Episodio 94-95

 


Episodio 94

 

“Tíralo”.

“¡Ah!”.

Antes de que Bliss pudiera reaccionar, Cassian se lo arrebató y lo lanzó lejos. Bliss dudó un momento si enfadarse porque le habían quitado algo que acababa de recibir o por el hecho de que hubiera tirado basura al suelo sin más, pero pronto abrió mucho los ojos y protestó.

“¿Por qué tira las cosas de los demás así como así? ¡Y si va a tirarlo, debería hacerlo en un bote de basura, no lanzarlo a cualquier parte!”.

“Alguien lo recogerá”.

Vaya, qué pedazo de basura humana.

Bliss contuvo el aliento, se tapó la boca con una mano y, pensando que esto no podía seguir así, se dio la vuelta.

Tengo que recogerlo y tirarlo...

“Ah”.

Se detuvo en seco y abrió los ojos de par en par. Varios hombres habían corrido apresuradamente a recoger la bolsa que Cassian había lanzado. Al ver cómo se marchaban rápido con ella en la mano, era obvio que, al tratarse de un objeto desconocido, iban a denunciarlo o simplemente a deshacerse de él. En cualquier caso, el problema estaba resuelto.

Gracias, personas anónimas. Lo siento, abuela.

Tras despedirse mentalmente de ambos, se giró y vio que Cassian, que ya se había adelantado un buen tramo, se había detenido y lo miraba.

“¿Qué haces? ¿Por qué no me sigues?”.

“¡Humpf!”.

Aunque resopló ante sus palabras irritantes, sus pies corrieron emocionados hacia él. El Palacio de Versalles no tenía la culpa de nada. Bliss asintió con la cabeza pensando así. Mirara a la derecha, a la izquierda, arriba o abajo, todo era extasiante. ¡Qué palacio tan maravilloso y lujoso!

¡Yo también quiero tener algo así...!

Con las manos entrelazadas como si rezara, recorrió el interior del castillo con el rostro lleno de felicidad. Al mirar a Bliss, Cassian también esbozó una leve sonrisa, pero...

Algo es extraño.

Cuando habían recorrido aproximadamente dos tercios del palacio, Bliss sintió una sensación peculiar. Al principio, estaba tan emocionado por ver finalmente aquel palacio en persona que no se dio cuenta, pero a medida que pasaba el tiempo, había demasiados puntos sospechosos.

A pesar de que había bastante gente, ni Bliss ni Cassian chocaron con nadie, ni siquiera rozaron a alguien. Era como si hubiera una pequeña barrera protectora a su alrededor y la gente los esquivara con suma delicadeza. Antes de notarlo estaba bien, pero una vez que fue consciente de ello, no podía dejar de prestarle atención.

Mira, otra vez.

Bliss arrugó el entrecejo al ver a una mujer arquear su cuerpo de forma exagerada para pasar por el lado de Cassian y el suyo.

Definitivamente es extraño.

Estaba sumido en sus pensamientos cuando se dio la vuelta. Un hombre que intentaba pasar a su lado se vio entorpecido por el movimiento repentino de Bliss y su trayectoria se cruzó.

¡Pum!

“¡Ay, ay, ay!”.

“¿Qué pasa?”.

Ante el grito de Bliss, Cassian lo abrazó por instinto. Al comprobar su estado, Bliss, dando pequeños saltos sobre un pie y con cara de querer llorar, dijo.

“Me... me han pisado el pie”.

“¿Quién ha sido?”.

En el momento en que Cassian recorrió el lugar con una mirada aterradora, todas las personas que estaban en el mismo espacio se detuvieron al unísono. Mientras todos palidecían y se miraban entre sí, un hombre que estaba cerca levantó la mano tímidamente, sudando a mares.

“Ah... tal vez haya sido yo”.

Todas las miradas se centraron en él. En medio de aquellas miradas hostiles, alguien estalló repentinamente en cólera.

“¡Debería haber tenido cuidado! ¿Cómo puede pisar así a un niño que está enfermo?”.

A partir de esas palabras, empezaron a llover críticas contra el hombre desde todas partes.

