10. Una experiencia feliz
10. Una experiencia feliz
‘Me quedé despierto
toda la noche.’
La parte blanca de los
ojos medio abiertos de Woori estaba roja.
Ante la sola idea de
que podría pasar dos días enteros con Lee-yeon, el corazón le palpitaba con
tanto ímpetu que no le dio nada de sueño.
No era solo emoción.
También había ansiedad.
“¿Y si le parece
aburrido?”
……En verdad le iba a
parecer aburrido.
A él le bastaba con
estar junto a Lee-yeon aun si no decían nada, pero ese no sería el caso de
Lee-yeon. A Woori le preocupaba que Lee-yeon pudiera estresarse por culpa de
alguien tan aburrido como él.
‘Bueno, de todas
formas ayer le advertí que si pasábamos dos días enteros juntos no se iba a
divertir.’
Ah. Woori soltó un
suspiro tan profundo que parecía querer hundir la tierra.
Los ojos le punzaban y
sentía que la mente se le ponía aletargada.
Se debía a que anoche,
al acostarse en la cama e intentar dormir cerrando los ojos, le vinieron a la
cabeza todo tipo de imaginaciones. Por supuesto, la gran mayoría eran
pensamientos desdichados.
Una vez más, se dibujó
en su mente una situación desesperante. Sacudió la cabeza intentando borrar los
pensamientos negativos, pero desafortunadamente el cerebro humano no conocía el
concepto de la negación. Entre más se esforzaba por olvidar, más presentes se
le hacían los recuerdos.
Tenía la sensación de
que la ansiedad no dejaba de seguirle los pasos. Poniéndose de un humor amargo,
Woori movió el cuerpo de manera consciente.
Se echó hacia atrás el
cabello aún húmedo peinándolo con los dedos. La abundante cabellera negra
volvió a caerle hacia adelante. Tras repetir ese ademán tres o cuatro veces, el
fleco tomó un partido natural y le cubrió la frente.
Habiendo arreglado su
cabello, Woori sacó del armario una playera negra de cuello de tortuga junto
con un pantalón de vestir negro y se los puso. Pensó si se vería demasiado
sombrío, pero vestir todo de negro de arriba abajo para borrar su presencia era
su estilo favorito.
Al ir a cerrar la
puerta abierta de par en par del armario, recordó el frío que había pasado
ayer. Al revisar la aplicación del clima en su teléfono inteligente, vio que la
temperatura era 7 grados más alta que la de ayer. Ante la extrema diferencia de
temperatura, Woori frunció el entrecejo. Parecía que el calentamiento global
iba en serio.
“Iba a hacer calor.”
Tras pensarlo un
momento, Woori se puso encima una camisa Oxford de un corte ligeramente holgado
para usarla en lugar de un abrigo y cerró la puerta del armario. Había que
prevenir con antelación desgracias como la de ayer al tener que pedir prestada
la chaqueta de polar del asistente Kim.
En el bolso cruzado
que solía cargar metió la computadora portátil que tenía instalado el programa
de procesador de textos junto con su cargador. Cuando pensaba dar por terminado
el equipaje con esto, le volvió a la mente de pronto el hecho de que se
quedaría a dormir fuera. En una bolsa de papel que andaba tirada por la habitación
metió una playera y un pantalón para usarlos de pijama, ropa interior y
artículos de aseo personal.
¿Con esto ya era todo
de verdad? Mientras reflexionaba en silencio, le surgió una duda en la cabeza.
¿Acaso también debía
meter la ropa que se pondría al día siguiente?
“……No.”
¿Qué tal si piensa que
estoy haciendo un desfile de modas porque quiero verme bien ante él? Echándose
aire en el rostro que se le calentaba, dio por terminado el equipaje tal como
estaba.
Woori miró de reojo su
reloj de pulsera. Faltaban 20 minutos para la hora de la cita. Como Lee-yeon
dijo que vendría al frente de la casa principal, bastaría con esperar un
momento.
Estaba demasiado
cansado. Sintió que tendría que espantar el sueño fumándose al menos un
cigarro. Como le daba flojera salir a fumar, pensó en hacerlo frente a la
ventana.
Sacó el paquete de
cigarros de la bolsa y se llevó un cigarro a la boca. Sin embargo, no se veía
el encendedor que debía estar dentro del paquete de cigarros. Fue justo cuando
Woori repasaba el escritorio con la mirada para buscar el encendedor. Al otro lado
de la gran ventana que daba justo al frente del escritorio, vio algo fuera de
lugar en la calle tras el patio.
¿Qué es eso?
Entrecerrando los ojos, observó con atención hacia afuera.
Había un coche
estacionado frente a la puerta principal.
“……?”
El vecindario donde
vivía Woori era uno donde cada casa tenía su propio garaje, por lo que casi no
había coches estacionados ilegalmente. Así que, a menos que fuera un asunto
verdaderamente extraordinario, nadie estacionaba su coche frente a la puerta
principal de una casa ajena.
Al examinar el coche
en detalle, vio que era un sedán grande de color negro. Era un modelo de coche
que le resultaba familiar.
Por si acaso, dejó
sobre el escritorio el cigarro que tenía en la boca casi escupiéndolo, y corrió
al patio cargando el bolso cruzado y la bolsa de papel. Al abrir la puerta
principal y salir, vio el número de placas del coche de Lee-yeon.
¿Desde cuándo estaba
ahí? Fue justo cuando un desconcertado Woori se quedaba parado en blanco.
La puerta del
conductor del sedán grande negro se abrió.
“Sunbae.”
Lee-yeon, vistiendo
una prenda superior negra, un pantalón negro y un cárdigan beige, salió y se
puso frente a Woori. Curvó los ojos al ver a Woori, quien estaba desconcertado
sin poder decir palabra alguna. Acto seguido, extendió la mano para tomar el
equipaje que Woori llevaba consigo, lo colocó en el asiento trasero y, en lugar
de un abstraído Woori, le abrió la puerta del copiloto.
Si se tratara de un
omega ordinario, se habría sonrojado ante los buenos modales de Lee-yeon, pero
Woori no pudo alegrarse.
Se debía a que sus
acciones se veían demasiado naturales.
‘Es todo un experto.’
Sintió que el rostro
se le pondría rígido por sí solo debido a unos celos ruines. Woori bajó la
mirada y dijo fríamente a propósito:
“Me incomoda que hagas
esto. No lo hagas.”
Como un gato que eriza
el lomo y rasguña con sus uñas afiladas a la persona que intenta tocarlo, la
voz de Woori sonó sumamente áspera. Al punto de que el propio Woori, que soltó
las palabras, se sintió sobresaltado. Sin embargo,
“Es solo que quería
que subiera rápido.”
La flecha punzante
lanzada hacia Lee-yeon, lejos de clavarse, rebotó. La figura de Lee-yeon, que
en lugar de enojarse sonreía, le revolvió aún más las entrañas a Woori.
Ignorando esa
sensación desconocida, Woori subió al asiento del copiloto y cerró la puerta.
Lee-yeon, quien miró
con ojos indeciframbles a Woori por haber entrado a toda prisa al coche, volvió
a sentarse en el asiento del conductor.
En el navegador que
tenía marcado el destino con antelación aparecía la hora estimada de llegada.
Una hora después. Era un tiempo que podía ser largo o corto. Mientras Woori
miraba el navegador, Lee-yeon extendió la mano hacia él.
Instintivamente, Woori
se dio cuenta de que Lee-yeon intentaba hacer algo empalagoso con él.
“¡No lo hagas!”
Al activarse su
mecanismo de defensa, Woori soltó un grito casi como un chillido y se abrochó
el cinturón de seguridad a toda prisa.
Ante el muro de hierro
de Woori, la mano de Lee-yeon se quedó flotando a medio camino.
Tras un breve
silencio, Lee-yeon tomó la palabra.
“Sunbae.”
La voz de Lee-yeon
sonó intencionadamente seria.
‘¿Se habrá sentido
mal?’
En un instante, se
sintió tan avergonzado que no pudo evitarlo. Pensó que esta vez sí se enojaría
de verdad.
Sin embargo, las
suposiciones de Woori volvieron a fallar. La expresión inexpresiva de Lee-yeon
se volvió radiante en el instante en que sus miradas se cruzaron.
‘……¿Acaso este sujeto
es tonto?’
Woori no entendía a
Lee-yeon, quien sonreía aunque le hablara con furia y sonreía aunque le hiciera
pasar un momento incómodo. ¿Se le habrá zafado algún tornillo? Mientras Woori
reflexionaba seriamente sobre el estado mental de Lee-yeon, el coche arrancó
con suavidad.
Al salir del
vecindario, había más tráfico en la carretera de lo pensado. Parecía estar
bastante congestionado, pero el coche avanzaba a paso firme maniobrando con
destreza de un lado a otro. Al cabo de poco tiempo, el coche entró a la
autopista del norte del río.
“El plan de hoy es
este.”
Ante la voz apacible
de Lee-yeon, Woori le echó una mirada de reojo. Lee-yeon continuó hablando
manteniendo la mirada fija en la carretera:
“El lugar que marque
en el navegador es una cafetería que está en la ruta para manejar viendo los
cerezos del río Bukhan. Como es un edificio independiente y el patio trasero da
justo al río, la vista es realmente hermosa. También se puede tomar café en la
terraza.”
“……¿Y qué más?”
“A primera hora
comeremos bebidas y pan aquí. Luego almorzaremos. Está a 20 minutos en coche
desde la cafetería, es un restaurante que sirve comida casera francesa. Sirven
la comida en tiempos, y tiene una calificación alta y muchas reseñas que elogiando
que es delicioso.”
Dijiste que iríamos a
ver flores. ¿A qué viene tanto…… café y comida? Woori se quedó absorto.
El plan de Lee-yeon no
terminaba ahí.
“Después de comer
iremos a Dumulmeori. ¿Ha ido a Dumulmeori?”
“……No.”
“Dicen que los juncos
y los lotos de ahí son realmente hermosos. Pasearemos por ahí para hacer la
digestión, y si nos da tiempo, comeremos un hot dog de hoja de loto. ¿Le gustan
los hot dogs? A mí me gustan sin azúcar.”
“…….”
“En fin, si recorremos
bien Dumulmeori, serán como las 3, ¿verdad? Volveremos a subir al coche y nos
iremos a Pyeongchang manejando por el camino de cerezos.”
“¿Qué dijiste?
¿Pyeongchang? ……¿Pyeongchang de Gangwon-do?”
Ante la mención
inesperada del lugar, Woori volvió a preguntar en blanco. Lee-yeon dijo con la
mayor naturalidad:
“Para cenar.”
“……¿Ir hasta
Pyeongchang solo para cenar?”
“Sí. Le gusta la carne
de res, ¿verdad? La otra vez en el lounge vi que comió bien el corte de carne.”
“No, yo no es que…….”
Lee-yeon sonrió
enseñando los dientes y dijo:
“Es que la carne de
res de Pyeongchang es deliciosa.”
¿Ir hasta Gangwon-do
solo por esa razón? ¿Eso tenía sentido? No, más bien, ¿a qué venía este plan
tan detallado?
Para Woori, que vivía
al día sin planear mucho, el grandioso plan de Lee-yeon le resultaba sumamente
ajeno.
Fue justo cuando un
Woori sin palabras contemplaba los coches que corrían a toda velocidad hacia
adelante al otro lado del parabrisas.
“Ya que vamos a
quedarnos a dormir fuera, quería ir lejos. ¿Está bien?”
“……Sí.”
“El alojamiento lo
reservé en una villa con alberca cerca de ahí. Dicen que también tiene un baño
al aire libre. Ah, ¿no podemos pasar a una tienda de conveniencia después de
cenar para comprar botanas y alcohol y seguir la fiesta ahí?”
“……Está bien.”
“Tomar alcohol, darnos
un baño, dormir, y al día siguiente…… ejem, ¿vamos a Daegwallyeong? Esa zona es
famosa por sus ranchos de ovejas.”
Al escuchar el plan de
Lee-yeon que caía como un bombardeo masivo, Woori se quedó perplejo. Tan solo
de escucharlo ya se sentía agotado de antemano. A él le gustaba estar quieto en
un solo lugar antes que andarse moviendo de un lado a otro.
“Estuve viendo y
resulta que hay dos ranchos de ovejas. En uno la ruta de paseo está bien
trazada, y en el otro te llevan en tractor hasta la central eólica. O bien
sería bueno pasar a otra región por completo. ¿A Wonju? Dicen que ahí hay un
museo de arte muy bonito.”
Sin embargo, al ver a
Lee-yeon parlotear tan divertido, sintió que daba igual.
Las comisuras de los
labios de Woori se elevaron sin darse cuenta.
“Y el almuerzo…….”
“…….”
“¿Sunbae?”
Lee-yeon, que manejaba
mirando hacia adelante, le echó una mirada de reojo a un Woori en silencio.
Woori sonreía en
silencio curvando los ojos. Al ver esa escena, las comisuras de los labios de
Lee-yeon fueron bajando poco a poco.
Woori, sintiendo la
mirada de Lee-yeon, giró la cabeza y lo miró.
Los dos pares de
pupilas se reflejaron mutuamente.
