2 (parte 1)
2
Woo
Hyun-se rebuscó en sus bolsillos, chasqueó la lengua y retiró la mano. Había
dejado los cigarrillos en el coche. Hablando de eso, incluso si los hubiera
traído, no habría podido fumarlos. Actualmente, en la casa principal regía una
ley seca contra el tabaco. El anciano de esta casa, obsesionado con dejar de
fumar por su salud, no permitía que nadie —ni dentro ni fuera— pronunciara
siquiera la palabra cigarrillo.
Gracias
a esto, todos, desde el conductor hasta los fumadores que se alojaban en la
mansión, estaban bajo una prohibición forzosa. En esta era en la que las
generaciones anteriores derramaron sangre y sudor para lograr la democracia,
uno pensaría que alguien valiente protestaría contra tal dictadura; pero, como
todos saben, aquí el gran señor era el rey y el emperador. Desobedecer
significaba ser expulsado al instante.
Le
picaban los labios. Woo Hyun-se se mordió el labio inferior, que no tenía la
culpa de nada, mientras miraba su teléfono. Kwon Siyul seguía sin dar señales
de vida. No es que estuviera durmiendo, ¿no habría muerto acaso? Cuando puso
sus dedos bajo su nariz, claramente sintió una respiración ligera como una
pluma.
¿Debería
llamarlo?
Seguramente
tendría la voz muy ronca. Al final, Siyul se había quedado temblando y
sollozando como un cadáver desarticulado. Esa imagen era tan vívida que Woo
Hyun-se inclinó la cabeza y se masajeó el cuello. La piel bajo su mano estaba
más caliente que de costumbre.
“¿Esperas
alguna llamada?”
Woo
Hyun-se se giró ante la pregunta que venía desde atrás. Una mujer alta con el
pelo corto estaba parada allí. Como hija mayor y descendiente legítima del gran
señor, su origen era distinto al suyo, el de un pedrusco que había rodado hasta
aquí —o más precisamente, que habían arrancado a la fuerza—.
“No.
¿Dónde están los niños?”
“Los
está cuidando el yerno. Están adentro.”
“¿Por
qué? Deberías haberlos traído.”
“Están
jugando videojuegos.”
Apenas
tenían seis y cinco años. Woo Hyun-se envió un sincero consuelo a su cuñado,
quien tenía que cargar a solas con esa energía desbordante.
El
jardín estaba impecable, como siempre, difícil de encontrar ni siquiera una
mala hierba. En una esquina del amplio césped, el aspersor estaba funcionando.
Era un lugar sin sentido de las estaciones. Hasta que caía la nieve, incluso en
pleno invierno, los pinos que se erguían por doquier se mantenían verdes como
si fuera verano.
“¿Y
Jihye?”
“Ya
viene en camino. Dijo que llegaría antes del almuerzo.”
Woo
Jihye era la hermana menor. Había dicho que tenía una lección por la mañana,
así que parecía que venía con retraso.
Woo
Hyun-se refrescó su boca pastosa con café. Ese día era el día de visita a la
casa principal. El gran señor convocaba a sus hijos independientes al menos una
vez al mes. Sin importar lo ocupados que estuvieran con la realidad, tuvieran
gripe o una enfermedad grave, presentar sus respetos era una regla no escrita
del lugar.
Para
ser precisos, Woo Hyun-se no nació en esta casa. Era primo de Woo Gi-ppeum y
Woo Jihye. Cuando su padre biológico falleció repentinamente y su madre quedó
viuda, ella optó por enviarlo como hijo adoptivo a la casa principal —la cual
acechaba a Woo Hyun-se al no tener hijos varones— en lugar de criarlo sola. Woo
Hyun-se tenía apenas nueve años entonces.
Dicen
que en tiempos antiguos era común enviar a los hijos de las familias
secundarias a las principales, pero en la época de Woo Hyun-se era algo casi
inaudito. Aunque lo llamaran eufemísticamente adopción en una familia rica, en
realidad era lo mismo que ser abandonado por su madre biológica.
Sin
embargo, Woo Hyun-se lo aceptó con más calma de lo esperado. La realidad era
así. ¿Debía convertirse en una carga para su madre joven o en un invitado que
vivía de las sobras en la casa principal, que heredaba toda la riqueza de
generaciones? Si tenía que elegir, lo segundo era preferible.
“Ha
llegado el honorable diputado.”
Al
escuchar que su padre había llegado, Woo Gi-ppeum soltó un suspiro. Woo Hyun-se
se levantó, ocultando hábilmente su molestia y fastidio. Apenas había pasado el
mediodía y el día ya se sentía eterno.
La
comida terminó con un ambiente amigable. Si solo hubieran estado los hijos, la
situación habría sido tensa, pero los nietos cumplieron su papel haciendo todo
tipo de mimos al abuelo. Como recompensa por su labor, no rechazaron los
generosos sobres de dinero, por lo que no dudaron en besar las mejillas
arrugadas del anciano.
El
postre se sirvió en la mesa de la sala. El cuñado, tras comer apenas un bocado,
buscó una excusa con los niños y se retiró. Era la actitud de alguien que sabía
perfectamente que aquel no era su lugar.
Cuando
los nietos se fueron, la amabilidad fingida del viejo dio paso a su verdadera
naturaleza testaruda. Dicen que al envejecer uno no puede ocultar la vida que
ha llevado. Su mirada era feroz y sus labios, apretados con firmeza, mostraban
a gritos su carácter obstinado, incapaz de escuchar ni un ápice de lo que otros
decían.
Observando
aquel rostro que parecía imposible de perforar ni con una aguja, Woo Hyun-se se
burló por dentro. Aunque dicen que no hay nadie de quien no se pueda sacar algo
sucio, Woo Hyun-se había sido testigo indirecto del lado oscuro y sórdido del
gran señor. Un lado oscuro que hacía que las cuentas bancarias falsas o los
hijos ilegítimos parecieran insignificantes.
“Dime,
¿cómo demonios educas a los niños?”
Había
llegado la hora de los sermones. La primera en la lista era Woo Gi-ppeum. El
viejo acosó a la primogénita como si estuviera en una audiencia, interrogándola
sobre todo: desde las calificaciones y pasatiempos de los nietos hasta la
gestión de su galería y sus planes futuros. Como si fuera hija de su padre, Woo
Gi-ppeum respondió dócilmente sin que su sonrisa se desvaneciera ni un poco.
Durante
más de treinta minutos de conversación asfixiante, Woo Hyun-se contuvo como
pudo el aburrimiento que lo invadía. Luego, fue su turno.
“¿Qué
pasa contigo, que todavía no maduras? Dicen que los otros ya están bien
posicionados, ocupados ganando experiencia en el comité de jóvenes y demás.
¿Vas a seguir jugando a los juegos de niños mientras ellos te llevan la
delantera? Déjate de eso y prepárate. Voy a prepararte un puesto para que te
hagas notar.”
“Todavía
es un poco pronto.”
“¡¿Qué
pronto ni qué ocho cuartos?! ¡¿Cuántas veces has pospuesto esto con esas
excusas?!”
“Todos
son veteranos. Tendré suerte si no me llueven insultos por ser un novato que
intenta meter las narices donde no lo llaman. Además, por mucho que hablen de
sangre joven y reformas, los votantes de aquí no suelen dar su voto a un joven.
El diputado Kim Myung-tae, que perdió la elección pasada, era de mi edad. ¿Era
esta su tercera derrota, verdad?”
En
ese mundo, si alguien se atrevía a creerse superior, lo aplastaban y destruían
en cuanto empezaba a destacar. ¿Acaso no había visto eso una o dos veces?
Aunque lo que él hacía tampoco era precisamente intachable, al menos era más
limpio que el mundo en el que se movía el gran señor.
“Con
esa forma de hablar, ni siquiera me preguntes. ¿Quién ha dicho que te van a
poner en la primera fila nada más llegar? Tienes que subir peldaño a peldaño,
¿no es así? Tienes que dejarte ver para que luego te den aunque sea un voto.
¿Sabes cuántos tipos terminan secándose sin conseguir un puesto por andar
posponiendo las cosas así? Entra cuando te están allanando el camino. ¿Hasta
cuándo vas a seguir viviendo de vender tonterías y ganar calderilla?”
Golpeaba
el reposabrazos con furia, irradiando ira. A Woo Hyun-se le daba un asco
insoportable la arrogancia y el sentido de privilegio tan característicos que
siempre traslucía su tío en esos momentos. Como si esto no fuera un país
vecino, sino un terreno que pudiera heredar como si fuera un pedazo de tierra.
Aunque
la política hereditaria no era algo desconocido, él realmente no quería formar
parte de eso. Tanto de pequeño como ahora, la política le resultaba
insoportable. Y sobre todo, no había trabajo más agotador que fingir ser buena
persona mientras aguantaba los caprichos de un montón de viejos.
“Ay,
padre, no se ponga así. A la edad de Hyun-se, todavía es un niño. Hoy en día
dicen que es mejor ir a ganar experiencia en otros campos. Así se consigue más
apoyo……. Hyun-se se dará cuenta solo y hará caso a lo que usted dice cuando
pase un poco más de tiempo.”
Woo
Gi-ppeum, que observaba el ambiente, intervino rápidamente. Si tanto quería
asegurarse de que el puesto de diputado pasara a la siguiente generación,
debería habérselo dejado a su hija mayor, cuya ambición era más grande que una
montaña.
Woo
Gi-ppeum era la persona más apta para la política en esa familia, incluso más
que su propio padre. Si tan solo hubiera podido deshacerse del prejuicio
anticuado de su padre —el de que quien no tiene pene no debe meterse en la
política—, hace mucho que habría colgado su insignia de oro.
“Es
cierto. Oppa no es alguien que no sepa lo que hace……. ¿Verdad, oppa?”
Hasta
Woo Jihye se unió para defenderlo. En realidad, si uno escarbaba un poco, lo
que ella quería decir era que se comportara antes de que ese hombre volviera a
sufrir un ataque de ira y montara un numerito. Woo Hyun-se tragó los insultos
que le subían hasta la garganta y, ocultando sus verdaderas intenciones, esbozó
una sonrisa.
Como
si no le gustara que fingiera ser un tonto, las reprimendas continuaron. En
otras ocasiones, habría entrado por un oído y salido por otro, pero hoy, cada
palabra le resultaba tan molesta como el zumbido de un mosquito. Las menciones
casuales sobre matrimonio le resultaban igual de desagradables.
¿Cuándo
entendería ese hombre la verdad de que, incluso si te ofrecieran ser
gobernador, si no quieres, puedes rechazarlo? En su juventud, él también había
sido fogoso y le había replicado que detestaba la política a muerte, pero
después de ver al hombre ponerse como loco con un palo de golf, tropezar y
terminar en el hospital, dio un paso atrás.
Woo
Hyun-se se puso una sonrisa convincente y comenzó a pensar en otra cosa. Solo
después de recordar la intensa noche anterior y a cierta persona que debía
estar en el hotel a esas horas, el tiempo tedioso se volvió algo soportable.
El
día terminó después de almorzar, escuchar sermones y oír la interpretación de
su hermana menor. Cuando la melodía del violín que tocaba su hermana cesó, el
cielo ya se teñía de los colores del atardecer.
Quizás
el terreno no era bueno o simplemente no era compatible con él, pero desde el
momento en que ponía un pie en esa casa, se sentía inmensamente cansado. No era
que tuviera poca resistencia física, pero cada vez que visitaba ese lugar,
entendía perfectamente lo que significaba que le chuparan la energía.
El
gran señor parecía desear en el fondo que se quedara a dormir, pero Woo Hyun-se
se escapó antes de que cayera la noche con la excusa creíble de que no podía
dormir bien si no estaba en su propia casa. Apenas subió al coche que había
dejado aparcado en el arcén al salir, lo primero que buscó fue un cigarrillo.
Había estado aguantándose todo el día, sintiendo como si le clavaran agujas en
la lengua.
Sacó
un cigarrillo y lo encendió, cuando escuchó un toc, toc en la ventana,
que estaba medio bajada. Al levantar la vista, vio a Woo Gi-ppeum.
“Dame
uno a mí también.”
“Si
el anciano te ve, se va a ir de espaldas.”
“Está
en el estudio con los niños. Salí a tomar un poco de aire. Dámelo rápido.”
Ante
su urgencia, bajó la ventana por completo y le tendió la cajetilla. Woo
Gi-ppeum sacó uno con destreza y se lo llevó a los labios. Sabía que fumaba,
pero le sorprendió que lo hiciera frente a él, ya que nunca lo hacía. Sin
importarle su mirada interrogante, Woo Gi-ppeum soltó una larga exhalación de
humo y se apoyó contra la carrocería del coche.
“¿No
te vas a quedar a dormir?”
“¿Y
tú, noona, te vas a quedar?”
“No.
Tengo que ir a casa. Aquí me falta el aire.”
Compartían
la misma impresión. Woo Hyun-se hundió la nuca en el respaldo y aspiró el humo
hasta que sus mejillas se hundieron. El humo que recorría sus pulmones y salía
un tiempo después le pareció borroso.
En
medio del silencio, Woo Hyun-se sacó su móvil para comprobarlo. Solo había
llegado un mensaje. Iba a abrirlo, pero al notar la mirada fija de ella desde
fuera, lanzó el móvil al asiento del copiloto con un gesto seco.
“¿Tienes
a alguien hoy en día? Aparte de con quien te acuestas.”
“No.”
Woo
Gi-ppeum soltó una risita nasal y se llevó a la boca el cigarrillo que sostenía
entre los dedos. Su mirada parecía recriminarle que no mintiera. Woo Hyun-se se
hizo el desentendido, sacudiendo la ceniza por la ventana.
“Parece
que padre te está buscando una candidata para casarte.”
“Estoy
tan ocupado trabajando que no tengo ni tiempo de pestañear, ¿y me hablas de
matrimonio?”
“¿Acaso
no conoces a ese hombre? Es de los que piensa que la vida solo se completa
cuando tienes a alguien que te cuide y tienes hijos. No te queda mucho tiempo
de vivir libre, Hyun-se.”
Se
reía con burla, como si le hiciera gracia verlo en aprietos. Woo Hyun-se
terminó de fumar. Tiró la colilla en el cenicero y encendió el motor. Ante la
suave vibración, Woo Gi-ppeum se enderezó. Tiró el cigarrillo al suelo, lo pisó
con el tacón y lanzó una última frase con indiferencia.
“No
me digas que no quieres casarte porque ya tienes a alguien, ¿verdad?”
“Ya
te dije que no hay nadie.”
“Entonces,
mejor. Y aun si lo hubiera, tienes que casarte.”
“¿Por
qué?”
“¿Tienes
idea de cuánto dinero te han dado para comer y dormir todos estos años,
Hyun-se? Tienes que cumplir tu papel de semental sin falta. No pierdas el
tiempo con tonterías. Y no lo pospongas más.”
Era
una frase cargada de veneno, pero lamentablemente, no era un insulto. Ni Woo
Gi-ppeum, ni Woo Hyun-se, e incluso ni siquiera Woo Jihye, la menor que recibía
todo el cariño del anciano, eran más que simples sementales en esa casa.
Woo
Hyun-se solo soltó una carcajada. Se preguntaba por qué Woo Gi-ppeum había
venido hasta allí solo para fumar.
“Noona,
deja de preocuparte por tonterías. Y qué es eso de ‘con quien te acuestas’, qué
forma tan vulgar de hablar para ser una directora de galería.”
Aunque
Woo Hyun-se se burlaba, Woo Gi-ppeum no movió ni una ceja. Como si hubiera
terminado con lo que quería, golpeó la carrocería del coche dos veces. Era la
señal de que podía irse. Woo Hyun-se, sin ganas de seguir enredándose, agitó la
mano para espantarla como si fuera un insecto y subió la ventana hasta el tope.
Bajó
por la colina y se incorporó a la avenida principal. Solo cuando se detuvo ante
el semáforo en rojo sacó el móvil. De Kwon Siyul solo había llegado una frase:
‘Ya me desperté’.
Con
las manos sobre el volante, Woo Hyun-se se quedó mirando fijamente ese mensaje.
Aunque eran solo letras, su voz se le clavaba en los oídos como una
alucinación. Quizás era porque la había escuchado hasta la saciedad la noche
anterior.
“…….”
Había
dudado de si su pene se erigiría con un hombre, pero fue una preocupación
totalmente infundada. La química fue perfecta. El cuerpo que yacía bajo él
también era erótico. Su piel era pálida y fina, pero sus codos, rodillas, su
pene, pezones y talones eran de un tono rosado, como leche de fresa. Tanto en
sus axilas como en su parte baja, el vello era apenas una pelusa, lo que le
hizo sentir un destello de remordimiento al preguntarse si realmente era un
adulto.
Pero
eso duró un abrir y cerrar de ojos; en el momento en que tocó el cuerpo de Kwon
Siyul, la conciencia que creía tener se evaporó sin dejar rastro. Después de
todo, Kwon Siyul era un adulto. Recordaba perfectamente la fecha de nacimiento
impresa en su documento de identidad.
Aunque
no era experto, estaba claro que había pasado por muchas manos. Cada vez que
sus yemas rozaban su piel, su nuca, mejillas y orejas se teñían de un rojo
encendido mientras retorcía su cintura y gemía. Tenía muchas lágrimas y también
estaba muy húmedo. En cuanto lo tocaba, se erigía, y con solo agitarlo un poco,
se derretía.
Había
dudado si sentiría algo al penetrarlo, pero después de tragarse de un solo
golpe aquel pene que todos se quejaban de que era difícil de manejar, Siyul
mismo terminó eyaculando, apretando su propio vientre contra el suyo. La imagen
de Kwon Siyul, aferrado a las sábanas, cerrando los ojos con fuerza y
temblando, seguía grabada en su mente.
‘Qué
descarado para ser tan joven.’
Aunque
era reprochable, él no estaba en posición de decir nada. Si Kwon Siyul era un
usado, él mismo era un trapo viejo, desgastado hasta la médula. Originalmente,
nunca le había importado el pasado de los demás, ni era del tipo que se
preocupaba por eso…….
“……Aun
así, es demasiado joven.”
A
pesar de que él mismo empezó a jugar a edades mucho más tempranas, Woo Hyun-se
chasqueó la lengua como si regañara a un perro que había cometido una falta. La
irritación le subía por la garganta. Si pudiera, le abriría la cabeza a Kwon
Siyul para borrar todas las noches que pasó con otros, y haría que sus
anteriores amantes nunca pudieran volver a poner los pies sobre la tierra.
¿Acaso
no era infantil pensar así? Incluso en sus días de desenfreno, cuando no sabía
si era de día o de noche, nunca había tenido tales delirios. Parecía un anciano
senil vuelto loco por los celos tras tomarse una concubina joven. Woo Hyun-se
se burló amargamente de su propio estado.
Sus
dedos flotaron sobre el teclado, dudando si enviar una respuesta. Pero en lugar
de escribir un mensaje, Woo Hyun-se marcó el número en la pantalla. Al
presionar el botón de llamada, empezó a sonar el tono.
Marcaba
el ritmo del tono de espera golpeando el volante: toc, toc. Cinco veces, seis
veces……. Cuando empezaba a pensar que no respondería, un “hola” llegó con una
voz pulcra que inundó el coche. Esa voz se superpuso con los sonidos que él
mismo le había sacado a la fuerza en la madrugada, haciendo que Woo Hyun-se,
apoyando la mejilla en el dorso de la mano que sujetaba el volante, soltara una
sonrisa. Parecía que aún estaba un poco ronca.
“―Kwon
Siyul, aunque sea después de pasar una noche juntos, ¿no crees que eres
demasiado indiferente?”
Mientras
tanto, el semáforo cambió de rojo a verde. Woo Hyun-se pisó el acelerador,
quejándose más por hábito que por molestia. Con esa voz resonando claramente
dentro del coche, el malestar y el estrés que ni siquiera un cigarrillo había
podido aliviar, se disiparon en un instante.
*
* *
Woo
Hyun-se venía a buscar a Siyul frente a la tienda, a menos que tuviera algún
asunto especial. Por más que Siyul le rogara que dejara de hacerlo, era inútil.
Aunque le advirtiera sobre el riesgo de ser descubierto por la jefa Kang, Woo
Hyun-se se mostraba descarado, diciendo que no le importaba que todos se
enteraran. Siempre solía agitar con suavidad aquel yogurt de siempre, usándolo
como cebo para atraer a Siyul frente a la tienda.
Una
vez, Siyul intentó escabullirse a casa en secreto, pero fue interceptado en el
camino. A pesar de que Siyul tocaba el claxon desde atrás, Woo Hyun-se fingió
no darse cuenta, pegó el coche al arcén y lo condujo lentamente, llamando a
Siyul.
“¿Por
qué no subes y ya?”
“Ya
le dije que voy a ir caminando.”
Claramente
se lo había avisado por mensaje. Que hoy tenía cosas que hacer y que iría
caminando. Aun así, Woo Hyun-se aparecía de repente, como un fantasma que
emerge a esa hora exacta.
“Está
lejos.”
“No
está lejos.”
“Entonces,
vámonos a casa juntos de una vez.”
Como
era de madrugada, no obstruía demasiado el tráfico, pero no era como si
estuviera completamente desierto. Los repartidores en moto y los taxis que
pasaban ocasionalmente lanzaban insultos al aire: “¡Oye, maldito loco!”. A Woo
Hyun-se no le afectaban tales groserías. Solo esperaba, ansioso y paciente, a ver
cuándo se subiría Siyul.
Temiendo
que alguien llamara a la policía, Siyul se rindió y subió al coche. Eso había
sido hace poco tiempo. Desde entonces, cada vez que Woo Hyun-se aparecía, Siyul
se sentaba en el asiento del copiloto sin decir palabra, habiendo aprendido por
experiencia que resistirse no servía de nada.
“Hoy
tengo que llegar temprano.”
Siyul
se adelantó antes de que Woo Hyun-se dijera otra cosa. Como llegaba tarde cada
vez que se veían, últimamente las miradas de Kwon Yu-won no eran muy amables. A
veces, Yu-won se quedaba esperando hasta que Siyul llegaba, abría los ojos con
pesadez y lo interrogaba sobre qué rayos había estado haciendo para llegar a
esa hora.
Podría
haberle confesado honestamente que estaba conociendo a alguien recientemente,
pero el problema era que la otra parte era un alfa. Era evidente que, en el
momento en que Kwon Yu-won supiera el tipo de sangre de su pareja, agarraría el
cuchillo de cocina y haría un escándalo gritando que le cortaría el cuello al
tipo.
“¡Te
dije! ¡Que los alfas! ¡Están prohibidos!”
Aunque
no lo había escuchado directamente, la voz era tan vívida que sus oídos dolían.
Siyul tembló y se frotó los brazos con fuerza.
No
hubiera importado si simplemente lo dejara en la puerta de su casa, pero Woo
Hyun-se no lo soltaba fácilmente. Aunque fuera de madrugada, lo retenía al
menos una o dos horas, y a veces hasta que empezaba a clarear.
