1 (parte 2)
Hoy
no llovía. Desde la mañana hasta la tarde y hasta esta noche avanzada, el cielo
había permanecido despejado. A pesar de la oscuridad de la noche, no había ni
una pizca de polvo fino ni una sola nube, lo que permitía ver la luna y las
estrellas con una claridad deslumbrante.
En
esta noche de temperatura y humedad perfectas para caminar, Siyul estaba
sentado, distraído, en una mesa exterior de la tienda de conveniencia. La
bebida que había tomado al azar, sintiéndose culpable por estar con las manos
vacías, ya estaba más de la mitad vacía.
Aunque
ya debería levantarse, por alguna razón sus pies parecían pegados al suelo,
incapaces de moverse. Tenía la sensación de que, si esperaba un minuto, cinco
minutos o diez minutos más, alguien aparecería de repente y le diría:
"Hola".
No
es que hubiera quedado con nadie. Simplemente estaba sentado allí, abrigando la
vana esperanza de que, si esperaba, la otra persona aparecería para dirigirle
la palabra.
Siyul
sorbió su bebida y miró su teléfono. Durante el trabajo, guardaba el móvil en
su taquilla y lo revisaba todo de una vez al terminar, pero hoy solo había
mensajes de publicidad.
Deslizó
el dedo por la pantalla. El chat con Woo Hyun-se había quedado relegado a la
parte inferior. El último mensaje lo había enviado Siyul, y el número que
indicaba que no había sido leído seguía allí, sin desaparecer.
Fue
desde el día siguiente a aquel en que bebieron alcohol. El contacto de Woo
Hyun-se se había vuelto escaso. Al principio estuvo bien, pero desde el día
siguiente, incluso cuando enviaba mensajes, las respuestas tardaban una
eternidad en llegar. Al calcular el tiempo, se dio cuenta de que pasaban más de
diez horas hasta recibir una contestación. Ni qué decir tenía que tampoco había
vuelto a aparecer por el bar.
Incluso
cuando un cliente habitual dejaba de venir, a uno le preocupaba, y tratándose
de Woo Hyun-se, no podía evitar tener curiosidad. Después de todo, habían
comido juntos, bebido juntos e incluso dormido en un coche en un día de lluvia.
Era imposible que no se preguntara qué pasaba.
Y
eso que el ambiente en el coche había sido bueno.
No
es que hubiera pasado una semana, y aunque hubiera pasado, no habría tenido
derecho a quejarse, pero habían transcurrido solo cuatro días. Y al ser la
persona con la que más contacto había tenido en su vida, además de Kwon Yu-won,
esa especie de "desaparición" le dejaba un mal sabor de boca.
Siyul
entró en la ventana de chat y repasó los mensajes intercambiados. Temblando de
ansiedad, revisó el historial para ver si había dicho algo que pudiera haber
molestado a Woo Hyun-se sin darse cuenta.
Parece que está muy ocupado.
Ese
era el último mensaje que había enviado. Todavía no lo había visto. No es que
hubiera cortado la comunicación por completo. Siyul deslizó el dedo por la
pantalla y sus ojos se posaron en la conversación de anteayer.
Todavía no le he comprado la comida.
¿Cuándo se lo podre comprar?
La próxima vez. No hay prisa.
Cuando
se trataba de cobrarle el dinero de la tintorería, había llegado a buscarle
trabajo personalmente diciendo que temía que se escapara. Pero ahora que Siyul
intentaba pagarle, su actitud era bastante tibia.
Entonces, no he pagado ni los intereses ni las cuotas.
Con el primer salario deberías comprar algo que tú quieras, Kwon
Siyul-ssi.
Gracias
a la consideración de Woo Hyun-se, Siyul pudo comer carne con Kwon Yu-won
después de mucho tiempo. Fue tan feliz que, al recordarlo, se le hizo agua la
boca.
Algún
día, también quería ir a comer panceta de cerdo con Woo Hyun-se. No sabía si le
gustaría, pero como era alguien que bebía tranquilamente en un pojangmacha,
supuso que la panceta de cerdo no le molestaría.
Un poco.
"¡Ah!",
Siyul se tapó la boca. Era un mensaje que acababa de llegar de Woo Hyun-se. La
respuesta a su pregunta sobre si estaba ocupado había llegado por fin.
Si
pensaba en el tiempo que había esperado, era una respuesta bastante
desconsiderada. Aun así, Siyul se mordió el labio. Las comisuras de sus labios
se elevaron contra su voluntad. Sus mejillas se redondearon y sus ojos
brillaron al mirar el teléfono.
Sabía
que llamar a estas horas de la madrugada era una falta de respeto, pero al ver
el mensaje, sintió unas ganas incontrolables de escuchar su voz. Incluso su
risa, que se extendía como el murmullo de un arroyo. Quizás era el efecto de la
madrugada o simplemente el cansancio extremo tras el trabajo, pero le costaba
controlar sus impulsos.
Siyul
se mordió el labio, metió ambas manos entre sus muslos y sacudió las piernas
por la inquietud. Intentó contenerse. Aparte de Kwon Yu-won, llamar a alguien a
estas horas era una molestia.
Últimamente no me llama.
Tras
reunir fuerzas, movió los dedos. Esta vez, leyó el mensaje al instante. Siyul
ya se estaba mordiendo las uñas mientras esperaba la respuesta.
Estoy ocupado.
¿Quieres hablar por teléfono?
Woo
Hyun-se fue directo al grano. Siyul sujetó el móvil con ambas manos y bajó la
cabeza. Estaba intentando resistirse, pero esa simple pregunta le agitó el
corazón.
Al
final, Siyul abrió el contacto de Woo Hyun-se. Rezando para que no contestara,
hizo la llamada.
—Diga.
Pero
las esperanzas de Siyul nunca se cumplían. Woo Hyun-se respondió. La voz que
venía del otro lado era baja y un poco áspera, como si todavía tuviera sueño.
“Ah,
este… ¿está muy ocupado?”
Lo
había hecho por impulso y no estaba preparado para decir nada. Siyul soltó lo
primero que se le ocurrió. Tenía muchas ganas de preguntarle por qué no pasaba
por el bar o por qué tardaba tanto en contestar, pero le daba vergüenza decirlo
en voz alta.
—Hmm…
bueno, un poco.
“¿Lo
he despertado mientras dormía?”
Se
escuchó un sonido de "espera un momento" desde lejos en el auricular.
Parecía que le estaba susurrando a otra persona que estaba con él. Siyul
presionó el teléfono contra su oreja con fuerza. Tenía curiosidad por saber
quién estaba con Woo Hyun-se en ese momento. Si era su amante, un amigo o un
socio de negocios.
―No.
Pero qué sorpresa. Quién iba a decir que Kwon Siyul-ssi me llamaría.
No
podía responder con sinceridad que simplemente quería escuchar su voz. Siyul
solo se rascó la nuca y pateó el suelo con la punta del pie.
“Comida…….
Quería preguntarle cuándo sería un buen momento para comprarla.”
Al
decirlo, se dio cuenta de que la excusa era lamentable. Repetir algo que ya
habían tratado por mensaje le hizo maldecir su poca capacidad de reacción, y se
revolvió el cabello con frustración. Sin embargo, a diferencia de Siyul, que
estaba desesperado por la vergüenza, a Woo Hyun-se pareció hacerle mucha
gracia, pues soltó esa risa característica a través del auricular.
―Para
eso no hacía falta llamar, podríamos haberlo decidido al vernos.
“Es
que me siento en deuda.”
―……¿Eso
crees?
Su
voz se volvió soñolienta y pausada. Aunque Woo Hyun-se no lo admitió, Siyul
sospechó que lo había despertado o que estaba extremadamente cansado. Quería
seguir hablando, pero sentía que debía dejarlo descansar. Ocultando su
decepción, Siyul se apartó el teléfono de los labios.
“Parece
muy cansado, así que lo decidiremos la próxima vez que nos veamos. Que
descanse. Disculpe por llamar tan tarde.”
Siyul
asintió con la cabeza, como si estuviera frente a frente con la persona. Un
“sí” se mezcló con un sonido de “hm”. Su respiración sonaba agitada, casi como
si estuviera enfermo. Siyul separó el móvil de su oreja y puso el dedo sobre el
botón de colgar. Solo tenía que presionar.
De
repente, un sonido tenue llegó a sus oídos. Era un eco lejano, como si no se
hubieran dado cuenta de que Siyul seguía escuchando. Siyul volvió a pegar el
teléfono a su oreja con rapidez, cubriéndose la boca y la nariz, concentrado al
máximo en la comunicación.
¿Tu
amante? —preguntó una voz delgada, aguda como el canto de un pájaro. Por el
contrario, la respuesta, un “no” firme y grave que provenía de alguien que
debía estar muy cerca del teléfono, fue imposible de ignorar.
“…….”
Siyul
colgó un segundo después de lo previsto. Aquel gemido que empezaba a volverse
sugerente se desvaneció en un instante.
Siyul
dudó entre comprar soju o cerveza, pero al final eligió la cerveza. Tenía
pensado beberla fuera, pero al ver a unos borrachos gritando en el oscuro
callejón y orinando contra la pared, se le quitaron las ganas de alcohol.
Decidió que sería mejor beber en la habitación. Kwon Yu-won estaba tirado en el
suelo, con las piernas extendidas y pateando el edredón.
Sin
encender las luces ni la televisión, Siyul se sentó en un rincón y abrió la
lata de cerveza. Tal vez por haberla sacudido al traerla, la espuma blanca
brotó, así que se la llevó a los labios rápidamente. El sonido al sorber fue
bastante fuerte, lo suficiente para que Kwon Yu-won, que estaba enterrado bajo
la manta, se moviera.
Siyul
se quedó helado, pero parecía que el sueño de su compañero ya se había
esfumado. Kwon Yu-won se frotó los ojos y se incorporó.
“¿Ya
llegaste? ¿Qué hora es?”
La
voz de Kwon Yu-won también estaba rasposa. Siyul miró la hora en su móvil.
“3:40.
Sigue durmiendo.”
“Ya
se me fue el sueño.”
Kwon
Yu-won se estiró como un gato y encendió la televisión. Bajó el volumen al
mínimo, consciente de que la insonorización de la habitación no era buena. La
luz azulada de la pantalla iluminó los rostros de ambos.
“¿De
dónde sacaste esa cerveza?”
“¿Quieres
un poco?”
Como
Kwon Yu-won asintió, Siyul sacó otra lata de la bolsa y se la entregó. A pesar
de haber despertado de golpe y tener el pelo alborotado, Kwon Yu-won bebía con
gusto. A Siyul le vino bien, no le apetecía beber solo. Se sentó encogido, con
las piernas recogidas.
“Kwon
Yu-won, cuando me emborracho, ¿soy muy molesto?”
“No.
Solo te duermes.”
“¿De
verdad solo duermo?”
“Sí.
No te despiertas ni aunque te sacuda. ¿Por qué lo preguntas? ¿Alguien te ha
dicho que eres molesto? ¿Con quién estuviste bebiendo? ¿Acaso con una mujer?”
Kwon
Yu-won le dio un toque en el costado con el dedo índice mientras lo interrogaba
con celos. Sus ojos brillaban, lejos de parecer alguien que acaba de despertar.
Siyul respondió con un vago “por nada”.
Al
ser de madrugada, la película que daban en televisión era subida de tono. El
símbolo de “19” aparecía claramente en la esquina superior derecha. Aunque
habían bajado el volumen y no se escuchaban los gemidos, los dos protagonistas
en pantalla estaban desnudos, frotándose intensamente. La película también era
de serie B: . Al buscarla, vio que tenía más de 15 años.
Aun
así, la escena era provocativa. Al ver a la protagonista echando la cabeza
hacia atrás, Siyul recordó de repente el canto de pájaro que había escuchado
antes. Esas risitas burlonas que solo deberían compartir los amantes y la
respiración cada vez más agitada al otro lado de la línea. El sonido, que le
producía una culpa similar a la de espiar por un agujero en un papel de arroz.
“¿Eso
es tan bueno?”
Kwon
Yu-won, que estaba bebiendo cerveza, se detuvo y miró a Siyul. Abrió los ojos
con malicia.
“Vaya,
vaya, así que por fin te interesan esas cosas. Pensé que nuestro Siyul era
impotente hasta ahora.”
“¿Impotente?
Se me levanta perfectamente todas las mañanas, deja de decir estupideces.”
“Ah,
no me hables de eso, me da escalofríos. Pero ¿qué es lo que te da curiosidad?
Este hyung te lo enseña todo.”
Kwon
Yu-won se pavoneó, inflando el pecho. Siyul sabía perfectamente que Kwon Yu-won
tampoco tenía experiencia. Aunque sufría en cada celo, siempre salía corriendo
gritando que el tacto de un alfa era terrible, solo para volver llorando cada
vez. Siyul lo miró de arriba abajo con escepticismo.
“¿Tú?”
“Sé
más que tú.”
Tenía
curiosidad, pero no tenía experiencia. Eso valía tanto para Kwon Yu-won como
para Siyul. Aun así, pensó que, al ser omega, Kwon Yu-won quizás habría
escuchado o visto más cosas. Siyul humedeció su garganta seca con un sorbo de
cerveza. Dudó un momento, abriendo y cerrando los labios, y finalmente preguntó
fingiendo total desinterés:
“¿Es
bueno acostarse con un alfa?”
La
expresión de Kwon Yu-won, que estaba concentrado en la película, se descompuso
al instante. Era la misma cara que ponía al beber leche agria. Siyul desvió la
mirada hacia la televisión, pensando que no debía haber preguntado algo que
Kwon Yu-won ni siquiera sabía.
“¿Qué
va a tener de bueno acostarse con un alfa? Es como hacerlo con una bestia en
celo. No deberías juntarte con esa clase de gente. Deberías hacerlo con una
mujer y punto, ¿por qué con un alfa……. Espera. ¿Por qué te da curiosidad eso?”
Kwon
Yu-won dejó de parlotear y se quedó mirando a Siyul con intensidad. Entrecerró
los ojos, acercó su rostro al de Siyul para examinarlo de arriba abajo, olfateó
cerca de su nariz y sus ojos brillaron con sospecha.
“¿Acaso
te has manifestado?”
“¡¿Estás
loco?! No lo he hecho.”
“Entonces
¿por qué preguntas sobre acostarse con un alfa? Nunca te había interesado nada
parecido.”
“Solo
salió en la película, no me eches la culpa de nada. No pasa nada de eso. No
tengo nada que ver con alfas, además, soy beta, ¿sabes?”
“Ahora
que lo recuerdo, aquel cerdo también se te pegaba mucho la otra vez. Dejé pasar
lo de ese tipo porque su gusto era una mierda, pero……. Kwon Siyul, tú.”
Kwon
Yu-won dejó la cerveza en el suelo y agarró a Siyul por ambos hombros. Giró
todo su cuerpo hacia él y le dio un consejo con la mayor seriedad.
“Ten
cuidado con los alfa.”
“¿Todavía
no te has manifestado del todo?”
“No,
haz caso a lo que te dice tu hyung. ¿Crees que llevo un día o dos viendo a esa
escoria de alfa? Con el cerdo aquel no me di cuenta, pero ahora que lo veo
bien, tienes un tipo que le atrae mucho a los alfa. Hay algunos alfa que están
locos y les gustan los beta. No. Incluso si no fuera por eso……. Joder. Solo
hazme caso. Si hay un alfa cerca, evítalo a toda costa y levanta un muro. Esa
es la única forma de sobrevivir.”
“¿De
repente te ha poseído un espíritu? Kwon Yu-won, recapacita. ¿Cuántos dedos ves
aquí?”
Aunque
Siyul levantó dos dedos y los agitó frente a él, Kwon Yu-won, como si estuviera
poseído por un fantasma, mantuvo los ojos desorbitados y siguió sacudiendo los
hombros de Siyul. Estaba tan excitado que el volumen de su voz no dejaba de
subir.
“De
entre todos los alfa, los que son pura mierda son los alfa dominantes. Con esos
tipos, joder, hasta estando al lado te afectan. ¡Hasta se ha dicho que, si un
beta es sensible, hay casos de mala suerte en los que, tras estar mucho tiempo
cerca, presentan una manifestación! Ya lo sabes, ¿no? A los dos no nos sobra la
suerte. No te metas en líos y no acabes como yo, tú solo sé beta y―.”
Kwon
Yu-won no pudo terminar su frase. Alguien en la habitación de al lado gritó:
“¡Por favor, dejame dormir, joder!”, mientras golpeaba la pared con el puño
como si fuera a derribarla. Para evitar despertar a todos los que estaban en la
posada, ambos cerraron la boca de golpe.
“En
fin, evita a los alfa. Acostarse con un alfa……. Ni siquiera sientas curiosidad
por eso. Esa gente no tiene lealtad. Incluso teniendo pareja, cuando les llega
el rut, se van a retozar con otros. ¿Entendido?”
Kwon
Yu-won le susurró a un volumen que solo Siyul podía oír. Siyul asintió. Sabía
que si añadía una palabra más, comenzaría la segunda parte del sermón poseído
de Kwon Yu-won.
Siyul
quería lavarse antes de dormir, pero le pareció que con solo escuchar el sonido
del agua cayendo en el baño, los de al lado volverían a armar jaleo. Siyul solo
se cambió de ropa y se metió en la cama. Cuando Kwon Yu-won apagó la
televisión, la pequeña habitación quedó sumida en la oscuridad.
“Quiero
que tú no pases por lo mismo que yo.”
La
voz que se escuchó mucho después había perdido toda su fuerza. Kwon Yu-won
estaba acostado de espaldas a él. Siyul miró esa espalda con los ojos ya
adaptados a la oscuridad. Esa espalda que, aunque más pequeña que la suya,
siempre le había parecido imponente, hoy le resultó pequeña y frágil.
“Porque
tú eres como un hermano para mí…….”
Siyul
estaba acostado mirando al techo. Extendió el brazo y le dio unas palmadas en
la espalda. Entendía perfectamente su sinceridad. Tanto antes como ahora, en
este mundo cruel, Kwon Yu-won era el único que se preocupaba por él.
“Esa
clase de cosas que te preocupan no van a pasar. Así que deja de hablar y
duerme.”
Sin
embargo, a diferencia de su intención de aceptar el consejo de Kwon Yu-won, su
cabeza funcionaba por libre. La voz de Woo Hyun-se seguía pegada a sus oídos.
Estaba adherida como cera de vela derretida y endurecida, incapaz de
desprenderse.
El
sonido avivó su imaginación, y los dos protagonistas de la película se
transformaron de repente en Woo Hyun-se y una persona desconocida. En dos personas
que, llenas de pasión, echaban el cuello hacia atrás, besaban las nucas
expuestas y entrelazaban sus cuerpos.
“…….”
Siyul
se cubrió hasta la cabeza con el edredón. El sabor del alcohol que le quedaba
en la boca era amargo.
*
* *
La
luz se filtró y abrió los ojos. Quizás por la postura incómoda al dormir, tenía
el cuello y los hombros entumecidos. O tal vez era culpa de los cuatro días de
rut. Al estirarse perezosamente, sus dedos se enredaron en la pesada cortina.
Al tirar de ella, una luz deslumbrante atravesó la fina tela y bañó la
habitación.
Mm,
Woo Hyun-se carraspeó con la garganta áspera y se sentó al borde de la cama. Se
agarró la nuca con su mano grande y apretó con fuerza. La piel, que se había
quedado pálida por la presión de sus dedos, recuperó su color original cuando
aflojó el agarre. Giró el cuello lentamente de un lado a otro con un gesto
profundo. Entre sus omóplatos y músculos, que se alzaban con flexibilidad, una
marca de rasguño trazaba un largo camino.
A
su lado, una mujer yacía con la espalda totalmente descubierta. Aunque debería
haberse despertado con el movimiento, dormía como un tronco. Después de todo,
era comprensible que estuviera agotada tras la actividad que se extendió hasta
la madrugada. ¿Era la segunda persona que buscaba, o la tercera? Woo Hyun-se
intentó repasar mentalmente las noches pasadas, pero solo soltó un resoplido
por la nariz y se levantó.
No
había necesidad de hacerlo. Al fin y al cabo, ya había terminado.
El
rut había llegado antes de lo esperado. No era un adolescente con ciclos
irregulares, por lo que, ante una situación tan poco frecuente, había llevado
al hotel a la primera persona que pudo contactar.
Los
omegas y los alfas eran seres así. Siempre necesitaban liberar su cuerpo y no
dudaban en acostarse con cualquiera si surgía la oportunidad. Woo Hyun-se no
era diferente del resto. Si tenía ganas, se acostaba con alguien, y cuando
entraba en el rut, la frontera entre amante y pareja ocasional se volvía difusa.
Algunos
criticaban que eran animales sin lealtad, pero ¿qué se podía hacer cuando así
era su naturaleza? Incluso existían tesis que sugerían que los alfas y omegas
eran la nueva humanidad optimizada para la procreación de la especie. Cuando
llegaba ese periodo, la vista se nublaba y en la cabeza solo había un único
pensamiento. Era como hundirse lentamente en un pantano hasta que la boca, la
nariz y los ojos quedaban sumergidos en el deseo sexual, borrando todo lo
demás.
Durante
el rut, Woo Hyun-se se encerraba en el hotel sin salir. Le delegaba el trabajo
a Park Hae-jung. Aunque él se quejaba, si le daba un buen incentivo, volvía a
ponerse el collar y a comportarse con docilidad como si nada hubiera pasado.
Mientras
se dirigía al baño, tomó el teléfono. Tenía varias llamadas perdidas, pero las
ignoró. No había nada urgente. Tocó la pantalla para revisar otros mensajes y,
de forma natural, pulsó el chat que tenía fijado arriba.
Muchas
gracias (Parece que está muy ocupado)
Era
el mensaje enviado por Kwon Siyul. Tardó en responder. En realidad, el simple
hecho de haber enviado una respuesta era sorprendente. Ignoraba incluso las
comunicaciones constantes de Park Hae-jung, así que ¿quién era Kwon Siyul para
merecer atención? Woo Hyun-se se sorprendió por partida doble al recordar que,
incluso en ese estado de enajenación, había sido capaz de escribir con
coherencia.
Además,
quedaba el registro de la llamada. No recordaba bien la conversación. La voz de
Kwon Siyul le llegaba lejana, como si surgiera de lo profundo de un estanque.
