Capitulo 5, 6 y 7

 


5. Un nuevo comienzo

Woo-ju decidió que ya no se aferraría más a la tarjeta de presentación de una gran corporación. No tenía sentido seguir atado a una empresa que lo consumía por dentro.

En realidad… pesaba más el hecho de que no quería volver a la oficina debido a su comportamiento durante los días en que sus recuerdos eran borrosos. Por más que se hubiera vuelto descarado y que nadie hiciera preguntas al respecto, el sentimiento persistía.

Además, no tenía una razón de peso para seguir allí. Era una empresa de la cual se marcharía tarde o temprano. Era un lugar que le carcomía el alma y del que debería haber renunciado hace tiempo, pero en el que se mantenía solo por terquedad.

Ahora tenía una familia en la cual apoyarse. Tenía estabilidad. Le pareció que sería bueno tomarse un descanso. Quizás era el momento de buscar un nuevo pasatiempo o descubrir qué era lo que realmente quería hacer.

Renunciar no fue difícil. Solo hizo falta firmar un documento y salir con las pertenencias que había dejado atrás.

Con la renuncia de Woo-ju, sus compañeros de equipo prepararon una pequeña fiesta de despedida. Todos le dedicaron palabras de adiós con afecto, lamentando la partida de quien había ocupado su lugar durante tanto tiempo.

“Que te vaya bien allá afuera. Y… lamento lo de antes.”

Escuchó una disculpa inesperada del jefe de departamento.

Era la disculpa del hombre que en el pasado lo había ignorado, acosado y le había transferido todo su trabajo. Ante tal gesto imprevisto, Woo-ju se quedó con la boca entreabierta, estupefacto.

Él había sido una gran muralla para Woo-ju y una figura de pesadilla. Jamás imaginó que de la boca del jefe —quien solía usar la etiqueta de ‘huérfano’ como una debilidad para humillarlo y cargarle tareas insignificantes— saldría un ‘lo siento’.

Woo-ju lo miró fijamente por un momento. En el pasado, una disculpa así lo habría conmovido hasta las lágrimas o habría provocado que estallara toda la rabia acumulada.

Sin embargo, el Woo-ju de ahora estaba extrañamente calmado. Esto se debía a que la voz de Sae-byeok, quien siempre afirmaba su existencia de forma incondicional, envolvía el interior de Woo-ju como una armadura sólida.

“…No se preocupe. Yo también cometí muchos errores.”

Woo-ju respondió con naturalidad, esbozando una pequeña sonrisa. No era tanto que hubiera perdonado de corazón al jefe, sino que era la calma de estar seguro de que las heridas de aquella época ya no podrían lastimarlo. Al aceptar esa disculpa, Woo-ju pudo finalmente romper por completo con su pasado.

Cargando la caja con sus pertenencias, Woo-ju salió por la puerta principal de la empresa con pasos ligeros como plumas. La luz del sol de la tarde era deslumbrante. Ya no tenía que apresurarse para complacer a nadie, ni consumirse por la timidez ante la mirada de los demás.

Su teléfono vibró. En la pantalla apareció un nombre que no necesitaba leer para reconocerlo.

Woo-ju, ¿ya terminaste?

¿Papá va a…Digo, ¿voy a buscarte?

Woo-ju soltó una carcajada involuntaria. Al ver el mensaje de Sae-byeok, tan igual a siempre, se dio cuenta una vez más del hecho de que tenía un lugar al cual regresar.

“No hace falta que vengas. Yo iré hacia allá.”

Woo-ju envió una respuesta corta y comenzó a caminar con paso ligero. En aquel lugar donde se había sacudido los arrepentimientos del pasado, solo quedaba el ser llamado ‘Woo-ju’. Y con eso era suficiente.

Cualquiera fuera la vida que viviera, era la suya propia.

Woo-ju dio su primer paso hacia una nueva rutina, bañado por una luz radiante.

* * *

La identidad coreana era algo realmente extraño. Aunque había obtenido la "libertad" que tanto anhelaba, en cuanto el tiempo de estar tumbado sin hacer nada superó los meses, el sentimiento de culpa comenzó a brotar en el corazón de Woo-ju como moho.

Una tarde bañada por el sol, Woo-ju, que estaba desparramado en el sofá mirando la televisión, se incorporó frotándose el rostro con cansancio.

‘¿Qué es esto? ¿De verdad está bien vivir así?’

Gracias a que tenía un amante que lo elogiaba incluso por solo estar de vago, diciéndole: “Mi Woo-ju, hiciste un gran esfuerzo hoy solo por respirar”, su cuerpo estaba relajado. Pero esto no era correcto. La mirada de Woo-ju se dirigió hacia Sae-byeok, que estaba en un rincón de la sala manipulando su computadora portátil mientras trabajaba.

A simple vista, Sae-byeok parecía un desempleado igual que Woo-ju, pero la realidad era distinta. Cada noche, cuando Woo-ju se dormía, él encendía la laptop en un rincón de la habitación y despachaba montañas de trabajo en secreto. Además, ¿qué decir de las tareas del hogar? Ayer, Woo-ju se puso los guantes de goma con la intención de ayudar, pero terminó rompiendo un plato. Tras hacerse un pequeño corte en el dedo, Sae-byeok corrió hacia él como si estuviera a punto de echar espuma por la boca y lo exilió a la cama.

El camino como amo de casa estaba bloqueado, y si intentaba buscar un nuevo empleo, era obvio que el deseo de posesión de Sae-byeok ardería como el fuego. Finalmente, tras mucho dudarlo, Woo-ju abrió los labios.

“…¿Quieres que te ayude un poco con tu trabajo?”

La mano de Sae-byeok se detuvo. Woo-ju, impaciente, añadió rápidamente:

“No me gusta estar así de vago en casa. Y a ti tampoco te agrada que yo vaya a otro lugar de trabajo. Pensé que sería mejor trabajar bajo tu mando. Por supuesto… si no hago bien el trabajo, puedes despedirme.”

Sae-byeok no respondió. Cuanto más se prolongaba el silencio, más se calentaba el rostro de Woo-ju. ¿Tanto le desagradaba? Después de todo, él era alguien que había ostentado el título de jefe de sección en una gran corporación. Aunque en ese proceso la "influencia" invisible de Sae-byeok había actuado con la fuerza de un tifón, dejando eso de lado, Woo-ju era sin duda un talento eficiente. Su problema era que su excesivo sentido de la responsabilidad lo llevaba a cargar con el trabajo ajeno, dejándose pisotear.

Tras observar intensamente el rostro de Woo-ju durante un largo rato, Sae-byeok habló.

“…¿Entonces Woo-ju va a emplearse como mi secretario?”

Su voz era baja y calmada, pero extrañamente cargada de fervor. Woo-ju sintió un escalofrío recorriéndole la espalda mientras asentía a regañadientes.

“…Sí. Bueno, si necesitas un secretario, lo seré.”

Tan pronto como esas palabras salieron de su boca, los ojos de Sae-byeok brillaron peligrosamente. Dejó de lado la computadora y, con un movimiento ágil como el de un gato, se acercó y se posicionó entre los muslos de Woo-ju.

“Me parece bien. Entonces, ¿empezamos con la capacitación para las tareas de secretario?”

“¿Eh? ¿Ya mismo? No, primero tengo que entender de qué se trata el trabajo….”

“La tarea más importante de mi secretario es controlar el estado físico del director. Ahora mismo el director está un poco enfadado ahí abajo porque el secretario Woo-ju es demasiado lindo.”

La mano grande de Sae-byeok se deslizó con naturalidad hacia la cintura de Woo-ju. Él se dio cuenta demasiado tarde. Recién ahora comprendía qué tipo de fantasías obscenas despertaba el título de ‘secretario’ en su pervertido amante.

“No te despediré por trabajar mal. Pero si abandonas tus funciones sobre la cama, te daré un castigo.”

Susurró Sae-byeok mientras mordisqueaba el lóbulo de la oreja de Woo-ju. En ese instante, Woo-ju presintió que había caminado por su propio pie hacia la cueva del tigre; mejor dicho, hacia el despacho de un director pervertido.

* * *

Cuando Woo-ju mencionó que trabajaría en la empresa de Sae-byeok, este último no perdió tiempo: alquiló un departamento de oficinas cerca de casa y montó un despacho impecable. Sae-byeok estaba genuinamente feliz ante la idea de poder ir y volver del trabajo juntos.

Sin embargo, los ojos de Woo-ju temblaron violentamente al revisar el contrato de trabajo que Sae-byeok le tendió. Esto no era un simple contrato; era un acta de esclavitud.

¿Un contrato para convertir a un trabajador honesto en esclavo? No. Era un contrato para convertir a un director honesto en un esclavo.

[ Contrato de Trabajo ]

Kang Woo-ju (en adelante "El Empleador") y Kang Sae-byeok (en adelante "El Empleado") celebran el siguiente contrato de trabajo.

1. Duración del contrato: Sin término definido.

2. Lugar de trabajo: Se establece el teletrabajo como principio general, aunque se llevará a cabo en la oficina provista por El Empleado (Sae-byeok) o en cualquier lugar que este designe por motivos laborales.

3. Descripción del puesto: Secretario.

4. Horario laboral: Desde el momento en que el secretario Woo-ju haya completado la digestión después del desayuno, hasta el instante exacto en que desee recostarse.

5.. Días laborales: Se establece una jornada de 4 días a la semana, con gestión flexible según las necesidades de El Empleador.

6. Salario mensual (diario, por hora): Salario anual de 100,000,000 ARS (Cien millones de pesos).

7. Vacaciones anuales pagadas: 50 días.

8. Otros beneficios: Provisión de viandas preparadas personalmente por el Director, inclusión obligatoria de al menos 1 hora de siesta tras el almuerzo, pago de bonos especiales en días festivos familiares como el Día del Niño o el Día del Padre. En caso de matrimonio, vacaciones pagadas ilimitadas y regalo monetario sin tope.

 

“…Oye. ¿Estás bromeando?”

“No es broma. Es mi empresa, así que el Director decide.”

Sae-byeok respondió con total seriedad, apoyando la barbilla en su mano sobre el sofá. Woo-ju se llevó la mano a la nuca, incrédulo.

“¡La empresa se irá a la quiebra con un contrato así, pedazo de loco! ¿Por qué me darías un bono por el Día del Niño? ¿Acaso soy un crío? ¡Y qué es eso de vacaciones de boda ilimitadas!”

“Es obvio, porque nos iremos de luna de miel cuando nos casemos. ¡Dijiste que te casarías conmigo!”

Sae-byeok puso un frasco de tinta roja sobre la mesa. Woo-ju, bufando, intentó tomar el sello, pero la mano grande de Sae-byeok atrapó su muñeca.

“Secretario, un sello normal tiene riesgo de falsificación. Lo mismo ocurre con la firma.”

“¿Qué? ¿Entonces con qué firmo? ¿Con la huella dactilar?”

“No. Con un rastro que nadie más pueda copiar. Debemos sellarlo con una parte del cuerpo de Woo-ju que yo pueda reconocer al instante.”

Los ojos de Sae-byeok se oscurecieron, cargados de una sed profunda. De repente, recostó a Woo-ju sobre el sofá y, antes de que pudiera resistirse, le bajó los pantalones y la ropa interior hasta los tobillos de un tirón.

“¡Oye! ¡¿Qué haces… hic?!”

Woo-ju se sobresaltó cuando el aire fresco rozó sus muslos e intentó cerrar las piernas. Sin embargo, Sae-byeok las abrió de par en par, apoyándolas sobre sus propios hombros, mientras observaba fijamente la zona más íntima y desprotegida de Woo-ju. El rostro de este se encendió de un rojo abrasador hasta la punta de las orejas por la vergüenza.

“Secretario, es una orden del Director. Relájese.”

Sae-byeok impregnó sus largos dedos con abundante tinta roja. Acto seguido, comenzó a esparcir la tinta alrededor del ano de Woo-ju, que temblaba de miedo.

“¡Ah, a…! Está frío, se siente raro… ¡Sae-byeok, por favor…!”

La tinta fría y pegajosa se filtró entre cada pliegue de la sensible entrada. La yema del dedo de Sae-byeok frotó con insistencia alrededor del pequeño orificio para aplicar la tinta de manera uniforme. Woo-ju sintió que las lágrimas asomaban a sus ojos ante el hecho de que su parte más privada estaba siendo teñida de rojo. ¿Dónde más en el mundo existiría un contrato tan humillante?

“Ahora, presiona con fuerza. Para que quede bien marcado.”

Sae-byeok deslizó el contrato de papel blanco bajo las nalgas brillantes de tinta de Woo-ju. Luego, sujetó firmemente la pelvis de Woo-ju y la presionó con fuerza contra el papel.

“¡Hruuuug…!”

Woo-ju se mordió el labio para tragarse un gemido. Sintió el tacto frío del papel entre sus nalgas y una sensación extraña recorrió todo su cuerpo cuando su orificio íntimo se adhirió al documento bajo la presión.

Ya fuera por la viscosidad de la tinta o por puro instinto, el papel rígido pareció ondularse ligeramente como si fuera a ser succionado por el orificio. Era un agujero realmente codicioso que, no contento con el pene de Sae-byeok, parecía querer devorar hasta el papel.

Momentos después, Sae-byeok levantó la cintura de Woo-ju y revisó el documento. Woo-ju giró la cabeza y hundió el rostro en el cojín, abrumado por la deshonra.

“Cielos… es perfecto, Woo-ju.”

Sobre el papel blanco, en el espacio para la firma de "El Empleador", había florecido una flor roja y exuberante en lugar del nombre de Woo-ju. Cada pequeño pliegue del ano, marcado con la tinta, cobraba vida con líneas más precisas que una huella dactilar. Desde la forma cóncava del centro hasta la textura delicada de los bordes, lo más profundo de Woo-ju había quedado grabado de forma obscena.

“Cada una de estas líneas es la prueba de que eres tú. Me encanta. Es un sello con tanto valor que, si Woo-ju quisiera, podría comprar la empresa entera con él.”

Sae-byeok puso un dedo sobre la marca con expresión de éxtasis. Woo-ju, sin siquiera pensar en limpiarse la tinta de las nalgas, se desesperó al ver el contrato con su marca grabada. El hecho de que ahora no podría escapar de este director pervertido en toda su vida se grabó en su pecho como un estigma escarlata.

“Es realmente hermoso. Debería escanearlo y ponerlo también en tu credencial de empleado.”

“¡¿Tú… de verdad estás loco?! ¡Dame eso ahora mismo!”

Woo-ju forcejeó intentando quitarle el papel, pero Sae-byeok lo esquivó con agilidad y le plantó un beso profundo en los labios.

