4. Alerta de fuertes nevadas

 


4. Alerta de fuertes nevadas

Sun-woo, que se había quedado dormido en la villa de Hyeon-chae, se levantó de un salto al escuchar la alarma. Eran las siete y media; si consideraba que el horario de encuentro del campamento era a las nueve, no tenía mucho tiempo de sobra. Sun-woo sacudió a Hyeon-chae, que dormía a su lado, para despertarlo.

"Hyeon-chae, Eun Hyeon-chae."

".......Uuh."

Quizás porque tomó medicamentos para el resfriado antes de dormir, Hyeon-chae se sentía más aturdido de lo normal. En el caso de Sun-woo, no tenía más opción ya que tenía a los estudiantes colgando de él, pero Hyeon-chae, que era un alumno, en realidad no tendría a nadie que le dijera nada si faltaba un día.

"Está bien, duerme un poco más."

Mientras se levantaba en silencio, una mano se estiró desde abajo y agarró el borde de su ropa.

".......¿A dónde vas?"

No respondió nada cuando intentó despertarlo, pero en cuanto se levantó, abrió los ojos para preguntar. Sun-woo soltó una risita ante la reacción de Hyeon-chae.

"Tengo que ir a la instrucción. Tú duerme un poco más y sal tarde."

".......No."

Hyeon-chae se levantó con pereza, moviendo su cuerpo. Como acababa de despertar, su cabello estaba ligeramente alborotado y se movía con suavidad cada vez que él se desplazaba. Sun-woo se tapó la boca al ver ese cabello tan claro y fino, que se veía especialmente liviano.

"Eun Hyeon-chae, qué es ese cabello. ¿Por qué estás tan.......?"

"¡Ah!"

Iba a decir "¿por qué eres tan adorable?", pero Hyeon-chae se sujetó el cabello y salió corriendo hacia el baño. Se escuchó el sonido del agua seguido del secador de pelo, y poco después, Hyeon-chae apareció con su peinado habitual.

"Es que me acosté a dormir justo después de secarme el cabello."

Mientras Hyeon-chae murmuraba a modo de excusa, Sun-woo tiró de su brazo y lo abrazó con fuerza.

"¿Por qué eres tan adorable? Tú."

Las puntas de las orejas de Hyeon-chae, que se había girado, estaban rojas. Hyeon-chae, que miraba fijamente a Sun-woo, movió los labios.

"Sunbae, originalmente......."

"¿Mmm?"

".......No es nada. Iré a cambiarme."

Hyeon-chae, con los labios temblorosos, le dio la espalda como si estuviera huyendo.

* * *

Sun-woo, tras disfrutar del primer cigarrillo del día, se dirigió refrescado hacia la torre del reloj. La consideración con respecto al tabaco era solo para los niños; dado que todos los participantes del campamento de esquí eran adultos, eso era una ventaja.

Los miembros del club saludaron a Sun-woo con entusiasmo al verlo.

"¡Buenos días, sunbae!"

"Hola."

Sun-woo, que iba a dar la clase de la clase B para principiantes, inclinó la cabeza al ver que el número de personas había aumentado. Las ocho personas se habían convertido de repente en quince.

"El número de personas es un poco diferente al de ayer, ¿se puede aumentar el cupo?"

Ante su pregunta desconcertada, los presentes empezaron a murmurar.

"Ya se los dije. No es posible."

"Sunbae, ¿no podemos aprender aquí nosotros también?"

"Nosotros también queremos recibir su clase."

El líder del grupo de la clase B para principiantes se acercó y dijo:

"Es que solicitaron cambiar de clase de repente......."

Sun-woo comprendió a grandes rasgos la situación y, con una sonrisa complicada, explicó:

"Si hay demasiada gente, es difícil dirigir el grupo. Además, hoy vamos a subir a la pista, así que debemos tener cuidado con los accidentes de seguridad; no puedo aumentar el grupo. Ocho personas ya es mucho."

Ante su respuesta firme, los nuevos miembros se retiraron con decepción.

"Yo también debería haberme inscrito en principiantes."

"¿No es un desperdicio de talento poner a Nam Sun-woo sunbae en principiantes?"

Sun-woo rió ante las quejas, hizo que los miembros del grupo hicieran ejercicios de calentamiento y se acercó al miembro que se había quedado hasta el final.

"Con mi hoobae, ya somos nueve."

".......Sí."

"Además, tu habilidad no es de principiante. Hoy vamos a ir al mismo lugar que la última vez."

En el rostro de Hyeon-chae, sin el más mínimo cambio de expresión, parecía estar escrita la frase: '¿Y a mí qué?'.

"Vete a la clase intermedia."

"Si no es esquiando contigo, no tiene sentido."

"Es conmovedor, pero viste que hace un momento eché a los otros miembros. Si te doy preferencia solo a ti porque eres un hoobae cercano, sería injusto."

"No soy solo un hoobae cercano, soy tu pareja."

"¿Qué?"

Hyeon-chae miraba por encima del hombro de Sun-woo hacia algo, y cuando Sun-woo giró la cabeza, vio a I-won saliendo a la pista junto a Hee-jun.

Al ver cómo a I-won se le torcía la cara al verlo junto a Hyeon-chae, Sun-woo sintió que algo no encajaba. Miró a Eun Hyeon-chae, quien lo observaba fijamente con una mirada inocente.

"Eun Hyeon-chae, tú......."

Parece que su pareja falsa tiene la intención de aprovechar muy bien esta situación.

Sin embargo, sorprendentemente, no le desagradaba.

"¿No se puede?"

"¿Por qué no? Vamos, levántate."

Cuando Sun-woo y Hyeon-chae regresaron juntos después de haber estado conversando un buen rato, todos los miraban con curiosidad. Sun-woo se giró hacia los miembros del grupo con una sonrisa afable.

"Hoy repasaremos lo que aprendimos ayer y subiremos a la pista por primera vez. Como dije antes, ocho personas es un grupo grande, así que para evitar accidentes inesperados, el miembro Eun Hyeon-chae nos ayudará como asistente. Un aplauso-."

Aunque indujo el aplauso en broma, Eun Hyeon-chae se quedó allí parado sin inmutarse, como si estuviera acostumbrado. Sun-woo ya sabía que la actitud de Hyeon-chae frente a él y frente a los demás era bastante diferente.

Qué aburrido. Aun así, mientras lo pensaba, una sonrisa se dibujó en sus labios, sintiéndose extrañamente de buen humor.

Después de enviar a los miembros del grupo en grupos de cuatro, Sun-woo subió al telesilla a solas con Hyeon-chae.

Al estar así, se sentía realmente como un estudiante que acababa de empezar una relación y no podía evitar mostrarlo. Sun-woo sonrió para sí mismo, y al ver la curiosidad de Hyeon-chae, le preguntó por qué se reía.

"¿No parece que tenemos una relación secreta? ¿Quieres que nos tomemos de la mano a escondidas?"

Sun-woo deslizó su mano hacia adelante sobre la barra de seguridad, y Hyeon-chae respondió con calma:

".......No lo sé porque nunca lo he hecho."

"Yo tampoco. ¿Debería decir que es la primera vez?"

"¿De verdad nunca lo has hecho?"

"¿Por qué? ¿Parece que he tenido muchas relaciones?"

Cuando Hyeon-chae asintió lentamente, Sun-woo respondió con una sonrisa irónica:

"¿No creo que hayan sido tantas, no? Y ninguna ha durado más de tres meses."

"¿Por culpa de Choi I-won?"

"Sí. Por culpa de Choi I-won. Siempre me dejaban."

Mientras recordaba recuerdos de hace mucho tiempo, Hyeon-chae puso repentinamente su mano sobre la de Sun-woo, que sujetaba la barra. Ante su intención evidente, Sun-woo soltó una carcajada.

"¿Te pusiste de buen humor de repente porque tu pareja falsa tiene poca experiencia?"

".......No sigas diciendo falso, falso."

Sun-woo, al notar un tono un poco herido, se mordió el labio por su descuido.

Había sido imprudente. A diferencia de él, que se sentía más cómodo al definir una relación que antes era ambigua, para Eun Hyeon-chae, que experimentaba todo por primera vez, no debía ser lo mismo. Al fin y al cabo, la sinceridad hacia esta relación se inclinaba mucho más hacia Hyeon-chae que hacia él.

Sun-woo se humedeció los labios secos con la lengua e intentó decir algo, pero antes de que pudiera, el telesilla llegó a su destino. Sun-woo volvió a ponerse su sonrisa habitual.

Los principiantes se agotaban fácilmente porque, al carecer de técnica, esquiaban tensando todo el cuerpo. Además, como el grupo era numeroso, el tiempo de espera se alargaba, así que cada dos bajadas debían descansar.

Durante cuatro horas, los miembros de la clase B para principiantes detuvieron el telesilla dos veces y Sun-woo tuvo que rescatar varias veces a miembros que terminaban en las redes como si fueran peces. También cayeron dos pares de guantes y bastones desde el telesilla, y el teléfono que se le cayó a Tae-hoon terminó en la nieve justo al lado de la pista, obligando a Sun-woo a bajar apresuradamente a recogerlo.

En todo ese caos, la ayuda de Hyeon-chae fue fundamental. Cuando Sun-woo revisaba la postura de cada uno, Hyeon-chae vigilaba la retaguardia para que nadie se perdiera, y cuando Sun-woo tenía que ir a recoger el teléfono o ausentarse un momento, podía hacerlo tranquilo gracias a él.

De hecho, el estilo de enseñanza de Sun-woo estaba más especializado en la destreza y el entrenamiento de habilidades avanzadas que en la adquisición de conceptos básicos. Y ni hablar de que prefería las sesiones individuales sobre las grupales.

Era la primera vez que enseñaba a un grupo de más de cuatro personas, y como eran el doble y todos principiantes, fue mucho más agotador de lo que esperaba.

Después de comprar una bebida para cada uno en la tienda de la pista, Sun-woo se levantó de su asiento y Hyeon-chae lo siguió como un fantasma. Sun-woo, que ya no podía confiar en la clase B de principiantes, hizo un gesto a Hyeon-chae con expresión de lástima:

"Vigila a los chicos un momento. Volveré enseguida."

".......Sí."

Después de lo de hace un rato, realmente debería comprarle algo rico hoy.

Mientras se dirigía a una pequeña zona de fumadores detrás de la tienda pensando en Hyeon-chae, que parecía un poco desanimado, alguien le agarró el brazo. Era Do-yoon.

"¿Quién es... hyung?"

"El área de fumadores de aquí está cerrada. Han abierto una nueva más abajo. ¿Quieres ir?"

"Está bien. Tengo que volver pronto."

Sun-woo señaló la tienda con la barbilla con una expresión de arrepentimiento, y Do-yoon soltó una carcajada.

"Ya los vi hace rato. Los ocho en fila. ¿No los estás forzando demasiado? Deberías buscar más instructores."

"¿De dónde va a sacar dinero un club universitario? Hay que poner el cuerpo. Además, después de los primeros días, todos mejorarán."

"Bueno, si a ti te parece bien....... Por cierto, ¿no lo olvidaste? Mañana a las siete."

Ante las palabras de Do-yoon, que recordaba la reunión de instructores, Sun-woo sonrió con expresión complicada.

"Resultaste ser más persistente de lo que pensaba, hyung."

"¿Ahora te das cuenta? Como siempre omitías esa parte en tus respuestas, tuve que venir a verte en persona."

"Está bien. Consideraré ir si no tengo nada mejor que hacer."

"Vaya, ¿ahora hablas con segundas?"

