reluciente. La
imagen reflejada en el cristal mostraba a un Woori con una estatura similar a
la de Lee-yeon y con una contextura bastante grande.
En la mente de Woori
surgió la imagen de Lee-yeon confesándole sus sentimientos mientras lloraba.
"..."
Esto no era culpa de
nadie.
Los sentimientos de
las personas son finitos, y Lee-yeon simplemente había llegado al límite de esa
finitud. Sintió rabia por haberse sentido engañado por Lee-yeon hasta el último
momento, pero ese enojo no duró mucho.
Woori simplemente se
sintió un poco triste.
Un sentimiento de
pérdida llevado al extremo lo fue consumiendo lentamente. Dado que era una
emoción que no podía controlar, sus feromonas comenzaron a filtrarse poco a
poco. Por suerte, al ser su naturaleza sumamente débil, quedó tapada entre los
olores a perfume y cosméticos de la tienda departamental; sin embargo...
"¿Gerente de
sucursal...?"
Seong-sil, que estaba
justo a su lado, sí pudo sentirla.
Seong-sil, que miraba
fijamente a Lee-yeon con el rostro endurecido, se sobresaltó y sacudió el
hombro de Woori.
"...!"
Ante el calor de la
palma de la mano de Seong-sil al tocar su hombro, Woori recobró el sentido de
golpe.
Fue entonces cuando se
dio cuenta de que no era el único que había presenciado la infidelidad de su
"superficial" prometido.
Además, Kim Seong-sil
era su empleado subordinado. Al cruzar miradas con Seong-sil, el rostro de
Woori se tiñó de un rojo tan intenso que inspiraba lástima en cualquiera que lo
viera.
Los ojos de Seong-sil,
al observarlo, se abrieron de par en par como si se le fueran a salir.
La primera vez que lo
conoció fue cuando Woori tenía diecinueve años y aún conservaba la gordura
infantil en sus mejillas. En aquella época en que era ignorado por ser un hijo
ilegítimo beta y se la pasaba recibiendo golpizas al verse involucrado en
conflictos, Woori siempre se mostraba animado a pesar de sufrir injusticias por
parte de Hee-jung. Sin embargo, ¡por tan solo esto...!
Seong-sil, enormemente
enojado, tomó del brazo a un Woori completamente rojo por el desconcierto y
avanzó a pasos agigantados. Cuando intentaban bajar al estacionamiento
subterráneo, Woori, que era arrastrado sin rumbo, le soltó la mano a Seong-sil
de forma tajante.
"¡Gerente...!"
"Yo me retiro
temprano. Tú también sal directamente desde aquí."
Y acto seguido, corrió
hacia la puerta principal de la tienda departamental como si estuviera huyendo.
"¡¡Park
Woori!!"
Gritó Seong-sil con
fuerza desde atrás. Sin embargo, Woori, sin percatarse siquiera de que lo
estaba llamando por su nombre, salió apresuradamente por la puerta principal y
se mezcló entre la multitud.
Tras caminar
desorientado, llegó a la orilla del lago que estaba junto a la tienda
departamental.
El lago por la tarde
se veía distinto a como se apreciaba de noche. Bajo un cielo azul intenso, el
destello del agua brillaba hermosamente y a lo lejos se divisaba el paisaje del
parque de atracciones.
"Ah..."
Tenía que ser justo
aquí.
'¿Ha ido alguna vez al parque de atracciones de Jamsil? ¿Y al parque
de atracciones de Yongin? ¿Tampoco ha ido? ¿No fue con la escuela?'
'¿Tiene algún
pasatiempo? ¿Cómo? ¿Estar sentado en un sillón de masajes? Sunbae, de verdad
que usted es insólito.'
'Sunbae, nunca ha
tenido una cita en un parque de atracciones, ¿verdad? Hace muchísimo tiempo que
no vengo a uno.'
Al recordar las
escenas que pasaban por su mente, sintió una punzada en la garganta. Sentía que
se iba a volver loco. Justo el lugar al que había huido resultó ser un sitio
repleto de recuerdos con Lee-yeon.
Tragándose el enojo y
la tristeza que le brotaban desbordantes junto con la saliva seca, Woori
contemplaba el lago con la mirada perdida cuando, de pronto, sintió un leve
dolor en la espinilla.
"¡Ay!"
"...!"
Al mirar hacia abajo,
un niño del tamaño de una castaña estaba de pie observándolo hacia arriba.
Parecía que al intentar bajar hacia la orilla del lago se había tropezado con
Woori, quien estaba plantado justo en la entrada.
Mirando al niño con la
mente en blanco, el pequeño frunció los labios y protestó:
"Me dolió."
"Ah..."
Los ojos de Woori se
agrandaron al contemplar al niño.
Hasta ahora no había
habido un solo niño que no llorara al verlo. La mayoría de los niños solían
salir huyendo hacia lo lejos al mirarlo, e incluso los adultos evitan cruzar
miradas con él. Sin embargo, este niño, lejos de llorar, expresaba sus
molestias de manera digna.
Le pareció curioso.
Sin darse cuenta,
Woori se frotó el vientre plano.
'Ojalá tú también
crezcas así.'
Al pensarlo de manera
Involuntaria, los ojos de Woori se abrieron de par en par. Le pareció absurdo y
extraño haber tenido semejante pensamiento.
Por alguna razón, solo
hasta ahora comenzaba a asimilar el hecho de que estaba esperando un hijo.
'El padre del bebé
está teniendo una aventura y a mí me van a romper el compromiso dentro de
poco.'
Era insólito.
Sin embargo, no se
sentía tan mal. Aunque pensaba que estaba completamente solo, la presencia del
bebé le servía de un consuelo extraño.
Ahora Choi Lee-yeon
detestará a este niño. Se convertirá en un obstáculo si piensa comenzar de
nuevo.
¿Y si de plano me
escapo y lo doy a luz? Fue en el momento en que se frotaba el vientre
distraídamente.
"¡¡Dije que me
duele!!"
"Ah."
Al ver que Woori no le
pedía disculpas, el niño se enojó fuertemente. Ante aquel grito cargado de una
clara intención de exigir una disculpa, Woori se puso en cuclillas frente al
niño, le tocó el hombro con cuidado y habló:
"El señor lo
siente. Estaba pensando en otra cosa."
"¡Ja!"
Ante la disculpa de
Woori, el niño no dijo si estaba bien o si le molestaba; simplemente lo esquivó
y corrió hacia la orilla del lago.
Al ver la espalda de
aquel niño impertinente, la boca de Woori se abrió ligeramente. Y luego, soltó
una suave risotada.
"... Como sea, ya
se resolverá."
De todos modos he
salido adelante solo hasta ahora, no pasa nada.
¿Qué hago con la casa?
Nunca he hecho un contrato de alquiler. Supongo que bastará con ir a una
agencia inmobiliaria. ¿Habrá que ir a la agencia más grande del barrio donde
quiera vivir?
...
"... ¿Acaso esto
es la biblioteca, pedazo de bastardo?"
Woori, que permanecía
en cuclillas mirando el lago, se levantó lentamente. Y en lugar de dirigirse al
estacionamiento de la tienda departamental, caminó despacio hacia el sendero
del lago.
"Gerente de
sucursal."
"..."
Woori, que caminaba
distraído por la orilla del lago, giró la cabeza al escuchar la voz de
Seong-sil por detrás. Seong-sil estaba de pie a su espalda sosteniendo una caja
larga de tóner.
Woori volvió a girar
la cabeza y continuó caminando. Seong-sil tampoco dijo nada más y lo siguió en
silencio por detrás.
Paso. Paso. Paso.
Seong-sil, que lo
seguía con perseverancia, apresuró un poco el paso y se colocó a su lado.
Habló con cautela:
"Ge..."
"¿Acaso me
llamaste por mi nombre a tu antojo hace un rato?"
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM
AOMINE5BL
¿Quieres morir? Ante
la voz hosca de Woori, Seong-sil cerró la boca. Tras parpadear un momento,
Seong-sil dijo con serenidad:
"Lo siento."
"No lo vuelvas a
hacer."
"Sí."
"Y olvida lo que
viste en la tienda departamental. No se lo digas a nadie."
Ante la tajante orden
de Woori, Seong-sil movió los labios como si quisiera objetar algo, pero
finalmente dejó escapar un profundo suspiro y respondió.
