Epílogo. Green eyes

 


Epílogo. Green eyes

Ese día se le hizo un poco tarde.

Justo cuando estaba por salir de casa, un vecino subió a avisar que había una filtración desde su piso hacia el de abajo. Entre contactar al dueño de la casa y llamar al técnico, el tiempo se le escapó.

No tuvo más remedio que usar la motocicleta —aquella que Jang Ui-geon le había regalado hace tiempo y que últimamente casi no usaba a menos que fuera una emergencia—. Aun así, llegó a la casa de Ui-geon con el sol ya alto en el cielo, más tarde de lo habitual. Aunque ya le había avisado y sabía que él no estaría esperándolo con extrañeza, Chi-young sentía que debía apresurarse si quería pasar por allí antes de ir a su negocio.

Seo Chi-young pasaba por la casa de Jang Ui-geon casi todas las mañanas antes de ir a trabajar. Lo hacía para llenar con alimento los cuencos que Ui-geon había dejado junto a la puerta de la casa principal, para que los gatos callejeros pudieran comer.

Hace poco, debido a un asunto urgente, no pudo pasar. Pensó que, seguramente, Ui-geon les habría dado algo en su lugar, pero tal como había advertido tiempo atrás, él no les dio absolutamente nada. Los pobres gatos —aunque fueran callejeros— se quedaron sin comer ese día.

Desde entonces, Chi-young se aseguraba de pasar sin falta. Incluso si no podía hacerlo por la mañana, iba rápidamente al mediodía, después de recibir los intestinos y dejarlos remojando en la medicina. Estaba convencido de que, si él no iba, Jang Ui-geon realmente dejaría que los gatos pasaran hambre.

‘Ni siquiera son nuestras mascotas, ¿por qué se esfuerza tanto? No tiene que venir obligatoriamente si está cansado’, decía Ui-geon, pero por su expresión era evidente que sabía perfectamente que Chi-young terminaría viniendo.

Por eso hoy también, a pesar de que ya se acercaba la hora del almuerzo y bien podría haberse ido directo al local, Chi-young se apresuró hacia la casa de Ui-geon.

Mientras estacionaba la moto en el aparcamiento, se cruzó con un empleado que ya le resultaba familiar y lo saludó con una inclinación de cabeza. Al principio, el personal parecía extrañado de ver a Chi-young entrar y salir de la casa principal todos los días, pero con el tiempo se habían acostumbrado.

Al sacar la llave de la moto, Chi-young notó un auto desconocido estacionado a su lado y ladeó la cabeza. Los autos que veía cada mañana en el estacionamiento eran casi siempre los mismos. Como llegaba antes de que abriera el restaurante, solo solían estar los vehículos de los empleados, así que uno extraño destacaba de inmediato.

“No habrán abierto ya, ¿verdad?”, pensó mientras revisaba su reloj. Al confirmar que faltaba muy poco para la apertura, apuró el paso hacia la casa principal.

Al pasar junto a la estancia de invitados, notó que Jang Ui-geon no estaba allí. Eso significaba que probablemente estaba en la casa principal. Chi-young caminó casi trotando, abrió la puerta y entró. Sin embargo, se detuvo en seco antes de terminar de dar el segundo paso. Había descubierto a una persona desconocida en el interior.

Una mujer que parecía unos años menor que Chi-young estaba sentada en el corredor de madera. A su lado estaba Jang Ui-geon, terminando de anudarse la corbata. Chi-young se quedó allí parado, observando absorto a los dos, que conversaban sentados uno junto al otro con una actitud cercana y relajada. Fue la mujer quien lo vio primero.

“…… ¿Quién es usted? ¿Trabaja aquí?”

Al verla mirarlo de arriba abajo con los ojos muy abiertos por la curiosidad, Chi-young se puso nervioso al instante. Sin embargo, mientras la observaba parpadeando aturdido durante unos segundos, se dio cuenta de quién era.

Sus rasgos marcados y su apariencia fresca tenían, a pesar de la diferencia de género, un aire muy similar al de Jang Ui-geon.

“¡Ah, Chi-young!”

Al escuchar la pregunta de la mujer, Ui-geon giró la cabeza y, al ver a Chi-young, su rostro se iluminó con una gran sonrisa, como siempre. Terminó de ajustar el nudo de su corbata, se puso los zapatos y bajó del corredor al patio.

“¿Está todo bien con la filtración de la casa de abajo?”

“¿Eh? Ah, sí. Llamé a un técnico. Parece que tendrán que levantar el suelo cerca de la caldera, pero dicen que no tardarán mucho. Quedaron en volver mañana temprano.”

“Ya veo…… menos mal que no es nada grave.”

Mientras Ui-geon asentía y hablaba con naturalidad, la mujer, que seguía observando a Chi-young con curiosidad, exclamó alzando un poco la voz:

“¿Es un amigo de mi hermano mayor?”

‘Ah, lo sabía’, pensó Chi-young. Solo entonces Ui-geon pareció recordar la presencia de ella y se dio la vuelta. Pero antes de responderle, se dirigió a Chi-young señalándola:

“Ah, es cierto. Es la primera vez que se ven, ¿verdad? Es mi hermana menor. Pasó esta mañana a recoger algo y aquí sigue, insistiendo en que se va a quedar a comer.”

“Qué descarada, ¿no?”, añadió con una risita, dejando traslucir en su voz el afecto que sentía por ella. Chi-young le hizo una modesta reverencia y la saludó con timidez: “Hola, mucho gusto.”

Ella bajó al patio y se puso al lado de Ui-geon. Cuando Chi-young se inclinó, ella hizo lo mismo y lo saludó con una sonrisa encantadora: “Hola, es un placer.”

“Es la primera vez que lo veo. …… Parece demasiado amable para ser amigo de mi hermano. ¿Cómo terminó siendo amigo de alguien como él? Mi hermano parece buena persona, pero en el fondo es bastante quisquilloso.”

Como si se vengara por lo de ‘descarada’, ella hablaba mientras le daba codazos a Ui-geon en el costado. Cuando él frunció el ceño, ella mostró una sonrisa traviesa. Ui-geon suspiró y le despeinó el cabello que llevaba perfectamente arreglado. Ella soltó un pequeño grito.

“¡No hagas eso! ¡Acabo de venir de la peluquería hace un rato!”

“¿Y quién te manda a hablar mal de mí frente a mi pareja?”

En el momento en que Ui-geon soltó aquello con total naturalidad, ella, que se estaba arreglando el cabello con el rostro contraído, se quedó congelada como una estatua. Y Chi-young se quedó aún más petrificado que ella.

Al ver el asombro incómodo que asomaba en el rostro de la mujer, Chi-young entró en pánico. Sin saber qué decir, miraba alternativamente a Ui-geon y a ella con angustia.

Chi-young, que casi nunca hablaba de su orientación sexual con amigos o familiares, parpadeó desconcertado, preguntándose si estaba bien decirle algo así a la hermana menor. Recordó haber oído que la familia de Ui-geon ya lo sabía, lo que le alivió un poco, pero aun así los nervios no desaparecieron por completo.

Al ver a Chi-young sin saber qué hacer, Ui-geon esbozó una sonrisa amarga. Lo atrajo hacia sí, rodeándolo con un brazo, y le dio unas palmaditas ligeras en el hombro para tranquilizarlo. Aunque ante ese gesto tan íntimo y espontáneo, Chi-young se puso aún más nervioso bajo la mirada redonda de la joven.

“Está bien. No se ponga así de nervioso. Mi familia conoce perfectamente mis preferencias. Y ella en especial no es un problema. Entre todos los familiares que se tapan los ojos y los oídos fingiendo que no ven ni saben nada, ella es la única que se pone de mi parte.”

“……, ah……, sí……”

“Para que sepa, no es que sea así por tener una gran comprensión. Es que cuando me descubrieron en la secundaria y se armó un escándalo en casa, mi padre gritaba que le trajeran un palo para pegarme, y ella fue la que le trajo el palo de golf.”

“Dice que cuando me vio con la cabeza rota y me llevaron al hospital, recién ahí lloró a mares pidiendo perdón y diciendo que a partir de ese momento me dejaría hacer lo que yo quisiera”, añadió Ui-geon. De pronto, ella, con el rostro totalmente rojo, comenzó a lanzarle puñetazos. El sonido de los golpes en la espalda de él era bastante fuerte, y Ui-geon murmuraba exagerando el dolor: “¡Ugh!”

“¡¿Todavía sigues sacando ese tema cuando ya te pedí perdón mil veces?!”

“Es que junto con la cicatriz entre mi cabello, la herida en mi corazón también quedó marcada profundamente.”

Ella le dio dos o tres golpes más mientras Ui-geon murmuraba con fingida gravedad y dolor. “¡Ay, ay, mis heridas aumentan!”, decía él, pero su rostro también estaba lleno de risa.

Chi-young se quedó mirándolos absorto mientras bromeaban y se daban pequeños empujones.

Pensándolo bien, era la primera vez que veía a Jang Ui-geon con su familia. La forma en que trataba a su hermana menor, con una mirada llena de cariño, naturalidad y confianza, era distinta a cómo trataba a sus amigos.

Tal vez porque su mirada era demasiado directa y no se apartaba, Ui-geon, que se frotaba la espalda donde ella le había pegado, enarcó un poco las cejas hacia Chi-young como preguntando qué pasaba. Recién entonces Chi-young volvió en sí, sonrió con torpeza y sacudió la cabeza.

“No es nada…… es que me parece agradable. Que sean hermanos tan cercanos.”

“¿Eso cree? Yo creo que somos normales.”

“Además, desde que ambos nos fuimos de casa, no nos vemos tan seguido”, añadió Ui-geon mirando a su hermana. Ella asintió y respondió: “Sí, lo normal.”

Al ver a los dos asintiendo al unísono, Chi-young terminó por soltar una risa.

“Debe ser bueno tener una hermana tan linda.”

Cuando Chi-young dijo eso sonriendo, Ui-geon lo miró con extrañeza. Se quedó pensando un momento con la mirada perdida en el aire y luego sacudió la cabeza frunciendo el ceño.

“Creo que hubo un tiempo en el pasado en que era linda, pero ahora no es más que una señora. ¿Le había dicho que está casada? Ya es madre.”

Tras decir eso, Ui-geon guardó silencio y dejó escapar un suspiro, como si estuviera admirado de algo. “¿Ya pasó tanto tiempo?”, murmuró mientras miraba a su hermana.

“Bueno, ya tenemos esa edad. No sería raro que ni tú ni yo tuviéramos ya uno o dos hijos. …… Tú también deberías empezar a preocuparte por las arrugas.”

Mientras miraba a Jang Ui-geon doblar la espalda por el dolor al ser golpeado nuevamente por su hermana tras decir aquello, Chi-young bajó la cabeza con una sonrisa ambigua. Una sombra oscura cruzó fugazmente su rostro, pero de inmediato levantó la cabeza como si no pasara nada.

*

A la tienda de Seo Chi-young solía acudir una señorita que, de vez en cuando, parecía transformarse. Tendría unos veintidós o veintitrés años; aunque era difícil precisar la edad de una mujer, aún conservaba un aire juvenil.

Aparecía una o dos veces al mes para comer intestinos. No venía muy seguido, pero era lo suficientemente constante como para ser considerada una cliente habitual, al punto de charlar con naturalidad con Seo Chi-young mientras comía.

Su horario de visita no era fijo: a veces llegaba al atardecer y otras en plena noche, aunque lo normal era verla a última hora de la velada. En la mente de Chi-young, ella era ‘la señorita que se transforma’.

Tres de cada cuatro veces, venía con un aspecto de haber estado tirada en casa; la cuarta vez, pasaba de regreso de alguna salida, y la diferencia entre ambos aspectos era considerable. Tanto así que, al principio, él no se dio cuenta de que se trataba de la misma persona.

El día que Chi-young descubrió que la chica que venía con ropa deportiva holgada y el rostro desaliñado era la misma que la que aparecía con un vestido corto y lindo, con cara de ídolo de K-pop, se quedó boquiabierto. Ella se echó a reír y le dijo: ‘Todas las chicas somos así. ¿Acaso cree que dormimos con maquillaje y minifalda?’. Chi-young, que no tenía trato con mujeres, no tuvo más remedio que asentir dócilmente y creerle.

Ella lo visitaba cuando se acordaba y, en esas ocasiones, Chi-young disfrutaba conversar con ella. Era adorable. Tenía esa chispa propia de las chicas de hoy en día.

“¡Le juro que era un bombón total! ¡La probabilidad de conocer a alguien así en una cita a ciegas es menor que la de morir golpeado por un satélite que cae del cielo! ¡Fue increíble!”, exclamó ella.

“Jaja, un satélite…… Bueno, no deja de tener razón”, respondió Chi-young.

Hacía tiempo que no venía, y esta vez lo hacía de regreso de una cita que le había conseguido una amiga. No paraba de hablar de eso mientras comía; era evidente que el chico le había encantado.

Jang Ui-geon, que estaba sentado a su lado con la barbilla apoyada en sus manos entrelazadas, reía y le seguía la corriente.

No es que se hubiera sentado allí a propósito, simplemente coincidió. Como era su costumbre, Ui-geon había llegado tarde y esperaba a que la tienda cerrara sentado frente al mostrador mientras charlaba con Chi-young, cuando la joven entró y ocupó el asiento vacío a su lado.

Aunque Ui-geon y la chica no se conocían, ninguno de los dos era tímido y, con Chi-young de intermediario, Ui-geon comentaba sus anécdotas sin rastro de incomodidad. Ella asentía con entusiasmo y seguía hablando animadamente.