Mientras Sun-woo se reía ante la expresión frustrada de Do-yoon, sus ojos se cruzaron con los de Hyeon-chae, que levantaba la cabeza a través de la ventana de la tienda. Pudo ver cómo se levantaba de su asiento.

"En fin, también habrá alguien de Nives. Asegúrate de venir."

"¿Nives?"

Eso sí le interesaba. Nives era un grupo de élite tan selecto que era difícil encontrárselos incluso en las pistas de esquí fuera del periodo de entrenamiento. Teniendo en cuenta que incluso en Mighty Town, la estación más popular de Corea, solo estaban él y Dong-jin, no hacía falta decir más.

¿Quién será? Alguien que no esté activo y pueda estar como instructor.......

Mientras Sun-woo estaba perdido en sus pensamientos, Hyeon-chae se acercó por detrás.

"Sunbae."

"Ah, el hoobae de aquella vez. Hola."

Do-yoon saludó, pero Hyeon-chae observó a la otra persona en silencio sin decir nada. Sun-woo levantó la cabeza de golpe ante sus siguientes palabras:

"No soy un hoobae."

"¿No eras un hoobae de la misma universidad?"

Do-yoon miró confundido, pero Sun-woo estaba demasiado ocupado observando el rostro de Hyeon-chae.

En el rostro de Hyeon-chae, que mantenía la mirada baja y se mordía ligeramente el labio, se podía percibir un ápice de arrepentimiento.

Desde un principio, a Hyeon-chae no le había gustado Do-yoon. Pero debía haberle molestado ver a la persona por la que él mismo se había separado, conversando y riendo con alguien más.

Sun-woo, que se contuvo la risa al verlo adorablemente nervioso tras haber soltado aquello, extendió la mano y atrajo a Hyeon-chae hacia sí. Hyeon-chae levantó la cabeza y miró a Sun-woo.

"No es un hoobae, es mi pareja."

"Sunbae......."

La expresión de Do-yoon era peculiar. Una cara de 'me metí con la persona equivocada'. Una expresión de incredulidad, como si se preguntara si por salir con un hoobae este dejaba de serlo.

Sun-woo rió por dentro y acarició suavemente la espalda de Hyeon-chae, que estaba rígido por la tensión.

"Eh... bueno, felicidades. En fin, ya sé que vendrás. Me voy."

Do-yoon, que dio una felicitación forzada, se marchó recordando el compromiso una vez más. Tan pronto como se fue, Hyeon-chae giró la cabeza bruscamente.

"¿Puedes decir esas cosas?"

"¿Acaso prefieres una relación secreta? ¿Quieres que no lo diga?"

"Ya lo hiciste....... Además, estamos saliendo falsamente."

Sun-woo corrigió a Hyeon-chae, cuyo rostro estaba rojo por la vergüenza, dándole un suave toque en la barbilla.

"Dijiste que no me refiriera a esto como falso."

".......Sí."

"Y no creo que podamos ocultarlo aunque quisiéramos."

"¿Qué significa eso?"

Sun-woo, encogiéndose de hombros, se acercó a su altura y sonrió.

"Ahora que lo pienso, es una relación contractual, pero me parece muy injusto para ti."

"No me importa."

"A mí sí. Así que hagamos esto: ya que me llevé tu primer beso, tu primera relación y tu primera vez..."

"La tercera aún no......."

"Ya casi. Está bien, corregido. Ya que me lo llevaré todo, tú también pídeme tres cosas. Te concederé los deseos."

"Tú lo dijiste. No vale arrepentirse."

"De acuerdo. Pero tienen que ser cosas posibles. Como 'haz que me gustes'. No algo así. ¿Sabes a qué me refiero?"

Hyeon-chae asintió con entusiasmo. Al ver su rostro iluminado, Sun-woo también se sintió mucho mejor.

* * *

"Entonces, nos vemos la próxima semana. Todos hicieron un gran trabajo".

"Gracias por el esfuerzo".

"Sunbae, muchas gracias por todo.......".

"¡¡Muchas gracias!! ¡¡Sunbae, te contactaré!!"

Los miembros del grupo, conscientes de lo que habían hecho, se despidieron con una reverencia de noventa grados y se marcharon. Sentado frente al snack bar, Sun-woo golpeó sus botas una contra la otra para quitar la nieve endurecida y, apoyando la barbilla en la mano, se puso a observar al grupo de Schpur que se había reunido a lo lejos. Especialmente a una persona que destacaba entre todos.

Le daba lástima, pero a la vez le parecía tierno ver a Hyeon-chae cumpliendo a rajatabla con el cronograma del campamento de esquí, algo que ni siquiera le correspondía, solo por su culpa.

Quizás porque sintió la mirada de Sun-woo sobre él, o tal vez porque él también estaba pensando en él, Eun Hyeon-chae giró la vista hacia aquel lado. Estaban demasiado lejos para distinguir qué expresión tenía, pero Sun-woo tuvo la corazonada de que una pequeña sonrisa se dibujaba en los labios de Hyeon-chae.

"¡Pasa un camión-. Apártense, es peligroso!"

Varios hombres pasaron abriendo camino. Detrás, pasó un camión de volteo cargado con un árbol del tamaño de una casa. Las ramas y las densas hojas del árbol, que parecía medir más de diez metros, se agitaron y bloquearon la vista de Sun-woo mientras observaba a Hyeon-chae.

Cuando todos pasaron, el grupo de Schpur ya se había movido a otro lugar. Sun-woo apartó la vista con desgano, justo cuando Seo-rin, que acababa de terminar su trabajo, se sentó frente a él con dos tazas de café. Deslizó una de ellas hacia Sun-woo mientras observaba el árbol alejarse.

"Parece que van a instalar el árbol de Navidad. Ya casi es Navidad".

"Es cierto, ya casi".

"¿No hay nada que quieras que te regale?"

"Mmm... ¿un cupón para 10 ramen de Woo Seo-rin?"

"Estás loco, ¿quién aceptaría algo así como regalo de cumpleaños?"

Sun-woo rió y estuvo de acuerdo.

* * *

Hubo un pequeño incidente durante la clase. Hubo un choque entre un alumno y otra persona en la pista; afortunadamente, no fue un accidente grave, pero las complicaciones derivadas de las lesiones y los problemas con el equipo hicieron que hasta Dong-jin, el dueño, tuviera que subir. Para cuando todo se resolvió, ya eran las ocho.

Tras recuperar el aliento y revisar el teléfono, encontró varias llamadas perdidas de Do-yoon. No es que hubiera olvidado que le pidió ir a Ohyang a las siete, pero como no tenía intención de ir, llamó primero a Eun Hyeon-chae.

Hoy era la fiesta de apertura de temporada de la unión de clubes de esquí universitarios. Dicho evento, organizado por la asociación que incluía al club Schpur de la Universidad de Corea, era una reunión bastante grande.

De hecho, me sorprendió que Hyeon-chae dijera que asistiría, ya que pensé que diría que no; supongo que hizo amigos en el campamento.

"¿Hola? ¿Hyeon.......".

-Oh, ¿ya terminaste? ¿Por qué tardaste tanto?

Ante la voz que sonó al otro lado del auricular, Sun-woo levantó el teléfono para verificar. En lugar del nombre de Eun Hyeon-chae, aparecía el de Joo Do-yoon. Debió marcar sin querer desde el registro de llamadas. Sun-woo respondió con gesto incómodo.

"Hoy hubo un choque en la pista. Me temo que no podré ir".

-¿Hubo un accidente? ¿Nadie salió herido?

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"Fue un alumno. Afortunadamente, no hubo lesiones graves, pero el proceso del seguro es un poco complicado".

-Ah, ya veo. No hay de otra. La verdad es que los clubes universitarios están celebrando una reunión justo al lado y pensé que vendrías. Quería aprovechar para que conocieras a alguien y luego te fueras.

"¿Ah, sí? .......¿Dónde dijiste que estaban?".

-En Ohyang. En el restaurante de comida tradicional coreana.

"No eso, me refiero a donde están los universitarios".

-Se llama Xylo, uno nuevo al lado de la estación de bomberos. Tiene tres pisos.

Sun-woo trazó un mapa mental y asintió.

"Ahora que lo pienso, tengo tiempo. Pasaré un momento".

Tras colgar, Sun-woo fue con Dong-jin, quien se preparaba para cerrar la tienda, y le pidió prestado un coche. Dong-jin le mostró tres llaves y le dijo que eligiera la que quisiera. Descartando los deportivos rojo y amarillo, solo quedó uno blanco impoluto.

¿Por qué alguien querría conducir un deportivo en este pueblo de montaña? Como era el sueño de Dong-jin, no dijo nada, pero Sun-woo no podía entenderlo. ¿Dará siquiera 4 km por litro?

Condujo el deportivo, que desentonaba totalmente con el entorno montañoso, por la carretera oscura. Hacía mucho que no se ponía al volante. ¿Sería desde hace un año, cuando Nam Jun-woo se llevó su coche y terminó en el depósito?

Las reuniones de los centros de esquí solían celebrarse en la zona comercial del pueblo, no dentro del complejo. Para Sun-woo, que prefería el ambiente privado de una charla uno a uno en lugar del bullicio de beber en grupo, las cenas de trabajo siempre eran una invitación a faltar.

Aun así, ir sin previo aviso y en ese coche era solo para burlarse de un Eun Hyeon-chae borracho. 'Para que pruebes lo que se siente ser acechado', pensó.

El teléfono, que no pudo atender por despedirse de Dong-jin, volvió a sonar. Eun Hyeon-chae llamaba de nuevo tras haberlo hecho hace tres minutos. Estaba borracho al cien por ciento. Tenía que ir a recogerlo pronto. Sun-woo respondió curvando los labios.

"¿Hola?".

-...¿Quién es?

"Tu pareja".

-No bromees. Tengo a alguien que me gusta.

Sun-woo soltó una risita ante la voz fría y distante, pero se apresuró a hablar antes de que colgara.

"Ah, me equivoqué. ¿Quieres preguntar de nuevo quién es?".

-¿Quién es?

"Nam Sun-woo".

-Sunbae.......

"Ahahahaha, me vuelvo loco. En serio.......".

Al oír la voz de Eun Hyeon-chae, que se volvía blanda y arrastraba las palabras, Sun-woo se echó a reír agarrándose el estómago. Tras aparcar, sacó el teléfono del soporte y se lo llevó al oído.

"Eun Hyeon-chae. ¿Cuándo vas a salir? Me aburro".

-Ya voy.

Se escucharon voces de gente entrando en pánico al otro lado, como '¡Oye! ¿A dónde va ese!', seguramente porque se levantó sin avisar. Era tierno, pero también le preocupaba. Tras pedirle que se quedara quieto, Sun-woo colgó y entró al edificio. Planeaba solo entregar el vino que trajo por consideración a Do-yoon e irse.

"Hola. ¿Tiene acompañantes?".

"Sí. Me dijeron que la sala se llama Geumgangsan".

"Por aquí, por favor".

La puerta corredera se abrió y decenas de pares de ojos se clavaron en Sun-woo. Do-yoon, sentado en un extremo, lo recibió sonriendo. Ya había bebido algo, pues tenía la cara ligeramente enrojecida.

"¡Llegaste! Ven, siéntate aquí".

"No puedo beber. Traje el coche".

"Pide un conductor designado".

"Los chicos del club están cruzando la calle. Debo ir a verlos. Aquí tienen un soborno".

Cuando Sun-woo puso las tres botellas de vino sobre la mesa, todos vitorearon.

"Si hubiera sabido que eran tantas, habría comprado algunas más".

"¡Oh, es suficiente! He escuchado mucho sobre usted de Joo Do-yoon. ¿Así que da clases particulares en la tienda de esquí?".

