3.
3.
Lavarse en la cabina de baño ya se había
vuelto algo familiar. Ju-han salió del baño secándose el cabello mojado con una
toalla. Si hubiera estado en su propia casa, se habría puesto la bata dentro
del baño, pero el baño de Woo-hyun era demasiado estrecho para guardar batas
ahí.
Hubiera sido mejor si la cama fuera más
grande, pero como solo era de vez en cuando, no resultaba tan incómodo.
Normalmente pasaban el tiempo juntos en Hannam-dong, pero si Woo-hyun tenía una
agenda importante al día siguiente, Ju-han solía ir a la casa de Woo-hyun la
noche anterior. Era más conveniente porque la mayoría de la ropa y pertenencias
de Woo-hyun estaban allí, y era más fácil para el coche del mánager recogerlo.
Hoy era el día de la transmisión en vivo de
los ‘Golden Screen Awards’.
“... Muchas gracias por otorgarme este premio
que no esperaba en absoluto y.…”.
Ju-han sonrió al ver la nuca de Woo-hyun,
quien estaba sentado frente al espejo practicando su discurso de aceptación.
Tras haber pasado la noche dando vueltas sin poder dormir, Woo-hyun se había
levantado a las cuatro de la mañana para correr por el vecindario antes de ducharse.
Aunque debería estar exhausto, solo bebía agua mientras se concentraba en
practicar sus palabras.
“¿Pudiste dormir algo?”.
“Sí, me desperté varias veces, pero algo
dormí”.
Al final de este año, Woo-hyun había sido
nominado por ‘Prime Target’ como Mejor Actor Revelación, Mejor Actor de Reparto
y Premio a la Popularidad en los ‘Golden Screen Awards’, los ‘Myeongjang Arts
Awards’ y los ‘Mugunghwa Media Awards’, respectivamente. Hoy asistiría a la
primera de esas ceremonias.
Hacía tres semanas que le informaron que
‘Prime Target’ estaba nominada a Mejor Película y él a Actor Revelación. Ju-han
no lo había notado porque Woo-hyun no mostró agitación externa, pero desde el
día anterior se le veía nervioso y hoy su rostro estaba encendido de la
emoción.
“Hyung, practiqué la expresión para felicitar
a otro actor cuando gane, dime si se ve natural”.
Woo-hyun habló mientras observaba a Ju-han
terminar de vestirse. Parecía que no solo practicaba el discurso, sino también
su reacción en caso de perder.
Incluso eso era actuación para él, y se lo
tomaba en serio. Se sentó con la espalda recta, carraspeó y comenzó a aplaudir
con una sonrisa natural. Incluso añadió el detalle de mirar hacia la distancia,
como si estuviera observando una pantalla gigante.
Aun así, el hecho de que bajara ligeramente la
barbilla al final, dejando ver un rastro mínimo de decepción, le pareció
adorable a Ju-han. Se acercó y tomó el rostro redondo de Woo-hyun entre sus
manos. El aire estaba fresco, pero su piel se sentía tibia.
“Se ve natural”.
Aliviado por esas palabras, Woo-hyun volvió a
mirarse al espejo para practicar sus aplausos. Viéndolo perder el tiempo en eso
en lugar de memorizar más su discurso, era evidente que no creía que fuera a
ganar.
A juzgar por los nominados, parece que Woo-hyun
arrasará con todo: revelación, popularidad y reparto, pensó Ju-han. Lo obligó a
girarse para quedar frente a frente.
“Practica el discurso. Deja de practicar los
aplausos”.
“... Ya me memoricé todo el discurso”.
Woo-hyun se lamió los labios con tensión. Ju-han
le masajeó los hombros para relajarlo. Al presionar los músculos rígidos,
Woo-hyun soltó un quejido.
“Pensé que avisaban a los ganadores con
antelación, ¿no es así?”
“Dicen que a veces lo hacen... pero no lo sé.
No me han dicho nada”.
“¿Pero no se puede intuir por el lugar
asignado?”.
“Dicen que si el asiento está cerca del
pasillo o en el centro hay más probabilidades... porque es más fácil llegar al
escenario y para las cámaras. Aunque, como ‘Prime Target’ o Kyu-min-sunbae
tienen muchas posibilidades de ganar, podría ser solo por eso”.
Al escucharlo hablar sin parar, Ju-han notó
que no estaba tan indiferente como pretendía. Woo-hyun bajó la mirada hacia su
libreta de notas con timidez. Ju-han pasó sus dedos entre su cabello,
acariciándolo.
Era imposible que un actor que ama tanto la
actuación y desea hacerlo tan bien no tuviera ni una pizca de ambición por ser
reconocido por la industria. Simplemente tenía el hábito de no esperar cosas
buenas y conformarse con su situación actual para protegerse, lo que lo hacía
parecer calmado.
“Estar invitado a la ceremonia ya es algo
increíble”.
Susurró Woo-hyun, dejándose llevar por las
caricias de Ju-han. Debido a la falta de sueño, se apoyó contra el firme
abdomen de Ju-han y respiró con calma.
