Episodio 97 y 98
Episodio 97
26.
“¿Dices que llegó un mensaje del ducado?”.
Cassian se detuvo en seco ante las palabras de
Penélope tan pronto como llegó al castillo. De inmediato, recordó un hecho que
había olvidado.
Vaya, pronto es el cumpleaños de mi madre.
Llevándose una mano a la frente y soltando un
profundo suspiro, lanzó una mirada hacia abajo. Dentro del coche del que
acababa de bajar, Bliss dormía roncando ruidosamente.
Tras perder el conocimiento como si se hubiera
desmayado, cuando despertó, el avión ya estaba en el hangar. Cuando el Conde se
quedó dormido, el capitán, tras pensarlo mucho, tomó la decisión de cambiar el
rumbo hacia Inglaterra en lugar de Suiza. Gracias a eso, Cassian descansó
profundamente sin ser interrumpido por nadie hasta que despertó por su cuenta.
Después de elogiar al capitán y a la
tripulación, Bliss seguía sumido en un sueño profundo incluso mientras subían
al coche que los esperaba para volver al castillo. Cassian llegó a sospechar si
no habría perdido el conocimiento, aunque, por supuesto, los sonoros ronquidos
confirmaban que solo estaba durmiendo.
El problema era qué hacer de ahora en
adelante. Con el sentimiento de quien vende su alma al diablo, le había mentido
a ese ‘cacahuate’ diciéndole que le gustaba, pero tras dormir a profundamente,
se dio cuenta de que había causado un desastre monumental.
Seguro que este pedazo de cacahuate se va a
poner insoportable.
Al imaginar cuánto más se descontrolaría ese
tipo, que ya de por sí era un torbellino, se le oscureció el panorama. Sin
embargo, llegó al castillo sin haber ideado ninguna solución ingeniosa, solo
para encontrarse con esta noticia inesperada.
Había olvidado el cumpleaños. Si no llega la
invitación, se me habría pasado por alto.
Por supuesto, si eso hubiera sucedido, estaba
claro que su padre se habría enfurecido más que su madre. Seguramente gritaría:
‘¡¿Cómo te atreves a olvidar el cumpleaños de mi preciosa Duquesa?! ¡¿Acaso no
agradeces ni el haber nacido?!’.
Sacudiendo la cabeza con un escalofrío, se
sumió en una profunda reflexión. Gracias a la mayordoma de la familia, que
siempre le informaba de los eventos grandes y pequeños del ducado desde que se
independizó, se sentía aliviado de haber evitado otra situación desagradable,
pero... había otro problema.
Exactamente, ese tipo.
“Krrr, krrr”.
Cassian miró con el ceño fruncido al capibara
que seguía roncando y volvió a hundirse en sus dilemas. Siempre que había un
evento en el ducado, Cassian, como único heredero, solía ir con antelación para
ayudar con los preparativos de la fiesta y la recepción. Si ya habían enviado
las invitaciones, la lista de invitados estaría decidida; tendría que ir para
ver qué tareas restaban.
Siguiendo el precedente, se quedaría en el
ducado entre dos semanas y un mes. Si dejaba a este capibara solo aquí durante
ese tiempo...
No, quién sabe qué desastre podría provocar.
Si no lo tenía frente a sus ojos para
controlarlo, no sabía qué locura cometería. Además, como Cassian le había dicho
que le gustaba, era seguro que esparciría el rumor por todas partes.
La boca de ese infeliz es más ligera que una
hoja de papel.
Al recordar al pequeño Bliss, que le contaba
todo a ‘Daddy’ apenas cinco minutos después de que le pidieran guardar un
secreto, se le erizó la piel. Era un 100%, no, un 1.000% seguro de que hablaría.
En menos de tres días, todo el mundo lo sabría. No, tenía que evitar eso a toda
costa.
... ¿Al final, esa es la única respuesta?
Por más que le daba vueltas a la cabeza, solo
había una solución. Cassian miró a Bliss con una mirada de desgana y soltó un
suspiro tan profundo que parecía que el suelo se iba a hundir.
