10. Una experiencia feliz

 


10. Una experiencia feliz

‘Me quedé despierto toda la noche.’

La parte blanca de los ojos medio abiertos de Woori estaba roja.

Ante la sola idea de que podría pasar dos días enteros con Lee-yeon, el corazón le palpitaba con tanto ímpetu que no le dio nada de sueño.

No era solo emoción. También había ansiedad.

“¿Y si le parece aburrido?”

……En verdad le iba a parecer aburrido.

A él le bastaba con estar junto a Lee-yeon aun si no decían nada, pero ese no sería el caso de Lee-yeon. A Woori le preocupaba que Lee-yeon pudiera estresarse por culpa de alguien tan aburrido como él.

‘Bueno, de todas formas ayer le advertí que si pasábamos dos días enteros juntos no se iba a divertir.’

Ah. Woori soltó un suspiro tan profundo que parecía querer hundir la tierra.

Los ojos le punzaban y sentía que la mente se le ponía aletargada.

Se debía a que anoche, al acostarse en la cama e intentar dormir cerrando los ojos, le vinieron a la cabeza todo tipo de imaginaciones. Por supuesto, la gran mayoría eran pensamientos desdichados.

Una vez más, se dibujó en su mente una situación desesperante. Sacudió la cabeza intentando borrar los pensamientos negativos, pero desafortunadamente el cerebro humano no conocía el concepto de la negación. Entre más se esforzaba por olvidar, más presentes se le hacían los recuerdos.

Tenía la sensación de que la ansiedad no dejaba de seguirle los pasos. Poniéndose de un humor amargo, Woori movió el cuerpo de manera consciente.

Se echó hacia atrás el cabello aún húmedo peinándolo con los dedos. La abundante cabellera negra volvió a caerle hacia adelante. Tras repetir ese ademán tres o cuatro veces, el fleco tomó un partido natural y le cubrió la frente.

Habiendo arreglado su cabello, Woori sacó del armario una playera negra de cuello de tortuga junto con un pantalón de vestir negro y se los puso. Pensó si se vería demasiado sombrío, pero vestir todo de negro de arriba abajo para borrar su presencia era su estilo favorito.

Al ir a cerrar la puerta abierta de par en par del armario, recordó el frío que había pasado ayer. Al revisar la aplicación del clima en su teléfono inteligente, vio que la temperatura era 7 grados más alta que la de ayer. Ante la extrema diferencia de temperatura, Woori frunció el entrecejo. Parecía que el calentamiento global iba en serio.

“Iba a hacer calor.”

Tras pensarlo un momento, Woori se puso encima una camisa Oxford de un corte ligeramente holgado para usarla en lugar de un abrigo y cerró la puerta del armario. Había que prevenir con antelación desgracias como la de ayer al tener que pedir prestada la chaqueta de polar del asistente Kim.

En el bolso cruzado que solía cargar metió la computadora portátil que tenía instalado el programa de procesador de textos junto con su cargador. Cuando pensaba dar por terminado el equipaje con esto, le volvió a la mente de pronto el hecho de que se quedaría a dormir fuera. En una bolsa de papel que andaba tirada por la habitación metió una playera y un pantalón para usarlos de pijama, ropa interior y artículos de aseo personal.

¿Con esto ya era todo de verdad? Mientras reflexionaba en silencio, le surgió una duda en la cabeza.

¿Acaso también debía meter la ropa que se pondría al día siguiente?

“……No.”

¿Qué tal si piensa que estoy haciendo un desfile de modas porque quiero verme bien ante él? Echándose aire en el rostro que se le calentaba, dio por terminado el equipaje tal como estaba.

Woori miró de reojo su reloj de pulsera. Faltaban 20 minutos para la hora de la cita. Como Lee-yeon dijo que vendría al frente de la casa principal, bastaría con esperar un momento.

Estaba demasiado cansado. Sintió que tendría que espantar el sueño fumándose al menos un cigarro. Como le daba flojera salir a fumar, pensó en hacerlo frente a la ventana.

Sacó el paquete de cigarros de la bolsa y se llevó un cigarro a la boca. Sin embargo, no se veía el encendedor que debía estar dentro del paquete de cigarros. Fue justo cuando Woori repasaba el escritorio con la mirada para buscar el encendedor. Al otro lado de la gran ventana que daba justo al frente del escritorio, vio algo fuera de lugar en la calle tras el patio.

¿Qué es eso? Entrecerrando los ojos, observó con atención hacia afuera.

Había un coche estacionado frente a la puerta principal.

“……?”

El vecindario donde vivía Woori era uno donde cada casa tenía su propio garaje, por lo que casi no había coches estacionados ilegalmente. Así que, a menos que fuera un asunto verdaderamente extraordinario, nadie estacionaba su coche frente a la puerta principal de una casa ajena.

Al examinar el coche en detalle, vio que era un sedán grande de color negro. Era un modelo de coche que le resultaba familiar.

Por si acaso, dejó sobre el escritorio el cigarro que tenía en la boca casi escupiéndolo, y corrió al patio cargando el bolso cruzado y la bolsa de papel. Al abrir la puerta principal y salir, vio el número de placas del coche de Lee-yeon.

¿Desde cuándo estaba ahí? Fue justo cuando un desconcertado Woori se quedaba parado en blanco.

La puerta del conductor del sedán grande negro se abrió.

“Sunbae.”

Lee-yeon, vistiendo una prenda superior negra, un pantalón negro y un cárdigan beige, salió y se puso frente a Woori. Curvó los ojos al ver a Woori, quien estaba desconcertado sin poder decir palabra alguna. Acto seguido, extendió la mano para tomar el equipaje que Woori llevaba consigo, lo colocó en el asiento trasero y, en lugar de un abstraído Woori, le abrió la puerta del copiloto.

Si se tratara de un omega ordinario, se habría sonrojado ante los buenos modales de Lee-yeon, pero Woori no pudo alegrarse.

Se debía a que sus acciones se veían demasiado naturales.

‘Es todo un experto.’

Sintió que el rostro se le pondría rígido por sí solo debido a unos celos ruines. Woori bajó la mirada y dijo fríamente a propósito:

“Me incomoda que hagas esto. No lo hagas.”

Como un gato que eriza el lomo y rasguña con sus uñas afiladas a la persona que intenta tocarlo, la voz de Woori sonó sumamente áspera. Al punto de que el propio Woori, que soltó las palabras, se sintió sobresaltado. Sin embargo,

“Es solo que quería que subiera rápido.”

La flecha punzante lanzada hacia Lee-yeon, lejos de clavarse, rebotó. La figura de Lee-yeon, que en lugar de enojarse sonreía, le revolvió aún más las entrañas a Woori.

Ignorando esa sensación desconocida, Woori subió al asiento del copiloto y cerró la puerta.

Lee-yeon, quien miró con ojos indeciframbles a Woori por haber entrado a toda prisa al coche, volvió a sentarse en el asiento del conductor.

En el navegador que tenía marcado el destino con antelación aparecía la hora estimada de llegada. Una hora después. Era un tiempo que podía ser largo o corto. Mientras Woori miraba el navegador, Lee-yeon extendió la mano hacia él.

Instintivamente, Woori se dio cuenta de que Lee-yeon intentaba hacer algo empalagoso con él.

“¡No lo hagas!”

Al activarse su mecanismo de defensa, Woori soltó un grito casi como un chillido y se abrochó el cinturón de seguridad a toda prisa.

Ante el muro de hierro de Woori, la mano de Lee-yeon se quedó flotando a medio camino.

Tras un breve silencio, Lee-yeon tomó la palabra.

“Sunbae.”

La voz de Lee-yeon sonó intencionadamente seria.

‘¿Se habrá sentido mal?’

En un instante, se sintió tan avergonzado que no pudo evitarlo. Pensó que esta vez sí se enojaría de verdad.

Sin embargo, las suposiciones de Woori volvieron a fallar. La expresión inexpresiva de Lee-yeon se volvió radiante en el instante en que sus miradas se cruzaron.

‘……¿Acaso este sujeto es tonto?’

Woori no entendía a Lee-yeon, quien sonreía aunque le hablara con furia y sonreía aunque le hiciera pasar un momento incómodo. ¿Se le habrá zafado algún tornillo? Mientras Woori reflexionaba seriamente sobre el estado mental de Lee-yeon, el coche arrancó con suavidad.

Al salir del vecindario, había más tráfico en la carretera de lo pensado. Parecía estar bastante congestionado, pero el coche avanzaba a paso firme maniobrando con destreza de un lado a otro. Al cabo de poco tiempo, el coche entró a la autopista del norte del río.

“El plan de hoy es este.”

Ante la voz apacible de Lee-yeon, Woori le echó una mirada de reojo. Lee-yeon continuó hablando manteniendo la mirada fija en la carretera:

“El lugar que marque en el navegador es una cafetería que está en la ruta para manejar viendo los cerezos del río Bukhan. Como es un edificio independiente y el patio trasero da justo al río, la vista es realmente hermosa. También se puede tomar café en la terraza.”

“……¿Y qué más?”

“A primera hora comeremos bebidas y pan aquí. Luego almorzaremos. Está a 20 minutos en coche desde la cafetería, es un restaurante que sirve comida casera francesa. Sirven la comida en tiempos, y tiene una calificación alta y muchas reseñas que elogiando que es delicioso.”

Dijiste que iríamos a ver flores. ¿A qué viene tanto…… café y comida? Woori se quedó absorto.

El plan de Lee-yeon no terminaba ahí.

“Después de comer iremos a Dumulmeori. ¿Ha ido a Dumulmeori?”

“……No.”

“Dicen que los juncos y los lotos de ahí son realmente hermosos. Pasearemos por ahí para hacer la digestión, y si nos da tiempo, comeremos un hot dog de hoja de loto. ¿Le gustan los hot dogs? A mí me gustan sin azúcar.”

“…….”

“En fin, si recorremos bien Dumulmeori, serán como las 3, ¿verdad? Volveremos a subir al coche y nos iremos a Pyeongchang manejando por el camino de cerezos.”

“¿Qué dijiste? ¿Pyeongchang? ……¿Pyeongchang de Gangwon-do?”

Ante la mención inesperada del lugar, Woori volvió a preguntar en blanco. Lee-yeon dijo con la mayor naturalidad:

“Para cenar.”

“……¿Ir hasta Pyeongchang solo para cenar?”

“Sí. Le gusta la carne de res, ¿verdad? La otra vez en el lounge vi que comió bien el corte de carne.”

“No, yo no es que…….”

Lee-yeon sonrió enseñando los dientes y dijo:

“Es que la carne de res de Pyeongchang es deliciosa.”

¿Ir hasta Gangwon-do solo por esa razón? ¿Eso tenía sentido? No, más bien, ¿a qué venía este plan tan detallado?

Para Woori, que vivía al día sin planear mucho, el grandioso plan de Lee-yeon le resultaba sumamente ajeno.

Fue justo cuando un Woori sin palabras contemplaba los coches que corrían a toda velocidad hacia adelante al otro lado del parabrisas.

“Ya que vamos a quedarnos a dormir fuera, quería ir lejos. ¿Está bien?”

“……Sí.”

“El alojamiento lo reservé en una villa con alberca cerca de ahí. Dicen que también tiene un baño al aire libre. Ah, ¿no podemos pasar a una tienda de conveniencia después de cenar para comprar botanas y alcohol y seguir la fiesta ahí?”

“……Está bien.”

“Tomar alcohol, darnos un baño, dormir, y al día siguiente…… ejem, ¿vamos a Daegwallyeong? Esa zona es famosa por sus ranchos de ovejas.”

Al escuchar el plan de Lee-yeon que caía como un bombardeo masivo, Woori se quedó perplejo. Tan solo de escucharlo ya se sentía agotado de antemano. A él le gustaba estar quieto en un solo lugar antes que andarse moviendo de un lado a otro.

“Estuve viendo y resulta que hay dos ranchos de ovejas. En uno la ruta de paseo está bien trazada, y en el otro te llevan en tractor hasta la central eólica. O bien sería bueno pasar a otra región por completo. ¿A Wonju? Dicen que ahí hay un museo de arte muy bonito.”

Sin embargo, al ver a Lee-yeon parlotear tan divertido, sintió que daba igual.

Las comisuras de los labios de Woori se elevaron sin darse cuenta.

“Y el almuerzo…….”

“…….”

“¿Sunbae?”

Lee-yeon, que manejaba mirando hacia adelante, le echó una mirada de reojo a un Woori en silencio.

Woori sonreía en silencio curvando los ojos. Al ver esa escena, las comisuras de los labios de Lee-yeon fueron bajando poco a poco.

Woori, sintiendo la mirada de Lee-yeon, giró la cabeza y lo miró.

Los dos pares de pupilas se reflejaron mutuamente.

