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Seung-chan,
apoyado en el mostrador, miraba ansioso hacia la puerta de la tienda mientras
hundía la frente en la mano que sostenía el teléfono. Estaba que echaba humo
porque Ju-won había desaparecido de repente sin dejar rastro. Como le había
dicho a Kyusung, Ju-won no era un niño y no debería haber pasado nada grave en
el camino de vuelta, pero el hecho de que leyera los mensajes y no contestara
las llamadas lo tenía desesperado. Además, como no fue a buscar al pequeño sin
avisar, llamaron directamente del jardín de infantes a la tienda de su tía. Por
suerte, la maestra recordaba a la tía, que solía ayudar con los traslados de
Seung-on, y conocía el nombre del local.
Ju-won
era capaz de ignorar las llamadas de Gye Seung-chan si no estaba de humor, pero
era extraño que hiciera algo así con su propio hijo. Pensando en eso,
Seung-chan olvidó por completo su plan de preguntarle, con tono preocupado, qué
demonios tenía en la cabeza para andar haciendo esto y aquello con él.
Soltando
un quejido mientras retorcía su cuerpo apoyado en el mostrador, Seung-chan se
desató el delantal y se dirigió a la habitación interior. Allí, Seung-on estaba
tumbado boca abajo mirando YouTube en el móvil de la tía; al oír la puerta,
levantó la vista hacia Seung-chan. La forma en que lo miraba fijamente con esos
ojos grandes era el vivo retrato de Ju-won.
"Oye,
pequeño."
Seung-chan
se puso en cuclillas frente a Seung-on y, tras dudar con expresión seria,
preguntó:
"¿Ju-won
no suele hablar de mí?"
Ante
la pregunta, Seung-on entreabrió sus labios regordetes con la mirada perdida.
Parecía no haber entendido nada. Seung-chan ajustó el nivel de dificultad de la
conversación.
"Tu
papá."
"Papá.
Ah, papá, trabaja. Está trabajando."
Seung-on,
que antes estaba confundido, puso fuerza en su tierno entrecejo al reconocer el
tema y le informó sobre la situación actual de su padre con total seriedad. Al
ver al pequeño fruncir el ceño y hablar de Ju-won con tanta gravedad,
Seung-chan se humedeció los labios secos y miró hacia atrás sin querer. Tras confirmar
una vez más que la puerta estaba cerrada, murmuró rascándose la nuca:
"Ya,
tu papá, Yang Ju-won... digo que si tu papá alguna vez ha mencionado algo sobre
mí."
"……."
"¿No
dice... que le gusto?"
"……."
Siguió
un silencio cargado de tensión. Mientras esperaba la respuesta del testigo más
cercano, Seung-chan se sorbió la nariz con timidez. Sin embargo, Seung-on, tras
mirarlo un rato, se dio la vuelta sin decir nada y volvió a juguetear con el
teléfono.
"...
Olvídalo. Tú qué vas a saber."
Decepcionado,
Seung-chan relajó el rostro y acarició suavemente con el dorso de la mano la
mejilla de Seung-on.
Si
le preguntara a Yang Ju-won cómo debería llamar a lo que tienen, ¿cuál sería su
respuesta? Viendo que aquel tipo que juró no volver a besarlo lo había aceptado
de nuevo, parecía que no le disgustaba estar con él, pero ¿lo consideraría un
amigo con derecho, como decía Hong Kyusung?
Seung-chan
negó con la cabeza sin dejar de acariciar la mejilla del niño.
Recordando
los momentos en que se besaban o tenían sexo, no parecía que lo tratara como un
simple amigo con derecho. Aunque no habían hablado específicamente de qué
pensaban al respecto, hay cosas que se transmiten a través del cuerpo en esos
instantes. No era solo placer; había algo en la forma en que Ju-won lo miraba y
lo tocaba que solo ellos dos podían entender.
...
Aunque le inquietaba que el propio Ju-won hubiera dicho que era un
'desechable', al menos prometió que ya no sería así.
Sinceramente,
si Ju-won dijera que tiene intención de salir en serio, aunque Gye Seung-chan
no sea ni gay ni Alfa, y aunque todavía no sepa si lo 'ama profundamente', le
gustaría intentarlo.
Le
gusta estar con Ju-won como ahora. Cenar a veces con su tía o con Hong Kyusung,
ir y venir todos los días en coche al trabajo, pasar por el motel al salir... e
incluso convivir con Seung-on, que tanto se parece a su propia infancia. Le
gustan las cosas que hace con Ju-won, aunque no sean de naturaleza sexual.
Pellizcó
suavemente la mejilla blanca y blanda de Seung-on sin lastimarlo.
'Ya
pensaré en los problemas después. ¿Pero cómo se lo pregunto? Hong Kyusung
mencionó lo de ser amigos con derecho, y como suena mal, ¿debería decirle
simplemente de salir? O... ¿sería mejor preguntarle primero qué siente cuando
se acuesta conmigo?'
Mientras
Seung-chan debatía cómo romper el hielo, la puerta se abrió. Con un reflejo
casi animal, se giró al instante. A sus espaldas quedaba el ruido de los
clientes comiendo en el salón, las voces tomando pedidos y el chocar de la
vajilla en la cocina; frente a él, estaba Ju-won.
Seung-chan,
que llevaba horas consumiéndose por dentro, le preguntó primero por su
paradero:
"¿Dónde
estabas?"
"……."
Ju-won,
que se había sentido aliviado al ver el mostrador vacío, agachó la cabeza
ocultando su rostro bajo la capucha para evitar la mirada de Seung-chan, con
quien no esperaba encontrarse en la habitación. Solo esperaba que la mascarilla
desechable que compró de prisa en la farmacia ocultara sus heridas.
Seung-chan,
aún en cuclillas, observó a Ju-won. Pensó que, con esa chaqueta oscura y la
capucha bajada, su aspecto era de lo más sombrío. Luego se preguntó si Ju-won
estaba tratando de crear ese ambiente a propósito para evitar que lo regañara
por haber desaparecido a la hora de recoger al pequeño.
"¿Por
qué ignoraste mis llamadas?"
"……."
Ju-won,
que solo miraba sus propios pies, le dio la espalda. En lugar de responder,
dejó la mochila en el suelo y se quitó la chaqueta con la mayor lentitud
posible. Cuando se quedó sin excusas para seguir distraído, se quedó allí de
pie mirando a la pared, aun sabiendo que resultaba sospechoso.
"...
¿Qué estás haciendo?"
"Sal
para que pueda cambiarme. Tengo que prepararme para el trabajo."
Respondió
con voz plana. No quería que lo descubriera. No quería mostrarle a Seung-chan
este cansancio agotador que arrastraba desde que estaba en el vientre de su
padre. Primero, porque sabía que, con ese carácter de 'perro' que decía
Kyusung, Seung-chan estallaría de una forma incontrolable; y segundo, porque no
quería explicar el origen de esas heridas. No quería exponer su pasado
detalladamente porque estaba tan exhausto que solo quería acostarse y dormir.
Probablemente.
Seung-chan
lo miró desde abajo, viendo cómo Ju-won se mantenía firme dándole la espalda
como si no fuera a moverse hasta que él saliera.
"A
estas alturas, después de todo lo que hemos visto el uno del otro, ¿qué más
da?"
"Sal
de una vez y no digas cosas raras delante de Seung-on."
"……."
Se
hizo el silencio. Al principio, Seung-chan lo miraba con una sonrisa de
incredulidad, pero su expresión se fue endureciendo al ver que Ju-won seguía
allí inmóvil. Como si presintiera algo, se puso de pie y agarró a Ju-won por el
hombro.
"¿Por
qué no me miras?"
"……."
"Yang
Ju-won. Oye."
Sintió
la resistencia de Ju-won al intentar girarlo. Las cejas de Seung-chan se contrajeron.
Ju-won no estaba tratando de crear ambiente, lo estaba evitando. Seung-chan
tenía que comprobar qué era lo que intentaba ocultar tan desesperadamente, aun
sabiendo que lo pillarían pronto.
La
mano que tenía en el hombro bajó hasta sujetarle la muñeca. Tras agarrar con
fuerza su brazo delgado, Seung-chan abrió de par en par la puerta del baño que
había dentro de la habitación y arrastró a Ju-won al interior.
En
cuanto cerró la puerta, acorraló a Ju-won contra la pared. El baño, construido
en un rincón de la pequeña habitación, era tan estrecho que Ju-won no tenía
dónde escapar. Él giró la cabeza para esconder el rostro bajo la capucha, pero
Seung-chan se la quitó sin esfuerzo.
"...
¿Qué le pasó a tu cara?"
Ju-won
no respondió. Seguía con la cabeza girada, negándose a mirarlo. Aunque el
cabello alborotado y la mascarilla le cubrían casi todo el rostro pequeño, no
podía ocultar sus ojos rojos e hinchados. Seung-chan estiró el dedo índice y
tiró de la cinta de la mascarilla. Al quedarse sin ella y con el rostro
totalmente al descubierto, Ju-won finalmente lo miró.
"Dámela..."
Ju-won,
al encontrarse con esos ojos que lo miraban fijamente, bajó la vista y estiró
el brazo hacia la mascarilla que estaba en la mano de Seung-chan. Seung-chan,
presionando el hombro de Ju-won para mantenerlo apoyado contra la pared, arrojó
hacia atrás la mascarilla manchada de sangre. Luego, se acercó mucho a Ju-won y
le tomó la barbilla para obligarlo a mirarlo.
"Tu
cara está hecha una mierda, joder..."
Incluso
bajo la luz amarillenta del baño, los moretones rojizos eran claramente
visibles. El ojo izquierdo estaba casi cerrado, con el rabillo rasgado y la
sangre ya seca, mientras que ambos lados de sus labios estaban partidos. Sus
mejillas hinchadas tampoco estaban sanas en ningún lado, rojas por los vasos
sanguíneos reventados.
La
mirada que recorría el estado de Ju-won se desplazó hacia su cuello. La piel,
que debería ser blanca, estaba manchada con marcas de manos. Al ver el cuello
con rasguños rojos que seguían las marcas de las uñas aquí y allá, Seung-chan
parpadeó rápidamente varias veces con los ojos muy abiertos. Una rabia
indescriptible surgió y sus ojos se calentaron.