Aun así, parecía que había logrado terminar la llamada sin problemas.
Arrojó
el móvil sobre la mesa y entró en el baño. El rut había terminado y las
feromonas desbocadas habían vuelto a la normalidad, pero, extrañamente, el
calor persistía pegajoso.
No
se sentía satisfecho. Esta vez no había sentido esa sensación de alivio
refrescante que solía acompañar al final del rut. Se sentía desagradable, como
si hubiera estado comiendo cosas insípidas que no eran de su gusto durante
días. Un susurro le rondaba constantemente la cabeza: que aquello no era lo
correcto, que lo que él debía tomar era otra cosa.
Cambió
el agua tibia por agua fría. Dejó que la temperatura helada arrastrara los
restos de sueño y calor. Woo Hyun-se levantó la cabeza mientras se apartaba el
cabello mojado hacia atrás.
De
repente, la voz de Kwon Siyul, escuchada aquella madrugada de embriaguez, se
filtró en sus oídos como agua de lluvia. Al mismo tiempo, bajó la mirada.
“…….”
Al
ver que su parte baja seguía caliente, como si no estuviera cansado, soltó un
insulto en voz baja: ¡Joder!—. Apoyó la frente contra la pared fría de la
bañera, pero el calor, tan intenso como el sol del mediodía, no disminuía.
Parecía que necesitaría un poco más de tiempo para que el rut se disipara por
completo.
Levantó
la vista hacia el letrero que decía . No tenía intención de obtener ganancias;
era un local que fundó para visitar cuando estaba aburrido o quería beber algo.
Como administrarlo le daba pereza, puso a una persona que había conocido en el
pasado como encargada, y para su sorpresa, resultó ser muy competente, por lo
que el negocio marchaba bien.
El
ambiente también había mejorado. Hacían presentaciones de jazz todos los
miércoles por la noche y tocaba el piano tres días a la semana. Quizás porque
atraía a clientela femenina, no aparecían clientes problemáticos que arruinaran
el lugar exigiendo acompañantes. Ese detalle era lo que más le gustaba a Woo
Hyun-se.
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En
un local así puso a Kwon Siyul. Pensó dónde ubicarlo y decidió colocarlo en el
lugar más sano posible. La gerente Kang aceptó de buena gana. Aunque, igual que
Park Hae-jung, le tomó el pelo preguntándole si se había metido a hacer obras
de caridad últimamente.
Dudaba
de si lo haría bien, pero, contra todo pronóstico, Kwon Siyul no era torpe para
el trabajo. La gerente Kang evaluó positivamente a Kwon Siyul. Decía que era
admirable cómo preparaba las cosas por iniciativa propia sin necesidad de que
se lo dijeran y cómo resolvía las tareas con agilidad.
El
chico que trabajaba antes no paraba de quejarse en cuanto el trabajo aumentaba
un poco, mientras que Kwon Siyul lo hacía todo en silencio y sin rechistar. Más
tarde, incluso le felicitó preguntándole dónde había descubierto una pieza así.
Los
jóvenes de hoy en día.
No
le reveló a Kang Ji-won el pasado de Kwon Siyul sobre el reparto de drogas. No
ganaba nada sembrando prejuicios. A pesar de haber vivido de forma descarriada,
Kwon Siyul no tenía tatuajes visibles ni lucía marcas de lujo; así que, si él
mantenía la boca cerrada, podía seguir siendo un joven que vivía honestamente.
El
local estaba en el sexto piso. Woo Hyun-se eligió las escaleras en lugar del
ascensor. Subió tranquilamente y, al abrir la puerta, lo primero que escuchó
fue un alegre "Bienvenido". Kwon Siyul levantó la cabeza mientras
sostenía el menú bajo el brazo.
“Bienveni……
do.”
Su
rostro, que se había iluminado, se tensó en cuanto lo vio. ¿Acaso no debería
recibirlo con alegría después de tantos días? Al ver esa expresión sutilmente
rígida, su estado de ánimo, que hasta entonces era bueno, comenzó a descender.
No dejó que se notara. Con la sonrisa afable de siempre, levantó una mano. El
resto del personal, incluyendo al barman y al chef, también asomaron la cabeza
para saludar a Woo Hyun-se.
“Kwon
Siyul-ssi hace tiempo que no nos vemos y ni un saludo me das.”
Kwon
Siyul saludó con un “Hola”, como si estuviera leyendo un libro de texto, y
desvió la mirada. Woo Hyun-se se sentó en un taburete de la barra y pidió una
bebida sin alcohol. Aunque una copa de alcohol no le afectaría al hígado ni
daría positivo en un control, no quería volver a escuchar el disco rayado de
pedir un conductor designado.
¿Cómo
podía ser tan pesado con las quejas si ni siquiera era su esposa……? La
expresión “esposa” le provocó una risa tonta. Se cubrió la boca con la mano
para ocultarla.
“Hoy
la gerente no ha venido.”
Kwon
Siyul abrió la boca tras dudar. Woo Hyun-se lo observó mientras apoyaba la
barbilla en la mano. Siyul movía los dedos sobre el menú y su mirada no paraba
de moverse de un lado a otro. Era loable su determinación de no cruzar miradas
con él a toda costa.
“Sí,
¿y qué?”
“No,
nada, es que pensé que venía a ver a la gerente…….”
Su
relación con Kang Ji-won era buena, pero no hasta el punto de retomar la
relación. Ella probablemente también sentiría repulsión. Era una mujer
inteligente. Tenía estándares tan altos que Woo Hyun-se no podía satisfacerla.
Fue Kang Ji-won quien pidió terminar primero diciendo que los alfas no eran de
su gusto. Fue una ruptura tan limpia que no quedaron ni rastros de apego entre
ambos, al punto de cuestionarse si alguna vez llegaron a salir realmente.
La
persona a la que Woo Hyun-se vino a ver no era Kang Ji-won. Aunque quería
fingir que no, en el momento en que vio a Kwon Siyul, lo recogió con claridad:
la persona a la que quería ver era a Kwon Siyul. Tenía curiosidad por saber qué
hacía, quería saber cómo le iba y quería volver a escuchar con claridad esa voz
que había oído a través del auricular.
Solo
quería comprobar si el objeto que había colocado allí seguía en su lugar;
probablemente no tenía otro significado. Woo Hyun-se se dio una respuesta a sí
mismo sobre por qué estaba allí, mientras refrescaba su garganta con la bebida
sin alcohol, insípida, que prefería antes que el agua.
“No.
Solo vine a tomar algo.”
“Sí”,
dijo Kwon Siyul y se alejó. Se movía con diligencia limpiando mesas y tomando
pedidos. Cuando se escuchó el tintineo de metal cayendo al suelo, tomó los
cubiertos y se dirigió a toda prisa hacia allí. Cada una de sus acciones era
suficiente para ganarse el cariño de la gerente Kang.
Al
parecer, se le habían desatado las cintas del delantal, así que se detuvo en el
lugar y, con ambas manos, tomó los finos lazos para cruzarlos y atarlos de
nuevo. Al tirar de ellos, la cinta negra se ajustó con fuerza, revelando una
cintura esbelta sobre la camisa.
La
camisa, de una talla más grande, le quedaba holgada sobre el torso. Se veía
como un chico que se había puesto la ropa prestada de alguien más. ¿Acaso no
había siempre uno así en clase? Ese estudiante que, creyendo que su físico
crecería, compraba el uniforme más grande. Con un rostro que de por sí parecía
muy joven y una camisa que le quedaba amplia, no desentonaría nada si alguien
dijera que era un estudiante con solo llevar una placa de identificación.
Aunque
la iluminación era tenue, su rostro pálido resplandecía. Era una piel que
parecía llena de agua. Aunque, si uno la presionara con los dedos, probablemente
brotarían lágrimas en lugar de gotas de agua. Cuando no expresaba ninguna
emoción, sus labios carnosos lo hacían lucir aturdido, pero al sonreír, el
punto marcado bajo sus ojos se volvía más visible y capturaba toda la atención.
Cualquier
cosa que decía Kwon Siyul hacía que los clientes soltaran una carcajada. Y eso
que no era especialmente gracioso. Probablemente, su sola presencia bastaba
para provocar risas. Era hermoso, de una belleza delicada. Si uno solo miraba
su rostro, parecía una planta cultivada con extremo cuidado y amor dentro de un
invernadero.
“Hyung,
piden que la pasta sea menos picante.”
Inclinó
el torso hacia la cocina, llamando al chef Park como hyung con total
familiaridad, como si se hubieran hecho amigos hace mucho tiempo. Al retirar el
cuerpo, miró hacia donde él estaba. Debido a que lo había estado observando
continuamente, fue fácil cruzar las miradas. A diferencia de su rostro
agraciado, su mirada no mentía. El cansancio de una vida que no había sido
fácil, de alguien que había rodado por el mundo tanto como pudo, estaba
impregnado en las pupilas de Kwon Siyul.
Esa
luz hizo que su garganta ardiera. Ni siquiera bebiendo alcohol lograba calmar
la sed. Woo Hyun-se observó durante mucho tiempo la espalda de Kwon Siyul
mientras se giraba para dirigirse a otro lugar. Observó su espalda recta, su
cuello de líneas finas que sobresalía sobre el cuello de la camisa y su cabello
negro que ondeaba con cada paso.
El
rut había terminado.
Pero
el calor volvía a ascender de nuevo.
Esto
ya no es un misterio para Woo Hyun-se.
*
* *
El
clima se había vuelto mucho más frío. Ni la fina sudadera ni el viejo abrigo
lograban frenar el aire helado que se colaba por todas partes. Siyul murmuró un
"¡uuh, qué frío!" mientras se encogía de hombros. Para intentar
protegerse, se subió la capucha hasta el tope y tiró de los cordones para
cerrarla bien. Solo dejó sus rasgos a la vista y hundió las manos profundamente
en los bolsillos.
Mientras
aceleraba el paso pensando en llegar a casa y enterrarse bajo una manta
caliente, un "Kwon Siyul-ssi" que pronunció su nombre con claridad lo
sobresaltó tanto que dio un salto en el sitio. Estaba tan asustado que, incluso
a través de la ropa, se podía notar cómo su corazón latía con fuerza, como si
quisiera atravesar sus costillas.
Siyul
abrió los ojos como platos buscando el origen de la voz. Woo Hyun-se estaba
sentado en una mesa al aire libre de la tienda de conveniencia, ubicada sobre
unas escaleras. Al ver que Siyul lo miraba, alzó la mano.
"No,
¿por qué este hombre no se va a casa y sigue apareciendo aquí?" Siyul
intentó calmar su corazón, que seguía golpeando su pecho. Apareció de repente
en el bar y ahora lo mismo aquí; era un hombre realmente escurridizo.
"Quédate
un rato antes de irte."
Aunque
Siyul solo quería inclinar la cabeza en señal de saludo e irse, Woo Hyun-se lo
detuvo. Pensó en poner la excusa de que tenía cosas que hacer, pero al pensar
en que le respondería "¿qué cosas importantes tienes que hacer a esta hora
de la madrugada?", no tuvo más remedio que cambiar el rumbo.
"Con
cinco minutos bastará." Siyul se sentó, recordando la advertencia de Kwon
Yu-won, quien le había insistido tanto en que evitara a los alfa. Se sentó en
la silla más alejada de Woo Hyun-se dentro de la misma mesa.
Como
en el bar siempre lo había evitado a propósito, esta era la primera vez que
veía su rostro con atención. Apenas había pasado una semana, pero le resultaba
tan extraño como si no lo hubiera visto en meses. Su atractivo seguía intacto,
pero parecía haber perdido algo de peso. Su mandíbula, que de por sí estaba
bien definida, se veía más afilada y sus mejillas más hundidas.
Woo
Hyun-se colocó una bebida frente a Siyul: era una gaseosa con sabor a yogur que
a Siyul le encantaba. Naturalmente, la conversación que habían tenido allí
tiempo atrás cruzó su mente:
‘Tienes
gusto de bebé.’
‘Esto
es rico. Representante, pruebe un poco.’
‘Es
demasiado dulce para mi gusto.’
Al
tomar un sorbo, el entrecejo de Woo Hyun-se se arrugó como si en lugar de
azúcar hubiera probado bilis. Siyul recordaba haberse reído un buen rato al
verlo hacer esa mueca.
"Ha
pasado tiempo, pero ¿no me ignoras demasiado? Me siento herido."
"Es
que he tenido mucho trabajo. Usted mismo lo vio. Hoy hubo muchos
clientes."
En
realidad, no hubo tantos clientes. Siyul simplemente había estado corriendo de
un lado a otro para reducir al mínimo cualquier roce con Woo Hyun-se, quien
estaba sentado en la barra. Aunque estaba seguro de que él lo sabía, Siyul no
confesó la verdad: que lo hacía para evitarlo. Woo Hyun-se, como siempre,
respondió con un "Ah, ¿sí?" y dejó pasar el tema con indiferencia.
"¿Qué
hiciste mientras no estuve?"
"Solo
trabajar y descansar. ¿Usted estuvo muy ocupado?"
A
diferencia de Siyul, que miraba al frente, Woo Hyun-se tenía el cuerpo
totalmente girado hacia él. Al estirar sus piernas, la punta de sus rígidos
zapatos de vestir rozó las viejas zapatillas de Siyul. Siyul movió rápidamente
sus piernas debajo de la silla.
"Sí,
estuve ocupado. Por el rut."
Woo
Hyun-se no ocultó que había estado en su periodo de celo. ¿Acaso no le daba
vergüenza? Bueno, Kwon Yu-won también solía montar escenas de rabia cada vez
que tenía su celo, maldiciendo a los cuatro vientos y deseando que el
"maldito celo" muriera de una vez. La reacción de Woo Hyun-se era de
lo más tranquila en comparación. O quizás, a diferencia de los omegas, los alfa
solo experimentaban deseo sexual sin que su estado de ánimo se volviera
errático.
Cuando
Kwon Yu-won maldecía su celo, a Siyul no le importaba, pero al escuchar la
palabra "rut" directamente de la boca de Woo Hyun-se, sintió como si
la película erótica que vio la otra madrugada se estuviera proyectando frente a
sus ojos. Siyul sintió el calor subir a su rostro y presionó sus mejillas con la
botella de plástico fría y sudorosa.
"Representante…
¿es un alfa dominante?"
Después
de enfriar un poco su rostro, bajó la botella sobre la mesa. Aunque desvió la
mirada en cuanto cruzaron ojos, logró ver la expresión de Woo Hyun-se: tenía
una ceja fruncida, como si hubiera escuchado la pregunta más absurda del mundo.
"No
se trata de distinguir entre dominantes o recesivos. Eso es
discriminación."
Siyul
había escuchado esa campaña en la radio. ¿Cómo iban a clasificar a la gente por
sus rasgos como si fuera eugenesia? Como no podía retirar lo dicho, simplemente
se mordió el labio inferior. No le quedó más que fingir ignorancia, escudándose
en que, al ser beta, no sabía nada de esos temas.
"Aun
así. Un amigo me dijo que debía evitar a los alfa dominantes. Dijo que son más
peligrosos que los alfa normales."
"Entonces,
digámosle a todos que soy recesivo."
"¿Eh?"
Siyul
miró a Woo Hyun-se, completamente desconcertado. ¿Acaso eso era algo que se
podía cambiar tan fácil como darle la vuelta a una tortilla?
"¿Eso
se puede cambiar así como así?"
Woo
Hyun-se solo se llevó a los labios la bebida que Siyul había dejado. Tras tomar
un sorbo, hizo una mueca de disgusto, como si hubiera bebido algo muy amargo.
"¿Qué
importa eso? Todos los rasgos son más o menos iguales. Pero, ¿por qué? ¿Qué te
dijeron para que nuestro Kwon Siyul-ssi piense que los dominantes son más
peligrosos?"
"Dicen
que si un beta está cerca de un dominante, puede terminar manifestando sus
rasgos. Si tienes mala suerte."
"Ya
te dije que soy recesivo."
"¿En
serio?"
Woo
Hyun-se no asintió. Se apoyó la barbilla en la mano y, con la cabeza
ligeramente inclinada, observó a Siyul. Sus pupilas reflejaban tanto la luz que
se filtraba por el cristal de la tienda como un brillo divertido. Siyul se
quedó petrificado, olvidando por completo que debía huir, cautivado por esos
ojos. Curiosamente, el iris de Woo Hyun-se tenía un tono azul profundo.
"He
decidido que desde hoy seré así."
Woo
Hyun-se sonrió con picardía. Su mente sabía que eso era una tontería. Sin embargo,
no pudo responder diciéndole que no mintiera. Seguramente sería un alfa
dominante; no tenía forma de saber sobre feromonas o cosas así, pero no era tan
tonto como para no darse cuenta tras ver esa actitud enigmática.
Debería
irme ya.
Siyul,
en lugar de levantarse, estiró las piernas hacia delante. Las puntas de los
zapatos de Woo Hyun-se rozaron sus zapatillas. El contraste era notable: unas
zapatillas desgastadas y descoloridas contra unos zapatos de vestir impecables,
sin un solo rasguño.
"¿No
me extrañaste, Kwon Siyul-ssi?"
La
pregunta fue repentina. Siyul parpadeó con sus grandes ojos almendrados y
señaló alternativamente a Woo Hyun-se y a sí mismo con el dedo índice.
"¿Yo?
¿A usted?"
"Por
eso pensé que me llamaste."
"……No
es así. Llamé para preguntarle cuándo sería un buen momento para invitarle a
comer."
Lamentó
haber llamado. Siyul se arrepintió, aunque ya era tarde. ¿Acaso no había
terminado escuchando cosas obscenas y dejando que su imaginación se desbocara?
"Olvídalo
entonces."
Después
de haber lanzado el anzuelo, retiró el pie con demasiada facilidad. Como si
estuviera jugando con él. Aunque una simple frase suya no debería tener tanto
impacto, Siyul sintió un arrebato de indignación sin saber siquiera por qué.
"¿No
tiene amante, Representante? Vaya a decirle esas cosas a su amante."
"No
tengo."
"La
vez que llamé, esa……"
"No
es mi amante."
Las
palabras de Kwon Yu-won no tenían desperdicio. Esa estirpe de alfa era
promiscua por naturaleza, así que la lealtad les importaba poco. El hombre
frente a él era el vivo ejemplo. Pero, analizándolo con calma, no era un niño;
era un adulto hecho y derecho, y si dos adultos consentían en mezclarse, ¿qué
derecho tenía él para juzgarlo?
Qué
le importaba a él con quién pasaba Woo Hyun-se su rut o a quién tomaba como
pareja.
"……Olvídalo."
Siyul,
desinflado, bajó la cabeza que antes mantenía erguida. A estas alturas, no
sabía qué clase de beneficio esperaba obtener sentándose en el mismo espacio
que Woo Hyun-se. Pensando que solo había malgastado el tiempo, estaba a punto
de levantarse discretamente cuando la mano de Woo Hyun-se cruzó la mesa y lo
sujetó por la muñeca.
Sus
dedos se colaron por debajo de la manga. Con la punta de los dedos, palpó el
hueso de su muñeca y lo acarició con parsimonia.
"Te
llevaré a casa."
El
calor de su piel se sentía como un fuego abrasador. Debía retirar la mano, pero
sus brazos no tenían fuerza.
"Hoy
no he bebido alcohol. Lo que tomé antes no tenía alcohol."
Woo
Hyun-se se adelantó a cualquier excusa que Siyul pudiera poner sobre el
conductor designado. Siyul cerró la boca, que había abierto como el pico de un
pájaro. ¿Por qué dudaba en rechazarlo si eso habría terminado con todo? Giró la
cabeza bruscamente para ocultar su complejo estado mental.
"Entonces,
solo lléveme hoy. ……Por última vez."
Solo
era por el frío que hacía para caminar, no había otra razón. Siyul cerró el
puño con fuerza y giró la muñeca para soltarse.
Las
yemas de sus dedos firmes rozaron los dedos encogidos de Siyul. Un segundo más
lento de lo necesario, como si sintiera lástima por separarse.
Siyul
yacía boca arriba, sosteniendo su mano a la altura de sus ojos y mirándola con
estupor. En la calidez de la habitación, vestía una camiseta de manga corta que
dejaba ver el hueso de su muñeca. Era una muñeca común, sin nada destacable. Ni
los nudillos pronunciados, ni las articulaciones, ni los dedos callosos; no
había ni un solo detalle que pudiera calificarse de delicado. Solo su piel
blanca y sin manchas era rescatable.
Extendió
la mano hacia la bombilla del techo y cerró el puño en el vacío. Woo Hyun-se
había sujetado esta misma muñeca. Sus dedos eran grandes y espaciosos, como una
tapa de olla. Su agarre era cálido, como si hubiera estado junto al fuego mucho
tiempo, y su fuerza era contundente. No fue una presión violenta. Solo la
sujetó, deslizó sus dedos bajo la manga y rozó el hueso.
Aunque
fue un acto sencillo para impedir que se marchara, aquel calor había quedado
grabado en su antebrazo. Sintiendo un ardor, Siyul se giró de lado y pegó el
brazo a su cuerpo.
Como
si hubiera dejado una huella invisible, se puso a juguetear con la muñeca
usando la otra mano y luego acercó la punta de la nariz. Como si el aroma de
Woo Hyun-se aún rondara su piel. Sus pestañas temblaron antes de cerrarse.
"……¡Hic!"
Entonces,
asustado por su propia acción, retiró la mano bruscamente y la sacudió en el
aire. Se sacudió el brazo como si quisiera desprenderse de algo, maldiciendo
"ah, qué locura", "ah, maldita sea", antes de enterrar la
cara en la almohada. Aunque no había testigos, la vergüenza lo invadió y
comenzó a patear el mullido edredón con sus largas piernas.
El
sonido de la puerta abriéndose de golpe interrumpió sus desvaríos. Siyul dio un
respingo y levantó la cabeza. Kwon Yu-won lo observaba de arriba abajo con
expresión rígida. Su mirada afilada recordaba a la de un detective examinando a
un sospechoso clave. O tal vez era solo la forma en que las comisuras de sus ojos
se elevaban como las de un gato.
"¿Por
qué te asustas tanto? ¿Te estabas masturbando?"
