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"Sunbae, hoy se canceló la clase ."

"¿Qué?"

Woori, que se estaba preparando para ir a la universidad, miró su teléfono inteligente.

Lee-yeon tenía razón. La oficina de asistentes había enviado un mensaje anunciando la cancelación de la clase.

Por un lado, le dio un pensamiento absurdo de si se había lavado en vano, pero por otro lado, pensó que había salido bien. Debido al incidente del secuestro y a su hospitalización, prácticamente no había podido ir a trabajar a la sucursal de Gwanak durante un mes.

'El subgerente Kim me dijo que realmente apreciaría que pudiera ir esta semana.'

Era evidente que los trámites documentales y los asuntos pendientes de aprobación pospuestos durante dos semanas se habrían acumulado como una montaña.

Ya que estaba bañado, debía ir a trabajar. Fue en el momento en que Woori tomó esa firme decisión.

"Sunbae, ¿qué va a hacer hoy?"

"Iré a la oficina."

"Ah..."

Ante la respuesta sobria de Lee-yeon, el entrecejo de Woori se contrajo levemente. Dejó de mirar el teléfono y observó a Lee-yeon. Al cruzar miradas, Lee-yeon lo miró y le sonrió con ternura.

Manteniendo esa sonrisa de motivo indefinido, Lee-yeon le extendió la mano. Cuando Woori se quedó mirando la mano extendida frente a él, Lee-yeon sonrió levemente, tomó la mano izquierda de Woori y empezó a acariciarla con suavidad. No parecía tener una connotación sexual. Antes de que pudiera preguntarle a qué se debía, Lee-yeon le soltó la mano.

"..."

Una sutil inquietud comenzó a brotar en su interior. Aunque no podía señalar nada con precisión, hoy Lee-yeon estaba extraño.

Cuando Woori lo observó con la mirada fija y rígida, Lee-yeon esquivó disimuladamente su contacto visual.

"...!"

A Woori se le dio vuelta el corazón. La reacción de Lee-yeon era exactamente como...

"Yo voy a ir hoy a la biblioteca de la universidad a estudiar un poco. Sunbae, ¿a qué hora termina de trabajar?"

"..."

"¿Sunbae?"

Lee-yeon sujetó los hombros de Woori, quien se había congelado como el hielo. La mirada de Woori se dirigió lentamente hacia las manos de Lee-yeon. Moviendo los labios con dificultad, logró responder.

"No lo sé. Te llamo cuando esté por terminar."

"Sí. Lo estaré esperando."

"..."

Un temor profundo lo invadió como una marea descendente.

* * *

Las ojeras de Woori al mirar el monitor estaban completamente oscuras. Aprobaba de forma mecánica las propuestas presentadas por los empleados. Priorizaba los documentos marcados como urgentes, pero las tareas pendientes seguían acumulándose como una montaña y su interior estaba revuelto. Al mirar la hora en la parte inferior del monitor, vio que eran las cuatro de la tarde.

Parpadeando en silencio, Woori tomó el teléfono inteligente que había dejado boca abajo sobre el escritorio, como si hubiera tomado una decisión.

Aún no había noticias de Lee-yeon.

"..."

Tras quedarse mirando el teléfono inteligente durante un buen rato, Woori soltó una risa desganada. Dejó nuevamente el teléfono sobre el escritorio y tomó el ratón. Sin embargo, su mano no daba señales de querer moverse.

'Deja de pensar en tonterías y trabaja.'

Fue en el momento en que Woori apretaba los dientes y le aplicaba fuerza a su mano, que se negaba rotundamente a moverse. Tras un leve sonido de vibración, se escuchó la voz del encargado Kang.

"Sí, subgerente Kim. Sí. Sí... ¿Sí? ¿Qué dijo?"

La voz del encargado que respondía la llamada se elevó gradualmente. El ruido de los teclados que resonaba en la oficina comenzó a disminuir poco a poco. Las cabezas de los empleados se giraron hacia donde estaba el encargado.

"Sí. Entendido. Iré yo."

El encargado colgó el teléfono y se levantó de su asiento. La subgerente Yoon, que lo observaba, preguntó:

"¿Qué pasó?"

"Ah, el subgerente Kim fue a la tienda departamental de Jamsil. A comprar tóners."

"¿Qué? ¿Fue hasta allá solo para comprar tóners? ¿Por qué no los pidió por internet?"

"Ese tóner está agotado en todas partes por un problema en la fábrica. Pero el que estamos usando ahora es el último. Presentía que para el lunes ya no saldría nada, así que el subgerente Kim indagó hasta encontrar una tienda que tuviera existencias, y resultó que esa tienda está justamente en la tienda departamental de Jamsil. Por eso el subgerente Kim fue a comprarlo, pero... dice que se le olvidó la tarjeta corporativa."

Ante las palabras del encargado Kang, los empleados murmuraron entre sí preguntándose qué le pasaba a ese tipo. El encargado Kang continuó hablando:

"Iba a comprarlo con su propia tarjeta, pero dice que también se le olvidó la billetera, imagínense."

"¡Ese tipo se fue a pasear!"

"Ajajaja, por eso voy a ir yo ahora con la tarjeta corporativa..."

Drrr.

"Iré yo."

Woori, que escuchaba en silencio, se levantó de su asiento. Ante sus repentinas palabras, los empleados lo miraron con los ojos abiertos de par en par y disuadieron con vehemencia.

"¡No hay necesidad de que vaya usted, gerente de sucursal!"

"¡Iré, iré yo...!"

"Es que no tengo ganas de trabajar."

Ante la respuesta seca de Woori, los empleados cerraron la boca. Cuando Woori le hizo una señal con la mirada al encargado, este dudó un momento y le entregó la tarjeta corporativa.

'Es mejor así.'

Sintió que si se quedaba de pie mirando fijamente el monitor, le vendrían pensamientos sombríos sin fin. Quería mover el cuerpo aunque fuera para dejar de pensar en Lee-yeon.

Tras recibir la tarjeta, Woori tomó las llaves del coche y salió de la oficina.

* * *

"Gracias."

El subgerente Kim le hizo una inclinación con la cabeza a Woori. Cuando Woori giró la mirada con expresión exhausta, las cejas del subgerente Kim se contrajeron.

"¿Ocurre algo?"

Ante la afilada pregunta del subgerente Kim, el rostro de Woori se congeló. Sintiéndose expuesto en su debilidad, un mecanismo de defensa innecesario hizo mover sus labios.

"No es algo que a ti te importe."

"Es que es la primera vez que le veo esa expresión."

"Te dije que no te metas."

Aunque era un tono de voz que haría sentir mal a cualquiera que lo escuchara, el subgerente Kim ni se inmutó.

Woori, incapaz de soportar la incomodidad, se dirigió hacia la escalera mecánica que bajaba al primer piso. Bastaba con tomarla para llegar al estacionamiento subterráneo. Sin embargo, en el piso de abajo parecía haber algún evento, pues la escalera mecánica para bajar estaba repleta de gente.

Tsk. Imposible ir por la escalera mecánica.

"¿Dónde estacionaste el coche?"

"Lo dejé en el subterráneo."

"Vamos por el ascensor."

"Sí."

En el preciso instante en que cruzaban la zona de tiendas de lujo del primer piso en dirección al ascensor, intercambiando esa conversación seca, el subgerente Kim, que lo seguía en silencio por detrás, se adelantó rápidamente y le cerró el paso.

La molestia le brotó de golpe, pero no tenía fuerzas ni para enojarse. Woori dejó escapar un suspiro e intentó pasar de largo al subgerente Kim.

"Gerente de sucursal."

"¡Oye, Kim Seong...!"

Sin embargo, el subgerente Kim volvió a cerrarle el paso. Justo en el momento en que Woori, incapaz de contener la molestia, se disponía a gritar furioso, el subgerente Kim habló con una firmeza e imprevista firmeza en el rostro, mostrando una expresión que Woori jamás le había visto.

"Vayamos por el lado opuesto. Por allá también hay mucha gente."

"..."

Una desagradable y extraña sensación le trepó lentamente por la espalda. No obstante, esa molestia y esa ansiedad no estaban dirigidas hacia el subgerente Kim.

"Gerente de sucursal, vamos por aquí."

El subgerente Kim giró el torso en diagonal, bloqueando la visión de Woori.

Se le congeló la sangre.

El subgerente Kim, Kim Seong-sil, jamás era el tipo de persona que actuaría de esa manera.

Woori intuyó de inmediato que en la dirección que Seong-sil intentaba ocultar había algo que lo perturbaría.

"Quítate."

Woori empujó el hombro de Seong-sil y dio un paso al frente.

"...!!"

En medio de una joyería de lujo al otro lado, estaban de pie Lee-yeon y un omega que lucía una sonrisa afectuosa.

Era un omega al que jamás había visto.

Aparentaba tener un poco más de edad que Lee-yeon y era sumamente apuesto. Aquel omega, que no llegaba ni a la mitad de la estatura de Lee-yeon y poseía una complexión pequeña, era realmente encantador.

Incluso la gente que pasaba por allí miraba de reojo a Lee-yeon y al omega; ambos proyectaban la imagen ideal de un alfa y un omega.