"¿Quién
fue?"
"...
No lo sé."
"¿Cómo
que no lo sabes?"
"Alguien
me buscó pelea por la calle. No sé quién era."
La
mentira que había pensado mientras venía en el autobús salió sin problemas.
Ju-won respondió rápidamente en un tono monótono y miró de reojo la mascarilla
desechable que había caído al suelo del baño. Estaba demasiado lejos para
empujar a Seung-chan y recogerla. Como quería cubrirse la cara pero no tenía
con qué, se llevó la mano a la boca. Se tocó los labios con la punta de los
dedos, ocultando las heridas.
Seung-chan,
que miraba en silencio a Ju-won mientras este intentaba cubrirse torpemente con
la mano sin poder retirar su rostro sujeto por la barbilla, agarró el borde
inferior de su sudadera. Ignorando a Ju-won, que se resistía como si hubiera
previsto lo que iba a hacer, le subió la ropa hasta el pecho.
"……."
La
boca del estómago y los costados estaban amoratados. Eran marcas de haber sido
golpeado con los puños y pateado innumerables veces. Como Seung-chan había
vivido peleando todos los días cuando era joven, podía saberlo con solo mirar
el estado del cuerpo de Ju-won. No tenía sentido que fuera una agresión
indiscriminada de algún loco, ya que el nivel de los golpes había sido ajustado
para que pudiera caminar hasta su casa.
"Yang
Ju-won. ¿Vas a hablarme claro de una vez?"
"……."
Ju-won
movió sus labios partidos unas cuantas veces y finalmente los cerró con fuerza.
Podría decir que se encontró con alguien con quien estuvo involucrado en los
días en que actuaba como un tonto inmaduro y terminaron peleando. Podría decir
que el usurero, que decidió que ya le había sacado suficiente dinero, fue a
buscar a esa persona —de quien Ju-won ni siquiera sabía si estaba viva o
muerta— para exigirle dinero, y que por eso esa persona estaba muy enfadada.
Sin embargo, no salió ni una sola palabra.
Gye
Seung-chan le había dicho que no le importaba en absoluto lo degradado que
hubiera estado Ju-won. Sabía que Seung-chan no era del tipo que se burlaría por
escuchar más historias sobre la patética vida de Yang Ju-won. Incluso podría
gustarle, tal como Ju-won sintió afinidad al escuchar las historias de la
infancia de Gye Seung-chan.
Aunque
lo sabía todo, sus labios no se movían en absoluto, como si alguien los hubiera
pegado. Le resultaba agotador explicar detalladamente su pasado de huida
patética frente a Gye Seung-chan y la razón por la que estaba parado allí en
ese estado.
Le
dolía todo el cuerpo de una manera que no podía precisar, y sus párpados
pesaban como si fuera a cerrarlos, como alguien que hubiera pasado varias
noches en vela. Ju-won, bajando a la fuerza la sudadera que estaba subida hasta
su pecho, dijo mientras esquivaba a Seung-chan, quien bloqueaba su camino:
"Hablaremos
luego..."
Seung-chan
agarró el brazo de Ju-won, que intentaba pasar de largo. Aquel rostro lleno de
heridas que lo miraba directamente a los ojos, como preguntando si tenía algo
más que decir, era asombroso. Seung-chan, quien apenas reprimió la enorme rabia
que habría estallado de no ser por Seung-on afuera de la puerta, volvió a
preguntar:
"¿Dónde
y qué hijo de puta te hizo esto?"
"Ya
te lo dije. Por la calle..."
"¿Te
da vergüenza que te hayan dado una paliza? Solo dilo."
"……."
"¡Joder,
que hables!"
La
irritación se mezcló al final de sus palabras. Sentía que se le revolvían las
entrañas, y el comportamiento de Ju-won, que seguía intentando ocultarlo, le
resultaba frustrante. No sabía por qué demonios cerraba la boca cuando él iría
a darle una paliza igual si tan solo se lo decía.
Ju-won,
que miraba la expresión de alguien que parecía estar a punto de morir de
frustración, soltó el brazo que estaba sujeto y empujó su pecho. Dio fuerza a
sus dos piernas, que sentía que se derrumbarían en cualquier momento, y empujó
una vez más el torso que no cedía.
"Por
favor... sal."
"¿Es
el tipo con el que trabajas en la cafetería? ¿Es por eso que no hablas? Iré yo
mismo a solucionarlo..."
"¿Solucionarlo...?
¿Cómo podrías tú?"
Ju-won
interrumpió y empujó a Seung-chan, quien lo miraba. Los pies de Seung-chan, que
no se habían movido hasta hace un momento, fueron empujados hacia atrás.
Ju-won, exhalando con dificultad un suspiro que subía desde lo más profundo,
inclinó la cintura. Al agacharse, su estómago dolorido se agitó como si fuera a
vomitar en cualquier momento.
Ju-won
recogió la mascarilla manchada de sangre que estaba en el suelo del baño, se
enderezó y miró fijamente a Seung-chan con ojos que no podían ver bien.
"Mi
vida no tiene salvación. Fue así desde antes de nacer."
"……."
"Ni
yo mismo sé cómo terminar con esto, así que ¿qué vas a solucionar tú?"
La
parte inferior de su ojo, rasgada y rojiza, tembló. Durante este tiempo, pensó
que se estaba volviendo parecido a Gye Seung-chan mientras pasaba tiempo con
él. Pensó que se estaba tiñendo del mundo de Gye Seung-chan, que funcionaba de
manera simple. Por eso, parecía que vivir y respirar se volvía un poco más
fácil. Sin embargo, hoy no había tal esperanza. La oscuridad no se tiñe. Ya es
demasiado negra y profunda, y solo sabe tragar. No cambia.
Sus
ojos, que por un momento tuvieron una emoción ardiente, se calmaron. Ju-won
preguntó con una mirada seca:
"¿Y
si supieras quién es? ¿Pelearías con él?"
"……."
Seung-chan
apretó los dientes con tanta fuerza que su mandíbula se abultó. Por supuesto
que tenía esa intención. Sin embargo, a diferencia de sus pensamientos, las
palabras no salieron fácilmente. Fue porque se dio cuenta tarde de que era una
idea que olvidaba su promesa de mostrarle a su tía una imagen diferente.
Seung-chan,
quien relajó conscientemente su expresión, respondió con voz baja después de
mucho tiempo:
"Sí.
Le daría una paliza de muerte."
"¿Y
por qué tú?"
"Porque..."
Nuevamente
se quedó sin palabras. Precisamente estaba esperando para preguntar qué tipo de
relación tenían y con qué pensamiento él lo besaba y tenía sexo, así que
todavía no tenía una respuesta preparada.
Seung-chan,
al no encontrar palabras para responder, balbuceó el aire que inhaló y replicó con
irritación:
"¡Porque
somos amigos, joder!"
Cada
vez que Seung-chan y Kyusung lo trataban como a un amigo como si fuera algo
natural, solía reírse, pero hoy, aunque rumiara la palabra 'amigo', no
encontraba fuerzas en absoluto. Ju-won miró a Seung-chan en silencio y se puso
la mascarilla alrededor de la boca. No podía mostrarle su rostro destrozado
incluso a Seung-on. Ju-won, ocultando su rostro tanto como pudo al bajarse
profundamente la capucha, dijo con voz baja:
"Es
algo que no tiene nada que ver contigo. No te metas, por favor."
"...¡Ja!"
Seung-chan,
que miraba con furia a Ju-won, soltó una breve carcajada irónica y al mismo
tiempo apretó el puño con fuerza. Sintió un impacto como si le hubieran
golpeado en la nuca.
Pensó
que no tenía una relación de amigos común con Yang Ju-won, pero parece que para
este tipo ni siquiera eran amigos. No solo apareció después de estar
incomunicado todo el tiempo en un estado lamentable, haciéndolo enfadar, sino
que además no explicaba qué pasó y con una expresión de que ni siquiera quería
hablar...
"¿Me
estás diciendo que me largue porque soy un extraño al que no le importa una
mierda? ¿De verdad me vas a decir eso ahora?"
Seung-chan
sintió un despecho cercano a la traición. Estaba confundido sobre cómo debía
tomar el hecho de que alguien que se preocupaba muchísimo por Hong Kyusung por
ser su amigo, ahora le pidiera a Gye Seung-chan que no se interesara.
Como
si las palabras fueran... como si nosotros solo fuéramos personas que se
acostaron...
Incluso
después de retroceder un paso más, no pudo irse fácilmente y miró a Ju-won,
quien ya no daba ninguna excusa. Sin embargo, Ju-won no hizo ni un solo
movimiento, como una muñeca que se hubiera quedado sin batería. Seung-chan, que
miraba fijamente a Ju-won esperando ansiosamente a que abriera los labios,
finalmente no tuvo más remio que darse la vuelta.
Al
poco tiempo, el sonido de la puerta de la habitación interior abriéndose y
cerrándose resonó. Solo cuando confirmó que Seung-chan se había marchado por
completo, Ju-won parpadeó, liberando la tensión de sus ojos, y su cuerpo se
tambaleó. Arrastrando sus piernas, que se sentían a punto de colapsar, salió
del baño y se desplomó sentado al lado de Seung-on en cuanto salió.
Seung-on,
de quien pensaba que estaría viendo su animación favorita, estaba tumbado en el
suelo mirando fijamente la pantalla negra y apagada del teléfono de la dueña.
Era evidente que había estado escuchando con atención el sonido de la
conversación que se filtraba desde el estrecho baño.
Ju-won
agachó la cabeza para que el niño no viera su ojo herido y habló en voz baja.
“Seung-on,
papá va a trabajar un poco.”
“…….”
“Perdón
por no haber podido ir hoy al jardín.”
Al
ofrecer su disculpa, esos grandes ojos que solo miraban la pantalla negra del
teléfono se dirigieron hacia Ju-won.
“Pa...
Papá. Papá no vino. Vino la abuela.”
“Sí.
Lo siento….”
