111-120

 


111.

Cha Se-jin pensó que hoy la empresa se sentía menos una mierda que de costumbre. Aunque por llegar tarde recibió un regaño de su hermano mayor, la junta de la mañana fue bastante larga y el informe era innecesariamente redundante, aun así estuvo bien.

Como llegué tarde es natural recibir un regaño, al tener una junta puede volverse larga, y el informe solo hay que corregirlo para que no sea redundante. Era un día poco común en el que le salía un pensamiento positivo que hasta ahora no se le instalaba con facilidad.

Porque estaba de buen humor. Y de forma enorme.

"Woo-jae."

"Sí, director ejecutivo."

Cha Se-jin, que sentado en la oficina del director giraba la silla mientras recordaba a Eun-won, sonrió mirando al secretario que confirmaba el itinerario con la tableta.

"¿Qué quieres comer de almuerzo? ¿Hay algo que quieras comer?"

"⋯Ah⋯. A mí me gusta de todo."

"No digas eso y dímelo. Ah, a ti antes te gustaba mucho el pescado crudo, ¿verdad? Vamos a la hora del almuerzo. Yo invito."

"Ah, bueno⋯ por mí encantado, pero joven amo, ¿hoy le pasó algo bueno?"

"Sí. Algo jodidamente bueno."

Cha Se-jin, que sonrió de oreja a oreja, sacudió la cabeza como si aun pensándolo de nuevo no hubiera algo más bueno que esto, y volvió a lanzar la mirada al secretario que lo miraba en silencio.

"Como estoy de buen humor invitemos café a todos los empleados. Ya sea haciendo un pago previo dividiéndolo en la cafetería o dándoselos en cupones, hazlo como te sea más cómodo."

"⋯¿A todos los empleados?"

"Sí. Como estoy de buen humor tengo que gastar dinero aunque sea. Si no siento que me voy a volver loco de verdad."

"¿Lo realizo con base en la sede principal?"

"Sí. Si intentas hacerlo con todas las filiales me parece que te me vas a morir tú Woo-jae, así que por lo pronto solo la sede principal. El pago hazlo a tu criterio con mi tarjeta."

"Sí, gracias. Por salvarme la vida."

Cha Se-jin, que miraba la espalda del secretario que salía de la oficina del director para ejecutar sus palabras, apoyó el cuerpo profundamente hacia atrás de la silla. Sobre el escritorio había documentos que debía procesar, y también correos que debía confirmar. Sin embargo hoy tal vez porque el corazón le flotaba extrañamente no se concentraba bien. Simplemente solo le venía a la mente Eun-won.

Si habrá entrado bien a la clase sin llegar tarde, qué habrá comido de almuerzo, si no tendrá hambre por comer solo fruta en la mañana, si no le dolerá la cintura⋯. Simplemente le daba curiosidad todo.

"⋯⋯."

Y a cada rato le venía el recuerdo de Eun-won, que en la mañana lo tocó a él primero mientras dormía, se le acercó y le dio besos chuu, chuu en varias partes, por lo que sentía que se iba a volver loco. Cómo podía ser tan adorable. Era un pensamiento que había tenido varias veces, pero Eun-won parecía ser de una especie diferente y de una textura diferente a los demás humanos de este mundo. Mirara a donde mirara en el mundo no existía una persona tan bonita, adorable y tierna. Aun pensándolo y volviéndolo a pensar de verdad no la había. La probabilidad de descubrir una en el futuro tampoco existía en absoluto.

"⋯⋯."

Un niño así me quiere a mí. Es mío.

De nuevo se le escapó una risa de buen humor. Cha Se-jin, que albergando una risa que no se podía ocultar confirmó la hora, al ver que aún quedaban dos horas para salir del trabajo soltó un gemido.

Dos horas. De verdad era un tiempo increíblemente largo. Si fuera lo habitual sería un tiempo que pasaría volando tras trabajar un poco y comer el almuerzo, pero hoy no era así. Dos horas del día dos de noviazgo eran verdaderamente demasiado largas e insignificantes.

Sin embargo como de todas formas para matar el tiempo tenía que comer aunque sea, Cha Se-jin, que reservó él mismo el restaurante al que iría con el secretario Lee, le mandó un mensaje a Eun-won.

[¿Comiste el almuerzo?]

[¿Qué comiste? Yo ya voy a ir a comer con el secretario Lee]

[Comeré pescado crudo como estoy de buen humor decidí invitar yo]

[Faltan dos horas enteras para escapar de la empresa]

[Por qué no pasa el tiempo para nada]

[Si hay algo que quieras comer piénsalo comamos en la noche]

Cha Se-jin, que miraba en silencio la ventana de mensajes donde no llegaba respuesta, se levantó de su lugar al ver a Lee Woo-jae que entraba tras terminar sus labores.

"Vamos. Ya reservé."

"¿Lo hizo usted mismo? Iba a hacerlo yo justo ahora."

"Te digo que estoy de buen humor. Le dije que iríamos de inmediato."

"Sí, lo llevaré."

Cha Se-jin, que bajó hasta el estacionamiento con el secretario Lee y se subió al auto, sacó el teléfono ante la vibración que sintió desde el bolsillo. Y mirando el nombre de Eun-won que apareció en la pantalla confirmó el mensaje.

[Eun-won: Yo comí tonkatsu con Ji-woon]

[Eun-won: Era tonkatsu de estilo occidental y estuvo sabroso]

Cha Se-jin, que vio la foto de tonkatsu que subió debajo del mensaje de que estuvo sabroso, no pudo ocultar la risa. Por lo regular no lo había visto tomar fotos de comida, ¿por qué hoy habrá tomado una foto del tonkatsu? Probablemente sería porque igual que para él, para Eun-won hoy también era especial. Al recordar a Eun-won que debió tomar hasta la foto del tonkatsu por querer compartir todo con él, le resultó tan tierno que no podía estar en su sano juicio. Quería mandar al demonio la comida, la empresa y todo e irse de inmediato a la escuela a abrazar a Eun-won.

[¿No hay foto de tu rostro? Quiero verte el rostro]

De Eun-won, que leyó tan pronto mandó el mensaje, no volvió respuesta de inmediato. Cha Se-jin esperó en silencio aguantando unos minutos que se sentían largos. Recién después de pasar 3 minutos que se sintieron como una eternidad, apareció una foto en la mensajería. Era una foto del rostro de Eun-won tomada sosteniendo una bebida color verde claro.

"⋯Mierda."

"¿Sí?"

Ante la grosería que se escuchó de repente el secretario Lee que iba manejando echó un vistazo hacia atrás. Cha Se-jin, que ni escuchó ese sonido, guardó la foto de Eun-won y al amplificarla examinó el rostro que era tan bonito y fino. Eun-won, que ante las palabras de que quería verle el rostro le tomó y mandó una foto durante 3 minutos, le resultaba profundamente adorable. ¿Habrá tomado varias fotos para mandarle una que saliera bien? ¿Entonces todas esas fotos le quedarían guardadas en el teléfono? Cha Se-jin, que pensó que tendría que confirmarlo cuando se vieran al rato, aplastando su corazón que de lo tanto que le gustaba no se tranquilizaba, se esforzó por responder como un intelectual.

[Estás bonito]

[Quiero verte rápido]

[Eun-won: Yo también quiero verlo]

[Eun-won: Mucho mucho]

En el instante en que apareció el último mensaje Cha Se-jin volvió a mascullar una grosería. De verdad no se tranquilizaba. Sintió que no podría estar separado de Eun-won. Se preguntaba si de verdad tenía que ir a la escuela o a la empresa. Teniendo tanto dinero que no se lo acabaría aun gastándolo a montones toda la vida, simplemente quería comprar alguna isla y estar pegado a solas con Eun-won todo el día. Si fuera posible toda la vida. Si no se podía, aunque fuera unos años.

"Debería comprar una isla⋯."

"¿Sí?"

Ante la voz del secretario Lee que se escuchó de nuevo desde el asiento del conductor Cha Se-jin recién se dio cuenta de que sacó sus pensamientos en palabras.

"Una isla."

"¿Una isla?"

"Sí. Una deshabitada."

"⋯⋯."

"A un lugar donde no haya ni escuela ni empresa."

Cha Se-jin, que hablaba con seriedad, le escribió la respuesta a Eun-won. Le escribió la respuesta intentando parecer lo más normal posible diciéndole que le avisaría cuando fuera a salir al rato y que tomara bien las clases restantes, y pensó con seriedad en varios métodos para poder estar pegado más tiempo con Eun-won. Aunque el problema era que la mayoría eran cosas que no podía aplicar de inmediato, aun así el solo imaginárselo le resultaba divertido.

Una hora y media hasta salir a encontrarse con Eun-won, y dos horas hasta ver el rostro de Eun-won. Cha Se-jin, que revisó el tiempo restante, abrió la ventana a la mitad y le hizo frente a la luz del sol que se vertía hacia adentro. A la luz que hoy en especial era excepcionalmente brillante y resplandeciente, que se parecía a Eun-won.

Cha Se-jin, que regresó a la empresa tras tener una comida bastante estupenda, se dirigió a la oficina del presidente con el corazón en un hilo ante el llamado de su padre. Estuvo preocupado por si acaso le encargaba un trabajo que tuviera que procesar de inmediato por la tarde, pero por suerte no fue esa clase de asunto. Todo fue el pedido de que reservara tiempo para mañana en la noche ya que había un asunto del que hablar sobre el tema del resort que decidieron realizar junto con Baum.

Cha Se-jin, a quien le pareció que había un asunto que debían consultar con urgencia por lo que asintió con la cabeza, salió de la oficina del presidente junto con Cha Se-gyu que escuchó la conversación juntos.

"¿Por qué estás tan inquieto?"

"¿Yo?"

"Antes de que salieran las palabras de que reservaras tiempo para mañana en la noche dabas bastante espectáculo."

"Es que me acobardé un poco por si me encargaba trabajo por la tarde. Tengo un compromiso importante."

"Qué compromiso. ¿Recoger a Eun-won?"

Ante las palabras que le atinaron con exactitud las cejas de Cha Se-jin subieron ligeramente.

"El hermano mayor no me gusta porque tiene un ojo demasiado rápido."

"Tú no me gustas porque se te nota toda la emoción. Corrígelo. Aunque estés de buenas se te nota todo, y aunque estés de malas se te nota todo."

"¿A mí se me nota tanto?"

Cha Se-gyu, a quien le dio risa la pregunta de Cha Se-jin, presionó el elevador y sacudió la cabeza para los lados.

"Sí, muchísimo."

"Por eso Eun-won lo supo todo⋯."

"¿Qué cosa?"

"Mis pensamientos. No, mi corazón."

Cha Se-gyu, que se subió al elevador cuya puerta se abrió, presionó el piso donde estaba la oficina de Cha Se-jin, y él presionó el botón del piso donde estaba la sala de archivos, dos pisos más abajo que ese.

"Hermano."

"Qué."

"Lo que dijo el hermano mayor era correcto. Es que yo se lo dije todo a Eun-won. Las palabras que tenía en la cabeza. Y al hacerlo Eun-won lo entendió. Es listo. Más que yo."

"¿Recién te das cuenta de eso? Yo me di cuenta desde la primera vez que lo conocí. De que Eun-won es más listo que tú."

Si fuera lo habitual a esa clase de palabras le habría dado un poco de coraje, pero hoy no era así. Podía recibir con generosidad hasta esa clase de palabras. Tampoco eran palabras equivocadas, y él hoy estaba de buen humor.

"Hermano. No me da coraje."

"¿Qué?"

"Aunque me regañe el hermano mayor, aunque hables así, simplemente estoy de buen humor."

"Te volviste loco."

"Sí. Parece que sí."

"⋯Dejémoslo hasta aquí. Qué más palabras voy a decir."

"El amor es algo verdaderamente bueno."

Cha Se-gyu miró a Cha Se-jin en silencio por un momento. El rostro de su hermano menor sacando el sonido a la palabra amor con naturalidad era resplandeciente a un grado que le resultaba extraño. Recién en ese momento Cha Se-gyu se dio cuenta de que por fin Cha Se-jin le había puesto nombre a su propia emoción por la que andaba perdido.

"Por fin te diste cuenta. De que te estás muriendo de lo tanto que te gusta Eun-won."

"El gustar no es para morirse."

Cha Se-jin, que sacudió la cabeza, mirando a Cha Se-gyu que lo miraba como preguntándose qué clase de palabra era esa otra vez, agregó descaradamente:

"Es que siento que me muero porque lo amo."

Cha Se-jin, que sonrió de oreja a oreja mirando a Cha Se-gyu que lo miraba con rostro absurdo, volvió a confirmar la hora. Gracias a que hasta estuvo el evento del llamado de su padre mató el tiempo muy bien. Ahora era una hora en la que bastaba con ir directo a la oficina, tomar la llave del auto y salir hacia la escuela.

"Hermano, nos vemos al rato en la casa. Ah, no. Hoy no nos podremos ver. Es que yo voy a regresar tarde con Eun-won."

"Aunque regreses temprano no te pienso ver. Yo también estoy ocupado."

"Sí, entonces nos vemos mañana."

"Oye, tú no te vayas y trabaja. Hay mucho trabajo que hacer."

"Ah, entonces presento mi renuncia. Le encargo la aprobación de la carta de renuncia."

Cha Se-jin, que habló con soltura saliendo por la puerta que se abría con un sonido claro, pronto sonrió y le agitó la mano a Cha Se-gyu. Cha Se-gyu, que apoyó la espalda en la pared del elevador, mientras miraba la espalda de Cha Se-jin que se veía entusiasmado con solo verle la espalda, soltó una risa mezclada con el aliento.

El que se dé la salida del trabajo por sí mismo a su antojo era algo indignante, pero aun así decidió dejárselo pasar por hoy. Porque era la primera vez que veía a su hermano menor con un rostro así de feliz. Cha Se-gyu, que miraba a Cha Se-jin alejándose entre las puertas que se cerraban despacio, soltó un largo aliento.

Era lamentable, gracioso, y un verdadero alivio.

112.

Hacia el momento en que la clase estaba por terminar, Eun-won, que sacó el teléfono ante las vibraciones que sonaron de forma seguida, confirmó los mensajes que llegaron en fila.

[Esposo: Ya llegué]

[Esposo: Sal despacio]

[Esposo: Si quieres verme rápido está bien aunque salgas rápido]

[Esposo: No olvídalo te me vas a caer ven despacio]

Eun-won, que confirmaba las palabras de bienvenida y dulces que continuaban desde el nombre de guardado de esposo, tan pronto terminó la clase empacó a toda prisa la mochila y salió del aula.

Cha Se-jin le dijo que fuera despacio, pero tenía el corazón apresurado. Como ni tenía el margen para esperar el elevador, Eun-won, que bajó rápido las escaleras, se acercó a Cha Se-jin que lo estaba esperando enfrente del edificio.

"¿Tanto querías verme rápido? Te dije que vinieras despacio y te me vienes volando."

"Quería verlo mucho, director ejecutivo."

"¿Mucho?"

"Síii, mucho, mucho."

Eun-won, que sacó el sonido a lo que durante todo este tiempo guardó bien escondido únicamente dentro del corazón por ser un corazón solo suyo, sonrió.

En ese instante Cha Se-jin se quedó congelado tal cual. La expresión desapareció por completo del rostro que hasta hace un momento estaba sonriendo. Eun-won parpadeó los ojos preguntándose si él había dicho algo malo. Sin embargo Cha Se-jin no pudo decir ninguna palabra. Simplemente se le quedó mirando a Eun-won, y al final soltando un gemido bajo dio un paso acercándose.

Y tal cual enterró la frente en el hombro de Eun-won.

"¿Director ejecutivo?"

"Espera un momento."

La voz de Cha Se-jin estaba hundida en bajo.

"Yo ahora un poco⋯."

"¿Le duele la cabeza?"

"No."

Cha Se-jin, teniendo la frente pegada en el hombro de Eun-won, exhaló un aliento profundo. No era que le doliera. Solamente que de lo tanto que le gustaba, de lo tanto que le gustaba de forma de verdad increíble, sentía que se le revolvía el estómago.

Mucho, mucho.

Esas palabras que salieron de la boca de Eun-won le revolvieron a lo loco por dentro de la cabeza y el corazón. El amor de Eun-won que sacaba el sonido con una voz así de pequeña, con un rostro un poco apenado, pero con un corazón claro, ¿cuánto demonios se la había pasado perdiéndosela él?

Ese corazón entero que Eun-won se habría aguantado sin poder sacar el sonido mirándolo a él solo, quería revivirlo de la forma que fuera. Sin dejar ni uno solo quería tenerlo todo por completo.

"Si yo me hubiera dado cuenta un poco más rápido, no habría estado escuchando esta clase de palabras de mi cariño todos los días."

"⋯⋯."

"El que mi cariño me diga que quería verme, que le gusto, y también que me ama."

"Director ejecutivo⋯."

"Era algo que podía haber estado escuchando todos los días, a todas horas, mierda, por darme cuenta de eso recién ahora⋯ ah, de verdad, mier, ¿no estoy yo encabronadamente loco? Cómo es que no me doy cuenta de eso. Cómo no voy a saber el corazón de mi cariño. ¿A eso se le llama ser humano?"

Cha Se-jin, a quien le dio coraje pasando el autorreproche, apuntándose a sí mismo levantó de un tirón la cabeza que tenía enterrada en el hombro de Eun-won. La mirada de Eun-won subió a lo largo de la estatura de Cha Se-jin que crecía de golpe.

"Ah, de verdad qué encabronadamente desperdiciado. Qué demonios se la pasó uno perdiéndose en la vida. Ah, me voy a volver loco."

No era una actitud sensata, pero todas esas palabras se sentían demasiado llenas de sinceridad. Eun-won, que miraba en silencio a Cha Se-jin que ponía una expresión llena de inconformidad, soltó una risa pequeña. No debía reírse solo por no ser sensato, pero al ver a Cha Se-jin que se criticaba ácidamente con coraje consigo mismo por recién ahora saber sus emociones, le dio risa por resultarle demasiado tierno.

"⋯Perdón por reirme. Pero⋯ es que el director ejecutivo me resulta demasiado tierno."

"⋯¿Te resulta tierno que yo ande así?"

"Síii."

Cha Se-jin, que miraba a Eun-won que asentía en grande con la cabeza como si de verdad fuera así, exhaló una risa mezclada con el aliento y le amasa sin dolor los mofletes blandos a Eun-won.

"Mi cariño de verdad me ama. Que hasta esta clase de cosa te resulte tierna."

Eun-won esta vez también asintió con la cabeza. Cha Se-jin, que se derrumbó de forma definitiva ante ese asentimiento, soltó un sonido de queja y abrazó a Eun-won fuertemente hacia su pecho. Alguien que iba pasando los miró de reojo, pero pronto ante la mirada afilada de Cha Se-jin se asustó y pasó a prisa por al lado.

