3. Un instante
3. Un instante
Incluso
sin haber hecho nada malo, el corazón de Seo Chi-young siempre se encogía sin
motivo al cruzar las puertas de la comisaría. Ante la mirada indiferente del
policía que montaba guardia frente a la entrada principal, como si vigilara a
los transeúntes, sus hombros se tensaban por el nerviosismo.
¿Por
qué será?, Seo Chi-young ladeó levemente la cabeza.
Tal
vez era porque la sensación rígida de los uniformes le recordaba a aquellos
hombres que, en un día ya cubierto por el polvo del olvido, irrumpieron en su
casa sin previo aviso para pegar sellos de embargo por doquier. O quizás se
debía al recuerdo de hace unos años, cuando instalaba un puesto callejero y
vivía en un estado de ansiedad constante, temiendo el momento en que aparecería
una redada. O tal vez era por aquella vez, hace mucho tiempo, cuando
desapareció dinero en la tienda de comida donde trabajó repartiendo unos meses;
el dueño, enfurecido hasta la médula, lo agarró bruscamente por las solapas y,
por más que él suplicó que no había sido, lo arrastró sin miramientos hasta la
comisaría bajo una lluvia de miradas acusadoras.
“…….”
Al
salir del centro de atención al ciudadano, Seo Chi-young se detuvo en seco y,
tras contar mentalmente esos momentos, terminó soltando una risa amarga. Al
enumerarlos de esa forma, surgían bastantes razones plausibles.
“Señor
Seo Chi-young.”
Seo
Chi-young levantó la cabeza al escuchar repentinamente su nombre. El inspector,
que sacaba un café de la máquina expendedora junto a la entrada, le hacía
señas. Seo Chi-young dobló con cuidado el comprobante que tenía en la mano, se
lo guardó en el bolsillo delantero y se acercó a él.
“¿Ya
terminó de hacer la denuncia?”
El
inspector con el que se cruzó nada más entrar en la comisaría ya lo conocía de
antes. Al tener una tienda en el mismo sector durante varios años, era
inevitable que ocurrieran incidentes, mayores o menores, lo que obligaba a
familiarizarse con los policías a cargo de la zona. Así fue como conoció a este
inspector. Aunque ahora ya no solía encontrárselo porque este ya no acudía a
los pequeños altercados en el mercado, hace unos años se veían con bastante
frecuencia.
Cuando
Seo Chi-young asintió con una sonrisa tímida, el inspector chasqueó la lengua.
“Como
ya sabrá el señor Seo Chi-young, no espere demasiado. Muchos casos de robo a
pequeña escala terminan sin resolverse. E incluso si atrapan al culpable, la
mayoría de las veces no se recupera la compensación por los daños. ……Aunque
sería bueno que pudieran atraparlo.”
El
inspector, que conocía vagamente la situación de Seo Chi-young, añadió esas
palabras como un susurro lamentoso. Seo Chi-young se limitó a sonreír con
torpeza.
Sabía
que denunciar no serviría de mucho. Los robos de poca monta en el callejón del
mercado eran tan comunes como el polvo, y un robo ocurrido en una tienda que se
dejó vacía durante mucho tiempo en plena noche, sin testigos ni nada parecido,
sería más extraño si se resolviera que si no.
Aun
así, hizo la denuncia sin grandes expectativas, pensando que, por si acaso, el
culpable terminaba siendo capturado mientras robaba en otro lugar. Aunque la
posibilidad de recuperar el dinero fuera ínfima incluso si lo atrapaban, la
cantidad perdida era demasiado grande como para enterrar por completo la
esperanza.
“Y
bien, ¿cómo van las cosas últimamente? ¿Va bien el negocio?”
Seo
Chi-young aceptó agradecido el café que el inspector le tendió y, parado junto
a él cerca de la entrada, respondió: “Gracias a usted.”
Después
de pagar las deudas de cada mes, el alquiler del local y estirar al máximo los
gastos de manutención, apenas quedaba algo para un ahorro insignificante.
Comparado con la época en la que se cruzaba a menudo con el inspector, se podía
decir que su situación había mejorado mucho solo por el hecho de poder ahorrar
unas cuantas monedas, pero no podía permitirse ser perezoso ni un solo
instante.
Incluso
ahora, había venido aprovechando un breve hueco mientras dejaba los intestinos
que le entregó el intermediario a remojo en la tina de medicina, así que debía
regresar pronto.
“Aun
así, se le ve mejor la cara que antes, me alegra verlo. Siga esforzándose. Iré
a visitarlo a la tienda en otra ocasión.”
Después
de dar unos sorbos al café, Seo Chi-young comenzó a decir: “Bueno, me
retiro…….”, a lo que el inspector respondió dándole una palmada ligera en el
hombro. Seo Chi-young sonrió e hizo una reverencia.
Fue
justo cuando Seo Chi-young se daba la vuelta para marcharse.
Un
coche negro entró mientras el oficial que montaba guardia en la puerta
principal de la comisaría realizaba el saludo militar. Vaya, ahí viene el
comisionado, se oyó murmurar al inspector. Por la hora, parecía que regresaba
de almorzar.
Chi-young
pensó vagamente que debía de ser alguien importante en la comisaría y dirigió
su mirada hacia el coche que se detenía frente a la entrada del edificio
principal. Como los policías con los que él solía tratar eran oficiales,
sargentos o subinspectores, alguien con el rango de comisionado era una persona
totalmente ajena a su mundo.
Seo
Chi-young comenzó a bajar las escaleras. Mientras lo hacía, echó un vistazo de
soslayo a las personas que bajaban del coche. En ese momento, en el campo de
visión de Seo Chi-young entró un hombre que bajaba junto a un sujeto de mediana
edad ——quien debía de ser el comisionado, a juzgar por el saludo que le
dedicaban los policías cercanos——. El hombre que caminaba al lado del
comisionado con una sonrisa agradable y cordial era Jang Ui-geon.
Seo
Chi-young los observó embobado sin darse cuenta, mientras caminaban
intercambiendo palabras de forma cercana, como si fueran un tío y un sobrino.
Fue debido a ver a una persona inesperada en un lugar que jamás habría
imaginado.
No
pasó mucho tiempo antes de que Jang Ui-geon también descubriera a Seo
Chi-young, quien se había quedado allí parado mirándolos. Un brillo de sorpresa
cruzó su mirada.
“¿Señor
Chi-young?”
Jang
Ui-geon lo llamó como si estuviera sorprendido. Seo Chi-young vaciló antes de
inclinar la cabeza para saludar. Sus ojos se cruzaron también con los del
comisionado que estaba al lado de Ui-geon, por lo que también le hizo una
reverencia a él.
“¿Es
alguien conocido?”
“Ah,
sí. ――Es un compañero de la secundaria.”
Jang
Ui-geon respondió tras una brevísima pausa al comisionado, quien preguntó con
amabilidad. Compañero, aunque no era una palabra incorrecta, se sentía extraña
por alguna razón, lo que hizo que Seo Chi-young bajara la mirada con
ambigüedad.
“Ya
veo. Entonces yo entraré, habla con tu amigo. Dale mis saludos a tu padre y
dile que espero verlo pronto.”
“Sí,
nos vemos luego. Gracias por sus valiosos consejos de hoy.”
Jang
Ui-geon hizo una reverencia sonriente al comisionado, y este, tras asentir y
despedirse de Seo Chi-young con un gesto visual, se dio la vuelta. En cuanto su
figura desapareció dentro del edificio principal, Jang Ui-geon se acercó a Seo
Chi-young. Su rostro, que hoy también lucía una sonrisa radiante, daba una
buena impresión.
“No
esperaba encontrarte en un lugar como este. ¿Qué te trae por aquí?”
“Señor
Ui-geon también……. ¿Es alguien que conoce?”
Cuando
Seo Chi-young señaló con un gesto de cabeza la dirección por la que se había
ido el comisionado, Jang Ui-geon soltó una risa despreocupada.
“Es
el subordinado favorito de un amigo íntimo de mi padre…… dicho así suena un
poco raro. Suele visitar mi casa a veces, así que lo he visto en algunas
ocasiones. Hoy he venido por aquí para saludarlo y acabamos de regresar de
almorzar.”
En
realidad, es porque ya casi se ha decidido el lugar donde pondré mi tienda
cerca de aquí, así que también hay un poco de malas intenciones de por medio,
añadió Jang Ui-geon encogiéndose de hombros con un toque de picardía. Seo
Chi-young asintió comprendiendo.
Por
un instante, se sintió confundido sobre a qué parte reaccionar primero. Sin
embargo, pronto su pensamiento se inclinó hacia la parte de ‘tienda cerca de
aquí’. ‘Ya veo. Entonces, ¿podremos cruzarnos a menudo durante mucho tiempo?’.
Mientras
Seo Chi-young estaba sumido en sus pensamientos con el corazón ligeramente
hinchado de emoción, Jang Ui-geon ladeó la cabeza con extrañeza.
“Pero,
¿qué le trae al señor Chi-young por aquí?”
“¿Eh?
Ah――.”
Seo
Chi-young, que se había quedado distraído por un momento, se sintió
repentinamente desconcertado. Como no se le ocurría una excusa rápida y empezó
a balbucear, Jang Ui-geon, encontrando extraña su actitud, dirigió la mirada
hacia el inspector que estaba a su lado. Cuando sus ojos se cruzaron, Ui-geon
saludó primero con una sonrisa agradable: “Hola”, a lo que el inspector
respondió con un rígido: “Ah, sí, hola.” Y, sin que nadie le preguntara, abrió
la boca con rapidez.
“El
señor Seo Chi-young vino a denunciar que entró un ladrón en su tienda, y parece
que justo se ha encontrado con su amigo aquí.”
Amigo
no, sino compañero……, añadió Seo Chi-young sintiéndose incómodo
innecesariamente, pero Jang Ui-geon, aunque frunció ligeramente el ceño, se
centró en otra parte.
“¿Un
ladrón? ¿Cuándo y cuánto?”
Jang
Ui-geon escudriñó a Seo Chi-young de pies a cabeza y, al ver que este intentaba
evadir la pregunta diciendo que no era nada importante, se dio por vencido y se
volvió directamente hacia el inspector.
“Parece
que entró un ladrón anteayer, de madrugada, entre las dos y las tres, cuando
dejó la tienda vacía un momento……”
Al
escuchar la respuesta del inspector, Jang Ui-geon guardó silencio. Tras
observar en silencio durante un rato a Seo Chi-young, quien se rascaba la nuca
y desviaba la mirada con ambigüedad, le recriminó en voz baja:
“Así
que fue entonces cuando entró el ladrón.”
“…….”
“¿Por
qué no me lo dijo?”
“……
Es que…… no fue para tanto. Solo te preocuparías sin necesidad……”
Jang
Ui-geon observó en silencio a Seo Chi-young mientras este soltaba excusas
entrecortadas, soltó un suspiro de disgusto y preguntó:
“¿A
cuánto ascienden los daños?”
Seo
Chi-young, que solo movía los ojos dubitativo, no murmuró hasta que Ui-geon lo
llamó por su nombre con una voz más severa: “Señor Chi-young.”
“420,000
wones……”
No
quería que lo supiera. Si hubiera tenido la intención de contárselo, lo habría
hecho anoche. Sin embargo, sabía que si Ui-geon se enteraba de que el robo
ocurrió mientras él estaba fuera por culpa de ellos, sin duda se sentiría
culpable y querría compensarlo, y Seo Chi-young no quería aceptar su dinero.
Incluso ahora, aunque lo hubieran pillado por mala suerte, se juró a sí mismo
que no aceptaría ninguna compensación de su parte.
Tras
murmurar “420,000 wones”, la expresión de Jang Ui-geon se relajó. Parecía
aliviado pensando que no era para tanto, pero de pronto volvió a guardar
silencio. Tras quedarse pensativo unos segundos, observó la expresión de Seo
Chi-young y preguntó:
“…….
¿Acaso no es mucho dinero?”
No
hacía falta ni decirlo, era mucho dinero. Pero para Jang Ui-geon era una
cantidad a la que se le podía añadir un ‘acaso’, y precisamente por eso Seo
Chi-young no pudo responder. Porque sentía que, si decía la verdad, Ui-geon
sacaría esa cantidad en ese mismo instante y se la pondría en la mano.
No
obstante, aunque Seo Chi-young no respondió, Jang Ui-geon, que escudriñaba cada
rincón de su expresión, pareció dar con la respuesta pronto. Incluso entendió
por qué Seo Chi-young guardaba silencio.
“……
¿Estará bien la economía doméstica este mes?”
Ante
la pregunta cautelosa de Jang Ui-geon tras un breve momento de vacilación, Seo
Chi-young asintió con el rostro enrojecido. Estaría bien. Tenía algo de dinero
ahorrado y solo tendría que ser un poco más ahorrador.
Jang
Ui-geon miró a Seo Chi-young y soltó un pesado suspiro.
“Creo
que es algo de lo que legítimamente debería hacerme responsable, pero aunque te
compensara por ese dinero, el señor Chi-young no lo aceptarías, ¿verdad?”
“……
Es que no es algo de lo que el señor Ui-geon deba hacerse responsable.”
Era
su propia responsabilidad por no haber cerrado bien la puerta de la tienda. Si
en ese momento Seo Chi-young hubiera intentado cerrar correctamente, Jang
Ui-geon habría esperado de sobra esos escasos segundos; fue él mismo quien
pensó con ligereza que, siendo solo un momento, estaría bien.
Al
ver a Seo Chi-young negar firmemente con la cabeza, Jang Ui-geon puso una
expresión de ‘sabía que dirías eso’. Seo Chi-young lo miró de reojo mientras
este lo observaba con un gesto difícil de descifrar.
Tal
como Seo Chi-young sentía que era su responsabilidad, Jang Ui-geon seguramente
también pensaba que era culpa suya. Seo Chi-young no creía en absoluto que
fuera culpa de Jang Ui-geon, pero al notar su expresión de incomodidad, propuso
una alternativa con cautela a su manera.
“……
Entonces, venga a menudo. Venga seguido a la tienda a comer. Para que el
negocio vaya bien.”
Solo
después de decir esas palabras pensó que tal vez era una petición demasiado
molesta. Por otro lado, aunque fue algo que soltó sin pensar, creyó que sería
muy agradable si así fuera.
Incluso
ahora él venía con bastante frecuencia, pero no sería extraño que un cliente
dejara de venir en cualquier momento. Podría ser que a partir de hoy mismo se
cansara del intestino delgado o que, al estar más ocupado, dejara de aparecer.
Seo
Chi-young bajó la mirada con sutileza, algo desconcertado tras hablar, mientras
Jang Ui-geon lo miraba fijamente como si hubiera escuchado algo inesperado. De
pronto, soltó una risa baja.
“Está
bien. Hagámoslo así. Vendré a fichar todos los días y me comeré 10 porciones.”
“10
porciones……, entonces en una semana……”
Sin
darse cuenta, Seo Chi-young sacó la cuenta mentalmente y murmuró con algo de
lástima: ‘Ah, solo sería eso’, hasta que el sonido de la risa de Jang Ui-geon
se hizo más fuerte y comprendió que se trataba de una broma.
“¿Por
qué lo calcula con tanta seriedad? No tengo confianza para comerme 10 porciones
de una sentada. Además, será difícil venir todos los días. Estaré ocupado
preparando formalmente la apertura de mi tienda.”
Ahora
que lo recordaba, hace un momento mencionó que ya se había decidido el lugar
del local.
“Ah……,
¿entonces vuelve a incorporarse a la empresa?”
“No
oficialmente, pero pronto. Bueno, tampoco es que haya podido descansar
tranquilo hasta ahora. …… Pero como de todos modos tendré que andar por esta
zona un tiempo, pasaré a menudo aunque no sea a diario.”
Como
las palabras de Jang Ui-geon no parecían una simple cortesía, Seo Chi-young
asintió con alegría. Tras asentir tres o cuatro veces seguidas, vio que Jang
Ui-geon giraba un poco la cabeza para reírse, lo que hizo que Seo Chi-young se
detuviera extrañado.
“A
veces pienso que no tengo ni idea de qué está pasando por su cabeza, pero luego
sus pensamientos se reflejan tan claramente en su rostro que……. No, no es
nada.”
Jang
Ui-geon terminó la frase agitando la mano y siguió riendo un rato. De pronto,
algún pensamiento cruzó su mente y esa risa se desvaneció lentamente. Tras
quedarse absorto un momento, añadió con una voz un poco más baja: “Y otra
cosa.”
“Tanto
por este incidente como por cualquier otro, si llegara a faltarle dinero
urgente para algo necesario, puedo facilitárselo hasta cierto punto. Así que……”
Jang
Ui-geon guardó silencio a mitad de la frase. Al ver el rostro de Seo Chi-young
mirándolo, pareció comprender que no aceptaría y esbozó una sonrisa amarga.
“Así
que, por favor, no pida prestado en lugares peligrosos aunque esté
desesperado.”
Sí,
asintió Seo Chi-young. Ya había experimentado dolorosamente al terminar la
secundaria lo que sucedía al pedir dinero en lugares peligrosos. Sin embargo,
también sabía que existen situaciones en las que no queda más remedio que
recurrir a esos sitios aun sabiendo el riesgo.
Al
ver a Seo Chi-young asentir en silencio, Jang Ui-geon guardó silencio un
momento y luego habló como queriendo cerrar el tema: “Está bien.” De pronto,
miró su reloj y preguntó extrañado:
“Por
cierto, señor Chi-young, ¿hoy no abre la tienda?”
“¿Eh?
…… ¡!”
Seo
Chi-young contuvo el aliento al comprobar la hora en su teléfono. El tiempo
había pasado volando mientras estaba distraído hablando con Jang Ui-geon. Y eso
que había venido a paso rápido pensando en volver cuanto antes.
“Oh,
me retiro ya. Entonces, …… que tenga un buen día de trabajo.”
Seo
Chi-young hizo una reverencia para despedirse y Jang Ui-geon respondió con una
sonrisa: “Usted también, señor Chi-young.”
“Si
puedo, iré esta noche.”
Seo
Chi-young se dio la vuelta para marcharse con pasos apresurados y, al escuchar
a Jang Ui-geon hablar un poco más alto a sus espaldas, volvió a inclinar la
cabeza y se alejó casi corriendo.
‘Esta
noche’. Al pensar que era la primera vez que avisaba con antelación antes de
venir, Seo Chi-young soltó una risa tonta. Luego volvió a mirar el reloj y
empezó a correr con ansiedad.
* * *
Hacía
casi siete días que Yoon Jun-young no aparecía por la tienda.
Cuando
Seo Chi-young lo vio por primera vez entrar en silencio y ocupar uno de los
asientos frente al mostrador, la sonrisa de ‘bienvenido’ se borró de su rostro
sin querer. No fue solo porque recordó aquella noche de hacía siete días. Yoon
Jun-young, a quien no veía en esos pocos días, parecía algo pálido, y no era
una impresión: realmente parecía haber bajado varios kilos.
Por
eso, no fue extraño que Seo Chi-young, en lugar de saludarlo, le preguntara
como primera frase: “¿Está bien?”
Aunque
Yoon Jun-young estaba tan delgado que la ropa le quedaba holgada, dijo: ‘Deme
un plato’, con su habitual rostro indiferente y apático, y solo entonces
respondió con naturalidad: “Estoy bien.”
“Estuve
bastante enfermo después de ese día. No me bajaba la fiebre, así que no pude
salir de casa en toda la semana. Recién ayer me bajó la fiebre y por eso he
salido hoy.”
“Ya
veo. Me alegra que le haya bajado la fiebre. …….”
Aquella
noche, a Yoon Jun-young le había subido la fiebre de una manera aterradora.
Incluso poniendo una toalla mojada en su rostro, esta se calentaba en apenas un
instante. Con lo mucho que se había empapado bajo la lluvia aquel día, lo
extraño habría sido que su cuerpo estuviera intacto. Por eso, Seo Chi-young
había estado preocupado por si se encontraba bien.
Seo
Chi-young asintió con aspecto de alivio. Sin embargo, tras una pausa, le
preguntó a Yoon Jun-young con cautela:
“…….
¿Ese……, después de eso estuvo bien?”
Dudó
si preguntar o no. No le gustaba indagar en los asuntos de los demás y pensó
que quizás era mejor dejarlo pasar como si no supiera nada, pero su preocupación
no era solo por su salud.
Yoon
Jun-young, que sostenía los palillos mirando fijamente los intestinos que Seo
Chi-young había empezado a saltear, levantó la vista: “¿Eh?”. Pero pronto
pareció comprender a qué se refería, asintió con un ‘ah’ y respondió con
normalidad:
“Estuvo
más o menos bien. Sorprendentemente, el profesor no dijo gran cosa. Al
contrario, me dijo que me veía muy mal y que debería descansar más……, pero lo
que es molesto es haber faltado a las clases. Solo de pensar en escribir el
plan de recuperación de las clases, yo……”
Yoon
Jun-young frunció el ceño y agitó la mano. ‘Ah……, sí……’, murmuró Seo Chi-young
con ambigüedad y guardó silencio. Lo que quería saber no era eso, pero por
alguna razón no se atrevía a preguntar por tercera vez.
Por
un momento, el silencio reinó entre ellos. Solo flotaba el sonido y el olor de
los intestinos cocinándose.
Seo
Chi-young cocinó bien los intestinos al gusto de Yoon Jun-young y se sentó en
su sitio. Yoon Jun-young, como si se alegrara de volver a ver los intestinos
después de siete días, no miró a ninguna otra parte y movió los palillos sin
descanso. Seo Chi-young lo observaba fijamente.
Aunque
estaba delgado, su expresión no era mala. Sí, al menos no tenía ese rostro que
parecía a punto de desmoronarse como aquella noche. Seo Chi-young recordó al
Yoon Jun-young de aquel día y, pensando que con ese semblante era suficiente,
asintió para sus adentros.
Así,
mientras observaba a Yoon Jun-young con el corazón algo más tranquilo, alguien
entró en la tienda con paso decidido.
“Ah.
Jun-young ya estaba aquí.”
Jang
Ui-geon, que antes de entrar ya había saludado a Seo Chi-young con una sonrisa
y un gesto visual, vio a Yoon Jun-young sentado como de costumbre frente al
mostrador, arqueó un poco las cejas y lo saludó con alegría. Ante esto, Yoon
Jun-young, que estaba comiendo intestinos con afán sin decir palabra, lo miró.
“Ah,
¿viniste?”
Pero
tras esas cortas palabras, Yoon Jun-young siguió vaciando el plato con rostro
impasible, y Jang Ui-geon se sentó a su lado con naturalidad, como siempre. El
único que puso una cara de apuro fue Seo Chi-young; los otros dos empezaron a
charlar con normalidad como si no hubiera pasado nada.
“Señor
Chi-young, deme otro plato. Y una cerveza también.”
Jang
Ui-geon se quitó la chaqueta, la dejó en la silla de al lado y le habló
sonriendo a Seo Chi-young, quien, tras mirarlo con ambigüedad, se apresuró a
sacar la cerveza y comenzó a saltear nuevos intestinos.
“Por
cierto, me enteré de que aquel día fue un caos. La boda se canceló de repente
el mismo día. Hyung Ui-min se estaba preparando para ir a la boda por la mañana
y recibió la llamada; dijo que fue algo alucinante. Intentó contactar pero no
atendía el teléfono, y parece que estuvo desaparecido dos días, Kwon Kang-hee.”
Se
decía que el rumor de que había ocurrido algún accidente atroz corría como la
pólvora, ya que la boda se canceló de forma tan repentina y el que iba a ser el
novio estuvo casi incontactable durante dos días. Dado que la profesión del
hombre también es de las peligrosas, el rumor cobró más credibilidad, pero
dicen que el hombre apareció al tercer día totalmente ileso, por lo que la
teoría del accidente mortal perdió fuerza.
Jang
Ui-geon le había contado algo de eso a Seo Chi-young anteayer. Últimamente,
como si quisiera cumplir la promesa que hizo en la comisaría, decía estar
sumamente ocupado pero venía una vez cada dos días o, a más tardar, cada tres.
NO HACER PDF
Cada
vez que entraba en la tienda, miraba a su alrededor y preguntaba con
naturalidad: ‘¿Jun-young tampoco ha venido hoy?’, y Seo Chi-young negaba con la
cabeza con un rostro innecesariamente apenado; así habían pasado varios días.
Que Seo Chi-young supiera, era la primera vez que ellos dos se veían cara a
cara desde aquel día.
A
pesar de ello, charlaban con rostros tranquilos, como si realmente no hubiera
pasado nada.
“¿Ah,
sí? Yo no lo recuerdo bien. Justo después me subió mucho la fiebre y estuve
casi inconsciente varios días.”
“Jaja,
¿no será que ese tipo, Kang-hee, hizo cosas para que no te bajara la fiebre?
Durante el tiempo que estuvo incomunicado.”
“……
No lo sé.”
Yoon
Jun-young respondió brevemente y guardó silencio. Ese corto espacio antes de la
respuesta y el silencio posterior resultaron sutilmente antinaturales, por lo
que Seo Chi-young miró de reojo a Yoon Jun-young. Sobre el rostro de Yoon
Jun-young, quien frunció levemente el ceño, pareció que la fiebre que decía haberle
bajado regresaba por un instante.
En
medio de ese silencio, Jang Ui-geon esbozó una sonrisa amarga y, mientras bebía
cerveza, sus ojos se cruzaron de pronto con los de Seo Chi-young. Él sonrió con
calma.
“¿Por
qué me mira así?”
“……,
…… Es que pensaba si tal vez la porción no era suficiente……”
Cuando
Seo Chi-young murmuró aquello, Jang Ui-geon puso una cara de incredulidad. Cada
vez que Yoon Jun-young o Jang Ui-geon venían, Seo Chi-young sacaba ingredientes
en abundancia. La cantidad terminaba siendo casi el doble de la que se servía
en los platos para otros clientes. No había forma de que él, que venía cada dos
por tres, no se diera cuenta de ese hecho.
“Decir
que no es suficiente... da miedo lo mucho que he empezado a subir de peso desde
que vengo aquí. ¿Acaso mezcla algo extraño en la comida?”
Jang
Ui-geon dijo aquello en tono de broma, y a su lado, Yoon Jun-young, que solía
terminarse primero los intestinos, murmuró para sí: ‘Yo quiero subir un poco
más, ¿por qué no lo logro?’. De pronto, como si recordara algo, dirigió su
mirada hacia Seo Chi-young.
“Es
cierto... parece que en el futuro me será difícil venir tan seguido como hasta
ahora. No será de inmediato, pero creo que tendré que mudarme.”
“¿Eh?”
Ante
el gesto de duda de Seo Chi-young, Yoon Jun-young guardó un breve silencio y
luego habló con un tono algo hosco.
“Kang-hee
compró una casa y parece que me mudaré allí. …… Pero no está muy lejos de aquí,
así que vendré de vez en cuando.”
Tras
decir eso, Yoon Jun-young tomó el vaso de Jang Ui-geon para refrescarse la
garganta, como si de repente tuviera sed. Quizás por el alcohol, su rostro se
veía un poco sonrojado.
Gritó
internamente un ‘ya veo’ y Seo Chi-young asintió con la cabeza. Por alguna
razón, su mirada caía una y otra vez hacia abajo, incapaz de mirar a Jang
Ui-geon.
¿Con
qué sentimiento estaría escuchando él esas palabras? Aunque hubiera desistido
de sus sentimientos por Yoon Jun-young, eso no significaba que hubieran
desaparecido por completo.
Sin
embargo, Seo Chi-young, que mantenía la cabeza baja, levantó la vista al sentir
unos golpecitos sobre la mesa. Jang Ui-geon, con el vaso pegado a los labios,
lo miraba fijamente mientras tamborileaba la mesa con el nudillo de su dedo
índice. En la comisura de sus ojos asomaba una leve sonrisa amarga, como si
supiera exactamente lo que Seo Chi-young estaba pensando.
No
obstante, sin decirle nada a Seo Chi-young, dejó el vaso y se dirigió a Yoon
Jun-young con una voz ligeramente más baja.
“……
¿Estás feliz?”
La
voz, que dejaba traslucir cierta preocupación, era amable. Los sentimientos de
Yoon Jun-young también habían sido antiguos. Se preguntaba si aquel corazón que
se había ido pudriendo durante tanto tiempo ya estaba bien, si ahora era feliz.
“……
No lo sé. No estoy muy seguro porque no se siente real todavía.”
Yoon
Jun-young ralentizó el movimiento de sus palillos. Mientras revolvía lentamente
el plato donde solo quedaban abundantes verduras, añadió como hablando consigo
mismo: “El tiempo en el que solo yo me quedé mirando fue demasiado largo.”