“¡Pida perdón ahora mismo!”.

“¿Qué hace ahí parado? ¡Le he dicho que lo haga rápido!”.

“Pierre, ¿quieres meterte en un gran problema? ¡Pide perdón de inmediato!”.

En un instante, el lugar se convirtió en un caos. Bliss se quedó estupefacto ante aquella situación repentina. No entendía qué estaba pasando, pero la cosa no terminó ahí.

“Lo siento, lo siento mucho. Realmente fue mi culpa. Por favor, perdóneme. Le juro que no fue intencionado. Solo intentaba pasar, no, no importa la excusa, es mi culpa. ¡Por favor, júreme que me perdona!”.

Bliss solo podía parpadear con los ojos muy abiertos por el desconcierto.

Solo me ha pisado un pie, ¿por qué se ponen así? ¿Y qué pasa con los demás?

Al ver a todos pálidos, sin saber qué hacer y pendientes de sus reacciones, Bliss no sabía cómo responder.

Quien puso fin a la confusión fue Cassian.

“¿Estás bien?”.

Ante su tranquila pregunta, el entorno se sumió en un silencio instantáneo. Al sentir que todas las miradas estaban fijas en ellos, Bliss sintió que la cara le ardía de vergüenza.

“Ah, sí. Estoy bien. Solo me asusté un poco, no ha sido nada...”.

Intentó terminar el asunto rápidamente, pero Cassian insistió con el ceño fruncido.

“¿De verdad estás bien? Di la verdad. Si te has hecho daño...”.

Sintió cómo el ambiente se tensaba al máximo. Bliss negó con la cabeza apresuradamente y respondió.

“Que sí, de verdad que estoy bien. Va... vamos. Tenemos que ver la siguiente sala”.

Bliss tiró del brazo de Cassian y salió huyendo de aquel lugar. Solo cuando llegaron a la siguiente sala pudo soltar un suspiro de alivio.

Ya está. Ahora puedo seguir mirando con calma.

Bliss soltó el aire de nuevo, pero...

Sigue siendo extraño.

Después de pasar por unas cuantas salas más, observó los rostros de las personas a su alrededor con expresión seria. No había duda. Eran las mismas personas de antes. Seguían siguiéndolos a él y a Cassian. Fingían ser turistas mirando a su alrededor, pero cuando Bliss y Cassian se movían, todos los seguían y los rodeaban. Para asegurarse, pasó de largo por dos salas sin detenerse, y ellos también las pasaron para seguirlo.

No hay duda, aquí hay gato encerrado.

Las neuronas de Bliss empezaron a trabajar a toda marcha. Sus neuronas, que normalmente trabajaban una o dos veces al año, habían estado trabajando demasiado últimamente. Quizás por eso no lograba resolver el misterio fácilmente.

Tal vez necesite comer algo dulce.

De repente, recordó la galleta que le había dado la abuela.

Si este tipo no la hubiera tirado...

Cuando lo miró con resentimiento, Cassian lo miró de inmediato.

“¿Qué? Si tienes algo que decir, dilo”.

Ante sus palabras bruscas, Bliss resopló y giró la cabeza.

Este tipo, seguro que está tramando algo. Lo descubriré sea como sea.

“Fuuu”.

Al salir por la última puerta, Cassian soltó un gran suspiro. Por fin había terminado el segundo recorrido.

Ahora mismo debe de estar tan feliz que no sabrá qué hacer.

Pensando eso, se dio la vuelta y vio a Bliss sumido en sus pensamientos a unos pasos de distancia.

Seguro que está pensando en alguna escena de drama o algo así.

Imaginándolo perdido en fantasías absurdas como las de su lista, Cassian esperó a que se acercara y habló.

“¿Qué te ha parecido? El Palacio de Versalles”.

Bliss abrió la boca. En el segundo que tardó en responder, la comisura de los labios de Cassian empezó a curvarse naturalmente. Estaba seguro de que diría que había sido feliz...

“No ha sido muy divertido”.

“¿Qué? ¿Por qué?”.

Ante la respuesta completamente inesperada, la sonrisa desapareció del rostro de Cassian al instante. Bliss, con los labios fruncidos, respondió quejándose.