“Ya tengo que empezar a prepararme de verdad”.
Sus palabras sonaron algo distorsionadas
porque sus labios estaban presionados contra el vientre de Ju-han. Tras
retrasarse todo lo posible, Woo-hyun se puso de pie.
Sin comer nada y con el estómago lleno solo de
agua, Woo-hyun comenzó a vestirse. Como iría directo al salón de belleza para
ser transformado por su mánager y estilista, eligió ropa cómoda y sencilla.
Mientras Woo-hyun empacaba sus cosas, Ju-han observaba su rostro limpio y sin
maquillaje. Le pareció tierno que, incluso en medio de las prisas, Woo-hyun se
detuviera a mirar el adorno en la maceta.
Ju-han nunca se había interesado por las
entregas de premios de fin de año. La Navidad y el cierre de año eran las
temporadas más ocupadas en la hotelería, y solía sumergirse en el trabajo para
distraerse de los pensamientos sobre su madre, descuidando lo que pasaba a su
alrededor. Mucho menos le interesaba un evento lleno de celebridades.
En ese sentido, este año era diferente. Para
Ju-han, quien había visto de cerca cuánto tiempo y esfuerzo invertía Woo-hyun
en sumergirse en sus personajes, esta ceremonia era especial.
Debido a que Woo-hyun tuvo que reducir su
grasa corporal para su papel de agente, Ju-han también terminó perdiendo peso.
Como había muchas escenas de acción, aunque no hubo heridas graves, el cuerpo
de Woo-hyun quedó marcado con pequeñas cicatrices; Ju-han descubría una nueva
cada vez que lo desvestía. En una ocasión, Woo-hyun atrapo un resfriado y
terminó contagiándolo. Durante seis meses, Woo-hyun grabó 14 horas diarias y,
los días que no grababa, tomaba clases de acción.
Dada la situación, con suerte llegaban a
dormir juntos. Lejos de tener citas, Ju-han sufrió seis meses de frustración
sexual forzada. Por supuesto, había veces que lo resolvían rápido sin
penetración, pero en innumerables ocasiones terminó masturbándose al lado de un
Woo-hyun profundamente dormido. Era la primera vez en su vida que tenía que
masturbarse teniendo a su pareja al lado.
Tras terminar el agotador rodaje, Woo-hyun
cayó enfermo por el agotamiento. Después de pasar por ese dolor, como quien
sufre el cansancio tras un largo viaje, la serie se estrenó justo cuando volvía
a acostumbrarse a la rutina. Realmente, el año se había pasado volando.
Y hasta este mismo momento, Ju-han había
recorrido ese largo camino junto a él. Miró a Woo-hyun, quien ya estaba listo y
se acercaba a él. Woo-hyun le dio un corto beso en la mejilla a modo de
despedida.
“Ya me voy”.
“Ve con cuidado. Iré a buscarte más tarde”.
“Llevo el cargador y prometo contestar el
teléfono”.
Ju-han soltó una risita ante el comentario
adicional. Woo-hyun lo decía porque planeaba beber hasta la madrugada en la
fiesta posterior al evento.
Tras despedir a Woo-hyun, Ju-han se preparó
para ir a trabajar. No podía trasladar todas sus cosas a esa casa tan pequeña,
así que a veces enviaba al Secretario Kim a hacer recados, pero al frecuentarla
tanto, terminó dejando las cosas de uso diario. Al abrir un cajón para sacar
una corbata, sonrió. Como no sobraba el espacio, Woo-hyun había comprado
organizadores para aprovechar cada rincón y lo tenía todo impecablemente
ordenado.
Ju-han pensó que Woo-hyun querría mudarse en
cuanto sus pertenencias aumentaran, pero parece que había subestimado la
capacidad de organización de alguien que ha vivido solo por años.
Una vez listo, Ju-han habló con su chofer y se
dirigió a la entrada. Justo cuando se ponía los zapatos, recibió una llamada.
Era el Secretario Kim.
“Dígame”.
—Director Ejecutivo...
Ju-han se detuvo en seco. La respiración al
otro lado de la línea se sentía pesada.
***
Jang Hyun-woo hundió el rostro entre sus manos
y soltó un largo suspiro. Sentía que se asfixiaba con el olor a desinfectante
que llenaba el pasillo.
El médico de cabecera le acababa de informar
que el tratamiento ya no tenía sentido. Era prácticamente una sentencia de
muerte.
Había sido terriblemente largo. Hyun-woo buscó
analgésicos en su bolso con manos temblorosas. Sentía que la cabeza le iba a
estallar por la falta de sueño. Aunque su madre no había venido a las visitas tras
enterarse de la noticia, él llevaba varios días presentándose en el hospital
pensando que no quería arrepentirse de no haber visto su rostro por última vez.
Fue su elección y su propia responsabilidad.