"... Sí."
"Está bien."
Tras esa breve
conversación, un sutil silencio fluyó entre los dos. Sin embargo, aquel silencio
no resultaba incómodo. La relación entre Woori y Seong-sil siempre había sido
así.
Tras caminar durante
un buen rato, la mirada de Woori se posó en un pequeño café. Cuando realizaba
la tarea de citas con Lee-yeon, él le había comprado café en ese lugar. Y le
había sacudido el polvo al banco con la palma de la mano para que se sentara.
Al ver a Woori sumido
en los recuerdos mientras contemplaba el café, Seong-sil preguntó de la nada:
"¿Quiere un
café?"
"No..."
La boca de Woori, que
iba a rechazar la oferta por reflejo, dudó un momento. Tras pensarlo un
instante, dijo:
"Con la tarjeta
corporativa."
"Sí. ¿Un
Americano helado, verdad?"
"No.
Descafeinado."
El entrecejo de
Seong-sil se contrajo levemente por un segundo, pero pronto volvió a su
habitual expresión serena. Le hizo una inclinación con la cabeza y se dirigió
al café.
"..."
Woori pensó en
sentarse en el banco, pero al sentir que eso solo le provocaría una extraña
sensación en el cuerpo, apoyó los brazos cruzados sobre la cerca que daba al
lago y contempló el agua.
Tap. Tap.
Ocurrió mientras la
punta de su pie, estirada hacia atrás, se movía lentamente de arriba abajo.
Sintió una presencia a su espalda. Woori no se molestó en darse la vuelta, y
Seong-sil tampoco se molestó en dirigirle la palabra.
Seong-sil se colocó a
su lado y le extendió el café en silencio. Woori tomó la bebida sin siquiera
pronunciar un gracias.
Permanecieron cerca de
un minuto sosteniendo el café en silencio mientras contemplaban el lago.
Seong-sil, con los brazos apoyados en la cerca, le dio un sorbo a su café
helado y habló:
"¿Qué va a hacer
con la casa?"
"¿Qué?"
Ante la repentina
pregunta, Woori lo miró de reojo. Seong-sil continuó hablando despacio:
"Ahora mismo no
está en la casa familiar."
"¿Y tú cómo sabes
eso?"
"No hay nada que
yo no sepa."
Ante aquellas palabras
pronunciadas con absoluta serenidad, la mandíbula de Woori se contrajo. ¿Hasta
dónde sabe Kim Seong-sil? ¿Sabrá también que fui secuestrado y retenido por
Park Hee-jung? ¿O solo sabe que me salí de la casa familiar?
En el momento en que
dudaba por dónde empezar a preguntar, Seong-sil dijo con parsimonia:
"La semana pasada
el presidente pasó por la sucursal, y al ver que el gerente no había ido a
trabajar montó en cólera. Si hubiera estado en su residencia habitual, no
habría actuado así."
Menos mal. No lo sabe
todo.
"Si no está en su
residencia, solo queda el departamento de su prometi... el señor Choi
Lee-yeon."
"... Pienso
independizarme."
Eran palabras que
condensaban un gran significado, pero Seong-sil no intentó indagar más.
Simplemente soltó:
"Va un poco
tarde. Yo lo hice a los dieciséis años."
"¿Eso no es
escaparse de casa?"
"Así es."
Ante la descarada
respuesta de Seong-sil, la boca de Woori se abrió ligeramente. Y poco después,
no pudo evitar soltar una pequeña risotada.
"Resultaste ser
un pandillero, Kim Seong-sil."
"Para ser un
pandillero me ha ido bastante bien. El salario es bueno, ¿no?"
"El salario de un
subgerente es el mismo en todos lados."
"Entonces
asciéndame de puesto."
"Lo pensaré de
manera positiva."
"¿Acaso no es esa
una forma indirecta de decir que no?"
"Para ser un
pandillero te gira bastante bien la cabeza."
La expresión de Woori,
que sonreía de lado, se volvió sutil. Hacía un momento se sentía
desgarradoramente triste, pero ahora la situación le resultaba lo
suficientemente llevadera.
"¿Y en qué barrio
piensa buscar casa?"
"En un lugar lo
más alejado posible de la casa familiar."
"¿Qué piensa
hacer hasta que se mude? Por más rápido que sea, tomará al menos una
semana."
"Está la sala de
descanso."
"... ¿Qué
dijo?"
La expresión de
Seong-sil se endureció sombríamente.
Woori ladeó la cabeza.
En la sala de descanso había una cama plegable y la calefacción funcionaba
bastante bien, así que no había ningún problema.
'¿Será por el tema del
aseo?'
"Hay un sauna
público cerca. Me puedo lavar ah..."
"No se
puede."
Dijo Seong-sil de
forma tajante.
"Es peligroso
para un omega estar solo."
"... ¿Yo?"
Le pareció absurdo. Él
tenía una contextura corpulenta de 183 cm de estatura y 80 kg de peso. En todo
caso, él resultaría una amenaza para los demás, pero no había forma de que
corriera peligro alguno. Además, al ser un omega recesivo, su aroma a omega
apenas era perceptible.
"Hasta que
encuentre casa, viva en la mía."
"¿Qué?"
Seong-sil lo miró
fijamente a los ojos y dijo:
"Le digo que
vivamos juntos. Conmigo."
La cara de Woori al
mirar a Seong-sil se deformó estrepitosamente. Sabía que era entrometido, pero
esto ya sobrepasaba los límites. Justo en el momento en que Woori se disponía a
decirle que no dijera estupideces...
"¿Qué significa
eso?"
Ante la voz clara y
resonante que surgió desde atrás, la cabeza de Woori se giró instintivamente.
"... ¿Choi
Lee-yeon?"
¿Por qué estás tú
aquí? ¿Y en dónde dejaste a ese omega para venir solo?
Estaba tan
desconcertado que ni siquiera le brotaba el enojo. Woori se le quedó mirando
con la mente en blanco.
"Porque es lo más
seguro."
Seong-sil dio un paso
al frente y se interpuso entre Lee-yeon y Woori. Ante aquella postura que
parecía estar protegiendo a Woori, las venas de la nuca de Lee-yeon se
brotaron.
"¿Señor Kim
Seong-sil? ¿Verdad?"
"Sí."
"¿Puede repetirme
lo que acaba de decir, señor Seong-sil?"
La voz de Lee-yeon era
suave, pero el orgullo y la rabia contenidos en ella congelaron aún más el
ambiente.
Lee-yeon era alguien
nacido para ser un dominante por naturaleza. La sutil feromona del alfa
dominante comenzó a filtrarse, volviendo el aire sumamente pesado. Los cuerpos
de las personas que miraban de reojo la interesante escena pasional también se
congelaron como el hielo.
Sin embargo, Seong-sil
ni se inmutó. Al contrario, dijo con total naturalidad:
"Le dije al
gerente de sucursal que viviera conmigo."
"Ha."
Lee-yeon pareció
soltar una risotada, pero la frialdad contenida en ella era tan helada que
cortaba la piel.
"¿Con qué
derecho?"
"Entonces, ¿con
qué derecho me detiene usted, señor Choi Lee-yeon?"
"Yo soy el
prometido de nuestro sunbae y el pa..."
"¡¡Choi Lee-yeon!!"
Woori, que observaba
atónito la disputa de poder entre los dos alfas sin terminar de asimilar la
situación, gritó de forma instintiva. No quería que Kim Seong-sil se enterara
de su embarazo.
'Solo me veré más
patético.'
Kim Seong-sil no era
su amigo, sino su empleado subordinado. Ya era suficiente con que hubiera
presenciado la infidelidad de Lee-yeon; si encima se enteraba de que estaba
esperando un hijo suyo, le daría tanta vergüenza que no tendría cara para
volver a verlo.
"...
¿Sunbae?"
Ante la violenta
reacción de Woori, Lee-yeon se detuvo por un instante. La expresión de Lee-yeon
al observarlo se deformó de manera desgarradora. Había malinterpretado las
intenciones de Woori.
"Sunbae, ahora
mismo me están pasando ideas extrañas por la cabeza..."
Dudaba sin atreverse a
preguntar qué relación tenía con ese hombre, cuando Seong-sil, percatándose de
la malinterpretación de Lee-yeon, dijo en tono de burla:
"Vaya un
prometido tan fenomenal."
