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Ju-won, que salió del refugio arrastrando la bicicleta, tiró de las mangas de la sudadera que llevaba bajo la chaqueta para cubrirse el dorso de las manos. Sujetó el manillar gélido y, al tiempo que pedaleaba, se subió al sillín.

Iba de camino a decir que contrataría la habitación subterránea, la única que le habían presentado en la inmobiliaria. Desde el principio no tuvo esperanzas de que apareciera una alternativa mejor que un sótano. En el momento en que entró en esa habitación con un denso olor a moho, sintió que las opciones que podía tomar llegaban hasta ahí. Sabía que acabaría siendo así.

Podría haber hablado con la inmobiliaria por teléfono, pero pensaba mostrarle la cara al agente una vez más. Era un hábito arraigado desde su infancia en instituciones de acogida. Como no tenía una personalidad de las que saben halagar, si había algo en lo que debía quedar bien, al menos asomaba la cara. Ante la pregunta de por qué había venido, lanzada por los trabajadores sociales o los profesores de la escuela que lo veían parado en un rincón de la oficina, Ju-won solía volverse rojo y era frecuente que regresara sin poder decir ni una sola palabra sobre que se lo encargaba, por favor.

Ju-won detuvo por un momento los pies que pedaleaban. La bicicleta se deslizó rápidamente cuesta abajo.

Por alguna razón, hoy no hay noticias de Gye Seung-chan. Durante los últimos días, cada mañana solía presionarlo por chat o por teléfono para que saliera de inmediato frente al refugio, pero hoy estaba tranquilo. Con Seung-on en el jardín de infantes, al estar sentado solo en el refugio vacío, sentía como si estuviera esperando a Gye Seung-chan.

Una espera que no era por voluntad propia. Odia las situaciones en las que termina esperando sin haberlo deseado. De niño, Ju-won no fue entregado a un orfanato, sino que fue rescatado, y aun así solía terminar esperando a su padre biológico. Que el padre biológico del que fue separado recobrara el juicio, que tuviera las condiciones para criar a un niño y que, por tanto, volviera a buscarlo. Si esa espera que uno no desea continúa, al final termina esperando de verdad. Y con desesperación.

Para escapar de la situación de parecer estar esperando el contacto de Seung-chan, tenía que crearse algo que hacer. Ju-won pedaleó con más fuerza hacia la inmobiliaria. El viento frío barrió su rostro con saña. Las mejillas y la frente estaban entumecidas.

La bicicleta, que salió del callejón, se detuvo frente al paso de peatones. Mientras soplaba aire caliente hacia las puntas de los dedos que asomaban por las mangas, sintió la vibración del teléfono en el bolsillo de la chaqueta. Ju-won, que miraba el semáforo que aún no cambiaba a la señal de peatones, sacó el teléfono. El remitente no era una persona que soliera llamarlo a esta hora.

<Dueña Brasa Costillar Máximo>

En el breve tiempo que pasó desde que confirmó el nombre del remitente hasta que tocó el icono de llamada, a Ju-won se le ocurrieron numerosos pensamientos. La mayoría eran malos pensamientos.

“Sí, dueña.”

― ¿Dejaste bien a Seung-on en el jardín?

“Sí….”

Como tenía miedo de preguntar cuál era el asunto, respondió solo con monosílabos. Entonces, a través del teléfono se escuchó la voz de la dueña, sutilmente diferente a la habitual.

― Ju-won, ¿dónde estás ahora?

“Estoy… afuera….”

― ¿Afuera? ¿Dónde? ¿Qué haces? ¿Estás trabajando?

“No…. No es eso…….”

Ju-won no pudo terminar bien la frase y terminó balbuceando una y otra vez. La dueña, que escuchaba en silencio la voz de Ju-won que no hablaba con precisión, dijo con firmeza.

― Ju-won. Entra en cualquier café que esté cerca de donde estás ahora. Y si envías la dirección del café, iré hacia allá.

“… ¿por qué?”

― Tengo algo que decirte. Como es un tema importante, envía la dirección del café ahora mismo.

“… Sí.”

Ju-won, que terminó la llamada con una respuesta pequeña, no pudo cambiar fácilmente la dirección de la bicicleta y solo jugueteó con el teléfono.

Es difícil ignorar un ambiente así. ¿Qué pasa si me dice que ya no puede darme más facilidades y que deje de venir? Todavía no he conseguido ni un solo trabajo nuevo…….

Ju-won, que movía los ojos con inquietud, confirmó que el semáforo había cambiado a la señal de peatones, sacudió la cabeza y arrastró la bicicleta.

Ese tipo de charla se puede tener llamando aparte antes de empezar el trabajo o después de terminarlo. No había necesidad de venir hasta el barrio donde vivo. Si es así, ¿cuál será la historia de que la dueña tenga que encontrarse con un empleado a tiempo parcial afuera para hablar en privado?

“…….”

En un instante, el rostro de Seung-chan pasó por su cabeza.

¿Se habrá enterado de que tuvo contacto físico con Gye Seung-chan? Si es por eso, ¿debería suplicar que me perdone solo una vez porque ya decidimos no volver a hacer esas cosas?

¿Y si tal vez no es por el contacto físico, sino simplemente…, simplemente dice que ni siquiera le gusta que me junte con Gye Seung-chan?

Si la dueña me dice que no ande con Gye Seung-chan…….

Los pasos que arrastraban la bicicleta se volvieron lentos. Ju-won se mordió el labio inferior sin darse cuenta. Por el bálsamo labial que se puso por si acaso, el sabor que llegaba a la punta de la lengua no era bueno.

Ju-won, que llegó al café con pasos lentos, se sentó distraído frente a la ventana durante unos 10 minutos incluso después de pedir un americano, y luego le envió tarde la dirección del café a la dueña. La dueña apareció en el café 20 minutos después de que Ju-won enviara el mensaje.

Nada más entrar al café, la dueña localizó a Ju-won de una vez y le hizo un gesto con la mano pidiéndole que esperara un momento. Como en su expresión y en sus gestos se sentía una firmeza que no estaba allí habitualmente, Ju-won bebió a grandes tragos el americano que se había enfriado sin que casi lo hubiera tocado.

La dueña, que recibió el té de manzanilla que pidió y se sentó frente a Ju-won, saludó hacia el rostro que no podía mirarla a los ojos y solo miraba hacia la mesa.

“¿Ju-won, hola? Se ve un poco raro vernos afuera. ¿Verdad?”

“Sí…….”

Después de responder con desánimo, Ju-won asintió con un tiempo de retraso. Es obvio lo que escuchará, pero se puso tenso innecesariamente como si no supiera nada. Con la mirada baja y humedeciéndose los labios secos, se frotó con ansiedad las dos manos que reunió bajo la mesa.

La dueña, que observaba fijamente a Ju-won que no hablaba, volvió a abrir la boca.

“Es incómodo estar sentado mucho tiempo, ¿verdad? Yo también soy impaciente. Solo lo diré rápido.”

“…….”

“¿Últimamente te juntas mucho con Seung-chan, verdad?”

La dueña miró tranquilamente a Ju-won, quien ante su pregunta levantó la mirada que solo se dirigía hacia abajo. Claramente tenía una expresión inexpresiva, pero sus ojos, que se movían un poco con ansiedad, eran grandes y claros, por lo que era un rostro que daba la ilusión de que podría derramar lágrimas en cualquier momento.

“Aunque Seung-chan parezca rudo, es más sensible de lo que aparenta.”

“…….”

Lo sabe. Sabe muy bien que Gye Seung-chan, quien a pesar de odiar tanto a los omegas salió a ayudar cada vez que él estaba en problemas, no es solo un delincuente rudo, pero no sabe la razón por la cual la dueña saca el tema sobre la personalidad de Gye Seung-chan. ¿Querrá decir que no espere un significado como una amistad especial porque es solo buena voluntad por una personalidad sensible? Ju-won ha pasado varias veces por situaciones en las que le marcaron una línea, le dieron la espalda, o no dieron la bienvenida a su existencia con críticas e insultos que no se pueden expresar con palabras, pero como era la primera vez que la otra persona revelaba su intención de rechazo de manera tan educada, estaba desconcertado sobre qué reacción mostrar.

“Seung-chan no es un mal chico. No es porque sea mi sobrino, sino de verdad. Así que, de ahora en adelante con Seung-chan….”

Espero que no se vean. No se vean. No se lleven bien. No se crucen. No lo contagies.

Ahora saldrán las palabras que ha escuchado innumerables veces. No debe sorprenderse. Debe asentir como si nada, como siempre lo hacía.

Ju-won miró a la dueña y dio fuerza a sus labios fuertemente cerrados. En las dos manos que se sujetaban una a la otra bajo la mesa también entró mucha fuerza.

“Espero que de ahora en adelante también te lleves bien con Seung-chan como ahora.”

“…… ¿Sí?”

Ju-won, que sintió cómo la tensión acumulada en su cuerpo se liberaba de golpe, miró a la dueña con el rostro absorto.

“Como Seung-chan tiene una forma de expresarse algo brusca, tal vez haya ocasiones en las que te lastime. En esos momentos, te pido que lo entiendas un poco. Si se porta muy mal, yo lo regañaré... pero, aun así, ¿te llevarías bien con él?”

“…….”

“Es que, a mi parecer, Ju-won es una persona absolutamente necesaria para Seung-chan.”

La dueña, parpadeando con sus ojos redondos, apeló con sinceridad en nombre de su sobrino a Ju-won, quien escuchaba sus palabras.

“Seung-chan también tiene muchas cosas buenas. Su apariencia física no solo es decente, sino que es de los más apuestos, objetivamente hablando. Y también..., mmm....”

Al intentar enumerar las virtudes de su sobrino, la dueña se sumió en una breve agonía. Por más que intentara exprimir su mente, no se le ocurría ninguna virtud de Seung-chan que pudiera destacar ante Ju-won. En categorías como la diligencia o el buen corazón, Ju-won superaba a Seung-chan, por lo que era como intentar darle lecciones a un maestro. Finalmente, la dueña cerró la boca y se limitó a sorber su té con timidez. Ju-won, que la miraba fijamente, preguntó dejando la frase incompleta.

“Lo que tenía que decirme era…….”

“¡Ah! No, no. No es eso.”

La dueña, que se había olvidado del asunto principal por enumerar las virtudes de su sobrino, esbozó una sonrisa incómoda. Tras aclararse la garganta, retomó el tema principal con una voz más calmada.

“Me refería a la habitación interna del local. Estaba pensando en qué te parecería si tú y Seung-on se mudaran allí para vivir.”

“¿Al local?”

Sus grandes ojos se abrieron aún más. La dueña bebió un sorbo de té caliente con cuidado y continuó hablando.

“Es una habitación que sobra y, como escuché que Ju-won está buscando casa, sería bueno aprovecharla. Los espacios se arruinan si se dejan solos sin que nadie los cuide.”

“…….”

Al ver que Ju-won no respondía, la dueña se apresuró a añadir las condiciones.

“No es gratis. La carne llega de madrugada, ¿sabes? Ayúdanos un poco a trasladarla a la cocina con Seung-chan, y también quédate con nosotros ayudando con las tareas de la cocina cuando tengas tiempo libre por la mañana.”

“…….”

“Dijiste que tu situación era urgente. Quédate en el local al menos mientras vuelves a buscar un lugar donde vivir o un empleo.”

La dueña se arrepentía de no haber hecho la propuesta con más cautela ante la falta de respuesta de Ju-won, pero, en realidad, Ju-won no podía cerrar la boca ante semejante fortuna inesperada. La habitación interna del local no se podía comparar con el sótano que había decidido contratar hoy. Además, si era a cambio de ayudar con el trabajo, estaba dispuesto a hacer cualquier cosa que le pidieran. Era una propuesta tan generosa que se sentía apenado.

Mientras intentaba ignorar el sentimiento de incomodidad que surgía junto a la gratitud, Ju-won solo pensó en el rostro de Seung-on y se inclinó profundamente.

“Gracias. Muchas gracias, dueña….”

Ante la aceptación de Ju-won, la dueña dijo con alivio:

“Hago esta propuesta porque Ju-won y Seung-on me parecen adorables. No es algo que le diga a cualquiera. ¿Entendido?”

“Esto, pero….”

“¿Sí?”

La dueña elevó las comisuras de sus labios con dulzura y miró a Ju-won.

“Usted ya sabía de antemano que yo estaba buscando habitación, ¿verdad? ¿Cómo se enteró?”

Esbozando una suave sonrisa, la dueña ignoró por completo el pedido de su sobrino de que no mencionara nada sobre él y lanzó su última carta.

“Seung-chan.”

“…….”

“Me lo dijo Seung-chan. Él piensa mucho en ti.”

 

La dueña puso en las manos de Ju-won, que salía del café, una porción de pastel bellamente empaquetada. También le dio unas palmaditas en la espalda diciéndole que se la comiera con Seung-on. Al regresar al refugio, Ju-won hizo lo que la dueña le indicó: entró en la oficina del refugio e informó su intención de retirarse. El empleado que le había notificado la fecha de salida mostró una expresión de alivio.

Tras esperar unos 30 minutos, plasmó una pequeña firma al final del documento donde constaba el periodo de residencia y el uso de los suministros de socorro recibidos.

Después de terminar el trámite de salida, que fue demasiado simple en comparación con el proceso de ingreso, Ju-won regresó a la habitación, guardó el pastel en la nevera y comenzó a empacar en las cajas de cartón que consiguió en la oficina. Como los muebles y electrodomésticos eran suministrados por el refugio, su equipaje consistía únicamente en su ropa y la de Seung-on. Incluso así, la ropa de Ju-won solo sumaba dos o tres mudas por estación.

Por último, guardó en la caja el camión de bomberos de juguete que Seung-on tanto apreciaba. El equipaje de ambos ocupó exactamente dos cajas de fideos instantáneos. Había vivido dos años en el refugio, pero sus pertenencias eran escasas. Ju-won, acurrucado abrazando sus rodillas frente a las cajas, se sumió en sus pensamientos.

‘Es que, a mi parecer, Ju-won es una persona absolutamente necesaria para Seung-chan.’

Era la primera vez que escuchaba algo así. Una persona necesaria. Lejos de ser un ser necesario para alguien, siempre pensó que era una existencia inútil en cualquier rincón de este vasto universo. Pensaba que, si Yang Ju-won fuera un ser necesario para alguien en algún lugar del mundo, no tendría una suerte tan mala. Pero la fortuna había llegado. Había surgido una opción.

De parte de una persona inesperada.

Apoyó la barbilla en las rodillas que abrazaba y cerró los ojos. Ju-won pensó en medio de un silencio tan profundo que le aturdía los oídos. Si la historia que la dueña le contó hubiera sido realmente para decirle que no se acercara a Gye Seung-chan, ¿qué habría respondido él? ¿Se habría retirado sin remordimientos como lo había hecho hasta ahora? ¿O habría mostrado por primera vez una terquedad impropia de su condición, diciendo que no quería perder al primer amigo que había hecho?

‘Me lo dijo Seung-chan. Él piensa mucho en ti.’

Las pestañas de Ju-won, que tenía los ojos cerrados, temblaron levemente. Incapaz de vencer el letargo que lo invadía, se recostó en el suelo. El problema que lo había atormentado a solas durante varios días se resolvió en un instante. Quizás fuera porque el pecho, que sentía como si tuviera una gran piedra encima, se aligeró de repente.

Ondulando, su corazón no dejaba de...

 

El dedo índice, que tamborileaba inquieto sobre el volante, se detuvo. Seung-chan, que miraba la puerta de entrada del refugio a través de la ventanilla, soltó un breve insulto y abrió la puerta del conductor. Al bajar del coche, cerró la puerta y entrelazó las manos detrás de la nuca. Sosteniéndose la cabeza así, emitió un sonido de queja y giró bruscamente hacia el refugio.

Por más que llama, no responde. Escuchó de su tía que ya habían terminado de hablar sobre quedarse en el local. Tenía la intención de ayudarlo a empacar y trasladar las cosas al local antes de que el pequeño regresara del jardín de infantes, pero Ju-won no leyó los mensajes ni respondió las llamadas. Aguantó lo más que pudo para que no fuera obvio que él había influido en lo de la habitación si preguntaba demasiado, pero la curiosidad lo estaba volviendo loco.

Tras vacilar un momento mirando hacia el refugio, Seung-chan se dirigió con paso firme hacia la entrada. Antes se sentía incómodo porque los empleados podrían regañar a Yang Ju-won al verlo, pero ahora Yang Ju-won se marcharía.

Seung-chan, que entró con paso seguro en el refugio, caminaba hacia la habitación de Ju-won cuando la puerta de la habitación contigua se abrió de golpe. El omega que salió de la habitación de al lado, al ver a Seung-chan, se rascó el cabello revuelto y sonrió.

“Ah…. Por escuchar solo la voz a través de la pared pensé que eras un alfa, pero resultaste ser un beta, ¿eh?”

Seung-chan detuvo su paso, miró fijamente al omega de la habitación de al lado y se giró hacia el hombre con las manos metidas en los bolsillos de la chaqueta. El omega de al lado, ante el gesto del beta que mostraba interés en él, se apoyó en la pared y murmuró en voz baja.

“Con razón decía que no haría transmisiones por internet porque tenía en quién confiar……”

El omega continuó con un monólogo que pretendía ser escuchado por Seung-chan.

“Esa ruta de llamar a alguien al refugio, estafarlo y luego irse es realmente innovadora……”

“Oye.”

Seung-chan, que se mantenía de pie con una postura desafiante mientras solo escuchaba las palabras del omega de la habitación de al lado, lo llamó con un tono que buscaba pelea. Acto seguido, se acercó un paso al hombre que lo miraba y le preguntó:

“Mierda, ¿acaso me conoces?”

“Qué….”

“Haces que una persona ocupada se detenga para escucharte balbucear cosas que ni se entienden, ¿por qué carajo haces tanto escándalo?”

La boca del hombre se cerró con fuerza. Sin embargo, una vez que la boca de Seung-chan se abrió, no se detuvo. Seung-chan, que en un parpadeo se acercó a centímetros del omega, bajó la mirada y preguntó con voz grave:

“Fuiste tú, ¿verdad?”

“…….”

“El imbécil que puso la queja diciendo que Yang Ju-won traía a un alfa, mierda, fuiste tú, ¿no?”

Ante su actitud amenazante, el hombre no pudo responder nada y solo tragó saliva con dificultad. En el instante en que la mano de Seung-chan se levantaba hacia el rostro del hombre, la puerta detrás de ellos se abrió. Ju-won, que abrió la puerta al escuchar las voces afuera, miró a Seung-chan con ojos todavía somnolientos y dijo:

“¿Qué haces?”

Seung-chan frunció el ceño y miró hacia atrás. Entonces, como si hubiera olvidado por completo al omega con el que estaba peleando apenas un segundo antes, se acercó a Ju-won y le dijo:

“Mierda, ¿por qué no contestas el teléfono?”

“… Me quedé dormido.”

“Parece que acabaras de nacer. Cómo duermes, carajo.”

Seung-chan entró empujando hacia atrás a Ju-won, que estaba parado junto a la puerta. Ju-won, desplazado por los pasos hacia atrás, miró de reojo a Seung-chan, quien fruncía el gesto al ver las cajas de fideos que estaban solitarias en la habitación.

“¿Ya empacaste todo? ¿No me digas que eso es el final?”

“… Sí. Eso es todo.”

“Loco, eres un maldito minimalista.”

El delincuente expresó la pobreza de una forma novedosa. No sonaba mal al oído. Ju-won, bajando un poco la cabeza, soltó una risita silenciosa.

Le resultaba un poco gracioso que Seung-chan apareciera diciendo tonterías cuando pensaba que hoy no vendría. Para entender hasta qué punto no se imaginaba que Gye Seung-chan vendría al refugio, bastaba con decir que se levantó de un salto en cuanto confirmó, entre sueños, que todas las llamadas perdidas acumuladas en su teléfono eran de él. Al ver el chat que decía que estaba fuera del refugio, salió con tanta prisa que incluso se golpeó el hombro con el marco de la puerta. Él mismo no sabía bien por qué intentó salir de la habitación con tanto apuro.

Ju-won detuvo a Seung-chan, que intentaba cargar las dos cajas de fideos al mismo tiempo, y se repartieron una cada uno. Salieron juntos del refugio y cargaron las cajas en el asiento trasero del auto pequeño. El problema era la bicicleta. Al ver a Ju-won diciendo que iría hasta el local en esa bicicleta vieja y oxidada que chirriaba cada vez que pedaleaba, Seung-chan soltó un suspiro de frustración.

“Deja eso ahí un momento y sube al auto.”

“¿Por qué?”

Ju-won frunció el ceño al ver a Seung-chan subirse primero al asiento del conductor sin responderle. Se le pasó por la cabeza la idea de si tal vez intentaría besarlo. Habían quedado en no hacerlo más y, ahora que viviría arrimado en el local, menos debía hacerlo de ahora en adelante.

Ju-won, que apretó el labio inferior y vaciló un instante, dejó la bicicleta detrás del auto y subió al asiento del acompañante tal como Seung-chan le ordenó. Sin embargo, después de arrancar y encender la calefacción, Seung-chan solo jugueteó con su teléfono. Como Seung-chan guardaba silencio y solo miraba el móvil, el silencio se apoderó del lugar. Ju-won se dio cuenta recién en ese momento de que, hasta entonces, quien guiaba las pocas palabras de sus conversaciones era Seung-chan.

Ju-won, que miraba distraídamente la rejilla de ventilación por donde salía aire caliente, abrió la boca.

“Gracias por hablar con la dueña.”

Seung-chan, que escribía algo en el teléfono, detuvo sus pulgares que se movían rápido en cuanto escuchó las palabras de Ju-won y frunció el entrecejo.

“Ay, mierda…, le dije que no mencionara nada de mí…….”

Seung-chan, que murmuró con descontento sin darse cuenta, se giró hacia Ju-won.

