Capitulo 3 y 4
3. La crianza del hijo adorable
“...me.”
Woo-ju
estiró ambos brazos hacia Sae-byeok. A pesar de tener los ojos nublados por el
sueño tras acabar de despertar, su mirada estaba fija en el pequeño plato de
vidrio que sostenía Sae-byeok. Sobre él, reposaba una manzana que Sae-byeok
había rallado con esmero hasta dejarla fina.
Debido
a que su red neuronal había sido revuelta, el control de los músculos delicados
aún le resultaba difícil. Como si la sensación de masticar algo fuera extraña e
incómoda, a Woo-ju le gustaba tragar directamente el suave jugo de la fruta que
envolvía su lengua. Al ver que Sae-byeok no le entregaba el plato de inmediato,
Woo-ju frunció el entrecejo y emitió un sonido obstinado.
“¿mmm?”
Ladeando
la cabeza y apremiándolo para que se la diera pronto, se veía como un ser
caprichoso e insolente. Sin embargo, Woo-ju solo estaba cumpliendo con su
deber, acorde al objetivo de Sae-byeok de criarlo como la persona más malcriada
del mundo. A Sae-byeok le dolía el corazón de tanta ternura al ver esa imagen,
pero hoy no tenía intención de ceder tan fácilmente.
En
realidad, si Woo-ju se lo proponía, podía pronunciar oraciones más largas y
complejas. No obstante, debido a sus nervios comprimidos, aún no podía mover la
lengua con total libertad.
Hablar
era algo tedioso y cansado. Además, teniendo a su lado a un protector tan
exagerado que le servía todo ante sus ojos antes de que siquiera tuviera que
mover los labios, Woo-ju no sentía la necesidad de emitir un lenguaje de alto
nivel.
Sí,
a Sae-byeok no le molestaba esta dulce pereza. Tampoco le entusiasmaba la idea
de que de los labios de Woo-ju brotara el nombre de alguien que no fuera él.
Pero, aun así, esto ya era demasiado.
Le
resultaba insoportable que ni siquiera lo llamara ‘papá’.
Finalmente,
la paciencia de Sae-byeok se agotó y abandonó la espera. Decidió que, incluso
si tenía que presionar a Woo-ju directamente, obtendría ese apelativo de
‘papá’.
“¿Quieres
comer manzana? ¿Nuestro Woo-ju?”
Sae-byeok
acercó la cuchara con manzana hasta los labios de Woo-ju. Este abrió la boca de
par en par para abalanzarse, pero Sae-byeok retiró la mano con astucia.
“...me,
dame. ¡Rápido!”
Al
notar que lo que deseaba no tocaba sus labios, la irritación se mezcló en la
voz de Woo-ju. Aunque se enfadara con todas sus fuerzas, solo se veía adorable.
Sin embargo, Woo-ju no podía evitar estar molesto con el Sae-byeok que
últimamente lo molestaba tanto. Su mano, que sujetaba y sacudía la ropa de
Sae-byeok, era bastante firme. Sae-byeok le dio un golpecito en la mejilla y
susurró:
“Woo-ju,
no digas ‘dame’. Tienes que llamar a ‘papá’.”
Woo-ju
se quedó inmóvil. Cada vez que escuchaba la palabra ‘papá’, una extraña
ondulación aparecía en sus pupilas. ¿Acaso en lo más profundo de su cerebro aún
quedaban restos de lo que Sae-byeok había borrado? En lugar de responder, Woo-ju
cerró los labios con firmeza y miró fijamente a Sae-byeok.
“Hazlo.
Pa— pá—”
“...Euu.”
“Si
haces esto, te daré toda la manzana. Solo dilo una vez: papá.”
Sae-byeok
lo tentó rozando los labios de Woo-ju con el dulce jugo de manzana que quedaba
en la cuchara. Al sentir el sabor dulce en la punta de la lengua, la voluntad
de Woo-ju flaqueó. Sin embargo, seguía encaprichado y solo soltaba sonidos
equivocados.
“¡Pa...
ba!”
“No,
papá.”
Woo-ju
movió los labios, pero no logró completar la palabra. En parte era porque su
lengua aún no se movía como quería, pero un rechazo de origen desconocido le
bloqueaba la garganta.
¿Era
acaso una advertencia del subconsciente? Una tenacidad sin nombre resistía
ferozmente desde su interior, dictándole que no podía llamar ‘papá’ al hombre
que tenía enfrente.
Incluso
con la dulce tentación de la manzana acariciando sus labios, Woo-ju mantuvo la
boca cerrada y observó fijamente a Sae-byeok.
“...¡Dame!”
La
mirada de Sae-byeok se estrechó. Normalmente se habría reído considerándolo
tierno, pero para él, en este momento, ese apelativo era más que una simple
palabra.
El
Woo-ju del pasado, que lo había rechazado llamándolo ‘hijo’. Necesitaba un hito
claro que borrara por completo ese recuerdo y definiera de nuevo su relación.
Sae-byeok sujetó con cuidado la barbilla de Woo-ju y acercó sus labios.
“Mírame,
Woo-ju. La persona que más amas. Quien posee todo tu mundo. ¿Quién es?”
Era
una pregunta con una respuesta ya establecida. Woo-ju sintió instintivamente
que si daba una respuesta equivocada, el aire se congelaría en una atmósfera
aterradora. Sintió por instinto que si no pronunciaba esa palabra, el cariñoso
papá frente a él podría transformarse en cualquier momento. Ante la imagen de
un Sae-byeok que parecía un lobo al otro lado de un puente estrecho, Woo-ju
contuvo el aliento. Era la mirada de un cazador a punto de devorarlo.
Las
lágrimas asomaron en los ojos de un Woo-ju aterrorizado. Sae-byeok, en lugar de
secarlas, no se rindió y pegó la cuchara con manzana a sus labios.
“Mírame,
Woo-ju. Mira bien cómo se mueven mis labios.”
Sae-byeok
mantuvo la mirada de Woo-ju anclada en su boca y soltó el sonido muy
lentamente.
“Pa—
pá—”
Woo-ju
observó fijamente la forma de los labios de Sae-byeok y movió los suyos. Pero,
quizás porque su deseo por la manzana era más urgente, pronto comenzó a
patalear y a tirar de la manga de Sae-byeok.
“¡Duu...
duu!”
“No,
no es ‘dame’. Tienes que decir papá.”
Woo-ju
pareció reflexionar por un momento y luego miró a Sae-byeok parpadeando con sus
grandes ojos. Fue Woo-ju quien finalmente sucumbió ante la mirada persistente
de su protector que parecía encadenarlo, y ante el miedo desconocido que
ondulaba más allá de ella.
Incapaz
de vencer esa gélida presión, Woo-ju finalmente separó sus pesados labios.
“...Pa,
pá.”
Fue
una voz pequeña y fina, pero para Sae-byeok sonó más fuerte que cualquier
grito.
En
un instante, un escalofrío placentero recorrió todo su cuerpo. Finalmente, a
través de los labios de Woo-ju, había brotado el nuevo nombre para llamarlo.
Había
fracasado como ‘hijo’. No pudo proteger a la familia perfecta. Pero si él era
el ‘papá’, las cosas podían ser diferentes. Esta era una nueva oportunidad.
“Sí,
Woo-ju. Papá está aquí.”
Sae-byeok
no pudo contenerse y tomó a Woo-ju en sus brazos. Aunque Woo-ju se retorcía y
se quejaba porque no le daba la manzana rápido, para Sae-byeok incluso esos
balbuceos irritados sonaban como la melodía más dulce del mundo.
Ahora,
en este mundo, él ya no era un ser negado. Era el primer nombre que Woo-ju
aprendía al nacer y el único ser que sostenía su universo.
“Buen
chico.... Papá lo hará todo por ti. Woo-ju solo tiene que quedarse quieto y
recibir.”
Sae-byeok
mostró una sonrisa lánguida y hundió su nariz en el cuello de Woo-ju. Este se
quejaba e intentaba apartarlo, quizás porque el abrazo de Sae-byeok era
demasiado cálido, pero Sae-byeok, como si incluso eso le resultara adorable,
aplicó fuerza en sus brazos para estrecharlo más. No importaba si esto era la
salvación o el comienzo de una adicción irreversible.
Después
de todo, a partir de ahora, en la mente de Woo-ju solo crecería el mundo que
Sae-byeok permitiera.
*
* *
“¡Choco!
¡Papá, choco-o!”
Woo-ju
se puso de puntillas y estiró la mano hacia el estante de la cocina. En la
comisura de sus labios ya quedaban rastros oscuros del chocolate que le habían
dado hace un momento. Sin embargo, una vez que probó el sabor dulce, el apetito
de Woo-ju no conocía límites.
“No
se puede. El chocolate de hoy, el que comiste hace un rato, fue el último.”
Sae-byeok
sacudió la cabeza con firmeza. Empujó la caja de chocolates hasta lo más alto
del estante e incluso le puso un cierre de seguridad por si acaso intentaba
abrirla. Woo-ju frunció el entrecejo de inmediato, se sentó en el suelo y
comenzó a dar golpecitos en el muslo de Sae-byeok con sus brazos.
“¡Uno
solo! ¡Uno más!”
“No
se puede. ¿Qué pasa si a Woo-ju le duele el diente? Si los bichitos le carcomen
todos los dientes a Woo-ju, a papá le va a doler mucho el corazón.”
Sae-byeok
se agachó y miró a Woo-ju directamente a los ojos. Normalmente, Woo-ju se
habría rendido a estas alturas, pero hoy estaba especialmente persistente. Al
ver que ni siquiera asustándolo funcionaba, Woo-ju finalmente sacó su último
recurso.
“ugh….”
Woo-ju
detuvo de repente sus manos obstinadas y bajó la cabeza. Agarró con cuidado el
borde de la camisa de Sae-byeok y, con la voz más lastimera del mundo, susurró
bajito:
“…Papá.”
El
corazón de Sae-byeok dio un vuelco. Le pareció escuchar cómo se abría una
enorme grieta en el muro de su firme determinación de hace unos instantes.
Woo-ju no dejó pasar la oportunidad y levantó la cabeza de golpe. Sus ojos
estaban empañados, a punto de soltar lágrimas.
“Papá…
Woo-ju, solo un choco…. ¿Sí? Papaaaa….”
Su
aliento húmedo y cálido rozó su oído mientras el hechizo mágico llamado ‘papá’
se derramaba sobre él.
El
aprendizaje de los humanos progresa con una rapidez casi astuta. Al principio,
cuando pronunció esa palabra por primera vez, parecía avergonzado y era
Sae-byeok quien estaba ansioso por escuchar ese vocablo; ahora, era todo lo
contrario. Woo-ju no tardó mucho en darse cuenta de que, si Sae-byeok escuchaba
el sonido ‘papá’, le concedería cualquier capricho.
Woo-ju
ahora comprendía perfectamente que esas dos sílabas, ‘papá’, eran el conjuro
mágico con el que podía ejercer el poder en esta casa.
Cuando
deseaba algo, Woo-ju se refugiaba en el regazo de Sae-byeok como un gato y le
susurraba esa palabra. Entonces, Sae-byeok accedía a las peticiones de Woo-ju
con un rostro que parecía dispuesto a entregarle incluso el alma.
“Papá,
dale choco a Woo-ju….”
La
razón de Sae-byeok se tambaleó violentamente. En su mente, la ‘salud dental’ y
la ‘felicidad de Woo-ju’ libraron una feroz batalla. Sin embargo, el resultado
ya estaba decidido. Si él se aferraba así llamándolo ‘papá’, rechazar esa
petición era algo más difícil que arrancarse el propio corazón.
“…Haa.”
Sae-byeok
soltó un profundo suspiro y admitió su derrota.
“Solo
uno. De verdad, este es el último. ¿Entendido?”
Sae-byeok
estiró de nuevo la mano hasta el final del estante y bajó la caja de
chocolates. En el rostro de Woo-ju floreció una sonrisa radiante, como si nunca
hubiera llorado. Woo-ju sujetó con fuerza el chocolate que le entregó Sae-byeok
con ambas manos y dejó un ‘beso’ en la mejilla de este como muestra de
agradecimiento.
“¡Papá
es el mejor!”
Sae-byeok
no podía volver en sí ante la sensación de los labios blandos rozando su
mejilla. ¿Qué importaba si se le dañaban los dientes? Bastaba con que él mismo
se los cepillara minuciosamente y se encargara de cuidarlos.
“Sí….
Papá también ama a Woo-ju.”
Sae-byeok
abrazó a Woo-ju, quien masticaba feliz su chocolate, e hizo un suave movimiento
en su espalda.
Para
Woo-ju, ‘papá’ era la llave maestra para obtener lo que deseaba; y para
Sae-byeok, él era un papá capaz de renunciar a todo lo suyo con tal de
complacer a su hijo.
Era
un amor más dulce que el chocolate, pero que nadie sabía cuándo podría
pudrirse.
* * *
Si
habías disfrutado del chocolate dulce, era hora de pagar el precio
correspondiente.
“Woo-ju,
ya terminaste el choco, ¿verdad? Ahora tienes que hacer chika-chika con papá.”
Sae-byeok
se acercó a Woo-ju sosteniendo un cepillo con pasta dental con aroma a fresa
que no picaba. En cuanto cayó la palabra ‘chika-chika’, la brillante sonrisa
desapareció del rostro de Woo-ju. Esa sensación extraña de las cerdas frotando
cada rincón de sus encías mientras lo obligaban a mantener la boca abierta era
una de las cosas que Woo-ju más odiaba en el mundo.
“¡No
quiero! ¡Papá, no quieroo!”
Woo-ju
pataleó intentando zafarse del regazo de Sae-byeok. Pero esta vez, Sae-byeok se
mantuvo firme. Sometió fácilmente al Woo-ju que intentaba escapar, lo sentó en
la silla y sujetó con fuerza sus hombros delgados con una mano.
“No
se puede. Si comiste choco, hay que echar a los bichitos de los dientes. Vamos,
mira a papá. A—”
“¡ugh!