“Me preguntó qué quería comer y justo al lado había un puesto de intestinos. La verdad, era lo que más se me antojaba, pero no me atreví a pedir eso frente a un chico tan guapo que acababa de conocer, así que fuimos a comer espaguetis. ¡Pero no podía dejar de pensar en los intestinos!”, confesó ella.

“Por eso, en cuanto me despedí de él, vine corriendo hacia aquí”, añadió con una sonrisa traviesa mientras le sacaba la lengua a Chi-young. Él se rió y le preguntó: “¿Ah, sí?”.

Con los ojos brillantes mientras relataba su historia, se veía mucho más encantadora de lo habitual. Chi-young deseó sinceramente que le fuera bien con aquel chico.

“Aquí tiene un poco más, cortesía de la casa”, dijo Chi-young mientras servía una porción generosa en su plato.

“¡Guau! ¡Sabe que lo adoro, ¿verdad, señor?!”, exclamó ella con una sonrisa de oreja a oreja.

Chi-young le devolvió la sonrisa y un “Gracias”, pero al hacerlo se encontró con la mirada de Jang Ui-geon. Él lo observaba en silencio, con esa sonrisa cortés que siempre llevaba dibujada, pero por un momento a Chi-young le pareció que su expresión ocultaba cierto aburrimiento.

“¿Desea…… algo más?”.

Ui-geon lo miró fijamente un instante y luego le dedicó una sonrisa cálida con los ojos. “¿Qué tal si me tomo una cerveza?”, respondió con naturalidad. Su mirada era tan dulce que Chi-young pensó que lo del aburrimiento debió ser una figuración suya y fue a buscarle la bebida.

Mientras tanto, la joven terminó su plato. “¡Bueno, vendré de nuevo, señor! ¡Que venda mucho!”, se despidió agitando la mano con energía. Chi-young le devolvió el saludo con una sonrisa.

Se quedó despidiéndola hasta que ella desapareció de su vista, pero al notar que Ui-geon lo observaba intensamente, bajó la mano lentamente, extrañado.

“……?”

Chi-young parpadeó frente a él, preguntándose por qué lo miraba así. Ui-geon sonrió de nuevo.

“Parece que viene seguido esa señorita.”

“¿Eh? Sí, no muy a menudo, pero es una cliente constante.”

“Es curioso, no es común que una chica tan joven sea cliente habitual de una tienda de intestinos.”

“Es cierto”, asintió Chi-young riendo. Ui-geon bebió de su cerveza y pareció sumirse en sus pensamientos por un momento. Luego, volvió a sonreírle.

“Últimamente no tengo mucho trato con chicas jóvenes, así que hablar con ella después de tanto tiempo ha sido refrescante. Los jóvenes tienen mucha energía. …… Jaja, dicen que cuando uno empieza a decir estas cosas es porque ya se ha convertido en un ‘señor’. Supongo que ya lo soy.”

Chi-young esbozó una sonrisa ambigua. Él estaba acostumbrado a que lo llamaran ‘señor’ en el negocio, pero escuchar a Jang Ui-geon llamarse así a sí mismo le resultó extraño. La palabra no encajaba con el hombre atractivo y jovial que tenía delante.

Quiso decirle que no parecía un ‘señor’ en absoluto, pero le dio timidez y guardó silencio.

“Chi-young, ¿qué piensa usted cuando ve a una chica joven?”, preguntó de pronto Ui-geon.

“¿Eh?”, Chi-young parpadeó y, con gesto algo apurado, ladeó la cabeza. “Pues no lo sé……”. Nunca se había detenido a pensar específicamente en las mujeres jóvenes como un grupo, así que meditó su respuesta.

“Simplemente…… que es linda…… o que se ve llena de vida…… o que ojalá le vaya bien en el futuro……”

Al oír los titubeos de Chi-young, Ui-geon soltó una risita. Chi-young lo miró con extrañeza y él hizo un gesto ligero con la mano, restándole importancia.

“No, es solo que es tal como esperaba, o quizás no tanto…… Los hombres de nuestra edad suelen pensar otras cosas cuando ven a una chica joven.”

“…… ¿Y-y usted qué piensa, Ui-geon?”, preguntó Chi-young.

Ui-geon se detuvo. Por un brevísimo instante su sonrisa desapareció, para luego volver a formarse de manera algo vaga.

“Yo, bueno…… lo mismo que usted.”

Zanjó el tema y se humedeció los labios con la cerveza. Chi-young lo observó en silencio y luego simplemente asintió.

Lo que suelen pensar los hombres de su edad al ver a una chica joven.

Aunque no todo el mundo es igual, Chi-young sabía racionalmente a qué tipo de pensamientos se refería. Ideas que algunos calificarían de naturales y otros de malintencionadas; sin embargo, Chi-young no las tenía. Le era imposible tenerlas.

Para él, ellas no eran objetos de deseo sexual. Le resultaría más factible tener esa clase de pensamientos al ver a un chico joven, aunque tampoco era algo que le sucediera.

Chi-young miró de reojo a Ui-geon, que parecía sumido en sus pensamientos. Él era amable y sociable con todo el mundo, y hacía un momento se lo veía disfrutar de la charla con la joven. Seguramente habría sido igual con cualquier otra persona.

Y sin embargo.

“…….”

Chi-young bajó la mirada con cierta melancolía y se rascó la nuca. Se sentía…… extraño.

Mientras Chi-young observaba el mostrador con el ánimo algo sombrío, unos clientes que estaban en la parte interior de la tienda se acercaron. “La cuenta, por favor”, dijeron. Chi-young se obligó a salir de su ensimismamiento y se dirigió a ellos.

Tras los saludos de cortesía y la salida de los clientes, la tienda quedó solo para Chi-young y Jang Ui-geon.

Chi-young miró el reloj. Apenas pasaban las once de la noche. Era un día de semana a principios de mes; días en los que, por lo general, no había mucha clientela. Probablemente vendrían un par de grupos más como mucho, o quizás nadie más.

“¿Empezamos a recoger?”, preguntó Ui-geon, quien siempre lo ayudaba por las noches. Pero al preguntar, no se levantó de su asiento. Sabía que Chi-young no cerraría todavía.

“En un rato más”, respondió Chi-young con aire de disculpa. Ui-geon asintió sonriendo y se terminó la lata de cerveza de un trago.

Aunque los fines de semana Ui-geon solía mostrarse impaciente por cerrar antes, los días de semana no lo presionaba tanto. De hecho, últimamente incluso los fines de semana lo esperaba hasta las doce.

Sin embargo, a veces —no siempre, pero sí con bastante frecuencia—, Ui-geon parecía tener prisa por cerrar la tienda puntualmente a las doce, incluso en días laborales.

Parecía que hoy era uno de esos días.

Después de eso llegó otra mesa de clientes, pero no se quedaron mucho; comieron y se marcharon pronto. Y poco después, llegó la hora de cerrar.

Ui-geon, que había estado inusualmente callado, se levantó al ver que el reloj marcaba las doce. Y le preguntó a Chi-young:

“Chi-young, ¿está bien si empiezo bajando la persiana?”

Chi-young se quedó paralizado. Se había estado levantando junto a él, pero se detuvo a medio camino y lo miró fijamente durante unos segundos. Ui-geon esperaba su respuesta en silencio.

“…… ……Ah…… ……Sí.”

Chi-young murmuró bajando la cabeza lentamente. Sintió que Ui-geon sonreía.

Sin atreverse a levantar el rostro, que sentía arder hasta la nuca, Chi-young comenzó a llevar los platos vacíos al fregadero mientras a sus espaldas resonaba el estruendo de la persiana metálica al bajar. Bajó una parte y luego la otra —aquella que normalmente solo cerraban cuando ya habían recogido todo—. Con la persiana bajada hasta la altura de las rodillas, el interior de la tienda ya era casi invisible desde afuera.

Y, mientras Chi-young seguía frente al fregadero con los hombros rígidos, sintió que Ui-geon se acercaba por detrás.

‘Chi-young’, susurró Ui-geon mientras lo abrazaba por la espalda y mordisqueaba suavemente el lóbulo de su oreja. Chi-young se encogió por reflejo, pero buscó los labios de Ui-geon que recorrían su oreja, su nuca y su mejilla, y giró la cabeza dubitativo para besarlo. Luego, escuchó la risa silenciosa de él cerca de su oído, mientras su propio rostro se encendía por completo.

 

 

Jang Ui-geon y Seo Chi-young se veían casi todos los días. Por la mañana, cuando Seo Chi-young pasaba por la casa de Jang Ui-geon, y por la noche, cuando Jang Ui-geon iba al local de Seo Chi-young; lo habitual era encontrarse dos veces al día. Incluso si por algún compromiso no podían coincidir en uno de esos momentos, se veían en el otro, por lo que pasaban juntos prácticamente cada jornada.

Nada había cambiado demasiado respecto a antes. Todavía ellos seguían encontrándose por la noche los días de semana para charlar sobre lo ocurrido en el día y caminaban juntos hasta la casa de Seo Chi-young para despedirse; los fines de semana, a menos que surgiera algo, pasaban todo el tiempo juntos, disfrutando de momentos de intimidad.

Sin embargo, últimamente también compartían gestos de amantes durante los días de semana.

A veces, mientras charlaban sentados uno frente al otro esperando la hora de cerrar, entrelazaban y acariciaban sus dedos por debajo del mostrador. En otras ocasiones, justo antes de salir del baño, se daban un beso furtivo y fugaz con el otro que esperaba afuera, o Jang Ui-geon lo abrazaba de repente con fuerza antes de despedirse frente a la casa de Seo Chi-young.

Y de vez en cuando, aunque con menos frecuencia:

“Chi-young. Ahora mismo, su cara tiene el color de un tomate.”

Jang Ui-geon se rió. A pesar de que era algo que ya había sucedido varias veces, Seo Chi-young no sabía cuándo lograría acostumbrarse; incapaz de mirarlo a los ojos, giró la cabeza. Pero como no podía ocultar el intenso carmín de su rostro, Jang Ui-geon besó suavemente esa mejilla encendida.

Sus labios se deslizaron pronto hacia abajo. De la mejilla a los labios, rozando la nuca, y bajando más allá.

“Ya está erecto……. Y eso que el clima ya no está tan frío. ……No se puso así por el frío, ¿verdad?”

Una risa baja llegó a los oídos de Seo Chi-young, quien se esforzaba por evitar la mirada con la cabeza girada. Al mismo tiempo, Seo Chi-young encogió el cuerpo de un salto, tragándose un pequeño gemido.

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“…―!!”

Sus ojos se fijaron en la camisa que había arrojado descuidadamente sobre la mesa. Sin embargo, no tenía margen para pensar en ella. Su mente se puso en blanco ante la sensación de los labios succionando uno de sus pezones y los dedos de Jang Ui-geon pellizcando y frotando el otro.

Seo Chi-young se tapaba la boca con la mano, haciendo un esfuerzo sobrehumano para no dejar escapar ningún gemido, pero no podía contener los sonidos nasales que se filtraban entre sus dedos en breves intervalos. Su cabeza ardía ante la sensación de sus pechos siendo acariciados con insistencia y el sonido de sus propios quejidos.

――De esta manera, ocasionalmente, también unían sus cuerpos en el local.

Bajaban la persiana metálica dejando apenas un pequeño resquicio para que nadie pudiera ver desde afuera, y allí dentro se fundían el uno con el otro. Por lo general, se limitaban a caricias intensas para aliviar el deseo, y solo en raras ocasiones llegaban a la penetración. Como era incómodo hacerlo dentro del negocio, casi nunca llegaban a ese punto.

Probablemente hoy también terminarían con caricias profundas, a juzgar por el esmero con el que Jang Ui-geon acariciaba a Seo Chi-young mientras frotaba su pene contra él a través de la abertura de su ropa.

“Chi-young realmente le encanta que le succione los pezones. Su reacción es distinta a la de otras zonas erógenas. ……Tal vez le guste más esto que sus propios genitales.”

Jang Ui-geon se rió mientras succionaba alternadamente ambos pezones de Seo Chi-young, jugueteando con su lengua. Aunque reía como si estuviera asombrado, no apartó los labios de su pecho hasta que Seo Chi-young, cada vez más sensible, comenzó a temblar de pies a cabeza y a sacudir la cintura de forma evidente.

A pesar de que sus pechos estaban tan sensibles que el exceso de estímulo empezaba a doler, Seo Chi-young no podía pedirle a Jang Ui-geon que se detuviera. Sentía que si apartaba la mano de su boca, los sonidos vergonzosos que ya se escapaban por su nariz estallarían en gritos.

¿Cuándo apartaría los labios de allí? Donde fuera, por favor, en cualquier otro lugar.

Sin embargo, aunque Jang Ui-geon apartaba los labios de los pezones de Seo Chi-young por un momento, se quedaba observándolos mientras los frotaba lentamente con los dedos, como si los admirara, para luego volver a morderlos suavemente.

“Sus pezones, Chi-young, están más grandes que la primera vez que estuvimos juntos. El color también se ha oscurecido. Han cambiado desde entonces. ……¿Sabe que ahora, tanto por tamaño como por color, son más provocativos que los de una mujer?”

Lamía con la punta de la lengua los pezones que se erguían firmes y rojos como si estuvieran inflamados, mientras hablaba en voz baja con un tono ronco cargado de excitación. Al mismo tiempo, el movimiento de su mano, que subía y bajaba rodeando su pene, se volvía cada vez más rápido.

“……es así, …―usted lo hi-zo…―!”

Mordió sus labios e intentó tragarse el gemido, pero el reclamo de Seo Chi-young, que jadeaba con impotencia, no llegó a salir con claridad. Ante la sensación de ser succionado con fuerza, como si quisiera devorarlo por completo, terminó soltando un gemido donde se mezclaban el llanto y el placer.