Ju-won
estiró la mano para envolver la pequeña mano que sujetaba el teléfono, pero al
descubrir sangre oscura y seca bajo sus propias uñas, la retiró
apresuradamente.
Se
levantó de un salto, salió de la habitación y entró directo a la cocina. Se
puso el delantal impermeable y buscó unos guantes de goma para cubrirse ambas
manos. Movió su hombro entumecido, el cual había recibido una patada accidental
cuando la paliza estaba terminando, y trasladó los platos vacíos apilados en el
mostrador de devolución. Apretando los dientes, metió los platos en el
fregadero por donde caía agua caliente. Los platos manchados de comida se
hundieron lentamente en el agua que llenaba el recipiente.
El
tiempo fluyó como de costumbre y los clientes desaparecieron uno a uno. Los
empleados y los trabajadores a tiempo parcial se despidieron, e incluso la dueña
se marchó del local. Ju-won, que se quedó solo en el negocio a oscuras, miró el
callejón sumido en la madrugada a través del gran ventanal del salón. Parecía
que el invierno se resistía a terminar, pues afuera revoloteaban algunos copos
de nieve.
[Ni
yo mismo sé cómo terminar con esto, así que ¿qué vas a solucionar tú?]
No
debí haber dicho eso…….
Normalmente,
Seung-chan se habría dejado ver antes de que Ju-won terminara su turno, sin
importar lo ocupado que estuviera, pero desde que salió de la habitación no
volvió a aparecer hasta que cerraron el local. Parecía estar muy enfadado.
Ju-won le había pedido que no se metiera porque temía que el asunto se hiciera
más grande si Seung-chan peleaba por él, pero quizá sus palabras sonaron como
si lo estuviera ignorando.
“Ah….”
Ju-won
exhaló un hilo de aire con dificultad mientras miraba distraídamente los copos
de nieve, parecidos a motas de polvo, que se pegaban al vidrio y se derretían
al instante. Se arrepentía de haber causado un malentendido con Seung-chan y de
no haberle dado ninguna explicación.
Qué
tonto, ¿por qué no pude decir nada?…….
¿Cambiaría
algo después de dormir un poco, cuando llegara la mañana? ¿Desaparecería este
cansancio que aplastaba todo su cuerpo y sería capaz de decirle algo a Gye Seung-chan?
[¿Y
por qué tú?]
[Porque
somos amigos, joder.]
Ju-won
frunció el ceño y se frotó el pecho con la palma de la mano, sintiendo el peso
de la culpa. Una incomodidad diferente a los latidos que sentía antes por las
palabras de Seung-chan lo atormentaba ahora. Golpeando suavemente su pecho,
donde el aire apenas circulaba, Ju-won permaneció un rato de pie en el salón
vacío. Luego, apagó el interruptor del cartel luminoso y regresó a la
habitación donde dormía Seung-on.
Se
acurrucó al lado de Seung-on intentando conciliar el sueño, pero no podía
dormir y no dejaba de cambiar de postura. Le dolían la espalda y la cintura sin
importar hacia qué lado se girara.
Tras
dar vueltas en la oscuridad, Ju-won se incorporó. Sus manos, que sujetaban con
fuerza la manta, temblaban violentamente. La paliza despiadada no solo había
dejado marcas en su cuerpo.
[¿Te
desnudas o te pego?]
En
aquella pequeña habitación de motel, soportó los incesantes golpes sin soltar
siquiera un gemido. Tenía miedo de que, si lo irritaba, el otro usara sus
feromonas y ocurriera algo peor. Si las cosas empeoraban, sentía que realmente
no tendría cara para ver a Seung-on. Era preferible que lo golpearan hasta la
muerte.
Mientras
Ju-won temblaba rumiando los fragmentos del recuerdo de la agresión, una
vibración corta sonó junto a la almohada. Pensando que podría ser Seung-chan,
quien siempre lo contactaba antes de dormir, tomó el teléfono con mano
temblorosa, solo para encontrar una serie de mensajes acumulados de un número
no guardado.
-¿Estás vivo? jaja
-Pero tengo curiosidad por saber cómo es mi hijo
-Manda una foto
-¡Ah...!
-¿Debería ir a verlo? jajaja
Ju-won,
mirando fijamente los mensajes que llegaron en plena madrugada, escribió una
respuesta con dedos rígidos que apenas se movimientos.
-Si tocas al niño, te denunciaré. Voy a bloquear este número.
Ju-won
envió a continuación los videos grabados por la cámara de seguridad que había
tomado del motel, soltó el teléfono sobre la manta como si lo tirara y se
abrazó las rodillas contra el pecho.
Enterró
el rostro entre sus brazos cruzados sobre las rodillas y jadeó levemente. La
verdadera identidad del cansancio que lo había abrumado durante todo el día era
una terrible sensación de impotencia.
“Ah….”
Aún
con el rostro oculto, tanteó a su lado. Sus manos buscaron con urgencia sobre
la manta al pequeño Seung-on que dormía.
“Ja…,
ah….”
Quiero huir. Quiero dejarlo todo. Todo, todo…….
Sus
dedos, que buscaban desesperadamente el calor de Seung-on, alcanzaron apenas a
sujetar la manga de su pijama con dibujos. Sin embargo, Seung-on se dio la
vuelta en sueños y el trozo de tela se le escapó. Sin levantar la cabeza,
Ju-won aguantó con los dientes apretados, recordando la sombra que cubría su
vista cada mañana. Su mano, que había perdido a Seung-on, agarró la manta fría
en lugar del único calor que lo sostenía. Viviendo una vida en la que siempre
estaba ocupado rogando por su salvación, unas palabras que nunca antes había
pronunciado se escaparon de entre sus dientes.
“Simplemente…
quiero morir….”
Desde
temprano en la mañana, cuando aún no había salido el sol, Kyusung caminaba con
paso descuidado y una bolsa de plástico crujiendo en su muñeca. Siguiendo el
ritmo de la música que salía de sus auriculares, se detuvo bajo el cartel de
'La Mejor Galbi al Carbón'.
"Ay...
."
Tras
soltar un gran suspiro mientras miraba el cartel, Kyusung abrió la puerta y
entró al local.
Los
empleados, que se habían reunido desde temprano en el salón para preparar los
acompañamientos de la cena, lo saludaron al verlo. Kyusung se rascó la nuca con
incomodidad por su cabello corto, pero el personal no parecía interesado en su
cambio de estilo. Solo la tía, que conocía la situación de su familia, se
acercó y le dio unas palmaditas cariñosas en la espalda.
"¿Viniste
a ver a Ju-won?"
"Ah,
sí... ."
"¿Pero
por qué vienes solo? ¿Y Seung-chan?"
Ante
la pregunta de la tía, que daba por hecho que estarían juntos, Kyusung desvió
la mirada. Seung-chan lo había llamado de madrugada, con la voz totalmente
arrastrada por el alcohol, solo para decirle que fuera a ver a Yang Ju-won; no
le dijo dónde ni con quién estaba bebiendo. Además, colgó antes de que pudiera
preguntarle nada.
"Él...
está durmiendo en mi casa. Ayer bebió mucho."
Tras
inventar una excusa, Kyusung se dirigió rápidamente hacia la habitación
interior antes de que la perspicaz tía lo descubriera. En cuanto se quitó las
zapatillas y abrió la puerta, comprendió por qué Seung-chan le había encargado
el envío de medicinas. Pensó que esos tipos estaban haciendo un escándalo por
un simple rasguño, pero el estado de Ju-won, acurrucado en un rincón de la
habitación, era lamentable. Estaba hundido bajo la manta y solo se le veía la
mitad de la cara, pero esa mitad estaba cubierta de heridas.
Por
el ambiente exterior, parecía que los empleados, incluida la tía, aún no sabían
en qué estado se encontraba Ju-won. Kyusung cerró la puerta de prisa, le
revolvió el pelo a Seung-on —quien estaba tirado jugando con el teléfono— y se
sentó al lado de Ju-won.
"Yang
Ju-won, ¿estás bien? ¿Acaso te moriste?"
Como
Ju-won no respondía, Kyusung, con expresión seria, se inclinó y acercó el oído
a su rostro. En lugar de una respuesta, escuchó un débil quejido de dolor.
Al
confirmar que al menos seguía respirando, se sintió aliviado, pero no sabía por
dónde empezar. Kyusung miró con desconcierto el interior de la bolsa de
plástico. Había venido preparado con desinfectante, vendas, pomada para los
moretones, ungüento para las cicatrices y analgésicos siguiendo las
instrucciones de Seung-chan, pero no parecía que nada de eso fuera a servir de
mucho.
"¡Mierda!,
¿esto se arregla con medicina? ¿Debería llevarte al hospital?"
"Fuu...
."
"Oye.
Espera un poco. Le pediré prestado el auto a la tía... ."
Ju-won,
que gemía apretando los dientes, sujetó la ropa de Kyusung con todas sus
fuerzas cuando este intentó levantarse.
"Estoy
bien... ."
Kyusung
volvió a sentar las nalgas en el suelo. Pensó que Ju-won debía tener sus
propios motivos.
Mientras
Kyusung sacaba los medicamentos, Ju-won se incorporó con dificultad. Al ver a
Kyusung tomar primero el desinfectante, Ju-won se limpió con la manga el sudor
de la frente, donde se le pegaba el flequillo, y preguntó.
"¿Te
lo dijo Gye Seung-chan?"
"¿Eh?
Ah, sí. Me dijo que estabas herido y que te trajera medicinas."
"……."
Ju-won
apretó la mandíbula con fuerza, hundiendo el labio inferior. Le había dolido
todo lo que le golpearon durante la madrugada. El dolor, que era soportable
mientras estaba aturdido, se le abalanzó como si quisiera matarlo al llegar la
quietud del alba. El pánico le provocó una hiperventilación que lo dejó sin
aliento. Después, corrió al baño a vomitar. Aunque no tenía nada en el estómago
y solo salían jugos gástricos, no podía levantarse aferrado al inodoro. No
tenía fuerzas ni en los dedos.
Ju-won
detuvo la mano de Kyusung, que intentaba rociar torpemente el desinfectante en
su rostro, y giró la cabeza para preguntar algo más importante que la cura.