Woori sonrió como si
le resultara absurdo.
“……En verdad eres muy
extraño.”
“…….”
Los labios de Lee-yeon
se contrajeron como si fueran a replicar algo, pero de inmediato se apretaron
con fuerza.
Apretones. Los huesos del dorso de la mano de Lee-yeon
que sujetaba el volante se marcaron.
Se debía a que, desde
el instante en que presenció la sonrisa de ese hombre que casi nunca sonreía,
el corazón de Lee-yeon comenzó a latir hasta dolerle.
*
* *
Tap. Tap. Tap.
El índice de Lee-yeon
golpeaba el volante rítmicamente. Woori, que miraba hacia al frente en
silencio, le echó una mirada de reojo.
La expresión de
Lee-yeon no era buena.
Girando la cabeza
hacia el frente, Woori se quedó contemplando el camino atascado al otro lado
del parabrisas. Los cerezos alineados a ambos lados de la carretera que se
extendía a lo largo del río azul se veían verdaderamente hermosos, pero la
calle estaba atestada de coches. Se debía a que el camino era una vía única
donde el sentido que subía y el que bajaba compartían el mismo carril.
Parecía que Lee-yeon
no era el único que había decidido salir a ver los hermosos cerezos florecidos
tras pasar el frío invierno.
‘Supongo que la gente
piensa de la misma manera.’
Woori sacudió la
cabeza, abrumado por el severo tráfico. Aunque por la sensación del tiempo
habían pasado cinco minutos, el coche no daba señales de moverse.
El coche de adelante
empezó a avanzar. Lee-yeon pisó el acelerador a toda prisa, pero no recorrió ni
5 metros antes de volver a frenar.
“Maldito tráfico de
mierda……”
Me dan ganas de
pasarles por encima. Lee-yeon, que miraba
fijamente hacia al frente, murmuró entre dientes. Su voz al musitar sonó tan
brusca que, si hubiera estado solo, probablemente habría soltado un par de
groserías más.
¡Uf! Habiendo musitado sin darse cuenta, Lee-yeon
apretó los labios. Se debía a que justo en el momento en que terminaba la
música para pasar a la siguiente pista, su murmullo resonó con fuerza dentro
del coche.
“……Lo siento.”
“No te preocupes.”
Woori miró a Lee-yeon
de reojo. La rígida expresión de Lee-yeon se había relajado un poco, pero la
comisura de sus labios elevados parecía costarle esfuerzo. Era un rostro que, a
ojos de cualquiera, no estaba bien pero intentaba aparentar lo contrario a la
fuerza.
Lee-yeon se estresaba
enormemente si las cosas no salían tal como las había planeado. Decían que de
niño, debido a esa personalidad, no podía contener su ira y terminaba
desmayándose.
¿Qué se debía decir en
momentos como este? Desde su infancia hasta la actualidad, Woori era alguien
sin un solo amigo y casi nulas habilidades sociales. Si acaso, al volverse
adulto e iniciar su vida laboral había desarrollado un poco de tacto, pero eso
solo funcionaba en relaciones jerárquicas claras.
Fue justo cuando Woori
se debatía en su agonía mental.
“Sunbae.”
“Sí.”
“Lo siento.”
“……¿De qué te
disculpas?”
Lee-yeon soltó una
risa desganada.
“Hoy solo quería que
tuviera buenas experiencias.”
“…….”
“……No sabía que el
tráfico estaría así de pesado. Lo siento. Debe estar muy cansado, ¿verdad? Y
con hambre.”
El rostro de Lee-yeon
al hablar despacio lucía sumamente sombrío.
Woori miró el reloj
que aparecía en la pantalla de la consola central. Eran las 11:28. Significaba
que llevaban casi dos horas atrapados en el camino.
Tal como decía
Lee-yeon, sentía hambre, pero eso no importaba. Porque este momento de estar
junto a Lee-yeon ya era bueno de por sí.
Woori cobró valor y
dijo:
“Estoy bien.”
Sin embargo,
pareciendo pensar que era un consuelo superficial, la expresión de Lee-yeon no
daba señales de relajarse.
“Este……”
Querían reconfortar a
un afligido Lee-yeon, pero desafortunadamente Woori no poseía la facilidad de
palabra para animar a alguien. Pensó en intentar reconfortarlo, pero recordó
cómo Hee-jeong se enojaba entre más hablaba él, por lo que desistió. Una vieja melancolía
terminó por devorarlo.
En medio del silencio,
el tráfico comenzó a fluir lentamente. Al avanzar el coche a paso firme, la
expresión de Lee-yeon se suavizó un poco, pero no tardó en volver a
desanimarse.
Se debía a que,
juzgando la situación de la carretera, a cualquier cafetería o lugar famoso de
cerezos al que fueran estaría abarrotado de gente, impidiendo disfrutarlo como
se debía.
Al ver a Lee-yeon
apenado sin saber qué hacer, la mirada de Woori se posó de pronto en la ladera
de la montaña, al otro lado del carril contrario.
Entre las hojas verdes
se alcanzaba a ver un grupo de tonos rosados.
‘……Eso parece ser
cerezos.’
Sus pupilas examinaron
los alrededores con rapidez. En la diagonal inferior del grupo rosado había un
atajo sin pavimentar.
Nadie iba por ahí.
Tenía sentido. En el
navegador, la línea que indicaba el camino aparecía trazada y cortada a la
mitad. Definitivamente había una razón por la cual la gente no tomaba esa ruta.
‘……Puede que aunque vaya
no alcance a ver los cerezos.’
A diferencia de sus
pensamientos negativos, la mirada de Woori no daba muestras de apartarse del
atajo.
Al ser un camino sin
pavimentar, era seguro que el coche se sacudiría bruscamente causando mareos y
que la carrocería se rayaría con las ramas de los árboles. En el peor de los
casos, al no haber espacio para dar la vuelta en U, tendría que bajar en
reversa.
Sin embargo.
‘Existe la posibilidad
de que sí se puedan ver.’
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El mareo se puede
aguantar y las rayaduras del coche se pueden reparar. En caso de tener que
bajar en reversa, bastaba con que él tomara el volante en su lugar. Dado que
había cumplido su servicio militar como conductor, manejaba bastante bien.
‘Quiero ir a ver los
cerezos.’
Le vino a la mente el
recuerdo de Lee-yeon sonriendo con timidez en la oficina.
Woori quería
concederle a Lee-yeon todo lo que él deseara.
Giró la cabeza
rápidamente para mirar la carretera. El carril contrario estaba completamente
vacío. Parecía posible dar una vuelta en U. Woori tiró a toda prisa de la
solapa de Lee-yeon.
“Da la vuelta en U.”
“¿Perdón?”
“Rápido.”
Ante las prisas de
Woori, Lee-yeon giró el coche a toda prisa. Aun mientras daba la vuelta, la
expresión de Lee-yeon era de desconcierto. Y al cabo de un momento, se volvió
triste. Se debía a que las palabras de dar la vuelta en U de inmediato le
sonaron como: ‘No necesito nada de esto, regresemos a Seúl’. Fue justo cuando
Lee-yeon, con expresión sombría, se disponía a cambiar el destino del navegador
hacia Seúl.
“¿Ves el atajo que
está allá adelante?”
“¿Eh?”
Cuando Lee-yeon volvió
a preguntar extrañado, Woori señaló con el índice el atajo que se abría a poca
distancia.
“Ve por ahí.”
“……¿Por ahí?”
El lugar que señaló
Woori, aunque lo llamara atajo, parecía más bien una zanja que se adentraba en
el bosque. A juzgar por el ancho, apenas cabía un solo coche.
Poder ir, se podía.
Sin embargo.
‘A saber qué hay allá
adelante.’
“No se puede. Es
peligroso—.”
“Choi Lee-yeon.”
Ante el llamado en voz
baja de Woori, Lee-yeon lo miró.
“Vamos por ahí.”
“……Pero…….”
“Está bien.”
¿Qué es lo que está
bien? A ojos de cualquiera no se ve bien. Cuando un perplejo Lee-yeon lo miró,
Woori dijo con firmeza como para que no se preocupara:
“Me tienes a mí.”
“……!”
Los dos pares de
pupilas se reflejaron mutuamente.
“Vamos.”
La quijada de Lee-yeon
dio un ligero brinco.
¡Piiiii! El coche que venía detrás le tocó el claxon
al coche detenido de Lee-yeon.
El pie derecho de
Lee-yeon, que pisaba el pedal del freno, se retiró y presionó el acelerador.
El sedán negro avanzó
hacia adelante. En cuanto apareció el atajo del que había hablado Woori,
Lee-yeon giró el volante para adentrarse en él.
¡Bum!
El estrecho atajo
donde apenas cabía un coche se extendía hacia arriba.
La superficie no
pavimentada estaba irregular llena de todo tipo de piedras y ramas, y la
carrocería chocaba y se raspaba contra las hierbas y ramas sin nombre que
crecían sin control hacia todas direcciones.
El pesado sedán se
sacudía de arriba abajo.
“Sigue subiendo.”
“¿Seguir?”
“Sí. Hasta que no haya
camino, sigue subiendo.”
¡Pum! ¡Clac-clac!
¡Rumb!
El reluciente sedán
grande de color negro se cubrió de polvo y tierra, mientras las piedras
rebotaban contra las salpicaderas haciendo ruidos extraños. A medida que
avanzaban hacia adelante, el coche se sacudía con más fuerza.
Lee-yeon pensó de
forma cínica:
‘Menuda locura de
desquiciado.’
Luego le echó una
mirada de reojo a Woori. Woori movía la pantalla del navegador de un lado a
otro con los dedos índice y medio. Tal como Lee-yeon había previsto, el camino
en el mapa estaba cortado.
‘Mira. No hay camino.’
Fue justo cuando
Lee-yeon chasqueaba la lengua hacia sus adentros. Woori asintió con la cabeza
como si ya supiera que así sería.
“Lo estás haciendo
bien. Sigue adelante.”
A Lee-yeon se le
escapó una frase de la boca sin darse cuenta.
“……Sunbae, en verdad
es muy extraño.”
“Ya lo sé.”
“Qué…… ¡ah!”
¡Pum! Esta vez el coche se sacudió con más fuerza
que antes. Ante la violenta vibración, hasta el propio Lee-yeon, que manejaba,
se pegó un susto. Preocupado por Woori, Lee-yeon miró de reojo a toda prisa.
“Sunbae, ¿está bi—?”
“……!”
Se encontró con la
mirada de Woori, quien sujetaba con fuerza la agarradera superior de la puerta
del copiloto como si fuera su salvavidas.
La expresión habitual
de fiera perezosa y hastiada había desaparecido por completo. Sus ojos caídos,
agrandados como los de un conejo por la sorpresa, se veían distintos.
Llamarada. Ante la idea de haber sido atrapado mostrando
un susto poco varonil, las pálidas mejillas de Woori se encendieron de color
rojo.
Las comisuras de los
labios de Lee-yeon, que miraba a Woori como absorto, temblaron ligeramente. Y
de inmediato se estiraron de par en par de un lado a otro.
¡Jajaja!
En la expresión de
Lee-yeon, que reía a carcajadas, no quedaba ni un solo rastro de preocupación.
*
* *
Cuando la sedán negra
llegó a la mitad de la ladera de la montaña, el camino se cortó de golpe. Fue
justo cuando Lee-yeon ponía la palanca de velocidades en modo de
estacionamiento y observaba los alrededores a través del parabrisas.
“Quédate aquí.”
“¿Perdón?”
Woori, habiéndole dado
el aviso a Lee-yeon, bajó del coche. Al ver la espalda de Woori adentrarse en
el bosque sin dudarlo, Lee-yeon salió del coche a toda prisa.
“¡Sunbae!”
Fue antes de que
Lee-yeon se interpusiera en el camino de Woori para reclamarle qué demonios
hacía.
“No se puede.”
Woori, con expresión
severa, señaló la sedán de Lee-yeon con el dedo índice.
“Espera en el coche.”
Ante la actitud que
parecía la de educar a un niño desobediente, Lee-yeon se quedó atónito.
Lee-yeon no pudo contenerse y le reclamó a Woori:
“¿A dónde piensa ir
solo?”
“Tengo algo que
verificar. Es peligroso, así que quédate en el coche.”
“¿Por qué habría de
ser peligroso para mí? ¡Es más peligroso que usted suba solo por el camino de
la montaña!”
“No pasa nada. Yo
subía bien las montañas cuando hacía las marchas militares.”
“¡¡Las mar—!!”
Lee-yeon iba a subir
la voz, pero cerró la boca de golpe.
Tras serenar sus
emociones por un momento, le dijo a Woori como intentando persuadirlo:
“Sunbae, en las
marchas militares no iba solo, sino con todos los demás. La situación actual es
diferente.”
“No es diferente.
Tengo buena condición física.”
“El problema no es la
condición física—.”
“Por lo pronto, tú
espera en el coche.”
Aún en medio de la
discusión verbal con Lee-yeon, Woori no dejaba de mirar hacia el otro lado del
bosque. Su terquedad de ir hacia allá pasara lo que pasara se notaba a simple
vista.
