Hidden track
Hidden track
Kwon
Kang-hee, aunque no era algo que saliera a relucir fácilmente y por ello pocos
lo sabían, era en realidad un hombre extremadamente estrecho de mente en
ciertos aspectos.
Tenía
fama de ser una persona íntegra.
Sin
embargo, decir solo eso resultaría algo engañoso.
Era
un hombre con buena reputación ‘entre quienes lo rodeaban’.
Su
trabajo era turbio, su impresión y su físico no eran precisamente delicados, y
era un hombre de pocas palabras. Por eso, casi todos los que lo veían por
primera vez o no lo conocían bien se sentían intimidados por él. Sin embargo,
no había nadie que hablara mal de él entre aquellos que lo conocían de hace
tiempo y habían entablado una amistad.
Como
amigo, era un hombre excelente. No se entrometía más de la cuenta en los
asuntos ajenos, pero si un amigo caía en desgracia, dejaba todo de lado para
ayudarlo de todo corazón. Además, era de espíritu generoso, poseía un cariño
silencioso y era flexible.
Sumado
a que era inteligente y tenía una gran habilidad para manejar los negocios, no
tenía tacha alguna tanto en lo público como en lo privado. Si hubiera que
buscarle un defecto a la fuerza, sería quizás que su profesión no era algo de
lo que pudiera jactarse demasiado.
No
obstante, la mayoría de los que llegaban a ser sus amigos ya sabían a qué se
dedicaba, por lo que su profesión no suponía un problema.
Gozaba
de la reputación de ser alguien sumamente confiable y admirable entre sus
amigos y colegas, y de hecho, así era.
Sin
embargo, a pesar de todo esto, y aunque en realidad no muchos lo supieran, era
extremadamente estrecho de mente en un sentido particular.
Nunca
intentó ocultar esa faceta suya. Al contrario, en las situaciones donde debía
mostrarla, lo hacía sin reparos.
Aun
así, eran muy pocos los que sabían que tenía ese lado tan cerrado, y eso se
debía a que dicho aspecto estaba muy limitado.
Únicamente
en los asuntos en los que Yoon Jun-young estaba involucrado, él se volvía
sumamente estrecho de mente.
No
se sabe por qué razones terminó siendo así, pero desde que la boda se canceló
aquel mismo día y Yoon Jun-young se quedó al lado de Kwon Kang-hee, esa faceta
se hizo aún más evidente. Antes de eso, incluso si alguien dirigía palabras
rebeldes hacia Yoon Jun-young o lo trataba con brusquedad, él no intervenía a
menos que pasara de cierto límite. Simplemente se limitaba a enviar miradas de
desagrado desde atrás, en silencio.
Pero
una vez que Yoon Jun-young se quedó a vivir con él, pareció que ya no tenía
nada que lo detuviera y mostró su faceta estrecha de mente sin reservas.
Para
su fortuna, si es que podía llamarse así, aunque no intentaba ocultar esa
actitud que ejercía sobre Yoon Jun-young, no resultaba llamativa a simple
vista.
Quienes
no lo conocían bien no dirigían su mirada hacia Yoon Jun-young, y quienes lo
conocían bien ni siquiera se atrevían a tocarlo de entrada. Así que no había
necesidad de que él mostrara a propósito su estrechez de mente respecto a Yoon
Jun-young.
Pero
llegó el día en que Kwon Kang-hee sacó a relucir esa mentalidad cerrada.
El
oponente fue Jang Ui-geon, un hombre que, junto a Yoon Jun-young, figuraba como
uno de los amigos más cercanos de Kwon Kang-hee.
Kwon
Kang-hee era un hombre que amaba a sus amigos y, por lo tanto, evitaba en lo
posible crear motivos de disputa con Jang Ui-geon. Incluso si surgía algo, por
lo general no peleaba.
Es
más, sentía un cierto grado de arrepentimiento hacia Jang Ui-geon.
Kwon
Kang-hee no ignoraba qué sentimientos albergaba Jang Ui-geon hacia Yoon
Jun-young. Además, en medio de toda esa situación, quien se podría decir que
ayudó a que Yoon Jun-young y Kwon Kang-hee estuvieran juntos no fue otro que
Jang Ui-geon.