"Seung-chan...
¿está enfadado?"
"¿Eh?
Estaba borracho cuando hablamos, así que no lo sé bien……."
Kyusung
frunció el ceño al recordar la voz de Seung-chan llena de embriaguez.
"¿Se
pelearon?"
"……."
"¿Por
qué? ¿Se puso imbécil Seung-chan?"
Ju-won
negó con la cabeza mientras se tocaba la nuca empapada de sudor.
"No
es eso... ."
"¿Cómo
que no? Ah."
Kyusung
abrió la boca y dejó escapar un pequeño quejido de comprensión, seguido de un
largo suspiro.
Estaba
convencido de que, después de haberle gritado que no salía con Ju-won y de
haber escuchado sus consejos, Seung-chan finalmente le había marcado un límite.
Pero, tras marcar ese límite, debió sentirse mal por Ju-won y por eso lo llamó
para pedirle que le trajera las medicinas.
Con
una expresión de total incomprensión, Kyusung dijo.
"No
es un asunto en el que deba meterme, pero... ah. ¿Por qué hizo eso ese idiota?
¿Acaso no odia esas cosas?"
"¿Qué
cosa... ?"
"Es
un tipo que detesta la falta de responsabilidad……."
Kyusung
ladeó la cabeza y puso una mano sobre el hombro de Ju-won. Era un gesto de
consuelo para animarlo, pero Ju-won hizo una mueca de dolor por la contractura
muscular. Kyusung retiró la mano rápidamente, asustado.
"Ah,
perdón. En fin... mejor dalo por terminado. No está bien seguir viéndose así si
ni siquiera son pareja. Si siguen así, nuestra amistad no durará mucho. ¿Lo
sabes, verdad?"
"...
No entiendo nada de lo que dices."
"¡Ay!,
por favor, estos idiotas que no son pareja lo niegan exactamente igual.
Arréglense entre ustedes. No estoy para andar preocupándome por otros."
Kyusung
se frotó la cabeza rapada y sacó un parche analgésico.
"Te
pondré esto antes de irme. Muéstrame dónde te hirieron."
A
Ju-won le quedaban dudas, pero aceptó dar por terminada la conversación con
Kyusung, ya que no había podido tumbarse en toda la noche por el dolor de
espalda. Dándole la espalda a Kyusung, se quitó la camiseta por la cabeza.
Kyusung, que esperaba con el parche en la mano, se quedó boquiabierto al ver
que la espalda estaba mucho peor de lo que imaginaba.
"Oye...
, pero, ¿por qué estás así? ¿Quién te pegó?"
"Eso…."
Ante
la respuesta impasiva, Kyusung miró de reojo a Seung-on, que estaba acostado al
lado, y bajó aún más la voz.
"¿Quién?
¿Los usureros?"
Ju-won
negó con la cabeza y respondió con indiferencia.
"Solo
alguien que conocía de antes. Alguien con quien perdí el contacto hace mucho,
pero los usureros lo descubrieron y fueron a buscarlo. Fue a mi trabajo para
causar problemas... ."
Ju-won
murmuraba en un tono desprovisto de emoción, como si contara la historia de
otra persona, cuando de repente se interrumpió. Se dio cuenta de que las
palabras que no habían salido frente a Seung-chan ahora fluían con facilidad.
Frunció el ceño y guardó silencio, mordiéndose el labio inferior que había
empezado a temblar.
Ju-won
comprendió por qué no había podido decir ni una palabra frente a Seung-chan.
Tenía miedo de que Seung-chan lo viera como alguien patético. Él, que había
vivido sin margen para preocuparse por cómo lo veían los demás, entendió de
inmediato por qué de pronto le importaba tanto la mirada de Seung-chan.
Ahora
sabía por qué su corazón se sentía incómodo con cada palabra de Gye Seung-chan.
Qué era ese deseo de querer verse bien únicamente ante él. Esta emoción, que
reconoció tarde porque lo golpeó junto con la agotadora impotencia de una
realidad que no cambia, ya no podía ser ignorada después de pasar toda la noche
sufriendo con deseos de morir. Aquel cambio interno que en algún momento se
negó a definir, Ju-won finalmente lo definió ahora.
El
parche analgésico se adhirió con frialdad sobre su espalda. Ju-won, con un
respingo en la cintura y una expresión como si estuviera a punto de llorar, se
tocó con la punta de los dedos la frente que ardía de calor y preguntó.
"Seung-chan...
¿dónde está ahora?"
"No
lo sé, ni idea de dónde se habrá emborrachado. Solo me llamó para decirme que
viniera a verte y colgó."
Kyusung
chasqueó la lengua con amargura mientras terminaba de pegar los parches en la
espalda llena de moretones. Hacía apenas unos minutos había dicho que tal vez
era mejor que Ju-won y Seung-chan se hubieran peleado, pero al ver el cuerpo
herido, sintió que había sido demasiado despiadado con un chico que ya de por
sí estaba sufriendo. Kyusung ofreció un consuelo tardío y algo torpe.
"Por
más que lo piense, él no habría hecho esas cosas contigo si no tuviera
intención de salir... no sería así. Puede que Seung-chan esté un poco
confundido ahora y haya dicho cosas feas, ¿pero no crees que probablemente se
hará responsable de ti?"
Ju-won,
que se acariciaba el rostro afiebrado, se giró para mirar a Kyusung. Antes de
que pudiera preguntar qué significaba eso de que Gye Seung-chan se haría
responsable de Yang Ju-won, Kyusung se levantó y se preparó para irse.
"Te
avisaré si encuentro a Seung-chan."
"……."
"Lamento
no haber podido estar más pendiente. Arreglen bien las cosas y reconcíliense
pronto."
Kyusung
agitó la mano hacia Seung-on, que seguía tumbado al lado de Ju-won, y murmuró
con un suspiro mientras salía de la habitación.
"Cuando
nos divertíamos los tres era mejor... Ah, mierda, parece que fue en otra
vida... ."
La
puerta de la habitación se cerró. Desde el otro lado, se escuchaban las voces
apagadas de Kyusung saludando a los empleados. Ju-won se quedó mirando
fijamente la puerta por la que él había salido y luego se frotó con los dedos
el flequillo empapado de sudor.
Las
cosas que Kyusung había soltado no tenían mucho orden ni eran claras. Seguía
sin entender bien a qué se refería, pero al repasarlo con cuidado, el punto
central de lo que Kyusung quiso decir era que, al final, Gye Seung-chan no era
alguien que se quedaría a medias con alguien con quien no tuviera intención de
salir, por lo que pronto se haría responsable de Yang Ju-won. Ju-won recordó la
conversación que tuvo con Seung-chan la noche anterior.
[No
es asunto tuyo. Deja de meterte.]
[...
¡Ja!, ¿así que un tipo que no tiene nada que ver debe largarse? ¿Es eso lo que
me vas a decir ahora?]
¿Realmente
Gye Seung-chan había decidido hacerse responsable de Yang Ju-won, como decía
Kyusung? Tal vez por eso dijo que lo resolvería, y por eso se enfureció
tanto... .
¿Pero
por qué...?
¿De
qué pecado era culpable Gye Seung-chan para ofrecerse a cargar con la vida sin
salida de Yang Ju-won? Ju-won no lograba comprenderlo. Hasta ahora, nadie se
había ofrecido jamás a hacerse responsable de su vida, por lo que no le
encontraba lógica a que Seung-chan, que no le había hecho nada malo, de repente
pensara en hacerse cargo de él.
"Haah...
."
Soltando
un pequeño suspiro, Ju-won se acurrucó bajo la manta. Sintió un escalofrío
cuando el sudor se enfrió en su cuerpo. Con el torso desnudo, sentía tanto frío
que sus dientes castañeaban levemente, pero sus mejillas y su nuca ardían. No
entendía para nada el comportamiento de Gye Seung-chan, pero el calor subía a
sus mejillas y su corazón palpitaba con fuerza.
¿Sería
porque era la primera vez que alguien intervenía en la vida de Yang Ju-won? ¿O
tal vez porque acababa de darse cuenta de lo que sentía por Seung-chan?
Acostado
de lado, Ju-won parpadeó lentamente mientras miraba a Seung-on concentrado en
su teléfono y luego frunció el ceño. Los latidos pronto se transformaron en
ansiedad. Sujetándose el pecho que palpitaba con inquietud, Ju-won se subió la
manta hasta la cabeza para que Seung-on no lo notara. Escondido bajo el
edredón, soltaba jadeos cortos y agitados. Aquella maldita enfermedad heredada
de su padre biológico gritaba con fuerza en todo su cuerpo.
Al
final, todo volverá al mismo lugar, ¿no es mejor huir antes de llevarse una
decepción?
*
* *
Ju-won
no quería que la dueña le viera en ese estado bajo ninguna circunstancia, pero,
como era de esperar, no pudo ocultarlo por mucho tiempo. Aunque el hombre no le
preguntó el motivo de sus heridas, insistió en que debía ir al hospital sin
falta y lo acompañó conduciendo él mismo.
En
el hospital, le dijeron que la herida en el ojo, provocada por la patada de un
zapato, afortunadamente no era lo suficientemente profunda como para necesitar
puntos. La mayoría de sus lesiones fueron diagnosticadas como contusiones, y le
recetaron antiinflamatorios, analgésicos y compresas frías. Ya que estaban
allí, la dueña le sugirió que también hiciera fisioterapia, pero Ju-won se negó
rotundamente. Aunque su cuerpo dolorido se sintió tentado por un momento,
todavía le quedaba algo de vergüenza.
De
camino al restaurante, mientras esperaban en un semáforo, la dueña bajó el volumen
de la radio y miró a Ju-won, que estaba sentado en el asiento del acompañante
jugueteando con la bolsa de los medicamentos.
"Ju-won.
Cuando las cosas se pongan difíciles, puedes demostrarlo. Aguantar no siempre
es la mejor solución. Solo cuando la herida supura se puede aplicar la medicina
para que brote piel nueva... ¿Entiendes lo que te digo?"
"Sí...
."
Ju-won,
que se había mantenido en silencio desde que salieron hacia el hospital y
durante toda la consulta, respondió mirando al hombre con sus grandes ojos.
