Capítulo 3. Rastros de sentimientos (1)

 


Capítulo 3. Rastros de sentimientos (1)

[Kwon Mo-young: ¿De verdad puedes ir solo?]

Je-yoon, parado frente a la entrada del hospital, soltó una risita al ver el mensaje que acababa de recibir. Había ido al hospital para realizarse un chequeo y evaluar su estado tras el accidente. Había intentado disuadir a Mo-young de que lo acompañara, pero él seguía enviándole mensajes preguntándole si estaba bien.

“¿Quién se preocupa por quién?”

En ese momento, Mo-young aún estaba en su periodo de celo y permanecía postrado en la cama. Decía que, debido a que aumentaron la dosis del supresor, el malestar corporal era más intenso de lo habitual. Aunque no se habían repetido episodios como el del primer día, donde Mo-young perdía la conciencia y se lanzaba sobre sus labios, su cuerpo ardía en fiebre cada vez que caía la noche.

Mo-young solía enterrar la cara en la almohada diciendo que podía soportar ese nivel de fiebre, pero en cuanto se dormía, buscaba inconscientemente el calor de Je-yoon y se acurrucaba contra él. Entonces, su respiración agitada por el calor iba recuperando la calma poco a poco. Je-yoon recordó cómo Mo-young se movía como una ardilla buscando cobijo en sus brazos la noche anterior mientras caminaba hacia el interior del hospital.

“Hola. Jefe Kwon. Por aquí, por favor.”

Tan pronto como entró al vestíbulo, un empleado que lo esperaba lo guio. El hospital, al que regresaba después de un mes, irradiaba su habitual atmósfera fría y seca. Por más amables que fueran los empleados y el personal médico, era difícil ocultar ese aire característico. Quizás por eso, Je-yoon sintió una opresión inexplicable al entrar en la sala de consulta.

“Así que aún no recuerda absolutamente nada.”

“Sí.”

El médico a cargo revisaba la tabla clínica mientras confirmaba el estado de Je-yoon. Aunque no había secuelas físicas por el accidente de tráfico, debía recibir terapia periódica debido al trastorno de memoria.

“¿Ha sentido dolores de cabeza o mareos durante su vida diaria?”

“No…… ah, bueno, un par de veces.”

Ante la pregunta del médico, Je-yoon recordó el dolor de cabeza que sintió en casa de sus padres. Fue cuando intentaba pensar en el origen de los 500 millones de wones de los que no tenía memoria; sintió un dolor tan agudo que pareció como si su cabeza fuera a partirse. Pensó que podría haber sido un recuerdo relacionado con Mo-young, pero seguía sin recordar nada.

“No intente forzarse a recordar. Es prioritario acostumbrarse a su vida actual antes que obsesionarse con recuperar la memoria.”

“Sí. Entiendo.”

“Ah, ahora que lo menciono, escuché que tampoco recuerda su matrimonio con su cónyuge actual. ¿Tiene alguna dificultad para mantener su rutina?”

“…….”

Je-yoon, que solía responder con rapidez, cerró la boca por un momento y reflexionó sobre su vida reciente.

“No. La verdad es que no.”

Je-yoon presionó su sien con una mano y negó con la cabeza. Al principio, los cinco años de memoria perdida le resultaban confusos, pero su vida actual era, inesperadamente, pacífica y estable.

“Es un alivio. Parece que, aunque no tenga recuerdos, las huellas de las emociones permanecen en su cuerpo.”

Ante las palabras del médico, Je-yoon trató de organizar sus sentimientos hacia Mo-young. Era cierto que sentía el deseo de proteger a ese joven frágil e inocente, pero si le preguntaban si eso era amor romántico, no podía asegurarlo con certeza. Por eso sentía cierta impaciencia por recuperar la memoria lo antes posible. Pensó que debía encontrarla, aunque fuera por el bien de Mo-young, quien a menudo se veía envuelto en ansiedades inexplicables.

“Será mejor que reciba asesoramiento de forma periódica. A través del diálogo, los recuerdos reprimidos podrían emerger.”

“Mmm…… bien, programaré una cita si es necesario.”

“Sí. Eso es todo por hoy, gracias.”

Así, Je-yoon terminó la charla trivial, disfrazada de consulta, que duró casi una hora con el médico y se levantó. Eran las 3 de la tarde. Sentía que debía regresar a la empresa. Quería volver a casa para ver cómo estaba Mo-young, pero no quería que surgieran habladurías innecesarias. Desde la visita sorpresa de Mo-young, Je-yoon se había topado con la realidad de los rumores que los rodeaban en la oficina. Había escuchado accidentalmente a Go Hye-jin, del equipo de secretaría, hablando en la cocina.

‘Definitivamente parece que el director Kwon está embarazado.’

‘¿Por qué vuelves con ese tema?’

‘Es que es raro. Que el jefe se haya tomado vacaciones de repente.’

‘……Podría haberlas pedido por otros motivos.’

‘Le pregunté disimuladamente al secretario Kang qué pasaba y me respondió que el director Kwon estaba enfermo. ¿No recuerdas a Yeon-hee? También se ausentó dos semanas y decían que era por un embarazo.’

Parecía que por haber faltado un día al trabajo debido al ciclo de celo de Mo-young, circulaban todo tipo de rumores. No le molestaba que hablaran bien de su relación matrimonial, pero le desagradaba profundamente que la vida privada de Mo-young fuera objeto de cotilleo en el entorno laboral, sin importar si era cierto o no. Así que, reprimiendo su deseo de volver a casa, se dirigió a la empresa.

Quizás porque era una hora intermedia después del almuerzo, el edificio estaba tranquilo. Je-yoon se ajustó la corbata, que llevaba un poco floja, y subió al ascensor. Mientras observaba el panel numérico tras pulsar el piso 21, donde estaba su oficina, el ascensor se detuvo en el noveno piso.

“¡Ah!…… Hola.”

Un hombre con los brazos cargados de papel se metió con timidez por la puerta que se abría. Por el color rojo del cordón de su identificación, parecía un pasante.

“¿A qué piso va?”

“¿Eh? Ah, ah…… al piso 16. Gracias.”

Je-yoon presionó el botón por el hombre que tenía las manos ocupadas. El pasante se encogió, pegándose a la esquina del ascensor mientras vigilaba de reojo a Je-yoon. Je-yoon, parado allí sin pensar en nada en particular, frunció el ceño instintivamente ante un olor que se dispersaba suavemente en la pequeña cabina. Era porque el pasante estaba filtrando feromonas alfa. Por alguna razón, le pareció que había una sutil hostilidad en ese aroma.

“Deberías controlar tus feromonas.”

“……¡Ah, vaya! ¡Lo, lo siento!”

El pasante, que no sabía que estaba liberando feromonas, las recogió de inmediato, asustado. Je-yoon lo observó fijamente, estudiando su rostro. Extrañamente, le resultaba familiar.

¿Lo conocía de antes de perder la memoria? Pero, ¿cómo, si es un pasante y no un empleado fijo?

Miró fijamente la credencial del pasante. Su nombre era ‘Jung Soon-ho’, un pasante del departamento de Marketing. A diferencia de su rostro, el nombre le resultaba desconocido. Definitivamente no era alguien a quien conociera.

“¡Bi-bien, me retiro!”

Justo en ese momento, el ascensor se detuvo en el piso 16. El pasante, que estaba encajonado en la esquina, salió corriendo apenas se abrió la puerta, como si hubiera estado esperando el momento. Je-yoon observó esa figura, que parecía aterrorizada por algo, con expresión de duda, mientras se pasaba la mano por el rostro, tratando de borrar el rastro de feromonas que aún persistía en la punta de su nariz.

* * *

Son las 7 de la tarde. Mo-young estaba acurrucado en la cama, envolviéndose en la manta como si fuera un rollo de kimbap. Ya era casi la hora en que Je-yoon llegaría del trabajo, pero el efecto del supresor de celo era tan fuerte que le costaba mantener la cordura. Por esa razón, había pasado los últimos días postrado en la cama.

“¿Cómo pudo Hyung tomar supresores todo este tiempo?”

Murmuró Mo-young, subiéndose la manta hasta la barbilla, impregnada aún con el aroma de Je-yoon. Los supresores que Je-yoon solía tomar paralizaban las glándulas de feromonas para evitar que estas se filtraran al exterior. Los supresores de celo, por otro lado, controlaban además las hormonas para impedir que el periodo de celo ocurriera.

Estrictamente hablando, los ingredientes eran similares, pero las dosis variaban drásticamente. Solo de pensar que Je-yoon consumía esos fármacos constantemente, sintió un nudo en la nariz. Cada vez que veía a Je-yoon tomar supresores de feromonas, Mo-young sentía como si él le estuviera diciendo que nunca, bajo ninguna circunstancia, se involucraría con alguien como él, un omega.

“Todo debe ser mi culpa…….”

Mo-young sollozó. Cuando Je-yoon se manifestó como alfa, Mo-young, ingenuamente, pensó que tendría una oportunidad y comenzó a desprender feromonas omega sin control. Fue entonces cuando Je-yoon, por primera vez, utilizó la fuerza bruta para apartarlo violentamente.

“Huu…….”

Las lágrimas rodaban por los ojos de Mo-young, quien estaba recostado de lado, humedeciendo la almohada. Quizás por los efectos secundarios del supresor, se sentía más afligido, molesto y lleno de dolor de lo habitual. Mo-young, escondido bajo la manta hasta la cabeza, lloraba en silencio. Por eso no se dio cuenta de que Je-yoon había entrado en la habitación y lo observaba desde arriba.

“¿Por qué lloras otra vez? ¿Cómo es posible que llores más ahora que cuando eras pequeño?”

“¿Huu……?”

Mo-young, asomando solo los ojos por fuera de la manta, se incorporó de golpe al ver a Je-yoon de pie junto a la cama.

“¿Tus emociones siguen siendo una montaña rusa?”

Je-yoon se sentó al borde de la cama mientras secaba las mejillas húmedas de Mo-young con el dorso de la mano. Mo-young asintió levemente y acercó más su rostro a la palma de la mano de Je-yoon que lo acariciaba. Je-yoon pensó que Mo-young, actuando de forma tan mimosa, parecía un cachorro, y continuó hablando.

“¿Cómo te sientes?”

“Me siento mucho mejor. ¿Y tú, Hyung? ¿Qué te dijeron en el hospital?”

“Nada especial, solo que sería bueno recibir asesoramiento de forma regular. Me dijeron que no me impaciente aunque no parezca haber cambios. Que en cualquier momento regresará de golpe.”

Je-yoon apartó con sus dedos el cabello que caía sobre la frente de Mo-young, transmitiéndole la calidez de su cuerpo.

“Así que no te sientas tan ansioso.”

Mo-young se esforzó por ocultar la culpa que le embargaba ante la voz tierna de Je-yoon.

* * *

Al despertar, Mo-young supo que su caótico periodo de celo había terminado. Hacía mucho tiempo que no se sentía tan ligero y con la mente tan despejada. Era como si hubiera salido de un pantano fangoso para pisar un suelo firme y lleno de aire fresco.

“…….”

El hecho de haber despertado no significaba que fuera a salir de la cama de inmediato. Mo-young levantó la cabeza levemente para observar al apuesto hombre que dormía a su lado. Desde que empezaron a compartir habitación, había descubierto un dato interesante: Je-yoon era alguien que dormía bastante. Gracias a eso, observar a escondidas el rostro de Je-yoon mientras dormía se había convertido en el nuevo pasatiempo de Mo-young.

Lo primero que capturaba su atención era su semblante, que a primera vista se percibía frío y distante. Sus ojos alargados y sus facciones bien definidas daban la impresión de ser alguien difícil de acercar. Sin embargo, Mo-young sabía que, a diferencia de esa imagen fría, cada vez que Je-yoon sonreía curvando suavemente las comisuras de sus ojos, esos rasgos gélidos se suavizaban al instante.

“Jeje…….”

El simple hecho de contemplar el rostro de Je-yoon tan de cerca lo llenaba de tanta alegría que le salió una risa tonta. Cada vez que llegaba su celo, solía pasar el tiempo gimiendo de dolor y sintiéndose melancólico en su habitación, pero esta vez, a pesar del malestar físico provocado por los efectos secundarios, había sido feliz.

“¿Por qué miras tanto?”

Je-yoon, al despertar, le dio un suave toque en la punta de la nariz con el dedo y sonrió con los ojos cerrados. Era la sonrisa que tanto le gustaba a Mo-young.

“Hyung, creo que mi celo ya terminó.”

“¿En serio?”

Je-yoon extendió la mano y comenzó a jugar con la oreja de Mo-young. Entonces, pudo percibir el aroma de las feromonas de Mo-young, algo que no había sentido en días. Aquel aroma, moderadamente dulce, hizo que su estado de ánimo, aún adormilado, se animara al instante.

“Hy-Hyung…… basta…… ugh.”

Mo-young encogió los hombros, quizás porque el contacto con el pabellón auricular le daba cosquillas. Sin embargo, Je-yoon no se detuvo y siguió jugueteando con su oreja. Aquel contacto lascivo, presionando el lóbulo blando como si le diera un masaje y recorriendo el cartílago con las puntas de los dedos, hizo que el rostro de Mo-young empezara a arder.

“Huu…….”

Al final, Je-yoon inclinó la cabeza, hundió la nariz en el hombro de Mo-young y respiró hondo. Su aliento caliente le hacía cosquillas en la barbilla y, de repente, el ambiente se volvió tan extraño como aquella vez en el despacho.

“¡E-esta mañana, la haré yo!”

