2 (parte 1)

 


2

Woo Hyun-se rebuscó en sus bolsillos, chasqueó la lengua y retiró la mano. Había dejado los cigarrillos en el coche. Hablando de eso, incluso si los hubiera traído, no habría podido fumarlos. Actualmente, en la casa principal regía una ley seca contra el tabaco. El anciano de esta casa, obsesionado con dejar de fumar por su salud, no permitía que nadie —ni dentro ni fuera— pronunciara siquiera la palabra cigarrillo.

Gracias a esto, todos, desde el conductor hasta los fumadores que se alojaban en la mansión, estaban bajo una prohibición forzosa. En esta era en la que las generaciones anteriores derramaron sangre y sudor para lograr la democracia, uno pensaría que alguien valiente protestaría contra tal dictadura; pero, como todos saben, aquí el gran señor era el rey y el emperador. Desobedecer significaba ser expulsado al instante.

Le picaban los labios. Woo Hyun-se se mordió el labio inferior, que no tenía la culpa de nada, mientras miraba su teléfono. Kwon Siyul seguía sin dar señales de vida. No es que estuviera durmiendo, ¿no habría muerto acaso? Cuando puso sus dedos bajo su nariz, claramente sintió una respiración ligera como una pluma.

¿Debería llamarlo?

Seguramente tendría la voz muy ronca. Al final, Siyul se había quedado temblando y sollozando como un cadáver desarticulado. Esa imagen era tan vívida que Woo Hyun-se inclinó la cabeza y se masajeó el cuello. La piel bajo su mano estaba más caliente que de costumbre.

“¿Esperas alguna llamada?”

Woo Hyun-se se giró ante la pregunta que venía desde atrás. Una mujer alta con el pelo corto estaba parada allí. Como hija mayor y descendiente legítima del gran señor, su origen era distinto al suyo, el de un pedrusco que había rodado hasta aquí —o más precisamente, que habían arrancado a la fuerza—.

“No. ¿Dónde están los niños?”

“Los está cuidando el yerno. Están adentro.”

“¿Por qué? Deberías haberlos traído.”

“Están jugando videojuegos.”

Apenas tenían seis y cinco años. Woo Hyun-se envió un sincero consuelo a su cuñado, quien tenía que cargar a solas con esa energía desbordante.

El jardín estaba impecable, como siempre, difícil de encontrar ni siquiera una mala hierba. En una esquina del amplio césped, el aspersor estaba funcionando. Era un lugar sin sentido de las estaciones. Hasta que caía la nieve, incluso en pleno invierno, los pinos que se erguían por doquier se mantenían verdes como si fuera verano.

“¿Y Jihye?”

“Ya viene en camino. Dijo que llegaría antes del almuerzo.”

Woo Jihye era la hermana menor. Había dicho que tenía una lección por la mañana, así que parecía que venía con retraso.

Woo Hyun-se refrescó su boca pastosa con café. Ese día era el día de visita a la casa principal. El gran señor convocaba a sus hijos independientes al menos una vez al mes. Sin importar lo ocupados que estuvieran con la realidad, tuvieran gripe o una enfermedad grave, presentar sus respetos era una regla no escrita del lugar.

Para ser precisos, Woo Hyun-se no nació en esta casa. Era primo de Woo Gi-ppeum y Woo Jihye. Cuando su padre biológico falleció repentinamente y su madre quedó viuda, ella optó por enviarlo como hijo adoptivo a la casa principal —la cual acechaba a Woo Hyun-se al no tener hijos varones— en lugar de criarlo sola. Woo Hyun-se tenía apenas nueve años entonces.

Dicen que en tiempos antiguos era común enviar a los hijos de las familias secundarias a las principales, pero en la época de Woo Hyun-se era algo casi inaudito. Aunque lo llamaran eufemísticamente adopción en una familia rica, en realidad era lo mismo que ser abandonado por su madre biológica.

Sin embargo, Woo Hyun-se lo aceptó con más calma de lo esperado. La realidad era así. ¿Debía convertirse en una carga para su madre joven o en un invitado que vivía de las sobras en la casa principal, que heredaba toda la riqueza de generaciones? Si tenía que elegir, lo segundo era preferible.

“Ha llegado el honorable diputado.”

Al escuchar que su padre había llegado, Woo Gi-ppeum soltó un suspiro. Woo Hyun-se se levantó, ocultando hábilmente su molestia y fastidio. Apenas había pasado el mediodía y el día ya se sentía eterno.

La comida terminó con un ambiente amigable. Si solo hubieran estado los hijos, la situación habría sido tensa, pero los nietos cumplieron su papel haciendo todo tipo de mimos al abuelo. Como recompensa por su labor, no rechazaron los generosos sobres de dinero, por lo que no dudaron en besar las mejillas arrugadas del anciano.

El postre se sirvió en la mesa de la sala. El cuñado, tras comer apenas un bocado, buscó una excusa con los niños y se retiró. Era la actitud de alguien que sabía perfectamente que aquel no era su lugar.

Cuando los nietos se fueron, la amabilidad fingida del viejo dio paso a su verdadera naturaleza testaruda. Dicen que al envejecer uno no puede ocultar la vida que ha llevado. Su mirada era feroz y sus labios, apretados con firmeza, mostraban a gritos su carácter obstinado, incapaz de escuchar ni un ápice de lo que otros decían.

Observando aquel rostro que parecía imposible de perforar ni con una aguja, Woo Hyun-se se burló por dentro. Aunque dicen que no hay nadie de quien no se pueda sacar algo sucio, Woo Hyun-se había sido testigo indirecto del lado oscuro y sórdido del gran señor. Un lado oscuro que hacía que las cuentas bancarias falsas o los hijos ilegítimos parecieran insignificantes.

“Dime, ¿cómo demonios educas a los niños?”

Había llegado la hora de los sermones. La primera en la lista era Woo Gi-ppeum. El viejo acosó a la primogénita como si estuviera en una audiencia, interrogándola sobre todo: desde las calificaciones y pasatiempos de los nietos hasta la gestión de su galería y sus planes futuros. Como si fuera hija de su padre, Woo Gi-ppeum respondió dócilmente sin que su sonrisa se desvaneciera ni un poco.

Durante más de treinta minutos de conversación asfixiante, Woo Hyun-se contuvo como pudo el aburrimiento que lo invadía. Luego, fue su turno.

“¿Qué pasa contigo, que todavía no maduras? Dicen que los otros ya están bien posicionados, ocupados ganando experiencia en el comité de jóvenes y demás. ¿Vas a seguir jugando a los juegos de niños mientras ellos te llevan la delantera? Déjate de eso y prepárate. Voy a prepararte un puesto para que te hagas notar.”

“Todavía es un poco pronto.”

“¡¿Qué pronto ni qué ocho cuartos?! ¡¿Cuántas veces has pospuesto esto con esas excusas?!”

“Todos son veteranos. Tendré suerte si no me llueven insultos por ser un novato que intenta meter las narices donde no lo llaman. Además, por mucho que hablen de sangre joven y reformas, los votantes de aquí no suelen dar su voto a un joven. El diputado Kim Myung-tae, que perdió la elección pasada, era de mi edad. ¿Era esta su tercera derrota, verdad?”

En ese mundo, si alguien se atrevía a creerse superior, lo aplastaban y destruían en cuanto empezaba a destacar. ¿Acaso no había visto eso una o dos veces? Aunque lo que él hacía tampoco era precisamente intachable, al menos era más limpio que el mundo en el que se movía el gran señor.

“Con esa forma de hablar, ni siquiera me preguntes. ¿Quién ha dicho que te van a poner en la primera fila nada más llegar? Tienes que subir peldaño a peldaño, ¿no es así? Tienes que dejarte ver para que luego te den aunque sea un voto. ¿Sabes cuántos tipos terminan secándose sin conseguir un puesto por andar posponiendo las cosas así? Entra cuando te están allanando el camino. ¿Hasta cuándo vas a seguir viviendo de vender tonterías y ganar calderilla?”

Golpeaba el reposabrazos con furia, irradiando ira. A Woo Hyun-se le daba un asco insoportable la arrogancia y el sentido de privilegio tan característicos que siempre traslucía su tío en esos momentos. Como si esto no fuera un país vecino, sino un terreno que pudiera heredar como si fuera un pedazo de tierra.

Aunque la política hereditaria no era algo desconocido, él realmente no quería formar parte de eso. Tanto de pequeño como ahora, la política le resultaba insoportable. Y sobre todo, no había trabajo más agotador que fingir ser buena persona mientras aguantaba los caprichos de un montón de viejos.

“Ay, padre, no se ponga así. A la edad de Hyun-se, todavía es un niño. Hoy en día dicen que es mejor ir a ganar experiencia en otros campos. Así se consigue más apoyo……. Hyun-se se dará cuenta solo y hará caso a lo que usted dice cuando pase un poco más de tiempo.”

Woo Gi-ppeum, que observaba el ambiente, intervino rápidamente. Si tanto quería asegurarse de que el puesto de diputado pasara a la siguiente generación, debería habérselo dejado a su hija mayor, cuya ambición era más grande que una montaña.

Woo Gi-ppeum era la persona más apta para la política en esa familia, incluso más que su propio padre. Si tan solo hubiera podido deshacerse del prejuicio anticuado de su padre —el de que quien no tiene pene no debe meterse en la política—, hace mucho que habría colgado su insignia de oro.

“Es cierto. Oppa no es alguien que no sepa lo que hace……. ¿Verdad, oppa?”

Hasta Woo Jihye se unió para defenderlo. En realidad, si uno escarbaba un poco, lo que ella quería decir era que se comportara antes de que ese hombre volviera a sufrir un ataque de ira y montara un numerito. Woo Hyun-se tragó los insultos que le subían hasta la garganta y, ocultando sus verdaderas intenciones, esbozó una sonrisa.

Como si no le gustara que fingiera ser un tonto, las reprimendas continuaron. En otras ocasiones, habría entrado por un oído y salido por otro, pero hoy, cada palabra le resultaba tan molesta como el zumbido de un mosquito. Las menciones casuales sobre matrimonio le resultaban igual de desagradables.

¿Cuándo entendería ese hombre la verdad de que, incluso si te ofrecieran ser gobernador, si no quieres, puedes rechazarlo? En su juventud, él también había sido fogoso y le había replicado que detestaba la política a muerte, pero después de ver al hombre ponerse como loco con un palo de golf, tropezar y terminar en el hospital, dio un paso atrás.

Woo Hyun-se se puso una sonrisa convincente y comenzó a pensar en otra cosa. Solo después de recordar la intensa noche anterior y a cierta persona que debía estar en el hotel a esas horas, el tiempo tedioso se volvió algo soportable.

El día terminó después de almorzar, escuchar sermones y oír la interpretación de su hermana menor. Cuando la melodía del violín que tocaba su hermana cesó, el cielo ya se teñía de los colores del atardecer.

Quizás el terreno no era bueno o simplemente no era compatible con él, pero desde el momento en que ponía un pie en esa casa, se sentía inmensamente cansado. No era que tuviera poca resistencia física, pero cada vez que visitaba ese lugar, entendía perfectamente lo que significaba que le chuparan la energía.

El gran señor parecía desear en el fondo que se quedara a dormir, pero Woo Hyun-se se escapó antes de que cayera la noche con la excusa creíble de que no podía dormir bien si no estaba en su propia casa. Apenas subió al coche que había dejado aparcado en el arcén al salir, lo primero que buscó fue un cigarrillo. Había estado aguantándose todo el día, sintiendo como si le clavaran agujas en la lengua.

Sacó un cigarrillo y lo encendió, cuando escuchó un toc, toc en la ventana, que estaba medio bajada. Al levantar la vista, vio a Woo Gi-ppeum.

“Dame uno a mí también.”

“Si el anciano te ve, se va a ir de espaldas.”

“Está en el estudio con los niños. Salí a tomar un poco de aire. Dámelo rápido.”

Ante su urgencia, bajó la ventana por completo y le tendió la cajetilla. Woo Gi-ppeum sacó uno con destreza y se lo llevó a los labios. Sabía que fumaba, pero le sorprendió que lo hiciera frente a él, ya que nunca lo hacía. Sin importarle su mirada interrogante, Woo Gi-ppeum soltó una larga exhalación de humo y se apoyó contra la carrocería del coche.

“¿No te vas a quedar a dormir?”

“¿Y tú, noona, te vas a quedar?”

“No. Tengo que ir a casa. Aquí me falta el aire.”

Compartían la misma impresión. Woo Hyun-se hundió la nuca en el respaldo y aspiró el humo hasta que sus mejillas se hundieron. El humo que recorría sus pulmones y salía un tiempo después le pareció borroso.

En medio del silencio, Woo Hyun-se sacó su móvil para comprobarlo. Solo había llegado un mensaje. Iba a abrirlo, pero al notar la mirada fija de ella desde fuera, lanzó el móvil al asiento del copiloto con un gesto seco.

“¿Tienes a alguien hoy en día? Aparte de con quien te acuestas.”

“No.”

Woo Gi-ppeum soltó una risita nasal y se llevó a la boca el cigarrillo que sostenía entre los dedos. Su mirada parecía recriminarle que no mintiera. Woo Hyun-se se hizo el desentendido, sacudiendo la ceniza por la ventana.

“Parece que padre te está buscando una candidata para casarte.”

“Estoy tan ocupado trabajando que no tengo ni tiempo de pestañear, ¿y me hablas de matrimonio?”

“¿Acaso no conoces a ese hombre? Es de los que piensa que la vida solo se completa cuando tienes a alguien que te cuide y tienes hijos. No te queda mucho tiempo de vivir libre, Hyun-se.”

Se reía con burla, como si le hiciera gracia verlo en aprietos. Woo Hyun-se terminó de fumar. Tiró la colilla en el cenicero y encendió el motor. Ante la suave vibración, Woo Gi-ppeum se enderezó. Tiró el cigarrillo al suelo, lo pisó con el tacón y lanzó una última frase con indiferencia.

“No me digas que no quieres casarte porque ya tienes a alguien, ¿verdad?”

“Ya te dije que no hay nadie.”

“Entonces, mejor. Y aun si lo hubiera, tienes que casarte.”

“¿Por qué?”

“¿Tienes idea de cuánto dinero te han dado para comer y dormir todos estos años, Hyun-se? Tienes que cumplir tu papel de semental sin falta. No pierdas el tiempo con tonterías. Y no lo pospongas más.”

Era una frase cargada de veneno, pero lamentablemente, no era un insulto. Ni Woo Gi-ppeum, ni Woo Hyun-se, e incluso ni siquiera Woo Jihye, la menor que recibía todo el cariño del anciano, eran más que simples sementales en esa casa.

Woo Hyun-se solo soltó una carcajada. Se preguntaba por qué Woo Gi-ppeum había venido hasta allí solo para fumar.

“Noona, deja de preocuparte por tonterías. Y qué es eso de ‘con quien te acuestas’, qué forma tan vulgar de hablar para ser una directora de galería.”

Aunque Woo Hyun-se se burlaba, Woo Gi-ppeum no movió ni una ceja. Como si hubiera terminado con lo que quería, golpeó la carrocería del coche dos veces. Era la señal de que podía irse. Woo Hyun-se, sin ganas de seguir enredándose, agitó la mano para espantarla como si fuera un insecto y subió la ventana hasta el tope.

Bajó por la colina y se incorporó a la avenida principal. Solo cuando se detuvo ante el semáforo en rojo sacó el móvil. De Kwon Siyul solo había llegado una frase: ‘Ya me desperté’.

Con las manos sobre el volante, Woo Hyun-se se quedó mirando fijamente ese mensaje. Aunque eran solo letras, su voz se le clavaba en los oídos como una alucinación. Quizás era porque la había escuchado hasta la saciedad la noche anterior.

“…….”

Había dudado de si su pene se erigiría con un hombre, pero fue una preocupación totalmente infundada. La química fue perfecta. El cuerpo que yacía bajo él también era erótico. Su piel era pálida y fina, pero sus codos, rodillas, su pene, pezones y talones eran de un tono rosado, como leche de fresa. Tanto en sus axilas como en su parte baja, el vello era apenas una pelusa, lo que le hizo sentir un destello de remordimiento al preguntarse si realmente era un adulto.

Pero eso duró un abrir y cerrar de ojos; en el momento en que tocó el cuerpo de Kwon Siyul, la conciencia que creía tener se evaporó sin dejar rastro. Después de todo, Kwon Siyul era un adulto. Recordaba perfectamente la fecha de nacimiento impresa en su documento de identidad.

Aunque no era experto, estaba claro que había pasado por muchas manos. Cada vez que sus yemas rozaban su piel, su nuca, mejillas y orejas se teñían de un rojo encendido mientras retorcía su cintura y gemía. Tenía muchas lágrimas y también estaba muy húmedo. En cuanto lo tocaba, se erigía, y con solo agitarlo un poco, se derretía.

Había dudado si sentiría algo al penetrarlo, pero después de tragarse de un solo golpe aquel pene que todos se quejaban de que era difícil de manejar, Siyul mismo terminó eyaculando, apretando su propio vientre contra el suyo. La imagen de Kwon Siyul, aferrado a las sábanas, cerrando los ojos con fuerza y temblando, seguía grabada en su mente.

‘Qué descarado para ser tan joven.’

Aunque era reprochable, él no estaba en posición de decir nada. Si Kwon Siyul era un usado, él mismo era un trapo viejo, desgastado hasta la médula. Originalmente, nunca le había importado el pasado de los demás, ni era del tipo que se preocupaba por eso…….

“……Aun así, es demasiado joven.”

A pesar de que él mismo empezó a jugar a edades mucho más tempranas, Woo Hyun-se chasqueó la lengua como si regañara a un perro que había cometido una falta. La irritación le subía por la garganta. Si pudiera, le abriría la cabeza a Kwon Siyul para borrar todas las noches que pasó con otros, y haría que sus anteriores amantes nunca pudieran volver a poner los pies sobre la tierra.

¿Acaso no era infantil pensar así? Incluso en sus días de desenfreno, cuando no sabía si era de día o de noche, nunca había tenido tales delirios. Parecía un anciano senil vuelto loco por los celos tras tomarse una concubina joven. Woo Hyun-se se burló amargamente de su propio estado.

Sus dedos flotaron sobre el teclado, dudando si enviar una respuesta. Pero en lugar de escribir un mensaje, Woo Hyun-se marcó el número en la pantalla. Al presionar el botón de llamada, empezó a sonar el tono.

Marcaba el ritmo del tono de espera golpeando el volante: toc, toc. Cinco veces, seis veces……. Cuando empezaba a pensar que no respondería, un “hola” llegó con una voz pulcra que inundó el coche. Esa voz se superpuso con los sonidos que él mismo le había sacado a la fuerza en la madrugada, haciendo que Woo Hyun-se, apoyando la mejilla en el dorso de la mano que sujetaba el volante, soltara una sonrisa. Parecía que aún estaba un poco ronca.

“―Kwon Siyul, aunque sea después de pasar una noche juntos, ¿no crees que eres demasiado indiferente?”

Mientras tanto, el semáforo cambió de rojo a verde. Woo Hyun-se pisó el acelerador, quejándose más por hábito que por molestia. Con esa voz resonando claramente dentro del coche, el malestar y el estrés que ni siquiera un cigarrillo había podido aliviar, se disiparon en un instante.

* * *

Woo Hyun-se venía a buscar a Siyul frente a la tienda, a menos que tuviera algún asunto especial. Por más que Siyul le rogara que dejara de hacerlo, era inútil. Aunque le advirtiera sobre el riesgo de ser descubierto por la jefa Kang, Woo Hyun-se se mostraba descarado, diciendo que no le importaba que todos se enteraran. Siempre solía agitar con suavidad aquel yogurt de siempre, usándolo como cebo para atraer a Siyul frente a la tienda.

Una vez, Siyul intentó escabullirse a casa en secreto, pero fue interceptado en el camino. A pesar de que Siyul tocaba el claxon desde atrás, Woo Hyun-se fingió no darse cuenta, pegó el coche al arcén y lo condujo lentamente, llamando a Siyul.

“¿Por qué no subes y ya?”

“Ya le dije que voy a ir caminando.”

Claramente se lo había avisado por mensaje. Que hoy tenía cosas que hacer y que iría caminando. Aun así, Woo Hyun-se aparecía de repente, como un fantasma que emerge a esa hora exacta.

“Está lejos.”

“No está lejos.”

“Entonces, vámonos a casa juntos de una vez.”

Como era de madrugada, no obstruía demasiado el tráfico, pero no era como si estuviera completamente desierto. Los repartidores en moto y los taxis que pasaban ocasionalmente lanzaban insultos al aire: “¡Oye, maldito loco!”. A Woo Hyun-se no le afectaban tales groserías. Solo esperaba, ansioso y paciente, a ver cuándo se subiría Siyul.

Temiendo que alguien llamara a la policía, Siyul se rindió y subió al coche. Eso había sido hace poco tiempo. Desde entonces, cada vez que Woo Hyun-se aparecía, Siyul se sentaba en el asiento del copiloto sin decir palabra, habiendo aprendido por experiencia que resistirse no servía de nada.

“Hoy tengo que llegar temprano.”

Siyul se adelantó antes de que Woo Hyun-se dijera otra cosa. Como llegaba tarde cada vez que se veían, últimamente las miradas de Kwon Yu-won no eran muy amables. A veces, Yu-won se quedaba esperando hasta que Siyul llegaba, abría los ojos con pesadez y lo interrogaba sobre qué rayos había estado haciendo para llegar a esa hora.

Podría haberle confesado honestamente que estaba conociendo a alguien recientemente, pero el problema era que la otra parte era un alfa. Era evidente que, en el momento en que Kwon Yu-won supiera el tipo de sangre de su pareja, agarraría el cuchillo de cocina y haría un escándalo gritando que le cortaría el cuello al tipo.

“¡Te dije! ¡Que los alfas! ¡Están prohibidos!”

Aunque no lo había escuchado directamente, la voz era tan vívida que sus oídos dolían. Siyul tembló y se frotó los brazos con fuerza.

No hubiera importado si simplemente lo dejara en la puerta de su casa, pero Woo Hyun-se no lo soltaba fácilmente. Aunque fuera de madrugada, lo retenía al menos una o dos horas, y a veces hasta que empezaba a clarear.

