Capitulo 5 y 6
5. Los malos hábitos de un padre novato
La
vida cotidiana de ambos parecía perfecta a simple vista. Sae-byeok cumplía con
su piedad filial hacia su padre, y Woo-ju amaba a su hijo. Al menos, así fue
hasta que él vio las nuevas heridas grabadas en las muñecas de Woo-ju.
Sae-byeok
tenía que subir al segundo piso para trabajar. Aunque deseaba pasar toda su
vida holgazaneando y revolcándose con su padre sin hacer nada, los seres
humanos necesitaban dinero para vivir felices. Afortunadamente, la casa estaba
equipada con diversos dispositivos que permitían generar ingresos sin contacto
con el exterior, pero para realizar sus experimentos, era obligatorio subir a
la planta alta.
Ese
lugar estaba repleto de equipos para sintetizar sustancias provenientes de la
raza de Sae-byeok —quienes poseían capacidades físicas y longevidad superiores
a las humanas— e inyectarlas de manera que fueran compatibles con los genes del
hombre. Debido a la presencia de diversos químicos peligrosos y máquinas con
riesgo de exposición a la radiación, Woo-ju tenía terminantemente prohibido
subir allí.
Sae-byeok
intentó trabajar aprovechando las noches en que Woo-ju dormía, pero la
experiencia de la noche anterior lo detuvo. Eran las tres de la mañana cuando
Sae-byeok, dejando a un Woo-ju momentáneamente dormido, se dispuso a subir al
segundo piso. Se detuvo en seco en el umbral del dormitorio al ver cómo Woo-ju,
que hasta hacía un momento dormía plácidamente, se encogía sobre la cama
temblando violentamente.
Incluso
en sueños, Woo-ju detectó la ausencia de Sae-byeok y, como si sufriera una
hipotermia severa, sacudía su cuerpo y desgarraba las mantas buscando calor. Al
ver aquello, Sae-byeok dio media vuelta y regresó a su lado. Al abrazarlo, el
cuerpo de Woo-ju, que se había vuelto tan frío que se sentían sus huesos,
recuperó lentamente la estabilidad al apoyarse en el calor de Sae-byeok.
Fue
entonces cuando Sae-byeok renunció al trabajo y recibió la mañana abrazando a
Woo-ju. Sae-byeok obtuvo una satisfacción atroz de aquella imagen. A veces, se
sentía aliviado al ver cómo Woo-ju experimentaba una ansiedad extrema y lo
buscaba cuando él no estaba. Era un apego verdaderamente terrible.
Sin
embargo, por el bien del futuro, era inevitable que surgieran momentos en los
que tuviera que separarse de Woo-ju.
Ese
día, Woo-ju estaba apoyado en el sofá leyendo un libro.
"Papá,
trabajaré en el segundo piso y bajaré a las cinco".
"Está
bien".
Cocoa
caliente, galletas y bocadillos dispuestos en la mesa para saciar un posible
hambre, y finalmente, un reloj situado en el campo de visión de Woo-ju junto
con cámaras domésticas sin puntos ciegos para vigilarlo; todo era perfecto.
Incluso había dejado un empapador nuevo por si acaso, aunque no sabía si lo
usaría.
Con
todo esto, su padre no debería sentir ansiedad aunque estuviera solo un
momento. Además, si veía a través del monitor que se ponía ansioso, podría
regresar a la sala de un salto.
"…Estoy
bien solo. Ve a trabajar".
"¿Será
esto lo que sienten cuando dicen que es como dejar a un niño cerca del
agua?".
"…No
es para tanto".
"Si
no quieres estar solo, llámame en cualquier momento".
"…Entendido".
Su
expresión de enfado era adorable. Parecía un gato fingiendo serenidad mientras
ocultaba sus verdaderas intenciones. Aunque pretendía estar bien, se percibía
un ligero matiz de descontento.
"Terminaré
pronto y volveré".
"…Sí".
Tras
un ligero beso, Sae-byeok subió al segundo piso donde estaba su taller. Durante
todo el trabajo, espiaba a ratos lo que Woo-ju hacía. Su padre pasó los
primeros treinta minutos leyendo o comiendo galletas mientras miraba el libro.
Al
ver esa imagen tan normal como siempre, Sae-byeok se tranquilizó e intentó
concentrarse de nuevo en su labor. Sin embargo, en el breve instante en que
Sae-byeok desvió la mirada para concentrarse en la mezcla de unos químicos
minuciosos, ocurrió el incidente.
Normalmente,
tan pronto como daban las cinco en punto, Sae-byeok habría detenido todo y
bajado al primer piso. Se habría parado en el umbral de la sala con su perfecta
sonrisa de hijo ejemplar, habría elogiado a su padre por estar bien solo sin causar
problemas y luego se dispondría a preparar la cena.
Pero
hoy, el experimento en curso se demoró y terminó llegando unos minutos tarde de
la hora acordada. Fue solo un breve vacío, pero Sae-byeok, envuelto en una
ansiedad atroz de origen desconocido, no tuvo más remedio que bajar las
escaleras corriendo.
"Papá".
Woo-ju
seguía sentado en el sofá. Claramente había visto bajar a Sae-byeok, pero se
esforzaba en ignorarlo mientras leía su libro.
"¿Te
portaste bien?".
"……".
A
pesar de haberlo vigilado todo el día por las cámaras, Sae-byeok le preguntó de
nuevo si no había causado problemas en su ausencia. Sería algo asombroso que
hubiera causado un accidente en tan poco tiempo. Sin embargo, Woo-ju terminó
logrando esa "proeza".
La
sonrisa desapareció por completo del rostro de Sae-byeok. Bajó la mirada
observando el cuerpo de Woo-ju. Aparentemente no había nada extraño, pero el
agudo olfato de Sae-byeok detectó un rastro sutil pero evidente de olor a
sangre. Woo-ju evitó la mirada de Sae-byeok ante el aire que se congeló
repentinamente.
"Papá,
¿qué es esto?".
Sae-byeok
atrapó la mano derecha de Woo-ju. Entre sus uñas se filtraban gotas de sangre
fresca.
"Papá".
La
voz grave de Sae-byeok congeló la sala. Woo-ju, sobresaltado, intentó esconder
su mano izquierda, pero el movimiento de Sae-byeok fue más rápido.
Sae-byeok
atrapó también la otra mano de Woo-ju. Luego, de manera brusca, casi
desgarrando la tela, le subió la manga de su camiseta fina de manga larga. Al
revisar la parte interna de la muñeca, la herida quedó expuesta con nitidez.
Marcas de uñas afiladas habían penetrado profundamente en la piel, dejando la
sangre acumulada como un hematoma, y en el punto más profundo, todavía fluía
sangre espesa.
"…Esto".
Mientras
Sae-byeok trabajaba, Woo-ju se había estado desgarrando la piel para calmar su
propia ansiedad.
Una
ira aterradora ardió en las pupilas de Sae-byeok. Esa furia no iba dirigida a
Woo-ju. Era un reproche hacia sí mismo por el hecho de que Woo-ju sufriera tal
dolor y por el fracaso absoluto de no haber podido controlarlo todo.
"¿Qué
es esto? ¿Haces esto cada vez que no estoy a tu lado?".
La
voz de Sae-byeok temblaba.
Woo-ju
bajó la cabeza sin poder decir nada. Sae-byeok, aunque ni siquiera se atrevía a
apretar con fuerza por miedo a lastimar su muñeca, lo sujetó de tal forma que
no pudiera escapar.
"……".
"Quítatela".
"¿Qué…?".
"Quítate
la ropa, tengo que comprobarlo. ¿Dónde más hay? Tengo que ver dónde más se
esconden heridas que yo no conozco".
Sae-byeok
fue tajante. No era una simple petición. Era una orden. Woo-ju se había vuelto
a lastimar el cuerpo.
Tan
pronto como Sae-byeok terminó su orden, el cuerpo de Woo-ju comenzó a moverse
lentamente, ignorando su propia voluntad.
'Quítate
la ropa…'. El cuerpo de Woo-ju temblaba ante la humillación de tener que
desnudarse frente a su hijo como si estuviera siendo castigado. Sin embargo, el
terror que sentía a través de la voz de Sae-byeok se mezcló en su interior,
haciendo que le doliera la cabeza como si fuera a estallar. Lamentablemente, su
cuerpo, ya domesticado por Sae-byeok, no podía desobedecer su mandato.
Con
manos temblorosas, Woo-ju sujetó el dobladillo de la fina camiseta que llevaba
puesta. Aunque solo se trataba de quitarse una prenda ligera, su peso se sentía
como si fuera de mil toneladas. Solo estaban ellos dos en la casa, pero bajo la
mirada de Sae-byeok, este proceso lo hacía sentir como un payaso desnudo sobre
un escenario.
"ugh…".
La
camiseta se deslizó lentamente por su cuerpo, cayendo por efecto de la
gravedad.
La
tela emitió un sonido de fricción al rozar la piel de Woo-ju, humedecida por el
sudor, dejando al descubierto sus hombros huesudos, la línea del cuello y, uno
tras otro, los rastros de autolesiones, cicatrices antiguas y el pecho moteado
por las marcas de las succiones de Sae-byeok.
Cuando
la prenda cayó finalmente a sus pies, Woo-ju cerró los ojos con fuerza.
Sae-byeok fijó una mirada obsesiva en el torso desnudo de su hyung. Su visión
era pegajosa; se sentía tan repulsiva como si insectos caminaran sobre su piel.
El
corazón de Woo-ju latía con más violencia por el calor de esa mirada que por el
frío del aire exterior al contacto con su desnudez.
"Quítate
los pantalones también. No dejes ni una sola tela, mírame."
Sae-byeok
susurró. Su voz ya no contenía ira, sino que dejaba ver la obsesión de un
depredador que inspecciona su posesión perfecta.
Woo-ju
reunió las fuerzas que le quedaban. Al ser un pantalón de entrenamiento con un
cordón fino en la cintura, sin cinturón ni botones, fue fácil de bajar. Sin
embargo, la humillación era la misma. Desató el cordón y deslizó la prenda
lentamente por debajo de sus rodillas.
Mientras
el pantalón bajaba por sus muslos, Woo-ju se sintió como un ratón a punto de
ser devorado por un gato. Cuando la tela llegó a sus tobillos, permaneció de
pie, torpe, incapaz de abrir los ojos.
Solo
quedaba la ropa interior que cubría sus pobres genitales, pero la mirada de
Sae-byeok ya parecía atravesar esa fina capa.
NO HACER PDF
Finalmente,
el otro no toleró ni siquiera esa última prenda.
"...Quítatela."
Sae-byeok
ordenó de nuevo.
Woo-ju
bajó su ropa interior lentamente. Al contacto del aire frío con su pene y la
cara interna de sus muslos, sintió que se le erizaba el vello de todo el
cuerpo.
Su
pene se encogió por la vergüenza, pero al mismo tiempo reaccionó sutilmente
ante la tensión de estar expuesto a la mirada de Sae-byeok.
Estaba
completamente desnudo.
Se
hallaba despojado de todo frente a Sae-byeok. Sobre ese cuerpo delgado y
delicado por la depresión prolongada y una sensibilidad nerviosa, las
cicatrices y heridas grabadas por el peso de la vida se proyectaban como
sombras.
Parecía
un dulce de azúcar que se rompería fácilmente si se apretaba. Era precario pero
hermoso. Sae-byeok sentía deseos de morderlo y tragar cada fragmento roto. Era
un cuerpo que provocaba una lujuria inmensa.
Por
su parte, Woo-ju estaba paralizado por una humillación y un terror extremos,
incapaz de detener su leve temblor. Sus piernas delgadas y rectas parecían tan
frágiles que daría la impresión de que se harían añicos con solo tocarlas.
Debido
a la depresión de larga data y a las comidas irregulares, su cuerpo era
demasiado liviano; las costillas y las clavículas revelaban claramente sus
contornos óseos.
Bajo
la piel pálida, casi transparente, se traslucían las venas azuladas, haciendo
que pareciera increíble que la sangre circulara con rapidez por esos conductos
tan frágiles. Y sobre esa piel, como si una larga historia se hubiera grabado
directamente en ella, su cuerpo estaba manchado de cicatrices, marcas de autolesiones
y viejas heridas.
"Ven
aquí."
Llamó
al mayor. Quizás, era una escena que no encajaba en absoluto con la relación
que deberían tener.
Bajo
la luz blanca, la sombra de Woo-ju desapareció al ser envuelta por el abrazo de
Sae-byeok, quien se había levantado para acercarse. Él extendió la mano para
acariciar la clavícula prominente de Woo-ju y lo estrechó contra sí.
Sae-byeok
hundió el rostro en la nuca de Woo-ju e inhaló profundamente. Se deleitó con su
aroma corporal, el olor a sangre y hasta el rastro del sudor.
Su
mirada recorría pegajosamente cada cicatriz, deteniéndose en la parte interna
del brazo de Woo-ju, donde aún quedaban los rastros recientes de la autolesión.
Sobre
las marcas antiguas, se había grabado una nueva herida.
"Papá."
La
voz de Sae-byeok era tan baja y desolada que Woo-ju pensó que vería lágrimas en
sus ojos en cualquier momento.
"¿Es
por mi culpa que papá se ha vuelto a lastimar así de nuevo? Me duele tanto no
haber podido proteger a papá otra vez."
Sae-byeok
levantó la mano y acarició con cuidado la herida roja en el brazo de Woo-ju. Su
tacto era terriblemente tierno, como si dijera que incluso esas heridas le
pertenecían.
Manifestaba
su voluntad de poseer hasta el último aliento de Woo-ju.
"Papá
es mío. Eres mi posesión, la que debería ser más preciada y limpia en el mundo.
¿Por qué papá se lastima a sí mismo y hace que me duela el corazón?"
Sae-byeok
no pudo seguir hablando y hundió el rostro en el hombro huesudo de Woo-ju. Al
frotarse contra él, dejó rastros de lágrimas en su piel.
"¿Por
qué... te hiciste heridas en el cuerpo?"
"...No
lo sabía."
Woo-ju
respondió con voz ahogada. Se sentía impotente; realmente no se había dado
cuenta de que se estaba rascando hasta sangrar.
Había
sido en ese breve instante en que Sae-byeok desvió la mirada hacia el monitor.
En el silencio de la habitación, Woo-ju se vio envuelto en una ansiedad
inexplicable. Bajo una presión que parecía aplastar sus pulmones, sus dedos
buscaron instintivamente la piel más tierna. El acto de rasgar con fuerza con
las uñas le daba alivio; cada vez que el dolor agudo estimulaba sus nervios, el
ruido en su cabeza parecía detenerse.
Era
un hábito. Una vieja costumbre de controlar la ansiedad provocándose pequeñas
heridas en lugares ocultos, como debajo del reloj, el brazo interno o la parte
profunda del muslo. Intentó corregirlo alguna vez, pero en un mundo donde nadie
se detenía a observar sus muñecas, ese esfuerzo pronto se convirtió en un lujo.
Sin
embargo, el otro lo había descubierto. Sae-byeok se arrodilló y hundió el
rostro en el delgado muslo de Woo-ju. Luego, sacó la lengua y lamió lentamente
la cicatriz más antigua.
"¡ugh...!"
Cada
vez que la humedad cálida de la lengua se deslizaba por la herida, el cuerpo de
Woo-ju se estremecía violentamente. Junto con la humillación, sintió la extraña
sensación de que los dolores olvidados del pasado eran sanados dulcemente por
su tacto.
Sae-byeok
comprobó con la punta de la lengua, una por una, la cronología del dolor
grabada en el cuerpo de Woo-ju: desde los leves rasguños bajo el tobillo hasta
las cicatrices en los muslos y los brazos. Era cruel. Era un acto de obsesión,
como si Sae-byeok quisiera poseer incluso el pasado remoto de Woo-ju.
En
ese momento, mientras era inspeccionado, una mezcla de vergüenza y un placer de
origen desconocido lo invadió. Simultáneamente, su pene, que no estaba erecto,
comenzó a levantarse lentamente.
Su
corazón se conmovió al ver a Sae-byeok lamer sus viejas heridas, y esa emoción
se manifestó de la forma más evidente.
Sae-byeok
detuvo su lengua en la última cicatriz y levantó la cabeza. Su mirada se clavó
directamente en el pene de Woo-ju.
"¿Qué
es esto, hyung?"
Ahora
era un hyung honesto que incluso ante su lengua levantaba su parte baja. Woo-ju
bajó la cabeza e intentó cubrir desesperadamente su erección, pero ya era
tarde.
"N-no.
Esto es... solo..."
"¿Solo?"
Sae-byeok
sonrió.
"¿Sabes
que estás siendo castigado?"
Ante
la pregunta de Sae-byeok, Woo-ju no pudo responder. La mirada de Sae-byeok ya
estaba ligeramente nublada por el deseo.
"Responde.
¿Te autolesionas cuando no estoy y, mientras te castigo, sientes lujuria por
mí?"
"ugh...
es... es verdad..."
Woo-ju
logró forzar la voz. Tan pronto como salieron esas palabras, Sae-byeok apretó
con fuerza su mano alrededor del pene de Woo-ju, presionando con intensidad la
zona del glande.