Por
eso, aunque sería mentira decir que no guardaba cierta cautela hacia Jang
Ui-geon en un rincón de su estrecha mente, Kwon Kang-hee siempre tenía grabado
en su corazón el no generar peleas con él.
Además,
pensaba que no habría motivos para pelear. A menos que fuera una disputa por
Yoon Jun-young, no pelearían; y hasta donde Kwon Kang-hee sabía, su amigo Jang
Ui-geon, a quien conocía desde hacía veinte años, no era el tipo de hombre que
intentaría tenderle la mano a Yoon Jun-young a estas alturas de forma
extemporánea.
Por
lo tanto, no tenía la menor duda de que no habría motivos para pelear con Jang
Ui-geon.
Eso,
si Yoon Jun-young no hubiera recibido una paliza de parte de Jang Ui-geon.
En
realidad, al principio no podía creerlo.
Incluso
cuando Jang Ui-geon irrumpió de la nada en la oficina de Kwon Kang-hee a mitad
de la noche, mencionando el nombre de aquel joven radiante y lanzando golpes
contra él, aunque fue absurdo y no entendía el motivo, todavía no era una
situación increíble.
No
sabía por qué, pero Jang Ui-geon estaba fuera de sus cabales de una forma poco
común, y aunque Kwon Kang-hee nunca se había acobardado ni encogido ante nadie,
sabía que lo más sensato para ambos era no pelear con Jang Ui-geon en ese
estado. Sabía, por los veinte años que lo conocía, que este amigo que siempre
reía alegremente y se llevaba bien con todos, en las rarísimas ocasiones en que
perdía los papeles, se volvía alguien muy difícil de manejar. (En realidad, en
todos esos largos años, solo había presenciado cómo se le soltaba la cadena un
par de veces).
Además,
fuera lo que fuera, si se trataba de Jang Ui-geon, Kwon Kang-hee podía
aguantarle un par de golpes sin motivo.
Por
eso, incluso cuando Jang Ui-geon soltó palabras que Kwon Kang-hee no lograba
comprender del todo ‘algo sobre ese joven radiante que últimamente merodeaba
cerca de Yoon Jun-young usando el gopchang como cebo, o al menos así se veía
ante los ojos de Kwon Kang-hee’ y se marchó tras lanzarle unos golpes, Kwon
Kang-hee no se enojó especialmente. Simplemente le pareció un poco absurdo e
incomprensible.
Pero
el problema fue que Jang Ui-geon, al salir de allí, le propinó una paliza a
Yoon Jun-young.
Al
principio no podía creerlo. No podía ni imaginar que Jang Ui-geon, de entre
todas las personas, hubiera golpeado a Yoon Jun-young. Él era el hombre que lo
había conocido durante más tiempo que Kwon Kang-hee y que lo había guardado en
su corazón.
Sin
embargo, en la realidad, el rostro de Yoon Jun-young estaba hinchado y lleno de
moretones, y los testimonios de los hombres que montaban guardia frente al
edificio y habían presenciado toda la situación coincidían en que Jang Ui-geon
había golpeado a Yoon Jun-young. Aun así, le resultaba tan increíble que solo
después de preguntarle directamente a Yoon Jun-young si realmente había sido
Jang Ui-geon ‘y de ver su actitud de no responder, como diciendo que no
importaba’ Kwon Kang-hee no tuvo más remedio que aceptar el hecho de que Jang
Ui-geon había golpeado a Yoon Jun-young.
Fue
algo muy problemático.
Estaba
furioso hasta la coronilla y si hubiera tenido a Jang Ui-geon frente a él
habría querido agarrarlo de las solapas de inmediato, pero al enfriar la cabeza
y pensarlo bien, aunque seguía enojado, Jang Ui-geon seguía siendo su amigo y
no quería pelear. Además, Yoon Jun-young seguramente no vería con buenos ojos
que Kwon Kang-hee discutiera con Jang Ui-geon por ese motivo. ……En realidad,
eso era lo que más le pesaba.
Por
eso, Kwon Kang-hee decidió no pedirle explicaciones detalladas a Jang Ui-geon y
dejar pasar ese asunto por el momento. Marcándolo con un asterisco en su
estrecha mente.
Sin
embargo, aunque podía pasar por alto una vez, no podía hacerlo dos veces.