"... ¿Qué?"
"¿Qué derecho
tiene usted, que andaba coqueteando con otro omega en la tienda departamental
dejando de lado a su prometido?"
Los rostros de
Lee-yeon y Woori se congelaron al mismo tiempo. En el caso de Lee-yeon, era por
la molestia de ser malinterpretado por la supuesta pareja de infidelidad de
Woori; y en el de Woori, era porque le hervía la sangre ante la imprudencia
descontrolada de su subordinado.
"Es que no logro
entender con qué derecho viene a meterse el señor Choi Lee-yeon, que fue quien
cometió la infidelidad. Parece ser alguien con muchos derechos."
"¡Señor Kim
Seong-sil, no sé qué fue lo que vio usted...!"
"Oye, tú, ven
aquí."
Woori tomó con
brusquedad el brazo de Seong-sil y lo jaló. Seong-sil frunció el ceño e intentó
decir algo, pero al ver la mirada fulminante de Woori, cerró la boca.
"..."
Un nudo le oprimió el
pecho.
Al ver la aparente
intimidad entre ambos, a Lee-yeon se le reventaron los capilares de los ojos.
De su cuerpo comenzaron a filtrarse feromonas incontrolables.
La feromona de
Lee-yeon, cargada de ira y celos, hincó la piel de Woori. Ante la feromona
cruda y violenta de un alfa dominante, la gente de los alrededores comenzó a
despejar el lugar incomodada. Incluso Seong-sil frunció el ceño.
Sin embargo, Woori
sintió una rabia que ardía con más fuerza que la misma feromona de Lee-yeon.
Woori apretó los
dientes y dijo:
"Choi Lee-yeon,
tú también detente. Tampoco tienes derecho a enojarte. No te enojes de repente
escuchando solo una parte..."
"¿Que no tengo
derecho?"
Ante las palabras de
Woori que parecían proteger a Seong-sil, la voz de Lee-yeon se elevó.
En la mente de
Lee-yeon surgió el recuerdo de cuando golpeó a Kim Sung-min en la universidad y
se llevó a Woori al hotel. Lee-yeon también conocía muy bien a Woori. Ni una
sola de las acciones que realizaba dejaba de ser por él.
La apariencia cercana
entre Woori y Seong-sil, e incluso el hecho de que Seong-sil le hubiera
propuesto vivir juntos, viéndolo bien, probablemente no era para tanto. Tal
como decía Woori, seguro lo había malinterpretado al escuchar solo una parte
fragmentada.
Sin embargo...
"¿Por qué no voy
a tener derecho a enojarme?"
Detestaba que Woori y
Seong-sil hablaran de cosas que él ignoraba. Unos celos vulgares aplastaron la
razón de Lee-yeon y le levantaron el orgullo.
"Sunbae. Sea
sincero conmigo. ¿Qué relación tiene con el señor Kim Seong-sil?"
Lee-yeon dio un paso
más hacia él como apresurando una respuesta.
"... ¿Qué?"
El rostro de Woori se
puso completamente pálido. Fue en ese momento cuando se dio cuenta de que el
malentendido de Lee-yeon no era algo simple. Ahora mismo, él estaba dudando de
su fidelidad.
Le pareció absurdo.
¿Por qué el infiel era el que se enojaba? ¿Por qué no podía confiar en él?
¿Cómo podías hacerme
esto tú a mí?
Woori no contuvo más
la rabia que le brotaba desde las entrañas.
"¿Y tú qué?"
Antes de que Lee-yeon
pudiera responder algo, Woori comenzó a arremeter con brusquedad.
"Tú también
estabas con otra persona en la tienda departamental."
"¡Eso es
o...!"
"¿Acaso esto es
la biblioteca? ¿Tú estudias en una tienda departamental?"
"Ahí solo pasé un
momento. Además, viéndolo bien, ¡el sunbae también mintió!"
"¿Qué?"
"Lo que vio el
sunbae es un malentendido. Se lo puedo jurar. Pero, ¿y el sunbae? Dijo que iba
a trabajar, ¿por qué está aquí con este infeliz?"
Ante las descaradas
palabras de Lee-yeon, Woori se quedó sin habla.
'Cediendo por
completo, digamos que lo que vi en la tienda departamental fue un malentendido.
Entonces, ¿lo que tú nos viste a mí y a Kim Seong-sil, e incluso lo que dijo
Kim Seong-sil, no podría ser también un malentendido?'
En su boca,
fuertemente sellada, revoloteaban palabras de protesta que no alcanzaron a
salir. Le daba tanta impotencia que las palabras no le brotaban. Al intentar
pronunciar algo, los ojos y la nariz le escocían horriblemente. Si se
descuidaba, sentía que las lágrimas se le derramarían de golpe.
Fue en el momento en que
un desconcertado Woori intentaba serenar la respiración. Lee-yeon,
malinterpretando su silencio, lo interrogó con voz desolada.
"Sunbae. Sea
sincero conmigo."
"..."
"¿A usted le
gus... este infeliz...? ¡Ugh!"
La rabia de Woori, que
mantenía los ojos bien abiertos para contener las lágrimas, terminó por
explotar.
Woori le arrebató la
caja de tóner que sostenía Seong-sil y la blandió contra Lee-yeon. Justo en el
instante en que la pesada caja de tóner estaba por dar de lleno en uno de los
antebrazos de Lee-yeon, este hizo un leve movimiento como para esquivarlo, pero
al final no se movió.
¡Thwack!
La caja de tóner le
golpeó el antebrazo a Lee-yeon. Le pegó con tanta fuerza que el cuerpo de
Lee-yeon tambaleó.
Como llevaba una
camiseta de manga corta, se podía ver cómo se le hinchaba el antebrazo tras el
golpe.
Un nudo le apretó la
garganta y las venas de la nuca se le brotaron a Woori.
"¿Por qué no
esquivas?"
"... Porque me
pareció que el sunbae quería golpearme."
Ante la respuesta
serena de Lee-yeon, la rabia de Woori brotó de manera descontrolada. Este
infeliz siempre salía con lo mismo. En el dorso de la mano con la que Woori
sujetaba la caja de tóner también se marcaron las venas.
"Oye."
"¿Sí?"
"Esquiva sí o sí.
Si no lo haces, no te vuelvo a ver en mi vida."
"¿Qué? Eso es...
¡Ah!"
Tras advertirle
brevemente, Woori blandió la caja hacia Lee-yeon de forma desenfrenada. Los
músculos abultados bajo sus mangas cortas no se quedaban atrás de los de cualquier
alfa. El ímpetu del sonido producido por la caja al azotar el aire era de otra
escala. Tal como había advertido, si le llegaba a dar, no terminaría solo en
una hinchazón, sino que le dejaría un moretón.
Fue mientras Lee-yeon
esquivaba por instinto la caja de tóner que blandoía Woori.
Woori gritó a viva
voz:
"¿Que qué
relación tenemos Kim Seong-sil y yo? ¡Somos compañeros de trabajo! ¿Qué tan
vulgar tienes la mente para imaginarte semejante estupidez? ¡Pedazo de
pervertido!"
Lee-yeon, al escuchar
las injurias de Woori, rechinó los dientes con impotencia. Atrapó de golpe la
caja de tóner que volaba hacia su cabeza y gritó:
"¡Por qué un
simple compañero de trabajo diría que vayan a vivir juntos!"
"¡Eso
es...!"
"¡Es porque
dentro de mis márgenes del sentido común no cabe en absoluto! ¡¡Qué compañero
de trabajo en este mundo le pide a un omega con compromiso, y encima a un omega
que espera un bebé, que vaya a vivir a su casa!!"
¿Qué?! Al enterarse de
que Woori estaba embarazado, Seong-sil gritó furioso:
"Tú, infeliz, ¡tu
prometido está embarazado y te pones a hacer infidelidades...!"
"¡¡Que no fue una
infidelidad!!"
Lee-yeon le devolvió
el grito a Seong-sil, tomó a Woori por los hombros para detener su intento de
atacarlo de nuevo y habló con desesperación:
"Sunbae, de
verdad dígame la verdad. Yo... yo estoy bien."
"..."
"Aunque me enoje,
aunque a este infeliz de verdad me den ganas de matarlo, yo de verdad estoy
bien. Solo liquida las cosas frente a mí. Entonces te perdonaré."
