2. Las circunstancias de un alfa extremadamente dominante
2. Las circunstancias de un alfa extremadamente dominante
Tu-ru-ru-.
Tu-ru-ru-.
Conforme
la señal aumentaba, él se impacientaba. Afortunadamente, no pasó mucho tiempo
antes de que se escuchara la voz del otro lado.
-Sí.
"¿Qué
sucede de repente?"
-Humm,
¿lo viste?
¿Lo
viste? ¿Que si lo vio? Las entrañas de quien llamaba se quemaban de
desesperación, pero la voz de quien recibía la llamada era demasiado relajada.
"¿Qué
es eso de retirarse? ¿No habrá habido algún error?"
-No.
Prepárate de inmediato y cierra todo para el mes que viene.
¿Qué era esto?
Je-woo
recibió un impacto ante la inesperada noticia que llegó en plena noche. La
sucursal en Alemania, que él había mantenido con todo su esfuerzo y devoción
durante años, era un lugar que nunca había fallado ni una sola vez y que ya
llevaba cinco años consecutivos superando las ventas previstas por varias
veces.
Ordenar
el retiro de esa sucursal en Alemania sin ninguna razón, y además de un día
para otro, era algo que no tenía sentido por más que lo pensara.
"¿Quién
diablos hace esta estupidez?"
-Yo.
Yo soy quien va a hacer esa estupidez.
"¿Acaso
fue una decisión tomada directamente por el presidente?"
-Sí.
Je-woo,
que iba a preguntar quién era el idiota sin cerebro que había tomado tal
decisión, cerró la boca. Nunca imaginó que la persona más fría y racional en
los negocios tomaría la decisión de eliminar una sucursal que daba beneficios.
"Por
favor, piénselo de nuevo."
-Oh,
no.
La
voz, que carecía totalmente de vacilación, era bastante firme.
"Las
ventas están bien y la promoción en el extranjero está funcionando. Seguirá
siendo de mucha utilidad para la empresa."
-Aun
así, no.
"No
creo que se haya excedido el presupuesto. Incluso en beneficios netos, es mucho
más alta que las otras sucursales. Si no hay otra opción, aumentaré la meta del
próximo año."
-Es
un asunto ya decidido. De todas formas, no se puede.
"Solo
cuando termine el proyecto que estoy realizando ahora, el próximo año más que
este-"
-No
importa lo que digas, no. Ni muerto. No hay vuelta atrás.
"¡Padre!"
Je-woo,
que continuaba explicando fríamente, finalmente explotó tras contenerse tanto.
El presidente, es decir, el padre de Je-woo, soltó una carcajada incluso en ese
momento.
"Haa...
¿Le parece gracioso?"
-Pues
claro. Es bueno escuchar a mi hijo llamarme padre después de tanto tiempo. Por
favor, deja de llamarme presidente cuando hablemos por teléfono. Tu hermano me
llama padre incluso en medio de las reuniones y eso incomoda a los demás, ¿pero
cómo puede ser que tú me llames presidente incluso en estos momentos?
Dicho
esto, volvió a reír, pero Je-woo no pudo seguirle el ritmo. De por sí, él era
alguien que reía poco, pero definitivamente este no era el momento para charlas
triviales.
"¿Cuál
es el motivo, al final? Usted lo sabe mejor que nadie. Es una sucursal
indispensable para la empresa."
-Sí.
Lo sé muy bien. Como dices, las ventas son buenas y la publicidad funciona. Por
eso mismo, creo que es una sucursal esencial para el desarrollo futuro de la
empresa.
"¿Entonces
por qué-"
-Pero
hay un gran problema.
"¿Un
problema?"
Por
más que le diera vueltas en la cabeza, no encontraba nada que pudiera ser un
problema. En términos financieros no había mentiras, y la cultura corporativa era
conocida por ser excelente, siguiendo el ejemplo de la sede principal. Como
nunca había salido un artículo negativo, no había nada de qué preocuparse, ni
fuera ni dentro de la compañía.
¿Y
ahora resulta que hay un problema? Y uno grande, además. El inteligente
director Yoo Je-woo no pudo encontrar la respuesta esta vez.
"¿Cuál
es?"
Al
preguntar eso, salió de la boca del otro una respuesta totalmente inesperada.
-Tú.
"¿Perdón?"
-Tú,
muchacho.