“Contrato formalizado, Secretario Kang. Ahora, para la tarea de la hora del almuerzo de hoy… ¿qué tal si empezamos a recibir el semen del Director mientras duermes la siesta?”

Solo entonces Woo-ju se dio cuenta. El precio de un salario de 100 millones y 50 días de vacaciones era entregar su orgullo y su cuerpo por completo.

 

El romance de oficina.

Para Woo-ju, aquello era territorio desconocido. ¿De dónde sacaría uno tiempo para cultivar sentimientos amorosos en un lugar de trabajo que se movía a un ritmo frenético?

Sin embargo, ahora Woo-ju había comenzado un romance de oficina sin habérselo propuesto. Su pareja era el director de la empresa. Nada menos que Kang Sae-byeok, el líder de una innovadora startup biotecnológica que despertaba el interés mundial por sus nuevos descubrimientos y quien poseía la receta clave para el desarrollo de nuevos fármacos.

“Ha….”

Últimamente, Woo-ju lo sentía en carne propia. Por qué los romances de oficina ajenos eran tan fáciles de detectar para los demás. La razón era obvia: cuando uno está distraído con el amor en lugar de trabajar, es imposible que las tareas salgan bien.

Para los observadores, es inevitable perder la paciencia. Al buscar la causa de un error que normalmente no se cometería, al final siempre se encontraba esa enfermedad incurable llamada amor. Hombres y mujeres normales de oficina, o no tan normales, o a veces del mismo sexo…. Ejem, eso no es lo importante.

Lo fundamental es que aquellos cegados por el romance no tienen forma de ofrecer una fuerza laboral adecuada. Al final, el amor de quienes están en boca de todos se apaga tan rápido como se encendió. El final es predecible: tirar la carta de renuncia con lágrimas en los ojos o, con suerte, llegar al matrimonio y verse obligados a separar departamentos. Desde el punto de vista de la empresa, una pareja no era más que un tumor que debía ser extirpado.

Woo-ju estaba totalmente de acuerdo con ese hecho. Un romance de oficina era el peor escenario posible y un desastre para la productividad. Y hoy, Woo-ju acabó cometiendo ese "error monumental", la esencia misma de la ineficiencia. Bajo un fallo táctico que no encontraba forma de solucionar por más que se estrujara la cabeza, Woo-ju se vio sumido en un profundo sentimiento de autodesprecio.

* * *

“Mi querido secretario Kang. ¿Por qué habrá cometido un error así hoy?”

Entre los pesados muebles del despacho del director, la voz de Sae-byeok resonó baja y gélida. Quizás debido a su promesa de separar lo profesional de lo personal, había borrado su habitual actitud burlona y lucía el rostro de un director bastante estricto. Sin embargo, sus ojos tras las gafas recorrían a Woo-ju con una insistencia que delataba lo mucho que se estaba divirtiendo.

Woo-ju sentía ganas de estrujarse la cabeza al ver el fajo de documentos omitidos y las llamadas perdidas de los compradores.

“Es que….”

‘¡Es porque tú, de repente, dijiste que estabas excitado y me abrazaste sobre el escritorio para follarme! ¡Por eso los documentos se cayeron al suelo y se perdieron! ¡Y llegué tarde a la reunión porque dijiste que me veía lindo durmiendo y no me despertaste!’

La verdad subió hasta su garganta, pero Woo-ju se mordió el labio y se tragó cada una de esas palabras.

Había sido su propia voluntad decidir trabajar como director y secretario. Sin importar las distracciones, el trabajo era el trabajo. Decir que fue por la interferencia del director no era más que una excusa. El no haber podido detenerlo era enteramente culpa suya.

Finalmente, Woo-ju juntó sus manos temblorosas y forzó una sonrisa profesional.

“…Lo siento, director. Todo ha sucedido debido a mi falta de capacidad. No tengo excusa.”

“¿Falta de capacidad? Pero si nuestro secretario Kang es alguien sumamente competente, tanto de cuerpo como de alma.”

Sae-byeok se levantó lentamente de su asiento y se acercó a Woo-ju. Él lo sabía todo perfectamente. Sabía por qué los documentos terminaron en un rincón bajo el escritorio y por qué Woo-ju se había quedado profundamente dormido sin enterarse de la hora de la reunión.

Sae-byeok llegó hasta quedar frente a frente con Woo-ju y, fingiendo arreglar con pulcritud el cuello de su camisa, susurró bajo en su oído:

“Secretario Kang, ¿sabe algo? Dicen que el hábito de tomar notas es excelente. Tomar notas fomenta la productividad y la creatividad, e incluso mejora el desempeño laboral.”

Sae-byeok murmuró con una voz que sonaba muy profesional mientras jugueteaba con el cuello de la prenda. Woo-ju respondió con expresión de duda:

“…Sí.”

Se preguntaba qué pretendía con todo eso. La mente de Woo-ju trabajaba a toda marcha intentando descifrar las intenciones de Sae-byeok, quien, fuera de lo común, estaba diciendo algo coherente.

“Si nuestro secretario Kang también adquiere el hábito de tomar notas, será de gran ayuda para su trabajo. Además, ¿no es el deber de un secretario gestionar y asistir en la agenda del director?”

“Es cierto. Lo tendré presente.”

Qué extraño que fuera un regaño tan sensato. Woo-ju asintió sintiéndose aliviado internamente. Sin embargo, las siguientes palabras de Sae-byeok destrozaron sus esperanzas sin piedad.

“Por eso he pensado que sería bueno dejar las notas directamente sobre el cuerpo del secretario Kang. Así yo tampoco cometeré errores. Por ejemplo, si en alguna parte de su cuerpo hay una nota que diga ‘Reunión a las 2 p. m.’, ¿no sería muy conveniente para mí verla y despertarlo?”

“¿Eh? Director, ¿qué quiere decir con…?”

Antes de que Woo-ju terminara de hablar, Sae-byeok se acercó aún más. Tomó un marcador grueso que estaba sobre el escritorio. Woo-ju retrocedió ante el mal presentimiento, pero la mano grande de Sae-byeok atrapó su nuca con suavidad.

“Vamos, secretario. Es hora de la capacitación interna. Tienes que quitarte la ropa.”

Sin darle tiempo a protestar, Sae-byeok comenzó a desabrochar uno a uno los botones de la camisa de Woo-ju. En medio de una tensión palpable, la camisa se abrió, revelando la piel blanca de Woo-ju. Sae-byeok quitó la tapa del marcador con la boca, la lanzó a un lado y apoyó la punta fría contra el pecho de Woo-ju.

Skereek―

La tinta negra trazó una línea nítida sobre la piel suave.

2:00 p. m.: Reunión con compradores extranjeros

“¡ugh, Sae-byeok…! ¡No hagas eso…!”

“No te muevas. Te lo anoto con amabilidad porque siempre se te olvida. Aquí, cerca del pecho, debería escribir: ‘Preparar documentos del director’.”

Sae-byeok escribió las letras presionando con fuerza deliberadamente cerca del pezón de Woo-ju. Cada vez que la punta del marcador estimulaba la piel sensible, Woo-ju arqueaba la cintura levemente, tragándose los gemidos. Pero las ‘notas’ de Sae-byeok no se detuvieron en la agenda laboral. Sus manos bajaron cada vez más, hacia la zona de la cremallera del pantalón.

“Y aquí, lo más importante.”

Sae-byeok bajó un poco la banda de la ropa interior de Woo-ju y garabateó letras grandes cerca del vientre, donde comenzaba el vello púbico.

Propiedad exclusiva de Kang Sae-byeok

“¿Tú… de verdad estás loco…? ¡¿Cómo voy a…?!”

“¿Por qué? Si el secretario Kang tiene la agenda escrita así de apretada en su cuerpo, cada vez que quiera abrazarlo podré revisar el siguiente compromiso. ¿No es muy eficiente? ¿No lo cree?”

Sae-byeok, satisfecho, dibujó incluso un corazón y luego unió sus labios calientes sobre la piel de Woo-ju, donde la tinta aún no se había secado. Woo-ju miró las frases humillantes grabadas en su cuerpo y sintió en carne propia, una vez más, que el precio de este pervertido romance de oficina no era nada barato.

Sae-byeok tapó el marcador y lo dejó rodar sobre el escritorio. Sobre el cuerpo blanco de Woo-ju, las frases garabateadas en tinta negra resaltaban como una marca de fuego. La tinta aún húmeda brillaba al ritmo de la respiración agitada de Woo-ju.

“Bien, ahora tendré que ‘revisar’ qué tan bien ha asimilado el secretario sus tareas.”

Sae-byeok sujetó los muslos de Woo-ju, abriéndolos para posicionarse entre ellos. Woo-ju se aferró al borde del escritorio y, mirando la inscripción de [Propiedad exclusiva de Kang Sae-byeok] en su bajo vientre, sacudió la cabeza abrumado por la vergüenza.

NO HACER PDF

“ugh, Sae-byeok… por favor, ¿qué pasa si alguien nos ve…?”

“¿Quién va a vernos? Si el secretario está informando la agenda al director con todo su cuerpo, a solas en el despacho.”

Sae-byeok lamió con rudeza las anotaciones en el pecho de Woo-ju. Cuando su lengua caliente envolvió el pezón sensible, la espalda de Woo-ju se arqueó como un arco. El aroma metálico de la tinta se mezcló con el olor corporal de Woo-ju, golpeando sus sentidos.

“¡At, ah! ¡Hrut…!”

“Secretario Kang, ¿revisamos la agenda? No se preocupe, yo me encargaré de respetar la hora de la reunión con los compradores tal como dice aquí.”

Sae-byeok acarició con ternura la mejilla de Woo-ju mientras dejaba ligeros besos sobre cada una de las letras en su pecho.

Sus manos bajaron gradualmente, recorriendo las frases en el abdomen firme. Finalmente, la mirada de Sae-byeok se detuvo en la última nota, situada en el lugar más bajo y oculto, justo encima del vello púbico.

Se arrodilló entre las piernas de Woo-ju. Acto seguido, sacó su lengua caliente y lamió lentamente la inscripción hacia arriba.

“Ah, at… Sae-byeok….”

La cintura de Woo-ju dio un respingo y se echó hacia atrás. El frío de la tinta y la saliva caliente de Sae-byeok se mezclaron para humedecer la piel sensible. Sae-byeok hundió el rostro allí por un largo rato inhalando su aroma, y luego levantó la vista para mirar fijamente a Woo-ju.

“¿Qué decía la nota aquí, secretario Kang?”

Su voz era dulce, pero sus ojos rebosaban deseo. Tenía una expresión que decía que, aunque olvidara todo lo demás, no lo dejaría pasar si se equivocaba en esto. Woo-ju, con el rostro rojo como si fuera a estallar, murmuró:

“…¿Es ese un hecho que realmente necesita ser anotado?”

Sae-byeok soltó una risa baja ante esas palabras y besó el dorso de la mano de Woo-ju.

“Es cierto. Es un hecho que ya está grabado en el corazón de Woo-ju sin necesidad de anotarlo. Yo lo sé, y Woo-ju también.”

Pero Sae-byeok no se detuvo ahí. Sujetó firmemente la pelvis de Woo-ju y, como si lo presionara para que respondiera, le hizo cosquillas sobre la nota íntima con la punta de su nariz.

“Aun así, quiero escucharlo directamente de tus oídos. Dímelo, con tu propia boca.”

Woo-ju no pudo resistir la mirada insistente pero tierna de Sae-byeok y finalmente se rindió. Con las manos temblorosas, rodeó el cabello de Sae-byeok y apenas pudo abrir la boca:

“…Propiedad exclusiva de Kang Sae-byeok. Esto… es solo de Sae-byeok. Yo, y este lugar también… todo.”

Tan pronto como cayó esa confesión, una sonrisa de éxtasis se extendió por el rostro de Sae-byeok.

“Buen chico, mi Woo-ju.”

Sae-byeok abrió suavemente las piernas de Woo-ju, las apoyó en sus hombros y se deslizó con cuidado, pero hasta el fondo, en el interior de Woo-ju que ya estaba humedecido.

“¡ah, aaaaah…! ¡Sae-byeok…!”

Sae-byeok, tras escuchar la temblorosa confesión, tomó las mejillas de Woo-ju con una sonrisa como si poseyera el mundo entero. Dejó un corto beso en el vientre de Woo-ju, donde la tinta se había corrido, y se incorporó lentamente para cruzar miradas.

“Yo hablaré con los compradores cuando los vea. Woo-ju no tiene que preocuparse por eso. Al fin y al cabo, fue porque yo lo interrumpí.”

“…Al menos lo reconoces.”

Cuando Woo-ju respondió con dificultad, Sae-byeok rió bajo y besó su hombro.

“Mmm…. Si estás cansado, dímelo. Puedes descansar cuando quieras. ¿Quieres que te dé vacaciones pagadas por autoridad del director?”

Junto con el tierno consuelo, la mano grande de Sae-byeok bajó lentamente por la espalda de Woo-ju. Sus caricias en las nalgas, que aún conservaban el calor, se detuvieron de forma juguetona.

“Woo-ju, ¿dejamos una nota aquí también? ¿Escribimos ‘Agujero exclusivo de Sae-byeok’?”

“…¿Qué? ¡Oye, tú de verdad!”

Woo-ju se giró horrorizado, pero Sae-byeok simplemente apretaba y soltaba la carne de sus nalgas como si le parecieran preciosas. En sus ojos había algo más que una broma: un deseo de posesión sumamente denso.

“Ah, pensándolo bien, también debería dejar una nota en mi pene. Porque mi pene también es de Woo-ju, después de todo.”

Sae-byeok tomó la mano de Woo-ju y la guió hacia su parte caliente. La cara de Woo-ju se puso roja como si fuera a explotar, pero Sae-byeok no se detuvo y fue más allá con una declaración explosiva:

“Como el marcador se borra rápido, ¿qué tal si lo dejamos como un tatuaje para que no se borre nunca? En el cuerpo de Woo-ju no se puede porque podrías enfermarte, pero yo estoy bien. Si grabo ‘Propiedad de Kang Woo-ju’ en mi pene….”

En ese instante, Woo-ju, que estaba totalmente agotado, sacó fuerzas de quién sabe dónde y tapó la boca de Sae-byeok con ambas manos.

“¡¿Qué tatuaje ni qué nada?! ¡Ni hablar! ¡Ni aunque pase por encima de mi cadáver!”

“¿Uuup, uuu?”

“¡¿De verdad estás loco?! ¡¿Por qué grabarías algo así?! ¡¿Tienes idea de cuánto te dolería mientras lo hacen?! ¡Y… y… cómo podrías tener algo tan vergonzoso…!”

