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Si-woo caminaba bajo las brillantes luces del hotel, manteniendo la espalda erguida.

Cuanto más resplandeciente y lujosa era la iluminación, más intimidado se sentía, pero precisamente por eso estiraba el cuerpo y ponía fuerza en la punta de sus pies al andar. Era un esfuerzo desesperado por no parecer patético ni siquiera ante una simple lámpara.

Por un lado, le preocupaba que, si tenía que luchar tanto para fingir compostura ante unas luces, cómo se las arreglaría para enfrentar a la persona con la que se iba a reunir. Alguien que lo tenía todo y que era capaz de pisotear el amor propio de cualquiera con una sola mirada o una palabra.

Si-woo pensaba que, si él también hubiera nacido teniéndolo todo, jamás habría conocido este complejo de inferioridad del que no lograba desprenderse. Siempre que veía a alguien que poseía más que él, se sentía incómodo, tenso e irritado, aunque la diferencia fuera de un maldito peso.

Toc, toc.

“Su invitado ha llegado.”

El gerente, que caminaba delante guiándolo, llamó a una pequeña puerta. Solo entonces Si-woo se permitió observar a su alrededor, moviendo los ojos con rapidez.

Siempre le pasaba lo mismo: cuando se enfrentaba a algo que no podía poseer, sentía un fuego inexplicable arder en su interior. Era una enfermedad dejarse arrastrar por esas emociones que lo consumían, y aun así ser incapaz de ignorarlas o mirar hacia otro lado. Tenía esa necesidad patética de grabarlo todo con sus propios ojos para quedar satisfecho.

La cafetería del hotel en pleno día parecía otra dimensión. Era pacífica pero vibrante, y todo en ella deslumbraba. Las risas de la gente y el leve tintineo de la vajilla se sentían como un sonido ambiente relajante.

Pero en cuanto percibió esa paz, sintió que unos muros invisibles lo rodeaban. Tenía la sensación de que, aunque lanzara puñetazos al aire o gritara con todas sus fuerzas, nadie lo vería ni lo escucharía. El aire empezó a faltarle.

Ese espacio ajeno creaba otra burbuja que lo aislaba. El ruido cotidiano se distorsionó y se alejó en un instante; sintió que su cuerpo se despegaba del suelo como si la gravedad hubiera dejado de existir. Sentía que solo cuando fuera empujado fuera de las puertas del hotel, esos muros invisibles desaparecerían.

'Este no es tu lugar.'

Como si la paz del entorno lo señalara declarándolo un extraño que debía ser expulsado, aquel ambiente se transformó de repente en un juez frío y cruel. Era un lugar que se parecía exactamente a la persona que estaba a punto de ver.

“¿Vas a quedarte ahí escuchando?”

Fue la señora Nam Hae-joo quien rescató la cordura de Si-woo. Ella lo había citado en la habitación más privada del fondo de la cafetería, un lugar que se asemejaba mucho a ella misma. Lo llamó porque tenía algo que decirle, pero no quería que se filtrara que había estado con él. Y no era solo porque Si-woo fuera alguien que salía con Do-ha; ella jamás lo habría aceptado, incluso si Do-ha no hubiera estado involucrado.

“Siéntate. Si no quieres, quédate ahí de pie.”

Ante las palabras de la señora Nam, Si-woo se lamió los labios resecos y entró en la sala. Nada más entrar, la elegancia de la esposa del Grupo Wonkyung lo golpeó de lleno. Definitivamente, no se parecía en nada a una mujer de mediana edad común.

Su cabello ondulado se veía sedoso y abundante, y sus labios, pintados con un labial rojo, eran carnosos. No se apreciaba ni una arruga en su cuello o manos que delatara su edad. Sobre todo, los accesorios que llevaba en las orejas, el cuello y las muñecas reflejaban la luz de tal forma que resultaba difícil sostenerle la mirada. Como si el tamaño no determinara el precio o el valor, las gemas incrustadas eran pequeñas pero deslumbrantes. Simplemente combinaban a la perfección con su vestido blanco inmaculado.

A pesar de llevar encima lo equivalente a varios años de sueldo de Si-woo, ella estaba allí sentada sin ninguna altivez forzada. Parecía una grulla noble, sin una sola postura fuera de lugar. Ante su porte impecable, Si-woo se puso tenso involuntariamente, aplicando fuerza en todo su cuerpo.