No
siempre hacían cosas eróticas. A veces, simplemente se hundían en los asientos
escuchando la radio, o se sentaban en un banco del parque mientras Siyul bebía
cerveza y Woo Hyun-se tomaba otra bebida.
“Entonces,
solo una hora.”
“No
puede ser.”
“Eres
demasiado duro.”
Una
insatisfacción se dibujó en sus cejas fruncidas. Siyul se mordió los labios,
conteniendo la risa que le cosquilleaba por dentro. Miró el reloj del coche:
eran las 2:30 de la madrugada. Pensó que no pasaría nada siempre y cuando no
llegara más tarde de lo habitual, pero al ver la expresión de decepción de su
acompañante, su corazón se ablandó y extendió tres dedos con cautela.
“Entonces,
solo 30 minutos.”
“¿Qué
tal tres horas?”
“¿Por
qué aumenta? Le dije que no.”
“Eres
cruel.”
“Si
no le gusta, puede irse ahora mismo.”
De
todos modos, estaban cerca de la posada, a poco más de 10 minutos a pie. Woo
Hyun-se giró el volante sin decir palabra. Esa fue su respuesta.
“Sube.”
Woo
Hyun-se detuvo el coche en un lugar poco transitado y se dio unas palmaditas en
los muslos. Siyul negó con la cabeza rotundamente.
Quizás
porque la barrera había desaparecido tras pasar la noche juntos, Woo Hyun-se
extendía la mano con naturalidad cuando no había nadie mirando. Le acariciaba
la mejilla, le jugueteaba con el lóbulo de la oreja, trazaba sus cejas con la
punta de los dedos y, cuando Siyul se giraba, le plantaba un beso en la frente.
Cada vez que Siyul se sobresaltaba y miraba a su alrededor, él sonreía con una
pureza casi infantil, como si festejara que su juego había funcionado.
“No
quiero.”
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Aun
así, ahora no. Por más que fuera de madrugada y un lugar poco frecuentado,
nunca se sabía si alguien podría verlos. Siyul sabía que los cristales tenían
un buen tintado, pero aun así.
“Vamos.
No tenemos tiempo.”
Ya
habían pasado dos minutos. El tiempo restante era escaso. Siyul, en realidad,
tampoco quería entrar de inmediato. Con solo estar sentado allí, quieto junto a
Woo Hyun-se, se sentía languidecer; a veces, sentía una descarga eléctrica como
si saltara estática y, en las ocasiones en que unían sus labios, era como si
sus pies perdieran el contacto con el suelo.
Siyul
dudó un momento, exhaló un corto suspiro y se desabrochó el cinturón de
seguridad. Con un esfuerzo, se subió al regazo de Woo Hyun-se y se sentó a
horcajadas sobre sus muslos. Aunque, al ser un hombre, su esqueleto y músculos
debían tener un peso considerable, Woo Hyun-se ni siquiera pestañeó.
Él
empezó a juguetear con la cintura de Siyul y, como una serpiente deslizándose
por un muro, metió su mano por debajo de la ropa. Siyul se sobresaltó ante el
calor abrasador, pero rápidamente atrapó con sus manos la muñeca que se movía
bajo la tela.
“No
haga eso.”
“¿No?”
“Ayer
ya hizo lo mismo.”
“Pero
no te penetré.”
“¡Eso
es verdad, pero aun así……!”
Siyul
gritó, indignado. Aunque no hubiera llegado a penetrarlo, había hecho
prácticamente todo lo demás. Como habían montado un escándalo en el coche,
Siyul había llegado a casa tan agotado que Kwon Yu-won lo había mirado con
sospecha. Si entraba de la misma manera hoy, con lo rápido que era, quizá
notaría de inmediato que ocultaba algo.
“Aun
así, no.”
“Si
a todo dices que no, ¿entonces qué se puede hacer?”
Parecía
realmente enfurruñado por las negativas constantes; las comisuras de los labios
de Woo Hyun-se se curvaron hacia abajo. Abrazó la cintura de Siyul y restregó
la frente contra su hombro.
Recordaba
a un lobo que había visto alguna vez en televisión; una bestia con una
corpulencia incomparable a la de cualquier perro, frotándose y chocando contra
su cuidador como si fuera un cachorro. Aunque Woo Hyun-se le rodeaba la cintura
para evitar que se cayera hacia atrás, Siyul sentía tanto peso encima que su espalda
estaba a punto de presionar el volante.
La
coronilla que veía abajo tenía el cabello negro y espeso. Levantó la mano con
ganas de tocarlo, pero, justo a tiempo, Woo Hyun-se también levantó la cabeza.
“Dímelo
rápido. Estamos perdiendo el tiempo.”
La
mano que jugaba con su cintura bajó recorriendo la tela. Agarró y masajeó los
glúteos de Siyul que descansaban sobre sus muslos. Aunque Siyul agarró sus
muñecas para detener esas manos atrevidas, los dedos no dejaron de moverse.
“Huu…….”
Un
gemido bajo se le escapó. Cuando las manos de él apretaron con fuerza, como si
quisieran exprimir su carne, su parte baja se tensó de inmediato. Aunque
intentó cerrar las piernas, no pudo debido a los muslos firmes de Woo Hyun-se
que le bloqueaban el paso. Se marcaba descaradamente sobre los pantalones.
“¿Eh?
Kwon Siyul, que solo me dejó probar el sabor.”
Siyul
entrecerró los ojos y lo fulminó con la mirada. Había una razón por la que lo
molestaba así. Desde aquella noche, Siyul había ignorado repetidamente las
pegajosas tentaciones de Woo Hyun-se. El tiempo era magnífico y había diluido
el dolor que quedaba en su memoria. Lo único que perduraba era el placer, una
sensación que oscilaba entre entrar en agua hirviendo y agua helada.
El
problema, sin embargo, era el día siguiente. Como si hubiera hecho un
entrenamiento de fuerzas especiales, al día siguiente las piernas le temblaban
al hacer cualquier cosa y la cintura se le quedaba rígida, como si tuviera un
pinchazo. Aunque se pusiera parches y se hiciera acupuntura en la clínica
oriental, sentía que sufría durante al menos cuatro días. Había leído por ahí
que solo las primeras veces eran difíciles y que luego uno se acostumbraba,
pero…
“¿Es
obligatorio hacer algo? ¿No podemos simplemente estar así?”
A
Siyul le bastaba con estar abrazado a Woo Hyun-se o simplemente con un beso
para que le cosquilleara el pecho y sus labios se curvaran involuntariamente
hacia arriba. Woo Hyun-se, mientras restregaba continuamente la cabeza contra
su cuello, se quejó:
“No
es suficiente.”
Su
aliento se dispersó sobre su piel sensible. A Siyul se le puso la piel de
gallina y rápidamente agarró a Woo Hyun-se por los hombros para empujarlo.
“¿Siempre
eres así de bueno torturando a la gente?”
Parecía
haber descubierto un talento que ni el mismo Siyul conocía. Woo Hyun-se lucía,
a primera vista, inexpresivo, pero si se observaba bien, sus labios apretados y
sus mejillas estaban cargados de insatisfacción.
Siyul
soltó una risita y puso las palmas de sus manos en las mejillas de Woo Hyun-se.
Al presionar con fuerza, los labios del hombre sobresalieron como los de un pez
globo. Incluso así, no le parecía feo; no sabía si era porque estaba
completamente enamorado o por culpa de su aspecto esculpido por los dioses.
No
pudo contenerse y le dio un beso sonoro. Los brazos que rodeaban su cintura se
apretaron como una serpiente. También hubo un cambio en los muslos sobre los
que estaba sentado. Siyul se sobresaltó e intentó separar las caderas, pero Woo
Hyun-se le agarró la cintura y lo pegó fuertemente hacia abajo.
“Otra
vez. ¿Por qué haces eso otra vez?”
Siyul
intentó retorcer el torso para bajar de sus muslos, ya que él estaba intentando
llevar la situación a un terreno más sugestivo. No tenía oportunidad. Woo
Hyun-se tensó sus músculos, haciendo que las solapas de la ropa que cubrían sus
brazos se tensaran al límite, bloqueando el paso de Siyul.
“Tú
empezaste primero, Kwon Siyul.”
“Solo
fue un beso.”
“Eso
es el comienzo.”
Dicho
esto, pegó sus labios a los de Siyul. Por eso no quería subirse encima…….
Aunque se había subido al coche tras prometerse una y otra vez que esta vez no
haría absolutamente nada, todo se había ido al traste.
Al
sentir aquellos labios blandos, su corazón se derritió por completo. Él los
abrió con total naturalidad, dejando que el otro entrara. Mordió su labio
inferior como si fuera suyo, se adentró y comenzó a explorar cada rincón con la
punta de la lengua. Cada vez que sus lenguas chocaban, los hombros de Siyul
daban un salto.
Mientras
tanto, la mano del otro se colaba diligentemente bajo su ropa. Acariciaba su
cintura recta mientras subía por su espalda. Agarró una vez sus omóplatos
salientes y recorrió lentamente su columna vertebral con los dedos. Woo Hyun-se
era el maestro supremo en el arte de quemar a alguien de deseo solo con sus manos,
después de haberle dicho a Siyul que era él quien lo torturaba.
“……¡Ah!”
Sintió
cómo le agarraba el borde de la camiseta y la levantaba de golpe. Tras dejar su
pecho al descubierto, obligó a Siyul a morder el borde de la tela. Besó su
barbilla, frotó sus labios contra el cuello, recorrió su cintura con suavidad y
subió hasta el pecho. Sin más, hundió el rostro contra su piel plana y lisa.
“―¡Ugh!”
Como
tenía la boca ocupada con la tela, el sonido no pudo escapar. El rostro de
Siyul se tiñó de rojo al instante. Tras echar una mirada fugaz a su pareja, Woo
Hyun-se bajó la cabeza. Abrió la boca como una serpiente, succionó un bocado de
carne y finalmente encontró su pequeño pezón, aprisionándolo entre sus labios.
Como
si estuviera recorriendo su boca, jugaba con la piel erguida con la punta de la
lengua, presionaba para que se ocultara dentro de la areola, lo empujaba de
nuevo hacia afuera, y humedecía los alrededores con parsimonia, como quien lame
el borde de un helado derretido.
“Para…….”
Aunque
Siyul protestó moviendo las piernas, Woo Hyun-se se limitó a sonreír, tomó el
borde de la ropa que había caído sobre su propia cabeza y lo puso de nuevo en
la boca de Siyul. No era una mordaza, pero era imposible escupirlo. Las
esquinas de los ojos de Siyul se humedecieron rápidamente.
Le
dolía la parte baja, presionada contra la ropa interior. El extremo ya estaba
completamente húmedo. Debería haber evitado este desastre antes de que
ocurriera, pero su cuerpo decía lo contrario. El miedo y la ansiedad de ser
descubierto por alguien incluso avivaban más su temperatura.
Siyul,
sin darse cuenta, comenzó a frotar sus nalgas contra los muslos del otro. Ni
siquiera empujando hacia adelante con todo su peso era suficiente. Comprendía
perfectamente la postura de Woo Hyun-se de que solo abrazarse no era bastante.
“Te
pones duro solo con que te chupe el pecho.”
Woo
Hyun-se tocó la parte baja de Siyul con el índice y el pulgar, como si fuera un
juego. Siyul arqueó la espalda como un camarón, soltando un jadeo. Incluso ese
toque juguetón era un estímulo.
Siyul
agarró los hombros de Woo Hyun-se, movió los dedos nerviosamente y, al no poder
aguantar más, bajó la mano. Sus muslos, sobre los cuales estaba sentado, y la
zona entre ellos, estaban igual de excitados. Quizás fuera difícil penetrar,
pero ¿no estaría bien jugar con las manos? Aunque le daba una vergüenza que le
quemaba, su paciencia estaba reducida a un hilo demasiado fino como para dejar
su entrepierna descuidada así.
“Rápido…….”
Siyul
instó a Woo Hyun-se mientras gemía. Con esa sola palabra, la parte que Siyul
aplastaba con sus nalgas se tensó. Tras engullir los labios de Siyul como si
quisiera devorarlos, Woo Hyun-se también bajó la mano. El movimiento para
desabrochar el pantalón de Siyul era impaciente.
Siyul
también pasó un brazo con firmeza alrededor del cuello de Woo Hyun-se y bajó la
otra mano para tantear, pero el sonido del tono de llamada cortó en seco sus
respiraciones, que se tornaban cada vez más agitadas. Siyul reaccionó como si
hubiera despertado de un sueño y enderezó la espalda, que hasta entonces
mantenía curvada.
“Ignóralo.”
Woo
Hyun-se agarró a Siyul por la barbilla. Era una orden. Tenía que obedecer. Sin
embargo, la llamada no cesaba. Como si prometiera seguir sonando hasta que
ambos se separaran, el ruido llenaba el interior del vehículo.
“Tengo
que, ah, con… confirmar quién es.”
Sus
palabras salían entrecortadas porque el otro le picoteaba los labios,
obstruyendo su visión. Logró detener a Woo Hyun-se y sacó el móvil del
bolsillo. El nombre ‘Yu-won’ aparecía claramente en la pantalla. Si no
contestaba, le enviaría un aluvión de mensajes, así que Siyul giró la cabeza y
presionó el botón de llamada.
Woo
Hyun-se chasqueó la lengua y se apoyó contra el respaldo. Soltó un suspiro de
irritación mientras se apartaba el cabello desordenado, pero incluso en ese
momento, su otra mano no se despegó de la cintura de Siyul.
“Hola,
Yu-won.”
―¿Dónde
estás?
“Cerca.
Ya casi llego.”
Woo
Hyun-se comenzó a juguetear con la piel desnuda de Siyul usando sus manos
desnudas. Aunque Siyul cubrió el auricular y le susurró que dejara de tocarlo,
la mano se mantuvo en su lugar. Era persistente y obstinado.
―¿Dónde
estás exactamente? Voy camino a la tienda de conveniencia, vamos juntos.
Siyul,
sorprendido, abrió la boca en una ‘o’ perfecta en silencio y miró rápidamente
por la ventana. Afortunadamente, había aparcado el coche lejos de la tienda.
“Yo
iré a la tienda.”
―Podemos
encontrarnos y luego ir.
“No,
no. Nos vemos en la tienda. Eso está más cerca.”
Siyul
se apresuró a bajar su ropa desordenada, cubriéndose y acomodándose. El calor
que invadía su entrepierna se disipó como vapor gracias a la voz de Kwon
Yu-won. La parte baja de Woo Hyun-se seguía firme, pero Siyul, fingiendo no
darse cuenta, se movió inquieto con sus nalgas para intentar trasladarse al
asiento del copiloto. Eso, claro, si Woo Hyun-se no lo hubiera mantenido
abrazado por la cintura.
“Tengo
que irme rápido.”
“A
mí no me importa si me encuentro con ese amigo.”
“No
puede. Si se entera, Yu-won podría intentar matar al representante.”
“¿Por
qué? ¿Por ser alfa?”
“Sí.
Realmente siente repulsión por ellos. Así que, por favor, suélteme ya.”
“…….”
“Ya
pasaron 30 minutos…….”
No
sabía que 30 minutos podían pasar tan rápido. Siempre era así cuando estaba con
Woo Hyun-se. El tiempo fluía veloz, como el agua cuando el nivel del río sube,
y antes de darse cuenta, ya era de madrugada y hora de despedirse.
“Cuando
entras a casa, es difícil contactarte.”
“Porque
no puedo dejar que Yu-won me descubra.”
“Es
un amigo temible, ese.”
Su
rostro no mostraba ni una pizca de miedo. Woo Hyun-se mantenía el ceño fruncido
entre sus cejas, claramente disgustado por la situación. Siyul presionó con sus
pulgares el entrecejo marcado de aquel hombre y, aprovechando el momento en que
Woo Hyun-se cerró los ojos lentamente, se deslizó rápidamente de su regazo.
Como no tenía nada más que llevarse que su teléfono, la velocidad con la que
abrió la puerta y salió fue como el viento.
“Vaya
con cuidado.”
Antes
de cerrar la puerta, Siyul miró a Woo Hyun-se y sonrió ampliamente. Woo Hyun-se
seguía con la cabeza apoyada en el cabezal del asiento, como si aún no hubiera
quitado su mal humor. Solo cuando Siyul golpeó la ventanilla con los dedos, él
se dignó a enderezarse sin ganas y tomó el volante.
“Nos
vemos mañana.”
Eso
significaba que volvería a venir cuando terminara su trabajo. Siyul cerró la
puerta con una sonrisa traviesa. Hubiera querido marcharse solo después de que
el coche arrancara, pero no podía permitirse el lujo de demorarse y hacer
esperar a Kwon Yu-won. Retrocedió lentamente, paso a paso, y al escuchar el
sonido del motor encendiéndose, se giró.
Por
alguna razón, quizás por nostalgia o indecisión, miró atrás antes de avanzar
mucho. El coche seguía allí, inmóvil.
Vio
a Kwon Yu-won sentado en una de las mesas fuera de la tienda. Había una botella
de soju vacía sobre la mesa. Siyul aceleró el paso, seguro de que algo malo
debía haber ocurrido. Antes de llegar, se roció generosamente con un
desodorante de feromonas para ocultar por completo el aroma de Woo Hyun-se.
“¿Por
qué bebes solo en lugar de esperarme un poco más?”
“Llegaste.
¿Por qué tardaste tanto? Dijiste que estabas cerca.”
“Vine
corriendo hasta aquí.”
Como
Yu-won pretendía beber solo, no había otro vaso de papel para Siyul. Kwon
Yu-won miró dentro de la tienda y soltó un suspiro largo: “Pff…”. Luego, le
tendió el vaso que estaba usando. Siyul, sin dudarlo, tomó el vaso y se bebió
el soju que quedaba dentro.
“¿Por
qué bebes así de repente? Si tu límite es media botella.”
Kwon
Yu-won, que miraba al cielo con la cabeza echada hacia atrás, enderezó su
postura. Miró a Siyul durante un largo rato y luego soltó una risa amarga.
“¿No
es agotador tu trabajo? Terminas cada madrugada.”
“Es
soportable. ¿Y tú? ¿Estás pasando por algo difícil últimamente?”
Kwon
Yu-won se había lanzado al mundo laboral para sobrevivir desde que estaba en el
instituto. Había hecho tantos trabajos como Siyul. Si un tipo como Yu-won, que
siempre cumplía con su deber sin quejarse sin importar lo duro que fuera el
trabajo, mostraba tal estado, significaba que algo grave estaba sucediendo.
Siyul
sintió un miedo repentino. Kwon Yu-won rara vez le confesaba sus
preocupaciones; era probable que ya se hubiera metido en algún lío.
Kwon
Yu-won rellenó el vaso sin decir nada. Llenó la mitad del gran vaso de papel y
se lo echó al fondo. Su rostro se desfiguró mientras masticaba su aperitivo. No
era solo por el sabor amargo del alcohol.
“Me
acordé de los viejos tiempos.”
“¿De
cuando estábamos en el orfanato?”
“No,
de cuando trabajaba repartiendo. Aunque era una mierda tener que lamer las
botas de los demás, al menos entraba mucho dinero. Pensé que pronto podría
comprar una casa.”
Siyul
asintió, rellenó el vaso vacío y bebió al igual que Kwon Yu-won. Era el trabajo
más cómodo físicamente y el que mejor pagaba de todos los que había hecho.
Pero, si le pidieran volver a hacerlo, no sabría si podría lanzarse sin dudar.
Lo primero que le vino a la mente fue Woo Hyun-se. Aquel hombre que le dio un
trabajo estable y le dijo que no volviera a hacer entregas relacionadas con
drogas.
“Me
llamó el Cerdo.”
La
mano que se extendía hacia el aperitivo se detuvo en el aire. Era un recuerdo
que prefería no evocar. El cubículo estrecho, lo que estuvo a punto de pasarle
sobre el inodoro... La imagen de esa barriga sebosa, las manos gordas que
aplastaban su cuello y aquel aliento jadeante, similar al de un cerdo, saltaron
de su memoria y se abalearon sobre Siyul. Un escalofrío le recorrió el cuello
largo, erizándose como percebes.
Siyul
alzó la mirada con los ojos endurecidos. Kwon Yu-won, que intentaba agarrar el
vaso de papel, decidió dejarlo de lado y agarró directamente el cuello de la
botella de soju para beber a pico de botella. Su mirada estaba perdida.
“Un
encargo grande ha llegado……. Y quiere que lo haga yo.”
“Dijiste
que no habías tenido contacto con él en todo este tiempo. ¿Cuándo fue?”
“Lo
recibí hoy.”
El
apetito se le esfumó por completo. Siyul miró a Kwon Yu-won sin mostrar ninguna
expresión en el rostro. Yu-won no evitó su mirada. Claro, nunca le había
contado en detalle lo que había sufrido, así que probablemente no lo sabía.
Tampoco era una herida profunda; al fin y al cabo, el intento no se consumó,
fue poco más que haber pisado excrementos por la calle.
“……Hace
tiempo hubo una época en la que ese cabrón dejó de darte trabajo. ¿Qué
condiciones puso el Cerdo en aquel entonces?”
La
expresión neutral de Kwon Yu-won se endureció rápidamente. Siyul rellenó el
vaso de alcohol y se lo tendió.
“Ya
puedes decírmelo.”
Kwon
Yu-won bajó la vista hacia el vaso y luego, con un movimiento brusco, dobló la
muñeca. Sin tocar el aperitivo, bajó la cabeza como un criminal, balbuceando
con dificultad. Como no se oía bien, Siyul se inclinó sobre la mesa para
acercar su oído.
“No
te oigo. ¿Qué dijiste?”
“……Me
pidió que te entregara. Dijo que si te entregaba a ti…… me daría el doble.”
Siyul
había imaginado que le pediría una comisión absurda, pero jamás en sus sueños
hubiera pensado que el contenido fuera ese. Había una razón por la que Kwon
Yu-won se había negado a revelar la causa a pesar de sus preguntas. Siyul, para
recomponer su mente que se desvanecía, llenó el vaso de papel con soju hasta el
borde y lo bebió de un trago.
“Ese
maldito hijo de puta… de verdad.”
“Por
supuesto que me negué. Tú no eres un objeto como para que anden regalándote o
negociando contigo, ¿qué se ha creído? Estaba dispuesto a que cortaran nuestra
relación comercial y le escupí todos los insultos que pude en esos oídos suyos.
Pero esta vez no ha dicho ninguna estupidez así. Solo quiere que haga un
trabajo de forma limpia. Ni siquiera es complicado. Es lo mismo que hacíamos
antes, lo de las entregas rápidas.”
“…….”
“¿Al
principio? Pensé en no hacerlo, claro. No hay forma de fiarse. Pero el
adelanto…… el dinero que recibiremos al terminar el trabajo es varias veces
superior a todo lo que hemos ganado hasta ahora.”
“Yu-won.”
“Con
ese golpe, podemos salir de aquí. Podemos alquilar un piso y vivir juntos los
dos.”
