3. Un instante

 


3. Un instante

Incluso sin haber hecho nada malo, el corazón de Seo Chi-young siempre se encogía sin motivo al cruzar las puertas de la comisaría. Ante la mirada indiferente del policía que montaba guardia frente a la entrada principal, como si vigilara a los transeúntes, sus hombros se tensaban por el nerviosismo.

¿Por qué será?, Seo Chi-young ladeó levemente la cabeza.

Tal vez era porque la sensación rígida de los uniformes le recordaba a aquellos hombres que, en un día ya cubierto por el polvo del olvido, irrumpieron en su casa sin previo aviso para pegar sellos de embargo por doquier. O quizás se debía al recuerdo de hace unos años, cuando instalaba un puesto callejero y vivía en un estado de ansiedad constante, temiendo el momento en que aparecería una redada. O tal vez era por aquella vez, hace mucho tiempo, cuando desapareció dinero en la tienda de comida donde trabajó repartiendo unos meses; el dueño, enfurecido hasta la médula, lo agarró bruscamente por las solapas y, por más que él suplicó que no había sido, lo arrastró sin miramientos hasta la comisaría bajo una lluvia de miradas acusadoras.

“…….”

Al salir del centro de atención al ciudadano, Seo Chi-young se detuvo en seco y, tras contar mentalmente esos momentos, terminó soltando una risa amarga. Al enumerarlos de esa forma, surgían bastantes razones plausibles.

“Señor Seo Chi-young.”

Seo Chi-young levantó la cabeza al escuchar repentinamente su nombre. El inspector, que sacaba un café de la máquina expendedora junto a la entrada, le hacía señas. Seo Chi-young dobló con cuidado el comprobante que tenía en la mano, se lo guardó en el bolsillo delantero y se acercó a él.

“¿Ya terminó de hacer la denuncia?”

El inspector con el que se cruzó nada más entrar en la comisaría ya lo conocía de antes. Al tener una tienda en el mismo sector durante varios años, era inevitable que ocurrieran incidentes, mayores o menores, lo que obligaba a familiarizarse con los policías a cargo de la zona. Así fue como conoció a este inspector. Aunque ahora ya no solía encontrárselo porque este ya no acudía a los pequeños altercados en el mercado, hace unos años se veían con bastante frecuencia.

Cuando Seo Chi-young asintió con una sonrisa tímida, el inspector chasqueó la lengua.

“Como ya sabrá el señor Seo Chi-young, no espere demasiado. Muchos casos de robo a pequeña escala terminan sin resolverse. E incluso si atrapan al culpable, la mayoría de las veces no se recupera la compensación por los daños. ……Aunque sería bueno que pudieran atraparlo.”

El inspector, que conocía vagamente la situación de Seo Chi-young, añadió esas palabras como un susurro lamentoso. Seo Chi-young se limitó a sonreír con torpeza.

Sabía que denunciar no serviría de mucho. Los robos de poca monta en el callejón del mercado eran tan comunes como el polvo, y un robo ocurrido en una tienda que se dejó vacía durante mucho tiempo en plena noche, sin testigos ni nada parecido, sería más extraño si se resolviera que si no.

Aun así, hizo la denuncia sin grandes expectativas, pensando que, por si acaso, el culpable terminaba siendo capturado mientras robaba en otro lugar. Aunque la posibilidad de recuperar el dinero fuera ínfima incluso si lo atrapaban, la cantidad perdida era demasiado grande como para enterrar por completo la esperanza.

“Y bien, ¿cómo van las cosas últimamente? ¿Va bien el negocio?”

Seo Chi-young aceptó agradecido el café que el inspector le tendió y, parado junto a él cerca de la entrada, respondió: “Gracias a usted.”

Después de pagar las deudas de cada mes, el alquiler del local y estirar al máximo los gastos de manutención, apenas quedaba algo para un ahorro insignificante. Comparado con la época en la que se cruzaba a menudo con el inspector, se podía decir que su situación había mejorado mucho solo por el hecho de poder ahorrar unas cuantas monedas, pero no podía permitirse ser perezoso ni un solo instante.

Incluso ahora, había venido aprovechando un breve hueco mientras dejaba los intestinos que le entregó el intermediario a remojo en la tina de medicina, así que debía regresar pronto.

“Aun así, se le ve mejor la cara que antes, me alegra verlo. Siga esforzándose. Iré a visitarlo a la tienda en otra ocasión.”

Después de dar unos sorbos al café, Seo Chi-young comenzó a decir: “Bueno, me retiro…….”, a lo que el inspector respondió dándole una palmada ligera en el hombro. Seo Chi-young sonrió e hizo una reverencia.

Fue justo cuando Seo Chi-young se daba la vuelta para marcharse.

Un coche negro entró mientras el oficial que montaba guardia en la puerta principal de la comisaría realizaba el saludo militar. Vaya, ahí viene el comisionado, se oyó murmurar al inspector. Por la hora, parecía que regresaba de almorzar.

Chi-young pensó vagamente que debía de ser alguien importante en la comisaría y dirigió su mirada hacia el coche que se detenía frente a la entrada del edificio principal. Como los policías con los que él solía tratar eran oficiales, sargentos o subinspectores, alguien con el rango de comisionado era una persona totalmente ajena a su mundo.

Seo Chi-young comenzó a bajar las escaleras. Mientras lo hacía, echó un vistazo de soslayo a las personas que bajaban del coche. En ese momento, en el campo de visión de Seo Chi-young entró un hombre que bajaba junto a un sujeto de mediana edad ——quien debía de ser el comisionado, a juzgar por el saludo que le dedicaban los policías cercanos——. El hombre que caminaba al lado del comisionado con una sonrisa agradable y cordial era Jang Ui-geon.

Seo Chi-young los observó embobado sin darse cuenta, mientras caminaban intercambiendo palabras de forma cercana, como si fueran un tío y un sobrino. Fue debido a ver a una persona inesperada en un lugar que jamás habría imaginado.

No pasó mucho tiempo antes de que Jang Ui-geon también descubriera a Seo Chi-young, quien se había quedado allí parado mirándolos. Un brillo de sorpresa cruzó su mirada.

“¿Señor Chi-young?”

Jang Ui-geon lo llamó como si estuviera sorprendido. Seo Chi-young vaciló antes de inclinar la cabeza para saludar. Sus ojos se cruzaron también con los del comisionado que estaba al lado de Ui-geon, por lo que también le hizo una reverencia a él.

“¿Es alguien conocido?”

“Ah, sí. ――Es un compañero de la secundaria.”

Jang Ui-geon respondió tras una brevísima pausa al comisionado, quien preguntó con amabilidad. Compañero, aunque no era una palabra incorrecta, se sentía extraña por alguna razón, lo que hizo que Seo Chi-young bajara la mirada con ambigüedad.

“Ya veo. Entonces yo entraré, habla con tu amigo. Dale mis saludos a tu padre y dile que espero verlo pronto.”

“Sí, nos vemos luego. Gracias por sus valiosos consejos de hoy.”

Jang Ui-geon hizo una reverencia sonriente al comisionado, y este, tras asentir y despedirse de Seo Chi-young con un gesto visual, se dio la vuelta. En cuanto su figura desapareció dentro del edificio principal, Jang Ui-geon se acercó a Seo Chi-young. Su rostro, que hoy también lucía una sonrisa radiante, daba una buena impresión.

“No esperaba encontrarte en un lugar como este. ¿Qué te trae por aquí?”

“Señor Ui-geon también……. ¿Es alguien que conoce?”

Cuando Seo Chi-young señaló con un gesto de cabeza la dirección por la que se había ido el comisionado, Jang Ui-geon soltó una risa despreocupada.

“Es el subordinado favorito de un amigo íntimo de mi padre…… dicho así suena un poco raro. Suele visitar mi casa a veces, así que lo he visto en algunas ocasiones. Hoy he venido por aquí para saludarlo y acabamos de regresar de almorzar.”

En realidad, es porque ya casi se ha decidido el lugar donde pondré mi tienda cerca de aquí, así que también hay un poco de malas intenciones de por medio, añadió Jang Ui-geon encogiéndose de hombros con un toque de picardía. Seo Chi-young asintió comprendiendo.

Por un instante, se sintió confundido sobre a qué parte reaccionar primero. Sin embargo, pronto su pensamiento se inclinó hacia la parte de ‘tienda cerca de aquí’. ‘Ya veo. Entonces, ¿podremos cruzarnos a menudo durante mucho tiempo?’.

Mientras Seo Chi-young estaba sumido en sus pensamientos con el corazón ligeramente hinchado de emoción, Jang Ui-geon ladeó la cabeza con extrañeza.

“Pero, ¿qué le trae al señor Chi-young por aquí?”

“¿Eh? Ah――.”

Seo Chi-young, que se había quedado distraído por un momento, se sintió repentinamente desconcertado. Como no se le ocurría una excusa rápida y empezó a balbucear, Jang Ui-geon, encontrando extraña su actitud, dirigió la mirada hacia el inspector que estaba a su lado. Cuando sus ojos se cruzaron, Ui-geon saludó primero con una sonrisa agradable: “Hola”, a lo que el inspector respondió con un rígido: “Ah, sí, hola.” Y, sin que nadie le preguntara, abrió la boca con rapidez.

“El señor Seo Chi-young vino a denunciar que entró un ladrón en su tienda, y parece que justo se ha encontrado con su amigo aquí.”

Amigo no, sino compañero……, añadió Seo Chi-young sintiéndose incómodo innecesariamente, pero Jang Ui-geon, aunque frunció ligeramente el ceño, se centró en otra parte.

“¿Un ladrón? ¿Cuándo y cuánto?”

Jang Ui-geon escudriñó a Seo Chi-young de pies a cabeza y, al ver que este intentaba evadir la pregunta diciendo que no era nada importante, se dio por vencido y se volvió directamente hacia el inspector.

“Parece que entró un ladrón anteayer, de madrugada, entre las dos y las tres, cuando dejó la tienda vacía un momento……”

Al escuchar la respuesta del inspector, Jang Ui-geon guardó silencio. Tras observar en silencio durante un rato a Seo Chi-young, quien se rascaba la nuca y desviaba la mirada con ambigüedad, le recriminó en voz baja:

“Así que fue entonces cuando entró el ladrón.”

“…….”

“¿Por qué no me lo dijo?”

“…… Es que…… no fue para tanto. Solo te preocuparías sin necesidad……”

Jang Ui-geon observó en silencio a Seo Chi-young mientras este soltaba excusas entrecortadas, soltó un suspiro de disgusto y preguntó:

“¿A cuánto ascienden los daños?”

Seo Chi-young, que solo movía los ojos dubitativo, no murmuró hasta que Ui-geon lo llamó por su nombre con una voz más severa: “Señor Chi-young.”

“420,000 wones……”

No quería que lo supiera. Si hubiera tenido la intención de contárselo, lo habría hecho anoche. Sin embargo, sabía que si Ui-geon se enteraba de que el robo ocurrió mientras él estaba fuera por culpa de ellos, sin duda se sentiría culpable y querría compensarlo, y Seo Chi-young no quería aceptar su dinero. Incluso ahora, aunque lo hubieran pillado por mala suerte, se juró a sí mismo que no aceptaría ninguna compensación de su parte.

Tras murmurar “420,000 wones”, la expresión de Jang Ui-geon se relajó. Parecía aliviado pensando que no era para tanto, pero de pronto volvió a guardar silencio. Tras quedarse pensativo unos segundos, observó la expresión de Seo Chi-young y preguntó:

“……. ¿Acaso no es mucho dinero?”

No hacía falta ni decirlo, era mucho dinero. Pero para Jang Ui-geon era una cantidad a la que se le podía añadir un ‘acaso’, y precisamente por eso Seo Chi-young no pudo responder. Porque sentía que, si decía la verdad, Ui-geon sacaría esa cantidad en ese mismo instante y se la pondría en la mano.

No obstante, aunque Seo Chi-young no respondió, Jang Ui-geon, que escudriñaba cada rincón de su expresión, pareció dar con la respuesta pronto. Incluso entendió por qué Seo Chi-young guardaba silencio.

“…… ¿Estará bien la economía doméstica este mes?”

Ante la pregunta cautelosa de Jang Ui-geon tras un breve momento de vacilación, Seo Chi-young asintió con el rostro enrojecido. Estaría bien. Tenía algo de dinero ahorrado y solo tendría que ser un poco más ahorrador.

Jang Ui-geon miró a Seo Chi-young y soltó un pesado suspiro.

“Creo que es algo de lo que legítimamente debería hacerme responsable, pero aunque te compensara por ese dinero, el señor Chi-young no lo aceptarías, ¿verdad?”

“…… Es que no es algo de lo que el señor Ui-geon deba hacerse responsable.”

Era su propia responsabilidad por no haber cerrado bien la puerta de la tienda. Si en ese momento Seo Chi-young hubiera intentado cerrar correctamente, Jang Ui-geon habría esperado de sobra esos escasos segundos; fue él mismo quien pensó con ligereza que, siendo solo un momento, estaría bien.

Al ver a Seo Chi-young negar firmemente con la cabeza, Jang Ui-geon puso una expresión de ‘sabía que dirías eso’. Seo Chi-young lo miró de reojo mientras este lo observaba con un gesto difícil de descifrar.

Tal como Seo Chi-young sentía que era su responsabilidad, Jang Ui-geon seguramente también pensaba que era culpa suya. Seo Chi-young no creía en absoluto que fuera culpa de Jang Ui-geon, pero al notar su expresión de incomodidad, propuso una alternativa con cautela a su manera.

“…… Entonces, venga a menudo. Venga seguido a la tienda a comer. Para que el negocio vaya bien.”

Solo después de decir esas palabras pensó que tal vez era una petición demasiado molesta. Por otro lado, aunque fue algo que soltó sin pensar, creyó que sería muy agradable si así fuera.

Incluso ahora él venía con bastante frecuencia, pero no sería extraño que un cliente dejara de venir en cualquier momento. Podría ser que a partir de hoy mismo se cansara del intestino delgado o que, al estar más ocupado, dejara de aparecer.

Seo Chi-young bajó la mirada con sutileza, algo desconcertado tras hablar, mientras Jang Ui-geon lo miraba fijamente como si hubiera escuchado algo inesperado. De pronto, soltó una risa baja.

“Está bien. Hagámoslo así. Vendré a fichar todos los días y me comeré 10 porciones.”

“10 porciones……, entonces en una semana……”

Sin darse cuenta, Seo Chi-young sacó la cuenta mentalmente y murmuró con algo de lástima: ‘Ah, solo sería eso’, hasta que el sonido de la risa de Jang Ui-geon se hizo más fuerte y comprendió que se trataba de una broma.

“¿Por qué lo calcula con tanta seriedad? No tengo confianza para comerme 10 porciones de una sentada. Además, será difícil venir todos los días. Estaré ocupado preparando formalmente la apertura de mi tienda.”

Ahora que lo recordaba, hace un momento mencionó que ya se había decidido el lugar del local.

“Ah……, ¿entonces vuelve a incorporarse a la empresa?”

“No oficialmente, pero pronto. Bueno, tampoco es que haya podido descansar tranquilo hasta ahora. …… Pero como de todos modos tendré que andar por esta zona un tiempo, pasaré a menudo aunque no sea a diario.”

Como las palabras de Jang Ui-geon no parecían una simple cortesía, Seo Chi-young asintió con alegría. Tras asentir tres o cuatro veces seguidas, vio que Jang Ui-geon giraba un poco la cabeza para reírse, lo que hizo que Seo Chi-young se detuviera extrañado.

“A veces pienso que no tengo ni idea de qué está pasando por su cabeza, pero luego sus pensamientos se reflejan tan claramente en su rostro que……. No, no es nada.”

Jang Ui-geon terminó la frase agitando la mano y siguió riendo un rato. De pronto, algún pensamiento cruzó su mente y esa risa se desvaneció lentamente. Tras quedarse absorto un momento, añadió con una voz un poco más baja: “Y otra cosa.”

“Tanto por este incidente como por cualquier otro, si llegara a faltarle dinero urgente para algo necesario, puedo facilitárselo hasta cierto punto. Así que……”

Jang Ui-geon guardó silencio a mitad de la frase. Al ver el rostro de Seo Chi-young mirándolo, pareció comprender que no aceptaría y esbozó una sonrisa amarga.

“Así que, por favor, no pida prestado en lugares peligrosos aunque esté desesperado.”

Sí, asintió Seo Chi-young. Ya había experimentado dolorosamente al terminar la secundaria lo que sucedía al pedir dinero en lugares peligrosos. Sin embargo, también sabía que existen situaciones en las que no queda más remedio que recurrir a esos sitios aun sabiendo el riesgo.

Al ver a Seo Chi-young asentir en silencio, Jang Ui-geon guardó silencio un momento y luego habló como queriendo cerrar el tema: “Está bien.” De pronto, miró su reloj y preguntó extrañado:

“Por cierto, señor Chi-young, ¿hoy no abre la tienda?”

“¿Eh? …… ¡!”

Seo Chi-young contuvo el aliento al comprobar la hora en su teléfono. El tiempo había pasado volando mientras estaba distraído hablando con Jang Ui-geon. Y eso que había venido a paso rápido pensando en volver cuanto antes.

“Oh, me retiro ya. Entonces, …… que tenga un buen día de trabajo.”

Seo Chi-young hizo una reverencia para despedirse y Jang Ui-geon respondió con una sonrisa: “Usted también, señor Chi-young.”

“Si puedo, iré esta noche.”

Seo Chi-young se dio la vuelta para marcharse con pasos apresurados y, al escuchar a Jang Ui-geon hablar un poco más alto a sus espaldas, volvió a inclinar la cabeza y se alejó casi corriendo.

‘Esta noche’. Al pensar que era la primera vez que avisaba con antelación antes de venir, Seo Chi-young soltó una risa tonta. Luego volvió a mirar el reloj y empezó a correr con ansiedad.

* * *

Hacía casi siete días que Yoon Jun-young no aparecía por la tienda.

Cuando Seo Chi-young lo vio por primera vez entrar en silencio y ocupar uno de los asientos frente al mostrador, la sonrisa de ‘bienvenido’ se borró de su rostro sin querer. No fue solo porque recordó aquella noche de hacía siete días. Yoon Jun-young, a quien no veía en esos pocos días, parecía algo pálido, y no era una impresión: realmente parecía haber bajado varios kilos.

Por eso, no fue extraño que Seo Chi-young, en lugar de saludarlo, le preguntara como primera frase: “¿Está bien?”

Aunque Yoon Jun-young estaba tan delgado que la ropa le quedaba holgada, dijo: ‘Deme un plato’, con su habitual rostro indiferente y apático, y solo entonces respondió con naturalidad: “Estoy bien.”

“Estuve bastante enfermo después de ese día. No me bajaba la fiebre, así que no pude salir de casa en toda la semana. Recién ayer me bajó la fiebre y por eso he salido hoy.”

“Ya veo. Me alegra que le haya bajado la fiebre. …….”

Aquella noche, a Yoon Jun-young le había subido la fiebre de una manera aterradora. Incluso poniendo una toalla mojada en su rostro, esta se calentaba en apenas un instante. Con lo mucho que se había empapado bajo la lluvia aquel día, lo extraño habría sido que su cuerpo estuviera intacto. Por eso, Seo Chi-young había estado preocupado por si se encontraba bien.

Seo Chi-young asintió con aspecto de alivio. Sin embargo, tras una pausa, le preguntó a Yoon Jun-young con cautela:

“……. ¿Ese……, después de eso estuvo bien?”

Dudó si preguntar o no. No le gustaba indagar en los asuntos de los demás y pensó que quizás era mejor dejarlo pasar como si no supiera nada, pero su preocupación no era solo por su salud.

Yoon Jun-young, que sostenía los palillos mirando fijamente los intestinos que Seo Chi-young había empezado a saltear, levantó la vista: “¿Eh?”. Pero pronto pareció comprender a qué se refería, asintió con un ‘ah’ y respondió con normalidad:

“Estuvo más o menos bien. Sorprendentemente, el profesor no dijo gran cosa. Al contrario, me dijo que me veía muy mal y que debería descansar más……, pero lo que es molesto es haber faltado a las clases. Solo de pensar en escribir el plan de recuperación de las clases, yo……”

Yoon Jun-young frunció el ceño y agitó la mano. ‘Ah……, sí……’, murmuró Seo Chi-young con ambigüedad y guardó silencio. Lo que quería saber no era eso, pero por alguna razón no se atrevía a preguntar por tercera vez.

Por un momento, el silencio reinó entre ellos. Solo flotaba el sonido y el olor de los intestinos cocinándose.

Seo Chi-young cocinó bien los intestinos al gusto de Yoon Jun-young y se sentó en su sitio. Yoon Jun-young, como si se alegrara de volver a ver los intestinos después de siete días, no miró a ninguna otra parte y movió los palillos sin descanso. Seo Chi-young lo observaba fijamente.

Aunque estaba delgado, su expresión no era mala. Sí, al menos no tenía ese rostro que parecía a punto de desmoronarse como aquella noche. Seo Chi-young recordó al Yoon Jun-young de aquel día y, pensando que con ese semblante era suficiente, asintió para sus adentros.

Así, mientras observaba a Yoon Jun-young con el corazón algo más tranquilo, alguien entró en la tienda con paso decidido.

“Ah. Jun-young ya estaba aquí.”

Jang Ui-geon, que antes de entrar ya había saludado a Seo Chi-young con una sonrisa y un gesto visual, vio a Yoon Jun-young sentado como de costumbre frente al mostrador, arqueó un poco las cejas y lo saludó con alegría. Ante esto, Yoon Jun-young, que estaba comiendo intestinos con afán sin decir palabra, lo miró.

“Ah, ¿viniste?”

Pero tras esas cortas palabras, Yoon Jun-young siguió vaciando el plato con rostro impasible, y Jang Ui-geon se sentó a su lado con naturalidad, como siempre. El único que puso una cara de apuro fue Seo Chi-young; los otros dos empezaron a charlar con normalidad como si no hubiera pasado nada.

“Señor Chi-young, deme otro plato. Y una cerveza también.”

Jang Ui-geon se quitó la chaqueta, la dejó en la silla de al lado y le habló sonriendo a Seo Chi-young, quien, tras mirarlo con ambigüedad, se apresuró a sacar la cerveza y comenzó a saltear nuevos intestinos.

“Por cierto, me enteré de que aquel día fue un caos. La boda se canceló de repente el mismo día. Hyung Ui-min se estaba preparando para ir a la boda por la mañana y recibió la llamada; dijo que fue algo alucinante. Intentó contactar pero no atendía el teléfono, y parece que estuvo desaparecido dos días, Kwon Kang-hee.”

Se decía que el rumor de que había ocurrido algún accidente atroz corría como la pólvora, ya que la boda se canceló de forma tan repentina y el que iba a ser el novio estuvo casi incontactable durante dos días. Dado que la profesión del hombre también es de las peligrosas, el rumor cobró más credibilidad, pero dicen que el hombre apareció al tercer día totalmente ileso, por lo que la teoría del accidente mortal perdió fuerza.

Jang Ui-geon le había contado algo de eso a Seo Chi-young anteayer. Últimamente, como si quisiera cumplir la promesa que hizo en la comisaría, decía estar sumamente ocupado pero venía una vez cada dos días o, a más tardar, cada tres.

NO HACER PDF

Cada vez que entraba en la tienda, miraba a su alrededor y preguntaba con naturalidad: ‘¿Jun-young tampoco ha venido hoy?’, y Seo Chi-young negaba con la cabeza con un rostro innecesariamente apenado; así habían pasado varios días. Que Seo Chi-young supiera, era la primera vez que ellos dos se veían cara a cara desde aquel día.

A pesar de ello, charlaban con rostros tranquilos, como si realmente no hubiera pasado nada.

“¿Ah, sí? Yo no lo recuerdo bien. Justo después me subió mucho la fiebre y estuve casi inconsciente varios días.”

“Jaja, ¿no será que ese tipo, Kang-hee, hizo cosas para que no te bajara la fiebre? Durante el tiempo que estuvo incomunicado.”

“…… No lo sé.”

Yoon Jun-young respondió brevemente y guardó silencio. Ese corto espacio antes de la respuesta y el silencio posterior resultaron sutilmente antinaturales, por lo que Seo Chi-young miró de reojo a Yoon Jun-young. Sobre el rostro de Yoon Jun-young, quien frunció levemente el ceño, pareció que la fiebre que decía haberle bajado regresaba por un instante.

En medio de ese silencio, Jang Ui-geon esbozó una sonrisa amarga y, mientras bebía cerveza, sus ojos se cruzaron de pronto con los de Seo Chi-young. Él sonrió con calma.

“¿Por qué me mira así?”

“……, …… Es que pensaba si tal vez la porción no era suficiente……”

Cuando Seo Chi-young murmuró aquello, Jang Ui-geon puso una cara de incredulidad. Cada vez que Yoon Jun-young o Jang Ui-geon venían, Seo Chi-young sacaba ingredientes en abundancia. La cantidad terminaba siendo casi el doble de la que se servía en los platos para otros clientes. No había forma de que él, que venía cada dos por tres, no se diera cuenta de ese hecho.

“Decir que no es suficiente... da miedo lo mucho que he empezado a subir de peso desde que vengo aquí. ¿Acaso mezcla algo extraño en la comida?”

Jang Ui-geon dijo aquello en tono de broma, y a su lado, Yoon Jun-young, que solía terminarse primero los intestinos, murmuró para sí: ‘Yo quiero subir un poco más, ¿por qué no lo logro?’. De pronto, como si recordara algo, dirigió su mirada hacia Seo Chi-young.

“Es cierto... parece que en el futuro me será difícil venir tan seguido como hasta ahora. No será de inmediato, pero creo que tendré que mudarme.”

“¿Eh?”

Ante el gesto de duda de Seo Chi-young, Yoon Jun-young guardó un breve silencio y luego habló con un tono algo hosco.

“Kang-hee compró una casa y parece que me mudaré allí. …… Pero no está muy lejos de aquí, así que vendré de vez en cuando.”

Tras decir eso, Yoon Jun-young tomó el vaso de Jang Ui-geon para refrescarse la garganta, como si de repente tuviera sed. Quizás por el alcohol, su rostro se veía un poco sonrojado.

Gritó internamente un ‘ya veo’ y Seo Chi-young asintió con la cabeza. Por alguna razón, su mirada caía una y otra vez hacia abajo, incapaz de mirar a Jang Ui-geon.

¿Con qué sentimiento estaría escuchando él esas palabras? Aunque hubiera desistido de sus sentimientos por Yoon Jun-young, eso no significaba que hubieran desaparecido por completo.

Sin embargo, Seo Chi-young, que mantenía la cabeza baja, levantó la vista al sentir unos golpecitos sobre la mesa. Jang Ui-geon, con el vaso pegado a los labios, lo miraba fijamente mientras tamborileaba la mesa con el nudillo de su dedo índice. En la comisura de sus ojos asomaba una leve sonrisa amarga, como si supiera exactamente lo que Seo Chi-young estaba pensando.

No obstante, sin decirle nada a Seo Chi-young, dejó el vaso y se dirigió a Yoon Jun-young con una voz ligeramente más baja.

“…… ¿Estás feliz?”

La voz, que dejaba traslucir cierta preocupación, era amable. Los sentimientos de Yoon Jun-young también habían sido antiguos. Se preguntaba si aquel corazón que se había ido pudriendo durante tanto tiempo ya estaba bien, si ahora era feliz.

“…… No lo sé. No estoy muy seguro porque no se siente real todavía.”

Yoon Jun-young ralentizó el movimiento de sus palillos. Mientras revolvía lentamente el plato donde solo quedaban abundantes verduras, añadió como hablando consigo mismo: “El tiempo en el que solo yo me quedé mirando fue demasiado largo.”