“Lo dije porque el pequeño me daba lástima.”

“Sí. Gracias.”

“¿Ahora eres un maldito experto en dar las gracias?”

Seung-chan, que guardaba rencor contra su tía por no cumplir la promesa de no decir nada, mostró una expresión entre la risa y la seriedad. No se sabía si sus labios estaban abiertos en una sonrisa o no, pero sus ojos ya se reían mientras miraban a Ju-won. Ju-won, viendo esos ojos que le sonreían, dijo:

“Es porque tú… solo haces cosas por las que deba agradecerte.”

“…….”

Seung-chan, que miró a Ju-won en silencio, giró la cabeza y frunció los labios. Escuchar esas cosas de parte de alguien que se comportaba como un sociópata lo dejaba sin palabras.

Seung-chan tanteó a su lado, tiró del cinturón de seguridad y dijo:

“Ponte el cinturón para ir a buscar al pequeño.”

“¿Y la bicicleta?”

“Hong Kyusung la traerá luego al local.”

Diciendo que no se preocupara, Seung-chan puso el auto en marcha.

El auto pequeño, que salió del callejón donde estaba el refugio, se detuvo frente al jardín de infantes de Seung-on. Seung-on sonrió de oreja a oreja al ver a Ju-won, que había ido a buscarlo antes de la hora de salida, pero al descubrir a Seung-chan parado detrás, soltó la mano de su maestra y corrió de prisa. Sus piernas cortas no podían seguir el ritmo de su corazón y tropezó tras unos pocos pasos. Gracias a que estaba envuelto en su mullida campera inflable, Seung-on rodó frente a la verja del jardín, se levantó de un salto y se pegó a la pierna de Seung-chan. Ante la acción de Seung-on, que expresaba su alegría hundiendo la cabeza en su larga pierna, la maestra dijo riendo:

“Se nota que Seung-on quiere muchísimo a su tío.”

“…….”

Ju-won no pudo responder nada. La razón era que recordó su propia imagen corriendo al ver el mensaje de Seung-chan en el refugio hace un momento. Sintió un calor tenue en la nuca.

Seung-on parecía muy desconcertado por el hecho de haber llegado en el auto de Seung-chan al local donde todas las noches llegaba en autobús solo con su papá. Nada más entrar al local, donde estaban preparando el servicio de cena en una tarde donde aún no se ponía el sol, Seung-on tomó la mano de Ju-won y mostró una timidez inusual. Un empleado de la cocina se le acercó y le dio un trozo de pera cortado pequeño. Seung-on, que recibió en silencio el trozo de pera que se usa para preparar el adobo de las costillas, entró con Ju-won a la habitación interna y recién allí se lo metió en la boca para masticarlo.

En un rincón de la habitación interna estaban las cajas de fideos que Seung-chan había trasladado. Ju-won, mientras le quitaba a Seung-on la mochila del jardín y la campera, dijo:

“Seung-on, de ahora en adelante viviremos aquí. Esta es la casa de Seung-on.”

“…….”

“Ya no iremos al refugio. Comeremos y dormiremos aquí. También irás al jardín desde aquí.”

Seung-on, que escuchaba la explicación mirando fijamente a su papá con sus grandes ojos, preguntó:

“¿Seung-on y, y, y pa, papá, y la abuela…, y pa, papá y Seung-on y el guau-guau?”

“No. Papá y Seung-on, los dos solos.”

Seung-on no preguntó más y solo movió sus pupilas negras. No se sabía si había entendido el significado. Ju-won, que peinaba con los dedos el cabello de Seung-on que tenía estática, de pronto sintió curiosidad. La abuela parecía referirse a la dueña, pero ¿qué sería el guau-guau? ¿Acaso habría visto algún video de perritos hoy en el jardín?

 

“Oye, pedazo de perro.”

A las 2 de la mañana, Kyusung, que entró al local limpiándose con el dorso de la mano la nariz que le goteaba, soltó un insulto nada más ver a Seung-chan parado en la caja.

“¿Llegaste, mierda?”

“Gye Seung-chan, maldito loco.”

Ju-won, que había terminado de lavar los platos y se había cambiado la ropa mojada, detuvo el pie que iba a ponerse el zapato en cuanto salió de la habitación interna ante el lenguaje soez de la batalla de insultos de esos dos delincuentes. La dueña, que miró de reojo a Ju-won, dejó de ordenar el salón, se acercó a la caja y golpeó sucesivamente la espalda de Seung-chan y de Kyusung. Sin embargo, Kyusung levantó la voz con expresión de injusticia.

“¡Con razón! ¡Lo supe desde que dijiste que me invitarías a beber, pedazo de mierda! ¿Me mandas a hacer un recado y al final es el local de tu tía? ¡Si es así, invita tu tía, no invitas tú!”

Soportando los golpes de su tía que caían sobre su espalda, Seung-chan se limitó a levantar el dedo medio con el rostro inexpresivo. Kyusung no se quedó atrás y le lanzó una mirada fulminante. Como Seung-chan le había dicho que le invitaría a beber si traía la bicicleta de Yang Ju-won desde el refugio, fue hasta allá para hacer algo de ejercicio, pero le parecía una gran desfachatez que al final lo citara en el local de su tía. Kyusung pensó que por fin irían a un lugar con buen ambiente para beber toda la noche, pero resultó que solo estaba jugando al ritmo de ese par de raros.

La mirada afilada de Kyusung se dirigió hacia Ju-won. En cuanto sus ojos se encontraron con los de Ju-won, que estaba allí parado distraído con la capucha de su sudadera puesta, Kyusung frunció el ceño y se quejó:

“¡Yang Ju-won! ¿Tú cómo andabas en esa bicicleta? Guau, no rueda nada, carajo. Sentí que me iban a explotar los muslos.”

Mientras relataba su experiencia tras el viaje con una voz mezcla de fastidio y asombro, Kyusung se acercó a Ju-won a grandes pasos y estiró la mano hacia su muslo.

“Oye, a ver tus piernas. En realidad tienes los muslos pesadísimos, ¿no? Esa no es una bicicleta que un ser humano pueda mont... ¡Ay!”

Kyusung, que intentaba medir con sus dos manos el muslo de Ju-won, soltó un grito agudo estirando el cuello por culpa de un agarre brusco que tiró de su oreja.

“¡Aaaagh! ¡Este loco qué tiene hoy!”

Seung-chan, tirando de la oreja de Kyusung como si quisiera arrancársela mientras este gritaba, sacó una silla de la mesa con la otra mano. Sentó a Kyusung de un empujón y miró a Ju-won.

“Tú también siéntate.”

“… ¿Yo también?”

“¿Entonces no vas a beber? Ni se te ocurra zafarte.”

Al lado de Seung-chan, que levantaba la mano de forma amenazante, la dueña sonrió con los ojos entrecerrados y dijo:

“Le dije a Seung-chan que armara una reunión para celebrar que Ju-won entró al local. Yo haré dormir a Seung-on en mi casa. No te preocupes y come mucha carne con tus amigos. Solo tomen una copa cada uno.”

“…….”

Ju-won miró la mesa, que ya estaba lista para asar la carne. Pensó que la dueña, que de vez en cuando asaba carne para los empleados, hoy también estaba mostrando su generosidad, pero resultó ser una mesa preparada para él. Ju-won, que se quedó mirando fijamente la mesa que alguien había servido con la intención de darle la bienvenida, se acercó con timidez y se sentó en la silla frente a Kyusung. El delincuente que antes le advertía que no se quedaría de brazos cruzados si lo veía bebiendo, ahora bajaba una copa frente a él.

La dueña se llevó a Seung-on en el auto y, dentro del local donde solo quedaba encendida la luz central del salón, solo quedaron los tres amigos.

“Vaya, parece el Juramento del Jardín de los Melocotones.”

Como si ya se le hubiera pasado todo el enojo, Kyusung se encogió de hombros mirando el local donde estaban solos. Seung-chan, con las pinzas en la mano, soltó una risita burlona mientras ponía las costillas adobadas en la parrilla.

“No digas estupideces. ¿Qué, acaso leíste el Romance de los Tres Reinos? ¿Lo conoces?”

“Je, je, ni idea, carajo.”

Kyusung se rió como un tonto. Al ver a Kyusung así, una leve sonrisa se extendió silenciosamente por la comisura de los labios de Ju-won.

“Oye, Yang Ju-won.”

“¿Eh…?”

Ju-won borró la sonrisa y miró a Kyusung, quien lo había llamado. Kyusung preguntó mientras abría la tapa de una botella de soju:

“Si por casualidad este mundo se volviera un maldito mundo de zombis, ¿tú qué harías?”

“… ¿Por qué preguntas eso?”

“Solo responde. ¿Qué sería lo primero que harías?”

Kyusung, que primero le sirvió soju en la copa de Ju-won, esperó su respuesta con expresión seria. Ju-won frunció el ceño y se limitó a mirar a Kyusung. Era una suposición en la que nunca había pensado y no sabía muy bien qué cambiaría con responder.

Ante la mirada que solo lo observaba fijamente sin responder, Kyusung se apoyó con los brazos en la mesa y dijo:

“Escucha. Las comisarías, mierda, los cuarteles de bomberos y esos lugares, de todos modos ya se volvieron zombis. Los mercados ya deben estar saqueadísimos, y si vas podrías morir en vano. Entonces, ¿qué tendrías que hacer?”

“… No lo sé.”

“¡Tendrías que venir aquí! ¡Oye, Gye Seung-chan! ¡Yang Ju-won es desesperante!”

Seung-chan, que había dejado las pinzas tras asar la carne, levantó su copa. Kyusung chocó su copa con naturalidad y dijo:

“En el local de mi tía sobran las provisiones, carajo. Y para sobrevivir es mejor que se junte mucha gente. Empezamos nosotros tres, Gye Seung-chan, tú y yo, y nos convertimos en una banda de piratas que domina el mundo apocalíptico.”

“Si no es el mar, ¿por qué piratas?”

Kyusung se quedó sin palabras, cerró la boca y, moviendo los ojos, preguntó con voz perdiendo confianza:

“… ¿Si andas robando por ahí no son todos piratas? ¿Acaso eras muy estudioso?”

Kyusung se tomó la primera copa de un trago sin quitarle la vista a Ju-won. Ju-won, que miraba la copa que Kyusung le había servido, la levantó y respondió:

“No se me daba mal.”

Echando la cabeza hacia atrás, Ju-won vació la copa de un tiro. Kyusung soltó un ‘oh’ de admiración, se metió en la boca un trozo de costilla que Seung-chan había asado y dijo:

“¿A qué secundaria fuiste?”

“A la secundaria Seongmun.”

“¿Y a la primaria?”

“… ¿Por qué preguntas?”

“Solo por saber.”

Kyusung miró a Ju-won como si fuera extraño que preguntara la razón. Ju-won estaba acostumbrado a que personas ante las que debía quedar bien le hicieran todo tipo de preguntas, como en una entrevista de trabajo o al solicitar asistencia social, pero las preguntas triviales sin motivo le resultaban ajenas.

“¿Sabes que Gye Seung-chan y yo fuimos a la misma primaria Daebum? Pero resulta que yo, mierda, el día del ingreso me enfermé de enteritis y me cagué encima.”

Kyusung empezó a relatar el recuerdo de la tragedia que nadie le había pedido. Ju-won, que escuchaba en silencio, frunció levemente el ceño, pero la historia de Kyusung continuó:

“Me hicieron un bullying tremendo hasta como tercer grado. Yo, mierda, estaba jurando que si el año siguiente me volvían a dar una paliza por lo de la mierda, iba a tirar mierda en la escuela y me iba a cambiar, pero justo en cuarto grado me tocó en la misma clase que Gye Seung-chan.”

“…….”

“Al principio no éramos cercanos, pero un día, de camino a casa, él se estaba agarrando a piñas con unos alfas de secundaria que le buscaron pelea.”

“…….”

“Entonces yo corrí directo a un sex shop automático y, ¿viste que venden extracto de perfume de feromonas de omega? Compré eso, lo rocié y todos esos tipos se desmayaron como mosquitos fumigados. Muy gracioso, ¿no? Desde entonces andamos juntos.”

Ju-won se limitó a mirar en silencio a Kyusung, quien relataba la historia de cómo comenzó la amistad de ambos. Seung-chan, que se llenaba la copa solo en lugar de Ju-won que no reaccionaba demasiado, abrió la boca.

“Por qué mientes, pedazo de mierda. Fue porque te ayudé una vez cuando te estaban dando una paliza en el baño y tú me empezaste a seguir como un pesado.”

“Mierda, ¿si iba a pasar de largo por qué me ayudaste?”

Kyusung sacó la mandíbula y se burló de forma irritante.

“¿A quién no le daría lástima que te dieran palizas durante cuatro años solo por haberte cagado un poco en el patio? Cada vez que ibas al baño te daban una paliza frente al inodoro de mier…”

Kyusung le lanzó una hoja de sésamo a la cara a Seung-chan. Seung-chan, tras fulminar con la mirada a Kyusung que se reía a carcajadas con la cara roja, miró a Ju-won, que estaba sentado enfrente.

“Oye.”

Los ojos de Ju-won, que estaban ocupados mirando alternadamente a los dos mientras intercambiaban ataques en su conversación, se dirigieron hacia Seung-chan, quien lo llamó. Su rostro, donde el piercing del lóbulo brillaba bajo la luz que caía desde el techo, le dijo con voz teñida de risa:

“Si más adelante alguien te pregunta cómo te hiciste amigo nuestro, responde que fue después de una pelea de 3 contra 17 contra unos alfas corpulentos.”

“¡Eso me gusta!”

Kyusung asintió y chocó su copa con la de Seung-chan. Ju-won observó en silencio a los dos mientras tragaban el soju y se metían la carne en la boca al mismo tiempo.

‘Si preguntan cómo nos hicimos amigos…….’

Ju-won repitió en su mente las palabras de Seung-chan. Sus labios, que habían permanecido cerrados con indiferencia, se elevaron muy poco a poco, de forma lenta pero suave.

Su corazón volvió a ondular. Se sentía... bien.

 

La charla trivial se prolongó durante mucho tiempo, hasta que la parrilla quedó carbonizada. Ju-won escuchaba en silencio las historias de Seung-chan y Kyusung, conteniendo la risa de vez en cuando o brindando con ellos. Más que participar en la conversación, su nivel era casi el de un oyente, pero le divertía observar a sus dos amigos delincuentes discutiendo entre ellos. Como decía Kyusung, ese ambiente especial era agradable, y se sentía bien al ser recibido con hospitalidad por primera vez en su vida. Era divertido pasar tiempo sentado con sus primeros amigos.

A pesar de la preocupación de la dueña, que les había pedido beber solo una copa, la mesa se llenó de botellas de soju vacías en un par de horas. Cuando el carbón perdió su fuerza y la carne que la dueña preparó se terminó, Kyusung, que venía del baño, se desplomó en el sillón de la parte trasera del local. En cuanto su cabeza tocó el sofá, Kyusung se puso el brazo sobre la frente y empezó a roncar.

Ju-won, que ya cabeceaba con la mirada baja, abrió los ojos gracias a una mano tosca que le daba golpecitos en el hombro.

Levantó sus ojos entrecerrados y miró a un lado. Seung-chan lo observaba con la frente y las mejillas enrojecidas.

“Entra a dormir.”

Aunque su pronunciación era torpe por el alcohol, no perdió ese tono de mando. Seung-chan tiró del cuello de la sudadera de Ju-won, quien parpadeaba con la mirada perdida. Ju-won, que estaba sentado sin defensas, se levantó arrastrando los pies. Seung-chan lo llevó hacia la habitación interna. Las zapatillas de Ju-won, que no pudo quitarse bien, quedaron tiradas en el suelo frente a la habitación.

Al entrar en la habitación a oscuras, ambos se detuvieron tambaleantes y se miraron en las sombras.

“Oye….”

“…….”

Seung-chan llamó una vez más a Ju-won, que no respondía.

“Yang Ju-won….”

“… ¿Qué?”

“Tú, ¿por qué… no te ríes?”

Seung-chan, balanceándose un poco, levantó el dedo índice y señaló el rostro que lo miraba desde abajo.

“Ya tienes… casa, ¿por qué… no te ríes?”

“…….”

“Si se resolvió tu problema… tienes que reírte, pedazo de sociópata….”

Ju-won, que escuchaba los balbuceos de Seung-chan, respondió parpadeando lentamente con sus pesados párpados, como si fuera una escena en cámara lenta.

“Me reí hace un rato.”

“Mierda…. No mientas…. Tu cara, mierda, yo la estuve… mirando todo el tiempo……”

“Es verdad….”

“¿De verdad…?”

“Sí….”

“Ah…. Me lo perdí….”

Seung-chan se rascó la cabeza con gestos torpes por el alcohol y se dio la vuelta. Tras soltar un par de quejas más diciendo “ahhh...” lamentándose, volvió a girarse para enfrentar a Ju-won.

“Ay, mierda…. Iba a besarte si te reías…….”

“…….”

“Ríete. Para que te bese.”

“…….”

Seung-chan se agachó para quedar a la altura de los ojos del rostro que lo miraba con sueño y mantenía la expresión inexpresiva. Entonces, elevó las comisuras de los labios y mostró un ejemplo él mismo. Recordando con nitidez el rostro de Ju-won sonriendo ampliamente a pesar de su conciencia nublada por la bebida, Seung-chan entrecerró los ojos y estiró la boca hacia los lados. Imitó con esfuerzo el rostro de Ju-won cuando sonreía con frescura mostrando su dentadura alineada.

Ju-won miró en silencio a Seung-chan, quien se esforzaba por mantener el equilibrio en su cuerpo balanceante y sonreía con bobaliconería, algo que no encajaba con su personalidad habitual. Entonces, Ju-won tomó con sus dos manos el rostro que se había nivelado al suyo, tal como aquella noche. Y acto seguido, estampó su rostro contra el de él.

“…….”

“…….”

Como no inclinó la cabeza, la nariz y los labios se aplastaron al mismo tiempo. Ante el repentino beso, los ojos de Seung-chan, que estaban casi cerrados, se abrieron al doble de su tamaño.

Como por arte de magia, la borrachera se le pasó de golpe. Pensó que era un recurso exagerado de las películas o dramas, pero realmente recuperó la lucidez. La sensación en la punta de sus dedos seguía siendo torpe, pero su mente estaba despejada.

Seung-chan sujetó los brazos de Ju-won, que no se movía tras haber presionado sus labios como si pusiera un sello. Seung-chan echó la cara hacia atrás, separando los labios, y dijo con voz grave y entrecortada:

“¿No vas a dejar ese hábito de andar frotando tus labios con cualquiera cuando bebes...? ¿Tú de verdad... quieres morir...?”

“… No es así.”

“¿Qué no es así, pedazo de mierda...?”

Le temblaba el final de la voz. Este loco tenía el talento de asustar a la gente de formas extrañas. Le molestaba muchísimo que Yang Ju-won, después de decir que no se besarían más, anduviera frotando sus labios solo por estar borracho. Mañana seguro diría otra vez que no lo harí...

“No lo hice con cualquiera.”

Ju-won miró directamente a los ojos de Seung-chan, que estaba allí parado atónito, y dijo:

“Lo hice contigo.”

“…….”

Seung-chan apretó con fuerza los brazos de Ju-won. En el momento en que escuchó la respuesta enigmática de Ju-won, sintió que su mente, que creía haber recuperado la lucidez, volvía a ondular con mareo.

No tenía ni puta idea de qué significaba eso. Pero sí entendía que significaba que quería besarlo ahora mismo.

Sujetando la manga de la sudadera de Ju-won como si fuera a desgarrarla, Seung-chan inclinó la cabeza. Se lanzó hacia esos labios que, en los pocos días que pasaron sin besarse, se había muerto de ganas de volver a succionar. Ju-won, incapaz de resistir la fuerza de Seung-chan que se abalanzaba, retrocedió con los labios pegados a los de él.

Tras unos pocos pasos, su espalda golpeó la pared. Aunque el golpe fue algo fuerte, su cuerpo entumecido por la bebida no sintió dolor. Sin embargo, extrañamente, las sensaciones placenteras se sentían más agudas que cuando estaba sobrio.

Ju-won subió sus dos brazos a los hombros de Seung-chan mientras mordía el labio inferior de este, quien estaba absorto succionando su labio superior como si quisiera tragárselo. Seung-chan, inclinando la cabeza aún más para superponer sus labios por completo sin dejar huecos, introdujo la lengua en la boca de Ju-won. Al frotar el paladar con su lengua, Ju-won emitió un sonido ahogado. Parecía querer decir algo, pero Seung-chan no podía separarse de él.

A medida que el tiempo de morderse los labios y succionarse se alargaba, su respiración nasal se volvía más pesada. Tras succionar por un largo rato la punta de la lengua de Ju-won que se asomaba hacia él, Seung-chan trasladó sus labios. Ju-won cerró los ojos y giró la cabeza, ofreciéndole el cuello a Seung-chan, quien se hundía bajo su oreja. Seung-chan clavó sus dientes en la sensible zona bajo la oreja mordiéndola sin lastimarlo, mientras metía por debajo de la sudadera la mano que había estado sujetando la cintura durante todo el beso.

“Ug….”

La mano que entró bajo la ropa, ardiendo de calor, tocó de inmediato la axila de Ju-won. El contacto con la piel caliente que se sentía bajo la camiseta que llevaba bajo la sudadera era excitante. Seung-chan, deslizando sus labios por el cuello, le susurró al oído:

“Oye…. Frótate como la otra vez.”

Ju-won, que tenía los ojos cerrados y el ceño fruncido, miró a Seung-chan. Debido a que sus rostros estaban muy pegados, sus narices se rozaron.

“¿Qué?”

“La otra vez te frotaste contra mi pene. Hazlo de nuevo.”

“¡Ja! ¿Cuándo yo..., oye!”