No siempre hacían cosas eróticas. A veces, simplemente se hundían en los asientos escuchando la radio, o se sentaban en un banco del parque mientras Siyul bebía cerveza y Woo Hyun-se tomaba otra bebida.

“Entonces, solo una hora.”

“No puede ser.”

“Eres demasiado duro.”

Una insatisfacción se dibujó en sus cejas fruncidas. Siyul se mordió los labios, conteniendo la risa que le cosquilleaba por dentro. Miró el reloj del coche: eran las 2:30 de la madrugada. Pensó que no pasaría nada siempre y cuando no llegara más tarde de lo habitual, pero al ver la expresión de decepción de su acompañante, su corazón se ablandó y extendió tres dedos con cautela.

“Entonces, solo 30 minutos.”

“¿Qué tal tres horas?”

“¿Por qué aumenta? Le dije que no.”

“Eres cruel.”

“Si no le gusta, puede irse ahora mismo.”

De todos modos, estaban cerca de la posada, a poco más de 10 minutos a pie. Woo Hyun-se giró el volante sin decir palabra. Esa fue su respuesta.

“Sube.”

Woo Hyun-se detuvo el coche en un lugar poco transitado y se dio unas palmaditas en los muslos. Siyul negó con la cabeza rotundamente.

Quizás porque la barrera había desaparecido tras pasar la noche juntos, Woo Hyun-se extendía la mano con naturalidad cuando no había nadie mirando. Le acariciaba la mejilla, le jugueteaba con el lóbulo de la oreja, trazaba sus cejas con la punta de los dedos y, cuando Siyul se giraba, le plantaba un beso en la frente. Cada vez que Siyul se sobresaltaba y miraba a su alrededor, él sonreía con una pureza casi infantil, como si festejara que su juego había funcionado.

“No quiero.”

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Aun así, ahora no. Por más que fuera de madrugada y un lugar poco frecuentado, nunca se sabía si alguien podría verlos. Siyul sabía que los cristales tenían un buen tintado, pero aun así.

“Vamos. No tenemos tiempo.”

Ya habían pasado dos minutos. El tiempo restante era escaso. Siyul, en realidad, tampoco quería entrar de inmediato. Con solo estar sentado allí, quieto junto a Woo Hyun-se, se sentía languidecer; a veces, sentía una descarga eléctrica como si saltara estática y, en las ocasiones en que unían sus labios, era como si sus pies perdieran el contacto con el suelo.

Siyul dudó un momento, exhaló un corto suspiro y se desabrochó el cinturón de seguridad. Con un esfuerzo, se subió al regazo de Woo Hyun-se y se sentó a horcajadas sobre sus muslos. Aunque, al ser un hombre, su esqueleto y músculos debían tener un peso considerable, Woo Hyun-se ni siquiera pestañeó.

Él empezó a juguetear con la cintura de Siyul y, como una serpiente deslizándose por un muro, metió su mano por debajo de la ropa. Siyul se sobresaltó ante el calor abrasador, pero rápidamente atrapó con sus manos la muñeca que se movía bajo la tela.

“No haga eso.”

“¿No?”

“Ayer ya hizo lo mismo.”

“Pero no te penetré.”

“¡Eso es verdad, pero aun así……!”

Siyul gritó, indignado. Aunque no hubiera llegado a penetrarlo, había hecho prácticamente todo lo demás. Como habían montado un escándalo en el coche, Siyul había llegado a casa tan agotado que Kwon Yu-won lo había mirado con sospecha. Si entraba de la misma manera hoy, con lo rápido que era, quizá notaría de inmediato que ocultaba algo.

“Aun así, no.”

“Si a todo dices que no, ¿entonces qué se puede hacer?”

Parecía realmente enfurruñado por las negativas constantes; las comisuras de los labios de Woo Hyun-se se curvaron hacia abajo. Abrazó la cintura de Siyul y restregó la frente contra su hombro.

Recordaba a un lobo que había visto alguna vez en televisión; una bestia con una corpulencia incomparable a la de cualquier perro, frotándose y chocando contra su cuidador como si fuera un cachorro. Aunque Woo Hyun-se le rodeaba la cintura para evitar que se cayera hacia atrás, Siyul sentía tanto peso encima que su espalda estaba a punto de presionar el volante.

La coronilla que veía abajo tenía el cabello negro y espeso. Levantó la mano con ganas de tocarlo, pero, justo a tiempo, Woo Hyun-se también levantó la cabeza.

“Dímelo rápido. Estamos perdiendo el tiempo.”

La mano que jugaba con su cintura bajó recorriendo la tela. Agarró y masajeó los glúteos de Siyul que descansaban sobre sus muslos. Aunque Siyul agarró sus muñecas para detener esas manos atrevidas, los dedos no dejaron de moverse.

“Huu…….”

Un gemido bajo se le escapó. Cuando las manos de él apretaron con fuerza, como si quisieran exprimir su carne, su parte baja se tensó de inmediato. Aunque intentó cerrar las piernas, no pudo debido a los muslos firmes de Woo Hyun-se que le bloqueaban el paso. Se marcaba descaradamente sobre los pantalones.

“¿Eh? Kwon Siyul, que solo me dejó probar el sabor.”

Siyul entrecerró los ojos y lo fulminó con la mirada. Había una razón por la que lo molestaba así. Desde aquella noche, Siyul había ignorado repetidamente las pegajosas tentaciones de Woo Hyun-se. El tiempo era magnífico y había diluido el dolor que quedaba en su memoria. Lo único que perduraba era el placer, una sensación que oscilaba entre entrar en agua hirviendo y agua helada.

El problema, sin embargo, era el día siguiente. Como si hubiera hecho un entrenamiento de fuerzas especiales, al día siguiente las piernas le temblaban al hacer cualquier cosa y la cintura se le quedaba rígida, como si tuviera un pinchazo. Aunque se pusiera parches y se hiciera acupuntura en la clínica oriental, sentía que sufría durante al menos cuatro días. Había leído por ahí que solo las primeras veces eran difíciles y que luego uno se acostumbraba, pero…

“¿Es obligatorio hacer algo? ¿No podemos simplemente estar así?”

A Siyul le bastaba con estar abrazado a Woo Hyun-se o simplemente con un beso para que le cosquilleara el pecho y sus labios se curvaran involuntariamente hacia arriba. Woo Hyun-se, mientras restregaba continuamente la cabeza contra su cuello, se quejó:

“No es suficiente.”

Su aliento se dispersó sobre su piel sensible. A Siyul se le puso la piel de gallina y rápidamente agarró a Woo Hyun-se por los hombros para empujarlo.

“¿Siempre eres así de bueno torturando a la gente?”

Parecía haber descubierto un talento que ni el mismo Siyul conocía. Woo Hyun-se lucía, a primera vista, inexpresivo, pero si se observaba bien, sus labios apretados y sus mejillas estaban cargados de insatisfacción.

Siyul soltó una risita y puso las palmas de sus manos en las mejillas de Woo Hyun-se. Al presionar con fuerza, los labios del hombre sobresalieron como los de un pez globo. Incluso así, no le parecía feo; no sabía si era porque estaba completamente enamorado o por culpa de su aspecto esculpido por los dioses.

No pudo contenerse y le dio un beso sonoro. Los brazos que rodeaban su cintura se apretaron como una serpiente. También hubo un cambio en los muslos sobre los que estaba sentado. Siyul se sobresaltó e intentó separar las caderas, pero Woo Hyun-se le agarró la cintura y lo pegó fuertemente hacia abajo.

“Otra vez. ¿Por qué haces eso otra vez?”

Siyul intentó retorcer el torso para bajar de sus muslos, ya que él estaba intentando llevar la situación a un terreno más sugestivo. No tenía oportunidad. Woo Hyun-se tensó sus músculos, haciendo que las solapas de la ropa que cubrían sus brazos se tensaran al límite, bloqueando el paso de Siyul.

“Tú empezaste primero, Kwon Siyul.”

“Solo fue un beso.”

“Eso es el comienzo.”

Dicho esto, pegó sus labios a los de Siyul. Por eso no quería subirse encima……. Aunque se había subido al coche tras prometerse una y otra vez que esta vez no haría absolutamente nada, todo se había ido al traste.

Al sentir aquellos labios blandos, su corazón se derritió por completo. Él los abrió con total naturalidad, dejando que el otro entrara. Mordió su labio inferior como si fuera suyo, se adentró y comenzó a explorar cada rincón con la punta de la lengua. Cada vez que sus lenguas chocaban, los hombros de Siyul daban un salto.

Mientras tanto, la mano del otro se colaba diligentemente bajo su ropa. Acariciaba su cintura recta mientras subía por su espalda. Agarró una vez sus omóplatos salientes y recorrió lentamente su columna vertebral con los dedos. Woo Hyun-se era el maestro supremo en el arte de quemar a alguien de deseo solo con sus manos, después de haberle dicho a Siyul que era él quien lo torturaba.

“……¡Ah!”

Sintió cómo le agarraba el borde de la camiseta y la levantaba de golpe. Tras dejar su pecho al descubierto, obligó a Siyul a morder el borde de la tela. Besó su barbilla, frotó sus labios contra el cuello, recorrió su cintura con suavidad y subió hasta el pecho. Sin más, hundió el rostro contra su piel plana y lisa.

“―¡Ugh!”

Como tenía la boca ocupada con la tela, el sonido no pudo escapar. El rostro de Siyul se tiñó de rojo al instante. Tras echar una mirada fugaz a su pareja, Woo Hyun-se bajó la cabeza. Abrió la boca como una serpiente, succionó un bocado de carne y finalmente encontró su pequeño pezón, aprisionándolo entre sus labios.

Como si estuviera recorriendo su boca, jugaba con la piel erguida con la punta de la lengua, presionaba para que se ocultara dentro de la areola, lo empujaba de nuevo hacia afuera, y humedecía los alrededores con parsimonia, como quien lame el borde de un helado derretido.

“Para…….”

Aunque Siyul protestó moviendo las piernas, Woo Hyun-se se limitó a sonreír, tomó el borde de la ropa que había caído sobre su propia cabeza y lo puso de nuevo en la boca de Siyul. No era una mordaza, pero era imposible escupirlo. Las esquinas de los ojos de Siyul se humedecieron rápidamente.

Le dolía la parte baja, presionada contra la ropa interior. El extremo ya estaba completamente húmedo. Debería haber evitado este desastre antes de que ocurriera, pero su cuerpo decía lo contrario. El miedo y la ansiedad de ser descubierto por alguien incluso avivaban más su temperatura.

Siyul, sin darse cuenta, comenzó a frotar sus nalgas contra los muslos del otro. Ni siquiera empujando hacia adelante con todo su peso era suficiente. Comprendía perfectamente la postura de Woo Hyun-se de que solo abrazarse no era bastante.

“Te pones duro solo con que te chupe el pecho.”

Woo Hyun-se tocó la parte baja de Siyul con el índice y el pulgar, como si fuera un juego. Siyul arqueó la espalda como un camarón, soltando un jadeo. Incluso ese toque juguetón era un estímulo.

Siyul agarró los hombros de Woo Hyun-se, movió los dedos nerviosamente y, al no poder aguantar más, bajó la mano. Sus muslos, sobre los cuales estaba sentado, y la zona entre ellos, estaban igual de excitados. Quizás fuera difícil penetrar, pero ¿no estaría bien jugar con las manos? Aunque le daba una vergüenza que le quemaba, su paciencia estaba reducida a un hilo demasiado fino como para dejar su entrepierna descuidada así.

“Rápido…….”

Siyul instó a Woo Hyun-se mientras gemía. Con esa sola palabra, la parte que Siyul aplastaba con sus nalgas se tensó. Tras engullir los labios de Siyul como si quisiera devorarlos, Woo Hyun-se también bajó la mano. El movimiento para desabrochar el pantalón de Siyul era impaciente.

Siyul también pasó un brazo con firmeza alrededor del cuello de Woo Hyun-se y bajó la otra mano para tantear, pero el sonido del tono de llamada cortó en seco sus respiraciones, que se tornaban cada vez más agitadas. Siyul reaccionó como si hubiera despertado de un sueño y enderezó la espalda, que hasta entonces mantenía curvada.

“Ignóralo.”

Woo Hyun-se agarró a Siyul por la barbilla. Era una orden. Tenía que obedecer. Sin embargo, la llamada no cesaba. Como si prometiera seguir sonando hasta que ambos se separaran, el ruido llenaba el interior del vehículo.

“Tengo que, ah, con… confirmar quién es.”

Sus palabras salían entrecortadas porque el otro le picoteaba los labios, obstruyendo su visión. Logró detener a Woo Hyun-se y sacó el móvil del bolsillo. El nombre ‘Yu-won’ aparecía claramente en la pantalla. Si no contestaba, le enviaría un aluvión de mensajes, así que Siyul giró la cabeza y presionó el botón de llamada.

Woo Hyun-se chasqueó la lengua y se apoyó contra el respaldo. Soltó un suspiro de irritación mientras se apartaba el cabello desordenado, pero incluso en ese momento, su otra mano no se despegó de la cintura de Siyul.

“Hola, Yu-won.”

―¿Dónde estás?

“Cerca. Ya casi llego.”

Woo Hyun-se comenzó a juguetear con la piel desnuda de Siyul usando sus manos desnudas. Aunque Siyul cubrió el auricular y le susurró que dejara de tocarlo, la mano se mantuvo en su lugar. Era persistente y obstinado.

―¿Dónde estás exactamente? Voy camino a la tienda de conveniencia, vamos juntos.

Siyul, sorprendido, abrió la boca en una ‘o’ perfecta en silencio y miró rápidamente por la ventana. Afortunadamente, había aparcado el coche lejos de la tienda.

“Yo iré a la tienda.”

―Podemos encontrarnos y luego ir.

“No, no. Nos vemos en la tienda. Eso está más cerca.”

Siyul se apresuró a bajar su ropa desordenada, cubriéndose y acomodándose. El calor que invadía su entrepierna se disipó como vapor gracias a la voz de Kwon Yu-won. La parte baja de Woo Hyun-se seguía firme, pero Siyul, fingiendo no darse cuenta, se movió inquieto con sus nalgas para intentar trasladarse al asiento del copiloto. Eso, claro, si Woo Hyun-se no lo hubiera mantenido abrazado por la cintura.

“Tengo que irme rápido.”

“A mí no me importa si me encuentro con ese amigo.”

“No puede. Si se entera, Yu-won podría intentar matar al representante.”

“¿Por qué? ¿Por ser alfa?”

“Sí. Realmente siente repulsión por ellos. Así que, por favor, suélteme ya.”

“…….”

“Ya pasaron 30 minutos…….”

No sabía que 30 minutos podían pasar tan rápido. Siempre era así cuando estaba con Woo Hyun-se. El tiempo fluía veloz, como el agua cuando el nivel del río sube, y antes de darse cuenta, ya era de madrugada y hora de despedirse.

“Cuando entras a casa, es difícil contactarte.”

“Porque no puedo dejar que Yu-won me descubra.”

“Es un amigo temible, ese.”

Su rostro no mostraba ni una pizca de miedo. Woo Hyun-se mantenía el ceño fruncido entre sus cejas, claramente disgustado por la situación. Siyul presionó con sus pulgares el entrecejo marcado de aquel hombre y, aprovechando el momento en que Woo Hyun-se cerró los ojos lentamente, se deslizó rápidamente de su regazo. Como no tenía nada más que llevarse que su teléfono, la velocidad con la que abrió la puerta y salió fue como el viento.

“Vaya con cuidado.”

Antes de cerrar la puerta, Siyul miró a Woo Hyun-se y sonrió ampliamente. Woo Hyun-se seguía con la cabeza apoyada en el cabezal del asiento, como si aún no hubiera quitado su mal humor. Solo cuando Siyul golpeó la ventanilla con los dedos, él se dignó a enderezarse sin ganas y tomó el volante.

“Nos vemos mañana.”

Eso significaba que volvería a venir cuando terminara su trabajo. Siyul cerró la puerta con una sonrisa traviesa. Hubiera querido marcharse solo después de que el coche arrancara, pero no podía permitirse el lujo de demorarse y hacer esperar a Kwon Yu-won. Retrocedió lentamente, paso a paso, y al escuchar el sonido del motor encendiéndose, se giró.

Por alguna razón, quizás por nostalgia o indecisión, miró atrás antes de avanzar mucho. El coche seguía allí, inmóvil.

Vio a Kwon Yu-won sentado en una de las mesas fuera de la tienda. Había una botella de soju vacía sobre la mesa. Siyul aceleró el paso, seguro de que algo malo debía haber ocurrido. Antes de llegar, se roció generosamente con un desodorante de feromonas para ocultar por completo el aroma de Woo Hyun-se.

“¿Por qué bebes solo en lugar de esperarme un poco más?”

“Llegaste. ¿Por qué tardaste tanto? Dijiste que estabas cerca.”

“Vine corriendo hasta aquí.”

Como Yu-won pretendía beber solo, no había otro vaso de papel para Siyul. Kwon Yu-won miró dentro de la tienda y soltó un suspiro largo: “Pff…”. Luego, le tendió el vaso que estaba usando. Siyul, sin dudarlo, tomó el vaso y se bebió el soju que quedaba dentro.

“¿Por qué bebes así de repente? Si tu límite es media botella.”

Kwon Yu-won, que miraba al cielo con la cabeza echada hacia atrás, enderezó su postura. Miró a Siyul durante un largo rato y luego soltó una risa amarga.

“¿No es agotador tu trabajo? Terminas cada madrugada.”

“Es soportable. ¿Y tú? ¿Estás pasando por algo difícil últimamente?”

Kwon Yu-won se había lanzado al mundo laboral para sobrevivir desde que estaba en el instituto. Había hecho tantos trabajos como Siyul. Si un tipo como Yu-won, que siempre cumplía con su deber sin quejarse sin importar lo duro que fuera el trabajo, mostraba tal estado, significaba que algo grave estaba sucediendo.

Siyul sintió un miedo repentino. Kwon Yu-won rara vez le confesaba sus preocupaciones; era probable que ya se hubiera metido en algún lío.

Kwon Yu-won rellenó el vaso sin decir nada. Llenó la mitad del gran vaso de papel y se lo echó al fondo. Su rostro se desfiguró mientras masticaba su aperitivo. No era solo por el sabor amargo del alcohol.

“Me acordé de los viejos tiempos.”

“¿De cuando estábamos en el orfanato?”

“No, de cuando trabajaba repartiendo. Aunque era una mierda tener que lamer las botas de los demás, al menos entraba mucho dinero. Pensé que pronto podría comprar una casa.”

Siyul asintió, rellenó el vaso vacío y bebió al igual que Kwon Yu-won. Era el trabajo más cómodo físicamente y el que mejor pagaba de todos los que había hecho. Pero, si le pidieran volver a hacerlo, no sabría si podría lanzarse sin dudar. Lo primero que le vino a la mente fue Woo Hyun-se. Aquel hombre que le dio un trabajo estable y le dijo que no volviera a hacer entregas relacionadas con drogas.

“Me llamó el Cerdo.”

La mano que se extendía hacia el aperitivo se detuvo en el aire. Era un recuerdo que prefería no evocar. El cubículo estrecho, lo que estuvo a punto de pasarle sobre el inodoro... La imagen de esa barriga sebosa, las manos gordas que aplastaban su cuello y aquel aliento jadeante, similar al de un cerdo, saltaron de su memoria y se abalearon sobre Siyul. Un escalofrío le recorrió el cuello largo, erizándose como percebes.

Siyul alzó la mirada con los ojos endurecidos. Kwon Yu-won, que intentaba agarrar el vaso de papel, decidió dejarlo de lado y agarró directamente el cuello de la botella de soju para beber a pico de botella. Su mirada estaba perdida.

“Un encargo grande ha llegado……. Y quiere que lo haga yo.”

“Dijiste que no habías tenido contacto con él en todo este tiempo. ¿Cuándo fue?”

“Lo recibí hoy.”

El apetito se le esfumó por completo. Siyul miró a Kwon Yu-won sin mostrar ninguna expresión en el rostro. Yu-won no evitó su mirada. Claro, nunca le había contado en detalle lo que había sufrido, así que probablemente no lo sabía. Tampoco era una herida profunda; al fin y al cabo, el intento no se consumó, fue poco más que haber pisado excrementos por la calle.

“……Hace tiempo hubo una época en la que ese cabrón dejó de darte trabajo. ¿Qué condiciones puso el Cerdo en aquel entonces?”

La expresión neutral de Kwon Yu-won se endureció rápidamente. Siyul rellenó el vaso de alcohol y se lo tendió.

“Ya puedes decírmelo.”

Kwon Yu-won bajó la vista hacia el vaso y luego, con un movimiento brusco, dobló la muñeca. Sin tocar el aperitivo, bajó la cabeza como un criminal, balbuceando con dificultad. Como no se oía bien, Siyul se inclinó sobre la mesa para acercar su oído.

“No te oigo. ¿Qué dijiste?”

“……Me pidió que te entregara. Dijo que si te entregaba a ti…… me daría el doble.”

Siyul había imaginado que le pediría una comisión absurda, pero jamás en sus sueños hubiera pensado que el contenido fuera ese. Había una razón por la que Kwon Yu-won se había negado a revelar la causa a pesar de sus preguntas. Siyul, para recomponer su mente que se desvanecía, llenó el vaso de papel con soju hasta el borde y lo bebió de un trago.

“Ese maldito hijo de puta… de verdad.”

“Por supuesto que me negué. Tú no eres un objeto como para que anden regalándote o negociando contigo, ¿qué se ha creído? Estaba dispuesto a que cortaran nuestra relación comercial y le escupí todos los insultos que pude en esos oídos suyos. Pero esta vez no ha dicho ninguna estupidez así. Solo quiere que haga un trabajo de forma limpia. Ni siquiera es complicado. Es lo mismo que hacíamos antes, lo de las entregas rápidas.”

“…….”

“¿Al principio? Pensé en no hacerlo, claro. No hay forma de fiarse. Pero el adelanto…… el dinero que recibiremos al terminar el trabajo es varias veces superior a todo lo que hemos ganado hasta ahora.”

“Yu-won.”

“Con ese golpe, podemos salir de aquí. Podemos alquilar un piso y vivir juntos los dos.”