Mientras frotaban sus penes el uno contra el otro, la entrepierna comenzó a humedecerse. Jang Ui-geon tampoco volvió a hablar. En lugar de palabras, su respiración agitada y apresurada se mezclaba con el sonido húmedo del roce entre sus cuerpos.

“…―!!”

Poco después, Seo Chi-young encogió el cuerpo al alcanzar el clímax. Inmediatamente después, Jang Ui-geon también eyaculó, mojando el pene de Seo Chi-young.

Sosteniendo el cuerpo de Seo Chi-young, que estaba a punto de desplomarse de rodillas por la falta de fuerzas, Jang Ui-geon sacudió los restos de deseo que aún quedaban en su parte inferior.

Le dio un beso lánguido y placentero, y luego lo tomó en brazos para sentarlo sobre la mesa. Se limpió un poco su propia entrepierna, se vistió someramente y luego comenzó a limpiar el cuerpo de Seo Chi-young con más cuidado.

“……, yo, yo lo haré…….”

Seo Chi-young, que se había quedado sentado aturdido y sin fuerzas, reaccionó de golpe encogiéndose y sujetando la muñeca de Jang Ui-geon cuando este extendió la mano hacia su entrepierna para limpiarlo meticulosamente. Sin embargo, Jang Ui-geon apartó suavemente la mano de Seo Chi-young con una sonrisa y le dio un beso.

“Yo lo haré. Es porque quiero hacerlo. Lo que sea.”

Habló con suavidad pero con firmeza. Limpió la parte inferior de un Seo Chi-young que dudaba sin saber qué hacer, subió el cierre de su pantalón y luego tomó la camisa que había dejado sobre la mesa para ponérsela.

Pasó sus brazos por las mangas y comenzó a abrochar los botones desde abajo. Cuando solo faltaban tres o cuatro botones superiores, de repente mostró una sonrisa traviesa y volvió a succionar el pecho de un Seo Chi-young que estaba sentado dócilmente. ¡Ah!, Seo Chi-young saltó soltando un gemido extraño por la sorpresa y miró a Jang Ui-geon con los ojos muy abiertos; él, con una sonrisa serena como si nada hubiera pasado, terminó de abrocharle los botones restantes.

“Listo, terminado.”

Solo después de abrocharle hasta el último botón del cuello, Jang Ui-geon dio un paso atrás. Seo Chi-young bajó de la mesa con movimientos dubitativos. Al levantar la mirada con timidez, se encontró con que Jang Ui-geon mantenía su sonrisa de siempre.

Seo Chi-young agachó la cabeza profundamente. Jang Ui-geon, mirándolo desde arriba, soltó una risita que pareció un suspiro.

“Ha pasado tanto tiempo desde que estamos así……, ¿qué voy a hacer si todavía se avergüenza tanto?”

Besó ligeramente la coronilla de Seo Chi-young y dijo con tono alegre: “Entonces, ¿terminamos de recoger rápido y nos vamos?” mientras comenzaba a moverse. Seo Chi-young se quedó un momento mirando sus propios pies en silencio antes de levantar la vista para observar la espalda de Jang Ui-geon.

Al verlo subir las sillas sobre las mesas con agilidad y buen humor, Seo Chi-young soltó un suspiro inaudible.

Más que vergüenza ―aunque también lo sentía―, la verdad era que se sentía un poco melancólico.

* * *

Seo Chi-young observó con extrañeza la delgada línea que cruzaba la mejilla de Yoon Jun-young. Era una herida horizontal, del largo de un dedo meñique, situada en medio de su mejilla y no parecía nada serio. Era tan fina como un hilo; de no haber estado tan roja justo en el centro de su cara, ni siquiera la habría notado.

“Jun-young, ¿se ha raspado con algo?”

A pesar de que Chi-young preguntó con curiosidad pero sin darle mayor importancia, Yoon Jun-young, quien acababa de sentarse con expresión impasible y murmuraba “un plato de intestinos, por favor”, frunció el ceño de inmediato.

Era raro verlo cambiar de expresión tan rápido, ya que normalmente era un hombre de pocos gestos, así que Chi-young parpadeó confundido mientras lo miraba. Jun-young chasqueó la lengua y se cubrió la mejilla con la mano.

“¿Se nota mucho?”

“¿Eh? …… Sí.”

Chi-young vaciló un instante pero terminó respondiendo con franqueza. Jun-young volvió a chasquear la lengua y arrugó el rostro en una mueca de disgusto antes de soltar un suspiro que sonó a lamento.

“……, tal vez no debería ir a casa hoy…….”

Al oír ese murmullo preocupado que parecía dicho para sí mismo, Chi-young abrió mucho los ojos y guardó silencio.

‘Oh, no será que...’, pensó Chi-young, y su sospecha debió reflejarse claramente en su mirada fija, porque en cuanto Jun-young hizo contacto visual con él, agitó la mano con fastidio.

“No fue Kang-hee. Ese tipo, por muy fuerte que discutamos, nunca me pone la mano encima; en todo caso, soy yo quien le pega a él. Esto no fue Kang-hee, fue esa mujer...―.”

Sin embargo, en medio de su apresurada explicación, Jun-young se calló de golpe con cara de haber cometido un desliz. Chi-young, que estaba vertiendo alcohol sobre los intestinos en la plancha, detuvo sus manos por un segundo, pero luego, sin decir palabra, tomó el condimento y lo puso encima.

Parecía que acababa de escuchar algo problemático.

Al ver a Jun-young con el rostro contraído por el arrepentimiento de haber hablado de más, Chi-young se sintió en un aprieto.

¿Qué parte de lo dicho era el problema? ¿Que a veces peleaba fuerte con Kwon Kang-hee? ¿Que Kwon Kang-hee recibía golpes de él? Y, además…….

Si se hubiera quedado callado, Chi-young no habría preguntado nada más, pero Jun-young lo miró de reojo, frunció el entrecejo y, tras un largo silencio, habló.

“Al salir de la facultad, esa mujer estaba esperando. La conocía de haberle visto la cara una vez. Simplemente se acercó sin decir nada, me dio una bofetada y se fue. Eso fue todo. El anillo me raspó y dejó la marca. …… ¿Se nota mucho?”

Jun-young acarició su mejilla y preguntó con preocupación. Chi-young ladeó la cabeza ante la incomprensible mención de una mujer que abofeteaba a Jun-young de la nada, pero volvió a mirar la herida. Quiso decirle que no se notaba para que se sintiera mejor, pero la mentira no le salió fácil; dudó un momento y ofreció la mejor respuesta que pudo.

“……, bueno, se nota un poco…….”

“¿Tanto como para que Kang-hee no pueda pasarlo por alto……?”

“……, ……, creo que no lo pasará por alto…….”

Por supuesto, no era una herida grave y parecía que sanaría sin dejar rastro en un par de días, pero seguía siendo una línea roja en medio de la mejilla. Incluso bajo la luz amarillenta del local en la oscuridad de la noche destacaba; esperar que Kwon Kang-hee no la notara —y más tratándose de Jun-young— era pedir demasiado.

Sin embargo, Chi-young parpadeaba pensando que uno puede lastimarse un poco en la vida y preguntándose si era necesario preocuparse tanto por la reacción de Kang-hee, o quién sería esa mujer, mientras Jun-young soltaba un suspiro amargo delante de él. Como aceptando que ya no había remedio.

“Supongo que no se puede evitar, es algo que me toca asumir. Al fin y al cabo, es como si le hubiera robado el novio a alguien. Y justo antes de la boda. …… Debo considerar que tuve suerte de que fuera una mujer tranquila y que todo terminara en una bofetada…….”

“Pero a Kang-hee le va a molestar si se entera”, añadió Jun-young chasqueando la lengua.

Solo entonces Chi-young comprendió quién era esa mujer y se quedó sin palabras. No sabía qué decir.

La mujer a la que Yoon Jun-young le había quitado el novio —aunque la realidad fuera algo distinta— justo antes de casarse.

“…….”

Chi-young bajó la cabeza con melancolía.

Detrás de la vida de esas dos personas a las que él miraba con afecto y bendecía sinceramente, debía haber alguien sufriendo. Una mujer que, tal vez, podría haber tenido una vida tranquila y normal junto a Kwon Kang-hee.

Y ahí estaba Jun-young, quien tras ser golpeado por ella no decía nada y solo se preocupaba por si aquello heriría los sentimientos de Kwon Kang-hee.

Como si notara el aire sombrío de Chi-young, Jun-young arqueó las cejas y contrajo los labios.

“No hace falta que ponga esa cara. Kang-hee no se va a enfadar conmigo. Solo que se pondrá mal por mí, y eso es lo que quiero evitar…….”

Jun-young pareció decidirse a no darle más vueltas y observó los intestinos que Chi-young salteaba con su rostro habitual de calma. Chi-young miró por un largo rato la comida que se doraba para Jun-young y, de repente, preguntó en voz baja.

“Kwon Kang-hee, ……este, ……antes solo salía con mujeres, ¿verdad?”

“Así es. Nunca había oído que ese tipo tuviera nada con un hombre. …… Yo también me luzco, declarándome a alguien así. Qué valor tuve. Aunque después pasé más de diez años sufriendo por amor.”

“Pensándolo bien, le he arruinado la vida varias veces: hice que se cancelara su boda, lo arrastré por el camino de la homosexualidad”, murmuró Jun-young con indiferencia. Sin embargo, Chi-young, que ya se había vuelto cercano a él, pudo notar que esa voz indiferente ocultaba un matiz de tristeza.

“Pero……, Kwon Kang-hee no se arrepentirá ni querrá volver atrás, estoy seguro.”

Sí, era imposible que fuera de otra manera.

Chi-young siempre los había observado desde el otro lado del mostrador. Probablemente él los había visto juntos más veces de las que ellos se miraban entre sí. Siempre veía a Kwon Kang-hee con los ojos fijos en Yoon Jun-young.

Era una mirada totalmente distinta a la que usaba para mirar a Chi-young o incluso a Jang Ui-geon. Sí, una mirada intensa y recta que superaba incluso la que Jang Ui-geon le dedicaba a Jun-young hace mucho tiempo.

Por eso, era imposible que Kwon Kang-hee se arrepintiera.

“Lo sé.”

Jun-young respondió con naturalidad a las palabras de Chi-young.

“Si fuera algo de lo que realmente pudiera arrepentirse, esto no habría llegado tan lejos. Habría vivido bien con esa mujer y habría cortado el contacto conmigo. …… Es solo que esta es una culpa que siento yo solo. No tiene nada que ver con Kang-hee. …… No se lo digo porque sé que se sentiría incómodo si supiera que me siento culpable.”

Chi-young solo pudo asentar en silencio ante la confesión de Jun-young.

Un sentimiento que nace por el otro, pero que no tiene que ver con él; una emoción que me pertenece solo a mí.

“…….”

Mientras Jun-young comía con ganas los intestinos que Chi-young le servía, refunfuñando sobre cómo inventar que se había raspado en el laboratorio porque ese tipo, aunque parece despistado, tiene una intuición de demonio, Chi-young se mantuvo en silencio.

Quizás queriendo romper ese silencio denso, Jun-young habló como si recordara algo.

“Por cierto, me enteré de que Chi-young conoció a Ui-yoon hace poco. Ella me estuvo preguntando con mucha insistencia qué clase de persona es usted.”

“¿Eh?”

Chi-young preguntó desconcertado, sin saber a quién se refería. Jun-young también pareció extrañado.

“¿No fue así? Me dijeron que se conocieron en casa de Ui-geon hace unos días. Incluso se saludaron.”

“……, ah……, ¿se refiere a la hermana menor de Ui-geon?”

Chi-young tardó un momento en darse cuenta y asintió. Luego se detuvo y miró a Jun-young con curiosidad.

“¿Usted y la hermana de él se conocen?”

“Ah, solía ir mucho a esa casa desde que éramos niños. Nos conocemos desde tan pequeños que ni siquiera lo recuerdo bien.”

Jun-young hablaba con naturalidad; después de todo, era tan cercano a esa familia que llamaba ‘tía’ a la madre de Jang Ui-geon. Era imposible que no conociera a los hermanos.

Jun-young guardó silencio un momento, como pensando algo, y luego continuó.

“Ui-yoon es un poco estricta, pero es una buena chica. Si se portó de forma desagradable, fue solo por preocuparse por su hermano, así que no le dé vueltas.”

“Oh, no, para nada……”

Chi-young agitó las manos rápidamente, recordando a la hermana que lo había observado con una mirada que parecía analizarlo por completo, pero que no le había dicho nada malo ni le había hecho malas caras. Por supuesto, no se la veía encantada ni complacida, pero Chi-young sabía que no es común que una familia reciba con alegría inmediata a un hombre que su hermano presenta como pareja.

“Como saben que Ui-geon tuvo relaciones serias con mujeres hasta la secundaria ―y que incluso después de salir del armario, como es bisexual, a veces salía con chicas―, supongo que la familia aún guarda esperanzas. Parece que sus padres todavía desean que él cambie de opinión incluso ahora, que se case formalmente y tenga hijos. Aunque dicen que ya no se lo mencionan directamente.”

“Ya veo”, asintió Chi-young. No era algo difícil de entender. Al contrario, lo entendía tan bien que――.

“…….”

Chi-young pensó en la sombra que se había instalado en un rincón de su mente últimamente. No era una sombra tan grande o seria como para oscurecer su relación, pero era una pequeña mancha que ensombrecía un rincón de su corazón. …… Sí, una sombra que nació por Jang Ui-geon, pero de la que él no tenía la culpa; era una sombra que le pertenecía solo a Chi-young.

Tras un largo silencio, Chi-young habló como si hablara para sí mismo.