La
botella de soju ya estaba vacía. Sentía un fuego en el pecho y quería beber
más. Si hubiera sido en el pasado, habría confiado ciegamente en que Kwon
Yu-won sabía lo que hacía; le habría dicho que hiciera lo que quisiera, que lo
seguiría sin dudar. Pero, extrañamente, ahora sentía la lengua pegada al
paladar, incapaz de articular palabra. Volver a meter los pies en ese barro le
producía náuseas, pero tampoco quería dejar que Kwon Yu-won hiciera ese trabajo
solo.
“¿No
puedes dejar de hacerlo?”
Kwon
Yu-won, que había estado escupiendo palabras mientras miraba al suelo, levantó
la cabeza. Parecía muy sorprendido, como si no hubiera esperado que Siyul lo
detuviera.
“No
puedo confiar en ese cerdo. Aunque nos cueste un poco más, sigamos trabajando
duro y ganando dinero de forma honesta. No nos estamos muriendo de hambre ahora
mismo, no hace falta arriesgarse.”
“Kwon
Siyul. Necesitamos el dinero.”
“Te
digo que lo ganaremos poco a poco.”
Kwon
Yu-won golpeó la mesa con el puño. Tenía los nudillos blancos y las venas
marcadas por la fuerza con la que apretaba.
“¿Crees
que podemos ahorrar dinero solo trabajando a tiempo parcial en bares? Es
imposible. Otros tipos tienen padres que los respalden, pero tú sabes
perfectamente que nosotros no tenemos una mierda. Estamos solos en este mundo,
¿cuándo vamos a ahorrar lo suficiente para una fianza o para comprar una casa?
Los precios suben de un día para otro, ¡este es un mundo donde ahorrar migajas
solo te lleva a la miseria!”
“Yu-won.”
Quizás
por la excitación, su voz se tornó más aguda y comenzó a temblar. Siyul lo
llamó por su nombre una vez más, pidiéndole que se calmara, pero la mirada
afilada de Yu-won seguía siendo punzante. Aunque se conocían desde antes de
aprender a caminar, no tenía idea de cómo apaciguar a un Kwon Yu-won que ardía
como el fuego.
Antes,
se habría encogido y le habría cedido el control diciendo que hiciera lo que él
quisiera, pero esta vez no quería hacerlo. Quería detenerlo. Lo miró
directamente a los ojos, sin apartar la vista.
“Aun
así, no lo hagamos. No quiero que lo hagas. Con haber pasado por una situación
peligrosa una vez, ya fue suficiente.”
“…….”
“Si
estás tan cansado, yo trabajaré solo, tú descansa un poco. Quizás es que estás
agotado. Si no te gusta la posada, busquemos otro lugar. Veré préstamos para la
fianza.”
Kwon
Yu-won guardó silencio. Se presionó los ojos con los dedos, como si le doliera
la cabeza.
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“Está
bien. Incluso si conseguimos un trabajo de oficina, seguramente no ganaremos lo
suficiente para comprar una casa en Seúl. Pero si ahorramos con esfuerzo, ¿no
podríamos reunir pronto el dinero para una fianza? Somos dos trabajando. O si
no, no tiene que ser aquí. Vi en las noticias el otro día que con el precio de
una fianza aquí, en provincias te puedes comprar un apartamento.”
Siyul
habló sin parar, a propósito. Intentaba cambiar el corazón de Kwon Yu-won como
fuera. Yu-won, que se masajeaba las sienes, lo miró fijamente.
“……Has
cambiado un poco.”
Tras
observar a Siyul de arriba abajo con detalle, Kwon Yu-won abrió la boca al cabo
de un rato. Siyul abrió mucho los ojos y se señaló a sí mismo con el dedo
índice. Al ver que Siyul preguntaba "¿yo he cambiado?", una risa
salió de los labios de Kwon Yu-won, soltando un poco la tensión de su
expresión.
“Sí.
Antes, si yo decía de hacer algo, lo hacías sin rechistar.”
“Incluso
al principio, intenté detenerte con lo de los repartos.”
“¿Y
si me pongo insistente esta vez, me darás permiso?”
“No.”
Si
Kwon Yu-won lo amenazaba diciendo que, si rechazaba este trabajo, cada uno
debería seguir su propio camino, o que si no lo hacía se iría de allí, Siyul no
cedería. Intentaría disuadirlo con todas sus fuerzas. No tenía un buen
presentimiento. El 'Cerdo' no le habría ofrecido una gran suma de dinero por un
trabajo fácil y cómodo.
Seguía
sin tener dinero en sus manos. Incluso si ambos trabajaban hasta tarde,
comparado con aquella época en la que entregaban drogas, apenas alcanzaban para
malvivir. Aun así, no quería volver atrás. No se trataba de haberse reformado
por completo.
Simplemente.
Siyul
jugueteaba con el vaso de papel húmedo. Sentía como si la palma de una mano
todavía estuviera pegada a su espalda. El tacto de aquellas caricias había sido
cálido y sutil.
Quería
estar frente a Woo Hyun-se con la frente en alto. Aunque no tenía nada más que
lo puesto y estaba lleno de carencias, al menos no quería mostrarle una imagen
de sí mismo siendo arrestado por la policía por participar en actividades
ilegales.
Kwon
Yu-won infló el pecho y exhaló el aire como una tetera soltando vapor. Sus
mejillas hinchadas se desinflaron hasta quedar hundidas. Como si quisiera beber
más, sacudió la botella vacía sobre su boca abierta. Solo cayeron una o dos
gotas. Chasqueó la lengua con decepción y se limpió los labios.
Aunque
Siyul también había ayudado, Kwon Yu-won había bebido más de lo que su
capacidad le permitía. Sus mejillas y la zona bajo sus ojos estaban rojizas y
empezaba a tener hipo. Su pronunciación también era balbuceante.
“Yul-ah,
de verdad quiero vivir bien contigo.”
“Lo
sé.”
“Es
tan triste que en esta tierra tan grande no tengamos una casa donde podamos
recostarnos tranquilos. Quiero ganar dinero rápido, antes de ser más viejos, y
tener un apartamento decente donde tú y yo podamos tener habitaciones
separadas.”
Su
fiebre bajó rápidamente. Tenía un carácter realmente volátil. Se encendía como
el fuego y luego se enfriaba al instante. Como conocía a Kwon Yu-won mejor que
nadie, Siyul asintió sin decir palabra y escuchó sus desahogos.
“Si
resolvemos lo de la casa, buscaré un trabajo decente. Después, veré cómo te
casas… y veré nacer a mis sobrinos……. Aunque me gustaría vivir juntos, ¿a tu
esposa no le molestaría, verdad? Tendré que seguir manteniendo la cuenta de
ahorro para la vivienda.”
“¿Por
qué tu esposa? Será tu cuñada.”
“Qué
cuñada ni qué niño muerto. Soy dos meses mayor que tú.”
Kwon
Yu-won soltó una risita, levantando solo una comisura de los labios. Siyul
también rió y recostó la espalda en el respaldo de la silla.
Sin
embargo, no estaba seguro de si podría llegar a casarse. Siyul miró la mesa e
intentó visualizar su futuro lejano. A diferencia del plano detallado de Kwon
Yu-won, donde cada punto estaba claro, el suyo parecía nublado, como si su
imaginación estuviera atrapada en una espesa niebla.
*
* *
“¿Eh?”
Siyul,
que estaba recostado jugando con el móvil, abrió los ojos como platos. El
remitente del mensaje era un nombre que aún guardaba en su memoria. Aunque
habían intercambiado números, nunca antes se habían puesto en contacto.
‘¿Por
casualidad me recuerda? Soy Woo Tae-ju’
Cómo
iba a olvidarlo. Fue el día en que, por primera vez en su vida, decidió que
quería acostarse con alguien, fue a un bar y entró triunfalmente en un motel
con un completo desconocido. Gracias a ese valor pasó la noche con Woo Hyun-se,
así que no podría olvidarlo aunque quisiera.
‘Sí.
Nos vimos en el bar la otra vez’
‘Me
recuerda. ¿Qué tal le va la vida últimamente?’
Los
saludos de cortesía continuaron. Woo Tae-ju le comentó que estaba muy ocupado
por la temporada de exámenes finales. Aunque ya lo sabía, escucharlo hablar de
exámenes y tareas le confirmaba que realmente era un estudiante universitario.
‘¿Por
casualidad tiene tiempo mañana?’
Preguntaba
como si ya supiera que mañana era su día libre. Sin embargo, tenía un
compromiso previo. Por supuesto, la otra parte era Woo Hyun-se.
Eso
había pasado hacía poco. Woo Hyun-se detuvo a Siyul cuando este intentaba bajar
del coche. Le dijo que, como mañana era su día libre, debería quedarse a dormir
con él. ¿Cómo iba a decir algo tan absurdo, con Kwon Yu-won en casa vigilándolo
con ojos de fuego? Además, Kwon Yu-won tenía un olfato infalible para los
secretos.
Hace
un par de días, mientras Siyul le enviaba una breve respuesta a Woo Hyun-se,
Kwon Yu-won le dio un empujón en el costado, como si fuera un detective
veterano, y le preguntó si últimamente no estaba enviando demasiados mensajes y
si acaso había conocido a alguien. Siyul sudó tanto que, tras enviar
apresuradamente un mensaje incompleto que decía ‘Buenas noc’ y no haberlo
terminado, encendió rápidamente un juego en el móvil.
‘¿Qué
voy a estar con alguien? Solo es el grupo de chat del trabajo a tiempo
parcial.’
Afortunadamente,
Kwon Yu-won no profundizó más. Después de beber en la tienda de conveniencia
aquella vez, Kwon Yu-won se mostraba distraído con frecuencia. Siyul supuso que
sería porque había renunciado a la oportunidad de ganar una gran suma de
dinero, y se dedicó a intentar ocultar las brasas ardientes que tenía bajo sus
propios pies.
‘No
puedo. Yu-won sospecharía.’
Siyul,
tras terminar de recordar aquello, respondió mientras apretaba el cinturón de
seguridad. Comprendía el descontento de Woo Hyun-se. Él también tenía muchas
ganas de estar juntos. Con Woo Hyun-se, incluso si solo se acostaban lado a
lado en el coche, sin decir una palabra y solo escuchando la radio, sentía una
suave brisa en el pecho.
‘El
señor Kwon Siyul siempre empieza diciendo que no a todo.’
‘Es
porque usted siempre elige preguntarme solo lo que me pone en apuros.’
‘Pero
yo quiero estar más tiempo con usted, Kwon Siyul. Toda la noche.’
Era
imposible no entender el significado oculto en esas palabras. Sus mejillas se
encendieron al instante. Para disimular, inclinó el cuerpo hacia la ventanilla.
‘Voy
a entrar.’
‘¿Mañana
puedes?’
‘¿El
qué?’
‘Estar
juntos toda la noche.’
‘Ah,
en serio.’
Woo
Hyun-se no sabía lo que era rendirse. Intentaba conseguir a toda costa lo que
quería, incluso si eso significaba poner a Siyul en una situación difícil.
‘Se
lo diré mañana.’
‘¿Le
he dicho alguna vez que mi paciencia ha aumentado mucho desde que lo conozco?’
‘Creo
que todavía le falta. Siga cultivándola un poco más.’
‘Si
tengo que aguantar más que esto, me convierto en Buda.’
La
expresión con la que soltaba sus bromas era seria. Siyul soltó una carcajada,
lo que provocó que el rostro de Woo Hyun-se, hasta entonces arrugado, se
relajara levemente. Aunque seguía mezclado con irritación, sus ojos se veían
menos tensos que hace un momento.
‘¿No
se te olvida nada?’
Woo
Hyun-se le preguntó a Siyul, que se estaba desabrochando el cinturón. Siyul,
que se detuvo con un ‘ah’, estiró el cuello y le dio un beso sonoro en la
mejilla. Woo Hyun-se agarró rápidamente la barbilla que intentaba alejarse y le
robó un beso. Saboreó el interior de su boca por un breve instante antes de separar
los labios.
‘Escríbeme
antes de dormir.’
‘Yu-won…….’
Sus
labios chocaron de nuevo. La excusa que Siyul intentaba pronunciar fue
engullida por el otro.
‘En
eso no cedo.’
Siyul
miraba a Woo Hyun-se con los labios entreabiertos. Su mirada estaba aturdida, como
si estuviera bajo un hechizo. ¿Estaría bien si me escondía en el baño para
enviarle mensajes? Pensó en su propio plan y asintió.
Debido
a lo ocurrido aquella madrugada, no pudo encontrarse con Woo Tae-ju. Al
enviarle un mensaje diciendo ‘tengo un compromiso previo’, Woo Tae-ju se mostró
muy apenado y dejó el encuentro para la próxima. Siyul respondió ‘tenemos que
comer algo alguna vez’ mientras dudaba de que tal día llegara a existir. Woo
Hyun-se conocía cada uno de sus días libres. ¿Lo dejaría ir fácilmente aunque
le dijera que quería conocer a otra persona?
“No
hay forma de que eso pase.”
Siyul
soltó una risita y encendió el juego en su móvil. Parecía conocer la respuesta
de antemano.
Despertó
al oír el sonido de la alarma. Buscó a tientas el teléfono junto a su almohada.
Entornó los ojos por la luz y confirmó la hora. Diez de la mañana. Considerando
que se había dormido de madrugada, el tiempo de sueño era insuficiente.
Aun
así, no podía seguir durmiendo. Siyul se frotó los ojos somnolientos y se levantó.
Con el ruido, Kwon Yu-won también despertó, como era de esperar. Sin levantar
el rostro de la almohada, solo soltó un gemido lastimero.
“¿Hoy
no es tu día libre……?”
Ayer,
Kwon Yu-won tampoco pudo conciliar el sueño. Se dio vueltas varias veces, luego
se levantó, suspiró, fue al baño, salió a tomar un poco de aire y regresó.
Parecía haber dormido al fin, pero Siyul no pudo evitar preocuparse.
Quizás
fuera porque aquella propuesta que recibió del Cerdo seguía en algún rincón de
su mente. Hubiera sido mejor si simplemente la hubiera rechazado de lleno.
“Ah,
sí.”
“Últimamente
no tienes días libres…….”
Su
voz, impregnada de sueño, sonaba ronca. Siyul respondió: “Tengo que ganar
dinero, ¿dónde voy a tener tiempo para descansar?”, y entró rápidamente en el
baño. Mentirle a Kwon Yu-won, que no era cualquiera, se sentía como si le
clavaran una aguja de coser gruesa en el pecho.
Se
preparó para salir tratando de hacer el menor ruido posible para no despertar
del todo al otro. Ni siquiera usó el secador de pelo. El sonido del aire podría
haber hecho que Kwon Yu-won abriera los ojos. Como le había dicho que iba a
trabajar, no le haría más preguntas, pero por si acaso, Siyul sentía que sus
hombros se encogían cada vez que temía ser descubierto.
Solo
se secó el cabello con una toalla y salió. Al salir de la habitación, el aire
frío se enredó en su pelo húmedo. Un estornudo se le escapó inevitablemente
ante el gélido ambiente.
“Abrígate
bien. Te vas a resfriar…….”
Kwon
Yu-won, que pensó que estaba dormido, lo regañó desde atrás. Su voz seguía
arrastrando el sueño. Siyul respondió un vago “sí, sí” y se ajustó bien el
cuello de la chaqueta. Para él, que había hecho el entrenamiento de invierno
dos veces, este frío no era nada.
Woo
Hyun-se quería acercarse hasta la puerta de la posada, pero Siyul se lo impidió
con determinación. Realmente no quería pasar por el trago de cruzarse con Kwon
Yu-won. Últimamente, incluso cuando lo llevaba a casa, lo dejaba a propósito
lejos del callejón de la posada y Siyul caminaba el resto del trayecto. A Woo
Hyun-se parecía molestarle bastante, pero Siyul no estaba dispuesto a ceder en
eso.
Esta
vez también se encontraron lejos de la posada. Inclinó la cintura y golpeó
suavemente la ventanilla del coche; la puerta se abrió con un chasquido. Siyul
se metió rápidamente en el coche. Quizás por haber salido con el pelo aún
húmedo, sentía escalofríos y su piel estaba fría por el viento. Se frotó los
brazos con ambas manos y se sorbió la nariz.
De
repente, una mano se acercó. La palma tocó sus mejillas, que estaban encendidas
por el frío como las de un niño en invierno. Ante la cálida temperatura, las
comisuras de los ojos de Siyul se arrugaron suavemente. No se apartó, sino que
hundió la mejilla en la palma de su mano.
“¿Por
qué viniste vestido tan ligero?”
“No,
no hace tanto frío. ¿A qué llamas frío con este tiempo?”
Aunque
su voz temblaba a intervalos por el frío, se esforzaba por hablar bien. Woo
Hyun-se soltó una risa burlona ante la bravuconería de Siyul y se quitó el
abrigo que llevaba puesto para cubrirlo.
Esta
vez, a diferencia de lo que pasó junto al río, no se negó. Al contrario, acercó
el cuello del abrigo a su nariz, lo olfateó y sonrió. El aroma que se filtraba
era frío, pero la calidez que contenía la prenda era reconfortante.
“Es
el clima perfecto para resfriarse.”
“No
me resfrío fácilmente. No sabe lo fuerte que soy.”
“¿Ah,
sí? No parecías tener una condición física tan buena.”
“¿Cómo?
Jamás nadie me ha dicho que mi condición física sea mala. Se me da bien
aguantar mucho tiempo en la barra fija, y siempre sacaba una calificación de
primera clase en flexiones y abdominales.”
Siyul
replicó de inmediato ante ese malentendido tan injusto. En matemáticas, inglés
o cualquier otra asignatura, era más rápido empezar a contar los puestos desde
el último, pero en educación física, tenía confianza.
“La
otra vez te cansaste rápido.”
“¿Cuándo?”
“En
la cama.”
Tras
lanzar esa respuesta que Siyul no esperaba, Woo Hyun-se condujo el coche con
suavidad. Siyul, con las manos aferradas al abrigo del otro, levantó la cabeza
de un golpe y miró hacia el asiento del conductor. Su rostro se encendió como
un pan recién horneado.
Aunque
su relación había cruzado la línea hace mucho tiempo, cuando temas así salían
de la nada, todavía le daba vergüenza. Woo Hyun-se decía cosas como ‘vamos a
dormir’ como si fuera algo cotidiano, y después de avergonzar a los demás, el
color de su rostro no cambiaba ni un ápice.
“¡No,
eso es porque usted……! ¡Demasiado……! ¡En ese momento……!”
La
frase ‘es porque usted me forzó’ no logró salir de sus labios. Eso también le
resultaba humillante. Pero quería protestar. Estaba seguro de que, si hubieran
puesto a un medallista olímpico en su lugar, habría sido difícil de soportar.
Con
el dolor y el placer clavando banderas alternativamente en su cuerpo,
sacudiéndose sin sentido y con el cuerpo fluyendo de humedad sin que él mismo
se diera cuenta, ¿cómo iba a aguantar eso con la mente despejada?
“Así
que mejora tu condición física.”
“¿Y
qué hay de que usted piense en disminuirla? No, mejor dicho, ¿qué tal si lo
hace con más suavidad?”
“No.”
“Es
inflexible en las cosas más extrañas.”
Con
un ‘jaja’ de fondo, Siyul infló las mejillas con molestia y miró por la
ventana. Quería dispararle algún comentario mordaz, pero no se le ocurría nada
en particular.
“¿A
dónde vamos?”
“A
casa.”
“¿A
casa?”
“Sí.
A mi casa.”
Siyul,
que tenía los codos apoyados en el alféizar de la ventana, se resbaló. Se
enderezó y giró la cabeza hacia Woo Hyun-se. Pensaba que irían a un restaurante
o a un hotel, pero ¿a su propia casa?
“¿Así,
de repente?”
“¿Qué,
no quieres?”
“No,
no es que no quiera…… es que no compré ningún regalo de inauguración. Si me lo
hubiera dicho antes, habría comprado al menos papel higiénico…….”
Kwon
Yu-won le había dicho una vez que no se podía ir a casa de nadie con las manos
vacías. Siyul miraba a su alrededor buscando un supermercado, pero Woo Hyun-se,
no sé qué le encontraba de gracioso, al detenerse en un semáforo en rojo, apoyó
la frente en el volante y sacudió los hombros. Siyul escuchó sus carcajadas
contenidas.
“Ah,
¿por qué se ríe? Le dije que no se va a casa de alguien con las manos vacías.”
“Tú
no eres alguien externo, Kwon Siyul, puedes venir sin nada.”
“¿En
serio? No, no es eso, pero aun así hay que guardar cortesía……. Pero, ¿vive
solo? ¿Voy a conocer a su familia? Eso es un poco…….”
Esta
vez, Woo Hyun-se soltó una carcajada abierta. Siyul analizó cada palabra que
había dicho para entender qué era tan gracioso, pero no encontró humor alguno.
Solo inclinó la cabeza, esperando la respuesta de Woo Hyun-se.
“Vivo
solo, no te preocupes.”
La
expresión de Siyul, sobre la cual se habían cernido nubarrones negros, se
iluminó al instante. Hasta que no obtuvo esa respuesta, su corazón había estado
inquieto por si hubiera algún familiar de Woo Hyun-se en casa.
“Qué
alivio. Si alguna vez piensa presentarme a alguien, avíseme con antelación.
Necesito tiempo para prepararme mentalmente.”
Siyul
parloteaba con el rostro iluminado. Se preguntaba si llegaría algún día ese
momento. El día en que le presentara a Kwon Yu-won a Woo Hyun-se y conociera a
la familia de este último. Imaginando ese futuro incierto, Siyul sonreía con
ternura. En su futuro, que antes parecía nublado, empezaba a vislumbrarse
tenuemente la espalda de Woo Hyun-se.
Al
entrar en el vestíbulo, los ojos de Siyul se abrieron como platos. Ya pensaba
que era un buen lugar cuando subió en el ascensor, pero el interior era mucho
más grande y limpio de lo que esperaba. Parecía una foto sacada directamente de
una revista de interiores.
Después
de vivir apretujado con Kwon Yu-won en una habitación de posada del tamaño de
una caja de cerillas, no podía evitar sorprenderse al llegar a un sitio así.
Donde ellos vivían era un gallinero, y esto era un lugar donde vivían personas.
Dejó
de lado la envidia que lo invadía por el momento. No quería ponerse a hablar de
realidades estando aquí. Miró la casa de un lado a otro, tratando de encontrar
cosas que alabar primero.
“La
casa es muy bon…….”
Woo
Hyun-se se acercó bruscamente y entrelazó sus labios, cortando sus palabras a
la mitad. Se separó haciendo un sonido de succión. Siyul, con los labios
entreabiertos, bajó la mirada y luego la levantó hacia Woo Hyun-se.
“El
recorrido por la casa……”
“Después.”
Estaba
decidido. Quizás lo había planeado desde aquella noche en que susurró que
podrían seguir hasta el amanecer. Aun así, no podía odiarlo.