La botella de soju ya estaba vacía. Sentía un fuego en el pecho y quería beber más. Si hubiera sido en el pasado, habría confiado ciegamente en que Kwon Yu-won sabía lo que hacía; le habría dicho que hiciera lo que quisiera, que lo seguiría sin dudar. Pero, extrañamente, ahora sentía la lengua pegada al paladar, incapaz de articular palabra. Volver a meter los pies en ese barro le producía náuseas, pero tampoco quería dejar que Kwon Yu-won hiciera ese trabajo solo.

“¿No puedes dejar de hacerlo?”

Kwon Yu-won, que había estado escupiendo palabras mientras miraba al suelo, levantó la cabeza. Parecía muy sorprendido, como si no hubiera esperado que Siyul lo detuviera.

“No puedo confiar en ese cerdo. Aunque nos cueste un poco más, sigamos trabajando duro y ganando dinero de forma honesta. No nos estamos muriendo de hambre ahora mismo, no hace falta arriesgarse.”

“Kwon Siyul. Necesitamos el dinero.”

“Te digo que lo ganaremos poco a poco.”

Kwon Yu-won golpeó la mesa con el puño. Tenía los nudillos blancos y las venas marcadas por la fuerza con la que apretaba.

“¿Crees que podemos ahorrar dinero solo trabajando a tiempo parcial en bares? Es imposible. Otros tipos tienen padres que los respalden, pero tú sabes perfectamente que nosotros no tenemos una mierda. Estamos solos en este mundo, ¿cuándo vamos a ahorrar lo suficiente para una fianza o para comprar una casa? Los precios suben de un día para otro, ¡este es un mundo donde ahorrar migajas solo te lleva a la miseria!”

“Yu-won.”

Quizás por la excitación, su voz se tornó más aguda y comenzó a temblar. Siyul lo llamó por su nombre una vez más, pidiéndole que se calmara, pero la mirada afilada de Yu-won seguía siendo punzante. Aunque se conocían desde antes de aprender a caminar, no tenía idea de cómo apaciguar a un Kwon Yu-won que ardía como el fuego.

Antes, se habría encogido y le habría cedido el control diciendo que hiciera lo que él quisiera, pero esta vez no quería hacerlo. Quería detenerlo. Lo miró directamente a los ojos, sin apartar la vista.

“Aun así, no lo hagamos. No quiero que lo hagas. Con haber pasado por una situación peligrosa una vez, ya fue suficiente.”

“…….”

“Si estás tan cansado, yo trabajaré solo, tú descansa un poco. Quizás es que estás agotado. Si no te gusta la posada, busquemos otro lugar. Veré préstamos para la fianza.”

Kwon Yu-won guardó silencio. Se presionó los ojos con los dedos, como si le doliera la cabeza.

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“Está bien. Incluso si conseguimos un trabajo de oficina, seguramente no ganaremos lo suficiente para comprar una casa en Seúl. Pero si ahorramos con esfuerzo, ¿no podríamos reunir pronto el dinero para una fianza? Somos dos trabajando. O si no, no tiene que ser aquí. Vi en las noticias el otro día que con el precio de una fianza aquí, en provincias te puedes comprar un apartamento.”

Siyul habló sin parar, a propósito. Intentaba cambiar el corazón de Kwon Yu-won como fuera. Yu-won, que se masajeaba las sienes, lo miró fijamente.

“……Has cambiado un poco.”

Tras observar a Siyul de arriba abajo con detalle, Kwon Yu-won abrió la boca al cabo de un rato. Siyul abrió mucho los ojos y se señaló a sí mismo con el dedo índice. Al ver que Siyul preguntaba "¿yo he cambiado?", una risa salió de los labios de Kwon Yu-won, soltando un poco la tensión de su expresión.

“Sí. Antes, si yo decía de hacer algo, lo hacías sin rechistar.”

“Incluso al principio, intenté detenerte con lo de los repartos.”

“¿Y si me pongo insistente esta vez, me darás permiso?”

“No.”

Si Kwon Yu-won lo amenazaba diciendo que, si rechazaba este trabajo, cada uno debería seguir su propio camino, o que si no lo hacía se iría de allí, Siyul no cedería. Intentaría disuadirlo con todas sus fuerzas. No tenía un buen presentimiento. El 'Cerdo' no le habría ofrecido una gran suma de dinero por un trabajo fácil y cómodo.

Seguía sin tener dinero en sus manos. Incluso si ambos trabajaban hasta tarde, comparado con aquella época en la que entregaban drogas, apenas alcanzaban para malvivir. Aun así, no quería volver atrás. No se trataba de haberse reformado por completo.

Simplemente.

Siyul jugueteaba con el vaso de papel húmedo. Sentía como si la palma de una mano todavía estuviera pegada a su espalda. El tacto de aquellas caricias había sido cálido y sutil.

Quería estar frente a Woo Hyun-se con la frente en alto. Aunque no tenía nada más que lo puesto y estaba lleno de carencias, al menos no quería mostrarle una imagen de sí mismo siendo arrestado por la policía por participar en actividades ilegales.

Kwon Yu-won infló el pecho y exhaló el aire como una tetera soltando vapor. Sus mejillas hinchadas se desinflaron hasta quedar hundidas. Como si quisiera beber más, sacudió la botella vacía sobre su boca abierta. Solo cayeron una o dos gotas. Chasqueó la lengua con decepción y se limpió los labios.

Aunque Siyul también había ayudado, Kwon Yu-won había bebido más de lo que su capacidad le permitía. Sus mejillas y la zona bajo sus ojos estaban rojizas y empezaba a tener hipo. Su pronunciación también era balbuceante.

“Yul-ah, de verdad quiero vivir bien contigo.”

“Lo sé.”

“Es tan triste que en esta tierra tan grande no tengamos una casa donde podamos recostarnos tranquilos. Quiero ganar dinero rápido, antes de ser más viejos, y tener un apartamento decente donde tú y yo podamos tener habitaciones separadas.”

Su fiebre bajó rápidamente. Tenía un carácter realmente volátil. Se encendía como el fuego y luego se enfriaba al instante. Como conocía a Kwon Yu-won mejor que nadie, Siyul asintió sin decir palabra y escuchó sus desahogos.

“Si resolvemos lo de la casa, buscaré un trabajo decente. Después, veré cómo te casas… y veré nacer a mis sobrinos……. Aunque me gustaría vivir juntos, ¿a tu esposa no le molestaría, verdad? Tendré que seguir manteniendo la cuenta de ahorro para la vivienda.”

“¿Por qué tu esposa? Será tu cuñada.”

“Qué cuñada ni qué niño muerto. Soy dos meses mayor que tú.”

Kwon Yu-won soltó una risita, levantando solo una comisura de los labios. Siyul también rió y recostó la espalda en el respaldo de la silla.

Sin embargo, no estaba seguro de si podría llegar a casarse. Siyul miró la mesa e intentó visualizar su futuro lejano. A diferencia del plano detallado de Kwon Yu-won, donde cada punto estaba claro, el suyo parecía nublado, como si su imaginación estuviera atrapada en una espesa niebla.

* * *

“¿Eh?”

Siyul, que estaba recostado jugando con el móvil, abrió los ojos como platos. El remitente del mensaje era un nombre que aún guardaba en su memoria. Aunque habían intercambiado números, nunca antes se habían puesto en contacto.

‘¿Por casualidad me recuerda? Soy Woo Tae-ju’

Cómo iba a olvidarlo. Fue el día en que, por primera vez en su vida, decidió que quería acostarse con alguien, fue a un bar y entró triunfalmente en un motel con un completo desconocido. Gracias a ese valor pasó la noche con Woo Hyun-se, así que no podría olvidarlo aunque quisiera.

‘Sí. Nos vimos en el bar la otra vez’

‘Me recuerda. ¿Qué tal le va la vida últimamente?’

Los saludos de cortesía continuaron. Woo Tae-ju le comentó que estaba muy ocupado por la temporada de exámenes finales. Aunque ya lo sabía, escucharlo hablar de exámenes y tareas le confirmaba que realmente era un estudiante universitario.

‘¿Por casualidad tiene tiempo mañana?’

Preguntaba como si ya supiera que mañana era su día libre. Sin embargo, tenía un compromiso previo. Por supuesto, la otra parte era Woo Hyun-se.

Eso había pasado hacía poco. Woo Hyun-se detuvo a Siyul cuando este intentaba bajar del coche. Le dijo que, como mañana era su día libre, debería quedarse a dormir con él. ¿Cómo iba a decir algo tan absurdo, con Kwon Yu-won en casa vigilándolo con ojos de fuego? Además, Kwon Yu-won tenía un olfato infalible para los secretos.

Hace un par de días, mientras Siyul le enviaba una breve respuesta a Woo Hyun-se, Kwon Yu-won le dio un empujón en el costado, como si fuera un detective veterano, y le preguntó si últimamente no estaba enviando demasiados mensajes y si acaso había conocido a alguien. Siyul sudó tanto que, tras enviar apresuradamente un mensaje incompleto que decía ‘Buenas noc’ y no haberlo terminado, encendió rápidamente un juego en el móvil.

‘¿Qué voy a estar con alguien? Solo es el grupo de chat del trabajo a tiempo parcial.’

Afortunadamente, Kwon Yu-won no profundizó más. Después de beber en la tienda de conveniencia aquella vez, Kwon Yu-won se mostraba distraído con frecuencia. Siyul supuso que sería porque había renunciado a la oportunidad de ganar una gran suma de dinero, y se dedicó a intentar ocultar las brasas ardientes que tenía bajo sus propios pies.

‘No puedo. Yu-won sospecharía.’

Siyul, tras terminar de recordar aquello, respondió mientras apretaba el cinturón de seguridad. Comprendía el descontento de Woo Hyun-se. Él también tenía muchas ganas de estar juntos. Con Woo Hyun-se, incluso si solo se acostaban lado a lado en el coche, sin decir una palabra y solo escuchando la radio, sentía una suave brisa en el pecho.

‘El señor Kwon Siyul siempre empieza diciendo que no a todo.’

‘Es porque usted siempre elige preguntarme solo lo que me pone en apuros.’

‘Pero yo quiero estar más tiempo con usted, Kwon Siyul. Toda la noche.’

Era imposible no entender el significado oculto en esas palabras. Sus mejillas se encendieron al instante. Para disimular, inclinó el cuerpo hacia la ventanilla.

‘Voy a entrar.’

‘¿Mañana puedes?’

‘¿El qué?’

‘Estar juntos toda la noche.’

‘Ah, en serio.’

Woo Hyun-se no sabía lo que era rendirse. Intentaba conseguir a toda costa lo que quería, incluso si eso significaba poner a Siyul en una situación difícil.

‘Se lo diré mañana.’

‘¿Le he dicho alguna vez que mi paciencia ha aumentado mucho desde que lo conozco?’

‘Creo que todavía le falta. Siga cultivándola un poco más.’

‘Si tengo que aguantar más que esto, me convierto en Buda.’

La expresión con la que soltaba sus bromas era seria. Siyul soltó una carcajada, lo que provocó que el rostro de Woo Hyun-se, hasta entonces arrugado, se relajara levemente. Aunque seguía mezclado con irritación, sus ojos se veían menos tensos que hace un momento.

‘¿No se te olvida nada?’

Woo Hyun-se le preguntó a Siyul, que se estaba desabrochando el cinturón. Siyul, que se detuvo con un ‘ah’, estiró el cuello y le dio un beso sonoro en la mejilla. Woo Hyun-se agarró rápidamente la barbilla que intentaba alejarse y le robó un beso. Saboreó el interior de su boca por un breve instante antes de separar los labios.

‘Escríbeme antes de dormir.’

‘Yu-won…….’

Sus labios chocaron de nuevo. La excusa que Siyul intentaba pronunciar fue engullida por el otro.

‘En eso no cedo.’

Siyul miraba a Woo Hyun-se con los labios entreabiertos. Su mirada estaba aturdida, como si estuviera bajo un hechizo. ¿Estaría bien si me escondía en el baño para enviarle mensajes? Pensó en su propio plan y asintió.

Debido a lo ocurrido aquella madrugada, no pudo encontrarse con Woo Tae-ju. Al enviarle un mensaje diciendo ‘tengo un compromiso previo’, Woo Tae-ju se mostró muy apenado y dejó el encuentro para la próxima. Siyul respondió ‘tenemos que comer algo alguna vez’ mientras dudaba de que tal día llegara a existir. Woo Hyun-se conocía cada uno de sus días libres. ¿Lo dejaría ir fácilmente aunque le dijera que quería conocer a otra persona?

“No hay forma de que eso pase.”

Siyul soltó una risita y encendió el juego en su móvil. Parecía conocer la respuesta de antemano.

Despertó al oír el sonido de la alarma. Buscó a tientas el teléfono junto a su almohada. Entornó los ojos por la luz y confirmó la hora. Diez de la mañana. Considerando que se había dormido de madrugada, el tiempo de sueño era insuficiente.

Aun así, no podía seguir durmiendo. Siyul se frotó los ojos somnolientos y se levantó. Con el ruido, Kwon Yu-won también despertó, como era de esperar. Sin levantar el rostro de la almohada, solo soltó un gemido lastimero.

“¿Hoy no es tu día libre……?”

Ayer, Kwon Yu-won tampoco pudo conciliar el sueño. Se dio vueltas varias veces, luego se levantó, suspiró, fue al baño, salió a tomar un poco de aire y regresó. Parecía haber dormido al fin, pero Siyul no pudo evitar preocuparse.

Quizás fuera porque aquella propuesta que recibió del Cerdo seguía en algún rincón de su mente. Hubiera sido mejor si simplemente la hubiera rechazado de lleno.

“Ah, sí.”

“Últimamente no tienes días libres…….”

Su voz, impregnada de sueño, sonaba ronca. Siyul respondió: “Tengo que ganar dinero, ¿dónde voy a tener tiempo para descansar?”, y entró rápidamente en el baño. Mentirle a Kwon Yu-won, que no era cualquiera, se sentía como si le clavaran una aguja de coser gruesa en el pecho.

Se preparó para salir tratando de hacer el menor ruido posible para no despertar del todo al otro. Ni siquiera usó el secador de pelo. El sonido del aire podría haber hecho que Kwon Yu-won abriera los ojos. Como le había dicho que iba a trabajar, no le haría más preguntas, pero por si acaso, Siyul sentía que sus hombros se encogían cada vez que temía ser descubierto.

Solo se secó el cabello con una toalla y salió. Al salir de la habitación, el aire frío se enredó en su pelo húmedo. Un estornudo se le escapó inevitablemente ante el gélido ambiente.

“Abrígate bien. Te vas a resfriar…….”

Kwon Yu-won, que pensó que estaba dormido, lo regañó desde atrás. Su voz seguía arrastrando el sueño. Siyul respondió un vago “sí, sí” y se ajustó bien el cuello de la chaqueta. Para él, que había hecho el entrenamiento de invierno dos veces, este frío no era nada.

Woo Hyun-se quería acercarse hasta la puerta de la posada, pero Siyul se lo impidió con determinación. Realmente no quería pasar por el trago de cruzarse con Kwon Yu-won. Últimamente, incluso cuando lo llevaba a casa, lo dejaba a propósito lejos del callejón de la posada y Siyul caminaba el resto del trayecto. A Woo Hyun-se parecía molestarle bastante, pero Siyul no estaba dispuesto a ceder en eso.

Esta vez también se encontraron lejos de la posada. Inclinó la cintura y golpeó suavemente la ventanilla del coche; la puerta se abrió con un chasquido. Siyul se metió rápidamente en el coche. Quizás por haber salido con el pelo aún húmedo, sentía escalofríos y su piel estaba fría por el viento. Se frotó los brazos con ambas manos y se sorbió la nariz.

De repente, una mano se acercó. La palma tocó sus mejillas, que estaban encendidas por el frío como las de un niño en invierno. Ante la cálida temperatura, las comisuras de los ojos de Siyul se arrugaron suavemente. No se apartó, sino que hundió la mejilla en la palma de su mano.

“¿Por qué viniste vestido tan ligero?”

“No, no hace tanto frío. ¿A qué llamas frío con este tiempo?”

Aunque su voz temblaba a intervalos por el frío, se esforzaba por hablar bien. Woo Hyun-se soltó una risa burlona ante la bravuconería de Siyul y se quitó el abrigo que llevaba puesto para cubrirlo.

Esta vez, a diferencia de lo que pasó junto al río, no se negó. Al contrario, acercó el cuello del abrigo a su nariz, lo olfateó y sonrió. El aroma que se filtraba era frío, pero la calidez que contenía la prenda era reconfortante.

“Es el clima perfecto para resfriarse.”

“No me resfrío fácilmente. No sabe lo fuerte que soy.”

“¿Ah, sí? No parecías tener una condición física tan buena.”

“¿Cómo? Jamás nadie me ha dicho que mi condición física sea mala. Se me da bien aguantar mucho tiempo en la barra fija, y siempre sacaba una calificación de primera clase en flexiones y abdominales.”

Siyul replicó de inmediato ante ese malentendido tan injusto. En matemáticas, inglés o cualquier otra asignatura, era más rápido empezar a contar los puestos desde el último, pero en educación física, tenía confianza.

“La otra vez te cansaste rápido.”

“¿Cuándo?”

“En la cama.”

Tras lanzar esa respuesta que Siyul no esperaba, Woo Hyun-se condujo el coche con suavidad. Siyul, con las manos aferradas al abrigo del otro, levantó la cabeza de un golpe y miró hacia el asiento del conductor. Su rostro se encendió como un pan recién horneado.

Aunque su relación había cruzado la línea hace mucho tiempo, cuando temas así salían de la nada, todavía le daba vergüenza. Woo Hyun-se decía cosas como ‘vamos a dormir’ como si fuera algo cotidiano, y después de avergonzar a los demás, el color de su rostro no cambiaba ni un ápice.

“¡No, eso es porque usted……! ¡Demasiado……! ¡En ese momento……!”

La frase ‘es porque usted me forzó’ no logró salir de sus labios. Eso también le resultaba humillante. Pero quería protestar. Estaba seguro de que, si hubieran puesto a un medallista olímpico en su lugar, habría sido difícil de soportar.

Con el dolor y el placer clavando banderas alternativamente en su cuerpo, sacudiéndose sin sentido y con el cuerpo fluyendo de humedad sin que él mismo se diera cuenta, ¿cómo iba a aguantar eso con la mente despejada?

“Así que mejora tu condición física.”

“¿Y qué hay de que usted piense en disminuirla? No, mejor dicho, ¿qué tal si lo hace con más suavidad?”

“No.”

“Es inflexible en las cosas más extrañas.”

Con un ‘jaja’ de fondo, Siyul infló las mejillas con molestia y miró por la ventana. Quería dispararle algún comentario mordaz, pero no se le ocurría nada en particular.

“¿A dónde vamos?”

“A casa.”

“¿A casa?”

“Sí. A mi casa.”

Siyul, que tenía los codos apoyados en el alféizar de la ventana, se resbaló. Se enderezó y giró la cabeza hacia Woo Hyun-se. Pensaba que irían a un restaurante o a un hotel, pero ¿a su propia casa?

“¿Así, de repente?”

“¿Qué, no quieres?”

“No, no es que no quiera…… es que no compré ningún regalo de inauguración. Si me lo hubiera dicho antes, habría comprado al menos papel higiénico…….”

Kwon Yu-won le había dicho una vez que no se podía ir a casa de nadie con las manos vacías. Siyul miraba a su alrededor buscando un supermercado, pero Woo Hyun-se, no sé qué le encontraba de gracioso, al detenerse en un semáforo en rojo, apoyó la frente en el volante y sacudió los hombros. Siyul escuchó sus carcajadas contenidas.

“Ah, ¿por qué se ríe? Le dije que no se va a casa de alguien con las manos vacías.”

“Tú no eres alguien externo, Kwon Siyul, puedes venir sin nada.”

“¿En serio? No, no es eso, pero aun así hay que guardar cortesía……. Pero, ¿vive solo? ¿Voy a conocer a su familia? Eso es un poco…….”

Esta vez, Woo Hyun-se soltó una carcajada abierta. Siyul analizó cada palabra que había dicho para entender qué era tan gracioso, pero no encontró humor alguno. Solo inclinó la cabeza, esperando la respuesta de Woo Hyun-se.

“Vivo solo, no te preocupes.”

La expresión de Siyul, sobre la cual se habían cernido nubarrones negros, se iluminó al instante. Hasta que no obtuvo esa respuesta, su corazón había estado inquieto por si hubiera algún familiar de Woo Hyun-se en casa.

“Qué alivio. Si alguna vez piensa presentarme a alguien, avíseme con antelación. Necesito tiempo para prepararme mentalmente.”

Siyul parloteaba con el rostro iluminado. Se preguntaba si llegaría algún día ese momento. El día en que le presentara a Kwon Yu-won a Woo Hyun-se y conociera a la familia de este último. Imaginando ese futuro incierto, Siyul sonreía con ternura. En su futuro, que antes parecía nublado, empezaba a vislumbrarse tenuemente la espalda de Woo Hyun-se.

Al entrar en el vestíbulo, los ojos de Siyul se abrieron como platos. Ya pensaba que era un buen lugar cuando subió en el ascensor, pero el interior era mucho más grande y limpio de lo que esperaba. Parecía una foto sacada directamente de una revista de interiores.

Después de vivir apretujado con Kwon Yu-won en una habitación de posada del tamaño de una caja de cerillas, no podía evitar sorprenderse al llegar a un sitio así. Donde ellos vivían era un gallinero, y esto era un lugar donde vivían personas.

Dejó de lado la envidia que lo invadía por el momento. No quería ponerse a hablar de realidades estando aquí. Miró la casa de un lado a otro, tratando de encontrar cosas que alabar primero.

“La casa es muy bon…….”

Woo Hyun-se se acercó bruscamente y entrelazó sus labios, cortando sus palabras a la mitad. Se separó haciendo un sonido de succión. Siyul, con los labios entreabiertos, bajó la mirada y luego la levantó hacia Woo Hyun-se.

“El recorrido por la casa……”

“Después.”

Estaba decidido. Quizás lo había planeado desde aquella noche en que susurró que podrían seguir hasta el amanecer. Aun así, no podía odiarlo.