Ella probablemente no sabía que su sola presencia despertaba sentimientos encontrados en quien la enfrentaba. Dicen que lo que más odias en el mundo es exactamente lo que más deseas llegar a ser.

Si-woo inhaló despacio y exhaló largo. Ella era la mujer que se convertiría en su futura suegra; lo principal era causar una buena impresión. Ya se habían visto una vez cuando ella lo citó, pero en aquel entonces él solo se quedó escuchando como un tonto. Al volver a casa, se arrepintió profundamente, pensando que debería haber sido más afectuoso y haberse promocionado mejor. Así que hoy era su oportunidad para ser encantador y ganar puntos. Su único objetivo era el Baek Do-ha de dentro de tres años.

“¿Ha esperado mucho? Intenté salir temprano, pero lamento haberla hecho esperar.”

Ante esas palabras, la señora Nam Hae-joo soltó una carcajada, como si le resultara divertido. Al ver su rostro iluminado por una risa que parecía sincera, Si-woo suspiró aliviado internamente. El temor de recibir un regaño por lo ocurrido en la boda se disipó un poco. Si-woo forzó una sonrisa para igualar la de ella. Sus ojos de párpados caídos eran útiles en estos momentos; una mirada amable solía ser efectiva para ganarse el favor de los demás.

“No digas eso. Tú y yo no tenemos el tipo de relación en la que debamos esperarnos o pedirnos disculpas.”

“Ah, no quise decir eso. Es solo que, como es la madre de Do-ha, me sentía mal por haberla hecho esperar tanto……”

“Exacto. Por eso mismo. ¿Por qué iba yo a esperarte a ti? ¿Acaso hay alguien que espere para sentir lástima?”

“¿A qué…… se refiere con eso?”

“Do-ha no está aquí, así que no hace falta que finjas ser cariñoso. No tengo ninguna intención de incluirte en mi familia.”

La mirada de Si-woo vaciló por un momento. Su verdadera naturaleza estuvo a punto de estallar, pero logró contenerse con esfuerzo. Esto no era más que el principio; no es que no supiera que la madre de Do-ha sería así. Pensó que solo tenía que mostrarle que se esforzaría más.

“No es…… eso. Es verdad que quiero causarle una buena impresión para poder recibir su permiso formalmente. Sé que aún no le agrado…… pero lo haré mejor, ¿sí?”

“Vaya, no está mal. Sabes usar bien lo que te dio la naturaleza. Empiezo a entender por qué Do-ha siente esa necesidad de cuidarte.”

“No entiendo qué quiere decir……. ¿Significa que me acepta?”

“Dicen que los sueños son para soñarlos en grande, pero se acaban al despertar. Y no es que estés dormido precisamente. Vuelve a ser como eres normalmente.”

“¿Como soy normalmente? Yo siempre soy así. No soy muy bueno hablando, pero siempre me dicen que trato bien a los adultos.”

“¿Pensabas que no me daría cuenta de tu complejo de inferioridad?”

“…….”

“Es natural esforzarse por tener más. Pero si es un complejo de inferioridad tan sucio que eres capaz de poner las manos en lo ajeno sin escrúpulos, entonces tengo que limpiar para que mi familia no se contamine. Ese es mi papel como la señora del Grupo Wonkyung.”

Lo habían descubierto. Si-woo se dio cuenta en ese instante de que la señora Nam había leído todas las intenciones que intentaba ocultar. Quizás lo supo desde el principio. Comprendió que los años que ella había vivido y el entorno que la rodeaba no eran en vano. Su ambición no era simplemente Baek Do-ha. Era Baek Do-ha y todo lo que él poseía.

Para lograrlo, se había filtrado lentamente al lado de Do-ha durante mucho tiempo, esperando a que se acostumbrara a él. El éxtasis que sintió cuando finalmente Do-ha le prometió un futuro fue indescriptible. La señora Nam Hae-joo había calado de un vistazo ese esfuerzo de nueve años, o mejor dicho, esa ambición.

“No sé cómo se dio cuenta, si ni siquiera Do-ha lo sabe.”

Si-woo se sentó frente a ella y empezó a actuar como si no le importara. En cada respiración puso la firme determinación de reírse de cualquier cosa que ella dijera.