Él
lo atrajo hacia sí, rodeándole la cintura con sus brazos. Besó su cuello y
luego mordió suavemente el lóbulo de su oreja. Siyul encogió los hombros con un
‘uj’. El calor subió lentamente por la parte inferior de sus cuerpos, ahora
pegados. Era imposible no notar la protuberancia firme del otro.
“Todavía
no hemos almorzado…….”
“Eso
también después. Primero, voy a comerte a ti.”
Le
besaba las mejillas con suavidad antes de morderle los labios con hambre. Jugó
con su labio inferior y luego invadió el interior de su boca. Cuando Siyul
abrió un poco más la boca, Woo Hyun-se presionó sus mejillas con fuerza para obligarlo
a abrirla por completo. Se entretenía saboreando su lengua como si fuera un
bocado delicioso.
Sus
labios solo se separaron cuando Siyul, asfixiado, tenía el cuello teñido de un
rojo intenso. Los labios y el surco nasolabial de Siyul estaban húmedos. No
esperaba que, al decir que iba a comer, se refiriera a una comida de esta
manera. Cuando Siyul levantó la mano para limpiarse, Woo Hyun-se usó su propio
dedo para frotar la zona mojada.
Pensando
que solo lo estaba limpiando, Siyul se quedó quieto, pero el dedo que
presionaba sus suaves labios se introdujo entonces en su boca. Después de la
lengua, los dedos; Woo Hyun-se parecía querer probar a Kwon Siyul con una gran
variedad de herramientas.
Siyul
intentó escupir el dedo salado, pero al encontrarse con la mirada de Woo
Hyun-se, cerró los labios. Encerró el dedo grueso y firme dentro de su boca,
envolviéndolo tal como la punta de la lengua del otro le provocaba. Lo succionó
subiendo como una serpiente y hundiendo sus mejillas, logrando que las paredes
de su boca se adhirieran al dedo.
“…….”
La
mirada de Woo Hyun-se, que observaba sus labios fijamente, cambió en un
instante. El dedo salió de su boca. Woo Hyun-se devoró con ferocidad los labios
que Siyul aún no había podido cerrar.
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AOMINE5BL
Ni
siquiera llegaron al dormitorio. Estaban en la luminosa sala de estar. Aunque
habían corrido las cortinas de los ventanales, la luz del sol que se filtraba
iluminaba descaradamente el cuerpo desnudo de Siyul.
Woo
Hyun-se tenía un lado travieso. Él permanecía vestido, pero no permitió que
Siyul conservara ni una sola prenda. Tras despojarlo de su abrigo, su parte
superior, pantalones y ropa interior —lanzándolos lejos como si escondiera
vestiduras mágicas—, trasladó a Siyul al sofá.
Al
principio, Siyul intentó cubrirse con las manos, pero apenas los labios del
otro lo tocaron, su cuerpo se ablandó y perdió la fuerza en sus brazos. Aunque
solo lo había experimentado una vez, Woo Hyun-se sabía cómo cocinar a Siyul.
Cuando
introdujo sus dedos mojados en la carne de sus nalgas, la incomodidad se disipó
al instante y de la boca de Siyul solo brotaron sonidos agitados, como burbujas
de aire. Aunque intentó taparse con el dorso de la mano, Woo Hyun-se le sujetó
la muñeca y tiró de él.
Así,
todo quedó expuesto bajo la mirada de Woo Hyun-se: el rubor de sus mejillas, el
cuello manchado, los pezones más hinchados que nunca de tanto succionar y
morder, el rastro de semen salpicado sobre su ombligo tras la primera vez, y su
erección que, incansable, seguía rígida.
También
era visible la parte inferior. Entre sus piernas, abiertas de par en par, se
veían sus nalgas y el pequeño orificio, donde estaban enterrados los dedos
gruesos del otro. Cuando los tres dedos penetraron profundamente, el pecho de
Siyul se agitó y una gota de fluido claro se acumuló en la punta de su
erección.
Siyul
sentía que iba a volverse loco. Al principio, como estaba bajo los efectos del
alcohol y Woo Hyun-se lo había presionado con tanta brusquedad, no sabía qué
estaba pasando; solo recordaba el dolor, el calor y el placer intenso. Pero
ahora era totalmente diferente. Tenía que soportar la humillación de mostrar su
cuerpo desnudo sin nada que ocultarlo en la brillante sala de estar.
Cuando
los dedos hurgaban en su interior, los tendones del antebrazo de Woo Hyun-se se
marcaban. Él seguía los movimientos de Siyul, que encogía el cuerpo intentando
retraerse, para observar sus reacciones, empujando aún más profundo,
humedeciendo y dilatando aquel estrecho camino.
Sus
ojos, al encontrarse, eran demasiado obscenos. El hambre que contenían era
terriblemente intensa. Solo con mirarlo, la raíz de su erección se tensaba y el
orgasmo se sentía inminente.
Cuando
lo hacía solo, no sufría de eyaculación precoz.
“¿Tienes
tiempo para pensar en otras cosas?”
“¡Haa……!”
Los
dedos se hundieron con tanta profundidad que parecía que el nudillo iba a
entrar también. Presionó y frotó justo contra el punto sensible. Una gota de
fluido brotó de la punta del pene de Siyul. Aunque apretó sus nalgas hasta que
el músculo se tensó para contener el orgasmo, las paredes internas de su cuerpo
se agitaban, succionando los dedos de Woo Hyun-se. Los dedos, sin ceder, se
abrieron hacia ambos lados. Y por si fuera poco, frotaban la viscosa carne
interna.
“¡Ya,
basta……!”
Si
lo dejaba seguir, sentía que eyacularía de nuevo de forma vergonzosa. Siyul,
que tenía la cabeza apoyada en el reposabrazos del sofá, levantó el torso y
rodeó el cuello de Woo Hyun-se con sus brazos.
“No
me tortures, ugh, simplemente……”
Siyul
miró hacia abajo. Los muslos de Woo Hyun-se parecían estar a punto de estallar.
A ese ritmo, él también debía estar sufriendo bastante, pero seguía tratándolo
como si estuviera preparando ingredientes.
Siyul
levantó los pies descalzos y los colocó con sigilo sobre los muslos del otro.
Era una zona donde los músculos se marcaban con fuerza. Al frotarlos con
lentitud, sintió cómo la piel bajo sus plantas se estremecía. El sonido de la
respiración que brotaba bajo su oído parecía derretirle los tímpanos.
“¿Dónde
demonios aprendiste a hacer eso?”
Lo
aprendió en videos. Siyul simplemente curvó sus mejillas sonrojadas y sonrió.
Una línea profunda apareció en la mandíbula de Woo Hyun-se antes de
desaparecer.
“No
vayas a usar lo que aprendiste de otros cabrones.”
El
torso de Woo Hyun-se volvió a hundirse en el sofá. Soltó los brazos que
rodeaban su cuello y separó las piernas de Siyul. El orificio que poco antes
había sido hurgado por sus dedos, se cerró con rapidez en ese breve instante.
Cuando
el otro desabrochó el cierre de su pantalón, la carne que había estado
comprimida allí dentro se irguió de inmediato. Era un tamaño al que nunca
lograba acostumbrarse. Especialmente, la parte central, que era notablemente
gruesa. Aunque ya lo había visto unas cuantas veces, era difícil habituarse, ya
que su grosor y longitud le resultaban asombrosos cada vez que los tenía frente
a él. La espalda y los hombros de Siyul se tensaron por los nervios, curvándose
al máximo.
Verlo
bajo la luz brillante resultaba de lo más obsceno. Siyul giró su rostro
encendido hacia un lado. Una mano grande agarró su nuca y la fijó hacia
adelante, presionándola suavemente hacia abajo. Ante la orden de abrir los
ojos, Siyul levantó los párpados que instintivamente había mantenido apretados.
“Mírame
bien.”
“……Ugh.”
La
punta hizo contacto. Mientras el orificio se contraía, la cabeza del pene,
rígida y firme, comenzó a frotar la entrada. El largo tronco, bañado en aceite,
se deslizó entre la piel resbaladiza, presionando con pesadez el escroto
redondo.
Cuando
Siyul intentó cerrar las piernas ante el placer que le recorría la espina
dorsal, recibió un golpe seco. Con un sonido sordo, una marca roja quedó
grabada sobre la piel delicada del interior de su muslo. Unas lágrimas asomaron
por el rabillo de sus ojos.
“¿Por
qué……?”
“Mantente
abierto. Quiero verlo bien.”
Aunque
sollozaba internamente sintiéndose tratado con crueldad, Siyul mantuvo la vista
fija en el punto de unión. La cabeza del pene, parecida a la de una serpiente,
presionó la entrada resbaladiza y luego comenzó a penetrar con firmeza.
Sintió
un dolor punzante en el coxis al sentir cómo su cuerpo era abierto. Sus dedos
de los pies se encogieron todos a la vez. Entraba lentamente, paso a paso, sin
dar un solo paso atrás, pisando con determinación. Sin darse cuenta, Siyul
estaba conteniendo la respiración. La mantuvo tanto tiempo que su pecho se puso
rojo, y solo soltó un jadeo cuando la cabeza del pene terminó de entrar por
completo. La mucosa interna se contrajo, envolviendo la carne.
“No
deberías estar así todavía.”
La
punta de los dedos de Woo Hyun-se tocó su propio pene, que no mostraba señales
de ablandarse. Cuando Siyul intentó cerrar los muslos, recibió otro golpe. Ya
no sabía si el escozor ardiente en su pierna era por el golpe o por el hecho de
haber sido abierto.
Solo
había entrado la cabeza. Aún faltaba mucho por recorrer. Siyul tragó saliva con
dificultad. Se tocó el vientre a escondidas para calcular hasta dónde llegaría
si lo absorbía todo. Palpó bajo el ombligo y luego subió un poco. Al mismo
tiempo, bajó la mirada.
Bajo
la luz, su majestad resultaba intimidante. Temió que, si lo absorbía por
completo, moriría. Siyul agarró apresuradamente las muñecas del otro.
“No,
no lo meta todo.”
¿Se
daría cuenta Siyul de lo ridículo que sonaba al decir eso mientras sus paredes
internas se contraían alrededor del pene? Woo Hyun-se sonrió con dulzura. Tenía
una vena marcada en la sien por el esfuerzo de contenerse, pues lo que
realmente quería era atarlo y embestirlo a su antojo.
“En
aquel entonces lo recibiste bien.”
“Eso
es porque……. ……¡Ugh!”
Siyul
intentó explicarle que en ese entonces estaba oscuro y no sabía qué pasaba,
pero aprovechando su descuido, Woo Hyun-se hundió el pene hasta el cuerpo,
pasando la cabeza. Tras retirarlo apenas un poco, ignorando los ruegos de
"espera, espera" de Siyul mientras forcejeaba, lo aplastó con su
propio torso y embistió con toda la fuerza de su cadera.
“……¡Ah!”
La
cabeza de Siyul cayó hacia atrás sobre el reposabrazos. Se creó un espacio por
el que podría haber pasado un puño entre su cintura alzada y el sofá. Gotas de
sudor resbalaron por sus sienes y cayeron, mientras su propio pene erguido
expulsaba una descarga de semen, dejando un rastro difuso sobre su vientre
plano.
Siyul
no podía articular palabra, solo temblaba violentamente. Aunque lo había
preparado con los dedos, el camino seguía siendo estrecho. Dolía. Pero, en un
rincón de su cerebro, estallaron fuegos artificiales. Cada vez que la carne que
tenía dentro se movía, presionaba sin piedad el interruptor oculto en su
cuerpo, ese que al ser estimulado le encogía los testículos y llenaba su pene
de semen hasta el límite.
Woo
Hyun-se se incorporó. Su sombra cayó sobre Siyul. Extendió su mano grande para
sujetar su cintura. Comparada con el tamaño de su mano, la cintura de Siyul era
delgada, y el pulgar de Woo Hyun-se casi tocaba su ombligo.
“¡Un
momento, espera……!”
¿Acaso
no necesitaba su cuerpo tiempo para adaptarse? Esa misericordia no existía para
Woo Hyun-se. Agarró la cintura de Siyul con tanta fuerza que dejó marcas en su
piel y lo atrajo hacia sí con brusquedad. Lo hizo hasta que el vello áspero
presionó contra sus nalgas y la raíz, que aún faltaba por entrar, se hundió en
su carne.
“¡Haa……
ugh!”
Con
solo la cabeza dentro, se sentía lleno hasta el límite, y al llegar a la mitad
del tronco, sus entrañas se sacudían; pero su pareja, de insaciable codicia,
empujaba hasta el fondo para que lo tragara todo. El extremo presionó con
firmeza la zona obstruida de su carne interior, retrocedió y volvió a abrirse
paso de forma lenta pero poderosa. En un instante, como una llave encajando en
una cerradura, la cabeza del pene penetró profundamente en el interior curvo.
“¡Ah……
ah!”
Siyul
agarró los reposabrazos y retorció la cintura. No podía soportarlo más. Su
cuerpo estaba siendo exprimido. Ante sus ojos destelló una luz blanca y, desde
lo más profundo, brotó un líquido blanquecino. Ni siquiera lo había tocado,
pero primero salió a borbotones y luego se derramó sin control.
Woo
Hyun-se también apretó los dientes. La carne interior de Siyul ondeaba como las
olas del mar. Apretando y soltando el pene, succionando con desesperación.
Especialmente, los costados de la cabeza del pene quedaban envueltos por la
mucosa como si fuera papel coreano mojado, pegándose sin dejar espacio, para
luego soltarse y volver a envolverlo con fuerza.
Siyul
no tenía ni un segundo para comprender qué estaba pasando con su cuerpo. Antes
de que pudiera recuperar el aliento, Woo Hyun-se lo golpeaba sin descanso. Su
cuerpo era empujado hacia arriba y arrastrado hacia abajo; cada vez que el pene
chocaba contra su interior entre las piernas abiertas, la cabeza se deslizaba
profundamente.
“¡Haa,
ah……. Ahg, ugh, hik……!”
A
pesar de haber eyaculado, el placer no terminaba. No había tiempo para
enfriarse. Su pene se relajaba y volvía a endurecerse cada vez que el de Woo
Hyun-se se hundía profundamente. Sus testículos, tras agotar todo el semen
almacenado, se habían encogido hasta quedar pequeños. Cada vez que su cuerpo se
sacudía, el pene erguido golpeaba su vientre con fuerza.
“Suave,
por favor…… ¡suave, te lo ruego……!”
Woo
Hyun-se parecía haberse quedado sordo. Aunque Siyul suplicaba entre lágrimas,
no escuchaba. Aunque su orificio, tenso y sin arrugas, se veía digno de
compasión al haber tragado algo tan excesivo para su tamaño, su pareja seguía
siendo igual de tosco y urgente.
Siyul
posó las manos sobre los antebrazos de Woo Hyun-se, tratando de sobrevivir. El
placer era tan desbordante que su cerebro estaba a punto de estallar. Hipando,
intentó calmar al otro como pudo. Buscó su mirada; aunque la tenía nublada por
las lágrimas, parpadeó varias veces para enfocarlo.
“Siento……
que voy a morir……. Es demasiado, demasiado profundo…….”
Aunque
lo acarició con suavidad, tal como lo hacía para calmar a Kwon Yu-won, los
músculos bajo sus palmas se tensaron aún más. Fue un fracaso. Woo Hyun-se
inclinó el torso y mordió sus labios. Lo aplastó completamente con su peso y
conquistó su boca con la lengua.
Woo
Hyun-se se tragó tanto los gemidos como el aliento que brotaban de la garganta
de Siyul. Sujetó sus huecos poplíteos, dobló sus piernas por la mitad y se
volcó completamente sobre él. Al enterrarse así, el cuerpo de Siyul, aplastado
debajo, se agitaba como un pez fuera del agua.
Al
abrazarlo por la espalda hasta la cintura, Siyul quedaba casi oculto por aquel
cuerpo enorme. Solo sus piernas se movían al aire con desesperación. Sus pies y
dedos se curvaban ocasionalmente, y sus rodillas se flexionaban y estiraban
como si estuviera forcejeando.
Cuando
se separaban un momento, Siyul soltaba gritos que eran tanto gemidos como
llantos. Repetía la palabra ‘por favor’ como alguien que ha perdido la razón.
Era como si alguien le hubiera clavado fuegos artificiales en el cuerpo, les
hubiera prendido fuego y hubiera huido. Se sentía pesado, como si estuviera
bajo una roca, pero cuando recibía golpes en los glúteos y el pene machacaba su
carne húmeda, solo quedaba un placer tan intenso que parecía que su cuerpo
ardería hasta quedar reducido a cenizas.
Woo
Hyun-se se incorporó y, agarrando los brazos de Siyul, lo arrastró. Tal como
hicieron en el coche, lo sentó sobre sus muslos y alineó su pene con aquel
orificio viscoso. Cuando Siyul intentó escapar apoyándose en sus hombros, él
chasqueó la lengua y lo obligó a sentarse de golpe.
“—¡Hgh!”
“No
seas tan dramático.”
Mientras
mordía su cuello, succionándolo hasta casi sacar sangre, agarró sus glúteos con
ambas manos. Levantó a Siyul, que le temblaban los muslos, y luego soltó la
fuerza de sus manos para dejarlo caer de golpe. La cabeza de Siyul cayó hacia atrás.
Sus ojos, nublados, se llenaron de una película de agua que empañaba su visión.
Woo
Hyun-se sostuvo a Siyul justo antes de que se desplomara hacia atrás. Rodeó su
cintura con un brazo y, con su propia mano, obligó a Siyul a rodear su cuello.
Mientras amasaba la carne de sus nalgas entre sus manos, besaba sus mejillas
sonrojadas, succionándolas con deleite.
“Si
me das un beso, terminaré pronto.”
Por
fin, había una salida. Siyul no lo dudó y se lanzó hacia Woo Hyun-se. Entrelazó
sus labios y besó al otro como había aprendido. Exploró el interior de su boca
con la punta de su lengua, húmeda y cálida.
“ugh…”
El
pene que lo atravesaba se puso aún más rígido, aumentando de tamaño. Siyul pudo
sentir claramente cómo las comisuras de los labios de Woo Hyun-se se elevaban
contra los suyos. Aunque se esforzaba al máximo por besarlo, las manos que
sostenían sus nalgas volvieron a apretar con fuerza.
Su
cuerpo era sacudido como el de un muñeco. Woo Hyun-se sofocaba cualquier sonido
que intentara escapar. Siyul, derramando lágrimas, se aferraba a él como si
estuviera colgado de una cuerda al borde de un precipicio.
Cuando
el sonido de los glúteos chocando se hizo más intenso y el pene que lo llenaba
creció aún más, Siyul empezó a temer que sus entrañas fueran a desgarrarse por
completo. En ese momento, Woo Hyun-se lo apretó contra su pecho con tal fuerza
que Siyul sintió que iba a quedar aplastado. Soltando un breve resoplido, Woo
Hyun-se lo atrajo aún más hacia abajo.
“……ugh,
ugh……”
Al
aplastarse la carne de sus nalgas, un líquido tibio comenzó a llenar su
interior. Acometiendo una y otra vez, Woo Hyun-se barnizó su interior y sus
mucosas con su semen. Siyul permanecía desplomado, solo reaccionando con leves
espasmos. Su propio pene, tras haber vaciado todo su fluido hace tiempo, solo
emitía un goteo insignificante a pesar de la descarga de placer que recorría su
cuerpo.
Siyul
se desplomó sobre el cuerpo de Woo Hyun-se, jadeando como alguien que ha
corrido un maratón a máxima velocidad. No tenía fuerzas ni para mover un dedo.
Su cuerpo se sentía más pesado que el algodón empapado, aunque los restos del
placer aún hacían que su espalda se estremeciera de vez en cuando.
“Fuu”,
exhaló Woo Hyun-se, dejando escapar un suspiro largo. Sus bíceps y muslos, que
habían estado tensos al máximo, se relajaron también. Aun así, sus brazos no
soltaron a Siyul en ningún momento.
Besos
comenzaron a caer sobre la frente y la coronilla de Siyul. Eran dulces y
tiernos, como el saludo de dos pájaros frotando sus picos. Eran tan distintos a
la violencia del acto anterior que Siyul respondió frotando su mejilla contra
el cuello del otro.
Aunque
el acto había sido agotador, no le desagradaba la situación de estar abrazado
por Woo Hyun-se mientras recibía besos por todas partes. Se sentía como una
recompensa obtenida tras soportar una ardua penitencia. Siyul, dejándose
consentir, rodeó a su pareja con los brazos y lo abrazó con todas sus fuerzas.
“¿Vamos
a la cama ahora?”
“……¿Eh?”
La
fuerza en los brazos de Siyul se desvaneció al instante. Sus mejillas, antes
sonrojadas, se enfriaron como una hoja de papel blanco y sus pupilas temblaron
levemente. No podía creer lo que acababa de decir. Lo miró a los ojos
preguntándole si hablaba en serio; a diferencia de él, que estaba a punto de
desmayarse, su pareja se veía tan fresco como si apenas hubiera hecho un
calentamiento ligero.
“Tenemos
que hacerlo una vez más.”
No
era una broma. La mano que acariciaba su muslo hacia arriba estaba cargada de
intención. Siyul se dio cuenta demasiado tarde de que estaba sentado sobre la
boca de un tigre. Intentó levantarse a la velocidad de la luz, pero no logró
escapar de sus muslos. El lazo que lo había atrapado era mucho más astuto que
él.
“¿Me
trajiste aquí para esto?”
Su
voz estaba completamente quebrada. Incluso para sus propios oídos, sonaba
penosa. Aclaró su garganta un par de veces, pero la aspereza en su garganta no
desapareció del todo.
Siyul
se quedó tendido en la cama como un cadáver. Su cabello estaba desordenado
sobre sus ojos, pero no le quedaban fuerzas ni para apartarlo. Boca abajo,
apenas logró girar la cabeza hacia un lado. Presionó su mejilla contra la
sábana y miró al hombre que yacía a su lado con ojos llenos de resentimiento.
Se
encontró con la mirada de Woo Hyun-se, quien estaba acostado boca arriba
mirando al techo. Este sonrió levemente y extendió la mano para apartar el
cabello empapado en sudor de su frente.
“La
mitad.”
“¿Entonces
la otra mitad?”
“Para
cocinarte algo rico.”
Ahora
que lo pensaba, no había almorzado. Pero no tenía hambre. Tal vez era porque
Woo Hyun-se había entrado y salido tantas veces que, incluso sin comer nada, se
sentía saciado.
“No
tengo hambre…….”
Incluso
al pronunciar esa frase, su garganta seca le dolió. Tosió levemente y Woo
Hyun-se se levantó de la cama para traerle agua mineral. Al ver que Siyul no
tenía fuerza en las manos para sostenerla, él mismo abrió la tapa. Unieron sus
labios mientras le pasaba el agua. Siyul bebió con avidez.
La
sed se calmó y recuperó un poco de energía. Siyul se incorporó con lentitud y
sostuvo la botella con ambas manos para seguir bebiendo. Tras haber expulsado
tanto sudor y semen, el agua le supo a gloria.
“¿Qué
pensabas cocinarme de rico?”