En
ese momento, pareció dudar un instante y sacó el teléfono del bolsillo. Al
mirar con extrañeza el teléfono de Yoon Jun-young, uno que nunca antes había
visto, Seo Chi-young fue consciente una vez más de que lo ocurrido aquel día en
que el teléfono viejo se rompió había sido real.
Tras
revisar la pantalla para ver si había llegado un mensaje, Yoon Jun-young
pareció enviar una respuesta corta y, mientras guardaba el teléfono, dijo con
naturalidad:
“Parece
que Kang-hee vendrá pronto. Creo que está en casa ahora.”
“¿En
casa?”
“Ah……,
en mi casa. Últimamente viene todos los días.”
Cuando
Yoon Jun-young habló con tanta normalidad, Jang Ui-geon, que se había limitado
a sonreír brevemente, respondió: “Parece que se llevan bien. Me alegro.” Luego
levantó la cabeza y le dedicó una sonrisa con los ojos a Seo Chi-young, quien
se había quedado observándolos en silencio.
“Durante
un tiempo será difícil cuando nos reunamos los tres. Me voy a sentir como el
único solitario.”
“……
Ah……, …… es verdad……”
Seo
Chi-young, que seguía sin acostumbrarse a que el tema de conversación recayera
de repente sobre él, murmuró con torpeza. Al ver a Seo Chi-young bajar la
cabeza con el rostro sombrío, Jang Ui-geon esbozó una sonrisa amarga.
“Pero,
¿por qué el señor Chi-young pone esa cara? Ni siquiera me deja bromear.”
Seo
Chi-young, sin saber qué cara estaba poniendo, se frotó el rostro con timidez.
Pronto dirigió su mirada hacia Jang Ui-geon y le devolvió una sonrisa, aunque
algo torpe, a él, que lo miraba riendo con un gesto de apuro. Al ver a Seo
Chi-young, Jang Ui-geon borró su expresión de apuro y soltó una risita.
Que
siempre sea feliz. Que pronto pueda encontrar el lugar que le ha sido asignado.
Así lo deseó en silencio.
“Mudanza…….
Creo que yo también me mudaré pronto.”
Cuando
Jang Ui-geon murmuró eso como si acabara de recordarlo, Yoon Jun-young le lanzó
una mirada de reojo.
“¿Por
qué de repente? ¿Finalmente te echó la tía?”
“No
es eso―― bueno, algo así supongo. Quien sacó el tema fue mi madre. …… Es que
conseguí un lugar para la nueva tienda. Voy a remodelar una casa tradicional
coreana que está en dirección al paso de Namtaeryeong para convertirla en el
local; hoy mismo fui a entregar la solicitud de permiso. Esa casa es realmente
al estilo antiguo, tiene un pabellón para invitados, una casa principal y otra
secundaria. Incluso hay un santuario dentro del terreno, así que es bastante
amplia. Pero como sobran edificios, mi madre dijo que aprovechara para mudarme
a vivir allí.”
Parece
que tenía muchas ganas de echarme de su lado, mi madre, dijo Jang Ui-geon
negando con la cabeza.
“¿Crees
que querría tener a su lado a un hijo que no se casa y que se la pasa
revolvándose con hombres? Supongo que habrá decidido dar por perdido al tercero
y considerar que sus hijos son solo los dos hermanos mayores.”
Cuando
Yoon Jun-young habló, Jang Ui-geon soltó una carcajada. Sin mostrar rastro
alguno de ofensa, como si estuvieran acostumbrados a ese tipo de bromas, rió
diciendo que le había dado justo en el clavo.
Al
ver el rostro sonriente de Jang Ui-geon, el ánimo de Seo Chi-young mejoró. Sin
darse cuenta, empezó a mirarlos con una sonrisa. Sin embargo, cuando sus ojos
se cruzaron con los de Jang Ui-geon, quien lo observaba, terminó desviando la
mirada con disimulo.
“Por
cierto, dicen que esta zona entrará en remodelación urbanística. He oído que
los traslados empezarán a finales de este año o principios del próximo. ¿Estará
bien el señor Chi-young? ¿Esta parte no está incluida en el sector?”
No
hay forma de que no lo esté. Si no remodelan un lugar tan ruinoso como este,
¿entonces cuál van a remodelar?, murmuró Yoon Jun-young para sí mismo, mientras
Seo Chi-young sonreía con calma.
“No,
aquí también está incluido. Cuando eso ocurra, la tienda…… tendré que
trasladarla a otro lugar.”
“Ya
veo. Sería bueno que aprovechara para mudarse a un lugar con mejor ubicación
cerca de aquí.”
Cuando
Jang Ui-geon habló sonriendo como si fuera algo positivo, Seo Chi-young se
limitó a sonreír sin decir nada. Sin embargo, al escuchar esas palabras, volvió
a recordar el saldo de su cuenta bancaria, totalmente insuficiente, y el precio
del alquiler en los alrededores, que era excesivamente caro en comparación, y
su corazón se volvió a sentir pesado.
En
lo posible, quería seguir con el negocio en este barrio donde ya se había
establecido durante varios años, así que últimamente intentaba reunir dinero de
aquí y de allá, pero no era nada fácil. Incluso hoy, que era sábado, después de
cerrar la tienda, tendría que cerrar los ojos un momento en casa —o
directamente en la tienda si los clientes se quedaban hasta tarde— para ir a
ayudar en la fábrica de madrugada. Era un trabajo de carga y descarga que
agotaba el cuerpo, pero aun así, unas cuantas horas eran bastante llevaderas.
Sin
embargo, esto era algo que podía hacer ahora; sentía que cuando fuera mayor se
le haría difícil. Sería bueno que la situación mejorara antes de que llegue ese
momento, pensó Seo Chi-young vagamente.
En
ese instante, se vio a Kwon Kang-hee caminando por el callejón que subía hacia
la casa de Yoon Jun-young. Jang Ui-geon, que giró la cabeza siguiendo la mirada
de Seo Chi-young, cruzó primero sus ojos con los de Kwon Kang-hee.
“Viniste”,
saludó Jang Ui-geon con una sonrisa, a lo que Kwon Kang-hee asintió en silencio
y se sentó a su lado.
Su
actitud tampoco parece haber cambiado mucho. Seo Chi-young pensó aquello y,
como ya lo había supuesto de antemano, esta vez no los observó con obviedad
para ver cómo reaccionaban. Simplemente le entregó un vaso vacío en silencio.
Al
recibir el vaso, Kwon Kang-hee dirigió la mirada hacia Seo Chi-young sin
pensarlo mucho y, al ver su rostro, pareció recordar algo, pues dijo brevemente
con gesto hosco: “Lamento lo del otro día.” Como no esperaba que soltara algo
así de repente, Seo Chi-young, que se esforzaba por mantener un rostro
impasible igual que ellos, murmuró desconcertado: “Ah, no, para nada.”
Jang
Ui-geon, que observaba a Seo Chi-young con ojos divertidos, terminó girando un
poco la cabeza para reírse y le dijo casualmente a Kwon Kang-hee, quien tomaba
la botella de cerveza que tenía delante para servirse él mismo:
“¿Así
que no me hiciste ni una llamada pero fuiste a ver a Jun-young todos los días?
Yo me pasé toda la semana con parches para el dolor en el costado por tu
culpa.”
“¿Ah,
sí?”.
“A
mí se me rompió un diente. Fue una muela, así que el presupuesto salió bastante
alto.”
Ante
el comentario de que ese daño era mayor que el de los parches en el costado,
Jang Ui-geon soltó una risita.
“Tómalo
como el precio por haberte llevado a un amigo de treinta años.”
“…….
No eres el único que lo miró durante mucho tiempo.”
Jang
Ui-geon soltó una risita ante las palabras hoscas de Kwon Kang-hee y no volvió
a mencionar el asunto.
Poco
después, entre los tres surgió una charla tranquila. Conversaciones sobre que,
aunque no era temporada de mudanzas, la casa se alquilaría pronto por su
ubicación y precio, o que en cuanto saliera el permiso para la tienda
empezarían las remodelaciones del terreno y estarían muy ocupados durante un
tiempo; todo fluía con normalidad.
Entre
medias, surgían risas al mencionar lo tedioso que sería arreglar el desastre de
la boda cancelada o lo mucho que habían hecho sufrir a los que los observaban
desde fuera.
Aquella
noche era sin duda un hecho que existía entre ellos. No era algo que no hubiera
pasado, ni algo que dejaran correr como si no hubiera sucedido. Sin embargo,
aun pisando firmemente sobre ese hecho y superándolo, ellos seguían siendo los
mismos de antes.
De
pronto, Seo Chi-young recordó el largo tiempo que había transcurrido junto a
ellos. Ese tiempo había fluido con dificultad y, al mismo tiempo, había ido
construyendo una base sólida.
“…….”
Parece
que en algún momento su corazón se había relajado. Seo Chi-young ni siquiera se
dio cuenta de que estaba sonriendo hasta que Jang Ui-geon le preguntó de
repente: “¿Por qué se ríe así?”. Al mirar a Jang Ui-geon con un ‘¿eh?’, Seo
Chi-young borró su sonrisa con timidez. Mientras Jang Ui-geon decía apresurado y
algo desconcertado: “No, no es que diga que no se ría…….”, Yoon Jun-young se
adelantó a hablar con mordacidad:
“¿Por
qué regañas a alguien que se está riendo? ¿Acaso piensas arruinar todo el
terreno que he preparado viniendo como cliente habitual? No le haga caso a lo
que diga este tipo, señor Chi-young. Y por favor, saltéeme media porción más de
intestinos.”
Yoon
Jun-young, que se había convertido en un cliente tan habitual como para recibir
gratis media porción que normalmente no estaba a la venta, le tendió el plato.
Seo Chi-young aceptó el plato con una sonrisa tímida.
Jang
Ui-geon, que en un instante quedó como el que ‘escupía en una cara sonriente’,
soltó una risa de incredulidad y frunció el ceño.
“De
todos modos dijiste que te mudabas. Entonces yo seré el cliente habitual, así
que ¿qué importa? Ya le prometí que vendría a menudo y me comería 10
porciones.”
“……
Es una promesa vacía muy impropia de ti.”
Yoon
Jun-young miró a Jang Ui-geon con los ojos entrecerrados. Jang Ui-geon,
ignorándolo, miró a Seo Chi-young y preguntó sonriendo: “¿A que sí?”. Seo
Chi-young también terminó soltando una risa tímida.
Su
corazón se sintió reconfortado.
Charlar
con normalidad, reír de vez en cuando, responder o lanzar bromas; verlos así a
veces le producía un punzada de dolor en el pecho al pensar en los sentimientos
que podrían estar ocultos allí dentro, pero aun así, le gustaba. Porque sentía
que la antigua relación entre ellos continuaría en el futuro. De una forma
igual y, a la vez, distinta a la de antes.
Seo
Chi-young, que los observaba con una sonrisa serena, tuvo que ir a las mesas
del fondo porque pedían agua y bebidas; parece que mientras tanto sus bromas
sin sentido continuaron. Jang Ui-geon murmuraba con el rostro sumido en
pensamientos bastante serios:
“Mañana
es domingo y puedo estar aquí todo el día, así que si vengo desde la mañana
hasta la noche y me quedo sentado comiendo, podré terminarme las 10 porciones sin
problemas. Entonces no podrá decirse que es una promesa vacía.”
Sin
embargo, Yoon Jun-young volvió a descartar sus palabras con un bufido bajo.
“Los
domingos aquí cierran.”
“Ah,
es cierto. …… Entonces no me queda otra que pedir las 10 porciones para llevar
y comérmelas. O si no, claro, cuando empiecen las obras, traeré a los obreros
aquí cada tarde para comer y las 10 porciones se acabarán en un abrir y cerrar
de ojos……”
Seo
Chi-young soltó una risita algo torpe y le siguió la broma a Jang Ui-geon, quien
murmuraba para sí mismo de forma bastante seria mientras se acariciaba la
barbilla. "Se lo agradezco", le dijo. Jang Ui-geon respondió con un
tranquilo "No hay de qué", sonriendo con tal naturalidad que Seo
Chi-young terminó por borrar su propia sonrisa poco a poco, temiendo que, por
puro sentido del deber, realmente terminara trayendo a un gentío a la tienda.
“……
Si de verdad piensa venir……, por favor avíseme con antelación. Como la tienda
es pequeña, puede que no haya sitio……, así podré dejarlo todo listo para que no
tenga que esperar mucho.”
Al
ver a Jang Ui-geon soltar una risa baja mientras él murmuraba aquello con
rostro apurado, Seo Chi-young comprendió que sus palabras eran una broma
evidente. Jang Ui-geon asintió sin dejar de reír mientras el rostro de Seo
Chi-young se ponía rojo al instante. "Está bien, si ese es el caso,
avisaré antes de venir", respondió riendo, y esa parte al menos no parecía
broma.
Kwon
Kang-hee, que observaba en silencio a Seo Chi-young mientras este se desvivía
con gesto tímido frente a un Jang Ui-geon que no paraba de reír, no pudo
contener la curiosidad y ladeó la cabeza hacia Yoon Jun-young.
“……
¿Dices que es compañero nuestro?”
Yoon
Jun-young asintió con naturalidad, como si supiera perfectamente qué era lo que
le causaba duda en ese tono de '¿ese tipo?'.
Jang
Ui-geon, cuya risa por fin amainaba, miró el reloj que ya marcaba casi la
medianoche. Aunque el cierre dependía de cuánto se quedaran los clientes, ya
era casi la hora de bajar la persiana.
“Como
mañana es por fin su día de descanso, hoy podrá irse a casa a dormir
profundamente.”
“Ah,
no, hoy tengo que ir a un sitio……”
Su
naturaleza le impedía dar una respuesta vaga aunque hubiera sido lo más
adecuado; simplemente terminaba diciendo la verdad. Ni las mentiras ni las palabras
vacías le salían con facilidad. E incluso si lo intentaba, tenía que pensarlo
tanto que era muy probable que lo descubrieran. Por eso, desde que era joven,
Seo Chi-young había renunciado a mentir o a hablar por hablar.
Incluso
ahora, aunque sabía que al decir que tenía que ir a un sitio la conversación
continuaría hacia dónde iba, y a pesar de saber que no era un tema que le
agradara, se rascó la cabeza tras hablar.
Jang
Ui-geon lo miró con extrañeza mientras Seo Chi-young desviaba la mirada con
timidez.
“¿Después
de cerrar la tienda? …… ¿A esta hora?”
“Sí……,
un poco……”
'Debí
haberlo dejado pasar', pensó Seo Chi-young con arrepentimiento mientras bajaba
la vista. La mirada silenciosa de Jang Ui-geon permaneció sobre él. De pronto,
como si lo hubiera comprendido, la seriedad que había cruzado su rostro
desapareció para dar paso a una sonrisa mientras abría la boca.
“Ah,
ya veo. Es verdad que si solo tiene un día festivo, hoy es la única noche que
tiene para divertirse. …… Mmm……, me preocupa un poco. No se divierta en lugares
peligrosos, señor Chi-young.”
Tras
una sutil pausa, Jang Ui-geon añadió: “…… Como aquel parque de la otra vez.”
En
cuanto escuchó eso, a Seo Chi-young le ardió la cara. No pudo evitar asociar
las palabras 'aquel parque' con lo que había ocurrido ese día.
Aunque
ahora se encontraba cara a cara con Jang Ui-geon con total naturalidad, como si
nada hubiera pasado, lo cierto era que todavía hoy, cuando recordaba aquel
incidente de vez en cuando, tenía que correr al baño para echarse agua fría en
el rostro encendido.
Seguramente
ahora mismo su cara estaría roja, y Jang Ui-geon se daría cuenta sin duda del
porqué. No debía ser así. Si lo notaba, de seguro se sentiría incómodo.
Como
era de esperar, Seo Chi-young vislumbró un rastro de incomodidad en Jang
Ui-geon, quien parecía lamentar haberlo mencionado. Sin atreverse siquiera a
levantar la vista, Seo Chi-young murmuró tartamudeando con la cabeza baja:
“No……
no es eso, no voy a divertirme……”
No
le salieron las palabras para explicar que no tenía ni el tiempo ni la energía
para eso. Tartamudear hasta ese punto fue todo lo que pudo hacer al quedarse
bloqueado.
Jang
Ui-geon puso cara de duda y empezó a decir: "Entonces...", pero al
ver a Seo Chi-young desviviéndose con el rostro encendido, él también pareció
sentirse cohibido y guardó silencio.
“Entonces,
¿a dónde va a estas horas?”
Quien
preguntó de repente fue Yoon Jun-young, que los había estado observando con ojos
indiferentes. Seo Chi-young dirigió su mirada hacia él sintiéndose como si
acabara de ser rescatado.
“Ah……,
esto, voy a trabajar. Tengo que ir a ayudar a cargar y descargar mercancía en
una fábrica; debo estar allí a las tres y media. No puedo hacerlo en otro
momento, así que solo voy los domingos de madrugada, son unas cuatro o cinco
horas……”
Con
la mente hecha un lío, Seo Chi-young se esforzó por borrar los recuerdos del
pasado soltando incluso detalles que no le habían preguntado. Se apresuró a
servirse agua con hielo y bebió un gran sorbo. En ese descuido, un pequeño
trozo de hielo bajó por su garganta junto con el agua, dejando una sensación
fría y punzante antes de descender lentamente.
Solo
entonces Seo Chi-young se calmó un poco y, con el rostro aún algo colorado,
desvió sutilmente la mirada. Sin embargo, volvió a cruzarse con los ojos de
Jang Ui-geon. Intentó apartar la vista por reflejo, pero se detuvo.
Jang
Ui-geon lo miraba con una expresión extraña. Aquel rastro de timidez de hacía
un momento había desaparecido por completo.
“……
¿Dice que va a trabajar sin haber descansado después de cerrar la tienda?”
Al
escucharle preguntar aquello con el ceño levemente fruncido como para
confirmarlo, Seo Chi-young parpadeó mientras lo miraba y asintió. “Paso por
casa y cierro los ojos un momento antes de ir”, dijo con voz queda, sintiéndose
algo atribulado. Deseó no haber dicho nada.
No
es que le avergonzara la pobreza de tener que trabajar sin dormir
adecuadamente. Sin embargo, siempre le resultaba incómoda esa breve torpeza que
mostraba la gente que, al considerar la pobreza como algo vago, se topaba con
ella en la realidad. Parecía señalar la existencia de una diferencia entre
ellos y él de la que no habían sido conscientes.
Incluso
ahora, Jang Ui-geon no decía nada. Seo Chi-young, sintiéndose innecesariamente
cohibido, se frotó la sien y continuó hablando.
“No,
no es difícil. Antes hubo un tiempo en que trabajaba desde las tres o cuatro de
la madrugada hasta pasada la medianoche sin sentarme ni un momento; comparado
con aquello, ahora es muy cómodo. Como mañana no tengo nada que hacer, puedo
dormir hasta la tarde cuando vuelva……”
“…….
A las tres y media……. ¿En qué va a esas horas?”
“Ah……,
le pido prestada la motoneta al dueño de la casa solo para ese momento. Él
tiene una pequeña que casi no usa, y como voy de madrugada y vuelvo por la
mañana, me dijo que no había problema……”
Jang
Ui-geon guardó silencio. Miró el reloj y, tras reflexionar un momento,
preguntó:
“Si
es una fábrica, supongo que habrá un vestuario o una sala de descanso.”
“¿Eh?
Sí.”
Ante
la respuesta desconcertada de Seo Chi-young, Jang Ui-geon asintió y vertió la
cerveza que quedaba en su vaso al suelo. “Qué suerte que no bebí mucho”,
comentó mientras se enjuagaba la boca con agua antes de añadir:
“Entonces
lo llevaré yo ahora mismo. Vaya y cierre los ojos aunque sea un poco más antes
de empezar. Ya se ve cansado ahora.”
“¿Eh?
…… Ah……, no, no hace falta……”
Seo
Chi-young se dio la vuelta alarmado. Justo en ese momento, vio que los últimos
clientes de las mesas del fondo se levantaban de sus asientos.
NO HACER PDF
Intentó
decir algo pero se detuvo y, mientras miraba a Jang Ui-geon con ojos
atribulados, fue a cobrarles a los clientes. Jang Ui-geon, al ver los platos y
vasos casi vacíos, les habló a sus amigos sentados al lado.
“Vámonos
ya. Ustedes también querrán volver pronto a casa.”
“…….
Irme me parece bien, pero.”
Yoon
Jun-young murmuró aquello con sutileza mientras terminaba de beberse un vaso
lleno de la cerveza que quedaba en la botella, pero no añadió nada más y guardó
silencio.
“¿Por
qué?”
Ante
la pregunta extrañada de Jang Ui-geon, Kwon Kang-hee, que le arrebató
suavemente el vaso a Yoon Jun-young diciéndole “tú ya no bebas más”, terminó de
vaciarlo y comentó con naturalidad:
“Parece
que este joven dueño te ha gustado bastante.”
Jang
Ui-geon arqueó una ceja por un instante. Pareció quedarse sumido en sus
pensamientos, pero no pasó mucho tiempo antes de que soltara una risita y
asintiera con franqueza.
“Es
una buena persona. A veces tiene detalles de una bondad que me deja sin palabras…….
Simplemente me siento tranquilo cuando lo veo.”
“Ahhh”,
murmuró Yoon Jun-young brevemente como si lo comprendiera. Kwon Kang-hee se
limitó a lanzar una mirada casual a Seo Chi-young.
“Tú
también eres de los que se desviven por los que entran en tu círculo de
confianza, pero no es algo que se vea muy a menudo……”
Kwon
Kang-hee, que observaba a Seo Chi-young como si lo viera por primera vez, dejó
el vaso en cuanto perdió el interés. En ese momento, Seo Chi-young, que acababa
de terminar de cobrar, saludó a los clientes que salían con un “Gracias,
vuelvan pronto” y regresó hacia ellos. Como si durante todo el tiempo que
estuvo cobrando no hubiera podido quitarse la idea de la cabeza, nada más
llegar se plantó frente a Jang Ui-geon con rostro serio e hizo una reverencia.
“Esto,
le agradezco sus palabras. Pero…… está bien. No es necesario que me lleve a
propósito……”
“Si
piensas en el trayecto de aquí a casa y de ahí a la fábrica en moto, es mejor
que cierres los ojos aunque sea en el coche. Yo puedo irme a casa a descansar
justo después, así que no te preocupes y duerme un poco en el coche mientras
vamos.”
Como
si ya supiera que Seo Chi-young se negaría, Jang Ui-geon respondió con calma y,
tras una breve pausa, añadió con una sonrisa amarga: “¿Tan incómodo le
resulta?”. Seo Chi-young murmuró con apuro un “No, es que...”.
Jang
Ui-geon observó fijamente a Seo Chi-young sumido en sus pensamientos por un
momento y, decidiendo que era mejor hablar con total claridad, abrió la boca
con un rostro amable pero serio.
“Señor
Chi-young. Quiero llevarme bien con usted. Si lo digo como un niño, diría que
quiero ser su amigo……; es la primera vez desde que soy adulto que pienso
conscientemente que quiero llevarme bien con alguien. Me resulta ridículo y a
la vez divertido tener estos pensamientos siendo ya un adulto hecho y derecho,
hasta a mí me sorprende, pero es lo que siento. …… Pero, aun así.”
Jang
Ui-geon esbozó una sonrisa levemente amarga. Hasta ahí, como estableciendo una
condición.
“Yo
solo doy lo que puedo dar. A quien sea, ya sea mi mejor amigo o mi familia,
nunca hago algo que me vaya a hacer sentir mal después de haberlo hecho. Sé que
no es beneficioso ni para mí ni para la otra persona. Así que, aunque entiendo
que se sienta abrumado por mi oferta debido a su forma de ser, la verdad es que
me duele. …… Si no hay una razón específica o si no le desagrada, lo llevaré.”
Seo
Chi-young miró a Jang Ui-geon parpadeando. No pudo responder de inmediato.
Sintió que el rostro se le calentaba un poco, pero más que eso, era porque no
terminaba de asimilar las palabras que acababa de escuchar, así que se limitó a
sostenerle la mirada fijamente.
Poco
a poco, el rostro de Seo Chi-young se encendió de rojo. Y con la misma lentitud
con la que se teñía su cara, Seo Chi-young bajó la cabeza.
Parecía
estar debatiéndose sobre qué hacer, pero al final terminó asintiendo de forma
casi imperceptible.
“Sí,
gracias”, murmuró con una voz apenas audible, a lo que Jang Ui-geon respondió
con una amplia sonrisa. “No hay de qué”, dijo negando con la cabeza.
“Entonces,
recojamos rápido la tienda y vámonos.”
Ante
las palabras de Jang Ui-geon, Seo Chi-young asintió y, como si hubiera
despertado, empezó a moverse con diligencia.
Seo
Chi-young comenzó a limpiar con esmero la mesa de la que acababan de retirarse
los clientes, mientras Jang Ui-geon también juntaba los platos vacíos que
tenían delante.
A
su lado, Yoon Jun-young tomó el último trozo de intestino que quedaba en el
plato, dejó los palillos y se levantó tras limpiarse la boca.
“Está
bien, entonces me voy primero. Nos vemos luego.”
“Sí,
de acuerdo. …… Que te vaya bien.”
Jang
Ui-geon sonrió con calma mientras dirigía la mirada hacia Yoon Jun-young y
hacia Kwon Kang-hee, quien se levantaba tras él. Una sonrisa amarga cruzó
fugazmente el rostro de Jang Ui-geon al ver a Kwon Kang-hee atraer a Yoon
Jun-young rodeándolo por los hombros, pero aquel gesto desapareció tan rápido
como había surgido.
Justo
cuando ellos se daban la vuelta para salir de la tienda, Jang Ui-geon, que los
observaba fijamente, abrió la boca de repente.
“Jun-young.”
Yoon
Jun-young, que se estaba alejando, se dio la vuelta para mirarlo. Se quedó
esperando en silencio mientras observaba a Jang Ui-geon, quien no decía nada
tras haberlo llamado.
El
breve silencio pareció volverse sumamente largo. Como si durara decenas de
años.
Finalmente,
al terminar aquel silencio, Jang Ui-geon esbozó una ligera sonrisa.
“Sé
feliz.”
“……
Sí. Gracias.”
Yoon
Jun-young asintió tras mirar a Jang Ui-geon por un instante. Sus labios
parecieron querer decir algo más, pero terminaron cerrándose tras aquellas
palabras. A su lado, Kwon Kang-hee habló lentamente.
“¿A
mí no me dices que sea feliz?”
“Si
Jun-young es feliz, tú también lo serás, así que ¿para qué decirlo a
propósito?”
Jang
Ui-geon habló entre risas. Kwon Kang-hee también soltó una risita y murmuró:
“Bueno, es verdad.”
Seo
Chi-young observó en silencio a Jang Ui-geon, quien miraba cómo se alejaban sin
decir palabra. Luego, comenzó a lavar los platos que estaban en el fregadero
con cuidado de no hacer mucho ruido.
Al
escuchar ese sonido, Jang Ui-geon giró la cabeza hacia Seo Chi-young. Y, con la
misma sonrisa de siempre, se puso en pie.
“Entonces,
¿empezamos con la limpieza? Solo hay que subir estas sillas sobre las mesas,
¿verdad?”
*
El
reloj de la pared, que captó su atención por un instante, marcaba las doce en
punto. A través de la ventana sin cortinas, la luz del sol entraba a raudales,
deslumbrante.
Seo
Chi-young había regresado por la mañana y cerrado los ojos casi a las nueve. No
habían pasado más de tres horas desde que se durmió. ‘Podría dormir un poco
más, ¿por qué habré despertado?’, pensaba con la mente nublada mientras
intentaba cerrar los ojos de nuevo, pero solo al escuchar el timbre del
teléfono junto a su cabeza comprendió la razón.
Tanteando
con la mano para alcanzar el aparato, Seo Chi-young soltó un quejido bajo. Le
punzaba la cintura, que se había lastimado por un mal movimiento mientras
cargaba cajas en un contenedor. Aun así, le alivió sentir que estaba mucho
mejor que al llegar a casa, cuando el dolor era tan fuerte que le preocupó
terminar desmayado.
Sería
un problema si, por un descuido, tuviera que ir al hospital durante mucho
tiempo. Ya le había pasado antes. Hacía unos años, su cuerpo, que no paraba de
moverse, gritó de dolor y colapsó; tuvo que pasarse meses sin poder trabajar
bien, yendo y viniendo del hospital. En aquel entonces fue muy difícil, pues
los gastos médicos constantes eran considerables y no tenía ingresos.
Desde
entonces, incluso cuando trabajaba, se cuidaba de no sobrepasar el límite en
que su cuerpo pudiera dañarse seriamente.