Tras esbozar una sonrisa, como si se sintiera aliviado, el semblante de la
dueña volvió a mostrar preocupación y le preguntó por Seung-chan.
"Por
cierto, ¿has podido contactar con Seung-chan?"
"No...
."
Al
escuchar la respuesta de Ju-won, la dueña soltó un profundo suspiro. Pensaba
que la etapa de rebeldía de su sobrino finalmente había terminado, pero ahora
parecía haber vuelto a las andadas. ¿Por qué Seung-chan, que parecía haber
sentado cabeza al quedarse cerca de Ju-won, de pronto desapareció sin dar
señales de vida? No solo él, sino todos los empleados del local coincidían en
una única sospecha.
"Se
pelearon, ¿verdad?"
Ante
la pregunta, Ju-won jugueteó con el cinturón de seguridad, mostrándose inquieto.
"Sí...
."
"Seguro
que ese muchacho no pudo controlar su temperamento. Por favor, tenle
paciencia."
la
dueña, con voz afectuosa, pidió disculpas en nombre de su sobrino de forma casi
cariñosa. Conocía su carácter y estaba seguro de que se había enfadado por no
saber cómo manejar lo que sentía por Ju-won. Era evidente para cualquiera que
Seung-chan estaba ansioso por demostrar cuánto le gustaba, así que no era
difícil imaginar cuánto debió haber presionado a Ju-won.
Sin
embargo, Ju-won negó con la cabeza mientras murmuraba.
"No
es eso. Fue culpa mía... ."
"¿Ah,
sí?"
"Le
dije cosas que lo hicieron sentir mal. Seung-chan solo... ."
Ju-won
no pudo terminar la frase.
'Pensándolo
bien, él siempre me ayudó.'
Ya
fuera por seguir sus propios impulsos o porque realmente se preocupaba por Yang
Ju-won, el resultado era que, desde el primer día que se conocieron, siempre
había recibido la ayuda de Seung-chan. El día de la pelea, lo rechazó con
frialdad cuando él se ofreció a resolver sus problemas, pero lo cierto era que
Seung-chan ya venía solucionando las dificultades de Ju-won poco a poco desde
hacía tiempo. Por eso, era lógico que se enfadara al escuchar que no se metiera
en sus asuntos.
La
dueña esperó a que Ju-won terminara de hablar, pero al ver que este desviaba la
mirada hacia la ventana, volvió a subir el volumen de la radio. Mientras
escuchaba una canción de la cual desconocía el título, Ju-won apoyó la cabeza
contra el cristal. Cuando el auto se puso en marcha, su cabeza se sacudió
levemente contra la ventana.
'¿Podremos
reconciliarnos?... Quiero que volvamos a estar... como antes... .'
Ju-won,
que seguía tocando el cinturón de seguridad con la mirada perdida en la
distancia, se frotó el pecho, donde sentía una punzada de dolor.
*
* *
Ju-won
pasaba las mañanas enviándole mensajes a Kyusung para saber si había contactado
con Seung-chan, y las noches enviándole mensajes directamente a Seung-chan.
Kyusung ni siquiera leía sus mensajes; y Seung-chan, aquel que alguna vez le
pidió que lo llamara siempre antes de dormir, leía cada palabra que le enviaba
pero no respondía ni una sola vez. Tal como había dicho Kyusung, parecía que
aquellos días en los que los tres andaban juntos riendo por tonterías
pertenecían a otra vida.
"Lo
siento. Al fin y al cabo, es una queja que viene directamente de la empresa,
así que desde la posición de nuestra cafetería... ."
Ju-won,
que aún no se había quitado la mochila de la espalda, miró al gerente con
rostro inexpresivo. Al parecer, unos empleados de una productora de publicidad
que fueron a comprar café vieron el rostro herido de Ju-won, sintieron
incomodidad y presentaron una queja formal a la central.
Ju-won
entendía que una cafetería situada dentro de un edificio corporativo no tuviera
más remedio que cuidar su relación con la empresa. Sin embargo, el problema era
que, a diferencia de lo que decía el gerente —quien aseguraba haberlo defendido
durante días—, ya había un nuevo empleado ocupando su lugar. Ese chico llevaba
puesto el delantal que antes era de Ju-won y tomaba pedidos en el mostrador
donde él debería estar.
Sin
decir una palabra más, Ju-won salió del edificio. No sentía decepción, ira ni
resentimiento personal hacia el gerente que siempre lo había tratado con
amabilidad. Simplemente tenía la cabeza hecha un lío porque se había quedado
sin trabajo de la noche a la mañana, sin siquiera tener tiempo para buscar uno
nuevo.
Cuando
las cosas parecen ir bien, en cuanto una se tuerce, el resto se desmorona en
cadena como si estuvieran esperando su turno. Y al final de todo, la ansiedad
siempre lo miraba con una sonrisa burlona, como diciendo 'sabía que pasaría'.
Siempre había sido así en su vida. Solo se había engañado creyendo que había
escapado de ello mientras estaba con Seung-chan.
"……."
Ju-won,
que cruzaba el estacionamiento frente al edificio, se detuvo y dio media
vuelta. Un coche importado que le resultaba familiar estaba estacionado en la
entrada con las balizas encendidas. Saltó el cantero detrás del edificio, salió
por un atajo y tomó un taxi en esa misma calle. Tras confirmar el mensaje de
que el taxi tardaría unos 4 minutos en llegar, Ju-won miró a su alrededor con
frecuencia.
Cuando
llegó al restaurante tras subir al taxi como si lo estuvieran persiguiendo, el
teléfono que apretaba con fuerza en su mano vibró. Sobresaltado como si le
hubiera dado un ataque, revisó la pantalla y presionó el botón de llamada con
urgencia. Era la llamada de Kyusung que tanto había esperado.
"Encontré
a Seung-chan. ¿Puedes creer que este idiota consiguió trabajo mientras estaba
desaparecido?"
Antes
de que pudiera sentir alivio por haberlo encontrado, recibió una noticia
totalmente inesperada. Ju-won preguntó con expresión perdida.
"¿Trabajo...
?"
"Sí.
¿No es increíble? Sinceramente, pensé que este desgraciado se había metido en
problemas en algún lado y estaba en una celda, pero parece que la situación es
mejor que eso. Pero por ahora, no le digas nada a la tía."
Ju-won,
que se había alejado de la entrada del restaurante, entró en el callejón entre
los edificios donde Seung-chan solía fumar. Se sentó apoyando la espalda contra
la pared donde Seung-chan acostumbraba a ponerse de cuclillas y preguntó.
Quería sonar calmado, pero las preguntas se atropellaban por la urgencia.
"¿Por
qué? ¿Qué pasó? ¿Dónde está?"
"Es
que el lugar donde trabaja es un poco... Mira, no digas nada todavía, te llamo
luego. Entonces se ven en persona y se reconcilian."
"¡Ahora
mismo... !"
La
llamada se cortó unilateralmente entre ruidos de gente hablando. Ju-won intentó
llamar de nuevo, pero Kyusung no respondió. Jugueteó con el teléfono y levantó
la vista al cielo. El vaho que salió con su largo suspiro desapareció
rápidamente antes de subir muy alto.
Que
ahora le gustara Seung-chan no cambiaba nada. No esperaba que Seung-chan
realmente se hiciera responsable de su vida. Ni siquiera deseaba que lo
hiciera. Solo quería volver a como eran antes. Comer juntos, jugar juntos. Eso
era todo lo que Ju-won quería. Con eso era suficiente.
Unas
zapatillas con los cordones sueltos se movían de un lado a otro. Por momentos,
los dos pies se cruzaban, incapaces de ocultar la impaciencia. Kyusung, que se
guardó el teléfono vibrando en el bolsillo trasero, se puso las manos en la
cintura mientras miraba la placa en la puerta que decía: 'Agencia de
Detectives'.
"Agh,
Seung-chan, pedazo de loco... ."
Kyusung
fulminó la placa con una expresión de dolor de cabeza, retorciendo el cuerpo y
forcejeando en silencio por la frustración.
'Mierda,
¿a qué viene esto de jugar a ser detective? Dicen que es una agencia, pero es
solo un centro de recados. Y por lo que escuché, no es cualquier centro... .'
Se
había enterado de la noticia de Seung-chan por casualidad al contactar a un
hyung cercano para quedarse en su casa unos días. Resulta que un superior de la
secundaria de un amigo de ese hyung, que era un tipo rudo que trabajaba en una
agencia de investigación, le contó que había entrado un novato muy peculiar. Un
tipo que, a simple vista, se notaba que tenía un temperamento de perros, se
presentó por su cuenta en la oficina y preguntó cuánto pagaban por hacer recados.
Lo que más preocupó a Kyusung sobre la salud mental de la sociedad fue la parte
en la que el tipo soltó con toda la cara del mundo que no pensaba hacer nada
ilegal, así que ni se les ocurriera pedírselo.
Los
matones de la oficina, asombrados por la audacia de aquel joven delincuente que
no sabían de dónde había salido, le preguntaron por qué quería trabajar
precisamente allí en lugar de buscar un empleo decente. La respuesta de ese
loco fue el colmo:
[¿No
es este el lugar donde joden a los Alfas y Omegas que abandonan a sus hijos y
tienen aventuras siendo unos irresponsables? Es que personalmente tengo un
problema con la gente que no tiene sentido de la responsabilidad.]
Mientras
hablaba por teléfono con aquel hyung, Kyusung cerró los ojos con fuerza, presintiendo
que el loco de la historia era su amigo.
No
tiene sentido que, tras pelearse con Ju-won y desaparecer, de repente quiera
dedicarse a atrapar infieles. Y más sabiendo que, desde que estaban en la
secundaria, a la tía le daba un vuelco el corazón de solo oír palabras como
'mafia' o 'matones'.
Kyusung
dudaba con gestos de agonía, pero justo cuando tomó aire profundamente para
abrir la puerta de la oficina, escuchó pasos subiendo la escalera. Pronto
apareció el rostro que tanto había buscado. Seung-chan, a quien no veía en casi
cuatro días, tenía unas ojeras tan oscuras que se veía sombrío, como si hubiera
estado bebiendo cada vez que tenía un hueco.