Él lo atrajo hacia sí, rodeándole la cintura con sus brazos. Besó su cuello y luego mordió suavemente el lóbulo de su oreja. Siyul encogió los hombros con un ‘uj’. El calor subió lentamente por la parte inferior de sus cuerpos, ahora pegados. Era imposible no notar la protuberancia firme del otro.

“Todavía no hemos almorzado…….”

“Eso también después. Primero, voy a comerte a ti.”

Le besaba las mejillas con suavidad antes de morderle los labios con hambre. Jugó con su labio inferior y luego invadió el interior de su boca. Cuando Siyul abrió un poco más la boca, Woo Hyun-se presionó sus mejillas con fuerza para obligarlo a abrirla por completo. Se entretenía saboreando su lengua como si fuera un bocado delicioso.

Sus labios solo se separaron cuando Siyul, asfixiado, tenía el cuello teñido de un rojo intenso. Los labios y el surco nasolabial de Siyul estaban húmedos. No esperaba que, al decir que iba a comer, se refiriera a una comida de esta manera. Cuando Siyul levantó la mano para limpiarse, Woo Hyun-se usó su propio dedo para frotar la zona mojada.

Pensando que solo lo estaba limpiando, Siyul se quedó quieto, pero el dedo que presionaba sus suaves labios se introdujo entonces en su boca. Después de la lengua, los dedos; Woo Hyun-se parecía querer probar a Kwon Siyul con una gran variedad de herramientas.

Siyul intentó escupir el dedo salado, pero al encontrarse con la mirada de Woo Hyun-se, cerró los labios. Encerró el dedo grueso y firme dentro de su boca, envolviéndolo tal como la punta de la lengua del otro le provocaba. Lo succionó subiendo como una serpiente y hundiendo sus mejillas, logrando que las paredes de su boca se adhirieran al dedo.

“…….”

La mirada de Woo Hyun-se, que observaba sus labios fijamente, cambió en un instante. El dedo salió de su boca. Woo Hyun-se devoró con ferocidad los labios que Siyul aún no había podido cerrar.

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Ni siquiera llegaron al dormitorio. Estaban en la luminosa sala de estar. Aunque habían corrido las cortinas de los ventanales, la luz del sol que se filtraba iluminaba descaradamente el cuerpo desnudo de Siyul.

Woo Hyun-se tenía un lado travieso. Él permanecía vestido, pero no permitió que Siyul conservara ni una sola prenda. Tras despojarlo de su abrigo, su parte superior, pantalones y ropa interior —lanzándolos lejos como si escondiera vestiduras mágicas—, trasladó a Siyul al sofá.

Al principio, Siyul intentó cubrirse con las manos, pero apenas los labios del otro lo tocaron, su cuerpo se ablandó y perdió la fuerza en sus brazos. Aunque solo lo había experimentado una vez, Woo Hyun-se sabía cómo cocinar a Siyul.

Cuando introdujo sus dedos mojados en la carne de sus nalgas, la incomodidad se disipó al instante y de la boca de Siyul solo brotaron sonidos agitados, como burbujas de aire. Aunque intentó taparse con el dorso de la mano, Woo Hyun-se le sujetó la muñeca y tiró de él.

Así, todo quedó expuesto bajo la mirada de Woo Hyun-se: el rubor de sus mejillas, el cuello manchado, los pezones más hinchados que nunca de tanto succionar y morder, el rastro de semen salpicado sobre su ombligo tras la primera vez, y su erección que, incansable, seguía rígida.

También era visible la parte inferior. Entre sus piernas, abiertas de par en par, se veían sus nalgas y el pequeño orificio, donde estaban enterrados los dedos gruesos del otro. Cuando los tres dedos penetraron profundamente, el pecho de Siyul se agitó y una gota de fluido claro se acumuló en la punta de su erección.

Siyul sentía que iba a volverse loco. Al principio, como estaba bajo los efectos del alcohol y Woo Hyun-se lo había presionado con tanta brusquedad, no sabía qué estaba pasando; solo recordaba el dolor, el calor y el placer intenso. Pero ahora era totalmente diferente. Tenía que soportar la humillación de mostrar su cuerpo desnudo sin nada que ocultarlo en la brillante sala de estar.

Cuando los dedos hurgaban en su interior, los tendones del antebrazo de Woo Hyun-se se marcaban. Él seguía los movimientos de Siyul, que encogía el cuerpo intentando retraerse, para observar sus reacciones, empujando aún más profundo, humedeciendo y dilatando aquel estrecho camino.

Sus ojos, al encontrarse, eran demasiado obscenos. El hambre que contenían era terriblemente intensa. Solo con mirarlo, la raíz de su erección se tensaba y el orgasmo se sentía inminente.

Cuando lo hacía solo, no sufría de eyaculación precoz.

“¿Tienes tiempo para pensar en otras cosas?”

“¡Haa……!”

Los dedos se hundieron con tanta profundidad que parecía que el nudillo iba a entrar también. Presionó y frotó justo contra el punto sensible. Una gota de fluido brotó de la punta del pene de Siyul. Aunque apretó sus nalgas hasta que el músculo se tensó para contener el orgasmo, las paredes internas de su cuerpo se agitaban, succionando los dedos de Woo Hyun-se. Los dedos, sin ceder, se abrieron hacia ambos lados. Y por si fuera poco, frotaban la viscosa carne interna.

“¡Ya, basta……!”

Si lo dejaba seguir, sentía que eyacularía de nuevo de forma vergonzosa. Siyul, que tenía la cabeza apoyada en el reposabrazos del sofá, levantó el torso y rodeó el cuello de Woo Hyun-se con sus brazos.

“No me tortures, ugh, simplemente……”

Siyul miró hacia abajo. Los muslos de Woo Hyun-se parecían estar a punto de estallar. A ese ritmo, él también debía estar sufriendo bastante, pero seguía tratándolo como si estuviera preparando ingredientes.

Siyul levantó los pies descalzos y los colocó con sigilo sobre los muslos del otro. Era una zona donde los músculos se marcaban con fuerza. Al frotarlos con lentitud, sintió cómo la piel bajo sus plantas se estremecía. El sonido de la respiración que brotaba bajo su oído parecía derretirle los tímpanos.

“¿Dónde demonios aprendiste a hacer eso?”

Lo aprendió en videos. Siyul simplemente curvó sus mejillas sonrojadas y sonrió. Una línea profunda apareció en la mandíbula de Woo Hyun-se antes de desaparecer.

“No vayas a usar lo que aprendiste de otros cabrones.”

El torso de Woo Hyun-se volvió a hundirse en el sofá. Soltó los brazos que rodeaban su cuello y separó las piernas de Siyul. El orificio que poco antes había sido hurgado por sus dedos, se cerró con rapidez en ese breve instante.

Cuando el otro desabrochó el cierre de su pantalón, la carne que había estado comprimida allí dentro se irguió de inmediato. Era un tamaño al que nunca lograba acostumbrarse. Especialmente, la parte central, que era notablemente gruesa. Aunque ya lo había visto unas cuantas veces, era difícil habituarse, ya que su grosor y longitud le resultaban asombrosos cada vez que los tenía frente a él. La espalda y los hombros de Siyul se tensaron por los nervios, curvándose al máximo.

Verlo bajo la luz brillante resultaba de lo más obsceno. Siyul giró su rostro encendido hacia un lado. Una mano grande agarró su nuca y la fijó hacia adelante, presionándola suavemente hacia abajo. Ante la orden de abrir los ojos, Siyul levantó los párpados que instintivamente había mantenido apretados.

“Mírame bien.”

“……Ugh.”

La punta hizo contacto. Mientras el orificio se contraía, la cabeza del pene, rígida y firme, comenzó a frotar la entrada. El largo tronco, bañado en aceite, se deslizó entre la piel resbaladiza, presionando con pesadez el escroto redondo.

Cuando Siyul intentó cerrar las piernas ante el placer que le recorría la espina dorsal, recibió un golpe seco. Con un sonido sordo, una marca roja quedó grabada sobre la piel delicada del interior de su muslo. Unas lágrimas asomaron por el rabillo de sus ojos.

“¿Por qué……?”

“Mantente abierto. Quiero verlo bien.”

Aunque sollozaba internamente sintiéndose tratado con crueldad, Siyul mantuvo la vista fija en el punto de unión. La cabeza del pene, parecida a la de una serpiente, presionó la entrada resbaladiza y luego comenzó a penetrar con firmeza.

Sintió un dolor punzante en el coxis al sentir cómo su cuerpo era abierto. Sus dedos de los pies se encogieron todos a la vez. Entraba lentamente, paso a paso, sin dar un solo paso atrás, pisando con determinación. Sin darse cuenta, Siyul estaba conteniendo la respiración. La mantuvo tanto tiempo que su pecho se puso rojo, y solo soltó un jadeo cuando la cabeza del pene terminó de entrar por completo. La mucosa interna se contrajo, envolviendo la carne.

“No deberías estar así todavía.”

La punta de los dedos de Woo Hyun-se tocó su propio pene, que no mostraba señales de ablandarse. Cuando Siyul intentó cerrar los muslos, recibió otro golpe. Ya no sabía si el escozor ardiente en su pierna era por el golpe o por el hecho de haber sido abierto.

Solo había entrado la cabeza. Aún faltaba mucho por recorrer. Siyul tragó saliva con dificultad. Se tocó el vientre a escondidas para calcular hasta dónde llegaría si lo absorbía todo. Palpó bajo el ombligo y luego subió un poco. Al mismo tiempo, bajó la mirada.

Bajo la luz, su majestad resultaba intimidante. Temió que, si lo absorbía por completo, moriría. Siyul agarró apresuradamente las muñecas del otro.

“No, no lo meta todo.”

¿Se daría cuenta Siyul de lo ridículo que sonaba al decir eso mientras sus paredes internas se contraían alrededor del pene? Woo Hyun-se sonrió con dulzura. Tenía una vena marcada en la sien por el esfuerzo de contenerse, pues lo que realmente quería era atarlo y embestirlo a su antojo.

“En aquel entonces lo recibiste bien.”

“Eso es porque……. ……¡Ugh!”

Siyul intentó explicarle que en ese entonces estaba oscuro y no sabía qué pasaba, pero aprovechando su descuido, Woo Hyun-se hundió el pene hasta el cuerpo, pasando la cabeza. Tras retirarlo apenas un poco, ignorando los ruegos de "espera, espera" de Siyul mientras forcejeaba, lo aplastó con su propio torso y embistió con toda la fuerza de su cadera.

“……¡Ah!”

La cabeza de Siyul cayó hacia atrás sobre el reposabrazos. Se creó un espacio por el que podría haber pasado un puño entre su cintura alzada y el sofá. Gotas de sudor resbalaron por sus sienes y cayeron, mientras su propio pene erguido expulsaba una descarga de semen, dejando un rastro difuso sobre su vientre plano.

Siyul no podía articular palabra, solo temblaba violentamente. Aunque lo había preparado con los dedos, el camino seguía siendo estrecho. Dolía. Pero, en un rincón de su cerebro, estallaron fuegos artificiales. Cada vez que la carne que tenía dentro se movía, presionaba sin piedad el interruptor oculto en su cuerpo, ese que al ser estimulado le encogía los testículos y llenaba su pene de semen hasta el límite.

Woo Hyun-se se incorporó. Su sombra cayó sobre Siyul. Extendió su mano grande para sujetar su cintura. Comparada con el tamaño de su mano, la cintura de Siyul era delgada, y el pulgar de Woo Hyun-se casi tocaba su ombligo.

“¡Un momento, espera……!”

¿Acaso no necesitaba su cuerpo tiempo para adaptarse? Esa misericordia no existía para Woo Hyun-se. Agarró la cintura de Siyul con tanta fuerza que dejó marcas en su piel y lo atrajo hacia sí con brusquedad. Lo hizo hasta que el vello áspero presionó contra sus nalgas y la raíz, que aún faltaba por entrar, se hundió en su carne.

“¡Haa…… ugh!”

Con solo la cabeza dentro, se sentía lleno hasta el límite, y al llegar a la mitad del tronco, sus entrañas se sacudían; pero su pareja, de insaciable codicia, empujaba hasta el fondo para que lo tragara todo. El extremo presionó con firmeza la zona obstruida de su carne interior, retrocedió y volvió a abrirse paso de forma lenta pero poderosa. En un instante, como una llave encajando en una cerradura, la cabeza del pene penetró profundamente en el interior curvo.

“¡Ah…… ah!”

Siyul agarró los reposabrazos y retorció la cintura. No podía soportarlo más. Su cuerpo estaba siendo exprimido. Ante sus ojos destelló una luz blanca y, desde lo más profundo, brotó un líquido blanquecino. Ni siquiera lo había tocado, pero primero salió a borbotones y luego se derramó sin control.

Woo Hyun-se también apretó los dientes. La carne interior de Siyul ondeaba como las olas del mar. Apretando y soltando el pene, succionando con desesperación. Especialmente, los costados de la cabeza del pene quedaban envueltos por la mucosa como si fuera papel coreano mojado, pegándose sin dejar espacio, para luego soltarse y volver a envolverlo con fuerza.

Siyul no tenía ni un segundo para comprender qué estaba pasando con su cuerpo. Antes de que pudiera recuperar el aliento, Woo Hyun-se lo golpeaba sin descanso. Su cuerpo era empujado hacia arriba y arrastrado hacia abajo; cada vez que el pene chocaba contra su interior entre las piernas abiertas, la cabeza se deslizaba profundamente.

“¡Haa, ah……. Ahg, ugh, hik……!”

A pesar de haber eyaculado, el placer no terminaba. No había tiempo para enfriarse. Su pene se relajaba y volvía a endurecerse cada vez que el de Woo Hyun-se se hundía profundamente. Sus testículos, tras agotar todo el semen almacenado, se habían encogido hasta quedar pequeños. Cada vez que su cuerpo se sacudía, el pene erguido golpeaba su vientre con fuerza.

“Suave, por favor…… ¡suave, te lo ruego……!”

Woo Hyun-se parecía haberse quedado sordo. Aunque Siyul suplicaba entre lágrimas, no escuchaba. Aunque su orificio, tenso y sin arrugas, se veía digno de compasión al haber tragado algo tan excesivo para su tamaño, su pareja seguía siendo igual de tosco y urgente.

Siyul posó las manos sobre los antebrazos de Woo Hyun-se, tratando de sobrevivir. El placer era tan desbordante que su cerebro estaba a punto de estallar. Hipando, intentó calmar al otro como pudo. Buscó su mirada; aunque la tenía nublada por las lágrimas, parpadeó varias veces para enfocarlo.

“Siento…… que voy a morir……. Es demasiado, demasiado profundo…….”

Aunque lo acarició con suavidad, tal como lo hacía para calmar a Kwon Yu-won, los músculos bajo sus palmas se tensaron aún más. Fue un fracaso. Woo Hyun-se inclinó el torso y mordió sus labios. Lo aplastó completamente con su peso y conquistó su boca con la lengua.

Woo Hyun-se se tragó tanto los gemidos como el aliento que brotaban de la garganta de Siyul. Sujetó sus huecos poplíteos, dobló sus piernas por la mitad y se volcó completamente sobre él. Al enterrarse así, el cuerpo de Siyul, aplastado debajo, se agitaba como un pez fuera del agua.

Al abrazarlo por la espalda hasta la cintura, Siyul quedaba casi oculto por aquel cuerpo enorme. Solo sus piernas se movían al aire con desesperación. Sus pies y dedos se curvaban ocasionalmente, y sus rodillas se flexionaban y estiraban como si estuviera forcejeando.

Cuando se separaban un momento, Siyul soltaba gritos que eran tanto gemidos como llantos. Repetía la palabra ‘por favor’ como alguien que ha perdido la razón. Era como si alguien le hubiera clavado fuegos artificiales en el cuerpo, les hubiera prendido fuego y hubiera huido. Se sentía pesado, como si estuviera bajo una roca, pero cuando recibía golpes en los glúteos y el pene machacaba su carne húmeda, solo quedaba un placer tan intenso que parecía que su cuerpo ardería hasta quedar reducido a cenizas.

Woo Hyun-se se incorporó y, agarrando los brazos de Siyul, lo arrastró. Tal como hicieron en el coche, lo sentó sobre sus muslos y alineó su pene con aquel orificio viscoso. Cuando Siyul intentó escapar apoyándose en sus hombros, él chasqueó la lengua y lo obligó a sentarse de golpe.

“—¡Hgh!”

“No seas tan dramático.”

Mientras mordía su cuello, succionándolo hasta casi sacar sangre, agarró sus glúteos con ambas manos. Levantó a Siyul, que le temblaban los muslos, y luego soltó la fuerza de sus manos para dejarlo caer de golpe. La cabeza de Siyul cayó hacia atrás. Sus ojos, nublados, se llenaron de una película de agua que empañaba su visión.

Woo Hyun-se sostuvo a Siyul justo antes de que se desplomara hacia atrás. Rodeó su cintura con un brazo y, con su propia mano, obligó a Siyul a rodear su cuello. Mientras amasaba la carne de sus nalgas entre sus manos, besaba sus mejillas sonrojadas, succionándolas con deleite.

“Si me das un beso, terminaré pronto.”

Por fin, había una salida. Siyul no lo dudó y se lanzó hacia Woo Hyun-se. Entrelazó sus labios y besó al otro como había aprendido. Exploró el interior de su boca con la punta de su lengua, húmeda y cálida.

“ugh…”

El pene que lo atravesaba se puso aún más rígido, aumentando de tamaño. Siyul pudo sentir claramente cómo las comisuras de los labios de Woo Hyun-se se elevaban contra los suyos. Aunque se esforzaba al máximo por besarlo, las manos que sostenían sus nalgas volvieron a apretar con fuerza.

Su cuerpo era sacudido como el de un muñeco. Woo Hyun-se sofocaba cualquier sonido que intentara escapar. Siyul, derramando lágrimas, se aferraba a él como si estuviera colgado de una cuerda al borde de un precipicio.

Cuando el sonido de los glúteos chocando se hizo más intenso y el pene que lo llenaba creció aún más, Siyul empezó a temer que sus entrañas fueran a desgarrarse por completo. En ese momento, Woo Hyun-se lo apretó contra su pecho con tal fuerza que Siyul sintió que iba a quedar aplastado. Soltando un breve resoplido, Woo Hyun-se lo atrajo aún más hacia abajo.

“……ugh, ugh……”

Al aplastarse la carne de sus nalgas, un líquido tibio comenzó a llenar su interior. Acometiendo una y otra vez, Woo Hyun-se barnizó su interior y sus mucosas con su semen. Siyul permanecía desplomado, solo reaccionando con leves espasmos. Su propio pene, tras haber vaciado todo su fluido hace tiempo, solo emitía un goteo insignificante a pesar de la descarga de placer que recorría su cuerpo.

Siyul se desplomó sobre el cuerpo de Woo Hyun-se, jadeando como alguien que ha corrido un maratón a máxima velocidad. No tenía fuerzas ni para mover un dedo. Su cuerpo se sentía más pesado que el algodón empapado, aunque los restos del placer aún hacían que su espalda se estremeciera de vez en cuando.

“Fuu”, exhaló Woo Hyun-se, dejando escapar un suspiro largo. Sus bíceps y muslos, que habían estado tensos al máximo, se relajaron también. Aun así, sus brazos no soltaron a Siyul en ningún momento.

Besos comenzaron a caer sobre la frente y la coronilla de Siyul. Eran dulces y tiernos, como el saludo de dos pájaros frotando sus picos. Eran tan distintos a la violencia del acto anterior que Siyul respondió frotando su mejilla contra el cuello del otro.

Aunque el acto había sido agotador, no le desagradaba la situación de estar abrazado por Woo Hyun-se mientras recibía besos por todas partes. Se sentía como una recompensa obtenida tras soportar una ardua penitencia. Siyul, dejándose consentir, rodeó a su pareja con los brazos y lo abrazó con todas sus fuerzas.

“¿Vamos a la cama ahora?”

“……¿Eh?”

La fuerza en los brazos de Siyul se desvaneció al instante. Sus mejillas, antes sonrojadas, se enfriaron como una hoja de papel blanco y sus pupilas temblaron levemente. No podía creer lo que acababa de decir. Lo miró a los ojos preguntándole si hablaba en serio; a diferencia de él, que estaba a punto de desmayarse, su pareja se veía tan fresco como si apenas hubiera hecho un calentamiento ligero.

“Tenemos que hacerlo una vez más.”

No era una broma. La mano que acariciaba su muslo hacia arriba estaba cargada de intención. Siyul se dio cuenta demasiado tarde de que estaba sentado sobre la boca de un tigre. Intentó levantarse a la velocidad de la luz, pero no logró escapar de sus muslos. El lazo que lo había atrapado era mucho más astuto que él.

“¿Me trajiste aquí para esto?”

Su voz estaba completamente quebrada. Incluso para sus propios oídos, sonaba penosa. Aclaró su garganta un par de veces, pero la aspereza en su garganta no desapareció del todo.

Siyul se quedó tendido en la cama como un cadáver. Su cabello estaba desordenado sobre sus ojos, pero no le quedaban fuerzas ni para apartarlo. Boca abajo, apenas logró girar la cabeza hacia un lado. Presionó su mejilla contra la sábana y miró al hombre que yacía a su lado con ojos llenos de resentimiento.

Se encontró con la mirada de Woo Hyun-se, quien estaba acostado boca arriba mirando al techo. Este sonrió levemente y extendió la mano para apartar el cabello empapado en sudor de su frente.

“La mitad.”

“¿Entonces la otra mitad?”

“Para cocinarte algo rico.”

Ahora que lo pensaba, no había almorzado. Pero no tenía hambre. Tal vez era porque Woo Hyun-se había entrado y salido tantas veces que, incluso sin comer nada, se sentía saciado.

“No tengo hambre…….”

Incluso al pronunciar esa frase, su garganta seca le dolió. Tosió levemente y Woo Hyun-se se levantó de la cama para traerle agua mineral. Al ver que Siyul no tenía fuerza en las manos para sostenerla, él mismo abrió la tapa. Unieron sus labios mientras le pasaba el agua. Siyul bebió con avidez.

La sed se calmó y recuperó un poco de energía. Siyul se incorporó con lentitud y sostuvo la botella con ambas manos para seguir bebiendo. Tras haber expulsado tanto sudor y semen, el agua le supo a gloria.

“¿Qué pensabas cocinarme de rico?”