La mirada de Woori, que observaba a Lee-yeon y al omega tras haber perdido el aliento, se posó de pronto en el mostrador del establecimiento, pulido de forma reluciente. La imagen reflejada en el cristal mostraba a un Woori con una estatura similar a la de Lee-yeon y con una contextura bastante grande.

En la mente de Woori surgió la imagen de Lee-yeon confesándole sus sentimientos mientras lloraba.

"..."

Esto no era culpa de nadie.

Los sentimientos de las personas son finitos, y Lee-yeon simplemente había llegado al límite de esa finitud. Sintió rabia por haberse sentido engañado por Lee-yeon hasta el último momento, pero ese enojo no duró mucho.

Woori simplemente se sintió un poco triste.

Un sentimiento de pérdida llevado al extremo lo fue consumiendo lentamente. Dado que era una emoción que no podía controlar, sus feromonas comenzaron a filtrarse poco a poco. Por suerte, al ser su naturaleza sumamente débil, quedó tapada entre los olores a perfume y cosméticos de la tienda departamental; sin embargo...

"¿Gerente de sucursal...?"

Seong-sil, que estaba justo a su lado, sí pudo sentirla.

Seong-sil, que miraba fijamente a Lee-yeon con el rostro endurecido, se sobresaltó y sacudió el hombro de Woori.

"...!"

Ante el calor de la palma de la mano de Seong-sil al tocar su hombro, Woori recobró el sentido de golpe.

Fue entonces cuando se dio cuenta de que no era el único que había presenciado la infidelidad de su "superficial" prometido.

Además, Kim Seong-sil era su empleado subordinado. Al cruzar miradas con Seong-sil, el rostro de Woori se tiñó de un rojo tan intenso que inspiraba lástima en cualquiera que lo viera.

Los ojos de Seong-sil, al observarlo, se abrieron de par en par como si se le fueran a salir.

La primera vez que lo conoció fue cuando Woori tenía diecinueve años y aún conservaba la gordura infantil en sus mejillas. En aquella época en que era ignorado por ser un hijo ilegítimo beta y se la pasaba recibiendo golpizas al verse involucrado en conflictos, Woori siempre se mostraba animado a pesar de sufrir injusticias por parte de Hee-jung. Sin embargo, ¡por tan solo esto...!

Seong-sil, enormemente enojado, tomó del brazo a un Woori completamente rojo por el desconcierto y avanzó a pasos agigantados. Cuando intentaban bajar al estacionamiento subterráneo, Woori, que era arrastrado sin rumbo, le soltó la mano a Seong-sil de forma tajante.

"¡Gerente...!"

"Yo me retiro temprano. Tú también sal directamente desde aquí."

Y acto seguido, corrió hacia la puerta principal de la tienda departamental como si estuviera huyendo.

"¡¡Park Woori!!"

Gritó Seong-sil con fuerza desde atrás. Sin embargo, Woori, sin percatarse siquiera de que lo estaba llamando por su nombre, salió apresuradamente por la puerta principal y se mezcló entre la multitud.

Tras caminar desorientado, llegó a la orilla del lago que estaba junto a la tienda departamental.

El lago por la tarde se veía distinto a como se apreciaba de noche. Bajo un cielo azul intenso, el destello del agua brillaba hermosamente y a lo lejos se divisaba el paisaje del parque de atracciones.

"Ah..."

Tenía que ser justo aquí.

'¿Ha ido alguna vez al parque de atracciones de Jamsil? ¿Y al parque de atracciones de Yongin? ¿Tampoco ha ido? ¿No fue con la escuela?'

'¿Tiene algún pasatiempo? ¿Cómo? ¿Estar sentado en un sillón de masajes? Sunbae, de verdad que usted es insólito.'

'Sunbae, nunca ha tenido una cita en un parque de atracciones, ¿verdad? Hace muchísimo tiempo que no vengo a uno.'

Al recordar las escenas que pasaban por su mente, sintió una punzada en la garganta. Sentía que se iba a volver loco. Justo el lugar al que había huido resultó ser un sitio repleto de recuerdos con Lee-yeon.

Tragándose el enojo y la tristeza que le brotaban desbordantes junto con la saliva seca, Woori contemplaba el lago con la mirada perdida cuando, de pronto, sintió un leve dolor en la espinilla.

"¡Ay!"

"...!"

Al mirar hacia abajo, un niño del tamaño de una castaña estaba de pie observándolo hacia arriba. Parecía que al intentar bajar hacia la orilla del lago se había tropezado con Woori, quien estaba plantado justo en la entrada.

Mirando al niño con la mente en blanco, el pequeño frunció los labios y protestó:

"Me dolió."

"Ah..."

Los ojos de Woori se agrandaron al contemplar al niño.

Hasta ahora no había habido un solo niño que no llorara al verlo. La mayoría de los niños solían salir huyendo hacia lo lejos al mirarlo, e incluso los adultos evitan cruzar miradas con él. Sin embargo, este niño, lejos de llorar, expresaba sus molestias de manera digna.

Le pareció curioso.

Sin darse cuenta, Woori se frotó el vientre plano.

'Ojalá tú también crezcas así.'

Al pensarlo de manera Involuntaria, los ojos de Woori se abrieron de par en par. Le pareció absurdo y extraño haber tenido semejante pensamiento.

Por alguna razón, solo hasta ahora comenzaba a asimilar el hecho de que estaba esperando un hijo.

'El padre del bebé está teniendo una aventura y a mí me van a romper el compromiso dentro de poco.'

Era insólito.

Sin embargo, no se sentía tan mal. Aunque pensaba que estaba completamente solo, la presencia del bebé le servía de un consuelo extraño.

Ahora Choi Lee-yeon detestará a este niño. Se convertirá en un obstáculo si piensa comenzar de nuevo.

¿Y si de plano me escapo y lo doy a luz? Fue en el momento en que se frotaba el vientre distraídamente.

"¡¡Dije que me duele!!"

"Ah."

Al ver que Woori no le pedía disculpas, el niño se enojó fuertemente. Ante aquel grito cargado de una clara intención de exigir una disculpa, Woori se puso en cuclillas frente al niño, le tocó el hombro con cuidado y habló:

"El señor lo siente. Estaba pensando en otra cosa."

"¡Ja!"

Ante la disculpa de Woori, el niño no dijo si estaba bien o si le molestaba; simplemente lo esquivó y corrió hacia la orilla del lago.

Al ver la espalda de aquel niño impertinente, la boca de Woori se abrió ligeramente. Y luego, soltó una suave risotada.

"... Como sea, ya se resolverá."

De todos modos he salido adelante solo hasta ahora, no pasa nada.

¿Qué hago con la casa? Nunca he hecho un contrato de alquiler. Supongo que bastará con ir a una agencia inmobiliaria. ¿Habrá que ir a la agencia más grande del barrio donde quiera vivir?

...

"... ¿Acaso esto es la biblioteca, pedazo de bastardo?"

Woori, que permanecía en cuclillas mirando el lago, se levantó lentamente. Y en lugar de dirigirse al estacionamiento de la tienda departamental, caminó despacio hacia el sendero del lago.

"Gerente de sucursal."

"..."

Woori, que caminaba distraído por la orilla del lago, giró la cabeza al escuchar la voz de Seong-sil por detrás. Seong-sil estaba de pie a su espalda sosteniendo una caja larga de tóner.

Woori volvió a girar la cabeza y continuó caminando. Seong-sil tampoco dijo nada más y lo siguió en silencio por detrás.

Paso. Paso. Paso.

Seong-sil, que lo seguía con perseverancia, apresuró un poco el paso y se colocó a su lado.

Habló con cautela:

"Ge..."

"¿Acaso me llamaste por mi nombre a tu antojo hace un rato?"

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¿Quieres morir? Ante la voz hosca de Woori, Seong-sil cerró la boca. Tras parpadear un momento, Seong-sil dijo con serenidad:

"Lo siento."

"No lo vuelvas a hacer."

"Sí."

"Y olvida lo que viste en la tienda departamental. No se lo digas a nadie."

Ante la tajante orden de Woori, Seong-sil movió los labios como si quisiera objetar algo, pero finalmente dejó escapar un profundo suspiro y respondió.

"... Sí."

"Está bien."

Tras esa breve conversación, un sutil silencio fluyó entre los dos. Sin embargo, aquel silencio no resultaba incómodo. La relación entre Woori y Seong-sil siempre había sido así.

Tras caminar durante un buen rato, la mirada de Woori se posó en un pequeño café. Cuando realizaba la tarea de citas con Lee-yeon, él le había comprado café en ese lugar. Y le había sacudido el polvo al banco con la palma de la mano para que se sentara.

Al ver a Woori sumido en los recuerdos mientras contemplaba el café, Seong-sil preguntó de la nada:

"¿Quiere un café?"

"No..."

La boca de Woori, que iba a rechazar la oferta por reflejo, dudó un momento. Tras pensarlo un instante, dijo:

"Con la tarjeta corporativa."

"Sí. ¿Un Americano helado, verdad?"

"No. Descafeinado."

El entrecejo de Seong-sil se contrajo levemente por un segundo, pero pronto volvió a su habitual expresión serena. Le hizo una inclinación con la cabeza y se dirigió al café.