Cha Se-jin, que volvió a mirar hacia abajo a Eun-won abrazado en su pecho con una mirada que se volvió suave de forma floja, le dio besos chuu, chuu en el cabello y le susurró:

"Las palabras que querías decirme durante todo este tiempo, de ahora en adelante dímelas una por una todas."

"Sí, así lo haré."

"¿No me puedes decir una sola más ahora?"

"Mmm⋯⋯."

Eun-won, que tras frotarse el rostro en el pecho de Cha Se-jin levantó la cabeza, sonrió de forma pequeña y abrió la boca.

"⋯Me gusta, director ejecutivo."

"⋯⋯¿Estaría un poco mal besar aquí?"

Cha Se-jin, que exhaló un aliento como si no hubiera remedio mirando a Eun-won que asentía de forma pequeña, examinó de reojo alrededor, escondió a Eun-won por dentro de su saco de traje y le dio un beso rápido chuu sobre los labios. Aunque con este nivel no le llenaba la medida, aun así parecía que podría aguantar hasta salir de la escuela.

Cha Se-jin, que subió a Eun-won al auto, subió al asiento del conductor y mientras salía despacio de la escuela confirmó la hora.

"La cena la dejé reservada para las seis. Como es el día dos de noviazgo me pareció que había que conmemorar así que mientras pensaba a dónde ir recordando que ayer hablaste de los gnocchis que comiste antes, lo hice para allá. ¿Qué tal?"

"Me gusta mucho. Pero me parece que es la primera vez que veo conmemorar el día dos de noviazgo."

"Por supuesto que hay que conmemorar. El día dos es solo hoy. El día tres, el día cuatro, el día cinco también los continuaré conmemorando. Porque es un día importante que solo está una sola vez."

Eun-won, que sonrió suavemente al ver a Cha Se-jin que hablaba mostrando hasta una voluntad firme como si fuera demasiado obvio, asintió con la cabeza. Porque eran palabras totalmente correctas. El conmemorar cada día con Cha Se-jin, que era una sola vez en la vida, era una cosa verdaderamente demasiado obvia.

"Ah, cariño."

"Sí."

"Me pareció que sería bueno pasar un momento antes de ir a cenar así que reservé en el centro."

"¿En el centro?"

"Sí, en el centro para personas con manifestación."

Cha Se-jin, que se detuvo ante la señal, miró hacia el asiento del copiloto. Eun-won estaba mirando a Cha Se-jin parpadeando despacio los ojos. Era una reacción de no saber bien por qué de repente había dejado hecha una reserva en el centro para personas con manifestación.

"Ayer se hizo el knotting, ¿verdad?"

"Ah⋯⋯."

"Como estuvo el asunto de ayer, me pareció que sería bueno ver una vez si el estado de tu cuerpo está de verdad bien."

"⋯⋯."

"Pero por si acaso no quieres ir lo cancelaré. Como es algo que reservé a mi antojo. Si hoy ir se siente un poco incómodo puedes pensarlo e ir mañana, y si solo quieres ir a escuchar la plática puedes ir solo a escuchar la plática y salir."

Cha Se-jin sacó el sonido ordenando una por una las palabras que le venían despacio. Tuvo cuidado y volvió a tener cuidado por si acaso dentro de las palabras que él decía se sentía obligado.

"En cualquier caso tu intención va primero. No tienes por qué ver cómo reacciono yo, ni tampoco tienes por qué pensar en nuestra casa o en tu casa. Piensa solo en tu corazón. El embarazo es asunto nuestro, y de entre eso tú eres el asunto que se vuelve el centro."

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Ante las palabras que fluían con seriedad Eun-won dobló y desdobló ligeramente las puntas de los dedos puestas sobre las rodillas. Era verdad que se asustó un poco ante la palabra centro. Cuando anoche se hizo el knotting, aunque recordó por un momento la cosa llamada embarazo, después de eso al pasar por un placer demasiado grande, una conciencia que se nublaba de golpe, y un tiempo que estuvo sin aliento dulce, la cosa llamada "embarazo" había desaparecido de la cabeza de Eun-won.

Hasta antes de que Cha Se-jin sacara el tema del centro. Sintió como si la realidad que de forma renovada sentía lejana se le tocara en la punta de los dedos.

"⋯¿Cómo pensó hasta eso? Yo estaba olvidándolo por completo hasta que el director ejecutivo habló justo ahora⋯."

"Porque es tu asunto. Y el knotting lo hice yo. Por mi culpa a ti hasta te dolió, y puedes pasar por un asunto con el que no contabas, así que por supuesto yo tengo que pensar primero."

"⋯⋯."

"Por si acaso estabas en una situación en la que te preocuparas por quedar embarazada, quería hacerte saber que hay un método con el que no hay que tener miedo. Y aunque no fuera eso me pareció que sería bueno consultar una vez. No hay forma de que a tu edad te hubieras puesto a pensar en eso. De hecho yo estoy igual."

Eun-won no pudo decir ninguna palabra por un momento. Aunque sabía que Cha Se-jin era una persona dulce, como no sabía que estaría pensando en él con una dulzura así de detallada hasta este punto el corazón le dio un vuelco.

Un asunto que hasta él mismo estaba olvidando, Cha Se-jin no se lo perdió. Desde el cuerpo que le dolió al principio al hacerse el knotting, la posibilidad de embarazo de acuerdo a eso, hasta el que él pudiera asustarse enfrente de esa alta posibilidad.

Y aun teniendo pensado todo eso primero, estaba diciendo que lo más importante era su corazón, que sin pensar en otra cosa bastaba con que pensara solo en él.

Esa voz baja y esa mirada seria le tocaron profundamente el corazón a Eun-won.

"Yo⋯."

Eun-won, que miraba hacia abajo las puntas de los dedos puestas sobre las rodillas, abrió despacio la boca. Aunque aún no sabía bien, aun así quería transmitirle las cosas tal cual eran.

"Como es la primera vez que voy al centro por este tipo de asunto me da un poco de miedo⋯. No, más que miedo⋯ no lo sé bien⋯. Por eso como dijo el director ejecutivo me parece que sería bueno ir al centro y recibir la consulta."

"Sí. Por lo pronto vayamos a escuchar desde la plática."

"⋯¿No es que tenga que escuchar yo solo, verdad? Quiero⋯ estar con el director ejecutivo."

"Sí, yo también escucharé juntos. No te dejaré ir a ti solo, a ningún lado."

La mano de Cha Se-jin se pasó hacia el asiento del copiloto. Eun-won tomó esa mano en silencio. Con el solo hecho de que mano y mano se tocaran muchas cosas se pusieron bien. Y esa mano no se separó ni un poco hasta que llegaron al centro y bajaron del auto.

La consulta se realizó con calma en una atmósfera más cómoda de lo que pensaba. Mientras revisaban de forma simple el estado del cuerpo y escuchaban las explicaciones sobre los análisis necesarios y los medicamentos, Eun-won tenía bien agarrada la mano de Cha Se-jin.

El médico dijo que los inhibidores que se toman después del knotting bajan en gran medida la posibilidad de embarazo. Sin embargo agregó las palabras de que como había sido un knotting de un alfa dominante era una probabilidad muy pequeña, pero que había posibilidad, por lo que si quería un método más seguro sería bueno pasar todos los días al centro a ponerse la inyección inhibidora.

Cha Se-jin, teniendo agarrada la mano de Eun-won, le preguntó al médico las cosas de las que Eun-won tendría curiosidad. Si de verdad tenía que ponerse la inyección todos los días, si al ponerse la inyección no había efectos secundarios. Y al final le preguntó con seriedad si había un método para que no se hiciera el knotting de repente. Mientras miraba el perfil del rostro de Cha Se-jin que escuchaba las explicaciones, Eun-won se dio cuenta de nuevo de que él de verdad estaba pensando muchísimo en él.

Eun-won, que salió tras terminar la consulta, se tragó la medicina junto con agua tal como le indicaron. La sensación de que la pastilla le pasaba por la garganta de forma extraña era realista. Sintió que con retraso se le ponía claro el que de verdad esta clase de asunto le había pasado a él.

Cuando llegaron al restaurante que Cha Se-jin dejó reservado, era antes de que fueran las seis, pero tras recibir una atención amable entraron a un cuarto donde se veía bonito hacia afuera. Eun-won sorbió la limonada que salió junto con el aperitivo. Al entrarle algo frío, ácido y dulce, aun así le regresó el apetito.

"¿Estás bien?"

Cuando tomó un sorbo más del refresco Cha Se-jin le preguntó de forma calmada. Eun-won, que manoseaba la copa, asintió con la cabeza.

"Sí, estoy bien. Pero sí me da un poco de pendiente."

"Dicen que es bueno ponerse la inyección pero como inhibe de forma fuerte dicen que los efectos secundarios también son grandes así que sí me preocupa."

Eun-won, que asintió con la cabeza, exhaló un aliento pequeño y sacó el sonido a las palabras que le estaban acumuladas dentro de la boca por querer preguntar desde hace rato.

"⋯Si por si acaso llega a pasar esa clase de asunto⋯. Si llego a⋯ quedar embarazada⋯."

"Sí."

"El director ejecutivo⋯ ¿está bien?"

"¿Eh?"

"⋯Es que me parece que es un asunto⋯ en el que el director ejecutivo tampoco se ha puesto a pensar. Tal como dijo el director ejecutivo⋯ entre el director ejecutivo y yo⋯ es nuestro asunto. Quiero saber qué piensa el director ejecutivo."

Cha Se-jin, que intentó responder algo de inmediato ante la pregunta de Eun-won, tomó aliento por un momento y se tragó un sorbo del agua con gas puesta enfrente.

"Como dije hace rato, yo tampoco me he puesto a pensar con seriedad en esta situación. Pero no me disgusta."

"⋯⋯."

"Entre tú y yo⋯. Eh, que vaya a haber un hijo entre nosotros no hay forma de que eso me disguste."

Dentro del corazón de Eun-won, que escuchó la respuesta de Cha Se-jin, se asentó un alivio pequeño. Parecía que en el corazón tenía alguna preocupación que ni él mismo sabía.

113.

"Pero que a mí me guste no es un asunto que tenga que gustarte a ti incondicionalmente."

"⋯⋯."

"Es nuestro asunto, pero quien pasa por ese asunto de forma directa eres tú. Puede ser doloroso y difícil, y el lado donde cambie la vida también será más grande de tu parte."

Cha Se-jin, que miraba a Eun-won escuchando en silencio las palabras, se levantó de su lugar y se cambió a sentarse al lado de Eun-won. Y le sujetó con firmeza la mano puesta sobre el muslo debajo de la mesa de comer.

"Por eso pienso que no es un asunto en el que deba poner por delante si a mí me gusta o si no me gusta."

"⋯⋯."

"Pero si por si acaso, si verdaderamente por si acaso llega a haber un bebé, y tú dices que quieres dar a luz."

"⋯⋯."

"Después de dar a luz haré de verdad que no tengas ningún asunto difícil. Me pediré vacaciones en la empresa, no, simplemente renuncio y lo crio todo yo."

Las pupilas de Cha Se-jin no temblaron ni un poco. Y en las palabras que transmitía tampoco había ninguna vacilación ni duda. No había juego mezclado, y además era sumamente cuidadoso.

"Tú puedes seguir yendo a la escuela. Haces el estudio que quieras hacer, te ves con tus amigos, y si después de graduarte hay un trabajo que quieras hacer hazlo todo. Para que no tengas que renunciar a nada, lo haré así. Como tú también estás joven, todavía."

"⋯Director ejecutivo⋯."

"De todas formas a mí me gusta si no trabajo. Me da totalmente lo mismo renunciar a la empresa."

Recién en las palabras que agregaba se impregnó un poco de juego. Eun-won supo que eso era el esfuerzo de Cha Se-jin esperando que la atmósfera no se pusiera demasiado pesada.

"Pero si tú no lo deseas por supuesto seguiré tu opinión. Así que no te preocupes demasiado."

"Sí⋯. No me preocuparé solo demasiado lejos. Estaba un poco asustado, pero después de escuchar las palabras del director ejecutivo ahora me puse bien."

"Entonces es un alivio. No haré que te preocupes tú solo. Porque es nuestro asunto. Aunque haya que preocuparse yo también lo haré juntos."

"⋯⋯."

"Y lo resolveremos juntos."

Juntos. Junto con Cha Se-jin. Esas palabras de "juntos" le tocaron el corazón a Eun-won. Eun-won desde pequeño cuando surgía algún problema, la mayoría de las veces elegía un modo de solución de tragárselo solo, aguantarlo solo, y arreglarlo calladamente él solo.

Aunque su mamá estaba a su lado, como había muchos asuntos difíciles aun no siendo por él y no quería hacer enfadar más a su mamá que era sumamente débil, lo doblaba y doblaba en la forma más pequeña y dócil posible para no ser una carga para su mamá y para que su mamá no estuviera triste, y lo dejaba guardado en un lado del corazón.

Por eso le estaba tan agradecido y le gustaba tanto Cha Se-jin, que le decía primero que se preocuparían juntos y que lo resolverían juntos. Llegó a tener la certeza de qué clase de persona era la persona a la que él amaba.

Como dirían algunos podía ser a su antojo, podía ser una persona que hería por ser excesivamente honesto, y también podía tener un lado tosco, pero⋯. Enfrente de un asunto en el que él pudiera asustarse, elegía las palabras con más cuidado que nadie, y le hablaba con sensatez recordando antes que él un asunto que todavía no sucedía, siendo una persona que lo tranquilizaba. Y más que nada Cha Se-jin era⋯.

Una persona que intentaba no dejarlo solo.

"Síii, ahora no tengo nada de preocupación."

Confiaba en Cha Se-jin. En su mano que no lo soltaba en cualquier situación, en su mirada que no se desviaba de él, en su silencio detallado y corto en el que pensaba una vez más antes de sacar el sonido a las palabras a diferencia de antes.

Eun-won, que inclinó ligeramente el cuerpo, enterró la frente de golpe una vez en el hombro de Cha Se-jin que sentado a su lado tenía el cuerpo girado viéndolo a él por completo, y luego levantó la cabeza. La mirada de Cha Se-jin, que miraba en silencio a ese Eun-won, en un instante se volvió densa e inclinó la cabeza hacia abajo tal cual.

En medio de la distancia que se acortó en un abrir y cerrar de ojos el enfoque se desdibujó. La otra mano que no tenía agarrada la mano de Eun-won subió despacio y le envolvió con suavidad la mejilla blanca. Ante el calor dulce y firme transmitido desde la mano grande que se propagaba a lo largo de la mejilla, Eun-won bajó y cerró los ojos suavemente.

El calor que comenzó con cuidado muy pronto se volvió un poco más profundo. El aroma dulce y ácido de la limonada que tomó hace un momento, y el aliento bajo de Cha Se-jin se mezclaron entre los labios. Eun-won sin darse cuenta agarró más fuertemente la mano de Cha Se-jin.

Cha Se-jin, como respondiendo a esa pequeña fuerza, le envolvió y sujetó con más dulzura la mejilla a Eun-won. Sin presionar, sin apresurar, simplemente despacio al grado que Eun-won pudiera seguirlo. Sin embargo debido a esa lentitud dulce al contrario el corazón de Eun-won se sacudió más profundo.

"⋯Mmm⋯."

Un sonido pequeño se rompió entre los labios unidos. Cha Se-jin se detuvo un momento ante ese sonido, y volvió a presionar los labios una vez más muy corto. Como una persona a la que le daba pesar separarse. Aun así antes de volverse más profundo apenas retiró el cuerpo.

"Ha⋯⋯."

"⋯Haa⋯."

El aliento de Eun-won se esparció cerca de los labios de Cha Se-jin. Cha Se-jin miró a Eun-won con un rostro de de verdad no poder aguantar, y al final volvió a juntar los labios corto una vez más. Esta vez no lo alargó. En su lugar no quitó la mano que le envolvía la mejilla a Eun-won hasta el instante de separarse.

Fue justo después cuando se escuchó el sonido de tocar la puerta.

Cha Se-jin confirmó a Eun-won una vez más con una mirada mojada. Esperó a que Eun-won tomara aliento y arreglara su expresión eróticamente desordenada, y recién después enderezó el cuerpo.

"Adelante."

Recién después de que cayó el permiso de Cha Se-jin el empleado abrió la puerta con cuidado. Eun-won, que se apenó sin razón, manoseó la copa de limonada y bajó la mirada. Los labios que estuvieron entrelazados con los labios de Cha Se-jin aún estaban calientes, y en la mejilla le quedaba tal cual la sensación de la mano de Cha Se-jin tocándolo. Escuchaba la voz del empleado presentando amablemente el menú, pero no le entraba con claridad al oído.

Como dándose cuenta de ese Eun-won, Cha Se-jin le acarició despacio con el pulgar la mano que tenía agarrada debajo de la mesa a Eun-won. Pronto el empleado que terminó las explicaciones inclinó la cabeza saludando y salió del cuarto.

"Cariño. Aún tienes el rostro rojo."

"⋯¿Se me ve raro⋯?"

"No, se te ve demasiado bonito."

Cha Se-jin, que sonrió de oreja a oreja, volvió a presionar profundamente los labios en la mejilla de Eun-won y los quitó, y luego le sirvió en el plato a Eun-won los gnocchis que se veían sabrosos.

"Por lo pronto comamos. Comamos y tenemos otro lugar a dónde ir."

Eun-won, que sopló los gnocchis y se los metió a la boca, ante las palabras de que había otro lugar a dónde ir ladeó la cabeza y miró a Cha Se-jin.

"¿En dónde es?"

"Quiero llevarte sin decírtelo."

"⋯¿Es un lugar como el centro?"

"No, no es esa clase de lugar. Mmm, como es un lugar al que hay que ir sí o sí en el día dos de noviazgo no tienes que preocuparte tanto. Solo ten un poco de expectativa."

"Sí, tendré expectativa."

"Sí, come sabroso."

"Coma sabroso usted también, director ejecutivo."

Mientras miraba a Eun-won comer verdaderamente sabroso desde los gnocchis cubiertos de salsa suave, la pasta, la pizza, y hasta la ensalada, Cha Se-jin también movió la cuchara despacio. Tal vez porque comenzó con Eun-won un noviazgo que no tenía intenciones ni pensamientos de tener con nadie, hoy en especial todo lo que le entraba a la boca estaba más sabroso y dulce de lo habitual. Por supuesto de entre eso la lengua y la saliva de Eun-won eran lo más dulce.

Cha Se-jin, pensando que le gustaría que a Eun-won también le gustara el lugar al que irían tras terminar la comida, le acarició el cabello como resultándole tierno a Eun-won que se metía al instante a la boca los fideos enrollados en el tenedor. Eun-won, que giró la cabeza, sonrió con las mejillas un poco abultadas. Cha Se-jin también sonrió siguiendo a Eun-won. Era una cena feliz.

Tras terminar la cena de forma pausada disfrutaron del postre mientras conversaban de esto y aquello. El tiramisú y la panna cotta estaban dulces, y la mirada de Cha Se-jin que sin despegar la mirada todo el tiempo escuchaba sus historias y además le contaba las suyas estaba más dulce que eso. Por eso al salir del restaurante, su estado de ánimo se había vuelto a reventar de dulce.