***
“¿Eh? ¿Al ducado? ¿Yo?”.
Bliss, tras despertar, preguntó sorprendido
por lo que Penélope le acababa de contar. Penélope asintió con una sonrisa
radiante.
“Sí, así es. Pronto se celebrará la fiesta de
cumpleaños de la Duquesa. El Conde siempre va antes para ayudar con los
preparativos, y ha dicho que quiere que Bliss lo acompañe. ¿No es maravilloso?”.
Acto seguido, como si fuera a contar un
secreto, se inclinó hacia Bliss, que estaba sentado en la cama, y susurró.
“Pasó algo entre ustedes dos, ¿verdad? Se nota
en el ambiente. ¡Vamos, cuéntame! ¡Rápido! ¿Qué ocurrió?”.
Penélope preguntaba ansiosa. Al verla con los
ojos brillantes y las mejillas infladas por la expectativa, Bliss se rascó la mejilla
con torpeza.
“Bueno... el Conde me confesó que le gusto”.
“¡Lo sabía!”.
Penélope dio un salto y empezó a dar vueltas
bailando. Incapaz de contener su alegría, soltaba pequeños gritos, dio una
vuelta por la habitación y regresó a su sitio haciendo un paso de claqué.
“Por fin, por fin. Es tal como lo esperaba.
¿Ahora solo queda la boda? No, ¿primero será la anulación del compromiso de
Bliss? ¡Ah, qué ocupada voy a estar! Bliss, deja los preparativos de la boda en
mis manos. Tengo muchísimas ideas que he preparado desde los diez años. Te
enseñaré mi cuaderno secreto. He pensado en 101 tipos de ramos. Para el diseño
del anillo, busquemos en la marca que suele encargar la familia del Conde, algo
de última moda. Las joyas familiares se las irá entregando la Duquesa una por
una...”.
Penélope, que hablaba entusiasmada, se detuvo
al ver la expresión de Bliss. El sonido de sus pasos, que retumbaba
ruidosamente en el suelo, desapareció y el silencio inundó la habitación de
golpe.
“Bliss, ¿qué pasa? ¿Hay algún problema?”.
Era extraño. Sus corazones se habían
conectado, ¿por qué ponía esa cara? ¿Acaso estaba ansioso de tanta felicidad?
Mientras ella lo miraba ladeando la cabeza, Bliss respondió con una sonrisa
forzada.
“Ah, no es nada. Solo que... todavía no puedo
creerlo”.
“¡Ay, Bliss! Créelo. Para mí es evidente
cuánto se aman. Así que no tienes de qué preocuparte. Además, mira, te pidió
que lo acompañaras al ducado. ¿Sabes qué significa eso? ¡Significa que te va a
presentar formalmente al Duque y a la Duquesa!”.
Penélope juntó sus manos como si rezara, soltó
un ‘¡Kyaa!’ de emoción y volvió a mirar a Bliss.
“Ten confianza, Bliss. El corazón del Conde ya
está decidido. Ahora es como si tuvieras un camino de alfombra roja hacia el
altar frente a ti”.
Penélope extendió un brazo señalando a la
lejanía con seguridad. A diferencia de ella, Bliss seguía con una sonrisa
ambigua, justo cuando el sonido del teléfono rompió el momento.
“Vaya, es de la cocina. ¿Qué pasará?”.
Tras comprobar quién llamaba, Penélope ladeó
la cabeza y contestó. Tras escuchar un momento, pareció que debía irse y le
susurró a Bliss gesticulando con los labios.
‘Vuelvo enseguida’.
Bliss asintió indicando que estaba bien. Una
vez que Penélope salió apresuradamente, Bliss soltó un gran suspiro, como si hubiera
estado conteniendo el aliento.
¿Por qué me siento tan vacío?
Había tenido ese sentimiento desde que
despertó. Al verse acostado en la cama, era evidente que había regresado
mientras dormía. Cuando Cassian admitió que le gustaba, se sintió simplemente
emocionado, pero ahora que despertaba y pensaba en ello como una realidad, se
sentía extrañamente inquieto.
