1. Sus relaciones (2)
1. Sus relaciones (2)
El
primero en llegar al lugar de encuentro fue Jung-won. Tal como esperaba, había
muchos coches en la carretera, pero como el destino no estaba lejos y aún
quedaba mucho tiempo, pudo llegar con tranquilidad. Al ver el nombre del
establecimiento, tuvo la sensación de que no era un restaurante, y tras ver el
edificio al llegar, se convenció. Era imposible que aquel lugar fuera para
comer.
De
los dos pisos del edificio, el superior tenía paredes grises que daban una
sensación algo agobiante, mientras que el inferior, por el contrario, estaba
hecho completamente de cristal. Sin embargo, incluso ahí, las persianas blancas
estaban totalmente bajadas, bloqueando la vista. Es decir, no se podía ver nada
del interior desde fuera. En la estrecha entrada había una marca en forma de
'V', pero el nombre no aparecía por ninguna parte.
¿Es aquí?
Jung-won,
que se bajó del coche para comprobarlo, dio unos pasos hacia adelante y se
detuvo. En la pared del edificio de cristal estaban escritas unas pequeñas
letras: 'Jewelry'. Jung-won regresó a su coche. Unos 20 minutos después de
haber esperado, alguien llamó a la ventanilla del coche.
Toc,
toc.
Tras
confirmar quién era, Jung-won se bajó apresuradamente del coche.
"¿Ha
llegado?"
Apoyó
ambos pies en el suelo y se puso erguido. Je-woo lo miraba desde un poco más
arriba. Ante la mirada fija, se sintió cohibido y, sin motivo, tensó el cuerpo.
"¿Cuándo
has llegado?"
"Hace
un momento. Resultó estar más cerca de lo que pensaba."
"Debería
haber venido más rápido."
"No.
De todos modos, usted ya llegó temprano."
Je-woo,
que observaba a Jung-won fijamente, le apartó el flequillo que caía
ordenadamente sobre su frente. Ante ese gesto insignificante, su corazón se
contrajo hasta doler.
"Pero
aquí, ¿acaso hemos venido por los anillos de boda?"
La
mirada de Jung-won se dirigió hacia la puerta de cristal.
"Dijimos
que iríamos juntos. Para cumplir la promesa."
"Es
un sitio diferente al de aquella vez."
"Lo
cambié a propósito, ¿no te gusta?"
"No.
No es que no me guste, sino que... pensé que sería el mismo sitio."
"El
otro lugar es un descalificado porque recomendaban cosas que no le sentaban
bien al cliente."
"Ah".
Jung-won asintió sin darse cuenta.
"Pero
dijo que estaba ocupado esta semana. Que llegaría muy tarde."
"Sí."
"Parece
que hoy no estaba tan ocupado."
"Estoy
ocupado. Hoy fue el día más ajetreado."
Je-woo
respondió rápidamente, como si lo hubiera estado esperando.
"Dije
que vendría sacando tiempo de donde no lo había, ¿no lo recuerda?"
"...Sí,
lo recuerdo."
En
el rostro de Jung-won, que respondió de esa manera, floreció una sonrisa suave.
Era una expresión que brotaba de una alegría sincera.
"Si
hubiera sabido que te pondrías tan contento, debería haber venido antes. ¿Te
gusta venir a elegir anillos juntos, o te gusta que haya sacado tiempo de donde
no tenía?"
"Ambos."
Jung-won
todavía albergaba la esperanza de poder sentir, aunque fuera en momentos así,
la sensación de estar en pareja. Era una esperanza nacida de su malentendido,
ya que él seguía pensando que él y Je-woo eran solo unos prometidos y de
ninguna manera una pareja real. Al ver la sonrisa de Jung-won, Je-woo le
acarició ambas mejillas.
"Hace
frío, entremos."
"Sí."
Je-woo,
que dio el primer paso, extendió la mano de repente. Ambos caminaron lentamente
sintiendo la calidez del otro.
"Bienvenidos."
Al
entrar, un empleado los recibió inclinando la cabeza con cortesía desde la
entrada.
"¿Son
el señor Yoo Je-woo y el señor Lee Jung-won, verdad?"
Al
ser nombrados los dos nombres juntos, Jung-won sintió una vergüenza
innecesaria.
"Reservamos
a las 7:30, pero llegamos un poco antes."
"Está
bien. Los guiaré de inmediato."
El
empleado los guio directamente. Parecía que se alejaban cada vez más del
expositor y los llevó hacia unas escaleras de nivel bajo situadas al fondo. La
explicación de que todos los anillos de pareja estaban expuestos en el segundo
piso y la advertencia de tener cuidado con las escaleras siguieron a sus pasos.
La atmósfera del segundo piso era un poco distinta a la del
primero. Si en el primero había varios empleados parados frente a múltiples
expositores como en una joyería normal, en el segundo solo había tres
expositores colocados en forma de 'ㄷ' y un solo empleado parado en el centro para
recibirlos. Tras intercambiar una mirada silenciosa con el empleado que los
había guiado, este saludó:
"Bienvenidos."
El
empleado, alto y de aspecto elegante, parecía tener entre 40 y 45 años, y por
su postura, bien podría haber sido el gerente; y, efectivamente, llevaba una
placa con su nombre y cargo en el pecho izquierdo. A diferencia de Je-woo, que
solo asintió en silencio ante su saludo, Jung-won le respondió al empleado:
"Hola."
Su
voz, clara y bien articulada, sonó limpia. Al ver la sonrisa de Jung-won, el
gerente perdió el aliento por un instante.
'Wow...'.
El
director de Taejin, Yoo Je-woo, era una escultura, tal como se rumoreaba. Era
más apuesto de lo que aparecía en las fotos y su presencia era varias veces más
fuerte, tanto que su presencia en persona era abrumadora, al punto de no poder
ni mirarlo directamente. Sin embargo, como ya se esperaba esa imagen hasta
cierto punto, no fue tan sorprendente, pero al ver a Jung-won, quedó sumamente
impactado. Había escuchado en secreto sobre los rasgos de Jung-won a través del
empleado de la joyería donde habían encargado los anillos de compromiso, pero
nunca mencionaron que fuera alguien tan atractivo.
'¿Una
sensación de un beta apuesto?'.
¿Qué
beta ni qué niño muerto? Que aparezca un beta así si existe.
La
apariencia de Jung-won, que hasta ahora se había mantenido en secreto, no era
algo fácil de explicar. No era un omega, pero tampoco un beta... Sin embargo,
era un rostro difícil de olvidar una vez visto y al que, extrañamente, uno no
podía dejar de mirar.
'¿Dijeron
que era un omega recesivo? Otros recesivos no son así...'.
Por
un momento, olvidó su deber y miró su rostro fijamente como si estuviera viendo
a una celebridad.
"¿Podemos
empezar a mirar directamente?"
Fue
entonces cuando, ante la fría voz que resonó de repente, recuperó la razón. Al
girar la cabeza, vio al alfa inexpresivo mirándolo con frialdad. El gerente
volvió a concentrarse.
En
realidad, para ellos, Je-woo y Jung-won eran unos clientes muy importantes a
los que bajo ningún concepto podían dejar escapar.
'Quiero
ir a encargar unos anillos de boda, ¿cómo se lleva a cabo la reserva?'.
Hasta
que recibió esa llamada, no pudo imaginar que quien llamaba fuera el Yoo Je-woo
que él conocía. Pensó que, de ser así, una reserva como esa la habría delegado
a otra persona. Y además, ese lugar no era precisamente famoso entre
celebridades o miembros de la alta sociedad. El gerente, convencido de que era
imposible que fuera él, preguntó con mucha naturalidad el nombre de la persona
con la que se casaría.
'¿Cuál
es el nombre de su cónyuge?'.
'Es
Lee Jung-won. Jung-won, como el jardín de cristal (Yuri Jung-won)'.
El
tono frío y rígido pareció derretirse en un instante. Habiendo visto a cientos
de parejas durante años, supo de inmediato cómo se sentía respecto a su pareja
con solo escuchar su voz. Por eso pensó que la otra persona apreciaba
profundamente a quien sería su cónyuge, y por eso mismo no pudo imaginar que se
tratara de la pareja Yoo Je-woo y Lee Jung-won que él conocía. 'Seguro que es
una coincidencia; puede haber otra pareja de Yoo Je-woo y Lee Jung-won en este
mundo'.
La
razón por la que no pudo pensar de otra manera era porque la pareja de Yoo
Je-woo y Lee Jung-won que él conocía era famosa por llevarse muy mal. Según los
rumores en el ambiente, incluso cuando encargaron los anillos de compromiso,
Jung-won fue solo, y se añadió el rumor de que, en los medios, solo se veía a
Yoo Je-woo usando el anillo. Se decía que en realidad era un matrimonio forzado
por sus familias y que el director Yoo Je-woo detestaba profundamente a su
pareja.
Pero
la duda surgió al fijar la fecha y la hora de la reserva.
'¿Qué
fecha y hora de visita desea?'.
'Como
soy una persona algo conocida, quiero visitar en un horario tranquilo. ¿Cuándo
sería mejor? Quisiera un horario en el que no haya nadie, en la medida de lo
posible'.
¿Una
persona conocida? ¿Existe otro famoso llamado Yoo Je-woo?
Con
ese pensamiento aceptó la reserva y preguntó por un número de contacto, pero la
respuesta que recibió aumentó sus sospechas.
'Por
razones personales no puedo dar mi número privado. Le daré el número de la
oficina, así que si surge algo, deje una nota con mi secretaria'.
Las
palabras 'oficina' y 'secretaria' le dejaron con la mosca detrás de la oreja. Y
el gerente, que sospechaba de aquello, solo supo la verdadera identidad de Yoo
Je-woo cuando llamó para confirmar la reserva.
'Es
el Grupo Taejin'.
La
secretaria que respondió le informó exactamente. El director Yoo Je-woo del
Grupo Taejin. El gerente quiso gritar internamente. Yoo Je-woo. ¡El mismísimo
Yoo Je-woo! Era una oportunidad poco común que había llegado rodando a sus
pies, así que no estaba dispuesto a dejarla pasar.
"Si
tiene algún diseño en mente, lo ayudaré de inmediato."
"Entonces,
¿podríamos mirar un poco primero?"
"Por
supuesto. Después de mirar, si me dice lo que le gusta, se lo mostraré. Y como
hay diseños que no están aquí, si veo lo que eligen, tendré en cuenta sus
gustos y les recomendaré algunos."
"Gracias."
Francamente,
para el gerente, no importaba si eran una pareja de escaparate. Incluso si eran
anillos de boda falsos para mostrar al público, el simple hecho de que Yoo
Je-woo los llevara puestos serviría de publicidad. Por eso, tras recibir la
reserva, pensaba recomendar algunos diseños que fueran adecuados para el
director Yoo Je-woo. Pero al enfrentarse a ambos en persona, se dio cuenta de
lo estúpido que había sido al pensar así.
"Esta
vez es el turno de que el señor Jung-won cumpla su promesa."
"¿Qué
promesa?"
"Que
elegiríamos lo que a usted le gustara, ¿ya lo ha olvidado?"
"No,
no lo he olvidado. Realmente haré eso, así que no se arrepienta."
¿En
qué parte se llevan mal?
Contrario
a los rumores, ambos se veían muy cercanos. Jung-won le hacía preguntas aquí y
allá a Je-woo de manera muy natural, y Je-woo reaccionaba a cada una de las
veces que Jung-won mostraba interés en algún anillo específico.
"¿Qué
le parece este?"
"Está
bien."
"Entonces,
¿cuál le gusta más entre oro amarillo y oro blanco?"
"Creo
que a este tipo de piel clara le queda mejor esto."
El
director Yoo Je-woo mostraba una sonrisa tan suave que era difícil creer que
fuera la misma persona cada vez que Jung-won le hablaba.
"Pero
creo que este le queda mejor a usted, director."
"¿No
dijiste hace un momento que cumplirías tu promesa? Olvida lo que me queda bien
a mí y mira lo que le gusta a usted."
"Es
mejor si a ambos nos gusta, ¿no? Si voy a elegir, quiero algo que también sea
de su agrado. ¿Qué hago si lo elijo yo y a usted no le gusta?"
"¿Quién
lo eligió como para que me disguste?"
Vaya.
Tendría que haberlo sabido desde que dijeron 'Jardín de Cristal'. El gerente
quería atrapar y agarrar por el cuello a la persona que esparció los rumores
falsos. Una pareja que se sonríe así al mirarse no puede ser una mentira. Si
fuera una actuación para mostrar a los demás, habría sido mucho más exagerada o
forzada.
"Si
no, también hay algunos diseños combinados, ¿quiere verlos?"
"Ah,
sí. Por favor."
Jung-won
se veía muy distinto a cuando eligió el anillo de compromiso. En aquella
ocasión, parecía no haber prestado mucha atención porque solo tenía en mente
salir rápido de allí, pero hoy lo examinó con mucha cautela. Je-woo, que no
sabía nada de eso, se arrepintió de no haber podido elegir el anillo de
compromiso juntos. A sus ojos, Jung-won, que fruncía el ceño ligeramente por la
indecisión, se veía muy adorable, y lamentaba haber perdido la oportunidad de
ver esa faceta.
"Ah."
Mientras
miraba los anillos que recomendaba el gerente, al sacar el tercer anillo, la
mirada de Jung-won cambió drásticamente. Era imposible no darse cuenta cuando
su expresión era tan evidente.
"¿Qué
le parece este?"
"Es
bonito."
Por
primera vez, una respuesta diferente salió de los labios de Je-woo. El anillo,
anguloso en cada nudillo, tenía un lado de oro amarillo y el otro de oro
blanco, centrados por una fina hendidura que servía de punto de enfoque. Había
pequeños diamantes incrustados densamente a lo largo de la hendidura, por lo
que se veía simple pero no soso.
"Personalmente,
creo que les queda muy bien a ambos. Si deciden pedirlo, puedo ajustar el
tiempo de fabricación a la fecha que deseen."
En
realidad, el anillo que eligió Jung-won tenía un precio intermedio comparado
con los demás del lugar. Si esperara un efecto publicitario, habría sido mejor
un anillo con un diamante grande o piedras preciosas, pero el gerente, que era
astuto, supo que bajo ninguna circunstancia debía recomendar otra cosa.