"¡Ah,
a-ahhh! ¡Sae-byeok, duele...!"
"¿Te
duele? Si te duele, ¿por qué sigues haciéndote heridas? ¿Tanto ansía tu cuerpo
sentir dolor?"
Sae-byeok,
sin soltarlo, acercó su rostro a la mejilla de Woo-ju.
"¿Tanto
te gustó que lamiera tus viejas cicatrices? ¿Acaso crees que por eso voy a
entender incluso que te hagas daño a ti mismo?"
Eran
palabras claramente cargadas de ira. Mientras le reprochaba a Woo-ju su hábito
de autolesionarse, las manos de Sae-byeok no descansaban. Presionó justo debajo
del glande, elevando el placer del otro al extremo. La cintura de Woo-ju se
arqueó hacia atrás; ya había alcanzado el límite previo a la eyaculación.
"¡ugh…
haaa! ¡Ah! No, Sae-byeok… ¡voy a correr de…!"
"No
puedes. Todavía no te he dado permiso."
En
el instante en que Woo-ju estaba por alcanzar el clímax, Sae-byeok apretó con
fuerza la base del pene que sostenía entre sus manos. Debido a la presión extrema
que cortaba la circulación, el placer de Woo-ju se transformó de golpe en
dolor.
"¡ugh!
¡Ugh…!"
Un
dolor agudo por haberse detenido justo antes de eyacular. Las lágrimas brotaron
de los ojos de Woo-ju. Su cuerpo temblaba, pero bajo el agarre de Sae-byeok, su
pene no podía liberar nada.
"Yo
me pongo triste al revisar tus heridas, ¿pero tú tienes el descaro de poner
fuerza aquí? Como estás tan alborotado que intentas soltar tu semen incluso en
esta situación, tendré que darte un castigo."
Sae-byeok
abrió el cajón de la mesa de la sala.
Desde
que empezaron a intimar y él comenzó a alimentarlo con su propia simiente, los
cajones de toda la casa se habían llenado de implementos preparados para
rellenar el vacío del orificio en cualquier momento y lugar. El cajón estaba
repleto de lubricante y objetos de naturaleza desconocida. Sin embargo, no era
una buena señal; Woo-ju nunca había pasado por nada bueno con esos objetos.
Sae-byeok
extrajo una delgada vara de metal en un empaque esterilizado.
Woo-ju
se preguntó qué podría hacer con eso. La vara metálica era mucho más delgada
que el nudillo de un dedo. Para el orificio trasero de Woo-ju, ese grosor sería
ridículamente insuficiente.
"¿Qué
es… eso?"
"Es
un tapón para bloquear el conducto del semen. Con esto, no podrás eyacular a tu
antojo. Es un castigo. Reflexiona mientras sacudes ese pene que no puede
descargar nada."
Sae-byeok
susurró como si dictara una sentencia aterradora. Colocó con cuidado la cabeza
redondeada del tapón contra la punta del pene de Woo-ju.
"¡¿Qué…?!
¡No…! Sae-byeok, por favor…."
Woo-ju
retorció todo su cuerpo, pero ya estaba atrapado entre las rodillas de
Sae-byeok y no podía moverse.
Ignorando
sus desesperados forcejeos, Sae-byeok comenzó a introducir lentamente el tapón
por la abertura de la uretra de Woo-ju. La sensación dolorosa del metal frío y
duro invadiendo el lugar más sensible y oculto de su cuerpo hizo que la columna
de Woo-ju se congelara de espanto.
"¡ugh!
¡Ugh… duele… Sae-byeok! ¡ugh…!"
Nuevas
lágrimas estallaron de los ojos de Woo-ju. No solo era el dolor físico; la
humillación mental de ver su parte más íntima completamente invadida lo golpeó
simultáneamente. Cada vez que el tapón avanzaba por el delicado conducto
interno, el cuerpo de Woo-ju sufría espasmos violentos.
Finalmente,
el tapón atravesó la uretra y quedó completamente insertado. Solo el extremo
decorado del tapón quedó expuesto al exterior, brillando con frialdad.
Sae-byeok fijó el objeto con una expresión de satisfacción.
"Perfecto."
Sae-byeok
susurró mientras golpeaba suavemente con el dedo el extremo del frío tapón.
"Aunque
pases todo el día excitado recibiendo mi pene, no podrás eyacular. Los castigos
deben ser dolorosos, ¿no? Pasa el día de hoy reflexionando sobre tus errores y
dándote cuenta, una vez más, de quién eres propiedad."
Ante
el toque de Sae-byeok, el cuerpo de Woo-ju se arqueó como un arco. Era el momento
en que el dolor y el placer se concentraban en un solo punto. Sae-byeok se
sentó pegado entre las piernas de Woo-ju, disfrutando de su control.
"ugh….
duele…. ¡Esto… no lo quiero…!"
Woo-ju
sentía que su pene, a punto de eyacular pero obstruido por el objeto extraño,
se veía envuelto en un torbellino de placer explosivo y agonía. Al no poder
descargar, su pene se hinchó hasta parecer que iba a estallar y comenzó a latir
frenéticamente.
"¡Sae-byeok…!
Por favor… quítalo. Yo… quiero soltarlo. Ahora mismo… me voy a volver
loco…."
Woo-ju
se aferró a los hombros de Sae-byeok como si estuviera colgado de él. Su voz se
quebraba entre la súplica y el grito.
Sin
embargo, Sae-byeok resopló con frialdad. Seguramente le dolía, pero no se
comparaba con el dolor que él mismo había sentido aquel día en la bañera.
"Duele,
pero se siente bien, ¿verdad? Al ver que todavía la tienes erguida, ¿no será
que en realidad te gusta bastante el tapón?"
"N-no…,
no es eso…. Me equivoqué…."
Solo
entonces Sae-byeok acarició suavemente el cabello de Woo-ju y sonrió con
dulzura.
"Qué
bueno eres. Pero aunque te arrepientas de tu error, el castigo no ha terminado.
Siempre te avergonzabas de soltar líquido por ese agujerito, ¿no? ¿Cuál es el
problema ahora? ¿Acaso ahora tu cuerpo no aguanta si no eyaculas rápido?"
"¿Eh…?"
Era
vergonzoso, pero cierto. Solo tendría que bastar con no excitarse ni tener una
erección. Sin embargo, su cuerpo, ya domesticado por el placer, se excitaba con
un solo toque de aquellas manos.
"De
ahora en adelante, no uses ropa en casa. Si la usas, no podré saber cuándo te
haces una nueva herida. Mantendré la casa caliente, así que anda siempre
desnudo."
"¿Eh…,
eh…?"
"Para
empezar, ¿qué te avergüenza de tu hijo como para vestirte? Solo camina desnudo.
Yo también andaré sin ropa como tú."
"Ah…
sí."
Intentó
convencerse a sí mismo de esa manera, pero a medida que pasaba el tiempo, los
nervios de Woo-ju se concentraban en un solo lugar. La parte baja, donde el tapón
uretral estaba firmemente encajado, empezó a palpitar y a gritar de dolor.
Cuando la urgencia de eyacular presionó la vejiga y la próstata al mismo
tiempo, Woo-ju ni siquiera pudo mantenerse de pie; cruzó las piernas con fuerza
y soltó un gemido.
"Sae-byeok…
haa, ugh…. Me duele mucho. Esto… ¿no podrías quitármelo ya?"
Woo-ju
se aferró a la manga de Sae-byeok suplicante. Pero Sae-byeok, en lugar de su
habitual sonrisa amable, mostró una expresión tan severa que resultaba gélida y
apartó la mano de Woo-ju con ligereza.
"Este
es un castigo. Es el castigo por haber lastimado tu cuerpo sin cuidado, así que
no puedo quitarlo así como así."
"Me
equivoqué…. De verdad me equivoqué, Sae-byeok…. por favor…."
"Bien,
entonces, ¿qué deberías hacer para que yo te perdone?"
Sae-byeok
preguntó mientras se apoyaba lánguidamente en el sofá. Woo-ju, con los ojos
llenos de lágrimas, preguntó aturdido:
"¿Qué
debo hacer…?"
"No
lo sé. Bueno, como yo soy un buen hijo que no toca su pene a escondidas de su
padre ni eyacula sin permiso…. Si haces que yo tenga ganas de soltar mi semen
por mi cuenta, no lo haré solo. Si me haces sentir bien y eyaculo, tal vez
entonces abra ese lugar tan agobiante de tu cuerpo."
Era
una inducción evidente. Woo-ju bajó la mirada desconcertado. Lo que entró en su
campo de visión fueron los pies descalzos y suaves de Sae-byeok.
Woo-ju
tragó saliva. La presión en su bajo vientre ya había pasado del dolor a un
escalofrío aterrador. Sentía que su pene iba a explotar. Cada vez que el tapón
presionaba las paredes internas, todo su cuerpo vibraba, y la necesidad
fisiológica de que algo estallara devoraba su razón. Si podía escapar de esa
sensación infernal, sentía que sería capaz de hacer cualquier cosa, incluso si
significaba arrastrarse por el fango.
Finalmente,
Woo-ju se arrodilló con humildad. El sonido de sus rodillas golpeando el suelo
frío se escuchó inusualmente fuerte, pero Sae-byeok simplemente lo miraba desde
arriba. Woo-ju se arrastró lentamente hacia los pies del otro, postrado como un
animal.
"Sae-byeok…
haa, ugh…."
Woo-ju
puso sus labios temblorosos sobre el empeine de Sae-byeok. En cuanto su boca
tocó la piel fría, todo su cuerpo se tensó por la humillación, pero Sae-byeok,
sin piedad, movió los dedos de los pies para darle golpecitos en la mejilla.
"Rápido.
Mi paciencia no es tanta."
Ante
esas palabras, Woo-ju finalmente se desmoronó. Cerró los ojos con fuerza y tomó
el dedo gordo del pie de Sae-byeok entre sus labios. El sabor metálico y
extraño que se transmitía a través del dedo estimuló la punta de su lengua. Era
un acto que jamás se habría atrevido a imaginar. Woo-ju lo lamió y succionó con
esmero, como si se tratara del mismísimo pene de Sae-byeok.
"Chyup…
chyup…."
NO HACER PDF
Cada
vez que recorría con detalle los estrechos espacios entre los dedos con la
punta de la lengua, escuchaba la respiración lánguida de Sae-byeok sobre su
cabeza. Woo-ju sintió que su orgullo se deshacía entre los dedos de los pies
del otro. Sin embargo, el dolor de su parte baja era mayor. Ese dolor, que
había llegado al límite, no le daba tregua. El deseo de eyacular hasta la
locura lo hacía sentir aún más miserable. Solo deseaba que Sae-byeok se
apiadara de él y le permitiera escapar pronto de aquel tormento.
"¡Ah,
ugh…! ¡ugh…!"
Woo-ju,
dejando caer saliva mezclada con lágrimas, lamió meticulosamente hasta el talón
de Sae-byeok. A medida que el rudo sonido de los lamerse llenaba el silencio,
la conciencia de Woo-ju también se alejaba. El aliento caliente de Woo-ju rozó
el empeine húmedo de Sae-byeok. Finalmente, tras besar brevemente la punta de
los dedos de Sae-byeok, Woo-ju levantó la cabeza para mirarlo. A través de la
visión borrosa por las lágrimas, vio la sonrisa arrogante de Sae-byeok,
embriagado de triunfo.
"Qué
bueno eres. Al ver esos ojos húmedos, yo también empiezo a sentirme de buen
humor."
Sae-byeok
apoyó profundamente la espalda contra el sofá y separó ligeramente las piernas.
Woo-ju, como arrastrado por una inercia irresistible, tomó la hebilla del
pantalón de Sae-byeok con manos temblorosas. El sonido metálico de la hebilla
parecía burlarse de la última resistencia de Woo-ju.
Woo-ju
abrió la boca por voluntad propia por primera vez en su vida. En cuanto el pene
de Sae-byeok apareció ante sus ojos, lo devoró profundamente y sin vacilar. La
lengua y la garganta de Woo-ju, precalentadas por haber lamido sus pies,
apretaron el tronco de Sae-byeok de forma mucho más húmeda y caliente que de
costumbre.
"¡Ah…!
Ja, qué bueno. Papá."
La
voz de Sae-byeok se mezcló con una excitación evidente. Woo-ju inhaló
profundamente, abrumado por la enorme presencia de otra persona que enfrentaba
por primera vez. Para Woo-ju, que nunca antes había aceptado el pene de alguien
en su boca por decisión propia, el pene de Sae-byeok era tan pesado que los
músculos de su mandíbula se entumecieron con solo forzar su entrada a través de
los labios.
"ugh
¡ugh…!"
Woo-ju
frunció los labios torpemente para rodear el tronco. En cuanto la mucosa
caliente se adhirió a la piel firme de Sae-byeok, una sensación desconocida le
atravesó el cerebro. La sensación de volumen que llenaba toda su boca le cortó
la respiración y le hizo brotar lágrimas, pero Woo-ju no podía detenerse. No,
no quería detenerse.
"ugh
ugh… ¡Haaa…!"
En
la mente de Woo-ju, que antes solo albergaba dolor y vergüenza, comenzó a
florecer una sensación extraña. Cada vez que el tronco de Sae-byeok se hundía
en lo profundo de su boca, las mucosas sensibles rozaban contra la textura
rugosa como si fueran raspadas. Eso le provocaba la ilusión de que su propia
cavidad bucal renacía como un orificio sexual.
"Ha…
qué bien. Lo estás haciendo genial."
"ugh,
¡uugh…! Mmm…."
Woo-ju
emitió un sonido animal mientras envolvía a Sae-byeok aún más profundamente.
Las lágrimas rodaron por sus mejillas debido a la sensación extraña que
golpeaba su campanilla, pero movió la lengua desesperadamente para rodear el
tronco. Al ser movimientos torpes, resultaban aún más estimulantes. La
sensación de rozar los dientes de forma peligrosa y el sonido viscoso por el
exceso de saliva caliente desgarraron sin piedad el silencio de la sala.
"Haaa….
Haaa…."
Sae-byeok
miraba hacia abajo como si disfrutara de la imagen de Woo-ju jadeando y
aferrado a sus partes bajas. ¿Acaso el interior de la boca de su padre era así
de caliente y suave? Realmente era su propio y adorable padre.
En
ese momento, la mano grande de Sae-byeok descendió sobre el pecho desnudo de
Woo-ju. El cuerpo de Woo-ju dio un gran respingo cuando los dedos fríos
recorrieron su piel caliente.
"Se
siente bien. Pero sabes que no basta con usar solo la boca, ¿verdad?"
Sae-byeok
susurró bajo mientras golpeaba ligeramente el pezón de Woo-ju con la punta de
la uña.
"Hazte
una masturbación de pechos también. Quiero ver cómo se hinchan lindamente, como
cuando tu pecho rozó mis labios. Con mi pene en la boca, tócate el pecho tú
mismo y gime como una perra."
Woo-ju
cerró los ojos con fuerza por la vergüenza. La orden de morder lo de su hijo
con la boca y tocar su propio pecho con las manos era cruel. Sin embargo, la
presión que ejercía el tapón uretral ya había paralizado la razón de Woo-ju. Él
levantó sus manos temblorosas y apretó su propio pezón.
"¡Ah,
ugh…! ¡Mmm…!"
Los
dedos de Woo-ju resbalaban por el sudor frío y la saliva, girando en falso
sobre el pezón pequeño y plano. Su cuerpo, tensado por los nervios, no se movía
como quería; especialmente el pecho izquierdo, que permanecía hundido y oculto
dentro de la carne firme, como si se escondiera por la vergüenza.
Sae-byeok,
observando esa escena, dejó escapar una risa baja.
"Tendré
que ayudarte. ¿Cómo es que ni siquiera puedes tocar bien tu propio
cuerpo?"
Sae-byeok
extendió su mano grande y estrujó el pecho izquierdo de Woo-ju. Luego, comenzó
a raspar ruscamente con la punta de sus uñas largas alrededor del pezón que se
había hundido.
"¡Ah!
¡Ugh, ugh…!"
Con
el tronco de Sae-byeok en la boca, Woo-ju puso los ojos en blanco. La sensación
de ser aplastado y raspado en esa zona sensible le dio un escalofrío en la
columna. A Sae-byeok no le importó y, decidido a sacar el pezón oculto al
exterior, presionó fuertemente la carne circundante mientras raspaba la mucosa
sensible con las uñas.
Cuando
el pezón, finalmente congestionado y rojo, se mostró a la fuerza, Sae-byeok lo
encajó bruscamente entre los dedos de Woo-ju.
"Ahora
hazlo tú mismo. Como acabo de hacer yo, ráslpalo con las uñas para que se
hinche más. Si no quiere salir, tienes que mimarlo para sacarlo."
Woo-ju
presionó su propio pecho izquierdo tal como Sae-byeok le ordenó. Hizo todo lo
posible por extraer el pezón invertido mientras raspaba sin piedad alrededor de
la areola con sus propias uñas. A medida que se aplicaba el estímulo doloroso,
las mucosas de su boca apretaban por reflejo lo de Sae-byeok con más fuerza. La
saliva goteaba entre sus labios, bajando por la barbilla hasta caer sobre su
pecho.