“Diga……”
Seo
Chi-young contestó con la voz pastosa, sin poder siquiera abrir los ojos. Se
preguntaba vagamente quién podría llamarlo a esa hora, pero su mente despertó
como si le hubieran arrojado un cubo de agua fría en cuanto escuchó una voz
risueña al otro lado de la línea.
『¿Estaba durmiendo? Me imaginé que sería así……. Lo siento. Es que quería
preguntarle algo.』
“…—.”
Sus
ojos se abrieron de par en par. No solo sus ojos, su cuerpo también se
incorporó de un salto por instinto. Sin embargo, al sentarse bruscamente
apartando las mantas, Seo Chi-young se encogió ahogando un gemido por el dolor
punzante en su cintura. El sonido de ese aliento contenido llegó al otro lado
del teléfono y la risa desapareció de la voz.
『¿Señor Chi-young? ¿Qué sucede?』
“Ah……
uh…… no, no…… estoy bien. Es solo que la cintura un poco……”
Mientras
se sujetaba la cintura, Seo Chi-young respondió apresurado, alejó el teléfono
de su oreja por un segundo y revisó la pantalla. Jang Ui-geon; esos tres
caracteres aparecían allí. No se había equivocado de voz.
“¿Se……
señor Ui-geon?”
Ante
la pregunta tartamudeante de Seo Chi-young, la voz volvió a tornarse risueña.
『Sí. Soy yo. ¿Por qué se asusta tanto?』
“Ah……
no, no es eso…… …… ¿qué, qué sucede?”
Chasqueando
la lengua contra su paladar por tartamudear como un tonto, Seo Chi-young se
llevó una mano al pecho para intentar calmar los latidos de su corazón.
Había
hablado por teléfono con Jang Ui-geon un par de veces, pero nunca a una hora
tan inesperada ni por un motivo que no lograra adivinar.
『Ah, es cierto. ¿Por el azar tiene licencia para conducir motocicletas?』
“¿Eh?
…… ¿Motocicletas?”
『Sí, motocicletas. Una de una cilindrada algo grande.』
“Ah……
sí, sé conducirlas……”
Seo
Chi-young respondió tartamudeando mientras permanecía sentado formalmente de
rodillas sobre las mantas. De pronto, vio su reflejo en el espejo de la esquina
de la habitación y comenzó a peinarse con los dedos los cabellos que
sobresalían como un nido de pájaros. Aunque era imposible que lo vieran a
través del teléfono, se frotó el rostro adormilado con rapidez.
『¿De verdad? Qué bien. ¿Qué hará hoy?』
“¿Eh?
¿Hoy? Hoy…… tengo que limpiar. Sacudir las mantas y colgarlas en la azotea……,
ah, también tengo que lavar los platos. Como no lavé el cuenco de arroz ni los
cubiertos……. Y tengo que sacar la basura, regar las macetas de la puerta……. Las
macetas de la vecina también se estaban secando, así que aprovecharé para
regarlas también……”
El
sueño se había esfumado, pero con la cabeza aún algo aturdida, Seo Chi-young
iba contando las tareas con los dedos hasta que se calló al oír la risa de Jang
Ui-geon. Solo entonces se dio cuenta de que había soltado una sarta de
tonterías y su rostro se puso rojo, aunque se consoló pensando que, al ser por
teléfono, no lo veían.
『Ya veo. Entonces, ¿está bien si paso por allí un momento por la tarde?
Creo que iré sobre las dos o tres.』
“¿Eh?
Ah, hoy es el día que la tienda no abre……”
Seo
Chi-young iba a decir que, si tenía algún asunto, iría a abrir la tienda, pero
la voz de Jang Ui-geon se adelantó.
『Iré a su casa. Hay algo que quiero darle. Y de paso, así conozco su
casa.』
Seo
Chi-young se quedó mudo. Fue como si le hubieran vertido de nuevo agua fría
sobre la cabeza.
Si
hablaba de su casa, ¿se refería a este lugar donde estaba sentado ahora mismo?
Se
quedó atónito, como si hubiera perdido el alma, hasta que llegó la pregunta de
si acaso saldría a algún lado por la tarde. “Ah, no”, respondió, y añadió
desconcertado:
“Pero,
¿a…… a esta casa? ¿Donde estoy ahora……, la casa donde vivo? …… ¿Por, por qué?”
『Ayer, mientras lo escuchaba, recordé que tengo una motocicleta en casa
que no uso. Yo la usaba hace tiempo, pero ahora no y está guardada en el
depósito; pensé que sería mejor que usted la usara en lugar de que se eche a
perder allí sin sentido, y que a usted le resultaría cómodo para ir a otros
sitios tarde por la noche.』
‘Ah,
por eso lo de la licencia de moto’, pensó Seo Chi-young distraídamente mientras
seguía sentado de rodillas sobre las mantas, rascándose la cabeza y bajando la
vista.
“Ah,
le agradezco sus palabras, pero……”
『…… ¿Le resulta incómodo?』
Una
risa teñida de amargura. Ante esa voz que contrastaba con el tono sereno y
brillante de hacía un momento, Seo Chi-young no pudo evitar guardar silencio.
No era eso, o mejor dicho, sí lo era pero, bueno, mientras Seo Chi-young
vacilaba, Jang Ui-geon habló con suavidad.
『De todos modos es algo que no se usa. Ni mis hermanos ni yo la
conducimos ya, y después de mí solo está mi hermana menor que creció como una
princesa, así que ella tampoco la usará; para cuando mi sobrino crezca y tenga
edad para conducirla, tendré que vendérsela a un chatarrero.』
“……,
eso, ……. …… Muchas gracias.”
Tras
debatirse intensamente durante un breve instante, Seo Chi-young terminó bajando
la cabeza de nuevo en una reverencia, y Jang Ui-geon colgó tras decir:
‘Entonces iré por la tarde’.
Seo
Chi-young se quedó rígido mirando el teléfono durante un buen rato, y solo
cuando empezó a sentir hormigueo en las rodillas volvió en sí.
Todo,
de principio a fin, lo había sorprendido. Desde el hecho de que Jang Ui-geon lo
llamara, hasta que quisiera regalarle una moto y venir a su casa; eran cosas
que jamás se habría imaginado.
“…….”
Seo
Chi-young dejó escapar un suspiro pausado. Solo entonces sintió que su corazón,
que martilleaba allá arriba, se calmaba un poco.
Le
pareció que algo parecido había ocurrido muy, muy recientemente, y tras ladear
la cabeza, pronto lo recordó. El recuerdo de estar profundamente dormido y
despertar de golpe al oír la voz de Jang Ui-geon.
Había
sido precisamente anoche.
Mientras
llevaba a Seo Chi-young hasta la fábrica —estaba a unos 20 minutos, no muy
lejos—, Jang Ui-geon le dijo que debía estar cansado de trabajar todo el día
para luego volver a trabajar, y que cerrara los ojos aunque fuera durante el
trayecto. Seo Chi-young respondió con un ‘ah, sí’, pero pensó que los nervios
no lo dejarían dormir; sin embargo, se sintió tan relajado con el aire cálido
de la calefacción que se quedó profundamente dormido. Si no hubiera sido por la
voz que lo despertó con cuidado, tal vez habría seguido durmiendo.
Al
recuperar el sentido, vio que faltaba muy poco para la hora de entrar a la
fábrica. Jang Ui-geon había esperado allí tranquilamente con el coche
estacionado durante casi tres horas.
A
Seo Chi-young, que abrió los ojos sobresaltado y no paraba de inclinar la
cabeza pidiendo disculpas, Jang Ui-geon le respondió sonriendo con ojos que no
mostraban ni rastro de sueño: ‘Yo también acabo de despertar después de dormir
a su lado’.
Jang
Ui-geon, que parecía querer decirle algo mientras Seo Chi-young bajaba del
coche, vio cómo este miraba el reloj con ansiedad por haber dormido hasta el
último límite y se limitó a despedirse con la mano diciendo: ‘Vaya. Lo llamaré
luego’.
La
frase ‘lo llamaré’ se le quedó grabada en la mente por un momento, pero como
podía ser un saludo habitual y además tenía prisa por el tiempo apremiante,
terminó olvidándola.
Al
regresar a casa por la mañana, exhausto tras terminar el trabajo, recordó
vagamente aquello, pero no imaginó que llamaría tan pronto y de verdad.
“…….”
Seo
Chi-young se rascó la cabeza.
Al
quedarse sumido en sus pensamientos, empezó a costarle distinguir si aquello
era una fantasía o la realidad. Solo tras estirar la mano dubitativo hacia el
teléfono y revisar el registro de llamadas, comprendió de nuevo que la llamada
de hacía un momento había sido real.
——
Creo que iré sobre las dos o tres.
Al
recordar la voz que lo había dicho de pasada, Seo Chi-young miró el reloj
sobresaltado. Y al levantarse apresuradamente, sus rodillas, que habían estado
dobladas todo el tiempo, se entumecieron y terminó cayendo al suelo. Mientras
se masajeaba la pierna acalambrada con expresión de llanto, su mente estaba
ansiosa y salió de la habitación gateando.
Entonces
solo le quedaban unas dos horas. Como la casa estaba más o menos ordenada, no
había nada especial que limpiar, pero aun así se sentía inquieto.
Qué
tenía que hacer. Ah, es cierto. Limpiar, lavar los platos, colgar las mantas,
sacar la basura, regar las macetas…….
Seo
Chi-young, cojeando por el hormigueo en las piernas, abrió primero las
ventanas. Y comenzó a correr de un lado a otro de la casa, ocupado.
Si
lo pensaba bien, no recordaba cuánto tiempo hacía que no recibía visitas en
casa. A menos que fuera para la revisión del gas o un paquete, casi nadie que
conociera personalmente venía a su casa. Desde que empezó a vivir solo, no
tenía margen para invitar a nadie y, si se encontraba con amigos, casi siempre
lo hacían fuera.
Pensándolo
bien, hasta que terminó la escuela, a veces los amigos venían a jugar a casa en
los días festivos o él iba a las de ellos.
“…….”
Eso
de venir a jugar a casa suena realmente a algo de amigos.
Tras
tener ese pensamiento por un momento, Seo Chi-young se sintió avergonzado de sí
mismo y, de forma atropellada, abrazó las mantas y subió a la azotea. ‘No eres
un niño, ¿en qué estás pensando?’.
Sin
embargo, quizás por ser mayor, esos pensamientos surgían con más fuerza. A
medida que uno cumplía años, las ocasiones de invitar a alguien a casa
disminuían, a menos que fuera alguien muy cercano. ¿Será por eso? Al saber que
alguien vendría, sus manos y su corazón se movían con agitación y entusiasmo
mientras ordenaba la casa.
Bueno,
también sería por la persona que vendría.
Seo
Chi-young terminó de limpiar la casa impecablemente en poco tiempo, pero siguió
merodeando por aquí y por allá hasta que llegó Jang Ui-geon. Justo cuando su
corazón se calmaba un poco y empezaba a sentirse algo fatigado, Jang Ui-geon lo
llamó para decirle que ya estaba cerca. Su corazón volvió a dar un salto
enorme.
Poco
después, se escuchó un pesado sonido mecánico entrando en el callejón. Estaba
dejando pasar ese sonido con naturalidad cuando recibió una llamada.
『Señor Chi-young, ¿puede salir un momento?』
Jang
Ui-geon dijo solo eso, sin dar explicaciones, en cuanto Seo Chi-young contestó,
pero este asintió dócilmente y salió fuera. Y justo al lado de la entrada del
edificio, encontró a Jang Ui-geon.
“Lamento
venir a buscarlo cuando está descansando en su día libre.”
Jang
Ui-geon se quitó el casco, bajó de la motocicleta e hizo un gesto hacia Seo
Chi-young. Seo Chi-young murmuró un ah, no, pero aun así caminó hacia él con
pasos vacilantes mientras lo observaba con desconcierto. Luego, bajó la mirada
hacia la moto en la que él había estado sentado.
Tal
vez…….
“La
motocicleta que mencioné antes es esta.”
Toma
la llave, le dijo Jang Ui-geon tendiéndole la mano, y Seo Chi-young extendió la
suya por inercia. Solo cuando sintió el peso de la llave en su palma pensó: ah,
esto no está bien.
“La
compré en la universidad para moverme con facilidad, pero después no tuve
oportunidad de usarla. Han pasado algunos años, pero está bien conservada, así
que no habrá problemas. Por si acaso, la traje conduciendo y funcionó
perfectamente.”
“Eso,
…….”
Seo
Chi-young miró alternadamente la motocicleta y a Jang Ui-geon con rostro
atribulado.
La
motocicleta, que se veía demasiado pesada para Seo Chi-young, parecía
excesivamente valiosa como para aceptarla así como así a simple vista.
“Esto,
señor Ui-geon. Es demasiado para que yo lo reciba un poco……”
Cuando
Seo Chi-young habló extendiendo la mano con la llave de forma torpe, Jang
Ui-geon soltó una risa que pareció un suspiro.
“No
puedo llevarla de vuelta. Tengo que pasar por un sitio a la noche; voy a ver a
unos parientes mayores y no puedo ir en moto. Además, en cuanto la saqué del
depósito, mi hermano mayor se alegró diciendo que ahora tenía espacio y empezó
a meter sus cosas ahí, así que ya no tengo dónde guardarla. Si de verdad no la
necesita, entréguesela a un chatarrero.”
“Ah……
pero……”
Seo
Chi-young intentó hablar tartamudeando, pero Jang Ui-geon ya estaba entrando al
edificio donde Chi-young vivía. Alternando la mirada entre él y la moto, lo
seguido con un rostro de preocupación.
Debió
haberlo pensado antes, pero solo cuando Jang Ui-geon ya estaba dentro de la
casa, Seo Chi-young recordó que no tenía nada con qué agasajar a un invitado.
Sin embargo, cuando intentó salir diciendo “Espéreme un momento……” para ir al
supermercado, Jang Ui-geon lo detuvo con rapidez.
“No
suelo beber jugos. Casi no como snacks tampoco. ¿No tiene agua común? Si hay
hielo sería genial, pero si no, está bien.”
Jang
Ui-geon recorrió con la mirada la pequeña estancia que servía de cocina y sala,
y ante la invitación de Seo Chi-young, entró a la habitación para sentarse.
Seo
Chi-young sirvió agua apresuradamente. Por suerte, quedaban un par de cubos de
hielo que añadió antes de llevársela.
Jang
Ui-geon estaba sentado bajo la ventana. Aunque era un semisótano, estaba casi
al nivel del suelo, por lo que entraba buena luz, pero como se veían las
piernas de la gente pasando, solía ventilar por la ventana de la sala y
mantener las de la habitación cerradas cuando no era verano.
“…….”
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Jang
Ui-geon estaba sentado en la habitación, que se sentía algo vacía por la falta
de muebles. Seo Chi-young lo observaba con una sensación sumamente extraña.
Jang
Ui-geon estaba sentado en su casa.
Sentía
que aquello era una mentira o un sueño, por lo que se quedó parado como un
poste frente a la puerta, hasta que sus ojos se cruzaron con los de Jang
Ui-geon, que inspeccionaba el lugar, y finalmente se acercó.
“Está
cerca de la tienda. ¿Se tarda unos diez minutos caminando?”
Preguntó
Jang Ui-geon tras humedecerse los labios con el agua. Seo Chi-young se sentó
formalmente frente a él, como un estudiante recibiendo un castigo, y asintió.
“Pero
como hay muchos semáforos en el camino, si te tocan todos puedes tardar quince
minutos. Si tienes suerte y corres rápido, llegas en cinco……”
Ya
veo, asintió Jang Ui-geon. De pronto, sus ojos se entornaron en una sonrisa.
“No
era exactamente por aquí, pero al cruzar la calle solía venir a menudo cuando
estaba en la secundaria. Había una tienda de cómics muy grande por allá.”
A
mi padre no le gustaba que leyera cómics, así que si se enteraba de que había
ido, me regañaba mucho, añadió. Al ver su rostro risueño, la tensión de Seo
Chi-young se disipó un poco. Mi padre también era así, respondió Chi-young con
una sonrisa tímida.
“Luego,
al entrar a la preparatoria, me descarrilé un poco y me la pasaba en clubes
cada dos por tres. Al final, mi padre se enfadaba diciendo que prefería que
leyera cómics.”
Ante
las palabras de Jang Ui-geon, Seo Chi-young también recordó el pasado. En la
época escolar, los rumores que rodeaban a Jang Ui-geon eran muchos y variados.
Que si se había acostado con una celebridad en un club, que si él y Kwon
Kang-hee se habían enfrentado a catorce tipos en una pelea, que si el dueño del
club era su pariente... Había muchos rumores cuya veracidad se desconocía, pero
recordando aquellas historias, parecía que realmente frecuentaba mucho la vida
nocturna.
“Es
verdad. En esa época había muchos rumores.”
Seo
Chi-young asintió mientras murmuraba aquello, y Jang Ui-geon arqueó una ceja.
Luego, preguntó con curiosidad:
“¿Rumores?
¿Sobre mí? Jaja, ¿qué tipo de rumores eran?”
Seo
Chi-young abrió la boca para responder, pero se detuvo. Al intentar hablar, se
dio cuenta de que no había rumores precisamente buenos. Pelear, acostarse con
alguien, andar de fiesta... esas eran la mayoría de las historias.
Al
ver que Seo Chi-young se quedaba trabado y lo miraba con cautela, Jang Ui-geon
soltó una carcajada. Parecía que él mismo ya conocía esas habladurías.
“No
me diga que se los creyó todos.”
Seo
Chi-young asintió con rapidez ante la pregunta risueña de Jang Ui-geon.
“Claro.
Como estaban tan exagerados como para decir que pelearon contra catorce, los
demás chicos también lo decían por diversión, pero no creo que se lo creyeran.”
“¿Catorce……?
Ah, se refieren a esa vez. Jaja, realmente se exageró. Solo eran nueve.”
Por
eso los chicos me miraban raro cuando les pedía que saliéramos juntos, murmuró
para sí mismo Jang Ui-geon mientras reía. Seo Chi-young lo observaba con el
rostro serio, moviendo solo las pupilas. Al verlo así, Jang Ui-geon estalló en
carcajadas de nuevo. Aunque Seo Chi-young lo miraba con extrañeza, el otro rió
durante un buen rato mientras decía: “Es que la cara del señor Chi-young es
como un espejo……”
Seo
Chi-young se sintió un poco cohibido, pero al ver a Jang Ui-geon riendo con
tanta alegría frente a él, se sintió bien y terminó mirándolo fijamente. Solo
cuando sus ojos se cruzaron, desvió la mirada con disimulo.
Tras
soltar un suspiro de satisfacción, Jang Ui-geon se inclinó y, de repente, se
tumbó cuan largo era. Usando la manta bien doblada como cojín, cerró y abrió
los ojos como si fuera a quedarse dormido.
“Siento
como si hubiera venido a casa de un amigo.”
“…….”
Ante
ese comentario espontáneo, Seo Chi-young solo pudo parpadear. Sus labios
vacilaron un momento sin emitir respuesta. Al sentirse innecesariamente tímido
por la palabra amigo, Chi-young bajó un poco la vista, mientras Jang Ui-geon lo
miraba con una sonrisa en los ojos.
“Tengo
muchos amigos con los que me entiendo bien y salgo a beber a menudo, pero por
alguna razón no tengo muchos a los que visite en su casa o que vengan a la mía.
En la secundaria y preparatoria tenía algunos, pero ahora para nada. Jun-young
o Kang-hee... bueno, nos vemos seguido, pero como nuestros horarios no
coinciden bien, solo nos hemos visto mucho últimamente. …… Aunque ahora que
Jun-young se mude y esos dos vivan juntos, supongo que no coincidiremos tanto.”
De
pronto, Jang Ui-geon guardó silencio. Al escuchar esos nombres, Seo Chi-young
también calló. Jang Ui-geon permaneció en silencio un rato mirando al techo como
si contemplara el pasado, hasta que finalmente soltó una risita.
“Ese
Jun-young es alguien muy especial con la comida; casi no come carne, y si lo
hace, solo toma uno o dos trozos de lomo de primera calidad. Por eso me
sorprendí de verdad cuando empezó a ir a su tienda.”
“…….”
“Ayer
mismo estaba preocupado diciendo que, como no podrá venir seguido tras la
mudanza, qué haría si de repente le daban ganas de comer allí justo antes de
cerrar. Seguro que, aunque se mude, seguirá viniendo con frecuencia.”
“…….
Usted también, señor Ui-geon, venga a menudo.”
Jang
Ui-geon arqueó levemente una ceja y miró a Seo Chi-young. Ante esa mirada que
parecía preguntar por qué o mostrarse reticente, Chi-young sostuvo el contacto
visual y continuó:
“Somos
amigos. …… Y además, sea quien sea, es mejor verse seguido si se puede.”
En
el futuro, podría llegar un momento en que uno quiera ver rostros queridos y no
pueda. Ya sean amigos, amantes o familia. Aunque lo mejor sería que ese momento
nunca llegara.
Tras
bajar la cabeza un instante, Seo Chi-young murmuró con una sonrisa tímida:
“Dicen que eso de valorar lo que uno tiene mientras lo tiene no se dice por
nada.”
Jang
Ui-geon observó por un momento la comisura de los labios de Seo Chi-young,
donde asomaba una leve sonrisa, y finalmente rió entre dientes.
“Es
verdad……. Tiene razón.”
Tras
soltar un suspiro ligero, Jang Ui-geon pareció sentirse incómodo recostado
sobre la manta y cambió de posición para ponerse de lado. Al quedar frente a
frente con Seo Chi-young, este se sintió extrañamente apenado, se rascó la nuca
y bajó la vista.
Jang
Ui-geon habló con un tono algo lánguido:
“Ahora
mismo me siento así. Estar así de tumbado y relajado en casa ajena me hace
sentir realmente como en casa de un amigo.”
Seo
Chi-young lo miraba fijamente mientras él cerraba los ojos. Le resultaba
sumamente extraño y asombroso ver a Jang Ui-geon cerrando los ojos apoyado en
su propia manta, pero el otro ya le había dicho cómo definir su presencia allí.
“Amig...
…… amigos, es lo que somos. …… Fuimos juntos a la escuela.”
Al
añadir esas palabras sintió que sonaba a excusa, por lo que Seo Chi-young se
calló con el rostro encendido.
Jang
Ui-geon, que tenía los ojos cerrados perezosamente, miró a Seo Chi-young. Se
quedó observándolo fijamente como si hubiera escuchado algo muy extraño o
divertido, y luego sonrió plenamente.
“Ajajá,
es cierto. …… Sí. Tiene razón.”
Por
alguna razón, ese rostro se veía tan feliz que el corazón de Seo Chi-young se
emocionó. Ya veo, puedo acercarme hasta ser su amigo.
Seo
Chi-young deshizo lentamente su propia sonrisa.
Era
extraño. ¿Cómo definir este sentimiento? Esa sensación de tener de repente
frente a sus ojos a alguien con quien nunca pensó que podría tener una relación
cercana o de amistad.
No
era admiración, ni emoción, ni conmoción, ni júbilo.
Solo
un momento después, Seo Chi-young comprendió qué era lo más parecido a esa
emoción que no podía nombrar.
He
echado de menos a este hombre.
Esos
días ordinarios que fluían sin penas ni glorias. Y dentro de ellos, quien
existía dibujando el contorno más nítido era este hombre.
Al
encontrarse con la mirada fija de Seo Chi-young, Jang Ui-geon fue borrando poco
a poco su expresión. Inclinó la cabeza con curiosidad y lo miró.
“¿Qué
sucede?”
“……
Es que he pensado que lo echaba de menos.”
Nada
más decirlo, pensó que para él serían palabras sin sentido. Esta añoranza
pertenecía únicamente a Seo Chi-young. Al igual que los recuerdos de entonces.
Y los sentimientos.
Como
era de esperar, Jang Ui-geon puso una cara de desconcierto por un segundo. Sin
embargo, pronto sonrió como si no le importara y dijo en tono de broma:
“Es
verdad. Yo también echaba de menos a un amigo. Cierto. A veces, cuando mi
hermana menor me decía que hasta iba al baño con sus amigas, no lo entendía y
me parecía raro, pero por otro lado pensaba que tener un amigo así sería
divertido.”
“…….
Mmm……, yo eso todavía no lo entiendo muy bien……”
Seo
Chi-young murmuró con rostro serio.
Entonces
Jang Ui-geon también dijo riendo: Es verdad. A mí me pasa igual. No lo
entiendo, pero cuando dije eso mi hermana menor me soltó que los hombres
también deben conocer la psicología femenina, y que si no lo entendía, que lo
memorizara. Así que lo memoricé. Que las mujeres van juntas al baño entre
amigas.
Pero
luego me dijo que tampoco era exactamente así, mi compleja y polifacética
hermana, añadió Jang Ui-geon sacudiendo la cabeza con un suspiro fingido. Seo
Chi-young soltó una pequeña risa.
Se
sintió alegre. No era una charla especial, pero realmente parecía estar pasando
un rato agradable y divertido con un amigo. Creía comprender la razón por la
que siempre hubo tanta gente alrededor de Jang Ui-geon en la preparatoria.
Aunque
todavía no sentía esa confianza absoluta como con Kim Kyung-chul u otros
amigos, se sentía suficientemente feliz y cómodo.
“Es
una hermana menor adorable. Me gustaría verla alguna vez.”
“Es
tan adorable que ya tiene esposo. Así que no tendría mucho sentido verla. ……Ah.
No. De todos modos, no es que Chi-young la quisiera ver en ese sentido……”
Jang
Ui-geon, que reía agitando la mano a la ligera como si ya hubiera escuchado
muchas veces historias del tipo que le presentara a su hermana, añadió aquello
como si hablara para sí mismo al recordarlo justo después de hablar. Y en el
momento en que escuchó eso, Seo Chi-young borró sin darse cuenta la sonrisa de
su rostro por un instante.
Aunque
Chi-young ya sabía bien que Jang Ui-geon conocía su orientación sexual, siempre
se sobresaltaba por reflejo al escuchar palabras así. Tras haber pasado varias
veces por la experiencia de escuchar palabras crueles debido a esa inclinación,
no había tenido más remedio que cerrarse y encogerse cada vez más en ese
aspecto. Especialmente porque alguien cercano a quien le ha abierto el corazón
puede herirlo con mucha más facilidad.
Por
eso, incluso si se trataba de alguien que jamás lo heriría con ese tipo de
comentarios, se encogía inconscientemente cuando salía el tema.
Jang
Ui-geon pareció adivinar fácilmente la razón por la que Seo Chi-young perdió el
habla momentáneamente. Siendo él mismo gay, habría visto a muchas personas
ponerse a la defensiva ante tales asuntos.
“Yo
me di cuenta de mi inclinación cuando estaba en la secundaria.”
Jang
Ui-geon soltó aquellas palabras de repente. Seo Chi-young levantó la vista de reojo
para mirarlo. Al ver ese rostro que reía alegremente y sin sombras, incluso
este tema que siempre le resultaba pesado se sintió un poco más ligero.
“No
fue algo como que de un momento a otro de repente me diera cuenta――. De hecho,
hasta entonces ―y después también― salí con muchas chicas, e hice bastantes
cosas precoces para ser un niño. Así que no es que no pudiera estar con
mujeres, pero incluso entonces la persona que más me gustaba era Jun-young.
Después de haber salido y conocido lo suficiente con chicas, pensé cómo sería
acostarme con este tipo. Así que también probé a acostarme con hombres…… y
resultó ser inesperadamente bueno. Así que ahora ya me he volcado casi por
completo hacia este lado.”
Bueno,
en la preparatoria ya corrían rumores por la escuela, dijo Jang Ui-geon riendo.
Así había sido. Al escuchar esos rumores, Seo Chi-young le había confesado sus
sentimientos. Yo también soy así, le había dicho.
Tal
vez Jang Ui-geon recordó lo mismo que Seo Chi-young, pero no lo mencionó. En su
lugar, continuó hablando.
“Mi
familia se enteró en la preparatoria, y durante medio año el ambiente en casa
fue realmente desolador. ¿Alguna vez te han pegado en la cabeza con un palo de
golf? Un hierro 3. Es mortal. ……Ahora supongo que todos se han rendido porque
ya no dicen nada.”
‘Mi
padre es un señor con bastante mal genio y cuando pega, pega con saña’ dijo
Jang Ui-geon apartándose el cabello hacia Seo Chi-young. No se veía a simple
vista al estar cubierto por el pelo, pero al apartarlo, se veía una cicatriz
horriblemente aplastada un poco más arriba de la frente. En aquel entonces
debió ser una herida espantosa.