Las visitas a la unidad de cuidados intensivos
solo estaban permitidas una vez al día durante diez minutos. Hubiera sido mejor
una muerte súbita y tranquila, pero Jang Myung-jun estaba muriendo lenta y
dolorosamente. Lo que empezó como cáncer de estómago terminal se había
extendido a los intestinos, provocando deposiciones con sangre; debido a una
obstrucción intestinal, vomitaba sangre negra y tuvieron que colocarle una
sonda nasogástrica. Por el ayuno prolongado, se consumía día tras día hasta
quedar en los huesos. No quedaba ni rastro del hombre robusto que alguna vez
fue.
No pasará de esta semana, intuyó Hyun-woo ayer
tras terminar la visita.
Pensó que casi era mejor así. Para su padre,
seguir aferrado a la vida debía ser un tormento mayor.
“¿Quieres un gimbap? Deberías comer algo”.
Dijo su novia, Ye-ju, al no poder verlo así
por más tiempo. No tenía apetito, pero como se sentía mareado, asintió.
Justo cuando se tragaba dos analgésicos y
sacaba una botella de agua, el sonido de unos zapatos resonó en el pasillo
acercándose. Un hombre que no encajaba con el paisaje sombrío del hospital,
donde la sombra de la muerte era densa, caminaba hacia ellos. En medio del caos
de familiares de pacientes en cuidados intensivos, él mantenía una calma
extraña.
Gong Ju-han.
Hyun-woo lo reconoció de inmediato, pues era
un rostro imposible de olvidar. ¿Qué razón tendría Gong Ju-han para venir
personalmente en lugar de enviar a alguien? ¿Acaso pensaba cobrarle los gastos
médicos en cuanto su padre falleciera? ¿O tal vez Woo-hyun quería vengarse?
Debido a la falta de sueño y la fatiga
extrema, su cerebro no funcionaba correctamente. Hyun-woo se puso de pie
haciendo fuerza con sus piernas temblorosas.
“Hola”.
Gong Ju-han no le devolvió el saludo, solo
curvó ligeramente la comisura de sus labios. Su mirada se posó en Ye-ju, que estaba
un paso por detrás. Ye-ju, al cruzar miradas con él, miró de reojo a Hyun-woo.
Antes de que Hyun-woo pudiera articular palabra, Gong Ju-han saludó primero.
“Hola”.
“... Hola. Soy Park Ye-ju, la novia de
Hyun-woo”.
Ye-ju levantó la vista hacia el hombre, quien
no le proporcionó ninguna información más allá del saludo. Desde que vio a
Hyun-woo saludar con tanta rigidez, se dio cuenta de que no eran amigos.
Parecía demasiado joven para ser su jefe. No
se veía triste, ni siquiera parecía lamentarlo. ¿Sería alguien relacionado con
Jang Myung-jun? Había oído que todas las deudas estaban pagadas...
“Park Ye-ju”.
El hombre murmuró el nombre como si lo
saboreara, y Ye-ju abrió mucho los ojos. Él preguntó con una sonrisa.
“Parece que han venido de visita”.
“Sí, estamos esperando nuestro turno. Creo que
nos llamarán pronto”.
“Ye-ju, ¿podrías ir a comprarme el gimbap? La
verdad es que tengo mucha hambre”.
Interrumpió Hyun-woo. Ye-ju, que ya se sentía
incómoda, se retiró de inmediato aprovechando la oportunidad.
Mientras esperaba a que Ye-ju desapareciera
por completo de su vista, la mirada de Gong Ju-han recorrió a Hyun-woo con
parsimonia. Cuando Hyun-woo, tras mirar de reojo el final del pasillo,
finalmente lo miró a los ojos, Gong Ju-han chasqueó la lengua.
“Su novia está pasando por mucho”.
“...”.
“¿El resto de la familia ya terminó su visita
y se fue?”.
Hyun-woo pensó rápidamente. Gong Ju-han había
pagado los gastos del hospital porque había hecho un trato con su padre. Él
también debía haber estado esperando su muerte. Si había venido hasta aquí para
confirmarlo personalmente, quizá lo mejor sería contarle con detalle el
miserable final de su padre.
“Mi madre marcó una línea desde el divorcio
diciendo que ya son extraños, y mi hermano... dijo que no vendría. Dice que no
le importa si vive o muere”.
Incluso el hermano que solía defender a su
padre le había dado la espalda recientemente. Su hermano había escuchado
rumores de que su padre, en su época de profesor, se acercaba a jóvenes que
habían huido de casa con malas intenciones, y fue a interrogar a su madre. Ella
no lo negó, y su hermano no quiso más explicaciones.
“Parece que morirá pronto. En cuanto pase, lo
incineraremos de inmediato sin funeral, de la manera más barata posible”.
Hyun-woo usó expresiones crudas a propósito,
aunque podría haber dicho con más tacto que estaban considerando la opción
menos costosa por su situación económica. Sentía algo de culpa, pero la
prioridad era el estado de ánimo de aquel hombre.
“Está sufriendo mucho para mantenerse con vida,
creo que está recibiendo su castigo”.
“No entiendo qué tiene de doloroso morir en
una cama cómoda”.