"Sí".

"¿De verdad es de Nives?".

"¡Ah! Entonces, ¿trabaja en la tienda Après Ski?".

"Sí, así es. Trabajo con Dong-jin hyung".

Aunque Nives tenía un alto rango entre los equipos de esquí y contaba con muchos atletas talentosos, su misticismo contribuía a su fama. Era un grupo de élite selecto donde solo reclutaban a los mejores, sumado a la reputación de haber sido descubiertos y formados por el presidente Choi Jeong-cheol de Myeong-hyun, conocido amante del esquí.

No había forma de entrar a Nives más que por reclutamiento interno. Los que aspiraban a entrar no lo hacían solo porque 'tenía que ser Nives', sino porque deseaban el reconocimiento de ese grupo.

De cualquier forma, Nives era famoso, y Sun-woo estaba acostumbrado hace tiempo a esas miradas agobiantes que seguían al título de 'exmiembro de Nives'.

Mientras saludaba y estrechaba manos con gente amigable, Do-yoon aplaudió y dijo:

"Cierto, dije que te presentaría a alguien de Nives. Ese chico sentado al final también es de Nives. Se llama Kim Ik-hyeon. ¿Quizás se conocen?".

¿Kim Ik-hyeon? ¿Quién era?

Se encontró con la mirada de un hombre de rostro pálido y demacrado. No recordaba ni su nombre ni su rostro. Sin embargo, al parecer él sí lo conocía, pues pronunció su nombre con voz ligeramente temblorosa.

"Nam Sun-woo.......".

Sun-woo lo saludó con una ligera inclinación y una sonrisa, pero Ik-hyeon, con los ojos moviéndose con ansiedad, dijo que saldría un momento y salió de la sala casi huyendo.

"¿Ik-hyeon está más nervioso de lo normal hoy?".

"Dijo que no pudo dormir ayer. Probablemente por el trabajo nocturno".

"Pero, ¿de verdad no conoces a Ik-hyeon? Tienen más o menos la misma edad. Ik-hyeon también hizo entrenamiento de invierno en Nueva Zelanda".

"¿Nueva Zelanda?".

Ahí lo entendió. En Nives, además del equipo de atletas, había un grupo de desarrollo. Si fue a Nueva Zelanda, estaba en ese grupo.

"Sí. No recuerdo bien. Quizás porque fue hace mucho....... En invierno todos se reúnen en Inun, pero en verano los lugares de entrenamiento varían según el equipo. Si fue en Nueva Zelanda, entonces no es el lugar al que yo fui".

"Ah....... así que en Nives también había eso".

"Como solo sabía que eran un grupo de élite reducido, pensé que obviamente se conocerían".

"Bueno, eso es cierto. Qué sentido tiene hablar de un grupo reducido en la escala de Myeong-hyun. Jajaja".

Sun-woo revisó la hora discretamente, se levantó y dijo:

"Como ya saludé, me retiraré primero".

"Tómate al menos una copa de vino, ¿te vas después de haber comprado?".

"Profesor Park, ¿está loco? Dijo que trajo coche".

"Cierto, cierto, lo decía porque me daba lástima".

Do-yoon acompañó a Sun-woo hasta afuera. Con el rostro enrojecido, se abanicaba con la mano y mostraba remordimiento.

"¿Qué pasa? Pensé que conocerías a Ik-hyeon. ¿Así que incluso en Nives había divisiones? No sé....... ¿tú eras de primera división e Ik-hyeon de segunda?".

"Jaja, es tan poco conocido que es normal no saberlo. Gracias por invitarme. Fue divertido".

"Divertido, ni que hubieras bebido una gota. Te habrá costado más el vino que trajiste. La próxima te invito a comer. Trae a tu novio también".

"Si es así, gracias. Me voy".

Sun-woo se despidió con la mano y, al darse la vuelta, alguien se acercó.

"Soy yo. Nam Sun-woo".

Era Kim Ik-hyeon. Lo observó con ojos temblorosos.

"Esquí....... no sabía que seguías esquiando".

"No recuerdo bien a usted. ¿Me conoce?".

Ante la pregunta de Sun-woo, Kim Ik-hyeon retrocedió vacilante.

"¿Todavía....... todavía sigues en contacto con ese nieto?".

".......¿Choi I-won?".

Al escuchar el nombre de I-won, Ik-hyeon se estremeció y retrocedió.

"Así que hablas con él. Ya veo....... ya veo".

Al ver a Ik-hyeon desaparecer casi huyendo, Sun-woo frunció el ceño. Tenía una personalidad tan extraña que ni siquiera quería involucrarse más.

"Kim Ik-hyeon....... Me pregunto si Dong-jin hyung lo conocerá".

Sun-woo se rascó la cabeza, se dio la vuelta sin remordimientos y llamó a Hyeon-chae. Aunque solo habían pasado veinte minutos, Hyeon-chae no respondió. No tuvo más remedio que entrar en Xylo.

Como la fiesta, que había comenzado temprano en la tarde, estaba en su punto máximo, la música fuerte y las luces caóticas destellaban por todas partes. Había muchísima gente al ser la unión de varios clubes. A pesar de su preocupación por no encontrarlo en un edificio de tres pisos, Sun-woo lo descubrió inmediatamente entre la multitud.

Eun Hyeon-chae estaba durmiendo con la cabeza ligeramente apoyada en la columna en una esquina. A su alrededor todavía había mucha gente que miraba su rostro de reojo mientras bebían.

Sun-woo se acercó directamente, arrastró una silla vacía al lado de Hyeon-chae y lo despertó.

"Eun Hyeon-chae. Hyeon-chae".

Por más que sacudiera sus hombros, no abría los ojos fácilmente. Sun-woo frunció el ceño y le preguntó a la persona sentada al lado.

"¿Bebió mucho?".

La chica, con los labios apretados, asintió con expresión culpable.

"Es que, desafortunadamente, se sentó en el lugar equivocado y bebió mucho.......".

"Un poco, ¿cuánto es mucho?".

"Como castigo, hubo una ronda de fidelidad, y como Hyeon-chae era el último, bebió más de la mitad de 2700 cc".

"¿So-maek?".

"Era so-maek, pero fue más 'soo-ooooo-oooo-maek'".

"¿Qué.......?".

Si bebió directamente de la jarra, la velocidad era más peligrosa que la cantidad. Sun-woo decidió rendirse en intentar despertarlo, puso su brazo sobre su hombro y prácticamente lo cargó.

"Me lo llevaré primero".

"¡El autobús.......! Dijeron que el autobús a Mighty Town viene a las diez y media. Puede esperar un poco y salir".

"Gracias por avisar".

Sun-woo sonrió, inclinó ligeramente la cabeza y se fue.

Fue una suerte que no fuera en el segundo piso. Si hubiera bajado las escaleras con este tipo alto, habría ocurrido un desastre. Sun-woo apenas pudo llevar a Hyeon-chae hasta el estacionamiento, lo sentó en el asiento del pasajero y se apoyó agotado contra el capó.

Definitivamente nunca compraré un deportivo. Como ni siquiera tenía asientos traseros y el del pasajero era increíblemente estrecho, el cuerpo de Eun Hyeon-chae estaba prácticamente doblado por la mitad. Bueno, con tal de volver, bastaba.

Sun-woo fumaba con calma cuando vio salir a I-won y Hee-jun del edificio de enfrente. Se sorprendió tanto que apagó el cigarrillo de un pisotón y se subió al coche.

"Vaya, joder. Casi nos ven".

Como el coche tenía los cristales tintados oscuros, I-won no podría verlo a él ni a Hyeon-chae incluso si pasaba justo al lado esa noche. Sun-woo, sujetando su corazón sobresaltado, se dio cuenta de lo ridícula que era su situación y soltó una carcajada.

"Qué patético, ¿verdad?".

".......No".

Sun-woo dio un salto al escuchar una respuesta a sus palabras murmuradas. Hyeon-chae lo miraba con el rostro de alguien que acababa de despertar.

"Sunbae no es patético. Es una persona increíble y genial. El más guapo del mundo. Amable, dulce.......".

Con las mejillas rojas por la embriaguez, los ojos relajados parpadeando lentamente y la boca ligeramente abierta, era un borracho de manual. Sun-woo estiró las mejillas de Hyeon-chae sin hacerle daño.

"¿Cuándo te despertaste?".

"Cuando estabas fumando. .......Al principio pensé que era un sueño".

"¿Te asustaste?".

Cuando Sun-woo preguntó riendo, Hyeon-chae asintió.

"Sí. Me asusté. Y fui muy feliz. De hecho, todavía parece un sueño".

"Es un sueño, sí".

".......No bromees. No estoy tan borracho como para eso".

Bien que habla para alguien que se golpeó la cabeza contra una columna durmiendo y acaba de despertar.

Sun-woo arrancó el coche, salió lentamente del pueblo y dijo:

"Sigue hablando. Es tierno".

".......".

"¿Ahora que tienes la oportunidad no puedes hablar?".

"Es que no tengo mucho que decir. .......A cambio, ¿puedo preguntarte algo?".

"Pregunta lo que sea. Es un deseo, tengo que cumplirlo".

Hyeon-chae miró a Sun-woo con ojos sorprendidos.

"¿Un deseo?, ¿qué....... no, verdad, sunbae? Aún no he gastado ninguno de los tres, ¿verdad?".

Su rostro mostraba preocupación por si hubiera malgastado un deseo estando ebrio. Al escucharlo, Sun-woo se arrepintió de no haberlo presionado para que los gastara rápido mientras estaba borracho.

Aunque, pensándolo bien, al ver esa carita afligida a su lado, seguro habría cumplido diez deseos en lugar de tres. Sun-woo miró de reojo a Hyeon-chae y golpeó el volante.

"No te preocupes, los tres están intactos. ¿Para qué quieres guardarlos tanto? Mejor gastarlos rápido".

"No".

"¿Ya pensaste en algo?".

Ante las palabras de Sun-woo, Hyeon-chae negó con la cabeza.

"Todavía no. Me gusta solo tenerlos".

"¿Son acciones.......? Para guardarlas. ¿Qué querías preguntar hace rato? Dilo, no borraré el deseo".

"¿Por qué vino a buscarme?".

A la pregunta de Hyeon-chae, le vinieron muchas respuestas a la mente: 'porque eres bonito', 'para hacerte vivir una experiencia de acoso', 'estaba preocupado', 'no es por ti, solo tenía que ir a ese lugar'. Pero no pudo elegir solo una. Sun-woo se quedó pensativo y dijo despreocupadamente:

"Ni yo lo sé".

Fue la respuesta más sosa de todas las que pensó, pero aun así, Hyeon-chae sonrió feliz. Ante su agradable risa, Sun-woo aceleró un poco más. Sintió que tenía que llegar rápido para besarlo."

* * *

"A partir de esta semana, es el turno de Hanna e Ina de quedarse una semana conmigo, ya que tienen vacaciones en la academia. Las dos ya están ilusionadas diciendo que serán unas vacaciones perfectas porque incluyen la Navidad al final".

Al salir a dar la instrucción, Sun-woo se detuvo en seco al ver sus rostros malhumorados, esperando verlas alegres.

"¿Por qué estarán así hoy las dos? ¿Habrá pasado algo malo?".

"Sí. Es un asunto privado de nuestra casa".

"Aunque el profesor tenga curiosidad, no se lo diremos".

"Qué pena. Tenía curiosidad".

Sun-woo respondió sin mucha convicción y les hizo un gesto mientras traía los esquís.

"Entonces, ¿nos ponemos los esquís?".