¡No quiero!”
Woo-ju
cerró la boca con fuerza y sacudió la cabeza violentamente. Normalmente
Sae-byeok habría hecho todo lo que él quisiera, pero no podía tolerar los
restos de chocolate entre esos dientes blancos.
Los
humanos eran seres que debían cuidarse desesperadamente para proteger sus
dientes permanentes, que solo salen una vez en la vida. Woo-ju ya había
terminado su cambio de dientes hacía más de veinte años. Para Sae-byeok, quien
planeaba ser feliz junto a Woo-ju para siempre hasta que su vida terminara, la
salud dental de Woo-ju era un asunto de vital importancia ligado directamente a
su supervivencia.
Un
humano sin dientes pierde el interés por comer, su nutrición se vuelve
deficiente, las funciones de sus órganos decaen y, eventualmente, camina por la
senda del envejecimiento acelerado. Sae-byeok no podía permitir que tal círculo
vicioso le ocurriera a su hijo, Woo-ju.
Por
ello, para los humanos, cepillarse los dientes era una de las rutinas más
importantes. En la etapa de cría, cuando no pueden hacerlo por sí mismos, los
padres lo hacen en su lugar valorando los dientes del niño. Y al enseñarles a
hacerlo solos, se sientan las bases para que vivan como adultos capaces de
cuidar sus dientes permanentes tras la infancia.
Cualquier
padre normal habría enseñado al niño a cepillarse solo, pero Sae-byeok era
diferente. Él no tenía la más mínima intención de independizar a Woo-ju. No era
necesario que Woo-ju aprendiera el método de cepillado. Mientras Sae-byeok lo
hiciera meticulosamente tres veces al día, las caries serían siempre una
historia ajena.
Pero…
¿cuándo ha sido fácil criar a un niño?
Woo-ju,
cuya consciencia había regresado lo suficiente como para ser terco, últimamente
oponía resistencia con todo su cuerpo para evitar el cepillado. Sae-byeok dio
unos golpecitos cerca de los labios cerrados de Woo-ju con la punta del cepillo
que desprendía un dulce aroma a fresa.
“Abre
la boca.”
“No
quiero.”
“Bebé.”
“Papá…
papá….”
Sae-byeok
comprendió finalmente por qué la gente se rinde ante la terquedad. Woo-ju lanzó
de nuevo el hechizo mágico. Era esa arma letal que neutralizaba a Sae-byeok, la
misma que usó para conseguir el chocolate. Sin embargo, esta vez Sae-byeok no
se derrumbó fácilmente.
Al
mirar a Woo-ju, que permanecía inmóvil con la boca cerrada negándose a
cepillarse, el entrecejo de Sae-byeok se contrajo levemente. Por otro lado,
Woo-ju seguía con la cabeza girada y los labios apretados. Aun así, pareció
notar que la expresión de Sae-byeok no era la habitual, pues movía sus pupilas
de un lado a otro discretamente.
“Woo-ju,
mira a papá. ¿Puedo oír desde aquí cómo los bichitos están construyendo sus
casas dentro de tu boca?”
“Los
bichitos también… son amigos de Woo-ju.”
“…¿Me
estás diciendo que ahora te gustan más los bichitos que este papá?”
“Dicen
que tienen hambre… tienen que comer junto con Woo-ju….”
Sae-byeok
se quedó sin palabras por un momento y apretó los dientes. Era mucho más penoso
vencer la lógica de este pequeño ser vivo que escapar de un planeta atravesando
innumerables galaxias.
Sae-byeok
tragó una risa seca y dio un paso más. Cuando la sombra de Sae-byeok cubrió a
Woo-ju, este se sobresaltó y agarró con fuerza la ropa de Sae-byeok.
“Bebé,
¿tanto odias que papá te cepille los dientes?”
“No
es que lo odie….”
“¿Entonces
por qué?”
“Es
que… da cosquillas. Se siente raro.”
Woo-ju
no podía evitarlo. Cada vez que el toque de Sae-byeok llegaba a su boca, su
cuerpo se encogía por sí solo. Papá lo hacía sin dolor, con el toque más
cariñoso del mundo, pero el lugar por donde pasaban las cerdas rozando la carne
tierna del interior de sus mejillas ardía de forma abrasadora.
No
era dolor. Al contrario. Cada vez que papá observaba atentamente el interior de
su boca moviendo el cepillo, un extraño escalofrío recorría su columna
vertebral. La sensación de la base de la lengua presionada y el paladar rozado
le hacían sentir un pinchazo abajo, recordándole algo. Woo-ju sentía que su
corazón se apretaba ante esa sensación desconocida y abrumadora.
Sae-byeok
limpió la comisura de la boca de Woo-ju en silencio durante un rato y luego rió
bajito.
“Eso
es porque mi bebé es demasiado sensible.”
“No
es eso…. Es porque papá cepilla los dientes de forma rara.”
“Entonces
este papá que cepilló los dientes de forma rara se equivocó. ¿Me darías otra
oportunidad?”
Cuando
Sae-byeok lo miró con ojos lastimeros, Woo-ju finalmente se rindió por
completo. Tanto antes como ahora, Woo-ju era irremediablemente débil ante esa
expresión de Sae-byeok. Woo-ju giró la cabeza como si se hubiera dado por
vencido y abrió la boca.
“Si
me cepillo hoy… ¿no puedo no hacerlo mañana?”
“No
se puede. Los dientes humanos son tan débiles que, si descuidas el cuidado
aunque sea un poco, se pudren enseguida. Si las bacterias crecen en los dientes
de Woo-ju y se hacen agujeros, ¿tendrías que ir al dentista aterrador? ¿Podrías
aguantarlo bien?”
“ugh…
¿entonces no puedes ponerme dientes de hierro en su lugar?”
“…Eso
sería un robot. A papá le gustan mucho los dientes blancos y bonitos de
Woo-ju.”
Las
comisuras de Sae-byeok se elevaron solas. Ahora incluso estas discusiones
infantiles eran parte de un día pacífico. Los dientes de Woo-ju eran los
mejores del mundo. Cuando recorría con la punta de la lengua esa pared sólida
al besarlo, no podía evitar sentirse eufórico. Las encías blandas y los dientes
duros eran realmente un manjar especial. Sae-byeok sonrió para sus adentros
pensando en el interior de la boca de Woo-ju.
“Está
bien, si te cepillas bien, te daré un premio.”
“¿Un
premio?”
“Sí.
Si te esfuerzas… dejaré que bebas un vaso de esa leche de chocolate que tanto
te gusta para el desayuno de mañana.”
A
Woo-ju le gustaba la leche de chocolate negra. Sin embargo, Sae-byeok, tras
enterarse de la gravedad de los colorantes y el exceso de azúcar, la había
reemplazado por leche blanca pura, como cualquier otro padre. Ante la propuesta
radical de Sae-byeok, los ojos de Woo-ju brillaron.
“¿De
verdad? ¿En serio?”
“Pero
el premio es solo para el bebé que se esfuerce en el cepillado.”
Siguió
un breve silencio. Woo-ju sopesó en su mente el valor de dejarse cepillar por
las manos de Sae-byeok frente a la leche de chocolate de mañana. Al final, la
ganadora fue la dulce leche.
“A—”
Hoy
también Woo-ju cayó irremediablemente en la trampa de Sae-byeok. Sae-byeok,
como si hubiera estado esperando, tomó el cepillo y lo introdujo sin vacilar
entre los labios rosados de Woo-ju.
“Buen
chico, Woo-ju.”
Cuando
Woo-ju cerró los ojos con fuerza por el miedo, el cepillo con pasta de fresa se
deslizó profundamente por las paredes internas húmedas de su boca. El
cepillado, que comenzó desde los dientes frontales de conejo, fue persistente,
casi sádico. Cada vez que las cerdas, que barrían obsesivamente de arriba
abajo, estimulaban la carne tierna de las encías, la sensación rítmica aturdía
los sentidos de Woo-ju.
“No
aprietes la boca demasiado. Podrías lastimar los dientes.”
La
gran mano de Sae-byeok sujetó con firmeza la mandíbula de Woo-ju para
inmovilizarlo. Acto seguido, el cepillo separó bruscamente el extremo de sus
labios y se adentró hacia las muelas interiores. Woo-ju echó la cabeza hacia
atrás por instinto. Cada vez que sentía la textura áspera de las cerdas en la
mucosa sensible de su boca, Woo-ju fruncía el ceño incapaz de soportar una
náusea terrible.
Al
ver que el estímulo desconocido invadía hasta el final de su garganta, unas
lágrimas fisiológicas brotaron. Woo-ju, intentando aguantar el desagrado, hizo
fuerza en las puntas de sus pies y apretó la camisa de Sae-byeok como si fuera
a rasgarla.
“Eso
es, así. Hasta el fondo, todo.”
La
espuma blanca se extendió burbujeante por toda la boca.
“No
debemos olvidar las muelas del juicio.”
NO HACER PDF
La
mirada intensa de Sae-byeok, que observaba fijamente el interior de su boca,
era tan ardiente que Woo-ju no se atrevía a abrir los ojos. Cada vez que el
cepillo tocaba, el leve temblor de las yemas de Sae-byeok parecía resonar a
través del hueso de la mandíbula hasta su cerebro. La espuma mezclada con
saliva caía como hilos entre sus labios abiertos, pero Sae-byeok movía el
cepillo con más prisa, como si saboreara esa entrada húmeda.
“¡ugh…
eung…!”
Woo-ju
soltó un gemido sordo ante la presión que aplastaba la base de su lengua.
Sae-byeok, en lugar de responder, giró el ángulo de su muñeca de forma extraña
para recorrer cada parte de la carne tierna del interior de las mejillas. Era
un movimiento brusco, como si ultrajara el interior sin piedad, a pesar de
fingir ser cuidadoso. Cada vez que el cepillo presionaba y pasaba por los
puntos sensibles del paladar, Woo-ju temblaba levemente de la cintura ante ese
estímulo inusual que ponía sus nervios de punta.
“Aquí
todavía no se ha limpiado. Papá tendrá que entrar más profundo.”
“ugh…
basta… haa, papá.”
“Solo
dos segundos… aguanta.”
La
voz baja y dulce de Sae-byeok se filtró profundamente entre la espuma acumulada
en la boca. Aunque simplemente se estaba cepillando los dientes, Woo-ju se vio
envuelto en la sensación de estar haciendo algo que no podía explicar con
palabras.
Presionar
la lengua, recorrer el paladar y estimular cada mucosa sensible creaba la
ilusión de que un ser inmenso e incontrolable estaba tomando posesión de su
interior. Era una sensación extraña que parecía haber experimentado hace mucho
tiempo, pero que el Woo-ju actual no podía manejar de ninguna manera.
“Un
segundo más….”
Intentó
escapar retorciéndose ante la náusea instintiva, pero su cuerpo atrapado entre
los muslos sólidos y los brazos de Sae-byeok no podía moverse. Lamentablemente,
la paciencia de Woo-ju había llegado a su límite.
“¡ugh…!
Basta, no quiero… ¡Ah!”
“Ya
terminó.”
Sae-byeok
sonrió suavemente con satisfacción y retiró el cepillo. En el lugar por donde
salió el cepillo, un largo hilo de saliva resbaló hasta el mentón de Woo-ju. El
sonido de respiraciones agitadas llenó la habitación. Sin saber por qué, Woo-ju
terminó empapado en sudor y con el cuerpo lacio.
“Buen
chico. Ahora sí está realmente limpio.”
Sae-byeok
acarició con su pulgar la comisura húmeda de la boca de Woo-ju, satisfecho.
Woo-ju, intentando calmar su corazón acelerado, se esforzó por pensar en la
leche de chocolate que bebería mañana por la mañana. Sin embargo, debido a esa
sensación familiar pero desconocida, Woo-ju no pudo conciliar el sueño mientras
se movía inquieto bajo las mantas.
*
* *
Lo
más importante para un protector es que el niño coma bien, defeque bien, duerma
bien y juegue bien. Entre todas estas tareas, para un protector que cría a un
niño en Corea del Sur, el desafío más crucial es 'comer bien'. Por naturaleza,
para los padres coreanos, el hecho de que un niño se salte siquiera una comida
les parte el alma, y es común ver a toda la familia movilizada intentando
desesperadamente meter una cucharada de arroz en la boca del pequeño.
Sae-byeok,
quien venía del espacio exterior, no era la excepción. Él ya era un protector
hecho y derecho de Corea del Sur, habiendo explorado incluso esas comunidades
de madres conocidas por ser extremadamente exigentes. Sin embargo, Sae-byeok se
enfrentaba a un obstáculo gigante. El desayuno se había convertido en almuerzo
y aún no había logrado que Woo-ju probara ni un solo grano de arroz.
Woo-ju
pertenecía, literalmente, al 1% superior de los 'niños que se niegan
terriblemente a comer'.
En
los días en que el cerebro de Woo-ju era una página en blanco y ni siquiera
podía sostener su propio cuerpo, Sae-byeok mezclaba una parte de sí mismo con
nutrientes refinados y le daba el biberón. En aquel entonces, Woo-ju se
acurrucaba en sus brazos y succionaba la tetina con ganas. Pero la situación
cambió en cuanto Woo-ju estuvo preparado para digerir sólidos.
Sae-byeok
sabía que insistir solo con alimentos líquidos podría dañar el sistema
digestivo, por lo que preparó la comida para bebés con minuciosidad. Conocía a
la perfección las reacciones alérgicas y hasta los gustos más sutiles de
Woo-ju. Mientras Woo-ju dormía, él aprovechaba cada momento para preparar
caldos, picar verduras y marinar carne, convencido de que, con tal esmero,
cualquiera caería rendido.
Sin
embargo, el problema no era la comida, sino la terquedad de Woo-ju.
“Woo-ju,
mira a papá. Solo un bocado.”
