3. Las preocupaciones de cada persona (1)

 


3. Las preocupaciones de cada persona (1)

“Entra.”

Ante esa voz impasible, sus nervios se tensaron. Jung-won entró en el lugar con pasos más cautelosos que nunca.

Vaya…

Jung-won estuvo a punto de soltar un suspiro de admiración. Ante sus ojos se abría un salón inmenso. Era tan amplio que costaba creer que allí viviera una sola persona; apenas había un largo sofá de cuero y una mesa. Había un televisor colgado en la pared, pero no se veía rastro del mando por ninguna parte. Jung-won caminó en silencio hacia el final del salón. Al acercarse unos pasos más, la vista exterior lo llenó por completo. A través del ventanal con las persianas totalmente abiertas, se veía el largo curso de un río, edificios densamente agrupados y, más allá, una torre elevada. Sobre el puente que cruzaba el río, una hilera de coches se movía con prisa hacia algún destino. Jung-won se quedó allí parado, observando el exterior con la mente en blanco.

“¿Te gusta?”

“Sí.”

“Es difícil creerte si solo miras el salón.”

“No. Me gusta sin necesidad de ver el resto.”

Y era verdad. La razón de su admiración no era solo lo que veía, sino el aroma. El aroma. En toda la casa, impecablemente iluminada, flotaba una fragancia refrescante. Era, sin duda, el mismo olor que había sentido alguna vez. En aquel entonces le pareció tenue, pero ahora parecía aún más suave. Aun así, en el momento en que inhaló aquel aroma fresco, una agradable sensación golpeó su corazón. Sintió los latidos acelerados, igual que aquella vez.

“Entonces, ¿no vas a ver el resto?”

Jung-won se sobresaltó ante la voz que sonó justo detrás de él. Hasta hacía unos segundos estaban a una distancia considerable, pero, de repente, Je-woo estaba muy cerca.

“Lo veré. Debo verlo.”

Jung-won se dio la vuelta apresuradamente y siguió la espalda de Je-woo.

“Esta es la cocina. Si falta algo, dímelo.”

Al ver que no había rastro alguno de que alguien hubiera cocinado allí, comprendió la situación. Jung-won conocía perfectamente el patrón alimenticio de Je-woo: no era un hombre que desayunara, comiera o cenara en casa.

“Casi no comes en casa ni los fines de semana, ¿verdad?”

“Así es. Si llego a comer aquí, pido algo para llevar.”

Je-woo abrió uno de los estantes inferiores.

“Aun así, deberías tener lo necesario para cocinar. He comprado algunos ingredientes y los he dejado en el refrigerador, así que úsalos si quieres.”

“¿Los compró por mí, por casualidad?”

“No los compré para presionarte. Tampoco es obligatorio que los uses, así que si te resulta una molestia, déjalos ahí.”

Solo quería que me dijera que sí. Jung-won se limitó a asentir en silencio.

Hasta ese momento, Jung-won no se había sorprendido demasiado. Su propia familia vivía en un lugar excelente y sus amigos residían en estudios o áticos similares. Sin embargo, hubo una sola cosa que logró asombrarlo. Junto al pasillo que conectaba con la cocina, había una puerta pequeña. Al ver una puerta tan común, pensó que sería un trastero, pero cuando esta se abrió, sus ojos se abrieron de par en par.

“Puedes usarlo cuando quieras, pero tendrás que hacerte cargo de las consecuencias.”

La pared, que tenía un techo muy alto, estaba cubierta de alcohol. Dentro de una gran vitrina, whiskies y vodkas se conservaban a temperatura ambiente, y a un lado había una vinoteca integrada.

“Creo que he hecho bien.”

Al soltar Jung-won esa frase repentina, una mirada intrigada se posó sobre él.

“Lo de nuestro compromiso. Al ver esto, siento que incluso podríamos casarnos ahora mismo.”

Je-woo soltó una carcajada.

“A mi padre le encantaría escuchar eso.”

Hasta entonces, el ambiente entre los dos era bueno y el estado de ánimo de Jung-won era óptimo. El problema surgió cuando aún quedaban dos habitaciones por ver.

“Tu habitación está por aquí.”

Al final del pasillo, dos puertas se enfrentaban. Una era el dormitorio de Je-woo, y la otra, la que Jung-won usaría de ahora en adelante. Usar habitaciones separadas era algo que claramente había previsto, pero aun así, Jung-won se sintió extraño. Se decidió que vivirían juntos, pero eso no significaba que tuvieran que compartir habitación. Era cierto que la convivencia se había acordado para prepararse ante el ciclo de celo de Jung-won, pero no había razón alguna para unir sus cuerpos en ese instante.

Desde el momento en que Je-woo aceptó la convivencia con tanta naturalidad, Jung-won supo que él solo lo estaba aceptando como un compañero de vivienda para compartir el espacio, no porque deseara una pareja con la cual compartir el sueño y el amor. Después de todo, el único que quería estar cerca de la persona que le gustaba era él. Aunque no se había hecho ilusiones, el sentimiento de tristeza al enfrentarse a la realidad era inevitable.

“No tendré motivos para entrar en tu habitación sin permiso. Siéntete cómodo.”

Sabía perfectamente que Je-woo solía hablar de forma seca, pero aquellas palabras, que parecían trazar una línea divisoria, le hirieron como un cuchillo. La frase “siéntete cómodo” debía ser para su bienestar, pero le dolió mucho más el hecho de que él dijera que no tenía motivos para entrar. Le dejó una marca en el corazón.

Esa distancia, estando frente a frente pero separados, se sentía como ellos dos. Jung-won se dio cuenta de que su idea de que se habían acercado un poco más no era más que una ilusión. ¿Qué esperaba, después de solo habernos tomado de las manos un par de veces? Si lo pensaba bien, eso era algo que alguien podía hacer incluso sin sentir ningún afecto especial.

“Gracias.”

Jung-won ocultó todo tras una sonrisa. Eran una pareja comprometida para casarse, pero no eran amantes. Debía estar agradecido simplemente por el hecho de que él le hubiera cedido una casa.

“Recibí tu equipaje hace poco y lo he dejado dentro. ¿Necesitas ayuda con algo más?”

“No.”

De todos modos, lo que Jung-won había traído eran solo ropa y zapatos. Como pronto buscaría otro lugar donde mudarse, habían decidido traer solo lo mínimo indispensable para no tener problemas en el día a día.

“Entonces…”

Tras mostrarle todas las habitaciones, Je-woo puso una expresión seria de repente.

“Lo siento, pero tengo que volver a la empresa.”

Los ojos de Jung-won se abrieron de par en par, sorprendido por la noticia.

“¿Ahora?”

“Ha surgido algo urgente.”

“Ah…”

En realidad, Je-woo tampoco esperaba que esto ocurriera. Pensaba que incluso si tenía mucho trabajo, podría arreglárselas trasnochando con el papeleo, pero resultó que surgió un problema en la sucursal de Alemania y debía ir a una reunión de inmediato. Se sentía aún más culpable por el hecho de que ocurriera justo en el primer día de convivencia.

“Quizás llegue tarde, así que no hace falta que me esperes.”

“Sí. Tenga cuidado.”

Je-woo detuvo a Jung-won, quien intentaba acompañarlo hasta la entrada. Luego, mientras caminaba solo hacia la puerta, se detuvo en seco. Volvió a acercarse a Jung-won.

“¿Se le olvidó algo?”

Je-woo no respondió a esa pregunta.

“……Asegúrate de cenar.”

Eso fue lo único que dijo antes de volver a darle la espalda. Poco después, se escuchó el sonido de la puerta al cerrarse y el pitido electrónico de la cerradura.

“…….”

De repente, al quedarse solo, Jung-won se sintió incómodo tanto en cuerpo como en espíritu. Quizás debí venir otro día. Se sintió culpable y avergonzado por haber fijado la fecha justo el día después del compromiso, como si hubiera estado esperando. Sabía que era un hombre ocupado, pero si hubiera sabido que estaría tan atareado incluso el domingo, habría elegido un día que no fuera una molestia.

El comienzo de su convivencia empezó con un leve chirrido.

Esa noche, Jung-won cenó solo. No tenía apetito, pero forzó su camino hacia la cocina recordando la voz de Je-woo diciéndole que no se saltara ninguna comida. Abrió el refrigerador. Tal como dijo Je-woo, había alimentos, pero no eran solo “algunos”. Había todo tipo de verduras y carnes organizadas por categorías. ¿Cómo voy a comerme todo esto…? La preocupación le invadió. Tendría que usar tantos ingredientes cada día estando solo. Aunque le dijo que no era obligatorio usarlos, le dolía desperdiciar lo que terminaría pudriéndose si no lo consumía.

Sacó una sartén que parecía casi nueva y cocinó. No fue mucho más que verduras salteadas y huevos revueltos, pero los sirvió en un plato bonito y se preparó para comer como es debido.

“Haa…”

No es que le hubiera salido mal, pero no tenía sabor. Incluso después de terminar, aunque estaba lleno, sentía un vacío extraño en el estómago. Después de lavar los platos y secarlos bien, dejó todo tal como estaba al principio, de modo que si Je-woo regresaba, no habría rastro alguno de que alguien hubiera cocinado allí.

Pasaron las 9 de la noche y no llegó ningún mensaje de Je-woo. Sin embargo, en su lugar, empezaron a llegar mensajes de otras partes. Docenas de notificaciones de amigos y familiares llegaron al mismo tiempo, como si lo hubieran planeado.

Cho Seung-yoon: [Vi el artículo]

Cho Seung-yoon: [Ignóralo si puedes]

Cho Seung-yoon: [¿Entendido?]

Un artículo sobre ellos había aparecido en Internet.

“Tae-jin y Se-a sellan su unión. Captados en la ceremonia de compromiso del día 9”

“Yoo Je-woo, segundo hijo de Tae-jin, y Lee Jung-won, tercer hijo de Se-a, en la ceremonia de compromiso del día 9…”

Palabras clave como “Grupo Tae-jin”, “Grupo Se-a” y “Compromiso” dominaron las búsquedas en tiempo real durante mucho tiempo. Las fotos eran todas de ayer. Eran imágenes tomadas desde lejos, tan borrosas que apenas se podía reconocer quiénes eran. Cualquiera que lo leyera pensaría que fueron fotos tomadas a escondidas, pero en realidad, fueron fotos escenificadas intencionalmente por periodistas contratados. Ambas familias habían acordado que, si de todos modos se iba a filtrar el rumor, era mejor sacar un artículo preciso ellos mismos, y el hecho de publicarlo al día siguiente también fue intencionado.

Pero no tenía mucho sentido. Otros periódicos, al darse cuenta de la noticia, compitieron por publicar titulares aún más provocativos.