En ese momento, pareció dudar un instante y sacó el teléfono del bolsillo. Al mirar con extrañeza el teléfono de Yoon Jun-young, uno que nunca antes había visto, Seo Chi-young fue consciente una vez más de que lo ocurrido aquel día en que el teléfono viejo se rompió había sido real.

Tras revisar la pantalla para ver si había llegado un mensaje, Yoon Jun-young pareció enviar una respuesta corta y, mientras guardaba el teléfono, dijo con naturalidad:

“Parece que Kang-hee vendrá pronto. Creo que está en casa ahora.”

“¿En casa?”

“Ah……, en mi casa. Últimamente viene todos los días.”

Cuando Yoon Jun-young habló con tanta normalidad, Jang Ui-geon, que se había limitado a sonreír brevemente, respondió: “Parece que se llevan bien. Me alegro.” Luego levantó la cabeza y le dedicó una sonrisa con los ojos a Seo Chi-young, quien se había quedado observándolos en silencio.

“Durante un tiempo será difícil cuando nos reunamos los tres. Me voy a sentir como el único solitario.”

“…… Ah……, …… es verdad……”

Seo Chi-young, que seguía sin acostumbrarse a que el tema de conversación recayera de repente sobre él, murmuró con torpeza. Al ver a Seo Chi-young bajar la cabeza con el rostro sombrío, Jang Ui-geon esbozó una sonrisa amarga.

“Pero, ¿por qué el señor Chi-young pone esa cara? Ni siquiera me deja bromear.”

Seo Chi-young, sin saber qué cara estaba poniendo, se frotó el rostro con timidez. Pronto dirigió su mirada hacia Jang Ui-geon y le devolvió una sonrisa, aunque algo torpe, a él, que lo miraba riendo con un gesto de apuro. Al ver a Seo Chi-young, Jang Ui-geon borró su expresión de apuro y soltó una risita.

Que siempre sea feliz. Que pronto pueda encontrar el lugar que le ha sido asignado. Así lo deseó en silencio.

“Mudanza……. Creo que yo también me mudaré pronto.”

Cuando Jang Ui-geon murmuró eso como si acabara de recordarlo, Yoon Jun-young le lanzó una mirada de reojo.

“¿Por qué de repente? ¿Finalmente te echó la tía?”

“No es eso―― bueno, algo así supongo. Quien sacó el tema fue mi madre. …… Es que conseguí un lugar para la nueva tienda. Voy a remodelar una casa tradicional coreana que está en dirección al paso de Namtaeryeong para convertirla en el local; hoy mismo fui a entregar la solicitud de permiso. Esa casa es realmente al estilo antiguo, tiene un pabellón para invitados, una casa principal y otra secundaria. Incluso hay un santuario dentro del terreno, así que es bastante amplia. Pero como sobran edificios, mi madre dijo que aprovechara para mudarme a vivir allí.”

Parece que tenía muchas ganas de echarme de su lado, mi madre, dijo Jang Ui-geon negando con la cabeza.

“¿Crees que querría tener a su lado a un hijo que no se casa y que se la pasa revolvándose con hombres? Supongo que habrá decidido dar por perdido al tercero y considerar que sus hijos son solo los dos hermanos mayores.”

Cuando Yoon Jun-young habló, Jang Ui-geon soltó una carcajada. Sin mostrar rastro alguno de ofensa, como si estuvieran acostumbrados a ese tipo de bromas, rió diciendo que le había dado justo en el clavo.

Al ver el rostro sonriente de Jang Ui-geon, el ánimo de Seo Chi-young mejoró. Sin darse cuenta, empezó a mirarlos con una sonrisa. Sin embargo, cuando sus ojos se cruzaron con los de Jang Ui-geon, quien lo observaba, terminó desviando la mirada con disimulo.

“Por cierto, dicen que esta zona entrará en remodelación urbanística. He oído que los traslados empezarán a finales de este año o principios del próximo. ¿Estará bien el señor Chi-young? ¿Esta parte no está incluida en el sector?”

No hay forma de que no lo esté. Si no remodelan un lugar tan ruinoso como este, ¿entonces cuál van a remodelar?, murmuró Yoon Jun-young para sí mismo, mientras Seo Chi-young sonreía con calma.

“No, aquí también está incluido. Cuando eso ocurra, la tienda…… tendré que trasladarla a otro lugar.”

“Ya veo. Sería bueno que aprovechara para mudarse a un lugar con mejor ubicación cerca de aquí.”

Cuando Jang Ui-geon habló sonriendo como si fuera algo positivo, Seo Chi-young se limitó a sonreír sin decir nada. Sin embargo, al escuchar esas palabras, volvió a recordar el saldo de su cuenta bancaria, totalmente insuficiente, y el precio del alquiler en los alrededores, que era excesivamente caro en comparación, y su corazón se volvió a sentir pesado.

En lo posible, quería seguir con el negocio en este barrio donde ya se había establecido durante varios años, así que últimamente intentaba reunir dinero de aquí y de allá, pero no era nada fácil. Incluso hoy, que era sábado, después de cerrar la tienda, tendría que cerrar los ojos un momento en casa —o directamente en la tienda si los clientes se quedaban hasta tarde— para ir a ayudar en la fábrica de madrugada. Era un trabajo de carga y descarga que agotaba el cuerpo, pero aun así, unas cuantas horas eran bastante llevaderas.

Sin embargo, esto era algo que podía hacer ahora; sentía que cuando fuera mayor se le haría difícil. Sería bueno que la situación mejorara antes de que llegue ese momento, pensó Seo Chi-young vagamente.

En ese instante, se vio a Kwon Kang-hee caminando por el callejón que subía hacia la casa de Yoon Jun-young. Jang Ui-geon, que giró la cabeza siguiendo la mirada de Seo Chi-young, cruzó primero sus ojos con los de Kwon Kang-hee.

“Viniste”, saludó Jang Ui-geon con una sonrisa, a lo que Kwon Kang-hee asintió en silencio y se sentó a su lado.

Su actitud tampoco parece haber cambiado mucho. Seo Chi-young pensó aquello y, como ya lo había supuesto de antemano, esta vez no los observó con obviedad para ver cómo reaccionaban. Simplemente le entregó un vaso vacío en silencio.

Al recibir el vaso, Kwon Kang-hee dirigió la mirada hacia Seo Chi-young sin pensarlo mucho y, al ver su rostro, pareció recordar algo, pues dijo brevemente con gesto hosco: “Lamento lo del otro día.” Como no esperaba que soltara algo así de repente, Seo Chi-young, que se esforzaba por mantener un rostro impasible igual que ellos, murmuró desconcertado: “Ah, no, para nada.”

Jang Ui-geon, que observaba a Seo Chi-young con ojos divertidos, terminó girando un poco la cabeza para reírse y le dijo casualmente a Kwon Kang-hee, quien tomaba la botella de cerveza que tenía delante para servirse él mismo:

“¿Así que no me hiciste ni una llamada pero fuiste a ver a Jun-young todos los días? Yo me pasé toda la semana con parches para el dolor en el costado por tu culpa.”

“¿Ah, sí?”.

“A mí se me rompió un diente. Fue una muela, así que el presupuesto salió bastante alto.”

Ante el comentario de que ese daño era mayor que el de los parches en el costado, Jang Ui-geon soltó una risita.

“Tómalo como el precio por haberte llevado a un amigo de treinta años.”

“……. No eres el único que lo miró durante mucho tiempo.”

Jang Ui-geon soltó una risita ante las palabras hoscas de Kwon Kang-hee y no volvió a mencionar el asunto.

Poco después, entre los tres surgió una charla tranquila. Conversaciones sobre que, aunque no era temporada de mudanzas, la casa se alquilaría pronto por su ubicación y precio, o que en cuanto saliera el permiso para la tienda empezarían las remodelaciones del terreno y estarían muy ocupados durante un tiempo; todo fluía con normalidad.

Entre medias, surgían risas al mencionar lo tedioso que sería arreglar el desastre de la boda cancelada o lo mucho que habían hecho sufrir a los que los observaban desde fuera.

Aquella noche era sin duda un hecho que existía entre ellos. No era algo que no hubiera pasado, ni algo que dejaran correr como si no hubiera sucedido. Sin embargo, aun pisando firmemente sobre ese hecho y superándolo, ellos seguían siendo los mismos de antes.

De pronto, Seo Chi-young recordó el largo tiempo que había transcurrido junto a ellos. Ese tiempo había fluido con dificultad y, al mismo tiempo, había ido construyendo una base sólida.

“…….”

Parece que en algún momento su corazón se había relajado. Seo Chi-young ni siquiera se dio cuenta de que estaba sonriendo hasta que Jang Ui-geon le preguntó de repente: “¿Por qué se ríe así?”. Al mirar a Jang Ui-geon con un ‘¿eh?’, Seo Chi-young borró su sonrisa con timidez. Mientras Jang Ui-geon decía apresurado y algo desconcertado: “No, no es que diga que no se ría…….”, Yoon Jun-young se adelantó a hablar con mordacidad:

“¿Por qué regañas a alguien que se está riendo? ¿Acaso piensas arruinar todo el terreno que he preparado viniendo como cliente habitual? No le haga caso a lo que diga este tipo, señor Chi-young. Y por favor, saltéeme media porción más de intestinos.”

Yoon Jun-young, que se había convertido en un cliente tan habitual como para recibir gratis media porción que normalmente no estaba a la venta, le tendió el plato. Seo Chi-young aceptó el plato con una sonrisa tímida.

Jang Ui-geon, que en un instante quedó como el que ‘escupía en una cara sonriente’, soltó una risa de incredulidad y frunció el ceño.

“De todos modos dijiste que te mudabas. Entonces yo seré el cliente habitual, así que ¿qué importa? Ya le prometí que vendría a menudo y me comería 10 porciones.”

“…… Es una promesa vacía muy impropia de ti.”

Yoon Jun-young miró a Jang Ui-geon con los ojos entrecerrados. Jang Ui-geon, ignorándolo, miró a Seo Chi-young y preguntó sonriendo: “¿A que sí?”. Seo Chi-young también terminó soltando una risa tímida.

Su corazón se sintió reconfortado.

Charlar con normalidad, reír de vez en cuando, responder o lanzar bromas; verlos así a veces le producía un punzada de dolor en el pecho al pensar en los sentimientos que podrían estar ocultos allí dentro, pero aun así, le gustaba. Porque sentía que la antigua relación entre ellos continuaría en el futuro. De una forma igual y, a la vez, distinta a la de antes.

Seo Chi-young, que los observaba con una sonrisa serena, tuvo que ir a las mesas del fondo porque pedían agua y bebidas; parece que mientras tanto sus bromas sin sentido continuaron. Jang Ui-geon murmuraba con el rostro sumido en pensamientos bastante serios:

“Mañana es domingo y puedo estar aquí todo el día, así que si vengo desde la mañana hasta la noche y me quedo sentado comiendo, podré terminarme las 10 porciones sin problemas. Entonces no podrá decirse que es una promesa vacía.”

Sin embargo, Yoon Jun-young volvió a descartar sus palabras con un bufido bajo.

“Los domingos aquí cierran.”

“Ah, es cierto. …… Entonces no me queda otra que pedir las 10 porciones para llevar y comérmelas. O si no, claro, cuando empiecen las obras, traeré a los obreros aquí cada tarde para comer y las 10 porciones se acabarán en un abrir y cerrar de ojos……”

Seo Chi-young soltó una risita algo torpe y le siguió la broma a Jang Ui-geon, quien murmuraba para sí mismo de forma bastante seria mientras se acariciaba la barbilla. "Se lo agradezco", le dijo. Jang Ui-geon respondió con un tranquilo "No hay de qué", sonriendo con tal naturalidad que Seo Chi-young terminó por borrar su propia sonrisa poco a poco, temiendo que, por puro sentido del deber, realmente terminara trayendo a un gentío a la tienda.

“…… Si de verdad piensa venir……, por favor avíseme con antelación. Como la tienda es pequeña, puede que no haya sitio……, así podré dejarlo todo listo para que no tenga que esperar mucho.”

Al ver a Jang Ui-geon soltar una risa baja mientras él murmuraba aquello con rostro apurado, Seo Chi-young comprendió que sus palabras eran una broma evidente. Jang Ui-geon asintió sin dejar de reír mientras el rostro de Seo Chi-young se ponía rojo al instante. "Está bien, si ese es el caso, avisaré antes de venir", respondió riendo, y esa parte al menos no parecía broma.

Kwon Kang-hee, que observaba en silencio a Seo Chi-young mientras este se desvivía con gesto tímido frente a un Jang Ui-geon que no paraba de reír, no pudo contener la curiosidad y ladeó la cabeza hacia Yoon Jun-young.

“…… ¿Dices que es compañero nuestro?”

Yoon Jun-young asintió con naturalidad, como si supiera perfectamente qué era lo que le causaba duda en ese tono de '¿ese tipo?'.

Jang Ui-geon, cuya risa por fin amainaba, miró el reloj que ya marcaba casi la medianoche. Aunque el cierre dependía de cuánto se quedaran los clientes, ya era casi la hora de bajar la persiana.

“Como mañana es por fin su día de descanso, hoy podrá irse a casa a dormir profundamente.”

“Ah, no, hoy tengo que ir a un sitio……”

Su naturaleza le impedía dar una respuesta vaga aunque hubiera sido lo más adecuado; simplemente terminaba diciendo la verdad. Ni las mentiras ni las palabras vacías le salían con facilidad. E incluso si lo intentaba, tenía que pensarlo tanto que era muy probable que lo descubrieran. Por eso, desde que era joven, Seo Chi-young había renunciado a mentir o a hablar por hablar.

Incluso ahora, aunque sabía que al decir que tenía que ir a un sitio la conversación continuaría hacia dónde iba, y a pesar de saber que no era un tema que le agradara, se rascó la cabeza tras hablar.

Jang Ui-geon lo miró con extrañeza mientras Seo Chi-young desviaba la mirada con timidez.

“¿Después de cerrar la tienda? …… ¿A esta hora?”

“Sí……, un poco……”

'Debí haberlo dejado pasar', pensó Seo Chi-young con arrepentimiento mientras bajaba la vista. La mirada silenciosa de Jang Ui-geon permaneció sobre él. De pronto, como si lo hubiera comprendido, la seriedad que había cruzado su rostro desapareció para dar paso a una sonrisa mientras abría la boca.

“Ah, ya veo. Es verdad que si solo tiene un día festivo, hoy es la única noche que tiene para divertirse. …… Mmm……, me preocupa un poco. No se divierta en lugares peligrosos, señor Chi-young.”

Tras una sutil pausa, Jang Ui-geon añadió: “…… Como aquel parque de la otra vez.”

En cuanto escuchó eso, a Seo Chi-young le ardió la cara. No pudo evitar asociar las palabras 'aquel parque' con lo que había ocurrido ese día.

Aunque ahora se encontraba cara a cara con Jang Ui-geon con total naturalidad, como si nada hubiera pasado, lo cierto era que todavía hoy, cuando recordaba aquel incidente de vez en cuando, tenía que correr al baño para echarse agua fría en el rostro encendido.

Seguramente ahora mismo su cara estaría roja, y Jang Ui-geon se daría cuenta sin duda del porqué. No debía ser así. Si lo notaba, de seguro se sentiría incómodo.

Como era de esperar, Seo Chi-young vislumbró un rastro de incomodidad en Jang Ui-geon, quien parecía lamentar haberlo mencionado. Sin atreverse siquiera a levantar la vista, Seo Chi-young murmuró tartamudeando con la cabeza baja:

“No…… no es eso, no voy a divertirme……”

No le salieron las palabras para explicar que no tenía ni el tiempo ni la energía para eso. Tartamudear hasta ese punto fue todo lo que pudo hacer al quedarse bloqueado.

Jang Ui-geon puso cara de duda y empezó a decir: "Entonces...", pero al ver a Seo Chi-young desviviéndose con el rostro encendido, él también pareció sentirse cohibido y guardó silencio.

“Entonces, ¿a dónde va a estas horas?”

Quien preguntó de repente fue Yoon Jun-young, que los había estado observando con ojos indiferentes. Seo Chi-young dirigió su mirada hacia él sintiéndose como si acabara de ser rescatado.

“Ah……, esto, voy a trabajar. Tengo que ir a ayudar a cargar y descargar mercancía en una fábrica; debo estar allí a las tres y media. No puedo hacerlo en otro momento, así que solo voy los domingos de madrugada, son unas cuatro o cinco horas……”

Con la mente hecha un lío, Seo Chi-young se esforzó por borrar los recuerdos del pasado soltando incluso detalles que no le habían preguntado. Se apresuró a servirse agua con hielo y bebió un gran sorbo. En ese descuido, un pequeño trozo de hielo bajó por su garganta junto con el agua, dejando una sensación fría y punzante antes de descender lentamente.

Solo entonces Seo Chi-young se calmó un poco y, con el rostro aún algo colorado, desvió sutilmente la mirada. Sin embargo, volvió a cruzarse con los ojos de Jang Ui-geon. Intentó apartar la vista por reflejo, pero se detuvo.

Jang Ui-geon lo miraba con una expresión extraña. Aquel rastro de timidez de hacía un momento había desaparecido por completo.

“…… ¿Dice que va a trabajar sin haber descansado después de cerrar la tienda?”

Al escucharle preguntar aquello con el ceño levemente fruncido como para confirmarlo, Seo Chi-young parpadeó mientras lo miraba y asintió. “Paso por casa y cierro los ojos un momento antes de ir”, dijo con voz queda, sintiéndose algo atribulado. Deseó no haber dicho nada.

No es que le avergonzara la pobreza de tener que trabajar sin dormir adecuadamente. Sin embargo, siempre le resultaba incómoda esa breve torpeza que mostraba la gente que, al considerar la pobreza como algo vago, se topaba con ella en la realidad. Parecía señalar la existencia de una diferencia entre ellos y él de la que no habían sido conscientes.

Incluso ahora, Jang Ui-geon no decía nada. Seo Chi-young, sintiéndose innecesariamente cohibido, se frotó la sien y continuó hablando.

“No, no es difícil. Antes hubo un tiempo en que trabajaba desde las tres o cuatro de la madrugada hasta pasada la medianoche sin sentarme ni un momento; comparado con aquello, ahora es muy cómodo. Como mañana no tengo nada que hacer, puedo dormir hasta la tarde cuando vuelva……”

“……. A las tres y media……. ¿En qué va a esas horas?”

“Ah……, le pido prestada la motoneta al dueño de la casa solo para ese momento. Él tiene una pequeña que casi no usa, y como voy de madrugada y vuelvo por la mañana, me dijo que no había problema……”

Jang Ui-geon guardó silencio. Miró el reloj y, tras reflexionar un momento, preguntó:

“Si es una fábrica, supongo que habrá un vestuario o una sala de descanso.”

“¿Eh? Sí.”

Ante la respuesta desconcertada de Seo Chi-young, Jang Ui-geon asintió y vertió la cerveza que quedaba en su vaso al suelo. “Qué suerte que no bebí mucho”, comentó mientras se enjuagaba la boca con agua antes de añadir:

“Entonces lo llevaré yo ahora mismo. Vaya y cierre los ojos aunque sea un poco más antes de empezar. Ya se ve cansado ahora.”

“¿Eh? …… Ah……, no, no hace falta……”

Seo Chi-young se dio la vuelta alarmado. Justo en ese momento, vio que los últimos clientes de las mesas del fondo se levantaban de sus asientos.

NO HACER PDF

Intentó decir algo pero se detuvo y, mientras miraba a Jang Ui-geon con ojos atribulados, fue a cobrarles a los clientes. Jang Ui-geon, al ver los platos y vasos casi vacíos, les habló a sus amigos sentados al lado.

“Vámonos ya. Ustedes también querrán volver pronto a casa.”

“……. Irme me parece bien, pero.”

Yoon Jun-young murmuró aquello con sutileza mientras terminaba de beberse un vaso lleno de la cerveza que quedaba en la botella, pero no añadió nada más y guardó silencio.

“¿Por qué?”

Ante la pregunta extrañada de Jang Ui-geon, Kwon Kang-hee, que le arrebató suavemente el vaso a Yoon Jun-young diciéndole “tú ya no bebas más”, terminó de vaciarlo y comentó con naturalidad:

“Parece que este joven dueño te ha gustado bastante.”

Jang Ui-geon arqueó una ceja por un instante. Pareció quedarse sumido en sus pensamientos, pero no pasó mucho tiempo antes de que soltara una risita y asintiera con franqueza.

“Es una buena persona. A veces tiene detalles de una bondad que me deja sin palabras……. Simplemente me siento tranquilo cuando lo veo.”

“Ahhh”, murmuró Yoon Jun-young brevemente como si lo comprendiera. Kwon Kang-hee se limitó a lanzar una mirada casual a Seo Chi-young.

“Tú también eres de los que se desviven por los que entran en tu círculo de confianza, pero no es algo que se vea muy a menudo……”

Kwon Kang-hee, que observaba a Seo Chi-young como si lo viera por primera vez, dejó el vaso en cuanto perdió el interés. En ese momento, Seo Chi-young, que acababa de terminar de cobrar, saludó a los clientes que salían con un “Gracias, vuelvan pronto” y regresó hacia ellos. Como si durante todo el tiempo que estuvo cobrando no hubiera podido quitarse la idea de la cabeza, nada más llegar se plantó frente a Jang Ui-geon con rostro serio e hizo una reverencia.

“Esto, le agradezco sus palabras. Pero…… está bien. No es necesario que me lleve a propósito……”

“Si piensas en el trayecto de aquí a casa y de ahí a la fábrica en moto, es mejor que cierres los ojos aunque sea en el coche. Yo puedo irme a casa a descansar justo después, así que no te preocupes y duerme un poco en el coche mientras vamos.”

Como si ya supiera que Seo Chi-young se negaría, Jang Ui-geon respondió con calma y, tras una breve pausa, añadió con una sonrisa amarga: “¿Tan incómodo le resulta?”. Seo Chi-young murmuró con apuro un “No, es que...”.

Jang Ui-geon observó fijamente a Seo Chi-young sumido en sus pensamientos por un momento y, decidiendo que era mejor hablar con total claridad, abrió la boca con un rostro amable pero serio.

“Señor Chi-young. Quiero llevarme bien con usted. Si lo digo como un niño, diría que quiero ser su amigo……; es la primera vez desde que soy adulto que pienso conscientemente que quiero llevarme bien con alguien. Me resulta ridículo y a la vez divertido tener estos pensamientos siendo ya un adulto hecho y derecho, hasta a mí me sorprende, pero es lo que siento. …… Pero, aun así.”

Jang Ui-geon esbozó una sonrisa levemente amarga. Hasta ahí, como estableciendo una condición.

“Yo solo doy lo que puedo dar. A quien sea, ya sea mi mejor amigo o mi familia, nunca hago algo que me vaya a hacer sentir mal después de haberlo hecho. Sé que no es beneficioso ni para mí ni para la otra persona. Así que, aunque entiendo que se sienta abrumado por mi oferta debido a su forma de ser, la verdad es que me duele. …… Si no hay una razón específica o si no le desagrada, lo llevaré.”

Seo Chi-young miró a Jang Ui-geon parpadeando. No pudo responder de inmediato. Sintió que el rostro se le calentaba un poco, pero más que eso, era porque no terminaba de asimilar las palabras que acababa de escuchar, así que se limitó a sostenerle la mirada fijamente.

Poco a poco, el rostro de Seo Chi-young se encendió de rojo. Y con la misma lentitud con la que se teñía su cara, Seo Chi-young bajó la cabeza.

Parecía estar debatiéndose sobre qué hacer, pero al final terminó asintiendo de forma casi imperceptible.

“Sí, gracias”, murmuró con una voz apenas audible, a lo que Jang Ui-geon respondió con una amplia sonrisa. “No hay de qué”, dijo negando con la cabeza.

“Entonces, recojamos rápido la tienda y vámonos.”

Ante las palabras de Jang Ui-geon, Seo Chi-young asintió y, como si hubiera despertado, empezó a moverse con diligencia.

Seo Chi-young comenzó a limpiar con esmero la mesa de la que acababan de retirarse los clientes, mientras Jang Ui-geon también juntaba los platos vacíos que tenían delante.

A su lado, Yoon Jun-young tomó el último trozo de intestino que quedaba en el plato, dejó los palillos y se levantó tras limpiarse la boca.

“Está bien, entonces me voy primero. Nos vemos luego.”

“Sí, de acuerdo. …… Que te vaya bien.”

Jang Ui-geon sonrió con calma mientras dirigía la mirada hacia Yoon Jun-young y hacia Kwon Kang-hee, quien se levantaba tras él. Una sonrisa amarga cruzó fugazmente el rostro de Jang Ui-geon al ver a Kwon Kang-hee atraer a Yoon Jun-young rodeándolo por los hombros, pero aquel gesto desapareció tan rápido como había surgido.

Justo cuando ellos se daban la vuelta para salir de la tienda, Jang Ui-geon, que los observaba fijamente, abrió la boca de repente.

“Jun-young.”

Yoon Jun-young, que se estaba alejando, se dio la vuelta para mirarlo. Se quedó esperando en silencio mientras observaba a Jang Ui-geon, quien no decía nada tras haberlo llamado.

El breve silencio pareció volverse sumamente largo. Como si durara decenas de años.

Finalmente, al terminar aquel silencio, Jang Ui-geon esbozó una ligera sonrisa.

“Sé feliz.”

“…… Sí. Gracias.”

Yoon Jun-young asintió tras mirar a Jang Ui-geon por un instante. Sus labios parecieron querer decir algo más, pero terminaron cerrándose tras aquellas palabras. A su lado, Kwon Kang-hee habló lentamente.

“¿A mí no me dices que sea feliz?”

“Si Jun-young es feliz, tú también lo serás, así que ¿para qué decirlo a propósito?”

Jang Ui-geon habló entre risas. Kwon Kang-hee también soltó una risita y murmuró: “Bueno, es verdad.”

Seo Chi-young observó en silencio a Jang Ui-geon, quien miraba cómo se alejaban sin decir palabra. Luego, comenzó a lavar los platos que estaban en el fregadero con cuidado de no hacer mucho ruido.

Al escuchar ese sonido, Jang Ui-geon giró la cabeza hacia Seo Chi-young. Y, con la misma sonrisa de siempre, se puso en pie.

“Entonces, ¿empezamos con la limpieza? Solo hay que subir estas sillas sobre las mesas, ¿verdad?”

*

El reloj de la pared, que captó su atención por un instante, marcaba las doce en punto. A través de la ventana sin cortinas, la luz del sol entraba a raudales, deslumbrante.

Seo Chi-young había regresado por la mañana y cerrado los ojos casi a las nueve. No habían pasado más de tres horas desde que se durmió. ‘Podría dormir un poco más, ¿por qué habré despertado?’, pensaba con la mente nublada mientras intentaba cerrar los ojos de nuevo, pero solo al escuchar el timbre del teléfono junto a su cabeza comprendió la razón.

Tanteando con la mano para alcanzar el aparato, Seo Chi-young soltó un quejido bajo. Le punzaba la cintura, que se había lastimado por un mal movimiento mientras cargaba cajas en un contenedor. Aun así, le alivió sentir que estaba mucho mejor que al llegar a casa, cuando el dolor era tan fuerte que le preocupó terminar desmayado.

Sería un problema si, por un descuido, tuviera que ir al hospital durante mucho tiempo. Ya le había pasado antes. Hacía unos años, su cuerpo, que no paraba de moverse, gritó de dolor y colapsó; tuvo que pasarse meses sin poder trabajar bien, yendo y viniendo del hospital. En aquel entonces fue muy difícil, pues los gastos médicos constantes eran considerables y no tenía ingresos.