“No
sé cocinar muchas cosas. ¿Pasta?”
Aunque
no tenía hambre, era una oportunidad que no podía dejar pasar si Woo Hyun-se
iba a preparársela. Siyul se envolvió en la sábana y asintió con entusiasmo.
“Hazla,
por favor. Quiero comerla.”
Woo
Hyun-se sonrió como si estuviera viendo algo adorable. Despeinó su cabello y le
besó la frente, diciéndole que descansara. Siyul se quedó sentado en la cama,
mirando fijamente la espalda del hombre que se alejaba. En sus hombros robustos
y su amplia espalda, aún quedaban marcadas las huellas de las veces que él no
había podido contenerse y lo había arañado.
Solo
cuando el hombre salió por completo de la habitación, Siyul se desplomó sobre
la cama. Cerró los ojos e inhaló profundamente. El dormitorio aún conservaba el
tenue aroma de lo que habían hecho. Era una mezcla de algo agrio y dulce a la
vez.
Puso
una mano sobre su pecho. Su corazón latía con fuerza. Era un latido mucho más
pesado que cualquiera que hubiera sentido antes. Era una sensación extraña,
pero no quería rechazarla.
Siyul
se abrazó a la almohada y se puso de lado. Al hundir la nariz en la almohada
suave y esponjosa, el aroma lo envolvió con más fuerza. Probablemente no era
feromona, pero aun así, para Siyul, era algo preciado. Inhaló profundamente,
exhaló brevemente y volvió a llenar sus pulmones con aquel aroma.
Cuando
el cansancio comenzaba a vencerlo y estaba a punto de cerrar los ojos, escuchó
un sonido de utensilios chocando afuera. Su curiosidad lo impulsó hacia allá.
Quería ver a Woo Hyun-se cocinando. Siyul abrió sus ojos somnolientos,
brillando con interés. De todas formas, no iban a poder estar juntos toda la
noche. Consideraba que el tiempo que pasaba durmiendo era tiempo desperdiciado.
Bajó
de la cama y buscó su ropa, mirando a todos lados. Pero sus prendas no
aparecían ni bajo la mesa ni en el sofá. Aunque ya se habían visto todo, le
daba vergüenza salir al pasillo totalmente desnudo. Siyul pensó en envolverse
con la sábana, pero descubrió una camisa de Woo Hyun-se sobre el sofá y se la
puso rápidamente.
Debido
a la diferencia de complexión, incluso una simple camiseta le quedaba larga
hasta los muslos, como si fuera el bajo de una falda. El cuello también era
amplio, dejando al descubierto sus clavículas, salpicadas de manchas rojas.
“¿No
tienes otra ropa?”
Sin
embargo, no veía otra prenda a la vista. No tuvo más remedio que salir de la
habitación, acicalándose la ropa que se le resbalaba por los hombros mientras
caminaba tras él.
En
la cocina, la comida estaba en pleno proceso. El agua burbujeaba y Woo Hyun-se
cortaba los ingredientes sobre la tabla con un sonido rítmico. Al notar la
presencia de Siyul, se giró. Abrió la boca como para decir algo, pero al ver el
aspecto de Siyul, se cubrió el rostro con la mano y soltó una risita ahogada.
¿Tan
ridículo se veía?
Como
había salido sin mirarse al espejo, Siyul no sabía qué aspecto tenía. Su ropa
le quedaba holgada como si llevara puesto un saco, su cabello estaba alborotado
y sus párpados y las bolsas bajo sus ojos estaban inflamados.
En
sus mejillas había marcas de dientes redondeadas, su piel expuesta estaba llena
de huellas de mordiscos y succiones, y en la cara interna de sus muslos, apenas
visibles bajo el dobladillo de la camiseta, lucían orgullosas unas marcas rojas
de manos. Era como si estuviera anunciando a los cuatro vientos: ‘Acabo de
rodar en una cama’.
“¿Lo
hiciste a propósito?”
Tras
reírse un buen rato, soltó esa pregunta inesperada. Siyul no entendió el
significado de inmediato y repreguntó.
“¿Qué
cosa a propósito?”
“La
ropa.”
Aunque
la tela de la prenda era suave y parecía costosa, él no era alguien que
codiciara descaradamente la ropa ajena. Temiendo que Woo Hyun-se se hiciera una
idea equivocada, Siyul agitó las manos y se apresuró a explicarse.
“Ah,
es que no tenía qué ponerme……. ¿Dónde está mi ropa?”
“La
puse en la lavadora. Estaba mojada.”
Por
un momento no entendió la razón, pero luego cayó en la cuenta. Sus mejillas se
tiñeron de rojo al instante. Se cubrió el rostro con una mano. Todo había
empezado en el sofá de la sala. Como su ropa había quedado esparcida por
cualquier parte bajo el sofá, el culpable de que se hubiera mojado
probablemente era él mismo.
“No
se secará hoy……”
“Solo
tengo que ponerla en la secadora. Si no se seca, ponte mi ropa.”
No
había pensado en la secadora. Entonces, no tendría problemas para vestirse
antes de irse. Aliviado por eso, ahora empezó a preocuparse por la parte
inferior, que quedaba al descubierto. Cuando preguntó con timidez si podía
prestarle ropa interior, le respondió que mejor no se pusiera nada y se quedara
así. Dijo que, de todas formas, la suya era grande y se le caería.
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¿Debería
traer ropa de repuesto la próxima vez? Mientras pensaba en esa tontería, rodeó
la isla de la cocina y se acercó a Woo Hyun-se.
“¿No
hay algo en lo que pueda ayudar?”
“Quédate
sentado tranquilamente.”
Lo
único que Siyul sabía cocinar era ramen. La cocina era territorio de Kwon
Yu-won. Y como él era partidario de la comida coreana, Siyul nunca había visto
un plato de pasta en su mesa.
Queriendo
ayudar en algo, Siyul no pudo quedarse sentado y comenzó a merodear alrededor
de Woo Hyun-se. Se ponía de puntillas para intentar ver por encima de sus
hombros, se sentaba un segundo en la mesa y luego saltaba para observar de
cerca el proceso de cocción.
“No
puedes quedarte quieto, ¿eh?”
Woo
Hyun-se soltó ese comentario al ver a Siyul moviéndose inquieto. Siyul, que
estaba justo en medio de un estiramiento para ver qué hacía Woo Hyun-se, lo
miró rápidamente con cautela.
“Es
que me aburro si solo me siento. ¿Te molesto?”
“No.”
Pensó
que le pediría que se fuera porque le molestaba, pero en sus labios se dibujaba
la sonrisa de siempre. No, de hecho, parecía incluso más profunda. Siyul soltó
una risita y se pegó a Woo Hyun-se. Aunque debía ser un estorbo, Woo Hyun-se no
se quejó ni una vez. Se movía con naturalidad incluso con aquel lastre colgado
a su costado. Aunque, visto desde lejos, parecían una cigarra pegada a un árbol
viejo.
La
pasta estuvo lista en poco tiempo. Siyul solo la había probado cuando la
servían en el comedor escolar, pero jamás la había comprado con su propio
dinero. Ni siquiera le gustaba especialmente, pero por alguna razón, al ver la
pasta servida en el plato por Woo Hyun-se, se le hizo agua la boca. Se veía
apetitosa. Incluso juraría que escuchó a su estómago rugir.
“Gracias
por la comida.”
Tras
ver cómo Woo Hyun-se empezaba a comer, Siyul hizo lo mismo: enrolló los fideos
en el tenedor tal como lo vio en la televisión y se los llevó a la boca. Sus
ojos se abrieron de par en par. No era el sabor a kétchup de la escuela o del
orfanato. ¿La pasta siempre sabía así? Era un mundo nuevo, tan sorprendente
como una bebida de yogur.
El
hambre, que había olvidado, resurgió con fuerza. Siyul empezó a comer más
rápido. Ni siquiera se dio cuenta de que tenía salsa en la boca. Tras un rato
comiendo sin parar, se sorprendió al sentir una mirada fija sobre él y levantó
la cabeza de golpe.
¿Había
comido con demasiada voracidad? Como ambos crecieron sin padres, las enseñanzas
de Kwon Yu-won sobre que debían comer con educación en cualquier lugar al que
fueran y no hacerlo como si estuvieran poseídos por el hambre, cruzaron su
mente. Con un poco de retraso, dejó el tenedor con timidez.
“Estaba
tan rico……. Creo que comí de forma muy descuidada.”
“Se
ve bien, ¿por qué lo dices?”
Él
limpió con delicadeza la salsa que tenía alrededor de los labios. Siyul sacó la
lengua rápidamente y lamió el lugar donde los dedos de Woo Hyun-se habían
rozado. Sabía a tomate fresco.
“¿Dónde
aprendió a hacer esto?”
“En
ningún lado. Es básico. La pasta es fácil.”
Tener
tal habilidad sin haberlo aprendido nunca. Una vez, el chef del local le había
dicho que la cocina era algo con lo que se debía nacer. Por más que lo pensara,
Dios se había equivocado al repartir el talento.
“Pensé
que el representante no hacía cosas como cocinar. Creí que pedía comida a
domicilio o que contrataba a alguien.”
“La
mayoría hace eso. Solo hoy, especialmente para el señor Kwon Siyul.”
No
sonaba a que quisiera presumir. Su voz era plana, como si fuera una simple
verdad. Aun así, su corazón dio un vuelco. Siyul no lo demostró, bajó la cabeza
y se metió un bocado de pasta en la boca.
“¿Cómo
está el punto de sal?”
Tenía
la boca tan llena que no pudo responder verbalmente, así que levantó el pulgar.
Después de limpiar hasta la salsa, se arremangó diciendo que él lavaría los
platos. Pero el lavavajillas se lo impidió. Como Woo Hyun-se dijo que él se
encargaría, Siyul se esforzó al máximo por defender los platos. Después de
enjuagarlos rápidamente solo quedaba meterlos en la máquina, ¿cómo iba a ser
incapaz de hacer algo tan sencillo?
“Yo
también puedo hacerlo.”
“Si
tú lo dices.”
Lo
intentó con determinación, pero como el modelo era distinto al que usaban en el
local, pasó un buen rato pasándolo mal frente al aparato. Al ver que no podía
más, Woo Hyun-se se acercó y le empujó la espalda diciéndole que ayudar era
quedarse sentado sin hacer nada.
Sentado
en un taburete alto, Siyul esperaba a que el trabajo terminara mientras movía
las piernas como si estuviera jugando con agua en un arroyo. Woo Hyun-se, tras
terminar de ordenar, sacó una bebida de la nevera. Al ver el envase tan
familiar, Siyul soltó una carcajada radiante. No pudo evitar reírse.
“¿Cuándo
preparó esto?”
“Como
no sabía cuándo vendría el señor Kwon Siyul.”
No
esperaba encontrarse con esta bebida hasta aquí. La sonrisa radiante no
desaparecía del rostro de Siyul. Frente a la tienda de conveniencia, dentro del
coche, e incluso en su casa, Woo Hyun-se tenía siempre y en todas partes un
cebo con el que atraer a Siyul.
“¿A
otras personas también las trató así de bien?”
De
repente, le dio curiosidad. ¿Sería Woo Hyun-se una persona así de cariñosa
desde el principio? Siyul aún no olvidaba su primer encuentro. Woo Hyun-se era
experto en amenazar y también sabía pelear. Incluso le había dado una bofetada.
No fue tan fuerte como para hacerlo volar, pero fue suficiente para asustarlo.
Sintió
un hormigueo en la mejilla que recibió aquel golpe y se la acarició sin motivo.
Siyul todavía no sabía cuál era la verdadera naturaleza de Woo Hyun-se.
“¿Por
qué?”
“Solo,
por curiosidad.”
“Quién
sabe, no lo recuerdo.”
“Mentira.”
“¿Acaso
el señor Kwon Siyul recuerda detalladamente cómo trató a todas las personas que
pasaron por su vida?”
Para
eso tendría que haber tenido a alguien antes. Woo Hyun-se era el primero, pero
no pensaba revelarlo. En realidad, aunque decía eso, no parecía estar muy
apegado a su pasado.
“Yo
tampoco recuerdo mucho. Aun así, quiero saberlo. Si el representante era una
persona amable desde el principio.”
“Nunca
me han dicho que sea amable. Tampoco he cocinado mucho. Normalmente, otros lo
hacían por mí.”
Decía
que era raro que alguien hubiera probado esta comida hecha por él. Un ‘juju’
escapó de sus labios antes de que pudiera detenerlo. Se sentía satisfecho. Al
mismo tiempo, sentía un poquito de celos. De esos pocos que habían probado la
cocina de Woo Hyun-se. De todas las personas que habían visto la espalda de Woo
Hyun-se frente a la cocina y que habían llevado a sus bocas la comida que él
les preparaba.
“La
próxima vez yo se lo haré. Aunque solo sé hacer ramen. ¿Le gusta el ramen?”
“Si
me lo prepara el señor Kwon Siyul, tendré que comerlo.”
Eso
significa que no le gusta. Siyul resbaló su cabeza sobre su brazo como si
estuviera ebrio. Sus labios se relajaron por cuenta propia mientras sonreía
tontamente. Si él fuera una persona con linaje, ¿no estaría liberando feromonas
por todas partes ahora mismo?
Se
lo había oído decir a Kwon Yu-won. Los alfas u omegas, cuando están muy felices
o muy enfadados, liberan feromonas independientemente de su voluntad. Decía
que, cuando las emociones son intensas, es difícil controlarlas.
¿Cómo
estará Woo Hyun-se en este momento?
“……Representante,
sobre las feromonas. ¿Cómo se siente ahora? Yu-won dice que, si uno tiene
rasgo, puede expresar sus sentimientos a través de las feromonas.”
Se
armó de valor y le preguntó. Woo Hyun-se, tras dar un sorbo a su café, soltó un
“humm” y apoyó la barbilla en su mano.
“¿Cómo
crees que me siento?”
“Por
eso le pregunté, porque no lo sé.”
“No
te voy a responder.”
“Vaya…….
Tiene usted un carácter realmente malo, representante.”
“¿Te
acabas de enterar? Te diste cuenta bastante tarde.”
Quería
insistirle para que se lo contara. Quería oler ese aroma directamente. Quería
saber qué emociones estaba sintiendo Woo Hyun-se sin necesidad de palabras.
Estaba a punto de abrir la boca cuando, justo a tiempo, se escuchó desde lejos
la alarma que indicaba que la lavadora había terminado. Como Woo Hyun-se se
levantó de su asiento, Siyul mantuvo sus labios, que ya estaban entreabiertos,
fuertemente sellados.
Como
él se fue a poner la secadora, Siyul se quedó solo en la mesa. Siyul jugueteó
con su taza, se levantó y dirigió sus pasos hacia donde había ido Woo Hyun-se.
Aunque fuera solo por un momento, era una casa demasiado grande para estar
solo.
Al
llegar al barrio, Siyul se quedó dentro del coche un buen rato. Woo Hyun-se no
lo dejaba ir, y Siyul tampoco quería despedirse tan pronto. Sin embargo, cuando
Kwon Yu-won lo llamó alrededor de las 2 de la madrugada, no pudo posponerlo
más.
Después
de forcejear un rato discutiendo sobre quién se iría primero, decidieron
resolverlo con un piedra, papel o tijera. La negativa franca de Woo Hyun-se
estaba escrita en su frente —la clase de “¿De verdad tenemos que hacer esto? ¿A
mi edad tengo que participar en estas tonterías?”—, pero a Siyul no le importó.
Era mucho mejor que posponer la llegada una y otra vez para acabar durmiendo
dentro del coche y recibir un sermón de Kwon Yu-won.
“Hago
todo tipo de cosas desde que conozco al señor Kwon Siyul.”
“Deprisa.”
Ante
su insistencia, extendió la mano de mala gana. En la primera ronda empataron;
en la segunda, Woo Hyun-se sacó tijeras y Siyul, piedra. Mientras Siyul
celebraba con los brazos en alto, Woo Hyun-se apoyó la mejilla sobre su puño
mientras recargaba el codo en el marco de la ventanilla. Tenía una cara de mal
humor total.
“¿Tan
feliz te hace?”
“Es
feliz ganar. Váyase ya. Le veré irse y luego entraré yo.”
“La
próxima vez no perderé.”
“Sí,
sí.”
Siyul
salió del coche de un salto. Como regalo adicional, antes de bajar, Woo Hyun-se
lo agarró por el cuello de la camisa y le frotó los labios hasta dejárselos
rojos.
Siyul
se dio la vuelta una vez que el coche desapareció por completo. Aunque se
habían encontrado al mediodía y se separaban en la madrugada del día siguiente,
no sentía que hubieran pasado tanto tiempo juntos. Siyul se hizo la sospecha
absurda de que, a sus espaldas, el reloj corría tres veces más rápido que en
cualquier otro día.
Aunque
se habían despedido hace tan solo un momento, ya quería verlo de nuevo. Siyul
dio unos pasos y miró hacia el lugar donde estaba estacionado el coche de Woo
Hyun-se. Estaba vacío, y solo la luz de la farola iluminaba el hueco.
Él
mismo había enviado a Woo Hyun-se diciéndole que debía irse rápido, pero ahora
era él quien se quedaba de pie en ese lugar. Sus mejillas, que se habían
calentado en el coche, se estaban enfriando, pero Siyul no podía obligarse a
avanzar.
Una
noche, quería haber estado juntos una noche.
“…….”
En
lugar de dejarse llevar por el pesar, Siyul levantó los brazos, tiró de las
mangas y aspiró un largo “huff”. Aunque no quedaran feromonas porque le habían
puesto desodorante, el aroma del suavizante que brotaba levemente de la ropa de
Woo Hyun-se también impregnaba su propia prenda.
Siyul
tiró de ambas mangas hasta cubrirse las manos y hundió el rostro en ellas.
Con
el rostro oculto, sonrió con ternura. ¿Será porque el suavizante olía parecido
a las flores? Aunque estaban al comienzo del invierno, se sentía como si
estuviera parado en medio de un campo de flores en plena primavera.
*
* *
El
movimiento de sus manos, que limpiaban la mesa, fue ralentizándose hasta detenerse.
Siyul, con las palmas apoyadas sobre el tablero, suspiró con la mirada perdida.
El mensaje que había visto esta mañana bailaba ante sus ojos, impidiéndole
concentrarse en el trabajo.
“Me
voy de viajar.”
Era
el mensaje enviado por Kwon Yu-won. En cuanto lo vio, lo llamó de inmediato,
pero no respondió. Siyul registró el armario. Algunas prendas y objetos
personales de Kwon Yu-won habían desaparecido. Su mochila favorita, a la que
tanto cariño le tenía, tampoco estaba. Era evidente que se había ido por
voluntad propia.
“¿Cuándo
vuelves?”
En
cuanto envió el mensaje, no tardó mucho en llegar la respuesta. Aunque no podía
atender llamadas, al menos parecía capaz de escribir mensajes.
“Dentro
de un mes.”
Tanto
tiempo lejos. Siyul tecleó en el teléfono con tanta fuerza que casi lo rompe.
Aparte del servicio militar, nunca habían estado separados por tanto tiempo.
Habían solicitado entrar juntos al ejército, pero por motivos de sus linajes,
acabaron en unidades distintas.
“¿A
dónde vas a estar tanto tiempo?”
“Antes
de hacerme más viejo, voy a echar un vistazo por varios sitios. También buscaré
un lugar donde podamos vivir tú y yo.”
“La
otra vez dijiste que vivir en provincias también estaba bien, ¿no?”
“Es
que allí es demasiado caro, me parece que no podré comprar una casa aunque
trabaje toda la vida.”
La
conversación que compartieron mientras bebían juntos en la tienda de
conveniencia cruzó su mente como un relámpago. Aquel arrebato de frustración en
el que golpeó la mesa, soltando su rabia por no saber cuándo lograrían ahorrar
para pagar el alquiler de una vivienda que subía casi todos los días.
Cuando
salieron del orfanato, se habían prometido que, sin importar lo que pasara, se
establecerían en esa ciudad, pero la realidad era que, con sus ingresos, era
casi imposible adquirir una propiedad, e incluso conseguir un alquiler era
difícil. Kwon Yu-won, más que nadie, conocía perfectamente esa realidad.
Aun
así, le dolía que se hubiera marchado sin decirle una palabra. Siyul le reclamó
por mensaje, preguntándole por qué se había ido sin avisar. Incluso la noche
anterior, Kwon Yu-won no había dado ninguna señal de que fuera a marcharse a
ninguna parte. Habían cenado y se habían ido a dormir como de costumbre.
Siyul
repasó la conversación que ambos tuvieron acostados uno al lado del otro
anoche, buscando alguna palabra que pudiera haber pasado por alto. Como estaba
extremadamente agotado, se quedó dormido rápidamente, y las pocas palabras que
intercambiaron fueron casi entre sueños.
‘……No
lo haré.’
¿Qué
era lo que le pedía perdón? Lo primero que le preguntó fue si acaso había
aceptado aquella propuesta de hacer entregas que le habían hecho, temiendo que
fuera eso.
No.
Solo
voy a viajar un poco y volveré.
Aunque
le preguntó dónde estaba, solo decía que se lo contaría más tarde. Le preguntó
si acaso debía dinero a alguien o si estaba huyendo de alguien, pero insistía
en que no era nada de eso.
No
te preocupes.
Yo
no te miento.
Es
solo que me siento agobiado. Volveré exactamente en un mes.
Últimamente,
Kwon Yu-won no había tenido buen aspecto. A menudo se quejaba de que el trabajo
era duro. A veces incluso perdía el sueño. Si Siyul se despertaba de madrugada
al escuchar ruidos a su lado, a veces encontraba a Kwon Yu-won sentado, apoyado
contra la pared, mirando tranquilamente por la ventana.
Si
pasa algo, asegúrate de contactarme.
Era
la primera vez que desaparecía sin decir nada, por lo que se sentía inquieto,
pero como decía estar agobiado, no había mucho más que pudiera decir. También
se sentía mal por no haber sido capaz de notar lo que pasaba por su mente, a
pesar de haber vivido juntos pegados todo este tiempo.
Como
Kwon Yu-won nunca le había mentido, creía en sus palabras de que volvería en un
mes; quería creer en la historia de que se había ido de viaje simplemente por
sentirse agobiado, pero…….
Siyul
soltó un suspiro tan pesado que parecía que la mesa iba a colapsar, pero cuando
la campanilla de la puerta sonó y alguien entró, cambió su expresión de
inmediato. Con una sonrisa de servicio al cliente, levantó la vista.
“Bienveni…….
¿Eh?”
No
pudo terminar el saludo. El rostro de la persona que entraba, conversando
alegremente con sus amigos, le resultaba familiar. La otra parte también lo
vio, lo señaló con el dedo y levantó las cejas con la misma sorpresa. Aunque su
primer encuentro no había sido precisamente ejemplar, habían decidido hacerse
amigos, así que no eran personas que pudieran fingir que no se conocían.
“¿Woo
Tae-ju?”