“Compromiso entre un alfa dominante y un omega recesivo, ¿será posible llegar al matrimonio?”

“¿Acaso hay algún secreto? ¿Cuál es la verdadera intención detrás de la unión matrimonial entre Tae-jin y Se-a?”

Como era de esperar, todos los artículos se centraban en especular sobre las razones detrás del compromiso en lugar de informar sobre el hecho en sí. Eran chismes sin valor, diez de diez, que no merecían ni ser leídos. Lo que Jung-won temía se hizo realidad: el hecho de que él fuera un omega recesivo atrajo aún más la atención de la gente. Los comentarios debajo de las noticias eran, en su mayoría, burlas hacia Je-woo o el Grupo Tae-jin.

└ ¿Por qué un alfa dominante con un omega recesivo? ¿Tiene sentido? ¿No es un artículo de un periodista sensacionalista para ganar visitas?

└ ¿El presidente de Tae-jin se volvió loco? A este nivel, es como vender a su hijo por alguna debilidad con el omega.

└ Parece que el presidente de TJ finalmente perdió la cabeza.

└ Parece que quieren inflar el precio de las acciones, compren acciones de Tae-jin ahora mismo.

└ Apuesto todo lo que tengo a que se divorcian en un año (mi fortuna son 30 wones).

Jung-won apagó la pantalla del móvil tras leer hasta ahí. Parecía que hoy era uno de esos días. Un día en el que todo ocurre tal como se preveía. Y un día en el que, aun esperando que pasara, uno sale aún más herido de lo que pensaba.

Jung-won se acostó en la cama desconocida e intentó conciliar el sueño. Pero no pudo dormir durante mucho tiempo. Por alguna razón, se sentía más solo que cuando vivía solo en su apartamento.

* * *

Toc, toc.

“Adelante.”

Lunes por la mañana, la oficina del director Yoo Je-woo estaba encendida desde temprano.

Él estaba sentado con la misma expresión de siempre, en la misma postura, pasando páginas de documentos. El secretario Kim intentó contener la furia que le hervía por dentro y se acercó a él con rostro inexpresivo.

“Director, buenos días.”

El director Yoo levantó la cabeza lentamente.

“¿Has llegado?”

¿Has llegado? ¿Eso es todo? El secretario Kim reprimió una vez más el impulso de gritar.

“Me gustaría adelantar la reunión de las 3:00 p. m. de hoy, ¿es posible?”

“Consultaré una vez. ¿Qué hora le vendría bien?”

“Preferiblemente por la mañana, o a más tardar a la 1:00 p. m. Si no es posible, prefiero hacerlo otro día.”

“¿Tiene algún otro asunto urgente?”

“Solo unos asuntos personales. Saldré sobre las 3:00. Creo que volveré antes de las 6:00, pero si se hace tarde, márchate a tu hora.”

“Sí, entendido.”

El secretario Kim respondió con naturalidad, pero por dentro estaba estupefacto. El director Yoo Je-woo, que desperdiciaba su tiempo trabajando incluso en días laborables, fines de semana y fuera de horario, ¿saliendo por asuntos personales? Y en horario laboral, además. Solo podía haber una razón.

“Felicidades por su compromiso.”

Ante el saludo lanzado con una sonrisa, Je-woo no mostró reacción alguna. Devolvió un ‘gracias’, pero era claramente un gesto superficial. El secretario Kim tuvo que controlar su irritación una vez más.

“Si me lo hubiera dicho antes, le habría enviado algún detalle.”

De alguna manera, expresaba su queja. Era una forma de protesta por no haber sido informado.

“Bueno, no es nada del otro mundo. Pídeme eso para el día de la boda.”

¿Qué? ¿No es nada del otro mundo?

Estaba atónito. Desde ayer por la tarde hasta ahora, su nombre estaba en las búsquedas en tiempo real, ¿y decía que no era nada importante? Parecía alguien totalmente ajeno a lo que todo el mundo sabía. Por un momento pensó que tal vez no le había dicho nada porque no lo consideraba importante, pero pronto lo negó. Siendo Yoo Je-woo, probablemente no le contaría nada sin importar cuán grave fuera la situación. El secretario Kim quería agarrarlo de la corbata y reclamarle que, al menos a él, su secretario personal, debería haberle contado algo. Pero, siendo un secretario competente, habló con voz suave:

“Aun así, me hubiera gustado enviarle al menos unas flores.”

Seguro dirá que no, pensó, ya dándose por vencido, pero:

“Entonces, hazlo ahora.”

La respuesta fue absurda. ¿Qué pasa? ¿Por qué se comporta así? Se quedó perplejo y sus emociones se reflejaron claramente en su rostro.

“¿Por qué te sorprendes? Dijiste que querías felicitarme. Si digo que puedes hacerlo ahora, ¿es que no quieres?”

“No, no es eso. Si le parece bien, me encantaría.”

“Bien, hazlo.”

Dicho esto, Je-woo volvió a bajar la mirada hacia sus documentos.

“Ah, y otra cosa.”

El secretario Kim, que se alejaba con una sensación extraña, se detuvo. Pensó que tal vez tenía otro encargo, pero lo que escuchó a continuación fue aún peor:

“Que las flores sean en maceta.”

Ah, sí… El secretario Kim, que había olvidado por completo mantener su expresión profesional, salió de la oficina con cara de tonto.

Mientras tanto, Je-woo, al quedarse solo, suspiró profundamente.

“Haa…”

Recordó el rostro blanquecino que había visto esa mañana.

‘¿Has dormido bien?’

Jung-won, al decir eso, tenía un rostro que distaba mucho de haber dormido bien.

‘Yo dormí bien, pero parece que tú no.’

‘Creo que es porque la cama es distinta.’

Su rostro, que solía tener vida, había cambiado. Jung-won tenía ojeras profundas y se veía demacrado. Je-woo sabía que la razón por la que no había podido dormir no era solo el cambio de lugar. El artículo publicado la noche anterior era más vulgar de lo que esperaba, y la gente tenía más interés en la vida ajena de lo que él creía.

‘Yo estoy bien. De todas formas, es verdad que soy un omega recesivo.’

Es verdad que es un recesivo, pero eso no es ninguna falta. Je-woo soltó una carcajada irónica ante la desfachatez de los escritos que lo trataban como si fuera una debilidad imperdonable. Lo mejor de todo era la teoría de que, como él era un alfa dominante, su padre lo casaba con un omega recesivo para evitar que compitiera con su hermano mayor, un alfa normal, por la sucesión.

¿Qué se supone que debo hacer en estos casos? Nunca en su vida se había preocupado por el estado de ánimo de alguien, así que no tenía ni idea de qué hacer. Al final, después del saludo matutino, la incómoda despedida fue el final.

Drrr. Mientras suspiraba de nuevo, la pantalla de su móvil se iluminó.

[Nos veremos a las 3:30 p. m. de hoy.]

A Je-woo le dolió la cabeza. Tenía dos tareas pendientes: la urgente era la otra, pero la más difícil era esta. Tras enviar una respuesta afirmativa, pasó unas páginas de documentos que ni siquiera estaba leyendo y los dejó sobre la mesa con irritación. Nunca antes había permitido que los asuntos personales interfirieran en su trabajo. Tenía mucho que hacer, pero su mente se iba a otro lado. Todo se volvió complicado apenas se comprometió con Jung-won.

La reunión, adelantada a la 1:00, terminó a las 2:30 p. m. Je-woo se dirigió apresuradamente al lugar de la cita. Tras abandonar su trabajo y conducir durante una hora fuera de la sede, llegó a un famoso instituto de feromonas en las afueras. Gracias a que tenía una cita previa, pudo ir directamente al laboratorio privado en el octavo piso.

Toc, toc. La puerta se abrió nada más llamar. El hombre con bata blanca le recibió con una expresión de alegría.

“¡Ah! ¡Ha venido!”

“Hola.”

“Con lo lejos que está, podría haber ido yo.”

“No es necesario.”

“Por favor, pase por aquí.”

La mesa de acero en un extremo estaba impecablemente limpia. Solo había una carpeta blanca, un sobre marrón y una placa con el nombre ‘Baek Seung-chul’.

“¿Cómo se encuentra el joven señor?”

El hombre que acababa de recibir a Je-woo con una sonrisa cambió su expresión en cuanto se sentó. Solo había un ‘joven señor’ por el que Je-woo se preocupaba.

“Solo ha pasado un día, así que no parece haber nada fuera de lo común.”

“Y, sobre lo que le comenté aquella vez…”

“He hecho tal como me pidió.”

“Ah… entiendo.”

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Un alivio cruzó su rostro preocupado. Je-woo, tras escuchar sobre el ciclo de celo de Jung-won, se había reunido con el Dr. Baek Seung-chul, su médico de cabecera, al día siguiente. La primera reunión fue un domingo por la mañana, en una cafetería cerca de la casa del doctor.

‘Me han informado que usted es un alfa dominante. Justo estaba pensando en contactarlo.’

Ambos sabían por qué estaban allí.

‘Esto es grave.’ El Dr. Baek expresó su preocupación cuando Je-woo mencionó la convivencia. ‘El joven señor es un omega recesivo y su nivel no es estable, por lo que se verá afectado con mayor facilidad por las feromonas alfa. No sabemos qué puede pasar si está expuesto a ellas de cerca o en exceso, y más aún siendo usted un dominante…’

‘¿Qué quiere decir con que no sabemos? ¿Acaso puede que su celo llegue antes?’

‘No. El celo es impredecible, así que no es necesariamente eso, sino que… bueno…’

El doctor dudó en continuar y, tras un momento de vacilación, dijo con cautela:

‘Lo que quiero decir es… que puede que incluso les sea difícil tener relaciones. Podría tener dificultades para respirar o, en casos graves, perder el conocimiento.’

‘¿Está bien si Jung-won-ssi está en su celo?’

‘En ese momento, sus propios niveles de feromona suben al máximo, por lo que la afectación es menor.’

Eso significaba que solo podrían tener relaciones durante el celo de Jung-won. Como el celo no llegaba, su primera vez sería obligatoriamente en ese momento.

‘¿No hay otro método?’

Je-woo no quería que Jung-won, quien ya tenía recuerdos desagradables sobre su celo, tuviera que pasar por esto.

‘Hmm… Ya que van a vivir juntos… lamentablemente, la única opción es evitar el contacto tanto como sea posible. Deberían usar habitaciones separadas y evitar estar muy cerca por mucho tiempo. Es importante que se adapten poco a poco.’