“…… Yo nunca he salido con una mujer, …… ni siquiera las he mirado nunca con ese interés, así que no lo sé bien, pero Ui-geon, si se lo propusiera, podría casarse perfectamente y llevar una vida convencional.”

Una sonrisa amarga se dibujó levemente en sus labios. Chi-young se rascó la nuca con timidez al sentir la mirada de Jun-young sobre él.

A Jang Ui-geon originalmente le gustaban las mujeres. Si no hubiera empezado a pensar en cómo sería estar con un hombre porque se enamoró del hombre que tenía delante, Yoon Jun-young, probablemente ahora estaría caminando por una vida de lo más ordinaria.

Jun-young lo observó fijamente un momento y murmuró con naturalidad mientras comía.

“Él siempre tuvo relaciones bastante complicadas con las mujeres desde joven, así que a veces bromeábamos con Kang-hee diciendo que acabaría siendo padre antes de terminar la secundaria.”

Pero, interrumpiendo su tono casual, Jun-young frunció el ceño y añadió: “No, pero yo creo que es una suerte que Ui-geon haya conocido a Chi-young. De verdad.” Esas palabras, que sonaron como una disculpa, contenían una sinceridad tan profunda que Chi-young sonrió con timidez.

“Sí, gracias. …… Pero yo también lo pienso a veces. Que quizás para Ui-geon habría sido mejor conocer a una buena mujer y vivir así.”

Mientras murmuraba eso para sí mismo, Chi-young vio el rostro ligeramente contraído de Jun-young y, desconcertado, agitó la cabeza rápidamente.

“No, no es nada importante. Solo... fue un pensamiento que me vino a la mente. Es que, bueno, al verlos juntos a él y a su hermana――al principio, cuando por un momento no supe que era su hermana, ver a dos personas tan atractivas juntas me hizo pensar que se veían muy bien, y solo por eso…….”

Sin embargo, a mitad de su balbuceo, su voz se fue apagando. Sentía que, cuanto más hablaba, más malentendidos podía generar.

Seo Chi-young reflexionó con gesto de apuro y, tras soltar un suspiro silencioso frente a Yoon Jun-young, quien esperaba con paciencia, comenzó a elegir sus palabras con cuidado.

“De verdad, no lo digo con otra intención. No pienso que Jang Ui-geon no me quiera, o que yo haya arruinado la posibilidad de que él viva bien con una mujer; no pienso eso. Sé muy bien cuánto me quiere él. Me parece que me quiere apenas un poquito menos de lo que yo lo quiero a él. Y eso, bueno, eso es querer muchísimo. ……No, no es eso lo que quería decir……, pero, simplemente…….”

“…….”

La mirada de Yoon Jun-young, fija en un Seo Chi-young que se ponía rojo y tartamudeaba, se entrecerró ligeramente. Bajo esa mirada que parecía decirle ‘a ver, continúa’, Seo Chi-young se apresuró a seguir.

“Solo que, a veces pienso en las cosas que él habría disfrutado si hubiera seguido un camino convencional――cosas que, en cierto modo, ha perdido al estar conmigo――. Al verlo con su hermana como una pareja de jóvenes apuestos, pensé que le habría sentado muy bien estar de novio con una mujer hermosa, y además, últimamente me da por pensar que, de hecho, Jang Ui-geon encajaría mejor con una mujer porque――.”

Pero Seo Chi-young, que hilaba sus palabras con dificultad, se detuvo de golpe. Con la boca abierta y los ojos yendo de un lado a otro, su rostro se encendió en un instante. Yoon Jun-young lo observaba fijamente, esperando con curiosidad el resto de la historia, pero Seo Chi-young se limitó a mover los ojos de un lado a otro durante un buen rato antes de cerrar la boca con el rostro aún más congestionado.

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“E-en fin, ……simplemente tengo esos pensamientos. ……No es, no es nada importante.”

“…….”

Tras esperar un poco más y notar que Seo Chi-young no parecía tener intención de explicar por qué se había puesto tan rojo de repente, Yoon Jun-young dejó los palillos sobre el plato, donde ya se había terminado todos los intestinos. En su lugar, tomó el vaso de agua y murmuró:

“Yo, por el contrario, pensaba que a alguien como Chi-young le sentaría muy bien encontrar a una buena persona, formar una familia normal y vivir así.”

“¿Eh?”

“Porque Chi-young parece que sería un gran padre y un gran esposo……. Incluso lo hablé con Jang Ui-geon hace tiempo――antes de que él y usted tuvieran esta relación――. Decíamos que Chi-young viviría muy bien si conocía a alguien tan dócil y bueno como usted.”

“Bueno, él también es un buen tipo, no es que sea malo”, añadió Yoon Jun-young de forma distraída como quien elogia a un amigo, mientras se encogía de hombros ligeramente.

“Al final, antes de que Chi-young pudiera conocer a esa persona dócil y buena, ese tipo lo atrapó, así que el juego terminó. Pero es posible que Jang Ui-geon piense de forma similar. Él, en su momento…… es decir, antes de salir con usted――pero cuando ya le agradaba como buen amigo y hablaba de usted cada vez que se encontraba conmigo o con Kang-hee――decía a menudo con su propia boca: ‘Alguien como Chi-young debería conocer a una persona igual de buena y estable para vivir felices. Si puedo ayudarlo, tengo que hacerlo’――incluso decía que había decidido ayudarlo.”

“Pensándolo bien, es gracioso. ¿Después de decir eso va él y se lo queda?”, murmuró Yoon Jun-young frunciendo el ceño. Incluso torció el gesto como si el agua le supiera amarga.

Seo Chi-young escuchaba aquellas palabras atónito y bajó la cabeza con timidez.

Era un sentimiento complejo.

No sabía si sentirse feliz o decepcionado. Le alegraba mucho que lo hubieran valorado bien, elogiado y cuidado desde hacía tiempo; pero, por otro lado, le daba algo de pena que, aunque fuera en el pasado, él hubiera dicho que debía ayudarlo a estar con otra persona.

Sin embargo, tras meditarlo, Seo Chi-young decidió quedarse con la parte feliz. Después de todo, era algo que había pasado antes de que ellos tuvieran esta relación.

Al ver a Seo Chi-young asintiendo para convencerse a sí mismo con un brillo de alegría, Yoon Jun-young añadió con indiferencia:

“Así que, Chi-young, no ande deprimido pensando cosas innecesarias por culpa de él. Quizás, después de todo, la gente piense de forma parecida. ……Además, ese tipo, antes que sacrificarse para buscar la felicidad ajena, es de los que buscaría su propia felicidad aunque tuviera que sacrificar a los demás, a pesar de lo que parece.”

“A ver, no es un mal tipo, es alguien bastante decente”, agregó de nuevo Yoon Jun-young, como cumpliendo el trámite de elogiar a su amigo.

Seo Chi-young sonrió y asintió diciendo: “¿Ah, sí?”.

Aunque agradecía sus palabras de consuelo, esa sombra de incertidumbre que lo hacía sentir un poco apenado y melancólico no se desvaneció del todo, y su sonrisa pronto se volvió borrosa.

*

Kim Kyung-chul tenía una expresión de profunda satisfacción y orgullo, mientras que Seo Chi-young contemplaba con asombro la misteriosa labor de la genética.

El bebé que Kyung-chul traía en brazos era pequeño en cada detalle. Su cabeza —que, por supuesto, comparada con su cuerpo parecía grande—, sus manos y sus pies; todo en él era diminuto. Aun así, cada rasgo parecía una versión reducida de Kim Kyung-chul: los ojos, la nariz, la boca e incluso lo regordete de sus extremidades.

"Fotos de lo que antes veía, se parece mucho más ahora……."

Seo Chi-young murmuró admirado y Kim Kyung-chul respondió complacido:

"¿Verdad que sí?"

Luego, con un tono como si estuviera concediendo un gran favor, añadió:

"¿Quieres cargarlo tú también?"

Y le extendió al bebé. Seo Chi-young, un poco desconcertado al ver que el niño ya estaba prácticamente en sus brazos, lo recibió con un 'oh'. Lo sostuvo con torpeza, con sumo cuidado para no dejarlo caer, y aunque su postura era rígida y algo incómoda, el bebé lo miró con ojos bien abiertos, como si no le molestara en absoluto. Entonces, como si Chi-young fuera de su agrado, apoyó su cabecita contra su pecho.

Seo Chi-young bajó la mirada hacia el bebé con una sensación extraña. Era un sentimiento difícil de describir, pero era muy agradable. Le inquietaba sostener a esa vida tan pequeña y frágil, pero el calor de ese bebé regordete apoyándose dócilmente contra él le transmitía una calidez indescriptible.

"Vaya, parece que le agradas a nuestro Hyung-jin."

Kim Kyung-chul fanfarroneaba en broma diciéndole que debería sentirse honrado. Seo Chi-young le dedicó una sonrisa tímida y volvió a mirar al niño con el corazón acelerado por la novedad. 'Vaya……', exclamó para sus adentros con asombro.

"Realmente se parece mucho a usted, Kyung-chul."

Murmuró Jang Ui-geon, que estaba al lado de Seo Chi-young observando al bebé. Kim Kyung-chul se iluminó de inmediato y se giró hacia él:

"¿A que sí?"

El orgullo de Kim Kyung-chul era tal que, incluso ante Jang Ui-geon —a quien normalmente apenas podía dirigirle la palabra por lo imponente que le resultaba—, se mostró sonriente y relajado, comentando con naturalidad:

"Nuestro hijo es muy apuesto, ¿verdad?"

"Démelo a mí. Yo también quiero cargarlo un momento. …… ¿Le parece bien?"

Cuando Jang Ui-geon extendió las manos hacia Seo Chi-young pidiéndole permiso a Kim Kyung-chul, este asintió con satisfacción:

"Eh, claro, adelante."

"Venga, ven aquí."

Dijo Jang Ui-geon recibiendo al bebé con movimientos expertos. El niño, que parecía sorprendido por el constante cambio de brazos, lo miró con los ojos muy abiertos mientras Jang Ui-geon le sonreía con calma.

"Te pareces mucho a tu papá."

Le dijo mientras lo mecía suavemente. Aunque el bebé no lloró, tampoco parecía estar muy a gusto con Jang Ui-geon; con gesto de pocos amigos, retorció su pequeño cuerpo para mirar a su alrededor hasta que vio a Seo Chi-young y estiró los brazos hacia él balbuceando.

Sin embargo, Jang Ui-geon no pareció notar el rechazo y, con una sonrisa que denotaba lo tierno que le parecía el niño, continuó meciéndolo mientras le daba la espalda a Seo Chi-young. Este, por su parte, se quedó observando fijamente a Jang Ui-geon en lugar de al bebé.

Le resultaba muy extraño ver a Jang Ui-geon cargando y arrullando a un niño con tanta naturalidad. No es que fuera algo inesperado; Seo Chi-young ya había notado que a Jang Ui-geon debían gustarle los niños, pues solía saludar con la mano a cualquier pequeño con el que cruzara miradas en la calle. Después de todo, también le gustaban los animales y era amable con los ancianos. Básicamente, era un hombre tierno con los más débiles.

'……Tal vez el hecho de que terminara saliendo conmigo también tenga un poco que ver con eso…….'

"Parece que le gustan los niños. Se le da muy bien cuidarlos."

Comentó Kim Kyung-chul con admiración mientras Seo Chi-young estaba sumido en sus pensamientos. Jang Ui-geon, que sostenía al bebé en una postura estable mientras le daba palmaditas, sonrió con los ojos:

"Ah…… es que mi sobrino todavía es pequeño, así que estoy acostumbrado a cuidar bebés. Aunque la gente no suele creer que se me dé bien."

"¿Eh? Para nada. Yo creo que sería un buen padre."

Lo elogió Kim Kyung-chul de inmediato. Jang Ui-geon guardó silencio un momento, limitándose a sonreír, y luego respondió:

"Gracias."

Hacía mucho que Kim Kyung-chul no aparecía, y esta vez lo había hecho de la nada cargando a su hijo para presumirlo. Con la cara típica de un padre bobo, se dedicó a alardear de su bebé frente a un Jang Ui-geon con quien normalmente le costaba hablar. Jang Ui-geon asentía mientras miraba al niño con ojos llenos de risa.

Seo Chi-young observó a los tres sentados amigablemente antes de dirigirse hacia el interior del local al escuchar el llamado de un cliente. Mientras encendía la plancha para preparar otra ración de intestinos, observaba desde el mostrador cómo conversaban de temas cotidianos. De vez en cuando, respondía con un par de palabras a los comentarios que le lanzaban.

Al ver a Jang Ui-geon, que incluso después de devolverle el bebé a Kim Kyung-chul seguía mirándolo ocasionalmente con ojos risueños, Seo Chi-young terminó bajando la cabeza. Sí, era en momentos como este cuando, aun sabiendo que no era su culpa, no podía evitar sentirse melancólico al pensar en las cosas que Jang Ui-geon estaría disfrutando ahora mismo si hubiera seguido un camino convencional.

Por supuesto, el hecho de que Jang Ui-geon tuviera relaciones con hombres no tenía nada que ver con Seo Chi-young, y él nunca había albergado sentimientos negativos sobre su relación. Solo ocurría así, de vez en cuando. Era solo a veces cuando se volvía consciente de esa sombra.

Mientras Seo Chi-young trabajaba, Kim Kyung-chul decidió que era hora de irse y se levantó con el bebé en brazos. No habían pasado más de veinte o treinta minutos, pero murmuró con un gesto un tanto ansioso:

"¡Uy!, si vuelvo ahora mi mujer se va a enfadar, me va a preguntar a dónde me he llevado al niño."