"¡¡Si esquiamos con este humor, tendremos un accidente!! Primero, siéntese aquí, profesor".

"Lo que pasó es que.......".

En resumen, resumiendo la larga historia, el papá de las gemelas, quien decía trabajar en Busan, había prometido pasar tiempo con ellas durante estas vacaciones, pero surgió un imprevisto de repente y ahora no solo no podía estar con ellas durante las vacaciones, sino que su presencia en Navidad también era incierta.

Así que, sintiéndose culpable, el padre les dio permiso para que esquiaran todo el día —probablemente refiriéndose a pagarle a Sun-woo—, pero como Sun-woo se negó a dar clases nocturnas diciendo que estaba ocupado, las niñas sentían que sus vacaciones estaban arruinadas. Esa era la historia.

Era un problema con una respuesta predeterminada. Sun-woo se rio y murmuró:

"Supongo que el profesor tiene la culpa.......?".

"Por supuesto. Ay, esta Navidad está completamente arruinada".

"Está claro que será la Navidad más aburrida del mundo".

"Aun así, Hanna tiene a Ina e Ina tiene a Hanna. Su padre también estará con ustedes. Seguro que será una temporada de vacaciones divertida. Durante el evento habrá fuegos artificiales y espectáculos, así que si participan en el festival, no tendrán tiempo de aburrirse, ¿no?".

Aliviadas un poco por el consuelo de Sun-woo, las expresiones de las gemelas se suavizaron un poco.

"¿El profesor también va a jugar con nosotras?".

"Bueno, como no tengo clases, supongo que iré. Pero tengo que ir con un amigo".

"¿Ah? ¿Es con 'esa' persona? Ese señor gruñón, avaricioso y molesto".

"Odio a esa persona".

Sun-woo envió una disculpa sincera a Hyeon-chae, quien se había ganado el odio de las gemelas sin siquiera haber sido visto, y decidió que, en la medida de lo posible, evitaría que se cruzaran.

* * *

Un gran árbol fue instalado en el centro del campamento base. Con el paso de los días, se le fueron añadiendo adornos a aquel árbol, que poseía un tronco grueso y una frondosidad inusual.

Por las noches, bombillas amarillas y blancas brillaban envolviendo el árbol densamente, y tanto el exterior como el interior del hotel comenzaron a cubrirse poco a poco de decoraciones navideñas.

Con el inicio de las largas vacaciones, Sun-woo estaba ocupado haciendo planes sin sentido, riendo y charlando con Hyeon-chae sobre cómo pasaría esa semana libre de clases.

Quizás porque se relajó al ver las hermosas y brillantes luces y la risa de la gente, Sun-woo olvidó por un momento la razón por la que había decidido tener una relación falsa con Hyeon-chae desde el principio.

El hecho de que I-won no estuviera frente a sus ojos no significaba que los problemas hubieran desaparecido, pero como un ave que esconde solo la cabeza pensando que está a salvo, fue atacado por sorpresa y sin preparación. Sun-woo reflexionó sobre su propia negligencia.

¡Zas-!

Su cabeza giró hacia un lado. Por un instante, Sun-woo sintió un dolor como si se le hubiera dislocado la mandíbula; lentamente, la acomodó y recorrió el interior de su mejilla con la lengua. Sintió un sabor a sangre metálica, probablemente por haberse cortado con los dientes.

"Realmente has perdido la cabeza. ¿Cómo puedes estar con Sim-jin.......? ¡¡Aunque no tengas con quién verte, no te juntes con ese chico!!"

".......Es un hoobae. Más allá de que sea Sim-jin, es alguien de la escuela y, es un chico bueno".

Casi respondo como un tonto que estaba enamorado, diciendo que era lindo y bueno, cuando ni siquiera era mi pareja real. Sun-woo se mordió los labios sin darse cuenta y entrecerró un ojo por el dolor punzante.

"¿Más allá de Sim-jin? Es el hijo menor del presidente Eun, ¿cómo lo vas a dejar? ¡Si hasta el apellido es Eun, cómo vas a hacerte el desentendido!"

Antes siquiera de saludar a sus padres, quienes aparecieron de repente, fue interrogado sobre su relación con Hyeon-chae. Pensó en silencio mientras permanecía arrodillado frente a ambos. ¿Está bien que pase esto?

Desde que su relación con I-won se torció, Sun-woo comprendió la brecha que los separaba de los demás. Una sensación de desconexión que se sentía en el espacio abierto entre ellos. A veces incluso sentía escalofríos. Justo como ahora.

"¿Cómo supieron de él?"

"¿Crees que eso es lo que importa ahora? Deja de lado lo de instructor o lo que sea y vuelve a Seúl inmediatamente".

Por más que fuera una relación con fecha de caducidad, eso era un asunto entre Hyeon-chae y él, no algo en lo que otros debieran intervenir. Incluso si se trataba de su familia.

"De eso me encargaré yo. Ya les dije que volvería a Seúl según la fecha de inicio de clases. Si ya terminaron, me voy a levantar".

"¿A dónde vas? La conversación aún no ha terminado".

Sun-woo miró a su padre como pidiéndole que hablara. Su padre cerró los ojos con fuerza, como si le doliera la cabeza, y al abrirlos, habló.

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"En cuanto termine el contrato el próximo mes, desalojarás tu estudio. Como I-won se mudará a una casa más grande, tú también te mudarás allí, así que tenlo en cuenta".

"¿De verdad van a llegar hasta ese punto? ¿Por qué tendría que mudarme ahí?".

".......".

Un silencio inquietante; su madre fue la primera en evitar su mirada. Sun-woo, quien tuvo un presentimiento espeluznante ante esa expresión llena de culpa, se levantó de un salto.

Choi I-won lo había dicho todo. No solo lo de Eun Hyeon-chae, sino absolutamente todo, incluso lo que había pasado entre él y Choi I-won. Aun así, cómo podían ser capaces de algo así.......

Miró a sus padres con ojos que no podían creerlo.

".......Padre. No tiene sentido".

"Sea como sea, creo que es mejor que seguir viviendo de forma tan licenciosa como ahora".

"¡¡Tanto él como yo somos alfas!!".

"¡Si fueras un omega, ya te habría casado hace tiempo, hace ya tiempo!".

Ante el grito de su madre, quien hasta ahora se había estado conteniendo, Sun-woo retrocedió. Preocupación, tristeza, culpa y vergüenza, todo se dirigía hacia Sun-woo. Lo culparon a él.

"¿Por qué tuviste que embrujarlo? Él dice que no puede vivir sin ti, hizo todo ese alboroto....... Ha, ha.......".

Sun-woo, quien instintivamente quiso acercarse al ver que su madre mostraba síntomas de hiperventilación, apretó los puños.

"No hay necesidad de darle tantas vueltas. Después de graduarte, tenías que haber servido a I-won, y hoy en día, que los jóvenes alfas salgan entre ellos no es una mancha".

¿Mi amor no correspondido ha hecho algo tan malo como para merecer este castigo? Los músculos de su rostro no obedecían sus órdenes.

Apretando y soltando sus manos entumecidas por la falta de circulación, Sun-woo preguntó en voz baja:

"Ya que decidieron todo de todos modos, les preguntaré una cosa, .......¿Choi I-won dice que se va a casar?".

"Procederemos según lo planeado. Primero el compromiso en marzo".

"Entonces, padre, madre, lo que me están diciendo es que me van a vender como una concubina".

Ante las palabras de Sun-woo, el rostro de sus padres se puso rojo.

"¡¿Cómo puedes decir algo así?!".

".......Es realmente lo peor".

Dándose la vuelta tal cual, salió corriendo del alojamiento.

* * *

"Sun-woo, lo siento.......".

Sun-woo observó en silencio a Dong-jin, quien inclinaba la cabeza frente a él como si hubiera cometido un pecado.

Solo intentaba pedirle que cambiara su alojamiento a uno de los antiguos dormitorios externos del complejo porque no podía entrar al que usaba habitualmente. Sin embargo, Dong-jin, tras recibir la llamada, lo citó sin decir palabra en un café apartado.

Con el café caliente frente a ellos, Dong-jin le notificó a Sun-woo su despido de la tienda Après Ski. Técnicamente, al ser instructor por honorarios, se refería a que ya no podía darle más trabajo. Como el alojamiento también desaparecería, Sun-woo se quedó básicamente sin ningún lugar a donde ir.

".......¿De qué lado estás, hyung? ¿Choi I-won? ¿Myeong-hyun? ¿O Nives?".

"De los tres, idiota....... Si me entrometo, dicen que presionarán a la empresa de mi padre. Tu amigo es un bastardo".

Sun-woo cerró la boca sin decir nada. A diferencia de él, que abandonó el equipo primero por una lesión, Dong-jin había estado con Nives desde su primer partido hasta su retiro, por lo que tenía mucho que perder. Además, si mencionaban la empresa de sus padres, no había forma de que Dong-jin pudiera hacer nada.

Cuando Sun-woo bajó la cabeza en silencio, Dong-jin se frotó el rostro con las manos y preguntó:

"¿Qué pasó exactamente? ¿Acaso cometiste un fraude y huiste? ¿Por qué te presionan tanto?".

".......Eso digo yo. Ni yo mismo lo sé".

Sun-woo esbozó una sonrisa débil y le dijo a Dong-jin:

"Está bien, lo dejaré. No te preocupes demasiado, hyung. Pero, ¿no podrías guardarme el equipo? Aunque sea escóndelo en algún rincón....... Es que no tengo dónde llevarlo ahora mismo".

Se dio cuenta de su propia situación al tener que pedir favores incluso en medio de tal crisis. Dong-jin frunció el ceño ante las palabras de Sun-woo.

"¿Por qué quieres guardar el equipo? La temporada acaba de empezar. Quédatelo".

"Es que no tengo adónde ir ahora mismo.......".

Sun-woo dejó de hablar cuando vio el documento que Dong-jin le entregaba. Era el registro de gestión de clientes de Hanna e Ina.

"De todas formas, ellas no aceptarían a otro instructor que no seas tú. Así que llévatelas y dales clases particulares. No devuelvas el cupón de clases, quédatelo tú. Es tu indemnización".

"Hyung.......".

"Y el equipo, úsalo todo lo que quieras y cuando termine la temporada, tráelo. Le haré el mantenimiento completo y lo dejaré guardado. También depositaré tu pago por las clases de hoy mismo a las dos".

Sun-woo le agradeció haciendo una reverencia y salió del café. Miró al cielo, aturdido. No tenía adónde ir. Sus dedos marcaron inconscientemente un número que conocía de memoria. Tras dos tonos, Hyeon-chae contestó.

-Sí. Sunbae.

Tener un amante tan lindo y dócil como un conejo y tener que decirle algo así. Después de todo, un amante falso sigue siendo un amante. Dicen que cuando alguien es llevado al límite solo le dan ganas de reír; por alguna razón, a Sun-woo se le escapó una lágrima.

"Estoy en bancarrota, Hyeon-chae".

Tras preguntar varias veces qué quería decir, Hyeon-chae dejó de lado el campamento de esquí, corrió hacia él y se sentó en silencio junto a Sun-woo, que bebía whisky desde el principio.

"Sunbae. ¿Qué significa eso?".

"Lo que escuchaste. Estoy en bancarrota".

El camarero, que organizaba los utensilios frente a ellos, se estremeció. Hyeon-chae preguntó con rostro serio:

"No escuché que Myeong-hyun hubiera quebrado....... ¿Es una bancarrota personal?".

"Algo así.......".

El camarero, que limpiaba una copa con una tela de lino, comenzó a considerar seriamente si debería empezar a cobrar por adelantado. Vigilaba las salidas con la mirada, preparándose para cualquier situación.