Incluso
la segunda vez ocurrió frente a los ojos de Kwon Kang-hee, aunque no hubo
intercambio de golpes. Además, no habían pasado ni siquiera dos días completos
desde que Yoon Jun-young había recibido aquella paliza.
Ese
día, ambos estaban disfrutando de una mañana tranquila después de mucho tiempo.
A diferencia de Kwon Kang-hee, quien originalmente hacía ejercicio por la
mañana y leía el periódico o algún libro relajadamente en casa antes de salir
cerca del mediodía, Yoon Jun-young solía salir casi todos los días
inmediatamente después de terminar el desayuno. Kwon Kang-hee se había enterado
a través de Yoon Jun-young de que ser instructor universitario era un trabajo
inesperadamente ajetreado y con mucho que preparar.
Por
eso, no era muy común que ambos tuvieran una mañana relajada a menos que fuera
un día festivo, pero aquel día fue inusualmente tranquilo. Yoon Jun-young dijo
que no tenía clases por el festival de la universidad y que podía salir por la
tarde, así que ambos estaban sentados en la sala tomando café y conversando.
Kwon
Kang-hee se sentía muy bien. El tiempo pasado así con Yoon Jun-young no se daba
a menudo, y más aún porque últimamente ambos habían estado especialmente
ocupados y hacía mucho que no compartían un momento de ocio, por lo que se
sentía mejor.
Así
que, al dejar la taza de café, Kwon Kang-hee besó a Yoon Jun-young, y Yoon
Jun-young, quien en otras ocasiones solo le habría dado un beso corto para
luego decir que estaba ocupado o que no tenía tiempo, ese día también se mostró
receptivo y relajado, mostrando una respuesta activa.
Era
el momento en que se sentía el preludio de un tiempo denso y ardiente después
de mucho tiempo.
En
ese tiempo tan valioso, Jang Ui-geon irrumpió sin previo aviso.
No
sabía qué clase de vida estaba llevando últimamente, pero Jang Ui-geon seguía
pareciendo fuera de sus cabales. Aunque a primera vista parecía sumamente
calmado y normal, su mirada estaba un poco perdida.
Jang
Ui-geon, quien irrumpió de repente en la casa de Kwon Kang-hee con un rostro
demacrado hasta más no poder en apenas uno o dos días, entró con los zapatos
puestos y, en cuanto se plantó frente a Yoon Jun-young, abrió la boca con
frialdad.
‘Chi-young
naena.’
Y
ante esas palabras, tanto Kwon Kang-hee, a quien le acababan de arruinar un momento
que no se daba con frecuencia, como Yoon Jun-young, el destinatario de tal
frase, miraron a Jang Ui-geon con una expresión de no entender nada antes de
fruncir el ceño.
‘¿Por
qué buscas a Chi-young aquí?’
‘No
está en casa. Tampoco abrió la tienda. No está por más que lo busco en todos
lados. Y su cuerpo debe de estar incómodo. ……No se me ocurre otro lugar más que
este. Naena.’
‘……¿Acaso
no te enojarás si realmente Chi-young sale de aquí después de lo que dijiste?’
Cuando
Yoon Jun-young habló entrecerrando los ojos, las cejas de Jang Ui-geon
parecieron crispase por un momento.
‘¿Así
que después de todo estaba aquí?’
Pisik,
su risa, que soltó como un suspiro, tenía el aire de que atraparía a quien
fuera en cuanto encontrara a la persona que buscaba.
Jang
Ui-geon, tras preguntar dónde estaba y echar un vistazo alrededor, abrió de par
en par la puerta más cercana. Era la del estudio. Por supuesto, Seo Chi-young,
quien ni siquiera había visitado la casa de Kwon Kang-hee en primer lugar, no
podía estar allí, y Jang Ui-geon se dirigió hacia la puerta del dormitorio
principal.
Fue
entonces cuando Kwon Kang-hee, que había estado observando la situación,
finalmente frunció el ceño y se levantó de su asiento diciendo ‘Jang Ui-geon.
¿Qué demonios crees que estás haciendo aquí.’ mientras entre ellos Yoon
Jun-young habló con serenidad.
‘Chi-young
no está aquí. Ahora mismo ni siquiera está en Seúl. Regresará recién hoy por la
noche.’