El lugar al que llegaron con ese estado de ánimo tan bueno era el lugar donde la última vez había comprado trajes de pareja con Cha Se-jin. Eun-won, pensando que Cha Se-jin tendría algo que comprar, bajó del auto y entró al interior recibiendo la atención del empleado juntos.

El interior estaba tranquilo como después de terminar toda la jornada. Cha Se-jin, al ver a Eun-won examinando alrededor, se agachó y le susurró al oído:

"Es correcto que solo estamos nosotros dos. Avisé con anticipación para venir con mi cariño."

Cha Se-jin, que sonrió de oreja a oreja, movió los pasos teniendo abrazada la espalda de Eun-won con el brazo. Eun-won, que recién en ese momento entendió la situación, asintió con la cabeza sacando un sonido pequeño de ah⋯.

Dentro de la tranquila boutique, pasando por varias tiendas, el lugar al que llegó Cha Se-jin era una boutique de joyería. Debajo de una iluminación elegante los aparadores transparentes brillaban de forma ordenada. Eun-won, tras mirar hacia el interior de la tienda, miró hacia arriba a Cha Se-jin.

"Para ver anillos."

"¿Anillos?"

"Sí. Aunque tenemos los anillos de boda, esos son porque había que comprarlos, porque eran necesarios los compramos, ¿verdad?"

Eun-won asintió con la cabeza en silencio. Las palabras de Cha Se-jin eran correctas. Claramente eran anillos de boda, pero contenían un significado un poco complejo. Cuando estábamos casados, pero el corazón todavía no se alcanzaba, un formato que se equipó primero antes de conocernos bien el uno al otro. Mientras contenían esa clase de cosas, solo estaban puestos dentro del aparador del vestidor.

"Por eso quería mandar a hacer unos nuevos. Unos para traerlos puestos todos los días. Como andamos de novios, mmm⋯. ¿Anillos de pareja?"

Cha Se-jin, que manoseaba el dorso de la mano de Eun-won con el pulgar, sonrió ladeando la cabeza como si aun diciéndolo le resultara algo un poco extraño.

"¿Entre las personas casadas no se le dice anillo de pareja?"

Ante esas palabras Eun-won soltó una risa pequeña. Cha Se-jin, mirando a Eun-won que se reía, esperó la respuesta.

"Me gusta. Anillos de pareja."

"¿En serio?"

"Síii. Me gusta muchísimo. Me los pondré todos los días sin quitármelos."

Cha Se-jin, que durante un momento no pudo decir ninguna palabra y solo miró hacia abajo al rostro de Eun-won, aplastó su corazón que le daba un vuelco. Le gustaba Eun-won a un grado que si no se controlaba, si no se vigilaba no sabía qué clase de acto terminaría haciendo aquí. Cha Se-jin, que aplastó apenas su corazón donde le hervía el impulso manteniendo la imagen de un ser humano normal, entró a la tienda junto con Eun-won.

El empleado guio a las dos personas a la mesa del fondo. Sobre la bandeja cubierta de terciopelo ya había varios anillos preparados. Como si Cha Se-jin hubiera avisado con anticipación, más que diseños excesivamente ostentosos la mayoría eran diseños que se veían buenos para traer puestos todos los días.

"Les he preparado algunos en un sentido que sea bueno para que ustedes dos los traigan puestos de forma habitual."

El empleado explicó de forma calmada y empujó los anillos uno por uno hacia enfrente. Eun-won sin darse cuenta tragó un aliento pequeño y examinó los anillos.

Cha Se-jin, más que los anillos, miró únicamente el rostro de Eun-won que examinaba los anillos y preguntó:

"¿Hay alguno que sea de tu agrado?"

"¿Puedo elegir yo?"

"Sí, claro. Tiene que ser del agrado de mi cariño. Como ya no se va a despegar del cuerpo."

"También tiene que ser del agrado del director ejecutivo."

"Por eso tiene que elegirlo la persona que es del agrado de mi corazón."

Ante la respuesta que regresó como si no fuera nada las puntas de las orejas de Eun-won se le pusieron un poco rojas. Eun-won, que examinó por un momento al empleado que mantenía una expresión amable haciendo como que no escuchó, volvió a bajar la mirada hacia los anillos. Las yemas de los dedos que examinaban uno por uno con cuidado se detuvieron enfrente de la segunda bandeja.

Era un anillo simple de oro blanco. A primera vista era sumamente ordenado, pero al mirar de cerca tenía pequeños diamantes incrustados en fila a lo largo de una línea delgada. A pesar de no ser exagerado cada vez que recibía la luz brillaba en silencio por lo que fue de su agrado.

"A mí⋯ este me parece el más bonito."

La mirada de Cha Se-jin bajó al anillo que señaló Eun-won, y pronto regresó al rostro de Eun-won.

"¿Este?"

"Sí. A mí me parece que sería mejor así de simple más que algo demasiado ostentoso."

"Sí, está bonito."

Cha Se-jin asintió con la cabeza de inmediato. Cha Se-jin, que miraba al empleado sacar el anillo preguntando si querían probárselo, miró los dedos de Eun-won y luego miró al empleado.

"¿Podría ponérselo yo?"

El empleado sonrió de forma suave e inclinó la cabeza.

"Por supuesto. Pueden ponérselo con toda confianza."

Cha Se-jin recibió el anillo que le entregó el empleado. Hasta hace un momento simplemente Eun-won, que elegía los anillos con cuidado, le resultaba bonito y adorable, y se entusiasmó pensando que el anillo que eligió Eun-won brillaba tal cual como Eun-won, pero al tener realmente el anillo en la mano extrañamente se puso nervioso.

"Yo te lo pondré."

114.

Eun-won, que miraba a Cha Se-jin sumamente serio, le extendió la mano despacio. La mano de Cha Se-jin envolvió con ligereza los dedos de Eun-won, y le puso despacio el anillo en el cuarto dedo blanco y delgado.

En el instante en que la sensación fría y tersa le envolvió el dedo, el corazón de Eun-won latió pequeño. Era diferente a cuando mandaron a hacer los anillos de boda. Aunque en ese entonces también le gustaba Cha Se-jin, no pudo sentir esta clase de temblor. Porque en ese entonces el anillo existía simplemente como un objeto preparado para la boda.

Sin embargo ahora no era así. El anillo que envolvía su dedo ahora se le acercaba como una declaración más que le hacía el Cha Se-jin al que amaba.

"Está bonito."

La voz baja de Cha Se-jin resonó. Eun-won miró hacia abajo su mano con el anillo puesto. Los pequeños diamantes brillaban y centelleaban debajo de la iluminación. De verdad estaba bonito. Tanto el anillo, como el corazón de Cha Se-jin que pensó en querer compartir el anillo con él.

"⋯Yo también quiero ponérselo al director ejecutivo."

"Sí."

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Eun-won recibió el anillo de tamaño más grande del mismo diseño que le entregó el empleado. La mano de Cha Se-jin era mucho más grande y firme que su mano. Eun-won con un poco de tensión le puso el anillo en el dedo. Cuando el anillo entró encontrando su lugar, Cha Se-jin levantó la mano y la reflejó en la luz.

"Es de mi agrado. Más porque me lo pusiste tú."

Cha Se-jin sonriendo tomó la mano de Eun-won y la puso al lado de su mano alineadas. El anillo del mismo diseño brillaba en silencio debajo de la iluminación.

Sin ser exagerado, ordenado, y aun así tras compartir el anillo que brillaba con claridad el corazón se le infló como a punto de reventar. Le gustaba a Eun-won. De verdad a un grado que no sabía cómo expresarlo. Pero aun así sintiendo que se moriría si no lo expresaba, hasta al punto de querer transmitirlo haciendo señas con las manos y los pies.

Cha Se-jin, que miraba hacia abajo las manos unidas, dijo como haciendo una promesa:

"Jamás me lo quitaré."

"Yo tampoco."

La respuesta de Eun-won que regresó de inmediato fue extasiante. Cha Se-jin, que guardaba profundamente en sus ojos a Eun-won que no podía despegar los ojos como si de verdad fuera de su agrado el anillo, asintió con la cabeza al empleado con la intención de que lo compraría. Le pareció que hizo bien en pedir desde un principio que le tuvieran preparado ajustando hasta la medida para que pudiera traérselo puesto saliendo de ahí de inmediato lo que fuera de su agrado.

¿Acaso gracias a eso no tenía por qué volverse a quitar el anillo que le puso Eun-won directamente? El que pudiera dejar en la mano de inmediato el corazón que eligió Eun-won. Ese pequeño hecho le gustaba al grado de resultar extraño.

Cha Se-jin, que miraba hacia abajo las manos agarradas, le acarició despacio con el pulgar el anillo puesto en el dedo a Eun-won. Quería ir compartiendo todo uno por uno con Eun-won así.

El corazón de hoy, el tiempo de mañana, hasta la cotidianeidad más minúscula en la que el estar juntos se volvería algo obvio.

Cha Se-jin agarró más profundo la mano de Eun-won. El anillo que tocaba el dedo brillaba de forma deslumbrante como la promesa de hoy.

En la mañana del fin de semana Cha Se-jin, que dormía hasta tarde junto con Eun-won, abrió primero los ojos. Cha Se-jin, que cerró y abrió un par de veces los ojos impregnados de sueño, le dio besos en orden en el cabello, la mejilla y los labios a Eun-won que dormía plácidamente a su lado, y levantó la mano presionando también los labios sobre el anillo bien asentado en el cuarto dedo. Y luego levantó también su mano con el anillo puesto mirándola durante un buen rato en medio de la penumbra.

Como no había estado mucho tiempo con un anillo puesto se prometió que aunque sintiera un cuerpo extraño o le fuera incómodo de alguna forma se terminaría adaptando, pero afortunadamente no tuvo para nada esa clase de sensación. Simplemente era cómodo y bueno como si desde que nació originalmente hubiera habido un anillo en este lugar.

Al meter la mano por dentro de la cobija y abrazar al máximo en su pecho a Eun-won que por ser la mañana estaba más calientito, se escuchó un sonido de queja pequeño a través del sueño. Ah, qué tierno. Cha Se-jin, que murmuró, volvió a cerrar los ojos teniendo abrazado a Eun-won con todo el cuerpo.

Cha Se-jin, que se levantó un poco pasadas las diez y conversó sin poder salir de la cama hasta pasadas las once, se levantó de su lugar recién cerca de las doce. Porque quedaron de comer juntos todos la comida del fin de semana en la casa principal.

Como Eun-won le dio pena y volvió a salir huyendo, las dos personas salieron tras lavarse cada uno y terminaron los preparativos de forma impecable. Y pasando a la casa principal saludaron con gusto a su cuñada a la que le vieron la cara después de una semana. Yu Tae-ra también sonrió al ver a Cha Se-jin que se veía de buen humor.

"Joven amo, se le ve de buen humor. A Eun-won también. Me parece que ustedes dos se han llevado mejor."

"¿Eso parece?"

"Sí."

"Gracias. ¿Cuñada también se le ve la condición física buena hoy?"

"Es que como el proyecto que me traía con pendiente terminó bien ayer descansé a gusto después de mucho tiempo. Ah, ¿ya llegaron la señora y el señor?"

Cha Se-jin, que vio a Yu Tae-ra saludar hacia atrás, giró el cuerpo junto con Eun-won mirando a sus padres que salían del cuarto.

"Ya llegaron."

Cha Se-jin saludó con un rostro mucho más dócil de lo habitual. Eun-won a su lado también inclinó la cabeza dócilmente saludando y sonrió haciendo contacto visual con los padres de Cha Se-jin.

"Entremos, Eun-won. Hoy le puse atención al menú de la comida, pero el verdadero mejor es el postre. Es un pastel milhojas, le untan una capa delgada de crema pastelera, y la parte de hasta arriba es como crème brûlée derritiendo azúcar⋯⋯."

Cha Se-jin, que vio a su mamá recibir con gusto a Eun-won entrando juntos al comedor, la siguió conversando a la ligera de esto y aquello sobre sus novedades con Yu Tae-ra.

Y Cha Se-na y Cha Se-gyu, que llegaron un poco tarde, entraron casi al mismo tiempo al comedor. Cha Se-na, que se volvió la persona más tardada debido a Cha Se-gyu que metió el cuerpo de un tirón primero, sacudió la cabeza sentándose en su lugar.

"Vaya, cómo es que los hermanos mayores no le ceden ni una sola vez a la hermana menor."

"La vida originalmente es así."

"El hermano mayor en momentos como este se ve de verdad idéntico al hermano segundo. Los dos son raros."

"No me parece que sea un asunto para enojarse al grado de decir palabras así de severas."

Ante esas palabras Cha Se-jin ladeó la cabeza mirando a Cha Se-gyu. Se sentía como que sin hacer nada y estando quieto terminó recibiendo groserías sin razón.

"Que me digan que soy idéntico a ti es algo bueno. Yo últimamente soy de verdad bueno."

"¿Tú?"

"Sí. A que sí, yo soy de verdad bueno."

Cha Se-jin, que giró la cabeza, le preguntó a Eun-won muy pronto con un rostro dulce. Eun-won asintió con la cabeza respondiendo que sí. El que fuera una buena persona y amable era algo seguro, y el responder eso no era ni un asunto difícil ni un asunto de pena.

"Mira eso. Agradece de ahora en adelante que seas idéntico a mí."

"De verdad cansa."

Cha Se-jin, que miraba a Eun-won que sonreía de forma pequeña viendo a Cha Se-gyu sacudir la cabeza, como si se acordara de algo subió la mano con el anillo puesto sobre la mesa de comer. Como pidiendo que por favor lo vieran sí o sí.

"⋯⋯."

La mirada de Eun-won tocó el cuarto dedo de Cha Se-jin. Aunque la otra familia aunque viera el anillo no se daría cuenta de inmediato, en sus ojos solo entraba el anillo que centelleaba en la iluminación del comedor.

Después de eso también Cha Se-jin durante toda la comida movió la mano para que se viera el anillo. También cuando tomaba agua agarraba la copa con la mano izquierda, y cuando desdoblaba la servilleta hacía que el dorso de la mano quedara hacia arriba. Y en cuanto tenía un momento libre tenía la mano izquierda subida sobre la mesa de comer.

"¿Te lastimaste la mano? ¿Por qué te mueves así de antinatural?"

Cuando le cayeron las palabras a Cha Se-gyu que no pudo seguir viendo, Cha Se-jin levantó la cabeza haciendo contacto visual como esperándolo.

"No. Para que me lo veas."

"Qué."

Cha Se-jin en lugar de responder sacó la mano un poco más hacia enfrente. Ahora la mirada de toda la familia tocó los dedos de Cha Se-jin.

"¿Compraste un anillo?"

"Sí. Junto con Eun-won."

"Ha de estar el anillo de boda."

"Ese es el anillo de boda."

"¿Entonces qué es eso?"

"Anillo de pareja."

Al final Eun-won se manoseaba las manos debajo de la mesa de comer con las orejas rojas. Aunque le gustaba y le resultaba tierno Cha Se-jin que presumía por gustarle, a cada rato se le subía el calor al rostro. Cha Se-jin, que buscó y agarró la mano de ese Eun-won, la subió con naturalidad sobre la mesa de comer. Los anillos del mismo diseño centelleaban alineados en los ojos de la familia debajo de la iluminación del comedor. Todos tenían rostros de querer agregarle una palabra a Cha Se-jin que andaba como un tonto enamorado, pero parecían estar aguantándose por si Eun-won se apenaba más.

"Vaya, qué bonito. ¿Quién lo eligió?"

"Eun-won."

"Eun-won, de verdad lo elegiste muy bien. Tampoco es pesado para traerlo puesto todos los días, y tampoco es demasiado monótono. Les queda bien."

"Mamá también tiene el mismo pensamiento que yo."

La mamá de Cha Se-jin, que le siguió el juego a su hijo que estaba sumamente entusiasmado para que Eun-won no se sintiera apenado, le dio un toque a Se-na que estaba sentada a su lado debajo de la mesa de comer.

"¿No están haciendo notar demasiado que son recién casados? ¿Se vale hacer eso?"

"Si hay amor se vale hacer eso."

"⋯Ugh, el hermano mayor parece que se volvió loco, mamá."

"Es porque tú no lo has hecho. ¿Tú serás peor que yo?"

Yu Tae-ra, que sonrió mirando a Cha Se-jin que sonreía por andar de buen humor dijera lo que le dijera, abrió la boca.

"Se ve bien, joven amo. Bueno, casarse y andar de novios yo también estoy a favor. No hay forma de que se relaje la tensión y es bueno."

"Como decía la cuñada sí se entiende bien conmigo."

Los familiares, que hasta ahora jamás habían visto a Cha Se-jin entusiasmado hasta este punto, miraban a Cha Se-jin como resultándoles curioso, y pronto miraron a Eun-won como resultándoles de verdad grandioso. Que Cha Se-jin, que ni escuchaba bien las palabras y solo hacía actos que no se sabía a dónde brincarían, pudiera poner un rostro así de feliz por la sola razón de que le gustaba alguien, no podían creerlo de ninguna manera.

De verdad era grandioso, curioso y además un alivio. Por eso los familiares sin que ninguno solo molestara más a Cha Se-jin, simplemente miraron a las dos personas un poco más de tiempo y sonrieron.

La comida continuó de forma pausada y además alegre. Cha Se-na se espantaba y le daba llamadas de atención cada vez que Cha Se-jin decía palabras empalagosas descaradamente, y Cha Se-gyu le daba la razón a Cha Se-na diciendo una palabra con un rostro de estar harto. Y los padres y Yu Tae-ra sonreían suavemente viendo a Cha Se-jin que a pesar de eso no tenía ningún impacto.

"El postre comámoslo en el patio central. Hoy el clima no está frío y está perfecto."

Ante esas palabras Cha Se-na como esperándolo se levantó de su lugar y sonrió tomándose del brazo de su mamá.

"El clima está de verdad bueno, ¿verdad mamá? Mamá, ¿qué té vas a tomar? Yo también tomaré lo mismo que mamá."

"¿Harás eso? Mamá hoy iba a tomar té con leche. Calientito."

"Yo entonces también té con leche."

Cha Se-na, que hacía cariñitos frotándose la mejilla en la mano de su mamá, al sentir la mirada de Eun-won giró medio cuerpo y le hizo señas con la mano.

"Eun-won, ¿tú también vas a tomar té con leche?"

Cha Se-na, que habló como el hábito de hablarse cómodamente cuando estaban los dos solos, sonrió con ternura viendo a su mamá que se sorprendió.

"Te dije que quedamos en hablarnos cómodamente cuando estuviéramos los dos solos. Por qué te sorprendes así, mamá."

"Qué vas a hacer si se te vuelve costumbre andando así."

"Qué tiene de malo. Ya somos familia. Es bueno estar cómodos."

"¿Es así? Me parece que también es así. Sí, ¿Eun-won también está bien, verdad? Si Se-na te presionó diciendo que lo hicieran así y no tuviste de otra más que aceptárselo o algo así no tienes por qué hacerlo."

