3. Las preocupaciones de cada persona (1)
3. Las preocupaciones de cada persona (1)
“Entra.”
Ante
esa voz impasible, sus nervios se tensaron. Jung-won entró en el lugar con
pasos más cautelosos que nunca.
Vaya…
Jung-won
estuvo a punto de soltar un suspiro de admiración. Ante sus ojos se abría un
salón inmenso. Era tan amplio que costaba creer que allí viviera una sola
persona; apenas había un largo sofá de cuero y una mesa. Había un televisor
colgado en la pared, pero no se veía rastro del mando por ninguna parte.
Jung-won caminó en silencio hacia el final del salón. Al acercarse unos pasos
más, la vista exterior lo llenó por completo. A través del ventanal con las
persianas totalmente abiertas, se veía el largo curso de un río, edificios
densamente agrupados y, más allá, una torre elevada. Sobre el puente que
cruzaba el río, una hilera de coches se movía con prisa hacia algún destino.
Jung-won se quedó allí parado, observando el exterior con la mente en blanco.
“¿Te
gusta?”
“Sí.”
“Es
difícil creerte si solo miras el salón.”
“No.
Me gusta sin necesidad de ver el resto.”
Y
era verdad. La razón de su admiración no era solo lo que veía, sino el aroma.
El aroma. En toda la casa, impecablemente iluminada, flotaba una fragancia refrescante.
Era, sin duda, el mismo olor que había sentido alguna vez. En aquel entonces le
pareció tenue, pero ahora parecía aún más suave. Aun así, en el momento en que
inhaló aquel aroma fresco, una agradable sensación golpeó su corazón. Sintió
los latidos acelerados, igual que aquella vez.
“Entonces,
¿no vas a ver el resto?”
Jung-won
se sobresaltó ante la voz que sonó justo detrás de él. Hasta hacía unos
segundos estaban a una distancia considerable, pero, de repente, Je-woo estaba
muy cerca.
“Lo
veré. Debo verlo.”
Jung-won
se dio la vuelta apresuradamente y siguió la espalda de Je-woo.
“Esta
es la cocina. Si falta algo, dímelo.”
Al
ver que no había rastro alguno de que alguien hubiera cocinado allí, comprendió
la situación. Jung-won conocía perfectamente el patrón alimenticio de Je-woo:
no era un hombre que desayunara, comiera o cenara en casa.
“Casi
no comes en casa ni los fines de semana, ¿verdad?”
“Así
es. Si llego a comer aquí, pido algo para llevar.”
Je-woo
abrió uno de los estantes inferiores.
“Aun
así, deberías tener lo necesario para cocinar. He comprado algunos ingredientes
y los he dejado en el refrigerador, así que úsalos si quieres.”
“¿Los
compró por mí, por casualidad?”
“No
los compré para presionarte. Tampoco es obligatorio que los uses, así que si te
resulta una molestia, déjalos ahí.”
Solo quería que me dijera que sí. Jung-won se limitó a asentir en silencio.
Hasta
ese momento, Jung-won no se había sorprendido demasiado. Su propia familia
vivía en un lugar excelente y sus amigos residían en estudios o áticos
similares. Sin embargo, hubo una sola cosa que logró asombrarlo. Junto al
pasillo que conectaba con la cocina, había una puerta pequeña. Al ver una
puerta tan común, pensó que sería un trastero, pero cuando esta se abrió, sus
ojos se abrieron de par en par.
“Puedes
usarlo cuando quieras, pero tendrás que hacerte cargo de las consecuencias.”
La
pared, que tenía un techo muy alto, estaba cubierta de alcohol. Dentro de una
gran vitrina, whiskies y vodkas se conservaban a temperatura ambiente, y a un
lado había una vinoteca integrada.
“Creo
que he hecho bien.”
Al
soltar Jung-won esa frase repentina, una mirada intrigada se posó sobre él.
“Lo
de nuestro compromiso. Al ver esto, siento que incluso podríamos casarnos ahora
mismo.”
Je-woo
soltó una carcajada.
“A
mi padre le encantaría escuchar eso.”
Hasta
entonces, el ambiente entre los dos era bueno y el estado de ánimo de Jung-won
era óptimo. El problema surgió cuando aún quedaban dos habitaciones por ver.
“Tu
habitación está por aquí.”
Al
final del pasillo, dos puertas se enfrentaban. Una era el dormitorio de Je-woo,
y la otra, la que Jung-won usaría de ahora en adelante. Usar habitaciones
separadas era algo que claramente había previsto, pero aun así, Jung-won se
sintió extraño. Se decidió que vivirían juntos, pero eso no significaba que
tuvieran que compartir habitación. Era cierto que la convivencia se había
acordado para prepararse ante el ciclo de celo de Jung-won, pero no había razón
alguna para unir sus cuerpos en ese instante.
Desde
el momento en que Je-woo aceptó la convivencia con tanta naturalidad, Jung-won
supo que él solo lo estaba aceptando como un compañero de vivienda para
compartir el espacio, no porque deseara una pareja con la cual compartir el
sueño y el amor. Después de todo, el único que quería estar cerca de la persona
que le gustaba era él. Aunque no se había hecho ilusiones, el sentimiento de
tristeza al enfrentarse a la realidad era inevitable.
“No
tendré motivos para entrar en tu habitación sin permiso. Siéntete cómodo.”
Sabía
perfectamente que Je-woo solía hablar de forma seca, pero aquellas palabras,
que parecían trazar una línea divisoria, le hirieron como un cuchillo. La frase
“siéntete cómodo” debía ser para su bienestar, pero le dolió mucho más el hecho
de que él dijera que no tenía motivos para entrar. Le dejó una marca en el
corazón.
Esa
distancia, estando frente a frente pero separados, se sentía como ellos dos.
Jung-won se dio cuenta de que su idea de que se habían acercado un poco más no
era más que una ilusión. ¿Qué esperaba, después de solo habernos tomado de
las manos un par de veces? Si lo pensaba bien, eso era algo que alguien
podía hacer incluso sin sentir ningún afecto especial.
“Gracias.”
Jung-won
ocultó todo tras una sonrisa. Eran una pareja comprometida para casarse, pero
no eran amantes. Debía estar agradecido simplemente por el hecho de que él le
hubiera cedido una casa.
“Recibí
tu equipaje hace poco y lo he dejado dentro. ¿Necesitas ayuda con algo más?”
“No.”
De
todos modos, lo que Jung-won había traído eran solo ropa y zapatos. Como pronto
buscaría otro lugar donde mudarse, habían decidido traer solo lo mínimo
indispensable para no tener problemas en el día a día.
“Entonces…”
Tras
mostrarle todas las habitaciones, Je-woo puso una expresión seria de repente.
“Lo
siento, pero tengo que volver a la empresa.”
Los
ojos de Jung-won se abrieron de par en par, sorprendido por la noticia.
“¿Ahora?”
“Ha
surgido algo urgente.”
“Ah…”
En
realidad, Je-woo tampoco esperaba que esto ocurriera. Pensaba que incluso si
tenía mucho trabajo, podría arreglárselas trasnochando con el papeleo, pero
resultó que surgió un problema en la sucursal de Alemania y debía ir a una
reunión de inmediato. Se sentía aún más culpable por el hecho de que ocurriera
justo en el primer día de convivencia.
“Quizás
llegue tarde, así que no hace falta que me esperes.”
“Sí.
Tenga cuidado.”
Je-woo
detuvo a Jung-won, quien intentaba acompañarlo hasta la entrada. Luego,
mientras caminaba solo hacia la puerta, se detuvo en seco. Volvió a acercarse a
Jung-won.
“¿Se
le olvidó algo?”
Je-woo
no respondió a esa pregunta.
“……Asegúrate
de cenar.”
Eso
fue lo único que dijo antes de volver a darle la espalda. Poco después, se
escuchó el sonido de la puerta al cerrarse y el pitido electrónico de la
cerradura.
“…….”
De
repente, al quedarse solo, Jung-won se sintió incómodo tanto en cuerpo como en
espíritu. Quizás debí venir otro día. Se sintió culpable y avergonzado
por haber fijado la fecha justo el día después del compromiso, como si hubiera
estado esperando. Sabía que era un hombre ocupado, pero si hubiera sabido que
estaría tan atareado incluso el domingo, habría elegido un día que no fuera una
molestia.
El
comienzo de su convivencia empezó con un leve chirrido.
Esa
noche, Jung-won cenó solo. No tenía apetito, pero forzó su camino hacia la
cocina recordando la voz de Je-woo diciéndole que no se saltara ninguna comida.
Abrió el refrigerador. Tal como dijo Je-woo, había alimentos, pero no eran solo
“algunos”. Había todo tipo de verduras y carnes organizadas por categorías. ¿Cómo
voy a comerme todo esto…? La preocupación le invadió. Tendría que usar
tantos ingredientes cada día estando solo. Aunque le dijo que no era
obligatorio usarlos, le dolía desperdiciar lo que terminaría pudriéndose si no
lo consumía.
Sacó
una sartén que parecía casi nueva y cocinó. No fue mucho más que verduras
salteadas y huevos revueltos, pero los sirvió en un plato bonito y se preparó
para comer como es debido.
“Haa…”
No
es que le hubiera salido mal, pero no tenía sabor. Incluso después de terminar,
aunque estaba lleno, sentía un vacío extraño en el estómago. Después de lavar
los platos y secarlos bien, dejó todo tal como estaba al principio, de modo que
si Je-woo regresaba, no habría rastro alguno de que alguien hubiera cocinado
allí.
Pasaron
las 9 de la noche y no llegó ningún mensaje de Je-woo. Sin embargo, en su
lugar, empezaron a llegar mensajes de otras partes. Docenas de notificaciones
de amigos y familiares llegaron al mismo tiempo, como si lo hubieran planeado.
Cho
Seung-yoon: [Vi el artículo]
Cho
Seung-yoon: [Ignóralo si puedes]
Cho
Seung-yoon: [¿Entendido?]
Un
artículo sobre ellos había aparecido en Internet.
“Tae-jin
y Se-a sellan su unión. Captados en la ceremonia de compromiso del día 9”
“Yoo
Je-woo, segundo hijo de Tae-jin, y Lee Jung-won, tercer hijo de Se-a, en la
ceremonia de compromiso del día 9…”
Palabras
clave como “Grupo Tae-jin”, “Grupo Se-a” y “Compromiso” dominaron las búsquedas
en tiempo real durante mucho tiempo. Las fotos eran todas de ayer. Eran
imágenes tomadas desde lejos, tan borrosas que apenas se podía reconocer
quiénes eran. Cualquiera que lo leyera pensaría que fueron fotos tomadas a
escondidas, pero en realidad, fueron fotos escenificadas intencionalmente por periodistas
contratados. Ambas familias habían acordado que, si de todos modos se iba a
filtrar el rumor, era mejor sacar un artículo preciso ellos mismos, y el hecho
de publicarlo al día siguiente también fue intencionado.
Pero
no tenía mucho sentido. Otros periódicos, al darse cuenta de la noticia,
compitieron por publicar titulares aún más provocativos.