"¿Cometí
algún error?"
-Sí.
Esta
vez, nuevamente, él no pudo encontrar la respuesta. Y con razón, ya que él, que
no sabía nada más que trabajar todo el día fuera del tiempo que dormía, no
podía haber causado problemas ni aunque quisiera. Como no había nada que
pudiera ser un problema en su vida privada, pensó si habría cometido algún
error en lo profesional. Sin embargo, como el protagonista principal que había
contribuido enormemente a llevar la sucursal de Alemania hasta donde estaba, no
había ni una sola cosa que él hubiera gestionado mal hasta el momento.
Al
preguntar qué era, llegó la respuesta.
-Desobediencia
filial.
Je-woo
se quedó sin palabras por un instante.
-Tu
pecado es la falta de piedad filial, muchacho.
Ja.
Je-woo, dándose cuenta de que solo él se lo estaba tomando en serio, soltó una
risa irónica para sus adentros.
-¿Por
qué no atiendes las llamadas de tu madre? ¿Sabes lo difícil que es para mí cada
vez que pasa eso? Llevo años siendo presionado porque te envié a Alemania, pero
ahora no es tu madre, soy yo quien va a enfermar. Últimamente, como solo se preocupa
por ti, me trata como si fuera insignificante. ¿Qué vamos a hacer? ¿Te harás
responsable?
"……."
-Si
no te caso antes de que termine este año, tu madre dice que se replanteará
vivir conmigo. Cuando le dije que por qué era mi culpa, me respondió que es
porque te hago trabajar demasiado. ¿Te parece bien que tu madre y yo rompamos?
A ti te podrá parecer bien, pero a mí no, hijo mío.
El
presidente Yoo se quejó sin cesar, como si hubiera estado esperando la
oportunidad.
"¿Y
por eso elimina la sucursal de Alemania?"
-Ven
aquí ahora. Si no, la eliminaré de verdad.
"¿En
quién confiará si no es en mí?"
-Confiaré
en tu hermano.
"¿Y
la sucursal de Canadá?"
-Esa
ya creció lo suficiente como para que Je-hyung pueda soltarla. Le dije que le
encargara eso a otra persona y que se fuera a Alemania el próximo mes. Como tú
ya la dejaste bien encaminada, no habrá problemas, así que regresa sin
protestar.
"Pero-"
-Fui
muy claro.
Je-woo
conocía bien el carácter de su padre. Aunque era una persona infinitamente
cariñosa y familiar, cuando era firme era extremadamente estricto, y una
palabra dicha era una promesa cumplida sin importar lo que pasara.
"¿Es
realmente necesario?"
-Sí.
Para mí, tu madre es la persona más importante en este mundo. ¿Crees que me
importa la empresa en este momento?"
"……."
-Entonces,
realiza el traspaso de mando lo más rápido posible y nos vemos en Corea el
próximo mes.
"¡Padre!"
-Vaya,
parece que hoy es mi cumpleaños. Escucho la palabra padre varias veces. Bueno,
buen trabajo, director Yoo.
Tu-.
Tu-. Tu-.
Solo
cuando le conviene es "director Yoo".
Je-woo
miró el teléfono cortado arbitrariamente y pensó durante un buen rato. Regresar
a Corea de inmediato no era difícil, pero dejar la sucursal de Alemania no era
sencillo, ya que le daba pena todo lo que había logrado hasta ahora.
Además, ¿matrimonio?
Probablemente,
para el director Yoo Je-woo, no había nada más molesto en el mundo que esto en
este momento.
Je-woo
nació en una familia increíble.
El
Grupo Taejin. Una empresa que se transmitía desde el bisabuelo.
El
Grupo Taejin creció rápidamente a partir de una pequeña destilería fundada por
el bisabuelo de Je-woo. Tan pronto como se fundó, comenzó a producir Soju y 10
años después abrió una empresa de cerveza; desde entonces, emergió como una
empresa de bebidas reconocida en el país.
El
negocio, que se había mantenido solo a nivel nacional hasta la generación del
abuelo, extendió sus alas al mercado extranjero cuando el padre de Je-woo, el
presidente Yoo Won-joong, se hizo cargo. Al principio fue el mercado japonés, y
luego, expandiéndose gradualmente a otros lugares, ahora exportaba a decenas de
países. Era verdaderamente una gran empresa, manteniendo el primer lugar en la
industria durante años con una cuota de mercado nacional del 70%.