"Sunbae, ¿qué hizo...? ¿Apuestas ilegales? ¿Fue a un casino?".

"No, me borraron del registro familiar".

Para ser exactos, él mismo se había borrado, pero era lo mismo. Hyeon-chae miró a Sun-woo con ojos temblorosos. Sun-woo bajó la cabeza y murmuró:

"Qué cansancio.......".

"Vámonos a casa, sunbae. Yo lo llevaré".

"No tengo casa".

"¿Perdón?".

Sun-woo soltó una carcajada. Es cierto, ya no tengo nada. Fue un momento de cruda revelación.

Hyeon-chae llevó a Sun-woo a su villa. Ante la noticia de que no tenía hogar, le dio una llave de repuesto y buscó en la nevera algo para comer. Sun-woo se acostó en el sofá y miró fijamente al cielo a través de la ventana.

Como no encontró nada comestible, Hyeon-chae regresó con las manos vacías, se sentó con cuidado a su lado y apoyó la cabeza de Sun-woo en sus piernas. Comenzó a acariciar el cabello de Sun-woo —aquel que podía tocar sin permiso— y abrió la boca. Parecía que Hyeon-chae también estaba confundido.

"Sunbae, ¿es verdad que lo borraron del registro, perdió su cuarto de alquiler, y lo despidieron de la tienda de esquí, así que no tiene ni trabajo ni alojamiento?".

"Sí....... Hyeon-chae resume muy bien. Debiste ser bueno en redacción".

".......¿Y no me dirá por qué ocurrió todo eso?".

"Solo, peleamos".

Sun-woo respondió vagamente y giró la cabeza como indicando que no preguntara más. Se hundió en el regazo de Hyeon-chae y, tras permanecer inmóvil un buen rato, murmuró en voz baja:

"No creo que nos reconciliemos".

Hyeon-chae, quien se había quedado helado ante esas palabras, movió las manos sin decir nada. Aunque Sun-woo no se movió, Hyeon-chae sabía que no estaba durmiendo.

"Sabe, yo....... me da miedo dormir solo en una casa grande. Y me da mucho miedo comer solo".

".......Es un problema. Alguien tendrá que ayudarte".

"Sí.......".

Hyeon-chae, sonriendo con los ojos cerrados, se presionó suavemente los labios con el dorso de la mano.

No debería gustarme esto, Sunbae podría estar triste. Es un gran problema para Sunbae.......

Pero estaba tan feliz de poder vivir juntos así. No habría más momentos en los que Sunbae se fuera dejándolo atrás, y podría dormir en la misma cama sin necesidad de pedir permiso.

Sun-woo, que tenía la cara hundida en su regazo, giró la cabeza de repente, haciendo que Hyeon-chae se sobresaltara.

"¿Qué vas a hacer luego?".

"Haré lo que usted haga, sunbae".

"Entonces, vamos a robar una casa vacía".

"¿Perdón.......?".

Los ojos de Hyeon-chae se agitaron en pánico.

El "robo" era, literalmente, desvalijar el alojamiento de Sun-woo. Ambos examinaron el entorno del cuarto, se acercaron con cautela a la puerta y pasaron la tarjeta llave. Sun-woo entró primero, seguido por Hyeon-chae, y cerró la puerta. Sun-woo suspiró aliviado al ver que sus pertenencias estaban en su lugar.

Mientras Sun-woo guardaba sus cosas una a una en la maleta, Hyeon-chae se puso en cuclillas a su lado y le dijo que le ayudaría.

"Empacar las cosas no toma tiempo, así que siéntate por ahí y descansa. Si hay algo que quieras comer en el refrigerador, tómalo".

"Sí".

Aunque no tenía muchas ganas de beber nada, fue a echar un vistazo porque Sun-woo se lo pidió. Al abrir la puerta del refrigerador, sus ojos se abrieron como platos al ver la hilera de botellas de Pocari Sweat.

Sun-woo salió del dormitorio con todo empacado. Con una mochila en un hombro y tirando de la maleta, hizo una seña a Hyeon-chae, que esperaba sentado en el sofá.

"Listo. Vámonos....... ¿Qué es todo eso?".

Hyeon-chae venía con los brazos llenos de botellas de Pocari. A simple vista, debían ser más de veinte.

"Sunbae, a usted le gusta esto".

Lo primero que le vino a la mente fue pensar quién demonios se llevaba tal cantidad de botellas, pero ante la sonrisa que brotó antes de que pudiera decir palabra, Sun-woo simplemente asintió.

"Sí. Me gusta".

Sun-woo se dio la vuelta y abrió la puerta primero. Hyeon-chae, de pie en la entrada, miró hacia su corazón, que latía a punto de estallar. El rostro de Sun-woo diciéndole que le gustaba no se borraba de su mente.

".......A mí también".

Hyeon-chae murmuró en secreto y, ante la voz que le pedía salir, respondió "¡Ya voy!" y salió corriendo tras él.

Mientras cruzaban las escaleras que llevaban a Lake Village, Hyeon-chae mencionó de repente:

"¿En serio no tiene ni un centavo? .......¿Ni diez mil wones?".

"Imposible. Aunque esté en bancarrota, tengo dinero para comprarte de comer....... Es solo que, de repente, me quedé pensando en mi futuro y me pareció absurdo".

Creía que sería un atleta de esquí, luego asistente de I-won. Y ahora, un desempleado sin casa ni hogar. Sabía que no tenía mucho sentido del dinero, así que sentía un poco de preocupación. El problema era que no sabía cómo solucionarlo.

"Entonces, ¿qué hará mañana?".

"Mañana tengo una reunión con los padres".

"¿Puedo ir con usted?".

"¿Juntos?".

Sun-woo se rascó la mejilla.

"Por mí está bien, pero puede que a los chicos no les haga mucha gracia".

"¿A mí? ¿Por qué?".

"¿Quién sabe por qué? Solo, por si acaso, no quiero que te sientas herido".

* * *

Al entrar al café del hotel, Hanna e Ina lo saludaron con entusiasmo.

"¡¡Profesor!!"

"¿Es cierto que hoy trajo también al señor gruñón?".

Sun-woo soltó una risita ante el apodo, que al parecer seguía evolucionando.

Había pedido permiso a Jin-young con antelación para ir acompañado de un amigo, y al parecer al enterarse, las gemelas estaban escaneando el lugar con los ojos brillantes. Mientras tanto, Sun-woo saludaba a Jin-young después de mucho tiempo.

"Me enteré de que ya no trabaja en la tienda Après Ski".

"Sí. Ahora trabajaré como instructor particular".

"Es muy repentino. Incluso para usted, profesor.......".

En ese momento, Hyeon-chae, que se había retrasado un poco por atender una llamada familiar, abrió la puerta de cristal y entró. Al verlo, las gemelas señalaron con sorpresa.

"¿Eh? Es el tío Hyeon-chae".

"¡¡Tío!!".

¿Tío...? ¿Se conocían?

Mientras Sun-woo los observaba con perplejidad, Hyeon-chae pasó de largo junto a las gemelas y se acercó a él.

".......Sunbae".

"¿Conocías a Hanna e Ina?".

"Los he visto antes".

Hanna e Ina también saltaron de sorpresa al ver a Hyeon-chae charlando cariñosamente con Sun-woo, deduciendo probablemente la identidad del "señor gruñón, avaricioso y molesto".

"¿Cómo es que el tío Hyeon-chae conoce a nuestro profesor?".

"Profesor, ¿su amigo cercano era el tío Hyeon-chae?".

Jin-young fue quien intervino para mediar entre las dos niñas que no dejaban de preguntar y el callado Eun Hyeon-chae. Jin-young miró a Hyeon-chae con expresión algo sorprendida.

"Ah, instructor Sun-woo, ¿había dicho que asistía a la Universidad de Corea?".

"Sí. Con Hyeon-chae somos.......".

Sun-woo dudó sobre cómo presentarlo, ya que parecía ser alguien que Hyeon-chae conocía en un ámbito personal, pero en ese momento, Hyeon-chae lo tomó de la cintura y lo atrajo hacia sí.

"Sun-woo sunbae es mi pareja".

Jin-young se tapó la boca con sorpresa. A su lado, Hanna e Ina se quedaron con la boca abierta.

"¡¡No puede ser!!".

Solo después de sentarse a la mesa frente a Jin-young pudieron entender su relación. Jin-young era, más o menos, primo sexto de Eun Hyeon-chae. Por supuesto, estaba relacionado con Simjin, y el padre de las gemelas, a quien nunca habían conocido, era también el presidente de Simyeon Construction, una empresa subsidiaria del grupo Simjin. Sun-woo finalmente comprendió cómo era que Jin-young frecuentaba Mighty Town como si fuera su propia casa.

A pesar de que no eran parientes cercanos, parecían interactuar con bastante frecuencia; Hanna e Ina seguían mucho a Hyeon-chae, aunque él parecía bastante molesto por tanta atención. Sun-woo, al verlo, decidió levantarlas y jugar con ellas.

"Parece que nuestra Simjin tiene un vínculo muy profundo con usted, instructor. Jamás imaginé que me encontraría a Hyeon-chae aquí".

"No se preocupe, es un hoobae a quien aprecio mucho....... y mi pareja, así que es sorprendente saber que es familia de Hanna e Ina".

"Hyung. Dijiste que tenías algo que firmar".

Al ver que la conversación se alargaba, Hyeon-chae lanzó una indirecta bastante obvia. Jin-young rio y sacó una pluma de su bolsillo.

"Por supuesto que nuestras niñas seguirán aprendiendo con usted. Llevan seis años, así que creo que también deberíamos subirle el pago".

"Se lo agradezco mucho".

Sun-woo aceptó la solicitud con una sonrisa.

* * *

Acostado de lado, Hyeon-chae observaba fijamente el rostro de Sun-woo. Sun-woo caía dormido rápidamente si le acariciaba el cabello con suavidad. Hyeon-chae, tras sujetar levemente los lisos y brillantes cabellos negros que se deslizaban entre sus dedos, se colocó lentamente sobre él. Apoyado sobre sus brazos, contempló en silencio el rostro de Sun-woo mientras dormía.

Le encantaba absolutamente todo de su sunbae. Le gustaba su frente recta y sus cejas oscuras, que se movían aquí y allá según sus emociones. Cada vez que los ojos de su sunbae lo miraban, su corazón latía tan rápido que sentía que iba a estallar.

El puente de su nariz, derecho y bien formado, le parecía demasiado tierno. No podía apartar la vista de sus mejillas, que se abultaban cuando sonreía, ni de su mandíbula marcada y masculina.

Hyeon-chae bajó sus labios hacia el rostro de Sun-woo de manera muy silenciosa y cuidadosa. La frente, las cejas, la nariz, el contorno de los ojos, las mejillas y....... hasta sus labios ligeramente gruesos.

Sus labios se entrelazaron suavemente. Hyeon-chae sacó la lengua con cautela para lamer los labios de Sun-woo. Aquella carne gruesa se sentía blanda y maleable bajo su lengua.

Mordió ligeramente el labio inferior, que enseguida recuperó su forma, y deslizó la lengua por el pequeño espacio entre sus labios entreabiertos. Tras succionar profundamente sus mejillas y el interior de sus labios siguiendo la línea de sus dientes rectos y suaves, aplicó fuerza en la punta de la lengua para colarse entre sus dientes.

Aquel diente que hoy se sentía tenso, igual que como lo hacía su sunbae.......

"Mmm.......".