Mo-young, quien recuperó la razón primero, apartó el cuerpo de Je-yoon que estaba pegado al suyo, rodó por la amplia cama y bajó de un salto. Al ver la ligereza de sus pasos mientras corría fuera de la habitación, parecía claro que su periodo de celo realmente había terminado.

Entonces, ¿ya no se acurrucará en mis brazos mientras duerme?

Je-yoon sintió una extraña sensación de vacío, pero, satisfecho con el rastro de las feromonas de Mo-young que aún le quedaba en la punta de la nariz, salió de la habitación tras él.

“No hay muchos ingredientes en la nevera, así que haré algo sencillo.”

A pesar de decir que haría algo sencillo, Mo-young sacó bastantes ingredientes en la encimera. Rompió tres o cuatro huevos en un tazón grande y los mezcló con leche. Luego, sumergió rebanadas de pan grueso en aquella mezcla de huevo que tenía un suave color amarillento.

“Espera un poco, por favor. Haré tostadas francesas.”

Mo-young sonrió con frescura mientras derretía mantequilla en la sartén caliente. Se sentía bien al cocinar después de tanto tiempo, y le agradaba ver a Je-yoon esperando por él.

El pan empapado en huevo se doró rápidamente en la sartén, llenando la cocina con el aroma intenso de la mantequilla. Mo-young sirvió el pan bien cocido en un plato bonito, lo roció con miel y añadió nueces y frutas. Aunque era algo sencillo, el resultado era una tostada francesa que no tendría nada que envidiar a la de un buen café de brunch.

“Ah, debería aprender a cocinar también. Me da vergüenza estar siempre recibiendo comida.”

“Tu arroz frito estaba rico…….”

“La cocina casera que hago yo no tiene punto de comparación con lo que tú preparas. De todos modos, gracias siempre.”

Je-yoon, quien agradecía a Mo-young por servirle siempre platos tan exquisitos, pareció recordar algo y soltó una ligera exclamación.

“Ah, por cierto, no hace falta que prepares la cena hoy. Tengo una cita.”

“¿Una cita?”

“Quedé con Ju-kyung. Pensé que debía verlo después de nuestro último encuentro.”

Ante el nombre de ‘Ju-kyung’ pronunciado con tanta naturalidad, Mo-young, que estaba cortando la tostada francesa con los cubiertos, se detuvo.

“Lo de haber perdido la memoria…… ¿está bien? Tu amigo no lo sabe.”

“¿Mmm? Ah, ya veo. Como es un amigo cercano, creo que estará bien decírselo. Además, podría ayudarme a recuperar la memoria.”

“…….”

Mo-young bebió un poco de agua para aliviar su garganta seca. Han Ju-kyung. Solo se habían cruzado dos veces, pero no era alguien que le cayera bien. Le desagradaba el hecho de que fuera el mejor amigo de Je-yoon y también que fuera un omega como él.

‘Soy Han Ju-kyung, el mejor amigo de Je-yoon. ¿Tú eres Mo-young, verdad? La flor de invernadero de los Hae-deul.’

Además, recordando lo que dijo en su primer encuentro, era obvio cómo le habría hablado Je-yoon sobre él.

¿Qué pasará si Han Ju-kyung le habla negativamente de mí a Hyung, ahora que perdió la memoria……?

“Yo, ¿yo también puedo ir?”

Por la ansiedad, las palabras salieron impulsivamente, sin pasar por su cabeza. Je-yoon parpadeó sorprendido ante la inesperada petición, pero enseguida sonrió y asintió.

“Le preguntaré a Ju-kyung. Seguro que dirá que sí. Le gusta conocer gente.”

“……Sí.”

Mo-young hizo un mohín con los labios y pinchó con fuerza la esponjosa tostada francesa con el tenedor. Sentía celos al ver cómo Je-yoon llamaba a Han Ju-kyung con tanta familiaridad —‘Ju-kyung esto, Ju-kyung aquello’—, pero aun así, al ver que no ignoraba sus palabras y lo escuchaba, una sonrisa se dibujó levemente en su rostro, sintiéndose secretamente feliz.

* * *

Una pequeña taberna cerca de la Universidad de Corea. Ju-kyung y Je-yoon, quienes visitaban el lugar por primera vez desde su graduación, deambularon un poco antes de encontrar un asiento en un rincón. A diferencia de otros bares universitarios que viven de los estudiantes, este lugar era frecuentado por los vecinos del barrio, así que, afortunadamente, nadie prestó atención a los dos hombres que claramente ya no eran estudiantes. Ju-kyung, tras pedir un pollo frito y dos cervezas de barril, miró a Je-yoon de reojo con los ojos entrecerrados.

“¿Entonces cuándo viene el joven amo?”

“¿Qué joven amo ni qué ocho cuartos? No lo llames así.”

“¿Entonces cómo debería llamarlo? ¿Príncipe?”

Ante el tono burlón, Je-yoon le lanzó un puñado de macarrones fritos, la botana de cortesía del lugar. Ju-kyung los atrapó en el aire, como si quisiera presumir, y los metió en su boca con desdén. A pesar de ser una salida entre amigos íntimos después de mucho tiempo, la expresión de Ju-kyung no parecía nada agradable.

Qué tipo tan despistado. ¿Por qué demonios trajo a ese tipo a una reunión así?

Lleno de irritación, Ju-kyung bebió de un trago la cerveza que había llegado antes que la comida. Cuando Je-yoon lo contactó esa mañana para preguntarle si podía llevar a Mo-young, no pudo evitar sentirse estupefacto. Je-yoon no podía ser tan ciego como para no saber lo inapropiado que era llevar a su cónyuge a una reunión de amigos, pero aun así lo hizo. Accedió a regañadientes, pero cuando Mo-young no aparecía, la frustración aumentó.

“Dime, ¿cuándo viene?”

“Dijo que vendría pronto, así que vendrá.”

Je-yoon miró de reojo su teléfono. Había querido traer a Mo-young después del trabajo, pero como él insistió en ir por su cuenta, Je-yoon se encontró con Ju-kyung primero.

¿Debería llamarlo……?

Habían pasado 20 minutos desde la hora pactada. Estaba por recoger el teléfono para llamarlo cuando un tono de llamada familiar resonó cerca de la ruidosa entrada. Al girar la cabeza, vio a Mo-young parado cerca de la puerta, luciendo un poco cohibido.

“¡Hyung……!”

Mo-young, quien escudriñaba la oscuridad del lugar, sonrió radiante al ver a Je-yoon. Sin embargo, al notar a Ju-kyung sentado frente a él, su expresión se tensó.

“Siento la demora.”

Mo-young se abrió paso entre las mesas ruidosas y se sentó junto a Je-yoon sin siquiera mirar a Ju-kyung. Llevaba el flequillo ligeramente más corto y peinado con secador; había pasado por un salón de belleza porque no quería presentarse con su aspecto habitual. Quizás porque Ju-kyung también era un omega, no quería quedar en desventaja. Por eso se había arreglado tanto y terminó llegando tarde.

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“Si vas a colarte en la reunión, al menos llega a tiempo.”

“……Lo siento.”

“Bueno, dejando eso de lado, ¿hoy no trajiste a tus guardaespaldas? ¿No debería el príncipe ir escoltado cuando sale al mundo exterior?”

“…….”

Ante el sarcasmo inmediato de Ju-kyung, Mo-young se mordió el labio y lo fulminó con la mirada. Un sutil duelo de voluntades se desató entre ambos. Je-yoon, que solía ser muy perspicaz para todo, extrañamente no notó la extraña tensión entre ellos.

“Mo-young, ¿seguro que puedes beber?”

“Sí. Estoy bien. Yo también quiero beber.”

Ante la petición de Mo-young, Je-yoon pidió otra cerveza de barril. Aunque Mo-young no disfrutaba mucho del alcohol, no quería mostrarse débil frente a Han Ju-kyung, quien claramente lo menospreciaba. Así que se bebió la jarra de 500 ml de un solo trago.

“Por cierto, este lugar sigue igual. Parece que el dueño ni siquiera ha envejecido.”

“Es verdad.”

“Ah, ¿y no será que nuestros grafitis en la pared siguen ahí? Creo que escribimos algo por aquí.”

Ju-kyung empezó a inspeccionar la pared, cubierta de firmas y dibujos. Ambos eran exalumnos de la Universidad de Corea, aunque de carreras distintas; solían encontrarse en el campus para beber.

“¡Ah, ahí está!”

Ju-kyung encontró una caligrafía familiar entre los garabatos.

Je-yoon y Ju-kyung estuvieron aquí

Era una firma que dejaron cuando Je-yoon vino aquí en sus años de estudiante de primer año.

“Vaya, no pensé que esto seguiría ahí. Qué increíble. Voy a tomarle una foto.”

Sumido en la nostalgia, Ju-kyung sacó su teléfono y fotografió el grafiti. Mo-young, que observaba la escena desde el otro lado de la mesa, tuvo una revelación.

Ah. Esta persona……. Está enamorada de Hyung.

La mirada de Ju-kyung al ver aquel viejo recuerdo no era distinta a los sentimientos que él mismo albergaba. Podía sentir esa mezcla de dolor y cariño de alguien que desea acercarse, pero no puede cruzar la línea de la amistad. ¿Fue por eso que sintió una extraña identificación en lugar de celos? Mo-young sonrió con amargura, sintiendo que comprendía a Ju-kyung. Ambos amaban a Je-yoon y ambos compartían la misma tragedia: la imposibilidad de tenerlo por completo. ¿Era compasión por el sufrimiento compartido? Por un breve momento, sintió lástima por Ju-kyung, a quien hasta hace poco consideraba un enemigo.

“Señor Mo-young.”

Al ver que Mo-young no dejaba de mirarlo con esa expresión indescifrable, Ju-kyung frunció el ceño.

“¿Usted no venía a estos lugares con amigos cuando estaba en la universidad?”

“Yo…… tuve que dejar mis estudios por un tiempo…….”

Mo-young respondió con torpeza, balbuceando. En realidad, él también había ingresado a la Universidad de Corea, pero poco después del inicio del semestre, corrió el rumor de que era el hijo de Hae-deul Food, por lo que no pudo terminar ni un semestre. Por eso no conocía bien la vida universitaria.

Ojalá hubiera podido ir a la universidad con Hyung…….

Debido a la diferencia de edad, era imposible que fueran compañeros de clase, pero si hubiera sido así, habría soportado cualquier acoso o atención excesiva solo por estar cerca. Si Je-yoon hubiera estado a su lado, cualquier hostigamiento habría sido insignificante.

“Los días de universidad eran los mejores. ¿Recuerdas? Cuando te confesaron sus sentimientos y me pediste consejo aquí mismo.”

“Han Ju-kyung. ¿Por qué sacas eso a colación de repente?”

“Qué importa. Es agua pasada.”

Ju-kyung seguía sacando recuerdos compartidos con Je-yoon, riendo mientras se mantenía cuidadosamente dentro de los límites de la amistad. Pero Mo-young sentía envidia incluso de eso. Él ni siquiera tenía recuerdos felices que compartir con Je-yoon.

“Hyung. ¿Puedo tomar otra cerveza?”

“No es que no puedas, pero ¿por qué bebes tan rápido? Hazlo despacio.”

Mo-young solo bebió para ocultar su envidia. No podía participar en la conversación de dos personas que hablaban de un mundo que él no conocía. No pudo evitar pensar si realmente había hecho bien en venir.

“Hyung…… voy al baño un momento.”

Tras vaciar tres jarras de cerveza como si fuera agua, Mo-young se levantó con dificultad y caminó hacia el baño. Je-yoon observó su espalda con mirada preocupada, y Ju-kyung, a su vez, observó a Je-yoon.

“¿Por qué esa actitud tan tierna?”

“¿Qué cosa?”

“¿Por qué te comportas así de protector? Nunca te gustó ese joven amo.”

Ju-kyung aprovechó la ausencia de Mo-young para decir lo que se guardaba dentro. Je-yoon era un tipo que, aun habiéndose manifestado como alfa, no le prestaba atención a ningún omega. Por eso Ju-kyung actuaba como beta frente a él, sin liberar feromonas. Pero cuando Je-yoon dijo de repente que se casaría con un omega, pensó que sufriría un desmayo. Y para colmo, alguien tan joven y subordinado como Mo-young. Sabía que Je-yoon se estresaba por el comportamiento inmaduro de Mo-young, así que no podía entender nada de esto. Esa había sido, de hecho, la causa de sus peleas.

“¿Que no me gustaba Mo-young? Nos casamos, ¿de qué estás hablando?”

“Más que no gustarte…… en mi opinión, definitivamente no eran una pareja para casarse.”

Je-yoon frunció el ceño ante aquellas palabras que contradecían todo lo que él creía saber, sintiendo un profundo abismo de confusión.

Quizás él sabe algo que yo no.

Je-yoon consideró decirle a Ju-kyung que había perdido la memoria y preguntarle más sobre el pasado.

“Han Ju-kyung. La verdad es que mi estado actual…….”

Justo en el momento en que se disponía a sincerarse, sucedió algo.

¡CRASH!

Un fuerte estruendo proveniente del baño sacudió el lugar.

* * *

“¡Guau……!”

Mo-young, quien buscaba el baño de la taberna sintiendo un ligero mareo por el alcohol, dejó escapar un pequeño exclamación. Se debía al tamaño del baño, tan pequeño y estrecho que dos personas apenas podrían entrar. No es que nunca hubiera usado un baño de un edificio comercial en su vida, pero los baños públicos que frecuentaba Mo-young solían estar dentro de grandes almacenes o complejos comerciales modernos. Por eso, encontrarse con un baño que solo tenía un lavabo y dos urinarios fue un ligero choque cultural.