Lee-yeon le suplicó
fervientemente. La figura de Lee-yeon, que parecía a punto de soltar el llanto
en cualquier momento, reflejaba tanto un orgullo herido como una profunda
tristeza.
"...
¿Perdonarme?"
"Sí, te
perdo..."
"¡Ya basta!"
"...
¡Sunbae...!"
Las lágrimas rodaron
de los ojos de Lee-yeon al malinterpretar la petición de Woori de que parara.
Al ver a Lee-yeon
llorando mientras lo miraba, a Woori le brotó una rabia inmensa junto con un
sentimiento de culpa. Le daba rabia que, habiendo sido él quien empezó todo,
hiciera quedar a la otra persona como la peor del mundo.
"¡Yo no he hecho
nada para que me perdones! ¡La disculpa me la tienes que pedir tú a mí, ¿quién
te crees que eres para andar diciendo a cada rato que me vas a perdonar?!"
"Sunbae, ¿de
qué...?"
Las emociones de Woori
brotaron como una ola imparable.
"Dijiste esta
mañana que irías a la biblioteca a estudiar. Pero no fuiste a la biblioteca y
viniste a la tienda departamental. ¡Y encima saliste de la joyería junto con un
omega!"
"¡...! Sunbae, eso..."
"¡No he terminado
de hablar! ¡Escucha hasta el final!"
Ante los gritos de
Woori, Lee-yeon se quedó sin palabras. Woori dijo:
"¿Que por qué
vine a la tienda departamental con Kim Seong-sil? Él vino a la tienda
departamental a comprar tóner pero se le olvidó la tarjeta corporativa, así que
vine en su lugar a traerla y pagar. ¿Acaso no ves la caja de tóner que tengo en
las manos? ¿Tú tienes citas cargando una caja de tóner?"
Fue solo entonces
cuando la mirada de Lee-yeon se posó en la caja de tóner que Woori sostenía.
"¿Y que por qué
estoy en el lago con Kim Seong-sil? Al verte salir con otra persona de la
joyería del primer piso me asusté tanto que huí hasta aquí por pura vergüenza.
Él solo... solo me siguió porque le di lástima para consolarme, ¿y esto es
culpa mía?"
Las pupilas de
Lee-yeon temblaron con violencia.
"... Sun..."
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM
AOMINE5BL
"¡Quién te crees
que eres para calificarme como un desvergonzado infiel! ¡¿Quién te crees que
eres?!"
Ante los gritos
cargados de rencor de Woori, los labios de Lee-yeon temblaron ligeramente. Solo
entonces se dio cuenta de que había cometido un malentendido absurdo.
Lee-yeon intentó
acercarse a Woori. Sin embargo, Woori dio un paso hacia atrás y esquivó su
toque.
Sin haberse imaginado
jamás que Woori lo esquivaría, Lee-yeon contuvo la respiración. Al ver a
Lee-yeon en ese estado, Woori rechinó los dientes.
Sentía que se iba a
volver loco de la impotencia.
"El que lo hizo
mal fuiste tú, el que se enojó primero fuiste tú. ¡El que empezó a comportarse
raro fuiste tú!"
"Sunbae,
verás..."
"Dijiste que te
gustaba y fuiste tú el primero en ser infiel."
"¡Sunbae! Eso es
un malente..."
"Fuiste tú el
primero en proponer que viviéramos juntos y fuiste tú el primero en esquivarme.
Conmigo... ni siquiera querías hacer eso. Y aun así, te volviste loco y te
enojaste otra vez solo porque tomé un poco de agua de la máquina expendedora
con un compañero de clase. ¡¿Qué demonios hice yo de malo?!"
"¡Verá,
sunbae...!"
"¿Lo tuyo es un
malentendido y lo mío es una falta?"
La rabia de Woori no
daba señas de detenerse.
"Me mentiste y
fuiste a la tienda departamental. ¡Y encima con un omega! Saliste de la joyería
sonriendo afectuosamente. ¿Me equivoco? ¿Acaso esto también es un
malentendido?"
Lee-yeon no dijo nada
más.
"Está bien. Yo
estoy esperando un hijo tuyo y vine a la tienda departamental a pagar insumos
de oficina de un compañero de trabajo y caminé un poco por el lago. ¿Pero tú?
Compraste algo en la joyería de la tienda departamental con alguien que no soy
yo. ¿Esto también es un malentendido?"
"...
Sunbae."
"¿Por qué no
hablas? Tú que hablas tan bien. ¡¡Responde!!"
Cuando los reproches
cayeron sobre él como un rayo, Lee-yeon movió los labios. Sin embargo, Woori no
le dio tiempo para excusarse.
"Ya basta. No
digas nada."
Porque sentía que si
él se excusaba, terminaría convenciéndose. Le parecía mejor terminar las cosas
así sin más.
"Sun..."
"Yo tampoco te
preguntaré nada más. Así que simplemente terminemos esto aquí."
Ante la repentina
declaración de ruptura, los ojos de Lee-yeon se agrandaron.
"Terminar... qué
vamos a terminar..."
La voz de Lee-yeon se
quebró de forma lamentable. Con los ojos teñidos de un rojo intenso, gritó:
"Yo no puedo
romper. No se puede. ¡Yo no puedo terminar así...!"
"¿Romper
qué?"
Dijo Woori con
firmeza.
"Si yo ni
siquiera he andado contigo."
Una daga afilada
atravesó el pecho de Lee-yeon. La sangre se le fue por completo del rostro.
Así era. La relación
entre Lee-yeon y Woori siempre había sido difusa.
Se habían prometido
bajo la forma de un contrato para calmar el revuelo tras el rut, y aunque le
había confesado que le gustaba después del incidente de Park Hee-jung, jamás se
habían dicho formalmente de "andar juntos" o "casarse".
Antes de que Lee-yeon,
percatándose de su error, pudiera dar alguna explicación, Woori le dio la
espalda.
"Dejémoslo hasta
aquí."
Ya no le quedaban
fuerzas para resistir. Anduvo aferrándose como un niño a Choi Lee-yeon
preguntándole por qué no le quería, y reclamándole a grito herido cómo podía
hacerle algo así. Había sido un comportamiento poco varonil.
"Kim Seong-sil,
tú también retírate por hoy. Y olvida lo que viste."
Fue justo en el
momento en que le entregó la caja de tóner a Seong-sil casi arrojándosela,
intentando marcharse a toda prisa.
"¡Sunbae,
sunbae!"
La voz de Lee-yeon
continuaba persiguiéndolo desde atrás. Sin embargo, los pasos de Woori no se
detuvieron.
"Sunbae, ¿qué
significa eso de dejarlo hasta aquí? No me diga cosas como esa."
La reacción apresurada
de Lee-yeon solo avivó la molestia de Woori. Por culpa de quién era todo esto.
'Con qué sentimiento
dije yo que lo dejáramos hasta aquí.'
Aun escuchando la voz
de Lee-yeon que intentaba detenerlo, Woori sintió rabia en lugar de alivio.
Fue en ese instante.
"¡Sunbae!"
De pronto sintió una
carga tirante en su pie derecho. Al bajar la cabeza, vio a Lee-yeon sentado en
el suelo, aferrado a la bota de su pantalón.
"Oye, Choi
Lee-yeon. ¿Qué demonios estás...?"
Que un alfa dominante
se arrastrara aferrándose a la bota del pantalón de un simple omega recesivo
era una escena que ni siquiera aparecía en los medios dedicados a los omegas.
Ante la penosa figura de Lee-yeon, los murmullos comenzaron a extenderse a su
alrededor.
Aquellos que
reconocieron a Lee-yeon murmuraban preguntándose si no era el nieto del
legislador Choi Hee-jae, criticando cómo un alfa, con el orgullo que debía tener,
se ponía a suplicarle a un simple omega, mientras que otros incluso le tomaban
fotos con sus teléfonos inteligentes a esa escena tan provocativa.
"¡Oye, oye!"
Por más dinero que se
invirtiera, una vez que algo se difundía en los medios no desaparecía. Tras
haberse difundido el video donde molía a palos a Kim Seong-min en el club de
golf, no le había quedado más remedio que comprometerse con él, y ahora salía
otra vez con esto.
A Woori simplemente le
agotaba la relación con Lee-yeon, pero aún le gustaba muchísimo. No quería
verlo pasar por semejante humillación.
