5. Sugar Lovey-Dovey Darling

 


5. Sugar Lovey-Dovey Darling

Ese maldito Subteniente Kwon fue golpeado hasta el cansancio antes de ser enviado a juicio militar; además, se presentaron denuncias por separado a nombre suyo y de Se-hwa. Fue un día de esos en los que, bajo la excusa de que su mente y cuerpo estaban debilitados por el gran impacto, logró tomarse unas vacaciones bastante largas.

Ki Tae-jeong contempló la amplia extensión de césped que, por donde se mirara, parecía ser el área cercana al búnker. A diferencia del lugar real, el viento que despeinaba su cabello era refrescante, y la hierba que crecía ordenada bajo sus pies se veía tan verde y lozana que dudó por un momento, pero definitivamente parecía ser el sitio que conocía.

"¿Pero por qué estoy teniendo este sueño?". No es que tuviera recuerdos precisamente agradables vinculados a este lugar. Al contrario, si pensaba en cómo había quebrantado las muñecas y el corazón de Se-hwa en ese búnker, era un sitio al que no querría volver jamás, así que no entendía por qué estaba parado allí. Aunque de por sí no era de los que soñaban a menudo, una situación así era la primera vez que le ocurría.

Incluso siendo consciente de que era un sueño, no podía abrir los ojos de inmediato, así que Ki Tae-jeong no tuvo más remedio que permanecer de pie sobre el césped por un tiempo.

En ese entonces, en el momento en que sobrevolaban esto en el automóvil... ¿cómo estaba Lee Se-hwa? A pesar de que en aquel tiempo él mismo llevaba puesta la máscara de un criminal, el hermoso rostro de Se-hwa se dibujó vívidamente por sí solo, como si aquello nunca hubiera pasado.

Lee Se-hwa, suplicando que por favor lo llevara con él, que no lo abandonara. Lee Se-hwa, abriendo la boca por la sorpresa y ahogando una exclamación al ver cómo el cielo y el mar casi se tocaban. Esos ojos grandes y brillantes, siempre humedecidos como si estuvieran listos para llorar en cualquier momento. Esas pestañas largas que parpadeaban con una lentitud que contagiaba languidez a quien las mirara. Esas muñecas y tobillos delgados, hinchados y enrojecidos....

Ki Tae-jeong metió las manos en los bolsillos y miró hacia el cielo, pero solo cuando el sol fue tan intenso que no pudo abrir bien los ojos, movió sus pesados pasos. ¿Acaso quería verse bien ante Se-hwa incluso en sueños? Le resultaba ridículo verse a sí mismo vistiendo el uniforme de gala incluso en medio de esto.

"Lee Se-hwa."

Caminó a grandes zancadas y, por si acaso, llamó a Se-hwa, pero como era de esperar, no pasó nada.

"¿Se-hwa?".

Ya que en su subconsciente se había tomado la molestia de vestirse con el uniforme de gala, bien podría aparecer un poco. Justo cuando refunfuñaba contra su desconsiderado esposo, que no mostraba ni un rastro de su pálido rostro por más que lo llamara, un objeto redondo de identidad desconocida captó su atención en el borde de su visión.

Ki Tae-jeong entrecerró los ojos y buscó algo dentro de su ropa. No sabía si era una bomba o una bestia, pero fuera lo que fuera, no pensaba perder. Y menos en este lugar, donde le había declarado a Lee Se-hwa que él era invencible.

"Hiiiing... ."

¿Desmantelar o aniquilar? Mientras Ki Tae-jeong avanzaba con cautela, debatiéndose sobre cómo manejar ese objeto extraño, se quedó un poco desconcertado al escuchar un llanto repentino.

"Kking, hing, uuuung... ."

Estaba seguro de que no era una bomba... ¿Entonces era una bestia? Por el tamaño y por el sonido de sus movimientos, definitivamente parecía ser una cría, pero al seguir escuchando, se sentía más como el berrinche de un niño humano que como el llanto de un animal.

Sea lo que sea, no podía bajar la guardia. Ki Tae-jeong volvió a empuñar su cuchillo y, al igual que antes, se movió anulando su presencia lo más posible.