"¡Ha,
ugh… mmm!"
El
grito mezclado de dolor y vergüenza se convirtió en un sonido ahogado,
bloqueado por el pene de Sae-byeok que llenaba su boca. En ese momento,
Sae-byeok, subiendo las comisuras de los labios con satisfacción, cubrió con su
mano la de Woo-ju. Entonces, apretó y estrujó ambos pezones, rojos e hinchados
por la fuerza, como si fuera a destrozarlos.
"¡Aaaaaagh!
¡ugh, ugh!"
Debido
al dolor extremo instantáneo, la cintura de Woo-ju se arqueó como un arco. Al
mismo tiempo que la fuerza despiadada aplastaba su pecho, el pene de Sae-byeok
se hundió sin piedad hasta lo más profundo de la garganta de Woo-ju. La presión
del tapón uretral, el dolor en el pecho y la sensación del objeto extraño
atravesando su cuello; Woo-ju derramó lágrimas mientras succionaba
frenéticamente lo de Sae-byeok en medio de esa inundación de estímulos
insoportables.
"Haaa….
Tienes que tragarlo hasta el final. ¡ugh!"
Finalmente,
la respiración de Sae-byeok se volvió agitada y un líquido caliente y espeso
comenzó a brotar a borbotones en lo profundo de la garganta de Woo-ju. Woo-ju
contuvo el impulso de toser por el sabor metálico y tragó la simiente caliente
de su hijo sin dejar ni una sola gota.
Parecía
que el servicio de su adorable padre había roto por completo la cordura de
Sae-byeok, quien soltó un gemido bajo mientras agarraba el cabello de Woo-ju.
"Ha,
de verdad eres el mejor. No sabía que podrías excitarme tanto."
Sae-byeok
susurró con voz empapada de satisfacción y atrapó el anillo del tapón que
estaba incrustado en el extremo de la uretra de Woo-ju. Entonces, sin dudarlo
ni un segundo, lo arrancó de un solo tirón.
"¡ugh!
¡ugh, ugh!"
En
el momento en que el tapón salió con un chasquido, Woo-ju vio destellos ante
sus ojos por el dolor extremo que experimentaba por primera vez en su vida. La
sensación de la vara metálica, que había mantenido la uretra abierta a la
fuerza durante tanto tiempo, raspando sin piedad las mucosas sensibles al
salir, fue como si le desgarraran el interior con un hierro al rojo vivo.
Pero
el dolor fue fugaz. Como si se rompiera un dique, la presión de la vejiga
hinchada y el deseo de eyacular que aplastaba la próstata explotaron al mismo
tiempo.
"¡Ah,
aaah! ¡ugh!"
Desde
la punta del pene de Woo-ju, brotó violentamente orina caliente junto con el
semen blanco. La sensación de que todas las necesidades fisiológicas retenidas
se liberaran de golpe era más parecida a un dolor destructivo que al placer.
Woo-ju arqueó la cintura y arañó el suelo con las uñas. Todo su cuerpo tembló
en convulsiones por una eyaculación tan intensa que ni siquiera le permitió
gritar.
"Haaa….
Haaaa…."
Woo-ju
eyaculó y se orinó. Fue una liberación obtenida tras postrarse a los pies de su
hijo, masajeando sus propios pechos y suplicando. Los líquidos calientes
bajaron por sus muslos ensuciando el suelo de la sala, pero Woo-ju no tenía
fuerzas ni para evitarlo.
Finalmente,
se derrumbó sobre el suelo sucio al perder la fuerza. Las lágrimas de Woo-ju,
su sudor frío y los vergonzosos desechos se mezclaron creando un charco.
Habiendo vomitado toda su dignidad como ser humano ante su hijo, Woo-ju sollozó
con la mirada vacía fija en la nada.
Sae-byeok
observó ese desmoronamiento tan atroz como hermoso, y se arrodilló lentamente.
Tomó las mejillas húmedas de Woo-ju con suavidad y mostró una sonrisa de
vencedor.
"Lo
hiciste bien. Eres un padre muy bueno. Si te portas así de bien, no tengo más
remedio que quererte aún más."
Sae-byeok
besó ligeramente la frente de Woo-ju. Woo-ju sintió ese calor escalofriantemente
extraño, pero en medio de la sensación tras la tormenta, no pudo negar el hecho
de que Sae-byeok era el único ser que lo sostenía.
*
* *
El
mal hábito de Woo-ju no se limitaba solo a grabar aquellas viejas líneas que
bordaban su piel.
"¡ugh…
ugh… ugh…!"
En
esa casa tan amplia, lo único que llenaba sus días era holgazanear viendo la
televisión. En una rutina tan monótona que resultaba aburrida, ¿hacia dónde
terminaría dirigiéndose el interés de una persona? No por nada se decía que, en
el campo sin nada que hacer, hombres y mujeres terminaban entablando relaciones
afectuosas. Lamentablemente, la mirada de los seres humanos ociosos siempre se
dirigía hacia el instinto.
Y
Woo-ju no podía ser la excepción. Al fin y al cabo, era un ser humano y un
hombre.
"¡Haaa,
ugh…!"
No
tenía el valor suficiente para confesarle a Sae-byeok que 'su cuerpo estaba
ansioso'. Para Woo-ju, quien creció como huérfano acostumbrado a vivir
pendiente de los gestos ajenos, decir que deseaba algo primero era un lujo. Por
eso, aprovechando un momento en que Sae-byeok se ausentó, sacó el juguete que
guardaba en el cajón.
Vrrr—
"¡ugh,
ugh…! ¡Ah, mmm…!"
Cada
vez que la sensación extraña hurgaba en su interior, las puntas de los dedos de
los pies de Woo-ju se encogían hasta quedar blancas. El placer que brindaba la
vibración del juguete frío, y no el calor de Sae-byeok, era estimulante pero al
mismo tiempo miserable. Sin embargo, apretó los dientes ante sus verdaderos
sentimientos, los cuales no se atrevía a decirle a su hijo, mientras su cuerpo
temblaba sobre el aparato.
Su
interior, que ni siquiera estaba bien preparado, mordía el juguete con rigidez,
y la sensación de irritación por la fricción paralizaba su cerebro. Sentía que
se moriría de la vergüenza por el hecho de estarse masturbando solo, pero no
podía detenerse. No, más bien, ese acto de empujarse a sí mismo a tal miseria
era para Woo-ju una extensión del autodesprecio al que ya estaba acostumbrado.
"Ah,
ah… Sae-byeok, Sae-byeok…."
El
nombre que no pudo contener escapó de su boca. Las lágrimas brotaron ante la
idea de que no debía llamarlo, pero aun así hundió más el juguete. A veces,
quería embriagarse en el placer que obtenía al destrozarse a sí mismo. Su
interior estrecho soltaba un dolor punzante como si fuera a desgarrarse cada
vez que el aparato entraba, pero Woo-ju, como si diera la bienvenida a ese
dolor, forzaba su cuerpo aún más profundo.
"¡Haaa,
ugh… ugh!"
Embriagado
por la imagen de estar hurgando en su propia vergüenza con sus manos, Woo-ju no
se dio cuenta de la mirada gélida que lo cubría por detrás como una sombra.
Click—
NO HACER PDF
La
puerta que estaba cerrada se abrió, y junto con el aire frío, un olor familiar
irrumpió en la habitación. Se sintió una frialdad tan gélida que daba la
ilusión de que el aire caliente del cuarto se congelaba al instante.
"Vaya,
qué ocupado estás solo."
En
el momento en que escuchó la voz de Sae-byeok, profunda y sombría, el corazón
de Woo-ju cayó hasta el suelo.
"Haaa…."
Sae-byeok
soltó un breve suspiro mientras se tocaba la sien. Al ver ese sutil sonido de
respiración, Woo-ju se encogió aún más.
"¿Estás
poniéndome los cuernos ahora?"
"¿Eh…?
Qué quieres decir… Sae-byeok, no es eso…."
"Teniéndome
a mí, estás hurgando en tu agujero con un juguete como este. Esto es claramente
una infidelidad, ¿no es así?"
Woo-ju
encogió su cuerpo servilmente como un esposo que es descubierto en plena
infidelidad. Se apresuró a esconder su pene erecto y el juguete que rodaba
sobre la cama, como si fueran pruebas de un adulterio. Era lógico. Atreverse a
jugar con un dildo en su agujero por cuenta propia dejando de lado a su hijo;
no tenía excusa aunque tuviera diez bocas.
"Teniéndome
a mi lado… ¿cómo puedes hacerme esto? ¿No te sientes mal conmigo?"
"Lo
siento, me equivoqué. Sae-byeok… yo, parece que me volví loco por un
momento…."
Sae-byeok
tomó el dildo que estaba junto a la cama y lo arrojó al suelo con indiferencia.
Junto con el sonido sordo, la vergüenza de Woo-ju también rodó por el suelo.
"Dime.
¿Te gusta más ese falso o te gusta más mi pene?"
"Eso,
por supuesto… el tuyo… me gusta tu pene. Sae-byeok, por supuesto que lo que tú
me das…."
"Es
un alivio que sea obvio. Por un momento me sentí decepcionado pensando que
habías puesto tus ojos en otro lado."
Sae-byeok
sacó su pañuelo negro y cubrió los ojos de Woo-ju.
"Entonces
podrás adivinar cuál es el mío a la primera sin necesidad de ver, ¿verdad? Ya
que te gusta tanto lo mío que tu cuerpo tiembla incluso si estás
durmiendo."
Sae-byeok
mordió ligeramente el lóbulo de la oreja de Woo-ju y añadió cruelmente:
"Si
estás tan absorto en ese juguete que ni siquiera puedes reconocer lo mío… te
volveré a domar tu agujero según mi forma aunque tenga que estar penetrándote
todo el día. Hasta que quede tan flojo que no puedas pensar en nada más."
Al
quedar bloqueada su visión, los otros sentidos de Woo-ju se agudizaron.
Sae-byeok acercó el dildo que Woo-ju usaba hace un momento y su propio pene
ardiente, poniéndolos uno al lado del otro entre los muslos húmedos de Woo-ju.
"Entonces
pruébalo. Si realmente anhelas solo lo mío o si solo estás diciendo palabras
para salir del paso. De ahora en adelante, acercaré mi pene y a tus amantes por
turno. Vas a adivinar de una vez cuál es el de tu dueño."
Sae-byeok
alineó a los 'amantes' de Woo-ju por orden. Con los ojos vendados, Woo-ju tuvo
que concentrar todos sus sentidos en la sensación del objeto extraño que se
presionaba contra su parte baja.
"Bien,
este es el primero."
Lo
primero que entró fue un pene largo que se sentía desagradablemente blando.
Woo-ju inhaló aire ante la sensación de algo que se deslizaba hacia adentro y
pinchaba lo profundo de sus entrañas. Aunque era largo, no tenía la pesadez que
llenaba su interior, por lo que Woo-ju retorció su cuerpo ante una sed que no lograba
saciarse.
"¿Qué
tal? ¿Es este mi pene que tanto deseabas?"
"Ah,
no es ese…. ugh, este… no eres tú, Sae-byeok…. Lo tuyo llena mi interior… con
tanta fuerza que parece que me va a destrozar…. Esto es demasiado delgado….
Haaa…."
"Qué
bueno eres, recordando mi pene de forma tan vívida. Entonces, ¿este será
satisfactorio?"
Junto
con la voz lánguida de Sae-byeok, un volumen absurdamente grueso, incomparable
con el anterior, forzó su entrada por la abertura.
"¡Ah,
aaagh…! ¡Ha, ha-eugh…!"
Woo-ju
soltó jadeos entrecortados ante la sensación de sus tejidos delicados
hinchándose tensamente como si fueran a estallar. El grosor desconocido que
llenaba el interior sin dejar huecos era considerable, pero de alguna manera,
una sed insaciable cruzó los ojos de Woo-ju.
Deseaba
que presionara el lugar más sensible, pero aquello se detuvo de forma vana
antes de alcanzar ese punto profundo de la pared interna que anhelaba con
ansias. Una saciedad desagradable que solo era gruesa pero que no lograba tocar
el lugar necesario. Woo-ju intuyó por instinto que el objeto extraño que
llenaba su interior no era el de Sae-byeok.
"Haaa,
ja… no. Esto, esto no es…."
"¿Qué
es lo que no es? Si está así de lleno."
Sae-byeok
empujó el grueso juguete hacia adentro con más brusquedad, como burlándose.
Woo-ju negó con la cabeza violentamente, dejando caer lágrimas por debajo de la
tela.
"No
es… lo tuyo se adentra hasta el final de forma que me corta la respiración. Me
atraviesa por completo…."
Era
realmente adorable la forma en que confesaba por sí mismo qué tan profundo
penetraba el pene de su hijo.
"Parece
que aún no has encontrado algo que te satisfaga. Entonces esto podría ser algo
diferente."
Lo
tercero que entró fue un pene con la superficie llena de protuberancias. En
cuanto las desagradables irregularidades rasparon sin piedad la mucosa de las
paredes internas, Woo-ju gritó y se aferró a su hijo.
"¡Ah,
aaagh! ¡ugh, ugh…! ¡Duele, duele…!"
La
fricción desconocida que lo desgarraba cada vez que entraba golpeaba su cerebro
con crueldad. Ciertamente era un estímulo intenso, pero estaba lejos del placer
que Woo-ju recordaba. No era más que un dolor que lastimaba. A Woo-ju se le
puso la piel de gallina por las protuberancias duras que arañaban su interior y
estalló en llanto.
"No
es… esto tampoco es… ugh, Sae-byeok…."
"¿Por
qué? Si hace un momento jugabas tan bien solo. ¿No te gusta este tipo de
estímulo?"
"No
quiero, no quiero esto… lo tuyo… no raspa dolorosamente así…."
Woo-ju
retorció sus glúteos desesperadamente para alejar el falso objeto que hurgaba
en su interior. Lo de Sae-byeok no tenía esas protuberancias dolorosas; solo
con su carne lisa y caliente solía derretir el interior de Woo-ju llenándolo
sin dejar huecos. El lugar por donde pasaron los falsos objetos llenos de
sensaciones extrañas ardía ahora con una sed terrible por el calor de
Sae-byeok.
"Ya
veo. Parece que hasta ahora no hay ningún pene que te guste. Este es el último.
Siéntelo bien."
Y
finalmente, un calor vívido descendió sobre la entrada de Woo-ju. Lo supo en el
momento en que lo tocó. Estaba en un nivel diferente al de los falsos
anteriores. La temperatura ardiente de la vida donde se sentía el latido del
corazón. En cuanto lo tocó el cuerpo ardiente de Sae-byeok, y no el
desagradable silicón, la parte baja de Woo-ju abrió sus puertas expulsando
fluidos como si hubiera estado esperando.
"¡Ah,
aaah…! ¡Mmm…!"
En
el momento en que un grosor similar al de la muñeca de Woo-ju presionó
pesadamente la entrada y se hundió profundamente, Woo-ju soltó un gemido
desgarrador. Aquello era fundamentalmente diferente de los falsos.
La
textura de la masa de carne, suave pero firme, penetraba llenando sin dejar
huecos cada uno de los pliegues de su pared interna. No raspaba dolorosamente
como las protuberancias de antes, ni se detenía en vano con una longitud corta.
Se deslizaba suavemente, como si quisiera aplastar incluso la entrada de un
útero inexistente.
Ante
la sensación de lo único 'real' que aliviaba de golpe la desagradable sed
creada por los juguetes, Woo-ju negó con la cabeza frenéticamente. Era la única
respuesta correcta que llenaba su cuerpo con una plenitud a punto de estallar.
"Haaa,
ja… es cierto… es esto, Sae-byeok…. Es esto…."
Woo-ju,
más allá de su visión bloqueada, rodeó instintivamente la cintura de Sae-byeok
con sus piernas. Parecía confesar con todo su cuerpo el hecho de que solo lo
real que llenaba su interior podía salvarlo.
"Parece
que lo has encontrado, ¿verdad? Al verdadero dueño que hará feliz a mi
padre."
"Sí,
ugh, es cierto… lo tuyo, lo de Sae-byeok es lo que más me gusta…. Me gusta
demasiado…."
Cuando
le quitaron la tela que cubría sus ojos, el rostro codicioso de Sae-byeok llenó
la visión de Woo-ju. Sae-byeok acarició los ojos húmedos de Woo-ju con sus
dedos y lanzó la pregunta más dulce y cruel:
"Es
la respuesta correcta. Qué bueno eres. Entonces, ¿debo darte el premio como
prometí? ¿Con cuál quieres ser llenado?"
La
mirada de Woo-ju se dirigió alternativamente al juguete que rodaba por el suelo
y al pene de su hijo que acababa de llenar su agujero. No pudo evitar
dirigirse, como hechizado, hacia la entrepierna de Sae-byeok.