Seung-chan, tras sacar la mano que tenía bajo la sudadera, tiró del brazo de Ju-won y lo abrazó por detrás. Ju-won, desconcertado, encogió el cuerpo y dobló la cintura. Seung-chan, sujetándolo con ambos brazos desde la espalda, pegó su parte inferior a la de él y apoyó todo su peso embriagado sin contemplaciones. Ju-won, incapaz de soportar el peso de Seung-chan, terminó por desplomarse y sentarse en el suelo.

Apoyando las manos en el suelo a duras penas para evitar el desastre de estampar la cara, Ju-won quedó de rodillas. Seung-chan rodeó con sus brazos el pecho y la cintura de Ju-won, presionando su torso contra él.

“Ah…, Gye Seung-chan…, pesas….”

“Hazlo como aquella vez, haa, mueve un poco el trasero….”

“Uuugh….”

Ju-won, que aguantaba haciendo fuerza con sus brazos temblorosos, finalmente se cubrió la cabeza con ambos brazos como para protegerse y hundió el rostro contra el suelo. En la oscuridad, los ojos de Seung-chan brillaban con un fulgor intenso mientras miraba las manos de Ju-won, que apretaban con fuerza la tela de la capucha que cubría su cabeza. Al verlo así, encogido y postrado, sujetando la ropa cerca de la nuca con sus finos dedos mientras esperaba que él se moviera, a Seung-chan se le secó la garganta.

Tragando saliva, Seung-chan preguntó:

“Oye, ¿te bajo… un poco los pantalones?”

No hubo respuesta verbal, pero vio cómo la cabeza oculta bajo la capucha asentía. Seung-chan tanteó la delgada cintura de Ju-won, consciente de que su entrepierna volvía a estar en contacto con los glúteos que alguna vez rozó fugazmente.

Sus dedos, torpes por la bebida, no lograban encontrar la hebilla y vagaban sin rumbo. Ju-won, frunciendo el ceño por los tocamientos que solo daban vueltas en el lugar equivocado, estiró el brazo hacia abajo.

“Yo….”

Tras un murmullo y un ligero forcejeo del cuerpo, los pantalones bajaron. Seung-chan enderezó el torso que tenía apoyado sobre la espalda de Ju-won. Ante él quedaron los muslos donde los pantalones se habían detenido a medio camino y los glúteos cubiertos por unos bóxers negros.

Todo alrededor estaba sumido en una penumbra azulada y, al tener la capucha puesta, era difícil distinguir si era hombre o mujer; incluso si era Yang Ju-won o no. Además, como él era un beta y no percibía las feromonas, ni siquiera tenía la conciencia de que su compañero fuera un omega. Así que, podía ir un poco más lejos…….

‘No lo hice con cualquiera. Lo hice contigo.’

Al recordar las palabras de Ju-won, Seung-chan cambió de parecer.

Ah…. No hace falta olvidar que estoy haciendo cosas calientes precisamente con Yang Ju-won.

Tras desabrocharse la entrepierna, Seung-chan sujetó la pelvis de Ju-won con ambas manos y lo atrajo hacia su centro. Luego, presionó lo suyo contra los glúteos, con la fina capa de la ropa interior de por medio.

“Ha….”

Sus labios, que estaban firmemente cerrados, se entreabrieron ligeramente dejando escapar un suspiro que subía desde lo más profundo. Sintió exactamente la misma sensación que no había dejado de recordar desde aquel instante en que rozó el trasero de Ju-won. El sentimiento extraño y punzante de que el cuerpo de otra persona tocara sus genitales, los cuales nadie más que él había tocado. En un instante, la fuerza se concentró en su vientre y su cuerpo, antes encogido, ahora deseaba un contacto más audaz.

“Haaa…, ah….”

Empezando a frotar su pene contra los glúteos moviendo la cintura, Seung-chan frunció el ceño dejando escapar jadeos graves sin darse cuenta. Sentía un tipo de placer completamente distinto al de los besos. Un placer más directo y explícito que despertabas sus impulsos instintivos.

A medida que aceleraba poco a poco el movimiento torpe de su cintura, su pene, estimulado por la fricción dentro de la ropa interior, pronto tomó forma y se irguió por completo. Mordiéndose el labio inferior, Seung-chan tiró de la pelvis de Ju-won con más fuerza hacia sí para pegar su abultada entrepierna contra el trasero y preguntó con voz baja, casi en un susurro:

“Haaa, se siente jodidamente bien, ¿verdad…?”

“…….”

Ju-won, que recibía en silencio los movimientos de cintura de Seung-chan frotándose desde atrás, hundió más la cabeza hacia su pecho ocultándola bajo la capucha y encogió el cuerpo. Era un acto en el que solo le frotaban el pene contra el trasero con los pantalones bajos, por lo que no era algo que particularmente debiera resultarle placentero. Sin embargo, extrañamente, su parte baja no dejaba de tener espasmos. Ju-won estiró rápidamente la mano hacia su entrepierna.

¿Sería por el alcohol? No estaba haciendo nada, pero sentía que iba a correrse.

“Ugh….”

Soltando un sonido ahogado entre los dientes, Ju-won apretó con fuerza su pene, que no dejaba de palpitar dentro de los calzoncillos. Era para contener la sensación de eyaculación que sentía de forma alarmantemente prematura. No obstante, una voz que parecía haber malinterpretado todo se escuchó desde atrás.

“Mierda, ¿te la estás machacando?”

“Ah, hugh….”

“Ha, qué loco….”

Seung-chan, mirando a Ju-won con un ligero temblor bajo los ojos, murmuró por lo bajo.

Detrás le estoy frotando de forma jodida, ¿por qué se la machaca solo? No sé si es porque se siente bien o porque no es suficiente. Sea cual sea el motivo, solo hay una respuesta: hacerlo sentir mejor.

Seung-chan presionó con la palma de la mano la espalda encogida de Ju-won. Cuando el torso de Ju-won se derrumbó sin fuerzas contra el suelo, la sudadera y la camiseta cayeron pesadamente hacia su pecho, dejando al descubierto su espalda arqueada. Seung-chan frunció el ceño al ver a Ju-won postrado, con el pecho casi pegado al suelo y solo el trasero levantado mientras él lo sujetaba.

“¿Te gusta?”

“Hugh….”

“Al ver cómo me ofreces el trasero, mierda, ¡parece que te encanta!”

Interpretando el movimiento de la cabeza que negaba bajo la capucha, Seung-chan tiró con su mano grande de los bóxers de Ju-won y se los quitó de un tirón. Ju-won, que contenía la eyaculación sujetando su pene erecto, tanteó hacia atrás. Seung-chan apartó de un golpe la mano de Ju-won, que buscaba en el aire cubrir sus glúteos expuestos y blancos, y comenzó a acariciar la piel. Era tan suave que podía notarlo incluso estando borracho.

“Oye…. Tu piel, haaa, ¿por qué es tan buena?”

Soltando la exclamación que guardaba desde hace tiempo, Seung-chan apretó con fuerza, como si quisiera estallar, la carne que antes acariciaba en círculos. Ju-won se retorció levantando la cintura como si le hubiera dado una descarga eléctrica. Bajo esa piel limpia y sin una sola imperfeción, se veía claramente la forma de la columna y las costillas ondulando.

“Ha…, ¿el trasero de los omegas es una zona erógena?”

“…….”

Debido a que preguntó con una voz llena de curiosidad pura al 100% y no por burlarse, Ju-won desistió de responder y cerró la boca con fuerza. Reprenderlo diciéndole que se callara o que dejara de decir tonterías no tenía sentido; sus preguntas tenían el mismo nivel que las dudas triviales que solía tener Seung-on. Tal vez su cerebro estaba paralizado por el alcohol y la excitación. Al ver que su pene, sujeto en su mano, no bajaba ni siquiera escuchando esas estupideces.

“Cada vez que toco tu trasero, mueves la cintura un montón….”

“Uu, ugh….”

“Eres jodidamente erótico….”

Tras amasar la carne que llenaba sus manos, Seung-chan se bajó la ropa interior y sacó lo suyo.

Cada uno de los movimientos de Yang Ju-won era erótico. Simplemente muy erótico. Le daban ganas de hacer algo aún más sucio. Rápido, hacerlo sentir mejor…….

Encajó su pene rígido entre los glúteos y movió la cintura de arriba abajo, rozando largamente la zona del orificio y el perineo. El tacto, claramente distinto al de tocar con las manos, excitó a Seung-chan.

“Haaa, mierda….”

“Huuu….”

De la boca de ambos brotó al mismo tiempo un gemido ronco que parecía rasparles la garganta. Seung-chan sintió cómo una sensación placentera, que por un momento le hizo estremecer, se extendía por todo su cuerpo. Se preguntó si así se sentiría tener sexo. Las anécdotas exageradas de sus amigos, a las que nunca prestó atención, pasaron rápidamente por su cabeza.

Pensé que eso de que te mueres de gusto era todo mentira… pero tal vez no…….

Siguiendo su instinto, comenzó a dar pequeñas estocadas con la cintura contra los glúteos. Al entrar y salir de la entrepierna con su pene erecto, golpeando rítmicamente la zona del perineo, la cintura encogida de Ju-won se arqueó hacia abajo.

“¡Ugh…! ¡Espera, ah, Gye Seung-chan…!”

“Haa, se siente jodidamente bien, ¿verdad? Ah, mierda, se siente de puta madre.”

Al escuchar la voz de Seung-chan respondiéndose a sí mismo, Ju-won apretó con fuerza su entrepierna y cruzó los muslos. La sensación de estar a punto de correrse se concentró en su pene rígidamente erecto.

“Ah, hugh, no puedo, ah, ugh…!”

Ju-won murmuró en voz baja y tanteó el suelo con urgencia. Alcanzó a duras penas la manta que estaba a su alcance y se la echó por encima de la cabeza. Con solo la cabeza metida bajo la manta, dejó escapar los gemidos que la capucha de la sudadera ya no podía ocultar.

“¡Ah! ¡Ah…! ¡Agh, aaah…!”

Cada vez que el pene caliente y duro rozaba su perineo y sus testículos, penetrando rápidamente entre sus muslos, Ju-won soltaba gemidos agudos y entrecortados. El acto, que no realizaba hace mucho tiempo, hacía que su vientre se estremeciera como si fuera la primera vez. Era la primera vez que lo hacía no para olvidar la realidad, sino porque realmente quería, pero esto era demasiado…….

Pronto sintió que se asfixiaba debido a las feromonas que inundaban el interior de la manta. Aunque le avergonzaba el aroma denso de las feromonas sexuales, al mismo tiempo lo excitaba. Ju-won mordió la manta con fuerza entre sus dientes. El gemido que subía raspando su garganta quedó enterrado y amortiguado por la tela.

“¡Uung! Huuu, uuung…!!”

La parte delantera de sus calzoncillos, que solo habían sido bajados de la parte de atrás, se empapó dentro de su palma. Con las venas del cuello marcadas, Ju-won soltó un gemido y sus labios temblaron levemente.

‘Se siente bien…. Se siente muy bien….’

Al estallar por fin ese deseo que no había tenido oportunidad de liberar en años, sintió una descarga eléctrica que hizo que sus dedos de los pies se encogieran por instinto. A través de la palma de su mano, sentía cada espasmo de su pene contra la tela húmeda. Ju-won soltó la manta que mordía con fuerza y se desplomó exhalando un suspiro corto. Seung-chan, que acariciaba su espalda delgada mientras frotaba su pene entre los muslos, amasó su cintura como para despertar a Ju-won, que de pronto se había quedado inmóvil contra el suelo.

“Oye. Oye.”

“…….”

“¿Te dormiste? Haa, Yang Ju-won. Mierda, ¿así de la nada? Yang Ju-won.”

Seung-chan, tras llamarlo varias veces, levantó de un tirón la manta que cubría la cabeza de Ju-won. Luego, con un gesto algo brusco, tiró del cuello de la sudadera y le dio la vuelta al cuerpo.

“Oye, Yang Ju…”

“Haaa…, haaa….”

Al encontrarse de frente con el rostro de Ju-won, quien respiraba con dificultad y tenía la mirada perdida, Seung-chan se quedó sin palabras por un momento. Debido a que la ropa se había subido por encima de su pecho, la línea suave y perfecta de su torso quedó expuesta ante sus ojos. A pesar de ser el cuerpo de un hombre, igual al suyo o al de Hong Kyusung, se quedó mirando absorto aquel cuerpo que era claramente distinto al de los demás chicos.

La mirada de Seung-chan, que recorría el cuerpo de Ju-won, se detuvo en los calzoncillos que estaban a medio quitar. La parte delantera de la prenda, que cubría a medias su pene liso y sin rastro de vello, estaba manchada. Seung-chan, comprendiendo de inmediato de qué se trataba esa mancha, exclamó con admiración al ver el vientre plano de Ju-won temblando levemente.

“Mierda, eres jodidamente erótico….”

“Haaa…. Siento náuseas….”

Ju-won se cubrió el rostro apoyando ambos brazos sobre su frente. Debido al olor de las feromonas que vibraba en la habitación y a la postura en la que había estado postrado hasta hace un momento, sentía que le faltaba el aire y todo le daba vueltas, como si fuera a vomitar en cualquier segundo.

Mientras Ju-won se sumía en el estado de agotamiento posterior a la eyaculación, sintiendo aún los restos del placer, volvió a escuchar una tontería desde la altura de sus pies.

“Voy a meterla.”

“¿Qué…?”

Ju-won, que intentaba calmar su respiración agitada, apartó los brazos que cubrían su rostro y miró hacia arriba a Seung-chan, quien decía algo absurdo. Seung-chan, sujetando con una mano su pene grueso y erecto, dobló la pierna de Ju-won hacia un lado y dijo:

“Yo todavía no me he corrido. Mierda, hazlo un poco más.”

Bajo la presión que empujaba su pierna, la parte inferior del cuerpo de Ju-won quedó girada de lado. Él buscó a tientas el brazo de Seung-chan, quien bajaba la cintura entre sus glúteos intentando acomodarse de forma torpe.

“No…, no va a entrar….”

“Solo hay que meterla, ¿qué es eso de que no entra?”

“Ah, te digo que no se puede…….”

“Mierda…, ¿por qué no entra esto…?”

Seung-chan tuvo dificultades intentando encajar la punta de su pene en la entrada que estaba firmemente cerrada. Tratar de ajustar su pene solo por instinto en un orificio que ni siquiera veía bien no estaba funcionando.

‘¿No era solo meterla y ya? ¿Acaso hay algún método especial? ¿O será que no entra porque es un pene de beta?’

“Oye, abre un poco el agujero.”

“Ha, que no se puede….”

“Es tu agujero, ¿cómo que no se puede? Mierda, ¿acaso esto tampoco funciona como tú quieres?”

Seung-chan preguntaba con sinceridad mientras no dejaba de tantear abajo con la mano. Y finalmente, en el momento en que sintió un pequeño espasmo en el orificio que tanto había buscado, empujó su pene hacia adentro con una fuerza brutal e ignorante. Debido al movimiento de cintura que no supo medir por la borrachera y la excitación, fue Seung-chan quien terminó soltando un gemido primero.

“¡Hgh, mierda…!”

“Uugh…, duele….”

“Ah…. Aaaaah…….”

Una oleada de calor subió por la columna de Seung-chan, quien dejó escapar un gemido sin fuerzas. Seung-chan encogió su torso sobre el cuerpo de Ju-won y agachó profundamente la cabeza.

“Haaa, mierda….”

…Se corrió nada más entrar.

A pesar de que apenas había logrado introducir la punta, no pudo soportar la sensación de ese calor apretando su pene sin dejar ni un solo resquicio, y acabó eyaculando ahí mismo. Nunca había tenido sexo, pero sabía perfectamente que correrse de esa manera era una puta deshonra.

Mientras se sentía miserable, Seung-chan estaba confundido porque la sensación de haber eyaculado dentro de Yang Ju-won se sentía demasiado bien.

Con los hombros temblando levemente por los últimos rastros de la eyaculación, Seung-chan sacó su pene de entre los glúteos. Si no hubiera caído en ese estado de confusión, habría mantenido su pene erecto ahí dentro. ¿Se habría corrido de nuevo enseguida si lo hubiera hecho?

“…….”

Seung-chan, apoyando un brazo cerca de la cabeza de Ju-won, observó el rostro de este, que mantenía los ojos cerrados. No parecía dormido, pero tampoco parecía estar en su sano juicio. Al final había hecho algo vergonzoso, pero al fin y al cabo Yang Ju-won también se había corrido, así que en general no había estado tan mal, ¿verdad?

Vigilando la reacción de Ju-won, que exhalaba aire por sus labios entreabiertos con los ojos cerrados, Seung-chan tanteó la parte baja. Acarició por encima de los calzoncillos de Ju-won, que estaban empapados por delante. Al tocar el pene bajo la tela húmeda, en lugar de sentir asco, solo pudo pensar en lo erótico que resultaba.

‘Ni siquiera soy un puto maricón.’

Los dedos que tanteaban el pene de Ju-won se deslizaron entre su entrepierna. El orificio, que aún sufría espasmos, estaba viscoso y mojado por el semen que él mismo acababa de soltar.

“Mierda… es jodidamente erótico…….”

“Haaa…, siento que voy a vomitar….”

Ju-won murmuró en voz baja y levantó los párpados. Al encontrarse con la mirada brillante de Seung-chan, que lo observaba desde arriba con el rostro encendido, Ju-won sujetó la mano que jugueteaba con su parte baja y dijo:

“Agua….”

“¿Agua?”

“Dame agua…. Es porque siento que voy a vomitar….”

Tan pronto como cesó el murmullo de Ju-won, quien parecía estar mitad borracho y mitad dormido, Seung-chan levantó su cuerpo, que casi estaba superpuesto al de él.

Normalmente jamás aceptaría que lo usaran de recadero para traer agua, pero como se veía muy ebrio, lo haría. Y además, necesitaba que recuperara un poco el sentido para intentar algo más…….

Tras acomodarse y subirse los pantalones que tenía desabrochados, Seung-chan salió de la habitación con pasos largos. Fue justo cuando metía los pies apresuradamente en sus zapatillas, que había dejado tiradas por ahí. A sus espaldas, se escuchó un *clac*, el sonido de una puerta cerrándose con llave. Seung-chan, tras confirmar que Kyusung seguía sumido en un sueño profundo al otro lado del local, se dio la vuelta y sujetó el picaporte de la habitación interna. Por más que giró la manija, la puerta no se abrió.

“Mierda, Yang Ju-won.”

Llamó a Ju-won en voz baja, consciente de la presencia de Kyusung, pero no hubo respuesta desde el interior. Tras intentar girar el picaporte unas cuantas veces más, Seung-chan pegó los labios a la puerta y gritó en un susurro:

“¡Oye…! ¡Que ya no voy a hacer nada, abre la puerta…!”

“…….”

“¡Yo tampoco tenía intención de seguir, pedazo de mierda!”

Seung-chan se quedó mirando fijamente la puerta, que seguía en silencio.

“¿Qué pasa, mierda…? Si él fue el que se puso erótico…….”

Culpando a Ju-won, Seung-chan retrocedió y empujó el interior de su mejilla con la punta de la lengua. Contrario a sus palabras de que no tenía intención de seguir, sus movimientos estaban cargados de arrepentimiento mientras merodeaba frente a la habitación, incapaz de marcharse durante un buen rato.

* * *

“¡Uhu! ¡Definitivamente la sazón de la tía es la mejor!”

Kyusung levantó el pulgar con entusiasmo nada más probar una cucharada de la sopa de brotes de soja. Con el rostro de alguien que ya se ha curado de la resaca, Kyusung mezcló el arroz en el caldo transparente y picante por el chile. Sin embargo, el semblante de Seung-chan, sentado enfrente revolviendo la sopa, no era bueno.

Seung-chan se mordisqueó el labio inferior mientras miraba con fijeza la habitación interna que se veía detrás de Kyusung. Era temprano por la mañana y la tía incluso había traído al pequeño, pero por alguna razón, la puerta no daba señales de abrirse.

¿Se sentirá mal y realmente vomitó? ¿Por eso cerró con llave?

La mirada que antes era inquisidora se suavizó. Si estaba enfermo, se sentía ligeramente culpable. Y también un poco preocupado.

Seung-chan se incluyó hacia Seung-on, que estaba sentado en la silla para bebés a su lado comiendo arroz solo, y le susurró en voz baja.

“Oye. Llama a tu papá.”

“Pa, pa, papá.”

“Más fuerte.”

“¡Pa, papá! ¡Papá, papá, pa!”

Seung-on, que normalmente era tan silencioso que ni se notaba su presencia, alzó la voz tal como Seung-chan le ordenó. Fue tanto que la tía, que traía los acompañamientos desde la cocina, se sorprendió y soltó una risita. Seung-chan estaba pegado a la orejita de Seung-on, prometiéndole un caramelo a cambio de otro hechizo de invocación para Yang Ju-won, cuando finalmente la puerta de la habitación se abrió y apareció el esperado Ju-won.

Parecía que acababa de asearse, pues incluso desde lejos se notaba que tenía el cabello mojado. Vestido con una sudadera blanca de talle grande, Ju-won caminó lentamente, con los pies descalzos metidos en sus zapatillas, hacia la mesa donde Seung-chan, Seung-on y Kyusung estaban comiendo.

“…….”

Al observar a Ju-won acercarse con un andar algo torpe, como si tuviera alguna molestia, la comisura de los labios de Seung-chan tembló levemente. Ju-won se detuvo a mitad de camino y, aprovechando que la tía no miraba, se tanteó los glúteos antes de seguir caminando con ese paso dificultoso.

Al llegar a la mesa con paso lento, Ju-won acarició la cabeza de Seung-on para saludarlo primero. El pequeño, que tenía un par de granos de arroz pegados cerca de la boca, miró a su papá y sonrió feliz. Parecía estar de buen humor, sin haberse asustado ni llorado por su padre a pesar de que el dueño se lo había llevado mientras dormía para que pasara la noche allí. Ju-won se sintió aliviado al verlo, aunque, curiosamente, también un poco decepcionado.