En
ese instante, Jang Ui-geon se detuvo en seco. La mirada con la que se volvió
lentamente hacia Yoon Jun-young era tan feroz que resultaba espeluznante.
‘¿Qué?’
‘Hoy
es el sexagésimo cumpleaños de su madre, así que fue al campo. Por eso dijo que
la tienda también estaría cerrada. ……Aunque de todos modos seguirá cerrada de
ahora en adelante. Pero dijo que volvería a subir hoy por la noche. No sé a qué
hora exactamente.’
Ante
las palabras de Yoon Jun-young, Jang Ui-geon, que lo fulminó con la misma
mirada feroz por un momento, murmuró con amargura y en un tono de profundo
desagrado: ‘Tú sí que sabes bien esas cosas.’ Como si le revolviera el estómago
que él supiera algo que él mismo ignoraba.
NO HACER PDF
Sin
embargo, sea como fuera, Jang Ui-geon, tras enterarse del paradero de la
persona que buscaba, aplacó apenas un poco el ímpetu sombrío con el que había
irrumpido en la casa y se dio la vuelta como si ya no tuviera nada más que
hacer allí.
‘Pero,
¿para qué buscas a Chi-young?’
‘…….
No es asunto tuyo. ……Y de ahora en adelante, no te metas con Chi-young.’
Cuando
Yoon Jun-young le preguntó a sus espaldas, Jang Ui-geon se detuvo y, con una
voz que parecía provenir del mismísimo infierno, dejó una advertencia gélida
antes de marcharse. Y, tal como entró, se fue de forma repentina.
Por
un momento, el silencio reinó en el lugar.
‘¿Por
qué ese idiota está así de loco desde anteayer por la noche?’
‘Parece
que va a matar a alguien. ……Me pregunto si Chi-young estará bien.’
Mientras
compartían esa charla, Kwon Kang-hee sintió un sabor amargo en la boca, como si
hubiera masticado hiel. Mirando de reojo a Yoon Jun-young, intentó estirar la
mano sigilosamente de nuevo, pero el ambiente ya se había roto por completo.
Yoon Jun-young, que estaba sentado con el ceño fruncido, rechazó el contacto
sutil de Kwon Kang-hee y se levantó diciendo que debía intentar llamar a Seo
Chi-young; decenas de segundos después, frunció aún más el gesto al ver que no
podía comunicarse con él.
En
esa situación, era imposible que resurgiera aquel ambiente denso y tranquilo de
justo antes de que Jang Ui-geon irrumpiera.
Dadas
las circunstancias, era inevitable que Kwon Kang-hee estuviera de mal humor.
Para
Kwon Kang-hee, quien ya de por sí era extremadamente estrecho de mente en lo
que respecta a Yoon Jun-young, Jang Ui-geon, que le había pegado a Yoon
Jun-young la noche de anteayer, había regresado un día y medio después para
asestarle un golpe decisivo más antes de desaparecer.
Por
eso, Kwon Kang-hee, que no era para nada alguien de mente amplia, terminó con
el ánimo retorcido contra Jang Ui-geon.
Unos
días después, llegó una disculpa de parte de Jang Ui-geon. Jang Ui-geon, que
después de mucho tiempo había perdido los papeles y flaqueado hasta un punto
que rozaba lo peligroso, para cuando se encontraron cerca de la semana
siguiente, aunque estaba algo demacrado, había vuelto a ser el de siempre, y se
disculpó profundamente con Kwon Kang-hee y Yoon Jun-young diciendo: ‘Siento
mucho lo de aquel entonces.’
Aunque
se decía que la mente de Kwon Kang-hee era muy estrecha en un aspecto
particular, en todos los demás ámbitos tenía fama de ser una persona sumamente
generosa y de gran corazón. No había forma de no aceptar la disculpa de un
amigo. Además, ¿acaso el otro no era Jang Ui-geon, a quien Kwon Kang-hee
consideraba un compañero de vida?
Kwon
Kang-hee guardó silencio un momento, pero asintió con generosidad y aceptó las
disculpas de Jang Ui-geon. Lo mismo hizo Yoon Jun-young, quien por naturaleza
no era nada estrecho de mente ni del tipo que guarda rencores.
Así,
parecía que el asunto se había zanjado y que su amistad se mantendría intacta
como antes.