Desde entonces, incluso cuando trabajaba, se cuidaba de no sobrepasar el límite en que su cuerpo pudiera dañarse seriamente.

“Diga……”

Seo Chi-young contestó con la voz pastosa, sin poder siquiera abrir los ojos. Se preguntaba vagamente quién podría llamarlo a esa hora, pero su mente despertó como si le hubieran arrojado un cubo de agua fría en cuanto escuchó una voz risueña al otro lado de la línea.

¿Estaba durmiendo? Me imaginé que sería así……. Lo siento. Es que quería preguntarle algo.

“…—.”

Sus ojos se abrieron de par en par. No solo sus ojos, su cuerpo también se incorporó de un salto por instinto. Sin embargo, al sentarse bruscamente apartando las mantas, Seo Chi-young se encogió ahogando un gemido por el dolor punzante en su cintura. El sonido de ese aliento contenido llegó al otro lado del teléfono y la risa desapareció de la voz.

¿Señor Chi-young? ¿Qué sucede?

“Ah…… uh…… no, no…… estoy bien. Es solo que la cintura un poco……”

Mientras se sujetaba la cintura, Seo Chi-young respondió apresurado, alejó el teléfono de su oreja por un segundo y revisó la pantalla. Jang Ui-geon; esos tres caracteres aparecían allí. No se había equivocado de voz.

“¿Se…… señor Ui-geon?”

Ante la pregunta tartamudeante de Seo Chi-young, la voz volvió a tornarse risueña.

Sí. Soy yo. ¿Por qué se asusta tanto?

“Ah…… no, no es eso…… …… ¿qué, qué sucede?”

Chasqueando la lengua contra su paladar por tartamudear como un tonto, Seo Chi-young se llevó una mano al pecho para intentar calmar los latidos de su corazón.

Había hablado por teléfono con Jang Ui-geon un par de veces, pero nunca a una hora tan inesperada ni por un motivo que no lograra adivinar.

Ah, es cierto. ¿Por el azar tiene licencia para conducir motocicletas?

“¿Eh? …… ¿Motocicletas?”

Sí, motocicletas. Una de una cilindrada algo grande.

“Ah…… sí, sé conducirlas……”

Seo Chi-young respondió tartamudeando mientras permanecía sentado formalmente de rodillas sobre las mantas. De pronto, vio su reflejo en el espejo de la esquina de la habitación y comenzó a peinarse con los dedos los cabellos que sobresalían como un nido de pájaros. Aunque era imposible que lo vieran a través del teléfono, se frotó el rostro adormilado con rapidez.

¿De verdad? Qué bien. ¿Qué hará hoy?

“¿Eh? ¿Hoy? Hoy…… tengo que limpiar. Sacudir las mantas y colgarlas en la azotea……, ah, también tengo que lavar los platos. Como no lavé el cuenco de arroz ni los cubiertos……. Y tengo que sacar la basura, regar las macetas de la puerta……. Las macetas de la vecina también se estaban secando, así que aprovecharé para regarlas también……”

El sueño se había esfumado, pero con la cabeza aún algo aturdida, Seo Chi-young iba contando las tareas con los dedos hasta que se calló al oír la risa de Jang Ui-geon. Solo entonces se dio cuenta de que había soltado una sarta de tonterías y su rostro se puso rojo, aunque se consoló pensando que, al ser por teléfono, no lo veían.

Ya veo. Entonces, ¿está bien si paso por allí un momento por la tarde? Creo que iré sobre las dos o tres.

“¿Eh? Ah, hoy es el día que la tienda no abre……”

Seo Chi-young iba a decir que, si tenía algún asunto, iría a abrir la tienda, pero la voz de Jang Ui-geon se adelantó.

Iré a su casa. Hay algo que quiero darle. Y de paso, así conozco su casa.

Seo Chi-young se quedó mudo. Fue como si le hubieran vertido de nuevo agua fría sobre la cabeza.

Si hablaba de su casa, ¿se refería a este lugar donde estaba sentado ahora mismo?

Se quedó atónito, como si hubiera perdido el alma, hasta que llegó la pregunta de si acaso saldría a algún lado por la tarde. “Ah, no”, respondió, y añadió desconcertado:

“Pero, ¿a…… a esta casa? ¿Donde estoy ahora……, la casa donde vivo? …… ¿Por, por qué?”

Ayer, mientras lo escuchaba, recordé que tengo una motocicleta en casa que no uso. Yo la usaba hace tiempo, pero ahora no y está guardada en el depósito; pensé que sería mejor que usted la usara en lugar de que se eche a perder allí sin sentido, y que a usted le resultaría cómodo para ir a otros sitios tarde por la noche.

‘Ah, por eso lo de la licencia de moto’, pensó Seo Chi-young distraídamente mientras seguía sentado de rodillas sobre las mantas, rascándose la cabeza y bajando la vista.

“Ah, le agradezco sus palabras, pero……”

…… ¿Le resulta incómodo?

Una risa teñida de amargura. Ante esa voz que contrastaba con el tono sereno y brillante de hacía un momento, Seo Chi-young no pudo evitar guardar silencio. No era eso, o mejor dicho, sí lo era pero, bueno, mientras Seo Chi-young vacilaba, Jang Ui-geon habló con suavidad.

De todos modos es algo que no se usa. Ni mis hermanos ni yo la conducimos ya, y después de mí solo está mi hermana menor que creció como una princesa, así que ella tampoco la usará; para cuando mi sobrino crezca y tenga edad para conducirla, tendré que vendérsela a un chatarrero.

“……, eso, ……. …… Muchas gracias.”

Tras debatirse intensamente durante un breve instante, Seo Chi-young terminó bajando la cabeza de nuevo en una reverencia, y Jang Ui-geon colgó tras decir: ‘Entonces iré por la tarde’.

Seo Chi-young se quedó rígido mirando el teléfono durante un buen rato, y solo cuando empezó a sentir hormigueo en las rodillas volvió en sí.

Todo, de principio a fin, lo había sorprendido. Desde el hecho de que Jang Ui-geon lo llamara, hasta que quisiera regalarle una moto y venir a su casa; eran cosas que jamás se habría imaginado.

“…….”

Seo Chi-young dejó escapar un suspiro pausado. Solo entonces sintió que su corazón, que martilleaba allá arriba, se calmaba un poco.

Le pareció que algo parecido había ocurrido muy, muy recientemente, y tras ladear la cabeza, pronto lo recordó. El recuerdo de estar profundamente dormido y despertar de golpe al oír la voz de Jang Ui-geon.

Había sido precisamente anoche.

Mientras llevaba a Seo Chi-young hasta la fábrica —estaba a unos 20 minutos, no muy lejos—, Jang Ui-geon le dijo que debía estar cansado de trabajar todo el día para luego volver a trabajar, y que cerrara los ojos aunque fuera durante el trayecto. Seo Chi-young respondió con un ‘ah, sí’, pero pensó que los nervios no lo dejarían dormir; sin embargo, se sintió tan relajado con el aire cálido de la calefacción que se quedó profundamente dormido. Si no hubiera sido por la voz que lo despertó con cuidado, tal vez habría seguido durmiendo.

Al recuperar el sentido, vio que faltaba muy poco para la hora de entrar a la fábrica. Jang Ui-geon había esperado allí tranquilamente con el coche estacionado durante casi tres horas.

A Seo Chi-young, que abrió los ojos sobresaltado y no paraba de inclinar la cabeza pidiendo disculpas, Jang Ui-geon le respondió sonriendo con ojos que no mostraban ni rastro de sueño: ‘Yo también acabo de despertar después de dormir a su lado’.

Jang Ui-geon, que parecía querer decirle algo mientras Seo Chi-young bajaba del coche, vio cómo este miraba el reloj con ansiedad por haber dormido hasta el último límite y se limitó a despedirse con la mano diciendo: ‘Vaya. Lo llamaré luego’.

La frase ‘lo llamaré’ se le quedó grabada en la mente por un momento, pero como podía ser un saludo habitual y además tenía prisa por el tiempo apremiante, terminó olvidándola.

Al regresar a casa por la mañana, exhausto tras terminar el trabajo, recordó vagamente aquello, pero no imaginó que llamaría tan pronto y de verdad.

“…….”

Seo Chi-young se rascó la cabeza.

Al quedarse sumido en sus pensamientos, empezó a costarle distinguir si aquello era una fantasía o la realidad. Solo tras estirar la mano dubitativo hacia el teléfono y revisar el registro de llamadas, comprendió de nuevo que la llamada de hacía un momento había sido real.

—— Creo que iré sobre las dos o tres.

Al recordar la voz que lo había dicho de pasada, Seo Chi-young miró el reloj sobresaltado. Y al levantarse apresuradamente, sus rodillas, que habían estado dobladas todo el tiempo, se entumecieron y terminó cayendo al suelo. Mientras se masajeaba la pierna acalambrada con expresión de llanto, su mente estaba ansiosa y salió de la habitación gateando.

Entonces solo le quedaban unas dos horas. Como la casa estaba más o menos ordenada, no había nada especial que limpiar, pero aun así se sentía inquieto.

Qué tenía que hacer. Ah, es cierto. Limpiar, lavar los platos, colgar las mantas, sacar la basura, regar las macetas…….

Seo Chi-young, cojeando por el hormigueo en las piernas, abrió primero las ventanas. Y comenzó a correr de un lado a otro de la casa, ocupado.

Si lo pensaba bien, no recordaba cuánto tiempo hacía que no recibía visitas en casa. A menos que fuera para la revisión del gas o un paquete, casi nadie que conociera personalmente venía a su casa. Desde que empezó a vivir solo, no tenía margen para invitar a nadie y, si se encontraba con amigos, casi siempre lo hacían fuera.

Pensándolo bien, hasta que terminó la escuela, a veces los amigos venían a jugar a casa en los días festivos o él iba a las de ellos.

“…….”

Eso de venir a jugar a casa suena realmente a algo de amigos.

Tras tener ese pensamiento por un momento, Seo Chi-young se sintió avergonzado de sí mismo y, de forma atropellada, abrazó las mantas y subió a la azotea. ‘No eres un niño, ¿en qué estás pensando?’.

Sin embargo, quizás por ser mayor, esos pensamientos surgían con más fuerza. A medida que uno cumplía años, las ocasiones de invitar a alguien a casa disminuían, a menos que fuera alguien muy cercano. ¿Será por eso? Al saber que alguien vendría, sus manos y su corazón se movían con agitación y entusiasmo mientras ordenaba la casa.

Bueno, también sería por la persona que vendría.

Seo Chi-young terminó de limpiar la casa impecablemente en poco tiempo, pero siguió merodeando por aquí y por allá hasta que llegó Jang Ui-geon. Justo cuando su corazón se calmaba un poco y empezaba a sentirse algo fatigado, Jang Ui-geon lo llamó para decirle que ya estaba cerca. Su corazón volvió a dar un salto enorme.

Poco después, se escuchó un pesado sonido mecánico entrando en el callejón. Estaba dejando pasar ese sonido con naturalidad cuando recibió una llamada.

Señor Chi-young, ¿puede salir un momento?

Jang Ui-geon dijo solo eso, sin dar explicaciones, en cuanto Seo Chi-young contestó, pero este asintió dócilmente y salió fuera. Y justo al lado de la entrada del edificio, encontró a Jang Ui-geon.

“Lamento venir a buscarlo cuando está descansando en su día libre.”

Jang Ui-geon se quitó el casco, bajó de la motocicleta e hizo un gesto hacia Seo Chi-young. Seo Chi-young murmuró un ah, no, pero aun así caminó hacia él con pasos vacilantes mientras lo observaba con desconcierto. Luego, bajó la mirada hacia la moto en la que él había estado sentado.

Tal vez…….

“La motocicleta que mencioné antes es esta.”

Toma la llave, le dijo Jang Ui-geon tendiéndole la mano, y Seo Chi-young extendió la suya por inercia. Solo cuando sintió el peso de la llave en su palma pensó: ah, esto no está bien.

“La compré en la universidad para moverme con facilidad, pero después no tuve oportunidad de usarla. Han pasado algunos años, pero está bien conservada, así que no habrá problemas. Por si acaso, la traje conduciendo y funcionó perfectamente.”

“Eso, …….”

Seo Chi-young miró alternadamente la motocicleta y a Jang Ui-geon con rostro atribulado.

La motocicleta, que se veía demasiado pesada para Seo Chi-young, parecía excesivamente valiosa como para aceptarla así como así a simple vista.

“Esto, señor Ui-geon. Es demasiado para que yo lo reciba un poco……”

Cuando Seo Chi-young habló extendiendo la mano con la llave de forma torpe, Jang Ui-geon soltó una risa que pareció un suspiro.

“No puedo llevarla de vuelta. Tengo que pasar por un sitio a la noche; voy a ver a unos parientes mayores y no puedo ir en moto. Además, en cuanto la saqué del depósito, mi hermano mayor se alegró diciendo que ahora tenía espacio y empezó a meter sus cosas ahí, así que ya no tengo dónde guardarla. Si de verdad no la necesita, entréguesela a un chatarrero.”

“Ah…… pero……”

Seo Chi-young intentó hablar tartamudeando, pero Jang Ui-geon ya estaba entrando al edificio donde Chi-young vivía. Alternando la mirada entre él y la moto, lo seguido con un rostro de preocupación.

Debió haberlo pensado antes, pero solo cuando Jang Ui-geon ya estaba dentro de la casa, Seo Chi-young recordó que no tenía nada con qué agasajar a un invitado. Sin embargo, cuando intentó salir diciendo “Espéreme un momento……” para ir al supermercado, Jang Ui-geon lo detuvo con rapidez.

“No suelo beber jugos. Casi no como snacks tampoco. ¿No tiene agua común? Si hay hielo sería genial, pero si no, está bien.”

Jang Ui-geon recorrió con la mirada la pequeña estancia que servía de cocina y sala, y ante la invitación de Seo Chi-young, entró a la habitación para sentarse.

Seo Chi-young sirvió agua apresuradamente. Por suerte, quedaban un par de cubos de hielo que añadió antes de llevársela.

Jang Ui-geon estaba sentado bajo la ventana. Aunque era un semisótano, estaba casi al nivel del suelo, por lo que entraba buena luz, pero como se veían las piernas de la gente pasando, solía ventilar por la ventana de la sala y mantener las de la habitación cerradas cuando no era verano.

“…….”

NO HACER PDF

Jang Ui-geon estaba sentado en la habitación, que se sentía algo vacía por la falta de muebles. Seo Chi-young lo observaba con una sensación sumamente extraña.

Jang Ui-geon estaba sentado en su casa.

Sentía que aquello era una mentira o un sueño, por lo que se quedó parado como un poste frente a la puerta, hasta que sus ojos se cruzaron con los de Jang Ui-geon, que inspeccionaba el lugar, y finalmente se acercó.

“Está cerca de la tienda. ¿Se tarda unos diez minutos caminando?”

Preguntó Jang Ui-geon tras humedecerse los labios con el agua. Seo Chi-young se sentó formalmente frente a él, como un estudiante recibiendo un castigo, y asintió.

“Pero como hay muchos semáforos en el camino, si te tocan todos puedes tardar quince minutos. Si tienes suerte y corres rápido, llegas en cinco……”

Ya veo, asintió Jang Ui-geon. De pronto, sus ojos se entornaron en una sonrisa.

“No era exactamente por aquí, pero al cruzar la calle solía venir a menudo cuando estaba en la secundaria. Había una tienda de cómics muy grande por allá.”

A mi padre no le gustaba que leyera cómics, así que si se enteraba de que había ido, me regañaba mucho, añadió. Al ver su rostro risueño, la tensión de Seo Chi-young se disipó un poco. Mi padre también era así, respondió Chi-young con una sonrisa tímida.

“Luego, al entrar a la preparatoria, me descarrilé un poco y me la pasaba en clubes cada dos por tres. Al final, mi padre se enfadaba diciendo que prefería que leyera cómics.”

Ante las palabras de Jang Ui-geon, Seo Chi-young también recordó el pasado. En la época escolar, los rumores que rodeaban a Jang Ui-geon eran muchos y variados. Que si se había acostado con una celebridad en un club, que si él y Kwon Kang-hee se habían enfrentado a catorce tipos en una pelea, que si el dueño del club era su pariente... Había muchos rumores cuya veracidad se desconocía, pero recordando aquellas historias, parecía que realmente frecuentaba mucho la vida nocturna.

“Es verdad. En esa época había muchos rumores.”

Seo Chi-young asintió mientras murmuraba aquello, y Jang Ui-geon arqueó una ceja. Luego, preguntó con curiosidad:

“¿Rumores? ¿Sobre mí? Jaja, ¿qué tipo de rumores eran?”

Seo Chi-young abrió la boca para responder, pero se detuvo. Al intentar hablar, se dio cuenta de que no había rumores precisamente buenos. Pelear, acostarse con alguien, andar de fiesta... esas eran la mayoría de las historias.

Al ver que Seo Chi-young se quedaba trabado y lo miraba con cautela, Jang Ui-geon soltó una carcajada. Parecía que él mismo ya conocía esas habladurías.

“No me diga que se los creyó todos.”

Seo Chi-young asintió con rapidez ante la pregunta risueña de Jang Ui-geon.

“Claro. Como estaban tan exagerados como para decir que pelearon contra catorce, los demás chicos también lo decían por diversión, pero no creo que se lo creyeran.”

“¿Catorce……? Ah, se refieren a esa vez. Jaja, realmente se exageró. Solo eran nueve.”

Por eso los chicos me miraban raro cuando les pedía que saliéramos juntos, murmuró para sí mismo Jang Ui-geon mientras reía. Seo Chi-young lo observaba con el rostro serio, moviendo solo las pupilas. Al verlo así, Jang Ui-geon estalló en carcajadas de nuevo. Aunque Seo Chi-young lo miraba con extrañeza, el otro rió durante un buen rato mientras decía: “Es que la cara del señor Chi-young es como un espejo……”

Seo Chi-young se sintió un poco cohibido, pero al ver a Jang Ui-geon riendo con tanta alegría frente a él, se sintió bien y terminó mirándolo fijamente. Solo cuando sus ojos se cruzaron, desvió la mirada con disimulo.

Tras soltar un suspiro de satisfacción, Jang Ui-geon se inclinó y, de repente, se tumbó cuan largo era. Usando la manta bien doblada como cojín, cerró y abrió los ojos como si fuera a quedarse dormido.

“Siento como si hubiera venido a casa de un amigo.”

“…….”

Ante ese comentario espontáneo, Seo Chi-young solo pudo parpadear. Sus labios vacilaron un momento sin emitir respuesta. Al sentirse innecesariamente tímido por la palabra amigo, Chi-young bajó un poco la vista, mientras Jang Ui-geon lo miraba con una sonrisa en los ojos.

“Tengo muchos amigos con los que me entiendo bien y salgo a beber a menudo, pero por alguna razón no tengo muchos a los que visite en su casa o que vengan a la mía. En la secundaria y preparatoria tenía algunos, pero ahora para nada. Jun-young o Kang-hee... bueno, nos vemos seguido, pero como nuestros horarios no coinciden bien, solo nos hemos visto mucho últimamente. …… Aunque ahora que Jun-young se mude y esos dos vivan juntos, supongo que no coincidiremos tanto.”

De pronto, Jang Ui-geon guardó silencio. Al escuchar esos nombres, Seo Chi-young también calló. Jang Ui-geon permaneció en silencio un rato mirando al techo como si contemplara el pasado, hasta que finalmente soltó una risita.

“Ese Jun-young es alguien muy especial con la comida; casi no come carne, y si lo hace, solo toma uno o dos trozos de lomo de primera calidad. Por eso me sorprendí de verdad cuando empezó a ir a su tienda.”

“…….”

“Ayer mismo estaba preocupado diciendo que, como no podrá venir seguido tras la mudanza, qué haría si de repente le daban ganas de comer allí justo antes de cerrar. Seguro que, aunque se mude, seguirá viniendo con frecuencia.”

“……. Usted también, señor Ui-geon, venga a menudo.”

Jang Ui-geon arqueó levemente una ceja y miró a Seo Chi-young. Ante esa mirada que parecía preguntar por qué o mostrarse reticente, Chi-young sostuvo el contacto visual y continuó:

“Somos amigos. …… Y además, sea quien sea, es mejor verse seguido si se puede.”

En el futuro, podría llegar un momento en que uno quiera ver rostros queridos y no pueda. Ya sean amigos, amantes o familia. Aunque lo mejor sería que ese momento nunca llegara.

Tras bajar la cabeza un instante, Seo Chi-young murmuró con una sonrisa tímida: “Dicen que eso de valorar lo que uno tiene mientras lo tiene no se dice por nada.”

Jang Ui-geon observó por un momento la comisura de los labios de Seo Chi-young, donde asomaba una leve sonrisa, y finalmente rió entre dientes.

“Es verdad……. Tiene razón.”

Tras soltar un suspiro ligero, Jang Ui-geon pareció sentirse incómodo recostado sobre la manta y cambió de posición para ponerse de lado. Al quedar frente a frente con Seo Chi-young, este se sintió extrañamente apenado, se rascó la nuca y bajó la vista.

Jang Ui-geon habló con un tono algo lánguido:

“Ahora mismo me siento así. Estar así de tumbado y relajado en casa ajena me hace sentir realmente como en casa de un amigo.”

Seo Chi-young lo miraba fijamente mientras él cerraba los ojos. Le resultaba sumamente extraño y asombroso ver a Jang Ui-geon cerrando los ojos apoyado en su propia manta, pero el otro ya le había dicho cómo definir su presencia allí.

“Amig... …… amigos, es lo que somos. …… Fuimos juntos a la escuela.”

Al añadir esas palabras sintió que sonaba a excusa, por lo que Seo Chi-young se calló con el rostro encendido.

Jang Ui-geon, que tenía los ojos cerrados perezosamente, miró a Seo Chi-young. Se quedó observándolo fijamente como si hubiera escuchado algo muy extraño o divertido, y luego sonrió plenamente.

“Ajajá, es cierto. …… Sí. Tiene razón.”

Por alguna razón, ese rostro se veía tan feliz que el corazón de Seo Chi-young se emocionó. Ya veo, puedo acercarme hasta ser su amigo.

Seo Chi-young deshizo lentamente su propia sonrisa.

Era extraño. ¿Cómo definir este sentimiento? Esa sensación de tener de repente frente a sus ojos a alguien con quien nunca pensó que podría tener una relación cercana o de amistad.

No era admiración, ni emoción, ni conmoción, ni júbilo.

Solo un momento después, Seo Chi-young comprendió qué era lo más parecido a esa emoción que no podía nombrar.

He echado de menos a este hombre.

Esos días ordinarios que fluían sin penas ni glorias. Y dentro de ellos, quien existía dibujando el contorno más nítido era este hombre.

Al encontrarse con la mirada fija de Seo Chi-young, Jang Ui-geon fue borrando poco a poco su expresión. Inclinó la cabeza con curiosidad y lo miró.

“¿Qué sucede?”

“…… Es que he pensado que lo echaba de menos.”

Nada más decirlo, pensó que para él serían palabras sin sentido. Esta añoranza pertenecía únicamente a Seo Chi-young. Al igual que los recuerdos de entonces. Y los sentimientos.

Como era de esperar, Jang Ui-geon puso una cara de desconcierto por un segundo. Sin embargo, pronto sonrió como si no le importara y dijo en tono de broma:

“Es verdad. Yo también echaba de menos a un amigo. Cierto. A veces, cuando mi hermana menor me decía que hasta iba al baño con sus amigas, no lo entendía y me parecía raro, pero por otro lado pensaba que tener un amigo así sería divertido.”

“……. Mmm……, yo eso todavía no lo entiendo muy bien……”

Seo Chi-young murmuró con rostro serio.

Entonces Jang Ui-geon también dijo riendo: Es verdad. A mí me pasa igual. No lo entiendo, pero cuando dije eso mi hermana menor me soltó que los hombres también deben conocer la psicología femenina, y que si no lo entendía, que lo memorizara. Así que lo memoricé. Que las mujeres van juntas al baño entre amigas.

Pero luego me dijo que tampoco era exactamente así, mi compleja y polifacética hermana, añadió Jang Ui-geon sacudiendo la cabeza con un suspiro fingido. Seo Chi-young soltó una pequeña risa.

Se sintió alegre. No era una charla especial, pero realmente parecía estar pasando un rato agradable y divertido con un amigo. Creía comprender la razón por la que siempre hubo tanta gente alrededor de Jang Ui-geon en la preparatoria.

Aunque todavía no sentía esa confianza absoluta como con Kim Kyung-chul u otros amigos, se sentía suficientemente feliz y cómodo.

“Es una hermana menor adorable. Me gustaría verla alguna vez.”

“Es tan adorable que ya tiene esposo. Así que no tendría mucho sentido verla. ……Ah. No. De todos modos, no es que Chi-young la quisiera ver en ese sentido……”

Jang Ui-geon, que reía agitando la mano a la ligera como si ya hubiera escuchado muchas veces historias del tipo que le presentara a su hermana, añadió aquello como si hablara para sí mismo al recordarlo justo después de hablar. Y en el momento en que escuchó eso, Seo Chi-young borró sin darse cuenta la sonrisa de su rostro por un instante.

Aunque Chi-young ya sabía bien que Jang Ui-geon conocía su orientación sexual, siempre se sobresaltaba por reflejo al escuchar palabras así. Tras haber pasado varias veces por la experiencia de escuchar palabras crueles debido a esa inclinación, no había tenido más remedio que cerrarse y encogerse cada vez más en ese aspecto. Especialmente porque alguien cercano a quien le ha abierto el corazón puede herirlo con mucha más facilidad.

Por eso, incluso si se trataba de alguien que jamás lo heriría con ese tipo de comentarios, se encogía inconscientemente cuando salía el tema.

Jang Ui-geon pareció adivinar fácilmente la razón por la que Seo Chi-young perdió el habla momentáneamente. Siendo él mismo gay, habría visto a muchas personas ponerse a la defensiva ante tales asuntos.

“Yo me di cuenta de mi inclinación cuando estaba en la secundaria.”

Jang Ui-geon soltó aquellas palabras de repente. Seo Chi-young levantó la vista de reojo para mirarlo. Al ver ese rostro que reía alegremente y sin sombras, incluso este tema que siempre le resultaba pesado se sintió un poco más ligero.

“No fue algo como que de un momento a otro de repente me diera cuenta――. De hecho, hasta entonces ―y después también― salí con muchas chicas, e hice bastantes cosas precoces para ser un niño. Así que no es que no pudiera estar con mujeres, pero incluso entonces la persona que más me gustaba era Jun-young. Después de haber salido y conocido lo suficiente con chicas, pensé cómo sería acostarme con este tipo. Así que también probé a acostarme con hombres…… y resultó ser inesperadamente bueno. Así que ahora ya me he volcado casi por completo hacia este lado.”

Bueno, en la preparatoria ya corrían rumores por la escuela, dijo Jang Ui-geon riendo. Así había sido. Al escuchar esos rumores, Seo Chi-young le había confesado sus sentimientos. Yo también soy así, le había dicho.

Tal vez Jang Ui-geon recordó lo mismo que Seo Chi-young, pero no lo mencionó. En su lugar, continuó hablando.

“Mi familia se enteró en la preparatoria, y durante medio año el ambiente en casa fue realmente desolador. ¿Alguna vez te han pegado en la cabeza con un palo de golf? Un hierro 3. Es mortal. ……Ahora supongo que todos se han rendido porque ya no dicen nada.”

‘Mi padre es un señor con bastante mal genio y cuando pega, pega con saña’ dijo Jang Ui-geon apartándose el cabello hacia Seo Chi-young. No se veía a simple vista al estar cubierto por el pelo, pero al apartarlo, se veía una cicatriz horriblemente aplastada un poco más arriba de la frente. En aquel entonces debió ser una herida espantosa.