“No sé cocinar muchas cosas. ¿Pasta?”

Aunque no tenía hambre, era una oportunidad que no podía dejar pasar si Woo Hyun-se iba a preparársela. Siyul se envolvió en la sábana y asintió con entusiasmo.

“Hazla, por favor. Quiero comerla.”

Woo Hyun-se sonrió como si estuviera viendo algo adorable. Despeinó su cabello y le besó la frente, diciéndole que descansara. Siyul se quedó sentado en la cama, mirando fijamente la espalda del hombre que se alejaba. En sus hombros robustos y su amplia espalda, aún quedaban marcadas las huellas de las veces que él no había podido contenerse y lo había arañado.

Solo cuando el hombre salió por completo de la habitación, Siyul se desplomó sobre la cama. Cerró los ojos e inhaló profundamente. El dormitorio aún conservaba el tenue aroma de lo que habían hecho. Era una mezcla de algo agrio y dulce a la vez.

Puso una mano sobre su pecho. Su corazón latía con fuerza. Era un latido mucho más pesado que cualquiera que hubiera sentido antes. Era una sensación extraña, pero no quería rechazarla.

Siyul se abrazó a la almohada y se puso de lado. Al hundir la nariz en la almohada suave y esponjosa, el aroma lo envolvió con más fuerza. Probablemente no era feromona, pero aun así, para Siyul, era algo preciado. Inhaló profundamente, exhaló brevemente y volvió a llenar sus pulmones con aquel aroma.

Cuando el cansancio comenzaba a vencerlo y estaba a punto de cerrar los ojos, escuchó un sonido de utensilios chocando afuera. Su curiosidad lo impulsó hacia allá. Quería ver a Woo Hyun-se cocinando. Siyul abrió sus ojos somnolientos, brillando con interés. De todas formas, no iban a poder estar juntos toda la noche. Consideraba que el tiempo que pasaba durmiendo era tiempo desperdiciado.

Bajó de la cama y buscó su ropa, mirando a todos lados. Pero sus prendas no aparecían ni bajo la mesa ni en el sofá. Aunque ya se habían visto todo, le daba vergüenza salir al pasillo totalmente desnudo. Siyul pensó en envolverse con la sábana, pero descubrió una camisa de Woo Hyun-se sobre el sofá y se la puso rápidamente.

Debido a la diferencia de complexión, incluso una simple camiseta le quedaba larga hasta los muslos, como si fuera el bajo de una falda. El cuello también era amplio, dejando al descubierto sus clavículas, salpicadas de manchas rojas.

“¿No tienes otra ropa?”

Sin embargo, no veía otra prenda a la vista. No tuvo más remedio que salir de la habitación, acicalándose la ropa que se le resbalaba por los hombros mientras caminaba tras él.

En la cocina, la comida estaba en pleno proceso. El agua burbujeaba y Woo Hyun-se cortaba los ingredientes sobre la tabla con un sonido rítmico. Al notar la presencia de Siyul, se giró. Abrió la boca como para decir algo, pero al ver el aspecto de Siyul, se cubrió el rostro con la mano y soltó una risita ahogada.

¿Tan ridículo se veía?

Como había salido sin mirarse al espejo, Siyul no sabía qué aspecto tenía. Su ropa le quedaba holgada como si llevara puesto un saco, su cabello estaba alborotado y sus párpados y las bolsas bajo sus ojos estaban inflamados.

En sus mejillas había marcas de dientes redondeadas, su piel expuesta estaba llena de huellas de mordiscos y succiones, y en la cara interna de sus muslos, apenas visibles bajo el dobladillo de la camiseta, lucían orgullosas unas marcas rojas de manos. Era como si estuviera anunciando a los cuatro vientos: ‘Acabo de rodar en una cama’.

“¿Lo hiciste a propósito?”

Tras reírse un buen rato, soltó esa pregunta inesperada. Siyul no entendió el significado de inmediato y repreguntó.

“¿Qué cosa a propósito?”

“La ropa.”

Aunque la tela de la prenda era suave y parecía costosa, él no era alguien que codiciara descaradamente la ropa ajena. Temiendo que Woo Hyun-se se hiciera una idea equivocada, Siyul agitó las manos y se apresuró a explicarse.

“Ah, es que no tenía qué ponerme……. ¿Dónde está mi ropa?”

“La puse en la lavadora. Estaba mojada.”

Por un momento no entendió la razón, pero luego cayó en la cuenta. Sus mejillas se tiñeron de rojo al instante. Se cubrió el rostro con una mano. Todo había empezado en el sofá de la sala. Como su ropa había quedado esparcida por cualquier parte bajo el sofá, el culpable de que se hubiera mojado probablemente era él mismo.

“No se secará hoy……”

“Solo tengo que ponerla en la secadora. Si no se seca, ponte mi ropa.”

No había pensado en la secadora. Entonces, no tendría problemas para vestirse antes de irse. Aliviado por eso, ahora empezó a preocuparse por la parte inferior, que quedaba al descubierto. Cuando preguntó con timidez si podía prestarle ropa interior, le respondió que mejor no se pusiera nada y se quedara así. Dijo que, de todas formas, la suya era grande y se le caería.

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¿Debería traer ropa de repuesto la próxima vez? Mientras pensaba en esa tontería, rodeó la isla de la cocina y se acercó a Woo Hyun-se.

“¿No hay algo en lo que pueda ayudar?”

“Quédate sentado tranquilamente.”

Lo único que Siyul sabía cocinar era ramen. La cocina era territorio de Kwon Yu-won. Y como él era partidario de la comida coreana, Siyul nunca había visto un plato de pasta en su mesa.

Queriendo ayudar en algo, Siyul no pudo quedarse sentado y comenzó a merodear alrededor de Woo Hyun-se. Se ponía de puntillas para intentar ver por encima de sus hombros, se sentaba un segundo en la mesa y luego saltaba para observar de cerca el proceso de cocción.

“No puedes quedarte quieto, ¿eh?”

Woo Hyun-se soltó ese comentario al ver a Siyul moviéndose inquieto. Siyul, que estaba justo en medio de un estiramiento para ver qué hacía Woo Hyun-se, lo miró rápidamente con cautela.

“Es que me aburro si solo me siento. ¿Te molesto?”

“No.”

Pensó que le pediría que se fuera porque le molestaba, pero en sus labios se dibujaba la sonrisa de siempre. No, de hecho, parecía incluso más profunda. Siyul soltó una risita y se pegó a Woo Hyun-se. Aunque debía ser un estorbo, Woo Hyun-se no se quejó ni una vez. Se movía con naturalidad incluso con aquel lastre colgado a su costado. Aunque, visto desde lejos, parecían una cigarra pegada a un árbol viejo.

La pasta estuvo lista en poco tiempo. Siyul solo la había probado cuando la servían en el comedor escolar, pero jamás la había comprado con su propio dinero. Ni siquiera le gustaba especialmente, pero por alguna razón, al ver la pasta servida en el plato por Woo Hyun-se, se le hizo agua la boca. Se veía apetitosa. Incluso juraría que escuchó a su estómago rugir.

“Gracias por la comida.”

Tras ver cómo Woo Hyun-se empezaba a comer, Siyul hizo lo mismo: enrolló los fideos en el tenedor tal como lo vio en la televisión y se los llevó a la boca. Sus ojos se abrieron de par en par. No era el sabor a kétchup de la escuela o del orfanato. ¿La pasta siempre sabía así? Era un mundo nuevo, tan sorprendente como una bebida de yogur.

El hambre, que había olvidado, resurgió con fuerza. Siyul empezó a comer más rápido. Ni siquiera se dio cuenta de que tenía salsa en la boca. Tras un rato comiendo sin parar, se sorprendió al sentir una mirada fija sobre él y levantó la cabeza de golpe.

¿Había comido con demasiada voracidad? Como ambos crecieron sin padres, las enseñanzas de Kwon Yu-won sobre que debían comer con educación en cualquier lugar al que fueran y no hacerlo como si estuvieran poseídos por el hambre, cruzaron su mente. Con un poco de retraso, dejó el tenedor con timidez.

“Estaba tan rico……. Creo que comí de forma muy descuidada.”

“Se ve bien, ¿por qué lo dices?”

Él limpió con delicadeza la salsa que tenía alrededor de los labios. Siyul sacó la lengua rápidamente y lamió el lugar donde los dedos de Woo Hyun-se habían rozado. Sabía a tomate fresco.

“¿Dónde aprendió a hacer esto?”

“En ningún lado. Es básico. La pasta es fácil.”

Tener tal habilidad sin haberlo aprendido nunca. Una vez, el chef del local le había dicho que la cocina era algo con lo que se debía nacer. Por más que lo pensara, Dios se había equivocado al repartir el talento.

“Pensé que el representante no hacía cosas como cocinar. Creí que pedía comida a domicilio o que contrataba a alguien.”

“La mayoría hace eso. Solo hoy, especialmente para el señor Kwon Siyul.”

No sonaba a que quisiera presumir. Su voz era plana, como si fuera una simple verdad. Aun así, su corazón dio un vuelco. Siyul no lo demostró, bajó la cabeza y se metió un bocado de pasta en la boca.

“¿Cómo está el punto de sal?”

Tenía la boca tan llena que no pudo responder verbalmente, así que levantó el pulgar. Después de limpiar hasta la salsa, se arremangó diciendo que él lavaría los platos. Pero el lavavajillas se lo impidió. Como Woo Hyun-se dijo que él se encargaría, Siyul se esforzó al máximo por defender los platos. Después de enjuagarlos rápidamente solo quedaba meterlos en la máquina, ¿cómo iba a ser incapaz de hacer algo tan sencillo?

“Yo también puedo hacerlo.”

“Si tú lo dices.”

Lo intentó con determinación, pero como el modelo era distinto al que usaban en el local, pasó un buen rato pasándolo mal frente al aparato. Al ver que no podía más, Woo Hyun-se se acercó y le empujó la espalda diciéndole que ayudar era quedarse sentado sin hacer nada.

Sentado en un taburete alto, Siyul esperaba a que el trabajo terminara mientras movía las piernas como si estuviera jugando con agua en un arroyo. Woo Hyun-se, tras terminar de ordenar, sacó una bebida de la nevera. Al ver el envase tan familiar, Siyul soltó una carcajada radiante. No pudo evitar reírse.

“¿Cuándo preparó esto?”

“Como no sabía cuándo vendría el señor Kwon Siyul.”

No esperaba encontrarse con esta bebida hasta aquí. La sonrisa radiante no desaparecía del rostro de Siyul. Frente a la tienda de conveniencia, dentro del coche, e incluso en su casa, Woo Hyun-se tenía siempre y en todas partes un cebo con el que atraer a Siyul.

“¿A otras personas también las trató así de bien?”

De repente, le dio curiosidad. ¿Sería Woo Hyun-se una persona así de cariñosa desde el principio? Siyul aún no olvidaba su primer encuentro. Woo Hyun-se era experto en amenazar y también sabía pelear. Incluso le había dado una bofetada. No fue tan fuerte como para hacerlo volar, pero fue suficiente para asustarlo.

Sintió un hormigueo en la mejilla que recibió aquel golpe y se la acarició sin motivo. Siyul todavía no sabía cuál era la verdadera naturaleza de Woo Hyun-se.

“¿Por qué?”

“Solo, por curiosidad.”

“Quién sabe, no lo recuerdo.”

“Mentira.”

“¿Acaso el señor Kwon Siyul recuerda detalladamente cómo trató a todas las personas que pasaron por su vida?”

Para eso tendría que haber tenido a alguien antes. Woo Hyun-se era el primero, pero no pensaba revelarlo. En realidad, aunque decía eso, no parecía estar muy apegado a su pasado.

“Yo tampoco recuerdo mucho. Aun así, quiero saberlo. Si el representante era una persona amable desde el principio.”

“Nunca me han dicho que sea amable. Tampoco he cocinado mucho. Normalmente, otros lo hacían por mí.”

Decía que era raro que alguien hubiera probado esta comida hecha por él. Un ‘juju’ escapó de sus labios antes de que pudiera detenerlo. Se sentía satisfecho. Al mismo tiempo, sentía un poquito de celos. De esos pocos que habían probado la cocina de Woo Hyun-se. De todas las personas que habían visto la espalda de Woo Hyun-se frente a la cocina y que habían llevado a sus bocas la comida que él les preparaba.

“La próxima vez yo se lo haré. Aunque solo sé hacer ramen. ¿Le gusta el ramen?”

“Si me lo prepara el señor Kwon Siyul, tendré que comerlo.”

Eso significa que no le gusta. Siyul resbaló su cabeza sobre su brazo como si estuviera ebrio. Sus labios se relajaron por cuenta propia mientras sonreía tontamente. Si él fuera una persona con linaje, ¿no estaría liberando feromonas por todas partes ahora mismo?

Se lo había oído decir a Kwon Yu-won. Los alfas u omegas, cuando están muy felices o muy enfadados, liberan feromonas independientemente de su voluntad. Decía que, cuando las emociones son intensas, es difícil controlarlas.

¿Cómo estará Woo Hyun-se en este momento?

“……Representante, sobre las feromonas. ¿Cómo se siente ahora? Yu-won dice que, si uno tiene rasgo, puede expresar sus sentimientos a través de las feromonas.”

Se armó de valor y le preguntó. Woo Hyun-se, tras dar un sorbo a su café, soltó un “humm” y apoyó la barbilla en su mano.

“¿Cómo crees que me siento?”

“Por eso le pregunté, porque no lo sé.”

“No te voy a responder.”

“Vaya……. Tiene usted un carácter realmente malo, representante.”

“¿Te acabas de enterar? Te diste cuenta bastante tarde.”

Quería insistirle para que se lo contara. Quería oler ese aroma directamente. Quería saber qué emociones estaba sintiendo Woo Hyun-se sin necesidad de palabras. Estaba a punto de abrir la boca cuando, justo a tiempo, se escuchó desde lejos la alarma que indicaba que la lavadora había terminado. Como Woo Hyun-se se levantó de su asiento, Siyul mantuvo sus labios, que ya estaban entreabiertos, fuertemente sellados.

Como él se fue a poner la secadora, Siyul se quedó solo en la mesa. Siyul jugueteó con su taza, se levantó y dirigió sus pasos hacia donde había ido Woo Hyun-se. Aunque fuera solo por un momento, era una casa demasiado grande para estar solo.

Al llegar al barrio, Siyul se quedó dentro del coche un buen rato. Woo Hyun-se no lo dejaba ir, y Siyul tampoco quería despedirse tan pronto. Sin embargo, cuando Kwon Yu-won lo llamó alrededor de las 2 de la madrugada, no pudo posponerlo más.

Después de forcejear un rato discutiendo sobre quién se iría primero, decidieron resolverlo con un piedra, papel o tijera. La negativa franca de Woo Hyun-se estaba escrita en su frente —la clase de “¿De verdad tenemos que hacer esto? ¿A mi edad tengo que participar en estas tonterías?”—, pero a Siyul no le importó. Era mucho mejor que posponer la llegada una y otra vez para acabar durmiendo dentro del coche y recibir un sermón de Kwon Yu-won.

“Hago todo tipo de cosas desde que conozco al señor Kwon Siyul.”

“Deprisa.”

Ante su insistencia, extendió la mano de mala gana. En la primera ronda empataron; en la segunda, Woo Hyun-se sacó tijeras y Siyul, piedra. Mientras Siyul celebraba con los brazos en alto, Woo Hyun-se apoyó la mejilla sobre su puño mientras recargaba el codo en el marco de la ventanilla. Tenía una cara de mal humor total.

“¿Tan feliz te hace?”

“Es feliz ganar. Váyase ya. Le veré irse y luego entraré yo.”

“La próxima vez no perderé.”

“Sí, sí.”

Siyul salió del coche de un salto. Como regalo adicional, antes de bajar, Woo Hyun-se lo agarró por el cuello de la camisa y le frotó los labios hasta dejárselos rojos.

Siyul se dio la vuelta una vez que el coche desapareció por completo. Aunque se habían encontrado al mediodía y se separaban en la madrugada del día siguiente, no sentía que hubieran pasado tanto tiempo juntos. Siyul se hizo la sospecha absurda de que, a sus espaldas, el reloj corría tres veces más rápido que en cualquier otro día.

Aunque se habían despedido hace tan solo un momento, ya quería verlo de nuevo. Siyul dio unos pasos y miró hacia el lugar donde estaba estacionado el coche de Woo Hyun-se. Estaba vacío, y solo la luz de la farola iluminaba el hueco.

Él mismo había enviado a Woo Hyun-se diciéndole que debía irse rápido, pero ahora era él quien se quedaba de pie en ese lugar. Sus mejillas, que se habían calentado en el coche, se estaban enfriando, pero Siyul no podía obligarse a avanzar.

Una noche, quería haber estado juntos una noche.

“…….”

En lugar de dejarse llevar por el pesar, Siyul levantó los brazos, tiró de las mangas y aspiró un largo “huff”. Aunque no quedaran feromonas porque le habían puesto desodorante, el aroma del suavizante que brotaba levemente de la ropa de Woo Hyun-se también impregnaba su propia prenda.

Siyul tiró de ambas mangas hasta cubrirse las manos y hundió el rostro en ellas.

Con el rostro oculto, sonrió con ternura. ¿Será porque el suavizante olía parecido a las flores? Aunque estaban al comienzo del invierno, se sentía como si estuviera parado en medio de un campo de flores en plena primavera.

* * *

El movimiento de sus manos, que limpiaban la mesa, fue ralentizándose hasta detenerse. Siyul, con las palmas apoyadas sobre el tablero, suspiró con la mirada perdida. El mensaje que había visto esta mañana bailaba ante sus ojos, impidiéndole concentrarse en el trabajo.

“Me voy de viajar.”

Era el mensaje enviado por Kwon Yu-won. En cuanto lo vio, lo llamó de inmediato, pero no respondió. Siyul registró el armario. Algunas prendas y objetos personales de Kwon Yu-won habían desaparecido. Su mochila favorita, a la que tanto cariño le tenía, tampoco estaba. Era evidente que se había ido por voluntad propia.

“¿Cuándo vuelves?”

En cuanto envió el mensaje, no tardó mucho en llegar la respuesta. Aunque no podía atender llamadas, al menos parecía capaz de escribir mensajes.

“Dentro de un mes.”

Tanto tiempo lejos. Siyul tecleó en el teléfono con tanta fuerza que casi lo rompe. Aparte del servicio militar, nunca habían estado separados por tanto tiempo. Habían solicitado entrar juntos al ejército, pero por motivos de sus linajes, acabaron en unidades distintas.

“¿A dónde vas a estar tanto tiempo?”

“Antes de hacerme más viejo, voy a echar un vistazo por varios sitios. También buscaré un lugar donde podamos vivir tú y yo.”

“La otra vez dijiste que vivir en provincias también estaba bien, ¿no?”

“Es que allí es demasiado caro, me parece que no podré comprar una casa aunque trabaje toda la vida.”

La conversación que compartieron mientras bebían juntos en la tienda de conveniencia cruzó su mente como un relámpago. Aquel arrebato de frustración en el que golpeó la mesa, soltando su rabia por no saber cuándo lograrían ahorrar para pagar el alquiler de una vivienda que subía casi todos los días.

Cuando salieron del orfanato, se habían prometido que, sin importar lo que pasara, se establecerían en esa ciudad, pero la realidad era que, con sus ingresos, era casi imposible adquirir una propiedad, e incluso conseguir un alquiler era difícil. Kwon Yu-won, más que nadie, conocía perfectamente esa realidad.

Aun así, le dolía que se hubiera marchado sin decirle una palabra. Siyul le reclamó por mensaje, preguntándole por qué se había ido sin avisar. Incluso la noche anterior, Kwon Yu-won no había dado ninguna señal de que fuera a marcharse a ninguna parte. Habían cenado y se habían ido a dormir como de costumbre.

Siyul repasó la conversación que ambos tuvieron acostados uno al lado del otro anoche, buscando alguna palabra que pudiera haber pasado por alto. Como estaba extremadamente agotado, se quedó dormido rápidamente, y las pocas palabras que intercambiaron fueron casi entre sueños.

‘……No lo haré.’

¿Qué era lo que le pedía perdón? Lo primero que le preguntó fue si acaso había aceptado aquella propuesta de hacer entregas que le habían hecho, temiendo que fuera eso.

No.

Solo voy a viajar un poco y volveré.

Aunque le preguntó dónde estaba, solo decía que se lo contaría más tarde. Le preguntó si acaso debía dinero a alguien o si estaba huyendo de alguien, pero insistía en que no era nada de eso.

No te preocupes.

Yo no te miento.

Es solo que me siento agobiado. Volveré exactamente en un mes.

Últimamente, Kwon Yu-won no había tenido buen aspecto. A menudo se quejaba de que el trabajo era duro. A veces incluso perdía el sueño. Si Siyul se despertaba de madrugada al escuchar ruidos a su lado, a veces encontraba a Kwon Yu-won sentado, apoyado contra la pared, mirando tranquilamente por la ventana.

Si pasa algo, asegúrate de contactarme.

Era la primera vez que desaparecía sin decir nada, por lo que se sentía inquieto, pero como decía estar agobiado, no había mucho más que pudiera decir. También se sentía mal por no haber sido capaz de notar lo que pasaba por su mente, a pesar de haber vivido juntos pegados todo este tiempo.

Como Kwon Yu-won nunca le había mentido, creía en sus palabras de que volvería en un mes; quería creer en la historia de que se había ido de viaje simplemente por sentirse agobiado, pero…….

Siyul soltó un suspiro tan pesado que parecía que la mesa iba a colapsar, pero cuando la campanilla de la puerta sonó y alguien entró, cambió su expresión de inmediato. Con una sonrisa de servicio al cliente, levantó la vista.

“Bienveni……. ¿Eh?”

No pudo terminar el saludo. El rostro de la persona que entraba, conversando alegremente con sus amigos, le resultaba familiar. La otra parte también lo vio, lo señaló con el dedo y levantó las cejas con la misma sorpresa. Aunque su primer encuentro no había sido precisamente ejemplar, habían decidido hacerse amigos, así que no eran personas que pudieran fingir que no se conocían.

“¿Woo Tae-ju?”