“No
es que anduviera pregonando que me acostaba con hombres a propósito, pero como
tampoco andaba ocultándolo, a veces me encontraba con tipos que me soltaban
insultos a la cara―― pero llegaba hasta ahí. Como eran personas que no tenían
nada que ver conmigo ni eran importantes, no había razón para enojarse ni sentía
nada. ……Y al llegar a este punto, me volví relajado en ese aspecto.”
Jang
Ui-geon sonrió levemente. Seo Chi-young lo observó fijamente y luego asintió
despacio.
Sentía
que él siempre habría sido así. Con esa confianza que poseía desde el fondo de
su ser, se habría mantenido firme y digno sin temer a la mirada fría ni a la
lengua afilada de nadie. Tanto ahora como antes.
“¿Chi-young
cómo supo que su tendencia era hacia este lado?”
Seo
Chi-young vaciló un rato ante la pregunta de Jang Ui-geon, que desviaba el tema
hacia él.
No
es que no quisiera hablar o quisiera ocultarlo. Simplemente le resultaba
incómodo porque nunca había hablado de estas cosas. Y para colmo, la persona
con la que hablaba era Jang Ui-geon.
Jang
Ui-geon esperó en silencio a que Seo Chi-young abriera la boca, y este, tras un
largo rato, empezó a hablar tartamudeando.
“En
la preparatoria, ……mientras iba a la biblioteca, iba al gimnasio para hacer
ejercicio, ……y allí conocí a un hombre. Hablamos un par de veces y nos hicimos
un poco cercanos……, al principio no lo sabía, pero ese hombre……”
Sin
embargo, Seo Chi-young se calló mientras hablaba.
Exactamente,
no es ese hombre. Cuando Seo Chi-young reconoció con precisión su propia
inclinación fue el día en que, vagando por la calle, vio por casualidad a Jang
Ui-geon. En ese momento, Chi-young se dio cuenta fervientemente de que la
mirada con la que lo observaba no era simple admiración.
“…―.”
Seo
Chi-young bajó la cabeza. No quería hablar más. No, no podía hablar. Aunque
Jang Ui-geon supiera que a Seo Chi-young le gustaba él, no podía contar una
historia así.
Seo
Chi-young, con el rostro algo enrojecido, se rascó la nuca y balbuceó:
Simplemente me di cuenta después de huir en ese momento y pensar en esto y
aquello.
Sin
embargo, por alguna razón no hubo respuesta y todo quedó en silencio.
Claramente las rodillas de Jang Ui-geon, que estaba sentado frente a él,
entraban en su campo de visión, pero sobre su cabeza todo estaba tan callado
como si se hubiera quedado dormido sentado.
Seo
Chi-young levantó la cabeza vacilante. Pero entonces se quedó paralizado.
Jang
Ui-geon lo miraba con el rostro inexpresivo. La luz contenida en esos ojos
negros era tan feroz que por un instante el corazón se le enfrió, y Seo
Chi-young encogió los hombros sin darse cuenta.
Seo
Chi-young no comprendía el motivo por el que él lo miraba de repente con esos
ojos, así que solo parpadeó con fuerza como tratando de adivinar su estado de
ánimo.
Sin
embargo, Jang Ui-geon, que le dirigía esa mirada gélida a Seo Chi-young, pronto
pareció notar la cautela de este y frunció levemente su rostro inexpresivo.
Enseguida torció la comisura de los labios y soltó un suspiro de disgusto, con
lo que la luz feroz de su mirada también se suavizó un poco.
“¿Acaso
sabes quién es ese tipo todavía ahora?”
La
voz que mostraba desaprobación preguntó aquello y Seo Chi-young sacudió la
cabeza algo desconcertado. Jang Ui-geon guardó silencio un momento y soltó otro
suspiro.
“En
este lado también hay tipos extraños a menudo. Eligen solo a personas que
parecen mansas y que no van a resistirse……”
Pero
mientras decía eso, Jang Ui-geon de repente frunció el entrecejo con irritación
y se frotó el espacio entre las cejas en silencio durante un rato.
Solo
después de que desapareciera la arruga de su entrecejo, Jang Ui-geon dirigió la
mirada a Seo Chi-young. Observándolo con el rostro levemente fruncido, chasqueó
la lengua y habló.
“Chi-young
no suele salir mucho a divertirse, ¿verdad?”
Ante
ese comentario mezclado con un suspiro, Seo Chi-young asintió vacilante.
“La
próxima vez vaya conmigo. Creo que ya lo mencioné antes, hay un lugar al que
voy a veces donde no hay mucha gente de mala calaña y está bien. Para alguien
que no está acostumbrado, es mejor ir mirando el lugar más que a las personas.”
Seo
Chi-young asintió con ambigüedad mientras miraba fijamente a Jang Ui-geon, que
hablaba con naturalidad y ligereza como si fuera una charla cotidiana.
Ah,
se está preocupando por mí.
Tanto
la mirada feroz de hace un momento como el suspiro y el entrecejo fruncido eran
por preocuparse por Seo Chi-young. No era porque algo de Chi-young le
disgustara.
Pero.
Seo
Chi-young soltó un suspiro silencioso. Observó a Jang Ui-geon mientras ocultaba
esa sensación en la que flotaba un sabor sutilmente amargo. Sí, gracias, dijo
Seo Chi-young con torpeza y una voz algo rígida, a lo que Jang Ui-geon le
dedicó una sonrisa suave.
El
silencio que continuó un rato sin palabras especiales pasó pronto a historias
de la preparatoria, y aunque no compartían los mismos recuerdos, al tener los
mismos temas de conversación, intercambiaron palabra por palabra y lentamente
los sucesos de hacía mucho tiempo.
Era
una tarde de domingo tranquila y apacible.
*
* *
Seo
Chi-young había olvidado la conversación de aquel momento, y no cabía duda de
que Jang Ui-geon también la había olvidado. Después de eso, nunca volvió a
surgir un tema de esa naturaleza. De hecho, ni siquiera hubo oportunidad para
que surgiera.
Poco
después de que se aprobara el permiso para la remodelación del edificio, la
frecuencia con la que Jang Ui-geon visitaba la tienda se redujo a la mitad. A
diferencia de la renovación de un edificio común, la remodelación y
mantenimiento de una casa tradicional era una tarea mucho más difícil,
empezando por la contratación de especialistas.
Desde
la búsqueda de contratistas para fijar el cronograma hasta asegurar los
materiales para comenzar la obra, el rostro de Jang Ui-geon siempre mostraba un
rastro de cansancio. Él, que solía venir casi día por medio, durante un tiempo
apenas lograba pasarse un par de veces por semana, y los encuentros con Yoon
Jun-young en la tienda también disminuyeron inevitablemente. Mientras tanto, se
fijó la fecha de mudanza de Yoon Jun-young, y aunque parecía esforzarse por
venir más seguido, apenas lograba llegar a la tienda casi a medianoche.
Aunque
mantenía el mismo ambiente alegre de siempre, el cansancio se filtraba en las
líneas de su rostro, que se volvían más marcadas, en los suspiros que soltaba
sin sonido de vez en cuando y en el gesto de acariciarse la frente como si
estuviera agotado.
'¿Se
encuentra bien? Sería mejor que volviera a descansar.'
Cuando
Seo Chi-young, incapaz de seguir mirando, habló con cautela, Jang Ui-geon
mostró una sonrisa amarga.
'¿Me
veo muy agotado?'
'……
Sí.'
'Vaya…….
Vine a descansar, no debería mostrar debilidad.'
Jang
Ui-geon habló en tono de broma y rió.
'Pero
pronto mejoraré. Ya está casi todo listo y la obra empieza la próxima semana,
así que a partir de ahí estaré bien. Solo tengo que aguantar hasta esta
semana.'
Jang
Ui-geon, quien movió la mano como si no fuera nada a pesar de su rostro
fatigado, cumplió su palabra y, cuando apareció el fin de semana, su semblante
había mejorado.
Era
sábado por la noche. Jang Ui-geon, que entró a la tienda con los botones del
cuello de la camisa desabrochados, tenía una expresión mucho mejor que hace
unos días. Seguía pareciendo cansado, pero al saludar diciendo "Ya llegué,
señor Chi-young" con una sonrisa, su rostro reflejaba cierto alivio.
Seo
Chi-young sonrió con alegría al verlo. Al asentir diciendo bienvenido, una
sonrisa afloraba en su rostro sin que él mismo se diera cuenta. Jang Ui-geon se
detuvo un momento a observar a Seo Chi-young y, soltando una risita más
profunda, se sentó en su lugar.
“¿Ya
terminó con lo más pesado? Se lo ve mejor.”
Ahora,
incluso sin que hiciera un pedido aparte, solía servirle un plato de intestinos
y una cerveza a menos que se dijera lo contrario. Solo cuando él hacía un gesto
con la mano diciendo “Hoy traje el auto”, le servía té de cebada en lugar de
cerveza.
Jang
Ui-geon, que recibió hoy también la jarra con té de cebada en vez de cerveza,
sonrió ampliamente al tomar el vaso con cuatro cubos de hielo que le tendía Seo
Chi-young.
“Sí.
Hasta que empiece con los preparativos para la apertura del local, no tendré
razones para estar tan cansado. La obra empieza directamente la próxima semana.
Lo engorroso es obtener el permiso y hacer el trabajo previo; una vez que eso
está bien hecho, no hay mucho más de qué preocuparse.”
Tras
beber el té de cebada con la misma satisfacción que si fuera una cerveza, Jang
Ui-geon soltó un suspiro de alivio. Luego, miró a Seo Chi-young con una sonrisa
en los ojos.
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“Lamento
no haber podido venir a comer esas diez porciones durante este tiempo. En
realidad quería venir en los huecos que tenía, pero cada vez que volvía de las
provincias o de reunirme con contratistas, ya era pasada la medianoche.
Anteayer también pasé por si acaso, pero ya habían cerrado.”
“Ah……,
…… si tantas ganas tenía de comer, hubiera llamado……, yo habría salido.”
Al
ver que Seo Chi-young murmuraba con tono de apuro sintiéndose innecesariamente
apenado, Jang Ui-geon dijo entre broma y veras: “Lo haré de ahora en adelante.
O simplemente iré a buscarlo a su casa.”
Seo
Chi-young arqueó levemente las cejas y luego curvó los labios. Esas palabras de
confianza le resultaron extrañamente gratas y sonrió con timidez. Sin que se
diera cuenta, esa sonrisa permaneció en sus labios mientras servía los
intestinos salteados en el plato para entregárselos, pero se detuvo al notar
que Jang Ui-geon lo observaba fijamente.
“……?”
Ante
el rostro de extrañeza de Seo Chi-young, Jang Ui-geon, que parecía absorto en
sus pensamientos ―o quizá no pensaba en nada― mientras miraba cerca de su boca,
pareció reaccionar de pronto y levantó un poco la cabeza. Al cruzar la mirada
con Seo Chi-young, pareció sentirse cohibido por un momento y sonrió de forma
ambigua.
“No……,
parece que sí estoy cansado. Me vino un pensamiento tonto. ―― ¿Cómo ha estado todo
últimamente? ¿Vino Jun-young por aquí?”
Jang
Ui-geon cambió de tema de esa manera. Seo Chi-young respondió primero con un
ah, sí, y luego puso un rostro sutilmente incómodo.
“Vino
ayer también……, junto con el señor Kwon Kang-hee.”
Dudó
un momento si añadir algo más, pero al ver su cara de incomodidad, Jang Ui-geon
seguramente ya conocía la respuesta antes de que hablara.
Jang
Ui-geon murmuró ya veo, y movió el vaso en silencio como absorto en sus
pensamientos. Se escuchó el tintineo de los hielos al chocar. Una sonrisa tenue
apareció en la boca de Jang Ui-geon.
“Parece
que se llevan muy bien. …… Antes no pensaba mucho en eso, pero últimamente a
veces se me ocurre. Siento como si hubiera un vacío. ¿A usted no le pasa, señor
Chi-young?”
Jang
Ui-geon soltó aquello como si fuera una broma. Seo Chi-young, que mostró un
instante de desconcierto abriendo mucho los ojos ante la pregunta repentina,
pronto bajó la cabeza lentamente.
“Ah……,
yo, simplemente……. …… Solo, de vez en cuando.”
Ese
pensamiento le venía ocurriendo desde que se reencontró con Jang Ui-geon.
No
era precisamente por él. Para empezar, nunca había esperado nada de él, y jamás
lo había incluido en ese tipo de fantasías.
Simplemente
sentía un frío en el pecho y pensaba que le gustaría cubrir ese frío de alguna
manera, aunque fuera por un momento. Y ese pensamiento siempre se dirigía hacia
el calor humano. Era un poco gracioso. A pesar de que nunca había tenido un
encuentro lo suficientemente cercano como para conocer y añorar tanto el calor
de otra persona.
Sin
embargo, en la cabeza de Seo Chi-young, eso siempre era algo cálido y acogedor.
Algo que solía quedar sumergido en su corazón y olvidaba en el día a día, pero
que cuando el pensamiento afloraba de repente, sentía deseos de tocar, aunque
fuera por un instante.
Pero
desde aquel día en que se encontró con Jang Ui-geon mientras estaba sentado en
el parque, había intentado no recordarlo conscientemente. Tanto el sentimiento
de vacuidad que lo invadió mientras estaba allí solo como la mortificante melancolía
del momento en que se topó con él, seguían siendo recuerdos amargos al
rememorarlos ahora.
Sin
embargo, sintiendo que sería una mentira decir que 'no sentía un vacío', Seo
Chi-young vaciló un largo rato antes de responder 'solo de vez en cuando'.
Jang
Ui-geon lo observaba y abrió la boca para decir algo, cuando en ese momento...
Se
detuvo un instante y sacó el teléfono de su bolsillo. Parecía que le había
llegado un mensaje al teléfono que tenía en vibración, pues presionó los
botones un par de veces y, tras mirar la pantalla un momento, se rió solo.
“Esta
persona tiene un tiempo increíble. Un saludo en este preciso momento……”
Murmuró
como hablando para sí mismo y manipuló el teléfono un rato como si estuviera
escribiendo una respuesta. Solo después de presionar el botón de enviar, notó
la mirada de Seo Chi-young y le dio una breve explicación.
“Me
enviaron un saludo de un local al que solía ir antes. Precisamente estaba
pensando en pasarme por allí.”
No
sabía qué tipo de local era, pero para que le enviaran un saludo, debía de ser
un lugar que frecuentaba bastante. Seo Chi-young asintió con un sí…….
Jang
Ui-geon dejó el teléfono sobre la mesa y tomó los palillos, pero entonces, como
si lo recordara de pronto, dirigió la mirada a Seo Chi-young.
“¿Quiere
ir usted también, señor Chi-young?”
“¿Ah,
sí?”
Ante
la inesperada propuesta, Seo Chi-young parpadeó mirando a Jang Ui-geon.
Mientras lo miraba desconcertado pensando en eso de ir juntos, al momento
siguiente comprendió vagamente de qué lugar se trataba. Era el sitio del que
Jang Ui-geon le había hablado antes.
“Se
lo dije una vez, ¿no? Que fuéramos juntos. Es un bar al que suele ir gente de
este lado; es tranquilo y está bien. Hace tiempo que no voy y ahora es un poco
incierto, pero la gente es agradable.”
“Ah……,
…… yo no he ido mucho a lugares así……”
Seo
Chi-young murmuró tartamudeando y bajó la vista. Al ver que se ponía tenso y
endurecía el rostro, Jang Ui-geon soltó una risa baja.
“No
hace falta que se lo tome tan en serio. Si va y conoce a alguien que le parezca
bien, será suerte, y si no, al menos hablará con la gente. Además, en su caso,
si alguna vez vuelve a sentir ese vacío, prefiero que pase por allí antes que
ir a un lugar peligroso, así que conocer la ubicación ya estaría bien.”
¿No
le apetece mucho?, preguntó Jang Ui-geon, y como solía hacer, no parecía que
fuera a forzarlo.
Seo
Chi-young pensó en la posibilidad de conocer a alguien en ese local recomendado
por él y entablar una relación ligera o profunda, y de repente sintió un sabor
amargo. No esperaba nada de él y sabía que era una propuesta hecha con pura
buena voluntad, pero aun así se sentía amargado.
Seo
Chi-young dudó un momento sobre qué hacer. Justo cuando su ánimo se inclinaba
hacia el rechazo, parece que llegó otro mensaje y Jang Ui-geon tomó el
teléfono. Al revisar la pantalla, soltó una risita.
“Vaya,
le digo que iré pronto y me pregunta exactamente cuándo……, definitivamente
sigue sin dejar pasar nada. El dueño de aquí es así.”
Jang
Ui-geon volvió a manipular el teléfono mientras murmuraba sobre alguien que Seo
Chi-young ni siquiera conocía. Chi-young lo observaba con una sensación sutilmente
extraña mientras él mostraba esa leve sonrisa.
“……
Parece que son cercanos.”
“Ah,
es que durante un tiempo iba tan seguido que era casi como si fichara al
entrar. Más que cercanos, es simplemente un lugar al que voy con comodidad.”
El
lugar al que Jang Ui-geon solía ir, el lugar donde existía una versión de él
que Seo Chi-young no conocía. De repente sintió curiosidad por saber cómo era
ese sitio al que él iba con tanta naturalidad y qué tipo de persona sería el
dueño con quien conversaba cómodamente.
Sentía
curiosidad no por un lugar donde se reuniera gente de su misma clase, sino por
el local que Jang Ui-geon solía frecuentar.
“Viernes
o sábado……, …… ah, usted no puede en esos días. Si decide ir, creo que el
domingo por la noche estaría bien que fuéramos juntos, ¿qué le parece?”
Jang
Ui-geon, que dejó de presionar los botones del teléfono ―probablemente mientras
escribía la respuesta de cuándo iría― miró a Seo Chi-young. Él vaciló un
instante, pero esa duda no duró mucho. Al ver que Chi-young asentía pronto,
Jang Ui-geon murmuró “Entonces el domingo por la noche” y envió la respuesta.
“Espero
que tenga suerte y encuentre a alguien que encaje bien con usted. Y yo
también.”
Ante
las amables palabras de Jang Ui-geon, Seo Chi-young solo atinó a sonreír de
forma forzada en lugar de responder.
*
Parecía
que las palabras de Jang Ui-geon sobre haber frecuentado mucho ese lugar no
eran mentira. Y tampoco lo era el hecho de que llevaba un tiempo sin aparecer.
En
el semisótano de un edificio sobrio y sofisticado de una calle tranquila. Al
entrar en aquel bar, bajando por las escaleras junto a la galería de arte que
ocupaba toda la primera planta, Jang Ui-geon fue abordado por un hombre que
pasaba por su lado antes de que pudiera dar siquiera un par de pasos.
“¡Cuánto
tiempo! Pensé que te habías muerto por ahí.”
“Ajajá,
estuve a punto de morir, sí. Pero sepultado por el trabajo.”
Jang
Ui-geon respondió a aquel que le hablaba con alegría a pesar de sus palabras
fingidamente bruscas. Tras decirle “luego nos vemos”, se aseguró de que Seo
Chi-young, que había entrado detrás de él, lo seguía y se dirigió hacia la
barra.
En
el trayecto, Jang Ui-geon intercambió saludos breves con dos o tres personas
más. Al sentarse en el medio de la barra, el barman que preparaba cócteles en
el interior ―de quien supo después que era el dueño― pareció abrir mucho los
ojos antes de mostrar una sonrisa de oreja a oreja.
“Vaya,
vaya, qué rostro tan distinguido. Hacía mucho que no se dejaba ver.”
“Señor
Han-su, tanto tiempo. Sigue tan ocupado como siempre.”
Debido
a su amplitud, el local no parecía muy congestionado, pero en realidad no
estaba nada vacío. Jang Ui-geon rió al ver la fila de comandas frente al
barman. Luego, giró la cabeza hacia Seo Chi-young, que permanecía de pie a su
lado, y le indicó el asiento contiguo.
Al
ver a Seo Chi-young sentarse junto a Jang Ui-geon, el barman puso una cara de
ligera sorpresa, pero se limitó a lanzar una mirada de soslayo a Ui-geon con
una sonrisa sutil, sin atreverse a preguntar nada.
Seo
Chi-young recorrió el lugar con la mirada lentamente. El interior, de
iluminación tenue, no resultaba lúgubre ni sombrío. Flotaba un aire relajado y
agradablemente distendido.
Así
era este lugar. El sitio al que él solía venir.
“…….”
Sintió
que era hasta una falta de respeto compararlo con aquel parque.
En
contraste con Seo Chi-young, que estaba sentado con una rigidez incómoda, Jang Ui-geon
se movía con la naturalidad de un pez en el agua mientras acercaba la carta y
la abría frente a Chi-young.
“¿Qué
tipo de bebida le gusta?”
“Ah……,
…… no entiendo mucho de esto…… así que cualquier cosa está bien.”
Seo
Chi-young balbuceó con indecisión. Jang Ui-geon, tras echar un vistazo
superficial a la carta, le dijo al barman: “Dale algo que no sea ni muy amargo
ni muy dulce, y con poco alcohol. Para mí, lo de siempre”. El barman refunfuñó
diciendo que eso era demasiado vago, pero asintió dócilmente.
Jang
Ui-geon le preguntó a Seo Chi-young, que estaba sentado rígidamente en el
taburete alto y redondo:
“¿Qué
le parece? ¿Le gusta el lugar?”
Seo
Chi-young se limitó a asentar sin responder. En realidad no sabía si le gustaba
o no, pero al menos era más silencioso y tranquilo que el lugar en el que había
entrado hacía mucho tiempo.
Aquí
era donde Jang Ui-geon venía de vez en cuando. Sin embargo, más que observar
con curiosidad, era él quien recibía miradas curiosas. Mientras Jang Ui-geon
intercambiaba unas palabras con un empleado que servía las mesas, el barman le
tendió una copa a Seo Chi-young. Parecía haberle dado prioridad sobre las
comandas que tenía acumuladas.
Tras
hacer una venia diciendo gracias, Seo Chi-young probó un sorbo del líquido
color ámbar que contenía la copa de cristal redondeada y brillante. No sabía si
el sabor era bueno o malo, pero tras dar dos o tres sorbos cortos, empezó a
sentir que era bastante pasable.
“¿Está
rico? ¿Es de su agrado?”
Ante
la pregunta de Jang Ui-geon, Seo Chi-young asintió y respondió con mansedumbre
que sí. Jang Ui-geon sonrió diciendo “qué alivio” mientras frente a él también
colocaban una copa, como si se hubiera colado en el turno.
Tras
saludar al barman con un gesto visual, Jang Ui-geon tomó su copa y se dirigió a
Seo Chi-young:
“Como
hay alguien a quien no veo hace tiempo, iré a saludarlo. Nos vemos luego.”
Jang
Ui-geon miró hacia la mesa donde estaba el hombre con el que había saludado al
entrar, levantó la mano ligeramente y se puso de pie. Seo Chi-young lo miró
hacia arriba con ansiedad.
“Ah……,
esto,”
Al
agarrar por instinto la manga de Jang Ui-geon mientras este se levantaba, él se
dio la vuelta con rostro de extrañeza. Seo Chi-young movió los labios sin
emitir sonido y soltó la manga lentamente.
“……
No es nada. Vaya tranquilo.”
Jang
Ui-geon, que lo observaba con una expresión curiosa, de pronto giró la cabeza y
soltó una risa baja.
“No
voy a venir.”
“¿Perdón?”
“Me
refiero a que me quedaré en esa mesa charlando un rato y luego me iré cuando
sea oportuno.”
Seo
Chi-young, que lo miraba atónito mientras él hablaba con una sonrisa, preguntó
desconcertado:
“Ah……,
¿por qué?”
“¿Cómo
que por qué?”, rió Jang Ui-geon con incredulidad.
“Señor
Chi-young, usted vino aquí para conocer gente. Si se queda todo el tiempo con
su acompañante, la gente no se acercará. Existe la opción de hablarle primero a
alguien que le guste, pero no creo que usted sea de los que hacen eso.”
“…….”
“Y
además.”
Tras
una breve pausa, Jang Ui-geon rió durante un buen rato por algo que le
resultaba muy gracioso, y luego se inclinó para susurrarle al oído a Seo
Chi-young:
“La
gente de aquí no se lo va a comer. No hace falta que esté tan inquieto.”
“…―,
no, yo,”
Seo
Chi-young intentó hablar con el rostro encendido, pero antes de que pudiera
balbucear una excusa, Jang Ui-geon le dio una palmada ligera en el hombro y se
alejó.
“Mucha
suerte. No se ponga tan tenso y piense que solo va a charlar un poco. Eso, piense
que es como hablar con un cliente que vino a la tienda. Como cuando Jun-young y
yo empezamos a ir a su local por primera vez.”
Te
deseo suerte, dijo Jang Ui-geon con tono juguetón y caminó hacia el hombre que
le hacía señas desde el fondo. Parecía que tenían mucha confianza, pues se
sentó en esa mesa sin vacilar y comenzó a conversar.
Seo
Chi-young, que lo miraba con desconsuelo, recorrió lentamente el entorno con la
vista. Al igual que aquella única vez que estuvo en un lugar así hace mucho
tiempo, sentía que este no era su sitio. En el local, donde fluía un ambiente
silencioso y sofisticado, solo faltaban las clientas; a simple vista, no
parecía haber nada inusual.
Sin
embargo, en la distancia sutil y la confianza de las personas que charlaban en
las mesas oscuras, Seo Chi-young percibió una leve extrañeza. Si no hubiera
sabido nada, quizás no se habría dado cuenta o le habría parecido simplemente
curioso, pero como sabía que casi todos allí eran gais, las manos apoyadas en
el muslo del acompañante o las piernas entrelazadas bajo la mesa no le parecían
algo trivial; se sentía innecesariamente cohibido y no sabía dónde poner la
mirada.
Seo
Chi-young giró la cabeza con incomodidad y se encontró con los ojos de Jang
Ui-geon, que empinaba su copa en una mesa del fondo. Jang Ui-geon parecía
contener la risa al ver el rostro angustiado de Seo Chi-young, pero enseguida
le hizo un pequeño gesto con la mano indicando que todo estaba bien. Chi-young
hizo una venia y esbozó una sonrisa tenue. Pero en ese momento, el barman, que
iba despachando las comandas una a una, le dirigió la palabra de improvisto con
curiosidad, lo que hizo que su sonrisa se borrara sin querer.
“¿Cómo
se conocen usted y el señor Ui-geon? Él lleva años viniendo aquí y es la
primera vez que viene con alguien.”
Un
hombre sentado al final de la barra, a tres o cuatro asientos de distancia de
Seo Chi-young, lo observaba con interés y asintió: “Es verdad”. Seo Chi-young
dudó sobre qué decir, pero enseguida se dio cuenta de que solo había una forma
de describir su relación sin titubeos.
“Somos
compañeros de la preparatoria. Hace poco nos reencontramos por casualidad……”
“¿Ah,
entonces de la preparatoria Kyung-hwa?”
El
hombre del final de la barra hizo un gesto de reconocimiento y Seo Chi-young
abrió mucho los ojos.
“Sí…….
¿Es usted cercano al señor Ui-geon?”
No
sabía que eran lo suficientemente cercanos como para saber a qué escuela había
ido. Hasta hace un momento, mientras Jang Ui-geon estaba sentado con él en la
barra, aunque habían intercambiado gestos de conocerse, no habían hablado, por
lo que pensó que solo se conocían de vista.
Sin
embargo, parecía que Seo Chi-young no se equivocaba. El hombre rió y movió la
mano negativamente.
“No,
lo escuché por casualidad hace tiempo. Yo también vengo hace mucho y él
también, así que nos conocemos de cara, pero no tanto como para decir que somos
amigos. Pero bueno, Jang Ui-geon es de los que llaman la atención aunque no
hagan nada, así que se oyen muchas historias sobre él. A ver…… si son
compañeros de la preparatoria, ¿por casualidad se llama Yoon Jun-young……?”
Seo
Chi-young guardó silencio. Al parecer, Jang Ui-geon mencionaba tanto el nombre
de Yoon Jun-young que salía de la boca de un desconocido en cuanto se
mencionaba que eran compañeros. Y solo entonces Seo Chi-young comprendió
vagamente la razón por la que la gente los miraba con tanta curiosidad al
entrar con Jang Ui-geon.
De
repente, sintió una opresión en el pecho. Seo Chi-young negó con la cabeza con
una sonrisa amarga.
“No.”
“¿Ah,
no?”.
El
hombre ladeó la cabeza. El barman también lo miraba con extrañeza.
“Como
el trato de Ui-geon hacia usted era tan inusualmente amable, yo también pensé
que sería ese tal señor Yoon Jun-young.”