A Lee-yeon se le
quemaban las entrañas por dentro. La necedad de este omega superaba la
imaginación. El solo hecho de ver cómo, siendo un omega recesivo, soportó
estoicamente el celo tras quedar cubierto por las feromonas de un alfa
dominante en rut, ya lo decía todo.
“Está bien, entonces.”
Lee-yeon renunció a
torcer la terquedad de Woori.
“Sí. Por eso tú en el
coche—.”
En su lugar, entrelazó
sus dedos con los de Woori.
Woori, sorprendido,
miró a Lee-yeon. En lugar de enojarse, Lee-yeon actuó con coquetería.
“Vamos juntos, sunbae.
¿Sí?”
“……Es que puedo dar un
viaje en vano. Tú solo espera aqu—……”
“No quiero. Me da
miedo estar solo.”
Ante la súplica de
Lee-yeon, Woori movió los labios desconcertado y acabó asintiendo con la
cabeza. Si decía que tenía miedo, no podía dejarlo solo. Habiendo obtenido el
permiso, Lee-yeon sonrió dulcemente.
Los dos hombres
comenzaron a moverse juntos.
Tras caminar un buen
rato en silencio, Lee-yeon preguntó:
“¿A dónde vamos?”
“……A saber.”
“¿A saber?”
Lee-yeon volvió a
preguntar como si le resultara absurdo. Miró el perfil de Woori pensando si se
trataba de una broma, pero en la expresión de Woori no había ni una pizca de
juego.
“……¿Acaso está
caminando sin siquiera saber a dónde vamos?”
“Sí.”
Lee-yeon, impactado
por las palabras sin plan alguno de Woori, parpadeó con rapidez.
Se preguntó a dónde
habría ido a parar aquel hombre que le había dicho con audacia que confiara en
él y que hablara sin rodeos. Sin embargo, pronto pensó que qué más daba.
Lee-yeon levantó la
cabeza para mirar al cielo. El cielo donde flotaban algunas nubes se veía azul
intenso. Quizá por estar en medio del bosque, hasta el aire se sentía limpio.
Aunque había mucha maleza, en varias partes de la montaña florecían flores
silvestres sin nombre y volaban mariposas. Como el GPS del coche estaba
vinculado a la aplicación, no había riesgo alguno de perderse.
Lee-yeon, habiéndose
tranquilizado la mente, comenzó a seguir a Woori a paso lento mientras
observaba los alrededores. En eso, los pasos de Woori se aceleraron.
“Sunbae, vaya
despacio. Se va a caer.”
“Ya llegamos.”
De repente, Woori se
detuvo de golpe.
“¿Eh? ¿Qué quiere
decir con—?”
Lee-yeon se quedó sin
palabras.
Mecer.
Llevados por una brisa
cálida de primavera, pétalos de color rosa revolotearon en el aire. El bosque
que estaba repleto de coníferas verdes sin nombre se convirtió de pronto en un
espacio poblado por cerezos con flores rosadas en pleno esplendor.
Era una dimensión
completamente distinta a la ruta para manejar de cerezos creada
artificialmente, o a los cerezos de las calles por donde pasaban coches y
postes de luz. Lee-yeon, abrumado por la colonia de cerezos creada por la naturaleza,
se quedó en silencio durante un buen rato antes de poder mover los labios a
duras penas.
“……¿Ha venido aquí
antes?”
“No.”
“¿Y cómo es que
aquí—?”
“Es que vi árboles
rosas a mitad de la ladera de la montaña.”
“…….”
“Al ver el navegador,
había un camino que llegaba hasta la mitad. Pensé que la dirección parecía
similar.”
¿Tomó una decisión así
con tan solo ese nivel de información? ¿Qué pensaba hacer si no resultaba ser
cierto?
Lee-yeon preguntó como
si le resultara insólito:
“¿Y qué pensaba hacer
si no aparecían?”
“Pues si no estaban,
no estaban y ya.”
Al escucharlo hablar
con tanta indiferencia, Lee-yeon se quedó mudo.
La forma de pensar y
las ideas de Woori eran diametralmente opuestas a las de Lee-yeon. Lee-yeon
odiaba sobre todas las cosas al tipo de personas que actuaban sin pensar en las
consecuencias como Woori.
Lee-yeon era un hombre
acostumbrado a correr sobre la órbita que él mismo trazaba. Cuando se salía de
esa órbita, sentía una ansiedad y un malestar profundos.
Sin embargo.
“……Aquel acto tan
irresponsable…….”
¿Por qué?
“Al final llegamos,
¿no?”
¿Por qué no sentía
ansiedad a pesar de haberse salido de la órbita?
El pecho de Lee-yeon
dio un vuelco violento.
Woori observó con
atención a Lee-yeon en silencio, tratando de que no se notara.
La expresión de
Lee-yeon era indescriptible. Cuando vio los cerezos por primera vez sonrió con
brillantez como si estuviera feliz, pero ahora su rostro no lucía del todo
bien.
No, en realidad no lo
sabía. Aquellas pupilas brillantes que podían cautivar a cualquiera estaban
sumidas en una profunda sombra. Por ello, no lograba deducir si en este momento
se encontraba de buen o mal humor. Aun así, era seguro que su semblante había
mejorado bastante en comparación con cuando estaban en la carretera atascada.
Con sensación de
alivio, las comisuras de los ojos de Woori se curvaron levemente.
Sin embargo, solo fue
un momento. Pasaron uno, dos minutos, y Lee-yeon no decía una sola palabra.
Llegados a este punto, por más falto de tacto que fuera Woori, comenzó a
impacientarse.
‘¿Por qué no dice
nada?’
Woori abría y cerraba
las manos repetidamente con desconcierto. Poco después, soltó un largo suspiro.
Bien. Le hablaría
primero como un hombre.
‘¿Te gusta ver hasta
el hartazgo los cerezos que tanto querías ver?’
……Sonaba como si
estuviera buscando pelea. Eso no servía.
‘¿No tienes hambre?’
……No. Si decía eso, un
Choi Lee-yeon que apenas se había tranquilizado volvería a impacientarse.
‘Tu coche se ve con
muchas rayaduras. Cuando pidas el presupuesto en el taller me dices para
depositarte.’
……Esto tampoco. Choi
Lee-yeon tenía la extraña personalidad de no soportar ver que otros gastaran
dinero. Podrían terminar peleando otra vez.
Si era así……
“Choi Lee-yeon.”
“……Sí.”
“¿Quieres que te tome
una foto?”
Ante las inesperadas
palabras de Woori, Lee-yeon agachó la cabeza a toda prisa y se cubrió la boca
con la palma de la mano. Esa figura parecía exactamente……
El rostro de Woori se
puso completamente pálido.
“¿E-Estás llorando?”
“……Jaj.”
De la boca de
Lee-yeon, reprimida por la palma de su mano, se filtró un sonido sutil.
Sí estaba llorando.
Woori se desesperó.
“Choi, Choi Lee-yeon,
¿por qué…… por qué lloras?”
“…….”
“¿Porque se arruinó el
coche? Oye, no pasa nada. Yo te lo arreglo.”
Lee-yeon se desplomó
acurrucado en el suelo. Woori, alarmado, se hincó de rodillas frente a él sin
saber qué hacer.
“¿No es eso? ¿Te
duelen las piernas? ¿Te cargo a la espalda? ¿O acaso tienes alergia al polen de
las flores?”
“……¡Jajaj!”
Los hombros encogidos
de Lee-yeon comenzaron a temblar ligeramente.
Al ver esa escena,
Woori se congeló por completo. Sentía que se volvería loco de la preocupación
por Lee-yeon.
Tenía que comprobar
con sus propios ojos si estaba llorando o si sufría de dolor.
“Lee-yeon-ah. Mírame
un momento.”
“…….”
A pesar de los ruegos
de Woori, Lee-yeon continuaba acurrucado en el suelo cubriéndose el rostro.
Woori, impaciente, extendió la mano hacia Lee-yeon.
“¡Tengo que verte para
saber qué medida tomar—!”
¡Agarre!
En ese instante,
Lee-yeon sujetó con fuerza una de las manos de Woori y lo jaló bruscamente
hacia él. Woori salió volando hacia sus brazos como si cayera envuelto en
ellos.
Sin embargo, su
cuerpo, más grande y pesado que el de cualquier alfa común, no quedó
delicadamente abrazado en el regazo de Lee-yeon, sino que hizo colapsar el
torso de este. El cuerpo de Lee-yeon se fue hacia atrás.
Fue justo en el
momento en que Woori, aterrorizado, rodeó el hombro de Lee-yeon con una mano e
intentó apoyarse en el suelo con la otra. Lee-yeon sostuvo suavemente la nuca y
la cintura de Woori mientras se recostaba en el suelo.
Antes de que Woori
pudiera desconcertarse por haber quedado encima de Lee-yeon en un abrir y
cerrar de ojos:
¡Jajaja!
Lee-yeon abrazó a Woori
y se echó a reír con ganas.
“Sunbae, de verdad,
jajaj…… ¿por qué es tan ingenuo?”
“……!”
Ante la figura de
Lee-yeon riéndose a carcajadas hasta con lágrimas en los ojos, el rostro de
Woori se puso al rojo vivo. Se dio cuenta de que se había estado burlando de
él.
Woori, sintiendo un
nudo en la garganta, iba a reclamarle por qué jugaba así con la gente.
“De verdad, de verdad
sunbae, jajaj…… es tan extraño.”
Sin embargo, al ver a
Lee-yeon abrazarlo y dar vueltas por el suelo de la risa, no tuvo más remedio
que soltar la carcajada él también.
En medio del bosque
donde revoloteaban los pétalos de las flores, las risas de los dos hombres
resonaron con fuerza por todas partes.
*
* *
A las 6:00 de la
tarde, justo cuando el crepúsculo comenzaba a caer, los dos hombres sentados en
la terraza al aire libre de un restaurante de carne de res de Pyeongchang abordaron
la cena en actitud de batalla. No hubo ni una sola palabra de conversación.
Woori y Lee-yeon devoraron la comida con la nariz prácticamente metida en sus
platos.
Woori tomó una gran
cucharada de arroz y se la llevó a la boca. El sabor dulce y sabroso del arroz
al vapor se esparció por toda su boca. Comer solo el arroz ya era delicioso,
pero sabia aún mejor al acompañarlo con el estofado de doenjang y falda
de res.
Mientras probaba una
cucharada del estofado que Lee-yeon le había servido con antelación, este
colocó en su plato un trozo de lomo bajo adecuadamente cocinado.
Al principio, a Woori
le asombraba que Lee-yeon colocara la carne asada en su propio plato, pero como
continuaba atendiéndolo sin importar si él se molestaba o se enojaba, ahora ya
se había acostumbrado. Woori asintió ligeramente con la cabeza, puso la carne
sobre las verduras sazonadas y se la llevó a la boca.
‘Qué delicioso.’
Estaba tan rico que el
entrecejo se le frunció por sí solo.
“¿Está delicioso?”
Woori asintió en
silencio con la cabeza.
Lee-yeon observó con
satisfacción a Woori, quien comía la carne con expresión seria, y le preguntó
de manera sutil:
“¿Quieres comer más?”
Woori se tocó el vientre
con la mano izquierda. Estaba abultado y sobresalía, pero el hambre no se le
había quitado por completo. Parecía que aún podía comer más.
Fue justo en el
instante en que Woori iba a decir que quería comer más. En su campo de visión
entró la mesa hecha un completo desastre.
La parrilla de carbón
estaba carbonizada de tanto asar carne sobre ella, y a un lado de la parrilla
había un gran montón de platos vacíos apilados. No solo las guarniciones, sino
también el estofado, los panqueques coreanos y el huevo al vapor que habían
pedido como acompañamiento estaban destrozados de forma devastadora.
Woori parpadeó como
impactado.
A diferencia de su
alta estatura y su complexión robusta, él era de poco comer. Dado que a lo
largo de su vida padecía de gastritis crónica, nunca comía hasta llenarse la
capacidad del estómago. Sin embargo…….
‘Acaso me comí todo
esto yo solo.’
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Y ni siquiera era que
tuviera el estómago vacío.
Cuando estaban
acostados en el suelo de tierra de la colonia de cerezos que descubrieron por
casualidad, contemplando en blanco los pétalos revolotear con el viento, al
teléfono inteligente de Lee-yeon le había llegado una llamada. Era una llamada
del restaurante que Lee-yeon había reservado.
Lee-yeon, tras
responder la llamada, miró el reloj en el dorso de su mano y dijo con tono
apenado:
‘Ah, señor. Es que el
tráfico está muy pesado…… Sí. No sabía que estaría así de atascado. Lo siento
mucho. Como ni siquiera sé a qué hora llegaré…… mejor simplemente cancélelo…….’
No sabía para qué hora
había hecho la reservación, pero a juzgar por el contexto, parecía que se les
había hecho tarde para la hora reservada. La expresión de Lee-yeon se
ensombreció un poco.
Fue en ese momento. De
repente, el semblante de Lee-yeon se iluminó.
‘¿En verdad podría
hacer eso? Sí, sí. Muchas gracias.’
Lee-yeon colgó el
teléfono y levantó a toda prisa a un Woori que continuaba acostado.