A pesar del posible regaño, el flamante padre bobo tenía una cara que gritaba que no había podido resistir las ganas de presumir a su hijo. Se despidió de Seo Chi-young y luego de Jang Ui-geon antes de marcharse. Jang Ui-geon se quedó mirando fijamente la dirección por la que se alejaba Kim Kyung-chul, como si estuviera sumido en sus pensamientos, y Seo Chi-young lo observó a él en silencio.

Poco después, Jang Ui-geon se giró hacia Seo Chi-young y, al cruzar miradas, le dedicó una sonrisa:

"Pensaba que hacía mucho que no venía, pero no me esperaba que trajera al niño. Kim Kyung-chul es muy audaz al sacar solo a un bebé de pocos meses. Mi hermana nunca sacó a mi sobrino sola hasta que cumplió el año."

Jang Ui-geon habló con tono alegre. Seo Chi-young también sonrió, mirando hacia donde Kim Kyung-chul ya había desaparecido de la vista:

"Aunque no venía por aquí, hablábamos de vez en cuando por teléfono, y siempre era solo sobre el bebé. Parece que últimamente está completamente embobado con él."

"Eso parece. Hoy se ha portado como un padre bo……, ah, perdón."

Jang Ui-geon se interrumpió y soltó una risa avergonzada. Seo Chi-young no pudo evitar reírse. 'Vaya, no era el único que pensaba lo mismo'.

"Parece que cuando nacen los hijos, las visitas de los amigos se vuelven menos frecuentes. …… Aun así, Kim Kyung-chul parece contactar a menudo con usted, Chi-young."

Jang Ui-geon le dirigió una mirada sonriente. Seo Chi-young asintió con una sonrisa. Es un viejo amigo; aunque su amistad no es tan antigua como la de otros, se conocen desde la secundaria. El vínculo nunca se rompió a pesar de los años.

"Es uno de mis pocos amigos valiosos. Nos seguiremos viendo por mucho tiempo. …… Quién sabe si realmente, como dijo Kyung-chul, ese niño vendrá algún día a este local como cliente cuando crezca."

Aunque el deseo de Kim Kyung-chul no era lo más apropiado, para Seo Chi-young era una esperanza que le llenaba de alegría. La idea de seguir viendo a sus seres queridos durante mucho tiempo siempre es una esperanza emocionante. Sí. Al igual que aquella promesa de verse durante cincuenta años con el hombre que tenía sentado delante.

Al recordar aquello, Seo Chi-young bajó la cabeza avergonzado, mientras Jang Ui-geon lo observaba en silencio. Entonces, él dejó el vaso y habló:

"Ya veo. Me preguntaba cómo estarían las cosas, ya que parecía que últimamente no hablaban tanto. …… Es un buen amigo."

Ante el comentario de Jang Ui-geon, quien a pesar de ser también compañero de clase seguía manteniendo cierta distancia con Kim Kyung-chul, Seo Chi-young asintió con entusiasmo. Pero entonces, ladeó la cabeza con curiosidad. Todos habían sido compañeros en la misma clase, pero no se tuteaban.

En su caso con Jang Ui-geon era comprensible por la costumbre del respeto tras el reencuentro. Pero el caso de Kim Kyung-chul era curioso, ya que Jang Ui-geon solía ser muy sociable.

"……, la, la próxima vez que se encuentre con Kyung-chul, ¿por qué no intenta hablarle con más confianza?"

Seo Chi-young sugirió aquello con cuidado. Por un instante, Jang Ui-geon puso una cara extraña, como si hubiera escuchado algo totalmente inesperado, pero pronto esbozó una sonrisa casual:

"Sí, en otra ocasión."

Aunque sus palabras fueron afirmativas, respondió con evasivas. Al verlo, Seo Chi-young se rascó la cabeza extrañado, pero decidió no decir nada más.

"Pero si alguna vez vuelven a quedar Kim Kyung-chul y Chi-young, llámeme a mí también. Para que nos reunamos y charlemos todos."

Jang Ui-geon le habló con una sonrisa y Seo Chi-young también asintió:

"Sí. …… Pero como últimamente viene muy de vez en cuando, no sé cuándo será."

¿Es así? —preguntó Jang Ui-geon con una sonrisa casual, como si no tuviera importancia.

“Antes solía venir de repente muy tarde en la noche diciendo que quería beber algo, pero supongo que desde que nació el bebé le ha surgido un sentido de responsabilidad; casi ha dejado el alcohol y parece que vive con más empeño.”

Responsabilidad……, murmuró Jang Ui-geon, como si reflexionara por un momento, antes de asentir con facilidad.

“Aunque si miras alrededor, hay muchos casos así. Supongo que las personas se vuelven así cuando tienen hijos. Por supuesto, hay quienes adquieren ese sentido de responsabilidad y otros que no lo hacen en absoluto. ……Chi-young sin duda sería de los primeros.”

Eso también de forma bastante extrema, añadió en tono de broma mientras reía. Seo Chi-young balbuceó con timidez: “Ah……, ¿es así?”. Aunque sabía que nunca habría un niño en su vida, al pensarlo, le pareció que probablemente sería así.

Seo Chi-young se rascó la nuca con cierta vergüenza y miró de reojo a Jang Ui-geon. Al verlo sumido en sus pensamientos con esa sonrisa en el rostro, murmuró de repente:

“Ui-geon también quiere a los niños, ¿verdad?”

“¿Eh?”

Jang Ui-geon arqueó las cejas y dirigió su mirada hacia Seo Chi-young. Al cruzar sus ojos, sonrió abiertamente y asintió: “Bueno, supongo que sí”.

Golpeó suavemente su vaso de agua, que estaba medio vacío, y tras pensar en algo por un momento, habló de pronto con una sonrisa:

“La verdad es que incluso llegué a pensar en adoptar.”

Ante esas palabras tan inesperadas, Seo Chi-young abrió mucho los ojos. Jang Ui-geon le dedicó una sonrisa con los ojos a un atónito Chi-young que no dejaba de parpadear.

“En nuestro país es difícil que una persona soltera traiga a un niño a casa por la realidad, pero si se investiga bien, no es algo imposible. Lo pensé de manera bastante seria, pero……”

Tras dejar la frase en el aire por un instante, guardó silencio y concluyó brevemente: “Lo dejé”. Seo Chi-young no supo qué decir de inmediato, pero preguntó con torpeza: “Ah, ¿por qué?”.

En lugar de responder, Jang Ui-geon miró fijamente a Seo Chi-young. Observó con intensidad a Chi-young, quien le devolvía la mirada con cuidado, sin saber qué estaba pasando por su mente, y finalmente soltó un suspiro tranquilo mientras sonreía.

“Simplemente, por esto y aquello, sentí que de todos modos no iba a funcionar.”

Ante la respuesta evasiva de Jang Ui-geon, Seo Chi-young quiso decir algo más, pero terminó cerrando la boca. Sintió que, de alguna manera, era por su culpa. No sería un problema solo suyo, pero para dos hombres viviendo juntos, traer a un niño era, se mirara por donde se mirara, algo excesivo. Por mucho que a él le gustaran los niños.

Seo Chi-young se sintió un poco melancólico y bajó la vista hacia sus pies.

Jang Ui-geon, notando su estado, habló con un tono lleno de risa: “Pero. El bebé realmente se parece mucho a Kim Kyung-chul. Mientras lo miraba, no pude evitar reír porque me recordaba constantemente a cómo sería Kim Kyung-chul en la escuela secundaria.”

Seo Chi-young parpadeó ante el comentario repentino y soltó una risa ligera: “Es cierto, realmente se parecen mucho”.

Sin embargo, recordando que Jang Ui-geon había dicho una vez que ‘apenas recordaba que estaban en la misma clase, pero no tenía una memoria clara’ sobre Kim Kyung-chul, Chi-young ladeó la cabeza con duda.

“Pero usted dijo que no recordaba bien la época de la secundaria.”

“Sí, pero me resultó muy fácil imaginar el punto medio entre ese bebé y el Kim Kyung-chul actual. Se parecen tanto padre e hijo.”

Ciertamente, cuando Seo Chi-young vio la foto del bebé por primera vez, sintió como si el proceso de crecimiento del niño se dibujara solo. En ese camino que unía al recién nacido con la imagen actual de Kim Kyung-chul, también estaba su apariencia de la secundaria, lo que hizo que Chi-young sonriera con nostalgia.

“Es verdad”, dijo riendo Seo Chi-young mientras Jang Ui-geon lo observaba fijamente. Tras reír en silencio por un rato, Chi-young se dio cuenta de que Ui-geon escudriñaba cada rincón de sus ojos, nariz, boca y rostro, y poco a poco dejó de reír. En su lugar, parpadeó con extrañeza.

“……?”

Jang Ui-geon observó durante un buen rato a un Seo Chi-young que, aunque se esforzaba por mantener el contacto visual, se ponía cada vez más rojo, y finalmente soltó una risita.

“Es que me ha dado un poco de pena no poder ver a un hijo de Chi-young.”

Seo Chi-young se quedó petrificado. Jang Ui-geon continuó, como si realmente lo lamentara, con un tono casi de suspiro:

“Al igual que Kim Kyung-chul, si Chi-young tuviera un bebé que se le pareciera tanto, podría intentar recordar cómo era usted en la secundaria rastreando mi memoria.”

Cómo era esa imagen de los tiempos de la escuela de la que solo quedaban recuerdos borrosos.

Seo Chi-young recordaba vívidamente cada detalle de Jang Ui-geon, pero para Jang Ui-geon no era igual. De pronto recordó cuando, en una ocasión, Ui-geon mencionó de pasada con un tono de verdadera envidia: ‘Chi-young tiene suerte. Porque conserva los recuerdos de aquel entonces.’

“Pero como Chi-young nunca tendrá hijos en toda su vida, no hay nada que hacer. No es que yo pueda tener hijos ni que Chi-young pueda tenerlos”, dijo Jang Ui-geon mientras se encogía de hombros, resignándose con facilidad.

Seo Chi-young miró a Jang Ui-geon parpadeando y terminó bajando la cabeza lentamente. Sus palabras tardaron unos segundos en procesarse en su mente. Mientras rumiaba esas frases que daban vueltas en su cabeza, por alguna razón, no sabía si era apropiado en esa situación, pero…… se sintió un poco feliz.

Le alegró que Jang Ui-geon diera por sentado que en el futuro de ambos solo estarían el uno para el otro, así que murmuró: “Ya veo……” y durante un buen rato no pudo levantar la cabeza.

¿Qué podía hacer?

Estaba feliz. De hecho, no solo un poco, sino muy feliz.

Jang Ui-geon también debía saberlo. Aunque no lo trajera conscientemente a la superficie de sus pensamientos, sabía que si volviera al camino convencional, su vida sería más tranquila y podría obtener más fácilmente muchas de las cosas que deseara.

Sin embargo, él ni siquiera contemplaba la idea de tomar ese camino. Desde la base misma, su vida estaba construida sobre la premisa de Seo Chi-young. Al igual que ahora Chi-young, aunque sentía una pizca de arrepentimiento por él, mantenía esa premisa con firmeza.

De pronto, la pequeña sombra que ocupaba un rincón de su corazón pareció disiparse un poco. Su melancólico suspiro se volvió mucho más ligero.

“……Habría sido bueno que nos conociéramos en la secundaria.”

Seo Chi-young levantó la vista hacia Jang Ui-geon, quien murmuraba eso como si hablara para sí mismo. Él estaba bebiendo su té de cebada con el rostro imperturbable de siempre mientras lo decía, pero en la comisura de sus labios flotaba un rastro de amargura.

Seo Chi-young sintió profundamente en su tono de añoranza que esas palabras no eran un pensamiento repentino, sino algo que Jang Ui-geon había guardado en su mente desde hacía bastante tiempo.

Habría sido bueno habernos conocido entonces.

Si nos hubiéramos conocido desde ese momento.

Si hubiéramos acumulado tiempo compartiendo recuerdos desde aquel entonces, habría sido bueno.

“…—.”

Ese pensamiento Seo Chi-young también lo había tenido. Cuando Jang Ui-geon hablaba junto a Kwon Kang-hee o Yoon Jun-young, Seo Chi-young se sentaba con ellos a escuchar sus historias y, de vez en cuando, él también pensaba lo mismo.

Habría sido bueno haber visto él también la imagen de Jang Ui-geon de la que ellos hablaban. El Jang Ui-geon de la primaria. El de la secundaria. Más allá del instituto, en la universidad. Al graduarse. El año antepasado. Y el año pasado.

Había demasiados momentos en la vida de Jang Ui-geon que Seo Chi-young no conocía. Aunque sabía que una persona no puede compartir todo el tiempo de otra, aun así, qué bueno habría sido conocer aunque fuera un solo instante más. Seo Chi-young había tenido ese pensamiento innumerables veces mientras imaginaba al Jang Ui-geon que aparecía en las historias de ellos.

Y ahora. Pensando que tal vez Jang Ui-geon también había tenido ese mismo pensamiento, Seo Chi-young lo miró con sus grandes ojos.

――Después de todo, quizás la forma de pensar de la gente sea toda bastante similar.

De pronto recordó las palabras de Yoon Jun-young. Sí. Tal vez fuera así. Repentinamente, una calidez agradable se extendió por su pecho.

Seo Chi-young sabía una cosa con total certeza: Jang Ui-geon definitivamente lo quería, y ese sentimiento sería apenas un poquito menor al que él sentía por Ui-geon. Y Seo Chi-young sabía que eso significaba que él lo quería de verdad muchísimo.

“Aun así…… me da por pensar que quizás es bueno que sea ahora.”

Seo Chi-young habló en voz baja. Jang Ui-geon arqueó las cejas y lo miró en silencio.

