Extra 3 - 4
3
Cuando
Seung-chan llegó a casa, ya había pasado un poco la hora del almuerzo.
Seung-on, que lo había estado esperando ansiosamente, lo siguió hasta la puerta
principal agitando la mano para despedirlo, a pesar de que Seung-chan solo
entró para cambiarse de ropa y volver a salir. Parecía que el pequeño lo dejaba
ir con sorprendente resignación tras ese breve encuentro, pero media hora
después de que Seung-chan se marchara, terminó rompiendo en llanto mientras
jugaba con agua en el patio. Fue tarea de su tía consolar a Seung-on, quien
lloraba desconsoladamente con medio cuerpo sumergido en un fuentón de agua.
Seung-chan
fue directo de la casa al local, pero no se bajó del auto; en su lugar, ingresó
una dirección en el navegador. El destino no era el restaurante francés de
Bukchon donde había reservado la cena anoche, sino Jongno.
Tras
confirmar dos veces que la joyería en Jongno estaba bien configurada como
destino, Seung-chan se miró en el espejo retrovisor. Para haber bebido la noche
anterior, su rostro no se veía nada mal.
El
problema era la ropa. Esa camisa de mangas cortas de corte holgado era lo más
decente que tenía, pero, a diferencia de lo que él esperaba, no lo hacía ver
muy formal. Dado que era un día especial, quería usar algo que lo hiciera
parecer más maduro, pero por más que buscó en su armario, solo encontró prendas
que lo hacían ver como un pandillero de callejón. Por primera vez, Seung-chan
reflexionó seriamente sobre su apariencia habitual.
Se
peinó distraídamente con los dedos y miró por la ventana. En ese momento,
Ju-won apareció abriendo la puerta trasera del local que conectaba con la
cocina. Como Seung-chan no le había dado ninguna pista sobre el plan de la cita
de hoy, Ju-won vestía como siempre: una camiseta y unos pantalones cortos y flojos
que le llegaban por debajo de las rodillas.
Seung-chan
sonrió al observar a través del vidrio a Ju-won, que caminaba pesadamente con
el celular en la mano y el ceño fruncido por el intenso sol de la tarde.
Después
de una semana, volver a ver a Yang Ju-won le confirmó que seguía siendo
hermoso. Tenía el rostro encendido, probablemente porque estar frente a las
brasas hacía que el aire acondicionado fuera inútil.
Con
el cansancio por el calor marcado en su rostro, Ju-won abrió la puerta del
acompañante. En cuanto subió y comenzó a ajustar las rejillas del aire
acondicionado hacia él, Seung-chan extendió su mano. Al apoyar el dorso de la
mano en su mejilla, sintió el calor que emanaba de su piel.
"¿Hubo
mucho trabajo?"
"Sí."
Asintiendo,
Ju-won inclinó el cuerpo hacia adelante, pegando la cara a la salida del aire.
El viento frío hizo que sus mechones de pelo revolotearan. Gracias a eso, la
mano de Seung-chan, que acariciaba su mejilla, se quedó sin lugar y terminó en
su nuca. Masajeó la parte posterior de su cuello, que estaba perlada de sudor,
y se inclinó hacia el asiento del acompañante. Ju-won, que sentía el aire con
los ojos cerrados, giró la cabeza al notar que alguien se acercaba.
Detenido
a mitad de camino por la distancia entre los asientos, Seung-chan miró a Ju-won
y asintió levemente con un gesto de barbilla.
"Dame
un beso."
"……."
Ju-won
se quedó mirando los labios que le sonreían y luego inclinó su cuerpo desde la
rejilla del aire hacia el asiento del conductor. Giró la cabeza y unió sus
labios a los de Seung-chan. Presionó suavemente haciendo un sonido de 'muac' y
volvió a juntarlos de inmediato.
Después
de intercambiar un par de roces suaves más, Ju-won terminó el saludo, se
recostó en su asiento y preguntó:
"¿Por
qué tardaste hoy? Siempre vienes por la mañana."
"¿Me
estabas esperando?"
Ju-won
lo miró de reojo ante la pregunta burlona y se abrochó el cinturón de
seguridad. Se quedó en silencio un momento antes de responder con calma.
"Seung-on
y la dueña te esperaban desde temprano."
"¿Y
vos?"
"…Yo
también esperé."
"¿Y
por qué te excluyes cuando hablas?"
A
Ju-won le asombraba la facilidad con la que Seung-chan lanzaba preguntas que a
él le daba vergüenza responder. Creía que una de las virtudes de Seung-chan era
convertir temas innecesariamente pesados en algo sin importancia, pero a veces
le resultaba difícil seguirle el ritmo por pura timidez. Sin embargo, hoy tenía
la intención de ser valiente.
A
decir verdad, se había arrepentido durante toda la semana. Esos sentimientos
que no pudo expresar por vergüenza se habían transformado en remordimiento, y
Ju-won había pasado los siete días sintiéndose mal por ello.