“Compromiso
entre un alfa dominante y un omega recesivo, ¿será posible llegar al
matrimonio?”
“¿Acaso
hay algún secreto? ¿Cuál es la verdadera intención detrás de la unión
matrimonial entre Tae-jin y Se-a?”
Como
era de esperar, todos los artículos se centraban en especular sobre las razones
detrás del compromiso en lugar de informar sobre el hecho en sí. Eran chismes
sin valor, diez de diez, que no merecían ni ser leídos. Lo que Jung-won temía
se hizo realidad: el hecho de que él fuera un omega recesivo atrajo aún más la
atención de la gente. Los comentarios debajo de las noticias eran, en su
mayoría, burlas hacia Je-woo o el Grupo Tae-jin.
└
¿Por qué un alfa dominante con un omega recesivo? ¿Tiene sentido? ¿No es un
artículo de un periodista sensacionalista para ganar visitas?
└
¿El presidente de Tae-jin se volvió loco? A este nivel, es como vender a su
hijo por alguna debilidad con el omega.
└
Parece que el presidente de TJ finalmente perdió la cabeza.
└
Parece que quieren inflar el precio de las acciones, compren acciones de
Tae-jin ahora mismo.
└
Apuesto todo lo que tengo a que se divorcian en un año (mi fortuna son 30
wones).
Jung-won
apagó la pantalla del móvil tras leer hasta ahí. Parecía que hoy era uno de
esos días. Un día en el que todo ocurre tal como se preveía. Y un día en el
que, aun esperando que pasara, uno sale aún más herido de lo que pensaba.
Jung-won
se acostó en la cama desconocida e intentó conciliar el sueño. Pero no pudo
dormir durante mucho tiempo. Por alguna razón, se sentía más solo que cuando
vivía solo en su apartamento.
*
* *
Toc, toc.
“Adelante.”
Lunes
por la mañana, la oficina del director Yoo Je-woo estaba encendida desde
temprano.
Él
estaba sentado con la misma expresión de siempre, en la misma postura, pasando
páginas de documentos. El secretario Kim intentó contener la furia que le
hervía por dentro y se acercó a él con rostro inexpresivo.
“Director,
buenos días.”
El
director Yoo levantó la cabeza lentamente.
“¿Has
llegado?”
¿Has llegado? ¿Eso es todo? El secretario Kim reprimió una vez más el
impulso de gritar.
“Me
gustaría adelantar la reunión de las 3:00 p. m. de hoy, ¿es posible?”
“Consultaré
una vez. ¿Qué hora le vendría bien?”
“Preferiblemente
por la mañana, o a más tardar a la 1:00 p. m. Si no es posible, prefiero
hacerlo otro día.”
“¿Tiene
algún otro asunto urgente?”
“Solo
unos asuntos personales. Saldré sobre las 3:00. Creo que volveré antes de las
6:00, pero si se hace tarde, márchate a tu hora.”
“Sí,
entendido.”
El
secretario Kim respondió con naturalidad, pero por dentro estaba estupefacto.
El director Yoo Je-woo, que desperdiciaba su tiempo trabajando incluso en días
laborables, fines de semana y fuera de horario, ¿saliendo por asuntos
personales? Y en horario laboral, además. Solo podía haber una razón.
“Felicidades
por su compromiso.”
Ante
el saludo lanzado con una sonrisa, Je-woo no mostró reacción alguna. Devolvió
un ‘gracias’, pero era claramente un gesto superficial. El secretario Kim tuvo
que controlar su irritación una vez más.
“Si
me lo hubiera dicho antes, le habría enviado algún detalle.”
De
alguna manera, expresaba su queja. Era una forma de protesta por no haber sido
informado.
“Bueno,
no es nada del otro mundo. Pídeme eso para el día de la boda.”
¿Qué? ¿No es nada del otro mundo?
Estaba
atónito. Desde ayer por la tarde hasta ahora, su nombre estaba en las búsquedas
en tiempo real, ¿y decía que no era nada importante? Parecía alguien totalmente
ajeno a lo que todo el mundo sabía. Por un momento pensó que tal vez no le
había dicho nada porque no lo consideraba importante, pero pronto lo negó.
Siendo Yoo Je-woo, probablemente no le contaría nada sin importar cuán grave
fuera la situación. El secretario Kim quería agarrarlo de la corbata y
reclamarle que, al menos a él, su secretario personal, debería haberle contado
algo. Pero, siendo un secretario competente, habló con voz suave:
“Aun
así, me hubiera gustado enviarle al menos unas flores.”
Seguro dirá que no, pensó, ya dándose por vencido, pero:
“Entonces,
hazlo ahora.”
La
respuesta fue absurda. ¿Qué pasa? ¿Por qué se comporta así? Se quedó
perplejo y sus emociones se reflejaron claramente en su rostro.
“¿Por
qué te sorprendes? Dijiste que querías felicitarme. Si digo que puedes hacerlo
ahora, ¿es que no quieres?”
“No,
no es eso. Si le parece bien, me encantaría.”
“Bien,
hazlo.”
Dicho
esto, Je-woo volvió a bajar la mirada hacia sus documentos.
“Ah,
y otra cosa.”
El
secretario Kim, que se alejaba con una sensación extraña, se detuvo. Pensó que
tal vez tenía otro encargo, pero lo que escuchó a continuación fue aún peor:
“Que
las flores sean en maceta.”
Ah, sí… El secretario Kim, que había olvidado por completo mantener su
expresión profesional, salió de la oficina con cara de tonto.
Mientras
tanto, Je-woo, al quedarse solo, suspiró profundamente.
“Haa…”
Recordó
el rostro blanquecino que había visto esa mañana.
‘¿Has dormido bien?’
Jung-won,
al decir eso, tenía un rostro que distaba mucho de haber dormido bien.
‘Yo dormí bien, pero parece que tú no.’
‘Creo que es porque la cama es distinta.’
Su
rostro, que solía tener vida, había cambiado. Jung-won tenía ojeras profundas y
se veía demacrado. Je-woo sabía que la razón por la que no había podido dormir
no era solo el cambio de lugar. El artículo publicado la noche anterior era más
vulgar de lo que esperaba, y la gente tenía más interés en la vida ajena de lo
que él creía.
‘Yo estoy bien. De todas formas, es verdad que soy un omega
recesivo.’
Es
verdad que es un recesivo, pero eso no es ninguna falta. Je-woo soltó una
carcajada irónica ante la desfachatez de los escritos que lo trataban como si
fuera una debilidad imperdonable. Lo mejor de todo era la teoría de que, como
él era un alfa dominante, su padre lo casaba con un omega recesivo para evitar
que compitiera con su hermano mayor, un alfa normal, por la sucesión.
¿Qué se supone que debo hacer en estos casos? Nunca en su vida se había preocupado por el
estado de ánimo de alguien, así que no tenía ni idea de qué hacer. Al final,
después del saludo matutino, la incómoda despedida fue el final.
Drrr. Mientras suspiraba de nuevo, la pantalla de su móvil se
iluminó.
[Nos
veremos a las 3:30 p. m. de hoy.]
A
Je-woo le dolió la cabeza. Tenía dos tareas pendientes: la urgente era la otra,
pero la más difícil era esta. Tras enviar una respuesta afirmativa, pasó unas
páginas de documentos que ni siquiera estaba leyendo y los dejó sobre la mesa
con irritación. Nunca antes había permitido que los asuntos personales
interfirieran en su trabajo. Tenía mucho que hacer, pero su mente se iba a otro
lado. Todo se volvió complicado apenas se comprometió con Jung-won.
La
reunión, adelantada a la 1:00, terminó a las 2:30 p. m. Je-woo se dirigió
apresuradamente al lugar de la cita. Tras abandonar su trabajo y conducir
durante una hora fuera de la sede, llegó a un famoso instituto de feromonas en
las afueras. Gracias a que tenía una cita previa, pudo ir directamente al
laboratorio privado en el octavo piso.
Toc, toc. La puerta se abrió nada más llamar. El hombre con bata blanca
le recibió con una expresión de alegría.
“¡Ah!
¡Ha venido!”
“Hola.”
“Con
lo lejos que está, podría haber ido yo.”
“No
es necesario.”
“Por
favor, pase por aquí.”
La
mesa de acero en un extremo estaba impecablemente limpia. Solo había una
carpeta blanca, un sobre marrón y una placa con el nombre ‘Baek Seung-chul’.
“¿Cómo
se encuentra el joven señor?”
El
hombre que acababa de recibir a Je-woo con una sonrisa cambió su expresión en
cuanto se sentó. Solo había un ‘joven señor’ por el que Je-woo se preocupaba.
“Solo
ha pasado un día, así que no parece haber nada fuera de lo común.”
“Y,
sobre lo que le comenté aquella vez…”
“He
hecho tal como me pidió.”
“Ah…
entiendo.”
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Un
alivio cruzó su rostro preocupado. Je-woo, tras escuchar sobre el ciclo de celo
de Jung-won, se había reunido con el Dr. Baek Seung-chul, su médico de
cabecera, al día siguiente. La primera reunión fue un domingo por la mañana, en
una cafetería cerca de la casa del doctor.
‘Me han informado que usted es un alfa dominante. Justo estaba
pensando en contactarlo.’
Ambos
sabían por qué estaban allí.
‘Esto es grave.’ El Dr. Baek expresó su preocupación cuando Je-woo mencionó la
convivencia. ‘El joven señor es un omega recesivo y su nivel no es estable,
por lo que se verá afectado con mayor facilidad por las feromonas alfa. No
sabemos qué puede pasar si está expuesto a ellas de cerca o en exceso, y más
aún siendo usted un dominante…’
‘¿Qué quiere decir con que no sabemos? ¿Acaso puede que su celo
llegue antes?’
‘No. El celo es impredecible, así que no es necesariamente eso,
sino que… bueno…’
El
doctor dudó en continuar y, tras un momento de vacilación, dijo con cautela:
‘Lo que quiero decir es… que puede que incluso les sea difícil
tener relaciones. Podría tener dificultades para respirar o, en casos graves,
perder el conocimiento.’
‘¿Está bien si Jung-won-ssi está en su celo?’
‘En ese momento, sus propios niveles de feromona suben al
máximo, por lo que la afectación es menor.’
Eso
significaba que solo podrían tener relaciones durante el celo de Jung-won. Como
el celo no llegaba, su primera vez sería obligatoriamente en ese momento.
‘¿No hay otro método?’
Je-woo
no quería que Jung-won, quien ya tenía recuerdos desagradables sobre su celo,
tuviera que pasar por esto.
‘Hmm… Ya que van a vivir juntos… lamentablemente, la única
opción es evitar el contacto tanto como sea posible. Deberían usar habitaciones
separadas y evitar estar muy cerca por mucho tiempo. Es importante que se
adapten poco a poco.’