Aun así, está bien limpio…….

Afortunadamente, el baño, aunque estrecho, estaba limpio. Tras confirmar la higiene, Mo-young, que dudaba si entrar o no, abrió el grifo del lavabo y se lavó la cara. En realidad, no había venido al baño por necesidad fisiológica, sino para aliviar el agobio y la confusión que sentía.

“Haa…….”

Mo-young, después de salpicarse agua fría en la cara varias veces, soltó un suspiro y miró al espejo sobre el lavabo. El peinado que se había hecho con tanto esmero estaba hecho un desastre por el agua. Se sentía ridículo y patético por haber seguido a Je-yoon hasta allí, con la esperanza de que recuperara la memoria en su encuentro con su amigo. En lugar de hacerse responsable de sus propias mentiras, Mo-young deseaba enterrarlas en silencio. Como si, al no ser descubierto, su mentira pudiera convertirse en verdad.

“Fuu. Vamos a casa.”

Sacudió su cabello mojado con la mano sin cuidado alguno, respiró hondo un par de veces y, en el momento en que daba un paso hacia la salida, sucedió.

¡Puf!

Como si fuera una coreografía, chocó de frente con un hombre que entraba al baño. Por un instante, sus cuerpos se tambalearon y los sonidos de sus respiraciones se mezclaron.

“¡Oye, joder! ¡¿Qué haces?!”

“Ah, lo siento.”

Mo-young, sorprendido por las groserías del hombre, se disculpó primero. El hombre entrecerró los ojos y escaneó a Mo-young de forma exploratoria, con una mirada cargada de alcohol.

“Rayos. Creí que me iba a dislocar el hombro.”

A juzgar por el tamaño, Mo-young debería haber recibido un impacto mayor, pero el hombre se agarró el hombro con el que habían chocado y gimió de dolor.

No chocamos tan fuerte, ¿qué pretende?

Ante la exagerada reacción del hombre, Mo-young se disculpó de nuevo y trató de salir del baño.

“¡Oye! ¡¿A dónde vas?!”

“¡Ugh……!”

El hombre agarró a Mo-young con fuerza y lo detuvo. Mo-young soltó un gemido al ser sujetado precisamente del hombro con el que habían chocado.

“¡Casi me dejas el hombro inutilizado, ¿qué vas a hacer al respecto?!”

“¿Qué? ¿Qué clase de tontería es……?”

Debía estar muy borracho, porque el hombre despedía un hedor a alcohol insoportable. Mo-young dio un paso atrás discretamente. No le gustaba que alguien que claramente era menor que él le hablara con esa falta de respeto, pero sabía que no era bueno meterse con alguien en estado de ebriedad.

“Espera. Por cierto, ¿eres un omega?”

Pero el hombre, en lugar de soltarlo, se acercó a su rostro y comenzó a olfatear. El hombre, que era un alfa, había detectado las feromonas que se habían escapado de Mo-young debido a su estado de confusión.

“Tus feromonas son totalmente de mi estilo. Oh, y tu cara también está bastante bien. Soy estudiante de la Universidad de Corea.”

“¡Ugh, ¿y qué quieres que haga?!”

“Oye, no seas tan lento. Te digo que me gustas. ¿Tienes amante?”

“¡Suéltame……!”

Mo-young intentó quitarse la mano del hombre, pero no pudo vencer la fuerza bruta con la que le sujetaba el hombro. En la mente de Mo-young, quien nunca había sido retenido contra su voluntad, sonó una sirena advirtiéndole que huyera de inmediato.

“¡Dije que me sueltes!”

Con todas sus fuerzas, empujó el hombro del hombre.

¡CRASH!

El hombre empujado perdió el equilibrio, se tambaleó hacia atrás y chocó contra la puerta de un compartimento que estaba justo detrás. Con el impulso, la delgada puerta de madera golpeó violentamente la pared de azulejos con un estruendo ensordecedor. Ante el fuerte sonido, el hombre puso una cara de sorpresa por un momento, pero enseguida sus ojos se inyectaron en furia, como los de un demonio.

“¡Hijo de puta, quieres morir!”

No se sabe por qué estaba tan enfurecido, pero el hombre resopló con fuerza y levantó el puño.

¡Me va a golpear……!

Ante la primera experiencia de violencia de su vida, ni siquiera pudo pensar en defenderse; solo cerró los ojos con fuerza. De repente, se escuchó un sonido seco de impacto. Pero, extrañamente, no sintió ningún dolor. En su lugar, sobre su cabeza, escuchó una voz familiar.

“¿Quién te crees que eres?”

Je-yoon, con un rostro aterrador, fulminaba al hombre que había intentado atacar a Mo-young. El hombre yacía tirado sobre el retrete, sangrando por la nariz.

“H-hic. ¡Sangre……!”

“¿Quién te dio permiso para tocarlo?”

Je-yoon agarró al hombre por el cuello de la camisa y lo levantó a la fuerza. Su mirada gélida y afilada dominaba al sujeto. Un aura escalofriante llenó el pequeño baño.

Joder, ¿este es el amante omega? Es aterrador.

El hombre se dio cuenta instintivamente de que estaba acabado. El estado de embriaguez que le había subido a la cabeza desapareció de golpe. Había estado alardeando toda la noche ante sus amigos más jóvenes, pero claramente había elegido al oponente equivocado.

“E-eso es…… m-me choqué sin querer……”

“¿Sin querer? ¿Levantas el puño sin querer? ¿Quieres que te enseñe qué es un error de verdad?”

“C-cof, cof.”

La mano de Je-yoon, que sujetaba el cuello del hombre, se apretó. Parecía dispuesto a lanzar el cuerpo del hombre en cualquier momento.

“L-lo siento……”

El hombre, con la intención de disculparse rápidamente y huir, juntó las manos y empezó a rogar. Entonces, Je-yoon arrastró al hombre frente a Mo-young.

“Te equivocaste de persona. No a mí, tienes que disculparte con él.”

Para empeorar las cosas, la gente empezó a reunirse frente al baño debido al alboroto. Entre ellos, estaban los conocidos del hombre.

“Oye.”

Como el hombre dudaba mientras miraba a su alrededor, Je-yoon lo llamó con una voz gélida. Parecía que no lo soltaría hasta que se disculpara con su omega.

“Lo siento, snif. Lo siento mucho……”

Al final, el hombre estalló en llanto y pidió perdón a Mo-young. Solo entonces Je-yoon soltó el cuello de su camisa y revisó a Mo-young.

“¿Estás bien? ¿Te tocó en algún lado ese tipo?”

“E-estoy bien.”

Ante la situación que se había desarrollado de repente, Mo-young miró a Je-yoon con una cara algo aturdida. Je-yoon tomó la mano de Mo-young y salieron del baño.

“¿Qué pasa de repente? ¡¿Qué sucede?! ¡¿Se pelearon?!”

Ju-kyung, que estaba parado justo enfrente, se puso pálido y le gritó a Je-yoon. Je-yoon ocultó a Mo-young detrás de su espalda.

“Lo siento. Tengo que irme.”

“¿Qué?”

“Yo pagaré la cuenta antes de irme. Sigue comiendo. Te gusta el pollo de aquí.”

Antes de que Ju-kyung pudiera decir nada más, Je-yoon fue al mostrador, se disculpó con el dueño y pagó todo lo que habían consumido.

“¡Oye! ¡Yoon Je-yoon!”

Ju-kyung, que se dio cuenta de la situación un poco tarde, intentó detenerlo, pero Je-yoon ya estaba saliendo de la ruidosa taberna con Mo-young.

“Puf, ¿qué es esto?”

Ante la absurda situación, Ju-kyung miró hacia la puerta con una expresión vacía y soltó una carcajada cargada de aire. Regresó a su asiento y bebió cerveza ante lo inaudito de la situación, pero el sabor amargo no desapareció, igual que la espuma de la cerveza que quedaba en su boca.

Al salir de la taberna, Je-yoon tomó la mano de Mo-young y caminó con paso firme hacia la calle principal. Ante su determinación y firmeza, Mo-young no pudo articular palabra. Pronto, Je-yoon detuvo un taxi, hizo subir a Mo-young a los asientos traseros y se subió con él.

¿Por qué solo causo problemas?

Mo-young se encogió y solo pudo juguetear con sus dedos, sintiéndose intimidado. Parecía que, por su terquedad de querer acompañarlo, había metido a Je-yoon en un lío. Aunque no le gustaba que Je-yoon se viera con Ju-kyung, no quería arruinar la reunión. Se sentía triste por haberse convertido en una carga.

“¿Está bien que nos vayamos así? ¿Y tu cita con tu amigo……”

Preguntó Mo-young en voz baja cuando el taxi arrancó. Je-yoon se encogió de hombros como si no tuviera importancia.

“Podemos vernos otro día. Además, de todos modos, allí había demasiado ruido y caos.”

“Lo siento……. Todo fue por mi culpa……”

“Te dije que solo pidas perdón cuando realmente sea algo por lo que debas disculparte.”

Je-yoon golpeó suavemente la rodilla de Mo-young con la suya. Pensó que estaría enojado, pero su tono y sus acciones fueron mucho más dulces de lo que esperaba.

“¿En serio no tienes ninguna herida?”

Aquel tono frío y aterrador que usó hace un rato en el baño cuando acorralaba al hombre había desaparecido. Ante esa voz tan tierna, Mo-young finalmente relajó su rostro rígido y negó con la cabeza. Aunque el hombro que había sido sujetado le dolía un poco, no quería quejarse por algo tan pequeño.

“Gracias a que llegaste rápido, Hyung, realmente no pasó nada.”

Mo-young sonrió levemente y, sin pensarlo, golpeó la rodilla de Je-yoon a modo de juego. Entonces, Je-yoon pareció recordar algo y se rio.

“Ah. De repente me acordé de algo del pasado.”

“……¿Del pasado?”

Mo-young se puso tenso ante las palabras que salieron de repente de los labios de Je-yoon. Afortunadamente, el ‘pasado’ al que se refería Je-yoon era de hace mucho tiempo.

“¿Fue cuando estabas en la secundaria? Había alguien que te acosaba en la escuela, ¿verdad? Por eso incluso faltaste a la excursión.”

Al mencionar Je-yoon el pasado que precisamente había soñado hace poco, Mo-young abrió los ojos de par en par.

“¿Después de eso, siguió acosándote?”

“Ah, no. Como no recuerdo bien, parece que no pasó nada especial.”

“¿En serio?”

Je-yoon sonrió suavemente y continuó.

“La verdad es que hablé un poco con él.”

“¿Qué? ¿Tú? ¡¿Por qué?!”

Mo-young, sinceramente sorprendido por algo que escuchaba por primera vez, olvidó que estaba en un taxi y alzó la voz. En aquel entonces, odiaba que lo acosaran, pero ahora era alguien de quien no recordaba ni el rostro ni el nombre. Pero que Je-yoon se hubiera reunido con esa persona era algo increíble.

“No podía quedarme indiferente viendo a un joven amo mimado que incluso faltaba a la escuela y lloraba sin parar. Así que, con curiosidad por saber qué clase de sujeto era, lo busqué.”

Je-yoon habló con naturalidad mientras recordaba el pasado. Cuando Han Ju-kyung lo llamaba ‘joven amo’, le molestaba, pero cuando Je-yoon lo llamaba así a propósito de forma juguetona, de alguna manera se sentía como una expresión de afecto.

“Entonces, ¿qué hablaron?”

“Eso es un secreto.”

Je-yoon sonrió con picardía y se calló. Entonces, se puso a pensar en aquel pasado remoto que hasta hace poco había olvidado por completo.

* * *

Que Je-yoon terminara llamando a aquel estudiante que acosaba a Mo-young a un rincón apartado fue, sencillamente, una cuestión de azar y sincronía.

Hoy era un día sin clases y, casualmente, pasaba frente a la escuela secundaria de Mo-young. Al coincidir con la hora de salida, vio salir a una multitud de estudiantes uniformados. Je-yoon se detuvo y, casi sin darse cuenta, empezó a buscar el rostro de Mo-young entre la masa. Luego, pensando que era imposible encontrar a una sola persona entre tantos, estaba a punto de seguir su camino cuando ocurrió.

‘¡Oye! ¡Kwon Sool-soo!’

Oyó que alguien llamaba a otro desde el otro lado de la puerta principal. Reflejamente, giró la cabeza hacia donde venía el sonido y vio a un tipo de aspecto pandillero, con aire fanfarrón, rodeando con su brazo los hombros de un estudiante una cabeza más baja que él. El estudiante que soportaba el peso del otro sobre sus hombros era, para su sorpresa, Mo-young.

‘Suéltame……. Pesa.’

‘¿Hoy también te vas en auto? No, ¿cuánto dinero tienen en tu casa como para que te vengan a buscar todos los días? ¿Acaso no sabes cómo usar el autobús o el metro?’

El pandillero se rio con sorna y apretó con más fuerza el brazo que mantenía sobre el hombro de Mo-young. Estaba claro que ese era el sujeto que lo acosaba. Mo-young asistía a una escuela pública secundaria bajo el pretexto de desarrollar sus habilidades sociales, ocultando que era el hijo de Hae-deul Food. Sin embargo, eso no significaba que su vida fuera igual a la de los demás. Mo-young seguía siendo llevado y traído por un chofer y cargaba productos de marcas costosas que ningún estudiante debería tener. Al parecer, eso lo había convertido en el blanco de los grupos de matones.

Je-yoon observó la escena en silencio, listo para intervenir en cualquier momento. Pero algo le pareció extraño.

‘Oye, no seas así. Vamos juntos al karaoke, ¿sí?’

‘Dije que me sueltes.’