“Hay demasiada gente. Me daban empujones por aquí y por allá, no he podido disfrutar de la vista con tranquilidad. Ni siquiera sé qué es lo que he visto”.

En ese momento, una vena saltó en la sien de Cassian.

¿Qué? ¿Demasiada gente? ¿Qué está balbuceando este capibara despistado?

En realidad, el Palacio de Versalles estaba cerrado hoy por mantenimiento. Ese era un privilegio inmenso que Cassian había obtenido tras informar de su itinerario y pedir un favor especial al gobierno. Por supuesto, como era algo mucho más difícil que visitar la tumba de Mozart, necesitaba una razón de peso.

‘Un pariente lejano, un niño, está enfermo y es su último deseo’.

No dio detalles, pero ellos malinterpretaron que Bliss tenía una enfermedad terminal y concedieron el permiso a duras penas. Pero eso no era todo. En la lista de Bliss ponía lo siguiente.

Mezclarse con los turistas para visitar el Palacio de Versalles.

Como no podía hacer eso con turistas reales, obtuvo el cierre temporal y, al mismo tiempo, contrató a 100 falsos turistas. Para evitar errores o que se filtrara información al exterior, seleccionó cuidadosamente a funcionarios públicos para que hicieran el papel de turistas, y aun así...

¿Qué? ¿Qué no ha podido ver nada por la cantidad de gente?

En ese momento, Cassian estalló.

“¡¿De qué demonios estás hablando, maldito cacahuate?! ¡He tenido que esforzarme tanto porque escribiste esa tontería en tu maldita lista...!”.

Ah.

Cassian cerró la boca rápidamente, pero ya era tarde. Bliss lo estaba mirando con los ojos como platos.

“¿Eh? ¿Qué acaba de decir?”.

Ante la pregunta esperada, Cassian hizo trabajar su cerebro a toda velocidad.

¿Qué digo? ¿Cómo respondo?

La mejor opción era...

La huida.

“¡Conde, ¿a dónde va?!”.

Ante su espalda alejándose rápidamente sin decir palabra, Bliss gritó y lo persiguió. Sin embargo, Cassian no miró atrás ni una sola vez y se alejó en un instante hacia el coche con pasos increíblemente rápidos.


Episodio 95

 

Definitivamente es extraño.

Mientras se movía al siguiente lugar sentado en el auto, Bliss estaba sumido en sus pensamientos con una expresión seria. Debido al pequeño alboroto de antes lo había olvidado por un momento, pero al quedarse quieto en el vehículo, la duda resurgió.

La tumba de Mozart, el paseo por el Palacio de Versalles... entonces, lo siguiente es...

Los ojos azul brillante de Bliss destellaron.

¿¡Acaso son los Alpes!?

Definitivamente ya había visto este flujo sospechoso antes. Era exactamente el mismo desarrollo que Bliss le había dado a Penélope como un ‘itinerario de citas’. Si el siguiente lugar eran los Alpes, no habría duda.

Tras abordar de nuevo un avión, Bliss estaba convencido. Si preguntaba a dónde iban ahora, solo habría una respuesta. Ya no había necesidad de postergarlo. Miró a Cassian con ojos entrecerrados y abrió la boca.

“¿A dónde vamos ahora?”.

Preguntó con una voz profunda y significativa.

Cassian, que seguía mirando por la ventana con indiferencia, respondió con desgano.

“Lo sabrás cuando lleguemos”.

Era la respuesta esperada.

Hmph, ¿crees que me voy a quedar de brazos cruzados?

Bliss, manteniendo su mirada de sospecha, dijo.

“Si eres honesto ahora mismo, te perdonaré”.

“¿Qué?”.

Cassian giró la cabeza para mirar a Bliss, incrédulo.

¿Qué acaba de decir este pedazo de cacahuate? ¿Perdón? ¿De dónde saca tantas tonterías...?

Sin embargo, Cassian aún no conocía la valentía de aquel ‘cacahuate’ al que tanto despreciaba. Al ver a Bliss ardiendo de determinación con los ojos bien abiertos, Cassian se sobresaltó por un instante.