"¡Oye,
desgraciado! Tú, aquí... !"
"……."
Seung-chan,
que se detuvo a mitad de la escalera al descubrir a Kyusung frente a la
oficina, no dijo nada ante los insultos de su amigo. Simplemente le hizo una
señal con la mano para que lo siguiera y se dio la vuelta.
Seung-chan
salió del edificio y se dirigió a un pequeño estacionamiento cercano. El lugar
parecía estar mal administrado, con coches bloqueándose unos a otros sin orden.
Seung-chan
arrastró una silla de plástico que estaba junto a la garita de seguridad —que
tenía un cartel de 'ausente'— y se sentó. Sin decir palabra, encendió un
cigarrillo. Frente a él, Kyusung, con las manos en los bolsillos de su chaqueta
y sorbiendo por la nariz que se le había enfriado pronto, dijo frunciendo el
ceño:
"Cuando
yo te propuse trabajar haciendo recados, dijiste que lo odiabas."
"Eso
era porque consistía en seguir a usureros. Aquí el jefe es un exdetective y
dice que no manda a hacer cosas ilegales."
Seung-chan
respondió mascullando con el cigarrillo entre los dientes y lanzó una mirada
fija a Kyusung. Kyusung, entendiendo el mensaje de inmediato, se apoyó en una
pierna y dijo en tono despreocupado:
"No
he dicho nada. Yo también tengo algo de tacto, mierda."
"No
me refiero a mi tía. Hablo de Yang Ju-won."
"Por
eso mismo, no le dije nada, imbécil."
"¿De
verdad?"
Presionado
por la intensidad de Seung-chan, Kyusung respondió bajando la voz al final:
"Solo
que estabas trabajando... no le dije en qué... ."
Seung-chan,
con el cigarrillo entre los dedos, soltó el humo y sacudió la ceniza roja.
Entornó los ojos y, con una mirada amarga, se mordió el labio inferior antes de
mirar de reojo a Kyusung.
"...
¿Qué dijo Ju-won? ¿Me está buscando?"
"Me
dijeron que se pelearon. Parecía que Ju-won quería pedirte disculpas."
"¿Disculpas...
?"
Seung-chan
levantó una ceja ante aquella noticia inesperada pero sumamente tentadora.
Desde que peleó con Ju-won, se había pasado las madrugadas fumando un
cigarrillo tras otro. Le dolía muchísimo que Ju-won hubiera aparecido todo
golpeado, y se sentía furioso y dolido porque él le ocultaba quién lo había
hecho. Al final, todo ese sentimiento terminó convirtiéndose en una sensación
de asco hacia sí mismo.
Cuanto
más rumiaba la conversación con Ju-won, más se daba cuenta de que las palabras
groseras que él le había soltado no tenían ni un error. Se sentía avergonzado
por haber fanfarroneado con que resolvería todo a puñetazos. Solo habían pasado
unos meses desde que prometió vivir como una persona decente por su tía, y ya
estaba harto de su propia forma de pensar que no mostraba señales de mejora.
Era un estúpido. Era lógico que Yang Ju-won solo viera a Seung-chan como un
compañero de cama.
"¿Y
según él, qué hizo mal?... ."
Aunque
le dolió que le dijera que no se metiera en sus asuntos, no tenía intención de
exigirle una disculpa. Porque todo lo que Ju-won dijo era verdad.
El
rostro de Seung-chan se suavizó un poco mientras sacudía la ceniza del
cigarrillo, que se había alargado. Kyusung lo observó mientras él volvía a
llevarse el cigarrillo a la boca, sacó las manos de la chaqueta y se rascó la
cabeza con fuerza.
"De
todos modos, dense prisa y reconcíliense."
"¿Qué
reconciliación ni qué nada?... Mierda, ¿acaso somos niños?"
"Sí,
se están portando exactamente como unos mocosos. ¿De verdad te peleas con un
chico que vino todo golpeado injustamente por culpa de las deudas de su
padre?"
"……."
Seung-chan,
que miraba a Kyusung con una ligera sonrisa en los labios, endureció el rostro
gradualmente. Esa risa habitual se quedó grabada en las comisuras de su boca de
forma antinatural. Con una mirada que se volvió seca, le preguntó a Kyusung:
"¿Yang
Ju-won... fue golpeado por lo de la deuda?"
"¿No
te lo dijo él? El usurero fue hasta la empresa donde trabaja un conocido de
Ju-won para armar un escándalo. Dicen que el conocido se enfureció y le dio una
paliza tremenda a Ju-won."
Tras
contar lo que sabía, Kyusung chocó las palmas como si acabara de recordar algo
importante.
"Ah,
¿te acuerdas de lo que nos soltó aquel maldito usurero que solía acosar a Yang
Ju-won? Dijo que no hacía falta esforzarse por encontrar a los que huían sin
pagar, que solo bastaba con machacar a la familia y a los conocidos para que
salieran gateando de debajo de la tierra."
"……."
"Es
un maldito. ¿Quién iba a imaginar que, en un descuido, irían a hurgar hasta en
los conocidos de Ju-won?"
Seung-chan
arrojó la colilla a un tarro de pintura vacío junto a la garita de seguridad,
soltó una larga bocanada de humo y se puso en pie.
"Tengo
que trabajar, así que ya vete... ."
"¿Vas
a seguir viniendo aquí? ¿Estás seguro de que ese tal director fue realmente
detective? ¿Lo comprobaste? ¿Por qué un exdetective trabajaría con
matones?"
Kyusung
seguía a Seung-chan, que pasaba a su lado, lanzándole preguntas sin parar. En
el pasado, él mismo le había sugerido trabajos en centros de recados, pero eso
era cuando estaban los dos juntos. Le preocupaba que su amigo, con quien había
compartido todo desde la infancia, estuviera yendo solo a una agencia de
investigación. No sabía si Seung-chan aguantaría con su carácter, y aunque el
director fuera un exdetective, lo que le había dicho el hyung que le dio la
noticia —que la mayoría de los empleados eran matones— le resultaba muy
sospechoso. Y sobre todo... .
"¡¿No
hay un lugar para mí?!"
Kyusung
gritó con todas sus fuerzas hacia Seung-chan, que lo estaba dejando atrás con
zancadas largas para entrar en el edificio de la oficina. Además de la
seguridad de su amigo, a él también le urgía el dinero. Tenía un límite para
andar de casa en casa de conocidos huyendo de su padre, que quería quitárselo
de encima. Olvidando pronto sus dudas sobre la oficina poco fiable, Kyusung
consideró por un momento seguir a Seung-chan para hacer cualquier tarea
secundaria, pero terminó dando media vuelta tras merodear frente al edificio.
Seung-on
ocupó el lugar vacío de Seung-chan. Sentado en su silla infantil, custodiaba el
mostrador junto a la dueña. Para evitar que el aire frío que entraba cada vez
que se abría la puerta le diera al niño, la mujer movió la silla hacia el
interior del mostrador. Miró con ternura los ojos soñolientos del pequeño y
luego revisó su teléfono. Seguía sin haber noticias de Seung-chan.
La
dueña recordó lo que Ju-won le había contado hacía unos días. Aunque no quiso
indagar demasiado, tenía curiosidad por saber qué tipo de pelea habían tenido
para que Seung-chan, que siempre andaba pegado a Ju-won como una lapa, se
esfumara de repente. También le preocupaba si el asunto tenía algo que ver con
las heridas en el rostro de Ju-won.
Sentía
que el corazón se le consumía día tras día, pero aun así, esperaba
discretamente a que ellos dos lo resolvieran. Hay problemas en este mundo que
solo los involucrados pueden solucionar, por muy torpes que sean. Y comparado
con el tiempo que pasó esperando a que el Seung-chan adolescente sentara
cabeza, esta espera era algo que podía soportar.
Aunque
intentaba mantenerse firme, no podía ocultar su preocupación. Dejó el teléfono
que miraba a cada momento y tomó en brazos a Seung-on, que cabeceaba de sueño.
Como el turno de Ju-won estaba por empezar, ella se encargaba de cuidar al
niño. En cuanto lo tuvo en brazos, Seung-on frotó su cara contra su hombro
buscando dormir y ella le dio unas palmaditas.
'Si
ellos dos lo arreglan, sería perfecto que viviéramos los cuatro, incluyendo a
este cachorrito... .'
La
dueña, que apoyaba en silencio la relación con Ju-won para mantener quieto el
corazón volátil de su sobrino, empezó a pensar que, ya que las cosas estaban
así, lo mejor sería que Seung-chan echara raíces al lado de Ju-won para
siempre.
Tener
veintidós o veintitrés años no era ningún impedimento. Seung-chan era un poco
inestable, pero si le enseñaba bien el negocio al aplicado de Ju-won y les
entregaba el local —que ella había abierto y cerrado sin descanso durante
décadas—, podría pasar su vejez viajando. Sería ideal. Si Ju-won se hacía cargo
del restaurante, Seung-chan tendría que quedarse a su lado y, naturalmente,
dejaría de andar por ahí. Ella, por su parte, podría disfrutar tranquilamente
de las monerías del pequeño que tenía en brazos... .
Alguien
podría criticarla por hacer cálculos sola siendo ya mayor, pero pensó que al
final, ¿qué era la familia? Si vivían apoyándose unos a otros y viéndose las
caras a diario como ahora, eso ya era ser familia.
Mientras
rumiaba ese deseo egoísta que nunca le había mencionado a nadie, la dueña dejó
de palmar a Seung-on y suspiró.
Sea
como sea, eso solo sería posible si Seung-chan lograba gustarle a Ju-won. En
lugar de andar correteando tras él para caerle bien, se sentía frustrada porque
el chico se había encaprichado y se había esfumado. Al mismo tiempo que temía
que su sobrino se hubiera metido en un gran lío, sentía unas ganas enormes de
darle un buen golpe en la espalda.
'Se
nota a leguas por todo el barrio que le gusta, ¿con qué cara se atreve a
ponerse digno y desaparecer?'
