1. Sugar (1)

 


1. Sugar (1)

Hoy al mediodía, mientras andaba de aquí para allá por las Cinco Estrellas con el General, vi un libro sobre el ‘diario de gratitud’ en una librería.

Decía que debía hacerme el hábito de anotar cada día las cosas felices y los motivos para estar agradecido, aunque fueran cosas muy insignificantes.

Al General le disgustan tanto este tipo de libros (¿autoayuda?) que no me atreví a demostrar que me interesaba delante de él (dijo que eran libros escritos por tipos que solo saben hablar bonito para engatusar a la gente desesperada...), pero a mí ese libro me conmovió bastante.

Así que, a partir de hoy, he decidido escribir un diario de gratitud.

Hay dos razones para esto.

1.    Quiero ser un papá del que Hae-rim no tenga que avergonzarse. Para eso, tengo que estudiar mucho de todo desde ahora. Como no fui a la escuela, de por sí no sé muchas cosas, y por supuesto, tampoco sé bien la ortografía ortografía... Pronto Hae-rim aprenderá a escribir y si yo, que soy su papá, sé menos que el bebé, me daría mucha vergüenza frente a él... Y Hae-rim también podría avergonzarse de mí... Pensar en eso me duele mucho el corazón.... Si escribo en un diario, leo muchos libros y busco la hortografíaortografía que no sé, ¿no iré aprendiendo solo? Y si escribo lo que siento durante el día, creo que podré descubrir de forma natural cómo expresar mis sentimientos al General y a Hae-rim. Tengo muchísimos pensamientos, pero como siempre solo sé decir que algo es ‘bueno’... Quiero poder contarles mis emociones a las personas que quiero con claridad, usando palabras más variadas, ricas y bonitas, como hace el General.

2.    Creo que si recuerdo constantemente las cosas buenas, mi corazón se volverá más sano y fuerte. Es un secreto para el General, pero no sé si será porque estuve muy enfermo. A veces olvido cosas que ya sabía. Por supuesto, hay veces en las que no recuerdo ni las letras. Me sentía triste pensando que me había vuelto tonto, pero el General, como si supiera lo que siento, me dijo que es imposible estar perfectamente bien como si nada hubiera pasado... Pero que si sigo pintando encima con recuerdos felices y cosas buenas, llegará un día en que me dolerá menos que ahora... Y que él se encargará de que sea así.... Yo también estoy de acuerdo. El General no lo sabe, pero soy una persona muy ambiciosa. Por eso pude llegar a ser un atleta bastante famoso y, a pesar de haber nacido en el Distrito 2 y llevar el apellido Lee, me atreví a soñar con ser un residente de dentro del castillo... ¡Como soy un ambicioso, quiero ser mucho, mucho más! ¡Mucho más feliz! ¡Me convertiré en una persona fuerte y genial, tanto que el General no tenga que preocuparse más al verme y para que, aunque me pregunto si llegará ese día, él pueda apoyarse en mí sin preocupaciones cuando esté pasando un momento difícil!

Antes, cuando tenía que escribir algo importante buscaba en el celular... y además, cuando mando mensajes, el celular me muestra las palabras correctas, así que no suelo equivocarme tanto, pero intentar escribir solo, sin ninguna ayuda y además a mano, es muy difícil...

Mañana, sin que el General se entere, tendré que comprar libros sobre escritura y gramática.

Si le digo que estudio para escribir un diario, de seguro intentará leerlo a escondidas... No le oculto nada al General, pero aun así... yo también necesito privacidad.

♥ Cosas por las que estar agradecido hoy: Mientras Hae-rim comía su merienda favorita, de repente nos la ofreció al General y a mí para que la probáramos.

La galleta estaba llena de baba, pero tanto el General como yo nos la comimos sin quejarnos.

Hae-rim estaba tan lindo sonriendo de oreja a oreja con la boca llena de baba, feliz de haber compartido su galleta favorita con su papá.

Hae-rim todavía es muy bebé, ¿cómo se le habrá ocurrido esa idea tan noble de compartir algo rico?

¿Cómo pudo llegar a mí un bebé tan bueno?

¡Es algo por lo que estar muy agradecido...!

Yo también quiero ser un papá mejor y más genial para Hae-rim.

Tengo que estudiar mucho.

♥ Cosas felices de hoy: Después de cenar con el General, nos sentamos un rato en la terraza a platicar de esto y aquello, y hoy el cielo estaba muy, muy hermoso.

Normalmente, cuando se pone el sol, las nubes se tiñen de naranja como si les hubieran salpicado pintura, pero hoy era una mezcla de rosa y lila, ¡fue muy asombroso!

Así que me quedé mirando embobado cómo las nubes flotaban lentamente, cuando de repente el General frotó su mejilla contra la mía.

Y luego me dio muchísimos besos en la nariz, en los ojos... bueno, por todas partes.

No, ¿se le puede llamar a eso besos?

Casi parecía que me iba a comer, mordisqueando y succionando toda mi cara, así que me sentí un poco desconcertado...

Yo solo estaba mirando el paisaje de afuera, pero como él no paraba de decirme 'eres lindo, eres lindo', me dio un poco de vergüenza.

Pero pensé que era un poco feliz... no, en realidad fui muy feliz...

Tengo que ser un papá genial, pero cuando estoy con el General siento que me vuelvo un niño, es un problema.

 

Hace unas semanas compré libros de escritura y de ortografía.

Los libros para adultos eran demasiado difíciles así que compré para niños, pero creo que incluso este nivel es difícil para mí...

¡Ah, cierto! Vi en el libro que cuando escribes y quieres dejar un sentimiento persistente en una oración, no se debe usar ... sino ….

No sé la razón, pero decía que esa era la regla.

Es muy difícil….

Andando por ahí, cuando uno habla y cuando uno escribe, ¿por qué la forma de las letras no es la misma?

Hay muchas palabras que no se escriben como se pronuncian, así que cuanto más estudio, más me confundo.

Ni siquiera puedo memorizar todas las reglas de los espaciadosespaciados….

Cuando estaba seguro de que había escrito algo bien y ni siquiera lo busqué, pero luego me entero de que toda la ortografía estaba mal... y cuando me doy cuenta de que es muy tarde para corregirlo todo... qué triste me puse….

Quería romper todos los diarios que escribí antes, pero como también son recuerdos y creo que en el futuro podré comprobar cuánto he progresado, decidí dejarlos.

♥ Cosas por las que estar agradecido hoy: Poder estudiar cómodamente en una casa cálida y bonita.

También poder comprar todos los libros que necesite….

¡Parece que fue hace apenas unos días cuando pasaba hambre por miedo a que la comida se sumara a mis deudas!

Aunque todavía falta mucho, si algún día puedo abrir mipro pi amipropia tienda, quiero ganar mucho dinero para ayudar a los niños pobres que quieran estudiar.

Haber llegado a una situación en la que puedo tener estos sueños es algo por lo que estar muy, muy agradecido.

¡Qué bueno que empecé a escribir el diario de gratitud!

Después de darme cuenta de que hay muchas cosas por las que estar agradecido incluso en un día común, ¡siento que soy más feliz cada día!

♥ Cosas felices de hoy: Es solo una idea mía, pero... probablemente el General no se burló de mi mala ortografía todo este tiempo por miedo a que yo me sintiera avergonzado….

Porque hoy revisé otra vez todos los mensajes que le mandé al General antes y de verdad... el nivel era serio.

Es sorprendente que ni siquiera me lo señalara al verlo. (¿O tal vez ya se había dado cuenta de que me olvidé de muchas palabras?)

A mí me daban ganas de corregirlo todo....

Ah, por supuesto, el General es alguien... un poco bastante pervertido al que le clavanencantan mis acciones torpes y raras, así que puede que por dentro le gustara mucho cada vez que mis oraciones eran un desastre….

De todos modos, al pensar en el General, que fingió no saber nada y solo me decía que lo hacía bien, se me calientan las mejillas sin querer.

Y soy feliz.

 

Ayer y hoy el General tuvo franco, y como dijo que había algo que quería confirmar, fuimos al hospital con Hae-rim.

Dijo que estaba un poco preocupado porque Hae-rim, que tiene un desarrollo físico rápido y solía balbucear bien, últimamente está más callado y silencioso....

Por supuesto, yo también lo había notado, pero no creía que fuera a un nivel de tener que recibir exámenes o tratamiento en un hospital.