“El
señor Ui-geon siempre es amable con la gente.”
Cuando
Seo Chi-young murmuró aquello con una sonrisa forzada, el barman pareció
quedarse pensativo un momento, pero enseguida se encogió de hombros como si no
importara.
“Bueno,
al ver que se hablan de usted, supongo que aunque sean compañeros no eran
amigos muy cercanos.”
“En
la preparatoria casi nunca hablamos……, simplemente nos volvimos a encontrar
hace poco por azar.”
Ya
veo, asintió el hombre. Tras pedirle otra copa de lo mismo al señor Han-su, el
hombre pareció levantarse, pero acto seguido se acercó y se sentó con
naturalidad en el asiento contiguo a Seo Chi-young. El hombre, que ocupó el
lugar donde hasta hace poco estaba sentado Jang Ui-geon, acercó su taburete y
le dedicó una sonrisa a Chi-young.
“Entonces
quiere decir que usted es simplemente un compañero de escuela de Jang Ui-geon.
¿Cómo se llama?”
“Seo
Chi-young…….”
“¿Seo
Chi-young? ¿Señor Chi-young? Es un nombre bonito.”
El
hombre pronunció el nombre de Seo Chi-young y sonrió con los ojos. Seo
Chi-young hizo una venia diciendo gracias. El hombre soltó una carcajada como
si algo le resultara muy divertido.
“Dígame,
¿cómo es que alguien como usted terminó arrastrado a un lugar así?”
“No
me han…… arrastrado.”
“Con
esa mirada asustadiza y estando tan petrificado, tiene toda la pinta de haber
sido traído a la fuerza.”
Seo
Chi-young movió las manos negándolo con nerviosismo. Quería excusarse diciendo
que Jang Ui-geon no era de los que ignoran la opinión ajena o fuerzan a
alguien, pero el hombre volvió a reír, tal vez porque era una broma.
“No
es eso, me trajo diciendo que este es un buen lugar para conocer gente. Es que
yo…… no se me da bien socializar.”
Al
decir eso, de repente se sintió patético. Mientras Seo Chi-young callaba con
amargura, el hombre a su lado mostraba una sonrisa de ojos rasgados.
“Ajá,
vino a conocer gente……. ¿Qué tipo de persona es su estilo?”
Estilo.
Seo Chi-young repitió esa palabra para sus adentros y, por un instante, puso un
rostro de total desconcierto.
No
había pensado en algo así por separado.
Eso
era realmente cierto. Durante el tiempo en que no se cruzó con Jang Ui-geon, la
vida había sido tan dura que no tenía margen para pensar en nada más, y tras
reencontrarse con él, solo había tenido ojos para él.
En
su propia vida, lo único que había contemplado era a ese hombre.
La
mirada de Seo Chi-young se deslizó hacia el interior del bar sin que él mismo
lo notara. Pero entonces se detuvo en seco.
Sus
ojos se encontraron con los de Jang Ui-geon, quien sostenía una copa en una
mano mientras charlaba con la persona de al lado. Sin embargo, aun así, su
mirada estaba dirigida hacia aquí y sus ojos se cruzaron.
Aunque
tenía una sonrisa en los labios, lo observaba con ojos extrañamente
inexpresivos, pero al cruzar la mirada con Chi-young, esbozó un leve gesto
risueño. Pero esta vez, no levantó la mano para saludar.
Siga
hablando. No se preocupe por este lado. Usted ha venido hoy aquí para eso.
Esa
breve sonrisa parecía decir exactamente aquello. Chi-young le devolvió una
mirada entre incierta y esquiva, y giró la cabeza.
Era
irónico darse cuenta ahora de nuevo: en todo lo que llevaba de vida, la única
persona que le había robado el aliento hasta dejarlo absorto era ese hombre. Es
la persona que lo trajo a este lugar diciendo que era mejor buscar a alguien en
un sitio más cómodo y confiable.
¿Podría
existir una amabilidad más amarga que esta?
Chi-young
murmuró en voz baja hacia el hombre que esperaba su respuesta.
“Justo,
alguien atento……, ese tipo de persona.”
No
era una respuesta real a qué tipo de hombre prefería. Era solo que, ante esa
pregunta, la única imagen que le venía a la mente era la de Jang Ui-geon.
Pero
le gustaban las personas atentas. En cualquier sentido.
No
esperaba nada más de la gente. Una pequeña amabilidad era suficiente. Aunque a
veces, como ahora, esa amabilidad cargada de buena voluntad le cortara el
corazón.
La
respuesta de Chi-young no debió de ser tan extraña, pero el barman comenzó a
reír de repente. El hombre también rió. Ante la mirada desconcertada de
Chi-young por no entender de qué se reían, el barman habló con tono divertido.
“No,
es que al verlo traerlo aquí, pensé que de alguna manera sería cercano a
Ui-geon hyung, pero sus personalidades son realmente opuestas. Cuando a Ui-geon
hyung le preguntan por sus gustos, responde de inmediato que alguien guapo,
impecable y sin complicaciones.”
Con
solo escuchar el tipo ideal uno ya puede ver más o menos el carácter de la gente,
añadió el barman volviendo a reír. Chi-young lo miraba atónito mientras
pensaba: ‘ya veo’. Alguien guapo, impecable y sin complicaciones. No le llegaba
una imagen exacta, pero al menos sabía que no era él. Él no encajaba en esa
descripción.
Chi-young
asintió en silencio y se llevó la copa a los labios. De repente sentía la
garganta irritada y seca. El hombre, que observaba fijamente a Chi-young como
si supiera lo que estaba pensando, levantó la mano y le acarició el hombro con
suavidad. Aunque el hombro se le tensó por reflejo, terminó relajándose ante
ese toque que solo buscaba consolarlo en silencio.
En
ese momento.
¿Hm?
murmuró el barman brevemente. Chi-young dirigió la vista hacia donde él miraba.
Pero antes de que sus ojos llegaran a ese punto, escuchó la voz primero.
“Señor
Han-su, deme otra con la base un poco más fuerte. El vaso de Chi-young también
está vacío. Tome otra, señor Chi-young. ¿Quiere de lo mismo o prefiere algo
diferente?”
NO HACER PDF
La
voz cálida y teñida de risa se detuvo al lado de Chi-young. Jang Ui-geon, que
se había acercado con su copa vacía, apoyó el brazo en la barra y le tendió el
vaso al barman.
“¿De
qué hablan con tanto entusiasmo?”
Chi-young
lo miró hacia arriba parpadeando. Había pensado que por hoy no volvería a
dirigirle la palabra.
Sin
darse cuenta, sintió un leve alivio. Murmuró que ‘de esto y aquello’ mientras
sonreía, pero Jang Ui-geon, al mirarlo desde arriba, puso una expresión
extrañamente atribulada. Sin embargo, ese rostro fue cubierto por su sonrisa
habitual en cuanto el barman soltó un comentario mordaz.
“¿Qué
ha estado mirando tanto desde hace rato? Parecía un guardia de vigilancia.”
Ante
el gesto sarcástico del barman, Jang Ui-geon rió sin mostrar incomodidad.
“Es
un amigo que no está acostumbrado a estos ambientes, no puedo evitar
preocuparme. No puedo simplemente dejarlo aquí y desentenderme.”
“¿Desde
cuándo Ui-geon se preocupa por los demás?”
“Ajajá,
¿cómo que desde cuándo? ¿Qué clase de comentario es ese para alguien tan atento
como yo?”
Jang
Ui-geon soltó una carcajada pero golpeó la mesa con los nudillos fingiendo
indignación. El barman, que lo conocía de hace años, no le hizo caso, soltó un
bufido y le entregó la nueva copa. Al tomarla, Jang Ui-geon se giró hacia
Chi-young.
No
esperaba que volviera, ¿por qué lo habría hecho? Pero el simple hecho de
intercambiar aunque fuera una palabra más lo hacía feliz, así que Chi-young
terminó sonriendo con timidez.
“¿No
lo está esperando su amigo?”
“Vine
un momento porque se me vació la copa. No me mire así, que ya me voy.”
Cuando
Chi-young preguntó señalando hacia la mesa donde él había estado sentado, Jang
Ui-geon sonrió con los ojos al notar que la mano del hombre de al lado seguía
sobre el hombro de Chi-young. ¿Mirar así? No era eso. Chi-young puso cara de
desconcierto ante un comentario que no esperaba, y Jang Ui-geon soltó una risa
queda.
“Es
broma. …….”
Diciendo
eso, Jang Ui-geon le dio una palmada ligera en el brazo a Chi-young y levantó
su mirada aún risueña hacia el hombre sentado al lado de este, que los
observaba fijamente. Al notar la mirada, el hombre también sostuvo el contacto
visual con Jang Ui-geon.
Entre
los dos hombres, que se conocían de vista por cruzarse a veces en el local, se
intercambió una mirada durante un instante. En medio de ambos, el barman
intervino entregándole una nueva copa a Chi-young.
“¿Qué
se miran con tanta fijeza? ¿Acaso estos clientes de años van a tener un
flechazo ahora?”
Frente
al hombre que puso una expresión extraña y sonrió con amargura, Jang Ui-geon,
que tenía un semblante similar, rió por lo bajo.
“Ajajá,
bueno, viéndolo de cerca es un tipo tan atractivo que me pregunto cómo es que
lo pasé por alto hasta ahora.”
“Jaja,
¿entonces no importaba que no fuera alguien impecable y sin complicaciones?”
El
hombre también respondió con una broma. Jang Ui-geon guardó silencio de pronto
y arqueó una ceja. Murmuró un ‘ah……’ y luego miró al barman con una sonrisa de
apuro.
“Pensé
que hablaban de algo interesante, ¿y resulta que estaban con esas historias tan
aburridas?”
“¿Qué
podría ser más interesante que esto? Chi-young dice que le gustan las personas
atentas, y los gustos de ustedes dos son polos opuestos. Es divertidísimo.”
Al
volverse el tema hacia él de repente, Chi-young, que estaba inclinado sobre su copa
en silencio, levantó la vista. Jang Ui-geon lo miró hacia abajo. Tras
observarlo fijamente un rato, asintió como si lo comprendiera y sonrió. En ese
momento, el hombre intervino en la conversación.
“Si
hablamos de gustos, yo me parezco bastante a Chi-young. A mí también me gustan
las personas atentas. Para ser más exacto, las personas mansas y buenas.”
Chi-young
asintió con un ‘¿ah, sí?’ y lo miró con ambigüedad. Al encontrarse con la
mirada fija del hombre, que no le quitaba los ojos de encima con expresión
risueña, se sintió algo cohibido y terminó bajando la vista con disimulo.
Jang
Ui-geon, apoyado en la barra, lanzó una mirada sobre la cabeza de Chi-young
hacia el otro hombre. Con esa sonrisa tenue que solía llevar por costumbre y
haciendo girar su copa lentamente, Jang Ui-geon se incorporó.
“Bueno,
me llaman de allá, así que volveré. Usted no presione demasiado a la gente
mansa……, y usted también, señor Chi-young, que le vaya bien.”
Al
verlo alejarse, Chi-young lo miró con un instante de ansiedad. Jang Ui-geon le
dio una palmada suave en el hombro, le dedicó una sonrisa impasible y se dio la
vuelta.
“…….”
Chi-young
observó la espalda de Jang Ui-geon en silencio.
¿Qué
estoy haciendo aquí? No es que yo mismo deseara fervientemente conocer a
alguien. Nunca había pensado en conocer a otra persona con la ayuda de Jang
Ui-geon.
Sintiéndose
como un tonto rematado, Chi-young fue vaciando su copa poco a poco sin decir
nada. A medida que la copa se aligeraba, su corazón se volvía más pesado.
“Entonces
eso significa que el señor Chi-young no tiene a nadie especial. ¿Y tampoco
tiene preferencias específicas?”
De
pronto, la voz del hombre se escuchó justo a su lado. Chi-young, que estaba
absorto en sus pensamientos, reaccionó de inmediato y giró la cabeza. El hombre
se había acercado y le susurraba al oído. Antes de que Chi-young pudiera
siquiera balbucear un ‘ah, esto’, el hombre pareció reflexionar un momento y
continuó.
“Entonces,
¿qué tal yo?”
Se
quedó petrificado, Chi-young lo miró. No es que hubiera oído mal ni que no
entendiera el significado de esas palabras, pero se quedó sin habla por un
momento. Intentó abrir la boca para responder lo que fuera, pero solo pudo
parpadear sin que saliera sonido alguno.
Sintió
ganas de reírse de sí mismo.
Se
dio cuenta de que nunca se le había ocurrido pensar en qué responder en un caso
así. Simplemente había excluido de su mente la posibilidad de que algo así
sucediera. Más allá de si le gustaba o no la propuesta, se sentía
desconcertado.
¿Por
qué había venido aquí? …… Porque Jang Ui-geon lo había traído. Solo por eso.
Comprendía con total claridad que ni siquiera en su subconsciente había deseado
conocer a alguien más. Solo le gustaba la idea de ir a cualquier lugar que
tuviera aunque fuera un mínimo vínculo con Jang Ui-geon. A pesar de que este no
era en absoluto un sitio para venir por esa razón.
El
hombre, que observaba cada rasgo del rostro de Chi-young, mostró una sonrisa
amarga.
“¿No
le gusto?”
“No……,
no es eso. Es solo……”
Chi-young
sacudió la cabeza.
Él
no estaba mal. De hecho, a ojos de Chi-young, no había nadie en este local que
fuera inferior a él mismo.
Simplemente
era él quien estaba siendo estúpido.
Chi-young
se limitó a mirarlo en silencio. El hombre, sosteniéndole la mirada, le
acarició suavemente el brazo y murmuró al oído:
“No
se tense. A los que vienen por primera vez les pasa a menudo. A veces confunden
la tensión de lo desconocido con el desagrado. Piénselo con calma. Si es que no
le gusto, o si es solo que le resulta extraño.”
La
voz del hombre era amable. Aunque no habían hablado mucho, Chi-young podía
notar que era una persona atenta. El toque de su mano acariciándole el brazo
parecía dispuesto a retirarse dócilmente en cuanto Chi-young mostrara alguna
señal de rechazo.
“A
mí me ha gustado el señor Chi-young desde el principio.”
Sí,
el hombre tenía razón. El susurro que le acariciaba el oído con suavidad y la
mano que se deslizaba con atención desde el brazo hacia la cintura le
resultaban desconocidos y lo ponían nervioso, pero no eran desagradables. Quizá
si se acostumbraba, se sentiría muy bien. Pero.
“…―.
Esto, un momento, al baño.”
Chi-young
se apartó con cuidado. Su mente, al borde del pánico, no lograba articular
frases completas y solo pudo unir unas pocas palabras cortas.
No
fue desagradable. Pero, por eso mismo, no sintió que estuviera bien dejar que
las cosas fluyeran así. Sabía que, aunque se dejara llevar, terminaría negando
con la cabeza en el momento decisivo.
Seo
Chi-young se puso de pie, aun sabiendo que resultaría poco natural. El hombre
abrió los ojos con sorpresa, pero Chi-young, sin siquiera mirarlo bien, pasó
por su lado y se dirigió al baño que estaba al fondo de la barra.
Qué
tonto. Un hombre tan estúpido que ni siquiera le salía un suspiro se reflejó en
el espejo colgado frente a él apenas entró.
No
había nadie en el baño. Al quedarse solo en aquel lugar amplio y silencioso, la
tensión que había mantenido en sus hombros sin darse cuenta desapareció un
poco.
"Qué
tonto soy……."
Murmuró
Chi-young con debilidad mientras se miraba al espejo, dejó escapar un largo
suspiro y agachó la cabeza. Se acercó lentamente al inodoro para hacer sus
necesidades y luego se lavó las manos en el lavabo. Al levantar la vista de
pronto, en el espejo estaba aquel hombre familiar mirándolo con un rostro
torpe. …… Una cara lamentable.
Chi-young,
por impulso, lanzó el agua con la que se lavaba las manos hacia el espejo. Tras
observar su rostro inexpresivo bajo las gotas que caían, esta vez se echó el
agua directamente a la cara.
'Reacciona.
Ya eres bastante tonto, ¿qué tanto más piensas serlo?'
Chi-young
se echó agua helada en la cara una y otra vez. Mientras se golpeaba el rostro
hasta que le dolió y se refrescaba repetidamente, su mente se fue calmando.
Solo entonces, la razón recobró su lugar y le permitió reflexionar sobre sus
sentimientos.
Era
tal como había pensado desde el principio. A menos que él mismo deseara estar
allí, ese lugar siempre sería un mundo ajeno. Hasta el punto de que intentar
fingir tranquilidad resultaba estúpido.
"……."
Regresemos.
Lo que le sentaba bien era su propio local, viejo y destartalado, que parecía
que se iba a caer en cualquier momento. Las noches que pasaba allí con los
clientes y los vecinos habituales ya le resultaban tan cómodas como una prenda
hecha a su medida.
Aunque
Jang Ui-geon, quien se había tomado la molestia de traerlo, pudiera mirarlo con
incredulidad si decía que quería irse a poco de haber llegado, sentía que lo
mejor era marcharse.
Justo
cuando Chi-young terminó de pensar eso y se dio la vuelta frente al lavabo, vio
al hombre de antes apoyado en la pared del baño, observándolo fijamente. No
sabía cuánto tiempo llevaba allí. Chi-young, que no había sentido a nadie
entrar, se detuvo sobresaltado, y el hombre, que lo miraba con una expresión
ambivalente, rompió el silencio.
"¿De
verdad vino solo para hacer sus necesidades?"
"……
¿Perdón?"
"…….
Vaya……. Y yo que pensé que de repente le había dado por decir algo demasiado
audaz."
El
hombre murmuró para sí mismo palabras incomprensibles y sonrió con amargura.
Chi-young
lo miró con extrañeza y un rostro algo desconcertado, preguntándose qué cosa
audaz podría haber dicho. Mientras Chi-young se presionaba la cara con la manga
para secar el agua que goteaba, el hombre se acercó con dos o tres toallas de
papel.
"Ah,
grac……"
"Quédese
quieto."
Evitando
la mano de Chi-young que intentaba tomar las toallas, el hombre lo reprendió
brevemente y comenzó a secarle el rostro con cuidado, acariciándolo. Chi-young,
sintiéndose incómodo ante el toque sutil del hombre en sus mejillas, retrocedió
con vacilación para marcar distancia.
"Lo
siento. …… Estaba pensando en marcharme ya."
La
mano del hombre se detuvo. Lo observó en silencio y luego preguntó como si
nada:
"¿No
soy de su gusto?"
"No,
no es eso……. …… Lo siento."
Chi-young
hizo una reverencia profunda. El hombre pareció decepcionado, pero pronto soltó
una risa mezclada con un suspiro, aceptando la situación.
"Está
bien, entonces. …… Tenga. Si le parece bien, contácteme más tarde."
El
hombre sacó un tarjetero de su chaqueta, tomó una tarjeta personal y la metió
en el bolsillo de Chi-young. Pensando que probablemente no llegaría a llamarlo,
Chi-young miró el bolsillo con incomodidad, pero terminó asintiendo en silencio.
Al notar que ese gesto ambiguo era en realidad un rechazo, el hombre volvió a
sonreír con amargura.
Chi-young
miró la expresión del hombre con culpa, pero este, intentando disipar el
ambiente incómodo, sonrió con naturalidad y cambió su tono de voz a uno más
animado.
"¿Salimos
entonces? Antes de que Han-su desarrolle más las extrañas fantasías que debe de
estar teniendo ahora mismo."
"¿Eh?"
Ante
la pregunta extrañada de Chi-young, el hombre solo rió en lugar de responder y
le dio un consejo inesperado: "Chi-young, no vaya solo a locales extraños.
Seguramente acabará pasándolo mal". Chi-young puso cara de no entender a
qué venía eso, pero asintió dócilmente.
El
hombre, que estaba a punto de darse la vuelta, miró a Chi-young de reojo y,
tras una breve pausa, murmuró con tono de lamento:
"Sus
ojos son iguales a los de un ternero manso……. Hace un rato parecía más bien un
cachorro abandonado."
"Venga
aquí", dijo el hombre haciendo un gesto con la mano. Chi-young dio un paso
hacia él con extrañeza, pero el hombre se adelantó y se acercó más. Le revolvió
el cabello con una caricia y, de repente, aproximó su rostro. Antes de que
Chi-young pudiera siquiera tensar el cuerpo, sintió un contacto ligero sobre
sus labios.
"……!"
Mientras
Chi-young retrocedía un paso por instinto, el hombre lo observaba desde su
posición con una sonrisa juguetona.
"Perdóneme
al menos esto."
Chi-young,
con los ojos como platos, miró al hombre que levantaba ambas manos en señal de
rendición y, sin saber qué estaba haciendo, asintió un par de veces. Su mente
se quedó en blanco, tan vacía como el puño con el que se frotaba los labios
inconscientemente.
En
ese momento.
Se
escuchó un suave golpe en la puerta.
Incluso
con la mente en blanco, Chi-young giró la cabeza hacia donde provenía el sonido
y se quedó petrificado al ver quién estaba allí.
¿Cuánto
tiempo llevaría allí? Jang Ui-geon estaba apoyado en el marco de la puerta
abierta del baño, golpeando la madera con los nudillos mientras los observaba.
"…―,
……."
No
le salió ni una sola palabra. Sin haber hecho nada malo, Chi-young parpadeó
como si fuera un criminal, con el puño aún detenido sobre sus labios.
Jang
Ui-geon no dijo nada durante un rato. Un breve silencio inundó el baño. Quizá
fuera solo su imaginación, pero la mirada de Jang Ui-geon, desprovista de su
sonrisa habitual, parecía punzante. Chi-young parpadeó con ansiedad y extrañeza
mientras lo observaba. La mirada silenciosa de Jang Ui-geon pareció desviarse
un momento hacia el otro hombre. Sin embargo, tras darle un vistazo fugaz,
volvió a centrar su atención en Chi-young y habló lentamente.
"Solo
pregunto por si acaso, pero estoy pensando en irme ya, ¿quiere venir conmigo?
Como vamos por el mismo camino, puedo llevarlo si se va ahora. Si prefiere
quedarse un poco más, adelante."
"……."
Chi-young
no pudo responder de inmediato. Las palabras pronunciadas con tanta calma le
resultaron algo repentinas, y solo después de procesarlas en su mente
comprendió el significado.
"Ah,
sí, voy."
Chi-young,
que se había quedado rígido por el desconcierto y frotándose los labios con el
puño, asintió apresuradamente. Por un segundo pensó si no se suponía que cada
uno regresaría por su cuenta, pero no importaba. De todos modos pensaba
marcharse, así que era oportuno. Solo que…….
Este
momento le resultaba sumamente incómodo. No es que hubiera pasado nada del otro
mundo, y podría haber mostrado una cara tan imperturbable como la del otro
hombre o la de Jang Ui-geon, pero Chi-young no era capaz de fingir esa calma.
Ni estaba tranquilo ni se le daba bien ocultar sus emociones.
No
sabía si era porque Jang Ui-geon lo comprendía y quería ser considerado, o
porque simplemente no le importaba, pero este se dio la vuelta enseguida. Al
cruzarse con la mirada del otro hombre, se detuvo un instante.
"Siento
haber interrumpido sin intención. Si surge la oportunidad, le invitaré a una
copa en otra ocasión. ――Entonces, Chi-young, saldré primero para ir encendiendo
el coche, así que venga."
Tras
despedirse cortésmente, Jang Ui-geon abandonó el lugar. Chi-young se quedó
mirando su espalda y, solo cuando lo vio desaparecer por el pasillo del baño y
escuchó el eco de lo que parecía ser el pago de la cuenta, reaccionó con un
chasquido de lengua y se apresuró a salir tras él. Sin embargo, cuando
Chi-young regresó a su sitio, Jang Ui-geon ya había pagado incluso la parte de
Chi-young y se había marchado.
"Ah,
Chi-young. Ui-geon hyung se acaba de ir hace un momento――."
Sin
prestar mucha atención a lo que decía el barman, Chi-young tomó su chaqueta que
estaba colgada con cuidado en el perchero. El barman abrió los ojos con
sorpresa.
"¿Cómo?
¿Ya se va?"
"Sí,
…… gracias por la bebida, estuvo muy buena."
Chi-young
hizo una reverencia profunda. También se inclinó, tras dudar un poco, ante el
hombre que lo había seguido. El hombre sonrió con naturalidad y se despidió
agitando la mano ligeramente: "Contácteme cuando quiera". El barman
los miró a ambos de reojo y soltó una carcajada.
"Parece
que rechazaron a Dae-won. Jaja, vuelva otro día, Chi-young. Fue un gusto
conocerlo hoy."
Dijo
el barman con alegría. Aunque no tenía intención de contactar al hombre ni de
volver a ese local, Chi-young sintió una pizca de nostalgia al pensar que no
volvería a verlos, se inclinó una vez más y salió apresuradamente del
establecimiento.
Tenía
un sabor amargo en la boca, tan enredado como sus pensamientos.
Aun
así, en cuanto la puerta del local se cerró tras él y aquel aire que parecía de
otro mundo quedó atrás, sintió un alivio inexplicable. Como si regresara a su
vida habitual, esa que fluía de manera monótona y solitaria.
Al
subir las escaleras y salir al estacionamiento exterior, el aire frío de la
noche lo envolvió de inmediato. Por un instante el frío lo hizo estremecerse, pero
le resultaba más cómodo que el aire cálido del interior del local. Sintió que
desde su corazón, que palpitaba con ansiedad, hasta su mente confundida, todo
se enfriaba y se calmaba.
Chi-young
respiró hondo. El aire gélido que llenó sus pulmones fue estabilizando su
cuerpo poco a poco. Solo después de inhalar y exhalar profundamente dos o tres
veces para calmar su pecho, miró a su alrededor con lentitud. Las luces de
posición del coche de Jang Ui-geon, estacionado al fondo, estaban encendidas.
La figura de Jang Ui-geon sentado en el asiento del conductor se perfilaba
tenuemente bajo la luz.
"……."
Su
corazón, que creía haber calmado, volvió a dar un vuelco. Chi-young se acercó
despacio y subió al asiento del acompañante.
Se
mantuvo en silencio, sintiéndose extrañamente cohibido mientras se ponía el
cinturón de seguridad; a su lado, Jang Ui-geon tampoco decía nada. Parecía
sumido en sus pensamientos, con el codo apoyado en la ventanilla y
acariciándose la barbilla, pero cuando Chi-young lo miró de reojo, finalmente
giró la cabeza con lentitud. Su rostro al mirarlo estaba tan calmado como
siempre, lo que ayudó a que Chi-young apaciguara un poco esa inquietud sin
motivo que sentía.
Jang
Ui-geon giró la llave del coche y dijo con un tono risueño:
"¿No
habrá salido solo porque lo llamé, cuando en realidad quería quedarse más
tiempo?"
"No
es eso. Justo estaba pensando en irme de todos modos……"
Al
notar que tanto su expresión como su voz y su forma de hablar eran las de
siempre, Chi-young se tranquilizó aún más. Cuando Chi-young respondió negando
con la cabeza, Jang Ui-geon murmuró con una ligera sonrisa: "Ya veo, me
alegro entonces". El suave murmullo del motor se sintió débilmente bajo el
asiento.
Pasó
un nuevo silencio hasta que el coche salió del estacionamiento y se incorporó a
la avenida principal. Seo Chi-young recordó de pronto que no había pagado la
cuenta solo después de que el vehículo superara los caminos estrechos y el
complejo sistema de semáforos para entrar en el flujo constante del tráfico, y
entonces habló. Jang Ui-geon le lanzó una mirada inquisitiva.
"¿Me
parece que usted pagó incluso lo que yo bebí, cuánto fue?"
"¿Eh?
Ah, olvídelo. No fue nada, de verdad."
"No,
pero……."
"Chi-young
también me da el doble de comida que a los demás cada vez que voy a su local. Y
solo me cobra una porción."
Ante
Seo Chi-young, que balbuceaba un 'no, pero aun así', Jang Ui-geon cortó el tema
suavemente con una sonrisa.
"Dejemos
esa charla hasta aquí."
Seo
Chi-young vaciló un momento, pero como no parecía que Jang Ui-geon fuera a
recibir el dinero por más que insistiera, terminó por darle las gracias
dócilmente. Luego, tras una breve pausa, añadió un agradecimiento con voz algo
desanimada.
"Siento
que hoy ha tenido que estar muy pendiente de mí, lo lamento."
Pensándolo
bien, la visita a aquel local hoy había sido exclusivamente por su culpa. Y sin
embargo, regresaban sin haber obtenido ningún resultado y al poco tiempo de
haber entrado. Se sentía culpable de alguna manera. Jang Ui-geon lo miró
brevemente y negó con la cabeza mientras sonreía.