‘Sunbae. Vamos a
comer.’
‘¿Ahora mismo?’
‘Sí. No sé qué habrá
pasado, pero resulta que las personas que reservaron después de nuestro turno
cancelaron todas, así que dijeron que pueden esperarnos. Vámonos rápido.’
Los dos corrieron a
toda prisa hacia el lugar donde habían estacionado el coche y bajaron por el
camino de la montaña. Por suerte, el camino no estaba atascado como antes, por
lo que el trayecto hacia el restaurante fue fluido.
¿Sería porque se
tranquilizó su mente? ¿O porque tenía hambre? Woori se comió absolutamente
todos los platillos que sirvieron en el menú de tiempos sin dejar nada, y hasta
acabó con el postre.
Terminaron de almorzar
a las 2:30. Lee-yeon, diciendo que ya que habían venido hasta Yangpyeong tenían
que ir a Dumulmeori, subió a Woori al coche. Parecía que la carretera volvía a atascarse,
pero afortunadamente la distancia entre el restaurante y Dumulmeori no era
mucha, así que llegaron en solo 30 minutos.
Tal como lo aseguró
Lee-yeon, en el río tan despejado como el cielo azul flotaban numerosas flores
de loto, y a su alrededor crecían tupidos juncos ofreciendo un espectáculo
grandioso. La ruta de paseo también estaba bien trazada, lo que la hacía idónea
para caminar. Solo que no pudieron comer el hot dog. Se debía a que al haber
almorzado, el estómago le había quedado repleto.
Así fue como Woori y
Lee-yeon, tras terminar su paseo, manejaron hasta Pyeongchang para ir a cenar.
Lee-yeon eligió cuatro platos grandes repleto de varios cortes de carne, y
pidió casi todos los tipos de platillos de acompañamiento.
Woori le dijo con
seriedad:
‘Yo no puedo comer
todo esto. Definitivamente no.’
‘Está bien. Si se
llena puede dejarlo.’
‘Es un desperdicio.’
‘Yo me comeré lo que
sobre.’
‘……Presiento que
tampoco podrás comértelo todo.’
‘Soy un alfa.’
Como mucho. Y además,
es mejor que sobre a que falte. Ante la bravuconería de Lee-yeon, Woori
entrecerró los ojos. Verlo comportarse tan engreído no le daba la más mínima
confianza.
Pensar que
‘definitivamente va a sober’ había sido apenas hacía media hora.
“Woori sunbae.”
Mientras Woori
parpadeaba como impactado al ver los platos vacíos, Lee-yeon, que se había
levantado de su asiento, le extendió la mano.
“Qué.”
“Vamos juntos a
elegir.”
Pero si ni siquiera le
he respondido que voy a comer más. Si ibas a hacer esto, ¿para qué preguntaste?
Al quedarse
petrificado ante la actitud descarada a más no poder de Lee-yeon, este le tomó
la mano a su antojo para ponerlo de pie.
Fue antes de que un Woori
puesto de pie a la fuerza le preguntara qué demonios hacía, cuando Lee-yeon lo
llevó al mostrador de la sección de carnicería. Luego, señalando los platos de
carne exhibidos de manera vistosa, preguntó:
“¿Cuál tiene el color
más bonito?”
“Este…… este de aquí.”
“De acuerdo.”
Lee-yeon tomó el plato
de carne que Woori señaló sin querer y volvió a preguntar:
“¿Compramos uno más de
un corte diferente?”
“No. Ya no compres
más.”
Ante la negativa de
Woori, Lee-yeon fue a la caja registradora sin decir nada más y realizó el
pago.
Al salir de la sección
de carnicería hacia la zona de la terraza, las luces de foquitos redondos
instaladas en lo alto del cielo ya estaban encendidas. Ver docenas de foquitos
del tamaño de un puño encenderse uno por uno se veía sumamente bonito.
“Se ve aún más bonito
ahora que encendieron las luces.”
“……Tienes razón.”
Aunque ni él mismo se
había dado cuenta hasta ahora, a Woori le gustaba ver cosas que brillaran en
medio de la oscuridad.
Por ejemplo, la luz de
los postes reflejada en el lago, los desfiles resplandecientes que se llevaban
a cabo al aire libre por la noche, o bien la luz de las bombillas instaladas
con fines decorativos en un edificio bonito. Eran gustos de los que jamás se
habría percatado de no haber conocido a Lee-yeon.
Mientras Woori
contemplaba fascinado los foquitos que brillaban nítidamente bajo el cielo
nocturno, Lee-yeon lo guio de forma natural hacia la mesa.
En cuanto Lee-yeon le
jaló la silla hacia atrás, Woori se sentó en ella con naturalidad. Lee-yeon,
tras volver a su lugar, abrió el plato envuelto en plástico.
Crujido. La carne que estaba cubierta por una capa de
plástico quedó completamente al descubierto.
Por alguna razón,
sintió una sensación de hastío. Definitivamente es un atracón. Fue justo cuando
Woori sacudía la cabeza disponiéndose a decir que no comería. Lee-yeon colocó
trozos de carne roja sobre la parrilla recién cambiada.
Ssssss-.
Junto con el sonido
chisporroteante de la carne al cocinarse, comenzó a esparcirse un aroma
delicioso por todas partes.
En la boca de Woori,
ligeramente abierta, se le juntó la saliva por sí sola.
Lee-yeon colocó un
trozo de carne de res adecuadamente asada en el plato individual de Woori.
“……Gracias.”
“Que lo disfrute.”
Al final, Woori se
terminó por completo aquel nuevo plato de carne que habían comprado.
*
+ *
“Sunbae. Ya llegamos.”
“……Ah……, sí.”
Ante el toque de una
mano que sacudía suavemente su hombro, Woori abrió los ojos de golpe.
¿En qué momento me
quedé dormido? Intentó frotarse la zona de los ojos con los dedos para despejar
su mente nublada, pero extrañamente no dejaba de sentir sueño. Parecía deberse
a que dentro del coche había un aroma cálido y agradable.
‘Tengo que levantarme.’
Sus párpados
entreabiertos parpadearon con lentitud antes de cerrarse por completo.
“…….”
Al ver a Woori caer
dormido de nuevo, las comisuras de los ojos de Lee-yeon se curvaron con
suavidad. Se desabrochó el cinturón de seguridad y bajó del vehículo en
silencio. Acto seguido, llamó por teléfono al dueño de la villa con alberca
para recibir la llave, sacó el equipaje colocado en el asiento trasero del
coche, lo arrojó a la ligera en el recibidor y regresó de nuevo al coche.
Lee-yeon abrió la
puerta del copiloto y desabrochó el cinturón de seguridad que sujetaba el torso
de Woori. Apoyando con cuidado ambas manos en el hueco de las rodillas y en la
espalda de Woori, lo levantó en brazos. Dada su estatura superior al promedio y
su complexión firme que no tenía nada que envidiarle a la de un alfa,
cualquiera pensaría que le costaría trabajo, pero la expresión de Lee-yeon se
mantenía serena.
Lee-yeon, habiendo
levantado a Woori en vilo como si cargara a un niño pequeño, cerró la puerta
del copiloto de una patada y se adentró en el edificio. Gracias a que al dejar
el equipaje hace un momento había dejado la puerta abierta, pudo entrar con
facilidad. Se dirigió al dormitorio con cuidado, por temor a que Woori pudiera
despertarse.
Tras recostar a Woori
en la cama, estiró su cuerpo entumecido. El haber manejado una larga distancia
desde la mañana hasta la noche le había dejado el cuerpo rígido.
Por último, Lee-yeon
se desperezó de un jalón e iba a sentarse en el borde de la cama cuando se
detuvo en seco. Se debía a que si la cama se sacudía por su peso, un Woori
sumido en un profundo sueño podría despertarse.
Tras reflexionar un
momento, Lee-yeon se hincó de rodillas en el suelo como si estuviera rezando,
apoyó la parte superior de su cuerpo en la cama y reclinó la cabeza sobre un
brazo.
Aunque se habían
acostado muchas veces, era la primera vez que lo veía dormir tan plácidamente.
……En el pasado,
durante su celo, llegó a ver a Woori dormido, pero en aquel entonces ni el
propio Lee-yeon estaba en su juicio, sumado a que al haber hecho el nudo a cada
rato durante cuatro días seguidos, Woori gemía de cansancio incluso mientras
dormía.
Lee-yeon observó a
Woori en silencio.
El rostro de Woori,
profundamente dormido, lucía pacífico. El entrecejo, que habitualmente solía arrugarse
con fuerza, estaba completamente liso, y el contorno de sus labios, que solía
descender con desdén, dibujaba una curvatura natural.
“Es apuesto.”
Desde la primera vez
que vio a Woori en el pabellón Sajogwan, llegó a pensar que, para tolerar su
atributo insignificante de beta y su carácter desagradable, en cuanto a su
apariencia física era verdaderamente bien parecido.
Su abundante cabello
negro se hallaba disperso sin orden sobre su pálida frente. Lee-yeon dejó
escapar una risita tonta y le acomodó el flequillo desordenado de la frente.
El cabello se sentía
áspero pero a la vez sumamente suave. Parecía el pelaje de un perro silvestre.
“……ugh.”
En ese momento, sus
elegantes cejas negras dieron un ligero brinco. Sus delgados párpados sobre las
cuencas de los ojos temblaron un poco antes de comenzar a abrirse lentamente.
Sus pupilas negras,
que parecían llevar estampado el mismísimo cielo nocturno, se dirigieron hacia
Lee-yeon.
Lee-yeon, que
acariciaba distraídamente el cabello de Woori como si sobara a un perro,
recobró el sentido de golpe. Woori preguntó con voz medio dormida:
“……¿Qué haces?”
“Que se levante.
Tenemos que redactar el informe, ¿no?”
Sin embargo, a
diferencia de su interior sorprendido, los labios de Lee-yeon se movieron con
fluidez como si le hubieran echado aceite a la lengua. El propio Lee-yeon se
maravilló de la excusa que produjo de manera reflexiva.
“Ah…… es verdad.”
Habían venido aquí por
eso. Woori se levantó de la cama tambaleándose un poco.
Al ver a Woori
luciendo bastante agotado, Lee-yeon se preocupó.
“¿No se siente mal de
alguna parte?”
“……No. Es solo que no
pude dormir ayer, así que estoy un poco cansado.”
La voz con la que
soltó las palabras estaba profundamente apagada. Creyendo que tendría sed,
Lee-yeon se levantó de su lugar y se dirigió a la sala. Justo detrás de la
sala, en la pequeña cocina, había un refrigerador coqueto en tono pastel. Al
abrir la puerta del refrigerador, había una hilera de botellas de agua mineral
de 500 ml junto con bebidas de frutas extranjeras. Lee-yeon tomó una botella de
agua mineral sin pensarlo dos veces.
Al regresar a la
habitación, Lee-yeon destapó la botella de agua mineral y se la tendió a Woori.
Woori, asintiendo con
la cabeza en silencio, levantó la barbilla y abrió la boca. En cuanto inclinó
la botella a unos 5 cm por encima de sus labios, el agua fría y transparente
fluyó a borbotones dentro de la boca de Woori, que parecía una pequeña cueva.
Glug. Glug. Su sobresaliente manzana de Adán se movía de
arriba abajo.
“…….”
Al ver esa escena, los
ojos de Lee-yeon se profundizaron. Su mirada se desplazó desde la manzana de
Adán hasta los pequeños labios humedecidos por beber agua. La palma de la mano
de Lee-yeon se abría y cerraba repetidamente.
Tras beber unos tres
sorbos de agua, Woori le tendió la botella de agua mineral a Lee-yeon.
“¿Tú también quieres
beber?”
“……Gracias.”
Lee-yeon recibió la
botella de agua y se bebió todo el líquido restante de un solo trago.
Al entrar el agua
helada, sus entrañas, que ardían como si se estuvieran quemando, se calmaron
aunque fuera un poco. Aunque el deseo sexual apenas se aplacó, no se podía
evitar sentir una ligera decepción.
¡Cruj! Lee-yeon aplastó la botella de agua vacía
como para desquitar su frustración.
Woori, sorprendido por
el violento sonido del plástico vacío al deformarse, parpadeó mientras miraba a
Lee-yeon. Lee-yeon puso cara sonriente como si no fuera nada.
“¿Entonces redactamos
el informe?”
*
* *
Tras terminar de
redactar el informe, Woori abrió el álbum de fotos de su teléfono inteligente
para elegir la imagen que adjuntaría al correo electrónico. Su álbum, antes
seco y apagado con solo fotos de documentos importantes o de tareas
universitarias, ahora lucía lleno de color.
Lee-yeon no había
parado de tomar fotos en el restaurante, en Dumulmeori, en la zona de descanso
y en el restaurante de carne de res. Por desgracia, en la colonia de cerezos en
medio de la montaña no pudo tomar ninguna, ya que tras estar acostado en el
suelo de tierra contemplando el cielo distraídamente, recibió la llamada y
tuvieron que irse de inmediato al restaurante. Lee-yeon lamentaba profundamente
no tener fotos de los cerezos.