Woo-ju negó con la cabeza, horrorizado solo de imaginar una aguja tocando la parte más preciada de su amante. Sae-byeok besó suavemente la palma de la mano de Woo-ju que tapaba su boca y sonrió mirándolo fijamente a los ojos.

“¿Woo-ju se preocupa porque me duela? Qué conmovido estoy.”

“¡Es obvio que me preocupe! Como sea, vuelve a mencionar lo del tatuaje y esta vez me escapo de casa de verdad.”

Ante la amenaza de Woo-ju, Sae-byeok asintió como un cordero dócil y lo abrazó con fuerza. Aunque lo del tatuaje quedó en nada, Sae-byeok parecía muy satisfecho al confirmar el profundo afecto de Woo-ju a través de su reacción violenta.

Finalmente, ambos dejaron atrás el despacho hecho un desastre y, compartiendo el calor corporal, emprendieron el camino a casa más dulce que jamás hubieran tenido.

* * *

Un viaje de negocios en el interior. Desde temprano, Woo-ju se apresuró a vestirse con su traje formal. Sae-byeok quería acompañarlo a toda costa, pero esta vez la situación no lo permitía: precisamente hoy se completarían los datos clave del experimento final para demostrar el mecanismo de su nuevo fármaco.

“Woo-ju, ¿de verdad estarás bien sin mí?”

“Claro que sí. Tú termina bien el experimento. Volveré pronto.”

Sae-byeok lo despidió con una mirada cargada de nostalgia. Después de convencerlo de que no lo siguiera hasta la estación, Sae-byeok puso en brazos de Woo-ju una pesada bolsa térmica.

“Esto, asegúrate de almorzarlo. No compres comida afuera, ¿entendido?”

“Sí, está bien. Lo comeré con gusto.”

Woo-ju dejó atrás la tierna despedida de Sae-byeok y se acomodó en su asiento del KTX. El tren partió y los paisajes familiares se alejaron rápidamente por la ventana. Apenas salieron de Seúl, un hombre se sentó a su lado. Él también vestía un traje similar al de Woo-ju y sacó una laptop; probablemente era otro oficinista que se dirigía a un destino parecido.

El hombre, con naturalidad, le dio un mordisco a un sándwich de tienda de conveniencia mientras revisaba gráficos en su monitor. Al verlo, Woo-ju también sintió hambre.

‘Ahora que lo pienso, ya es hora del almuerzo.’

Abrió la bolsa térmica que tenía sobre su regazo. La vianda que Sae-byeok había preparado personalmente asomó con cuidado. Como Sae-byeok era excelente cocinando, Woo-ju abrió la tapa con la expectativa interna de encontrar algún acompañamiento delicioso.

“…¿Eh?”

En el momento en que abrió la tapa, por poco deja caer la vianda al suelo.

Sobre el arroz blanco prolijamente servido y los acompañamientos decorados con corazones, había una cantidad excesiva de un líquido explícito y obsceno. Una fragancia transparente pero de un tono lechoso, con un aroma metálico y dulce a la vez, golpeó sus sentidos.

Ahora estaba claro qué había estado haciendo Sae-byeok esta mañana mientras Woo-ju iba al baño. Era un banquete viscoso que Sae-byeok había "eyaculado" personalmente, solo para él.

El hombre de al lado, mientras masticaba su sándwich, lanzó una mirada casual hacia la vianda de Woo-ju. Sobresaltado, Woo-ju levantó la tapa en ángulo para crear una barrera. Su corazón latía como si fuera a estallar.

En un lado del recipiente, había una nota pegada con la prolija caligrafía de Sae-byeok.

No comas comida hecha por otros, come lo mío y ten fuerzas.

Quería llenarte bien por dentro, pero como no pude, tienes que terminarte esto. Lo revisaré cuando vuelvas. Te amo, Woo-ju.

El rostro de Woo-ju se encendió en un rojo abrasador. Aunque el hombre de al lado seguía comiendo su sándwich tranquilamente al ritmo del teclado, Woo-ju, que sabía exactamente qué era ese líquido, quería que se lo tragara la tierra de la vergüenza.

Sin embargo, sabiendo con qué sentimiento Sae-byeok había preparado la vianda, no podía simplemente tirarla. Con manos temblorosas, tomó los palillos. Los rastros de Sae-byeok, filtrados pegajosamente entre los granos de arroz, emitían un calor peculiar.

Era una sustancia que había ingerido incontables veces. Incontables, sin importar si era mañana, tarde o noche. Un material nutritivo y abundante que había consumido por la boca de arriba y por la de abajo.

Woo-ju tragó saliva y movió los palillos. El líquido blanco adherido a los granos de arroz se estiraba finamente como un hilo siguiendo la punta de los palillos. El aroma dulzón y metálico, mezclado con la esencia de Sae-byeok, se esparcía sutilmente en el estrecho espacio entre los asientos.

Echando miradas furtivas a su alrededor, se lo llevó a la boca. El contacto con la punta de la lengua fue tibio y extraño. Con cada bocado, el sabor del arroz y el rastro denso de Sae-byeok se mezclaban y bajaban calientes por su garganta. El hecho de estar masticando y tragando la esencia proveniente de lo más profundo de su amante en pleno tren hacía que su bajo vientre se retorciera de forma extraña.

Fue entonces cuando el hombre de al lado dejó de teclear y fijó la mirada en la vianda de Woo-ju. Woo-ju se encogió por reflejo, pero los ojos del hombre ya estaban centrados en el medio del almuerzo.

“…….”

“…….”

Sus miradas se cruzaron en el aire. Siguió un silencio incómodo. El hombre tragó el resto de su sándwich y, con una risa honesta y envidiosa, le dirigió la palabra:

“Vaya, qué increíble. Deben estar recién casados, ¿no? En estos tiempos no es común encontrar a alguien que hasta haga corazones con algas en una vianda.”

Para el hombre, aquello no era más que una vianda llena de amor y dedicación, aunque un poco exagerada. Woo-ju sentía que moría de la vergüenza, pero no podía decirle la verdad. Solo pudo forzar una sonrisa y responder con voz temblorosa:

“Ah… sí. Mi pareja… me la preparó insistiendo en que debía comer bien.”

“Su pareja tiene mucha habilidad. Esa salsa se ve muy especial, ¿es algún tipo de crema? El esmero es impresionante.”

“Es que… dijo que es algo bueno para el cuerpo, una… salsa con una receta secreta que hizo personalmente.”

Woo-ju tomó una gran cucharada de arroz, temiendo que el hombre descubriera la naturaleza del líquido. El rastro de Sae-byeok inundó su boca. Tenía un sabor extraño, viscoso y denso, pero curiosamente, cuanto más masticaba, más paz sentía en un rincón de su corazón. En cada grano de arroz podía sentir el afecto obsesivo que Sae-byeok había puesto al prepararlo.

“Se nota que lo aman mucho. Da gusto verlo.”

El hombre volvió su mirada a la laptop. En medio del pacífico ruido del tren, Woo-ju movió de nuevo los palillos. Era un banquete secreto entre ellos dos que nadie más podría descubrir.

Masticó con cuidado el alga en forma de corazón que estaba sobre el arroz. El sabor de ese amor metálico bajó por su esófago, llenando su estómago con firmeza. Tal como Sae-byeok había dicho, realmente se sentía lleno hasta lo más profundo.

* * *

La agenda de la biotecnológica emergente antes de su entrada en el mercado estadounidense era, sencillamente, asesina. En realidad, aunque se llamara "empresa", los únicos que movían los hilos eran Sae-byeok y Woo-ju, por lo que los títulos dependían de la ocasión: a veces eran una cosa y a veces otra. Normalmente, Woo-ju era el secretario que permanecía al lado de Sae-byeok, pero cuando se trataba de reuniones externas, presentaba su tarjeta como vicepresidente.

Entre reuniones consecutivas y una avalancha de documentos, Woo-ju estaba más sensible de lo habitual. Para colmo, hoy, como si tuviera una racha de mala suerte, el anillo de pareja que prometieron usar siempre se resbaló con la espuma del jabón mientras se lavaba la cara y desapareció por el desagüe.

“Ah… de verdad me voy a volver loco.”

Era el anillo que habían prometido llevar de por vida a cambio de que Woo-ju convenciera a Sae-byeok de no tatuarse cerca de su pene. El dedo vacío se sentía tan desierto que no podía soportarlo, pero no tenía tiempo de recuperarlo debido a una reunión externa inmediata.

El interlocutor de la reunión era un joven delegado de una empresa colaboradora. Tras varias reuniones de trabajo, ya se habían vuelto familiares, y al terminar la discusión del contrato, él le propuso una comida con cortesía.

“Vicepresidente, mi jefe me advirtió seriamente que me regañaría si lo dejaba ir sin invitarle a comer. No se sienta presionado y acompáñeme, por favor.”

Woo-ju no encontró excusa para negarse. En el mundo de los negocios, rechazar tajantemente una invitación a comer no era de buena educación, y a menudo se generaban comentarios si uno se marchaba sin compartir siquiera una comida después de una reunión.

“Está bien, vayamos a comer.”

La comida fue normal. Sin embargo, el problema estalló durante el café. Woo-ju, sintiéndose incómodo por recibir tantas atenciones, sacó su propia tarjeta primero y pagó. Mientras compartían una charla ligera sentados en un rincón de la cafetería, el delegado comenzó a mirar fijamente la mano izquierda de Woo-ju y finalmente abrió la boca con cautela.

En realidad, el delegado Park se había concentrado más en el dedo vacío de Woo-ju que en el contrato desde hacía rato. Al no ver el grueso anillo que siempre solía llevar, un brillo de seguridad empezó a asomar en sus ojos.

“Vicepresidente, hoy parece tener un aire diferente al habitual….”

Woo-ju tenía un aspecto visiblemente fatigado por el alboroto que armó esta mañana intentando encontrar el anillo, lo cual lo dejó sin energías.

“¿Ah, sí? Bueno… tuve un asunto algo caótico y por eso me falta un poco de ánimo.”

“Ah, ya me lo imaginaba. Con lo ocupado que ha estado últimamente, supongo que era inevitable.”

Sí, ocupado había estado. Había tenido muchas reuniones con empresas para la expansión a EE. UU., y recientemente hubo una empresa con la que el contrato se rompió justo antes de firmar porque presentaron condiciones excesivas. Solo de recordarlo le dolía la cabeza. Parecían buenas personas, pero por detrás incluían esas cláusulas. Si no tenía cuidado, habrían abusado de su confianza.

“Es cierto…. Pero es una suerte. Ahora que todo ha terminado, no habrá razón para volver a vernos. Me alegra haberme dado cuenta pronto. Si no, habrían seguido aprovechándose de mí.”

“¡Ha tomado una buena decisión! ¿Qué necesidad hay de aferrarse a una sola persona? Debería ver un mundo más amplio.”

“Sí. Tiene razón, delegado. Debo ver un mundo más amplio. Gracias a eso he conocido a alguien como usted… ahora lo considero una buena experiencia.”

“¡No se preocupe! Yo soy del estilo que lo da todo. ¡Jamás decepcionaré al vicepresidente!”

El delegado Park aprovechó el momento y deslizó su mano sobre la mesa. Woo-ju asintió, pensando que se refería a ‘ayudar como empresa colaboradora’.

“Si alguien como usted me ayuda, me sentiré muy respaldado.”

“¡Por supuesto! Deseo llenar por completo ese espacio vacío del vicepresidente.”

“¿Perdón? Ah… el delegado Park es realmente entusiasta. No sabía que estaba tan interesado en nuestro proyecto.”

El delegado Park se desconcertó. ¿Él hablaba de llenar el ‘espacio vacío’ y Woo-ju respondía con ‘proyecto’? Pero no se rindió y lanzó el golpe final.

“El proyecto está bien, pero antes que nada, quiero decir que deseo acercarme más al vicepresidente. ¿Qué le parece esta noche? Como celebración por la ruptura… no, mejor para celebrar el nuevo comienzo, tomemos una copa.”

“¿Ruptura? ¿De quién?”

En el momento en que Woo-ju preguntaba con los ojos bien abiertos, más allá del ventanal de la cafetería, un sedán negro frenó bruscamente haciendo chirriar los neumáticos.

Woo-ju intentó retirar la mano desconcertado, pero el hombre la sujetó con más fuerza con expresión suplicante.

“¡Es mi sinceridad, vicepresidente! ¡Deme una oportunidad a mí también!”, decía casi rogando. En ese instante en que la mente de Woo-ju se quedó en blanco, un hombre que parecía un modelo bajó del coche y caminó hacia él.

Fue solo un segundo cuando Sae-byeok, tras bajar del vehículo, presenció la escena dentro del café. Un hombre sentado frente a Woo-ju sujetándole la mano. Y el dedo de Woo-ju, despojado de su anillo. La expresión de Sae-byeok se enfrió instantáneamente.

‘…Estoy muerto.’

Sae-byeok dio media vuelta hacia el exterior del café y Woo-ju, soltándose del hombre a toda prisa, corrió tras él. En un rincón del estacionamiento, un aura escalofriante emanaba de la espalda de Sae-byeok.

“¡Sae-byeok! ¡Kang Sae-byeok! ¡Lo de recién fue porque el delegado de repente…!”

Sae-byeok giró lentamente. No quedaba rastro de su habitual dulzura. Agarró la mano izquierda de Woo-ju como si fuera a arrancársela y mordió suavemente el espacio vacío donde debía estar el anillo.

“¿Tan pronto como te falta el anillo ya querías dejarte tocar por otro? Mi secretario, mi amante… parece que te veías muy fácil ante los ojos de los demás.”

“¡No es eso, el anillo se cayó por el desagüe…!”

“¿El anillo se cayó por el desagüe, pero por qué dejas que tu corazón también se escurra por ahí? Quién se cree ese tipo para atreverse a tocar la mano de Woo-ju. Woo-ju es mío.”

Sae-byeok se metió el dedo de Woo-ju en la boca y lo succionó como si quisiera triturarlo. Woo-ju soltó un corto gemido ante el dolor punzante, pero Sae-byeok lamió con insistencia como si quisiera borrar cualquier rastro de otra persona de ese dedo. En los ojos de Sae-byeok, que quería enfadarse con Woo-ju pero no se atrevía ni a gritarle, solo se agitaba la tristeza.

“Dices que ese tipo pidió una oportunidad. Esa oportunidad, la voy a matar definitivamente esta noche. Le destrozaré el cerebro para que nunca más en su vida pueda siquiera pensar en Woo-ju.”