Sumida
en su frustración, suspiraba mientras caminaba tras el mostrador con Seung-on
en brazos, cuando Ju-won salió de la habitación interior. La dueña lo miró
sorprendida al ver que se acercaba con un gesto notablemente alterado.
"Ju-won,
¿por qué tienes esa cara? ¿Qué pasó?"
"Señora...
Kyusung me pidió que no dijera nada, pero esta mañana me llamó para decirme que
descubrió dónde está trabajando Seung-chan. Pero colgó sin decirme dónde... así
que estuve llamándolo todo el tiempo y no me atendía. Pero recién... ."
"Ju-won."
"¿Sí?"
"Habla
despacio. Está bien."
A
los ojos de la dueña, ver al habitualmente callado Ju-won murmurando con tanta
prisa la hacía pensar que él no sabía cómo manejar las palabras que salían
atropelladamente de su boca. Tras calmarlo, asintió para que continuara. Ju-won
tragó saliva y volvió a hablar. Su tono era más pausado ahora, pero sus grandes
ojos, que parecían húmedos como si estuvieran a punto de llenarse de lágrimas,
seguían reflejando una ansiedad profunda.
"Recién
Kyusung me contactó de nuevo. Me envió la dirección... ¿puedo ir a ver a
Seung-chan...?"
"¿Ahora?"
"Lo
del trabajo de hoy, yo lo compensaré el fin de semana trabajando el doble...
."
La
dueña interrumpió las palabras balbuceantes de Ju-won, que hablaba con voz un
poco tensa.
"Ya
entiendo de qué se trata, así que ve rápido. Si dices que vas por algo
relacionado con Seung-chan, yo soy la que te lo agradece. No te preocupes por
Seung-on."
"Muchas
gracias... ."
Ju-won
hizo una profunda reverencia. Seung-on, que se había quedado dormido, se movió
en brazos de la mujer. Mientras lo arrullaba con una mano, ella miró a Ju-won a
los ojos para tranquilizarlo y dijo lentamente:
"Si
por casualidad no llegas a encontrarte con él o las cosas no salen bien,
simplemente regresa. ¿Entendido? No te quedes pasando frío hasta tarde,
¿sí?"
"Sí...
."
Tras
hacer otra reverencia, Ju-won se disponía a irse cuando la dueña le hizo una
señal para que esperara. Ella entró al mostrador y sacó unos billetes. Los
dobló por la mitad y los metió directamente en el bolsillo de la chaqueta de
Ju-won.
"Toma
un taxi para ir y para volver, y asegúrate de comer algo caliente por el
camino."
"Sí...
."
Ju-won,
tocando el efectivo dentro de su bolsillo, acarició la cabecita de Seung-on que
estaba en brazos de la dueña y comenzó a caminar. Justo antes de salir
apresuradamente por la puerta del restaurante, se dio la vuelta y se paró
frente a ella.
"Esto...
señora... ."
"Sí,
Ju-won. ¿Qué pasa?"
La
dueña recorrió el mostrador con la mirada, buscando por si Ju-won había
olvidado algo. El chico, mientras acariciaba la manga desgastada de su
chaqueta, dijo:
"Traeré
a Seung-chan de vuelta. Así que... ."
"……."
"No
se preocupe demasiado."
"Gracias."
La
dueña, que lo miraba en silencio, le dedicó una amplia sonrisa. Tras hacer una
reverencia, Ju-won salió corriendo del local; al ver su espalda alejarse, la
sonrisa de la mujer se transformó en un gesto de lástima.
Bajo
la mirada cargada de preocupación que lo despedía, Ju-won salió a la calle
nocturna y empezó a murmurar para sí la dirección que Kyusung le había enviado.
Aunque el mensaje seguía intacto en su teléfono, la repetía en voz alta sin
descanso, como si fuera a desaparecer. Sentía que, si no lo hacía, sus pies se
detendrían en cualquier momento y terminaría huyendo en dirección contraria.
Tomó
un taxi al final del callejón. El vehículo, tras ingresar la dirección de la
oficina en el navegador, comenzó a avanzar por las oscuras avenidas. Ju-won bajó
la vista hacia su teléfono. La ventana de chat estaba llena únicamente de los
mensajes que él había enviado meticulosamente durante los días que Seung-chan
estuvo desaparecido. Aunque no le respondía, Seung-chan siempre los leía, pero
desde el mensaje que envió esta tarde, la confirmación de lectura no aparecía.
"……."
'Solo...
espero que esté bien, sin que le haya pasado nada.'
Si
Gye Seung-chan no lo perdonaba, si decidía que ya no quería ser su amigo, e
incluso si nunca podían volver a ser como antes... estaría bien. Al fin y al
cabo, siempre había estado solo. Así que le bastaría con ver su rostro y
confirmar que estaba bien, sin heridas.
Mirando
los mensajes no leídos, Ju-won movió el pulgar con la intención de escribir uno
nuevo, pero finalmente guardó el teléfono en el bolsillo. Miró con ojos
ansiosos por la ventana, donde las luces se desdibujaban. Pum, pum, pum.
El miedo y los nervios galopaban dentro de su pecho. Consciente de que su
respiración era frágil y estaba a punto de desmoronarse, intentó exhalar por la
nariz lo más lento posible. Solo deseaba fervientemente que aquella maldita
enfermedad heredada de su padre no le jugara una mala pasada hoy.
Ju-won
movió levemente sus mejillas, cubiertas de parches para ocultar las heridas,
mientras sus ojos vagaban inquietos.
'Pero
si pudiera pedir algo más... me gustaría volver a lo de antes. No hace falta
que sepa lo que siento por él. Solo quiero que esté a mi lado como antes... .'
Cerró
los ojos y apoyó la cabeza en el cristal, recordando las manos que siempre lo
tocaban en tono de broma. Solo cuando llegó frente al edificio se detuvo a
pensar profundamente en qué era exactamente una 'Agencia de Detectives'. Había
corrido hacia allí en cuanto recibió la dirección de Kyusung, sin siquiera
detenerse a pensar que el lugar donde estaba Seung-chan era extraño.
[Salidas
/ Consulta gratuita 24h / Demandas por infidelidad y divorcio / Recados de todo
tipo]
Parecía
ser una especie de centro de recados. Él mismo había trabajado a menudo
haciendo repartos rápidos para lugares similares. Sin embargo, las tareas
enumeradas en el cartel de la oficina tenían un matiz muy distinto al de los
simples repartos que Ju-won solía hacer.
Sea
como sea ese lugar, al menos era un alivio ver las luces encendidas tras la
ventana. Exhalando vaho blanco, Ju-won miró el cartel y buscó el teléfono en su
bolsillo. Pensaba llamarlo antes de subir. No tenía la certeza de que
Seung-chan fuera a atender su llamada.
Justo
cuando sacó el teléfono y buscó el nombre de Seung-chan para marcar, la puerta
del edificio se abrió inesperadamente.
Tres
o cuatro hombres salieron del edificio. No eran Alfas, pero sus expresiones
eran igual de hoscas y sus complexiones eran robustas. Al salir con ese aire
amenazante, descubrieron a Ju-won parado frente al edificio y le lanzaron
miradas de sospecha. No era para menos; la mayoría de los edificios cercanos
estaban vacíos y no era un lugar al que un chico joven vendría solo a esas
horas de la noche.
El
hombre que iba a la cabeza se acercó a Ju-won. Olía a un perfume tan fuerte que
hacía fruncir el ceño. Observó fijamente el rostro maltratado del chico y
preguntó:
"¿Qué
pasa? ¿Vienes a hacernos un encargo?"
A
pesar de su tono rudo, sus palabras fueron amables. Ju-won, sin mostrar
expresión alguna, miró por encima del hombro del hombre al grupo que merodeaba
detrás y negó con la cabeza.
"He
venido a buscar a alguien."
"Por
eso, ¿vienes a encargarnos que busquemos a alguien? ¿A quién te buscamos? ¿A
tus padres? ¿A tu pareja?"
"No
es eso... ."
En
el momento en que Ju-won iba a mencionar a Seung-chan, uno del grupo que
esperaba detrás perdió la paciencia y gritó:
"¡Hyung,
vámonos! ¡El novato ya bajó!"
Ante
el grito, el hombre que miraba a Ju-won se giró hacia la entrada del edificio.
La mirada de Ju-won siguió la del hombre hacia la puerta.
Alguien
salió caminando sin prisa. La luz del sensor de la entrada, que se había
apagado brevemente tras la salida de los hombres, se encendió de golpe. Llevaba
una gorra negra calzada hasta las cejas, por lo que su rostro apenas se veía a
pesar de la luz, pero Ju-won reconoció a Seung-chan al instante solo por su
silueta.
"Gye
Seung-chan... ."
Seung-chan,
que bajaba tras cerrar la oficina, se detuvo en seco al ver a Ju-won rodeado
por los hombres. Bajo la sombra que proyectaba la gorra, sus ojos brillaron con
frialdad. Había imaginado que Hong Kyusung le diría algo a Yang Ju-won, pero
que viniera personalmente era una sorpresa.
Tras
observar a Ju-won en silencio, Seung-chan miró de reojo a los hombres. Sentía
que, a medida que el estancamiento con Ju-won se prolongaba, el interés de los
hombres, antes indiferentes, iba creciendo. Seung-chan soltó un corto suspiro,
se acercó a Ju-won con paso firme y lo sujetó del brazo.
"...
Ven."
Lo
arrastró para alejarlo de los hombres. Una vez que estuvieron a una distancia
donde los tipos de la oficina no pudieran oírlos, soltó el brazo de Ju-won,
subió un poco la visera de su gorra con el dorso de la mano y preguntó:
"¿Te
lo dijo Hong Kyusung?"
"……."
En
el momento en que Ju-won vio sus ojos, que antes estaban ocultos, pensó que
habría sido mejor no verlos. La frialdad que sintió en esa mirada, después de
verse tras varios días, prendió fuego a la ansiedad que apenas había logrado
calmar durante el viaje en taxi. Al instante, sintió un calor abrasador en el
pecho y la garganta. Había pensado que se sentiría bien con solo ver que estaba
a salvo, pero su propia reacción lo dejó desconcertado.