Woori intentó poner a
Lee-yeon de pie, pero Lee-yeon, ignorando todo a su alrededor, rechazó el
contacto de sus manos que intentaban apartarlo. Con fuerza, Lee-yeon se aferró
a las pantorrillas de Woori como una sanguijuela y comenzó a suplicar:
"Cometí un error.
Yo tuve la culpa. Todo es culpa mía. Pero por favor, deme al menos una
oportunidad para explicarme, se lo suplico..."
La voz desesperada de
Lee-yeon resonó por toda la orilla del lago.
"El sunbae es mi
todo. Si yo no significo nada para usted, ¿qué me queda a mí entonces?"
"¡Y cómo voy a
saber yo...!"
"¡¡El anillo!!
Fui a comprar el anillo."
Las manos de Woori,
que intentaban apartar a Lee-yeon, se detuvieron. Lee-yeon levantó la cabeza y
lo miró.
De sus bonitos ojos,
brillantes como pupilas de gato, brotaban lágrimas a borbotones.
"...!"
Woori, que jamás
imaginó que Lee-yeon pudiera llorar, se quedó petrificado como el hielo.
"Ayer en el
pabellón Sajo, el abuelo me hizo quedar a solas. Me dijo que, por muy atareado
que estuviera, cómo era posible que no le hubiera dado un solo anillo al sunbae
siendo mi futuro esposo, y me entregó una tarjeta. Dijo que un anillo es sumamente
importante para un omega, que no le comprara algo insignificante sino algo de
buena calidad... Por eso, por eso acepté la tarjeta. Y como hoy no tenía
clases, pensé que era el día perfecto; quería darle una sorpresa al sunbae, así
que le mentí. Estuvo mal, lo siento."
"... ¿Qué?"
¿Lo que el legislador
Choi Hee-jae le había dicho a solas no era que rompiera el compromiso, sino que
le dio una tarjeta para que le comprara un anillo?
Si eso era verdad, lo
que había presenciado en la joyería de lujo de la tienda departamental era,
literalmente, un malentendido.
Sin embargo, a Woori
le costaba creer las palabras de Lee-yeon. Le parecía una mera artimaña para
salir del paso en esa situación. Ante el silencio de Woori, Lee-yeon rompió en
llanto desconsolado.
"¡Sunbae...!"
Con manos temblorosas,
sacó algo del bolso que llevaba cruzado al hombro. Rasgó en pedazos el
envoltorio blanco sellado con cera roja en forma de logotipo. De su interior
emergió una caja con bordes rojos y grabados dorados.
Al abrir la caja, un
anillo de oro blanco con un gran diamante de corte brillante engastado
resplandeció bajo la luz del atardecer.
Uno de los curiosos
que observaba con atención el pleito pasional reconoció el anillo que sacó
Lee-yeon. La multitud comenzó a murmurar al ver un anillo que valía
prácticamente lo mismo que un coche compacto.
"Esa omega es la
esposa del secretario del abuelo. Se casó el mes pasado y dijo que tenía
experiencia recorriendo joyerías. Además, dijo que a ella le podían apartar el
inventario primero a través de un conocido, porque esto no es algo que te
entreguen de inmediato solo por pagar. Justo hoy ella tenía tiempo libre, así
que fui a comprárselo al vendedor que ella conocía."
"¿Y por qué no me
lo dijiste de inmediato?"
"¡Eso, eso
fue...!"
Lee-yeon, balbuceando,
dejó de lado todo su orgullo y gritó:
"¡Porque sentí
celos! Al ver al sunbae con ese infeliz, de repente, ¡de repente me dio
muchísima rabia! ... No, en realidad sentí una traición y quería ganarle al
sunbae."
"..."
Lee-yeon, con manos
temblorosas, le colocó el anillo en el anular izquierdo a Woori mientras le
suplicaba:
"Sunbae, me da
muchísima tristeza pensar que el sunbae me va a dejar. Yo tuve la culpa de
todo. Sé que mi carácter es extraño, sé que mi personalidad es rara. Lo corregiré
todo como sea."
Woori se quedó mirando
en silencio el anillo colocado en su anular. Le resultaba increíble.
Así que esto era mío.
Fue a comprar algo para mí.
"Ayer en la
universidad también lo siento. Yo sabía perfectamente que el sunbae no estaría
localizable hasta las seis. Pero al no verlo sentí que me iba a volver loco, de
verdad no podía pensar en otra cosa que no fuera ver al sunbae, como un
verdadero demente. Sé que el sunbae no es esa clase de persona, pero al verlo
con ese infeliz... con su compañero de clase, me dieron demasiados celos y me
enojé. Estuvo mal, lo siento."
"..."
"Lo amo."
"... ¿Qué?"
Ante la repentina
confesión de Lee-yeon, los ojos de Woori se agrandaron. Se quedó mirando
fijamente a Lee-yeon, quien lo observaba a los ojos de forma directa.
"Creo que no me
limita a gustarme el sunbae. Esto debe ser amor."
A diferencia de lo
habitual, la voz de Lee-yeon al confesar su amor tremolaba de manera
lamentable, y en sus ojos antes soberbios se reflejaban una desesperación y un
temor profundos.
Lee-yeon inhaló hondo
y le declaró su cortejo:
"Cásese... cásese
conmigo. Lo haré feliz por el resto de su vida, sunbae."
Ante la ferviente
propuesta de matrimonio de Lee-yeon, los murmullos de la gente y los sonidos de
los obturadores de las cámaras de los teléfonos inteligentes se alejaron como
un ruido de fondo.
Como si el tiempo se
hubiera detenido, en el campo visual de Woori solo existía Lee-yeon.
'¿Acaso no está mal el
orden?'
¿No lo correcto era
pedir primero andar juntos y después sacar el tema del matrimonio? Con el
desconcierto, le vinieron pensamientos quisquillosos.
Sin embargo,
analizándolo con detenimiento, al estar ya comprometidos, no parecía ser algo
tan extraño.
La mente de Woori era
un mar de confusión, pero al final, todos esos pensamientos convergieron en una
sola cosa.
'Lo amo.'
Aquel vocablo
ferviente y desesperado resonaba en sus oídos una y otra vez.
"Sunbae..."
Fue en el momento en
que Lee-yeon comenzaba a sollozar al ver que Woori no decía nada.
"¿Qué hiciste de
bueno para ponerte a llorar?"
Dijo Woori con firmeza
mientras tomaba a Lee-yeon del brazo para ponerlo de pie. El rostro de
Lee-yeon, empapado en lágrimas, lucía lamentable, pero aun así era hermoso.
Nada conmovía tanto el corazón de un hombre como las lágrimas de una belleza.
En realidad, la figura
de Lee-yeon manchada por la humedad le resultaba tan adorable que incluso le
llegó la ruin idea de que estaría bien verlo llorar de vez en cuando. Woori se
juró a sí mismo que jamás dejaría que Lee-yeon descubriera semejante
pensamiento.
Por su parte, Lee-yeon
ignoraba por completo el estado mental de Woori.
"Sunbae, de
verdad yo..."
"Está bien."
Dijo Woori,
interrumpiendo las palabras de Lee-yeon.
"... ¿Sí?"
Los ojos de Lee-yeon
temblaron como un velero embestido por la marejada. Sus labios levemente
entreabiertos temblaron, y de ese temblor brotó una emoción llamada alegría.
Aunque no era una respuesta explícita de "me casaré contigo", ese
"está bien" significaba que, al menos, lo aceptaba de nuevo.
Lee-yeon tenía
confianza. Confianza en transformar ese "está bien" de Woori en un
"Sí. Casémonos."
Lee-yeon serenó su
corazón desbocado. Por lo pronto, debía llevar a Woori a casa. Por más cálido
que hubiera estado el día, al caer la tarde el clima se volvía frío.
Quizá por haber
derramado emociones tan intensas hace un momento, el rostro de Woori, que solía
ser pálido, lucía un leve sonrojo. La estampa de un hombre blanco como el papel
y frío mostrando ese rubor era tan sensual y bella que despertaba la libido de
cualquiera.
Lee-yeon borró con
todas sus fuerzas ese pensamiento erótico que le vino de golpe y dijo:
"... Vamos a
casa."
"No quiero."
"¿Sí?"