"No
es eso. Yo también me divertí después de tanto tiempo sin ir. …… Aunque……,
bueno, es cierto que estuve un poco pendiente……."
Sin
embargo, su rostro sonriente se ensombreció ligeramente y Jang Ui-geon pareció
sumirse de nuevo en sus pensamientos con una expresión ambivalente. Seo
Chi-young lo observaba con extrañeza.
La
mano que sostenía el volante soltó los dedos y tamborileó ligeramente sobre él.
Tras frotarse la barbilla con la otra mano mientras mantenía la vista al frente
por un buen rato, Jang Ui-geon dejó escapar un suspiro bajo. La expresión de
Seo Chi-young se oscureció.
¿Habré
hecho algo mal hoy? Era posible. Quizá en un lugar como ese existían reglas
implícitas que él desconocía, y tal vez, sin darse cuenta, había actuado fuera
de ellas. Puede que por eso Jang Ui-geon, quien lo había llevado, se encontrara
ahora en una situación incómoda.
Seo
Chi-young, que observaba el perfil de Jang Ui-geon con rostro apenado, bajó la
cabeza con torpeza mientras se rascaba la nuca.
"Lo
siento. Casi nunca he ido a lugares así, así que no sé muy bien cómo es el
ambiente. …… Si por casualidad cometí algún error……."
"No,
no es eso en absoluto. No tiene nada por lo que pedir disculpas, Chi-young.
Solo que,"
Jang
Ui-geon agitó la mano rápidamente en cuanto Seo Chi-young se disculpó, pero
guardó silencio a mitad de lo que iba a decir. Quizá fuera su imaginación, pero
el gesto de acariciarse la barbilla parecía cargado de desconcierto.
Con
el entrecejo levemente fruncido, Jang Ui-geon miraba fijamente al coche de
adelante como si lo estuviera analizando, y luego miró de reojo a Seo
Chi-young.
"Ya
lo había pensado antes, pero, Chi-young, ¿por casualidad nunca ha salido con
alguien? Me refiero a una relación profunda."
Seo
Chi-young se quedó mirando a Jang Ui-geon sin comprender, y solo después de
unos segundos procesó lo que le estaba preguntando. Sin poder apartar la mirada
pero parpadeando con sorpresa, balbuceó un par de palabras antes de agachar
profundamente la cabeza, que se le había puesto al rojo vivo.
"Eso……,
hasta, dormir juntos, no he……."
Fue
una voz casi inaudible, pero suficiente para resonar en el silencioso interior
del coche. En el momento en que salió esa respuesta, Jang Ui-geon puso una
expresión extraña. Lo miró como si estuviera viendo a una criatura exótica. Sin
embargo, como si hubiera intuido que esa sería la respuesta, no comentó nada
más y volvió a mirar al frente.
Esto
es como dejar a un niño solo a la orilla del agua……, el murmullo que soltó para
sí mismo con un chasquido de lengua rozó el oído de Seo Chi-young mientras este
seguía con la vista fija en sus propias rodillas.
Jang
Ui-geon seguía conduciendo atento al coche de adelante, pero al sentir la
mirada extrañada de Seo Chi-young sobre él, se limitó a esbozar una leve
sonrisa amarga.
"No
es nada importante."
Como
no quería alargar más ese tema, desvió la mirada hacia su reloj de pulsera.
"Salimos
antes de lo esperado. …… Si hubiera sabido que no tendríamos resultados,
habríamos abierto el local para comer intestinos asados."
"Eh……,
si quiere ir ahora, podemos hacerlo. No como para abrir y recibir clientes,
pero queda material suficiente para preparar un plato."
Ante
las palabras de Seo Chi-young, que repasaba mentalmente el contenido de su
nevera, Jang Ui-geon le dedicó una sonrisa con los ojos.
"Justo
me ha entrado hambre y me apetecería, pero……, ¿no le molesta ir a su local en
una noche de descanso, Chi-young?"
"No,
está bien."
Cuando
Seo Chi-young negó con la cabeza, la sonrisa de Jang Ui-geon se hizo más
profunda.
"Está
bien, entonces. A cambio, yo me encargaré de lavar los platos y de recoger
todo."
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Jang
Ui-geon habló con alegría mientras pisaba el acelerador con decisión, y el
paisaje que fluía tras la ventana se volvió borroso junto al sonido del motor
que subía de tono gradualmente.
Seo
Chi-young se reclinó suavemente en el respaldo. Se le escapó un suspiro
silencioso. Tal como había dicho Jang Ui-geon, había sido una visita sin
provecho. A él no le importaba, pero para Jang Ui-geon, que se había tomado el
tiempo especialmente por él, habría sido mejor no ir. Se sentía un poco
culpable.
Sin
embargo, a través del espejo retrovisor, se reflejaba en la mirada de Jang
Ui-geon su habitual sonrisa tranquila, y como no parecía una expresión fingida,
Seo Chi-young suspiró aliviado para sus adentros pensando que, al menos, no
parecía estar de mal humor.
*
* *
Al
transferir los intereses de este mes, como siempre, el primer dígito cambió y
el saldo disminuyó. Aunque desde hace unos meses solo transfería los intereses,
al mirar la libreta siempre se sentía ajustado.
“…….”
Seo
Chi-young pensó en las dos libretas que tenía guardadas en lo profundo del
cajón de su casa —aunque no era una cantidad que mereciera estar tan escondida—
e hizo cálculos mentalmente. Sin embargo, ya había hecho la misma cuenta
decenas de veces y el resultado era el mismo.
Parecía
que le faltaría dinero. No, era seguro que le faltaría.
Debía
dejar el local a finales de año, o a más tardar a principios del próximo.
Incluso si lo retrasaba al máximo y ahorraba hasta la próxima primavera, sería
insuficiente. Desde hace un tiempo ha estado aumentando los trabajos que puede
hacer de a poco en sus ratos libres, pero no había una gran diferencia. Sobre
todo, al estar atado al local desde el mediodía hasta la medianoche, no tenía
margen para hacer otro trabajo en particular. Pero tampoco podía dejar el
local.
Debía
aumentar más el trabajo, pero se preguntaba si habría algo adecuado. Chi-young
suspiró al salir del banco. Ahora que lo pensaba, hace poco lo había contactado
aquel hyung que tiempo atrás le pidió ayuda con los preparativos de la apertura
de un local y luego canceló el mismo día. Le dijo que lo sentía por aquel
entonces y que lo vería en algún momento para invitarle al menos a un trago.
Aunque
era alguien un poco irresponsable y caprichoso, tenía muchos contactos en todas
partes. Quizás debería contactarlo y pedirle un favor.
Chi-young
miró el reloj. Salió temprano pensando que tendría que esperar mucho en el
banco por ser fin de mes, pero sorprendentemente terminó rápido. Además,
mientras esperaba el turno para la transferencia, el proveedor le avisó que hoy
llegaría una hora más tarde de lo habitual. Le dijo que quizás tardaría un poco
más, pero le pidió disculpas repetidamente asegurando que se lo entregaría a
más tardar a las dos, así que no pudo enfadarse con él.
“…….”
Si
iba al local ahora, parecía que le sobraría mucho tiempo, pero tampoco tenía
nada que hacer si volvía a casa. Pensó que sería mejor ir al local y,
aprovechando que le sobraba tiempo, limpiar la grasa pegada de la cocina.
Mientras
se dirigía al local pensando en eso, el teléfono comenzó a sonar en su
bolsillo.
“……?
……Ah.”
Al
revisar la pantalla, Chi-young ladeó la cabeza. Era Jang Ui-geon.
Ahora
que lo pensaba, justo iba a contactarlo y se le había olvidado, así que vino
bien. Jang Ui-geon, que pasó por el local anoche, se había dejado su agenda.
Habría sido bueno encontrarla de inmediato, pero la vio sobre una silla en un
rincón justo antes de cerrar. Jang Ui-geon no era de los que cometían ese tipo
de errores a menudo, así que se preguntó qué habría pasado. Como era tarde,
pensó en contactarlo por la mañana y trajo la agenda aparte.
“Hola.”
'Chi-young.'
En
cuanto respondió y escuchó su nombre al otro lado, Chi-young sonrió sin darse
cuenta. Esa voz que lo llamaba por su nombre con una sonrisa implícita, como si
se alegrara mucho, siempre le resultaba grata de escuchar.
“Hola,
Ui-geon.”
Ante
el saludo educado de Chi-young, Jang Ui-geon respondió tras una breve pausa con
un risueño 'Sí, hola'.
Por
alguna razón, el ambiente al otro lado del teléfono era bullicioso. Se
escuchaban ruidos de golpes y, de vez en cuando, gritos de hombres. Al oír ese
ambiente similar a una obra en construcción, Chi-young supuso que Jang Ui-geon
debía de estar en el lugar del nuevo local.
Desde
que comenzó hace poco con la remodelación de la casa tradicional que usaría
como nuevo local, Jang Ui-geon parecía estar de aquí para allá desde muy
temprano. Y luego, por la noche, casi siempre pasaba por el local de Chi-young.
“Ah,
por cierto, Ui-geon, ayer se dejó la agenda en el local.”
Antes
de que Jang Ui-geon, que llamó de repente, dijera el motivo de su llamada,
Chi-young sacó el tema primero por miedo a que se le olvidara. Pero parecía que
ese era también el motivo de la llamada de Jang Ui-geon. 'Lo sabía', dijo una
voz que mezclaba alivio y risas.
'Precisamente
por eso lo llamaba. Pensaba ir a buscarla por la tarde, pero ahora necesito
saber algo que anoté ahí. Chi-young, ahora mismo…… está afuera. ¿Va de camino
al local?'
“Ah,
sí.”
'Entonces,
lo siento, pero llámeme cuando llegue al local. Si puede decirme primero lo que
está anotado, yo pasaré por la agenda a la noche.'
“Ah”,
murmuró Chi-young mientras buscaba dentro del bolso que llevaba cruzado. Una
agenda de cuero grande llegó a sus manos.
“La
llevo conmigo ahora. ……. Si está en el lugar del nuevo local, ¿quiere que se la
lleve? Resulta que ahora mismo me sobra tiempo……”
El
lugar del nuevo local, donde se realizaban las obras de remodelación de la casa
tradicional, no estaba muy lejos del local de Chi-young. Era una distancia algo
larga para ir a pie, pero desde donde estaba, llegaría en unos 20 minutos
caminando despacio.
Le
sobraban unas dos horas. Era tiempo suficiente para ir y volver caminando.
'Ah,
no hace falta tanto……, pero ¿por qué le sobra tiempo de repente? ¿Le sobra
mucho?'
“Ah,
sí……, esto, la persona que reparte los ingredientes dice que llegará un poco
tarde, así que tengo unas dos horas……”
'¿Dos
horas? Ah, entonces podríamos al menos comer juntos. Me gustaría invitarlo en
mi local, pero como está en obras ahora solo hay polvo, así que vayamos a otro
sitio por aquí cerca.'
Jang
Ui-geon habló con una sonrisa. Chi-young se sintió avergonzado sin motivo y,
tras decir con voz baja un 'Sí, entonces iré', cambió de dirección. Al pensar
que parecía tener prisa, aceleró el paso.
'¿Por
dónde está ahora? Me gustaría ir a buscarlo, pero el cliente vendrá dentro de
poco…….'
“Ah,
ahora mismo, en el banco que está frente a mi casa……. ¿Quiere que le lea lo que
necesita de la agenda ahora mismo?”
Preguntó
Chi-young mientras sacaba la agenda apresuradamente mientras caminaba, pensando
si quizás lo necesitaba para ese cliente. Mientras sostenía la agenda con una
mano y prestaba atención al teléfono dudando si estaba bien hojear la agenda de
otra persona, Jang Ui-geon, que parecía calcular el tiempo murmurando 'El
banco…… si viene desde ahí tardará aproximadamente……', pronto dijo que no con
naturalidad.
'Está
bien. Solo tengo que hacer el pedido antes del almuerzo. Será un trecho largo
para caminar, así que venga en taxi.'
“Si
tomo un taxi…… creo que me van a regañar.”
Chi-young
habló con apuro al pensar en esa distancia que era algo larga para caminar pero
demasiado corta para un taxi, y Jang Ui-geon se rió. El sonido de la risa que
llegaba a través del teléfono era agradable, así que Chi-young escuchó con
atención.
'Espere
un momento. Entonces……, ahora me es difícil ir yo mismo, así que enviaré a
alguien. Espere ahí delante.'
“¿Eh?
Ah, no. Puedo llegar enseguida caminando. Ya estoy yendo. Ya me fui de ahí
delante.”
Chi-young
incluso agitó la mano, aunque él no podía verlo, mientras se movía con
urgencia, y Jang Ui-geon se rió como si no tuviera opción.
'Está
bien, entonces, lo espero', fue lo último que quedó en su oído, dicho con esa
voz suave.
Sabía
dónde estaba el local. Un barrio residencial tranquilo alineado de forma
sencilla en una colina, justo debajo del manantial que se encuentra en el
camino que sube hacia la catedral. Si era una casa tradicional antigua por esa
zona, podía imaginar más o menos cuál era. La había visto de pasada alguna vez;
era una casa con un hermoso y frondoso árbol de magnolia junto a la puerta
principal, que estaba rodeada por una pared baja.
Como
era de esperar, la casa que siempre tenía la puerta bien cerrada ahora la tenía
quitada y abierta de par en par, y en su interior se veían acumuladas maderas y
materiales secundarios como si estuvieran en obras. También se veía a gente con
ropa cómoda y guantes blancos yendo y viniendo.
Chi-young,
que se había encogido un poco desde que entró por la puerta de madera que,
aunque elegante como un antiguo templo escondido en la falda de una montaña,
guardaba un aroma antiguo, buscó a Jang Ui-geon en el interior, y pronto él
apareció de algún lado. Al verlo sonreír ampliamente y decir “¿Llegó
Chi-young?”, Chi-young también puso una sonrisa en su rostro.
A
Chi-young, que le tendió la agenda primero, Jang Ui-geon le dijo “Gracias” y la
hojeó allí mismo. Luego, llamó a un hombre de traje que estaba hablando con un
obrero frente a un edificio pequeño un poco apartado y le entregó la agenda
abierta. Al ver que le decía que hiciera el pedido a algún lugar ahora mismo,
parecía que, aunque había dicho con calma que bastaba con pedirlo antes del
almuerzo, era un asunto bastante urgente.
Mientras
hablaba con el hombre de traje de algunas cosas que Chi-young no alcanzaba a
comprender, Chi-young miró distraídamente a su alrededor.
Era
una casa en la que se notaba a simple vista que era antigua. No es que fuera
cutre. Era una casa elegante, con un aroma viejo y sereno que hacía que uno se
enamorara a primera vista. Los árboles grandes y hermosos que crecían a lo
largo de la pared de esa amplia casa.
De
pronto, recordó la casa donde vivió hace mucho tiempo. Antes de que su familia
se dispersara, la casa donde vivía Chi-young era de una sola planta. No era una
casa antigua tan hermosa como esta, sino una casa común de un solo piso, pero
aun así, debido a su madre, a quien le gustaban las plantas, el patio estaba
lleno de árboles. Aunque, al no ser una casa muy amplia, la mayoría eran
árboles pequeños.
Los
otros edificios permanecían casi intactos, pero la habitación de invitados,
situada en la parte más amplia del patio, parecía especialmente escuálida ya
que le habían quitado las puertas y el suelo, quizás porque se estaban
centrando en remodelar esa parte.
Originalmente
debió de ser una estructura con una sensación de gran amplitud y majestuosidad,
pensó Chi-young con nostalgia, cuando Jang Ui-geon se acercó tras terminar de
hablar con el hombre de traje.
“En
cuanto vi la casa por primera vez, me gustó tanto que pensé que debía quedarme
con este lugar. Tanto por la atmósfera general del lugar como por cada una de
las estructuras, me hizo pensar mucho en cómo debía hacer la obra. Sentía que
cualquier cosa que tocara me daría pena. Por eso, durante varios días traje a
gente y nos rompimos la cabeza pensando hasta que llegamos a una decisión
satisfactoria.”
Seo
Chi-young también se puso en movimiento siguiendo a Jang Ui-geon, quien dio dos
o tres pasos por delante de él mientras le indicaba con un gesto de la cabeza
que lo siguiera.
"Este
edificio que estamos remodelando ahora es la habitación de invitados, y lo
usaremos como local; las otras partes las aprovecharemos como espacios aparte,
así que principalmente solo tocaremos este edificio y las otras estructuras las
usaremos casi como están. De todos modos, como era una casa donde vivía gente,
el dueño anterior ya había reformado la calefacción y los baños al estilo
moderno."
Al
subir unos cuantos escalones de piedra, la habitación de invitados con varias
partes desmanteladas quedó a la vista. Con todas las puertas retiradas y el
suelo de madera levantado, la estructura parecía un edificio a medio construir.
Sin embargo, aquel viejo edificio de madera que parecía conservar solo el
tejado y el armazón, no lucía escuálido ni pobre, pues ocultaba en su interior
el rastro de los años grabados durante mucho tiempo.
"Podremos
terminar la obra antes de que llegue el frío. Por suerte, estamos trabajando en
una estación ideal, así que tanto los obreros como yo nos hemos ahorrado
sufrimientos."
"Aunque
la época para la apertura del local quedará un poco ambigua", añadió Jang
Ui-geon con una sonrisa de compromiso. Incluso si terminaban la obra antes del
frío, después de hacer los preparativos y alistarlo todo, ya estarían en la
estación fría. "Es cierto, quedará un poco en el aire", murmuró Seo
Chi-young preocupado, a lo que Jang Ui-geon, el futuro dueño del local, estalló
en risas.
"Como
Chi-young se preocupa de forma tan seria, tendré que armarme de valor y
esforzarme para que el local prospere de alguna manera."
Mientras
observaba con algo de timidez a Jang Ui-geon, que reía al decir eso, alguien
llamó a Jang Ui-geon desde el interior. Entre que alguien lo buscaba, algo
había salido mal o había que confirmar alguna cosa, parecía que estaba realmente
ocupado.
Jang
Ui-geon chasqueó la lengua.
"Iré
un momento y vuelvo, Chi-young. Eche un vistazo al interior de la casa mientras
tanto. Vendré enseguida."
"Ah……,
esto, parece que está ocupado, yo mejor me voy ya……."
Cuando
Seo Chi-young habló con vacilación a Jang Ui-geon, que ya se daba la vuelta
para bajar de la habitación de invitados, este se detuvo, frunció levemente el
entrecejo y agitó la mano.
"Habíamos
quedado en comer juntos, ya avisé al restaurante de comida coreana que está
aquí cerca. Vendré pronto, así que mire por ahí."
Sin
dejar margen para que Seo Chi-young dijera nada, Jang Ui-geon, tras pedirle que
esperara, se alejó a grandes zancadas hacia el interior. Y Seo Chi-young se
quedó detrás mirando su espalda con un 'ah……' y rostro compungido.
Parecía
ocupado y no había necesidad de que sacrificara su tiempo por él, pensó Seo
Chi-young rascándose la cabeza, pero al oír que ya había avisado a algún sitio,
le dio pena cancelar y no pudo dar el paso para marcharse. Se quedó un momento
allí parado, vacilante, y decidió que, tal como había dicho Jang Ui-geon,
echaría un vistazo a la casa mientras esperaba su regreso. Desde antes, cada
vez que pasaba por la calle frente a la casa, pensaba para sus adentros que era
una vivienda preciosa solo por los árboles y el tejado que se vislumbraban tras
la tapia.
"……."
Ordenó
en un rincón algunas maderas y materiales que estaban desparramados cerca del
camino por donde solía pasar la gente, y fue recogiendo una a una las colillas
o pequeños desperdicios que los obreros habían dejado caer al suelo mientras
deambulaba por la casa.
Durante
un rato se mantuvo cerca de la habitación de invitados, pero al ver que Jang
Ui-geon no daba señales de volver tras esperar un poco más, Seo Chi-young se
alejó unos pasos.
Pensándolo
bien, la casa de sus abuelos maternos en un pueblo remoto, a la que iba de vez
en cuando de muy niño, también era una vieja casa tradicional. Después de que
falleciera su abuela materna, que vivía allí sola cuando él aún era pequeño, ya
no hubo motivo para volver a ese lugar al ser liquidada la propiedad.
Aquella
casa también era bastante amplia. Recordaba haber llorado pensando que su
abuela se sentiría sola al estar en un lugar que, para su mente infantil,
resultaba demasiado grande para una sola persona.
"……."
Ahora
que lo pensaba, creía haber oído que Jang Ui-geon también vendría a vivir aquí.
Si
se mudaba con su familia sería otra cosa, pero si no, se sentiría muy solo. Al
menos durante el día entraría y saldría gente por el local, pero al llegar la
medianoche el silencio sería abrumador.
O
quizás los empleados del local también se quedarían aquí, pensaba Seo Chi-young
cuando vio una pequeña puerta de madera que daba hacia el interior de la tapia.
Al rebuscar en sus recuerdos de la casa de sus abuelos —ya que al ser una casa
similar de antigua la estructura no parecía diferir mucho— supuso que al abrir
esa puerta, probablemente…….
Seo
Chi-young empujó la puerta con cuidado. La puerta, que no tenía el pestillo
echado, se abrió fácilmente con solo aplicar un poco de fuerza. Al ver la
habitación principal situada de forma acogedora en el interior, pensó 'lo
sabía'.
Aunque
fuera acogedora, solo era pequeña en comparación con la majestuosa habitación
de invitados del exterior; la estructura en sí no era pequeña y se encontraba
resguardada tras los muros de piedra. Aquella parte de la casa, separada de la
habitación de invitados y de las otras estructuras exteriores, parecía dormir
plácidamente en soledad.
"……."
Seo
Chi-young entró silenciosamente por la puerta.
Quizás
fuera porque el ajetreo de los obreros del exterior se había cortado, o porque
se oía el canto de los pájaros entre las ramas de los frondosos árboles que la
rodeaban. De alguna manera, aquel rincón parecía un mundo aparte.
El
sol deslumbrante se derramaba sobre el lugar. Brillante, iluminaba en calma la
casa tranquila.
Tras
cerrar silenciosamente la puerta de madera a su espalda, Seo Chi-young se
acercó con paso cauteloso. No había nadie en la casa ni tampoco equipaje de
ningún tipo. Solo la casa misma respiraba allí en soledad.
¿Qué
hago?
Seo
Chi-young pensó sin darse cuenta y terminó sonriendo sin fuerzas. ¿Qué hago con
qué? Me gusta, este lugar me agrada, esos pensamientos surgían, pero eso no
significaba que pudiera hacer nada al respecto.
Seo
Chi-young acarició lentamente con la mano los árboles grandes y pequeños que se
alineaban en el patio. Tal como hacía a veces su madre, a quien tanto le
gustaba cuidar el jardín hace mucho tiempo. Se sintió el aleteo de los pájaros
volando entre las ramas. También se oía su gorjeo. Y entre los resquicios de las
ramas, la luz del sol se filtraba intermitentemente de forma directa.
"……."
Seo
Chi-young miró absorto esos rayos de luz y luego se dio la vuelta. Se acercó a
la habitación principal, subió un escalón de piedra y se sentó con cuidado
junto a la columna del corredor exterior.
La
columna, que conservaba el lustre del contacto humano durante largos años,
brillaba con un profundo tono de madera. ¿Habrían pasado muchas personas antes
por aquí, sentándose, apoyándose y acariciando esta misma columna?
Seo
Chi-young acarició la columna en silencio y apoyó la cabeza en ella con
suavidad.
El
sol, que caía de forma oblicua, envolvió todo el cuerpo de Seo Chi-young. Desde
la coronilla hasta la punta de los pies, le gustaba tanto esa luz cálida y
deslumbrante que terminó cerrando los ojos.
Sintió
una modorra que parecía invitarlo al sueño, pero no se durmió. El aire puro, el
canto de los pájaros y un mundo pequeño y radiante que parecía ajeno a lo que
había fuera de esos muros se encontraban allí.
Su
mente se relajó lentamente. Un largo y silencioso suspiro escapó de sus labios.
Ojalá pudiera derretirse así bajo la luz del sol.
"……."
Se
le ocurrió que enamorarse de algo podría ser cuestión de un instante. O quizás
eran cimientos que se habían ido acumulando poco a poco sin que uno fuera
consciente de ello, y que en un momento dado se manifestaban de repente.
La
luz del sol deslumbrante. El silencio calmo y pacífico. La sombra azulada de
los árboles que contrastaba nítidamente con los rayos dorados. Una casa vieja y
acogedora.
Era
como si todas esas cosas adorables se hubieran reunido para que, en ese preciso
instante, Seo Chi-young se enamorara de esta casa.
Seo
Chi-young frotó suavemente la cabeza que tenía apoyada en la columna. Le
pareció que la columna de madera desprendía un aroma viejo y cálido. Apoyó la
cabeza, luego la mejilla con suavidad, y finalmente depositó un beso en ella.
El tacto suave en sus labios era en realidad fresco, pero de alguna manera le
produjo una sensación de calidez.
Seo
Chi-young soltó un suspiro de bienestar y se apoyó en la columna.
Sobre
su cabeza se oyó el aleteo de los pájaros que gorjeaban ruidosamente mientras
se trasladaban de los árboles al tejado.
Seo
Chi-young abrió los ojos, que mantenía cerrados con placer, y miró hacia
arriba. Ya no veía a los pájaros, pero su canto continuaba de vez en cuando
tras el tejado.
Seo
Chi-young bajó la mirada con una sonrisa ligera, pero en ese instante se quedó
paralizado sin poder moverse.
Jang
Ui-geon estaba allí de pie, tras haber cruzado la puerta de madera sin que
supiera desde cuándo. Bajo la sombra de los árboles, en absoluto silencio, lo
observaba fijamente.
Por
un momento no pudo verle bien la cara. El sol que recibía en todo el cuerpo
también envolvía sus párpados, y entre el resplandor deslumbrante no distinguía
con claridad la figura de Jang Ui-geon. Por eso, Seo Chi-young solo se le quedó
mirando fijamente mientras parpadeaba dos o tres veces. Luego, sonrió
lentamente.
"¿Ya
terminó su trabajo?"
Ante
la pregunta de Seo Chi-young, Jang Ui-geon se mantuvo inmóvil durante unos
segundos y luego asintió despacio. Dio un paso adelante y se acercó a Seo
Chi-young.
Jang
Ui-geon, que reveló su rostro bajo la luz del sol, no sonreía.
Seo
Chi-young ladeó la cabeza con extrañeza.
Aquel
rostro sin sonrisa no reflejaba enfado ni molestia. Simplemente lo observaba
con una mirada indescifrable, como si quisiera atravesarlo. Finalmente, ante la
mirada extrañada de Seo Chi-young, Jang Ui-geon curvó lentamente las comisuras
de los labios. Al asomar una leve sonrisa, el brillo de siempre regresó a su
expresión.
"Aquí
estaba. Me preguntaba a dónde se habría ido."
"Sí…….
…… ¿Por casualidad no debía entrar aquí?"
Cuando
Seo Chi-young habló con un tono algo inquieto, Jang Ui-geon negó con la cabeza.
"No
es eso. No importa a dónde vaya. Solo tenga cuidado con el baño donde no corre
el agua."
Seo
Chi-young terminó riendo ante la respuesta bromista. Jang Ui-geon también rió y
se acercó para sentarse junto a Seo Chi-young, dejando un espacio de unos dos
palmos entre ambos.
Sentarse
juntos a contemplar el sencillo jardín también era agradable, pensó Seo
Chi-young para sí mismo, y de pronto terminó sonriendo con timidez.
"Parece
que enamorarse de algo es cuestión de un instante."
"……."
NO HACER PDF
Cuando
Seo Chi-young habló en voz baja, Jang Ui-geon le dedicó una mirada silenciosa.
"O
quizás es algo que se ha ido acumulando y de repente te das cuenta, como cuando
el agua se desborda……. Hasta ahora nunca había pensado que me gustaran las
casas antiguas."
Jang
Ui-geon observaba en silencio a Seo Chi-young, que miraba el patio con los ojos
entrecerrados. Luego, habló con una sonrisa serena.
"¿Le
ha gustado este lugar?"
Seo
Chi-young sonrió. Al verlo asentir, Jang Ui-geon guardó silencio un momento y
luego dijo: "A mí también".
"Hace
mucho tiempo, la casa de mis abuelos maternos era una casa tradicional antigua
como esta. No sé cómo estará ahora desde que la liquidaron tras morir mi abuela
—mi abuelo murió antes de que yo naciera—, pero allí también había una
habitación principal aparte y un patio acogedor frente a ella."