Ante esas palabras Eun-won levantó rápido las dos manos y las sacudió suavemente.

"No es así. A mí me gusta mucho porque la hermana mayor se porta bien conmigo."

"¿Hermana mayor? Vaya, por eso a Se-na le gustó. Porque viviendo como la menor llegó a escuchar que le dijeran hermana mayor."

La mamá de Cha Se-jin, que soltó la risa, también le hizo señas con la mano a Eun-won para que se acercara. Ante la sensación de como si su mamá lo estuviera llamando, Eun-won se acercó hacia ese lado.

"¿No hay algo difícil porque Se-jin se porte demasiado apresurado? O que sea pesado de aceptárselo⋯."

"No, el director ejecutivo no es así. Hasta la cosa más pequeña me la pregunta toda a mí, y no hace asuntos en los que yo tenga que dudar aunque sea un poco."

"¿En serio? Sin yo saberlo Se-jin de verdad se volvió mucho un adulto. Al verlo hoy se le veía tan bien que hasta a mí que lo veía me dio buen humor. No solo Se-jin se veía bien, sino que Eun-won también se ve más brillante que antes, y me gustó más porque me parece que ahora nos consideran un poco más cómodos."

Como era de esperarse la dulzura de Cha Se-jin parecía venir de sus padres. Ante las palabras así de dulces y la mano que le acariciaba la espalda al grado de ponérsele la punta de la nariz sensible, sentía que le saldrían las lágrimas.

"¿Qué hacen excluyéndome a mí?"

Mientras aguantaba la gana de llorar apretando, desde atrás cayó la voz de Cha Se-jin. Cha Se-jin, que abrazó a Eun-won desde atrás con naturalidad, miró a Cha Se-na que salía sacudiendo la cabeza de lado a lado como habiendo visto algo insoportable de ver, y luego miró a su mamá que sonreía satisfecha.

"¿Se-jin también va a tomar té con leche?"

"Sí, dérmelo."

"Está bien. Ve al patio central con Eun-won."

"Sí, mamá. Vamos, cariño."

Cha Se-jin, que zafó el brazo con el que tenía abrazada la cintura de Eun-won, se le metió suavemente entre los dedos. Los dedos se entrelazaron uno por uno enganchándose con firmeza. Eun-won, teniendo agarrada esa mano, caminó juntos por el pasillo largo por donde se propagaba la luz del sol.

Allá enfrente se veía la imagen de las espaldas de Cha Se-na y Cha Se-gyu jugándose bromas. Yu Tae-ra estaba conversando con el padre de Cha Se-jin, y la luz cálida cayó sobre la cabeza de todos.

Al abrirse la puerta que conectaba al patio central, el viento que no contenía mucho frío se metió junto con la luz. La luz del sol brillaba sobre los árboles bien cuidados y las flores bajas, y las voces y risas de varias personas se esparcieron a la ligera entre esa luz del sol.

El paso con el que daba la pisada hacia ellos era más ligero que la última vez. Y la próxima vez se volvería aún más ligero que ahora. Porque se estaban acercando. Cada día de forma diferente.

Como sabiendo sus pensamientos que se profundizaron, Cha Se-jin le volvió a agarrar con firmeza la mano a Eun-won una vez más. Eun-won giró la cabeza y lo miró. Cha Se-jin lo miraba hacia abajo sin muchas palabras y sonreía. Como esa risa le gustaba tanto Eun-won también sonrió siguiéndolo. Y con naturalidad se volvió a mezclar con la familia.

Una tarde tranquila de fin de semana.

Era el instante en que a Eun-won le nacía otro buen presente.

115.

Eun-won, que saludó a Joo Yi-deun y Jung Woo-min a quienes se encontró enfrente del restaurante de hamburguesas artesanales para comer juntos aprovechando que coincidieron en tiempo, le agitó la mano a Yun Ji-woon que venía corriendo a toda prisa desde allá a lo lejos.

"Jung Woo-min, ¿por qué siento como si te viera después de tanto tiempo?"

"Es por mi tarea, aah⋯. Al recordarlo me salen groserías de nuevo. De verdad que por culpa de dos que salieron huyendo⋯."

"⋯Te mataste trabajando, carajo. Oye, yo te invito una de doble carne así que habla mientras comes."

Yun Ji-woon, que le dio unas palmadas en el hombro reconfortando a Jung Woo-min a quien extrañamente se le veían más oscuras las ojeras, entró al interior del local y se sentó de golpe en una mesa para cuatro personas que aún estaba vacía, e inmediatamente jaló la tableta eligiendo la hamburguesa.

"Yo la hamburguesa con doble carne, tocino, dip de queso y aguacate."

Yun Ji-woon, que eligió la que tenía el nombre más largo, puso en el carrito las hamburguesas de Joo Yi-deun y Jung Woo-min que eligieron nombres que no se quedaban atrás. Y luego miró a Eun-won.

"Mmm⋯. Yo la hamburguesa insignia."

"¿Esa no es de doble carne sino la normal, verdad?"

"Sí. Para mí con esa está bien."

"A mí también me gustaría que con esa estuviera bien. Ah, últimamente se me desató el apetito y me voy a volver loco."

Mientras Yun Ji-woon hablaba como soltando un suspiro eligiendo hasta las bebidas y los complementos, Eun-won jaló un poco el vaso de agua hacia su lado. Fue en ese momento. La mirada de Yun Ji-woon, que pasaba por encima de la pantalla de la tableta, se detuvo en los dedos de Eun-won.

"⋯Oye."

"¿Sí?"

"La mano."

"¿La mano?"

"Tu mano."

Eun-won, sin saber a qué palabras se refería, miró hacia abajo su mano. Y muy pronto se le puso caliente el rostro. El anillo puesto en su cuarto dedo brillaba de forma pequeña debajo de la iluminación de encima de la mesa.

"¡Qué es esto!"

Las miradas de Joo Yi-deun y Jung Woo-min también se dirigieron al mismo tiempo hacia la mano de Eun-won.

"¿Qué es, un anillo?"

"¿Eh?"

"Espera un momento. ¿Tú originalmente traías un anillo puesto?"

Jung Woo-min preguntó ladeando la cabeza. Eun-won encogió un poco la mano sin razón, pero no la escondió por completo. Porque no era algo que tuviera que esconder.

"Jamás me lo quitaré."

Las palabras que le dijo Cha Se-jin al comprar el anillo brillaron en silencio dentro de su corazón como el pequeño centelleo sobre su dedo. Era un anillo que estaría en su mano durante muchisimo tiempo de ahora en adelante. Quería armarse de valor.

"⋯Lo compré nuevo."

"Por el carácter de Seo Eun-won no parece que compró un anillo porque de repente le haya gustado⋯ lo compró junto con el hermano mayor. Es el anillo de boda, esto."

Jung Woo-min, que miraba a Yun Ji-woon que hablaba como sabiéndolo todo, ladeó la cabeza como si algo fuera extraño.

"Oye, los anillos de boda se compran antes de la boda. Por qué lo compra ahora."

"Ah, es verdad. ¿Entonces qué es? ¿Un simple regalo?"

Eun-won, a quien extrañamente se le secaba a cada rato la boca por lo que tomó un sorbo del refresco de cola que salió primero, tomó aliento de forma pequeña y luego abrió la boca.

"⋯Es que hubo un asunto que sería bueno tener un significado y recordar⋯."

"¡Oye, tú⋯! ¡Por fin se te dio con el hermano mayor! ¡Es eso! ¡Por eso mandaron a hacer anillos nuevos!"

Yun Ji-woon, que armó y completó el rompecabezas a toda prisa ante las palabras de Eun-won, miró a Eun-won con un rostro lleno de conmoción. Eun-won, que miró una vez a cada uno hasta a Jung Woo-min y Joo Yi-deun que esperaban como con curiosidad, asintió despacio con la cabeza. Ante eso las tres personas golpearon la mesa como si por fin se hubiera dado.

"¡Ya ven, les dije que al hermano mayor le gustas por completo! Cielos, qué de locos. Oye, de verdad qué bien. Vaya, qué loco."

"Sí, es que sin tener corazón no hay forma de que te haga las cosas así."

"Eso no es ni de chiste gustarle un poco a medias."

Las tres personas, que analizaban una por una las acciones que Cha Se-jin le mostró a Eun-won durante todo este tiempo, le entregaron felicitaciones de forma seguida como sintiendo que recién ahora se les aliviaba el pecho. Eun-won, que no sabía qué hacer por estar un poco apenado, miró los rostros de sus amigos a los que les daba gusto de verdad y se quitó de encima la pequeña tensión que tenía metida en los hombros.

"Gracias."

"Gracias de qué. Qué hemos hecho nosotros."

"Escucharon mis historias, y también me dieron asesoría. Y también les estoy agradecido por darles gusto así⋯. La comida la invito yo. Y la próxima vez también invito la cena."

"Si nos invitas no es como que me vaya a negar pero⋯."

Joo Yi-deun, que miró a Yun Ji-woon que respondió de inmediato como si le resultara absurdo, sacudió la cabeza de lado a lado.

"Oye, ¿no vas demasiado rápido? Dijiste que tú invitabas."

"Oye, son palabras por educación, por educación."

"¿A eso se le llama educación?"

"Si dice que invita es apenado si nos negamos."

Joo Yi-deun, que se quedó sumido en sus pensamientos un momento ante la respuesta de Yun Ji-woon, asintió con la cabeza de inmediato como si tuviera lógica. Jung Woo-min, que soltó un suspiro viendo a esos dos, miró a Eun-won.

"Comeré bien, entonces."

"¡Oye, si vas a andar encabronadamente con esas para qué sueltas un suspiro!"

"¿Acaso ni mi propio aire puedo soltarlo a mi antojo?"

Yun Ji-woon, que le apuntó con el dedo a Jung Woo-min criticándolo, jaló disimuladamente la tableta, seleccionó algo y se lo mostró a Eun-won.

"¿Yo entonces puedo pedir también papas con chile?"

"¿Qué, andas aumentando de peso para categoría peso pesado?"

Esta vez Joo Yi-deun y Jung Woo-min criticaron al mismo tiempo a Yun Ji-woon. Eun-won, que se rió viendo cómo se peleaban entre sí, se trajo la tableta y ordenó las papas con chile que dijo Yun Ji-woon que quería comer y un par de complementos más.

Y soltó la risa mirando a sus amigos que todavía se criticaban el uno al otro jugándose bromas.

El aire de la sala de juntas del piso 27 de la sede principal del Grupo Sewon no combinaba ni un poco con el día 27 de noviazgo.

En la pantalla había datos relacionados al proyecto del resort, y sobre la mesa había un montón de informes y documentos de referencia. Cha Se-jin estaba sentado en medio de eso escuchando obligatoriamente la junta de trabajo.

Y para colmo por tercera hora.

El problema era que el asistir a esta junta no era por su voluntad. Su hermano mayor le dijo de ir a comer juntos la comida así que salió, tras comer entró e iban a tomar café juntos de nuevo, se lavaron los dientes, y le dijo que pasaran a la sala de juntas porque tenía algo que entregarle por un momento así que solo fue, pero en el instante en que puso un pie adentro se quedó atrapado tal cual.

"⋯⋯Por lo tanto, la dirección es ajustar el plano de diseño para que se separe la línea de flujo entre la edificación del spa y la edificación de las habitaciones, pero en el caso de los huéspedes privados puedan utilizar un elevador independiente. Dicho plano es el proporcionado por el lado de Construcciones Baum que actualmente tiene en proceso la edificación del spa⋯⋯."

Sí, esto era un secuestro evidente. Cha Se-jin, mientras hacía garabatos en la pantalla de la tableta, enfrentaba las opiniones que le volaban sin terminar.

"Aparte de la sala VIP también se está revisando la propuesta de dejar por separado un espacio de comedor privado."

"Actualmente en el cronograma de obra presentado por el lado de Construcciones Baum⋯⋯."

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El contenido de la junta no era del todo sin significado. No, de hecho si se escuchaba bien eran historias bastante importantes. El Resort Sewon era un proyecto que se impulsaba de forma muy importante hasta a nivel de grupo, y como al mismo tiempo que se casó se quedó en una posición en la que no podía estar haciendo como que no sabía por siempre, no había nada de malo en saber esta clase de opiniones. Su hermano mayor también lo habría secuestrado y sentado en la sala de juntas con ese pensamiento.

Pero desde el principio no tenía intenciones de enfrentar el asunto del resort con una junta de más de tres horas. Para cualquier asunto ¿no había acaso un orden?

"Para la junta del martes lo complementaremos y se lo volveremos a reportar."

"Sí, me parece bien. Entonces dejémoslo hasta aquí por hoy."

Cuando terminó el último reporte y las personas de dentro de la sala de juntas comenzaron a acomodar los documentos uno por uno, Cha Se-jin levantó el cuerpo de la silla como esperándolo. Quería escapar de esta sala de juntas aunque fuera un segundo antes.

"El director ejecutivo Cha quédese a hablar un momento conmigo más y luego váyase."

Sin embargo como si no pudiera dejarlo ir dócilmente, desde las espaldas se escuchó la voz de Cha Se-gyu. No podía ignorar las palabras de Cha Se-gyu que tenía un cargo más alto. Si no hubiera ojos viendo trataría de rebelarse tratándolo no como a un superior sino como a un hermano mayor, pero aún quedaban un montón de ojos viendo dentro de la sala de juntas. Significaba que no había nada de bueno en armar una insubordinación.

"⋯Sí."

Cha Se-jin, que se acercó sin más remedio, sacó la silla de al lado de Cha Se-gyu y se sentó de golpe. La conversación continuó recién después de que todas las personas a excepción de ellos dos salieron de la sala de juntas.

"Hermano."

"En la empresa por el cargo."

"Sí, director ejecutivo sénior. Me gustaría saber la intención de secuestrar a una persona durante tres horas en una junta y encima aplicarle una detención adicional ahora mismo."

"¿Cuál detención? Es una coordinación de trabajo."

"¿Quién hace una coordinación de trabajo secuestrando así de repente?"

"Dices a cada rato que te secuestré pero ¿yo cuándo? Si entraste por tus propios pies. Solamente dio la casualidad de que comenzó la junta y no pudiste salir. Fue que el timing estuvo malo."

"Vaya."

Si embestía más podría ganarle de alguna forma, pero debido a las secuelas de la junta larga estaba considerablemente cansado por lo que no quería continuar más una guerra de desgaste. Cha Se-jin agitó la mano haciendo señas de que ya estuvo, y miró a Cha Se-gyu como preguntando cuál era la razón por la que le dijo que se quedara.

"Dímelo rápido, por qué, qué más."

"Trabaja también el fin de semana."

Ante esas palabras el movimiento de Cha Se-jin, que giraba de izquierda a derecha teniendo el cuerpo bien hundido en la silla de respaldo alto, se detuvo.

"Vaya, hermano."

"Qué."

"¿Justo ahora de verdad te pasaste de la raya?"

Cha Se-gyu, como si no escuchara para nada las palabras de Cha Se-jin, cambió la pantalla de la tableta en la que tenía puesta la mirada.

"Un resort de alta gama abrió la semana pasada. Ve a echarle un ojo."

"¿Yo?"

"Ve a ver directamente cómo está la ubicación, cómo está el paisajismo, las condiciones de las habitaciones y hasta las líneas de flujo del spa, la sala, el comedor privado y las instalaciones secundarias. Si es posible revisa también las cosas incómodas desde la perspectiva de un huésped."

"No, ¿eso por qué lo hago yo así de repente?"

"Porque también es tu trabajo. Un encargado de trabajo tiene que hacer al menos ese grado."

"¿Por qué yo de repente me volví un encargado de trabajo?"

"Si escuchaste tres horas de junta eres un encargado de trabajo."

"No voy, ve tú, hermano. Por qué voy a trabajar yo el fin de semana."

Cha Se-gyu, que miró de reojo a Cha Se-jin que volvía a hundir el cuerpo detrás de la silla hablando con firmeza, revisó el teléfono de forma indiferente. Cha Se-jin miró a Cha Se-gyu que ni le contestaba con un rostro de resultarle absurdo.

"Dije que fueras tú, hermano. ¿Escuchaste?"

"Yo tengo la agenda llena hasta el próximo mes. No puedo ir."

"Entonces manda a otra persona."

"Es mejor que vayas tú a ver a que vaya otra persona. Tienes buen ojo. Si está aunque sea un poco corriente no te lo aguantas."

"¿Es un halagó o es buscar pleito?"

"Tómalo como un halago."

"Es encabronadamente ambiguo."

Cha Se-gyu, que miraba a Cha Se-jin que seguía de malas, bajó la mirada hacia la pantalla del teléfono y volvió a revisar una vez más.

"¿Entonces de verdad no vas a ir?"

"Ajá."

"Hice la reserva de una habitación con trabajo para que fueras a ver mientras jugabas junto con Eun-won, pero no hay de otra. La cancelaré."

El movimiento de Cha Se-jin, que escuchaba las palabras serenas de Cha Se-gyu, se volvió a detener. Cha Se-jin, que lo miró por un momento como preguntando qué significaban esas palabras, ladeó la cabeza.

"¿Eh?"

"Que la cancelaré."

"No, espera."

"Por qué. Dijiste que no ibas a ir."

"¿Era para que fuera junto con Eun-won a jugar?"

"Sí. ¿Entonces ibas a ir tú solo al resort el fin de semana?"

Cha Se-jin no dijo ninguna palabra durante un momento. Y luego se sentó enderezando un poco la cintura. Al grado de no poder creer que era la persona que hasta hace un momento se derretía haciéndose uno solo con la silla de la sala de juntas, la postura se le corrigió de golpe.

"¿En dónde dijiste que era?"

"Dijiste que no ibas a ir."

"Ah, bastaba con que dijeras desde el principio que fuera a jugar junto con Eun-won. Ah, de verdad hermano por qué te vas volviendo cada vez más raro."

"No quiero escuchar palabras así provenientes de ti. De todas formas te mandaré los detalles de la reserva así que pídete libre el viernes e id. Hice que fuera posible hacer el check-in temprano. El check-out es el lunes por la mañana. El reporte lo escucharé en la junta del miércoles por la mañana."

"Vaya, de verdad hermano eres encabronadamente grandioso, de verdad. Tener preparado todo así y decir las palabras, vaya, qué loco."

"Me parece que tendrás que volver a decir las palabras de forma bonita."

"Muchas gracias, director ejecutivo sénior. Iré a hacer el trabajo que me ordenó encabronadamente con muchas ganas. Entonces para ir a entregarle esta noticia a la persona que irá conmigo me retiraré saliendo del trabajo primero."

Cha Se-jin, que se levantó de su lugar, saludó de forma rígidamente educada como pocas veces se veía, y para que no lo volviera a llamar no miró hacia atrás ni una sola vez y salió de la sala de juntas. Cha Se-gyu, que miraba a ese Cha Se-jin, recién en ese momento soltó una risa pequeña.

116.