Tras apartar la silla al lado de Seung-on, Ju-won se sentó con movimientos lentos, como si fuera un anciano de ochenta años. Por la madrugada, debido a la borrachera, no se dio cuenta de que le dolía tanto, pero al despertar por la mañana notó que, además de la hinchazón, tenía un pequeño desgarro. Según recordaba, parecía que la había sacado nada más entrar, pero al ver que se había desgarrado, debía ser porque Gye Seung-chan lo había forzado con demasiada brutalidad.

La mirada de Ju-won se dirigió hacia Seung-chan, sentado con el niño de por medio. Seung-chan ya lo estaba mirando, apoyando la barbilla en la mano que sostenía la cuchara. Sus ojos estaban cargados de curiosidad e interés.

“Oye, ¿hasta qué hora se quedaron bebiendo?”

Kyusung, que engullía ruidosamente el arroz con sopa mientras parpadeaba rápido sin poder abrir bien sus ojos hinchados, preguntó.

“Creo que él también se fue justo después de que tú te durmieras.”

Seung-chan señaló a Ju-won con la barbilla. Entonces, Kyusung apoyó un brazo en el respaldo de la silla en una postura arrogante. Habiendo iniciado por su cuenta una competencia de resistencia al alcohol contra Ju-won, Kyusung alzó la voz.

“¡Qué va! Eso no es cierto. Yang Ju-won se fue primero y luego me dormí yo. Yo mismo vi cómo este tipo se estaba quedando traspuesto.”

“Mira que estar orgulloso de haberse bebido todo lo que había en la nevera. Les dije que solo tomaran una copa, ¡ay, de veras!”

“Ay, tía….”

Tras recibir el regaño de la tía por presumir en vano, Kyusung murmuró algo entre dientes con gesto malhumorado y volvió a agachar la cabeza, concentrándose en su sopa para la resaca. Seung-chan observó a Kyusung en silencio y estiró la mano por detrás de Seung-on. Como quien no quiere la cosa, le dio un toquecito en el brazo a Ju-won. Debido a la distancia, apenas llegaba a tocarlo con la punta de los dedos, pero volvió a insistir. Ju-won, que intentaba ignorarlo mientras le servía comida al niño, asomó la cabeza para mirar a Seung-chan. Ante la mirada inquisidora de Ju-won, Seung-chan gesticuló con los labios.

Va, al, co, che. Co, che. Co, che.

Ju-won se quedó mirando fijamente a Seung-chan, quien incluso hizo el gesto de girar un volante con una mano por si no lo entendía, y luego desvió la mirada con indiferencia.

Sentado junto a Ju-won en el asiento trasero del coche compacto estacionado detrás del local, Seung-chan movía la mano que había metido bajo la sudadera blanca y dijo.

“No tienes pecho. Pensé que los omegas, aunque fueran hombres, tenían un poco de pecho.”

“…Di cosas que tengan sentido.”

“Mierda, como tuviste un hijo, pensé que tendrías algo….”

Seung-chan murmuró con voz menos segura mientras tironeaba del pezón que había estado tanteando bajo la ropa.

No puedo quitar la mano de un pezón de hombre que es igual al mío. Todo es curioso, todo es erótico. Todo es por culpa de la reacción de Yang Ju-won.

Seung-chan miró de reojo a Ju-won, que apretaba los labios para tragarse los gemidos, y esta vez frotó la protuberancia con la palma de la mano. Cada vez que le rozaba el pezón hacia arriba, Ju-won erguía la espalda y giraba la cabeza. Al ver que no podía mantener el cuerpo quieto, era evidente que se trataba de una zona erógena, pero le resultaba gracioso cómo se esforfaba por guardar silencio.

Mientras le acariciaba el pecho con una mano y observaba fijamente el rostro de Ju-won, Seung-chan preguntó con una voz inusualmente titubeante.

“Oye, eso… ¿te duele mucho el trasero?”

Ju-won no respondió. Al ver que Ju-won solo exhalaba aire por la nariz de forma notablemente agitada con la boca cerrada, Seung-chan rascó la protuberancia endurecida, se sorbió la nariz una vez y volvió a preguntar en un tono como si estuviera haciéndole un favor.

“¿Quieres que… vea cómo quedó eso?”

“…¿No?”

Ju-won se giró a mirar a Seung-chan con expresión gélida y, como si no fuera suficiente, añadió una frase más.

“¿Por qué tendrías que verlo tú?”

“¡Podría verlo porque somos los que follaron, no me vengas con esa cara de mierda!”

Seung-chan tiró con fuerza del pezón que jugueteaba bajo la ropa. Ju-won frunció levemente el ceño y apartó la mano de Seung-chan. Sin dejarse desplazar por el gesto que intentaba echarlo, la mano de Seung-chan se mantuvo firme y aterrizó en el vientre de Ju-won. Tras acariciar la piel plana del abdomen, arqueó los dedos y estiró la banda elástica del pantalón de chándal.

“Ya deja de tocar.”

Ju-won miró de reojo por la ventanilla del coche y sujetó el brazo de Seung-chan. Sin embargo, Seung-chan, que parecía absorto en satisfacer su curiosidad, ignoró la queja y soltó otra cosa.

“Pero, ¿todos los omegas carecen de vello como tú?”

Sujetando al mismo tiempo el pantalón y la ropa interior de Ju-won, quien no respondía, Seung-chan dijo en un susurro casi inaudible.

“Levanta el trasero.”

“Por qué.”

“Solo levántalo un poco. Para que vea.”

“…….”

“Mierda, deja que vea solo un poco.”

Ju-won, que estaba sentado mirando al frente con el rostro inexpresivo y fingiendo no escuchar, finalmente levantó un poco el trasero con aire de resignación. Sin perder el tiempo, Seung-chan tiró hacia abajo de los pantalones y la ropa interior que sujetaba hasta las rodillas, y se quedó mirando fijamente la entrepierna con la que se reencontraba ahora en un lugar iluminado. A decir verdad, ayer estaba oscuro y, como lo había tocado por detrás, se había hartado de verle el trasero, pero no había podido ver bien la parte delantera.

“Tu pene está un poco levantado. Yang Ju-won, maldita sea, te haces el difícil pero al final nada.”

En cuanto sus dedos, que deambulaban cerca del ombligo, bajaron un poco más, sintió bajo la yema de sus dedos cómo el bajo vientre blanco se tensaba con fuerza. Seung-chan habló mientras atrapaba entre sus dedos la base del pene, que a diferencia del suyo, era muy suave.

“Dime la verdad.”

“Uh…, qué….”

“Se te están escapando las feromonas a tope ahora mismo, ¿a que sí?”

Envolvió el pene con sus dedos y lo recorrió un par de veces. Cada vez que apretaba los dedos y subía hasta el glande, el aspecto de su vientre jadeando le resultaba erótico. Seung-chan no podía apartar la vista del pene que se contraía cada vez que movía la mano.

“Mierda, no soy alfa, ni tampoco gay, y aquí estoy desde la mañana intentando que Yang Ju-won se sienta bien. Deberías estar agradecido, cabrón.”

Ju-won, al escuchar que seguía hablando como si le estuviera haciendo un favor, estuvo a punto de apartar de un golpe la mano que sacudía su pene, pero justo entonces escuchó una voz que suavizó su ánimo.

“Eso de tu, trasero… te duele por mi culpa, ¿no?….”

“…….”

A Ju-won le dio una sensación extraña pensar que en el toque de ese maleante, que lo manoseaba a su antojo, había algo de arrepentimiento mezclado con la curiosidad. Era la primera vez que Ju-won veía que alguien se sentía mal con él por algo tan simple. Normalmente, otros hacían cosas peores y no se sentían culpables en absoluto.

La mirada de Ju-won se dirigió al rostro de Seung-chan. Su cara, concentrada mientras miraba hacia abajo, estaba encendida. Viviendo como omega, a menudo pensaba que los betas debían de tenerlo fácil al no tener feromonas, pero viéndolo ahora, no era exactamente así. Se notaba de alguna manera. Incluso sin feromonas.

Las feromonas que había estado conteniendo a duras penas empezaron a filtrarse. Ju-won, que desprendía su aroma mientras miraba el rostro de Seung-chan, retorció la cintura en el momento en que el grueso pulgar rozó el glande enrojecido. Seung-chan frunció los ojos ante el gesto de Ju-won de hundir la cara en su hombro.

“Ha, ¿te gusta?”

“Hu, uuung….”

Seung-chan miró los labios que soltaban un sonido que no se sabía si era una respuesta o un gemido, y estampó sus labios contra los de él. No sabía muy bien con qué ambiente debía besar cuando hacían cosas eróticas, y puede que si lo besaba así de bruto Yang Ju-won lo apartara de nuevo diciendo que le dolía la boca, pero no podía contener su excitación.

Seung-chan succionó el labio inferior que había atrapado. Era blando y carnoso, y le recordaba inevitablemente al trasero que había tocado por la madrugada. Ese tipo flaco tenía al menos algo de carne en los glúteos, así que cuando los agarraba con fuerza, se sentían suaves pero firmes. La piel también era buena…….

Al frotar el orificio de la uretra con el pulgar con el que acariciaba el glande, la punta del dedo se volvió enseguida resbaladiza. Siguió tocando siempre el mismo sitio. Seung-chan pensó que en momentos así era cómodo que Ju-won fuera un hombre como él. Era la primera vez que hacía que otra persona se excitara, pero podía prever hasta cierto punto qué le gustaría. Aunque, por supuesto, aún no sabía del todo qué les gusta a los omegas.

Ante el toque persistente que acariciaba el glande lubricado, Ju-won, que gemía con los labios apresados por los de Seung-chan, apretó ambos puños con fuerza. Cuando el placer se concentró en la punta del pene que Seung-chan tocaba, la parte interna de sus muslos tembló sin control.

“Yo, uuh, creo que voy a sa, ugh, ugh….”

Metió la lengua en la boca que balbuceaba palabras. Seung-chan frotó su lengua contra el paladar y la base de la lengua de Ju-won, hundiéndola lo más profundo posible para que sus alientos calientes se mezclaran. Un gemido agudo no pudo escapar de la boca llena por la lengua de Seung-chan y resonó en su garganta.

Ju-won, que aguantaba la eyaculación ante el beso asfixiante, cubrió apresuradamente con ambas manos la punta del glande que Seung-chan atormentaba. Por un margen mínimo, el semen diluido que brotó peligrosamente goteó entre los dedos entrelazados.

“Uu…, fuuu….”

Ju-won apoyó el cuerpo en el respaldo del asiento y sus hombros y piernas temblaron levemente. Seung-chan giró la cabeza y lamió el interior de la mejilla de Ju-won, que jadeaba con fuerza.

Quiero meterlo otra vez. Esta vez quiero meterlo bien. Por la madrugada, como se corrió en cuanto entró, no pudo hacer nada. Fue solo un momento, pero se sintió tan bien que se corrió sin poder siquiera intentar aguantar, así que si lo metía bien…….

Seung-chan, que frotaba la parte inferior de su lengua contra la de Ju-won, separó los labios. La saliva que había dejado deliberadamente en abundancia en la boca de Ju-won se estiró entre los labios de ambos. Sin darle tiempo a contemplar su rostro con la saliva mezclada colgando, Ju-won se la limpió con la manga, y Seung-chan, viéndolo, se bajó la cremallera del pantalón y sacó su pene con la mano manchada con el semen de Ju-won.

“Oye. Tócame tú.”

“…….”

Ju-won, que con las mejillas encendidas no sabía qué hacer con su mano húmeda y con olor a semen, agarró el pene firmemente erecto ante la mirada fija de Seung-chan, sin decir una palabra. Al verlo por la mañana, el tronco, que era aún más grueso y largo, tenía las venas marcadas y sobresalientes, y se veía bastante furioso. Gye Seung-chan hasta tiene eso con aspecto de maleante, pensó Ju-won mientras empezaba a mover la mano que envolvía el pene.

Seung-chan, que miraba la escena de la masa de carne dura y lubricada por el semen de Ju-won siendo frotada por esa mano blanca y delgada, frunció el ceño al máximo y dijo.

“Haaa…, ha…. Qué bien haces las pajas…. Mierda….”

“…….”

“…¡Ah! ¡Mierda!”

De repente, Seung-chan soltó un insulto brusco y apartó de un golpe la mano de Ju-won. Lo hizo con tanta fuerza que el dorso de la mano le escoció. Ju-won miró a Seung-chan con la mano doblemente sucia en el aire. Seung-chan dijo jadeando.

“Me acabas de joder el humor por completo.”

“…….”

Los ojos de Ju-won, que miraba a Seung-chan desconcertado, bajaron de reojo. El pene, que seguía firmemente erguido, no parecía estar de tan mal humor. Pensó que era extraño, pero que sería otro de los caprichos de ese maleante. Ju-won buscó pañuelos cruzando el asiento delantero para limpiarse la mano. Fue entonces cuando unos labios se acercaron por el lado y empezaron a besarle la mandíbula y la nuca. Al oír el sonido de fricción desde abajo, parecía que se estaba masturbando.

Ante el gesto de Seung-chan de hincar los dientes para morderle la piel, Ju-won encogió un hombro para cubrirse la nuca.

“No dejes marcas.”

“Por qué, mierda.”

“Tengo que entrar al local…….”

Ju-won se calló ante la mano de Seung-chan que finalmente le agarró el cuello. Mientras se masturbaba con una mano y sujetaba con firmeza la nuca de Ju-won con la otra, Seung-chan ladeó la cabeza y mordió la piel tierna cerca de la clavícula. Pegó los labios a la piel fina y succionó mientras masticaba con los dientes frontales. Gracias a que ya era un experto en hacer chupones, no necesitó mucho esfuerzo para dejar una marca roja sobre la clavícula.

La masturbación de Seung-chan no terminó hasta que un lado de la nuca quedó completamente enrojecido. Terminó de limpiarse con las toallitas húmedas que había en la guantera y abrió todas las ventalinas para que se fuera el olor. A pesar de llevar puesto el abrigo que se había quitado, Ju-won temblaba por el viento frío que entraba por las ventanas abiertas.

Seung-chan fumaba un cigarrillo mientras miraba a Ju-won, que tenía media cara hundida en el abrigo con la cremallera subida hasta arriba y solo parpadeaba con sus grandes ojos. El humo grisáceo del cigarrillo, nada más ser exhalado por la nariz, se dispersaba en todas direcciones llevado por el viento y desaparecía.

Seung-chan apoyó un brazo fuera del coche mientras sacudía la ceniza y preguntó.

“¿De verdad eras un cualquiera?”

“…….”

Ju-won recordó sus días de errancia mientras olía el amargo aroma del tabaco.

Cualquiera solía decir eso. Que entre los alfas del barrio no había ni uno solo que no se hubiera acostado con Yang Ju-won. Era algo que había escuchado mucho, pero oírlo de Seung-chan le hizo sentir una sensación extraña. En el pasado, Seung-chan le había dicho innumerables veces que se comportaba como un cualquiera, pero la pregunta de hoy se sintió distinta a las anteriores. Ayer mismo su pecho palpitaba con agitación, pero hoy sentía una incomodidad, como si algo se le hubiera quedado atravesado. Como era algo que en parte era cierto, normalmente ni respondía, pero ahora de repente se sintió ofendido.

Ju-won, que mantenía la boca cerrada y solo parpadeaba, giró la cabeza para mirar a Seung-chan. Observó su perfil mientras él encogía el brazo que tenía fuera del coche para darle una larga calada al cigarrillo, y entonces habló. Su voz sonó indiferente, aunque con un matiz sarcástico y algo agresivo.

“¿Por qué? ¿Si fuera un cualquiera no serías mi amigo?”

Seung-chan se volvió hacia Ju-won, entrecerró sus ojos directos y dijo.

“¡Me importa una mierda!”

“…….”

Ju-won lo miró en silencio, luego giró la cabeza bruscamente y agachó la cara. Se ocultó en la chaqueta hasta la altura del puente de la nariz y metió en los bolsillos sus dos manos, congeladas por el frío. Ju-won movía los dedos dentro de los bolsillos con inquietud, como alguien que está nervioso.

Aquella sensación de incomodidad desapareció en un instante. Jamás había escuchado de boca de los trabajadores sociales que no importaba cómo fuera un ser humano llamado Yang Ju-won. Había oído muchas veces eso de que estaba bien, que a partir de ahora todo mejoraría, pero…….

“Pero.”

“¿Eh?”

Ju-won, que estaba sumido en esos pensamientos extraños, se volvió hacia Seung-chan de golpe. Seung-chan lanzó la colilla, que ya se había quedado corta, por la ventana. La colilla voló junto con unas chispas y cayó cerca del lavadero, en la parte trasera del local.

“De ahora en adelante, no te veas con nadie.”

“…….”

“Te digo que no andes viéndote con este tipo o con aquel.”

Al ver que Ju-won parecía no haberlo entendido, Seung-chan lo repitió para enfatizar, luego levantó el trasero y tanteó la puerta del conductor. Había más de uno o dos tipos rondando a Yang Ju-won que él conocía, y si eso seguía así, iba a ser un dolor de cabeza. Además, estaba aquel incidente de la otra vez cuando aquel malnacido del mánager le dio drogas.

Cuando sus dedos, que tanteaban la puerta del conductor, presionaron el botón, las ventanillas del coche que estaban todas abiertas empezaron a subirse al unísono.

“Mierda, qué frío hace.”

Seung-chan, que ya tenía el cuerpo encogido por estar embutido en aquel coche pequeño, se acurrucó aún más, miró de reojo y apoyó la cabeza en el hombro de Ju-won. Debido a la diferencia de altura, su cintura quedó doblada de forma extraña, pero era mejor eso que pescar un resfriado por el frío. Con la cabeza apoyada en la chaqueta que crujía, Seung-chan cerró los ojos, pegó más su cuerpo y metió la mano dentro de la chaqueta de Ju-won.

“Tengo las manos congeladas.”

Su mano, que se coló no solo bajo la chaqueta sino también bajo la sudadera, acarició la espalda y subió lentamente hasta juguetear con el omóplato. Ju-won se estremeció ante el contacto de esos dedos fríos como el hielo recorriendo su columna y su costado, pero no lo apartó y se quedó quieto.

 

Con una postura descuidada, apoyando la barbilla en el mostrador mientras navegaba por el servidor de YouTube, Seung-chan miraba la pantalla del celular con expresión seria. En la pantalla, donde hablaban sobre los métodos para tener relaciones sexuales con omegas, pasaba información extravagante que Seung-chan, en sus 21 años de vida, desconocía por completo. Entre ellas, lo que más sorprendió a Seung-chan fue el hecho de que, cuando los omegas masculinos se excitan, no solo se les erecta el pene, sino que también se les humedece el agujero trasero.

Seung-chan detuvo el video que se estaba reproduciendo y miró hacia la cocina. Se quedó sumido en sus pensamientos mientras observaba a Ju-won, que estaba lavando los platos con un suéter de cuello alto para ocultar el chupón que él le había hecho por la mañana.

¿Estaba húmedo por detrás esta madrugada…? No me acuerdo. Como simplemente la metí y me corrí de inmediato. Esta mañana en el coche tampoco me enseñó el trasero, así que no pude tocarlo……. Pero si eyaculó, ¿no significa que se sintió bien?

…… Para los hombres, eso es casi una reacción involuntaria.

“Mierda.”

Seung-chan soltó un insulto con insatisfacción mientras observaba a Ju-won, quien usaba su brazo para limpiarse el sudor de la cara en lugar de sus manos con guantes de goma. Teniendo en cuenta que le dolió cuando la insertó a la fuerza por la madrugada, eso significaba que, tal como decía la información del video, el trasero debía estar húmedo para poder meterla sin dolor. Pero Gye Seung-chan, que no tenía experiencia ni instinto, no tenía ni idea de cuánto placer debía darle para que se humedeciera.

Si pudiera oler las feromonas sería fácil saberlo…….

Seung-chan, que miraba a Ju-won a lo lejos, de repente abrió los ojos con ferocidad. Odiaba tanto a los alfas y omegas, y ahora estaba echando de menos las feromonas; se le había ido la cabeza por hacer cosas eróticas.

“Qué sé yo, mierda.”

Seung-chan, que estaba a punto de cerrar YouTube con un gesto irritado, vio en la pantalla de inicio un video titulado ‘Frecuencia para atraer feromonas’, como si le hubiera leído el pensamiento, y tocó la pantalla como atraído por algo. El video, de nada menos que cuatro horas, tenía más de 30,000 comentarios.

‘Soy beta y me entró el celo después de escuchar esto.’

‘¡Vengo a llevarme la buena suerte! Seducí a un omega que decía que jamás saldría con un beta y este año nos casamos.’

‘Les traigo mi testimonio real como beta. Escuché esta frecuencia por 3 días y mi novio alfa y yo tuvimos tres fuentes de feromonas.’

“Puras mentiras, mierda. No digan estupideces….”

A pesar de las palabras que salían de su boca, Seung-chan presionó el botón de reproducción y se llevó el celular al oído. Intentó pegar el teléfono lo más posible a su oreja para evitar el ruido del local lleno de clientes, pero no escuchaba bien. Se puso de cuclillas directamente debajo del mostrador. Hundió la cabeza frente a la caja fuerte y se concentró en el sonido, que parecía una vibración que le hacía cosquillas en el oído.

“…… ¿Así cuándo va a sentar cabeza?”

El dueño, que iba y venía ocupado entre las mesas donde los clientes comían, suspiró al ver a su sobrino con el celular pegado al oído, como si estuviera hablando con alguien debajo del mostrador.

* * *

Se sentó en cuclillas frente a Seung-on, quien estaba sentado con un camión de bomberos de juguete en una mano. Tras asegurar bien el atuendo del pequeño metiendo el bajo del pantalón de la ropa interior dentro de los calcetines, que eran más pequeños que la palma de su mano, Ju-won tomó el pantalón de lana adornado con un bordado de osito en ambas rodillas.

