Extra: Celos Cosmicos
Extra: Celos Cosmicos
"Mi
Universo:
Voy
a ir a comer con los de mi grupo y luego vuelvo."
Tae-kyung
se quedó mirando fijamente el mensaje que envió Woo-joo. Soltó un largo suspiro
y hundió el cuerpo profundamente en el respaldo de la silla. Cuando se trataba
de Woo-joo, él mismo se convertía en un idiota rematadamente mezquino.
Siguiendo
la sugerencia de Tae-kyung, Woo-joo se preparó paso a paso y, en marzo de este
año, se convirtió en estudiante de primer año de la Universidad Seomyeong.
Aunque
Tae-kyung deseaba secretamente que Woo-joo fuera su colega de la misma
universidad, no pudo ni mencionar el tema tras enterarse de que Woo-joo solo
tenía ojos para Seomyeong desde el principio. Al ser una oportunidad
inesperada, Woo-joo quería estudiar en la misma institución y carrera que su
madre; ante eso, Tae-kyung no tenía por qué meterse a decir que su propia
universidad era mejor o cualquier otra tontería.
El
problema era que Woo-joo se tomaba la vida universitaria demasiado en serio.
Por
supuesto, no descuidar los estudios es algo digno de aliento, apoyo y hasta
elogios, pero para colmo, la carrera de Administración en Seomyeong tenía
demasiados eventos internos y trabajos grupales. Woo-joo asistía religiosamente
incluso a los eventos en los que no era necesario participar, lo que hacía que
Tae-kyung estuviera de mal humor constantemente.
¿A
dónde se había ido aquel Shin Woo-joo al que le fastidiaban los líos y era
indiferente a lo que le rodeaba?
No.
En realidad, no era cuestión de discutir la personalidad de Woo-joo. El
carácter que Tae-kyung conocía no era más que el escudo que Woo-joo había creado
para protegerse tras perder a sus padres. Según le habían contado, la
personalidad original de Woo-joo era dócil, brillante y activa; por lo tanto,
la universidad debía parecerle el lugar ideal. Conocer gente nueva y vivir
diversas experiencias debía hacer que ese mundo desconocido le resultara
sumamente atractivo.
Así
que fue natural que Tae-kyung le ordenara a su jefe de secretaría investigar el
pasado de Woo-joo de nuevo, con mayor detalle. Tenía que saber de antemano si
hubo alguien cercano a Woo-joo antes de aquel 'accidente' y, de ser así,
cuántos eran.
Al
fin y al cabo, fue él quien lo empujó a estudiar más, así que Woo-joo no tenía
la culpa por esforzarse en la facultad. El problema eran esos tipos que no lo
dejaban en paz. Las excusas brotaban a diario como de un manantial inagotable.
¿Trabajos
grupales para un ingresante de primer año que apenas está aprendiendo teoría
básica? ¿Qué sabrán esos mocosos que juegan a ser adultos para que les den
trabajos en grupo? Incluso las materias sin trabajos grupales exigían entregar
dos informes. Y como si fuera poco, no los eximían de los exámenes, por lo que
necesitaban tiempo extra para estudiar.
Aun
así, esos tipos que deberían estar ocupados estudiando y armando su currúculum,
retenían a Woo-joo todos los días. A veces, Woo-joo llegaba a casa y salía
disparado en cuanto alguien lo llamaba. Para Tae-kyung, no fue una ni dos las
veces que se quedó mirando la mesa servida solo para tener que levantarla
después.
"Tsk."
Chasqueando
la lengua, Tae-kyung sacó de la cocina una botella de whisky marrón oscuro
junto con un vaso on the rocks con un hielo esférico. A través del ventanal, el
sol terminaba de ponerse, dando paso a la noche tras haber pasado largamente la
hora de la cena.
Esta
casa de tamaño modesto, de la que Woo-joo decía que le daría pena mudarse por
el cariño que le tenía, estaba a 30 minutos en metro de la universidad. Era una
distancia que podía ser corta o infinitamente larga según se mirara.
Si
no le compró un pequeño departamento frente a la facultad fue por el miedo
constante a que Woo-joo no regresara jamás. Menos mal que ni siquiera sacó el
tema; por poco se clava el hacha en su propio pie. Pensándolo bien, fue pura
clarividencia. Si lo hubiera hecho, probablemente Woo-joo estaría tan ocupado que
ni se acordaría de alguien como él.
Tal
vez sería mejor mudarse a la mansión principal, tal como decía el encargado del
servicio. Allí habría otras personas encargándose de la limpieza y la comida,
lo que facilitaría que Woo-joo se encariñara con el hogar y prefiriera quedarse
dentro en lugar de salir. Además, la única razón para vivir en una casa pequeña
era la cercanía, pero si esa ventaja desaparecía, no había motivo para insistir
en quedarse aquí.
"……."
Al
ver cómo su plan de mudarse ya como esposos tras la boda se torcía, Tae-kyung
sintió amargura. Al girar suavemente la muñeca con el vaso, el hielo tintineó.
El aroma intenso a madera despertó su deseo de beber. Tomó un sorbo lento para
cambiar de aire, pero a pesar del aroma penetrante, apenas sentía el gusto del
alcohol. Era como si esa copa se burlara de él por soñar con romanticismos que
no le pegaban.
[Ding-dong.]
Justo
cuando pensaba en cambiar de bebida, sonó la alarma del panel de control de la
pared. Tae-kyung se tensó y giró la cabeza. No le gustaban las alarmas
desconocidas. Aunque esta casa era más pequeña y menos segura que la anterior,
no cualquiera podía entrar. Para ingresar al portal del primer piso se
necesitaba contraseña o huella digital registrada, y antes de eso, había que
pasar por la garita de seguridad. Todos los visitantes, excepto los residentes,
debían ser confirmados por el propietario antes de entrar.
Eso
significaba que el que tocaba el timbre era un visitante que él no conocía,
pero Shin Woo-joo sí. ¿Quién demonios sería ese tipo para que Woo-joo lo dejara
pasar por seguridad? Y encima, permitiéndole llegar hasta la puerta de su casa.
Tae-kyung
respiró hondo y caminó lentamente. Mientras tanto, el timbre volvió a sonar,
resonando por toda la casa.
Crack.
Solo cuando el vaso de cristal que sostenía se agrietó, Tae-kyung se dio cuenta
de lo excitado y furioso que estaba. Inspiró y expiró profundamente, dejó el
vaso de cualquier manera y se dirigió al panel. Quería apagar el timbre que no
paraba de sonar y confirmar la cara del tipo que le hacía sentir que le estaban
arrebatando a Shin Woo-joo.
"Ha.
¿Y esto qué es?"
Un
hombre desconocido llenaba la pantalla. Y a su lado, traía abrazado a su Shin
Woo-joo, lo más valioso de su vida.
"[¿No
hay nadie en casa? ¡Si hay alguien, por favor abra!]"
"……."
Tae-kyung
apretó la mandíbula con fuerza y presionó el panel. En cuanto el hombre
desapareció y la pantalla se volvió negra, solo quedó reflejado su propio
rostro, incapaz de fingir siquiera una sonrisa profesional. Se fulminó a sí
mismo en el reflejo, chasqueó la lengua y caminó hacia la entrada. No pensaba
dejar entrar a nadie, su intención era que ni siquiera bajaran del ascensor.
Al
salir al pasillo, las luces se encendieron. Frunció el ceño con ganas y se paró
frente al ascensor que subía mientras controlaba su respiración. Como los otros
departamentos del mismo piso estaban vacíos a propósito, los únicos que
subirían serían el dueño de casa y la rata que se atrevió a ponerle las manos encima.
"Hyung.
Woo-joo hyung. Ya llegamos a casa. Abra los ojos un poco."
Las
puertas del ascensor se abrieron suavemente sin ruido. Dentro, el hombre
sostenía a Woo-joo por los hombros, ayudándolo a mantenerse en pie mientras se
preparaba para salir.
"Ah.
Hola. ¿Acaso salió a buscar a Woo-joo hyung?"
El
hombre intentó salir del ascensor, pero se sobresaltó y retrocedió por
instinto. Su cuerpo reaccionó protegiéndose ante una presencia masiva y pesada.
Tae-kyung mostró su hostilidad sin filtros, haciendo que el joven se tensara
involuntariamente. Al apretar con más fuerza el brazo de Woo-joo, quien no
podía ni sostenerse por la borrachera, un pequeño gemido escapó de los labios
de este.
"……
Quita las manos."
"¿Perdón?"
"He
dicho que quites las manos y te largues."
Tae-kyung
soltó un insulto entre dientes y le arrebató a Woo-joo con rapidez, pero con un
cuidado extremo para no lastimarlo lo más mínimo. Woo-joo, hundiendo el rostro
en el pecho de Tae-kyung, aspiró profundamente el aroma residual de las feromonas
en su ropa y se aferró a él con naturalidad.
"Oiga."
Tae-kyung
chasqueó la lengua y se disponía a entrar cuando frunció el ceño al oír que lo
llamaban. Justo cuando iba a darse la vuelta, el cuerpo de Woo-joo se ladeó y
perdió el equilibrio como si lo estuvieran tirando del otro lado.
"¿Qué
crees que haces?"
"Ese
tipo, eres Joo Tae-kyung, ¿verdad? El presidente de Won Group."
"¿Y
qué?"
"Hasta
donde yo sé, Woo-joo hyung vive con su familia. Usted no tiene ninguna relación
con él, así que ¿cómo puede llevárselo?"