Al
pronunciar su nombre, el otro sonrió brillantemente. Sus amigos le daban
palmaditas en el hombro y parecía que le preguntaban si se conocían. Woo Tae-ju
asintió con entusiasmo y envió a sus amigos a una mesa primero. Luego, se
acercó a grandes zancadas hacia donde estaba Siyul.
“Vaya,
¿trabajabas aquí? Si lo hubiera sabido, habría venido antes.”
“¿Qué
haces por aquí?”
“Ah,
una conocida mía trabaja en este lugar. Llevaba tiempo diciendo que vendría a
visitarla y por fin tuve tiempo…….”
Los
amigos de Woo Tae-ju, ya sentados, empezaron a curiosear hacia donde ellos
estaban. Mostraban curiosidad, como si quisieran saber quién era Siyul. No
queriendo ser el centro de atención, Siyul empujó suavemente a Woo Tae-ju para
que se fuera.
“Iré
a tomarles el pedido pronto. Ah, si les parece bien, pidan el salmón. El chef
dijo que el salmón de hoy está muy bueno.”
“¿Me
lo recomiendas tú? Iré a decírselo ahora mismo a los chicos. Gracias.”
Woo
Tae-ju sonrió ampliamente y regresó a su mesa. Fue un encuentro repentino, pero
agradable. Su corazón, que se sentía pesado por la desaparición de Kwon Yu-won,
se alivió un poco. Siyul tomó el menú con una expresión mucho más relajada.
Woo
Tae-ju conocía a la gerente Kang. Tal vez porque le había avisado con
antelación, la gerente Kang, que tenía el día libre, visitó el local
personalmente. Intercambió saludos afectuosos con Woo Tae-ju, dio instrucciones
de que le sirvieran todo tipo de atenciones y luego se marchó diciendo que
tenía asuntos urgentes que atender.
Woo
Tae-ju bebía como si no hubiera un mañana. Era un borracho nato. Además, tenía
una personalidad alegre. Reía y charlaba como si estuviera en su mejor momento,
e incluso subió al escenario para cantar alternándose con sus amigos. No tenía
ni pizca de timidez a la hora de tomar el micrófono frente a los demás. Parecía
ser alguien optimista y extrovertido por naturaleza.
Gracias
a ello, Siyul no tuvo un momento de paz. Entre llevar comida y recoger botellas
vacías, corría por el salón con los pies ardiendo, y el tiempo voló como si
tuviera alas. La hora de cierre estaba a la vuelta de la esquina.
Los
demás clientes se habían ido y solo quedaba el grupo de Woo Tae-ju. Viéndolos
tirados en los sofás o desplomados sobre la mesa, se notaba que ellos también
estaban en las últimas. Siyul pensó que no pedirían nada más y que podría
ausentarse un momento del salón, así que tomó la bolsa de basura.
Mientras
tiraba los desechos en el callejón trasero de la planta baja, se encontró con
una figura que no había visto en el salón. Al ver a Siyul, Woo Tae-ju dejó el
cigarrillo que tenía en la boca entre sus dedos y agitó la mano con el
movimiento lento típico de un borracho. Sonreía felizmente, dejando ver unos
dientes alineados.
Mirándolo
bien, su sonrisa se parecía a la de Woo Hyun-se. ¿No sería Woo Hyun-se parecido
a Woo Tae-ju si fuera un poco más joven? Sobre todo por la corpulencia y la
forma en que se le curvaban los rabillos de los ojos al sonreír.
“Parece
que ya es hora de cerrar.”
Siyul
miró el cigarrillo y luego agitó la mano para disipar el humo que se acercaba
hacia él. Woo Tae-ju se sorprendió con un 'ah', tiró el cigarrillo al suelo
rápidamente y lo apagó pisándolo con la punta del zapato. Se rascó la nuca y
sonrió, como si estuviera avergonzado.
“¿No
fumas?”
“No.
Pero está bien, puedes fumar. Sería un desperdicio.”
“Ah,
en realidad no debería fumar frente a alguien que no fuma.”
“Tengo
que entrar. Sigue fumando.”
“—¡Oye!”
Justo
cuando le daba la espalda, Woo Tae-ju lo llamó. Siyul, con un pie ya dentro de
la puerta, echó el torso hacia atrás para mirarlo. Woo Tae-ju titubeó, como si
hubiera olvidado lo que quería decir a pesar de haber sido él quien llamara,
pero ante la mirada expectante de Siyul, abrió la boca.
“¿No
puedes quedarte un momento? Solo el tiempo que tarde en fumarme el cigarrillo.
No, no es que vaya a fumarme otro.”
“Tengo
que terminar el cierre.”
“Yo
te ayudaré. Como recibí muchas atenciones, quiero corresponderte.”
Siyul
dudaba porque no le apetecía nada. Estaba a punto de negarse y entrar, pero Woo
Tae-ju le agarró rápidamente el dobladillo de la ropa.
“Solo
5 minutos. Solo 5 minutos.”
Miró
a Siyul con las cejas arqueadas en forma de ocho. Ese aspecto, tan parecido a
Woo Hyun-se, hizo que su corazón se tambaleara ligeramente. Hoy no podría ver a
Woo Hyun-se aunque terminara su turno; le había dicho que tenía cosas que
hacer, así que no había necesidad de apresurarse.
“Está
bien.”
Woo
Tae-ju sonrió de par en par, con timidez pero sintiéndose orgulloso. Siyul miró
la hora en su móvil y metió las manos en los bolsillos.
“Ahora
que lo pienso, ni siquiera sabemos nuestras edades. ¿Cuántos años tienes,
Siyul?”
“Veinticuatro.”
“¿En
serio? No me mientas. Pareces mucho más joven que yo……. ¿Tienes una
identificación?”
Siyul
soltó una breve risita. La palabra 'identificación' le recordó a Woo Hyun-se.
Su identificación seguía sin salir de la billetera de Woo Hyun-se. Parecía que
se quedaría guardada allí para siempre.
“Es
verdad. Pero no llevo mi identificación conmigo.”
“Yo
soy un año menor que tú. ¿Puedo llamarte hyung? No, mejor dicho, te llamaré
así. Y tú también háblame con confianza.”
Woo
Tae-ju decidió por su cuenta y empezó a llamarlo hyung sin más. ¿Qué más daba
el trato? Siyul dejó que Woo Tae-ju hiciera lo que quisiera.
Debido
a que no pensaba que tardaría tanto en volver al local, no se había puesto
abrigo y ahora el frío le calaba hasta los huesos. No creía que pudiera
aguantar ni cinco minutos. Siyul se encogió de hombros y empezó a dar saltitos
para entrar en calor mientras miraba a Woo Tae-ju. Él lo observaba fijamente,
tal como lo había hecho Siyul antes de entrar al edificio.
“Voy
a entrar, hace demasiado frío.”
“Ah,
no había pensado en el frío. Como he bebido un poco, yo tengo calor. Vamos
adentro, hyung. Lo siento, soy un tonto.”
“Tampoco
hace falta que te llames tonto.”
Woo
Tae-ju siguió a Siyul como un perrito. Como ya había visto en el motel, era un
chico muy hablador. Tanto en el ascensor como al entrar al local, se mantuvo
pegado a Siyul, charlando sin parar como un pajarillo.
Gracias
a Woo Tae-ju, el cierre del local terminó mucho antes de lo habitual. Siyul se
marchó solo, dejando atrás a Tae-ju mientras este atendía a sus amigos. Pensó
en llamar a Woo Hyun-se, pero bajó la mano que sostenía el teléfono al sentir
que quizás estaría molestando a alguien tan ocupado.
Cuando
iba a guardarlo en el bolsillo, el móvil vibró. Miró la pantalla rápidamente y
vio el nombre de Woo Hyun-se. Parecía haber llamado justo a la hora de salida.
Con lo bien que sincronizaban sus tiempos, Siyul pulsó el botón de llamada de
inmediato. Su voz al contestar, diciendo “hola”, sonaba rebosante de emoción.
―¿Ya
terminaste?
“Sí.
¿Estás muy ocupado?”
―No.
El trabajo ya está prácticamente terminado. ¿Quieres que pase por ti?
“¿No
dijiste que no podrías venir hoy ni ayer? Pensé que eso era lo que habías
dicho.”
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―Así
era. Pero el trabajo terminó antes de lo que esperaba.
Sintió
un cosquilleo en el pecho. Sus oídos, donde resonaba la voz de Woo Hyun-se, se
sentían igual. Siyul no sabía qué rascarse primero y terminó mordiéndose el
labio inferior. Mientras miraba al suelo, golpeaba suavemente el pavimento con
la punta de sus zapatillas.
―Ya
voy en camino.
Hacía
frío. Pero, si se trataba de Woo Hyun-se, podía esperar. Aunque tuviera los
pies entumecidos y la nariz roja por el hielo. Siyul se frotó con fuerza la
nariz, ya teñida de rojo, y apretó el teléfono contra su oreja.
“Ven
rápido.”
Tras
escuchar su “está bien”, Siyul colgó primero. Hacía un momento, al salir del
local, tenía las orejas rojas por el frío, pero ahora estaban encendidas por un
motivo muy distinto.
Apenas
colgó, sonó un “ding-dong”, como si estuviera sincronizado; un mensaje había
llegado. Pensando que quizás era Kwon Yu-won, miró el teléfono apresuradamente.
“Hoy
fue genial verte, hyung. La próxima vez tenemos que comer juntos sin falta.”
Pero
no era a quien esperaba. Sus ojos, que habían brillado, se apagaron un poco. Siyul
solo leyó el mensaje desde la vista previa y no respondió. Le había alegrado
encontrarse con Woo Tae-ju, pero no sentía nada más allá de eso. Las personas a
las que realmente quería ver eran otras.
*
* *
Al
enterarse de que Kwon Yu-won se había ido de viaje, Woo Hyun-se llevó a Siyul a
su casa casi como si lo hubiera secuestrado. Aunque Siyul había tenido un día
agotador y solo deseaba acostarse y descansar sin hacer nada, en el momento en
que sus labios se encontraron, el ‘no’ se quedó a medias y solo sobrevivió el
deseo de continuar.
Finalmente,
terminaron en la cama. Siyul quedó hecho un guiñapo. A pesar de haber dicho que
él también estaba ocupado con el trabajo, Woo Hyun-se lo devoró minuciosamente.
Si Siyul hubiera sido carne, no habría quedado ni una brizna adherida al hueso.
No, si se trataba de Woo Hyun-se, habría masticado y triturado incluso los
huesos con su dentadura robusta para tragárselos. Así de voraz había sido.
“Quédate
aquí hasta que ese amigo regrese.”
A
Siyul le costaba incluso levantar la cabeza. Mientras estaba tumbado boca abajo
en la cama, se giró con dificultad. Woo Hyun-se también estaba acostado con la
cabeza en la parte de los pies, en lugar del cabecero. Al cruzar las miradas,
Woo Hyun-se extendió el brazo y le dio unos golpecitos.
Entendiendo
perfectamente que le pedía que fuera hacia él, Siyul se giró soltando un gemido
de dolor. Apoyó la cabeza en el brazo de Woo Hyun-se y hundió su cuerpo en el
costado del otro.
“No
puedo. Es un desperdicio pagar el alquiler.”
“Será
mejor aquí que estar solo.”
Tenía
razón. Quizás si Kwon Yu-won estuviera presente sería distinto, pero no quería
quedarse solo en el alojamiento. Más que el entorno precario, lo que odiaba era
la soledad que debía soportar hasta que Kwon Yu-won regresara. Sin embargo, no
podía aceptar la propuesta de Woo Hyun-se sin más. Una persona debe tener algo
de vergüenza.
“Aun
así. Yu-won podría regresar antes…….”
Preguntándose
si habría recibido algún mensaje de Kwon Yu-won mientras tanto, Siyul apoyó la
mano en el pecho de Woo Hyun-se y estiró el brazo hacia la mesa que estaba al
otro lado. Woo Hyun-se se giró de costado y bloqueó a Siyul.
“No
es de buena educación mirar el celular cuando estamos los dos.”
“Es
que podría haber recibido un mensaje de Yu-won. Déjame ver un momento.”
“Y
deja ya de hablar de ese amigo.”
“Pero
necesito comprobarlo.”
“Cuando
estés conmigo, concéntrate solo en mí.”
Woo
Hyun-se apartó el cabello desordenado de Siyul y le besó los labios. Rozó su
mejilla contra la de él y frotó la punta de su nariz recta contra la de Siyul.
Aquel comportamiento apegado rebosaba de engreimiento, pidiendo que lo mirara
solo a él. Siyul dudó mientras mantenía el brazo estirado hacia la mesa, pero
pronto lo bajó para rodear la espalda de su pareja.
“El
representante es como un gato.”
Contrario
a sus palabras, las comisuras de los labios de Siyul se curvaron como las de un
gato. Los labios de Woo Hyun-se se elevaron siguiendo el mismo gesto. Aunque no
habían compartido ninguna historia divertida, una pequeña risa llenó el espacio
entre ambos.
Woo
Hyun-se abrazó a Siyul y giró el cuerpo para que Siyul quedara sobre él. De
repente, Siyul quedó posado sobre su abdomen como si fuera una nutria dejando
una almeja sobre su vientre. Siyul abrió mucho los ojos un momento, pero pronto
los cerró formando un arco similar a un arcoíris. Apoyó cómodamente la oreja
sobre el pecho de Woo Hyun-se y escuchó el latido. El sonido constante de sus
corazones, kung, kung, era más fuerte que el suyo propio.
“¿No
crees que ya es hora de cambiar esa forma de llamarme?”
Como
un instrumento musical que responde al tocarlo, la vibración le llegó a través
del pecho. Siyul levantó la mirada un paso después, justo cuando la onda se
detuvo.
“¿Lo
de llamarle representante?”
“Sí.”
“¿Qué
otro apelativo le gustaría?”
Aunque
no tenía ninguna intención particular de cambiarlo, al escucharlo de Woo
Hyun-se, se dio cuenta de que sonaba algo rígido. Siyul apoyó la barbilla en el
pecho del otro y se sumió en sus pensamientos. La palabra ‘ahjussi’ (señor
mayor) cruzó su mente primero. Si tomaba en cuenta la diferencia de edad, no
resultaba tan extraño, pero……. Siyul miró a Woo Hyun-se de reojo. Llamar
‘ahjussi’ a ese rostro no encajaba.
“¿Señor?”
Aun
así, con ganas de molestarlo, Siyul lo llamó con una sonrisa. El entrecejo de
Woo Hyun-se se arrugó al instante.
“¿Señor?”
“¿No
le gusta?”
“No
me agrada.”
Las
arrugas marcadas en su entrecejo no desaparecían, señal de que realmente le
disgustaba. Siyul extendió la mano y presionó con fuerza el espacio entre sus
cejas hermosas. No le desagradaba esa reacción. Se rió por lo bajo pensando que
debería llamarlo ahjussi de vez en cuando.
“Entonces,
¿hyung?”
“¿Y
si me llamas Hyun-se-ssi?”
Ambos
hablaron al mismo tiempo. Siyul parpadeó. Aunque Woo Hyun-se a veces lo llamaba
‘señor Kwon Siyul’, le daba mucha vergüenza tener que decir ‘Hyun-se-ssi’ con
sus propios labios.
“Eso
no me suena natural al pronunciarlo. Prefiero ‘hyung’.”
“Como
tú prefieras, señor Kwon Siyul.”
“—Hyun-se
hyung.”
El
cuerpo que estaba debajo se estremeció. Siyul puso rápidamente las manos sobre
su pecho, temiendo que pudiera rodar y caerse. Sus músculos estaban tensos y
firmes.
“……¿Hyung?”
Algo
rozó también la parte inferior de sus glúteos. Siyul levantó el torso y miró
hacia atrás. La carne que hace un momento yacía tranquila, ahora estaba erguida
y rígida. Siyul miró a Woo Hyun-se con sorpresa. No tenía forma de saber qué
parte de él había provocado tal reacción.
Lo
único que había hecho fue decirle ‘hyung’. Cuando lo miró con urgencia para que
explicara la situación, Woo Hyun-se se frotó la frente con gesto de apuro.
“Esto
es tu culpa, Kwon Siyul.”
“¿Eh?”
“¿Quién
te mandó a llamarme de forma tan sugerente?”
No,
pero si fue él mismo quien pidió que le cambiara el nombre. Lo había llamado
con cariño y, en lugar de agradecerlo, le echaba la culpa. Siyul casi le
responde preguntándole por qué decía eso, pero Woo Hyun-se extendió la mano y
le apretó las nalgas.
Aunque
Siyul intentó escapar, temiendo que una vez más terminara pernoctando ahí contra
su voluntad, ¿cuándo había logrado escapar antes? Su cuerpo fue girado y una
sombra se proyectó sobre su rostro. Sus muslos fueron abiertos de par en par.
Woo
Hyun-se colocó una almohada bajo su cintura y presionó las corvas de Siyul
hacia arriba. Se podía ver el orificio, con los bordes inflamados y gruesos. Al
presionarlo con el dedo, el orificio se abrió y el semen que había depositado
antes comenzó a gotear lentamente. Como si el orificio odiara esa sensación, se
cerró con espasmos, pero al relajarse la carne de las nalgas, otra gota se
filtró.
“Otra
vez…… ¡ugh.”
Había
aprendido con los cuerpos de las noches anteriores que, una vez atrapado de esa
manera, era inútil resistirse. Siyul solo se aferró a las sábanas. Los dedos de
Woo Hyun-se penetraron su interior, presionando las membranas mucosas y los
pliegues húmedos, empapados de gel y semen. Tras explorar la zona más profunda,
los dedos se curvaron con flexibilidad, raspando suavemente el tejido interior.
Siyul apretó los labios, conteniendo un gemido.
“Lo
voy a meter ahora.”
Los
dedos se retiraron con premura. El extremo firme forzó la entrada, abriéndose
paso a través de la apertura que se había derretido por la excitación previa.
Como ya lo habían hecho antes, la cabeza entró sin complicaciones.
“¡Huu-h!”
Siyul
apretó los dientes y cerró los ojos con fuerza. No importaba cuántas veces lo
hiciera, siempre era difícil. Pero aunque la cabeza de la serpiente hubiera
pasado, no podía bajar la guardia; aún quedaba el grueso de la estructura. Cada
vez que esto sucedía, Siyul sentía un resentimiento absurdo hacia la nariz de
Woo Hyun-se. Decían que el tamaño del pene seguía la forma de la nariz, y se
preguntaba cómo era posible que hasta las curvas fueran tan similares.
“……¡Ah!”
Como
castigo por su distracción, Woo Hyun-se embistió hasta el fondo. Con un impacto
sordo, el cuerpo de Siyul fue empujado hacia arriba y su cabeza se echó hacia
atrás sobre el borde de la cama. Sus ojos, que habían estado fuertemente
cerrados, se abrieron de golpe. Las lágrimas se acumularon y comenzaron a caer.
“¿No
es hora de que te relajes un poco? ¿Por qué sigues estando tan estrecho?”
“¡Ah,
ah……!”
“Tienes
que estar más holgado, así podré embestirte como es debido, Kwon Siyul.”
Sujetado
por la cintura, Siyul fue arrastrado y vuelto a embestir hasta el fondo. Siyul
se tapó la boca con ambas manos; sentía que iba a gritar. Su interior se sentía
como si fuera a estallar, y el pene de Woo Hyun-se, que parecía haber agotado
todo su semen y ya no debería estar en pie, recuperó una fuerza renovada.
“Ugh……
hhh…….”
Se
aferró a la cama y miró hacia abajo. Aun así, no era como antes. Los testículos
se habían encogido por el esfuerzo y el pene, aunque blandamente hinchado por
los fluidos, se arrastraba lánguidamente sobre el vientre. Aun así, estaba
erecto. Cada vez que sus músculos glúteos se tensaban y la carne interna mordía
el pene de Woo Hyun-se, una gota de fluido claro brotaba por la punta.
Siyul
bajó las manos con torpeza y palpó su bajo vientre. Parecía haber sobresalido
un bulto. Cuando Woo Hyun-se retraía la cadera, el vientre se aplanaba, pero al
penetrar de nuevo, el volumen grueso se marcaba bajo la piel, creando una curva
desde el bajo vientre hasta el ombligo.
Recién
entonces comprendió que no era solo una sensación, sino algo real. Incrédulo,
intentó levantar la cabeza para mirar, pero los embates de Woo Hyun-se le
impidieron confirmarlo con la vista.
Woo
Hyun-se juntó sus piernas y las cargó sobre sus hombros, embistiendo con
fuerza. Siyul sintió terror, pensando que su vientre podría estallar o que
incluso podría ser atravesado hasta el ombligo. Sin embargo, cuando el extremo
del pene golpeaba el camino curvo como un martillo sobre un clavo, o cuando el
cuerpo grueso rozaba sin piedad sus puntos sensibles de placer, todo el miedo
desaparecía y sus dedos se encogían, incapaces de soportar la abrumadora
sensación.
Aunque
el vello áspero había irritado la entrada y el área estaba roja, cada vez que
el pene grueso aplastaba el orificio, sentía un escalofrío recorrer su columna.
Con cada penetración profunda, los hoyuelos en forma de mariposa en sus glúteos
se hundían y salían rítmicamente.
“¡Huu-h,
suave, suave……. Ah, ah, ahhh!”
Siyul,
cuyo torso apenas se mantenía en la cama, terminó cayendo al suelo. Se
estremeció por completo ante la sensación de que su carne interna era
arrastrada hacia afuera.
Al
caer sobre la alfombra suave, no se hizo daño en la espalda ni en la cabeza.
Siyul no sabía ni cómo había terminado ahí, pero su instinto le gritó que era
una oportunidad para escapar. Apoyó los codos para levantarse, pero Woo
Hyun-se, que rió con desdén desde la cama, bajó los pies a la alfombra.
“¿A
dónde vas?”
Siyul
alzó la vista. Aquello seguía erecto. Se movía con inquietud, como si el estar
fuera de su cuerpo le resultara molesto.
Woo
Hyun-se no trasladó a Siyul de vuelta a la cama. Lo sujetó por los tobillos,
dobló su cuerpo por la mitad y se montó encima. Embistió, clavando su pene en
el orificio relajado.
“¡Hii-k!”,
gritó Siyul. Era demasiado profundo. Nunca antes había entrado tan hondo. El
escroto hinchado chocaba contra sus glúteos, alejándose y volviendo a pegar con
fuerza.
“¡Ahhh!”
Con
el peso de Woo Hyun-se, alcanzó lugares aún más profundos. Los golpes contra
aquella zona curva hicieron que su vientre vibrara. Cada vez que embestía,
parecía que su ombligo iba a abultarse.
“No,
no, no ahí, no me gusta……. ¡Ahhh!”
“¿Por
qué no te abres aquí?”
“¡Es,
uhg, ya…… basta! ¡Hhh!”
Cada
vez que aquel camino bloqueado y curvado en su interior era embestido, tenía la
sensación de que el orgasmo se repetía una y otra vez, interminablemente. A
pesar de que, en la realidad, ni una sola gota de fluido brotaba de su pene
colgante. La punta de su pene ardía como si estuviera siendo calcinada, y sus
testículos, aunque sin semen que exprimir, le provocaban punzadas de dolor por
el exceso de trabajo forzado.