“El des, el destino…… es un poco excesivo llamarlo así, pero he llegado a pensar que tal vez hay un momento adecuado para que las personas se encuentren.”

Seo Chi-young murmuró sus palabras con dificultad, apartando un poco la vista de esa mirada amable que todavía hacía latir su corazón.

Eso fue hace ya varios años. En una noche de una estación que aún no debía ser fría, pero que se sentía inusualmente gélida, Kim Kyung-chul apareció de repente. Él, que solía contarle a Seo Chi-young antes que a nadie cualquier noticia, le dijo que esa también era la primera vez que lo contaba: que ya tenía fecha para la boda.

Seo Chi-young parpadeó sorprendido por un momento y luego lo felicitó de corazón. Con una alegría real, deseando que fuera feliz de ahí en adelante. Él, con un rostro tímido pero alegre y feliz, le dio las gracias y, como de costumbre, bebió el alcohol que traía en una mano.

Cuando ya estaba agradablemente ebrio, Kim Kyung-chul murmuró: “Realmente es una suerte, realmente salió bien”.

‘Si por si acaso hubiera conocido a Hye-mi un año más pronto, tal vez las cosas con ella no habrían resultado así.’

Mencionó el nombre de la que pronto sería su esposa y, con una felicidad sin reservas, recordó con nostalgia el pasado. Kim Kyung-chul tuvo a alguien con quien salió por mucho tiempo desde que se graduó de la secundaria. Sin embargo, a lo largo de los años y entre tantos sucesos, esa relación terminó por romperse definitivamente. La persona que conoció meses después de aquello fue ella, con quien llegaría al matrimonio.

Las personas que deben encontrarse, terminan encontrándose.

Quienes deben estar juntos, de alguna manera lo logran.

Ante esas palabras, Kim Kyung-chul negó con la cabeza con una sonrisa amarga: “No creo que conmigo sea necesariamente así”.

Si se hubieran conocido unos meses antes.

O si se hubieran conocido unos meses después.

Tal vez la relación con ella no habría llegado a este resultado, decía Kim Kyung-chul mientras apuraba su copa. Al final de esas palabras, miró a Seo Chi-young con el rostro sonrojado por el alcohol y le dedicó una sonrisa.

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'Contigo también, ¿sabes? Si no nos hubiéramos conocido en la secundaria y si por un azar nos hubiéramos encontrado ahora en otro lugar, no sé si nos habríamos vuelto así de cercanos. Tal vez habríamos sido solo conocidos distantes. ……Es realmente una suerte. Haberse conocido en ese entonces.'

Con el rostro ya totalmente encendido por el alcohol, al punto de que parecía que al día siguiente no recordaría nada de lo que había dicho, Kim Kyung-chul lo repitió varias veces. Salió bien, salió bien. Que me encontrara contigo salió bien, que me encontrara con ella salió bien, que me encontrara con aquel tipo salió bien, y con ese otro también…….

Al lado de su amigo, que no dejaba de mencionar a las personas de su entorno, Seo Chi-young asintió.

Las personas que deben encontrarse, terminan encontrándose de alguna manera.

Pero sintió que el momento en que se encuentran también es sumamente importante.

Tal vez incluso las personas que Seo Chi-young conocía ahora, si se hubieran encontrado hace unos años o unos años después en una situación distinta a la actual, su relación habría sido diferente. Tanto la persona con la que ahora se llevaba bien, como aquella con la que ahora tenía una relación incómoda, todo podría haber sido distinto si se hubieran conocido en otro momento y lugar.

En un mundo donde nadie es absolutamente bueno o malo, pensó vagamente que lo que determinaba la relación con ellos era, quizás, el momento en que les tocó conocerse.

‘Si las personas que deben encontrarse terminan encontrándose de todos modos, ……entonces sería bueno conocerse en el momento en que puedan construir la mejor relación posible, sería bueno que todos pudieran tener esa suerte…….’

Eso era lo que deseaba.

Seo Chi-young guardó silencio dejando la frase en el aire.

Deseando que, al mirar atrás en el futuro, pudiera pensar que fue una suerte haberse encontrado con este hombre que tenía frente a sus ojos precisamente en aquel momento.

Sintiendo una felicidad infinita por el hecho de poder acumular estos tiempos en los que podía estar junto a él ahora mismo.

Seo Chi-young bajó la cabeza y miró las puntas de sus dedos. Sus manos, que temblaban levemente, ya no era por ansiedad. Era porque este presente le resultaba inmejorable.

“……Sí. Tal vez sea así.”

De pronto escuchó una voz tranquila sobre su cabeza. Seo Chi-young levantó la cabeza lentamente y cruzó su mirada con la de Jang Ui-geon, quien lo observaba.

“En la secundaria yo tenía mucha menos paciencia que ahora y vivía mirando solo lo que tenía justo delante. ……Tal vez si hubiera llegado a conocer a Chi-young en aquel entonces, más bien no habríamos podido seguir conociéndonos hasta hoy. O bien yo me habría destrozado, o habría destrozado a alguien…….”

Jang Ui-geon cerró la boca.

Tal vez estaba recordando algún momento de hace mucho tiempo. Algún instante en el que estuvo en el mismo espacio y, sin embargo, no conocía a Seo Chi-young.

¿Cómo era él en aquel entonces?

Era más joven que ahora. Tenía menos miedo y era más temerario que ahora. Pensaba que todo saldría según sus deseos y era más torpe que ahora al elegir los medios para obtener un resultado. Era fácil herir a alguien y, aun así, no lo sabía.

“……Aunque no parece que haya mejorado especialmente ahora.”

Jang Ui-geon esbozó una sonrisa amarga. Pronto, soltando un suspiro ligero, sonrió con calidez.

“Aun así, es una suerte que no fuera más tarde.”

Habiendo hablado con un tono algo ligero, Jang Ui-geon suspiró de forma deliberada. Y sacudió la cabeza como si la sola idea fuera aterradora.

“Si después de haber renunciado a lo que sentía por Jun-young, en esa situación Chi-young tampoco hubiera estado a mi lado y, en medio de mi desolación, me hubiera casado con cualquiera por inercia.”

Jang Ui-geon miró al vacío por un momento. Parecía estar imaginando qué habría pasado si las cosas hubieran sido así.

“……Y si después de eso hubiera conocido a Chi-young.”

Al murmurar aquello, se formó una arruga en el entrecejo de Jang Ui-geon.

Aunque las suposiciones no sirven de mucho en ningún momento, Seo Chi-young también se puso a pensar en ello. Si al volver a encontrarse con él, hubiera tenido a alguien――alguien con un vínculo tan sólido que ni siquiera permitiera un amor no correspondido.

Si hubiera sido así, lógicamente no habrían podido tener una relación como la de ahora. No, tal vez ni siquiera se habría dado la situación de llegar a ser cercanos.

Al lado de un Seo Chi-young que sonreía sin fuerzas, Jang Ui-geon frotó esa arruga con su dedo índice mientras soltaba un suspiro bajo y pesado.

“Si hubiera sido así, habría sido un dolor de cabeza mayor. Porque si hubiera estado casado, me habría costado horrores dejar esa vida para ir con Chi-young.”

La sonrisa lánguida de Seo Chi-young se detuvo. Eh……, Seo Chi-young lo miró con cierta desconcertación.

Eh. ……Eh. Esas palabras, es decir…….

Seo Chi-young tironeó de las puntas de su cabello con una mano que se encogía sin necesidad. Sus ojos, que parpadeaban sin saber qué hacer, se fijaron en la expresión de Jang Ui-geon.

Incluso si hubiera tomado el camino fácil, habría acabado yendo hacia Seo Chi-young aunque fuera tarde; él lo murmuraba como si dijera un hecho sumamente natural.

Que bajo cualquier circunstancia, Jang Ui-geon habría terminado yendo hacia Seo Chi-young. Incluso si un camino llano y fluido estuviera justo frente a él. No, incluso si ya estuviera caminando sobre él.

“…….”

Eh, Seo Chi-young murmuró una vez más y bajó la mirada parpadeando.

¿Qué debería hacer?

A pesar de ser una suposición bastante mala ―aunque fuera en la imaginación, era una suposición que no debía hacerse porque hería profundamente a alguien―, el corazón de Seo Chi-young dolía dulcemente. Ese dolor punzante era tan dulce que la sombra que se ocultaba en un rincón de su corazón parecía haber sido expulsada a algún lugar profundo.

¿Qué debería hacer? ……No podía levantar la cabeza. No podía mostrar su rostro de tonto que terminaba con el corazón agitado por apenas unas palabras de una suposición que ni siquiera era realidad.

Sobre la cabeza de Seo Chi-young, que mantenía la vista baja sin saber qué hacer con su rostro encendido, Jang Ui-geon se quedó sumido en sus pensamientos por un rato. Tal vez todavía estaba pensando en esa suposición.

Él suspiró y sacudió la cabeza.

“No, después de todo es una suerte que no fuera así, porque entonces, por mucho que fuera yo, habría sido realmente espantoso y difícil.”

Esbozó una sonrisa amarga y se encogió de hombros.

“Si realmente hubiera estado en una situación en la que incluso me hubiera casado, entonces Chi-young nunca habría venido a mí.”

Porque usted es esa clase de persona, dijo eso mientras servía té en su taza vacía. Como si solo de imaginarlo se le secaran los labios, vació la mitad de la taza de un trago.

Seo Chi-young solo levantó sus pupilas para mirarlo y murmuró:

—Eh……, bueno…….

“……Pero si hubiera sido así, habría sido lo mismo para Ui-geon.”

Seo Chi-young dijo eso mientras soltaba una risa tímida y borrosa.

Jang Ui-geon, quien siempre estaba seguro de sí mismo y mantenía la espalda erguida, también sería así.

Sí. Si hubiera sido así, entonces ellos no habrían podido ser como ahora desde el principio. Piensa que es una suerte que no fuera así, que es una suerte no haberse conocido en un momento como ese.

Jang Ui-geon observó a Seo Chi-young con una expresión sutil. Mirándolo fijamente como si pensara en cómo habría sido en realidad, soltó una sonrisita amarga.

“No lo sé. Presiento que Chi-young habría huido de mí y se habría desatado una situación en la que yo acabaría en la cárcel…….”

—Jaja, no puede ser…….

Seo Chi-young terminó sonriendo levemente ante la broma de Jang Ui-geon, quien murmuraba sin darle importancia a algo que daba miedo solo de imaginar. Jang Ui-geon también le devolvió la sonrisa y, sin decir nada, se humedeció los labios con el té de cebada.

Pasó un momento de silencio. Rompiendo ese silencio, Jang Ui-geon dejó la taza mientras decía: “Pero, sí”.

“Es una suerte haber conocido a Chi-young ahora. Ni antes ni después, sino justo en este momento en el que no tengo la cabeza tan caliente como antes ni tan rígida como después.”

Tras terminar de hablar, Jang Ui-geon se frotó la barbilla en silencio. Con la mirada recorriendo el vacío con timidez, como si estuviera algo avergonzado, volvió a mirar a Seo Chi-young. Esa mirada se dirigía hacia Seo Chi-young con seriedad, cargada de una sinceridad pura.

“Chi-young. Recuerde solo esto. Yo no puedo vivir si no está Chi-young. Sí, al menos el ser humano llamado Jang Ui-geon que usted conoce, no podría vivir ni un solo día. ……Así que, por favor, quédese siempre a mi lado.”

Seo Chi-young miró a Jang Ui-geon con sus grandes ojos. Frente a esa mirada seria y directa, no pudo apartar la cabeza, como si su vista hubiera quedado atrapada.

—Eh…….

Lo único que pudo hacer Seo Chi-young tras observarlo así por un rato fue asentir mientras soltaba una respuesta vaga como un tonto.

No pudo evitarlo. Sentía que su corazón se llenaba de algo y las palabras no salían. Empujando lejos la sombra o la tenue ansiedad, el corazón solo latía ruidosamente.

Esa estabilidad profunda y serena. Ese alivio reconfortante.

En medio de eso, Seo Chi-young asiente. Siempre a tu lado, susurrando así para sus adentros.

Pareció que Jang Ui-geon sonrió.

Sus labios, curvándose suavemente, susurraron:

“Está bien. Entonces, ¿deberíamos ir regresando juntos poco a poco? A nuestra casa.”

A nuestra casa, a ese hogar pequeño y cálido que él siempre mantenía con la puerta abierta para Seo Chi-young.

*

……Sin embargo, después de todo, aunque él mismo quizás no se diera cuenta, parecía que en realidad prefería tener relaciones con mujeres. Al menos, era seguro que le gustaba más el cuerpo de una mujer que el de un hombre.

Porque.

“¡…—!”

Seo Chi-young contuvo el aliento y se agitó.

Fue porque los labios de Jang Ui-geon, que habían estado acariciando persistentemente sobre su pecho desde hace un rato, succionaron con fuerza su pezón.

Incluso sin mirar el lugar que estaba contenido dentro de su boca, o el otro lado que él manipulaba constantemente con sus dedos como si lo retorciera, sentía que podía saber lo rojo e hinchado que estaba ese punto.

“Ah, ……, …—!!”

Entre la sensación de ser golpeado por la lengua, mordisqueado por los labios y, a veces, succionado con tanta fuerza como si fuera a ser arrancado de raíz, Seo Chi-young no supo cuántas veces dejó escapar sonidos. En esos momentos sentía que iba a llorar ——no, en realidad, llorando, Seo Chi-young retorcía su cuerpo.

Jang Ui-geon no dejó descansar por mucho tiempo ese pequeño trozo de carne que, tras innumerables e iterados estímulos, se había vuelto tan sensible que se erguía con solo un roce. Durante todo el acto, excepto en los momentos en que gemía ocasionalmente o cuando besaba los labios o las mejillas de Seo Chi-young ——pero incluso en esos momentos no dejaba de toquetear con sus dedos——, Jang Ui-geon acarició persistente el pecho de Seo Chi-young.