"¿Qué?"
Tae-kyung
no pudo evitar que su expresión se desencajara. ¿Qué tanto creía saber este
mocoso de Shin Woo-joo como para atreverse a cuestionar su relación frente a
él? Le resultaba molesto de más. Al menos este mocoso que tenía enfrente no
podía ni imaginar lo retorcida y profundamente ligada que estaba su relación.
"¿Qué
relación tiene con Woo-joo hyung?"
"Ha."
El
problema era que se sentía ridículo discutiendo con un crío. Si se ponía a
pelear por ver quién mandaba más, solo quedaría como un inmaduro, pero si lo
dejaba ir así, era obvio que seguiría merodeando alrededor de Woo-joo y
molestándolo.
"Vete
antes de que llame a alguien para que te eche. No tengo por qué darle
explicaciones a un mocoso."
Tae-kyung
soltó un largo suspiro y volvió a atraer a Woo-joo a sus brazos. El cuerpo de
Woo-joo se relajó por completo al oler instintivamente las feromonas
familiares. Ver a ese crío hablando de 'relaciones' le parecía patético, pero
le irritaba más el hecho de estar dándole importancia.
"Mmm……."
En
ese momento, Woo-joo, como si le diera pereza hasta estar de pie, frotó su
rostro contra el pecho de Tae-kyung y se colgó de él. De su aliento emanaba un
claro olor a alcohol. Tae-kyung terminó de cargarlo con ambos brazos y empezó a
caminar.
"¡Por
eso le pregunto! ¡¿Qué clase de relación tienen para que usted se lleve a
Woo-joo hyung?! ¡¿En qué se basa para que yo tenga que entregárselo?!"
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Ha.
Tae-kyung se dio la vuelta de nuevo cargando a Woo-joo. Sentía que se le caía
la cara de vergüenza por cruzar palabras con un mocoso de veinte años. Si no
fuera por la respiración rítmica de Woo-joo en su cuello, Tae-kyung no se
habría molestado en darle la cara y lo habría despachado a su manera.
"Yo
soy el que quiere preguntar."
"……."
"No
vuelvas a ponerle la mano encima. No eres quién para llamarlo por su nombre ni
para tocarlo."
"¡Por
eso, dígame! Usted no es su familia. ¡Sabiendo eso, ¿cómo quiere que se lo
entregue?!"
Para
colmo, ni siquiera le gustaba esa expresión. Le molestaba que trajera a Woo-joo
borracho a estas horas, que lo tocara sin permiso y que lo tratara a él como
alguien peligroso para Shin Woo-joo; pero lo que más odiaba era esa cabecita
pensando que me lo 'entrega'. ¿Qué se creía que era para Shin Woo-joo?
"Ha…….
Vete por las buenas antes de que llame a la policía. Agradece que todavía eres
muy joven."
"¡¿De
qué habla?! ¡¿Qué tiene que ver la edad aquí ahora?!"
"Porque
si no fueras un mocoso, ahora mismo no estarías de pie sobre tus dos piernas
mirándome a la cara."
Tae-kyung
se recordó a sí mismo su edad para intentar contener sus emociones. Pero pronto
se dio cuenta de que no se estaba conteniendo por la edad. Al fin y al cabo, él
nunca había tenido en cuenta la edad de sus oponentes. No era alguien con una
moral tan alta ni con un corazón tan grande como para andar considerando la
edad de los demás.
"No.
Es por Shin Woo-joo. Por él es que te dejo pasar esta vez."
Tae-kyung
le había prometido a Woo-joo ser una persona razonablemente mala. No podía
simplemente apartar y eliminar a todo el que le resultara molesto o
desagradable. Si Woo-joo necesitaba a este mocoso para vivir como una persona
normal, tenía que aguantar. Ya había aprendido de sobra, con la propia vida de
Woo-joo como precio, que aislarlo para poseerlo era el camino equivocado.
* * *
Tae-kyung
entró en la casa sin prestar la menor atención a lo que el hombre pudiera estar
gritando a sus espaldas. Incluso llegó a pensar que, si ese tipo no se marchaba
y se atrevía a armar un escándalo frente a su puerta, lo aplastaría sin piedad.
Por desgracia —o por suerte—, pareció retirarse en silencio al poco tiempo.
"Esta
persona... realmente me hace sentir cosas que no debería, Shin Woo-joo."
Una
mezcla de paciencia forzada y unos celos mezquinos hacia aquel mocoso, que lo
hacían sentirse patético consigo mismo, desordenaban su mente.
Tae-kyung
observó en silencio a Shin Woo-joo, que yacía en la cama desprendiendo un suave
olor a alcohol. Era alguien tan precioso que no podía odiarlo ni siquiera
mirándolo así; al final, esto también era una carga que él debía aceptar.
"Es
una experiencia que solo puedo tener ahora."
Trató
de convencerse de ello, pero las emociones que había estado reteniendo
últimamente se desbordaron como una corriente impetuosa. Sintió el impulso de
desnudarlo, no dejarle ni una prenda de ropa y encerrarlo en casa para que solo
pudiera verlo a él. Su corazón martilleaba con fuerza; después de todo, la
naturaleza humana no cambiaba tan fácilmente.
Tae-kyung
soltó un insulto entre dientes y comenzó a quitarle los calcetines a Woo-joo.
Al ver sus tobillos, marcados por las huellas de haber sido mordidos y besados
a diario, su miembro se endureció al instante.
"Bastaría
con ponerle unos grilletes en estos tobillos... sería algo tan sencillo."
Su
visión se nubló ante el deseo de posesión que crecía en su interior. Tenía la
boca seca y sentía un cosquilleo en las encías. Cerró los ojos y giró la cabeza
de un lado a otro para relajar la tensión de los músculos de su cuello. Al
acariciar el hueso del tobillo que sostenía en su mano, la lujuria volvió a
arder con fuerza.
No
necesitaba grilletes. Solo tenía que aplicar fuerza en su agarre ahora mismo.
Si se los rompía para que no pudiera caminar, no podría volver a salir de esta
habitación en toda su vida.
"—Haa."
Era
una fantasía que solo podía permitirse en sueños. Sabía que, aunque el mismo
Woo-joo le ofreciera sus tobillos para hacerlo, él no sería capaz de
intentarlo. Lo que más deseaba era que Woo-joo le mostrara todo, pero solo a
él.
Durante
mucho tiempo, la vida de Shin Woo-joo había sido una sucesión de días en los
que se mostraba indiferente a su entorno, incapaz de cuidarse a sí mismo y con
cualquier deseo castrado. Pero ese mismo Shin Woo-joo lo deseaba a él; quería
llenar todo el ser de Joo Tae-kyung con su propia presencia. Solo por ese
deseo, Woo-joo abandonó la vida que conocía y lo eligió a él.
Le
encantaba ser el único en ver esa faceta. Solo él conocía el verdadero rostro
de Shin Woo-joo emergiendo de las sombras. Se dejaba arrastrar sin remedio por
ese sentimiento de superioridad.
Por
eso, no podía hacerle algo así. No podía arriesgarse a que Woo-joo lo
abandonara. Woo-joo era alguien capaz de dejar atrás a otra persona con
facilidad, sin importar cuán pegados estuvieran sus cuerpos; en el momento en
que sintiera vacío estando juntos, ya sería tarde. Para entonces, Woo-joo ya lo
habría abandonado por completo hacía mucho tiempo.
Tae-kyung
se humedeció los labios con la lengua y enganchó el dedo en el nudo de su
corbata, tirando hacia abajo. El nudo se deshizo con facilidad, dejando en su
mano solo una tira larga de seda.
A
continuación, juntó las rodillas de Woo-joo y acarició el hueso redondo con la
punta de los dedos. Incluso la forma de los huesos de Shin Woo-joo era hermosa.
Sentía que, aunque le quitaran la piel a todas las personas del mundo, podría
reconocer a Shin Woo-joo al instante. Porque él sería, sin duda, el más hermoso
de todos.
Cerró
los ojos un momento e inhaló y exhaló profundamente. No tenía intención de
ocultar su excitación hirviente; solo la reprimía a la fuerza para no terminar
rompiendo a Woo-joo en un arrebato.
Apretó
la corbata con fuerza y la pasó por detrás de sus corvas. Envolvió las rodillas
juntas con la seda y las ató con firmeza para inmovilizarlas.
Mientras
tanto, las feromonas de Woo-joo, relajadas por el alcohol, fluían suavemente y
envolvían a Tae-kyung y sus alrededores. Al pensar que habría estado así frente
a ese tipo de antes, apretó la mandíbula con rabia. Sentía como si el flujo de
sangre a su cerebro se cortara, impidiéndole recibir oxígeno.
Tae-kyung
acarició lentamente las piernas desde debajo de las rodillas hasta volver a
juntarlas por los tobillos. La huella de la sirena, creada exclusivamente para
él, le brindaba una satisfacción infinita cada vez que la veía. Bajó los labios
para lamerla y luego rozó con sus dientes la zona donde se acumulaban las
cicatrices. La sangre se agolpó en su pene hasta el punto de sentir punzadas.
Tras
acariciar la piel irregular con ambas manos, desabrochó su cinturón y terminó de
atar también los tobillos. Luego, abrió su pantalón y lo bajó junto con su ropa
interior. Al liberar su pene erecto y firme, una gran ola de deseo lo invadió,
una marea cargada de pasión viscosa que devoraba las suaves feromonas,
representando la voluntad de su dueño.