Moviendo
los labios con dificultad, Ju-won se tocó la nuca húmeda de sudor y respondió:
"Es…
obvio que… te esperara…. ¿Para qué decir algo tan obvio…?"
"…Ah.
Mierda, no puedo más."
Seung-chan
habló en voz baja, humedeciéndose los labios una y otra vez como alguien que
tiene mucha sed. Al verlo así, Ju-won pensó si acaso planeaba hacer algo en el
auto. Todavía era pleno día y sería un problema si se cruzaban con Kyusung, que
solía salir a fumar por la parte trasera del local mientras movía los
recipientes de carbón.
Pero,
a diferencia de lo que Ju-won temía, Seung-chan dijo algo totalmente inesperado.
"Oye.
¿Quieres que te haga un spoiler de nuestra cita de hoy?"
Ju-won
vio cómo Seung-chan, tras soltar esa palabra de 'spoiler' que nunca antes había
escuchado, entrecerró los ojos y de repente giró la cabeza con brusquedad.
"Ah,
olvídalo. No te voy a decir nada."
Quería
llevarlo a la joyería sin decirle una palabra y darle una sorpresa increíble,
pero cuando escuchó de la boca de Ju-won que era obvio que lo esperara, sintió
unas ganas incontenibles de contarle todo el plan que había preparado con tanto
esmero.
Conteniendo
apenas las ganas de hablar, Seung-chan tomó la mano blanca de Ju-won y acarició
solo su dedo anular. Todavía ni siquiera habían elegido los anillos, pero el
solo pensamiento ya lo hacía sentir orgulloso.
Quería
ponérselo pronto. Quería que, al llevar el mismo anillo que él, se notara al
menos un poco. Que este tipo ya tiene dueño.
Ju-won,
que pensaba que solo iban a cenar juntos, recién empezó a entender la situación
cuando las indicaciones del navegador terminaron frente a una joyería en
Jongno. Sin embargo, su duda se detuvo en pensar que Seung-chan quería
comprarse algún accesorio. Seung-chan solía usar muchos; además de los
piercings y la pulsera que llevaba siempre desde que se conocieron, a veces también
usaba collares. No era nada extraño que quisiera comprarse una pulsera o un
collar en su día libre.
Pero
el ambiente de la tienda, donde sonaba una música suave casi imperceptible, no
encajaba para nada con el estilo de accesorios que Seung-chan solía usar. Los
anillos y collares brillantes exhibidos en las vitrinas, a simple vista, se
alejaban de la imagen de adornos para un pandillero y se acercaban más a la
imagen clásica de joyas elegantes.
Seung-chan
sujetó suavemente la muñeca de Ju-won, que estaba ocupado mirando a su
alrededor, se acercó a la empleada y dijo:
"Venimos
a comprar anillos de pareja."
"¿A
qué tipo de anillos de pareja se refiere?"
"¿Qué
tipo…?"
Ante
la pregunta inesperada de la empleada, Seung-chan frunció el entrecejo y puso
cara de pocos amigos. La mujer, manteniendo una sonrisa amable, esperó
pacientemente la respuesta de aquel cliente que, a pesar de su apariencia,
parecía estar tomándoselo muy en serio.
Tras
pensarlo mucho, Seung-chan apretó con fuerza la muñeca de Ju-won y respondió:
"Algo
que tenga un estilo unico
"……."
La
sonrisa de la empleada se transformó en un gesto contenido; apretó los labios y
desvió la mirada hacia Ju-won, que estaba detrás del hombro de Seung-chan. En
sus doce años trabajando en la joyería, era la primera vez que atendía a un
cliente que pedía algo 'con estilo' para sus anillos de pareja, así que buscaba
una señal de auxilio en su acompañante.
Ju-won,
que se había quedado de piedra, reaccionó al fin y miró a la mujer. Ya de por
sí estaba desconcertado porque Seung-chan no le había mencionado nada sobre
comprar anillos, y la mirada suplicante de la empleada lo puso aún más
nervioso.
Sintiéndose
presionado, Ju-won logró balbucear unas palabras:
"Ah,
esto... que no sea demasiado caro..."
"El
precio no importa."
Seung-chan
cortó a Ju-won en seco y se giró hacia él.
"¿Por
qué carajo crees que me mato trabajando sin poder verte la cara? ¿Para qué gano
dinero si no es para esto?"
"……."
"No
dejes que tu novio quede como un muerto de hambre."
La
empleada observó en silencio a Seung-chan, que hablaba con voz grave, y a
Ju-won, que asentía dócilmente a su lado. Al ver que la discusión de la joven
pareja parecía haber terminado, decidió aclarar su pregunta inicial.
"Necesito
saber qué tipo de anillos buscan para poder recomendarles algo. Hay anillos de
compromiso, alianzas de boda, conjuntos de gala... pero supongo que ustedes
buscan simplemente anillos de pareja, ¿verdad?"