El viaje al que salieron al día 29 de noviazgo fue perfecto desde el comienzo.

Se sentía como si sin falta Cha Se-gyu hubiera armado esta clase de evento para conmemorar los 30 días de noviazgo entre él y Eun-won. Por supuesto que no había forma de que ese director ejecutivo sénior malvado hiciera eso, pero como resultado así fue.

El resort al que llegaron recién casi al anochecer era mucho más tranquilo y amplio de lo que vieron en fotos. A ambos lados del camino de entrada bien cuidado los árboles bajos se extendían a lo largo, y al poner un pie en el interior del vestíbulo los recibió amablemente a los dos un aroma tenue a madera, una iluminación cálida y un empleado con el rostro sonriente.

En su primer viaje juntos, Eun-won tenía el corazón entusiasmado desde el instante en que escuchó las palabras de Cha Se-jin de ir a jugar al resort el fin de semana. Aunque por fuera no es que lo hiciera notar del todo, a los ojos de Cha Se-jin se le veía todo.

Diciendo que empacaría el equipaje para ir al resort estuvo sentado enfrente de la maleta durante varias horas, y en cuanto terminó la clase de la mañana salió corriendo mucho más rápido de lo habitual. En la área de descanso a la que pasaron a mitad del camino hasta para elegir un waffle se la pasó dudando un buen rato, y preguntó con cuidado a qué hora aproximadamente llegarían si llegaban, si podrían llegar antes de que se metiera el sol, y si cenarían en el resort.

Y aun así tenía un rostro de no saber que él mismo estaba entusiasmado. A Cha Se-jin eso le resultaba tan tierno que sentía que se volvería loco.

"Vaya⋯⋯."

Mientras daba un recorrido por el cuarto al que llegaron recibiendo indicaciones, le salían exclamaciones durante todo el tiempo. El cuarto era la suite spa situada en la parte más al interior del resort. Al abrir la puerta y poner un pie adentro se vio primero la sala amplia y el ventanal de vidrio completo.

Hacia afuera entraban de un solo vistazo el jardín bien cuidado y el bosque desplegado bajo más allá de este. La luz de la tarde posterior se propagaba a lo largo por encima del piso pasando la ventana, y los muebles de tono madera sobrio y las telas color crema hacían que todo el cuarto se viera suave.

Sin verse exageradamente lujoso se notaba bastante que le pusieron esmero. Cha Se-jin dio pasos despacio siguiendo la espalda de Eun-won y capturó en la cámara aquí y allá. Para hacerle un reporte a su hermano mayor tenía que dejar de forma detallada las condiciones de la habitación. El tamaño del cuarto, el estado de los acabados, la iluminación, la distribución de los muebles⋯⋯.

Sin embargo el cuarto no le entraba en los ojos. Por supuesto dentro de la pantalla del teléfono tampoco se capturaba el cuarto sino Eun-won dando un recorrido por el cuarto.

"La cama es de verdad grande. La cobija también es sumamente esponjosa⋯."

Se guardó la foto de Eun-won tocando la cobija parado al lado de la cama. Cha Se-jin presionó la foto guardada y miró a Eun-won que contenía la emoción del momento. El rostro sonriente era encantador y bonito. Por eso volvió a tomar una foto.

Clic.

Esta vez capturó en la foto a Eun-won mientras levantaba la cabeza. Era un rostro que se dio cuenta de que no estaba tomando fotos del cuarto sino de él.

"Sonríe, cariño. Ahorita estás bonito."

"⋯⋯."

"¿Quieres sentarte en la cama? No, ¿tomamos fotos saliendo al balcón?"

"⋯¿No es que tiene que tomarle fotos al cuarto?"

"Es que mi hermano mayor me dijo que también averigüe la satisfacción del huésped. Apenas voy haciendo eso. Porque se ve alta tu satisfacción, cariño."

"⋯¿Para eso también se necesitan fotos?"

"Para mí sí se necesitan."

Cha Se-jin, que sonrió con ganas, recién en ese momento dejó un par de fotos más de Eun-won que entendió sus palabras y sonreía, y se acostó en la cama tal cual teniendo abrazado a Eun-won. El que se le acurrucara más en su pecho moviéndose poquito a poco sin intentar zafarse ni tampoco intentar levantar el cuerpo era tan tierno que de verdad sentía que la cabeza se le pondría de algún modo.

¿Acaso el noviazgo era esta clase de cosa? Cómo diablos se la pasó amando la demás gente durante todo este tiempo. Sintió que se le iría la cabeza por gustarle Eun-won así todos los días, en cada instante.

"¿Estando un poco así salimos a cenar? O pedimos servicio a la habitación."

"Mmm⋯. Me parece que el servicio a la habitación también estaría bien."

No había necesidad de preguntar por qué eligió el servicio a la habitación. Con acurrucársele abrazándole con más fuerza la cintura como diciendo que no se quería separar ya se explicaba todo. Cha Se-jin le presionó los labios por aquí y por allá en el rostro a Eun-won y le metió la mano por dentro del suéter acariciándole la espalda y la cintura suaves.

"Sí, hagamos eso. Dicen que aquí el servicio a la habitación está aceptable. Comemos eso y nos hacemos el spa."

"Sí, me parece bien."

"Entonces veamos qué hay."

Cha Se-jin, que despegó ligeramente el cuerpo, se trajo la tableta puesta en la mesa lateral de al lado de la cama. Y acostado alineado con Eun-won levantó la tableta cambiando la pantalla.

"¿Qué quiere comer el director ejecutivo?"

"Mmm, me parece que todo estaría bien. El menú está aceptable."

"A ti te gusta el corte de carne, cariño. ¿Comemos centrados en comida occidental?"

Cha Se-jin, que presionó la pestaña de comida occidental, bajó el desplazamiento despacio. Pasaron en orden la foto del corte de carne, la pasta de mariscos y el risotto de crema con trufa. En el instante en que vio la palabra trufa, Eun-won se estremeció ligeramente.

No es que no pudiera comer cosas que tuvieran trufa, e incluso hubo varias veces que la comió sabroso con Cha Se-jin, pero ahora de repente con solo ver la palabra el aroma a trufa le rondaba en la punta de la nariz y se le revolvía un poco el estómago. Eun-won, mientras veía el menú de risotto de crema con trufa, bajó rápido el desplazamiento.

"A ti te gusta la crema. ¿Hoy no se te antoja?"

"⋯Me gusta la crema, pero me parece que hoy me gustaría más otra cosa en lugar de trufa."

"Pensándolo bien a mí también a veces cuando la condición física no es buena hay veces que la trufa no me cae. ¿No será que a ti tampoco te cae bien la condición física? ¿Será que anduviste demasiado tiempo en auto?"

Eun-won, que se puso a pensar detenidamente un momento ante las palabras de Cha Se-jin, pronto sacudió despacio la cabeza. Cha Se-jin, que se rió por lo tierno de eso, le dio un beso en la mejilla a Eun-won y volvió a inclinar la tableta hacia el lado de Eun-won.

"Si estás bien es un alivio. ¿Entonces hoy comemos pasta al óleo? Me parece que los camarones y los callos de hacha también estarían aceptables."

Los camarones y los callos de hacha no le revolvían el estómago con solo imaginarlos. También le parecía que el corte de carne y el estofado picante de tomate que le mostró Cha Se-jin estarían deliciosos todos. Sin embargo en cuanto vio los tteokbokki con falda de res que estaban en la última página, sintió el aroma característico de los tteokbokki y se le revolvió feo el estómago. Sentía exactamente como si se mareara por el movimiento del auto.

"¿Y los tteokbokki?"

Eun-won, que justo miraba la punta del dedo de Cha Se-jin que señalaba los tteokbokki con falda de res, sacudió rápido la cabeza.

"⋯Me parece que hoy no podré comerlos."

Como Eun-won le había dicho en ocasiones anteriores que seguido comía tteokbokki con sus amigos, Cha Se-jin revisó a Eun-won como preocupado. Aunque decía que la condición física estaba bien, le preocupaba que no es que de repente no quisiera comer algo que comía bien habitualmente, sino que dijera que "no podría" comerlo.

"¿De verdad estás bien? ¿No será que traes mal el estómago? ¿Cenamos despacio? ¿O quieres comer algo ligero? En momentos así en lugar de cosas como esta ¿no es mejor comer arroz con caldo calientito?"

"No es así. Con que no sean esas dos cosas todo está bien. Me parece que todo lo demás estará delicioso."

"¿Entonces pedimos la pasta al óleo, el corte de carne y el estofado de tomate? ¿Así ordenamos?"

"Sí. Me parece bien."

"Mmm, el estofado dice que está picante, ¿estarás bien? Me parece que algo picante no sería muy bueno."

"Me parece que eso estará bien. También como que se me antoja algo picante."

Cha Se-jin, que asintió con la cabeza, de todos modos miró de reojo a Eun-won como preocupado, se fue hacia el lado de los aperitivos y agregó una sopa de papa de más.

"Pidamos también una sopa. Es bueno si tú comes calientito, cariño."

"Siií."

"¿Y el postre? Como si lo pedimos al rato volverá a tomar tiempo, ¿lo pedimos juntos?"

Ante la palabra postre, al rostro de Eun-won le volvió el color. Cha Se-jin sonrió guardando ese cambio en sus ojos sin perdérselo.

"¿Sientes que el postre sí te entrará bien?"

"Sí, de repente como que⋯ se me antoja demasiado comer algo dulce."

"Qué tierno."

"⋯¿Sí?"

"Qué bonito."

"⋯Si yo no hice nada⋯."

"Dices que se te antoja demasiado comer algo dulce. Simplemente el que digas esa clase de palabras es encabronadamente tierno. No, tú aunque no hagas nada eres tierno, cariño."

Cha Se-jin, que volvió a pegarle los labios con un beso en la mejilla a Eun-won, abrió la página de postres y se la mostró a Eun-won. Pasaron en orden cosas como mousse de chocolate, pastel de queso vasco, pastel de mango, sorbete de limón, parfait y galletas. El revolvimiento que sintió mientras veía el menú principal de la cena esta vez no lo sintió ni un poco. Todos sin excepción se veían tan deliciosos que al grado de que era difícil elegir solo uno o dos.

"Quiero comer este pastel de mango y⋯ el sorbete de limón. Ah, en lugar del pastel de mango, el chiffon de té negro⋯ no, me quedo simplemente con el pastel de mango."

"El pastel de mango y el de limón⋯. ¿El chiffon de té negro? ¿No quieres comer el parfait? Es una apariencia que a ti te gustará justo. Mira este jarabe sobre el helado."

De verdad era una sensación extraña. Con solo ver el jarabe de chocolate bañado en abundancia sobre el helado de vainilla, sentía como si la mente le centelleara. Como originalmente le gustaban las cosas dulces y le gustaban los postres, no era algo extraño que le dieran ganas de comer al ver la foto del parfait, pero esa sensación era un poco diferente a lo habitual. Era una sensación de estar ansioso e impaciente queriéndolo comer de inmediato, justo ahora mismo.

"Cariño. ¿Pedimos simplemente todo? Ahorita tienes un rostro de que se te antoja demasiado comer."

"⋯⋯¿Puedo hacer eso?"

Ante la pregunta cuidadosa de Eun-won, Cha Se-jin soltó la risa. Le parecía por qué preguntaba de forma tan intranquila por una pequeñez como esta. Era evidente que se le olvidó que no es que estuviera en un nivel de poder comprarle todos los postres que había aquí, sino que era un esposo capaz de ponerle una repostería exclusiva para Eun-won en la casa de inmediato.

"De esta clase de cosas no tienes que recibir mi permiso. Lo mismo va para las demás cosas. Las cosas que quieras comer, las que quieras comprar, las que quieras hacer, puedes hacerlas todas a tu antojo, cariño."

En una situación en la que incluso si dijera que ya entendió, que de ahora en adelante simplemente lo haría encabronadamente todo a su antojo se quedaría corto, viendo a Eun-won que sin decir ni esa clase de palabras simplemente sonreía suavemente, Cha Se-jin en silencio puso todos los postres que había en el menú. Y por último eligió la limonada de naranja que eligió Eun-won y una botella de champán que tomaría él y presionó el botón de ordenar. En la pantalla se levantó un texto de indicación de que tomaría cerca de 40 minutos.

"Como dice que tomará 40 minutos descansemos un poco."

Cha Se-jin empujó la tableta a un lado al azar, y jalando a Eun-won al interior de su pecho le fue soltando despacio las feromonas. Eun-won, que respiró hondo en ese pecho, abrazó fuertemente a Cha Se-jin con los dos brazos.

Cuando las feromonas de Cha Se-jin le fueron envolviendo el cuerpo holgadamente, el revolvimiento que quedaba hasta hace un momento se le fue asentando despacio. Como si desde el principio no hubiera pasado nada.

⋯¿Habrá sido porque anduvo en auto mucho tiempo después de de verdad tanto tiempo?

Eun-won, que lo dejó pasar sin darle importancia, fue hundiendo el rostro despacio sobre el aroma acogedor y fresco.

El servicio a la habitación llegó un poco más temprano que el tiempo indicado. A medida que las comidas se ponían en orden sobre la mesa, el interior del cuarto se llenó por completo con un olor a comida que despertaba el apetito. Eun-won, al oler el olor en el que se mezclaban varios olores de comida, se presionó ligeramente sobre el estómago con la mano. Cuando estaba abrazado con Cha Se-jin definitivamente estaba bien, pero al oler varios olores de comida de una sola vez por un instante le volvió a dar un revolvimiento de estómago como si se mareara por el auto.

"¿Qué pasa? ¿Te sientes mal de algún lado?"

"Ah⋯. No. Estoy bien."

Al principio lo sintió hasta un poco nauseabundo, pero al ver los platillos y postres que se veían deliciosos pensó que aun así podría comer bien. Eun-won se sentó al lado de Cha Se-jin en el sofá de la mesa de la sala donde se sirvió la comida. Y con la cuchara que él le puso en la mano tomó la sopa de papa calientita, le sopló y se la metió a la boca.

A diferencia de lo que le preocupó de qué haría si al comer se le ponía raro de nuevo el estómago, la sopa estaba muy deliciosa. Eun-won, que desbarató los pedazos suaves de papa dentro de la boca, dirigió la mirada hacia los postres de al lado del corte de carne.

117.

"⋯⋯."

Cada vez que el mango de aspecto delicioso puesto sobre el pastel y el helado del parfait servido en la copa alta de vidrio, con ese jarabe de chocolate bañado en abundancia encima le entraban en los ojos, el corazón se le inclinaba primero hacia ese lado.

Cha Se-jin, que cortaba con destreza el corte de carne para que a Eun-won le fuera fácil comerlo, miró de reojo a ese Eun-won.

"¿Quieres comer primero el postre?"

"Ah⋯. No. Primero hay que comer la comida."

"No tienes un rostro de decir eso."

"⋯Es que no se puede comer el postre antes de comer la comida⋯."

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Cuando Eun-won al final habló en voz pequeña, Cha Se-jin sonrió y se trajo el parfait. Y con la cuchara larga tomó juntos el helado y el plátano manchado de jarabe y los llevó al lado de la boca de Eun-won. De ninguna manera le salían palabras de decir que estaba bien o que lo comería al rato.

Eun-won abrió un poco la boca y recibió la dulzura que él le daba como un pajarito. Cuando el sabor frío y dulce se le derritió en la punta de la lengua, sin darse cuenta se le doblaron ligeramente los ojos. Estaba sabroso a un grado que resultaba refrescante. Al punto de que todo el revolvimiento que quedaba se le cubrió por completo con el sabor dulce.

"¿Está sabroso?"

"Sí. Está de verdad sabroso."

Parecía que todo el sabor dulce existente en el mundo se le hubiera venido encima a Eun-won. De no ser así no podía sonreír de forma tan dulce. Cha Se-jin, que miró el rostro de Eun-won perdiendo el pensamiento por un momento, pronto recobró el sentido y soltó la mano de la cuchara larga de parfait.

"⋯⋯."

La mirada de Eun-won siguió la mano de Cha Se-jin y luego volvió al parfait. Quizá por haber probado el sabor, el parfait no dejaba de llamarle la atención. Aunque pensaba que tenía que prestarle atención a otra comida, al final terminaba mirando únicamente el parfait.

"Si quieres comerlo te digo que puedes comerlo. No tienes por qué aguantar."

Cha Se-jin, que terminó viendo el rostro ferviente de Eun-won, sonrió y volvió a agarrar la cuchara del parfait. El Eun-won de ahorita era exactamente como un niño pequeño decaído tras recibir un regaño por decir que quería comer algo dulce antes de comer la comida. Aunque jamás lo había regañado, el que estuviera mirando únicamente el parfait sin fin con un rostro desanimado le resultaba tierno y al mismo tiempo le daba lástima.

"Tenía que comer primero la comida⋯ lo siento."

"Por qué te disculpas hasta por algo como eso. ¿Acaso te han regañado por comer primero el postre sin comer la comida?"

"De pequeño, me regañó mi mamá diciendo que a cada rato comía cosas dulces sin comer la comida. Que no debía hacer eso⋯."

Al pensar en que el pequeño Eun-won decía que comería cosas dulces, lo regañaban y se ponía desanimado como ahora, la risa le nació sola. Cha Se-jin, que soltó la risa recordando al pequeño Eun-won que habría sido absurdamente tierno, tomó una cuchara más de parfait. Y ladeando la cabeza hizo contacto visual con Eun-won.

"Aunque la mamá regañe el esposo no regaña."

La cuchara de parfait volvió a entrar a la boca de Eun-won. Eun-won, a quien se le puso ruborizado por todos lados ante las palabras de Cha Se-jin, miró a Cha Se-jin sin poder sentir bien ni el sabor dulce. Más que el jarabe de chocolate, las palabras de Cha Se-jin y esa mirada con la que lo veía se le hacían más dulces.

"Esta vez el corte de carne."

"Yo lo comeré, ahora."

"Sí. Por lo pronto come esto."

Eun-won, que sonrió, volvió a abrir la boca recibiendo el corte de carne. Le preocupaba un poco qué haría si se le quitaba el apetito por comer cosas dulces, pero el corte de carne estaba de nuevo muy sabroso como tal. El estómago tampoco se le revolvía, y por ser suave y sabroso sentía que podría seguir comiendo.

"¿Ese también te entra?"

"Sí, está sabroso."

"Si se te revuelve el estómago dímelo de inmediato. No vayas a comer a la fuerza de ninguna manera."

"Sí, lo haré. El director ejecutivo coma rápido también."

Eun-won fue probando poco a poco en orden las comidas ordenadas. Quizá porque descartó desde antes las comidas de aroma sumamente fuerte, no hubo ninguna que le hiciera pensar que no podría comerla.

Sin embargo mientras comía la pasta e incluso mientras comía el estofado sabroso por lo picante, la mirada se le iba a cada rato hacia el pastel y el parfait. No era a un simple nivel de querer comer, sino una atracción fuerte de sentir que si no lo comía de inmediato no se podría. Al final, Eun-won tomó un poco del pastel de mango con el tenedor de postre y se lo metió a la boca. La panetela suavecita y el mango fresco dulce y acidito se desmoronaron transmitiéndole una ola de felicidad.