El General Oh Seon-ran dijo lo mismo y la Capitana Na también....

Pero como uno nunca sabe, decidí seguir las palabras del General.

Gracias al pribilegioprivilegio de ser oficial pudimos hacer varios exámenes el mismo día, ¡y sorprendentemente el resultado fue que Hae-rim es un bebé con tendencias perfeccionistas!

Dijeron que a veces hay bebés que se aguantan las ganas de hablar hasta que pueden pronunciar y decir oraciones de una forma que les convenza, y que Hae-rim tiene esa personalidad….

De todos modos, como esto es solo la tendencia del bebé, escuchamos la opinión de que no se ven grandes problemas en su proceso de desarrollo.

Al contrario, dijeron que Hae-rim tiene un crecimiento muy superior al de los bebés de su edad y que es muy inteligente.

¿Capacidad cognitiva? ¿Reflejos? Bueno, dijeron que todo eso era increíble... que era un bebé impresionante.

No sé cómo pueden saber que un bebé que no tiene ni un año es inteligente, pero de todos modos, al recibir halagos para Hae-rim, yo también me puse de buen humor.

(Por supuesto, aunque Hae-rim fuera un bebé con alguna carencia, yo estaría muy orgulloso de él y lo amaría muchísimo)

Pero el General... como si fuera obvio que Hae-rim fuera superior, seguía presionando al médico militar como diciéndole que la halagara más, así que me dio un poco de vergüenza….

♥ Cosas por las que estar agradecido hoy: Que un bebé tan bueno, inteligente y genial como Hae-rim sea mi hijo….

Una bebé tan listo que quiere mostrarle solo su lado perfecto a su papá… Hae-rim es, de verdad, demasiado lindo y adorable.

♥ Cosas felices de hoy: Que el General me abrazara muy fuerte diciéndome que no habría ningún problema mientras esperábamos los resultados de los exámenes….

Estando así de pegado al General, como un koala o como una cría de canguro, no se me ocurrió ni un solo pensamiento malo.

Y después de que terminaron los exámenes, el General me dijo que Hae-rim parece haber heredado mi determinación….

Sé que él no se parece en nada a mí en ese aspecto, pero agradecí el gesto del General de decírmelo a propósito.

Uy, ahora que lo escribo, me pregunto si debería haber puesto esto en las cosas por las que estar agradecido en lugar de las cosas felices.

Pero en ese momento sentí un cosquilleo y fui muy feliz….

Tal vez la gratitud y la felicidad están pegadas muy de cerca.

 

Hoy, sin que fuera un día especial, el General trajo un ramo de flores enorme.

Eran cien rosas muy peculiares, con los bordes de los pétalos teñidos de un color un poco más oscuro.

Como eran rosadas… a simple vista parecían un ramo de flores de cerezo.

El General dijo que las vio de casualidad por la calle y que, como de alguna forma se parecían a mí, no tuvo más remedio que llevarse todas las que había.

Mientras decía eso, me dedicó una sonrisa… ¡Vaya! En ese instante, sin darme cuenta, me quedé con la boca abierta mirándole solo la cara.

Al final, el General se desconcertó un poco y llegó a preguntarme si estaba bien o si las flores tenían algún olor extraño.

Con lo tonto que debo haber parecido….

Por la vergüenza, puse la excusa de que estaba un poco cansado, pero creo que todavía no me cree.

De todos modos, el ramo de rosas, que era tan pesado que costaba sostenerlo bien incluso con ambos brazos, era muy, muy hermoso.

El General también….

Fue una sonrisa tan, tan bonita que creo que la recordaré de vez en cuando, en cualquier día común y corriente….

♥ Cosas por las que estar agradecido hoy: Recibir flores de regalo del General de repente.

La verdad es que no me gustaban mucho las flores, pero ahora creo que están bien.

No, creo que me pueden llegar a gustar….

♥ Cosas felices de hoy: ¿Como este es un diario que solo veo yo, puedo escribir esto, no?

Me hizo feliz que una persona tan linda y guapa como él me quiera.

A mí también me parece absurdo sentirme así, pero ¿qué puedo hacer si es la verdad?

Hm, pensándolo bien ahora, me da la impresión de que el General cree que me quedé mirándolo fijamente porque me conmovió recibir el ramo.

Como no dejaba de mirarlo de reojo, mientras ponía las flores en el florero, el General las levantaba como para que yo las viera, o hacía fuerza con los brazos a propósito para que se le marcaran los músculos.

Sin saber que yo no estaba mirando las flores, sino que le estaba robando miradas a su cara….

 

Hoy tengo muchísimo que escribir.

Era el día en que me tocaba ir solo al hospital y, al pasar, vi una flor que se parecía al General.

Sinceramente, cuando antes el General me trajo las rosas diciendo que había visto una ‘flor que se parecía a mí’, no pude entender del todo a qué se refería.

Pensé que, como siempre, había puesto cualquier excusa para comprarme un regalo, ¡pero curiosamente, en cuanto vi la flor que se parecía al General, lo entendí de inmediato!

¡¡¡Esta rosa azul se parece al General!!!

Primero, sentí que combinaría muy, muy bien con su uniforme de gala y, bueno… es un color tan llamativo y lujoso que, literalmente, sentí como si hubieran moldeado al General en forma de flor.

Al pensar que el General debió sentir lo mismo cuando vio las rosas que parecen flores de cerezo, me dio un cosquilleo por todo el cuerpo; sin darme cuenta, empecé a darme golpecitos y a rascarme un tobillo con la punta del otro zapato y hasta me hice una pequeña herida….

De todos modos, como cabía la posibilidad de que a la persona en cuestión no le gustaran las rosas azules, decidí comprar solo una, pero para mi sorpresa, el General me contactó enseguida al saber que había comprado una flor….

Debe ser porque la notificación del pago le llegó a él. (Por cierto, ahora que lo pienso, a menos que me cree un fondo secreto sin que el General lo sepa, nunca podré darle sorpresas en el futuro, ¿verdad? Hm~ ¿No sería bueno tener algo de efectivo para emergencias? Tendré que inves tigarinvestigar si hay alguna buena forma….)

En fin, cuando le confesé con sinceridad que había comprado una porque vi una flor que se parecía mucho a él, el General se quedó callado un momento.

Entonces, de la nada, me propuso que almorzáramos juntos aquí, o sea, en el edificio de la Fuerza Aérea.

Era la primera vez que el General me pedía que fuera al edificio, así que me sorprendí un poco, pero como justo no tenía nada que hacer, le dije que sí y me fui para allá de inmediato.

El edificio de la Fuerza Aérea era mucho más moderno que el del Ministerio de Defensa.

Todo brillaba, no, relucía, y me pregunto si será mi imaginación que los gustos del General parecen estar muy reflejados allí….

Por supuesto, el edificio de la Fuerza Aérea no lo usa solo el General, pero cosas como la distribución o el interioreinteriorismo se parecían bastante a la residencia oficial de cuando el General era General de Brigada.

Al principio me dolió un poco el corazón pensando que los gustos del General no eran por voluntad propia, sino algo que adquirió a la fuerza en el ejército… pero pensándolo bien, no creo que sea eso.

El General tiene mucha influencia dentro de la Fuerza Aérea y, sobre todo, dijo que se han construido muchas cosas nuevas porque él solía romper de todo desde que era joven (?), así que supongo que cada vez que eso pasaba, daba órdenes para que lo construyeran con el diseño que él quería….

De todos modos, al entrar al edificio intenté fingir que no tenía curiosidad y que no pasaba nada, pero como era mi primera vez allí y sentía que todo el mundo me conocía (cada vez que pasaba, escuchaba a lo lejos muchísimos susurros de ‘eso de Ki Tae-jeong tal y cual’), estaba nervioso y un poco intimidado….

Pensé que el General se burlaría de mí por estar más retraído de lo normal, pero por alguna razón no dijo casi nada durante todo el almuerzo.

Me extrañó que no hubiera ni bromas pesadas, ni caricias, ni sobeteos en absoluto.

Normalmente me diría que me sentara en su regazo, o que abriera la boca para mirarlo mientras él me daba de comer… bueno, ese tipo de bromas de mal gusto….

En fin, después de almorzar así de tranquilos, recorrimos la sala de conmemoración dentro del edificio.

Ese lugar estaba lleno de historias sobre el General.