Sae-byeok empujó a Woo-ju con brusquedad contra la carrocería de su coche estacionado frente al café. Sin embargo, su mano, que sostenía la espalda de Woo-ju para que no se hiciera daño, estaba temblando. Soltó un suspiro de angustia.

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“Ni sueñes con darle oportunidades a otros hombres. Si Woo-ju mira hacia otro lado… mataré a ese tipo en ese mismo instante y yo también moriré contigo.”

Ni el ruido de la carretera ni las voces de la gente servían de nada ante la gélida presión que emanaba Sae-byeok. Quería subir a Woo-ju al coche y marcharse de allí de inmediato, pero sus manos temblaban tanto que no podía sujetar el volante. Él mismo temía cómo estallaría su violencia incontrolable dentro del espacio cerrado del vehículo.

“Sae-byeok, primero subamos al coche. ¿Sí? No hagamos esto aquí….”

“No puedo. Si subo al coche ahora… no sé qué te haré, Woo-ju.”

En ese momento, el hombre que observaba la situación desde el café salió fuera sin ningún tacto. Al encontrarse con su mirada dirigida hacia Woo-ju, la paciencia de Sae-byeok se hizo añicos.

“Mierda….”

Sae-byeok soltó un insulto bajo, agarró la mano de Woo-ju con fuerza y entró a grandes zancadas en el edificio. No quería dejar a Woo-ju bajo la mirada de aquel hombre ni un segundo más. Tenía que aislar a Woo-ju del mundo de inmediato.

Dentro del edificio, Sae-byeok empujó a Woo-ju hacia un baño poco transitado y cerró la puerta con llave.

Click.

El frío sonido metálico resonó en el espacio cerrado.

“Secretario, no, Woo-ju. Estoy muy enfadado.”

Sae-byeok hundió el rostro en el pecho de Woo-ju. Sus ojos ya habían perdido la razón y empezaban a brillar.

“¿Ya andas provocando a otros solo porque no tienes el anillo? ¿Te sentiste bien cuando ese tipo te tocó la mano? Responde.”

“No es eso, nada de eso… ¡ug!”

En lugar de una respuesta, Sae-byeok desabrochó con violencia la hebilla del pantalón de Woo-ju. Cuando el aire frío se filtró entre sus muslos, Woo-ju tembló de miedo y vergüenza. Desde fuera se oían las pisadas de la gente que transitaba el edificio. Ante lo que estaba por suceder con solo esa delgada puerta de por medio, Woo-ju se sintió mareado.

“Parece que te ves gracioso porque no tienes mi marca. Entonces tendré que grabarla correctamente para que ningún otro tipo se atreva a mirarte. Voy a llenar tu agujero con mi semen. Así, esos animales ni siquiera pensarán en intentar follarte cuando vean que ya tienes dueño.”

No hubo preliminares ni caricias. Sae-byeok sacó su pene, que estaba tenso a punto de estallar, y cargó todo su peso directamente contra la estrecha entrada de Woo-ju, que aún no estaba lubricada.

¡Puk, kwadik―!

“¡Aaaak! ¡Hruu, uk…!”

La cabeza de Woo-ju se echó hacia atrás ante el dolor sordo de las paredes secas siendo desgarradas por la carne viva. El grito escapó, pero Sae-byeok no se detuvo y embistió con su cadera como una bestia.

¡Pak, pak, chalpak!

A medida que se repetía la inserción rígida, los sonidos explícitos de la carne chocando resonaban dentro del cubículo del baño.

“¡Ah, Sae-byeok… por favor… si alguien entra…! ¡Ah! ¡Ah!”

“¡Que escuchen! Haré que todos escuchen quién te está penetrando hasta lo más profundo de tu cuerpo ahora mismo.”

Woo-ju tenía su impecable traje totalmente desordenado, mientras su dedo anular vacío temblaba violentamente. Sae-byeok se metió el dedo anular de Woo-ju en la boca, mordiéndolo, mientras embestía sin piedad hacia el lugar más profundo y sensible de Woo-ju.

“¿Dices que ese tipo pidió una oportunidad? Pues dile. Dile que lo que llena tu interior es mi pene. ¡Dile claramente que tú no podrás recibir a nadie más que a mí hasta que mueras!”

Woo-ju extendió su mano hacia la espalda de Sae-byeok, que tenía los ojos irritados. El amante dulce de siempre no aparecía por ningún lado; solo quedaba un niño pequeño y ansioso. En realidad, lo sabía. Por mucho que fingiera ser un adulto, al final no era más que un crío que solo había sumado años. Era un Sae-byeok que fingía ser adulto porque odiaba que lo trataran como a un niño. Se ponía celoso y se hería por cosas triviales. Woo-ju aceptaba también esa faceta de Sae-byeok.

“…Está bien. Dijiste que solo nuestro hijo puede follar el agujero de papá. Entonces no hay nadie más que tú, Sae-byeok.”

Ante esa frase, el movimiento de Sae-byeok, que embestía con frenesí, se detuvo en seco. Sus pupilas temblaron violentamente, mezclando confusión y un deseo indescriptible.

“…Woo-ju, ¿qué acabas de decir?”

“Tú lo dijiste. Que solo el hijo puede follar el agujero de papá.”

Woo-ju fijó su mirada en los ojos aturdidos de Sae-byeok y lo abrazó. La voz de Woo-ju era tan terriblemente dulce que parecía derretirse.

“Tanto en los papeles como en la realidad, mi único hijo eres tú. ¿Quién se atrevería a ponerme la mano encima? Una prueba más clara que ese anillo está ahora mismo dentro de mí.”

Ante esas palabras, el movimiento de Sae-byeok, que antes era una fiera salvaje, se congeló. Sae-byeok sintió un impacto que le apretó el corazón ante la declaración que salió de la boca de Woo-ju. La razón, cegada por los celos y el estallido de furia, se derritió en un instante, y en su lugar solo quedó el dulce refugio que Woo-ju le ofrecía.

“…Papá, papá, Woo-ju….”

La voz de Sae-byeok tembló finamente como la de un niño. Hundió el rostro en la nuca de Woo-ju e inhaló profundamente como si estuviera sollozando. Ante la actitud de Woo-ju declarándolo como su "único hijo", Sae-byeok sintió una emoción desbordante junto a un deseo carnal inenarrable.

“…Papá. Papá, de verdad… siento que voy a morir. Me gusta tanto, me gusta tanto que siento que voy a enloquecer.”

Sae-byeok abrazó los hombros de Woo-ju con una fuerza capaz de triturarlos y frotó su cabeza contra él como si estuviera mimándose. La mirada asesina de hace un momento había desaparecido por completo; ahora solo una pequeña fiera hambrienta del afecto de papá lamió el oído de Woo-ju.

“Me equivoqué, lo hice todo mal…. Así que deja que solo yo me meta aquí, y deja que solo yo pueda llenar este lugar. ¿Sí? Papá….”

“Sí, buen chico. Si mi hijo ama tanto a papá, ¿a dónde podría irme?”

Woo-ju acarició con ternura la parte trasera de la cabeza de Sae-byeok y apretó el pene de este que llenaba su interior. Ante esa sutil seducción, Sae-byeok soltó un gemido animal y empujó su pene con más fuerza dentro del agujero de Woo-ju.

“¡ugh, ugh! ¡Papá…! El interior de papá está demasiado caliente. ¿Estás decidido a volverme loco? ¡Voy a empapar hasta el fondo del vientre de papá con todo mi semen…!”

Sae-byeok ya no se contuvo. En lugar de la presión violenta de antes, comenzó un movimiento de cadera voraz, frotando y penetrando con insistencia el punto más sensible de Woo-ju. El cubículo del baño se sacudía peligrosamente ante la fricción intensa de ambos, como si fuera a desprenderse en cualquier momento. Woo-ju gritaba ante la presencia de Sae-byeok aplastando su próstata, pero lo abrazaba con fuerza por el cuello mientras susurraba sin cesar:

“¡Ha, mmm! Sí… más profundo, llena todo el interior de papá con tu pene. Buen chico, mi hijo….”

“Ha… ¡Papá, papá…! Te amo, seré tu único hijo por siempre….”

Sae-byeok derramó su semen caliente en lo más profundo de Woo-ju, como si estuviera exprimiendo hasta la última gota. Incluso después de eyacular, en lugar de salirse, hundió el rostro en la nuca de Woo-ju y jadeó durante un largo rato. En el lugar donde la angustia extrema se había disipado, solo quedaba la plenitud de ser el único hijo de Woo-ju.

* * *

Woo-ju, que apenas lograba abrir los ojos, miró hacia abajo y quedó horrorizado al ver su propio cuerpo. Desde la nuca hasta el pecho y la parte interna de los muslos, no había un solo rincón que no hubiera sido alcanzado por las mordidas de Sae-byeok. Como si fuera una presa cazada por una fiera, marcas rojizas y violáceas decoraban su piel en una trama densa.

“…¿Despertaste?”

Una voz dulce llegó desde su lado. Sae-byeok ya estaba despierto y, apoyando la barbilla en su mano, admiraba las ‘obras’ que había dejado en el cuerpo de Woo-ju. En su mirada, en lugar de los celos de la noche anterior, rebosaba la satisfacción y la calma de un vencedor.

“Tú… de verdad….”

Cuando Woo-ju intentó reprocharle con una voz completamente rasposa, Sae-byeok se inclinó y mordisqueó ligeramente el lóbulo de su oreja.

“Te lo dije ayer. Que en lugar del anillo, te llenaría con mis marcas. Con esto, cualquiera que te vea sabrá que ya tienes dueño, ¿verdad?”

Sae-byeok no se detuvo ahí; tomó el dedo donde Woo-ju había perdido el anillo ayer y se lo metió profundamente en la boca. Cuando la saliva cálida y húmeda envolvió su dedo, Woo-ju dio un respingo e intentó retirarlo, pero Sae-byeok lo sujetó con firmeza y no lo soltó. Tras succionarlo con esmero durante un buen rato, Sae-byeok separó sus labios, dejando en el dedo una marca de dientes que imitaba perfectamente la forma de un anillo.

Era un anillo de pareja solo para ellos; uno que nunca se borraría o que, para cuando empezara a desvanecerse, Sae-byeok volvería a grabar presionando con sus dientes. Woo-ju extendió la mano y sujetó con suavidad las mejillas de Sae-byeok, que ahora se veían mucho más dóciles que ayer.

“Está bien, cariño. ¿Por qué engañaría a un novio tan apuesto como tú? Teniendo a alguien tan lindo como un conejito esperándome en casa.”

Ante el tono burlón y reconfortante de Woo-ju, Sae-byeok entornó los ojos con satisfacción y susurró bajo mientras frotaba su rostro contra la palma de Woo-ju:

“Claro. Si papá solo me tiene a mí.”

“…¡Ug! ¡Oye, no digas eso!”

Al escuchar de vuelta el apelativo que él mismo había soltado en el baño ayer, el rostro de Woo-ju se puso rojo como si fuera a explotar. Sae-byeok soltó una carcajada traviesa al ver a Woo-ju cubriéndose con la manta para escapar de la situación.

“¿Por qué? Si ayer papá me dio mucho cariño a través de su agujero. ¿Ahora vas a ponerte tímido?”

“¡Ah, de verdad! ¡Lo dije porque estabas tan fuera de control que quería calmarte!”

Woo-ju pataleó de la pura vergüenza, pero Sae-byeok disfrutó de su timidez un buen rato más antes de detenerse entre risitas.

Sin embargo, Woo-ju pudo presentirlo por instinto. Ese apelativo de ‘papá’ seguiría fluyendo de los labios de Sae-byeok cada vez que estuviera a punto de olvidarlo, solo para ponerlo en aprietos.

“…Ha, de verdad que te malcrié. En serio.”

Mientras Woo-ju se llevaba la mano a la frente soltando un profundo suspiro, Sae-byeok se acurrucó en su pecho como si hubiera estado esperando ese momento y susurró:

“Dicen que la crianza de los hijos nunca sale como uno quiere, papá.”

Sae-byeok frotó la punta de su nariz contra la nuca de Woo-ju, regalándole una sonrisa radiante como la de un niño que ha crecido recibiendo todo el amor del mundo.

“Así que tienes que hacerte responsable y tenerme a tu lado toda la vida. Para que este hijo malcriado no pase hambre en ninguna parte.”

Bueno, qué más da. Sí así somos felices, está bien.

En esta relación donde lo anormal se había convertido en la rutina, Woo-ju simplemente sonrió con languidez mientras recibía la mirada obsesiva de Sae-byeok. Este terrible grillete, del que jamás se libraría, ahora le resultaba bastante dulce.


6. Sueño

Era la madrugada profunda.

En esa hora en que todo el mundo contiene el aliento y duerme, Woo-ju abrió los ojos al sentir una gélida presencia a su lado. El calor que siempre debía estar custodiando su costado se había desvanecido.

Sae-byeok había cambiado. A diferencia del pasado, cuando no necesitaba dormir, ahora que comenzaba a aprender la vida humana, el 'sueño' y la 'ingestión' ya no eran procesos carentes de sentido. No es que necesitara caer en un sueño profundo de ocho horas como los humanos, pero se había convertido en un ser que conocía el cansancio y la dulzura del descanso.

Lo mismo ocurría con la 'ingestión'. En el pasado, el simple hecho de tragar comida provocaba que toda la información por la que habían pasado los ingredientes inundara su cerebro, causándole un gran tormento. Sin embargo, tras haber ingerido partes de Woo-ju de manera continua, Sae-byeok comenzó a asemejarse a él, y hasta su sistema sensorial empezó a transformarse.

Ya no leía esa información atroz al comer alimentos humanos. Su sentido del gusto, antes trascendental, se había embotado y simplificado para adaptarse al entorno de la Tierra. Gracias a ello, pudo adaptarse gradualmente a comidas que antes le resultaban repulsivas. Ahora, para Sae-byeok, la comida se percibía simplemente como el dulzor, la salinidad o la acidez que sienten los humanos.

En el lugar donde sus sentidos excesivamente agudos se habían atrofiado, se filtró la vida cotidiana ordinaria. Fue un cambio que Sae-byeok aceptó gustosamente para permanecer al lado de Woo-ju.

A Woo-ju le encantaba ese cambio.

Sentía que Sae-byeok se volvía cada vez más parecido a él. Momentos mundanos como quedarse dormidos juntos o sentarse frente a frente en la mesa para comer lo mismo parecían un sueño. Ahora, en lugar de forzarse a tragar, Sae-byeok saboreaba los alimentos por voluntad propia y compartía la calidez de la mesa con Woo-ju.