Sostuvo
su erección, agitándola hasta que se humedeció con el líquido preseminal, y
luego se inclinó para colocarla entre los tobillos de Woo-joo. El hueco formado
al juntar las rodillas y los tobillos no era ni muy estrecho ni muy grande; era
perfecto para que Tae-kyung se masturbara frotándose allí.
Al
principio, los pies de Woo-joo parecían estorbar, como si representaran la
voluntad de su dueño, pero cedieron ante el movimiento de Tae-kyung,
permitiéndole moverse sin problemas. Sobre todo porque, para Tae-kyung, el
tamaño del hueco o la postura no eran importantes. Lo que lo excitaba era el
tobillo de Shin Woo-joo, que llevaba las marcas de ser suyo.
"Fuuu..."
Al
entrar en contacto con la piel irregular de las cicatrices, el pene de Tae-kyung
aumentó aún más su tamaño.
Por
suerte, en el futuro no habría nadie más que viera estos tobillos. Cuando
llegara el verano, seguro que él querría salir mostrándolo todo, pero eso no
sucedería jamás. O mejor dicho, conociendo a Woo-joo, probablemente le daría
demasiada vergüenza hacerlo, pero también le gustaba la idea de que saliera
mostrando todas las marcas de sus besos y mordiscos.
"Mmm..."
Woo-joo
se removió, quizás por la incomodidad de la postura. El persistente olor a
alcohol que emanaba de él solo servía para que Tae-kyung se sintiera aún más
irritado. No le gustaba nada el hecho de que hubiera estado bebiendo con ese
mocoso hasta ponerse así. Por más que impregnara los tobillos de Woo-joo con
sus feromonas una y otra vez, su humor no mejoraba.
"Tsk."
Chasqueando
brevemente la lengua, Tae-kyung comenzó a desvestir a Woo-joo. Sin embargo,
quitarle la ropa con delicadeza no iba con su temperamento ni tenía ganas de
hacerlo, así que la desgarró como si fuera a convertirla en simples jirones de
tela. Si Woo-joo se hubiera enterado, se habría horrorizado, pero sumido en el
alcohol, no lograba despertar.
Aun
así, su cuerpo reconoció a su Alfa y respondió fielmente. Era gracias a que
Tae-kyung lo había adiestrado durante mucho tiempo. Cada vez que lo impregnaba
con sus feromonas de Alfa dominante y lo penetraba, estimulaba también sus
tobillos, hasta el punto de que se habían convertido en una zona erógena; ante
el más mínimo estímulo, su cuerpo ya reaccionaba endureciendo su pene.
Su
cuerpo solo hacía cosas adorables. Pero precisamente por eso, le preocupaba
más. Porque otros seguían codiciando algo tan hermoso.
"Haa,
Shin Woo-joo..."
Poco
a poco, los tobillos y los empeines de Woo-joo comenzaron a brillar con el
líquido preseminal de Tae-kyung. Sintiéndose cada vez más sediento, Tae-kyung
movió sus caderas con rapidez. El sonido de la piel chocando se aceleró y el
calor de Tae-kyung se mezcló con su respiración. Cada vez que su pene rozaba la
piel de las cicatrices sobre sus venas marcadas, Tae-kyung sentía un escalofrío
que recorría todo su cuerpo desde la punta de su virilidad.
"Mmm..."
En
ese momento, Woo-joo se removió de nuevo. Esta vez levantó y bajó la cadera de
forma más clara y llevó su mano hacia su propio pene erecto. Presionó sobre él
y, al sentirse frustrado, soltó un gemido quejumbroso, como si hablara en
sueños.
Tae-kyung
apartó los restos de tela que aún no se habían desgarrado del todo. Sus ojos se
fijaron en los pequeños pezones erguidos. Mordió uno de ellos con fuerza y lo
succionó mientras torturaba el otro con la punta de los dedos; Woo-joo comenzó
a soltar respiraciones calientes una tras otra.
Tae-kyung
retiró su pene, que parecía a punto de estallar, y empujó las piernas de
Woo-joo hacia arriba. Su entrada, ya empapada y viscosa, se abría y cerraba
como si le suplicara. Tae-kyung la penetró de golpe. Ante la virilidad que
partía su cuerpo sin piedad, el cuerpo de Woo-joo se tensó un instante para
luego relajarse lentamente mientras sus paredes internas rodeaban y apretaban
el pene que lo llenaba por completo.
Al
estar ebrio y movido solo por el instinto, el cuerpo de Woo-joo se sumergió en
el calor aún más rápido. El líquido preseminal brotaba de su pene erecto y su
entrada empapada goteaba, mojando el cuerpo de ambos. Soltaba gemidos febriles
a pesar del dolor y agitaba sus propios pezones apretándolos entre sus dedos.
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Tae-kyung
soltó un insulto al ver a un Woo-joo vuelto aún más lascivo por el alcohol.
Solo imaginar que otro tipo pudiera ver esto hacía que algo se rompiera en su
mente.
"Haa.
Shin Woo-joo..."
Apretó
la mandíbula con fuerza, haciendo rechinar los dientes. Tensó todo su cuerpo y
movió las caderas con más violencia. Sintió el deseo de clavar su pene hasta lo
más profundo de las entrañas de Woo-joo y marcarlo como suyo de forma
irreversible.
"¡Ugh!
¡Ah! ¡Mmm! Es... es difícil..."
"Fuuu.
Aguanta. Hoy no tendré piedad."
Ante
la queja instintiva, Tae-kyung mordió ligeramente los labios de Woo-joo antes
de soltarlos. Luego, forzó la apertura de Woo-joo con sus manos e introdujo un
dedo. En el momento en que su dedo desapareció dentro de la entrada, que
parecía no poder abrirse más, Woo-joo comenzó a sollozar con espasmos.
"¡Ugh!
¡Ah! Duele, mmm, duele... ¡Ah!"
"Después
de todo lo que me costó domarte, y tú ni te das cuenta de que un mocoso te
codicia. Haa... Eres tan hermoso que ni siquiera puedo castigarte."
Tae-kyung
arqueó los dedos y rascó las paredes internas, haciendo que Woo-joo se
retorciera aún más. Su cuerpo se elevaba y su cabeza se echaba hacia atrás
mientras las lágrimas rodaban por sus ojos.
"¡Ah!
¡Ugh! Duele, hmmm... ¡Ah! ¡Ah! ¿Señor... Señor Tae-kyung?"
"Ah.
Despertaste."
"¡Ah!
¿Qué es esto...? ¡Ah! Un momento, es demasiado... ¡Ah, ahhh!"
Cuando
Tae-kyung volvió a rascar sus paredes internas y lo penetró con fuerza, el
cuerpo de Woo-joo fue empujado hacia atrás y su cintura tembló violentamente.
Sus manos, que por instinto se aferraron a las sábanas, daban incluso lástima.
"Sáquelo,
sáquelo. Un momento, su mano... ¡Ah! ¡Ugh!"
"¿Pero
si te estás aferrando porque te gusta? ¿De verdad quieres que lo saque?"
"¡Ah!
No... mmm, ah..."
Solo
cuando Woo-joo negó con la cabeza y se colgó de él, Tae-kyung retiró sus dedos.
En cuanto lo hizo, su entrada se contrajo y apretó con fuerza su pene.
"Tsk.
Shin... Woo-joo..."
"Ah.
Tan profundo... no se puede. Hoy... ¡Ah! No se puede, señor Tae-kyung."
Woo-joo
puso sus manos sobre los hombros de Tae-kyung y tembló. Sentía que en cualquier
momento su colon se abriría y el pene de Tae-kyung entraría violentamente. Ante
la sensación punzante en su interior, se aferró a Tae-kyung involuntariamente
aún más. Sentía que perdería el control y se volvería loco de placer.
Esa
sensación extraña y desconocida de dejar de ser él mismo le asustaba, por lo
que se aferraba con más fuerza tensando su cuerpo. No se daba cuenta de que, al
hacerlo, su entrada y sus paredes internas apretaban más el pene de Tae-kyung,
acorralándolo aún más.
"¡Ah!
¡Ugh! Señor Tae-kyung, Tae-kyung... ¡Ahhh!"
Woo-joo
no pudo aguantar más y llegó al orgasmo primero. Cuando su cuerpo se tensó y su
cintura se elevó, Tae-kyung, como si hubiera estado esperando ese momento,
movió sus caderas con más furia y penetró hasta lo más profundo.
"¡Ah!
¡Mmm! No... espera, esto... ¡Ah! Es raro. ¡Ahhh, es muy raro!"
Una
vez más, su interior más profundo se abrió y el pene caliente irrumpió en él.
Al mismo tiempo, un chorro de líquido transparente brotó de la punta del pene
de Woo-joo.
Aun
sabiendo que esto pasaría, Tae-kyung lo presionó todavía más. Es su Omega,
creado solo para él. El instinto de Alfa dominante actuaba como si fuera
natural marcar hasta este lugar tan profundo.
"¡Ah!
Señor Tae-kyung... ah..."
"Todavía
no."
"......
Ah. Es-espera. No... ¿por qué...? ¡Ah! ¿Por qué sigue tan grande? ¡Ah!"
"Yo
todavía no he terminado ni una vez. No te voy a soltar hasta que esté
satisfecho, así que aguanta, señor Woo-joo."