“No es que anduviera pregonando que me acostaba con hombres a propósito, pero como tampoco andaba ocultándolo, a veces me encontraba con tipos que me soltaban insultos a la cara―― pero llegaba hasta ahí. Como eran personas que no tenían nada que ver conmigo ni eran importantes, no había razón para enojarse ni sentía nada. ……Y al llegar a este punto, me volví relajado en ese aspecto.”

Jang Ui-geon sonrió levemente. Seo Chi-young lo observó fijamente y luego asintió despacio.

Sentía que él siempre habría sido así. Con esa confianza que poseía desde el fondo de su ser, se habría mantenido firme y digno sin temer a la mirada fría ni a la lengua afilada de nadie. Tanto ahora como antes.

“¿Chi-young cómo supo que su tendencia era hacia este lado?”

Seo Chi-young vaciló un rato ante la pregunta de Jang Ui-geon, que desviaba el tema hacia él.

No es que no quisiera hablar o quisiera ocultarlo. Simplemente le resultaba incómodo porque nunca había hablado de estas cosas. Y para colmo, la persona con la que hablaba era Jang Ui-geon.

Jang Ui-geon esperó en silencio a que Seo Chi-young abriera la boca, y este, tras un largo rato, empezó a hablar tartamudeando.

“En la preparatoria, ……mientras iba a la biblioteca, iba al gimnasio para hacer ejercicio, ……y allí conocí a un hombre. Hablamos un par de veces y nos hicimos un poco cercanos……, al principio no lo sabía, pero ese hombre……”

Sin embargo, Seo Chi-young se calló mientras hablaba.

Exactamente, no es ese hombre. Cuando Seo Chi-young reconoció con precisión su propia inclinación fue el día en que, vagando por la calle, vio por casualidad a Jang Ui-geon. En ese momento, Chi-young se dio cuenta fervientemente de que la mirada con la que lo observaba no era simple admiración.

“…―.”

Seo Chi-young bajó la cabeza. No quería hablar más. No, no podía hablar. Aunque Jang Ui-geon supiera que a Seo Chi-young le gustaba él, no podía contar una historia así.

Seo Chi-young, con el rostro algo enrojecido, se rascó la nuca y balbuceó: Simplemente me di cuenta después de huir en ese momento y pensar en esto y aquello.

Sin embargo, por alguna razón no hubo respuesta y todo quedó en silencio. Claramente las rodillas de Jang Ui-geon, que estaba sentado frente a él, entraban en su campo de visión, pero sobre su cabeza todo estaba tan callado como si se hubiera quedado dormido sentado.

Seo Chi-young levantó la cabeza vacilante. Pero entonces se quedó paralizado.

Jang Ui-geon lo miraba con el rostro inexpresivo. La luz contenida en esos ojos negros era tan feroz que por un instante el corazón se le enfrió, y Seo Chi-young encogió los hombros sin darse cuenta.

Seo Chi-young no comprendía el motivo por el que él lo miraba de repente con esos ojos, así que solo parpadeó con fuerza como tratando de adivinar su estado de ánimo.

Sin embargo, Jang Ui-geon, que le dirigía esa mirada gélida a Seo Chi-young, pronto pareció notar la cautela de este y frunció levemente su rostro inexpresivo. Enseguida torció la comisura de los labios y soltó un suspiro de disgusto, con lo que la luz feroz de su mirada también se suavizó un poco.

“¿Acaso sabes quién es ese tipo todavía ahora?”

La voz que mostraba desaprobación preguntó aquello y Seo Chi-young sacudió la cabeza algo desconcertado. Jang Ui-geon guardó silencio un momento y soltó otro suspiro.

“En este lado también hay tipos extraños a menudo. Eligen solo a personas que parecen mansas y que no van a resistirse……”

Pero mientras decía eso, Jang Ui-geon de repente frunció el entrecejo con irritación y se frotó el espacio entre las cejas en silencio durante un rato.

Solo después de que desapareciera la arruga de su entrecejo, Jang Ui-geon dirigió la mirada a Seo Chi-young. Observándolo con el rostro levemente fruncido, chasqueó la lengua y habló.

“Chi-young no suele salir mucho a divertirse, ¿verdad?”

Ante ese comentario mezclado con un suspiro, Seo Chi-young asintió vacilante.

“La próxima vez vaya conmigo. Creo que ya lo mencioné antes, hay un lugar al que voy a veces donde no hay mucha gente de mala calaña y está bien. Para alguien que no está acostumbrado, es mejor ir mirando el lugar más que a las personas.”

Seo Chi-young asintió con ambigüedad mientras miraba fijamente a Jang Ui-geon, que hablaba con naturalidad y ligereza como si fuera una charla cotidiana.

Ah, se está preocupando por mí.

Tanto la mirada feroz de hace un momento como el suspiro y el entrecejo fruncido eran por preocuparse por Seo Chi-young. No era porque algo de Chi-young le disgustara.

Pero.

Seo Chi-young soltó un suspiro silencioso. Observó a Jang Ui-geon mientras ocultaba esa sensación en la que flotaba un sabor sutilmente amargo. Sí, gracias, dijo Seo Chi-young con torpeza y una voz algo rígida, a lo que Jang Ui-geon le dedicó una sonrisa suave.

El silencio que continuó un rato sin palabras especiales pasó pronto a historias de la preparatoria, y aunque no compartían los mismos recuerdos, al tener los mismos temas de conversación, intercambiaron palabra por palabra y lentamente los sucesos de hacía mucho tiempo.

Era una tarde de domingo tranquila y apacible.

* * *

Seo Chi-young había olvidado la conversación de aquel momento, y no cabía duda de que Jang Ui-geon también la había olvidado. Después de eso, nunca volvió a surgir un tema de esa naturaleza. De hecho, ni siquiera hubo oportunidad para que surgiera.

Poco después de que se aprobara el permiso para la remodelación del edificio, la frecuencia con la que Jang Ui-geon visitaba la tienda se redujo a la mitad. A diferencia de la renovación de un edificio común, la remodelación y mantenimiento de una casa tradicional era una tarea mucho más difícil, empezando por la contratación de especialistas.

Desde la búsqueda de contratistas para fijar el cronograma hasta asegurar los materiales para comenzar la obra, el rostro de Jang Ui-geon siempre mostraba un rastro de cansancio. Él, que solía venir casi día por medio, durante un tiempo apenas lograba pasarse un par de veces por semana, y los encuentros con Yoon Jun-young en la tienda también disminuyeron inevitablemente. Mientras tanto, se fijó la fecha de mudanza de Yoon Jun-young, y aunque parecía esforzarse por venir más seguido, apenas lograba llegar a la tienda casi a medianoche.

Aunque mantenía el mismo ambiente alegre de siempre, el cansancio se filtraba en las líneas de su rostro, que se volvían más marcadas, en los suspiros que soltaba sin sonido de vez en cuando y en el gesto de acariciarse la frente como si estuviera agotado.

'¿Se encuentra bien? Sería mejor que volviera a descansar.'

Cuando Seo Chi-young, incapaz de seguir mirando, habló con cautela, Jang Ui-geon mostró una sonrisa amarga.

'¿Me veo muy agotado?'

'…… Sí.'

'Vaya……. Vine a descansar, no debería mostrar debilidad.'

Jang Ui-geon habló en tono de broma y rió.

'Pero pronto mejoraré. Ya está casi todo listo y la obra empieza la próxima semana, así que a partir de ahí estaré bien. Solo tengo que aguantar hasta esta semana.'

Jang Ui-geon, quien movió la mano como si no fuera nada a pesar de su rostro fatigado, cumplió su palabra y, cuando apareció el fin de semana, su semblante había mejorado.

Era sábado por la noche. Jang Ui-geon, que entró a la tienda con los botones del cuello de la camisa desabrochados, tenía una expresión mucho mejor que hace unos días. Seguía pareciendo cansado, pero al saludar diciendo "Ya llegué, señor Chi-young" con una sonrisa, su rostro reflejaba cierto alivio.

Seo Chi-young sonrió con alegría al verlo. Al asentir diciendo bienvenido, una sonrisa afloraba en su rostro sin que él mismo se diera cuenta. Jang Ui-geon se detuvo un momento a observar a Seo Chi-young y, soltando una risita más profunda, se sentó en su lugar.

“¿Ya terminó con lo más pesado? Se lo ve mejor.”

Ahora, incluso sin que hiciera un pedido aparte, solía servirle un plato de intestinos y una cerveza a menos que se dijera lo contrario. Solo cuando él hacía un gesto con la mano diciendo “Hoy traje el auto”, le servía té de cebada en lugar de cerveza.

Jang Ui-geon, que recibió hoy también la jarra con té de cebada en vez de cerveza, sonrió ampliamente al tomar el vaso con cuatro cubos de hielo que le tendía Seo Chi-young.

“Sí. Hasta que empiece con los preparativos para la apertura del local, no tendré razones para estar tan cansado. La obra empieza directamente la próxima semana. Lo engorroso es obtener el permiso y hacer el trabajo previo; una vez que eso está bien hecho, no hay mucho más de qué preocuparse.”

Tras beber el té de cebada con la misma satisfacción que si fuera una cerveza, Jang Ui-geon soltó un suspiro de alivio. Luego, miró a Seo Chi-young con una sonrisa en los ojos.

NO HACER PDF

“Lamento no haber podido venir a comer esas diez porciones durante este tiempo. En realidad quería venir en los huecos que tenía, pero cada vez que volvía de las provincias o de reunirme con contratistas, ya era pasada la medianoche. Anteayer también pasé por si acaso, pero ya habían cerrado.”

“Ah……, …… si tantas ganas tenía de comer, hubiera llamado……, yo habría salido.”

Al ver que Seo Chi-young murmuraba con tono de apuro sintiéndose innecesariamente apenado, Jang Ui-geon dijo entre broma y veras: “Lo haré de ahora en adelante. O simplemente iré a buscarlo a su casa.”

Seo Chi-young arqueó levemente las cejas y luego curvó los labios. Esas palabras de confianza le resultaron extrañamente gratas y sonrió con timidez. Sin que se diera cuenta, esa sonrisa permaneció en sus labios mientras servía los intestinos salteados en el plato para entregárselos, pero se detuvo al notar que Jang Ui-geon lo observaba fijamente.

“……?”

Ante el rostro de extrañeza de Seo Chi-young, Jang Ui-geon, que parecía absorto en sus pensamientos ―o quizá no pensaba en nada― mientras miraba cerca de su boca, pareció reaccionar de pronto y levantó un poco la cabeza. Al cruzar la mirada con Seo Chi-young, pareció sentirse cohibido por un momento y sonrió de forma ambigua.

“No……, parece que sí estoy cansado. Me vino un pensamiento tonto. ―― ¿Cómo ha estado todo últimamente? ¿Vino Jun-young por aquí?”

Jang Ui-geon cambió de tema de esa manera. Seo Chi-young respondió primero con un ah, sí, y luego puso un rostro sutilmente incómodo.

“Vino ayer también……, junto con el señor Kwon Kang-hee.”

Dudó un momento si añadir algo más, pero al ver su cara de incomodidad, Jang Ui-geon seguramente ya conocía la respuesta antes de que hablara.

Jang Ui-geon murmuró ya veo, y movió el vaso en silencio como absorto en sus pensamientos. Se escuchó el tintineo de los hielos al chocar. Una sonrisa tenue apareció en la boca de Jang Ui-geon.

“Parece que se llevan muy bien. …… Antes no pensaba mucho en eso, pero últimamente a veces se me ocurre. Siento como si hubiera un vacío. ¿A usted no le pasa, señor Chi-young?”

Jang Ui-geon soltó aquello como si fuera una broma. Seo Chi-young, que mostró un instante de desconcierto abriendo mucho los ojos ante la pregunta repentina, pronto bajó la cabeza lentamente.

“Ah……, yo, simplemente……. …… Solo, de vez en cuando.”

Ese pensamiento le venía ocurriendo desde que se reencontró con Jang Ui-geon.

No era precisamente por él. Para empezar, nunca había esperado nada de él, y jamás lo había incluido en ese tipo de fantasías.

Simplemente sentía un frío en el pecho y pensaba que le gustaría cubrir ese frío de alguna manera, aunque fuera por un momento. Y ese pensamiento siempre se dirigía hacia el calor humano. Era un poco gracioso. A pesar de que nunca había tenido un encuentro lo suficientemente cercano como para conocer y añorar tanto el calor de otra persona.

Sin embargo, en la cabeza de Seo Chi-young, eso siempre era algo cálido y acogedor. Algo que solía quedar sumergido en su corazón y olvidaba en el día a día, pero que cuando el pensamiento afloraba de repente, sentía deseos de tocar, aunque fuera por un instante.

Pero desde aquel día en que se encontró con Jang Ui-geon mientras estaba sentado en el parque, había intentado no recordarlo conscientemente. Tanto el sentimiento de vacuidad que lo invadió mientras estaba allí solo como la mortificante melancolía del momento en que se topó con él, seguían siendo recuerdos amargos al rememorarlos ahora.

Sin embargo, sintiendo que sería una mentira decir que 'no sentía un vacío', Seo Chi-young vaciló un largo rato antes de responder 'solo de vez en cuando'.

Jang Ui-geon lo observaba y abrió la boca para decir algo, cuando en ese momento...

Se detuvo un instante y sacó el teléfono de su bolsillo. Parecía que le había llegado un mensaje al teléfono que tenía en vibración, pues presionó los botones un par de veces y, tras mirar la pantalla un momento, se rió solo.

“Esta persona tiene un tiempo increíble. Un saludo en este preciso momento……”

Murmuró como hablando para sí mismo y manipuló el teléfono un rato como si estuviera escribiendo una respuesta. Solo después de presionar el botón de enviar, notó la mirada de Seo Chi-young y le dio una breve explicación.

“Me enviaron un saludo de un local al que solía ir antes. Precisamente estaba pensando en pasarme por allí.”

No sabía qué tipo de local era, pero para que le enviaran un saludo, debía de ser un lugar que frecuentaba bastante. Seo Chi-young asintió con un sí…….

Jang Ui-geon dejó el teléfono sobre la mesa y tomó los palillos, pero entonces, como si lo recordara de pronto, dirigió la mirada a Seo Chi-young.

“¿Quiere ir usted también, señor Chi-young?”

“¿Ah, sí?”

Ante la inesperada propuesta, Seo Chi-young parpadeó mirando a Jang Ui-geon. Mientras lo miraba desconcertado pensando en eso de ir juntos, al momento siguiente comprendió vagamente de qué lugar se trataba. Era el sitio del que Jang Ui-geon le había hablado antes.

“Se lo dije una vez, ¿no? Que fuéramos juntos. Es un bar al que suele ir gente de este lado; es tranquilo y está bien. Hace tiempo que no voy y ahora es un poco incierto, pero la gente es agradable.”

“Ah……, …… yo no he ido mucho a lugares así……”

Seo Chi-young murmuró tartamudeando y bajó la vista. Al ver que se ponía tenso y endurecía el rostro, Jang Ui-geon soltó una risa baja.

“No hace falta que se lo tome tan en serio. Si va y conoce a alguien que le parezca bien, será suerte, y si no, al menos hablará con la gente. Además, en su caso, si alguna vez vuelve a sentir ese vacío, prefiero que pase por allí antes que ir a un lugar peligroso, así que conocer la ubicación ya estaría bien.”

¿No le apetece mucho?, preguntó Jang Ui-geon, y como solía hacer, no parecía que fuera a forzarlo.

Seo Chi-young pensó en la posibilidad de conocer a alguien en ese local recomendado por él y entablar una relación ligera o profunda, y de repente sintió un sabor amargo. No esperaba nada de él y sabía que era una propuesta hecha con pura buena voluntad, pero aun así se sentía amargado.

Seo Chi-young dudó un momento sobre qué hacer. Justo cuando su ánimo se inclinaba hacia el rechazo, parece que llegó otro mensaje y Jang Ui-geon tomó el teléfono. Al revisar la pantalla, soltó una risita.

“Vaya, le digo que iré pronto y me pregunta exactamente cuándo……, definitivamente sigue sin dejar pasar nada. El dueño de aquí es así.”

Jang Ui-geon volvió a manipular el teléfono mientras murmuraba sobre alguien que Seo Chi-young ni siquiera conocía. Chi-young lo observaba con una sensación sutilmente extraña mientras él mostraba esa leve sonrisa.

“…… Parece que son cercanos.”

“Ah, es que durante un tiempo iba tan seguido que era casi como si fichara al entrar. Más que cercanos, es simplemente un lugar al que voy con comodidad.”

El lugar al que Jang Ui-geon solía ir, el lugar donde existía una versión de él que Seo Chi-young no conocía. De repente sintió curiosidad por saber cómo era ese sitio al que él iba con tanta naturalidad y qué tipo de persona sería el dueño con quien conversaba cómodamente.

Sentía curiosidad no por un lugar donde se reuniera gente de su misma clase, sino por el local que Jang Ui-geon solía frecuentar.

“Viernes o sábado……, …… ah, usted no puede en esos días. Si decide ir, creo que el domingo por la noche estaría bien que fuéramos juntos, ¿qué le parece?”

Jang Ui-geon, que dejó de presionar los botones del teléfono ―probablemente mientras escribía la respuesta de cuándo iría― miró a Seo Chi-young. Él vaciló un instante, pero esa duda no duró mucho. Al ver que Chi-young asentía pronto, Jang Ui-geon murmuró “Entonces el domingo por la noche” y envió la respuesta.

“Espero que tenga suerte y encuentre a alguien que encaje bien con usted. Y yo también.”

Ante las amables palabras de Jang Ui-geon, Seo Chi-young solo atinó a sonreír de forma forzada en lugar de responder.

*

Parecía que las palabras de Jang Ui-geon sobre haber frecuentado mucho ese lugar no eran mentira. Y tampoco lo era el hecho de que llevaba un tiempo sin aparecer.

En el semisótano de un edificio sobrio y sofisticado de una calle tranquila. Al entrar en aquel bar, bajando por las escaleras junto a la galería de arte que ocupaba toda la primera planta, Jang Ui-geon fue abordado por un hombre que pasaba por su lado antes de que pudiera dar siquiera un par de pasos.

“¡Cuánto tiempo! Pensé que te habías muerto por ahí.”

“Ajajá, estuve a punto de morir, sí. Pero sepultado por el trabajo.”

Jang Ui-geon respondió a aquel que le hablaba con alegría a pesar de sus palabras fingidamente bruscas. Tras decirle “luego nos vemos”, se aseguró de que Seo Chi-young, que había entrado detrás de él, lo seguía y se dirigió hacia la barra.

En el trayecto, Jang Ui-geon intercambió saludos breves con dos o tres personas más. Al sentarse en el medio de la barra, el barman que preparaba cócteles en el interior ―de quien supo después que era el dueño― pareció abrir mucho los ojos antes de mostrar una sonrisa de oreja a oreja.

“Vaya, vaya, qué rostro tan distinguido. Hacía mucho que no se dejaba ver.”

“Señor Han-su, tanto tiempo. Sigue tan ocupado como siempre.”

Debido a su amplitud, el local no parecía muy congestionado, pero en realidad no estaba nada vacío. Jang Ui-geon rió al ver la fila de comandas frente al barman. Luego, giró la cabeza hacia Seo Chi-young, que permanecía de pie a su lado, y le indicó el asiento contiguo.

Al ver a Seo Chi-young sentarse junto a Jang Ui-geon, el barman puso una cara de ligera sorpresa, pero se limitó a lanzar una mirada de soslayo a Ui-geon con una sonrisa sutil, sin atreverse a preguntar nada.

Seo Chi-young recorrió el lugar con la mirada lentamente. El interior, de iluminación tenue, no resultaba lúgubre ni sombrío. Flotaba un aire relajado y agradablemente distendido.

Así era este lugar. El sitio al que él solía venir.

“…….”

Sintió que era hasta una falta de respeto compararlo con aquel parque.

En contraste con Seo Chi-young, que estaba sentado con una rigidez incómoda, Jang Ui-geon se movía con la naturalidad de un pez en el agua mientras acercaba la carta y la abría frente a Chi-young.

“¿Qué tipo de bebida le gusta?”

“Ah……, …… no entiendo mucho de esto…… así que cualquier cosa está bien.”

Seo Chi-young balbuceó con indecisión. Jang Ui-geon, tras echar un vistazo superficial a la carta, le dijo al barman: “Dale algo que no sea ni muy amargo ni muy dulce, y con poco alcohol. Para mí, lo de siempre”. El barman refunfuñó diciendo que eso era demasiado vago, pero asintió dócilmente.

Jang Ui-geon le preguntó a Seo Chi-young, que estaba sentado rígidamente en el taburete alto y redondo:

“¿Qué le parece? ¿Le gusta el lugar?”

Seo Chi-young se limitó a asentar sin responder. En realidad no sabía si le gustaba o no, pero al menos era más silencioso y tranquilo que el lugar en el que había entrado hacía mucho tiempo.

Aquí era donde Jang Ui-geon venía de vez en cuando. Sin embargo, más que observar con curiosidad, era él quien recibía miradas curiosas. Mientras Jang Ui-geon intercambiaba unas palabras con un empleado que servía las mesas, el barman le tendió una copa a Seo Chi-young. Parecía haberle dado prioridad sobre las comandas que tenía acumuladas.

Tras hacer una venia diciendo gracias, Seo Chi-young probó un sorbo del líquido color ámbar que contenía la copa de cristal redondeada y brillante. No sabía si el sabor era bueno o malo, pero tras dar dos o tres sorbos cortos, empezó a sentir que era bastante pasable.

“¿Está rico? ¿Es de su agrado?”

Ante la pregunta de Jang Ui-geon, Seo Chi-young asintió y respondió con mansedumbre que sí. Jang Ui-geon sonrió diciendo “qué alivio” mientras frente a él también colocaban una copa, como si se hubiera colado en el turno.

Tras saludar al barman con un gesto visual, Jang Ui-geon tomó su copa y se dirigió a Seo Chi-young:

“Como hay alguien a quien no veo hace tiempo, iré a saludarlo. Nos vemos luego.”

Jang Ui-geon miró hacia la mesa donde estaba el hombre con el que había saludado al entrar, levantó la mano ligeramente y se puso de pie. Seo Chi-young lo miró hacia arriba con ansiedad.

“Ah……, esto,”

Al agarrar por instinto la manga de Jang Ui-geon mientras este se levantaba, él se dio la vuelta con rostro de extrañeza. Seo Chi-young movió los labios sin emitir sonido y soltó la manga lentamente.

“…… No es nada. Vaya tranquilo.”

Jang Ui-geon, que lo observaba con una expresión curiosa, de pronto giró la cabeza y soltó una risa baja.

“No voy a venir.”

“¿Perdón?”

“Me refiero a que me quedaré en esa mesa charlando un rato y luego me iré cuando sea oportuno.”

Seo Chi-young, que lo miraba atónito mientras él hablaba con una sonrisa, preguntó desconcertado:

“Ah……, ¿por qué?”

“¿Cómo que por qué?”, rió Jang Ui-geon con incredulidad.

“Señor Chi-young, usted vino aquí para conocer gente. Si se queda todo el tiempo con su acompañante, la gente no se acercará. Existe la opción de hablarle primero a alguien que le guste, pero no creo que usted sea de los que hacen eso.”

“…….”

“Y además.”

Tras una breve pausa, Jang Ui-geon rió durante un buen rato por algo que le resultaba muy gracioso, y luego se inclinó para susurrarle al oído a Seo Chi-young:

“La gente de aquí no se lo va a comer. No hace falta que esté tan inquieto.”

“…―, no, yo,”

Seo Chi-young intentó hablar con el rostro encendido, pero antes de que pudiera balbucear una excusa, Jang Ui-geon le dio una palmada ligera en el hombro y se alejó.

“Mucha suerte. No se ponga tan tenso y piense que solo va a charlar un poco. Eso, piense que es como hablar con un cliente que vino a la tienda. Como cuando Jun-young y yo empezamos a ir a su local por primera vez.”

Te deseo suerte, dijo Jang Ui-geon con tono juguetón y caminó hacia el hombre que le hacía señas desde el fondo. Parecía que tenían mucha confianza, pues se sentó en esa mesa sin vacilar y comenzó a conversar.

Seo Chi-young, que lo miraba con desconsuelo, recorrió lentamente el entorno con la vista. Al igual que aquella única vez que estuvo en un lugar así hace mucho tiempo, sentía que este no era su sitio. En el local, donde fluía un ambiente silencioso y sofisticado, solo faltaban las clientas; a simple vista, no parecía haber nada inusual.

Sin embargo, en la distancia sutil y la confianza de las personas que charlaban en las mesas oscuras, Seo Chi-young percibió una leve extrañeza. Si no hubiera sabido nada, quizás no se habría dado cuenta o le habría parecido simplemente curioso, pero como sabía que casi todos allí eran gais, las manos apoyadas en el muslo del acompañante o las piernas entrelazadas bajo la mesa no le parecían algo trivial; se sentía innecesariamente cohibido y no sabía dónde poner la mirada.

Seo Chi-young giró la cabeza con incomodidad y se encontró con los ojos de Jang Ui-geon, que empinaba su copa en una mesa del fondo. Jang Ui-geon parecía contener la risa al ver el rostro angustiado de Seo Chi-young, pero enseguida le hizo un pequeño gesto con la mano indicando que todo estaba bien. Chi-young hizo una venia y esbozó una sonrisa tenue. Pero en ese momento, el barman, que iba despachando las comandas una a una, le dirigió la palabra de improvisto con curiosidad, lo que hizo que su sonrisa se borrara sin querer.

“¿Cómo se conocen usted y el señor Ui-geon? Él lleva años viniendo aquí y es la primera vez que viene con alguien.”

Un hombre sentado al final de la barra, a tres o cuatro asientos de distancia de Seo Chi-young, lo observaba con interés y asintió: “Es verdad”. Seo Chi-young dudó sobre qué decir, pero enseguida se dio cuenta de que solo había una forma de describir su relación sin titubeos.

“Somos compañeros de la preparatoria. Hace poco nos reencontramos por casualidad……”

“¿Ah, entonces de la preparatoria Kyung-hwa?”

El hombre del final de la barra hizo un gesto de reconocimiento y Seo Chi-young abrió mucho los ojos.

“Sí……. ¿Es usted cercano al señor Ui-geon?”

No sabía que eran lo suficientemente cercanos como para saber a qué escuela había ido. Hasta hace un momento, mientras Jang Ui-geon estaba sentado con él en la barra, aunque habían intercambiado gestos de conocerse, no habían hablado, por lo que pensó que solo se conocían de vista.

Sin embargo, parecía que Seo Chi-young no se equivocaba. El hombre rió y movió la mano negativamente.

“No, lo escuché por casualidad hace tiempo. Yo también vengo hace mucho y él también, así que nos conocemos de cara, pero no tanto como para decir que somos amigos. Pero bueno, Jang Ui-geon es de los que llaman la atención aunque no hagan nada, así que se oyen muchas historias sobre él. A ver…… si son compañeros de la preparatoria, ¿por casualidad se llama Yoon Jun-young……?”

Seo Chi-young guardó silencio. Al parecer, Jang Ui-geon mencionaba tanto el nombre de Yoon Jun-young que salía de la boca de un desconocido en cuanto se mencionaba que eran compañeros. Y solo entonces Seo Chi-young comprendió vagamente la razón por la que la gente los miraba con tanta curiosidad al entrar con Jang Ui-geon.

De repente, sintió una opresión en el pecho. Seo Chi-young negó con la cabeza con una sonrisa amarga.

“No.”

“¿Ah, no?”.

El hombre ladeó la cabeza. El barman también lo miraba con extrañeza.

“Como el trato de Ui-geon hacia usted era tan inusualmente amable, yo también pensé que sería ese tal señor Yoon Jun-young.”