Woori sonrió como si le resultara absurdo.

“……En verdad eres muy extraño.”

“…….”

Los labios de Lee-yeon se contrajeron como si fueran a replicar algo, pero de inmediato se apretaron con fuerza.

Apretones. Los huesos del dorso de la mano de Lee-yeon que sujetaba el volante se marcaron.

Se debía a que, desde el instante en que presenció la sonrisa de ese hombre que casi nunca sonreía, el corazón de Lee-yeon comenzó a latir hasta dolerle.

* * *

Tap. Tap. Tap.

El índice de Lee-yeon golpeaba el volante rítmicamente. Woori, que miraba hacia al frente en silencio, le echó una mirada de reojo.

La expresión de Lee-yeon no era buena.

Girando la cabeza hacia el frente, Woori se quedó contemplando el camino atascado al otro lado del parabrisas. Los cerezos alineados a ambos lados de la carretera que se extendía a lo largo del río azul se veían verdaderamente hermosos, pero la calle estaba atestada de coches. Se debía a que el camino era una vía única donde el sentido que subía y el que bajaba compartían el mismo carril.

Parecía que Lee-yeon no era el único que había decidido salir a ver los hermosos cerezos florecidos tras pasar el frío invierno.

‘Supongo que la gente piensa de la misma manera.’

Woori sacudió la cabeza, abrumado por el severo tráfico. Aunque por la sensación del tiempo habían pasado cinco minutos, el coche no daba señales de moverse.

El coche de adelante empezó a avanzar. Lee-yeon pisó el acelerador a toda prisa, pero no recorrió ni 5 metros antes de volver a frenar.

“Maldito tráfico de mierda……”

Me dan ganas de pasarles por encima. Lee-yeon, que miraba fijamente hacia al frente, murmuró entre dientes. Su voz al musitar sonó tan brusca que, si hubiera estado solo, probablemente habría soltado un par de groserías más.

¡Uf! Habiendo musitado sin darse cuenta, Lee-yeon apretó los labios. Se debía a que justo en el momento en que terminaba la música para pasar a la siguiente pista, su murmullo resonó con fuerza dentro del coche.

“……Lo siento.”

“No te preocupes.”

Woori miró a Lee-yeon de reojo. La rígida expresión de Lee-yeon se había relajado un poco, pero la comisura de sus labios elevados parecía costarle esfuerzo. Era un rostro que, a ojos de cualquiera, no estaba bien pero intentaba aparentar lo contrario a la fuerza.

Lee-yeon se estresaba enormemente si las cosas no salían tal como las había planeado. Decían que de niño, debido a esa personalidad, no podía contener su ira y terminaba desmayándose.

¿Qué se debía decir en momentos como este? Desde su infancia hasta la actualidad, Woori era alguien sin un solo amigo y casi nulas habilidades sociales. Si acaso, al volverse adulto e iniciar su vida laboral había desarrollado un poco de tacto, pero eso solo funcionaba en relaciones jerárquicas claras.

Fue justo cuando Woori se debatía en su agonía mental.

“Sunbae.”

“Sí.”

“Lo siento.”

“……¿De qué te disculpas?”

Lee-yeon soltó una risa desganada.

“Hoy solo quería que tuviera buenas experiencias.”

“…….”

“……No sabía que el tráfico estaría así de pesado. Lo siento. Debe estar muy cansado, ¿verdad? Y con hambre.”

El rostro de Lee-yeon al hablar despacio lucía sumamente sombrío.

Woori miró el reloj que aparecía en la pantalla de la consola central. Eran las 11:28. Significaba que llevaban casi dos horas atrapados en el camino.

Tal como decía Lee-yeon, sentía hambre, pero eso no importaba. Porque este momento de estar junto a Lee-yeon ya era bueno de por sí.

Woori cobró valor y dijo:

“Estoy bien.”

Sin embargo, pareciendo pensar que era un consuelo superficial, la expresión de Lee-yeon no daba señales de relajarse.

“Este……”

Querían reconfortar a un afligido Lee-yeon, pero desafortunadamente Woori no poseía la facilidad de palabra para animar a alguien. Pensó en intentar reconfortarlo, pero recordó cómo Hee-jeong se enojaba entre más hablaba él, por lo que desistió. Una vieja melancolía terminó por devorarlo.

En medio del silencio, el tráfico comenzó a fluir lentamente. Al avanzar el coche a paso firme, la expresión de Lee-yeon se suavizó un poco, pero no tardó en volver a desanimarse.

Se debía a que, juzgando la situación de la carretera, a cualquier cafetería o lugar famoso de cerezos al que fueran estaría abarrotado de gente, impidiendo disfrutarlo como se debía.

Al ver a Lee-yeon apenado sin saber qué hacer, la mirada de Woori se posó de pronto en la ladera de la montaña, al otro lado del carril contrario.

Entre las hojas verdes se alcanzaba a ver un grupo de tonos rosados.

‘……Eso parece ser cerezos.’

Sus pupilas examinaron los alrededores con rapidez. En la diagonal inferior del grupo rosado había un atajo sin pavimentar.

Nadie iba por ahí.

Tenía sentido. En el navegador, la línea que indicaba el camino aparecía trazada y cortada a la mitad. Definitivamente había una razón por la cual la gente no tomaba esa ruta.

‘……Puede que aunque vaya no alcance a ver los cerezos.’

A diferencia de sus pensamientos negativos, la mirada de Woori no daba muestras de apartarse del atajo.

Al ser un camino sin pavimentar, era seguro que el coche se sacudiría bruscamente causando mareos y que la carrocería se rayaría con las ramas de los árboles. En el peor de los casos, al no haber espacio para dar la vuelta en U, tendría que bajar en reversa.

Sin embargo.

‘Existe la posibilidad de que sí se puedan ver.’

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El mareo se puede aguantar y las rayaduras del coche se pueden reparar. En caso de tener que bajar en reversa, bastaba con que él tomara el volante en su lugar. Dado que había cumplido su servicio militar como conductor, manejaba bastante bien.

‘Quiero ir a ver los cerezos.’

Le vino a la mente el recuerdo de Lee-yeon sonriendo con timidez en la oficina.

Woori quería concederle a Lee-yeon todo lo que él deseara.

Giró la cabeza rápidamente para mirar la carretera. El carril contrario estaba completamente vacío. Parecía posible dar una vuelta en U. Woori tiró a toda prisa de la solapa de Lee-yeon.

“Da la vuelta en U.”

“¿Perdón?”

“Rápido.”

Ante las prisas de Woori, Lee-yeon giró el coche a toda prisa. Aun mientras daba la vuelta, la expresión de Lee-yeon era de desconcierto. Y al cabo de un momento, se volvió triste. Se debía a que las palabras de dar la vuelta en U de inmediato le sonaron como: ‘No necesito nada de esto, regresemos a Seúl’. Fue justo cuando Lee-yeon, con expresión sombría, se disponía a cambiar el destino del navegador hacia Seúl.

“¿Ves el atajo que está allá adelante?”

“¿Eh?”

Cuando Lee-yeon volvió a preguntar extrañado, Woori señaló con el índice el atajo que se abría a poca distancia.

“Ve por ahí.”

“……¿Por ahí?”

El lugar que señaló Woori, aunque lo llamara atajo, parecía más bien una zanja que se adentraba en el bosque. A juzgar por el ancho, apenas cabía un solo coche.

Poder ir, se podía. Sin embargo.

‘A saber qué hay allá adelante.’

“No se puede. Es peligroso—.”

“Choi Lee-yeon.”

Ante el llamado en voz baja de Woori, Lee-yeon lo miró.

“Vamos por ahí.”

“……Pero…….”

“Está bien.”

¿Qué es lo que está bien? A ojos de cualquiera no se ve bien. Cuando un perplejo Lee-yeon lo miró, Woori dijo con firmeza como para que no se preocupara:

“Me tienes a mí.”

“……!”

Los dos pares de pupilas se reflejaron mutuamente.

“Vamos.”

La quijada de Lee-yeon dio un ligero brinco.

¡Piiiii! El coche que venía detrás le tocó el claxon al coche detenido de Lee-yeon.

El pie derecho de Lee-yeon, que pisaba el pedal del freno, se retiró y presionó el acelerador.

El sedán negro avanzó hacia adelante. En cuanto apareció el atajo del que había hablado Woori, Lee-yeon giró el volante para adentrarse en él.

¡Bum!

El estrecho atajo donde apenas cabía un coche se extendía hacia arriba.

La superficie no pavimentada estaba irregular llena de todo tipo de piedras y ramas, y la carrocería chocaba y se raspaba contra las hierbas y ramas sin nombre que crecían sin control hacia todas direcciones.

El pesado sedán se sacudía de arriba abajo.

“Sigue subiendo.”

“¿Seguir?”

“Sí. Hasta que no haya camino, sigue subiendo.”

¡Pum! ¡Clac-clac! ¡Rumb!

El reluciente sedán grande de color negro se cubrió de polvo y tierra, mientras las piedras rebotaban contra las salpicaderas haciendo ruidos extraños. A medida que avanzaban hacia adelante, el coche se sacudía con más fuerza.

Lee-yeon pensó de forma cínica:

‘Menuda locura de desquiciado.’

Luego le echó una mirada de reojo a Woori. Woori movía la pantalla del navegador de un lado a otro con los dedos índice y medio. Tal como Lee-yeon había previsto, el camino en el mapa estaba cortado.

‘Mira. No hay camino.’

Fue justo cuando Lee-yeon chasqueaba la lengua hacia sus adentros. Woori asintió con la cabeza como si ya supiera que así sería.

“Lo estás haciendo bien. Sigue adelante.”

A Lee-yeon se le escapó una frase de la boca sin darse cuenta.

“……Sunbae, en verdad es muy extraño.”

“Ya lo sé.”

“Qué…… ¡ah!”

¡Pum! Esta vez el coche se sacudió con más fuerza que antes. Ante la violenta vibración, hasta el propio Lee-yeon, que manejaba, se pegó un susto. Preocupado por Woori, Lee-yeon miró de reojo a toda prisa.

“Sunbae, ¿está bi—?”

“……!”

Se encontró con la mirada de Woori, quien sujetaba con fuerza la agarradera superior de la puerta del copiloto como si fuera su salvavidas.

La expresión habitual de fiera perezosa y hastiada había desaparecido por completo. Sus ojos caídos, agrandados como los de un conejo por la sorpresa, se veían distintos.

Llamarada. Ante la idea de haber sido atrapado mostrando un susto poco varonil, las pálidas mejillas de Woori se encendieron de color rojo.

Las comisuras de los labios de Lee-yeon, que miraba a Woori como absorto, temblaron ligeramente. Y de inmediato se estiraron de par en par de un lado a otro.

¡Jajaja!

En la expresión de Lee-yeon, que reía a carcajadas, no quedaba ni un solo rastro de preocupación.

* * *

Cuando la sedán negra llegó a la mitad de la ladera de la montaña, el camino se cortó de golpe. Fue justo cuando Lee-yeon ponía la palanca de velocidades en modo de estacionamiento y observaba los alrededores a través del parabrisas.

“Quédate aquí.”

“¿Perdón?”

Woori, habiéndole dado el aviso a Lee-yeon, bajó del coche. Al ver la espalda de Woori adentrarse en el bosque sin dudarlo, Lee-yeon salió del coche a toda prisa.

“¡Sunbae!”

Fue antes de que Lee-yeon se interpusiera en el camino de Woori para reclamarle qué demonios hacía.

“No se puede.”

Woori, con expresión severa, señaló la sedán de Lee-yeon con el dedo índice.

“Espera en el coche.”

Ante la actitud que parecía la de educar a un niño desobediente, Lee-yeon se quedó atónito. Lee-yeon no pudo contenerse y le reclamó a Woori:

“¿A dónde piensa ir solo?”

“Tengo algo que verificar. Es peligroso, así que quédate en el coche.”

“¿Por qué habría de ser peligroso para mí? ¡Es más peligroso que usted suba solo por el camino de la montaña!”

“No pasa nada. Yo subía bien las montañas cuando hacía las marchas militares.”

“¡¡Las mar—!!”

Lee-yeon iba a subir la voz, pero cerró la boca de golpe.

Tras serenar sus emociones por un momento, le dijo a Woori como intentando persuadirlo:

“Sunbae, en las marchas militares no iba solo, sino con todos los demás. La situación actual es diferente.”

“No es diferente. Tengo buena condición física.”

“El problema no es la condición física—.”

“Por lo pronto, tú espera en el coche.”

Aún en medio de la discusión verbal con Lee-yeon, Woori no dejaba de mirar hacia el otro lado del bosque. Su terquedad de ir hacia allá pasara lo que pasara se notaba a simple vista.