"Quiero
elegir este."
"Hagámoslo
así."
Cuando
Jung-won tomó la decisión final con una expresión aliviada, Je-woo aceptó de
buen grado.
"¿Cuál
es la fecha de la boda?"
"Aún
falta, así que no es necesario ajustarlo a esa fecha, pero como vamos a usarlos
antes de eso, hágalo para la fecha más pronta posible."
Al
escuchar la respuesta de Je-woo, una duda surgió en el rostro de Jung-won.
"Pero,
¿podemos usarlo de inmediato?"
"No
veo ninguna razón por la que no."
"No
es que no se pueda, simplemente me parece demasiado pronto."
"Entonces,
¿quiere dejarlo vacío todo este tiempo?"
La
mirada aguda se dirigió hacia la mano de Jung-won, que no llevaba puesto el
anillo de compromiso.
"¿Acaso
le preocupaba?"
"¿Por
qué pregunta lo evidente? Es un anillo de compromiso, ¿qué gracia tiene si solo
lo uso yo?"
"Pero,
¿por qué no dijo nada? Como no dijo nada, pensé que no le importaba."
"Aun
así, no podía obligarlo a usar algo que no le gustaba, así que por eso no dije
nada."
"Aun
así, si me lo hubiera dicho, lo habría usado. Yo estaba bien, pero..."
"Aunque
usted estuviera bien, yo no lo estoy. Desde el principio, como no pude ir
juntos por mi situación, hice que eligiera tal anillo, así que también es mi
responsabilidad. Me preocupa menos no hacer nada que ver que lleva puesto algo
que le disgusta. Así que olvidemos lo pasado."
Jung-won
comprendió recién entonces lo que Kim Shinwoo le había dicho anteriormente. Que
uno puede preocuparse aunque finja que no. Jung-won se arrepintió de haber
pasado por alto el asunto con complacencia, pensando que todo estaría bien,
cuando debió haber preguntado al menos una vez desde entonces.
"Lo
usaré todos los días."
"Así
debe ser."
Je-woo
sonrió al ver a Jung-won prometiéndolo como si fuera un juramento.
Mientras
ambos conversaban, el gerente, que estaba al lado, descubrió el origen del
rumor. Ese rumor sobre que Jung-won había ido solo a encargar el anillo de
compromiso y que solo el director Yoo Je-woo lo usaba.
Aunque
todo aquello era cierto, al conocer las importantes circunstancias personales
que se ocultaban tras los hechos, se dio cuenta de que todo no era más que un
falso rumor nacido de malentendidos.
Debería
sentirse aliviado al haber aclarado la confusión, pero…….
Ugh…….
¿Qué es esto? ¿Por qué siento todo el cuerpo con hormigueo?
Era
como si sus células amorosas, que se habían vuelto insensibles tras ver a
parejas a punto de casarse todos los días durante años, estuvieran despertando
poco a poco. No le había pasado nada cuando vio a parejas mucho más empalagosas
y lindas, pero esta vez, al encontrarse con una pareja tan sencilla, sintió que
una envidia inmensa lo invadía.
Al
final, solo pudo negar con la cabeza.
Al
salir de la joyería, ambos caminaron de regreso hacia el estacionamiento. No
habían estado tanto tiempo allí, pero ya eran las 8.
La
noche de invierno era fría y estaba muy oscura. Sin embargo, quizás por el
hecho de ir de la mano, el frío gélido que golpeaba sus mejillas fue olvidado
rápidamente gracias al calor que guardaban entre sus manos.
“¿Ya
regresa a la empresa?”
Ante
la pregunta, formulada como si fuera lo más natural del mundo, Je-woo frunció
el ceño con fuerza.
“No
voy”.
“¿Entonces?
Dijo que estaba ocupado hace un momento”.
Jung-won
pensó que Je-woo solo se había tomado un tiempo muy breve para poder ir a
comprar los anillos.
“Ahora
vamos a ir a cenar juntos. He salido habiendo terminado todo el trabajo de
hoy”.
“……Ah”.
“No
pongas esa cara de sorpresa. ¿Tan malo debo ser habitualmente para que te
pongas así?”
“¿Por
qué dice que es malo, director?”
“Parece
que soy alguien que solo saca tiempo cuando tiene algo que hacer. Aunque es
verdad que soy malo, ya que en realidad ni siquiera puedo comer contigo”.
Jung-won
le dijo que el hecho de que él estuviera ocupado no era culpa de Je-woo, pero
el sentimiento de pena no desapareció.
“Pero,
¿a dónde vamos a cenar?”
“Vamos
a ir aquí cerca. He hecho una reserva en el restaurante del hotel”.
Jung-won
temía perder la hora de la cena si se retrasaban un poco más, pero
afortunadamente el hotel que mencionó Je-woo estaba a solo 10 minutos. Era un
lugar que Jung-won conocía bien, ya que a menudo iba allí a comer con su
familia.
“¿Entonces
nos vemos allá?”
“Hmm…….
Hagámoslo así”.
Era
una pena no poder ir juntos por haber traído coches separados. Solo tenían que
estar separados por 10 minutos, pero ese tiempo le pareció demasiado largo. Al
subirse a sus respectivos coches, ambos encendieron el motor y tomaron el
volante.
Fue
algo curioso: el interior del coche, con la calefacción encendida, se sintió
más frío que cuando estaban parados afuera hace un momento.
El
hotel al que llegaron era un 5 estrellas de dimensiones similares al hotel
donde se celebró la reunión el lunes, pero tanto el exterior como el interior
eran completamente diferentes. En lugar de lujosas lámparas de araña y grandes
fuentes interiores, unas luces tenues y varias esculturas los recibieron.
Subieron
directamente desde el vestíbulo al restaurante en el ascensor.
“Bienvenidos”.
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Tras
confirmar la reserva, el empleado los guió a una buena mesa desde la que se
podía ver el exterior. Tan pronto como se sentaron, Jung-won preguntó:
“¿Viene
a menudo por aquí?”
“He
venido un par de veces con mi familia”.
“Es
un lugar al que también vengo con la mía”.
“¿Es
así?”
Je-woo
fingió no saber nada cuando, en realidad, lo sabía todo.
En
verdad, aquel era el lugar donde Je-woo había visto a Jung-won por primera vez.
‘Vaya,
parece que ellos también han venido a comer hoy’.
¿Qué
habría pasado si no lo hubiera visto en ese momento?
Je-woo
se preguntó si, de haber visto a Jung-won en el club sin saber que era alguien
del Grupo Seah, habría sentido interés por él de todos modos. La conclusión a
la que llegó es que, aunque no lo hubiera sabido, de algún modo las
coincidencias se habrían seguido dando hasta que se conocieran.
“Como
sabe, Seohyun tiene una apariencia llamativa y atrae muchas miradas. A ella no
le gusta eso, así que casi nunca salimos a comer fuera, pero cuando lo hacemos,
siempre venimos aquí”.
Je-woo
sonrió para sus adentros.
‘Cómo
puede ser tan lindo’.
Incluso
en aquel entonces, cuando todos llenaban de elogios al omega ultra-dominante,
Je-woo sentía más interés por Jung-won, que estaba a su lado.
Tal
vez, desde aquel momento, Je-woo ya le estaba dando un trato especial.
“Toda
la comida aquí es deliciosa. Cocinan solo con ingredientes de temporada, así
que es fresco, y me gusta que, incluso siendo un menú de degustación, los
platos cambian con frecuencia”.
“No
solo la comida; el vino también estaba bien”.
“Entonces,
elija usted, director. Ah, pero ¿qué hacemos con nuestros coches? Ambos
trajimos el nuestro”.
“No
te preocupes por eso; bebe si te apetece”.
“Hmm…….”
Como
Jung-won seguía dudando, Je-woo pidió el vino por su cuenta. Y poco después de
que el empleado recibiera el pedido y se retirara, sirvió el vino tal como
Je-woo había solicitado.
Tras
decantar el vino y verterlo en las copas, ambos chocaron los vasos ligeramente
sin decir palabra.
“Wow”.
De
los labios de Jung-won salió un breve suspiro. Al mismo tiempo, sus ojos se
agrandaron y brillaron.
“¿Está
a tu gusto?”
“Sí.
Totalmente”.
“Aun
así, tiene un grado alcohólico más alto que otros vinos, así que bébelo
despacio”.
Además,
estaba con el estómago vacío. Jung-won, que estaba a punto de tomar otro sorbo,
dejó la copa con delicadeza.
“Dije
que lo bebieras despacio, no que no lo bebieras”.
Aun
así, Jung-won solo se mojó los labios de vez en cuando. Hoy, definitivamente,
no quería emborracharse. Por si acaso……. Sí, por si acaso.
“¿Cómo
te ha ido hoy?”
“¿En
la empresa?”
“Sí”.
“Igual
que siempre…… Ah. La próxima semana por fin iré a la sucursal”.
Estaba
muy feliz de poder contarle esto en persona y no por teléfono. ¿Cuánto tiempo
hacía que no se sentaban cara a cara a charlar de cosas triviales?
Jung-won
ya estaba preocupado por su próximo periodo de celo. Sabía que, por su culpa,
tendría que faltar al trabajo unos días y que, probablemente, tendría que
trabajar hasta tarde como estaba haciendo ahora. Aunque estaba feliz de que el
celo hubiera pasado, el precio a pagar era demasiado alto.
“¿El
mismo lugar que la última vez?”
“No.
Esta vez iré con otro jefe de equipo, y queda algo lejos de la sede central”.
“Qué
lástima. Pensé que volveríamos a estar cerca”.
Alguien
debería detener a este hombre.
¿Por
qué dice cosas tan tremendas con una cara tan despreocupada cada dos por tres?
“¿Si
estuviéramos cerca, vendría a verme?”
“Te
haría endeudarte como aquella vez y te pediría que me lo pagaras con almuerzos
todos los días”.
“Entonces
esta vez tendré que llevárselo yo. Usted está muy ocupado”.
“De
todas formas, dijiste que esa no era la sucursal”.
Si
pudiera, le gustaría volver. Sabía que no debía trabajar con segundas
intenciones, pero, en realidad, hubo varias veces en las que buscó excusas para
ver si tenía que ir a esa sucursal.
“Pero
si vas a visitar la sucursal, ¿no vas directamente allí?”
“Sí”.
“¿A
qué hora tienes que ir?”
“Es
el mismo horario de entrada que en la oficina. Así que la próxima semana tendré
que salir un poco más temprano”.
“¿A
qué hora?”
“¿Eh?”
Acababa
de decir que era el mismo horario, ¿y ahora preguntaba a qué hora? Jung-won
inclinó la cabeza ante las palabras sin sentido de Je-woo, hasta que él
explicó:
“Pregunto
a qué hora vas a salir”.
“Supongo
que unos 30 minutos antes, pero…… ¿Acaso vas a salir a la misma hora que yo?”
“Sí.
Como no podemos vernos ni de noche, si no nos vemos ni por la mañana, podría
olvidar que vivimos en la misma casa”.
Jung-won
sabía que era una razón sin sentido, pero asintió simplemente porque no quería
perderse el único momento del día en el que podía ver a Je-woo.
Después
de eso, Je-woo hizo algunas preguntas rutinarias: qué había hecho hoy, qué
haría mañana; preguntas normales.
Mientras
hablaban, llegó el primer plato. No sabía que tuviera tanta hambre, pero al
probar el primer bocado, el olor de la comida llenó su boca y un apetito voraz
se despertó en él. Como eran casi las 9, era normal que tuviera apetito.
Tras
probar el aperitivo, Jung-won llamó a Je-woo.
“Ah,
y director”.
“…….”
“¿Director?”
Estaban
manteniendo una buena conversación, pero Je-woo cerró la boca de golpe. No es
que no hubiera escuchado; ambos se estaban mirando directamente a los ojos.
“¿Qué
le pasa?”
¿Qué
es lo que no le gustaba ahora? La expresión de Je-woo no era muy buena.
“……No
puede ser”.
Toc.
Je-woo dejó el tenedor.
“Vamos
a arreglar eso”.
“¿El
qué?”
“Director”.
“¿Eh?”
“La
forma de llamarme. No me gusta”.
¿De
repente? Jung-won se quedó con cara de sorpresa antes de decirle:
“Fue
usted, o sea…… bueno, usted mismo eligió que lo llamara así”.
“Así
fue. Y me arrepiento. No debí haber elegido eso en ese momento”.
“Entonces,
si no es director, ¿cómo quiere que lo llame?”
“¿Qué
opciones quedan?”
“……La
número uno y la número tres”.
‘Je-woo-ssi’
y ‘Cariño’.
Ninguna
de las dos le resultaba familiar, así que le costaba sacarlas por la boca.
Especialmente la tercera…… le parecía imposible.
“¿Cuál
prefieres?”
Afortunadamente,
Je-woo le dio la oportunidad de elegir.
“Elegiré
la número uno”.
“Bien,
entonces”.
¿Se
acostumbraría si lo llamaba así constantemente?
Debido
al título recién elegido, la expresión de Jung-won se oscureció rápidamente.
“¿Tanto
te disgusta?”
“Aunque
le diga que no me gusta, no va a ceder, ¿verdad?”
“Me
conoces bien”.
Al
fin y al cabo, lo más importante en un título es que a la persona a la que
llaman le guste. Así que, aunque Je-woo cediera, se sentía mal por seguir
insistiendo en llamarlo ‘director’ cuando él mismo había dicho que no le
gustaba.
“Como
me llevará tiempo acostumbrarme, por favor, pase por alto mis errores durante
un tiempo”.
Más
que una petición, sonaba a queja.
“Tendrás
que llamarme mucho para acostumbrarte rápido. Inténtalo una vez”.
“……Primero,
déjeme prepararme mentalmente”.
“¿Por
qué necesitas preparación para llamar a alguien por su nombre?”
“Es
porque me resulta extraño. Por favor, deje que lo llame como siempre por
ahora”.
“Que
pase por alto mis errores por un tiempo, que ahora también…… ¿vas a llamarme o
no?”
“Lo
llamaré. Pero no ahora”.