Vivir juntos, pero en habitaciones separadas y vidas separadas. Aquella convivencia sin sentido dejó a Je-woo inquieto. Él había aceptado la convivencia por el celo de Jung-won, pero no solo por eso. La razón principal por la que no quería casarse era porque no quería que nadie interrumpiera su ritmo de vida. No soportaba tener más responsabilidades ni interferencias. Sin embargo, aceptó porque tuvo la certeza de que con Jung-won podría estar bien. Estaba preparado para una nueva vida, pero al darse cuenta de que tendría una convivencia en la que no podía hacer nada, no pudo evitar sentirse amargado.

“Quisiera verificar sus niveles, ¿es posible?”

“Sí.”

“El análisis de sangre es rápido, pero la administración del fármaco lleva tiempo. Unos 30 minutos, quizás una hora. Como ha venido hasta aquí, podré darle los resultados al instante.”

Hacía mucho que Je-woo no se sometía a estas pruebas. Al principio, por su desarrollo tardío, era obligatorio hacerlo una vez al mes, pero tras estabilizar sus feromonas, nunca hubo problemas. Por eso, no se había examinado desde que cumplió veinte años. Y por eso había olvidado lo terrible que era aquel fármaco entrando a través de la aguja.

“Es doloroso, ¿no? Si es demasiado, podemos hacer una pausa.”

“Estoy bien. Hágalo todo de una vez.”

“¿Está seguro? Aún faltan dos más.”

“Sí.”

“Resiste muy bien. La mayoría no puede hacerlo de una sola vez, a menos que sean personas que lo hagan a menudo, como el joven señor Jung-won.”

Je-woo reprimió las ganas de vomitar mientras preguntaba:

“¿Cada cuánto se hace Jung-won-ssi estas pruebas?”

“Hasta principios de este año, una vez al mes, pero desde mayo, cada semana.”

Cada semana.

Alguien que conoce este dolor no querría repetirlo, ¿y él tenía que hacerlo cada semana? Su frente, normalmente serena, se arrugó por completo.

“Espere un momento, por favor.”

Tal como dijo el Dr. Baek, confirmar los niveles no tomó mucho tiempo. Los resultados llegaron rápidamente.

“Al ser un alfa dominante, sus niveles son bastante estables. ¿Me dijo que antes no ha tenido problemas, verdad?”

“Así es.”

“¿Sus ciclos de rut son regulares?”

“Sí.”

“Qué alivio. Como usted es más hábil controlando sus feromonas que otros, no debería ser tan difícil como parece.”

Sin embargo, las pautas a seguir no cambiaban. Seguirían en habitaciones separadas y evitando el contacto físico.

“Como mencioné antes, es recomendable transferir feromonas poco a poco. Un contacto ligero está bien, pero… más allá de eso…”

Je-woo sonrió para sus adentros ante la sugerencia del doctor de empezar ‘paso a paso’, desde tomarse de la mano. Dos adultos comprometidos, ¿y tener que ir paso a paso por tomarse de la mano? No es que estuviera deseando ir más allá, pero le irritaba saber que había pasos que seguir.

“Entendido.”

Tras escuchar algunas precauciones más, Je-woo se levantó después de una hora de haber llegado.

“Los efectos del fármaco aún perduran, descanse un poco antes de irse.”

“Estoy bien. Le llamaré si surge algún inconveniente.”

“Muy bien. Ah, por cierto… ¿cuándo piensa decirle al joven señor? Debería saberlo, ¿no cree?”

“……Buscaré el momento adecuado.”

“Por favor, hágalo. Si tiene alguna duda, llámeme cuando quiera.”

Antes de que Je-woo saliera de la habitación, el Dr. Baek lo llamó para pedirle que cuidara bien de Jung-won. No era el cariño de un médico hacia un paciente, sino el de un adulto que lo había visto crecer. Je-woo hizo una profunda reverencia. Salió del edificio con la misma expresión de siempre, pero no se sentía bien. Quizás por los restos del fármaco en su cuerpo, fruncía el ceño automáticamente.

¿Habría sido diferente si yo no fuera un alfa dominante?

Quizás todo habría sido más fácil. Si hubiera sido solo un alfa normal, quizás las noticias que escandalizaron internet, estos procedimientos tediosos y este caos no serían tan extremos.

Mientras regresaba a la empresa, siguió recibiendo mensajes. Eran conocidos que habían visto la noticia o sus padres preguntando por Jung-won. Con la cabeza llena de asuntos complejos, dejó el móvil a un lado por un momento.

* * *

A las 8:00 p. m., el secretario Kim, quien se suponía que ya había salido de trabajar, regresó a la oficina.

“¿No habías terminado tu jornada?”

“Director, quería entregarle esto.”

El secretario Kim extendió hacia Je-woo un enorme ramo de flores que sostenía en sus brazos.

“Una vez más, felicidades por su compromiso, director. Ah, y ya envié la maceta a su domicilio.”

En realidad, el secretario Kim había preparado el ramo adicional por satisfacción propia, pero estaba mentalmente preparado para recibir una reprimenda por haber hecho algo innecesario. Como era de esperar, Je-woo miró las flores con apatía, sin rastro de alegría. Y para colmo, el color era un naranja extremadamente llamativo. Sus ojos, vacíos de toda emoción, se detuvieron un buen rato en ellas antes de levantar la mirada.

“¿Qué es esto?”

“……¿Disculpe?”

“Esta flor.”

“Ah. Dijo que prefería una maceta, pero aun así quería entregarle algo en mano. Si no es de su agrado, podría dárselo a su prometido…”

“No pregunto por eso. Pregunto qué flor es esta.”

¿Qué? Fue la segunda vez en el día que el secretario Kim falló en mantener su expresión profesional frente a él. Esta vez, estaba muy confundido.

“¿Me está preguntando el nombre de la flor?”

“Sí.”

Que el director Yoo preguntara algo así era increíble. El secretario Kim no podía dar crédito a la situación.

“Es una caléndula……”

“¿Caléndula?”

“Sí. Le comenté al empleado de la floristería que usted se había comprometido y me la recomendó. Dijo que es una flor que encaja con el otoño y que es muy popular.”

El secretario Kim terminó explicando cosas que ni siquiera le habían preguntado. Aunque era información innecesaria, Je-woo escuchó cada palabra hasta el final.

“Gracias.”

“Sí…… Con su permiso, me retiro.”

Tras la partida del secretario, Je-woo, quien originalmente planeaba quedarse mucho más tiempo en la oficina, se levantó a mitad de sus tareas, distraído por el ramo de flores colocado a un lado. El reloj de la pared marcaba las 8:30 p. m.

Apenas un día, solo un día después de comenzar a vivir juntos, se dio cuenta de algo: lo aterrador que era el hecho de que, al regresar a casa, podría verlo.

Al llegar al ático, Je-woo abrió la puerta como de costumbre.

“Bienvenido.”

Entró sin pensarlo mucho, pero desde la misma entrada sintió que su vida había cambiado. ¿Cuánto tiempo hacía desde la última vez que alguien me recibió así? Había pasado tanto tiempo que ni siquiera recordaba cómo se debía responder en esos casos. Por eso, en lugar de decir “ya estoy en casa”, soltó lo primero que le vino a la mente.

“¿Cuándo llegaste?”

“Hace un momento. Le envié un mensaje, ¿no lo vio?”

Je-woo sacó el teléfono que había dejado abandonado durante horas, pero al ver decenas de mensajes, se dio por vencido antes de revisarlos.

“Lo siento. ¿Pasó algo?”

“No, en absoluto.”

Al ver que Je-woo fruncía el ceño, Jung-won negó con la cabeza apresuradamente.

“Solo le envié el mensaje porque pensé que saldría del trabajo antes que usted, y me pareció correcto avisarle que entraría a una casa vacía. No pasó nada especial, así que no necesita sentirse culpable.”

Jung-won se sintió apenado, pensando que había interrumpido a alguien tan ocupado que no tenía tiempo ni de ver su mensaje.

“¿Vas a hacer eso cada vez?”

“……¿Perdón?”

“Pregunto si vas a preguntarme eso cada vez que salgas antes del trabajo. Tendrás que entrar en una casa vacía cada vez.”

Je-woo, tras cambiarse a las pantuflas y pararse frente a Jung-won, lo miró fijamente.

“Si le molesta, no lo volveré a hacer.”

“Me molesta.”

“Sí.”

La expresión de Jung-won, que había parecido un poco más animada que por la mañana, se ensombreció instantáneamente. Afortunadamente, la conversación, que estuvo a punto de convertirse en un malentendido, se aclaró de inmediato con las siguientes palabras.

“Me refiero a que me molesta que te preocupes tanto. No a que me moleste que me contactes.”

“Ah……”

Los ojos de Jung-won, que habían estado temblando de inseguridad, finalmente fijaron su mirada en Je-woo.

“No sabía que te sentías tan incómodo entrando en mi casa.”

“¿Incómodo? No, no es eso……”

“Te disculpas por entrar en una casa vacía; si eso no es preocuparse, no sé qué es. Es decir, que te sientes incómodo.”

Aunque su tono era de reproche, la mirada con la que observaba a Jung-won se suavizó por completo.

“No lo volveré a hacer. Lo prometo. No me siento incómodo en absoluto.”

Finalmente, Je-woo soltó una risa sutil. Una vez terminada la conversación, ambos caminaron naturalmente hacia la sala. Je-woo le entregó a Jung-won lo que traía.

“Me lo dio el secretario. Dijo que felicidades por el compromiso.”

Je-woo no tenía ni un gramo de romanticismo en su expresión indiferente y su tono seco. Sin embargo, los ojos de Jung-won se abrieron un poco y no pudo apartar la vista de las flores durante varios segundos. Poco después, las comisuras de sus ojos se curvaron, formando una sonrisa radiante.

“Por favor, dígale que muchas gracias. Estoy muy feliz.”

¿Realmente es algo por lo que estar tan feliz? Je-woo se asombró al ver a Jung-won. En realidad, cuando el secretario Kim compró el ramo, Je-woo no dijo nada porque tuvo el presentimiento de que a Jung-won le gustaría. Si no hubiera sido así, habría sido el primero en criticarlo por buscarse trabajo innecesario. De hecho, la razón por la que aceptó recibir un regalo de compromiso fue porque la palabra ‘flores’ le hizo pensar en alguien a quien le haría ilusión.

“¿Habrá enviado caléndulas a propósito por su significado?”

Jung-won preguntó con tanta naturalidad que Je-woo pensó, por un momento, que era una flor que todo el mundo debería conocer, salvo él. Pero enseguida comprendió que era poco común conocer el lenguaje de las flores.

“No creo que haya sido por eso, ¿es un buen significado?”

“Sí. El significado de la caléndula es muy bonito.”

Je-woo escuchó el pequeño susurro de Jung-won: Felicidad que seguramente llegará. Tras oírlo, su pensamiento se inclinó a que el secretario Kim realmente no lo sabía de antemano.