De cualquier modo, las
fotos que Lee-yeon le había compartido eran variadas: fotos de Woori a solas,
fotos de los dos juntos, fotos de la comida, del paisaje y similar. Ah, también
había varias autofotos de Lee-yeon posando con coquetería como si fuera una
tarjeta con foto de un idol.
“¿Y para qué me manda
sus propias autofotos?”
A diferencia de su
tono de voz absurdamente incrédulo, la expresión de Woori al ver las fotos era
suave.
Al contemplar las
imágenes, las emociones y la situación de aquel momento resurgieron intactas. Llegó
a pensar que por esto la gente se la pasaba loca por las fotos.
Tras echar un vistazo
a todo el álbum, Woori adjuntó la foto en la que Lee-yeon salía mejor de entre
las que se tomaron juntos y le envió el correo al profesor.
Fue justo en el
momento en que Woori cerraba la computadora portátil. Lee-yeon, quien había
terminado de redactar el informe antes y se había ausentado de su lugar,
regresó a la sala. Acercándose a Woori, le dijo:
“Tomemos un baño.”
“……¿?”
Woori ladeó la cabeza.
Se debía a que las palabras de Lee-yeon sonaban un poco extrañas. ¿Por qué
habrá incluido la palabra "nosotros"? Para ser un resbalón verbal de
Lee-yeon, era una equivocación rara. Por el contexto, parecía significar que,
dado que había llenado de agua la tina al aire libre, fuera a bañarse.
“Hazlo tú primero.”
Lee-yeon sacudió la
cabeza.
“No, me refiero a que
lo hagamos juntos.”
“……¿Qué? ¿Juntos?”
“Sí. Le dije que aquí
había una tina al aire libre. Antes de llegar le pedí al encargado que la
llenara de agua. Acabo de ver y ya está llena, así que podemos usarla de
inmediato.”
Ante la pausada
explicación de Lee-yeon, Woori se desconcertó.
Aunque ahora
comprendía a la perfección el significado de sus palabras, no lograba digerir
el contenido de lo que acababa de entender.
Woori no había vuelto
a pisar un baño público desde que era muy niño, antes de ser abandonado en la
casa de Yeon-ho. Aunque en el ejército usaba las regaderas comunitarias, eso
era literalmente una instalación de duchas.
En unas duchas
comunitarias atestadas únicamente de alfas y betas, nadie tenía interés en los
demás. Aunque de vez en cuando algunos tipos con la cabeza descompuesta miraban
la entrepierna ajena para hacer comentarios desquiciados sobre si el pene de
alguien era chico o si el de ellos era mejor, el tiempo promedio de uso no
pasaba de diez minutos.
El baño al que se
refería Lee-yeon consistía en llenar una tina enorme con agua caliente y
sumergirse a remojar el cuerpo. Le surgió la duda de ‘¿para qué molestarse?’.
‘Ya ni es un niño,
¿por qué insiste en que nos bañemos juntos?’
Y además…….
‘No reaccione, cuerpo
de mierda.’
Woori se mordió con
fuerza el labio inferior ante la punzada de calor en su bajo vientre.
No podía evitar
recordar una y otra vez lo que habían hecho en la tina hace dos semanas durante
el celo de Lee-yeon. Por más que intentaba no pensar en ello, los recuerdos
volvían de forma irremisible.
Woori y Lee-yeon
habían discutido gritándose a todo pulmón. Lee-yeon, incapaz de contener la
furia, cargó a Woori en hombros, lo llevó al baño, lo arrojó a la fuerza en la
tina y, sometiendo a un Woori que intentaba escapar, abrió el grifo. El agua
caliente comenzó a llenar la tina poco a poco.
Lee-yeon derribó como
a un perro a un Woori aterrorizado que intentaba huir, y le clavó en su
orificio hecho pedazos un pene transformado en un arma. Como Woori ni siquiera
podía gritar del dolor, él comenzó a derramar a montones sus feromonas, que
semejaban un arma bioquímica.
Ante aquel baño de
feromonas que parecía corroer hasta el alma, la sensación de dolor comenzó a
quedar anulada.
Lee-yeon embestía la
cadera con violencia como una bestia en apareamiento. Y luego, en lugar de semen,
orinó dentro del orificio, para después volver a voltear a un Woori que lloraba
del susto y seguir embistiéndolo con brutalidad.
La orina salada y
caliente mezclada con el agua del grifo ondeaba dentro de su orificio. Y al
final, aquel pene semejante a un arma se hinchó como el de un perro y…….
¡Estremecimiento!
A medida que repasaba
el recuerdo, su bajo vientre hervía a borbollones y su orificio posterior, que
debía mantenerse recatadamente cerrado, comenzó a contraerse y abrirse de forma
espasmódica.
El rostro de Woori se
puso pálido. Muy lamentablemente, la ropa interior que llevaba puesta hoy era
de color gris. Si dejaba escapar líquido lubricante, era evidente que se
notarían las manchas.
‘¡Basta! ¡Deja de
pensar en eso!’
A diferencia de su
desesperado esfuerzo por no ensuciar la ropa interior, su cuerpo alcanzó un
estado de éxtasis. Su orificio rememoró los recuerdos de aquel momento y dejó
escapar líquido lubricante.
“…….”
El líquido tibio
resbaló por la rendija de sus nalgas, empapando la zona donde chocaban sus
nalgas con la ropa interior.
Me volví loco. Woori cerró los ojos con fuerza y dijo:
“No me voy a bañar.
Hazlo tú solo.”
“¿Dice que no lo va a
hacer?”
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Ante la reacción de
Lee-yeon que volvía a preguntar con extrañeza, Woori pensó: “¡Rayos!”.
Tal vez Lee-yeon creería que él era un sujeto sucio y desarreglado.
Woori lo negó a toda
prisa:
“¡No es que no me vaya
a lavar! Me voy a lavar yo solo.”
“Hagámoslo juntos.”
“No, yo solo una
ducha— ¡Oye!”
Lee-yeon puso de pie a
la fuerza a Woori, quien estaba sentado en el sofá. Aunque Woori se esforzó por
zafar el brazo sujeto, por alguna razón Lee-yeon no se movía ni un milímetro.
“Ah, no quiero. Dije
que no.”
“Entonces solo mire.”
“Si no lo voy a hacer,
¡para qué voy a mirar!”
Lee-yeon dijo con una
leve sonrisa en los ojos:
“Es que el paisaje es
verdaderamente bonito.”
“A mí no me interesa
eso—.”
“Es tan bonito que me
gustaría verlo con usted, sunbae.”
Ante las zalamerías de
Lee-yeon, el corazón de Woori comenzó a latir dolorosamente rápido.
“Vamos, sunbae.”
Cuando Woori, que se
resistía, se tranquilizó, Lee-yeon se dirigió de inmediato hacia la parte
trasera del edificio donde estaba la tina al aire libre. Chirrido. Abrió
la puerta firmemente cerrada.
El aire fresco del
exterior golpeó la piel de Woori. Ante el aire frío, se le erizó la piel por
completo.
“…….”
Woori contempló el
paisaje del baño al aire libre sin poder creérselo.
En medio de un jardín
bien cuidado, sobre una amplia plataforma de madera, había una gran tina de hinoki
llena hasta el tope de agua clara y transparente. Como el agua estaba bastante
caliente, el vapor salía a borbollones.
No era solo que la
tina estuviera allí puesta sin más. Las luces LED instaladas por todo el jardín
brillaban hermosamente, los elementos decorativos creaban una atmósfera
sensible y había árboles de flores hermosas plantados por doquier. Era tan
bello que resultaba difícil creer que fuera una instalación privada.
Sin embargo, lo que
captó la mirada de Woori fue otra cosa. Se trataba de la pequeña colonia de
pinos ubicada justo enfrente de la tina.
La vista de aquellos
pinos de troncos delgados agrupados entre sí era un espectáculo grandioso.
“¿Verdad que es
bonito?”
“……Sí.”
“Como es propiedad
privada, solo estamos nosotros. No se preocupe por quedar expuesto.”
Lee-yeon acarició con
suavidad la mano de Woori que tenía sujeta, usando el pulgar como para relajar
la tensión.
“No es eso…….”
Woori dejó las
palabras en el aire.
¿Exposición? A él no
le daba ningún miedo quedar expuesto. Tanto en los dormitorios del ejército
como en las instalaciones comunes, solía andar desnudándose sin problemas. El
problema era su propio cuerpo, que había dejado escapar líquido lubricante con
la sola imaginación.
Si llegaba a ver en
persona el cuerpo fabuloso de Lee-yeon, era seguro que hasta el asunto de
enfrente se pondría furioso. Si bien el orificio de atrás se podía ocultar con
la carne de las nalgas, si el objeto de enfrente se erguía de golpe hacia
arriba…….
Punzadas. Al sentir que su entrepierna ya comenzaba a
reaccionar, sujetó en silencio el dobladillo de su ropa. Al ver esa escena,
Lee-yeon dijo de inmediato:
“Ah, ¿la ropa? ¿Le da
pereza ir a traerla de nuevo? No pasa nada. Allá hay batas nuevas.”
Que no era eso. Woori
tragó un suspiro en el fondo de su garganta y miró a Lee-yeon de reojo. ¿Por
qué estaba tan obsesionado con "bañarse juntos"? Si quería bañarse,
bien podía hacerlo solo. ¿Por qué?
Fue justo cuando Woori
parpadeaba sin comprender la situación.
‘No quiero. Me da
miedo estar solo.’
Recordó a un Lee-yeon
que, al ir a buscar la colonia de cerezos, temblaba diciendo que le daba miedo
quedarse solo en el coche.
“¿Eh? Sunbae……
hagámoslo juntos.”
Lee-yeon ladeó la
cabeza y le agitó suavemente la mano a Woori como haciendo un berrinche
coqueto. Al ver sus pupilas tan puras, el corazón alborotado de Woori se volvió
sobrio.
‘Te volviste loco,
Park Woori.’
Las partes de enfrente
y de atrás, que reaccionaban con pulsaciones, perdieron el impulso por
completo. Le pareció ridículo montar semejante escándalo cuando la otra persona
ni siquiera estaba pensando en darle nada.
Al cesar los
pensamientos obscenos, su cuerpo se sintió sumamente ligero.
“Está bien.”
De todos modos, le
venía bien ya que se sentía incómodo.
Woori se dirigió a la
plataforma de madera conectada a la tina de hinoki y se quitó la prenda
superior sin dudarlo. Su cuerpo pálido y espléndido, oculto bajo las prendas
negras, quedó expuesto al aire libre.
“……!”
Los ojos habitualmente
serenos de Lee-yeon temblaron descontroladamente como un velero embestido por
la marejada. Woori, ajeno a la reacción de Lee-yeon, se despojó del pantalón y
la ropa interior de un solo jalón.
Quedaron al
descubierto sus hombros infinitamente anchos, una cintura que se estrechaba a
medida que bajaba hacia la cadera, unas nalgas sumamente pequeñas y, debajo,
unos muslos firmes junto a unas pantorrillas bien contorneadas. Lee-yeon apretó
el puño con fuerza.
Woori, completamente
desnudo, giró la cabeza para mirar a Lee-yeon.
“¿Tú no te desnudas?”
“……Entra tú primero.”
“Aja.”
Woori, de pie frente a
la tina de hinoki, se sentó ligeramente en el borde e introdujo una
pierna dentro del agua.
Estaba tan caliente
que se le erizó el vello. Aunque sintió el temor de que se le fuera a cocinar
la piel, el aire estaba frío, así que era soportable. Woori soltó un suspiro,
metió la otra pierna y se sumergió despacio.
Aun cuando no llevaba
ni un minuto con el cuerpo dentro de la tina, el calor era tal que comenzó a
brotarle sudor en el rostro. El agua caliente relajó los músculos extenuados
durante todo el día.
“……Qué bien se
siente.”
Woori reclinó la
espalda contra la pared de la tina y soltó una profunda bocanada de aire
caliente. Se sentía tan bien que se le cerraron los ojos por sí solos.
Fue mientras se
reclinaba disfrutando del agua dentro de la tina. Junto con la presencia de
alguien, el nivel del agua subió.
Woori abrió los ojos
cerrados.
Toque. El hombro de Lee-yeon rozó ligeramente el
suyo. Woori, sobresaltado, encogió el hombro rozado y parpadeó.
“¿Está bien la
temperatura del agua?”
“……Sí.”
“Menos mal.”
Lee-yeon tomó uno de
los dos pequeños recipientes de vidrio que había colocado sobre la tina. Al
destaparlo, contenía sal con un aroma agradable.
Lee-yeon vertió la sal
en la tina. El aroma, que era bueno pero fuerte, se diluyó en el agua
transformándose en una fragancia sutil.
“Huele bien.”
“……Tienes razón.”
En cuanto Woori
secundó sus palabras en voz baja, Lee-yeon dejó escapar una risita tonta y se
echó hacia atrás con la mano mojada el flequillo que le cubría la frente.
Su frente, más blanca
que la de un omega y sin una sola imperfección, quedó completamente al
descubierto.
Era verdaderamente
curioso. Cuando el flequillo le cubría ligeramente la frente lucía puro e
inocente, pero al despejar la frente por completo emanaba un fuerte olor a
macho.