"Ah,
qué locura……. ¿Por qué habrías de decir algo así?"
"Es
que tienes los ojos así, como un ratón al que pillan robando comida. Así."
Kwon
Yu-won se abrió los ojos con el índice y el pulgar mientras se burlaba. Siyul,
ofendido por la burla, le lanzó la almohada que tenía entre manos. El otro la
atrapó en el aire, la abrazó con fuerza y luego, dudando, hundió la nariz en
ella. Olfateó como un perro de caza.
"¿Qué
pasa?"
"¿Qué
es esto?"
Inclinó
la cabeza, volvió a olfatear y miró a Siyul con una expresión seria. Se acercó
rápidamente, sujetó a Siyul —que intentaba echarse hacia atrás—, hundió la
nariz en sus mejillas y orejas, y aspiró profundamente. Aunque Siyul intentó
apartarlo preguntando qué hacía, él se mantuvo firme.
"¡Este
loco, por qué está así hoy! ¿Comiste algo que no debías?"
Kwon
Yu-won cerró la boca, tiró de la ropa de Siyul para comprobar el olor y levantó
la cabeza de golpe. Un brillo inquietante emanó de sus ojos.
"¿Te
encontraste con un alfa?"
"¿De
qué hablas?"
Siyul
se atrajo la ropa hacia la nariz. Solo olía a la fragancia de comida frita del
bar y a un tenue suavizante de telas. Aunque, en realidad, aunque tuviera
feromonas impregnadas, siendo un beta, no tenía forma de saberlo. Siyul
escondió su nerviosismo lo mejor que pudo y fingió inocencia.
"Hueles
a alfa. ¿Quién te ha dejado sus feromonas encima?"
"¿Los
omega pueden diferenciar el olor entre alfa y omega?"
"No
cambies de tema. ¿Quién es este tipo? ¿Por qué hueles a esa mierda?"
Como
un marido que descubre pruebas de infidelidad, Kwon Yu-won lo acorraló. Lo
agarró por el cuello de la camisa y lo sacudió. A Siyul le empezó a retumbar la
cabeza y, diciendo "uuh, uuh", sujetó la muñeca del otro para
detenerlo.
"¡No,
debe haber sido un cliente en la tienda! Soy un beta, ¿cómo voy a saber si un
alfa me dejó olor al pasar o si se me pegó? ¡Ah, deja de agitarme! Siento que
voy a vomitar."
Ante
su queja mezclada con mentiras, Kwon Yu-won soltó a Siyul, aunque seguía
sospechando. Su expresión no era de total convicción.
"Un
simple roce no deja tanto olor. Significa que al menos estuvieron en un espacio
cerrado o que te sujetó……. En ese bar donde trabajas, ¿hay contacto físico?"
Como
siempre, Kwon Yu-won era perspicaz. Sería un buen detective en el futuro. Siyul
pensó en recomendarle que se preparara para el examen de policía si tenía
oportunidad, pero dejando eso de lado, alzó la voz como quien esconde una
falta.
"¡Ah,
no hay nada de eso! Seguro me rozó un momento al pedir el pedido. Y aunque
huela a alfa, ¿qué tiene que ver conmigo? Ni siquiera puedo olerlo."
"Bueno,
eso es cierto, pero……."
"Deja
de decir tonterías y ve a lavarte, ¿sí? Hueles a comida y me está entrando hambre.
Sal rápido para que pidamos algo de comer. Iré a la tienda de
conveniencia."
Kwon
Yu-won seguía con una expresión de sospecha. Siyul lo empujó por la espalda,
instándolo a entrar al baño, y salió de la habitación.
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Fue
corriendo a la tienda de conveniencia y lo primero que compró fue un
desodorante de feromonas. No se lo aplicó de inmediato; eso solo despertaría
más sospechas sobre por qué de repente quería eliminar el olor. Llenó la cesta
con mucha comida, la dejó en el mostrador y, mientras el empleado cobraba,
aprovechó para tirar de su manga y enterrar la nariz en ella.
"……"
Por
mucho que olfateara, no sentía más que el olor que se le había pegado en el
local. Siyul soltó un resoplido por la nariz y se frotó la punta de esta. Por
alguna razón, su estado de ánimo decayó.
Copa
de ramen, salchichas, galletas, helado, arroz frito instantáneo y hasta
albóndigas; Siyul compró un montón de cosas para comer por la noche. Eran
jóvenes hambrientos. Aunque ya habían pasado la adolescencia, esa etapa en la
que decían que hasta podían comer metal, sus estómagos seguían siendo grandes.
Especialmente el de Kwon Yu-won, que comió sin parar.
Siyul
terminó su parte y observó la escena con satisfacción. Todo ese consumo era
posible gracias a que Woo Hyun-se había sido generoso y no había tocado su
primer sueldo.
Limpio
y con el estómago lleno, Kwon Yu-won se volvió más apacible. Estaba acostado de
lado, como un buda reclinado, cambiando canales de televisión mientras se
rascaba la barriga abultada. Solo tenía un rostro bonito, porque sus modales
eran como los de un hombre de obra haciendo trabajos pesados.
"Si
te acuestas justo después de comer, te vas a convertir en una vaca.
Siéntate."
"Ser
una vaca no estaría mal. No tendría que trabajar, solo comer pasto."
"¿Y
qué harás cuando te lleven al matadero?"
Intentó
de mil maneras que se sentara, pero Kwon Yu-won solo se reía sin quitar los
ojos de la televisión. Siyul observaba de reojo a su compañero mientras tomaba
las galletas restantes y se las metía en la boca. Masticando, sacó el tema como
quien no quiere la cosa.
"Oye……
eso del olor de las feromonas, ¿todos los alfas y omegas pueden olerlo?"
"Sí."
"¿Los
olores son todos diferentes? Entonces, ¿tú a qué hueles?"
Kwon
Yu-won lo miró de reojo y abrió la boca como una cría de golondrina. Siyul le
lanzó una galleta y él la atrapó al vuelo.
"Dicen
que huelo a naranja."
"¿Hay
olores que sean malos?"
"A
veces, entre los alfas. Pero la mayoría está bien. Se puede aguantar."
Siyul
le ofreció galletas mientras observaba su reacción. Afortunadamente, Kwon
Yu-won no parecía haber notado nada extraño en la conversación.
"Kwon
Yu-won, ¿cómo era el olor que tenía hace un rato?"
La
mandíbula que masticaba la galleta se detuvo. Levantó las comisuras de los ojos
con agudeza y miró a Siyul.
"¿Por
qué te da curiosidad eso?"
"No,
es que como yo no puedo olerlo, me preocupa ser una molestia para otros
clientes si huelo mal. Quiero evitar a los clientes si es así. ¿Y si huelo a
pescado podrido?"
Siyul
mintió con total naturalidad. Al verlo actuar como si no le interesara
demasiado, Kwon Yu-won dejó de sospechar enseguida.
"……No.
Objetivamente, el olor es bueno. Es difícil de explicar…… Ah, tiene ese tipo de
ambiente."
Kwon
Yu-won, que estaba sumido en sus pensamientos, chasqueó los dedos y señaló la
televisión. Era un programa de viajes. Un bosque cubierto de nieve espesa,
abedules desnudos y blanquecinos que apuntaban sus ramas afiladas hacia un
cielo gris oscuro.
"¿Ese
tipo de olor?"
"Sí.
¿Tranquilo y frío? Parece olor a madera también. Es un poco intenso. De una
forma que te pone de mal humor."
Kwon
Yu-won frunció el ceño, como si el simple recuerdo le molestara. Siyul decidió
cerrar la boca, temiendo que si preguntaba más, su amigo terminara perdiendo
los estribos.
Al
decir que olía como un bosque de abedules, le resultó aún más difícil de
imaginar. Siyul supuso que sería similar al aroma del mar en invierno,
solitario y gélido, que había sentido en sus brazos alguna vez, y sobrepuso ese
recuerdo al misterioso aroma de las feromonas. Sacudió las migajas de galleta y
dejó ir el deseo de saber si existía algún perfume en el mercado que se le
pareciera.
Era
un día libre después de mucho tiempo. Para Siyul, la forma de pasar un día
festivo era quedarse en casa tirado mientras jugaba con el teléfono, en lugar
de salir a divertirse. Como no tenía a nadie más que a Kwon Yu-won con quien
hablar, estaba acostado cómodamente con el teléfono, concentrado en romper
bloques. Fue entonces cuando, con un sonido de ding-dong, apareció un
mensaje en la parte superior.
¿No
es hoy tu día libre?
¿Qué
haces?
Debo
corregirme. Últimamente, la lista de personas con las que intercambia mensajes
ha crecido, además de Kwon Yu-won.
"Estoy
en casa, descansando", envió Siyul y lo dijo en voz alta, con tono seco.
Como si Woo Hyun-se estuviera allí mismo a su lado.
¿No
te aburres?
Sí,
estoy jugando a un juego.
¿Nos
vemos esta noche?
Aquí,
Siyul dudó en responder. El hecho de que Woo Hyun-se fuera dominante le
inquietaba. El rostro de ese hombre, sonriendo con picardía mientras decía
"digamos que soy recesivo", se le aparecía frente a los ojos.
Por
más que lo pensara, encontrarse con Woo Hyun-se era peligroso. Aunque hubiera
jurado que era recesivo, Siyul no le creía. Woo Hyun-se era dominante. Si
hubiera sido recesivo, sería un hombre que se habría reído desde el principio
diciendo: "Soy recesivo, así que no te preocupes". Aunque no hacía
mucho que se conocían, a juzgar por su personalidad, no parecía ser alguien que
escondiera cosas.
Sin
embargo, ¿acaso la vida fluye como uno quiere? Para empezar, el lugar donde
trabajaba se lo había recomendado él. Aún quedaba una deuda por pagar. Tenía su
número de teléfono e incluso su documento de identidad, que Siyul había
olvidado por un momento, estaba en manos de Woo Hyun-se.
"Es
verdad, el documento."
Como
nunca había sentido una gran incomodidad por no tenerlo, iba posponiendo la
expedición. Sacarse una foto nueva, ir al centro de bienestar y tramitarlo era
un proceso de lo más tedioso. Debía evitar a Woo Hyun-se tanto como fuera
posible, pero para recuperar su documento, no tenía otra opción.
¿A
qué hora?
Así
que Siyul respondió al mensaje de Woo Hyun-se. Se enfatizó a sí mismo una y
otra vez que era "para obtener el documento", nada más.
Se
quedó tumbado boca abajo, moviendo las puntas de los pies. Llegó una respuesta
amable: "¿Qué hora te viene bien?". Siyul miró el reloj de reojo. Las
5 de la tarde. Ya era hora de ir pensando en la cena. Tecleó en el teléfono con
determinación, decidido a que esta vez sería él quien invitaría.
¿Te
va bien a las 7?
Pasaré
a buscarte.
"Dice
que me llevará y me recogerá todos los días. En fin, qué hombre tan
extraño……."
Murmuró
Siyul con una risita. Luego, sorprendido por su propia risa, se puso serio y
tecleó. Al mensaje un tanto formal de "Iré por mi cuenta", solo
recibió una respuesta con dos "kk". Kwon Yu-won solía enviar tantos
"kk" que había que deslizar la pantalla hacia abajo para verlos
todos.
Aunque
había tiempo suficiente hasta la cita, de alguna manera se sentía corto. Si
tenía que lavarse, peinarse y elegir qué ponerse, quizás iría apurado. Siyul
dejó el teléfono cargando y se quitó la ropa a toda prisa.
Al
darse prisa, llegó antes de lo esperado. Como aburrido de esperar de pie al
lado de la carretera, entró en una droguería cercana. No era que quisiera
comprar algo en particular, solo quería matar el tiempo. Mientras miraba aquí y
allá, algo llamó su atención: la amplia sección de perfumes que ocupaba toda
una pared.
Como
si alguien le hiciera señas desde allí, Siyul caminó hacia esa zona con
timidez. Todo era nuevo para él. Después de todo, ni Kwon Yu-won ni él estaban
cerca del mundo de los perfumes. Kwon Yu-won era del tipo que decía que las
feromonas ya eran suficientemente terribles como para añadirles perfume, y a
él, simplemente, no le interesaba. El suavizante de telas con mayor descuento
del mes en el supermercado era el único aroma que Siyul poseía.
"¿Busca
algún producto en particular, cliente?"
Justo
cuando acercaba a su nariz el perfume que tenía más cerca, un empleado que lo
observaba atentamente se acercó con una sonrisa radiante. Siyul se sobresaltó y
miró a su alrededor. No tenía inmunidad contra tanta amabilidad.
"No.
Yo echaré un vistazo por mi cuenta."
"Entendido.
Si necesita algo, no dude en llamarme."
Tras
ver la espalda del empleado alejarse, Siyul volvió la vista al estante de
perfumes. Frascos de cristal azul, frascos envueltos en paja, frascos con
adornos de flores grandes; cada uno tenía una personalidad fuerte.
Después
de escanear la sección, Siyul tomó el perfume que parecía más común. Decía que
era aroma a glicina. Observando lo que hacían otros, roció una tira de prueba y
lo olió.
El
aroma era dulce, como una glicina llena de flores colgantes. Era un aroma que
evocaba un tono violeta pálido. Quería encontrar algo parecido al abedul, pero
su interés se había desviado.
Siyul
frotó con cuidado la tira húmeda sobre su muñeca. Mirando a los lados, se pasó
la muñeca por detrás de la oreja como un gato lavándose la cara. Acercó el
aroma a su nariz una vez más, entornó los ojos hasta ver solo la mitad de sus
pupilas y sonrió con felicidad. Le encantaba ese aroma dulce pero nada pesado.
Mientras
sacaba el móvil del bolsillo para ver la hora, sonó un golpe en el cristal
delantero. Al levantar la cabeza, sus ojos se encontraron con los de Woo
Hyun-se.
El
hombre sonrió radiante mientras tocaba el vidrio con el dedo índice. Mientras
Siyul se quedaba paralizado mirándolo sin recordar ni siquiera parpadear, Woo
Hyun-se inclinó la cabeza y levantó su propio teléfono. Poco después, el
teléfono en la mano de Siyul comenzó a sonar con fuerza.
"¡Ah!",
exclamó Siyul, lanzando el móvil hacia arriba como si hubiera tocado una piedra
caliente antes de atraparlo rápidamente. Todas las miradas se desviaron hacia
él. Alguien, mirando hacia fuera, susurraba con su acompañante. Como nunca
había sido el protagonista —a lo sumo, un papel secundario— y tampoco lo
deseaba, Siyul salió de la tienda a toda prisa, casi huyendo.
"¿Para
qué llama? Si claramente vio que estaba dentro."
Tras
salir apresuradamente, Woo Hyun-se solo mantenía una sonrisa reluciente, como
si aquello fuera muy divertido. Siyul, frustrado, agarró el borde del abrigo
del otro y tiró de él.
"Es
que Kwon Siyul-ssi se quedó quieto. Pensé que no me habías reconocido."
"Ja",
Siyul soltó una carcajada de incredulidad. Incluso a más de 100 metros de
distancia, podría reconocer a Woo Hyun-se de inmediato. ¿No era una cabeza más
alto que los demás y con hombros al menos un palmo más anchos? Lo reconocería
con solo ver su nuca; lo reconocería incluso si ocultara su rostro bajo un
papel y solo mostrara sus cejas, frente y cabello.
"No
es posible que……"
Estaba
a punto de decirle que no era así, pero al notar a los mirones que desde el
interior del cristal los observaban, soltó el abrigo rápidamente. Como le
incomodaba la exposición a la mirada de los demás, Siyul aceleró el paso. Pensó
que todo estaría bien una vez que se alejaran de allí.
Woo
Hyun-se lo siguió. Caminando a su lado, pareció notar algo y se inclinó hacia
el cuello de Siyul. La punta de su nariz recta rozó el lóbulo de su oreja. Su
aliento bajo le hizo cosquillas en la mejilla. El vello fino y blanquecino que
cubría su piel se puso de punta al unísono.
"¿Te
has puesto perfume?"
Siyul
se sobresaltó, se cubrió la oreja con la palma de la mano y se apartó
bruscamente. Su rostro se encendió, como si lo hubieran sumergido en licor de
cereza madura. Ni qué decir del lóbulo de la oreja, donde la nariz de Woo
Hyun-se había hecho contacto.
"¿Por
qué huele de repente? ¿Acaso es un perro?"
"Solo
lo olí porque huele bien. Decirme que soy un perro, ¿no es ser un poco
cruel?"
Siyul,
fingiendo estar herido, Woo Hyun-se hizo un puchero con los labios. Con ese
físico tan imponente y siendo mayor que él, ese tipo de expresión debería estar
prohibida. Siyul soltó un suspiro, un "uf", y se frotó vigorosamente
el rostro encendido con ambas manos.
"El
perfume te queda bien."
"¿No
le desagradan los olores dulces, Representante? Esa bebida de la otra vez no le
gustó."
"No
es que me guste, pero……"
Woo
Hyun-se acercó la nariz al cuello de Siyul e inhaló una vez más. Esta vez,
Siyul no se apartó. Se frotó con la mano el lado opuesto del cuello,
sintiéndose algo avergonzado.
"Le
queda bien a Kwon Siyul-ssi."
"……"
Siyul
se mordió el labio inferior, esforzándose por contener la sonrisa que quería
escapar. Aun así, sus labios seguían temblando. ¿Acaso no se había puesto el
perfume en el momento justo? Al menos, había recibido un cumplido.
Siyul
se rascó la piel donde parecía persistir el aliento del otro. No tuvo el valor
de acercar su nariz al cuello de Woo Hyun-se como él había hecho, así que simuló
suspirar mientras aspiraba profundamente el aire. Como no estaba hundido en la
ropa del otro como aquella noche en que bebieron, el aroma no se impregnó
profundamente en su nariz. Aun así, era similar al olor que había sentido
antes: el aroma de un mar frío en invierno.
No
era exactamente el olor a bosque de abedules sumergido en la nieve que
describía Kwon Yu-won. Eso le dejó a Siyul un sentimiento un poco, solo un
poco, amargo.
Esta
vez tampoco pudo invitarlo a comer. El lugar al que Woo Hyun-se lo llevó era un
fine dining mucho más caro de lo que Siyul había anticipado. Ni siquiera
había pensado en cruzar el umbral de un restaurante así, así que, como un
pueblerino que llega a la capital por primera vez, parpadeaba atónito mientras
observaba las puntas de los dedos de Woo Hyun-se.
Sujetó
los cubiertos de manera torpe, imitando lo que había visto hacer a otros en la
droguería con los perfumes. Por suerte, como los platos eran pequeñas porciones
y el chef salía personalmente a explicar cómo comer, no fue tan difícil como
los nervios le hacían creer.
"¿Te
gusta?"
"Sí.
Está delicioso."
En
realidad, no sabía si la comida entraba por su boca o por su nariz. Sabía bien,
sin duda, pero no estaba lo suficientemente calmado como para disfrutarlo. El
miedo a cuánto costaría la cuenta se alzaba sobre él como una nube negra.
"Iré
un momento al baño."
Bajo
esa excusa, pasó por la recepción. Quería pagar sin que Woo Hyun-se se
enterara. ¿No dicen que la palabra de un hombre es ley? El director siempre
insistía en que, si habías nacido hombre, debías cumplir lo que prometías.
Siyul esperaba que quedara algo de dinero en su cuenta, decidido a aceptar
incluso un trabajo de medio tiempo si era necesario, y esperó a que el empleado
abriera la boca.
"Su
acompañante ya pagó la cuenta."
No
importó cuántas veces Siyul preguntó si era verdad o si se trataba de la mesa
correcta, la respuesta del empleado no cambió. Siyul regresó a la mesa con las
mejillas infladas. Por muy difícil que fuera su situación, realmente quería
invitar a Woo Hyun-se a una comida. Incluso sintió una tozudez creciente: de
alguna manera, lograría que Woo Hyun-se comiera algo comprado con su propio
dinero.
"¿Por
qué pagó usted, Representante? No debería ser así. Me hace quedar en
ridículo."
Siempre
terminaba aceptando favores de este hombre. Desde cosas triviales como bebidas
hasta comidas y alcohol. Además, al margen de la causa, fue Woo Hyun-se quien
le había conseguido un buen trabajo.
"¿Ah,
sí? No era mi intención hacerte quedar en ridículo."
"Podría
haberlo dejado pasar……"
Woo
Hyun-se soltó una risa baja ante el refunfuño de Siyul. Al cerrarse el contorno
de sus ojos y curvarse sus labios, su atractivo rostro lucía aún más amable,
como si no tuviera ninguna intención impura en todo lo que le brindaba a Siyul.
"Si
tanto quieres invitarme a algo, vayamos al cine o algo así."
"¿Al
cine?"
"Sí.
No me apetece ir solo. Me gustaría que Kwon Siyul-ssi fuera conmigo. Sería
menos aburrido."
Sus
palabras, dichas con indiferencia mientras se apoyaba en la barbilla, no
parecían tener una intención profunda. A Siyul le dio un pequeño vuelco el
corazón. Él podía ir con Kwon Yu-won si quisiera, pero parecía que Woo Hyun-se
no tenía ni un solo amigo cercano con quien ir al cine. Y eso que no parecía
falto de habilidades sociales……
De
repente, recordó su primer encuentro y asintió para sí mismo, convencido.
Quizás no fuera un problema de habilidades sociales, sino que su verdadera
naturaleza escondida era tan desagradable que nadie podía acercársele.
"Casualmente,
tengo dos boletos."
Siyul
tampoco pudo pagar la entrada. A duras penas, logró insistir en pagar al menos
las palomitas, aunque a Woo Hyun-se ni siquiera eso le hizo gracia.
La
película era para mayores de edad. Cuando el empleado pidió los documentos en
la entrada, Woo Hyun-se sacó el documento de Siyul directamente de su propia
cartera con total naturalidad. Siyul miró alternativamente el documento y a Woo
Hyun-se, pero el otro, con una desfachatez absoluta, guardó tanto el suyo como
el de Siyul de vuelta en la billetera.
"Devuélvamelo."
"Te
dije que tramites uno nuevo."
Respondió
sin darle importancia y siguió adelante con sus largas zancadas. Como Siyul no
podía ponerse a discutir en medio de la gente, siguió su espalda con los labios
fruncidos como un pico de pato.