Estaba a punto de ponerle el pantalón a Seung-on, que jugueteaba con sus pies enfundados en calcetines amarillos, cuando desde temprano el celular empezó a vibrar con breves notificaciones consecutivas.

 

Kyusung: ¿Se despertaron?

Kyusung: Gye Seung-chan

Kyusung: Yang Ju-won

Kyusung: Chicos

 

Kyusung estaba charlando ruidosamente él solo en el chat grupal desde temprano por la mañana. Ju-won dejó el celular como estaba, pero al no poder ignorar las alertas de mensajes que seguían sonando, volvió a tomar el teléfono y respondió brevemente.

 

Ju-won: ¿Por qué?

Kyusung: Vamos a Hongdae

 

Antes de que Ju-won pudiera cuestionar la propuesta de ir a Hongdae tan temprano, Seung-chan respondió primero.

 

Seung-chan: ¿Hongdae de repente? ¿Conseguiste algún trabajo?

Kyusung: Nop, solo para jugar

Seung-chan: Si tú pagas, voy

Kyusung: Está bien, hoy invita hyung ㅗㅗㅗㅗ

Seung-chan: jaja

 

Ju-won, que observaba la conversación de sus dos amigos intercambiando mensajes con rapidez, escribió su mensaje.

 

Ju-won: Yo no puedo ir. Hoy tengo una entrevista de trabajo.

 

Tan pronto como envió el mensaje, las quejas de Kyusung se sucedieron en la ventana del chat. Ju-won observaba con indiferencia las tonterías de Kyusung, quien decía que era un aburrido o que pospusiera la entrevista para después, cuando vio una notificación de chat privado en la parte superior de la pantalla y movió sus dedos. Era un mensaje enviado por Seung-chan, quien se había mantenido en silencio mientras Kyusung insistía.

 

Seung-chan: ¿Qué trabajo?

 

Ju-won salió del chat grupal, revisó el mensaje privado de Seung-chan y envió su respuesta.

 

Ju-won: Trabajo en una cafetería.

Seung-chan: Dónde, a qué hora

Ju-won: En Nonhyeon-dong. Tengo que estar allí a las 10:30.

Seung-chan: Te llevaré en coche, así que espera en el local

Ju-won: Puedo ir solo.

 

Ju-won, que no detectó ningún indicio diferente a lo habitual, frunció el ceño al ver el mensaje que llegó a continuación.

 

Seung-chan: Ya, haz lo que se te cante

 

“…….”

Seung-on, que se había levantado de su lugar con perspicacia para ayudar a su papá a ponerle el pantalón, levantó una pierna apoyándose en el hombro de Ju-won. Sin embargo, por alguna razón, su papá solo miraba el celular. Seung-on, observando fijamente a Ju-won, se sentó en su lugar y le arrebató el pantalón que tenía en la mano.

Sin darse cuenta de que Seung-on se llevaba el pantalón, Ju-won, que solo miraba la pantalla, movió el pulgar que había estado detenido por un momento y escribió un texto.

...¿Acaso estás enojado? |

Tras terminar de escribir el mensaje, Ju-won dudó un instante y, en lugar de enviarlo, borró todas las letras.

No debía estar enojado. Aunque el último mensaje se leía algo gélido por alguna razón, su forma de hablar era ruda de por sí y no había ningún punto en la conversación anterior que pudiera darle motivos para enojarse.

Dejó el celular en el suelo y miró a Seung-on. El pequeño estaba forcejeando, intentando meter ambas piernas en un solo agujero del pantalón. Ju-won observó en silencio a Seung-on, quien luchaba con la prenda pataleando con sus dos piernas atrapadas como si fueran la cola de una sirenita, y ladeó la cabeza.

…¿O no? ¿Estará enojado?

Tras enviar a Seung-on al jardín de infantes y regresar al local, Ju-won sacó la ropa que solía usar cuando trabajaba en el buffet después de mucho tiempo. Se puso una camisa negra con pantalones de vestir negros y se paró frente al espejo de cuerpo entero en la habitación interna. Pensó que tal vez era demasiado sombrío, pero era la única ropa limpia y formal que tenía.

Tocó su cabello, que había crecido un poco a los lados, y tomó la loción de Seung-on que estaba sobre el tocador que usaba la dueña. Se frotó la loción en el rostro con fuerza. Tras terminar de arreglarse la cara, algo que no solía hacer, para la entrevista, Ju-won se puso la chaqueta.

Le habían programado la entrevista para el puesto de tiempo parcial en la cafetería de una empresa que había solicitado hace una semana. Es una cafetería interna ubicada dentro del edificio de una productora de publicidad, y ayer por la tarde recibió un contacto diciendo que querían conocerlo en persona. A pesar de que el encargado se disculpó por programar repentinamente una entrevista que no figuraba en el anuncio de empleo, Ju-won aceptó sin pensarlo dos veces.

Gracias a la consideración de la dueña se ahorraba el alquiler, pero no podía quedarse a vivir en el local para siempre, así que debía seguir planeando cómo ahorrar dinero. Quizás porque su mente estaba más tranquila que antes, sus pasos hacia la entrevista no eran tan pesados. Aunque fuera una entrevista, no sería nada del otro mundo, solo una conversación sencilla con el encargado de recursos humanos, así que tenía la idea de que si causaba una buena impresión hoy, podría trabajar en un lugar estable por un tiempo.

Ju-won, que se subió la cremallera de la chaqueta hasta arriba, estaba por salir de la habitación interna pero se detuvo y se paró de nuevo frente al espejo.

“…….”

¿Sería solo una impresión suya que ese rostro, que siempre parecía sumido en la melancolía, se veía un poco mejor? Ju-won se quedó mirando fijamente su reflejo en el espejo, intentó curvar un poco las comisuras de los labios, pero desistió y se dio la vuelta. No servía de nada hacer cosas que no iban con él.

Al salir de la habitación interna, la dueña y los empleados de la cocina, que estaban sentados en el salón limpiando ingredientes, lo saludaron al verlo.

“¿Ju-won, te vestiste lindo?”

“¿A dónde vas tan arreglado?”

Era la ropa que usaba cuando trabajaba en el buffet, así que no solo no era nada “lindo”, sino que además llevaba una chaqueta de color neutro que ni siquiera dejaba ver bien lo que traía debajo; aun así, cada uno le lanzó un cumplido. Pensando que eran simples palabras de cortesía, solo hizo una reverencia con la cabeza e intentó marcharse, pero las miradas llenas de sonrisas seguían fijas en él. Ante la expectativa de una respuesta, Ju-won se acarició la nuca y dijo.

“Ah, esto… voy a una entrevista de trabajo.”

Ante su pequeña respuesta, los empleados de la cocina sentados en el salón le dieron ánimos, diciendo uno tras otro que seguro quedaría seleccionado. Ju-won miró hacia el suelo, sintiéndose avergonzado por el ambiente, que parecía el de alguien que se va a una entrevista en una gran corporación. En ese momento, una empleada le dio un toquecito en el brazo a la dueña, que estaba sentada a su lado. Recibida la señal, la dueña habló con expresión decidida.

“Bueno, ¿y a dónde vas?”

“A Nonhyeon-dong.”

“Ooh, está un poco lejos. Hace frío, así que dile a Seung-chan que te lleve.”

Ju-won, que respondía puntualmente a todo lo que le preguntaban, cerró la boca con firmeza en cuanto mencionaron a Seung-chan. Desde que se cortó la conversación por chat de la mañana, Seung-chan no lo había vuelto a contactar. Como no tenía nada especial que decir y no sabía si Seung-chan estaba ofendido o no, Ju-won tampoco se había animado a enviarle un mensaje primero.

Ju-won se quedó allí de pie, moviendo solo los ojos, e intentó despedirse de nuevo de los empleados con otra reverencia, pero la dueña lo retuvo una vez más.

“Oye, entonces… ¡podrían aprovechar para comer algo rico los dos juntos!”

“¿Eh?”

Ju-won evitó con torpeza las miradas de los empleados que, habiendo dejado de limpiar verduras, lo observaban al unísono. Luego abrió mucho los ojos y miró a la dueña.

“No, quiero decir, ya que sales con Seung-chan….”

“¡Y sería mejor si ven una película antes de volver!”

Parece que a la señora Kim Young-nam le desesperaba la poca elocuencia de la dueña, así que intervino. La señora Kim se quitó los lentes y miró a Ju-won.

“¿Por qué no? Hay una película que se estrenó hace poco. La vi con mi nieta el fin de semana y es muy divertida. Ve a verla con Seung-chan.”

“Ah…. Yo… es que tengo que ir a buscar a Seung-on más tarde…….”

Cuando la señora Kim le dio un puntapié a la dueña por debajo de la mesa, esta se levantó de un salto.

“¡No te preocupes! ¡Yo iré a buscar a Seung-on! ¡Tú, Ju-won, diviértete hoy todo lo que quieras con Seung-chan! Solo tienes que volver a tiempo para tu turno de trabajo.”

“…….”

Ju-won recorrió lentamente con la mirada a los empleados de la cocina, que giraban la cabeza intentando contener la risa. El ambiente era extraño. Si él tuviera una familia, estas personas tendrían edad suficiente para ser sus tías mayores; no parecía posible que unos adultos hicieran algo así, pero el ambiente se sentía exactamente como si lo hubieran acorralado para burlarse de él.

Desconcertado por esa atmósfera peculiar, Ju-won vaciló un momento, hizo una última reverencia y salió del local casi huyendo.

Debido a que la charla por chat de la mañana terminó de forma ambigua, estaba debatiendo si debía enviarle por primera vez un mensaje a Gye Seung-chan antes de pedirle que lo llevara, pero eso de que fueran a divertirse juntos era…….

“…….”

Ju-won, que estaba por correr hacia la parada del autobús, se detuvo en seco. Como si hubiera sabido que él iba a salir en ese preciso momento, Seung-chan apareció de entre los edificios, caminando mientras exhalaba una larga estela de humo de cigarrillo.

Últimamente, cada mañana, después de acompañar a la dueña al mercado, Seung-chan solía llamarlo para que fuera al coche. Lo que hacían allí era predecible. Sin embargo, hoy no había recibido ningún aviso para ir al coche ni lo había visto, por lo que pensó que se habría ido directo a su casa. O con Kyusung.

Ante la inesperada aparición de Seung-chan, Ju-won no pudo apartar la vista, como si estuviera viendo algo asombroso. Seung-chan, caminando con zancadas largas, pasó por delante de él y dijo.

“Sígueme.”

Un viento gélido sopló desde Seung-chan mientras pasaba de largo sin siquiera mirarlo. No era por el invierno; era una frialdad que delataba su mal humor. Ju-won sacó el celular del bolsillo de su chaqueta para comprobar la hora y lo siguió.

Al llegar a la parte trasera del edificio del local, Seung-chan, que se había quedado esperando a ver si Ju-won venía, subió al coche compacto estacionado. Al ver que Seung-chan se sentaba en el asiento del conductor, y no en el trasero donde siempre se metían a hacer cosas raras, Ju-won se dio cuenta de que su intención era llevarlo al lugar de la entrevista.

¿No está enojado? Entonces, ¿a qué vino ese aire gélido de hace un momento? Los caprichos de Gye Seung-chan eran constantes desde que se conocieron, pero hoy, extrañamente, le preocupaba. Ju-won se quedó un momento mirando fijamente la parte trasera del coche al que Seung-chan había subido y, con retraso, abrió la puerta del acompañante.

En el instante en que entró y se encontró con el rostro de Seung-chan, que lo miraba desde el asiento del conductor, Ju-won pudo identificar de inmediato el humor de Seung-chan, sobre el cual había estado dudando. Seung-chan tenía los ojos, siempre rebeldes, entrecerrados sin fuerza, y mantenía los labios apretados de modo que las comisuras caían; cualquiera notaría a leguas que estaba muy molesto.

“…….”

Ju-won había vivido sin siquiera prestar atención a sus propios sentimientos. Ya fueran benefactores, encargados de diversas instituciones, profesores, caseros o dueños de sus empleos temporales. A menos que se tratara de alguien que tuviera en sus manos el derecho de subsistencia del desdichado Yang Ju-won, no tenía ni el tiempo ni la razón para preocuparse por el humor de los demás.

Sin embargo, al ver el rostro de Seung-chan, que no parecía estar de buen humor, sintió una extraña inquietud. Justo cuando Ju-won, tras abrocharse el cinturón de seguridad, miraba de reojo hacia el asiento del conductor sin saber qué decir y se rascaba la nuca, Seung-chan arrancó el coche, puso ambas manos en el volante y dijo.

“Pon la dirección.”

“…….”

Ju-won observó en silencio el perfil de Seung-chan, que ya miraba hacia el frente, y buscó el lugar de la entrevista en el GPS tal como se lo ordenó.

 

La cafetería, situada en la planta baja de un edificio ocupado exclusivamente por una productora de publicidad, era un local especializado en "take-out" que no trabajaba con aplicaciones de delivery y atendía únicamente a los empleados de la empresa. El mánager de la cafetería le explicó la lamentable situación por la que dos empleados anteriores habían tenido que renunciar de forma consecutiva, enfatizando que no se debía en absoluto a que el trabajo fuera difícil o a problemas de mal ambiente laboral. No obstante, a Ju-won no le importaba el entorno de trabajo. Mientras no hubiera alguien que se le acercara con segundas intenciones, como el mánager del buffet, sentía que podía aguantar cualquier cosa que pasara.

“A decir verdad, nos urge reponer personal, así que solemos contratar directamente sin entrevista, pero es que Ju-won-ssi salía tan guapo en la foto del currículum online que lo llamé para comprobar si no era un currículum falso.”

“Sí….”

Ju-won asintió y soltó una respuesta breve mientras echaba un vistazo de reojo hacia el vestíbulo del edificio que se veía frente al mostrador abierto. Seung-chan estaba sentado en una silla cerca del ascensor, al lado del mostrador de información, mirando su celular.

“Entonces, ¿puedes empezar a trabajar justo después de este fin de semana, verdad?”

“Ah, sí.”

Ju-won desvió rápidamente la mirada que tenía puesta en Seung-chan hacia el mánager, hizo una reverencia y se levantó de su asiento. Dejando atrás al mánager que organizaba el contrato de trabajo que acababan de firmar, apresuró el paso hacia el ascensor.

Seung-chan, que solo miraba el celular, levantó la cabeza y miró a Ju-won, que se había detenido frente a él.

“¿Vas a trabajar aquí?”

“Sí.”

Al escuchar la respuesta de Ju-won, Seung-chan asintió levemente con el rostro inexpresivo y guardó el celular en el bolsillo.

“Vamos.”

“…Gye Seung-chan.”

Ante la voz que lo llamaba de repente, Seung-chan interrumpió el movimiento para levantarse de la silla y miró a Ju-won en una postura vacilante. Ju-won, que abrazaba con un brazo la chaqueta que se había quitado un momento para la entrevista, lo observó fijamente como si se tomara su tiempo antes de hablar.

“Vamos a comer. Yo invito.”

“…….”

“Después de comer, también te invitaré al cine.”

Seung-chan, que estaba medio incorporado, terminó de enderezar la espalda y se puso de pie por completo. La mirada de Ju-won subió siguiendo el rostro de Seung-chan a medida que este ganaba altura.

Seung-chan observó con el rostro inexpresivo a Ju-won, que lo miraba desde abajo. Con ese rostro pálido y esos ojos grandes que no parpadeaban ni un segundo mientras lo escudriñaba, era el vivo retrato del sociópata Yang Ju-won; pero lo que acababa de decir sonaba a otra persona. Seung-chan entrecerró los ojos y preguntó.

“¿A qué viene esto de repente?”

“¿No estás enojado porque hoy no pudiste ir a Hongdae por mi culpa?”

Seung-chan movió las cejas con un leve tic. Era cierto que estaba un poco enojado con Yang Ju-won. Aunque el motivo no era no haber podido ir a Hongdae.

Seung-chan habló mientras miraba a Ju-won, que se ponía la chaqueta sin apartar la vista de él.

“Tú estás sumamente ocupado. ¿De verdad te va a dar el tiempo para el cine?”

“La dueña dijo que cuidará a Seung-on. Solo tengo que volver para mi hora de entrada al trabajo.”

Ya decía él. Por un momento pensó que aquel tipo parecido a una IA, que solo respondía a las preguntas que se le ingresaban, había tenido un pensamiento considerado por cuenta propia. Seung-chan preguntó con voz desganada.

“¿Te lo pidió mi tía?”

“Al principio la dueña sugirió que lo hiciera, pero pensándolo bien, tú y Hong Kyusung han estado pagando todo este tiempo. Como hoy conseguí un trabajo nuevo, yo invitaré. También llamaré a Hong Kyusung…….”

Ju-won sacó el celular del bolsillo de su chaqueta para contactar a Kyusung. Antes de que pudiera siquiera abrir la aplicación de llamadas, Seung-chan le arrebató el teléfono con rapidez.

“Para qué lo vas a llamar. Ese idiota ya se habrá ido a Hongdae con los otros.”

“Ah….”

Seung-chan, que volvió a meter personalmente el celular que le había quitado en el bolsillo de la chaqueta de Ju-won, le dio un toquecito en el pecho con el dorso de la mano.

“¿Sabes que voy a comer algo carísimo?”

“Sí.”

Al ver a Ju-won responder como quien se prepara para lo peor, Seung-chan soltó una risita. Solo entonces Ju-won sintió algo parecido al alivio. Era muy extraño. ¿Qué importancia tenía el humor de otra persona para que le preocupara tanto? Un "primer amigo" era alguien molesto pero por quien, inevitablemente, uno terminaba preocupándose.

Ju-won estaba a punto de echar a andar siguiendo a Seung-chan, que iba a la cabeza, cuando alguien le habló desde atrás.

“¡Oye, estudiante! ¡Un momento! ¡El de la chaqueta negra y zapatillas!”

“…….”

Como no era estudiante, Ju-won no se dio cuenta de que lo llamaban a él hasta que describieron su vestimenta en detalle; entonces se dio la vuelta. Una mujer, que parecía acabar de bajar del ascensor, se acercó de prisa para no perder a Ju-won.

“¿Eres el que trabaja en la cafetería?”

“Todavía no….”

“Bueno, no importa, un momento.”

La mujer rebuscó en el bolso que llevaba en la mano, sacó una billetera pequeña y delgada, y le extendió a Ju-won una tarjeta con el logo de una empresa de entretenimiento impreso. Ju-won, que recibió la tarjeta por instinto, se quedó mirando a la mujer con extrañeza. Ella, quizás leyendo la desconfianza en la mirada penetrante de Ju-won, reveló su identidad.

“¿Has oído hablar de One-I Enter? Nos centramos principalmente en actores y modelos…….”

La mujer parecía estar más que acostumbrada a ser recibida con sospecha y a tener que dar explicaciones. Con una elocuencia fluida, soltó una descripción de la empresa y añadió que estaban buscando caras nuevas, por lo que le gustaría hablar más con él si la contactaba, todo sin detenerse ni una vez.

Ju-won, que escuchaba la historia en silencio, le devolvió la tarjeta con el rostro inexpresivo.

“Lo siento, pero mi personalidad no sirve para estas cosas.”

“De momento es solo para charlar, así que no te lo tomes como una presión…….”

“Tengo un hijo.”

“Ah…, ¿eh?”

La mujer, que hablaba como un torrente, parpadeó rápidamente como una muñeca averiada. Pareció tomarle tiempo procesar las palabras de Ju-won sobre tener un hijo. Tras recorrer a Ju-won de arriba abajo con la mirada, finalmente comprendió el significado y recuperó la tarjeta que él le tendía. Justo cuando la mujer, con rostro decepcionado como quien pierde una gran presa, se disponía a guardar la tarjeta en la billetera de mala gana, una voz llena de descontento intervino de pronto desde detrás de Ju-won.

“¿Qué pasa? ¿Por qué no vienes?”

Seung-chan miró de reojo a la mujer que estaba frente a Ju-won, como si la fulminara con la mirada. Había caminado solo hasta la puerta de salida del edificio y, al notar tarde que Ju-won se había quedado con una desconocida, regresó a paso rápido.

“Maldito, me muero de hambre. Vámonos de una vez.”

“¿Son amigos?”

Ju-won, que iba a responder algo ante la insistencia de Seung-chan, se volvió hacia la mujer. Ella, que hasta hace un momento tenía el rostro desanimado, ahora miraba a Seung-chan con los ojos brillantes. Extendió hacia Seung-chan la tarjeta que acababa de recuperar de Ju-won y soltó la primera frase con una gran sonrisa.

“¿Tú conoces One-I Enter……?”

“Suelo andar dándole palizas a la gente, así que no me conviene salir en la tele.”

Seung-chan, sin siquiera mirar la tarjeta, le cortó la palabra con indiferencia antes de que ella pudiera empezar a explicar sobre la empresa, como si estuviera acostumbrado a este tipo de situaciones. La mujer, que fue rechazada consecutivamente para un casting por razones desconcertantes, se quedó palpando la tarjeta atónita. En toda su carrera en la industria del entretenimiento, había descubierto a dos diamantes en bruto en un mismo lugar, pero el impacto de encontrarse simultáneamente con los dos riesgos que siempre debía evitar no desaparecía. Con el rostro de alguien que se siente mareado, la mujer apretó la tarjeta y pasó entre Seung-chan y Ju-won como si estuviera bajo un hechizo.

 

Considerando todo lo que Seung-chan le había invitado y ayudado hasta ahora, una sola comida no bastaba para compensarlo. Ante la amenaza de Seung-chan de que comería algo caro, Ju-won estaba dispuesto a gastar todo el dinero que tenía encima. Sin embargo, el lugar al que Seung-chan lo llevó era simplemente un restaurante de comida italiana que vendía pizzas y pastas. Seung-chan dijo que, de repente, se le había antojado pizza. El precio de la pizza o la pasta no era despreciable, pero comparado con la carne de vaca para la que se había preparado, era una cifra que podía pagar.