“Ah, por cierto, hace poco llegó una maceta también.”

“¿Ya llegó?”

“El encargado la trajo hace unos 20 minutos, pero como no sabía si debía meterla dentro, la trasladé yo mismo. La dejé en el balcón, ¿quiere verla?”

Aunque Je-woo no tenía curiosidad ni ganas de verla, siguió a Jung-won, que estaba visiblemente emocionado, hacia el balcón.

“¿Verdad que es preciosa?”

Más que preciosa, Je-woo solo pudo pensar que era más grande de lo que esperaba. Mientras Jung-won explicaba sobre la maceta, la mirada de Je-woo se posó durante más tiempo en aquel rostro blanco y emocionado que en la propia planta.

“Hmm. Si hubiera sabido que te alegrarías tanto, habría traído un par de macetas antes.”

Jung-won, que se había acercado a él, negó lentamente con la cabeza.

“No es por la maceta, me alegra que me feliciten. Es la primera vez que recibo una felicitación de alguien que no es de mi familia o un amigo.”

Era difícil creer que esa cara, que sonreía tan suavemente, fuera la misma persona que se veía tan deprimida esa misma mañana.

“Ya puede entrar, ha visto todo. ¿Tiene que trabajar después de bañarse?”

“Sí.”

“Entonces vaya rápido.”

“Está bien.”

Tan pronto como entró en su habitación, Je-woo se quitó la asfixiante corbata. Se soltó el reloj, se deshizo de la ropa incómoda y caminó hacia el vestidor. Antes de quitarse la chaqueta, sacó su móvil. Al abrir el buzón de mensajes que no había podido revisar antes, encontró dos notificaciones.

Lee Jung-won: [¿A qué hora vendrá hoy? Le escribí porque creo que saldré antes que usted.]

Lee Jung-won: [Entonces, ¡mucho ánimo!]

¿Qué es esto?

Solo leer mensajes tan sencillos le provocó una sensación extraña. Era un sentimiento cosquilleante en el pecho, extraño y desconocido para él.

Tras bañarse y cambiarse, Je-woo notó que eran apenas las diez de la noche y abrió la puerta de su habitación. Caminó directamente hacia la puerta que estaba exactamente frente a la suya. Toc, toc.

“Jung-won-ssi.”

Al llamar, escuchó un sonido desde el interior. Aunque no fue claro, sonó como si pidieran un momento, así que esperó allí mismo. Unos segundos después, la puerta se abrió de golpe.

“Lo siento, yo también estaba bañándome…… ¿necesita algo?”

La pequeña cabeza se movió y el cabello negro, peinado con esmero, se alborotó. Algunos mechones, todavía húmedos, estaban pegados a sus mejillas suaves. Al bajar la mirada por su rostro blanco, Je-woo notó la línea del cuello, que hoy parecía especialmente larga debido a la camiseta de cuello ancho.

“Es que no pude despedirme deseándote buenas noches.”

“Ah……”

“Que duermas bien, nos vemos mañana.”

Je-woo planeaba marcharse inmediatamente después de decir eso, temiendo que descubriera hacia dónde se dirigía su mirada. Sin embargo, al levantar la vista, notó que la expresión de Jung-won era algo extraña.

“¿Por qué te pasa eso?”

“¿Perdón?”

“Parece que te ocurre algo. Tu expresión……”

“No, no ocurre nada.”

Jung-won negó incluso con las manos.

“Entonces, buenas noches.”

La puerta se cerró con algo de prisa, y Je-woo se quedó frente a ella frunciendo el ceño sin querer.

“Haa……”

Maldita sea. Pensó. Había creído que seguir las etapas, aunque un poco tedioso, no sería difícil, pero por un momento lo olvidó todo y casi abraza esos hombros delgados.

‘Por favor, tenga paciencia, incluso si es difícil, por el bien del joven señor.’

Tenía ganas de descargar su frustración con el Dr. Baek, quien no tenía la culpa de nada. ¿Acaso usted podría cumplir esa petición fácilmente después de ver esto?

Mientras tanto, Jung-won, tras cerrar la puerta, se apoyó contra la pared y recuperó el aliento. Miró al vacío, aturdido. Wow, qué sorpresa……

Hasta ahora, Je-woo siempre se le había aparecido en traje. Era lógico, ya que se encontraban mientras trabajaba, en el salón o incluso cuando se conocieron en el club. Pero,

‘Es que no pude despedirme deseándote buenas noches.’

El flequillo, que siempre llevaba peinado hacia atrás con rectitud, caía naturalmente. Vestido con una camiseta cómoda y ropa de estar por casa, parecía una persona completamente diferente. Y además, ¿por qué su aroma era tan agradable? Era tenue, pero evidente. Solo por un instante.

Pum, pum. Su corazón latía tan fuerte que no podía soportarlo.

Jung-won se acostó en la cama, pero no pudo dormir fácilmente esa noche tampoco. Estaba exhausto por no haber dormido bien el día anterior, pero esta vez el motivo era diferente. ¿Buenas noches? ¿Cómo voy a dormir bien? Solo de pensar que sería así todos los días, la preocupación lo invadió.

‘Que duermas bien, nos vemos mañana.’

Hasta el momento en que logró conciliar un sueño difícil, aquella voz grave resonaba en su cabeza como un eco repetitivo.

* * *

A la mañana siguiente, Jung-won, quien se despertó con el sonido de la última alarma, no dio ni un solo paso fuera de su habitación hasta que estuvo completamente listo para ir a la empresa. Como la habitación tenía su propio vestidor, baño e incluso un pequeño refrigerador, sinceramente no tenía necesidad de salir.

Había pasado más de una hora desde que se levantó y ni siquiera había sentido la presencia de Je-woo, mucho menos visto su rostro. La verdad, si vivían así, no se sentía como si estuviera compartiendo su vida con alguien. Sus horarios para levantarse y acostarse eran distintos, e incluso entre semana ni siquiera tenían la oportunidad de comer juntos, por lo que parecía que nunca se cruzarían a menos que se forzara la situación.

El único momento en que sus tiempos coincidían era a las 7:40 a. m., la hora de salir de casa; y aun así, si uno de los dos se retrasaba un solo minuto, el encuentro se esfumaba.

Para no perder ese momento, Jung-won abrió la puerta exactamente un minuto antes.

Clic.

Como si lo hubieran planeado, ambos salieron al mismo tiempo. Je-woo, como siempre, iba vestido impecablemente.

“Buenos días.”

Jung-won le dedicó el mismo saludo que el día anterior.

“¿Has dormido bien?”

Tras responder, Je-woo se acercó a él con pasos decididos y lo miró fijamente, de una manera tan intensa que resultó vergonzoso.

“Parece que no. Esperaba que estuvieras un poco mejor que ayer.”

Su tono era de gran insatisfacción. Le molestaba el rostro de Jung-won, que al igual que el día anterior, se veía cansado.

“Es solo porque es el segundo día. Es normal cuando uno duerme en una cama distinta.”

“¿Y eso mejorará algún día?”

“Por supuesto.”

“¿Cuándo?”

“Cuando… me sienta cómodo.”

¿Llegará algún día en que me sienta cómodo? ¿Cuándo será eso exactamente? En realidad, a mí también me gustaría saberlo. Jung-won murmuró eso para sus adentros.

“Aunque no te sientas cómodo, no puedo enviarte de vuelta a casa. Así que intenta acostumbrarte pronto.”

Mientras decía esto, Je-woo le acarició la cabeza con un toque ligero. Jung-won se sorprendió tanto que sintió que el corazón se le caía a los pies.

“Vamos.”

“Sí.”

Desde el piso 20 hasta el estacionamiento en el sótano 1. Tres minutos para salir de casa y entrar al ascensor, y menos de dos minutos para bajar y despedirse. El tiempo máximo que ambos podían compartir por la mañana era de apenas cinco minutos.

Al llegar a la empresa, las miradas seguían siendo hirientes. Desde que salió el artículo el domingo, el día de ayer se sintió literalmente como ser un mono en el zoológico. Aunque solo el jefe de equipo Yoon y el gerente Lee, de su mismo departamento, se acercaron a preguntarle directamente por la noticia, los desconocidos no hacían más que mirarlo fijamente, señalarlo con el dedo o hablar en voz lo suficientemente alta para que él escuchara.

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El líder del equipo, Oh Seong-hwan, al notar la situación, lo llamó cerca de las 4:00 p. m. de ayer y le sugirió que saliera temprano. No había otra opción, ya que el personal de otros departamentos se paseaba tanto por su oficina durante horas de trabajo —no solo a la hora del almuerzo— que perturbaban el ritmo laboral.

¿Será mejor hoy?

Aunque era algo que él mismo había previsto, el interés de la gente era mucho más excesivo de lo que pensaba y le resultaba difícil de sobrellevar. Pero no había nada que pudiera hacer. Cerró los ojos y tapó sus oídos hasta que el interés de la gente se calmara por sí solo.

“Jung-won-ssi, ¿estás ocupado?”

Cerca de las 10:00 a. m., el líder Oh, que regresaba de la reunión matutina, lo llamó.

“¿Podrías prepararme 20 copias de ese plan que vimos hace poco?”

“¿Tantas?”

“Para llevarlas a la reunión de la tarde. Por lo pronto, la reacción de nuestra parte fue positiva.”

“Sí. Te las entregaré de inmediato.”

Jung-won fue personalmente a fotocopiar el documento, pero cuando iba por la mitad, notó que no se imprimía correctamente. Desde hace dos días había aparecido el mensaje de advertencia de reemplazo, pero como todos lo habían ignorado, la tinta se agotó justo cuando él lo necesitaba. Además, para colmo, el empleado que solía encargarse de esas tareas menores estaba de baja por enfermedad.

“¿Quieres que lo traiga yo?”

El gerente Lee, al ver la situación complicada, se levantó de su asiento para ir en su lugar.

“No, por supuesto que debo ir yo.”

“Te veía ocupado. Yo estoy libre ahora.”

“Está bien. Iré y volveré enseguida.”

No debería haber dicho eso.

“¿Te enteraste? Lo de Tae-jin y Se-a.”

No importa cuánto cerraras los ojos y taparas tus oídos, siempre hay momentos inevitables. Jung-won llegó frente al cuarto de suministros justo a tiempo para escuchar aquello.

“Qué lástima, de verdad.”

“¿Quién? ¿El alfa dominante o el recesivo?”

“Pues obviamente el alfa dominante. Dicen que lo están casando con un recesivo a propósito para que no codicie el puesto de sucesor de Tae-jin. Ya sabes, el mayor es un alfa normal y el segundo es un dominante.”