Sae-byeok
tomó una cucharada del risotto de crema con carne y champiñones que había
preparado con tanto esmero. Era un resultado perfecto, con carne de res coreana
de la más alta calidad y el profundo aroma de los champiñones. Estaba a un
nivel completamente diferente de aquel pésimo arroz con huevo y soja que
Sae-byeok le ofrecía en sus días de principiante en la cocina. Pero había algo
más. Si bien el Woo-ju del pasado, aun intentando alejar a Sae-byeok, no podía
ser tan cruel y al menos fingía comer una cucharada, el Woo-ju de ahora decía
‘papá, papá’ pero no abría la boca por nada del mundo.
“No
quiero. No comer.”
Woo-ju,
sentado en su trona, giró la cabeza bruscamente. La paciencia de Sae-byeok
flaqueó ligeramente.
“Tienes
que comer esto para estar sano. ¿Woo-ju no quiere estar enfermo, verdad? Papá
se esforzó mucho en hacerlo.”
Sae-byeok
intentó deslizar la cuchara entre los labios firmemente cerrados de Woo-ju.
Como no abría la boca de ninguna manera, pensaba meterle la cucharada a la
fuerza. Pero en ese instante, Woo-ju agitó su pequeña mano.
¡Clang!
La
cuchara salió volando hacia el suelo y la crema blanca del risotto salpicó de
forma lamentable la mejilla y la ropa de Woo-ju, además de la camisa de
Sae-byeok. Literalmente, la comida terminó entregada a la piel.
“…….”
Cada
vez que Sae-byeok escuchaba historias de padres lidiando con niños que no
comían, se reía para sus adentros. Pensaba que eso solo ocurría por falta de
esmero.
Por
eso, Sae-byeok dedicó un esfuerzo que rozaba la obsesión. Cambió la receta
decenas de veces para encontrar la textura ante la cual el sentido del gusto de
Woo-ju reaccionara con mayor sensibilidad. Se empeñó en usar únicamente
ingredientes orgánicos de la más alta calidad seleccionados por él mismo, y por
temor a que una textura rugosa raspara la tierna garganta de Woo-ju, pasó todos
los ingredientes por el tamiz una y otra vez hasta dejarlos suaves como la
seda.
Incluso
mandó a fabricar la vajilla calculando el ángulo más cómodo para la mano de
Woo-ju, y cada día la cocina se transformaba en un laboratorio para dar con el
aroma y el color que a él le gustaran. Había terminado la preparación de la
comida para bebés al nivel de un restaurante verdaderamente famoso.
Y
sin embargo, todo ese esmero estaba ahora siendo pisoteado cruelmente en el
suelo y sobre su ropa.
“…….”
En
lugar de enfadarse, Sae-byeok estiró la mano y limpió el risotto de la mejilla
de Woo-ju. Sintió en la yema de sus dedos esa sensación tibia y pegajosa. Era
una textura que le resultaba familiar.
“Woo-ju.”
Su
voz, baja y profunda, hizo vibrar el aire.
“Woo-ju
tiene que comer su mami. ¿Eh? Si no te comes ni un plato, vas a tener hambre.”
Sae-byeok,
como si no le importara en absoluto su camisa sucia, sujetó con suavidad la
barbilla de Woo-ju y fijó su cabeza. Las lágrimas de terquedad asomaron en los
ojos de Woo-ju. Parecía que el proceso de masticar y tragar, tan molesto, era
un martirio insoportable para él.
“No
quieroo… papá, no quieroo….”
La
mirada de Sae-byeok se volvió gélida. No podía obligarlo a comer si decía que
no quería de esa manera. Ya de por sí comía poco, y le empezó a doler la cabeza
ante la posibilidad de que esto le causara un trauma y dejara de comer por
completo.
“…Está
bien, papá perdió.”
Sae-byeok
rió con desgana y dejó la cuchara. Al ver que Sae-byeok ya no le acercaba la
cuchara por la fuerza, Woo-ju se tranquilizó. Como aún no podía bajar de la
trona, empezó a jugar con el risotto tocándolo y aplastándolo con las manos.
Entonces,
de repente, Woo-ju se llevó su propia palma sucia a la boca y empezó a
chuparla. Al ver aquello, Sae-byeok cambió de idea. Aunque no comiera con la
cuchara, los nutrientes estaban entrando en su boca, ¿no?
Ya
no importaban los modales refinados en la mesa ni el decoro como protector.
Mientras una sola gota más de los nutrientes que él había creado entrara en esa
pequeña boca, no importaba el método.
Sae-byeok
tomó una generosa porción del risotto restante sobre su propia palma ancha y
caliente. Si hubiera sido piel humana, la temperatura podría haberle causado
quemaduras leves, pero a Sae-byeok no le importó y la acercó ante los ojos de
Woo-ju.
Al
ver el risotto blanco extendido densamente sobre la palma, los ojos de Woo-ju
se abrieron de par en par. Woo-ju se sorprendió pensando que su papá estaba
jugando con la comida como él y soltó un pequeño grito: “¡Ah!”. Fue un choque
para él, ya que Sae-byeok solía detestar que se jugara con la comida.
“…Bien,
Woo-ju. Si no quieres la cuchara, comamos así.”
Sae-byeok
acercó el espeso risotto de su palma a su propia boca y sopló con esmero, ‘fuu,
fuu’. Aunque ya estaba a la temperatura perfecta para Woo-ju, eliminó el calor
varias veces por temor a que sus tiernos labios se asustaran. Luego, colocó su
dedo índice cubierto de risotto frente a los labios de Woo-ju.
“Vamos,
come lo que hay en el dedo de papá. Eres un buen chico, ¿verdad?”
Woo-ju
pareció dudar un momento, pero pronto mordió con cuidado la punta del dedo de
Sae-byeok.
“ugh….”
En
ese instante, Sae-byeok, como si hubiera estado esperando, introdujo su dedo
largo sin vacilar en el interior de la cavidad bucal de Woo-ju.
“¡Ugh,
ugh…!”
El
nudillo del dedo raspó de forma explícita el paladar de Woo-ju y presionó con
fuerza la base de la lengua. Ante la repentina invasión, las lágrimas
fisiológicas asomaron en los ojos de Woo-ju, pero Sae-byeok no se detuvo. Al
contrario, giró el dedo para esparcir el risotto por cada rincón, haciendo que
Woo-ju no tuviera más remedio que tragar.
“Buen
chico…. Tienes que chupar bien el dedo de papá para comerlo todo limpio,
¿verdad? Sin dejar ni una gota.”
Cada
vez que el dedo de Sae-byeok estimulaba lo más profundo de su boca, la nuez de
Woo-ju se movía con fuerza tragando el risotto. Woo-ju, a pesar de jadear, se
aferraba instintivamente embriagado por la textura del alimento que le
obligaban a ingerir.
Tchok,
chup— churu—
En
lugar del sonido de los cubiertos chocando sobre la mesa, solo el aliento
agitado de Woo-ju, que se dejaba llevar sin remedio por el toque de Sae-byeok,
llenaba el lugar. Woo-ju ahora sujetaba con fuerza la muñeca de Sae-byeok con
ambas manos, prendido de su dedo con esmero.
“Haa,
sí…. Así es como tienes que comer, llenando bien la boca.”
Sae-byeok
sintió con insistencia la presión del paladar y la lengua de Woo-ju apretando
su dedo, y entornó los ojos satisfecho. Cuando Sae-byeok movía el dedo como si
fuera a sacarlo, Woo-ju abría la boca sujetando la mano de Sae-byeok con más
ansia.
Tchok—
tchika.
El
risotto y la saliva que se escapaban por la comisura resbalaron por su
barbilla, pero Sae-byeok los recogió de nuevo con su dedo y los metió en la
boca de Woo-ju. El movimiento de Sae-byeok se volvió cada vez más decidido.
Formó una bola con el risotto restante en su palma y la empujó entre los labios
de Woo-ju.
“¡ugh,
ugh! ¡Euu…!”
El
dedo largo de Sae-byeok recorrió el interior de la boca de Woo-ju, que estaba
abierta como si se le fuera a desencajar la mandíbula. Sae-byeok introdujo dos
dedos profundamente para estimular la base de la lengua, provocando el reflejo
instintivo de tragar. Glup, glup— la garganta de Woo-ju tragaba la papilla
impulsada por el toque de Sae-byeok.
Finalmente,
el plato quedó vacío. En el momento en que hasta el último sorbo desapareció
por la garganta de Woo-ju, Sae-byeok removió el interior de su boca con sus
dedos húmedos para comprobar los restos.
Pup,
churu—
Un
hilo plateado se estiró largamente entre sus labios antes de cortarse. Woo-ju,
exhausto, jadeaba con los labios brillantes por la saliva. Había sido un método
de crianza atroz; al final, Woo-ju terminó el plato de risotto que Sae-byeok le
había preparado sin dejar nada.
La
comida terminó así, con la rendición total de Woo-ju. Sobre el plato vacío,
solo quedó el sonido de la respiración agitada de Woo-ju.
*
* *
El
mundo de Woo-ju era esta casa que Sae-byeok había construido, el refugio dentro
de los brazos de Sae-byeok.
Preocupado
por si Woo-ju se caía o si, por casualidad, se golpeaba la cabeza con la
esquina afilada de algún mueble, Sae-byeok mantenía todos sus sentidos alerta,
concentrados en cada paso del pequeño. Fue en ese breve instante en que
Sae-byeok desvió la mirada para recoger los juguetes esparcidos por el suelo de
la sala. La curiosidad de Woo-ju, quien recientemente le había tomado gusto a
deambular por la casa, se extendió hacia ese espacio no permitido, más allá de
la zona de seguridad autorizada por Sae-byeok.
A
lo lejos se veía la puerta principal. Y esa luz extraña que se filtraba a
través de las cortinas traslúcidas. Al igual que su mente en crecimiento, la
curiosidad de Woo-ju también creció de forma exuberante. Los humanos suelen ser
más valientes cuando son ignorantes, y en este momento, Woo-ju estaba más
temerario y audaz que nunca.
Woo-ju
rechazó el lugar donde aún permanecía el calor de Sae-byeok y, con pasos
tambaleantes, se dirigió hacia la entrada. ¿Qué habría allí fuera? Más allá de
este estrecho jardín, ¿qué tipo de mundo existiría en el origen de esa luz
deslumbrante?
Justo
cuando los dedos de Woo-ju estaban a punto de tocar el frío pomo de la puerta
principal.
¡Bang—!
Sae-byeok
estiró la mano por encima de la cabeza de Woo-ju y cerró la puerta con
violencia. El sonido pesado que resonó entre la pared y la puerta recorrió el
pequeño cuerpo de Woo-ju sin piedad. Woo-ju inhaló aire ante la gélida
sensación que sintió a su espalda y se quedó congelado en el sitio.
“Woo-ju.
¿A dónde pretendías ir?”
La
voz de Sae-byeok, siempre cariñosa, se había enfriado en un instante. Sae-byeok
agarró a Woo-ju por los hombros y lo hizo girar, pegándolo a su pecho como si
lo encerrara. Cuando Woo-ju lo miró con ojos aterrorizados, Sae-byeok sujetó su
mandíbula de forma autoritaria y señaló hacia la ventana.
“Allá
afuera es un lugar contaminado. Solo hay humanos malvados que te destruirán, te
lastimarán y, al final, te arrebatarán de los brazos de papá.”
Las
pupilas de Sae-byeok se sentían como una muralla más infranqueable que la
enorme puerta que Woo-ju tenía delante. Lo levantó en brazos de un tirón y lo
dejó caer en medio de la sala, casi como si lo lanzara, para que no se
atreviera a acercarse de nuevo a la entrada.
“¿Intentaste
cruzar este umbral sin el permiso de papá?”
Siempre
había sido un papá dulce que corría a abrazarlo reaccionando con sensibilidad
ante el menor de sus pasos. Pero ahora, el Sae-byeok que estaba frente a él era
frío y alto como un enorme precipicio.
“¡Uaaang!
¡Papá, papá...!”
Woo-ju
rompió a llorar desconsoladamente. Sus pequeños hombros se sacudían y las
lágrimas caían rodando por sus mejillas, pero Sae-byeok permanecía allí de pie,
sin moverse, limitándose a mirarlo desde arriba. Normalmente ya lo habría
tomado en brazos para consolarlo, pero este silencio se clavaba en Woo-ju de
forma más afilada que un látigo severo.
En
la mente de Woo-ju brotó un terror instintivo que creía haber borrado. Era la
sensación de ‘abandono’ grabada en su alma, aunque no tuviera recuerdos de
ello.
‘¿Será
que ahora le caigo mal a papá? ¿Porque no le hice caso, ahora quiere
abandonarme?’
Una
vez que brotó, el terror creció sin control. Ante el pensamiento de que podría
ser arrojado de nuevo a esa oscuridad fría, a un lugar donde nadie lo mirara,
Woo-ju agarró el bajo del pantalón de Sae-byeok con manos temblorosas.
“Papá,
huc, lo siento... Woo-ju se portó mal....”
Woo-ju
suplicó inclinándose como si fuera a tocar el suelo con la frente. Se quedó sin
aliento ante la idea de que papá pudiera desaparecer de su lado.
“Nunca
más, jamás saldré sin el permiso de papá.... No tocaré la puerta.... Por eso,
papá, no abandone a Woo-ju... huc, lo siento....”
La
voz desgarradora de Woo-ju resonó en la sala. Perder a Sae-byeok era para
Woo-ju lo mismo que el fin del mundo.
Solo
después de observar el llanto de Woo-ju durante un largo rato, surgió una
mínima vibración en las pupilas de Sae-byeok. Se agachó lentamente y abrazó con
fuerza al Woo-ju que temblaba sumido en la desesperación.
“…Está
bien, Woo-ju. No olvides esa promesa.”
El
regazo de Sae-byeok volvió a ser cálido, pero en ese calor se ocultaba un
extraño sentido de posesión, una determinación de no dejarlo ir jamás. Woo-ju,
ante el alivio de haber regresado a los brazos de su papá, hundió el rostro en
la camisa de Sae-byeok sollozando hasta empaparla.