A Lee-yeon se le quemaban las entrañas por dentro. La necedad de este omega superaba la imaginación. El solo hecho de ver cómo, siendo un omega recesivo, soportó estoicamente el celo tras quedar cubierto por las feromonas de un alfa dominante en rut, ya lo decía todo.

“Está bien, entonces.”

Lee-yeon renunció a torcer la terquedad de Woori.

“Sí. Por eso tú en el coche—.”

En su lugar, entrelazó sus dedos con los de Woori.

Woori, sorprendido, miró a Lee-yeon. En lugar de enojarse, Lee-yeon actuó con coquetería.

“Vamos juntos, sunbae. ¿Sí?”

“……Es que puedo dar un viaje en vano. Tú solo espera aqu—……”

“No quiero. Me da miedo estar solo.”

Ante la súplica de Lee-yeon, Woori movió los labios desconcertado y acabó asintiendo con la cabeza. Si decía que tenía miedo, no podía dejarlo solo. Habiendo obtenido el permiso, Lee-yeon sonrió dulcemente.

Los dos hombres comenzaron a moverse juntos.

Tras caminar un buen rato en silencio, Lee-yeon preguntó:

“¿A dónde vamos?”

“……A saber.”

“¿A saber?”

Lee-yeon volvió a preguntar como si le resultara absurdo. Miró el perfil de Woori pensando si se trataba de una broma, pero en la expresión de Woori no había ni una pizca de juego.

“……¿Acaso está caminando sin siquiera saber a dónde vamos?”

“Sí.”

Lee-yeon, impactado por las palabras sin plan alguno de Woori, parpadeó con rapidez.

Se preguntó a dónde habría ido a parar aquel hombre que le había dicho con audacia que confiara en él y que hablara sin rodeos. Sin embargo, pronto pensó que qué más daba.

Lee-yeon levantó la cabeza para mirar al cielo. El cielo donde flotaban algunas nubes se veía azul intenso. Quizá por estar en medio del bosque, hasta el aire se sentía limpio. Aunque había mucha maleza, en varias partes de la montaña florecían flores silvestres sin nombre y volaban mariposas. Como el GPS del coche estaba vinculado a la aplicación, no había riesgo alguno de perderse.

Lee-yeon, habiéndose tranquilizado la mente, comenzó a seguir a Woori a paso lento mientras observaba los alrededores. En eso, los pasos de Woori se aceleraron.

“Sunbae, vaya despacio. Se va a caer.”

“Ya llegamos.”

De repente, Woori se detuvo de golpe.

“¿Eh? ¿Qué quiere decir con—?”

Lee-yeon se quedó sin palabras.

Mecer.

Llevados por una brisa cálida de primavera, pétalos de color rosa revolotearon en el aire. El bosque que estaba repleto de coníferas verdes sin nombre se convirtió de pronto en un espacio poblado por cerezos con flores rosadas en pleno esplendor.

Era una dimensión completamente distinta a la ruta para manejar de cerezos creada artificialmente, o a los cerezos de las calles por donde pasaban coches y postes de luz. Lee-yeon, abrumado por la colonia de cerezos creada por la naturaleza, se quedó en silencio durante un buen rato antes de poder mover los labios a duras penas.

“……¿Ha venido aquí antes?”

“No.”

“¿Y cómo es que aquí—?”

“Es que vi árboles rosas a mitad de la ladera de la montaña.”

“…….”

“Al ver el navegador, había un camino que llegaba hasta la mitad. Pensé que la dirección parecía similar.”

¿Tomó una decisión así con tan solo ese nivel de información? ¿Qué pensaba hacer si no resultaba ser cierto?

Lee-yeon preguntó como si le resultara insólito:

“¿Y qué pensaba hacer si no aparecían?”

“Pues si no estaban, no estaban y ya.”

Al escucharlo hablar con tanta indiferencia, Lee-yeon se quedó mudo.

La forma de pensar y las ideas de Woori eran diametralmente opuestas a las de Lee-yeon. Lee-yeon odiaba sobre todas las cosas al tipo de personas que actuaban sin pensar en las consecuencias como Woori.

Lee-yeon era un hombre acostumbrado a correr sobre la órbita que él mismo trazaba. Cuando se salía de esa órbita, sentía una ansiedad y un malestar profundos.

Sin embargo.

“……Aquel acto tan irresponsable…….”

¿Por qué?

“Al final llegamos, ¿no?”

¿Por qué no sentía ansiedad a pesar de haberse salido de la órbita?

El pecho de Lee-yeon dio un vuelco violento.

Woori observó con atención a Lee-yeon en silencio, tratando de que no se notara.

La expresión de Lee-yeon era indescriptible. Cuando vio los cerezos por primera vez sonrió con brillantez como si estuviera feliz, pero ahora su rostro no lucía del todo bien.

No, en realidad no lo sabía. Aquellas pupilas brillantes que podían cautivar a cualquiera estaban sumidas en una profunda sombra. Por ello, no lograba deducir si en este momento se encontraba de buen o mal humor. Aun así, era seguro que su semblante había mejorado bastante en comparación con cuando estaban en la carretera atascada.

Con sensación de alivio, las comisuras de los ojos de Woori se curvaron levemente.

Sin embargo, solo fue un momento. Pasaron uno, dos minutos, y Lee-yeon no decía una sola palabra. Llegados a este punto, por más falto de tacto que fuera Woori, comenzó a impacientarse.

‘¿Por qué no dice nada?’

Woori abría y cerraba las manos repetidamente con desconcierto. Poco después, soltó un largo suspiro.

Bien. Le hablaría primero como un hombre.

‘¿Te gusta ver hasta el hartazgo los cerezos que tanto querías ver?’

……Sonaba como si estuviera buscando pelea. Eso no servía.

‘¿No tienes hambre?’

……No. Si decía eso, un Choi Lee-yeon que apenas se había tranquilizado volvería a impacientarse.

‘Tu coche se ve con muchas rayaduras. Cuando pidas el presupuesto en el taller me dices para depositarte.’

……Esto tampoco. Choi Lee-yeon tenía la extraña personalidad de no soportar ver que otros gastaran dinero. Podrían terminar peleando otra vez.

Si era así……

“Choi Lee-yeon.”

“……Sí.”

“¿Quieres que te tome una foto?”

Ante las inesperadas palabras de Woori, Lee-yeon agachó la cabeza a toda prisa y se cubrió la boca con la palma de la mano. Esa figura parecía exactamente……

El rostro de Woori se puso completamente pálido.

“¿E-Estás llorando?”

“……Jaj.”

De la boca de Lee-yeon, reprimida por la palma de su mano, se filtró un sonido sutil.

Sí estaba llorando. Woori se desesperó.

“Choi, Choi Lee-yeon, ¿por qué…… por qué lloras?”

“…….”

“¿Porque se arruinó el coche? Oye, no pasa nada. Yo te lo arreglo.”

Lee-yeon se desplomó acurrucado en el suelo. Woori, alarmado, se hincó de rodillas frente a él sin saber qué hacer.

“¿No es eso? ¿Te duelen las piernas? ¿Te cargo a la espalda? ¿O acaso tienes alergia al polen de las flores?”

“……¡Jajaj!”

Los hombros encogidos de Lee-yeon comenzaron a temblar ligeramente.

Al ver esa escena, Woori se congeló por completo. Sentía que se volvería loco de la preocupación por Lee-yeon.

Tenía que comprobar con sus propios ojos si estaba llorando o si sufría de dolor.

“Lee-yeon-ah. Mírame un momento.”

“…….”

A pesar de los ruegos de Woori, Lee-yeon continuaba acurrucado en el suelo cubriéndose el rostro. Woori, impaciente, extendió la mano hacia Lee-yeon.

“¡Tengo que verte para saber qué medida tomar—!”

¡Agarre!

En ese instante, Lee-yeon sujetó con fuerza una de las manos de Woori y lo jaló bruscamente hacia él. Woori salió volando hacia sus brazos como si cayera envuelto en ellos.

Sin embargo, su cuerpo, más grande y pesado que el de cualquier alfa común, no quedó delicadamente abrazado en el regazo de Lee-yeon, sino que hizo colapsar el torso de este. El cuerpo de Lee-yeon se fue hacia atrás.

Fue justo en el momento en que Woori, aterrorizado, rodeó el hombro de Lee-yeon con una mano e intentó apoyarse en el suelo con la otra. Lee-yeon sostuvo suavemente la nuca y la cintura de Woori mientras se recostaba en el suelo.

Antes de que Woori pudiera desconcertarse por haber quedado encima de Lee-yeon en un abrir y cerrar de ojos:

¡Jajaja!

Lee-yeon abrazó a Woori y se echó a reír con ganas.

“Sunbae, de verdad, jajaj…… ¿por qué es tan ingenuo?”

“……!”

Ante la figura de Lee-yeon riéndose a carcajadas hasta con lágrimas en los ojos, el rostro de Woori se puso al rojo vivo. Se dio cuenta de que se había estado burlando de él.

Woori, sintiendo un nudo en la garganta, iba a reclamarle por qué jugaba así con la gente.

“De verdad, de verdad sunbae, jajaj…… es tan extraño.”

Sin embargo, al ver a Lee-yeon abrazarlo y dar vueltas por el suelo de la risa, no tuvo más remedio que soltar la carcajada él también.

En medio del bosque donde revoloteaban los pétalos de las flores, las risas de los dos hombres resonaron con fuerza por todas partes.

* * *

A las 6:00 de la tarde, justo cuando el crepúsculo comenzaba a caer, los dos hombres sentados en la terraza al aire libre de un restaurante de carne de res de Pyeongchang abordaron la cena en actitud de batalla. No hubo ni una sola palabra de conversación. Woori y Lee-yeon devoraron la comida con la nariz prácticamente metida en sus platos.

Woori tomó una gran cucharada de arroz y se la llevó a la boca. El sabor dulce y sabroso del arroz al vapor se esparció por toda su boca. Comer solo el arroz ya era delicioso, pero sabia aún mejor al acompañarlo con el estofado de doenjang y falda de res.

Mientras probaba una cucharada del estofado que Lee-yeon le había servido con antelación, este colocó en su plato un trozo de lomo bajo adecuadamente cocinado.

Al principio, a Woori le asombraba que Lee-yeon colocara la carne asada en su propio plato, pero como continuaba atendiéndolo sin importar si él se molestaba o se enojaba, ahora ya se había acostumbrado. Woori asintió ligeramente con la cabeza, puso la carne sobre las verduras sazonadas y se la llevó a la boca.

‘Qué delicioso.’

Estaba tan rico que el entrecejo se le frunció por sí solo.

“¿Está delicioso?”

Woori asintió en silencio con la cabeza.

Lee-yeon observó con satisfacción a Woori, quien comía la carne con expresión seria, y le preguntó de manera sutil:

“¿Quieres comer más?”

Woori se tocó el vientre con la mano izquierda. Estaba abultado y sobresalía, pero el hambre no se le había quitado por completo. Parecía que aún podía comer más.

Fue justo en el instante en que Woori iba a decir que quería comer más. En su campo de visión entró la mesa hecha un completo desastre.

La parrilla de carbón estaba carbonizada de tanto asar carne sobre ella, y a un lado de la parrilla había un gran montón de platos vacíos apilados. No solo las guarniciones, sino también el estofado, los panqueques coreanos y el huevo al vapor que habían pedido como acompañamiento estaban destrozados de forma devastadora.

Woori parpadeó como impactado.

A diferencia de su alta estatura y su complexión robusta, él era de poco comer. Dado que a lo largo de su vida padecía de gastritis crónica, nunca comía hasta llenarse la capacidad del estómago. Sin embargo…….

‘Acaso me comí todo esto yo solo.’

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Y ni siquiera era que tuviera el estómago vacío.

Cuando estaban acostados en el suelo de tierra de la colonia de cerezos que descubrieron por casualidad, contemplando en blanco los pétalos revolotear con el viento, al teléfono inteligente de Lee-yeon le había llegado una llamada. Era una llamada del restaurante que Lee-yeon había reservado.

Lee-yeon, tras responder la llamada, miró el reloj en el dorso de su mano y dijo con tono apenado:

‘Ah, señor. Es que el tráfico está muy pesado…… Sí. No sabía que estaría así de atascado. Lo siento mucho. Como ni siquiera sé a qué hora llegaré…… mejor simplemente cancélelo…….’

No sabía para qué hora había hecho la reservación, pero a juzgar por el contexto, parecía que se les había hecho tarde para la hora reservada. La expresión de Lee-yeon se ensombreció un poco.

Fue en ese momento. De repente, el semblante de Lee-yeon se iluminó.

‘¿En verdad podría hacer eso? Sí, sí. Muchas gracias.’

Lee-yeon colgó el teléfono y levantó a toda prisa a un Woori que continuaba acostado.