La
película no estaba mal. De hecho, era entretenida. Sin embargo, el nivel de
intensidad era bastante alto. La vieja película que había visto de madrugada no
se comparaba con esto.
A
Siyul se le encendió el rostro intensamente varias veces durante la función.
Por muy pocos estrenos que hubiera a esas horas de la madrugada, no podía creer
que Woo Hyun-se hubiera elegido esto; su criterio tal vez no fuera tan bueno
después de todo.
A
diferencia de Siyul, que estaba rojo como una manzana madura en otoño, Woo
Hyun-se parecía aburrido. Ni rastro de rubor o incomodidad en su rostro.
Incluso mientras los protagonistas en la pantalla estaban en plena faena, Woo
Hyun-se bostezaba en silencio y se apoyaba en la barbilla con desgana. Se
notaba a leguas que estaba mortalmente aburrido.
Solo
Siyul estaba inquieto y sobre ascuas. Si por casualidad sus dedos se rozaban en
el cubo de palomitas, Siyul daba un respingo hasta los hombros y retiraba la
mano a toda velocidad. Los dedos del otro, que apenas le rozaron, lo ponían más
tenso que lo que ocurría en la pantalla.
"¿Te
divierte?"
De
repente, Woo Hyun-se le susurró al oído, haciendo que Siyul casi saltara de su
asiento. Por suerte, se mantuvo pegado a la silla, aunque su cuerpo tembló como
alas de mariposa. Menos mal que no había nadie delante ni detrás.
"¿Por
qué al oído……?"
Siyul
se tapó con la palma de la mano la oreja por donde había pasado el aliento
cálido y giró la cabeza hacia el lado contrario. Woo Hyun-se soltó una risita.
"No
se debe hacer ruido en el cine."
"No
lo haga hablándome al oído."
"¿Qué
he hecho yo?"
"Me
sopló."
"¿Será
que tienes las orejas sensibles?"
Woo
Hyun-se preguntó esto con los ojos curvados como la cola de un zorro. Siyul,
presionando el dorso de la mano contra sus mejillas que ya no podían ponerse
más rojas, giró bruscamente la cabeza hacia la pantalla. Las escenas de cama ya
habían pasado. Siyul se sentó con las piernas cruzadas y se inclinó lo más
lejos posible de Woo Hyun-se.
Reprimiendo
el impulso de salir corriendo a mitad de camino, vio la película hasta el
final. Tan pronto como se encendieron las luces en la sala, Siyul se levantó de
un salto, haciendo que el asiento se plegara. Ya quería irse a casa. Sin
embargo, Woo Hyun-se, quien se desperezó perezosamente como si hubiera dormido
una siesta, le agarró la muñeca, impidiéndole escapar.
"¿Por
qué no tomamos un poco de aire fresco antes de irnos? Me da pena separarnos
así."
"Es
muy tarde. Tengo que volver. Yu-won se preocupará también……"
"Decir
que apenas son las 12 es tarde. ¿No solías ir a clubes hasta altas horas de la
noche, Kwon Siyul?"
Eso
era cuando trabajaba repartiendo. La situación es diferente ahora. Estaba a
punto de inventar la excusa de que tenía que trabajar mañana, cuando Woo
Hyun-se lo miró con una expresión lastimera. Aunque la palabra
"lastimero" no encajaba en absoluto con Woo Hyun-se, no había otra
palabra tan precisa para ese rostro.
"Kwon
Siyul, tú quizás tengas a alguien esperándote en casa, pero yo no tengo a
nadie. Si nos separamos así, me sentiré solo y vacío. Muchísimo."
Al
igual que cuando dijo que era recesivo, era muy probable que esto también fuera
mentira. Sin embargo, sentía que no podía soltar esta mano. Con la sensación de
ignorar a un gato callejero que solo lo miraba a él con tristeza, y como si le
hubieran clavado una aguja sin punta en la conciencia, le dolió un rincón del
corazón.
Siyul
dejó caer los hombros y asintió lentamente. Se rindió. Aunque sentía que lo
habían engañado, no quería enviar a Woo Hyun-se a su casa oscura y solitaria.
Siyul, más que nadie, sabía lo deprimente que podía ser la oscuridad silenciosa.
¿A
dónde irían? Woo Hyun-se estacionó el auto cerca de la orilla del río. Como era
muy tarde, no había mucha gente pasando. Solo unos pocos se reunían en pequeños
grupos debajo del dique, desatando sus conversaciones interminables. Parecía
que el alcohol que sostenían en sus manos ahuyentaba el aire frío del inicio
del invierno.
Woo
Hyun-se bajó primero y Siyul lo siguió. Ante la sugerencia de caminar, Siyul
siguió su ancha espalda como si alguien los hubiera conectado con una correa.
También pasaron por una tienda de conveniencia.
Woo
Hyun-se eligió algunas cervezas para Siyul, una bebida de yogur y agua
embotellada. Siyul añadió unos bocadillos y se adelantó a la caja. Cuando el
otro intentó acercarse, Siyul lo empujó a un lado y presentó su tarjeta con
orgullo. Aunque esto no cubría ni una décima parte de lo que él había gastado
en la cena, no podía vivir solo endeudado, ¿verdad?
Woo
Hyun-se levantó las cejas con sorpresa, soltó una risita y se retiró. Siyul
también cargó la bolsa pesada. Aunque se la arrebataron antes de salir de la
tienda.
"Podía
cargarla yo."
"¿No
vas a hacer de cargador mientras te invitan?"
Aunque
extendió el brazo, solo recibió un golpecito en la frente. Aunque no fue un
golpe fuerte, su piel era delicada, así que la zona donde rebotó el dedo se
enrojeció. Siyul se frotó la frente entumecida mientras sonreía.
Los
dos se sentaron uno al lado del otro debajo del dique del río. Era un lugar
apartado. La brisa del río era fresca pero no tan fría. Quizás fuera porque Woo
Hyun-se estaba sentado a menos de un palmo de distancia.
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El
otro era una persona que irradiaba calor incluso a través de la ropa. Aunque
parecía tan frío y distante cuando no expresaba emociones, cuando
ocasionalmente ponía su mano sobre su piel, ardía como metal fundido.
¿Tendría
también tanto calor en las manos? ¿Estarían calientes si las agarraba? Incluso
sin tocarse, parecía que ese calor se contagiaba. Siyul se encogió de hombros,
apretando sus dedos temblorosos. De repente, Woo Hyun-se se quitó el abrigo y
cubrió los hombros de Siyul. Siyul, desconcertado, lo miró con un extraño
sonido nasal: "¿Eh?".
"Parece
que tienes frío."
El
abrigo de Woo Hyun-se olía a aquel aroma. Siyul aspiró profundamente el aroma,
fingiendo sonarse la nariz. El interior del abrigo, calentado por el otro,
estaba caliente como un brasero con carbón. Aunque tenía un escalofrío, no era
insoportable, así que Siyul le devolvió el abrigo, que era demasiado grande
para él, poniéndoselo sobre los hombros.
"Este
frío no es nada. ¡Incluso hice el entrenamiento de invierno dos veces, ya
sabes!"
Siyul
había soportado dos veces un entrenamiento arduo que otros caballeros
afortunados no hacían ni una sola vez hasta su licenciamiento. Dos veces tuvo
que clavar estacas en suelo congelado, armar tiendas de campaña y temblar bajo
el frío cortante. Gracias a eso, Siyul odiaba el frío más que el calor.
"¿También
fuiste al ejército?"
A
pesar de saber su edad, pregunta como si fuera nuevo. Siyul sacó el pecho con
orgullo como una paloma. Fue un orgulloso licenciamiento completo del ejército.
Aunque ser huérfano era motivo de exención, tanto Kwon Yu-won como él se
refugiaron en el ejército porque era difícil alimentarse. Al menos, les daban
tres comidas al día y los hacían dormir en un lugar cálido.
Pensó
en quedarse allí, pero aunque le resolvieran la comida, el alojamiento y la
ropa, en una atmósfera donde tenía que obedecer ciegamente, decidió que no era
un lugar para dedicar toda su vida, así que terminó su servicio y salió.
Siyul
estaba a punto de hacer un saludo militar con energía gritando
"lealtad", pero no quería llamar la atención de los demás en esta
noche, así que bajó el brazo que había levantado a medias.
"Claro
que sí. Me fue bien en la vida militar y hasta recibí unas vacaciones de
recompensa."
"¿Ah,
sí?"
"¿Dónde
estuvo Representante?"
Aunque
preguntó, pensó que, naturalmente, habría sido exentado. ¿Cómo iba a sufrir
dificultades alguien rico? Incluso cuando iban al entrenamiento de la reserva,
la mayoría de los jóvenes de familias adineradas preferían pagar una multa
antes que asistir al entrenamiento.
Incluso
si se hubiera alistado, seguramente se habría licenciado después de pasar el
tiempo en un puesto cómodo, el llamado "puesto de miel". Siyul, con
la intención de burlarse si decía que era un servicio social, entrecerró los
ojos de antemano y observó los labios de Woo Hyun-se.
"Policía
militar de la 2ª División del Ejército."
"¿Eh?"
"¿Ahora
lo llaman policía militar?"
Woo
Hyun-se se rascó cerca de sus cejas pobladas. Parecía confundido. Siyul inclinó
la cabeza y miró fijamente el rostro del otro. Luego asintió lentamente. La
policía militar da prioridad a la apariencia y a la presencia física. No
importa lo capaz que seas, si eres bajo y feo, no te eligen. Woo Hyun-se,
incluso con una preferencia diferente, habría sido invitado a unirse por ellos.
"De
hecho, pensé que el Representante habría sido exento del ejército."
"No
puedo eximirme si tengo todas las extremidades sanas. Tengo que ir."
"¿O
tal vez a una unidad especial?"
"No
me eligieron. Por mi rasgo."
"¿Incluso
siendo recesivo?"
"Eso
mismo digo."
Woo
Hyun-se soltó una carcajada seca mientras tragaba un sorbo de agua mineral ante
la pregunta lanzada con una sonrisa pícara. Como también le dio a beber a él,
Siyul acercó los labios a la boquilla de la botella y bebió un trago. En realidad,
no tenía sed. Solo quería sentir el contacto de la boquilla en sus labios.
Hacía
demasiado frío para beber cerveza al aire libre. Sin embargo, como el calor le
ardía por dentro, Siyul abrió la lata de cerveza con prisa. Tal vez por haberse
agitado en el camino, una espuma blanquecina brotó de la abertura. Para no
desperdiciar ni una gota, acercó los labios con urgencia.
Bebió
con ansias, pero un chorrito se deslizó por el cuerpo de la lata. Con cierto
pesar, Siyul recorrió la superficie de la lata con los labios.
Se
le quedó un montón de espuma en el surco nasolabial y en los labios. Mientras
sacaba la lengua para lamer los restos, sintió una mirada fija desde un lado.
……¿Tan
indecente se habrá visto? Para Woo Hyun-se, quizá sí.
"Es
que me da lástima desperdiciarla."
Se
excusó Siyul, frotándose los labios vigorosamente con el dorso de la mano. Kwon
Yu-won decía que una gota de alcohol debía ser valorada tanto como la sangre.
Woo Hyun-se, que estaba a punto de sacar otra lata de cerveza de la bolsa, se detuvo
y lo miró fijamente.
"Si
bebes eso, me dirás que llame a un conductor designado, ¿verdad?"
"Sí.
Me pregunta algo obvio."
Woo
Hyun-se chasqueó la lengua y dejó la cerveza. En su lugar, se limitó a beber
agua. Su nuez de Adán, que sobresalía, se movió como una ola bajo la piel.
"¿Qué
tal la película?"
Preguntó
Woo Hyun-se tras lanzar la botella vacía a la bolsa. Al mencionar la película,
las escenas eróticas acudieron a su mente. Y un paso más allá, siguieron los
recuerdos de la película vieja que había visto de madrugada, la voz grave y
lánguida de Woo Hyun-se, y los tenues gemidos que sonaban de fondo como si
fueran parte del ambiente.
"Era
un poco erótica."
"¿Y
eso qué?"
Un
alfa promiscuo. Siyul entornó los ojos en una mirada de reojo y terminó de vaciar
su lata de cerveza. Arrugó la lata vacía y la soltó al lado de la botella de
agua.
"Ah,
tal vez para ti fue así, Kwon Siyul-ssi."
"¿Por
qué? ¿Por qué para mí pudo ser así?"
"¿Porque
aún eres joven?"
"Aunque
no lo parezca, soy un adulto."
"¿Y
has tenido alguna relación amorosa?"
El
tono era desdeñoso. Sus ojos sonrientes estaban cargados de intención. Siyul no
pudo evitar sentirse indignado.
"¡Por
supuesto!"
Por
orgullo, para no perder, las mentiras salieron disparadas de su boca. ¿Qué
relación? ¿De dónde iba a sacar tiempo en su vida para conocer a alguien y
vivir un romance empalagoso? Quizás le gustaba una chica del orfanato cuando
era muy pequeño, pero ya apenas recordaba su cara o su nombre.
Incluso
al ver a Siyul enojado, las comisuras de los ojos de Woo Hyun-se no perdieron
su curva. Tenía cara de buena persona, pero un talento natural para burlarse.
Sin necesidad de abrir la boca, solo con la mirada, podía poner a alguien fuera
de sí.
"¿Experiencia?"
La
pregunta estaba a punto de cruzar la línea. Quizás ya la había cruzado. Pero el
espíritu competitivo de Siyul no se doblegó.
"Sería
raro no tenerla a mi edad."
"¿Mujeres?
¿O hombres?"
"Ambos."
Quería
responder que mujeres, pero su lengua se movió por cuenta propia. No sabía por
qué. Solo sentía que esa era la respuesta correcta para arañar, aunque fuera
mínimamente, el orgullo del otro. O quizás solo fuera pura fanfarronería
infantil.
Woo
Hyun-se soltó un suspiro, echó las manos hacia atrás y se apoyó en el suelo. La
sonrisa que tenía en los labios ya no parecía una sonrisa. Sus ojos, antes
juguetones, se enfriaron tan rápido como el agua de un río que fluye sin pausa.
Aunque Siyul no sabía nada de feromonas ni de esos asuntos, detectó el ambiente
mucho más gélido, pero fingió no darse cuenta y siguió sorbiendo su cerveza.
"Claro,
si vendes tu cuerpo, no serás precisamente inocente."
"Eso
no tiene nada……"
No
pudo terminar la frase. "Kwon Siyul-ssi", dijo Woo Hyun-se,
pronunciando su nombre mientras se giraba hacia él.
"¿Dormimos
juntos?"
Si
hubiera estado bebiendo cerveza, probablemente la habría escupido toda. Siyul
abrió los ojos como platos, redondos como una luna llena. Siyul sabía
perfectamente que esa frase no se refería a su significado literal.
"¿Eh?"
"No
es como si no hubieras oído."
"Vaya……."
Ante
semejante comentario inesperado, Siyul se tocó los ojos con la mano. Le
palpitaba la cabeza por la sorpresa. Miró de reojo a Woo Hyun-se, dudando de si
realmente había entendido bien la oración. A pesar de que claramente acababa de
lanzar una granada, el otro permanecía imperturbable.
"Habla
de acoso sexual con mucha naturalidad."
"Solo
soy sincero."
Siyul
era quien había recibido el impacto de la bomba de lleno. Se frotó la cara
desesperadamente con ambas manos. Su tez cambiaba cada segundo, de roja a
pálida. Con esfuerzo, se calmó y apartó las palmas.
"¿Le
dice esto mismo a otras personas?"
"No.
La mayoría cae en cuanto las seduzco un poco."
"Ha……"
Vaya
humano, ni siquiera le importaba la castidad. ¿Cómo podía decir algo como
"vamos a dormir juntos" tan a la ligera, como si fuera un "vamos
a comer"?
"¿Y
si me niego?"
Como
si no hubiera contemplado esa posibilidad, las cejas de Woo Hyun-se se elevaron.
Se rascó el puente de la nariz y reflexionó con un "mm".
"Probablemente,
te molestaré un poco más de lo que ya lo hago, Kwon Siyul-ssi."
"¿Eso
significa que me acosará?"
"Significa
que nos veremos más a menudo."
"¿Hasta
cuándo?"
"Hasta
que aceptes."
Significaba
que se pegaría a él tenazmente. Tratándose de Woo Hyun-se, era capaz de hacer
eso y más.
"Dijiste
que tenías experiencia. ¿Qué tiene eso de difícil?"
"No
es que viva regalando mi cuerpo así como así……"
El
"jaja" de su risa sonaba refrescante. Su mirada, no tanto. Incluso en
medio de la oscuridad, los ojos de Woo Hyun-se, que lo observaban, eran
excepcionalmente claros. También lo era la determinación contenida en ellos.
"¿Necesitas
tiempo?"
Woo
Hyun-se preguntó mientras se inclinaba hacia un lado y le daba un pequeño
empujón en el hombro con el suyo. Siyul quería alejarse, pero parecía como si
alguien le hubiera puesto pegamento en el trasero, porque no conseguía
separarse. Siyul fue empujado como un juguete de resorte, pero volvió a su
posición original. Su hombro estaba en contacto con el de Woo Hyun-se. Como
estaba oscuro, no se vería su rostro encendido, pero aun así, bajó la cabeza
profundamente para intentar ocultarlo.
"……Sí."
"¿Es
difícil dar una respuesta ahora mismo?"
"Sí."
"¿Cuánto
tiempo necesitas?"
"……"
"No
creo que pueda esperar mucho tiempo."
"……"
Siyul
se frotó la mejilla contra el brazo. Por qué una propuesta simple sonaba como
una amenaza, y por qué posponía algo que podría terminar simplemente diciendo
"no" de manera rotunda, era algo que ni él mismo entendía. Siyul
intentó mirar en su interior, pero se detuvo. Todavía no. Dejó que las cosas se
quedaran en ese caos.
"Tienes
las orejas rojas."
La
punta de sus dedos tocó el lóbulo de su oreja. Con el pulgar y el índice, tomó
la piel blanda y la frotó suavemente, como si estuviera limpiando algo. Siyul
se contrajo como una planta sensitiva. "No me toque", se apartó
encogiendo los hombros con timidez.
Sobre
ese hombro de Siyul, Woo Hyun-se apoyó la cabeza con un golpe seco. Pesaba. Aun
así, esta vez no lo evitó. Aquel peso pesado era también una calidez que
calentaba la noche fría.
*
* *
Al
regresar a casa, Siyul no pudo conciliar el sueño ni un instante. Pasó la noche
en vela y solo logró un descanso ligero cuando la luz del amanecer comenzaba a
asomarse. Incluso eso se vio interrumpido cuando Kwon Yu-won se despertó
temprano, haciendo ruido mientras se preparaba para salir.
"Me
voy."
"Ajá."
Sin
siquiera mirar a Yu-won al salir, Siyul agitó la mano con desgana. Yu-won se
detuvo en la puerta, observándolo con sospecha al notarlo diferente a otros
días, pero tras soltar un leve suspiro nasal, se marchó. Como se había
retrasado diez minutos respecto a su horario habitual de trabajo, no pudo
quedarse a interrogarlo sobre si algo andaba mal.
Una
vez cerrada la puerta, Siyul dejó caer el brazo que mantenía en el aire. Tenía
los ojos secos por la falta de sueño. Incluso al parpadear varias veces, no
lograba que se humedecieran. Se cubrió el rostro con ambas manos y se frotó con
rudeza, como si se lavara la cara con desesperación. El sueño se había esfumado
hace mucho.
"Ah……."
Suspiró
y se incorporó. Lo sucedido la noche anterior le parecía un sueño; más bien,
algo entre una pesadilla y un desvarío. Siyul repasó en su mente lo que había
visto, oído y procesado, aquello que no dejaba de rumiar como una vaca antes de
dormir: la voz de Woo Hyun-se, sus ojos y la conversación que habían tenido.
"¿Dormimos
juntos?"
"¿No
está realmente loco ese tipo……?"
Quería
creer que no había respondido debido al ambiente y a la ligera embriaguez.
Siyul se agarró el cabello alborotado y fue doblando el torso poco a poco. Se
acurrucó hasta que su nariz tocó la colcha, la mordió con fuerza y soltó un
grito mudo: "¡Aaaagh!". La parte de sus orejas que asomaba entre el
cabello estaba encendida, nada propio de alguien que acababa de despertar.
¿Cómo
podía decir algo así con tanta naturalidad? ¿Eran todos los alfas tan obscenos?
Además, proponerle dormir juntos a él, que no era ni omega ni mujer. Su ex
pareja era claramente una mujer, así que ¿era posible que este sujeto, Woo
Hyun-se, se acostara también con hombres? No, si un omega fuera hombre se
podría entender, pero él no era un omega.
Para
colmo, su propia boca suelta era el problema. Ese hocico imprudente debería
haber cortado el tema desde el principio diciendo "no tengo experiencia,
por lo tanto me niego", pero para proteger un poco de su orgullo, había
soltado esa mentira absurda de que se había acostado con hombres y mujeres por
igual. Ni siquiera el pastorcito mentiroso, que conocía la moraleja de su
propia fábula, podría haber aprendido tan poco de la lección.
"¡Maldita
boca, maldito hocico!"
Se
golpeó los labios con la palma de la mano. Se propinó golpes hasta que la zona
se puso roja, como si se hubiera restregado un labial barato, y luego hundió la
cabeza en la colcha de nuevo. Sus puños, cerrados con fuerza, temblaban. La
humillación le resultaba insoportable.
¿Cómo……
cómo iba a arreglar esto? No tenía ni idea. Se moría de ganas de desahogarse
con alguien, pero Kwon Yu-won era la única persona con la que podía hablar. Y
si se lo contaba abiertamente, era obvio que Yu-won se pondría como una furia y
buscaría un cuchillo de cocina para ir a ajustar cuentas con Woo Hyun-se.
¿Por
qué Woo Hyun-se le ponía estas pruebas? Siyul se dejó caer de lado, extendió la
mano hacia la cabecera y palpó hasta encontrar el teléfono. Lo atrajo hacia sí
y encendió la pantalla. Woo Hyun-se había dejado su interior hecho trizas y ni
siquiera se había dignado a contactarlo, como si lo de ayer hubiera sido solo
el sueño de una noche de otoño.