Vivir
juntos, pero en habitaciones separadas y vidas separadas. Aquella convivencia
sin sentido dejó a Je-woo inquieto. Él había aceptado la convivencia por el
celo de Jung-won, pero no solo por eso. La razón principal por la que no quería
casarse era porque no quería que nadie interrumpiera su ritmo de vida. No
soportaba tener más responsabilidades ni interferencias. Sin embargo, aceptó
porque tuvo la certeza de que con Jung-won podría estar bien. Estaba preparado
para una nueva vida, pero al darse cuenta de que tendría una convivencia en la
que no podía hacer nada, no pudo evitar sentirse amargado.
“Quisiera
verificar sus niveles, ¿es posible?”
“Sí.”
“El
análisis de sangre es rápido, pero la administración del fármaco lleva tiempo.
Unos 30 minutos, quizás una hora. Como ha venido hasta aquí, podré darle los
resultados al instante.”
Hacía
mucho que Je-woo no se sometía a estas pruebas. Al principio, por su desarrollo
tardío, era obligatorio hacerlo una vez al mes, pero tras estabilizar sus
feromonas, nunca hubo problemas. Por eso, no se había examinado desde que
cumplió veinte años. Y por eso había olvidado lo terrible que era aquel fármaco
entrando a través de la aguja.
“Es
doloroso, ¿no? Si es demasiado, podemos hacer una pausa.”
“Estoy
bien. Hágalo todo de una vez.”
“¿Está
seguro? Aún faltan dos más.”
“Sí.”
“Resiste
muy bien. La mayoría no puede hacerlo de una sola vez, a menos que sean
personas que lo hagan a menudo, como el joven señor Jung-won.”
Je-woo
reprimió las ganas de vomitar mientras preguntaba:
“¿Cada
cuánto se hace Jung-won-ssi estas pruebas?”
“Hasta
principios de este año, una vez al mes, pero desde mayo, cada semana.”
Cada semana.
Alguien
que conoce este dolor no querría repetirlo, ¿y él tenía que hacerlo cada
semana? Su frente, normalmente serena, se arrugó por completo.
“Espere
un momento, por favor.”
Tal
como dijo el Dr. Baek, confirmar los niveles no tomó mucho tiempo. Los
resultados llegaron rápidamente.
“Al
ser un alfa dominante, sus niveles son bastante estables. ¿Me dijo que antes no
ha tenido problemas, verdad?”
“Así
es.”
“¿Sus
ciclos de rut son regulares?”
“Sí.”
“Qué
alivio. Como usted es más hábil controlando sus feromonas que otros, no debería
ser tan difícil como parece.”
Sin
embargo, las pautas a seguir no cambiaban. Seguirían en habitaciones separadas
y evitando el contacto físico.
“Como
mencioné antes, es recomendable transferir feromonas poco a poco. Un contacto
ligero está bien, pero… más allá de eso…”
Je-woo
sonrió para sus adentros ante la sugerencia del doctor de empezar ‘paso a
paso’, desde tomarse de la mano. Dos adultos comprometidos, ¿y tener que ir
paso a paso por tomarse de la mano? No es que estuviera deseando ir más allá,
pero le irritaba saber que había pasos que seguir.
“Entendido.”
Tras
escuchar algunas precauciones más, Je-woo se levantó después de una hora de
haber llegado.
“Los
efectos del fármaco aún perduran, descanse un poco antes de irse.”
“Estoy
bien. Le llamaré si surge algún inconveniente.”
“Muy
bien. Ah, por cierto… ¿cuándo piensa decirle al joven señor? Debería saberlo,
¿no cree?”
“……Buscaré
el momento adecuado.”
“Por
favor, hágalo. Si tiene alguna duda, llámeme cuando quiera.”
Antes
de que Je-woo saliera de la habitación, el Dr. Baek lo llamó para pedirle que
cuidara bien de Jung-won. No era el cariño de un médico hacia un paciente, sino
el de un adulto que lo había visto crecer. Je-woo hizo una profunda reverencia.
Salió del edificio con la misma expresión de siempre, pero no se sentía bien.
Quizás por los restos del fármaco en su cuerpo, fruncía el ceño
automáticamente.
¿Habría sido diferente si yo no fuera un alfa dominante?
Quizás
todo habría sido más fácil. Si hubiera sido solo un alfa normal, quizás las
noticias que escandalizaron internet, estos procedimientos tediosos y este caos
no serían tan extremos.
Mientras
regresaba a la empresa, siguió recibiendo mensajes. Eran conocidos que habían
visto la noticia o sus padres preguntando por Jung-won. Con la cabeza llena de
asuntos complejos, dejó el móvil a un lado por un momento.
*
* *
A
las 8:00 p. m., el secretario Kim, quien se suponía que ya había salido de
trabajar, regresó a la oficina.
“¿No
habías terminado tu jornada?”
“Director,
quería entregarle esto.”
El
secretario Kim extendió hacia Je-woo un enorme ramo de flores que sostenía en
sus brazos.
“Una
vez más, felicidades por su compromiso, director. Ah, y ya envié la maceta a su
domicilio.”
En
realidad, el secretario Kim había preparado el ramo adicional por satisfacción
propia, pero estaba mentalmente preparado para recibir una reprimenda por haber
hecho algo innecesario. Como era de esperar, Je-woo miró las flores con apatía,
sin rastro de alegría. Y para colmo, el color era un naranja extremadamente
llamativo. Sus ojos, vacíos de toda emoción, se detuvieron un buen rato en ellas
antes de levantar la mirada.
“¿Qué
es esto?”
“……¿Disculpe?”
“Esta
flor.”
“Ah.
Dijo que prefería una maceta, pero aun así quería entregarle algo en mano. Si
no es de su agrado, podría dárselo a su prometido…”
“No
pregunto por eso. Pregunto qué flor es esta.”
¿Qué? Fue la segunda vez en el día que el secretario Kim falló en
mantener su expresión profesional frente a él. Esta vez, estaba muy confundido.
“¿Me
está preguntando el nombre de la flor?”
“Sí.”
Que
el director Yoo preguntara algo así era increíble. El secretario Kim no podía
dar crédito a la situación.
“Es
una caléndula……”
“¿Caléndula?”
“Sí.
Le comenté al empleado de la floristería que usted se había comprometido y me
la recomendó. Dijo que es una flor que encaja con el otoño y que es muy
popular.”
El
secretario Kim terminó explicando cosas que ni siquiera le habían preguntado.
Aunque era información innecesaria, Je-woo escuchó cada palabra hasta el final.
“Gracias.”
“Sí……
Con su permiso, me retiro.”
Tras
la partida del secretario, Je-woo, quien originalmente planeaba quedarse mucho
más tiempo en la oficina, se levantó a mitad de sus tareas, distraído por el
ramo de flores colocado a un lado. El reloj de la pared marcaba las 8:30 p. m.
Apenas
un día, solo un día después de comenzar a vivir juntos, se dio cuenta de algo:
lo aterrador que era el hecho de que, al regresar a casa, podría verlo.
Al
llegar al ático, Je-woo abrió la puerta como de costumbre.
“Bienvenido.”
Entró
sin pensarlo mucho, pero desde la misma entrada sintió que su vida había
cambiado. ¿Cuánto tiempo hacía desde la última vez que alguien me recibió
así? Había pasado tanto tiempo que ni siquiera recordaba cómo se debía
responder en esos casos. Por eso, en lugar de decir “ya estoy en casa”, soltó
lo primero que le vino a la mente.
“¿Cuándo
llegaste?”
“Hace
un momento. Le envié un mensaje, ¿no lo vio?”
Je-woo
sacó el teléfono que había dejado abandonado durante horas, pero al ver decenas
de mensajes, se dio por vencido antes de revisarlos.
“Lo
siento. ¿Pasó algo?”
“No,
en absoluto.”
Al
ver que Je-woo fruncía el ceño, Jung-won negó con la cabeza apresuradamente.
“Solo
le envié el mensaje porque pensé que saldría del trabajo antes que usted, y me
pareció correcto avisarle que entraría a una casa vacía. No pasó nada especial,
así que no necesita sentirse culpable.”
Jung-won
se sintió apenado, pensando que había interrumpido a alguien tan ocupado que no
tenía tiempo ni de ver su mensaje.
“¿Vas
a hacer eso cada vez?”
“……¿Perdón?”
“Pregunto
si vas a preguntarme eso cada vez que salgas antes del trabajo. Tendrás que
entrar en una casa vacía cada vez.”
Je-woo,
tras cambiarse a las pantuflas y pararse frente a Jung-won, lo miró fijamente.
“Si
le molesta, no lo volveré a hacer.”
“Me
molesta.”
“Sí.”
La
expresión de Jung-won, que había parecido un poco más animada que por la
mañana, se ensombreció instantáneamente. Afortunadamente, la conversación, que
estuvo a punto de convertirse en un malentendido, se aclaró de inmediato con
las siguientes palabras.
“Me
refiero a que me molesta que te preocupes tanto. No a que me moleste que me
contactes.”
“Ah……”
Los
ojos de Jung-won, que habían estado temblando de inseguridad, finalmente
fijaron su mirada en Je-woo.
“No
sabía que te sentías tan incómodo entrando en mi casa.”
“¿Incómodo?
No, no es eso……”
“Te
disculpas por entrar en una casa vacía; si eso no es preocuparse, no sé qué es.
Es decir, que te sientes incómodo.”
Aunque
su tono era de reproche, la mirada con la que observaba a Jung-won se suavizó
por completo.
“No
lo volveré a hacer. Lo prometo. No me siento incómodo en absoluto.”
Finalmente,
Je-woo soltó una risa sutil. Una vez terminada la conversación, ambos caminaron
naturalmente hacia la sala. Je-woo le entregó a Jung-won lo que traía.
“Me
lo dio el secretario. Dijo que felicidades por el compromiso.”
Je-woo
no tenía ni un gramo de romanticismo en su expresión indiferente y su tono
seco. Sin embargo, los ojos de Jung-won se abrieron un poco y no pudo apartar
la vista de las flores durante varios segundos. Poco después, las comisuras de
sus ojos se curvaron, formando una sonrisa radiante.
“Por
favor, dígale que muchas gracias. Estoy muy feliz.”
¿Realmente es algo por lo que estar tan feliz? Je-woo se asombró al ver a Jung-won. En
realidad, cuando el secretario Kim compró el ramo, Je-woo no dijo nada porque
tuvo el presentimiento de que a Jung-won le gustaría. Si no hubiera sido así,
habría sido el primero en criticarlo por buscarse trabajo innecesario. De
hecho, la razón por la que aceptó recibir un regalo de compromiso fue porque la
palabra ‘flores’ le hizo pensar en alguien a quien le haría ilusión.
“¿Habrá
enviado caléndulas a propósito por su significado?”
Jung-won
preguntó con tanta naturalidad que Je-woo pensó, por un momento, que era una
flor que todo el mundo debería conocer, salvo él. Pero enseguida comprendió que
era poco común conocer el lenguaje de las flores.
“No
creo que haya sido por eso, ¿es un buen significado?”
“Sí.
El significado de la caléndula es muy bonito.”
Je-woo
escuchó el pequeño susurro de Jung-won: Felicidad que seguramente llegará.
Tras oírlo, su pensamiento se inclinó a que el secretario Kim realmente no lo
sabía de antemano.