“Papá
no abandona a Woo-ju. Quien abandonaba a papá siempre eras tú, Woo-ju.”
Sae-byeok
envolvió la nuca de Woo-ju con su mano grande y susurró en voz baja.
“Lo
aterrador no es esta puerta, sino lo que hay afuera. Afuera todo está
contaminado. Solo hay monstruos que te destruirán, te lastimarán y, al final,
te arrebatarán de papá.”
Utilizando
el miedo para estrechar de nuevo el mundo de Woo-ju bajo sus pies, una sonrisa
muy tenue y satisfecha se extendió por la comisura de los labios de Sae-byeok.
*
* *
Woo-ju
se sentó entre las firmes rodillas de Sae-byeok, mirando el libro de cuentos
como si estuviera hechizado. Las páginas, fabricadas de forma gruesa y roma
como si temiera que los dedos del niño se cortaran con el filo del papel,
pasaban suavemente bajo las yemas de Sae-byeok.
En
la habitación silenciosa, el sonido rítmico del papel al pasar y la voz baja de
Sae-byeok guiaban a Woo-ju hacia lo profundo de la historia.
‘…El
príncipe abandonó el castillo y huyó. Pero el bosque era demasiado oscuro y
estaba lleno de fieras hambrientas que acechaban al príncipe.’
La
voz grave de Sae-byeok acariciaba el oído de Woo-ju. Cada vez que la punta de
sus dedos rozaba su nuca, el cuerpo de Woo-ju se encogía ligeramente. Al
confirmar que el miedo se agitaba en las pupilas de Woo-ju, él volvió a hablar.
‘En
ese momento, irrumpieron los caballeros del palacio. No venían a salvar al
príncipe. Querían venderlo al lejano país de la nieve para convertirse ellos
mismos en reyes. Los caballeros desenvainaron sus espadas afiladas y apuntaron
a los delgados tobillos del príncipe. Querían cortar sus tendones para que
nunca más pudiera huir.’
“¡Hic,
qué miedo…! Papá, tengo miedo.”
Woo-ju
se hundió en el regazo de Sae-byeok, aferrándose con fuerza al borde de su
camisa. Los hombros de Woo-ju, quien hace apenas un momento gritaba con orgullo
que caminaría solo, temblaban levemente. Sae-byeok, satisfecho, acarició la
espalda de Woo-ju con lentitud mientras continuaba el relato.
‘Entonces,
apareció un monstruo del bosque, enorme y aterrador, que despedazó a todos los
caballeros. El monstruo tomó en brazos al aterrorizado príncipe y lo llevó a lo
profundo de una cueva. Y le susurró: “Si me dejas, los humanos allá afuera
intentarán atraparte de nuevo. Así que vive para siempre en mi cueva,
recibiendo solo mis cuidados”.’
Sae-byeok
cerró el libro y levantó suavemente la barbilla de Woo-ju para que sus miradas
se cruzaran. Si aquel monstruo hubiera mirado al príncipe, ¿lo habría hecho con
unos ojos como estos?
‘El
príncipe comprendió entonces que fuera del castillo era demasiado peligroso y
que él era un ser que no podía vivir solo. Por eso, el príncipe decidió comer
solo lo que el monstruo le daba, compartir su calor corporal y respirar para
siempre solo dentro de sus brazos. Ahora, la cueva oscura se convirtió en el
castillo más seguro del mundo que protegía al príncipe. Todos se olvidaron de
él, pero en los brazos del monstruo, se convirtió en el niño más feliz del
mundo.’
“…¿El
monstruo no se come al príncipe?”
“No,
el monstruo amaba demasiado al príncipe. Como temía que el pobre príncipe,
incapaz de vivir solo, saliera del castillo y se lastimara, su forma de amar
era mantenerlo a sus pies y cuidarlo de por vida.”
Sae-byeok
le acercó leche a los labios de Woo-ju, quien sollozaba asustado por la
historia de terror. Woo-ju bebió con ansia la leche tibia que siempre tomaba
antes de dormir.
“Si
nuestro Woo-ju camina solo, esos caballeros malos podrían atraparlo. El regazo
de papá es lo más seguro, ¿entendido?”
Woo-ju
asintió aturdido ante la mirada con la que su papá lo observaba. Sae-byeok
mostró una sonrisa satisfecha ante las pupilas inocentes del niño.
“Sí.
Nuestro Woo-ju también debe quedarse solo al lado de papá, como el príncipe.
Solo así serás un buen chico.”
Sae-byeok
apartó con lentitud el cabello de Woo-ju, que se había hundido en su pecho, y
le introdujo un poco más la taza con pajita.
Woo-ju
sujetó la taza con firmeza con sus dos manos pequeñas, envolviendo
instintivamente la pajita de goma entre sus labios. Tchok, tchok— en la
habitación silenciosa resonaba el sonido húmedo de Woo-ju succionando la leche.
Cada
vez que la leche espesa y tibia bajaba por su garganta, la blanca nuez de
Woo-ju subía y bajaba delicadamente. Sus labios, enrojecidos por succionar la
pajita, se movían con espasmos, y sus párpados, fruncidos levemente por la
concentración, ya caían pesados por el sueño.
Sae-byeok
entornó los ojos como si no quisiera perderse ni un detalle de esa imagen
provocativa. La leche, llena de proteínas y nutrientes que Sae-byeok había
combinado de forma especial, llenó el interior de Woo-ju hasta inflar su bajo
vientre. Su estómago se calentó con ese calor acogedor.
“Buen
chico, Woo-ju. Comes muy bien.”
NO HACER PDF
Los
dedos de Sae-byeok recorrieron la mejilla de Woo-ju, quien estaba absorto
tragando la leche. Al observar cómo sus mejillas se hundían y volvían a
llenarse al succionar, Sae-byeok sintió una euforia atroz ante el hecho de que
todas las necesidades vitales de Woo-ju se resolvían únicamente bajo sus manos.
Finalmente,
cuando la taza quedó vacía, Woo-ju se la entregó a Sae-byeok. Ebrio de una
agradable saciedad con el vientre bien lleno, Woo-ju cerró los ojos hundiéndose
en el pecho de Sae-byeok.
Sae-byeok
retiró la taza vacía y, sujetando con firmeza la cintura de Woo-ju, que estaba
lacio por el sueño, lo acomodó en el interior de la cama.
“Duerme
bien, Woo-ju. Que tengas lindos sueños.”
Woo-ju
se derritió ante el calor de su papá y la temperatura de la leche, cayendo
instantáneamente en un sueño profundo. Pero esa paz no duraría mucho. Para
cuando el interior de Woo-ju se enfriara, la necesidad de orinar se convertiría
en una cuchilla afilada que desgarraría su sueño.
Sae-byeok,
con los ojos abiertos en la oscuridad, acarició con una ternura espeluznante
los delgados tobillos de Woo-ju, quien dormitaba en sus brazos.
En
la habitación sumida en sombras, el sueño pacífico de Woo-ju se había
transformado en una pesadilla atroz.
En
el sueño, Woo-ju corría desesperadamente. Pero con cada paso que daba, escuchaba
detrás un frío sonido metálico. Caballeros con armadura arrastraban enormes
espadas por el suelo, persiguiéndolo de cerca.
‘Hay
que cortarle los tobillos para que no pueda huir nunca más.’
Las
voces gélidas de los caballeros golpeaban sus oídos, y el filo de una espada
rozó la parte posterior de sus delgados tobillos. Ante el escalofriante
contacto del metal, Woo-ju despertó soltando un jadeo.
“…Haa,
haa.”
El
sudor frío resbalaba por su columna. Despertó del sueño, pero la sensación de
la realidad era aún más terrible. La leche tibia que tomó antes de dormir se
había enfriado y ahora presionaba el bajo vientre de Woo-ju como si fuera a
explotar. Cada vez que su abdomen tensado palpitaba, una punzante necesidad de
orinar lo atravesaba.
“ugh,
papá….”
Woo-ju
tanteó el lugar a su lado con manos temblorosas. Tocó el hombro firme de
Sae-byeok, pero él, a diferencia de lo habitual, no se movía, como si estuviera
sumido en un sueño profundo. Woo-ju quería salir corriendo de la cama hacia el
baño de inmediato. Sin embargo, las sombras negras proyectadas bajo las
cortinas parecían las espadas de los caballeros del cuento, y no podía ni mover
los pies.
Sentía
que, en cuanto pusiera un pie fuera de la cama, una mano invisible lo atraparía
por el tobillo y lo arrastraría hacia la oscuridad.
“Papá,
papá…. Woo-ju, pis…. Tengo ganas de hacer pis….”
Woo-ju
sacudió el brazo de Sae-byeok a punto de llorar. Pero Sae-byeok solo emitía una
respiración rítmica, sin responder. ¿Se habría dormido profundamente por ser
tarde, o la oscuridad habría devorado incluso la voz de Woo-ju?
El
dolor que oprimía su bajo vientre superaba ya el nivel de lo soportable. Woo-ju
cruzó las piernas y retorció la cintura gimiendo. El final de su vejiga
punzaba, y para evitar que las gotas se escaparan, se mordió el labio inferior
hasta que casi sangró.
“Hwaaaang,
papá…. Por favor, Woo-ju tiene miedo….”
A
pesar del lastimero llamado de Woo-ju, Sae-byeok no despertaba. En realidad,
bajo sus párpados cerrados, Sae-byeok disfrutaba sin perderse ni un solo gemido
de Woo-ju, quien se derrumbaba ante el miedo y el límite fisiológico.
El
aire de la habitación estaba congelado y en silencio, pero en el interior de
Woo-ju rugía una tormenta caliente. El bajo vientre, hinchado a más no poder,
se transformó ahora en un dolor agudo que laceraba todo su cuerpo.
“¡Ah,
ugh…! ¡Papá, papá…!”
Woo-ju,
sin poder aguantar más, metió sus manos temblorosas bajo su pijama blanco. Como
no le habían enseñado a usar pantalones, bajo su pijama de seda con forma de
vestido holgado, su pene estaba completamente hinchado y a reventar.
Intentó
apretarlo con sus manos pequeñas para frenar la necesidad abrasadora. En la
mente de Woo-ju sonaba una alarma estrepitosa. El baño. Tengo que ir al baño.
“¿Cómo,
cómo puedo ir…?”
Su
mirada perdida vagaba por el aire. Aunque conocía perfectamente esa función
fisiológica, el terror de no encontrar la ruta para resolverla consumió a
Woo-ju. Intentó tapar como pudo el orificio que estaba a punto de estallar,
pero su cuerpo, que ya había superado el límite, ignoraba las órdenes de su
dueño desde hacía rato.
“¡Haa,
no, no…!”
En
ese instante, el dique contenido se rompió de golpe.
Churururu—
El
líquido caliente brotó como una fuente entre los dedos de Woo-ju. Por más que
intentó frenarlo con fuerza, el potente chorro empapó sus palmas sin piedad y
resbaló entre sus muslos. Las sábanas de la cama, antes tensas, cambiaron de
color instantáneamente adquiriendo un tono oscuro, mientras un calor desagradable
invadía la parte inferior del cuerpo de Woo-ju.
“¡Ah,
aaaa…! ¡ahhhhhh!”
Woo-ju
gimió retorciéndose de humillación. Quería parar, pero una vez abierta la vía,
su vejiga no mostraba signos de detenerse hasta vaciarse. Shuaaaa— en la
habitación silenciosa, el sonido de la orina empapando la sábana resonaba con
una fuerza inusitada.
El
calor tibio envolvió sus caderas y glúteos de forma pegajosa. El miedo de hace
un momento a que los caballeros le cortaran los tobillos desapareció por
completo. En su lugar, una humillación mucho más atroz pisoteó la mente de
Woo-ju. El hecho de que él, un hombre de más de treinta años, estuviera mojando
la cama como un bebé al lado de su papá, lo empujó a un abismo de
desesperación.
“¡Hic,
ugh! ¡Papá, papá…!”
Woo-ju
se cubrió la cara con las manos empapadas y sollozó. El calor que brotaba entre
sus piernas se fue enfriando, dejando en su lugar solo una humedad
escalofriante y un olor penetrante.
Mientras
Woo-ju se encogía gimiendo como un animal, la cama a su lado se hundió
lentamente. Sae-byeok incorporó su torso con lentitud, como si hubiera estado
esperando el momento.
“…¿Woo-ju?
¿Qué pasa?”
La
mirada de Sae-byeok, quien preguntaba con voz baja fingiendo estar medio
dormido, ya recorría en la oscuridad la parte inferior del pijama mojado de
Woo-ju y la mancha de la sábana que se extendía como un charco.
“Pa,
papá…. Woo-ju, Woo-ju… ¡ugh!”
Woo-ju,
incapaz de articular palabra, se hundió en los brazos de Sae-byeok. Sae-byeok
sintió cómo los muslos mojados de Woo-ju empapaban su propio pijama, pero, con
la expresión más benevolente del mundo, acarició la espalda de Woo-ju. En la
comisura de sus labios flotaba un sentimiento de victoria atroz y amargo que
Woo-ju no podía ver.
Sae-byeok
alzó con firmeza a Woo-ju, cuyos hombros se sacudían por el llanto. El pantalón
mojado del pijama rozó el cuerpo de Sae-byeok transmitiéndole ese calor húmedo,
pero él, como si no le importara, envolvió la nuca de Woo-ju y susurró con
dulzura.
“Está
bien, Woo-ju. Está bien. Papá está aquí.”
Sae-byeok,
con Woo-ju en brazos, dejó atrás la cama mojada y se dirigió a la habitación de
invitados. Mientras cruzaban el pasillo oscuro, Woo-ju hundió la cara en el
hombro de Sae-byeok soltando gemidos llenos de vergüenza. Se abrió la puerta de
la nueva habitación y Sae-byeok acostó a Woo-ju con cuidado sobre una cama
nueva, limpia y seca.
“Papá
lo limpiará todo. Nuestro Woo-ju se asustó mucho, ¿verdad?”
