Extra: Celos Cosmicos

 


Extra: Celos Cosmicos

"Mi Universo:

Voy a ir a comer con los de mi grupo y luego vuelvo."

Tae-kyung se quedó mirando fijamente el mensaje que envió Woo-joo. Soltó un largo suspiro y hundió el cuerpo profundamente en el respaldo de la silla. Cuando se trataba de Woo-joo, él mismo se convertía en un idiota rematadamente mezquino.

Siguiendo la sugerencia de Tae-kyung, Woo-joo se preparó paso a paso y, en marzo de este año, se convirtió en estudiante de primer año de la Universidad Seomyeong.

Aunque Tae-kyung deseaba secretamente que Woo-joo fuera su colega de la misma universidad, no pudo ni mencionar el tema tras enterarse de que Woo-joo solo tenía ojos para Seomyeong desde el principio. Al ser una oportunidad inesperada, Woo-joo quería estudiar en la misma institución y carrera que su madre; ante eso, Tae-kyung no tenía por qué meterse a decir que su propia universidad era mejor o cualquier otra tontería.

El problema era que Woo-joo se tomaba la vida universitaria demasiado en serio.

Por supuesto, no descuidar los estudios es algo digno de aliento, apoyo y hasta elogios, pero para colmo, la carrera de Administración en Seomyeong tenía demasiados eventos internos y trabajos grupales. Woo-joo asistía religiosamente incluso a los eventos en los que no era necesario participar, lo que hacía que Tae-kyung estuviera de mal humor constantemente.

¿A dónde se había ido aquel Shin Woo-joo al que le fastidiaban los líos y era indiferente a lo que le rodeaba?

No. En realidad, no era cuestión de discutir la personalidad de Woo-joo. El carácter que Tae-kyung conocía no era más que el escudo que Woo-joo había creado para protegerse tras perder a sus padres. Según le habían contado, la personalidad original de Woo-joo era dócil, brillante y activa; por lo tanto, la universidad debía parecerle el lugar ideal. Conocer gente nueva y vivir diversas experiencias debía hacer que ese mundo desconocido le resultara sumamente atractivo.

Así que fue natural que Tae-kyung le ordenara a su jefe de secretaría investigar el pasado de Woo-joo de nuevo, con mayor detalle. Tenía que saber de antemano si hubo alguien cercano a Woo-joo antes de aquel 'accidente' y, de ser así, cuántos eran.

Al fin y al cabo, fue él quien lo empujó a estudiar más, así que Woo-joo no tenía la culpa por esforzarse en la facultad. El problema eran esos tipos que no lo dejaban en paz. Las excusas brotaban a diario como de un manantial inagotable.

¿Trabajos grupales para un ingresante de primer año que apenas está aprendiendo teoría básica? ¿Qué sabrán esos mocosos que juegan a ser adultos para que les den trabajos en grupo? Incluso las materias sin trabajos grupales exigían entregar dos informes. Y como si fuera poco, no los eximían de los exámenes, por lo que necesitaban tiempo extra para estudiar.

Aun así, esos tipos que deberían estar ocupados estudiando y armando su currúculum, retenían a Woo-joo todos los días. A veces, Woo-joo llegaba a casa y salía disparado en cuanto alguien lo llamaba. Para Tae-kyung, no fue una ni dos las veces que se quedó mirando la mesa servida solo para tener que levantarla después.

"Tsk."

Chasqueando la lengua, Tae-kyung sacó de la cocina una botella de whisky marrón oscuro junto con un vaso on the rocks con un hielo esférico. A través del ventanal, el sol terminaba de ponerse, dando paso a la noche tras haber pasado largamente la hora de la cena.

Esta casa de tamaño modesto, de la que Woo-joo decía que le daría pena mudarse por el cariño que le tenía, estaba a 30 minutos en metro de la universidad. Era una distancia que podía ser corta o infinitamente larga según se mirara.

Si no le compró un pequeño departamento frente a la facultad fue por el miedo constante a que Woo-joo no regresara jamás. Menos mal que ni siquiera sacó el tema; por poco se clava el hacha en su propio pie. Pensándolo bien, fue pura clarividencia. Si lo hubiera hecho, probablemente Woo-joo estaría tan ocupado que ni se acordaría de alguien como él.

Tal vez sería mejor mudarse a la mansión principal, tal como decía el encargado del servicio. Allí habría otras personas encargándose de la limpieza y la comida, lo que facilitaría que Woo-joo se encariñara con el hogar y prefiriera quedarse dentro en lugar de salir. Además, la única razón para vivir en una casa pequeña era la cercanía, pero si esa ventaja desaparecía, no había motivo para insistir en quedarse aquí.

"……."

Al ver cómo su plan de mudarse ya como esposos tras la boda se torcía, Tae-kyung sintió amargura. Al girar suavemente la muñeca con el vaso, el hielo tintineó. El aroma intenso a madera despertó su deseo de beber. Tomó un sorbo lento para cambiar de aire, pero a pesar del aroma penetrante, apenas sentía el gusto del alcohol. Era como si esa copa se burlara de él por soñar con romanticismos que no le pegaban.

[Ding-dong.]

Justo cuando pensaba en cambiar de bebida, sonó la alarma del panel de control de la pared. Tae-kyung se tensó y giró la cabeza. No le gustaban las alarmas desconocidas. Aunque esta casa era más pequeña y menos segura que la anterior, no cualquiera podía entrar. Para ingresar al portal del primer piso se necesitaba contraseña o huella digital registrada, y antes de eso, había que pasar por la garita de seguridad. Todos los visitantes, excepto los residentes, debían ser confirmados por el propietario antes de entrar.

Eso significaba que el que tocaba el timbre era un visitante que él no conocía, pero Shin Woo-joo sí. ¿Quién demonios sería ese tipo para que Woo-joo lo dejara pasar por seguridad? Y encima, permitiéndole llegar hasta la puerta de su casa.

Tae-kyung respiró hondo y caminó lentamente. Mientras tanto, el timbre volvió a sonar, resonando por toda la casa.

Crack. Solo cuando el vaso de cristal que sostenía se agrietó, Tae-kyung se dio cuenta de lo excitado y furioso que estaba. Inspiró y expiró profundamente, dejó el vaso de cualquier manera y se dirigió al panel. Quería apagar el timbre que no paraba de sonar y confirmar la cara del tipo que le hacía sentir que le estaban arrebatando a Shin Woo-joo.

"Ha. ¿Y esto qué es?"

Un hombre desconocido llenaba la pantalla. Y a su lado, traía abrazado a su Shin Woo-joo, lo más valioso de su vida.

"[¿No hay nadie en casa? ¡Si hay alguien, por favor abra!]"

"……."

Tae-kyung apretó la mandíbula con fuerza y presionó el panel. En cuanto el hombre desapareció y la pantalla se volvió negra, solo quedó reflejado su propio rostro, incapaz de fingir siquiera una sonrisa profesional. Se fulminó a sí mismo en el reflejo, chasqueó la lengua y caminó hacia la entrada. No pensaba dejar entrar a nadie, su intención era que ni siquiera bajaran del ascensor.

Al salir al pasillo, las luces se encendieron. Frunció el ceño con ganas y se paró frente al ascensor que subía mientras controlaba su respiración. Como los otros departamentos del mismo piso estaban vacíos a propósito, los únicos que subirían serían el dueño de casa y la rata que se atrevió a ponerle las manos encima.

"Hyung. Woo-joo hyung. Ya llegamos a casa. Abra los ojos un poco."

Las puertas del ascensor se abrieron suavemente sin ruido. Dentro, el hombre sostenía a Woo-joo por los hombros, ayudándolo a mantenerse en pie mientras se preparaba para salir.

"Ah. Hola. ¿Acaso salió a buscar a Woo-joo hyung?"

El hombre intentó salir del ascensor, pero se sobresaltó y retrocedió por instinto. Su cuerpo reaccionó protegiéndose ante una presencia masiva y pesada. Tae-kyung mostró su hostilidad sin filtros, haciendo que el joven se tensara involuntariamente. Al apretar con más fuerza el brazo de Woo-joo, quien no podía ni sostenerse por la borrachera, un pequeño gemido escapó de los labios de este.

"…… Quita las manos."

"¿Perdón?"

"He dicho que quites las manos y te largues."

Tae-kyung soltó un insulto entre dientes y le arrebató a Woo-joo con rapidez, pero con un cuidado extremo para no lastimarlo lo más mínimo. Woo-joo, hundiendo el rostro en el pecho de Tae-kyung, aspiró profundamente el aroma residual de las feromonas en su ropa y se aferró a él con naturalidad.

"Oiga."

Tae-kyung chasqueó la lengua y se disponía a entrar cuando frunció el ceño al oír que lo llamaban. Justo cuando iba a darse la vuelta, el cuerpo de Woo-joo se ladeó y perdió el equilibrio como si lo estuvieran tirando del otro lado.

"¿Qué crees que haces?"

"Ese tipo, eres Joo Tae-kyung, ¿verdad? El presidente de Won Group."

"¿Y qué?"

"Hasta donde yo sé, Woo-joo hyung vive con su familia. Usted no tiene ninguna relación con él, así que ¿cómo puede llevárselo?"