Al ver los hologramas que permitían observar todo sobre el General, desde su pasado hasta el presente, simplemente… sentí algo que no puedo explicar.

Al pensar que todos esos registros increíbles debieron ser la lucha solitaria del General solo para sobrevivir… me dieron ganas de abrazar muy fuerte al General de cuando era niño.

No es que me atreviera a suponer o a sentir lástima por los sentimientos del General en aquel entonces.

Simplemente yo… quería abrazarlo, mimarlo y elogiarlo diciéndole que lo hizo bien, que aguantó bien, y que gracias por esforzarse tanto para ser una mejor persona por mí a pesar de haber tenido esa mirada tan desolada (aunque sigue siendo, no, creo que ahora es más pervertido y obsesivo que antes… pero bueno….).

Tal como el General suele hacer conmigo y con Hae-rim….

¡Ah, es cierto! Esto es otro tema, pero el General de niño (?) era tan guapo que me salía un suspiro solo de verlo.

¿Cómo pudieron hacer que un niño tan lindo empuñara un arma? En vez de darle flores como yo.

En fin, por eso le saqué unas cuantas fotos sin que se diera cuenta, aunque me da la impresión de que sabe todo y finge no notar nada.

Después, recorrimos el jardín del edificio tomados de la mano con fuerza.

Seguimos teniendo una conversación sin ningún significado, ojeandoojeando una y otra vez los lugares por los que acabábamos de pasar.

Que si el clima de hoy era muy bueno, que si ya había llegado la estación en la que florecen estas flores….

Eran cosas sin importancia, pero solo con intercambiar esas palabras, mi corazón latía tan rápido que me costaba un poco.

Incluso intenté controlar mi respiración poco a poco por miedo a que el General pudiera escuchar los latidos de mi corazón, pero bueno… parece que no sirvió de mucho.

Porque el General no paraba de reírse preguntándome si de verdad estaba bien….

En fin, estuvimos tonteando así hasta que se terminó la hora del almuerzo y, cuando dije que ya me volvía a casa, me puse en un aprieto porque el General de repente me abrazó fuerte y no quería soltarme. (Y me puse en un aprieto muy grande porque eso del General… se puso completamente duro y no paraba de pincharme el cuerpo).

El General me sostuvo con un solo brazo como si cargara a Hae-rim y me susurró que pronto ascendería a Teniente General.

Cuando le di las felicitaciones, el General me dijo ‘piensa bien qué significa que yo me convierta en Teniente General’ y luego me despidió.

¿Qué significa… que se convierta en Teniente General…?

Hm~ He estado dándole vueltas mientras escribía el diario, pero sigo sin saberlo.

¡Ah! ¿Será una indirecta para que, cuando hagamos ‘eso’, ya no lo llame General de Brigada sino Teniente General?

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No creo que sea eso… si todavía es cuando más le gusta que lo llame General de Brigada….

¡Ah, es cierto!

Como no mostró ninguna reacción especial al ver la flor que le di, pensé: 'bueno, parece que a sus ojos no es muy bonita', y lo dejé pasar, pero recibí unas fotos del General en el auto de camino a casa.

Eran varias fotos de la rosa azul que le compré, puesta en un florero de vidrio muy lindo, en el lugar de su oficina donde mejor daba el sol.

Al pensar en el General, sosteniendo el celular con esa mano tan grande y moviéndose de aquí para allá para que saliera bien una simple flor —ni siquiera yo, ni Hae-rim—, no pude evitar patalear de la emoción en el auto.

Me costaba porque el corazón me latía con fuerza, como si me hubiera tragado una rana.

Parece que últimamente todos los días son así.

Cuando estoy con el General, hay momentos, varias veces al día, en los que el corazón me hace bum-bum y se me ponen las mejillas rojas sin motivo.

Me desconcierta, pero no me disgusta este sentimiento ni esta rutina….

♥ Cosas por las que estar agradecido hoy: Haber podido comprarle flores a la persona que amo, simplemente porque me acordé de él.

Poder abrazarlo sin motivo (aunque, sinceramente, creo que el General se da cuenta de por qué hago estas cosas de repente) y que ya no me interrogue ni se burle de mí de forma aterradora.

Que me he convertido en alguien con quien el General puede hacer lo que quiera….

♥ Cosas felices de hoy: Haber almorzado con el General en el edificio de la Fuerza Aérea.

El General dijo que les pediría a sus ayudantes que trajeran comida rica, pero yo le insistí en ir al comedor de oficiales porque tenía curiosidad por saber qué comía él todos los días; ¡fue una elección acertada!

Y, bueno, tal vez… el General, tal como él suele insistir, me llamó al edificio de la Fuerza Aérea para tratar de tapar los malos recuerdos con buenos recuerdos.

Pero yo no estaba pensando ni un poco en lo que pasó hace tiempo.

Simplemente me pareció una cita normal de personas normales y fui muy feliz. (Aunque, claro, decir que un oficial de la Fuerza Aérea es normal es decir mucho….)

Si mi suposición es cierta, algún día le diré discretamente que soy una persona mucho más fuerte de lo que él piensa.

 

Hoy escribí el diario yo solo, sin buscar palabras en libros ni diccionarios.

Me siento orgulloso porque noto que he mejorado bastante respecto a antes, tanto que, incluso escribiendo a toda prisa, puedo darme cuenta enseguida si cometí un error de ortografía.

¡No, pero ¿por qué el General es una persona tan vulgar?!

¡Le he dicho varias veces que me da vergüenza esa postura y que no me diga esas cosas!

Estoy tan enojado que hoy no quiero escribir en el diario.

¡No estoy agradecido por nada!

Hoy, como estaba enojado, quise dormir en el cuarto de Hae-rim, pero el General me pidió que habláramos un momento y nos encontramos en la sala.

Sin embargo, me quedé desconcertado cuando me dijo que, como yo lloraba diciendo que me gustaba y le pedía que lo hiciera más, él pensó que podía seguir con esa postura… que podía hacerlo así….

Yo, de verdad, no recuerdo nada de eso….

¿Que dije que me gustaba y que quería más…? ¿Y que hasta lloré?

Como no sabía qué responder por la confusión, el General dijo que, para estos casos, deberíamos establecer algo llamado ¿‘safe word’ (palabra de seguridad)?

Iba a preguntarle qué era eso, pero como me dio un poco de orgullo herido, le dije que estaba bien.

Ah, y también dijo que, por más enojado que estuviera (aunque yo estoy enojado, no es que esté haciendo un berrinche), como matrimonio no podemos dormir en habitaciones separadas.

Que tenemos que dormir juntos en la misma cama.

Me quedé tan atónito que casi le contesto de mala manera: ‘¡Pero si todavía no somos esposos!’, pero al verlo de reojo, me dio un poco de lástima y me callé.

Al ver que una persona que siempre actúa con tanta desfachatez bajaba la mirada para decirme eso, me sentí como si yo hubiera hecho algo malo….

Ay, qué rabia. Al final, mi corazón se ablandó y le dije que leería un poco en mi estudio (es un secreto para el General que escribo el diario) y que luego iría al dormitorio.

Como ayer y hoy estuve muy enojado y ahora estoy cansado, luego revisaré y corregiré la ortografía que me preocupa.

 

¡Hoy es el primer cumpleaños de Hae-rim!

No sé por qué al primer cumpleaños le dicen ‘fiesta del primer año’ (dol-janchi), pero me suena muy lindo.

Los ojos de los bebés son redonditos y brillantes como piedras preciosas, ¿será por eso que le dicen así?

Aunque dicen que normalmente hay muchas cosas que hacer, el General y yo decidimos ignorar todas las tradiciones.

Sobre una mesa pequeña puse un mantel bonito y la llené con el pastel, las galletas y el pan que yo mismo hice.

Luego, coloqué alrededor de la mesa, como si fueran invitados, los muñecos de dinosaurio que tanto le gustan a Hae-rim últimamente.

Dijeron que el punto culminante de la fiesta es el ‘doljabi’ (donde el bebé elige un objeto), pero el General y yo decidimos no prepararlo.

No quería que el destino de mi hija se decidiera por el objeto que eligiera hoy.

Mientras preparaba todo, le dije al General con cautela que me gustaría que Hae-rim no conociera ningún tipo de límites, y que por eso, ¿qué le parecía si omitíamos el doljabi? Afortunadamente, el General estuvo de acuerdo de inmediato.

Ni hablar del General Oh Seon-ran, él también aceptó.