Siyul
dejó el teléfono y miró al techo. Incluso sobre el papel tapiz amarillento, le
parecía ver la sombra de Woo Hyun-se. Probablemente, esa ilusión no dejaría de
perseguirlo mientras estuviera tumbado en la habitación. Aunque su turno era
por la tarde, estaba claro que no iba a poder descansar ni un poco.
Sería
mejor salir a matar el tiempo. Siyul se frotó las comisuras de los ojos con los
dedos y se arrastró hasta el baño. Levantarse y caminar solo era posible cuando
tenía fuerzas en el cuerpo. Woo Hyun-se le había drenado toda la energía y
ahora mismo no tenía ni fuerzas para sostenerse en pie.
Había
salido de la pensión con determinación, pero la verdad era que no tenía a dónde
ir. Estar sentado en una cafetería solo servía para una o dos horas, y después
de eso, uno empezaba a sentirse incómodo bajo la mirada del personal. Tras
llenar su estómago vacío con un kimbap de la tienda de conveniencia, pensó que
no valía la pena dar vueltas si de todos modos tenía que ir a trabajar, así que
llegó temprano al local.
Como
era temprano, no había nadie en el salón. Para calmar su mente inquieta, Siyul
subió todas las sillas a las mesas y limpió cada rincón del local. Limpió los
estantes y los adornos con esmero, pasó la aspiradora por todo el suelo y hasta
bailó un poco con el trapeador como compañero.
"¿Siyul-ssi,
llegaste temprano?"
El
barman entró justo cuando estaba bajando las sillas. Gracias a eso, el trabajo
fue más fácil. El barman se puso a ordenar con limpieza el interior de la
barra, una zona que Siyul no había tocado, y sacó las copas. A los ojos de
Siyul no se veía ni una mota de polvo, pero el barman alineaba las copas y las
limpiaba una por una con un paño seco. Parecía ser su pasatiempo.
"¿Quiere
que le ayude?"
"Pues
me vendría bien."
Siyul
corrió hacia el interior de la barra y se puso a su lado. Tomó un paño seco y
agarró con cuidado las copas finas para que no se rompieran.
Dicen
que limpiar alivia las penas, pero no parecía ser el caso con Siyul. Como sus
preocupaciones eran profundas, no dejaba de suspirar mientras limpiaba. Aunque
sacudía la cabeza para tratar de concentrarse, la tristeza volvía a instalarse
en sus ojos.
"¿Te
preocupa algo?"
Preguntó
el barman con dulzura. Siyul levantó la vista hacia él y movió los labios sin
emitir sonido. Si pudiera, agarraría a cualquiera que pasara por la calle para
contárselo.
"Te
escucharé. Cuéntame."
El
barman tenía fama de ser un gran consejero. Había clientes habituales que
venían solo para charlar con él. Aunque no tanto como Woo Hyun-se, era bastante
alto, su rostro era moderadamente atractivo y siempre se comportaba de manera
amable y cortés.
Al
verlo, Siyul entendió por qué la gente le confiaba sus problemas. Normalmente
habría inventado cualquier excusa para evitar hablar de ello, pero se sentía
tan asfixiado que no podía más. Nada, ni limpiar ni pasear, lograba aliviarlo.
Tras dudar un momento, finalmente abrió la boca con un: "Es que……".
"Esto
es sobre un amigo mío. Es un amigo como de la familia, así que estoy preocupado
por él. Pero no sé si está bien contar cosas que no son mías……."
"Como
no sé quién es, no pasa nada. Además, no se lo contaré a nadie."
Al
sentir que podía confiar en él, Siyul ganó valor. No se dio cuenta de que los
ojos entrecerrados del barman destellaban con un toque de diversión.
"No
es nada del otro mundo, solo que mi amigo está viendo a alguien últimamente. No
es que salgan formalmente, ni siquiera es un tonteo, solo alguien con quien
come de vez en cuando y pasa el rato si está aburrido. Pero de repente, esa
persona le propuso dormir juntos."
"Oh…….
la cosa va rápido, ¿eh?"
"Mi
amigo dijo que no tenía ninguna intención de salir con nadie…… pero aun así, no
supo cómo negarse."
"¿No
quiere salir con él, pero no pudo negarse?"
"Sí.
Está hecho un lío. Y el otro dijo que esperaría a que le dé una
respuesta."
El
barman examinó la copa que acababa de limpiar contra la luz y la dejó sobre la
barra. Tomó otra y continuó la conversación con naturalidad.
“¿Ese
amigo tuyo dice que le gusta esa persona?”
“No.
No creo que le guste. O bueno, la verdad es que no lo sé. ……No he hablado tan a
fondo con él, por eso no tengo idea.”
“Si
no lo rechazó en el acto, parece que tu amigo también tiene cierto interés.”
“Ay,
no, le digo que no.”
El
barman miró de reojo a Siyul, quien insistía una y otra vez. Siyul, sintiéndose
un poco aludido, añadió apresuradamente: “Eso fue lo que dijo mi amigo”.
“Entonces,
dile a ese amigo que haga lo que le dicte su corazón. Lo ideal siempre es
dormir con alguien cuando hay sentimientos, pero si la situación es ambigua, no
está mal dejarse llevar por el deseo.”
“Aun
así…… una persona no debería andar regalando su cuerpo. Si uno se acuesta con
cualquiera que se lo pida, eso es…… creo que no está bien.”
“¿Por
qué? ¿Acaso tu amigo y esa otra persona no son adultos? Si dos adultos quieren
acostarse porque se atraen, ¿quién es quién para juzgar?”
“Pero……”,
Siyul balbuceó. Quería rebatirle, pero no se le ocurría nada concreto. Tal como
decía el barman, eran adultos, ¿quién iba a criticarlos? Mientras no se
violaran normas sociales graves, no había delito alguno.
“Últimamente,
Siyul, hay mucha gente que primero prueba la compatibilidad sexual y luego
decide si sale o no. Dile a tu amigo que no le dé tantas vueltas. A veces,
lanzarse sin pensar no es mala idea.”
Su
cabeza se sintió aún más confusa. Siyul se dedicó a limpiar el vaso de vidrio
hasta que chirriaba, sin decir palabra.
“Si
no quiere, simplemente que diga que no. Rechazar no es difícil, y aceptar
tampoco. Que sea simple, que sea honesto.”
De
repente, la conversación que habían tenido junto al río cruzó su mente. La voz
de Woo Hyun-se diciendo que él solo era honesto. A Siyul le resultaba curioso y
a la vez difícil de comprender qué tipo de vida había llevado alguien para
poder expresar sus deseos con tanta franqueza.
“¿Será
esa la respuesta correcta?”
“¿Qué
es una respuesta correcta en este mundo? No es más que uno de los muchos
caminos que se pueden tomar.”
Más
que cualquier otra cosa, el hecho de que no existiera una respuesta correcta le
llegó al corazón. Solo era una opción entre muchas. Lo interpretó como una
señal de que no necesitaba cargar con tanto peso.
El
barman dejó la copa sobre la barra con una sonrisa benevolente. Siyul levantó
la copa que había pulido hasta el cansancio y la observó contra la luz. La luz
centelleaba sobre el vidrio limpio, sin siquiera una huella dactilar. Aunque no
había llegado a una conclusión definitiva, sentía que su preocupación se había
aliviado tanto como las manchas de la copa habían desaparecido. Después de
todo, el Creador no le había dado una boca a la gente sin razón alguna.
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“Gracias,
hyung. Se lo diré a mi amigo.”
Siyul
sonrió, olvidando por completo el hecho de que esa misma boca había sido
severamente castigada antes de llegar al local. Su rostro, dejando ver sus
dientes alineados, lucía fresco y radiante, como una glicinia en plena
floración en mayo. Tenía el poder de hacer sonreír también a quienes lo
rodeaban.
“Claro.
Dile a ese ‘amigo’ que se pase por el bar cuando quiera. Yo mismo le invitaré a
una copa.”
Añadió
el barman con un toque de picardía al final. Siyul soltó una risita boba y tomó
la siguiente copa.
Aunque
había dicho que le daría tiempo, Woo Hyun-se no esperó a que pasara ni un día y
ya estaba esperando a Siyul en la mesa de afuera de la tienda de conveniencia,
donde siempre se encontraban “por casualidad”. Apoyaba la barbilla en la mano y
tenía frente a él una bebida de yogur, como un cebo para atraer a Siyul. Movía
lentamente la botella de plástico en círculos con la punta de los dedos sobre
la tapa.
Era
imposible no caer en el anzuelo. No solo por la bebida, sino porque la
presencia que emanaba Woo Hyun-se era demasiado pesada como para simplemente
ignorarla y seguir de largo. Siyul intentó cubrirse el rostro con la capucha y
salir corriendo, pero ante la mirada que lo pinchaba constantemente, se detuvo
en seco y cambió de dirección.
“Dijo
que esperaría.”
“Esperé.
Hasta que Kwon Siyul-ssi saliera de trabajar.”
Woo
Hyun-se esquivó hábilmente la intención implícita de Siyul. Su sonrisa
maliciosa resultaba especialmente irritante hoy. Aun así, al no poder evitarlo,
Siyul subió las escaleras con pasos pesados y se dejó caer en el asiento frente
a él.
“Pensé
que me daría un par de días.”
“Día
y medio, ¿no cuenta como un par de días?”
Normalmente,
al hablar de “un par de días”, uno piensa en una semana. Siyul miró de reojo a
Woo Hyun-se antes de bajar la cabeza hacia el suelo. Sospechaba que había
venido hasta allí solo para presionarlo. Woo Hyun-se insistía en que eso ya era
“un par de días”, pero para Siyul apenas había pasado un día. Era un problema
demasiado complejo para decidirlo en tan poco tiempo.
“¿Vino
solo para preguntarme eso?”
“No.”
“¿Entonces?”
“Solo
porque quería verte, Kwon Siyul-ssi.”
Al
escuchar esas palabras, algo en su pecho le dolió brevemente, sin saber la
causa ni el motivo. Siyul ladeó la cabeza y se frotó el pecho con la palma de
la mano. Aquel latido fuerte, que rebotaba como una pelota contra el suelo,
desapareció en un instante, pero el eco permaneció durante mucho tiempo.
Los
alrededores de la tienda estaban en silencio. El local donde trabajaba Siyul
cerraba recién pasada la madrugada, y los demás se iban en sus propios autos o
se dispersaban en direcciones opuestas a la suya. Aquel callejón era un camino
que él recorría solo. La única persona que podía encontrarse era Woo Hyun-se.
“¿Es
algo tan difícil de decidir?”
Woo
Hyun-se rompió el silencio. Siyul comenzó a rascar con la punta de los dedos
las gotitas de agua condensadas en la botella de plástico. Por supuesto que era
algo que requería pensarlo. A diferencia de otros que vivían una vida
frenética, él había llevado una existencia extremadamente recatada.
“¿No
cree que depende de cada persona?”
“Pero
en ese campo, tú eres más veterano que yo, Kwon Siyul-ssi.”
Siyul,
que estiraba las piernas y chocaba sus zapatillas de forma rítmica, levantó la
cabeza de golpe. Miró fijamente a Woo Hyun-se y, por costumbre, se señaló a sí
mismo con el dedo.
“¿Yo?”
“Dijiste
que te habías acostado con hombres.”
“Ah.
……Es cierto.”
Maldita sea esta boca. Debió habérsela cosido antes de soltar semejante estupidez.
Siyul presionó sus labios con el dorso de la mano, como castigándolos.
“Yo
no tenía ese tipo de pasatiempos.”
“Mentira.”
Aunque
fuera ignorante en otros temas, de esto estaba seguro. Qué mentira tan poco
creíble…… Aunque los omegas masculinos no representaran la mitad de la
población mundial, su proporción no era nada despreciable. ¿Cómo iba a rechazar
eso un alfa, cuando él mismo decía que todos los alfas se le pegaban cuando
llegaba su rut? Siyul entrecerró los ojos con desconfianza.
“Es
verdad. No me meto con tipos que tienen testículos. Y ni siquiera me van mucho
los omegas.”
“Entonces,
¿por qué me pediste que durmiéramos juntos?”
Woo
Hyun-se no respondió de inmediato. Se quedó allí, observando a Siyul con
detenimiento. Su mirada lo escaneaba de arriba abajo: la frente, las cejas, el
puente de la nariz y su punta, las mejillas y los labios, hasta las pestañas y
las pupilas. Su mirada era tan profunda que parecía no estar mirando a una
persona, sino desentrañando algo oculto en el fondo de una pintura.
Siyul
intentó sostenerle la mirada para no mostrarse débil, pero terminó bajando los
ojos. Sus palmas estaban ligeramente húmedas. Sin motivo alguno, cerró los
puños, sintiendo un hormigueo en los dedos. Era como si la chispa de un
pedernal le hubiera rozado la mejilla; sentía un leve ardor.
"Quién
sabe."
"……."
"Yo
también me lo pregunto."
Siyul
sentía una sed insoportable. Atrajo hacia sí la bebida que estaba entre Woo
Hyun-se y él, abrió la tapa y se la vertió en la garganta seca. El gas le arañó
la garganta mientras bajaba. Frunció el ceño y dejó la botella sobre la mesa.
Woo Hyun-se, con total naturalidad, la tomó y acercó sus labios a la boquilla.
Apenas mojó sus labios y, tal como había hecho al principio, mostró una mueca
de desagrado.
"Siempre
dices que es dulce, pero siempre terminas probándola."
Para
cambiar de ambiente, Siyul desvió la conversación. Woo Hyun-se, a pesar de
notar claramente la maniobra de Siyul, le siguió el juego con docilidad.
"Es
extrañamente adictiva."
"A
mí me enamoró desde el primer trago. Es un mundo completamente nuevo."
"¿No
hay una bebida parecida a esta? Leche…… ¿cómo se llamaba?"
"¿Te
refieres a Milky Way? ¡No, nada que ver! Es completamente diferente. Ya verá,
representante. Pronto no podrá dejar de buscar esta bebida. Se lo
aseguro."
A
Kwon Yu-won le pasaba lo mismo. Al principio se quejaba de por qué compraba
bebidas tan raras, pero luego terminaba poniéndolas él mismo en la cesta. A
veces, aunque decía que la compraba para Siyul, terminaba bebiéndosela toda él
mismo.
Siyul
estaba convencido. Woo Hyun-se pronto sería adicto a este nuevo mundo.
A
pesar de las palabras seguras de Siyul, Woo Hyun-se mostraba una expresión de
duda. Probó la bebida una vez más y negó con la cabeza, insistiendo en que,
efectivamente, no era su estilo.
"Pero,
¿realmente por qué vino hasta aquí? ¿De verdad vino porque quería verme?"
Siendo
honesto, Siyul no podía creer que Woo Hyun-se hubiera venido hasta allí solo
para verlo. ¿No tendría algún otro asunto pendiente? Por otro lado, pensó si no
sería la oportunidad perfecta para escuchar de nuevo que quería verlo. Siyul
tragó saliva en silencio, sin darse cuenta, y fijó su vista en los labios del
otro.
"Ya
deberías saber por qué he venido hasta aquí."
O
tal vez, simplemente había venido para obtener la respuesta que él deseaba. Las
orejas de Siyul se agudizaron. Aunque su mirada estaba clavada en la mesa
sucia, toda su atención estaba volcada en el otro. No quería perderse ni
siquiera el sonido de la respiración de Woo Hyun-se.
"Vine
para llevarte a casa, Kwon Siyul-ssi."
Aquello
no era lo que Siyul quería oír. Con los hombros caídos y una sensación de
derrota, miró a Woo Hyun-se, quien le devolvió una sonrisa ladina. Seguía
apoyando la barbilla en la mano, ocultando a medias el hecho de que sabía
exactamente lo que Siyul deseaba pero que nunca se lo diría. Era una sonrisa
astuta, digna de un espíritu con nueve colas.
Siyul
soltó un "ha……" seguido de un "je, je", riendo como un
anciano. Woo Hyun-se era un misterio absoluto. ¿Llegaría algún día a conocer lo
que guardaba en su interior? Como era un hombre al que detestaba por ser
irritante pero al que no podía odiar del todo, Siyul decidió simplemente
reírse. Parecía que estaba siendo hechizado por esas colas invisibles y
esponjosas que el otro poseía.
*
* *
No
se sabe qué clase de serpiente está anidada en el corazón de Woo Hyun-se.
Después de pedirle dormir juntos, de decirle que esperaría y de darle unos
días, no volvió a presionarlo. Incluso cuando hablaban por teléfono o
intercambiaban mensajes, nunca cruzaba líneas peligrosas. Lo básico eran
mensajes de cortesía: si ya había comido, si había dormido bien, etc.
Esto
lo hacía aún más aterrador. ¿Acaso no daban más miedo las películas de terror
donde el fantasma aparece de repente sin previo aviso que aquellas que crean
atmósfera antes de asustar? Sentía que, en cualquier momento, él aparecería de
la nada para acosarlo preguntándole si ya estaba listo. Pensó que tal vez
entregarse por voluntad propia era la mejor manera de poder dormir tranquilo.
Siyul
abrió la puerta de su habitación con sigilo y miró hacia afuera. Solo cuando
sintió que el rastro de Kwon Yu-won había desaparecido por completo hacia el
callejón, cerró la puerta. Respiró hondo y, con una resolución heroica, tomó su
celular. Por si acaso, se cubrió hasta la cabeza con la colcha.
Hoy
se había propuesto estudiar cómo es que los hombres tienen relaciones sexuales.
No es que aceptara la propuesta de Woo Hyun-se; era que una sed de conocimiento
que ni él mismo sabía que poseía se había encendido en su interior. Quería
explorar un nuevo territorio.
Preguntarle
a alguien conocido era el camino más rápido, pero ya había tenido una mala
experiencia al preguntarle a Kwon Yu-won anteriormente. Si volvía a hacerlo,
conociendo el temperamento de su amigo, podría acabar siendo torturado, con el
cuello de su camisa siendo sacudido y sin poder dormir hasta que confesara todo
con pelos y señales. Antes de eso, prefería confiar en el poder de Internet.
También
estaba la opción de preguntarle al barman. Si ponía la excusa de un amigo, el
barman le contaría todo con detalle y comodidad. Recordaba haber escuchado en
una reunión de copas que al barman no le importaba si sus parejas eran hombres
o mujeres.
Pero
si llegaba a ese punto, podría descubrirse que no se trataba de un amigo, sino
de él mismo. Era mejor evitar cualquier riesgo. Una vez tomada la decisión,
Siyul dirigió su mirada al teléfono.
Aunque
Siyul viera videos eróticos de vez en cuando, siempre eran de hombres con
mujeres; nunca, ni por error, había visto uno de dos hombres. Pero esta vez,
decidió aceptar el reto. Con una actitud solemne de quien va a estudiar, limpió
el sudor de sus palmas en la colcha y clicó en un video nuevo. Era uno donde
aparecían un hombre de líneas finas y otro robusto, ambos desnudos.
"……Ugh."
Aunque
fue valiente al hacer clic, el nivel de intensidad era demasiado alto desde el
principio. Siyul cerró la pantalla rápidamente y tragó la náusea que subía por
su garganta.
¿Tenía
que llegar a esto? Sentía curiosidad, sí, pero ¿era necesario informarse de
esta manera? Tenía muchas ganas de rendirse, pero una extraña obstinación que
siempre aparecía en estos momentos lo impulsaba a seguir.
Le
pareció que alguien detrás de él se reía burlonamente —con una voz que se
parecía sospechosamente a la de Woo Hyun-se—. Como si le dijera: "¿Eso es
todo lo que podías aguantar? Ya sabía yo que no llegarías lejos".
Siyul
respiró hondo, se calmó y buscó otro video. Esta vez, era un poco más tranquilo
que el anterior. Dos hombres, aún vestidos, se besaban con timidez. Hasta aquí
podía verlo. Afortunadamente, no sintió las náuseas del video anterior.
Al
verlo dentro de la colcha, se sentía sofocado y atrapado. Siyul asomó la cabeza
fuera de la manta. Tenía el rostro encendido por el calor y algunos mechones de
cabello pegados a la frente. Se apartó el pelo con la palma de la mano y se
sentó apoyándose contra la pared.
Vio
los videos como si estuviera viendo una película. Una vez que los dos hombres
se quitaron la ropa, el ambiente se puso al rojo vivo. Quería apagarlo, pero no
quería perder, así que mantuvo los ojos bien abiertos para no perderse ni un
detalle. Su expresión al ver el video era tan intensa como la de un estudiante
a pocos días de un examen final, quemando sus últimas energías.
"……."
El
estudio, que comenzó al mediodía, terminó cuando el atardecer dio paso a la
oscuridad. Siyul estaba hecho polvo. Como una piltrafa, con el cabello
desordenado y los ojos hundidos. Su rostro estaba tan pálido como el de alguien
que había pasado por un gran trauma.
No
es que hubiera escalado una montaña empinada, pero no le quedaban fuerzas en el
cuerpo. Los videos que vio uno tras otro habían revuelto su mente hasta
convertirla en un lodazal. Incluso después de apagarlos, los tonos de piel
seguían bailando frente a sus ojos. Más que eróticos, fueron una serie de
impactos continuos. ¿Existía un mundo así? Habría sido mejor para su salud
mental no saberlo.
Conectó
el teléfono, que se había calentado tras reproducir videos sin parar, al
cargador. Siyul se quedó tumbado boca abajo sobre la colcha, rumiando el
impacto.
El
segundo video que vio fue una estafa al principio. Ante la intensidad de sus
actos, que parecían capaces de romper la cama, Siyul se quedó pegado a la pared
temblando como si hubiera visto un fantasma en pleno día. El choque fue tan
fuerte que no se atrevió ni a apagarlo.
Aun
así, como la primera "vacuna" fue la más fuerte, pudo ver los
siguientes videos con un poco más de calma. Después de ver varios, empezó a
entender el patrón y terminó viéndolos mientras picaba algunos bocadillos.
'Vaya,
así que eso es posible.'
Incluso
soltaba exclamaciones como esa. Las posturas extrañas que adoptaban le parecían
acrobacias, y los cuerpos desnudos le resultaron tan familiares como los de una
casa de baños públicos. Los gemidos, que al principio le resultaban
desagradables, después le sonaron tan naturales como el ruido de fondo en un
gimnasio.