Je-woo,
nacido en tal familia, recibió educación desde que empezó a hablar. Para
heredar la empresa en el futuro, tenía que ser más sobresaliente que los demás,
y para aprender más rápido, hizo todo el aprendizaje en casa. Ni siquiera pudo
ir al jardín de infantes o a la escuela primaria como los demás.
El
presidente Yoo, que tenía grandes sueños para el negocio en el extranjero, lo
envió a estudiar a Alemania a los trece años. Y, afortunadamente, para Je-woo,
la vida de tener que aprender desesperadamente y memorizar obsesivamente no era
tan difícil. Como estaba acostumbrado a vivir como estaba determinado desde que
nació, e incluso le resultaba cómodo, quizás era el talento perfecto para la
empresa.
El
hermano que heredaría la empresa causaba problemas a la menor oportunidad, pero
él, a diferencia de su hermano, creció recto sin rebelarse ni una sola vez.
Además, gracias a su carácter íntegro, nunca codició el puesto de su hermano;
al contrario, tenían una relación fraternal que otros envidiaban. Pensaba que
su hermano debía heredar bien el negocio que su abuelo había construido, como
lo había hecho su padre, y desde temprano pensó que él debía apoyar bien a su
hermano.
Que
Je-woo, un hijo tan admirable, se convirtiera en la única preocupación de la
pareja del presidente Yoo sucedió hace 3 años.
'Je-woo.
¿Aún no? ¿Qué piensas hacer? ¿Vas a vivir trabajando así toda la vida?'
Él
comenzó a trabajar justo después de graduarse de la universidad. Lo que se
ajustaba a su aptitud era, por supuesto, el sector de negocios en el
extranjero, y estuvo ocupado viajando de un país a otro.
A
medida que el trabajo se volvía más ocupado, el tiempo que permanecía en Corea
disminuía. De medio año a tres meses, de tres meses a dos meses, de dos meses a
un mes. Incluso, en los últimos años, como vivía directamente en Alemania
debido a la sucursal allí, el período que se redujo gradualmente era ahora de
solo 2 semanas.
Así
que, naturalmente, no tenía tiempo para romances ni nada por el estilo. Como
estaba demasiado concentrado en el trabajo, tampoco sentía mucho interés.
Cuando
se dio cuenta, ya tenía treinta y cuatro años.
*
* *
Un
mes después.
Je-woo
tuvo una comida con sus padres después de mucho tiempo. El restaurante de lujo
donde servían la cena por tiempos era un lugar especial que no se podía
reservar sin una membresía de ese hotel. Al ser un sitio así, era frecuentado
por celebridades famosas, personas adineradas o empresarios.
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Tan
pronto como la familia de Je-woo se sentó, alguien se acercó.
"Presidente
Yoo. Cuánto tiempo. A su esposa la vi la última vez en la tienda
departamental."
"Así
es. Ha pasado mucho tiempo desde que nos vimos hace medio año."
"Ah,
¿por si acaso... es su segundo hijo?"
"Correcto."
Je-woo
no estaba acostumbrado a este tipo de reuniones. Debido a que estuvo en el
extranjero desde muy joven, no tenía oportunidad de conocer a ejecutivos de
otras empresas, y mucho menos de encontrárselos en un entorno privado. Sin
embargo, aunque le resultara extraño, no era un lugar para demostrarlo. Sabía
que en estos casos debía saludar primero. Se levantó de su asiento y se inclinó
naturalmente.
"Hola.
Soy Yoo Je-woo."
"...Vaya,
el primer hijo tenía una muy buena impresión, pero el segundo es aún más guapo.
Debe estar feliz. Tener dos hijos tan apuestos."
Normalmente,
lo correcto sería decir: 'El primer hijo tiene una buena impresión, pero el
segundo la tiene aún mejor'. Sin embargo, Je-woo, a ojos de cualquiera, no
tenía para nada una impresión de ser alguien "bueno". Era cierto que
era más guapo que su hermano, tal como decía la persona, pero en general lucía
frío y distante.
El
interlocutor, que también tenía experiencia, cambió de tema sin que resultara
incómodo, pero por dentro estaba sorprendido. Se asombró primero por la
constitución física de Je-woo al levantarse, y luego por la mirada clara con la
que lo observaba.