Es
más, desde cierto punto de vista, el resultado terminó siendo incluso mejor
para Kwon Kang-hee. Todo el afecto ——que no era amistad—— de Jang Ui-geon se
había trasladado a ese joven radiante llamado Seo Chi-young, por lo que ya no
tenía que sentirse incómodo o ansioso en lo que respecta a Yoon Jun-young.
Sin
embargo, a pesar de todo.
Independientemente
de haber aceptado la disculpa de Jang Ui-geon y de mantener la amistad como
siempre.
Kwon
Kang-hee había marcado un asterisco por el hecho de que golpeó a Yoon
Jun-young, y dos asteriscos por haber interrumpido el buen momento que por fin
iba a pasar con él; así de estrecho de mente era al grabar aquel resentimiento
contra Jang Ui-geon en su corazón.
No
obstante, Kwon Kang-hee, que coincidía con Yoon Jun-young en el punto de que no
le gustaba acumular rencores por mucho tiempo, se quedó pensando en cuál sería
la forma más efectiva de saldar esa deuda.
*
* *
Esa
noche, Jang Ui-geon no estaba de buen humor.
No
podía decir exactamente qué era, pero tenía un mal presentimiento.
Aquel
día, Yoon Jun-young había ido a visitar la tienda de Seo Chi-young a altas
horas de la noche. Dijo con alegría que por fin su tesis había sido aprobada y
que ahora estaría más libre; y con mayor alegría aún, añadió que por eso de
ahora en adelante podría venir a comer gopchang con frecuencia.
Seo
Chi-young también se alegró por la buena noticia de Yoon Jun-young, así que,
aunque ya había pasado la hora de cerrar y los clientes se habían marchado,
mantenía la tienda abierta para él mientras salteaba el gopchang.
Kwon
Kang-hee, quien siempre solía acompañarlo a donde fuera que Yoon Jun-young
fuera a menos que surgiera algo especial, también estaba allí sentado. Como sea,
la noticia de que Yoon Jun-young estaría más libre era una excelente noticia
también para Kwon Kang-hee, por lo que él también bebía con buen ánimo.
Y
en medio de todo eso, Jang Ui-geon.
Jang
Ui-geon, quien al principio comía y bebía alegremente junto a sus amigos.
Por
alguna razón, empezó a sentirse cada vez más incómodo y sus palabras fueron
disminuyendo.
En
contraste, Kwon Kang-hee hablaba sutilmente más de lo habitual. Él, que siempre
es taciturno incluso cuando está borracho, hoy parecía estar de muy buen humor
o quizás tenía algo en mente, pues hablaba un 20 o 30 por ciento más ——aunque
tampoco fuera una diferencia abismal—— que de costumbre. Era por culpa del
alcohol. Al mismo tiempo, su mirada se posaba durante mucho tiempo en Seo
Chi-young, y eso era lo que a Jang Ui-geon le molestaba.
¿Por
qué Kwon Kang-hee miraba a Seo Chi-young tan fijamente? Con más frecuencia de
lo habitual, de forma penetrante.
A
Jang Ui-geon no le gustaba aquello.
Por
supuesto, nunca pensó que Kwon Kang-hee fuera a intentar seducir a Seo
Chi-young dejando de lado a Yoon Jun-young. Pero aparte de eso, a veces el Kwon
Kang-hee ebrio podía ser peligroso. Especialmente cuando tenía algo guardado en
su interior.
Jang
Ui-geon sabía que él era estrecho de mente en ciertos aspectos muy limitados. Y
sabía que él mismo, hace poco, había tocado de lleno ese aspecto limitado.
Por
eso, independientemente de que hubiera aceptado sus disculpas y se llevaran
bien como siempre, se sentía preocupado pensando: ‘Este tipo debe tener el
ánimo retorcido, ¿qué voy a hacer?’. Sin embargo, esa preocupación se iba
disipando a medida que pasaba el tiempo y los recuerdos se borraban.
Pero
justo ahora.
Cuando
su ánimo retorcido aún no se había enderezado, tenía una buena cantidad de
alcohol encima. Esto no era una buena señal.
En
medio de eso, de pronto Kwon Kang-hee, mientras miraba a Seo Chi-young ——quien
principalmente se limitaba a escuchar sus historias intercambiando solo un par
de palabras de vez en cuando——, soltó una risa baja. Jang Ui-geon, que lo
observaba con ojos inquietos desde hacía rato, le preguntó bruscamente: ‘¿De
qué te ríes?’