El
pene de Sae-byeok, hinchado como si fuera a estallar en cualquier momento,
emanaba una sensación de opresión en una dimensión diferente a la de los falsos
de hace un momento. Sobre el tronco expandido, las gruesas venas se alzaban y
se retorcían como una bestia enfurecida, y el líquido transparente acumulado en
la punta del glande brillaba con un lustre apetecible mientras se alargaba
hacia abajo. La masa de carne oscura y caliente de Sae-byeok contrastaba con
los muslos de Woo-ju, tan blancos como si nunca hubieran recibido un rayo de
sol. Esa forma, tan enorme que resultaba despiadada, era aterradora y, al mismo
tiempo, terriblemente provocativa. Deseaba que aquello, ardiente y fuerte,
volviera a entrar aplastando lo más profundo de su interior y quemara todos sus
sentidos insatisfechos. La parte baja de Woo-ju ya estaba expulsando fluidos a borbotones,
deseando fervientemente lo de su dueño.
"el tuyo… Sae-byeok, con el tuyo… por favor,
hazlo con el tuyo…."
"¿El
pene de quién te gusta?"
"El
de mi hijo… me gusta el pene de mi hijo…. Ugh, por favor… no puede ser otro que
ese. Siento que voy a morir, Sae-byeok…."
Tan
pronto como cayó la declaración de rendición de Woo-ju, Sae-byeok tomó las
piernas de Woo-ju y las dobló sobre sus hombros. Entonces, sin un solo momento
de duda, hundió su propio pene hasta lo más profundo del interior de Woo-ju de un
solo golpe.
"¡Aaaaaagh!
¡Ha, ha-aa…!"
Un
calor vivo, en una órbita distinta a la de los falsos, penetró aplastando las
paredes internas. Era el pene de su hijo. Era algo que no se podía comparar con
ninguna otra cosa. Woo-ju soltó un gemido desgarrador mientras se aferraba a
las sábanas de la cama. El terrible sentimiento de perversión por el hecho de
que un hijo estuviera poseyendo a su padre cruzó su mente, pero ese hecho
estimuló los nervios de Woo-ju de forma aún más aguda.
Sae-byeok
comenzó a mover sus caderas sin piedad. Cada vez que embestía con ruda fuerza,
el cuerpo de Woo-ju rebotaba indefenso sobre la cama.
"Haaa,
padre…. Mira. Como tu hijo te está penetrando, estás soltando líquido por
delante de puro gusto. Realmente pareces alguien muy lujurioso."
Sae-byeok
rió con frialdad y tomó la mandíbula jadeante de Woo-ju para obligarlo a cruzar
su mirada.
"Después
de todo, el pene de tu hijo es el mejor, ¿verdad? Así que de ahora en adelante
no busques otra cosa fuera de lugar y busca solo el mío. Incluso si vas a serme
infiel, hazlo frente a mis ojos."
"¡Sí,
ugh…! Me gusta…. Haaa, entiendo…. ¡Sae-byeok, el tuyo, el tuyo es lo que más me
gusta…!"
Woo-ju
ahora rodeaba el cuello de Sae-byeok y envolvía sus piernas aún más alto.
"Más,
más profundo…. No importa si destrozas todo mi interior, por favor, hazlo más
fuerte…."
Sin
poder siquiera pensar en limpiar las lágrimas que caían, Woo-ju soltaba gemidos
frenéticamente al ritmo de las embestidas de Sae-byeok. A Woo-ju le gustaba
tanto el pene de su hijo que llenaba y aplastaba su interior sin dejar huecos,
que él mismo movía sus glúteos induciendo la inserción de Sae-byeok aún más
profundo.
"Haaa,
ah…. Qué bien, Sae-byeok. ¡Más, más…!"
Cuando
Woo-ju se aferró moviendo su propia cintura, una locura animal se instaló en
las pupilas de Sae-byeok. Sae-byeok presionó las dos piernas de Woo-ju como si
fuera a triturarlas y penetró sin tregua hasta el último rastro de su base. Un
calor que parecía quemar su cerebro paralizó sus circuitos.
Las
sensaciones, empujadas hasta un callejón sin salida, llegaron a su límite como
una cuerda de arco tensada al máximo.
"Padre,
vamos juntos. Con mí pene adentro… así mismo."
Un
rebote violento aplastó sin piedad el punto final de Woo-ju.
"¡Aaaaahhh…!
¡Ha-ugh, mmm!"
Woo-ju
se retorció dejando marcas de uñas en la espalda de Sae-byeok y, al mismo
tiempo, los líquidos calientes de ambos estallaron simultáneamente por dentro y
por fuera. Se cruzaron la eyaculación de Sae-byeok, que empapaba ardientemente
lo más profundo de las paredes internas, con la de Woo-ju, que brotaba sin
fuerzas hacia el aire.
"Haaa…
ugh…. ugh…."
Woo-ju
se desmayó mientras su cuerpo temblaba levemente ante el placer que llegaba
junto con la pesada plenitud que llenaba su interior. Sae-byeok, sin salir
incluso después de eyacular, jadeó ruscamente uniendo su pecho contra el de un
Woo-ju que convulsionaba.
"Sería
bueno que mi papá fuera un poco más honesto."
Sae-byeok
apartó con ternura el cabello húmedo de un Woo-ju que jadeaba como si estuviera
desfalleciendo. Por mucho que Woo-ju intentara esconderse tras una fachada, ese
cuerpo que se humedecía y temblaba honestamente cada vez que su mano lo tocaba
ya había dado la respuesta. No solo Sae-byeok lo deseaba fervientemente, sino
que el Woo-ju que ahora estaba en sus brazos también sentía lo mismo.
"Pero
no importa. Porque amo incluso a un padre así."
Sae-byeok
susurró mientras besaba ligeramente la frente de Woo-ju. Aunque todavía no era
lo suficientemente honesto como para gatear por su cuenta y aferrarse, no le
importaba. Si Woo-ju intentaba retroceder, a él le bastaba con dar dos pasos
más hacia adelante para atraparlo.
"Papá
no puede escapar de mí. Ya lo sabes, que yo soy la única familia que tienes.
Soy quien más te ama en el mundo y quien mejor te conoce. Así que simplemente
déjamelo todo a mí."
Sae-byeok
volvió a embestir pesadamente el interior de Woo-ju, que todavía convulsionaba
apretando su pene. Las pupilas de Sae-byeok, empapadas de satisfacción,
brillaron en la oscuridad. El mundo de Woo-ju ahora quedaría atrapado bajo la
enorme sombra llamada Sae-byeok.
6. Tiempo de disciplina para un padre novato
La
rutina entre Woo-ju y Sae-byeok era pacífica. O, al menos, lo parecía. Por
fuera todo lucía perfecto, pero si uno se adentraba en las grietas, una tensión
precaria llenaba cada rincón de la casa.
Woo-ju
era ahora mismo un recipiente a punto de desbordarse. Emociones incontrolables
oscilaban peligrosamente, pero él no sabía por qué se sentía así. Solo tenía
que comer, dormir y disfrutar de la comodidad que su hijo le proporcionaba.
Debería ser la vida perfecta que cualquiera desearía, pero no entendía qué le
faltaba ni por qué se sentía tan sofocado.
Sae-byeok,
su único familiar, siempre estaba a su lado. Después del alboroto de 'aquel
día', Sae-byeok se había convertido en su sombra, protegiéndolo con dulzura sin
apartarse ni un segundo. Sin embargo, a pesar de los cuidados devotos de su
hijo, la ansiedad de Woo-ju no disminuía. En cuanto Sae-byeok apartaba la
vista, Woo-ju se rascaba los antebrazos con las uñas sin darse cuenta.
Sae-byeok le recortaba las uñas con precisión cada mañana y, cuando no estaba
usando las manos, incluso le ponía suaves mitones.
Pero
el tonto padre, ignorando la preocupación de su hijo, solo se volvía más
irritable al no poder usar sus manos con libertad. Tal vez fuera por la
sensación de pérdida al no poder controlar ni siquiera su propio cuerpo. Woo-ju
perdió el apetito naturalmente y solía saltarse las comidas. En lugar de
rascarse, se golpeaba los muslos o pasaba los días llorando con tristeza,
incapaz de contener la ira que brotaba de repente.
Sae-byeok
deseaba que Woo-ju fuera feliz. No tenía sentido seguir viviendo si era con
tanto sufrimiento.
Sae-byeok
se sumió en una profunda reflexión. Se preguntaba qué era lo que había pasado
por alto, qué le faltaba para que Woo-ju pudiera vivir plenamente. Comenzó a
recopilar información, explorando todos los datos disponibles en el mundo.
Y
entonces lo comprendió. Lo que Woo-ju necesitaba ahora no era un abandono
cómodo ni consuelos dulces. Era una 'disciplina' estricta.
Woo-ju
se encontraba en un estado de excitación autodestructiva. Al no poder controlar
el desborde de emociones y energía dentro del estrecho mundo que eran los
brazos de Sae-byeok, recurría a las autolesiones. Para corregir esto, la
prioridad absoluta era garantizar su seguridad bloqueando de raíz cualquier
comportamiento impulsivo. Debía cultivar en él la paciencia para reprimir sus
instintos y evitar el descontrol emocional, resolviendo la ansiedad de forma
fundamental al enseñarle a esperar y confiar en la recompensa, incluso cuando
Sae-byeok no estuviera presente.
Sobre
todo, para fortalecer la relación con Woo-ju, era necesario grabar a fuego sus
respectivas posiciones y establecer una 'dependencia absoluta'.
Sae-byeok
buscó el método educativo más eficiente para resolver todos estos dilemas a la
vez. Tras revisar miles de datos, su mirada se detuvo en una sola palabra.
Disciplina.
La
disciplina no era simplemente 'someter'. Era aprender las reglas para que el
protector y el protegido construyeran confianza y coexistieran de forma segura
y feliz.
"…Es
cierto. Esto es lo que padre necesitaba."
Sae-byeok
murmuró mientras observaba a través de la pantalla los datos de perros de
compañía que esperaban dócilmente a sus dueños.
Ahora
Woo-ju, como un polluelo recién nacido, debía aprender una a una las reglas
creadas por Sae-byeok. Cómo obedecer órdenes, reprimir sus instintos y vivir
bajo el amparo de Sae-byeok.
A
partir de ese día, comenzó la 'disciplina' para el padre novato, Woo-ju.
*
* *
Woo-ju
se encontraba ahora sumido en un profundo desagrado. En medio de una rutina que
era más que tranquila, incluso perezosa, su hijo había comenzado de nuevo con
algo absurdo.
Sae-byeok
no solo le había quitado toda la ropa, sino que además había colocado pinzas de
metal frío en sus partes más sensibles: la punta de su pene y ambos pezones. De
los extremos de las pinzas colgaban cables negros que, como serpientes, se
extendían hasta un control remoto en la mano de Sae-byeok.
La
irritación crecía en su interior. ¿Qué demonios pretendía hacer? ¿Realmente
pensaba que era un animal que no podía hablar?
Sae-byeok
extendió con indiferencia su mano izquierda, la que no sostenía el control.
“Papá,
es la primera lección. Dame la mano.”
“Haaa….”
Woo-ju
soltó una risa amarga. Estaba tan atónito que no le salían las palabras. ¿Acaso
creía que estaba loco para poner su mano sobre la suya? Woo-ju se mordió los
labios y giró la cabeza. Ignorarlo era la respuesta. Sin embargo, esa
arrogancia no duró ni un segundo.
¡Zzt—!
“¡ugh…!
¡Ugh, mmm!”
La
primera sensación fue una punzada aguda, como si el extremo de una aguja fina
lo pinchara. El primer lugar en reaccionar fue la punta de su pene. Los hombros
de Woo-ju se encogieron ante el estímulo desconocido que se extendía por su
piel delicada. Era desagradable, pero aún soportable. Woo-ju apretó los dientes
e ignoró la mano que Sae-byeok le ofrecía.
Pero
la piedad de Sae-byeok llegó hasta ahí.
“Papá,
tienes que concentrarte.”
El
dial giró una posición más. Esta vez no fue un simple pinchazo. A través de las
pinzas conectadas a sus pezones y a la punta de su pene, pasó una corriente
eléctrica escalofriante, como si miles de hormigas estuvieran mordiendo su
carne tierna.
“¡Ah,
ugh! ¡Mmm, Sae-byeok…!”
La
corriente penetró siguiendo la textura de su piel y contrajo su cuerpo sin
importar su voluntad. Sus pezones endurecidos temblaban atrapados por las
pinzas, y en su parte baja, una sensación de hormigueo subió hasta el perineo,
haciendo que no pudiera ni siquiera relajar la cintura.
“Dame
la mano.”
Ante
la orden que se repetía, Woo-ju resistió mordiéndose los labios, por lo que los
dedos de Sae-byeok giraron el dial media vuelta sin vacilar.
¡Bzzzzzt—!
“¡ugh!
¡Ah, ugh, mmm!”
El
voltaje que subió instantáneamente atravesó su cerebro siguiendo los nervios.
Su visión parpadeó en blanco. Más allá del simple dolor, sentía que la
corriente fluía a través de su pene y sus pezones. Ante el intenso escalofrío
que recorría su columna vertebral, las uñas de Woo-ju rasparon el suelo.
Incluso su grito se transformó en un sonido ahogado atrapado en su cavidad
nasal.
Las
zonas donde estaban las pinzas no solo ardían, sino que sentía que se quemaban,
y un placer metálico mezclado con el dolor hurgaba en su cerebro.
“Papá,
dame la mano. Rápido.”
Ante
la orden repetida, Woo-ju resistió mordiéndose los labios hasta casi romperlos.
Pero Sae-byeok no fue piadoso. El dial giró de nuevo, y esta vez no fue un
simple dolor, sino una corriente pesada que sacudió todo su cerebro.
¡Crac—!
“¡ugh!
¡Ugh, ah!”
En
un instante, ocurrió un destello masivo dentro del cuerpo de Woo-ju. Cuando el
escalofrío como un rayo golpeó su columna vertebral, todos los nervios de su
cuerpo se alteraron simultáneamente y perdió el control. En ese 0.1 de segundo
en que sus músculos se tensaron tanto que ni siquiera pudo gritar, la sensación
en lo profundo de su bajo vientre se desmoró.
Fue
una confusión perfecta del sistema nervioso. Su cerebro parpadeó por un momento
y su cuerpo, dominado por las señales eléctricas, provocó una reacción refleja
que liberó los cierres por cuenta propia. Al mismo tiempo que los músculos que
apretaban su vejiga se relajaban vanamente, el líquido caliente brotó a
borbotones a través de la uretra.
“Ah,
no… ah, aaah….”
La
excreción involuntaria fue cruelmente honesta. Antes de que el escalofrío que
atravesaba su cerebro se desvaneciera, un chorro caliente y con olor penetrante
se derramó sin remedio. A través del suelo liso de la sala, un charco amarillo
transparente se extendió miserablemente, mojando el área alrededor de las
rodillas de Woo-ju.
Woo-ju
sintió que todo se oscurecía ante la miseria. Sus pupilas, que miraban el
charco humeante acumulado a sus pies, temblaron débilmente mientras gruesas
lágrimas caían una tras otra.
“Sae-byeok,
por favor… yo, yo… ugh, mmm.”
Woo-ju
quiso cubrirse el rostro por la vergüenza, pero Sae-byeok seguía extendiendo su
palma fría sin inmutarse. El ‘error’ no importaba. Lo único importante era la
orden de Sae-byeok.
“Papá,
te dije que me dieras la mano. Un buen papá no huye aunque cometa un error.”
La
voz de Sae-byeok era terriblemente gélida. Esas palabras secas, que ni siquiera
mostraban enojo, desmantelaron hasta el último rastro de resistencia en Woo-ju.
Sae-byeok no retrocedió. Solo esperaba con la mano extendida a que Woo-ju se
derrumbara por completo.
Finalmente,
Woo-ju fue derrotado.
“Haaa,
mmm….”
Con
el rostro deshecho, Woo-ju extendió la mano por encima de sus propios desechos.
Sus dedos temblorosos se posaron con cuidado sobre la palma de Sae-byeok. Ese
gesto miserable parecía tan lamentable como el de un animal a punto de ser
abandonado que se aferra a la pierna de su dueño.
“…Bien
hecho, papá.”
A
Sae-byeok no le importó el estado de Woo-ju empapado por sus desechos; al
contrario, extendió la mano más profundo y envolvió la mejilla húmeda de
Woo-ju. La gran palma de Sae-byeok cubrió suavemente el rostro que era un
desastre por las lágrimas calientes.
“Papá,
no llores. Todo está bien.”
Sae-byeok
levantó en vilo a Woo-ju, que estaba sentado temblando en el suelo, y lo atrajo
sobre su regazo. Hizo que Woo-ju, incapaz de levantar la cabeza por la miseria,
escondiera su rostro en su hombro, mientras acariciaba lentamente su espalda
ancha como si consolara a un recién nacido.
El
calor de Sae-byeok que sentía en sus brazos era absurdamente cálido. Era
difícil creer que fuera la misma mano que hasta hace un momento conectaba
cables a su pene para aplicar corriente eléctrica.
Más
que el deseo de morir por la vergüenza, Woo-ju se sintió aliviado por el hecho
de que la mirada gélida de Sae-byeok, que lo había estado presionando, volviera
a ser dulce como antes. Odiaba el hecho de que, aun después de haber sido
torturado, se desviviera por una palabra de elogio de su parte, pero le gustaba
su tacto. Más bien, se hundió más profundo en los brazos de Sae-byeok y se
aferró servilmente a su ropa.