Al pronunciar su nombre, el otro sonrió brillantemente. Sus amigos le daban palmaditas en el hombro y parecía que le preguntaban si se conocían. Woo Tae-ju asintió con entusiasmo y envió a sus amigos a una mesa primero. Luego, se acercó a grandes zancadas hacia donde estaba Siyul.

“Vaya, ¿trabajabas aquí? Si lo hubiera sabido, habría venido antes.”

“¿Qué haces por aquí?”

“Ah, una conocida mía trabaja en este lugar. Llevaba tiempo diciendo que vendría a visitarla y por fin tuve tiempo…….”

Los amigos de Woo Tae-ju, ya sentados, empezaron a curiosear hacia donde ellos estaban. Mostraban curiosidad, como si quisieran saber quién era Siyul. No queriendo ser el centro de atención, Siyul empujó suavemente a Woo Tae-ju para que se fuera.

“Iré a tomarles el pedido pronto. Ah, si les parece bien, pidan el salmón. El chef dijo que el salmón de hoy está muy bueno.”

“¿Me lo recomiendas tú? Iré a decírselo ahora mismo a los chicos. Gracias.”

Woo Tae-ju sonrió ampliamente y regresó a su mesa. Fue un encuentro repentino, pero agradable. Su corazón, que se sentía pesado por la desaparición de Kwon Yu-won, se alivió un poco. Siyul tomó el menú con una expresión mucho más relajada.

Woo Tae-ju conocía a la gerente Kang. Tal vez porque le había avisado con antelación, la gerente Kang, que tenía el día libre, visitó el local personalmente. Intercambió saludos afectuosos con Woo Tae-ju, dio instrucciones de que le sirvieran todo tipo de atenciones y luego se marchó diciendo que tenía asuntos urgentes que atender.

Woo Tae-ju bebía como si no hubiera un mañana. Era un borracho nato. Además, tenía una personalidad alegre. Reía y charlaba como si estuviera en su mejor momento, e incluso subió al escenario para cantar alternándose con sus amigos. No tenía ni pizca de timidez a la hora de tomar el micrófono frente a los demás. Parecía ser alguien optimista y extrovertido por naturaleza.

Gracias a ello, Siyul no tuvo un momento de paz. Entre llevar comida y recoger botellas vacías, corría por el salón con los pies ardiendo, y el tiempo voló como si tuviera alas. La hora de cierre estaba a la vuelta de la esquina.

Los demás clientes se habían ido y solo quedaba el grupo de Woo Tae-ju. Viéndolos tirados en los sofás o desplomados sobre la mesa, se notaba que ellos también estaban en las últimas. Siyul pensó que no pedirían nada más y que podría ausentarse un momento del salón, así que tomó la bolsa de basura.

Mientras tiraba los desechos en el callejón trasero de la planta baja, se encontró con una figura que no había visto en el salón. Al ver a Siyul, Woo Tae-ju dejó el cigarrillo que tenía en la boca entre sus dedos y agitó la mano con el movimiento lento típico de un borracho. Sonreía felizmente, dejando ver unos dientes alineados.

Mirándolo bien, su sonrisa se parecía a la de Woo Hyun-se. ¿No sería Woo Hyun-se parecido a Woo Tae-ju si fuera un poco más joven? Sobre todo por la corpulencia y la forma en que se le curvaban los rabillos de los ojos al sonreír.

“Parece que ya es hora de cerrar.”

Siyul miró el cigarrillo y luego agitó la mano para disipar el humo que se acercaba hacia él. Woo Tae-ju se sorprendió con un 'ah', tiró el cigarrillo al suelo rápidamente y lo apagó pisándolo con la punta del zapato. Se rascó la nuca y sonrió, como si estuviera avergonzado.

“¿No fumas?”

“No. Pero está bien, puedes fumar. Sería un desperdicio.”

“Ah, en realidad no debería fumar frente a alguien que no fuma.”

“Tengo que entrar. Sigue fumando.”

“—¡Oye!”

Justo cuando le daba la espalda, Woo Tae-ju lo llamó. Siyul, con un pie ya dentro de la puerta, echó el torso hacia atrás para mirarlo. Woo Tae-ju titubeó, como si hubiera olvidado lo que quería decir a pesar de haber sido él quien llamara, pero ante la mirada expectante de Siyul, abrió la boca.

“¿No puedes quedarte un momento? Solo el tiempo que tarde en fumarme el cigarrillo. No, no es que vaya a fumarme otro.”

“Tengo que terminar el cierre.”

“Yo te ayudaré. Como recibí muchas atenciones, quiero corresponderte.”

Siyul dudaba porque no le apetecía nada. Estaba a punto de negarse y entrar, pero Woo Tae-ju le agarró rápidamente el dobladillo de la ropa.

“Solo 5 minutos. Solo 5 minutos.”

Miró a Siyul con las cejas arqueadas en forma de ocho. Ese aspecto, tan parecido a Woo Hyun-se, hizo que su corazón se tambaleara ligeramente. Hoy no podría ver a Woo Hyun-se aunque terminara su turno; le había dicho que tenía cosas que hacer, así que no había necesidad de apresurarse.

“Está bien.”

Woo Tae-ju sonrió de par en par, con timidez pero sintiéndose orgulloso. Siyul miró la hora en su móvil y metió las manos en los bolsillos.

“Ahora que lo pienso, ni siquiera sabemos nuestras edades. ¿Cuántos años tienes, Siyul?”

“Veinticuatro.”

“¿En serio? No me mientas. Pareces mucho más joven que yo……. ¿Tienes una identificación?”

Siyul soltó una breve risita. La palabra 'identificación' le recordó a Woo Hyun-se. Su identificación seguía sin salir de la billetera de Woo Hyun-se. Parecía que se quedaría guardada allí para siempre.

“Es verdad. Pero no llevo mi identificación conmigo.”

“Yo soy un año menor que tú. ¿Puedo llamarte hyung? No, mejor dicho, te llamaré así. Y tú también háblame con confianza.”

Woo Tae-ju decidió por su cuenta y empezó a llamarlo hyung sin más. ¿Qué más daba el trato? Siyul dejó que Woo Tae-ju hiciera lo que quisiera.

Debido a que no pensaba que tardaría tanto en volver al local, no se había puesto abrigo y ahora el frío le calaba hasta los huesos. No creía que pudiera aguantar ni cinco minutos. Siyul se encogió de hombros y empezó a dar saltitos para entrar en calor mientras miraba a Woo Tae-ju. Él lo observaba fijamente, tal como lo había hecho Siyul antes de entrar al edificio.

“Voy a entrar, hace demasiado frío.”

“Ah, no había pensado en el frío. Como he bebido un poco, yo tengo calor. Vamos adentro, hyung. Lo siento, soy un tonto.”

“Tampoco hace falta que te llames tonto.”

Woo Tae-ju siguió a Siyul como un perrito. Como ya había visto en el motel, era un chico muy hablador. Tanto en el ascensor como al entrar al local, se mantuvo pegado a Siyul, charlando sin parar como un pajarillo.

Gracias a Woo Tae-ju, el cierre del local terminó mucho antes de lo habitual. Siyul se marchó solo, dejando atrás a Tae-ju mientras este atendía a sus amigos. Pensó en llamar a Woo Hyun-se, pero bajó la mano que sostenía el teléfono al sentir que quizás estaría molestando a alguien tan ocupado.

Cuando iba a guardarlo en el bolsillo, el móvil vibró. Miró la pantalla rápidamente y vio el nombre de Woo Hyun-se. Parecía haber llamado justo a la hora de salida. Con lo bien que sincronizaban sus tiempos, Siyul pulsó el botón de llamada de inmediato. Su voz al contestar, diciendo “hola”, sonaba rebosante de emoción.

―¿Ya terminaste?

“Sí. ¿Estás muy ocupado?”

―No. El trabajo ya está prácticamente terminado. ¿Quieres que pase por ti?

“¿No dijiste que no podrías venir hoy ni ayer? Pensé que eso era lo que habías dicho.”

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―Así era. Pero el trabajo terminó antes de lo que esperaba.

Sintió un cosquilleo en el pecho. Sus oídos, donde resonaba la voz de Woo Hyun-se, se sentían igual. Siyul no sabía qué rascarse primero y terminó mordiéndose el labio inferior. Mientras miraba al suelo, golpeaba suavemente el pavimento con la punta de sus zapatillas.

―Ya voy en camino.

Hacía frío. Pero, si se trataba de Woo Hyun-se, podía esperar. Aunque tuviera los pies entumecidos y la nariz roja por el hielo. Siyul se frotó con fuerza la nariz, ya teñida de rojo, y apretó el teléfono contra su oreja.

“Ven rápido.”

Tras escuchar su “está bien”, Siyul colgó primero. Hacía un momento, al salir del local, tenía las orejas rojas por el frío, pero ahora estaban encendidas por un motivo muy distinto.

Apenas colgó, sonó un “ding-dong”, como si estuviera sincronizado; un mensaje había llegado. Pensando que quizás era Kwon Yu-won, miró el teléfono apresuradamente.

“Hoy fue genial verte, hyung. La próxima vez tenemos que comer juntos sin falta.”

Pero no era a quien esperaba. Sus ojos, que habían brillado, se apagaron un poco. Siyul solo leyó el mensaje desde la vista previa y no respondió. Le había alegrado encontrarse con Woo Tae-ju, pero no sentía nada más allá de eso. Las personas a las que realmente quería ver eran otras.

* * *

Al enterarse de que Kwon Yu-won se había ido de viaje, Woo Hyun-se llevó a Siyul a su casa casi como si lo hubiera secuestrado. Aunque Siyul había tenido un día agotador y solo deseaba acostarse y descansar sin hacer nada, en el momento en que sus labios se encontraron, el ‘no’ se quedó a medias y solo sobrevivió el deseo de continuar.

Finalmente, terminaron en la cama. Siyul quedó hecho un guiñapo. A pesar de haber dicho que él también estaba ocupado con el trabajo, Woo Hyun-se lo devoró minuciosamente. Si Siyul hubiera sido carne, no habría quedado ni una brizna adherida al hueso. No, si se trataba de Woo Hyun-se, habría masticado y triturado incluso los huesos con su dentadura robusta para tragárselos. Así de voraz había sido.

“Quédate aquí hasta que ese amigo regrese.”

A Siyul le costaba incluso levantar la cabeza. Mientras estaba tumbado boca abajo en la cama, se giró con dificultad. Woo Hyun-se también estaba acostado con la cabeza en la parte de los pies, en lugar del cabecero. Al cruzar las miradas, Woo Hyun-se extendió el brazo y le dio unos golpecitos.

Entendiendo perfectamente que le pedía que fuera hacia él, Siyul se giró soltando un gemido de dolor. Apoyó la cabeza en el brazo de Woo Hyun-se y hundió su cuerpo en el costado del otro.

“No puedo. Es un desperdicio pagar el alquiler.”

“Será mejor aquí que estar solo.”

Tenía razón. Quizás si Kwon Yu-won estuviera presente sería distinto, pero no quería quedarse solo en el alojamiento. Más que el entorno precario, lo que odiaba era la soledad que debía soportar hasta que Kwon Yu-won regresara. Sin embargo, no podía aceptar la propuesta de Woo Hyun-se sin más. Una persona debe tener algo de vergüenza.

“Aun así. Yu-won podría regresar antes…….”

Preguntándose si habría recibido algún mensaje de Kwon Yu-won mientras tanto, Siyul apoyó la mano en el pecho de Woo Hyun-se y estiró el brazo hacia la mesa que estaba al otro lado. Woo Hyun-se se giró de costado y bloqueó a Siyul.

“No es de buena educación mirar el celular cuando estamos los dos.”

“Es que podría haber recibido un mensaje de Yu-won. Déjame ver un momento.”

“Y deja ya de hablar de ese amigo.”

“Pero necesito comprobarlo.”

“Cuando estés conmigo, concéntrate solo en mí.”

Woo Hyun-se apartó el cabello desordenado de Siyul y le besó los labios. Rozó su mejilla contra la de él y frotó la punta de su nariz recta contra la de Siyul. Aquel comportamiento apegado rebosaba de engreimiento, pidiendo que lo mirara solo a él. Siyul dudó mientras mantenía el brazo estirado hacia la mesa, pero pronto lo bajó para rodear la espalda de su pareja.

“El representante es como un gato.”

Contrario a sus palabras, las comisuras de los labios de Siyul se curvaron como las de un gato. Los labios de Woo Hyun-se se elevaron siguiendo el mismo gesto. Aunque no habían compartido ninguna historia divertida, una pequeña risa llenó el espacio entre ambos.

Woo Hyun-se abrazó a Siyul y giró el cuerpo para que Siyul quedara sobre él. De repente, Siyul quedó posado sobre su abdomen como si fuera una nutria dejando una almeja sobre su vientre. Siyul abrió mucho los ojos un momento, pero pronto los cerró formando un arco similar a un arcoíris. Apoyó cómodamente la oreja sobre el pecho de Woo Hyun-se y escuchó el latido. El sonido constante de sus corazones, kung, kung, era más fuerte que el suyo propio.

“¿No crees que ya es hora de cambiar esa forma de llamarme?”

Como un instrumento musical que responde al tocarlo, la vibración le llegó a través del pecho. Siyul levantó la mirada un paso después, justo cuando la onda se detuvo.

“¿Lo de llamarle representante?”

“Sí.”

“¿Qué otro apelativo le gustaría?”

Aunque no tenía ninguna intención particular de cambiarlo, al escucharlo de Woo Hyun-se, se dio cuenta de que sonaba algo rígido. Siyul apoyó la barbilla en el pecho del otro y se sumió en sus pensamientos. La palabra ‘ahjussi’ (señor mayor) cruzó su mente primero. Si tomaba en cuenta la diferencia de edad, no resultaba tan extraño, pero……. Siyul miró a Woo Hyun-se de reojo. Llamar ‘ahjussi’ a ese rostro no encajaba.

“¿Señor?”

Aun así, con ganas de molestarlo, Siyul lo llamó con una sonrisa. El entrecejo de Woo Hyun-se se arrugó al instante.

“¿Señor?”

“¿No le gusta?”

“No me agrada.”

Las arrugas marcadas en su entrecejo no desaparecían, señal de que realmente le disgustaba. Siyul extendió la mano y presionó con fuerza el espacio entre sus cejas hermosas. No le desagradaba esa reacción. Se rió por lo bajo pensando que debería llamarlo ahjussi de vez en cuando.

“Entonces, ¿hyung?”

“¿Y si me llamas Hyun-se-ssi?”

Ambos hablaron al mismo tiempo. Siyul parpadeó. Aunque Woo Hyun-se a veces lo llamaba ‘señor Kwon Siyul’, le daba mucha vergüenza tener que decir ‘Hyun-se-ssi’ con sus propios labios.

“Eso no me suena natural al pronunciarlo. Prefiero ‘hyung’.”

“Como tú prefieras, señor Kwon Siyul.”

“—Hyun-se hyung.”

El cuerpo que estaba debajo se estremeció. Siyul puso rápidamente las manos sobre su pecho, temiendo que pudiera rodar y caerse. Sus músculos estaban tensos y firmes.

“……¿Hyung?”

Algo rozó también la parte inferior de sus glúteos. Siyul levantó el torso y miró hacia atrás. La carne que hace un momento yacía tranquila, ahora estaba erguida y rígida. Siyul miró a Woo Hyun-se con sorpresa. No tenía forma de saber qué parte de él había provocado tal reacción.

Lo único que había hecho fue decirle ‘hyung’. Cuando lo miró con urgencia para que explicara la situación, Woo Hyun-se se frotó la frente con gesto de apuro.

“Esto es tu culpa, Kwon Siyul.”

“¿Eh?”

“¿Quién te mandó a llamarme de forma tan sugerente?”

No, pero si fue él mismo quien pidió que le cambiara el nombre. Lo había llamado con cariño y, en lugar de agradecerlo, le echaba la culpa. Siyul casi le responde preguntándole por qué decía eso, pero Woo Hyun-se extendió la mano y le apretó las nalgas.

Aunque Siyul intentó escapar, temiendo que una vez más terminara pernoctando ahí contra su voluntad, ¿cuándo había logrado escapar antes? Su cuerpo fue girado y una sombra se proyectó sobre su rostro. Sus muslos fueron abiertos de par en par.

Woo Hyun-se colocó una almohada bajo su cintura y presionó las corvas de Siyul hacia arriba. Se podía ver el orificio, con los bordes inflamados y gruesos. Al presionarlo con el dedo, el orificio se abrió y el semen que había depositado antes comenzó a gotear lentamente. Como si el orificio odiara esa sensación, se cerró con espasmos, pero al relajarse la carne de las nalgas, otra gota se filtró.

“Otra vez…… ¡ugh.”

Había aprendido con los cuerpos de las noches anteriores que, una vez atrapado de esa manera, era inútil resistirse. Siyul solo se aferró a las sábanas. Los dedos de Woo Hyun-se penetraron su interior, presionando las membranas mucosas y los pliegues húmedos, empapados de gel y semen. Tras explorar la zona más profunda, los dedos se curvaron con flexibilidad, raspando suavemente el tejido interior. Siyul apretó los labios, conteniendo un gemido.

“Lo voy a meter ahora.”

Los dedos se retiraron con premura. El extremo firme forzó la entrada, abriéndose paso a través de la apertura que se había derretido por la excitación previa. Como ya lo habían hecho antes, la cabeza entró sin complicaciones.

“¡Huu-h!”

Siyul apretó los dientes y cerró los ojos con fuerza. No importaba cuántas veces lo hiciera, siempre era difícil. Pero aunque la cabeza de la serpiente hubiera pasado, no podía bajar la guardia; aún quedaba el grueso de la estructura. Cada vez que esto sucedía, Siyul sentía un resentimiento absurdo hacia la nariz de Woo Hyun-se. Decían que el tamaño del pene seguía la forma de la nariz, y se preguntaba cómo era posible que hasta las curvas fueran tan similares.

“……¡Ah!”

Como castigo por su distracción, Woo Hyun-se embistió hasta el fondo. Con un impacto sordo, el cuerpo de Siyul fue empujado hacia arriba y su cabeza se echó hacia atrás sobre el borde de la cama. Sus ojos, que habían estado fuertemente cerrados, se abrieron de golpe. Las lágrimas se acumularon y comenzaron a caer.

“¿No es hora de que te relajes un poco? ¿Por qué sigues estando tan estrecho?”

“¡Ah, ah……!”

“Tienes que estar más holgado, así podré embestirte como es debido, Kwon Siyul.”

Sujetado por la cintura, Siyul fue arrastrado y vuelto a embestir hasta el fondo. Siyul se tapó la boca con ambas manos; sentía que iba a gritar. Su interior se sentía como si fuera a estallar, y el pene de Woo Hyun-se, que parecía haber agotado todo su semen y ya no debería estar en pie, recuperó una fuerza renovada.

“Ugh…… hhh…….”

Se aferró a la cama y miró hacia abajo. Aun así, no era como antes. Los testículos se habían encogido por el esfuerzo y el pene, aunque blandamente hinchado por los fluidos, se arrastraba lánguidamente sobre el vientre. Aun así, estaba erecto. Cada vez que sus músculos glúteos se tensaban y la carne interna mordía el pene de Woo Hyun-se, una gota de fluido claro brotaba por la punta.

Siyul bajó las manos con torpeza y palpó su bajo vientre. Parecía haber sobresalido un bulto. Cuando Woo Hyun-se retraía la cadera, el vientre se aplanaba, pero al penetrar de nuevo, el volumen grueso se marcaba bajo la piel, creando una curva desde el bajo vientre hasta el ombligo.

Recién entonces comprendió que no era solo una sensación, sino algo real. Incrédulo, intentó levantar la cabeza para mirar, pero los embates de Woo Hyun-se le impidieron confirmarlo con la vista.

Woo Hyun-se juntó sus piernas y las cargó sobre sus hombros, embistiendo con fuerza. Siyul sintió terror, pensando que su vientre podría estallar o que incluso podría ser atravesado hasta el ombligo. Sin embargo, cuando el extremo del pene golpeaba el camino curvo como un martillo sobre un clavo, o cuando el cuerpo grueso rozaba sin piedad sus puntos sensibles de placer, todo el miedo desaparecía y sus dedos se encogían, incapaces de soportar la abrumadora sensación.

Aunque el vello áspero había irritado la entrada y el área estaba roja, cada vez que el pene grueso aplastaba el orificio, sentía un escalofrío recorrer su columna. Con cada penetración profunda, los hoyuelos en forma de mariposa en sus glúteos se hundían y salían rítmicamente.

“¡Huu-h, suave, suave……. Ah, ah, ahhh!”

Siyul, cuyo torso apenas se mantenía en la cama, terminó cayendo al suelo. Se estremeció por completo ante la sensación de que su carne interna era arrastrada hacia afuera.

Al caer sobre la alfombra suave, no se hizo daño en la espalda ni en la cabeza. Siyul no sabía ni cómo había terminado ahí, pero su instinto le gritó que era una oportunidad para escapar. Apoyó los codos para levantarse, pero Woo Hyun-se, que rió con desdén desde la cama, bajó los pies a la alfombra.

“¿A dónde vas?”

Siyul alzó la vista. Aquello seguía erecto. Se movía con inquietud, como si el estar fuera de su cuerpo le resultara molesto.

Woo Hyun-se no trasladó a Siyul de vuelta a la cama. Lo sujetó por los tobillos, dobló su cuerpo por la mitad y se montó encima. Embistió, clavando su pene en el orificio relajado.

“¡Hii-k!”, gritó Siyul. Era demasiado profundo. Nunca antes había entrado tan hondo. El escroto hinchado chocaba contra sus glúteos, alejándose y volviendo a pegar con fuerza.

“¡Ahhh!”

Con el peso de Woo Hyun-se, alcanzó lugares aún más profundos. Los golpes contra aquella zona curva hicieron que su vientre vibrara. Cada vez que embestía, parecía que su ombligo iba a abultarse.

“No, no, no ahí, no me gusta……. ¡Ahhh!”

“¿Por qué no te abres aquí?”

“¡Es, uhg, ya…… basta! ¡Hhh!”

Cada vez que aquel camino bloqueado y curvado en su interior era embestido, tenía la sensación de que el orgasmo se repetía una y otra vez, interminablemente. A pesar de que, en la realidad, ni una sola gota de fluido brotaba de su pene colgante. La punta de su pene ardía como si estuviera siendo calcinada, y sus testículos, aunque sin semen que exprimir, le provocaban punzadas de dolor por el exceso de trabajo forzado.