Frente
a esos dos veinteañeros que ponían caras de no entender nada a medida que ella
hablaba, la mujer finalmente desistió de dar más explicaciones. Guió a la joven
pareja que buscaba 'estilo' y 'presencia' hacia la sección donde se exhibía la
línea más económica.
"El
precio no es lo único importante; el estilo acorde a la edad también cuenta.
Los modelos más caros suelen ser para bodas, mientras que estos diseños son
ideales para usar como anillos de pareja comunes. Para su edad, estos ya se
consideran de alta gama, así que les sugiero que echen un vistazo."
Ju-won,
atento a las explicaciones, sacudió suavemente el brazo que Seung-chan aún
sujetaba. Cuando Seung-chan se giró, Ju-won le susurró algo al oído. Seung-chan
inclinó el cuerpo para escucharlo.
"Un
anillo muy caro me resultaría incómodo para trabajar en el local..."
"¿Ah,
sí...?"
"Sí."
"……."
Teniendo
en cuenta su rutina diaria de asar carne frente a las brasas y lavar platos, lo
que decía Ju-won tenía sentido. Era una lástima, pero parecía que tendrían que
llegar a un acuerdo intermedio para sus primeros anillos.
Bueno,
después de todo no eran anillos de boda... Aunque, pensándolo bien, la forma
más segura de marcar territorio y decir '¡Este tipo es mío!' era el registro
civil.
Sus
pensamientos se desviaron por las ramas. Con las orejas ardiendo, Seung-chan
hizo un esfuerzo por concentrarse en la vitrina que la empleada les
recomendaba. Sin embargo, entre tantos diseños de anillos amontonados, no
lograba enfocar la vista debido a las ideas impropias que daban vueltas en su
cabeza.
Esos
pensamientos no lo abandonaron ni siquiera después de cenar. Comieron en el
restaurante francés de Bukchon que había reservado y, tal como planeó, llegaron
al parque Naksan. Caminaron uno al lado del otro siguiendo la muralla del
parque que parecía no tener fin, para ayudar a la digestión.
En
el plan original de Seung-chan, a esta hora ya deberían estar caminando tomados
de la mano luciendo el mismo anillo mientras contemplaban las luces de la
ciudad, pero el sol se negaba a ponerse. El atardecer de verano era más largo
de lo que él había previsto. Además, el hecho de que los anillos no se pudieran
retirar el mismo día de la compra, sino que hubiera que volver más adelante,
también fue un cambio de planes importante.
En
lugar de caminar por el sendero intercambiando miradas profundas con anillos que
gritaran a leguas que eran pareja, Seung-chan rodeó los hombros de Ju-won con
su brazo y sostuvo una sombrilla que compró en un autoservicio cercano,
inclinándola sobre la cabeza de Ju-won.
Tal
vez por el calor, casi no había gente para ser un lugar tan famoso para pasear.
Tras caminar un poco, cerró la sombrilla y se sentaron juntos en un banco bajo
la sombra.
Había
preparado esta cita con el corazón en un puño, avergonzado de sí mismo por
dejarse llevar por celos infantiles. Aunque nada de lo que planeó durante días
salió exactamente como quería, Seung-chan se sentía de maravilla desde que
salieron de la joyería, sin importar cómo fluyeran las cosas. Sentía que
caminaba sobre las nubes. Tenía una sensación de mareo y aturdimiento, como si
sus pies no tocaran el suelo.
¿Casamiento?
Sabía mejor que nadie que tanto él como Ju-won eran jóvenes y que su situación
económica no estaba para eso. Pero ya vivían prácticamente como una familia y
hoy hasta habían encargado los anillos, así que, técnicamente, ¿no era como
haber dado un paso hacia el matrimonio?
Sentado
en el banco, Seung-chan no podía apartar la vista del perfil de Ju-won, que
contemplaba la vista panorámica de Seúl a lo lejos. Se sentía extraño pensar en
cómo terminó locamente enamorado de Yang Ju-won, quien al principio no era más
que un loco que lo sacaba de quicio a cada momento.
Seung-chan
sujetó el dedo anular de Ju-won.
"Cuando
te pongas el anillo aquí, vas a ser mío."
Ju-won,
que miraba el paisaje, bajó la vista hacia su mano. Los largos dedos de
Seung-chan se deslizaron entre los suyos, entrelazándolos. Tras observar en
silencio sus manos unidas, Ju-won alzó la mirada hacia él. Seung-chan, mirando
esos ojos grandes teñidos de rojo por el último sol de verano, dijo:
"Todavía
no tienes el anillo puesto, pero Gye Seung-chan ya es tuyo."
"……."
"…¿No
te conmueve? ¿De verdad eres un sociópata?"
Ante
el silencio de Ju-won, que solo lo miraba fijamente, Seung-chan arqueó una
ceja. Entonces, recibió una respuesta totalmente inesperada.