Jung-won
practicó incansablemente en su mente. Je-woo-ssi. Je-woo-ssi. Je-woo-ssi.
Je-woo……
“Entonces,
¿cuánto tardarás en prepararte mentalmente?”
“Hasta
que terminemos de cenar. Ahora quiero concentrarme en comer. La tarea será más
tarde”.
Lo
que para Je-woo era una nimiedad, para Jung-won era como una tarea impuesta de
repente. Je-woo miró al malhumorado Jung-won y dibujó una leve sonrisa en la
comisura de sus labios.
“Entonces,
te dejaré pasar, pero come rico”.
Desde
el aperitivo hasta el postre, la conversación no se detuvo. Por supuesto, el
80% era Jung-won hablando solo, pero fue un momento agradable donde ni el que
hablaba ni el que escuchaba se aburrieron.
Fuera
de la ventana, se extendía una hermosa vista nocturna. Los edificios altos que
se alineaban a lo largo del río creaban una iluminación espectacular bajo la
noche oscura, y el agua brillaba con colores reflejando las luces, lo cual era
hermoso.
Jung-won,
observando la vista nocturna, se sentía muy feliz en ese instante.
Estando
sentado así, parecía una persona normal……
“Por
cierto, solo para que lo sepas, esto de hoy no es una cita”.
Justo
cuando pensaba que parecía una cita normal, el tono cortante le sobresaltó. Fue
una frase que leyó su mente tan bien que incluso se confundió pensando si lo
había dicho en voz alta.
Jung-won
preguntó desafiante:
“¿No
es una cita?”
“Es
solo ir a comer”.
La
última vez, el mismo Je-woo dijo que ir a comer era una cita, pero luego dijo
que ir a la tienda de Seung-yoon no era una cita, sino solo ir a comer. Incluso
hoy, que ni siquiera era la tienda de un conocido, insistía en que solo era ir
a comer y no una cita. Jung-won no podía entender en absoluto la definición de
cita de Je-woo.
“Hagamos
la cita la última semana de este mes. Tal como prometimos, iremos a comer y
luego a tomar un té. Como dije que no iríamos a comprar los anillos el día que
tuviéramos una cita, esto no puede llamarse cita”.
Jung-won
seguía sin entenderlo, pero en lugar de seguir discutiendo, pensó que quizás él
tenía sus propios criterios y asintió.
“Entendido.
Entonces hoy lo consideraré simplemente el día que compramos los anillos”.
Al
escuchar a Jung-won, Je-woo volvió a poner una expresión dubitativa. Tras
pensarlo un momento, soltó algo inesperado:
“Considerémoslo
el primer día que pasamos la noche fuera”.
¿Qué
significa esto ahora?
“El
día que compramos los anillos y pasamos la noche fuera”.
“……¿Vamos
a pasar la noche fuera hoy?”
“Ese
es el plan”.
“¿Dónde
vamos a dormir?”
Je-woo
dejó la copa de vino que estaba bebiendo y respondió con naturalidad:
“Me
preocupaba que hubiera venido al hotel por nada”.
Ah.
Jung-won se dio cuenta tarde.
Por
eso le había dicho que no se preocupara y que bebiera.
Su
corazón, que latía de forma constante, de repente comenzó a acelerarse, como si
se hubiera estropeado.
Desde
la suite del hotel también se podía contemplar la vista nocturna que habían
visto en el restaurante. Los edificios altos y las luces brillantes formaban un
paisaje todavía sumamente hermoso, pero esta vez no llamaba su atención como
antes.
Sería
más correcto decir que no podía interesarse por nada más. Toda la atención de
Jung-won estaba concentrada en el sonido del agua que venía del otro lado de la
puerta.
“Fuu……”.
El
corazón le latía con tanta fuerza que le palpitaba la cabeza. Debido a la
tensión excesiva, las palmas de sus manos estaban sudorosas y sus labios
estaban resecos.
Si
hubiera sabido que sería así, debería haber bebido más vino hace un rato.
Se
arrepintió, pensando que habría sido mejor de esa manera. Sabía que incluso
ahora podría sacar alcohol del minibar y beberlo, pero le daba vergüenza beber
a escondidas sin que el otro lo supiera, así que dudó. Tras una breve
reflexión, concluyó que sería mejor esperar a que saliera y preguntarle si
podía beber.
De
todos modos, en cuanto lo viera, se daría cuenta de todo.
Jung-won
no tenía talento para ocultar sus expresiones; además, Je-woo era especialmente
perspicaz y siempre notaba su estado de ánimo antes que nadie. Seguro que ahora
mismo su rostro estaba rígido, así que se daría cuenta en cuanto saliera.
Sus
piernas, que vagaban sin rumbo por la alfombra, finalmente se dirigieron a la
cama. Jung-won, que había estado de pie porque no sabía dónde ni cómo sentarse,
se sentó al borde de la cama después de un largo rato.
Pero
fue solo por un momento. Cuando el sonido continuo del agua cesó y la puerta
del baño se abrió, se puso de pie de un salto sin darse cuenta.
“Ah……”.
A
diferencia de Jung-won, que estaba envuelto cuidadosamente en una bata de baño,
Je-woo salió con la bata puesta de forma descuidada. A través de la abertura,
se dejaban ver un pecho firme y unos abdominales bien definidos. Jung-won,
consciente de que su mirada se desviaba hacia abajo, giró la cabeza de golpe.
Je-woo no vio aquello porque estaba sacudiéndose el cabello aún húmedo mientras
salía.
“¿Por
qué estás ahí de pie?”.
Sus
piernas largas caminaron a zancadas hasta quedar frente a él.
“¿Tienes
sueño, quizás?”.
“No”.
Jung-won
negó con la cabeza.
“Estaba
sentado hace un momento, pero como salió de repente……”.
“¿Me
extrañabas tanto?”.
Je-woo,
que tenía su rostro cerca del de Jung-won, apartó su cabello con ternura.
“Si
me extrañabas tanto como para levantarte de un salto a recibirme, ¿por qué
evitas mi mirada?”.
“Es
incómodo……. Simplemente, es un poco incómodo”.
“Hemos
estado juntos todo el tiempo, ¿y de repente te sientes incómodo?”.
“Eso
es porque-”.
Jung-won
se detuvo y fulminó a Je-woo con la mirada.
“El
lugar, es diferente”.
“¿Qué
tiene de malo el hotel?”.
“No
haga eso, usted ya sabe todo”.
Se
escuchó una risa baja justo frente a él. Jung-won preguntó, como si se hubiera
resuelto a hacerlo:
“¿Lo
va a hacer?”.
Aunque
era una pregunta sin sujeto, la frase que debía precederla solo podía ser una.
Je-woo, que soltaba una risa, puso una expresión de sorpresa por un segundo,
pero enseguida endureció la comisura de sus labios. La mirada con la que
observaba a Jung-won se volvió mucho más seria.
“Lo
voy a hacer”.
La
mano grande que acariciaba su cabello descendió hasta su cuello blanco. El
tacto insistente contenía una intención explícita.
“Hoy,
aunque tengas sueño, no te dejaré dormir nada más”.
¿Qué
tan desesperado estaba para haber fijado el día?
Una
vez que había probado ese cuerpo, no dejaba de pensar en él. Era mejor cuando
no lo sabía; ahora que lo conocía, era más difícil contenerse. ¿Qué alfa en
este mundo no sentiría deseo teniendo a su omega favorito al otro lado de la
puerta?
Sin
embargo, en las últimas semanas, solo podía ver el rostro de Jung-won unos
minutos al día. Sintiendo que sus emociones acumuladas estaban a punto de
estallar y pensando que no podría soportarlo más, Je-woo finalmente se había
hecho un tiempo en su apretada agenda.
“¿Te
disgusta?”.
“No”.
No
tengo sueño, ni me disgusta. Jung-won respondió apresuradamente, como si
hubiera estado esperando.
“Pero,
si es así, quiero beber más alcohol. ¿Puedo beber solo una copa más?”.
“No.
Sería un problema si te emborrachas”.
“No
me voy a emborrachar”.
“Me
pareció escuchar que dijiste lo mismo hace unos días y que bebiste demasiado”.
“……”.
Je-woo
mencionó específicamente lo ocurrido hace unos días. Como había previsto,
parece que no debió haberse quedado dormido aquel día.
“Ese
día, ¿acaso iba a intentar algo?”.
Ante
esa pregunta, Je-woo sonrió con una expresión ligeramente incómoda.
“Jung-won-ssi,
no sé si eres tímido o audaz”.
“¿Por
qué? ¿Dije algo extraño?”.
“Preguntar
si lo iba a hacer, o si intentaba hacerlo... no parece una pregunta que pueda
hacer fácilmente alguien que está nervioso”.
Era
difícil saber si era un cumplido o un reproche.
“De
todos modos, nada de alcohol. Es un problema si te emborrachas, pero también
porque creo que no podré aguantar hasta que bebas”.
La
palma firme atrajo el pequeño rostro hacia él. Tras un beso breve, los labios
rojos fueron lentamente succionados por la boca caliente.
Como
no habían tenido ninguna oportunidad real desde el ciclo de celo, un beso donde
mezclaran sus lenguas era algo muy poco común. Los besos un poco largos de hace
unos días no habían sido más que un choque viscoso de labios.
“Haa,”.
Jung-won,
siguiendo los movimientos de su pareja, echó la cabeza hacia atrás
naturalmente. Un aliento caliente brotó entre sus labios ligeramente
entreabiertos. El beso profundo continuó con insistencia.
Jung-won
sentía que su cuerpo se derretía ante las feromonas de Je-woo, que sentía
después de tanto tiempo. Sin embargo, el buen aroma apenas rozó la punta de su
nariz y desapareció pronto. Las feromonas, liberadas intencionalmente con
moderación, lo estaban volviendo loco de deseo.
Cuando
la carne suave recorrió sus mucosas y barrió su paladar, Jung-won sintió que
perdía las fuerzas y sus piernas temblaron.
Plop.
Al
sentir la cama esponjosa bajo su espalda y el techo sobre él, la tensión
aumentó aún más.
A
diferencia de Jung-won, que estaba rígido, Je-woo se subió a la cama con mucha
seguridad después de lanzarse la bata. Sus manos, que se colaban por la
abertura de la bata, eran audaces. Dedos largos pellizcaron suavemente la
protuberancia que sobresalía.
“Uu-”.
Aunque
ya lo habían hecho varias veces antes, se sentía mucho más avergonzado que
aquella vez en la que él mismo se quitó la camiseta y mostró su pecho. Si
aquella vez había sido un acto necesario por otro propósito, esta vez lo hacía
simplemente porque él lo deseaba. Por eso, cada vez que salía un gemido, le
daba vergüenza revelar su deseo incontrolable, así que apretó los labios con
fuerza.
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Por
supuesto, eso no duró mucho.
“¿Ya
olvidaste todo lo que hiciste conmigo?”.
Je-woo,
con el ceño fruncido, introdujo sus dedos en la boca de Jung-won.
“Uu,
ah……”.
“No
hay nadie aquí, ¿por qué reprimes los sonidos?”.
Los
labios suaves bajaron por su cuello y presionaron aquí y allá por todo su
cuerpo. La lengua, que giraba en círculos alrededor de su pecho, lamió el pezón
erguido.
“Huu-”.
Las
feromonas de Jung-won, ocultas hasta entonces por la tensión, estallaron en un
instante. Cuando Je-woo tomó un pezón en su boca y lo succionó como si fuera un
caramelo, el cuerpo blanco se estremeció y las sábanas crujieron.
La
bata, que colgaba a medias de su hombro, resbaló. El calor penetró abruptamente
en el lugar oculto bajo la cuerda fuertemente atada. Una palma, no solo tibia
sino caliente, recorrió su rodilla y subió por el interior de sus muslos
resecos. El pecho de Jung-won subía y bajaba agitado.
“Je……
un momento, ugh, tengo, que decirte algo,”.
La
mano que se movía con urgencia se detuvo. Jung-won exhaló lentamente y soltó
palabras incomprensibles.
“Es
que, son casi tres semanas. Así que……, podría no salir bien”.
Je-woo
miró a Jung-won con expresión extrañada.
“Si
te preocupa por las feromonas, probablemente estarás bien. Ya te has
acostumbrado bastante, y creo que hoy podré controlarme hasta cierto punto”.
“No,
no es por eso……”.
Aunque
era la primera vez en mucho tiempo, después del ciclo de celo el nivel de
feromonas de Jung-won había vuelto a la normalidad, y parecía que había
desarrollado cierta inmunidad gracias a haber estado expuesto a las de Je-woo
por un tiempo. Por eso, Je-woo pensó que estaría bien mientras no perdiera la
razón como aquella vez.
Si
no era un problema de feromonas, no había nada más de qué preocuparse, y Je-woo
no tenía idea de qué era lo que le preocupaba a Jung-won.
“Intenté
hacerlo yo mismo un poco antes, pero creo que no ayudó mucho. Es diferente a
cuando estoy en celo…… Soy un omega recesivo”.
Incluso
después de la explicación, Je-woo no entendió el significado exacto de sus
palabras, y ante él, Jung-won preguntó con cautela:
“¿Traigo
loción o aceite? No pude prepararlos por separado”.
La
frente, usualmente lisa, de Je-woo se arrugó en un instante.
“¿Por
qué? ¿Te preocupa que te meta mi pene a la fuerza nada más?”.
Era
un tono bastante diferente al habitual. Era difícil creer que esas palabras
salieran de la boca de alguien siempre tan impecable.
“Parece
que me ves como un ser humano que solo es capaz de hacer algo así”.
La
voz baja era fría. Jung-won se dio cuenta rápidamente de que acababa de
arruinar el ambiente que habían mantenido con tanto esmero.
“No.
Lo siento. No quise decir eso. Solo me preocupaba que fuera difícil para
usted…… ¿Es una preocupación innecesaria?”.
“Si
ya lo sabes, basta”.
Por
muchos pensamientos que tuviera, todo tenía un límite; Je-woo estaba
estupefacto ante el pensamiento absurdo de Jung-won. ¿Cómo había logrado
aguantarse cuando llegó el ciclo de celo para no lastimarlo?