Un desconcertado
Lee-yeon examinó el rostro de Woori ante su tajante respuesta.
En la expresión
indiferente de Woori se alcanzaba a percibir una extraña mezcla de expectativa
y vergüenza.
... ¿Acaso...?
El instinto del alfa
dominante detectó el deseo sexual del omega.
Pero no tenía sentido.
Si hace un momento Woori estaba...
"Vamos
allá."
Woori giró la cabeza y
señaló en dirección al hotel. Los ojos de Lee-yeon temblaron desenfrenadamente.
El rostro de Lee-yeon
se puso completamente rojo, con un significado muy distinto al de antes. Woori
tomó la mano de un desconcertado Lee-yeon y le cosquilleó lentamente la palma
con las puntas de los dedos.
"...
Sunbae."
La voz de Lee-yeon
tembló de forma descontrolada. Sin embargo, ese temblor no se debía ni a la
tristeza ni a la rabia.
"¡Ah...!"
Lee-yeon levantó a
Woori por los aires como si levantara a un niño. Aunque Woori tenía una
estatura similar a la suya y un cuerpo aún más firme, los dos brazos de
Lee-yeon lo sostuvieron con firmeza y sin la menor perturbación.
Murmullo, murmullo.
La gente que observaba
comentaba entre sí preguntándose qué les pasaba y criticando lo ridículo de la
escena. Sin embargo, en este preciso instante, ni a Lee-yeon ni a Woori les
importaban lo más mínimo sus murmuraciones.
Lee-yeon lo miró con
ojos ardientes y le susurró en voz baja:
"De verdad me
contuve muchísimo."
"... ¿Qué te
contuviste...?"
"Hacer el amor
con el sunbae."
"...!!"
Ante las descaradas
palabras de Lee-yeon, las mejillas de Woori se tiñeron de un rojo intenso.
Lee-yeon le susurró al oído:
"Lo haré con el
mayor cuidado posible para no lastimar al bebé."
* * *
"¡Esppera, Choi
Lee-yeon! ¡Déjame lavarme un poco-!"
"Mmh, está bien.
Después. Nos lavamos después."
En cuanto entraron a
la habitación, Lee-yeon recostó a Woori en la cama. Sorprendido, al no
imaginarse que irían directo al grano de esa manera, Woori comenzó a patalear.
"¡Oye, cálmate!
¡Espérate un momento!"
"Mmh. No pasa
nada. No pasa nada."
Lee-yeon bloqueó con
facilidad los pies con los que Woori intentaba patearlo y le quitó los
calcetines. De un tirón, al retirar las medias negras, quedó al descubierto un
empeine donde se transparentaban unas venas azuladas. Los dedos, que habían
estado guardados en el calor de las medias, se encogieron sorprendidos por el
aire frío.
Fue justo cuando Woori
intentaba decirle al impaciente Lee-yeon que se serenara.
Slurp.
"¡¡Ah...!!"
Lee-yeon le besó los
dedos del pie a Woori mientras estos se retorcían. ¡Qué asco, ¿qué demonios
hace?! Espantado, Woori hizo acopio de todas sus fuerzas para zafar el pie que
tenía apresado. Sin embargo, Lee-yeon lo sujetó con mayor tenacidad y terminó
devorándole los dedos de un solo bocado.
"¡Oye, oye,
Choi-!"
Chup. Slurp. Mwah.
Smooch. Chup.
Lee-yeon le succionó
los dedos del pie a Woori como si fuera el manjar más delicioso del mundo. Un
sonido vulgar se pegó densamente al oído de Woori, haciéndolo sentir
avergonzado.
"¡Choi Lee-yeon,
Choi Lee-yeon! No lo hagas. ¡No me he lavado los pies-!"
"No 'mporta, sabe
'elicioso."
"¡¡No hables con
eso en la boca!!"
Al ver a Woori
convulsionar de la impresión, a Lee-yeon se le curvaron los ojos en una
sonrisa. Comenzó a lamerle los espacios entre los dedos del pie con la lengua.
"¡Hah...!"
La piel por donde
pasaba la blanda y cálida lengua de Lee-yeon ardía de forma desenfrenada y le
producía unas cosquillas insoportables. Era una sensación extraña. Sentía que
le gustaba pero a la vez lo rechazaba, y aunque quería negarlo, una risa
contenida pugnaba por salir sin parar.
Sentía que se iba a
volver loco. Le parecía genial que le succionara y lamiera el pie. Aunque se
sentía como un pervertido sin remedio, el placer sutil que le embestía a
intervalos le hacía estremecer el cuerpo de manera inevitable.
"No quiero, no
lo, ugh, ah, de verdad, ¡Ugh...!"
Mientras le succionaba
los dedos, Lee-yeon revisaba el estado de Woori. El rostro de Woori estaba
sumamente enrojecido, y la voz con la que gritaba que no quería se elevaba con
un temblor agudo en la punta.
"¡Que me da, me
da cosquillas-!"
Tras el repentino
reclamo, a Woori se le escapó una carcajada.
Lee-yeon echó una
mirada furtiva entre las piernas de Woori. El centro de sus pantalones plisados
negros se alzaba como una montaña.
Era evidente que,
desde el pliegue discretamente cerrado entre sus nalgas, estaba derramando
líquido preseminal como si sufriera de incontinencia.
Tragando saliva,
Lee-yeon le despojó la ropa a Woori a gran velocidad. Habiéndolo desnudado por
completo en un abrir y cerrar de ojos, Lee-yeon comenzó a besarte todo el
cuerpo.
¡Mwah! ¡Mwah! ¡Mwah!
Los carnosos labios de
Lee-yeon tocaron sin descanso la frente erguida de Woori, sus labios
temblorosos, la nuca donde las venas se marcaban por la excitación y los
pezones invertidos que se hundían con timidez.
"Ugh, ah..."
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM
AOMINE5BL
Ante la cosquilleante
voluptuosidad que recorría todo su cuerpo, Woori gimió como un gato y abrazó
con fuerza la espalda de Lee-yeon. Ante esta faceta que jamás mostraría estando
en sus cinco sentidos, Lee-yeon, con el rostro enrojecido por la excitación, soltó
una risita burlona y le picoteó los labios como un pajarillo.
"Aquí, aquí
también, toca aquí también..."
"¡...!"
Woori, fuera de sí por
el placer, frotó contra el ombligo de Lee-yeon su pene, que chorreaba líquido
preseminal sin parar.
Contra esa piel tersa
que poseía la firmeza característica de un alfa, el pene de Woori —bastante
grande para ser el de un omega— se restregó como si realizara una masturbación
por presión. El líquido preseminal que brotaba del orificio urinario, justo en el
centro de la cabeza del pene erguido con todas sus fuerzas, terminó untándose
sobre los abdominales de Lee-yeon.
Snap.
La cordura de
Lee-yeon, sostenida a duras penas, se rompió por completo.
"¿El pene?
¿Quieres que te toque el pene también?"
Soltando las palabras
con una voz grave e intimidante, Lee-yeon sujetó con tanta fuerza el erguido y
prominente pene de Woori que parecía que iba a reventarlo.
"¡¡Ah!!"
Ante una presión tan
fuerte capaz de hacer despertar a un cerebro empapado de excitación, el rostro
de Woori, antes relajado, se desencajó. En el preciso instante en que Woori, no
aguantando más, estaba por gritarle que lo soltara.
¡Flip!
Lee-yeon, tras
recostar a Woori en la cama, se colocó entre sus piernas. Acto seguido, devoró
de un solo bocado el pene de Woori, que se había encogido un poco por el dolor.
"¡...!"
Los ojos de Woori se
abrieron de par en par ante un placer que jamás había experimentado en su vida.
De lo bien que se sentía, ni siquiera le salían los gemidos. Era una dimensión
completamente distinta a la del placer de tocarse con las manos. Y para
colmo...
¡Slurp, chup, smooch,
mwah, chup!
Ver la cabeza redonda
de Lee-yeon moverse entre sus piernas resultaba ridículamente erótico.
'Choi Lee-yeon me está
chupando el pene.' Solo ese hecho parecía a punto de hacerlo correrse.
Sin embargo, el sexo
oral de Lee-yeon se sentía tan bien que le parecía un desperdicio correrse de
esa manera. Justo cuando Woori intentaba contener la eyaculación,
estremeciéndose ante el interior blando y húmedo de la boca de Lee-yeon que
rodeaba su pene.