“El señor Ui-geon siempre es amable con la gente.”

Cuando Seo Chi-young murmuró aquello con una sonrisa forzada, el barman pareció quedarse pensativo un momento, pero enseguida se encogió de hombros como si no importara.

“Bueno, al ver que se hablan de usted, supongo que aunque sean compañeros no eran amigos muy cercanos.”

“En la preparatoria casi nunca hablamos……, simplemente nos volvimos a encontrar hace poco por azar.”

Ya veo, asintió el hombre. Tras pedirle otra copa de lo mismo al señor Han-su, el hombre pareció levantarse, pero acto seguido se acercó y se sentó con naturalidad en el asiento contiguo a Seo Chi-young. El hombre, que ocupó el lugar donde hasta hace poco estaba sentado Jang Ui-geon, acercó su taburete y le dedicó una sonrisa a Chi-young.

“Entonces quiere decir que usted es simplemente un compañero de escuela de Jang Ui-geon. ¿Cómo se llama?”

“Seo Chi-young…….”

“¿Seo Chi-young? ¿Señor Chi-young? Es un nombre bonito.”

El hombre pronunció el nombre de Seo Chi-young y sonrió con los ojos. Seo Chi-young hizo una venia diciendo gracias. El hombre soltó una carcajada como si algo le resultara muy divertido.

“Dígame, ¿cómo es que alguien como usted terminó arrastrado a un lugar así?”

“No me han…… arrastrado.”

“Con esa mirada asustadiza y estando tan petrificado, tiene toda la pinta de haber sido traído a la fuerza.”

Seo Chi-young movió las manos negándolo con nerviosismo. Quería excusarse diciendo que Jang Ui-geon no era de los que ignoran la opinión ajena o fuerzan a alguien, pero el hombre volvió a reír, tal vez porque era una broma.

“No es eso, me trajo diciendo que este es un buen lugar para conocer gente. Es que yo…… no se me da bien socializar.”

Al decir eso, de repente se sintió patético. Mientras Seo Chi-young callaba con amargura, el hombre a su lado mostraba una sonrisa de ojos rasgados.

“Ajá, vino a conocer gente……. ¿Qué tipo de persona es su estilo?”

Estilo. Seo Chi-young repitió esa palabra para sus adentros y, por un instante, puso un rostro de total desconcierto.

No había pensado en algo así por separado.

Eso era realmente cierto. Durante el tiempo en que no se cruzó con Jang Ui-geon, la vida había sido tan dura que no tenía margen para pensar en nada más, y tras reencontrarse con él, solo había tenido ojos para él.

En su propia vida, lo único que había contemplado era a ese hombre.

La mirada de Seo Chi-young se deslizó hacia el interior del bar sin que él mismo lo notara. Pero entonces se detuvo en seco.

Sus ojos se encontraron con los de Jang Ui-geon, quien sostenía una copa en una mano mientras charlaba con la persona de al lado. Sin embargo, aun así, su mirada estaba dirigida hacia aquí y sus ojos se cruzaron.

Aunque tenía una sonrisa en los labios, lo observaba con ojos extrañamente inexpresivos, pero al cruzar la mirada con Chi-young, esbozó un leve gesto risueño. Pero esta vez, no levantó la mano para saludar.

Siga hablando. No se preocupe por este lado. Usted ha venido hoy aquí para eso.

Esa breve sonrisa parecía decir exactamente aquello. Chi-young le devolvió una mirada entre incierta y esquiva, y giró la cabeza.

Era irónico darse cuenta ahora de nuevo: en todo lo que llevaba de vida, la única persona que le había robado el aliento hasta dejarlo absorto era ese hombre. Es la persona que lo trajo a este lugar diciendo que era mejor buscar a alguien en un sitio más cómodo y confiable.

¿Podría existir una amabilidad más amarga que esta?

Chi-young murmuró en voz baja hacia el hombre que esperaba su respuesta.

“Justo, alguien atento……, ese tipo de persona.”

No era una respuesta real a qué tipo de hombre prefería. Era solo que, ante esa pregunta, la única imagen que le venía a la mente era la de Jang Ui-geon.

Pero le gustaban las personas atentas. En cualquier sentido.

No esperaba nada más de la gente. Una pequeña amabilidad era suficiente. Aunque a veces, como ahora, esa amabilidad cargada de buena voluntad le cortara el corazón.

La respuesta de Chi-young no debió de ser tan extraña, pero el barman comenzó a reír de repente. El hombre también rió. Ante la mirada desconcertada de Chi-young por no entender de qué se reían, el barman habló con tono divertido.

“No, es que al verlo traerlo aquí, pensé que de alguna manera sería cercano a Ui-geon hyung, pero sus personalidades son realmente opuestas. Cuando a Ui-geon hyung le preguntan por sus gustos, responde de inmediato que alguien guapo, impecable y sin complicaciones.”

Con solo escuchar el tipo ideal uno ya puede ver más o menos el carácter de la gente, añadió el barman volviendo a reír. Chi-young lo miraba atónito mientras pensaba: ‘ya veo’. Alguien guapo, impecable y sin complicaciones. No le llegaba una imagen exacta, pero al menos sabía que no era él. Él no encajaba en esa descripción.

Chi-young asintió en silencio y se llevó la copa a los labios. De repente sentía la garganta irritada y seca. El hombre, que observaba fijamente a Chi-young como si supiera lo que estaba pensando, levantó la mano y le acarició el hombro con suavidad. Aunque el hombro se le tensó por reflejo, terminó relajándose ante ese toque que solo buscaba consolarlo en silencio.

En ese momento.

¿Hm? murmuró el barman brevemente. Chi-young dirigió la vista hacia donde él miraba. Pero antes de que sus ojos llegaran a ese punto, escuchó la voz primero.

“Señor Han-su, deme otra con la base un poco más fuerte. El vaso de Chi-young también está vacío. Tome otra, señor Chi-young. ¿Quiere de lo mismo o prefiere algo diferente?”

NO HACER PDF

La voz cálida y teñida de risa se detuvo al lado de Chi-young. Jang Ui-geon, que se había acercado con su copa vacía, apoyó el brazo en la barra y le tendió el vaso al barman.

“¿De qué hablan con tanto entusiasmo?”

Chi-young lo miró hacia arriba parpadeando. Había pensado que por hoy no volvería a dirigirle la palabra.

Sin darse cuenta, sintió un leve alivio. Murmuró que ‘de esto y aquello’ mientras sonreía, pero Jang Ui-geon, al mirarlo desde arriba, puso una expresión extrañamente atribulada. Sin embargo, ese rostro fue cubierto por su sonrisa habitual en cuanto el barman soltó un comentario mordaz.

“¿Qué ha estado mirando tanto desde hace rato? Parecía un guardia de vigilancia.”

Ante el gesto sarcástico del barman, Jang Ui-geon rió sin mostrar incomodidad.

“Es un amigo que no está acostumbrado a estos ambientes, no puedo evitar preocuparme. No puedo simplemente dejarlo aquí y desentenderme.”

“¿Desde cuándo Ui-geon se preocupa por los demás?”

“Ajajá, ¿cómo que desde cuándo? ¿Qué clase de comentario es ese para alguien tan atento como yo?”

Jang Ui-geon soltó una carcajada pero golpeó la mesa con los nudillos fingiendo indignación. El barman, que lo conocía de hace años, no le hizo caso, soltó un bufido y le entregó la nueva copa. Al tomarla, Jang Ui-geon se giró hacia Chi-young.

No esperaba que volviera, ¿por qué lo habría hecho? Pero el simple hecho de intercambiar aunque fuera una palabra más lo hacía feliz, así que Chi-young terminó sonriendo con timidez.

“¿No lo está esperando su amigo?”

“Vine un momento porque se me vació la copa. No me mire así, que ya me voy.”

Cuando Chi-young preguntó señalando hacia la mesa donde él había estado sentado, Jang Ui-geon sonrió con los ojos al notar que la mano del hombre de al lado seguía sobre el hombro de Chi-young. ¿Mirar así? No era eso. Chi-young puso cara de desconcierto ante un comentario que no esperaba, y Jang Ui-geon soltó una risa queda.

“Es broma. …….”

Diciendo eso, Jang Ui-geon le dio una palmada ligera en el brazo a Chi-young y levantó su mirada aún risueña hacia el hombre sentado al lado de este, que los observaba fijamente. Al notar la mirada, el hombre también sostuvo el contacto visual con Jang Ui-geon.

Entre los dos hombres, que se conocían de vista por cruzarse a veces en el local, se intercambió una mirada durante un instante. En medio de ambos, el barman intervino entregándole una nueva copa a Chi-young.

“¿Qué se miran con tanta fijeza? ¿Acaso estos clientes de años van a tener un flechazo ahora?”

Frente al hombre que puso una expresión extraña y sonrió con amargura, Jang Ui-geon, que tenía un semblante similar, rió por lo bajo.

“Ajajá, bueno, viéndolo de cerca es un tipo tan atractivo que me pregunto cómo es que lo pasé por alto hasta ahora.”

“Jaja, ¿entonces no importaba que no fuera alguien impecable y sin complicaciones?”

El hombre también respondió con una broma. Jang Ui-geon guardó silencio de pronto y arqueó una ceja. Murmuró un ‘ah……’ y luego miró al barman con una sonrisa de apuro.

“Pensé que hablaban de algo interesante, ¿y resulta que estaban con esas historias tan aburridas?”

“¿Qué podría ser más interesante que esto? Chi-young dice que le gustan las personas atentas, y los gustos de ustedes dos son polos opuestos. Es divertidísimo.”

Al volverse el tema hacia él de repente, Chi-young, que estaba inclinado sobre su copa en silencio, levantó la vista. Jang Ui-geon lo miró hacia abajo. Tras observarlo fijamente un rato, asintió como si lo comprendiera y sonrió. En ese momento, el hombre intervino en la conversación.

“Si hablamos de gustos, yo me parezco bastante a Chi-young. A mí también me gustan las personas atentas. Para ser más exacto, las personas mansas y buenas.”

Chi-young asintió con un ‘¿ah, sí?’ y lo miró con ambigüedad. Al encontrarse con la mirada fija del hombre, que no le quitaba los ojos de encima con expresión risueña, se sintió algo cohibido y terminó bajando la vista con disimulo.

Jang Ui-geon, apoyado en la barra, lanzó una mirada sobre la cabeza de Chi-young hacia el otro hombre. Con esa sonrisa tenue que solía llevar por costumbre y haciendo girar su copa lentamente, Jang Ui-geon se incorporó.

“Bueno, me llaman de allá, así que volveré. Usted no presione demasiado a la gente mansa……, y usted también, señor Chi-young, que le vaya bien.”

Al verlo alejarse, Chi-young lo miró con un instante de ansiedad. Jang Ui-geon le dio una palmada suave en el hombro, le dedicó una sonrisa impasible y se dio la vuelta.

“…….”

Chi-young observó la espalda de Jang Ui-geon en silencio.

¿Qué estoy haciendo aquí? No es que yo mismo deseara fervientemente conocer a alguien. Nunca había pensado en conocer a otra persona con la ayuda de Jang Ui-geon.

Sintiéndose como un tonto rematado, Chi-young fue vaciando su copa poco a poco sin decir nada. A medida que la copa se aligeraba, su corazón se volvía más pesado.

“Entonces eso significa que el señor Chi-young no tiene a nadie especial. ¿Y tampoco tiene preferencias específicas?”

De pronto, la voz del hombre se escuchó justo a su lado. Chi-young, que estaba absorto en sus pensamientos, reaccionó de inmediato y giró la cabeza. El hombre se había acercado y le susurraba al oído. Antes de que Chi-young pudiera siquiera balbucear un ‘ah, esto’, el hombre pareció reflexionar un momento y continuó.

“Entonces, ¿qué tal yo?”

Se quedó petrificado, Chi-young lo miró. No es que hubiera oído mal ni que no entendiera el significado de esas palabras, pero se quedó sin habla por un momento. Intentó abrir la boca para responder lo que fuera, pero solo pudo parpadear sin que saliera sonido alguno.

Sintió ganas de reírse de sí mismo.

Se dio cuenta de que nunca se le había ocurrido pensar en qué responder en un caso así. Simplemente había excluido de su mente la posibilidad de que algo así sucediera. Más allá de si le gustaba o no la propuesta, se sentía desconcertado.

¿Por qué había venido aquí? …… Porque Jang Ui-geon lo había traído. Solo por eso. Comprendía con total claridad que ni siquiera en su subconsciente había deseado conocer a alguien más. Solo le gustaba la idea de ir a cualquier lugar que tuviera aunque fuera un mínimo vínculo con Jang Ui-geon. A pesar de que este no era en absoluto un sitio para venir por esa razón.

El hombre, que observaba cada rasgo del rostro de Chi-young, mostró una sonrisa amarga.

“¿No le gusto?”

“No……, no es eso. Es solo……”

Chi-young sacudió la cabeza.

Él no estaba mal. De hecho, a ojos de Chi-young, no había nadie en este local que fuera inferior a él mismo.

Simplemente era él quien estaba siendo estúpido.

Chi-young se limitó a mirarlo en silencio. El hombre, sosteniéndole la mirada, le acarició suavemente el brazo y murmuró al oído:

“No se tense. A los que vienen por primera vez les pasa a menudo. A veces confunden la tensión de lo desconocido con el desagrado. Piénselo con calma. Si es que no le gusto, o si es solo que le resulta extraño.”

La voz del hombre era amable. Aunque no habían hablado mucho, Chi-young podía notar que era una persona atenta. El toque de su mano acariciándole el brazo parecía dispuesto a retirarse dócilmente en cuanto Chi-young mostrara alguna señal de rechazo.

“A mí me ha gustado el señor Chi-young desde el principio.”

Sí, el hombre tenía razón. El susurro que le acariciaba el oído con suavidad y la mano que se deslizaba con atención desde el brazo hacia la cintura le resultaban desconocidos y lo ponían nervioso, pero no eran desagradables. Quizá si se acostumbraba, se sentiría muy bien. Pero.

“…―. Esto, un momento, al baño.”

Chi-young se apartó con cuidado. Su mente, al borde del pánico, no lograba articular frases completas y solo pudo unir unas pocas palabras cortas.

No fue desagradable. Pero, por eso mismo, no sintió que estuviera bien dejar que las cosas fluyeran así. Sabía que, aunque se dejara llevar, terminaría negando con la cabeza en el momento decisivo.

Seo Chi-young se puso de pie, aun sabiendo que resultaría poco natural. El hombre abrió los ojos con sorpresa, pero Chi-young, sin siquiera mirarlo bien, pasó por su lado y se dirigió al baño que estaba al fondo de la barra.

Qué tonto. Un hombre tan estúpido que ni siquiera le salía un suspiro se reflejó en el espejo colgado frente a él apenas entró.

No había nadie en el baño. Al quedarse solo en aquel lugar amplio y silencioso, la tensión que había mantenido en sus hombros sin darse cuenta desapareció un poco.

"Qué tonto soy……."

Murmuró Chi-young con debilidad mientras se miraba al espejo, dejó escapar un largo suspiro y agachó la cabeza. Se acercó lentamente al inodoro para hacer sus necesidades y luego se lavó las manos en el lavabo. Al levantar la vista de pronto, en el espejo estaba aquel hombre familiar mirándolo con un rostro torpe. …… Una cara lamentable.

Chi-young, por impulso, lanzó el agua con la que se lavaba las manos hacia el espejo. Tras observar su rostro inexpresivo bajo las gotas que caían, esta vez se echó el agua directamente a la cara.

'Reacciona. Ya eres bastante tonto, ¿qué tanto más piensas serlo?'

Chi-young se echó agua helada en la cara una y otra vez. Mientras se golpeaba el rostro hasta que le dolió y se refrescaba repetidamente, su mente se fue calmando. Solo entonces, la razón recobró su lugar y le permitió reflexionar sobre sus sentimientos.

Era tal como había pensado desde el principio. A menos que él mismo deseara estar allí, ese lugar siempre sería un mundo ajeno. Hasta el punto de que intentar fingir tranquilidad resultaba estúpido.

"……."

Regresemos. Lo que le sentaba bien era su propio local, viejo y destartalado, que parecía que se iba a caer en cualquier momento. Las noches que pasaba allí con los clientes y los vecinos habituales ya le resultaban tan cómodas como una prenda hecha a su medida.

Aunque Jang Ui-geon, quien se había tomado la molestia de traerlo, pudiera mirarlo con incredulidad si decía que quería irse a poco de haber llegado, sentía que lo mejor era marcharse.

Justo cuando Chi-young terminó de pensar eso y se dio la vuelta frente al lavabo, vio al hombre de antes apoyado en la pared del baño, observándolo fijamente. No sabía cuánto tiempo llevaba allí. Chi-young, que no había sentido a nadie entrar, se detuvo sobresaltado, y el hombre, que lo miraba con una expresión ambivalente, rompió el silencio.

"¿De verdad vino solo para hacer sus necesidades?"

"…… ¿Perdón?"

"……. Vaya……. Y yo que pensé que de repente le había dado por decir algo demasiado audaz."

El hombre murmuró para sí mismo palabras incomprensibles y sonrió con amargura.

Chi-young lo miró con extrañeza y un rostro algo desconcertado, preguntándose qué cosa audaz podría haber dicho. Mientras Chi-young se presionaba la cara con la manga para secar el agua que goteaba, el hombre se acercó con dos o tres toallas de papel.

"Ah, grac……"

"Quédese quieto."

Evitando la mano de Chi-young que intentaba tomar las toallas, el hombre lo reprendió brevemente y comenzó a secarle el rostro con cuidado, acariciándolo. Chi-young, sintiéndose incómodo ante el toque sutil del hombre en sus mejillas, retrocedió con vacilación para marcar distancia.

"Lo siento. …… Estaba pensando en marcharme ya."

La mano del hombre se detuvo. Lo observó en silencio y luego preguntó como si nada:

"¿No soy de su gusto?"

"No, no es eso……. …… Lo siento."

Chi-young hizo una reverencia profunda. El hombre pareció decepcionado, pero pronto soltó una risa mezclada con un suspiro, aceptando la situación.

"Está bien, entonces. …… Tenga. Si le parece bien, contácteme más tarde."

El hombre sacó un tarjetero de su chaqueta, tomó una tarjeta personal y la metió en el bolsillo de Chi-young. Pensando que probablemente no llegaría a llamarlo, Chi-young miró el bolsillo con incomodidad, pero terminó asintiendo en silencio. Al notar que ese gesto ambiguo era en realidad un rechazo, el hombre volvió a sonreír con amargura.

Chi-young miró la expresión del hombre con culpa, pero este, intentando disipar el ambiente incómodo, sonrió con naturalidad y cambió su tono de voz a uno más animado.

"¿Salimos entonces? Antes de que Han-su desarrolle más las extrañas fantasías que debe de estar teniendo ahora mismo."

"¿Eh?"

Ante la pregunta extrañada de Chi-young, el hombre solo rió en lugar de responder y le dio un consejo inesperado: "Chi-young, no vaya solo a locales extraños. Seguramente acabará pasándolo mal". Chi-young puso cara de no entender a qué venía eso, pero asintió dócilmente.

El hombre, que estaba a punto de darse la vuelta, miró a Chi-young de reojo y, tras una breve pausa, murmuró con tono de lamento:

"Sus ojos son iguales a los de un ternero manso……. Hace un rato parecía más bien un cachorro abandonado."

"Venga aquí", dijo el hombre haciendo un gesto con la mano. Chi-young dio un paso hacia él con extrañeza, pero el hombre se adelantó y se acercó más. Le revolvió el cabello con una caricia y, de repente, aproximó su rostro. Antes de que Chi-young pudiera siquiera tensar el cuerpo, sintió un contacto ligero sobre sus labios.

"……!"

Mientras Chi-young retrocedía un paso por instinto, el hombre lo observaba desde su posición con una sonrisa juguetona.

"Perdóneme al menos esto."

Chi-young, con los ojos como platos, miró al hombre que levantaba ambas manos en señal de rendición y, sin saber qué estaba haciendo, asintió un par de veces. Su mente se quedó en blanco, tan vacía como el puño con el que se frotaba los labios inconscientemente.

En ese momento.

Se escuchó un suave golpe en la puerta.

Incluso con la mente en blanco, Chi-young giró la cabeza hacia donde provenía el sonido y se quedó petrificado al ver quién estaba allí.

¿Cuánto tiempo llevaría allí? Jang Ui-geon estaba apoyado en el marco de la puerta abierta del baño, golpeando la madera con los nudillos mientras los observaba.

"…―, ……."

No le salió ni una sola palabra. Sin haber hecho nada malo, Chi-young parpadeó como si fuera un criminal, con el puño aún detenido sobre sus labios.

Jang Ui-geon no dijo nada durante un rato. Un breve silencio inundó el baño. Quizá fuera solo su imaginación, pero la mirada de Jang Ui-geon, desprovista de su sonrisa habitual, parecía punzante. Chi-young parpadeó con ansiedad y extrañeza mientras lo observaba. La mirada silenciosa de Jang Ui-geon pareció desviarse un momento hacia el otro hombre. Sin embargo, tras darle un vistazo fugaz, volvió a centrar su atención en Chi-young y habló lentamente.

"Solo pregunto por si acaso, pero estoy pensando en irme ya, ¿quiere venir conmigo? Como vamos por el mismo camino, puedo llevarlo si se va ahora. Si prefiere quedarse un poco más, adelante."

"……."

Chi-young no pudo responder de inmediato. Las palabras pronunciadas con tanta calma le resultaron algo repentinas, y solo después de procesarlas en su mente comprendió el significado.

"Ah, sí, voy."

Chi-young, que se había quedado rígido por el desconcierto y frotándose los labios con el puño, asintió apresuradamente. Por un segundo pensó si no se suponía que cada uno regresaría por su cuenta, pero no importaba. De todos modos pensaba marcharse, así que era oportuno. Solo que…….

Este momento le resultaba sumamente incómodo. No es que hubiera pasado nada del otro mundo, y podría haber mostrado una cara tan imperturbable como la del otro hombre o la de Jang Ui-geon, pero Chi-young no era capaz de fingir esa calma. Ni estaba tranquilo ni se le daba bien ocultar sus emociones.

No sabía si era porque Jang Ui-geon lo comprendía y quería ser considerado, o porque simplemente no le importaba, pero este se dio la vuelta enseguida. Al cruzarse con la mirada del otro hombre, se detuvo un instante.

"Siento haber interrumpido sin intención. Si surge la oportunidad, le invitaré a una copa en otra ocasión. ――Entonces, Chi-young, saldré primero para ir encendiendo el coche, así que venga."

Tras despedirse cortésmente, Jang Ui-geon abandonó el lugar. Chi-young se quedó mirando su espalda y, solo cuando lo vio desaparecer por el pasillo del baño y escuchó el eco de lo que parecía ser el pago de la cuenta, reaccionó con un chasquido de lengua y se apresuró a salir tras él. Sin embargo, cuando Chi-young regresó a su sitio, Jang Ui-geon ya había pagado incluso la parte de Chi-young y se había marchado.

"Ah, Chi-young. Ui-geon hyung se acaba de ir hace un momento――."

Sin prestar mucha atención a lo que decía el barman, Chi-young tomó su chaqueta que estaba colgada con cuidado en el perchero. El barman abrió los ojos con sorpresa.

"¿Cómo? ¿Ya se va?"

"Sí, …… gracias por la bebida, estuvo muy buena."

Chi-young hizo una reverencia profunda. También se inclinó, tras dudar un poco, ante el hombre que lo había seguido. El hombre sonrió con naturalidad y se despidió agitando la mano ligeramente: "Contácteme cuando quiera". El barman los miró a ambos de reojo y soltó una carcajada.

"Parece que rechazaron a Dae-won. Jaja, vuelva otro día, Chi-young. Fue un gusto conocerlo hoy."

Dijo el barman con alegría. Aunque no tenía intención de contactar al hombre ni de volver a ese local, Chi-young sintió una pizca de nostalgia al pensar que no volvería a verlos, se inclinó una vez más y salió apresuradamente del establecimiento.

Tenía un sabor amargo en la boca, tan enredado como sus pensamientos.

Aun así, en cuanto la puerta del local se cerró tras él y aquel aire que parecía de otro mundo quedó atrás, sintió un alivio inexplicable. Como si regresara a su vida habitual, esa que fluía de manera monótona y solitaria.

Al subir las escaleras y salir al estacionamiento exterior, el aire frío de la noche lo envolvió de inmediato. Por un instante el frío lo hizo estremecerse, pero le resultaba más cómodo que el aire cálido del interior del local. Sintió que desde su corazón, que palpitaba con ansiedad, hasta su mente confundida, todo se enfriaba y se calmaba.

Chi-young respiró hondo. El aire gélido que llenó sus pulmones fue estabilizando su cuerpo poco a poco. Solo después de inhalar y exhalar profundamente dos o tres veces para calmar su pecho, miró a su alrededor con lentitud. Las luces de posición del coche de Jang Ui-geon, estacionado al fondo, estaban encendidas. La figura de Jang Ui-geon sentado en el asiento del conductor se perfilaba tenuemente bajo la luz.

"……."

Su corazón, que creía haber calmado, volvió a dar un vuelco. Chi-young se acercó despacio y subió al asiento del acompañante.

Se mantuvo en silencio, sintiéndose extrañamente cohibido mientras se ponía el cinturón de seguridad; a su lado, Jang Ui-geon tampoco decía nada. Parecía sumido en sus pensamientos, con el codo apoyado en la ventanilla y acariciándose la barbilla, pero cuando Chi-young lo miró de reojo, finalmente giró la cabeza con lentitud. Su rostro al mirarlo estaba tan calmado como siempre, lo que ayudó a que Chi-young apaciguara un poco esa inquietud sin motivo que sentía.

Jang Ui-geon giró la llave del coche y dijo con un tono risueño:

"¿No habrá salido solo porque lo llamé, cuando en realidad quería quedarse más tiempo?"

"No es eso. Justo estaba pensando en irme de todos modos……"

Al notar que tanto su expresión como su voz y su forma de hablar eran las de siempre, Chi-young se tranquilizó aún más. Cuando Chi-young respondió negando con la cabeza, Jang Ui-geon murmuró con una ligera sonrisa: "Ya veo, me alegro entonces". El suave murmullo del motor se sintió débilmente bajo el asiento.

Pasó un nuevo silencio hasta que el coche salió del estacionamiento y se incorporó a la avenida principal. Seo Chi-young recordó de pronto que no había pagado la cuenta solo después de que el vehículo superara los caminos estrechos y el complejo sistema de semáforos para entrar en el flujo constante del tráfico, y entonces habló. Jang Ui-geon le lanzó una mirada inquisitiva.

"¿Me parece que usted pagó incluso lo que yo bebí, cuánto fue?"

"¿Eh? Ah, olvídelo. No fue nada, de verdad."

"No, pero……."

"Chi-young también me da el doble de comida que a los demás cada vez que voy a su local. Y solo me cobra una porción."

Ante Seo Chi-young, que balbuceaba un 'no, pero aun así', Jang Ui-geon cortó el tema suavemente con una sonrisa.

"Dejemos esa charla hasta aquí."

Seo Chi-young vaciló un momento, pero como no parecía que Jang Ui-geon fuera a recibir el dinero por más que insistiera, terminó por darle las gracias dócilmente. Luego, tras una breve pausa, añadió un agradecimiento con voz algo desanimada.

"Siento que hoy ha tenido que estar muy pendiente de mí, lo lamento."

Pensándolo bien, la visita a aquel local hoy había sido exclusivamente por su culpa. Y sin embargo, regresaban sin haber obtenido ningún resultado y al poco tiempo de haber entrado. Se sentía culpable de alguna manera. Jang Ui-geon lo miró brevemente y negó con la cabeza mientras sonreía.