En medio de todo aquello, su cuerpo respondía fielmente al placer. Las lágrimas brotaron y una mucosidad clara quedó suspendida en la punta de su nariz. Sus labios, abiertos y bañados en saliva, brillaban con un lustre húmedo.

“Representante, por favor…….”

Había olvidado incluso llamarlo ‘hyung’. El acto había borrado por completo cualquier otra cosa que tuviera en mente. Tal era el calor que sentía. Siyul, con el cuerpo teñido de un rojo intenso desde la cabeza hasta los pies, se aferraba a Woo Hyun-se. Cada vez que era embestido desde arriba hacia abajo, su aliento se cortaba una y otra vez. Mientras jadeaba con dificultad para expulsar el aire, el otro le mordió el labio inferior y mezcló su lengua con la suya en un beso profundo.

“Debes llamarme hyung.”

“Hyung, ……Hyun-se, hyung. ¡Ahhh……. por favor……!”

“Una vez más.”

“Ugh, hhh, huugh……. Solo un poco más despacio, hyung, ¡hyuuung……!”

A pesar de que Siyul solo hacía lo que se le pedía, Woo Hyun-se lo embestía con una furia que parecía querer destrozarlo. Era natural que Siyul terminara hipando como si se le escapara el alma.

¿Cuántas veces habrán chocado contra esa puerta cerrada como si quisieran derribarla? De repente, como si encajara en su sitio, el glande, liso y firme, forzó el paso hacia el interior. Su cintura se sacudió hacia arriba, pero Woo Hyun-se se lo impidió. Siyul echó la cabeza hacia atrás y, con los diez dedos de los pies encogidos y cerrados, se estremeció violentamente.

No hubo eyaculación por su parte, pero fue un clímax largo y profundo. No escuchaba nada, no veía nada.

Debido a que sus paredes internas lo apretaban desde todos los ángulos, Woo Hyun-se soltó un suspiro entrecortado. El semen estalló desde la punta del pene que ocupaba su interior. Woo Hyun-se hundió su cuerpo varias veces más, como si estuviera sembrando vida en aquel lugar.

Sobre la carne hirviente, incluso el semen tibio se sentía frío. Cada vez que el pene, aún medio vivo después de haber eyaculado, se movía dentro de él, Siyul se estremecía involuntariamente. Era difícil distinguir si era el eco de lo vivido o si aún seguía atrapado en el clímax.

Woo Hyun-se finalmente retiró su cadera. El tronco de su pene recorrió lentamente las mucosas arrugadas hasta deslizarse y salir por completo. En el orificio dilatado, restos de semen se enredaban como telarañas sobre la carne roja, y un largo hilo de fluido conectaba la punta del pene que acababa de salir con la piel de Siyul.

Woo Hyun-se dejó caer su peso sobre el exhausto cuerpo de Siyul. Abrazándolo con fuerza mientras este aún temblaba involuntariamente, le dio un beso sonoro en los labios.

“Llámame hyung otra vez.”

“…….”

Siyul tardó un buen rato en recuperar la cordura; con la boca cerrada herméticamente, lanzó una mirada de soslayo a su pareja. No era solo por la falta de fuerzas que no hablaba, sino por el hecho de que, en cuanto lo llamó como él quería, Woo Hyun-se lo había embestido como si quisiera matarlo. ¿Volvería a caer en ese error tan estúpido? Aunque no estaba furioso, en la mirada de Siyul ardía una llama de resentimiento.

Al ver la mirada afilada de Siyul, Woo Hyun-se curvó sus ojos caídos y sonrió con dulzura. Su rostro se veía tan bondadoso e inocente que resultaba difícil creer que fuera la misma persona que, hasta hace un momento, lo había doblado por la mitad y embestido con tal brutalidad.

“Siyul-ah.”

Había intentado girar la cabeza para expresar su enojo de forma pasiva, pero al escuchar su nombre en sus oídos, Siyul no pudo apartar la vista de Woo Hyun-se. Era un nombre que le habían gritado otros hasta el hartazgo, pero lo que Woo Hyun-se le ofrecía era distinto. Era dulce. Su nombre desprendía un aroma. Era tan fragante como aquel aroma de Woo Hyun-se que recordaba, el mismo que olió cuando arrastró sus mangas para esconder el rostro.

“Kwon Siyul.”

Al cruzar las miradas, Woo Hyun-se sonrió. Era una sonrisa distinta a todas las anteriores. Era pura, sin rastro alguno de ocultar nada. Había luz en las pupilas que observaban a Siyul, y sus labios y mejillas se veían suaves como un algodón de azúcar recién hecho.

Parecía haberse quitado una capa, sacando a la luz algo que antes mantenía escondido. La distancia que se sentía en secreto no existía en aquel momento. Como un muchacho más joven que él, Woo Hyun-se apoyó su mejilla contra la de Siyul y se frotó lentamente.

“Siyul-ah.”

¿Podía ser tan dulce con solo quitarle el apellido? Sentía que sus tímpanos se estaban derritiendo. Si lo dejaba así, lo atormentaría en cada encuentro nocturno; debía aclarar las cosas ahora mismo, pero su determinación se disolvió como la nieve. Su resentimiento se desvaneció junto con ella.

“……Llámeme una vez más.”

Siyul lo pidió con una voz destrozada. Siyul-ah, susurró Woo Hyun-se en su oído. Siyul extendió los brazos y rodeó el cuello del otro. Quería seguir escuchándolo. Si pudiera, lo grabaría para reproducirlo cada vez que tuviera tiempo.

“Una vez más…….”

Como premio por haber aguantado tan bien, Woo Hyun-se pronunció su nombre de nuevo. Era recompensa suficiente. Si tan solo pudiera escuchar su nombre en los labios de Woo Hyun-se, Siyul sería capaz de soportar que su cuerpo se hiciera añicos.

* * *

Aunque Kwon Siyul llamaba a Woo Hyun-se “hyung” tanto que el apelativo se le pegaba a la lengua, todavía lo llamaba “representante” de vez en cuando. Aunque a Woo Hyun-se le gustaba mucho más lo de “hyung”, su conciencia, que aparecía solo para incordiar, le daba punzadas cada vez que lo escuchaba; así que, cuando Siyul lo llamaba de otra forma, no le reprochaba nada y simplemente dejaba pasar el tema.

La puerta corredera se abrió con un sonido seco. Al mismo tiempo, ante el grito de “¡Hyung!”, Woo Hyun-se giró la cabeza desde la ventana cubierta de nubes oscuras hacia el otro lado. Woo Tae-ju, con el cabello alborotado como un cachorro que acababa de correr, vio a Woo Hyun-se, soltó una carcajada y entró a zancadas en la habitación.

“¿Has esperado mucho?”

“¿Acaso no vas a saludar?”

“¿Qué saludos van a hacer falta entre nosotros?”

Woo Tae-ju se quejó y se sentó de golpe frente a él. Woo Hyun-se, sosteniendo una taza de té caliente, lo observó fijamente. A pesar de ser primos hermanos, tenían rostros que se parecían bastante, prueba de la sangre que compartían. A veces, sentía que Tae-ju era más su hermano que las hermanas Woo.

Sin embargo, sus personalidades eran opuestas. Woo Tae-ju era un cachorro que no temía a nada y al que nada podía detener. Había crecido sin carencias, y él mismo conocía bien sus ventajas y las aprovechaba. Fue Woo Tae-ju quien primero se acercó a Woo Hyun-se, quien vivía al margen entre sus parientes por ser visto como una piedra rodante que había llegado al hogar familiar.

Woo Tae-ju no prestaba atención a la procedencia menuda ni a los antecedentes de Woo Hyun-se, quien era el único alfa de la familia pero que, debido a la ausencia de su padre, carecía de respaldo. Por decirlo de forma positiva, era alguien de convicciones firmes; por decirlo de forma negativa, era un arrogante que no le importaba en absoluto la mirada de los demás.

Como ya lo había pedido con antelación, la comida no tardó en llegar. Parecía tener hambre, pues Woo Tae-ju tomó los cubiertos primero.

“¿Cuál es el asunto?”

“¿Qué va a ser? Te llamé para ver la cara de mi hyung. Y de paso, para que me invites a comer.”

Dijo aquello con una sonrisa descarada. A Woo Hyun-se no le disgustaba la desfachatez de su primo, así que le devolvió la sonrisa.

“No, hyung, es que últimamente me gusta alguien. Como tú has tenido tantas relaciones, quería pedirte consejo.”

“¿No tienes ya edad para arreglártelas solo en esas cosas?”

“Es que…….”

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No era propio de él, pero se quedó dudando a mitad de la frase. Qué le preocuparía a alguien que tenía un historial de ir directo al grano y arrebatar parejas incluso cuando ya tenían a otra persona.

“¿Es una mujer casada?”

“¿Acaso estoy loco?”

Tras soltar la pregunta, Woo Tae-ju agitó las manos negándolo rotundamente. Masticó la comida durante un largo rato, como si decidiera si debía contarlo o no, y luego hizo un gesto negativo con la mano.

“No. Es demasiado pronto para hablar de eso. Te lo diré si las cosas salen bien. ¿Qué tal si se daña todo por hablar antes de tiempo?”

Era diferente a como solía ser antes, cuando parloteaba sin ocultar nada cada vez que alguien le gustaba. Aquella actitud cautelosa despertó la curiosidad de Woo Hyun-se.

“¿Quién es?”

“Alguien. Es una persona muy linda. Es pequeña, hermosa y dan ganas de protegerla.”

“¿No decías que necesitabas consejo?”

“Te preguntaré cuando me quede estancado más adelante.”

Era demasiado voluble. Como esa era su naturaleza, Woo Hyun-se perdió el interés en la pareja de Woo Tae-ju. Él también, como si no fuera nada importante, cambió rápidamente de tema.

“el cumpleaños es pronto.”

Tras terminar de comer y haber llenado su estómago, Woo Tae-ju murmuró aquello mientras apoyaba la espalda contra la pared. Faltaba mucho para su cumpleaños, pero hablaba como si fuera a ser mañana. Woo Hyun-se soltó una carcajada ligera, pero entonces, al ocurrírsele algo, abrió la boca.

“¿Qué suelen gustarle a los chicos de tu edad?”

Woo Tae-ju tenía la misma edad que Kwon Siyul. Siyul, sin importar lo que le comprara, se sentía más abrumado que feliz. Sentía que no era un regalo, sino una deuda. Woo Hyun-se suponía que quizás era porque nunca había recibido algo de alguien sin un propósito oculto.

“Esa es una pregunta demasiado amplia.”

“Es para un regalo.”

“Vaya, ¿vas a darme un regalo con tanta antelación? De hecho, tengo unas zapatillas fichadas, ¿te mando el enlace?”

Con su gran envergadura, el chico hablaba con tono mimado y, entre risas tontas, sacó su teléfono. Woo Hyun-se estaba acostumbrado al tipo de Woo Tae-ju. No tenía reparos en declarar claramente lo que quería y obtenerlo. También era un experto en aprovecharse de los demás. Si alguien le daba algo, lo aceptaba como si fuera lo más natural del mundo. Aunque, a decir verdad, él también era generoso con los demás.

“No me refería a ti, imbécil.”

Tras recibir la reprimenda, Woo Tae-ju hizo un puchero y volvió a guardar el teléfono. Se quedó pensativo un momento y empezó a enumerar cosas: portátiles, tabletas, zapatillas, relojes…….

“Pero, ¿tienes a alguien de mi edad a tu alrededor? ¿Quién es la persona que recibirá el regalo?”

“El hermano menor de alguien que conozco.”

“¿Tú, hyung, te preocupas por el hermano menor de alguien que conoces?”

Woo Tae-ju soltó una carcajada burlona, con el rostro claramente reflejando escarnio. Cuando Woo Hyun-se le dio un golpe en la frente con la cuchara, haciendo un sonido seco, Tae-ju puso cara de llanto inmediatamente. Se frotó con energía la piel enrojecida, fingiendo un dolor exagerado. Woo Hyun-se apartó la cuchara, poniéndola lejos, fuera del alcance del otro.

“Hyungnim, dame algo de dinero de bolsillo para mi cita.”

Una vez que terminó hasta el postre, Woo Tae-ju juntó las manos con cortesía y le pidió dinero. Al menos, verlo nunca resultaba aburrido.

“¿Acaso te debo dinero? ¿Y tus tarjetas?”

“Pasé el límite, ya no funcionan.”

“¿Pasaste el límite?”

Siendo el hijo tan mimado que era, Woo Tae-ju nunca había superado su límite mensual sin importar cuánto gastara. Cuando Woo Hyun-se le preguntó con incredulidad, Tae-ju asintió con una expresión tan abatida y melancólica que parecía el retrato de la tristeza.

“Como gasté mucho el mes pasado, mamá me redujo el límite drásticamente. Así que ahora soy un mendigo.”

“Consigue un trabajo.”

“¿Me vas a meter como enchufado?”

“¿Tienes sueños grandes, eh?”

Woo Hyun-se tenía una expresión impasible, sin el menor atisbo de ceder. Era todo un talento el suyo: poder proyectar un ambiente tan helado manteniendo una sonrisa. A juzgar por su actitud, no tenía ni la más mínima intención de darle un puesto, y si se le ocurriera aparecer de imprevisto en su sagrado lugar de trabajo, probablemente lo patearía en el trasero para que se largara.

Woo Hyun-se conocía el motivo: probablemente le molestaba verse envuelto en asuntos que pudieran llegar a oídos de otros parientes. A Tae-ju tampoco le interesaba el trabajo manual. Decidiendo seguir el plan original de conseguir el dinero de bolsillo, Tae-ju juntó las manos, puso una sonrisa descarada y comenzó a insistir.

“Hyungnim, ¿no somos acaso parientes cercanos que comparten la misma sangre? ¿Vas a dejar que tu hermano menor se muera de hambre? Hyung, de verdad no tengo ni un céntimo. Si esto sigue así, no podré tener citas. ¿Quieres que tu hermano menor pase la Navidad, llena de parejas, solo, triste y abandonado?”

“Ajá.”

Woo Hyun-se respondió con sequedad. A pesar de que la respuesta denotaba un desinterés total, Woo Tae-ju, como un actor frente a su público, comenzó a hablar con dramatismo, llevándose incluso la mano al pecho.

“Yo también tengo que conseguir pareja. Si sigo viviendo así y muero en soledad, ¿qué harás si mi hermano mayor se pone triste? Imagínate a tu único hermano muriendo solo en una habitación pequeña. Qué tragedia, ¿no? Saldría hasta en las noticias.”

“Qué bien sabes decir estupideces. Sigue ladrando.”

Aunque Woo Hyun-se se había dado cuenta de sus intenciones desde el momento en que empezó a adularlo, fingió no saberlo y observó el comportamiento de su hermano menor. Al dejarlo actuar, Tae-ju comenzó a sacudir su corpulento torso de lado a lado mientras hacía unos sonidos como “iing”, actuando como un loco. Aquello fue un poco espeluznante; al nivel de ver a un zombi aparecer de la nada en una película de terror de clase B. “Joder”, maldijo Woo Hyun-se, sinceramente molesto.

“Págalo.”

“Entre nosotros, las transacciones monetarias……. las pagaré con amor.”

“Qué mierda.”

Aunque despotricaba, Woo Hyun-se transfirió una cantidad generosa a la cuenta de Woo Tae-ju. A pesar de todo, era un primo menor al que no podía llegar a odiar del todo. Tras comprobar el saldo en su cuenta, Woo Tae-ju se abalanzó sobre la mesa como si quisiera cubrir de besos a Woo Hyun-se. Este último se puso serio y empujó su cabeza con firmeza.

“Ah, cierto, hyung, ¿has conocido a Seo-hee noona?”

Woo Tae-ju levantó la cabeza mientras se ponía los zapatos sentado en el porche. Se calzaba sus zapatillas de edición limitada con toda naturalidad para salir. Con esa actitud, no era de extrañar que agotara su límite de crédito. Inevitablemente, a Woo Hyun-se le vino a la mente Kwon Siyul, quien estaba en casa a esas horas, y que ante cualquier regalo que intentara hacerle, miraba primero la etiqueta del precio y se sorprendía como un gato callejero que ha visto a un perro grande.

“¿Seo-hee?”

Era un nombre que escuchaba por primera vez. Intentó recordar si entre sus relaciones pasadas había alguien con ese nombre, pero no lograba asociarlo con nadie. Al ver la reacción de Woo Hyun-se, Tae-ju abrió mucho los ojos, incrédulo de que realmente no supiera quién era.

“In Seo-hee. ¿Ni siquiera sabes el nombre de tu prometida?”

“Nunca me he comprometido.”

Nunca la había conocido ni siquiera había oído su nombre. Sin embargo, Woo Tae-ju lo sabía. Significaba que el rumor ya se había extendido o que Tae-ju, siempre tan bien conectado, lo había oído en alguna parte.

“Bueno, lo harás pronto. Esa chica está bien. Tiene buen carácter.”

“…….”

Como estaba en un restaurante, no podía fumar. Woo Hyun-se sacó su paquete de cigarrillos, pero lo volvió a guardar. Tenía un sabor amargo en la boca.

“Ah, tiene novio.”

Añadió Woo Tae-ju, como si se acabara de acordar. Conocía demasiados detalles sobre una prometida cuyo rostro ni siquiera le era familiar.

“Pero, ¿qué más da? No creo que te importe algo así, hyung.”

Tae-ju sonrió con total frescura tras revelar la vida privada de alguien como si nada. Era un rostro al que no le importaba en absoluto lo que acababa de decir ni las consecuencias que pudiera tener. Para Woo Tae-ju, el hecho de que Woo Hyun-se fuera a comprometerse y que la prometida tuviera novio no eran más que chismes superficiales para mencionar una vez y olvidar.

En cambio, Woo Hyun-se se guardó sus palabras. Una sola frase suya, pasada por la boca de Woo Tae-ju, podría llegar a oídos de su tío, y de ahí, a los del viejo.

Woo Hyun-se lo despidió en un taxi. Salió por la puerta del restaurante, caminó siguiendo el muro de piedra y se llevó un cigarrillo a los labios.

Lo quisiera o no, el tiempo seguía su curso. Mientras exhalaba el humo denso, miró hacia el cielo. Las nubes negras estaban tan cargadas que parecía que pronto caería una nevada intensa.

* * *

Podía verse la nieve caer por la ventana. Cuando Siyul entró en la tienda, todavía estaba lloviendo a cántaros, pero el tiempo había pasado volando. Las hojas del calendario también se habían pasado rápidamente. Ya estaban a principios del último mes del año.

Siyul dejó de limpiar por un momento para observar el paisaje nevado. Era aguanieve. Incluso al caer sobre la carretera, se dispersaba como harina debido al viento que soplaba.

A diferencia del día de hoy, la primera nieve del año había sido una nevada copiosa. Siyul la recibió en la casa de Woo Hyun-se, envuelto en una manta.

Siyul se había quedado a vivir en la casa de Woo Hyun-se casi sin darse cuenta. Más que haberse metido por su propio pie, era Woo Hyun-se quien no lo dejaba regresar. Intentó volver varias veces por la vergüenza de vivir como un huésped gratuito, pero nunca tuvo éxito. Woo Hyun-se argumentaba con firmeza que la tienda quedaba mucho más cerca desde allí y que ya contaba con todos los artículos de primera necesidad.

Aunque Siyul quiso ir a la pensión diciendo que al menos debía traer ropa para ir a trabajar, Woo Hyun-se lo subió al coche con la excusa de llevarlo, pero se dirigió a una tienda de ropa en lugar de a la pensión. Ese día, Siyul terminó con docenas de mudas nuevas, tanto las que se cambió como las que le regalaron.

‘Por ahora, solo lo de invierno.’

Se negó sintiendo que contraía una deuda, pero Woo Hyun-se arrancó todas las etiquetas frente a sus ojos como para dejar claro su punto. Como había dejado imposible cualquier devolución, a Siyul no le quedó más remedio que aceptar la ropa.

‘Todavía no he podido pagarle ni el precio de los zapatos.’

‘Si tanto te preocupa… págalo con….’

‘¿Eh?’

Siyul no alcanzó a escuchar la palabra intermedia y preguntó de nuevo, pero Woo Hyun-se solo soltó una risa pícara. Al final, en el armario de la habitación que Woo Hyun-se le asignó, colgaron una hilera de prendas nuevas: plumíferos, abrigos, pantalones, camisas y hasta las sudaderas con capucha que tanto le gustaban a Siyul. Todas eran de marcas costosas que difícilmente podría pagar hasta que ganara la lotería.

Ni siquiera había podido devolver el dinero de los zapatos y, encima, se habían acumulado capas de ropa como hojas en otoño. De hecho, el precio de los zapatos le había dicho que lo pagaría antes, pero Woo Hyun-se se negó. Comparado con el pasado, cuando Woo Hyun-se no confiaba en él y temía que huyera sin pagar su deuda, era un cambio sorprendente.

La casa era amplia y su habitación tenía baño privado. Sin embargo, casi siempre dormían juntos. Aunque se quedaba dormido en la cama de su cuarto, al despertar siempre aparecía en la de Woo Hyun-se. Siyul llegó a sospechar que tenía sonambulismo, hasta que Woo Hyun-se confesó con total naturalidad:

‘Te trasladé mientras dormías.’

Cuando le preguntó por qué no lo dejaba dormir en su habitación, él respondió con algo tan absurdo como:

‘Porque hace frío en invierno.’

Era una excusa sin sentido, ya que vivían tan cálidamente que uno podría andar en manga corta dentro de la casa.

Los horarios de trabajo de Woo Hyun-se eran irregulares. Algunos días salía temprano y volvía temprano, otros días salía tarde y regresaba tarde. Siyul nunca le preguntaba a qué se dedicaba. Tenía una vaga idea; después de todo, él mismo había experimentado de primera mano dónde y cómo ocurrió su primer encuentro.

‘Tengo dos días libres la próxima semana, ¿vamos a algún lado?’

Mientras estaba acostado en el sofá, apoyado sobre los muslos de Woo Hyun-se y viendo la televisión, Siyul levantó la cabeza con entusiasmo. De hecho, empezaba a aburrirse de la rutina de solo ir de la casa a la tienda. Se incorporó y miró a Woo Hyun-se. Sus ojos brillaban de expectativa.