A través de la pequeña ventana se veían tres o cuatro sombras. Jung-won se detuvo y retrocedió sigilosamente.

“¿No es un poco imprudente el presidente de Tae-jin? Yo en su lugar, preferiría entregarle el puesto de heredero. Honestamente, el tercer hijo de esta casa está completamente marginado. No creo que pueda llevarse mucha fortuna, ¿por qué lo incluirían como parte de la familia?”

“Es una familia con dinero, ¿qué importa la herencia? Lo que no entiendo no es el dinero, sino el prestigio. Por más que sea, se está convirtiendo en alguien de su propia familia, ¿no resulta vergonzoso que alguien así sea un asistente que vende almuerzos?”

“No se puede entender qué pasa por la mente de los que tienen tanto dinero. Bueno, son gente de otro mundo, sería extraño que entendiéramos algo.”

Afortunadamente, no reconoció ninguna de las voces. No eran personas de su departamento ni nadie conocido. Solo eran unos ociosos reunidos chismeando sin sentido, pero Jung-won no pudo evitar que le afectara.

“Dicen que todo eso es un rumor y que es mentira.”

“¿En serio?”

“Dicen que solo es para subir el precio de las acciones, que solo se comprometerán pero que no se casarán.”

“Pero si no se casan de verdad, ¿no caerían aún más las acciones?”

“Por eso dicen que los inversores privados no se atreven a tocar nada. Creo que incluso las acciones de Tae-jin han bajado un poco ya.”

Había fallado en cerrar los oídos. Debía ignorarlo, ignorarlo y regresar, pero sus pies no se movían.

“¿No harán una declaración oficial? Con sacar el artículo les basta.”

“¿Qué son, celebridades? No hacen esas cosas.”

“Me da curiosidad qué será verdad. ¿Vamos a preguntarle? Está vendiendo almuerzos en el piso de arriba. Jajaja.”

“Oye, cállate. Alguien podría escuchar.”

Al final, Jung-won esperó hasta que terminaron de hablar antes de poder dar un paso. Subió directamente a la azotea. Las acciones de Tae-jin apenas habían variado; habían bajado solo un poco respecto al día anterior, pero era una fluctuación normal. Sin embargo, mientras buscaba eso, vio artículos llenos de insultos hacia el presidente de Tae-jin por este compromiso.

Jung-won cerró la ventana del navegador. Entonces, hizo una llamada a algún lugar.

Tu-ru, tu-ru.

—Diga.

La persona respondió al segundo tono.

“Lo que hablamos ayer… estaba pensando en que deberíamos hacerlo.”

—¿De verdad?

“Sí.”

—¿Ya terminaste de hablar con Je-woo?

“No. Iré a hablar con él hoy. Probablemente diga que está bien, así que por favor, busca una fecha.”

La persona a la que Jung-won llamó era su madre. El ‘día’ al que se referían era la fecha de la boda. La familia de Jung-won era del tipo que ignoraba fácilmente artículos tan absurdos. Siempre que había habido ruido en el pasado, no le habían dado importancia. Pero si se trataba de un artículo relacionado con Jung-won, era diferente. Todos se preocupaban más que el propio interesado por si salía herido.

Mientras circulaban falsos rumores, surgió la opinión de publicar la fecha de la boda lo antes posible. La primera persona que sugirió eso fue el padre de Jung-won, y su madre fue quien lo contactó.

—Pero, ¿estás realmente bien con eso?

“Sí. De todos modos lo haré, así que no me importa adelantarla un poco.”

Aunque no hubiera escuchado la conversación de hace un momento, él ya tenía pensado hacerlo desde ayer. El hecho de comprometerse y casarse había sido solo petición suya, y no quería causar ningún daño a la otra parte. Por supuesto, no creía que el resto de los artículos se calmaran solo por la noticia de la boda, pero pensaba hablar pronto con Je-woo porque creía que, al menos, podría refutar algunas de las noticias.

Jung-won se sentía tan apenado con él, pero a la vez, se sentía como un egoísta por no querer desistir de su decisión.

Aun así, me gusta tanto.

No podía detener los sentimientos que crecían día tras día.

* * *

El verdadero problema era que no había tiempo para hablar de esas cosas.

‘Estaré ocupado durante unos días. Llegaré tarde, así que no me esperes y asegúrate de comer bien’.

Je-woo llegó de madrugada tanto el martes como el miércoles y el jueves. Y cuando Jung-won despertaba, él ya se había ido a trabajar. Jung-won comprendió entonces que aquellos cinco minutos que al menos podía verle por la mañana habían sido un tiempo muy largo. Habían pasado ya tres días y llegó el viernes.

“Entonces, ¿ya fijaste una fecha? ¿Cuándo decidieron hacerlo?”

“Aún no he podido decidirlo. Te avisaré esta semana.”

Había recibido la fecha de la boda que le habían pedido, pero como no había podido preguntarle al interesado, no podía decirle nada a nadie.

“Pero Je-woo parece estar muy ocupado. Hubiera sido bueno que viniera contigo hoy.”

Hoy, viernes, era el día de la reunión familiar en la casa del presidente Lee. Como era una reunión a la que nunca se podía faltar, ya fuera estando casado o independiente, eso no cambiaba solo por estar comprometido.

“Dijo que tiene un asunto importante. Vendré con él la próxima vez.”

En realidad, como ni siquiera había podido mencionar la fecha de la boda, por supuesto que ni siquiera se le ocurrió decirle que viniera a la reunión de hoy. De todos modos, como era obvio que él llegaría tarde, Jung-won ni siquiera lo llamó. Pensó que, aunque cenara tranquilamente antes de irse, llegaría a casa antes que el dueño. Como era de esperar, hasta las 9 de la noche, el teléfono de Jung-won permaneció en silencio.

El camino de regreso a casa fue solitario. Sabía que se sentiría aún más solo al llegar, por lo que, al menos hoy, no quería ir. Hubiera sido bueno encontrar a un amigo y beber algo, pero justo después de que saliera el artículo, estaba confinado a quedarse en casa durante varias semanas. Había mucho alcohol en casa, pero no quería beber solo. Más bien, antes era mejor… En cuanto ese pensamiento cruzó su mente, Jung-won se detuvo. Intentó convencerse durante todo el camino de que estaba bien, tratando de alejar los pensamientos melancólicos.

Al llegar frente al ático, Jung-won abrió el teclado. Tenía una llave propia que le dio Je-woo, pero se sentía más incómodo entrando como si fuera el dueño en esta casa que aún le resultaba extraña. Presionó los ocho dígitos y, tras escuchar el alegre sonido de confirmación, abrió la puerta. Afortunadamente, el aroma refrescante que lo envolvió ayudó a disipar un poco su estado de ánimo. Dio un paso como de costumbre, pero una silueta familiar bajo la luz tenue de los focos llamó su atención.

“¿Y la llave?”

Solo había una persona capaz de usar ese tono exigente. La gran figura se le acercó a zancadas. Pero en ese momento, las piernas de Jung-won se movieron solas. ¿Eh? Jung-won retrocedió sin darse cuenta.

“……”

“……”

Una ceja del hombre que se acercaba se contrajo. Al mismo tiempo, su frente, normalmente tersa, se arrugó. Je-woo se detuvo allí y simplemente miró a Jung-won durante unos segundos.

Ah, esto no era lo que quería. El silencio que cayó fue pesado.

“Eh… ¿cuándo llegó? Hoy ha venido temprano.”

Intentó avanzar, pero sus piernas estaban como petrificadas y no se movieron. Era extraño. Definitivamente era alguien a quien quería ver tanto, pero, al contrario de lo que dictaba su cabeza, su cuerpo no le obedecía.

“Hace tiempo que no nos vemos, ¿no? Bueno, solo han pasado tres días, así que supongo que no es tanto…”

Jung-won habló para intentar escapar de la situación incómoda. Había perdido la calma y soltó lo primero que le vino a la mente. Por supuesto, no había forma de que Je-woo no se diera cuenta.

“¿Te sorprendes porque siempre vienes a una casa vacía y hoy estoy yo, o es que simplemente quieres evitarme?”

La voz grave sonaba fría.

“Eh…”

En realidad, no era ninguna de las dos cosas. Se sorprendió un poco, pero no tanto como para dar un paso atrás por reflejo, y mucho menos quería evitarlo.

“Es que me dio tanta alegría verlo que me sorprendí.”

“¿Esa es una cara de alegría?”

“……”

Ja, Je-woo soltó una risa como si estuviera atónito.

“¿Ya se te pasó el susto?”

“Sí.”

“Entonces ven aquí. Déjame ver tu cara.”

Ahora que lo pensaba, el lugar donde estaba Jung-won era muy oscuro porque no entraba luz. La única iluminación en toda la casa era un pequeño foco encendido donde estaba Je-woo. Jung-won, como si estuviera hechizado, fue hacia él, aunque era difícil de creer que fuera la misma persona que lo había rechazado hacía un momento. Al pararse frente a él y levantar la cabeza, se encontró con dos ojos claros que lo miraban desde arriba. Miró fijamente ese rostro nostálgico al que no veía desde hace tiempo, sin sentir vergüenza alguna.

¿Qué estará pensando esta persona ahora mismo?

Tenía una expresión sin emoción, tan indescifrable que era difícil saber qué pasaba por su mente aunque lo mirara mucho tiempo. Era difícil tener la cara tan inexpresiva. Se dio cuenta de nuevo, con dolor, de que realmente no sentía nada por él. Se preguntó por qué le había pedido verle si era así, y en ese instante cruzaron por su mente muchos pensamientos. Es increíble. ¿Cómo puede ser tan calmado hasta el final?

De hecho, Jung-won no sabía que él era igual de increíble por ser capaz de sostenerle la mirada sin apartarla. Otros se alejaban con solo un vistazo, pero Jung-won era el primero en mirar a Je-woo tan directamente.

Je-woo, que parecía imperturbable por fuera, pensaba en su interior: ¿Cómo pude vivir tres días sin ver este rostro? No lo sabía, pero ahora lo entendía. Él quería ver a Jung-won. Siempre se daba cuenta de eso demasiado tarde, y pensaba que, por eso mismo, era una suerte.

“¿Has comido?”

“Sí, vengo de comer.”

Ambos intercambiaron miradas de forma natural. Parecía que el aire gélido por fin se había derretido.

“¿Por eso llegaste tarde?”

“Sí. Si hubiera sabido que llegaría tan temprano, habría venido más rápido.”

Jung-won no sabía que era muy extraño describir las 10 de la noche como ‘temprano’. Tampoco sabía que decir que habría venido más rápido si hubiera sabido la hora demostraba sus sentimientos.

“¿Pasaste por casa antes de venir? Tu ropa es distinta.”