"¿Qué?"

Tae-kyung no pudo evitar que su expresión se desencajara. ¿Qué tanto creía saber este mocoso de Shin Woo-joo como para atreverse a cuestionar su relación frente a él? Le resultaba molesto de más. Al menos este mocoso que tenía enfrente no podía ni imaginar lo retorcida y profundamente ligada que estaba su relación.

"¿Qué relación tiene con Woo-joo hyung?"

"Ha."

El problema era que se sentía ridículo discutiendo con un crío. Si se ponía a pelear por ver quién mandaba más, solo quedaría como un inmaduro, pero si lo dejaba ir así, era obvio que seguiría merodeando alrededor de Woo-joo y molestándolo.

"Vete antes de que llame a alguien para que te eche. No tengo por qué darle explicaciones a un mocoso."

Tae-kyung soltó un largo suspiro y volvió a atraer a Woo-joo a sus brazos. El cuerpo de Woo-joo se relajó por completo al oler instintivamente las feromonas familiares. Ver a ese crío hablando de 'relaciones' le parecía patético, pero le irritaba más el hecho de estar dándole importancia.

"Mmm……."

En ese momento, Woo-joo, como si le diera pereza hasta estar de pie, frotó su rostro contra el pecho de Tae-kyung y se colgó de él. De su aliento emanaba un claro olor a alcohol. Tae-kyung terminó de cargarlo con ambos brazos y empezó a caminar.

"¡Por eso le pregunto! ¡¿Qué clase de relación tienen para que usted se lleve a Woo-joo hyung?! ¡¿En qué se basa para que yo tenga que entregárselo?!"

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Ha. Tae-kyung se dio la vuelta de nuevo cargando a Woo-joo. Sentía que se le caía la cara de vergüenza por cruzar palabras con un mocoso de veinte años. Si no fuera por la respiración rítmica de Woo-joo en su cuello, Tae-kyung no se habría molestado en darle la cara y lo habría despachado a su manera.

"Yo soy el que quiere preguntar."

"……."

"No vuelvas a ponerle la mano encima. No eres quién para llamarlo por su nombre ni para tocarlo."

"¡Por eso, dígame! Usted no es su familia. ¡Sabiendo eso, ¿cómo quiere que se lo entregue?!"

Para colmo, ni siquiera le gustaba esa expresión. Le molestaba que trajera a Woo-joo borracho a estas horas, que lo tocara sin permiso y que lo tratara a él como alguien peligroso para Shin Woo-joo; pero lo que más odiaba era esa cabecita pensando que me lo 'entrega'. ¿Qué se creía que era para Shin Woo-joo?

"Ha……. Vete por las buenas antes de que llame a la policía. Agradece que todavía eres muy joven."

"¡¿De qué habla?! ¡¿Qué tiene que ver la edad aquí ahora?!"

"Porque si no fueras un mocoso, ahora mismo no estarías de pie sobre tus dos piernas mirándome a la cara."

Tae-kyung se recordó a sí mismo su edad para intentar contener sus emociones. Pero pronto se dio cuenta de que no se estaba conteniendo por la edad. Al fin y al cabo, él nunca había tenido en cuenta la edad de sus oponentes. No era alguien con una moral tan alta ni con un corazón tan grande como para andar considerando la edad de los demás.

"No. Es por Shin Woo-joo. Por él es que te dejo pasar esta vez."

Tae-kyung le había prometido a Woo-joo ser una persona razonablemente mala. No podía simplemente apartar y eliminar a todo el que le resultara molesto o desagradable. Si Woo-joo necesitaba a este mocoso para vivir como una persona normal, tenía que aguantar. Ya había aprendido de sobra, con la propia vida de Woo-joo como precio, que aislarlo para poseerlo era el camino equivocado.

* * *

Tae-kyung entró en la casa sin prestar la menor atención a lo que el hombre pudiera estar gritando a sus espaldas. Incluso llegó a pensar que, si ese tipo no se marchaba y se atrevía a armar un escándalo frente a su puerta, lo aplastaría sin piedad. Por desgracia —o por suerte—, pareció retirarse en silencio al poco tiempo.

"Esta persona... realmente me hace sentir cosas que no debería, Shin Woo-joo."

Una mezcla de paciencia forzada y unos celos mezquinos hacia aquel mocoso, que lo hacían sentirse patético consigo mismo, desordenaban su mente.

Tae-kyung observó en silencio a Shin Woo-joo, que yacía en la cama desprendiendo un suave olor a alcohol. Era alguien tan precioso que no podía odiarlo ni siquiera mirándolo así; al final, esto también era una carga que él debía aceptar.

"Es una experiencia que solo puedo tener ahora."

Trató de convencerse de ello, pero las emociones que había estado reteniendo últimamente se desbordaron como una corriente impetuosa. Sintió el impulso de desnudarlo, no dejarle ni una prenda de ropa y encerrarlo en casa para que solo pudiera verlo a él. Su corazón martilleaba con fuerza; después de todo, la naturaleza humana no cambiaba tan fácilmente.

Tae-kyung soltó un insulto entre dientes y comenzó a quitarle los calcetines a Woo-joo. Al ver sus tobillos, marcados por las huellas de haber sido mordidos y besados a diario, su miembro se endureció al instante.

"Bastaría con ponerle unos grilletes en estos tobillos... sería algo tan sencillo."

Su visión se nubló ante el deseo de posesión que crecía en su interior. Tenía la boca seca y sentía un cosquilleo en las encías. Cerró los ojos y giró la cabeza de un lado a otro para relajar la tensión de los músculos de su cuello. Al acariciar el hueso del tobillo que sostenía en su mano, la lujuria volvió a arder con fuerza.

No necesitaba grilletes. Solo tenía que aplicar fuerza en su agarre ahora mismo. Si se los rompía para que no pudiera caminar, no podría volver a salir de esta habitación en toda su vida.

"—Haa."

Era una fantasía que solo podía permitirse en sueños. Sabía que, aunque el mismo Woo-joo le ofreciera sus tobillos para hacerlo, él no sería capaz de intentarlo. Lo que más deseaba era que Woo-joo le mostrara todo, pero solo a él.

Durante mucho tiempo, la vida de Shin Woo-joo había sido una sucesión de días en los que se mostraba indiferente a su entorno, incapaz de cuidarse a sí mismo y con cualquier deseo castrado. Pero ese mismo Shin Woo-joo lo deseaba a él; quería llenar todo el ser de Joo Tae-kyung con su propia presencia. Solo por ese deseo, Woo-joo abandonó la vida que conocía y lo eligió a él.

Le encantaba ser el único en ver esa faceta. Solo él conocía el verdadero rostro de Shin Woo-joo emergiendo de las sombras. Se dejaba arrastrar sin remedio por ese sentimiento de superioridad.

Por eso, no podía hacerle algo así. No podía arriesgarse a que Woo-joo lo abandonara. Woo-joo era alguien capaz de dejar atrás a otra persona con facilidad, sin importar cuán pegados estuvieran sus cuerpos; en el momento en que sintiera vacío estando juntos, ya sería tarde. Para entonces, Woo-joo ya lo habría abandonado por completo hacía mucho tiempo.

Tae-kyung se humedeció los labios con la lengua y enganchó el dedo en el nudo de su corbata, tirando hacia abajo. El nudo se deshizo con facilidad, dejando en su mano solo una tira larga de seda.

A continuación, juntó las rodillas de Woo-joo y acarició el hueso redondo con la punta de los dedos. Incluso la forma de los huesos de Shin Woo-joo era hermosa. Sentía que, aunque le quitaran la piel a todas las personas del mundo, podría reconocer a Shin Woo-joo al instante. Porque él sería, sin duda, el más hermoso de todos.

Cerró los ojos un momento e inhaló y exhaló profundamente. No tenía intención de ocultar su excitación hirviente; solo la reprimía a la fuerza para no terminar rompiendo a Woo-joo en un arrebato.

Apretó la corbata con fuerza y la pasó por detrás de sus corvas. Envolvió las rodillas juntas con la seda y las ató con firmeza para inmovilizarlas.

Mientras tanto, las feromonas de Woo-joo, relajadas por el alcohol, fluían suavemente y envolvían a Tae-kyung y sus alrededores. Al pensar que habría estado así frente a ese tipo de antes, apretó la mandíbula con rabia. Sentía como si el flujo de sangre a su cerebro se cortara, impidiéndole recibir oxígeno.

Tae-kyung acarició lentamente las piernas desde debajo de las rodillas hasta volver a juntarlas por los tobillos. La huella de la sirena, creada exclusivamente para él, le brindaba una satisfacción infinita cada vez que la veía. Bajó los labios para lamerla y luego rozó con sus dientes la zona donde se acumulaban las cicatrices. La sangre se agolpó en su pene hasta el punto de sentir punzadas.

Tras acariciar la piel irregular con ambas manos, desabrochó su cinturón y terminó de atar también los tobillos. Luego, abrió su pantalón y lo bajó junto con su ropa interior. Al liberar su pene erecto y firme, una gran ola de deseo lo invadió, una marea cargada de pasión viscosa que devoraba las suaves feromonas, representando la voluntad de su dueño.