Así que la fiesta de Hae-rim, un poco sencilla, terminó cantando todos el cumpleaños feliz, aplaudiendo y apagando las velas del pastel.

¿Habrá estado feliz porque todos la miraban y se reían con él?

Hae-rim estuvo sonriendo todo el día.

Hubo momentos en los que temí no poder dar a luz a este niño sano y salvo, así que solo pude estar agradecido de verla crecer tan saludable y hermoso.

Y, curiosamente, aunque claramente se parece a mí, ahora le veo mucho la cara del General.

Según la Capitana Na, los detalles delicados de Hae-rim se parecen a mí, mientras que el contorno general, la estructura ósea, se parece al General.

Creo que tiene razón.

Sus rasgos faciales son sin duda parecidos a los míos, pero considerando que ya está creciendo a pasos agigantados y que tiene una complexión grande… en esas cosas es igualito al General. (Y, aunque me sabe mal decirlo, como ahora es tan pesado, me cuesta cargarlo… sobre todo porque no tiene nada de grasa y sus huesos son tan largos….)

Suena a padre orgulloso, pero me sentí muy feliz de ver que Hae-rim está creciendo mezclando solo lo mejor del General y de mí.

¡Ah, cierto! Casi al final, cuando estábamos ordenando todo, Hae-rim agarró con fuerza la insignia de rango del General Oh Seon-ran y no la soltaba.

Nunca hace eso, y hasta empezó a morderla y a babearla… ¡Ay! El general Oh bromeó diciendo que si acaso eso era el ‘doljabi’, que si acaso nuestro Hae-rim quería convertirse en General.

Hm, en ese momento me reí, pero ahora me puse a pensar mucho.

Aunque ya creció, sigue siendo tan pequeño… ¿Llegará el día en que Hae-rim sea adulto, tanto como yo o como el General?

Tendrá cosas que quiera hacer, personas a las que amará….

Aunque me genera mucha ilusión, desearía que el tiempo pasara un poquito más lento.

En cualquier caso, apoyaré a Hae-rim en cualquier sueño que tenga, y mientras no se convierta en una criminal como yo, ¡lo apoyaré con todo mi corazón!

♥ Cosas por las que estar agradecido hoy: ¡Que Hae-rim haya cumplido su primer año de vida con salud!

♥ Cosas felices de hoy: ¡No solo hoy, sino durante toda la preparación de la fiesta de Hae-rim fui inmensamente feliz!

Además, me hizo muy feliz ver al General Oh Seon-ran tan orgulloso y alegre al ver a Hae-rim.

Ahora, de verdad, siento que el General Oh es como un padre para mí, como familia.

Gracias a que el General Oh Seon-ran se ofreció a cuidar a Hae-rim, ayer salimos a pasear solos con el General.

El lugar que eligió el General fue la playa de las Cinco Estrellas.

Justo la misma playa a la que fuimos cuando él era General de Brigada, en una época en la que ni siquiera imaginábamos que llegaríamos a ser lo que somos hoy….

Mentiría si dijera que he olvidado el momento en que subí al auto del General Oh, dejando atrás al General, o el cálido consuelo del General Oh diciéndome que, de algún modo, debíamos intentar vivir; pero, aun así, ya no siento tristeza ni resentimiento por el pasado.

Yo estoy de verdad bien, pero parece que el General no.

Como si lo hubiera planeado, recreó absolutamente todo igual que aquel día.

Tanto que incluso el ángulo de la cortina ondeando con el viento era idéntico al de aquella noche….

Aunque no se lo hice notar, por dentro me preocupaba un poco si este hombre estaba realmente bien.

Sabía que tiene una personalidad extravagante y obsesiva —tanto que, para consolar mi ansiedad, escribió una nota diciendo que prefería sacarse los ojos antes que dejarme—, pero aun así, ¡no pensé que llegaría a este punto….!

Quise buscar el momento para decirle que de ahora en adelante no hace falta llegar a tanto, pero entre una cosa y otra al final no pude decirle nada.

Sentía que, aunque parecía igual que siempre, el General estaba tenso.

Si le dijera esto a otros, se preguntarían si el General Ki Tae-jeong es capaz de ponerse tenso, pero yo lo sabía.

Yo podía verlo todo.

El ritmo de su respiración, milimétricamente distinto al habitual; sus cejas ligeramente crispadas; su temperatura corporal más fría; los tendones marcados en el dorso de su mano; incluso su piel, apenas húmeda por si había sudado….

¿Cómo iba a decirle que me abrumaba el esmero de quien se esfuerza por que no vuelva a sufrir, o su dedicación de vigilar cada gesto mío solo para darme buenos recuerdos…?

Como no quería arruinar el ambiente, decidí dejar esa charla para después y caminé sin rumbo por la playa junto al General.

Nos tomamos de la mano, luego entrelazamos los dedos, después nos quedamos solo con los meñiques enganchados… en fin, sin que nadie lo pidiera, nos mantuvimos en contacto en todo momento.

A mitad de camino, nos quitamos los zapatos, y sentí como algo adorable los granitos de arena suave acariciando mis pies descalzos.

Cosas que antes no habían podido entrar en mi visión… no, cosas hermosas que no habían tenido espacio para entrar, ahora golpeaban mi corazón con fuerza.

Después de caminar por la playa hasta cansarnos, asamos brochetas de carne en una fogata, tomamos chocolate caliente con malvaviscos flotando y nos acostamos en algo parecido a una cama con sábanas blancas (parecía un capullo de esos que vi en un documental, era muy mullido y cálido) para mirar el cielo nocturno con el General.

Él me dijo que usara su brazo como almohada, así que me pegué a su lado, pero el General, tras mirar un momento su reloj, me incorporó con cuidado y él se bajó de la cama.

Entonces, el General, tal como hizo aquella vez cuando me puso zapatos nuevos… tal como aquel día en que se disculpó y dijo que me dejaría ir… se puso de una rodilla en el suelo y me extendió una cajita con un anillo.

Dijo que, ahora que ya era oficialmente Teniente General, nos casáramos… que por favor me casara con él….

Esto me lo contó de camino a casa: quería proponerme matrimonio a las 11:05 de la noche para conmemorar mi cumpleaños, que es el 5 de noviembre.

Sinceramente, ni siquiera sé si ese es mi verdadero cumpleaños y, sobre todo, no entiendo bien qué significado tiene proponerlo exactamente a la misma hora del cumpleaños… pero no, pensándolo bien, es romántico. Significa que este hombre piensa en mí cada vez que dan las 11:05….

De todos modos, aunque fue una propuesta de lo más seca —diciendo que nos casáramos porque ya era Teniente General—, en cuanto escuché esas palabras, se me llenaron los ojos de lágrimas sin querer.

Como ya vivimos juntos y tenemos un hijo, sentía que era como si ya estuviéramos casados. Pensé que simplemente seguiríamos viviendo así y que, en el momento adecuado, solo registraríamos el matrimonio; pensaba que eso estaba bien.

Pero escuchar de la boca del General directamente que se casara con él hizo que se me revolviera el estómago….

Estaba intentando no llorar, aguantando con todas mis fuerzas, pero cuando el General me colgó al cuello la placa de identificación (dog tag) que acababa de recibir por su ascenso especial, rompí a llorar a mares….

Hace tiempo, el General me explicó el significado de las placas. Me dijo que, desde hace mucho tiempo, es el único objeto con el que se puede confirmar la vida o muerte de un soldado, por lo que es algo valioso que todos llevan consigo sin falta; por eso, entre los militares, existe la tradición de entregar la placa a la otra persona al proponer matrimonio….

El General, no, el Teniente General, al entregarme ese objeto tan preciado, me dijo lo siguiente….

‘He pensado cada día que quería escribir el acta de matrimonio de inmediato. Que quería colgar esta placa en tu cuello. He llegado a imaginarlo tanto que hasta me confundía pensando si ya le habría propuesto matrimonio a Lee Se-hwa; lo simulé tantas veces que hasta me salieron llagas… pero aguanté hasta ahora porque quería colgarte la placa que tiene grabado mi nuevo rango. Cuando me convirtiera en una persona que pudiera ser llamada de una forma nueva, distinta a la de antes. En ese momento quería decirte, Se-hwa, que nos casáramos, no, quería pedirte que te casaras conmigo’.