‘No,
es solo que creo saber por qué te gusta Chi-young.’
Ante
esa voz que hablaba con una risa casual, Jang Ui-geon frunció aún más el ceño.
Es una mala señal, una mala señal. Kwon Kang-hee no era de los que cometían
errores solo por haber bebido. Al contrario, era capaz de usar eso como excusa
para hacer algo siniestro.
‘¿Qué
es lo que le gusta de Ui-geon?’
Cuando
Kwon Kang-hee le preguntó eso a Seo Chi-young con una sonrisa, el mal
presentimiento de Jang Ui-geon se hizo más intenso. Sin embargo, no detuvo a
Kwon Kang-hee porque su pregunta penetró de forma muy dulce en sus oídos. Él
también quería escuchar una respuesta así.
Seo
Chi-young pareció desconcertado cuando la pregunta de Kwon Kang-hee voló hacia
él de repente. Miraba a Kwon Kang-hee, luego a Jang Ui-geon, y también a Yoon
Jun-young mientras se ponía nervioso; pero Seo Chi-young, el sincero Seo
Chi-young que siempre se esfuerza por responder con todo su corazón cuando
alguien le pregunta algo, dijo tartamudeando:
‘Es……,
simplemente todo……. ……Es mi, mi primer amor.’
Al
ver a Seo Chi-young, cuyo rostro se calentaba apenas terminaba de hablar, el
corazón de Jang Ui-geon se estremeció por un instante. Quería lanzarse ahora
mismo a darle un montón de besos en esa cara roja. Justo cuando Jang Ui-geon
pensaba para sus adentros que, como las señales eran malas, debía despachar
pronto a estos tipos para tener un tiempo cómodo y agradable a solas con
Chi-young.
‘El
primer amor……. No es fácil que las cosas salgan bien con el primer amor, qué
suerte. ……Entonces, Chi-young, no debe de haber dormido mucho con otras
personas.’
Ante
lo que dijo Kwon Kang-hee con una risa lenta, Jang Ui-geon se quedó helado por
un momento. Seo Chi-young también se quedó helado. Yoon Jun-young miró a Kwon
Kang-hee con cara de ‘¿se le subió el alcohol?, ¿por qué pregunta algo tan
disparatado?’.
‘……¿Perdón?
……Ah……, sí, bueno, casi, ……no, no lo he hecho.’
A
Seo Chi-young le debió de parecer muy extraño que Kwon Kang-hee, quien
normalmente es de pocas palabras, preguntara algo así, pues parpadeó
desconcertado pero respondió con fidelidad.
Y
en ese preciso momento.
¡Clac!,
el mal presentimiento lo invadió todo a la vez y, un paso antes que Jang
Ui-geon, que estaba a punto de gritar ‘Espera……’, Kwon Kang-hee abrió la boca
diciendo: ‘¿Ah, sí?’
‘Qué
lástima……. Ui-geon es realmente malo en eso.’
‘¿Eh?’
‘Este
tipo es muy torpe con sus técnicas nocturnas. No he visto a nadie que haya
quedado realmente satisfecho después de hacerlo con él……, ah, pero en cierto
modo es una suerte. Si Chi-young no lo ha hecho mucho con otros, no tendrá un
estándar para comparar. Puede seguir viviendo pensando que, bueno, más o menos
así está bien.’
‘Espero
que sigan viviendo felices por mucho, mucho tiempo’, dijo Kwon Kang-hee con una
sonrisa amable, mientras Jang Ui-geon lo miraba con los ojos desorbitados, como
si le hubiera caído un rayo encima. Por un momento, se quedó congelado como una
estatua de piedra, sin poder articular palabra.
Seo
Chi-young, que parpadeaba un poco confundido, no sentía lástima por sí mismo,
sino que miró de reojo a Jang Ui-geon con aire preocupado, y solo al recibir
esa mirada Jang Ui-geon recobró el sentido.
‘¡Oye,
Kwon Kang-hee! ¡Maldito seas!, ¡¿por qué calumnias a la gente así?! ¡No es
cierto, Chi-young, yo soy bueno! ¡No ha habido nadie que se haya acostado
conmigo y no se haya quedado pegado pidiéndome hacerlo una vez más, de verdad,
¡no hubo ni uno solo!’