Sostuvo su erección, agitándola hasta que se humedeció con el líquido preseminal, y luego se inclinó para colocarla entre los tobillos de Woo-joo. El hueco formado al juntar las rodillas y los tobillos no era ni muy estrecho ni muy grande; era perfecto para que Tae-kyung se masturbara frotándose allí.

Al principio, los pies de Woo-joo parecían estorbar, como si representaran la voluntad de su dueño, pero cedieron ante el movimiento de Tae-kyung, permitiéndole moverse sin problemas. Sobre todo porque, para Tae-kyung, el tamaño del hueco o la postura no eran importantes. Lo que lo excitaba era el tobillo de Shin Woo-joo, que llevaba las marcas de ser suyo.

"Fuuu..."

Al entrar en contacto con la piel irregular de las cicatrices, el pene de Tae-kyung aumentó aún más su tamaño.

Por suerte, en el futuro no habría nadie más que viera estos tobillos. Cuando llegara el verano, seguro que él querría salir mostrándolo todo, pero eso no sucedería jamás. O mejor dicho, conociendo a Woo-joo, probablemente le daría demasiada vergüenza hacerlo, pero también le gustaba la idea de que saliera mostrando todas las marcas de sus besos y mordiscos.

"Mmm..."

Woo-joo se removió, quizás por la incomodidad de la postura. El persistente olor a alcohol que emanaba de él solo servía para que Tae-kyung se sintiera aún más irritado. No le gustaba nada el hecho de que hubiera estado bebiendo con ese mocoso hasta ponerse así. Por más que impregnara los tobillos de Woo-joo con sus feromonas una y otra vez, su humor no mejoraba.

"Tsk."

Chasqueando brevemente la lengua, Tae-kyung comenzó a desvestir a Woo-joo. Sin embargo, quitarle la ropa con delicadeza no iba con su temperamento ni tenía ganas de hacerlo, así que la desgarró como si fuera a convertirla en simples jirones de tela. Si Woo-joo se hubiera enterado, se habría horrorizado, pero sumido en el alcohol, no lograba despertar.

Aun así, su cuerpo reconoció a su Alfa y respondió fielmente. Era gracias a que Tae-kyung lo había adiestrado durante mucho tiempo. Cada vez que lo impregnaba con sus feromonas de Alfa dominante y lo penetraba, estimulaba también sus tobillos, hasta el punto de que se habían convertido en una zona erógena; ante el más mínimo estímulo, su cuerpo ya reaccionaba endureciendo su pene.

Su cuerpo solo hacía cosas adorables. Pero precisamente por eso, le preocupaba más. Porque otros seguían codiciando algo tan hermoso.

"Haa, Shin Woo-joo..."

Poco a poco, los tobillos y los empeines de Woo-joo comenzaron a brillar con el líquido preseminal de Tae-kyung. Sintiéndose cada vez más sediento, Tae-kyung movió sus caderas con rapidez. El sonido de la piel chocando se aceleró y el calor de Tae-kyung se mezcló con su respiración. Cada vez que su pene rozaba la piel de las cicatrices sobre sus venas marcadas, Tae-kyung sentía un escalofrío que recorría todo su cuerpo desde la punta de su virilidad.

"Mmm..."

En ese momento, Woo-joo se removió de nuevo. Esta vez levantó y bajó la cadera de forma más clara y llevó su mano hacia su propio pene erecto. Presionó sobre él y, al sentirse frustrado, soltó un gemido quejumbroso, como si hablara en sueños.

Tae-kyung apartó los restos de tela que aún no se habían desgarrado del todo. Sus ojos se fijaron en los pequeños pezones erguidos. Mordió uno de ellos con fuerza y lo succionó mientras torturaba el otro con la punta de los dedos; Woo-joo comenzó a soltar respiraciones calientes una tras otra.

Tae-kyung retiró su pene, que parecía a punto de estallar, y empujó las piernas de Woo-joo hacia arriba. Su entrada, ya empapada y viscosa, se abría y cerraba como si le suplicara. Tae-kyung la penetró de golpe. Ante la virilidad que partía su cuerpo sin piedad, el cuerpo de Woo-joo se tensó un instante para luego relajarse lentamente mientras sus paredes internas rodeaban y apretaban el pene que lo llenaba por completo.

Al estar ebrio y movido solo por el instinto, el cuerpo de Woo-joo se sumergió en el calor aún más rápido. El líquido preseminal brotaba de su pene erecto y su entrada empapada goteaba, mojando el cuerpo de ambos. Soltaba gemidos febriles a pesar del dolor y agitaba sus propios pezones apretándolos entre sus dedos.

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Tae-kyung soltó un insulto al ver a un Woo-joo vuelto aún más lascivo por el alcohol. Solo imaginar que otro tipo pudiera ver esto hacía que algo se rompiera en su mente.

"Haa. Shin Woo-joo..."

Apretó la mandíbula con fuerza, haciendo rechinar los dientes. Tensó todo su cuerpo y movió las caderas con más violencia. Sintió el deseo de clavar su pene hasta lo más profundo de las entrañas de Woo-joo y marcarlo como suyo de forma irreversible.

"¡Ugh! ¡Ah! ¡Mmm! Es... es difícil..."

"Fuuu. Aguanta. Hoy no tendré piedad."

Ante la queja instintiva, Tae-kyung mordió ligeramente los labios de Woo-joo antes de soltarlos. Luego, forzó la apertura de Woo-joo con sus manos e introdujo un dedo. En el momento en que su dedo desapareció dentro de la entrada, que parecía no poder abrirse más, Woo-joo comenzó a sollozar con espasmos.

"¡Ugh! ¡Ah! Duele, mmm, duele... ¡Ah!"

"Después de todo lo que me costó domarte, y tú ni te das cuenta de que un mocoso te codicia. Haa... Eres tan hermoso que ni siquiera puedo castigarte."

Tae-kyung arqueó los dedos y rascó las paredes internas, haciendo que Woo-joo se retorciera aún más. Su cuerpo se elevaba y su cabeza se echaba hacia atrás mientras las lágrimas rodaban por sus ojos.

"¡Ah! ¡Ugh! Duele, hmmm... ¡Ah! ¡Ah! ¿Señor... Señor Tae-kyung?"

"Ah. Despertaste."

"¡Ah! ¿Qué es esto...? ¡Ah! Un momento, es demasiado... ¡Ah, ahhh!"

Cuando Tae-kyung volvió a rascar sus paredes internas y lo penetró con fuerza, el cuerpo de Woo-joo fue empujado hacia atrás y su cintura tembló violentamente. Sus manos, que por instinto se aferraron a las sábanas, daban incluso lástima.

"Sáquelo, sáquelo. Un momento, su mano... ¡Ah! ¡Ugh!"

"¿Pero si te estás aferrando porque te gusta? ¿De verdad quieres que lo saque?"

"¡Ah! No... mmm, ah..."

Solo cuando Woo-joo negó con la cabeza y se colgó de él, Tae-kyung retiró sus dedos. En cuanto lo hizo, su entrada se contrajo y apretó con fuerza su pene.

"Tsk. Shin... Woo-joo..."

"Ah. Tan profundo... no se puede. Hoy... ¡Ah! No se puede, señor Tae-kyung."

Woo-joo puso sus manos sobre los hombros de Tae-kyung y tembló. Sentía que en cualquier momento su colon se abriría y el pene de Tae-kyung entraría violentamente. Ante la sensación punzante en su interior, se aferró a Tae-kyung involuntariamente aún más. Sentía que perdería el control y se volvería loco de placer.

Esa sensación extraña y desconocida de dejar de ser él mismo le asustaba, por lo que se aferraba con más fuerza tensando su cuerpo. No se daba cuenta de que, al hacerlo, su entrada y sus paredes internas apretaban más el pene de Tae-kyung, acorralándolo aún más.

"¡Ah! ¡Ugh! Señor Tae-kyung, Tae-kyung... ¡Ahhh!"

Woo-joo no pudo aguantar más y llegó al orgasmo primero. Cuando su cuerpo se tensó y su cintura se elevó, Tae-kyung, como si hubiera estado esperando ese momento, movió sus caderas con más furia y penetró hasta lo más profundo.

"¡Ah! ¡Mmm! No... espera, esto... ¡Ah! Es raro. ¡Ahhh, es muy raro!"

Una vez más, su interior más profundo se abrió y el pene caliente irrumpió en él. Al mismo tiempo, un chorro de líquido transparente brotó de la punta del pene de Woo-joo.

Aun sabiendo que esto pasaría, Tae-kyung lo presionó todavía más. Es su Omega, creado solo para él. El instinto de Alfa dominante actuaba como si fuera natural marcar hasta este lugar tan profundo.

"¡Ah! Señor Tae-kyung... ah..."

"Todavía no."

"...... Ah. Es-espera. No... ¿por qué...? ¡Ah! ¿Por qué sigue tan grande? ¡Ah!"

"Yo todavía no he terminado ni una vez. No te voy a soltar hasta que esté satisfecho, así que aguanta, señor Woo-joo."