En
medio de todo aquello, su cuerpo respondía fielmente al placer. Las lágrimas
brotaron y una mucosidad clara quedó suspendida en la punta de su nariz. Sus
labios, abiertos y bañados en saliva, brillaban con un lustre húmedo.
“Representante,
por favor…….”
Había
olvidado incluso llamarlo ‘hyung’. El acto había borrado por completo cualquier
otra cosa que tuviera en mente. Tal era el calor que sentía. Siyul, con el
cuerpo teñido de un rojo intenso desde la cabeza hasta los pies, se aferraba a
Woo Hyun-se. Cada vez que era embestido desde arriba hacia abajo, su aliento se
cortaba una y otra vez. Mientras jadeaba con dificultad para expulsar el aire,
el otro le mordió el labio inferior y mezcló su lengua con la suya en un beso
profundo.
“Debes
llamarme hyung.”
“Hyung,
……Hyun-se, hyung. ¡Ahhh……. por favor……!”
“Una
vez más.”
“Ugh,
hhh, huugh……. Solo un poco más despacio, hyung, ¡hyuuung……!”
A
pesar de que Siyul solo hacía lo que se le pedía, Woo Hyun-se lo embestía con
una furia que parecía querer destrozarlo. Era natural que Siyul terminara
hipando como si se le escapara el alma.
¿Cuántas
veces habrán chocado contra esa puerta cerrada como si quisieran derribarla? De
repente, como si encajara en su sitio, el glande, liso y firme, forzó el paso
hacia el interior. Su cintura se sacudió hacia arriba, pero Woo Hyun-se se lo
impidió. Siyul echó la cabeza hacia atrás y, con los diez dedos de los pies
encogidos y cerrados, se estremeció violentamente.
No
hubo eyaculación por su parte, pero fue un clímax largo y profundo. No
escuchaba nada, no veía nada.
Debido
a que sus paredes internas lo apretaban desde todos los ángulos, Woo Hyun-se
soltó un suspiro entrecortado. El semen estalló desde la punta del pene que
ocupaba su interior. Woo Hyun-se hundió su cuerpo varias veces más, como si
estuviera sembrando vida en aquel lugar.
Sobre
la carne hirviente, incluso el semen tibio se sentía frío. Cada vez que el
pene, aún medio vivo después de haber eyaculado, se movía dentro de él, Siyul
se estremecía involuntariamente. Era difícil distinguir si era el eco de lo
vivido o si aún seguía atrapado en el clímax.
Woo
Hyun-se finalmente retiró su cadera. El tronco de su pene recorrió lentamente
las mucosas arrugadas hasta deslizarse y salir por completo. En el orificio
dilatado, restos de semen se enredaban como telarañas sobre la carne roja, y un
largo hilo de fluido conectaba la punta del pene que acababa de salir con la
piel de Siyul.
Woo
Hyun-se dejó caer su peso sobre el exhausto cuerpo de Siyul. Abrazándolo con
fuerza mientras este aún temblaba involuntariamente, le dio un beso sonoro en
los labios.
“Llámame
hyung otra vez.”
“…….”
Siyul
tardó un buen rato en recuperar la cordura; con la boca cerrada herméticamente,
lanzó una mirada de soslayo a su pareja. No era solo por la falta de fuerzas
que no hablaba, sino por el hecho de que, en cuanto lo llamó como él quería,
Woo Hyun-se lo había embestido como si quisiera matarlo. ¿Volvería a caer en
ese error tan estúpido? Aunque no estaba furioso, en la mirada de Siyul ardía
una llama de resentimiento.
Al
ver la mirada afilada de Siyul, Woo Hyun-se curvó sus ojos caídos y sonrió con
dulzura. Su rostro se veía tan bondadoso e inocente que resultaba difícil creer
que fuera la misma persona que, hasta hace un momento, lo había doblado por la
mitad y embestido con tal brutalidad.
“Siyul-ah.”
Había
intentado girar la cabeza para expresar su enojo de forma pasiva, pero al
escuchar su nombre en sus oídos, Siyul no pudo apartar la vista de Woo Hyun-se.
Era un nombre que le habían gritado otros hasta el hartazgo, pero lo que Woo
Hyun-se le ofrecía era distinto. Era dulce. Su nombre desprendía un aroma. Era
tan fragante como aquel aroma de Woo Hyun-se que recordaba, el mismo que olió
cuando arrastró sus mangas para esconder el rostro.
“Kwon
Siyul.”
Al
cruzar las miradas, Woo Hyun-se sonrió. Era una sonrisa distinta a todas las
anteriores. Era pura, sin rastro alguno de ocultar nada. Había luz en las
pupilas que observaban a Siyul, y sus labios y mejillas se veían suaves como un
algodón de azúcar recién hecho.
Parecía
haberse quitado una capa, sacando a la luz algo que antes mantenía escondido.
La distancia que se sentía en secreto no existía en aquel momento. Como un
muchacho más joven que él, Woo Hyun-se apoyó su mejilla contra la de Siyul y se
frotó lentamente.
“Siyul-ah.”
¿Podía
ser tan dulce con solo quitarle el apellido? Sentía que sus tímpanos se estaban
derritiendo. Si lo dejaba así, lo atormentaría en cada encuentro nocturno;
debía aclarar las cosas ahora mismo, pero su determinación se disolvió como la
nieve. Su resentimiento se desvaneció junto con ella.
“……Llámeme
una vez más.”
Siyul
lo pidió con una voz destrozada. Siyul-ah, susurró Woo Hyun-se en su
oído. Siyul extendió los brazos y rodeó el cuello del otro. Quería seguir
escuchándolo. Si pudiera, lo grabaría para reproducirlo cada vez que tuviera
tiempo.
“Una
vez más…….”
Como
premio por haber aguantado tan bien, Woo Hyun-se pronunció su nombre de nuevo.
Era recompensa suficiente. Si tan solo pudiera escuchar su nombre en los labios
de Woo Hyun-se, Siyul sería capaz de soportar que su cuerpo se hiciera añicos.
*
* *
Aunque
Kwon Siyul llamaba a Woo Hyun-se “hyung” tanto que el apelativo se le pegaba a
la lengua, todavía lo llamaba “representante” de vez en cuando. Aunque a Woo
Hyun-se le gustaba mucho más lo de “hyung”, su conciencia, que aparecía solo
para incordiar, le daba punzadas cada vez que lo escuchaba; así que, cuando
Siyul lo llamaba de otra forma, no le reprochaba nada y simplemente dejaba
pasar el tema.
La
puerta corredera se abrió con un sonido seco. Al mismo tiempo, ante el grito de
“¡Hyung!”, Woo Hyun-se giró la cabeza desde la ventana cubierta de nubes
oscuras hacia el otro lado. Woo Tae-ju, con el cabello alborotado como un
cachorro que acababa de correr, vio a Woo Hyun-se, soltó una carcajada y entró
a zancadas en la habitación.
“¿Has
esperado mucho?”
“¿Acaso
no vas a saludar?”
“¿Qué
saludos van a hacer falta entre nosotros?”
Woo
Tae-ju se quejó y se sentó de golpe frente a él. Woo Hyun-se, sosteniendo una
taza de té caliente, lo observó fijamente. A pesar de ser primos hermanos,
tenían rostros que se parecían bastante, prueba de la sangre que compartían. A
veces, sentía que Tae-ju era más su hermano que las hermanas Woo.
Sin
embargo, sus personalidades eran opuestas. Woo Tae-ju era un cachorro que no
temía a nada y al que nada podía detener. Había crecido sin carencias, y él
mismo conocía bien sus ventajas y las aprovechaba. Fue Woo Tae-ju quien primero
se acercó a Woo Hyun-se, quien vivía al margen entre sus parientes por ser
visto como una piedra rodante que había llegado al hogar familiar.
Woo
Tae-ju no prestaba atención a la procedencia menuda ni a los antecedentes de
Woo Hyun-se, quien era el único alfa de la familia pero que, debido a la
ausencia de su padre, carecía de respaldo. Por decirlo de forma positiva, era
alguien de convicciones firmes; por decirlo de forma negativa, era un arrogante
que no le importaba en absoluto la mirada de los demás.
Como
ya lo había pedido con antelación, la comida no tardó en llegar. Parecía tener
hambre, pues Woo Tae-ju tomó los cubiertos primero.
“¿Cuál
es el asunto?”
“¿Qué
va a ser? Te llamé para ver la cara de mi hyung. Y de paso, para que me invites
a comer.”
Dijo
aquello con una sonrisa descarada. A Woo Hyun-se no le disgustaba la
desfachatez de su primo, así que le devolvió la sonrisa.
“No,
hyung, es que últimamente me gusta alguien. Como tú has tenido tantas
relaciones, quería pedirte consejo.”
“¿No
tienes ya edad para arreglártelas solo en esas cosas?”
“Es
que…….”
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No
era propio de él, pero se quedó dudando a mitad de la frase. Qué le preocuparía
a alguien que tenía un historial de ir directo al grano y arrebatar parejas
incluso cuando ya tenían a otra persona.
“¿Es
una mujer casada?”
“¿Acaso
estoy loco?”
Tras
soltar la pregunta, Woo Tae-ju agitó las manos negándolo rotundamente. Masticó
la comida durante un largo rato, como si decidiera si debía contarlo o no, y
luego hizo un gesto negativo con la mano.
“No.
Es demasiado pronto para hablar de eso. Te lo diré si las cosas salen bien.
¿Qué tal si se daña todo por hablar antes de tiempo?”
Era
diferente a como solía ser antes, cuando parloteaba sin ocultar nada cada vez
que alguien le gustaba. Aquella actitud cautelosa despertó la curiosidad de Woo
Hyun-se.
“¿Quién
es?”
“Alguien.
Es una persona muy linda. Es pequeña, hermosa y dan ganas de protegerla.”
“¿No
decías que necesitabas consejo?”
“Te
preguntaré cuando me quede estancado más adelante.”
Era
demasiado voluble. Como esa era su naturaleza, Woo Hyun-se perdió el interés en
la pareja de Woo Tae-ju. Él también, como si no fuera nada importante, cambió
rápidamente de tema.
“el
cumpleaños es pronto.”
Tras
terminar de comer y haber llenado su estómago, Woo Tae-ju murmuró aquello
mientras apoyaba la espalda contra la pared. Faltaba mucho para su cumpleaños,
pero hablaba como si fuera a ser mañana. Woo Hyun-se soltó una carcajada
ligera, pero entonces, al ocurrírsele algo, abrió la boca.
“¿Qué
suelen gustarle a los chicos de tu edad?”
Woo
Tae-ju tenía la misma edad que Kwon Siyul. Siyul, sin importar lo que le
comprara, se sentía más abrumado que feliz. Sentía que no era un regalo, sino
una deuda. Woo Hyun-se suponía que quizás era porque nunca había recibido algo
de alguien sin un propósito oculto.
“Esa
es una pregunta demasiado amplia.”
“Es
para un regalo.”
“Vaya,
¿vas a darme un regalo con tanta antelación? De hecho, tengo unas zapatillas
fichadas, ¿te mando el enlace?”
Con
su gran envergadura, el chico hablaba con tono mimado y, entre risas tontas,
sacó su teléfono. Woo Hyun-se estaba acostumbrado al tipo de Woo Tae-ju. No
tenía reparos en declarar claramente lo que quería y obtenerlo. También era un
experto en aprovecharse de los demás. Si alguien le daba algo, lo aceptaba como
si fuera lo más natural del mundo. Aunque, a decir verdad, él también era
generoso con los demás.
“No
me refería a ti, imbécil.”
Tras
recibir la reprimenda, Woo Tae-ju hizo un puchero y volvió a guardar el
teléfono. Se quedó pensativo un momento y empezó a enumerar cosas: portátiles,
tabletas, zapatillas, relojes…….
“Pero,
¿tienes a alguien de mi edad a tu alrededor? ¿Quién es la persona que recibirá
el regalo?”
“El
hermano menor de alguien que conozco.”
“¿Tú,
hyung, te preocupas por el hermano menor de alguien que conoces?”
Woo
Tae-ju soltó una carcajada burlona, con el rostro claramente reflejando
escarnio. Cuando Woo Hyun-se le dio un golpe en la frente con la cuchara,
haciendo un sonido seco, Tae-ju puso cara de llanto inmediatamente. Se frotó
con energía la piel enrojecida, fingiendo un dolor exagerado. Woo Hyun-se
apartó la cuchara, poniéndola lejos, fuera del alcance del otro.
“Hyungnim,
dame algo de dinero de bolsillo para mi cita.”
Una
vez que terminó hasta el postre, Woo Tae-ju juntó las manos con cortesía y le
pidió dinero. Al menos, verlo nunca resultaba aburrido.
“¿Acaso
te debo dinero? ¿Y tus tarjetas?”
“Pasé
el límite, ya no funcionan.”
“¿Pasaste
el límite?”
Siendo
el hijo tan mimado que era, Woo Tae-ju nunca había superado su límite mensual
sin importar cuánto gastara. Cuando Woo Hyun-se le preguntó con incredulidad,
Tae-ju asintió con una expresión tan abatida y melancólica que parecía el
retrato de la tristeza.
“Como
gasté mucho el mes pasado, mamá me redujo el límite drásticamente. Así que
ahora soy un mendigo.”
“Consigue
un trabajo.”
“¿Me
vas a meter como enchufado?”
“¿Tienes
sueños grandes, eh?”
Woo
Hyun-se tenía una expresión impasible, sin el menor atisbo de ceder. Era todo
un talento el suyo: poder proyectar un ambiente tan helado manteniendo una
sonrisa. A juzgar por su actitud, no tenía ni la más mínima intención de darle
un puesto, y si se le ocurriera aparecer de imprevisto en su sagrado lugar de
trabajo, probablemente lo patearía en el trasero para que se largara.
Woo
Hyun-se conocía el motivo: probablemente le molestaba verse envuelto en asuntos
que pudieran llegar a oídos de otros parientes. A Tae-ju tampoco le interesaba
el trabajo manual. Decidiendo seguir el plan original de conseguir el dinero de
bolsillo, Tae-ju juntó las manos, puso una sonrisa descarada y comenzó a
insistir.
“Hyungnim,
¿no somos acaso parientes cercanos que comparten la misma sangre? ¿Vas a dejar
que tu hermano menor se muera de hambre? Hyung, de verdad no tengo ni un
céntimo. Si esto sigue así, no podré tener citas. ¿Quieres que tu hermano menor
pase la Navidad, llena de parejas, solo, triste y abandonado?”
“Ajá.”
Woo
Hyun-se respondió con sequedad. A pesar de que la respuesta denotaba un
desinterés total, Woo Tae-ju, como un actor frente a su público, comenzó a
hablar con dramatismo, llevándose incluso la mano al pecho.
“Yo
también tengo que conseguir pareja. Si sigo viviendo así y muero en soledad,
¿qué harás si mi hermano mayor se pone triste? Imagínate a tu único hermano
muriendo solo en una habitación pequeña. Qué tragedia, ¿no? Saldría hasta en
las noticias.”
“Qué
bien sabes decir estupideces. Sigue ladrando.”
Aunque
Woo Hyun-se se había dado cuenta de sus intenciones desde el momento en que
empezó a adularlo, fingió no saberlo y observó el comportamiento de su hermano
menor. Al dejarlo actuar, Tae-ju comenzó a sacudir su corpulento torso de lado
a lado mientras hacía unos sonidos como “iing”, actuando como un loco. Aquello
fue un poco espeluznante; al nivel de ver a un zombi aparecer de la nada en una
película de terror de clase B. “Joder”, maldijo Woo Hyun-se, sinceramente
molesto.
“Págalo.”
“Entre
nosotros, las transacciones monetarias……. las pagaré con amor.”
“Qué
mierda.”
Aunque
despotricaba, Woo Hyun-se transfirió una cantidad generosa a la cuenta de Woo
Tae-ju. A pesar de todo, era un primo menor al que no podía llegar a odiar del
todo. Tras comprobar el saldo en su cuenta, Woo Tae-ju se abalanzó sobre la
mesa como si quisiera cubrir de besos a Woo Hyun-se. Este último se puso serio
y empujó su cabeza con firmeza.
“Ah,
cierto, hyung, ¿has conocido a Seo-hee noona?”
Woo
Tae-ju levantó la cabeza mientras se ponía los zapatos sentado en el porche. Se
calzaba sus zapatillas de edición limitada con toda naturalidad para salir. Con
esa actitud, no era de extrañar que agotara su límite de crédito.
Inevitablemente, a Woo Hyun-se le vino a la mente Kwon Siyul, quien estaba en
casa a esas horas, y que ante cualquier regalo que intentara hacerle, miraba
primero la etiqueta del precio y se sorprendía como un gato callejero que ha
visto a un perro grande.
“¿Seo-hee?”
Era
un nombre que escuchaba por primera vez. Intentó recordar si entre sus
relaciones pasadas había alguien con ese nombre, pero no lograba asociarlo con
nadie. Al ver la reacción de Woo Hyun-se, Tae-ju abrió mucho los ojos,
incrédulo de que realmente no supiera quién era.
“In
Seo-hee. ¿Ni siquiera sabes el nombre de tu prometida?”
“Nunca
me he comprometido.”
Nunca
la había conocido ni siquiera había oído su nombre. Sin embargo, Woo Tae-ju lo
sabía. Significaba que el rumor ya se había extendido o que Tae-ju, siempre tan
bien conectado, lo había oído en alguna parte.
“Bueno,
lo harás pronto. Esa chica está bien. Tiene buen carácter.”
“…….”
Como
estaba en un restaurante, no podía fumar. Woo Hyun-se sacó su paquete de
cigarrillos, pero lo volvió a guardar. Tenía un sabor amargo en la boca.
“Ah,
tiene novio.”
Añadió
Woo Tae-ju, como si se acabara de acordar. Conocía demasiados detalles sobre
una prometida cuyo rostro ni siquiera le era familiar.
“Pero,
¿qué más da? No creo que te importe algo así, hyung.”
Tae-ju
sonrió con total frescura tras revelar la vida privada de alguien como si nada.
Era un rostro al que no le importaba en absoluto lo que acababa de decir ni las
consecuencias que pudiera tener. Para Woo Tae-ju, el hecho de que Woo Hyun-se
fuera a comprometerse y que la prometida tuviera novio no eran más que chismes
superficiales para mencionar una vez y olvidar.
En
cambio, Woo Hyun-se se guardó sus palabras. Una sola frase suya, pasada por la
boca de Woo Tae-ju, podría llegar a oídos de su tío, y de ahí, a los del viejo.
Woo
Hyun-se lo despidió en un taxi. Salió por la puerta del restaurante, caminó
siguiendo el muro de piedra y se llevó un cigarrillo a los labios.
Lo
quisiera o no, el tiempo seguía su curso. Mientras exhalaba el humo denso, miró
hacia el cielo. Las nubes negras estaban tan cargadas que parecía que pronto
caería una nevada intensa.
*
* *
Podía
verse la nieve caer por la ventana. Cuando Siyul entró en la tienda, todavía
estaba lloviendo a cántaros, pero el tiempo había pasado volando. Las hojas del
calendario también se habían pasado rápidamente. Ya estaban a principios del
último mes del año.
Siyul
dejó de limpiar por un momento para observar el paisaje nevado. Era aguanieve.
Incluso al caer sobre la carretera, se dispersaba como harina debido al viento
que soplaba.
A
diferencia del día de hoy, la primera nieve del año había sido una nevada
copiosa. Siyul la recibió en la casa de Woo Hyun-se, envuelto en una manta.
Siyul
se había quedado a vivir en la casa de Woo Hyun-se casi sin darse cuenta. Más
que haberse metido por su propio pie, era Woo Hyun-se quien no lo dejaba
regresar. Intentó volver varias veces por la vergüenza de vivir como un huésped
gratuito, pero nunca tuvo éxito. Woo Hyun-se argumentaba con firmeza que la
tienda quedaba mucho más cerca desde allí y que ya contaba con todos los
artículos de primera necesidad.
Aunque
Siyul quiso ir a la pensión diciendo que al menos debía traer ropa para ir a
trabajar, Woo Hyun-se lo subió al coche con la excusa de llevarlo, pero se
dirigió a una tienda de ropa en lugar de a la pensión. Ese día, Siyul terminó
con docenas de mudas nuevas, tanto las que se cambió como las que le regalaron.
‘Por
ahora, solo lo de invierno.’
Se
negó sintiendo que contraía una deuda, pero Woo Hyun-se arrancó todas las
etiquetas frente a sus ojos como para dejar claro su punto. Como había dejado
imposible cualquier devolución, a Siyul no le quedó más remedio que aceptar la
ropa.
‘Todavía
no he podido pagarle ni el precio de los zapatos.’
‘Si
tanto te preocupa… págalo con….’
‘¿Eh?’
Siyul
no alcanzó a escuchar la palabra intermedia y preguntó de nuevo, pero Woo
Hyun-se solo soltó una risa pícara. Al final, en el armario de la habitación
que Woo Hyun-se le asignó, colgaron una hilera de prendas nuevas: plumíferos,
abrigos, pantalones, camisas y hasta las sudaderas con capucha que tanto le
gustaban a Siyul. Todas eran de marcas costosas que difícilmente podría pagar
hasta que ganara la lotería.
Ni
siquiera había podido devolver el dinero de los zapatos y, encima, se habían
acumulado capas de ropa como hojas en otoño. De hecho, el precio de los zapatos
le había dicho que lo pagaría antes, pero Woo Hyun-se se negó. Comparado con el
pasado, cuando Woo Hyun-se no confiaba en él y temía que huyera sin pagar su
deuda, era un cambio sorprendente.
La
casa era amplia y su habitación tenía baño privado. Sin embargo, casi siempre
dormían juntos. Aunque se quedaba dormido en la cama de su cuarto, al despertar
siempre aparecía en la de Woo Hyun-se. Siyul llegó a sospechar que tenía
sonambulismo, hasta que Woo Hyun-se confesó con total naturalidad:
‘Te
trasladé mientras dormías.’
Cuando
le preguntó por qué no lo dejaba dormir en su habitación, él respondió con algo
tan absurdo como:
‘Porque
hace frío en invierno.’
Era
una excusa sin sentido, ya que vivían tan cálidamente que uno podría andar en
manga corta dentro de la casa.
Los
horarios de trabajo de Woo Hyun-se eran irregulares. Algunos días salía
temprano y volvía temprano, otros días salía tarde y regresaba tarde. Siyul
nunca le preguntaba a qué se dedicaba. Tenía una vaga idea; después de todo, él
mismo había experimentado de primera mano dónde y cómo ocurrió su primer
encuentro.
‘Tengo
dos días libres la próxima semana, ¿vamos a algún lado?’
Mientras
estaba acostado en el sofá, apoyado sobre los muslos de Woo Hyun-se y viendo la
televisión, Siyul levantó la cabeza con entusiasmo. De hecho, empezaba a
aburrirse de la rutina de solo ir de la casa a la tienda. Se incorporó y miró a
Woo Hyun-se. Sus ojos brillaban de expectativa.