"¿Tan sabroso está?"

Cha Se-jin, que miraba a Eun-won comiendo sabroso el pastel, le sobó con la mano que no tenía levantada con el tenedor la mejilla a Eun-won, más suavecita que la panetela del pastel, como si le resultara tierno.

Eun-won, que sonrió por lo bien que sentía el toque de la mano, levantó un pedazo grande de mango y se lo ofreció a Cha Se-jin. Cha Se-jin, que bajó un poco la cabeza, se metió el mango dulce a la boca. Le parecía bonito que estuviera sonriendo dócilmente por gustarle que él comiera lo que le gustaba, por lo que le daban ganas de dejar tirados el mango y el corte de carne y morderle y besarle las mejillas blanditas, pero por lo pronto decidió aguantarse. Porque si dejaba tirado el postre le parecía que Eun-won terminaría llorando a moco tendido.

"Ten, una vez más el corte de carne."

Cha Se-jin, que le volvió a meter un pedazo de corte de carne a la boca a Eun-won que sonreía diciendo que le gustaba por lo acidito tras comer el sorbete de limón, recién en ese momento se metió comida a su propia boca.

Después de eso también Cha Se-jin estuvo procurándole la comida a Eun-won durante todo el tiempo. Aunque Eun-won dijo que comería directamente él mismo, mientras comía la pasta o el corte de carne al final el tenedor de Eun-won se movía continuamente hacia el lado del postre, por lo que Cha Se-jin no tenía de otra más que prestarle atención.

Por supuesto para Cha Se-jin el que pudiera hacer eso más bien era mejor. Al grado de querer que Eun-won siguiera concentrado en el postre. Le resultaba tierno que se comiera dócilmente lo que él le daba, y también le resultaba encantador que si había un postre sabroso sin falta le compartiera un bocado a él también. Para Cha Se-jin tanto el sorbete de limón, como el parfait, como el pastel chiffon de té negro, todos se sentían como el sabor de Eun-won.

"Si estás bien ¿salimos a caminar un momento? Si estás cansado puedes descansar también."

"Sí, me parece bien. Quiero salir."

Eun-won respondió sin dudarlo. Estaría bien aunque se la pasara solo pegado con Cha Se-jin dentro del cuarto tal cual, pero le daba curiosidad el sendero de caminata que vio al hacer el check-in, y como se le llenó el estómago por comer mucho de esto y aquello, le pareció que estaría bien caminar juntos.

A diferencia de lo que le hizo preocuparse de si tendría frío poniéndose una prenda de vestir exterior un poco gruesa, era una noche acogedora. Eun-won movió los pies hacia el sendero de caminata por el que se extendía a lo largo una iluminación baja siguiendo el camino. Entre los árboles bien cuidados pasaba un viento suave cosquilleándole la mejilla.

"Me gusta mucho el olor a madera. Exactamente⋯⋯."

"¿Exactamente?"

"⋯Se parece a su olor, director ejecutivo."

Eun-won, que recordó el aroma a feromonas de Cha Se-jin, respiró hondo y luego soltó el aire despacio. De verdad se sentía como si el aroma de Cha Se-jin se hubiera esparcido por todo el sendero de caminata.

"¿Entonces no es que te guste el olor a madera sino que te gusta mi olor?"

Cha Se-jin, que sonrió con ganas, inclinó el cuerpo pegándose hacia el lado de Eun-won y soltó las feromonas. Por encima del olor a madera fresco del sendero de caminata se propagó un aroma a vainilla más profundo, denso y suave. En un instante a Eun-won se le encogieron las puntas de los pies, y le dio un cosquilleo en lo profundo del vientre bajo. Más allá de que simplemente el aroma fuera demasiado bueno⋯ recordó el momento en que estuvo en contacto cercano en abundancia con Cha Se-jin hace poco.

⋯¿Eh? Por qué me pongo así⋯.

Eun-won, desconcertado porque le venían a la mente escenas a las que aunque intentara relacionar con esta caminata pacífica de ahorita no podía relacionar en ninguna sola parte, sacudió la cabeza. Sin embargo cada vez que respiraba el aroma a feromonas de Cha Se-jin, que le entraba hasta lo profundo dentro del cuerpo, le hacía los pensamientos cada vez más densos.

"¿Por qué?"

Debido a que sus pasos se volvieron lentos sumido en sus pensamientos, los pasos de Cha Se-jin también se volvieron lentos a la par. Eun-won se esforzó por recobrar el sentido rápido ante la mirada de Cha Se-jin que lo miraba hacia abajo y sacudió la cabeza.

"Ah⋯. Es que el camino está bonito."

"Así veo. Lo dejaron bien. Ya entiendo por qué mi hermano mayor dijo que viniera a verlo. Se nota bastante que le pusieron mucho esmero."

Eun-won, que apenas reprimió el corazón, recién en ese momento fue guardando en sus ojos uno por uno el sendero de caminata que le volvía a entrar en la mirada. Sin embargo la cabeza ya alborotada no se le asentaba fácilmente. A cada rato quería estar en contacto con Cha Se-jin. Era una sensación parecida a cuando le daban demasiadas ganas de comer el postre por lo que la mirada se le iba a cada rato, y el sabor dulce le rondaba en la punta de la lengua. Ante la atracción el doble, no, varias veces más fuerte de lo habitual, le resultaba difícil hacerse el disimulado.

"⋯⋯."

Eun-won, que guardaba tranquilamente en sus ojos a Cha Se-jin que caminaba en un lugar cercano al grado de que los brazos se tocarían cada vez que caminaba, pegó el cuerpo un poco más cerca. Aunque solo se movió muy poco los brazos se tocaron y sobaron entre sí. Ante ese pequeño contacto le dio un hormigueo en la punta de los dedos.

"Cariño."

"⋯¿Sí?"

Al levantar la cabeza ante el llamado de Cha Se-jin las miradas se engancharon de inmediato. De forma muy firme. Tanto la luz que caía sobre el rostro, como el viento que pasaba entre los árboles se alejaron en un instante, y solo los ojos de Cha Se-jin quedaron de forma clara.

Eun-won, dejando de lado el olvidar por un instante el meter el aire, miró aturdido ese rostro.

El rostro de Cha Se-jin se fue acercando despacio. Aunque sabía que era un lugar en el que no se sabía cuándo vendría quién, no le nacieron ganas de esquivarlo. Más bien en el instante en que pensó que estaría bien que se tocaran un poco más rápido, sobre los labios se posó Cha Se-jin de forma corta.

Un beso.

Era un beso ligero que compartieron varias veces mientras caminaban por el sendero de caminata. Sin embargo esta vez era extraño. Fue muy corto, y aunque se despegó muy pronto la sensación que tocó los labios no desapareció fácilmente. Ese pequeño calor se quedó en los labios, pasó el interior del cuello, y pareció posarse despacio en algún lugar debajo del pecho.

Eun-won sin darse cuenta agarró ligeramente el cuello de la ropa de Cha Se-jin. Todos los sentidos dentro del cuerpo se inclinaron hacia ese lado. La punta de los dedos, la respiración, la mirada. Hasta hace un momento le gustaban el olor a madera y el viento nocturno, pero ahora solo sentía a Cha Se-jin. Quería estar en contacto más de cerca. Un poco más de tiempo que hace un momento, un poco más profundo que hace un momento.

Quería regresar al cuarto. Al ir a un lugar donde pudieran estar ellos dos solos le nacieron únicamente pensamientos de querer estar en contacto de forma más llena que ahora.

Aunque le resultaba desconcertante que ese pensamiento fuera demasiado claro, no había forma de esquivarlo. Mirara a donde mirara, recordara la cosa que recordara al final, el final de todo era Cha Se-jin. En el instante en que se le puso caliente el rostro e intentaba bajar la cabeza, Cha Se-jin se movió primero antes que eso. Los dos pies se le despegaron del suelo, y muy pronto el cuerpo estuvo en contacto con Cha Se-jin. Eun-won abrazó su cuello hundiendo el rostro sobre su hombro. Esperando que cuando volviera a levantar la cabeza fuera el interior del cuarto donde estaría él solo con él.

Antes de que siquiera se cerrara la puerta los labios se engancharon. Ni siquiera recordaba cómo regresaron desde el sendero de caminata hasta el cuarto. Cha Se-jin sentó a Eun-won sobre el mueble organizador puesto en el recibidor y entrelazó la lengua más profundo. Tenía que ir hasta la cama pero no traía el sentido para eso. Sentía que si no se comía la saliva de Eun-won de inmediato se volvería loco.

Al tiempo que Eun-won se sentaba Cha Se-jin le metió peso, por lo que el mueble hizo un sonido metálico. Cha Se-jin metió el cuerpo entre las piernas de Eun-won. Con naturalidad las dos piernas le abrazaron la cintura a Cha Se-jin.

"Ha⋯. Carajo, de verdad⋯⋯."

Cha Se-jin, dejando a Eun-won atrapado dentro de sus dos brazos y apoyándose en el mueble organizador, soltó una respiración empapada de excitación. Cha Se-jin, que miró hacia arriba a Eun-won sentado sobre el mueble organizador volviéndose un poco más grande que él, devoró de nuevo profundamente los labios como no pudiéndolo aguantar. Cada vez que entraba al interior de la boca blandita, le sobaba la lengua y le succionaba, resonaba el sonido de queja de Eun-won.

"⋯Mmm, ah⋯."

A medida que la lengua de Cha Se-jin le revolvía el interior de la boca, la cabeza de Eun-won se le sacudía en abundancia dispersándose como la panetela de un pastel suavemente desmoronada. Aunque no se podía reconocer la figura, dentro de la cabeza con algo desmoronado en abundancia salía a borbotones un olor dulce a vainilla. Era el aroma de Cha Se-jin.

Quería estar en contacto. Le nacía el pensamiento de que le gustaría que Cha Se-jin lo tocara más, mucho más. Se sentía exactamente como si le hubiera vuelto el ciclo de celo. Sin embargo no era el ciclo de celo. Aunque era idéntico en estar impaciente por querer estar en contacto con Cha Se-jin, a diferencia de ese entonces el sentido lo tenía demasiado claro. Qué era lo que deseaba, qué y cómo quería hacerlo, qué aspecto tenía el Cha Se-jin enfrente de sus ojos⋯ todo le quedó grabado de forma clara dentro de la cabeza.

Por eso aunque le daba mucha pena él mismo haciendo notar que estaba excitado, con todo y eso no podía detenerse. No, no se detenía. Eun-won sacó la lengua hacia el interior de la boca de Cha Se-jin lamiéndole de frente la punta de la lengua a él, y teniendo mordida la lengua que él le metía la fue succionando despacio y además profundo hacia el interior de la boca.

"⋯Haa⋯. Cariño, Eun-won. Por qué te excitaste tanto. Desde cuándo se te levantó, ¿eh?"

Cha Se-jin, que sacó pausadamente la lengua que le fue succionada hacia el interior de la boca a Eun-won, sonrió viendo a Eun-won que estaba como pidiéndole que por favor lo dejara succionar más rápido. Cha Se-jin conocía esos ojos. Unos ojos de estar que se moría por comer. Justo esos ojos con los que miraba el parfait.

"Eun-won, ¿tan desesperado estás por comerme?"

Si era así no le quedaba más de otra que convertirse en un postre que ni estaba en el menú.

118.

Siguiendo el camino hacia la recámara, las cosas que traía puestas Eun-won fueron cayendo una por una. En el recibidor quedó un zapato, al pasar el sofá la prenda de vestir exterior, y frente a la puerta del cuarto el otro zapato dejó su rastro.

Cha Se-jin, que acariciaba la espalda y la cintura de Eun-won que estaba empapado de excitación teniendo abrazado su cuello, miró de reojo la cama y pasándole por un lado entró al baño grande situado en la parte más al interior del cuarto.

Eun-won, a quien bajó no en la cama sino a un lado de una tina grande, miró hacia arriba a Cha Se-jin con ojos de no saber qué situación era esta. Cha Se-jin, que le sobo las mejillas y la barbilla a ese Eun-won, ajustó la temperatura del agua, presionó el botón y llenó el interior de la tina con agua calientita.

"Es que como estabas temblando tanto, cariño."

"⋯⋯."

"Aquí va a estar más calientito que en la cama."

A medida que el agua se iba llenando el interior del baño se puso caliente muy pronto. El vapor de agua se le fue pegando por aquí y por allá en la piel embargada de excitación. Cha Se-jin, que respiró hondo ante la sensación de que la respiración se le ajustaba, se quitó la prenda de vestir exterior que traía puesta, se quitó hasta el suéter y los aventó al suelo al azar. Y acercándose a Eun-won que estaba sentado dócilmente tal como él lo sentó, dobló las piernas y se sentó.

"Arriba las manos."

Eun-won, que miraba a Cha Se-jin que hablaba exactamente como un papá que le quita la ropa a un niño verdaderamente pequeño para lavarlo, sonrió de forma pequeña. Por alguna razón no podía verle bien los ojos. Con solo verle los ojos sentía algo raro dentro del vientre. Y le daba un poco de miedo porque el pensamiento de que le gustaría que Cha Se-jin le volviera a llenar este interior rápido le nacía sin más como si nada.

Al levantar un poco los brazos la ropa fue quitada. Cha Se-jin, que le arregló el cabello un poco desordenado al quitarle la sudadera que traía puesta, se levantó y le contuvo los labios. Eun-won, que cerró los ojos, le rodeó el cuello a Cha Se-jin con los brazos encerrando dentro de la boca la lengua más caliente que el vapor de agua que le tocaba la piel. Mientras las lenguas se sobaban se le quitaron los pantalones, y sintió la sensación de que hasta la ropa interior le pasaba los muslos y se le salía por debajo de los tobillos.

Tal cual el cuerpo le fue levantado. Incluso la sensación de que el cuerpo se sumergía dentro del agua le llegó como un estímulo. Los labios que se despegaron un momento debido a que Cha Se-jin se quitaba la ropa restante y entraba al agua se sintieron vacíos. Eun-won miró hacia arriba con los labios mojados a Cha Se-jin que entraba al interior de la tina. Al tiempo que el agua se desbordaba las lenguas se volvieron a mezclar profundamente.

"¿Todavía estás temblando?"

Cha Se-jin, que sintió a Eun-won dar un respingo incluso dentro del agua calientita, despegó los labios y hundió el rostro en la nuca. Tras mover pausadamente los labios a lo largo de la línea del cuello, pronto se acercó al lado de la oreja y cuando le mordió el lóbulo sin lastimarlo, el cuerpo de Eun-won se movió y el agua chapoteó.

"¿Acaso no es por tener frío? Por qué estás así."

Cha Se-jin, que habló como no sabiendo sabiéndolo todo, sonrió y metió la punta de la lengua al interior de la oreja de Eun-won. Ante el alud de las palabras, la respiración y el sonido de lamerle el interior de la oreja Eun-won gimiendo dejó salir un sonido.

"¿Por qué te excitaste así? Dímelo. Solo así te lo haré todos los días. Aunque lo piense no sé qué hice."

"Mmm⋯⋯ ah⋯!"

"Qué hice para que te pusieras así. Cariño, por qué está así aquí. ¿Eh?"

Cha Se-jin, que agarró suavemente el pene de Eun-won que estaba bien erecto dentro del agua, le sobó el tronco endurecido y luego extendió los dedos. Con la punta de los dedos tocó los testículos más blanditos. Cha Se-jin, que miraba los labios que dejaban salir gemidos mojados de forma húmeda como si estuvieran sumergidos en el agua, metió la mano más abajo y le sobo el perineo.

"Ah⋯ ah, mmm⋯. Director ejecutivo⋯."

"Sí, el director ejecutivo está aquí."

Cha Se-jin, que hizo recargar a Eun-won en la tina, sobrepuso el cuerpo tranquilamente dentro del agua. Ni le había venido el ciclo de celo, ni él le había vertido feromonas como para volverse loco, pero extrañamente hoy Eun-won tenía una reacción mucho más rápida y sensible que de costumbre.

Si él hubiera tramado algún truco todavía se entendería, pero comieron la comida, caminaron juntos, y en cuanto al contacto físico aunque intentara pensar en ello agarrarse las manos y darse besos cada vez que había tiempo era todo, por lo que no había forma de saber en dónde se había excitado así.

Bueno, pero por supuesto era bueno. Cómo no iba a ser bueno. Si este niño bonito sentía y temblaba de forma temblorosa con solo tocarle la punta de los dedos.

"¿Quieres que te lama el hoyito?"

Cha Se-jin, que le susurraba sobando la superficie del perineo y el hoyito de Eun-won con la punta del pene, le dio un beso de modo que sonara un chasquido, y fue repitiendo el presionar y despegar pausadamente esa superficie como si fuera a metérsela en cualquier momento.

"¿O quieres que te la meta? ¿Qué te gusta más? Quiero hacerte lo que digas que te gusta, cariño."

Las pupilas de Eun-won temblaron. Cha Se-jin, que despegó los labios del lado de la oreja, miró a Eun-won con una mirada que no temblaba. El rostro empapado de sudor y excitación al mezclarse la pena y el anhelo era tan bonito que de verdad no se podía explicar con ninguna palabra. Al grado de que aunque se la pasara todo el día diciendo únicamente que era bonito no bastaría.

"⋯⋯."

Eun-won, que movía ligeramente los labios como no pudiendo decirlo con palabras de ninguna manera, agarró la mano de Cha Se-jin y entró al interior del agua. La mano que entró entre cuerpo y cuerpo le tocó sobre el vientre a Eun-won. Era una respuesta de pedirle que se la metiera. Ante la excitación que se llenaba al punto de sentir que la cabeza le fuera a explotar, el pene que estaba en contacto entre las piernas de Eun-won se le puso más duro. Cha Se-jin, que se masticó una grosería por dentro, alineó el glande en el hoyito de Eun-won y lo fue bajando asentándolo pausadamente.

Eun-won, que terminó sentado sobre las piernas de Cha Se-jin, le abrazó el cuello y con el cuerpo sin fuerza según el toque de su mano le albergó profundamente el pene dentro del vientre.

"Ah⋯ ahh⋯!"

Ante la sensación de entrar de forma pesada y llenarle por completo el interior del vientre Eun-won jadeó por la respiración. Quizá porque estaba dentro del agua era una sensación diferente a la habitual. Ante el toque de la mano de Cha Se-jin que le sujetaba firmemente el cuerpo que a cada rato intentaba flotar en el agua, se sentía en un estado de no saber qué hacer.

"⋯Mmm, ah⋯ ah⋯."

En el instante en que atraído por el toque de la mano de Cha Se-jin el cuerpo se le asentó un poco más profundo, la punta del pene le aplastó con precisión el lugar en el que Eun-won se desbarataba con tan solo tocarle ligeramente. Un placer electrizante se le propagó de un solo golpe recorriéndole la columna vertebral. Con la sola cosa de que le entró el pene Eun-won eyaculó. El vientre bajo le tembló de forma fina, y dentro del agua calientita se propagó a borbotones un semen blanquecino. Eun-won miró a Cha Se-jin con los ojos empapados en abundancia de lágrimas.