Aprovechando
el impulso, buscó también videos de alfas y omegas. Desde videos educativos de
educación sexual hasta relatos de experiencias reales. Cuando leyó sobre el knotting,
volvió a sentir el miedo de un principiante. Por fin entendió por qué Kwon
Yu-won le insistía tanto en evitar a los alfas. Si ese fenómeno ocurría dentro
de su propio cuerpo, cualquiera querría huir de un alfa.
Por
otro lado, existía el término "adicción al knotting". Pensó
que qué clase de loco podría volverse adicto a un fenómeno que parecía sacado
de una película de horror, pero resulta que, aunque al principio duele como
morir, si logras aguantar un poco, el placer es mayor que el de cualquier
droga.
[Al
principio pensé que me moría de dolor. De verdad, quería golpearlo.]
[Lo
sé, el knotting duele mucho la primera vez.]
[Pero
al seguir experimentando, me acostumbré. Ahora, si no hay knotting, no
siento casi nada.]
[Espera,
¿no eres beta?]
[¿Qué
dices? ¡Los betas también pueden disfrutar del knotting!]
Gente
disfrazada aparecía en los videos hablando de sus vidas sexuales y soltando
carcajadas. ¿Cómo era posible que alguien siendo beta, además de tener
relaciones con un alfa, necesitara específicamente el knotting para
sentir placer……?
"Realmente
hay muchos locos en este mundo."
Pero,
¿no podría él terminar formando parte de esa lista de locos? Tal vez no se
volvería adicto al knotting, pero…… no podía asegurar que algo así nunca
pasaría. Ante el miedo repentino, Siyul se dio un par de palmadas en las
mejillas hasta que sonaron, tratando de recuperar la cordura.
Si
se acostara con Woo Hyun-se, ¿acabarían así, pegados como en los videos que
acababa de ver? Incluso intentando imaginar que él estaba arriba, era difícil
proyectar esa fantasía con Woo Hyun-se. Sin embargo, imaginar que lo agarraban
del cuello, lo arrastraban hacia abajo y lo tiraban a la cama era
sorprendentemente fácil.
Besarse,
quitarse la ropa, estar completamente desnudos, piel con piel, abrir las piernas……
"……."
Siyul,
que estaba boca abajo, soltó un gemido y se levantó torpemente. Estaba en
posición de gateo. No era intencional, pero al apoyarse sobre rodillas y codos,
se dio cuenta de que era la pose que aparecía con frecuencia en los videos.
En
esa posición, bajó la cabeza. El pantalón, que debería haber estado suelto, se
marcaba de manera extraña.
"Maldita
sea……."
Siyul
bajó los hombros y hundió la cara contra el dorso de su mano. Ese
"amiguito" suyo, que estaba tranquilo mientras veía los videos, ahora
se había puesto caliente y problemático solo por un poco de imaginación.
¿Habría
tenido menos miedo si se hubiera lanzado sin saber nada? Ahora que sabía lo que
le esperaba, le daba mucho más pavor aceptar. Aunque tenía curiosidad de sobra,
la prudencia y las dudas de dar el primer paso hacia un mundo desconocido eran
inmensas.
Woo
Hyun-se era un alfa. Aunque él mismo fuera un beta y no tuviera que preocuparse
de que le hicieran un knotting ni nada por el estilo, ¿no existía
siempre la posibilidad de un imprevisto? No quería pasar por la experiencia de
acabar en urgencias sosteniéndose el abdomen desgarrado.
Además,
tenía otra preocupación. Siyul no quería parecer un novato en la cama. Si se
lanzaba sin pensar, su condición de virgen sin experiencia previa podría quedar
al descubierto de inmediato. Eso era algo que quería evitar a toda costa. Ya
que había mentido, quería mantener la farsa hasta el final y engañarlo a la
perfección.
Por
supuesto, la experiencia sexual no es el estándar para medir la popularidad.
Sin embargo, Siyul quería presumir. Como un lagarto inflando su cuello ante el
enemigo, quería sacar pecho con confianza y alardear, demostrando que era
alguien que había salido y se había divertido mucho tanto con hombres como con
mujeres. A fin de cuentas, esto era una cuestión de orgullo masculino.
"¿Qué
voy a hacer con esto?"
¿Cómo
podría parecer experto? Por más que viera material audiovisual, no creía que
pudiera asimilarlo en la práctica. ¿No sería mejor intentarlo con alguien antes
para luego estar un poco más preparado al estar con Woo Hyun-se? Al menos, si
no era su primera vez, podría simularlo de forma creíble……
Práctica.
Un
signo de exclamación gigante apareció en su mente. Siyul levantó la cabeza de
golpe. Eso era. Experiencia, simplemente tenía que adquirirla. Si no era con un
alfa, todo iría bien. Si el rechazo hacia Woo Hyun-se era por ser un alfa, solo
tenía que empezar poco a poco con betas.
Era
una idea verdaderamente genial. Siyul se sintió maravillado consigo mismo y
soltó un "¡Wow!". Si Kwon Yu-won se enterara, le diría que finalmente
se había vuelto loco y trataría de disuadirlo a toda costa, pero Yu-won no
estaba allí, y Siyul no tenía la menor intención de revelarle esa idea.
Siyul
se elogió por haber ideado semejante plan maestro y apretó el puño con
determinación. Decidió que llevaría a cabo su cometido en su día libre. Al fin
y al cabo, no era de esos sentimentales que le daban un significado especial a
la primera vez. Con tal de que Woo Hyun-se no descubriera que era virgen, todo
estaría bien.
*
* *
El
tan esperado día libre llegó, y Siyul había pasado días investigando con
cautela. Tras descartar los lugares extraños, se enfocó en los que tenían
mejores críticas e incluso realizó algunas misiones de reconocimiento secretas.
Había encontrado un local limpio y decente, y hoy era el día de visitarlo.
Siyul
se paró frente al espejo para ajustar su ropa. La vestimenta que eligió con
tanto esmero le sentaba de maravilla. Su cabello lucía bien y no tenía ni un
solo granito en el rostro; a simple vista, sus probabilidades de
"cazar" a alguien apenas entrara al club parecían muy altas.
Bien,
pensó, era momento de animarse a sí mismo frente al espejo. Su teléfono, que
estaba sobre el suelo, vibró. Al recogerlo, vio un mensaje. El remitente era
obvio.
Incluso
la noche anterior habían estado mensajeándose hasta tarde. No habían podido
hablar por teléfono. ¿Cómo iba a hacerlo con Kwon Yu-won vigilándolo con ojos
centelleantes desde cerca? Aunque Siyul hubiera intentado salir un momento,
estaba seguro de que Yu-won lo habría sujetado de la ropa como un marido celoso
que ha descubierto una infidelidad, lanzándole un interrogatorio interminable.
Así que Siyul simplemente se dedicó a teclear hasta que sus dedos echaron humo.
Siyul
había logrado ocultarle sus planes a Woo Hyun-se. Ni siquiera mencionó la
primera letra de sus intenciones. Un mensaje de "buenas noches"
cerraba el chat.
Debajo,
había llegado un nuevo mensaje. Woo Hyun-se intentaba concretar una cita de
forma sutil, sin siquiera preguntarle antes. Siyul soltó un "je",
como si se sintiera superior, y envió su respuesta.
Hoy tengo planes con otra persona.
"A
ver, yo también soy una persona ocupada".
En
realidad, no era así. Recordó su pasado, cuando pasaba los días enteros tirado
en casa, matando el tiempo jugando en el móvil, viendo videos inútiles y
riéndose de cualquier cosa. Estrictamente hablando, esto era un
"actuar". Fingir estar ocupado, fingir no tener tiempo, fingir ser
popular.
Mientras
esperaba la respuesta, recibió una llamada de inmediato. En momentos así,
prefería los mensajes. Temía que, al escuchar su voz, su lengua traicionera
empezara a desbarrar sin control. Aun así, no podía ignorar la llamada. Tras
dudarlo un segundo, contestó.
"¿Hola?"
—¿No
se supone que deberías verme en tu día libre? He despejado mi agenda para eso.
"He
quedado con unos amigos hoy."
—Ajá,
amigos.
"Ayer
no me preguntó si tenía tiempo. Debería haber preguntado antes."
—¿A
qué hora terminas?
"No
lo sé. Voy a beber un poco."
—No
bebas demasiado. Te quedas dormido cuando te emborrachas, Kwon Siyul-ssi. ¿Qué
haré si alguien te carga y te lleva?
Incluso
se permitía bromear con voz seria. Siyul se rio, fingiendo estar embriagado por
haber superado ya las tres botellas de soju. Su rostro, con las mejillas
redondeadas por la sonrisa, se reflejaba fielmente en el espejo. Al ver una
imagen tan desconocida de sí mismo, aclaró su garganta apresuradamente y borró
la sonrisa.
—Avísame
cuando termines.
"……¿Vendrá
a buscarme?"
—Por
supuesto.
Era
alguien que antes le daba miedo. Ahora, era alguien amable. Siyul intentó
forzar sus labios hacia abajo, pero intentaron curvarse hacia arriba sin
remedio. Su reflejo en el espejo volvía a reírse con tontería.
"Entonces,
le avisaré."
Sin
embargo, no llamaría a Woo Hyun-se hoy. Siyul ocultó sus oscuras intenciones y
cerró la conversación diciendo que se verían la próxima vez. Siguió sosteniendo
el teléfono después de colgar. El calor que emanaba el aparato se parecía tanto
a la calidez de Woo Hyun-se que no quiso soltarlo de inmediato.
Siyul
se ajustó la ropa y tomó aliento. El club que tanto le costó elegir estaba
escondido en un callejón profundo. Tanto los que entraban como los que salían
eran hombres. Los panfletos de promoción tirados en el suelo tenían frases
anticuadas que decían que no importaba si eras alfa, beta u omega, que todos
eran bienvenidos.
En
las reseñas que leyó en Internet, todos coincidían en que era el mejor lugar en
cuanto a la calidad de la clientela y que los modales eran el estándar. Como
era su primera vez, Siyul eligió este lugar pensando que sería mejor apuntar a
alguien decente.
El
interior no era diferente a cualquier otro club. En la pista, la gente estaba
en pleno baile, ya fuera por cortejo o por locura, y la música, tan fuerte que
dolía en los oídos, hacía vibrar todo el lugar. No estaba mal lanzarse a ese
ambiente, pero hoy tenía un objetivo claro.
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Siyul
encontró la barra contra la pared y se dirigió hacia allí. Era el lugar con
menos ruido. Buscó un rincón en la larga barra y se sentó. Según lo que había
investigado, si te quedabas quieto en el asiento, la gente se acercaría sola.
Creyendo
firmemente en eso, se sentó y pidió una cerveza. Tal como dijo Woo Hyun-se, no
pensaba beber más de su capacidad. Al menos, debía cumplir su misión estando
sobrio para recordarlo y poder imitarlo después.
"¿Es
tu primera vez aquí?"
El
barman le habló mientras le servía la cerveza. Siyul, que estaba observando la
pista con atención, respondió con desgana: "Sí".
"No
tienes por qué estar tan nervioso. Solo relájate y diviértete."
Era
muy sociable. Siyul solo asintió. Se sentía más ansioso que cuando entregaba
encargos ilegales. Humedeció su garganta seca con la cerveza mientras sacudía
las piernas.
Cuando
iba por la mitad de la cerveza, tal como decían las reseñas, un hombre
finalmente se acercó. "¿Estás solo?", preguntó, pero Siyul se mostró
indiferente. Su cara ya era una razón para descartarlo. Eso de que la clientela
era de calidad resultó ser una mentira absoluta. Había visto que examinaban las
apariencias en la entrada, así que no entendía cómo es que dejaban entrar a
tipos con cara de "papa podrida". La gestión de clientela era una
farsa.
Siyul
ni siquiera lo miró y le hizo una seña con la mano, como espantando a una
mosca.
"Estoy
con alguien."
Sin
darse cuenta de que sus estándares eran excesivamente altos, Siyul rechazó a
cada persona que se le acercaba. Nadie le convencía. Si el cuerpo era bueno, la
cara no; y si la cara era decente, siempre había algo que no encajaba con sus
criterios. Quizás tenía los ojos pequeños, o labios finos como los de un
traidor, o unas cejas demasiado arqueadas.
La
tensión se disipó rápidamente. Frente a Siyul, ya había dos botellas vacías.
Estaba justo a punto de pedir la tercera.
"Te
he visto rechazar a gente toda la noche."
Ya
ni siquiera saludan. Siyul se giró para ver qué tipo de sujeto era esta vez. De
todos los que habían pasado, el que estaba de pie detrás de su hombro era, al
menos, pasable. Tenía facciones finas, era alto y sus proporciones no estaban
nada mal. Al observarlo con detenimiento, notó que sus ojos, largos y
ligeramente caídos, se parecían a los de Woo Hyun-se.
"¿Puedo
sentarme a tu lado?"
"Sí."
Aun
así, no es que estuviera completamente convencido. La duda empezaba a
asaltarlo. Empezaba a arrepentirse de estar ahí sentado, preguntándose qué
demonios hacía. Si hubiera sabido que esto pasaría, habría salido con Woo
Hyun-se cuando se lo propuso. ¿Por qué no lo hizo?
Mientras
torturaba su vista con criaturas de las profundidades y se dedicaba a vaciar la
cerveza, una duda empezó a rondar su cabeza. ¿Era este el camino correcto? ¿Era
esta elección la única manera de quitarse la etiqueta de novato? No era
demasiado tarde. Podía rendirse, regresar a casa y...
"Has
venido a un club, pero no bailas. Y este no es exactamente un sitio para beber
en silencio. ¿Puedo preguntar a qué has venido?"
El
hombre sentado a su lado cortó en seco sus pensamientos. Siyul recordó el
propósito original de su visita.
"Vine
a buscar a alguien."
El
hombre miró a su alrededor y preguntó si lo había encontrado.
"A
alguien con quien dormir."
No
tenía el valor para decirlo en voz alta, así que ahuecó la mano frente a su
boca y susurró. El hombre, que lo entendió bien, arqueó las cejas. Ese gesto
también le recordó a Woo Hyun-se. Quizás este hombre no fuera una mala opción.
"Qué
honesto eres."
Esas
palabras fueron las que más lo conmovieron. Él también quería ser tan honesto
como Woo Hyun-se. Siyul apuró la mitad de su nueva cerveza de un trago. Tenía
el grado justo de embriaguez y seguía en sus cabales. Era el momento perfecto
para ejecutar su plan.
"¿Eres
alfa?"
"No.
Soy beta. ……¿Acaso es un problema? Hay gente a la que no le gustan."
Desde
el principio había venido buscando a un beta. Siyul negó con la cabeza y
preguntó directamente:
"¿Quieres
dormir conmigo?"
"Eh……
la verdad es que no soy de los que se acuestan con desconocidos."
"Entonces
olvídalo."
"No
dije que no quisiera."
Precisamente
porque no sabía su nombre, ni su edad, ni a qué se dedicaba, podía acercarse
con valentía. Cuando Siyul se levantó, el hombre lo siguió. Seguramente irían a
algún motel cercano. Quizás por el alcohol, ahora se sentía extrañamente
calmado. Solo quería terminar el asunto rápido e irse a casa a descansar.
Tal
vez, al salir del motel, contactaría a Woo Hyun-se. Para decirle que, ahora sí,
realmente estaba listo.
"Vamos,
entonces."
El
hombre tomó la delantera. Antes de seguirlo, Siyul sacó el celular del
bolsillo. Esperaba algún mensaje, pero la pantalla no mostraba ninguna
notificación.
Siyul
yacía inerte en la cama, escuchando el sonido del agua que provenía del baño.
Al entrar, había fingido confianza y se había metido a bañar primero. Cuando
Siyul salió, el hombre le dedicó una sonrisa incómoda y se apresuró a entrar al
baño. Parecía que él tampoco tenía mucha más experiencia que Siyul.
¿Habré elegido mal?
Debió
haber buscado a alguien que lo guiara con destreza. Siyul jugueteaba con su
celular mientras esperaba que el hombre saliera. Hasta el momento de investigar
el club, beber y lidiar con la gente, no había pensado en nada, pero al llegar
a este punto, una duda comenzaba a crecer en un rincón de su mente: ¿era esto
realmente lo correcto?
¿No
es así con todo? El primer paso es el que da miedo, pero una vez que te lanzas,
correr es fácil. Pensó que con el sexo sería igual. Había tomado esta decisión
por orgullo, porque no quería perder ante Woo Hyun-se y, sobre todo, porque no
quería parecer un inepto. Creía que después de hacerlo, el miedo y la duda
desaparecerían.
Pero…….
El
sonido del agua cesó. El hombre saldría pronto. Siyul miró los mensajes que
había intercambiado con Woo Hyun-se y luego dejó el teléfono sobre la mesa.
El
hombre se acercó titubeante. Solo la luz de la lámpara iluminaba la habitación.
Se sentó al borde de la cama, miró a Siyul e inclinó lentamente el torso hacia
él. Siyul tragó saliva; en el rostro rígido del hombre se notaba claramente que
estaba igual de nervioso que él.
A
pesar de que el ambiente era tenso, sorprendentemente, Siyul se sentía
increíblemente calmado. Era como si no tuviera a una persona frente a él, sino
un objeto o un animal por el que no sentía el menor interés. No podía dedicarle
a aquel hombre ni la misma atención que le daría a un gato callejero.
Pensó
que quizás si se besaban cambiaría algo, pero su mente estaba llena de
distracciones: ¿había cenado?, ¿habrá vuelto Kwon Yu-won a casa?, ¿qué estará
haciendo Woo Hyun-se? No lograba concentrarse en absoluto.
"……."
Sus
labios estaban casi rozándose. Siyul, sin más, puso la mano sobre la boca del
hombre para detenerlo. No tenía ganas.
"¿No
te gustan los besos?"
El
hombre preguntó lo mismo que él cuando quiso saber si era beta. Siyul desvió la
mirada y asintió a regañadientes. Esta vez, el hombre hundió la cara en su
cuello. Ni siquiera eso le provocó sensación alguna. Solo era alguien más tocándolo,
nada más.
Woo
Hyun-se no era así. Con solo escuchar su voz, le cosquilleaban los oídos, y
cuando apoyaba la cabeza en él, el calor le provocaba escalofríos por toda la
nuca.
El
hombre dejó un beso seco en su cuello. Su mano comenzó a deslizarse bajo la
bata. Ha..., Siyul soltó un suspiro, no de placer, sino de hastío.
Incluso le salió una risa amarga.
Ya
no podía seguir adelante.
Al
ver a Siyul rígido como una estatua, el hombre pareció darse cuenta de que no
era el momento. Retiró la mano de la bata y apoyó las manos en la cama para
incorporarse. Se rascó la nuca, visiblemente avergonzado.
"Supongo
que esto no va a funcionar, ¿verdad?"
Aunque
había sido él quien tomó la iniciativa, sentirse así ante una retirada le
provocaba culpa. No era como si le hubieran servido un banquete y le hubieran
arrebatado la cuchara de la boca. Siyul se disculpó sinceramente con un
"lo siento" y se dejó caer de espaldas en la cama. Dicen que quien
sabe comer, disfruta de la comida, ¿para qué me puse a intentar hacer algo que
no tengo ni idea de cómo hacer?
"No
te preocupes. Yo tampoco es que disfrute mucho…… de este tipo de cosas."
El
hombre bajó la cabeza y, tras despeinarse un poco el cabello húmedo, miró a
Siyul y, como si hubiera tomado una decisión, se dejó caer pesadamente a su
lado. La cama se hundió con el movimiento, pero Siyul se limitó a mirar el
techo con las manos juntas sobre el abdomen. Sentía que le invadía una especie
de somnolencia; no para dormir, sino lo suficiente para quedar aturdido.
“¿Sueles
venir mucho a clubes?”
El
hombre, apoyando la cabeza en su mano, se giró de lado para mirar a Siyul con
ternura.
“No.
Hoy es la primera vez.”
“¿Y
acostarte con alguien a quien acabas de conocer?”
“Eso
también.”
“Entonces,
parece que tú tampoco tienes experiencia en ligues de una noche, igual que yo.”
Dijo
él, riendo con timidez. Siyul también lo observó. Cuanto más lo miraba, más se
acordaba de Woo Hyun-se. Los extremos de sus ojos al sonreír eran un poco
parecidos.
“Yo
originalmente no tenía interés en los hombres. Pero, por una cosa u otra,
terminé aquí. Solo quería comprobarlo, y te encontré a ti.”
Su
situación era similar a la suya. Siyul sintió que el hombre le había leído el
pensamiento. Su mirada cambió, como si estuviera frente a un vidente
experimentado. Siyul se incorporó de un salto y apoyó la espalda contra el
cabecero. Como solía hacer cuando charlaba con Kwon Yu-won, abrazó una almohada
grande y estiró las piernas como un osito de peluche.
“A
mí me pasa lo mismo. Qué curioso que sea exactamente igual. Es sorprendente.”
Quizás
por estar en la misma situación, la barrera entre ellos desapareció
rápidamente. Siyul escuchaba la historia del hombre con los ojos brillantes,
urgiéndolo con la mirada a que siguiera hablando. Antes de soltar todo lo que
tenía dentro, el hombre preguntó con cautela:
“¿Cuál
es tu nombre?”
“Kwon
Siyul. ¿Y el tuyo?”
Por
fin, su interés se centró por completo en el hombre. Él respondió con una gran
sonrisa:
“Woo
Tae-ju.”
Había
pensado que se parecía a Woo Hyun-se, y resulta que hasta el apellido es igual
por coincidencia. Como todo en su vida terminaba conduciendo a Woo Hyun-se,
Siyul ni siquiera pudo reírse con tranquilidad.
“Parece
que podremos ser amigos, ¿verdad?”
Al
final de una larga conversación, Woo Tae-ju añadió aquello con inocencia.
También intercambiaron números de teléfono. Aunque Siyul planeaba tratarlo como
alguien que nunca existió en cuanto saliera del motel, los planes, por muy bien
diseñados que estén, suelen enredarse y retorcerse para mostrar resultados
inesperados.
Siyul
salió del motel dejando a Woo Tae-ju atrás. Lo detuvo cuando intentó salir tras
él. Le dijo que, ya que habían pagado la habitación, al menos uno de los dos
debería aprovechar para dormir tranquilo.