Intentaba
tratarlo con ternura y como a alguien valioso, así que le resultó irritante y a
la vez lamentable que se preocupara por algo así. Más allá de si era recesivo o
no, era un proceso natural al compartir el amor.
Una
mano grande abrazó con firmeza su pequeña cabeza.
Sus
labios se unieron de nuevo. La lengua blanda fue succionada hacia el interior,
removiendo el interior con calma. La saliva que pasaba por su garganta era
dulce. El beso suave y tierno, por alguna razón, le provocaba sed.
Los
labios suaves volvieron a adherirse con insistencia al cuello y al pecho plano.
Allí donde tocaba el calor, quedaban marcas rosadas.
Je-woo
desató completamente la cuerda que estorbaba y abrió la bata de par en par. Un
sonido de aliento contenido llegó a sus oídos. Sus muslos resecos y su pene a
medio erigir quedaron al descubierto.
“Mira
esto. Decía que no sabía si eres tímido o audaz”.
El
cuerpo blanco, sin cubrirse con ni una sola fibra, le producía una sensación
extraña siempre que lo veía. Aunque era limpio, resultaba erótico, y aunque era
increíblemente obsceno, no era vulgar. Una mirada caliente y explícita recorrió
todo su cuerpo y no se apartó fácilmente.
Tras
observar ese cuerpo delgado durante un buen rato, Je-woo agarró de repente la
masa blanda.
“¡Ah!”.
El
pulgar frotó lentamente el glande. El movimiento de su mano, que recorría el
cuerpo del pene , era audaz pero a la vez, de alguna manera, cauteloso; por lo
que era satisfactorio como el beso de hace un momento, pero a la vez
desesperante.
“Huaa,
uu……”.
El
pene, que aumentaba de volumen poco a poco en la mano de Je-woo, se puso duro
en un instante y comenzó a gotear fluido. Incluso cuando la sensación de
eyaculación se aproximaba debido a los movimientos más rápidos, cada vez que
sucedía, el tacto se ralentizaba como si lo hiciera a propósito.
El
área debajo de su ombligo picaba y luego punzaba, y tras punzar, volvía a
picar. Jung-won, que no pudo soportar esa sensación repetida, apretó las
sábanas con fuerza, tensando las puntas de los pies.
Pero
en ese momento.
“¡Hic!”.
Je-woo,
que de repente había hundido la cabeza entre su entrepierna, lamió el pene con
la lengua en un instante.
Su
boca caliente devoró el pene, que estaba rígido y tenso. Una sensación
vertiginosa subió por su cintura hasta la punta de su cabeza.
Parecía
escuchar en sus oídos la voz de Je-woo preguntando seriamente si debía hacerlo
con la boca. Debió haber dicho que no de forma rotunda aquella vez. Estaba tan
sorprendido que ni siquiera pudo decir que no. Cada vez que la punta de la
lengua afilada hurgaba en la brecha, sentía como si le dieran descargas
eléctricas.
“No,
ah, ugh……”.
Tarde,
Jung-won suplicó que se detuviera. Intentó empujar los hombros que estaban
fijos, pero cuanto más se retorcía, más fuerte lo sujetaba Je-woo por los muslos,
sin dejarlo ir. Sorprendentemente, independientemente de la vergüenza que le
invadía, el placer aumentaba. Jung-won frotó frenéticamente la parte superior
de su cuerpo contra las sábanas debido a la sensación punzante que subía por su
espalda. Sin embargo, sin mucho resultado, eyaculó dentro de la boca de Je-woo
tras retorcerse.
“¡Ugh…!”.
El
cuerpo delgado se sacudió violentamente. La cintura, que se había curvado hacia
el techo un par de veces, se desplomó enseguida. Je-woo tragó el líquido
derramado en su boca mientras sostenía la cintura de Jung-won, que temblaba
levemente por el remanente de la eyaculación. Luego, lamió una vez el labio
inferior, donde había quedado un poco de semen, y se frotó alrededor de la boca
con el pulgar. Tenía la expresión de alguien que acababa de comer algo
delicioso.
“Haa,
¿por qué, por qué te lo tragas?”.
Como
era de esperar, Jung-won parecía a punto de estallar en llanto.
“Como
desprendías tanto aroma a flores, pensé que quizás saldría miel”.
……¿Estás realmente loco?
El
rostro de Jung-won se puso rojo en un instante.
“Pero
el sabor no es el mismo”.
“Obviamente,
¿por qué lo hiciste……?”.
“Si
tanto te disgusta, la próxima vez no lo tragaré”.
“No,
la próxima vez…… simplemente no lo hagas, ¡Ugh!”.
El
hombre, que había dicho lo que quería, ignoró por completo las palabras de
Jung-won. Sus dedos gruesos atravesaron la entrada estrecha e irrumpieron en el
interior.
“Ah,
ugh……”.
El
agujero succionó los dedos como si hubiera estado esperando. Al doblar los
nudillos y presionar el interior, la pared interna se adhirió y se separó con
una textura viscosa. El siguiente dedo también se abrió paso hacia el interior
con facilidad.
También
esta vez, el agujero se contrajo por sí mismo al entrar, haciendo que las venas
de la frente de Je-woo se marcaran.
“¿Qué
rayos?”.
Una
voz que sonaba reprimida salió de su boca.
“¿Por
qué te preocupas? Si es tan fácil”.
Je-woo
metió sus dedos con fuerza a propósito, provocando un sonido húmedo al moverse.
Incluso si no estaba en ciclo de celo, más allá de si era recesivo o no,
Jung-won era mucho más sensible que otros omegas. Cada vez que la punta de sus
dedos pinchaba la carne tierna, la parte inferior se mojaba de golpe y el
interior se aflojaba con suavidad por sí solo.
“Es
que, ugh, las feromonas, demasiado, ugh…”.
“¿De
qué hablas? Ni siquiera hemos empezado bien”.
Varios
dedos gruesos atravesaron el interior al mismo tiempo. Al empujarlos
profundamente, como si fueran a entrar hasta el dorso de la mano, la cintura de
Jung-won se retorció.
“¡Ah!”.
La
sensación vertiginosa de las puntas de los dedos afilados pinchando el interior
hizo que Jung-won encogiera las puntas de sus pies. Un líquido pegajoso se
derramó desde el interior una vez más. Je-woo dejó escapar un aliento caliente
y prolongado, como si suspirara.
Las
caricias, excesivamente tiernas, eran persistentes y obstinadas. En un momento
dado, su cuerpo estaba tan abierto y fundido que su orificio se contraía con
solo sentir el aliento de su pareja.
¿Acaso
se iba a derretir en este estado?
Pensando
en eso, Jung-won finalmente abrió la boca primero.
“Ahora,
ugh, está bien……”.
“¿Entonces?”.
“Ah,
es decir, por favor, insértelo, ugh”.
Los
dedos que revolvían su interior salieron de golpe. Jung-won se estremeció ante
esa sensación desconocida.
“Pensé
que solo era así la última vez. Parece que originalmente no tienes paciencia
para estas cosas”.
En
un instante, un aroma profundo a madera se esparció por toda la habitación. Un
aroma fresco, increíblemente delicioso, golpeó su mente.
“ugh…”.
“Respira
despacio”.
Sabía
muy bien qué hacer en momentos así, pero su determinación siempre se
desmoronaba ante el mismo aroma. ¿Cómo podía inhalar poco a poco algo tan
delicioso?
Je-woo
se arrodilló entre las piernas de Jung-won. En su centro, un pene
horrorosamente crecido se alzaba hacia arriba, como si fuera a romper la ropa
interior. Al verlo, Jung-won tragó saliva.
Era
una reacción mezclada de miedo y anticipación. Para Jung-won, que no recordaba
nada de su celo, aquello era prácticamente su primera experiencia, por lo que
la ansiedad era inevitable; pero, por otro lado, su cuerpo recordaba lo
increíblemente bien que se sentía y deseaba que algo más grueso y grande
entrara en él.
Y
cuando Je-woo se bajó la ropa interior y sacó su pene , sus pensamientos
cambiaron instantáneamente.
“No”.
¿Qué anticipación ni qué nada?
Al
confirmar el tamaño irracional, Jung-won puso cara de llanto automáticamente.
Sus ojos húmedos miraron a Je-woo de la forma más lastimera posible. Era
evidente que si metía eso, su vientre estallaría. No, ¿acaso entraría siquiera?
Aunque ya había estado dentro de él varias veces, no podía creerlo. El
pensamiento de que era absolutamente imposible tomó la delantera.
“Dijiste
que lo insertara”.
“Lo
dije, pero…… me arrepiento. Definitivamente, no va a entrar”.
Su
tono era casi una súplica.
“La
última vez lo hiciste bien, ¿por qué te pones así ahora?”.
Je-woo
rió al ver la expresión aterrorizada de Jung-won. Aunque sabía que no era el
momento, los rabillos de sus ojos caídos y sus labios temblorosos le resultaban
tan adorables que, sin darse cuenta, le dio un beso breve.
“……Me
estás mintiendo diciendo que no recuerdas, ¿verdad?”.
“Lo
sabrás si compruebo si mientes o no”.
Una
fuerza poderosa levantó sus glúteos redondeados. Los muslos de Jung-won,
suspendidos en el aire, se tensaron.
“Si
te tensas así, te harás daño”.
Aunque
dijo eso, su tono no era de preocupación en absoluto. Je-woo frotó la punta
redondeada de su glande sobre la entrada, cubriéndola con el líquido lubricante
que Jung-won había derramado. Al ver eso, Jung-won cerró los ojos con fuerza y
giró la cabeza, pero una mano firme sujetó su barbilla para obligarlo a mirar
al frente de nuevo. La mirada con la que lo observaba era más ardiente que
nunca.
“¿De
verdad quieres que pare?”.
Cuando
Jung-won fijó la mirada como si se hubiera rendido, Je-woo preguntó. Como era
de esperar, salió una respuesta malhumorada.
“Es
injusto que preguntes eso”.
Otra
vez haciendo como si supieras todo, ¿verdad? En lugar de responder a eso,
Je-woo bajó la cabeza y lo besó.
Jung-won
se preparó mentalmente de verdad. Esperó tenso, pensando que entraría en
cualquier momento, pero el dulce beso no parecía tener fin. En un momento dado,
olvidó todo y se concentró en la carne que succionaba su lengua con fuerza.
Y
justo cuando su cuerpo, rígido y tenso, empezaba a relajarse, un pilar caliente
empujó y entró en la estrecha entrada.
“¡Ah,
ugh-!”.
Una
sensación de volumen inmensa atravesó su interior. La parte inferior, abierta
apenas, ardía como una bola de fuego. Sentía que ni siquiera podía respirar
debido al dolor desgarrador.
“Haa……”.
Soportar
el dolor era igual para Je-woo. Aunque se había esforzado más que la última
vez, el estrecho orificio apretaba su pene como si fuera a cortarlo. Apenas
había metido la punta y no podía empujar más.
Je-woo
enterró su nariz en su cuello blanco y vertió sus feromonas lentamente de
nuevo. Jung-won, al recibir las feromonas alfa, abrió su cuerpo una vez más.
“¡ugh……!”.
El
pene entró lentamente. La sensación vívida de que algo empujaba sus entrañas se
sentía como si su cerebro estuviera siendo devorado. Su cabeza zumbaba y sentía
náuseas, como si su garganta estuviera obstruida.
Je-woo,
que finalmente lo introdujo hasta la raíz, empujó con fuerza su cintura al
final. El pene pinchó lo más profundo de su interior, como si fuera a perforar
su vientre seco.
“¡Ah,
ugh, ugh!”.
Las
lágrimas cayeron de los rabillos de sus ojos caídos. Jung-won abrazó su vientre
abultado y jadeó durante un largo rato.
Je-woo
abrazó fuertemente los hombros de Jung-won y besó sus ojos húmedos una y otra
vez. Poco después, el gemido mezclado con llanto se fue apagando poco a poco,
pero aun así, esperó hasta que el temblor cesó.
“Es
cierto que mentías…… ¿Qué eso de que lo hice bien?”.
Después
de una larga espera, Jung-won dijo con voz moribunda. Je-woo mostró una sonrisa
fugaz y luego soltó con un tono serio:
“De
ahora en adelante, lo harás bien”.
El
hecho de que no fuera una broma era aún más aterrador.
Je-woo
retiró su cintura hacia atrás y luego empujó su pene con fuerza nuevamente.
“―¡Ug!”.
El
orificio que devoraba el pene a la fuerza se estiró hasta su límite.
“Ah,
ugh……”.
El
pene que estaba profundamente insertado salió muy lentamente. Cada vez que eso
sucedía, sentía que sus entrañas salían con él, lo que le provocaba un
escalofrío en la espalda. La zona donde estaban unidos ardía y su vientre
hervía, haciéndole erizar la piel. Cuando empezó a estremecerse por la
sensación horriblemente estimulante, el pilar duro empujó ferozmente la entrada
de nuevo.
“¡Ugh,
ah!”.
Se
sentía como si su cuerpo, atravesado de golpe, se partiera por la mitad. Pero
cuando la punta dura pinchó su punto de placer, un torbellino de placer subió
hasta la punta de su cabeza como si hubiera recibido una descarga eléctrica.
Irónicamente, después de solo unas pocas inserciones, el dolor disminuyó
gradualmente y la pared interior, ya acostumbrada, se expandió suavemente.
“ugh…,
ugh, ah,”.
El
pene de Jung-won, que había eyaculado hace un momento, goteaba poco a poco
fluido resbaladizo mientras seguía erguido. En la parte inferior, que ya estaba
empapada, se escuchaba un sonido obsceno cada vez que la piel chocaba.
Una
voz profunda llegó a los oídos de Jung-won.
“Ya
ves. ¿Quién dijo que era mentira?”.
Cuando
el aliento caliente tocó su cuello, el orificio se contrajo involuntariamente.
Je-woo frunció el ceño y extrajo el pene que estaba profundamente insertado. Al
salir lo que llenaba su interior, el interior, que ya conocía el calor, se
sintió vacío, y Jung-won tembló sin darse cuenta.
Je-woo
giró el cuerpo de Jung-won para que se pusiera a gatas. Mientras presionaba
ligeramente su cintura crujiente, besó su línea de cintura suave. Cada vez que
sus labios suaves se posaban sobre él, su bajo vientre se tensaba por sí solo.