‘Sunbae. Vamos a comer.’

‘¿Ahora mismo?’

‘Sí. No sé qué habrá pasado, pero resulta que las personas que reservaron después de nuestro turno cancelaron todas, así que dijeron que pueden esperarnos. Vámonos rápido.’

Los dos corrieron a toda prisa hacia el lugar donde habían estacionado el coche y bajaron por el camino de la montaña. Por suerte, el camino no estaba atascado como antes, por lo que el trayecto hacia el restaurante fue fluido.

¿Sería porque se tranquilizó su mente? ¿O porque tenía hambre? Woori se comió absolutamente todos los platillos que sirvieron en el menú de tiempos sin dejar nada, y hasta acabó con el postre.

Terminaron de almorzar a las 2:30. Lee-yeon, diciendo que ya que habían venido hasta Yangpyeong tenían que ir a Dumulmeori, subió a Woori al coche. Parecía que la carretera volvía a atascarse, pero afortunadamente la distancia entre el restaurante y Dumulmeori no era mucha, así que llegaron en solo 30 minutos.

Tal como lo aseguró Lee-yeon, en el río tan despejado como el cielo azul flotaban numerosas flores de loto, y a su alrededor crecían tupidos juncos ofreciendo un espectáculo grandioso. La ruta de paseo también estaba bien trazada, lo que la hacía idónea para caminar. Solo que no pudieron comer el hot dog. Se debía a que al haber almorzado, el estómago le había quedado repleto.

Así fue como Woori y Lee-yeon, tras terminar su paseo, manejaron hasta Pyeongchang para ir a cenar. Lee-yeon eligió cuatro platos grandes repleto de varios cortes de carne, y pidió casi todos los tipos de platillos de acompañamiento.

Woori le dijo con seriedad:

‘Yo no puedo comer todo esto. Definitivamente no.’

‘Está bien. Si se llena puede dejarlo.’

‘Es un desperdicio.’

‘Yo me comeré lo que sobre.’

‘……Presiento que tampoco podrás comértelo todo.’

‘Soy un alfa.’

Como mucho. Y además, es mejor que sobre a que falte. Ante la bravuconería de Lee-yeon, Woori entrecerró los ojos. Verlo comportarse tan engreído no le daba la más mínima confianza.

Pensar que ‘definitivamente va a sober’ había sido apenas hacía media hora.

“Woori sunbae.”

Mientras Woori parpadeaba como impactado al ver los platos vacíos, Lee-yeon, que se había levantado de su asiento, le extendió la mano.

“Qué.”

“Vamos juntos a elegir.”

Pero si ni siquiera le he respondido que voy a comer más. Si ibas a hacer esto, ¿para qué preguntaste?

Al quedarse petrificado ante la actitud descarada a más no poder de Lee-yeon, este le tomó la mano a su antojo para ponerlo de pie.

Fue antes de que un Woori puesto de pie a la fuerza le preguntara qué demonios hacía, cuando Lee-yeon lo llevó al mostrador de la sección de carnicería. Luego, señalando los platos de carne exhibidos de manera vistosa, preguntó:

“¿Cuál tiene el color más bonito?”

“Este…… este de aquí.”

“De acuerdo.”

Lee-yeon tomó el plato de carne que Woori señaló sin querer y volvió a preguntar:

“¿Compramos uno más de un corte diferente?”

“No. Ya no compres más.”

Ante la negativa de Woori, Lee-yeon fue a la caja registradora sin decir nada más y realizó el pago.

Al salir de la sección de carnicería hacia la zona de la terraza, las luces de foquitos redondos instaladas en lo alto del cielo ya estaban encendidas. Ver docenas de foquitos del tamaño de un puño encenderse uno por uno se veía sumamente bonito.

“Se ve aún más bonito ahora que encendieron las luces.”

“……Tienes razón.”

Aunque ni él mismo se había dado cuenta hasta ahora, a Woori le gustaba ver cosas que brillaran en medio de la oscuridad.

Por ejemplo, la luz de los postes reflejada en el lago, los desfiles resplandecientes que se llevaban a cabo al aire libre por la noche, o bien la luz de las bombillas instaladas con fines decorativos en un edificio bonito. Eran gustos de los que jamás se habría percatado de no haber conocido a Lee-yeon.

Mientras Woori contemplaba fascinado los foquitos que brillaban nítidamente bajo el cielo nocturno, Lee-yeon lo guio de forma natural hacia la mesa.

En cuanto Lee-yeon le jaló la silla hacia atrás, Woori se sentó en ella con naturalidad. Lee-yeon, tras volver a su lugar, abrió el plato envuelto en plástico.

Crujido. La carne que estaba cubierta por una capa de plástico quedó completamente al descubierto.

Por alguna razón, sintió una sensación de hastío. Definitivamente es un atracón. Fue justo cuando Woori sacudía la cabeza disponiéndose a decir que no comería. Lee-yeon colocó trozos de carne roja sobre la parrilla recién cambiada.

Ssssss-.

Junto con el sonido chisporroteante de la carne al cocinarse, comenzó a esparcirse un aroma delicioso por todas partes.

En la boca de Woori, ligeramente abierta, se le juntó la saliva por sí sola.

Lee-yeon colocó un trozo de carne de res adecuadamente asada en el plato individual de Woori.

“……Gracias.”

“Que lo disfrute.”

Al final, Woori se terminó por completo aquel nuevo plato de carne que habían comprado.

* + *

“Sunbae. Ya llegamos.”

“……Ah……, sí.”

Ante el toque de una mano que sacudía suavemente su hombro, Woori abrió los ojos de golpe.

¿En qué momento me quedé dormido? Intentó frotarse la zona de los ojos con los dedos para despejar su mente nublada, pero extrañamente no dejaba de sentir sueño. Parecía deberse a que dentro del coche había un aroma cálido y agradable.

‘Tengo que levantarme.’

Sus párpados entreabiertos parpadearon con lentitud antes de cerrarse por completo.

“…….”

Al ver a Woori caer dormido de nuevo, las comisuras de los ojos de Lee-yeon se curvaron con suavidad. Se desabrochó el cinturón de seguridad y bajó del vehículo en silencio. Acto seguido, llamó por teléfono al dueño de la villa con alberca para recibir la llave, sacó el equipaje colocado en el asiento trasero del coche, lo arrojó a la ligera en el recibidor y regresó de nuevo al coche.

Lee-yeon abrió la puerta del copiloto y desabrochó el cinturón de seguridad que sujetaba el torso de Woori. Apoyando con cuidado ambas manos en el hueco de las rodillas y en la espalda de Woori, lo levantó en brazos. Dada su estatura superior al promedio y su complexión firme que no tenía nada que envidiarle a la de un alfa, cualquiera pensaría que le costaría trabajo, pero la expresión de Lee-yeon se mantenía serena.

Lee-yeon, habiendo levantado a Woori en vilo como si cargara a un niño pequeño, cerró la puerta del copiloto de una patada y se adentró en el edificio. Gracias a que al dejar el equipaje hace un momento había dejado la puerta abierta, pudo entrar con facilidad. Se dirigió al dormitorio con cuidado, por temor a que Woori pudiera despertarse.

Tras recostar a Woori en la cama, estiró su cuerpo entumecido. El haber manejado una larga distancia desde la mañana hasta la noche le había dejado el cuerpo rígido.

Por último, Lee-yeon se desperezó de un jalón e iba a sentarse en el borde de la cama cuando se detuvo en seco. Se debía a que si la cama se sacudía por su peso, un Woori sumido en un profundo sueño podría despertarse.

Tras reflexionar un momento, Lee-yeon se hincó de rodillas en el suelo como si estuviera rezando, apoyó la parte superior de su cuerpo en la cama y reclinó la cabeza sobre un brazo.

Aunque se habían acostado muchas veces, era la primera vez que lo veía dormir tan plácidamente.

……En el pasado, durante su celo, llegó a ver a Woori dormido, pero en aquel entonces ni el propio Lee-yeon estaba en su juicio, sumado a que al haber hecho el nudo a cada rato durante cuatro días seguidos, Woori gemía de cansancio incluso mientras dormía.

Lee-yeon observó a Woori en silencio.

El rostro de Woori, profundamente dormido, lucía pacífico. El entrecejo, que habitualmente solía arrugarse con fuerza, estaba completamente liso, y el contorno de sus labios, que solía descender con desdén, dibujaba una curvatura natural.

“Es apuesto.”

Desde la primera vez que vio a Woori en el pabellón Sajogwan, llegó a pensar que, para tolerar su atributo insignificante de beta y su carácter desagradable, en cuanto a su apariencia física era verdaderamente bien parecido.

Su abundante cabello negro se hallaba disperso sin orden sobre su pálida frente. Lee-yeon dejó escapar una risita tonta y le acomodó el flequillo desordenado de la frente.

El cabello se sentía áspero pero a la vez sumamente suave. Parecía el pelaje de un perro silvestre.

“……ugh.”

En ese momento, sus elegantes cejas negras dieron un ligero brinco. Sus delgados párpados sobre las cuencas de los ojos temblaron un poco antes de comenzar a abrirse lentamente.

Sus pupilas negras, que parecían llevar estampado el mismísimo cielo nocturno, se dirigieron hacia Lee-yeon.

Lee-yeon, que acariciaba distraídamente el cabello de Woori como si sobara a un perro, recobró el sentido de golpe. Woori preguntó con voz medio dormida:

“……¿Qué haces?”

“Que se levante. Tenemos que redactar el informe, ¿no?”

Sin embargo, a diferencia de su interior sorprendido, los labios de Lee-yeon se movieron con fluidez como si le hubieran echado aceite a la lengua. El propio Lee-yeon se maravilló de la excusa que produjo de manera reflexiva.

“Ah…… es verdad.”

Habían venido aquí por eso. Woori se levantó de la cama tambaleándose un poco.

Al ver a Woori luciendo bastante agotado, Lee-yeon se preocupó.

“¿No se siente mal de alguna parte?”

“……No. Es solo que no pude dormir ayer, así que estoy un poco cansado.”

La voz con la que soltó las palabras estaba profundamente apagada. Creyendo que tendría sed, Lee-yeon se levantó de su lugar y se dirigió a la sala. Justo detrás de la sala, en la pequeña cocina, había un refrigerador coqueto en tono pastel. Al abrir la puerta del refrigerador, había una hilera de botellas de agua mineral de 500 ml junto con bebidas de frutas extranjeras. Lee-yeon tomó una botella de agua mineral sin pensarlo dos veces.

Al regresar a la habitación, Lee-yeon destapó la botella de agua mineral y se la tendió a Woori.

Woori, asintiendo con la cabeza en silencio, levantó la barbilla y abrió la boca. En cuanto inclinó la botella a unos 5 cm por encima de sus labios, el agua fría y transparente fluyó a borbotones dentro de la boca de Woori, que parecía una pequeña cueva.

Glug. Glug. Su sobresaliente manzana de Adán se movía de arriba abajo.

“…….”

Al ver esa escena, los ojos de Lee-yeon se profundizaron. Su mirada se desplazó desde la manzana de Adán hasta los pequeños labios humedecidos por beber agua. La palma de la mano de Lee-yeon se abría y cerraba repetidamente.

Tras beber unos tres sorbos de agua, Woori le tendió la botella de agua mineral a Lee-yeon.

“¿Tú también quieres beber?”

“……Gracias.”

Lee-yeon recibió la botella de agua y se bebió todo el líquido restante de un solo trago.

Al entrar el agua helada, sus entrañas, que ardían como si se estuvieran quemando, se calmaron aunque fuera un poco. Aunque el deseo sexual apenas se aplacó, no se podía evitar sentir una ligera decepción.

¡Cruj! Lee-yeon aplastó la botella de agua vacía como para desquitar su frustración.

Woori, sorprendido por el violento sonido del plástico vacío al deformarse, parpadeó mientras miraba a Lee-yeon. Lee-yeon puso cara sonriente como si no fuera nada.

“¿Entonces redactamos el informe?”

* * *

Tras terminar de redactar el informe, Woori abrió el álbum de fotos de su teléfono inteligente para elegir la imagen que adjuntaría al correo electrónico. Su álbum, antes seco y apagado con solo fotos de documentos importantes o de tareas universitarias, ahora lucía lleno de color.

Lee-yeon no había parado de tomar fotos en el restaurante, en Dumulmeori, en la zona de descanso y en el restaurante de carne de res. Por desgracia, en la colonia de cerezos en medio de la montaña no pudo tomar ninguna, ya que tras estar acostado en el suelo de tierra contemplando el cielo distraídamente, recibió la llamada y tuvieron que irse de inmediato al restaurante. Lee-yeon lamentaba profundamente no tener fotos de los cerezos.