"⋯Director ejecutivo, estoy demasiado raro⋯."

De verdad estaba raro. Estaba demasiado, de verdad demasiado raro. Por el aroma a feromonas que salía de Cha Se-jin que estaba en contacto, a cada rato le salían lágrimas y el cuerpo le temblaba. Eun-won, aun estando al borde del llanto, hundió la nariz y la boca en la mano de Cha Se-jin.

"Por eso te digo, por qué estás así hoy, cariño. ¿Eh? Si yo no hice nada. De verdad carajo, me voy a volver loco."

Cha Se-jin, que miraba hacia abajo el rastro de Eun-won que se volvía borroso entre las olas del agua, se echó hacia atrás al azar el fleco que le caía con la mano mojada. Y como para borrarle toda la excitación, la pena y el desconcierto que quedaron en el rostro de Eun-won, besó con ternura los labios que temblaban de placer y le empujó la cintura suavemente hacia arriba.

El agua que al mezclarse con la temperatura corporal ahora se sentía caliente se agitaba estimulándole de forma mía las mucosas y la piel. Por la resistencia del agua el movimiento de Cha Se-jin era un ritmo más lento y más pesado que de costumbre, pero ese movimiento pausado llevó a Eun-won varias veces al límite. Cha Se-jin, sin quitar la mirada del rostro de Eun-won que no sabía qué hacer por sentir demasiado, movió el cuerpo no para su propio deseo sino únicamente para el placer de Eun-won.

"Ah, mmm⋯! Ah, ah⋯ ahh⋯!"

Cuando le sobó insistente y tiernamente con el glande el lugar que Eun-won sentía en abundancia y le presionó fuerte haciendo presión, a Eun-won la cintura se le dobló suavemente hacia atrás. Teniéndole sujetada esa cintura cuando le empujó de forma fina más rápido hacia arriba ese mismo lugar, de la punta del pene de Eun-won reventó un chorro de agua. El que no fuera agua clara mojando la sábana sino cayendo sobre el agua mezclándose resultaba sumamente estimulante.

Cha Se-jin se limpió lo que le saltó en la mejilla y al lado de la boca y lo probó. Y volvió a aplastar una vez más el interior de Eun-won que temblaba en abundancia de placer. Tal cual la cintura se le torció y el semen aguado cayó a gotas sobre el agua. Al volver a asentar hacia abajo el cuerpo que quedó al descubierto sobre el agua Eun-won volvió a gemir una vez más. Cha Se-jin, a quien se le puso la mente rara sintiendo como si el agua le hubiera sobado el cuerpo a Eun-won haciéndolo sentir, con los cuerpos acoplados tal cual se levantó de golpe y salió de la tina.

Tal cual Cha Se-jin bajó con cuidado a Eun-won en el espacio de al lado del lavabo. Tan pronto como le tocó la sensación del mármol frío a diferencia del agua, el cuerpo caliente de Cha Se-jin le entró profundamente. Ante las feromonas de Cha Se-jin que se pusieron un poco más densas la vista se le puso borrosa. Eun-won, que abrió los labios viendo a Cha Se-jin acercarse, se sobo la lengua de frente sin pensar abrazándole con los dos brazos de forma llena el movimiento. Esta vez también la eyaculación fue rápida.

"Haa⋯."

Del cuerpo de Eun-won que soltó una respiración larga se fue la fuerza. Cha Se-jin, que tras moverse suavemente un poco más teniendo abrazado firmemente a Eun-won para que no se cayera sacó el pene, eyaculó sobre el vientre de Eun-won.

"⋯Huu⋯."

Cha Se-jin, que disfrutó el remanente que no se le quitaba fácilmente sobándole pausadamente su pene con el pene de Eun-won mientras tomaba aire, cargó en brazos a Eun-won a quien entre tanto se le fue más la fuerza, y fue de nuevo a la tina a recibir agua nueva. Y recién tras lavar a Eun-won en el agua nueva y limpia salió del baño.

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Tras acostarlo en la cama habiendo puesto una toalla y ponerle la crema corporal que había en el resort se le volvió a poner erecto una vez más, pero no desahogó el deseo en Eun-won. De por sí porque a este niño que estaba sensible ahorita y sentía con solo tocarle la mano si le encimaba hasta su propio deseo de verdad eso no tendría solución. Probablemente podría terminar haciendo únicamente sexo hasta justo antes de hacer el check-out. Como era algo suficientemente posible no le quedaba más de otra que aguantar.

"⋯Director ejecutivo."

"Sí. ¿Todavía no te has dormido?"

"Es que quería dormir juntos⋯ lo esperé."

"¿De verdad? Hubiera venido un poco más rápido."

Recién tras meter a Eun-won al interior de la cobija Cha Se-jin pudo lavarse. Como le tomó un poco de tiempo resolver solo lo que no pudo expulsar, al ver a Eun-won que lo esperaba sin dormirse le nació el pensamiento de que debió haber salido haciéndolo a la ligera sin más. Por supuesto aunque no era una situación para eso.

"Como no estaba el director ejecutivo⋯ no me venía el sueño."

"¿Qué hago, cariño ahora si no estoy yo ni siquiera puedes dormir?"

"⋯¿Qué tal si de verdad es así? ¿No es un gran problema?"

"Es un gran problema. Que no se pueda si no estoy yo."

Cha Se-jin, que sonrió porque el Eun-won preocupado le resultaba tierno, le dio un beso cerca de los ojos y en la mejilla y lo abrazó ligeramente en su pecho. Eun-won, que hundió el rostro en el pecho de Cha Se-jin, al cerrar los ojos se enfrentó a un sueño que se le venía encima muy pronto a diferencia de cuando estaba solo. Era una noche en la que resultaba una verdadera suerte que estuviera Cha Se-jin.

Durante todo el fin de semana que estuvieron en el resort Eun-won guardó únicamente a Cha Se-jin en sus ojos. Hasta el momento de venir al resort estaba bien, pero desde que empapó el cuerpo de lleno en las feromonas de Cha Se-jin sobreponiendo los cuerpos, la frecuencia con la que buscaba a Cha Se-jin aumentó. No, de verdad quería estar pegado con Cha Se-jin durante todo el día. Aunque ese sí mismo le resultaba demasiado raro, el cuerpo no le hacía caso a los pensamientos de Eun-won, y seguía buscando a Cha Se-jin.

El problema fue lo siguiente, tras regresar del resort.

Cuando fueron de viaje podían estar pegados todo el día, pero tras regresar como cada uno tenía un lugar al que debía pertenecer por un momento no podían estar juntos durante todo el tiempo. Aunque sabía que hasta ahora había sido así, y que de ahora en adelante también tenía que ser así, extrañamente el día estando separado de Cha Se-jin se le hacía demasiado largo.

Los primeros días pensó que era porque el remanente del viaje le quedaba de forma especialmente larga. Como el tiempo que estuvieron juntos fue demasiado bueno, y tras regresar también le venían a la mente los paisajes y la temperatura de ese entonces, y la risa de Cha Se-jin y el aire nocturno, las sensaciones dentro del agua, el sabor dulce que le rondaba seguido dentro de la boca y cosas por el estilo, no le quedaba más de otra que considerar que simplemente era el remanente.

Sin embargo aunque pasaron varios días esa sensación no se le asentaba fácilmente. Más bien parecía ponerse cada vez peor.

Eun-won, tras terminar los preparativos para ir a la escuela, andaba persiguiendo a Cha Se-jin que hacía los preparativos para ir a trabajar. Cuando elegía la camisa que estaba colgada a lo largo bien planchada sin una sola arruga dentro del vestidor, cuando elegía la corbata, y cuando se ponía el reloj elegido al final, lo miraba desde al lado de Cha Se-jin.

La mirada de Cha Se-jin tocó a ese Eun-won.

Ya era el décimo día. Desde que regresaron del resort todos los días sin falta Eun-won andaba persiguiéndolo por detrás exactamente como un pollito persigue a la mamá por detrás.

119.

"Hoy tengo un compromiso importante para cenar así que llegaré un poco tarde. Si quieres esperarme puedes hacerlo, pero no vayas a andar aguantándote a la fuerza si tienes sueño."

"⋯Sí⋯."

Aunque desde hace unos días ya sabía por haberlo escuchado lo importante que era el compromiso de hoy, aun así al decirle Cha Se-jin que llegaría tarde se le fueron las fuerzas. Eun-won respondió asintiendo con la cabeza y bajó del auto. Al cerrar la puerta la ventana bajó suavemente y Cha Se-jin agitó la mano. Eun-won también le devolvió el saludo agitando la mano con una sonrisa e hizo girar primero el cuerpo hacia el lado del edificio. Porque sabía que solo si él se iba Cha Se-jin también iría a la empresa.

Al entrar al edificio y voltear a ver, recién en ese momento se vio el auto de Cha Se-jin moviéndose. Eun-won, que miraba tranquilamente el auto alejarse, sacó el pañuelo de Cha Se-jin de su bolsillo. Era lo que estaba metido dentro del bolsillo interior del traje que sacó en la mañana diciendo que lo lavaría.

Aunque lo trajo porque necesitaba algún objeto con el que sintiera la sensación de estar junto con Cha Se-jin hiciera lo que hiciera, al estar viendo directamente el pañuelo del que salía el olor de Cha Se-jin le dio un poco de pena. Eun-won levantó el pañuelo y lo llevó cerca de la nariz. Del pañuelo salía un aroma tenue a detergente y el aroma a feromonas de Cha Se-jin.

Recordó a Cha Se-jin diciendo que el personal de servicio sin falta dejaba metido un pañuelo así uno por uno dentro del traje terminado de lavar. En ese entonces no le tomó mayor importancia, pero hoy le nacieron ganas de agradecerles de verdad por hacer eso.

Eun-won, que directamente hundió los labios y la nariz en el pañuelo, volvió a respirar hondo una vez más y dobló con cuidado el pañuelo metiéndolo al bolsillo para que el aroma de Cha Se-jin no se fuera. Aun así le parecía que con tener esto podría aguantar hasta que terminara la escuela. Y como al ir a casa había muchísimas cosas de Cha Se-jin, de algún modo podría resistir hasta que él viniera.

⋯Por qué me pongo así de verdad. Tendré que ir al hospital⋯.

Eun-won, que soltó un suspiro de golpe con el corazón preocupado, movió los pasos hacia el salón de clases. Esperando que viniera rápido la noche en la que se encontraría con Cha Se-jin.

Como aunque fuera a casa no estaba Cha Se-jin, Eun-won, que cenó con sus amigos, comió hasta un raspado de hielo como postre y tras platicar un buen rato salió del establecimiento. Enfrente del establecimiento el chófer lo estaba esperando. Era algo a lo que Cha Se-jin se había comunicado.

Como si hubiera habido una petición de Cha Se-jin, el chófer subió hasta a los amigos de Eun-won, los fue a dejar a cada uno a sus casas cercanas y luego se dirigió a la casa. Eun-won, que al quedarse solo tras despedirse de Yoon Ji-woon que bajó al último, sacó el pañuelo moviendo los dedos.

Eun-won, que respiró el aroma de Cha Se-jin que ya casi había desaparecido por olerlo a cada rato durante todo el día, miró por la ventana. Quizá porque estuvo reprimiendo el corazón de querer verlo durante todo el día, ahora no bastaba únicamente con el ligero olor corporal impregnado en el pañuelo.

Aunque quería verlo justo ahora mismo, aun así como ya eran casi las diez de la noche, si iba a casa se lavaba y estaba haciendo la tarea Cha Se-jin vendría. Sí, aguantemos solo hasta ese momento. Eun-won volvió a doblar el pañuelo metiéndolo al bolsillo y se esforzó por calmar el corazón que se le agitaba por querer ver a Cha Se-jin manteniendo los ojos cerrados hasta llegar a casa.

"Gracias por traerme."

"De qué agradece. Es algo natural. Que descanse cómodamente."

Eun-won, que se despidió del chófer, entró a la casa y subió rápido las escaleras. Al entrar a la recámara salía un olor de Cha Se-jin mucho más denso que el que salía del pañuelo. Eun-won, que tomó el suéter de Cha Se-jin colgado detrás de la silla, tras dudar un momento le presionó los labios encima. Sentía exactamente como si estuviera hundiendo el rostro en el hombro de Cha Se-jin.

"⋯⋯."

Con esto aun así podría resistir otras una o dos horas. Eun-won volvió a colocar el suéter en la silla, tomó la ropa para cambiarse y entró al baño. Mientras se lavaba el cuerpo con el jabón líquido que usaba junto con Cha Se-jin, estuvo recordando durante todo el tiempo qué tan más acogedor y tierno se volvía ese aroma cuando se mezclaba con el olor de Cha Se-jin. Eun-won, que se descubrió a sí mismo haciendo espuma con las manos sin darse cuenta y oliendo ese aroma durante todo el tiempo, sacudió la cabeza, terminó rápido de bañarse y salió del baño.

Incluso mientras se secaba el cabello y pensaba que ahora tenía que ir al estudio a hacer la tarea, el suéter de Cha Se-jin no dejaba de llamarle la atención. Eun-won, que salía de la recámara mordiéndose los labios una y otra vez, al final regresó al cuarto, tomó el suéter que había vuelto a colocar detrás de la silla y se dirigió al estudio.

Intentó hacer la tarea teniendo abrazado el suéter, pero el corazón de querer ver a Cha Se-jin se le hizo más grande en ese lapso y ahora con el aroma que salía del suéter no se le solucionaba el revolvimiento. Más bien entre más lo olía más claramente le daban ganas de ver a Cha Se-jin. Aunque intentaba hacer el esfuerzo por resistir de algún modo no había nada que cambiara. Al final, estuvo leyendo únicamente la misma información y la misma oración repetidamente hasta que se acercó la medianoche.

"⋯⋯."

En ese instante le nació el pensamiento de que ya no se podía más. Con un solo suéter no bastaba.

Eun-won, como aceptando eso, abrazó más fuerte el suéter y salió del estudio. Los pies se dirigieron con naturalidad al vestidor de Cha Se-jin. Aunque dentro del vestidor de la recámara también había ropa de Cha Se-jin, esa ropa que Cha Se-jin usaba seguido habitualmente, la que usaba en la vida diaria, es decir las cosas en las que le quedaría su aroma, estarían en mayor cantidad en el cuarto del fondo del pasillo.

Eun-won, que entró al vestidor de Cha Se-jin, cerró y abrió los ojos un momento ante el aroma vuelto un nivel más denso. No traía la mente en nada. Sabía que sin necesidad de hacer hasta esto, con tan solo esperar de verdad un poco más Cha Se-jin regresaría.

Sin embargo las manos no se detuvieron.

Eun-won sacó la prenda de vestir exterior que Cha Se-jin había colgado tras usarla una o dos veces y la abrazó en su pecho. Cuando el aroma familiar que quedaba en la tela le tocó la punta de la nariz, la respiración que lo sofocaba hasta hace un momento pareció liberarse muy ligeramente.

Eun-won salió del vestidor teniendo la prenda de vestir exterior abrazada fuertemente en su pecho. Y la colocó con cuidado sobre la cama del lado en el que dormía Cha Se-jin.

Y también trajo la ropa deportiva que Cha Se-jin usó en la mañana y la playera que él usó que estaban puestas en el cuarto y las colocó todas encima. Al ver reunidas en un solo lugar las cosas de las que salía ese olor tan bueno de Cha Se-jin, el corazón le latía rápido de forma pesada. Eun-won estuvo mirando esas cosas durante un buen rato, se metió al interior de ellas y abrazó de forma llena en su pecho la ropa de Cha Se-jin.

"⋯Qué bien⋯."

Como envolviéndole el cuerpo la ropa de Cha Se-jin le tocaba, y cerca del rostro estaban la almohada y el suéter. Al sobreponerse hasta el aroma que quedaba en la ropa de cama, el corazón que se le revolvía como emocionado se le fue asentando despacio. Eun-won respiró hondo y profundo pausadamente teniendo el rostro hundido en su ropa. Recién ahora sentía como si hubiera regresado a casa.

Al amainar una extraña ansiedad la fuerza se le fue del cuerpo. Eun-won, que parpadeaba pausadamente los párpados vueltos pesados, pronto cerró los ojos.

No debo dormirme, antes de que regrese Cha Se-jin tengo que recoger todo esto y abrazar al Cha Se-jin real⋯⋯.

Los pensamientos se le dispersaron suavemente. Eun-won se quedó dormido de ese modo.

Dentro del pequeño nido exclusivo de Eun-won hecho con el aroma de Cha Se-jin.

Cha Se-jin salió del lugar de la reunión junto con Cha Se-gyu y subieron al mismo auto. Aunque era una hora tardía, en la carretera había bastante tráfico. Al lado de Cha Se-jin que miraba sin sentido las luces que pasaban por la ventana, Cha Se-gyu que estuvo viendo el teléfono celular durante un buen rato dijo de pronto.

"Hoy lo hiciste bien."

"Qué cosa."

"El escuchar hasta el final sin ponerte de genio."

Cha Se-jin volteó la cabeza como pareciéndole absurdo y miró a Cha Se-gyu.

"Déjate de mamadas, de no andar atacando dijera la pendejada que dijera. Si dijiste que solo te cumpliera eso. Por eso aguanté. De verdad encabronadamente a duras penas aguanté."

"Aguantaste bien."

"Aguanté pero carajo, por qué habla de forma tan frustrante. Si tiene algo que decir que lo diga de una sola vez. Se la pasa dando vueltas a cada rato."

Cha Se-gyu, que rió bajito, frunció y relajó el ceño revisando el mensaje que le acababa de llegar al teléfono celular.

"Aun así sí creciste algo. Si fuera en el pasado me habrías dicho: hermano, lo siento. Cómo no voy a armar un pedo aquí, y lo habrías atacado."

"Yo últimamente ando muy bueno."

"Eso te lo reconozco."

Cha Se-jin asintió con la cabeza como un poco satisfecho con esas palabras. Cha Se-gyu, que miraba tranquilamente a ese Cha Se-jin, preguntó de forma bastante seria.

"Mmm⋯. Es un poco fuera de lugar pero la persona de Eun-won y el lado de Baum, ¿últimamente cómo está la relación? Según escuché antes me parece haber oído que no son tan cercanos."

Ante el salir Baum, una historia que no era algo que saldría mientras hablaban de que él andaba bueno, Cha Se-jin ladeó la cabeza como diciendo qué era eso.

"¿De repente Baum aquí? ¿Eso por qué?"

"Dilo."

La voz de Cha Se-gyu era idéntica a la habitual. Era baja y tranquila, y no le metía emociones en vano. Sin embargo Cha Se-jin pudo saber que esa pregunta no era una simple curiosidad.

"No es que sean ultra malos."

"Ajá."

"Tampoco es que sea muy buena. Hacen como que le hacen el bien a Eun-won. Solo cuando lo necesitan."