El
toque de Sae-byeok retiró de un tirón el pijama mojado de Woo-ju. Woo-ju
intentó resistirse encogiendo las piernas por instinto, pero ante la fuerza
pesada de Sae-byeok, sus piernas se abrieron sin remedio. Al caer el pijama
pesado y empapado de orina, el olor dulce y penetrante de la micción se
extendió por el aire.
En
los blancos muslos de Woo-ju y entre su entrepierna aún brillaban los rastros
calientes que no se habían secado. Sae-byeok observó la escena fijamente.
Woo-ju se cubrió los ojos negando con la cabeza y gimiendo.
“No,
no…. No mire, papá…. Es sucio….”
“¿Sucio?
Si lo hiciste tú, Woo-ju. Para papá no es nada sucio. No hay nada que salga del
cuerpo de Woo-ju que sea sucio.”
Sus
pupilas brillaban con un sentido de posesión atroz, como cuando el monstruo del
cuento deseaba al príncipe.
“Ya
ves. Sin papá, nuestro Woo-ju se vuelve un desastre así. ¿Verdad?”
Sae-byeok,
tras limpiar la entrepierna de Woo-ju, trajo el pañal grueso que ya tenía
preparado. Ahora Woo-ju no tenía elección. Con lo ocurrido, su autoestima había
sido pisoteada hasta el suelo y ya no tenía excusa para ser terco y negarse al
pañal.
El
pañal blanco y grueso se desplegó con un sonido seco bajo las manos grandes de
Sae-byeok. Solo ver ese bulto hizo que el corazón de Woo-ju cayera hasta sus
tobillos.
“Pa,
papá…. No…. Eso no quiero….”
Woo-ju
intentó protestar de forma lastimera retirando sus piernas temblorosas. Pero la
mirada de Sae-byeok era estricta y, a la vez, terriblemente dulce. Sujetó los
delgados tobillos de Woo-ju y lo arrastró de nuevo hacia él.
“Woo-ju,
¿viste lo de antes? Te pusiste terco queriendo dormir solo, y al final, por el
miedo, dibujaste este mapa tan grande al lado de papá.”
Sae-byeok
tocó ligeramente con su dedo el bajo vientre de Woo-ju, que volvía a estar
plano tras orinar, y rió en voz baja.
“No
pasa nada por cometer un error mientras duermes. Papá lo entiende todo. Pero no
soporto ver a nuestro Woo-ju teniendo pesadillas, mojado sin poder dormir y
llorando a gritos, porque a papá le duele el corazón. ¿No crees?”
Por
fuera parecía una excusa muy considerada. Sin embargo, en realidad era la
sentencia que cortaba el último brote de autonomía de Woo-ju.
“Vamos,
tienes que abrir las piernas.”
Sae-byeok
acomodó el pañal bajo la pelvis de Woo-ju, quien ya había perdido la voluntad
de resistirse. El forro tenso del pañal rozó la piel sensible de Woo-ju.
Sae-byeok tiró con fuerza del panel grueso entre la entrepierna de Woo-ju y
estiró las cintas laterales con firmeza para ajustarlas a su cintura.
Tchick—
tchick.
Cada
vez que escuchaba el sonido de las cintas pegándose, Woo-ju sentía una
humillación indescriptible. Aunque papá dijera que ‘estaba bien’, él no sentía
que lo estuviera. El pañal estaba fabricado especialmente para la complexión de
un hombre adulto como Woo-ju, por lo que, al ponérselo, sintió una pesada
sensación de restricción en su parte inferior.
“Papá
te da mucha leche para que Woo-ju crezca sano, pero ¿qué haremos si vuelves a
tener un accidente por la noche? Así que, por ahora, quédate así como papá te
indica. ¿Eh?”
Sae-byeok
dio unos golpecitos suaves sobre el bulto del pañal en la parte delantera de
Woo-ju. Woo-ju, con el rostro rojo de vergüenza, soportó la sensación del
cuerpo extraño que se ajustaba dentro del pañal.
*
* *
Sae-byeok
terminó encerrando de nuevo en aquel bulto blanco a Woo-ju, quien se había
resistido con terquedad al pañal. Como habitualmente Woo-ju solo vestía una
camiseta holgada que apenas cubría el borde de sus glúteos, en cuanto le puso
el pañal, el volumen de su parte inferior resaltó de manera obscena.
Desde
que le quitaron el pañal, Woo-ju solía buscar el orinal de patito amarillo que
había en cada habitación cada vez que sentía ganas de orinar. En esos momentos,
Sae-byeok aparecía de la nada para limpiarlo con esmero, pero ahora la
situación era distinta. Este pañal que Sae-byeok le había puesto no se
desprendía por más que Woo-ju lo intentara.
“Eee,
no se puede…. El adhesivo no sale….”
Woo-ju,
de pie frente al orinal de patito en medio de la sala, manoseaba
desesperadamente las cintas del pañal. Sae-byeok las despegaba con un ligero
‘puk’ de un solo tirón, pero aunque Woo-ju hacía fuerza hasta que sus dedos se
ponían rojos, las cintas no cedían. No sabía si estaban fabricadas de forma
especial o si Sae-byeok había tomado alguna medida; Woo-ju no podía ni
imaginarlo.
El
dolor punzante en su bajo vientre llegó al límite. Woo-ju pataleaba frente al
orinal, bloqueado por la prueba que representaba el pañal.
Churururu—
Finalmente,
la orina que no pudo contener comenzó a empapar el forro del pañal con calor.
La almohadilla, antes tensa, se hinchó pesadamente al absorber el líquido.
Woo-ju, con la barbilla arrugada como una nuez y una expresión de estar a punto
de romper a llorar en cualquier momento, se miró la entrepierna.
“Woo-ju
ya es grande…. Eee, qué incómodo….”
La
sensación húmeda y pesada oprimía el espacio entre sus muslos. El deseo de
autonomía, de intentar resolverlo por sí mismo, quedó triturado bajo el peso
del pañal inflado. Al final, Woo-ju se acercó con paso torpe hacia Sae-byeok,
que estaba en el estudio.
NO HACER PDF
Sae-byeok
levantó la vista hacia Woo-ju, quien se apoyaba en el marco de la puerta
moviendo los dedos de los pies con timidez.
“Nuestro
Woo-ju, ¿tienes algo que decirle a papá?”
Sae-byeok
presionó el pañal con la palma de la mano como calculando su peso y luego
mostró la sonrisa más amable del mundo.
“¡Vaya!
¿Nuestro Woo-ju hizo mucho pis? Muy bien hecho.”
Sae-byeok
acarició con ternura la cabeza de Woo-ju, como si lo felicitara por una gran
hazaña. Woo-ju, que tenía el rostro rojo de vergüenza, sintió un extraño alivio
ante el elogio de Sae-byeok.
Sae-byeok
sacó de la alacena un caramelo cuidadosamente envuelto, lo peló y lo puso en la
palma de la mano de Woo-ju.
“Es
un premio por haber hecho un pis tan bonito en el pañal, haciendo caso a papá.
Cómelo con gusto, papá te lo cambiará por uno nuevo enseguida.”
Al
sentir el azúcar dulce acariciando la punta de su lengua, Woo-ju olvidó su
disgusto de hace un momento y rodó el caramelo en su boca. Una recompensa dulce
y los cuidados extremos de Sae-byeok cada vez que mojaba el pañal. De ese modo,
Woo-ju se adentraba un poco más en el pantano de ‘comodidad’ diseñado por Sae-byeok.
Tchick,
tchic—
Las
cintas que estaban firmemente fijadas se desprendieron con facilidad bajo las
manos de Sae-byeok. Aquello que no se movía ni un milímetro por más que Woo-ju
forcejeara, se soltó suavemente en un instante bajo las manos de Sae-byeok.
En
lugar de toallitas húmedas, Sae-byeok trajo una toalla suave empapada en agua
tibia y comenzó a limpiar la piel sensible de Woo-ju. Cada vez que la toalla
llegaba a lo profundo de su entrepierna, los dedos de los pies de Woo-ju se
encogían. El tacto de Sae-byeok al limpiar la piel húmeda era excesivamente
lento y meticuloso, provocando una sensación extraña cada vez que pasaba por la
cara interna de los muslos. Woo-ju temblaba ligeramente.
Tras
retirar el pañal mojado, Sae-byeok sacó un frasco de vidrio grande. El aceite
transparente que se mecía en el interior brillaba bajo la luz del sol.
“Como
nuestro Woo-ju se esforzó usando el pañal, papá te dará un masaje agradable.”
Sae-byeok
vertió una generosa cantidad de aceite frío en sus palmas y las frotó para
calentarlo. Luego, comenzando por la nuca blanca de Woo-ju, recorrió la
delicada línea de las clavículas y bajó por sus brazos, recorriendo lentamente
el interior de las axilas. Al contacto del aceite resbaladizo con su piel
sensible, Woo-ju se estremeció con un escalofrío placentero.
“Ah,
papá…. Da cosquillas….”
“Shh,
tienes que quedarte quieto.”
El
toque de Sae-byeok se volvió gradualmente más audaz. Sus palmas, brillantes por
el aceite, se deslizaron bajo la delgada camiseta de Woo-ju, frotando con los
pulgares sus pezones enrojecidos. Cada vez que los pezones erectos eran
estimulados bajo sus palmas, el cuerpo de Woo-ju temblaba.
“ahh,
¡papá…! ugh.”
Woo-ju
se retorcía por las cosquillas, pero Sae-byeok acariciaba suavemente su pecho
mientras bajaba la mano poco a poco.
Sus
palmas empapadas en aceite se deslizaban sobre la delgada piel del abdomen de
Woo-ju, acariciando meticulosamente cada costilla. Con cada sonido de fricción
pegajosa, la respiración de Woo-ju se agitaba. Sae-byeok detuvo su mano entre
la entrepierna de Woo-ju y, de repente, volcó el frasco de aceite por completo
sobre su zona íntima.
Chururuk—
El
líquido transparente cayó como una cascada sobre el pene sonrojado de Woo-ju,
cubriendo su piel ya de por sí delicada con una película aceitosa y brillante.
Sae-byeok, saboreando esa sensación resbaladiza, presionó el muslo de Woo-ju
con una mano para inmovilizarlo, mientras con la otra sujetaba con firmeza su
pene desde la raíz.
Al
envolver con toda la palma el pilar que ardía de calor y presionar hacia abajo,
el aceite se filtraba de forma viscosa entre sus dedos. Sin soltarlo, Sae-byeok
encajó los pequeños y blandos testículos de Woo-ju entre sus dedos índice y
medio. Al rodarlos y presionarlos lentamente con la punta de los dedos mientras
intentaban escapar dentro de su fina bolsa, Woo-ju no pudo evitar soltar un
quejido.
“¡Ah,
ugh! Papá, ahí es… ¡ah…!”
Woo-ju
encogió los dedos de los pies ante el estímulo desconocido que recibía en su
pene y apretó la manta con la punta de sus dedos. Por instinto, intentó cerrar
los muslos para ocultarse ante la presión asfixiante en su bajo vientre, pero
Sae-byeok, como si eso le estorbara, sujetó el interior de sus rodillas con
manos pesadas y las abrió de par en par.
“Papá
tiene que verlo todo para poder acariciarte bien. Woo-ju, tienes que abrir más
las piernas, ¿verdad?”
Sae-byeok
frotó insistentemente con su pulgar, trazando círculos, el extremo del glande
expuesto e indefenso, justo alrededor del orificio que estaba más sensible y
húmedo. La sensación del roce resbaladizo por el aceite era placentera.
“¡ahhhh…!
Es extraño, papá, ¡la sensación es extrañaaa…!”
Woo-ju
negaba con la cabeza sollozando, sintiendo que su visión parpadeaba en blanco.
Era como si una corriente caliente nunca antes sentida recorriera su columna
hasta el final de su cerebro. Ante el placer indescriptible que laceraba su
cuerpo, Woo-ju soltaba gemidos mezclados con gritos, temblando hasta que la
manta quedó empapada de sudor y aceite.
Al
ver que el pene de Woo-ju alcanzaba el umbral de la eyaculación y temblaba,
Sae-byeok presionó la punta del glande con su dedo y lo recorrió hacia arriba
de forma prolongada. Woo-ju inhaló ante ese estímulo, sumergiéndose en un
pantano de placer tan intenso que sus pupilas se perdieron hacia arriba. En
medio de un éxtasis en el que todo el mundo parecía derretirse, Woo-ju olvidó
incluso el hecho de que su cuerpo estaba siendo domesticado perfectamente por
cada dedo de su papá, y simplemente se aferró al estímulo que él le brindaba.
“¿Por
qué el pene de Woo-ju está tan enfadado? ¿Tanto te gusta la mano de papá?”
“¡Haa,
ahh! Papá, Woo-ju, Woo-ju está extraño….”
“Extraño,
para nada. Esto es muy natural. Si papá mima a Woo-ju, el cuerpo de Woo-ju
también quiere así a papá.”
Las
palabras de Sae-byeok decían que este sentimiento confuso era algo normal. Que
el cuerpo se calentara así porque le gustaba su papá no era algo extraño.
Woo-ju, aunque jadeaba por el deseo insatisfecho, aceptó dócilmente las
palabras de Sae-byeok.
Sin
embargo, justo antes de que Woo-ju llegara al clímax, Sae-byeok retiró la mano
sin ningún remordimiento.
“Bien,
se acabó el masaje. Ahora toca ponerse el pañal, ¿verdad?”
“…¿Ah,
papá?”
Woo-ju
miró a Sae-byeok aturdido, jadeando por el calor no resuelto. Sae-byeok, sin
inmutarse, presionó hacia abajo el pene de Woo-ju, que estaba erecto y rígido,
y lo cubrió con un pañal nuevo, frío y grueso.
Tchick—
tchic.
La
almohadilla tensa y gruesa oprimió a la fuerza el pene erecto y lo fijó con
firmeza a su cintura. Al quedar atrapado el calor que parecía a punto de
estallar por la presión del pañal, Woo-ju tembló ante la energía contenida.
“ahh,
papá…. Esto aprieta mucho….”