Je-woo,
con la mandíbula apretada, tiró de sus nalgas abultadas. Arrodillado con las
rodillas apoyadas, metió su pene grande de una sola vez.
“¡Ugh,
ah……!”.
Un
aroma fresco se dispersó en el aire. Al mismo tiempo, el suave aroma a flores
que brotó se mezcló armoniosamente. Las lágrimas fisiológicas volvieron a
brotar debido al dolor de ser desgarrado de nuevo. Luego, cuando el pilar
caliente pinchó el interior otra vez, vio luces brillantes. La sensación que se
había transformado en placer hacía que su interior se derritiera.
Debido
a la fuerza con la que presionaba apoyando su peso, el cuerpo de Jung-won se
desplomó sin remedio. Debido al movimiento de cintura cada vez más rápido,
Jung-won no podía hacer nada más que levantar las caderas y agarrar las
sábanas. Gemidos incesantes salían entre sus labios abiertos automáticamente.
“ugh,
ah, espera, lento,”.
El
sonido de la carne chocando era fuerte. El gemido que él mismo soltaba hacía
vibrar su cabeza y su visión parpadeaba constantemente. El sentido del olfato
parecía estar paralizándose por el fuerte aroma a feromonas, pero solo la
sensación de golpear su interior se volvía cada vez más clara.
“ugh,
ah, director……,”.
La
voz incompleta se desvaneció en el aire. Jung-won intentó llamar a Je-woo de
nuevo, pero las palabras incómodas no lograban salir fácilmente de su boca.
Siguiendo
el movimiento de su cuerpo, sus órganos se sacudían y sus ojos se volvieron
blancos y negros varias veces. Jung-won llamó a Je-woo como si estuviera sin
aliento por el movimiento intenso.
“Je-woo,
ssi, ugh, ¡auge―!”.
El
entrecejo de Je-woo se estrechó de golpe. Con el ceño muy fruncido, abrió por
la fuerza entre sus glúteos con la mano y enterró su pene hasta la raíz. El
pilar de fuego presionó el punto crítico más profundo como si fuera a
aplastarlo.
“Hacer
la tarea, está bien, haa, pero el momento…… no fue bueno”.
Poco
después, Jung-won se maldijo a sí mismo por haber llamado a Je-woo en ese
preciso instante.
“¡Hic,
ugh, ah!”.
Las
acciones realizadas sin conciencia son siempre las más terroríficas. Intentó
mantener la razón para no volverse loco como la vez anterior, pero la paciencia
de Je-woo solo llegaba hasta aquí. Soltó el instinto que estaba reprimiendo y
acorraló su parte inferior como si fuera alguien enfadado.
“Ah,
ugh, un poco lento,”.
El
pene , con las venas saltadas, entraba incesantemente y estimulaba las partes
sensibles.
“Por
eso, ¿por qué incitas a la gente?”.
“Ugh,
yo, ¿cuándo?, ugh-”.
Aunque
decía de boca que fuera lento, cada vez que el movimiento se ralentizaba, sus
caderas abultadas frotaban la entrepierna de Je-woo. Cuando el pilar se abría
paso en su interior, la pared interna se adhería como si hubiera estado
esperando, y Je-woo contuvo el impulso de eyacular varias veces. Ahora, incluso
solo con meter la punta en la entrada, sentía que el orificio succionaba el
pene por sí mismo.
“ugh,
ah, no, espera, ah,”.
El
cuerpo de Jung-won, al llegar a su límite, temblaba. Debido a que movía la
cintura constantemente, el interior se contraía, lo que hizo que Je-woo
frunciera el ceño por sí solo. Tirando de su fina cintura, empujó el pilar con
más fuerza a propósito.
“―¡Ugh!”.
Jung-won,
que no pudo soportar el estímulo, soltó un gemido y se desplomó. Mientras
sostenía su pene grande por detrás, eyaculó por delante.
“Después
de haberte elogiado por hacerlo bien, ¿cómo es que te vienes solo?”.
“Por
eso, ugh, dije que no, ¡snif,”.
Jung-won
exhalaba aliento caliente casi como si estuviera perdiendo el aliento. Incluso
mientras eyaculaba, su cuerpo se movía por sí solo debido a una sensación desconocida.
“¿Vas
a hacerlo solo una vez? Levanta más las caderas”.
¿Si
no lo iba a hacer solo una vez……?
Apenas
Jung-won tuvo ese pensamiento, el glande redondeado pinchó su interior de
nuevo.
“¡Ah,
ugh!”.
Je-woo
sostuvo con firmeza la pelvis que se balanceaba con su mano de nudillos gruesos
y se movió rápidamente de nuevo. El sonido de su aliento excitado se volvió
rudo. El sonido de los cuerpos chocando resonaba ruidosamente en la habitación.
Al
ver esa espalda lisa sin una sola herida, le vino a la mente una hoja de papel
en blanco. Estaba seguro de que le gustaba lo limpio, pero tenía ganas de hacer
algún garabato. Quería dejar la marca de que era suyo. Cuando levantó la punta
de sus dedos y tocó la línea de la cintura hundida, Jung-won contuvo el aliento
y tembló.
“¡Ugh…
ah!”.
Sus
brazos firmes tiraron de los codos de Jung-won y lo obligaron a levantar el
cuerpo. Su esbelta cintura se arqueó. Mientras el pene revolvía su interior en
ese estado, su vientre plano se abultó. Jung-won no podía respirar correctamente
ante la sensación de que el palo grueso entraba más profundo que hace un
momento. El gemido salió desordenado ante el dolor de que la parte inferior se
expandiera al máximo.
“Ah,
ugh, demasiado, pro, fundo, ugh,”.
“Entonces,
¿te gusta o no te gusta?”.
La
cintura y los brazos de Jung-won, superados por la fuerza, temblaban. Sentía
que su vientre caliente se derretía.
“¡Ugh,
no, ah-!”.
Dientes
ordenados mordieron con fuerza el cuello de Jung-won. Je-woo, dejando marcas
por donde tocaba, soltó un aliento rudo.
“Después
de tratar a alguien inocente como un mentiroso”.
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Aunque
siguieron unas palabras sobre por qué él mismo mentía, al mismo tiempo, como el
pene golpeaba rítmicamente la pared interior, se entrecortaban y no se podían
entender con precisión.
Cada
vez que el pilar grueso entraba y salía, Jung-won sentía un extraño impulso de
orinar, aunque ya había eyaculado. El pene que había eyaculado hace un momento
estaba erguido de nuevo desde hacía tiempo y goteaba líquido preseminal. Como
había dicho Je-woo, decir que no le gustaba era mentira.
El
gemido bajo que escuchaba de vez en cuando y el aliento caliente que tocaba la
parte posterior de su cuello se sentían increíblemente bien. Aunque no podía
ver su rostro, la calidez que sentía en su espalda y la piel firme que chocaba
contra la parte posterior de sus muslos se sentían tan bien que su corazón
saltaba. Jung-won agarró con fuerza los brazos firmes que apretaban la parte
superior de su cuerpo.
“Dije
que no incitaras”.
La
voz, profundamente apretada, se cortaba esporádicamente. La voz de Je-woo,
despojada por completo de cualquier tono de broma, sonaba enfadada pero era
excesivamente sexy, por lo que tan pronto como tocó sus oídos, la parte
posterior de su cuello se encogió. Cuando Jung-won contrajo su parte inferior
sin darse cuenta, la carne viscosa se adhirió húmedamente al pilar.
Desde
la cabeza hasta los pies, todo su cuerpo se calentó y su visión se nubló. El
placer que volvió a encontrar se extendió como si estuviera electrocutando todo
su cuerpo. Parecía como si solo quedara la sensación de algo perforando y entrando
en su interior.
“Ah,
ugh, ah, por favor, ugh……”.
La
sensación de eyaculación que no podía soportar más se disparó hasta la punta de
su cabeza de una vez. Jung-won, que ya había llegado a su segundo límite, se
retorció mientras soltaba un gemido como si estuviera suplicando.
“¡Ugh-!”.
Finalmente,
eyaculó una vez más. A pesar de eso, Je-woo no detuvo el movimiento mientras el
pene de Jung-won disparaba semen en el aire.
Parecía
como si algo en el cuerpo de Jung-won se hubiera estropeado. De lo contrario,
no habría forma de que pensara en querer venirse incluso mientras eyaculaba. El
placer que había alcanzado su punto máximo no pensaba calmarse, por lo que su
temblor no cesaba. Se aferró a él como si estuviera rogando, con palabras para
que parara, para que se detuviera, para que no se moviera.
“Todavía
no me he venido ni una vez, ¿es suficiente con que solo tú lo pases bien?”.
Era
solo una broma burlona. Nunca lo dijo con malas intenciones, pero en ese
momento Jung-won se puso serio. El placer que había crecido excesivamente
parecía devorarlo, y pensando que para detener esta sensación aterradora de
alguna manera el movimiento rudo de su pareja debía cesar, soltó cualquier cosa
que pasara por su cabeza.
“ugh,
ugh, yo, lo haré bien. De alguna manera, snif,”.
Je-woo
rió para sus adentros. ¿Sabrá siquiera lo que está diciendo?
De
hecho, Jung-won tampoco sabía muy bien lo que decía. Sin saber qué hacer ni
cómo, no tenía más remedio que aferrarse a él lastimeramente diciendo que lo
haría bien.
Cuando
la voz, una mezcla de gemidos y súplicas, comenzó a desvanecerse, las venas en
la frente de Je-woo, que exhalaba un aliento ardiente, se marcaron. Sus ojos,
llenos de calor, se tornaron rojizos. Solo entonces, Je-woo bajó a Jung-won con
cuidado y soltó los brazos que sostenía. Al meter la mano bajo su vientre y
girar el cuerpo de Jung-won, se reveló su rostro blanco, aquel que no había
podido contemplar durante tanto tiempo. Su propia imagen se reflejaba en los
ojos profundamente humedecidos.
"He
hecho una tontería al no mirar antes".
Je-woo
observó fijamente el rostro de Jung-won. A pesar de que su cara, bañada en
lágrimas y con el cabello empapado en sudor, era un desastre, aquel aspecto
desaliñado le parecía sumamente adorable.
Habiéndolo
poseído solo por detrás sin mirar este rostro todo este tiempo, pensó realmente
que había desperdiciado una oportunidad preciosa.
"Jung-won-ssi,
lo haces muy bien incluso sin hacer nada".
No
necesitaba esforzarse por hacer nada más. Je-woo sintió una oleada de ganas de
eyacular en el momento en que vio el rostro de Jung-won.
Besó
primero los bordes enrojecidos de sus ojos y luego fue bajando sus labios hacia
su frente, sus ojos y sus mejillas, uno tras otro. Luego, hundió su pene de
nuevo en el orificio. El pilar, que entró lentamente, salió hasta la mitad y
volvió a hurgar en su interior, provocando que Jung-won derramara lágrimas de
golpe una vez más. El pene , introducido profundamente, presionaba su interior
con insistencia.
"Ugh…".
Al
quedar lleno con Je-woo hasta el último rincón, las paredes internas, que se
habían ablandado y derretido, se contrajeron con fuerza. Je-woo devoró sus
labios rojos mientras se movía lentamente. Aunque sus movimientos se habían
vuelto mucho más suaves que hace un momento, aquel pilar abrasador parecía
decidido a pinchar justo donde a Jung-won más le gustaba.
De
los labios de Jung-won, que se balanceaba sin fuerzas, brotaron gemidos
similares a sollozos. Entraba superficialmente y luego profundamente; cuando lo
atormentaba y pinchaba su interior más profundo, su visión parpadeaba por
instantes.
"Ah,
snif, dijiste que lo hacías bien……".
Pero
¿por qué no termina? ¿Cuándo va a terminar esto? Jung-won, pensando que tenía
que hacer algo, tensó la parte baja de su vientre y contrajo su interior. En
ese instante, un gemido bajo llegó a sus oídos.
"Haa,".
Je-woo
soltó un breve suspiro y levantó la cintura de Jung-won, que se había quedado
sin fuerzas. Luego comenzó a moverse rápidamente de nuevo. Habiendo perdido la
calma, Je-woo exhaló respiraciones agitadas con el entrecejo fruncido, y el
interior de Jung-won se calentó de nuevo como si se hubiera prendido fuego.
Ante el sonido continuo de los cuerpos chocando, Jung-won cerró los ojos con
fuerza.
El
pene abrió a la fuerza su interior palpitante y entró. El glande duro se
incrustó de golpe hasta el fondo. Al mismo tiempo, un calor se extendió por su
vientre.
"Ah,
ugh……".
La
sensación de sentir su semen llenando su interior por completo no era muy
agradable. Jung-won se retorcía ante aquella sensación demasiado vívida,
sintiendo cómo lo inundaba. Je-woo lo abrazaba con fuerza y le daba palmaditas
en la espalda mientras su cuerpo blanco se estremecía.
Tras
finalizar la larga eyaculación, unas facciones claras entraron en la visión
borrosa de Jung-won. Unos ojos llenos de calor lo observaban.
Sus
labios se unieron. Fue un beso suave. A diferencia de alguien que acababa de
acorralar a Jung-won, Je-woo besó con más cuidado que nunca.
"Jung-won-ssi".
"……Sí".
Su
voz al responder era excesivamente lánguida. Tal vez por el beso tierno o por
las caricias afectuosas en su espalda, los párpados de Jung-won se volvían cada
vez más pesados. Francamente, habría sido extraño que no fuera así.
"¿Qué
vas a hacer si ya tienes sueño?".
Una
risa baja llegó a sus oídos. Je-woo sonrió mientras contemplaba a Jung-won,
exhausto y sin fuerzas. Jung-won parpadeó lentamente y le sonrió siguiéndole el
juego.
Al
menos, ya había terminado.
Pensando
que hasta aquí llegaba todo, Jung-won no hizo el esfuerzo de retener su
consciencia, que se alejaba hacia la lejanía.
Y
solo más tarde se enteraría de que la idea de que todo había terminado era solo
suya.
*
* *
“……Sí.
Confirmado. ……¿Es así? Como ahora estoy fuera, me pondré en contacto más
tarde”.