Mientras acariciaba el lóbulo de su oreja y rozaba suavemente su cuello, el cuerpo de Sun-woo perdió tensión poco a poco hasta quedar laxo. Al adentrarse por fin entre sus dientes, que apenas habían mostrado una brecha, fue recibido por su lengua, que estaba totalmente relajada, caliente y húmeda por el descuido.

Cuando está despierto, sus labios y su lengua son capaces de atormentarlo y hacerlo llorar, pero mientras duerme, lo envuelven con una suavidad mayor que cualquier otra cosa en el mundo.

No sabía qué beso le gustaba más. Hyeon-chae siempre se sentía feliz, como flotando en una nube, siempre que estuviera Sun-woo. Es solo que ahora....... Sun-woo era tan bueno besando y en el contacto físico que Hyeon-chae sentía que le faltaba mucho en comparación.

Por eso practicaba. Porque su sunbae también debía sentirse bien, debía ser feliz hasta las lágrimas.

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Si Sun-woo le enseñaba una cosa, Hyeon-chae la rumiaba durante diez noches. Retirando la lengua de sus labios húmedos, Hyeon-chae dejó besos suaves por todo su rostro, tal como Sun-woo hacía antes de dormir, y descendió por su cuello.

Presionó con el pulgar el pezón, que se marcaba a través de la holgada camiseta de manga corta. Al sentir cómo esa pequeña parte se endurecía bajo su mano, Hyeon-chae succionó su pecho sobre la tela sin darse cuenta. La camiseta blanca se empapó en forma circular, dejando entrever el tono rosado de la areola y el pezón.

Hyeon-chae sujetó el pecho de Sun-woo y succionó el otro lado también sobre la ropa. Sun-woo arqueó la cintura cuando él hizo rodar el pequeño pezón con la punta de la lengua.

"¡Aah... uuh.......".

"Sunbae, sunbae....... Te amo. Te amo, muchísimo.......".

Hyeon-chae le susurró una y otra vez al oído. Que lo amaba, que, por favor, él también lo amara.

Por último, como su sunbae era promiscuo, se excitaba con solo besarlo un poco. No quería que estuviera incómodo mientras dormía....... Hyeon-chae lo puso de lado para que Sun-woo mirara hacia el mismo lugar que él. Metió la mano por debajo de su cintura, acarició debajo de su ombligo y envolvió con su mano la erección firme de su sunbae. Junto con los gemidos lastimeros de Sun-woo, el sonido cada vez más húmedo y viscoso resonó por toda la habitación.

* * *

Toc, toc-toc.

Jin-young, que había dejado sus gafas, cerró la puerta de la habitación donde dormían las gemelas y se levantó. Al abrir la puerta, Hyeon-chae estaba allí parado.

"Pensé que no vendrías hoy".

"Tuve unos asuntos que atender".

Hyeon-chae entró en la habitación, un espacio que apenas parecía un hotel. Aquel lugar, construido uniendo tres suites, era un regalo de Simjin para su familia. Por eso, Hyeon-chae había oído rumores de que Jin-young frecuentaba Mighty Town y que las gemelas recibían clases constantes. Pero, ¿que fuera Sun-woo? Al saber que lo conocía desde antes que él, sintió una mezcla de celos y frustración.

Jin-young, que frente a Sun-woo fingía ser amable y delicado, miró a Hyeon-chae con una expresión torcida.

"No seré breve. Sun-woo me agrada, a mi familia también, y es una persona a la que aprecio mucho".

"Lo siento, pero....... no finja que tiene tanta confianza con sunbae. Me resulta desagradable".

Ante la reacción afilada de Hyeon-chae, la expresión de Jin-young se relajó.

"¿Es cierto que están saliendo?".

"Sí".

Desde hace mucho tiempo, el menor de los cinco hijos de Simjin era el más difícil de descifrar. Aunque sospechar que mentía también era síntoma de su propia paranoia.

Jin-young se apoyó en el marco de la ventana y se cruzó de brazos.

"Antes de confiarle a las niñas, investigué a Sun-woo. Pensé que, siendo exmiembro de Nives, no tendría remedio, pero está más vinculado a Myeong-hyun de lo que pensaba. Toda su familia pertenece a ese círculo, y parece que hubo algún asunto con el hijo de Myeong-hyun".

"¿Qué tipo de asunto?".

"Ya sabes bien de qué hablo, Hyeon-chae. Eso de tener que andar con cuidado con los alfas de la familia Choi".

Hyeon-chae bajó la mirada sin decir nada. Presionó la punta de sus dedos con las uñas antes de abrir la boca.

"Sunbae peleó hace poco con su familia, averigua qué pasó".

"¿Una pelea familiar? ¿Por qué no se lo pides a tus hermanos?".

Ante la pregunta, Hyeon-chae miró fijamente a Jin-young y respondió:

".......No quiero que sunbae lo vea. Tampoco quiero líos".

Ya lo vio, pensó Jin-young. Después de todo, el consentido menor de la familia estaba en una relación. Él mismo se había sorprendido hacía un momento; en la casa de Hyeon-chae, sería un milagro si nadie terminaba desmayándose al enterarse.

Ante la actitud grosera de Hyeon-chae, que seguía igual a pesar de no verse en años, Jin-young bajó la mirada y manipuló su tableta.

De hecho, después de ver a Sun-woo y Hyeon-chae durante el día, había vuelto a revisar los archivos que investigó hace unos años. Tal como sospechaba, estaban profundamente enredados con el hijo de Myeong-hyun, aunque se preguntaba cómo demonios Eun Hyeon-chae se había hecho con esa información.

"Nam Sun-woo.......".

En los cinco años que llevaba viéndolo, realmente le había parecido una persona admirable. De carácter sencillo, educado, que trataba bien a Hanna e Ina, sin cruzar límites ni ser servil.

Ciertamente, no encajaba en la astuta Myeong-hyun. Jin-young hacía sonar su bolígrafo mientras examinaba los datos de Sun-woo.

"Tardaré unos dos días. Si no ocurre nada grave, te lo enviaré por correo. Pero tengo una duda....... ¿Choi I-won no ha hecho nada mientras te llevabas a Sun-woo?".

"¿Y a él qué le importa.......?".

"Dicen que estaba obsesionado con Sun-woo desde pequeño. Incluso hubo un periodo en el que los dos desaparecieron sin dejar rastro".

Ante las palabras de Jin-young, Hyeon-chae frunció el ceño con irritación.

* * *

En medio de la noche, Sun-woo despertó con sed y, sin abrir siquiera los ojos, palpó a su lado. Sus dedos dieron con la botella de agua que Hyeon-chae había dejado allí. Solo después de vaciar de un trago el contenido en un vaso, sus labios, que se sentían completamente secos, pudieron humedecerse un poco.

"Fuu.......".

Al girarse, vio a Hyeon-chae durmiendo, con la mirada perdida en su dirección. El cabello de color claro desparramado sobre la almohada y sus pestañas densas y largas, que proyectaban sombras sobre sus ojos, brillaban con un aire noble bajo la luz de la luna.

"Qué lindo es".

Mientras le acariciaba el cabello, le dio un beso en la frente. Sun-woo se quedó apoyado en su barbilla, observándolo, mientras empezaba a tener malos pensamientos. Sin embargo, su mirada descendió desde la frente hacia los ojos, la nariz y finalmente hacia esos labios gruesos, y despertó de su trance de inmediato. ¿Cómo iba a devorar a este chico tan inocente que se humedecía hasta casi llorar con solo avanzar un poco más en la relación?

Como le fascinaba su piel blanca como el jade, estiró sus mejillas, lo que hizo que Hyeon-chae abriera los ojos con pesadez.

"¿Sun.......bae?".

"Sí. Sigue durmiendo, duerme un poco más".

Sun-woo sonrió con picardía mientras le daba palmaditas en el pecho. Estaba a punto de cerrar los ojos de nuevo, abrazando aquel cuerpo cálido mientras veía cómo los de Hyeon-chae se cerraban suavemente, cuando de pronto:

¡Pum, pum, pum!

"¡Oye! ¡Nam Sun-woo! ¡Sé que estás ahí! ¡Sal de una vez!".

Una voz estridente resonó en el exterior. Al escuchar la voz de Nam Jun-woo resonando afuera, preguntándose cómo habría dado con su paradero, Sun-woo renunció a volver a acostarse y se levantó de la cama con sigilo. Cerró la puerta del dormitorio con cuidado para no despertar a Hyeon-chae y, al mirar por la ventana, vio a Nam Jun-woo golpeando la puerta de entrada.

"¡Te dije que salieras un momento!".

Sun-woo tenía una idea aproximada de por qué estaba armando tal alboroto. Sin confianza alguna en poder convencer a ese idiota con palabras, tras un breve momento de duda, presionó el botón de seguridad que estaba en la pared.

"¡¿Qué hace?! ¡Salga de ahí!".

"¡No, espera! ¡Solo vine a ver a mi hermano.......!".

Poco después, los guardias de seguridad que llegaron al lugar arrastraron a Nam Jun-woo hacia afuera. Incluso su espalda, mientras se lo llevaban, se veía ruidosa.

Aunque el alboroto cesó, el encuentro con Nam Jun-woo lo dejó inquieto. Mientras sacaba un cigarrillo nuevo del equipaje que aún no había terminado de desempacar, escuchó un estruendo dentro de la habitación y vio a Hyeon-chae salir corriendo apresuradamente, con el cabello alborotado.

"¡Sunbae.......!".

"No voy a ir a ninguna parte. No tengo adónde huir".

"No es que sospechara, es que....... solo salí porque tenía sed".

Sun-woo sonrió mientras guardaba el cigarrillo de vuelta en su bolso. Llevó a Hyeon-chae, que aún no podía abrir bien los ojos, de regreso a la habitación.

* * *

Pancartas anunciando el festival navideño aparecieron por todo el centro de esquí, y un pequeño parque de atracciones se instaló en el terreno baldío junto al estacionamiento, trayendo consigo atracciones móviles. Los bloques de hielo que se habían estado acumulando al otro lado se transformaron, casi de la noche a la mañana, en intrincadas esculturas, un palacio de hielo y un laberinto, listos para recibir a los visitantes.

La cantidad de gente que llegaba al resort era inusualmente alta; todos los hoteles y condominios estaban reservados por completo, e incluso el estacionamiento situado a ochocientos metros de distancia estaba abarrotado de vehículos. En el hasta entonces tranquilo Lake Village, los dueños originales de las villas habían regresado, haciendo que todo Mighty Town rebosara de gente y de ese marcado ambiente de fin de año.

"¡Profesor! ¡Dijeron que papá podrá venir esta vez!".

"¡Entonces podremos jugar los seis juntos!".

Sun-woo sonrió con torpeza ante el entusiasmo de las niñas. Una cosa era jugar con las gemelas, ¿pero mezclarse con Jin-young y su esposo? Quería negarse rotundamente.

Como tenía poco tiempo para tener citas con Hyeon-chae, pensó en contactar a Ha Seung-bin para usarlo de escudo, pero recibió noticias impactantes: había comenzado a salir con la instructora que conoció la última vez.

-¿Yo? Lo siento, pero estoy ocupado porque estoy saliendo con alguien. ¡Jajaja! ¡No tengo tiempo para jugar con ustedes! ¡Feliz Navidad, idiotas!

Comenzó a desvariar sin parar sobre cómo le habían venido ideas para una nueva composición, diciendo que esta vez el sentimiento era diferente. Mientras escuchaban a Seung-bin presumir por todos lados sobre su musa, Sun-woo y Hyeon-chae hicieron una apuesta en silencio sobre cuánto tiempo durarían. Sun-woo apostó a que terminarían en marzo, y Hyeon-chae apostó a que no llegarían a fin de año.