Además, eso de ir a saludar al Duque y a la
Duquesa...
Al pensar que Cassian hablaba en serio, su
mente se volvió aún más compleja. Ahora solo tendría que rechazar a Cassian de
golpe y marcharse, pero al pensar en dejar este lugar, sintió un vacío.
Tampoco podré volver a ver a Penélope.
Aunque ya no la consideraba su ‘alma gemela’,
los recuerdos compartidos con ella eran reales, por lo que de repente se sintió
solo. Por supuesto, extrañaba a su Daddy, a su Papá y a sus hermanos, pero la
despedida de este lugar también le resultaba dolorosa.
Penélope se sorprenderá mucho cuando sepa por
qué vine aquí.
Pero... ya no hay marcha atrás. El momento ha llegado.
Con Cassian planeando presentarlo a sus padres, no era momento de vacilar.
¡Había que poner las cartas sobre la mesa!
Bliss apretó los puños y se levantó. Decidió
no perder más tiempo e irrumpir directamente en la habitación de Cassian para
exigirle que se disculpara. Aunque le suplicara llorando, no pensaba
perdonarlo.
Mientras casi corría por el largo pasillo,
imaginó mil escenarios en su cabeza. Cassian disculpándose desanimado, Cassian
aferrándose a él mientras lloraba, Cassian desmayándose por el impacto...
“¡Señor Conde!”.
Imaginando finalmente a un Cassian
persiguiendo entre lágrimas el avión en el que él se marchaba, abrió la puerta
de golpe. En ese momento, Cassian, que acababa de terminar una llamada, apartó
el teléfono de su oreja y se dio la vuelta. Al encontrarse con la mirada de un
Bliss que se detuvo con aire triunfante, Cassian frunció profundamente el ceño.
“¿Qué quieres?”.
... ¿Eh?
Bliss se quedó helado y parpadeó. Un silencio
incómodo se apoderó de ambos.
Episodio 98
Vaya.
Al ver el rostro desconcertado de Bliss,
Cassian volvió en sí de golpe. Al recordar tardíamente su situación actual, un
escalofrío le recorrió la espalda en un instante. ¿Qué demonios acababa de
hacer? Había bajado la guardia por un momento.
Mira a ese capibara, está en shock. Tengo que
solucionar esto rápido, ya. Piensa, piensa rápido.
Preso del pánico, Cassian movió los ojos de un
lado a otro y forzó una sonrisa en sus labios.
“¿Qué pasa de repente? Mi... querido Blis...
Blair”.
Por poco se muerde la lengua. Tras superar a
duras penas la crisis, Bliss, que lo miraba con rostro ausente, parpadeó
rápidamente. Ante su reacción de quedarse solo contemplándolo con expresión
aturdida, como intentando comprender qué clase de situación era esta, Cassian
continuó hablando manteniendo su sonrisa forzada.
“Si corres así, podrías lastimarte. Tienes que
caminar con cuidado”.
De repente, sintió un dolor de estómago. Era
la primera vez que Cassian descubría que decir cosas que no sentía de corazón
podía enfermarlo. Tenía que deshacerse de ese pequeño demonio antes de que su
condición empeorara. ¡Rápido, ya!
“Bueno, Bli, Blair. Como ahora estoy ocupado,
más tarde...”.
“He venido porque tengo asuntos que tratar”.
Como si hubiera adivinado las intenciones de
Cassian de echarlo a toda prisa, Bliss declaró con altivez y entró por su
propia cuenta. Al verlo pasar a su lado como si fuera lo más natural del mundo
sin pedir permiso y sentarse cómodamente en el sofá, Cassian se quedó tan
estupefacto que por un momento perdió el habla.
¿Cómo se atreve ese cacahuate engreído?
Sin embargo, Cassian no pudo hacer nada. En el
pasado, lo habría tomado de la nuca de inmediato para echarlo de la habitación,
pero ahora no podía actuar así. Esto se debía a que su realidad había cambiado.
Específicamente, a una realidad donde ‘Cassian
estaba enamorado de Bliss’.