“Se
pasará enseguida. Nuestro Woo-ju se puso el pañal muy bonito.”
Sae-byeok,
al ver cómo la parte delantera del pañal sobresalía debido a la erección de
Woo-ju, dio unos golpecitos satisfecho sobre ella. Aunque la pared interna del
pañal rígido aplastaba sin piedad su pene extremadamente sensible, el tacto de
Sae-byeok era más que cariñoso.
Woo-ju,
con su deseo insatisfecho encerrado en el pañal, no tuvo más remedio que
hundirse en el amplio pecho de Sae-byeok, soportando el dolor de la opresión y
el calor. Si papá no lo acariciaba, ni siquiera sabía cómo liberar ese calor.
Woo-ju
rodó el caramelo que quedaba en su boca mientras escuchaba los latidos del
corazón de Sae-byeok. Sin embargo, aquel sabor dulce que estimulaba la punta de
su lengua hace un momento había desaparecido. En su lugar, quizá debido al
calor no liberado, el caramelo que rodaba por su boca ahora se sentía
terriblemente amargo.
4. La primera experiencia del adorable hijo
Bajo
la luz del sol de la tarde que se filtraba por la ventana, Woo-ju dormía una
siesta pacífica apoyando la cabeza en el regazo de Sae-byeok. Sae-byeok,
siguiendo el ritmo de la respiración acompasada de Woo-ju, le acariciaba el
cabello con lentitud, protegiéndolo como el tutor más cariñoso del mundo. Por
fuera, parecía un hogar cálido sin nada que reprochar, pero la mente de
Sae-byeok, mientras observaba a Woo-ju, estaba ocupada por pensamientos de una
naturaleza completamente distinta.
Su
mirada no se detenía en el rostro de Woo-ju. Bajo la delgada manta de verano,
el espacio entre las piernas de Woo-ju, que debería haber estado plano, se
elevaba de forma extraña creando una pequeña cordillera.
“…….”
Parecía
que la parte inferior de Woo-ju se había erigido inconscientemente. Aunque los
recuerdos de su cerebro habían sido borrados sin piedad hasta quedar en blanco,
los sentidos del cuerpo, domesticados día tras día por su tacto, no habían
podido ser eliminados.
El
instinto físico de un hombre adulto era cruelmente fiel. El orificio, que no
había recibido cuidados en un tiempo, estaba hambriento, y la lujuria reprimida
estaba superando el punto crítico, estallando en una sed que ni el propio dueño
conocía.
“Haah….”
Sae-byeok
no estaba en una situación muy diferente. Había estado tan ocupado borrando los
recuerdos de Woo-ju y entregándose a la crianza como ‘papá’ que no había tenido
respiro. Cada día extraía mecánicamente el semen para alimentar a Woo-ju, pero
no había tenido oportunidad de consolar su propia parte inferior. Sin embargo,
ahora que la situación se había estabilizado hasta cierto punto, el instinto
reprimido de Sae-byeok comenzó a arder febrilmente, como si le reclamara
atención.
Sae-byeok
sintió impaciencia. El impulso de atrapar esa carne ardiente con su boca y
devorarla dominaba todo su cuerpo. Pero faltaba poco. Si presionaba con
demasiada prisa, corría el riesgo de arruinar en un instante todo lo que había
construido con tanto esfuerzo. Esta vez, él debía convertirse en la única
definición y el único estándar para Woo-ju.
“ugh…..”
Sae-byeok
tragó saliva y retiró lentamente la delgada manta. Bajo la camisa blanca, el
instinto de Woo-ju hacía gala de su presencia sin filtros. Las venas gruesas se
marcaban a lo largo del pilar erecto, que levantaba la tela de la camisa con
firmeza, y el extremo ya estaba empapado por un líquido transparente que creaba
una mancha oscura en la manta. El impulso de hundir su pene en ese orificio que
contenía el aliento y destrozar sus paredes dominaba todo su cuerpo.
No
hacerse cargo del celo de un hijo es faltar al deber de un padre. Sae-byeok
esperaba con ansia el día en que Woo-ju sujetara su propio pene con sus manos y
suplicara que llenara su orificio hambriento. Lo domesticaría para que fuera un
cuerpo desdichado, incapaz de eyacular sin su tacto. Sae-byeok sonrió de forma
amarga mientras desabrochaba la hebilla de su pantalón y pegaba su enorme deseo
contra el bajo vientre del dormido Woo-ju.
“…Haah,
Woo-ju.”
Al
enfrentarse al pene de Woo-ju, erguido e indefenso, su corazón se desbocó. Al
abrirle las piernas, el orificio rosado de Woo-ju, estrechamente cerrado, se
mostró de forma lastimera. El pene que Sae-byeok extrajo era tan grueso como el
antebrazo de Woo-ju, con venas furiosas que se retorcían como serpientes sobre
el pilar.
Sae-byeok
sujetó lo suyo como si quisiera triturarlo con una mano y metió su cuerpo entre
la entrepierna de Woo-ju. Al contacto de los muslos calientes, Woo-ju frunció
el ceño entre sueños y soltó un gemido ahogado por la presión. Sae-byeok
sacudió su pene con fuerza y frotó de manera obscena el extremo del glande
ardiente contra la entrada cerrada de Woo-ju.
Envuelto
en un terrible sentimiento de perversión por estar disfrutando a su antojo del
cuerpo de su hijo dormido, Sae-byeok jadeaba con fuerza mientras sentía su
propio pene palpitar en su palma y veía la intimidad de Woo-ju temblar ante él.
Encajó
su enorme pilar en la rabadilla de Woo-ju. Al empujar con la cadera con
violencia, la carne de ambos se mezcló. Con cada embestida, la piel del
interior de los delgados muslos de Woo-ju se enredaba con el preseminal que
brotaba del pene y el calor de la fricción, quedando irritada y roja.
‘Placer.’
Los
humanos eran seres primitivos que perseguían el instante del placer por encima
del instinto de supervivencia. Sin embargo, Sae-byeok resolvió esa duda de
golpe al mezclar su cuerpo con el de Woo-ju. Cuando clavaba el pene en las
estrechas paredes internas de Woo-ju y movía la cadera, todas las
preocupaciones desaparecían. Esa dulzura adictiva que hacía parecer que solo
existían ellos dos en el mundo. Quería vivir clavando su rastro dentro de él
cada día, llenando su vientre con su semen y haciendo que Woo-ju viviera
anhelando únicamente su pene.
Pero
el Woo-ju de antes negaba este placer. Se debía a que estaba atado a las
costumbres primitivas que definen el incesto como un pecado. A pesar de ser una
unión entre especies distintas donde no existía posibilidad alguna de defectos
genéticos, Woo-ju siempre elegía la desesperación al final del placer e
intentaba huir. Por eso, Sae-byeok borró el cerebro de Woo-ju. Así que, después
de todo, esto era por el bien de Woo-ju.
El
orificio de Woo-ju era enteramente suyo. Para que no pudiera ni mirar a otros
hombres, él, como su padre, se haría cargo de todos los deseos de Woo-ju.
Proteger a Woo-ju de los hombres de la Tierra, que eran como lobos, y criarlo
solo en su regazo: ese era el deber más importante como padre.
“Haah,
Woo-ju…. Papá, papá siente que se va a volver loco….”
Justo
antes de eyacular, Sae-byeok acercó el extremo de su pene justo encima del
orificio de Woo-ju. Y, como prueba de su deseo reprimido, descargó un líquido
blanquecino y espeso.
Splash,
splash—
El
líquido caliente resbaló por la rabadilla de Woo-ju, empapando generosamente
los alrededores del orificio. Sae-byeok jadeó envuelto en júbilo y recorrió
ligeramente con un dedo el orificio de Woo-ju, donde goteaba su rastro.
“Ya
falta poco, Woo-ju. Para el día en que llene todo tu cuerpo con lo mío.”
*
* *
"ugh…
ugh…."
En
una tarde pacífica, con la luz del sol filtrándose cálidamente en la
habitación, Woo-ju pasaba el tiempo acurrucado en la cama, manoseando su propio
pene. El placer intenso y dulce que sentía cada vez que las grandes manos de su
papá lo tocaban era el instinto más primario de un ser humano.
Un
cuerpo que ya ha probado tal sensación es honesto. Cada vez que apretaba su
parte inferior con las manos, la sensación electrizante que recorría su columna
resultaba adictiva. Pero, extrañamente, cuanto más tocaba su pene, más sentía
una sed peculiar, un cosquilleo en su parte trasera. Woo-ju no sabía la razón,
pero siguiendo los dictados de su cuerpo, con una mano amasaba su pene y con la
otra, por instinto, tanteaba cerca de su orificio trasero que palpitaba.
Pero
en comparación con ese estímulo abrumador de Sae-byeok, quien siempre golpeaba
hasta el fondo del colon y presionaba su punto máximo, el acto de juguetear
solo en la entrada con sus propios dedos no podía ser satisfactorio.
"Ah…
es extraño. Esto no es…."
Woo-ju
puso cara de llanto, sin saber qué hacer. Su parte inferior, estimulada, se
mantenía erguida con firmeza, rogando por una eyaculación, pero Woo-ju no sabía
cómo llegar al final por sí mismo. Su orificio trasero clamaba por algo más
profundo y caliente que lo llenara, pero le daba miedo empujar sus propios
dedos con más fuerza. Con el cuerpo ardiendo como si fuera a estallar y sin
saber cómo solucionarlo, Woo-ju gemía frotando sus pies contra las sábanas. Fue
justo en ese momento.
"Woo-ju,
¿qué haces aquí?"
Se
escuchó una voz que era como una salvación cariñosa. Era Sae-byeok, quien
aparecía como el viento en cada momento que Woo-ju más lo necesitaba para
resolver todos sus problemas.
"¡Papá!"
Woo-ju
giró la cabeza hacia Sae-byeok con los ojos llenos de lágrimas. Para Woo-ju,
Sae-byeok era el ser más increíble del mundo. De lo contrario, no habría forma
de que apareciera así cada vez que él lo deseaba.
Woo-ju
ahora había aprendido a aferrarse a su papá en lugar de esforzarse por sí mismo
cuando surgía un problema. En lugar de sufrir a solas, si decía una sola
palabra, "papá", Sae-byeok se acercaba y lo resolvía todo. Ese camino
era mucho más fácil y, sobre todo, se sentía incomparablemente mejor que
hacerlo él mismo.
"Papá…
siento que me va a explotar. Por favor, ayúdame."
Woo-ju,
sin pizca de vergüenza, mostró su pene erecto y se aferró a Sae-byeok.
Sae-byeok, de pie en el umbral, contempló con calma la lastimera figura de
Woo-ju hurgando en su propio cuerpo. En sus ojos se reflejaba la satisfacción
de ver a un Woo-ju perfectamente domesticado según su diseño, alguien que ya no
podía ni siquiera gestionar su propio placer y solo lo anhelaba a él.
"¿Te
duele tu colita, Woo-ju? Esto es grave, si no sacamos el agua pronto, podría
estallar."
Ante
la aterradora idea de que su pene pudiera explotar, Woo-ju arrugó la barbilla y
enseguida puso cara de llanto. Sae-byeok estuvo a punto de soltar una carcajada
al verlo. Tras contener la risa, comenzó a asustar a Woo-ju con expresión
seria.
"Mira
esto. Tu pene, que antes era tan lindo, ahora está inflado como un globo. Si no
sacamos lo que hay dentro pronto, podría hacer '¡pum!' y romperse."
"¿Qué
hago? Papá, ayúdame…."
Sae-byeok
envolvió con una mano el pene erecto de Woo-ju y preguntó en voz baja:
"Como
eres un buen chico, no debes mentir. ¿Estuviste jugando con tu colita? ¿O
no?"
"Sí,
lo hice…."
"¿Por
qué jugaste con él?"
"Sentía
picazón… me picaba y lo toqué, pero se sintió bien y seguí… ¿Se va a romper
porque lo toqué mucho?"
"Así
es. Como lo tocaste solo y a tu antojo, el agua no pudo salir y ahora solo te
duele. Si sentías picazón, debiste decírmelo primero. Tu colita está enojada
porque la tocaste tú mismo."
"Sniff…
lo siento, papá."
Sae-byeok
palmeó la espalda de Woo-ju, quien admitía dócilmente su error. Masturbarse
solo era algo malo, pero los humanos aprenden arrepintiéndose de sus faltas. Lo
importante era lo que venía después: disciplinarlo a la perfección para que
nunca más se le ocurriera jugar con sus manos a solas.
"Si
quieres tocarlo, de ahora en adelante solo debes hacerlo frente a mí."
"Sí…
la próxima vez solo lo tocaré frente a papá."
"Qué
buen chico eres."
Sae-byeok,
para premiar a su buen hijo que escuchaba sus palabras, apretó con un poco de
fuerza el pene que tenía en su mano. Ante la presión repentina, Woo-ju retorció
su cuerpo soltando un gemido.
"¡ugh…!"
Bajo
una presión que no tenía comparación con su propio juego manual, su pene se
infló aún más. El miedo a que realmente pudiera estallar y el placer se
arremolinaron en el cerebro de Woo-ju.
"A
esto también se le llama 'pene'. Los humanos buscan placer usando esto y su
orificio trasero cuando sienten deseo. El tuyo está tan duro ahora porque está
lleno de ese deseo. Si no lo liberas, realmente podría explotar. ¿Sientes que
estás lleno de deseo ahora?"
"Sí…
¡siento que mi pene está a punto de estallar de deseo…!"
"Entonces,
lo que estabas haciendo hace un momento era 'masturbarte'. Bien, ahora
muéstrale a papá cómo lo hacías. Quiero comprobar si lo estabas haciendo
correctamente."
"ugh…."
Woo-ju
se desanimó ante la reprimenda de su papá. Su papá, que siempre le decía cosas
bonitas, ahora decía cosas aterradoras sobre su cuerpo. Tenía miedo de haber
hecho algo mal y trató de girar la cabeza, pero el papá de Woo-ju no tenía
intención de ceder en esta importante lección.