‘Ah, joder. Qué difícil te haces, pedazo de idiota. Oye, Kwon Sool-soo. ¿Acaso te estoy acosando? ¿Eh? Joder, solo quiero jugar contigo.’

‘¡Pues ya te dije que no quiero!’

Más que acosar a Mo-young de forma unilateral, parecía que el pandillero se aferraba a él de manera extraña.

‘Si no quieres ir al karaoke, ¿qué tal un cibercafé? ¿Sabes jugar al League of Legends? ¿Quieres que te enseñe?’

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Mo-young frunció el ceño e intentó apartarse, pero cuanto más lo intentaba, más fuerza ejercía el pandillero para impedir que se moviera. Finalmente, la mano que descansaba sobre el hombro de Mo-young bajó y, con disimulo, lo rodeó por la cintura.

‘Este hijo de puta.’

Un insulto escapó de los labios de Je-yoon mientras observaba la escena desde lejos. Mo-young no parecía darse cuenta, pero el pandillero estaba manoseándolo. Cada vez que el presidente Kwon Jin-seok se preocupaba por qué pasaría si bichos como ese se pegaban a su hijo, Je-yoon pensaba que exageraba, pero ahí estaba el ‘bicho’ aferrado a Mo-young.

‘¡Ugh! ¡Suéltame! ¡Tengo que irme!’

Justo cuando Je-yoon estaba por actuar, Mo-young empujó con todas sus fuerzas el cuerpo del tipo y corrió hacia la puerta de la escuela. Acto seguido, subió al vehículo familiar que lo esperaba. Aunque probablemente fuera su padre quien conducía, Je-yoon no se hizo notar. En su lugar, se concentró en el ‘bicho’ que seguía allí parado, mirando al vacío como una fiera que había perdido a su presa.

‘Ah. Joder. Qué tipito más caprichoso. Me cabrea.’

Fue en el preciso instante en que el tipo maldecía a Mo-young y salía por la puerta, cuando Je-yoon lo agarró por la nuca.

‘¡¿Qué, qué haces?!’

‘¿Hablamos un momento?’

Je-yoon le dijo al tipo, que forcejeaba asustado, con una sonrisa amable. A pesar de estar sonriendo, el ambiente era tan aterrador que el pandillero tragó saliva y asintió. Je-yoon lo arrastró silenciosamente a un callejón poco transitado al lado de la escuela.

‘¿Q-quién es usted? ¿Por qué hace esto?’

El pandillero encogió los hombros y miró a Je-yoon con cautela. Hace un momento se hacía el duro frente a Mo-young, pero ante un hombre adulto mucho más grande que él, parecía aterrorizado.

‘¿Qué relación tienes con él hace un momento?’

‘¿A él……? ¿Kwon Sool…… no, Kwon Mo-young? ¿Es mi compañero de clase?’

Respondió el tipo con voz pequeña y ojos esquivos. Je-yoon soltó una risita y extendió el brazo. El tipo, pensando que lo iba a golpear, contuvo el aliento y cubrió su rostro. Por supuesto, Je-yoon no tenía ninguna intención de ejercer violencia contra un estudiante de secundaria mucho menor.

‘¿Compañero de clase? ¿A los amigos se les agarra así de la cintura?’

‘¡Hiiik!’

El brazo estirado de Je-yoon rodeó la cintura del tipo. Sus brazos, grandes y fuertes, ejercieron presión sobre el otro.

‘Eso, es que…… somos, amigos…….’

‘Aja. ¿Son amigos?’

Je-yoon inclinó el cuerpo para quedar a la altura de los ojos del pandillero. El tipo contuvo el aliento ante la cercanía. Je-yoon seguía sonriendo. Pero a pesar de la cara amable, sus palabras y acciones eran extremadamente dominantes y salvajes. El tipo, que en la escuela se hacía llamar el ‘jefe’ y se las daba de matón, temblaba al enfrentar algo que nunca antes había experimentado.

‘¿E-es usted el hermano mayor de Kwon Mo-young?’

Lo que preguntó con el poco valor que le quedaba fue su relación con Mo-young. Je-yoon, con el ceño fruncido, apretó con más fuerza la cintura del tipo.

‘Jaja. ¿Eso es lo importante ahora?’

Con una voz tan escalofriante que erizaba la piel, el tipo movió la cabeza negando frenéticamente.

‘Escucha bien.’

‘¡Hiiik! ¡H-hermano mayor! ¡Ah!’

La mano de Je-yoon agarró la entrepierna del pandillero. Aunque no apretó con toda su fuerza, el contacto en una zona tan sensible hizo que el tipo se aterrorizara.

‘Si vuelves a tocar a Mo-young o si te atreves a decirle una sola palabra fuera de lugar…….’

‘¡H-hic! ¡Sí! ¡Sí! ¡Ya no, ya no lo volveré a tocar! ¡Lo siento! ¡Lo siento!’

Pensando que podría perder sus genitales en cualquier momento, el tipo se deshizo en lágrimas y disculpas. Solo entonces Je-yoon retiró la mano y dio un paso atrás.

‘Más vale que, de ahora en adelante, ni siquiera te le acerques. ¿Entendido?’

‘¡Sí, sí!’

Je-yoon le dio unas palmadas en el hombro como si lo estuviera animando y se marchó. Afortunadamente, parece que la advertencia surtió efecto, porque desde ese día, Mo-young no volvió a faltar a clase ni a sentirse deprimido por su vida escolar.

* * *

Tras regresar a casa en taxi, ambos cruzaron el largo pasillo y la sala de estar para entrar en la habitación de Je-yoon. Al principio, a Mo-young le resultaba incómodo usar el cuarto de Je-yoon, pero ahora entraba y salía de él con total naturalidad. Acostumbrarse a algo era un proceso realmente aterrador y extraño. A pesar de haber pensado que regresaría a su propia habitación en cuanto terminara el periodo de celo, ahora, si se acostaba solo, el vacío le impedía conciliar el sueño. La temperatura, el aliento y el contacto de Je-yoon... se estaba acostumbrando a cosas a las que no debería acostumbrarse.

“Yo me bañaré en el baño de la sala, así que tú lávate en este.”

“Sí.”

Como la espaciosa casa tenía cuatro lugares donde bañarse, Je-yoon le cedió el baño de la habitación a Mo-young y se dirigió al de la sala. Sin embargo, al darse cuenta de que no había sacado ropa para cambiarse, regresó a su cuarto. Je-yoon abrió la puerta sin pensar y se detuvo en seco al ver a Mo-young, quien aún no había entrado a la ducha. Aunque la habitación de Je-yoon no tenía un pasillo interior como la de Mo-young, era la más grande de la casa, por lo que al abrir la puerta se podía ver todo el espacio de un solo vistazo.

“¡Ah……!”

Mo-young, al sentir la presencia de Je-yoon, se dio la vuelta y soltó un pequeño grito. Estaba desvestido de la cintura para arriba, quizás preparándose para entrar al baño.

“Lo siento. Solo voy a tomar mi ropa.”

Je-yoon escondió su sorpresa e iba a caminar hacia el vestidor, pero en ese instante vio una marca roja en el hombro de Mo-young. Je-yoon caminó directamente hacia donde estaba él.

“¿Hyung?”

“Espera. Quédate quieto.”

“¡Ugh……!”

Je-yoon tomó el brazo de Mo-young, quien intentaba cubrirse tarde, y revisó su hombro. No se había equivocado: sobre su piel blanca había una marca de dedos que parecía estar a punto de convertirse en un hematoma.

Debí haberlo destrozado.

Je-yoon contuvo una respiración agitada, sintiéndose frustrado por haberle dado solo un puñetazo al hombre en el baño.

“Dijiste que no estabas herido. Aquí tienes una marca. Haa. Esto se pondrá morado mañana, seguro.”

“Es, estoy bien. Esto desaparecerá pronto……”

La mano de Je-yoon acarició suavemente el hombro marcado de Mo-young.

“¡Ah!”

Ante el toque inesperado, Mo-young, que estaba desprevenido, soltó un gemido y dio un salto hacia atrás. Parecía un gato asustado.

“…….”

“…….”

Un silencio incómodo se instaló entre los dos durante un breve instante. El primero en hablar fue Mo-young, con el rostro ardiendo.

“Es, es que, me, me daba cosquillas……”

“Ah…… lo siento.”

Sintiéndose avergonzado sin motivo, Je-yoon retrocedió con expresión torpe. Mo-young aprovechó el momento para cubrirse con la toalla grande que tenía en la mano.

“¡Voy a bañarme!”

Mo-young desapareció a paso rápido, casi corriendo. Je-yoon cerró y abrió el puño varias veces, recordando la suavidad de la piel de Mo-young que había sentido en su palma. Había bebido apenas una jarra de cerveza, pero sentía el rostro caliente, como si estuviera embriagado.

A Mo-young le pasaba lo mismo. Tras entrar al baño como si huyera, se quitó el resto de la ropa y se puso bajo la ducha. Sin esperar a ajustar la temperatura, dejó que el agua fría cayera sobre su cuerpo acalorado.

“Ugh. Esto… es un problema.”

Mo-young se mordió el labio mientras recibía el chorro de agua helada. Ni siquiera podía sentir el frío porque su cuerpo estaba demasiado encendido. Pero ese no era el verdadero problema; lo preocupante era su entrepierna, que estaba tensa. ¿Sería porque su celo había terminado hace poco? Con apenas haber sentido una caricia en la piel, había tenido una erección. Una excitación extraña había quedado en lugar del efecto del alcohol. Él mismo no entendía por qué se había excitado con un contacto tan leve.

“Huu… sí.”

La mano de Mo-young, apoyada contra la pared de azulejos, bajó lentamente hacia su cuerpo y envolvió el glande. El estímulo sobre la zona sensible provocó que un suave gemido escapara de entre sus dientes. Hacía tiempo que no se masturbaba, así que, a pesar de su torpeza, pronto sintió que todo a su alrededor se nublaba. No era la primera vez que lo hacía, pero desde que era adulto y su relación con Je-yoon se volvió tensa, solo lo hacía de vez en cuando durante su celo. Por eso, ese estado de erección repentina lo ponía en un aprieto.

“Ah, Hyung… Je-yoon, ugh. Je-yoon Hyung.”

Mo-young movió su mano más rápido, recordando la mirada de preocupación y la voz cariñosa de hace un momento. El pene, endurecido y húmedo por el agua, producía un sonido viscoso que resonaba en todo el baño.

“Sí. Ugh. Rápido, huff. Tengo que correrme rápido.”

Le preocupaba que, si tardaba demasiado, Je-yoon pudiera sospechar algo. Por eso, frotó intensamente la zona del glande con la palma, apretando con fuerza para alcanzar el clímax.

“Ah, huff. ¡¿Por qué, por qué no sale…?! ¡Ugh!”

El estímulo era intenso, pero no lograba eyacular. Era extraño, pues usualmente alcanzaba el orgasmo rápidamente.

“Ah, qué, qué hago.”

Para colmo, sintió una sensación de picor en su parte trasera. Mo-young puso una expresión de desconcierto ante esa sensación nunca antes experimentada. Aunque se consideraba un omega, nunca había usado su parte trasera para masturbarse. Y era lógico: para hacerlo, esa zona necesitaba estar lubricada, y nunca había sentido humedad allí. Aunque usar el orificio trasero era una característica de los omegas, Mo-young no había notado cambios físicos, salvo por las feromonas y el celo. Pero en ese momento, supo instintivamente cómo usarlo.

“Huu…”

La sensación de calor y picor era extraña. Quería tocarse, pero no tenía el valor ya que nunca lo había hecho.

“Ah, ugh. Ah… Je-yoon, Hyung…”

Para llegar al clímax, sacudió su pene hasta que el glande se puso rojo. Sin embargo, no había señales de eyaculación. En ese punto, Mo-young comprendió instintivamente que solo podría correrse si se tocaba allí.

¿No podría tocarme aunque sea un poco?

Tras tomar aire, Mo-young llevó su mano hacia atrás y separó las nalgas con los dedos. Al profundizar con cuidado, sintió una humedad y un calor sofocante en el orificio oculto. El orificio, que nunca había sido expuesto, se contrajo con fuerza, quizás sorprendido por la intrusión repentina.

“Huu…”

Mo-young tembló cuando sus dedos hicieron contacto con el calor de su orificio. La zona, húmeda por una secreción, palpitaba como si le pidiera que entrara más. Presionó los pliegues de la entrada con firmeza y, en ese instante, el orificio succionó sus dedos.

“¡H, huff!”

Las paredes internas, suaves y esponjosas, apretaron sus dedos, enviando una descarga eléctrica indescriptible por su columna. Ante un placer tan nuevo, Mo-young sacó los dedos y se dejó caer al suelo.

“Ah…”

Mo-young, con el rostro empapado por las lágrimas y el agua de la ducha, miró hacia abajo con la vista nublada. No sabía cuándo había eyaculado, pero vio el semen mezclado con el agua fluyendo hacia el desagüe.

“Estoy loco…”

Sin tiempo para sentir la resaca del orgasmo, Mo-young se apresuró a limpiar los restos de semen del suelo con agua. Tras esa limpieza involuntaria de la ducha, salió del baño un buen rato después. Je-yoon ya se había lavado y estaba sentado en la cama.

“¿Por qué tardaste tanto? Me preocupé y pensé en entrar a ver si te pasaba algo.”

“Es, es que estaba limpiando un poco…”

“Debiste secarte bien el pelo antes de salir. Ven aquí. Te lo secaré.”