Lee-yeon, que
succionaba su pene con afán, se detuvo de golpe.
¿Por qué se detiene?
Le dio tanta lástima
que se le escaparon unas cuantas lágrimas. Woori miró la coronilla redonda de
Lee-yeon con ojos llorosos. Fue entonces cuando Lee-yeon, que tenía la nariz
pegada al pene de Woori, levantó la cabeza.
Le dedicó una sonrisa
coqueta curveando los ojos, aún manteniendo el pene de Woori aprisionado entre
sus labios.
"¡...!"
Ante semejante
estímulo visual, el deseo de correrse que Woori intentaba reprimir lo embestió
como una ola gigante.
"No, yo, ah, ya
sale, quita, la boca, Choi Lee-yeon, ¡Choi-!"
¡¡Slurp!!
Woori sacudió la
cabeza e hizo acopio de todas sus fuerzas para apartar a Lee-yeon, pero este,
lejos de soltarlo, succionó tan fuerte que se le hundieron las mejillas. Las
cálidas mucosas se adhirieron al tronco del pene, presionándolo. Ante el vacío
generado dentro de la boca, no le quedaron fuerzas para resistir.
El vientre bajo de
Woori tembló convulsivamente y comenzó a vomitar el semen.
¡Gush! ¡Gush!
A Lee-yeon le dio un
leve asco sentir cómo el semen le caía directo al estómago, pero aun así no
retiró el pene de Woori que había engullido con avaricia. Tras tragarse el
semen de manera voraz, Lee-yeon soltó un sonido de chupón y escupió el pene de
Woori.
Hah. Hah.
"Ah... ah,
¡aah...!"
Ante el sentimiento de
culpa por haberse corrido en la boca de Lee-yeon y el placer del sexo oral que
experimentaba por primera vez, el cerebro de Woori se volvió tan blando como
mantequilla dejada a temperatura ambiente. Sin poder siquiera pedir disculpas,
se quedó temblando, envuelto en las secuelas de la eyaculación.
"Sunbae."
Lee-yeon le levantó
las piernas a Woori, presionándolas tanto que sus muslos le tocaban los
costados del torso. Fue justo antes de que Woori, avergonzado por verse en una
posición tan penosa parecida a la de una rana aplastada, le reclamara qué demonios
hacía. Lee-yeon le susurró al oído con una voz profundamente reprimida:
"Si no lo
aguanta, patéeme."
"Qué significa
e... ¡¡ah...!!"
Lee-yeon enterró de
golpe su erecto y amenazante pene en el orificio de Woori, el cual palpita
ávido mientras chorreaba líquido preseminal.
"¡Khh!"
Era la primera
inserción en casi un mes. Ante el intenso dolor que sintió abajo, de la boca de
Woori se escapó un gemido ahogado. La palabra 'me duele' le llegó hasta la
punta de la garganta, pero la tragó apresuradamente.
Él lo sabía. Que el
dolor era corto y el placer largo.
¡Puff!
El largo y grueso pene
de Lee-yeon, incrustado a la mitad, comenzó a abrirse paso con fuerza
dividiendo el orificio que intentaba impedir la entrada.
"Hah, ah, ugh,
ah...!"
El vientre doblado por
la mitad le temblaba convulsivamente mientras apretaba el pene de Lee-yeon
encajado como un arpón. Lee-yeon, gruñendo como si fuera a volverse loco,
retiró lentamente el pene incrustado hasta la entrepierna y volvió a clavarlo
con fuerza.
El interior de Woori,
saboreado tras una larguísima paciencia, estaba caliente, húmedo y apretaba
enormemente. Lee-yeon perdió la cabeza ante el placer que le transmitía su
pene.
¡Plak! ¡Plak! ¡Plak!
"¡¡Ah, ah!! Choi,
ah, ¡¡Ugh!!"
La cabeza del pene,
grande como el puño de un niño, embestía una y otra vez el punto G hinchado
como una castaña, mientras que el cuerpo del pene, con sus venas abultadas,
raspaba con fuerza las pliegues internos que intentaban apretarlo.
De los ojos bien
abiertos de Woori cayeron lágrimas a mares. Ante el placer que sentía abajo,
todo su cuerpo se tensó al máximo. Se sentía ridículamente bien.
¡Squeeze!
Woori le arañó la
espalda a Lee-yeon como si intentara exprimiéndola. Le enterró las uñas con
tanta fuerza que dejó marcas profundas en la piel bajo la ropa de Lee-yeon.
Aunque las marcas eran tan profundas que casi sangraban, el pene de Lee-yeon,
lejos de perder fuerza, se agrandó aún más dentro del orificio de Woori.
"Ngh, ah, qué,
qué bien... Lee-yeon, esto... ¡ah!"
"¿Te gusta?"
"Ah, Lee-yeon,
Lee-yeon, me gusta, me... ¡aah!"
"Joder, a mí
también, a mí también me gusta, Woori."
¡Thwack! ¡Plak!
¡Thwack! ¡Puff!
Al ver a Woori llorar
a moco tendido diciendo que le gustaba el pene, Lee-yeon se excitó hasta la
coronilla. Agitó la cadera como un perro en apariamiento. Embestía el orificio
con el pene de forma tan rápida y violenta que el líquido preseminal que salía de
abajo de Woori salpicaba por todas partes al chocar las entrepiernas.
Lee-yeon abrazó
fuertemente a Woori, quien se estremecía por el placer. Con una mano le
sujetaba la nuca y con la otra le sostenía con firmeza las pequeñas nalgas que
permanecían suspendidas por el placer. Y apoyando todo su peso, repetía el
movimiento de clavar y extraer el pene una y otra vez.
"Lee-yeon, esto,
Choi, ah, ngh, ¡Choi-!"
"Woori, tu
interior, se siente, ah, tan bien. Es como si estuviera, ah, exprimiendo lo
mío."
Era el orificio de
Woori que tanto había ansiado devorar. Lee-yeon perdió la cordura ante las
entrañas de Woori que se contraían como si quisieran arrancarle el pene. Le
lamió con la lengua la comisura de los ojos a Woori, que no paraba de soltar
lágrimas.
Las lágrimas eran tan
dulces que hasta le adormecían la lengua.
'También quiero beber
el agua de abajo de Woori.'
Incapaz de contener el
impulso, Lee-yeon retiró el pene del orificio.
"¿Ngh? Por qué,
por qué... dame más... ¡ah!"
Lee-yeon, tras besar
la mejilla de un Woori que se quejaba, acercó el rostro justo en medio de sus
piernas abiertas de par en par, exactamente en el orificio que permanecía
entreabierto al ancho del pene. Acto seguido, envolvió los muslos temblorosos
de Woori con sus antebrazos para fijarlo con firmeza. Y comenzó a succionar el
orificio por el que chorreaba el líquido preseminal mezclado con su propio
líquido preseminal.
Slurp, chup, smooch!
Chup! Chup! Mwah!
"¡...!"
Ante el dulce placer
que sintió abajo, el cuerpo de Woori dio brincos como un pez fuera del agua.
Ante semejante orgasmo, ni siquiera le salían los gemidos. A partir del
orificio que Lee-yeon succionaba con avidez, una corriente eléctrica le
recorrió todo el cuerpo, haciéndolo temblar violentamente.
La lengua de Lee-yeon
lamió y succionó el orificio dilatado al ancho de su propio pene como un perro
bebiendo agua. Ante semejante estímulo, el orificio forzado a abrirse se
contrajo fuertemente.
¡Slurp!
La lengua de Lee-yeon
se introdujo dentro del orificio.
"¡Hah, no, no
quiero, es raro, eso, me siento, raro...!"
Frente a los ojos de
Woori parecieron chispotear estrellas brillantes. La lengua, caliente y blanda,
se erguía de forma puntiaguda y se movía de manera salvaje como si estuviera
embestiendo con el pene.
Lee-yeon sujetó con
mayor fuerza las piernas de un Woori que pataleaba y se tragó a grandes sorbos
el líquido preseminal que este derramaba como si se orinara. Cuando se
terminaba el líquido de tanto succionarlo, extendía la lengua para lamer el
orificio, y cuando el estímulo volvía a hacer brotar más fluido, lo bebía a
grandes tragos como si fuera agua bendita.