“Ah,
por cierto, hace poco llegó una maceta también.”
“¿Ya
llegó?”
“El
encargado la trajo hace unos 20 minutos, pero como no sabía si debía meterla
dentro, la trasladé yo mismo. La dejé en el balcón, ¿quiere verla?”
Aunque
Je-woo no tenía curiosidad ni ganas de verla, siguió a Jung-won, que estaba
visiblemente emocionado, hacia el balcón.
“¿Verdad
que es preciosa?”
Más
que preciosa, Je-woo solo pudo pensar que era más grande de lo que esperaba.
Mientras Jung-won explicaba sobre la maceta, la mirada de Je-woo se posó durante
más tiempo en aquel rostro blanco y emocionado que en la propia planta.
“Hmm.
Si hubiera sabido que te alegrarías tanto, habría traído un par de macetas
antes.”
Jung-won,
que se había acercado a él, negó lentamente con la cabeza.
“No
es por la maceta, me alegra que me feliciten. Es la primera vez que recibo una
felicitación de alguien que no es de mi familia o un amigo.”
Era
difícil creer que esa cara, que sonreía tan suavemente, fuera la misma persona
que se veía tan deprimida esa misma mañana.
“Ya
puede entrar, ha visto todo. ¿Tiene que trabajar después de bañarse?”
“Sí.”
“Entonces
vaya rápido.”
“Está
bien.”
Tan
pronto como entró en su habitación, Je-woo se quitó la asfixiante corbata. Se
soltó el reloj, se deshizo de la ropa incómoda y caminó hacia el vestidor.
Antes de quitarse la chaqueta, sacó su móvil. Al abrir el buzón de mensajes que
no había podido revisar antes, encontró dos notificaciones.
Lee
Jung-won: [¿A qué hora vendrá hoy? Le escribí porque creo que saldré antes que
usted.]
Lee
Jung-won: [Entonces, ¡mucho ánimo!]
¿Qué es esto?
Solo
leer mensajes tan sencillos le provocó una sensación extraña. Era un
sentimiento cosquilleante en el pecho, extraño y desconocido para él.
Tras
bañarse y cambiarse, Je-woo notó que eran apenas las diez de la noche y abrió
la puerta de su habitación. Caminó directamente hacia la puerta que estaba
exactamente frente a la suya. Toc, toc.
“Jung-won-ssi.”
Al
llamar, escuchó un sonido desde el interior. Aunque no fue claro, sonó como si
pidieran un momento, así que esperó allí mismo. Unos segundos después, la
puerta se abrió de golpe.
“Lo
siento, yo también estaba bañándome…… ¿necesita algo?”
La
pequeña cabeza se movió y el cabello negro, peinado con esmero, se alborotó.
Algunos mechones, todavía húmedos, estaban pegados a sus mejillas suaves. Al
bajar la mirada por su rostro blanco, Je-woo notó la línea del cuello, que hoy
parecía especialmente larga debido a la camiseta de cuello ancho.
“Es
que no pude despedirme deseándote buenas noches.”
“Ah……”
“Que
duermas bien, nos vemos mañana.”
Je-woo
planeaba marcharse inmediatamente después de decir eso, temiendo que
descubriera hacia dónde se dirigía su mirada. Sin embargo, al levantar la
vista, notó que la expresión de Jung-won era algo extraña.
“¿Por
qué te pasa eso?”
“¿Perdón?”
“Parece
que te ocurre algo. Tu expresión……”
“No,
no ocurre nada.”
Jung-won
negó incluso con las manos.
“Entonces,
buenas noches.”
La
puerta se cerró con algo de prisa, y Je-woo se quedó frente a ella frunciendo
el ceño sin querer.
“Haa……”
Maldita sea. Pensó. Había creído que seguir las etapas, aunque un poco
tedioso, no sería difícil, pero por un momento lo olvidó todo y casi abraza
esos hombros delgados.
‘Por favor, tenga paciencia, incluso si es difícil, por el bien
del joven señor.’
Tenía
ganas de descargar su frustración con el Dr. Baek, quien no tenía la culpa de
nada. ¿Acaso usted podría cumplir esa petición fácilmente después de ver
esto?
Mientras
tanto, Jung-won, tras cerrar la puerta, se apoyó contra la pared y recuperó el
aliento. Miró al vacío, aturdido. Wow, qué sorpresa……
Hasta
ahora, Je-woo siempre se le había aparecido en traje. Era lógico, ya que se
encontraban mientras trabajaba, en el salón o incluso cuando se conocieron en
el club. Pero,
‘Es que no pude despedirme deseándote buenas noches.’
El
flequillo, que siempre llevaba peinado hacia atrás con rectitud, caía
naturalmente. Vestido con una camiseta cómoda y ropa de estar por casa, parecía
una persona completamente diferente. Y además, ¿por qué su aroma era tan
agradable? Era tenue, pero evidente. Solo por un instante.
Pum, pum. Su corazón latía tan fuerte que no podía soportarlo.
Jung-won
se acostó en la cama, pero no pudo dormir fácilmente esa noche tampoco. Estaba
exhausto por no haber dormido bien el día anterior, pero esta vez el motivo era
diferente. ¿Buenas noches? ¿Cómo voy a dormir bien? Solo de pensar que
sería así todos los días, la preocupación lo invadió.
‘Que duermas bien, nos vemos mañana.’
Hasta
el momento en que logró conciliar un sueño difícil, aquella voz grave resonaba
en su cabeza como un eco repetitivo.
*
* *
A
la mañana siguiente, Jung-won, quien se despertó con el sonido de la última
alarma, no dio ni un solo paso fuera de su habitación hasta que estuvo
completamente listo para ir a la empresa. Como la habitación tenía su propio
vestidor, baño e incluso un pequeño refrigerador, sinceramente no tenía
necesidad de salir.
Había
pasado más de una hora desde que se levantó y ni siquiera había sentido la
presencia de Je-woo, mucho menos visto su rostro. La verdad, si vivían así, no
se sentía como si estuviera compartiendo su vida con alguien. Sus horarios para
levantarse y acostarse eran distintos, e incluso entre semana ni siquiera
tenían la oportunidad de comer juntos, por lo que parecía que nunca se
cruzarían a menos que se forzara la situación.
El
único momento en que sus tiempos coincidían era a las 7:40 a. m., la hora de
salir de casa; y aun así, si uno de los dos se retrasaba un solo minuto, el
encuentro se esfumaba.
Para
no perder ese momento, Jung-won abrió la puerta exactamente un minuto antes.
Clic.
Como
si lo hubieran planeado, ambos salieron al mismo tiempo. Je-woo, como siempre,
iba vestido impecablemente.
“Buenos
días.”
Jung-won
le dedicó el mismo saludo que el día anterior.
“¿Has
dormido bien?”
Tras
responder, Je-woo se acercó a él con pasos decididos y lo miró fijamente, de
una manera tan intensa que resultó vergonzoso.
“Parece
que no. Esperaba que estuvieras un poco mejor que ayer.”
Su
tono era de gran insatisfacción. Le molestaba el rostro de Jung-won, que al
igual que el día anterior, se veía cansado.
“Es
solo porque es el segundo día. Es normal cuando uno duerme en una cama
distinta.”
“¿Y
eso mejorará algún día?”
“Por
supuesto.”
“¿Cuándo?”
“Cuando…
me sienta cómodo.”
¿Llegará algún día en que me sienta cómodo? ¿Cuándo será eso
exactamente? En realidad, a mí
también me gustaría saberlo. Jung-won murmuró eso para sus adentros.
“Aunque
no te sientas cómodo, no puedo enviarte de vuelta a casa. Así que intenta
acostumbrarte pronto.”
Mientras
decía esto, Je-woo le acarició la cabeza con un toque ligero. Jung-won se
sorprendió tanto que sintió que el corazón se le caía a los pies.
“Vamos.”
“Sí.”
Desde
el piso 20 hasta el estacionamiento en el sótano 1. Tres minutos para salir de
casa y entrar al ascensor, y menos de dos minutos para bajar y despedirse. El
tiempo máximo que ambos podían compartir por la mañana era de apenas cinco
minutos.
Al
llegar a la empresa, las miradas seguían siendo hirientes. Desde que salió el
artículo el domingo, el día de ayer se sintió literalmente como ser un mono en
el zoológico. Aunque solo el jefe de equipo Yoon y el gerente Lee, de su mismo
departamento, se acercaron a preguntarle directamente por la noticia, los
desconocidos no hacían más que mirarlo fijamente, señalarlo con el dedo o
hablar en voz lo suficientemente alta para que él escuchara.
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El
líder del equipo, Oh Seong-hwan, al notar la situación, lo llamó cerca de las
4:00 p. m. de ayer y le sugirió que saliera temprano. No había otra opción, ya
que el personal de otros departamentos se paseaba tanto por su oficina durante
horas de trabajo —no solo a la hora del almuerzo— que perturbaban el ritmo
laboral.
¿Será mejor hoy?
Aunque
era algo que él mismo había previsto, el interés de la gente era mucho más
excesivo de lo que pensaba y le resultaba difícil de sobrellevar. Pero no había
nada que pudiera hacer. Cerró los ojos y tapó sus oídos hasta que el interés de
la gente se calmara por sí solo.
“Jung-won-ssi,
¿estás ocupado?”
Cerca
de las 10:00 a. m., el líder Oh, que regresaba de la reunión matutina, lo
llamó.
“¿Podrías
prepararme 20 copias de ese plan que vimos hace poco?”
“¿Tantas?”
“Para
llevarlas a la reunión de la tarde. Por lo pronto, la reacción de nuestra parte
fue positiva.”
“Sí.
Te las entregaré de inmediato.”
Jung-won
fue personalmente a fotocopiar el documento, pero cuando iba por la mitad, notó
que no se imprimía correctamente. Desde hace dos días había aparecido el
mensaje de advertencia de reemplazo, pero como todos lo habían ignorado, la
tinta se agotó justo cuando él lo necesitaba. Además, para colmo, el empleado
que solía encargarse de esas tareas menores estaba de baja por enfermedad.
“¿Quieres
que lo traiga yo?”
El
gerente Lee, al ver la situación complicada, se levantó de su asiento para ir
en su lugar.
“No,
por supuesto que debo ir yo.”
“Te
veía ocupado. Yo estoy libre ahora.”
“Está
bien. Iré y volveré enseguida.”
No debería haber dicho eso.
“¿Te
enteraste? Lo de Tae-jin y Se-a.”
No
importa cuánto cerraras los ojos y taparas tus oídos, siempre hay momentos
inevitables. Jung-won llegó frente al cuarto de suministros justo a tiempo para
escuchar aquello.
“Qué
lástima, de verdad.”
“¿Quién?
¿El alfa dominante o el recesivo?”
“Pues
obviamente el alfa dominante. Dicen que lo están casando con un recesivo a
propósito para que no codicie el puesto de sucesor de Tae-jin. Ya sabes, el
mayor es un alfa normal y el segundo es un dominante.”
A
través de la pequeña ventana se veían tres o cuatro sombras. Jung-won se detuvo
y retrocedió sigilosamente.