Originalmente, Se-hwa ya era alguien amable, pero después del nacimiento de Hae-rim, se volvió generoso con todos los niños del mundo. Incluso si compraba suministros desechables, solía elegir aquellos que tuvieran el logo de alguna fundación de apoyo infantil.

Pero él... bueno, no creía haber cambiado demasiado. Si era para proteger la vida pacífica de Se-hwa y Hae-rim, sentía que sería capaz de arrasar con todo, sin importar edad o sexo. No, de hecho, lo haría sin dudarlo.

Incluso, como esto no era el mundo real y Se-hwa nunca se enteraría de lo que hiciera, no tenía por qué reprimirse. Justo en el momento en que daba un paso al frente tras verificar el filo de su hoja.

"... ¿Qué es esto?".

Ki Tae-jeong, por una vez, no pudo decir nada y se limitó a observar lo que tenía delante.

El objeto que yacía de repente sobre el césped era, para su sorpresa, una fresa enorme. Por supuesto, por muy grande que fuera, una fresa seguía siendo una fresa, así que era mucho más pequeña que la palma de su mano, pero quizás porque estaba envuelta con cuidado en un chal acolchado, se sentía más grande de lo normal.

La fresa, envuelta en un producto de una marca líder que incluso la gente de cinco estrellas envidiaría, era absurdamente hermosa. ¿Sería por haber absorbido la luz del sol? Sus semillas brillaban con un tono dorado, y la pulpa roja relucía como si tuviera una capa de caramelo. Estaba perfectamente roja hasta la parte donde nacían las hojas verdes; era la fresa más hermosa y perfecta que Ki Tae-jeong había visto en su vida.

"Kkuuung... ."

Al notar la atención que recibía, la hermosa fresa gimoteó como si quisiera lucirse. Podría haber sido una situación repulsiva, pero no sintió ningún rechazo, quizás por ser un sueño o porque la fruta era excepcionalmente bonita. Al contrario, solo sentía deseos de mostrarle rápidamente esta fruta increíble a su pareja, que era como un conejo, y a su hijo, que era como un zorro.

"¡Iing!".

En cuanto se aseguró de que no era un objeto peligroso, extendió la mano de inmediato. Pero, de forma absurda, la fresa rodó rápidamente esquivando la mano de Ki Tae-jeong. Cada vez que él daba un paso, ella se alejaba exactamente la misma distancia, como si la insolente fruta marcara su espacio por voluntad propia.

"¡Kyaa!".

Cuando intentó atraparla por las hojas, la hermosa fresa emitió una risa que sonaba como si estallaran caramelos de estrella y rodó con entusiasmo hacia adelante.

Ki Tae-jeong, que al principio se había tomado la persecución con indiferencia, empezó a sentirse extrañamente ansioso a medida que la fresa escapaba de un lado a otro. No sabía la razón, pero sentía que bajo ninguna circunstancia debía dejar escapar a esa cosa sospechosa. Tenía que envolverla con cuidado, sin que sufriera ni un rasguño, y mostrársela pronto a Se-hwa. De lo contrario, sentía que tanto él como Se-hwa estarían muy tristes.

"¡Oye, espera! ¡Es peligroso si vas más allá!".

Sin importarle lo que él sintiera, la fresa rodaba con ingenuidad hacia el horizonte, donde se divisaba un acantilado escarpado. Al pensar que esa fresa tonta caería al mar si seguía así, soltó un grito; milagrosamente, la insolente fruta pareció entenderlo y se detuvo vacilante.

"Kking... ."

Y eso que era solo una fresa. Aunque era un poco grande y emitía sonidos curiosos a diferencia de otras frutas, no dejaba de ser una fresa. Ki Tae-jeong, sintiéndose molesto sin razón con la fruta malcriada que seguía haciendo cosas peligrosas, se acercó haciendo ruido con sus pasos deliberadamente grandes.

"Quédate quieta, ¿entendido?".

Al darle la orden con voz grave, la insolente fruta finalmente pareció asustarse y no dijo nada.