Tae-kyung soltó una risa ronca y mordió el cuello de Woo-joo con fuerza. El sorprendido Woo-joo contuvo el aliento y dejó que las lágrimas que pendían de sus ojos rodaran por sus mejillas.

"Te llevaré a la universidad. Aunque sería mejor si no vas."

Ante esas palabras, Woo-joo abrió mucho los ojos e intentó retroceder, pero no tenía a dónde ir. Sus rodillas y tobillos seguían atados, y su cuerpo continuaba aplastado bajo el de Tae-kyung. Sobre todo, el pene de Tae-kyung, que había entrado abriendo su colon, no parecía tener ninguna intención de salir.

"Puedes desmayarte a mitad de camino. No me importa."

Woo-joo tembló ante las palabras de Tae-kyung. Al mismo tiempo, se recordó a sí mismo una y otra vez que, a partir de ahora, lo único que podía hacer era resistir y aferrarse a él todo lo posible.

* * *

Solo dos horas.

Si aguanto esto, podré irme a casa.

Ante la última clase del día, Woo-joo reprimió una vez más el suspiro que amenazaba con escapársele. Sentía los pasos hacia el aula tan pesados como si caminara bajo el agua. ¿Por qué precisamente hoy tenía que estar el horario tan saturado de materias troncales?

Rencoroso, maldijo internamente a los profesores que no tenían ni una pizca de piedad con los jóvenes de veinte años —aunque claramente él no lo fuera— que acababan de ingresar. Si había exámenes, era obvio que coincidirían el mismo día. Dos exámenes de especialidad en una jornada... eso era, sin duda, una conspiración urdida entre los docentes y los ayudantes de cátedra.

"¡Hyung Woo-joo! ¿Se siente mejor?"

De pronto, alguien corrió por detrás y se puso a su par. Era su compañero de curso, quien desde hacía un tiempo siempre aparecía de la misma forma.

"Ah, Jong-min. Hola."

"No me diga 'hola'. Ni siquiera pude dormir bien de la preocupación por usted. ¿De verdad está bien, hyung?"

Jong-min, el compañero en cuestión, respondió con brusquedad al saludo mientras escaneaba el cuerpo de Woo-joo de arriba abajo, de frente y de espalda, examinándolo por todos lados.

"Ah... me dijeron que me llevaste a casa ayer. Gracias. Estaba tan ebrio que no recuerdo nada."

Woo-joo, avergonzado, no pudo sostenerle la mirada y se frotó los ojos con ambas manos. Normalmente él habría sido quien cuidara de los demás; pensar que Jong-min tuvo que ir hasta su casa por su culpa lo hacía sentir aún más apenado.

Al haber tanta diferencia de edad, sentía que debía cuidar de sus compañeros menores, por lo que siempre se controlaba para no emborracharse aunque se quedaran bebiendo hasta tarde. Pero ayer, dio la casualidad de que uno de sus amigos cercanos del curso rompió con su pareja y, al intentar consolarlo, terminó perdiendo el ritmo.

Eran la primera pareja de la facultad que se había formado tras el ingreso —sorprendentemente, ya había muchos que salían y terminaban— y, al parecer, la otra parte quería que quedaran solo como amigos. Como tendrían que verse las caras a menos que uno dejara la carrera, le dijeron que era mejor terminar en buenos términos, y el pobre ni siquiera pudo insistir más.

Debido a eso, Woo-joo se emborrachó por primera vez hasta perder el conocimiento. De hecho, como era la primera vez en su vida que estaba así, sentía que no querría volver a ver el alcohol en mucho tiempo. Ahora mismo, su resaca era tal que le daría asco que alguien simplemente mencionara la palabra 'bebida'.

"Uf. No pienso ir a ninguna reunión por un tiempo. Siento que todavía huelo a alcohol cada vez que hablo."

Woo-joo reprimió a duras penas las náuseas. La cabeza le daba vueltas de vez en cuando y, en cada uno de esos momentos, se hacía una promesa interna:

'No bebo más. Nunca más. Si vuelvo a beber, soy hijo de Joo Tae-kyung.'

Incluso mientras Woo-joo sufría por la resaca, Jong-min seguía observándolo atentamente. Quería saber si realmente era solo malestar por la bebida o si había otra razón oculta.

"Hyung... sobre lo de ayer."

"¿Ayer? ¿Por qué? ¡Ah! ¿Por si acaso cometí alguna falta contigo? Es la primera vez que me pongo así, no sabía que tenía mala bebida. Lo siento."

Woo-joo suspiró con autocrítica, pero frunció el ceño al notar el aroma a alcohol en su propio aliento. Gracias a Tae-kyung había tomado medicina y desayunado bien para asentar el estómago, pero eso no significaba que recuperaría su condición original de inmediato. Tontamente, recién ahora se daba cuenta de ello.

"No es eso. No cometió ninguna falta."

"¿En serio? ¿No me lo estarás ocultando para que no me sienta mal?"

"No, de verdad. No pasó nada más allá de que se quedó dormido."

"Qué alivio."

"Pero, este... cuando fui a dejarlo a casa ayer, allí estaba... este..."

"¿En mi casa? ¿Por qué? ¿Hubo algún problema...?"

¡Ah! Woo-joo intentó reconstruir la noche anterior en su memoria, pero ante un pensamiento repentino, soltó un leve suspiro y se mordió el labio.

Pensándolo ahora, era un milagro que no hubiera vomitado mientras Tae-kyung lo sostenía. Incluso cuando Tae-kyung lo presionó con más fuerza de lo habitual, no sintió ganas de devolver. No, más bien fue por eso que se aferró tanto a él, sin poder pensar en nada más.

Le parecía injusto que Tae-kyung lo hubiera molestado tanto sabiendo perfectamente que no estaba en sus cinco sentidos. Incluso ahora, sentía como si su orificio estuviera dilatado y no terminara de cerrarse, lo que lo mantenía inquieto y hacía que el cansancio se duplicara junto con la resaca.

"Esa persona... ¿está todo bien con él?"

"¿'Esa persona'?"

"Ya sabe, ese... ese hombre."

Jong-min miró a izquierda y derecha para confirmar que no hubiera nadie cerca y se aproximó a Woo-joo. Mientras este lo miraba con los ojos muy abiertos pero sin moverse, Jong-min se inclinó un poco y le susurró al oído:

"Era Joo Tae-kyung, ¿verdad?"

"¿Lo viste? ¿Cómo?"

Woo-joo retrocedió un poco. Anoche fue inevitable, pero todavía le costaba acortar la distancia con las personas, ya fuera psicológica o físicamente. El pasado tormentoso con Ha-min le pisaba los talones, y la impotencia de no poder lidiar con la fuerza de un Alfa le encogía el corazón.

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Sabía que si podía adaptarse bien a la vida universitaria sin quedar excluido a pesar de la diferencia de edad era gracias a sus compañeros, pero aun así, Woo-joo tenía que ocultar el miedo que sentía de repente. Su instinto trazaba líneas invisibles a su alrededor y apilaba ladrillos uno a uno. Solo así podía sentirse tranquilo en la facultad.

"Porque él me abrió la puerta."

"Ah... de verdad parece que no se me ha pasado la borrachera. Como no recuerdo nada, pensé que yo mismo había abierto la puerta."

Las puntas de las orejas de Woo-joo se enrojecieron un poco. La vergüenza y el bochorno empezaron a extenderse por su rostro. Al mismo tiempo, le resultaba extraño el interés que su compañero mostraba por Tae-kyung. Ahora entendía lo famoso que era Tae-kyung, si bastaba verlo una vez para reconocerlo. Se estaba acostumbrando a que hubiera guardaespaldas siguiéndolo a donde fuera —aunque evitaba ir a lugares muy concurridos—.

Sin embargo, le resultaba algo molesto que su compañero mencionara el nombre de Tae-kyung de forma tan furtiva, vigilando el entorno.

"¿Qué relación tienen?"

"¿Eh?"

"Con ese hombre."

"... ¿Por qué?"

¿Cuál era la casta de Jong-min?

Woo-joo forzó una sonrisa mientras rebuscaba en su memoria. A pesar de estar pegados casi todos los días desde que se conocieron, no lograba recordarlo. Tenía una estatura y complexión similar a la suya. Woo-joo escaneó rápidamente a Jong-min sin darse cuenta. Había asumido que era un Beta o quizás un Alfa recesivo, pero de pronto le asaltó la ansiedad de que pudiera estar equivocado.

Si alguien como él era un Omega, no había ley que dijera que Jong-min no pudiera serlo también. No, en realidad, la casta no era el problema. Frente a Tae-kyung, daba igual si eras Alfa, Omega o Beta. El Tae-kyung de antes de conocerlo era esa clase de persona y, por el contrario, cualquiera que se encontrara con él terminaría cayendo rendido ante Tae-kyung sin importar su propia casta.

"Es que me sorprendió un poco. Creo que usted había dicho que vivía con su familia, pero... salió ese caballero."

Woo-joo movió los labios, pero incapaz de dar una explicación, terminó mordiéndose el labio inferior con insistencia.