"No es eso. Yo también me divertí después de tanto tiempo sin ir. …… Aunque……, bueno, es cierto que estuve un poco pendiente……."

Sin embargo, su rostro sonriente se ensombreció ligeramente y Jang Ui-geon pareció sumirse de nuevo en sus pensamientos con una expresión ambivalente. Seo Chi-young lo observaba con extrañeza.

La mano que sostenía el volante soltó los dedos y tamborileó ligeramente sobre él. Tras frotarse la barbilla con la otra mano mientras mantenía la vista al frente por un buen rato, Jang Ui-geon dejó escapar un suspiro bajo. La expresión de Seo Chi-young se oscureció.

¿Habré hecho algo mal hoy? Era posible. Quizá en un lugar como ese existían reglas implícitas que él desconocía, y tal vez, sin darse cuenta, había actuado fuera de ellas. Puede que por eso Jang Ui-geon, quien lo había llevado, se encontrara ahora en una situación incómoda.

Seo Chi-young, que observaba el perfil de Jang Ui-geon con rostro apenado, bajó la cabeza con torpeza mientras se rascaba la nuca.

"Lo siento. Casi nunca he ido a lugares así, así que no sé muy bien cómo es el ambiente. …… Si por casualidad cometí algún error……."

"No, no es eso en absoluto. No tiene nada por lo que pedir disculpas, Chi-young. Solo que,"

Jang Ui-geon agitó la mano rápidamente en cuanto Seo Chi-young se disculpó, pero guardó silencio a mitad de lo que iba a decir. Quizá fuera su imaginación, pero el gesto de acariciarse la barbilla parecía cargado de desconcierto.

Con el entrecejo levemente fruncido, Jang Ui-geon miraba fijamente al coche de adelante como si lo estuviera analizando, y luego miró de reojo a Seo Chi-young.

"Ya lo había pensado antes, pero, Chi-young, ¿por casualidad nunca ha salido con alguien? Me refiero a una relación profunda."

Seo Chi-young se quedó mirando a Jang Ui-geon sin comprender, y solo después de unos segundos procesó lo que le estaba preguntando. Sin poder apartar la mirada pero parpadeando con sorpresa, balbuceó un par de palabras antes de agachar profundamente la cabeza, que se le había puesto al rojo vivo.

"Eso……, hasta, dormir juntos, no he……."

Fue una voz casi inaudible, pero suficiente para resonar en el silencioso interior del coche. En el momento en que salió esa respuesta, Jang Ui-geon puso una expresión extraña. Lo miró como si estuviera viendo a una criatura exótica. Sin embargo, como si hubiera intuido que esa sería la respuesta, no comentó nada más y volvió a mirar al frente.

Esto es como dejar a un niño solo a la orilla del agua……, el murmullo que soltó para sí mismo con un chasquido de lengua rozó el oído de Seo Chi-young mientras este seguía con la vista fija en sus propias rodillas.

Jang Ui-geon seguía conduciendo atento al coche de adelante, pero al sentir la mirada extrañada de Seo Chi-young sobre él, se limitó a esbozar una leve sonrisa amarga.

"No es nada importante."

Como no quería alargar más ese tema, desvió la mirada hacia su reloj de pulsera.

"Salimos antes de lo esperado. …… Si hubiera sabido que no tendríamos resultados, habríamos abierto el local para comer intestinos asados."

"Eh……, si quiere ir ahora, podemos hacerlo. No como para abrir y recibir clientes, pero queda material suficiente para preparar un plato."

Ante las palabras de Seo Chi-young, que repasaba mentalmente el contenido de su nevera, Jang Ui-geon le dedicó una sonrisa con los ojos.

"Justo me ha entrado hambre y me apetecería, pero……, ¿no le molesta ir a su local en una noche de descanso, Chi-young?"

"No, está bien."

Cuando Seo Chi-young negó con la cabeza, la sonrisa de Jang Ui-geon se hizo más profunda.

"Está bien, entonces. A cambio, yo me encargaré de lavar los platos y de recoger todo."

NO HACER PDF

Jang Ui-geon habló con alegría mientras pisaba el acelerador con decisión, y el paisaje que fluía tras la ventana se volvió borroso junto al sonido del motor que subía de tono gradualmente.

Seo Chi-young se reclinó suavemente en el respaldo. Se le escapó un suspiro silencioso. Tal como había dicho Jang Ui-geon, había sido una visita sin provecho. A él no le importaba, pero para Jang Ui-geon, que se había tomado el tiempo especialmente por él, habría sido mejor no ir. Se sentía un poco culpable.

Sin embargo, a través del espejo retrovisor, se reflejaba en la mirada de Jang Ui-geon su habitual sonrisa tranquila, y como no parecía una expresión fingida, Seo Chi-young suspiró aliviado para sus adentros pensando que, al menos, no parecía estar de mal humor.

* * *

Al transferir los intereses de este mes, como siempre, el primer dígito cambió y el saldo disminuyó. Aunque desde hace unos meses solo transfería los intereses, al mirar la libreta siempre se sentía ajustado.

“…….”

Seo Chi-young pensó en las dos libretas que tenía guardadas en lo profundo del cajón de su casa —aunque no era una cantidad que mereciera estar tan escondida— e hizo cálculos mentalmente. Sin embargo, ya había hecho la misma cuenta decenas de veces y el resultado era el mismo.

Parecía que le faltaría dinero. No, era seguro que le faltaría.

Debía dejar el local a finales de año, o a más tardar a principios del próximo. Incluso si lo retrasaba al máximo y ahorraba hasta la próxima primavera, sería insuficiente. Desde hace un tiempo ha estado aumentando los trabajos que puede hacer de a poco en sus ratos libres, pero no había una gran diferencia. Sobre todo, al estar atado al local desde el mediodía hasta la medianoche, no tenía margen para hacer otro trabajo en particular. Pero tampoco podía dejar el local.

Debía aumentar más el trabajo, pero se preguntaba si habría algo adecuado. Chi-young suspiró al salir del banco. Ahora que lo pensaba, hace poco lo había contactado aquel hyung que tiempo atrás le pidió ayuda con los preparativos de la apertura de un local y luego canceló el mismo día. Le dijo que lo sentía por aquel entonces y que lo vería en algún momento para invitarle al menos a un trago.

Aunque era alguien un poco irresponsable y caprichoso, tenía muchos contactos en todas partes. Quizás debería contactarlo y pedirle un favor.

Chi-young miró el reloj. Salió temprano pensando que tendría que esperar mucho en el banco por ser fin de mes, pero sorprendentemente terminó rápido. Además, mientras esperaba el turno para la transferencia, el proveedor le avisó que hoy llegaría una hora más tarde de lo habitual. Le dijo que quizás tardaría un poco más, pero le pidió disculpas repetidamente asegurando que se lo entregaría a más tardar a las dos, así que no pudo enfadarse con él.

“…….”

Si iba al local ahora, parecía que le sobraría mucho tiempo, pero tampoco tenía nada que hacer si volvía a casa. Pensó que sería mejor ir al local y, aprovechando que le sobraba tiempo, limpiar la grasa pegada de la cocina.

Mientras se dirigía al local pensando en eso, el teléfono comenzó a sonar en su bolsillo.

“……? ……Ah.”

Al revisar la pantalla, Chi-young ladeó la cabeza. Era Jang Ui-geon.

Ahora que lo pensaba, justo iba a contactarlo y se le había olvidado, así que vino bien. Jang Ui-geon, que pasó por el local anoche, se había dejado su agenda. Habría sido bueno encontrarla de inmediato, pero la vio sobre una silla en un rincón justo antes de cerrar. Jang Ui-geon no era de los que cometían ese tipo de errores a menudo, así que se preguntó qué habría pasado. Como era tarde, pensó en contactarlo por la mañana y trajo la agenda aparte.

“Hola.”

'Chi-young.'

En cuanto respondió y escuchó su nombre al otro lado, Chi-young sonrió sin darse cuenta. Esa voz que lo llamaba por su nombre con una sonrisa implícita, como si se alegrara mucho, siempre le resultaba grata de escuchar.

“Hola, Ui-geon.”

Ante el saludo educado de Chi-young, Jang Ui-geon respondió tras una breve pausa con un risueño 'Sí, hola'.

Por alguna razón, el ambiente al otro lado del teléfono era bullicioso. Se escuchaban ruidos de golpes y, de vez en cuando, gritos de hombres. Al oír ese ambiente similar a una obra en construcción, Chi-young supuso que Jang Ui-geon debía de estar en el lugar del nuevo local.

Desde que comenzó hace poco con la remodelación de la casa tradicional que usaría como nuevo local, Jang Ui-geon parecía estar de aquí para allá desde muy temprano. Y luego, por la noche, casi siempre pasaba por el local de Chi-young.

“Ah, por cierto, Ui-geon, ayer se dejó la agenda en el local.”

Antes de que Jang Ui-geon, que llamó de repente, dijera el motivo de su llamada, Chi-young sacó el tema primero por miedo a que se le olvidara. Pero parecía que ese era también el motivo de la llamada de Jang Ui-geon. 'Lo sabía', dijo una voz que mezclaba alivio y risas.

'Precisamente por eso lo llamaba. Pensaba ir a buscarla por la tarde, pero ahora necesito saber algo que anoté ahí. Chi-young, ahora mismo…… está afuera. ¿Va de camino al local?'

“Ah, sí.”

'Entonces, lo siento, pero llámeme cuando llegue al local. Si puede decirme primero lo que está anotado, yo pasaré por la agenda a la noche.'

“Ah”, murmuró Chi-young mientras buscaba dentro del bolso que llevaba cruzado. Una agenda de cuero grande llegó a sus manos.

“La llevo conmigo ahora. ……. Si está en el lugar del nuevo local, ¿quiere que se la lleve? Resulta que ahora mismo me sobra tiempo……”

El lugar del nuevo local, donde se realizaban las obras de remodelación de la casa tradicional, no estaba muy lejos del local de Chi-young. Era una distancia algo larga para ir a pie, pero desde donde estaba, llegaría en unos 20 minutos caminando despacio.

Le sobraban unas dos horas. Era tiempo suficiente para ir y volver caminando.

'Ah, no hace falta tanto……, pero ¿por qué le sobra tiempo de repente? ¿Le sobra mucho?'

“Ah, sí……, esto, la persona que reparte los ingredientes dice que llegará un poco tarde, así que tengo unas dos horas……”

'¿Dos horas? Ah, entonces podríamos al menos comer juntos. Me gustaría invitarlo en mi local, pero como está en obras ahora solo hay polvo, así que vayamos a otro sitio por aquí cerca.'

Jang Ui-geon habló con una sonrisa. Chi-young se sintió avergonzado sin motivo y, tras decir con voz baja un 'Sí, entonces iré', cambió de dirección. Al pensar que parecía tener prisa, aceleró el paso.

'¿Por dónde está ahora? Me gustaría ir a buscarlo, pero el cliente vendrá dentro de poco…….'

“Ah, ahora mismo, en el banco que está frente a mi casa……. ¿Quiere que le lea lo que necesita de la agenda ahora mismo?”

Preguntó Chi-young mientras sacaba la agenda apresuradamente mientras caminaba, pensando si quizás lo necesitaba para ese cliente. Mientras sostenía la agenda con una mano y prestaba atención al teléfono dudando si estaba bien hojear la agenda de otra persona, Jang Ui-geon, que parecía calcular el tiempo murmurando 'El banco…… si viene desde ahí tardará aproximadamente……', pronto dijo que no con naturalidad.

'Está bien. Solo tengo que hacer el pedido antes del almuerzo. Será un trecho largo para caminar, así que venga en taxi.'

“Si tomo un taxi…… creo que me van a regañar.”

Chi-young habló con apuro al pensar en esa distancia que era algo larga para caminar pero demasiado corta para un taxi, y Jang Ui-geon se rió. El sonido de la risa que llegaba a través del teléfono era agradable, así que Chi-young escuchó con atención.

'Espere un momento. Entonces……, ahora me es difícil ir yo mismo, así que enviaré a alguien. Espere ahí delante.'

“¿Eh? Ah, no. Puedo llegar enseguida caminando. Ya estoy yendo. Ya me fui de ahí delante.”

Chi-young incluso agitó la mano, aunque él no podía verlo, mientras se movía con urgencia, y Jang Ui-geon se rió como si no tuviera opción.

'Está bien, entonces, lo espero', fue lo último que quedó en su oído, dicho con esa voz suave.

 

Sabía dónde estaba el local. Un barrio residencial tranquilo alineado de forma sencilla en una colina, justo debajo del manantial que se encuentra en el camino que sube hacia la catedral. Si era una casa tradicional antigua por esa zona, podía imaginar más o menos cuál era. La había visto de pasada alguna vez; era una casa con un hermoso y frondoso árbol de magnolia junto a la puerta principal, que estaba rodeada por una pared baja.

Como era de esperar, la casa que siempre tenía la puerta bien cerrada ahora la tenía quitada y abierta de par en par, y en su interior se veían acumuladas maderas y materiales secundarios como si estuvieran en obras. También se veía a gente con ropa cómoda y guantes blancos yendo y viniendo.

Chi-young, que se había encogido un poco desde que entró por la puerta de madera que, aunque elegante como un antiguo templo escondido en la falda de una montaña, guardaba un aroma antiguo, buscó a Jang Ui-geon en el interior, y pronto él apareció de algún lado. Al verlo sonreír ampliamente y decir “¿Llegó Chi-young?”, Chi-young también puso una sonrisa en su rostro.

A Chi-young, que le tendió la agenda primero, Jang Ui-geon le dijo “Gracias” y la hojeó allí mismo. Luego, llamó a un hombre de traje que estaba hablando con un obrero frente a un edificio pequeño un poco apartado y le entregó la agenda abierta. Al ver que le decía que hiciera el pedido a algún lugar ahora mismo, parecía que, aunque había dicho con calma que bastaba con pedirlo antes del almuerzo, era un asunto bastante urgente.

Mientras hablaba con el hombre de traje de algunas cosas que Chi-young no alcanzaba a comprender, Chi-young miró distraídamente a su alrededor.

Era una casa en la que se notaba a simple vista que era antigua. No es que fuera cutre. Era una casa elegante, con un aroma viejo y sereno que hacía que uno se enamorara a primera vista. Los árboles grandes y hermosos que crecían a lo largo de la pared de esa amplia casa.

De pronto, recordó la casa donde vivió hace mucho tiempo. Antes de que su familia se dispersara, la casa donde vivía Chi-young era de una sola planta. No era una casa antigua tan hermosa como esta, sino una casa común de un solo piso, pero aun así, debido a su madre, a quien le gustaban las plantas, el patio estaba lleno de árboles. Aunque, al no ser una casa muy amplia, la mayoría eran árboles pequeños.

Los otros edificios permanecían casi intactos, pero la habitación de invitados, situada en la parte más amplia del patio, parecía especialmente escuálida ya que le habían quitado las puertas y el suelo, quizás porque se estaban centrando en remodelar esa parte.

Originalmente debió de ser una estructura con una sensación de gran amplitud y majestuosidad, pensó Chi-young con nostalgia, cuando Jang Ui-geon se acercó tras terminar de hablar con el hombre de traje.

“En cuanto vi la casa por primera vez, me gustó tanto que pensé que debía quedarme con este lugar. Tanto por la atmósfera general del lugar como por cada una de las estructuras, me hizo pensar mucho en cómo debía hacer la obra. Sentía que cualquier cosa que tocara me daría pena. Por eso, durante varios días traje a gente y nos rompimos la cabeza pensando hasta que llegamos a una decisión satisfactoria.”

Seo Chi-young también se puso en movimiento siguiendo a Jang Ui-geon, quien dio dos o tres pasos por delante de él mientras le indicaba con un gesto de la cabeza que lo siguiera.

"Este edificio que estamos remodelando ahora es la habitación de invitados, y lo usaremos como local; las otras partes las aprovecharemos como espacios aparte, así que principalmente solo tocaremos este edificio y las otras estructuras las usaremos casi como están. De todos modos, como era una casa donde vivía gente, el dueño anterior ya había reformado la calefacción y los baños al estilo moderno."

Al subir unos cuantos escalones de piedra, la habitación de invitados con varias partes desmanteladas quedó a la vista. Con todas las puertas retiradas y el suelo de madera levantado, la estructura parecía un edificio a medio construir. Sin embargo, aquel viejo edificio de madera que parecía conservar solo el tejado y el armazón, no lucía escuálido ni pobre, pues ocultaba en su interior el rastro de los años grabados durante mucho tiempo.

"Podremos terminar la obra antes de que llegue el frío. Por suerte, estamos trabajando en una estación ideal, así que tanto los obreros como yo nos hemos ahorrado sufrimientos."

"Aunque la época para la apertura del local quedará un poco ambigua", añadió Jang Ui-geon con una sonrisa de compromiso. Incluso si terminaban la obra antes del frío, después de hacer los preparativos y alistarlo todo, ya estarían en la estación fría. "Es cierto, quedará un poco en el aire", murmuró Seo Chi-young preocupado, a lo que Jang Ui-geon, el futuro dueño del local, estalló en risas.

"Como Chi-young se preocupa de forma tan seria, tendré que armarme de valor y esforzarme para que el local prospere de alguna manera."

Mientras observaba con algo de timidez a Jang Ui-geon, que reía al decir eso, alguien llamó a Jang Ui-geon desde el interior. Entre que alguien lo buscaba, algo había salido mal o había que confirmar alguna cosa, parecía que estaba realmente ocupado.

Jang Ui-geon chasqueó la lengua.

"Iré un momento y vuelvo, Chi-young. Eche un vistazo al interior de la casa mientras tanto. Vendré enseguida."

"Ah……, esto, parece que está ocupado, yo mejor me voy ya……."

Cuando Seo Chi-young habló con vacilación a Jang Ui-geon, que ya se daba la vuelta para bajar de la habitación de invitados, este se detuvo, frunció levemente el entrecejo y agitó la mano.

"Habíamos quedado en comer juntos, ya avisé al restaurante de comida coreana que está aquí cerca. Vendré pronto, así que mire por ahí."

Sin dejar margen para que Seo Chi-young dijera nada, Jang Ui-geon, tras pedirle que esperara, se alejó a grandes zancadas hacia el interior. Y Seo Chi-young se quedó detrás mirando su espalda con un 'ah……' y rostro compungido.

Parecía ocupado y no había necesidad de que sacrificara su tiempo por él, pensó Seo Chi-young rascándose la cabeza, pero al oír que ya había avisado a algún sitio, le dio pena cancelar y no pudo dar el paso para marcharse. Se quedó un momento allí parado, vacilante, y decidió que, tal como había dicho Jang Ui-geon, echaría un vistazo a la casa mientras esperaba su regreso. Desde antes, cada vez que pasaba por la calle frente a la casa, pensaba para sus adentros que era una vivienda preciosa solo por los árboles y el tejado que se vislumbraban tras la tapia.

"……."

Ordenó en un rincón algunas maderas y materiales que estaban desparramados cerca del camino por donde solía pasar la gente, y fue recogiendo una a una las colillas o pequeños desperdicios que los obreros habían dejado caer al suelo mientras deambulaba por la casa.

Durante un rato se mantuvo cerca de la habitación de invitados, pero al ver que Jang Ui-geon no daba señales de volver tras esperar un poco más, Seo Chi-young se alejó unos pasos.

Pensándolo bien, la casa de sus abuelos maternos en un pueblo remoto, a la que iba de vez en cuando de muy niño, también era una vieja casa tradicional. Después de que falleciera su abuela materna, que vivía allí sola cuando él aún era pequeño, ya no hubo motivo para volver a ese lugar al ser liquidada la propiedad.

Aquella casa también era bastante amplia. Recordaba haber llorado pensando que su abuela se sentiría sola al estar en un lugar que, para su mente infantil, resultaba demasiado grande para una sola persona.

"……."

Ahora que lo pensaba, creía haber oído que Jang Ui-geon también vendría a vivir aquí.

Si se mudaba con su familia sería otra cosa, pero si no, se sentiría muy solo. Al menos durante el día entraría y saldría gente por el local, pero al llegar la medianoche el silencio sería abrumador.

O quizás los empleados del local también se quedarían aquí, pensaba Seo Chi-young cuando vio una pequeña puerta de madera que daba hacia el interior de la tapia. Al rebuscar en sus recuerdos de la casa de sus abuelos —ya que al ser una casa similar de antigua la estructura no parecía diferir mucho— supuso que al abrir esa puerta, probablemente…….

Seo Chi-young empujó la puerta con cuidado. La puerta, que no tenía el pestillo echado, se abrió fácilmente con solo aplicar un poco de fuerza. Al ver la habitación principal situada de forma acogedora en el interior, pensó 'lo sabía'.

Aunque fuera acogedora, solo era pequeña en comparación con la majestuosa habitación de invitados del exterior; la estructura en sí no era pequeña y se encontraba resguardada tras los muros de piedra. Aquella parte de la casa, separada de la habitación de invitados y de las otras estructuras exteriores, parecía dormir plácidamente en soledad.

"……."

Seo Chi-young entró silenciosamente por la puerta.

Quizás fuera porque el ajetreo de los obreros del exterior se había cortado, o porque se oía el canto de los pájaros entre las ramas de los frondosos árboles que la rodeaban. De alguna manera, aquel rincón parecía un mundo aparte.

El sol deslumbrante se derramaba sobre el lugar. Brillante, iluminaba en calma la casa tranquila.

Tras cerrar silenciosamente la puerta de madera a su espalda, Seo Chi-young se acercó con paso cauteloso. No había nadie en la casa ni tampoco equipaje de ningún tipo. Solo la casa misma respiraba allí en soledad.

¿Qué hago?

Seo Chi-young pensó sin darse cuenta y terminó sonriendo sin fuerzas. ¿Qué hago con qué? Me gusta, este lugar me agrada, esos pensamientos surgían, pero eso no significaba que pudiera hacer nada al respecto.

Seo Chi-young acarició lentamente con la mano los árboles grandes y pequeños que se alineaban en el patio. Tal como hacía a veces su madre, a quien tanto le gustaba cuidar el jardín hace mucho tiempo. Se sintió el aleteo de los pájaros volando entre las ramas. También se oía su gorjeo. Y entre los resquicios de las ramas, la luz del sol se filtraba intermitentemente de forma directa.

"……."

Seo Chi-young miró absorto esos rayos de luz y luego se dio la vuelta. Se acercó a la habitación principal, subió un escalón de piedra y se sentó con cuidado junto a la columna del corredor exterior.

La columna, que conservaba el lustre del contacto humano durante largos años, brillaba con un profundo tono de madera. ¿Habrían pasado muchas personas antes por aquí, sentándose, apoyándose y acariciando esta misma columna?

Seo Chi-young acarició la columna en silencio y apoyó la cabeza en ella con suavidad.

El sol, que caía de forma oblicua, envolvió todo el cuerpo de Seo Chi-young. Desde la coronilla hasta la punta de los pies, le gustaba tanto esa luz cálida y deslumbrante que terminó cerrando los ojos.

Sintió una modorra que parecía invitarlo al sueño, pero no se durmió. El aire puro, el canto de los pájaros y un mundo pequeño y radiante que parecía ajeno a lo que había fuera de esos muros se encontraban allí.

Su mente se relajó lentamente. Un largo y silencioso suspiro escapó de sus labios. Ojalá pudiera derretirse así bajo la luz del sol.

"……."

Se le ocurrió que enamorarse de algo podría ser cuestión de un instante. O quizás eran cimientos que se habían ido acumulando poco a poco sin que uno fuera consciente de ello, y que en un momento dado se manifestaban de repente.

La luz del sol deslumbrante. El silencio calmo y pacífico. La sombra azulada de los árboles que contrastaba nítidamente con los rayos dorados. Una casa vieja y acogedora.

Era como si todas esas cosas adorables se hubieran reunido para que, en ese preciso instante, Seo Chi-young se enamorara de esta casa.

Seo Chi-young frotó suavemente la cabeza que tenía apoyada en la columna. Le pareció que la columna de madera desprendía un aroma viejo y cálido. Apoyó la cabeza, luego la mejilla con suavidad, y finalmente depositó un beso en ella. El tacto suave en sus labios era en realidad fresco, pero de alguna manera le produjo una sensación de calidez.

Seo Chi-young soltó un suspiro de bienestar y se apoyó en la columna.

Sobre su cabeza se oyó el aleteo de los pájaros que gorjeaban ruidosamente mientras se trasladaban de los árboles al tejado.

Seo Chi-young abrió los ojos, que mantenía cerrados con placer, y miró hacia arriba. Ya no veía a los pájaros, pero su canto continuaba de vez en cuando tras el tejado.

Seo Chi-young bajó la mirada con una sonrisa ligera, pero en ese instante se quedó paralizado sin poder moverse.

Jang Ui-geon estaba allí de pie, tras haber cruzado la puerta de madera sin que supiera desde cuándo. Bajo la sombra de los árboles, en absoluto silencio, lo observaba fijamente.

Por un momento no pudo verle bien la cara. El sol que recibía en todo el cuerpo también envolvía sus párpados, y entre el resplandor deslumbrante no distinguía con claridad la figura de Jang Ui-geon. Por eso, Seo Chi-young solo se le quedó mirando fijamente mientras parpadeaba dos o tres veces. Luego, sonrió lentamente.

"¿Ya terminó su trabajo?"

Ante la pregunta de Seo Chi-young, Jang Ui-geon se mantuvo inmóvil durante unos segundos y luego asintió despacio. Dio un paso adelante y se acercó a Seo Chi-young.

Jang Ui-geon, que reveló su rostro bajo la luz del sol, no sonreía.

Seo Chi-young ladeó la cabeza con extrañeza.

Aquel rostro sin sonrisa no reflejaba enfado ni molestia. Simplemente lo observaba con una mirada indescifrable, como si quisiera atravesarlo. Finalmente, ante la mirada extrañada de Seo Chi-young, Jang Ui-geon curvó lentamente las comisuras de los labios. Al asomar una leve sonrisa, el brillo de siempre regresó a su expresión.

"Aquí estaba. Me preguntaba a dónde se habría ido."

"Sí……. …… ¿Por casualidad no debía entrar aquí?"

Cuando Seo Chi-young habló con un tono algo inquieto, Jang Ui-geon negó con la cabeza.

"No es eso. No importa a dónde vaya. Solo tenga cuidado con el baño donde no corre el agua."

Seo Chi-young terminó riendo ante la respuesta bromista. Jang Ui-geon también rió y se acercó para sentarse junto a Seo Chi-young, dejando un espacio de unos dos palmos entre ambos.

Sentarse juntos a contemplar el sencillo jardín también era agradable, pensó Seo Chi-young para sí mismo, y de pronto terminó sonriendo con timidez.

"Parece que enamorarse de algo es cuestión de un instante."

"……."

NO HACER PDF

Cuando Seo Chi-young habló en voz baja, Jang Ui-geon le dedicó una mirada silenciosa.

"O quizás es algo que se ha ido acumulando y de repente te das cuenta, como cuando el agua se desborda……. Hasta ahora nunca había pensado que me gustaran las casas antiguas."

Jang Ui-geon observaba en silencio a Seo Chi-young, que miraba el patio con los ojos entrecerrados. Luego, habló con una sonrisa serena.

"¿Le ha gustado este lugar?"

Seo Chi-young sonrió. Al verlo asentir, Jang Ui-geon guardó silencio un momento y luego dijo: "A mí también".

"Hace mucho tiempo, la casa de mis abuelos maternos era una casa tradicional antigua como esta. No sé cómo estará ahora desde que la liquidaron tras morir mi abuela —mi abuelo murió antes de que yo naciera—, pero allí también había una habitación principal aparte y un patio acogedor frente a ella."