"En
fin, es un placer. Soy Kim Minjae, de Farmacéutica Samjin. Veámonos luego en
una ocasión privada."
Je-woo
estrechó la mano que le ofrecieron y sonrió levemente. Seguramente lo hizo con
buena intención, pero era una sonrisa que desprendía una presión inexplicable.
"Bueno,
este estorbo se retira ahora. Que tengan una deliciosa cena y disfruten su
tiempo."
En
cuanto la persona se fue, Je-woo le preguntó al presidente Yoo:
"¿Qué
hace aquí alguien de una farmacéutica?"
"¿A
qué te refieres?"
"No
creo que hayamos tenido oportunidad de trabajar con ellos."
Una
empresa de licores y una farmacéutica. Para cualquiera, era una combinación
extraña.
"¿Por
qué piensas todo en términos de trabajo?"
"¿Es
una amistad personal?"
"Así
es, muchacho. Aunque no sea por negocios, las personas se juntan para beber y
conversar."
"Sí.
A mamá le gustaría que tú también fueras así."
Je-woo
pensó que aquello era innecesario. No hacía falta tener muchas personas
cercanas para vivir, y aumentar conexiones inútiles era simplemente una pérdida
de tiempo.
Después
de eso, varias personas que pasaban por casualidad se acercaron a saludar a la
pareja presidencial. Cada vez, Je-woo tuvo que escuchar historias que no
deseaba sobre quién era el que saludaba, de qué grupo venía y qué tipo de
negocio manejaba.
"Por
aquí, por favor."
Mientras
llegaba la comida esperada y conversaban, un grupo bastante numeroso entró al
mismo tiempo. Aunque su entrada no fue ruidosa, las miradas se dirigieron a
ellos automáticamente. Fue porque todos los que entraban, empezando por el
hombre a la cabeza, eran altos y de gran complexión.
"Vaya,
parece que ellos también vinieron a comer hoy."
Al
escuchar a su madre, Je-woo esperó la explicación que vendría a continuación.
Sabía que, aunque no preguntara, le dirían de qué grupo se trataba, así que no
se molestó en interrogar.
Sin
embargo, antes de escuchar la explicación, una persona del grupo se acercó a
grandes pasos a la mesa. Era una mujer de mediana edad y gran estatura.
"¡Cielos,
director Yoo, señora Han! Parece que han venido a cenar."
"Cuánto
tiempo. ¿Cómo ha estado?"
"Yo,
pues, igual que siempre. Vaya, señora, usted está cada día más joven."
"Ay,
por favor, me avergüenza."
La
mujer, que lanzaba halagos evidentes pero no desagradables, tenía una
apariencia audaz y un tono de voz brillante que resultaba impresionante.
Parecía estar a finales de los cuarenta o principios de los cincuenta y, por
sus rasgos físicos, era claramente una alfa.
"Je-woo.
Saluda. Es Lee Hye-jin, la directora ejecutiva del Grupo Se-a."
"Hola.
Soy Yoo Je-woo."
Ya
era el sexto saludo. Pensó que escucharía las mismas palabras de nuevo, pero
entonces oyó algo totalmente inesperado.
"Es
un placer. Escuché rumores de que habías vuelto a Corea después de estar en
Alemania. Tenía muchas ganas de verte. Qué buena impresión das."
¿Qué?
"Eres
alto, guapo... y pareces alguien muy dulce."
Que
daba buena impresión y parecía dulce. Eran palabras que jamás había escuchado
en toda su vida.
La
mirada de la mujer lo recorrió de pies a cabeza. Hacía falta valor para
observar a alguien de forma tan directa, pero ella, incluso al encontrarse con
la mirada fría de Je-woo, mantuvo el contacto visual y sonrió.
"Disculpa,
¿qué edad tienes este año?"
Fue
una pregunta sumamente repentina. Además, no tenía nada que ver con la
situación actual.
"……Tengo
treinta y cuatro."
"¿Y,
por si acaso, estás casado?"
"……Aún
no."
El
rostro de la directora Lee Hye-jin se iluminó.
"¡Vaya,
qué bien! Espero que nos veamos seguido. Señora, la llamaré pronto. Disfruten
su cena."
Tras
un breve saludo, regresó a su lugar a grandes pasos.