“Entonces, después de echarme como si no quisiera volver a verme, ¿a qué se debe esto?”

En cuanto terminó de hablar, un sobre apareció sobre la mesa. A simple vista, se notaba que estaba lleno de dinero. ‘¿Dinero a estas alturas?’, pensó Si-woo, y una carcajada escapó de sus labios ante el momento tan inoportuno. De hecho, ver ese sobre grueso hizo que la tensión de Si-woo se relajara. ‘¿Cómo puede ser algo tan predecible y trillado?’ Si-woo curvó una comisura de los labios mostrando abiertamente su burla.

“Ja, ¿no cree que esto es demasiado cliché? ¿'Toma esto y lárgate'? ¿'Mi hijo no se junta con alguien como tú'? ¿Es algo así?”

“¿Eso te parece?”

“Sí. Así que mejor llévese su dinero. De todos modos, Do-ha va a volver conmigo, así que no me interesa esto.”

Si-woo rechazó el sobre sin siquiera tocarlo.

“¿Cómo sabes cuánto hay dentro?”

La señora Nam soltó una pequeña risa, como si Si-woo le resultara gracioso. Era una burla evidente. Si-woo apretó los puños con fuerza debajo de la mesa. Por eso odiaba a los que tenían todo: lo hacían sentir de forma más clara lo que él no poseía. Apretó los dientes e inhaló lentamente. Al fin y al cabo, lo que él quería no era un simple sobre de dinero. No iba a arruinar todo el tiempo y esfuerzo invertido por una pequeña burla momentánea. Sobre todo, quería demostrar que no sería una presa fácil.

“Se nota a simple vista que ha dado una cantidad moderada. Pero aun así, esto es demasiado……”

“¿Qué pasa? ¿Es poco?”

“Sí. ¿Solo esto por renunciar a Baek Do-ha? ¿Sabe cuánto se gana teniendo a Baek Do-ha? Cualquiera vería que no es un buen negocio.”

“Tienes razón. Mi hijo no puede ser valorado con esta miseria.”

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La señora Nam Hae-joo esbozó una sonrisa elegante mientras miraba el sobre. Si hubiera que ponerle un precio, el sobre debería verse muy distinto. Ella no había criado a su hijo para que su valor se resumiera en unos cuantos cheques. Ante esa actitud relajada, Si-woo se sintió aún más irritado. Había imaginado mil veces que le darían dinero y tenía sus propios guiones preparados: fingir que no le importaba el dinero, o suplicar con lágrimas en los ojos.

Pero Si-woo no pudo hacer ninguna de las dos cosas. A pesar de tenerlo enfrente y de que él le resultaba odioso, la señora Nam no dejaba de sonreír. A Si-woo le inquietaba más esa sonrisa que la cantidad de dinero dentro del sobre.

“¿Qué es lo que está haciendo exactamente?”

“Lástima.”

La respuesta corta y directa de la señora Nam hizo que Si-woo frunciera el ceño. Dudó de sus propios oídos por un momento antes de volver a hablar. No era una palabra adecuada para escuchar de alguien que se suponía sería su futura familia.

“……¿Qué acaba de decir?”

“Me dijeron que la lástima se demuestra con dinero.”

Como si no se tratara de una lástima barata, la señora Nam Hae-joo volvió a señalar el sobre con la mirada, confirmando las sospechas de Si-woo. Acto seguido, dio un sorbo a su té con parsimonia y se recostó cómodamente en la silla.

Al ver su expresión, que no solo era relajada sino que incluso parecía divertida, Si-woo sentií que la ira le hervía por dentro.

"¡Ja! ¿Y por qué exactamente debería recibir lástima? ¿Porque Do-ha se casó? De todos modos, va a volver conmigo en tres años, así que ¿para qué?"

"No creo que eso vaya a suceder."

"¿Quién lo dice? ¿Lo dice Ha Yu-dam? ¿No le parece que él es el verdadero descarado y patético? Alguien que robó el hombre de otro y llegó hasta un matrimonio por conveniencia."

"¿Te refieres a que es más patético que tú, que sabiendo que era el hombre de otro, insististe hasta convertir el matrimonio ajeno en algo con fecha de caducidad?"

"……"

Si-woo se sintió agraviado, pero no se atrevió a negar aquellas palabras.