Alguna vez, en una reunión para beber, salió el tema de los dormitorios o los departamentos alquilados. En las reuniones de universitarios recién graduados de la secundaria, detalles como quién debía irse y por qué eran importantes. Últimamente, se había vuelto común que los estudiantes del dormitorio —que tenían toque de queda— se fueran primero, y los que quedaban terminaran yendo a casa de los que vivían solos.

Por supuesto, aunque Jong-min —que vivía solo frente a la facultad— le decía que durmiera en su casa y fueran juntos a clase al día siguiente, Woo-joo siempre regresaba fielmente a su hogar. Jong-min se había sentido dolido alguna vez, pero en aquel entonces Woo-joo le explicó que 'había familia esperándolo' y que nunca pasaba la noche fuera.

Aunque en parte era porque le resultaba incómodo dormir en casa ajena, también era porque sabía perfectamente que Tae-kyung no pegaba ojo esperándolo cada noche.

Sabía que cuando sus compañeros oían 'familia con la que vivo', pensaban literalmente en parientes de sangre, pero le daba pereza explicarlo detalle por detalle y sentía que no era necesario. Esa 'distancia' seguía siendo el motivo.

"Mmm... a decir verdad, es como mi familia. Es una historia larga, pero el punto es que es como si lo fuera."

"... Se ve que ese hombre lo aprecia mucho."

Ante la breve vacilación de Jong-min, Woo-joo fingió limpiar la pantalla negra de su móvil mientras reflexionaba un momento. No creía que Jong-min estuviera interesado en Tae-kyung, pero aun así, quizás...

Se mordió un poco el labio y luego habló como si nada.

"Bueno, algo de eso hay. ¿Por qué? ¿Pasó algo?"

"No, nada. Solo me dio esa impresión."

Jong-min asintió, comprendiendo en parte la hostilidad que recibió de Tae-kyung la noche anterior. Si un conviviente al que aprecias como a un familiar vuelve borracho perdido y sostenido por un desconocido, era lógico que reaccionara así. Él mismo también estaba bastante bebido —aunque menos que Woo-joo—, por lo que quizás se había comportado de forma más emocional de lo habitual. Probablemente, desde el punto de vista de la familia que se preocupa por Woo-joo, él resultó un tanto maleducado.

"Hyung. Entonces hoy quédese conmigo."

"Te dije que no voy a beber. En cuanto termine la clase me voy directo a ca... Ah, creo que hoy tenía reunión de grupo de la optativa."

Al sacar el móvil y revisar su agenda, Woo-joo se llevó la mano a la frente y soltó un largo suspiro. Últimamente sentía que cuando estaba en el agua era cuando más tranquilo vivía. En las materias de la especialidad había un ambiente de no tomarse los trabajos a la ligera, pero en las optativas —donde no volverías a ver a esa gente tras el semestre— abundaban las personas que hacían lo que querían. Desde los que desaparecían por completo hasta los que solo querían figurar, pasando por los que hacían mansplaining como si supieran mucho; había de todo.

En el grupo de Woo-joo no había nadie que hubiera desaparecido, pero había un estudiante de otra carrera que le buscaba pelea a Woo-joo en cada frase que decía, lo que obligaba al resto del grupo a estar siempre tensos. Aunque otros le decían que era por envidia porque Woo-joo era guapo o porque no aparentaba su edad, Woo-joo no era tan tonto como para creerse eso literalmente.

"¿La de 'Bienestar a través del cine'? ¿No estaba en el mismo grupo que Jae-young?"

"Sí. No es algo urgente, pero como hay algunos que solo quieren que les regalen la nota, Na-hee fijó una fecha para hacer una revisión intermedia."

"¿La de Educación Física?"

"¿Tú cómo sabes eso?"

"Todos los de nuestra carrera lo saben. Esas chicas andan diciendo a propósito que usted debe ser tonto porque tardó siete años en ingresar."

"Es porque soy mayor, pero no fueron siete años... A ellas les daría pena quedarse sin algo de qué burlarse si lo supieran."

Woo-joo chasqueó la lengua y miró la hora. El profesor estaba por llegar.

"Hyung, usted es muy indiferente a esas cosas."

"¿Debería haberles dicho algo?"

"¿Para qué? Usted siga siendo como es ahora."

"¿Estará bien así?"

"Sí. Jae-young me dijo que, como todos sabemos bien qué clase de persona es usted, iba a decirle que no se preocupara, pero que al final le dio vergüenza porque vio que usted ni siquiera les prestaba atención."

"Eso es... simplemente mi personalidad es así."

"Por eso es un alivio."

"Es solo mi forma de ser, no sé si para tanto como un alivio."

Woo-joo vio entrar al profesor justo a tiempo, cortó la conversación y activó su tablet. A su lado, Jong-min, que no había terminado de hablar, miraba alternativamente al profesor y a Woo-joo con ansiedad.

Normalmente, le habría dicho con una sonrisa a su compañero menor que prestara atención a clase, pero hoy, la presencia de Jong-min a su lado le resultaba incómoda. Al final, todo era por esa inquietud de 'por si acaso', aun sabiendo que probablemente no fuera nada.

* * *

A pesar de habérselo prometido con tanta firmeza, Woo-joo se encontraba de nuevo en una reunión para beber. No podía decirse que fuera por voluntad propia, pero tampoco fue una obligación absoluta.

Seis años no eran tiempo suficiente para que las montañas cambiaran de sitio, pero sí para aislar por completo a una persona del mundo y empujarla hasta el borde del abismo, como si no tuviera un lugar donde pisar en la Tierra.

Hacía apenas tres meses que Woo-joo finalmente había vuelto a pertenecer al mundo. No podía simplemente ignorar la buena voluntad y el afecto de las personas que se acercaban a él.

Incluso en la época en que su mundo se desmoronaba, sus compañeros de curso no eran más que niños de primaria que iban y venían de la escuela a la academia. Esos "hermanos menores" habían corrido hacia él todos juntos en cuanto terminó la reunión de grupo. El motivo era que querían ayudarlo a liberar el estrés que debió sentir durante el trabajo en equipo.

Woo-joo, al ver esos ojos puros que aún costaba llamar adultos, no tenía el carácter para rechazarlos tajantemente. Siempre pensó que era alguien para quien el rechazo y la negativa eran tan naturales como respirar, pero al parecer, eso solo aplicaba con personas mayores que él.

"Les digo que estoy bien. Solo querían usarme de excusa para beber, ¿verdad?"

"No. Yo no estoy bien. Estuve a punto de matar a esos desgraciados, pero me contuve para que no me arruinaran el promedio."

Na-hee, su compañera de la optativa, golpeó la mesa con su vaso con rudeza. La mesa redonda de metal, típica de los restaurantes de parrillada, vibró ligeramente. Incluso Jae-young, que estaba a su lado, asintió con fuerza mientras servía soju y cerveza por turnos en el vaso de Na-hee.

"Hyung. No se quede callado, dígales algo hirviente. Como usted siempre los deja pasar, esos infelices se creen con derecho a seguir molestando."

"No. No es que me esté conteniendo, es que realmente no me importa."

Había vivido escuchando cosas mucho peores. Por lo tanto, era imposible que las palabras de unos chicos de apenas veinte años le afectaran de verdad. Sinceramente, no le prestaba la menor atención, hasta el punto de que apenas recordaba qué era lo que habían dicho.

"Es obvio que están que mueren de envidia. Como oppa es el número uno en apariencia de nuestra facultad, no, de toda la universidad, supusieron que sería tonto y anduvieron ignorándolo, pero resulta que entró a la primera. Incluso era una joven promesa que fue a las clasificatorias mundiales. Como ellos jamás podrían hacer algo así, se pusieron como locos."

Mientras Na-hee soltaba su discurso indignada una vez más, Jong-min, que estaba sentado al lado de Woo-joo, puso un trozo de carne frente a ella para calmarla.

"Si bebes solo alcohol te va a doler el estómago."

Na-hee, que había entrado como la mejor de la promoción, no toleraba nada que fuera un obstáculo para sus notas. Por eso, era natural que estuviera furiosa con los miembros del grupo que no trabajaban y que, además, arruinaban el ambiente.

"¿Pero qué fue lo que dijeron esta vez para que Kim Na-hee esté tan furiosa?"

"Que es un 'precoz'."

Ante la pregunta de Jong-min, la respuesta vino de Jae-young. Jong-min, sorprendido, dejó caer las pinzas y comenzó a toser; Woo-joo le puso un vaso de agua enfrente y, con rostro inexpresivo, llamó a un empleado para pedir otras pinzas.

"¿Qué? ¿Así de la nada?"

"Dijeron que, después de todo, no pudo ir a las Olimpiadas y que, como si fuera poco, su capacidad de estudio solo le dio para esto y no pudo entrar a la Universidad de Corea. Que viendo que le falta resistencia al final, seguro también es un precoz que no puede terminar bien 'aquello'."

"Ja. ¿Cómo pueden pensar solo en esas porquerías? ¡Qué rabia! Oppa, denuncie a esos tipos por acoso sexual. Jang Jae-young y yo seremos testigos."

Cuando terminó la explicación de Jae-young, Na-hee gritó con determinación mirando a Woo-joo. Su voluntad de no dejarlo pasar se sentía más caliente que el carbón que cocinaba la carne.