Incluso
después de sentarse, Je-woo estaba desconcertado. ¿A qué venía esa pregunta?
Había sido un encuentro algo atolondrado.
"Je-woo,
tú también conoces Se-a, ¿verdad?"
"Sí."
"La
persona que vino recién es la hija mayor. Bueno, aunque solo son un hijo y una
hija."
"Llamó
a padre director y a madre señora, ¿cómo se conocen? Normalmente los llamarían
presidente o esposa del presidente."
"Ah,
es que hay reuniones entre empresas y eso. Tu padre es el representante de ese
grupo."
El
presidente Yoo parecía querer que Je-woo preguntara algo más sobre esa reunión,
pero él no lo hizo. Cambió de tema de inmediato, temiendo que si profundizaba,
terminarían invitándolo a unirse.
"Entonces
todos ellos deben ser familia."
Al
hacer un gesto hacia la mesa donde estaba la directora Lee Hye-jin, el
presidente Yoo asintió levemente.
"Hijos,
nietos y demás. Parece que se llevan bien entre ellos, siempre salen en familia
numerosa a comer fuera."
"Humm."
"Aquel
que se ve al fondo es el presidente del Grupo Se-a. Ese hombre es realmente
increíble."
Entre
muchos sectores, el de la alimentación era uno de los más comunes. La competencia
era feroz, pero el presidente Yoo explicó que ese hombre había pasado por
muchas dificultades para llegar a ser uno de los más reconocidos. Ante la
explicación, Je-woo volvió a mirar hacia aquella mesa.
"Dijo
que él es el fundador, ¿cierto?"
"Así
es."
"¿No
ha mantenido el poder de gestión por demasiado tiempo?"
"Es
verdad."
En
el caso del Grupo Taejin, ya habían pasado ocho años desde que el presidente
Yoo Won-joong heredó el cargo.
"Hace
unos tres años hubo rumores de que le cedería el mando al hijo mayor, pero
parece que decidió quedarse unos años más. Cuando los tiempos cambian y los
modelos de negocio evolucionan, los viejos suelen tener que retirarse, pero él
no. Su mente no es ordinaria. Últimamente tuvo éxito expandiéndose al negocio de
las viandas y la restauración. No fue solo éxito, fue un triunfo total."
El
presidente, visto de reojo, tenía un aura diferente a los demás. Su complexión
era robusta y, sobre todo, su mirada era intensa. Se veía tan saludable y joven
que era difícil creer que tuviera más de setenta años.
"¿Es
por si acaso un alfa extremadamente dominante?"
"Sí.
Exacto. ¿Se nota a simple vista, verdad?"
"¿Y
la persona que está sentada a su lado?"
Je-woo
volvió la vista hacia la mesa anterior. Otro anciano sentado junto al
presidente lucía un rostro benevolente y mantenía una sonrisa amable y cálida.
Emitía una atmósfera completamente distinta a la del presidente.
¿No
era eso lo que significaba tener una "buena impresión"?
Era
el tipo de rostro que permitía adivinar una personalidad suave incluso sin
conocerlo. Daba la sensación de que, aun sin escucharlo, su voz sería dulce.
"Ah,
es su cónyuge. ¿Es omega, no? Pensaron que sería extremadamente dominante
también, pero dicen que no es así."
Je-woo
escuchó más detalles de parte de su madre.
"Antiguamente,
había una época en la que los alfas solo debían estar con alfas. En ese
entonces, los omegas eran tratados como inferiores, especialmente los omegas hombres,
que ni siquiera podían dar la cara. Pero un alfa extremadamente dominante se
emparejó con un omega hombre; al principio hubo muchas habladurías. Aunque
gracias a eso, él se independizó y llegó hasta aquí."
"Es
increíble."
"Lo
es. Realmente nacimos en una buena época."
Tras
los aperitivos, se sirvió el bistec como plato principal. Al solicitar otro
vino, el empleado lo trajo rápidamente.
Era
un restaurante bastante bueno. Le agradó mucho que tuvieran en inventario un
vino difícil de conseguir.
"Gracias."
"De
nada. Si necesita algo más, por favor llámeme."
Murmullos.
De
repente, los alrededores de la mesa se volvieron ruidosos. Incluso el empleado
que hablaba se detuvo al girar la cabeza. Todos estaban mirando a alguien.
"Qué
belleza, es realmente hermosa."