Desde el principio, para Kim Si-woo, Baek Do-ha no había sido el 'hombre de otro'. Cuando Si-woo se le acercó, Do-ha estaba solo, sin pareja, y solía decir entre risas que probablemente seguiría así toda su vida. Decía que no podía sentir las feromonas de nadie y que ni siquiera le nacía el deseo de tener una relación profunda. Se autocompadecía diciendo que, si ni siquiera sentía ganas de tener sexo, ¿cómo podría amar a alguien?

Por eso, Si-woo le aseguró con firmeza que él lo amaría por los dos. No era que le hubiera robado nada a nadie.

Sin embargo, en lugar de explicar todo eso, Si-woo apretó los dientes y guardó silencio. Tensó la mandíbula con fuerza. Sabía que las palabras de la señora Nam tenían mucho de exageración, pero también entendía que sería difícil negar cada punto. Al fin y al cabo, a ella no le interesaban sus excusas ni sus aclaraciones.

Ante el silencio de Si-woo, la señora Nam sonrió con los ojos, como si ya lo hubiera esperado. ¿Qué podría decir él? Cualquier cosa que añadiera no sería más que una excusa que no valía la pena escuchar.

A continuación, sacó una tableta de su bolso. Tras tocar la pantalla un par de veces, la dejó suavemente al lado del sobre de dinero, orientándola hacia Si-woo.

"Es una foto que se tomaron los chicos cuando fueron al monte Halla. Pasaron la noche juntos allá."

"……¿Y?"

"Gracias a eso, parece que a Do-ha le llegó el rut. El médico especialista en su rasgo dice que probablemente el próximo rut podrá pasarlo de forma normal, como todo el mundo."

"……Me alegro. Pero, ¿por qué eso es motivo para que yo reciba lástima?"

"Porque significa que todo está empezando a volver a su lugar. No habrá forma de que Do-ha regrese a tu lado. Así que no puedo evitar sentir lástima por ti. Toma el sobre. Si te falta, dímelo."

Decir que el dinero era insuficiente a estas alturas equivaldría a pedir más lástima. Si-woo se dio cuenta de que esa era la razón por la que la sonrisa no abandonaba el rostro de la señora Nam Hae-joo.

En la foto, Do-ha mostraba una sonrisa traviesa que Si-woo nunca antes había visto. A pesar de haber salido con él durante tanto tiempo, Si-woo no conocía esa faceta de Do-ha. Era lógico, ya que Do-ha nunca le haría bromas pesadas a él, pero la comodidad que Do-ha sentía en esa imagen le llegaba a Si-woo de forma nítida.

Si-woo rechinó los dientes sin darse cuenta. Le resultaba insoportable que Ha Yu-dam, que ya lo tenía todo a diferencia de él, también pretendiera quedarse con Do-ha. Inhaló profundamente, cerró los puños y reprimió sus emociones. Forzó las comisuras de sus labios hacia arriba para mostrar una sonrisa amplia y radiante.

Ya que sabía qué era lo que quería la señora Nam Hae-joo, era su turno de decir lo que él quería.

"No. ¿Por qué cree que no lo sabía? No me importa. Do-ha me prometió que volvería conmigo, y con eso me basta."

La señora Nam se apoyó en su mano y observó a Si-woo fijamente. Ante esa mirada que parecía escudriñarlo todo, Si-woo intentó ocultar su tensión y recibirla con entereza, sin notar que sus manos entrelazadas temblaban ligeramente.

Poco después, ella soltó un breve suspiro. Por mucho que él intentara ocultarlo, era evidente. Quienes viven sumidos en el complejo de inferioridad, sin saber mirarse a sí mismos, emanan un sudor húmedo que no pueden esconder. Personas así no pueden pensar en la serenidad, porque están constantemente vigilando a los demás, comparándose y guardando rencor. El sudor que derraman suele empapar sus palmas o resbalar gota a gota por sus sienes.

Sin darse cuenta de que se están destruyendo a sí mismos, terminarán apuntándose a la cabeza con un arma y volviendo a culpar al mundo: 'Yo tampoco quería nacer en una casa así'.

Alguien autodestructivo como Si-woo acaba arruinando incluso a quienes lo rodean.