Sobre todo, el hecho de poder dormir juntos lo conmovía. Cada noche, después de que Woo-ju conciliaba el sueño, Sae-byeok siempre debía permanecer despierto solo. Al otro lado del muro de una conciencia que no podía compartir, seguramente habría soportado una soledad atroz. Pero ahora, podían cerrar los ojos juntos y encontrarse incluso dentro de los sueños.

Siendo alguien que ahora compartía el tiempo humano, no había razón para que se alejara del lado de Woo-ju. Era la primera vez que Sae-byeok desaparecía dejando solo al Woo-ju durmiente.

La ansiedad y la duda asomaron al mismo tiempo. Woo-ju se sacudió los restos de sueño y bajó de la cama. Los lugares donde él podría estar eran limitados. Pensando en el sitio donde Sae-byeok podría encontrarse, movió sus pasos en silencio.

Su camino se dirigió al segundo piso.

El segundo piso era para Woo-ju una zona casi prohibida. Un lugar donde se encontraban las herramientas de laboratorio de Sae-byeok y dispositivos desconocidos. Después de escuchar la advertencia de que no se acercara porque había muchos objetos peligrosos, Woo-ju nunca había sentido curiosidad ni merodeado por allí.

Ya tenía edad suficiente como para arriesgarse solo por curiosidad. Pero hoy, como si estuviera hechizado, sus pies subieron los escalones hacia el segundo piso. El instinto de que Sae-byeok estaría allí cruzó por su mente.

Creak— Creak—

La madera gritaba cada vez que subía un escalón. No sabía si era porque estaba deformada por falta de mantenimiento o si fue fabricada así a propósito para anunciar a los intrusos. Kiiik, kiiiik. El desagradable sonido de fricción cortó el aire tranquilo de la madrugada.

Al final del largo pasillo, se veía una puerta firmemente cerrada. Él estaba allí detrás.

Woo-ju se detuvo un momento y luego golpeó ligeramente la superficie fría de la puerta.

“…Sae-byeok.”

Tras un breve silencio, la pesada puerta se abrió desde dentro. Una voz fluyó entre la luz que se filtraba por la rendija.

“…¿Woo-ju? ¿Cómo llegaste aquí?”

Era una voz cargada de sorpresa. Sin embargo, el no poder ver su figura hizo que Woo-ju se sintiera incómodo.

“Porque no estabas.”

“Ya veo…. Lo siento. Hice que te despertaras por mi culpa. Ve a dormir pronto. Estaré aquí porque tengo algo de trabajo esta noche.”

Sae-byeok habló con suavidad, intentando enviar a Woo-ju de vuelta al piso de abajo. Pero Woo-ju no se movió ni un centímetro y se quedó mirando al invisible Sae-byeok.

“¿Tienes mucho trabajo…?”

“Sí…. Mucho que hacer.”

“Te ayudaré.”

Ante la propuesta de Woo-ju, las pupilas de Sae-byeok temblaron levemente. Pareció dudar un instante, pero pronto negó con la cabeza firmemente y sonrió.

“No. No es algo de lo que Woo-ju deba preocuparse.”

Fue un rechazo amable pero rotundo. Cuanto más lo hacía, más se hundía la mirada de Woo-ju más allá de la rendija de la puerta, hacia la oscuridad del interior de la habitación que nunca le había sido permitida.

Woo-ju se armó de valor y agarró el pomo de la puerta. El frío del metal que se transmitía a su palma era gélido como una advertencia, pero para Woo-ju lo importante ahora no eran las herramientas peligrosas. Solo quería encontrarse con el Sae-byeok que estaría sumergido en soledad allí dentro.

Kiiiik—

El espacio que se abrió pesadamente era inesperadamente normal. En lugar de dispositivos grotescos o químicos peligrosos, Woo-ju fue recibido por una gran cantidad de pilas de libros que cubrían las paredes. Pero en medio de ese paisaje aparentemente pacífico, estaba Sae-byeok.

Estaba acurrucado en un rincón, temblando desesperadamente, como si intentara ocultar su forma. Al escuchar los pasos de Woo-ju, hundió la cabeza profundamente y soltó un grito desgarrador:

“¡Vete…! No me mires. Por favor… por favor….”

Era la imagen del Sae-byeok vulnerable de antes, que permanecía como fragmentos en la memoria de Woo-ju. Sollozaba y suplicaba como si fuera a romperse en cualquier momento.

“Por favor, por favor, haz como que no viste nada. Mañana… mañana por la mañana volveré a estar normal. Así que, por favor….”

“…Está bien.”

Woo-ju respondió brevemente y se acercó sin vacilar. A medida que se aproximaba, las formas que brotaban del cuerpo de Sae-byeok se volvieron nítidas. Una piel retorcida que no podía considerarse humana y una apariencia monstruosa. Pero a Woo-ju no le importó y lo rodeó con sus dos brazos, abrazándolo con fuerza.

El enorme cuerpo de Sae-byeok, que vibraba de forma irregular, se sacudió sin rumbo en el regazo de Woo-ju.

“…Ya sabía que no eras humano, ¿de qué tienes miedo? Dijiste que ya no me ocultarías nada.”

La voz de Woo-ju era serena pero cálida. El cuerpo de Sae-byeok, abrazado, se tensó visiblemente. Entre los jadeos bruscos que soltó durante un largo rato, finalmente fluyó una voz temblorosa:

“…Es asqueroso. No es que te lo oculte. Es solo que… no quería mostrártelo.”

Sae-byeok no se atrevía a mirar a Woo-ju a la cara y hundió el rostro en su hombro. Aun teniendo una forma monstruosa, quería seguir siendo el amante más perfecto y hermoso, al menos para Woo-ju. Woo-ju acarició suavemente la nuca de Sae-byeok. Se hundió más profundamente en el abrazo, como si no le importara si era humano o monstruo.

“No importa. Tú eres tú. Sea cual sea la forma que tengas, eres Sae-byeok. No me importa qué apariencia tengas. Porque ya decidí aceptarlo.”

“…Woo-ju.”

Para el príncipe, no importaba qué apariencia tuviera la princesa. Incluso si no tuviera forma humana, cualquiera podía convertirse en príncipe si la princesa lo necesitaba. Un verdadero príncipe debía estar dispuesto a entregarlo todo, sin importar la forma que tuviera su amado, por el bien de su amor.

La fría luz de la luna se filtraba por la rendija de la ventana abierta. La luz que penetraba entre el cuerpo retorcido que se salía de los estándares humanos revelaba esa forma con más claridad. Era una figura desdibujada hasta el punto de no poder distinguir bien la boca, la nariz o los ojos, pero para Woo-ju no era más que otra faceta de su amado novio.

Woo-ju abrazó con más fuerza el cuerpo tembloroso del monstruo y susurró contra el lugar donde debía estar su oreja:

“Está bien. Para mis ojos, eres el más guapo. El más adorable.”

Esas palabras fueron como un hechizo mágico. El cuerpo de Sae-byeok en forma de monstruo se sacudió violentamente en el regazo de Woo-ju. Los jadeos bruscos se calmaron gradualmente y la resistencia desesperada por alejar a Woo-ju se desvaneció como la nieve al derretirse.

Bajo la luz de la luna, una cálida temperatura se transmitió sobre el cuerpo del monstruo que él mismo creía repugnante. En ese momento, el atroz autodesprecio que agobiaba a Sae-byeok se fue lavando poco a poco. El monstruo no pudo rechazar al príncipe que decía que era adorable. No, ahora ya no quería rechazarlo.

“…Haa.”

Un aliento caliente escapó de la boca de Sae-byeok. Al mismo tiempo, el aire de la habitación se saturó instantáneamente con una dulce fragancia a frutas.

Woo-ju sintió que de repente la cabeza le daba vueltas y su visión se nublaba ante el dulce aroma que rozaba la punta de su nariz. En el instante en que sus piernas perdieron fuerza y estuvo a punto de desplomarse, otra parte de su cuerpo se puso dura, como si fuera a estallar.

“Mmm… Sae-byeok. Esto… es extraño.”

Al sentir que la voz de Woo-ju no era normal, Sae-byeok giró su cuerpo para examinar su rostro. Mejillas encendidas y pupilas sin enfoque. Esto no era un simple calor.

‘Maldición….’

Sae-byeok comprendió la situación tardíamente. Había regresado a su forma original al entrar en su periodo de celo. Una época en la que emitía feromonas para la reproducción. Y la flecha de ese instinto, naturalmente, apuntaba hacia su amante que respiraba en el mismo nido.

Las poderosas feromonas emanadas desde lo más profundo del cuerpo de Sae-byeok se extendieron inconscientemente por toda la casa, y Woo-ju, embriagado por ese aroma, había caminado por su propia cuenta hasta aquí.

“ugh… quema….”

Woo-ju sintió que de repente su visión ondulaba y el suelo bajo sus pies desaparecía.

Lo primero que llegó fue una sed atroz. Sentía que su garganta se quemaba, y la fragancia de Sae-byeok que penetraba en lo profundo de sus pulmones revolvía todo su cuerpo como si fuera veneno. Un calor que parecía hacer que la sangre fluyera al revés comenzó en su corazón y se extendió aterradoramente hacia su parte baja.

Sus pupilas se contrajeron por instinto. Su cerebro gritaba avisando del peligro, pero su cuerpo mostraba la reacción opuesta. Lo más profundo de su bajo vientre ardía y palpitaba como si le hubieran marcado con un hierro caliente. Una sensación extraña que nunca había sentido se propagó por su columna hasta el líquido cefalorraquídeo.

“Ha, haaa… Sae-byeok. Yo, mi cuerpo… está raro.”

Una forma explícita se reveló sobre el fino pantalón de pijama, y de su punta ya brotaba un flujo lúbrico que empapaba la tela.

Sin importar la voluntad de Woo-ju, su cuerpo se estaba abriendo. El cuerpo de Woo-ju, asimilado por las poderosas hormonas que emanaba el depredador superior, se estaba transformando por sí mismo.

“Mmm, ah… ¡ugh!, quema… quema mucho, Sae-byeok.”

La piel de Woo-ju ya estaba al rojo vivo y se había vuelto tan sensible que parecía desfallecer ante el menor roce. Era una fiebre tan alta que sentía que la sangre que corría por su cuerpo era agua hirviendo. Ante el insoportable calor, Woo-ju gimió rascando su propio pecho sin darse cuenta. Incluso ante el ligero estímulo del roce de sus uñas, los nervios de todo su cuerpo se erizaron y estalló un grito.

“ugh… haaa… ¡ugh!”

Sae-byeok siguió con la mirada esa escena sin perderse ni un solo instante. Las pupilas de Woo-ju, que habían perdido el enfoque empapadas en placer y calor, y sus labios rojos temblorosos.

Sae-byeok pudo saberlo por instinto. La razón humana ya se había quemado dejando solo cenizas, y el interior de Woo-ju ya estaba perfectamente preparado para recibir a su dueño.

“¡Ah, ah… me pica, por dentro… me pica…!”

Woo-ju ya no estaba en su sano juicio. Retorciéndose en el regazo de Sae-byeok, Woo-ju se quitó de una patada el estorboso pantalón de pijama. Entre sus muslos blancos expuestos, un líquido transparente de origen desconocido rebosaba sin cesar, empapando el surco de sus nalgas.

A Sae-byeok no le importaba su propio calor. Él era un ser que había soportado la soledad por mucho tiempo, y no moriría por no reproducirse.

Pero Woo-ju era diferente. Un humano expuesto sin defensas a las feromonas de un depredador superior era sencillamente vulnerable. Si dejaba que esa fiebre hirviente continuara, existía el riesgo de que la razón de Woo-ju se quemara y nunca regresara.

“¡Me pica…! ¡ah, haaaa…! ¡Pronto, pronto…!”

Ante el picor enloquecedor, Woo-ju terminó metiendo sus dedos con brusquedad en su agujero trasero. El movimiento de Woo-ju, revolviendo sus dedos como si quisiera arrancar su propia carne, se parecía más a una autolesión que a una caricia.

“¡ah, mmm…! ¡ah!”

Las pupilas de Sae-byeok, que apenas contenían la razón, brillaron en rojo. Agarró de inmediato las muñecas de Woo-ju, quien intentaba lastimarse a sí mismo mientras aullaba.

“…Yo lo haré. Te harás daño si lo haces con tus manos.”

Fue una voz que gruñía bajo como el rugido de una bestia. La mano de Sae-byeok, que había perdido la forma humana, se extendió lentamente hacia el lugar íntimo y empapado de Woo-ju.

“Me pica…. Siento que voy a enloquecer, Sae-byeok! ¡Haz algo conmigo, ugh!”

Woo-ju se aferró desesperadamente al cuerpo monstruoso de Sae-byeok. En lugar de las muñecas que Sae-byeok había atrapado, lo abrazó como si quisiera morder sus hombros retorcidos. El rostro de Woo-ju estaba encendido como si fuera a estallar, y una mezcla de lágrimas calientes y saliva empapaba el cuerpo tosco de Sae-byeok.

“ugh… mmm….”

Sae-byeok ya no sintió la necesidad de mantener la razón. El dulce aroma que emanaba de Woo-ju ya estaba estimulando su instinto de manera enloquecida. El impulso violento característico del periodo de celo devoró su mente por completo.

“…Yo lo haré por ti. Me llevaré todo tu calor.”

Sae-byeok presionó las muñecas de Woo-ju contra el suelo y empujó su pesado cuerpo entre los muslos abiertos. Su cuerpo extraño y sólido, que superaba los estándares humanos, cayó sobre las piernas blancas y suaves de Woo-ju. Cuando el peso abrumador presionó todo su cuerpo, Woo-ju soltó un gemido ahogado.

“¡Mmm…! Ah, quema…. ¡Sae-byeok, mételo! ¡Te digo que lo metas dentro, ugh!”

Ante el grito desesperado, el último hilo de razón de Sae-byeok se rompió. Ya no dudó más. Su pene caliente y pesado, hinchado desmesuradamente en su forma de monstruo, penetró en la entrada húmeda de Woo-ju siguiendo la dirección que señalaba su instinto.

¡Pak! ¡Puhup—!

Con una sola entrada, las paredes internas de Woo-ju se estiraron tensamente como si presumieran su límite. El enorme tamaño, que superaba con creces los estándares humanos, entró desgarrándolo todo por dentro, pero el cuerpo de Woo-ju, derretido por la fragancia que emanaba de Sae-byeok, absorbió al invasor con insistencia sin siquiera tener tiempo de sentir dolor.

A pesar de que su cintura se arqueó como un arco ante la presión que parecía desgarrarlo, Woo-ju envolvió sus piernas sobre la espalda de Sae-byeok como si quisiera entregarle un lugar aún más profundo. A medida que el pene llegaba a lugares que normalmente nunca se permitirían y presionaba las paredes internas, sus órganos embriagados por el afrodisíaco se empaparon en placer y apretaron pegajosamente lo de Sae-byeok.