NO HACER PDF
Sae-byeok
atrapó la muñeca de Woo-ju, que intentaba retirarse, y la llevó de nuevo sobre
su sexo. Una mirada ardiente de la que no había escape lo aprisionó. Woo-ju
sintió que se derretía bajo esa mirada, pero su cuerpo solo respondía
irguiéndose más. Finalmente, tuvo que poner sus dedos temblorosos sobre su
propio pene.
"¡Ah…
ugh!"
No
entendía por qué de repente sentía tanta vergüenza si su papá lo veía decenas
de veces al día. ¿Sería porque ahora lo llamaba 'pene' en lugar de 'colita'?
Tenía
miedo de que al apretarlo realmente explotara. Pero la muñeca que su papá
sujetaba no se movía ni un milímetro, y Woo-ju terminó tocando su parte inflada
y dura sin más remedio. Sabía que su papá era estricto al disciplinarlo, así
que no había forma de escapar.
"ugh…
ugh… ugh…."
Woo-ju
movía sus manos pequeñas apretando con cuidado su pene. En una masturbación
normal, uno sacudiría el pilar de arriba abajo, pero Woo-ju, que no conocía la
técnica, solo presionaba su carne como si fuera arcilla. Sin embargo, por puro
instinto, de vez en cuando apretaba con fuerza y lo sacudía de una forma que
resultaba adorable.
Sae-byeok,
disfrutando de la escena, murmuró en voz baja:
"¿De
verdad solo sacudiste eso?"
"¿...?"
"Tu
orificio trasero está palpitando porque quiere recibirme, ¿y me vas a decir que
solo jugaste con la parte de adelante?"
Realmente,
su papá lo veía todo. Parecía tener ojos en todas partes; ya sabía que Woo-ju
no solo se había tocado adelante, sino que también había hurgado secretamente
atrás. Al ser descubierto, el rostro de Woo-ju se puso rojo como un tomate.
Incluso en su inocencia, parecía sentir instintivamente lo vergonzoso de la
situación.
"Vamos,
mastúrbate como lo hacías antes. Solo así sabré si lo haces bien. Muéstrale a
papá cómo tocabas tu orificio."
Sae-byeok
presionó el pecho de Woo-ju para que se pusiera boca abajo en la cama. Entre
sus glúteos, su entrada ardiente quedó expuesta de forma vívida, palpitando y
dejando escapar un rastro transparente, como si ansiara ser llenado.
"¡Haaa…!"
Woo-ju
llevó sus dedos temblorosos hacia atrás y los introdujo con cuidado.
Plop… plop…
Como
había estado jugando hace un rato, el orificio estaba relajado y tragó
fácilmente su dedo índice. No solo eso, las paredes internas apretaban el dedo
de Woo-ju rogando por algo más profundo.
"¡ugh…
ah… ugh!"
Sin
embargo, sus movimientos eran torpes. Woo-ju nunca había tenido necesidad de
hacerlo solo teniendo a Sae-byeok para encargarse de sus deseos. Nunca tenía
tiempo ni espacio a solas en esa casa para explorar su cuerpo.
Verlo
tocarse así, como un niño pequeño, era una provocación. Mientras otros se
esfuerzan al máximo, Woo-ju ni siquiera sabía qué hacer con dos dedos.
Sae-byeok decidió que no le importaba si Woo-ju nunca aprendía a hacerlo solo;
lo criaría para que siempre dependiera únicamente de su tacto.
"¿Es
difícil? ¿Quieres que papá te ayude?"
"Sí…
ayúdame, papá…."
"¿Cómo
quieres que te ayude? ¿Quieres que sacuda tu pene? ¿O que meta mis dedos en tu
orificio y te embista?"
"ugh…."
Era
una elección difícil. Si pedía ayuda con lo de adelante, su parte trasera
seguía picando de deseo. Sabía que si las manos grandes de su papá se
encargaban de su orificio, se sentiría infinitamente mejor que cualquier cosa
que pudiera hacer él mismo.
Si
pedía que le hurgaran el orificio trasero, le preocupaba su pene. Cuando las
manos de papá lo apretaban con fuerza, chispas como estrellas estallaban ante
sus ojos. Dolía, pero se sentía bien. Sentía que iba a estallar, pero
curiosamente, pensó que si estallaba sería mejor.
Si
elegía el pene, echaría de menos el orificio, y si elegía el orificio, echaría
de menos el pene. Tras una seria deliberación, el inteligente Woo-ju dio con la
solución que resolvería todos sus problemas.
"Ambos...
los dos. Hazme los dos..."
"...Woo-ju
es un codicioso."
"¿No
se puede...?"
¿Había
sido demasiado codicioso...? Si era codicioso, no sería amado... Woo-ju se
arrepintió de sus palabras. Sin embargo, papá notó el sentir de Woo-ju, lo tomó
en sus brazos, lo sentó entre sus piernas y le dijo con ternura:
"No.
Para Woo-ju no hay imposibles. Está bien que seas el más codicioso del mundo.
Papá siempre te amará. Todo lo que quieras tener o hacer, papá lo hará por ti.
Papá existe para eso. Así que puedes ser todo lo codicioso que quieras
conmigo."
"¡Sí...!"
Woo-ju
era, después de todo, el hijo de papá. Un hijo podía ser mimado por su papá y
seguir siendo amado. Papá, que cada noche permanecía a su lado susurrándole con
dulzura, era su mundo entero.
Acto
seguido, una mano grande envolvió por completo el pene de Woo-ju sin dejar
huecos. Al mismo tiempo, la otra mano se abrió paso sin vacilar en el interior
de su orificio. Era el tacto de papá, que había entrado y salido de allí miles
de veces como si fuera su propia casa.
Dos
dedos, más largos y firmes que los de Woo-ju, se clavaron profundamente en las
paredes internas. Los nudillos presionaban mientras los dedos se internaban,
localizando con precisión el punto que le causaba escozor y rascándolo con
alivio.
"¡ugh...!
Ah, ugh...!"
Su
cintura se retorcía por los dedos que invadían su orificio, pero no tenía
tiempo para preocuparse por eso. La otra mano de papá ya sujetaba con fuerza su
pene, aplicando presión. Con una mano tijereteaba el orificio y con la otra
sostenía su pene.
Se
sentía bien que las manos de su papá, que tenían una temperatura baja,
sujetaran su pene, que ardía como si fuera a estallar. Sentía como si su propio
calor se transfiriera a las manos de su papá. Ese tacto placentero movía y
sacudía con fuerza su pene.
El
orificio trasero, más que solo humedecer los dedos de papá, comenzó a expulsar
líquido, y de la punta de su sexo también goteaba una sustancia viscosa que
empapaba la cama.
"¡Haaa...
basta... basta...!"
Al
ser estimulado por delante y por detrás, su vejiga fue presionada hasta el
límite, y le invadió el miedo de que la orina fuera a salir en cualquier
momento. Woo-ju ya no era un bebé. Quería ser un adulto genial como papá.
"¡Basta...!
¡Por favor, basta...!"
"¿Por
qué...? Woo-ju se siente bien... ¿Por qué me pides que pare?"
"¡Pipí...!
Siento que va a salir pipí... ¡Hic...!"
"Ah..."
No
se detuvo. Intuyendo que la eyaculación de Woo-ju era inminente, movió sus
manos con más prisa. Finalmente, era el momento histórico en que su hijo
alcanzaría el clímax en sus brazos.
"¡ugh...
ugh, aaaaaah!"
Finalmente,
Woo-ju alcanzó el clímax en las manos de papá. Del pene de Woo-ju, que no había
eyaculado en mucho tiempo, brotó incesantemente un espeso semen. El fluido
manchó las manos de papá y formó un charco pegajoso sobre las sábanas blancas.
Al
final, Woo-ju había derramado una cantidad enorme de líquido por su conducto
urinario. Aunque se había esforzado desesperadamente por no orinarse, papá
había sacudido su pene y atormentado su orificio con más fuerza, como si
deseara que cometiera ese error.
"¡Sniff...
sniff, aaaaaah!"
¡Le
había dicho que parara porque sentía que saldría pipí!
Woo-ju
lloró desconsoladamente, sin saber siquiera que lo que había derramado era
semen. Sin importarle la miseria de Woo-ju, papá lamió con avidez los rastros
que habían manchado su mano con su lengua roja.
"¡Cof...
cof...!"
Woo-ju
observó la escena con ojos horrorizados. ¿Por qué se comía eso?
Su
papá decía que todo lo que salía de su cuerpo era valioso, pero aun así, lo
sucio era sucio. Woo-ju intentó retorcer su cuerpo para alejarse, pero papá no
tenía intención de renunciar al semen de Woo-ju que probaba después de tanto
tiempo.
"¡No
te lo comas! Es sucio...!"
"No
es sucio. Esto es semen. Es el agua de semilla que contiene las semillas de
Woo-ju y que sale cuando te sientes bien."
"¿Semen...?"
"Así
es. Ahora nuestro Woo-ju también puede derramar semen como papá. Y recuerda
esto: así como Woo-ju creció alimentándose de lo de papá, este semen que sale
de tu cuerpo también es, naturalmente, de papá."
El
semen era como un suplemento nutricional que papá le daba a Woo-ju desde hacía
tiempo para su salud. Generalmente se lo daba mezclado con leche blanca, pero
¿acaso este valioso líquido no era algo que solo les salía a los adultos?
Woo-ju ladeó la cabeza ante el hecho de que de él ya brotara semen.
"¿Entonces
yo también soy adulto?"
"¿Eh?"
"Dijiste
que el semen de papá es para su hijo. Como papá es adulto, ¿yo también soy
adulto ahora? ¿Yo también seré papá?"
Antes
armaba un escándalo porque no quería ser su hijo, y ahora deseaba ser un
adulto. Era una idea absurda. Ahora Woo-ju era su hijo. Papá planeaba mantener
a Woo-ju encerrado en sus brazos para siempre. Al ver a Woo-ju sonreír con
inocencia sin conocer sus verdaderas intenciones, una parte de su corazón dolió
con amargura. Recordar aquel tiempo le helaba el pecho. Probablemente era por
el sentimiento de despecho que aún quedaba en su alma.
"Woo-ju
es el hijo de papá. Los hijos son bebés para siempre. ¿Woo-ju no quiere ser el
hijo de papá?"
"...No.
Woo-ju quiere ser el hijo de papá."
"Entonces,
Woo-ju será el bebé de papá para siempre."
Woo-ju
asintió ante las palabras de papá.
"Woo-ju
vivirá para siempre como el hijo de papá, como el bebé de papá, siendo
amado."
"Sí..."
"...¿Quieres
ser adulto?"
"¡No!
¡Woo-ju no tiene que ser adulto! ¡Seré el hijo de papá!"
Convertirse
en adulto y valerse por sí mismo, o permanecer para siempre como el bebé de
papá. Woo-ju eligió lo segundo sin dudarlo ni un instante. Para un Woo-ju que
aún sufría de una soledad profunda, le aterraba el instante en que papá
desaparecía de su vista. Temía que tal vez no regresara.
Papá
solo se ausentaba por breves momentos para ir de compras o tirar la basura, y
eso solo cuando Woo-ju dormía, pero Woo-ju apenas podía soportar incluso esa
corta ausencia. La ansiedad de que papá pudiera no volver a abrir esa puerta
carcomía irremediablemente el alma del joven.
'Si
ser adulto significa pasar por esa soledad otra vez, prefiero vivir como un
bebé para siempre.'
Pensó
Woo-ju mientras hundía su rostro en el pecho de papá. Ser adulto quizá
significaba tener que dejar los brazos de papá y quedarse solo. No necesitaba
esa clase de libertad solitaria. Mientras pudiera estar con papá para siempre,
estaba bien no convertirse nunca en adulto. Permanecer como un bebé impotente
que no podía sentir placer, eyacular ni sobrevivir sin el tacto de papá era el
único consuelo para Woo-ju.
"Si
puedo estar con papá para siempre, está bien si Woo-ju no se vuelve
adulto."
"...Qué
bebé tan bueno."
Ambos
se abrazaron con tanta fuerza que sus calores corporales parecieron filtrarse
hasta los huesos. Estos dos, que temían que incluso una mínima brecha pudiera
alejarlos a pesar de estar juntos en cada momento, pegaron sus cuerpos de
diferentes temperaturas sin dejar espacio, respirando agitadamente como para
confirmar la existencia del otro.
"...Woo-ju
no puede ser adulto, pero puede jugar al juego de los adultos. ¿Quieres jugar
al juego de los adultos?"
"¿El
juego de los adultos...?"
"Sí.
Los adultos tienen sexo para hacer bebés. Woo-ju aún es pequeño y no puede
hacer bebés, pero puede jugar a hacer bebés. ¿Quieres jugar a hacer bebés con
papá?"
"¡Sí!
Quiero. ¡Quiero jugar a hacer bebés con papá! Pero, ¿cómo se hace?"
"Metemos
el pene de papá en el orificio de Woo-ju y nos volvemos uno solo. Es un juego
donde llenamos el orificio de Woo-ju con el agua de semilla de papá. Eso es el
coito."
Sae-byeok
acostó suavemente a Woo-ju sobre la cama. Hundió su nariz en la tierna nuca de
Woo-ju, inhaló profundamente y sacó su pene de los pantalones. Al pensar en
entrar y aplastar las paredes internas de Woo-ju después de tanto tiempo, su
pene ya estaba cargado de sangre y un calor abrasador.
"¿Quieres
tener sexo con papá?"
"¡Sí!"
El
enorme pene de Sae-byeok llenó por completo la visión de Woo-ju.
Siempre
lo comparaba con el suyo y pensaba que, como su papá era adulto, tenía algo así
de grande y genial, pero el pene de Sae-byeok que enfrentaba hoy era tan
descomunal que resultaba amenazador. Era increíble que una parte del cuerpo
humano pudiera crecer tanto.
La
punta del pene de Sae-byeok tocó repetidamente la entrada del orificio de
Woo-ju, que palpitaba humedecida por el fluido.