Je-woo preguntó al ver a Jung-won con camiseta y jeans.

“No, me cambié allá. Todavía me queda mucha ropa por llevar.”

Je-woo arrugó ligeramente las cejas. Entendió la mitad de la respuesta y la otra mitad no. Comprendió que se había cambiado allí y no en casa, pues pudo haber llevado ropa para cambiarse al lugar de la cita. Pero no entendía por qué añadió que le quedaba mucha ropa por llevar.

“¿Fuiste a la casa principal?”

“Sí.”

Ah, ya veo. Je-woo asintió levemente.

“Habrás disfrutado.”

“Bueno, siempre es igual. Muy ruidoso. Ya lo viste esa vez.”

“Entonces podías haberte quedado un poco más. ¿No viniste demasiado pronto?”

“De todas formas, como se reúnen cada semana, normalmente nos despedimos después de cenar.”

“¿Cada semana?”

“Sí. ¿No le dije que se reúnen todos los viernes?”

Sus cejas se cerraron completamente. Hubiera preferido no saberlo desde el principio o no recordarlo en absoluto, pero lo recordaba exactamente, sin errores.

‘Tenemos una reunión familiar todos los viernes. Si estás ocupado, no tienes que ir…’

También recordaba haberle dicho que no se preocupara, que él buscaría tiempo. Él, que conocía sus asuntos de trabajo tan bien que ni siquiera necesitaba una secretaria, había olvidado algo tan importante.

“Ha…”

Estuvo a punto de preguntar por qué no se lo dijo, pero simplemente suspiró. ¿Habría tenido siquiera oportunidad de decirlo? Incluso si la tuviera, probablemente no habría podido. Él también sabía bien que no era fácil decirle eso a alguien que estaba tan ocupado que no aparecía en tres días.

“No es algo importante. Solo cenamos en familia, así que no tiene que preocuparse.”

“Precisamente por eso me preocupo. Porque es una reunión familiar.”

“¿Por qué?”

Sus ojos, abiertos de par en par, estaban llenos de dudas.

“Parece que olvidaste que también seré parte de la familia pronto.”

“Ah.”

“No solo me evitas después de tres días sin verme, ¿también olvidaste que estamos comprometidos?”

“No, eso no es…”

Jung-won dudó y confesó:

“Hace un momento estaba un poco incómodo, supongo.”

“Hablas como si alguna vez no lo hubieras estado.”

“……”

Jung-won intentó decir algo, pero volvió a cerrar la boca. Al verlo, Je-woo dijo:

“Intentemos llevarnos bien.”

“¿Perdón?”

“Dijiste que era incómodo. Tenemos que esforzarnos para que deje de serlo.”

Una mano grande apareció frente a Jung-won. Aunque un poco tarde, ahora él también sabía muy bien lo que eso significaba. De repente, su corazón empezó a latir con fuerza. ¿Por qué le ponía tan nervioso algo tan simple como tomarse de la mano? Jung-won se pasó la lengua por los labios secos.

“Si no quieres…”

“No, no me molesta.”

Jung-won tomó rápidamente la mano que le ofrecían. Curiosamente, en cuanto se tomaron de la mano, sintió como si su corazón se detuviera. ¿Será así cuando uno está muy nervioso? Que le pasara esto siempre era realmente una enfermedad.

“……Pero creo que esto es más incómodo.”

“Entonces, ¿la suelto?”

“……Sabías que respondería que no, ¿por eso lo dices a propósito?”

Je-woo sonrió por primera vez en el día. Jung-won estaba confundido. ¿Por qué este hombre actúa así? Honestamente, no era normal tomarse de la mano solo para llevarse bien. Por mucho que él no hubiera tenido una relación formal, sabía que esto no era algo común. Hasta ahora, decía que lo hacían para que otros los vieran, pero ahora, sin razón alguna, por más que pensaba, no lograba entender por qué actuaba así.

Sin embargo, lo que sí era seguro era que no podía rechazarlo, fuera cual fuera el motivo. Sentir que podía estar tan cerca de él le parecía siempre irreal.

“Yo no pude preguntar antes, ¿ya cenó?”

“Comí el almuerzo.”

“Qué mala es esa empresa. Haciéndole trabajar hasta la madrugada por un simple almuerzo.”

“Es verdad.”

Je-woo aceptó la broma que Jung-won hizo con toda la intención.

“Pero si no termina tarde, no se venderán tantos almuerzos, ¿no?”

“¿Ese almuerzo es de nuestra empresa? …Originalmente, no hay trabajo sin horas extras.”

Je-woo soltó una carcajada ante ese comentario. Su risa grave hizo que su corazón se alborotara.

“Entonces, ¿hoy ha terminado todo?”

“Por ahora, sí.”

“Que diga ‘por ahora’ significa que no sabe qué pasará, ¿verdad? Hmm… sigo pensando que es una mala empresa.”

Al ver que Jung-won respondía con un puchero, Je-woo curvó sus labios.

“¿Se lo digo a mi padre? Que es una empresa terrible.”

“Dije que era mala, no terrible.”

“Es lo mismo.”

“¡Es diferente!”

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La conversación de ambos siempre era así, y aunque habían hablado de la misma forma hace solo unos días, se sentía como si hubiera pasado muchísimo tiempo. Jung-won olvidó por completo el hecho de que tenía que sacar el tema de la fecha de la boda mientras conversaban.

“¿No está cansado?”

“Creo que esa es una pregunta que debería hacer yo.”

“¿Yo? Yo no mucho…”

“Digo eso porque no tienes cara de que sea ‘no mucho’.”

No pasó mucho tiempo hasta que los ojos de Jung-won se pusieron rojos. Sus pupilas claras se nublaron con humedad, haciendo que parpadeara repetidamente a propósito. Estaba bien hace un momento, pero de repente se sintió aturdido. Era algo realmente extraño. Pero, en realidad, no era extraño. Desde hace un momento, Je-woo estaba liberando feromonas muy sutilmente, con tanta precaución que no se notaba.

“Entra a descansar ahora.”

Je-woo soltó su mano y se dio la vuelta. Jung-won fue a su habitación como si lo empujaran, sintiéndose confundido y, luego, frustrado. Hacía mucho que no lo veía. Y justo ahora, su cuerpo, que estaba perfectamente bien, empezó a sentirse mal, como si tuviera fiebre. ¿Por qué tuvo que ser en este momento? Se sentía muy frustrado.

Pero el sentimiento de frustración de Jung-won no era nada comparado con el de Je-woo. Como decía el Dr. Baek, no podía ser una gran cantidad de una sola vez, y tampoco podía ser una exposición prolongada a corta distancia, así que el tiempo que tenía permitido era solo un poco cada día; y terminó en menos de cinco minutos. Todo estaba como al principio, como si no se hubieran visto en días.

Tac. Je-woo se desató la corbata con irritación y se frotó los ojos como si estuviera cansado. Estaba luchando, descubriendo por primera vez en su vida, hasta ahora tranquila, algo que no salía como él quería.

* * *

A la mañana siguiente, llegó el fin de semana, el primero desde que comenzaron a convivir. Sin embargo, a diferencia de Je-woo, quien se levantaba a la misma hora para repetir su misma rutina incluso en fin de semana, Jung-won salió de su habitación casi a las 10:00 a. m., tras haber recuperado el sueño que no había podido conciliar antes.

Jung-won se preguntaba si realmente estaba enfermo de algo. Como si fuera mentira que hasta hace poco no podía dormir aunque quisiera, ayer, apenas entró en su habitación, cayó rendido como si se hubiera desplomado. Había dormido sin despertarse ni una sola vez hasta que abrió los ojos a las 9:00 a. m.

“Buenos días.”

A Jung-won ya le daba suficiente vergüenza haber dormido hasta tarde, pero para colmo, Je-woo estaba de pie en la cocina, listo para salir. Sostenía una taza de café de la que salía vapor.

“Parece que has dormido bien, así que no te preguntaré.”

Sí, eso espero… Jung-won fue silenciosamente a su lado y abrió el refrigerador. Cuando sacó un jugo, Je-woo, que lo observaba en silencio, se lo arrebató para abrirle la tapa. Aunque probablemente fue un gesto sin importancia, el corazón de Jung-won, que ya estaba sorprendido, empezó a latir con fuerza.

“Tengo que salir pronto. Volveré antes de las 3:00 p. m., ¿necesitas algo?”

“No necesito nada, pero…”

“¿Pero?”

“Es que tengo algo que decirle antes de que se vaya.”

“¿De qué se trata?”

Una mirada algo seria se posó sobre Jung-won. Él preguntó como si hubiera tomado una decisión.

“¿Por qué no nos casamos de una vez?”

No había forma de que el otro entendiera sus palabras de inmediato. Por supuesto, era algo que terminarían haciendo algún día, así que no había necesidad de preguntarlo por separado ahora. Jung-won continuó:

“Me gustaría que fijáramos la fecha de la boda ahora.”

“¿Para cuándo?”

“Dentro de un mes o dos.”

“¿La razón?”

“Como de todos modos nos casaremos, pensé que no estaría mal hacerlo un poco antes.”

A pesar de que hablaba de algo bastante importante, la expresión del interlocutor no cambió en absoluto.

“¿Eso es todo?”

“¿Perdón?”

“Pregunto si esa es toda la razón.”

“Sí.”

Como era una persona a la que se le notaba todo en la cara, Je-woo nunca creería esas palabras al pie de la letra. Jung-won ya sabía que lo había hecho evidente. Sabiendo que él conocía que había otra razón, era el turno de Je-woo de preguntar cuál era. Sin embargo, de su boca salió una respuesta completamente distinta.

“Está bien.”

¿Eh? Jung-won, que humedecía sus labios resecos con el jugo, se quedó paralizado.

“¿Por qué? ¿Te sorprendes porque dije que sí? ¿Quieres que lo cancele?”

Jung-won negó con la cabeza sin decir palabra.

“Entonces, nosotros mismos publicaremos la noticia.”

“¿Perdón?”

“No es eso lo que pretendes al querer casarte ahora, ¿o no?”

“……Ah. Sí, eso es.”

Casi se engaña pensando que no se había dado cuenta, pero, como era de esperar, sí lo sabía.

“A cambio, la fecha la decidiremos luego. Publicaremos que será en medio año, así que tenlo en cuenta.”

“¿Medio año?”

“Así es. Diremos simplemente que será dentro de medio año. Sin fecha exacta.”

¿Por qué demonios? Si iban a publicar una noticia de boda, obviamente tendría que mencionar una fecha precisa dentro de poco tiempo para que fuera efectiva. Pensó que solo así los demás creerían que aquel compromiso no era un simple juego. Jung-won, sorprendido, abrió mucho los ojos y luego frunció ligeramente el ceño.