De cualquier modo, las fotos que Lee-yeon le había compartido eran variadas: fotos de Woori a solas, fotos de los dos juntos, fotos de la comida, del paisaje y similar. Ah, también había varias autofotos de Lee-yeon posando con coquetería como si fuera una tarjeta con foto de un idol.

“¿Y para qué me manda sus propias autofotos?”

A diferencia de su tono de voz absurdamente incrédulo, la expresión de Woori al ver las fotos era suave.

Al contemplar las imágenes, las emociones y la situación de aquel momento resurgieron intactas. Llegó a pensar que por esto la gente se la pasaba loca por las fotos.

Tras echar un vistazo a todo el álbum, Woori adjuntó la foto en la que Lee-yeon salía mejor de entre las que se tomaron juntos y le envió el correo al profesor.

Fue justo en el momento en que Woori cerraba la computadora portátil. Lee-yeon, quien había terminado de redactar el informe antes y se había ausentado de su lugar, regresó a la sala. Acercándose a Woori, le dijo:

“Tomemos un baño.”

“……¿?”

Woori ladeó la cabeza. Se debía a que las palabras de Lee-yeon sonaban un poco extrañas. ¿Por qué habrá incluido la palabra "nosotros"? Para ser un resbalón verbal de Lee-yeon, era una equivocación rara. Por el contexto, parecía significar que, dado que había llenado de agua la tina al aire libre, fuera a bañarse.

“Hazlo tú primero.”

Lee-yeon sacudió la cabeza.

“No, me refiero a que lo hagamos juntos.”

“……¿Qué? ¿Juntos?”

“Sí. Le dije que aquí había una tina al aire libre. Antes de llegar le pedí al encargado que la llenara de agua. Acabo de ver y ya está llena, así que podemos usarla de inmediato.”

Ante la pausada explicación de Lee-yeon, Woori se desconcertó.

Aunque ahora comprendía a la perfección el significado de sus palabras, no lograba digerir el contenido de lo que acababa de entender.

Woori no había vuelto a pisar un baño público desde que era muy niño, antes de ser abandonado en la casa de Yeon-ho. Aunque en el ejército usaba las regaderas comunitarias, eso era literalmente una instalación de duchas.

En unas duchas comunitarias atestadas únicamente de alfas y betas, nadie tenía interés en los demás. Aunque de vez en cuando algunos tipos con la cabeza descompuesta miraban la entrepierna ajena para hacer comentarios desquiciados sobre si el pene de alguien era chico o si el de ellos era mejor, el tiempo promedio de uso no pasaba de diez minutos.

El baño al que se refería Lee-yeon consistía en llenar una tina enorme con agua caliente y sumergirse a remojar el cuerpo. Le surgió la duda de ‘¿para qué molestarse?’.

‘Ya ni es un niño, ¿por qué insiste en que nos bañemos juntos?’

Y además…….

‘No reaccione, cuerpo de mierda.’

Woori se mordió con fuerza el labio inferior ante la punzada de calor en su bajo vientre.

No podía evitar recordar una y otra vez lo que habían hecho en la tina hace dos semanas durante el celo de Lee-yeon. Por más que intentaba no pensar en ello, los recuerdos volvían de forma irremisible.

Woori y Lee-yeon habían discutido gritándose a todo pulmón. Lee-yeon, incapaz de contener la furia, cargó a Woori en hombros, lo llevó al baño, lo arrojó a la fuerza en la tina y, sometiendo a un Woori que intentaba escapar, abrió el grifo. El agua caliente comenzó a llenar la tina poco a poco.

Lee-yeon derribó como a un perro a un Woori aterrorizado que intentaba huir, y le clavó en su orificio hecho pedazos un pene transformado en un arma. Como Woori ni siquiera podía gritar del dolor, él comenzó a derramar a montones sus feromonas, que semejaban un arma bioquímica.

Ante aquel baño de feromonas que parecía corroer hasta el alma, la sensación de dolor comenzó a quedar anulada.

Lee-yeon embestía la cadera con violencia como una bestia en apareamiento. Y luego, en lugar de semen, orinó dentro del orificio, para después volver a voltear a un Woori que lloraba del susto y seguir embistiéndolo con brutalidad.

La orina salada y caliente mezclada con el agua del grifo ondeaba dentro de su orificio. Y al final, aquel pene semejante a un arma se hinchó como el de un perro y…….

¡Estremecimiento!

A medida que repasaba el recuerdo, su bajo vientre hervía a borbollones y su orificio posterior, que debía mantenerse recatadamente cerrado, comenzó a contraerse y abrirse de forma espasmódica.

El rostro de Woori se puso pálido. Muy lamentablemente, la ropa interior que llevaba puesta hoy era de color gris. Si dejaba escapar líquido lubricante, era evidente que se notarían las manchas.

‘¡Basta! ¡Deja de pensar en eso!’

A diferencia de su desesperado esfuerzo por no ensuciar la ropa interior, su cuerpo alcanzó un estado de éxtasis. Su orificio rememoró los recuerdos de aquel momento y dejó escapar líquido lubricante.

“…….”

El líquido tibio resbaló por la rendija de sus nalgas, empapando la zona donde chocaban sus nalgas con la ropa interior.

Me volví loco. Woori cerró los ojos con fuerza y dijo:

“No me voy a bañar. Hazlo tú solo.”

“¿Dice que no lo va a hacer?”

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Ante la reacción de Lee-yeon que volvía a preguntar con extrañeza, Woori pensó: “¡Rayos!”. Tal vez Lee-yeon creería que él era un sujeto sucio y desarreglado.

Woori lo negó a toda prisa:

“¡No es que no me vaya a lavar! Me voy a lavar yo solo.”

“Hagámoslo juntos.”

“No, yo solo una ducha— ¡Oye!”

Lee-yeon puso de pie a la fuerza a Woori, quien estaba sentado en el sofá. Aunque Woori se esforzó por zafar el brazo sujeto, por alguna razón Lee-yeon no se movía ni un milímetro.

“Ah, no quiero. Dije que no.”

“Entonces solo mire.”

“Si no lo voy a hacer, ¡para qué voy a mirar!”

Lee-yeon dijo con una leve sonrisa en los ojos:

“Es que el paisaje es verdaderamente bonito.”

“A mí no me interesa eso—.”

“Es tan bonito que me gustaría verlo con usted, sunbae.”

Ante las zalamerías de Lee-yeon, el corazón de Woori comenzó a latir dolorosamente rápido.

“Vamos, sunbae.”

Cuando Woori, que se resistía, se tranquilizó, Lee-yeon se dirigió de inmediato hacia la parte trasera del edificio donde estaba la tina al aire libre. Chirrido. Abrió la puerta firmemente cerrada.

El aire fresco del exterior golpeó la piel de Woori. Ante el aire frío, se le erizó la piel por completo.

“…….”

Woori contempló el paisaje del baño al aire libre sin poder creérselo.

En medio de un jardín bien cuidado, sobre una amplia plataforma de madera, había una gran tina de hinoki llena hasta el tope de agua clara y transparente. Como el agua estaba bastante caliente, el vapor salía a borbollones.

No era solo que la tina estuviera allí puesta sin más. Las luces LED instaladas por todo el jardín brillaban hermosamente, los elementos decorativos creaban una atmósfera sensible y había árboles de flores hermosas plantados por doquier. Era tan bello que resultaba difícil creer que fuera una instalación privada.

Sin embargo, lo que captó la mirada de Woori fue otra cosa. Se trataba de la pequeña colonia de pinos ubicada justo enfrente de la tina.

La vista de aquellos pinos de troncos delgados agrupados entre sí era un espectáculo grandioso.

“¿Verdad que es bonito?”

“……Sí.”

“Como es propiedad privada, solo estamos nosotros. No se preocupe por quedar expuesto.”

Lee-yeon acarició con suavidad la mano de Woori que tenía sujeta, usando el pulgar como para relajar la tensión.

“No es eso…….”

Woori dejó las palabras en el aire.

¿Exposición? A él no le daba ningún miedo quedar expuesto. Tanto en los dormitorios del ejército como en las instalaciones comunes, solía andar desnudándose sin problemas. El problema era su propio cuerpo, que había dejado escapar líquido lubricante con la sola imaginación.

Si llegaba a ver en persona el cuerpo fabuloso de Lee-yeon, era seguro que hasta el asunto de enfrente se pondría furioso. Si bien el orificio de atrás se podía ocultar con la carne de las nalgas, si el objeto de enfrente se erguía de golpe hacia arriba…….

Punzadas. Al sentir que su entrepierna ya comenzaba a reaccionar, sujetó en silencio el dobladillo de su ropa. Al ver esa escena, Lee-yeon dijo de inmediato:

“Ah, ¿la ropa? ¿Le da pereza ir a traerla de nuevo? No pasa nada. Allá hay batas nuevas.”

Que no era eso. Woori tragó un suspiro en el fondo de su garganta y miró a Lee-yeon de reojo. ¿Por qué estaba tan obsesionado con "bañarse juntos"? Si quería bañarse, bien podía hacerlo solo. ¿Por qué?

Fue justo cuando Woori parpadeaba sin comprender la situación.

‘No quiero. Me da miedo estar solo.’

Recordó a un Lee-yeon que, al ir a buscar la colonia de cerezos, temblaba diciendo que le daba miedo quedarse solo en el coche.

“¿Eh? Sunbae…… hagámoslo juntos.”

Lee-yeon ladeó la cabeza y le agitó suavemente la mano a Woori como haciendo un berrinche coqueto. Al ver sus pupilas tan puras, el corazón alborotado de Woori se volvió sobrio.

‘Te volviste loco, Park Woori.’

Las partes de enfrente y de atrás, que reaccionaban con pulsaciones, perdieron el impulso por completo. Le pareció ridículo montar semejante escándalo cuando la otra persona ni siquiera estaba pensando en darle nada.

Al cesar los pensamientos obscenos, su cuerpo se sintió sumamente ligero.

“Está bien.”

De todos modos, le venía bien ya que se sentía incómodo.

Woori se dirigió a la plataforma de madera conectada a la tina de hinoki y se quitó la prenda superior sin dudarlo. Su cuerpo pálido y espléndido, oculto bajo las prendas negras, quedó expuesto al aire libre.

“……!”

Los ojos habitualmente serenos de Lee-yeon temblaron descontroladamente como un velero embestido por la marejada. Woori, ajeno a la reacción de Lee-yeon, se despojó del pantalón y la ropa interior de un solo jalón.

Quedaron al descubierto sus hombros infinitamente anchos, una cintura que se estrechaba a medida que bajaba hacia la cadera, unas nalgas sumamente pequeñas y, debajo, unos muslos firmes junto a unas pantorrillas bien contorneadas. Lee-yeon apretó el puño con fuerza.

Woori, completamente desnudo, giró la cabeza para mirar a Lee-yeon.

“¿Tú no te desnudas?”

“……Entra tú primero.”

“Aja.”

Woori, de pie frente a la tina de hinoki, se sentó ligeramente en el borde e introdujo una pierna dentro del agua.

Estaba tan caliente que se le erizó el vello. Aunque sintió el temor de que se le fuera a cocinar la piel, el aire estaba frío, así que era soportable. Woori soltó un suspiro, metió la otra pierna y se sumergió despacio.

Aun cuando no llevaba ni un minuto con el cuerpo dentro de la tina, el calor era tal que comenzó a brotarle sudor en el rostro. El agua caliente relajó los músculos extenuados durante todo el día.

“……Qué bien se siente.”

Woori reclinó la espalda contra la pared de la tina y soltó una profunda bocanada de aire caliente. Se sentía tan bien que se le cerraron los ojos por sí solos.

Fue mientras se reclinaba disfrutando del agua dentro de la tina. Junto con la presencia de alguien, el nivel del agua subió.

Woori abrió los ojos cerrados.

Toque. El hombro de Lee-yeon rozó ligeramente el suyo. Woori, sobresaltado, encogió el hombro rozado y parpadeó.

“¿Está bien la temperatura del agua?”

“……Sí.”

“Menos mal.”

Lee-yeon tomó uno de los dos pequeños recipientes de vidrio que había colocado sobre la tina. Al destaparlo, contenía sal con un aroma agradable.

Lee-yeon vertió la sal en la tina. El aroma, que era bueno pero fuerte, se diluyó en el agua transformándose en una fragancia sutil.

“Huele bien.”

“……Tienes razón.”

En cuanto Woori secundó sus palabras en voz baja, Lee-yeon dejó escapar una risita tonta y se echó hacia atrás con la mano mojada el flequillo que le cubría la frente.

Su frente, más blanca que la de un omega y sin una sola imperfección, quedó completamente al descubierto.

Era verdaderamente curioso. Cuando el flequillo le cubría ligeramente la frente lucía puro e inocente, pero al despejar la frente por completo emanaba un fuerte olor a macho.