Gong Ju-han soltó una sonrisa sarcástica ante
esas palabras. Hyun-woo, inquieto, empezó a describir el desolador estado final
de su padre.
“No tiene conciencia y, por el largo ayuno,
solo quedan los huesos. Se le ha caído todo el cabello y no hay una parte sana
en su cuerpo, está irreconocible. Si entrara a verlo, se daría cuenta de que es
prácticamente un cadáver viviente”.
“¿Y por qué entraría yo a verlo?”.
Gong Ju-han arqueó una ceja con extrañeza. Si
no había venido para ver con sus propios ojos el final de su padre, ¿entonces a
qué vino? Hyun-woo se puso en extrema tensión.
“¿No vino para darle el tiro de gracia final
antes de que muera?”.
“No estoy tan desocupado”.
“... Entonces, ¿por qué vino hasta aquí?”.
Gong Ju-han no respondió y se limitó a mirarlo
en silencio. Su mirada, que escudriñaba cada espasmo de los músculos faciales
de Hyun-woo, resultaba asfixiante.
“Vine a verlo a usted, Hyun-woo. Tenía
curiosidad por saber qué tipo de persona es”.
El cuerpo de Hyun-woo se tensó al instante.
Levantó la cabeza con cautela. Aunque sus miradas se cruzaron, Gong Ju-han no
dijo nada. Como si el que debiera hablar fuera él y no Ju-han, este mantuvo la
boca cerrada, inmóvil.
La única razón importante para que Gong Ju-han
viniera a verlo solo podía ser Song Woo-hyun. Solo entonces Hyun-woo comprendió
las intenciones de Ju-han. Su padre, que ya era un cadáver andante, no le
interesaba; quería verificar personalmente si él era alguien que pudiera dañar
a Woo-hyun. Como ya hacía tiempo que no tenía contacto con Woo-hyun, esto debía
ser una advertencia para que siguiera actuando con prudencia en el futuro.
Hyun-woo tragó saliva y habló:
“No voy a escupir en mi propia cara, por
supuesto que tendré cuidado con lo que digo. Solo... ahora yo también quiero
vivir mi propia vida y no tengo intención de meterme más en medio. Aunque mi
padre muera, no habrá nada que perjudique a Woo-hyun”.
“El daño ya es inmenso”.
Gong Ju-han, que no había mostrado ni una
grieta en su compostura, frunció el ceño. Por un instante cruzó por su rostro
una expresión de fastidio, pero pronto recuperó la calma.
“He oído que se casará pronto”.
Hyun-woo tragó saliva. Mencionar el matrimonio
en esta situación era prácticamente una amenaza. La imagen de Gong Ju-han
saludando a Ye-ju con una sonrisa quedó grabada a fuego en su mente.
En ese momento, las puertas de la unidad de
cuidados intensivos se abrieron. Hyun-woo soltó un suspiro contenido y se giró
hacia la puerta.
“Protectores de Kim Chul-soo, Choi Young-hee y
Jang Myung-jun, por favor, entren”.
Las personas mencionadas se pusieron en pie.
En medio de aquel ambiente pesado y silencioso, como si todos hubieran tirado
ya la toalla, alguien rompió a llorar. Hyun-woo observó aturdido a la gente que
entraba uno a uno. A pesar de que el paciente más crítico era su padre, no le
brotó ni una sola lágrima. Al contrario, sintió alegría.
Mierda, un poco más de paciencia y seré libre.
“Felicidades”.
Dijo Gong Ju-han en voz baja antes de darse la
vuelta.
Hyun-woo se quedó allí de pie, escuchando cómo
el sonido de los zapatos se alejaba lentamente.
Tutor de Jang Myung-jun. Ante el segundo
llamado, Hyun-woo empezó a caminar con torpeza. Mientras avanzaba hacia la
sofocante sala de hospital, comprendió tardíamente que las últimas palabras de
Gong Ju-han habían sido para felicitarlo por su boda.
***
¿Qué tiene de especial un premio?
Woo-hyun intentaba autoconvencerse. De lo
contrario, sentía que se desmoronaría ante la presión de las diez mil personas
que abarrotaban el inmenso Sky Arena.
Había asistido a fiestas llenas de gente de la
industria y a lujosos eventos en museos, pero nunca había sentido una
intimidación tan aplastante. No era por el ambiente ni por estar nominado; era
puramente una cuestión de escala.
Era la primera vez que Woo-hyun pisaba el Sky
Arena. El estadio gigante, donde solo los cantantes más populares daban
conciertos, tenía cuatro niveles de asientos. La multitud llenaba cada rincón, observando
el escenario desde decenas de metros de altura. Él presionaba las puntas de sus
dedos para distraerse. El murmullo simultáneo de miles de personas zumbaba en
sus oídos.
Esta es la primera ceremonia y aún quedan dos
más. No puedo acobardarme tan pronto.
Woo-hyun palpó el broche de Ju-han que llevaba
guardado en su traje. No pudo ponérselo porque no combinaba con el vestuario de
hoy, pero lo traía como un amuleto.
“Ah, qué sueño”.