Al
ver que Ju-won no respondía y solo se limitaba a mirarlo, Seung-chan habló con
voz fastidiada.
"¿La
tía lo sabe?"
"Solo...
le dije que venía a verte."
"¿Por
qué?"
"¿Eh...
?"
"Que
por qué viniste."
Ju-won,
que no dejaba de mirar fijamente aquel rostro un poco más delgado tras estos
días, cerró el puño con fuerza ocultando la mano bajo la manga de su chaqueta
al escuchar esa voz que preguntaba por su asunto con tanta frialdad. Entonces,
soltó las palabras que había estado rumiando y lamentando desde que Seung-chan
se marchó del restaurante.
"Lo
siento."
"……."
"Siento
haberte hablado así ese día... ."
"……."
Seung-chan
observó en silencio a Ju-won mientras este se disculpaba en voz baja. Aunque
tenía la mitad de la cara cubierta por capas de parches, aún se veían heridas
que no habían podido ser tapadas. Seung-chan recorrió con la mirada aquel
rostro que parecía estar lejos de sanar, desvió la cabeza y soltó un suspiro
blanquecino por la nariz.
A
pesar de que alguien con la personalidad de Yang Ju-won hubiera venido
personalmente a pedir perdón, su enfado no se calmaba. No era de los que
guardaban rencor por mucho tiempo, pero extrañamente este sentimiento de
despecho no desaparecía. Al escuchar la disculpa, de forma infantil, el
resentimiento creció aún más. Un 'lo siento' no era lo que Seung-chan quería
oír.
"¿Viniste
solo para decir eso?"
Ju-won
asintió levemente, esperando que su arrepentimiento hubiera llegado con
claridad. Sin embargo, en contra de sus deseos, el rostro inexpresivo de
Seung-chan se contrajo levemente.
"¿Ah,
sí? Pues me parece que te quedan más cosas por decirme."
"¿Qué
cosas... ?"
"La
razón por la que te destrozaron la cara."
Los
ojos que miraban a Seung-chan se abrieron de par en par. Ju-won recordó en ese
instante, como un flechazo, la historia que le había soltado a Kyusung.
"Parece
que a Hong Kyusung sí se lo contaste todo, ¿no?"
"Eso
es... ."
"Me
dijiste que no me metiera en tus asuntos."
"……."
Ju-won,
que intentaba dar una explicación, cerró la boca de golpe. No tenía nada que
decir. No podía decir nada más que lo hizo porque le gustaba. Al igual que el
día de la pelea, se quedó con las palabras difíciles de pronunciar atascadas,
sin poder tragarlas ni escupirlas frente a Seung-chan, limitándose a apretar
los labios con fuerza. Seung-chan lo miró fijamente y, con una voz teñida de
resignación, dijo:
"Vete
a casa."
Seung-chan
frunció el ceño profundamente y se dio la vuelta. Ju-won se quedó allí parado,
tieso, viendo la espalda de Seung-chan alejarse paso a paso hasta mezclarse
entre los otros hombres. Al igual que antes no le salía ni una palabra, ahora
los pies no se le despegaban del suelo. No sabía qué decirle si corría tras él,
pero quería detenerlo para que no se alejara más; sin embargo, su cuerpo no le
obedecía.
Inevitablemente,
lo sabía. Como siempre le había pasado, sabía que era mejor que terminara así.
En
sus oídos, que se habían quedado tan silenciosos que incluso los pasos de
Seung-chan y todos los sonidos del mundo parecían haber desaparecido, comenzó a
sonar un pitido agudo. Era el sonido de su enfermedad hereditaria gritando de
alegría por haber obtenido finalmente la victoria.
Es
mejor dejar que se aleje de forma natural que perseguir a Gye Seung-chan para
soltarle palabras patéticas sobre que lo hizo porque le gusta y terminar
distanciándose de todos modos. La vida de Yang Ju-won no tiene por qué salir
bien; si al final se van a separar, mejor que sea así... .
Los
hombres de la oficina buscaron un bar con reservados y no permitieron entrar ni
siquiera a los empleados del lugar. Era para proteger estrictamente el secreto
del cliente, un famoso que era conocido en las redes sociales. El director, que
decían que era un exdetective, mantenía una conversación seria con sus
empleados sobre por dónde empezar a investigar los trapos sucios del socio del
cliente.
Mientras
tanto, Seung-chan se encargaba de meter al reservado la bebida y la comida que
los empleados del bar dejaban en el pasillo. Como llevaba poco tiempo
trabajando allí, su labor se limitaba a ayudar con la limpieza de la oficina,
así que no entendía nada de lo que hablaban los hombres aunque los escuchara.
A
medida que la charla se alargaba, el humo de los cigarrillos inundaba el
reservado y las botellas vacías se acumulaban frente a Seung-chan, que estaba
sentado al borde de la mesa.
Pensó
que Ju-won diría algo más que un 'lo siento' o que al menos daría una excusa.
No esperaba que se fuera simplemente porque él se lo pidió. Conociendo el
carácter de Yang Ju-won, lo normal era que se marchara sin mirar atrás, pero
como hoy se había tomado la molestia de buscarlo a esas horas, esperaba que
mostrara una actitud algo diferente.
'Maldito
desgraciado. Sociópata sin sentimientos.'
Seung-chan
se levantó tambaleándose y salió del oscuro reservado. Miró con la vista
nublada el carrito que estaba en el pasillo. Había una bandeja de frutas y un
whisky que no habían pedido. O la dueña del bar quería sacar buena tajada a
costa de la agencia o estaba intentando adularlos.
Cerró
y abrió los ojos con fuerza para enfocar la vista. Por el estrecho pasillo,
algunos Alfas —que no sabía si eran clientes o empleados— lo golpeaban
ligeramente en la espalda al pasar. En condiciones normales, los habría seguido
para romperles la cabeza hasta que se disculparan, pero debido a la borrachera,
girarse tambaleante era lo máximo que podía hacer.
"Mierda...
."
Murmurando
un insulto en voz baja con pronunciación torpe, Seung-chan caminó dando tumbos.
Sus zapatillas, que seguían la pared del pasillo buscando aire fresco del
exterior, se detuvieron frente a la puerta de salida del bar.
Al
lado del mostrador donde estaba la dueña, junto a un viejo paragüero de hierro,
estaba Yang Ju-won.
Ju-won,
que estaba abrazando sus rodillas encogidas con el rostro oculto entre sus
brazos cruzados, sintió la presencia de alguien y levantó la cabeza lentamente.
Sus ojos se desplazaron despacio, empezando por las zapatillas frente a él
hasta llegar al rostro cubierto por la gorra. Entre la escasa iluminación del
bar y la sombra que proyectaba la visera, no se veía la expresión de
Seung-chan. En su lugar, la voz que bajaba desde arriba seguía siendo fría.
"¿Qué
haces aquí?"
Ju-won,
en lugar de responder, se puso de pie para quedar frente a Seung-chan. Sintió
el cuerpo rígido después de haber estado tanto tiempo encogido en la misma
posición.
Seung-chan
mantuvo la mirada fija en Ju-won, quien se encogió de hombros levemente, y no
se movió ni un milímetro. Su visión, que hasta hace un momento oscilaba por la
fuerte borrachera, ahora captaba a Ju-won con total nitidez. ¿De verdad era
cierto que ese maldito, al que creía de camino a casa, estaba ahora frente a
sus ojos? Temiendo que desapareciera si parpadeaba, lo miró con fijeza antes de
volver a abrir la boca.
"Te
pregunté un montón de veces ese día dónde y por qué te habías lastimado,
¿verdad?"
"……."
"Me
dijiste que un tipo que no tenía nada que ver contigo se largara. Se ve que
Hong Kyusung sí tenía algo que ver, ¿no?"
"No
lo dije con esa intenció... ."
"¿Por
qué soy el único que no tiene nada que ver?"
Seung-chan
cortó las palabras de Ju-won, quien intentaba refutar mientras su mejilla llena
de parches se contraía.
"Con
quien mierda te besaste y te acostaste fue conmigo, ¿entonces por qué soy el
único que no tiene nada que ver?"
"……."
"¿Qué?
¿Que no me interese? Mierda, ¿por qué? ¿Por qué no puedo interesarme?"
Su
voz, que reclamaba con una pronunciación más torpe de lo habitual, se volvió
exaltada. Ju-won no recordaba con qué fuerza de voluntad había seguido a
Seung-chan después de que este le diera la espalda frente a la oficina. Su
respiración era irregular, le faltaba el aire y, debido a que su corazón latía
como si fuera a estallar, las yemas de sus dedos temblaban con cada paso. Aun
así, siguió caminando mirando únicamente la espalda de Seung-chan.
Se
lo había prometido a la dueña. Que traería a Seung-chan de vuelta. Por eso no
podía regresar solo. Y porque no quería volver a ser el de antes, cuando estaba
solo.
No
estaba nada bien. Si Gye Seung-chan no aceptaba su disculpa, si decía que ya no
eran amigos, si no podían volver a lo de antes o si ignoraba sus
sentimientos... no estaría nada bien.
Intentó
soltar cualquier palabra para no perder a Seung-chan como ocurrió frente a la
oficina, pero Seung-chan se le adelantó.
"Si
me convierto en alguien que tiene algo que ver contigo, ¿entonces podré
interesarme?"
"Qué
quieres de... ."
"Entonces,
salgamos."
"¿Qué?"
Ju-won,
sorprendido por aquel giro totalmente inesperado, abrió mucho los ojos y volvió
a preguntar. Antes de que pudiera asimilar el desconcierto, Seung-chan se quitó
la gorra con una mano, sujetó el rostro de Ju-won y agachó la cabeza.
"Gye
Seung-chan, espe... ."
Sus
palabras fueron devoradas por Seung-chan. Su mandíbula fue obligada a
levantarse y sus labios presionados se abrieron. Ju-won sujetó con sus manos
las de él, que sostenían sus mejillas, y tras mirar un instante las luces
tenues del bar, cerró los ojos lentamente. Un sentimiento que ni siquiera la
enfermedad heredada de su padre podía controlar lo inundó por completo. Era la
primera rebeldía de su vida y el valor que había logrado exprimir con todas sus
fuerzas.