Fue justo cuando Woori, percatándose de nuevo de lo apuesto que era Lee-yeon, lo contemplaba embobado. Lee-yeon, que se masajeaba el rostro con las palmas como si se lavara la cara, miró a Woori.

En las pupilas de color café de Lee-yeon, semejantes a canicas de vidrio, se reflejó la imagen de Woori.

“……!”

En un instante, Woori sintió tanta vergüenza que giró el cuerpo bruscamente.

Ante el movimiento brusco, el agua dentro de la tina se agitó con fuerza. Woori, avergonzado, apoyó ambos brazos en la tina disimulando.

Sintió la mirada de Lee-yeon sobre su espalda.

¿Qué haría si le preguntaba por qué lo estaba mirando?

Fue justo cuando Woori, haciendo como si no pasara nada, fijó la mirada en la colonia de pinos para contar cuántos pinos había en total.

“Sunbae.”

Maldita sea. Ante la voz que lo llamaba con dulzura, el corazón de Woori comenzó a dar vuelcos descontrolados. Por suerte, su rostro era duro de pelar. Sintiendo que los músculos de su cara continuaban rígidos, tuvo la certeza de que su expresión se mantenía tan inexpresiva como siempre.

‘Por lo pronto, voy a negar tajantemente haber estado mirando.’

Woori, que miraba los pinos, giró la cabeza de manera descarada. Sin embargo, dio la casualidad de que el fabuloso pecho de Lee-yeon quedó justo de frente a su vista.

Debajo de su pecho abultado había pezones de pigmentación clara. Era el pecho de un macho perfecto e ideal, como si hubiera sido esculpido en una estatua de yeso.

‘Qué clase de cuerpo…… está tan bien formado.’

Aunque había tenido relaciones sexuales con Lee-yeon varias veces, era la primera vez que veía su cuerpo desnudo. Como siempre era solo Woori quien quedaba completamente desnudo, mientras Lee-yeon permanecía vestido exponiendo solo las partes necesarias. Pensándolo bien, parecía que durante el celo Lee-yeon estuvo al desnudo, pero como Woori no estaba en sus cabales, no pudo observar bien su cuerpo.

Woori, impresionado por el pecho de Lee-yeon, bajó la mirada sin darse cuenta.

Debajo del fabuloso pecho se veían unos abdominales divididos en seis partes y un ombligo hundido. Como correspondía a un alfa, su cadera era estrecha, por lo que a diferencia de su tórax ancho y grueso, su cintura era delgada. Sin embargo, no daba una sensación de debilidad. Gracias a los abdominales y a los músculos de la cintura, lucía imponente.

Y al bajar un poco más la mirada…….

Vio una toalla.

El entrecejo de Woori se arrugó de golpe. El entusiasmo no solo se le cortó, sino que se le enfrió por completo.

“¿Qué es esto?”

“¿Perdón?”

Lee-yeon volvió a preguntar extrañado.

“……!”

Woori tragó saliva a toda prisa. En un instante, no podía creer que él mismo hubiera pensado que era una lástima.

Te volviste loco. Te volviste loco, Park Woori.

Fue cuando gritaba para sus adentros en el fondo de su garganta. Lee-yeon intentó darle un ligero toque en el hombro a Woori como preguntándole si estaba bien.

¡Chapoteo!

Woori esquivó el toque de Lee-yeon hasta el punto de hacerlo sentir avergonzado. Fue una reacción como la de quien esquiva a alguien contagiado de una enfermedad infecciosa. Lee-yeon bien podría haberse sentido molesto.

“¿Por qué, qué pasa, por qué me llamas?”

Woori, desconcertado, soltó lo primero que se le vino a la cabeza. De lo sorprendido que estaba, hasta su rostro, que solía mantener una firme falta de expresión, se desmoronó. Lee-yeon observó a un Woori que tartamudeaba severamente con ojos indescifrables, para luego curvar los ojos con una sonrisa.

“Perdón. Por intentarte tocar sin pensar.”

“No, no es eso—.”

“Yo también lo sé. Que te apartaste porque te desconcertaste, sunbae.”

Ante las amables palabras de Lee-yeon, el alma de Woori pareció salir de su cuerpo.

Woori era débil ante la amabilidad.

Lee-yeon miró fijamente a un Woori absorto y le echó hacia atrás un par de mechones del flequillo pegados a la frente. Ante ese toque cariñoso, Woori parpadeó rápidamente como si le resultara ajeno.

“Te haré un masaje.”

“……¿Qué?”

Lee-yeon tomó el pequeño recipiente de vidrio colocado sobre la tina y abrió la tapa. En el recipiente de vidrio había un exfoliante que emanaba exactamente el mismo aroma que la sal.

Lee-yeon tomó una buena cantidad de exfoliante con los dedos índice y medio, y volvió a colocar el recipiente sobre la tina. Se acercó a Woori de forma natural. Woori, horrorizado, se pegó a la tina por temor a tocar a Lee-yeon.

“No, no voy a…… hacerlo. ¡Hazlo tú……!”

“¿Es porque te da vergüenza?”

Lee-yeon dejó escapar una risita tonta y se hincó de rodillas detrás de la espalda de Woori. Luego, extendió ambos brazos encerrando a Woori dentro de ellos como si lo abrazara por la espalda.

“……!”

Sentía que se le iba a ir el aliento ante el firme pecho de Lee-yeon que se percibía en su espalda. Este contacto de piel con piel…….

Era demasiado…….

Lascivo.

“……¡En serio no lo……!”

Lee-yeon frotó con ambas manos la gran cantidad de exfoliante que había tomado para esparcirlo de manera uniforme, y luego lo embarró en el pecho de Woori.

Al contacto del exfoliante a una temperatura ligeramente fría con su cuerpo, los hombros de Woori se encogieron por sí solos. Lee-yeon frotó con ambas manos el exfoliante embarrado en el pecho de Woori.

Frote. Frote. Frote.

Los granos de sal del exfoliante se esparcieron ampliamente sobre el pecho firme de Woori. Lee-yeon le frotó el pecho con las palmas como si le hiciera un masaje.

Los ásperos granos de sal rodaban sobre los pechos y se metían entre los pezones invertidos.

Debido a que le hacía el masaje de pecho desde atrás, Lee-yeon no podía ver el estado del pecho de Woori, pero la sensibilidad de sus manos era aguda.

Al percatarse de que la sal se había metido en el punto de la inversión, Lee-yeon rascó ambos pezones con los dedos índices como si los estuviera excavando.

“¡Agh—!”

¡Chapoteo! Ante aquel masaje a nivel de caricia sensual, Woori se agitó como si sufriera una convulsión.

Sin embargo, las manos de Lee-yeon, que amasaban el pecho de Woori y tocaban los pezones invertidos, no se detuvieron. Abrazó a Woori con más fuerza y manipuló los pezones hasta que salió toda la sal atrapada en el punto de inversión.

“Ah, ah, espera, ¡es…… espera……!”

Fue justo en el momento en que Woori, sintiendo que no podía aguantar más, contorsionaba el cuerpo intentando apartar a Lee-yeon. Lee-yeon empujó el torso fuertemente hacia adelante.

Con Lee-yeon detrás y la dura tina de madera enfrente, Woori, atrapado sin salida en medio, se estremeció abrumado.

Beso.

Lee-yeon le besó el cuello al descubierto y le susurró con suavidad:

“Tienes que quedarte quieto para que te haga el masaje, Woori-ya.”

“……!”

¡Pum! Ante su propio nombre salido de la boca de Lee-yeon, dentro de la cabeza de Woori estallaron fuegos artificiales.

Lee-yeon, al ver el pabellón de la oreja de Woori ponerse tan rojo que parecía a punto de brotar como una fuente con solo pincharlo con una aguja, sonrió satisfecho como un león satisfecho.

Él apretó con fuerza entre sus manos el pecho abultado de Woori. Al estrujar con sus delicadas manos ese pecho repleto de músculos, los pezones hundidos comenzaron a brotar poco a poco. Los granos que sentía bajo las yemas de sus dedos eran demasiado pequeños.

Maldita sea. Con un cuerpo tan grande, ¿por qué los pezones son tan diminutos?

La entrepierna de Lee-yeon, cubierta con la toalla, se había erguido en algún momento y pinchaba debajo de las nalgas de Woori. Un excitado Lee-yeon frotó con lentitud la parte inferior de su cuerpo mientras sujetaba con firmeza los pezones entre sus dedos pulgar e índice.

“Tus pezones…… se erizaron, ¿verdad?”

“…….”

A medida que frotaba y presionaba los pezones de Woori, resultaba demasiado evidente lo pequeños que eran. El pene erguido de Lee-yeon daba ligeras sacudidas. De no ser porque se encontraban dentro del agua, la toalla que cubría su pene habría quedado empapada por el líquido preseminal que emanaba.

Lee-yeon manipuló los pezones de Woori de forma obsesiva. Woori solo temblaba de vez en cuando con la cabeza agachada por completo.

Parece que le da tanta vergüenza que ni siquiera puede reaccionar. Con una sonrisa perezosa, Lee-yeon le besó la nuca como un pájaro picoteando con el pico, como si intentara relajarlo.

“¿Se siente bien que te toque los pezones?”

“…….”

“¿Cómo te gusta más que lo haga? ¿Eh? Woori-ya.”

“…….”

Sin embargo, Woori permanecía completamente desplomado sin mostrar la más mínima reacción.

“……¿Woori-ya?”

“…….”

“¡Park Woori!”

El rostro de Lee-yeon se puso pálido como el papel. Soltó el pecho que amasaba a su antojo y le dio la vuelta al cuerpo de Woori.

El agua caliente que llenaba la amplia tina de hinoki se agitó con violencia. Lee-yeon abrazó a un Woori desplomado que mantenía la cabeza totalmente agachada.

El rostro de Woori estaba sumamente rojo. Lee-yeon, aterrorizado, pegó la oreja al pecho de Woori.

Latido. Latido. Latido. El corazón de Woori latía de forma constante.

Solo tras confirmar que el corazón funcionaba con normalidad, la tez de Lee-yeon se aclaró un poco. Sin embargo, Woori seguía sin abrir los ojos.

Lee-yeon sacudió con desesperación a un Woori desmayado.

“Woori-ya, me equivoqué. Así que por favor, ¡abre los……!”

Gzzzz…….

Zas. Las manos de Lee-yeon que sujetaban y sacudían sus hombros se detuvieron en seco.

Lee-yeon recobró la cordura y observó minuciosamente a Woori, quien mantenía los ojos cerrados.

El ritmo cardíaco era constante. No había zonas acalambradas por falta de circulación ni dejaba escapar gemidos de dolor. Aunque su rostro estaba muy rojo, no sudaba de forma anómala. Lo único un poco fuera de lo común era que, además del rostro, todo su cuerpo, habitualmente pálido, estaba sonrojado.

Ritmico. Ritmico. Ritmico.

Los párpados plácidamente cerrados no hacían el menor movimiento y de su boca ligeramente entreabierta salía una respiración uniforme.

‘¿No se siente mal de alguna parte?’

‘……No. Es solo que no pude dormir ayer, así que estoy un poco cansado.’

En medio de todo esto, el agua de la tina de hinoki soltaba un denso vapor caliente.

“……Haah.”

Lee-yeon dejó escapar un profundo suspiro de alivio, sintiendo que había vuelto a nacer.

Tal parecía que, al haber cumplido un itinerario apretado sin haber dormido el día anterior, la temperatura le subió de golpe dentro del agua caliente y terminó por desmayarse.

Lee-yeon, que restregaba la frente contra el pecho de Woori, dejó escapar un quejido. Al percatarse de que Woori dormía indefenso entre sus brazos, su pene, que se había aplacado por el susto, volvió a erguirse con todas sus fuerzas.

De la boca de Lee-yeon, que se quejaba intentando reprimir el deseo sexual, brotó de repente una risita tonta.

“……Maldito loco, de verdad.”

En Pyeongchang, provincia de Gangwon, las risas desvalidas de un alfa dominante sumido en la resignación resonaron con melancolía en el reservado baño al aire libre.

Woori, quien se había desmayado en el baño al aire libre, no se despertó sino hasta las 10:00 de la mañana del día siguiente.

Al abrir los ojos y ver el techo desconocido, parpadeó desconcertado.

‘¿Por qué estoy en la cama?’

Estaba remojando el cuerpo en el baño al aire libre, pero al recobrar el sentido se hallaba en la cama. Por alguna razón, no recordaba nada de lo sucedido después de haberse sumergido en el agua.

“……Qué buen olor.”