¿Qué le pasa de repente? Espera, no me digas que...

Movió rápidamente los ojos para revisar los alrededores, pero afortunadamente no vio nada que pudiera usarse como arma. Cassian soltó un suspiro de alivio y miró a Bliss con arrogancia. Un cacahuate con las manos vacías no era más que un cacahuate.

“Deja de decir estupideces. Si no tienes nada que hacer, duérmete”.

Añadió con sarcasmo.

“Es lo que mejor haces y lo único que sabes hacer”.

Este tipo...

Bliss forzó la vista para fulminar a Cassian, pero de repente se cubrió la cara con las manos y gritó.

“¡Agh, mis ojos!”.

Le dolían los globos oculares de tanto intentar mantener la mirada fija. Tras parpadear desesperadamente entre sus manos, Bliss logró calmar el dolor y levantó la cabeza. De inmediato se encontró con la mirada de Cassian, quien, como si estuviera esperando, torció la boca y sacudió la cabeza. Ese gesto, claramente de burla, hizo que la ira de Bliss estallara.

Maldito, tu arrogancia se termina aquí.

Bliss apretó los puños y respiró hondo.

“Te advertí que fueras honesto. Esta es tu última oportunidad. Arrepiéntete ahora o te arrepentirás después; tengo pruebas”.

“¿Pruebas?”.

Cassian repitió sus palabras, pero su expresión no cambió, como diciendo: ‘¿Qué podrías saber tú?’.

Bliss infló el pecho con orgullo y comenzó a enumerar las pruebas una por una.

“Primero, la tumba de Mozart. Luego, el Palacio de Versalles. ¡Entonces, lo siguiente es...!”.

Bliss hizo una pausa dramática y señaló a Cassian con el dedo índice.

“¡Vamos a los Alpes, ¿verdad?!”.

Cassian no respondió. Pero Bliss no pasó por alto el ligero tic en el rabillo de su ojo.

¡Lo sabía!

“¡Te atrapé, farsante!”.

Gritó Bliss.

Al instante, una vena saltó en la sien de Cassian.

“Este mald... ¡cacahuate! ¿Cómo te atreves a llamarme así?”.

Apenas logró tragarse el insulto, pero no pudo evitar alzar la voz. Sin embargo, frente al furioso Cassian, el maldito pedazo de cacahuate mantuvo la cabeza en alto y se enfrentó a él con valentía.

“Todo esto es la lista de citas que yo mismo armé. ¿Creías que no me daría cuenta? ¡Farsante, mentiroso!”.

“Tú...”.

¿De qué estás hablando, capibara demente? ¿No puedes cerrar la boca? Pedazo de cacahuate, con todo lo que estoy pasando por tu culpa y te atreves a decirme eso...

Cassian se tragó todas esas palabras y se hundió en su asiento.

“Es solo una coincidencia”.

Ante esa voz descaradamente calmada, Bliss sacó su última carta.

“¡Entonces también te diré a dónde iremos después de los Alpes! ¡Es a Disneyland!”.

Cassian no dijo nada. Bliss lo miró triunfante, esperando una respuesta.

Anda, di algo si puedes.

Pero Cassian no era un blanco fácil.

“No, idiota. Es solo una coincidencia”.

Escupió con el rostro contraído por el fastidio.

Bliss respondió de inmediato con reproches.

“¡Mentira, mentiroso! ¡Hombre malo!”.

“Te digo que es coincidencia”.

“¡No, estafador! ¡Mentiroso!”.

¿Este cacahuate...?

Por un momento, Cassian estuvo a punto de estallar en gritos. Pero al cruzar miradas con Bliss, quien lo observaba con ojos inyectados en sangre, se detuvo. No podía simplemente gritarle y presionar a esa criaturita.

En su lugar, cerró la boca y miró por la ventana. Luego, intentando contener su ira, miró al techo y finalmente se cubrió la frente con una mano, bajando la cabeza.

“...Haa”.