Je-yoon arrastró a Mo-young, que estaba de pie junto a la cama, y lo sentó frente al tocador del vestidor. Luego, tomó el secador y comenzó a secar su cabello mojado. Los mechones suaves se deslizaban entre sus dedos como arena. A medida que el aire del secador eliminaba las gotas, un sutil aroma a champú se extendió por el aire. Mo-young sintió que sus párpados se volvían pesados ante el toque torpe pero cálido y cariñoso de Je-yoon. Intentó mantener los ojos abiertos, pero era imposible luchar contra el cansancio.

“Si tienes sueño, puedes dormir.”

Ante las suaves palabras de Je-yoon, Mo-young cerró los ojos y se entregó al sueño que lo invadía. Je-yoon terminó de secarle el pelo, sosteniendo la cabeza de Mo-young mientras este cabeceaba de sueño.

“……?”

Casi cuando el cabello estaba seco, Je-yoon se detuvo. Unas feromonas distintas a las habituales emanaban de Mo-young. Al aroma dulce característico de Mo-young se mezclaba ahora una fragancia extrañamente mareante. Era como el aroma denso y secreto que desprende una fruta madura al estallar. El intenso olor de Mo-young penetró profundamente en los pulmones de Je-yoon, estimulando todos sus sentidos.

“¿Será un resfriado?”

Je-yoon se tocó la frente, confundido. Su cuerpo se sentía extrañamente pesado. No sabía si tenía fiebre o no. Podía parecer un resfriado, pero una energía extraña, muy distinta a la fatiga, envolvía todo su cuerpo.

* * *

Al día siguiente, Mo-young despertó sintiendo una opresión que le envolvía todo el cuerpo. Tras confirmar que estaba en la cama, parpadeó lentamente. Recordaba haber cerrado los ojos por la somnolencia mientras Je-yoon le secaba el pelo, así que parecía que este lo había trasladado a la cama sin que él despertara.

En su visión borrosa, apareció el rostro de Je-yoon, quien dormía abrazado a su cintura. Mientras Mo-young admiraba una vez más su atractivo rostro, notó algo extraño.

“¿Eh?”

El cuerpo de Je-yoon se sentía ardiendo. Sabía que Je-yoon solía tener una temperatura corporal más alta que el promedio, pero el brazo que le rodeaba la cintura se sentía inusualmente caliente. Mo-young extendió la mano y la colocó suavemente sobre la frente de Je-yoon. Definitivamente, el calor que irradiaba era intenso.

“Hyung. ¿Je-yoon Hyung?”

“Ugh…….”

Al llamarlo, un gemido de dolor escapó de los labios de Je-yoon. Al ver que no lograba abrir los ojos, Mo-young supo que su estado no era nada bueno.

“¿Te duele algo? ¿Estás bien?”

Mo-young se separó a la fuerza del brazo de Je-yoon, que le sujetaba con firmeza, y se levantó de un salto. Justo cuando buscaba su teléfono para llamar al secretario Kang, Je-yoon abrió la boca con dificultad.

“Estoy bien…… Es solo fatiga.”

“Aun así, necesitas que te revisen. Si te cuesta ir al hospital, llamaré a un médico a casa.”

“Te dije que estoy bien……”

Je-yoon, con una voz que demostraba claramente que no estaba bien, sujetó a Mo-young, que no sabía qué hacer. Mo-young, quien involuntariamente quedó atrapado de nuevo en los brazos de Je-yoon, lo observó con el rostro lleno de preocupación. Je-yoon, al sentir su mirada, acarició lentamente la espalda de Mo-young.

“Estaré bien después de dormir un poco.”

“Aun así, si no mejoras, llamaré al médico.”

“Está bien……. Por ahora, déjame dormir un poco más. Total, es fin de semana……”

Quizás porque se sentía realmente mal, Je-yoon susurró con voz baja mientras atraía a Mo-young hacia su pecho. Aunque ver a Je-yoon en ese estado le causaba una profunda preocupación, al mismo tiempo, el hecho de que lo buscara de esa manera le llenaba el pecho de una emoción abrumadora. De repente, se dio cuenta de que un aroma intenso emanaba del cuerpo de Je-yoon.

“Hyung, ¿te pusiste perfume?”

“…….”

Je-yoon, que ya se había quedado dormido, no respondió. Mo-young hundió profundamente el rostro en el pecho de Je-yoon e inhaló con fuerza. No tenía sentido que Je-yoon se hubiera puesto perfume antes de dormir, pero, extrañamente, su cuerpo desprendía el olor que tanto le gustaba.

* * *

“La última vez, tus niveles de feromonas estaban por el suelo. Pero esta vez……”

Hong Mi-hee, quien acudió tras recibir el aviso de Mo-young, frunció el ceño al comprobar las feromonas de Je-yoon. El gráfico, que antes tocaba fondo, ahora estaba atravesando el techo. Mo-young, de pie junto a ella, no sabía qué hacer ante su reacción. Je-yoon, quien había insistido en que era solo fatiga, no había dejado de gemir de dolor por la fiebre durante todo el tiempo que estuvo dormido. Al final, Mo-young no tuvo más remedio que llamar a Hong Mi-hee antes de que Je-yoon despertara.

“Mo-young, tú que has estado con tu esposo, ¿no notaste nada diferente? ¿Que sus feromonas se volvieran repentinamente más intensas?”

“¿Feromonas? Hyung originalmente tenía las feromonas……”

Mo-young, respondiendo casi para sí mismo, se cubrió la boca con la mano, sorprendido, tras darse cuenta de repente. El aroma que hasta ahora había pensado que le gustaba era, en realidad, las feromonas de Je-yoon. Como nunca antes las había olido, jamás se lo habría imaginado.

“Parece ser un síntoma pre-rut. Hmm, los niveles son demasiado altos para usar más supresores.”

“Entonces, ¿qué hacemos?”

“Tendrás que soportarlo a la vieja usanza.”

“¿No hay, no hay forma de que pueda ayudar? Existe el método de estabilizarlo con feromonas omega, ¿no?”

“Ni lo pienses.”

Mi-hee negó con la cabeza rotundamente.

“Eso solo sirve si los niveles están bajo control. Si entra en celo en este estado, su capacidad de razonar estará paralizada, y podrías salir herido tú también. Lo único que podemos hacer es poner medidas de seguridad y esperar a que el celo pase lo más rápido posible.”

Hace décadas, los personajes con rasgos alfa o omega eran vistos casi como animales, ya que actuaban más por instinto que por razón. Era frecuente que alfas en celo violaran omegas o que estos vendieran sus cuerpos. Aunque la medicina moderna ha reducido drásticamente esos casos, enfrentar a un alfa que atraviesa su rut sin medicamentos seguía siendo extremadamente peligroso.

“¿Young-chan está afuera? Llama a Young-chan y dile que me ayude.”

“……Sí.”

Mo-young, mirando a Je-yoon, quien seguía inconsciente, fue a la sala y llamó al secretario Kang, que esperaba allí. Mi-hee sacó de su kit de emergencia una ‘cuerda de sujeción alfa’ y se la entregó al secretario. Kang ató ambas manos de Je-yoon a la cabecera de la cama.

“¿Es realmente necesario hacer esto?”

Preguntó Mo-young con ojos llorosos. Aunque la cuerda era de silicona suave y no parecía que pudiera lastimarle las muñecas, ver a una persona atada resultaba profundamente deshumanizante y violento.

“No hay otra opción. Mo-young, tú no entres a esta habitación por el momento. Deja a tu esposo en manos de Young-chan.”

“…….”

Mi-hee, tras terminar las medidas de seguridad, arrastró a Mo-young fuera de la habitación. Incluso fuera, la mirada de Mo-young no se despegaba de la puerta. Todo era nuevo, preocupante y desconcertante.

“Es natural que a un alfa le llegue su rut, no te preocupes demasiado.”

“Pero……”

Nunca antes lo había visto en celo. Mo-young guardó sus palabras y puso una expresión de tristeza. El secretario Kang, que se había mantenido en silencio, habló finalmente.

“Yo me encargaré de cuidar bien del jefe.”

Como el secretario era un beta, no se vería afectado por las feromonas de Je-yoon en celo; era la única forma. Aun sabiendo esto, Mo-young permaneció ansioso, como un cachorro que había perdido a su dueño. Pero, al no poder hacer nada, no le quedó más remedio que regresar a su propia habitación.

Je-yoon, quien había sufrido fiebre todo el día, recuperó la conciencia bien entrada la madrugada. Una vez que la temperatura bajó, se sintió mucho más aliviado que por la mañana, pero tras esa frescura, un vacío inexplicable lo invadió. Al notar que estaba solo en la amplia cama, se retorció buscando a Mo-young. En ese momento, la cuerda en sus muñecas se tensó, limitando su movimiento. Je-yoon frunció el ceño al entender la situación y soltó un suspiro. Incluso mientras estaba enfermo, había escuchado fragmentos de conversaciones, y palabras como ‘feromonas’, ‘rut’ y ‘peligro’ flotaban en su memoria. Comprendió que estaba en celo y que debía estar aislado de Mo-young. Se sintió aturdido al recibir la confirmación de que se había convertido en un alfa ‘de verdad’.

“Haa…… ¿Hasta cuándo tendré que estar así?”

Murmuró mirando las cuerdas. El material era elástico, así que podía llegar al baño de la habitación, pero eso no significaba que fuera cómodo. Je-yoon intentó recopilar información sobre su estado repasando las conversaciones fragmentadas. De repente, percibió un aroma que le resultaba irritante desde hacía un rato: las feromonas de Mo-young se filtraban a través de la puerta cerrada. El olor era tan intenso que Mo-young debía estar justo al otro lado.

……¿Por qué no está durmiendo?

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Eran la una de la madrugada. Sospechando que estaba allí por él, se acercó con cuidado a la puerta. La cuerda de sus muñecas se tensó al máximo.

“¿Kwon Mo-young?”

Al llamarlo en voz baja, se sintió un sobresalto al otro lado de la puerta.

“Hyung, ¿has despertado? ¿Cómo te sientes? ¿Estás mejor?”

Mo-young estaba tan preocupado que su voz temblaba.

“Aparte de un poco de mareo, creo que estoy bien.”

“Qué alivio……”

Mo-young sintió un enorme alivio al escuchar la voz de Je-yoon correctamente por primera vez en el día. No lograba conciliar el sueño, así que se había sentado frente a la puerta con una manta sobre los hombros. Por más que quisiera entrar, el secretario Kang le había advertido estrictamente que no entrara solo, por lo que solo podía vigilar desde afuera.

“¿Por qué estás aquí? Es tarde. Ve a dormir.”

“Es que… sin ti… no puedo dormir.”

Je-yoon soltó una risa leve ante el capricho de Mo-young.

“Aun así, deberías dormir. No puedes pasar la noche en el suelo.”

“¿No puedo entrar?”

“No. El médico dijo que es peligroso. Lo escuché todo.”

Mo-young se estremeció como alguien a quien acaban de pillar robando. En realidad, había estado debatiéndose entre abrir el pomo y entrar solo para verle la cara un instante antes de salir.

“Hyung, ¿me vas a hacer algo peligroso…?”

Je-yoon, que estaba a punto de regresar a la cama, se detuvo en seco ante las palabras de Mo-young. Aunque no podía verlo por la puerta, se imaginaba la expresión de su rostro: pura e inocente, como cuando horneaba galletas y le preguntaba: ‘¿A que nunca habías probado algo así?’.

“No vas a hacerme nada peligroso.”

Mo-young, quien nunca había experimentado el rut de un alfa en la vida real, era valiente por ignorancia. Je-yoon, que también lo experimentaba por primera vez, tampoco sabía en qué se convertiría.

“Haa……”

Je-yoon se frotó el rostro. La razón se le estaba nublando debido a las feromonas de Mo-young que se filtraban al cuarto.

No. Cálmate. Yoon Je-yoon.

Caminó hacia la cama aguantando la respiración para evitar oler las feromonas de Mo-young, pero la voz ansiosa de este lo detuvo en seco.

“Te extraño, Hyung……”

Ah, maldita sea.

Tras proferir un insulto entre dientes, Je-yoon caminó con grandes zancadas hacia la puerta, sin importarle que la cuerda se tensara al límite. Y, finalmente, abrió la puerta.

“……!”

En cuanto la puerta se abrió, una cantidad masiva de feromonas se derramó hacia afuera. Mo-young, que estaba de pie junto a la puerta, se quedó paralizado al olerlas correctamente por primera vez. El intenso aroma a madera le dio la ilusión de estar en medio de un bosque.

Siento… que me cuesta respirar.

Su boca se secó al instante. Sentía una opresión que le cortaba el aliento, pero no era un dolor agónico como en un ataque de asma, sino algo indescriptible que le subía desde el pecho y le apretaba la garganta. Más que sufrimiento, era una sensación extrañamente erótica y estimulante.

“Ven aquí. Dijiste que me extrañabas.”

Je-yoon tomó del brazo a Mo-young, quien permanecía inmóvil, y lo atrajo hacia sí. Una vez dentro de la habitación, las cuerdas ya no fueron un problema. Mo-young, arrastrado sin resistencia, cayó directamente en los brazos fuertes de Je-yoon. Las feromonas intensas nublaron su juicio.

“Ha… ahora sí puedo respirar.”

A diferencia de Mo-young, quien se sentía asfixiado, Je-yoon sentía que por fin recuperaba el aire. Inhalar las feromonas de Mo-young era como aspirar oxígeno puro.

Si tan solo pudiera devorarlo ahora mismo…….

“Ugh, Hyu, Hyung… espera un momento.”

Mo-young, entrando en pánico cuando las manos que rodeaban su cintura se tensaron, empujó los hombros de Je-yoon. Entonces, Je-yoon, que parecía ceder, levantó el cuerpo de Mo-young por los aires.