La señora Nam Hae-joo también había nacido y crecido en una familia de élite, y se había casado con alguien de su mismo nivel; era la típica clase alta. Sabía que había gente que los envidiaba y admiraba, pero también había otros, como Si-woo, que se sentían agraviados e injustamente tratados por el simple hecho de su origen.

A sus ojos, Si-woo no tenía nada de especial. Había demasiada gente en el mundo que necesitaba su compasión, y mostrarles lástima a ellos sería mucho más valioso que dársela a Si-woo. Do-ha, que se compadecía de él y se ofrecía a ayudarlo y estar a su lado, simplemente carecía de ojo clínico o de experiencia.

"No es asunto mío que quieras a nuestro Do-ha, pero Do-ha no te quiere a ti."

"¿Cómo puede asegurar eso, madre?"

"Llámame señora Nam o señora Hae-joo; si no te gusta, mejor dime tía. No tengo razones para que me llames 'madre'."

La línea que ella trazó con claridad creció sin necesidad del cuidado de nadie. Esa línea transparente se convirtió en un muro en un instante, y ese muro arremetió directamente contra Si-woo.

Resultaba asfixiante y desagradable, pero no había nada que pudiera hacer. Humillarse ante alguien más fuerte era algo que Si-woo había hecho toda su vida, aunque por dentro rechinara los dientes de rabia.

"……Señora Nam. Sabe que no estoy siendo más grosero porque confío en que será mi futura suegra, ¿verdad?"

La ambición que Si-woo mostraba sutilmente ya había arruinado el humor de la señora Nam varias veces. Se pegaba como un chicle al zapato y no se soltaba fácilmente. Era tan persistente que, cuando creía habérselo quitado, aparecía pegado en otro lado. La señora Nam bebió té para enjuagarse la boca; sentía una sensación pegajosa y desagradable.

"Es el hijo que salió de mis entrañas, ¿cómo no voy a saberlo? ¿No lo sabías tú también?"

"Admito que al principio no fue amor. Pero ahora Do-ha me cuida y me quiere mucho. Por mucho que usted lo niegue, el tiempo que hemos pasado juntos no va a desaparecer."

"Lo sé. Ese tiempo lo creaste con tu esfuerzo. Te reconozco eso. Tratándose del Grupo Wonkyung, es natural que invirtieras tanto."

"……"

De pronto, el rostro de Si-woo se puso pálido. Apretó sus manos entrelazadas con más fuerza. Sus palmas se empaparon de sudor. No se imaginaba que ella supiera incluso sobre ese tiempo invertido.

Como ella decía, era una torre que había construido con esmero durante mucho tiempo. Creía que nada podría derrumbarla. Quería construir el rascacielos más alto de la tierra y, finalmente, vivir en el mismo mundo que ellos. Había corrido durante mucho tiempo solo para eso, y estaba a punto de cumplir su sueño.

"Haberte visto antes de la boda de Do-ha para contarte su secreto fue mi última consideración por lástima. Y aun así, seguiste viendo a Do-ha fingiendo que no pasaba nada."

"¿Y qué? ¿No puedo hacerlo? ¿Acaso es ilegal que me guste Do-ha?"

Eso no le importaba en absoluto. De todos modos, Do-ha nunca lo había abrazado mientras salían. Al principio se sentía inseguro, pero ahora que conocía la razón con claridad, su mente estaba despejada. Que Do-ha no lo abrazara no era motivo para dejar de quererlo.

"Sí, ya sé que te gusta Do-ha. Pero tú…… quieres más el dinero de nuestra casa que a Do-ha, ¿no es así?"

"¿En qué se basa para decir eso?"

"Vaya, hijo. El hecho de que no hayas hecho nada es la prueba."

La señora Nam soltó una carcajada como si hubiera escuchado algo ridículo.

"Cualquier otro se habría consumido por la duda y ya le habría preguntado a Do-ha para confirmar. Porque eso significaría que ya eligió a otra persona que no soy yo."

Do-ha pecaba de ser demasiado bueno. Sería ideal que él mismo contara todo y permitiera que se supiera la verdad, pero con el Do-ha de ahora, lo más probable es que solo generara rechazo. Pensaría que su madre, que adora a Yu-dam, está intentando malmeter a propósito. Por eso no podía quitarle el ojo de encima al menor. Era lo opuesto a su hijo mayor, Do-kyung, que era racional y lógico.