Finalmente, un profundo suspiro escapó de sus labios. De repente, sintió un cansancio extremo. Su enojo hacia el impertinente cacahuate se desvaneció y ya nada importaba. Cassian se recostó en el asiento y habló con voz agotada.

“Está bien, tienes razón. ¿Estás satisfecho ahora?”.

“Hmph. Ya me lo imaginaba”.

Bliss resopló con arrogancia, se cruzó de brazos y levantó la barbilla.

“No trates de engañarme... no es tan fácil. ¿Ya lo entiendes? No intentes ninguna tontería”.

“Sí, entiendo”.

Esta vez, Cassian se rindió dócilmente. Mientras se frotaba el entrecejo con cara de fatiga, se detuvo y miró fijamente a Bliss frunciendo el ceño.

“Pero tú, ¿cómo lo supiste?”.

El plan debería haber sido perfecto. Ante la mirada de duda, Bliss respondió con una sonrisa arrogante.

“Mozart, Versalles y los Alpes. El hecho de que el curso consistiera en esos tres fue la prueba más clara”.

Al cambiar rápidamente su forma de hablar (a una más formal/enfática), Cassian preguntó de nuevo con el rostro aún contraído.

“Digo, ¿por qué eso es una prueba?”.

Ahora que lo pensaba, era extraño. ¿Por qué esos tres estaban en la lista? Lugares con ubicaciones tan dispares. Cassian solo había pensado que Bliss era una ‘capibara loco, pero ¿había otra razón?

Bliss declaró con orgullo ante el confundido Cassian.

“¡Porque aparte de Estados Unidos, esos son los únicos tres lugares famosos que conozco!”.

Cassian se quedó petrificado por un momento.

... ¿Qué acabo de escuchar?

Mientras Cassian lo miraba atónito, dudando de sus propios oídos, Bliss levantó la barbilla y añadió emocionado.

“¡Y como estamos visitando esos tres en orden, obviamente era sospechoso! ¡Lo sabía! ¡Estabas siguiendo mi lista al pie de la letra!”.

“¡Muhajajaja!”.

Bliss soltó una carcajada ruidosa como la de un villano, mientras Cassian lo observaba aturdido.

¿Qué demonios está pasando? ¿Qué pasó con todos mis esfuerzos hasta ahora?

Un gemido de dolor y vacío brotó desde lo más profundo de su pecho. Cassian cerró los ojos y se hundió profundamente en el asiento. Había perdido.

Declarando su derrota internamente, miró al techo con la mirada perdida.

Sí, fue imposible desde el principio. Soy humano, ¿cómo podría ganarle a ese capibara demente?

Junto con el pensamiento de que había cometido una estupidez, sintió una pizca de admiración. ¿No era increíble que ese cacahuate hubiera puesto a trabajar sus pequeñas neuronas para llegar a esta conclusión?

Subestimé demasiado a este tipo.

No parecía ser tan tonto como pensaba. O tal vez era de nivel normal, pero al estar rodeado de gente tan brillante, siempre fue tratado como tal.

...Incluso por mí.

Al darse cuenta de que él también era solo un esnob común, sintió una punzada de vergüenza. En ese momento...

El cacahuate gritó de repente.

“¡Si te gusto, confiésalo de forma sincera, cobarde!”.

La mente de Cassian se quedó en blanco instantáneamente.

... ¿Qué?

Por un momento, se quedó aturdido.

¿Qué me acaba de decir este cacahuate? ¿Cobarde? No, antes de eso, creo que soltó una tontería extremadamente desvergonzada.

“...Oye”.

Su cerebro comenzó a funcionar lentamente. Con una sensación de incredulidad, apenas pudo abrir la boca.

“¿Qué... acabas... de decir?”.

No podía obligarse a pronunciar esas palabras. En su lugar, soltó cada sílaba masticándolas lentamente, pero el cacahuate, con las manos en las caderas, declaró con prepotencia:

“¡Lo sé todo! ¡Cassian Strickland, sé que estás enamorado de mí!”.

Increíblemente, el cacahuate volvió a soltar la misma estupidez. En ese instante, Cassian pensó.

El lugar al que debemos ir ahora no son los Alpes, sino un hospital psiquiátrico.