“¡Je-yoon Hyung…!”

Antes de que pudiera tomar aire, Je-yoon lo tumbó sobre el colchón. La sombra de Je-yoon cayó sobre él mientras se acostaba a su lado. Las feromonas de ambos se mezclaron, estimulándose mutuamente.

“Duerme. Es demasiado tarde.”

A pesar del intenso estímulo que sacudía su razón, Je-yoon no tocó más a Mo-young. En su lugar, se dedicó a tomar las feromonas de Mo-young mientras intentaba dormir. De lo contrario, temía cumplir con lo que Mo-young llamó ‘algo peligroso’. Por fortuna, su cuerpo agotado se apagó rápidamente.

Por otro lado, Mo-young, incapaz de cerrar los ojos, miraba al Je-yoon dormido con una mirada embriagada por sus feromonas.

Así que… estas son las feromonas de Hyung.

Mo-young se pegó más a Je-yoon y respiró profundamente. El aroma a madera, profundo y refrescante, le hacía cosquillas en la nariz. Nunca esperó poder oler las feromonas de Je-yoon en su vida. Por eso, agradeció el rut de Je-yoon, incluso con las advertencias de Hong Mi-hee.

“Quiero oler un poco más……”

Al murmurar esto, la mano de Je-yoon, quizás inconscientemente, acarició los cabellos de Mo-young mientras dormía. Mo-young también empezó a liberar feromonas mucho más intensas que de costumbre, empapando a Je-yoon.

Así, ambos se fueron a dormir, subestimando la intensidad de su primer rut.

* * *

Mo-young, quien apenas había logrado conciliar el sueño junto a Je-yoon, tuvo que abrir los ojos antes de que pasara una hora. En algún momento, la respiración de Je-yoon se había vuelto extremadamente agitada.

“¡Hyung……!”

Al incorporarse para comprobar cómo estaba, vio que Je-yoon, quien parecía haber mejorado, estaba empapado en sudor frío y gemía de dolor.

“¡Voy a llamar al médico!”

Aunque era muy tarde, sintió que debía avisar a Hong Mi-hee, así que bajó de la cama apresuradamente. Como su teléfono estaba en su habitación, necesitaba salir, pero no pudo ir más lejos. Je-yoon le sujetó la muñeca.

“Haa, ha.”

Al encontrarse con la mirada de Je-yoon, Mo-young se estremeció. En los ojos de aquel hombre que respiraba con dificultad ya no quedaba rastro de razón. En su lugar, un deseo extraño y oscuro ardía con violencia.

Los ojos de Hyung se ven raros.

Tengo, tengo miedo.

En el preciso instante en que el miedo invadía a Mo-young, una cantidad abrumadora de feromonas brotó de Je-yoon. Si antes las feromonas eran como olas altas, ahora eran como una tempestad capaz de devorar todo a su paso.

“Hu, huff…….”

Mo-young soltó un gemido al verse tumbado de nuevo en la cama por la fuerza de Je-yoon. La ingente cantidad de feromonas envolvía su cuerpo, dificultándole la respiración. Se sentía como una presa indefensa siendo devorada por un depredador feroz.

“Hy, Hyung. Por favor, recu, ugh. ¡Recupera el sentido……!”

“Mo-young, haa. Espera. Solo déjame recuperar el aliento.”

Je-yoon, montado sobre él, lo inmovilizó con su peso. Inhalaba con dificultad el dulce aroma que saturaba el ambiente. Pareciendo no ser suficiente, hundió su rostro en la clavícula prominente de Mo-young y empezó a lamer su piel como si fuera un caramelo. El contacto de su lengua provocó una descarga eléctrica que erizó cada vello de sus brazos.

“Ah, ugh. ¡Hy, Hyung!”

Mo-young intentó empujarlo, pero era inútil luchar contra un alfa cuya razón había sido borrada por el rut.

“Haa. Ha. Maldición. Me voy a volver loco.”

Je-yoon, soltando un improperio, atrapó las muñecas de Mo-young y las inmovilizó. Tras tanto tiempo reprimiendo sus impulsos, la explosión era imposible de controlar. Lo único que quedaba en Je-yoon era el instinto de poseer al omega bajo él.

“Hyung, tengo, tengo miedo.”

“……¿Miedo?”

Je-yoon vaciló ante la voz temblorosa de Mo-young, pero no lo soltó. Al contrario, liberó más feromonas, cubriendo las de Mo-young con las suyas.

“Haa, ugh…….”

Dominado por la embestida violenta y estimulante de las feromonas, la respiración de Mo-young también empezó a agitarse. El terror ante el desconocido Je-yoon se desvanecía, dejando su mente nublada. La poca razón que le quedaba se evaporaba ante el calor sofocante de Je-yoon, que se transfería a su propio cuerpo. Su cuerpo, que antes se sentía abrumado, empezó a despertar a nuevos estímulos, despertando su propia excitación.

“¿Te estoy haciendo daño?”

Preguntó Je-yoon mientras soltaba sus muñecas. Un alfa sin razón y un omega sexualmente inexperto: todo indicaba peligro. Pero Mo-young ya no lo empujó. En lugar de eso, regulando su respiración, rodeó el cuello de Je-yoon con sus brazos. Aunque su mente le gritaba que parara, su corazón enviaba la señal opuesta. Más que el miedo, lo que le invadía era el deseo intenso de no separarse de Je-yoon. Quería estar más cerca. En ese momento, no le importaba si era peligroso; si Je-yoon lo abrazaba, perderlo todo no le importaba.

“Bésame…… por favor, bésame.”

Apenas terminó de hablar, los labios de Je-yoon se estrellaron contra los suyos con violencia. No se parecía en nada a sus besos anteriores; era un beso áspero, impaciente, sin rastro de delicadeza. Y, extrañamente, ese caos lo encendía aún más.

“Saca más la lengua.”

Je-yoon, tras explorar su boca, le susurró mientras le sujetaba la mandíbula. Cuando Mo-young sacó su lengua roja y húmeda, Je-yoon la atrapó como si fuera a devorarla.

“Uuugh. Hnn.”

El roce de la lengua de Je-yoon contra su paladar provocó un gemido nasal en Mo-young. El estímulo se convirtió en un placer delicioso, y Mo-young se aferró a él, bebiendo su saliva. Mientras tanto, las manos de Je-yoon se colaron bajo su pijama, recorriendo su piel suave con una determinación implacable.

“……¡Ah!”

Mo-young soltó un suspiro cuando las manos de Je-yoon alcanzaron su pecho. Cuando intentó detenerlo por reflejo, Je-yoon succionó su lengua con fuerza. Mo-young se rindió, dejando que su cuerpo se relajara mientras luchaba por respirar por la nariz.

“Uu, ugh. Hnn.”

“Debe ser por ser omega. Este pezón……”

Je-yoon murmuró tras notar el pezón bajo sus dedos. Quizás por su naturaleza, sus pezones eran un poco más prominentes que los de un hombre promedio. Je-yoon los acarició y presionó como si fueran botones de control.

“¡Haa, uuugh!”

El estímulo en una zona que solía ignorar lo hizo estremecerse. Al ver cómo reaccionaba a cada toque, Je-yoon terminó de quitarle el pijama, dejando su cuerpo expuesto, encendido y sonrojado bajo la luz tenue del dormitorio.

“Haa. Ha…… Hyung……”

Je-yoon levantó la cabeza y sus ojos se posaron en el pecho de Mo-young.

Si quedara embarazado, amamantaría con esto.

El pensamiento de un Mo-young gestando a su hijo disparó el calor en su entrepierna.

“Ugh.”

Je-yoon hundió su rostro en el pecho de Mo-young y tomó el pezón entre sus labios.

“¡Ahhh……!”

El roce de su lengua húmeda y sus dientes contra su pezón hizo que Mo-young arqueara la espalda. Aunque el hecho de que Je-yoon lo hiciera era impactante, el aroma de sus feromonas bloqueaba cualquier pensamiento racional. Todo lo que Je-yoon hacía se convertía en una explosión de placer.

“Haa. Qué raro. Está dulce.”

Je-yoon se rio con sorna tras succionar el pezón. Aunque no había comido ninguna fruta, un dulzor sutil emanaba de su piel; un dulzor que recordaba a sus feromonas.

“Hu, Hy, Hyung. Mi cuerpo, mi cuerpo se siente raro……”

“¿Raro? ¿Cómo se siente de raro?”

Je-yoon lo observó mientras Mo-young temblaba, aferrándose a su cabeza. Aunque su voz sonaba calmada, su rostro reflejaba un deseo salvaje y feroz. Había tenido varias parejas, pero nunca había sentido este impulso crudo y violento de querer devorar a alguien.

“Mi, mi cuerpo está caliente y abajo…… ugh. Estoy mojado……”

Mo-young movió sus muslos, frotándolos. Je-yoon bajó la mirada y vio que sus genitales estaban erguidos bajo la ropa interior, la cual mostraba una mancha húmeda. Había eyaculado hace poco. Para alguien como Je-yoon, que siempre había salido con mujeres, era una escena nueva, pero no le causó rechazo; al contrario, le provocó un hambre voraz.

“Levanta las caderas.”

Ante la orden autoritaria, Mo-young obedeció, y Je-yoon retiró la ropa interior de un tirón. Mo-young lo miró con los ojos empañados. Je-yoon lo escudriñaba con el ceño fruncido, como si estuviera conteniéndose. Ese rostro serio, que solía intimidarlo, ahora se veía increíblemente sensual.

“Estás completamente empapado abajo.”

“¡Haa!”

Je-yoon tomó el pene de Mo-young y lo examinó; al contacto, este se agitó y disparó un chorro de líquido acuoso. Incluso el olor del semen tenía un matiz dulce.

“Hyuuung…… abajo, no deja de…… ugh, estoy tan mojado……”

Mo-young, quien nunca había mojado su ropa interior desde la infancia, derramó lágrimas de vergüenza e intentó cubrirse, pero Je-yoon sujetó sus rodillas y las levantó. Sus piernas quedaron abiertas, revelando su orificio trasero.

“No, no. Ugh. ¡No mires, no mires……!”

Mo-young intentó cubrirse con las manos, pero el peso de Je-yoon lo mantenía inmovilizado. Je-yoon observó el orificio de Mo-young; estaba completamente húmedo. Al recordarlo, Je-yoon recordó lo aprendido en la escuela: los omegas usan esa parte como órgano sexual. Aquella anatomía desconocida y erótica excitó a Je-yoon hasta el límite.

“Haa. Ha……”

Incapaz de seguir fingiendo calma, Je-yoon se bajó los pantalones, liberando su pene erecto.

“Haa, ¡ah! ¡Je-yoon Hyung, hnn!”

“Ugh……”

Je-yoon presionó su pene contra el de Mo-young y comenzó a moverse. Su erección, mucho más grande que el promedio, se restregaba con fuerza contra Mo-young hasta alcanzar su abdomen.

¡Es, es demasiado grande……!

Mo-young estaba horrorizado por el tamaño de Je-yoon. Había escuchado que los alfas eran más grandes, pero Je-yoon había alcanzado su madurez tarde, por lo que no esperaba tal magnitud.

“Fuu. Mo-young. ¿Escuchas? Cada vez que chocamos, suena húmedo.”

Je-yoon le susurró con voz espeluznante al oído. El hombre en celo frente a él era una persona totalmente distinta. La ternura que había mostrado tras perder la memoria no estaba por ningún lado; ahora solo había una energía peligrosa y una mirada cargada de deseo. Y aunque le daba miedo, el problema era que no le desagradaba. La vergüenza fue pasajera; en su lugar, un placer eléctrico recorrió todo su cuerpo, una dimensión totalmente nueva comparada con lo que conocía.

Chirrido. Chirrido.

Como decía Je-yoon, el choque de sus cuerpos producía un sonido húmedo. Ese sonido lascivo hizo que el aroma dulce de Mo-young se volviera aún más intenso, y su orificio comenzó a segregar más fluido.

“Huu. Ugh. Hyung…… ah, hnn. Rápido……”

Mo-young no sabía qué pedir, pero movía sus caderas exigiendo más. Je-yoon se inclinó y lo besó de nuevo.

“Uuugh.”

Más que un beso, fue una invasión. Je-yoon exploró su boca con ferocidad, absorbiendo su aliento como si fuera una bestia.

Cuando la saliva que no pudieron tragar comenzó a gotear por sus barbillas, Je-yoon perdió el ritmo y su pene golpeó con fuerza el perineo de Mo-young.

“¡Haaa-ugh!”

Mo-young gritó por el impacto y se arqueó, provocando que sus colmillos rasparan el labio inferior de Je-yoon, dejando una pequeña gota de sangre. El olor metálico se mezcló con las feromonas.

“Lo, lo siento……”

Mo-young se detuvo al ver la mirada de Je-yoon. Aquel alfa, al oler la sangre, lo miraba con una ferocidad demoníaca.

“Quiero entrar.”

Je-yoon se lamió el labio herido y habló con voz ronca. El glande presionaba con insistencia la entrada de su orificio. Mo-young no necesitaba ser un genio para saber qué quería.

“Déjame entrar.”

“¡Huu……!”

Je-yoon presionó con fuerza, amenazando con rasgarlo. Mo-young dudó. ¿Está bien hacer esto? Tenía miedo porque no tenía experiencia, pero después de haber mentido sobre su pasado, no podía admitir que era su primera vez. Pero… es Hyung, ¿no estará bien? Sus preocupaciones se evaporaron bajo el efecto de las feromonas de Je-yoon, que derretían su cerebro. Su cuerpo exigía ser completado como omega.