“¡ahh! ¡ugh, ahh! ¡Sae-byeok, más…! ¡Más profundo…!”

El cuerpo de Woo-ju ya no le pertenecía. Sus nervios, adictos a las feromonas, golpeaban su cadera violentamente siguiendo los movimientos animales de Sae-byeok. Las protuberancias de escamas de Sae-byeok, erguidas rígidamente en respuesta al calor del celo, comenzaron a raspar sin piedad las delicadas membranas.

“¡Ah, ugh! ¡ugh! ¡Ahí, ahí…! ¡ugh, mmm! ¡Se siente tan bien…!”

Cada vez que las escamas erguidas rígidamente raspaban una a una las delicadas fibras de carne de sus paredes internas al hundirse, Woo-ju sentía que su mente se desvanecía ante una fricción tan desconocida e intensa que parecía que su cuerpo estaba siendo despedazado. Sin embargo, ahora que estaba empapado en esa fragancia afrodisíaca, incluso ese estímulo sádico era el único medio capaz de calmar su sed atroz.

¡Jajeok, jajeojeok—!

Cada vez que el pene penetraba en su interior, las paredes internas quedaban atrapadas por las protuberancias rígidas y eran arrastradas hacia adentro; luego, al salir, lo hacían raspando toscamente como si quisieran arrancar la carne. Woo-ju se sacudía de un lado a otro, desfalleciendo ante el pene cubierto de escamas de Sae-byeok.

“¡Ah, ugh! ¡ugh! ¡Ahí, ahí…! ¡Uhua, mmm! ¡Ráspame más, más…!”

“…Woo-ju, Woo-ju. Tu interior está tan caliente que siento que voy a morir.”

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Sae-byeok soltaba jadeos cortos mientras pronunciaba el nombre de Woo-ju como si lo masticara. Agarró la cintura de Woo-ju con una fuerza que parecía que iba a quebrarla y, habiendo soltado toda pizca de razón, continuó con unas embestidas despiadadas. Cada vez que la superficie escamosa trituraba sin dejar huecos lo más profundo de sus paredes internas, el sonido del fluido pegajoso y los gemidos desvanecidos de Woo-ju llenaban el espacio.

“¡ugh… ugh…! Se siente… ¡se siente tan bien…! ¡Más… máaas…!”

Los jadeos bruscos de ambos ya no parecían humanos, sino más bien el apareamiento de dos bestias. Las feromonas dulces, el olor del flujo lúbrico que se desbordaba y el aroma corporal de cada uno se mezclaron para llenar la habitación.

Sae-byeok, al escuchar los gemidos rotos de Woo-ju, aulló como un animal para derramar su semilla en lo más profundo de su amante.

“Voy a llenarte por completo. Para que no puedas vivir sin mí, todo….”

“¡ahh… ah…!”

De la punta del pene de Woo-ju cayeron gotas de un líquido transparente. Mirando a Woo-ju, que se ahogaba en el placer devorado por el instinto, Sae-byeok siguió con sus pupilas trémulas aquel dulce flujo seminal.

“Qué desperdicio.”

Le resultaba lamentable que ese flujo, tan valioso que incluso comerlo sería un desperdicio, brotara del pene de Woo-ju y cayera al vacío. Woo-ju también era estrictamente un macho. El hecho de que su tamaño aumentara y soltara fluidos para la reproducción, a pesar de no estar penetrando, le resultaba terriblemente adorable. Por ello, Sae-byeok transformó parte de su propio cuerpo de forma flexible.

Un tentáculo brotado del cuerpo de Sae-byeok se retorció y engulló el pene de Woo-ju, encendido al rojo vivo, desde la base hasta la punta. Aquello era una membrana mucosa caliente y viva, que había tomado la forma de un agujero estrecho y sofisticado solo para Woo-ju.

“Woo-ju, la parte de adelante también sufre, ¿verdad? Intenta meterlo aquí. Puedes atravesarme tanto como desees.”

Cuando la vibración baja de Sae-byeok penetró directamente en su cerebro, Woo-ju tembló ante la sensación desconocida. Por detrás, la enorme cosa de Sae-byeok seguía hurgando con insistencia cerca del punto extremo de sus paredes internas; por delante, existía el cuerpo de Sae-byeok que apretaba con fuerza lo suyo.

“¡Ah, ah…! Sae-byeok, yo, esto… ¿qué tengo que hacer…?”

Woo-ju preguntó con lágrimas colgando de sus ojos, visiblemente desconcertado. Para Woo-ju, el acto de ‘penetrar’ en algún lugar como hombre era una experiencia sumamente extraña. Sin embargo, cuando el tentáculo que engullía su pene presionó suavemente la punta de la uretra para tentarlo, Woo-ju retorció su cintura por instinto.

“¡Ah, ah…!”

Como hechizado, Woo-ju movió su cadera y hundió su pene dentro de la masa de carne caliente que Sae-byeok le ofrecía. La mucosa se retorcía siguiendo los movimientos de Woo-ju como si fuera un ser vivo, y las incontables protuberancias del interior masticaban minuciosamente su columna sensible.

Era una presión incomparable a cualquier toque humano. Cada vez que Woo-ju retiraba la cadera, la mucosa se adhería con viscosidad como si no quisiera soltarlo ni un poco; y al volver a hundirlo con fuerza, lo tragaba profundamente como si fuera una garganta.

“¡Haa, ah! Sae-byeok, aquí… apriétame fuerte, más fuerte…!”

Woo-ju se colgó de los hombros de Sae-byeok y comenzó a mover su cadera con cautela. Sus primeras embestidas eran sumamente torpes. No sabía cómo aplicar fuerza ni cómo llevar el ritmo, así que solo se esforzaba por mover su trasero en pequeños espasmos. Pero ese esfuerzo desesperado y torpe estimuló violentamente el sadismo de Sae-byeok.

“¡Haa, haa…! ¡Mmm, ah! Sae-byeok, por dentro… está demasiado caliente, ¡ah!”

Woo-ju se esforzaba por hundir su pene aún más profundamente dentro del cuerpo de Sae-byeok que apretaba su pene. El pene le dolía por la carne que se cerraba con fuerza, pero ese dolor no fue un interruptor para detener las embestidas. Al contrario, se sentía mejor. Resultaba terriblemente lamentable ver a Woo-ju intentando frotarse por delante de cualquier manera, coordinando con el ritmo pesado de Sae-byeok que lo golpeaba por detrás.

Con el rostro empapado en sudor y la cabeza apoyada en el pecho de Sae-byeok, Woo-ju movía su cadera gimiendo como un cachorro. Cada vez que penetraba por delante coordinando con la sensación de sus paredes internas siendo trituradas por detrás, un placer doble que parecía derretir su cerebro fluía por su columna.

“Lo estás haciendo bien, Woo-ju. Más profundo… muévete con la sensación de que me posees por completo.”

“¡Uh, ah! ¡ah! ¡ahh, mmm…! Yo, yo… estoy raro, ¡Sae-byeok! Siento que va a salir, ¡ugh!”

Sin saber siquiera cuánto estaban estimulando a Sae-byeok sus torpes embestidas, Woo-ju sacudía su cadera con frenesí para derramar el calor que estaba a punto de estallar. Cada vez que atravesaba con violencia el interior de la masa de carne caliente que Sae-byeok le brindaba, la punta del pene de Woo-ju chocaba contra lo más profundo de la mucosa, provocando escalofríos.

Woo-ju ya no podía distinguir dónde terminaba él y dónde empezaba el territorio de Sae-byeok.

El cuerpo de Sae-byeok, habiendo alcanzado el clímax de su celo, se había fragmentado en decenas de tentáculos y mucosas calientes. Por detrás, el pene escamoso trituraba sin piedad el punto extremo de sus paredes internas; por delante, la masa de carne que engullía lo de Woo-ju lo apretaba como el esófago de una bestia. A través de todos los conductos dominados sin dejar huecos, los extraños latidos de Sae-byeok se transmitían hasta el corazón de Woo-ju.

“¡Ha, ahh! ¡Ah, ahh! Sae-byeok, yo… siento que voy a morir, ¡por favor…!”

La fuerza despiadada de Sae-byeok empujando por detrás y la presión de la mucosa caliente tragando su pene por delante se sincronizaron, quemando la mente de Woo-ju hasta dejarla en blanco. Por cada unión fluían mezclados el flujo lúbrico y la semilla, y el sonido de la carne adherida chocando resonaba ahora como un grito.

La tensión extrema previa a la eyaculación oprimió todo el cuerpo de Woo-ju. Sae-byeok agarró la cintura del Woo-ju que jadeaba fuera de sí con una fuerza que parecía que iba a romperla, y derramó su aliento animal cerca de su oído.

“Penétrame más, Woo-ju. Destrózame más con tu pene.”

Ante esa provocación explícita, la cintura de Woo-ju se arqueó como un arco mientras convulsionaba. Una presión insoportable subió desde lo más profundo de su interior. El placer, atrapado sin lugar a donde escapar al estar encajado por delante y por detrás, corrió aterradoramente hacia el punto crítico.

“¡Ah, ugh! ¡Sae-byeok! ¡Sae-byeok-aaa—!”

“Llenaré todos tus agujeros con semen. Para que estés tan lleno de mí hasta la punta de los pies que no puedas pensar en nada.”

La voz de Sae-byeok ya no parecía sonar en sus oídos, sino directamente dentro de la cabeza y los vasos sanguíneos de Woo-ju.

En lo profundo de sus paredes traseras, el enorme pilar de Sae-byeok ya estaba hundido y agitándose; su pene delantero estaba siendo presionado sin descanso, devorado por el agujero caliente de Sae-byeok. Por si fuera poco, delgados tentáculos brotados del cuerpo de Sae-byeok se introdujeron suavemente en los oídos de Woo-ju, acariciando cerca de sus tímpanos. En la boca que abrió para gritar, entraron la lengua caliente y la carne de Sae-byeok, engullendo incluso sus gemidos.

“¡ugh, up…! ¡Mmm, ahhhh…!”

Incluso el sensible orificio de la uretra de Woo-ju no fue la excepción. Una parte del cuerpo de Sae-byeok se transformó en un hilo fino que se coló por la punta delantera de Woo-ju, raspando la mucosa interna. Woo-ju, con todos sus orificios bloqueados, ahora tenía que depender incluso del aliento que Sae-byeok exhalaba para inhalar oxígeno.

Absolutamente todas las mucosas de su cuerpo estaban en contacto y frotándose contra el cuerpo heterogéneo de Sae-byeok. Woo-ju sintió que todo su ser se derretía ante el movimiento de los tentáculos que revolvían incluso la carne interna más secreta e invisible.

“¡ah, ah… mmm!”

Woo-ju hundió más su rostro en el pecho de Sae-byeok con los ojos en blanco. Aunque cerrara los ojos o se tapara los oídos, todo era el olor y el tacto de Sae-byeok. Más que el miedo a estar completamente invadido, un deseo atroz de ser absorbido por el cuerpo de Sae-byeok y volverse uno solo dominó a Woo-ju.

Sae-byeok disfrutaba de cada reacción de Woo-ju mientras ultrajaba su cuerpo por dentro y por fuera. Cada vez que las paredes internas de Woo-ju convulsionaban, cada vez que su uretra se estremecía, Sae-byeok hurgaba cada rincón de forma más profunda y explícita, grabando su marca.

“¡Mmm, ahh! ¡Ah, ugh…!”

Los nervios de Woo-ju sufrieron una sobrecarga ante el estímulo aplicado mientras todos sus agujeros estaban ocupados. Woo-ju se aferró al cuerpo de Sae-byeok temblando violentamente, y Sae-byeok lo estrujó con fuerza como si quisiera engullir hasta el sonido de su corazón, empujándolo hacia el clímax.

Dentro de la habitación cerrada, donde se mezclaban fluidos corporales fétidos y feromonas, Woo-ju se había convertido en el único ser que se ahogaba sumergido en el enorme mar llamado Sae-byeok.

“Ahora voy a derramarlo. Lléname por completo con tu todo.”

Al mismo tiempo que la declaración de Sae-byeok, un semen caliente y pegajoso brotó como una explosión a través de todos los orificios de Woo-ju.

“¡Ah, ugh—! ¡ugh, mmm!”

La cantidad y la presión eran inmensas. Las paredes internas de Woo-ju se hincharon superando sus límites, y su bajo vientre se abultó visiblemente mientras recibía la semilla de Sae-byeok. En el instante en que Woo-ju estuvo a punto de perder el conocimiento ante el desbordamiento repentino, el verdadero placer doloroso estaba por comenzar.

Justo después de la eyaculación, el instinto de Sae-byeok ahora deseaba ‘mantenimiento’ y ‘fijación’. El enorme pilar hundido en lo profundo de las paredes de Woo-ju y los tentáculos que bloqueaban cada orificio comenzaron a aumentar su volumen emitiendo un sonido extraño.

Pudideuk, deuk—

“¡ugh…  uaa… ugh… ! Crece, no crezcas más…!”

El pene que ya llenaba el interior de Woo-ju se infló como un globo, sellando por completo la entrada. Era la forma del ‘knotting’ (nudo), donde los animales inflan desmesuradamente la punta del pene tras el apareamiento para atrapar a la hembra y evitar que la semilla se escape.

“¡Basta… deja de crecer…! ¡Va a explotar, mi vientre va a explotar…!”

Woo-ju gritó mientras ponía su mano sobre su abdomen. A través de la delgada piel, se transparentaba perfectamente la forma de cuán enorme se había inflado el pilar de Sae-byeok. El cuerpo de Sae-byeok, que bloqueaba la entrada desde dentro mientras inflaba la zona del glande como un bulto, presionó la pelvis de Woo-ju como si no tuviera la más mínima intención de salir.

“Lo siento, Woo-ju. Pero tienes que albergar mi semilla. Deseo que la albergues toda, sin que falte ni una gota.”

“Ah… ah.”

Woo-ju ya no tenía fuerzas ni para resistirse. Solo jadeaba, oprimido por la sensación de presión en su bajo vientre tensado por la semilla y por el tacto del pene hipertrofiado de Sae-byeok que bloqueaba la entrada como una bestia. Sae-byeok fijó firmemente su pene inflado en lo más profundo de Woo-ju y finalizó la unión lamiendo los ojos húmedos de su amante.