Entre más lo pensaba y entre más lo decía, le venían a la mente los rostros de los dos haciendo farsa como haciéndose pasar por la familia de Eun-won, por lo que le daba asco.

"Solo así pueden usar a Eun-won. Lo mismo va para el matrimonio, y cada vez que lo necesitan lo meten en los asuntos de la casa. Casi no he visto que Eun-won hable cómodamente ahí o haga las cosas a su antojo."

"Entonces no son un solo cuerpo."

"Para nada. Pero ¿de verdad por qué? ¿En Baum volvieron a hacer algo?"

Cha Se-gyu no respondió de inmediato. Él, que miró un momento por la ventana, volvió a bajar la mirada a la pantalla del teléfono celular.

"Todavía no es algo seguro."

"Hermano."

"Me parece que mañana en la mañana saldrá la prueba material que respalde la sospecha."

Cha Se-jin, que miraba a Cha Se-gyu con ojos de estarse muriendo de la curiosidad, habló como suplicando.

"Qué es eso."

"Si se vuelve seguro te lo diré."

"¿No me lo puedes decir ahorita?"

"Si te digo y no es así va a estar raro. Aguanta solo un día. Qué es un día, con que vayas a dormir y te levantes es todo, ¿ni a ese grado puedes aguantar? ¿Incluso habiéndote casado?"

"Ah, qué tiene que ver el haberse casado con el no poder aguantar."

"Es que el matrimonio es una continuidad de la paciencia."

"Para mí no era así. Para mí no había eso de tener que aguantar e irlo pasando. ¡Ah⋯! Hay una cosa. El querer estar diciendo continuamente que me gusta encabronadamente, que me muero de lo bonito que es, pero por si me veo ridículo de las mil veces que quiero decirlo solo lo digo una vez. Sí es una continuidad de la paciencia."

Cha Se-gyu, que miró de reojo a Cha Se-jin como si le resultara absurdo, giró el cuerpo a la mitad por completo y miró por la ventana.

"Vayamos en silencio hasta la casa. No me dirijas la palabra. Me da asco."

"De todos modos mañana me dices qué es de verdad sin falta. No vayas a andar pensando en hacer algo tú solo excluyéndome a mí. Sabes que si ibas a hacer eso de plano ni debiste haber sacado el tema, ¿verdad?"

"Ya entendí. Ahora sí estate en silencio."

"Mira nada más el geniecito. La gente debería saber que tú eres más grosero que yo."

"Cha Se-jin."

"Sí, sí."

Cha Se-jin, que respondió haciéndose el dócil, recargó el cuerpo de lleno detrás del asiento y le mandó un mensaje a Eun-won.

[Voy en camino me toma cerca de 30 minutos]

Cha Se-jin, que estuvo mirando hacia abajo la pantalla del chat durante un buen rato por no leer el mensaje de inmediato, guardó el teléfono celular sin darle importancia. Como podía haberse quedado dormido o podía no verlo por estar haciendo otra cosa decidió no pensar con prisa. De todos modos con que pasaran 30 minutos podría ver a Eun-won.

Cha Se-jin, que le picó el brazo en vano a modo de juego a Cha Se-gyu que seguía mirando únicamente por la ventana, soltó la risa ante la mirada con la que lo deslumbró. Y ese juego se repitió varias veces hasta llegar a la casa.

Cha Se-jin, que bajó del auto escuchando la determinación de Cha Se-gyu de que jamás volvería a subir al mismo auto, entró a la casa de campo sin voltear atrás.

Al ver que el interior de la casa estaba en silencio sin un solo sonido parecía que Eun-won se había quedado dormido. O si no entró al estudio a hacer la tarea. Cha Se-jin, que subió al segundo piso, vio el estudio con la luz apagada y se convenció de que Eun-won se durmió.

Como quería ver a Eun-won andándolo persiguiendo continuamente como en la mañana preguntándole de esto y aquello, y recibiendo también lo que él le diera, el que se durmiera le daba un poco de lástima, pero aun así sentía que solo si guardaba en abundancia en sus ojos aunque fuera el rostro dormido se le quitaría el corazón de querer verlo acumulado durante todo el día.

Al abrir la puerta de la recámara para que no sonara, el cuarto con la luz prendida recibió a Cha Se-jin. ¿Acaso no está durmiendo? Cha Se-jin, que miró la cama por reflejo ante esa duda, detuvo sus pasos.

"Qué es esto."

Sobre la cama había ropa acumulada en abundancia. Y para colmo era su ropa. Al principio pensó que alguien había cometido ese tipo de error. ¿Dejaron esto aquí ahorita sin recoger la ropa sucia? Había tanta ropa al grado de que le viniera ese pensamiento descabellado. Volvió a mover los pasos hacia el lado de la cama preguntándose qué diablos era.

"⋯⋯¿Eh?"

Entre la ropa había algo. No, alguien. No, Eun-won.

Eun-won estaba dormido atrapado habiendo sido devorado por su ropa. Teniendo abrazadas en abundancia en su pecho su prenda de vestir exterior que usó hace unos días, la ropa deportiva que usó en la mañana y el suéter que se quitó tras usarlo anoche.

120.

Incluso viéndolo con sus dos ojos la cabeza se le puso en blanco sobre si era correcto lo que estaba viendo ahora mismo. Decir que era Eun-won dormido entre su ropa tras habérsela traído en abundancia⋯. Llegó a pensar si acaso estaría viendo una fantasía de forma clara, pero para decir eso jamás había tenido una fantasía de este tipo.

Aunque había tenido muchas imaginaciones de morderlo, besarlo y derretirlo comiéndoselo de forma directa, no sabía que pudiera haber una situación enfebrecidamente sexy estando así envuelto en abundancia y estando sepultado en algo.

"⋯⋯."

Cha Se-jin, que miraba hacia abajo a Eun-won dormido teniendo abrazada fuertemente su ropa tranquilamente, se sumió en sus pensamientos. Entendía que era una situación tierna y sexy, pero quería saber cómo diablos se llegó a esta situación.

Cha Se-jin volvió a repasar una vez más pausadamente las cosas que rodeaban a Eun-won puestas sobre la cama. Las prendas de vestir exteriores que se había colgado tras usarlas una o dos veces, el saco que usó hace unos días, la ropa deportiva que se puso en la mañana mientras hacía ejercicio, el suéter que se quitó anoche, e incluso estaba puesto el pañuelo que siempre venía metido uno por uno dentro del bolsillo interior del saco.

¿El pañuelo?

El pañuelo era algo que por instrucciones de su mamá siempre venía metido uno por uno dentro de los sacos y bolsas de todos los miembros de la casa. Diciendo que como no se sabía cuándo ni dónde se necesitaría debía haber uno por uno, y que eso era modales, aunque no supiera de otras cosas esa en específico la procuraba sin falta.

Por eso dentro de la ropa que tuviera bolsillo interior en cualquier prenda de vestir exterior siempre había un pañuelo metido uno por uno. Y ese pañuelo era el que estaba dentro del traje que él sacó en la mañana para lavar. Podía recordarlo con claridad porque cada vez que se ponía un traje tenía la costumbre de revisar en vano una vez a ver qué pañuelo venía metido.

Definitivamente estaba dentro de ese traje, ¿por qué ese pañuelo terminó en manos de Eun-won?

"⋯⋯."

¿Acaso en la mañana lo sacó de dentro de su traje y lo estuvo teniendo? No, ¿por qué?

Nuevamente la mirada de Cha Se-jin tocó a Eun-won que tenía los labios y la nariz hundidos en su ropa. Parecía exactamente como si estuviera oliendo el olor.

¿El olor?

⋯¿Porque necesitaba mi olor? Es decir, ¿porque necesitaba mi olor se llevó también el pañuelo, y no bastando con eso reunió toda mi ropa e hizo algo como un nido y se metió ahí?

"⋯Vaya, carajo."

En el instante en que se dio cuenta el calor se le subió de golpe al rostro. El corazón le latía de forma loca e incluso estando parado tranquilamente la respiración se le aceleró. Cha Se-jin, que primero pensó que tenía que calmarse un poco por lo que se tapó la boca con la mano y respiró varias veces, guardó en abundancia en sus ojos a Eun-won que seguía dormido de forma apacible. El que se quedara dormido él solo cómodamente tras volver completamente loco a un hombre era una jugada sucia.

Pensándolo bien desde que regresaron del resort Eun-won andaba persiguiéndolo bastante. Antes de dormirse también al acostarse en la cama se le acercaba primero moviéndose poquito a poco y se le acurrucaba, y no se quería separar. Cuando comían la comida, cuando veían algo juntos en el sofá, cuando caminaban, y cuando salían más lejos a tener una cita Eun-won siempre estaba pegado justo a su lado. Al grado de que le había dado permiso de lavarse juntos.

Por supuesto para él le resultaba demasiado tierno y bueno, pero también era una realidad que le preocupaba Eun-won que de repente lo buscaba a este grado, y se veía como si estuviera ansioso si él no estaba. Incluso cuando tuvieron sexo en el resort la reacción fue rápida y estuvo sumamente sensible, por lo que le preocupaba pensar si no habría surgido algún problema en ese entonces.

El que ya hubiera pasado un tiempo desde que fueron al resort pero todavía dijera que no podía comer cosas de aroma fuerte, y el que buscara únicamente sus feromonas, aunque no sabía qué era, estaba un poco diferente a lo habitual.

"Eun-won."

Cha Se-jin, que agachó el cuerpo sobre el nido que hizo Eun-won, le sobo tranquilamente el cabello a Eun-won y le metió la voz de forma pequeña hacia el sueño. Sin embargo como el sueño era bastante profundo no hubo un gran movimiento. Ese rostro limpio le parecía bonito y tierno, y al mismo tiempo el que estuviera abrazando desesperadamente su ropa le daba lástima.

¿Qué tan necesitado habrá estado de él durante todo el día? Al traer todas estas cosas y meterse entre ellas ¿qué pensamientos habrá tenido? Carajo, por qué justamente hoy tuvo que salir un compromiso.

Cha Se-jin, que frunció y relajó el entrecejo metiendo molestia, se quitó el saco del traje y se subió a la cama. Y fue sacando suavemente las prendas de vestir que Eun-won tenía abrazadas. Cha Se-jin, sorprendido por Eun-won que puso un rostro como al borde del llanto como si no le gustara que el aroma se alejara, metió rápido su cuerpo grande dentro de sus dos brazos vueltos vacíos. Y fue soltando las feromonas pausadamente de a poco.

"Ya llegué, Eun-won."

Al abrazar el cuerpo que quedaba atrapado por completo en su pecho, el cuerpo de Eun-won que estuvo un momento tranquilo se movió y abrazó a Cha Se-jin tal como había abrazado la ropa.

Ah⋯⋯. Carajo, ¿se puede sentir tan bien? ¿Se puede estar frente a frente con lo que es el amor de forma tan clara a este grado? Decían que el amor no tenía una forma real. Quién dijo esa clase de pendejada. Cómo no va a tener forma real el amor. Si está aquí metido tan encabronadamente bonito.

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Cha Se-jin, que abrazó bien fuerte sin una sola rendija a Eun-won que se metía intentando acurrucarse más profundo, hundió los labios sobre el cabello esponjoso. Del cabello salía el olor del champú que él usaba. Incluso eso le gustaba tanto que sentía que le daría mareo.

"¿Te gusto más yo que la ropa? Ni punto de comparación, ¿verdad?"

Tras presionar los labios varias veces en el cabello, al soltarle un alud de besos dándole un beso de chasquido al lado de la oreja, un beso de chasquido en la mejilla varias veces, los ojos de Eun-won que metió el aire un poco grande se abrieron pausadamente.

"⋯¿Director ejecutivo?"

Eun-won, recién desvelado del sueño, miró aturdido a Cha Se-jin. Eun-won, que parpadeó los ojos una vez, y otra vez más, recién en ese momento recordó en qué estado se subió a la cama.

Al recordar el haber traído la ropa de Cha Se-jin en abundancia por sentir que de ninguna manera podía resistir, haberla puesto en la cama y haber entrado entre ella se le cerró la boca. Le daba tanta pena que quería salir huyendo a esconderse. En el instante en que el calor se le subió al rostro y el lado de las orejas se le puso bastante caliente, el rostro de Cha Se-jin se le acercó. Al cerrar los ojos fuertemente ante el acercarse de repente resonó el sonido de un beso.

"¿Me extrañabas?"

"⋯⋯."

"Yo también te extrañaba, cariño."

Esta vez los labios le tocaron en la mejilla. Cha Se-jin, sin darle ni un momento a Eun-won para responder nada, le estuvo dando besos por aquí y por allá en el rostro durante todo el tiempo.

"Me hubieras dicho que viniera rápido."

"⋯Director ejecutivo, eso es⋯."

"No, si hubiera venido rápido ¿no habría podido ver algo tan tierno como esto?"

"⋯¿No le parezco raro?"

"¿Qué cosa?"

"⋯El traer la ropa⋯ del director ejecutivo y hacer esto⋯."

"No me parece nada raro. Más bien me hace pensar por qué no se me ocurrió una idea así, y me da un poco de arrepentimiento. De haberlo sabido yo también cuando estuviera solo en casa sin ti me habría traído tu ropa, la toalla que usaste y todo para estar sepultado. Ah, la ropa interior que te quitaste también⋯⋯."

Eun-won, sorprendido porque el nivel subía sin fin, le tapó rápido la boca a Cha Se-jin. Cha Se-jin, a quien le gustó la sensación de que la palma de la mano tibiamente caliente le tocara los labios por lo que sonrió, le lamió la palma de la mano a modo de juego, y mordió entre sus labios una falange del dedo que se le despegó un poco por la sorpresa.

"De ahora en adelante le dejaré impregnadas más feromonas a cada prenda de vestir. No. ¿Mejor renuncio a la empresa y ando contigo las 24 horas? Yo puedo hacerlo desde mañana mismo si es necesario."

Eun-won, que estuvo pensando detenidamente porque sentía que si era Cha Se-jin de verdad haría eso, pronto sacudió la cabeza suavemente. Aunque estaría bien si estuvieran pegados las 24 horas durante todo el tiempo, no deseaba que Cha Se-jin lo dejara todo y estuviera únicamente a su lado. Sabía que era un pensamiento contradictorio. Sin embargo su corazón estaba así.

"¿Que no haga hasta ese extremo?"

"⋯Síi. El estar juntos continuamente también es bueno, pero a mí me gusta que el director ejecutivo trabaje. Me gusta verlo ir a trabajar vestido de traje, y también se me hace genial que conteste llamadas con palabras difíciles que yo no entiendo bien."

"⋯¿De verdad? ¿Se te hace que me veo genial?"

"Sí, de verdad se ve muy genial."

"Ah, ni modo tendré que trabajar más. Para verme bien ante ti. ¿Acaso no son de tu agrado los desempleados?"

Cha Se-jin, que sonrió viendo a Eun-won que asentía tranquilamente con la cabeza, le agarró el rostro con las dos manos como no pudiéndolo aguantar y le soltó un alud de besos de modo que sonaran besos de chasquido más de veinte veces. Eun-won, que rió dejando salir un sonido por darle cosquillas, cuando los labios se despegaron agarró el rostro de Cha Se-jin de la misma forma y presionó suavemente sus labios sobre sus labios.

"Durante todo el día quise verlo."

"⋯⋯."

"Desde que nos despedimos enfrente de la escuela."

Cha Se-jin no se pudo mover ni un poco. Ni siquiera las pupilas le temblaron. En este instante quería guardar a Eun-won tal cual por completo. Sin perderse ni una sola cosa, sin dejar derramar ni un poco esta confesión.

"Continuamente me venían pensamientos únicamente del director ejecutivo. Aunque intenté tener otros pensamientos⋯ no se me daba bien."

"¿No te venían otros pensamientos?"

"Síi⋯."

"¿Por pensar en mí?"

"Sí⋯."

Cha Se-jin, tras escuchar esa respuesta, fue a buscar los labios de Eun-won un poco más profundo que un beso. Era un beso tierno y lento. Tras mezclar pausadamente la lengua durante un buen rato, tan pronto como los labios se despegaron le dio besos en la frente, la nariz y las mejillas en orden.

"A mí también me pasaba lo mismo."

Cada vez que terminaba una palabra los labios se enganchaban. Esta vez no se sabía quién fue primero. Entre los labios vueltos a enganchar el amor se derramaba derritiéndose calentando el interior de la boca.

"Cuando te fui a dejar y me fui a trabajar solo."

Un beso de chasquido. Esta vez un poco más largo.

"Cuando estaba en junta."

Un beso de chasquido, otro. La siguiente vez en la mejilla blandita.

"Qué habrás comido de cena con tus amigos. Qué estarás haciendo en casa esperándome."

"⋯⋯."

"Quería verte, quería abrazarte, quería tocarte."

Cha Se-jin, que sonrió teniendo sus labios pegados sobre los labios de Eun-won, le sobo el cabello y le preguntó con ternura.

"La próxima vez si me vuelves a extrañar así, no te aguantes tú solo y dímelo."

"⋯Como está ocupado pensé que no debía comunicarme⋯ por una cosa como esta."

"No importa aunque estés ocupado. Puede ser mientras trabajo, o puede ser mientras me reúno con alguien. Solo dime que venga rápido. Iré de inmediato. Si tú me estás esperando a este grado y yo ando sin saber nada no me gusta. Quiero saberlo todo. Cómo está tu corazón."

Cha Se-jin, que dejó salir un quejido porque el Eun-won que asentía tranquilamente con la cabeza le resultaba encantador, le sobo suavemente la mejilla suavecita con el pulgar.

"Los días que ni modo me tarde me comunicaré más."

"Sí⋯. Yo también si llego a extrañarlo al grado de que sea difícil se lo diré sin falta."

"¿Me extrañabas al grado de que fuera difícil?"

"⋯Sí⋯."

"¿Tanto te gusto?"

"Sí⋯."

Cha Se-jin, al ver a Eun-won que asentía dócilmente con un rostro de no saber qué hacer por gustarle demasiado sin dudar ni un poco, soltó una respiración como derrumbándose. De verdad sentía que se volvería loco de lo mucho que le gustaba Eun-won. Cha Se-jin, que tras soltar la respiración varias veces apenas reprimió de forma un poco más humana su corazón que no se calmaba, le preguntó teniendo los labios ligeramente pegados de frente.

"¿Te gusto más yo que esta ropa?"

"⋯Más que el director ejecutivo⋯ no hay nada que me guste."

Nuevamente la respiración de Cha Se-jin se detuvo. El entrecejo se le fruncía a cada rato. Quería aguantarse pero no se aguantaba. Cha Se-jin volvió a devorar con ternura los labios de Eun-won. Como intentando comerse hasta las palabras dulces que le quedaban en la lengua, le lamió la punta de la lengua durante mucho tiempo y le revolvió el calor. Y Eun-won abrazó más fuerte el amor que tenía lleno dentro de sus dos brazos.

No el suéter, ni la camisa, ni la ropa deportiva, ni el pañuelo, sino a su Cha Se-jin.