‘¿A dónde?’

‘No sé. ¿A dónde te gustaría ir?’

‘Hmm……. Ah, ¿qué tal el mar? Quiero ver el mar.’

Su último recuerdo en el mar era de cuando fue con Kwon Yu-won tras terminar el examen de ingreso a la universidad. Aquel día el clima también estuvo nublado y el agua no se vio tan azul como esperaba. Quería ver con sus propios ojos aquellas olas azules agitadas que solo había visto en videos.

‘Está bien.’

Woo Hyun-se sonrió y le apartó el flequillo de la frente. Ahora, aquel contacto era tan natural como el curso del agua. Incluso durmiendo, permanecían pegados como si fueran un solo cuerpo. Aunque se acostara de espaldas, al despertar terminaba rodando hacia los brazos de Woo Hyun-se, o sentía su pecho cálido y firme contra su espalda.

“…….”

Aunque no había nadie mirando, sintió que sus mejillas se calentaban. Siyul sonrió por lo bajo y, mirando a su alrededor, se recompuso.

Al ver la nieve, recordó los viejos tiempos en los que jugaba frente al orfanato, y en todos esos recuerdos aparecía Kwon Yu-won. ¿Cuántos días habrían pasado desde la última vez que lo vio? Siyul contó los días con los dedos, apoyó la barbilla en el palo de la escoba y soltó un suspiro pesado.

Mantenía contacto con Kwon Yu-won de forma intermitente. Si Siyul enviaba un mensaje temprano por la mañana, la respuesta solía llegar al amanecer o tarde por la noche, apenas una vez. Kwon Yu-won seguía sin contestar las llamadas. Decía que estaba demasiado ocupado mirando distintos lugares y buscando trabajo.

Siyul se sintió un poco más tranquilo al saber que estaba buscando trabajo. En realidad, todavía albergaba dudas. Se preguntaba si quizás había aceptado la propuesta de aquel tipo y se había ido lejos, o si estaría en peligro. La única persona que tenía la respuesta era Kwon Yu-won, pero ni siquiera podía ver su rostro ni hablar con él por teléfono. Por lo tanto, no le quedaba más remedio que permanecer en la incertidumbre.

Siyul leyó una vez más el mensaje de Kwon Yu-won para calmar su ansiedad. Era inteligente y capaz, así que sin duda lograría salir adelante sin importar la crisis que enfrentara…….

……Debe ser solo preocupación excesiva.

Preocuparse tanto cuando es seguro que lo hará bien es casi una enfermedad. Siyul sacudió la cabeza y retiró la mirada de la ventana. Mientras barría el suelo con diligencia, fue borrando uno a uno los pensamientos intrusivos que llenaban su mente.

“¿Cuándo nos vemos?”

“A mí me va bien en cualquier momento.”

“Dime cuándo te viene bien, hyung. Me saltaré las clases.”

Woo Tae-ju enviaba mensajes cada vez que tenía un momento libre. Si Siyul dejaba el teléfono de lado por estar ocupado en el trabajo y lo revisaba después, se encontraba con diez o veinte mensajes acumulados. Eran preguntas sobre si había comido, dónde estaba, actualizaciones sobre lo que él mismo hacía, e incluso cupones de regalo para café aparecían de vez en cuando.

Cuando le pidió que no enviara esas cosas, se puso terco diciendo que lo hacía porque se acordaba de él y que la próxima vez que se vieran, usarían esos cupones para tomar un café juntos.

“Tendré que verlo al menos una vez.”

En el mundo de Siyul, la única persona a la que podía llamar amigo era Kwon Yu-won. A lo largo de la escuela y su estancia en el orfanato, había conocido a gente a la que podría llamar amigos, pero el único con el que había mantenido el contacto hasta hoy era Kwon Yu-won, quien era como un hermano para él.

Sin embargo, ese Kwon Yu-won no estaba a su lado. Estaba Woo Hyun-se, pero definitivamente no era un amigo. El mundo era amplio, pero desde la perspectiva conservadora de Siyul, no se podía llamar amigo a alguien con quien compartía el lecho.

Casualmente, era su día libre. Woo Hyun-se había salido temprano diciendo que tenía asuntos que atender y le comentó que regresaría tarde, ya de madrugada. Era su primer momento de libertad absoluta en mucho tiempo.

Estaba tirado en el sofá jugando con el móvil cuando este sonó. Pensando que era Woo Hyun-se, pausó el juego y miró la pantalla, pero se encontró con que era Tae-ju, quien compartía el apellido con Woo Hyun-se.

“¿Tienes tiempo hoy, hyung?”

“Recibí algo de dinero de bolsillo.”

“Vamos a comer algo rico.”

Junto con eso, envió un enlace. Miró el reloj y vio que no faltaba mucho para el almuerzo. Woo Hyun-se le había dado dinero para que pidiera comida, pero no tenía intención de usarlo.

“Aquí dicen que tiene estrella Michelin. Es un conocido de un conocido, así que puedo reservar. ¿Lo hago ahora?”

“Normalmente no aceptan reservas el mismo día, pero yo sí puedo.”

“Es un poco……”

Le resultaba incómodo recibir algo gratis cuando no había hecho nada para merecerlo. Los precios en el menú también eran bastante elevados. Ya estaba recibiendo demasiado de Woo Hyun-se, y la sensación de deuda que esto le provocaba era más que suficiente. Siyul envió un mensaje expresando con honestidad que le incomodaba que lo invitaran. La respuesta llegó en menos de diez segundos.

“Entonces, invítame tú a un café. Hay una cafetería a la que quiero ir, pero ninguno de mis amigos quiere acompañarme. Estoy solo.”

“Qué soledad.”

La pantalla se llenó de una página entera de emoticonos de lágrimas. Los ojos de Siyul se clavaron en la palabra ‘solo’. Si no fuera por esa palabra, habría rechazado la propuesta sin pensarlo dos veces, diciendo que hoy le resultaba imposible.

Siyul dejó el teléfono sobre su pecho por un momento y miró hacia el techo. El techo de la pensión no era muy alto; si se ponía de puntillas y estiraba el brazo, podía tocar la bombilla. Aquí no era igual. Los techos eran tan altos que, aunque Woo Hyun-se estirara el brazo, el techo quedaba lejos, allá arriba.

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Quizás fuera porque siempre estaban pegados, pero la casa se sentía como un descampado vacío sin Woo Hyun-se. Aunque la televisión parloteara, era insuficiente para llenar su ausencia.

“…….”

¿Acaso no habían quedado en verse alguna vez? Como los otros días estaban ocupados con Woo Hyun-se, pensó que sería difícil encontrar otro hueco si no era hoy. Siyul se incorporó con un esfuerzo. Más que cualquier otra cosa, el gemido de soledad de Tae-ju le había llegado al corazón.

Woo Tae-ju saludaba alegremente desde lejos. Venía caminando a paso firme, pero pronto echó a correr con toda su energía, haciendo que su ropa se agitara. Se detuvo en seco frente a Siyul, como si hubiera frenado justo antes de chocar, y al verle la cara, dejó caer los labios en una sonrisa radiante. Como era humano, no se le veía la cola, pero por sus acciones, era claramente un gran Golden Retriever dorado.

“¡Siyul hyung!”

Su voz también era estruendosa. Estiró los brazos como si fuera a abrazarlo, pero al ver que Siyul retrocedía un paso vacilante, escondió sus manos rápidamente detrás de la espalda. Seguía pensando que se parecía a Woo Hyun-se, pero su rostro sonriente también parecía inocente.

“Tienes hambre, ¿verdad? Entremos rápido. Comamos primero.”

Woo Tae-ju rodeó los hombros de Siyul con el brazo y entraron en el restaurante. Había dicho que tenía una reserva, y tras decir su nombre, los llevaron a una mesa. El ambiente era similar al del restaurante al que había ido una vez con Woo Hyun-se. Aquella vez tampoco supo si estaba comiendo con la nariz o con la boca, y tenía el mal presentimiento de que esta vez sería igual.

Siyul se sentía tenso, como si fuera a atragantarse, y siguió la espalda de Woo Tae-ju. Al recordar el lujoso restaurante que salía por la tele, le vino vagamente a la mente la queja de Kwon Yu-won, quien decía que un bicho debía comer hojas de pino, y que si uno comía cosas a las que no estaba acostumbrado, terminaría enfermo y muerto.

“Siempre quise venir, pero no pensé que vendría contigo, hyung. Me encanta.”

“¿No dijiste que tenías una clase hoy?”

“Ah, hice un ‘autosecuestro’ de clase.”

“¿Se puede hacer eso? La matrícula era muy cara.”

Se notaba a leguas que Woo Tae-ju era un niño rico. Aunque no supiera el precio exacto de su ropa o zapatos, el material y la forma despedían un aroma a caro. A juzgar por la facilidad con la que reservaba en tales restaurantes, debía haber crecido sin carencias económicas. Era como una flor de invernadero, brillante y feliz, criada con todo el amor de sus padres.

Para Siyul, que era como una mala hierba fuera del invernadero, Tae-ju pertenecía a un universo completamente distinto. Quizás por eso, aunque hablaban, no podía sentir verdadero interés.

“Está bien. Me sobra el dinero. Y mis notas también son buenas.”

Como era de esperar. Siyul asintió levemente mientras jugueteaba con la comida. Objetivamente era deliciosa, pero no se ajustaba a su paladar. Él prefería algo como el ramen o el arroz frito. O quizás esa pasta que le hacía Woo Hyun-se.

La comida terminó pronto. Woo Tae-ju mantenía un ambiente agradable. Incluso ante las respuestas algo sosas de Siyul, conducía la conversación con habilidad. Como en el motel, tenía mucha curiosidad y preguntaba por todo. Parecía querer saberlo todo sobre Siyul, sus preguntas eran constantes.

“¿Siempre haces tantas preguntas?”

El helado que estaba frente a Tae-ju se había derretido a la mitad. Aunque dijo que era un lugar al que quería venir, apenas había tocado la comida.

“Ah, es que soy un poco charlatán. Es solo que tengo curiosidad por todo lo referente a ti, hyung. En realidad, hay algo que me da más curiosidad aún…….”

“¿Qué cosa?”

“¿Me responderás?”

“Depende.”

“¡Eh! No seas así, responde. Bueno, te lo preguntaré.”

Siyul también tenía curiosidad por saber qué quería preguntar. Lo que más desespera a las personas es cuando alguien insinúa algo pero no revela el núcleo del asunto. Siyul, enganchado, asintió aceptando. Tae-ju, tras obtener el permiso, se aclaró la garganta.

“Hyung, ¿tienes amante?”

La mano que sostenía el helado se detuvo. Woo Hyun-se vino a su mente. Sin embargo, no pudo responder inmediatamente que sí.

“Ah, nuestro primer encuentro fue en un lugar así, ¿no? Pensé que obviamente no tendrías, pero al volver a verte ha pasado bastante tiempo, y quizás te haya salido alguien en este intervalo. Por eso pregunto. Solo… me da curiosidad.”

Tae-ju divagaba. Siyul masculló la palabra ‘amante’. Al escucharla, la imagen de Woo Hyun-se cruzó su mente, pero extrañamente sintió que no debía decirla en voz alta.

Amante.

¿Era realmente mi amante?

Recordó una voz que había escuchado fugazmente al otro lado del auricular en el pasado. Aquella vez, ante la pregunta de si era su amante, Woo Hyun-se respondió con un tono lánguido pero decidido que no. Aunque había pasado el tiempo, la relación entre él y Woo Hyun-se seguía siendo ambigua. ¿Podía atreverse a usar la palabra amante?

¿No era acaso una relación en la que solo mezclaban sus cuerpos?

“……¿Tienes?”

Su voz se volvió más grave. Por eso, recordó aún más a Woo Hyun-se. Mientras miraba aturdido hacia la mesa, levantó la cabeza ante el llamado de “hyung”. Woo Tae-ju lo miraba con seriedad. Siyul simplemente negó con la cabeza.

“No.”

Habían pasado la noche juntos y actualmente vivían bajo el mismo techo. En realidad, ya habían cruzado el río que debían cruzar. Sin embargo, llamarlo ‘amante’ se sentía un poco insuficiente. Aunque el apelativo ‘hyung’ le salía con naturalidad, la palabra ‘amante’ se sentía extraña, como si fuera un término que escuchaba por primera vez.

Nunca habían hablado de salir juntos, ni lo habían hecho explícito. Por lo tanto, no debería usar la palabra ‘amante’. Siyul se convenció a sí mismo y, al poco tiempo, terminó aceptándolo.

“¿No tienes?”

El rostro de Woo Tae-ju se iluminó más que nunca, como si se sintiera aliviado al encontrar a alguien en su misma situación.

“Yo tampoco tengo, hyung.”

“¿Ah, sí?”

“Sí. No tengo. De verdad, no tengo.”

Woo Tae-ju lo enfatizó varias veces. ‘Debía de estar muy solo’, pensó Siyul, restándole importancia.

Cuando dijo que había una cafetería a la que quería ir, resultó ser una de esas franquicias comunes que se ven en cualquier esquina. Allí también pagaron con el cupón que Woo Tae-ju había enviado. En realidad, Siyul no había gastado ni un céntimo y se había pasado todo el día siendo invitado. Como no se sentía del todo cómodo, intentó comprar algo, pero Woo Tae-ju se adelantó inevitablemente y sacó su propia billetera.

“ehu, ya te dije que tengo mucho dinero. Además, mi primo me dio dinero de bolsillo hace poco.”

“¿Tu primo también te da dinero de bolsillo?”

Entendía que los padres o parientes mayores dieran dinero, pero no sabía que entre primos también se hiciera. Al ver los ojos de Siyul abiertos de par en par, Woo Tae-ju soltó una risita.

“Hay bastante diferencia de edad entre él y yo, y me tiene mucho cariño. Recibo mucho amor.”

“Y por eso sé cómo darlo también”, añadió, pero Siyul lo dejó pasar. Aunque Woo Tae-ju fuera un presumido, no resultaba antipático. Había sido igual en el local; era una persona sin complejos. ¿Será que todos los que crecen recibiendo mucho amor terminan siendo así?

“Ah, creo que disparé demasiado fuerte hace rato. Me duele el brazo.”

Woo Tae-ju, sentado en la mesa junto a la ventana, movió los hombros en círculos. Siyul soltó una risita.

“Disparabas bien.”

Antes de venir a la cafetería, pasaron por una sala de juegos que vieron en el camino. Cuando Woo Tae-ju vio el juego de cazar zombis, se jactó de haber sido un as en el ejército. Se puso a apilar monedas sobre la máquina y adoptó una postura de tiro.

Sin embargo, no era rival para Siyul, quien solía conquistar los salones recreativos de la zona junto a Kwon Yu-won cuando estaban aburridos. A diferencia de Woo Tae-ju, que murió sin siquiera poder superar al primer jefe, Siyul avanzó triunfante él solo.

“Esto es injusto. Es que no pude demostrar mi talento esta vez. La próxima vez que vengas a mi casa, te lo enseñaré como es debido.”

Woo Tae-ju apretó los puños y se indignó. La cara que puso, con los labios apretados y los ojos muy abiertos, era tan cómica que Siyul soltó una carcajada. Quizás se reía con tantas ganas porque, desde que salió del orfanato, no había conocido a ningún hermano menor tan cercano y natural como Woo Tae-ju.

Woo Tae-ju se quedó mirando a Siyul, quien reía con frescura, durante un momento. Como el otro permanecía callado, con la boca, que antes no paraba de parlotear, herméticamente cerrada, Siyul se palpó la mejilla y la nariz por donde se había posado la mirada del otro.

“¿Tengo algo en la cara?”

“……Ah, no. Nada. No, espera. Ahora que lo veo, creo que sí tienes algo. Ahí, bajo el ojo.”

Señaló con el dedo justo debajo del ojo derecho de Siyul. Donde estaba su lunar de lágrima. Como Siyul solo se tocaba lugares equivocados, Woo Tae-ju extendió la mano. Estaba a punto de tocar el lunar.

¡Crash! Sonó el estruendo de una bebida cayendo en la mesa de al lado. Siyul se sobresaltó y miró hacia allí. Un hombre y una mujer estaban discutiendo a gritos. Ante el repentino vocerío y los insultos, todas las miradas se dirigieron a ellos. Hasta ahí, uno podría pensar que era la típica pelea de pareja, pero varias personas alrededor fruncían el ceño con disgusto y se cubrían la nariz.

“¡Por eso te pregunto qué hiciste esa noche! ¿Crees que no me voy a dar cuenta de que ese día tuviste el rut?”

Finalmente, la mujer se puso de pie y gritó a pleno pulmón. Las caras de quienes se cubrían la nariz se arrugaron por completo, como papel estrujado.

Alguien, que no pudo soportarlo más, se levantó y se acercó a la mesa del conflicto. Con la nariz aún tapada, llamó al hombre, que estaba visiblemente abrumado, con un tono cargado de irritación.

“Esto no es un lugar privado. Hagan algo. O se van, o se controlan.”

Parecía que el problema era el hombre, no la mujer. Al notar que incluso los empleados habían dejado de trabajar para observar, la mujer salió del lugar pisando fuerte, furiosa. El hombre también soltó un suspiro pesado y abandonó rápidamente la cafetería.

Dicen que ver el incendio de la casa ajena es lo más divertido, pero fue una lástima que terminara así. Woo Tae-ju se encogió de hombros y volvió a mirar a Siyul.

“La mujer parece una beta, ¿no? El hombre es un alfa. Hace rato escuché que hablaban de algo sobre ‘betas’...”

Tiene buen oído. Siyul no había logrado escuchar hasta ese punto. Dio un sorbo a su dulce bebida y se limitó a asentir.

“Creo que las parejas con tipos de sangre distintos lo pasan realmente mal. ¿Alguna vez has visto alguna?”

“No.”

Kwon Yu-won era un omega, pero detestaba a los alfas y siempre había estado solo; y aunque Woo Hyun-se era alfa, no sabía si alguna vez había salido con un beta. Esas dos personas eran el único grupo de referencia que Siyul conocía.

“Yo sí he visto una. Un amigo mío es omega y su nueva pareja era beta, pero como sabes, tanto los alfas como los omegas tienen ‘esa época’. Es algo difícil de entender para un beta……. Al final, terminaron por eso.”

En otro tiempo, habría sido una historia que escucharía sin más, dejándola pasar. Ahora no podía permitírselo. De repente, le vino a la mente el recuerdo de cuando Woo Hyun-se le reveló, con toda naturalidad, que estaba ocupado por su rut. Por lo que veía con Kwon Yu-won, el periodo de celo llegaba cíclicamente. Es posible que el rut de Woo Hyun-se no estuviera tan lejos.

“¿No se puede controlar con supresores?”

“Ah, eso depende de cada persona, pero dicen que los dominantes no pueden controlarlo bien.”

“¿Los dominantes?”

Sintió que el corazón le daba un vuelco. Por más que Woo Hyun-se insistiera en que él era recesivo, Siyul sabía que era mentira. Siyul inclinó el torso hacia Woo Tae-ju. Al ver que Siyul prestaba atención, a Tae-ju le brillaron los ojos; intentó contener la sonrisa que le subía por los labios y se tapó la boca con el puño.

“Lo sé porque mi primo es un alfa dominante. Dice que los supresores no le sirven de nada, así que ya ni los toma. Dice que no hay diferencia entre tomarlos o no.”

“¿Pero no decían que ya no existían esas distinciones entre dominante y recesivo?”

“Ay, eso es solo lo que dicen, pero existen. Al ver a mi primo, me doy cuenta de que los dominantes son totalmente distintos a los recesivos o a los normales.”

“¿Son…… muy distintos?”

“Muchísimo. Te hacen darte cuenta en carne propia de lo injusto que es el mundo.”

Woo Tae-ju levantó su vaso y removió la pajita lentamente. La sonrisa en sus labios era algo amarga.

“Desde pequeño me han comparado mucho con él. El hyung lo hacía todo bien. Era bueno estudiando, tenía habilidad con las manos, aprendía una cosa y ya sabía diez, era guapo, tenía buen cuerpo y era alto. Ah, en realidad ese hyung no nació en esa familia, lo adoptaron más tarde, pero……. en fin, es un alfa. El único de nuestra familia.”

“Mi mejor amigo también es omega. Ese amigo también es increíblemente inteligente. Supongo que es algo nato…… Pero él maldecía todos los días. Decía que ser omega era la mayor mierda del mundo.”

Woo Tae-ju se rio y le dio la razón, diciendo que es verdad que el mundo es un lugar más difícil para los omegas que para los alfas.

“De pequeño, hasta le tenía algo de envidia. Siempre me comparaban con él. Pero ahora me cae bien. ……El hyung que me dio dinero para que tuviera esta cita también es él.”

Al final, se inclinó hacia Siyul y le susurró en tono de broma. Aunque la palabra ‘cita’ le resultaba incómoda, Siyul prefirió hacerse el desentendido.

“A fin de cuentas, creo que es más cómodo para los betas estar con otros betas. Tú también lo piensas, ¿verdad?”

Siyul no pudo responder fácilmente. La persona que tenía a su lado en ese momento era un alfa. Y además, uno de esos ‘dominantes’ ante los cuales, si los mencionabas, te tachaban de discriminador.

Había un mundo que, al ser beta, él nunca podría llegar a conocer. De repente, sintió como si Woo Hyun-se estuviera en un lugar muy lejano. Más allá de un muro sólido, en un lugar donde sus manos no podían llegar.

Incluso después de que la pareja que peleaba se fuera, la cafetería seguía bulliciosa. Woo Tae-ju, sentado frente a él, no dejaba de parlotear. Aunque estaba rodeado de aquel ruido, de alguna manera se sentía igual que cuando se quedaba solo en aquella casa grande. Una sensación de soledad, como si estuviera abandonado en un espacio vacío, sin nadie a su lado, se posó sobre sus hombros.

“Ah, está nevando.”

Siyul siguió la mirada de Woo Tae-ju. Desde el cielo nublado, copos de nieve blancos caían suavemente.

Siyul se frotó los brazos sin ganas. Sentía que el frío del otro lado del cristal lograba alcanzarlo incluso a él.