... O quizás no. A medida que se acercaba, las hojas superiores se balanceaban ligeramente, como si a la fruta le importara poco que él estuviera enojado y estuviera divirtiéndose sola.

"¡Kyaha!".

Sea como fuera, finalmente la atrapó.

"¡Auung, hiing, hi...! ¡Kyaa!".

Para que la delicada fruta no se aplastara bajo sus manos sólidas, la acunó con cuidado en su regazo tal como estaba, envuelta en el chal. Entonces, la fresa se emocionó más que antes y se rió a todo pulmón. Al ver cuánto se divertía después de haberlo hecho sufrir tanto, incluso la boca seria de Ki Tae-jeong terminó trazando una sonrisa.

"... Por cierto, ¿qué hago con esto ahora?".

Se había aferrado a ella sintiendo que no debía soltarla bajo ningún concepto, pero después de atraparla no tenía nada más que hacer. No despertaba del sueño ni aparecían Se-hwa o Hae-rim. Así que Ki Tae-jeong caminó sin rumbo sobre el césped junto a la fresa más hermosa del mundo.

La fruta traviesa que reía ruidosamente se quedó dormida plácidamente en sus brazos, y el cielo azul empezó a teñirse de colores como si le hubieran vertido pinturas al pastel. Era el momento del día que tanto le gustaba a Se-hwa.

Nunca le pregunté después de aquello, pero probablemente este sea para Se-hwa un lugar que preferiría borrar de su memoria. Aun así, habría sido bueno ver este paisaje juntos. Mirar el hermoso cielo, recoger juntos esa fresa increíble... y también decirle que este sitio, que antes te causó tanto dolor, se ha vuelto así de verde y hermoso, y que por eso ya puedes olvidarlo todo....

"General."

"……."

"¿General?"

"... ¿Mmm?"

Una voz familiar llegó desde el otro lado de su consciencia lejana. Tras permanecer sumido en el sueño por un instante más, Ki Tae-jeong levantó con pesadez sus párpados cargados. ¿A dónde habrá rodado esta vez? Mientras tanteaba instintivamente la cama de un lado a otro buscando la fresa, Se-hwa se acurrucó en su pecho con curiosidad.

"Es la primera vez que lo veo quedarse dormido hasta tarde, General."

"¿Ah, sí?".

Extendió la mano para presionar el controlador en la mesa de noche y las cortinas se descorrieron lentamente. El ángulo de la luz que entraba por la ventana le resultó extraño. Tal como decía Se-hwa, a estas horas ya debería estar despierto y de regreso tras hacer ejercicio en el sótano, así que esta era la primera vez que recibía la mañana así, tumbado.

"Espera. ¿No habíamos quedado en ir al parque de diversiones con Hae-rim hoy?".

"Sí."

De hecho, el pequeño ya había venido dos veces a la habitación para asomarse y ver cuándo se despertaba su papá grande.

"Deberías haberme despertado."

"Es que parecía estar muy cansado."

Ki Tae-jeong observó el rostro inocente de Se-hwa, que parecía lleno de vitalidad, y lo abrazó con fuerza.

"No es que estuviera cansado, es que tuve un sueño extraño."

"¿Un sueño? ¿Por qué? ¿Fue un mal sueño?".

"No. Un sueño en el que recogía una fresa que se parecía a ti en el camino."

"¿Eh? ¿Qué es eso...?".

Se-hwa se quedó sin palabras ante el hecho de que a veces decía que se parecía a una flor, otras veces a un gato del tamaño de un puño, hace poco incluso a un pequeño mono, y ahora hasta a una fresa.

"Era una fresa realmente hermosa."

Pero era la verdad. Ya de por sí pensaba que era increíblemente bonita para ser una fruta, pero ahora veía que era porque se parecía a Lee Se-hwa. ¿No debería encerrarlo en algún lugar para que no pudiera salir? No tenía sentido que un hombre casado y con un hijo fuera tan malditamente lindo incluso transformado en fruta.

"Ahora que lo dice, yo también tuve un sueño extraño."