Kyu-min, apoyado en su asiento, soltó un largo
bostezo. Habiendo alcanzado el éxito desde joven, no parecía muy impresionado
por la ceremonia.
“Al ser en vivo, es agotador”.
Murmuró Woo-hyun mientras observaba los
alrededores. Había una cámara muy cerca del equipo de ‘Prime Target’. Durante
las tres horas que duraría la transmisión, no podía bajar la guardia, pues no
sabía en qué momento su rostro aparecería en la pantalla gigante.
Estaba rodeado de muchísimos actores a los que
había visto en pantalla desde niño. Eran tantos que, irónicamente, la situación
perdió realidad y sus nervios empezaron a calmarse. Woo-hyun charló
animadamente con sus compañeros de ‘Prime Target’; estaba feliz de verlos tras
el final del rodaje.
Pronto, un anuncio avisó que la primera parte
estaba por comenzar. El desorden ambiental se fue apaciguando. Woo-hyun revisó
su teléfono por última vez antes de ponerlo en modo avión.
Había recibido mensajes de mucha gente tras la
noticia de su nominación. Desde miembros del staff con los que trabajó
brevemente en sus días de papeles menores, hasta el chat grupal de ‘Perro de
pelea’.
Min-woo sunbae
(Foto)
Prueba de mi voto para el Premio a la
Popularidad jajajaja. Felicidades, cuando ganes me invitas a algo. 06:32 PM
Woo-hyun sonrió al ver la captura de pantalla
entre las felicitaciones. Sabía que los votos contaban, pero no se había
molestado en investigar cómo hacerlo; agradeció que Min-woo se hubiera tomado
esa molestia por él. Quiso responder con propiedad, pero como se iba a alargar,
le envió un mensaje corto diciendo que le escribiría después de la gala.
Sin embargo, el mensaje de Ju-han era el único
que tenía un tono diferente.
Ju-han hyung
¿Qué quieres comer cuando termine todo? 08:05
PM
Era un mensaje tan típico de él, preguntando
siempre por las comidas, que habría sabido que era suyo aunque fuera anónimo.
Ju-han sabía que no había comido nada en todo el día para lucir lo mejor
posible en la gala. Aunque hoy no podrían cenar juntos por la fiesta posterior,
ya tenía una lista de lo que quería comer mañana.
Woo-hyun
Pescado a la parrilla. Y estofado picante con
arroz con moluscos. 08:09 PM
Ju-han hyung
Hecho. 08:10 PM
La respuesta corta y tierna le hizo sonreír.
El espacio majestuoso, la multitud, la gente que solo veía en películas... en
aquel lugar irreal, solo el mensaje de Ju-han parecía mantenerlo anclado a la
realidad.
Woo-hyun puso el teléfono en modo avión y se
enderezó. Mantuvo el cuello erguido para no estropear su peinado perfecto y
miró al frente.
Pronto, las luces del recinto se apagaron una
a una y el silencio se apoderó del lugar.
Una música épica comenzó a sonar mientras el
video de apertura llenaba su visión. La 59ª edición de los ‘Golden Screen
Awards’. Entre los momentos destacados de las obras más importantes del año,
finalmente llegó el turno de ‘Prime Target’. Woo-hyun inhaló profundamente
mientras observaba la escena que se desplegaba ante sus ojos.
‘¡An Si-hoon!’.
Moon Jae-hyuk corre gritando a pleno pulmón.
Al doblar la esquina, se lanza disparando ráfagas. ¡Bang, bang, bang! Los
agentes de traje negro caen uno tras otro. En el momento en que uno de los que
esquivó las balas saca un radio, An Si-hoon aparece de la nada, le tuerce la
muñeca y lo deja inconsciente con un golpe en el cuello.
No hay tiempo. Mientras Moon Jae-hyuk se
encarga de los enemigos, An Si-hoon corre a la sala de servidores y conecta el
terminal de hackeo. Observa con ojos fríos el lento progreso de la barra de
carga.
‘¡Sal de ahí!’.
An Si-hoon no se mueve a pesar del grito de
Moon Jae-hyuk. 95, 96... Al llegar al 100, sale corriendo, pero la vista está
nublada por el humo de las granadas.
‘¡Por aquí, corre!’.
An Si-hoon corre hacia la dirección de la voz.
Moon Jae-hyuk, que está adelantado, lanza una granada hacia el ventanal
mientras engancha el cinturón de An Si-hoon a su propia cuerda. El cristal estalla
en mil pedazos, abriendo un enorme agujero, y ambos hombres se lanzan al vacío
oscuro.
Era la escena en la que saltaban desde un
edificio de cientos de metros confiando únicamente en su compañero. El rostro
decidido de An Si-hoon, lanzándose sin un ápice de duda, apareció en un primer
plano ante más de diez mil espectadores.
En ese breve instante, Woo-hyun volvió a
sentir la emoción dramática que experimentó An Si-hoon. Aunque era una escena
que había repasado tantas veces que conocía cada línea y cada respiración de
memoria, la sensación era nueva. Fue una toma difícil porque la sincronización
debía ser perfecta, pero el resultado fue magnífico.