Incluso cuando compartían sus cuerpos ligeramente justo antes de cerrar la tienda de Seo Chi-young, o cuando tenían caricias intensas en el auto, Jang Ui-geon nunca omitía ese lugar.

“…—.”

Finalmente, hasta que Seo Chi-young, cuya mente estaba tan desordenada y confundida que la razón casi había desaparecido, alcanzó el clímax agitando su cuerpo, y hasta que Jang Ui-geon, tras abrir el cuerpo de Seo Chi-young y entrar para llenarlo apretadamente hasta lo más profundo, liberó sus deseos, sus labios o sus manos no se apartaron de los pezones hinchados de Seo Chi-young.

Incluso ahora, después de haber sido atormentado hasta bien entrada la noche y estar desparramado sobre la manta, exhausto y sin fuerzas para mover ni un dedo, Jang Ui-geon estaba recostado sobre Seo Chi-young, acariciando su pecho con los labios.

Jang Ui-geon también había vertido sus deseos dentro y fuera del cuerpo de Seo Chi-young repetidas veces, y ahora su pene colgaba lánguidamente. Por lo tanto, no parecía que estuviera lamiendo el pecho por alguna otra ambición.

“…….”

Seo Chi-young solo bajó sus pupilas sin fuerzas para mirar a Jang Ui-geon, quien golpeaba suavemente sus pezones con la punta de la lengua.

“……. ……, Ui-geon.”

Cuando Seo Chi-young lo llamó con una voz totalmente ronca por haber llorado tanto, Jang Ui-geon levantó la cabeza. Al cruzar sus miradas, él mostró una sonrisa en sus ojos como preguntando qué pasaba.

“¿C-cómo es…… la sensación de acostarse con una mujer?”

En el momento en que Seo Chi-young habló, Jang Ui-geon detuvo de pronto sus movimientos. La sonrisa lánguida que se extendía placenteramente por sus ojos y su rostro también desapareció.

Tras contraer las cejas por un instante, levantó la cabeza. Mirando a Seo Chi-young como si lo examinara con un rostro dubitativo, murmuró con desgana:

“Si lo preguntas comparándolo con un hombre, bueno, es más suave que un hombre. Los huesos se clavan menos, así que es más cómodo de abrazar. ……¿Por qué? ¿Le interesa?”

Ante su pregunta, en la cual se filtraba un leve matiz de disgusto, Seo Chi-young abrió la boca apresuradamente diciendo que no.

“No es e-eso, ……. En realidad, Ui-geon, a las mujeres……”

Sin embargo, Seo Chi-young dejó la frase a medias. Jang Ui-geon frunció ligeramente el ceño.

“……¿A las mujeres?”

Preguntó él en voz baja. Tras esperar en silencio un momento a Seo Chi-young, quien guardaba silencio y solo movía sus pupilas, acarició la mejilla de Chi-young como apremiando una respuesta. Ese tacto suave tenía un matiz de firmeza, indicando que su humor no era precisamente cómodo.

Seo Chi-young, haciendo un gesto casi de llanto, apenas volvió a abrir la boca tartamudeando.

“Pensé que quizás, le gustaban más las mujeres. ……E-el, ……p-p-pecho, o lugares así, parece que le g-gustan……”

Mientras hablaba con una voz que parecía desvanecerse, el rostro de Seo Chi-young se calentó. Jang Ui-geon miró fijamente durante un rato a Seo Chi-young, quien con el rostro encendido de un rojo insuperable, giró la cabeza rápidamente para evitar su mirada. Parecía haber perdido el habla.

Tal vez él mismo no se había dado cuenta hasta ese momento; Jang Ui-geon, sin hacer el más mínimo movimiento, miró intensamente a Seo Chi-young parpadeando lentamente sus ojos ligeramente abiertos.

“……Ah.”

Finalmente, Jang Ui-geon murmuró brevemente. Era un sonido que parecía un poco aturdido.

“……Ya veo. ……Era eso.”

Solo entonces Jang Ui-geon, como alguien que acababa de darse cuenta de algo, murmuró para sí mismo todavía con ese aire aturdido. Luego cerró la boca y guardó silencio. La mirada de Jang Ui-geon, que observaba cada rincón del rostro de Seo Chi-young con una expresión extraña, se sentía punzante.

Finalmente, Jang Ui-geon, con su rostro habitual, lo miró fijamente por un momento y preguntó con calma:

“¿Y qué?”

“……¿Eh?”

“¿Por eso a Chi-young le disgusta?”

Ante la pregunta de Jang Ui-geon, quien hablaba con lentitud como si no tuviera importancia, pero enfatizando cada palabra como si fuera algo que debía quedar claro, Seo Chi-young murmuró ‘eh……’ como si lo hubieran tomado por sorpresa.

“Ah……, n-n-no, no es que me disguste, es que, ……yo no tengo pecho, así que e-eso……”

Jang Ui-geon, que miraba a Seo Chi-young tartamudeando con una voz en la que se mezclaba el llanto, se frotó el entrecejo como si por un instante se sintiera en un aprieto. El sonido de un leve chasquido de lengua llegó a sus oídos.

Él bajó la cabeza lentamente. Y ladeando la cabeza, besó a Seo Chi-young, quien desde hace un rato no dejaba de girar el rostro mirando obstinadamente hacia otro lado.

Ante ese beso cariñoso que rozaba suavemente sus labios, solo entonces la mirada de Seo Chi-young regresó a Jang Ui-geon por un brevísimo instante.

“Para aclarar las cosas, ya que parece haber un malentendido, no es que me guste el pecho especialmente.”

“…—.”

“Y aunque me gustara, no me acuesto con una mujer por el pecho. No soy una persona tan hedonista.”

Un suspiro que soltó con cierto disgusto mientras decía las últimas palabras descendió sobre los labios de Seo Chi-young. Chi-young miró a Jang Ui-geon sin darse cuenta.

“En-entonces por qué, …….”

Sin embargo, la boca que soltó la pregunta inconscientemente se detuvo a la mitad.

¿Por qué acaricia los pezones con tanta insistencia?

Esa pregunta no pudo salir de su boca de ninguna manera.

Sin embargo, Jang Ui-geon pareció darse cuenta de lo que quería decir Seo Chi-young, quien estaba en apuros con el rostro rojo como un tomate. Él miró fijamente a Seo Chi-young por un rato.

Jang Ui-geon, que abrió la boca como si fuera a decir algo, pareció sumirse en sus pensamientos por un momento y volvió a cerrar la boca.

“…….”

“…….”

Pasó un breve silencio.

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Finalmente, rompiendo ese silencio, Jang Ui-geon preguntó en lugar de responder:

“Entonces, si yo dijera que me gusta más el pecho ——el cuerpo de una mujer.”

Jang Ui-geon se detuvo a mitad de la frase. Tras guardar silencio, continuó con un matiz de disgusto, como si no quisiera decir lo que seguía:

“¿Me diría que me fuera con una mujer, Chi-young?”

“…—.”

Seo Chi-young guardó silencio y solo abrió mucho los ojos. Miró a Jang Ui-geon como sorprendido y, al cruzar sus miradas, bajó las comisuras de sus ojos como si fuera a llorar.

Que se fuera con una mujer.

Ni hablar.

No quería eso.

Si Jang Ui-geon decía que se iba, no habría forma de detenerlo, pero no tenía intención de echarlo por su propia boca.

Seo Chi-young, mirando a Jang Ui-geon que lo observaba con un rostro inexpresivo como si estuviera enfadado, hizo un esfuerzo sobrehumano por poner una expresión indiferente al reconocer que su rostro se volvía cada vez más una mueca de llanto. Sin embargo, fue inútil; las comisuras de sus ojos seguían bajando.

Jang Ui-geon, que observaba intensamente a Chi-young, suspiró en cierto momento.

“Yo no tengo esa intención. Aunque me diga que me vaya, no me iré. Así que no piense en eso por nada del mundo. ……Por favor, no me pida que me vaya.”

Seo Chi-young parpadeó con sus grandes ojos mirando a Jang Ui-geon. Al verlo con la mirada caída, un poco melancólico como si hubiera perdido las fuerzas, Seo Chi-young asintió imperceptiblemente con la cabeza. La expresión rígida de Jang Ui-geon se relajó un poco.

La duda aún no se había resuelto, pero un leve alivio cruzó la mirada de Seo Chi-young.

Al menos Jang Ui-geon no estaba mintiendo. Independientemente de con qué pensamiento hiciera eso, o si ese fuera un gusto suyo que ni él mismo conocía, la mirada seria de Jang Ui-geon decía que al menos no había acariciado a Seo Chi-young imaginando el cuerpo de una mujer.

Ya veo. ……¿Está bien entonces? Si no era porque él tuviera alguna insatisfacción o añoranza.

Entonces a Seo Chi-young tampoco le importaba. Dondequiera y como sea que Jang Ui-geon lo tocara, si a él le gustaba así, a Seo Chi-young también le parecía bien.

Seo Chi-young exhaló lentamente el aire que había contenido profundamente. Junto con ese aliento que soltaba de forma tranquila y ligera, parecía que la sombra pesada y oscura también se filtraba hacia afuera.

Jang Ui-geon retiraba el cabello de Seo Chi-young y acariciaba suavemente su mejilla, mirándolo con cierta ansiedad. Al levantando la vista hacia él, Seo Chi-young pensó: ‘Ni hablar’.

Que se fuera, no había forma de que eso pasara. Al contrario, si se fuera, se quedaría sin saber qué hacer mientras se aferraba con fuerza a su manga sin dejarlo ir.

Seo Chi-young volvió a respirar profundamente. Y mirando fijamente a Jang Ui-geon, se esforzó por no girar su rostro que se calentaba y abrió la boca.

“Eh……, ……no es así. ……Me gustaría que estuviéramos juntos siempre.”

Al mirar a Seo Chi-young, quien murmuraba con una voz que solo se podía entender si se prestaba mucha atención y luego giraba la mirada por timidez, la expresión de Jang Ui-geon se suavizó. Curvó sus ojos con dulzura y bajó la cabeza hacia Seo Chi-young.

Una vez más con suavidad, esta vez sus labios se solaparon con un poco más de profundidad. Seo Chi-young, que se había quedado paralizado, también abrió la boca ajustándose a él. Jang Ui-geon, quien introdujo su lengua en su boca como si quisiera examinar cada rincón a su antojo con alegría, rió placenteramente y lo besó una vez más de forma ligera, como un roce.

Entonces, de pronto, Jang Ui-geon soltó una risita como si recordara algo. Cuando Seo Chi-young lo miró con extrañeza ante la risa que se filtraba entre los labios superpuestos, Jang Ui-geon bajó su mirada con un brillo de travesura sugerente y murmuró en voz baja: “Y además”.

“Ya lo dije antes, el cuerpo de Chi-young se ha vuelto más erótico que el de una mujer.”

“…—.”

Seo Chi-young se encogió de hombros. Por un instante se quedó como congelado, sin poder mover ni un dedo, solo mirando a Jang Ui-geon mientras parpadeaba.

Eh……, sí que escuché esas palabras……, pero…….

Depositando besos ligeros y suaves varias veces en los labios, mejillas y nariz de un Seo Chi-young cuya expresión se llenaba cada vez más de desconcierto, Jang Ui-geon movió su cadera lentamente. Seo Chi-young abrió mucho los ojos. El pene de Jang Ui-geon ya había recuperado fuerzas, se había erguido y presionaba la entrepierna de Chi-young.

“Es verdad. He estado demasiado sesgado hasta ahora. Lo siento. Esta vez te haré sentir bien en todas partes sin excepción, así que dame una oportunidad más para compensarlo.”

Seo Chi-young miró a Jang Ui-geon, quien susurraba suavemente mientras abría sus piernas y se internaba de nuevo entre ellas, murmurando desconcertado ‘eh, eh, no es eso’, pero esa voz confundida pronto fue devorada por la boca de Jang Ui-geon.

* * *

Un gato maulló afuera de la ventana. Una voz delgada y lastimera se escuchó de vez en cuando, dos, tres veces.

Jang Ui-geon observaba desde hacía rato a Seo Chi-young, quien dormía profundamente apoyado en su brazo, dentro de su abrazo. No sabía ni desde cuándo lo estaba mirando así. No se cansaba de mirarlo una y otra vez, hasta el punto de sentirse extrañado consigo mismo.

Su frente redonda, sus cejas alineadas, las pestañas que proyectaban una larga sombra debajo de ellas, su nariz lisa, sus labios húmedos ligeramente entreabiertos, sus mejillas donde se habían secado las lágrimas que antes brotaron en abundancia…….

No importaba cuánto lo mirara, todo parecía nuevo. Hasta el punto de hartarse de sí mismo.

Afuera, el gato volvió a maullar. Esta vez el maullido fue un poco más largo. En ese instante, pareció que las cejas de Seo Chi-young temblaron levemente.

Jang Ui-geon solo entonces levantó la vista y miró hacia la ventana con ojos algo molestos.

“…….”

Pensando que no despertaría de inmediato, depositó con mucho cuidado la cabeza de Seo Chi-young sobre la almohada. Al desaparecer el peso que descansaba sobre su brazo, sintió un vacío.

Jang Ui-geon se levantó silenciosamente de su lugar, arropó bien a Seo Chi-young con la manta y fue hacia la ventana. Al abrirla, entró la brisa nocturna.

Frente a la ventana, sobre el muro de la casa principal, había un gato sentado. Era el mismo que de vez en cuando merodeaba cerca del cuenco de comida al amanecer antes de irse.