“No
me importa el dinero.”
“No
lo desperdicies y quédate a dormir.”
Ante
la respuesta tajante de Siyul, Woo Tae-ju se quedó sentado en la cama con los
hombros caídos y gesto de desánimo. Aunque insistió incansablemente en
acompañarlo, Siyul se negó. Con escuchar ese tipo de ofrecimientos de Woo
Hyun-se ya tenía más que suficiente.
Había
pasado casi dos horas en el motel. ¿No sería suficiente para decir que disfrutó
de la velada? El ofrecimiento de acompañarlo no resonaba en su cabeza con la
voz de Woo Tae-ju, sino con la de Woo Hyun-se.
Siyul
jugueteaba con su celular. Le había avisado a Kwon Yu-won que quizás llegaría
de madrugada. La excusa de que estaría bebiendo en un bar fue suficiente para
que su amigo se la creyera. Aunque Yu-won se preocupaba, ya no era tan
sobreprotector como cuando Siyul era pequeño.
¿Debería
llamar a Woo Hyun-se?
No
era exactamente noche, sino más bien madrugada. Las 2:14. A estas horas solía
sentarse con Woo Hyun-se en la mesa de afuera de la tienda de conveniencia a
charlar tranquilamente.
Dicen
que hay perros que salivan al escuchar una campana. Incluso él, que siempre
dormía en clase, recordaba ese experimento.
Woo
Hyun-se, basándose en ese experimento histórico, probablemente se sentaba a esa
hora en la mesa a agitar su bebida de yogur en lugar de tocar una campana.
Aunque fuera difícil distinguir entre condicionamiento y reflejo, al llegar
esta hora, o al ver cualquier botella de yogur —aunque estuviera vacía—, Woo
Hyun-se dominaba naturalmente sus pensamientos.
Siyul
manipuló el celular hasta casi desgastarlo, y apretó los labios antes de marcar
el número. Presionó el botón de llamada con más rapidez de la que reflejaba su
indecisión. La señal de llamada comenzó a sonar.
Por
un lado, sentía ansiedad de que se escuchara el gemido de otra persona, como la
vez anterior. Woo Hyun-se era un hombre libertino. Podía estar con cualquiera,
en cualquier noche. Tal como Siyul había sacado a alguien del club, Woo Hyun-se
también podía haberlo hecho.
―Sí.
Ni
siquiera respondió con un “hola”. Eso también era muy propio de Woo Hyun-se.
Los labios de Siyul, que habían estado apretados como una almeja, se relajaron.
“……¿No
te habías dormido?”
―No
sabía cuándo me llamarías, Kwon Siyul. ¿Terminaste?
“Sí.
Ya terminé.”
Siyul
estiró las piernas mientras estaba sentado. La ansiedad se disolvió suavemente
con la voz que le llegaba al otro lado del auricular. Al menos parecía que no
estaba con nadie más.
“¿Vas
a venir a buscarme?”
A
estas horas de la madrugada.
―Claro
que iré.
Un
sonido parecido a una risita nasal escapó de sus labios antes de que pudiera
contenerlo. Siyul se frotó la nariz con el dorso de la mano fingiendo que tenía
mocos.
“Entonces,
te esperaré.”
Colgó
el teléfono y le envió la dirección. Había pensado en seguir hablando, pero
recordó una noticia que decía que hablar por teléfono mientras se conduce es
tan peligroso como conducir ebrio, así que cortó la llamada a la fuerza.
La
espera por Woo Hyun-se fue larga y tediosa. Aunque intentó jugar un juego, no
pudo concentrarse y miraba la hora constantemente. Cinco minutos parecían diez,
y diez minutos se sentían como media hora. Cuando pensaba que había pasado
mucho tiempo y miraba el reloj, apenas había transcurrido un minuto.
¿Por
qué hacía tanto frío? Aunque la temperatura seguía estando por encima de cero,
el aire gélido que le cortaba la piel se sentía como el viento cortante de
pleno invierno. Aunque se encogió y caminó dando pisotones para entrar en
calor, el frío no desaparecía fácilmente. Solo después de temblar un buen rato
se le ocurrió que podría haberse metido en la tienda de conveniencia cercana.
Siyul
entró a toda prisa en la tienda de conveniencia cercana dando pasos rápidos.
Tras calentar su cuerpo entumecido por el frío, sacó por costumbre una bebida
de yogur y, para Woo Hyun-se, una bebida embotellada más caliente y menos
dulce. Justo cuando iba a pagar, sus ojos se posaron en unas cajitas cuadradas
que había en el mostrador.
“…….”
Pensándolo
bien, aunque había pescado a alguien para pasar la noche y había llegado hasta
el motel, no había preparado nada. Siyul miró de reojo las cajas mientras
fingía examinar otros artículos.
Había
de varios colores y una gran variedad. Al lado, había cajas que contenían
múltiples sobres de gel desechable. Aunque había visto condones muchas veces,
el gel era algo que ni siquiera había visto cuando trabajaba a tiempo parcial
en la tienda, así que se quedó allí parado un buen rato.
El
mundo realmente ha mejorado. Ver productos para adultos en una tienda de
conveniencia.
Quizás
era porque este lugar estaba cerca de la zona de ocio. Mientras disfrutaba de
la curiosidad, Siyul agarró rápidamente los condones y el gel que tenía más
cerca, los ocultó bajo otros productos y los puso en el mostrador. Aunque
intentó ocultarlo a su manera, el empleado, con una expresión de lo más
indiferente, sacó los objetos esparcidos por el suelo y pasó el código de
barras.
Apenas
terminó de pagar, Siyul metió los artículos en sus bolsillos como si intentara
esconderlos. Su corazón latía con fuerza, sintiendo que cometía algo peor que
cuando entregaba drogas. En un bolsillo tenía la bebida caliente para Woo
Hyun-se, y en el otro, los otros dos artículos que compró por impulso. Siyul
jugueteó más con el bolsillo opuesto al de la bebida que le calentaría las
manos.
Aunque
no lo usara ahora mismo…….
No
había razón para devolverlo. No era algo que no fuera a usar nunca, así que si
surgía la oportunidad algún día, lo usaría. Sacó la mano del bolsillo y salió.
Había pensado quedarse dentro de la tienda para evitar el frío, pero como los
productos eran lo que eran, no se sentía cómodo estando en el mismo espacio que
el empleado.
Pasaron
unos minutos y Woo Hyun-se llegó. Antes de que él bajara del coche, Siyul se
acercó a toda prisa, se inclinó y golpeó suavemente el cristal. A través de la
ventana bajada, vio a Woo Hyun-se. Parecía que acababa de salir de bañarse
porque las puntas de su cabello estaban húmedas. Siyul jugueteó con su propio
cabello sin motivo. Solo sintió al tacto su pelo seco y áspero.
Apenas
se subió al coche, Siyul sacó torpemente la bebida embotellada del bolsillo y
la puso en el portavasos. Aún seguía caliente.
“La
compré para usted, representante. Bébala mientras está caliente.”
Woo
Hyun-se miró la botella de vidrio como si fuera un pequeño regalo que un gato
hubiera traído y sonrió levemente. Siyul miró de reojo esa sonrisa, se hundió
en el asiento y desvió la mirada hacia fuera. Quizás porque vino de un ambiente
frío al calor del coche, su cuerpo también estaba caliente. Sus dedos sentían
un hormigueo y su nuca estaba rígida.
“No
te cargaron a cuestas, veo.”
“No
bebí tanto.”
Como
sí había bebido, no era una mentira. Dos cervezas, lejos de ser una dosis
letal. Woo Hyun-se inclinó la cabeza hacia él y olfateó. Aunque no rozó su
piel, su aliento lo hizo cosquillas como una pluma. Siyul soltó una risita y se
encogió de hombros. Su nariz estuvo a punto de chocar con su nuca, pero se
detuvo justo ahí sin acercarse más.
“……¿Dónde
bebiste?”
“¿En
un bar cualquiera? No recuerdo el nombre.”
Woo
Hyun-se repitió “un bar cualquiera” como intentando convencerse a sí mismo. Sin
embargo, a diferencia de cuando vio la bebida que le entregó Siyul, sus labios
estaban en línea recta. Siempre sentía que era una persona con una diferencia
demasiado marcada entre su sonrisa y su cara inexpresiva. Siyul, sintiendo que
la temperatura interior bajó repentinamente unos 5 grados, tuvo miedo de haber
hecho algo malo y puso su mente a trabajar.
“Hueles
a champú.”
“¿Perdón?”
“¿Te
bañaste?”
No,
qué clase de adivino…… Woo Hyun-se debería haber sido chamán. Aunque no hubiera
recibido la revelación de los dioses, con su instinto natural habría adivinado los
pensamientos más profundos de las personas. El rostro de Siyul se puso pálido
al instante. Para no mostrarlo, inclinó el cuello todo lo que pudo hacia un
lado y se quedó mirando fijamente por la ventana.
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Estaba
bebiendo y uno de mis amigos vomitó, así que fui brevemente a un motel a
limpiarlo y me bañé. Qué bien hueles, mejor que un perro. Te diste cuenta de
inmediato. Era una excusa y un diálogo adecuados. Ya lo había organizado en su
cabeza, solo faltaba soltarlo.
“……En
realidad, no me encontré con amigos.”
Sin
embargo, su cabeza y su boca fueron por caminos separados. Desechó el diálogo
preparado y soltó una confesión fuera de lugar. Debería haberlo tapado con la
mano, pero Siyul cerró los ojos con fuerza y dejó que su lengua divagara sola.
Aunque revelar la verdad era arriesgado, al menos se sentía aliviado de una
cosa.
“¿Con
quién estabas entonces?”
“No
sé. Solo alguien con quien iba a dormir.”
Siyul
bajó la mirada, pero como no pudo enfrentar a Woo Hyun-se, observó su reflejo
en el cristal. El otro lo estaba mirando. Tenía una expresión rara vez vista de
sorpresa. En sus cejas arrugadas y en sus pupilas se notaba un claro desagrado.
“Así
que ibas a irte a revolcar con otro bastardo.”
Siyul
solo asintió. Woo Hyun-se apoyó el codo en la ventana y se cubrió la boca con
la mano como para ocultar sus verdaderos pensamientos. Aun así, sus músculos
maseteros estaban tan tensos que se marcaban claramente entre sus dedos. Aunque
Siyul no podía oler sus feromonas y no sabía con exactitud en qué estado se
encontraba Woo Hyun-se, podía sentir que el ambiente cálido del coche se
enfriaba rápidamente.
“¿No
me dijiste que me esperaras?”
Su
voz también era fría. Siyul metió la mano en el bolsillo y movió los dedos.
Tenía muchas cosas que decir. Woo Hyun-se también tenía antecedentes de haber
estado con otra persona estando en su periodo de celo, así que, ¿por qué no
podía hacerlo él también? Ni siquiera entendía por qué el otro se ponía tan
hostil.
“Iba
a dormir con otra persona, pero era muy mediocre.”
Ahora
que su lengua parecía haber tomado el control de su cerebro también, sus
acciones siguieron a sus palabras. Siyul sacó de entre los artículos que
jugueteaba el condón, que era relativamente más pequeño, y lo lanzó ligeramente
sobre el portavasos. Woo Hyun-se se dio cuenta de lo que era la caja y soltó
una risa de incredulidad. Definitivamente no era una risa alegre o divertida.
“¿Dormimos
juntos?”
Le
devolvió la misma pregunta que Woo Hyun-se le había hecho. Woo Hyun-se soltó un
“ja” con desprecio. Se frotó la boca con rudeza y tamborileó los dedos sobre el
volante. Siyul sentía la garganta ardiendo, temiendo que pidiera tiempo para
pensar como él había hecho, o que lo rechazara.
“Me
parece una mierda ser el reemplazo, pero no puedo decir que no.”
Woo
Hyun-se agarró la caja de condones con su gran mano. Estrujó la caja en su puño
y la lanzó hacia el asiento trasero. Siyul abrió mucho los ojos siguiendo la
trayectoria de la caja arrugada y miró bruscamente a Woo Hyun-se. Antes de que
pudiera preguntar por qué, el otro respondió:
“Esa
medida no me queda.”
Y
comprarla para usarla con otro es una mierda también. Añadió mascullando, y Woo
Hyun-se encendió el coche. Mientras Siyul se abrochaba el cinturón a toda
prisa, el otro arrancó el coche violentamente. Como si ya hubiera decidido el
destino, el camino que recorría era implacable.
*
* *
No
sabe cómo llegaron al hotel. Solo recuerda el silencio asfixiante dentro del
coche y en el ascensor. Siyul mantenía la vista fija en los números que
cambiaban rápidamente. No se atrevía ni a mirar a Woo Hyun-se de reojo. Tenía
una sensación de crisis infundada: sentía que, si cruzaba una sola mirada con
él, terminaría estrangulado. Por eso, mantuvo sus ojos fijos en el panel.
Antes
de bajar del ascensor, Woo Hyun-se se desabotonó un botón más del cuello, como
si le faltara el aire. En cuanto la puerta se abrió, caminó hacia adelante con
pasos firmes, sin un gramo de vacilación. Al ver que Siyul se quedaba atrás, le
lanzó una mirada rápida y le sujetó la muñeca. Su agarre era tan firme que
parecía que dejaría marcas rojas, como si temiera que Siyul fuera a salir
corriendo.
Frente
a la puerta de la habitación, Siyul se arrepintió por un segundo. Se reprochó a
sí mismo por haber soltado tantas mentiras como si fueran verdades. ¿No sería
mejor confesar ahora que aún estaba a tiempo? Una vez dentro, ya no habría
vuelta atrás.
Pero,
por otro lado, habiendo llegado tan lejos, no podía retroceder. Había sido el
resultado de días de darle vueltas al asunto. Había pedido consejo, visto
videos, estudiado y hasta ido a un bar a intentar experimentar.
¿Había
estado alguna vez tan intensamente obsesionado con algo en su vida? Si se
rendía y se iba, esa oportunidad no volvería jamás. Woo Hyun-se podría cansarse
de sus constantes cambios de humor y perder el interés.
Mientras
fortalecía su corazón vacilante como una caña, la puerta se abrió con un
chasquido. Aún seguía sujeto de la muñeca. La puerta se cerró con un golpe
sordo y, aunque la vía de escape estaba totalmente bloqueada, Woo Hyun-se no lo
soltó. Su agarre se mantuvo firme mientras atravesaban el estrecho pasillo
hasta llegar a la cama.
“¡Ugh……!”
Woo
Hyun-se lo arrojó sobre la cama como si fuera un objeto. Antes de que Siyul
pudiera acomodarse, él se puso encima. Aunque ya había pensado que era más
grande que el resto cuando lo vio por primera vez, al verlo desde abajo, la
sensación de opresión era mucho más real.
La
mano que presionaba sus hombros parecía capaz de arrancarle los brazos de
cuajo, y la mirada que lo seguía en cada uno de sus movimientos le daba la
impresión de que, ante cualquier intento de fuga, le arrancaría la garganta.
Más que un hombre, sentía que estaba aplastado por una gigantesca fiera salvaje
que caminaba sobre cuatro patas.
Siyul
tragó saliva a través de una garganta seca. Estaba aterrorizado. Tenía miedo,
ansiedad y angustia. Su corazón latía con una fuerza superior a la de un
trueno, y ese sonido provocaba temblores en todo su cuerpo. Incluso sus dedos
sentían un hormigueo.
“Como
nunca he tenido relaciones con un hombre, seré un poco torpe.”
La
oscuridad agudizó su sentido del oído. Solo tenía los oídos totalmente
abiertos.
“Te
lo encargo.”
“…….”
Aunque
era un espacio mucho más amplio que el ascensor, el aire se sentía mucho más
escaso. Siyul abrió la boca como si quisiera llenar sus pulmones de golpe. La
mano que antes presionaba sus hombros ahora sujetaba su barbilla y sus
mejillas. Sus suaves mejillas se hundieron bajo la presión de los dedos. Aunque
le dolía, no se quejó.
Cerró
los ojos. Nadie le había enseñado, pero sintió que era lo que debía hacer. Los
labios de Woo Hyun-se se posaron sobre los suyos, que estaban ligeramente
entreabiertos. La intrusión fue sencilla. Las puntas de las lenguas chocaron y
se enredaron como seres vivos y flexibles, desprovistos de huesos.
Era,
en todo el sentido de la palabra, su primer beso. Aquello de que “estallaban
fuegos artificiales” no resultó ser una exageración. Sus piernas perdieron la
fuerza al instante. Su cabeza se quedó vacía, como si alguien le hubiera dado
un golpe en la nuca. Solo era el roce de labios y lenguas, pero su entrepierna
ardía y sentía que todo su cuerpo se sumergía en agua hirviendo.
No
sabía qué hacer. Solo seguía el ritmo de la masa cálida que había entrado en su
boca. Si se entrelazaban, se entrelazaba; si se oponían, se oponía. Si el otro
mordía su labio inferior y tiraba de él, él imitaba succionando y lamiendo el
labio superior del otro.
Aunque
estaba rojo y sin aliento, el otro no retiraba sus labios. Cuando Siyul golpeó
su brazo con el puño, Woo Hyun-se se alejó brevemente, pero sin dejarle tomar
ni un segundo de aliento, se abalanzó de nuevo.
Cuando
por fin se separaron, sus sonidos nasales se convirtieron en gemidos. Los
labios del otro buscaron su cuello. Los abrió con firmeza y succionó la piel
como si hubiera un fruto colgando de allí. Los escalofríos recorrieron su
columna. Todo el vello de su cuerpo se erizó y sus dedos de los pies se
curvaron hacia adentro.
Una
mano se deslizó bruscamente dentro de sus pantalones. Siyul dio un salto y
sujetó el hombro de Woo Hyun-se. Woo Hyun-se, con la mano adentro, también se
detuvo. Como si estuviera verificando algo, cerró la mano y amasó la carne,
luego se enderezó y bajó los pantalones de Siyul de un tirón. Siyul se sonrojó
y se cubrió los ojos con el antebrazo.
“Tú……”
Era
un monte desierto, sin un solo pelo. Incluso su piel tenía un tono rosáceo.
Aquella parte, sin haber hecho nada realmente, ya estaba rígida y firme. No
tenía imperfecciones, ni curvas extrañas; era suave, elegante y de un tamaño
adecuado.
“Hasta
te depilaste.”
“No
es eso……”
“No
sabía que habías llegado a tal preparación.”
Era
un malentendido. Pero no le dio tiempo a corregirlo. Lo envolvió con su mano y
tiró de la piel hacia abajo. Siyul soltó un “¡Hii!” de sorpresa e intentó
cerrar los muslos, pero Woo Hyun-se metió su rodilla en medio para impedirlo.
Siyul
movía la cabeza de lado a lado y se aferraba a la manga de Woo Hyun-se. A pesar
de que intentaba evitarlo con todas sus fuerzas, la mano del otro jugueteaba a
sus anchas. Frotaba la punta, tiraba de la piel hacia arriba hasta el final y
luego la deslizaba hacia abajo; cuando una gota cristalina asomaba, la frotaba
sobre el orificio con el pulgar como si quisiera aplastarlo.
Siyul
gemía sin control. Por más que se retorciera, no podía escapar de aquella mano
ni de aquel cuerpo. Su cabeza daba vueltas, y cada vez que la muñeca del otro
se movía, sus glúteos se tensaban con fuerza, haciendo que la carne se elevará.
Aunque Siyul empujaba las sábanas con los pies y lloraba pidiendo que parara,
Woo Hyun-se lo miraba como si estuviera poseído, moviendo la mano sin cesar.
Esto
era algo que no tenía comparación con hacerlo solo. La mano que envolvía su
cuerpo estaba caliente y tenía una fuerza caprichosa. A veces aplicaba una
presión dolorosa, como si quisiera arrancárselo, pero luego, al hurgar en el
centro de la punta con el dedo, sentía un pinchazo en el coxis y una urgencia
de eyacular, como una necesidad de orinar, que subía desde sus testículos.
“¡Ah,
en serio, ah……!”
La
cintura de Siyul se arqueó, dejando un espacio sobre la cama. Con un sonido
ahogado, un líquido blanquecino brotó como un disparo desde la punta de aquel
pene que se había hinchado hasta llenar el puño del otro. Un espasmo recorrió
su pelvis. El fluido se esparció sobre su ombligo hundido y sobre su piel
abdominal, suave como la masa de harina.
Normalmente
no le pasaba esto, pero había llegado al clímax mucho antes de lo esperado. Fue
intenso y el eco del placer duró mucho tiempo. Siyul cerró los ojos con fuerza
y dejó caer la cabeza hacia un lado. Estaba completamente rojo, desde las
puntas de sus orejas hasta sus clavículas. Respiraba agitado, jaa, jaa,
como alguien que acaba de correr un sprint.
La
vergüenza era insoportable. Si hubiera habido arena, habría cavado una tumba
para esconder la cabeza, pero en aquella cama que parecía un campo abierto, no
había dónde ocultarse. Siyul optó por cubrirse los ojos con el antebrazo.
“…….”
Al
notar el silencio, bajó el brazo lentamente. Woo Hyun-se estaba arrodillado,
observando fijamente la palma de su propia mano. El semen no solo se había
acumulado, sino que goteaba entre sus dedos gruesos como una miel espesa. En la
habitación oscura, solo el hilo de semen que goteaba sobre los muslos de Siyul
parecía extrañamente brillante.
Al
sentir la mirada, Woo Hyun-se levantó la cabeza. Debido a la oscuridad, Siyul
no podía distinguir qué expresión tenía, solo sabía que lo estaba mirando
directamente.
Woo
Hyun-se se desabrochó el cinturón él mismo. Al bajar su ropa interior, que
lucía abultada, reveló su parte erguida a medias. Siyul abrió los ojos como
platos, alternando su mirada entre el rostro del hombre y la parte inferior,
convencido de que, debido a la oscuridad, debía estar viendo mal.
Aunque
no estaba completamente erecto, su tamaño era acorde a su gran corpulencia. El
contorno que se vislumbraba se parecía exactamente al puente de la nariz de Woo
Hyun-se. Al igual que un puente nasal con una ligera curva, el cuerpo central
estaba particularmente lleno de carne.
En
ese instante, todos los videos que Siyul había visto desfilaron por su mente.