"Compramos...
un anillo demasiado caro."
Parecía
que mientras él se perdía en pensamientos profundos durante la cena y el paseo,
Ju-won había estado dándole vueltas al precio del anillo todo el tiempo.
Seung-chan hizo el gesto de darle un capirote en la frente.
"Yang
Ju-won, de verdad que arruinas el ambiente."
"Yo
también voy a aportar dinero."
"Obvio
que vas a aportar."
Seung-chan
sujetó suavemente la barbilla de Ju-won con una mano y, tras dudar un momento,
añadió con voz algo tímida:
"Aportarás...
cuando compremos nuestros anillos de boda más adelante."
"……."
"¿Qué
me miras, carajo...? ¿Qué, carajo, no te vas a casar conmigo?"
Al
notar el ambiente extrañamente pesado, Seung-chan preguntó con tono rudo pero
con una voz que delataba su falta de confianza. Entonces, los ojos grandes que
lo miraban fijamente se transformaron en dos medias lunas. Ju-won soltó una
carcajada, mostrando toda su dentadura con una sonrisa radiante. Seung-chan
frunció el ceño con insatisfacción al ver a Ju-won reírse entre dientes
mientras él aún le sostenía la cara.
"Me
gusta que te rías, pero no deberías hacerlo en un momento como este."
"Pff..."
"Mierda,
¿qué es lo gracioso?"
"Que
eres tierno."
"……."
…No
digas estupideces.
Seung-chan,
fulminándolo con la mirada mientras Ju-won seguía riendo por lo bajo, se
levantó de un salto tirando de su mano. Sin siquiera recoger la sombrilla que
había dejado a un lado, se apresuró a desandar el camino por el que habían
subido, arrastrando a Ju-won con él.
Tenía
prisa. Quería abrazar pronto a Yang Ju-won y llenarlo de besos por todas
partes. No estaba para nada de acuerdo con eso de ser 'tierno' ni le hacía gracia,
pero si esas palabras salían de la boca de Ju-won, quien rara vez expresaba
afecto fuera del sexo, entonces era el mejor de los cumplidos.
Sentado
con la espalda apoyada en las almohadas, se pegó al cuerpo de Ju-won y lo besó.
El motel, que parecía haber abierto hace poco, tenía un colchón tamaño queen
con una comodidad excepcional. Parecía una habitación de recién casados, o algo
así.
Seung-chan,
respirando el suave aroma del difusor que inundaba la habitación, deslizó los
pantalones cortos de Ju-won hacia abajo, apartó su ropa interior y rodeó con
una mano su pene liso. Le pareció hermoso ver cómo se erectaba casi de
inmediato tras apenas unos roces. Mientras empujaba su lengua dentro de una
boca cuya respiración se volvía cada vez más pesada, sacó por completo el pene
de Ju-won de la ropa interior para acariciarlo en serio. Ju-won contrajo la
cintura y soltó un sonido ahogado mientras succionaba la lengua de Seung-chan.
El
cuerpo que estaba apoyado se deslizó hasta quedar recostado debajo de Seung-chan.
Con un brazo debajo del cuello de Ju-won para mantenerlo abrazado, Seung-chan
frotó su lengua contra el paladar del otro antes de separar sus labios. Observó
con atención el rostro excitado de Ju-won mientras este se mordía los labios
húmedos, y susurró una pregunta mientras aumentaba el ritmo de sus caricias:
"¿Te
gusta?"
Ju-won
asintió, bajando la vista hacia su pene que era estimulado por la mano de
Seung-chan. Debido a que había pasado una semana desde la última vez, la
sensación de estar cerca del orgasmo llegaba de forma prematura. Justo cuando
Ju-won jadeaba con fuerza arqueando su vientre plano, el contacto que lo
empujaba hacia el placer se detuvo de golpe. Ju-won miró a Seung-chan con ojos
nublados por el deseo. Sin apartar la vista de él, Seung-chan buscó en su
bolsillo trasero y sacó la bolsita que le había dado el hyung de la habitación
de al lado.
"¿Podemos
probar esto?"
"……."
"No
es droga."
Seung-chan
se apresuró a aclarar ante la mirada fija de Ju-won en las pastillas dentro del
sobre. Ju-won podría haber fingido no saber qué eran esas pastillas blancas
cuadradas, pero para cumplir su promesa de no ocultarle nada a Seung-chan,
respondió con voz indiferente:
"Lo
sé."
"¿Lo
sabes?"
...¿Y
cómo es que sabés qué es esto?
Seung-chan
frunció levemente el ceño. No era que quisiera culparlo o reprocharle nada de
su pasado, pero inevitablemente no se sintió del todo bien. Con una expresión
huraña, Seung-chan apretó el sobre con las pastillas.
"Olvídalo.
Mejor no hagamos nada."
"……."