"Ngh, Lee-yeon,
Lee-yeon, ¡ah...! No se puede, yo, basta, ¡no-!"
Le daba miedo este
Lee-yeon que parecía dispuesto a succionarle hasta la última gota de fluido de
todo su cuerpo. Sentía que realmente se moriría de tanto derramar por arriba y
por abajo. Fue en el preciso momento en que Woori sacudía la cabeza y agitaba
las piernas.
¡Chup!
Lee-yeon, tras dar un
último chupón al líquido preseminal, levantó la cabeza, se incorporó con
rapidez y colocó su pene contra el orificio completamente dilatado. Y sin dar
tregua, lo introdujo velozmente en el orificio que palpitaba de expectación.
Los ojos de Woori se
blancoearon por el placer.
"¡¡...
Khh-!!"
De su pene,
completamente erguido, brotó un chorro de semen.
"Woori, Woori, whew,
¿te corriste solo con que te metiera el pene? ¿Tanto te gustó mi pene?"
"Ah, me, me
corrí, espera, Lee-yeon, ¡me corrí-!"
"Sí. Mi Woori se
corrió. Buen chico."
A Lee-yeon le pareció
tan adorable que Woori se hubiera corrido tan solo con la inserción que casi
pierde la cabeza. Con una expresión desquiciada, comenzó a mover la cadera
mientras le succionaba la nuca sin parar.
¡Squeeze!
"Lee-yeon,
esto... ¡¡Lee-yeonaaa...!!"
"Hngh, Woori,
Woori, me encanta, tu interior... se siente demasiado bien."
Lee-yeon abrazó a
Woori con todas sus fuerzas, le dio una última embestida profunda y le susurró:
"Te, ngh,
amo, Woori. De verdad, hah, te amo muchísimo."
"¡Khh...!"
Como si respondiera a
la confesión de amor de Lee-yeon, las entrañas de Woori apretaron con fuerza el
pene de Lee-yeon. Ante semejante presión, como si fuera a cortárselo, las venas
de la nuca de Lee-yeon se marcaron.
Tanto del pene de
Woori, atrapado entre los cuerpos de ambos, como del pene de Lee-yeon,
incrustado justo debajo del receptáculo del bebé, se liberó una ráfaga de
semen.
¡Gush! ¡Gush! ¡Gush!
"Hah... Woori, se
siente tan bien. Te amo tanto..."
El placer de la
liberación y la satisfacción de tener finalmente a Woori en sus manos
embriagaron a Lee-yeon. Se sentía tan ridículamente bien que, en el momento de
venirse dentro de Woori, la vista se le puso en blanco.
Sin embargo, todavía
no era suficiente.
Parecía que no solo la
mente de Lee-yeon sentía esa insatisfacción, pues su pene, clavado en el
orificio de Woori, no mostraba intenciones de encogerse. Al contrario, volvió a
ponerse duro como una piedra.
"Woori, solo una
vez más..."
"No... espe...
es..."
Fue justo en el
momento en que Lee-yeon abrazaba con ternura a un Woori que pataleaba,
intentando alzar la cadera de nuevo.
"¡... Ugh!"
Ante un placer que ya
no podía asimilar, Woori terminó por perder el conocimiento.
*
* *
"..."
La luz matutina se
filtró entre las cortinas. Ante esa tibia claridad, Woori abrió lentamente los
ojos, que hasta entonces permanecían plácidamente cerrados.
Qué deslumbrante. Fue
justo en el momento en que Woori, frunciendo el ceño, intentó alzar su brazo
derecho desmadejado para cubrirse los ojos.
"Mmh...
Woori..."
El brazo de Lee-yeon,
que rodeaba la cintura de Woori, se adentró aún más y lo estrechó con fuerza
contra su pecho. Esta vez era Woori quien se encontraba acurrucado entre los
brazos de Lee-yeon.
"..."
Al sentir el calor de
Lee-yeon recorriéndole todo el cuerpo, a Woori se le curvaron levemente los
ojos en una sonrisa. Sin embargo, por alguna razón, se sentía un poco sofocado.
Woori se incorporó en
silencio para no despertar a Lee-yeon y se escurrió de su abrazo.
Con un suave murmullo
de la tela, las cobijas que le cubrían el pecho cayeron hasta su ombligo. En su
cuerpo permanecían intactas las huellas del día anterior.
Su cuerpo pálido
estaba repleto de marcas rojas, sin dejar un solo rincón libre. Se debía a que,
cuando Woori perdió el conocimiento el día anterior, un Lee-yeon consumido por
la lujuria no dejó de morderlo y succionarle todo el cuerpo entre gemidos.
'Quien me vea pensará
que me contagié de una enfermedad infecciosa.'
Tras contemplar su
propio cuerpo con indiferencia, Woori se aproximó a la ventana.
"Ugh..."
Sintió un dolor
punzante no solo en la cintura, sino también en las nalgas, pero no era algo
insoportable.
¡Zas! Al correr las cortinas, el lago Seokchon y el
parque de atracciones de Jamsil se desplegaron ante sus ojos.
Eran los dos lugares
que más le gustaban.
Woori, que contemplaba
el exterior con ojos brillantes, arrastró una silla y se sentó frente a la
ventana. El lago de primera mañana lucía apacible y sereno. Tenía un ambiente
totalmente distinto al que se apreciaba por la tarde o por la noche.
Fue mientras Woori
observaba el lago absorto en sus pensamientos.
Deslizar.
"¿Dormiste
bien?"
Al tiempo que
escuchaba esa voz familiar proveniente de atrás, unos brazos suaves le rodearon
los hombros.
Los hombros de Woori
se estremecieron levemente. Se debía a que Lee-yeon lo abrazó por la espalda y
apoyó la barbilla sobre su coronilla.
"Hueles
mal."
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM
AOMINE5BL
Murmuró Woori en voz
baja mientras sacudía la cabeza. Sin embargo, Lee-yeon le respondió soltando
una risita burlona.
"No huelo
mal."
Lee-yeon le plantó
varios besos en la coronilla a Woori. Aquella lluvia de besos que descendía
desde la coronilla hasta cerca de su oreja le producía cosquillas y a la vez
cierta vergüenza. Ante el comportamiento juguetón y desbordante de afecto de
Lee-yeon, las puntas de las orejas de Woori comenzaron a enrojecer poco a poco.
Pfft. Lee-yeon, al ver a Woori avergonzado, le
susurró:
"Te amo."
Fue justo en el
momento en que Lee-yeon, tras pronunciar esas palabras, intentaba besarle el
pabellón de la oreja a Woori.
"... Yo
también."
En cuanto Woori
murmuró eso en voz baja, los movimientos de Lee-yeon se detuvieron por
completo.
Lee-yeon, que parpadeaba
torpemente sin poder creérselo, logró preguntar a duras penas:
"... ¿Qué
dijiste?"
Woori, que miraba
hacia el frente, alzó la mirada y contempló fijamente los ojos de Lee-yeon, que
se encontraban petrificados como el hielo. Y con total serenidad, dijo:
"Que yo también
te amo."
En ese instante, las
pupilas de Lee-yeon temblaron con violencia. Se quedó mirando a Woori como si
no pudiera dar crédito a lo que oía, hasta que finalmente se le escaparon unas
cuantas lágrimas.
Al ver a Lee-yeon
romper en llanto de forma intempestiva, Woori le soltó sin más:
"Llorón."
"Sunbae, sunbae,
de verdad me portaré muy bien."
"Por supuesto que
te porta... ¡ah!"
Lee-yeon, sollozando,
levantó en brazos a Woori, quien estaba sentado en la silla.
"¡Qué haces, oye,
qué haces!"
Lee-yeon no dejó de
besarle las mejillas a Woori mientras se dirigía hacia la cama.
Plop. Lee-yeon, tras recostar con sumo cuidado a
Woori en la cama, se secó las lágrimas con los dedos y se le acercó.
Ojos no era lo único
que lloraba en Lee-yeon. De la cabeza de su pene, completamente erguida, brotó
un hilo de líquido preseminal. Woori, consternado, intentó gritarle que bajara
de inmediato semejante monstruosidad.
Sin embargo.
"Te amo. De
verdad te amo."
Woori no tuvo más
remedio que terminar abrazando con fuerza a Lee-yeon, quien lo estrechaba
contra sí mientras le susurraba su amor una y otra vez.