Sus oídos zumbaban por el sonido de los
disparos y las explosiones. Woo-hyun se lamió los labios secos y apretó sus
rodillas. Al volver a ver la obra a la que dedicó todo un año, el pasado
desfiló ante sus ojos.
Los días de práctica de una sola línea durante
horas cuando solo tenía papeles menores. Los tiempos en los que se conformaba
con ser parte de otro mundo siendo solo un extra. El corazón endurecido por
aguantar humillaciones, olvidarlas y sobrevivir para el día siguiente. Las
noches en las que dormía haciendo un esfuerzo sobrehumano por no hundirse en la
autocrítica y la depresión. Aquellas horas ingenuas en las que se sumergía
excesivamente en el trabajo porque quería huir de todo.
“¡Un festival que conecta el pasado, el
presente y el futuro de las artes y la cultura popular de Corea! ¡Bienvenidos a
la 59ª edición de los Golden Screen Awards, junto a sus brillantes
protagonistas!”.
En el centro del escenario, los presentadores
vestidos con gala y esmoquin anunciaron el inicio de la ceremonia. Woo-hyun
disfrutó de la gala mientras se entregaban diversos premios. Conocía algunas
obras y otras no, pero como sabía que cada una contenía el sudor de mucha
gente, cada discurso le llegaba al corazón.
Las actuaciones musicales también fueron
divertidas. No conocía mucho a uno de los cantantes, pero quedó impresionado
por su increíble voz en directo. Se sorprendió a sí mismo disfrutando con las
manos entrelazadas cuando la cámara lo enfocó.
El premio al Actor Revelación suele entregarse
al principio de la primera parte. En la pantalla apareció ‘Premio al Actor
Revelación’ y actores que habían ganado el premio años atrás salieron al
escenario para entregarlo. Hicieron bromas ligeras para relajar el ambiente.
“Cuando dije que vendría a entregar el premio
al Actor Revelación, todos se sorprendieron. ‘Parece que fue ayer cuando tú
eras el novato’, me dijeron. Vaya... cómo vuela el tiempo”.
“Es verdad. Yo también recuerdo perfectamente
la primera vez que estuve frente a una cámara. Todos tenemos un comienzo, y
creo que esa pasión inexperta pero ardiente es la que nos ha traído hasta
aquí”.
“Así es. Este año también hemos tenido a
muchos actores novatos que nos han hecho reír y llorar. La competencia es tan
fuerte que, al ver a los nominados, yo también vuelvo a recordar mis inicios”.
Woo-hyun miraba absorto a los presentadores.
No recordaba nada del discurso que había practicado, así que se concentró
únicamente en mantener una expresión natural.
“Entonces, conozcamos a través de la pantalla
a los protagonistas que abrirán las puertas de una nueva era”.
Los cuatro nominados fueron apareciendo uno a
uno. ‘Song Woo-hyun, Prime Target’. Su
nombre resonó en el recinto mientras se proyectaba una escena de la serie.
Woo-hyun se frotó las manos sudorosas en los pantalones. Su pecho palpitaba con
fuerza.
“Anunciamos a la nueva estrella más brillante
de este año, quien abrirá las puertas de una nueva era”.
Tras el video, la pantalla se dividió en
cuatro para enfocar a los nominados. Al ver su propio rostro, Woo-hyun apretó
los labios. Quería sonreír con naturalidad, pero sentía que si intentaba subir
las comisuras, sus mejillas temblarían, así que no se atrevió.
“59ª edición de los Golden Screen Awards,
Premio al Mejor Actor Revelación...”.
Le preocupaba terminar con una sonrisa forzada
al felicitar al ganador. Woo-hyun infló y desinfló las mejillas para liberar
tensión. Todos los nominados eran actores increíbles, y estaba listo para
alegrarse de corazón ganara quien ganara.
“Aplausos. Sonrisas. Mantengan la sonrisa
hasta que el ganador suba al escenario”.
“¡Felicidades a Song Woo-hyun de Prime
Target!”.
Song Woo-hyun.
Al oír su nombre, los aplausos y los gritos de
la multitud cayeron sobre él como una cascada. Woo-hyun, que había estado
repitiendo mentalmente cómo reaccionar, inhaló profundamente de golpe. Su mente
se quedó en blanco, invalidando todas las horas de práctica. No pudo calcular
nada ni fingir nada.
¿Es un sueño?
Sentía que, si abría los ojos, estaría en la
cama de su habitación y Ju-han, acostado a su lado, se reiría preguntándole qué
clase de tonterías decía en sueños.
Woo-hyun parpadeó aturdido hasta que un codazo
de Kyu-min lo devolvió a la realidad. Todo el equipo de ‘Prime Target’ y los
actores sentados cerca estaban de pie aplaudiéndole.
Solo después de ver su cara de desconcierto
ocupando toda la pantalla gigante, Woo-hyun se levantó. Hizo una reverencia a
quienes lo felicitaban y se dirigió al escenario. Debía pensar qué decir
mientras subía, pero no recordaba ni una palabra del discurso preparado.