"¿Por qué? ¿Tú también recogiste una fresa?".

"No, nada de eso... Es que abría una panadería."

¿Una panadería? Los ojos de Ki Tae-jeong, que aún estaban sumidos en el recuerdo de la fresa más hermosa del mundo, se volvieron un poco feroces. Desde hace un tiempo, Se-hwa había mencionado varias veces que quería abrir su propia pastelería. No tenía un plan concreto, pero como tenía talento y no le faltaba dinero, si se decidía de verdad, abrirla no sería ningún problema.

'¿Quieres abrir una panadería?'

'¡Sí!'

'¿Por qué? ¿No te alcanza el dinero que te doy?'

'¿Eh? No. Lo que usted me da es mucho, y lo que mi padre me da aparte también es un montón.'

'¿Entonces por qué de repente quieres trabajar?'

'Simplemente... porque creo que tendría un significado especial.'

Dijo que no era precisamente por ganar dinero, sino que si obtenía aunque fuera una pequeña ganancia, la usaría para ayudar a niños necesitados. También mencionó que quería dar pan caliente y delicioso a la gente que pasaba hambre fuera del castillo.

'Siento que siempre he tenido mucha suerte. Esta comodidad no es algo que haya obtenido por mi propio esfuerzo. Por eso, esta vez quiero ser yo quien ayude a los demás. No, creo que debo hacerlo.'

Mientras moldeaba masa para galletas, Se-hwa sonrió con timidez. Para Ki Tae-jeong era una forma de pensar bondadosa que le resultaba imposible de comprender, pero ¿qué podía hacer? Si esa persona tan linda lo había decidido así.

Ki Tae-jeong tampoco quería impedir que Se-hwa tuviera un pasatiempo. Al contrario, esperaba que encontrara algo en lo que enfocarse dentro de límites razonables. Pensaba que si encontraba algo a lo que tenerle afecto, valoraría aún más esta vida. Si gracias a eso podía seguir viendo el rostro radiante de Se-hwa, no tenía motivos para oponerse.

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Sin embargo, al pensar en los futuros clientes, se sintió molesto sin razón. Si alguien tan lindo exhibía cosas dulces y esponjosas mientras sonreía diciendo "bienvenido", ¿no era obvio que cualquiera se volvería un cliente habitual? Seguramente muchos irían todos los días solo para intentar caerle bien y familiarizarse con él. Se-hwa podía ser muy firme en ciertos aspectos, pero sentía que no sería capaz de ser duro con alguien que fuera simplemente un cliente.

Mierda. Ki Tae-jeong, sintiéndose repentinamente irritado, llegó a pensar si no sería mejor ponerle el local dentro del edificio de la Fuerza Aérea. O tal vez cerca de la base militar. Los civiles no podrían acceder fácilmente y él podría enviar a sus subordinados en cualquier momento, así que no parecía una mala idea....

"En fin, el nombre que le puse a la tienda en el sueño era de lo más gracioso."

Parecía que mientras él se perdía en sus pensamientos, Se-hwa también había estado recordando su curioso sueño. Su rostro adormilado mientras evocaba la tienda de su sueño era adorable.

Ahora Se-hwa ya no mencionaba el pasado. Al contrario, a veces, cuando él mismo se obsesionaba con lo ocurrido anteriormente, Se-hwa le dejaba claro con firmeza que no había necesidad de seguir así. Se-hwa, que en un tiempo estuvo tan obsesionado con mejorar que ni siquiera podía imaginar un futuro nuevo, ahora sonreía a su lado imaginando un "algún día". Soñaba con un mundo mejor donde pudiera compartir lo que tenía.

Seguía siendo una mierda imaginar a los tipos que intentarían acercarse a él, pero aparte de eso, Ki Tae-jeong también se sentía feliz de poder fundirse en el hermoso paisaje que Se-hwa dibujaba. Tanto que daban ganas de quedarse sumergido para siempre en el cálido mundo de Se-hwa hasta morir.

"En el cartel decía 'Sugar Lovey-Dovey Darling'."