‘¿A
dónde?’
‘No
sé. ¿A dónde te gustaría ir?’
‘Hmm…….
Ah, ¿qué tal el mar? Quiero ver el mar.’
Su
último recuerdo en el mar era de cuando fue con Kwon Yu-won tras terminar el
examen de ingreso a la universidad. Aquel día el clima también estuvo nublado y
el agua no se vio tan azul como esperaba. Quería ver con sus propios ojos
aquellas olas azules agitadas que solo había visto en videos.
‘Está
bien.’
Woo
Hyun-se sonrió y le apartó el flequillo de la frente. Ahora, aquel contacto era
tan natural como el curso del agua. Incluso durmiendo, permanecían pegados como
si fueran un solo cuerpo. Aunque se acostara de espaldas, al despertar
terminaba rodando hacia los brazos de Woo Hyun-se, o sentía su pecho cálido y
firme contra su espalda.
“…….”
Aunque
no había nadie mirando, sintió que sus mejillas se calentaban. Siyul sonrió por
lo bajo y, mirando a su alrededor, se recompuso.
Al
ver la nieve, recordó los viejos tiempos en los que jugaba frente al orfanato,
y en todos esos recuerdos aparecía Kwon Yu-won. ¿Cuántos días habrían pasado
desde la última vez que lo vio? Siyul contó los días con los dedos, apoyó la
barbilla en el palo de la escoba y soltó un suspiro pesado.
Mantenía
contacto con Kwon Yu-won de forma intermitente. Si Siyul enviaba un mensaje
temprano por la mañana, la respuesta solía llegar al amanecer o tarde por la
noche, apenas una vez. Kwon Yu-won seguía sin contestar las llamadas. Decía que
estaba demasiado ocupado mirando distintos lugares y buscando trabajo.
Siyul
se sintió un poco más tranquilo al saber que estaba buscando trabajo. En
realidad, todavía albergaba dudas. Se preguntaba si quizás había aceptado la
propuesta de aquel tipo y se había ido lejos, o si estaría en peligro. La única
persona que tenía la respuesta era Kwon Yu-won, pero ni siquiera podía ver su
rostro ni hablar con él por teléfono. Por lo tanto, no le quedaba más remedio
que permanecer en la incertidumbre.
Siyul
leyó una vez más el mensaje de Kwon Yu-won para calmar su ansiedad. Era
inteligente y capaz, así que sin duda lograría salir adelante sin importar la
crisis que enfrentara…….
……Debe
ser solo preocupación excesiva.
Preocuparse
tanto cuando es seguro que lo hará bien es casi una enfermedad. Siyul sacudió
la cabeza y retiró la mirada de la ventana. Mientras barría el suelo con
diligencia, fue borrando uno a uno los pensamientos intrusivos que llenaban su
mente.
“¿Cuándo
nos vemos?”
“A
mí me va bien en cualquier momento.”
“Dime
cuándo te viene bien, hyung. Me saltaré las clases.”
Woo
Tae-ju enviaba mensajes cada vez que tenía un momento libre. Si Siyul dejaba el
teléfono de lado por estar ocupado en el trabajo y lo revisaba después, se
encontraba con diez o veinte mensajes acumulados. Eran preguntas sobre si había
comido, dónde estaba, actualizaciones sobre lo que él mismo hacía, e incluso
cupones de regalo para café aparecían de vez en cuando.
Cuando
le pidió que no enviara esas cosas, se puso terco diciendo que lo hacía porque
se acordaba de él y que la próxima vez que se vieran, usarían esos cupones para
tomar un café juntos.
“Tendré
que verlo al menos una vez.”
En
el mundo de Siyul, la única persona a la que podía llamar amigo era Kwon
Yu-won. A lo largo de la escuela y su estancia en el orfanato, había conocido a
gente a la que podría llamar amigos, pero el único con el que había mantenido
el contacto hasta hoy era Kwon Yu-won, quien era como un hermano para él.
Sin
embargo, ese Kwon Yu-won no estaba a su lado. Estaba Woo Hyun-se, pero
definitivamente no era un amigo. El mundo era amplio, pero desde la perspectiva
conservadora de Siyul, no se podía llamar amigo a alguien con quien compartía
el lecho.
Casualmente,
era su día libre. Woo Hyun-se había salido temprano diciendo que tenía asuntos
que atender y le comentó que regresaría tarde, ya de madrugada. Era su primer
momento de libertad absoluta en mucho tiempo.
Estaba
tirado en el sofá jugando con el móvil cuando este sonó. Pensando que era Woo
Hyun-se, pausó el juego y miró la pantalla, pero se encontró con que era
Tae-ju, quien compartía el apellido con Woo Hyun-se.
“¿Tienes
tiempo hoy, hyung?”
“Recibí
algo de dinero de bolsillo.”
“Vamos
a comer algo rico.”
Junto
con eso, envió un enlace. Miró el reloj y vio que no faltaba mucho para el
almuerzo. Woo Hyun-se le había dado dinero para que pidiera comida, pero no
tenía intención de usarlo.
“Aquí
dicen que tiene estrella Michelin. Es un conocido de un conocido, así que puedo
reservar. ¿Lo hago ahora?”
“Normalmente
no aceptan reservas el mismo día, pero yo sí puedo.”
“Es
un poco……”
Le
resultaba incómodo recibir algo gratis cuando no había hecho nada para
merecerlo. Los precios en el menú también eran bastante elevados. Ya estaba
recibiendo demasiado de Woo Hyun-se, y la sensación de deuda que esto le
provocaba era más que suficiente. Siyul envió un mensaje expresando con
honestidad que le incomodaba que lo invitaran. La respuesta llegó en menos de
diez segundos.
“Entonces,
invítame tú a un café. Hay una cafetería a la que quiero ir, pero ninguno de
mis amigos quiere acompañarme. Estoy solo.”
“Qué
soledad.”
La
pantalla se llenó de una página entera de emoticonos de lágrimas. Los ojos de
Siyul se clavaron en la palabra ‘solo’. Si no fuera por esa palabra, habría
rechazado la propuesta sin pensarlo dos veces, diciendo que hoy le resultaba
imposible.
Siyul
dejó el teléfono sobre su pecho por un momento y miró hacia el techo. El techo
de la pensión no era muy alto; si se ponía de puntillas y estiraba el brazo,
podía tocar la bombilla. Aquí no era igual. Los techos eran tan altos que,
aunque Woo Hyun-se estirara el brazo, el techo quedaba lejos, allá arriba.
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Quizás
fuera porque siempre estaban pegados, pero la casa se sentía como un descampado
vacío sin Woo Hyun-se. Aunque la televisión parloteara, era insuficiente para
llenar su ausencia.
“…….”
¿Acaso
no habían quedado en verse alguna vez? Como los otros días estaban ocupados con
Woo Hyun-se, pensó que sería difícil encontrar otro hueco si no era hoy. Siyul
se incorporó con un esfuerzo. Más que cualquier otra cosa, el gemido de soledad
de Tae-ju le había llegado al corazón.
Woo
Tae-ju saludaba alegremente desde lejos. Venía caminando a paso firme, pero
pronto echó a correr con toda su energía, haciendo que su ropa se agitara. Se
detuvo en seco frente a Siyul, como si hubiera frenado justo antes de chocar, y
al verle la cara, dejó caer los labios en una sonrisa radiante. Como era
humano, no se le veía la cola, pero por sus acciones, era claramente un gran
Golden Retriever dorado.
“¡Siyul
hyung!”
Su
voz también era estruendosa. Estiró los brazos como si fuera a abrazarlo, pero
al ver que Siyul retrocedía un paso vacilante, escondió sus manos rápidamente
detrás de la espalda. Seguía pensando que se parecía a Woo Hyun-se, pero su
rostro sonriente también parecía inocente.
“Tienes
hambre, ¿verdad? Entremos rápido. Comamos primero.”
Woo
Tae-ju rodeó los hombros de Siyul con el brazo y entraron en el restaurante.
Había dicho que tenía una reserva, y tras decir su nombre, los llevaron a una
mesa. El ambiente era similar al del restaurante al que había ido una vez con
Woo Hyun-se. Aquella vez tampoco supo si estaba comiendo con la nariz o con la
boca, y tenía el mal presentimiento de que esta vez sería igual.
Siyul
se sentía tenso, como si fuera a atragantarse, y siguió la espalda de Woo
Tae-ju. Al recordar el lujoso restaurante que salía por la tele, le vino
vagamente a la mente la queja de Kwon Yu-won, quien decía que un bicho debía
comer hojas de pino, y que si uno comía cosas a las que no estaba acostumbrado,
terminaría enfermo y muerto.
“Siempre
quise venir, pero no pensé que vendría contigo, hyung. Me encanta.”
“¿No
dijiste que tenías una clase hoy?”
“Ah,
hice un ‘autosecuestro’ de clase.”
“¿Se
puede hacer eso? La matrícula era muy cara.”
Se
notaba a leguas que Woo Tae-ju era un niño rico. Aunque no supiera el precio
exacto de su ropa o zapatos, el material y la forma despedían un aroma a caro.
A juzgar por la facilidad con la que reservaba en tales restaurantes, debía
haber crecido sin carencias económicas. Era como una flor de invernadero,
brillante y feliz, criada con todo el amor de sus padres.
Para
Siyul, que era como una mala hierba fuera del invernadero, Tae-ju pertenecía a
un universo completamente distinto. Quizás por eso, aunque hablaban, no podía
sentir verdadero interés.
“Está
bien. Me sobra el dinero. Y mis notas también son buenas.”
Como
era de esperar. Siyul asintió levemente mientras jugueteaba con la comida.
Objetivamente era deliciosa, pero no se ajustaba a su paladar. Él prefería algo
como el ramen o el arroz frito. O quizás esa pasta que le hacía Woo Hyun-se.
La
comida terminó pronto. Woo Tae-ju mantenía un ambiente agradable. Incluso ante
las respuestas algo sosas de Siyul, conducía la conversación con habilidad.
Como en el motel, tenía mucha curiosidad y preguntaba por todo. Parecía querer
saberlo todo sobre Siyul, sus preguntas eran constantes.
“¿Siempre
haces tantas preguntas?”
El
helado que estaba frente a Tae-ju se había derretido a la mitad. Aunque dijo
que era un lugar al que quería venir, apenas había tocado la comida.
“Ah,
es que soy un poco charlatán. Es solo que tengo curiosidad por todo lo referente
a ti, hyung. En realidad, hay algo que me da más curiosidad aún…….”
“¿Qué
cosa?”
“¿Me
responderás?”
“Depende.”
“¡Eh!
No seas así, responde. Bueno, te lo preguntaré.”
Siyul
también tenía curiosidad por saber qué quería preguntar. Lo que más desespera a
las personas es cuando alguien insinúa algo pero no revela el núcleo del
asunto. Siyul, enganchado, asintió aceptando. Tae-ju, tras obtener el permiso,
se aclaró la garganta.
“Hyung,
¿tienes amante?”
La
mano que sostenía el helado se detuvo. Woo Hyun-se vino a su mente. Sin
embargo, no pudo responder inmediatamente que sí.
“Ah,
nuestro primer encuentro fue en un lugar así, ¿no? Pensé que obviamente no
tendrías, pero al volver a verte ha pasado bastante tiempo, y quizás te haya
salido alguien en este intervalo. Por eso pregunto. Solo… me da curiosidad.”
Tae-ju
divagaba. Siyul masculló la palabra ‘amante’. Al escucharla, la imagen de Woo
Hyun-se cruzó su mente, pero extrañamente sintió que no debía decirla en voz
alta.
Amante.
¿Era realmente mi amante?
Recordó
una voz que había escuchado fugazmente al otro lado del auricular en el pasado.
Aquella vez, ante la pregunta de si era su amante, Woo Hyun-se respondió con un
tono lánguido pero decidido que no. Aunque había pasado el tiempo, la relación
entre él y Woo Hyun-se seguía siendo ambigua. ¿Podía atreverse a usar la
palabra amante?
¿No
era acaso una relación en la que solo mezclaban sus cuerpos?
“……¿Tienes?”
Su
voz se volvió más grave. Por eso, recordó aún más a Woo Hyun-se. Mientras
miraba aturdido hacia la mesa, levantó la cabeza ante el llamado de “hyung”.
Woo Tae-ju lo miraba con seriedad. Siyul simplemente negó con la cabeza.
“No.”
Habían
pasado la noche juntos y actualmente vivían bajo el mismo techo. En realidad,
ya habían cruzado el río que debían cruzar. Sin embargo, llamarlo ‘amante’ se
sentía un poco insuficiente. Aunque el apelativo ‘hyung’ le salía con
naturalidad, la palabra ‘amante’ se sentía extraña, como si fuera un término
que escuchaba por primera vez.
Nunca
habían hablado de salir juntos, ni lo habían hecho explícito. Por lo tanto, no
debería usar la palabra ‘amante’. Siyul se convenció a sí mismo y, al poco
tiempo, terminó aceptándolo.
“¿No
tienes?”
El
rostro de Woo Tae-ju se iluminó más que nunca, como si se sintiera aliviado al
encontrar a alguien en su misma situación.
“Yo
tampoco tengo, hyung.”
“¿Ah,
sí?”
“Sí.
No tengo. De verdad, no tengo.”
Woo
Tae-ju lo enfatizó varias veces. ‘Debía de estar muy solo’, pensó Siyul,
restándole importancia.
Cuando
dijo que había una cafetería a la que quería ir, resultó ser una de esas
franquicias comunes que se ven en cualquier esquina. Allí también pagaron con
el cupón que Woo Tae-ju había enviado. En realidad, Siyul no había gastado ni
un céntimo y se había pasado todo el día siendo invitado. Como no se sentía del
todo cómodo, intentó comprar algo, pero Woo Tae-ju se adelantó inevitablemente
y sacó su propia billetera.
“ehu,
ya te dije que tengo mucho dinero. Además, mi primo me dio dinero de bolsillo
hace poco.”
“¿Tu
primo también te da dinero de bolsillo?”
Entendía
que los padres o parientes mayores dieran dinero, pero no sabía que entre
primos también se hiciera. Al ver los ojos de Siyul abiertos de par en par, Woo
Tae-ju soltó una risita.
“Hay
bastante diferencia de edad entre él y yo, y me tiene mucho cariño. Recibo
mucho amor.”
“Y
por eso sé cómo darlo también”, añadió, pero Siyul lo dejó pasar. Aunque Woo
Tae-ju fuera un presumido, no resultaba antipático. Había sido igual en el
local; era una persona sin complejos. ¿Será que todos los que crecen recibiendo
mucho amor terminan siendo así?
“Ah,
creo que disparé demasiado fuerte hace rato. Me duele el brazo.”
Woo
Tae-ju, sentado en la mesa junto a la ventana, movió los hombros en círculos.
Siyul soltó una risita.
“Disparabas
bien.”
Antes
de venir a la cafetería, pasaron por una sala de juegos que vieron en el
camino. Cuando Woo Tae-ju vio el juego de cazar zombis, se jactó de haber sido
un as en el ejército. Se puso a apilar monedas sobre la máquina y adoptó una
postura de tiro.
Sin
embargo, no era rival para Siyul, quien solía conquistar los salones
recreativos de la zona junto a Kwon Yu-won cuando estaban aburridos. A
diferencia de Woo Tae-ju, que murió sin siquiera poder superar al primer jefe,
Siyul avanzó triunfante él solo.
“Esto
es injusto. Es que no pude demostrar mi talento esta vez. La próxima vez que
vengas a mi casa, te lo enseñaré como es debido.”
Woo
Tae-ju apretó los puños y se indignó. La cara que puso, con los labios
apretados y los ojos muy abiertos, era tan cómica que Siyul soltó una
carcajada. Quizás se reía con tantas ganas porque, desde que salió del
orfanato, no había conocido a ningún hermano menor tan cercano y natural como
Woo Tae-ju.
Woo
Tae-ju se quedó mirando a Siyul, quien reía con frescura, durante un momento.
Como el otro permanecía callado, con la boca, que antes no paraba de parlotear,
herméticamente cerrada, Siyul se palpó la mejilla y la nariz por donde se había
posado la mirada del otro.
“¿Tengo
algo en la cara?”
“……Ah,
no. Nada. No, espera. Ahora que lo veo, creo que sí tienes algo. Ahí, bajo el
ojo.”
Señaló
con el dedo justo debajo del ojo derecho de Siyul. Donde estaba su lunar de
lágrima. Como Siyul solo se tocaba lugares equivocados, Woo Tae-ju extendió la
mano. Estaba a punto de tocar el lunar.
¡Crash! Sonó el estruendo de una bebida cayendo en la mesa de al lado.
Siyul se sobresaltó y miró hacia allí. Un hombre y una mujer estaban
discutiendo a gritos. Ante el repentino vocerío y los insultos, todas las
miradas se dirigieron a ellos. Hasta ahí, uno podría pensar que era la típica
pelea de pareja, pero varias personas alrededor fruncían el ceño con disgusto y
se cubrían la nariz.
“¡Por
eso te pregunto qué hiciste esa noche! ¿Crees que no me voy a dar cuenta de que
ese día tuviste el rut?”
Finalmente,
la mujer se puso de pie y gritó a pleno pulmón. Las caras de quienes se cubrían
la nariz se arrugaron por completo, como papel estrujado.
Alguien,
que no pudo soportarlo más, se levantó y se acercó a la mesa del conflicto. Con
la nariz aún tapada, llamó al hombre, que estaba visiblemente abrumado, con un
tono cargado de irritación.
“Esto
no es un lugar privado. Hagan algo. O se van, o se controlan.”
Parecía
que el problema era el hombre, no la mujer. Al notar que incluso los empleados
habían dejado de trabajar para observar, la mujer salió del lugar pisando
fuerte, furiosa. El hombre también soltó un suspiro pesado y abandonó
rápidamente la cafetería.
Dicen
que ver el incendio de la casa ajena es lo más divertido, pero fue una lástima
que terminara así. Woo Tae-ju se encogió de hombros y volvió a mirar a Siyul.
“La
mujer parece una beta, ¿no? El hombre es un alfa. Hace rato escuché que
hablaban de algo sobre ‘betas’...”
Tiene
buen oído. Siyul no había logrado escuchar hasta ese punto. Dio un sorbo a su
dulce bebida y se limitó a asentir.
“Creo
que las parejas con tipos de sangre distintos lo pasan realmente mal. ¿Alguna
vez has visto alguna?”
“No.”
Kwon
Yu-won era un omega, pero detestaba a los alfas y siempre había estado solo; y
aunque Woo Hyun-se era alfa, no sabía si alguna vez había salido con un beta.
Esas dos personas eran el único grupo de referencia que Siyul conocía.
“Yo
sí he visto una. Un amigo mío es omega y su nueva pareja era beta, pero como
sabes, tanto los alfas como los omegas tienen ‘esa época’. Es algo difícil de
entender para un beta……. Al final, terminaron por eso.”
En
otro tiempo, habría sido una historia que escucharía sin más, dejándola pasar.
Ahora no podía permitírselo. De repente, le vino a la mente el recuerdo de
cuando Woo Hyun-se le reveló, con toda naturalidad, que estaba ocupado por su rut.
Por lo que veía con Kwon Yu-won, el periodo de celo llegaba cíclicamente. Es
posible que el rut de Woo Hyun-se no estuviera tan lejos.
“¿No
se puede controlar con supresores?”
“Ah,
eso depende de cada persona, pero dicen que los dominantes no pueden
controlarlo bien.”
“¿Los
dominantes?”
Sintió
que el corazón le daba un vuelco. Por más que Woo Hyun-se insistiera en que él
era recesivo, Siyul sabía que era mentira. Siyul inclinó el torso hacia Woo
Tae-ju. Al ver que Siyul prestaba atención, a Tae-ju le brillaron los ojos;
intentó contener la sonrisa que le subía por los labios y se tapó la boca con
el puño.
“Lo
sé porque mi primo es un alfa dominante. Dice que los supresores no le sirven
de nada, así que ya ni los toma. Dice que no hay diferencia entre tomarlos o
no.”
“¿Pero
no decían que ya no existían esas distinciones entre dominante y recesivo?”
“Ay,
eso es solo lo que dicen, pero existen. Al ver a mi primo, me doy cuenta de que
los dominantes son totalmente distintos a los recesivos o a los normales.”
“¿Son……
muy distintos?”
“Muchísimo.
Te hacen darte cuenta en carne propia de lo injusto que es el mundo.”
Woo
Tae-ju levantó su vaso y removió la pajita lentamente. La sonrisa en sus labios
era algo amarga.
“Desde
pequeño me han comparado mucho con él. El hyung lo hacía todo bien. Era bueno estudiando,
tenía habilidad con las manos, aprendía una cosa y ya sabía diez, era guapo,
tenía buen cuerpo y era alto. Ah, en realidad ese hyung no nació en esa
familia, lo adoptaron más tarde, pero……. en fin, es un alfa. El único de
nuestra familia.”
“Mi
mejor amigo también es omega. Ese amigo también es increíblemente inteligente.
Supongo que es algo nato…… Pero él maldecía todos los días. Decía que ser omega
era la mayor mierda del mundo.”
Woo
Tae-ju se rio y le dio la razón, diciendo que es verdad que el mundo es un
lugar más difícil para los omegas que para los alfas.
“De
pequeño, hasta le tenía algo de envidia. Siempre me comparaban con él. Pero
ahora me cae bien. ……El hyung que me dio dinero para que tuviera esta cita
también es él.”
Al
final, se inclinó hacia Siyul y le susurró en tono de broma. Aunque la palabra
‘cita’ le resultaba incómoda, Siyul prefirió hacerse el desentendido.
“A
fin de cuentas, creo que es más cómodo para los betas estar con otros betas. Tú
también lo piensas, ¿verdad?”
Siyul
no pudo responder fácilmente. La persona que tenía a su lado en ese momento era
un alfa. Y además, uno de esos ‘dominantes’ ante los cuales, si los
mencionabas, te tachaban de discriminador.
Había
un mundo que, al ser beta, él nunca podría llegar a conocer. De repente, sintió
como si Woo Hyun-se estuviera en un lugar muy lejano. Más allá de un muro
sólido, en un lugar donde sus manos no podían llegar.
Incluso
después de que la pareja que peleaba se fuera, la cafetería seguía bulliciosa.
Woo Tae-ju, sentado frente a él, no dejaba de parlotear. Aunque estaba rodeado
de aquel ruido, de alguna manera se sentía igual que cuando se quedaba solo en
aquella casa grande. Una sensación de soledad, como si estuviera abandonado en
un espacio vacío, sin nadie a su lado, se posó sobre sus hombros.
“Ah,
está nevando.”
Siyul
siguió la mirada de Woo Tae-ju. Desde el cielo nublado, copos de nieve blancos
caían suavemente.
Siyul
se frotó los brazos sin ganas. Sentía que el frío del otro lado del cristal
lograba alcanzarlo incluso a él.