Jang
Ui-geon escuchaba en silencio las palabras que Seo Chi-young recitaba
pausadamente. Seo Chi-young de pronto recordó algo y rió.
"Pero
esa casa era realmente fría en invierno. Cuando encendían la leña por la noche
estaba cálido, pero al llegar la madrugada, aunque te metieras bajo las mantas,
el suelo se enfriaba tanto que se sentía apenas tibio, y solía temblar bajo las
cobijas hasta la mañana."
Seo
Chi-young dejó de hablar de pronto al recordar que Jang Ui-geon había
mencionado que vendría a vivir aquí. Con un tono preocupado, le preguntó:
"¿Y
qué tal es este lugar? ¿No pasará frío en invierno?"
Jang
Ui-geon guardó silencio un momento y luego soltó una risa baja.
"Me
dijeron que lo repararon hace unos años, así que no habrá inconvenientes ni en
invierno ni en verano."
"Como
todavía no he vivido aquí, no lo sabré con certeza hasta que llegue este
invierno", añadió Jang Ui-geon soltando un suspiro como si estuviera
fingiendo preocupación.
Seo
Chi-young asintió diciendo "qué alivio" y volvió a sonreír. Eran
recuerdos que había olvidado durante mucho tiempo, pero al sacudirlos y
sacarlos a la luz, le resultaban tan nostálgicos y preciados como si fueran un
tesoro.
"Mi
abuela materna me quería muchísimo; cuando iba a visitarla, siempre dormía
abrazada a mí por las noches. Me quería tanto que hasta me mordisqueaba los
dedos de las manos y de los pies mientras me llamaba 'mi perrito', 'nuestro
perrito'…… Pero parece que ella también tenía frío, porque al llegar la noche
me llamaba de otra forma."
"……?
¿Cómo lo llamaba?"
"Me
llamaba 'nuestro calentador', 'el calentador de la abuela'. Y así dormía
abrazada a mí toda la noche."
Jang
Ui-geon se rió a carcajadas. Seo Chi-young también rió con él.
"¿Y
cómo lo llamaba en verano, su abuela?"
"En
verano era 'arroz frío'."
Ante
la respuesta tajante de Seo Chi-young a la pregunta curiosa de Jang Ui-geon,
este rió con más fuerza todavía. Seo Chi-young bajó la cabeza con un gesto algo
compungido.
Era
realmente extraño. Había estado olvidado todo este tiempo hasta que sacó el
tema, enterrado en su memoria durante muchísimos años sin motivo para
recordarlo, pero al hablar de ello, los sentimientos de aquel entonces
regresaron con nitidez. Como si hubiera ocurrido ayer mismo.
"Aun
así, cuando llegaba el verano, siempre me llamaba a la hora de más calor. Me
decía: 'nuestro perrito debe de tener calor, vamos a refrescarte la espalda'.
Me ponía boca abajo bajo el grifo del patio interior y me echaba agua fría en
la espalda mientras me acariciaba. …… Ahora que lo pienso, aquí no veo ningún
grifo."
Seo
Chi-young ladeó la cabeza extrañado preguntándose cómo regarían esos árboles, y
Jang Ui-geon señaló el patio trasero con un gesto.
"Está
en un rincón si da la vuelta por aquel lado. Si hace falta agua por aquí, solo
hay que conectar una manguera……. Pero escuchándolo, es verdad. ¿Debería
instalar otro grifo? Para refrescar la espalda."
Jang
Ui-geon habló bromeando mientras reía. Seo Chi-young le siguió la corriente a
la broma.
"¿Ui-geon
piensa refrescarse la espalda ahí? Los clientes entrarán y saldrán por fuera en
las horas de más calor."
"Los
extraños no pueden entrar hasta aquí. Podría bañarme completamente desnudo y no
pasaría nada."
Jang
Ui-geon habló como si no fuera nada importante, pero tras pensarlo un momento,
suspiró y negó con la cabeza.
"Pero
durante el día tengo que vigilar el local, así que no tendré tiempo para eso.
…… Si tuviera tanto tiempo libre como para hacer eso, sería un problema. Me
llevaría cientos de años recuperar lo invertido para abrir el local."
Jang
Ui-geon suspiró de forma algo exagerada. Como el gesto de frotarse las sienes
parecía realmente preocupado, Seo Chi-young terminó observándolo con la mirada
nublada por la empatía.
Pensándolo
bien, era cierto.
Había
comprado una casa tradicional de este tamaño en esta ubicación y estaba
haciendo una remodelación a gran escala. Y los gastos no terminaban ahí.
Instalar otros equipos, contratar personal profesional, hacer publicidad…….
Debía de ser una cantidad que Seo Chi-young ni siquiera alcanzaba a imaginar.
Seo
Chi-young también se preocupó y una sombra cruzó su rostro. Aunque no lo sabía
bien, esa suma debía de ser inmensamente mayor que la deuda que actualmente lo
asfixiaba a él.
"Es
verdad……. Tendría que irle bien. Incluso solo los intereses mensuales deben de
ser una barbaridad……."
"No,
los intereses……."
Sin
embargo, Jang Ui-geon, que murmuraba a la ligera mientras agitaba la mano,
guardó silencio a mitad de la frase. Tras callar un momento, se encogió de
hombros de forma ambigua y sonrió.
"Saldrá
bien."
Esa
voz casual con la que hablaba como si nada, junto con la confianza que subyacía
en ella, poseía una convicción que hacía que incluso quien lo escuchaba pensara
que realmente sería así. Solo con oírlo, su mente se tranquilizaba poco a poco.
Seo
Chi-young miró a Jang Ui-geon y sonrió. Mientras Chi-young le daba la razón
diciendo que sí, que saldría bien, Jang Ui-geon lo observó en silencio un
momento.
De
pronto, con un tono cuidadoso pero sereno, Jang Ui-geon dijo:
"¿Chi-young
está bien? Ahora que lo pienso, es fin de mes, así que ya debe de ser la época
de los pagos."
"Ah……,
sí. Precisamente hoy por la mañana pasé por el banco para hacer el depósito.
Estaba saliendo justo cuando llamó Ui-geon."
Seo
Chi-young se sonrojó un poco, pero pronto habló con naturalidad. Jang Ui-geon
ya sabía que él tenía una deuda. No era algo que le avergonzara contar
especialmente, pero como hablar de esas cosas suele cargar el ánimo del
interlocutor, Seo Chi-young no solía sacar el tema si podía evitarlo.
Al
mencionar eso, el problema sin solución que entrelazaba su ínfimo saldo con el
dinero que debía salir en el futuro volvió a su mente, y Seo Chi-young se
deprimió. Como no quería tener pensamientos pesados estando con Jang Ui-geon,
se esforzó por alejarlos rápido de su cabeza.
"Ah,
es cierto, dijo que estaba frente al banco……", murmuró Jang Ui-geon como
si recordara, y tras un rato de silencio, dijo como quien no quiere la cosa:
"Si
se le hace difícil, dígamelo. Aunque no sea mucho, quiero ayudar en lo que
pueda. …… Aunque con el carácter de Chi-young, dudo que acepte ayuda de todos
modos."
Añadió
esas palabras con un tono algo amargo, casi como una queja ligera. Seo
Chi-young solo asintió con una sonrisa suave mientras decía
"Gracias". Escuchó a Jang Ui-geon murmurar como un suspiro que no lo
decía por decir, pero esta vez Seo Chi-young se limitó a sonreír.
No
es que tuviera un orgullo puritano ni una terquedad absurda, pero no quería
decirle palabras de necesidad a Jang Ui-geon. Sí, aunque tuviera que suplicar a
otra persona, no sería a él. No quería que pensara, ni siquiera un poquito, ni
por un rastro mínimo, que se veían por razones materiales.
No
era eso en absoluto. La mirada con la que observaba a Jang Ui-geon.
……
Aunque pensar en estas cosas no serviría de mucho.
Seo
Chi-young se sintió avergonzado sin motivo y se rascó la nuca con torpeza antes
de cambiar de tema rápidamente, volviendo a mirar el interior de la casa como
si fuera la primera vez.
"Ah,
por cierto, si va a vivir aquí……, ¿vivirá solo? ¿No vivirán con usted familiares,
o la gente que trabaje en el local, u otras personas?"
Jang
Ui-geon observó fijamente a Seo Chi-young, quien cambiaba de tema esforzándose
por ocultar su timidez, y siguió la conversación con naturalidad.
"Sí.
Probablemente ponga seguridad, pero viviré solo. Aunque como está pegado al
local, habrá gente entrando y saliendo hasta tarde."
"Ya
veo……. …… Es tan amplio. Se sentirá solo……."
Si
solo se miraba esta habitación principal parecía acogedora como para vivir
solo, pero la casa en sí, incluyendo la habitación de invitados y las
estructuras anexas, era muy amplia. Al pensar en Jang Ui-geon viviendo solo en
una casa donde cabría perfectamente una familia numerosa, Seo Chi-young se
sintió nostálgico por él.
Jang
Ui-geon miró a Seo Chi-young, que hablaba con rostro melancólico, y dijo con
una sonrisa restándole importancia:
"Venga
a visitarme a menudo. De todos modos, está cerca de la casa de Chi-young. O
incluso puede venir a vivir aquí, no me importa."
Parecía
haberlo dicho como quien no quiere la cosa, pero Jang Ui-geon guardó silencio
un momento después de hablar. Alzando la mirada al vacío, se acarició la
barbilla lentamente y murmuró para sí mismo con un tono ligeramente bromista:
"Ahora que lo digo, no suena mal……".
Seo
Chi-young rió. Aunque fuera una broma, se sintió bien al imaginar la idea de
vivir en una casa tan acogedora y elegante. "Gracias aunque sea por
decirlo", dijo Seo Chi-young sin ocultar la expresión de alegría que
asomaba a sus labios mientras sonreía.
De
pronto, sus ojos se cruzaron con los de Jang Ui-geon, que lo observaba en
silencio, y su sonrisa se fue borrando lentamente por la extrañeza.
"……?"
La
mirada de Jang Ui-geon estaba fija en las comisuras de los labios de Seo
Chi-young, donde la sonrisa se desvanecía poco a poco con torpeza. Esa mirada
pronto se apartó de los labios y se trasladó lentamente hacia la mejilla, la
nariz y los ojos.
"…….
……?"
Seo
Chi-young parpadeó extrañado mientras le devolvía la mirada, y al no poder
soportar ese escrutinio, se rascó la cabeza con incomodidad. Ante él, Jang
Ui-geon soltó de pronto una risita.
"Todavía
no se le ha ido el vello fino."
"¿Eh……,
sí……?"
"¿Cuántos
años tiene ya y todavía conserva vello fino en el lóbulo de la oreja?"
"¿Vello
fino……?", se preguntó Seo Chi-young mientras se tocaba la oreja con
desconcierto. "No lo noto", murmuró mientras se tocaba el lóbulo con
rostro serio, y Jang Ui-geon, que lo miraba sonriente, estiró la mano.
"Se
ve muy bien con la luz del sol. Aquí."
Su
mano grande sujetó la oreja de Seo Chi-young. Justo debajo del lóbulo, la pinzó
como si agarrara algo y tiró suavemente hacia abajo. Entonces, tal como había
dicho Jang Ui-geon, aunque no le estaba pellizcando la piel, Chi-young sintió
que algo se tensaba levemente.
"Ah……,
es verdad……."
Murmuró
Seo Chi-young parpadeando con asombro, como si no lo hubiera sabido hasta
ahora, aunque también con algo de timidez. Jang Ui-geon soltó una risita.
"A
ver si va a resultar que Chi-young entró a la escuela unos años antes de tiempo."
"Ah……,
no es así……."
"Entré
a la edad que me tocaba", protestó débilmente, pero Jang Ui-geon, sin
tomárselo muy en serio, respondió con un "sí, sí" distraído mientras
le acariciaba el lóbulo de la oreja.
"……."
Se
sintió una sensación extraña.
Mientras
dejaba su rostro dócilmente en manos de Jang Ui-geon, Seo Chi-young se sintió
cada vez más incómodo en medio del breve silencio que fluía. Era una sensación
cercana a la vergüenza, algo que le producía cosquillas en el ánimo.
La
caricia generosa que masajeaba silenciosamente su lóbulo envolvía una de sus
orejas con calidez. Quizás por el calor que le transmitía esa mano, su rostro
se fue calentando gradualmente.
"……,
esto, ……."
Seo
Chi-young abrió la boca mientras bajaba la cabeza muy despacio, pero volvió a
cerrarla al no saber qué decir. También le resultaba violento apartar esa mano,
como si fuera a reaccionar de forma exagerada.
Por
alguna razón, Jang Ui-geon también guardaba silencio.
De
pronto, le pareció que los dedos que frotaban su lóbulo ejercían una presión
mínima. Pero en ese momento.
Jang
Ui-geon retiró la mano de Seo Chi-young y se levantó de un salto.
"Avisé
a un restaurante conocido de aquí cerca que iría para el almuerzo, ya va siendo
hora de ir. Si se retrasa, Chi-young también tendrá problemas."
"¿Eh?
Ah……, sí."
Seo
Chi-young también se levantó deprisa. Y ya perseguía la espalda de Jang
Ui-geon, que se había adelantado tres o cuatro zancadas. Ante él, Jang Ui-geon
se dio la vuelta hacia Seo Chi-young y le tendió la mano. Seo Chi-young miró
con desconcierto momentáneo esa mano extendida con la palma abierta, como si le
pidiera que la sujetara. Jang Ui-geon, como si también lo hubiera hecho sin
pensar, miró su propia mano y la retiró con torpeza.
"La
gente que no está acostumbrada a las casas antiguas suele tropezar y caerse con
facilidad……."
Jang
Ui-geon, que murmuraba como si se estuviera excusando, vio de pronto a Seo
Chi-young, que mantenía el puño cerrado con fuerza como si dudara entre
extender la mano o no. Guardó silencio un instante y señaló ese puño con un
gesto de la barbilla, extrañado.
"¿Pero
qué lleva en la mano?"
"¿Eh?
Ah."
Seo
Chi-young abrió la palma solo entonces, como si ni siquiera se hubiera dado
cuenta de que había mantenido el puño cerrado hasta ese momento. Al ver que
dentro había colillas, envoltorios de chicles y cerillas, Jang Ui-geon alzó las
cejas.
"Ah,
es que los recogí del suelo mientras caminaba antes, pero no encontraba un
lugar adecuado para tirarlos……."
"…….
Tendré que advertir a los trabajadores. Los chicles pase, pero el tabaco no
está permitido."
'Y
más cuando hay tantas cosas inflamables por aquí', añadió Jang Ui-geon tras
chasquear la lengua y se acercó a Seo Chi-young.
"Démelos."
Dicho
esto, extendió la mano y, antes de que Seo Chi-young pudiera decir nada, sujetó
su mano y volcó la basura que contenía sobre su propia palma. Luego, tras
sacudir ligeramente la palma de Seo Chi-young, se dio la vuelta y reanudó la
marcha.
Tras
quedarse allí parado con un 'ah', Seo Chi-young no recobró el sentido hasta que
el otro se hubo alejado unos siete u ocho pasos, y entonces lo siguió. Cerró el
puño suavemente, como si quisiera conservar el tacto de esa palma que, por un
instante, había rozado el dorso de su mano con una caricia.
* * *
“Bienveni…
do.”
Alguien
entró en el local. Seo Chi-young, que estaba recogiendo los utensilios sobre el
mostrador porque se acercaba la hora de cerrar, levantó la cabeza. El saludo
que estaba soltando se interrumpió a medias al ver que allí estaba de pie un
rostro inesperado.
Kwon
Kang-hee, quien no solía venir nunca solo a este local, estaba plantado frente
a él recorriendo con la mirada la superficie del mostrador. Chi-young asomó la
cabeza por detrás de él para ver si Yoon Jun-young lo acompañaba, pero parecía
haber venido solo.
No
hacía mucho que Yoon Jun-young se había mudado. Puso su casa en la inmobiliaria
y se mudó incluso antes de que la vivienda se alquilara. Por lo que había oído
de pasada, parecía que Kwon Kang-hee se había llevado las cajas primero
mientras Jun-young no estaba en casa.
Desde
entonces, como era de esperar, las visitas de Yoon Jun-young se volvieron menos
frecuentes. Antes venía dos o tres veces por semana, pero ahora venir una vez
ya era mucho. Cada vez que venía, se dedicaba a comer los intestinos con cara
de nostalgia y, cuando llegaba el momento de irse, le preguntaba con toda
seriedad: “¿Qué le parece si traslada el local al barrio donde vivo ahora?”. En
esos momentos, Seo Chi-young solo alcanzaba a sonreír.
De
todas formas tendría que trasladar el local antes de que comenzara la
demolición, pero prefería hacerlo dentro de este mismo barrio si era posible.
Si no había otra opción, tendría que irse a una zona con alquileres más
baratos, pero entonces no tendría ninguna posibilidad de irse al barrio donde
se había mudado Yoon Jun-young.
“…….
¿Qué le pongo?”
Como
Kwon Kang-hee no daba señales de sentarse después de un buen rato, Seo
Chi-young le preguntó con cautela. Kang-hee, que miraba fijamente el mostrador
como si estuviera reflexionando, levantó la vista. Al cruzar sus miradas, Seo
Chi-young se sobresaltó sin querer. Era un hombre con una mirada muy afilada,
incluso cuando miraba de forma normal.
“Jun-young
me dijo que se pueden comprar los ingredientes para saltearlos en casa.”
“Ah……,
sí.”
“Será
más rico saltearlo en casa que llevarlo ya cocinado de aquí, supongo.”
“……,
probablemente sí…….”
De
alguna manera, le resultaba extraño mantener una conversación tan cotidiana con
Kwon Kang-hee, pero aun así Seo Chi-young respondió con sinceridad a lo que
decía.
“Entonces,
prepáreme los ingredientes.”
Tal
como pidió Kwon Kang-hee, Seo Chi-young empezó a separar los ingredientes en
bolsas de plástico. Los intestinos por un lado, las verduras y fideos por otro,
y el condimento aparte. Mientras los ataba bien para que no hubiera fugas, Seo
Chi-young dudó un momento y preguntó:
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“Pero,
¿quién va a cocinarlos?”
“Yo
los cocinaré para que Jun-young coma. Dijo que de repente tenía antojo de
intestinos en plena noche. …… ¿Solo hay que echarlo todo junto y saltear?”
Kwon
Kang-hee respondió dócilmente a la pregunta de Seo Chi-young y volvió a
preguntar. Chi-young se quedó parpadeando porque no lograba imaginar a aquel
hombre cocinando algo para llevárselo a alguien; sin embargo, ante la última
pregunta, abrió la boca para explicarle algunos trucos, por pequeños que
fueran: “Sí, así estaría bien, pero primero……”. Pero en ese momento ocurrió.
“Es
Kang-hee. Qué sorpresa. ¿Has venido solo?”
Jang
Ui-geon se acercaba caminando mientras hablaba con tono de extrañeza por
detrás.
Jang
Ui-geon, que venía a este local casi todos los días, hoy había llegado más
tarde de lo habitual. De hecho, Seo Chi-young acababa de mirar el reloj —que
marcaba casi la medianoche— pensando que tal vez hoy no vendría.
Kwon
Kang-hee se dio la vuelta con la bolsa de plástico en la mano y, al ver a Jang
Ui-geon, respondió con un simple: “Ah”. Jang Ui-geon puso una cara de mayor
sorpresa al ver la bolsa que llevaba.
“¿Qué
es eso?”
“Ese
chico dijo que quería comerlos.”
“Haber
venido juntos.”
Al
ver a Kwon Kang-hee vestido con ropa cómoda, como si acabara de salir de su
casa —cuando normalmente siempre vestía trajes impecables—, Jang Ui-geon
preguntó, a lo que Kang-hee guardó un breve silencio antes de responder: “No
puede venir. Está acostado”.
Jang
Ui-geon dejó su chaqueta en una silla saludando a Seo Chi-young con una sonrisa
en los ojos y volvió a mirar a Kwon Kang-hee frunciendo ligeramente el ceño.
“¿Por
qué? ¿Se encuentra mal? Me dijeron que no tenía clases desde anteayer y que se
había quedado en casa hasta hoy.”
Ante
la pregunta preocupada de Jang Ui-geon, Kwon Kang-hee alzó levemente una ceja.
“¿Cómo
lo sabes?”
“Le
llamé hace un rato. Solo para saber si estaba bien, que hacía tiempo que no
hablábamos.”
Jang
Ui-geon se encogió de hombros. Mientras se sentaba, le dijo a Seo Chi-young:
“Solo una cerveza, por favor. Vengo de ver a alguien y todavía estoy lleno”.
Luego estiró el brazo hacia el armario por su cuenta para sacar un vaso vacío.
Kwon
Kang-hee observaba a Jang Ui-geon en silencio y, cuando este le sirvió cerveza
y se la ofreció, negó con la cabeza. “Él me está esperando”, murmuró con
brusquedad y, tras una pausa, continuó con voz algo baja:
“Vendrá
cuando pueda moverse un poco mejor. Hoy también decía que quería venir en
persona a comer, pero como no puede caminar, he venido yo a comprarlo. Dijo
que, de tanto estar tirado en la cama todo el tiempo que estuvo en casa, se
quedó sin fuerzas en las piernas.”
“…….”
Jang
Ui-geon detuvo el movimiento de su mano mientras ofrecía la cerveza, pero
pronto la retiró lentamente y se bebió el alcohol él mismo.
“Ya
veo, debe de ser duro. Cuídalo bien. Espero que se recupere pronto.”
“Gracias
por preocuparte. He oído que tú también estás ocupado últimamente con los
preparativos del local; ánimo. Si necesitas algo, avísame.”
“Sí,
de acuerdo.”
La
conversación terminó de forma breve.
Kwon
Kang-hee miró el reloj y se marchó enseguida; Jang Ui-geon se limitó a agitar
la mano ligeramente a su espalda sin retenerlo más.
“…….”
Hasta
que Seo Chi-young terminó de saltear los intestinos para los clientes de las
mesas de dentro y regresó, Jang Ui-geon no dijo nada durante un rato. Se quedó
sumido en sus pensamientos bebiendo la cerveza despacio, como si fuera
refresco. Cuando Seo Chi-young se sentó en silencio en el asiento de enfrente
como solía hacer, la mirada de Jang Ui-geon, que estaba fija en el vaso, se
trasladó a él.
Su
rostro, que estaba serio y absorto, esbozó una leve sonrisa al cruzarse con los
ojos de Seo Chi-young.
“Vuelve
a mirarme así…….”
“…….
Mañana vendrá por la tarde, Jun-young.”
Seo
Chi-young murmuró bajando un poco la cabeza. Ante ese comentario soltado de
pronto, con brusquedad pero con cuidado, como si estuviera revelando un
secreto, Jang Ui-geon alzó las cejas.
“¿Jun-young
le avisó? …… ¿Siguen en contacto?”
Jang
Ui-geon sabía que, hasta hace poco, cuando Yoon Jun-young vivía en este barrio,
solía contactar a menudo con Seo Chi-young. La mayoría de esos mensajes eran
para decirle justo antes de cerrar: “Voy para allá, no cierre y espéreme”, o
pasadas las doce: “¿Por casualidad sigue abierto?”.
Seo
Chi-young se rascó la cabeza con timidez.
“Seguramente,
si Kwon Kang-hee se los saltea en casa, no estarán tan ricos como aquí. Tenía
pinta de que iba a echar todos los ingredientes a la vez y simplemente
saltearlos…….”
En
el pasado, Yoon Jun-young había comprado intestinos en un local cerca de la
facultad porque no tenía tiempo y se había quejado de que estaban malos, yendo
esa misma noche al local de Seo Chi-young. Ocurrieron cosas parecidas varias
veces. Las primeras dos veces, Jun-young también se llevaba los ingredientes a
casa para cocinarlos, pero siempre regresaba al día siguiente con cara de
enfado diciendo: “Definitivamente tiene que cocinarlos Chi-young. Se me quitó
el gusto”.
“Mañana
por la tarde, eh…….”
Jang
Ui-geon sonrió levemente mientras agitaba con suavidad el vaso de cerveza. Tras
quedarse un momento en silencio con esa sonrisa borrosa en los labios sumido en
sus pensamientos, levantó la vista hacia Seo Chi-young. Cruzó su mirada con la
de Chi-young, que estaba sentado frente a él.
“Pero,
¿por qué me cuenta eso? ¿Cree que tengo ganas de ver a Jun-young?”
“…….”
Seo
Chi-young no respondió ni asintió; solo se quedó mirando a Jang Ui-geon. En los
ojos de Jang Ui-geon asomaba una sonrisa, pero su mirada no reía. Sus ojos
negros escudriñaban lentamente sus propios pensamientos. Finalmente, también
rió con la mirada. Entre sus labios escapó una risita, algo cercana a la
autocrítica.
“Es
verdad. Quiero verlo. Me acuerdo de él. …… Y al oír esas palabras, siento que
algo me arde por dentro…….”
“Ese
tipo también lo habrá dicho así a propósito para que yo lo oyera”, dijo Jang
Ui-geon riendo entre dientes mientras miraba hacia donde se había marchado Kwon
Kang-hee. Bebió un poco de la cerveza tibia que tenía en el vaso y, tras
fruncir ligeramente el ceño, tiró el contenido al suelo. Luego, se sirvió
cerveza nueva de la botella fría.
“Pero……
aun así, creo que ahora es mejor que cuando nos veíamos a menudo, así que será
mejor no vernos por un tiempo. Siento que me dolerá el corazón si lo veo de
nuevo. …… Soy un romántico en el fondo, ¿verdad?”
Seo
Chi-young, que observaba a Jang Ui-geon sonreír con fingida plenitud, se limitó
a asentir en silencio. Al ver la expresión decaída de Seo Chi-young, Jang
Ui-geon chasqueó la lengua con aire apurado. Murmurando un “le dije que no
reaccionara con tanta seriedad……”, dejó el vaso como si no tuviera otra opción.
Jang
Ui-geon se levantó de golpe, estiró el brazo sobre el mostrador y alcanzó a Seo
Chi-young. Su mano, que pareció dudar un momento sobre la cabeza de Seo
Chi-young, terminó posándose en su hombro. Y con unos golpecitos ligeros, fue
Jang Ui-geon quien palmeó el hombro de Seo Chi-young como si lo estuviera
consolando a él.
“Gracias.
…… De verdad.”
Tras
acariciar suavemente el hombro que acababa de palmear, Jang Ui-geon guardó
silencio un momento y sonrió con amargura.
“He
pensado que si Chi-young no me hubiera consolado, tal vez lo habría pasado
bastante mal. …… Gracias.”
“……
No…….”
Quiso
negar con la cabeza y decir que no era para tanto, pero las palabras no salían
bien. Jang Ui-geon miró un momento a Seo Chi-young, que tenía la cabeza baja
mirando al suelo, y pareció ejercer una presión firme con la mano que tenía en
su hombro. Sin embargo, se sobresaltó y retiró la mano enseguida para volver a
sentarse. Como si se hubiera asustado y se hubiera soltado de golpe.
Seo
Chi-young, que notó ese gesto, levantó la cabeza extrañado para mirar a Jang
Ui-geon, pero este estaba mirando hacia otro lado. Parecía sumido en sus
pensamientos frunciendo levemente el ceño y ladeando la cabeza, pero al darse
cuenta de que Seo Chi-young lo miraba fijamente, puso cara de apuro y pronto se
encogió de hombros.
Con
un suspiro ligero, como diciendo que no importaba, miró a Seo Chi-young con un
destello de picardía.
“Le
agradezco el gesto……, pero aun así, ¿cómo se le ocurre ponerse de mi parte
hablando de un chico que ya se ha ido con otro?”
“Ah……,
……bueno, ……es verdad. …… Lo siento.”
Seo
Chi-young murmuró mientras se frotaba la nuca.
“Si
Kang-hee lo oyera, tendría que cuidar su espalda cuando camine por callejones
tarde en la noche. No, como Jun-young le tiene aprecio a Chi-young, tal vez ya
deba andar con cuidado.”
Jang
Ui-geon soltó una risita bromeando y Seo Chi-young también rió.
“Además,
bueno…….”
Jang
Ui-geon dejó de hablar y miró al vacío antes de vaciar su vaso con una sonrisa
amarga.
“Ya
no tengo mucha ambición. No sé si es que me he quedado vacío, pero incluso
cuando voy a un bar no hay nadie que me llame la atención, y aunque vea a
alguien que parece estar bien, cuando intento hacer algo no me apetece. Quizás
es porque me siento solo, pero últimamente parece que tengo algo de
insatisfacción sexual……”
Jang
Ui-geon guardó silencio de repente. Por un instante, pareció fruncir levemente
el ceño mientras mantenía su mirada fija en Seo Chi-young de manera casual. Ese
destello de desconcierto que cruzó sus ojos desapareció pronto mientras
retiraba la vista con calma.