¿Qué
cosa?
Je-woo
siguió la dirección de las miradas. Allí había una mujer y un hombre. Se
estaban sentando en la mesa de antes.
"Je-woo,
mira allá. ¿No es precioso? Es el hijo menor del Grupo Se-a, de quien tanto se
rumorea."
No
hacía falta preguntar de quién hablaba. Su apariencia destacaba incluso desde
lejos.
Piel
blanca y ojos redondos. Estatura pequeña y cuerpo delgado. Lo más impresionante
era su hermoso cabello rubio con matices verdosos. Su cabello ondulado y
brillante le caía hasta la cintura estrecha. Su belleza era tan sobresaliente
que parecía atraer el alma, demostrando que era un omega perfecto de pies a
cabeza.
Sin
embargo, a pesar de ver a alguien tan hermoso que capturaba la atención de
todos, la expresión de Je-woo no cambió.
"Ya
veo."
No
hubo rastro de admiración en su voz.
Antes
de que los demás volvieran la vista a la mesa, Je-woo ya estaba ocupado
llenando las copas. Para él, en ese momento, probar el vino recién decantado
era más importante que cualquier otra cosa.
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"Aquí
tienen, prueben este. Será mucho mejor que el anterior."
Alguien
pateó el pie de Je-woo bajo la mesa. Al mismo tiempo, el presidente Yoo lo
fulminó con la mirada. Era una amenaza silenciosa para que dejara de ser tan despistado.
'Aunque no te interese, finge que sí'.
Je-woo
no tuvo más remedio que dejar la copa y volver a mirar hacia aquella mesa. Pero
no importa cómo la mirara, su apariencia era la misma de antes. Es guapo. Ese
era su mejor comentario.
Entonces,
por casualidad, descubrió a alguien. Era el hombre sentado a la izquierda del
famosa hijo menor.
'¿Qué
es, un beta?'
Piel
de porcelana y ojos grandes. Destacaba su cabello negro azabache. El hombre,
que desprendía una atmósfera algo pura, tenía un rostro de líneas finas y
bonitas. Se podría decir que tenía una apariencia muy sobresaliente para ser un
beta.
"¿Quién
es el que está al lado?"
"Ah,
el tercer nieto. Sorprendentemente, es omega."
"Es
peculiar."
"Es
recesivo, así que es un poco diferente a otros omegas. Dicen los rumores que
tiene una personalidad brillante y que trabaja bien. Trabaja en el sector de
las viandas que empezó hace poco; aunque podrían haberle dado un puesto
fácilmente, él mismo rechazó el rango y entró porque quería aprender
directamente."
Ese
cabello negro y ondulado seguía captando su atención. Su cabello era tan negro
que emitía reflejos azulados, lo que hacía resaltar aún más su piel blanca. Su
apariencia inusual despertaba curiosidad constantemente, y cada vez la mirada
de Je-woo se detenía en su dueño.
"¿Así
que a ti también te parece guapo el menor? Qué raro que no dejes de
mirar."
No
era hacia ese lado.
Sus
miradas furtivas crearon un malentendido. Y debido a ese malentendido, surgió
de nuevo el tema que había olvidado.
"Tiene
prometido, pero si quieres, puedo organizar un encuentro."
"……Yo
me encargaré de eso por mi cuenta."
A
pesar de las señales del presidente Yoo, Je-woo soltó una respuesta seca. Como
era de esperar, la madre de Je-woo, la señora Han, dejó escapar un profundo
suspiro.
"¿Encargarte
tú? Je-woo, ya vas tarde, ¿lo sabes?"
"Tu
madre tiene razón. Mientras estabas fuera por trabajo no hubo remedio, pero
ahora que has vuelto, esfuérzate un poco. La piedad filial no es gran cosa.
Solo tienes que casarte. Tu madre y yo ya queremos ver a nuestros nietos."
'Si
ya tienen tres nietos, ¿de qué hablan?'
Por
encima de Je-woo, su hermano y su hermana ya casados estaban cumpliendo bien
con su deber filial.
"Como
sé que si te dejamos solo nunca traerás a nadie por tu cuenta, mamá buscará
primero. Todavía hay muchos hijos de familias que no se han casado, así que
intentaré organizar una cita con alguien adecuado."
"Le
digo que estoy bien, madre."