'Es solo un semestre.'

Woo-joo, que planeaba consolar a los chicos y dejarlo pasar, abrió la boca pero la cerró de inmediato. Na-hee, que era la que más se esforzaba por estar enojada, tenía una expresión como si fuera a llorar en cualquier momento, pero se mordía el labio aguantando las ganas.

Por eso no podía rechazarlos. Porque eran jóvenes que sentían los asuntos ajenos como propios.

"Na-hee. De verdad estoy bien."

"¡Es que yo no estoy bien!"

"Yo... no estoy bien si tú lloras."

"¡Yo no estoy llorando!"

"Sí, claro..."

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Na-hee hizo fuerza en los ojos, levantó su vaso y se lo bebió de un trago. El somaek, mezclado con un bonito tono dorado, desapareció en un instante.

"Lo siento, oppa. Pero es que de verdad me sentía muy mal por usted."

Woo-joo puso pañuelos y agua frente a Na-hee. Ella, con el rostro ya enrojecido alrededor de los ojos, respondió con un pequeño 'gracias' y saludó a Woo-joo.

'Así que este es el sentimiento de tener a alguien de tu lado.'

No hacía ni un año que, a donde fuera que fuera, él y su familia eran tratados como un problema. No tenía dónde pararse y no sabía cómo desaparecer sin dejar rastro de su existencia. El Shin Woo-joo de aquel entonces realmente no imaginó, ni por un segundo, que existiría alguien que se pusiera de su parte.

Sentía como si una pequeña mota de polvo, que vagaba por el espacio tras ser expulsada del mundo, finalmente hubiera logrado entrar en él. Recién ahora podía ver mejor el corazón de Tae-kyung, quien deseaba que él estudiara a propósito. Con un sentimiento así, sería imposible querer huir a ninguna parte.

"Sí. Lo sé. Gracias por enojarte por mí. Pero no puedes lastimarte el estómago por culpa de ellos."

"Todos nuestros compañeros saben lo bien que se porta oppa con nosotros. Así que no le preste atención a lo que digan esos tipos."

"Sí, lo haré."

Woo-joo mostró una sonrisa aún más radiante a propósito. Era un secreto que, aunque al principio no le importaba, ahora sentía que debía prestarle atención. Aunque fuera por las personas que se enojaban por él, no podía dejarlo pasar como antes.

"Pero honestamente, si van a decir que solo le dio para esto en los estudios, ¿no son ellos peores? Hyung entró a nuestra universidad aunque empezó a estudiar tarde porque estaba trabajando."

"¡Exacto! ¿Y acaso ellos tienen autoridad para decir eso? ¡Nuestra facultad es la que tiene la nota de ingreso más alta de toda la universidad!"

Eran palabras que harían enfurecer a cualquier estudiante de la Universidad Seomyeong si las escuchara. Aunque Seomyeong no fuera la institución más prestigiosa del país, exceptuando esa única cima, seguía siendo un árbol difícil de escalar para la mayoría. Los estudiantes que venían aquí habían sido genios que figuraban entre los cinco mejores de sus respectivas escuelas secundarias.

El hecho de que Woo-joo pudiera entrar a Seomyeong a pesar de haber empezado tarde fue gracias a los tutores que Tae-kyung eligió meticulosamente, al calendario detallado que él mismo organizó por trimestre, mes y día, y al esfuerzo de Woo-joo, que cumplió con todo sin decir una palabra.

"Es obvio. Como hyung es tan popular y siempre suben publicaciones sobre él en Everytime, inventan esos rumores a propósito."

Jong-min, quien en algún momento le había quitado las pinzas a Woo-joo, puso un trozo de carne perfectamente asado en el plato de este. Siempre que Woo-joo intentaba cuidar primero de los menores, Jong-min se adelantaba para cuidar de él.

"¿Qué popularidad voy a tener yo? Es que ustedes me ven con buenos ojos."

Cuando Woo-joo soltó una risita diciendo que eso era un disparate, la estupefacción se reflejó en los rostros de los otros tres. Intercambiaron miradas y, como si se hubieran puesto de acuerdo, giraron la cabeza hacia Woo-joo al mismo tiempo. Woo-joo, que solo estaba masticando carne con entusiasmo, abrió mucho los ojos ante la atención repentina.

"No puede ser. Este oppa lo dice en serio."

"Te lo dije. Por más que se lo digas a hyung, no lo cree."

"¿No podemos mostrarle Everytime?"

"¿Crees que no lo he intentado? Dice que deben haber visto mal o que seguro es otra persona."

Ante las palabras de Na-hee y Jae-young, Jong-min negó con la cabeza. No sabía si era puro o despistado. A estas alturas, parecía verdad que Woo-joo no es que se estuviera conteniendo, sino que realmente no pensaba en nada.

"¿Qué? ¿Qué pasa conmigo?"

"Nada, hyung. Por favor, quédese así como es ahora. Usted nunca debe dejarse influenciar."

Jong-min soltó incluso las pinzas, abrazó a Woo-joo y le dio palmaditas en la espalda. Los otros dos también juntaron sus manos como deseando que así fuera, repitiendo palabras como 'por favor', 'sin falta', 'absolutamente'.

Solo Woo-joo se sentía incómodo, pero incapaz de rechazarlos, agitó sus manos en el aire antes de dejarlas caer lánguidamente. Era la complacencia de pensar que en algún momento lo soltarían.

* * *

'Mi Woo-joo.'

'Iré a comer con los chicos antes de ir a casa.'

'Ayer bebiste mucho. ¿Te sientes bien?'

'Por eso ellos van a beber, pero yo solo voy a comer.'

'¿Está ese compañero de ayer? El que te llevó a casa.'

'¿Jong-min?'

'Sí. Está con nosotros.'

'Hoy no voy a beber, así que no pasará nada como lo de ayer.'

Tae-kyung soltó una risa seca ante el mensaje de Woo-joo.

Después de haber bebido así, dice que va a beber de nuevo. Se había esmerado desde la mañana en darle agua con miel y sopa para la resaca para enviarlo en buenas condiciones, solo para que él pensara en volver a echar alcohol en ese estómago. Aunque ahora las cosas eran muy distintas a antes, parecía que la esencia de los universitarios seguía siendo actuar como si la vida misma residiera en la bebida.

Y para colmo, junto a ese mocoso que aún tiene la leche en los labios.

Como sea, Shin Woo-joo siempre había sido así. Actuaba como si lo supiera todo, pero no tenía ni idea de cómo lo miraban los que lo rodeaban. Era un sabelotodo que ni siquiera se daba cuenta de lo guapo que era. Podía ser por indiferencia, o porque jamás se le ocurrió que pudiera ser objeto de afecto para alguien, pero últimamente Tae-kyung incluso llegaba a pensar que, simplemente, Woo-joo no conocía bien a los demás.

Por eso cayó ante sus propias intenciones oscuras disfrazadas de buena voluntad, y por eso no se dio cuenta del acoso que sufrió del jefe de equipo durante seis años seguidos. Ni hablar del afecto de Park Soo-hyun, que se metió en medio sin tener la menor idea.

Desde luego, Tae-kyung no ignoraba que todo esto se debía, al final, a las heridas que otros le habían causado. Woo-joo debió cerrar su corazón con llave, creyendo firmemente que nadie conoce realmente lo que hay en el interior de una persona.

Pero ahora que finalmente vivía entre la gente y con la gente, parecía aceptarlo todo, y eso solo hacía que las entrañas de Tae-kyung se consumieran. Casi sentía que sería más tranquilo para su mente si Woo-joo volvería a aislarse y a ser ese marginado sombrío de antes.

Aun así, la razón por la que no podía reclamarle era, en última instancia, porque amaba a Woo-joo más que a nada. Porque deseaba que, de ahora en adelante, Woo-joo fuera realmente feliz.

Si no hubiera sido por Lee Ha-min, Woo-joo habría vivido mucho mejor de lo que vive ahora. Aunque no conocía todo su pasado, podía deducir perfectamente a través de artículos y videos qué clase de persona era en aquel entonces.

Un Shin Woo-joo que brillaba con luz propia.

Incluso si no se hubieran conocido así, Tae-kyung sabía que habría terminado deseando poseer a Shin Woo-joo. De cualquier forma, si Lee Ha-min no hubiera existido, los padres de Woo-joo estarían vivos. Y ellos también habrían deseado la felicidad de su hijo.

Por eso, consideraba que continuar con la voluntad de ellos era el comienzo de la expiación que le había prometido a Woo-joo. Sin embargo, aun sabiendo eso, le resultaba bastante difícil. Dejar que Woo-joo hiciera lo que quisiera, velando por su felicidad.

Aunque veía claramente cómo se le acercaba todo tipo de alimañas, aguantaba una y otra vez. Cuando se trataba de Shin Woo-joo, las cosas que el gran Joo Tae-kyung podía hacer se contaban con los dedos de una mano.