Tae-kyung
soltó una risa ronca y mordió el cuello de Woo-joo con fuerza. El sorprendido
Woo-joo contuvo el aliento y dejó que las lágrimas que pendían de sus ojos
rodaran por sus mejillas.
"Te
llevaré a la universidad. Aunque sería mejor si no vas."
Ante
esas palabras, Woo-joo abrió mucho los ojos e intentó retroceder, pero no tenía
a dónde ir. Sus rodillas y tobillos seguían atados, y su cuerpo continuaba
aplastado bajo el de Tae-kyung. Sobre todo, el pene de Tae-kyung, que había
entrado abriendo su colon, no parecía tener ninguna intención de salir.
"Puedes
desmayarte a mitad de camino. No me importa."
Woo-joo
tembló ante las palabras de Tae-kyung. Al mismo tiempo, se recordó a sí mismo
una y otra vez que, a partir de ahora, lo único que podía hacer era resistir y
aferrarse a él todo lo posible.
* * *
Solo
dos horas.
Si
aguanto esto, podré irme a casa.
Ante
la última clase del día, Woo-joo reprimió una vez más el suspiro que amenazaba
con escapársele. Sentía los pasos hacia el aula tan pesados como si caminara
bajo el agua. ¿Por qué precisamente hoy tenía que estar el horario tan saturado
de materias troncales?
Rencoroso,
maldijo internamente a los profesores que no tenían ni una pizca de piedad con
los jóvenes de veinte años —aunque claramente él no lo fuera— que acababan de
ingresar. Si había exámenes, era obvio que coincidirían el mismo día. Dos
exámenes de especialidad en una jornada... eso era, sin duda, una conspiración
urdida entre los docentes y los ayudantes de cátedra.
"¡Hyung
Woo-joo! ¿Se siente mejor?"
De
pronto, alguien corrió por detrás y se puso a su par. Era su compañero de
curso, quien desde hacía un tiempo siempre aparecía de la misma forma.
"Ah,
Jong-min. Hola."
"No
me diga 'hola'. Ni siquiera pude dormir bien de la preocupación por usted. ¿De
verdad está bien, hyung?"
Jong-min,
el compañero en cuestión, respondió con brusquedad al saludo mientras escaneaba
el cuerpo de Woo-joo de arriba abajo, de frente y de espalda, examinándolo por
todos lados.
"Ah...
me dijeron que me llevaste a casa ayer. Gracias. Estaba tan ebrio que no
recuerdo nada."
Woo-joo,
avergonzado, no pudo sostenerle la mirada y se frotó los ojos con ambas manos.
Normalmente él habría sido quien cuidara de los demás; pensar que Jong-min tuvo
que ir hasta su casa por su culpa lo hacía sentir aún más apenado.
Al
haber tanta diferencia de edad, sentía que debía cuidar de sus compañeros
menores, por lo que siempre se controlaba para no emborracharse aunque se
quedaran bebiendo hasta tarde. Pero ayer, dio la casualidad de que uno de sus
amigos cercanos del curso rompió con su pareja y, al intentar consolarlo,
terminó perdiendo el ritmo.
Eran
la primera pareja de la facultad que se había formado tras el ingreso
—sorprendentemente, ya había muchos que salían y terminaban— y, al parecer, la
otra parte quería que quedaran solo como amigos. Como tendrían que verse las
caras a menos que uno dejara la carrera, le dijeron que era mejor terminar en
buenos términos, y el pobre ni siquiera pudo insistir más.
Debido
a eso, Woo-joo se emborrachó por primera vez hasta perder el conocimiento. De
hecho, como era la primera vez en su vida que estaba así, sentía que no querría
volver a ver el alcohol en mucho tiempo. Ahora mismo, su resaca era tal que le
daría asco que alguien simplemente mencionara la palabra 'bebida'.
"Uf.
No pienso ir a ninguna reunión por un tiempo. Siento que todavía huelo a
alcohol cada vez que hablo."
Woo-joo
reprimió a duras penas las náuseas. La cabeza le daba vueltas de vez en cuando
y, en cada uno de esos momentos, se hacía una promesa interna:
'No
bebo más. Nunca más. Si vuelvo a beber, soy hijo de Joo Tae-kyung.'
Incluso
mientras Woo-joo sufría por la resaca, Jong-min seguía observándolo
atentamente. Quería saber si realmente era solo malestar por la bebida o si
había otra razón oculta.
"Hyung...
sobre lo de ayer."
"¿Ayer?
¿Por qué? ¡Ah! ¿Por si acaso cometí alguna falta contigo? Es la primera vez que
me pongo así, no sabía que tenía mala bebida. Lo siento."
Woo-joo
suspiró con autocrítica, pero frunció el ceño al notar el aroma a alcohol en su
propio aliento. Gracias a Tae-kyung había tomado medicina y desayunado bien
para asentar el estómago, pero eso no significaba que recuperaría su condición
original de inmediato. Tontamente, recién ahora se daba cuenta de ello.
"No
es eso. No cometió ninguna falta."
"¿En
serio? ¿No me lo estarás ocultando para que no me sienta mal?"
"No,
de verdad. No pasó nada más allá de que se quedó dormido."
"Qué
alivio."
"Pero,
este... cuando fui a dejarlo a casa ayer, allí estaba... este..."
"¿En
mi casa? ¿Por qué? ¿Hubo algún problema...?"
¡Ah!
Woo-joo intentó reconstruir la noche anterior en su memoria, pero ante un
pensamiento repentino, soltó un leve suspiro y se mordió el labio.
Pensándolo
ahora, era un milagro que no hubiera vomitado mientras Tae-kyung lo sostenía.
Incluso cuando Tae-kyung lo presionó con más fuerza de lo habitual, no sintió
ganas de devolver. No, más bien fue por eso que se aferró tanto a él, sin poder
pensar en nada más.
Le
parecía injusto que Tae-kyung lo hubiera molestado tanto sabiendo perfectamente
que no estaba en sus cinco sentidos. Incluso ahora, sentía como si su orificio
estuviera dilatado y no terminara de cerrarse, lo que lo mantenía inquieto y
hacía que el cansancio se duplicara junto con la resaca.
"Esa
persona... ¿está todo bien con él?"
"¿'Esa
persona'?"
"Ya
sabe, ese... ese hombre."
Jong-min
miró a izquierda y derecha para confirmar que no hubiera nadie cerca y se
aproximó a Woo-joo. Mientras este lo miraba con los ojos muy abiertos pero sin
moverse, Jong-min se inclinó un poco y le susurró al oído:
"Era
Joo Tae-kyung, ¿verdad?"
"¿Lo
viste? ¿Cómo?"
Woo-joo
retrocedió un poco. Anoche fue inevitable, pero todavía le costaba acortar la
distancia con las personas, ya fuera psicológica o físicamente. El pasado
tormentoso con Ha-min le pisaba los talones, y la impotencia de no poder lidiar
con la fuerza de un Alfa le encogía el corazón.
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Sabía
que si podía adaptarse bien a la vida universitaria sin quedar excluido a pesar
de la diferencia de edad era gracias a sus compañeros, pero aun así, Woo-joo
tenía que ocultar el miedo que sentía de repente. Su instinto trazaba líneas
invisibles a su alrededor y apilaba ladrillos uno a uno. Solo así podía
sentirse tranquilo en la facultad.
"Porque
él me abrió la puerta."
"Ah...
de verdad parece que no se me ha pasado la borrachera. Como no recuerdo nada,
pensé que yo mismo había abierto la puerta."
Las
puntas de las orejas de Woo-joo se enrojecieron un poco. La vergüenza y el
bochorno empezaron a extenderse por su rostro. Al mismo tiempo, le resultaba
extraño el interés que su compañero mostraba por Tae-kyung. Ahora entendía lo
famoso que era Tae-kyung, si bastaba verlo una vez para reconocerlo. Se estaba
acostumbrando a que hubiera guardaespaldas siguiéndolo a donde fuera —aunque
evitaba ir a lugares muy concurridos—.
Sin
embargo, le resultaba algo molesto que su compañero mencionara el nombre de Tae-kyung
de forma tan furtiva, vigilando el entorno.
"¿Qué
relación tienen?"
"¿Eh?"
"Con
ese hombre."
"...
¿Por qué?"
¿Cuál
era la casta de Jong-min?
Woo-joo
forzó una sonrisa mientras rebuscaba en su memoria. A pesar de estar pegados
casi todos los días desde que se conocieron, no lograba recordarlo. Tenía una
estatura y complexión similar a la suya. Woo-joo escaneó rápidamente a Jong-min
sin darse cuenta. Había asumido que era un Beta o quizás un Alfa recesivo, pero
de pronto le asaltó la ansiedad de que pudiera estar equivocado.
Si
alguien como él era un Omega, no había ley que dijera que Jong-min no pudiera
serlo también. No, en realidad, la casta no era el problema. Frente a
Tae-kyung, daba igual si eras Alfa, Omega o Beta. El Tae-kyung de antes de
conocerlo era esa clase de persona y, por el contrario, cualquiera que se
encontrara con él terminaría cayendo rendido ante Tae-kyung sin importar su
propia casta.
"Es
que me sorprendió un poco. Creo que usted había dicho que vivía con su familia,
pero... salió ese caballero."
Woo-joo
movió los labios, pero incapaz de dar una explicación, terminó mordiéndose el
labio inferior con insistencia.
Alguna
vez, en una reunión para beber, salió el tema de los dormitorios o los
departamentos alquilados. En las reuniones de universitarios recién graduados
de la secundaria, detalles como quién debía irse y por qué eran importantes.