“Pensé que sería mejor que hubiera una fecha precisa, así que incluso ya la había pedido.”

“Haz de cuenta que no la tienes. No hay necesidad de eso.”

“¿Por qué no hay necesidad? Entonces no tiene sentido. La gente no lo creerá.”

Ante esto, Je-woo miró a Jung-won directamente a los ojos. Su mirada era extrañamente fría.

“¿Y si publicamos la noticia para que otros lo crean?”

“……”

“¿Eso lo hace tener sentido?”

No había puesto énfasis en ninguna palabra en particular, pero cada una de ellas se le clavó en el pecho. Jung-won sintió que había cometido un error al hablar, pero no podía identificar cuál era. ¿Qué era lo que le molestaba tanto?

“Usted…”

“¿Todavía me llamas así?”

Regresó una voz aún más gélida. Intentó abrir la boca para mejorar el ambiente, pero parecía haberlo empeorado.

“Parece que así es como llamas a la persona con la que te vas a casar.”

“……”

“Bueno, como solo es la persona con la que te casas, supongo que puede ser así. Solo necesitas que otros lo crean, y no te importa cómo me llames a mis espaldas.”

Jung-won se dio cuenta de qué error había cometido. El problema ya existía desde el momento en que propuso casarse. ¿Por qué habré dicho eso? ‘¿Por qué no nos casamos de una vez?’. Incluso a él le pareció un poco… no, muy incorrecto. Jung-won pensó que había herido el orgullo de Je-woo. Je-woo dejó la taza de café y miró su reloj.

“Si no tienes nada más que decir, me voy.”

Naturalmente, Jung-won no quería dejar ir a Je-woo así. Pero seguía sin encontrar la respuesta de cómo debería llamarlo en su mente. Bastaría con llamarlo como él lo llamaba a él. ¿Por qué era tan difícil? Jung-won intentó abrir la boca varias veces, pero al final no pudo decir ni una sola palabra.

* * *

“Entonces, ¿pasamos directamente a la siguiente pregunta?”

“Sí.”

“Podríamos tomarnos un descanso si lo desea…”

“Está bien.”

Aunque la entrevista llevaba ya más de una hora, aún quedaban varias preguntas por responder. Todo estaba preparado con antelación, el cuestionario listo y el set configurado, por lo que pensaron que sería rápido, pero el tiempo acordado había pasado hace mucho y el final no se veía cerca.

Para empezar, la sesión de fotos había sido un desastre. El fotógrafo más importante llegó tarde, aparecieron invitados inesperados en el estudio… El editor de la revista sudaba frío al ver cómo surgían problemas constantemente frente a un chaebol, alguien cuyo tiempo era oro, y nada menos que ante el segundo hijo del Grupo Taejin, quien actualmente acaparaba la mayor atención pública.

Je-woo no expresó ninguna queja en particular, pero cada vez que lo veía consultar su reloj, el editor sentía que el corazón se le salía del pecho.

“La siguiente es una pregunta sobre su compromiso.”

En realidad, este era el verdadero propósito de la entrevista de hoy. Las preguntas anteriores no habían sido más que un prólogo. Había dos razones por las que la gente, que antes ignoraba al segundo hijo de Taejin, ahora sentía tanta curiosidad por él: primero, porque era un alfa dominante; y segundo, porque se había comprometido con un omega recesivo.

“La persona con la que se ha comprometido es el tercer hijo del Grupo Seah…”

“Sobre esa pregunta, ¿podría corregirla?”

“¿Perdón?”

“En lugar de ‘la persona con la que se ha comprometido’, ponga ‘la persona con la que se va a casar’.”

“¡Ah, ah! Sí, claro.”

El editor, que se había asustado pensando que Je-woo quería cambiar la pregunta por completo, asintió rápidamente.

“Por favor, ajuste también el resto de las secciones.”

“Sí, entendido. Se lo enviaré todo corregido.”

De todas formas, la condición de la entrevista era que Je-woo controlara todo el contenido. Podía omitir cualquier tema que no deseara, incluso el del matrimonio. Sin embargo, la revista estaba tan desesperada por una entrevista exclusiva que casi pierden el juicio cuando Je-woo los contactó primero, expresando su deseo de publicar una noticia sobre su boda. Aunque la tendencia actual entre los chaebols era ganar mayor exposición mediática, Je-woo no parecía ser, en absoluto, ese tipo de persona. Además, no era una revista de noticias tradicional, sino una de moda donde, además de la entrevista, debía someterse a maquillaje y sesiones fotográficas. Iban a publicar varias fotos donde su rostro se vería con total claridad, no como la imagen borrosa del artículo anterior.

¿Por qué llegará a este extremo? El editor sentía una curiosidad repentina sobre por qué había elegido su revista.

“Entonces, volviendo al tema, ¿cómo se conocieron? Se sabe que fue por presentación familiar, ¿es cierto?”

“Ya nos conocíamos antes de esa presentación. Nos conocimos en un ámbito privado a través de un conocido común y nos reunimos personalmente un par de veces.”

“Cuando dice ‘personalmente’, se refiere a…”

“A comer o tomar un té.”

Como habían compartido un almuerzo en la azotea y Jung-won le había servido té, no era una mentira.

“¿Fue en una reunión con otras personas?”

“No.”

“Ah, entonces, ¿tenían una relación cercana? Si solo se reunían ustedes dos… ¿Acaso empezó a sentir algo por él desde entonces?”

“La otra persona era demasiado joven, así que ni siquiera lo pensé en ese sentido.”

“Ah…! Ahora que lo pienso, se llevan ocho años.”

Quizás porque ya habían revisado el cuestionario de antemano, las respuestas fluían mecánicamente de los labios de Je-woo, como si se las hubiera aprendido de memoria. Al terminar la última pregunta, el editor le agradeció y, con cautela, preguntó:

“Por cierto, ¿podría decirme por qué eligió nuestra revista?”

Se armó de valor pensando que no pasaba nada si no respondía, pero Je-woo contestó con sorprendente facilidad.

“La elegí porque es la revista que más lee la gente.”

“Ah… Vaya, es inesperado. Pensé que no le importaba ese tipo de cosas, ya sea que la gente la leyera o no.”

“Me importa cuando es necesario. Esta vez, tenía que importarme.”

“¿Es porque hay muchos comentarios sobre su compromiso?”

Los que observaban detrás estaban más alterados que el mismo editor al escuchar esa respuesta. Cómo se atreve a decir eso así como así. Por muy famoso y veterano que fuera el editor, Je-woo era alguien con quien no se debía jugar.

“Es verdad que me importa porque hay muchos comentarios. Porque alguien está sufriendo por tanto ruido.”

“¿Quién? ¿El presidente de Taejin? ¿O su madre?”

Unos ojos afilados se clavaron en el editor. Los labios de Je-woo se abrieron lentamente.

“Parece que es muy bueno trabajando, pero le falta tacto.”

“¿Perdón?”

“Lleva horas hablando conmigo, ¿para qué cree que le he estado respondiendo?”

El editor intentó decir algo más, pero el teléfono de Je-woo vibró de repente. Je-woo, que había ignorado fríamente las llamadas durante la entrevista, esta vez miró la pantalla durante un tiempo considerable. Con el ceño ligeramente fruncido, mantuvo la vista fija en el dispositivo y, tras unos segundos, sonrió de forma breve pero innegable.

No solo el editor, sino todos los presentes se quedaron tan sorprendidos que contuvieron el aliento al unísono. Maldita sea. Deberíamos haber tomado la foto justo ahora. Era una sonrisa tan suave que parecía imposible que fuera el mismo hombre.

“Me retiro entonces.”

El editor se quedó rígido un momento antes de recuperar la compostura. Recordó una de las preguntas de la entrevista:

‘Dijo que no lo pensó en ese sentido por su edad, entonces, ¿por qué decidió casarse de repente?’

A esa pregunta, Je-woo había respondido con calma:

‘¿Hay alguna razón para casarse que no sea porque uno ama a la otra persona?’

Si aquella entrevista, que hasta hace un momento él consideraba superficial, era realmente sincera, entonces aquello era la primicia de las primicias.

* * *

Je-woo subió al auto y volvió a leer el mensaje que había llegado hacía poco. Era del interesado, quien pensó que él estaba enojado.

Lee Jung-won: [¿Cuándo viene?]

Lee Jung-won: [Ya pasaron las 3 y no llega]

Lee Jung-won: [¿Está enojado por eso no viene?]

En realidad, Je-woo no estaba enojado en absoluto.

‘¿Por qué no nos casamos de una vez?’

Más bien, esa situación le resultó un poco interesante. Tenía curiosidad por saber qué pasaba por esa cabecita suya para soltar algo tan audaz.

‘Como de todos modos nos casaremos, pensé que no estaría mal hacerlo un poco antes.’

Verlo pronunciar palabras que claramente no eran solo su opinión y luego estar tan pendiente de su reacción de forma tan evidente era entrañable, pero a la vez, no era propio de él. El Jung-won que Je-woo conocía era alguien que siempre decía lo que pensaba, incluso en situaciones donde otros se habrían sentido intimidados. Pensar que Jung-won había estado reflexionando sobre cómo resolver este asunto solo le provocó una extraña ambivalencia emocional: ternura y, a la vez, un poco de resentimiento. Solo quería molestarlo un poco.

‘Usted…….’

Sin embargo, sí le había molestado que lo llamara así. Como si no fueran nada, como si fueran extraños. Más que enojo, era una sensación de decepción. No tenía tiempo para retrasos, así que salió, pero pensaba hablarlo al volver. Simplemente no pudo regresar porque la entrevista se prolongó más de lo previsto. En cualquier caso, aunque le pareció absurdo que preguntara si no volvía a casa por estar enojado, pudo tolerar eso. Pero el problema vino después.

Lee Jung-won: [Pensé en cómo llamarlo, elija una opción]

Lee Jung-won: [1. Je-woo-ssi]

Lee Jung-won: [2. Director]

Lee Jung-won: [3. Cariño]

¿Qué es esto…?

“Ja.”

Al final, soltó una carcajada. Je-woo estuvo a punto de llamar, pero se detuvo y encendió el motor. Sería mejor preguntarle cara a cara. ¿De quién había sido la idea de la opción número 3?

Al escuchar el sonido de la cerradura, Jung-won salió con cara de sorpresa. Cuando Je-woo entró a la sala, vio que uno de los cojines del sofá estaba mal colocado.

“Ven aquí.”

Cuando Je-woo hizo una seña sentado en el sofá, Jung-won se acercó trotando y se sentó a su lado. Ya tenían la confianza suficiente para estar más cerca, pero por costumbre, dejó un espacio de un asiento entre ellos. Je-woo fue directo al grano.