"..."

Woori pensó en sentarse en el banco, pero al sentir que eso solo le provocaría una extraña sensación en el cuerpo, apoyó los brazos cruzados sobre la cerca que daba al lago y contempló el agua.

Tap. Tap.

Ocurrió mientras la punta de su pie, estirada hacia atrás, se movía lentamente de arriba abajo. Sintió una presencia a su espalda. Woori no se molestó en darse la vuelta, y Seong-sil tampoco se molestó en dirigirle la palabra.

Seong-sil se colocó a su lado y le extendió el café en silencio. Woori tomó la bebida sin siquiera pronunciar un gracias.

Permanecieron cerca de un minuto sosteniendo el café en silencio mientras contemplaban el lago. Seong-sil, con los brazos apoyados en la cerca, le dio un sorbo a su café helado y habló:

"¿Qué va a hacer con la casa?"

"¿Qué?"

Ante la repentina pregunta, Woori lo miró de reojo. Seong-sil continuó hablando despacio:

"Ahora mismo no está en la casa familiar."

"¿Y tú cómo sabes eso?"

"No hay nada que yo no sepa."

Ante aquellas palabras pronunciadas con absoluta serenidad, la mandíbula de Woori se contrajo. ¿Hasta dónde sabe Kim Seong-sil? ¿Sabrá también que fui secuestrado y retenido por Park Hee-jung? ¿O solo sabe que me salí de la casa familiar?

En el momento en que dudaba por dónde empezar a preguntar, Seong-sil dijo con parsimonia:

"La semana pasada el presidente pasó por la sucursal, y al ver que el gerente no había ido a trabajar montó en cólera. Si hubiera estado en su residencia habitual, no habría actuado así."

Menos mal. No lo sabe todo.

"Si no está en su residencia, solo queda el departamento de su prometi... el señor Choi Lee-yeon."

"... Pienso independizarme."

Eran palabras que condensaban un gran significado, pero Seong-sil no intentó indagar más. Simplemente soltó:

"Va un poco tarde. Yo lo hice a los dieciséis años."

"¿Eso no es escaparse de casa?"

"Así es."

Ante la descarada respuesta de Seong-sil, la boca de Woori se abrió ligeramente. Y poco después, no pudo evitar soltar una pequeña risotada.

"Resultaste ser un pandillero, Kim Seong-sil."

"Para ser un pandillero me ha ido bastante bien. El salario es bueno, ¿no?"

"El salario de un subgerente es el mismo en todos lados."

"Entonces asciéndame de puesto."

"Lo pensaré de manera positiva."

"¿Acaso no es esa una forma indirecta de decir que no?"

"Para ser un pandillero te gira bastante bien la cabeza."

La expresión de Woori, que sonreía de lado, se volvió sutil. Hacía un momento se sentía desgarradoramente triste, pero ahora la situación le resultaba lo suficientemente llevadera.

"¿Y en qué barrio piensa buscar casa?"

"En un lugar lo más alejado posible de la casa familiar."

"¿Qué piensa hacer hasta que se mude? Por más rápido que sea, tomará al menos una semana."

"Está la sala de descanso."

"... ¿Qué dijo?"

La expresión de Seong-sil se endureció sombríamente.

Woori ladeó la cabeza. En la sala de descanso había una cama plegable y la calefacción funcionaba bastante bien, así que no había ningún problema.

'¿Será por el tema del aseo?'

"Hay un sauna público cerca. Me puedo lavar ah..."

"No se puede."

Dijo Seong-sil de forma tajante.

"Es peligroso para un omega estar solo."

"... ¿Yo?"

Le pareció absurdo. Él tenía una contextura corpulenta de 183 cm de estatura y 80 kg de peso. En todo caso, él resultaría una amenaza para los demás, pero no había forma de que corriera peligro alguno. Además, al ser un omega recesivo, su aroma a omega apenas era perceptible.

"Hasta que encuentre casa, viva en la mía."

"¿Qué?"

Seong-sil lo miró fijamente a los ojos y dijo:

"Le digo que vivamos juntos. Conmigo."

La cara de Woori al mirar a Seong-sil se deformó estrepitosamente. Sabía que era entrometido, pero esto ya sobrepasaba los límites. Justo en el momento en que Woori se disponía a decirle que no dijera estupideces...

"¿Qué significa eso?"

Ante la voz clara y resonante que surgió desde atrás, la cabeza de Woori se giró instintivamente.

"... ¿Choi Lee-yeon?"

¿Por qué estás tú aquí? ¿Y en dónde dejaste a ese omega para venir solo?

Estaba tan desconcertado que ni siquiera le brotaba el enojo. Woori se le quedó mirando con la mente en blanco.

"Porque es lo más seguro."

Seong-sil dio un paso al frente y se interpuso entre Lee-yeon y Woori. Ante aquella postura que parecía estar protegiendo a Woori, las venas de la nuca de Lee-yeon se brotaron.

"¿Señor Kim Seong-sil? ¿Verdad?"

"Sí."

"¿Puede repetirme lo que acaba de decir, señor Seong-sil?"

La voz de Lee-yeon era suave, pero el orgullo y la rabia contenidos en ella congelaron aún más el ambiente.

Lee-yeon era alguien nacido para ser un dominante por naturaleza. La sutil feromona del alfa dominante comenzó a filtrarse, volviendo el aire sumamente pesado. Los cuerpos de las personas que miraban de reojo la interesante escena pasional también se congelaron como el hielo.

Sin embargo, Seong-sil ni se inmutó. Al contrario, dijo con total naturalidad:

"Le dije al gerente de sucursal que viviera conmigo."

"Ha."

Lee-yeon pareció soltar una risotada, pero la frialdad contenida en ella era tan helada que cortaba la piel.

"¿Con qué derecho?"

"Entonces, ¿con qué derecho me detiene usted, señor Choi Lee-yeon?"

"Yo soy el prometido de nuestro sunbae y el pa..."

"¡¡Choi Lee-yeon!!"

Woori, que observaba atónito la disputa de poder entre los dos alfas sin terminar de asimilar la situación, gritó de forma instintiva. No quería que Kim Seong-sil se enterara de su embarazo.

'Solo me veré más patético.'

Kim Seong-sil no era su amigo, sino su empleado subordinado. Ya era suficiente con que hubiera presenciado la infidelidad de Lee-yeon; si encima se enteraba de que estaba esperando un hijo suyo, le daría tanta vergüenza que no tendría cara para volver a verlo.

"... ¿Sunbae?"

Ante la violenta reacción de Woori, Lee-yeon se detuvo por un instante. La expresión de Lee-yeon al observarlo se deformó de manera desgarradora. Había malinterpretado las intenciones de Woori.

"Sunbae, ahora mismo me están pasando ideas extrañas por la cabeza..."

Dudaba sin atreverse a preguntar qué relación tenía con ese hombre, cuando Seong-sil, percatándose de la malinterpretación de Lee-yeon, dijo en tono de burla:

"Vaya un prometido tan fenomenal."

"... ¿Qué?"

"¿Qué derecho tiene usted, que andaba coqueteando con otro omega en la tienda departamental dejando de lado a su prometido?"

Los rostros de Lee-yeon y Woori se congelaron al mismo tiempo. En el caso de Lee-yeon, era por la molestia de ser malinterpretado por la supuesta pareja de infidelidad de Woori; y en el de Woori, era porque le hervía la sangre ante la imprudencia descontrolada de su subordinado.

"Es que no logro entender con qué derecho viene a meterse el señor Choi Lee-yeon, que fue quien cometió la infidelidad. Parece ser alguien con muchos derechos."

"¡Señor Kim Seong-sil, no sé qué fue lo que vio usted...!"

"Oye, tú, ven aquí."

Woori tomó con brusquedad el brazo de Seong-sil y lo jaló. Seong-sil frunció el ceño e intentó decir algo, pero al ver la mirada fulminante de Woori, cerró la boca.

"..."

Un nudo le oprimió el pecho.

Al ver la aparente intimidad entre ambos, a Lee-yeon se le reventaron los capilares de los ojos. De su cuerpo comenzaron a filtrarse feromonas incontrolables.

La feromona de Lee-yeon, cargada de ira y celos, hincó la piel de Woori. Ante la feromona cruda y violenta de un alfa dominante, la gente de los alrededores comenzó a despejar el lugar incomodada. Incluso Seong-sil frunció el ceño.

Sin embargo, Woori sintió una rabia que ardía con más fuerza que la misma feromona de Lee-yeon.

Woori apretó los dientes y dijo:

"Choi Lee-yeon, tú también detente. Tampoco tienes derecho a enojarte. No te enojes de repente escuchando solo una parte..."

"¿Que no tengo derecho?"

Ante las palabras de Woori que parecían proteger a Seong-sil, la voz de Lee-yeon se elevó.

En la mente de Lee-yeon surgió el recuerdo de cuando golpeó a Kim Sung-min en la universidad y se llevó a Woori al hotel. Lee-yeon también conocía muy bien a Woori. Ni una sola de las acciones que realizaba dejaba de ser por él.