“¿No
es un poco imprudente el presidente de Tae-jin? Yo en su lugar, preferiría
entregarle el puesto de heredero. Honestamente, el tercer hijo de esta casa
está completamente marginado. No creo que pueda llevarse mucha fortuna, ¿por
qué lo incluirían como parte de la familia?”
“Es
una familia con dinero, ¿qué importa la herencia? Lo que no entiendo no es el
dinero, sino el prestigio. Por más que sea, se está convirtiendo en alguien de
su propia familia, ¿no resulta vergonzoso que alguien así sea un asistente que
vende almuerzos?”
“No
se puede entender qué pasa por la mente de los que tienen tanto dinero. Bueno,
son gente de otro mundo, sería extraño que entendiéramos algo.”
Afortunadamente,
no reconoció ninguna de las voces. No eran personas de su departamento ni nadie
conocido. Solo eran unos ociosos reunidos chismeando sin sentido, pero Jung-won
no pudo evitar que le afectara.
“Dicen
que todo eso es un rumor y que es mentira.”
“¿En
serio?”
“Dicen
que solo es para subir el precio de las acciones, que solo se comprometerán
pero que no se casarán.”
“Pero
si no se casan de verdad, ¿no caerían aún más las acciones?”
“Por
eso dicen que los inversores privados no se atreven a tocar nada. Creo que
incluso las acciones de Tae-jin han bajado un poco ya.”
Había
fallado en cerrar los oídos. Debía ignorarlo, ignorarlo y regresar, pero sus
pies no se movían.
“¿No
harán una declaración oficial? Con sacar el artículo les basta.”
“¿Qué
son, celebridades? No hacen esas cosas.”
“Me
da curiosidad qué será verdad. ¿Vamos a preguntarle? Está vendiendo almuerzos
en el piso de arriba. Jajaja.”
“Oye,
cállate. Alguien podría escuchar.”
Al
final, Jung-won esperó hasta que terminaron de hablar antes de poder dar un
paso. Subió directamente a la azotea. Las acciones de Tae-jin apenas habían
variado; habían bajado solo un poco respecto al día anterior, pero era una
fluctuación normal. Sin embargo, mientras buscaba eso, vio artículos llenos de
insultos hacia el presidente de Tae-jin por este compromiso.
Jung-won
cerró la ventana del navegador. Entonces, hizo una llamada a algún lugar.
Tu-ru, tu-ru.
—Diga.
La
persona respondió al segundo tono.
“Lo
que hablamos ayer… estaba pensando en que deberíamos hacerlo.”
—¿De
verdad?
“Sí.”
—¿Ya
terminaste de hablar con Je-woo?
“No.
Iré a hablar con él hoy. Probablemente diga que está bien, así que por favor,
busca una fecha.”
La
persona a la que Jung-won llamó era su madre. El ‘día’ al que se referían era
la fecha de la boda. La familia de Jung-won era del tipo que ignoraba
fácilmente artículos tan absurdos. Siempre que había habido ruido en el pasado,
no le habían dado importancia. Pero si se trataba de un artículo relacionado
con Jung-won, era diferente. Todos se preocupaban más que el propio interesado
por si salía herido.
Mientras
circulaban falsos rumores, surgió la opinión de publicar la fecha de la boda lo
antes posible. La primera persona que sugirió eso fue el padre de Jung-won, y
su madre fue quien lo contactó.
—Pero,
¿estás realmente bien con eso?
“Sí.
De todos modos lo haré, así que no me importa adelantarla un poco.”
Aunque
no hubiera escuchado la conversación de hace un momento, él ya tenía pensado
hacerlo desde ayer. El hecho de comprometerse y casarse había sido solo
petición suya, y no quería causar ningún daño a la otra parte. Por supuesto, no
creía que el resto de los artículos se calmaran solo por la noticia de la boda,
pero pensaba hablar pronto con Je-woo porque creía que, al menos, podría
refutar algunas de las noticias.
Jung-won
se sentía tan apenado con él, pero a la vez, se sentía como un egoísta por no
querer desistir de su decisión.
Aun así, me gusta tanto.
No
podía detener los sentimientos que crecían día tras día.
*
* *
El
verdadero problema era que no había tiempo para hablar de esas cosas.
‘Estaré
ocupado durante unos días. Llegaré tarde, así que no me esperes y asegúrate de
comer bien’.
Je-woo
llegó de madrugada tanto el martes como el miércoles y el jueves. Y cuando Jung-won
despertaba, él ya se había ido a trabajar. Jung-won comprendió entonces que
aquellos cinco minutos que al menos podía verle por la mañana habían sido un
tiempo muy largo. Habían pasado ya tres días y llegó el viernes.
“Entonces,
¿ya fijaste una fecha? ¿Cuándo decidieron hacerlo?”
“Aún
no he podido decidirlo. Te avisaré esta semana.”
Había
recibido la fecha de la boda que le habían pedido, pero como no había podido
preguntarle al interesado, no podía decirle nada a nadie.
“Pero
Je-woo parece estar muy ocupado. Hubiera sido bueno que viniera contigo hoy.”
Hoy,
viernes, era el día de la reunión familiar en la casa del presidente Lee. Como
era una reunión a la que nunca se podía faltar, ya fuera estando casado o
independiente, eso no cambiaba solo por estar comprometido.
“Dijo
que tiene un asunto importante. Vendré con él la próxima vez.”
En
realidad, como ni siquiera había podido mencionar la fecha de la boda, por
supuesto que ni siquiera se le ocurrió decirle que viniera a la reunión de hoy.
De todos modos, como era obvio que él llegaría tarde, Jung-won ni siquiera lo
llamó. Pensó que, aunque cenara tranquilamente antes de irse, llegaría a casa
antes que el dueño. Como era de esperar, hasta las 9 de la noche, el teléfono
de Jung-won permaneció en silencio.
El
camino de regreso a casa fue solitario. Sabía que se sentiría aún más solo al
llegar, por lo que, al menos hoy, no quería ir. Hubiera sido bueno encontrar a
un amigo y beber algo, pero justo después de que saliera el artículo, estaba
confinado a quedarse en casa durante varias semanas. Había mucho alcohol en
casa, pero no quería beber solo. Más bien, antes era mejor… En cuanto
ese pensamiento cruzó su mente, Jung-won se detuvo. Intentó convencerse durante
todo el camino de que estaba bien, tratando de alejar los pensamientos
melancólicos.
Al
llegar frente al ático, Jung-won abrió el teclado. Tenía una llave propia que
le dio Je-woo, pero se sentía más incómodo entrando como si fuera el dueño en
esta casa que aún le resultaba extraña. Presionó los ocho dígitos y, tras
escuchar el alegre sonido de confirmación, abrió la puerta. Afortunadamente, el
aroma refrescante que lo envolvió ayudó a disipar un poco su estado de ánimo.
Dio un paso como de costumbre, pero una silueta familiar bajo la luz tenue de
los focos llamó su atención.
“¿Y
la llave?”
Solo
había una persona capaz de usar ese tono exigente. La gran figura se le acercó
a zancadas. Pero en ese momento, las piernas de Jung-won se movieron solas. ¿Eh?
Jung-won retrocedió sin darse cuenta.
“……”
“……”
Una
ceja del hombre que se acercaba se contrajo. Al mismo tiempo, su frente,
normalmente tersa, se arrugó. Je-woo se detuvo allí y simplemente miró a
Jung-won durante unos segundos.
Ah, esto no era lo que quería. El silencio que cayó fue pesado.
“Eh…
¿cuándo llegó? Hoy ha venido temprano.”
Intentó
avanzar, pero sus piernas estaban como petrificadas y no se movieron. Era
extraño. Definitivamente era alguien a quien quería ver tanto, pero, al
contrario de lo que dictaba su cabeza, su cuerpo no le obedecía.
“Hace
tiempo que no nos vemos, ¿no? Bueno, solo han pasado tres días, así que supongo
que no es tanto…”
Jung-won
habló para intentar escapar de la situación incómoda. Había perdido la calma y
soltó lo primero que le vino a la mente. Por supuesto, no había forma de que
Je-woo no se diera cuenta.
“¿Te
sorprendes porque siempre vienes a una casa vacía y hoy estoy yo, o es que
simplemente quieres evitarme?”
La
voz grave sonaba fría.
“Eh…”
En
realidad, no era ninguna de las dos cosas. Se sorprendió un poco, pero no tanto
como para dar un paso atrás por reflejo, y mucho menos quería evitarlo.
“Es
que me dio tanta alegría verlo que me sorprendí.”
“¿Esa
es una cara de alegría?”
“……”
Ja,
Je-woo soltó una risa como si estuviera atónito.
“¿Ya
se te pasó el susto?”
“Sí.”
“Entonces
ven aquí. Déjame ver tu cara.”
Ahora
que lo pensaba, el lugar donde estaba Jung-won era muy oscuro porque no entraba
luz. La única iluminación en toda la casa era un pequeño foco encendido donde
estaba Je-woo. Jung-won, como si estuviera hechizado, fue hacia él, aunque era
difícil de creer que fuera la misma persona que lo había rechazado hacía un
momento. Al pararse frente a él y levantar la cabeza, se encontró con dos ojos
claros que lo miraban desde arriba. Miró fijamente ese rostro nostálgico al que
no veía desde hace tiempo, sin sentir vergüenza alguna.
¿Qué estará pensando esta persona ahora mismo?
Tenía
una expresión sin emoción, tan indescifrable que era difícil saber qué pasaba
por su mente aunque lo mirara mucho tiempo. Era difícil tener la cara tan
inexpresiva. Se dio cuenta de nuevo, con dolor, de que realmente no sentía nada
por él. Se preguntó por qué le había pedido verle si era así, y en ese instante
cruzaron por su mente muchos pensamientos. Es increíble. ¿Cómo puede ser tan
calmado hasta el final?
De
hecho, Jung-won no sabía que él era igual de increíble por ser capaz de
sostenerle la mirada sin apartarla. Otros se alejaban con solo un vistazo, pero
Jung-won era el primero en mirar a Je-woo tan directamente.
Je-woo,
que parecía imperturbable por fuera, pensaba en su interior: ¿Cómo pude
vivir tres días sin ver este rostro? No lo sabía, pero ahora lo entendía.
Él quería ver a Jung-won. Siempre se daba cuenta de eso demasiado tarde, y
pensaba que, por eso mismo, era una suerte.
“¿Has
comido?”
“Sí,
vengo de comer.”
Ambos
intercambiaron miradas de forma natural. Parecía que el aire gélido por fin se
había derretido.
“¿Por
eso llegaste tarde?”
“Sí.
Si hubiera sabido que llegaría tan temprano, habría venido más rápido.”
Jung-won
no sabía que era muy extraño describir las 10 de la noche como ‘temprano’.
Tampoco sabía que decir que habría venido más rápido si hubiera sabido la hora
demostraba sus sentimientos.
“¿Pasaste
por casa antes de venir? Tu ropa es distinta.”
Je-woo
preguntó al ver a Jung-won con camiseta y jeans.