“¿Cuál fue el criterio para elegir esas tres opciones?”

“¿No le gustan?”

“¿Quién dijo que no me gustan?”

Ante esas palabras, Jung-won se relajó un poco. Otra persona podría haber sentido que Je-woo le estaba reclamando, pero Jung-won sabía que no era eso.

“La opción 1 es porque usted me llama ‘Jung-won-ssi’, así que pensé en llamarlo igual. Pero como usted es mayor que yo, está bien, aunque para mí, llamarlo así se siente un poco…”

“¿Y la 2?”

“Pensé en la desventaja de la 1 y busqué una forma más respetuosa, supongo que es el título que usted está más acostumbrado a escuchar.”

Lo sospechaba, pero no creía que Jung-won se hubiera tomado tantas molestias pensando en eso.

“¿Entonces la 3?”

“Me dijo que así no se llama a alguien con quien te vas a casar, así que lo pensé, y es el término más común entre parejas. ¿Sabe que originalmente significa ‘mira hacia aquí’? Dicen que se acortó y quedó así.”

Recién ahora Je-woo se daba cuenta de que la opción 3 también había salido de la cabeza de Jung-won. No era el ‘cariño’ que otros suelen usar; dependiendo de quién lo diga, el sentimiento era completamente diferente. Pronunciado de forma tan clara, como si recitara una tarea escolar. ¿‘Mira hacia aquí’?

“Hagamos la 3.”

“¿Perdón?”

Jung-won preguntó de nuevo sin querer.

“¿Por qué? Me diste las opciones para que eligiera, ¿no era esa tu intención?”

“…….”

“Aunque, de todas formas, no te atreverías a usarlo.”

En la voz de Je-woo se mezclaba la risa.

“Es peor que elija eso a propósito sabiendo que no puedo.”

“Entonces, ¿por qué haces esas bromas?”

“Nunca bromeé. Pensé que estaba enojado y me lo tomé muy en serio.”

“Estaba enojado.”

“¿Ya se le pasó?”

“Por ahora.”

Aunque no estaba enojado desde el principio, Je-woo mintió descaradamente.

“¿Qué le gusta a usted, Jung-won-ssi?”

“¿A mí? Mmm… sigo prefiriendo la 2.”

“Entonces hagámoslo así.”

“¿Puedo? Creí que me diría que la 2 no.”

“No puedes llamar con la 3, la 2 parece que no te convence… ¿para qué me diste opciones?”

Jung-won solo sonrió en lugar de responder.

“Entonces, lo llamaré así de ahora en adelante.”

“De acuerdo.”

Después de eso no hablaron de nada especial. Charlaron sobre si había almorzado o qué había hecho, hasta que al final Jung-won sacó el tema que no había podido tratar antes.

“Sobre el artículo de la boda…”

Su tono era extremadamente cauteloso. No había nadie ahí para enojarse, pero al sacar a relucir su propio error, no podía evitar sentirse así.

“Usted quedó descontento, ¿verdad? Me pregunto si fue por lo que dije. Pensé que quizás se molestó porque propuse casarnos de forma tan poco formal.”

“Te equivocas.”

La respuesta salió al instante. Jung-won, que estaba a punto de disculparse, se quedó paralizado.

“¿Cómo puedes pensar algo así?”

Desde el punto de vista de Je-woo, él también había dicho lo mismo, así que no había razón para sentirse ofendido. Cualquier cosa era mejor que su propio “¿entonces lo hacemos?”.

“Si no es eso, ¿qué le molestó?”

“Piensa bien qué es lo que falta.”

Dijo que pensara bien, pero Jung-won, que ya le había dado vueltas al asunto mientras Je-woo no estaba, dio la respuesta enseguida.

“Que no fui honesto. Propuse la boda para publicar la noticia, pero omití esa parte.”

“Cerca, pero incorrecto.”

“¿Tampoco es eso? Pero si dices que es parecido, ¿tiene algo que ver?”

Je-woo miró al pensativo Jung-won y dijo:

“Si ya sabías eso, ¿por qué no pensaste en consultármelo antes?”

Ah… Un suspiro de comprensión salió de los labios de Jung-won con un ligero retraso.

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“No creo que haya sido tu idea publicar la noticia de la boda de inmediato, ¿verdad?”

“No, no fue mi idea.”

Sabiendo ya la respuesta, Jung-won se acarició el cuello blanco por costumbre.

“No significa que debas informarme de todo. Pero si yo voy a ser la razón de alguna de tus acciones, al menos avísame.”

“Sí. Entendido.”

“Si lo entendiste, actúa como tú mismo de ahora en adelante. No te tortures pensando solo.”

Actuar como él mismo. Jung-won sabía que últimamente se sentía extrañamente cohibido. No era alguien que soliera encerrarse en sus pensamientos ni alguien que cargara con tristeza por mucho tiempo, pero últimamente no podía detener los pensamientos negativos. Pensándolo bien, todo era culpa de una sola persona, y aun así, sentirse tan feliz solo porque esa persona le dijera eso… Confirmó que el dicho de que uno se vuelve tonto cuando le gusta alguien no era falso.

“Ya que estamos hablando de esto, tengo algo que decirle. Aún no está decidido, pero sentí que debía comentárselo.”

“Dime.”

Lo del artículo no había sido idea suya, pero había algo más que él mismo había pensado. Originalmente planeaba decirlo después de que estuviera confirmado, pero ahora sabía que no debía hacer eso.

“Estoy pensando en cambiar de empresa.”

Al oír eso, las cejas de Je-woo se arrugaron. La expresión de Je-woo cambió instantáneamente, contrastando con la calma de Jung-won.

“Explícame detalladamente.”

Jung-won explicó paso a paso: quería trasladarse del área de distribución de almuerzos al sector de alimentos, que era el negocio principal. Había muchas filiales, así que no sabía exactamente a cuál iría, pero probablemente terminaría en la empresa donde estaba el hermano mayor, Seong-hyeon. Enfatizó que todo era idea suya y que aún no había discutido los detalles con su familia. Je-woo escuchó en silencio, y para cuando Jung-won terminó, ya había relajado el ceño y mostraba una expresión impasible.

“¿Qué ganarás con el traslado?”

“Estaré más cerca. Aunque el camino es opuesto al de mi empresa actual, me toma unos 5 minutos.”

Fue una respuesta realmente asombrosa.

“¿Algo más?”

“Mmm… ¿un sueldo más alto? El salario base es mayor.”

Je-woo miró fijamente el rostro de Jung-won. Sigue hablando, decía su mirada, y era exactamente lo que sentía. No podía creer que estuviera haciendo esto solo por llegar 5 minutos antes o por dinero. Su paciencia estaba por agotarse. Jung-won le dijo:

“No hace falta que me mire así, de todos modos se lo iba a decir.”

“Entonces dilo rápido. O quieres que adivine.”

Jung-won asintió sin querer.

“Si es la empresa del hermano mayor, ¿no es la sede central donde está el abuelo?”

“Exacto.”

“¿Y dicen que si vas allí te darán un equipo nuevo y un puesto de jefe de equipo?”

Fue un comentario lleno de sarcasmo, pero Jung-won se mostró impresionado.

“Vaya. ¿Cómo lo supo?”

Je-woo casi suspiró.

“Te haré una pregunta.”

“Sí.”

“¿Vas allí por codicia de dinero o poder?”

“No es que los desee, pero si están ahí, mejor, ¿no?”

“¿Para quién? ¿Para ti o para mí? ¿A quién le beneficia?”

Era evidente por qué Jung-won planeaba esto: por las miradas ajenas derivadas de su compromiso con Je-woo.

“Llamaré a mi secretaria y pediré que el próximo patrocinio sea para la Universidad de Texas en EE. UU.”

“¿Perdón?”

Ante lo inesperado de la declaración, la pequeña cabeza de Jung-won se inclinó hacia un lado.

“Creo que deberían darles un premio a los investigadores de la psicología del color. Es demasiado preciso. Dicen que quienes aman el blanco piensan demasiado, y vaya que piensas demasiado, es asombroso.”

Jung-won, que finalmente entendió el significado, rio con el ceño fruncido.

“Si es por casarte conmigo, olvídalo.”

“Habrá mucha gente hablando de esto, ¿estás seguro? Podrías pasar un mal rato por mi culpa.”

“Parece que lo olvidaste, dije desde el principio que estaba bien. ¿O es que tú no estás bien con eso?”

“……No. Estoy bien.”

“Entonces, dejémoslo como si nunca hubiera pasado.”

La mirada de Jung-won seguía pegada a él, quien había zanjado el tema tajantemente. Jung-won se lo volvió a pedir con una voz llena de arrepentimiento, preguntando si no debería reconsiderarlo. Entonces, Je-woo soltó algo que le impidió decir una palabra más.

“Si ese puesto es mejor que vender almuerzos, vete.”

Naturalmente, la respuesta de Jung-won fue inmediata.

“No es eso.”

Se escuchó una risita seca.

“Si tanto te gusta, ¿a dónde pretendes irte? Si insistes, haré que cambien al proveedor de almuerzos de nuestra empresa.”

“Vaya… qué amenazas…”

“Entiéndelo, tengo una personalidad agresiva.”

Jung-won se arrepintió profundamente de haber dicho aquello mirando los parterres de flores. Al hablar de más con alguien de tan buena memoria, sentía que este tema le perseguiría toda la vida. Aun así, al desahogarse, Jung-won se sintió aliviado. Francamente, por un momento, la idea de trasladarse le hacía arrepentirse incluso de su compromiso con Je-woo, porque realmente no quería irse. Buscó la mejor opción, pero cambiaba de parecer varias veces al día.

“Entonces, lo olvidaremos. Como ni siquiera lo había mencionado aún… fue solo una idea mía.”

“La próxima vez, dilo antes de pensarlo tanto.”

“Sí.”

La larga conversación entre los dos parecía haber terminado ahí. Sin embargo, la gran figura que se dirigía a su habitación se detuvo de golpe. Girando la cabeza lentamente, Je-woo añadió:

“Y una cosa más que quiero dejar clara.”

Su tono era más rígido que de costumbre.

“Nunca he tenido que mantener las apariencias ante nadie. Así que, sin importar lo que pase, no habrá ocasión en que yo pierda mi prestigio ante otros, ni siquiera por tu causa. ¿Tan poco hombre me consideras?”

Jung-won se quedó impresionado en silencio. Qué precisión. Estaba de acuerdo con Je-woo sobre el patrocinio a la Universidad de Texas. La gente que ama el negro no solo tiene una personalidad agresiva, sino que también se caracteriza por una confianza en sí mismos extremadamente fuerte.

< Continuará en el volumen 3 >