Aun así, deseaba que, por favor, aunque fuera una vez dudara, o que hiciera algún berrinche, o que jugaran un poco a tirar de la cuerda antes de decidir si confiar o no. No. En realidad, pensaba que sería mejor si Woo-joo le dejara todas sus relaciones interpersonales a él. Aunque sabía bien que eso no era más que un egoísmo absurdo y una estupidez, se golpeaba la cabeza para sacarse esa idea de la mente.

Cuando una sirena que vivía en el mar sube a la tierra, es natural que todo tipo de humanos se le acerquen. Porque los humanos siempre quieren poseer lo que es curioso y hermoso. Por eso, el hecho de que en este preciso momento Woo-joo estuviera bebiendo sin saber que se le habían pegado alimañas, le provocaba un desagrado y una irritación inmensos. No quería admitirlo, pero lo cierto es que también sentía ansiedad.

Para Shin Woo-joo, el título de Joo Tae-kyung, presidente del Grupo Won, nunca había sido importante. Ante Woo-joo, él era simplemente Joo Tae-kyung, y ahora, solo un amante con el que se llevaba muchos años. Podía pasar que Woo-joo terminara prefiriendo a un compañero de veinte años, fresco y puro, a diferencia de él.

Incluso Woo-joo, cuando se emborrachaba, se volvía un poco más sincero, un poco más blando, y solía actuar con una ternura caprichosa que normalmente no mostraba. No había nadie que no fuera a amar eso al verlo. Quizás ese mocoso ya había visto esa faceta y por eso se le estaba acercando más a Woo-joo.

'Ja.'

Al pensarlo, sintió de nuevo que se le secaba la boca. Sentía que se le helaba la sangre. Su deseo de no controlar a su amante, que apenas empezaba la universidad, chocaba decenas de veces con su obsesión de mandarlo todo al diablo y encerrarlo en casa. Si su corazón fuera el universo, parecería que el Big Bang hubiera ocurrido varias veces.

"Hahaha..."

Era la primera vez que conocía una ansiedad así. Una ansiedad fuera de control que traía consigo irritación, desagrado, egoísmo y mezquindad.

Había pensado que Woo-joo podría huir de él, pero jamás se le cruzó por la cabeza que lo abandonaría para elegir a otra persona. Su única razón era que él era Joo Tae-kyung, y con eso bastaba. Estaba seguro de ello, pero últimamente sentía que su presencia se volvía cada vez más tenue para Woo-joo.

¿Y si Woo-joo solo se estaba quedando a su lado momentáneamente porque no tenía a dónde ir? ¿Y si algún día decidía crear su propio lugar al cual volver y lo dejaba?

Ah. Solo pensarlo era tan absurdo que soltó una risa seca. No se sentía capaz. No existía un Joo Tae-kyung sin Shin Woo-joo. Realmente, el universo llamado Joo Tae-kyung había sido reconfigurado. De lo contrario, no habría forma de conocer este sentimiento tan terrible.

"Tendré que ir a buscarlo."

Sin embargo, la parte que no cambiaba era que seguiría —no, cada vez más— mirando solo a Shin Woo-joo. Bastaba con grabarse en la mente de Woo-joo una y otra vez. Así, él no podría ni pensar en huir o en una ruptura.

Tae-kyung calmó su vacilante corazón, diciéndose que podía permitirirse al menos este nivel de codicia. Empezaría suavemente. Que no sonara a regaño. Si quería beber, le diría que lo hiciera en casa con un alcohol caro que no diera tanta resaca; así, las veces que bebiera fuera disminuirían poco a poco. Y con ello, el tiempo que pasara con ese mocoso también se reduciría.

Sí. Ya había aguantado demasiado. ¿Qué persona en el mundo dejaría pasar que su pareja saliera a beber y llegara tarde todos los días? Solo con eso, tenía motivos de sobra para ir a buscar a Shin Woo-joo.

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Pensaba grabar a Joo Tae-kyung en Shin Woo-joo de forma lenta, hasta que él se diera cuenta solo cuando el agua del mar que mojaba sus pies ya hubiera tragado todo su cuerpo, y esta vez, de una manera mucho más definitiva.

* * *

"¿Este es usted, hyung, verdad?"

Había sido en el momento en que Na-hee, que había estado bebiendo para descargar su furia desde el principio, y Jae-young, que le seguía el ritmo por ser del mismo grupo, se emborracharon a la par.

Jong-min, que había estado apretando los labios varias veces como si tuviera algo que decir, sacó su móvil y reprodujo un video.

['Mi camino es uno solo, es ONE WAY.']

El sonido del agua cortándose llenaba el entorno; justo cuando Woo-joo se dio cuenta de que había olvidado respirar, una voz baja rompió el silencio. Aquel anuncio, que hoy en día era casi imposible de encontrar, se reproducía en el teléfono de Jong-min.

"¿Eh? ¡Eso! Me dijeron que ya los habían retirado todos."

"Ah, con que era cierto. Últimamente era difícil de hallar."

"Pero, ¿cómo...?"

"Lo descargué en cuanto lo vi por primera vez."

"..."

"Estaba en el último año de secundaria. Lo veía cada vez que no quería estudiar. En esa época, todos guardan cosas así, ¿no? Frases motivadoras y eso. Para mí, este video lo fue."

"¿Fue... así? Es un poco vergonzoso."

Woo-joo desvió la mirada mientras bebía agua. Ese anuncio, el primero y el último que grabó, ni siquiera lo había visto bien en su momento. Como no lo hizo para quedar bien ante nadie, no le importaba cómo había quedado. Solo pensó que debía estar bien grabado porque a Tae-kyung le gustaba.

"Aun así, es increíble que me reconocieras. Cuando salió el anuncio, todos estaban confundidos."

"Al principio dudé porque la voz se parecía, pero cuando supe que hyung hacía natación y vi a Joo Tae-kyung ayer, me aseguré."

"Ah..."

Woo-joo se presionó el rabillo del ojo con una mano. Le molestaba escuchar el nombre de Tae-kyung saliendo de la boca de Jong-min. No había nadie en el país que no conociera a Tae-kyung. Es más, probablemente había más gente en el extranjero que lo conocía de la que no.

Aun así, deseaba que fuera un nombre que solo él pudiera pronunciar. Ese nombre no debería ser dicho por cualquiera de cualquier manera. Era un nombre que Tae-kyung le había permitido solo a él.

"Aun así, mantenlo en secreto para los demás. Es un fastidio que se arme alboroto."

"No diré nada. Solo yo lo sabré. Desearía que nadie más lo supiera por el resto de mi vida."

"..."

Woo-joo se mordió el labio. Que Jong-min no fuera a contarle a nadie que conocía a Tae-kyung era un alivio. Sin embargo, pensar que la razón era porque no quería que otros supieran de Tae-kyung, le daban ganas de gritárselo al mundo entero.

"Hyung."

"Eh..."

"No pensaba decírselo así... pero siento que debo hacerlo ahora."

Jong-min bebió agua a grandes tragos varias veces, visiblemente nervioso. De rebote, Woo-joo también apretó con fuerza su vaso de agua intentando ocultar su propia tensión. Le asaltó la ansiedad de que, por un casual, Jong-min fuera a decir que le gustaba Tae-kyung.

"Hyung."

"Sí, dime."

"Me gusta."

"... ¿Eh?"

Woo-joo parpadeó, olvidando respirar por un momento. Se sintió como si le hubieran dado un fuerte golpe en la nuca. Miró a Jong-min pensando que había oído mal, pero al verlo mirándolo solo a él con el rostro algo encendido, comprendió que no era un error ni un sueño.

"Me gusta usted, hyung."

"... ¿A mí? ¿Yo? ¿Dices que yo?"

No tenía sentido. Se sentía tan irreal que las palabras no salían. Es decir, no se trataba de Joo Tae-kyung. No era Joo Tae-kyung, era él.

"Sí. Usted. No otra persona, sino Shin Woo-joo."

"Eh... ¿Por qué? No, espera. ¿Por qué yo? ¿Por qué precisamente yo?"

"Hasta eso me gusta de usted. Que es guapo, pero a la vez lindo, puro y honesto."

La mano de Jong-min rozó el rostro de Woo-joo, quien tartamudeaba por la confusión. Ante el contacto de esas yemas que temblaban levemente, Woo-joo no pudo articular palabra. Era diferente a cuando rechazó los sentimientos de Soo-hyun.

En aquel entonces, sabía bien que el corazón de Soo-hyun no era puramente para él. Ese sentimiento nacido de la lástima era algo que ni Soo-hyun ni él deseaban. Pero ahora era totalmente distinto. Jamás imaginó el sentir de Jong-min, y esta confesión se sentía como un accidente de tráfico repentino en el que él era el culpable.

"Lo siento."

"Hyung. No haga eso, ¿no puede pensarlo aunque sea un poco?"

"Tengo a alguien que me gusta."

"Eso... ¿significa que no está saliendo con esa persona? Entonces está bien. Solo deme una oportunidad... piénselo un poco más, ¿sí?"

"No. No es eso..."

Woo-joo soltó el vaso y agitó ambas manos negándolo con fuerza. Se dio cuenta de que sus palabras podían dar lugar a malentendidos. No era eso. La razón por la que no dijo que tenía pareja desde el principio no era nada especial. Solo pensó que decir que 'le gustaba' expresaba su corazón con mucha más fuerza que decir que 'salía' con alguien.