“Como
te portaste bien y escuchaste, ahora te daré un premio.”
Los
largos dedos de Sae-byeok abrieron una pequeña caja que estaba sobre la mesa
auxiliar. Dentro había un chocolate dulce. Sae-byeok lo tomó y lo introdujo
entre los labios de Woo-ju. El aroma intenso del cacao llenó la boca de Woo-ju.
El fuerte sabor dulce y amargo que tocaba la punta de su lengua estimuló su
cerebro.
“Mmm,
mmm….”
El
chocolate que se derretía en su boca era tan dulce que lo hacía olvidar el
miedo de hace un momento. Woo-ju saboreó el chocolate hundiendo más su rostro
en la nuca de Sae-byeok, acarició dulcemente la parte posterior de la cabeza de
Woo-ju.
“¿Está
rico? Sigue portándote así de bien de ahora en adelante. Entonces te daré todo
lo que te gusta.”
La
risa profunda de Sae-byeok se transmitió al pecho de Woo-ju. Woo-ju, embriagado
por el dulzor del chocolate que se extendía por su boca, se hundió
profundamente en el pantano de la dulzura que Sae-byeok le ofrecía.
*
* *
Tras varios
días de entrenamiento, los nervios de Woo-ju ya respondían de manera
condicionada a la voz de Sae-byeok. Deseaba que todo terminara con aquel
contacto en las manos, pero Sae-byeok decidió ir un paso más allá.
“Papá,
acuéstate.”
Woo-ju no
comprendía qué era lo que pretendía pedirle ahora. Sin embargo, Sae-byeok,
sentado de lado en el sofá, lo decía con una sonrisa, como si comentara que el
clima estaba agradable. Ante la inmovilidad de Woo-ju, Sae-byeok le explicó
amablemente:
“Acuéstate.
Pon la espalda en el suelo y mira hacia el techo.”
Woo-ju tragó
saliva ante la orden. Mientras vacilaba en medio de la sala sin saber qué
hacer, Sae-byeok comenzó a juguetear con el control remoto. Ese aparato podía
accionar el dildo que estaba insertado en el interior de Woo-ju.
“Sae-byeok,
eso es…. ¿Es necesario que me acueste? ¿No puedo simplemente sentarme aquí?”
“No se
puede. Un buen papá debe obedecer las órdenes de su hijo.”
“ugh.”
El aparato
incrustado en sus paredes internas comenzó a vibrar con brusquedad. Aunque
todavía era una intensidad que podía soportar a duras penas, Woo-ju había
aprendido amargamente tras días de entrenamiento que, si se ponía terco un poco
más, Sae-byeok subiría la potencia hasta que no pudiera ni mantenerse en pie.
Finalmente, Woo-ju arrastró su cuerpo tembloroso y se acostó de espaldas sobre
la alfombra de la sala. Sus ojos ardieron por la humillación. Cubriéndose el
rostro con las manos, juntó las rodillas con fuerza, intentando ocultar sus
partes íntimas de cualquier manera.
“Papá, la
postura es incorrecta.”
La voz de
Sae-byeok se volvió más profunda. Levantándose del sofá, se acercó lentamente a
la cabecera de Woo-ju. La mirada de Sae-byeok, desde arriba, recorrió de forma
pegajosa e indiferente el cuerpo desnudo de su padre.
“Pon las
manos ordenadamente al lado del pecho. Eso significa que te has sometido a tu
hijo. Y tienes que abrir más las piernas, ¿no crees? Para que tus partes
íntimas queden totalmente a la vista de mis ojos.”
“Ugh, ugh…
No puedo. No puedo llegar a tanto.”
Mientras
Woo-ju negaba con la cabeza resistiéndose, Sae-byeok soltó un breve suspiro y
subió el nivel del control.
“¡Ahaaa-hg!
¡Ugh, ah!”
El dildo
insertado profundamente vibró de manera enloquecida, golpeando sus paredes
internas sin piedad. Debido al temblor forzado de su interior siguiendo la
vibración, sintió como si su visión se fragmentara.
“Si papá
mantiene las piernas cerradas así, no puedo ver tu pene.”
Ante las
tajantes palabras de Sae-byeok, Woo-ju se quedó petrificado. Las órdenes que
salían de la boca de su hijo ya estaban grabadas en cada rincón de su cuerpo.
Antes de que el deseo de negarse pudiera manifestarse, un escalofrío recorrió
su nuca al imaginar el castigo que recibiría si desobedecía esta vez.
“Tengo que
verificar exactamente tu estado para decidir si te doy un premio o un castigo.
Vamos, papá. Abre las piernas. Mirándome directamente a los ojos.”
“Mmm….
E-está bien. Ya entendí, así que, hruk, por favor, detén la vibración….”
Finalmente,
Woo-ju se rindió suplicando. Con las manos prolijamente dobladas al lado del
pecho, dejó su torso vulnerable totalmente expuesto. Luego, soltando un suspiro
pesado, comenzó a elevar las piernas lentamente.
Entre sus
piernas abiertas despacio, el orificio que temblaba con los cables colgando y
su pene enrojecido y congestionado quedaron expuestos crudamente ante la vista
de Sae-byeok. Woo-ju, habiendo entregado todas sus vergüenzas bajo la mirada de
su hijo, lo observó desde abajo con los ojos empapados en humillación.
Sae-byeok,
pareciendo satisfecho recién entonces, detuvo la vibración. Solo el sonido de
la respiración agitada de Woo-ju llenaba la silenciosa sala. Sae-byeok acarició
suavemente la mejilla del hombre que temblaba tendido en el suelo y,
colocándose en su propia boca un chocolate que tenía preparado, se acercó a los
labios de Woo-ju.
“Buen chico,
papá. Te ves mucho más lindo así.”
Sae-byeok
murmuró en voz baja sin apartar la vista de entre las piernas de Woo-ju. Woo-ju
sintió que todo su cuerpo ardía solo con esa mirada y giró la cabeza, pero
Sae-byeok tomó su mentón con ternura y lo obligó a regresar a su campo de
visión.
“Bueno,
ahora que recibiste tu premio, ¿pasamos a la siguiente etapa? Papá, haz algo
lindo.”
“… ¿Qué?”
Woo-ju dudó
de sus oídos. ‘Algo lindo’. Escuchar de boca de Sae-byeok palabras que se le
dirían a un niño que apenas empieza a caminar le puso la piel de gallina.
“Significa
que tú mismo me muestres lo lindo que estás ahora. Vamos, con las manos que
tienes al lado del pecho, toca tus partes lindas directamente.”
Las pupilas
de Sae-byeok se dirigieron hacia los pezones de Woo-ju, rojos como cerezas.
Woo-ju tragó la vergüenza que le hervía por dentro mientras sus labios
temblaban. Significaba que, en ese estado y frente a su hijo, debía masturbarse
él mismo.
“Sae-byeok,
por favor… eso no….”
“Papá, si no
puedes hacerlo, yo puedo ayudarte. Pero tienes que intentarlo tú mismo, ¿eh? Sé
bueno. Rápido.”
Sae-byeok lo
instó agitando la mano que sostenía el control remoto. Sonreía con picardía,
pero no cedía ni un poco. Al final, Woo-ju levantó sus pesados brazos y puso
las manos sobre su pecho.
Los dedos
temblorosos de Woo-ju tocaron el área alrededor de sus pezones, que ya
sobresalían hacia el techo.
“… Ah, ugh.”
“El
izquierdo todavía está escondido. Tienes que ser más activo. Hasta que el pezón
de papá esté bien duro.”
Ante el
reproche de Sae-byeok, Woo-ju terminó presionando con fuerza la sensible zona
de la areola con las yemas de los dedos. Cada vez que apretaba y hundía la
carne, la punta roja atrapada en la estrecha hendidura se retorcía como si le
costara, asomando la cabeza poco a poco. Al apretar el pezón entre los dedos y
tirar de él hacia arriba como si lo arrancara a la fuerza, la protuberancia
roja que estaba hundida salió al exterior.
“… ugh.
ugh.”
La piel de
sus pezones, que ya se habían convertido en los juguetes de Sae-byeok, se había
pelado ligeramente. Como si incluso el dolor lacerante hubiera estado
esperando, su carne lastimada anhelaba un estímulo aún más intenso.
La razón se
volvió borrosa de repente. Woo-ju presionó sus pezones tiesos, rebotando con
insistencia la punta sensible con sus uñas y terminando por frotarlos sin
piedad entre dos dedos. Olvidando incluso lo sugerente que se veía su imagen
reflejada en la ventana, Woo-ju abrió más las piernas y estrujó su propio pecho
para exprimir un placer mayor.
“Haaa, mmm…
ugh.”
“Lo haces
bien. Papá, el color de tus pezones es muy lindo ahora. Están mucho más rojos
que hace un momento.”
Sae-byeok,
pareciendo complacido, se inclinó y superpuso su mano sobre el dorso de la mano
de Woo-ju en su pecho. La gran mano de Sae-byeok apretó con fuerza la base del
pezón estirado y luego retorció con firmeza la punta endurecida.
“¡Ah, ah!
Hruuu, Sae-byeok… ¡duele, duele…!”
“¿Te duele?
Si te duele, ¿por qué a lo de abajo de papá le gusta tanto?”
Sae-byeok
susurró mientras acariciaba suavemente el borde de los ojos de Woo-ju, que
estaban empañados en lágrimas. Entonces, como si él también hubiera llegado al
límite de su paciencia, desabrochó la hebilla de su pantalón. Acto seguido,
sacó su pene, que emanaba un calor ardiente y estaba erecto de forma imponente.
“El pecho de
papá está tan encendido… que quiero consolarlo directamente con mi pene.”
Sae-byeok
dejó caer su pene, con las venas marcadas, sobre el pecho enrojecido de Woo-ju.
Al sentir el pene duro y caliente sobre sus pezones lastimados y sin piel,
Woo-ju tembló por la sensación abrasadora.
Sae-byeok,
sin inmutarse, puso fuerza en su pene y comenzó a frotarlo contra el pecho de
Woo-ju. Los pezones tiesos y saturados de estímulos se aplastaban al friccionar
contra la carne sensible del glande, y el líquido preseminal transparente de
Sae-byeok se esparció de forma viscosa sobre el pecho rojo de Woo-ju.
“Si haces
bien el ‘espera’ aquí, hoy dejaré que papá haga todo lo que le gusta. Vamos,
papá. Frota tus dedos con más fuerza. Qué lindo.”
Woo-ju,
mientras derramaba lágrimas, manoseaba su propio pecho con mayor desesperación
para ganarse el elogio de Sae-byeok. Su orgullo se había derretido y
desaparecido hace tiempo, como aquel chocolate. Lo único que le quedaba era
repetir ese ‘acto lindo’ para ser felicitado por su hijo.
“Haaa,
mmm… ugh, ha….”
Woo-ju
continuaba atormentando sus pezones, rojos y lastimados por el maltrato
prolongado. En su pálido torso, las marcas rojizas que él mismo había provocado
se extendían en un desorden total. Los rastros de haber estrujado su propia
carne y retorcido sus pezones se esparcían sobre su piel blanca como si fueran
pétalos de flores.
Los
pezones estaban erectos, firmes y duros como pequeñas bayas. Woo-ju sujetó esos
bultos rígidos con sus dedos y los frotó sin piedad entre el índice y el
pulgar.
Al
principio, solo su respiración se aceleró un poco.
Sin
embargo, a partir de cierto momento, incluso intentar recuperar el aliento
perdió el sentido. El pulso retumbaba en sus tímpanos y el instinto comenzó a
rebasar a la razón de forma intermitente. La sensación que se había ido
acumulando capa tras capa desde lo más profundo de su cuerpo ya no se
dispersaba; se abalanzaba como una ola embravecida hacia una sola dirección.
Su
razón, que le decía que si se detenía todo estaría bien, llegó demasiado tarde.
Ya
había tomado velocidad.
Sin
dar margen a que la tensión se relajara, las sensaciones llegaron una tras otra
como si apresuraran el siguiente instante. Sus dedos se tensaron. Todos los
sentidos convergieron en un solo punto, y ya no quedaba razón ni forma de
resistir más.
“¡Ah,
ugh! ¡Haaa, ah…!”
Y,
finalmente, lo que contenía se liberó. El estremecimiento que partió desde su
pecho descendió por su columna y estalló en la punta de su pene. Su órgano
masculino, al que ni siquiera había tocado, se irguió solo por el estímulo del
pecho y, acto seguido, roció su rastro caliente en el aire.
“Haaa,
haaa, ha….”
Woo-ju,
con la mirada perdida, observaba el techo mientras jadeaba con dificultad. El
hecho de haber alcanzado el clímax únicamente a través del estímulo en su pecho
le resultaba tan increíble que observó su propio cuerpo con desconcierto.
Se
sentía extraño. Tan pronto como recuperó la conciencia, su rostro se encendió.
Su cuerpo ya se había calmado, pero su mente apenas lograba seguir el ritmo de
la realidad. No encontraba palabras para explicar por qué se había venido de
esa manera, ni por qué no había podido controlarse. Al mirar los rastros
esparcidos sobre su bajo vientre, lo único que le quedó fue una vaga sensación
y una profunda vergüenza.
Sae-byeok
recorrió con el dedo, calmadamente, el rastro esparcido sobre el vientre de
Woo-ju.
El
silencio se apoderó de la sala. El elogio de Sae-byeok, que debería escucharse
a su lado, no llegaba.
Sae-byeok
observaba con indiferencia el pene de Woo-ju y los rastros a su alrededor,
desparramados en el suelo. Su calidez habitual se había esfumado; ahora no era
más que un instructor severo.
“…Sae-byeok,
esto, es que….”
“Papá.”
NO HACER PDF
La
voz profunda de Sae-byeok cortó el aire. Con la punta de sus dedos, frotó
despreocupadamente el rastro que Woo-ju acababa de derramar.
“¿Acaso
dije que podías correrte?”
“N-no….”
“Papá
no tiene nada de paciencia. Eyacular a tu antojo sin el permiso de tu hijo….
eso es un hábito muy malo.”
Sae-byeok
observó detenidamente a Woo-ju, quien temblaba sin parar, y entonces, sin
previo aviso, extrajo el dildo que estaba insertado en el orificio de Woo-ju.
Sae-byeok
revisó con desdén los rastros de Woo-ju que habían quedado en el objeto y lo
arrojó al suelo con un golpe seco.
“Si
papá se comporta de forma caprichosa, no puedo darle un premio. Creo que papá
necesita un poco de paciencia. Hoy, reflexiona sobre haber eyaculado sin el
permiso de tu hijo.”
Sae-byeok
cerró la caja de chocolates que tenía preparada y la guardó en el fondo de la
mesa auxiliar. Al desaparecer el dulce premio, las lágrimas de desolación se
acumularon en los ojos de Woo-ju.
*
* *
El
aire en la sala estaba más silencioso que de costumbre. No había cables
atormentando a Woo-ju, ni clips presionando su pecho, ni dildos golpeando sus
paredes internas. Sin embargo, el hecho de no tener ninguna restricción física
hacía que Woo-ju se sintiera aún más ansioso.
Sae-byeok,
sentado en el sofá con un rostro sereno, extendió la palma de su mano hacia
Woo-ju.
“Papá,
dame tu pene.”
Woo-ju
observó esa mano aturdido. Sus pupilas vacilantes temblaron levemente. ¿Había
escuchado bien? Pero sabiendo la frialdad con la que Sae-byeok reaccionaría si
rechazaba una orden, Woo-ju terminó ignorando la pesadez de sus pies y se
acercó al espacio entre las rodillas de su hijo.
“…Haaa.”
Woo-ju
sujetó su propio pene con cuidado y lo colocó sobre la fría palma de Sae-byeok.
El trozo de carne, aún blando y sin señales de erección, quedó depositado de
forma insignificante sobre la blanca mano de Sae-byeok. Él dobló los dedos y
sujetó el pene de Woo-ju sin llegar a lastimarlo.
“Bien
hecho. Qué buen chico, mi papá.”
Sae-byeok
sacó un chocolate con la otra mano y lo puso en la boca de Woo-ju. En el
instante en que el dulzor se esparció por la punta de su lengua, Sae-byeok
susurró profundamente al oído de Woo-ju:
“Ahora,
papá. Haz que se levante.”
Woo-ju
se quedó petrificado, dejando de masticar el chocolate.
“…¿Eh?
Qué quieres decir con….”
“Es
literal. Yo no voy a ayudarte. Intenta que tu pene se ponga duro y erecto por
ti mismo sobre mi mano.”
“Sae-byeok,
eso… no es algo que suceda porque uno quiera. Cómo voy a hacerlo de repente….”
El
desconcertado Woo-ju intentó excusarse, pero Sae-byeok lo interrumpió aplicando
un poco de fuerza, solo un poco, en la mano que sujetaba el pene de su padre.
“¿Olvidaste
qué es lo que acabas de poner en mi mano? Esto ya no es de papá, es mío. Y no
me gusta ver que mi propiedad esté muerta sobre mi propia mano.”