A pesar del paso del tiempo, el pene de Sae-byeok no se enfriaba y seguía apretando el interior de Woo-ju. Desde la zona de unión, los latidos del corazón de Sae-byeok se transmitían íntegramente a las paredes internas de Woo-ju. Woo-ju sintió la presencia pesada y caliente que llenaba cada rincón de sus órganos sin dejar huecos. Sus entrañas se sentían tan pesadas que parecía que iban a estallar. Era la semilla de Sae-byeok y el enorme nudo que la había encerrado para no dejar escapar ni una sola gota.

“…Dime la verdad, ¿eres un extraterrestre? ¿O una bestia…?”

Woo-ju murmuró con voz ronca. Sae-byeok, en lugar de responder, acarició suavemente el vientre de Woo-ju. Esa caricia, que comprobaba cuán perfectamente su pene inflado había dominado el interior de Woo-ju, era terriblemente dulce. Mientras esta madrugada se agotaba, ambos continuaron su tiempo de unión extrema sin permitir ni un solo milímetro de separación.

* * *

Tras una noche de tormenta, la luz azulada de la madrugada comenzó a filtrarse por la ventana.

Woo-ju estuvo a punto de gritar en cuanto abrió los ojos. Sentía la cintura tan tensa que parecía que se iba a romper, y la parte interna de sus muslos estaba pegajosa por los fluidos secos. Sobre todo, esa pesada sensación de cuerpo extraño y la presión que sentía en el interior de su abdomen demostraban que lo de anoche no había sido un sueño.

“…Ha, qué locura. Una verdadera locura.”

Woo-ju soltó un suspiro entre dientes e intentó incorporarse. Fue entonces cuando sintió una presencia, no en la cabecera, sino en un rincón bajo la cama.

Era Sae-byeok. En algún momento había regresado a su forma humana, pero, sin atreverse a subir a la cama, estaba de rodillas en el suelo observando la reacción de Woo-ju.

“…¿Por qué estás así? ¿Acaso cometiste un crimen?”

Ante la voz ronca de Woo-ju, Sae-byeok encogió los hombros y hundió la cabeza aún más.

“…Es que lastimé a Woo-ju. Por mi culpa… tu vientre se hinchó así….”

Su expresión era de genuina culpa. ¿A dónde se había ido aquel animal de ayer? Ahora no era más que un cachorro esperando el regaño de su dueño. Woo-ju soltó una risa incrédula y, estirando el brazo, le dio un ligero coscorrón en la cabeza.

¡Pak—!

“¡Ay…!”

“¡Exacto! ¡Hiciste mal! Por muy en… en celo que estés, ¿está bien quedarte ahí escondido después de lo que hiciste? ¿Se hace eso o no?”

“…Se hace….”

“¡No se hace, tonto!”

Woo-ju gritó de repente y Sae-byeok se sobresaltó mordiéndose el labio. Sin embargo, el interior de Woo-ju, quien gritaba, tampoco estaba en buenas condiciones. Pero no salía nada del agujero. Parecía que esa inmensa cantidad de semilla que Sae-byeok había derramado ayer tras inflarse como una bestia para bloquear la entrada, se hubiera solidificado dentro del cuerpo de Woo-ju durante la noche.

Kkurureuk—

De pronto, sintió una vibración extraña dentro de su vientre. No era un simple dolor de estómago. Era la sensación de que algo sólido y liso bajaba lentamente por las paredes de sus entrañas. Woo-ju, con el rostro pálido, se sujetó el vientre.

“Oye, Kang Sae-byeok…. Esto, esto se siente raro. Algo… se mueve adentro.”

Sae-byeok abrió mucho los ojos y se acercó a Woo-ju. Su mano tocó el abultado bajo vientre de este.

“…Son huevos.”

“¿Qué? ¿Huevos? ¡Qué clase de…!”

“Es lo que eyaculé ayer. Son… semillas que se solidificaron al absorber la energía del interior de Woo-ju.”

La voz de Sae-byeok temblaba. Woo-ju lo miró horrorizado. Pero antes de que tuviera tiempo de procesarlo, la entrada inferior comenzó a abrirse mientras algo pesado empujaba hacia abajo.

“¡Ah, ah! ¡Espera… espera un momento! ¡Siento que de verdad va a salir…! ¡Sae-byeok, qué hago!”

Woo-ju, inconscientemente, abrió las piernas y se aferró con fuerza a las sábanas. Sae-byeok, aunque desconcertado, puso sus manos bajo las nalgas de Woo-ju por instinto.

“¡Haa, ha… ah! ¡Me duele, me duele mucho el vientre…!”

Una presión similar a las contracciones de parto envolvió a Woo-ju. El agujero que ayer había recibido la enorme cosa de Sae-byeok volvió a sentir un volumen extraño y comenzó a abrirse lentamente.

Sae-byeok arrastró a Woo-ju con cuidado hasta el borde de la cama para que se recostara. Al empujar las dos piernas de un pálido Woo-ju hacia su pecho, quedó expuesto de forma estrepitosa el lugar íntimo que aún conservaba los restos de la feroz batalla de anoche.

“ah, ah…oye, Kang Sae-byeok… tú de verdad….”

Maldición, por tu culpa mira en qué lío estoy metido. Woo-ju tironeó del cabello de Sae-byeok ante el dolor repentino. Pero a Sae-byeok no pareció dolerle; simplemente extendió su mano hacia el bajo vientre de Woo-ju. Presionó lentamente con su gran palma la zona endurecida y abultada.

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“Debes darlos a luz pronto. Antes de que se fertilicen por completo y se adhieran al interior de Woo-ju… hay que sacarlos.”

Las palabras absurdas de Sae-byeok resonaron en los oídos de Woo-ju. Woo-ju miró su vientre hinchado con ojos aterrorizados.

‘¿Qué es eso de adherirse… fertilizar…?’

“¿De verdad quieres decir que… voy a tener hijos…?”

“…….”

La expresión de Sae-byeok cambió de forma peculiar. Ante la pregunta de si podía tener hijos, mostró una mueca ambigua que no permitía saber si le gustaba la idea o la odiaba. Si él deseaba hijos, Woo-ju sentía que no habría problema en dárselos. Ganar dinero, hacer las tareas de la casa… casi todo lo encargaría Sae-byeok…. Aun así, si él lo deseaba, parecía buena idea criar niños juntos. Pero Sae-byeok no expresó sus sentimientos y se limitó a presionar con firmeza el bajo vientre de Woo-ju.

Cada vez que Sae-byeok presionaba, Woo-ju sentía cómo un cuerpo extraño y liso caía, golpeando contra sus órganos hacia la parte inferior.

“¡Ah, ah…! Bajó, ¡siento cómo baja…!”

“Así es. Lo estás haciendo bien. Empuja un poco más.”

Sae-byeok abrió más las piernas de Woo-ju para fijarlas y abrió ligeramente la entrada con sus dedos para abrir paso. El agujero, que había estado hinchado toda la noche por contener el semen de Sae-byeok, tembló al quedar expuesto al aire.

“¡Mmm, mmmmmm—!”

Woo-ju apretó las nalgas por instinto. Mientras el huevo resbaladizo bajaba por las paredes internas, los músculos alrededor del ano de Woo-ju sufrieron espasmos y temblores. Los pliegues que estaban fuertemente cerrados comenzaron a abrirse de forma circular siguiendo la forma del huevo, y entre ellos asomó la punta de un huevo envuelto en una mucosa transparente y brillante.

“Ah, me duele… Sae-byeok, es muy grande… ¡no se abre…!”

“Puedes hacerlo. Es más pequeño que el mío ayer. Vamos, Woo-ju. Aprieta más los glúteos… empuja hacia abajo.”

Ante el aliento de Sae-byeok, Woo-ju apretó los dientes y retorció la cintura. Los músculos de sus nalgas se tensaron como si fueran a estallar, y el primer huevo comenzó a deslizarse hacia afuera junto con un líquido viscoso a través del agujero abierto.

Jjigeok, jjirireu—

“¡Haa, haa… ugh! ¡ah!”

El agujero de Woo-ju se expandió hasta su límite siguiendo el diámetro del huevo. La mucosa congestionada y roja apretó la superficie lisa del huevo hasta que, finalmente, cayó sobre la palma de Sae-byeok con un sonido de ¡pong—!.

“Haa, ha… ¿salió? ah, ah….”

“Salió uno. Pero todavía quedan tres más adentro.”

Sae-byeok sujetó el huevo caliente y transparente recién salido y volvió a presionar suavemente el vientre de Woo-ju. Woo-ju soltó un grito y volvió a elevar la pelvis. Cuando el siguiente huevo bajó para ocupar el lugar dejado por el anterior, Woo-ju se concentró en empujar, contrayendo una vez más el agujero que ya estaba más que dilatado.

Los dedos de los pies de Woo-ju, empapados en sudor, rasgaron las sábanas, y cada vez que un huevo bajaba, sus sensibles paredes internas se encendían al rojo vivo como si recordaran de nuevo las feromonas de Sae-byeok. Sae-byeok sujetó firmemente la pelvis de Woo-ju mientras observaba cómo este escupía uno a uno sus ‘frutos’.

“Ugh…. Estoy cansado… ugh….”

Woo-ju ya se sentía desfallecer solo con la sensación de haber expulsado el primer huevo. Pero, como dijo Sae-byeok, aún quedaban tres bultos más en su vientre. Cuando la gran mano de Sae-byeok volvió a presionar el bulto del bajo vientre, Woo-ju no pudo contener el grito.

“¡Ah, ugh! ¡Espera, Sae-byeok…! ¡ugh, mmm!”

“Shhh, qué buen chico. Ahora bajan dos juntos. Intenta empujar con fuerza para sacarlos de una vez.”

Sae-byeok empujó los muslos abiertos de Woo-ju aún más hacia su pecho. Debido a ello, el agujero congestionado y rojo de Woo-ju quedó expuesto de forma estrepitosa ante la mirada de Sae-byeok, sin ningún lugar donde esconderse. La entrada, hinchada y roja por haber expulsado el primer huevo, se retorció preparándose para recibir los siguientes ‘frutos’.

“¡ugh—!”

Woo-ju se aferró a las sábanas como si quisiera desgarrarlas y concentró toda su fuerza en sus nalgas. Sus nervios se erizaron ante la sensación de dos huevos resbaladizos chocando entre sí mientras raspaban las paredes internas. Los músculos cerrados se abrieron como si gritaran siguiendo la forma redonda, y los huevos envueltos en mucosa transparente asomaron por orden.

Ppudeuk, jjigeok—

“¡Ah, ahh! Salen, ¡están saliendo…! ¡ah, ugh!”

El agujero de Woo-ju se expandió como si fuera a desgarrarse hasta el límite. En el momento en que los dos huevos redondos quedaron atrapados en la entrada resistiéndose, Woo-ju puso su último esfuerzo.

¡Pong, pong—!

El agujero de Woo-ju escupió los dos huevos, los cuales cayeron sobre la mano de Sae-byeok mezclados con un líquido caliente y pegajoso. Woo-ju tembló ante el placer y la sensación de liberación que dejaron su mente en blanco.

“Haa, haa… ¿ya, ya terminó…?”

Woo-ju preguntó abriendo apenas los ojos bañados en lágrimas. Ya estaba agotado tras las repetidas puestas. Pero lamentablemente, Sae-byeok negó con la cabeza mientras observaba entre las ingles abiertas de Woo-ju.

“No, Woo-ju. El último está atrapado en lo más profundo. Te ayudaré con este.”

Sae-byeok sacó su lengua larga y delgada. La lengua, que se retorcía con la flexibilidad de una serpiente, se infiltró deslizándose dentro de la entrada irritada de Woo-ju.

“¡Ah! ¡Mmm! ¡No… la lengua, la lengua llega demasiado profundo…! ¡ah!”

Woo-ju soltó un grito. La lengua caliente y resbaladiza lamió cada rincón de las paredes internas, ensanchando a la fuerza el camino para que el huevo saliera. La punta de la lengua de Sae-byeok finalmente tocó el último huevo que estaba atrapado en lo más profundo de las paredes internas.

Chyup, chyuruep, chyuep—

Sae-byeok dobló su lengua como un gancho y envolvió firmemente el huevo. Luego, muy lentamente, comenzó a arrastrar el huevo raspando minuciosamente las paredes internas de Woo-ju.

“¡Ah, ugh! ¡ugh! Siento que… ¡se va a desgarrar mi vientre…!”

Cada vez que la parte curva del huevo sólido bajaba ensanchando a la fuerza el estrecho conducto, la forma redonda sobresalía claramente sobre el bajo vientre de Woo-ju. Ante la mezcla de la frialdad del huevo que bajaba triturando cada pliegue de las sensibles paredes internas y la saliva caliente de la lengua que lo arrastraba, chispas blancas saltaron en la mente de Woo-ju.

“¡ugh! ¡Ah, mmm! Es raro, ¡es raro… ugh!”

Woo-ju gritó como si fuera a desmayarse ante ese movimiento desconocido que se hundía empujando su propia carne. Finalmente, el huevo que llegó cerca de la entrada se infló tensamente como si fuera a estallar atravesándola en cualquier momento.

¡Puuk— chyuep—!

En cuanto la lengua de Sae-byeok empujó el huevo por completo, el último huevo apareció empapado en saliva a través del agujero vuelto del revés y rojo. ¡Tuk—! Con el sonido de la caída del último huevo, Woo-ju se desplomó sobre la cama como si hubiera perdido el conocimiento. Sae-byeok retiró su lengua brillante y dejó el beso más dulce en la frente del exhausto Woo-ju.

El bajo vientre de Woo-ju, tras haber expulsado los cuatro huevos, se veía notablemente más plano, y el agujero totalmente abierto, sin poder cerrarse del todo, temblaba mientras escupía bocanadas de flujo transparente.

“Buen trabajo.”

En lugar del exhausto Woo-ju, Sae-byeok comenzó a moverse. Trasladó los cuatro brillantes huevos que acababan de salir del cuerpo de Woo-ju sobre una tela limpia. Los huevos brillaban con calidez al conservar la temperatura corporal de Woo-ju, pero los ojos de Sae-byeok que los miraban estaban gélidos hasta un punto aterrador.

Luego, volvió a subir a la cama e introdujo su cabeza entre las piernas desordenadas de Woo-ju.

“…¿Sae-byeok?”

Cuando Woo-ju abrió los ojos con dificultad, Sae-byeok, en lugar de responder, lamió suavemente la entrada hinchada de Woo-ju.

“Buen trabajo, Woo-ju. Quedó hecho un desastre… yo te lo dejaré todo limpio.”

La lengua caliente y húmeda de Sae-byeok aseó con esmero la mucosa herida por haber dado a luz a los huevos. La forma en que Sae-byeok lamía y tragaba cada rastro restante era terriblemente dulce.

Chyuep… chyup… chyuep….