“No,
me cambié allá. Todavía me queda mucha ropa por llevar.”
Je-woo
arrugó ligeramente las cejas. Entendió la mitad de la respuesta y la otra mitad
no. Comprendió que se había cambiado allí y no en casa, pues pudo haber llevado
ropa para cambiarse al lugar de la cita. Pero no entendía por qué añadió que le
quedaba mucha ropa por llevar.
“¿Fuiste
a la casa principal?”
“Sí.”
Ah, ya veo. Je-woo asintió levemente.
“Habrás
disfrutado.”
“Bueno,
siempre es igual. Muy ruidoso. Ya lo viste esa vez.”
“Entonces
podías haberte quedado un poco más. ¿No viniste demasiado pronto?”
“De
todas formas, como se reúnen cada semana, normalmente nos despedimos después de
cenar.”
“¿Cada
semana?”
“Sí.
¿No le dije que se reúnen todos los viernes?”
Sus
cejas se cerraron completamente. Hubiera preferido no saberlo desde el
principio o no recordarlo en absoluto, pero lo recordaba exactamente, sin
errores.
‘Tenemos una reunión familiar todos los viernes. Si estás
ocupado, no tienes que ir…’
También
recordaba haberle dicho que no se preocupara, que él buscaría tiempo. Él, que
conocía sus asuntos de trabajo tan bien que ni siquiera necesitaba una
secretaria, había olvidado algo tan importante.
“Ha…”
Estuvo
a punto de preguntar por qué no se lo dijo, pero simplemente suspiró. ¿Habría
tenido siquiera oportunidad de decirlo? Incluso si la tuviera,
probablemente no habría podido. Él también sabía bien que no era fácil decirle
eso a alguien que estaba tan ocupado que no aparecía en tres días.
“No
es algo importante. Solo cenamos en familia, así que no tiene que preocuparse.”
“Precisamente
por eso me preocupo. Porque es una reunión familiar.”
“¿Por
qué?”
Sus
ojos, abiertos de par en par, estaban llenos de dudas.
“Parece
que olvidaste que también seré parte de la familia pronto.”
“Ah.”
“No
solo me evitas después de tres días sin verme, ¿también olvidaste que estamos
comprometidos?”
“No,
eso no es…”
Jung-won
dudó y confesó:
“Hace
un momento estaba un poco incómodo, supongo.”
“Hablas
como si alguna vez no lo hubieras estado.”
“……”
Jung-won
intentó decir algo, pero volvió a cerrar la boca. Al verlo, Je-woo dijo:
“Intentemos
llevarnos bien.”
“¿Perdón?”
“Dijiste
que era incómodo. Tenemos que esforzarnos para que deje de serlo.”
Una
mano grande apareció frente a Jung-won. Aunque un poco tarde, ahora él también
sabía muy bien lo que eso significaba. De repente, su corazón empezó a latir
con fuerza. ¿Por qué le ponía tan nervioso algo tan simple como tomarse de la
mano? Jung-won se pasó la lengua por los labios secos.
“Si
no quieres…”
“No,
no me molesta.”
Jung-won
tomó rápidamente la mano que le ofrecían. Curiosamente, en cuanto se tomaron de
la mano, sintió como si su corazón se detuviera. ¿Será así cuando uno está muy
nervioso? Que le pasara esto siempre era realmente una enfermedad.
“……Pero
creo que esto es más incómodo.”
“Entonces,
¿la suelto?”
“……Sabías
que respondería que no, ¿por eso lo dices a propósito?”
Je-woo
sonrió por primera vez en el día. Jung-won estaba confundido. ¿Por qué este
hombre actúa así? Honestamente, no era normal tomarse de la mano solo para
llevarse bien. Por mucho que él no hubiera tenido una relación formal, sabía
que esto no era algo común. Hasta ahora, decía que lo hacían para que otros los
vieran, pero ahora, sin razón alguna, por más que pensaba, no lograba entender
por qué actuaba así.
Sin
embargo, lo que sí era seguro era que no podía rechazarlo, fuera cual fuera el
motivo. Sentir que podía estar tan cerca de él le parecía siempre irreal.
“Yo
no pude preguntar antes, ¿ya cenó?”
“Comí
el almuerzo.”
“Qué
mala es esa empresa. Haciéndole trabajar hasta la madrugada por un simple
almuerzo.”
“Es
verdad.”
Je-woo
aceptó la broma que Jung-won hizo con toda la intención.
“Pero
si no termina tarde, no se venderán tantos almuerzos, ¿no?”
“¿Ese
almuerzo es de nuestra empresa? …Originalmente, no hay trabajo sin horas
extras.”
Je-woo
soltó una carcajada ante ese comentario. Su risa grave hizo que su corazón se
alborotara.
“Entonces,
¿hoy ha terminado todo?”
“Por
ahora, sí.”
“Que
diga ‘por ahora’ significa que no sabe qué pasará, ¿verdad? Hmm… sigo pensando
que es una mala empresa.”
Al
ver que Jung-won respondía con un puchero, Je-woo curvó sus labios.
“¿Se
lo digo a mi padre? Que es una empresa terrible.”
“Dije
que era mala, no terrible.”
“Es
lo mismo.”
“¡Es
diferente!”
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La
conversación de ambos siempre era así, y aunque habían hablado de la misma
forma hace solo unos días, se sentía como si hubiera pasado muchísimo tiempo.
Jung-won olvidó por completo el hecho de que tenía que sacar el tema de la
fecha de la boda mientras conversaban.
“¿No
está cansado?”
“Creo
que esa es una pregunta que debería hacer yo.”
“¿Yo?
Yo no mucho…”
“Digo
eso porque no tienes cara de que sea ‘no mucho’.”
No
pasó mucho tiempo hasta que los ojos de Jung-won se pusieron rojos. Sus pupilas
claras se nublaron con humedad, haciendo que parpadeara repetidamente a
propósito. Estaba bien hace un momento, pero de repente se sintió aturdido. Era
algo realmente extraño. Pero, en realidad, no era extraño. Desde hace un
momento, Je-woo estaba liberando feromonas muy sutilmente, con tanta precaución
que no se notaba.
“Entra
a descansar ahora.”
Je-woo
soltó su mano y se dio la vuelta. Jung-won fue a su habitación como si lo
empujaran, sintiéndose confundido y, luego, frustrado. Hacía mucho que no lo
veía. Y justo ahora, su cuerpo, que estaba perfectamente bien, empezó a
sentirse mal, como si tuviera fiebre. ¿Por qué tuvo que ser en este momento?
Se sentía muy frustrado.
Pero
el sentimiento de frustración de Jung-won no era nada comparado con el de
Je-woo. Como decía el Dr. Baek, no podía ser una gran cantidad de una sola vez,
y tampoco podía ser una exposición prolongada a corta distancia, así que el
tiempo que tenía permitido era solo un poco cada día; y terminó en menos de
cinco minutos. Todo estaba como al principio, como si no se hubieran visto en
días.
Tac.
Je-woo se desató la corbata con irritación y se frotó los ojos como si
estuviera cansado. Estaba luchando, descubriendo por primera vez en su vida,
hasta ahora tranquila, algo que no salía como él quería.
*
* *
A
la mañana siguiente, llegó el fin de semana, el primero desde que comenzaron a
convivir. Sin embargo, a diferencia de Je-woo, quien se levantaba a la misma
hora para repetir su misma rutina incluso en fin de semana, Jung-won salió de
su habitación casi a las 10:00 a. m., tras haber recuperado el sueño que no
había podido conciliar antes.
Jung-won
se preguntaba si realmente estaba enfermo de algo. Como si fuera mentira que
hasta hace poco no podía dormir aunque quisiera, ayer, apenas entró en su
habitación, cayó rendido como si se hubiera desplomado. Había dormido sin
despertarse ni una sola vez hasta que abrió los ojos a las 9:00 a. m.
“Buenos
días.”
A
Jung-won ya le daba suficiente vergüenza haber dormido hasta tarde, pero para
colmo, Je-woo estaba de pie en la cocina, listo para salir. Sostenía una taza
de café de la que salía vapor.
“Parece
que has dormido bien, así que no te preguntaré.”
Sí, eso espero… Jung-won fue silenciosamente a su lado y abrió el refrigerador.
Cuando sacó un jugo, Je-woo, que lo observaba en silencio, se lo arrebató para
abrirle la tapa. Aunque probablemente fue un gesto sin importancia, el corazón
de Jung-won, que ya estaba sorprendido, empezó a latir con fuerza.
“Tengo
que salir pronto. Volveré antes de las 3:00 p. m., ¿necesitas algo?”
“No
necesito nada, pero…”
“¿Pero?”
“Es
que tengo algo que decirle antes de que se vaya.”
“¿De
qué se trata?”
Una
mirada algo seria se posó sobre Jung-won. Él preguntó como si hubiera tomado
una decisión.
“¿Por
qué no nos casamos de una vez?”
No
había forma de que el otro entendiera sus palabras de inmediato. Por supuesto,
era algo que terminarían haciendo algún día, así que no había necesidad de
preguntarlo por separado ahora. Jung-won continuó:
“Me
gustaría que fijáramos la fecha de la boda ahora.”
“¿Para
cuándo?”
“Dentro
de un mes o dos.”
“¿La
razón?”
“Como
de todos modos nos casaremos, pensé que no estaría mal hacerlo un poco antes.”
A
pesar de que hablaba de algo bastante importante, la expresión del interlocutor
no cambió en absoluto.
“¿Eso
es todo?”
“¿Perdón?”
“Pregunto
si esa es toda la razón.”
“Sí.”
Como
era una persona a la que se le notaba todo en la cara, Je-woo nunca creería
esas palabras al pie de la letra. Jung-won ya sabía que lo había hecho
evidente. Sabiendo que él conocía que había otra razón, era el turno de Je-woo
de preguntar cuál era. Sin embargo, de su boca salió una respuesta
completamente distinta.
“Está
bien.”
¿Eh?
Jung-won, que humedecía sus labios resecos con el jugo, se quedó paralizado.
“¿Por
qué? ¿Te sorprendes porque dije que sí? ¿Quieres que lo cancele?”
Jung-won
negó con la cabeza sin decir palabra.
“Entonces,
nosotros mismos publicaremos la noticia.”
“¿Perdón?”
“No
es eso lo que pretendes al querer casarte ahora, ¿o no?”
“……Ah.
Sí, eso es.”
Casi
se engaña pensando que no se había dado cuenta, pero, como era de esperar, sí
lo sabía.
“A
cambio, la fecha la decidiremos luego. Publicaremos que será en medio año, así
que tenlo en cuenta.”
“¿Medio
año?”
“Así
es. Diremos simplemente que será dentro de medio año. Sin fecha exacta.”
¿Por qué demonios? Si iban a publicar una noticia de boda, obviamente tendría que
mencionar una fecha precisa dentro de poco tiempo para que fuera efectiva.
Pensó que solo así los demás creerían que aquel compromiso no era un simple
juego. Jung-won, sorprendido, abrió mucho los ojos y luego frunció ligeramente
el ceño.