“Vete. Lo vas a despertar.”

Jang Ui-geon habló en voz baja, pero el gato, que lo miraba con los ojos muy abiertos, no tenía intención de apartarse. Cuando Jang Ui-geon chasqueó la lengua y soltó un siseo corto, el gato finalmente comprendió la amenaza; sorprendido, saltó del muro a toda prisa y desapareció en alguna parte.

Jang Ui-geon soltó un breve suspiro, echó un vistazo alrededor para ver si había algo más que pudiera interrumpir el sueño de Seo Chi-young y cerró la ventana.

No es que le disgustaran los gatos. Pero tampoco es que le gustaran especialmente.

Le gustaban lo suficiente como para jugar un rato con ellos si se cruzaban en su camino, ya fueran perros o gatos, pero no tanto como para llamarlos deliberadamente o criarlos dándoles de comer.

Sin embargo, no tenía intención de ahuyentar a esos pequeños animales. Al contrario, prefería que se reunieran cada día buscando comida. Gracias a eso, Seo Chi-young venía diligentemente a este lugar cada mañana.

Varias veces le había sugerido indirectamente qué le parecía venir a vivir a esta casa, y aunque Seo Chi-young debió entender lo que quería decir, fingía no comprender o negaba con la cabeza sudando frío con el rostro rojo. Como no tenía intención de discutir más ni de convertir aquello en una disputa, dejaba el tema en ese punto cada vez, pero Jang Ui-geon siempre estaba atento a cualquier oportunidad para traerlo a vivir con él en cuanto surgiera una brecha.

No sabía si serviría como una brecha suficiente o no, pero, por lo pronto, esos gatos hambrientos estaban siendo un peldaño bastante decente.

“…….”

Jang Ui-geon se sentó en la silla de madera colocada bajo la ventana. Y observó en silencio a Seo Chi-young, quien dormía plácidamente hundido en el lecho. Podía sentir cómo su propio rostro se relajaba por sí solo.

Sintió una sensación extraña.

¿Cómo se puede querer tanto a una persona? Era un sentimiento increíble. Nunca imaginó que se pudiera caer de forma tan estrepitosa por alguien. Incluso, ¿habría podido imaginar en el pasado que, debido a ello, hasta su propia forma de ser cambiaría?

Sentía que él no era él mismo.

Tenía la sensación de que la imagen que tenía de sí mismo era una mentira. Había vivido más de treinta años pensando que esa era lógicamente su forma de ser, pero ahora parecía que todo aquello había sido un espejismo.

Esa sensación extraña.

“……Chi-young……. ¿Acaso mezcló algo en el gopchang?”

Jang Ui-geon murmuró como una broma, pero con un sentimiento que no era del todo una broma. No hubo respuesta.

Sin embargo, Jang Ui-geon pronto negó con la cabeza respondiéndose a sí mismo que no, que eso no podía ser. Sería un problema que apareciera otra persona como él. Ya de por sí se sentía desconcertado por el hecho de que nada de lo que rodeaba a Seo Chi-young le pareciera bien.

No sabía que se volvería así de loco. Sí, realmente parecía estar loco.

Aunque sabía perfectamente que él no era esa clase de persona, se ponía tenso si una chica linda le hablaba a Seo Chi-young. Daba igual si la chica no era linda. Hacia donde fuera que se dirigiera la mirada de ese hombre que respondía a cualquiera con ojos amables, su propia vista lo seguía por instinto.

No solo con las mujeres. Lógicamente, también le desagradaban los hombres. No, más bien le desagradaban más los hombres. Las mujeres, de entrada, estaban fuera del alcance de Seo Chi-young, pero los hombres no.

Aunque fuera un hecho sumamente natural que por ser homosexual no te gustaran todos los de tu mismo sexo ——¿acaso no era él mismo el ejemplo?——, cualquier hombre que rondara un poco cerca de Seo Chi-young llamaba especialmente su atención.

Sí, ese viejo amigo llamado Kim Kyung-chul no le agradaba, e incluso el niño que ese hombre trajo no le caía bien. Le molestaba que Seo Chi-young lo abrazara con cariño y que el niño se apoyara y se pegara a él. Antes que ver cómo estaba en ese regazo, prefería cargarlo él, y con ese pensamiento, cargó y arrulló con esmero a un niño que no le gustaba especialmente ——e incluso le caía peor por parecerse a Kim Kyung-chul——.

Por eso, en realidad había pensado bastante seriamente en adoptar a un niño, pero lo dejó.

Si hubiera un niño, habría una probabilidad incomparablemente mayor que la de los gatos callejeros de retener a Seo Chi-young. Porque pasara lo que pasara, ese hombre nunca abandonaría su responsabilidad para irse.

Pero pensó que le resultaría difícil de soportar ver cómo abrazaría al niño a todas horas, así que descartó esa idea.

“—….”

Jang Ui-geon chasqueó la lengua. Soltando un suspiro como un gemido bajo, pensó que realmente estaba loco.

El ser humano llamado Jang Ui-geon que había conocido durante treinta y tantos años no era esta clase de persona.

Visto desde una perspectiva objetiva, sin orgullo ni vanidad, Jang Ui-geon era una persona bastante decente. Pensaba de sí mismo que, por mucho que se le criticara, era un hombre intachable que no se apartaba del sentido común. La valoración de los demás era aún mejor, y pensaba que juzgarlo como una persona con sentido común era incluso humilde.

Una persona generosa con los demás, que mira su entorno con una perspectiva positiva, flexible y amplia. Alguien alegre, confiable y maduro.

Esa era la valoración que los demás tenían de él.

Por eso, Jang Ui-geon pensaba hasta ahora que era un ser humano bastante aceptable que vivía rectamente con sus propios estándares.

Sin embargo.

Desde que conoció a Seo Chi-young ——exactamente, desde que no pudo apartar la vista de Seo Chi-young——, se volvió extraño. Como si realmente hubiera perdido el juicio.

Llegó a comprender profundamente qué clase de otro yo existía en su interior. Nunca imaginó que tendría un aspecto tan feroz.

“…….”

Sentía que incluso le surgiría odio hacia sí mismo.

Pero, a pesar de ello, Jang Ui-geon no podía volver a encerrar a ese yo. Mientras esa persona estuviera frente a sus ojos. Y ahora, ya ni siquiera pensaba en intentarlo.

Jang Ui-geon se levantó de la silla. Y se acercó de nuevo al lecho para internarse al lado de Seo Chi-young. Tumbándose de nuevo en el lugar que era suyo hasta hace un momento, volvió a trasladar la cabeza de Seo Chi-young, que dormía sobre la almohada, hacia su propio brazo.

“……, ……?”

Tal vez se despertó un poco por el movimiento, los párpados de Seo Chi-young se movieron. Jang Ui-geon cubrió sus ojos con la mano en silencio y susurró con calma.

“Está bien. Duerma un poco más.”

Susurrando con la voz más tierna y cariñosa que podía emitir, Jang Ui-geon mantuvo la palma de su mano sobre sus párpados hasta que Seo Chi-young, que se había inquietado un momento, volvió a relajar los hombros y a respirar de forma acompasada.

Finalmente, solo después de que él se durmiera por completo, Jang Ui-geon observó fijamente a Seo Chi-young, quien dormía cómodamente apoyado en su brazo.

Su mirada, que lo observaba lentamente mientras sentía que a veces el corazón le dolía solo con verlo, se dirigió hacia el cuerpo que yacía encorvado bajo la manta que había bajado hasta los hombros.

Es el cuerpo que Jang Ui-geon había disfrutado y saboreado a su antojo hasta hace un momento.

De pronto, sus ojos se fijaron en el pecho medio oculto por el brazo de Seo Chi-young.

“…….”

Jang Ui-geon extendió su mano sin vacilar hacia el pequeño pezón que ahora estaba un poco desinflado y calmado, pero con la precaución suficiente para no despertar a Seo Chi-young. Aunque los hombros de Seo Chi-young parecieron encogerse un poco cuando su dedo presionó firmemente sobre el pezón, no se despertó.

Jang Ui-geon lo acarició lentamente. De repente, sintió el impulso de succionar con fuerza ese pequeño trozo de carne, pero para ello tendría que soltar a Seo Chi-young, que dormía en su regazo apoyado en su brazo. No quería hacer eso.

“…….”

Jang Ui-geon soltó una risa de incredulidad, silenciosamente.

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Se dio cuenta una vez más de lo inmaduro que era y de cuán obsesionado estaba con este hombre hasta en los detalles más insignificantes.

No se había dado cuenta hasta que Seo Chi-young se lo dijo. Que tocaba especialmente su pecho.

“Puede reírse de mí o burlarse si quiere……. Pero, ……aun así, ¿qué puedo hacer si me enojo?”

Jang Ui-geon susurró en voz baja al oído de Seo Chi-young. Su pezón se puso rígido rápidamente incluso mientras dormía. Sintió que involuntariamente aplicaría fuerza en la mano que lo manipulaba, así que se esforzó por relajarla.

“Si me preocupara incluso por la persona que lo tocó antes de conocerme, siento que mi mente se destrozaría, así que me contengo a la fuerza, ……pero después de conocerme, yo debería ser el primero en todo. ……Sin embargo, solo en este lugar me ganaron de mano, ¿acaso no se enojaría usted si fuera yo, Chi-young?”

Pensó que tal vez Chi-young no se enojaría, pero Jang Ui-geon se sintió aún más molesto con ese pensamiento y cerró la boca.

Al volver a pensarlo, sintió como si el corazón se le enfriara. En ese momento en el que se le puso la vista roja y no veía nada, si esa mujer hubiera estado allí, tal vez la habría golpeado.

La marca roja del moretón en el cuello, el pecho que se hinchó por haber sido mordido con fuerza.

Incluso ahora, Jang Ui-geon sentía resentimiento en su inconsciente por ese lugar donde el tacto de otra persona llegó primero.

“……¿Qué voy a hacer, Chi-young? Por su culpa, me he convertido en una persona capaz de usar la violencia incluso contra una mujer…….”

Jang Ui-geon murmuró como un lamento.

Como le resultaba odioso verlo dormir tan en paz a pesar de que él mismo tenía ese sabor amargo en la boca, pellizcó ligeramente el pezón que acariciaba con cuidado. Aunque lo pellizcó solo lo suficiente para que no le doliera, por si acaso despertaba, Seo Chi-young encogió los hombros y murmuró algo parecido a un balbuceo entre sueños.

Jang Ui-geon rodeó la cintura de Seo Chi-young y lo atrajo hacia sí. Y lo abrazó fuertemente contra su pecho.

“Está bien. Estoy aquí……, duerma más.”

Al susurrarle al oído, Seo Chi-young, que parecía estar a punto de abrir vagamente los ojos, hizo vibrar sus párpados un par de veces y volvió a soltar un suspiro profundo.

Él dormía confiado dentro de sus brazos.

Jang Ui-geon abrazó un poco más fuerte a quien, soltando un aliento bajo y tranquilo, metía la cabeza silenciosamente en la parte interna de su brazo.

Jang Ui-geon también sabía que Seo Chi-young lo había mirado durante un tiempo con ojos que parecían pedir disculpas. Él no lo sabría, pero Jang Ui-geon siempre estaba mirando a Seo Chi-young, y siempre vigilaba lo que veía y lo que pensaba. No podía soportar no saber ni una sola cosa sobre él.

Solo en momentos como este, pensaba que era una suerte ser más perspicaz que los demás.

No le resultó muy difícil adivinar qué pensamientos tontos tenía Seo Chi-young mientras lo miraba con melancolía, pero Jang Ui-geon no dijo nada.

No le gustaba que Seo Chi-young se sintiera culpable y melancólico, y además ese pensamiento era realmente tonto y no tenía sentido ——Seo Chi-young parecía pensar que de alguna manera él había retenido a Jang Ui-geon. Aunque en realidad fuera al revés——, pero Jang Ui-geon no dijo nada a propósito.

Aunque, al final, al no poder soportar ver a Seo Chi-young tan desanimado, le hizo saber que no era así.

Sin embargo, deseaba que, aunque fuera por ese sentimiento de culpa sin sentido, él solo lo mirara a él un poco más.

“……Lo siento, Chi-young. Yo tampoco sabía que era esta clase de persona.”

No sabía que era un ser humano tan urgido por retener el corazón de alguien incluso mediante medios tan viles.

Pero aun así no debe darme la espalda, porque quien me hizo así fue Chi-young. Tampoco sabía que era un ser humano tan cobarde que intentaba justificarse echándole la culpa a los demás.

Y al mismo tiempo, no sabía que era un ser humano tan hipócrita que se esforzaba al máximo por parecer una persona estupenda y maravillosa ante sus ojos.

Nunca imaginó que se convertiría en esa clase de persona, ni quería serlo.

Pero.

“……. Chi-young.”

Jang Ui-geon llamó su nombre en silencio. El cuerpo enterrado en su abrazo no se movió y no hubo respuesta alguna, pero aun así escuchó el sonido de una respiración placentera como si estuviera cómodo allí.

Jang Ui-geon aplicó una fuerza constante en el brazo que abrazaba a Seo Chi-young. Sus cuerpos desnudos se tocaron y el calor corporal se acercó un poco más. Hasta el punto de sentirse caliente.

Esa sensación era sumamente agradable y reconfortante, y ese aliento silencioso que le hacía cosquillas en el pecho era tan bueno que le dolía, por lo que Jang Ui-geon lo abrazó con fuerza para no dejar ir a quien estaba atrapado en su regazo.

Vil, cobarde e hipócrita.

Se había convertido en un ser humano tan lamentable, pero aun así no se arrepentía.

[FIN DE PLACE TO BE]