Aunque soy un poco lento, incluso ahora puedo recitar tal cual las palabras que el General… no, el Teniente General, dijo en ese momento. Fue una propuesta tan intensa que creo que nunca la olvidaré, sin importar cuánto tiempo pase.

Aún no me acostumbro al tacto frío de la placa que tintinea cerca de mi cuello y la clavícula, pero me siento muy bien.

Ahora yo, en esta playa, ya no estoy herido ni triste.

No… no es que ‘no esté’ algo.

Puedo decirlo con total seguridad.

Soy feliz.

Soy muy, muy, muy feliz….

♥ Cosas por las que estar agradecido hoy: Poder enfrentarnos a nuestro presente sin importar las cosas que vivimos en el pasado. ¡Que tanto el Teniente General como yo hayamos tenido el valor para eso!

♥ Cosas felices de hoy: No puedo elegir solo una. ¡Todo lo que pasó ayer y hoy me hizo feliz!

 

Hoy tuve una pequeña pelea con el Teniente General y el General Oh Seon-ran. Hubo una diferencia de opiniones por la boda y el ambiente durante la cena estuvo un poco incómodo.

Yo no creo que sea necesario celebrar una boda… de hecho, preferiría no hacerla, pero ellos dos insistieron en que es obligatorio.

Normalmente no se ponen de acuerdo ni para comprarle una prenda de ropa a Hae-rim, pero por alguna razón sus voluntades se unieron respecto a la boda e insisten tercamente en que debe ser grandiosa y lujosa.

¿Salvas de artillería? Dicen que hay que disparar muchísimas, y que también hay que hacer un espectáculo con aviones de combate (incluso, por lo que escuché, si se hace según ese plan, no serían ni uno ni dos los aviones movilizados), el tamaño del diamante del anillo y el estilo de la orfebrería (dijo que el anillo de compromiso y el de boda son diferentes), y cuántos trajes tengo que usar en la ceremonia… y los arreglos florales y esto y aquello….

Ay, de solo escucharlo sentía que me faltaba el aire.

A mí me bastaría con invitar solo a los ayudantes más cercanos y comer algo rico de forma sencilla.

¿Será porque cuando estaba en la Casa vi a mucha gente que celebraba bodas escandalosas y luego terminaban mal? Más que una ceremonia lujosa, desearía que fuera un encuentro sencillo y cálido donde pudiéramos celebrar y conmemorar sinceramente nuestro nuevo comienzo….

Como me quedé atónito sin decir nada, parece que ellos se dieron cuenta y luego me dijeron que, por supuesto, debía hacerlo como yo quisiera, Se-hwa, que eso era lo más importante….

Pero la boda es algo que celebran dos personas juntas, así que no creo que se deba aceptar solo la opinión de una de las partes. Si celebramos una ceremonia pequeña, a un nivel que no sea abrumador, ¿no puedo ceder yo también si hay algo que el Teniente General quiera hacer sí o sí?

Así que, después de que el General Oh Seon-ran se fue, le dije al Teniente General: “Teniente General, no hace falta que se adapte a mí incondicionalmente. Si queremos cosas distintas, debemos coordinarnos. Ahora somos una pareja, ¿no?”, y a él… le gustó… demasiado….

A veces el Teniente General… bueno… ¿cómo decirlo? Su mirada cambia por completo, como si fuera otra persona, como si perdiera el juicio, y ese momento fue justo así. Antes de terminar de hablar, sentí que algo había salido mal, que tal vez no debí decir esas palabras frente a él….

Apenas pude frenarlo cuando dijo de bañarnos juntos poniendo a Hae-rim como excusa, y ahora estoy aquí agazapado en la tina escribiendo el diario de hoy, pero me da un poco de miedo salir. Teniendo en cuenta que es alguien que ya me habría preguntado si terminé de lavarme, el hecho de que no haya dicho nada hasta ahora parece indicar que me está esperando para que salga cuando esté listo mentalmente….

¿Podré dormir…?

♥ Cosas por las que estar agradecido hoy: Que el General Oh Seon-ran dijera que, por el Teniente General y por mí, se sentaría en el asiento de los padres (honju-seok). Me sentí muy agradecido y conmovido cuando dijo que, si se acomodaba bien el asiento, él parecería el padre de ambos. Pero me sentí muy, muy apenado con el General porque el Teniente General le contestó de mala manera diciendo que no necesitaba eso y que mejor fuera el oficiante….

♥ Cosas felices de hoy: Aunque la boda lujosa que quieren el Teniente General y el General Oh Seon-ran me abruma bastante, pensar que hay dos personas en el mundo que desean de corazón que yo brille intensamente en cualquier momento… me llena de emoción y felicidad.

 

Rompí el papel varias veces y volví a escribir, pensando en qué palabras serían las mejores.

Hoy me casé con el Teniente General Ki Tae-jeong.

Ayer regresamos a la residencia oficial después de terminar nuestra corta luna de miel.

Como el Teniente General no puede salir libremente al extranjero por su estatus, pasamos el tiempo en una villa junto a un lago donde solo pueden entrar personas de las Cinco Estrellas.

En realidad, después de que se fijó la fecha de la boda, él insistió en que para la luna de miel teníamos que ir sí o sí en un crucero a ver delfines; esa fue la primera vez que me peleé en serio con él…. (Bueno, más que una pelea, fue que yo me puse quejumbroso y mostré mi fastidio de forma unilateral….).

Las partes manchadas no tienen por qué cubrirse con el mismo color; a veces se pueden tapar con un color completamente distinto, y a veces esa armonía inesperada hace que nuestra vida sea más especial… desearía que el Teniente General dejara de pensar en lo que pasó antes.

De todos modos, pasamos un tiempo muy divertido en la cocina de la villa horneando galletas juntos, riendo mientras esparcíamos algo parecido a polvo de estrellas en la chimenea, chapoteando con los pies en el lago y, al llegar la noche, contando las estrellas del cielo nocturno envueltos en una manta grande.

Me desconcertó que no parara de decir cosas que me daban vergüenza escuchar por ser la ‘luna de miel’, pero bueno… eso no es algo de un día o dos.

Ah, esta vez también cuidó de Hae-rim el General Oh Seon-ran. Me dijeron que no estuvo lloriqueando y que no buscó especialmente a su papá… mejor dicho, a sus papás, así que aunque pensé que era un alivio, también me sentí un poquito dolido; pero en cuanto nos vio, se nos colgó y no quería soltarse, así que nos costó un poco de trabajo.

Parece que, después de todo, Hae-rim también nos extrañaba.

Se ve que comió y jugó bien en la residencia del General porque sus mejillas estaban más blancas y rellenitas; era demasiado tierno ver cómo su mejilla regordeta se quedaba toda aplastada contra el pecho duro del Teniente General. (Por cierto, ¿que ‘aplastada’ no es la palabra correcta según la ortografía? No tenía idea…).

♥ Cosas por las que estar agradecido hoy: Haber regresado sanos y salvos después de disfrutar de la luna de miel con el Teniente General.

Me dan ganas de ponerle muchísimas estrellas a la palabra ‘salvos’….

Como este es un diario que solo veo yo, lo escribo con total sinceridad aunque me dé vergüenza… esta vez lo hicimos tanto con el Teniente General que de verdad pensé que me iba a morir.

Incluso los pantalones que me quedaban perfectos antes de irnos, me quedaban flojos al volver.

Cuando fuimos a buscar a Hae-rim, hasta el General Oh Seon-ran —que nunca había mencionado un tema así frente a mí— se enojó con el Teniente General diciéndole que le bajara un poco, que si no veía que el chico tenía ojeras oscuras….

Ay, qué gran alivio poder haber regresado vivo.

Pero lo que me da rabia es que, a diferencia de mí que quedé debilucho, el cuerpo del Teniente General parece estar todavía más firme. Incluso su piel parece brillar más que de costumbre….

Qué envidia.

Qué suerte tiene.

¡Yo también voy a hacer ejercicio con ganas! (Pero aunque haga ejercicio… ¿será posible alcanzar la resistencia del Teniente General? Por más que eches una pizca de sal a un río, no se vuelve tan salado como el mar. Creo que mi caso es justo ese…)

♥ Cosas felices de hoy: ¡El momento en que le di palmaditas en la panza a Hae-rim mientras se preparaba para dormir!

A juzgar por cómo miraba a todos lados a pesar de tener los ojos pesados de sueño (probablemente para confirmar dónde estábamos el Teniente General y yo), parece que le preocupaba que nos volviéramos a ir a algún lado dejándolo solo.

