Episodio 107
Episodio 107
Cassian observó fijamente el rostro de Bliss,
quien miraba obstinadamente por la ventana. Por alguna razón, sus mejillas
infladas captaron su atención.
Parece que vuelve a estar enfadado por algo,
pensó, pero inexplicablemente, una sonrisa asomó a sus labios. Sin darse
cuenta, estuvo a punto de darle un ligero toque a esa tentadora mejilla, pero
rápidamente detuvo la mano que se extendía con la otra.
¿En qué estoy pensando?
Un desconocido sentimiento de autodesprecio le
arrancó un suspiro. Intentó ignorar a Bliss fijando su vista en el exterior
fingiendo indiferencia, pero ese momento no duró mucho. Sintió algo pesado
apoyarse de repente en su brazo.
... ¿Qué?
Al mirar de reojo, Cassian soltó un suspiro de
incredulidad. En ese corto tiempo, Bliss se había quedado profundamente
dormido. A juzgar por el suave sonido de sus ronquidos, era evidente que estaba
en un sueño profundo.
Era una situación absurda, pero por otro lado,
no era difícil de entender. El sol ya se había puesto y Bliss había pasado más
de cinco horas en la tienda probándose ropa, zapatos y eligiendo accesorios. Al
final, estaba tan exhausto que no pudo ni comer los dulces que tenía enfrente.
Sin embargo, al ver su mirada llena de arrepentimiento, Cassian le había pedido
al encargado que empacara los refrigerios...
“Krrr... pfff”.
Incluso durmiendo y roncando ruidosamente,
verlo abrazar con fuerza la bolsa de dulces le resultó increíble. Lo extraño
era que, en lugar de un suspiro de molestia, lo que salió de su boca fue una
risita contenida.
Se quedó contemplando en silencio el rostro de
Bliss, que dormía plácidamente. Sus suaves mejillas tenían un ligero rubor. Al
ver las comisuras de sus labios levemente elevadas, como si estuviera teniendo
un buen sueño, de repente sintió un impulso travieso.
Levantó lentamente la mano que antes había
reprimido. Sus dedos rozaron apenas su mejilla, pero Bliss ni siquiera se
movió. Movió la punta de sus dedos con vacilación. Tras acariciar la suave
mejilla, sus dedos se detuvieron al descender. Solo un poco más, si se movía
solo un poco más, los tocaría. Esos labios carnosos ligeramente entreabiertos.
Y lo que se ocultaba tras ellos, ese rojo que
contenía el aliento...
De repente, Cassian se sobresaltó, apartó la
mano y empujó la cabeza de Bliss hacia un lado. Bliss, dormido, fue empujado
sin fuerzas y estuvo a punto de golpearse contra la ventana, pero Cassian
reaccionó de inmediato y sostuvo su cabeza, evitando el impacto.
“Ummm...”.
Bliss frunció el ceño y soltó un pequeño
gemido, pero tras confirmar que volvía a caer en el sueño, Cassian retiró la
mano lentamente.
Lo que siguió, por supuesto, fue la
autocrítica.
¡Zas!
Cassian se abofeteó a sí mismo con fuerza,
haciendo que el sonido resonara, y luego hizo lo mismo en la otra mejilla.
Sintió un dolor ardiente, pero no le importó. No era suficiente. Para recuperar
el juicio, necesitaba golpearse unas cuantas veces más. Cerró los ojos con
fuerza y continuó abofeteándose repetidamente. Fuerte, cada vez más fuerte.
¿En qué estás pensando, Cassian Strickland?
¿Te has vuelto loco? Este niño es doce años menor que tú. Es solo un ‘pedazo de
cacahuate’. ¿En qué piensas respecto a alguien tan joven, un mocoso que ni
siquiera es adulto? Maldito pervertido loco. Enfermo mental, psicópata.
¡Zas, zas! El sonido de las bofetadas seguía
resonando con fuerza dentro del coche. En algún momento, los ronquidos de Bliss
se detuvieron, pero Cassian no se dio cuenta en absoluto. El sonido de sus
propios golpes era mucho más fuerte.
Este tipo se ha vuelto loco.
Bliss, que se había despertado por el
escándalo, estuvo a punto de gritar. Fue porque vio a Cassian abofeteándose sin
piedad mientras murmuraba insultos para sí mismo. Bliss abrió los ojos de par
en par por la sorpresa, pero Cassian no notó su mirada. El sonido de los
impactos era tan grande que el dolor debía ser considerable, pero él no se
detenía.
Qué... qué miedo.
Bliss cerró los ojos con fuerza y se pegó lo
más posible a la puerta. Incluso quitó el seguro del coche para saltar en caso
de emergencia. Mientras vigilaba a Cassian entreabriendo un ojo con total
tensión...
“Fuuuu...”.
Con un largo suspiro, él dejó de golpearse y
enterró el rostro entre sus manos. Ver su gran cuerpo inclinado hacia adelante
sin moverse lo hacía parecer sumido en una profunda agonía, pero Bliss seguía
sin entender la razón.