Una
voz tranquila logró atravesar un sueño profundo y se abrió paso en su mente. Al
levantar los pesados párpados para buscar el origen de aquel tono suave, una
luz blanca se posó brevemente ante sus ojos. Cuando su vista se aclaró por
completo, se encontró con un techo extraño.
Ah…….
Jung-won
rebuscó en sus borrosos recuerdos de ayer. Esta vez, habiendo comenzado cuando
estaba en pleno uso de sus facultades, pensó que recordaría todo, pero hacia el
final solo le quedaban recuerdos de haber sido sacudido mientras perdía el
sentido.
El
sexo con Je-woo fue realmente bueno, pero muy largo. El tiempo que tardaba él
en eyacular era tan extenso que, durante ese proceso, Jung-won alcanzó el
clímax un par de veces. Hacia el final, ya no salía nada más que un semen
diluido, casi como agua. E incluso cuando pensaba que había terminado, nunca
era el final.
Cada
vez que Jung-won se quedaba laxo, casi desmayado, diciendo que no podía más, un
tacto amable recorría su piel con suavidad. Engañado por esas caricias
reconfortantes, una vez más se retorció en sus amplios brazos y derramó
lágrimas. Al final, se aferró al cuello de Je-woo mientras lloraba y suplicaba.
¿Acaso
tenía que ser así cada vez?
Jung-won
estaba preocupado por el futuro.
No
sabía si todos los alfas eran así, si era porque Je-woo era un súper dominante,
o si simplemente él tenía una libido inusualmente fuerte. Como Je-woo era el
primero, Jung-won no tenía con quién comparar. Pero, fuera cual fuera la causa,
tendría que lidiar con él de ahora en adelante.
Antes
de levantarse, Jung-won soltó un breve suspiro. Habiendo pasado por esto una
vez, fue más inteligente y se preparó mentalmente. Aunque, por supuesto, no
sería tan intenso como su último ciclo de celo, sintió que definitivamente no
debía levantarse como si nada.
Giró
su cuerpo y levantó el torso lentamente. Para su sorpresa, no sintió dolor, por
lo que se confió pensando que estaba bien, pero al intentar erguir la cintura,
un gemido se escapó de sus labios automáticamente.
“Ugh……”.
¿Qué
decir que estaba bien?
El
dolor llegó con retraso. No es que no le doliera, sino que su cuerpo agotado
estaba entumecido y envió la señal un momento después; le dolía todo el cuerpo,
como si lo hubieran apaleado. No solo tenía unas agujetas tremendas, sino que
se sentía pesado, como si tuviera rocas encima.
Jung-won
giró la cabeza con el entrecejo fruncido. Como era de esperar, el lado de la
cama estaba vacío. Sin embargo, a diferencia de la vez anterior, no tuvo la
sensación de que su pareja se hubiera marchado primero. Aunque se escuchaba
desde un poco lejos, solo había una persona con un tono de voz tan refinado.
“¿Ya
despertaste?”.
Justo
en ese momento, una gran figura apareció frente a él.
Je-woo
estaba perfectamente preparado de pies a cabeza, igual que cuando salía de casa
para ir a trabajar. La camisa, el traje, la corbata, el chaleco e incluso los
zapatos eran completamente diferentes a los de ayer.
Se
acercó a Jung-won. Se sentó al borde de la cama y le acomodó la bata
desordenada.
“¿A
dónde-”
Aunque
recordaba el dolor del día siguiente, había olvidado este detalle. Jung-won se
dio cuenta en cuanto abrió la boca: salió una voz terrible.
Aclaró
su garganta un par de veces y volvió a hablar.
“¿A
dónde va?”.
“Debo
ir a la empresa”.
“Ah,
sí. Entendido”.
“Siento
no poder quedarme contigo”.
“No
es eso. Se ha quedado conmigo hasta ahora. ¿No me ha estado esperando a
propósito hasta que despertara?”.
Se
notaba solo por el atuendo de Je-woo. El hecho de que estuviera usando incluso
zapatos significaba que estaba listo para salir en cualquier momento, pero en
una situación en la que no habría sido extraño que se fuera de inmediato,
esperó hasta que Jung-won despertó.
“Aun
así, sentirlo, lo siento”.
Una
palma seca acarició el cabello de Jung-won.
“¿Cómo
se siente tu cuerpo?”.
“Estoy
bien”.
“De
todos modos, será difícil hoy, así que no te esfuerces. He pedido que llenen la
bañera con agua caliente, así que métete un rato”.
“Sí”.
“Y
será mejor que comas algo suave. Como estarás cansado, pide que te lo traigan a
la habitación”.
Jung-won,
que iba a responder que sí una vez más, asintió y luego preguntó de repente:
“Pero,
¿a qué hora es el check-out? Me preguntaba si habría tiempo para desayunar”.
“He
extendido la estancia un día más, así que puedes quedarte cuanto quieras. No te
preocupes y descansa tranquilo antes de irte”.
“Ah”.
Al
escuchar eso, la expresión de Jung-won se iluminó de repente. Sus labios finos
se curvaron lentamente y una sonrisa apareció en su rostro blanco.
“¿Qué
es lo que te alegra tanto? ¿El hecho de no tener que estar presionado por el
tiempo, o que puedas quedarte más tiempo en el hotel?”.
“Ambas
cosas, pero lo segundo me alegra más”.
Ante
la respuesta contraria a la pregunta que Je-woo había hecho esperando lo
primero, este respondió sorprendido:
“No
sabía que te gustara tanto el hotel”.
Por
muy cara que fuera la suite que reservaran, para ellos no era más que
calderilla. Como podían usarla siempre que quisieran, asumió que sería natural
para él y no esperaba que le gustara especialmente un hotel común como aquel.
Pero,
una vez más, la respuesta de Jung-won fue diferente a lo que Je-woo esperaba.
“Es
la primera vez que vengo a un lugar así. Aunque he ido mucho a lounges o
restaurantes, es la primera vez que me quedo en una habitación”.
Je-woo
abrió los ojos de par en par, sorprendido. Incluso si no se era rico, no
entendía cómo un adulto de veintisiete años nunca había estado en un hotel.
Preguntó de nuevo:
“¿Es
realmente la primera vez?”.
“Sí.
Se podría decir que no tuve la oportunidad…… Somos una familia numerosa, así
que los viajes familiares siempre eran a lugares con casa de campo, y cuando
viajaba con amigos, normalmente alquilábamos una casa rural”.
“¿Aparte
de la familia o los amigos?”.
Si
no eran familiares ni amigos, definitivamente se refería a alguien más, ya que
nunca iría solo. Los ojos de Jung-won, al entender el significado, temblaron
con inquietud.
“Si
te resulta incómodo hablar de ello, está bien. No tienes por qué contarlo a la
fuerza”.
“No.
No es que sea incómodo…… es solo que requiere una explicación previa”.
Jung-won
reveló un hecho que no había podido contar hasta ahora.
“La
verdad es que soy muy sensible a los aromas…… así que sufría bastante al oler
feromonas alfa”.
“¿Incluso
si no son dominantes?”.
“Sí.
No importa si son dominantes o no. Por supuesto, los recesivos con feromonas
débiles son mejores porque su aroma es tenue, pero como eso no significa que no
huelan en absoluto……”.
“Entonces,
definitivamente no es un problema de cantidad de feromonas, sino del aroma en
sí”.
“Sí.
Por eso no me resultó fácil conocer a nadie”.
Jung-won
habló de un problema tan grave que ni siquiera le permitía conocer a alguien
adecuadamente como si no fuera nada. Incluso hablaba como si fuera un pasado
lejano, a pesar de que seguía ocurriendo. Por eso, hasta ese momento, Je-woo no
lo había tomado con tanta seriedad. Pensaba que sufría porque simplemente le
disgustaba un poco, y que si conocía a diez alfas, cinco de ellos estarían
bien. Como prueba, él mismo era alfa y no parecía que a Jung-won le causara
sufrimiento. Pero,
“Aun
así, pensando que no podía seguir así, intenté aguantar y conocer a alguien,
pero al final incluso besar era difícil, así que siempre arruinaba los momentos
importantes. Después de eso, aunque pensara en conocer a alguien, no lo hacía
por miedo a que pasara lo mismo”.
A
partir de ahí, Je-woo supo que era grave. El hecho de que incluso besar fuera
difícil significaba que no era simplemente que le disgustara. Era un nivel de
rechazo corporal claro. Irónicamente, en esa situación, sintió celos de que
Jung-won hubiera intentado conocer a alguien.
Cuando
le preguntó si había habido alguien con quien sí estuviera bien, Jung-won negó
con la cabeza en silencio.
“Entonces,
¿conmigo sí estabas bien?”.
“Sí.
De hecho, por eso me sorprendió mucho cuando conocí al director. Nunca antes
había olido un aroma tan bueno”.
Habían
quedado en no llamarlo ‘director’, pero volvió a hacerlo. Sin embargo, no era
el momento de señalar el título equivocado.
Je-woo
preguntó con una expresión muy seria:
“Te
pregunto esto por si acaso, ¿soy el primero?”.
El
‘primero’ al que se refería no era el aroma. La conversación surgió para
explicar por qué Jung-won nunca había ido a un hotel con nadie más hasta ahora,
y si incluso besar era difícil, todo tenía sentido. La conclusión era que no
había tenido motivos para venir a un lugar así con un alfa.
A
diferencia de Je-woo, que preguntó con mucha dificultad, Jung-won respondió sin
dudar:
“Sí.
Eres el primero”.
Je-woo
no sabía si alegrarse o entristecerse ante esa situación. Un suspiro escapó de
sus labios por sí solo.
“Haa…….
¿Hasta qué punto?”.
“¿Cómo?”.
“¿Hasta
qué punto eres primerizo?”.
“Mmm,
bueno, besos sí he dado”.
A
Je-woo le empezó a doler la cabeza, como si hubiera surgido un problema
difícil. Se presionó el entrecejo arrugado con sus dedos largos, y Jung-won
preguntó con cautela:
“¿Debería
habérselo dicho antes?”.
Hasta
ahora, Jung-won, a quien Je-woo había visto, se acercaba audazmente para
pedirle besos o cosas peores. Pero aun así, cuando llegaba el momento, se
mostraba muy tímido y a menudo sus manos o su cabeza parecían no saber qué
hacer. En aquel momento no le dio importancia porque estaba concentrado, y
luego pensó que simplemente todavía se sentía un poco intimidado por él.
Solo
ahora entendía todas esas reacciones increíblemente inocentes y sus gestos
torpes.
Je-woo
levantó la cabeza y miró a Jung-won a los ojos.
“No
era necesario que me lo dijeras antes, Jung-won-ssi, pero habría sido mejor si
me hubiera dado cuenta. Si lo hubiera sabido, habría sido más cuidadoso”.
Su
mirada hacia Jung-won estaba llena de arrepentimiento.
“Incluso
sin saberlo, nunca me ha hecho daño”.
“Aun
así, te habría tratado con más delicadeza”.
De
cualquier modo, la primera vez de ambos fue durante el ciclo de celo de
Jung-won, y sin importar cómo hubiera actuado Je-woo, Jung-won, al haber
perdido la memoria por completo, no habría recordado nada. Aun así, Je-woo se
arrepintió profundamente de un pasado que no se podía cambiar. Por no haberlo
cuidado un poco más.
“El
director es realmente muy amable”.
Jung-won
volvió a soltar una historia que nadie creería.
“En
este mundo, la única persona que piensa eso de mí eres tú, Jung-won-ssi”.
“Lo
sé. Como dijo que no hay nadie más que me trate con tanta amabilidad aparte de
usted, eso es lo normal”.
“Me
tranquiliza ver que lo has entendido perfectamente”.
La
boca rígida de Je-woo se curvó suavemente. Era una sonrisa tan cálida que era
difícil creer que fuera la misma persona que el director Yoo Je-woo que otros
conocían.
“Ahora
váyase de verdad. Es muy tarde”.
“Tengo
que irme, pero no puedo dar el paso”.
“Pero
tiene que irse”.
Jung-won
sabía lo ocupado que era Je-woo. Por eso, le agradecía mucho que, además de
apartar tiempo para él ayer, se hubiera quedado a su lado hasta que despertara.
Sin embargo, a Je-woo, que debía marcharse primero, no le sentaba bien dejar a
Jung-won solo.
“Estoy
bien, así que adelante. Si ocurre algo, le llamaré”.
“Pase
lo que pase, llámame, y aunque no pase nada, llámame también”.
“Entendido”.
Al
final, Je-woo se levantó fingiendo no poder resistirse.
“Entonces,
descansa”.
“Sí.
Tenga cuidado al irse”.
La
figura pulcra se dio la vuelta. Jung-won observó su espalda, que se alejaba
poco a poco, solo para poder verlo un poco más.
Al
llegar ante la puerta, Je-woo se detuvo. Solo tenía que tirar del pomo, pero no
era fácil. Je-woo, dándose la vuelta de nuevo, caminó a zancadas hacia
Jung-won.
“¿Por
qué? ¿Se le olvidó algo?”.
“Olvidé
el saludo de la mañana”.
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Je-woo
se inclinó hacia Jung-won, quien lo miraba con expresión extrañada. Sus labios
se tocaron brevemente y se separaron. Era el beso que se daban todas las
mañanas antes de ir al trabajo.
Jung-won
sentía un cosquilleo en el pecho. Sentía que su corazón latía con fuerza y que
sus mejillas se calentaban. Aunque lo hacían todos los días, hoy se sentía
extraño.
Para
ser precisos, parecía estar simplemente un poco emocionado. Por eso, soltó
palabras que no necesitaba decir.
“Es
muy extraño esto del hotel. Aunque solo nos saludamos como siempre, parece que
somos una pareja de verdad”.
No
eran palabras que estuviera prohibido decir, pero eran palabras que no hacía
falta pronunciar. Tal vez habría sido mejor no decirlas.
1
segundo. 2 segundos. 3 segundos.
Reinó
el silencio.
Y
un momento después, se escuchó una voz fría:
“Entonces,
¿qué somos si no somos una pareja de verdad?”.