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Aparte de su cabeza aturdida, las sábanas eran sumamente acogedoras. De entre todo, lo mejor era la almohada. Era firme pero suave. Llegó a pensar si sería una almohada de madera, pero la textura que sentía en la nuca no era de madera. Fuera lo que fuera, se sentía de maravilla. El edredón que presionaba su pecho también era pesado pero calientito. Parecía ser un producto de la misma marca que la almohada.

Fue justo en el momento en que sus ojos entreabiertos iban a cerrarse lentamente ante la sensación de paz en cuerpo y mente.

“……Mmj.”

El edredón que cubría su pecho comenzó a cobrarse vida y moverse. Woori, a punto de caer sumido por el sueño, abrió los ojos de golpe e intentó erguir el cuerpo, pero algo similar a la textura de la almohada que sentía en el cuello aprisionó la parte superior de su torso.

“¡Qué, qué pasa!”

Fue hasta ese instante cuando Woori se dio cuenta de que el edredón que lo rodeaba era en realidad el brazo de Lee-yeon.

A diferencia de un Woori a punto de zurrarse del susto, Lee-yeon lucía sereno. Murmurando algo entre dientes, se giró de lado para abrazar a Woori con fuerza.

“……!”

La firme mejilla desnuda de Lee-yeon chocó contra el pecho de Woori.

¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! El corazón de Woori comenzó a dar volteretas como si hubiera corrido a toda velocidad. Esto no estaba nada bien. A este paso, era seguro que el corazón le iría a reventar.

Sintiendo amenazada su vida, Woori intentó zafarse de los brazos de Lee-yeon.

Sin embargo.

“Un poco más…….”

“……!”

“Durmamos un poco más…… Woori-ya…….”

Al sentir a Lee-yeon abrazarlo con más fuerza mientras se quejaba como haciendo un berrinche coqueto para evitar que huyera, a Woori se le fue toda la fuerza de las cuatro extremidades.

El rostro plácidamente dormido de Lee-yeon, sus extremidades calientes y vigorosas que lo estrechaban, y las feromonas que fluían de forma natural de su cuerpo lo arrollaron como una marejada.

Aquel encanto radiante fue más que suficiente para derretir el corazón de Woori, congelado como el hielo.

Una emoción sin nombre e indescriptible lo engulló por completo. La respiración que soltaba con dificultad por el desconcierto fue cediendo poco a poco. Su cuerpo, que se agitaba sin saber qué hacer, se relajó suavemente y sus ojos desorbitados comenzaron a cerrarse de nuevo. Y al poco tiempo, cayó dormido dejando escapar un aliento rítmico.

La luz del sol en aquel tranquilo día de descanso iluminó con calidez a los dos hombres.

* * *

El sedán negro cubierto de polvo y con algunos rasguños se detuvo suavemente frente a una casa que lucía lujosa.

Ha llegado a su destino.

El navegador dio el aviso de llegada y dio por finalizada la guía de ruta.

Las comisuras de los labios de Woori, que se habían elevado levemente, cayeron de golpe. Aunque ya lo había sentido ayer, al estar con Lee-yeon el día se le iba en un abrir y cerrar de ojos.

Woori y Lee-yeon, quienes se habían levantado casi a las 12, se lavaron a toda prisa en el alojamiento y almorzaron en un restaurante cercano.

Tras terminar de comer, tenían pensado ir al rancho de ovejas tal como Lee-yeon lo había anunciado ayer; sin embargo, en cuanto salieron del restaurante, una cortina de lluvia densa comenzó a caer de forma repentina.

Lee-yeon se quitó el cárdigan que llevaba puesto para cubrirle la cabeza a Woori y se dirigieron hacia el coche. Luego de acomodar a Woori en el asiento del copiloto, él se sentó en el del conductor.

‘Esto no puede ser.’

Lee-yeon, tras revisar a prisa el pronóstico del tiempo, murmuró fastidiado por la mala suerte.

Había noticias de lluvia en todo el país. Decían que llovería no solo hoy, sino durante toda la semana que viene.

A Lee-yeon no le molestaba la lluvia. Sin embargo, justo por hoy no debía llover. La razón para ir al rancho era contemplar el vasto paisaje natural y a los tiernos animales, incluidas las vacas lecheras, bajo un cielo despejado.

En realidad, aunque lloviera bien podían usar un paraguas, pero por las características del rancho, el suelo de tierra sin pavimentar se convertiría en lodo pegajoso, y el olor de los animales mezclado con el olor a humedad del agua traería consigo una sensación bastante desagradable.

Desde ayer nada salía bien. Aunque gracias a Woori había dejado un poco de lado su obsesión, no podía evitar sentirse apesadumbrado. Lee-yeon parpadeó con la mirada alicaída.

Al ver esa escena, Woori miró hacia el cielo. El cielo estaba sumamente oscuro y la lluvia se volvía cada vez más intensa.

Aunque no se lo había dicho expresamente a Lee-yeon, a Woori le desagradaban los días lluviosos. A los ocho años, cuando su madre lo abandonó y fue entregado a la fuerza en la casa de Yeon-ho, caía una lluvia torrencial; y cuando le hizo frente a Hee-jeong y esta lo arrastró al baño para estrangularlo con la manguera de la regadera y darle una paliza hasta sacarle las lágrimas, no dejó de llover ni un solo segundo.

Aunque ahora era menos, de niño, cuando llovía, aquellos desagradables recuerdos regresaban como un trastorno de estrés postraumático que lo dejaba completamente abatido.

Si Lee-yeon lo deseaba, él estaba dispuesto a recorrer el rancho abriéndose paso entre la lluvia. Sin embargo, al ver el estado actual de Lee-yeon, le parecía que aunque fueran, él no disfrutaría la visita.

En términos reales, la opción más ideal era regresar a casa así como estaban, pero si regresaban de este modo, era evidente que el estado de ánimo de Lee-yeon se hundiría aún más. Parecía necesario hacer una parada en algún lugar antes de ir a casa.

Woori, tras pensarlo un momento, abrió la boca:

‘Choi Lee-yeon.’

‘Sí.’

Como a Choi Lee-yeon le gustaba el café...

‘Quiero ir a una cafetería.’

‘¿Perdón?’

Lee-yeon, que miraba la pantalla del teléfono inteligente con los labios fruncidos, volteó a ver a Woori. Woori dio unos golpecitos con el dedo en la ventana sobre la que resbalaban las gotas de lluvia y dijo:

‘Pon en el navegador el camino a casa y entremos a la primera cafetería que veamos.’

‘……Está bien. Pero ¿no sería mejor buscar una cafetería antes de salir? Si vamos a cualquier lugar como dice sunbae y la decoración no es bonita o el café sabe feo…….’

‘No pasa nada.’

Woori contempló a un Lee-yeon que lucía lleno de preocupación y le susurró despacio:

‘Arruinar las cosas también es un recuerdo.’

‘……!’

‘Si sabe feo, te puedes quejar todo el camino a casa. Yo te escucharé.’

Ante el tono pausado de Woori que transmitía la compostura de alguien mayor, los nudillos del dorso de la mano de Lee-yeon, que sujetaba el volante, se marcaron con fuerza.

Tras un breve silencio, Lee-yeon asintió, ingresó la dirección de la casa principal de Woori en el navegador y presionó el acelerador suavemente. Luego de manejar un buen tramo, entraron a la primera cafetería que apareció, tal como Woori se lo había sugerido. Por suerte, la cafetería era bastante bonita, no solo por fuera sino también por su decoración interior.

‘…….’

Sin embargo, las bebidas sabían asquerosamente mal.

El sabor del café era amargo como un veneno. Woori, tras dar un sorbo al americano, dejó la taza en silencio y la alejó como si no quisiera ni verla. Lee-yeon, al ver a Woori, soltó una carcajada y dijo con tono burlón: ‘¿No decía que hasta lo feo era divertido? Además, en una cafetería no verificada hay que pedir un granizado. Es difícil que el jarabe sepa mal’, tras lo cual le dio un buen trago a su granizado.

‘……Ajem.’

Lee-yeon colocó el granizado al lado de la taza de café que Woori había alejado, poniendo una cara como si él también hubiera probado algo incombustible.

Con el paso del tiempo, la lluvia se volvió más violenta. Woori, preocupado por el tráfico en la autopista, sugirió que era hora de irse, y Lee-yeon aceptó.

Las suposiciones de ambos resultaron acertadas. Debido a la fuerte lluvia, la autopista estaba asquerosamente congestionada. Por culpa del embotellamiento colosal, cada zona de descanso a la que llegaban estaba atestada de gente. La zona de descanso a la que entraron para cenar cuando llegó la noche tenía el área de comida totalmente llena, e incluso comprar un bocadillo tomó demasiado tiempo.

Aunque la hora estimada de llegada a la casa principal de Woori eran las 4:00 de la tarde, la hora real a la que llegaron fueron las 7:00.

Se podía decir que había sido una paliza de viaje, pero aun así a Woori le había gustado. Porque estuvo al lado de Lee-yeon.

“…….”

No quiero entrar a casa. Woori, sentado en el asiento del copiloto, manoseaba el cinturón de seguridad con pesadumbre. Quería quedarse un poco más al lado de Lee-yeon.

La frase ‘Estoy cansado, así que me iré en un minuto’ le daba vueltas en la boca.

¿Estaría bien decirlo? La palma de la mano con la que sujetaba el cinturón de seguridad se empapó de sudor.

Un niño sigue ciegamente a la persona que le gusta y expresa sus sentimientos de afecto con facilidad. Eso se debe a que desconoce el miedo al rechazo. Sin embargo, la inocencia no dura para siempre. El niño experimenta la socialización al interactuar con otros y aprende emociones. Y así, aprende el miedo y la tristeza del rechazo.

A medida que uno cumple años, el hecho de que no sea fácil revelar los propios sentimientos se deba, tal vez, al ‘miedo al rechazo’.

El sentimiento de cariño hacia la otra persona puede ser enorme, pero el tamaño del corazón de esa persona podría ser menor que el propio, o no existir en absoluto. Por eso, la gente trata a los demás ocultando sus propias emociones.

Sin embargo, de vez en cuando, hay momentos en los que sientes que vas a morir si no expresas lo que sientes.

Ese momento era justamente ahora.

“Sunbae, ¿te sientes mal de alguna parte?”

“…….”

“¿Vamos al hospital? No te contengas y dime. Vamos juntos.”

La amabilidad de Lee-yeon le infundió valor a Woori.

“Choi Lee-yeon.”

“¿Sí?”

Woori tragó saliva seca al mirar los ojos como canicas de vidrio de Lee-yeon, en los que solo se reflejaba él.

“Yo…….”

Zzz—.

En el instante en que Woori abrió la boca para hablar, el teléfono inteligente de Lee-yeon, que estaba boca abajo en la base de carga inalámbrica, vibró y en la pantalla de la consola central apareció la indicación de una llamada entrante.

Gyeongminnie♥♥♥

“…….”

Ante los caracteres que aparecieron en la pantalla, las pupilas de Woori temblaron como ramas sacudidas por un viento helado. Aunque no era seguro por tratarse de un apodo, por el contexto parecía que ‘Gyeongminnie’ era ‘Park Gyeongmin’.

El desconcertado no era solo Woori. Lee-yeon, al ver al remitente en la pantalla, se mostró notoriamente desconcertado.

“……¿Cuándo cambió su nombre este tipo?”

“…….”

“Sunbae, no es que yo lo haya guardado así. No, entre este tipo y yo—.”

Lee-yeon, que se atropellaba al hablar, intentó tocar el ícono de rechazar la llamada, pero debido al desconcierto terminó tocando el ícono de contestar.

¡Lee-yeon! Durante el fin de semana…… ¿qué hacías que no contestabas?

Miré tu Insta y vi que fuiste…… a divertirte a varios lados. ¡Hic! ¿Acaso conseguiste un nuevo follaamigos?

Encabezada por la voz de Gyeongmin, se escucharon otras voces en cadena. A juzgar por el tono subido de tono y la lengua trabada, parecían estar ebrios.

¿Es más bonito y guapo…… que nosotros? ¿Ah? ¿A ese también se le alborota el cuerpo y te abre las piernas cuando le sonríes?

Lee-yeon, que parpadeaba desconcertado, se enfureció.

“¿Qué demonios hacen ustedes tomando y haciendo esto? Esto es acoso sexual. ¿Acaso no lo saben?”

¡Acoso sexual, dice! ¿Cómo un omega le va a hacer acoso sexual a un alfa~?

“No te pases de la raya.”

……¡¿Qué?!

“Además, ya me comprometí. No me vuelvan a llamar para asuntos personales.”

¡Y qué con que te hayas comprometido! ¿Acaso por estar comprometido se borra que nos follaste?

Eres un hijo de perra, un maldito hijo de perra. ¿Nos follaste a todos por turnos y ahora nos vas a botar?