¿Dónde se suponía que metía eso……?
Aunque
Siyul pensó que retirar su plan y huir era el camino para preservar su
integridad física, Woo Hyun-se bajó su mano, la cual estaba cubierta de semen.
El gesto de envolver su pene con esa mano mojada fue extremadamente erótico,
incomparablemente más que cualquier video que hubiera visto jamás. En un
instante, el calor le subió hasta la coronilla.
Pareciendo
leer su conflicto momentáneo con agilidad, Woo Hyun-se agarró el tobillo de
Siyul con la otra mano. Se sentía como un lazo ajustándose alrededor de la pata
de una bestia. Como un cable de acero que nunca se soltaría, lo envolvió y tiró
hacia sí. Siyul fue arrastrado sin remedio.
Cada
vez que los dedos se agitaban dentro, se escuchaba un sonido húmedo. Gracias al
gel que Siyul había comprado en la tienda, tanto el pliegue que se formaba,
como su pene hinchado y la parte interna de sus muslos, que ahora estaban
enrojecidos, estaban completamente empapados. Cada vez que un dedo salía, el
gel transparente que humedecía su interior lo seguía, resbalando por sus
pliegues.
Le
dolía, se sentía sobrepasado y agotado. Todo su cuerpo llevaba tiempo ardiendo
en rojo. También le habían mordido el tobillo. Las marcas de dientes apretados
rodeaban el hueso saliente de su tobillo. Sus pantorrillas estiradas y sus
rodillas también habían sido succionadas, dejando manchas rojas como picaduras
de mosquito.
Podía
soportar un dedo. Dos eran demasiado, pero los toleró bien. Con el tercero,
Siyul mordió su propia muñeca y gimió. Cuando los dedos entraron a hurgar y
frotar su mucosa sin sentido, y tras clavarse en la entrada para luego
presionar un punto profundo, su pene, que ya había eyaculado una vez, se tensó
de nuevo.
Aunque
era extraño, doloroso y punzante, su pene se movía independientemente de lo que
sentía. Cada vez que los dedos enterrados en su interior se doblaban, su pene
se agitaba hacia su ombligo. Era un espectáculo que no podía soportar ver en su
sano juicio, así que mantuvo la cabeza girada todo el tiempo.
“Simplemente…
simplemente mételo.”
Ya
no podía soportarlo más. Quería llorar y, de hecho, sus pestañas ya estaban
empapadas en lágrimas. Siyul agarró con fuerza la muñeca de Woo Hyun-se,
marcando sus tendones. El movimiento crudo y retorcido de su interior se
transmitía hasta su propia palma.
“Todavía
está estrecho.”
Siyul
intentó sacar los dedos, pero Woo Hyun-se abrió los dedos que tenía incrustados
como si fueran unas tijeras, dilatándolo lentamente. Y aun así, se quedó
observando fijamente: cómo el pequeño orificio se apretaba para intentar morder
sus dedos y cómo la carne de sus glúteos se agitaba. Siyul intentó cerrar los
muslos rápidamente, pero Woo Hyun-se bloqueó el movimiento sujetando la parte
interna de sus rodillas.
“¡No
hagas esto……!”
Siyul,
irritado, intentó levantar el torso, pero fue bloqueado al instante. Woo
Hyun-se inclinó su cuerpo hacia Siyul y ocupó el espacio entre sus piernas.
“Entonces,
como dijo el superior.”
Su
cuerpo fue volteado. En un abrir y cerrar de ojos, lo sujetaron por la pelvis y
su cintura se elevó automáticamente. Era la misma postura que había adoptado
sin darse cuenta después de ver tantos videos. Apoyó los codos en el suelo,
encorvado, y Woo Hyun-se le sujetó la nuca presionando con peso, obligándolo a
que su mejilla tocara la sábana. Solo sus glúteos quedaban elevados.
Una
masa contundente rozó la hendidura. Estaba caliente y amenazante. Se deslizaba
rozando suavemente mientras lo humedecía. Se sentía picante y erótico. La cara
interna de sus muslos se tensó por la tensión y su pene se hinchó, palpitando
ante el roce de aquella piel sensible.
Woo
Hyun-se sujetó sus glúteos y los separó. La punta tocó la entrada. Siyul cerró
los ojos con fuerza. Con un golpe seco, la mano golpeó sus glúteos, y mientras
Siyul soltaba un gemido de sorpresa, la punta abrió con firmeza la entrada que
estaba herméticamente cerrada.
¡Haa!, Siyul contuvo el aliento. No tenía comparación con los dedos.
Incluso con solo haber entrado una pizca de la punta, se quedó sin aire. Era un
dolor sordo y pesado. Quería empujar a Woo Hyun-se y salir de la cama. De su
boca, abierta para intentar respirar, cayó un hilo de saliva.
“……¡Ah!”
Woo
Hyun-se, ajeno a su estado, sujetó la cintura de Siyul, lo atrajo hacia sí y
empujó. Su interior se apretó con fuerza. Siyul se tapó la boca. Lágrimas como
copos de algodón caían de sus ojos y gotas de sudor como rocío se acumulaban en
su frente. A pesar de todo lo que había lubricado, el camino estrecho se sentía
como si fuera a desgarrarse. Solo se tensaba, sin saber cómo ceder.
“Si
haces eso, no entrará.”
Woo
Hyun-se sacó el pene que intentaba forzar y frotó lentamente sobre la hendidura
lubricada. El orificio, que antes estaba cerrado, se estremecía y se abría cada
vez que la punta lo rozaba.
“Por,
ugh, despacio…… es muy grande…….”
Detrás
de él, una carcajada de incredulidad estalló. Siyul bajó la cabeza, con las
orejas ardiendo de rojo. El dolor era una cosa, pero la humillación era otra
muy distinta.
“No
hace falta que actúes como si fuera tu primera vez.”
“¡No
es eso……!”
“Aunque
la actuación es entretenida.”
Separó
ambos glúteos como si estuviera partiendo un melocotón. Dilató el orificio con
el pulgar y, al empujar la punta, esta vez la entrada se abrió de par en par.
La insertó de un solo golpe. Su espalda seca se tensó y la mucosa se pegó como
si quisiera devorar la punta del pene.
“¡Hic……!”
Ante
la intrusión repentina, Siyul se aferró a las sábanas. Solo fue amable al
principio; la segunda vez no hubo piedad. Se abrió camino a la fuerza a través
del camino estrecho, apretando desde la punta pesada hasta el cuello del pene.
Siyul se agarró el bajo vientre y dejó caer la cabeza, sintiendo que sus
órganos internos eran sacudidos. Frotó su frente enrojecida contra la sábana
mientras cerraba los dedos de los pies hasta que quedaron pálidos.
No
bastaba con que la punta fuera gruesa; como una serpiente que se traga a su
presa, el cuerpo del pene también era macizo. Solo su rostro era hermoso, pero
la parte de abajo era tan terrible como un arma letal. Cuanto más entraba, más
se hundía su abdomen hacia adentro y el dolor pisoteaba su columna vertebral.
Incapaz de respirar, sus hombros, nuca, mejillas y frente se tiñeron de un rojo
intenso, y sus labios, mordidos por sus propios dientes, se quedaron sin color.
“¿Ya,
ya lo metiste todo?”
Ni
siquiera había entrado la cuarta parte. Apenas se había tragado la punta, y era
difícil decir que había ingerido más que el cuello. Intentó empujar más, pero
el interior, húmedo y cerrado, le cerró la puerta y no le permitió pasar. Se
agitaba, succionando y escupiendo solo la punta. Los tendones de la mano de Woo
Hyun-se, que sujetaba sus glúteos, se tensaron con fuerza.
“Ni
de broma.”
El
área bajo los ojos de Siyul se humedeció y una lágrima redonda volvió a rodar.
Afuera, el clima estaba despejado, sin una sola nube, pero sobre el rostro de
Siyul había una alerta de tormenta.
“Entonces,
por favor…… despacio……. con cuidado…….”
“¿Has
estado comiendo solo mierda hasta ahora? ¿Por qué estás tan fuera de sí?”
¿Cómo
iba a saberlo si nunca lo había probado? Siyul no pudo ni replicar y solo
jadeaba. Detrás de él, Woo Hyun-se chasqueó la lengua y agarró el pene de
Siyul, que yacía lánguido entre sus piernas. Lo agitó de forma tosca y sin
cuidado, como al principio. Pero para Siyul, eso fue como agua bendita. Gimió y
se encogió sobre sus hombros como un perro con necesidad, y pronto, la carne
volvió a llenarse de vida.
“Mejor
terminar esto de una vez.”
Siyul
aplicó fuerza en sus brazos y se incorporó de golpe. Quiso gritar que no, pero
Woo Hyun-se le presionó el centro de los omóplatos como si lo estuviera
castigando por intentar escapar. Quedó aplastado contra la cama, girando la
cabeza y negando con todas sus fuerzas. No podía articular palabra, solo abría
y cerraba los labios.
“Ah…….
……¡Ah!”
Su
carne fue forzada a abrirse. El gel viscoso atrajo la masa que invadía su
cuerpo hacia lo más profundo. Woo Hyun-se lo sujetó con firmeza por la cintura
y empujó. Tras el cuello, vino el torso. La parte más gruesa, tensa como los
músculos de un antebrazo, desapareció lentamente dentro del orificio.
Siyul
no pudo ni gritar. Apoyó la frente en las sábanas y se puso a temblar
violentamente. Dolía. Sentía como si su cuerpo estuviera siendo partido en dos.
Las lágrimas empaparon las sábanas. El sudor no solo brotaba de su frente, sino
también de su cuello enrojecido. Su cabello negro se pegaba a su piel empapada.
“Huu……
ugh. ……¡Ah!”
Los
ojos de Siyul se abrieron de par en par. Con un sonido sordo, penetró hasta el
fondo. Al mismo tiempo, su pene, que se había marchitado por el dolor, se
erigió de nuevo y expulsó un corto chorro blanco. Sus brazos, que sostenían su
cuerpo, flaquearon ante la viscosa oleada de placer.
Siyul
se cubrió el abdomen con las manos. Estaba completamente lleno por dentro. La
masa presionaba sus órganos y aplastaba sus paredes internas. La punta, con
codicia, avanzaba hacia lo más profundo, presionando el camino bloqueado.
Incapaz de proferir gritos ni gemidos, Siyul solo movía los labios sin sonido.
Huff... Woo Hyun-se exhaló largo y sujetó la cintura de Siyul con
fuerza. Siyul se giró, aterrorizado. Intentó estirar los brazos para empujarlo
e impedirlo. Intentó gatear sobre sus rodillas, pero de nuevo, fue capturado
por la espalda.
“Espera,
espera…… ¡solo un poco……!”
“¿Por
qué alguien con experiencia se queja tanto?”
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Aunque
lloraba suplicando, Woo Hyun-se no lo escuchó. Sacaba y hundía su pene una y
otra vez. Cuando Siyul se desplomó hacia adelante, él lo levantó a la fuerza
sujetándolo por los antebrazos. Fijó su cadera con ambas manos y embistió con
aquel pene lleno de venas marcadas que lucía aún más feroz contra su abdomen.
Al
no entrar por completo, le abrió los glúteos con fuerza para forzar la entrada.
El vello áspero rozaba su piel sensible.
“Ah,
ha…… ugh, ¡ah!”
Las
mejillas de Siyul estaban manchadas por el rastro de sus lágrimas. Nuevas gotas
caían sobre esos caminos ya húmedos. Se acumulaban en su barbilla y, cada vez
que Woo Hyun-se embestía, salpicaban sobre las sábanas.
Siyul
no tenía nada más que hacer que llorar. Le dolía el vientre. Cada vez que
entraba a fondo, su piel abdominal se agitaba. Aun así, su pene seguía erguido.
Si el otro salía, se suavizaba un poco, pero apenas el pene volvía a penetrar,
todo su dolor y placer escondidos se fusionaban. Estaba siendo triturado por
dentro; no tenía margen para decidir qué le gustaba o qué no.
Se
disparaba al cielo para ser arrojado a la tierra; su cabeza daba vueltas y veía
relámpagos ante sus ojos. Cuando escuchaba el sonido de los cuerpos chocando y
la respiración de Woo Hyun-se, sus testículos empujaban el semen hasta la
punta, expulsándolo finalmente por el orificio. Estaba derramándose por todos
lados. El dolor y el placer se turnaban cada segundo, diseccionando a Siyul
como si fuera un trozo de pescado.
“¡Huu,
haa, ugh……! ¡Sí!”
Sacudió
la cabeza y tiró de los brazos que lo sujetaban para intentar escapar, pero el
agarre solo se hizo más fuerte. Apenas logró liberar una mano para tocar el
suelo, sintió el pecho de Woo Hyun-se contra su espalda. Él mordió con fuerza
su cuello sudoroso y succionó su pequeña oreja.
“¡Hic……!”
Siyul
se encogió y tembló. Su interior se contrajo violentamente, eyaculando por
enésima vez. Su ombligo palpitaba y sus testículos ardían, como si protestaran
que ya no quedaba semen por extraer.
Estaba
agotado. Su cuerpo no tenía fuerzas. Su pene, que había expulsado líquido hasta
quedar vacío, escocía, y sus muslos temblaban como los de una carreta vieja.
Quería que parara. Si eyaculaba más, temía secarse y morir. Sentir el clímax
una y otra vez era una tortura; no le dejaba disfrutar del eco, lo arrastraba
como una marea, ahogándolo en sufrimiento.
Siyul
se giró sollozando. Con los ojos anegados y moco transparente colgando de su
nariz, era una imagen que habría hecho compadecer a cualquiera.
“¿No,
no puedes parar, ugh, por favor?”
A
cualquier otra persona le habría bastado, pero el destinatario era Woo Hyun-se.
Molesto por la interrupción, se incorporó y se apartó el cabello, con el
entrecejo profundamente fruncido.
“Yo
ni siquiera he eyaculado una vez.”
“Entonces,
solo una vez más…….”
Siyul
levantó el dedo índice, enfatizando el "una vez", y lo miró con
desesperación. Aquellos ojos humedecidos eran más conmovedores que si se
hubiera arrodillado a suplicar por su vida. Woo Hyun-se observó fijamente esas
pupilas brillantes, llenas de ruegos.
“Pero,
Kwon Siyul, ¿sabes una cosa?”
Lleno
de esperanza de que fuera a escucharlo, Siyul asintió con entusiasmo. Woo
Hyun-se se levantó y le dio la vuelta a Siyul, como quien voltea una almohada.
Con el pene aún dentro, Siyul lanzó un gemido de dolor mientras se sujetaba el
vientre por la rotación forzada. La mucosa húmeda se adhirió al pene,
retorciéndose violentamente.
“¡Huu,
ugh……!”
El
dolor y el placer que estremecían todo su abdomen llegaron a la vez. Aunque las
lágrimas corrían por su rostro por el dolor de ser desgarrado, su pene se
hinchó de nuevo con fuerza. Pero no salió semen, solo un hilo de líquido claro.
“Te
ves aún más excitante cuando lloras.”
Sujetó
sus huecos poplíteos, empujándolos hacia arriba, y dejó caer todo su peso sobre
Siyul. Metió sus brazos bajo las axilas de Siyul, bloqueando sus hombros para
que no pudiera moverse, y empujó más profundo, más fuerte. Cuando presionó sus
piernas, que pataleaban, Siyul soltó un gemido entrecortado, como un hipo, con
el rostro cubierto de lágrimas y moco.
“Una
vez no es suficiente.”
En
el fondo, sabía que no cumpliría su petición. Siyul se aferró a las sábanas y
rompió a llorar como un niño. Incluso sus ojos nublados por el llanto podían
ver claramente que aquella sería una noche muy larga.
Aunque
despertó, no podía abrir los ojos. Se esforzó hasta que le dolió, pero los
párpados se sentían sellados. Siyul gruñó y, con los dedos, separó sus ojos
inflamados a la fuerza. Recién entonces pudo ver el techo. Su vista estaba
borrosa, así que parpadeó con fuerza varias veces hasta que pudo enfocar.
Creía
recordar vagamente el sonido de la puerta abriéndose mientras dormía. Sin girar
la cabeza, estiró el brazo hacia el lado. Estaba frío. Al mirar, vio que el
lado vacío de la cama estaba desierto.
Siyul
dejó escapar un suspiro larguísimo. Se tapó la cara con ambas manos y se
restregó con fuerza.
Anoche,
o mejor dicho, esta madrugada, había hecho el acto. Había sido muy intencionado
y, a la vez, impulsivo. Se lanzó pensando que no moriría, pero casi lo hace. No
sabía si todo el mundo vivía haciendo esto, o si en realidad no había tratado
con una persona, sino con una bestia.
No
podía compararlo con los videos. Quizás por eso la gente valoraba tanto la
práctica real. El acto parecía capaz de quemar el cuerpo hasta convertirlo en
cenizas. Vista, oído, olfato, gusto, tacto: no hubo un solo sentido que no
hubiera trabajado al límite.
Al
abrir los ojos, la visión era increíblemente erótica; al cerrarlos, el sonido
de las respiraciones agitadas que se vertían junto a sus oídos avivaba el
calor, y al inhalar, se percibía un ligero aroma ácido a sudor mezclado con el
olor pegajoso del semen que él mismo había expulsado. Cuando sus labios se
entrelazaban, un dulzor se adhería a la punta de su lengua, y los hombros del
otro, que había agarrado por accidente mientras braceaba, se sentían suaves y
firmes.
Woo
Hyun-se era tenaz y cruel. No se detuvo ni siquiera al ver a Siyul llorando y
suplicando que por favor terminaran. Con la excusa de satisfacer su propia
codicia, envolvió su cuerpo con sus brazos, manos y piernas, similares a
cuerdas, y lo empujó sin fin.
Al
final, ni siquiera pudo eyacular. Solo echaba la cabeza hacia atrás, temblando
mientras lloraba. Había derramado tantas lágrimas que su rostro estaba hinchado
como un globo. Por eso no había podido levantar los párpados al despertar.
“¿Por
qué te derramas tanto? Aguanta.”
Decía
mientras sujetaba su valioso pene y le obstruía la punta.
“Suélteme.
¡Suéltelo, por favor……!”
“No.”
Respondía
con una negativa tajante. ¿Lo habría escuchado si le hubiera rogado hasta
desgastar sus manos? Era una historia imposible, estando presionado contra la
cama con las muñecas sujetas.
Como
dice el viejo dicho, una premonición funesta nunca falla; el pronóstico de que
sería una noche larga fue exacto. Siyul sorbió la nariz, envuelto en el edredón
como una oruga. Aunque ya no salían más lágrimas porque la noche anterior había
llorado hasta casi deshidratarse, sentía que su corazón quería sollozar a gritos.
¿Podría
volver a hacerlo la próxima vez?
Los
dedos de los pies de Siyul, que sobresalían del edredón, se movieron inquietos.
Aunque fue muy difícil y lloró mucho, extrañamente, no sentía el deseo de no
volver a hacerlo. Un dolor desconocido había rasgado su cuerpo, pero dentro de
él, claramente había placer. Dicen que los recuerdos se embellecen; en
realidad, el dolor se estaba desvaneciendo y, en cambio, la intensidad del
placer excesivo que había atravesado su cuerpo de pies a cabeza permanecía vívida.
“Ugh…….”
Por
otro lado, las secuelas eran considerables. Su cintura dolía y las partes
vergonzosas de mencionar estaban doloridas. Sus articulaciones también
resentían como si un gigante lo hubiera pisoteado con firmeza, como quien
aplasta una hormiga.
Siyul
se puso boca arriba y, disimuladamente, llevó su mano hacia abajo. Se había
quedado dormido desplomado, cubierto de semen y sudor, pero la piel que rozaba
su palma se sentía suave y seca.
Dudó
un instante entre sus piernas abiertas, bajó la mano un poco más y tanteó.
Estaba perfectamente cerrado. Había temido que, si se estiraba, no volvería a
cerrarse nunca, pero afortunadamente, solo fueron preocupaciones infundadas.
Ya
había dormido lo suficiente. Siyul se incorporó con gran esfuerzo, gruñendo. Quería
lavarse. Aunque Woo Hyun-se parecía haberlo limpiado mientras estaba desmayado,
ya que el semen que había inundado su abdomen no estaba seco, sentía que tanto
su cabello como su cuerpo despedían un olor ácido.
Se
sentó al borde de la cama y bajó las piernas con cuidado. Incluso realizar un
movimiento tan simple hacía que sus músculos protestaran. “Ugh”, se dio unos
golpecitos en la cintura dolorida. Entonces, descubrió una nota blanca sobre la
mesa.
「Avísame cuando despiertes」
Había
una frase tachada en medio: "porque tengo trabajo". Siyul soltó una
risita, un “jeje”. ¿Qué tenía de encantador ese hombre que lo había devorado
por completo y solo se había ido dejando un mísero trozo de papel?
Aun
así, una sonrisa se escapaba una y otra vez como si fuera un tonto. Se dio unos
golpecitos en las mejillas diciéndose que aún no estaba en sus cinco sentidos,
pero sus labios, a pesar de su rostro hinchado, se curvaban en una mueca de
felicidad.
Siyul
se estiró y entró al baño. La noche anterior estaba tan fuera de sí que, a
pesar de ser la primera vez que pisaba un hotel, no había podido observar nada.
Llenó la bañera con agua caliente y se sumergió, intentando contemplar el
paisaje tras el ventanal. Aunque, antes de eso, descubrió su propio reflejo en
el cristal.
“Vaya…….”
Siyul
acercó su rostro al cristal, lo giró de un lado a otro y soltó un suspiro de
asombro. Su aspecto era un cuadro. Su cabello era un desastre, sus párpados y
mejillas estaban hinchados, y su cuerpo estaba lleno de marcas de mordidas y
picaduras. Si alguien lo veía, no preguntaría con quién había dormido, sino en
qué montaña había pasado la noche a la intemperie.
Aun
así, se sentía bien. Siyul dejó que su cuerpo se sumergiera en el agua y apoyó
los brazos sobre el borde de la bañera. Como si nunca hubiera derramado una
lágrima, una sonrisa de satisfacción se dibujó en todo su rostro.
Por
fin, había dormido con Woo Hyun-se. Aparte de cualquier otra cosa, la sensación
de logro era inigualable.
Continuará en el volumen 2.