"¿Este año? ¿Este año dices? Solo quedan dos semanas".

"Es solo un presentimiento".

"No servirá de nada que intentes cambiarlo".

Hyeon-chae asintió con confianza.

Aunque el plan de usar a Ha Seung-bin como excusa para una cita a solas con Hyeon-chae fracasó, no le importaba. Como a Hyeon-chae tampoco le molestaba, pensó que podrían cenar con Hanna e Ina y pasar el resto del tiempo a solas.

Por primera vez, Sun-woo entró en el sitio web de Mighty Town para buscar qué actividades navideñas había. Lo hizo porque no podía dejar de pensar en las veces que Hyeon-chae había mencionado, casi con ilusión, la Navidad.

"Mmm... es básicamente igual al año pasado".

En realidad, no hacía falta que Sun-woo hiciera nada especial. El fin de año en Mighty Town era espectacular y estarían juntos. Sería perfecto, siempre y cuando Nam Jun-woo no apareciera de repente como ayer.

No tenía idea de cómo Jun-woo sabía que se estaba quedando en la casa de Hyeon-chae. Si alguien como Jun-woo, que ni siquiera tenía una cuenta de Line, lo sabía, significaba que Choi I-won también estaba al tanto. El silencio de su teléfono le resultaba, en realidad, aterrador.

I-won tenía razón: el centro de esquí era solo un refugio; tarde o temprano, tendría que volver a casa.

Como Sun-woo tardaba en salir tras ir a elegir un vino, Hyeon-chae entró con gesto confundido.

"Sunbae. Parece que la tina ya se llenó.......".

"¿Ah, sí?".

Sun-woo, dejando de lado sus preocupaciones, salió apresurado al jardín central con la botella y las copas. Como iba solo en camiseta y pantalones cortos, el viento invernal le golpeó la piel desnuda y se congeló al instante.

Se metió de inmediato en el jacuzzi que soltaba vapor. Al sumergirse por completo, el frío que le calaba los huesos desapareció, pero el calor en su cara era tanto que tuvo que dejar que el aire frío la refrescara.

Hyeon-chae, que observaba todo desde una silla cercana, soltó una carcajada. Sun-woo se pasó la mano por el cabello mojado y se apoyó en el barandal.

Recientemente había descubierto que aquel hoyo en el jardín central no era solo una piscina, sino que podía usarse en invierno gracias a un sistema de calefacción. Era la primera vez que lo encendía ese día, y el cuerpo, que se había entumecido dando clases a las gemelas, se relajó por completo al instante.

Hyeon-chae, que lo había estado siguiendo a todos lados, debía de tener mucho frío. Sun-woo, mientras llevaba puesta una bata, le lanzó un poco de agua.

"Te vas a resfriar así. Entra, está muy caliente".

"No quiero entrar. Hace frío al salir".

La respuesta era tan lógica que Sun-woo se echó a reír.

"Entonces, al menos cúbrete. De verdad te vas a enfermar".

A finales de diciembre, la ola de frío estaba en su apogeo. El vino que había traído fuera ya tenía una fina capa de hielo. Al insistirle, Hyeon-chae aceptó y entró a buscar ropa.

Mientras tanto, Sun-woo nadó un poco, pero la camiseta, empapada y pegada a sus brazos, axilas y pecho, le resultaba molesta, así que se la quitó por completo. El agua caliente envolviéndolo directamente sobre la piel se sentía mucho mejor; su cuerpo se estremeció al sentir cómo el frío desaparecía por completo.

Como estaba solo, Sun-woo también se quitó los pantalones cortos y los dejó sobre la camiseta. Al quedarse solo con los bóxers ajustados, ya no sentía nada que le estorbara.

Quizás debería haber traído un traje de baño....... Sun-woo, apoyado en el barandal, encendió las burbujas del jacuzzi.

Antes de que el vino se congelara, inclinó la botella para servirlo, pero Hyeon-chae se acercó y se la quitó. La mirada de Hyeon-chae se clavó intensamente en sus hombros descubiertos sobre el agua.

"¿No tienes frío?".

"No. Al contrario, estoy más caliente. Prueba al menos metiendo los pies".

Animado por el vapor, Hyeon-chae finalmente se sentó en el borde y sumergió los pies.

".......Está caliente, de verdad".

"¿Ves? Por algo los baños termales al aire libre son populares. En un baño interior, el calor te sube a la cabeza y te mareas. Al aire libre, el aire frío te refresca".

"Sunbae, ¿es usted el embajador de los baños al aire libre?".

Ante el tono sarcástico, Sun-woo rio con malicia y, de un tirón, arrastró a Hyeon-chae hacia abajo. Tras un breve forcejeo por miedo a patear a Sun-woo, Hyeon-chae aceptó su destino. Terminó resbalando y cayendo, quedando completamente empapado, incluso el cabello, y fulminó a Sun-woo con la mirada. Pero sus labios fruncidos se veían tan tiernos que no daba nada de miedo.

".......Es un abusivo".

"¿Qué tiene de abusivo?".

Sun-woo sonrió con dulzura y, tomando a Hyeon-chae del brazo, le dio un beso en los labios fruncidos. Quizás porque ambos estaban empapados, la piel se sentía como si se fundiera al contacto.

Sun-woo comenzó a desabrochar la ropa de Hyeon-chae. Cuando el torso quedó al descubierto y la piel húmeda se rozó, las orejas de Hyeon-chae se pusieron tan rojas que no sabía dónde mirar y empezó a mover los ojos de forma frenética.

"Sunbae....... esto es demasiado.......".

"¿Demasiado qué?".

El cuerpo de Hyeon-chae, con el rostro ardiendo, empezó a exudar feromonas con aroma a limón. Siendo un alfa dominante, la razón por la que no le resultaba molesto era porque Hyeon-chae lo estaba controlando para no ser una amenaza.

La mano de Hyeon-chae, curiosa por la sensación de tocar piel desnuda bajo el agua, recorrió su espalda, pasando por los omóplatos y la cintura. Sun-woo, que estaba dejando marcas de besos en el hombro de Hyeon-chae, de repente pensó que el agua debajo de ellos estaba demasiado roja. Y al mirar hacia un lado.......

"¡¡Loco, Eun Hyeon-chae!!".

Al ver a Eun Hyeon-chae con la cara ensangrentada y parpadeando lentamente, Sun-woo entró en pánico y le lavó la cara con el agua del jacuzzi. Como la hemorragia nasal no se detenía, salió apresuradamente del agua y corrió hacia el interior.

Sin embargo, no pudo evitar que el sangrado empeorara al ver a Hyeon-chae fijando su mirada en los bóxers mojados y pegados a sus caderas, sus muslos gruesos y sus pantorrillas largas.

* * *

Sun-woo, sosteniéndose la frente, cubrió los ojos de Hyeon-chae para que durmiera.

"Sunbae.......".

"Cállate y descansa, Hyeon-chae. Mi corazón todavía está latiendo a mil.......".

".......Sí".

Al ver lo abatido que estaba, Sun-woo sonrió y le acarició la frente.

"Tanto los baños termales como los jacuzzis al aire libre son peligrosísimos. Deberíamos limitarnos a las piscinas del sudeste asiático".

Hyeon-chae abrió los ojos de par en par ante esas palabras.

"¿Seguiremos saliendo hasta entonces?".

Sun-woo miró a Hyeon-chae, que preguntaba con los ojos brillantes, sin decir nada mientras mantenía su sonrisa.

La promesa que hicieron el día que nevó. La promesa de fingir que salían juntos hasta que Choi I-won se comprometiera, hasta que él pudiera dejar de sentir algo por él. Sin embargo, aún no le había contado a Hyeon-chae que Choi I-won era extraño, que aunque se comprometiera, no parecía dispuesto a renunciar a él.

Sun-woo soltó una risa llena de autodesprecio y desvió el tema con disimulo.

"Dime tu deseo de una vez. Todavía no me has pedido ninguno".

".......No es un deseo que deba usar ahora".

"Entonces, ¿cuándo piensas usarlo?".

Hyeon-chae sonrió cerrando los ojos y mordiéndose el labio inferior. Ante su esfuerzo por poner la expresión más bonita posible, Sun-woo finalmente se rindió.

"Debí haberle puesto fecha de caducidad".

"¿No podría quedarse acostado a mi lado, Sunbae?".

"No tengo sueño".

"Aun así".

Sun-woo miró a Hyeon-chae en silencio y se acostó a su lado.

Al ver que la luz del techo le deslumbraba, se tapó los ojos con el brazo, pero Hyeon-chae se movió y apagó la luz. La oscuridad envolvió la habitación.

En medio del silencio, tras un tiempo indeterminado, la voz de Hyeon-chae llegó a sus oídos.

"Sunbae".

".......¿Qué?".

"¿Todavía te gusta Choi I-won?".

Eun Hyeon-chae, a veces, hacía preguntas tan afiladas que le cortaban la respiración. Con la garganta cerrada y sin poder articular palabra, Sun-woo se quedó mirando fijamente la oscuridad.

El hecho de que Nam Sun-woo quisiera a Choi I-won era una premisa absoluta, consolidada hacía mucho tiempo. Como una roca pesada que le oprimía el cuerpo, I-won estaba involucrado en cada aspecto de su vida; no podía escapar de él. Incluso cuando aquel sentimiento se volvía demasiado pesado o cuando I-won lo lastimaba, nunca se había atrevido a romperlo.

Aquel corazón, que se había mantenido oculto, apretado y arrinconado para poder permanecer junto a I-won, aquel corazón sucio que se pudría por dentro y goteaba una esencia maloliente, cobraba vida y latía con una emoción agradable ante la presencia de Hyeon-chae. Se sentía ligero, lleno de una plenitud cosquilleante que lo hacía reír con frecuencia.

No podía ignorar la diferencia entre ambos. Ya lo sabía: que su viejo sentimiento tal vez no fuera una roca, sino una cáscara de huevo llena de polvo; hueca por dentro, capaz de romperse con un simple golpe.

Pero no tenía el valor. Los recuerdos de las heridas y el dolor del pasado le impedían actuar, así que simplemente se daba la vuelta. Fingía no mirar. Como si, al ignorarlo, todo pudiera desaparecer.

Como si Eun Hyeon-chae lo supiera, a veces le preguntaba: "¿Te gusta Choi I-won?". Lo instaba a intentar romperlo. A ver si realmente se quebraría.

Mientras permanecía absorto en sus pensamientos, la mirada de Hyeon-chae seguía clavada en él.

"¿Puedo usar mi deseo ahora?".

¿Por qué quería gastar un deseo tan preciado justo en ese momento? Como si presintiera la prueba que le esperaba, Sun-woo sonrió suavemente. No tenía ni idea de qué pediría.

Al notar que el silencio era su permiso, Hyeon-chae susurró:

"Dime que no te gusta Choi I-won".

".......Dijimos que pedirías algo posible. No puedes usar un deseo para eso".

A pesar de su negativa firme, Hyeon-chae le tomó la mano como si quisiera engatusarlo.

"Solo dilo. Mírame a los ojos".

Sun-woo soltó una pequeña risa ante la insistencia de sus manos, que lo obligaban a mirarlo. En la oscuridad, se encontró con los ojos de Hyeon-chae, que brillaban con un tenue tono dorado.

"¿Quieres que lo diga yo mismo para hacerme un lavado de cerebro?".

Eun Hyeon-chae cerró la boca; al parecer, sí lo había pensado. Al ver cómo Sun-woo lo miraba con una sonrisa burlona, Hyeon-chae hizo un puchero y gruñó.

"¿No lo vas a hacer?".