"¿Qué
vas a estar bien? Si sigues solo trabajando, te arrepentirás más tarde. Si no
quieres presentaciones, por favor trae a cualquiera. ¿Cuál es el problema?
¿Acaso eres muy exigente?"
'Es
que simplemente no me interesa'.
Para
ser más honestos, le resultaba molesto.
Je-woo,
nacido de un padre alfa común y una madre alfa común, era un alfa. Un alfa
normal. Siempre había sido así en los exámenes que se hacía cada mes.
Sin
embargo, para sorpresa de todos, su celo llegó a los trece años, mucho más
rápido que otros alfas. Fue justo después de irse a estudiar a Alemania.
Afortunadamente, el encargado que lo cuidaba era alfa y, gracias a su ayuda,
pasó el incidente sin problemas, pero al enterarse, el presidente Yoo ordenó
que se repitieran las pruebas de inmediato.
'Es
un caso muy raro, pero muy ocasionalmente hay quienes manifiestan su rasgo
tarde'.
Como
resultado, Je-woo fue diagnosticado como un extremadamente dominante.
Después
de eso, notó de inmediato que la actitud de las personas hacia él cambió.
Aquellos que buscaban la riqueza o la fama que otorgaba el título de
extremadamente dominante se le acercaban a la menor oportunidad. Detestaba
profundamente los halagos evidentes y los esfuerzos por complacerlo.
El
mayor impacto negativo fue en el ámbito romántico. En cuanto se sabía que era
un extremadamente dominante, tenía que lidiar con personas que intentaban
seducirlo sin descanso, por lo que llegó a detestar no solo el romance, sino
incluso el hecho de conocer a alguien con esa intención.
Desde
entonces, ocultaba a propósito el hecho de ser un extremadamente dominante. Las
personas que conoció al entrar en la sociedad no sabían que lo era.
"Ya
se lo dije. Simplemente no tengo planes todavía."
"Y
yo ya te dije que es muy tarde para decir 'todavía'. Al menos conócelos."
"¿Me
está diciendo que conozca a cualquiera solo porque tengo la edad?"
"No
te digo que te cases de inmediato. Solo digo que sería bueno crear la
oportunidad. Buscaré a alguien realmente bueno, así que conoce al menos a unos
pocos."
Je-woo
suspiró. Si el romance ya era molesto, el matrimonio lo era aún más. Lo
esperaba desde que lo llamaron a Corea, pero no pensó que sacarían el tema de
las citas a ciegas tan pronto.
"No
puede ser ahora mismo. Necesito tiempo para adaptarme."
"¿Y
cuándo podrá ser?"
"Cuando
pase este año, lo pensaré a partir del próximo."
Tan
pronto como terminó de hablar, la frente del presidente Yoo se frunció.
"Te
dije que lo hicieras dentro de este año, ¿cómo que a partir del próximo? No.
Hazlo este año sin falta."
"Hace
un momento dijo que no tenía que ser de inmediato."
"Eso
es el matrimonio. Antes de eso tendrás que conocer a alguien, ¿no? Y no pienses
poner el trabajo de la empresa como excusa. Si es necesario, te daré un año de
vacaciones."
La
oscuridad cubrió el rostro de Je-woo, que solía no mostrar cambios de
expresión.
"Padre.
Eso es-"
"¿No
te gusta? Lo sé. Sé que no te gusta. Así que no protestes y escucha a tu madre.
Un mes es suficiente para adaptarte al trabajo en la sede principal. Te daré
exactamente un mes."
Tras
lanzar esa advertencia, el presidente Yoo sentenció para que no pudiera haber
réplica.
"Fui
muy claro."
Fue
la peor comida.
Una
reunión con platos y vinos excelentes, junto a personas queridas, se convirtió
en la peor debido a la sola palabra 'matrimonio'.
"Me
pregunto a quién traerá. No sé si existirá en este mundo alguien que te pueda
gustar."
'Es
verdad. ¿Existirá? Alguien por quien alguien como yo pueda caer rendido'.
Je-woo
dudaba de si él, a quien incluso le molestaba conocer gente, podría tratar bien
a una sola persona. ¿Habría alguien en algún lugar capaz de cambiar a alguien
tan seco como él?
Le
preguntó a esa pareja predestinada que no sabía dónde estaría. '¿Dónde estás,
que es tan difícil encontrarte?'