Al
ver el rostro de Seung-chan, en el que se leía claramente lo que estaba
pensando, Ju-won extendió su mano hacia el puño de Seung-chan, que apretaba el
sobre como si fuera a triturar las pastillas.
Tras
abrir el puño de Seung-chan y tomar la bolsita, Ju-won sacó dos pastillas y se
las metió en la boca. Seung-chan, que observaba sus movimientos, reaccionó por
instinto y lo sujetó de la barbilla.
"¡Oye!
¡¿Por qué te las tomas vos?!"
"……."
Ju-won,
con las pastillas aún en la boca sin tragar, lo miró fijamente desde abajo
mientras Seung-chan le apretaba la barbilla.
"¿Ya
las tragaste?"
"……."
"Qué.
Por qué."
"……."
Ju-won
lo miró intensamente a los ojos, viendo el rostro de Seung-chan que mostraba
preocupación y desconcierto a la vez, y entonces giró la cabeza e incorporó un
poco el torso.
Abrió
con su lengua los labios que se unieron suavemente y pasó las dos pastillas que
mantenía en la boca, junto con su saliva, al interior de la boca de Seung-chan.
Seung-chan, que recibió las pastillas por la boca de forma inesperada, separó
sus labios y miró aturdido a Ju-won, quien lo observaba desde abajo. Ju-won
volvió a recostar el torso que había levantado para besarlo y dijo en voz baja:
"Siempre
tienes... curiosidad por mis feromonas."
Seung-chan
no pudo responder nada por tener las pastillas en la boca y se limitó a mirar a
Ju-won. La voz indiferente le ordenó:
"Seung-chan,
traga."
"……."
Como
un perro entrenado, ante la orden de Ju-won, tragó saliva junto con las
pastillas. Tras confirmar que la nuez de Adán frente a él se movía con fuerza,
Ju-won comenzó a desabrochar los botones de la camisa de Seung-chan. Mientras
se dejaba quitar la ropa, Seung-chan apretó los dientes con tal fuerza que se
le marcaron los músculos de la mandíbula.
Ju-won
sabía perfectamente que, aunque Gye Seung-chan detestaba a los Alfas y Omegas
que desperdiciaban sus feromonas irresponsablemente como animales en celo,
siempre estaba pendiente y sentía curiosidad por las de Yang Ju-won. Una vez
más, lo habían descubierto. Pero no sintió vergüenza. Al contrario, se sintió
conmovido. Estaba bien que Ju-won descubriera esas cosas que le darían
vergüenza si otros las supieran.
Porque
no era que lo hubiera descubierto, sino que lo había comprendido.
Seung-chan
se quitó la camisa que Ju-won había dejado abierta y terminó de despojarlo de
su ropa inferior, que ya estaba desordenada. A pesar de la urgencia, Seung-chan
se tomó el tiempo de quitarle incluso las medias con cuidado, mientras Ju-won
se sacaba la camiseta por la cabeza.
Seung-chan
no sabía cuánto tardaba en hacer efecto el medicamento, pero por instinto
hundió la nariz en las zonas donde se encuentran las glándulas de feromonas.
Tras succionar la piel debajo de la oreja y en la nuca, levantó el brazo de
Ju-won. Aunque todavía no percibía sus feromonas, no paraba de tragar saliva.
Había
tomado esas pastillas en vano. Solo con las palabras y acciones que Ju-won le
había mostrado hoy, ya estaba el doble de excitado que de costumbre. Si ya de
por sí siempre habían tenido un sexo increíble sin necesidad de feromonas, ¿a
qué venía esto ahora?
Seung-chan
hundió la nariz en la axila blanca de Ju-won, cerró los ojos y lamió la piel
suave. Al mismo tiempo, con la mano que tenía abajo, volvió a sujetar el pene
de Ju-won que había dejado de acariciar hace un momento y comenzó a moverlo.
Ju-won giró la cabeza hacia el lado opuesto y soltó un sonido de dolor
placentero. Seung-chan, como siempre, interpretó por sus gemidos y movimientos
que Ju-won se sentía bien. Gye Seung-chan y Yang Ju-won tenían un 'lenguaje
corporal' que les permitía conocer los sentimientos del otro incluso sin
feromonas.
Justo
cuando Seung-chan, tras succionar suavemente la axila que antes acariciaba con
la lengua, se disponía a variar el ritmo regular con el que movía el pene de
Ju-won, un aroma que jamás había sentido antes rozó la punta de su nariz.
Seung-chan abrió los ojos de par en par y hundió la nariz aún más profundamente
en la axila.
Definitivamente
lo olía, pero no se sentía solo a través del olfato. Todos los sentidos de su
cuerpo, incluido el olfato, percibían aquel olor.
Seung-chan,
que se había quedado absorto inhalando sin notar que aplastaba la punta de su
nariz contra la piel, finalmente levantó la cabeza y miró a Ju-won.
"Ah,
mierda.... Tenía razón... hueles a durazno...."
"¡Ah,
ahh, ugh, s-sí!"