La
mirada de Sae-byeok se dirigió hacia la parte inferior de Woo-ju. Sin ningún
estímulo físico, solo por la humillación, el miedo y el hecho de tener que
ereccionarse rápido, la respiración de Woo-ju se agitó.
“Si
no puedes hacerlo, dímelo. Traeré algún juguete para ayudarte.”
“¡Ah,
no! Lo haré… lo haré, Sae-byeok. Solo un momento….”
Woo-ju
se desesperó. No quería que volvieran a conectar cables a su pene. Se esforzó
por concentrarse en la sensación de los dedos fríos de Sae-byeok sujetándolo.
Cada vez que la mirada burlona de su hijo recorría todo su cuerpo, un
sentimiento de autodesprecio inevitable se mezclaba con un calor extraño que
comenzaba a concentrarse abajo. Sobre la palma de Sae-byeok, la carne que había
estado flácida empezó a hincharse y a latir de manera casi imperceptible.
“…Haaa,
ugh.”
Woo-ju
sentía que iba a volverse loco. Se arrepintió pensando que preferiría ser
electrocutado o que su orificio fuera sacudido por un dildo. El hecho de tener
que excitarse por su cuenta, sin ningún estímulo físico, le resultaba una carga
abrumadora.
El
chocolate en su boca se derretía desprendiendo su dulzor, pero Woo-ju ni
siquiera tenía margen para saborearlo.
“¿Qué
pasa, papá? ¿No te sale bien? Antes te corrías tan bien por tu cuenta, pero
ahora que el dueño lo desea, no lo levantas.”
Sae-byeok
sonrió con picardía y, con los dedos que sujetaban el pene de Woo-ju, realizó
un roce hacia arriba aplicando apenas un poco, realmente muy poco de fuerza. A
pesar de ser un toque más ligero que una pluma, la piel sensibilizada se erizó
con un ardor punzante.
“Ah,
no… puedo hacerlo. Por favor, solo un poco más….”
Woo-ju
cerró los ojos, aplastado por la dificultad. Deseaba escapar de esa situación
aunque fuera por un instante. Pero Sae-byeok no permitió ni ese pequeño escape.
“Tienes
que abrir los ojos. Mira mis ojos y observa bien sobre la mano de quién estás
ahora. Solo así serás un papá lindo.”
Ahora,
Sae-byeok no era un simple hijo para Woo-ju. Él era el protector que aferraba y
gobernaba todas sus vergüenzas, un instructor estricto al que no podía
desobedecer. Woo-ju debía aceptar su instrucción dentro del círculo que
Sae-byeok había definido.
‘Tengo
que levantarlo. Solo así Sae-byeok no se enojará. Solo así me dará un premio.’
De
pronto, Woo-ju aceptó la instrucción de Sae-byeok. Como resultado de ese largo
condicionamiento, la carne que colgaba flácida dio un respingo y la sangre
comenzó a concentrarse. La carne blanda levantó la cabeza volviéndose rígida.
Sin
embargo, aún faltaba mucho. No estaba tan erecto como para satisfacer a
Sae-byeok. Woo-ju, sudando frío, intentó apretar su propio pene e incluso hizo
fuerza en su bajo vientre de manera forzada, pero su cuerpo, entumecido por la
intimidación, no se movía como él deseaba.
“Ah,
ugh… solo un momento, Sae-byeok. Pronto, lo haré pronto….”
La
imagen de Woo-ju, inquieto mientras manoseaba su propio trozo de carne, era
sumamente penosa. Sae-byeok, observando ese esfuerzo, soltó una breve carcajada
y abrió el cajón de la mesa auxiliar. Acto seguido, le entregó a Woo-ju un
dildo negro, pesado y suave.
“Toma,
papá. Es tu dildo de apego favorito. Intenta levantarlo aunque sea estimulando
tu parte trasera con esto.”
El
rostro de Woo-ju se volvió pálido. Masturbarse solo, penetrando su orificio
trasero con un dildo, era una humillación evidente. Pero al ver que los ojos de
Sae-byeok se entrecerraban, Woo-ju no tuvo más remedio que tomar el aparato con
manos temblorosas.
“Ugh,
ugh… haaa.”
Woo-ju
abrió sus piernas temblorosas, revelando cada detalle de sus partes íntimas.
Cuando el objeto frío penetró en el camino seco y no preparado, su entrecejo se
contrajo de dolor, pero Woo-ju no se detuvo. Su orificio, domesticado tras
recibir diariamente el pene de su hijo, era honesto. Las paredes internas
engulleron el suave aparato sin rechazo, aceptando el volumen familiar.
“¡Ha,
uuugh…!”
Schlick, schlick—
Woo-ju
aferró el mango del aparato con su propia mano y comenzó a raspar el interior
de forma lenta pero profunda. A pesar de ser una inserción sin ningún tipo de
juego previo, el estímulo ya grabado en su memoria despertó a la fuerza sus
instintos dormidos.
“Haaa,
mmm! Ugh, hruuu….”
A
medida que se repetía el acto de ultrajarse a sí mismo, el instinto reprimido
comenzó a asomar la cabeza poco a poco. Su pene, que estaba flácido, reaccionó
al estímulo del dildo latiendo gradualmente y de hinchándose de color rojo.
Ya
casi estaba. Sentía que si lo hacía un poco más, podría levantarlo
completamente tal como Sae-byeok quería. Woo-ju apretó los ojos con fuerza e
intentó aumentar la velocidad. Pero en ese instante, Sae-byeok tomó el mentón
de Woo-ju con fuerza, obligándolo a hacer contacto visual.
“Papá,
¿a dónde miras? Tienes que mirarme a mí.”
“Ah,
ugh… Sae-byeok….”
“Mira
mis ojos directamente y recuerda bien qué es lo que te estoy haciendo, y frente
a quién te estás estimulando el trasero ahora mismo.”
Las
pupilas de Sae-byeok capturaron con firmeza el foco de Woo-ju. En el momento en
que su mirada lo alcanzó, el bajo vientre de Woo-ju sintió un cosquilleo. Más
que el dildo que hurgaba en su profundidad, era esa mirada de Sae-byeok, que lo
observaba desde arriba como si lo atravesara, la que penetraba más hondo.
Bajo
esa mirada que parecía predecir cada una de sus reacciones, Woo-ju se desmoronó
irremediablemente, olvidando incluso la voluntad de resistirse.
“¡Ah,
aaaa…!”
En
el instante en que sus ojos se encontraron con los de Sae-byeok, las
sensaciones reprimidas se desbordaron como si se rompiera un dique. El estímulo
monótono que había construido con esfuerzo estimulando su parte trasera se
transformó, en cuanto la mirada de Sae-byeok lo tocó, en un calor abrasador,
como si saltara una chispa sobre pólvora seca, revolviendo su bajo vientre.
“¿Ves,
papá? Al final, puedes levantarlo gracias a mí.”
Sae-byeok
susurró mientras sujetaba con satisfacción el pene de Woo-ju, que se había
endurecido lo suficiente como para llenar toda la palma de su mano. El cuerpo
de Woo-ju, completamente dominado por esa mirada, ya estaba superando su
límite. Cada vez que su pene tensado e hinchado palpitaba en la mano de
Sae-byeok, la mente de Woo-ju se quemaba hasta quedar en blanco.
“Ah,
ugh… Sae-byeok, yo… siento que voy a salir. Mmm, por favor….”
Woo-ju,
incapaz de aguantar más, comenzó a frotar su pene contra la palma de la mano de
Sae-byeok. La sensación de eyaculación descendió por su columna como un rayo.
La imagen de Woo-ju retorciendo la cintura e intentando llegar al final de
cualquier manera dentro de la mano de Sae-byeok era tan lamentable como la de
un animal en celo.
Sin
embargo, en medio de ese calor ardiente, se clavó la voz gélida de Sae-byeok.
“Espera.”
“¡¿Ugh?!
Ah, ¿Sae-byeok…?”
El
cuerpo de Woo-ju se tensó al instante. Sus pupilas, en las que se mezclaban el
desconcierto y el placer, temblaron mientras buscaban a Sae-byeok. Sae-byeok
observó con calma a Woo-ju, quien estaba a punto de eyacular, y retiró lentamente
la mano que sujetaba su pene.
"Espera,
papá. Aunque te ves lindo cuando te corres, ahora estamos en horario de
entrenamiento."
"No,
si te detienes ahora… yo, siento que voy a morir. ¿Eh? Sae-byeok, por favor…
déjame, déjame eyacular solo una vez…."
Woo-ju,
al borde del llanto, estiró la mano intentando aferrarse a Sae-byeok. La punta
de su pene, que parecía que iba a estallar en cualquier momento, lo estaba
volviendo loco. Sin embargo, Sae-byeok apartó ligeramente la mano de Woo-ju y
añadió con firmeza:
"Espera.
No puedes eyacular antes de que yo lo autorice. Si derramas aunque sea una
gota, te daré un castigo."
"Uuuuh…
¡ah, aaaa…!"
Woo-ju
gimió mientras arañaba el suelo. El dolor de tener que contener a la fuerza la
sensación de eyaculación que golpeaba el extremo del glande para desbordarse
era superior a lo imaginable. Woo-ju retorcía su cuerpo, abriendo y cerrando
las piernas, pero Sae-byeok se limitaba a disfrutar de la escena con los brazos
cruzados relajadamente.
"Papá,
ahora pareces un niño muy malo. No escuchas a tu hijo y solo piensas en lo que
a ti te hace sentir bien."
"No
es eso, no… ugh, aguantaré. Voy a aguantar, así que… haaa, haaa…."
"Así
es, tienes que aguantar así para ser un papá bueno. Ahora, quédate así y
‘espera’ hasta que yo te lo permita."
"…Mmm."
La
voz de Sae-byeok detuvo todo en Woo-ju. A pesar de que la sensación de clímax
estaba en su punto máximo, el cuerpo de Woo-ju se tensó instintivamente en
cuanto la mano de Sae-byeok se alejó de su pene. Observando su propio pene
erecto con el cuerpo temblando, Woo-ju sudaba frío.
"N-no…
ugh, ah…."
Woo-ju
retorcía su cuerpo. La mezcla de un placer que parecía insoportable y la
obsesión de no poder desobedecer la orden de su hijo lo estaba volviendo loco.
"Papá,
mírame. Mira mis ojos."
Ante
la orden de Sae-byeok, Woo-ju levantó su rostro empapado en sudor frío y lo
miró. Las pupilas de Sae-byeok seguían siendo afectuosas, pero al mismo tiempo
estaban llenas de una mirada insistente que parecía atravesar a Woo-ju.
Sae-byeok le susurró con esa mirada:
"Qué
buen chico, mi papá. No podías levantarlo por ti mismo, pero en cuanto cruzaste
tu mirada con la mía, lo pusiste así de lindo y erecto. Me dan ganas de darte
un gran premio por ser tan admirable y aguantar esas ganas de estallar solo por
escuchar a tu hijo."
El
elogio de Sae-byeok hizo cosquillas en los oídos de Woo-ju. Dentro de la mano
de Sae-byeok, el pene de Woo-ju hervía como un volcán activo a punto de hacer
erupción. Sae-byeok, pareciendo satisfecho, besó ligeramente la frente de Woo-ju
y, mirándolo de nuevo a los ojos, ordenó:
"Bien
hecho, papá. Ahora, córrete."
Con
esa sola palabra, todas las ataduras que aprisionaban el cuerpo de Woo-ju se
soltaron. En cuanto llegó el permiso de su hijo, el cuerpo de Woo-ju comenzó a
derramar de golpe todo el placer que había contenido.
"¡Ah,
haaa-ugh…! ¡Uh, aaaa…!"
El
pene de Woo-ju expulsó el semen caliente dentro de la mano de Sae-byeok. Una
ola de placer devoró todo su cuerpo. Woo-ju llamó a Sae-byeok a pleno pulmón y
hundió el rostro en su regazo. Sae-byeok palmeó la espalda de Woo-ju mientras
recibía íntegramente aquel rastro caliente con su propia mano.
"Qué
buen chico, mi papá. Se siente así de liberador porque aguantaste bien,
¿verdad?"
Sae-byeok
acarició con ternura el pene de Woo-ju, que había quedado flácido tras la
eyaculación. Sobre su palma, el pene de Woo-ju colgaba exhausto después de
haberlo entregado todo. Woo-ju, acurrucado en el regazo de Sae-byeok, jadeaba
lánguidamente tras haberle entregado todo su ser.
Al
final de este placer estaban los dulces elogios y el cálido regazo de
Sae-byeok. Woo-ju ya lo sabía: que el premio recibido bajo el permiso de
Sae-byeok era dulce. Su cuerpo ya había sido domesticado por la perfecta
instrucción de Sae-byeok.
*
* *
Lamentablemente,
la paz permitida para Woo-ju fue solo un instante. La instrucción no había
terminado; simplemente se había preparado para expandirse hacia un área más
amplia.
Originalmente,
Sae-byeok quería mantener a Woo-ju encerrado únicamente dentro del nido. Sin
embargo, un ser vivo que no ve la luz del sol tiende a marchitarse pronto, y
las situaciones inesperadas pueden surgir en cualquier momento. Lo que
Sae-byeok necesitaba no era un simple confinamiento. Era una subordinación
perfecta que impidiera que Woo-ju escapara por su propia cuenta, incluso en un
espacio tan vulnerable como el mundo exterior.
“Últimamente,
papá había seguido bien la instrucción. Esto le dio seguridad. Ahora, papá no
tendría pensamientos tontos estando a su lado.”
Sae-byeok
acarició suavemente la mejilla de Woo-ju y continuó hablando con dulzura.
“Por
eso he pensado, ¿salimos a dar un paseo esta noche? Como papá se ha portado
bien últimamente y su ‘espera’ es perfecta, creo que ya puedo cuidar bien de
papá incluso afuera.”
La
propuesta de Sae-byeok sonó como una dulce tentación. Los ojos de Woo-ju
brillaron por un momento ante la esperanza de poder salir, pero de inmediato lo
asaltó la ansiedad.
“…No
es necesario que salgamos. Prefiero quedarme en casa. No hace falta salir.”
Cuando
Woo-ju se negó aterrorizado, Sae-byeok lo abrazó y lo tranquilizó con ternura.
“No,
es necesario. Papá, el tiempo de paseo no es simplemente caminar. Es el momento
más importante para comunicarse con el protector y construir una relación de
confianza.”
“¿Confianza…?”
“Sí.
En un entorno extraño y peligroso como el exterior de la casa, papá debe
aprender a confiar y depender únicamente de su hijo. ¿No crees que así nuestra
relación se volverá más sólida?”
Sae-byeok
ya había analizado perfectamente desde que se mudaron si había elementos
peligrosos alrededor y cuál era el camino seguro por el que Woo-ju podía
transitar.
“Quiero
vivir sano y feliz con papá para toda la vida. Estar en casa es bueno, pero
salir juntos también lo será, sin duda. ¿Sí…? Solo confía en mí, papá. Yo me
convertiré en el protector más perfecto para ti.”
Woo-ju
no pudo refutar más. No era necesario rechazar el deseo de su hijo de querer
pasear, y él mismo pensaba que estar solo dentro de casa últimamente era
asfixiante. Por mucho que viviera en una casa que parecía un palacio,
cualquiera se sentiría agobiado si no diera ni un solo paso afuera en toda una
semana.
“Está
bien….”
Sí.
Qué tan difícil podía ser algo como un paseo…. Al final, Woo-ju aceptó la
propuesta de su hijo. Sin embargo, antes de que pasaran unos minutos, Woo-ju se
arrepintió de haber permitido el paseo con su hijo.
Sae-byeok
se levantó de su asiento y, de inmediato, subió al segundo piso para bajar con
un estuche de cuero negro y una caja roja. Woo-ju, sin saber el motivo, observó
a Sae-byeok abriendo el estuche. Dentro del estuche yacía un collar de cuero
rojo que se veía grueso y resistente.
“¿Qué
es… esto?”
La
voz de Woo-ju tembló con ansiedad. Lo que sostenía Sae-byeok era un tosco
collar de cuero que solo usaría un perro feroz.
“Es
esencial para pasear. Porque afuera hay demasiadas cosas peligrosas que acechan
a papá.”
Las
palabras de Sae-byeok tenían lógica. Si se iba a salir, era natural que el
protector sujetara la correa. Woo-ju terminó entregando su cuello blanco como
si se hubiera resignado. Clac— la unión de metal frío tocó su piel
desnuda, y Sae-byeok, como para asegurar el tiro, incluso le puso un candado
firme. Una sensación de peso incómoda, muy diferente a la de una corbata,
presionó su cuello.
Clac—
Pero
la prueba no terminaba aquí. Lo que Sae-byeok sacó de la segunda caja fue un
plug romo con una cola de perrito esponjosa y una diadema con forma de orejas.
“¡¿Estás
loco?! ¡¿Por qué me pones algo como esto…?!”
“¿Qué
tal si papá sale con ese rostro tan gallardo y algún desgraciado se atreve a ponerle
un ojo encima al cuerpo de papá? Para que no se acerquen los bichos que buscan
el orificio de papá, debo marcar de antemano que ya tienes dueño. Para papá,
con un macho como yo es suficiente.”
Sae-byeok
recorrió el plug con sus labios con naturalidad mientras continuaba hablando.