“En, entra por favor.”

“……¡Maldición!”

¡Zas!

“¡Ha, haaaa!”

Con un solo empujón, Je-yoon atravesó la entrada. Mo-young lanzó un grito desgarrador y se aferró a él.

“Ugh. Estás… tan apretado……”

Je-yoon frunció el ceño al sentir cómo las paredes internas lo aprisionaban. Sin detenerse, se deslizó hasta el fondo.

“Ah, ah……! Ugh. Hyung.”

Lleno hasta el fondo, Mo-young llamó a Je-yoon con voz patética. La sensación era una mezcla desconocida de dolor y placer que nublaba su visión.

“Más, fuu…… más. Solo un poco más.”

Je-yoon, en su posición de depredador, empezó a moverse, buscando saciar un hambre que ni siquiera la penetración lograba calmar.

“¡Haa, ah! ¡Ah! Es, espera. ¡Ugh! ¡Je-yoon Hyung……!”

A medida que el pene de Je-yoon revolvía su interior, Mo-young emitía gritos agudos. Su cuerpo, bañado en feromonas, empezó a encontrar placer incluso en medio del dolor. Su cuerpo se relajó, segregando más fluido.

“Ah-ugh. ¡Sí! Ah, raro, es raro. ¡Hyung, me siento raro, ¡haa!”

“Haa. Mo-young. Kwon Mo-young.”

“¡Ah…… es demasiado profundo! Para. ¡Ugh! ¡Para……!”

El ritmo implacable continuó. Mo-young, incapaz de adaptarse a la intensidad, se retorcía.

“¿A dónde crees que vas?”

¡Zas!

Je-yoon lo inmovilizó y dio una estocada profunda, doblando aún más las piernas de Mo-young sobre su pecho.

“¡Ah-ugh!”

La presión y la profundidad hicieron que Mo-young perdiera el sentido de la realidad. El placer le llegaba hasta la cima de la cabeza.

“Haa, ha. Huff.”

“¡Ugh! ¡Ah!”

Continuaron su acto salvaje en un estado de inconsciencia mutua.

“¡Haa!”

En un momento, Je-yoon contuvo el aliento, retrocedió y volvió a entrar rápida y profundamente. La pared interna se contrajo violentamente, provocando que el pene de Mo-young eyaculara. Je-yoon se corrió justo después en su interior.

“Ha, haa. Ha…….”

Je-yoon abrazó el cuerpo de Mo-young, aún jadeando. Mientras Mo-young cerraba los ojos, agotado, Je-yoon le susurró al oído:

“Mi omega……”

* * *

Eran las 7 de la mañana. Aunque aún no era su horario laboral, el secretario Kang se encontraba temprano frente a la entrada de la casa de Je-yoon y Mo-young. No tuvo más remedio que salir temprano debido a su preocupación por ambos. Como beta, no entendía bien cuán sensibles y bestiales se vuelven los individuos con rasgos durante el rut o el celo. Sin embargo, al recordar la imagen que presenció mientras cuidaba a Je-yoon ayer, todavía sentía un escalofrío.

‘¿Señor? ¿Se encuentra algo mejor?’

Hubo un momento ayer en que Je-yoon abrió los ojos brevemente. Miró con una expresión indescifrable la soga que le ataba las muñecas.

‘Ah, como el señor está pasando por un rut, se la he puesto. Le pido que lo entienda por su seguridad, aunque le resulte incómodo.’

Fue en el momento en que el secretario Kang se acercaba para explicarle la situación a Je-yoon, quien estaba acostado en la cama. El rostro inexpresivo de Je-yoon se volvió afilado en un instante.

‘……feromonas.’

‘¿Sí?’

‘¿Por qué hueles a Kwon Mo-young?’

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Frunciendo el ceño con violencia, Je-yoon estiró el brazo de repente hacia el cuello del secretario Kang. No lo alcanzó debido a la soga en su muñeca, pero de no haber sido así, habría terminado con el cuello atrapado por él.

‘¿Por qué las feromonas de Kwon Mo-young…….’

Se sentía una intención asesina por parte de Je-yoon al mirar al secretario Kang. Este último se quedó muy desconcertado ante la apariencia salvaje y llena de hostilidad de Je-yoon, algo que veía por primera vez. Aunque él, al ser beta, no podía sentir las feromonas, parecía que las de Mo-young se habían quedado impregnadas en él. Era algo común que las feromonas de alguien con rasgos se transfirieran a un beta que no tiene las propias. Sin embargo, Je-yoon reaccionaba ahora como alguien a quien le hubieran robado lo suyo.

Si le hubiera atrapado el cuello…….

El secretario Kang, con los pelos de punta, retiró su cuerpo apresuradamente. Afortunadamente, como si hubiera gastado toda su energía en liberar su intención asesina, Je-yoon volvió a perder el sentido y cayó en la cama. Así, el secretario Kang vigiló al Je-yoon dormido en silencio antes de terminar su turno.

“¿No habrá pasado nada grave, verdad?”

El secretario Kang presionó el timbre con manos llenas de preocupación. Sin embargo, pasó mucho tiempo y no hubo señales de que la puerta fuera a abrirse. Presionó el timbre una vez más, pero, como era de esperar, no se sintió movimiento alguno desde adentro. Tras presionar el timbre tres veces más, sacó apresuradamente una tarjeta llave de entre sus pertenencias. Era una llave de emergencia para entrar a la casa en casos necesarios, ya que la salud de Mo-young no era buena. La había tenido guardada todo este tiempo sin usarla ni una sola vez, pero sentía que debía usarla ahora.

“¡Joven……!”

Tan pronto como la puerta se abrió, el secretario Kang entró corriendo a la casa llamando a Mo-young. La casa, amplia y grande, estaba extrañamente silenciosa, lo que le causó aún más inquietud. Justo cuando dudaba sobre dónde mirar primero, sintió una presencia detrás.

“¡¿Joven?!”

“Ah, secretario Kang…… ¿cuándo llegó?”

“Presioné el timbre cinco veces y, como no hubo respuesta, me preocupé. ¿Acaso sucedió algo?”

“……Parece que me quedé dormido y no escuché el timbre. Ah, todavía son solo las 7 de la mañana.”

Mo-young, de pie en una postura incómoda, soltó una excusa. Ciertamente, tenía el cabello de la parte trasera completamente despeinado y los ojos hinchados, con la apariencia de alguien que acaba de despertar.

Pero, ¿por qué aparece desde el lado de la habitación del señor Je-yoon y no desde su propia habitación?

Las habitaciones de Je-yoon y Mo-young estaban ubicadas en extremos opuestos. A menos que hubiera ido deliberadamente a la habitación de Je-yoon, no podía haber salido de ese pasillo.

“¿Por casualidad entró a la habitación del señor?”

“¿Sí, sí? ¡Ah, no! Solo…… solo estuve parado frente a la puerta……! ¡Es, es que estaba preocupado!”

Ante la mirada sospechosa del secretario Kang, Mo-young agitó las manos y negó con la cabeza frenéticamente. Se decía que una negación fuerte era una afirmación, pero el secretario Kang no indagó más. Si lo que decía era mentira, Mo-young no podría estar ileso.

¿No será que me descubrió……?

Mo-young tragó saliva y forzó una sonrisa torpe. Tras haber tenido su primera relación sexual con Je-yoon la madrugada anterior, hechizado por sus feromonas, acababa de recobrar el sentido después de haber dormido como si se hubiera desmayado. Por fortuna, parecía que el secretario Kang no se había dado cuenta, pero el estado de Mo-young no era precisamente bueno. Todo su cuerpo le dolía como si hubiera sido golpeado, y especialmente la zona del orificio ardía como si hubiera sufrido una laceración, y sentía una continua sensación de cuerpo extraño en el interior que le dificultaba caminar correctamente. Incluso, debido a que su razón se perdió a mitad de camino, no lograba recordar bien qué había pasado.

“Como dijo la señorita Hong ayer, un alfa en rut puede ser peligroso. Sé que el joven se preocupa por el señor, pero le ruego que no se acerque si puede evitarlo.”

“Mmm. Lo entiendo……. Entonces voy a entrar a descansar.”

Mo-young asintió ante la advertencia del secretario Kang y caminó apresuradamente hacia su habitación. El secretario Kang, al notar tarde el andar vacilante de Mo-young, se quedó intrigado, pero sin darle mayor importancia, entró en la habitación de Je-yoon.

“¿Mmm……?”

El secretario Kang, quien entró en la habitación y comprobó primero el estado de Je-yoon, arqueó las cejas y se rascó la barbilla. Mi-hee había dicho que había que tener cuidado con el segundo día, cuando las feromonas son más intensas durante el periodo de rut. Había dicho que podría mostrarse mucho más sensible y agresivo que ayer, pero, por alguna razón, el rostro de Je-yoon mientras dormía se veía mucho mejor en comparación con el día anterior, cuando parecía una bomba de tiempo.

‘……¿Secretario Kang?’

El secretario Kang, que estaba cerca de la cama, retrocedió un paso inconscientemente ante la voz baja y tranquila de Je-yoon. Esto se debía a que, por lo sucedido ayer, se había vuelto precavido al tratar con Je-yoon. Además, como acababa de encontrarse con Mo-young justo antes de entrar, estaba tenso por si acaso tuviera impregnadas las feromonas de Mo-young.

“¿Se encuentra bien de salud?”

“…….”

Je-yoon, en lugar de responder, entrecerró las cejas y miró al techo. Aunque se sentía mucho mejor, su mente estaba aturdida. Quizás por la secuela de la amnesia, los recuerdos de la noche anterior estaban fragmentados.

“ugh, hyung, hyung. Mi cuerpo, mi cuerpo se siente raro…….’

Ese fragmento era el recuerdo de Mo-young llorando bajo él mientras soltaba un aliento agitado.

Dicen que es rut, vaya sueños peligrosos he tenido.

Je-yoon se pasó la mano por el cabello que cubría su frente y sofocó una risa irónica. Aunque se dejó llevar por el ambiente y besó a Mo-young un par de veces, nunca había pensado en llegar a tener relaciones sexuales. Y además, era imposible que Mo-young hubiera entrado a esta habitación, y mucho menos que lo hubiera violado estando él con las muñecas atadas.

“Esto de las muñecas, ¿hasta cuándo tengo que llevarlo?”

Je-yoon, que se había incorporado, preguntó mientras hacía vibrar la cuerda de sus muñecas como si fuera la cuerda de una guitarra. Aunque decía que era por seguridad, no se sentía muy agradable al sentirse como si fuera un criminal.

“Ah, me dijeron que lo soltara cuando el nivel de feromonas sea el promedio, así que lo voy a medir ahora.”

El secretario Kang sacó el medidor de feromonas que había recibido de Mi-hee y lo colocó detrás del pabellón auditivo de Je-yoon. Con un ligero pitido, las cifras aparecieron rápidamente en la pantalla del dispositivo.

“……?”

El secretario Kang, al comparar las cifras que aparecían en el aparato con el nivel promedio de feromonas alfa que le había entregado Mi-hee, frunció las cejas de repente.

“Voy a medirlo una vez más.”

El secretario Kang volvió a verificar el nivel de feromonas. El promedio de feromonas alfa era de 130, pero el nivel actual de feromonas de Je-yoon era de 310. Era un nivel que superaba casi tres veces el promedio.

¿Pero por qué se ve bien? ¿Debo contactar a la señorita Hong?

El secretario Kang, que siempre mantenía una actitud seria, estaba inusualmente desconcertado. No entendía el estado de Je-yoon, quien a pesar de tener feromonas mucho más altas que el promedio, se veía mucho mejor que ayer.

“¿Tiene alguna molestia en algún lado?”

“Por ahora, ninguna, salvo las muñecas.”

“Ah…… lo siento, pero parece que voy a poder soltarle las muñecas más tarde. Pero, ¿se siente bien de ánimo? ¿Siente que le molesto o que quiere golpearme, por ejemplo…….”

“¿Qué está diciendo?”

Je-yoon miró al secretario Kang con ojos extrañados ante sus palabras ininteligibles.

“Me alegra que no tenga problemas.”

El secretario Kang, ocultando su expresión, dejó el medidor a un lado. Aunque el nivel de feromonas es alto, como no muestra un comportamiento extraño, pensó que sería mejor seguir observándolo por el momento. Je-yoon no mostró nada inusual hasta que llegó la tarde. Aunque le molestaba la cuerda en sus muñecas, no se quejó, se dedicó a leer libros o ver películas en su teléfono. Si no fuera por el alto nivel de feromonas, no se veía muy diferente de lo habitual. El secretario Kang, que estaba tenso por eso, terminó relajándose. Como resultado, cometió la imprudencia de soltar las muñecas de Je-yoon cuando terminó su jornada de trabajo.

* * *

Ya era noche avanzada. Acostado en la cama de su habitación, Mo-young miraba fijamente al techo, contando sus formas con los ojos muy abiertos. Una vez más, el sueño no llegaba. No sabía cómo había logrado pasar el día; había estado gimiendo de dolor por el intenso dolor muscular y los increíbles recuerdos de la noche anterior hasta que, sin darse cuenta, se hizo de noche.

"No puede ser. ¡Ugh! ¡No tiene sentido!"

Mo-young, quien cerraba los ojos en silencio intentando dormir, de repente soltó un grito y lanzó una patada al aire, sacudiendo la manta. Fue porque, de repente, los hechos de ayer se reprodujeron en su cabeza.

"Ugh."

Al patear la manta, Mo-young sintió un dolor pesado y punzante en la zona de la cintura y se enroscó como un camarón. Aunque todavía no podía creerlo, las marcas claras que quedaban en su cuerpo le decían que la noche anterior no había sido una mentira.