El
pene que goteaba líquido preseminal acabó por eyacular, dejando caer un espeso
rastro de semen. Ju-won, atrapado en las secuelas del orgasmo que no terminaban
de disiparse, arqueó la cintura y tembló violentamente. Al hacerlo, el aroma de
sus feromonas, que Seung-chan percibía con todo su cuerpo, se volvió aún más
denso. A diferencia de lo habitual, cuando solo distinguía el olor al sudor, a
piel o a semen, esta vez las feromonas eran tan potentes que ni siquiera podía
pensar en prestar atención a otra cosa.
Tal
como había supuesto torpemente, no podía leer los pensamientos o sentimientos
exactos de Ju-won a través de ellas, pero no le importó. El simple hecho de que
el aroma se intensificara hasta marearlo le indicaba que Ju-won estaba en un
estado de excitación extrema.
Siguiendo
el rastro de ese perfume cada vez más espeso, el rostro de Seung-chan descendió
desde la axila hasta hundirse entre las piernas blancas. En cuanto lamió el
glande manchado de semen, Ju-won apretó con fuerza las sábanas y encogió los
dedos de los pies. La sensación de esa lengua húmeda y caliente envolviendo el
extremo de su pene, hipersensible tras la eyaculación, era insoportablemente
buena.
"¡Ah!
¡S-Seung-chan! ¡Adelante ya no, ugh...!"
Ju-won
intentó detenerlo con urgencia para recuperar el ritmo. Como si hubiera
entendido la intención, Seung-chan dejó de restregar su cara contra la ingle
que vibraba de feromonas y levantó la cabeza.
"Tus
feromonas... haa, son jodidamente buenas..."
Seung-chan
sujetó la cintura de Ju-won, quien lo miraba desde abajo con ojos febriles, y
sentenció:
"Son
tan buenas que, carajo, ahora mismo casi no puedo oír nada."
"¿Qué?"
Ante
la pregunta incrédula de Ju-won, Seung-chan le dio la vuelta a su cintura.
Ju-won acabó boca abajo con el rostro contra las sábanas en un parpadeo,
aguzando el oído para escuchar la voz de Seung-chan a sus espaldas.
"Haa...
puede que no escuche lo que digas..."
"¿Qué
quieres de—¡¡ahg!!"
El
grueso pene intentó la inserción en los glúteos mojados por el lubricante
natural. Ju-won, con el rostro encendido, levantó la cabeza y gritó:
"¡Todavía
no entra! ¡Ah, espera...!"
Seung-chan,
que mantenía las nalgas blancas abiertas con ambas manos, empujó la punta de su
pene en el orificio forzado. Aunque el agarre de sus manos era rudo, Ju-won se
sintió aliviado al notar que el movimiento de entrada era lento como de
costumbre, por lo que se esforzó en relajar la parte inferior de su cuerpo. Sin
embargo, independientemente de su voluntad, el estrecho conducto succionó el
pene de Seung-chan con más fuerza.
"Haa...
mierda..."
Las
feromonas de Ju-won se intensificaron aún más. En condiciones normales,
Seung-chan habría dudado entre seguir o parar, confundido por si Ju-won estaba
sufriendo o disfrutando, pero esta vez, sin vacilar, hundió su pene hasta el
fondo. El simple hecho de que la próstata fuera presionada por el tronco erecto
hizo que el interior de Ju-won sufriera espasmos de placer.
Embriagado
por las feromonas que le hacían perder el sentido de la realidad y por la
sensación de su pene siendo apretado rítmicamente, Seung-chan soltó un gemido
bajo y abrazó la espalda delgada que se agitaba bajo él. Pasando los brazos
bajo las axilas para sujetar con firmeza sus hombros, comenzó a mover su cadera
contra la espalda de Ju-won.
"¡ugh!
¡Ah! ¡ugh! ¡ugh!"
"Ju-won..."
Seung-chan
murmuró con voz ronca pegando los labios al oído de Ju-won.
"Me
gustas un montón... carajo... te amo..."
Incapaz
de contenerse, Seung-chan volcó sus sentimientos mientras hundía su pene
profundamente y machacaba con su cadera el interior de Ju-won, quien,
totalmente inmovilizado, solo podía arañar las sábanas con la única mano que
tenía libre. Ju-won jadeaba y, de vez en cuando, hundía la frente en la cama
como si no pudiera soportarlo más. En esos momentos, las densas feromonas que
percibía gracias a la pastilla le confirmaban a Seung-chan cuán excitado estaba
Ju-won.
Viendo
sus sombras fundidas en una sola sobre el respaldo de la cama, Seung-chan
arremetió con más fuerza. Al mismo tiempo que estallaba un gemido agudo y fino,
los pies de Ju-won, que colgaban temblorosos, patalearon bajo Seung-chan
empujando las sábanas. Sus dedos, blancos por la tensión, se deslizaban
continuamente contra la cama en una última resistencia ante el orgasmo
inminente.