El presentador le entregó el trofeo y un ramo
de flores. Woo-hyun se paró frente al micrófono y tragó saliva. Desde el escenario,
la platea no solo se veía inmensa, sino infinita. La gente parecía pequeña y
lejana, como estrellas en el cielo nocturno.
“Hola, soy el actor Song Woo-hyun”.
Woo-hyun recuperó el aliento y comenzó a
hablar.
“Haa... lo siento. Había preparado un discurso,
pero creo que practiqué tanto para felicitar a otros que ahora no recuerdo
nada”.
Las risas del público resonaron. Escuchando
aquel sonido cálido, Woo-hyun acarició el trofeo y de repente sintió el broche
en su pecho. Fue entonces cuando las palabras empezaron a volver a él. Lo que
realmente quería decir si llegaba a ganar este premio.
“Pasé por muchos altibajos antes de encontrar
una obra tan buena, un papel tan increíble y a gente tan maravillosa. ’Perro de
pelea’, ‘Vivir destacando’, ‘Prime Target’... Quiero aprovechar este momento
para agradecer a todos los que me dieron oportunidades y me ayudaron a brillar
así”.
Woo-hyun levantó la vista hacia la multitud de
personas que parecían estrellas. Sus ojos brillaban bajo las luces mientras
continuaba con calma.
“Cuando el futuro parecía oscuro y difícil, la
actuación fue mi refugio. Quería vivir como alguien que no fuera Song Woo-hyun,
quería volver a nacer... Cada vez que me sentía así, sumergirme en la actuación
me ayudaba a olvidarlo todo”.
Hizo una pausa y sonrió mirando el trofeo.
“Pero, con el tiempo, terminé amando
profundamente este trabajo. En algún momento dejó de ser un escondite para huir
y se convirtió en mi espacio vital... donde puedo pensar creativamente,
disfrutar de experiencias diversas, conocer a gente maravillosa y crear arte”.
En algún lugar entre la multitud, Ju-han debía
estar observándolo. Woo-hyun continuó con un rostro aún más decidido.
“Sé que la vida siempre traerá dificultades,
pero no pienso huir. Seguiré dando lo mejor de mí en este trabajo que me dio el
valor para sufrir y amar plenamente. Soy el actor Song Woo-hyun. ¡Muchas
gracias!”.
Al pronunciar su nombre por última vez para
cerrar, estallaron los aplausos. En la pantalla, Woo-hyun sonreía con radiante
felicidad.
[59ª Golden Screen Awards] Discurso de
aceptación de Song Woo-hyun, Premio al Actor Revelación
(349 comentarios)
@lena_08
Ah... el año que viene a por el Gran Premio
(Daesang).
@bluecactus9
Después de oír el discurso busqué información
sobre él y... vaya. Pensé que había tenido éxito de la noche a la mañana, pero
no TT TT.
@jakeonline
Es un actor que sabe adaptarse. Entre los
actores de veintitantos, un rostro así es valioso. Tengo muchas expectativas.
@jehee.official
Parecía un actor muy alegre, pero al verlo contener
sus emociones se me hizo un nudo en la garganta.
@p_o_p_corn
¿Soy el único que empezó a ver Prime Target
después de ver este discurso?
En cuanto subió al coche, Woo-hyun estalló en
carcajadas. La razón era que Ju-han, al volante, llevaba puesto un abrigo
acolchado gigante.
Como había venido a recogerlo en coche, no iba
a estar expuesto al aire frío, pero aun así se lo había puesto a propósito. Y
que hoy fuera precisamente el día que estrenaba abrigo este invierno...
Woo-hyun, encontrando a su amante irresistiblemente tierno, apretó el suave
abrigo mientras reía.
“Qué lindo. Pareces un oso polar”.
“Es mi actuación de felicitación”.
Sentía un cosquilleo en el pecho ante aquel
comentario bromista. Estar dentro del coche con calefacción usando un abrigo tan
grueso era, efectivamente, un espectáculo montado solo para él. Woo-hyun
asintió con una expresión de satisfacción.
Quizá porque había bebido varios brindis en la
fiesta posterior, no podía dejar de reír. Solía beber cuando tenía que
complacer a otros o cuando se sentía mal, pero últimamente bebía a menudo
cuando pasaban cosas buenas. Ebrio y feliz, Woo-hyun estiró la mano.
“Hyung, debes tener calor”.
La mano que tomó estaba muy caliente. Supuso
que bajo el abrigo debía estar sudando, y al preguntarle, Ju-han respondió como
si fuera obvio.
“Estoy empapado”.
Qué exagerado con el abrigo, pensó Woo-hyun,
adorando internamente a Ju-han mientras bajaba un poco la ventanilla. El aire
frío que se coló ayudó bastante.
“Apaga la calefacción. Yo también sudé muchísimo
hoy”.
“Tendremos que bañarnos juntos entonces”.