La apariencia cercana entre Woori y Seong-sil, e incluso el hecho de que Seong-sil le hubiera propuesto vivir juntos, viéndolo bien, probablemente no era para tanto. Tal como decía Woori, seguro lo había malinterpretado al escuchar solo una parte fragmentada.

Sin embargo...

"¿Por qué no voy a tener derecho a enojarme?"

Detestaba que Woori y Seong-sil hablaran de cosas que él ignoraba. Unos celos vulgares aplastaron la razón de Lee-yeon y le levantaron el orgullo.

"Sunbae. Sea sincero conmigo. ¿Qué relación tiene con el señor Kim Seong-sil?"

Lee-yeon dio un paso más hacia él como apresurando una respuesta.

"... ¿Qué?"

El rostro de Woori se puso completamente pálido. Fue en ese momento cuando se dio cuenta de que el malentendido de Lee-yeon no era algo simple. Ahora mismo, él estaba dudando de su fidelidad.

Le pareció absurdo. ¿Por qué el infiel era el que se enojaba? ¿Por qué no podía confiar en él?

¿Cómo podías hacerme esto tú a mí?

Woori no contuvo más la rabia que le brotaba desde las entrañas.

"¿Y tú qué?"

Antes de que Lee-yeon pudiera responder algo, Woori comenzó a arremeter con brusquedad.

"Tú también estabas con otra persona en la tienda departamental."

"¡Eso es o...!"

"¿Acaso esto es la biblioteca? ¿Tú estudias en una tienda departamental?"

"Ahí solo pasé un momento. Además, viéndolo bien, ¡el sunbae también mintió!"

"¿Qué?"

"Lo que vio el sunbae es un malentendido. Se lo puedo jurar. Pero, ¿y el sunbae? Dijo que iba a trabajar, ¿por qué está aquí con este infeliz?"

Ante las descaradas palabras de Lee-yeon, Woori se quedó sin habla.

'Cediendo por completo, digamos que lo que vi en la tienda departamental fue un malentendido. Entonces, ¿lo que tú nos viste a mí y a Kim Seong-sil, e incluso lo que dijo Kim Seong-sil, no podría ser también un malentendido?'

En su boca, fuertemente sellada, revoloteaban palabras de protesta que no alcanzaron a salir. Le daba tanta impotencia que las palabras no le brotaban. Al intentar pronunciar algo, los ojos y la nariz le escocían horriblemente. Si se descuidaba, sentía que las lágrimas se le derramarían de golpe.

Fue en el momento en que un desconcertado Woori intentaba serenar la respiración. Lee-yeon, malinterpretando su silencio, lo interrogó con voz desolada.

"Sunbae. Sea sincero conmigo."

"..."

"¿A usted le gus... este infeliz...? ¡Ugh!"

La rabia de Woori, que mantenía los ojos bien abiertos para contener las lágrimas, terminó por explotar.

Woori le arrebató la caja de tóner que sostenía Seong-sil y la blandió contra Lee-yeon. Justo en el instante en que la pesada caja de tóner estaba por dar de lleno en uno de los antebrazos de Lee-yeon, este hizo un leve movimiento como para esquivarlo, pero al final no se movió.

¡Thwack!

La caja de tóner le golpeó el antebrazo a Lee-yeon. Le pegó con tanta fuerza que el cuerpo de Lee-yeon tambaleó.

Como llevaba una camiseta de manga corta, se podía ver cómo se le hinchaba el antebrazo tras el golpe.

Un nudo le apretó la garganta y las venas de la nuca se le brotaron a Woori.

"¿Por qué no esquivas?"

"... Porque me pareció que el sunbae quería golpearme."

Ante la respuesta serena de Lee-yeon, la rabia de Woori brotó de manera descontrolada. Este infeliz siempre salía con lo mismo. En el dorso de la mano con la que Woori sujetaba la caja de tóner también se marcaron las venas.

"Oye."

"¿Sí?"

"Esquiva sí o sí. Si no lo haces, no te vuelvo a ver en mi vida."

"¿Qué? Eso es... ¡Ah!"

Tras advertirle brevemente, Woori blandió la caja hacia Lee-yeon de forma desenfrenada. Los músculos abultados bajo sus mangas cortas no se quedaban atrás de los de cualquier alfa. El ímpetu del sonido producido por la caja al azotar el aire era de otra escala. Tal como había advertido, si le llegaba a dar, no terminaría solo en una hinchazón, sino que le dejaría un moretón.

Fue mientras Lee-yeon esquivaba por instinto la caja de tóner que blandoía Woori.

Woori gritó a viva voz:

"¿Que qué relación tenemos Kim Seong-sil y yo? ¡Somos compañeros de trabajo! ¿Qué tan vulgar tienes la mente para imaginarte semejante estupidez? ¡Pedazo de pervertido!"

Lee-yeon, al escuchar las injurias de Woori, rechinó los dientes con impotencia. Atrapó de golpe la caja de tóner que volaba hacia su cabeza y gritó:

"¡Por qué un simple compañero de trabajo diría que vayan a vivir juntos!"

"¡Eso es...!"

"¡Es porque dentro de mis márgenes del sentido común no cabe en absoluto! ¡¡Qué compañero de trabajo en este mundo le pide a un omega con compromiso, y encima a un omega que espera un bebé, que vaya a vivir a su casa!!"

¿Qué?! Al enterarse de que Woori estaba embarazado, Seong-sil gritó furioso:

"Tú, infeliz, ¡tu prometido está embarazado y te pones a hacer infidelidades...!"

"¡¡Que no fue una infidelidad!!"

Lee-yeon le devolvió el grito a Seong-sil, tomó a Woori por los hombros para detener su intento de atacarlo de nuevo y habló con desesperación:

"Sunbae, de verdad dígame la verdad. Yo... yo estoy bien."

"..."

"Aunque me enoje, aunque a este infeliz de verdad me den ganas de matarlo, yo de verdad estoy bien. Solo liquida las cosas frente a mí. Entonces te perdonaré."

Lee-yeon le suplicó fervientemente. La figura de Lee-yeon, que parecía a punto de soltar el llanto en cualquier momento, reflejaba tanto un orgullo herido como una profunda tristeza.

"... ¿Perdonarme?"

"Sí, te perdo..."

"¡Ya basta!"

"... ¡Sunbae...!"

Las lágrimas rodaron de los ojos de Lee-yeon al malinterpretar la petición de Woori de que parara.

Al ver a Lee-yeon llorando mientras lo miraba, a Woori le brotó una rabia inmensa junto con un sentimiento de culpa. Le daba rabia que, habiendo sido él quien empezó todo, hiciera quedar a la otra persona como la peor del mundo.

"¡Yo no he hecho nada para que me perdones! ¡La disculpa me la tienes que pedir tú a mí, ¿quién te crees que eres para andar diciendo a cada rato que me vas a perdonar?!"

"Sunbae, ¿de qué...?"

Las emociones de Woori brotaron como una ola imparable.

"Dijiste esta mañana que irías a la biblioteca a estudiar. Pero no fuiste a la biblioteca y viniste a la tienda departamental. ¡Y encima saliste de la joyería junto con un omega!"

"¡...! Sunbae, eso..."

"¡No he terminado de hablar! ¡Escucha hasta el final!"

Ante los gritos de Woori, Lee-yeon se quedó sin palabras. Woori dijo:

"¿Que por qué vine a la tienda departamental con Kim Seong-sil? Él vino a la tienda departamental a comprar tóner pero se le olvidó la tarjeta corporativa, así que vine en su lugar a traerla y pagar. ¿Acaso no ves la caja de tóner que tengo en las manos? ¿Tú tienes citas cargando una caja de tóner?"

Fue solo entonces cuando la mirada de Lee-yeon se posó en la caja de tóner que Woori sostenía.

"¿Y que por qué estoy en el lago con Kim Seong-sil? Al verte salir con otra persona de la joyería del primer piso me asusté tanto que huí hasta aquí por pura vergüenza. Él solo... solo me siguió porque le di lástima para consolarme, ¿y esto es culpa mía?"

Las pupilas de Lee-yeon temblaron con violencia.

"... Sun..."

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"¡Quién te crees que eres para calificarme como un desvergonzado infiel! ¡¿Quién te crees que eres?!"

Ante los gritos cargados de rencor de Woori, los labios de Lee-yeon temblaron ligeramente. Solo entonces se dio cuenta de que había cometido un malentendido absurdo.

Lee-yeon intentó acercarse a Woori. Sin embargo, Woori dio un paso hacia atrás y esquivó su toque.

Sin haberse imaginado jamás que Woori lo esquivaría, Lee-yeon contuvo la respiración. Al ver a Lee-yeon en ese estado, Woori rechinó los dientes.

Sentía que se iba a volver loco de la impotencia.

"El que lo hizo mal fuiste tú, el que se enojó primero fuiste tú. ¡El que empezó a comportarse raro fuiste tú!"

"Sunbae, verás..."

"Dijiste que te gustaba y fuiste tú el primero en ser infiel."

"¡Sunbae! Eso es un malente..."

"Fuiste tú el primero en proponer que viviéramos juntos y fuiste tú el primero en esquivarme. Conmigo... ni siquiera querías hacer eso. Y aun así, te volviste loco y te enojaste otra vez solo porque tomé un poco de agua de la máquina expendedora con un compañero de clase. ¡¿Qué demonios hice yo de malo?!"