Desvió
la mirada y se quedó observando fijamente la botella de cerveza en silencio; no
volvió a levantar la vista hasta que vació el vaso que tenía en la mano y, acto
seguido, uno más. Seo Chi-young se limitó a observarlo sentado en silencio
mientras él mantenía el entrecejo fruncido, como si algo le resultara molesto,
hasta que finalmente preguntó con cautela:
“……,
¿se encuentra bien?”
Hoy
Jang Ui-geon parecía algo inestable. Tal vez se debía a Kwon Kang-hee. Aunque
casi nunca dejaba traslucir esos sentimientos, a veces, al ver a Kwon Kang-hee
o a Yoon Jun-young, una sombra de amargura asomaba fugazmente en su rostro.
Jang
Ui-geon miró entonces a Seo Chi-young, quien bajaba la vista con aire
melancólico. Tras observarlo de manera sutil, finalmente soltó un suspiro
tranquilo.
“……
No, es que creo que estoy un poco cansado últimamente. Se me pasan ideas
absurdas por la cabeza……”
Seo
Chi-young guardó silencio. Aquella voz, inusualmente carente de energía, le
produjo un hormigueo punzante. Era imposible que Chi-young supiera con
exactitud qué sentía Jang Ui-geon o qué pasaba por su mente. Nadie puede
conocer los sentimientos de otro tal cual son; uno solo puede intentar
intuirlos.
Sin
embargo, había algo que sí sabía.
Cuando
uno sufre o lo pasa mal, el ánimo se agota todavía más. Es porque pensamientos
variopintos que en otro momento no tendrían cabida aparecen para arañar el
corazón. Como aquella vez, hacía mucho tiempo, cuando estuvo sentado en el
puente sobre el río en medio de la madrugada oscura.
Si
alguien hubiera estado a su lado en aquel entonces, tal vez habría sido un poco
más fácil de sobrellevar.
Ese
pensamiento le vino después, una vez que ya había superado aquel tiempo de
dolor y sufrimiento. No es que se sintiera triste o afligido de nuevo, pero
recordaba aquella idea con cierta nostalgia.
Pensaba
que, si tan solo hubiera tenido a alguien que lo escuchara, o simplemente
alguien que estuviera allí a su lado, tal vez se habría sentido un poco menos
solo.
“…….”
En
ese momento, los últimos clientes que quedaban en el local se levantaron.
Pasaba poco de la medianoche.
Una
vez que pagaron y se marcharon, Jang Ui-geon, que era el último que quedaba
sentado, miró el reloj e hizo amago de levantarse.
“Es
hora de cerrar. Yo también debería irme ya……”
Fue
justo cuando Jang Ui-geon se levantaba del asiento mientras decía aquello. Seo
Chi-young, vacilando por un instante, terminó exclamando por puro impulso:
“Esto,
oiga, …… ¿le apetecería quedarse a dormir en mi casa?”
Las
palabras salieron de su boca sin que pudiera evitarlo, y solo cuando se
encontró con la mirada de Jang Ui-geon, quien se había quedado paralizado
mientras sacaba la billetera de su chaqueta, sintió una punzada de frustración.
No
sabía por qué había soltado aquello de repente. No es que fueran amigos íntimos
que se invitan a pasar el rato, ni era algo de lo que hubieran hablado antes;
proponerle que se quedara a dormir así, de la nada, podía parecer un exceso de
confianza. O tal vez él podría sentirse ofendido al pensar que Chi-young le tenía
lástima por verlo deprimido.
Seo
Chi-young se rascó la cabeza con nerviosismo y empezó a balbucear excusas: “No,
no lo digo con otra intención, es solo por si se siente deprimido, no, quiero
decir, por si está aburrido,” y Jang Ui-geon lo miraba desde arriba en
silencio. “Por si está aburrido, o si le apetece seguir bebiendo, o si está
cansado,” su voz, que soltaba cualquier palabra al azar, se fue haciendo cada
vez más pequeña hasta que finalmente se perdió en el silencio.
Había
hablado de más. Siendo Jang Ui-geon, lo normal sería que sonriera y se marchara
diciendo: ‘Le agradezco el ofrecimiento, pero es algo muy repentino, así que
mejor en otra ocasión’.
“No
es nada……, solo……”
Seo
Chi-young murmuró esa última frase y se quedó mirando la punta de sus pies.
Jang Ui-geon, tras un silencio prolongado, dio una respuesta inesperada:
“¿Entonces
lo hacemos así?”
Al
responder aquello, el propio Jang Ui-geon frunció el ceño por un instante, como
si las palabras se le hubieran escapado sin querer. Pero cuando Seo Chi-young
lo miró vacilante y murmuró medio en serio: “Sí……, así también se ahorra el
dinero del transporte de vuelta……,” él lo miró por un momento con cara de
incredulidad y, tras un breve silencio, soltó una risa baja. Al verlo decir con
su expresión habitual: “Hasta podré ahorrarme el transporte de mañana por la
mañana”, Seo Chi-young también sonrió con el ánimo un poco más relajado.
*
Fuera
se escuchó el maullido de un gato. Seo Chi-young levantó la cabeza en silencio
y miró hacia la ventana que estaba sobre su almohada.
Una
luz amarillenta entraba por el cristal. Como la casa estaba en el interior de
un callejón, la farola de la entrada proyectaba una luz tenue hasta allí. A
través de la ventana del semisótano, de vez en cuando, se deslizaban las
sombras de personas que regresaban tarde a casa.
Se
escuchó de nuevo el maullido de un gato. Parecía venir de junto al cubo de
basura, bajo el poste de luz, pero no estaba seguro.
Como
solía hacer al volver, había dejado un puñado de intestinos sin condimentar
junto al basurero donde los gatos solían congregarse por la noche. Dos o tres
gatos que merodeaban por allí se quedaron sentados a unos pasos observando, y
solo cuando Chi-young se alejó, corrieron hacia la comida.
Ya
se habían acostumbrado a que Chi-young simplemente dejara la comida y se
marchara, así que ahora, en cuanto lo veían regresar, correteaban a dos o tres
pasos frente a él mientras lo miraban. Sin embargo, hoy, quizás porque Jang
Ui-geon estaba a su lado, se mantuvieron alejados y no se acercaron.
‘¿También
les da agua?’
Jang
Ui-geon preguntó con curiosidad al ver a Chi-young verter agua de una botella
de plástico —que había traído del local— en el hueco cóncavo de la tapa del
cubo de basura. Chi-young asintió y respondió con naturalidad:
‘Sí…….
Escuché en alguna parte que, en estaciones como esta, todavía están bien, pero
cuando hace frío y el ambiente es seco como en invierno, necesitan beber más
que comer. Así que solo…….’
Antiguamente,
cuando vivía en una casa unifamiliar, solía dejar un pequeño cuenco justo al
lado de la puerta principal, por dentro, y ponía allí restos de anchoas secas
después de hacer caldo. Entonces, los gatos callejeros que se colaban por
debajo del portón comían y se marchaban. Su madre, que les tenía miedo a los
animales, ni siquiera podía acercarse cuando veía a uno de esos gatos al salir
al patio, pero aun así decía que en invierno le daban lástima los que pasaban
frío y hambre, e insistía en dejarles siempre algo de comer.
Ahora,
como vivía en un edificio compartido con otras personas, sabía que a algunos
les molestaba que hiciera eso, por lo que solo dejaba un poco en un rincón de
la calle por la noche. Aun así, al ver a los gatos devorar la comida con ansia,
de vez en cuando recordaba aquellos tiempos.
Recordaba
a su madre murmurando, mientras miraba a los gatos de lejos con ojos temerosos,
que sentía no tener más margen para ser más generosa con ellos.
‘Chi-young
debe de parecerse a su madre.’
Mientras
entraban en casa y él contaba fragmentos de esa historia, Jang Ui-geon soltó
ese comentario de la nada. Cuando respondió: ‘No, yo no les tengo miedo a los
gatos……’, Jang Ui-geon solo rió como si no pudiera creerlo.
Al
regresar juntos a casa, en realidad se había sentido un poco preocupado. Se
devanaba los sesos pensando qué decirle si Jang Ui-geon estaba deprimido, si
sería mejor no sacar el tema de Yoon Jun-young o si, por el contrario, sería
mejor hablarlo abiertamente y consolarlo. Pero todas esas preocupaciones fueron
en vano; Jang Ui-geon se comportó con su actitud habitual, riendo con
naturalidad y sacando temas de conversación cotidianos.
Aunque
no mencionaron a Yoon Jun-young, tampoco tuvo la sensación de que se estuviera
esforzando deliberadamente por evitar el tema, por lo que Seo Chi-young se
tranquilizó un poco y conversó con él siguiendo su ritmo.
Y
así fue como sucedió.
Sin
que ninguno de los dos lo propusiera primero, y sin sentir que se hubiera
acabado el tema de conversación, a Seo Chi-young le invadió una modorra que le
pesaba en los ojos. Al frotarse los párpados, Jang Ui-geon comenzó a extender
el edredón en silencio. No solo Chi-young; Jang Ui-geon también parpadeaba con
pesadez, visiblemente cansado, y se recostó al lado de Chi-young, quien había
sacado otro juego de mantas.
‘Que
tenga dulces sueños.’
Al
murmurar Chi-young mientras cerraba los ojos cubiertos por un sueño difuso, se
escuchó la voz baja de Jang Ui-geon respondiendo un escueto ‘Igualmente,
Chi-young’ en la oscuridad, tras haber apagado la luz.
Con
eso, la conversación se interrumpió.
En
la habitación solo quedó el silencio de la oscuridad. Seo Chi-young echó un
vistazo con sus ojos ya acostumbrados a la penumbra al reloj, que marcaba una
hora más tardía de lo habitual debido a la charla, y cerró los ojos.
“…….”
Pero.
Aunque
su cuerpo estaba fatigado y tenía sueño, no lograba dormirse. Se quedó contando
hasta la quinta, la sexta vez que escuchó el maullido de un gato afuera. Y
cuando volvió a oírse una vez más, Seo Chi-young soltó un suspiro silencioso y
abrió los ojos.
Movió
solo las pupilas para recorrer su habitación habitual. Es un cuarto estrecho en
el que ya ha vivido más de unos años y cuyos rincones conoce a la perfección.
La cómoda baja que usa en lugar de armario, las cajas de colores donde guarda
libros y trastos varios, la mesa plegada y apoyada en un rincón, el papel tapiz
manchado y ligeramente despegado en las esquinas, el fluorescente sin cubierta
que dejaba ver el polvo acumulado. Todo era su propia habitación, grabada en su
memoria.
Cada
vez que confirmaba visualmente uno de esos objetos familiares, sentía una
sensación extraña. El hecho de que Jang Ui-geon estuviera tumbado justo a su
lado, respirando tranquilamente. Él era lo único que desentonaba en esa
habitación estrecha y vieja, creando una disonancia. Y aunque no era la primera
vez que dormía allí, seguía sintiendo lo mismo.
A
Seo Chi-young le resultaba sumamente extraño que Jang Ui-geon estuviera en su
mundo.
NO HACER PDF
Sin
embargo, el calor corporal que sentía justo al lado —en ese espacio tan
estrecho que, aun poniendo dos juegos de cama, tenían que estar pegados— era
una realidad innegable. Chi-young volvió a cerrar los ojos sintiendo ese calor
de nuevo.
Se
sentía bien. Tanto el calor cálido como el sonido de la respiración tranquila
le resultaban ajenos, como si los hubiera tomado prestados de alguien más, pero
su corazón se suavizó. Sentía que, si se dormía así, tendría un sueño
agradable. Ojalá pudiera dormirse pronto.
Con
ese pensamiento, Seo Chi-young soltó un suspiro lánguido y se dejó llevar por
el sueño que acudía gratamente en oleadas.
Sin
embargo, justo cuando estaba a punto de caer en un sueño ligero, Seo Chi-young
terminó abriendo los ojos ante el ruido de alguien moviéndose a su lado. Jang
Ui-geon se estaba incorporando.
Como
no había sentido que se diera vueltas en la cama, al verlo levantarse de
repente, Chi-young pensó al principio que iría al baño. Pero Jang Ui-geon se
quedó allí sentado, inmóvil, como si de pronto se hubiera sumido en sus
pensamientos en mitad de la noche.
“…….
¿Ha tenido algún sueño?”
Seo
Chi-young se incorporó también y preguntó en voz baja, pensando si tal vez
habría tenido una pesadilla. Jang Ui-geon se sobresaltó un momento y se volvió
hacia él.
“Lo
siento. Parece que he interrumpido su sueño.”
Al
escuchar esa voz tranquila y serena, Seo Chi-young se dio cuenta de que no es
que se hubiera despertado, sino que no se había dormido en absoluto.
“…….
¿No puede dormir?”
Ante
la pregunta preocupada de Chi-young, Jang Ui-geon pareció fruncir levemente el ceño.
Murmuró un ‘No……’ y guardó silencio. Tras quedarse callado un rato, preguntó
como un suspiro:
“¿Chi-young
puede dormir bien?”
“……
Ah……, tengo sueño, pero……. Sí……, creo que si espero un poco más, me dormiré
pronto…….”
‘Tampoco
he tomado café ni nada’, pensó Chi-young ladeando la cabeza. Jang Ui-geon, que
lo observaba fijamente en la oscuridad, murmuró de pronto con duda:
“Café……,
¿será por el café? …… Bueno, es verdad que el que tomé hoy parecía bastante
cargado.”
Tras
ese murmullo ambiguo, siguió un breve silencio. Pronto se escuchó un suspiro
silencioso. Seo Chi-young, que observaba a Jang Ui-geon frotarse los párpados
con lentitud, murmuró en un tono reconfortante:
“Ah……,
tal vez sea porque está ocupado y tiene muchas cosas en la cabeza. El, esto, mi
padre también, cuando estaba haciendo crecer su negocio, a veces le pasaba.
Aunque estuviera cansado, si el trabajo era mucho o no iba bien, no podía
dormir bien.”
‘¿Ah,
sí?’, respondió Jang Ui-geon con voz distraída, y volvió a acostarse diciendo:
“Ya me dormiré pronto”. A su lado, Seo Chi-young seguía sentado mirándolo,
cuando de pronto recordó algo y murmuró:
“En
esos momentos, yo le arrancaba las canas a mi padre……. Como yo era pequeño
todavía, mi padre tampoco tenía muchas canas. Mientras las buscaba y las
arrancaba con esfuerzo, una por una, él se quedaba dormido sin darse cuenta.”
“Ah……,
en mi casa también pasaba eso. Mi hermana pequeña solía arrancarle las canas a
mi padre cuando era niña. …… Con lo que le pagaban por eso, le compraba tinte a
mi padre.”
Al
oír a Jang Ui-geon murmurar aquello como si no entendiera por qué lo hacían,
Seo Chi-young rió suavemente. La voz de Jang Ui-geon, que había estado pesada y
sombría, también dejó escapar una risa tranquila teñida de una modorra más
relajada. Sin embargo, esa risa se cortó ante lo que Chi-young murmuró de
repente sin pensarlo:
“¿Quiere
que le arranque las canas? Tal vez así pueda dormir mejor.”
“…….”
“…….”
“……
Yo casi no tengo canas prematuras……. Puede que parezca mayor que Chi-young,
pero tenemos la misma edad…….”
‘Todavía
no tengo edad para tener canas’, dijo Jang Ui-geon con una voz algo brusca. Ese
tono, que sonaba un poco enfurruñado, más que asustarlo le dio ganas de reír,
así que Chi-young contuvo la risa y murmuró un ‘Lo siento’.
Sin
embargo, tras un momento de silencio, Jang Ui-geon dijo: “Bueno……, intente
buscar alguna. Últimamente he pasado por tanto agotamiento físico y mental que
tal vez me hayan salido canas de repente”. Seo Chi-young, que no había dicho
aquello con tanta seriedad, se quedó un momento vacilante ante la respuesta
inesperada, pero encendió la luz de la habitación obedientemente. Y se sentó
junto a la cabeza de Jang Ui-geon.
Solo
después de que sus ojos se acostumbraran a la luz, Seo Chi-young comenzó a
rebuscar con cuidado entre el cabello de Jang Ui-geon. Aunque él mismo había
sacado el tema de las canas, los dedos con los que tocaba el cabello de aquel
hombre, que tenía los ojos cerrados como si estuviera durmiendo plácidamente,
temblaban ligeramente.
Esforzándose
por calmar su corazón, que empezaba a latir con fuerza, Chi-young fue apartando
lentamente el espeso cabello negro.
“…….”
Mientras
buscaba con cuidado alguna cana que nunca había visto y que no creía que
existiera, su corazón se fue calmando poco a poco. Al tocar ese cabello que
parecía rígido pero que resultó ser inesperadamente suave, las yemas de sus
dedos rescataron viejos recuerdos a través de ese tacto familiar.
Su
padre solía llamar a Seo Chi-young para que le arrancara las canas, pero no
solo cuando no podía dormir. También cuando su corazón estaba pesado, cuando
tenía cosas en qué pensar o cuando estaba cansado; a él le gustaba la sensación
de las manos pequeñas como brotes de su hijo tanteando su cabello con cuidado.
A
medida que Chi-young crecía, las ocasiones en que su padre le pedía que le
arrancara las canas disminuyeron, pero una vez que fue mayor, era Chi-young
quien buscaba a su padre primero. Si veía a su padre fruncir el ceño sumido en
preocupaciones, Chi-young se acercaba a su lado en silencio y decía con un tono
dócil, como cuando era niño: ‘Le arrancaré las canas’. Entonces su padre solía
reírse diciendo: ‘Si me arrancas las canas ahora, tu padre se va a quedar
calvo’.
No
tuvo que pensar mucho para recordar cuándo fue la última vez que le arrancó las
canas a su padre. Fue justo antes de graduarse de la secundaria, cuando su casa
se fue a la quiebra. Exactamente el día anterior. Vio cómo los párpados de su
padre, que los mantenía cerrados en silencio dejando su cabeza en manos de
Chi-young como si durmiera, temblaron levemente en un momento dado, y cómo una
gota de agua se formó en sus comisuras.
Ese
recuerdo aún permanecía nítido y, todavía hoy, cuando veía pasar a un anciano
de cabello canoso frente al local o si alguien con muchas canas llamaba su
atención, la memoria regresaba a él sin previo aviso.
“…….”
De
repente, pensó en su padre, a quien no veía desde hacía mucho tiempo. La última
vez que lo vio, su cabello ya estaba tan blanco que resultaba difícil encontrar
un solo mechón negro. Ahora, seguramente, estaría tan blanco como si le hubiera
caído una nevada encima.
Deseaba
ver a su padre. Le gustaría encontrarse con aquel hombre que vivía solo y
apartado en su vejez, aunque solo fuera para tomar su mano.
Seo
Chi-young soltó un suspiro silencioso. Falta poco para el sexagésimo cumpleaños
de su madre. Había pensado que, cuando llegara ese día, tendría que ir a
visitarla aunque fuera solo por esa jornada. Ya que iba a bajar hasta allí,
pensó que sería mejor descansar un día más y pasar también a ver a su padre.
Seo
Chi-young bajó la vista hacia Jang Ui-geon mientras jugueteaba con su cabello,
en el cual no aparecía ni una sola cana por más que buscara entre los mechones.
No se parecían en nada, pero esa mirada fatigada y el tono cansado de su piel
le recordaban, en cierto modo, a su padre.
Sintiendo
una extraña ternura, Chi-young acarició su cabello con cuidado. En ese momento,
aquel que mantenía los ojos cerrados como si durmiera, habló. Su voz sonaba aún
más lánguida, como si el sueño empezara a ganarle terreno.
“Jun-young,
aunque no se nota a simple vista, tiene bastantes canas prematuras. Por eso, a
veces, cuando veía alguna por la parte de atrás o en sitios donde él no
llegaba, me acercaba la cabeza para que se la arrancara; entonces Kang-hee
siempre le revolvía el pelo con cara de pocos amigos, como si le molestara.”
“…….”
“Luego,
durante un tiempo en que la relación entre ellos se volvió delicada, solía
arrancárselas yo, …… pero a Kang-hee en realidad le gustaba mucho hacerlo, así
que cuando Jun-young me lo pedía a mí, se sentía notablemente dolido.”
Jang
Ui-geon rió por lo bajo.
“Pero
como yo tampoco tengo mucha maña, Jun-young se me quejaba a menudo. Decía que
por qué lo hacía con tanto dolor. Ahora que Kang-hee lo estará haciendo de
nuevo…… se han encontrado el uno al otro en el momento justo.”
Esa
voz mezclada con risa que fluía junto a un suspiro lánguido se detuvo. Y
durante un rato, reinó un silencio tranquilo. El sonido de una respiración baja
y acompasada se mezcló en el ambiente.
‘Se
han encontrado el uno al otro en el momento justo’, esa frase susurrada parecía
vagamente melancólica, pero al mismo tiempo cargada de una sinceridad evidente,
por lo que Seo Chi-young asintió con el corazón encogido. Y por Jang Ui-geon,
que deseaba la felicidad de ellos, y por ellos dos, susurró:
“Seguro
que cuidarán bien de la persona que aman. Ambos.”
Al
decirlo, sintió que más que un deseo era una realidad, lo que le alivió un poco
el corazón.
El
silencio regresó, y esta vez se sentía más cómodo que antes.
De
repente.
Seo
Chi-young, que recorría lentamente el cabello de Jang Ui-geon como si lo
acariciara, detuvo su mano. Jang Ui-geon había abierto los ojos y lo miraba
desde abajo. Tras observarlo con una mirada cuyo pensamiento era indescifrable,
habló de pronto.
“¿Y
Chi-young?”
“¿Eh?”
“¿Cómo
cree que sería si tuviera a alguien especial?”
Ante
esa pregunta que parecía esconder una sonrisa, Seo Chi-young guardó silencio.
Si tuviera a alguien especial. Nunca se lo había planteado aparte. Pero si
apareciera una persona así.
“……Le,
……le cuidaría muy bien.”
Sin
querer, terminó tartamudeando. Jang Ui-geon, viendo a Seo Chi-young evitar su
mirada y observar solo la punta de sus dedos por la vergüenza, volvió a
preguntar con una sonrisa tranquila:
“Incluso
ahora, aunque Chi-young parezca que no, si uno observa con calma, trata muy
bien a la gente, ¿cómo podría serlo más que eso?”
“Ah……,”
balbuceó Chi-young. Miró a Jang Ui-geon con cara de apuro, pero al encontrarse
con esa mirada que lo observaba con ojos risueños y curiosidad, se sintió
incómodo y volvió a bajar la vista.
“Bueno……
simplemente, todo.”
Podía
sentir cómo su rostro se calentaba. Chi-young se recriminó internamente. Ya no
era un niño pequeño, tenía edad suficiente, y ponerse rojo por hablar apenas de
esto era demasiado.
“Simplemente……
creo que querría hacer cualquier cosa por esa persona.”
Murmuró
agachando la cabeza como si quisiera esconderse. Aunque hiciera eso, no podía
escapar de la mirada de Jang Ui-geon, que lo observaba desde abajo.
Alguien especial.
En
un rincón de su corazón, ya se había dado por vencido hasta cierto punto.
Sentía que encontrar a alguien en su vida que lo amara tanto como él lo amaba a
él, y que pudieran protegerse mutuamente, sería una probabilidad cercana a un
milagro.
Jang
Ui-geon observaba en silencio a Seo Chi-young, que parpadeaba sin poder
siquiera cruzar la mirada con el rostro encendido. Tras mirarlo con ojos en los
que asomaba una sonrisa, finalmente dijo riendo entre dientes:
“Esfuércese.”
Era
una voz firme, como si le estuviera dando su bendición, asegurándole que sin
duda sucedería. Al escuchar esa voz que parecía tener la certeza de que así
sería, Seo Chi-young pensó que tal vez realmente podría ocurrir. Por eso,
asintió y sonrió con timidez.
“Ojalá
pudiera encontrar pronto a una persona así.”
Sin
embargo, en el instante en que soltó esas palabras, por un breve momento, la
sonrisa desapareció de los labios de Jang Ui-geon. La expresión de sus ojos,
que antes era suave, se volvió seria.
“Ah……,”
Chi-young se detuvo un momento y añadió de prisa:
“Y,
y Ui-geon también.”
“……Eso
espero.”
Jang
Ui-geon respondió en voz baja. Su mirada se apartó de Seo Chi-young para
observar el techo. Parecía inclinar un poco la cabeza como si estuviera sumido
en un problema que, por más que pensara, no parecía tener una respuesta clara;
entonces, volvió a dirigir su mirada tranquila hacia Chi-young.
“Pero,
¿cómo sabré si es alguien especial? Si a mí me gusta, ¿es una persona especial,
o tiene que haber algo más? ¿Cómo cree Chi-young que lo reconocería?”
Al
ver a Jang Ui-geon murmurar cada palabra con extrañeza, como si él mismo no lo
supiera, Seo Chi-young respondió desconcertado.
“Ah……,
eso……, no estoy muy seguro, pero…….”
Frunció
el ceño sumido en sus pensamientos. Era un problema en el que nunca había
pensado, así que la respuesta no salía fácilmente. Que a uno le guste —por
supuesto, esa condición básica tendría que cumplirse—, pero aun así, parecía
que solo con eso no bastaba. Pensó intensamente durante un rato, pero tampoco
se le ocurrió ninguna respuesta definitiva.
“No
lo sé……, que me guste a mí……, que yo le guste a esa persona……, que me trate
bien……, y que yo también haga todo por ella……”
Fue
soltando las ideas según se le ocurrían una por una, pero al hablar sintió que
sonaba cada vez más torpe, así que terminó guardando silencio. Jang Ui-geon,
que lo miraba desde abajo sin decir nada mientras Chi-young no sabía qué hacer
con su cara de apuro, mantuvo el silencio un rato, tal vez pensando él mismo en
la respuesta. Seo Chi-young le preguntó con cautela:
“¿Qué
cree usted, Ui-geon?”
“……No
lo sé……, a mí tampoco se me ocurre nada en concreto, pero más que eso.”
Jang
Ui-geon guardó silencio un momento. Seo Chi-young, sintiendo que la mirada fija
de aquel hombre le escocía, terminó observando sus reacciones sin querer.
Tras
quedarse mirando a Chi-young así durante un rato, Jang Ui-geon murmuró de
pronto como un suspiro: ‘Me preocupa…….’ Luego, mezclando la broma con un tono
que sonaba a más de la mitad en serio, le dijo a un Chi-young que parpadeaba
extrañado:
“Tenga
cuidado de no cruzarse con una cazafortunas.”
Al
escuchar esas palabras, que por alguna razón sonaban molestas, Seo Chi-young
abrió mucho los ojos por un instante y pronto frunció el ceño con una sonrisa
amarga.
“No
diga eso……. Con alguien como yo, que no tiene nada que ofrecer……”
Nunca
había pensado en algo así. Ni siquiera se le había pasado por la cabeza tal
posibilidad. Seo Chi-young no tenía dinero, ni posición, ni habilidades. Era
simplemente alguien que vivía cada día sin aliento, una persona que no poseía
nada.
Sin
embargo, cuando Chi-young lo dijo con una sonrisa lánguida, Jang Ui-geon
murmuró para sí mismo como si supiera lo que estaba pensando: “Eso es lo que
cree usted, Chi-young”. Pareció escucharse un susurro que añadía: ‘Las
cazafortunas no solo buscan dinero’.
Seo
Chi-young se rascó la nuca con timidez, pero pronto le murmuró a Jang Ui-geon
con una sonrisa avergonzada:
“Pero
no creo que eso pase……, y de todas formas, por un tiempo no creo que tenga
margen para ello……, así que está bien. Gracias por preocuparse.”
Jang
Ui-geon pareció fruncir el entrecejo mientras miraba a Chi-young, quien hizo
una pequeña reverencia con la cabeza, pero pronto murmuró como para sí mismo.
“Casi
es una suerte que no tenga ese margen.”
“¿Eh……?”
“Si
en una situación con ese margen Chi-young tuviera ese carácter, sin duda a su
alrededor——.”
Pero
Jang Ui-geon dejó de hablar a medias. Tras mirar a Seo Chi-young, que
parpadeaba con cara de no entender nada esperando dócilmente el final de la
frase, concluyó con un: “No es nada”. Y a Chi-young, que se limitaba a mirarlo
desde arriba en silencio, Jang Ui-geon le dijo volviendo a cerrar los ojos:
“Siga
buscando. Por alguna razón, estoy seguro de que debe de haber alguna cana.”