“Pensé
que sería mejor que hubiera una fecha precisa, así que incluso ya la había
pedido.”
“Haz
de cuenta que no la tienes. No hay necesidad de eso.”
“¿Por
qué no hay necesidad? Entonces no tiene sentido. La gente no lo creerá.”
Ante
esto, Je-woo miró a Jung-won directamente a los ojos. Su mirada era
extrañamente fría.
“¿Y
si publicamos la noticia para que otros lo crean?”
“……”
“¿Eso
lo hace tener sentido?”
No
había puesto énfasis en ninguna palabra en particular, pero cada una de ellas
se le clavó en el pecho. Jung-won sintió que había cometido un error al hablar,
pero no podía identificar cuál era. ¿Qué era lo que le molestaba tanto?
“Usted…”
“¿Todavía
me llamas así?”
Regresó
una voz aún más gélida. Intentó abrir la boca para mejorar el ambiente, pero
parecía haberlo empeorado.
“Parece
que así es como llamas a la persona con la que te vas a casar.”
“……”
“Bueno,
como solo es la persona con la que te casas, supongo que puede ser así. Solo
necesitas que otros lo crean, y no te importa cómo me llames a mis espaldas.”
Jung-won
se dio cuenta de qué error había cometido. El problema ya existía desde el
momento en que propuso casarse. ¿Por qué habré dicho eso? ‘¿Por qué no
nos casamos de una vez?’. Incluso a él le pareció un poco… no, muy incorrecto.
Jung-won pensó que había herido el orgullo de Je-woo. Je-woo dejó la taza de
café y miró su reloj.
“Si
no tienes nada más que decir, me voy.”
Naturalmente,
Jung-won no quería dejar ir a Je-woo así. Pero seguía sin encontrar la
respuesta de cómo debería llamarlo en su mente. Bastaría con llamarlo como él
lo llamaba a él. ¿Por qué era tan difícil? Jung-won intentó abrir la boca
varias veces, pero al final no pudo decir ni una sola palabra.
*
* *
“Entonces,
¿pasamos directamente a la siguiente pregunta?”
“Sí.”
“Podríamos
tomarnos un descanso si lo desea…”
“Está
bien.”
Aunque
la entrevista llevaba ya más de una hora, aún quedaban varias preguntas por
responder. Todo estaba preparado con antelación, el cuestionario listo y el set
configurado, por lo que pensaron que sería rápido, pero el tiempo acordado
había pasado hace mucho y el final no se veía cerca.
Para
empezar, la sesión de fotos había sido un desastre. El fotógrafo más importante
llegó tarde, aparecieron invitados inesperados en el estudio… El editor de la
revista sudaba frío al ver cómo surgían problemas constantemente frente a un chaebol,
alguien cuyo tiempo era oro, y nada menos que ante el segundo hijo del Grupo
Taejin, quien actualmente acaparaba la mayor atención pública.
Je-woo
no expresó ninguna queja en particular, pero cada vez que lo veía consultar su
reloj, el editor sentía que el corazón se le salía del pecho.
“La
siguiente es una pregunta sobre su compromiso.”
En
realidad, este era el verdadero propósito de la entrevista de hoy. Las
preguntas anteriores no habían sido más que un prólogo. Había dos razones por
las que la gente, que antes ignoraba al segundo hijo de Taejin, ahora sentía
tanta curiosidad por él: primero, porque era un alfa dominante; y segundo,
porque se había comprometido con un omega recesivo.
“La
persona con la que se ha comprometido es el tercer hijo del Grupo Seah…”
“Sobre
esa pregunta, ¿podría corregirla?”
“¿Perdón?”
“En
lugar de ‘la persona con la que se ha comprometido’, ponga ‘la persona con la
que se va a casar’.”
“¡Ah,
ah! Sí, claro.”
El
editor, que se había asustado pensando que Je-woo quería cambiar la pregunta
por completo, asintió rápidamente.
“Por
favor, ajuste también el resto de las secciones.”
“Sí,
entendido. Se lo enviaré todo corregido.”
De
todas formas, la condición de la entrevista era que Je-woo controlara todo el
contenido. Podía omitir cualquier tema que no deseara, incluso el del
matrimonio. Sin embargo, la revista estaba tan desesperada por una entrevista
exclusiva que casi pierden el juicio cuando Je-woo los contactó primero,
expresando su deseo de publicar una noticia sobre su boda. Aunque la tendencia
actual entre los chaebols era ganar mayor exposición mediática, Je-woo
no parecía ser, en absoluto, ese tipo de persona. Además, no era una revista de
noticias tradicional, sino una de moda donde, además de la entrevista, debía
someterse a maquillaje y sesiones fotográficas. Iban a publicar varias fotos
donde su rostro se vería con total claridad, no como la imagen borrosa del
artículo anterior.
¿Por qué llegará a este extremo? El editor sentía una curiosidad repentina
sobre por qué había elegido su revista.
“Entonces,
volviendo al tema, ¿cómo se conocieron? Se sabe que fue por presentación
familiar, ¿es cierto?”
“Ya
nos conocíamos antes de esa presentación. Nos conocimos en un ámbito privado a
través de un conocido común y nos reunimos personalmente un par de veces.”
“Cuando
dice ‘personalmente’, se refiere a…”
“A
comer o tomar un té.”
Como
habían compartido un almuerzo en la azotea y Jung-won le había servido té, no
era una mentira.
“¿Fue
en una reunión con otras personas?”
“No.”
“Ah,
entonces, ¿tenían una relación cercana? Si solo se reunían ustedes dos… ¿Acaso
empezó a sentir algo por él desde entonces?”
“La
otra persona era demasiado joven, así que ni siquiera lo pensé en ese sentido.”
“Ah…!
Ahora que lo pienso, se llevan ocho años.”
Quizás
porque ya habían revisado el cuestionario de antemano, las respuestas fluían
mecánicamente de los labios de Je-woo, como si se las hubiera aprendido de
memoria. Al terminar la última pregunta, el editor le agradeció y, con cautela,
preguntó:
“Por
cierto, ¿podría decirme por qué eligió nuestra revista?”
Se
armó de valor pensando que no pasaba nada si no respondía, pero Je-woo contestó
con sorprendente facilidad.
“La
elegí porque es la revista que más lee la gente.”
“Ah…
Vaya, es inesperado. Pensé que no le importaba ese tipo de cosas, ya sea que la
gente la leyera o no.”
“Me
importa cuando es necesario. Esta vez, tenía que importarme.”
“¿Es
porque hay muchos comentarios sobre su compromiso?”
Los
que observaban detrás estaban más alterados que el mismo editor al escuchar esa
respuesta. Cómo se atreve a decir eso así como así. Por muy famoso y
veterano que fuera el editor, Je-woo era alguien con quien no se debía jugar.
“Es
verdad que me importa porque hay muchos comentarios. Porque alguien está
sufriendo por tanto ruido.”
“¿Quién?
¿El presidente de Taejin? ¿O su madre?”
Unos
ojos afilados se clavaron en el editor. Los labios de Je-woo se abrieron lentamente.
“Parece
que es muy bueno trabajando, pero le falta tacto.”
“¿Perdón?”
“Lleva
horas hablando conmigo, ¿para qué cree que le he estado respondiendo?”
El
editor intentó decir algo más, pero el teléfono de Je-woo vibró de repente.
Je-woo, que había ignorado fríamente las llamadas durante la entrevista, esta
vez miró la pantalla durante un tiempo considerable. Con el ceño ligeramente
fruncido, mantuvo la vista fija en el dispositivo y, tras unos segundos, sonrió
de forma breve pero innegable.
No
solo el editor, sino todos los presentes se quedaron tan sorprendidos que
contuvieron el aliento al unísono. Maldita sea. Deberíamos haber tomado la
foto justo ahora. Era una sonrisa tan suave que parecía imposible que fuera
el mismo hombre.
“Me
retiro entonces.”
El
editor se quedó rígido un momento antes de recuperar la compostura. Recordó una
de las preguntas de la entrevista:
‘Dijo que no lo pensó en ese sentido por su edad, entonces, ¿por
qué decidió casarse de repente?’
A
esa pregunta, Je-woo había respondido con calma:
‘¿Hay alguna razón para casarse que no sea porque uno ama a la
otra persona?’
Si
aquella entrevista, que hasta hace un momento él consideraba superficial, era
realmente sincera, entonces aquello era la primicia de las primicias.
*
* *
Je-woo
subió al auto y volvió a leer el mensaje que había llegado hacía poco. Era del
interesado, quien pensó que él estaba enojado.
Lee
Jung-won: [¿Cuándo viene?]
Lee
Jung-won: [Ya pasaron las 3 y no llega]
Lee
Jung-won: [¿Está enojado por eso no viene?]
En
realidad, Je-woo no estaba enojado en absoluto.
‘¿Por
qué no nos casamos de una vez?’
Más
bien, esa situación le resultó un poco interesante. Tenía curiosidad por saber
qué pasaba por esa cabecita suya para soltar algo tan audaz.
‘Como
de todos modos nos casaremos, pensé que no estaría mal hacerlo un poco antes.’
Verlo
pronunciar palabras que claramente no eran solo su opinión y luego estar tan
pendiente de su reacción de forma tan evidente era entrañable, pero a la vez,
no era propio de él. El Jung-won que Je-woo conocía era alguien que siempre
decía lo que pensaba, incluso en situaciones donde otros se habrían sentido
intimidados. Pensar que Jung-won había estado reflexionando sobre cómo resolver
este asunto solo le provocó una extraña ambivalencia emocional: ternura y, a la
vez, un poco de resentimiento. Solo quería molestarlo un poco.
‘Usted…….’
Sin
embargo, sí le había molestado que lo llamara así. Como si no fueran nada, como
si fueran extraños. Más que enojo, era una sensación de decepción. No tenía
tiempo para retrasos, así que salió, pero pensaba hablarlo al volver.
Simplemente no pudo regresar porque la entrevista se prolongó más de lo
previsto. En cualquier caso, aunque le pareció absurdo que preguntara si no
volvía a casa por estar enojado, pudo tolerar eso. Pero el problema vino
después.
Lee
Jung-won: [Pensé en cómo llamarlo, elija una opción]
Lee
Jung-won: [1. Je-woo-ssi]
Lee
Jung-won: [2. Director]
Lee
Jung-won: [3. Cariño]
¿Qué
es esto…?
“Ja.”
Al
final, soltó una carcajada. Je-woo estuvo a punto de llamar, pero se detuvo y
encendió el motor. Sería mejor preguntarle cara a cara. ¿De quién había sido la
idea de la opción número 3?
Al
escuchar el sonido de la cerradura, Jung-won salió con cara de sorpresa. Cuando
Je-woo entró a la sala, vio que uno de los cojines del sofá estaba mal
colocado.
“Ven
aquí.”
Cuando
Je-woo hizo una seña sentado en el sofá, Jung-won se acercó trotando y se sentó
a su lado. Ya tenían la confianza suficiente para estar más cerca, pero por
costumbre, dejó un espacio de un asiento entre ellos. Je-woo fue directo al
grano.