"¡Verá, sunbae...!"

"¿Lo tuyo es un malentendido y lo mío es una falta?"

La rabia de Woori no daba señas de detenerse.

"Me mentiste y fuiste a la tienda departamental. ¡Y encima con un omega! Saliste de la joyería sonriendo afectuosamente. ¿Me equivoco? ¿Acaso esto también es un malentendido?"

Lee-yeon no dijo nada más.

"Está bien. Yo estoy esperando un hijo tuyo y vine a la tienda departamental a pagar insumos de oficina de un compañero de trabajo y caminé un poco por el lago. ¿Pero tú? Compraste algo en la joyería de la tienda departamental con alguien que no soy yo. ¿Esto también es un malentendido?"

"... Sunbae."

"¿Por qué no hablas? Tú que hablas tan bien. ¡¡Responde!!"

Cuando los reproches cayeron sobre él como un rayo, Lee-yeon movió los labios. Sin embargo, Woori no le dio tiempo para excusarse.

"Ya basta. No digas nada."

Porque sentía que si él se excusaba, terminaría convenciéndose. Le parecía mejor terminar las cosas así sin más.

"Sun..."

"Yo tampoco te preguntaré nada más. Así que simplemente terminemos esto aquí."

Ante la repentina declaración de ruptura, los ojos de Lee-yeon se agrandaron.

"Terminar... qué vamos a terminar..."

La voz de Lee-yeon se quebró de forma lamentable. Con los ojos teñidos de un rojo intenso, gritó:

"Yo no puedo romper. No se puede. ¡Yo no puedo terminar así...!"

"¿Romper qué?"

Dijo Woori con firmeza.

"Si yo ni siquiera he andado contigo."

Una daga afilada atravesó el pecho de Lee-yeon. La sangre se le fue por completo del rostro.

Así era. La relación entre Lee-yeon y Woori siempre había sido difusa.

Se habían prometido bajo la forma de un contrato para calmar el revuelo tras el rut, y aunque le había confesado que le gustaba después del incidente de Park Hee-jung, jamás se habían dicho formalmente de "andar juntos" o "casarse".

Antes de que Lee-yeon, percatándose de su error, pudiera dar alguna explicación, Woori le dio la espalda.

"Dejémoslo hasta aquí."

Ya no le quedaban fuerzas para resistir. Anduvo aferrándose como un niño a Choi Lee-yeon preguntándole por qué no le quería, y reclamándole a grito herido cómo podía hacerle algo así. Había sido un comportamiento poco varonil.

"Kim Seong-sil, tú también retírate por hoy. Y olvida lo que viste."

Fue justo en el momento en que le entregó la caja de tóner a Seong-sil casi arrojándosela, intentando marcharse a toda prisa.

"¡Sunbae, sunbae!"

La voz de Lee-yeon continuaba persiguiéndolo desde atrás. Sin embargo, los pasos de Woori no se detuvieron.

"Sunbae, ¿qué significa eso de dejarlo hasta aquí? No me diga cosas como esa."

La reacción apresurada de Lee-yeon solo avivó la molestia de Woori. Por culpa de quién era todo esto.

'Con qué sentimiento dije yo que lo dejáramos hasta aquí.'

Aun escuchando la voz de Lee-yeon que intentaba detenerlo, Woori sintió rabia en lugar de alivio.

Fue en ese instante.

"¡Sunbae!"

De pronto sintió una carga tirante en su pie derecho. Al bajar la cabeza, vio a Lee-yeon sentado en el suelo, aferrado a la bota de su pantalón.

"Oye, Choi Lee-yeon. ¿Qué demonios estás...?"

Que un alfa dominante se arrastrara aferrándose a la bota del pantalón de un simple omega recesivo era una escena que ni siquiera aparecía en los medios dedicados a los omegas. Ante la penosa figura de Lee-yeon, los murmullos comenzaron a extenderse a su alrededor.

Aquellos que reconocieron a Lee-yeon murmuraban preguntándose si no era el nieto del legislador Choi Hee-jae, criticando cómo un alfa, con el orgullo que debía tener, se ponía a suplicarle a un simple omega, mientras que otros incluso le tomaban fotos con sus teléfonos inteligentes a esa escena tan provocativa.

"¡Oye, oye!"

Por más dinero que se invirtiera, una vez que algo se difundía en los medios no desaparecía. Tras haberse difundido el video donde molía a palos a Kim Seong-min en el club de golf, no le había quedado más remedio que comprometerse con él, y ahora salía otra vez con esto.

A Woori simplemente le agotaba la relación con Lee-yeon, pero aún le gustaba muchísimo. No quería verlo pasar por semejante humillación.

Woori intentó poner a Lee-yeon de pie, pero Lee-yeon, ignorando todo a su alrededor, rechazó el contacto de sus manos que intentaban apartarlo. Con fuerza, Lee-yeon se aferró a las pantorrillas de Woori como una sanguijuela y comenzó a suplicar:

"Cometí un error. Yo tuve la culpa. Todo es culpa mía. Pero por favor, deme al menos una oportunidad para explicarme, se lo suplico..."

La voz desesperada de Lee-yeon resonó por toda la orilla del lago.

"El sunbae es mi todo. Si yo no significo nada para usted, ¿qué me queda a mí entonces?"

"¡Y cómo voy a saber yo...!"

"¡¡El anillo!! Fui a comprar el anillo."

Las manos de Woori, que intentaban apartar a Lee-yeon, se detuvieron. Lee-yeon levantó la cabeza y lo miró.

De sus bonitos ojos, brillantes como pupilas de gato, brotaban lágrimas a borbotones.

"...!"

Woori, que jamás imaginó que Lee-yeon pudiera llorar, se quedó petrificado como el hielo.

"Ayer en el pabellón Sajo, el abuelo me hizo quedar a solas. Me dijo que, por muy atareado que estuviera, cómo era posible que no le hubiera dado un solo anillo al sunbae siendo mi futuro esposo, y me entregó una tarjeta. Dijo que un anillo es sumamente importante para un omega, que no le comprara algo insignificante sino algo de buena calidad... Por eso, por eso acepté la tarjeta. Y como hoy no tenía clases, pensé que era el día perfecto; quería darle una sorpresa al sunbae, así que le mentí. Estuvo mal, lo siento."

"... ¿Qué?"

¿Lo que el legislador Choi Hee-jae le había dicho a solas no era que rompiera el compromiso, sino que le dio una tarjeta para que le comprara un anillo?

Si eso era verdad, lo que había presenciado en la joyería de lujo de la tienda departamental era, literalmente, un malentendido.

Sin embargo, a Woori le costaba creer las palabras de Lee-yeon. Le parecía una mera artimaña para salir del paso en esa situación. Ante el silencio de Woori, Lee-yeon rompió en llanto desconsolado.

"¡Sunbae...!"

Con manos temblorosas, sacó algo del bolso que llevaba cruzado al hombro. Rasgó en pedazos el envoltorio blanco sellado con cera roja en forma de logotipo. De su interior emergió una caja con bordes rojos y grabados dorados.

Al abrir la caja, un anillo de oro blanco con un gran diamante de corte brillante engastado resplandeció bajo la luz del atardecer.

Uno de los curiosos que observaba con atención el pleito pasional reconoció el anillo que sacó Lee-yeon. La multitud comenzó a murmurar al ver un anillo que valía prácticamente lo mismo que un coche compacto.

"Esa omega es la esposa del secretario del abuelo. Se casó el mes pasado y dijo que tenía experiencia recorriendo joyerías. Además, dijo que a ella le podían apartar el inventario primero a través de un conocido, porque esto no es algo que te entreguen de inmediato solo por pagar. Justo hoy ella tenía tiempo libre, así que fui a comprárselo al vendedor que ella conocía."

"¿Y por qué no me lo dijiste de inmediato?"

"¡Eso, eso fue...!"

Lee-yeon, balbuceando, dejó de lado todo su orgullo y gritó:

"¡Porque sentí celos! Al ver al sunbae con ese infeliz, de repente, ¡de repente me dio muchísima rabia! ... No, en realidad sentí una traición y quería ganarle al sunbae."

"..."

Lee-yeon, con manos temblorosas, le colocó el anillo en el anular izquierdo a Woori mientras le suplicaba:

"Sunbae, me da muchísima tristeza pensar que el sunbae me va a dejar. Yo tuve la culpa de todo. Sé que mi carácter es extraño, sé que mi personalidad es rara. Lo corregiré todo como sea."

Woori se quedó mirando en silencio el anillo colocado en su anular. Le resultaba increíble.

Así que esto era mío. Fue a comprar algo para mí.

"Ayer en la universidad también lo siento. Yo sabía perfectamente que el sunbae no estaría localizable hasta las seis. Pero al no verlo sentí que me iba a volver loco, de verdad no podía pensar en otra cosa que no fuera ver al sunbae, como un verdadero demente. Sé que el sunbae no es esa clase de persona, pero al verlo con ese infeliz... con su compañero de clase, me dieron demasiados celos y me enojé. Estuvo mal, lo siento."

"..."

"Lo amo."

"... ¿Qué?"