Me quedé mirándolo un buen rato porque era demasiado tierno, con su carita llena de sueño sonriéndome.

 

Hoy, desde la mañana, Hae-rim no paraba de decir ‘perdón’.

Por más que se esfuerza por pronunciar correctamente, como todavía es un bebé, el sonido se deforma un poco y yo me moría de ternura por dentro.

Pero ¿por qué de repente le dio por decir ‘perdón’ a cada rato?

No sé la razón.

Le daba un bocadito y él me sonreía de par en par mientras decía ‘perdón’, o estaba jugando solo muy animado gritando de alegría y, en cuanto cruzábamos miradas, volvía a decir ‘perdón’….

¿Será que le gustó cómo suena esa palabra?

Dicen que los bebés hacen muchas cosas inesperadas; Hae-rim, que siempre había sido tan dócil, ahora hace muchas cosas divertidas a medida que crece.

Cuando Hae-rim sea grande, tendré que contarle sin falta lo que pasó hoy.

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♥ Cosas por las que estar agradecido hoy: ¡Que Hae-rim parece haber hecho un trato consigo mismo (?) y finalmente ha empezado a hablar mucho más!

♥ Cosas felices de hoy: Como Hae-rim parecía estar de buen humor, yo también me puse feliz. Fue un día en el que, sin motivo alguno, me sentí plenamente dichoso.

 

Por fin descubrí de dónde aprendió Hae-rim ese ‘perdón’ que llevó a cuestas durante semanas.

Todo es gracias al Teniente General.

Hoy él me había dicho que entraría a trabajar de madrugada, pero se me olvidó por completo.

Me desperté tarde e iba a ir a despedirlo... pero escuché una voz susurrando bajito desde el cuarto de Hae-rim.

Sin saber por qué, aguanté la respiración y me acerqué de puntitas; el Teniente General tenía a Hae-rim en brazos, dándole palmaditas mientras le contaba cosas.

Elogió a Hae-rim por ser tan maduro y no llorar a pesar de haberse despertado tan temprano; le explicó de forma sencilla temas de su trabajo que un bebé aún no podría entender para justificar por qué tenía que irse tan pronto, y luego le pidió perdón.

Una y otra vez.

Le pidió disculpas muchísimas veces diciéndole que, aunque él aún no había llegado al mundo, todavía se sentía muy arrepentido por haberle dicho palabras crueles en aquel entonces….

Dentro de la habitación, tenuemente iluminada por la luz amarilla de la lámpara de noche, alcancé a ver al Teniente General a escondidas... y tenía una sonrisa tan cálida y suave que se me escapó un suspiro sin querer.

Cualquiera que lo viera notaría que era una cara llena de amor, de alguien que no sabe qué hacer de lo mucho que adora al niño que tiene en brazos.

Tal vez por eso, Hae-rim aprendió que el momento en el que se siente más amado, ese instante en el que se muere de felicidad, se expresa diciendo ‘perdón’….

Como él lo mira con esa ternura que parece derretirse mientras le pide perdón, es lógico que el bebé se haya confundido.

Iba a entrar para darle un susto al Teniente General, pero decidí volver a gatas al dormitorio.

Teniendo en cuenta que él probablemente ya había notado mi presencia pero no hizo ningún gesto, ¿no será que quería guardar ese momento para él solo?

Aunque no fuera así, quise proteger ese momento secreto.

Tal como yo escribo este diario a escondidas, él también debe necesitar su propio tiempo a solas.

En fin, por miedo a que se diera cuenta, volví rápido al cuarto, me tapé con la manta y fingí dormir profundamente, pero terminé quedándome dormido de verdad hasta tarde.

En el sueño que tuve de madrugada apareció el Teniente General. Le dije que, en lugar de decirle ‘perdón’ a Hae-rim, solo tenía que decirle ‘te amo’, pero él solo se limitó a sonreír.

♥ Cosas por las que estar agradecido hoy: Estoy agradecido de que el Teniente General ame tanto a Hae-rim….

Sé muy bien que, a pesar de estar tan ocupado, se esfuerza al máximo por cuidar al niño y que, incluso más que eso, cuida de mí.

♥ Cosas felices de hoy: Me pareció demasiado tierno imaginar a Hae-rim practicando esa frase en su mente con tanto esfuerzo, tras haber memorizado como un ‘perdón’ el momento en el que debería decir ‘te amo’.

Además, me gustó poder ver a escondidas esa expresión del Teniente General que yo no conocía. Me acosté tapándome hasta la cabeza con la manta y era tan feliz que hasta me costaba respirar de la emoción. De verdad….

 

Con la llegada del año nuevo, compré un diario nuevo.

Al ojear el diario anterior me dio un poco de vergüenza, pero aun así creo que he mejorado mucho en comparación con antes. (Todavía me cuestan la ortografía y los espaciados, y a veces me confundo con lo que ya sé).

En fin, el 1 de enero fuimos de visita a la residencia del General Oh Seon-ran.

Gracias a que comimos la sopa de pastel de arroz (tteokguk) que él misma hizo, sentí el estómago calientito.

Y mientras comíamos el postre, ¡Hae-rim, que últimamente se interesa mucho por los aparatos electrónicos, nos sacó fotos a los adultos con el celular del Teniente General!

Me preocupaba que fuera muy pesado para un bebé, pero ¿será que es por su desarrollo físico fuera de lo común…? Hae-rim sujetó el celular con mucha facilidad y jugó muy bien con él todo el tiempo.

Bueno, ¿quién vería a Hae-rim y pensaría que tiene esa edad...? Hasta yo veo que está muy grande.

Después de volver a nuestra residencia, nos sentamos los tres en el sofá para decir al menos un objetivo que quisiéramos cumplir este año. (Claro que Hae-rim solo estaba de relleno).

El Teniente General dijo que buscaría un nuevo pasatiempo que no fuera el ejercicio, y Hae-rim dijo que se convertiría en un dinosaurio.

Al principio me pareció tierno pensando que no había entendido bien lo que le preguntaban, pero escribiendo el diario y pensándolo con detenimiento, tal vez Hae-rim de verdad desea de corazón ser un dinosaurio.

Mi meta para este año es subir unos 3 kg de peso.

¡Y me esforzaré mucho este año nuevo para llenar el diario cada día con cosas felices y motivos para estar agradecido!

 

Mientras cenábamos, ¡Hae-rim llamó de repente al Teniente General ‘Papá Grande’!

¡Y a mí me dijo ‘Papá Pequeño’!

Como normalmente a ambos nos llama solo ‘papá’, nos dábamos cuenta por instinto a quién llamaba, pero ¿será porque creció un poco? Se ve que a su manera le resultó incómodo.

En fin, me pareció tan curioso que le pregunté si había alguna razón para diferenciarnos así, y dijo que Papá Grande es Papá Grande porque es asiiií de grande, y Papá Pequeño es Papá Pequeño porque es un poquito más chico que Papá Grande.

¿Le habrá preocupado que yo me sintiera triste por decir que soy pequeño?

Me decía que Papá Pequeño es solo así de chiquito mientras juntaba el pulgar y el índice, y al hacer eso entrecerró los ojos como si me guiñara, fue demasiado tierno.

El Teniente General no lo demostró, pero parece que se conmovió bastante con el nombre que le puso Hae-rim.

Antes daba la impresión de que pensaba: ‘¿Será que este niño sabe algo cuando me llama papá?’, pero al ver que él lo señaló con tanta claridad como su papá, se notaba que estaba emocionado de una forma nueva. Me sentí muy conmovido.

♥ Cosas por las que estar agradecido hoy: Hae-rim es más inteligente de lo que imagino, y le agradezco mucho que no se desespere con este papá tonto y que me quiera tanto.

♥ Cosas felices de hoy: ¡Me puse feliz al ver al Teniente General tan animado por cómo lo llamó Hae-rim!

 

Hoy no pasó nada especial.

Como el Teniente General tenía el día libre, íbamos a ir a pasear por aquí y por allá con Hae-rim, pero como hacía tanto frío, toda la familia se quedó holgazaneando en casa desde la mañana hasta la noche.

El Teniente General preparó el desayuno y también trajo comida rica para el almuerzo y la cena, así que yo no hice nada.

Ahora salieron con Hae-rim a comprar helado, así que aprovecho que la casa está tranquila para leer un poco y escribir en el diario.