Últimamente, se había vuelto común que los estudiantes del dormitorio —que
tenían toque de queda— se fueran primero, y los que quedaban terminaran yendo a
casa de los que vivían solos.
Por
supuesto, aunque Jong-min —que vivía solo frente a la facultad— le decía que
durmiera en su casa y fueran juntos a clase al día siguiente, Woo-joo siempre
regresaba fielmente a su hogar. Jong-min se había sentido dolido alguna vez,
pero en aquel entonces Woo-joo le explicó que 'había familia esperándolo' y que
nunca pasaba la noche fuera.
Aunque
en parte era porque le resultaba incómodo dormir en casa ajena, también era
porque sabía perfectamente que Tae-kyung no pegaba ojo esperándolo cada noche.
Sabía
que cuando sus compañeros oían 'familia con la que vivo', pensaban literalmente
en parientes de sangre, pero le daba pereza explicarlo detalle por detalle y
sentía que no era necesario. Esa 'distancia' seguía siendo el motivo.
"Mmm...
a decir verdad, es como mi familia. Es una historia larga, pero el punto es que
es como si lo fuera."
"...
Se ve que ese hombre lo aprecia mucho."
Ante
la breve vacilación de Jong-min, Woo-joo fingió limpiar la pantalla negra de su
móvil mientras reflexionaba un momento. No creía que Jong-min estuviera
interesado en Tae-kyung, pero aun así, quizás...
Se
mordió un poco el labio y luego habló como si nada.
"Bueno,
algo de eso hay. ¿Por qué? ¿Pasó algo?"
"No,
nada. Solo me dio esa impresión."
Jong-min
asintió, comprendiendo en parte la hostilidad que recibió de Tae-kyung la noche
anterior. Si un conviviente al que aprecias como a un familiar vuelve borracho
perdido y sostenido por un desconocido, era lógico que reaccionara así. Él
mismo también estaba bastante bebido —aunque menos que Woo-joo—, por lo que
quizás se había comportado de forma más emocional de lo habitual.
Probablemente, desde el punto de vista de la familia que se preocupa por
Woo-joo, él resultó un tanto maleducado.
"Hyung.
Entonces hoy quédese conmigo."
"Te
dije que no voy a beber. En cuanto termine la clase me voy directo a ca... Ah,
creo que hoy tenía reunión de grupo de la optativa."
Al
sacar el móvil y revisar su agenda, Woo-joo se llevó la mano a la frente y
soltó un largo suspiro. Últimamente sentía que cuando estaba en el agua era
cuando más tranquilo vivía. En las materias de la especialidad había un
ambiente de no tomarse los trabajos a la ligera, pero en las optativas —donde
no volverías a ver a esa gente tras el semestre— abundaban las personas que
hacían lo que querían. Desde los que desaparecían por completo hasta los que
solo querían figurar, pasando por los que hacían mansplaining como si supieran
mucho; había de todo.
En
el grupo de Woo-joo no había nadie que hubiera desaparecido, pero había un
estudiante de otra carrera que le buscaba pelea a Woo-joo en cada frase que
decía, lo que obligaba al resto del grupo a estar siempre tensos. Aunque otros
le decían que era por envidia porque Woo-joo era guapo o porque no aparentaba
su edad, Woo-joo no era tan tonto como para creerse eso literalmente.
"¿La
de 'Bienestar a través del cine'? ¿No estaba en el mismo grupo que
Jae-young?"
"Sí.
No es algo urgente, pero como hay algunos que solo quieren que les regalen la
nota, Na-hee fijó una fecha para hacer una revisión intermedia."
"¿La
de Educación Física?"
"¿Tú
cómo sabes eso?"
"Todos
los de nuestra carrera lo saben. Esas chicas andan diciendo a propósito que
usted debe ser tonto porque tardó siete años en ingresar."
"Es
porque soy mayor, pero no fueron siete años... A ellas les daría pena quedarse
sin algo de qué burlarse si lo supieran."
Woo-joo
chasqueó la lengua y miró la hora. El profesor estaba por llegar.
"Hyung,
usted es muy indiferente a esas cosas."
"¿Debería
haberles dicho algo?"
"¿Para
qué? Usted siga siendo como es ahora."
"¿Estará
bien así?"
"Sí.
Jae-young me dijo que, como todos sabemos bien qué clase de persona es usted,
iba a decirle que no se preocupara, pero que al final le dio vergüenza porque
vio que usted ni siquiera les prestaba atención."
"Eso
es... simplemente mi personalidad es así."
"Por
eso es un alivio."
"Es
solo mi forma de ser, no sé si para tanto como un alivio."
Woo-joo
vio entrar al profesor justo a tiempo, cortó la conversación y activó su
tablet. A su lado, Jong-min, que no había terminado de hablar, miraba
alternativamente al profesor y a Woo-joo con ansiedad.
Normalmente,
le habría dicho con una sonrisa a su compañero menor que prestara atención a
clase, pero hoy, la presencia de Jong-min a su lado le resultaba incómoda. Al
final, todo era por esa inquietud de 'por si acaso', aun sabiendo que probablemente
no fuera nada.
* * *
A
pesar de habérselo prometido con tanta firmeza, Woo-joo se encontraba de nuevo
en una reunión para beber. No podía decirse que fuera por voluntad propia, pero
tampoco fue una obligación absoluta.
Seis
años no eran tiempo suficiente para que las montañas cambiaran de sitio, pero
sí para aislar por completo a una persona del mundo y empujarla hasta el borde
del abismo, como si no tuviera un lugar donde pisar en la Tierra.
Hacía
apenas tres meses que Woo-joo finalmente había vuelto a pertenecer al mundo. No
podía simplemente ignorar la buena voluntad y el afecto de las personas que se
acercaban a él.
Incluso
en la época en que su mundo se desmoronaba, sus compañeros de curso no eran más
que niños de primaria que iban y venían de la escuela a la academia. Esos
"hermanos menores" habían corrido hacia él todos juntos en cuanto
terminó la reunión de grupo. El motivo era que querían ayudarlo a liberar el
estrés que debió sentir durante el trabajo en equipo.
Woo-joo,
al ver esos ojos puros que aún costaba llamar adultos, no tenía el carácter
para rechazarlos tajantemente. Siempre pensó que era alguien para quien el
rechazo y la negativa eran tan naturales como respirar, pero al parecer, eso
solo aplicaba con personas mayores que él.
"Les
digo que estoy bien. Solo querían usarme de excusa para beber, ¿verdad?"
"No.
Yo no estoy bien. Estuve a punto de matar a esos desgraciados, pero me contuve
para que no me arruinaran el promedio."
Na-hee,
su compañera de la optativa, golpeó la mesa con su vaso con rudeza. La mesa
redonda de metal, típica de los restaurantes de parrillada, vibró ligeramente.
Incluso Jae-young, que estaba a su lado, asintió con fuerza mientras servía
soju y cerveza por turnos en el vaso de Na-hee.
"Hyung.
No se quede callado, dígales algo hirviente. Como usted siempre los deja pasar,
esos infelices se creen con derecho a seguir molestando."
"No.
No es que me esté conteniendo, es que realmente no me importa."
Había
vivido escuchando cosas mucho peores. Por lo tanto, era imposible que las
palabras de unos chicos de apenas veinte años le afectaran de verdad.
Sinceramente, no le prestaba la menor atención, hasta el punto de que apenas
recordaba qué era lo que habían dicho.
"Es
obvio que están que mueren de envidia. Como oppa es el número uno en apariencia
de nuestra facultad, no, de toda la universidad, supusieron que sería tonto y
anduvieron ignorándolo, pero resulta que entró a la primera. Incluso era una
joven promesa que fue a las clasificatorias mundiales. Como ellos jamás podrían
hacer algo así, se pusieron como locos."
Mientras
Na-hee soltaba su discurso indignada una vez más, Jong-min, que estaba sentado
al lado de Woo-joo, puso un trozo de carne frente a ella para calmarla.
"Si
bebes solo alcohol te va a doler el estómago."
Na-hee,
que había entrado como la mejor de la promoción, no toleraba nada que fuera un
obstáculo para sus notas. Por eso, era natural que estuviera furiosa con los
miembros del grupo que no trabajaban y que, además, arruinaban el ambiente.
"¿Pero
qué fue lo que dijeron esta vez para que Kim Na-hee esté tan furiosa?"
"Que
es un 'precoz'."
Ante
la pregunta de Jong-min, la respuesta vino de Jae-young. Jong-min, sorprendido,
dejó caer las pinzas y comenzó a toser; Woo-joo le puso un vaso de agua
enfrente y, con rostro inexpresivo, llamó a un empleado para pedir otras
pinzas.
"¿Qué?
¿Así de la nada?"
"Dijeron
que, después de todo, no pudo ir a las Olimpiadas y que, como si fuera poco, su
capacidad de estudio solo le dio para esto y no pudo entrar a la Universidad de
Corea. Que viendo que le falta resistencia al final, seguro también es un
precoz que no puede terminar bien 'aquello'."
"Ja.
¿Cómo pueden pensar solo en esas porquerías? ¡Qué rabia! Oppa, denuncie a esos
tipos por acoso sexual. Jang Jae-young y yo seremos testigos."
Cuando
terminó la explicación de Jae-young, Na-hee gritó con determinación mirando a
Woo-joo. Su voluntad de no dejarlo pasar se sentía más caliente que el carbón
que cocinaba la carne.