Ante ese comentario casual, Woo-hyun pudo
imaginar vívidamente el sexo que vendría a continuación. Muchas veces no podían
esperar a salir del baño y terminaban haciéndolo mientras se lavaban. A veces
empezaban con algo rápido bajo la ducha y terminaban de forma caótica
salpicando agua en la bañera llena de agua tibia.
“Vámonos rápido”.
Woo-hyun movía el pie ligeramente mientras
apretaba la mano que sostenía. Su rostro, encendido por el alcohol, la emoción
y la expectativa, lucía un rubor radiante.
Tras recorrer sin descanso las carreteras
silenciosas de la madrugada, llegaron a casa y se besaron con urgencia desde la
entrada. Mientras Woo-hyun le quitaba el abrigo a Ju-han entre besos, no pudo
evitar reír al escuchar el sonido de los botones abriéndose en cascada:
tu-du-du-duk.
“Qué lindo”.
Como si hubiera previsto que tendría calor,
Ju-han llevaba debajo una camisa fina. Woo-hyun acarició el cuello ardiente de
Ju-han mientras lo besaba. El abrigo cayó al suelo y, con los labios unidos,
entraron paso a paso en la casa.
“¿Estás bien? Parece que bebiste mucho”.
Ju-han lo sostuvo por la cintura al notar que
Woo-hyun tropezaba un poco. Con el trofeo en una mano y el ramo de flores en la
otra, Woo-hyun asintió repetidamente.
“Estoy bien”.
“No pareces estarlo. Bebe algo de agua
primero”.
Ju-han sentó a Woo-hyun en el sofá y le trajo
agua fría. Woo-hyun ni siquiera se había dado cuenta de que tenía sed, pero al
ver el agua, sintió una sed voraz. Se bebió la botella de un solo trago.
“Ha-a-a.…”.
Incluso mientras se quitaba el abrigo y bebía
agua, Woo-hyun no soltaba el trofeo. Ju-han se sentó a su lado observándolo con
ojos divertidos.
“Tu discurso... fue diferente al que
practicaste esta mañana”.
“Ah... ese contenido estaba en el original,
pero pensé que era algo demasiado personal y quise quitarlo. Pero en cuanto
subí al escenario, no pude pensar en otra cosa. Supongo que eso era lo que
realmente quería decir”.
Woo-hyun miró a Ju-han con las mejillas
ligeramente sonrojadas. Se sentía tímido porque sabía que Ju-han era quien
mejor entendería el significado detrás de sus palabras.
Ju-han dejó de sonreír poco a poco e inclinó
la cabeza para encontrar su mirada.
“Felicidades, Novato del Año”.
“Gracias. Realmente quería decirte gracias a
ti también”.
Woo-hyun sonrió de oreja a oreja mientras
sostenía la mirada.
El valor para sufrir y amar plenamente.
Ju-han repasó mentalmente el discurso que
tanto lo había conmovido. Sabía que Woo-hyun amaba la actuación y se esforzaba
al máximo, pero al observarlo de cerca cada día, comprendía que para él actuar
significaba mucho más que eso. Se dio cuenta de cómo aquel chico que alguna vez
consideró solo un joven lindo y audaz se había convertido en un hombre sólido y
admirable.
Sumido en sus pensamientos, Ju-han se giró
hacia Woo-hyun. Había planeado dejar que celebrara hoy y decírselo mañana, pero
cambió de opinión. Era una noticia para la que nunca habría un ‘momento
perfecto’, y pensó que un poco de alcohol podría ayudar a procesarla.
“Me avisaron que Jang Myung-jun falleció esta
tarde”.
Ante la repentina noticia, Woo-hyun parpadeó.
Preguntó un segundo después, con cierta lentitud:
“¿Ah, sí?”.
Woo-hyun solo asintió sin mostrar una reacción
mayor. Ju-han se acercó y lo rodeó con el brazo para atraerlo hacia su pecho.
Temía que Woo-hyun mostrara algún rastro de lágrimas, ya fuera por alivio o por
una mezcla de sentimientos, pero Woo-hyun se mantuvo calmado. Aceptó el hecho
de la muerte de Jang Myung-jun en silencio y con pausa.
“¿Estás bien?”.
“Sí”.
Woo-hyun respondió, pero frunció el ceño
extrañado de sí mismo. Al ser un cáncer terminal, era una noticia esperada, y
realmente no sentía nada.
No sentía pena. No sentía culpa. Ya no le
quedaba ningún sentimiento que entregarle a ese hombre. Solo le resultaba
curioso el hecho de poder estar así de tranquilo. Woo-hyun le dijo a Ju-han,
quien escudriñaba su semblante con duda.
“No pienso guardar culpas, ni resentimientos,
ni arrepentimientos”.
Tras dejar el trofeo con cuidado en el suelo,
Woo-hyun rodeó el cuello de Ju-han con sus manos. Se abrazaron y compartieron
un beso suave y profundo.
“Felicidades”.
Susurró Ju-han una vez más entre los besos.
Woo-hyun cerró los ojos, dejándose llevar por
esa voz dulce.