Fue justo cuando
Woori, percatándose de nuevo de lo apuesto que era Lee-yeon, lo contemplaba
embobado. Lee-yeon, que se masajeaba el rostro con las palmas como si se lavara
la cara, miró a Woori.
En las pupilas de
color café de Lee-yeon, semejantes a canicas de vidrio, se reflejó la imagen de
Woori.
“……!”
En un instante, Woori
sintió tanta vergüenza que giró el cuerpo bruscamente.
Ante el movimiento
brusco, el agua dentro de la tina se agitó con fuerza. Woori, avergonzado,
apoyó ambos brazos en la tina disimulando.
Sintió la mirada de
Lee-yeon sobre su espalda.
¿Qué haría si le
preguntaba por qué lo estaba mirando?
Fue justo cuando
Woori, haciendo como si no pasara nada, fijó la mirada en la colonia de pinos
para contar cuántos pinos había en total.
“Sunbae.”
Maldita sea. Ante la
voz que lo llamaba con dulzura, el corazón de Woori comenzó a dar vuelcos
descontrolados. Por suerte, su rostro era duro de pelar. Sintiendo que los
músculos de su cara continuaban rígidos, tuvo la certeza de que su expresión se
mantenía tan inexpresiva como siempre.
‘Por lo pronto, voy a
negar tajantemente haber estado mirando.’
Woori, que miraba los
pinos, giró la cabeza de manera descarada. Sin embargo, dio la casualidad de
que el fabuloso pecho de Lee-yeon quedó justo de frente a su vista.
Debajo de su pecho
abultado había pezones de pigmentación clara. Era el pecho de un macho perfecto
e ideal, como si hubiera sido esculpido en una estatua de yeso.
‘Qué clase de cuerpo……
está tan bien formado.’
Aunque había tenido
relaciones sexuales con Lee-yeon varias veces, era la primera vez que veía su
cuerpo desnudo. Como siempre era solo Woori quien quedaba completamente
desnudo, mientras Lee-yeon permanecía vestido exponiendo solo las partes
necesarias. Pensándolo bien, parecía que durante el celo Lee-yeon estuvo al
desnudo, pero como Woori no estaba en sus cabales, no pudo observar bien su
cuerpo.
Woori, impresionado
por el pecho de Lee-yeon, bajó la mirada sin darse cuenta.
Debajo del fabuloso
pecho se veían unos abdominales divididos en seis partes y un ombligo hundido.
Como correspondía a un alfa, su cadera era estrecha, por lo que a diferencia de
su tórax ancho y grueso, su cintura era delgada. Sin embargo, no daba una
sensación de debilidad. Gracias a los abdominales y a los músculos de la
cintura, lucía imponente.
Y al bajar un poco más
la mirada…….
Vio una toalla.
El entrecejo de Woori
se arrugó de golpe. El entusiasmo no solo se le cortó, sino que se le enfrió
por completo.
“¿Qué es esto?”
“¿Perdón?”
Lee-yeon volvió a
preguntar extrañado.
“……!”
Woori tragó saliva a
toda prisa. En un instante, no podía creer que él mismo hubiera pensado que era
una lástima.
Te volviste loco. Te
volviste loco, Park Woori.
Fue cuando gritaba
para sus adentros en el fondo de su garganta. Lee-yeon intentó darle un ligero
toque en el hombro a Woori como preguntándole si estaba bien.
¡Chapoteo!
Woori esquivó el toque
de Lee-yeon hasta el punto de hacerlo sentir avergonzado. Fue una reacción como
la de quien esquiva a alguien contagiado de una enfermedad infecciosa. Lee-yeon
bien podría haberse sentido molesto.
“¿Por qué, qué pasa,
por qué me llamas?”
Woori, desconcertado,
soltó lo primero que se le vino a la cabeza. De lo sorprendido que estaba,
hasta su rostro, que solía mantener una firme falta de expresión, se desmoronó.
Lee-yeon observó a un Woori que tartamudeaba severamente con ojos
indescifrables, para luego curvar los ojos con una sonrisa.
“Perdón. Por
intentarte tocar sin pensar.”
“No, no es eso—.”
“Yo también lo sé. Que
te apartaste porque te desconcertaste, sunbae.”
Ante las amables
palabras de Lee-yeon, el alma de Woori pareció salir de su cuerpo.
Woori era débil ante
la amabilidad.
Lee-yeon miró
fijamente a un Woori absorto y le echó hacia atrás un par de mechones del
flequillo pegados a la frente. Ante ese toque cariñoso, Woori parpadeó
rápidamente como si le resultara ajeno.
“Te haré un masaje.”
“……¿Qué?”
Lee-yeon tomó el
pequeño recipiente de vidrio colocado sobre la tina y abrió la tapa. En el
recipiente de vidrio había un exfoliante que emanaba exactamente el mismo aroma
que la sal.
Lee-yeon tomó una
buena cantidad de exfoliante con los dedos índice y medio, y volvió a colocar
el recipiente sobre la tina. Se acercó a Woori de forma natural. Woori,
horrorizado, se pegó a la tina por temor a tocar a Lee-yeon.
“No, no voy a……
hacerlo. ¡Hazlo tú……!”
“¿Es porque te da
vergüenza?”
Lee-yeon dejó escapar
una risita tonta y se hincó de rodillas detrás de la espalda de Woori. Luego,
extendió ambos brazos encerrando a Woori dentro de ellos como si lo abrazara
por la espalda.
“……!”
Sentía que se le iba a
ir el aliento ante el firme pecho de Lee-yeon que se percibía en su espalda.
Este contacto de piel con piel…….
Era demasiado…….
Lascivo.
“……¡En serio no lo……!”
Lee-yeon frotó con
ambas manos la gran cantidad de exfoliante que había tomado para esparcirlo de
manera uniforme, y luego lo embarró en el pecho de Woori.
Al contacto del
exfoliante a una temperatura ligeramente fría con su cuerpo, los hombros de
Woori se encogieron por sí solos. Lee-yeon frotó con ambas manos el exfoliante
embarrado en el pecho de Woori.
Frote. Frote. Frote.
Los granos de sal del
exfoliante se esparcieron ampliamente sobre el pecho firme de Woori. Lee-yeon
le frotó el pecho con las palmas como si le hiciera un masaje.
Los ásperos granos de
sal rodaban sobre los pechos y se metían entre los pezones invertidos.
Debido a que le hacía
el masaje de pecho desde atrás, Lee-yeon no podía ver el estado del pecho de
Woori, pero la sensibilidad de sus manos era aguda.
Al percatarse de que
la sal se había metido en el punto de la inversión, Lee-yeon rascó ambos
pezones con los dedos índices como si los estuviera excavando.
“¡Agh—!”
¡Chapoteo! Ante aquel masaje a nivel de caricia sensual,
Woori se agitó como si sufriera una convulsión.
Sin embargo, las manos
de Lee-yeon, que amasaban el pecho de Woori y tocaban los pezones invertidos,
no se detuvieron. Abrazó a Woori con más fuerza y manipuló los pezones hasta
que salió toda la sal atrapada en el punto de inversión.
“Ah, ah, espera, ¡es……
espera……!”
Fue justo en el
momento en que Woori, sintiendo que no podía aguantar más, contorsionaba el
cuerpo intentando apartar a Lee-yeon. Lee-yeon empujó el torso fuertemente
hacia adelante.
Con Lee-yeon detrás y
la dura tina de madera enfrente, Woori, atrapado sin salida en medio, se
estremeció abrumado.
Beso.
Lee-yeon le besó el
cuello al descubierto y le susurró con suavidad:
“Tienes que quedarte
quieto para que te haga el masaje, Woori-ya.”
“……!”
¡Pum! Ante su propio nombre salido de la boca de
Lee-yeon, dentro de la cabeza de Woori estallaron fuegos artificiales.
Lee-yeon, al ver el
pabellón de la oreja de Woori ponerse tan rojo que parecía a punto de brotar
como una fuente con solo pincharlo con una aguja, sonrió satisfecho como un
león satisfecho.
Él apretó con fuerza
entre sus manos el pecho abultado de Woori. Al estrujar con sus delicadas manos
ese pecho repleto de músculos, los pezones hundidos comenzaron a brotar poco a
poco. Los granos que sentía bajo las yemas de sus dedos eran demasiado
pequeños.
Maldita sea. Con un
cuerpo tan grande, ¿por qué los pezones son tan diminutos?
La entrepierna de
Lee-yeon, cubierta con la toalla, se había erguido en algún momento y pinchaba
debajo de las nalgas de Woori. Un excitado Lee-yeon frotó con lentitud la parte
inferior de su cuerpo mientras sujetaba con firmeza los pezones entre sus dedos
pulgar e índice.
“Tus pezones…… se
erizaron, ¿verdad?”
“…….”
A medida que frotaba y
presionaba los pezones de Woori, resultaba demasiado evidente lo pequeños que
eran. El pene erguido de Lee-yeon daba ligeras sacudidas. De no ser porque se
encontraban dentro del agua, la toalla que cubría su pene habría quedado
empapada por el líquido preseminal que emanaba.
Lee-yeon manipuló los
pezones de Woori de forma obsesiva. Woori solo temblaba de vez en cuando con la
cabeza agachada por completo.
Parece que le da tanta
vergüenza que ni siquiera puede reaccionar. Con una sonrisa perezosa, Lee-yeon le besó la nuca como un pájaro
picoteando con el pico, como si intentara relajarlo.
“¿Se siente bien que
te toque los pezones?”
“…….”
“¿Cómo te gusta más
que lo haga? ¿Eh? Woori-ya.”
“…….”
Sin embargo, Woori
permanecía completamente desplomado sin mostrar la más mínima reacción.
“……¿Woori-ya?”
“…….”
“¡Park Woori!”
El rostro de Lee-yeon
se puso pálido como el papel. Soltó el pecho que amasaba a su antojo y le dio
la vuelta al cuerpo de Woori.
El agua caliente que
llenaba la amplia tina de hinoki se agitó con violencia. Lee-yeon abrazó
a un Woori desplomado que mantenía la cabeza totalmente agachada.
El rostro de Woori
estaba sumamente rojo. Lee-yeon, aterrorizado, pegó la oreja al pecho de Woori.
Latido. Latido.
Latido. El corazón de Woori
latía de forma constante.
Solo tras confirmar
que el corazón funcionaba con normalidad, la tez de Lee-yeon se aclaró un poco.
Sin embargo, Woori seguía sin abrir los ojos.
Lee-yeon sacudió con
desesperación a un Woori desmayado.
“Woori-ya, me
equivoqué. Así que por favor, ¡abre los……!”
“Gzzzz…….”
Zas. Las manos de Lee-yeon que sujetaban y
sacudían sus hombros se detuvieron en seco.
Lee-yeon recobró la
cordura y observó minuciosamente a Woori, quien mantenía los ojos cerrados.
El ritmo cardíaco era
constante. No había zonas acalambradas por falta de circulación ni dejaba
escapar gemidos de dolor. Aunque su rostro estaba muy rojo, no sudaba de forma
anómala. Lo único un poco fuera de lo común era que, además del rostro, todo su
cuerpo, habitualmente pálido, estaba sonrojado.
Ritmico. Ritmico.
Ritmico.
Los párpados
plácidamente cerrados no hacían el menor movimiento y de su boca ligeramente
entreabierta salía una respiración uniforme.
‘¿No se siente mal de
alguna parte?’
‘……No. Es solo que no
pude dormir ayer, así que estoy un poco cansado.’
En medio de todo esto,
el agua de la tina de hinoki soltaba un denso vapor caliente.
“……Haah.”
Lee-yeon dejó escapar
un profundo suspiro de alivio, sintiendo que había vuelto a nacer.
Tal parecía que, al
haber cumplido un itinerario apretado sin haber dormido el día anterior, la
temperatura le subió de golpe dentro del agua caliente y terminó por
desmayarse.
Lee-yeon, que
restregaba la frente contra el pecho de Woori, dejó escapar un quejido. Al
percatarse de que Woori dormía indefenso entre sus brazos, su pene, que se
había aplacado por el susto, volvió a erguirse con todas sus fuerzas.
De la boca de
Lee-yeon, que se quejaba intentando reprimir el deseo sexual, brotó de repente
una risita tonta.
“……Maldito loco, de
verdad.”
En Pyeongchang,
provincia de Gangwon, las risas desvalidas de un alfa dominante sumido en la
resignación resonaron con melancolía en el reservado baño al aire libre.
Woori, quien se había
desmayado en el baño al aire libre, no se despertó sino hasta las 10:00 de la
mañana del día siguiente.
Al abrir los ojos y
ver el techo desconocido, parpadeó desconcertado.
‘¿Por qué estoy en la
cama?’
Estaba remojando el
cuerpo en el baño al aire libre, pero al recobrar el sentido se hallaba en la
cama. Por alguna razón, no recordaba nada de lo sucedido después de haberse
sumergido en el agua.
“……Qué buen olor.”