'Es
solo un semestre.'
Woo-joo,
que planeaba consolar a los chicos y dejarlo pasar, abrió la boca pero la cerró
de inmediato. Na-hee, que era la que más se esforzaba por estar enojada, tenía
una expresión como si fuera a llorar en cualquier momento, pero se mordía el
labio aguantando las ganas.
Por
eso no podía rechazarlos. Porque eran jóvenes que sentían los asuntos ajenos
como propios.
"Na-hee.
De verdad estoy bien."
"¡Es
que yo no estoy bien!"
"Yo...
no estoy bien si tú lloras."
"¡Yo
no estoy llorando!"
"Sí,
claro..."
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Na-hee
hizo fuerza en los ojos, levantó su vaso y se lo bebió de un trago. El somaek,
mezclado con un bonito tono dorado, desapareció en un instante.
"Lo
siento, oppa. Pero es que de verdad me sentía muy mal por usted."
Woo-joo
puso pañuelos y agua frente a Na-hee. Ella, con el rostro ya enrojecido
alrededor de los ojos, respondió con un pequeño 'gracias' y saludó a Woo-joo.
'Así
que este es el sentimiento de tener a alguien de tu lado.'
No
hacía ni un año que, a donde fuera que fuera, él y su familia eran tratados
como un problema. No tenía dónde pararse y no sabía cómo desaparecer sin dejar
rastro de su existencia. El Shin Woo-joo de aquel entonces realmente no
imaginó, ni por un segundo, que existiría alguien que se pusiera de su parte.
Sentía
como si una pequeña mota de polvo, que vagaba por el espacio tras ser expulsada
del mundo, finalmente hubiera logrado entrar en él. Recién ahora podía ver
mejor el corazón de Tae-kyung, quien deseaba que él estudiara a propósito. Con
un sentimiento así, sería imposible querer huir a ninguna parte.
"Sí.
Lo sé. Gracias por enojarte por mí. Pero no puedes lastimarte el estómago por
culpa de ellos."
"Todos
nuestros compañeros saben lo bien que se porta oppa con nosotros. Así que no le
preste atención a lo que digan esos tipos."
"Sí,
lo haré."
Woo-joo
mostró una sonrisa aún más radiante a propósito. Era un secreto que, aunque al
principio no le importaba, ahora sentía que debía prestarle atención. Aunque fuera
por las personas que se enojaban por él, no podía dejarlo pasar como antes.
"Pero
honestamente, si van a decir que solo le dio para esto en los estudios, ¿no son
ellos peores? Hyung entró a nuestra universidad aunque empezó a estudiar tarde
porque estaba trabajando."
"¡Exacto!
¿Y acaso ellos tienen autoridad para decir eso? ¡Nuestra facultad es la que
tiene la nota de ingreso más alta de toda la universidad!"
Eran
palabras que harían enfurecer a cualquier estudiante de la Universidad
Seomyeong si las escuchara. Aunque Seomyeong no fuera la institución más
prestigiosa del país, exceptuando esa única cima, seguía siendo un árbol
difícil de escalar para la mayoría. Los estudiantes que venían aquí habían sido
genios que figuraban entre los cinco mejores de sus respectivas escuelas
secundarias.
El
hecho de que Woo-joo pudiera entrar a Seomyeong a pesar de haber empezado tarde
fue gracias a los tutores que Tae-kyung eligió meticulosamente, al calendario
detallado que él mismo organizó por trimestre, mes y día, y al esfuerzo de
Woo-joo, que cumplió con todo sin decir una palabra.
"Es
obvio. Como hyung es tan popular y siempre suben publicaciones sobre él en
Everytime, inventan esos rumores a propósito."
Jong-min,
quien en algún momento le había quitado las pinzas a Woo-joo, puso un trozo de
carne perfectamente asado en el plato de este. Siempre que Woo-joo intentaba
cuidar primero de los menores, Jong-min se adelantaba para cuidar de él.
"¿Qué
popularidad voy a tener yo? Es que ustedes me ven con buenos ojos."
Cuando
Woo-joo soltó una risita diciendo que eso era un disparate, la estupefacción se
reflejó en los rostros de los otros tres. Intercambiaron miradas y, como si se
hubieran puesto de acuerdo, giraron la cabeza hacia Woo-joo al mismo tiempo.
Woo-joo, que solo estaba masticando carne con entusiasmo, abrió mucho los ojos
ante la atención repentina.
"No
puede ser. Este oppa lo dice en serio."
"Te
lo dije. Por más que se lo digas a hyung, no lo cree."
"¿No
podemos mostrarle Everytime?"
"¿Crees
que no lo he intentado? Dice que deben haber visto mal o que seguro es otra
persona."
Ante
las palabras de Na-hee y Jae-young, Jong-min negó con la cabeza. No sabía si
era puro o despistado. A estas alturas, parecía verdad que Woo-joo no es que se
estuviera conteniendo, sino que realmente no pensaba en nada.
"¿Qué?
¿Qué pasa conmigo?"
"Nada,
hyung. Por favor, quédese así como es ahora. Usted nunca debe dejarse
influenciar."
Jong-min
soltó incluso las pinzas, abrazó a Woo-joo y le dio palmaditas en la espalda.
Los otros dos también juntaron sus manos como deseando que así fuera,
repitiendo palabras como 'por favor', 'sin falta', 'absolutamente'.
Solo
Woo-joo se sentía incómodo, pero incapaz de rechazarlos, agitó sus manos en el
aire antes de dejarlas caer lánguidamente. Era la complacencia de pensar que en
algún momento lo soltarían.
* * *
'Mi
Woo-joo.'
'Iré
a comer con los chicos antes de ir a casa.'
'Ayer
bebiste mucho. ¿Te sientes bien?'
'Por
eso ellos van a beber, pero yo solo voy a comer.'
'¿Está
ese compañero de ayer? El que te llevó a casa.'
'¿Jong-min?'
'Sí.
Está con nosotros.'
'Hoy
no voy a beber, así que no pasará nada como lo de ayer.'
Tae-kyung
soltó una risa seca ante el mensaje de Woo-joo.
Después
de haber bebido así, dice que va a beber de nuevo. Se había esmerado desde la
mañana en darle agua con miel y sopa para la resaca para enviarlo en buenas
condiciones, solo para que él pensara en volver a echar alcohol en ese
estómago. Aunque ahora las cosas eran muy distintas a antes, parecía que la
esencia de los universitarios seguía siendo actuar como si la vida misma
residiera en la bebida.
Y
para colmo, junto a ese mocoso que aún tiene la leche en los labios.
Como
sea, Shin Woo-joo siempre había sido así. Actuaba como si lo supiera todo, pero
no tenía ni idea de cómo lo miraban los que lo rodeaban. Era un sabelotodo que
ni siquiera se daba cuenta de lo guapo que era. Podía ser por indiferencia, o
porque jamás se le ocurrió que pudiera ser objeto de afecto para alguien, pero
últimamente Tae-kyung incluso llegaba a pensar que, simplemente, Woo-joo no
conocía bien a los demás.
Por
eso cayó ante sus propias intenciones oscuras disfrazadas de buena voluntad, y
por eso no se dio cuenta del acoso que sufrió del jefe de equipo durante seis
años seguidos. Ni hablar del afecto de Park Soo-hyun, que se metió en medio sin
tener la menor idea.
Desde
luego, Tae-kyung no ignoraba que todo esto se debía, al final, a las heridas
que otros le habían causado. Woo-joo debió cerrar su corazón con llave, creyendo
firmemente que nadie conoce realmente lo que hay en el interior de una persona.
Pero
ahora que finalmente vivía entre la gente y con la gente, parecía aceptarlo
todo, y eso solo hacía que las entrañas de Tae-kyung se consumieran. Casi
sentía que sería más tranquilo para su mente si Woo-joo volvería a aislarse y a
ser ese marginado sombrío de antes.
Aun
así, la razón por la que no podía reclamarle era, en última instancia, porque
amaba a Woo-joo más que a nada. Porque deseaba que, de ahora en adelante, Woo-joo
fuera realmente feliz.
Si
no hubiera sido por Lee Ha-min, Woo-joo habría vivido mucho mejor de lo que
vive ahora. Aunque no conocía todo su pasado, podía deducir perfectamente a
través de artículos y videos qué clase de persona era en aquel entonces.
Un
Shin Woo-joo que brillaba con luz propia.
Incluso
si no se hubieran conocido así, Tae-kyung sabía que habría terminado deseando
poseer a Shin Woo-joo. De cualquier forma, si Lee Ha-min no hubiera existido,
los padres de Woo-joo estarían vivos. Y ellos también habrían deseado la
felicidad de su hijo.
Por
eso, consideraba que continuar con la voluntad de ellos era el comienzo de la
expiación que le había prometido a Woo-joo. Sin embargo, aun sabiendo eso, le
resultaba bastante difícil. Dejar que Woo-joo hiciera lo que quisiera, velando
por su felicidad.
Aunque
veía claramente cómo se le acercaba todo tipo de alimañas, aguantaba una y otra
vez. Cuando se trataba de Shin Woo-joo, las cosas que el gran Joo Tae-kyung
podía hacer se contaban con los dedos de una mano.