La mirada de la señora Nam se posó ligeramente en Si-woo. Ya no era afilada ni fría como si fuera a escudriñar algo más; simplemente indicaba que ya lo sabía todo. Bajo esa mirada, la máscara que Si-woo se había puesto empezó a desmoronarse.

Si-woo actuó durante nueve años para tener a Do-ha, y toda su vida para caerle bien a los demás. Pero ella había calado su verdadera naturaleza en apenas unos meses. Le resultó sorprendente y, a la vez, humillante. Le habían descubierto su debilidad frente a la persona a la que menos quería mostrásela.

"……Sí. Es verdad. Me gusta el dinero. ¿Acaso hay alguien a quien no le guste?"

"Los hay. Nuestro Do-ha. Él todavía…… considera que el amor o el afecto son lo más importante."

"……"

Ante la respuesta de la señora Nam, Si-woo se quedó sin palabras y se mordió el labio. No pudo negar sus palabras porque él mismo quería a Do-ha por ser así. Gracias a que Do-ha era esa clase de persona, Si-woo pudo acercarse fácilmente. También fue fácil usar su corazón blando para recibir lástima. Le tomó bastante tiempo convertir esa lástima en afecto, pero creía que al final lo lograría. Y ahora, Do-ha jamás podría abandonarlo. Solo necesitaba más tiempo. Por suerte, el tiempo siempre había estado de su lado.

"Tú también lo sabes, y por eso no dejas traslucir ante Do-ha que prefieres el dinero. Temes que, si muestras un poco de eso, Do-ha se canse de ti. Tienes que fingir que lo quieres más a él para poder obtenerlo, y así obtener también el dinero que posee."

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"Es verdad. ¿Cómo se puede ser feliz sin dinero? Do-ha lo entenderá. Que me guste Do-ha y que me guste su familia es algo natural."

"Así es. Cualquiera pensaría lo mismo."

"También es cierto que me acerqué a Do-ha porque era alguien del Grupo Wonkyung. Si no hubiera sido por él, ya habría muerto en la calle. Por eso estaba tan desesperado, era una cuestión de vida o muerte."

Quizás por recordar aquel día, el semblante de Si-woo no era nada bueno. Su rostro, pálido y amarillento, sin rastro de vitalidad, parecía estarse pudriendo poco a poco desde el interior.

Sin ser consciente de cómo lucía su cara, Si-woo simplemente expresaba su resentimiento con fervor. Era una súplica desesperada para que no lo viera solo como una persona calculadora y oportunista. Si solo hubiera deseado el trasfondo de Do-ha, habría forzado el matrimonio de cualquier manera. Incluso dándole de beber, drogándolo o forzando una relación física.

"¿Y ahora también?"

"……"

En ese instante, Si-woo sintió como si las palabras de Hae-joo le hubieran asestado un golpe en la nuca. Un sonido seco resonó en su cabeza.

"Ahora no pareces alguien que vaya a morir en la calle. ¿Sigue siendo el Grupo Wonkyung tan vital para ti como en aquel entonces? Si Do-ha abandonara al Grupo Wonkyung y te eligiera a ti, ¿podrías seguir amándolo?"

La señora Nam Hae-joo tomó un sorbo de té pausadamente, sostuvo la base de la taza con el dedo meñique y la dejó con cuidado sobre la mesa.

Si-woo no tenía idea de que ella sentía una profunda culpa hacia Yu-dam solo por estar frente a él. La existencia de Si-woo no era en absoluto grata para ella, su familia, Yu-dam o la familia de este. Si se enteraran de Si-woo, Yu-dam y su familia podrían estallar en rabia con la sangre hirviendo. Por eso, como ahora, nadie debía saberlo.

Esa era la fuente de la culpa de la señora Nam. Para cortar de raíz este dolor incalculable en la vida de Yu-dam, también tenía que borrar a Si-woo de la vida de Do-ha.

"¿Y qué hay de Ha Yu-dam? ¿Acaso ese tipo es diferente?"

Acorralado, Si-woo la enfrentó con los ojos bien abiertos.

La señora Nam negó con la cabeza, pensando que por actitudes así no podía evitar despreciar su origen. Soltó una risa amarga.

"¿De verdad lo preguntas porque no lo sabes?"