“Oigan. Pongan las cosas en orden. Qué es eso de follar. Fueron relaciones con el consentimiento de ustedes. Y eso de botarlos—.”

Sssssh—.

En medio de los gritos y la discusión entre Lee-yeon y los omegas, Woori permaneció en silencio contemplando las gotas de lluvia que chocaban contra la ventana del coche.

El valor que había reunido a duras penas se había disuelto hacía tiempo en el sonido de la lluvia.

“…….”

Woori, parpadeando con desolación, se desabrochó el cinturón de seguridad y tomó el bolso con sus pertenencias que estaba en el asiento trasero. Luego, le dijo a Lee-yeon, quien gritaba lleno de rabia con las venas del cuello marcadas:

“Ya me voy.”

Sin embargo, Lee-yeon no respondió, tal vez porque no escuchó la despedida.

Woori soltó un suspiro en el fondo de su garganta y abrió la puerta del copiloto.

¡Zas!

“¡Sunbae, espera un momento!”

Lee-yeon le sujetó la muñeca a Woori con desesperación. Sin embargo, a diferencia de su voz suplicante, el instinto de un alfa dominante hizo que aplicara una fuerza desmedida en su agarre para sujetar al omega que intentaba huir.

Pum. Ante la fuerza bruta, el cuerpo de Woori, que se había erguido a medias, volvió a desplomarse sobre el asiento del copiloto.

Ante la tranquilidad de haber detenido la huida del omega, la fuerza de la mano de Lee-yeon que rodeaba la correa del reloj se relajó un poco, pero el agarre seguía siendo brusco. Woori se quedó mirando en silencio su mano pálida y temblorosa por la falta de circulación, y luego levantó la cabeza.

“……!”

Al ver el rostro demudado de Woori, la tez de Lee-yeon se puso blanca como el papel. Fue hasta ese momento que se dio cuenta de lo que había hecho.

Woori dijo en voz baja:

“Suéltame.”

Lee-yeon le soltó la muñeca a toda prisa. Aunque debía pedirle perdón a Woori, estaba tan desconcertado que las palabras que solían fluir con soltura no le salían. Lee-yeon solo se le quedó mirando como un idiota.

Woori contempló con indiferencia la marca en forma de correa de reloj que le había quedado en la muñeca y dijo tranquilamente:

“Gracias por traerme.”

“Sunbae, espera un momento, sunbae—.”

Pero quée, Choi Lee-yeon. ¿Acaso estabas con tu comprometido, pfft, con ese bastardo?

“¡Ustedes cállense de una—!”

A ese, jajaja, ¿cuánto tiempo lo vas a usar de juguete? ¿Un mes? ¿Dos meses? ¿O ya te aburrió, pero lo traes de arriba a abajo por los artículos de prensa?

No tenía el valor de seguir escuchando más. Woori empujó la puerta del coche para salir y presionó con fuerza el dedo índice en el panel de huella dactilar del portón principal. Sin embargo, tal vez porque estaba mojado por la lluvia, no lo reconoció.

¡Pum! Se escuchó el sonido de la puerta del coche cerrándose con violencia.

Woori miró de reojo a Lee-yeon que se le acercaba con ojos inexpresivos, se limpió el dedo en la pierna del pantalón y volvió a presionar el índice en el panel.

Clic. El seguro del portón principal se liberó. Woori se adentró en el portón y le puso seguro antes de que Lee-yeon pudiera extender la mano.

“¡Woori sunbae! Un momento, un momento, por favor escúchame—.”

“……Que te vaya bien.”

Lee-yeon golpeó con fuerza el portón firmemente cerrado.

Woori caminó despacio por el jardín sin voltear a mirar y se detuvo frente a la puerta principal. Al poner el índice en el panel de huella dactilar, esta vez la puerta se abrió a la primera sin ningún error.

Al entrar a la casa, la voz de Lee-yeon, que gritaba como desgañitándose, dejó de escucharse.

“…….”

Woori se quedó parado en la entrada como si estuviera clavado en el suelo. Solo cuando su flequillo empapado se secó un poco, se quitó los zapatos y caminó hacia el frente sin ponerse siquiera las pantuflas de interior.

Chlap. Chlap. Chlap.

La humedad de sus calcetines se marcaba en el suelo de mármol, dejando huellas a lo largo del trayecto por el que se movía. El suelo de mármol mojado con agua era inesperadamente resbaladizo.

¡Pum! Justo antes de llegar a las escaleras del segundo piso, Woori sufrió una aparatosa caída.

“……Ah.”

La muñeca izquierda le punzó con dolor. Al caer, había apoyado mal la mano en el suelo y se le dobló bruscamente hacia el lado contrario. No era solo la muñeca lo que le dolía. La palma de la mano y la rodilla, que se habían raspado y golpeado contra el duro mármol, le escocían.

Sin embargo, Woori no hizo berrinches; se levantó con valentía y entró a su habitación en el segundo piso.

Abrió el cajón, tomó una playera de manga corta, un short y ropa interior para cambiarse, y se dirigió al baño. Tras poner en la cesta de la ropa sucia la ropa que llevaba puesta y la que traía en el bolso, se paró frente a la regadera y abrió el grifo.

El agua caliente cayó sobre su coronilla y por todo su cuerpo.

El agua caliente que le caía en el rostro resbalaba como si fueran lágrimas, pero en realidad de sus ojos no salía absolutamente nada.

Woori, que se duchó hasta que se le arrugaron los dedos, se vistió y volvió a entrar a su habitación. Justo cuando iba a acostarse en la cama de forma natural, se detuvo.

“…….”

Tras mirar la cama con la mirada hundida, tomó el teléfono inteligente que había dejado en el escritorio y bajó a la sala. La sala con las luces apagadas estaba a oscuras, pero Woori no encendió la luz.

Sentado en el sofá con la espalda apoyada, juntó las rodillas y las abrazó con ambas manos. Fue mientras miraba fijamente la televisión apagada. El teléfono inteligente que había dejado en la mesa comenzó a vibrar con un drrr. Al ser una vibración larga, parecía que se trataba de una llamada.

Woori, que miraba el teléfono inteligente en silencio, extendió la mano y lo levantó.

010-XXXX-XXXX

Era un número que ya se había memorizado pero que al final nunca guardó.

Woori presionó el ícono de rechazar llamada. Sin embargo, la llamada volvía a entrar obstinadamente.

Woori esperó en silencio hasta que Lee-yeon se cansara y dejara de llamar, y solo cuando finalmente no entraron más llamadas, envió un mensaje.

No hace falta que llames.

Zing.

Choi Lee-yeon

Es un malentendido.

Al ver la respuesta que llegó de inmediato, Woori parpadeó despacio.

¿Qué era un malentendido?

¿Lo de ‘estás con ese bastardo’?

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¿Lo de ‘por estar comprometido se borra que nos follaste’?

¿Lo de ‘a ese también se le alborota el cuerpo y te abre las piernas cuando le sonríes’?

Si todo parecía ser verdad.

Woori movió los dedos de forma mecánica.

No pasa nada.

Tan pronto como envió la respuesta, volvió a entrar una llamada. Woori presionó el ícono de rechazar llamada y envió un mensaje.

Estoy cansado. No llames.

Esta vez la respuesta no llegó de inmediato.

Cosas de la naturaleza humana, que es voluble: aunque le había dicho que no llamara, al ver que no llegaban mensajes se sintió apenado.

Fue mientras Woori manoseaba torpemente la conversación con Lee-yeon en la pantalla. Le llegó un mensaje de Lee-yeon.

Choi Lee-yeon

Lo siento.

“……!”

Golpe.

Se le cayó de las manos el teléfono inteligente que sostenía.

Woori se cubrió el rostro con ambas manos a toda prisa.

Sus palmas comenzaron a empaparse de humedad.

Fue cuando Woori sollozaba intentando contener la respiración. Se escuchó el sonido de la puerta principal abriéndose y cerrándose.

Ante la presencia que se acercaba cada vez más, Woori abrió bien los dedos a izquierda y derecha y miró hacia el pasillo que conducía a la sala. Parecía que había llegado su padre.

Los pasos resonaban con un retumbo inusual. Al escuchar las pisadas, daba la impresión de que el estado de ánimo de su padre no era nada bueno. Si su padre lo veía llorar en ese estado, era seguro que se enfurecería diciendo que un hombre que chillaba daba mala suerte. Se limpió a prisa con el dorso de la mano las abundantes lágrimas del rostro.

Sin embargo, a diferencia de sus suposiciones, la persona que había llegado a casa no era Yeon-ho.

“……Maldita sea.”

Era Park Hee-jeong.

Woori recogió el teléfono inteligente que había caído al suelo y se lo metió al bolsillo. Luego, se levantó de golpe de su lugar y corrió hacia las escaleras que subían al segundo piso.

Un aura afilada de feromonas de alfa se clavó en su espalda como una flecha. Tenía una concentración lo suficientemente densa como para forzar el celo de un omega y matarlo de pánico.

A diferencia de su razón, que se tensaba al límite, el cuerpo de Woori se sometió a las feromonas de alfa de una forma ridícula. ¡Zas! De su cavidad brotó fluido lubricante que empapó su ropa interior. Desconcertado, Woori dio un paso en falso.

¡Pum, cataplum!

Por suerte, el suelo de la sala tenía una alfombra mullida, por lo que no volvió a lastimarse las rodillas ni la muñeca como antes; sin embargo, al caer, el dolor de las heridas previas resucitó multiplicándose. Aun así, Woori reprimió los gemidos con fiereza.

Fue justo en el instante en que intentaba levantarse de nuevo para huir a su habitación.

“¿A dónde crees que vas?”

Hee-jeong lo sujetó de la nuca y lo arrojó violentamente contra el suelo.

¡Pum! La nuca de Woori chocó justamente contra el suelo de mármol donde no había alfombra. Sus cejas se fruncieron ante un dolor que le hizo retumbar el cerebro.

En ese instante, Hee-jeong se montó sobre el estómago de Woori y le estranguló el cuello con ambas manos.

“……!!”

La sangre se agolpó en su rostro, volviendo sus pálidas mejillas de un rojo encendido. Los ojos con los que fulminaba a Hee-jeong se inyectaron en sangre al reventarse sus capilares. De su boca, abierta para intentar tomar aire, chorreaba la saliva y sus pupilas amenazaban con girarse hacia atrás.

Era demasiado doloroso, y aterrador.

Sin embargo, justo hoy, la rabia era más fuerte que el miedo.

Había sido traicionado por Lee-yeon. Para ser precisos, se sentía herido por haber comenzado a quererlo a su antojo y haber distorsionado una amabilidad sin sentido para confundirla con afecto, pero Woori experimentaba una profunda sensación de traición por parte de Lee-yeon. Y se daba tanto asco a sí mismo por sentir semejante estupidez que quería morirse. Para colmo, Hee-jeong, que había llegado a casa de repente, actuaba con violencia e incluso le estrangulaba el cuello.

La rabia acumulada ordenadamente durante más de diez años explotó.

Woori, levantando como pudo sus manos temblorosas, le propinó bofetadas a ciegas en las mejillas a Hee-jeong.

¡Ras! Sus uñas cortas rasgaron la piel y luego enterraron sus garras cerca del ojo derecho de Hee-jeong, marcándolo con fuerza.

“……Ah.”

¿Acaso el impacto fue grave? La fuerza en las manos de Hee-jeong que estrangulaban el cuello de Woori se aflojó por un instante. Woori no dejó pasar esa oportunidad y empujó a Hee-jeong con todas las fuerzas que le quedaban para derribarlo.

¡Cof, ghh!

Sus pulmones, contraídos por la falta de aire, se expandieron de golpe.

¡Cof! ¡Cof! ¡Cof!

Woori tosió como un demente, cual enfermo de tuberculosis a punto de morir. Era sumamente doloroso con solo toser, por lo que las lágrimas le brotaban a mares. Aunque su visión era oscura por la falta de oxígeno, pudo ver con total claridad el rostro pulcro de Hee-jeong arruinado por las marcas de sus uñas.

De todo eso, lo que más le satisfizo fue ver el ojo de Hee-jeong teñido de un rojo intenso por los capilares reventados.

“Qué bien…… cof, ghh, qué bien…… te estuvo, cof, ¡maldito hijo de perra!”

La cara de Hee-jeong se volvió aún más pálida. El rostro con el que fulminaba a Woori se transformó de forma aterradora, como si fuera a cometer un asesinato. Hee-jeong se lanzó sobre Woori, lo agarró de las solapas y le propinó una bofetada con todas sus fuerzas.

¡Zaz!

Una luz destelló ante los ojos de Woori.

“…….”

En el preciso instante en que pensó ‘esto es realmente peligroso’, Woori perdió el conocimiento.