Seung-chan, mientras servía una porción de pizza hecha al horno en su plato, preguntó.

“Por cierto… ¿cómo vas a ir y volver del trabajo?”

“En autobús.”

Ante la mirada de Ju-won, que lo observaba fijamente como si preguntara algo obvio, Seung-chan dejó el plato con la pizza frente a él y dijo.

“En momentos así, lo que se dice es: ‘Hyung, por favor llévame’, idiota.”

Seung-chan se burló con un tono de quien sabe más que el otro. Ju-won frunció el ceño hacia él y rebatió.

“¿Para qué? Puedo tomar el autobús.”

“Ay, mierda. Tú de verdad…. Oye. Ya que salió el tema, déjame preguntarte algo.”

Seung-chan, que actuaba como si fuera a regañarlo, entrelazó sus manos frente a su rostro y puso una expresión seria.

“¿Por qué no me dijiste nada?”

“¿Sobre qué?”

“Sobre que habías conseguido un trabajo.”

Ante la mirada perdida de Ju-won, que parecía no entender la pregunta, Seung-chan añadió una explicación con tono desesperado.

“Estuvimos trabajando juntos en el local hasta la madrugada, pero no mencionaste nada de la entrevista. ¿Por qué no lo dijiste antes? Ahora que lo pienso, para empezar, ni siquiera me habías dicho que estabas buscando trabajo.”

“¿Tengo que… contar todo eso?”

“Ha.”

Seung-chan soltó una risa incrédula y fulminó a Ju-won con la mirada.

Esta mañana, al ver el mensaje de Ju-won diciendo de la nada que se iba a una entrevista, se sintió de muy mal humor. Hacía apenas unas horas que habían terminado de cerrar el local de su tía juntos, y en ese momento no soltó ni una palabra; que de pronto saliera con que tenía un compromiso importante le hizo pensar que este tipo volvía a tratarlo como a un hombre invisible. Aunque a Hong Kyusung se lo contara tarde, conmigo tuvo tiempo de sobra para hablar, pero Yang Ju-won mantuvo la boca cerrada y no dijo nada. Si lo hubiera dicho antes, él y Kyusung podrían haber buscado con él para encontrar un puesto mejor.

Aun así, como parecía saber que había hecho algo mal al invitarlo a comer y al cine, pensaba perdonarlo, pero ¿qué? ¿“Tengo que contar todo eso”?

Siempre es así. No es que sea de pocas palabras, es que no cuenta nada de sí mismo. Como un maldito desconocido. Puede que con Hong Kyusung sea distinto, pero conmigo ya ha hecho de todo.

“Mierda, lamento muchísimo haber preguntado.”

Las comisuras de Seung-chan, que estaban elevadas cuando eligieron el menú, bajaron de forma evidente. Ju-won se apresuró a explicar.

“Lo pregunto porque de verdad no lo sé. ¿Tú y Hong Kyusung se cuentan hasta esas cosas?”

“Mierda, ¿qué dices?”

“O sea, si entre amigos… ¿es normal que sea así?”

Ju-won habló mirando fijamente a Seung-chan, quien pinchaba los fideos de la pasta con las pinzas sin venir a cuento.

“Si es lo normal, yo también lo haré.”

“…….”

La mano que atormentaba la pasta se detuvo. Seung-chan dejó las pinzas, relajó su expresión de descontento y ladeó la cabeza para observar detenidamente a Ju-won, sentado frente a él. Sostuvo la mirada que esperaba su respuesta y preguntó.

“¿Por qué preguntas esa estupidez? ¿Es la primera vez que tienes un amigo?”

“Sí. Es la primera vez. Con los chicos que vivía en la institución… nuestra relación no era como la de ustedes.”

Era una voz seca, desprovista de cualquier emoción. Sin embargo, al escuchar la respuesta de Ju-won, las comisuras de Seung-chan tuvieron un leve espasmo de satisfacción. Elevó el mentón y habló con un tono de voz que revelaba que su humor se había arreglado por completo.

“Hong Kyusung, ese imbécil, me cuenta hasta cuántas veces fue al puto baño en un día.”

“Eso es un poco… demasiado….”

Ju-won entrecerró un ojo. Quería seguir al máximo el estilo de sus primeros amigos, pero una amistad que revolviera el estómago era demasiado. Al ver el rostro de desagrado de Ju-won, Seung-chan estalló en una carcajada y se rió entre dientes sacudiendo levemente los hombros. No era algo tan gracioso, pero se sentía bien porque el insufrible sociópata de Yang Ju-won decía que iba a seguirle la corriente. También le alegró saber que no tenía más amigos que ellos dos. Le resultó entretenido que Ju-won sacara un tema personal sin que él se lo pidiera.

Con el rostro aún iluminado por la risa, Seung-chan dijo.

“Como sea. De ahora en adelante, cuéntame cualquier cosa que pase. ¿Entendido?”

“Sí.”

“No, espera. Mierda, simplemente mándame un mensaje en cuanto te despiertes. Y también antes de dormir. ¿Entendiste?”

“…….”

Ju-won, que respondía bien a todo, cerró la boca de repente. Seung-chan estiró la mano hacia el rostro de Ju-won, que había empezado a comer pizza con cara de indiferencia. Hizo el gesto de darle un capirote en la frente. Chasqueó los dedos de forma amenazante en el aire. Cerca de la frente, junto a la mejilla, frente a la nariz. Ju-won ignoró los molestos movimientos de la mano y siguió comiendo. Los juegos de manos de Seung-chan no le resultaban molestos como para detenerlo.

Incluso después de empezar la comida en serio, Seung-chan seguía bromeando con los dedos frente a su cara cada vez que bebía un sorbo de cola, hasta que, al mirar sin querer el plato de Ju-won, comentó.

“¿Por qué no comes el pimiento?”

En un rincón del plato se acumulaban los trozos de pimiento que Ju-won había quitado de la pizza. La última vez que comieron pizza juntos no se había dado cuenta de ese hábito, pero hoy le saltaba a la vista. Seung-chan, encontrando algo de qué burlarse, elevó un lado del labio y señaló el plato de Ju-won con el tenedor.

“Eres un caprichoso con la comida.”

“No es capricho.”

“¿Cómo que no? ¿Cómo puede un padre ser tan tiquismiquis?”

Ante el chasquido de lengua burlón de Seung-chan, Ju-won dijo con tono plano.

“En el primer orfanato donde viví de niño, un día dieron carne salteada para cenar y el director me obligó a comerme todos los pimientos que habían dejado los otros niños. No los he vuelto a comer desde entonces.”

“…Tú hasta para no comer algo tienes una historia de lo más deprimente. ¿Y te los comiste porque te lo ordenó?”

“De todos modos, todos los niños tenían algún castigo. El mío resultó ser el pimiento.”

“…….”

Seung-chan observó aquel rostro impasible y luego bajó la vista hacia la pizza a medio comer en su propio plato. De repente, clavó el tenedor y empezó a separar los trozos de pimiento.

“Ah, mierda. Qué asco me da. Oye. Cuéntale esto también a Hong Kyusung. De ahora en adelante, nosotros tampoco pensamos tocar un solo pimiento.”

Ju-won observó el movimiento del tenedor de Seung-chan, que quitaba hasta el trozo más pequeño enterrado bajo el queso, y bajó un poco la cabeza. Siguiendo el gesto, las manos de Ju-won se volvieron inquietas, removiendo innecesariamente la pizza de su plato.

Había dudado un poco de las palabras de Gye Seung-chan sobre que “entre amigos así es la cosa”, pero ahora creía entender por qué. Ju-won no solía sacar sus historias personales. Nadie las escuchaba con atención y, a menudo, terminaban convirtiéndose en debilidades que se volvían en su contra. Pero había personas con las que estaba bien desahogarse. Al fin y al cabo, los recuerdos son pesados y las palabras ligeras; una vez que se sueltan ante la persona adecuada, terminan por no ser nada.

 

[De ahora en adelante, nosotros tampoco pensamos tocar un solo pimiento.]

 

Cuanto más pensaba en esa promesa estúpida, más gracia le hacía. Le daba risa estar metido en la tonta amistad de esos maleantes. Ju-won elevó suavemente las comisuras de sus labios, que antes mantenía apretados. Bajo la mesa, sus dos piernas cruzadas en forma de X se balanceaban suavemente de adelante hacia atrás, reflejando su estado de ánimo.

Tras saciar el hambre, vieron la película de la función más cercana. Una comedia de acción de clase B era una opción aceptable para que la vieran dos hombres.

Hacía realmente mucho tiempo que Ju-won no iba al cine. De hecho, cuando vivía en la institución, solía ir periódicamente por diversos eventos, pero tras salir del centro al cumplir la mayoría de edad, la lucha constante por criar a Seung-on hizo que no tuviera motivos para buscar un cine. Quizás por eso, independientemente del contenido de la película, se sentía simplemente feliz.

Seung-chan sacó algunos peluches en los juegos del edificio del cine. Decidió darle a Ju-won un pequeño llavero de peluche para colgar en el bolso, y a Seung-on uno del tamaño adecuado para abrazar con un brazo. Sacó otro llavero igual al que le dio a Ju-won, lo llevó colgando de un dedo y luego se lo enganchó en la cintura del pantalón.

Seung-chan, que salió de la sala de fumadores tras fumarse un cigarrillo, se acercó a Ju-won, que lo esperaba frente al ascensor, y le pasó el brazo por los hombros. Ju-won miró de reojo a Seung-chan, quien cargaba su peso sobre él a propósito, guardó el celular en el bolsillo de la chaqueta y dijo.

“Regresemos ya.”

“Por qué. Dijiste que mi tía cuidaría al pequeño.”

“Aun así, debo ir.”

Al ver a Ju-won presionar el botón del ascensor, Seung-chan apretó los labios y asintió con la cabeza lenta y profundamente.

El ascensor que los transportaba bajó al estacionamiento subterráneo donde estaba el coche. Seung-chan caminó a la cabeza buscando el vehículo estacionado mientras jugueteaba con el peluche colgado en su pantalón. El peluche, que no se sabía si era un conejo o un mono, se notaba a leguas que no era original. Aun así, su pelo era suave y le daban ganas de tocarlo constantemente. Quizás, al tener otros pensamientos en mente, sus manos estaban inquietas y buscaban algo que tocar.

El coche compacto salió del edificio del cine pero se desvió de la ruta de regreso al local. Ju-won, que estaba sentado en el asiento del acompañante mirando por la ventana sin pensar en nada, se dio cuenta de ello recién al escuchar la voz guía del GPS.

Seung-chan entró en el estacionamiento pago de un edificio en la avenida principal cerca de la estación, estacionó y, tras apagar el motor, abrió la boca.

“Bájate.”

“¿Dónde es aquí?”

Seung-chan miró de reojo a Ju-won, quien preguntaba el motivo, y respondió.

“Un motel.”

 

Quizás por la luz brillante, las orejas de Seung-chan, que se habían puesto completamente rojas, resaltaban especialmente. Cuando Seung-chan se le encimaba en el asiento trasero del coche compacto, se sentía estrecho y agobiante, pero besarse en la cama del motel era relajado. Ju-won, que se sentó apoyando la espalda en las almohadas, detenía el succionar de la lengua y sujetaba el muslo de Seung-chan cada vez que la rodilla de este, metida entre sus piernas, presionaba su entrepierna. A pesar de los gestos de su mano pidiendo que fuera más despacio, los besos de Seung-chan eran urgentes.

Los dedos que palpaban sobre la camisa negra que se había puesto para la entrevista frotaron su pecho. Ante el estímulo que causaba cosquillas en su pecho al mismo tiempo que presionaba abajo, Ju-won volvió a sujetar los muslos de Seung-chan con ambas manos para detenerlo.

“Ha…. Detente ahí abajo….”

“Hacerlo en un lugar diferente, mierda, me excita muchísimo.”

Seung-chan, sentado con la cintura de Ju-won —a quien no dejaba mover las piernas— atrapada entre sus muslos, se quitó la sudadera por la cabeza. No parecía que la calefacción del motel estuviera fuerte, pero sentía el cuello y el pecho ardiendo de calor. Seung-chan se quitó hasta la camiseta de manga corta sin apartar la vista de Ju-won, que estaba debajo de él.

Habían hecho cosas eróticas antes, pero era la primera vez que se quitaban la ropa. Como siempre era ocultándose de los demás dentro de un coche estrecho con toda la ropa puesta, limitándose a tocar por aquí y por allá, nunca se habían desvestido de verdad.

El motel, al que habían venido con la intención de rozar sus pieles desnudas, era el lugar ideal para avanzar un poco más. En cuanto Ju-won dijo que invitaría la comida y el cine, Seung-chan pensó que había hecho bien en buscar moteles en el celular en cada momento libre.

Había llegado la oportunidad de penetrar a Yang Ju-won. La vez pasada terminó de forma absurda porque se corrió apenas entrar y Ju-won dijo que le dolía, pero hoy es diferente. Durante este tiempo se ha estado preparando para las feromonas y tiene confianza en que no le dolerá. Por supuesto, también tiene confianza en que no se correrá nada más entrar.

Sin embargo, a diferencia de su determinación, su boca estaba seca debido a la excitación que sentía desde ya. Tras lamerse los labios secos, Seung-chan desabrochó rápidamente la camisa de Ju-won. En cuanto soltó el último botón, abrió la camisa de par en par y amasó el pecho plano con ambas manos. Vio que el rostro de quien lo miraba desde abajo fruncía levemente el ceño.

Incapaz de contenerse, se inclinó y lo besó. Ante el beso que presionaba los labios con fuerza, casi empujando como cuando recién habían empezado a besarse, Ju-won rodeó el rostro de Seung-chan con ambas manos y lideró el beso.

Ju-won se separó de sus labios y lo miró esperando que el beso, movido deliberadamente con calma, lo hubiera tranquilizado; pero al contrario de sus deseos, el rostro tan cercano que sus narices se rozaban estaba aún más excitado que antes. El lóbulo de la oreja donde brillaba el piercing estaba tan rojo que parecía que iba a sangrar. El ambiente, que cada mañana en el coche se parecía más a una travesura maliciosa para satisfacer la curiosidad, ahora ardía como si algo importante fuera a suceder.

Seung-chan se mordió levemente el labio inferior humedecido por la saliva y dijo con voz grave.

“Oye…. Metámosla hoy….”

“…….”

“No lo haré como la otra vez. Haré que no duela. No me correré de inmediato.”

Esa era la razón por la que Seung-chan estaba especialmente excitado. Ju-won miró en silencio aquel rostro que ya estaba decidido a penetrarlo y asintió con la cabeza. Al confirmar el gesto de consentimiento, Seung-chan giró la cabeza de inmediato y hundió sus labios bajo la oreja de Ju-won. Su lengua caliente y blanda lamió intensamente sobre la glándula de feromonas. Al ser estimulado en su zona erógena, la respiración de Ju-won cambió al instante.

“Ah….”

Ju-won, que entrecerró los ojos, rodeó el cuerpo de Seung-chan con los brazos metidos bajo sus axilas. Mientras acariciaba el pecho y el costado de Ju-won, que se acurrucaba en su regazo, Seung-chan susurró con voz temblorosa por la excitación.

“Ha, parece que huelo tus feromonas. Mierda, huele a durazno.”

“Es la loción de Seung-on….”

“No sé, mierda. Es muy sexy.”

Seung-chan ni siquiera terminó de escuchar la respuesta de Ju-won y cubrió de besos la zona bajo la oreja, húmeda por la saliva. He estado escuchando esas putas frecuencias todo este tiempo, así que es posible que pueda olerlo un momento; joder con andar corrigiendo y rompiendo el clima. Seung-chan mordió con ganas el cuello blanco que desprendía aroma a durazno. Mordió con la intención de que le doliera un poco por ser tan odioso, pero Ju-won, que lo abrazaba, se estremeció. Ante la reacción inesperada, su pene, que ya estaba excitado, reclamaba atención dentro del pantalón.

“Mier….”

Soltando un pequeño insulto, Seung-chan trasladó sus labios, que mordisqueaban afanosamente el cuello de Ju-won, hacia la clavícula. Con ambas manos acariciaba los pezones erguidos mientras clavaba los dientes en el hueso que sobresalía bajo la piel delgada.

“ugh….”

“Ha, ¿por qué…? ¿Te duele…?”

Seung-chan, que merodeaba por la clavícula, levantó la cabeza y preguntó. Al confirmar que Ju-won cerraba los ojos y negaba con la cabeza, bajó un poco más y tomó con la boca el pezón que antes solo amasaba con la mano.

Atrapó la pequeña protuberancia entre los dientes y movió la cabeza de un lado a otro. Seung-chan, buscando el mejor ángulo para succionar, juntó la carne del pecho plano todo lo posible, sujetándola como si diera un pellizco, y succionó con fervor la protuberancia turgente.

“Ah…, ah, ugh….”

Ju-won, que solo respiraba con dificultad, arqueó la cintura mientras su pecho subía y bajaba con fuerza. No cabía duda de que se sentía bien. Seung-chan no se apartó de la protuberancia endurecida; con ella todavía atrapada entre sus dientes, murmuró con voz amortiguada.

“Dicen que si te hacen esto, los omega se mojan tanto por delante como por detrás.”

“Ah….”

Ju-won apretó con fuerza los hombros de Seung-chan, quien seguía ocupado sobre él acariciando su pecho, mientras se mordía el labio inferior para contener los gemidos. Aun sabiendo que era imposible que Seung-chan, siendo un beta, pudiera percibirlas, se esforzaba por retener las feromonas que no dejaban de filtrarse. Tenía miedo de que, si bajaba la guardia, tanto sus feromonas como su conciencia se desmoronaran en un instante. Incluso ese instinto de alerta que jamás se había relajado en toda su vida.

Mientras observaba la reacción de Ju-won, que solo podía agitar la parte superior del cuerpo al tener las piernas inmovilizadas, Seung-chan siguió succionando el pezón como si fuera un manjar y estiró la mano hacia abajo. Palpó la entrepierna de los pantalones de vestir de Ju-won, donde ya se sentía la erección, soltó el broche y bajó la cremallera.

Tras bajar a la fuerza los pantalones y la ropa interior, que se resistían al estar atrapados bajo los glúteos, Seung-chan separó los suaves muslos y llevó la mano hacia la entrepierna.

“¡Ah…!”

Ju-won soltó un jadeo agudo y se cubrió apresuradamente el rostro con la mano que antes sujetaba el hombro de Seung-chan. Un dedo grueso presionó el perineo carnoso y se deslizó directamente hasta el orificio.

“Ja... Es verdad..."

"Ah... uh..."

"Estás jodidamente mojado."

"Ah... ah, espera, mmm….”

El dedo medio, que presionaba el perineo rítmicamente, se abrió paso dentro del orificio que palpitaba. Al entrar dilatando la entrada resbaladiza por el fluido, el estrecho conducto atrapó con fuerza el dedo de Seung-chan. El rostro de este ardió ante el contacto desconocido que percibía. Dejó de succionar el pezón y se concentró por completo en la sensación que le transmitía la punta de su dedo.

El interior de Yang Ju-won era infinitamente cálido y suave. Era una textura tan impactantemente buena como cuando lo besó por primera vez. Cada vez que Ju-won contraía el orificio, las paredes internas se aferraban a su dedo; sentía como si su propio dedo fuera a derretirse y desaparecer.

Por esto me corrí nada más entrar la otra vez, mierda….

Seung-chan levantó la cabeza y miró a Ju-won. Tenía el rostro cubierto con ambas manos, por lo que no podía ver su expresión.

“Oye, quita la mano.”

Aunque no mostró su rostro ni respondió, negó levemente con la cabeza, indicando que lo escuchaba. Seung-chan giró el dedo que tenía dentro de Ju-won. Como no conocía ninguna técnica, simplemente movió la muñeca con esmero. No sabía si los apretones que el interior le daba a su dedo eran por placer o por alguna molestia, ya que no podía ver sus gestos.

“¿Sientes algo?”

A pesar de haber visto el asentimiento de Ju-won con la cara aún tapada, Seung-chan preguntó una vez más.

“¿Se siente bien?”

“Mmm….”

“Mierda, ¿eso es una respuesta o un gemido?”

Ju-won bajó las manos que cubrían su rostro. Parecía que Seung-chan no dejaría de preguntar hasta confirmarlo adecuadamente. Miró a Seung-chan con las mejillas encendidas. Los ojos que se encontraban con los suyos estaban cargados de excitación, pero su expresión era muy seria.

Ju-won movió los labios, dejando escapar un gemido mezclado con respiración entrecortada.

“Me gusta…. Me gusta mucho, así que… ah, no preguntes tanto….”

“…….”

Era extraño. El rostro de Yang Ju-won, mirándolo con ojos llorosos por la excitación mientras admitía que le gustaba, no solo le parecía sexy, sino también hermoso. Diversos pensamientos y emociones surgieron desordenadamente en la mente de Seung-chan; la mayoría eran cosas que jamás se había planteado en su vida.

Frunciendo el ceño, Seung-chan retiró el dedo medio que removía el interior de Ju-won.

“¿Por qué hablas mirándome con esos ojos tan seductores? Me das escalofríos.”

“…¿Yo?”

“Olvídalo.”

“…….”

Sin entender a qué se refería, Ju-won no respondió más. En su lugar, observó cómo Seung-chan terminaba de quitarle los pantalones y la ropa interior. Aquel rostro, que hace un momento le había soltado ese extraño reproche, mantenía una expresión muy seria y una mirada un tanto perdida. En contraste, sus movimientos seguían siendo urgentes y torpes.

Ju-won, que miraba hacia arriba mientras Seung-chan le quitaba los calcetines de un tirón, encogió los dedos de los pies al sentir de repente una sensación de cosquilleo en el pecho.