"Al final es un matrimonio por conveniencia. Unir a dos familias ricas para aumentar su patrimonio. ¿Acaso Ha Yu-dam se casó sin esa ambición?"

Do-ha es 'Do-ha', pero Yu-dam es 'ese tipo, Ha Yu-dam'.

A la señora Nam Hae-joo incluso le molestaba la forma en que lo llamaba. Aunque sabía que solo era un apelativo, le desagradaba el esfuerzo de Si-woo por tratar de menospreciarlo como si fuera alguien insignificante.

Sobre todo, Si-woo no debería actuar así. Aunque no fuera su culpa, si nació viviendo de la vida de otro, al menos debería guardar cierta decencia. Por eso ella no podía verlo con buenos ojos. A sus ojos, Si-woo era el complejo de inferioridad en persona, alguien que no conocía el honor y que pasaba la vida culpando a los demás.

Habiendo vivido así, en lugar de comparar su vida con la ajena y lamentarse, lo correcto habría sido estar más agradecido por estar vivo. Si Si-woo hubiera llevado ese tipo de vida, quizás Do-ha realmente habría llegado a amarlo. Tal vez no ahora, pero sí en algún momento.

"Dices que quieres tanto a nuestro Do-ha y, sin embargo, todavía no lo conoces."

"¿Por qué dice que no lo conozco? Sé mucho más que alguien como Ha Yu-dam. He estado a su lado mucho más tiempo."

"A Yu-dam le basta con tener a Do-ha. Él, a diferencia de ti, tiene mucho dinero y talento."

"Si yo hubiera nacido en esa casa en lugar de Ha Yu-dam, habría podido hacer lo mismo. ¿Quién no puede? Al final, sus padres le dieron todo."

La voz reprimida de Si-woo se adhirió al aire. Realmente se sentía agraviado. Si tan solo hubiera tenido un mejor cordón umbilical, ¿no podrían haber intercambiado sus lugares? Ese eterno "y si..." lo atormentaba cada vez que su vida se volvía pesada.

A pesar de haber nacido el mismo día, él y Yu-dam nacieron en familias completamente diferentes. Con destinos distintos. Tras enterarse de aquello, Si-woo creyó firmemente que quien lo había convertido en un cúmulo de complejos no era otro más que Ha Yu-dam.

Lo que Si-woo más odiaba en el mundo era a quien tuviera algo más que él, y lo más detestable de todo era precisamente ese, Ha Yu-dam. Él era la fuente que lo hacía odiarse y despreciarse a sí mismo. El hecho de que terminara culpando a un Dios en el que ni siquiera creía era precisamente por eso.

"Ja, realmente no entiendes. Yu-dam cree en Do-ha. Cree que, incluso si ahora no tuviera nada, Do-ha es la persona que eventualmente lo hará feliz. Y tratándose de nuestro Do-ha, al final terminará queriendo más a una persona así. A alguien que cree en él."

Las palabras de Si-woo hacían que el ánimo decayera con solo escucharlas. Su expresión se ensombreció ante aquel tono lúgubre. Arruinar este hermoso clima primaveral era casi un talento.

Molesta, la señora Nam no podía borrar lo que ya había escuchado, así que tomó otro sorbo de té ya frío. A pesar de que el té sabía más amargo por la pérdida de calor, le pareció adecuado para calmar su desagrado. Por eso mantuvo el líquido en su boca un largo tiempo antes de tragarlo; no quería asimilar las palabras negativas de Si-woo de inmediato.

"¡Ja! ¿Dice que eso es posible sin dinero? Entonces, ¿por qué la gente pobre vive infeliz?"

"Solo viven infelices los que, como tú, culpan a los demás. Conociendo la personalidad de Do-ha, ¿crees que viviría culpando a otros y descuidando a su familia? Do-ha puede ganarse la vida perfectamente aunque no sea parte del Grupo Wonkyung. Creció aprendiendo a hacerlo. Y Yu-dam confía en ese Do-ha."

Hae-joo empujó la tableta hacia Si-woo. Se la había traído para mostrásela, así que era como un regalo. Por supuesto, no le importaba si Si-woo se la llevaba o la rompía. El propósito de la tableta era solo mostrarle aquello, así que su utilidad terminaba ahí.

Si-woo miró fijamente la tableta y apretó los puños. Sus ojos ardieron de rabia.