"¡Mgh,
h-hng, mmmh...!"
Tras
soltar un gemido largo, como si se quedara sin aire mientras tensaba todo el
cuerpo, Ju-won se desplomó de repente y hundió la cara en la almohada.
Seung-chan, escuchando esos jadeos que nunca antes le había oído —parecidos a
los de un animal pequeño—, aceleró el ritmo de sus embestidas contra el cuerpo
inerte de Ju-won.
El
cuerpo relajado se sacudía sin resistencia. Con las venas marcadas en la frente
y el cuello, Seung-chan vibró por todo el cuerpo en el momento de la
eyaculación. Enterrando el rostro en la nuca empapada de sudor, descargó dentro
de Ju-won el deseo acumulado durante una semana en una liberación más larga de
lo habitual.
Sentado
en la bañera junto a Seung-chan, Ju-won mantenía los ojos cerrados apoyando la
espalda en su pecho. Tras dejar que Seung-chan limpiara lo que había descargado
en su interior, no le quedaban fuerzas ni para mover un dedo. Había expulsado
bastante líquido junto con el semen, y su cuerpo, ya agotado de por sí, terminó
por rendirse.
Escuchando
el sonido de las gotas de agua cayendo del grifo, Ju-won tomó las manos de
Seung-chan que lo rodeaban por la cintura bajo el agua y dijo:
"La
dueña... dice que volverá al local a partir de la próxima semana..."
"Sí,
me lo dijo mi tía."
"Pero
para que ella pueda retirarse temprano... en su lugar..."
Ju-won
dudó un momento y abrió los ojos. Quizás por la timidez, las palabras que había
practicado durante toda la semana para decirle a Seung-chan no salían con
facilidad. Haciendo un esfuerzo, miró hacia el techo del baño y cobró valor.
"Dijo
que un día a la semana no haré el turno noche y saldré por la tarde."
"Está
bien, descansa un poco. Te vas a desmayar si seguís matándote así. Simplemente
mandalo a Hong Kyusung."
Como
no podía ver la expresión de Ju-won, Seung-chan soltó su cintura y, en broma,
le apretó las mejillas. Mientras recibía los juegos de Seung-chan, que estiraba
y soltaba sus mejillas flacas sin lastimarlo, Ju-won terminó de decir lo que
tenía preparado.
"El
día que salga temprano... ¿puedo ir a verte?"
"……."
"Vernos
solo un día a la semana... creo que es un poco difícil."
La
mano que jugueteaba con sus mejillas se detuvo. Ju-won buscó las manos de
Seung-chan, las sujetó y continuó:
"A
veces no puedes venir si estás ocupado... así que, si voy yo..."
"……."
"Seung-chan,
me gustas."
"……."
"Siento
no haber... dicho mucho estas cosas."
Tras
terminar su discurso, Ju-won giró la cintura. Se dio la vuelta para mirar a
Seung-chan, quien permanecía en silencio desde hace un buen rato.
Seung-chan
mantenía los labios firmemente apretados mientras su rostro se encendía por
completo. Con las manos sujetas por Ju-won, no tenía cómo ocultar su cara, que
estaba roja como un tomate. El aspecto que no encajaba con la imagen habitual
de Seung-chan resultó infinitamente encantador a los ojos de Ju-won. Al ver a
Seung-chan avergonzado, pensó que había hecho bien en armarse de valor después
de todo.
"Así
que no vuelvas a tomar pastillas como esas nunca más."
La
voz indiferente resonó bajo en el baño. Seung-chan asintió dócilmente al sentir
el afecto hacia él en el tono seco y sin altibajos.
Fue
bueno poder oler las feromonas de Yang Ju-won por las que sentía curiosidad,
pero no creía que algo como lo de hoy volviera a suceder. Incluso sin
feromonas, podía sentir y saber cuánto le quería ese omega.
Para
decirlo en el lenguaje de ellos, que tanto había odiado, era porque se trataba
de su omega.
4
Seung-on
no podía despegarse del espejo desde la mañana. Con el flequillo peinado hacia
atrás con cera, le sacaba la lengua a su reflejo como si fuera algo increíble,
o pasaba por delante fingiendo que no miraba solo para detenerse y entablar una
guerra de miradas interminable consigo mismo. En cambio, Seung-chan no se miró
al espejo ni una sola vez. Se sentía tan extraño con su propia imagen que temía
que, si se veía, su cuerpo —ya de por sí más tenso que nunca— terminara de
petrificarse.
Hoy
era el día en que conocerían a los trabajadores sociales que habían cuidado y
vivido con Ju-won desde los diecinueve años hasta que nació Seung-on. Cuando
Ju-won le dijo de repente que quería presentarle a esos trabajadores, que eran
como sus mentores, Seung-chan, que estaba bebiendo cerveza, se atragantó y
soltó una ráfaga de tos. Sabiendo lo que esas personas significaban para
Ju-won, quien no tenía familia, Seung-chan pudo entender lo que se siente al ir
a saludar a los padres de una pareja.