A diferencia de lo que ocurría en el coche, esta atmósfera formal le resultaba vergonzosa. Seung-chan era definitivamente distinto a sus parejas anteriores, con quienes se acostaba para evadir la realidad o para calmar una ansiedad crónica. El sexo con alguien cercano hacía que su cuerpo reaccionara de forma inesperada, como si fuera una pelota que rebota sin control. Incluso ante cada gesto torpe que no debería haber significado nada, sentía un tirón placentero en lo profundo del vientre. Sus músculos se tensaban una y otra vez.

Tal como dijo Seung-chan sobre que su imagen le daba escalofríos, Ju-won también sentía escalofríos ante su propia excitación excesiva. Sin embargo, le resultaba difícil soportar esa sensación que lo inquietaba. Mientras observaba a Seung-chan lanzar la ropa fuera de la cama, Ju-won echó la cabeza hacia atrás al sentir la mano entrando nuevamente entre sus piernas.

“Haa... , ah.”

Seung-chan, que miró de reojo a Ju-won soltando ese suspiro bajo, introdujo los dedos índice y medio juntos dentro del orificio que palpitaba. Sintió una resistencia completamente distinta a cuando metió un solo dedo, pero al girarlos suavemente, el interior volvió a tragarlos hasta la base. Seung-chan comprendió recién ahora lo temeraria que había sido la primera penetración. Al ver a Ju-won caminar con dificultad al día siguiente, se sintió bien por alguna razón y hasta se burló, pero no era algo para tomarse a broma.

Pero… si lo ensancho así de poco en poco, ¿cuándo voy a entrar?

Seung-chan separó los dos dedos que tenía dentro de Ju-won. Cuando los dedos, que antes solo giraban, empezaron a estirar las paredes internas que se adherían con firmeza, Ju-won levantó la cabeza que antes tenía apoyada hacia atrás.

Sus labios jadeantes se sentían vacíos y ansiosos. Sin embargo, Seung-chan parecía no tener margen para hacer dos cosas a la vez mientras se concentraba en dilatarlo. Ju-won, observando a Seung-chan mientras se mordía el labio inferior que le hormigueaba, dijo en voz baja.

“…Ya es suficiente.”

Seung-chan miró de reojo a Ju-won sin detener el movimiento de sus dedos dilatando el interior.

“¿Ya está? Pero si tu agujero todavía es jodidamente pequeño.”

“¿Entonces no está bien?”

“Mierda, mi pene no.”

Seung-chan se irritó.

Ya de por sí estaba aguantando las ganas de que su pene erecto explotara mientras se esforzaba en dilatarlo, y esa actitud burlona no le hizo ninguna gracia. Todo esto pasaba porque él era el único que no tenía ni un carajo de calma. Había investigado bastante, pero en la práctica no servía de mucho. El deseo de ir más rápido no era algo que pudiera solucionar con información de oídas.

'Mierda, ¿cómo carajo hace todo el mundo para follar...? Siento que voy a perder la cabeza...'.

Ya estaba al límite solo con la excitación y los nervios; si a eso se le sumaba el placer, pensó que de verdad se volvería loco. Seung-chan apretó los dientes con tanta fuerza que se le marcaron los músculos de la mandíbula.

'Aun así, tienen que entrar al menos tres dedos para que lo mío también...'.

Tras retirar los dedos índice y medio que estaban profundamente insertados, Seung-chan añadió el anular y volvió a abrirse paso. Vio cómo el entrecejo de Ju-won se contraía con un gesto de incomodidad. Parecía que faltaba poco para que entraran del todo, pero la entrada, atestada de dedos, estaba al límite. Ante la dificultad para avanzar, Seung-chan se inclinó y acercó su rostro al de Ju-won.

“Yang Ju-won, relájate un poco. Si no, ¿cómo voy a meter mi pene?”

“…….”

Los labios de Ju-won, que se habían movido como si fuera a decir algo, se cerraron de golpe. Al ver que seguía apretando el interior y resistiéndose, Seung-chan exprimió su cerebro —cuya reserva de conocimientos ya se había agotado— y, con aire dubitativo, bajó la cabeza.

Presionó sus labios contra los de Ju-won para abrir esa boca que permanecía cerrada. Entonces, como si hubiera estado esperando, Ju-won acogió la lengua de Seung-chan. Ante el movimiento de Ju-won, que aceptaba el beso de forma más activa que en cualquier otra ocasión, la respiración de Seung-chan se volvió pesada en un instante.

Seung-chan acarició el paladar con la lengua mientras empujaba los dedos poco a poco dentro del estrecho conducto. La entrada, que antes solo apretaba con rigidez, succionó los dedos y se los tragó con suavidad.

Como si hubiera descubierto el método, sus movimientos torpes se volvieron naturales. Mientras Seung-chan se esmeraba en entrelazar sus lenguas para ganar espacio abajo, Ju-won flexionó lentamente ambas piernas hacia su pecho. Ante el gesto de Ju-won preparándose para recibir su pene, Seung-chan sintió un repentino calor en el tabique de la nariz y una tensión punzante en el cuello.

Le irritaba de sobremanera esa innegable destreza que brotaba de acciones triviales, pero al mismo tiempo le encantaba el hecho de que el serio Yang Ju-won se portara de forma tan provocativa para tener sexo con él. Estaba haciendo cosas que jamás habría imaginado en su estado habitual. Con el rostro encendido, soltaba sonidos eróticos y abría las piernas. No dejaba de intentar tragarse a Gye Seung-chan por completo. Se le puso la piel de gallina en las mejillas y los antebrazos. Se sentía demasiado bien.

Seung-chan soltó la lengua de Ju-won, a la que había estado succionando ruidosamente como si lamiera un helado derretido, y cubrió sus labios con pequeños besos. Acto seguido, comenzó a mover lentamente hacia adelante y hacia atrás los dedos que ya estaban insertados hasta el fondo.

Retiraba los dedos atrapados por las suaves paredes internas y volvía a clavarlos profundamente. Seung-chan imitaba el movimiento de la penetración y, cada vez que empujaba, frotaba placenteramente la próstata con la punta de su grueso dedo medio. Debido a esto, los labios que antes solo jadeaban empezaron a soltar quejidos intermitentes.

“Ah, ah…. Mmm, ah.”

Seung-chan continuó moviendo los dedos sin apartar la mirada de Ju-won. Mientras recolectaba información previa, había dudado de aquello de que "en cuanto toques el punto donde se vuelven locos, lo sabrás", pero al tocarlo, realmente lo supo de inmediato.

La confianza y la velocidad aumentaron en su mano, que se movía frotando la próstata. Al acelerarse el ritmo de los dedos entrando y saliendo del orificio que palpitaba de excitación, la fuerza se aplicó de forma natural. Cada vez que la base de su palma chocaba contra el perineo, la pulsera en la muñeca de Seung-chan se sacudía con violencia.

“¡Ah, aaa! ¡Ahj, ah…!”

Ju-won sujetó con ambas manos el brazo de Seung-chan, que estaba apoyado junto a su cabeza, y gimió. A medida que la fricción con los gruesos dedos que abrían el camino aumentaba, la sensibilidad allá abajo despertaba con más intensidad. Ju-won, que soltaba gemidos cada vez que la mano —imitando la embestida— chocaba contra su interior, giró la cabeza bruscamente y hundió el rostro en la muñeca de Seung-chan.

“¿Te gusta cómo lo hago? ¿Tengo talento, no?”

“¡Ah, ah…! ¡Aaaa…!”

“Ha, tu pene está jodidamente erecto.”

Viendo a Ju-won sacudir la cabeza con el rostro enterrado en su brazo, Seung-chan golpeó con la mano entre sus glúteos aún más rápido.

“¿Parece que atrás también te mojaste más? Ahora entra de maravilla.”

Seung-chan, que golpeaba el perineo carnoso con la palma, hundió los dedos profundamente y, presionando hacia la parte delantera del vientre, movió la mano con rapidez creando una vibración. Ante esto, Ju-won, que dejaba escapar gemidos entrecortados, retorció la cintura y murmuró con voz aguda.

“¡Ah! No, basta, ya es en serio, ¡ah, puedes parar, aaaa!”

“¿Que pare? Si me estás apretando muchísimo porque te gusta.”

“No presiones, ¡ah, sal, sal! ¡Mmm…!!”

Ju-won, que suplicaba con el rostro oculto en el brazo de Seung-chan, estiró la mano apresuradamente hacia abajo y sujetó su propio pene erecto. Sus rodillas y muslos, que había encogido hacia el pecho para ayudar a Seung-chan, temblaron violentamente. Al ver a Ju-won estremecerse mientras sujetaba con fuerza su pene tras eyacular por el estímulo constante, Seung-chan retiró los dedos que estaban atrapados en el orificio.

“Ha, ¿te corriste solo con que metiera esto? Cuando te meta el pene vas a morir de placer….”

Con los dedos que aún conservaban la sensación vívida de haber removido el interior de Ju-won, Seung-chan se desabrochó la bragueta. En cuanto bajó su ropa interior, el pene que ya estaba erecto desde que entró en la habitación saltó impaciente. El que iba a morir de placer al entrar no era Yang Ju-won, sino él mismo.

Seung-chan acarició con una mano su pene, que estaba pegado hacia su ombligo y a punto de estallar, mientras miraba hacia abajo. Las partes íntimas de Ju-won, expuestas mientras mantenía las piernas flexionadas, se veían claramente bajo la luz del motel. Captó rápidamente con la mirada el semen diluido acumulado en el bajo vientre, el pene que acababa de eyacular, el perineo enrojecido con marcas de dedos bajo los testículos y el pequeño orificio situado en medio de las nalgas blancas. El orificio, inflamado y rojizo por haber tenido los dedos clavados y frotando hasta hace un momento, estaba ligeramente abierto y palpitaba.

Frotó la punta de su pene contra el orificio brillante por el fluido. Con ambas manos, abrió las pantorrillas de Ju-won, que se cerraban débilmente por la falta de fuerzas, y deslizó su pene desde el glande hasta la mitad del tronco contra el suave perineo. Una excitación incomparable a la de una masturbación se concentró en su pene endurecido.

“Mierda… ya no puedo aguantar más….”

“Hazlo, simplemente….”

Ante esa voz baja, Seung-chan frunció el ceño profundamente y alineó la punta de su pene con el orificio enrojecido. En cuanto el glande hizo contacto, la entrada se contrajo por reflejo, y él empujó con fuerza el tronco sólido hacia el interior.

“ugh….”

Soltando un gemido pesado al momento de la inserción, Seung-chan se inclinó. Luego hundió el rostro junto a la cabeza de Ju-won. Un placer intenso envolvió todo su cuerpo, borrando por completo el recuerdo de aquella primera vez en la que, estando ebrio, eyaculó nada más entrar. La sensación de las paredes internas, suaves y firmes, succionando su pene era indescriptiblemente buena.

“Ha, esto es jodidamente, aah…, mierda….”

El aliento caliente de Seung-chan se deshacía contra su mejilla y su oído. Ju-won apretó los dientes ante el tamaño de Seung-chan, que hacía que todo el tiempo dedicado a dilatarlo con los dedos pareciera inútil. Intentó contenerse al máximo, pero un quejido de dolor se le escapó inevitablemente entre los dientes.

“Yang Ju-won, ah…, deja de apretar….”

“Ugh, ugh….”

El grueso pene se abría paso entre sus glúteos, presionando la próstata que había sido frotada decenas de veces con los dedos. Ju-won, con el bajo vientre temblando por la tensión, giró la cabeza hacia el lado contrario, buscando los labios que se movían provocándole cosquillas sobre la mejilla cada vez que Seung-chan hablaba.

Ante el gesto de Ju-won buscando sus labios primero, Seung-chan mordió el labio superior de Ju-won, que ya estaba inflamado. Lo succionó con fuerza y, al soltarlo, la zona quedó teñida de un rojo intenso.

“Oye…, abre los ojos. Mi pene ya entró todo en tu trasero….”

“ugh….”

“Tu interior se pega de una forma increíble a mi pene…. Ah, mierda, me voy a volver loco….”

“Ugh….”

“Yang Ju-won…, oye…. Yang Ju-won…. Mírame….”

Llamó a Ju-won por su nombre como un niño que ruega desesperado. Solo después de llamarlo un par de veces más, los párpados cerrados se abrieron lentamente.

Seung-chan vio hoy, por primera vez con detalle, esos ojos enmarcados por largas pestañas. Sabía que tenía un rostro bonito, pero era jodidamente hermoso. La forma en que cada pestaña estaba en su lugar, el doble párpado redondeado, el rabillo del ojo suavemente rasgado y esa mancha rosada que se extendía al final como si estuviera teñida con pétalos; todo era precioso. Por sobre todo, le resultaba fascinante ver cómo esas pupilas, que solían parecer vacías y sin emociones, lo miraban ahora con un brillo brumoso.

Al ver ese rostro que sufría mientras lo devoraba por completo, sus manos se movieron por instinto, como si estuviera hechizado. Seung-chan apartó el flequillo de Ju-won con la punta de los dedos. Al quedar al descubierto sus cejas alineadas y su frente redonda, ya no veía al omega padre soltero que siempre andaba con cara de muerto, sino el rostro de alguien de su misma edad.

Seung-chan recorrió con la mirada el rostro de Ju-won y, al notar que el interior —que antes se contraía y palpitaba con fuerza— parecía haberse adaptado y calmado, comenzó a mover la cintura poco a poco.

El movimiento, que empezó de forma torpe, pronto se volvió natural, yendo de adelante hacia atrás como si recordara el camino que habían abierto sus dedos. Seung-chan no apartó la vista del rostro de Ju-won, que gemía mientras él penetraba el orificio, donde aún quedaba una sensación de tirantez que impedía un movimiento totalmente libre.

“Ah, haa, ah…, aaa….”

“Ha, se siente jodidamente bien. Ah, mierda, siento que voy a morir.”

“Ugh, yo….”

Ju-won mordió sus labios, que intentaban soltar palabras sin control, y bajó la mirada que antes tenía fija en Seung-chan. Se concentró en la clavícula y el pecho de Seung-chan, quien encimaba su cuerpo sobre el suyo mientras movía la cintura.

Seung-chan, que había estado inclinado, se incorporó, sujetó las rodillas de Ju-won y movió la cintura aún más rápido. El sonido de la carne chocando era constante. Ya no tenía margen para decir tonterías; toda su atención estaba puesta en alcanzar el punto máximo de placer. La habitación del motel se llenó con los jadeos pesados de ambos, gemidos, el crujido de la cama, el golpe de los cuerpos y el sonido del pene sólido entrando y saliendo del orificio húmedo.

Mirando hacia abajo a Ju-won, que gemía con el rostro contraído en una expresión de angustia, Seung-chan aumentó la velocidad con una cadencia ya familiar. Los gemidos de Ju-won subieron de tono.

“¡Aaa! ¡Ahj! Despacio, ¡ah!”

“¡Haa! ¡Mierda!”

“¡Ahjuu! ¡Uu! ¡Aaaa, ahí, ugh! ¡Ahí no más!”

“¡Mierda! ¡Ha, qué locura, mierda!”

Seung-chan, que solo estaba concentrado en embestir rápido, sujetó las muñecas de Ju-won, que tanteaban abajo. Agarró ambos brazos, cuyas mangas de la camisa ya estaban empapadas de sudor, y arremetió con fuerza. El grueso tronco se clavaba una y otra vez en el interior, que estaba ardiendo por la fricción constante. Un sonido de esfuerzo, más pesado que cuando las estocadas eran rápidas, brotó de la garganta de Ju-won.

“¡Ah, mmm…! ¡Hju, mmm…!”

“¿Esto te gusta más?”

“¡Ugh…!”

Ju-won negó con la cabeza mientras soltaba un gemido que sonaba casi como un sollozo. Su expresión y su voz daban la impresión de que estaba llorando, pero a Seung-chan no le nacía soltarle las muñecas.

Sujetando firmemente ambas muñecas, Seung-chan volvió a acelerar el ritmo. Ju-won, con la cabeza un poco levantada por la fuerza con la que tiraban de sus brazos, echó el cuello hacia atrás y, en ese instante, las feromonas que tanto se había esforzado por reprimir estallaron.

“¡Ugh! ¡Ugh! ¡Ah! ¡Ugh!”

Un llanto agudo se derramó desde su garganta completamente abierta. Seung-chan, al escuchar un gemido que jamás había oído ni siquiera cuando hacían cosas en el coche de su tía, movió la cintura tan rápido que las venas se le marcaron en las sienes, mientras miraba fijamente con ojos inyectados en sangre cómo Ju-won se deshacía de placer.

“¡Ahhh, ahhh, la, la postura! ¡Ah!”

“¡Haa! ¿Qué?”

“Es, es difícil, ¡ah! Ah m, cambia, ¡es difícil!”

“¡Cómo carajo, ha, mierda! ¡Aaa!”

Soltando los brazos que sujetaba, Seung-chan se inclinó sobre Ju-won. Hundió el rostro en su cuello y continuó embistiendo sin parar. El placer, algo que nunca había sentido en su vida, hacía que todo diera vueltas y que le faltara el aire, pero no podía detener el movimiento de su cintura. Al escuchar los llantos de Ju-won justo en su oído, Seung-chan no pudo contener la excitación extrema y soltó un insulto brusco.

“¡Ha! ¡Mierda!”

“¡Ah! Sal, ¡sal! ¡Ah, basta! ¡Saaal, ugh!”

El cuerpo de Ju-won, que se sacudía violentamente por las embestidas brutales y sin medida, se aferró de repente a Seung-chan. Abrazando con fuerza el torso de Seung-chan con ambos brazos, Ju-won cerró los ojos con fuerza mientras su cintura temblaba. El semen transparente salpicó el pecho de ambos mientras el interior de su vientre se contraía. Soltando un jadeo corto, Seung-chan eyaculó dentro de Ju-won.

Seung-chan intentó recuperar el aliento mientras sentía cómo las paredes internas, que succionaban su pene, vibraban con pequeños espasmos.

“Fuuu….”

“Haa…, haa….”

Ju-won también guardó silencio para normalizar su respiración. Seung-chan miró hacia abajo: los pezones erguidos y rojizos, el semen salpicado en el pecho y el abdomen superior, y la piel blanca del vientre subiendo y bajando con fuerza. Tras retirar su pene, que había exprimido hasta la última gota de semen dentro de Ju-won, Seung-chan tocó su pene, que aún seguía erguido, y dijo:

“Oye, hagámoslo una vez más.”

“…… Primero bebe agua.”

Ju-won respondió con voz baja y se incorporó para sentarse. Sin que nadie se lo pidiera, Seung-chan saltó de la cama y, como si tuviera un asunto urgente, estiró el brazo para alcanzar la botella de agua mineral que estaba sobre la mesa de luz.

“…….”

Seung-chan, desplomándose sobre la cama, observó fijamente a Ju-won mientras este bebía con ansia el agua que le había entregado. Su rostro, habitualmente carente de vitalidad, se veía hermoso con el contorno de los ojos y ambas mejillas encendidos en rojo.

A juzgar por cómo terminó la vez anterior, eyaculó de forma inesperada porque Yang Ju-won apretó demasiado, pero en general no le pareció que estuviera mal. Ju-won incluso había soltado sonidos que parecían sacados de una película para adultos. Sinceramente, le costaba creer que Ju-won hubiera hecho tales ruidos. Necesitaba escucharlos unas cuantas veces más para terminar de asimilarlo. Pronto.

“...¿Vas a beber?”

Ju-won, sintiendo la mirada fija sobre él, le ofreció el agua que estaba tomando. Seung-chan arrebató la botella, dio un gran trago y, tras dejarla con un golpe seco sobre la mesa de luz, procedió a quitarle la camisa a Ju-won. Mientras los dedos de Seung-chan apartaban la prenda negra y arrugada, Ju-won fue sacando los brazos uno por uno, sintiéndose avergonzado por el aroma que llenaba la habitación. Claramente ambos habían participado, pero se sentía extraño que solo el olor de sus propias feromonas vibrara en el aire con tanta intensidad.

'Así es como se siente hacerlo con un beta...'.

Ju-won observó a Seung-chan lanzar la camisa al suelo y, como si recordara algo, le habló a su espalda.

“Tómate un respiro de vez en cuando mientras lo haces. Es agotador.”

“Ya te entendí. Voy a controlarme, así que si esta vez te cansas, haz el 'tap'. ¿Has visto cómo golpean el suelo en las peleas de jiu-jitsu, no?”

“…….”

Ju-won no respondió. A Seung-chan pareció no importarle si contestaba o no; pateó con la punta del pie la camisa que había caído cerca y, atrapando el pezón erguido de Ju-won, comenzó a juguetear con él suavemente usando el pulgar.

“Por cierto, no tienes mucho pecho, pero tus pezones son algo grandes, ¿no? ¿Los omega son así?”

Ju-won se debatió entre explicarle que su naturaleza no tenía nada que ver y que no eran grandes, sino que estaban inflamados de tanto ser manipulados y succionados, pero prefirió guardar silencio.

Ju-won, que estaba sentado al borde de la cama, se desplazó hacia el centro del colchón. Seung-chan, al perder el contacto con el pezón que manoseaba, encogió la mano con un gesto de añoranza y se acercó a él gateando sobre sus rodillas.

Ju-won abrió las piernas y miró fijamente la entrepierna de Seung-chan, quien se había arrodillado frente a él. Entre sus piernas cubiertas de vello, el pene que aún se mantenía erguido parecía que iba a expulsar semen en cualquier momento si se lo tocaba. Al ver el glande profundamente hinchado, Ju-won preguntó con voz indiferente:

“¿No eyaculaste?”

“¿Si me exprimiste jodidamente hasta que me corrí?”

Respondiendo como si no fuera gran cosa, Seung-chan sujetó con fuerza los muslos blancos que estaban abiertos hacia él y los acarició.

'Es jodidamente suave'.

Yang Ju-won es tan delgado que, a excepción de los glúteos, no tiene ninguna parte del cuerpo con suficiente carne como para amasarla, pero su piel es tan buena que Seung-chan no puede evitar tocarla. Le gustaba la sensación de la piel contra su palma y también la reacción de Ju-won al dejarse tocar a su antojo.