Ante la repentina confesión de Lee-yeon, los ojos de Woori se agrandaron. Se quedó mirando fijamente a Lee-yeon, quien lo observaba a los ojos de forma directa.

"Creo que no me limita a gustarme el sunbae. Esto debe ser amor."

A diferencia de lo habitual, la voz de Lee-yeon al confesar su amor tremolaba de manera lamentable, y en sus ojos antes soberbios se reflejaban una desesperación y un temor profundos.

Lee-yeon inhaló hondo y le declaró su cortejo:

"Cásese... cásese conmigo. Lo haré feliz por el resto de su vida, sunbae."

Ante la ferviente propuesta de matrimonio de Lee-yeon, los murmullos de la gente y los sonidos de los obturadores de las cámaras de los teléfonos inteligentes se alejaron como un ruido de fondo.

Como si el tiempo se hubiera detenido, en el campo visual de Woori solo existía Lee-yeon.

'¿Acaso no está mal el orden?'

¿No lo correcto era pedir primero andar juntos y después sacar el tema del matrimonio? Con el desconcierto, le vinieron pensamientos quisquillosos.

Sin embargo, analizándolo con detenimiento, al estar ya comprometidos, no parecía ser algo tan extraño.

La mente de Woori era un mar de confusión, pero al final, todos esos pensamientos convergieron en una sola cosa.

'Lo amo.'

Aquel vocablo ferviente y desesperado resonaba en sus oídos una y otra vez.

"Sunbae..."

Fue en el momento en que Lee-yeon comenzaba a sollozar al ver que Woori no decía nada.

"¿Qué hiciste de bueno para ponerte a llorar?"

Dijo Woori con firmeza mientras tomaba a Lee-yeon del brazo para ponerlo de pie. El rostro de Lee-yeon, empapado en lágrimas, lucía lamentable, pero aun así era hermoso. Nada conmovía tanto el corazón de un hombre como las lágrimas de una belleza.

En realidad, la figura de Lee-yeon manchada por la humedad le resultaba tan adorable que incluso le llegó la ruin idea de que estaría bien verlo llorar de vez en cuando. Woori se juró a sí mismo que jamás dejaría que Lee-yeon descubriera semejante pensamiento.

Por su parte, Lee-yeon ignoraba por completo el estado mental de Woori.

"Sunbae, de verdad yo..."

"Está bien."

Dijo Woori, interrumpiendo las palabras de Lee-yeon.

"... ¿Sí?"

Los ojos de Lee-yeon temblaron como un velero embestido por la marejada. Sus labios levemente entreabiertos temblaron, y de ese temblor brotó una emoción llamada alegría. Aunque no era una respuesta explícita de "me casaré contigo", ese "está bien" significaba que, al menos, lo aceptaba de nuevo.

Lee-yeon tenía confianza. Confianza en transformar ese "está bien" de Woori en un "Sí. Casémonos."

Lee-yeon serenó su corazón desbocado. Por lo pronto, debía llevar a Woori a casa. Por más cálido que hubiera estado el día, al caer la tarde el clima se volvía frío.

Quizá por haber derramado emociones tan intensas hace un momento, el rostro de Woori, que solía ser pálido, lucía un leve sonrojo. La estampa de un hombre blanco como el papel y frío mostrando ese rubor era tan sensual y bella que despertaba la libido de cualquiera.

Lee-yeon borró con todas sus fuerzas ese pensamiento erótico que le vino de golpe y dijo:

"... Vamos a casa."

"No quiero."

"¿Sí?"

Un desconcertado Lee-yeon examinó el rostro de Woori ante su tajante respuesta.

En la expresión indiferente de Woori se alcanzaba a percibir una extraña mezcla de expectativa y vergüenza.

... ¿Acaso...?

El instinto del alfa dominante detectó el deseo sexual del omega.

Pero no tenía sentido. Si hace un momento Woori estaba...

"Vamos allá."

Woori giró la cabeza y señaló en dirección al hotel. Los ojos de Lee-yeon temblaron desenfrenadamente.

El rostro de Lee-yeon se puso completamente rojo, con un significado muy distinto al de antes. Woori tomó la mano de un desconcertado Lee-yeon y le cosquilleó lentamente la palma con las puntas de los dedos.

"... Sunbae."

La voz de Lee-yeon tembló de forma descontrolada. Sin embargo, ese temblor no se debía ni a la tristeza ni a la rabia.

"¡Ah...!"

Lee-yeon levantó a Woori por los aires como si levantara a un niño. Aunque Woori tenía una estatura similar a la suya y un cuerpo aún más firme, los dos brazos de Lee-yeon lo sostuvieron con firmeza y sin la menor perturbación.

Murmullo, murmullo.

La gente que observaba comentaba entre sí preguntándose qué les pasaba y criticando lo ridículo de la escena. Sin embargo, en este preciso instante, ni a Lee-yeon ni a Woori les importaban lo más mínimo sus murmuraciones.

Lee-yeon lo miró con ojos ardientes y le susurró en voz baja:

"De verdad me contuve muchísimo."

"... ¿Qué te contuviste...?"

"Hacer el amor con el sunbae."

"...!!"

Ante las descaradas palabras de Lee-yeon, las mejillas de Woori se tiñeron de un rojo intenso. Lee-yeon le susurró al oído:

"Lo haré con el mayor cuidado posible para no lastimar al bebé."

* * *

 

"¡Esppera, Choi Lee-yeon! ¡Déjame lavarme un poco-!"

"Mmh, está bien. Después. Nos lavamos después."

En cuanto entraron a la habitación, Lee-yeon recostó a Woori en la cama. Sorprendido, al no imaginarse que irían directo al grano de esa manera, Woori comenzó a patalear.

"¡Oye, cálmate! ¡Espérate un momento!"

"Mmh. No pasa nada. No pasa nada."

Lee-yeon bloqueó con facilidad los pies con los que Woori intentaba patearlo y le quitó los calcetines. De un tirón, al retirar las medias negras, quedó al descubierto un empeine donde se transparentaban unas venas azuladas. Los dedos, que habían estado guardados en el calor de las medias, se encogieron sorprendidos por el aire frío.

Fue justo cuando Woori intentaba decirle al impaciente Lee-yeon que se serenara.

Slurp.

"¡¡Ah...!!"

Lee-yeon le besó los dedos del pie a Woori mientras estos se retorcían. ¡Qué asco, ¿qué demonios hace?! Espantado, Woori hizo acopio de todas sus fuerzas para zafar el pie que tenía apresado. Sin embargo, Lee-yeon lo sujetó con mayor tenacidad y terminó devorándole los dedos de un solo bocado.

"¡Oye, oye, Choi-!"

Chup. Slurp. Mwah. Smooch. Chup.

Lee-yeon le succionó los dedos del pie a Woori como si fuera el manjar más delicioso del mundo. Un sonido vulgar se pegó densamente al oído de Woori, haciéndolo sentir avergonzado.

"¡Choi Lee-yeon, Choi Lee-yeon! No lo hagas. ¡No me he lavado los pies-!"

"No 'mporta, sabe 'elicioso."

"¡¡No hables con eso en la boca!!"

Al ver a Woori convulsionar de la impresión, a Lee-yeon se le curvaron los ojos en una sonrisa. Comenzó a lamerle los espacios entre los dedos del pie con la lengua.

"¡Hah...!"

La piel por donde pasaba la blanda y cálida lengua de Lee-yeon ardía de forma desenfrenada y le producía unas cosquillas insoportables. Era una sensación extraña. Sentía que le gustaba pero a la vez lo rechazaba, y aunque quería negarlo, una risa contenida pugnaba por salir sin parar.

Sentía que se iba a volver loco. Le parecía genial que le succionara y lamiera el pie. Aunque se sentía como un pervertido sin remedio, el placer sutil que le embestía a intervalos le hacía estremecer el cuerpo de manera inevitable.

"No quiero, no lo, ugh, ah, de verdad, ¡Ugh...!"

Mientras le succionaba los dedos, Lee-yeon revisaba el estado de Woori. El rostro de Woori estaba sumamente enrojecido, y la voz con la que gritaba que no quería se elevaba con un temblor agudo en la punta.

"¡Que me da, me da cosquillas-!"

Tras el repentino reclamo, a Woori se le escapó una carcajada.

Lee-yeon echó una mirada furtiva entre las piernas de Woori. El centro de sus pantalones plisados negros se alzaba como una montaña.

Era evidente que, desde el pliegue discretamente cerrado entre sus nalgas, estaba derramando líquido preseminal como si sufriera de incontinencia.

Tragando saliva, Lee-yeon le despojó la ropa a Woori a gran velocidad. Habiéndolo desnudado por completo en un abrir y cerrar de ojos, Lee-yeon comenzó a besarte todo el cuerpo.

¡Mwah! ¡Mwah! ¡Mwah!

Los carnosos labios de Lee-yeon tocaron sin descanso la frente erguida de Woori, sus labios temblorosos, la nuca donde las venas se marcaban por la excitación y los pezones invertidos que se hundían con timidez.

"Ugh, ah..."