Como queriendo traer de vuelta a la realidad a Ki Tae-jeong, que de pronto se había vuelto a emocionar solo después de refunfuñar, Se-hwa le contó los detalles de su sueño.

"Había una línea dibujada entre Lovey y Dovey, y estaba muy torcida, como si la hubiera dibujado Hae-rim."

"¿Sugar Lovey-Dovey Darling? Creo haber escuchado eso en alguna parte... ."

"Es una frase que salió en la animación que vi ayer con Hae-rim."

"Ahhh."

Uno de los personajes secundarios de La gran aventura de Appy, que Hae-rim seguía amando, intentaba hacerse el listo aprendiendo inglés, y ayer ese dinosaurio le dijo a Appy que, como tenían una relación 'lovey-dovey', lo llamara 'sugar' o 'darling'. Durante todo el episodio, Ki Tae-jeong había chasqueado la lengua pensando que esos dinosaurios hacían el ridículo, pero parece que a Se-hwa le causó una gran impresión.

"Mientras lo veía pensé que sonaba muy tierno, pero no esperaba que saliera tal cual en el sueño... Es curioso, ¿verdad? El subconsciente es algo increíble."

"¿Ah, sí? ¿No será que querías escucharlo de mi parte?".

"¿Eh? ¿El qué?".

"¿Te gusta más 'darling' que 'cariño' o 'esposo'? Si quieres, te llamo así."

"¡Ah, no!".

Se-hwa negó con la cabeza con un gesto de rechazo.

"¿Darling? Eso es demasiado empalagoso."

Podía sentirse avergonzado por los apelativos propios de un matrimonio, pero nunca le habían disgustado; sin embargo, parece que el término 'darling' le resultaba insoportable. Se-hwa recalcó una vez más que realmente no le gustaba y se estremeció ligeramente.

"¿Papá? ¿Ya se despertó el papá grande?".

Justo cuando Ki Tae-jeong pensaba burlarse un poco más al ver su rechazo, Hae-rim llamó a la puerta con golpecitos desde afuera.

"¿Eh? Sí, sí. Pasa, Hae-rim."

El niño, que había abierto la puerta del dormitorio con cautela asomando apenas la cabeza, se emocionó al ver a su papá grande sentado y apoyado en el cabecero de la cama, y corrió hacia él a pasitos rápidos.

"¡Papáaa!"

"Lee Hae-rim."

Llamándolo por su nombre con una seriedad fingida, frotó su nariz contra la suave mejilla del pequeño, haciendo que Hae-rim soltara una gran carcajada por las cosquillas. Se-hwa se unió al ataque lanzándole una lluvia de besos en el otro lado de la cara, y el niño, casi sin aliento de tanto reír, se retorcía de felicidad.

"¡Je, je! ¡Papá se despertó!"

Después de pegarse a sus papás durante un buen rato llenándolos de besos, Hae-rim se aferró al brazo de Ki Tae-jeong como si fuera una pequeña cigarra, con una sonrisa radiante.

"¿Dormiste bien?"

"¡Ji, ji! Síii."

"¿Y ya estás listo para ir al parque de diversiones?"

"¡Síii!"

En cuanto mencionaron el parque, Hae-rim empezó a menear su traserito con entusiasmo. Parecía listo para salir corriendo en cualquier momento. Por muy inteligente que fuera, o por mucho que fuera más alto que otros niños de su edad, un bebé seguía siendo un bebé.

"Papá pequeño, hoy cuando vayamos allá... ¿de verdad va a estar Appy?"

"Sí, eso dijeron."

"¿Y Vicky? ¿Y Coco?"

"Dijeron que estarían todos. Incluso vendrá Briri."

"¡Ahhh, qué bien!"

Con las mejillas tan sonrojadas que parecían manchadas con leche de fresa, Hae-rim sonrió y retorció su cuerpo con alegría. Su rostro y sus gestos eran tan sumamente adorables que Ki Tae-jeong no pudo contenerse y le levantó la camiseta. Hundió sus labios en la barriguita blanca y redonda del niño y sopló haciendo ruido, provocando que el pequeño pataleara entre risas por las cosquillas.