"¿Nuestro
Woo-ju puede albergar bien el agua de semilla en su orificio inferior?"
"Sí..."
"Cuando
tengamos sexo, debes pedirlo así: 'Papá, por favor, alimenta mi boca de abajo
con mucha agua de semilla'. Si la parte de adelante se pone dura o la de atrás
te pica, debes aferrarte a papá en cualquier momento para que tengamos
coito."
"...Papá,
por favor, alimenta mi boca de abajo con mucha agua de semilla."
"Eso
es, qué bueno. Woo-ju, te daré tanta que tu vientre sentirá que va a
estallar."
"¡ugh...!
¡Ah, ugh!"
El
pene de Sae-byeok , hinchado hasta el límite, finalmente penetró en el orificio
de Woo-ju. La entrada, que había permanecido cerrada por mucho tiempo, pareció
desconcertada por la repentina magnitud y se contrajo intentando rechazar al
invasor. Sin embargo, fue este mismo pene enorme el que aplastó y abrió camino
en este orificio por primera vez. Siendo un camino que había recorrido miles de
veces, una entrada cerrada no representaba ningún problema.
"¡ugh...
aaaaah!"
"Woo-ju,
mira a papá. Tienes que relajarte."
Sae-byeok
sujetó su glande y, de manera despiadada, ensanchó los pliegues de la entrada
que estaba firmemente cerrada para abrirse paso. Una vez que lograra pasar la
parte más gruesa de la punta, tenía la intención de cargar todo su peso e
incrustar el resto del pilar hasta la raíz. El extremo de Sae-byeok se atascó
en la entrada, tensándose como si fuera a estallar, pero a él no le importó y
siguió empujando su enorme pene como si tratara de aplastarlo hacia adentro.
Los pobres pliegues de las paredes internas se estiraron hasta casi romperse,
cediendo su carne roja y ardiente ante el rudo invasor.
"¡ugh,
ah...! ¡Haaaa...!"
NO HACER PDF
El
grito de Woo-ju resonó lastimeramente, pero el pene de Sae-byeok ni siquiera
había entrado a la mitad, bloqueado por la estrecha entrada. El orificio, que
durante mucho tiempo no había sido permitido a nadie más, temblaba y se
resistía, incapaz de soportar tal volumen.
Cuando
la delicada piel de la entrada palideció como si fuera a desgarrarse, la
paciencia de Sae-byeok finalmente se agotó. En circunstancias normales, se
habría esmerado en las caricias para relajar el orificio hasta que estuviera
blando, pero ahora no podía. Había extrañado demasiado estas paredes internas
tan desconocidas y calientes.
"...
Ah, mierda. Me voy a volver loco."
Sae-byeok
soltó una palabra vulgar y ruda entre dientes. Woo-ju no podía creer lo que
oía. Al escuchar esa voz grosera de su papá que nunca antes había oído, se le
erizaron todos los vellos del cuerpo. Sae-byeok echó hacia atrás con brusquedad
su cabello empapado de sudor, sujetó la pelvis de Woo-ju como si fuera a
romperla y, cargando todo su peso, hundió la parte inferior de su cuerpo.
"¡Aaaaaah!
¡Papá, me duele! ¡Espera, ah!"
"Woo-ju,
papá tiene mucha prisa. ¿Eh? Abre un poco más, por favor..."
Aunque
hablaba con tono suplicante, los actos de Sae-byeok no tenían piedad. La punta
de su pene forzaba su entrada, abriendo las paredes internas mientras empujaba.
Woo-ju sintió que, ante la fuerza descomunal de Sae-byeok, sus nalgas iban a
partirse en dos. Pensó que, de seguir así, moriría con el vientre perforado por
el pene de su papá.
"¡Ugh...
ugh...!"
A
medida que el grueso pilar empujaba sus órganos hacia arriba, el bajo vientre
de Woo-ju se abultó. Ante la presión que le dificultaba incluso respirar,
Woo-ju retorció la cintura intentando escapar, pero Sae-byeok colocó los muslos
de Woo-ju sobre sus hombros, fijándolos con firmeza, y hundió lo que quedaba
hasta la raíz. Finalmente, el vello púbico de Sae-byeok y las nalgas de Woo-ju
chocaron con un sonido húmedo, quedando unidos.
Finalmente,
ambos se volvieron uno sin dejar el más mínimo espacio. Aunque debido a la
entrada forzada los pliegues del orificio estaban tensos hasta casi romperse,
Sae-byeok hizo que su pene creciera aún más, como si no quisiera permitir ni un
resquicio de separación.
"¡Basta...
basta...! ¡Siento que me voy a romper...!"
"No
te vas a romper, Woo-ju. Mira cómo tu interior aprieta y recibe lo de papá,
¿cómo se va a romper?"
Era
una mentira evidente. Debido a la presión de las paredes internas que lo
apretaban con fuerza, el entrecejo de Sae-byeok se hundió profundamente. Sin
embargo, no tenía la menor intención de detenerse. Sae-byeok retiró su pene a
medias y lo detuvo de nuevo en la entrada irritada. Entonces, cargando su peso
sobre su cintura firme, embistió hacia arriba de un solo golpe hasta la raíz.
"¡Hic...!
¡Hiik, aaah!"
Woo-ju
no podía recuperar la conciencia ante el peso del pene que golpeaba hasta el
fondo de las paredes internas mientras Sae-byeok movía la pelvis con rudeza. El
pilar entero salía casi por completo para luego volver a incrustarse hasta la
raíz, aplastando la estrecha entrada una y otra vez.
Cada
vez que la pelvis de Sae-byeok golpeaba hacia arriba para impactar en lo más
profundo de Woo-ju, las blancas nalgas de este chocaban contra los firmes
muslos de Sae-byeok, sacudiéndose violentamente.
¡Plap, pum! ¡Plap—!
El
sonido de los impactos estallaba sin cesar. La piel tierna y blanca de las
nalgas de Woo-ju se tornó roja en un instante debido a los repetidos y fuertes
golpes. Como las nalgas de un niño que ha sido azotado severamente con la palma
de la mano, la carne enrojecida temblaba con cada movimiento de Sae-byeok.
A
pesar de ser un buen hijo que nunca había sido golpeado ni regañado por nadie,
ante este castigo despiadado que recibía cada vez que el pene entraba y salía,
Woo-ju soltaba gemidos de tristeza que le nublaban la vista.
"¡ugh,
ah...! ¡ugh, papá!"
Sae-byeok
parecía estar fuera de sí, como si ni siquiera pudiera oír los gritos de dolor
de Woo-ju. Al contrario, como si esos gritos lastimeros alimentaran el fuego,
Sae-byeok se concentró obsesivamente solo en la sensación de su pene entrando y
saliendo del estrecho orificio, que parecía arder. Aunque el interior quemaba,
Sae-byeok disfrutaba de esa presión asfixiante y embestía con más profundidad.
Sin
embargo, tras decenas de violentas embestidas, un cambio ocurrió en el cuerpo
de Woo-ju, que antes gritaba de dolor.
Como
si el orificio que estuvo cerrado por tanto tiempo recuperara sus sensaciones
pasadas, comenzó a relajarse suavemente para adaptarse al enorme grosor del
invasor. Las paredes internas, que antes solo sentían dolor por la apertura
forzada, ahora envolvían el pene ardiente de Sae-byeok sin dejar huecos; lo
tragaban de forma viscosa al entrar y se aferraban con persistencia al salir,
como si no quisieran dejarlo ir.
"Haa,
ha... Woo-ju, tú ahora..."
Sae-byeok
jadeó como una bestia y sujetó con fuerza la cintura de Woo-ju. En los ojos de
Woo-ju, que antes solo mostraban dolor, el enfoque se perdió y apareció el
brillo del placer. A pesar de que lo estaba forzando hasta casi romperlo, los puntos
sensibles del interior de las paredes que el pene rozaba al pasar le daban
descargas eléctricas.
"¡Ah,
ugh! Es extraño, papá... aquí, ¡hic!, ¡me pica todo el tiempo...!"
Olvidando
el dolor, Woo-ju echó la cabeza hacia atrás como un animal en celo mientras
gemía. Incluso comenzó a sacudir las nalgas al ritmo de Sae-byeok, con la
cintura temblando sin poder evitarlo.
Con
cada repetición de las embestidas de Sae-byeok, del conducto de Woo-ju brotaba
un líquido que ensuciaba su vientre. Aunque sus recuerdos habían sido borrados,
su cuerpo, que ya había sido domesticado por el tamaño de Sae-byeok, aceptaba
de nuevo esta relación extrema como un placer dulce. Woo-ju, mientras derramaba
lágrimas, rodeó la espalda de Sae-byeok con sus brazos y se aferró a él,
atrayéndolo más hacia su interior como si le pidiera que lo golpeara aún más
profundo.
"Woo-ju.
Papá va a eyacular. Tienes que masticar y tragar todo con tu boca de
abajo."
"Sí..."
"Qué
buen chico."
¡Pum—!
Woo-ju
jamás imaginó que fuera posible entrar aún más profundo. El pene de Sae-byeok
penetró como si quisiera perforar incluso el área virgen y desconocida que aún
no se había abierto en lo más profundo de las paredes internas. Ante la
sensación de que incluso el peso de la raíz iba a ser tragado por completo,
Woo-ju contrajo las paredes por instinto. Pero incluso esa resistencia
desesperada no fue más que un gran estimulante para Sae-byeok.
"¡Ugh...!
¡Ah, papá!"
Ante
el impacto repentino, los dedos de los pies de Woo-ju se encogieron por
reflejo, y de su pene erecto brotó fluido transparente. Antes de que el dolor
que le cortaba la respiración desapareciera, Sae-byeok volvió a embestir con la
cintura, aplastando sin piedad el lugar más sensible de Woo-ju.
¡Pum—! ¡Pum—!
Con
cada sordo sonido de fricción, el cuerpo de Woo-ju saltaba sobre la cama como
un juguete. En medio de este placer tan violento, el único lugar en el que
Woo-ju podía confiar era Sae-byeok. Woo-ju clavó sus uñas profundamente en la
ancha espalda de Sae-byeok, aferrándose con desesperación para no ser
arrastrado por esta ola gigante. Aunque brotó sangre de los rasguños, Sae-byeok
consideró ese dolor como una medalla y no detuvo sus embestidas bestiales.
Finalmente,
en el momento en que su pene, hinchado hasta el límite, presionó con fuerza las
paredes internas de Woo-ju, comenzó una descarga ardiente como si se rompiera
una presa.
"¡ugh...!"
Una
cantidad enorme de semen llenó el vientre de Woo-ju sin dejar espacios,
desbordándose como si fluyera en reversa. Sae-byeok, como si quisiera volcar
todo su semen en lo más profundo de Woo-ju, mantuvo su cintura hundida mientras
temblaba. El semen derramado llenó las paredes internas y, al no haber más
espacio, comenzó a desbordarse de forma espesa por la unión de ambos cuerpos.
"...
Te amo, Woo-ju. Te amo."
Esa
dulce confesión aturdió los oídos de Woo-ju. Él miró fijamente a Sae-byeok, que
lo observaba con ojos llorosos. Habiendo escuchado una confesión tan ferviente,
él también debía responder. Que también lo amaba, que solo lo amaba a él.
Pero
Woo-ju no pudo abrir la boca. No sabía si la presión caliente que llenaba su
vientre llegaba realmente hasta su garganta, o si era una ansiedad de origen
desconocido la que le apretaba el cuello. Las palabras de amor llegaron hasta
la punta de su lengua, pero se hundieron irremediablemente tras un gemido.
'...
Yo también, yo también a papá...'
La
sinceridad que no pudo expresar se convirtió en lágrimas calientes que rodaron
por sus mejillas. En lugar de responder, Woo-ju abrazó desesperadamente el
cuello de su papá y hundió el rostro en su hombro. La única respuesta que pudo
dar en lugar de palabras de amor fue aferrarse a él con más fuerza.
El
pene, que no conocía la vergüenza, no parecía amainar a pesar de haber
descargado tanta cantidad. Al contrario, parecía hincharse más, embriagado por
la calidez de las paredes internas. Ante la presión ardiente que llenaba su
vientre, Woo-ju cayó en la ilusión de que el semen realmente llegaba hasta su
garganta y que iba a desbordarse por su boca.
Ante
la orden de su papá de que lo succionara bien, Woo-ju, incluso en su estado
nublado, movió su orificio tembloroso para apretar el pene como si estuviera
masticando y tragando el semen, tal como se le ordenó. Al ver esa imagen
lastimera de las paredes internas contrayéndose para no dejar escapar el agua
de semilla y succionando lo de Sae-byeok de forma pegajosa, ¿qué hombre no
volvería a excitarse?
Sae-byeok,
para recompensar esa adorable sumisión, comenzó a mover la cintura con rudeza
una vez más, usando el semen desbordado como lubricante. El pene, que ahora se
deslizaba mucho más suave y fácilmente que antes, removía el interior de Woo-ju
como si estuviera en su propia casa. Una espuma blanca se formó en la unión y
los fluidos pegajosos de ambos se mezclaron, manchando las sábanas de la cama.
"Haa,
ha... Woo-ju, tienes que comerlo todo. No debes desperdiciar ni una gota de lo
de papá."
"ugh...
papá..."
Ah...
todo era perfecto. Sae-byeok lamió el semen esparcido sobre el cuerpo de Woo-ju
mientras movía su parte inferior con constancia. Le encantaba sentir el peso de
su adorable cría, que seguía pegada a él sin querer soltarse de su pecho, sin
tener idea de lo que se le estaba haciendo.
Viviría
así, teniéndolo entre sus brazos para siempre.
Sae-byeok
besó los párpados de Woo-ju.
Su
familia, a quien le cubriría los ojos, le taparía los oídos y a quien
alimentaría solo con su amor por el resto de su vida.
Incluso
si era una mentira, no importaba. Mientras no conociera la verdad, esa mentira
permanecería con el rostro de la realidad.
.jpg)