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Aparte de su cabeza
aturdida, las sábanas eran sumamente acogedoras. De entre todo, lo mejor era la
almohada. Era firme pero suave. Llegó a pensar si sería una almohada de madera,
pero la textura que sentía en la nuca no era de madera. Fuera lo que fuera, se
sentía de maravilla. El edredón que presionaba su pecho también era pesado pero
calientito. Parecía ser un producto de la misma marca que la almohada.
Fue justo en el
momento en que sus ojos entreabiertos iban a cerrarse lentamente ante la
sensación de paz en cuerpo y mente.
“……Mmj.”
El edredón que cubría
su pecho comenzó a cobrarse vida y moverse. Woori, a punto de caer sumido por
el sueño, abrió los ojos de golpe e intentó erguir el cuerpo, pero algo similar
a la textura de la almohada que sentía en el cuello aprisionó la parte superior
de su torso.
“¡Qué, qué pasa!”
Fue hasta ese instante
cuando Woori se dio cuenta de que el edredón que lo rodeaba era en realidad el
brazo de Lee-yeon.
A diferencia de un
Woori a punto de zurrarse del susto, Lee-yeon lucía sereno. Murmurando algo
entre dientes, se giró de lado para abrazar a Woori con fuerza.
“……!”
La firme mejilla
desnuda de Lee-yeon chocó contra el pecho de Woori.
¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! El corazón de Woori comenzó a dar volteretas
como si hubiera corrido a toda velocidad. Esto no estaba nada bien. A este
paso, era seguro que el corazón le iría a reventar.
Sintiendo amenazada su
vida, Woori intentó zafarse de los brazos de Lee-yeon.
Sin embargo.
“Un poco más…….”
“……!”
“Durmamos un poco
más…… Woori-ya…….”
Al sentir a Lee-yeon
abrazarlo con más fuerza mientras se quejaba como haciendo un berrinche coqueto
para evitar que huyera, a Woori se le fue toda la fuerza de las cuatro
extremidades.
El rostro plácidamente
dormido de Lee-yeon, sus extremidades calientes y vigorosas que lo estrechaban,
y las feromonas que fluían de forma natural de su cuerpo lo arrollaron como una
marejada.
Aquel encanto radiante
fue más que suficiente para derretir el corazón de Woori, congelado como el
hielo.
Una emoción sin nombre
e indescriptible lo engulló por completo. La respiración que soltaba con
dificultad por el desconcierto fue cediendo poco a poco. Su cuerpo, que se
agitaba sin saber qué hacer, se relajó suavemente y sus ojos desorbitados
comenzaron a cerrarse de nuevo. Y al poco tiempo, cayó dormido dejando escapar
un aliento rítmico.
La luz del sol en
aquel tranquilo día de descanso iluminó con calidez a los dos hombres.
*
* *
El sedán negro
cubierto de polvo y con algunos rasguños se detuvo suavemente frente a una casa
que lucía lujosa.
—Ha llegado a su
destino.
El navegador dio el
aviso de llegada y dio por finalizada la guía de ruta.
Las comisuras de los
labios de Woori, que se habían elevado levemente, cayeron de golpe. Aunque ya
lo había sentido ayer, al estar con Lee-yeon el día se le iba en un abrir y
cerrar de ojos.
Woori y Lee-yeon,
quienes se habían levantado casi a las 12, se lavaron a toda prisa en el
alojamiento y almorzaron en un restaurante cercano.
Tras terminar de
comer, tenían pensado ir al rancho de ovejas tal como Lee-yeon lo había
anunciado ayer; sin embargo, en cuanto salieron del restaurante, una cortina de
lluvia densa comenzó a caer de forma repentina.
Lee-yeon se quitó el
cárdigan que llevaba puesto para cubrirle la cabeza a Woori y se dirigieron
hacia el coche. Luego de acomodar a Woori en el asiento del copiloto, él se
sentó en el del conductor.
‘Esto no puede ser.’
Lee-yeon, tras revisar
a prisa el pronóstico del tiempo, murmuró fastidiado por la mala suerte.
Había noticias de
lluvia en todo el país. Decían que llovería no solo hoy, sino durante toda la
semana que viene.
A Lee-yeon no le
molestaba la lluvia. Sin embargo, justo por hoy no debía llover. La razón para
ir al rancho era contemplar el vasto paisaje natural y a los tiernos animales,
incluidas las vacas lecheras, bajo un cielo despejado.
En realidad, aunque
lloviera bien podían usar un paraguas, pero por las características del rancho,
el suelo de tierra sin pavimentar se convertiría en lodo pegajoso, y el olor de
los animales mezclado con el olor a humedad del agua traería consigo una
sensación bastante desagradable.
Desde ayer nada salía
bien. Aunque gracias a Woori había dejado un poco de lado su obsesión, no podía
evitar sentirse apesadumbrado. Lee-yeon parpadeó con la mirada alicaída.
Al ver esa escena,
Woori miró hacia el cielo. El cielo estaba sumamente oscuro y la lluvia se
volvía cada vez más intensa.
Aunque no se lo había
dicho expresamente a Lee-yeon, a Woori le desagradaban los días lluviosos. A
los ocho años, cuando su madre lo abandonó y fue entregado a la fuerza en la
casa de Yeon-ho, caía una lluvia torrencial; y cuando le hizo frente a
Hee-jeong y esta lo arrastró al baño para estrangularlo con la manguera de la
regadera y darle una paliza hasta sacarle las lágrimas, no dejó de llover ni un
solo segundo.
Aunque ahora era
menos, de niño, cuando llovía, aquellos desagradables recuerdos regresaban como
un trastorno de estrés postraumático que lo dejaba completamente abatido.
Si Lee-yeon lo deseaba,
él estaba dispuesto a recorrer el rancho abriéndose paso entre la lluvia. Sin
embargo, al ver el estado actual de Lee-yeon, le parecía que aunque fueran, él
no disfrutaría la visita.
En términos reales, la
opción más ideal era regresar a casa así como estaban, pero si regresaban de
este modo, era evidente que el estado de ánimo de Lee-yeon se hundiría aún más.
Parecía necesario hacer una parada en algún lugar antes de ir a casa.
Woori, tras pensarlo
un momento, abrió la boca:
‘Choi Lee-yeon.’
‘Sí.’
Como a Choi Lee-yeon
le gustaba el café...
‘Quiero ir a una
cafetería.’
‘¿Perdón?’
Lee-yeon, que miraba
la pantalla del teléfono inteligente con los labios fruncidos, volteó a ver a
Woori. Woori dio unos golpecitos con el dedo en la ventana sobre la que resbalaban
las gotas de lluvia y dijo:
‘Pon en el navegador
el camino a casa y entremos a la primera cafetería que veamos.’
‘……Está bien. Pero ¿no
sería mejor buscar una cafetería antes de salir? Si vamos a cualquier lugar
como dice sunbae y la decoración no es bonita o el café sabe feo…….’
‘No pasa nada.’
Woori contempló a un
Lee-yeon que lucía lleno de preocupación y le susurró despacio:
‘Arruinar las cosas
también es un recuerdo.’
‘……!’
‘Si sabe feo, te
puedes quejar todo el camino a casa. Yo te escucharé.’
Ante el tono pausado
de Woori que transmitía la compostura de alguien mayor, los nudillos del dorso
de la mano de Lee-yeon, que sujetaba el volante, se marcaron con fuerza.
Tras un breve
silencio, Lee-yeon asintió, ingresó la dirección de la casa principal de Woori
en el navegador y presionó el acelerador suavemente. Luego de manejar un buen
tramo, entraron a la primera cafetería que apareció, tal como Woori se lo había
sugerido. Por suerte, la cafetería era bastante bonita, no solo por fuera sino
también por su decoración interior.
‘…….’
Sin embargo, las
bebidas sabían asquerosamente mal.
El sabor del café era
amargo como un veneno. Woori, tras dar un sorbo al americano, dejó la taza en
silencio y la alejó como si no quisiera ni verla. Lee-yeon, al ver a Woori,
soltó una carcajada y dijo con tono burlón: ‘¿No decía que hasta lo feo era divertido?
Además, en una cafetería no verificada hay que pedir un granizado. Es difícil
que el jarabe sepa mal’, tras lo cual le dio un buen trago a su granizado.
‘……Ajem.’
Lee-yeon colocó el
granizado al lado de la taza de café que Woori había alejado, poniendo una cara
como si él también hubiera probado algo incombustible.
Con el paso del
tiempo, la lluvia se volvió más violenta. Woori, preocupado por el tráfico en
la autopista, sugirió que era hora de irse, y Lee-yeon aceptó.
Las suposiciones de
ambos resultaron acertadas. Debido a la fuerte lluvia, la autopista estaba
asquerosamente congestionada. Por culpa del embotellamiento colosal, cada zona
de descanso a la que llegaban estaba atestada de gente. La zona de descanso a
la que entraron para cenar cuando llegó la noche tenía el área de comida
totalmente llena, e incluso comprar un bocadillo tomó demasiado tiempo.
Aunque la hora
estimada de llegada a la casa principal de Woori eran las 4:00 de la tarde, la
hora real a la que llegaron fueron las 7:00.
Se podía decir que
había sido una paliza de viaje, pero aun así a Woori le había gustado. Porque
estuvo al lado de Lee-yeon.
“…….”
No quiero entrar a
casa. Woori, sentado en el
asiento del copiloto, manoseaba el cinturón de seguridad con pesadumbre. Quería
quedarse un poco más al lado de Lee-yeon.
La frase ‘Estoy
cansado, así que me iré en un minuto’ le daba vueltas en la boca.
¿Estaría bien decirlo?
La palma de la mano con la que sujetaba el cinturón de seguridad se empapó de
sudor.
Un niño sigue
ciegamente a la persona que le gusta y expresa sus sentimientos de afecto con
facilidad. Eso se debe a que desconoce el miedo al rechazo. Sin embargo, la
inocencia no dura para siempre. El niño experimenta la socialización al
interactuar con otros y aprende emociones. Y así, aprende el miedo y la
tristeza del rechazo.
A medida que uno
cumple años, el hecho de que no sea fácil revelar los propios sentimientos se
deba, tal vez, al ‘miedo al rechazo’.
El sentimiento de
cariño hacia la otra persona puede ser enorme, pero el tamaño del corazón de
esa persona podría ser menor que el propio, o no existir en absoluto. Por eso,
la gente trata a los demás ocultando sus propias emociones.
Sin embargo, de vez en
cuando, hay momentos en los que sientes que vas a morir si no expresas lo que
sientes.
Ese momento era
justamente ahora.
“Sunbae, ¿te sientes
mal de alguna parte?”
“…….”
“¿Vamos al hospital?
No te contengas y dime. Vamos juntos.”
La amabilidad de
Lee-yeon le infundió valor a Woori.
“Choi Lee-yeon.”
“¿Sí?”
Woori tragó saliva
seca al mirar los ojos como canicas de vidrio de Lee-yeon, en los que solo se
reflejaba él.
“Yo…….”
Zzz—.
En el instante en que
Woori abrió la boca para hablar, el teléfono inteligente de Lee-yeon, que
estaba boca abajo en la base de carga inalámbrica, vibró y en la pantalla de la
consola central apareció la indicación de una llamada entrante.
Gyeongminnie♥♥♥
“…….”
Ante los caracteres
que aparecieron en la pantalla, las pupilas de Woori temblaron como ramas
sacudidas por un viento helado. Aunque no era seguro por tratarse de un apodo,
por el contexto parecía que ‘Gyeongminnie’ era ‘Park Gyeongmin’.
El desconcertado no
era solo Woori. Lee-yeon, al ver al remitente en la pantalla, se mostró
notoriamente desconcertado.
“……¿Cuándo cambió su
nombre este tipo?”
“…….”
“Sunbae, no es que yo
lo haya guardado así. No, entre este tipo y yo—.”
Lee-yeon, que se
atropellaba al hablar, intentó tocar el ícono de rechazar la llamada, pero
debido al desconcierto terminó tocando el ícono de contestar.
—¡Lee-yeon! Durante
el fin de semana…… ¿qué hacías que no contestabas?
—Miré tu Insta y vi
que fuiste…… a divertirte a varios lados. ¡Hic! ¿Acaso conseguiste un nuevo
follaamigos?
Encabezada por la voz
de Gyeongmin, se escucharon otras voces en cadena. A juzgar por el tono subido
de tono y la lengua trabada, parecían estar ebrios.
—¿Es más bonito y
guapo…… que nosotros? ¿Ah? ¿A ese también se le alborota el cuerpo y te abre
las piernas cuando le sonríes?
Lee-yeon, que
parpadeaba desconcertado, se enfureció.
“¿Qué demonios hacen
ustedes tomando y haciendo esto? Esto es acoso sexual. ¿Acaso no lo saben?”
—¡Acoso sexual,
dice! ¿Cómo un omega le va a hacer acoso sexual a un alfa~?
“No te pases de la
raya.”
—……¡¿Qué?!
“Además, ya me
comprometí. No me vuelvan a llamar para asuntos personales.”
—¡Y qué con que te
hayas comprometido! ¿Acaso por estar comprometido se borra que nos follaste?
—Eres un hijo de
perra, un maldito hijo de perra. ¿Nos follaste a todos por turnos y ahora nos
vas a botar?