Cerrando los ojos, Cassian soltó un gruñido
ahogado desde lo más profundo de su garganta, exhaló un suspiro de resignación
y se giró hacia Bliss. El cacahuate seguía sentado en el mismo lugar, mirándolo
de reojo con una expresión analítica por alguna razón.
“Ahem”.
Reteniendo el tiempo con una tos falsa,
Cassian tomó una decisión y avanzó. Solo después de sentarse frente a Bliss en
el sofá y mirarlo a la cara, abrió la boca.
“¿Qué será eso tan urgente que tienes que
decirme? Mi... querido Bli, Blair”.
Aunque logró fingir una voz dulce, le fue
completamente imposible pronunciar la palabra ‘amor’. Al pasar por alto esa
palabra y superar la crisis una vez más, Cassian sonrió como si nada hubiera
pasado.
Había pasado toda su vida diciendo cosas que
no sentía o sonriendo con falsa familiaridad ante nobles hipócritas, entonces,
¿por qué le resultaba tan difícil ahora? Cassian no lograba comprenderse a sí
mismo, pero decidió concentrarse primero en el asunto presente. Lo primordial
era calmar a ese capibara que tenía el pelaje completamente erizado hacia él.
Aunque no tenía la menor idea de por qué lo miraba de esa forma tan huraña.
“Vine porque tengo algo que decir”.
Los ojos de Bliss se entrecerraron aún más al
repetir lo que había dicho antes. Cassian respondió de inmediato sin dar rodeos.
“Bien, habla”.
¿De qué querrá hablar para estar con el pelaje
tan erizado? ¿Será sobre ir al ducado? Penélope ya debe haberle avisado, así
que debe estar al tanto. Ah, ¿será que planea decir que no quiere ir? Bueno,
primero escucharé sus razones. Aunque tengo la firme intención de llevarlo
conmigo incluso a la fuerza.
No sé qué locura pueda cometer si lo pierdo de
vista...
“Dijo que yo le gustaba, ¿verdad?”.
Ante la pregunta de Bliss, Cassian interrumpió
sus pensamientos.
Ah, ¿era eso?
Al ver la expresión seria del capibara sentado
enfrente, creyó comprenderlo. Parecía que no podía creer las palabras que había
escuchado y quería confirmarlo. Solo entonces todo tuvo sentido. Había venido
corriendo hasta aquí porque, a pesar de haber viajado por su amor no
correspondido hacia Cassian, le resultaba increíble y quería verificarlo. Al
pensar en eso, la tensión en los labios de Cassian se relajó de forma natural.
Definitivamente es como un niño, no se puede
evitar.
“Sí, así es”.
Dijo Cassian con una voz mucho más relajada, y
añadió como si estuviera haciéndole un favor.
“Me gustas. ¿Ahora puedes creerlo?”.
Bien, ¿qué pasará ahora? ¿Acaso este cacahuate
romperá a llorar conmovido o...?.
Mientras se apoyaba relajadamente en el
respaldo del sofá esperando la reacción de Bliss, este murmuró manteniendo sus
ojos entrecerrados.
“Ya veo”.
Era una reacción que sugería que había tomado
una decisión. Ante un Cassian incapaz de predecir qué planeaba hacer, Bliss
finalmente declaró.
“Entonces, arrodíllese”.
Ante esas palabras tan repentinas, Cassian
dejó de pensar y se quedó mirando fijamente el rostro de Bliss.
¿Qué es lo que acabo de escuchar?
Dudando de sus propios oídos, se limitó a
observarlo, pero a Bliss pareció no gustarle su reacción y, con el rostro
completamente fruncido, repitió.
“Le dije que se arrodille, vamos. Rápido”.
Bliss lo apresuraba zapateando, pero Cassian
no se movió ni un milímetro. ¿De qué hablaba este pedazo de cacahuate?
“¿Estás soñando?”.
Preguntó con una leve risa, a lo que Bliss abrió
los ojos de par en par y protestó.
“¡Dijo que me amaba! ¡Entonces arrodíllese!
¡Ahora mismo! ¡Vamos!”.
Al observarlo impaciente y exigente, Cassian
pronto lo comprendió.