“Llenar
tu orificio trasero es porque me preocupa que los perros alzados te acechen.
Además, como un perrito no tiene necesidad de usar ropa, ¿no es muy
conveniente? Aunque hagas tus necesidades afuera, nadie lo verá extraño.”
Woo-ju
tembló por la humillación, pero no encontró palabras para refutar la perfecta
lógica de Sae-byeok. Llegó a la conclusión de que, en lugar de ser arrastrado
por una correa como una persona, era más beneficioso para su salud mental
convertirse en una bestia. Al final, Woo-ju decidió seguirle el juego a la
excentricidad de su hijo.
Sae-byeok
colocó la diadema de orejas de perro en la cabeza de Woo-ju. Al ponerse las
orejas con pelaje sobre el cabello alborotado de Woo-ju, se añadió un encanto
extraño que, aunque no combinaba con su rostro apuesto, era tan tierno que
daban ganas de morderlo.
NO HACER PDF
A
continuación, el mullido plug de cola se abrió paso por su orificio. Las
paredes internas, domesticadas cada noche por el enorme pene de Sae-byeok, se
agitaron como si no fuera suficiente tragar ese objeto extraño del tamaño de un
antebrazo. Cada vez que Woo-ju movía su cuerpo, la cola entre sus glúteos se
balanceaba, estimulando su lascivia.
“Papá.
Eres realmente tierno. Jamás debes apartarte de mi lado.”
“Sí.”
“Eres
tan lindo que me pregunto cómo podré llevarte afuera. ¿Quieres que hoy no
salgamos y nos quedemos en casa?”
“No,
vayamos al paseo.”
Al
oír la sugerencia de no salir, sintió lástima de repente. Pensó que si tomaba
aire fresco después de tanto tiempo, podría ordenar de alguna manera este
corazón atribulado. Sae-byeok pareció estar de acuerdo con la opinión de Woo-ju
y sujetó de forma corta la cadena conectada al collar. Era la única distancia
que su hijo permitía, una desde la cual podía controlar a Woo-ju en cualquier
momento con solo estirar la mano.
Woo-ju
se puso a gatas en el suelo usando rodilleras y guantes. No habría ningún ser
vivo que caminara en dos patas llevando un collar.
“Bien.
¿Salimos?”
La
puerta que parecía que nunca se abriría finalmente se abrió ante el toque de su
hijo. Era un umbral que pensó que jamás cruzaría en su vida, pero frente al
toque de su hijo, fue de una sencillez decepcionante.
Sin
embargo, a pesar de que solo estaba saliendo frente a la casa, no podía dar el
paso. El aire que se colaba por la rendija de la puerta no traía libertad, sino
una sensación desagradable de que jamás podría regresar a este nido acogedor.
A
Woo-ju ya no le quedaba ni una pizca de valor para salir de casa.
Lamentablemente, no quería renunciar a este nido cálido diseñado por Sae-byeok.
Por mucho que su interior se pudriera y le faltara el aire, la voluntad de
enfrentar el mundo solo se había desgastado y desaparecido hace mucho tiempo.
‘¿Y
si me pierdo? ¿Y si Sae-byeok no me encuentra y me abandona para siempre?’
El
terror que invadía su mente era mucho más grande que el anhelo de libertad. En
ese momento, una voz se escuchó en su oído.
“No
tengas miedo. Siempre estoy contigo.”
Solo
entonces Woo-ju fue consciente de Sae-byeok parado a su lado. El autor de su
destrucción y, ahora, el único en quien podía apoyarse: mi hijo, mi familia, mi
mundo.
Woo-ju,
apoyándose en el peso tenso de la correa que sujetaba Sae-byeok, finalmente dio
un paso. Mientras Sae-byeok tuviera la correa en su mano, no se perdería. La
certeza de que, sin importar por dónde deambulara, él lo traería de vuelta a
este nido seguro, tranquilizó el corazón de Woo-ju.
*
* *
El
camino del paseo fue pacífico. Sobre la ordenada acera del barrio rico, había
muchos dueños paseando con sus mascotas. Woo-ju, que se mezclaba entre ellos
con su cola de perrito, pasó desapercibido. Esa indiferencia, por el contrario,
llegó a Woo-ju como una vergüenza atroz.
"Heeeee…."
Le
resultaba vergonzoso que su pene se balanceara cada vez que gateaba a cuatro
patas. Si levantaba las manos para cubrir su verga, le daban vergüenza sus
pezones rozando el aire frío, y quedarse quieto en medio de la acera por donde
circulaba la gente era una molestia.
Sae-byeok,
cada vez que Woo-ju vacilaba, tiraba suavemente de la correa sin lastimarlo
para apresurarlo.
"Hoy
vayamos solo hasta el parque de aquí adelante. Si te duelen las piernas,
¿quieres que te cargue?"
"No.
Puedo caminar."
Cada
vez que gateaba sobre los bloques de la acera, el mullido plug de cola
insertado en su trasero se presionaba mínimamente de arriba abajo entre sus
glúteos.
Ese
estímulo, aunque Woo-ju intentara no ser consciente de ello, rozaba la zona más
sensible del interior de su ano.
Woo-ju
sintió cómo, mientras gateaba, el plug de cola insertado en su ano se sacudía,
transmitiéndole un placer sutil.
"ugh."
El
balanceo de la cola no era otra cosa que el movimiento del plug rascando su
interior. Con cada paso que daba, los sentidos que había reprimido a la fuerza
atravesaban su control y brotaban con ímpetu. Su razón gritaba ante el hecho de
que su orificio íntimo estaba siendo penetrado por un juguete obsceno mientras
era expuesto ante los demás, pero su cuerpo era más honesto que nunca.
El
pene de Woo-ju levantó la cabeza con firmeza, como si creciera alimentándose de
la vergüenza.
A
medida que su pene se erguía de forma empinada, la punta del glande expuesta al
aire se volvía más sensible, y cayó en la ilusión de que todas las miradas del
entorno se clavaban en ese lugar. Sin embargo, las miradas hacia Woo-ju tenían
un matiz diferente.
Al
mundo no le importaba mucho si él tenía una erección o si su parte trasera
estaba perforada. Simplemente, los modales actuales de que ‘es una falta de
respeto tocar o reconocer a una mascota sin el permiso del dueño’ lo estaban
protegiendo. La gente simplemente lanzaba miradas de ligera curiosidad hacia la
‘criatura tierna’ que gateaba a los pies de Sae-byeok y pasaba de largo.
Sin
embargo, incluso esos vistazos se sentían abrumadores para Woo-ju, quien salía
de paseo por primera vez. Las miradas de la gente que lo observaba de reojo con
ganas de tocarlo y la presencia de Sae-byeok, quien caminaba a grandes zancadas
sujetando la correa de Woo-ju con una apariencia gallarda de modelo. Bajo ese
hombre perfecto, Woo-ju se hundió en el terrible pensamiento de que estaba
siendo exhibido desnudo ante todo el mundo.
"Parece
que mi papá se siente bien, a juzgar por cómo se le ha parado la verga. Creo
que también sería bueno aparearse afuera."
"¡Ah,
no!"
Woo-ju
intentó negar su erección, pero el sensible deseo de posesión de Sae-byeok ya
se dirigía hacia la masa de plástico insertada en la parte trasera de Woo-ju.
"No
te sientas tan bien con algo que no es mío. Me dan celos."
Sae-byeok
murmuró mientras sujetaba con firmeza la base del plug de cola insertado en el
ano. La cabeza redonda atrapada en su palma presionó lo más profundo de la
próstata e, inmediatamente, aplicando fuerza en su muñeca, comenzó a revolver
bruscamente el plug desde adentro.
"ugh….
¡ugh!"
Un
grito estalló. Un gemido reprimido cruzó la acera, y Woo-ju arañó los bloques
del pavimento con sus manos protegidas. Sae-byeok apoyó su zapato para que el
rostro de Woo-ju no tocara el suelo. Frotando su mejilla contra el cuero suave,
Woo-ju tembló. Chuk-chuk, chuk-chuk. El sonido húmedo de la fricción del
dildo hurgando en las paredes internas resonó claramente en la calle
silenciosa.
"Sae,
Sae-byeok… yo… ¡quiero correrme…! Basta… ¡¡basta…!!"
Sae-byeok
no se detuvo. ¿Qué importaba si eyaculaba derramando el jugo de su verga en
plena calle? Aunque era un desperdicio que el semen se esparciera por el
camino, en el receptáculo de Woo-ju se fabricaba semen fresco todos los días.
No se podía evitar si por hoy el semen de papá se derramaba en el suelo de la
calle. Sae-byeok acarició ligeramente los glúteos e insertó el plug tres veces
seguidas de la forma más profunda y rápida.
¡Pa-at—!
El
cuerpo de Woo-ju se tensó y se elevó en el aire. Mientras estaba postrado a
cuatro patas, eyaculó sobre los bloques de la acera. El semen caliente brotó de
su pene, y las huellas húmedas de la eyaculación empaparon en un instante su
bajo vientre y sus muslos.
Su
mente se nubló. Si estuviera en sus cabales, si fuera un ser humano, era algo
que jamás debería haber hecho.
Los
pasos de la gente que caminaba alrededor se detuvieron. Woo-ju cerró los ojos.
Lo invadió el pensamiento de que en cualquier momento sería esposado y subido a
una patrulla. La vergüenza de ser tachado como un ‘loco que se corre en plena
calle’ le asfixiaba. Sin embargo, lo que escuchó tras el silencio no fue un
reproche, sino la voz suave de Sae-byeok.
"Bien
hecho, papá. Llegar al clímax así en manos de tu hijo incluso afuera… ahora
todos podrán saber quién es el dueño de papá. Es muy loable que papá llegue al
orgasmo en manos de su hijo en cualquier momento y lugar."
Sae-byeok
se arrodilló frente a Woo-ju como si no le importara en absoluto que su
pantalón se ensuciara con el líquido blanquecino esparcido en el suelo. Y lo
que siguió destrozó por completo el sentido común de Woo-ju.
¡Plas! ¡Plas! ¡Plas!
Estalló
una ovación junto con aplausos. Un hombre de mediana edad que pasaba por allí
levantó el pulgar y se rió, y unas mujeres jóvenes vitorearon diciendo que eran
‘un padre e hijo llenos de amor’.
"Mira,
papá. Todos te están elogiando."
Woo-ju
disfrutó del rastro de la eyaculación en los brazos de Sae-byeok. Sentía que
algo estaba mal, pero no logró darse cuenta de la naturaleza de esa
contradicción. Simplemente se vio cubierto por una extraña sensación de euforia
por haber sido ‘elogiado’.
Ante
el revuelo, una mujer que observaba en los alrededores se acercó lentamente.
Esa mujer también sujetaba una correa en su mano, al igual que Sae-byeok, y la
acompañaba un pequeño perrito blanco que parecía una bola de pelos.
"Vaya,
qué bebé tan tierno."
"Así
es. Es mi papá, pero también es un bebé tierno."
Sae-byeok
respondió con una sonrisa, sin detener su mano que retorcía el plug.
"Ah….
Si su celo es muy intenso, también es bueno que lo mande a castrar pronto. Si
no tienen planes de descendencia, sería mejor hacerlo rápido, incluso para
papá. Conozco un buen hospital por aquí cerca, ¿quiere que se lo recomiende?"
"¡……!"
No
podía creer lo de la castración. Pero Woo-ju pronto recordó su situación. Un
papá que se corre como una bestia en plena calle; desde la posición de su hijo,
Sae-byeok, ¿no sería más limpio para el manejo posterior simplemente castrarlo?
Ante la mención de esa aterradora cirugía en la que no había pensado, su cuerpo
se tensó y no supo qué hacer.
Su
pene, que estaba medio erecto por el rastro de la eyaculación, ahora se puso
rígido como una piedra, no por placer sino por el miedo. Woo-ju no pudo hacer
nada más que observar el suelo fijamente. Sae-byeok apretó con ternura el pene
de su aterrado papá, exprimiendo hasta la última gota del jugo de verga que aún
quedaba.
"No.
Jamás permitiré que deje cría con ningún otro bastardo, pero no tengo intención
de quitarle esto tan tierno."
Sae-byeok
continuó hablando con suavidad para que las palabras se clavaran en el corazón
de Woo-ju.
"Qué
tan dulce es este semen que derrama cuando está alzado, no voy a desperdiciar
esto. Es un alimento preciado que yo lameré y tragaré de por vida. No se
preocupe por cosas innecesarias."
"Ah…,
sí. Disculpe la molestia."
La
mujer, cohibida por el rechazo indirecto de Sae-byeok, se sintió avergonzada y
se alejó del lugar.
"¿Te
asustaste? No te preocupes. Mientras papá no ande de aquí para allá metiendo el
pene porque su orificio se siente vacío por el celo, no tendré motivo para
quitarle estas tiernas bolitas."
"Está
bien…."
Woo-ju
no pudo decir más ante la cariñosa respuesta de Sae-byeok y decidió una vez más
que jamás andaría metiendo la verga con otra persona que no fuera Sae-byeok.
¿Acaso
los paseos eran siempre así de agotadores?
Woo-ju
se sintió exhausto con solo haber salido al parque frente a su casa.
"Papá.
¿Tienes sed? Bebe agua."
Sae-byeok,
sentado en un banco, acomodó a su papá sobre su regazo y acercó una botella de
agua a los labios de Woo-ju.
Como
era cierto que tenía sed, Woo-ju aceptó y bebió bien el agua que Sae-byeok
dejaba caer, tragando con fuerza.
"……."
Sentado
en el parque, recibiendo la cálida brisa primaveral, sus pensamientos confusos
no hacían más que crecer.
Debido
a una vida en la que prácticamente había perdido el sentido de las estaciones,
ni siquiera sabía en qué fecha estaba, pero la brisa de primavera era cálida.
En algún momento, el invierno que parecía que lo mataría de frío había pasado,
y la cálida primavera había llegado.
Ya
el viento se sentía distinto, lo que indicaba que el día en que llegaría el
verano no estaba lejos.
Al
salir de casa, el miedo de no saber cuándo regresaría cambió por el pensamiento
opuesto: si era correcto estar así con su hijo.
Diversas
personas entraban en su campo de visión.
Una
ama de casa con una bolsa de compras, un estudiante trotando con auriculares
puestos, un padre dirigiéndose al área de juegos con su hijo. Todos estos
paisajes 'normales' se volvieron irreales para Woo-ju, quien ahora gateaba a
cuatro patas.
En
ese momento, un hombre caminó a lo lejos.
Vestía
un traje con el cuello de la camisa ligeramente desordenado y llevaba un
maletín en la mano. Se soltó la corbata que le apretaba el cuello con una mano
y suspiró con cansancio. Era el típico oficinista común de regreso a casa.
En
el momento en que Woo-ju lo vio, se detuvo por instinto.
'Seguramente
yo también fui así alguna vez.'
Woo-ju
no podía apartar la vista. El cabello peinado con prolijidad, la corbata y la
credencial de empleado que representaba su sentido de pertenencia. Todo era la
imagen de Woo-ju antes de convertirse en el papá de Sae-byeok.
Sin
embargo, el Woo-ju que se convirtió en su papá ahora llevaba un collar en lugar
de una corbata, y cargaba una tierna cola en lugar de un maletín.
Woo-ju
observó fijamente la espalda del oficinista que se alejaba, olvidando incluso
la humillación de la punta del zapato rozando su mejilla, el placer del plug
que ultrajaba su parte inferior y hasta el sonido de los aplausos dirigidos
hacia él.
Aunque
sabía que era un pasado al que ya no podía volver, su mirada seguía fija allí.
No pudo evitar que una sensación de amargura lo invadiera.
Sae-byeok
notó de inmediato que la mirada de Woo-ju se había detenido en un solo lugar.
La vista de Sae-byeok siguió a la de Woo-ju hacia aquel oficinista que caminaba
de regreso a casa.
"……."
Normalmente,
se habría enfurecido por el hecho de que mirara a alguien que no fuera él. Pero
esta vez, no se atrevió a regañar a su papá. El rostro de Woo-ju estaba lleno
de desasosiego. Esto se debía a que Sae-byeok comprendió hacia dónde se dirigía
esa mirada llena de añoranza de Woo-ju. Su rostro estaba lleno de pesadumbre.
Tras
concentrarse por un momento cada uno en el mundo que veían, pronto se miraron
el uno al otro. Así, ambos compartieron su calor corporal abrazándose.
Sae-byeok abrazó a Woo-ju con más fuerza, por si acaso sentía frío con el
viento exterior.
"Bebiste
mucha agua hace un rato, ¿verdad, papá?"
Sae-byeok
susurró con voz tierna mientras acariciaba suavemente el bajo vientre de Woo-ju.
En
el momento en que sintió el contacto, Woo-ju se dio cuenta del error. Debido a
que tuvo sed tras alcanzar el clímax intensamente afuera, aceptó y bebió
muchísima del agua que su hijo le dio. No lo había notado por estar concentrado
mirando hacia otro lado, pero tardíamente, sumado al agua que bebió, su vejiga
reclamaba con un dolor que se sentía como si fuera a estallar.