Tras jugar un poco más con Hae-rim, Ki Tae-jeong le hizo una seña con el dedo a Se-hwa, que los miraba sonriente. Su intención era decirle algo al oído, pero Se-hwa, de forma natural, le ofreció la mejilla; a Ki Tae-jeong le pareció algo absurdo y a la vez tan encantador que no pudo evitar darle un beso antes de susurrarle suavemente:

"Por cierto, darling... ¿no crees que sería mejor empezar a cerrar la puerta del dormitorio con llave? Y tal vez instalar paneles acústicos para que la habitación esté bien insonorizada."

Se-hwa, que al principio no captó el sentido de sus palabras y ladeó la cabeza, terminó frunciendo el ceño con fuerza al comprenderlo tarde.

"¡General! ¡¿Pero qué cosas está diciendo?! ¡Y ya le dije que no me gusta eso!"

"¿Por qué? ¿Tanto te disgusta? ¿Darling?"

"Sí. Me disgusta muchísimo, de verdad, de verdad."

Ki Tae-jeong dejó escapar una risita baja al ver a Se-hwa con las mejillas infladas por el descontento, y le plantó un beso sonoro justo en el entrecejo.

"Está bien. Cariño, buenos días."

Al susurrarle con las frentes unidas, el calor de su aliento regresó como un eco. Ki Tae-jeong cerró los ojos un momento para saborear la calidez de Se-hwa. Las largas pestañas de Lee Se-hwa aleteando tan cerca... su respiración dulce y acompasada... Finalmente, la mañana habitual de Ki Tae-jeong daba comienzo.

"... Buenos días."

Se-hwa, que seguía con los labios fruncidos, le devolvió el saludo como si no tuviera otra opción.

"¿Eso es todo?"

"……."

"¿Mmm? ¿De verdad es todo?"

Como si le diera mucha vergüenza llamarlo 'cariño' o 'esposo', Se-hwa intentó evadir la situación dándole varios besos cortos en los labios.

"¡Yo también, yo también!"

Justo cuando Ki Tae-jeong iba a burlarse un poco más de él, Hae-rim, que estaba tranquilamente en medio de los dos, empezó a pedir sus propios besos. Ki Tae-jeong extendió el brazo y atrajo hacia su pecho a Lee Se-hwa y a su pequeño hijo, que era el vivo retrato de su padre.

Hae-rim gritaba de alegría como si ya estuviera en el parque de diversiones, y Se-hwa terminó riendo con él. Mientras observaba su único mundo bajo la luz del sol que se fragmentaba sobre las sábanas blancas, a Ki Tae-jeong se le ocurrió de repente que, si tenían un segundo hijo, le gustaría ponerle 'Rayito de Sol' como nombre prenatal.

Haessal-i.

Sería hermoso que un segundo bebé llegara a ellos como esta mañana, como este sol tan cálido. Además, sonaba parecido a 'Brote'... .

Aunque aún no sabía qué pasaría, esta vez quería llamar al bebé que estuviera en el vientre como 'Rayito de Sol' tanto como quisiera. Incluso por la parte que le correspondía a Brote, a quien no pudo reconocer en su momento.

Seguro llegaría el día en que el segundo fuera tan grande como Hae-rim. ¿Qué cara pondría cuando le contara que, en un día de sol radiante, se me ocurrió ese nombre para él? Esperaba que sonriera con ganas diciendo que le gustaba. Tras perderse en esas fantasías repentinas, Ki Tae-jeong sacudió la cabeza. Cualquiera que lo viera pensaría que ya estaban esperando al segundo.

"Hae-rim, ¿te bañas con papá?"

"¡Mmm, y con el papá pequeño también!"

"Está bien. Báñémonos todos juntos como buenos amigos."

"¡Como buenos amigos! ¡Me gusta!"

Fue una mañana tan encantadora como siempre, hasta el punto de olvidar por completo aquel sueño extraño y dulce que había tenido.

Y solo una semana después, se daría cuenta de que aquel sueño en el que abrazaba a la fresa más hermosa del mundo había sido, en realidad, un sueño de concepción.