"Esa persona también me quiere. Él no puede estar sin mí. Y yo... yo también quiero dárselo todo."

"No... no sabía que existía alguien así. Como siempre estaba con nosotros..."

"Ah."

Tener un lugar al cual volver es así. El corazón se llena con el simple hecho de su existencia. Por eso no intentaba forzar tiempo para verse con Tae-kyung; porque cuando regresaba al lugar que llamaba 'nuestra casa', él estaba allí.

"¡No puede ser! ¿Oppa tenía pareja?"

En ese momento, la voz de Na-hee se coló en la conversación. El ambiente pesado que se había formado se rompió en mil pedazos y el ruido del entorno comenzó a mezclarse de nuevo.

"¿No estabas dormida?"

"¡Maldición! ¡Oye, Jang Jae-young! ¡Despierta! ¡Acaban de rechazar a Lee Jong-min frente a Woo-joo oppa!"

"Na-hee, baja la voz..."

"Ah, lo siento, oppa. Pero... ¡Fuu! ¡Jang Jae-young! ¡Despabílate! ¿Vas a perderte este espectáculo tan valioso?"

Na-hee se disculpó rápidamente con Woo-joo, pero siguió sacudiendo a Jae-young por el cuello para despertarlo. Enfrente, Jong-min, el protagonista de este lío, bebía en silencio.

"Na-hee, basta. Y... Jong-min. De verdad, lo siento."

"No es nada. Estoy bien."

"¿Qué vas a estar bien? Oigan, beban, beban. Hoy es el día en que Lee Jong-min se emborracha."

Cuando Woo-joo se disculpaba, Jong-min mentía con un rostro que no estaba nada bien. Na-hee, ya totalmente despierta, reía a carcajadas mientras servía soju y cerveza en el vaso de Jong-min con la proporción perfecta.

"Pero Na-hee, tú no pareces sorprendida. Yo me asusté mucho..."

"Era de esperarse. En este lugar, oppa era el único que no lo sabía."

"¿Eh? ¿Solo yo...?"

"Mírele los ojos a Lee Jong-min. Esos ojos no mienten. No es que todos los chicos lo supieran, pero los más cercanos sí."

Na-hee sirvió alcohol en su propio vaso y chocó el de Jong-min por la fuerza. Bebió de un trago con la frescura de quien encuentra un oasis en el desierto.

"Por eso yo me oponía. Sabía que oppa jamás lo vería así. Pero no sabía que era porque tenía pareja."

"Si hubiera sabido que hyung tenía a alguien así, no me habría confesado."

"Ay, mi pobre Lee Jong-min. Por eso no escuchó ni un poquito a esta noona. Si se notaba a leguas que oppa no tenía ningún interés en ti."

Recién entonces Woo-joo pareció entender por qué Jong-min se quedaba callado ante las burlas de Na-hee. Pero, independientemente de que sus amigos ya lo supieran, no podía evitar sentirse como un agresor.

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"Pero lo que dice Lee Jong-min es verdad. Como oppa siempre sale con nosotros, nadie pudo imaginarlo. ¿De verdad está bien que salga así con nosotros todos los días? ¿Su pareja no tiene celos?"

"Ah... Sí. Como no dice nada, supongo que está bien."

¿Por qué... no tiene celos?

Ante ese pensamiento repentino, Woo-joo se mordió el labio. Él es alguien que debería haberlos tenido. Pensando en cómo sacudió incluso a la familia de Soo-hyun solo por conquistarlo a él, el hecho de que estuviera tan callado era inquietante.

Al mismo tiempo que recordaba las palabras que Tae-kyung le dijo alguna vez, su corazón empezó a latir con fuerza. Confiaba en que él no era alguien que lo soltaría, pero la experiencia de haber sido polvo en el universo hacía que se agitara ante cualquier brisa.

"¿Eh? Oppa, ¿acaso está decepcionado ahora? ¡Entonces engañe a su pareja con Lee Jong-min!"

"Na-hee, no digas esas cosas ni en broma..."

"Ay, en esos momentos hay que responder: '¿Debería hacerlo?', para poder burlarse de Lee Jong-min."

Debido a la actitud alegre de Na-hee, Woo-joo se llevó la mano a la frente y suspiró. Honestamente, ahora ya no le importaba en absoluto la confesión de Jong-min. Lo único que llenaba su cabeza era Joo Tae-kyung.

Claramente, anoche Tae-kyung lo había presionado hasta un punto aterrador. Sintió que su cuerpo era aplastado por la obsesión de aquel que entraba en él mientras dormía. Le complacía tanto el deseo de posesión que sentía hasta en lo más profundo que, aunque se despertó por el acto, abrazó su cuerpo y clavó sus uñas en su espalda. Después de aferrarse a él entre lágrimas, se quedó profundamente dormido en su mar, sintiendo las olas como una canción de cuna.

Así que, aunque no fueran celos, estaba bien. Tenía que estar bien.

"Si yo tuviera celos, no volvería a ver a Woo-joo en la facultad. ¿Estaría bien con eso?"

En ese instante, sintió una feromona familiar. Al girar la cabeza, vio a Tae-kyung acercándose por detrás y notó cómo todas las miradas del restaurante se posaban en él. A pesar de ser un lugar donde la grasa de cerdo flotaba en el aire, cuando él caminaba, parecía un hotel de cinco estrellas.

"¿... Joo Tae-kyung?"

"No me importa cómo me llames a mis espaldas, pero no debes llamar así de forma tan descuidada a un adulto en su cara."

Tae-kyung mostró una sonrisa radiante ante las palabras que se le escaparon a Jong-min. En la punta de sus dedos, en su tono de voz y en su expresión se transmitía una seguridad que alguien de su edad jamás podría imitar.

Pusieron una silla detrás de Woo-joo y Tae-kyung se sentó. Na-hee, sorprendida, intentó moverse a un lado para hacer espacio, pero Tae-kyung negó levemente con la cabeza indicando que no era necesario.

"¿Lo has oído?"

Mientras tanto, Woo-joo se lamió los labios resecos y le preguntó a Tae-kyung en voz baja.

"Lo he escuchado."

"¿Desde dónde?"

"Bastante."

"..."

Sus orejas se calentaron. Estaba seguro de que su rostro y su cuello se habían teñido de un rojo intenso.

"¿Querías que tuviera celos? Si lo hubiera sabido, no me habría contenido."

"¿Dice que se contuvo?"

"Sí. Solo no lo demostré. Parece que de verdad no te diste cuenta."

Tae-kyung soltó una pequeña risa y tomó el vaso de agua que estaba frente a Woo-joo. El hecho de usar el de Woo-joo en lugar de pedir uno nuevo fue, obviamente, para demostrárselo al mocoso. Y tal como esperaba, el mocoso abrió mucho los ojos y sus miradas chocaron.

"Hyung, no me diga que..."

Jong-min, sentado a la izquierda de Woo-joo, pareció reflexionar sobre algo y soltó una risa seca. Recién entonces comprendió que 'ser como familia' significaba que pronto 'serían familia'.

"¿No me vas a presentar? Todos saben que soy Joo Tae-kyung, pero yo no conozco a los amigos de Woo-joo."

"Ah..."

Woo-joo tragó saliva. De pronto recordó cuando volvió a encontrarse con Tae-kyung en el Festival Nacional de Deportes. Al girar la cabeza pensando que Tae-kyung también recordaría ese momento, vio un rostro lleno de picardía. Tal como pensaba, parecía haber sacado el tema a propósito, igual que en aquel entonces.

Sin embargo, a diferencia de aquella vez, al pensar en Tae-kyung reclamando su propiedad con tanta naturalidad, se sintió tonto por haber estado preocupado por los celos.

"Mmm. Se los presentaré."

Woo-joo se humedeció los labios y miró a sus amigos. Incluso Jae-young, que no sabía cuándo había despertado, lo miraba a él y a Tae-kyung con ojos brillantes.

Con una sonrisa que no podía ocultar, Woo-joo presentó a Tae-kyung de forma oficial por primera vez.

Al mismo tiempo, Tae-kyung sintió cómo los celos que tanto le había costado reprimir al venir aquí se evaporaban al instante. Ni hablar de la obsesión, el deseo de posesión, el egoísmo o la ansiedad. El hecho de que él le sonriera de forma tan hermosa solo a él hacía que desperdiciar el tiempo en esos sentimientos fuera la cosa más estúpida del mundo.

Shin Woo-joo me mira y sonríe solo para mí. Con eso ya era suficiente.

"Les presento a Joo Tae-kyung, el presidente del Grupo Won."

Acto seguido, Woo-joo entrelazó sus dedos con los de Tae-kyung, mostrando su unión, y dijo las palabras que siempre había querido decir. Recién ahora podía entender aquel sentimiento que Tae-kyung expresó cuando grabó el anuncio: el deseo de gritárselo al mundo entero.

"Y además, mi Alfa."

Sin lugar a dudas, mi perfección.

<Fin del Especial de Fetiche Cósmico: 'Celos Cósmicos'>