Jung-won
sabía bien que Je-woo lo veía con mejores ojos que a los demás. Desde el
principio, como le agradaba más que otros, le pidió que se casaran, así que era
natural. Incluso ahora, viendo cómo le decía cosas tan tiernas que a veces le
daban vergüenza y lo tocaba con manos cálidas, estaba claro que lo apreciaba.
Pero
los sentimientos que él albergaba eran diferentes a los suyos.
Definitivamente
no era amor. Jung-won pensaba que Je-woo lo trataba así porque era su
responsabilidad y deber como prometido. Jung-won creía que Je-woo, que
consideraba la rectitud como algo natural, simplemente estaba haciendo todo lo
posible por él como su prometido.
¿Que
qué eran si no una pareja de verdad?
Jung-won
tenía la respuesta exacta a esa pregunta.
Prometidos.
Si
tuviera que definir su relación con Je-woo, por supuesto, eran una pareja de
prometidos.
“……”.
Pero
no pudo responder. Por alguna razón, sintió que nunca, bajo ninguna
circunstancia, debía responder de esa manera. Jung-won dudó y, en lugar de
responder, lanzó una pregunta.
“Por
casualidad, ¿se suponía que debía pensar que somos pareja?”.
La
expresión de Je-woo, que de por sí no era buena, se endureció por completo.
Jung-won, que había soltado una serie de palabras impactantes, vio su rostro
rígido en un instante y supo que había vuelto a cometer un error.
Poco
después, un pesado silencio cayó entre ambos. El aire que había estado cálido
hasta hace apenas un minuto se enfrió en un instante.
Ambos
se dieron cuenta al mismo tiempo de que algo andaba mal.
Muy,
muy mal.
Je-woo,
incluso hasta esta misma mañana, se sentía como si lo tuviera todo con solo ver
a Jung-won dormir.
Pero
ya no era así.
¿En
qué momento empezó todo a salir mal?
En
su cabeza solo flotaba un pensamiento.
‘¿Acaso
se suponía que debía pensar que somos pareja?’
No
pudo responder a esa pregunta.
Si
alguien le hubiera preguntado si podía casarse con alguien que no fuera su
pareja, su respuesta habría sido «sí». Después de todo, entre los chaebols
abundaban los matrimonios concertados sin amor, y él, que no creía en el
sentimiento del amor, había pensado incluso que eso podría ser mejor.
¿Entonces,
tener citas o tener sexo con alguien que no es tu pareja? Eso también era un
«sí». La palabra «cita» era algo que cualquiera podía usar a la ligera, y el
sexo también podía tenerse cuando ambos quisieran, sin necesidad de ser pareja.
Prometidos,
pero no pareja.
A
punto de casarse, pero no pareja.
¿Por
qué se ha vuelto así?
Si
lo pensaba detenidamente, empezó con mal pie desde el primer botón.
‘Casémonos.’
Era
cierto que empezó con la idea de que, si tenía que hacerlo, sería bueno que
fuera con esta persona. Por eso, la propuesta de matrimonio salió de repente y
pensó que con eso todo quedaba resuelto. Al fin y al cabo, la otra parte
necesitaba a alguien con quien pasar el ciclo de celo, y él necesitaba un
cónyuge para satisfacer a sus padres.
Sí,
de alguna manera todo había sido demasiado perfecto y fluido. La convivencia,
los preparativos de la boda.
‘¿Por
qué quiere casarse conmigo?’
‘Me
gusta. Lo de hace un momento.’
‘¿A
qué se refiere con hace un momento?’
‘Cuando
se le cayó el cuchillo. Me gustó la actitud con la que trató al empleado. Su
tono de voz amable, su expresión de disculpa, cosas así.’
Si
se analizaba bien, todo era culpa suya.
Le
propuso matrimonio de golpe a alguien que ni siquiera había conocido a nadie en
condiciones, y le soltó excusas como que le gustaba su actitud, su tono de voz,
su expresión.
¿Que
si se suponía que debía pensar que eran pareja? Él no tenía derecho a responder
a esa pregunta desde el principio.
Era
una gran codicia esperar que la otra parte pensara eso sin haber hecho siquiera
una confesión adecuada.
‘Pero
tendrá algo que le guste o que prefiera.’
‘Si
eso es lo que cuenta como gusto personal, Jung-won-ssi es mi gusto personal.’
Las
palabras que consideró como una confesión siempre fueron ligeras.
Incluso
las transmitió a través de una entrevista en lugar de decírselas a la persona
interesada, o respondió de forma descuidada mientras conducía. Fue todo por su
pereza y su complacencia de pensar que la otra parte lo entendería.
Cuanto
más recordaba Je-woo las cosas pasadas, más se enfadaba consigo mismo, al punto
de no poder soportarlo.
Tac.
Dejó
sobre la mesa el documento que estaba leyendo. Cuando su mente estaba
complicada por asuntos personales, el trabajo siempre era su única vía de
escape, pero ahora, incluso eso era imposible con los asuntos relacionados con
Jung-won.
“Huu…….”
Independientemente
del trabajo, quería ir a ver a Jung-won de inmediato.
Pero,
¿qué vendría después de verlo?
Como
nunca había confesado sus sentimientos a nadie, necesitaba un poco más de
tiempo para reflexionar sobre qué palabras decir y de qué manera para que su
sinceridad fuera transmitida.
Si
se confesaba hoy mismo, Jung-won seguramente pensaría que solo lo hacía por
cortesía tras la conversación de esta mañana. Je-woo conocía a Jung-won
demasiado bien.
Para
refrescar su cabeza, Je-woo sacó agua fría de la pequeña nevera instalada en un
rincón de la oficina y la bebió. Luego, miró por la amplia ventana de la
oficina. Se fijó en el paisaje que siempre se perdía al estar pegado al
escritorio, incluso los días que pasaba todo el día en la oficina.
Entonces,
un edificio llamó su atención de repente.
Era
un edificio comercial bajo donde estaba la tienda en la que Jung-won había
trabajado brevemente en el pasado.
En
aquel entonces era primavera, a punto de entrar en verano.
Recordó
de repente el momento en que comieron juntos un almuerzo en la azotea del
edificio. El hecho de que se sentaran separados sin saber cómo terminaría todo,
y el hecho de que Jung-won lanzara preguntas de aquí para allá para evitar el
ambiente incómodo, todo eso se había convertido ahora en un recuerdo.
‘¿A
qué se dedica?’
‘Vendo
alcohol.’
En
aquel entonces, incluso le había contado una mentira absurda porque no quería
que Jung-won descubriera su identidad.
Entonces
y ahora, ¿qué ha cambiado realmente?
Incluso
ahora, al final, él era el único que sabía la verdad evidente y no se la había
transmitido a la otra persona.
Vibración.
Lo
que detuvo su autorreproche fue un breve mensaje de texto.
1
Mensaje de Lee Jung-won.
Ahora,
incluso ver los tres caracteres de su nombre le provocaba una sensación
extraña. Aunque lo había visto hace unas horas, sentía que lo extrañaba como si
no lo hubiera visto en días. El sentimiento que seguía creciendo le causaba
miedo.
Lee
Jung-won: [¿Está ocupado?]
En
aquel mensaje sin importancia, la incomodidad quedaba patente. Jung-won no era
una persona que preguntara si estaba ocupado cuando sabía que lo estaba, ni que
contactara sin motivo.
Antes
de salir de la habitación del hotel, el ambiente entre los dos había sido
extraño hasta el final. Je-woo nunca respondió a aquella pregunta y siguió un
silencio bastante largo.
‘Como
tiene que irse ahora, hablemos más tarde.’
Ante
las constantes llamadas que recibía, Jung-won, observando el semblante de
Je-woo, fue el primero en hablar. Aunque lo dijo por fuerza mayor, Jung-won,
que lanzó esas últimas palabras, seguro que se sentía tan incómodo como Je-woo.
Con la personalidad de Jung-won, probablemente estaría pensando ahora mismo que
el ambiente se volvió incómodo por haber dicho esas cosas.
Yo:
[¿Pasa algo?]
Lee
Jung-won: [No. Usted dijo que le escribiera aunque no pasara nada.]
La
respuesta llegó rápidamente. Las comisuras de los labios de Je-woo se curvaron
al ver el mensaje. Increíblemente, soltó una risa tonta, a pesar de que no era
momento para bromas. Sentía que se estaba volviendo un loco, con los
sentimientos oscilando por culpa de una sola persona.
Vibración.
Antes
de que pudiera enviar una respuesta, llegó otro mensaje.
Lee
Jung-won: [Ya me voy a casa]
Lee
Jung-won: [¿A qué hora vendrá hoy? Me preguntaba qué hará para cenar]
Lee
Jung-won: [Pensaba cocinar algo después de mucho tiempo, ¿hay algo que le
apetezca?]
Al
ver los mensajes que llegaban en cascada, Je-woo bajó lentamente las comisuras
de sus labios.
Jung-won
era una persona que no sabía ocultar bien sus sentimientos. Por eso, a Je-woo
le resultaba demasiado fácil saber que Jung-won le gustaba. Con su mirada, con
sus expresiones, era tan evidente, ¿cómo podría no saberlo?
Por
eso pensó con demasiada ligereza.
Que
la otra parte lo entendería naturalmente sin necesidad de esforzarse.
Independientemente
de cómo lo pensara, era una situación terrible.
Je-woo
se dio cuenta de que, en lugar de perder el tiempo pensando en cómo transmitir
su sinceridad, era mejor hacerlo cuanto antes. Como Jung-won era alguien que se
hería fácilmente incluso con palabras insignificantes, probablemente estaría
esperando ansiosamente incluso en este momento.
Presionó
el botón de llamada de inmediato. Apenas sonó el tono de llamada, se cortó.
-Dígame.
Jung-won
contestó la llamada al instante, como si estuviera esperando.
“¿Puedes
hablar?”.
-Sí.
Yo estoy bien, pero…… ¿te he interrumpido demasiado?
“Como
ya estaba haciendo otras cosas, está bien”.
-¿Incluso
cuando trabajas haces otras cosas?
“Antes
no lo hacía, pero últimamente sí”.
Se
escuchó una pequeña risa al otro lado de la línea.
“¿Estás
de camino a casa?”.
-No.
Sigo en el hotel, pero ya me puse el abrigo para irme.
“¿Por
qué te vas tan temprano? Te dije que fueras despacio”.
Eran
apenas las cinco de la tarde.
-Es
un poco una lástima, ¿no? Habías extendido la estancia un día más.
“No
es por eso, pregunto porque hace un rato dijiste que te gustaba mucho el hotel
y no entiendo por qué te vas ya”.
-Solo……
de repente dejó de gustarme.
Después
de lo que pasó hace un rato, era extraño seguir estando allí alegremente. Por
eso, Je-woo no le pidió deliberadamente que se quedara más tiempo.
“Entonces
descansa cuando llegues a casa. No te muevas innecesariamente, ya que no te
sientes bien. Lo de la cena no importa”.
-Mi
cuerpo está bien. Me sentí como nuevo después de relajarme un buen rato en la
bañera. ¿Llegarás muy tarde?
“Un
poco”.
-¿Sobre
qué hora?
“Tendrán
que ser más de las nueve”.
-Entonces
cocinaré algo que no sea muy pesado.
“No
hace falta que te esfuerces”.
-Es
solo que quiero hacerlo para ti.
Se
notaba la urgencia en la voz de Jung-won. En condiciones normales, habría dicho
que sí y ya, pero el hecho de que insistiera debía tener una razón. Je-woo
terminó aceptando.
“Como
dije antes, no te esfuerces demasiado”.
-Sí.
Lo haré.
“Te
contactaré antes de salir”.
-Entonces,
¡ánimo!
Je-woo,
tras terminar la llamada con Jung-won, marcó un número.
Tu-tu. Tu-tu. Tac.
-Sí,
director.
El
protagonista de la voz pulcra era el secretario Kim.
“¿Puedes
hablar?”.
-Sí.
-“Siento
molestarte de repente en fin de semana”.
-No
es molestia. ¿Pasa algo en la empresa?
La
razón por la que Je-woo lo llamó no era por trabajo ni porque ocurriera algo.
“Te
llamo porque tengo algo que preguntarte”.
-Sí.
Dígame.
“El
ramo de flores que regalaste la otra vez como regalo de compromiso, ¿dónde lo
compraste?”.
-……¿Eh?
“Si
todavía está abierto, me gustaría comprar algunas flores”.
Las
floristerías estaban en todas partes y él mismo podía buscarlas, pero Je-woo
llamó deliberadamente al secretario Kim. La razón por la que alguien que
detestaba molestar a los demás contactaba por algo tan trivial era porque era
un asunto importante para él.
‘Las
plantas también me gustan, pero aquí los ramos son bonitos. Parece que el
florista tiene talento.’
Jung-won
estaba muy complacido con el ramo que el secretario Kim había regalado en aquel
entonces.
El
secretario Kim respondió tras un breve silencio.
-¿Puedo
verificarlo y enviárselo por mensaje?
“Te
lo agradezco. Solo dime el nombre del local y yo me encargaré del resto”.
Cinco
minutos después de colgar, llegó un mensaje.
Je-woo,
que revisó la pantalla con expresión impasible, frunció el ceño sin darse
cuenta.
Kim
Ho-yeon: [Las personas son más bellas que las flores]
Era
un nombre que ni siquiera podía haber imaginado.
*
* *
Al
escuchar que la floristería cerraba a las 8:00 p. m., Je-woo apagó las luces de
la oficina a las 7:00. Tenía una montaña de trabajo, pero ahora que había
surgido algo más importante, no tenía otra opción.
La
floristería, situada a cierta distancia de la empresa, era más pequeña de lo
que imaginaba. Je-woo, quien nunca había tenido motivos para visitar un lugar
así, no pudo evitar que sus pasos se detuvieran frente a la entrada; sentía que
aquel sitio no encajaba en absoluto con él.
Tintineo.
Al
abrir la puerta con dificultad, un denso aroma floral lo recibió. Un hombre de
complexión menuda estaba organizando las flores.
“Bienve……”.
El
hombre, que saludó por costumbre, levantó la cabeza y se detuvo en seco, como
si se hubiera quedado petrificado. ¿Lo he visto antes en algún lugar?,
pensó, dudando. Pero al verificar el rostro de Je-woo de cerca, soltó un grito
ahogado en su interior. Era la persona que había estado en boca de todos hace
unos meses.