Jang Ui-geon escuchaba en silencio las palabras que Seo Chi-young recitaba pausadamente. Seo Chi-young de pronto recordó algo y rió.

"Pero esa casa era realmente fría en invierno. Cuando encendían la leña por la noche estaba cálido, pero al llegar la madrugada, aunque te metieras bajo las mantas, el suelo se enfriaba tanto que se sentía apenas tibio, y solía temblar bajo las cobijas hasta la mañana."

Seo Chi-young dejó de hablar de pronto al recordar que Jang Ui-geon había mencionado que vendría a vivir aquí. Con un tono preocupado, le preguntó:

"¿Y qué tal es este lugar? ¿No pasará frío en invierno?"

Jang Ui-geon guardó silencio un momento y luego soltó una risa baja.

"Me dijeron que lo repararon hace unos años, así que no habrá inconvenientes ni en invierno ni en verano."

"Como todavía no he vivido aquí, no lo sabré con certeza hasta que llegue este invierno", añadió Jang Ui-geon soltando un suspiro como si estuviera fingiendo preocupación.

Seo Chi-young asintió diciendo "qué alivio" y volvió a sonreír. Eran recuerdos que había olvidado durante mucho tiempo, pero al sacudirlos y sacarlos a la luz, le resultaban tan nostálgicos y preciados como si fueran un tesoro.

"Mi abuela materna me quería muchísimo; cuando iba a visitarla, siempre dormía abrazada a mí por las noches. Me quería tanto que hasta me mordisqueaba los dedos de las manos y de los pies mientras me llamaba 'mi perrito', 'nuestro perrito'…… Pero parece que ella también tenía frío, porque al llegar la noche me llamaba de otra forma."

"……? ¿Cómo lo llamaba?"

"Me llamaba 'nuestro calentador', 'el calentador de la abuela'. Y así dormía abrazada a mí toda la noche."

Jang Ui-geon se rió a carcajadas. Seo Chi-young también rió con él.

"¿Y cómo lo llamaba en verano, su abuela?"

"En verano era 'arroz frío'."

Ante la respuesta tajante de Seo Chi-young a la pregunta curiosa de Jang Ui-geon, este rió con más fuerza todavía. Seo Chi-young bajó la cabeza con un gesto algo compungido.

Era realmente extraño. Había estado olvidado todo este tiempo hasta que sacó el tema, enterrado en su memoria durante muchísimos años sin motivo para recordarlo, pero al hablar de ello, los sentimientos de aquel entonces regresaron con nitidez. Como si hubiera ocurrido ayer mismo.

"Aun así, cuando llegaba el verano, siempre me llamaba a la hora de más calor. Me decía: 'nuestro perrito debe de tener calor, vamos a refrescarte la espalda'. Me ponía boca abajo bajo el grifo del patio interior y me echaba agua fría en la espalda mientras me acariciaba. …… Ahora que lo pienso, aquí no veo ningún grifo."

Seo Chi-young ladeó la cabeza extrañado preguntándose cómo regarían esos árboles, y Jang Ui-geon señaló el patio trasero con un gesto.

"Está en un rincón si da la vuelta por aquel lado. Si hace falta agua por aquí, solo hay que conectar una manguera……. Pero escuchándolo, es verdad. ¿Debería instalar otro grifo? Para refrescar la espalda."

Jang Ui-geon habló bromeando mientras reía. Seo Chi-young le siguió la corriente a la broma.

"¿Ui-geon piensa refrescarse la espalda ahí? Los clientes entrarán y saldrán por fuera en las horas de más calor."

"Los extraños no pueden entrar hasta aquí. Podría bañarme completamente desnudo y no pasaría nada."

Jang Ui-geon habló como si no fuera nada importante, pero tras pensarlo un momento, suspiró y negó con la cabeza.

"Pero durante el día tengo que vigilar el local, así que no tendré tiempo para eso. …… Si tuviera tanto tiempo libre como para hacer eso, sería un problema. Me llevaría cientos de años recuperar lo invertido para abrir el local."

Jang Ui-geon suspiró de forma algo exagerada. Como el gesto de frotarse las sienes parecía realmente preocupado, Seo Chi-young terminó observándolo con la mirada nublada por la empatía.

Pensándolo bien, era cierto.

Había comprado una casa tradicional de este tamaño en esta ubicación y estaba haciendo una remodelación a gran escala. Y los gastos no terminaban ahí. Instalar otros equipos, contratar personal profesional, hacer publicidad……. Debía de ser una cantidad que Seo Chi-young ni siquiera alcanzaba a imaginar.

Seo Chi-young también se preocupó y una sombra cruzó su rostro. Aunque no lo sabía bien, esa suma debía de ser inmensamente mayor que la deuda que actualmente lo asfixiaba a él.

"Es verdad……. Tendría que irle bien. Incluso solo los intereses mensuales deben de ser una barbaridad……."

"No, los intereses……."

Sin embargo, Jang Ui-geon, que murmuraba a la ligera mientras agitaba la mano, guardó silencio a mitad de la frase. Tras callar un momento, se encogió de hombros de forma ambigua y sonrió.

"Saldrá bien."

Esa voz casual con la que hablaba como si nada, junto con la confianza que subyacía en ella, poseía una convicción que hacía que incluso quien lo escuchaba pensara que realmente sería así. Solo con oírlo, su mente se tranquilizaba poco a poco.

Seo Chi-young miró a Jang Ui-geon y sonrió. Mientras Chi-young le daba la razón diciendo que sí, que saldría bien, Jang Ui-geon lo observó en silencio un momento.

De pronto, con un tono cuidadoso pero sereno, Jang Ui-geon dijo:

"¿Chi-young está bien? Ahora que lo pienso, es fin de mes, así que ya debe de ser la época de los pagos."

"Ah……, sí. Precisamente hoy por la mañana pasé por el banco para hacer el depósito. Estaba saliendo justo cuando llamó Ui-geon."

Seo Chi-young se sonrojó un poco, pero pronto habló con naturalidad. Jang Ui-geon ya sabía que él tenía una deuda. No era algo que le avergonzara contar especialmente, pero como hablar de esas cosas suele cargar el ánimo del interlocutor, Seo Chi-young no solía sacar el tema si podía evitarlo.

Al mencionar eso, el problema sin solución que entrelazaba su ínfimo saldo con el dinero que debía salir en el futuro volvió a su mente, y Seo Chi-young se deprimió. Como no quería tener pensamientos pesados estando con Jang Ui-geon, se esforzó por alejarlos rápido de su cabeza.

"Ah, es cierto, dijo que estaba frente al banco……", murmuró Jang Ui-geon como si recordara, y tras un rato de silencio, dijo como quien no quiere la cosa:

"Si se le hace difícil, dígamelo. Aunque no sea mucho, quiero ayudar en lo que pueda. …… Aunque con el carácter de Chi-young, dudo que acepte ayuda de todos modos."

Añadió esas palabras con un tono algo amargo, casi como una queja ligera. Seo Chi-young solo asintió con una sonrisa suave mientras decía "Gracias". Escuchó a Jang Ui-geon murmurar como un suspiro que no lo decía por decir, pero esta vez Seo Chi-young se limitó a sonreír.

No es que tuviera un orgullo puritano ni una terquedad absurda, pero no quería decirle palabras de necesidad a Jang Ui-geon. Sí, aunque tuviera que suplicar a otra persona, no sería a él. No quería que pensara, ni siquiera un poquito, ni por un rastro mínimo, que se veían por razones materiales.

No era eso en absoluto. La mirada con la que observaba a Jang Ui-geon.

…… Aunque pensar en estas cosas no serviría de mucho.

Seo Chi-young se sintió avergonzado sin motivo y se rascó la nuca con torpeza antes de cambiar de tema rápidamente, volviendo a mirar el interior de la casa como si fuera la primera vez.

"Ah, por cierto, si va a vivir aquí……, ¿vivirá solo? ¿No vivirán con usted familiares, o la gente que trabaje en el local, u otras personas?"

Jang Ui-geon observó fijamente a Seo Chi-young, quien cambiaba de tema esforzándose por ocultar su timidez, y siguió la conversación con naturalidad.

"Sí. Probablemente ponga seguridad, pero viviré solo. Aunque como está pegado al local, habrá gente entrando y saliendo hasta tarde."

"Ya veo……. …… Es tan amplio. Se sentirá solo……."

Si solo se miraba esta habitación principal parecía acogedora como para vivir solo, pero la casa en sí, incluyendo la habitación de invitados y las estructuras anexas, era muy amplia. Al pensar en Jang Ui-geon viviendo solo en una casa donde cabría perfectamente una familia numerosa, Seo Chi-young se sintió nostálgico por él.

Jang Ui-geon miró a Seo Chi-young, que hablaba con rostro melancólico, y dijo con una sonrisa restándole importancia:

"Venga a visitarme a menudo. De todos modos, está cerca de la casa de Chi-young. O incluso puede venir a vivir aquí, no me importa."

Parecía haberlo dicho como quien no quiere la cosa, pero Jang Ui-geon guardó silencio un momento después de hablar. Alzando la mirada al vacío, se acarició la barbilla lentamente y murmuró para sí mismo con un tono ligeramente bromista: "Ahora que lo digo, no suena mal……".

Seo Chi-young rió. Aunque fuera una broma, se sintió bien al imaginar la idea de vivir en una casa tan acogedora y elegante. "Gracias aunque sea por decirlo", dijo Seo Chi-young sin ocultar la expresión de alegría que asomaba a sus labios mientras sonreía.

De pronto, sus ojos se cruzaron con los de Jang Ui-geon, que lo observaba en silencio, y su sonrisa se fue borrando lentamente por la extrañeza.

"……?"

La mirada de Jang Ui-geon estaba fija en las comisuras de los labios de Seo Chi-young, donde la sonrisa se desvanecía poco a poco con torpeza. Esa mirada pronto se apartó de los labios y se trasladó lentamente hacia la mejilla, la nariz y los ojos.

"……. ……?"

Seo Chi-young parpadeó extrañado mientras le devolvía la mirada, y al no poder soportar ese escrutinio, se rascó la cabeza con incomodidad. Ante él, Jang Ui-geon soltó de pronto una risita.

"Todavía no se le ha ido el vello fino."

"¿Eh……, sí……?"

"¿Cuántos años tiene ya y todavía conserva vello fino en el lóbulo de la oreja?"

"¿Vello fino……?", se preguntó Seo Chi-young mientras se tocaba la oreja con desconcierto. "No lo noto", murmuró mientras se tocaba el lóbulo con rostro serio, y Jang Ui-geon, que lo miraba sonriente, estiró la mano.

"Se ve muy bien con la luz del sol. Aquí."

Su mano grande sujetó la oreja de Seo Chi-young. Justo debajo del lóbulo, la pinzó como si agarrara algo y tiró suavemente hacia abajo. Entonces, tal como había dicho Jang Ui-geon, aunque no le estaba pellizcando la piel, Chi-young sintió que algo se tensaba levemente.

"Ah……, es verdad……."

Murmuró Seo Chi-young parpadeando con asombro, como si no lo hubiera sabido hasta ahora, aunque también con algo de timidez. Jang Ui-geon soltó una risita.

"A ver si va a resultar que Chi-young entró a la escuela unos años antes de tiempo."

"Ah……, no es así……."

"Entré a la edad que me tocaba", protestó débilmente, pero Jang Ui-geon, sin tomárselo muy en serio, respondió con un "sí, sí" distraído mientras le acariciaba el lóbulo de la oreja.

"……."

Se sintió una sensación extraña.

Mientras dejaba su rostro dócilmente en manos de Jang Ui-geon, Seo Chi-young se sintió cada vez más incómodo en medio del breve silencio que fluía. Era una sensación cercana a la vergüenza, algo que le producía cosquillas en el ánimo.

La caricia generosa que masajeaba silenciosamente su lóbulo envolvía una de sus orejas con calidez. Quizás por el calor que le transmitía esa mano, su rostro se fue calentando gradualmente.

"……, esto, ……."

Seo Chi-young abrió la boca mientras bajaba la cabeza muy despacio, pero volvió a cerrarla al no saber qué decir. También le resultaba violento apartar esa mano, como si fuera a reaccionar de forma exagerada.

Por alguna razón, Jang Ui-geon también guardaba silencio.

De pronto, le pareció que los dedos que frotaban su lóbulo ejercían una presión mínima. Pero en ese momento.

Jang Ui-geon retiró la mano de Seo Chi-young y se levantó de un salto.

"Avisé a un restaurante conocido de aquí cerca que iría para el almuerzo, ya va siendo hora de ir. Si se retrasa, Chi-young también tendrá problemas."

"¿Eh? Ah……, sí."

Seo Chi-young también se levantó deprisa. Y ya perseguía la espalda de Jang Ui-geon, que se había adelantado tres o cuatro zancadas. Ante él, Jang Ui-geon se dio la vuelta hacia Seo Chi-young y le tendió la mano. Seo Chi-young miró con desconcierto momentáneo esa mano extendida con la palma abierta, como si le pidiera que la sujetara. Jang Ui-geon, como si también lo hubiera hecho sin pensar, miró su propia mano y la retiró con torpeza.

"La gente que no está acostumbrada a las casas antiguas suele tropezar y caerse con facilidad……."

Jang Ui-geon, que murmuraba como si se estuviera excusando, vio de pronto a Seo Chi-young, que mantenía el puño cerrado con fuerza como si dudara entre extender la mano o no. Guardó silencio un instante y señaló ese puño con un gesto de la barbilla, extrañado.

"¿Pero qué lleva en la mano?"

"¿Eh? Ah."

Seo Chi-young abrió la palma solo entonces, como si ni siquiera se hubiera dado cuenta de que había mantenido el puño cerrado hasta ese momento. Al ver que dentro había colillas, envoltorios de chicles y cerillas, Jang Ui-geon alzó las cejas.

"Ah, es que los recogí del suelo mientras caminaba antes, pero no encontraba un lugar adecuado para tirarlos……."

"……. Tendré que advertir a los trabajadores. Los chicles pase, pero el tabaco no está permitido."

'Y más cuando hay tantas cosas inflamables por aquí', añadió Jang Ui-geon tras chasquear la lengua y se acercó a Seo Chi-young.

"Démelos."

Dicho esto, extendió la mano y, antes de que Seo Chi-young pudiera decir nada, sujetó su mano y volcó la basura que contenía sobre su propia palma. Luego, tras sacudir ligeramente la palma de Seo Chi-young, se dio la vuelta y reanudó la marcha.

Tras quedarse allí parado con un 'ah', Seo Chi-young no recobró el sentido hasta que el otro se hubo alejado unos siete u ocho pasos, y entonces lo siguió. Cerró el puño suavemente, como si quisiera conservar el tacto de esa palma que, por un instante, había rozado el dorso de su mano con una caricia.

* * *

“Bienveni… do.”

Alguien entró en el local. Seo Chi-young, que estaba recogiendo los utensilios sobre el mostrador porque se acercaba la hora de cerrar, levantó la cabeza. El saludo que estaba soltando se interrumpió a medias al ver que allí estaba de pie un rostro inesperado.

Kwon Kang-hee, quien no solía venir nunca solo a este local, estaba plantado frente a él recorriendo con la mirada la superficie del mostrador. Chi-young asomó la cabeza por detrás de él para ver si Yoon Jun-young lo acompañaba, pero parecía haber venido solo.

No hacía mucho que Yoon Jun-young se había mudado. Puso su casa en la inmobiliaria y se mudó incluso antes de que la vivienda se alquilara. Por lo que había oído de pasada, parecía que Kwon Kang-hee se había llevado las cajas primero mientras Jun-young no estaba en casa.

Desde entonces, como era de esperar, las visitas de Yoon Jun-young se volvieron menos frecuentes. Antes venía dos o tres veces por semana, pero ahora venir una vez ya era mucho. Cada vez que venía, se dedicaba a comer los intestinos con cara de nostalgia y, cuando llegaba el momento de irse, le preguntaba con toda seriedad: “¿Qué le parece si traslada el local al barrio donde vivo ahora?”. En esos momentos, Seo Chi-young solo alcanzaba a sonreír.

De todas formas tendría que trasladar el local antes de que comenzara la demolición, pero prefería hacerlo dentro de este mismo barrio si era posible. Si no había otra opción, tendría que irse a una zona con alquileres más baratos, pero entonces no tendría ninguna posibilidad de irse al barrio donde se había mudado Yoon Jun-young.

“……. ¿Qué le pongo?”

Como Kwon Kang-hee no daba señales de sentarse después de un buen rato, Seo Chi-young le preguntó con cautela. Kang-hee, que miraba fijamente el mostrador como si estuviera reflexionando, levantó la vista. Al cruzar sus miradas, Seo Chi-young se sobresaltó sin querer. Era un hombre con una mirada muy afilada, incluso cuando miraba de forma normal.

“Jun-young me dijo que se pueden comprar los ingredientes para saltearlos en casa.”

“Ah……, sí.”

“Será más rico saltearlo en casa que llevarlo ya cocinado de aquí, supongo.”

“……, probablemente sí…….”

De alguna manera, le resultaba extraño mantener una conversación tan cotidiana con Kwon Kang-hee, pero aun así Seo Chi-young respondió con sinceridad a lo que decía.

“Entonces, prepáreme los ingredientes.”

Tal como pidió Kwon Kang-hee, Seo Chi-young empezó a separar los ingredientes en bolsas de plástico. Los intestinos por un lado, las verduras y fideos por otro, y el condimento aparte. Mientras los ataba bien para que no hubiera fugas, Seo Chi-young dudó un momento y preguntó:

NO HACER PDF

“Pero, ¿quién va a cocinarlos?”

“Yo los cocinaré para que Jun-young coma. Dijo que de repente tenía antojo de intestinos en plena noche. …… ¿Solo hay que echarlo todo junto y saltear?”

Kwon Kang-hee respondió dócilmente a la pregunta de Seo Chi-young y volvió a preguntar. Chi-young se quedó parpadeando porque no lograba imaginar a aquel hombre cocinando algo para llevárselo a alguien; sin embargo, ante la última pregunta, abrió la boca para explicarle algunos trucos, por pequeños que fueran: “Sí, así estaría bien, pero primero……”. Pero en ese momento ocurrió.

“Es Kang-hee. Qué sorpresa. ¿Has venido solo?”

Jang Ui-geon se acercaba caminando mientras hablaba con tono de extrañeza por detrás.

Jang Ui-geon, que venía a este local casi todos los días, hoy había llegado más tarde de lo habitual. De hecho, Seo Chi-young acababa de mirar el reloj —que marcaba casi la medianoche— pensando que tal vez hoy no vendría.

Kwon Kang-hee se dio la vuelta con la bolsa de plástico en la mano y, al ver a Jang Ui-geon, respondió con un simple: “Ah”. Jang Ui-geon puso una cara de mayor sorpresa al ver la bolsa que llevaba.

“¿Qué es eso?”

“Ese chico dijo que quería comerlos.”

“Haber venido juntos.”

Al ver a Kwon Kang-hee vestido con ropa cómoda, como si acabara de salir de su casa —cuando normalmente siempre vestía trajes impecables—, Jang Ui-geon preguntó, a lo que Kang-hee guardó un breve silencio antes de responder: “No puede venir. Está acostado”.

Jang Ui-geon dejó su chaqueta en una silla saludando a Seo Chi-young con una sonrisa en los ojos y volvió a mirar a Kwon Kang-hee frunciendo ligeramente el ceño.

“¿Por qué? ¿Se encuentra mal? Me dijeron que no tenía clases desde anteayer y que se había quedado en casa hasta hoy.”

Ante la pregunta preocupada de Jang Ui-geon, Kwon Kang-hee alzó levemente una ceja.

“¿Cómo lo sabes?”

“Le llamé hace un rato. Solo para saber si estaba bien, que hacía tiempo que no hablábamos.”

Jang Ui-geon se encogió de hombros. Mientras se sentaba, le dijo a Seo Chi-young: “Solo una cerveza, por favor. Vengo de ver a alguien y todavía estoy lleno”. Luego estiró el brazo hacia el armario por su cuenta para sacar un vaso vacío.

Kwon Kang-hee observaba a Jang Ui-geon en silencio y, cuando este le sirvió cerveza y se la ofreció, negó con la cabeza. “Él me está esperando”, murmuró con brusquedad y, tras una pausa, continuó con voz algo baja:

“Vendrá cuando pueda moverse un poco mejor. Hoy también decía que quería venir en persona a comer, pero como no puede caminar, he venido yo a comprarlo. Dijo que, de tanto estar tirado en la cama todo el tiempo que estuvo en casa, se quedó sin fuerzas en las piernas.”

“…….”

Jang Ui-geon detuvo el movimiento de su mano mientras ofrecía la cerveza, pero pronto la retiró lentamente y se bebió el alcohol él mismo.

“Ya veo, debe de ser duro. Cuídalo bien. Espero que se recupere pronto.”

“Gracias por preocuparte. He oído que tú también estás ocupado últimamente con los preparativos del local; ánimo. Si necesitas algo, avísame.”

“Sí, de acuerdo.”

La conversación terminó de forma breve.

Kwon Kang-hee miró el reloj y se marchó enseguida; Jang Ui-geon se limitó a agitar la mano ligeramente a su espalda sin retenerlo más.

“…….”

Hasta que Seo Chi-young terminó de saltear los intestinos para los clientes de las mesas de dentro y regresó, Jang Ui-geon no dijo nada durante un rato. Se quedó sumido en sus pensamientos bebiendo la cerveza despacio, como si fuera refresco. Cuando Seo Chi-young se sentó en silencio en el asiento de enfrente como solía hacer, la mirada de Jang Ui-geon, que estaba fija en el vaso, se trasladó a él.

Su rostro, que estaba serio y absorto, esbozó una leve sonrisa al cruzarse con los ojos de Seo Chi-young.

“Vuelve a mirarme así…….”

“……. Mañana vendrá por la tarde, Jun-young.”

Seo Chi-young murmuró bajando un poco la cabeza. Ante ese comentario soltado de pronto, con brusquedad pero con cuidado, como si estuviera revelando un secreto, Jang Ui-geon alzó las cejas.

“¿Jun-young le avisó? …… ¿Siguen en contacto?”

Jang Ui-geon sabía que, hasta hace poco, cuando Yoon Jun-young vivía en este barrio, solía contactar a menudo con Seo Chi-young. La mayoría de esos mensajes eran para decirle justo antes de cerrar: “Voy para allá, no cierre y espéreme”, o pasadas las doce: “¿Por casualidad sigue abierto?”.

Seo Chi-young se rascó la cabeza con timidez.

“Seguramente, si Kwon Kang-hee se los saltea en casa, no estarán tan ricos como aquí. Tenía pinta de que iba a echar todos los ingredientes a la vez y simplemente saltearlos…….”

En el pasado, Yoon Jun-young había comprado intestinos en un local cerca de la facultad porque no tenía tiempo y se había quejado de que estaban malos, yendo esa misma noche al local de Seo Chi-young. Ocurrieron cosas parecidas varias veces. Las primeras dos veces, Jun-young también se llevaba los ingredientes a casa para cocinarlos, pero siempre regresaba al día siguiente con cara de enfado diciendo: “Definitivamente tiene que cocinarlos Chi-young. Se me quitó el gusto”.

“Mañana por la tarde, eh…….”

Jang Ui-geon sonrió levemente mientras agitaba con suavidad el vaso de cerveza. Tras quedarse un momento en silencio con esa sonrisa borrosa en los labios sumido en sus pensamientos, levantó la vista hacia Seo Chi-young. Cruzó su mirada con la de Chi-young, que estaba sentado frente a él.

“Pero, ¿por qué me cuenta eso? ¿Cree que tengo ganas de ver a Jun-young?”

“…….”

Seo Chi-young no respondió ni asintió; solo se quedó mirando a Jang Ui-geon. En los ojos de Jang Ui-geon asomaba una sonrisa, pero su mirada no reía. Sus ojos negros escudriñaban lentamente sus propios pensamientos. Finalmente, también rió con la mirada. Entre sus labios escapó una risita, algo cercana a la autocrítica.

“Es verdad. Quiero verlo. Me acuerdo de él. …… Y al oír esas palabras, siento que algo me arde por dentro…….”

“Ese tipo también lo habrá dicho así a propósito para que yo lo oyera”, dijo Jang Ui-geon riendo entre dientes mientras miraba hacia donde se había marchado Kwon Kang-hee. Bebió un poco de la cerveza tibia que tenía en el vaso y, tras fruncir ligeramente el ceño, tiró el contenido al suelo. Luego, se sirvió cerveza nueva de la botella fría.

“Pero…… aun así, creo que ahora es mejor que cuando nos veíamos a menudo, así que será mejor no vernos por un tiempo. Siento que me dolerá el corazón si lo veo de nuevo. …… Soy un romántico en el fondo, ¿verdad?”

Seo Chi-young, que observaba a Jang Ui-geon sonreír con fingida plenitud, se limitó a asentir en silencio. Al ver la expresión decaída de Seo Chi-young, Jang Ui-geon chasqueó la lengua con aire apurado. Murmurando un “le dije que no reaccionara con tanta seriedad……”, dejó el vaso como si no tuviera otra opción.

Jang Ui-geon se levantó de golpe, estiró el brazo sobre el mostrador y alcanzó a Seo Chi-young. Su mano, que pareció dudar un momento sobre la cabeza de Seo Chi-young, terminó posándose en su hombro. Y con unos golpecitos ligeros, fue Jang Ui-geon quien palmeó el hombro de Seo Chi-young como si lo estuviera consolando a él.

“Gracias. …… De verdad.”

Tras acariciar suavemente el hombro que acababa de palmear, Jang Ui-geon guardó silencio un momento y sonrió con amargura.

“He pensado que si Chi-young no me hubiera consolado, tal vez lo habría pasado bastante mal. …… Gracias.”

“…… No…….”

Quiso negar con la cabeza y decir que no era para tanto, pero las palabras no salían bien. Jang Ui-geon miró un momento a Seo Chi-young, que tenía la cabeza baja mirando al suelo, y pareció ejercer una presión firme con la mano que tenía en su hombro. Sin embargo, se sobresaltó y retiró la mano enseguida para volver a sentarse. Como si se hubiera asustado y se hubiera soltado de golpe.

Seo Chi-young, que notó ese gesto, levantó la cabeza extrañado para mirar a Jang Ui-geon, pero este estaba mirando hacia otro lado. Parecía sumido en sus pensamientos frunciendo levemente el ceño y ladeando la cabeza, pero al darse cuenta de que Seo Chi-young lo miraba fijamente, puso cara de apuro y pronto se encogió de hombros.

Con un suspiro ligero, como diciendo que no importaba, miró a Seo Chi-young con un destello de picardía.

“Le agradezco el gesto……, pero aun así, ¿cómo se le ocurre ponerse de mi parte hablando de un chico que ya se ha ido con otro?”

“Ah……, ……bueno, ……es verdad. …… Lo siento.”

Seo Chi-young murmuró mientras se frotaba la nuca.

“Si Kang-hee lo oyera, tendría que cuidar su espalda cuando camine por callejones tarde en la noche. No, como Jun-young le tiene aprecio a Chi-young, tal vez ya deba andar con cuidado.”

Jang Ui-geon soltó una risita bromeando y Seo Chi-young también rió.

“Además, bueno…….”

Jang Ui-geon dejó de hablar y miró al vacío antes de vaciar su vaso con una sonrisa amarga.

“Ya no tengo mucha ambición. No sé si es que me he quedado vacío, pero incluso cuando voy a un bar no hay nadie que me llame la atención, y aunque vea a alguien que parece estar bien, cuando intento hacer algo no me apetece. Quizás es porque me siento solo, pero últimamente parece que tengo algo de insatisfacción sexual……”

Jang Ui-geon guardó silencio de repente. Por un instante, pareció fruncir levemente el ceño mientras mantenía su mirada fija en Seo Chi-young de manera casual. Ese destello de desconcierto que cruzó sus ojos desapareció pronto mientras retiraba la vista con calma.