‘……Ah……,
sí……, yo, yo estoy bien……. A mí no me importa.’
Al
encontrarse con la mirada de Seo Chi-young, quien le respondía tartamudeando y
lo miraba con ojos de lástima, Jang Ui-geon pensó que este era el sentimiento
de volverse loco de remate.
‘¡Digo
que de verdad soy bueno! Incluso si traes a miles, a decenas de miles de otros
tipos para compararme, yo…… ¡no, eso no!, ¡eso nunca! ……¡No, la razón por la
que digo que no me compares no es para nada porque sea torpe o malo, en ese
sentido tengo confianza comparado con quien sea, pero aun así, ¡ni se le ocurra
pensar en compararme con otro tipo! ……—¡¡Oye, Kwon Kang-hee, tú!!’
Jang
Ui-geon nunca había pensado ni por asomo que su virilidad fuera inferior a la
de otros y desbordaba confianza en ese aspecto, pero no tenía forma de
demostrarlo. ‘Ah, ya veo, esta persona era de las que lo hacían bien’, jamás
podría darle a Seo Chi-young una oportunidad con otra persona solo para que
llegara a esa conclusión.
Al
lado de un Jang Ui-geon que se retorcía de dolor agarrándose la cabeza por no
tener cómo demostrarlo, Kwon Kang-hee, que vació de un trago el licor que
quedaba en su vaso, le dio una palmadita en el hombro a Yoon Jun-young
indicándole que ya era tarde y que debían irse.
Yoon
Jun-young, que había estado observando la situación de brazos cruzados, murmuró
con ojos entrecerrados y un poco de lástima: ‘Pobre Chi-young, solo él va a
sufrir esta noche, ¿por qué hiciste eso?’, pero aun así se levantó siguiendo
dócilmente a Kwon Kang-hee. En realidad, Yoon Jun-young también guardaba una
pizca de resentimiento hacia Jang Ui-geon por haber golpeado a Kwon Kang-hee,
así que decidió que con esto saldaría ese rencor de forma refrescante.
‘Es
cierto, creo que le he fallado a Chi-young’, respondió Kwon Kang-hee, aunque en
realidad no se sentía muy arrepentido. El estrecho de mente Kwon Kang-hee
también guardaba un sutil rencor hacia Seo Chi-young por haber llamado a Jang
Ui-geon cada vez que Yoon Jun-young venía a esta tienda, con la excusa de
ponerse de su lado. Además, no había forma de que Seo Chi-young, quien
acaparaba el amor de Yoon Jun-young solo por saltear bien el gopchang, le
cayera del todo bien.
Ah,
hoy ha sido un día muy provechoso.
Kwon
Kang-hee sonrió ampliamente mientras abandonaba el lugar junto a Yoon
Jun-young.
Con
esto, había lavado un poco su rencor hacia Jang Ui-geon y pensó que era un
trato perfecto para Seo Chi-young a modo de advertencia.
‘Volveremos
a contactarlos luego, como es tarde y parece que el alcohol se me está
subiendo, mejor nos vamos primero’, dijo Kwon Kang-hee dejando unas palabras
adecuadas antes de levantarse; él y Yoon Jun-young emprendieron el camino de
regreso con pasos ligeros.
Y
los que quedaron atrás, Seo Chi-young y Jang Ui-geon.
Seo
Chi-young, que con rostro apurado decía una y otra vez ‘Verá, yo estoy bien. De
verdad no me importa’, y Jang Ui-geon, que se agarraba la cabeza sintiendo que
cuanto más hablaba, menos credibilidad tenía al decir ‘De verdad estoy en el
top 1%. Jamás debe intentar compararme con otro tipo, pero lo que digo es
totalmente cierto’.
Seo
Chi-young, que no estaba libre de culpa pero que, si había que decirlo, se
sentía un poco injustamente tratado; y Jang Ui-geon, que como tenía culpas
cometidas no podía decir que fuera injusto, pero que sentía cómo su interior se
carbonizaba por la herida punzante en su orgullo imposible de demostrar.
Con
la sensación de que les había caído un rayo en medio de la noche, se hundieron
en el sufrimiento y la agonía de esa profunda madrugada.
FIN.