Seung-chan comenzó a golpear el pene de Ju-won, que ya estaba flácido, con el suyo propio, que permanecía rígido. Como un niño jugando a las espadachines, sujetaba su pene con una mano y lo frotaba contra el de Ju-won, llegando incluso a pasarlo por sus testículos. Pensó que le molestaría, pero ese trozo de carne terso y de apariencia tan bonita como su rostro dio un brinco y se puso ligeramente firme en poco tiempo.

“¿Esta vez lo hacemos de lado? Dijiste que la postura era difícil.”

Ju-won lo miró de reojo, sorprendido de que Seung-chan sacara el tema de su petición, la cual pensó que no había escuchado por la excitación. En lugar de responder, se giró y se acostó de costado. No era una posición que disfrutara especialmente, pero no quería imponerse.

Seung-chan se acostó detrás de la espalda de Ju-won, enganchó una de sus delgadas piernas en su brazo e insertó su pene entre los glúteos abiertos. Quizás por haber eyaculado dentro antes, o por ser justo después de haberlo removido tanto, su pene se deslizó hacia adentro con suavidad y fue succionado profundamente.

Sintiendo de nuevo el contacto caliente envolviendo su pene excitado, Seung-chan hundió el rostro en la nuca de Ju-won. Aunque su cabello estaba mojado, no olía a sudor, sino que desprendía un leve aroma a champú. Imaginando que sus feromonas olerían de forma similar, Seung-chan murmuró en voz baja:

“Oye.... Tu trasero se come mi pene de maravilla....”

Habiendo penetrado desde atrás, Seung-chan tiró de la pierna que tenía sujeta para abrirlo más y frotó su cintura con pesadez contra Ju-won. El pene alojado dentro de los glúteos removía las paredes internas.

“ugh, mmm…, mmm….”

“Tus gemidos de hace un rato fueron jodidamente eróticos. Al principio pensé que estabas llorando de dolor.”

“…….”

Frunciendo el entrecejo, Ju-won cerró la boca con fuerza e incluso contuvo la respiración. Ante esto, Seung-chan levantó un poco la cabeza y lamió con la punta de la lengua el lóbulo de la oreja de Ju-won, que estaba teñido de rojo.

“Haa, mierda, ¿por qué eres tan sexy?”

Soltando la pierna de Ju-won que sostenía, Seung-chan se dejó caer sobre su espalda delgada, presionándolo con su peso. Ju-won, quedando aplastado entre el colchón y Seung-chan, giró la cabeza hacia un lado y murmuró:

“Aah…, por delante, está demasiado… demasiado… presionado….”

“¿Eh?”

“Adelante, el vientre, el vientre… me presiona mucho, mmm…….”

Al sentir la presión en el bajo vientre, el cual estaba lleno por el pene de Seung-chan, le costaba respirar.

“Ha… al darte así, mierda… aprietas más….”

Sujetando el torso de Ju-won con un brazo, Seung-chan movió solo la cintura para embestir los glúteos de Ju-won, que estaba debajo de él, como si quisiera clavarse. Ante las estocadas que descendían de arriba hacia abajo y que hacían retumbar la cama, Ju-won soltaba gemidos con dificultad.

“¡Aaa…! ¡Ah, ah…!”

“Haa, ahora mismo, en tu vientre, ha, lo siento jodidamente cerca.”

“¡Ah! ¡Ugh, ah! ¡Ah!”

“Ha, ¿tú también lo sientes? ¿Eh?”

Ju-won, que apenas podía soltar gemidos entrecortados, asintió con la cabeza. Cada vez que Seung-chan movía la cintura, el extremo romo de su pene golpeaba la parte delantera como si fuera a atravesar la piel del vientre. Al sentir la próstata siendo presionada constantemente desde dentro y, al mismo tiempo, la presión sobre su propio pene aplastado bajo su cuerpo, Ju-won estaba confundido; no sabía si ese hormigueo era deseo de eyacular o ganas de ir al baño.

Justo cuando temblaba tratando de contener el impulso de liberar la tensión mientras estaba atrapado sin escapatoria, el brazo de Seung-chan pasó por debajo de su vientre y levantó su cuerpo. Gracias a este gesto de Seung-chan —quien no olvidó el consejo de tomarse un respiro y, en un acto de consideración un tanto tosco, lo liberó de esa postura opresiva—, Ju-won pudo recuperar el aliento jadeando mientras se apoyaba sobre sus rodillas.

Ju-won agachó profundamente la cabeza para mirar entre sus piernas. Su pene, que hasta hace un momento había sido presionado sin piedad, dejaba caer gotas de un líquido transparente que no sabía identificar.

“Ah….”

Mientras un desconcertado Ju-won observaba la sábana, Seung-chan presionó su espalda. Su pecho tocó el colchón y su rostro quedó hundido en el edredón. Al ver la espalda de Ju-won con los glúteos elevados mientras estaba de rodillas, Seung-chan se relamió y juntó las muñecas de Ju-won detrás de su espalda. Sujetando ambas muñecas con una sola mano como si lo estuviera atando, insertó su pene brillante en el orificio que se abría rojizo.

“Aah…, esto se siente jodidamente bien….”

Seung-chan cerró los ojos con fuerza y los abrió de nuevo, dejando escapar un jadeo pesado. Lo volvía loco cómo, sin un ápice de la resistencia que sintió en la primera penetración, el orificio succionaba su pene hasta la raíz en cuanto introducía apenas la punta, como si lo hubiera estado esperando.

Sujetó ambas muñecas de Ju-won por separado, repartiendo con cuidado la presión que antes ejercía con una sola mano. Movió la cintura hacia adelante y hacia atrás con parsimonia y, al tirar de las muñecas como si sostuviera las riendas de un caballo, Ju-won levantó la cabeza que tenía hundida en el edredón. Jadeó con fuerza mirando hacia el respaldo de la cama. De su garganta abierta volvió a escaparse inevitablemente aquel llanto.

“¡Ah, ah! ¡Ahh! ¡Ah, aaa…!”

“Parece que lo que me corrí antes todavía sigue en tu vientre. Ha, sale un montón cada vez que te embisto.”

El sonido húmedo de la carne empapada rozando el pene endurecido se mezclaba con los sollozos de Ju-won, excitando aún más a Seung-chan. Observó la espalda de Ju-won, quien no lograba controlar su cuerpo que se sacudía, dependiendo enteramente de las manos de Seung-chan que sujetaban sus muñecas, y aumentó la velocidad de sus embestidas.

“¡Aaaaa! ¡Ah! Espera, siento que va a salir, ¡aaaa! ¡Espera un poco…!”

Viendo cómo Ju-won sacudía la cabeza, Seung-chan detuvo su frenético movimiento. En cuanto Seung-chan soltó sus muñecas, Ju-won se giró, cubriendo con ambas manos su pene intensamente enrojecido y su bajo vientre que palpitaba. Se quedó tumbado de cualquier manera, jadeando, mientras miraba hacia arriba a Seung-chan. Su rostro, encendido y cubierto de sudor, seguía pareciendo fuera de sí.

“Fuuu, ¿estás bien?”

Seung-chan sujetó con ambas manos la pelvis de Ju-won, quien asintió levemente. Insertó su pene directamente, sin siquiera necesitar apuntar al orificio. El largo pene se deslizó profundamente en la entrada que ya estaba dilatada por la actividad continua.

Al sujetar su pelvis y comenzar a embestir con rapidez, los gemidos similares a un llanto brotaron de nuevo y Ju-won arqueó la cintura hacia arriba.

“¡Ah, ah! ¡Ah, ugh!”

“Ha, mierda, hasta el fondo de tu vientre está temblando.”

Seung-chan alternó la mirada entre el vientre plano que vibraba por los espasmos y el rostro de Ju-won, contraído en una mueca de angustia y rojo de excitación. Con cada golpe seco contra su cuerpo, veía cómo el bajo vientre se abultaba siguiendo la forma de su pene y cómo el pene de Ju-won se sacudía golpeándose contra su abdomen; ante esto, Seung-chan frunció el ceño y aceleró aún más. En ese instante, las feromonas que Ju-won había intentado contener a duras penas, pero que se filtraban sin cesar, superaron su límite y estallaron.

“¡¡Ah…!!”

Apretando los dientes, Ju-won levantó la barbilla y retorció su cintura, que se había puesto rígida por la tensión. Una gran cantidad de feromonas se dispersó de golpe. Sus extremidades temblaron ante el placer extremo y vio destellos frente a sus ojos. Tensó la mandíbula, que no dejaba de vibrar, sintiendo una excitación que se negaba a disiparse.

“ah…., deja de apretar….”

Hace un momento se había corrido por sorpresa porque Ju-won contrajo el orificio de repente, pero esta vez Seung-chan estaba decidido a aguantar a toda costa; apretó con fuerza la pelvis de Ju-won y bajó la cabeza. Tras superar el momento crítico a duras penas, Seung-chan jadeó pesadamente y atrajo hacia su pecho aquel cuerpo que ya tenía marcas rojas de manos en la cintura y la pelvis.

Ju-won, sentado sobre Seung-chan, soltó un sonido parecido a un sollozo entre sus dientes y rodeó el cuello de este con sus brazos. Seung-chan correspondió al abrazo rodeando el torso de Ju-won. Sus pieles se sentían pegajosas por el sudor y el aroma del champú se mezclaba sutilmente con el del semen; podría haber sido desagradable, pero extrañamente a Seung-chan no le importó en absoluto. Simplemente le gustaba todo.

Abrazó con fuerza ese cuerpo delgado y, permaneciendo sentado, empujó la cintura hacia arriba. Al estrechar más a Ju-won, cuyos hombros daban pequeños brincos, ambos comenzaron a moverse acompasadamente como si fueran un solo cuerpo.

“Haa, haa, haa….”

“Mmm, ah…, ah…, mmm….”

Sin palabras de por medio, solo el sonido de la carne chocando y los gemidos resonaban en sintonía. Poco después, Seung-chan, apoyando un brazo en la cama, comenzó a embestir con fuerza y de forma consecutiva dentro de los glúteos de Ju-won. Ju-won, sentado sobre los muslos de Seung-chan, levantaba ligeramente la cadera y movía la cintura al compas de cada estocada del grueso pene en su interior.

“¡Ah…!”

Con un gemido corto, Seung-chan descargó su excitación dentro de Ju-won y, tras unas cuantas embestidas más, presionó la cintura de Ju-won para que se quedara sentado sobre él. Apretó con ambas manos los glúteos empapados de sudor y frotó su rostro contra el hombro de Ju-won, quien estaba sentado frente a él pecho contra pecho.

“Ha, mierda…. Fue una locura….”

“…….”

Ju-won escuchó ese comentario tan propio de un delincuente sobre el sexo y cerró los ojos, sintiendo después de mucho tiempo la presencia de otra persona llenando su vientre. Esa sensación cálida y pesada se sentía tan cercana como si respirara dentro de él. Una presencia íntima. Para Ju-won, era la única además de Seung-on.

 

El coche pequeño, que avanzaba a una velocidad moderada, se detuvo ante la línea de parada al cambiar el semáforo. Justo en ese momento, por los altavoces conectados al teléfono, empezó a sonar una canción con letras cursis sobre el amor y el romance. Le resultó molesto, pero no cambió de pista.

Seung-chan, que miraba al frente mientras tamborileaba el volante con el dedo índice, giró la cabeza para observar de reojo el asiento del acompañante. El perfil pálido de Ju-won tenía el cabello de los costados un poco mojado, ya que se habían ido del motel sin terminar de secarlo. A pesar de que solo se había duchado, su rostro se veía radiante, como si acabara de salir de una sauna. Su cara pequeña se veía tan clara y pura que costaba creer que hasta hace treinta minutos hubiera estado bajo su cuerpo, llorando y teniendo sexo con los ojos cerrados. Solo la camisa arrugada servía como prueba de que lo ocurrido en el motel realmente había pasado.

“¿Tu trasero… está bien? Antes, cuando te lavabas, vi que estaba jodidamente inflamado.”

Ju-won, que miraba hacia adelante, recién entonces se fijó en Seung-chan. Antes de que Ju-won pudiera responder, Seung-chan estiró la mano y tocó la mejilla de Ju-won, que brillaba más de lo habitual. Sus dedos, que se movían lentos como en una caricia, dieron unos golpecitos suaves en la mejilla, cuidando de no lastimarlo.

“Si te duele, hoy no vayas a trabajar a lo de mi tía.”

Ju-won inclinó ligeramente la cabeza para esquivar la mano que bromeaba con él y respondió con indiferencia. Su voz sonaba más ronca de lo normal.

“No quiero. Necesito ganar dinero.”

“…Si lo dices así, no tengo nada que decir.”

Seung-chan chasqueó la lengua y guardó silencio. Ju-won lo miró fijamente antes de volver la vista al frente. Si faltaba al trabajo hoy, él sería el perjudicado por perder la paga del día. Aun así, sabía que Seung-chan lo decía por consideración, así que no se sintió mal. Al contrario, se sintió un poco bien. Aunque sabía que el hecho de que Seung-chan —quien ni siquiera era el dueño del local— le dijera si debía descansar o no, no cambiaba nada, le agradó escucharlo.

Justo cuando la comisura de los labios de Ju-won estaba a punto de elevarse sin querer, una mano grande cruzó desde el asiento del conductor. Esa mano alargada, con los huesos y tendones marcados, acarició la rodilla de Ju-won.

“…….”

Ju-won se volvió hacia Seung-chan con expresión impasible. Con una mano sobre el volante, Seung-chan miraba fijamente hacia adelante, con un rostro que parecía ignorar por completo lo que su mano derecha estaba haciendo. Mientras tanto, su mano derecha no dejaba de masajear la rodilla de Ju-won una y otra vez. Verlo así, como un hombre mayor que se entrega al acoso, le resultó divertido. Ju-won lo observó fijamente con su cara inexpresiva, hasta que giró la cabeza y soltó una risita. Seung-chan, que fingía demencia, recién entonces miró hacia el asiento del acompañante.

"¿Te ríes? ¿De qué te ríes?"

"No, es que…."

El semáforo cambió. Seung-chan arrancó el coche mientras miraba de reojo a Ju-won, que intentaba contener la risa girando la cabeza; sin saber siquiera qué era lo gracioso, Seung-chan también curvó los labios. Aunque no podía ver bien ese rostro sonriente que tanto había deseado volver a ver, el hecho de que ese tipo, que parecía un robot, se riera, hizo que él también terminara riendo.

"De qué carajo te ríes, idiota."

Soltando una carcajada, Seung-chan levantó la mano que tenía sobre la rodilla de Ju-won y, con aire juguetón, le despeinó el cabello aún húmedo con fuerza. Luego, apoyando el dorso de la mano, acarició suavemente la mejilla de Ju-won, que seguía inflada por el esfuerzo de contener la risa. Cuando le despeinó el cabello, Ju-won echó la cabeza hacia un lado para evitarlo, pero ante la caricia en la mejilla, se quedó inesperadamente tranquilo.

Seung-chan le dio un pequeño pellizco en la mejilla a Ju-won, cuyos labios sobresalían un poco por la risa contenida. Cuando Ju-won cambió su expresión a una seria y lo miró con incredulidad, Seung-chan le despeinó el cabello con más fuerza que antes y regresó su mano al volante.

 

Parece que lo de descansar un día del trabajo en la cocina no fue una frase vacía, ya que Seung-chan interceptó a Ju-won cuando este se disponía a entrar a la cocina a las diez en punto. Con aire gallardo, comenzó a lavar los platos personalmente en lugar de Ju-won. No sabía qué le habría dicho Seung-chan, pero la dueña también aceptó que intercambiaran tareas por hoy con una expresión llena de preocupación.

Seung-chan ocupó el lugar de Ju-won, quien terminó custodiando el mostrador. Mientras hacía reverencias a los clientes que terminaban de pagar, Ju-won de pronto se volvió a mirar hacia la cocina.

“…….”

Ahora entendía por qué Gye Seung-chan solía quedarse aquí parado mirándolo. Tal como hacía Seung-chan, Ju-won se apoyó en el mostrador con la barbilla en la mano y contempló sin descanso el interior de la cocina a través del hueco de entrega de platos.

Dentro del marco rectangular del hueco, el rostro de Seung-chan, con el ceño fruncido mientras lavaba los platos, parecía una imagen en una pantalla de televisión. Seung-chan, que lavaba los platos frotándose la cara —ya roja por el calor— con ambos antebrazos para secarse el sudor, negaba con la cabeza sin ganas o se encogía de hombros ante algún empleado de cocina que le soltaba algún regaño desde atrás, como si no entendiera nada.

Ju-won, que jugueteaba con el recipiente de los recibos que dejaban los clientes, frunció los labios. Una sonrisa estaba a punto de escapársele.

Pensó que era un tonto. La imagen de Seung-chan preocupándose por su cuerpo solo por haber tenido sexo le parecía algo extraña. Porque, hasta ahora, nadie se había preocupado por algo así. Pero al ver que no se sentía mal, quizás el tonto era él. Lo extraño no era Gye Seung-chan, sino las otras personas que habían pasado por su vida sin dejar rastro.

Las mesas de los clientes se fueron limpiando una a una, las luces se apagaron y la dueña, que se preocupó por el estado físico de Ju-won hasta que cruzó la puerta, también se marchó. Seung-chan cerró la puerta del local desde afuera y Ju-won confirmó que el sistema de seguridad estaba encendido desde adentro. Ju-won observó a través del cristal cómo Seung-chan y la dueña subían al coche, y luego regresó a la habitación interior donde Seung-on dormía.

Tras asearse para quitarse los rastros de un día lleno de acontecimientos, Ju-won se acostó al lado de Seung-on, que estaba sumido en un sueño profundo. Cerró los ojos como si fuera a dormirse pronto, pero luego tomó el celular que estaba junto a su almohada.

“Me voy a dormir.”

“Hoy me llevaste en el coche y trabajaste por mí, gracias.”

“…….”

Frente al espejo, Seung-chan, que se frotaba el cabello mojado con una toalla, miró fijamente la pantalla del celular. Incluso verificó el remitente. Por más que lo comprobara, el que había enviado el mensaje era el 'Loco'.

Salió corriendo del baño con la toalla colgada al cuello. Su tía, al ver a su sobrino salir del baño sin camisa en pleno invierno a pesar de la calefacción, cerró el libro contable que estaba revisando en la sala y gritó:

“¡Te vas a resfriar!”

Los regaños de su tía no llegaron a los oídos de Seung-chan. En cuanto entró a su habitación, cerró la puerta con llave y pulsó de inmediato el icono de llamada. Tras un par de tonos, se escuchó una voz que parecía un susurro al otro lado del teléfono. Probablemente estaba acostado junto a Seung-on.

― ¿Por qué?

A Seung-chan le hizo gracia que Ju-won contestara con un ¿por qué? después de haber sido él quien envió el mensaje primero, así que respondió bajando el tono de voz.

“¿Qué es ese mensaje?”

― …Dijiste que te enviara uno antes de dormir.

“Qué locura….”

Seung-chan, con la voz teñida de risa, dejó la frase en el aire mientras se sentaba en la cama.

“Oye, lavar los platos es jodidamente agotador. De verdad, sentía que se me derretía la cara y que se me iban a salir los brazos. ¿Cómo haces esto tú?”

A través del teléfono, se escuchó una risa pequeña pero clara. Seung-chan curvó los labios con suavidad y preguntó:

“¿Tu cuerpo está… bien?”

― Sí.

“¿Qué vas a hacer cuando te despiertes? El fin de semana no trabajas.”

― No tengo planes.

Al escuchar la respuesta de Ju-won, Seung-chan apoyó los codos en sus rodillas e inclinó el torso. Tras ganar tiempo con una postura pensativa, volvió a hablar.

“Salgamos los tres con Hong Kyusung.”

― Tengo que cuidar a Seung-on. Es el día que no va al jardín.

“Entonces salgamos los cuatro.”

― …Está bien.

Su voz al responder sonaba aún más pequeña, quizás por el cansancio. Seung-chan subió el volumen del celular al máximo, hizo una pausa y luego dijo:

“Pero tú…, ¿por qué no dices nada?”

― ¿De qué?

“No, es que…. Bueno, hoy nosotros por primera vez… no fue la primera, pero, de todos modos, tuvimos sexo bien, ¿no?”

Su voz, que hablaba con vacilación, se fue volviendo un murmullo cada vez más bajo.

“No has dicho nada de si te gustó, si no te gustó, si algo te pareció mal… ¿ni una sola palabra…?”

― ¿Acaso hay que decir esas cos…?

“A mí me gustó jodidamente mucho.”

― …….

Interrumpió a Ju-won para adelantarse y dar su impresión. Entonces, el oído por el que escuchaba la respuesta pausada quedó en silencio. Seung-chan se mordió el labio inferior, sin perderse ni un solo sonido de la respiración que llegaba a través del celular.

No es que esperara un cumplido. Sabía que fue torpe por ser su primera vez. Solo que, como a él le había gustado una locura, no quería que hubiera sido el único en disfrutarlo. Simplemente sentía eso. Deseaba que a Yang Ju-won también le hubiera gustado.

En la oscuridad de la madrugada, continuó ese tiempo de concentración en la respiración de la otra persona que apenas se percibía a través del celular. Y finalmente, una voz tranquila se difundió en su oído.

― Fue agotador. Y fue extraño.

Seung-chan contrajo el rostro ante la crítica inesperada y, justo cuando iba a replicar, la voz seca volvió a resonar en su oído.

― Por eso me gustó.

“…….”

Los labios de Seung-chan, que se habían quedado abiertos por un momento, se curvaron en una gran sonrisa. Pensó que debería haberlo abrazado más, haberlo tocado más cuando estaban solos. Seung-chan bajó la cabeza sosteniendo el celular y se rió sin hacer ruido.

Hablaremos más cuando nos veamos después de dormir un poco, y bromearé más con él….

<Continuará 3 el en volumen/>