“Oigan. Pongan las
cosas en orden. Qué es eso de follar. Fueron relaciones con el consentimiento
de ustedes. Y eso de botarlos—.”
Sssssh—.
En medio de los gritos
y la discusión entre Lee-yeon y los omegas, Woori permaneció en silencio
contemplando las gotas de lluvia que chocaban contra la ventana del coche.
El valor que había
reunido a duras penas se había disuelto hacía tiempo en el sonido de la lluvia.
“…….”
Woori, parpadeando con
desolación, se desabrochó el cinturón de seguridad y tomó el bolso con sus
pertenencias que estaba en el asiento trasero. Luego, le dijo a Lee-yeon, quien
gritaba lleno de rabia con las venas del cuello marcadas:
“Ya me voy.”
Sin embargo, Lee-yeon
no respondió, tal vez porque no escuchó la despedida.
Woori soltó un suspiro
en el fondo de su garganta y abrió la puerta del copiloto.
¡Zas!
“¡Sunbae, espera un
momento!”
Lee-yeon le sujetó la
muñeca a Woori con desesperación. Sin embargo, a diferencia de su voz
suplicante, el instinto de un alfa dominante hizo que aplicara una fuerza
desmedida en su agarre para sujetar al omega que intentaba huir.
Pum. Ante la fuerza bruta, el cuerpo de Woori, que
se había erguido a medias, volvió a desplomarse sobre el asiento del copiloto.
Ante la tranquilidad
de haber detenido la huida del omega, la fuerza de la mano de Lee-yeon que
rodeaba la correa del reloj se relajó un poco, pero el agarre seguía siendo
brusco. Woori se quedó mirando en silencio su mano pálida y temblorosa por la
falta de circulación, y luego levantó la cabeza.
“……!”
Al ver el rostro
demudado de Woori, la tez de Lee-yeon se puso blanca como el papel. Fue hasta
ese momento que se dio cuenta de lo que había hecho.
Woori dijo en voz
baja:
“Suéltame.”
Lee-yeon le soltó la
muñeca a toda prisa. Aunque debía pedirle perdón a Woori, estaba tan
desconcertado que las palabras que solían fluir con soltura no le salían.
Lee-yeon solo se le quedó mirando como un idiota.
Woori contempló con
indiferencia la marca en forma de correa de reloj que le había quedado en la
muñeca y dijo tranquilamente:
“Gracias por traerme.”
“Sunbae, espera un
momento, sunbae—.”
—Pero quée, Choi
Lee-yeon. ¿Acaso estabas con tu comprometido, pfft, con ese bastardo?
“¡Ustedes cállense de
una—!”
—A ese, jajaja,
¿cuánto tiempo lo vas a usar de juguete? ¿Un mes? ¿Dos meses? ¿O ya te aburrió,
pero lo traes de arriba a abajo por los artículos de prensa?
No tenía el valor de
seguir escuchando más. Woori empujó la puerta del coche para salir y presionó
con fuerza el dedo índice en el panel de huella dactilar del portón principal.
Sin embargo, tal vez porque estaba mojado por la lluvia, no lo reconoció.
¡Pum! Se escuchó el sonido de la puerta del coche
cerrándose con violencia.
Woori miró de reojo a
Lee-yeon que se le acercaba con ojos inexpresivos, se limpió el dedo en la
pierna del pantalón y volvió a presionar el índice en el panel.
Clic. El seguro del portón principal se liberó.
Woori se adentró en el portón y le puso seguro antes de que Lee-yeon pudiera
extender la mano.
“¡Woori sunbae! Un
momento, un momento, por favor escúchame—.”
“……Que te vaya bien.”
Lee-yeon golpeó con
fuerza el portón firmemente cerrado.
Woori caminó despacio
por el jardín sin voltear a mirar y se detuvo frente a la puerta principal. Al
poner el índice en el panel de huella dactilar, esta vez la puerta se abrió a
la primera sin ningún error.
Al entrar a la casa,
la voz de Lee-yeon, que gritaba como desgañitándose, dejó de escucharse.
“…….”
Woori se quedó parado
en la entrada como si estuviera clavado en el suelo. Solo cuando su flequillo
empapado se secó un poco, se quitó los zapatos y caminó hacia el frente sin
ponerse siquiera las pantuflas de interior.
Chlap. Chlap. Chlap.
La humedad de sus
calcetines se marcaba en el suelo de mármol, dejando huellas a lo largo del
trayecto por el que se movía. El suelo de mármol mojado con agua era
inesperadamente resbaladizo.
¡Pum! Justo antes de llegar a las escaleras del
segundo piso, Woori sufrió una aparatosa caída.
“……Ah.”
La muñeca izquierda le
punzó con dolor. Al caer, había apoyado mal la mano en el suelo y se le dobló
bruscamente hacia el lado contrario. No era solo la muñeca lo que le dolía. La
palma de la mano y la rodilla, que se habían raspado y golpeado contra el duro
mármol, le escocían.
Sin embargo, Woori no
hizo berrinches; se levantó con valentía y entró a su habitación en el segundo
piso.
Abrió el cajón, tomó
una playera de manga corta, un short y ropa interior para cambiarse, y se
dirigió al baño. Tras poner en la cesta de la ropa sucia la ropa que llevaba
puesta y la que traía en el bolso, se paró frente a la regadera y abrió el
grifo.
El agua caliente cayó
sobre su coronilla y por todo su cuerpo.
El agua caliente que
le caía en el rostro resbalaba como si fueran lágrimas, pero en realidad de sus
ojos no salía absolutamente nada.
Woori, que se duchó
hasta que se le arrugaron los dedos, se vistió y volvió a entrar a su
habitación. Justo cuando iba a acostarse en la cama de forma natural, se
detuvo.
“…….”
Tras mirar la cama con
la mirada hundida, tomó el teléfono inteligente que había dejado en el
escritorio y bajó a la sala. La sala con las luces apagadas estaba a oscuras,
pero Woori no encendió la luz.
Sentado en el sofá con
la espalda apoyada, juntó las rodillas y las abrazó con ambas manos. Fue
mientras miraba fijamente la televisión apagada. El teléfono inteligente que
había dejado en la mesa comenzó a vibrar con un drrr. Al ser una
vibración larga, parecía que se trataba de una llamada.
Woori, que miraba el
teléfono inteligente en silencio, extendió la mano y lo levantó.
010-XXXX-XXXX
Era un número que ya
se había memorizado pero que al final nunca guardó.
Woori presionó el
ícono de rechazar llamada. Sin embargo, la llamada volvía a entrar
obstinadamente.
Woori esperó en
silencio hasta que Lee-yeon se cansara y dejara de llamar, y solo cuando
finalmente no entraron más llamadas, envió un mensaje.
―No hace falta que
llames.
Zing.
Choi Lee-yeon
―Es un
malentendido.
Al ver la respuesta
que llegó de inmediato, Woori parpadeó despacio.
¿Qué era un
malentendido?
¿Lo de ‘estás con ese
bastardo’?
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¿Lo de ‘por estar
comprometido se borra que nos follaste’?
¿Lo de ‘a ese también
se le alborota el cuerpo y te abre las piernas cuando le sonríes’?
Si todo parecía ser
verdad.
Woori movió los dedos
de forma mecánica.
―No pasa nada.
Tan pronto como envió
la respuesta, volvió a entrar una llamada. Woori presionó el ícono de rechazar
llamada y envió un mensaje.
―Estoy cansado. No
llames.
Esta vez la respuesta
no llegó de inmediato.
Cosas de la naturaleza
humana, que es voluble: aunque le había dicho que no llamara, al ver que no
llegaban mensajes se sintió apenado.
Fue mientras Woori
manoseaba torpemente la conversación con Lee-yeon en la pantalla. Le llegó un
mensaje de Lee-yeon.
Choi Lee-yeon
―Lo siento.
“……!”
Golpe.
Se le cayó de las
manos el teléfono inteligente que sostenía.
Woori se cubrió el
rostro con ambas manos a toda prisa.
Sus palmas comenzaron
a empaparse de humedad.
Fue cuando Woori
sollozaba intentando contener la respiración. Se escuchó el sonido de la puerta
principal abriéndose y cerrándose.
Ante la presencia que
se acercaba cada vez más, Woori abrió bien los dedos a izquierda y derecha y
miró hacia el pasillo que conducía a la sala. Parecía que había llegado su
padre.
Los pasos resonaban
con un retumbo inusual. Al escuchar las pisadas, daba la impresión de que el
estado de ánimo de su padre no era nada bueno. Si su padre lo veía llorar en
ese estado, era seguro que se enfurecería diciendo que un hombre que chillaba
daba mala suerte. Se limpió a prisa con el dorso de la mano las abundantes
lágrimas del rostro.
Sin embargo, a
diferencia de sus suposiciones, la persona que había llegado a casa no era
Yeon-ho.
“……Maldita sea.”
Era Park Hee-jeong.
Woori recogió el
teléfono inteligente que había caído al suelo y se lo metió al bolsillo. Luego,
se levantó de golpe de su lugar y corrió hacia las escaleras que subían al
segundo piso.
Un aura afilada de
feromonas de alfa se clavó en su espalda como una flecha. Tenía una
concentración lo suficientemente densa como para forzar el celo de un omega y
matarlo de pánico.
A diferencia de su
razón, que se tensaba al límite, el cuerpo de Woori se sometió a las feromonas
de alfa de una forma ridícula. ¡Zas! De su cavidad brotó fluido lubricante que
empapó su ropa interior. Desconcertado, Woori dio un paso en falso.
¡Pum, cataplum!
Por suerte, el suelo
de la sala tenía una alfombra mullida, por lo que no volvió a lastimarse las
rodillas ni la muñeca como antes; sin embargo, al caer, el dolor de las heridas
previas resucitó multiplicándose. Aun así, Woori reprimió los gemidos con
fiereza.
Fue justo en el
instante en que intentaba levantarse de nuevo para huir a su habitación.
“¿A dónde crees que
vas?”
Hee-jeong lo sujetó de
la nuca y lo arrojó violentamente contra el suelo.
¡Pum! La nuca de Woori chocó justamente contra el
suelo de mármol donde no había alfombra. Sus cejas se fruncieron ante un dolor
que le hizo retumbar el cerebro.
En ese instante,
Hee-jeong se montó sobre el estómago de Woori y le estranguló el cuello con
ambas manos.
“……!!”
La sangre se agolpó en
su rostro, volviendo sus pálidas mejillas de un rojo encendido. Los ojos con
los que fulminaba a Hee-jeong se inyectaron en sangre al reventarse sus
capilares. De su boca, abierta para intentar tomar aire, chorreaba la saliva y
sus pupilas amenazaban con girarse hacia atrás.
Era demasiado
doloroso, y aterrador.
Sin embargo, justo
hoy, la rabia era más fuerte que el miedo.
Había sido traicionado
por Lee-yeon. Para ser precisos, se sentía herido por haber comenzado a quererlo
a su antojo y haber distorsionado una amabilidad sin sentido para confundirla
con afecto, pero Woori experimentaba una profunda sensación de traición por
parte de Lee-yeon. Y se daba tanto asco a sí mismo por sentir semejante
estupidez que quería morirse. Para colmo, Hee-jeong, que había llegado a casa
de repente, actuaba con violencia e incluso le estrangulaba el cuello.
La rabia acumulada
ordenadamente durante más de diez años explotó.
Woori, levantando como
pudo sus manos temblorosas, le propinó bofetadas a ciegas en las mejillas a
Hee-jeong.
¡Ras! Sus uñas cortas rasgaron la piel y luego
enterraron sus garras cerca del ojo derecho de Hee-jeong, marcándolo con
fuerza.
“……Ah.”
¿Acaso el impacto fue
grave? La fuerza en las manos de Hee-jeong que estrangulaban el cuello de Woori
se aflojó por un instante. Woori no dejó pasar esa oportunidad y empujó a
Hee-jeong con todas las fuerzas que le quedaban para derribarlo.
“¡Cof, ghh!”
Sus pulmones,
contraídos por la falta de aire, se expandieron de golpe.
¡Cof! ¡Cof! ¡Cof!
Woori tosió como un
demente, cual enfermo de tuberculosis a punto de morir. Era sumamente doloroso
con solo toser, por lo que las lágrimas le brotaban a mares. Aunque su visión
era oscura por la falta de oxígeno, pudo ver con total claridad el rostro
pulcro de Hee-jeong arruinado por las marcas de sus uñas.
De todo eso, lo que
más le satisfizo fue ver el ojo de Hee-jeong teñido de un rojo intenso por los
capilares reventados.
“Qué bien…… cof,
ghh, qué bien…… te estuvo, cof, ¡maldito hijo de perra!”
La cara de Hee-jeong
se volvió aún más pálida. El rostro con el que fulminaba a Woori se transformó
de forma aterradora, como si fuera a cometer un asesinato. Hee-jeong se lanzó
sobre Woori, lo agarró de las solapas y le propinó una bofetada con todas sus
fuerzas.
¡Zaz!
Una luz destelló ante
los ojos de Woori.
“…….”
En el preciso instante
en que pensó ‘esto es realmente peligroso’, Woori perdió el conocimiento.