Mientras él contenía el aliento, se dio cuenta
de que el interior del coche estaba demasiado silencioso. Bliss ya no roncaba y
Cassian ya no se golpeaba.
¿Eh?
... ¿Eh?
Cuando Cassian también se dio cuenta de lo
mismo, Bliss comenzó a roncar de repente.
“Krrr, krrr, ¡khak!”.
Al inhalar apresuradamente, su tráquea se
bloqueó por un momento. Bliss se sobresaltó y se incorporó de golpe.
“Haaa, haaa”.
Con el rostro pálido, respiró profundamente y,
al recuperar la compostura, se quedó paralizado. No necesitaba girar la cabeza
para saberlo: sentía la mirada fija de Cassian sobre él.
¡En estos casos, lo que puedo hacer es...!
“Cof, cof2.
Bliss fingió una tos para ganar tiempo y se
giró hacia Cassian con una sonrisa forzada.
“Parece que he roncado demasiado”.
Ante esas palabras, Cassian frunció el ceño y
soltó secamente.
“Ve a un hospital”.
Bliss se quedó con la boca abierta, indignado
por su reacción mientras él giraba la cabeza bruscamente.
¿Qué? ¿Que vaya a un hospital? ¿Yo?
Sintió una oleada tardía de ira.
¡El que tiene que ir al hospital eres tú!
...Quiso decir eso, pero por supuesto, no
pudo. Al ver las mejillas de Cassian al rojo vivo, las palabras no salieron de
su boca.
No todas las verdades tienen que ser
reveladas.
Se hundió profundamente en el asiento y cerró
la boca con prudencia. A veces, es necesario guardar silencio. En su lugar,
mantuvo sus puños apretados con fuerza para contener su indignación durante un
buen rato.
29.
El día de la fiesta de cumpleaños del Duque,
afortunadamente, el clima estaba despejado y sin una sola nube. Entre la gente
que se movía ajetreada desde temprano, Cassian se levantó tarde y saludó a la
pareja ducal.
“Le dije a Bliss que descansara en su
habitación antes de salir hoy”.
Dijo la Duquesa con una sonrisa.
“Tendrá que conocer a mucha gente desconocida,
así que se cansará pronto, ¿verdad? Ve tú primero y supervisa los preparativos”.
“Sí, así lo haré”.
Respondió Cassian con prontitud, aunque no
precisamente porque estuviera de acuerdo con su madre. Solo quería evitar
alargar el tiempo o escuchar quejas sobre algo que de todos modos debía hacer.
Agradecida por la actitud dócil de su hijo, la
Duquesa añadió con una sonrisa radiante.
“Ayer compraron muchas cosas, así que tengo
muchas expectativas. Me pregunto qué tan radiante estará Bliss hoy en la
fiesta. Probablemente será el niño más hermoso de todos”.
“Sí, supongo que sí”.
Cassian respondió con desgana y se preparó
para retirarse. No quería recordar los eventos del día anterior y planeaba
escapar de allí, pero no fue tan fácil.
“Entonces, me retiro...”.
“Espera”.
El Duque detuvo a Cassian justo cuando iba a
levantarse. Cassian se detuvo en una postura incómoda mientras el Duque se
ponía de pie tras él y lo miraba.
“Cassian, sígueme. Hablemos un momento”.
Por alguna razón, el Duque lo llevó hacia el
despacho. Cassian se preguntaba de qué querría hablar, pero no tenía ni idea.
Solo podía adivinar vagamente que se trataría de algo relacionado con Bliss.
“¿De qué desea hablarme?”.
Una vez sentados a solas en el despacho,
Cassian preguntó por el motivo. El Duque asintió y, con un rostro serio,
comenzó a hablar.
“Es sobre Bliss”.
Tal como esperaba. Pero no podía imaginar qué
vendría después. Mientras lo observaba en silencio, el Duque continuó.
“¿Por casualidad ese niño está tomando
supresores?”.
“¿Perdón?”.
Ante la inesperada pregunta, Cassian no pudo
evitar pedir que repitiera. El Duque carraspeó varias veces con aire
avergonzado antes de explicarse.
“Es por esto. Cuando Bliss dejó este lugar
anteriormente, ya se había manifestado. Por lo tanto, ahora debería ser un
Omega, pero no percibo ningún aroma de él en absoluto. He oído que hay Omegas
con aromas muy débiles, ¿es ese el caso de Bliss?”.
“Eso es...”.
Cassian se quedó desconcertado ante tal
planteamiento. Al ver a su hijo vacilar sin decir nada, el Duque frunció el
ceño con expresión seria.
“Si Bliss está tomando supresores, ¿no
deberíamos tener cuidado con eso? Aunque no sé mucho, he oído que tomarlos por
mucho tiempo tiene efectos secundarios graves. En eventos como la fiesta de hoy
o en lugares con mucha gente, sería mejor tomarlos para ocultar el aroma, pero
¿no es innecesario tomarlos normalmente? Después de todo, nosotros y los empleados
somos todos Betas”.