“¿En
qué puedo ayudarle?”.
Su
voz sonaba sumamente cautelosa.
“Vengo
a comprar un ramo de flores”.
“Ah,
sí”.
Al
oír eso, el hombre dejó apresuradamente las tijeras que tenía en la mano.
“¿Es
usted el dueño?”.
“Sí,
así es. Lo llevo yo solo, así que…”.
“Entonces,
¿podría recomendarme algo? ¿Le parece bien?”.
“¡Por
supuesto!”.
El
dueño pensó que Je-woo, a simple vista, no era el tipo de persona que solía
visitar lugares así. Por lo tanto, ni siquiera se le pasó por la cabeza que
hubiera venido a propósito; asumió que simplemente estaba de paso. Seguro
busca algo para decorar su casa o un detalle sin importancia para alguien,
pensó.
Sin
embargo, las palabras que salieron de los labios de Je-woo destruyeron por
completo sus suposiciones.
“¿Qué
flores se le suelen regalar a alguien a quien se ama?”.
Un
hombre que definitivamente no aparentaba ser del tipo romántico acababa de
pronunciar la palabra «amor».
¡Crep, crep, tac!
El
sonido del aceite chisporroteando resonó con fuerza.
Jung-won,
que estaba perdido en sus pensamientos frente al fuego, se sobresaltó y volvió
en sí.
“Ah…”.
Bajó
rápidamente la intensidad del fuego y dejó enfriar la sartén caliente. Era la
primera vez en mucho tiempo que cocinaba para Je-woo, pero su mente estaba en
otra parte y perdía el ritmo constantemente.
¿Por qué dije aquello en ese momento?
‘Parece
que somos una pareja de verdad.’
Había
arruinado el ambiente tan agradable que tenían. Seguía siendo su culpa.
Je-woo
siempre lo trataba como a una pareja. Aunque lo hiciera por responsabilidad o
deber como prometido, era evidente que siempre se había esforzado.
Al fin y al cabo, al estar comprometidos, es natural pensar que
somos pareja.
Cualquiera
que los viera diría que eran pareja. Incluso la jefa Yoon, cuando salió la
noticia del compromiso, le había dicho que su novio era muy apuesto o le había
preguntado por qué no les había contado que estaban saliendo.
Por
lo tanto, incluso si no lo eran técnicamente, debía considerarlos como tal.
Poniéndose
en su lugar, si él hubiera tratado a alguien con especial cariño pensando que
eran pareja y la otra parte no lo viera así, se habría sentido profundamente
herido.
Se
había ofrecido a cocinar porque sentía que debía hacer algo. Quería tener un
detalle bonito para ganarse su corazón. Quizás así, Je-woo estaría menos
molesto.
‘No
hace falta que te esfuerces.’
Pero
al oír la negativa tajante de Je-woo, su corazón dio un vuelco. Le aterraba
que, al intentar arreglar el ambiente, Je-woo no le diera siquiera la
oportunidad. Aunque sabía que alguien tan amable como él no sería capaz de
actuar así, la preocupación lo invadió. Por eso, aunque Je-woo le pidió
discretamente que no se excediera, él se mantuvo firme en su decisión.
“Haa…”.
Cuando llegue, le pediré perdón de inmediato.
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Tras
prometerse esto, Jung-won se concentró de nuevo en la cocina. Salteó los
espárragos recién lavados en aceite de oliva y luego terminó de asar las
vieiras y los camarones que ya tenía preparados. Solo le quedaba sacar el queso
y los tomates de la nevera para preparar el caprese.
Justo
en ese momento, llegó un mensaje de Je-woo diciendo que ya salía, y Jung-won
volvió a moverse con rapidez.
Cuando
Jung-won terminó todos los preparativos y se colocó frente a la mesa, sintió
movimiento en la entrada. Se arregló el cabello una vez, se alisó la ropa y se
apresuró a caminar hacia allí.
“Oh,
ha lle…”.
Sus
palabras quedaron interrumpidas en el aire. Mientras iba a recibir a Je-woo,
Jung-won abrió mucho los ojos al ver el ramo de flores en sus manos.
“¿Le
han hecho un regalo?”.
Al
preguntar aquello, escuchó una risa baja.
¿Por qué se ríe?
No
era una situación para nada graciosa, y Jung-won se sintió extrañado ante su
reacción.
“¿Por
qué se ríe?”.
“Me
río porque es curioso que tu reacción haya sido exactamente la que esperaba.
Tenía la sensación de que dirías eso”.
Je-woo
se acercó a Jung-won con paso firme y le extendió las flores bruscamente.
“Las
compré para ti”.
“Ah…”.
Jung-won
entendió tarde que el dueño del ramo era él. Miró las flores que sostenía con
una expresión de total sorpresa.
“Pasó
lo mismo con el pastel, y ahora con este ramo”.
“……
¿Perdón?”.
“Es
solo que parece que te alegras más cuando te dan algo los demás que cuando te
lo doy yo”.
Jung-won
agitó las manos con urgencia para negar.
“No
es eso…”.
¿Flores en esta situación? Simplemente estaba sorprendido.
“……Pensé
que estaba enfadado conmigo”.
“¿Quién,
yo?”.
“Sí”.
“No
estoy enfadado. ¿Qué derecho tendría yo para enfadarme con usted,
Jung-won-ssi?”.
Jung-won
hubiera preferido que Je-woo se enfadara de verdad. Un pesado sentimiento de
culpa lo invadió aún más profundamente.
“Hace
un momento le molesté. Por lo que dije”.
“¿Qué
cosa?”.
“Lo
de que no éramos pareja. Y también cuando le pregunté al final si pensaba eso”.
“¿Por
qué pensaste que eso me molestaría? No es así”.
Aun
así, Jung-won quería disculparse.
“No,
no es eso. Dije algo inapropiado. Lo siento”.
Je-woo
observó fijamente los ojos inquietos de Jung-won. Pensó una vez más: definitivamente,
soy lo peor.
“¿Qué
es lo inapropiado? Solo dijiste la verdad. Además, en ese momento no me
molesté, solo me quedé sorprendido. ¿Tenía acaso cara de estar enfadado?”.
Jung-won
recordó cuidadosamente y negó con la cabeza en silencio. Aunque su expresión
rígida parecía seria, Je-woo no había fruncido el ceño ni había mostrado signos
de estar molesto.
“Pero
aun así, se sorprendió por lo que dije”.
“Es
que no esperaba que creyeras realmente que no éramos pareja”.
“……”.
“Es
mi culpa. Como bien dijiste, solo te pedí matrimonio, pero nunca te pedí
explícitamente que fueras mi pareja”.
Jung-won
debía decir que no era así, pero sus labios no se movían. ¿Era esto lo que se
siente al estar tan arrepentido? Jung-won quería llorar.
“¿Te
gustan las flores?”.
La
pregunta cambió de dirección de repente. Mientras buscaba qué decir, Jung-won
desvió la mirada hacia el ramo. Eran tulipanes de un tono violeta suave.
“¿Las
compró en el mismo lugar que el secretario Kim me envió la otra vez?”.
“¿Cómo
lo supiste?”.
“El
envoltorio me lo recordó”.
Para
ser exactos, era porque la elección del envoltorio y la técnica eran muy
únicas. Normalmente, uno elegiría colores brillantes para que llamaran la
atención, pero este tenía un forro de color marfil apagado y un papel exterior
de color chocolate suave.
“¿Las
eligió usted mismo?”.
“Quise
hacerlo, pero como soy un ignorante en estos temas, pedí ayuda. El dueño eligió
las flores, yo solo escogí el color entre rojo y púrpura. Luego, cuando le dije
que le gustaban las flores blancas, el florista añadió las demás por su
cuenta”.
Los
tulipanes, con sus capullos cerrados y redondeados, eran adorables. Si uno los
miraba de cerca, parecía que cada pétalo lo estaba observando. Las pequeñas
flores blancas de crisantemo (pompones) que habían añadido para que el ramo no
se viera vacío también eran encantadoras.
“Gracias.
Estoy realmente feliz. Más que la vez anterior”.
Jung-won
enfatizó que estaba más contento que cuando las recibió de alguien más.
“No
hace falta que digas eso solo por hacerme sentir bien”.
“No,
es verdad. Lo digo en serio. Me gustan mucho más que las de la vez pasada”.
Aunque
no pudo sonreír radiantemente en el momento en que las recibió, Jung-won
finalmente mostró su alegría. Pero la sonrisa duró poco.
Pensando
en lo que había ocurrido en el hotel, sentía que no merecía sostener esas
flores. Después de decirle a alguien que se esforzaba tanto que no eran pareja
y luego recibir un regalo tan propio de una pareja, la culpa crecía como una
bola de nieve.
“Dices
que estás feliz, pero ¿por qué tienes esa cara?”.
Je-woo
observó a Jung-won un momento y se inclinó para besarlo. Al acariciar con el
pulgar la comisura de sus ojos enrojecidos, Jung-won reveló a través de sus
ojos inquietos el sentimiento de pesar.
“Estoy
conmovido”.
Jung-won
respondió simplemente eso.
“Entonces,
¿por qué no preguntas esta vez?”.
“¿Qué
cosa?”.
“El
lenguaje de las flores. Cuando te las dio el secretario Kim, preguntaste si las
había elegido a propósito por su significado. ¿Por qué no me preguntas a mí?
Las elegí específicamente por eso, me habría gustado que me preguntaras”.
Era
algo tan trivial que solo ahora, al escucharlo de Je-woo, lo recordó. La vez
anterior, pensó que el significado de las flores encajaba tan bien con la
situación que asumió que habían sido elegidas a propósito.
Pero
esta vez, ni siquiera se le había pasado por la cabeza. Primero, no era una
situación para pensar en tales cosas, y segundo, simplemente el hecho de que
Je-woo le hubiera entregado el ramo ya lo hacía feliz.
Jung-won
recordó tardíamente el significado de los tulipanes. Fue tan fácil que no tomó
ni un segundo.
El
lenguaje de los tulipanes violetas es el amor eterno.
Jung-won
se preguntó con qué intención le diría Je-woo algo así. Debía haber una razón
clara para que le admitiera que las había elegido a propósito.
¿Acaso será que…?
‘Es
mi culpa. Como bien dijiste, solo te pedí matrimonio, pero nunca te pedí
explícitamente que fueras mi pareja.’
Jung-won,
al recordar las palabras de Je-woo de hace un momento, entendió por qué le
había entregado aquel ramo con tal significado. Seguramente pensó que era
necesario dar el siguiente paso. Que debía pedirle obligatoriamente que fuera
su pareja.
Al
final, él mismo le había dado al otro otra tarea que resolver.
Los
ojos de Jung-won temblaron con incertidumbre. Preguntó con una expresión seria:
“¿Me
mima de esta forma solo porque dije eso?”.
Lo
preguntó con total seriedad, pero recibió una respuesta cargada de una risa
leve.
“¿Cómo
es que no fallas ni una sola vez en tus predicciones?”.
“……¿?”.
“Lo
he pensado desde hace tiempo, pero me causa curiosidad cómo funciona tu cabeza
para llegar a esas conclusiones. ¿Qué es lo que tanto piensas con esa cabecita?”.
Je-woo
apartó con delicadeza el flequillo de Jung-won que caía sobre sus ojos.
“¿Crees
que preparé esto a propósito solo porque hablamos de eso hoy?”.
“……¿No
es así?”.
“No,
no es así”.
Su
voz sonó firme.
“Si
se tratara de cualquier otra persona, no me habría molestado en absoluto. Por
favor, no malinterpretes esto pensando que lo hago por sentido del deber o
responsabilidad. No soy una persona tan considerada como para tratar así a
alguien que no me gusta. Te lo dije desde el principio. Te dije que yo no soy
el tipo de hombre que dice ‘asegúrate de cenar’”.
Era
algo que debió haber dicho mucho antes, pero Je-woo confesó finalmente sus
sentimientos internos. Jung-won, que escuchaba atentamente su sinceridad, abrió
mucho los ojos.
Que no trata así a alguien que no le gusta. Lo había dicho claramente.
“……¿Le
gusto?”.
Al
ver la expresión de sorpresa de Jung-won, Je-woo se rió para sus adentros, pues
aunque esperaba esta reacción, le parecía increíblemente absurda.
“¿Por
qué preguntas algo tan obvio? La única persona que me importa de esta manera
eres tú, Jung-won-ssi”.
“……No
lo sabía”.
“Entonces,
recuerda esto de ahora en adelante”.
Je-woo
señaló con la mirada el ramo que Jung-won sostenía con fuerza.
“Es
mi corazón. Sé que es demasiado tarde, pero… me gustaría que fueras mi pareja”.
Jung-won
se quedó paralizado, como si fuera una estatua, y solo volvió en sí después de
rebobinar en su cabeza varias veces las palabras que Je-woo acababa de decir.
Una
vez que recuperó el sentido, quiso llorar por otra razón. Esta vez no era por
pesar, sino por pura alegría.
Aunque
Je-woo lo trataba con tanto cariño que podría haber tenido la ilusión de que le
gustaba, Jung-won había decidido no albergar esperanzas. Desear más que eso
habría sido una codicia.
Se
habría conformado con que Je-woo, alguien tan alejado del amor y las relaciones
románticas, mostrara al menos un poco de posesividad y celos como prometido.
Pero,
¿que era algo natural?
¿Que
el hecho de que le gustara era algo obvio?
No
podía creerlo.
“Lamento
que esto sea todo lo que puedo ofrecerte, aunque debería expresarlo mejor.
Incluso yo mismo pienso que es un desastre”.
En
realidad, el método de confesión no tenía la menor importancia.
Al
contrario, al ser tan sencillo y sereno, su sinceridad le llegó al corazón
mucho más.
Je-woo
abrazó suavemente a Jung-won, quien permanecía allí de pie, absorto. Sus manos,
llenas de ternura, acariciaron la espalda de Jung-won.
“Aun
así, no acepto un rechazo”.
Después
de un largo momento, Jung-won asintió con una sonrisa radiante.
Finalmente,
habían pasado de ser una pareja comprometida a ser una pareja de verdad.