Desvió la mirada y se quedó observando fijamente la botella de cerveza en silencio; no volvió a levantar la vista hasta que vació el vaso que tenía en la mano y, acto seguido, uno más. Seo Chi-young se limitó a observarlo sentado en silencio mientras él mantenía el entrecejo fruncido, como si algo le resultara molesto, hasta que finalmente preguntó con cautela:

“……, ¿se encuentra bien?”

Hoy Jang Ui-geon parecía algo inestable. Tal vez se debía a Kwon Kang-hee. Aunque casi nunca dejaba traslucir esos sentimientos, a veces, al ver a Kwon Kang-hee o a Yoon Jun-young, una sombra de amargura asomaba fugazmente en su rostro.

Jang Ui-geon miró entonces a Seo Chi-young, quien bajaba la vista con aire melancólico. Tras observarlo de manera sutil, finalmente soltó un suspiro tranquilo.

“…… No, es que creo que estoy un poco cansado últimamente. Se me pasan ideas absurdas por la cabeza……”

Seo Chi-young guardó silencio. Aquella voz, inusualmente carente de energía, le produjo un hormigueo punzante. Era imposible que Chi-young supiera con exactitud qué sentía Jang Ui-geon o qué pasaba por su mente. Nadie puede conocer los sentimientos de otro tal cual son; uno solo puede intentar intuirlos.

Sin embargo, había algo que sí sabía.

Cuando uno sufre o lo pasa mal, el ánimo se agota todavía más. Es porque pensamientos variopintos que en otro momento no tendrían cabida aparecen para arañar el corazón. Como aquella vez, hacía mucho tiempo, cuando estuvo sentado en el puente sobre el río en medio de la madrugada oscura.

Si alguien hubiera estado a su lado en aquel entonces, tal vez habría sido un poco más fácil de sobrellevar.

Ese pensamiento le vino después, una vez que ya había superado aquel tiempo de dolor y sufrimiento. No es que se sintiera triste o afligido de nuevo, pero recordaba aquella idea con cierta nostalgia.

Pensaba que, si tan solo hubiera tenido a alguien que lo escuchara, o simplemente alguien que estuviera allí a su lado, tal vez se habría sentido un poco menos solo.

“…….”

En ese momento, los últimos clientes que quedaban en el local se levantaron. Pasaba poco de la medianoche.

Una vez que pagaron y se marcharon, Jang Ui-geon, que era el último que quedaba sentado, miró el reloj e hizo amago de levantarse.

“Es hora de cerrar. Yo también debería irme ya……”

Fue justo cuando Jang Ui-geon se levantaba del asiento mientras decía aquello. Seo Chi-young, vacilando por un instante, terminó exclamando por puro impulso:

“Esto, oiga, …… ¿le apetecería quedarse a dormir en mi casa?”

Las palabras salieron de su boca sin que pudiera evitarlo, y solo cuando se encontró con la mirada de Jang Ui-geon, quien se había quedado paralizado mientras sacaba la billetera de su chaqueta, sintió una punzada de frustración.

No sabía por qué había soltado aquello de repente. No es que fueran amigos íntimos que se invitan a pasar el rato, ni era algo de lo que hubieran hablado antes; proponerle que se quedara a dormir así, de la nada, podía parecer un exceso de confianza. O tal vez él podría sentirse ofendido al pensar que Chi-young le tenía lástima por verlo deprimido.

Seo Chi-young se rascó la cabeza con nerviosismo y empezó a balbucear excusas: “No, no lo digo con otra intención, es solo por si se siente deprimido, no, quiero decir, por si está aburrido,” y Jang Ui-geon lo miraba desde arriba en silencio. “Por si está aburrido, o si le apetece seguir bebiendo, o si está cansado,” su voz, que soltaba cualquier palabra al azar, se fue haciendo cada vez más pequeña hasta que finalmente se perdió en el silencio.

Había hablado de más. Siendo Jang Ui-geon, lo normal sería que sonriera y se marchara diciendo: ‘Le agradezco el ofrecimiento, pero es algo muy repentino, así que mejor en otra ocasión’.

“No es nada……, solo……”

Seo Chi-young murmuró esa última frase y se quedó mirando la punta de sus pies. Jang Ui-geon, tras un silencio prolongado, dio una respuesta inesperada:

“¿Entonces lo hacemos así?”

Al responder aquello, el propio Jang Ui-geon frunció el ceño por un instante, como si las palabras se le hubieran escapado sin querer. Pero cuando Seo Chi-young lo miró vacilante y murmuró medio en serio: “Sí……, así también se ahorra el dinero del transporte de vuelta……,” él lo miró por un momento con cara de incredulidad y, tras un breve silencio, soltó una risa baja. Al verlo decir con su expresión habitual: “Hasta podré ahorrarme el transporte de mañana por la mañana”, Seo Chi-young también sonrió con el ánimo un poco más relajado.

*

Fuera se escuchó el maullido de un gato. Seo Chi-young levantó la cabeza en silencio y miró hacia la ventana que estaba sobre su almohada.

Una luz amarillenta entraba por el cristal. Como la casa estaba en el interior de un callejón, la farola de la entrada proyectaba una luz tenue hasta allí. A través de la ventana del semisótano, de vez en cuando, se deslizaban las sombras de personas que regresaban tarde a casa.

Se escuchó de nuevo el maullido de un gato. Parecía venir de junto al cubo de basura, bajo el poste de luz, pero no estaba seguro.

Como solía hacer al volver, había dejado un puñado de intestinos sin condimentar junto al basurero donde los gatos solían congregarse por la noche. Dos o tres gatos que merodeaban por allí se quedaron sentados a unos pasos observando, y solo cuando Chi-young se alejó, corrieron hacia la comida.

Ya se habían acostumbrado a que Chi-young simplemente dejara la comida y se marchara, así que ahora, en cuanto lo veían regresar, correteaban a dos o tres pasos frente a él mientras lo miraban. Sin embargo, hoy, quizás porque Jang Ui-geon estaba a su lado, se mantuvieron alejados y no se acercaron.

‘¿También les da agua?’

Jang Ui-geon preguntó con curiosidad al ver a Chi-young verter agua de una botella de plástico —que había traído del local— en el hueco cóncavo de la tapa del cubo de basura. Chi-young asintió y respondió con naturalidad:

‘Sí……. Escuché en alguna parte que, en estaciones como esta, todavía están bien, pero cuando hace frío y el ambiente es seco como en invierno, necesitan beber más que comer. Así que solo…….’

Antiguamente, cuando vivía en una casa unifamiliar, solía dejar un pequeño cuenco justo al lado de la puerta principal, por dentro, y ponía allí restos de anchoas secas después de hacer caldo. Entonces, los gatos callejeros que se colaban por debajo del portón comían y se marchaban. Su madre, que les tenía miedo a los animales, ni siquiera podía acercarse cuando veía a uno de esos gatos al salir al patio, pero aun así decía que en invierno le daban lástima los que pasaban frío y hambre, e insistía en dejarles siempre algo de comer.

Ahora, como vivía en un edificio compartido con otras personas, sabía que a algunos les molestaba que hiciera eso, por lo que solo dejaba un poco en un rincón de la calle por la noche. Aun así, al ver a los gatos devorar la comida con ansia, de vez en cuando recordaba aquellos tiempos.

Recordaba a su madre murmurando, mientras miraba a los gatos de lejos con ojos temerosos, que sentía no tener más margen para ser más generosa con ellos.

‘Chi-young debe de parecerse a su madre.’

Mientras entraban en casa y él contaba fragmentos de esa historia, Jang Ui-geon soltó ese comentario de la nada. Cuando respondió: ‘No, yo no les tengo miedo a los gatos……’, Jang Ui-geon solo rió como si no pudiera creerlo.

Al regresar juntos a casa, en realidad se había sentido un poco preocupado. Se devanaba los sesos pensando qué decirle si Jang Ui-geon estaba deprimido, si sería mejor no sacar el tema de Yoon Jun-young o si, por el contrario, sería mejor hablarlo abiertamente y consolarlo. Pero todas esas preocupaciones fueron en vano; Jang Ui-geon se comportó con su actitud habitual, riendo con naturalidad y sacando temas de conversación cotidianos.

Aunque no mencionaron a Yoon Jun-young, tampoco tuvo la sensación de que se estuviera esforzando deliberadamente por evitar el tema, por lo que Seo Chi-young se tranquilizó un poco y conversó con él siguiendo su ritmo.

Y así fue como sucedió.

Sin que ninguno de los dos lo propusiera primero, y sin sentir que se hubiera acabado el tema de conversación, a Seo Chi-young le invadió una modorra que le pesaba en los ojos. Al frotarse los párpados, Jang Ui-geon comenzó a extender el edredón en silencio. No solo Chi-young; Jang Ui-geon también parpadeaba con pesadez, visiblemente cansado, y se recostó al lado de Chi-young, quien había sacado otro juego de mantas.

‘Que tenga dulces sueños.’

Al murmurar Chi-young mientras cerraba los ojos cubiertos por un sueño difuso, se escuchó la voz baja de Jang Ui-geon respondiendo un escueto ‘Igualmente, Chi-young’ en la oscuridad, tras haber apagado la luz.

Con eso, la conversación se interrumpió.

En la habitación solo quedó el silencio de la oscuridad. Seo Chi-young echó un vistazo con sus ojos ya acostumbrados a la penumbra al reloj, que marcaba una hora más tardía de lo habitual debido a la charla, y cerró los ojos.

“…….”

Pero.

Aunque su cuerpo estaba fatigado y tenía sueño, no lograba dormirse. Se quedó contando hasta la quinta, la sexta vez que escuchó el maullido de un gato afuera. Y cuando volvió a oírse una vez más, Seo Chi-young soltó un suspiro silencioso y abrió los ojos.

Movió solo las pupilas para recorrer su habitación habitual. Es un cuarto estrecho en el que ya ha vivido más de unos años y cuyos rincones conoce a la perfección. La cómoda baja que usa en lugar de armario, las cajas de colores donde guarda libros y trastos varios, la mesa plegada y apoyada en un rincón, el papel tapiz manchado y ligeramente despegado en las esquinas, el fluorescente sin cubierta que dejaba ver el polvo acumulado. Todo era su propia habitación, grabada en su memoria.

Cada vez que confirmaba visualmente uno de esos objetos familiares, sentía una sensación extraña. El hecho de que Jang Ui-geon estuviera tumbado justo a su lado, respirando tranquilamente. Él era lo único que desentonaba en esa habitación estrecha y vieja, creando una disonancia. Y aunque no era la primera vez que dormía allí, seguía sintiendo lo mismo.

A Seo Chi-young le resultaba sumamente extraño que Jang Ui-geon estuviera en su mundo.

NO HACER PDF

Sin embargo, el calor corporal que sentía justo al lado —en ese espacio tan estrecho que, aun poniendo dos juegos de cama, tenían que estar pegados— era una realidad innegable. Chi-young volvió a cerrar los ojos sintiendo ese calor de nuevo.

Se sentía bien. Tanto el calor cálido como el sonido de la respiración tranquila le resultaban ajenos, como si los hubiera tomado prestados de alguien más, pero su corazón se suavizó. Sentía que, si se dormía así, tendría un sueño agradable. Ojalá pudiera dormirse pronto.

Con ese pensamiento, Seo Chi-young soltó un suspiro lánguido y se dejó llevar por el sueño que acudía gratamente en oleadas.

Sin embargo, justo cuando estaba a punto de caer en un sueño ligero, Seo Chi-young terminó abriendo los ojos ante el ruido de alguien moviéndose a su lado. Jang Ui-geon se estaba incorporando.

Como no había sentido que se diera vueltas en la cama, al verlo levantarse de repente, Chi-young pensó al principio que iría al baño. Pero Jang Ui-geon se quedó allí sentado, inmóvil, como si de pronto se hubiera sumido en sus pensamientos en mitad de la noche.

“……. ¿Ha tenido algún sueño?”

Seo Chi-young se incorporó también y preguntó en voz baja, pensando si tal vez habría tenido una pesadilla. Jang Ui-geon se sobresaltó un momento y se volvió hacia él.

“Lo siento. Parece que he interrumpido su sueño.”

Al escuchar esa voz tranquila y serena, Seo Chi-young se dio cuenta de que no es que se hubiera despertado, sino que no se había dormido en absoluto.

“……. ¿No puede dormir?”

Ante la pregunta preocupada de Chi-young, Jang Ui-geon pareció fruncir levemente el ceño. Murmuró un ‘No……’ y guardó silencio. Tras quedarse callado un rato, preguntó como un suspiro:

“¿Chi-young puede dormir bien?”

“…… Ah……, tengo sueño, pero……. Sí……, creo que si espero un poco más, me dormiré pronto…….”

‘Tampoco he tomado café ni nada’, pensó Chi-young ladeando la cabeza. Jang Ui-geon, que lo observaba fijamente en la oscuridad, murmuró de pronto con duda:

“Café……, ¿será por el café? …… Bueno, es verdad que el que tomé hoy parecía bastante cargado.”

Tras ese murmullo ambiguo, siguió un breve silencio. Pronto se escuchó un suspiro silencioso. Seo Chi-young, que observaba a Jang Ui-geon frotarse los párpados con lentitud, murmuró en un tono reconfortante:

“Ah……, tal vez sea porque está ocupado y tiene muchas cosas en la cabeza. El, esto, mi padre también, cuando estaba haciendo crecer su negocio, a veces le pasaba. Aunque estuviera cansado, si el trabajo era mucho o no iba bien, no podía dormir bien.”

‘¿Ah, sí?’, respondió Jang Ui-geon con voz distraída, y volvió a acostarse diciendo: “Ya me dormiré pronto”. A su lado, Seo Chi-young seguía sentado mirándolo, cuando de pronto recordó algo y murmuró:

“En esos momentos, yo le arrancaba las canas a mi padre……. Como yo era pequeño todavía, mi padre tampoco tenía muchas canas. Mientras las buscaba y las arrancaba con esfuerzo, una por una, él se quedaba dormido sin darse cuenta.”

“Ah……, en mi casa también pasaba eso. Mi hermana pequeña solía arrancarle las canas a mi padre cuando era niña. …… Con lo que le pagaban por eso, le compraba tinte a mi padre.”

Al oír a Jang Ui-geon murmurar aquello como si no entendiera por qué lo hacían, Seo Chi-young rió suavemente. La voz de Jang Ui-geon, que había estado pesada y sombría, también dejó escapar una risa tranquila teñida de una modorra más relajada. Sin embargo, esa risa se cortó ante lo que Chi-young murmuró de repente sin pensarlo:

“¿Quiere que le arranque las canas? Tal vez así pueda dormir mejor.”

“…….”

“…….”

“…… Yo casi no tengo canas prematuras……. Puede que parezca mayor que Chi-young, pero tenemos la misma edad…….”

‘Todavía no tengo edad para tener canas’, dijo Jang Ui-geon con una voz algo brusca. Ese tono, que sonaba un poco enfurruñado, más que asustarlo le dio ganas de reír, así que Chi-young contuvo la risa y murmuró un ‘Lo siento’.

Sin embargo, tras un momento de silencio, Jang Ui-geon dijo: “Bueno……, intente buscar alguna. Últimamente he pasado por tanto agotamiento físico y mental que tal vez me hayan salido canas de repente”. Seo Chi-young, que no había dicho aquello con tanta seriedad, se quedó un momento vacilante ante la respuesta inesperada, pero encendió la luz de la habitación obedientemente. Y se sentó junto a la cabeza de Jang Ui-geon.

Solo después de que sus ojos se acostumbraran a la luz, Seo Chi-young comenzó a rebuscar con cuidado entre el cabello de Jang Ui-geon. Aunque él mismo había sacado el tema de las canas, los dedos con los que tocaba el cabello de aquel hombre, que tenía los ojos cerrados como si estuviera durmiendo plácidamente, temblaban ligeramente.

Esforzándose por calmar su corazón, que empezaba a latir con fuerza, Chi-young fue apartando lentamente el espeso cabello negro.

“…….”

Mientras buscaba con cuidado alguna cana que nunca había visto y que no creía que existiera, su corazón se fue calmando poco a poco. Al tocar ese cabello que parecía rígido pero que resultó ser inesperadamente suave, las yemas de sus dedos rescataron viejos recuerdos a través de ese tacto familiar.

Su padre solía llamar a Seo Chi-young para que le arrancara las canas, pero no solo cuando no podía dormir. También cuando su corazón estaba pesado, cuando tenía cosas en qué pensar o cuando estaba cansado; a él le gustaba la sensación de las manos pequeñas como brotes de su hijo tanteando su cabello con cuidado.

A medida que Chi-young crecía, las ocasiones en que su padre le pedía que le arrancara las canas disminuyeron, pero una vez que fue mayor, era Chi-young quien buscaba a su padre primero. Si veía a su padre fruncir el ceño sumido en preocupaciones, Chi-young se acercaba a su lado en silencio y decía con un tono dócil, como cuando era niño: ‘Le arrancaré las canas’. Entonces su padre solía reírse diciendo: ‘Si me arrancas las canas ahora, tu padre se va a quedar calvo’.

No tuvo que pensar mucho para recordar cuándo fue la última vez que le arrancó las canas a su padre. Fue justo antes de graduarse de la secundaria, cuando su casa se fue a la quiebra. Exactamente el día anterior. Vio cómo los párpados de su padre, que los mantenía cerrados en silencio dejando su cabeza en manos de Chi-young como si durmiera, temblaron levemente en un momento dado, y cómo una gota de agua se formó en sus comisuras.

Ese recuerdo aún permanecía nítido y, todavía hoy, cuando veía pasar a un anciano de cabello canoso frente al local o si alguien con muchas canas llamaba su atención, la memoria regresaba a él sin previo aviso.

“…….”

De repente, pensó en su padre, a quien no veía desde hacía mucho tiempo. La última vez que lo vio, su cabello ya estaba tan blanco que resultaba difícil encontrar un solo mechón negro. Ahora, seguramente, estaría tan blanco como si le hubiera caído una nevada encima.

Deseaba ver a su padre. Le gustaría encontrarse con aquel hombre que vivía solo y apartado en su vejez, aunque solo fuera para tomar su mano.

Seo Chi-young soltó un suspiro silencioso. Falta poco para el sexagésimo cumpleaños de su madre. Había pensado que, cuando llegara ese día, tendría que ir a visitarla aunque fuera solo por esa jornada. Ya que iba a bajar hasta allí, pensó que sería mejor descansar un día más y pasar también a ver a su padre.

Seo Chi-young bajó la vista hacia Jang Ui-geon mientras jugueteaba con su cabello, en el cual no aparecía ni una sola cana por más que buscara entre los mechones. No se parecían en nada, pero esa mirada fatigada y el tono cansado de su piel le recordaban, en cierto modo, a su padre.

Sintiendo una extraña ternura, Chi-young acarició su cabello con cuidado. En ese momento, aquel que mantenía los ojos cerrados como si durmiera, habló. Su voz sonaba aún más lánguida, como si el sueño empezara a ganarle terreno.

“Jun-young, aunque no se nota a simple vista, tiene bastantes canas prematuras. Por eso, a veces, cuando veía alguna por la parte de atrás o en sitios donde él no llegaba, me acercaba la cabeza para que se la arrancara; entonces Kang-hee siempre le revolvía el pelo con cara de pocos amigos, como si le molestara.”

“…….”

“Luego, durante un tiempo en que la relación entre ellos se volvió delicada, solía arrancárselas yo, …… pero a Kang-hee en realidad le gustaba mucho hacerlo, así que cuando Jun-young me lo pedía a mí, se sentía notablemente dolido.”

Jang Ui-geon rió por lo bajo.

“Pero como yo tampoco tengo mucha maña, Jun-young se me quejaba a menudo. Decía que por qué lo hacía con tanto dolor. Ahora que Kang-hee lo estará haciendo de nuevo…… se han encontrado el uno al otro en el momento justo.”

Esa voz mezclada con risa que fluía junto a un suspiro lánguido se detuvo. Y durante un rato, reinó un silencio tranquilo. El sonido de una respiración baja y acompasada se mezcló en el ambiente.

‘Se han encontrado el uno al otro en el momento justo’, esa frase susurrada parecía vagamente melancólica, pero al mismo tiempo cargada de una sinceridad evidente, por lo que Seo Chi-young asintió con el corazón encogido. Y por Jang Ui-geon, que deseaba la felicidad de ellos, y por ellos dos, susurró:

“Seguro que cuidarán bien de la persona que aman. Ambos.”

Al decirlo, sintió que más que un deseo era una realidad, lo que le alivió un poco el corazón.

El silencio regresó, y esta vez se sentía más cómodo que antes.

De repente.

Seo Chi-young, que recorría lentamente el cabello de Jang Ui-geon como si lo acariciara, detuvo su mano. Jang Ui-geon había abierto los ojos y lo miraba desde abajo. Tras observarlo con una mirada cuyo pensamiento era indescifrable, habló de pronto.

“¿Y Chi-young?”

“¿Eh?”

“¿Cómo cree que sería si tuviera a alguien especial?”

Ante esa pregunta que parecía esconder una sonrisa, Seo Chi-young guardó silencio. Si tuviera a alguien especial. Nunca se lo había planteado aparte. Pero si apareciera una persona así.

“……Le, ……le cuidaría muy bien.”

Sin querer, terminó tartamudeando. Jang Ui-geon, viendo a Seo Chi-young evitar su mirada y observar solo la punta de sus dedos por la vergüenza, volvió a preguntar con una sonrisa tranquila:

“Incluso ahora, aunque Chi-young parezca que no, si uno observa con calma, trata muy bien a la gente, ¿cómo podría serlo más que eso?”

“Ah……,” balbuceó Chi-young. Miró a Jang Ui-geon con cara de apuro, pero al encontrarse con esa mirada que lo observaba con ojos risueños y curiosidad, se sintió incómodo y volvió a bajar la vista.

“Bueno…… simplemente, todo.”

Podía sentir cómo su rostro se calentaba. Chi-young se recriminó internamente. Ya no era un niño pequeño, tenía edad suficiente, y ponerse rojo por hablar apenas de esto era demasiado.

“Simplemente…… creo que querría hacer cualquier cosa por esa persona.”

Murmuró agachando la cabeza como si quisiera esconderse. Aunque hiciera eso, no podía escapar de la mirada de Jang Ui-geon, que lo observaba desde abajo.

Alguien especial.

En un rincón de su corazón, ya se había dado por vencido hasta cierto punto. Sentía que encontrar a alguien en su vida que lo amara tanto como él lo amaba a él, y que pudieran protegerse mutuamente, sería una probabilidad cercana a un milagro.

Jang Ui-geon observaba en silencio a Seo Chi-young, que parpadeaba sin poder siquiera cruzar la mirada con el rostro encendido. Tras mirarlo con ojos en los que asomaba una sonrisa, finalmente dijo riendo entre dientes:

“Esfuércese.”

Era una voz firme, como si le estuviera dando su bendición, asegurándole que sin duda sucedería. Al escuchar esa voz que parecía tener la certeza de que así sería, Seo Chi-young pensó que tal vez realmente podría ocurrir. Por eso, asintió y sonrió con timidez.

“Ojalá pudiera encontrar pronto a una persona así.”

Sin embargo, en el instante en que soltó esas palabras, por un breve momento, la sonrisa desapareció de los labios de Jang Ui-geon. La expresión de sus ojos, que antes era suave, se volvió seria.

“Ah……,” Chi-young se detuvo un momento y añadió de prisa:

“Y, y Ui-geon también.”

“……Eso espero.”

Jang Ui-geon respondió en voz baja. Su mirada se apartó de Seo Chi-young para observar el techo. Parecía inclinar un poco la cabeza como si estuviera sumido en un problema que, por más que pensara, no parecía tener una respuesta clara; entonces, volvió a dirigir su mirada tranquila hacia Chi-young.

“Pero, ¿cómo sabré si es alguien especial? Si a mí me gusta, ¿es una persona especial, o tiene que haber algo más? ¿Cómo cree Chi-young que lo reconocería?”

Al ver a Jang Ui-geon murmurar cada palabra con extrañeza, como si él mismo no lo supiera, Seo Chi-young respondió desconcertado.

“Ah……, eso……, no estoy muy seguro, pero…….”

Frunció el ceño sumido en sus pensamientos. Era un problema en el que nunca había pensado, así que la respuesta no salía fácilmente. Que a uno le guste —por supuesto, esa condición básica tendría que cumplirse—, pero aun así, parecía que solo con eso no bastaba. Pensó intensamente durante un rato, pero tampoco se le ocurrió ninguna respuesta definitiva.

“No lo sé……, que me guste a mí……, que yo le guste a esa persona……, que me trate bien……, y que yo también haga todo por ella……”

Fue soltando las ideas según se le ocurrían una por una, pero al hablar sintió que sonaba cada vez más torpe, así que terminó guardando silencio. Jang Ui-geon, que lo miraba desde abajo sin decir nada mientras Chi-young no sabía qué hacer con su cara de apuro, mantuvo el silencio un rato, tal vez pensando él mismo en la respuesta. Seo Chi-young le preguntó con cautela:

“¿Qué cree usted, Ui-geon?”

“……No lo sé……, a mí tampoco se me ocurre nada en concreto, pero más que eso.”

Jang Ui-geon guardó silencio un momento. Seo Chi-young, sintiendo que la mirada fija de aquel hombre le escocía, terminó observando sus reacciones sin querer.

Tras quedarse mirando a Chi-young así durante un rato, Jang Ui-geon murmuró de pronto como un suspiro: ‘Me preocupa…….’ Luego, mezclando la broma con un tono que sonaba a más de la mitad en serio, le dijo a un Chi-young que parpadeaba extrañado:

“Tenga cuidado de no cruzarse con una cazafortunas.”

Al escuchar esas palabras, que por alguna razón sonaban molestas, Seo Chi-young abrió mucho los ojos por un instante y pronto frunció el ceño con una sonrisa amarga.

“No diga eso……. Con alguien como yo, que no tiene nada que ofrecer……”

Nunca había pensado en algo así. Ni siquiera se le había pasado por la cabeza tal posibilidad. Seo Chi-young no tenía dinero, ni posición, ni habilidades. Era simplemente alguien que vivía cada día sin aliento, una persona que no poseía nada.

Sin embargo, cuando Chi-young lo dijo con una sonrisa lánguida, Jang Ui-geon murmuró para sí mismo como si supiera lo que estaba pensando: “Eso es lo que cree usted, Chi-young”. Pareció escucharse un susurro que añadía: ‘Las cazafortunas no solo buscan dinero’.

Seo Chi-young se rascó la nuca con timidez, pero pronto le murmuró a Jang Ui-geon con una sonrisa avergonzada:

“Pero no creo que eso pase……, y de todas formas, por un tiempo no creo que tenga margen para ello……, así que está bien. Gracias por preocuparse.”

Jang Ui-geon pareció fruncir el entrecejo mientras miraba a Chi-young, quien hizo una pequeña reverencia con la cabeza, pero pronto murmuró como para sí mismo.

“Casi es una suerte que no tenga ese margen.”

“¿Eh……?”

“Si en una situación con ese margen Chi-young tuviera ese carácter, sin duda a su alrededor——.”

Pero Jang Ui-geon dejó de hablar a medias. Tras mirar a Seo Chi-young, que parpadeaba con cara de no entender nada esperando dócilmente el final de la frase, concluyó con un: “No es nada”. Y a Chi-young, que se limitaba a mirarlo desde arriba en silencio, Jang Ui-geon le dijo volviendo a cerrar los ojos:

“Siga buscando. Por alguna razón, estoy seguro de que debe de haber alguna cana.”