Aun
así, deseaba que, por favor, aunque fuera una vez dudara, o que hiciera algún
berrinche, o que jugaran un poco a tirar de la cuerda antes de decidir si
confiar o no. No. En realidad, pensaba que sería mejor si Woo-joo le dejara
todas sus relaciones interpersonales a él. Aunque sabía bien que eso no era más
que un egoísmo absurdo y una estupidez, se golpeaba la cabeza para sacarse esa
idea de la mente.
Cuando
una sirena que vivía en el mar sube a la tierra, es natural que todo tipo de
humanos se le acerquen. Porque los humanos siempre quieren poseer lo que es
curioso y hermoso. Por eso, el hecho de que en este preciso momento Woo-joo
estuviera bebiendo sin saber que se le habían pegado alimañas, le provocaba un
desagrado y una irritación inmensos. No quería admitirlo, pero lo cierto es que
también sentía ansiedad.
Para
Shin Woo-joo, el título de Joo Tae-kyung, presidente del Grupo Won, nunca había
sido importante. Ante Woo-joo, él era simplemente Joo Tae-kyung, y ahora, solo
un amante con el que se llevaba muchos años. Podía pasar que Woo-joo terminara
prefiriendo a un compañero de veinte años, fresco y puro, a diferencia de él.
Incluso
Woo-joo, cuando se emborrachaba, se volvía un poco más sincero, un poco más
blando, y solía actuar con una ternura caprichosa que normalmente no mostraba.
No había nadie que no fuera a amar eso al verlo. Quizás ese mocoso ya había
visto esa faceta y por eso se le estaba acercando más a Woo-joo.
'Ja.'
Al
pensarlo, sintió de nuevo que se le secaba la boca. Sentía que se le helaba la
sangre. Su deseo de no controlar a su amante, que apenas empezaba la
universidad, chocaba decenas de veces con su obsesión de mandarlo todo al
diablo y encerrarlo en casa. Si su corazón fuera el universo, parecería que el
Big Bang hubiera ocurrido varias veces.
"Hahaha..."
Era
la primera vez que conocía una ansiedad así. Una ansiedad fuera de control que
traía consigo irritación, desagrado, egoísmo y mezquindad.
Había
pensado que Woo-joo podría huir de él, pero jamás se le cruzó por la cabeza que
lo abandonaría para elegir a otra persona. Su única razón era que él era Joo
Tae-kyung, y con eso bastaba. Estaba seguro de ello, pero últimamente sentía
que su presencia se volvía cada vez más tenue para Woo-joo.
¿Y
si Woo-joo solo se estaba quedando a su lado momentáneamente porque no tenía a
dónde ir? ¿Y si algún día decidía crear su propio lugar al cual volver y lo
dejaba?
Ah.
Solo pensarlo era tan absurdo que soltó una risa seca. No se sentía capaz. No
existía un Joo Tae-kyung sin Shin Woo-joo. Realmente, el universo llamado Joo
Tae-kyung había sido reconfigurado. De lo contrario, no habría forma de conocer
este sentimiento tan terrible.
"Tendré
que ir a buscarlo."
Sin
embargo, la parte que no cambiaba era que seguiría —no, cada vez más— mirando
solo a Shin Woo-joo. Bastaba con grabarse en la mente de Woo-joo una y otra
vez. Así, él no podría ni pensar en huir o en una ruptura.
Tae-kyung
calmó su vacilante corazón, diciéndose que podía permitirirse al menos este
nivel de codicia. Empezaría suavemente. Que no sonara a regaño. Si quería
beber, le diría que lo hiciera en casa con un alcohol caro que no diera tanta
resaca; así, las veces que bebiera fuera disminuirían poco a poco. Y con ello,
el tiempo que pasara con ese mocoso también se reduciría.
Sí.
Ya había aguantado demasiado. ¿Qué persona en el mundo dejaría pasar que su
pareja saliera a beber y llegara tarde todos los días? Solo con eso, tenía
motivos de sobra para ir a buscar a Shin Woo-joo.
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Pensaba
grabar a Joo Tae-kyung en Shin Woo-joo de forma lenta, hasta que él se diera
cuenta solo cuando el agua del mar que mojaba sus pies ya hubiera tragado todo
su cuerpo, y esta vez, de una manera mucho más definitiva.
* * *
"¿Este
es usted, hyung, verdad?"
Había
sido en el momento en que Na-hee, que había estado bebiendo para descargar su
furia desde el principio, y Jae-young, que le seguía el ritmo por ser del mismo
grupo, se emborracharon a la par.
Jong-min,
que había estado apretando los labios varias veces como si tuviera algo que
decir, sacó su móvil y reprodujo un video.
['Mi
camino es uno solo, es ONE WAY.']
El
sonido del agua cortándose llenaba el entorno; justo cuando Woo-joo se dio
cuenta de que había olvidado respirar, una voz baja rompió el silencio. Aquel
anuncio, que hoy en día era casi imposible de encontrar, se reproducía en el
teléfono de Jong-min.
"¿Eh?
¡Eso! Me dijeron que ya los habían retirado todos."
"Ah,
con que era cierto. Últimamente era difícil de hallar."
"Pero,
¿cómo...?"
"Lo
descargué en cuanto lo vi por primera vez."
"..."
"Estaba
en el último año de secundaria. Lo veía cada vez que no quería estudiar. En esa
época, todos guardan cosas así, ¿no? Frases motivadoras y eso. Para mí, este
video lo fue."
"¿Fue...
así? Es un poco vergonzoso."
Woo-joo
desvió la mirada mientras bebía agua. Ese anuncio, el primero y el último que
grabó, ni siquiera lo había visto bien en su momento. Como no lo hizo para
quedar bien ante nadie, no le importaba cómo había quedado. Solo pensó que
debía estar bien grabado porque a Tae-kyung le gustaba.
"Aun
así, es increíble que me reconocieras. Cuando salió el anuncio, todos estaban
confundidos."
"Al
principio dudé porque la voz se parecía, pero cuando supe que hyung hacía
natación y vi a Joo Tae-kyung ayer, me aseguré."
"Ah..."
Woo-joo
se presionó el rabillo del ojo con una mano. Le molestaba escuchar el nombre de
Tae-kyung saliendo de la boca de Jong-min. No había nadie en el país que no
conociera a Tae-kyung. Es más, probablemente había más gente en el extranjero
que lo conocía de la que no.
Aun
así, deseaba que fuera un nombre que solo él pudiera pronunciar. Ese nombre no
debería ser dicho por cualquiera de cualquier manera. Era un nombre que
Tae-kyung le había permitido solo a él.
"Aun
así, mantenlo en secreto para los demás. Es un fastidio que se arme
alboroto."
"No
diré nada. Solo yo lo sabré. Desearía que nadie más lo supiera por el resto de
mi vida."
"..."
Woo-joo
se mordió el labio. Que Jong-min no fuera a contarle a nadie que conocía a
Tae-kyung era un alivio. Sin embargo, pensar que la razón era porque no quería
que otros supieran de Tae-kyung, le daban ganas de gritárselo al mundo entero.
"Hyung."
"Eh..."
"No
pensaba decírselo así... pero siento que debo hacerlo ahora."
Jong-min
bebió agua a grandes tragos varias veces, visiblemente nervioso. De rebote,
Woo-joo también apretó con fuerza su vaso de agua intentando ocultar su propia
tensión. Le asaltó la ansiedad de que, por un casual, Jong-min fuera a decir
que le gustaba Tae-kyung.
"Hyung."
"Sí,
dime."
"Me
gusta."
"...
¿Eh?"
Woo-joo
parpadeó, olvidando respirar por un momento. Se sintió como si le hubieran dado
un fuerte golpe en la nuca. Miró a Jong-min pensando que había oído mal, pero
al verlo mirándolo solo a él con el rostro algo encendido, comprendió que no
era un error ni un sueño.
"Me
gusta usted, hyung."
"...
¿A mí? ¿Yo? ¿Dices que yo?"
No
tenía sentido. Se sentía tan irreal que las palabras no salían. Es decir, no se
trataba de Joo Tae-kyung. No era Joo Tae-kyung, era él.
"Sí.
Usted. No otra persona, sino Shin Woo-joo."
"Eh...
¿Por qué? No, espera. ¿Por qué yo? ¿Por qué precisamente yo?"
"Hasta
eso me gusta de usted. Que es guapo, pero a la vez lindo, puro y honesto."
La
mano de Jong-min rozó el rostro de Woo-joo, quien tartamudeaba por la
confusión. Ante el contacto de esas yemas que temblaban levemente, Woo-joo no
pudo articular palabra. Era diferente a cuando rechazó los sentimientos de
Soo-hyun.
En
aquel entonces, sabía bien que el corazón de Soo-hyun no era puramente para él.
Ese sentimiento nacido de la lástima era algo que ni Soo-hyun ni él deseaban.
Pero ahora era totalmente distinto. Jamás imaginó el sentir de Jong-min, y esta
confesión se sentía como un accidente de tráfico repentino en el que él era el
culpable.
"Lo
siento."
"Hyung.
No haga eso, ¿no puede pensarlo aunque sea un poco?"
"Tengo
a alguien que me gusta."
"Eso...
¿significa que no está saliendo con esa persona? Entonces está bien. Solo deme
una oportunidad... piénselo un poco más, ¿sí?"
"No.
No es eso..."
Woo-joo
soltó el vaso y agitó ambas manos negándolo con fuerza. Se dio cuenta de que
sus palabras podían dar lugar a malentendidos. No era eso. La razón por la que
no dijo que tenía pareja desde el principio no era nada especial. Solo pensó
que decir que 'le gustaba' expresaba su corazón con mucha más fuerza que decir
que 'salía' con alguien.