Ah, se refiere a eso.
Estuvo a punto de negar con la cabeza por la
incredulidad, pero se contuvo a duras penas.
Míralo, como dije, es solo un niño.
Al ver a Bliss mirándolo con tanta altivez
desde el frente, una risa floja se le escapó.
Bueno, si ya fui capaz de decirle que me
gusta, ¿qué tanto problema puede haber con hacer algo como esto?
Una vez tomada la decisión, la acción fue
inmediata. Se levantó del sofá sin perder el tiempo. Al dar un paso firme hacia
adelante, Bliss pareció tensarse y encogió los hombros. Cassian soltó una sutil
risa hacia él, quien incluso había pasado saliva ruidosamente, y para sorpresa
de Bliss, se inclinó sin dudarlo. Luego, flexionó una rodilla frente a Bliss y
lo miró desde abajo.
Hiiik.
En el momento en que sus miradas se cruzaron,
Bliss sintió que el corazón se le caía al suelo. ¡Por fin, realmente había
llegado este día! Sus hombros se sacudían notablemente mientras contenía la
respiración agitada. Era el momento de hablar.
¡Infeliz, he venido hasta aquí solo para
vengarme! ¡Discúlpate por el pasado, por haber insultado y difamado a mi
familia! ¡Por supuesto, no voy a aceptar tu amor!
Justo cuando inhaló profundamente para soltar
las palabras que tenía acumuladas en el pecho, Cassian sonrió de repente con
dulzura. Bliss se sobresaltó tanto que terminó tragándose las palabras que iba
a decir.
¿Qué? ¿Por qué... por qué sonríe?
Mientras se sentía desconcertado e incapaz de
reaccionar de inmediato ante la inesperada situación, Cassian tomó la mano de
Bliss.
¿Eh? ¿Eh?
Bliss estaba tan desconcertado que ni siquiera
pudo apartar la mano y se limitó a mirar. ¿Qué estaba haciendo ahora?
“Qué...”.
Cuando Bliss abrió la boca tardíamente para
hablar, antes de que pudiera formular una frase, Cassian inclinó la cabeza y,
acto seguido, una textura suave se sintió sobre el dorso de su mano.
Chup.
Pareció escucharse un leve sonido en alguna
parte. Bliss observó con los ojos abiertos de par en par y de forma ausente
cómo Cassian cerraba los ojos y besaba el dorso de su mano.
... ¿Qué?
Mientras permanecía sentado parpadeando con
sorpresa, Cassian levantó la cabeza. De inmediato sus miradas se encontraron y
Cassian esbozó una ligera sonrisa.
“Me gustas, BliBlair”.
Bliss no tuvo ninguna reacción. Seguía con los
ojos redondos como platos, limitándose a mirar a Cassian.
Me gustas, BliBlair.
¡Volvió a llamarme BliBlair! Se dio cuenta de
ese hecho, pero curiosamente no se sintió enojado. Esto se debía a que había
otra frase que capturaba mucho más su atención.
Me gustas, BlisBlair.
‘Me gustas’’.
En ese instante, el rostro de Bliss se
encendió en un rojo carmesí.
“¡Ahhh!”.
Sintiendo un calor tan intenso como si su piel
estuviera en llamas, se levantó de su asiento de un salto sin darse cuenta.
Cassian seguía mirándolo desde abajo con una rodilla en el suelo en el mismo
lugar. Ladeó la cabeza intrigado por su repentina reacción, frunció el ceño y
habló.
“¿Por qué de repente...?”.
“¡Ahhh, ahhh, ahhhhhh!”.
Antes de que pudiera terminar la frase, Bliss
soltó un grito y salió corriendo a toda velocidad. Ante su figura
desapareciendo como una flecha, Cassian parpadeó completamente desconcertado.
“... ¿Qué le pasa a ese tipo?”.
Hice exactamente lo que quería, pensó mientras
se levantaba y soltaba una risa. Al recordar el rostro de Bliss, rojo como un
tomate, las comisuras de sus labios se relajaron involuntariamente.
Es un poco lindo, después de todo.