"¿Cómo…… cómo sabe eso? ¿Cómo sabe si alguien como Ha Yu-dam no es igual a mí? Eso es solo…… lo que usted piensa, señora Nam."

Finalmente, la señora Nam soltó un breve suspiro. No podía evitar adorar a Yu-dam. Si-woo insistía en cada frase que, de haber nacido en una buena familia como Yu-dam, él también habría sido diferente, pero ella sabía que Yu-dam sería el mismo sin importar cómo hubiera nacido. Yu-dam era un ser que, incluso sin poseer nada, reinaría sobre todos los alfas con su forma más hermosa.

Eso no significaba simplemente que Yu-dam fuera mejor o tuviera más. Yu-dam sabía valorarse a sí mismo. También sabía esforzarse para proteger lo que amaba. Para juzgar eso, el trasfondo familiar de Yu-dam no era importante.

"Do-ha se vinculó. Al igual que tú, Yu-dam no pudo decírselo a Do-ha. Aunque sabía que debía hacerlo, y aunque sabía que sería más fácil si lo decía, no pudo. ¿Cuál crees que fue la razón?"

"¿Tengo que saber incluso lo que piensa ese maldito de Ha Yu-dam? Supongo que calculó que era mejor ocultarlo."

Ante el tono sarcástico de Si-woo, la señora Nam negó con la cabeza como si ya lo esperara y habló.

"Por miedo a que eso se convirtiera en un lastre para Do-ha."

"¿Lastre? No. Eso es solo arrogancia. Está convencido de que al final volverá a él."

"¿Crees que todo el mundo es como tú? Tú no se lo dijiste a Do-ha porque solo pensabas en ti mismo, pero Yu-dam no pudo decírselo porque pensaba en Do-ha. Yo también le pedí que no dijera nada pensando en mi hijo."

'¿Quién de nosotros crees que piensa más en Do-ha?'. Ante las palabras añadidas de la señora Nam Hae-joo, Si-woo no pudo decir nada.

La señora Nam esbozó una sonrisa agridulce y no dio más explicaciones. No pensaba negar que ella también puso a Do-ha por encima de Yu-dam. Al contrario, estaba agradecida con Yu-dam por entenderla a pesar de saberlo todo.

Solo con eso, la señora Nam no pudo evitar comprender los sentimientos de Yu-dam hacia Do-ha. De lo contrario, no habría podido guardar el secreto hasta el final recibiendo ese trato de parte de Do-ha. Aun así, estaba esperando. Sin importar con quién estuviera Do-ha o qué estuviera haciendo ahora, esperaba el día en que él volviera a su lado.

Y la señora Nam Hae-joo estaba segura de que ese día no estaba lejos.

"Termina con esto antes de que seas más miserable. Todo fluye según el orden natural. Este es el karma tuyo y de tu madre."

"¿Por qué es un karma? ¡Yo! ¡Mi madre! ¡Simplemente hicimos nuestro mejor esfuerzo en ese momento!"

"Sí. Por eso, como madre que también tiene hijos, decidí ignorarlo y terminar esto simplemente odiándote. Yo habría hecho lo mismo. No voy a criticar la elección de tu madre."

"……"

Si-woo se mordió el labio inferior con fuerza. Sangre brotó de su labio partido.

La señora Nam suspiró y se levantó de su asiento. Ya no había necesidad de seguir frente a él.

"Deja ir a Do-ha. Ya te lo dije y lo sabes claramente."

'Nuestro Do-ha se vinculó unilateralmente con Yu-dam cuando despertó su rasgo'. Con esas últimas palabras, la señora Nam Hae-joo se dio la vuelta y salió de la habitación.

El sonido de sus tacones parecía resonar hasta que salió del hotel. Se sentía como si se convirtiera en una alucinación que apretaba el cuello de Si-woo, cortándole la respiración.

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Si-woo miró fijamente el lugar vacío que ella dejó y apretó con fuerza el sobre de dinero. Las lágrimas que había estado conteniendo fluyeron sin parar.

El sobre se arrugó en su mano con un crujido, pero Si-woo simplemente apretó los dientes e intensificó su voluntad. Se juró que devolvería exactamente esta lástima y humillación el día en que se casara con Do-ha.

<Continúa en el volumen 2>