La
mano de Sae-byeok se dirigió sobre la piel plana del abdomen y masajeó
lentamente el bajo vientre de Woo-ju.
"¿Papá
tiene ganas de hacer pipí?"
Sae-byeok
confirmó que la vejiga estaba llena a través del tacto que sentía sobre la
delgada piel abdominal. El cuerpo no podía mentir y era honesto. Sae-byeok, con
un brillo juguetón en los ojos, le susurró al oído a Woo-ju:
"¿Hacemos
pipí?"
Woo-ju
asintió con la cabeza. Sentía que si lo llevaba al baño del parque ahora mismo,
se salvaría. Sin embargo, Sae-byeok se levantó del banco y, cargando a Woo-ju
en sus brazos, no se dirigió al baño del parque, sino hacia la parte trasera
del banco, bajo unos árboles frondosos.
"Sae-byeok,
e-ese… el baño…."
Woo-ju
murmuró con voz temblorosa, pero Sae-byeok fingió no escuchar a propósito. Al
llegar a un espacio bajo los árboles donde casi no había gente, Sae-byeok no
bajó a Woo-ju, sino que reajustó su postura.
"Los
perritos no van al baño. Hacen frente a su dueño, bajo los árboles. Hagamos de
este el lugar de evacuación de papá."
Él
levantó los brazos y las piernas de Woo-ju sujetándolos con sus propios brazos
a la vez. El cuerpo de Woo-ju quedó completamente suspendido en el aire, y su
pene quedó expuesto al exterior sin nada que lo cubriera.
Sae-byeok
enganchó las dos piernas de Woo-ju en sus codos y las levantó con fuerza hacia
atrás de su espalda. Las dos piernas de Woo-ju se abrieron en forma de V, y sus
glúteos y su pene quedaron totalmente abiertos hacia afuera.
Bajo
la excusa de la evacuación, Woo-ju tuvo que adoptar una postura vergonzosa
frente al árbol ante sus ojos, con sus dos piernas colgando en alto.
Sus
pies no tocaban el suelo y, justo debajo de su pene, se veía la tierra húmeda
bajo el árbol. Era una postura perfecta para orinar, donde sus pies no tocarían
el suelo mojado simplemente con soltarlo.
"Vamos,
mi papá. Haz pipí."
Dijo
Sae-byeok con naturalidad. Pero Woo-ju se puso rígido por la extrema
humillación. Por mucho que fuera un lugar que no llamaba la atención de la
gente, seguía siendo estrictamente la mitad de un parque.
Aunque
fuera frente a un árbol del parque, la presencia de la gente no era nula.
Woo-ju se puso rígido por la extrema humillación.
"No
quiero… Sae-byeok, por favor… iré al baño… no hagas esto…."
"¿Por
qué no quieres? Si se sale de paseo, todos evacúan afuera de esta manera. La
vejiga de papá está llena ahora mismo. Aguantar esto no es bueno para la salud
de papá. No seas terco."
Sae-byeok
habló en tono de mando mientras acariciaba el pene de Woo-ju.
"Durante
el paseo, todos orinan marcando su territorio bajo los árboles. Haz pipí
pronto. Como aquí el suelo está húmedo, no lo pises con los pies. En su lugar,
yo te cargaré."
Woo-ju
se resistió y aplicó fuerza para escapar de los brazos de su hijo, pero a
Sae-byeok no le importó. Él sonrió de lado como si de repente recordara algo.
"¡Ah!
¿Acaso es porque… no estoy masajeando la vejiga de papá?"
Sae-byeok
llevó su mano al bajo vientre de Woo-ju y comenzó a presionar con fuerza la
vejiga llena de orina.
"¡ugh!
¡No, Sae-byeok, detente! Por favor…."
Woo-ju
cerró los ojos con fuerza por la vergüenza. Pero la presión ejercida sobre la
vejiga era una fuerza física inevitable. Sae-byeok fijó con más firmeza las dos
piernas de Woo-ju y ajustó la postura con precisión para que su pene apuntara
hacia el árbol.
"No
mientas. Si no puedes hacer pipí solo, te ayudaré. Así es más cómodo."
Sae-byeok
masajeó sutilmente el bajo vientre usando la palma de la mano. Woo-ju comenzó a
soltar gemidos ante el repentino masaje en el abdomen.
"¡ugh…!"
Woo-ju
comenzó a soltar gemidos incontrolables debido al repentino masaje abdominal y
al estímulo dentro de la vejiga. Una desagradable sensación de relajación, como
si el esfínter se soltara ante el toque tierno, lo invadió. Finalmente, la
vejiga de Woo-ju dejó de resistirse.
Era
un proceso aprendido.
Ser
manipulado de aquí para allá por las manos de su hijo era ahora una resignación
que se había filtrado hasta los huesos de Woo-ju, quien ya había renunciado a
su propia voluntad.
¡Shhh—!
Al
abrirse la vejiga, el líquido cálido y amarillo comenzó a brotar sin
restricciones. La orina que salía del extremo de su pene expuesto dibujó una
parábola perfecta siguiendo la gravedad y se derramó hacia el tronco del árbol.
Shuaaaaa—
El
sonido de la tierra mojándose bajo el árbol y el sonido de la orina salpicando
contra el tronco resonaron crudamente en medio del parque. Woo-ju se derrumbó
por completo. Frente a sus pantalones mojados, el collar, la cola y su hijo,
quien observaba todo con satisfacción, él se convirtió en el perrito mismo
marcando su territorio.
Mientras
el chorro caliente de orina se desbordaba como una cascada recorriendo su pene,
Sae-byeok mantuvo a Woo-ju cargado en esa misma postura con una sonrisa de
satisfacción hasta que vació toda la orina.
"Mi
papá, ahora también hace pipí muy bien. Eres muy loable."
Woo-ju
no pudo levantar la cabeza por un largo rato incluso después de que la orina se
detuvo. Todo su cuerpo temblaba por la vergüenza, la sensación de liberación y
el rastro de la sensación de las manos de Sae-byeok presionando su vejiga.
Sintió que perdería la razón ante el placer de la micción al vaciarse con
alivio.
Woo-ju
agachó el rostro y sollozó. El rastro húmedo y cálido de la humillación fluía
entre sus piernas. Sae-byeok acarició suavemente la espalda de Woo-ju y susurró
al oído de su papá con voz lánguida.
"Papá,
al ver cómo haces pipí, a mí también me han dado ganas."
A
Woo-ju, por instinto, se le puso la piel de gallina. ¿Por qué decía eso?
"Si
quieres hacerlo, puedes hacerlo."
"Es
cierto. Si quiero, puedo hacerlo. Pero las personas no deben orinar en
cualquier parte."
"Entonces…
ve al baño…."
Sae-byeok
puso una expresión ligeramente herida mientras le decía a Woo-ju:
"Entonces
tendría que dejar a papá solo. Además, si papá está aquí, ¿por qué tendría que
ir al baño?"
"……."
"Es
natural que un papá reciba el pene de su hijo. Ya que recibes mi semen, recibe
también mi orina."
La
voz de Sae-byeok era tierna, pero el contenido era una exigencia extremadamente
violenta. Woo-ju retorció su cuerpo para escapar de Sae-byeok. Sabía que
Sae-byeok no bromeaba con estas cosas; no eran palabras vacías.
"¡No
quiero…!"
Woo-ju
pataleó desesperadamente. Sin embargo, Sae-byeok bajó la cremallera de su
pantalón sin dudarlo. En el campo de visión de Woo-ju entró el enorme pene
erecto de Sae-byeok.
Sae-byeok
arrancó bruscamente la tierna cola de perrito de Woo-ju e introdujo su pene
endurecido entre los muslos de su papá mientras decía:
"Yo
también quiero marcar a papá. Quiero meter mi olor y dejar el rastro de que
papá es mío."
"¡ugh!
¡No quiero…! ¡No lo hagas…!"
Woo-ju,
atrapado en los brazos de acero de Sae-byeok, no pudo escapar. Su orificio, ya
relajado por el placer, recibió el pene de su hijo sin resistencia.
Sae-byeok
profundizó con pesadez hasta lo más recóndito de Woo-ju, como confirmando su
propiedad. Saboreando la sensación de la mucosa caliente envolviéndolo con
anhelo, llenó el interior de Woo-ju con lo suyo, como si no fuera a permitir ni
un solo resquicio de espacio.
Y
pronto, junto con un espasmo que sacudió su cuerpo, un líquido amarillo y
caliente brotó con un sonido de ¡shuiii-ik!
"¡ahhhhhh…!"
El
líquido amarillento y oloroso empapó ardientemente las paredes internas de
Woo-ju, llenando su interior en un instante, casi como si fuera su propia
vejiga. La cantidad y la temperatura del líquido, a un nivel totalmente
distinto al del semen, paralizaron la razón de Woo-ju.
"¡ugh…
ugh!"
Sintió
náuseas. Una presión extrema que ponía a prueba sus límites lo invadió, con su
bajo vientre hinchándose como si fuera a estallar. El tracto intestinal de
Woo-ju se expandió peligrosamente como un globo de agua lleno con los desechos
de Sae-byeok, y las delgadas paredes internas convulsionaron al no poder
soportar la horrible sensación del líquido caliente empujando hacia adentro.
Sae-byeok
observó con satisfacción cómo el interior de Woo-ju vibraba con su orina,
vertiendo con insistencia hasta la última gota en el cuerpo de su papá.
Tras
recibir toda la orina en su orificio, el cuerpo de Woo-ju quedó lánguido. Se
estremeció ante el rechazo instintivo por la sensación del líquido pegajoso y
fétido macerando la sensible mucosa.
El
líquido amarillo ya se había infiltrado en el cuerpo de Woo-ju, desprendiendo
un olor penetrante. Sus glúteos y la parte interna de sus muslos estaban sucios
y relucientes, mezclados con fluidos corporales viscosos. Woo-ju apretó el ano
por instinto, haciendo un esfuerzo sobrehumano para no dejar salir la orina que
llenaba su interior.
"ugh…
tápalo…."
Con
las manos temblorosas, Woo-ju tanteó el suelo buscando algo que bloqueara su
parte trasera. Si tuviera la cola que hasta hace un momento tapaba su orificio,
evitaría que la orina en su interior se derramara.
Sin
embargo, su único hijo aplastó esa esperanza.
"Eso
no sirve. Ya lo arrojé y ni siquiera sé dónde está para encontrarlo. Además, se
llenó de tierra, así que no puedo volver a meterlo en el agujero de papá."
"¡¿Qué…?!
Cómo…. ugh… ugh…."
Woo-ju
se desesperó al ver su única esperanza pisoteada. Sentía que su bajo vientre
estallaría en cualquier momento; era una locura. No podía soportar más la
presión que desbordaba sus paredes internas.
"Solo
déjalo salir."
"No
quiero. Es sucio…."
"Solo
hazlo. Cualquier cosa que salga del agujero de papá me gusta. Nada de lo que
sale de papá es sucio."
Sae-byeok
susurró como si fuera lo más natural del mundo, mientras frotaba con su gran
palma el abdomen tensamente hinchado de Woo-ju.
"¡Ah,
ug! No lo hagas, Sae-byeok… ¡por favor…!"
Woo-ju
gritó retorciendo su cintura, pero incluso ese movimiento resultó ser veneno.
Cada vez que se movía, el líquido que llenaba sus entrañas se agitaba,
golpeando con fuerza la puerta del esfínter. El calor ardiente que parecía
quemar sus órganos se había transformado en una desagradable temperatura tibia.
Esa sensación de enfriamiento fomentaba una incomodidad difícil de explicar.
"¡ugh,
ugh…! ¡No, no…!"
NO HACER PDF
Woo-ju
aplicó fuerza y apretó su parte trasera con firmeza. El peso pesado que
presionaba las delgadas paredes internas parecía que estallaría fuera del ano
en cualquier segundo, haciendo que se le encogieran hasta las puntas de los
pies. El sudor frío caía como lluvia y, cada vez que sus músculos contraídos
temblaban al llegar a su límite, una gota de líquido que no lograba bloquear se
deslizaba caliente por su muslo.
El
rechazo a la idea de orinar por detrás frente a su hijo como una bestia era lo
que mantenía a Woo-ju resistiendo. Cada vez que sus entrañas se revolvían, el
esfínter gritaba queriendo relajarse, y Woo-ju se mordía la lengua esforzándose
por empujar hacia arriba los desechos dentro de su cuerpo.
"Papá,
tu cara es demasiado erótica. Si aprietas así de fuerte… me dan más ganas de
molestarte porque parece que vas a explotar en cualquier momento."
Sae-byeok
susurró divertido al oído de Woo-ju y presionó con el dedo la zona del perineo,
que estaba tensa a punto de estallar.
"¡Ah!
¡ugh, aaaa…!"
Como
si una enorme grieta apareciera en una presa que contenía el agua
desesperadamente, el control del esfínter se hizo pedazos de forma estrepitosa.
"¡Ah,
aaaaaah—!"
Finalmente,
la muralla cayó. El líquido amarillo que albergaba el calor de su hijo y
presionaba la barrera intestinal estalló como una cascada a través del ano. El
líquido que brotaba empapó ardientemente la parte interna de los muslos de
Woo-ju y fluyó sobre el suelo.
En
ese instante, una sensación de liberación abrumadora, suficiente para devorar
la atroz vergüenza, cubrió a Woo-ju. El instinto irresistible que se siente al
expulsar la inmundicia acumulada en el interior del cuerpo; esa liberación
atravesó todo su ser.
Cada
vez que las barreras reprimidas recuperaban su lugar al expulsar el material
extraño, una sensación de plenitud recorría cada terminación nerviosa. Sobre la
miserable realidad de estar escupiendo los desechos de su hijo con su propio
cuerpo, un placer primitivo se adhería de forma viscosa como la suciedad misma.
"Ha,
ha… ugh, ugh…."
El
sonido de la descarga rompió el silencio del parque tranquilo. Woo-ju,
sintiendo los restos que brotaban sin cesar desde atrás, echó la cabeza hacia
atrás con la mirada perdida. Su autoestima se derrumbó ante el hecho de haber
evacuado por su parte más íntima, pero sus paredes internas vacías se empaparon
en una sensación de relajación que le otorgaba una satisfacción lánguida.
A
Woo-ju le pareció que hasta en lo más profundo de su cuerpo olía a la orina de
Sae-byeok. Realmente, tal como él dijo, parecía haber sido marcado por
Sae-byeok. Aun si caminara por todo el vecindario en ese estado, cualquiera
podría saber quién era su dueño.
"Ah,
qué bien…. El interior profundo de papá se ha llenado con mi olor. Papá no
podrá olvidar el hecho de que es mío. Porque este olor es como mi etiqueta de
nombre grabada en el cuerpo de papá. ¿Te gusta?"
Sae-byeok
miró a Woo-ju con una sonrisa tierna llena de satisfacción. Sin importarle en
absoluto que Woo-ju estuviera sucio, se acercó rápidamente y lo tomó en sus
brazos.
El
cuerpo de Woo-ju seguía temblando levemente por las secuelas, pero Sae-byeok,
manteniéndolo atrapado en su regazo, devoró los labios de Woo-ju con
insistencia ante la vista de todos. Era el dulce ‘premio’ para el papá que
había contenido su orina.
"Bien
hecho, papá. El entrenamiento del paseo de hoy es muy satisfactorio."
"ugh…."
Sae-byeok
rodeó con firmeza la cintura de Woo-ju, a quien se le habían aflojado las
piernas. Woo-ju, quien acababa de expulsar los rastros de su hijo, se entregó
impotente a los brazos de Sae-byeok, como si ya hubiera olvidado la humillación
que empapaba su cuerpo.
"Vamos,
ahora regresemos a casa."
El
resultado de este entrenamiento fue, en verdad, perfecto. La terrible ansiedad
que alguna vez consumió a Woo-ju y el hábito autolesivo de rascarse las muñecas
se habían transformado ahora en una ‘dependencia’ hacia su hijo. Al final de la
disciplina, Woo-ju comprendió: que solo cuando quebraba su propia voluntad y
obedecía las órdenes de Sae-byeok, se le otorgaba un consuelo y una recompensa
tan dulces que le hacían olvidar el mundo.
Woo-ju
ya no rechazaba a su hijo ni le exigía absolutamente nada. Su deseo había sido
castrado hacía tiempo. Si tan solo escondía su vergüenza y aguardaba la
disposición de Sae-byeok, podía convertirse en el 'papá más bueno' del mundo.
Esa
era la imagen del 'papá bueno' perfecto que Sae-byeok tanto anhelaba; sin
embargo, al enfrentarse a un Woo-ju que ya ni siquiera se quejaba una sola vez,
una inevitable sensación de lástima lo invadió.
'No
puede marchitarse de esta manera.'
El
entrenamiento había sido exitoso, pero Sae-byeok intuyó que necesitaba un tipo
de estímulo diferente. En ese lugar donde el mundo de su papá había sido
borrado por completo, ¿qué color de deseo debería inyectar para que esas
pupilas volvieran a brillar con vitalidad? Sae-byeok pasó la noche observando a
Woo-ju, que yacía en sus brazos como una cáscara vacía, mientras planeaba un
nido aún más profundo y secreto.
.jpg)