“¿Cuál
fue el criterio para elegir esas tres opciones?”
“¿No
le gustan?”
“¿Quién
dijo que no me gustan?”
Ante
esas palabras, Jung-won se relajó un poco. Otra persona podría haber sentido
que Je-woo le estaba reclamando, pero Jung-won sabía que no era eso.
“La
opción 1 es porque usted me llama ‘Jung-won-ssi’, así que pensé en llamarlo
igual. Pero como usted es mayor que yo, está bien, aunque para mí, llamarlo así
se siente un poco…”
“¿Y
la 2?”
“Pensé
en la desventaja de la 1 y busqué una forma más respetuosa, supongo que es el
título que usted está más acostumbrado a escuchar.”
Lo
sospechaba, pero no creía que Jung-won se hubiera tomado tantas molestias
pensando en eso.
“¿Entonces
la 3?”
“Me
dijo que así no se llama a alguien con quien te vas a casar, así que lo pensé,
y es el término más común entre parejas. ¿Sabe que originalmente significa
‘mira hacia aquí’? Dicen que se acortó y quedó así.”
Recién
ahora Je-woo se daba cuenta de que la opción 3 también había salido de la
cabeza de Jung-won. No era el ‘cariño’ que otros suelen usar; dependiendo de
quién lo diga, el sentimiento era completamente diferente. Pronunciado de forma
tan clara, como si recitara una tarea escolar. ¿‘Mira hacia aquí’?
“Hagamos
la 3.”
“¿Perdón?”
Jung-won
preguntó de nuevo sin querer.
“¿Por
qué? Me diste las opciones para que eligiera, ¿no era esa tu intención?”
“…….”
“Aunque,
de todas formas, no te atreverías a usarlo.”
En
la voz de Je-woo se mezclaba la risa.
“Es
peor que elija eso a propósito sabiendo que no puedo.”
“Entonces,
¿por qué haces esas bromas?”
“Nunca
bromeé. Pensé que estaba enojado y me lo tomé muy en serio.”
“Estaba
enojado.”
“¿Ya
se le pasó?”
“Por
ahora.”
Aunque
no estaba enojado desde el principio, Je-woo mintió descaradamente.
“¿Qué
le gusta a usted, Jung-won-ssi?”
“¿A
mí? Mmm… sigo prefiriendo la 2.”
“Entonces
hagámoslo así.”
“¿Puedo?
Creí que me diría que la 2 no.”
“No
puedes llamar con la 3, la 2 parece que no te convence… ¿para qué me diste
opciones?”
Jung-won
solo sonrió en lugar de responder.
“Entonces,
lo llamaré así de ahora en adelante.”
“De
acuerdo.”
Después
de eso no hablaron de nada especial. Charlaron sobre si había almorzado o qué
había hecho, hasta que al final Jung-won sacó el tema que no había podido
tratar antes.
“Sobre
el artículo de la boda…”
Su
tono era extremadamente cauteloso. No había nadie ahí para enojarse, pero al
sacar a relucir su propio error, no podía evitar sentirse así.
“Usted
quedó descontento, ¿verdad? Me pregunto si fue por lo que dije. Pensé que
quizás se molestó porque propuse casarnos de forma tan poco formal.”
“Te
equivocas.”
La
respuesta salió al instante. Jung-won, que estaba a punto de disculparse, se
quedó paralizado.
“¿Cómo
puedes pensar algo así?”
Desde
el punto de vista de Je-woo, él también había dicho lo mismo, así que no había
razón para sentirse ofendido. Cualquier cosa era mejor que su propio “¿entonces
lo hacemos?”.
“Si
no es eso, ¿qué le molestó?”
“Piensa
bien qué es lo que falta.”
Dijo
que pensara bien, pero Jung-won, que ya le había dado vueltas al asunto
mientras Je-woo no estaba, dio la respuesta enseguida.
“Que
no fui honesto. Propuse la boda para publicar la noticia, pero omití esa
parte.”
“Cerca,
pero incorrecto.”
“¿Tampoco
es eso? Pero si dices que es parecido, ¿tiene algo que ver?”
Je-woo
miró al pensativo Jung-won y dijo:
“Si
ya sabías eso, ¿por qué no pensaste en consultármelo antes?”
Ah…
Un suspiro de comprensión salió de los labios de Jung-won con un ligero
retraso.
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“No
creo que haya sido tu idea publicar la noticia de la boda de inmediato,
¿verdad?”
“No,
no fue mi idea.”
Sabiendo
ya la respuesta, Jung-won se acarició el cuello blanco por costumbre.
“No
significa que debas informarme de todo. Pero si yo voy a ser la razón de alguna
de tus acciones, al menos avísame.”
“Sí.
Entendido.”
“Si
lo entendiste, actúa como tú mismo de ahora en adelante. No te tortures
pensando solo.”
Actuar como él mismo. Jung-won sabía que últimamente se sentía extrañamente cohibido.
No era alguien que soliera encerrarse en sus pensamientos ni alguien que
cargara con tristeza por mucho tiempo, pero últimamente no podía detener los
pensamientos negativos. Pensándolo bien, todo era culpa de una sola persona, y
aun así, sentirse tan feliz solo porque esa persona le dijera eso… Confirmó que
el dicho de que uno se vuelve tonto cuando le gusta alguien no era falso.
“Ya
que estamos hablando de esto, tengo algo que decirle. Aún no está decidido,
pero sentí que debía comentárselo.”
“Dime.”
Lo
del artículo no había sido idea suya, pero había algo más que él mismo había
pensado. Originalmente planeaba decirlo después de que estuviera confirmado,
pero ahora sabía que no debía hacer eso.
“Estoy
pensando en cambiar de empresa.”
Al
oír eso, las cejas de Je-woo se arrugaron. La expresión de Je-woo cambió
instantáneamente, contrastando con la calma de Jung-won.
“Explícame
detalladamente.”
Jung-won
explicó paso a paso: quería trasladarse del área de distribución de almuerzos
al sector de alimentos, que era el negocio principal. Había muchas filiales,
así que no sabía exactamente a cuál iría, pero probablemente terminaría en la
empresa donde estaba el hermano mayor, Seong-hyeon. Enfatizó que todo era idea
suya y que aún no había discutido los detalles con su familia. Je-woo escuchó
en silencio, y para cuando Jung-won terminó, ya había relajado el ceño y
mostraba una expresión impasible.
“¿Qué
ganarás con el traslado?”
“Estaré
más cerca. Aunque el camino es opuesto al de mi empresa actual, me toma unos 5
minutos.”
Fue
una respuesta realmente asombrosa.
“¿Algo
más?”
“Mmm…
¿un sueldo más alto? El salario base es mayor.”
Je-woo
miró fijamente el rostro de Jung-won. Sigue hablando, decía su mirada, y
era exactamente lo que sentía. No podía creer que estuviera haciendo esto solo
por llegar 5 minutos antes o por dinero. Su paciencia estaba por agotarse.
Jung-won le dijo:
“No
hace falta que me mire así, de todos modos se lo iba a decir.”
“Entonces
dilo rápido. O quieres que adivine.”
Jung-won
asintió sin querer.
“Si
es la empresa del hermano mayor, ¿no es la sede central donde está el abuelo?”
“Exacto.”
“¿Y
dicen que si vas allí te darán un equipo nuevo y un puesto de jefe de equipo?”
Fue
un comentario lleno de sarcasmo, pero Jung-won se mostró impresionado.
“Vaya.
¿Cómo lo supo?”
Je-woo
casi suspiró.
“Te
haré una pregunta.”
“Sí.”
“¿Vas
allí por codicia de dinero o poder?”
“No
es que los desee, pero si están ahí, mejor, ¿no?”
“¿Para
quién? ¿Para ti o para mí? ¿A quién le beneficia?”
Era
evidente por qué Jung-won planeaba esto: por las miradas ajenas derivadas de su
compromiso con Je-woo.
“Llamaré
a mi secretaria y pediré que el próximo patrocinio sea para la Universidad de
Texas en EE. UU.”
“¿Perdón?”
Ante
lo inesperado de la declaración, la pequeña cabeza de Jung-won se inclinó hacia
un lado.
“Creo
que deberían darles un premio a los investigadores de la psicología del color.
Es demasiado preciso. Dicen que quienes aman el blanco piensan demasiado, y
vaya que piensas demasiado, es asombroso.”
Jung-won,
que finalmente entendió el significado, rio con el ceño fruncido.
“Si
es por casarte conmigo, olvídalo.”
“Habrá
mucha gente hablando de esto, ¿estás seguro? Podrías pasar un mal rato por mi
culpa.”
“Parece
que lo olvidaste, dije desde el principio que estaba bien. ¿O es que tú no
estás bien con eso?”
“……No.
Estoy bien.”
“Entonces,
dejémoslo como si nunca hubiera pasado.”
La
mirada de Jung-won seguía pegada a él, quien había zanjado el tema
tajantemente. Jung-won se lo volvió a pedir con una voz llena de
arrepentimiento, preguntando si no debería reconsiderarlo. Entonces, Je-woo
soltó algo que le impidió decir una palabra más.
“Si
ese puesto es mejor que vender almuerzos, vete.”
Naturalmente,
la respuesta de Jung-won fue inmediata.
“No
es eso.”
Se
escuchó una risita seca.
“Si
tanto te gusta, ¿a dónde pretendes irte? Si insistes, haré que cambien al
proveedor de almuerzos de nuestra empresa.”
“Vaya…
qué amenazas…”
“Entiéndelo,
tengo una personalidad agresiva.”
Jung-won
se arrepintió profundamente de haber dicho aquello mirando los parterres de
flores. Al hablar de más con alguien de tan buena memoria, sentía que este tema
le perseguiría toda la vida. Aun así, al desahogarse, Jung-won se sintió
aliviado. Francamente, por un momento, la idea de trasladarse le hacía
arrepentirse incluso de su compromiso con Je-woo, porque realmente no quería
irse. Buscó la mejor opción, pero cambiaba de parecer varias veces al día.
“Entonces,
lo olvidaremos. Como ni siquiera lo había mencionado aún… fue solo una idea
mía.”
“La
próxima vez, dilo antes de pensarlo tanto.”
“Sí.”
La
larga conversación entre los dos parecía haber terminado ahí. Sin embargo, la
gran figura que se dirigía a su habitación se detuvo de golpe. Girando la
cabeza lentamente, Je-woo añadió:
“Y
una cosa más que quiero dejar clara.”
Su
tono era más rígido que de costumbre.
“Nunca
he tenido que mantener las apariencias ante nadie. Así que, sin importar lo que
pase, no habrá ocasión en que yo pierda mi prestigio ante otros, ni siquiera
por tu causa. ¿Tan poco hombre me consideras?”
Jung-won
se quedó impresionado en silencio. Qué precisión. Estaba de acuerdo con
Je-woo sobre el patrocinio a la Universidad de Texas. La gente que ama el negro
no solo tiene una personalidad agresiva, sino que también se caracteriza por
una confianza en sí mismos extremadamente fuerte.
< Continuará en el volumen 3 >