Compró
ropa formal nueva y se quitó todos los piercings de los lóbulos de las orejas.
No tenía que preocuparse por el olor a cigarrillo. Por suerte, hacía cuatro
meses que había dejado de fumar, tras quedar impactado al ver a Seung-on frente
al humidificador fingiendo que fumaba.
"Seung-chan,
la ropa."
"¿Eh?"
Seung-chan,
que deambulaba por la habitación incapaz de quedarse quieto, soltó un sonido
distraído. Ju-won, tras recoger el celular de Seung-chan que estaba sobre el
escritorio, se puso de puntillas para arreglar el cuello de la camisa de su
pareja, que estaba doblado hacia adentro. Seung-chan, que se había quedado
tieso por los nervios, agachó la cabeza tarde.
Si
el plan fuera solo encontrarse con los trabajadores sociales, ¿no habría estado
tan tenso? Pero al organizar la cita, terminó sumándose su tía, por lo que la
situación tomó, sin querer, la forma de una presentación formal entre familias.
"¿Te
sientes incómodo por conocer a los profesores?"
Ju-won,
tras arreglarle el cuello, le preguntó con preocupación al ver a Seung-chan
pálido como un papel. Seung-chan, olvidando enderezar la espalda que mantenía
inclinada para estar a la altura de Ju-won, preguntó:
"¿Parezco
alguien con muy mala educación?"
"……
No."
"¿Por
qué tardaste en responder?"
Seung-chan,
detectando al instante esa vacilación de apenas 0,1 segundos, rodeó a Ju-won
con un abrazo. Estrechando el cuerpo que vestía un cárdigan fino, soltó un
alarde sin sentido.
"Si
se oponen a que estemos juntos, mierda, simplemente te llevaré conmigo y
escaparemos."
"¿Por
qué habrían de oponerse los profesores?"
Ju-won
estalló en una carcajada ante la idea absurda de Seung-chan. En los centros de
bienestar para castas sobraban los alfas pandilleros; entre ellos había muchos
que no solo flaqueaban ante las distracciones de la adolescencia, sino que
tenían personalidades realmente retorcidas y causaban problemas graves desde
temprano. Un Gye Seung-chan, que solo era rudo por fuera pero de corazón
blando, no llegaría ni a la categoría de pandillero a ojos de los trabajadores
sociales, para quienes detectar si alguien tenía malas intenciones o no era pan
comido. A Ju-won le pareció tierno que Seung-chan se preocupara por nada. En el
fondo, no le disgustaba ver nervioso a ese hombre que solía ser grosero por
igual con cualquiera que no fuera de su agrado.
"Chicos,
¿están listos?"
Seung-chan
y Ju-won, que estaban abrazados, giraron la cabeza y abrieron la boca al mismo
tiempo al ver a la tía aparecer tras abrir la puerta. No solo era sorprendente
verla maquillada y con el cabello arreglado con secador, sino que lucía
impecable en un traje azul marino perfectamente planchado que nadie sabía
cuándo había comprado.
Ante
los dos hombres estupefactos, la tía posó con los pulgares metidos en los
bolsillos del pantalón de vestir.
"¿Qué?
¿Parece que ya me puedo casar?"
Seung-chan,
tras contemplar atónito a su tía que preguntaba con picardía, frunció el ceño y
respondió:
"¿Por
qué se luce la tía en la presentación formal de otro?"
"¿Presentación
formal? Ju-won, ¿acaba de decir presentación formal?"
Ju-won
rió en silencio al ver a la tía señalando a Seung-chan en tono de broma. En ese
momento, Seung-on, que había estado merodeando frente al espejo del recibidor
embelesado con su propia imagen, entró corriendo a la habitación. Al descubrir
a su tío y a su papá abrazados, se metió entre las piernas de ambos.
La
tía, que miraba con una sonrisa a los tres hombres abrazados, se acercó y abrió
los brazos de par en par para estrechar a Seung-chan —a quien crió como a un
hijo aunque no compartieran sangre—, al agradecido Ju-won y al perrito
Seung-on, a quien amaba más que a nada en el mundo.
"Hijos
míos. Gracias por aparecer en mi vida."
"¿Qué
te pasa? No seas cursi."
Seung-chan
respondió alzando la voz a propósito, pero estaba tan conmovido como Ju-won,
quien mantenía los labios apretados mientras se le humedecían los ojos. Todos
los allí presentes sentían a qué se refería ella con 'vida' y qué significaba
ese agradecimiento. Cómo las presencias que aparecen de repente en medio de un
tiempo de soledad absoluta pueden cambiar el rumbo de una existencia.
Sus
vidas, que avanzaban lentas pero con paso firme, empezaban a parecerse entre
sí.
<Fin de la historia vida un perro, edición especial/>