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Ante la cosquilleante voluptuosidad que recorría todo su cuerpo, Woori gimió como un gato y abrazó con fuerza la espalda de Lee-yeon. Ante esta faceta que jamás mostraría estando en sus cinco sentidos, Lee-yeon, con el rostro enrojecido por la excitación, soltó una risita burlona y le picoteó los labios como un pajarillo.

"Aquí, aquí también, toca aquí también..."

"¡...!"

Woori, fuera de sí por el placer, frotó contra el ombligo de Lee-yeon su pene, que chorreaba líquido preseminal sin parar.

Contra esa piel tersa que poseía la firmeza característica de un alfa, el pene de Woori —bastante grande para ser el de un omega— se restregó como si realizara una masturbación por presión. El líquido preseminal que brotaba del orificio urinario, justo en el centro de la cabeza del pene erguido con todas sus fuerzas, terminó untándose sobre los abdominales de Lee-yeon.

Snap.

La cordura de Lee-yeon, sostenida a duras penas, se rompió por completo.

"¿El pene? ¿Quieres que te toque el pene también?"

Soltando las palabras con una voz grave e intimidante, Lee-yeon sujetó con tanta fuerza el erguido y prominente pene de Woori que parecía que iba a reventarlo.

"¡¡Ah!!"

Ante una presión tan fuerte capaz de hacer despertar a un cerebro empapado de excitación, el rostro de Woori, antes relajado, se desencajó. En el preciso instante en que Woori, no aguantando más, estaba por gritarle que lo soltara.

¡Flip!

Lee-yeon, tras recostar a Woori en la cama, se colocó entre sus piernas. Acto seguido, devoró de un solo bocado el pene de Woori, que se había encogido un poco por el dolor.

"¡...!"

Los ojos de Woori se abrieron de par en par ante un placer que jamás había experimentado en su vida. De lo bien que se sentía, ni siquiera le salían los gemidos. Era una dimensión completamente distinta a la del placer de tocarse con las manos. Y para colmo...

¡Slurp, chup, smooch, mwah, chup!

Ver la cabeza redonda de Lee-yeon moverse entre sus piernas resultaba ridículamente erótico.

'Choi Lee-yeon me está chupando el pene.' Solo ese hecho parecía a punto de hacerlo correrse.

Sin embargo, el sexo oral de Lee-yeon se sentía tan bien que le parecía un desperdicio correrse de esa manera. Justo cuando Woori intentaba contener la eyaculación, estremeciéndose ante el interior blando y húmedo de la boca de Lee-yeon que rodeaba su pene.

Lee-yeon, que succionaba su pene con afán, se detuvo de golpe.

¿Por qué se detiene?

Le dio tanta lástima que se le escaparon unas cuantas lágrimas. Woori miró la coronilla redonda de Lee-yeon con ojos llorosos. Fue entonces cuando Lee-yeon, que tenía la nariz pegada al pene de Woori, levantó la cabeza.

Le dedicó una sonrisa coqueta curveando los ojos, aún manteniendo el pene de Woori aprisionado entre sus labios.

"¡...!"

Ante semejante estímulo visual, el deseo de correrse que Woori intentaba reprimir lo embestió como una ola gigante.

"No, yo, ah, ya sale, quita, la boca, Choi Lee-yeon, ¡Choi-!"

¡¡Slurp!!

Woori sacudió la cabeza e hizo acopio de todas sus fuerzas para apartar a Lee-yeon, pero este, lejos de soltarlo, succionó tan fuerte que se le hundieron las mejillas. Las cálidas mucosas se adhirieron al tronco del pene, presionándolo. Ante el vacío generado dentro de la boca, no le quedaron fuerzas para resistir.

El vientre bajo de Woori tembló convulsivamente y comenzó a vomitar el semen.

¡Gush! ¡Gush!

A Lee-yeon le dio un leve asco sentir cómo el semen le caía directo al estómago, pero aun así no retiró el pene de Woori que había engullido con avaricia. Tras tragarse el semen de manera voraz, Lee-yeon soltó un sonido de chupón y escupió el pene de Woori.

Hah. Hah.

"Ah... ah, ¡aah...!"

Ante el sentimiento de culpa por haberse corrido en la boca de Lee-yeon y el placer del sexo oral que experimentaba por primera vez, el cerebro de Woori se volvió tan blando como mantequilla dejada a temperatura ambiente. Sin poder siquiera pedir disculpas, se quedó temblando, envuelto en las secuelas de la eyaculación.

"Sunbae."

Lee-yeon le levantó las piernas a Woori, presionándolas tanto que sus muslos le tocaban los costados del torso. Fue justo antes de que Woori, avergonzado por verse en una posición tan penosa parecida a la de una rana aplastada, le reclamara qué demonios hacía. Lee-yeon le susurró al oído con una voz profundamente reprimida:

"Si no lo aguanta, patéeme."

"Qué significa e... ¡¡ah...!!"

Lee-yeon enterró de golpe su erecto y amenazante pene en el orificio de Woori, el cual palpita ávido mientras chorreaba líquido preseminal.

"¡Khh!"

Era la primera inserción en casi un mes. Ante el intenso dolor que sintió abajo, de la boca de Woori se escapó un gemido ahogado. La palabra 'me duele' le llegó hasta la punta de la garganta, pero la tragó apresuradamente.

Él lo sabía. Que el dolor era corto y el placer largo.

¡Puff!

El largo y grueso pene de Lee-yeon, incrustado a la mitad, comenzó a abrirse paso con fuerza dividiendo el orificio que intentaba impedir la entrada.

"Hah, ah, ugh, ah...!"

El vientre doblado por la mitad le temblaba convulsivamente mientras apretaba el pene de Lee-yeon encajado como un arpón. Lee-yeon, gruñendo como si fuera a volverse loco, retiró lentamente el pene incrustado hasta la entrepierna y volvió a clavarlo con fuerza.

El interior de Woori, saboreado tras una larguísima paciencia, estaba caliente, húmedo y apretaba enormemente. Lee-yeon perdió la cabeza ante el placer que le transmitía su pene.

¡Plak! ¡Plak! ¡Plak!

"¡¡Ah, ah!! Choi, ah, ¡¡Ugh!!"

La cabeza del pene, grande como el puño de un niño, embestía una y otra vez el punto G hinchado como una castaña, mientras que el cuerpo del pene, con sus venas abultadas, raspaba con fuerza las pliegues internos que intentaban apretarlo.

De los ojos bien abiertos de Woori cayeron lágrimas a mares. Ante el placer que sentía abajo, todo su cuerpo se tensó al máximo. Se sentía ridículamente bien.

¡Squeeze!

Woori le arañó la espalda a Lee-yeon como si intentara exprimiéndola. Le enterró las uñas con tanta fuerza que dejó marcas profundas en la piel bajo la ropa de Lee-yeon. Aunque las marcas eran tan profundas que casi sangraban, el pene de Lee-yeon, lejos de perder fuerza, se agrandó aún más dentro del orificio de Woori.

"Ngh, ah, qué, qué bien... Lee-yeon, esto... ¡ah!"

"¿Te gusta?"

"Ah, Lee-yeon, Lee-yeon, me gusta, me... ¡aah!"

"Joder, a mí también, a mí también me gusta, Woori."

¡Thwack! ¡Plak! ¡Thwack! ¡Puff!

Al ver a Woori llorar a moco tendido diciendo que le gustaba el pene, Lee-yeon se excitó hasta la coronilla. Agitó la cadera como un perro en apariamiento. Embestía el orificio con el pene de forma tan rápida y violenta que el líquido preseminal que salía de abajo de Woori salpicaba por todas partes al chocar las entrepiernas.

Lee-yeon abrazó fuertemente a Woori, quien se estremecía por el placer. Con una mano le sujetaba la nuca y con la otra le sostenía con firmeza las pequeñas nalgas que permanecían suspendidas por el placer. Y apoyando todo su peso, repetía el movimiento de clavar y extraer el pene una y otra vez.

"Lee-yeon, esto, Choi, ah, ngh, ¡Choi-!"

"Woori, tu interior, se siente, ah, tan bien. Es como si estuviera, ah, exprimiendo lo mío."

Era el orificio de Woori que tanto había ansiado devorar. Lee-yeon perdió la cordura ante las entrañas de Woori que se contraían como si quisieran arrancarle el pene. Le lamió con la lengua la comisura de los ojos a Woori, que no paraba de soltar lágrimas.

Las lágrimas eran tan dulces que hasta le adormecían la lengua.

'También quiero beber el agua de abajo de Woori.'

Incapaz de contener el impulso, Lee-yeon retiró el pene del orificio.

"¿Ngh? Por qué, por qué... dame más... ¡ah!"

Lee-yeon, tras besar la mejilla de un Woori que se quejaba, acercó el rostro justo en medio de sus piernas abiertas de par en par, exactamente en el orificio que permanecía entreabierto al ancho del pene. Acto seguido, envolvió los muslos temblorosos de Woori con sus antebrazos para fijarlo con firmeza. Y comenzó a succionar el orificio por el que chorreaba el líquido preseminal mezclado con su propio líquido preseminal.

Slurp, chup, smooch! Chup! Chup! Mwah!

"¡...!"