Sae-byeok introdujo su lengua hasta lo más profundo de Woo-ju para limpiar el semen restante. Ante la sensación lánguida y de cosquilleo, Woo-ju encogió su cuerpo y enredó sus dedos en el cabello de Sae-byeok.

“Yo me encargaré de los huevos. Buen trabajo.”

Sae-byeok abrazó con fuerza al Woo-ju que se quedó dormido por el cansancio. El calor se había disipado, pero las pruebas de su odiada especie brillaban con esplendor bajo la cama.

Sae-byeok custodió el descanso de Woo-ju susurrándole amor al oído constantemente hasta que la lánguida luz del sol matinal entró por la ventana. De vez en cuando, su rostro se tornaba frío al mirar la cesta que contenía los huevos.

Su especie, al entrar en celo, seduce a una matriz adecuada para realizar la puesta. Naturalmente, en ese proceso no se considera en absoluto la voluntad de la matriz. La matriz, a la que se le han implantado los huevos a la fuerza, los cuida con esmero durante diez meses con sus recuerdos distorsionados, pero con el tiempo, la hipnosis inevitablemente presenta grietas y termina rompiéndose. Finalmente, la matriz, al darse cuenta de que ha albergado a las crías de un monstruo que no deseaba, las abandona con frialdad entre el desprecio y el terror.

Es algo natural. ¿Quién querría tener en sus brazos al hijo de alguien cuya identidad desconoce, sin haberlo sabido?

Así, los miembros de su especie abandonados por sus madres andan contando mentiras sin fin para sobrevivir. Para subsistir, viven fingiendo ser la familia de alguien. Pero aquellos que despiertan del sueño engañoso terminan inevitablemente negando a su propia especie.

Sae-byeok pensó en Woo-ju. Si fuera Woo-ju, jamás negaría a los seres vivos que salieron de su cuerpo. Incluso si las crías necesitaran diez meses más para eclosionar, Woo-ju les habría entregado gustosamente su carne y su sangre para protegerlas.

Sin embargo, en la mirada de Sae-byeok al ver los huevos que ya habían perdido su calor, se reflejaba el odio.

Para él, su propia especie no era más que parásitos que vagaban por el universo infinito. Si estos huevos eclosionaran, volverían a carcomer la dulzura de Woo-ju y crecerían como ‘monstruos’ iguales a él, usando la fuerza vital de Woo-ju como nutriente.

“La reproducción no es una bendición. Es una maldición y una contaminación.”

No quería que Woo-ju viviera una vida de fugitivo huyendo de la alianza que deseaba el exterminio de su especie. Su linaje estaba destinado a terminar en su propia generación.

No sabía cuántos de su especie habían sobrevivido ni a dónde habían escapado, ni tampoco le interesaba saberlo. Eso ya no era más que un asunto de un universo lejano que no tenía nada que ver con él.

Sae-byeok tomó un huevo con manos temblorosas. A través de la cáscara transparente, sentía la posibilidad de vida. Incluso el más mínimo rayo de esperanza de que pudieran nacer con una dulzura idéntica a la de Woo-ju era impotente ante su desconfianza arraigada hacia su especie.

No quería que la paz de Woo-ju se ensuciara con sus repugnantes congéneres. Para Woo-ju, bastaba con él como ‘monstruo’. No hacían falta dos.

Eudeudeuk, ppadeudeuk—

Una fuerza gélida se concentró en sus dedos. Estos bultos lisos no eran una bendición, sino simplemente el yugo de la estirpe que tanto odiaba y el producto de un instinto maldito.

“…Ah, mmm….”

Entre sueños, Woo-ju se revolvió soltando un quejido. Al ver el rostro pálido de Woo-ju, agotado por haber albergado y dado a luz a los huevos toda la noche, las pupilas de Sae-byeok ondularon con un calor gélido.

Estas pequeñas cosas terminarían carcomiendo poco a poco la tranquilidad de Woo-ju mientras crecían. Así como él había invadido la vida de Woo-ju, era evidente que ellos también se reproducirían usando la sangre y la carne de su madre como nutriente. Un instinto asesino de romper las cáscaras ahora mismo para terminar con este ciclo aborrecible dominó todo su cuerpo.

Sin embargo, los dedos de Sae-byeok terminaron temblando sin poder romper los huevos.

Su especie era repugnante, pero no podía negar el hecho de que estos huevos eran el resultado de lo que Woo-ju había expulsado de su mundo. No podía disponer a su antojo de algo que había nacido del cuerpo de Woo-ju.

Finalmente, Sae-byeok fue soltando poco a poco la fuerza que ejercía.

“…No soy capaz de matarlos.”

Recogiendo de nuevo a sus propios alter egos, Sae-byeok se acurrucó en el pecho del durmiente Woo-ju, quien no sabía nada.

Así, los huevos quedaron instalados en un rincón de la casa. En un entorno tan frío y árido para unos huéspedes no invitados como era la Tierra. Sin saber si un alma podría anidarse en ellos antes de que la vida de Woo-ju terminara, o si se solidificarían como fósiles sin llegar a despertar jamás.

Simplemente, se quedaron allí.

* * *

El desayuno solía consistir en algo sencillo: una ensalada, tostadas y, para complementar con proteínas, huevos fritos o algo similar. Hoy también, Sae-byeok colocó frente a Woo-ju un plato con tostadas preparadas con esmero. Sobre el pan tostado y crujiente, descansaba un huevo a la plancha con la yema intacta y perfectamente brillante.

“…….”

Woo-ju se quedó inmóvil con el tenedor en la mano. La imagen se superpuso con la sensación de ayer: aquel tacto liso y redondo deslizándose fuera de él, y el eco del sonido de los huevos al caer uno tras otro.

“¿Woo-ju? ¿Por qué no comes? ¿No tienes apetito?”

Sae-byeok ladeó la cabeza con un rostro inocente, como si no supiera nada. Woo-ju dudaba si la puesta de anoche había sido realidad o un sueño. Se quedó mirando fijamente la yema amarilla y, lentamente, dejó el tenedor sobre la mesa.

“…Sae-byeok.”

“Sí, Woo-ju.”

“Yo… por un tiempo no voy a comer huevo.”

“…….”

Las pupilas de Sae-byeok vacilaron apenas un instante. Sin embargo, enseguida mostró la sonrisa más amable del mundo y retiró el plato con suavidad.

“Está bien. Puede pasar. Parece que tus gustos cambiaron de repente.”

“No es que hayan cambiado mis gustos… es solo que, me siento un poco raro. Solo eso.”

Mientras Woo-ju murmuraba acariciándose el vientre, Sae-byeok se tragó el huevo restante con total naturalidad.

7. Viaje

Era un bosque profundo que ni siquiera aparecía correctamente en los mapas. El motor de la casa rodante se detuvo cerca de un acantilado con una vista despejada, tras haber recorrido durante un buen rato un camino de tierra irregular.

El campamento privado, vacío y reservado solo para ellos dos, estaba tan silencioso que resultaba inquietante. En cuanto se abrió la puerta del vehículo, el aire gélido del bosque los envolvió de golpe. Woo-ju inhaló profundamente ese aliento frío que se clavaba en sus pulmones; solo entonces sintió que realmente habían llegado a su destino.

"Woo-ju, ponte esto antes de salir. Hace más frío de lo que pensaba."

Sae-byeok salió con una manta gruesa y un abrigo, envolviendo los hombros de Woo-ju con ternura. En ese momento, no era más que un hombre atento preocupado por su amada pareja.

Nada más bajar del coche, Sae-byeok se movió con agilidad. Sus manos no dudaron ni un segundo al instalar el equipo de campamento con una precisión impecable. Desplegó la pesada tienda con ligereza y montó un gran toldo junto a la casa rodante, creando un espacio acogedor.

Woo-ju se sentó en la silla que Sae-byeok le había tendido y observó su espalda. Cada vez que Sae-byeok clavaba una estaca en el suelo o tensaba las cuerdas, sus sólidos músculos dorsales se movían bajo la tela de su ropa. Todo el esfuerzo de preparación de los últimos días había valido la pena; una vez montado, el lugar tenía un aspecto bastante profesional.

"Vaya, es increíble."

"¿Te gusta? Creo que sería bueno venir de vez en cuando para cambiar de aire."

En un abrir y cerrar de ojos, sobre la mesa aparecieron hornillos de campamento y una vajilla encantadora. Una fogata comenzó a arder con un chisporroteo rítmico, y Sae-byeok colocó una pesada parrilla de hierro fundido sobre las llamas. La carne comenzó a cocerse con un siseo tentador, mientras las copas transparentes se llenaban con un vino tinto de color intenso.

El delicioso aroma entibió el aire.

"A ver, abre la boca."

Sae-byeok le ofreció un trozo de carne bien cocida. Woo-ju la aceptó y sonrió con alegría. El jugo de la carne que se extendía por su boca y el vino que bajaba por su garganta combinaban a la perfección. Este tiempo de compartir comida deliciosa y conversaciones triviales con Sae-byeok era, sencillamente, pacífico.

Era una rutina que no habría podido ni imaginar hace apenas unos años. El sonido de la leña ardiendo, la brisa gélida del invierno rozando la punta de su nariz y la calidez humana que sentía a su lado. Toda esta tranquilidad era tan dulce que Woo-ju, a veces, sufría la ilusión vertiginosa de que el suelo bajo sus pies desaparecía hacia el vacío.

Tal vez esta felicidad no era más que una elaborada fantasía creada por él mismo. Quizás la existencia misma de Sae-byeok era una alucinación persistente nacida de la sombra de la muerte. Había momentos en que ese miedo se clavaba repentinamente en su pecho.

En esos instantes, la mirada de Woo-ju se dirigía de forma natural hacia su muñeca izquierda.

Oculta bajo el borde de la manga, se encontraba una cicatriz tenue y tosca. Sae-byeok odiaba profundamente que Woo-ju mirara esa marca. Cada vez que la descubría, Sae-byeok ponía una expresión de insoportable malestar y, con sutileza, le colocaba un reloj costoso o cubría la zona con una caricia afectuosa. Los suéteres de cuello alto que llenaban su armario no eran tanto una preferencia de Woo-ju, sino más bien el fruto de la culpa de Sae-byeok, que deseaba borrar aquel rastro. Woo-ju, conociendo ese sentimiento, fingía no darse cuenta cada vez.

Woo-ju se subió ligeramente la manga. El tacto irregular de la cicatriz se enganchó en la yema de sus dedos.

'No es un sueño.'

El pasado atroz, las noches manchadas de mentiras y todos los sentidos que habían sido invadidos por un ser que escapaba a la lógica. La cicatriz en su muñeca era el único testimonio que demostraba que aquel tiempo no había sido falso.

El error de Sae-byeok al engañarlo y encerrarlo, y su propio error al rendirse y elegir la muerte. Esas heridas terribles, paradójicamente, se habían convertido en el ancla que le recordaba que la felicidad actual era real. Si no fuera por esta cicatriz, Woo-ju probablemente no habría tenido más remedio que dudar de la paz presente.

Woo-ju acarició la cicatriz en silencio y luego tomó la mano de Sae-byeok, quien observaba sus movimientos desde cerca.

"Está bien."

El pasado se ha ido y la herida ha sanado. Aunque el rastro permanezca, Woo-ju ha decidido no huir más. Así como Sae-byeok lo rescató, él también debía rescatar a Sae-byeok de su culpa. Junto a su peculiar pero dulce pareja, sentía la voluntad de caminar hasta el final de esta vida, sin importar cuál fuera el desenlace.

Aunque quedaran huellas imborrables, no se arrepentía de su elección. Así como Sae-byeok decía haber sido salvado a través de él, Woo-ju también aceptaba que había sido salvado por Sae-byeok. Ambos compartieron su calor hasta bien entrada la noche, soportando juntos la oscuridad de los días pasados.

Finalmente, el cielo nocturno comenzó a aclararse y la luz del alba empezó a asomar tras las colinas.

"Sae-byeok."

Ante el llamado de Woo-ju, Sae-byeok giró la cabeza. En sus pupilas solo se reflejaba una persona: Woo-ju. Sin volver a bajarse la manga, Woo-ju presionó su cicatriz directamente contra la palma de la mano de Sae-byeok.

"Ya no tengo miedo. Ni del comienzo que corre hacia el mañana, ni de la madrugada llamada 'tú' que se aproxima."

Sae-byeok vaciló un instante, pero pronto atrajo la muñeca de Woo-ju hacia sí y dejó un beso largo y profundo sobre la cicatriz. El aliento caliente que se transmitió sobre la herida se extendió por todo el cuerpo de Woo-ju. Era una disculpa por las faltas del pasado y una promesa para la vida que estaba por venir.

"Es cierto. Ahora ya no nos asusta el mañana."

Cada noche, antes de dormir, se acostaban uno al lado del otro y hablaban sobre el día siguiente. Eran conversaciones triviales, como las de cualquier pareja. A qué hora se despertarían, qué desayunarían y qué rutina seguirían después.

A veces el tema era la pequeña panadería que acababa de abrir frente a casa, y otras veces un viaje desconocido a un país lejano en avión. Cosas que antes ni siquiera podía imaginar se habían convertido ahora en promesas cotidianas que se acumulaban día tras día.

Mientras estuvieran juntos, no importaba el lugar. El hecho de no temer al mañana era porque tenían al otro para compartir siempre el calor, y porque tenían un nido al cual regresar.

Era una rutina que hasta hace muy poco era imposible de imaginar. El hombre que apareció de repente e invadió su vida había sido, en un tiempo, su hijo, luego se convirtió en su padre y, finalmente, en la pareja con quien compartiría su destino.

No creía que todo esto hubiera sido un proceso correcto. Había sido un engaño evidente cubierto de mentiras y sucesos que escapaban al sentido común. Sin embargo, tanto él como Sae-byeok estaban igual de solos.

'Tal vez estábamos destinados a encontrarnos para saciar nuestra hambre voraz', pensaba Woo-ju a menudo. Quizás la llegada de Sae-byeok a la Tierra en una estrella fugaz fue la respuesta que Dios envió al escuchar sus plegarias desesperadas por tener una familia.

El sol se alzó por completo tras las colinas. La oscuridad volvió a ser pasado, perdiendo su fuerza y dispersándose bajo la luz. Woo-ju sonrió suavemente hacia el hombre a su lado y hacia las innumerables madrugadas por venir.

Sus pasos, firmes tras superar las heridas, ya no vacilaban. Ambos caminaron juntos hacia la luz radiante del sol. Allí, ya no había cicatrices que ocultar ni mañanas que temer.

Solo la sinceridad, llena del aliento del otro, los estaba esperando.

<He ganado una familia que no tenía > - Fin de la historia secundaria.