Ante aquel capricho, como si le pidiera un pequeño favor, Sun-woo sonrió con ternura, giró un poco la cabeza y besó la palma de la mano de Hyeon-chae. Los dedos de este se encogieron como una mimosa.

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Le pedía que, al menos una vez, golpeara la roca, incluso usando un deseo tan valioso....... Aunque no estaba convencido, no podía negarse. Sun-woo sujetó la espalda de Hyeon-chae, lo atrajo hacia sí y se miraron fijamente. Los ojos de colores claros de Hyeon-chae eran tan hermosos que Sun-woo sonrió cerrando los suyos.

"¿Empiezo?".

".......Sí".

Con esa expresión llena de expectativas, Sun-woo se aclaró la garganta, dejándose llevar por un impulso juguetón.

"Ejem, juro. Yo, Nam Sun-woo, no gusto de Choi I-won.......".

"¡¡Ah!!".

La expresión de Eun Hyeon-chae, llena de ilusión, se vino abajo. Sun-woo soltó una carcajada; era tan tierno verlo irritarse por sus bromas habituales. Su rostro se acercó poco a poco, deteniéndose justo frente al de Hyeon-chae. Con sus puntas de nariz rozándose, Sun-woo habló por impulso:

"Te amo, Hyeon-chae".

Los ojos de Hyeon-chae se abrieron tanto como fue posible.

La intención de decir lo que Eun Hyeon-chae quería escuchar era solo una excusa. El sentimiento real oculto tras esas palabras fue tan repentino que ni el mismo Sun-woo se había dado cuenta.

Sun-woo besó la punta de su nariz y sus labios, susurrando:

"Ya no me gusta Choi I-won. De hecho, lo odio".

".......".

"Quien me gusta es Eun Hyeon-chae, tú.......".

Al intentar continuar, la voz de Sun-woo se apagó al ver las lágrimas que brotaban en los ojos de Hyeon-chae.

"Basta".

Hyeon-chae se mordió el labio. No era solo por la decepción de la broma. Se dio cuenta de que Sun-woo estaba intentando huir de nuevo.

Incluso al mirarlo con tanta ternura, aún no era suficiente. Incluso bajo esa mirada cargada de afecto, sentía que aún, aún no era el momento.

"Fui un tonto. No sirve de nada obligarlo a decir cosas que no siente.......".

Hyeon-chae cerró los ojos para ocultar su agitación. Las lágrimas acumuladas se deslizaron por sus mejillas.

Sun-woo lo miró con los ojos cargados de impacto, sin ni siquiera pensar en limpiar aquellas lágrimas. Cuando saboreó nuevamente en la punta de su lengua la confesión de la que apenas se había hecho consciente, escuchó un sonido seco, como algo que se agrieta en alguna parte. La roca se había roto.

".......Ja".

El sentimiento que se había mantenido firme durante diez años se resquebrajó ante una sola lágrima de Eun Hyeon-chae, revelando el vacío en su interior.

Su mente era un caos total. ¿Realmente le habían hecho un lavado de cerebro?

Tenía unas palabras formadas en la punta de los labios. Sintiendo que iban a estallar, Sun-woo levantó la mano, jugueteó con sus labios y los presionó con fuerza. Aun así, la verdad, incapaz de ser contenida, se escapó.

"Me gustas".

"No lo digas".

".......Me gustas. Hyeon-chae".

Solo entonces tuvo la certeza. Sun-woo no pudo decir nada más y se tapó la boca, sorprendido. Menos mal que Hyeon-chae tenía los ojos cerrados y no podía ver su rostro. Debía de estar viéndose increíblemente estúpido.

* * *

La respiración pausada de Hyeon-chae se escuchaba en la habitación. Detrás de ese sonido, las preocupaciones de Sun-woo florecían como una densa niebla.

".......¿Te gusta Eun Hyeon-chae?".

Si lo pensaba ahora, quizá ya lo presentía desde antes, pero la sacudida fue de una magnitud completamente distinta a cuando solo lo imaginaba como una posibilidad.

"Fuu.......".

Sun-woo, mientras exhalaba el humo del cigarrillo, se giró para observar a Hyeon-chae a través del cristal. Recorrió con lentitud aquel rostro que apenas había logrado conciliar el sueño y presionó con fuerza su pecho, donde su corazón retumbaba como un tambor.

"Deja de latir, ya basta".

¿Desde cuándo había empezado? Al intentar encontrar un origen, surgieron tantos momentos plausibles que no pudo elegir solo uno.

Desde la primera vez que lo vio, desde cuando lo seguía a todas partes como un cachorrito. Cuando lo vio llorar, o cuando lo esperaba tontamente sentado solo en la nieve. Al recordarlo ahora, no podía evitar pensar que en todos esos momentos, Hyeon-chae se veía tan hermoso que le resultaba insoportable.

"Me gusta.......".

Aquel sentimiento adolescente se desbordaba constantemente de sus labios. Sin poder contenerse ni un segundo más, queriendo ir al lado de Hyeon-chae, sacudió su cuerpo para quitarse el frío del viento y regresó apresuradamente al dormitorio.

Sun-woo, de pie junto a la cama, contempló en silencio a Hyeon-chae dormido.

"Eun Hyeon-chae. Hyeon-chae".

".......".

"Parece que me gustas".

No hubo respuesta. ¿Acaso se había quedado sin energía tras llorar tanto antes de dormirse? Inclinándose para quedar a la altura de su rostro, Sun-woo acarició sus párpados enrojecidos y susurró:

"¿No me has oído? Me gustas. No vuelvas a llorar diciendo que no te lo dije, así que despierta ya".

Aun diciendo eso, no se atrevió a tocarlo tanto como para despertarlo. Su rostro, que brillaba con frialdad bajo la luz de la luna, le parecía hoy especialmente bello. Siguió con el dedo el sombreado de sus pestañas cerradas y el puente de su nariz, alta y definida como si estuviera esculpida a propósito, y presionó suavemente sus labios suaves.

"Hyeon-chae, Eun Hyeon-chae.......".

Sun-woo miró aquel rostro dormido y respondió por adelantado a las preguntas que sabía que Hyeon-chae le haría después.

"Me gusta que me mires a donde quiera que vaya, me gusta que te esfuerces por agradarme, y me gusta que sonrías tan a menudo solo frente a mí".

Cada vez que murmuraba estas cosas, su pecho sentía un cosquilleo. Una vez que la represa se rompió, aquel sentimiento meloso se desbordaba de forma incontrolable, hasta resultarle abrumador. Se preguntaba cómo había podido contenerse tanto tiempo cuando le gustaba de esa manera.

Sun-woo se metió bajo las mantas y, con cuidado, estiró el brazo para abrazar a Hyeon-chae. Le dio un suave beso en el rostro, pero al ver sus párpados enrojecidos, una punzada de dolor le atravesó el corazón.

¿Tenía que llorar así de triste? Aunque él mismo no era precisamente un ejemplo de persona confiable.......

No quería ver esa expresión de dolor y llanto, por muy hermoso que se viera.

".......¿Tan poca confianza te doy?".

Le preocupaba que el sonido de su corazón, que no dejaba de latir, despertara a Hyeon-chae, pero apenas pudo retirar la vista; no fue capaz de soltarlo.

¿Qué es lo que estoy abrazando? Se mordió los labios ante la sensación de plenitud y felicidad que lo embargaba. Tenía miedo de que se rompiera si aplicaba demasiada fuerza, así que no lo abrazó con firmeza; simplemente enredó sus dedos en su cabello, disfrutando de aquella sensación extraña que se extendía desde su pecho. Repetía en su mente que era feliz, una y otra vez.

Era un sentimiento que no recordaba haber sentido, o quizá, era la primera vez.

Es un caso perdido....... Deberías reconocer qué expresión tienes. Piensa bien en lo que dije.

Sun-woo se llevó una mano al rostro. Sabía qué expresión tenía incluso sin mirarse al espejo.

¿Desde cuándo se notaba tanto? Qué buena vista tienes, Seo-rin.......

Cerró los ojos con pensamientos triviales. Intentó dormir escuchando su respiración tranquila, pero Sun-woo no pudo pegar ojo en toda la noche, con la mente llena de Hyeon-chae.

Nadie cree en las confesiones de alguien con una vida amorosa promiscua. Sun-woo lo sabía, pero esta vez, realmente podía sentirlo en cada fibra de su ser.

Frustrado por haber susurrado sus sentimientos solo a un Hyeon-chae dormido la noche anterior, Sun-woo esperó ansiosamente a que despertara desde el primer rayo de sol. Las pestañas, que hasta hace poco descansaban tranquilas, empezaron a revolotear, revelando los ojos que tanto ansiaba ver.

Al ver que Hyeon-chae, nada más despertar, buscaba a su lado y, al encontrarlo, sonreía con una expresión de alivio mientras sus ojos se curvaban con dulzura, Sun-woo simplemente no pudo resistirse. Como si estuviera bajo un hechizo, abrió la boca y dejó salir la confesión.

"Me gustas. Hyeon-chae".

".......¿Eso no terminó ayer?".

"No, yo.......".

"Voy a ducharme. Quedé con Jin-young hyung a las diez".

"¡¡Eun Hyeon-chae...!!".

Extendió la mano hacia la espalda de Hyeon-chae mientras este huía, pero no pudo alcanzarlo. Sun-woo se dejó caer hacia atrás en la cama y se cubrió el rostro con ambas manos.

Como el estado de ánimo de Hyeon-chae decayó drásticamente tras la confesión de la mañana, Sun-woo empezó a andar con pies de plomo. Si simplemente lo hubiera tratado como siempre, Hyeon-chae habría dejado pasar la incomodidad rápidamente, pero al estar ambos cuidándose el uno al otro, la relación empezó a enredarse.

Sun-woo se prometió a sí mismo: para Hyeon-chae todo era nuevo, así que no debía apresurarse. Pensó que debía acercarse con sinceridad, al menos con el mismo afecto que Hyeon-chae le mostraba. Sin embargo....... una cosa era lo que pensaba su cabeza y otra muy distinta cómo reaccionaba su cuerpo.

En cuanto fue consciente de que le gustaba, se encontró acosándolo sin querer. Lo tenía claro: lo que él hacía no era cortejar, era hostigar. Hostigar.

"Sunbae, ¿viste esto?".

"¿Qué?".

".......Esto, dame tu mano.......".

Si Hyeon-chae estaba a su lado, sus manos se movían solas para rodear su cintura.

"Entonces, decidí no hacerlo....... ¿A qué miras desde hace un rato?".

"¿Eh, eh?".

O se quedaba mirando sus labios fijamente mientras él le hablaba con entusiasmo.

"¿Tienes algo que decirme?".

".......Me gustas".

O, cuando Hyeon-chae le preguntaba si tenía algo que decir al sentir su mirada, terminaba confesándose de la nada.

Al final, cuando Hyeon-chae, con el rostro visiblemente herido, murmuró con voz temblorosa: ".......Sunbae, puede parar", Sun-woo se insultó a sí mismo internamente con todas sus fuerzas.

No debería haber bromeado ayer, ni siquiera haber jugado con la forma de sus manos....... Aunque nada habría cambiado, el suspiro de arrepentimiento fue inevitable.

Solo le quedaba demostrarle su sinceridad a toda costa, ya que la desconfianza se había instalado en Hyeon-chae. Sun-woo decidió contener sus confesiones de amor hasta entonces. Al sentirse más tranquilo, Hyeon-chae volvió a tratarlo con naturalidad.

Sun-woo, al comprender que para el Hyeon-chae de ahora sus confesiones no eran más que bromas, se arrepintió tanto que se habría golpeado a sí mismo diez veces por lo que hizo aquel día.