Ante el dulce placer que sintió abajo, el cuerpo de Woori dio brincos como un pez fuera del agua. Ante semejante orgasmo, ni siquiera le salían los gemidos. A partir del orificio que Lee-yeon succionaba con avidez, una corriente eléctrica le recorrió todo el cuerpo, haciéndolo temblar violentamente.

La lengua de Lee-yeon lamió y succionó el orificio dilatado al ancho de su propio pene como un perro bebiendo agua. Ante semejante estímulo, el orificio forzado a abrirse se contrajo fuertemente.

¡Slurp!

La lengua de Lee-yeon se introdujo dentro del orificio.

"¡Hah, no, no quiero, es raro, eso, me siento, raro...!"

Frente a los ojos de Woori parecieron chispotear estrellas brillantes. La lengua, caliente y blanda, se erguía de forma puntiaguda y se movía de manera salvaje como si estuviera embestiendo con el pene.

Lee-yeon sujetó con mayor fuerza las piernas de un Woori que pataleaba y se tragó a grandes sorbos el líquido preseminal que este derramaba como si se orinara. Cuando se terminaba el líquido de tanto succionarlo, extendía la lengua para lamer el orificio, y cuando el estímulo volvía a hacer brotar más fluido, lo bebía a grandes tragos como si fuera agua bendita.

"Ngh, Lee-yeon, Lee-yeon, ¡ah...! No se puede, yo, basta, ¡no-!"

Le daba miedo este Lee-yeon que parecía dispuesto a succionarle hasta la última gota de fluido de todo su cuerpo. Sentía que realmente se moriría de tanto derramar por arriba y por abajo. Fue en el preciso momento en que Woori sacudía la cabeza y agitaba las piernas.

¡Chup!

Lee-yeon, tras dar un último chupón al líquido preseminal, levantó la cabeza, se incorporó con rapidez y colocó su pene contra el orificio completamente dilatado. Y sin dar tregua, lo introdujo velozmente en el orificio que palpitaba de expectación.

Los ojos de Woori se blancoearon por el placer.

"¡¡... Khh-!!"

De su pene, completamente erguido, brotó un chorro de semen.

"Woori, Woori, whew, ¿te corriste solo con que te metiera el pene? ¿Tanto te gustó mi pene?"

"Ah, me, me corrí, espera, Lee-yeon, ¡me corrí-!"

"Sí. Mi Woori se corrió. Buen chico."

A Lee-yeon le pareció tan adorable que Woori se hubiera corrido tan solo con la inserción que casi pierde la cabeza. Con una expresión desquiciada, comenzó a mover la cadera mientras le succionaba la nuca sin parar.

¡Squeeze!

"Lee-yeon, esto... ¡¡Lee-yeonaaa...!!"

"Hngh, Woori, Woori, me encanta, tu interior... se siente demasiado bien."

Lee-yeon abrazó a Woori con todas sus fuerzas, le dio una última embestida profunda y le susurró:

"Te, ngh, amo, Woori. De verdad, hah, te amo muchísimo."

"¡Khh...!"

Como si respondiera a la confesión de amor de Lee-yeon, las entrañas de Woori apretaron con fuerza el pene de Lee-yeon. Ante semejante presión, como si fuera a cortárselo, las venas de la nuca de Lee-yeon se marcaron.

Tanto del pene de Woori, atrapado entre los cuerpos de ambos, como del pene de Lee-yeon, incrustado justo debajo del receptáculo del bebé, se liberó una ráfaga de semen.

¡Gush! ¡Gush! ¡Gush!

"Hah... Woori, se siente tan bien. Te amo tanto..."

El placer de la liberación y la satisfacción de tener finalmente a Woori en sus manos embriagaron a Lee-yeon. Se sentía tan ridículamente bien que, en el momento de venirse dentro de Woori, la vista se le puso en blanco.

Sin embargo, todavía no era suficiente.

Parecía que no solo la mente de Lee-yeon sentía esa insatisfacción, pues su pene, clavado en el orificio de Woori, no mostraba intenciones de encogerse. Al contrario, volvió a ponerse duro como una piedra.

"Woori, solo una vez más..."

"No... espe... es..."

Fue justo en el momento en que Lee-yeon abrazaba con ternura a un Woori que pataleaba, intentando alzar la cadera de nuevo.

"¡... Ugh!"

Ante un placer que ya no podía asimilar, Woori terminó por perder el conocimiento.

* * *

"..."

La luz matutina se filtró entre las cortinas. Ante esa tibia claridad, Woori abrió lentamente los ojos, que hasta entonces permanecían plácidamente cerrados.

Qué deslumbrante. Fue justo en el momento en que Woori, frunciendo el ceño, intentó alzar su brazo derecho desmadejado para cubrirse los ojos.

"Mmh... Woori..."

El brazo de Lee-yeon, que rodeaba la cintura de Woori, se adentró aún más y lo estrechó con fuerza contra su pecho. Esta vez era Woori quien se encontraba acurrucado entre los brazos de Lee-yeon.

"..."

Al sentir el calor de Lee-yeon recorriéndole todo el cuerpo, a Woori se le curvaron levemente los ojos en una sonrisa. Sin embargo, por alguna razón, se sentía un poco sofocado.

Woori se incorporó en silencio para no despertar a Lee-yeon y se escurrió de su abrazo.

Con un suave murmullo de la tela, las cobijas que le cubrían el pecho cayeron hasta su ombligo. En su cuerpo permanecían intactas las huellas del día anterior.

Su cuerpo pálido estaba repleto de marcas rojas, sin dejar un solo rincón libre. Se debía a que, cuando Woori perdió el conocimiento el día anterior, un Lee-yeon consumido por la lujuria no dejó de morderlo y succionarle todo el cuerpo entre gemidos.

'Quien me vea pensará que me contagié de una enfermedad infecciosa.'

Tras contemplar su propio cuerpo con indiferencia, Woori se aproximó a la ventana.

"Ugh..."

Sintió un dolor punzante no solo en la cintura, sino también en las nalgas, pero no era algo insoportable.

¡Zas! Al correr las cortinas, el lago Seokchon y el parque de atracciones de Jamsil se desplegaron ante sus ojos.

Eran los dos lugares que más le gustaban.

Woori, que contemplaba el exterior con ojos brillantes, arrastró una silla y se sentó frente a la ventana. El lago de primera mañana lucía apacible y sereno. Tenía un ambiente totalmente distinto al que se apreciaba por la tarde o por la noche.

Fue mientras Woori observaba el lago absorto en sus pensamientos.

Deslizar.

"¿Dormiste bien?"

Al tiempo que escuchaba esa voz familiar proveniente de atrás, unos brazos suaves le rodearon los hombros.

Los hombros de Woori se estremecieron levemente. Se debía a que Lee-yeon lo abrazó por la espalda y apoyó la barbilla sobre su coronilla.

"Hueles mal."

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Murmuró Woori en voz baja mientras sacudía la cabeza. Sin embargo, Lee-yeon le respondió soltando una risita burlona.

"No huelo mal."

Lee-yeon le plantó varios besos en la coronilla a Woori. Aquella lluvia de besos que descendía desde la coronilla hasta cerca de su oreja le producía cosquillas y a la vez cierta vergüenza. Ante el comportamiento juguetón y desbordante de afecto de Lee-yeon, las puntas de las orejas de Woori comenzaron a enrojecer poco a poco.

Pfft. Lee-yeon, al ver a Woori avergonzado, le susurró:

"Te amo."

Fue justo en el momento en que Lee-yeon, tras pronunciar esas palabras, intentaba besarle el pabellón de la oreja a Woori.

"... Yo también."

En cuanto Woori murmuró eso en voz baja, los movimientos de Lee-yeon se detuvieron por completo.

Lee-yeon, que parpadeaba torpemente sin poder creérselo, logró preguntar a duras penas:

"... ¿Qué dijiste?"

Woori, que miraba hacia el frente, alzó la mirada y contempló fijamente los ojos de Lee-yeon, que se encontraban petrificados como el hielo. Y con total serenidad, dijo:

"Que yo también te amo."

En ese instante, las pupilas de Lee-yeon temblaron con violencia. Se quedó mirando a Woori como si no pudiera dar crédito a lo que oía, hasta que finalmente se le escaparon unas cuantas lágrimas.

Al ver a Lee-yeon romper en llanto de forma intempestiva, Woori le soltó sin más:

"Llorón."

"Sunbae, sunbae, de verdad me portaré muy bien."

"Por supuesto que te porta... ¡ah!"

Lee-yeon, sollozando, levantó en brazos a Woori, quien estaba sentado en la silla.

"¡Qué haces, oye, qué haces!"

Lee-yeon no dejó de besarle las mejillas a Woori mientras se dirigía hacia la cama.

Plop. Lee-yeon, tras recostar con sumo cuidado a Woori en la cama, se secó las lágrimas con los dedos y se le acercó.

Ojos no era lo único que lloraba en Lee-yeon. De la cabeza de su pene, completamente erguida, brotó un hilo de líquido preseminal. Woori, consternado, intentó gritarle que bajara de inmediato semejante monstruosidad.

Sin embargo.

"Te amo. De verdad te amo."

Woori no tuvo más remedio que terminar abrazando con fuerza a Lee-yeon, quien lo estrechaba contra sí mientras le susurraba su amor una y otra vez.