Luego les pelaré mandarinas y manzanas.

Después de comer la merienda, nos cepillaremos los dientes uno al lado del otro, nos meteremos en las mantas y nos quedaremos profundamente dormidos.

Pasamos el día con tanta pereza que, si lo pienso bien, no hay nada que destaque en mi memoria, pero aun así... o mejor dicho, por eso mismo, fue un día feliz.

♥ Cosas por las que estar agradecido hoy: Estoy agradecido de poder estar con mi familia en una casa cálida en un día tan frío.

♥ Cosas felices de hoy: Me hizo muy feliz escuchar las risas de Hae-rim mientras colgaba del costado del Teniente General muy animado.

 

Con motivo del tercer cumpleaños de Hae-rim, fuimos todos juntos al jardín que tanto aprecia el General Oh Seon-ran.

Tal como hicimos en su primer año, llevamos un montón de pan y galletas que horneé, junto con los dinosaurios de Hae-rim, y nos sentimos como si estuviéramos de picnic.

Aunque ella no me lo dijo, yo sabía más o menos que ese lugar estaba relacionado con Lee Jin-woo... o sea, con la persona que me dio la vida. Y que esa persona y el General Oh Seon-ran tenían un vínculo muy especial….

En fin, después de cantarle el feliz cumpleaños a Hae-rim, por primera vez llamé al General Oh Seon-ran... Padre.

Mi Padre abrió mucho los ojos y se quedó un buen rato conteniendo el aliento, hasta que finalmente se le escaparon las lágrimas.

Tenía la vaga esperanza de que le gustara, pero nunca imaginé que lloraría tanto….

Y me sentí apenado.

¿Por qué habré dudado tanto para decirle algo tan sencillo? Si hubiera sabido que se alegraría tanto como para llorar, se lo habría dicho hace tiempo.

Tenía pensado decirle que quería acompañarlo en cualquier rito o de oración... o lo que fuera por la persona que me dio la vida, pero como mi Padre estaba llorando tanto, decidí dejar esa charla para la próxima vez.

Ahora que lo pienso, tal vez el luto no es mi responsabilidad.

La única persona en el mundo que lo recuerda es mi Padre, así que solo quiero estar a su lado cuando esté listo mentalmente.

Y le pediré a mi Padre que me cuente muchas historias sobre él.

Si las escucho seguido, creo que no me resultará extraño llamarlo Padre igual que al General Oh Seon-ran, en lugar de ‘esa persona’ o ‘quien me dio la vida’….

♥ Cosas por las que estar agradecido hoy: ¡Que Hae-rim haya cumplido su tercer año con tanta salud y energía!

♥ Cosas felices de hoy: Que a mi Padre le gustara tanto que lo llamara ‘Padre’….

 

A partir de hoy, Hae-rim empezó a recibir educación para niños con talento operada por la Academia de las Tres Armas.

Dijeron que, al ser una institución similar a un jardín de infantes, no hacían nada del otro mundo, pero aun así… Hae-rim apenas tiene cuatro años….

Es verdad que es un poco más alto que los niños de su edad y habla muy bien, pero sigue siendo un bebé.

Cuando recibimos la propuesta por primera vez, me preocupaba mucho que fuera demasiado pequeño para recibir ese tipo de educación. (A decir verdad, sigo un poco preocupado).

Sin embargo, Hae-rim tiene un talento excepcional, y tras aceptar los consejos de varias personas que decían que un niño así crece de forma más estable cuando está con expertos a su nivel, decidimos enviarlo solo para probar.

Mi Padre se mostró a favor del ingreso de Hae-rim desde el principio, pero, para mi sorpresa, el Teniente General se opuso firmemente.

Dijo que, si en el futuro Hae-rim deseaba ser militar por voluntad propia, lo apoyaría activamente, pero que ahora es demasiado pequeño para poner un pie en el sector militar, que no hay necesidad de hacer eso todavía….

Tras varias consultas con expertos y médicos militares, el Teniente General terminó aceptando que recibir educación para niños con talento en la Academia era lo mejor para Hae-rim (creo que racionalmente ya sabía qué era lo correcto, pero como le angustiaba el bienestar del niño, se opuso por puro instinto), pero yo tampoco estoy del todo convencido.

¿Realmente le servirá de ayuda el centro educativo?

Sin saber nada de lo que siente este papá, Hae-rim se veía muy emocionado. Dio varias vueltas frente al espejo diciendo que estaba feliz porque iba a usar ropa parecida a la del Teniente General.

Por ahora, tendré que vigilar atentamente si Hae-rim se adapta bien en el centro.

♥ Cosas por las que estar agradecido hoy: Haber podido encontrar un proceso educativo acorde al nivel de Hae-rim —que es un poco más especial que otros niños— gracias a la ayuda del Teniente General y de muchas otras personas agradecidas.

Sigo dándole vueltas a si enviarlo fue una buena decisión, pero independientemente de eso, agradezco mucho que se nos haya dado la oportunidad y que no la hayamos dejado pasar.

Si lo hubiera criado yo solo, no habría podido cuidar del niño con tanta minuciosidad.

♥ Cosas felices de hoy: Cuando Hae-rim, justo antes de entrar al centro educativo, volvió corriendo hacia el Teniente General y hacia mí para darnos un fuerte abrazo….

Creo que no podré olvidar en mucho tiempo ese abrazo de Hae-rim, cuando se lanzó hacia mí con todo su cuerpo, ni su cálida temperatura.

 

Es algo en lo que he estado pensando últimamente… bueno, en realidad es algo que he imaginado a solas durante bastante tiempo: me gustaría tener un segundo hijo.

No, desearía que sucediera.

Solía decir por costumbre que, si llegaba el día en que fuera residente de las Cinco Estrellas y formara mi propia familia, los trataría mejor que a nadie en el mundo; pero, en el fondo, no esperaba que ese día llegara de verdad.

Con solo pagar mi deuda rápido y tener el documento de identidad en mis manos, ya habría gastado toda la suerte de mi vida; ¿cómo iba a tener además una familia? Sentía que, si era tan codicioso, incluso lo que iba por buen camino terminaría mal.

Pero como pensaba que si decía estas cosas en voz alta me vería muy miserable… fanfarroneaba sin haberlo esperado nunca de corazón.

¡Pero ahora, vivir con mi familia ya no es un sueño inalcanzable!

Desearía que hubiera más y más personas a las que aprecio y amo en este mundo.

Hace tiempo leí un libro sobre la ‘psicología de compensación’. Decía que las personas que tuvieron una infancia infeliz, como yo, tienden a volcar en su familia, amigos o hijos todo lo que desearon cuando eran pequeños.

Tal vez esas palabras sean ciertas.

Como me sentí tan solo y pasé tantas dificultades, ahora ha crecido en mí el deseo infantil de aumentar el número de personas dentro de mi refugio.

Quiero amar muchísimo a mi familia.

No sé si alguien como yo tiene derecho a criar incluso a un segundo hijo, pero como tengo al Teniente General, que pase lo que pase siempre me consiente, voy a armarme de valor esta vez también.

Cuando vuelva del trabajo, le diré que tengamos un segundo hijo, y que incluso estoy pensando en un tercero.

¡Vaya, de solo imaginarlo me puse muy nervioso y estoy temblando!

¡Tener un hermanito para Hae-rim!

¿Podré hacerlo bien?

♥ Cosas por las que estar agradecido hoy: Tener la tranquilidad necesaria para poder planear el futuro de la familia.

Es verdad que un niño no aparece por arte de magia solo porque yo lo quiera, pero ¿no es algo para agradecer el simple hecho de poder tener ese sueño?

♥ Cosas felices de hoy: Pasé un tiempo feliz imaginando a solas el nombre para el segundo bebé.

Me gustaría que fuera un nombre que sirviera para cualquier género y que sea un nombre bonito que pueda contener todo el amor del Teniente General por el niño.

Tengo muchas ganas de que llegue el momento de pensar en nombres con él.

 

Ayer el Teniente General me regañó mucho….

Antes de que terminara de decir que quería tener un segundo hijo, él se negó rotundamente.

Me dijo que pensara en mi estado de salud, que solo de imaginarme acostado en una mesa de operaciones se le helaba la sangre, que él no podía permitir eso de ninguna manera.

Un bebé no es un juguete… y si él no quiere, yo tampoco tengo intención de insistir tercamente en tener un segundo hijo.