"Ha…… ¿qué hago ahora?"

Tras patear la manta todo el día y finalmente aceptar la realidad, Mo-young se cubrió el rostro con ambas manos y soltó un suspiro. Fue en vano que se hubiera determinado a no cruzar la línea con Je-yoon, pues la había cruzado tanto como era posible. Ya no había vuelta atrás. Sin embargo, extrañamente, no sentía el mismo miedo de antes. Más bien, su pecho se hinchaba con una extraña esperanza.

‘Mi omega…….’

Mo-young escuchó la voz de Je-yoon susurrando bajo en medio de su conciencia, que se desvanecía. Era una voz en la que se percibía una posesividad salvaje y una ternura, incluso mientras su cuerpo y mente se hundían bajo la abrumadora sensación de placer y agotamiento. Al recordar nuevamente esa voz, que parecía sacada de un sueño, pensó que tal vez… si Je-yoon recuperaba la memoria, todo estaría bien.

Mo-young, embriagado por esa tenue esperanza, estaba rodando su cuerpo adolorido cuando, de repente, sintió una presencia extraña y se incorporó de un salto. En ese instante, unas feromonas pesadas y densas llenaron toda la habitación.

“¿Hyung……?”

Al girar la cabeza hacia donde sentía las feromonas con mayor intensidad, vio a Je-yoon de pie, inmóvil en el lugar.

“¿Eh? ¡Las muñecas! ¿Ya están bien?”

Al ver que no había nada en las muñecas de Je-yoon, Mo-young bajó inmediatamente de la cama y caminó hacia él. Luego, de repente, sintió que el estado de Je-yoon era extraño y se detuvo en seco.

“……¿Estás realmente bien?”

Mo-young, desconcertado por las feromonas que Je-yoon emitía violentamente, retrocedió con cautela. Entonces, Je-yoon se acercó a Mo-young tanto como él había retrocedido. Ante la distancia acortada abruptamente, Mo-young miró por encima del hombro de Je-yoon. Sin darse cuenta, estaba buscando una ruta de escape.

“¿Por qué huyes?”

“No, no he huido.”

Mo-young evitó la mirada de Je-yoon y giró la cabeza. Al parecer, eso no le gustó, pues Je-yoon frunció el ceño violentamente y acorraló a Mo-young hacia la cama. Sus cuerpos quedaron tan cerca que casi se tocaban. Mo-young soltó un aliento entrecortado ante las feromonas de Je-yoon, que parecían hacerse más densas. Mo-young se tambaleó por un momento ante el aroma tan intenso y feroz que casi le faltaba el aire. Por alguna razón, las feromonas parecían mucho más fuertes que las del día anterior. Era la prueba de que el rut de Je-yoon estaba lejos de terminar; al contrario, su estado se había vuelto mucho más grave.

¿Debería volver a contactar al secretario Kang?

Mientras intentaba recordar dónde había dejado su teléfono, Je-yoon, que estaba frente a él, lo abrazó por la cintura y lo empujó hacia atrás.

“¡Ugh-!”

Recostado en la cama que estaba justo detrás, Mo-young abrió mucho los ojos y miró a Je-yoon, quien estaba sobre él. En la mirada que se cruzaron, la codicia feroz era evidente. Había cambiado de habitación, pero la situación era la misma que la de ayer.

“Fuu…….”

Él hundió su rostro en la clavícula de Mo-young e inhaló profundamente las feromonas omega que emanaban de él. Je-yoon incluso dejó marcas de dientes en el hombro de Mo-young mientras lo probaba. Aun así, insatisfecho, frunció el ceño y palpó el cuerpo de Mo-young.

Quiero beberlo todo.

Je-yoon, irritable por las feromonas que no desaparecían por mucho que las tragara, manoseó a Mo-young de manera algo temperamental. Las feromonas, dulces y adictivas, parecían calmar el fuego de su interior, pero al mismo tiempo despertaban una nueva sed. Sentía lástima e impaciencia por el hecho de no poder beber por completo esas feromonas adictivas. Por eso, tocó la piel desnuda de Mo-young con más obsesión y presionó sus labios sobre ella.

“¡Ah-ugh……!”

Ante el toque de Je-yoon, al que no lograba acostumbrarse, Mo-young soltó un gemido de sorpresa y encogió su cuerpo como una mimosa que cierra sus hojas.

¿Debería permitir esto?

Je-yoon estaba seduciendo a Mo-young como la noche anterior, emitiendo feromonas feroces y fascinantes. Mo-young, cuyo cuerpo se encendía con esas feromonas, observaba a Je-yoon con una mirada borrosa y desordenada. Lo sucedido ayer podría haberse considerado un 'accidente' ocurrido porque ambos desconocían mucho sobre el rut, pero esta segunda vez no era así. Incluso ahora, debería alejar a Je-yoon y llamar al secretario Kang.

“……Hyung, ¿quién soy yo?”

Sin embargo, en lugar de escapar de la situación, Mo-young quiso confirmar su existencia ante Je-yoon.

“¿Qué soy yo…… de usted?”

Preguntó Mo-young una vez más con una voz cargada de tensión. Quería saber qué tipo de presencia tenía para Je-yoon, quien, a diferencia de antes de perder la memoria, lo deseaba. Tenía miedo de recibir una respuesta decepcionante, pero, aun así, quería saber qué era para Je-yoon.

“¿Qué eres tú de mí?”

Je-yoon se detuvo en seco, dejando de manosear el cuerpo de Mo-young ante la pregunta inesperada, y lo miró fijamente. En su mente, acalorada por el rut, una cantidad de emociones cuyo origen desconocía se arremolinaban confusamente. Al mismo tiempo, el enojo hacia Mo-young, la resignación, el afecto y la curiosidad. Sentimientos contradictorios se enredaban. Era difícil expresarlo en una sola palabra. Pero una cosa estaba clara.

“Mi omega. Eres mi omega.”

Mo-young era su omega. Por eso respondió con total calma. No sé cómo habrá recibido Mo-young esa respuesta indiferente, pero una sonrisa radiante apareció en su rostro, que estaba rígido por la tensión. En el momento en que Je-yoon se encontró con esa sonrisa pura e inocente, sintió, por alguna razón, un dolor punzante en el pecho.

“Así que no huyas.”

Mo-young, sintiendo éxtasis por el peso pesado y firme de Je-yoon que parecía encadenarlo, se arrojó sobre él, se aferró a Je-yoon y lo besó primero.

* * *

Je-yoon recuperó la estabilidad recién al tercer día del rut. Sus feromonas, que habían alcanzado niveles peligrosos, descendieron casi hasta el promedio y, aunque ahora dormía, su consciencia no parecía presentar problemas. Básicamente, se podía considerar que el rut había terminado.

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“Es extraño. Debería haber sufrido al menos dos días más.”

Mi-hee, tras verificar las feromonas de Je-yoon una vez más, inclinó la cabeza. Era un alivio que se hubieran estabilizado, pero le resultaba intrigante que un rut tan fuerte hubiera terminado en solo tres días.

“¿Hay algún problema……?”

Mo-young, de pie a su lado, preguntó mirando a Mi-hee con sus grandes ojos. A diferencia de su mirada preocupada, sus mejillas redondas, que le daban un aspecto infantil, estaban sonrojadas, por lo que su complexión se veía mejor de lo habitual.

“No. Por ahora no hay nada de qué preocuparse, es solo que es un poco raro. Por cierto, ¿no hubo ningún contacto externo, verdad?”

“¿Eh? No…….”

Decir ‘contacto’ era quedarse corto. Mo-young, quien había hecho mucho más que eso, desvió la mirada disimuladamente. El segundo encuentro sexual había sido mucho más intenso y bestial que el primero. Je-yoon lo había empujado hacia el precipicio de un placer tan crudo y salvaje que Mo-young llegó a temer ser devorado por completo; se había dejado llevar indefenso, entregándole cuerpo y alma. Había sentido un placer tan vertedero y aterrador que era como arrojarse al vacío.

“En fin, como ahora está durmiendo para recuperar el cuerpo que sufrió durante tres días bajo la influencia de las feromonas, no hay de qué preocuparse.”

Afortunadamente, ella no parecía sospechar lo que había ocurrido entre Je-yoon y Mo-young. Simplemente le dejó a Mo-young las medicinas que Je-yoon debía tomar al despertar.

“Entonces, me voy. Young-chan, vamos.”

“¿Yo también me voy con usted?”

“Ya no hay peligro, ¿qué vamos a hacer en la casa de recién casados de otros? Desátalo y vámonos.”

“…….”

Definitivamente yo fui quien lo desató ayer.

Ante las palabras de Mi-hee, el secretario Kang soltó la soga que rodeaba las muñecas de Je-yoon y miró de reojo a Mo-young.

¿Acaso el joven entró a la habitación?

Mo-young, sin saber que él sospechaba, observaba en silencio a Je-yoon dormir. En realidad, Mo-young estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano por soportar el dolor; cada músculo de su cuerpo gritaba de dolor. No solo por el efecto del sexo salvaje de la noche anterior, sino porque había tenido que arrastrar a Je-yoon —quien era mucho más grande y pesado que él— hasta su habitación.

Ayer, después de que Je-yoon tomara su cuerpo y sus feromonas a placer y cayera en un sueño profundo, Mo-young lo había arrastrado penosamente hasta su cuarto. Aunque le pesaba haber desobedecido la advertencia de Mi-hee de no acercarse durante el rut, no podía dejar que se descubriera que habían compartido el lecho. Si fueran una pareja normal, pasar la noche juntos no sería problema, pero dada la relación mantenida bajo las mentiras de Mo-young, no tenía otra opción.

“Entonces, nos retiramos.”

“Gracias por estar pendiente de ambos.”

Mo-young sonrió débilmente mientras los despedía hasta la entrada. En cuanto ambos salieron de la casa, una fatiga abrumadora lo invadió. Pensó que sería mejor dormir un poco más y se dirigió hacia su habitación.

“¿Por qué vas hacia allá?”

En el instante en que Mo-young puso la mano en el pomo de su puerta, escuchó esa voz familiar a sus espaldas. Je-yoon estaba allí, parado; no sabía a qué hora se había despertado.

“¿Hyung? ¿Cuándo te despertaste?”

“Hace un momento.”

Je-yoon se acercó con una sonrisa. Mo-young lo examinó con cautela, preguntándose si aún seguía en el mismo estado que ayer. Al no sentir casi rastro de feromonas, parecía que el rut realmente había terminado. Sintiendo una extraña sensación de decepción, inhaló y exhaló suavemente.

“¿Estás bien? ¿Por qué tienes la cara tan roja?”

Je-yoon, quien se había acercado de golpe, preguntó al ver el rostro sonrojado de Mo-young. Él bajó la cabeza y asintió levemente.

¿Cómo se comportan los demás después de tener sexo?

Tras su primera vez, a Mo-young no le resultaba fácil mirar a Je-yoon a los ojos. Con solo cruzar la mirada, recordaba lo ocurrido y sentía que el rostro le ardía; además, sus labios se sentían secos y no podía evitar humedecerlos con la punta de la lengua. Aunque se sentía avergonzado e incómodo y quería evitarlo, al mismo tiempo quería seguir estando con él.

“¿Y tú cómo te sientes, Hyung?”

“Será porque dormí todo el tiempo, pero me siento ligero y renovado.”

“……¿Eh?”

“Entonces, ¿Mo-young, tú estuviste durmiendo solo todo este tiempo?”

¿Qué? ¿Acaso no recuerda nada… del rut?

Je-yoon creía que Mo-young había estado solo en su habitación durante todo el periodo de rut. Mo-young sintió una mezcla de vacío y desconcierto. Aunque Je-yoon no estaba en sus cabales, no esperaba que hubiera olvidado por completo los recuerdos de aquel momento. No sabía si era secuela de su amnesia o efecto secundario del rut, pero no podía ser capaz de decirle a alguien que no recordaba nada que habían tenido relaciones dos veces.

“Me sentí solo.”

Pensando que era mejor así, respondió con un tono juguetón.

“Mo-young…….”

Justo cuando Je-yoon sentía una extraña incongruencia y estaba por decir algo, el interfono de la sala comenzó a sonar.

“Iré a ver.”

Caminó hacia la sala y, al verificar la pantalla del panel, vio el mensaje ‘Llamada de la oficina de administración’. Presionó el botón de hablar.

“¿Hola?”

—Sí, hola. Hablamos de la administración. Ha llegado un paquete para su casa.

“¿Un paquete? ¿De dónde viene?”

—Dice Hadley. Como coincide con el nombre del residente, lo hemos recibido por ahora, ¿quiere que lo llevemos?

“Sí, se lo agradecería mucho.”

Tras colgar, Mo-young se rascó la cabeza. Hadley era su empresa, pero le extrañaba que le enviaran algo desde allí. Mientras se preguntaba de qué se trataba, Je-yoon salió a la sala.

“¿Qué es?”

“Dicen que llegó un paquete a mi nombre. Hyung, ¿esperas algo del trabajo?”

“No. Nada.”

“Entonces, ¿qué será?”

Poco después, sonó el timbre de la entrada. Mo-young corrió hacia la puerta y recibió el paquete del empleado de administración. Era una caja común y muy ligera. Por la curiosidad, la abrió en el mismo lugar. En el momento en que vio el contenido, Mo-young quedó paralizado.

Dentro de la caja había una fotografía. Era una imagen de ambos haciendo las compras en el supermercado, pero sobre la foto, escritas con tinta roja, palabras se amontonaban como una maldición:

Él no te ama

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Fin del volumen 1. Continuará en el siguiente volumen