"Esa
persona también me quiere. Él no puede estar sin mí. Y yo... yo también quiero
dárselo todo."
"No...
no sabía que existía alguien así. Como siempre estaba con nosotros..."
"Ah."
Tener
un lugar al cual volver es así. El corazón se llena con el simple hecho de su
existencia. Por eso no intentaba forzar tiempo para verse con Tae-kyung; porque
cuando regresaba al lugar que llamaba 'nuestra casa', él estaba allí.
"¡No
puede ser! ¿Oppa tenía pareja?"
En
ese momento, la voz de Na-hee se coló en la conversación. El ambiente pesado
que se había formado se rompió en mil pedazos y el ruido del entorno comenzó a
mezclarse de nuevo.
"¿No
estabas dormida?"
"¡Maldición!
¡Oye, Jang Jae-young! ¡Despierta! ¡Acaban de rechazar a Lee Jong-min frente a
Woo-joo oppa!"
"Na-hee,
baja la voz..."
"Ah,
lo siento, oppa. Pero... ¡Fuu! ¡Jang Jae-young! ¡Despabílate! ¿Vas a perderte
este espectáculo tan valioso?"
Na-hee
se disculpó rápidamente con Woo-joo, pero siguió sacudiendo a Jae-young por el
cuello para despertarlo. Enfrente, Jong-min, el protagonista de este lío, bebía
en silencio.
"Na-hee,
basta. Y... Jong-min. De verdad, lo siento."
"No
es nada. Estoy bien."
"¿Qué
vas a estar bien? Oigan, beban, beban. Hoy es el día en que Lee Jong-min se
emborracha."
Cuando
Woo-joo se disculpaba, Jong-min mentía con un rostro que no estaba nada bien.
Na-hee, ya totalmente despierta, reía a carcajadas mientras servía soju y
cerveza en el vaso de Jong-min con la proporción perfecta.
"Pero
Na-hee, tú no pareces sorprendida. Yo me asusté mucho..."
"Era
de esperarse. En este lugar, oppa era el único que no lo sabía."
"¿Eh?
¿Solo yo...?"
"Mírele
los ojos a Lee Jong-min. Esos ojos no mienten. No es que todos los chicos lo
supieran, pero los más cercanos sí."
Na-hee
sirvió alcohol en su propio vaso y chocó el de Jong-min por la fuerza. Bebió de
un trago con la frescura de quien encuentra un oasis en el desierto.
"Por
eso yo me oponía. Sabía que oppa jamás lo vería así. Pero no sabía que era
porque tenía pareja."
"Si
hubiera sabido que hyung tenía a alguien así, no me habría confesado."
"Ay,
mi pobre Lee Jong-min. Por eso no escuchó ni un poquito a esta noona. Si se
notaba a leguas que oppa no tenía ningún interés en ti."
Recién
entonces Woo-joo pareció entender por qué Jong-min se quedaba callado ante las
burlas de Na-hee. Pero, independientemente de que sus amigos ya lo supieran, no
podía evitar sentirse como un agresor.
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"Pero
lo que dice Lee Jong-min es verdad. Como oppa siempre sale con nosotros, nadie
pudo imaginarlo. ¿De verdad está bien que salga así con nosotros todos los
días? ¿Su pareja no tiene celos?"
"Ah...
Sí. Como no dice nada, supongo que está bien."
¿Por
qué... no tiene celos?
Ante
ese pensamiento repentino, Woo-joo se mordió el labio. Él es alguien que
debería haberlos tenido. Pensando en cómo sacudió incluso a la familia de
Soo-hyun solo por conquistarlo a él, el hecho de que estuviera tan callado era
inquietante.
Al
mismo tiempo que recordaba las palabras que Tae-kyung le dijo alguna vez, su
corazón empezó a latir con fuerza. Confiaba en que él no era alguien que lo
soltaría, pero la experiencia de haber sido polvo en el universo hacía que se
agitara ante cualquier brisa.
"¿Eh?
Oppa, ¿acaso está decepcionado ahora? ¡Entonces engañe a su pareja con Lee
Jong-min!"
"Na-hee,
no digas esas cosas ni en broma..."
"Ay,
en esos momentos hay que responder: '¿Debería hacerlo?', para poder burlarse de
Lee Jong-min."
Debido
a la actitud alegre de Na-hee, Woo-joo se llevó la mano a la frente y suspiró.
Honestamente, ahora ya no le importaba en absoluto la confesión de Jong-min. Lo
único que llenaba su cabeza era Joo Tae-kyung.
Claramente,
anoche Tae-kyung lo había presionado hasta un punto aterrador. Sintió que su
cuerpo era aplastado por la obsesión de aquel que entraba en él mientras
dormía. Le complacía tanto el deseo de posesión que sentía hasta en lo más
profundo que, aunque se despertó por el acto, abrazó su cuerpo y clavó sus uñas
en su espalda. Después de aferrarse a él entre lágrimas, se quedó profundamente
dormido en su mar, sintiendo las olas como una canción de cuna.
Así
que, aunque no fueran celos, estaba bien. Tenía que estar bien.
"Si
yo tuviera celos, no volvería a ver a Woo-joo en la facultad. ¿Estaría bien con
eso?"
En
ese instante, sintió una feromona familiar. Al girar la cabeza, vio a Tae-kyung
acercándose por detrás y notó cómo todas las miradas del restaurante se posaban
en él. A pesar de ser un lugar donde la grasa de cerdo flotaba en el aire,
cuando él caminaba, parecía un hotel de cinco estrellas.
"¿...
Joo Tae-kyung?"
"No
me importa cómo me llames a mis espaldas, pero no debes llamar así de forma tan
descuidada a un adulto en su cara."
Tae-kyung
mostró una sonrisa radiante ante las palabras que se le escaparon a Jong-min.
En la punta de sus dedos, en su tono de voz y en su expresión se transmitía una
seguridad que alguien de su edad jamás podría imitar.
Pusieron
una silla detrás de Woo-joo y Tae-kyung se sentó. Na-hee, sorprendida, intentó
moverse a un lado para hacer espacio, pero Tae-kyung negó levemente con la
cabeza indicando que no era necesario.
"¿Lo
has oído?"
Mientras
tanto, Woo-joo se lamió los labios resecos y le preguntó a Tae-kyung en voz
baja.
"Lo
he escuchado."
"¿Desde
dónde?"
"Bastante."
"..."
Sus
orejas se calentaron. Estaba seguro de que su rostro y su cuello se habían
teñido de un rojo intenso.
"¿Querías
que tuviera celos? Si lo hubiera sabido, no me habría contenido."
"¿Dice
que se contuvo?"
"Sí.
Solo no lo demostré. Parece que de verdad no te diste cuenta."
Tae-kyung
soltó una pequeña risa y tomó el vaso de agua que estaba frente a Woo-joo. El
hecho de usar el de Woo-joo en lugar de pedir uno nuevo fue, obviamente, para
demostrárselo al mocoso. Y tal como esperaba, el mocoso abrió mucho los ojos y
sus miradas chocaron.
"Hyung,
no me diga que..."
Jong-min,
sentado a la izquierda de Woo-joo, pareció reflexionar sobre algo y soltó una
risa seca. Recién entonces comprendió que 'ser como familia' significaba que
pronto 'serían familia'.
"¿No
me vas a presentar? Todos saben que soy Joo Tae-kyung, pero yo no conozco a los
amigos de Woo-joo."
"Ah..."
Woo-joo
tragó saliva. De pronto recordó cuando volvió a encontrarse con Tae-kyung en el
Festival Nacional de Deportes. Al girar la cabeza pensando que Tae-kyung
también recordaría ese momento, vio un rostro lleno de picardía. Tal como
pensaba, parecía haber sacado el tema a propósito, igual que en aquel entonces.
Sin
embargo, a diferencia de aquella vez, al pensar en Tae-kyung reclamando su
propiedad con tanta naturalidad, se sintió tonto por haber estado preocupado
por los celos.
"Mmm.
Se los presentaré."
Woo-joo
se humedeció los labios y miró a sus amigos. Incluso Jae-young, que no sabía
cuándo había despertado, lo miraba a él y a Tae-kyung con ojos brillantes.
Con
una sonrisa que no podía ocultar, Woo-joo presentó a Tae-kyung de forma oficial
por primera vez.
Al
mismo tiempo, Tae-kyung sintió cómo los celos que tanto le había costado
reprimir al venir aquí se evaporaban al instante. Ni hablar de la obsesión, el
deseo de posesión, el egoísmo o la ansiedad. El hecho de que él le sonriera de
forma tan hermosa solo a él hacía que desperdiciar el tiempo en esos
sentimientos fuera la cosa más estúpida del mundo.
Shin
Woo-joo me mira y sonríe solo para mí. Con eso ya era suficiente.
"Les
presento a Joo Tae-kyung, el presidente del Grupo Won."
Acto
seguido, Woo-joo entrelazó sus dedos con los de Tae-kyung, mostrando su unión,
y dijo las palabras que siempre había querido decir. Recién ahora podía
entender aquel sentimiento que Tae-kyung expresó cuando grabó el anuncio: el
deseo de gritárselo al mundo entero.
"Y
además, mi Alfa."
Sin
lugar a dudas, mi perfección.
<Fin del Especial de Fetiche Cósmico: 'Celos Cósmicos'>