Así que le dije que estaba bien, le agradecí por preocuparse por mi salud y también le pedí perdón por insistir de forma inmadura; pero, curiosamente, después de mi disculpa, el Teniente General parecía estar de peor humor.

Antes de dormir nos dimos varios besos y dormimos con nuestros cuerpos entrelazados como siempre, pero de algún modo se sentía extraño e incómodo.

Normalmente me sentía cómodo con solo estar juntos sin decir nada, pero ayer, aunque él hiciera bromas, sentí como si hubiera vuelto a la época en la que todo me resultaba difícil y me daba miedo….

¿Debería enviarle un mensaje al Teniente General cuando termine de escribir el diario?

Hasta ayer al mediodía le enviaba mensajes sin importancia diciendo que estaba aburrido o que tenía sueño, pero ahora dudo un poco.

Por supuesto, él tampoco me ha contactado en todo este tiempo….

 

Es extraño.

El Teniente General sigue evitando hacer ‘eso’….

Sigo durmiendo acurrucado en sus brazos y nos besamos cuando nos cruzamos las miradas, pero eso es todo.

Pensándolo bien, creo que incluso la cantidad de besos ha disminuido notablemente.

No es tan extraño e incómodo como la mañana siguiente a cuando dije que quería un segundo hijo pero… si noto que él está marcando distancia conmigo… ¿será que estoy reaccionando de forma muy sensible?

Sin embargo, por las mañanas (y de hecho, también por las tardes o noches) siento cómo su parte endurecida me empuja, pero como siempre termina solo con un beso… me desconcierta un poco.

Si no se le levantara sería otra cosa, pero si su cuerpo reacciona y aun así no quiere hacerlo conmigo… ¿significa que ya no le gusto?

Dicen que cuando te casas es natural que la frecuencia disminuya, ¿será que al Teniente General también le llegó esa etapa?

Hubo momentos en los que yo fingía estar dormido porque estaba muy cansado, pero eso no significa que de verdad odiara hacerlo con él….

Me quejaba porque la frecuencia era excesiva y el placer era tan intenso que sentía que me iba a morir de verdad, pero para nada quería que él dejara de tocarme de esta manera.

Antes me mordía y me lamía por todos lados hasta que la piel se me hinchaba, y ahora apenas me da un beso o dos de esos que se dan los niños y ya.

Y eso que dijo que prefería sacarse los ojos antes que separarse de mí….

Me duele pensar que al Teniente General le ha llegado la crisis matrimonial él solo….

 

El Teniente General definitivamente ha cambiado.

Parece que mi deseo de tener un segundo hijo le molestó muchísimo.

Antes de eso, él estaba igual que siempre.

Ayer estuvimos a punto de hacerlo, pero él se contuvo como si hubiera recuperado el juicio a último momento.

Incluso cuando se le marcaban las venas azuladas en la frente y el cuello.

Parece que sigue queriendo hacerlo conmigo… pero ¿qué otra razón habría para que se contenga y dude tanto?

Me parece que es verdad que no quiere hacerlo por miedo a que volvamos a tener un hijo.

Pero… siempre usamos condón y él toma medicamentos y se pone inyecciones aparte, ¿qué es lo que le preocupa?

Desde que nació Hae-rim hasta ahora lo hemos hecho muchísimas veces y nunca hubo ningún problema.

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Incluso en los días en los que el corazón me dolía sin motivo, me esforcé por agradecer y pensar en cosas felices escribiendo el diario cada día durante años, pero últimamente no tengo nada de ánimos….

Le tengo un poco de manía al Teniente General.

No, en realidad… mucha… le tengo manía… siento que me muero de la rabia….

 

Fui a la librería después de mucho tiempo.

Como Hae-rim se preocupó porque me veía triste últimamente, decidí intentar concentrarme en otra cosa.

Compré una nueva serie de ortografía, una colección completa de hologramas de panaderías del mundo y un libro de historia.

Dicen que es el libro de texto que usan los niños en la escuela, y me sentí orgulloso al ver que ahora puedo entenderlo.

Y también me traje un libro con un eslogan publicitario un poco llamativo. Decía que era el libro de secretos para dar vitalidad a una relación de pareja que se ha vuelto monótona; me tentó porque decía que lo escribió alguien que ha salido varias veces en televisión contando sus conocimientos.

Al Teniente General le disgustan mucho este tipo de libros junto con los de autoayuda (específicamente a los autores que hablan como charlatanes), pero como últimamente él está tan ocupado que es difícil verle la cara….

Tendré que estudiar solo viendo varios libros y también controlar mis sentimientos.

Pensar demasiado no es bueno para la salud mental.

♥ Cosas por las que estar agradecido hoy: Aunque últimamente he estado un poco desanimado, agradezco haberme convertido en alguien que puede recuperar las fuerzas pronto en lugar de hundirse como antes. Aunque sea muy poco a poco, me estoy volviendo alguien con un corazón más firme y sano, y agradezco tener las condiciones para que así sea.

♥ Cosas felices de hoy: Después de desayunar, Hae-rim me cantó la canción de ‘Papá, ¡ánimo!’. Era tan tierno que grabé un video para enviárselo al Teniente General... pero aún no se lo he mandado. Creo que necesito un poco más de valor para enviarle un mensaje.

 

El Teniente General no ha podido venir a casa en varios días por una instrucción de entrenamiento. Al ser un oficial, y nada menos que un Teniente General, me dio un poquiiito de sospecha que tuviera que dirigir el entrenamiento en persona, pero decidí creer en el suspiro del Teniente Primero Park, quien dijo que el Teniente General es la única persona capaz de pilotar los nuevos aviones de combate.

En fin, como dijo que regresaría mañana por la noche, planeo aprovechar esa oportunidad. En el libro también decía eso: ¡que no es raro que yo sea el primero en preguntar por qué no hacemos ‘eso’, ni tampoco pedir que quiero hacerlo! Ahora que somos esposos, voy a actuar de forma activa. Me convertiré en un esposo inteligente que tome la iniciativa en la relación.

☆ Plan para mañana ★

1.    Hacer que el Teniente General beba alcohol. (Yo no lo sabía, pero dicen que el alcohol disminuye un poco la potencia sexual. ¡Qué bien! Sinceramente, al Teniente General no le vendría mal que le bajara un poco, ya sea la potencia o la energía...). Además, no iré a los grandes almacenes; compraré el alcohol a escondidas con mis ahorros para que él no sospeche que preparé algo.

2.    Cuando el ambiente se ablande, tomar su mano con fuerza, mirarlo a los ojos y preguntarle con cuidado si hay algo que le haya dolido de mí últimamente.

3.    Si él me pregunta por qué digo eso de repente, decirle que me siento triste porque últimamente ha estado evitándolo conmigo. (Si había una razón inevitable por la que me esquivaba, también lo escucharé con atención).

4.    Cuando (probablemente) se quede desconcertado, darle el golpe de gracia llamándolo ‘Cariño’ o ‘Esposo’, y preguntarle por última vez si hay una razón específica por la que evita la penetración. (Como siempre ha tenido tantas ganas de que lo llame ‘Cariño’, ‘Esposo’ o ‘Tae-jeong-ssi’... ¿no creen que le gustará?).

5.    Cerrar bien la charla y, si lo que le preocupaba era que yo quisiera un segundo hijo, explicarle de nuevo mis sentimientos: que realmente no lo deseo si él no quiere, y que estoy bien.

6.    Por último, darle más de beber para restarle un poco más de potencia. (Para que la cosa termine después de una o máximo dos veces).

♥ Cosas por las que estar agradecido hoy: Cené en la residencia de mi Padre y me regaló un montón de cuadernos y bolígrafos hermosos. Cuando le conté que llevo tiempo escribiendo un diario, me dio muchísimas cosas diciendo que a él también le gustaba escribir antes y que tenía una pequeña colección de papelería. Son objetos tan valiosos que se nota que los guardó con mucho cariño durante mucho tiempo, así que no creo que me atreva a usarlos así como así. Se los heredaré a Hae-rim cuando empiece la escuela.

♥ Cosas felices de hoy: Me sentí un poco mejor después de decidir hablar con franqueza con el Teniente General y armar todos estos planes. Creo que es la primera vez que yo tomo la iniciativa para hacerle algo... ¿tendrá efecto? ¿Le gustará que lo llame ‘Cariño’ o ‘Esposo’? De repente estoy temblando mucho….