Extra 2

 


Extra 2

Cada día era una batalla en un campo de guerra sin disparos. Criar a un hijo ya es difícil, pero intentar con dos al mismo tiempo era, literalmente, una tortura. Jae-hee recibía cada madrugada con los ojos llorosos y la nariz congestionada, mientras que Kang Woo-won tenía que irse a trabajar siempre con la mirada perdida por el cansancio.

Aunque el cuerpo se sentía exhausto y el sueño escaseaba, los bebés eran como ángeles. Justo cuando el agotamiento era tal que daban ganas de tirar la toalla, ellos sonreían y todo el cansancio se derretía como la nieve. En el momento en que Jae-hee frotaba sus labios contra esas mejillas suaves y blanditas, sentía que poseía el mundo entero.

Jae-hee, que intentaba tomarse un respiro recostado en el sofá, se incorporó de un salto al oír un tenue llanto. Corrió de inmediato a la habitación de los niños.

“¿Se despertó nuestro Ha-jin?”

Jae-hee tomó en brazos al pequeño príncipe que tenía los ojos vidriosos y comprobó rápidamente con la mirada que la princesa, en la otra cuna, seguía durmiendo plácidamente. Por suerte, no se había despertado.

Al primero lo llamaron Kang Ha-jin, y a la segunda, Kang Ha-yun.

Con Ha-jin en brazos, regresó al living y se desplomó en el sofá. Cruzó miradas con el bebé, que lloriqueaba por el mal humor tras despertar, y le dio palmaditas rítmicas en el pañal con destreza. El varón, Ha-jin, se parecía a Kang Woo-won: era independiente y de carácter fuerte. La niña, Ha-yun, se parecía a Cha Jae-hee: era dócil y tranquila. Aunque habían salido del mismo vientre, sus temperamentos naturales eran opuestos.

Tras un rato de quejas, Ha-jin recuperó el ánimo y empezó a patalear con sus piernas cortitas para bajarse. En cuanto Jae-hee lo dejó en el suelo, Ha-jin empezó a gatear por todos lados tocando todo lo que encontraba. Como estaba en plena fase de curiosidad explosiva, todos los cajones tenían trabas de seguridad.

Pronto, el llanto de Ha-yun llegó desde la habitación. Jae-hee cargó a Ha-jin con un brazo, entró al cuarto y levantó a Ha-yun con el otro.

“Princesa, ¿te despertaste?”

“¡Abu, abubu!”

Ha-yun dejó de llorar al instante y sonrió mientras apoyaba su pequeña palma en la mejilla de Jae-hee. El hecho de que lo mirara a los ojos, lo reconociera y se alegrara de verlo hacía que Jae-hee se sintiera orgulloso y conmovido. Volvió al living y dejó a ambos en el suelo.

A punto de cumplir los once meses, los gemelos ya tenían fuerza en las piernas y se ponían de pie solos apoyándose en los muebles. Ha-jin se sujetó de la mesa del living (que tenía cintas protectoras en los bordes) y, al verse de pie, soltó una risita triunfal.

“Nuestro Ha-jin ya se levanta muy bien solito.”

“Pa-pa, pa-pa.”

Ha-yun, como si compitiera con su hermano, también hizo un esfuerzo supremo por levantarse. Jae-hee encontró tan tierno ese sonido de esfuerzo que sacó el celular y empezó a grabar. Quería mostrarle esas monadas a Kang Woo-won, que estaba en la oficina.

Hacía un mes que el Representante Kang había regresado al trabajo tras una licencia de paternidad de once meses. Originalmente planeaba cumplir el año completo, pero Kang Yu-chan amenazó con renunciar diciendo que no aguantaba más, lo que obligó a Woo-won a volver antes. Jae-hee también lo lamentó, pero como él mismo había empezado su licencia antes debido a sus problemas de vista, lo dejó ir sin protestar.

“Abu, pa-pa, abu.”

Los bebés empezaron a mover los labios, señal de que tenían hambre. Jae-hee cargó a Ha-jin y fue a la cocina. Acomodó las sillas altas, sentó a Ha-jin primero y luego a Ha-yun; la formación de combate para la comida estaba lista. Calentó las papillas caseras y se sentó en una silla entre los dos.

Incluso en el gusto por la comida eran diferentes. Ha-jin prefería las papillas con carne; Ha-yun, las que tenían muchas verduras. Jae-hee mezcló las porciones y las puso en sus bandejas. Ha-jin, como si hubiera estado esperando, metió la mano en el cuenco y empezó a revolver la papilla, chupándose los dedos después.

“Pa-pa.”

A diferencia del espíritu libre de Ha-jin, Ha-yun jamás tocaba la comida hasta que Jae-hee se la daba con la cuchara. Jae-hee alimentaba a Ha-yun y luego intentaba darle a Ha-jin, pero este lo rechazaba tajantemente para seguir comiendo con las manos. Comía la mitad y derramaba la otra mitad, pero Jae-hee lo dejaba ser.

Ha-yun movía sus piernitas y abría la boca apurándolo. Cuando Jae-hee le daba una cucharada, ella arrugaba la nariz y apretaba los labios si se manchaba. Jae-hee le limpiaba la boca con un pañuelo; a la pequeña Ha-yun, tan prolija, le irritaba profundamente tener comida en los labios. Jae-hee soltó una risita ante el contraste de sus hijos. El crecimiento de los niños le resultaba algo maravilloso.

De pronto, el sonido de la cerradura electrónica hizo que Jae-hee aguzara el oído. Había pocas personas que supieran la clave. La empleada ya estaba en casa, así que debía ser Kang Woo-won.

Woo-won entró a la cocina arrastrando las pantuflas e inmediatamente se inclinó para darle un beso corto en la mejilla a Jae-hee. Los bebés lo reconocieron y estiraron sus bracitos lloriqueando para que los alzara.

“Ya llegué.”

“¿Por qué volvió tan temprano?”

“¿Qué pasa? ¿Te olvidaste?”

Sin siquiera quitarse el saco, Woo-won agarró un trapo. Limpió meticulosamente la bandeja de Ha-jin, que era un desastre de papilla. Aunque el niño protestó porque le quitaron el cuenco a mitad de la comida, el Representante terminó su tarea en silencio y se lo devolvió. ‘Se va a volver a manchar de todos modos…’, pensó Jae-hee para sus adentros, conteniendo una sonrisa.

“Te dije que hoy empezaban mis vacaciones.”

“Ah… ¿es hoy?”

“Ayer mismo te dije que estaba trabajando sin comer para dejar todo listo. ¿Y la señora?”

“Está limpiando en el segundo piso.”

Woo-won, con cara de ofendido, le quitó la cuchara de la mano a Jae-hee. Cuando un Pistilo cumple 300 días después del parto, comienza un período de diez días llamado ‘Fase de Reposo de la Flor’. Literalmente, es un tiempo en el que la flor descansa; durante estos días, aunque tenga relaciones con un Estambre, la flor no se abre y no hay riesgo de embarazo. Por eso, muchas parejas de este tipo esperan este día con ansias. Es una ‘licencia’ soñada permitida por la ley y un escape de la crianza. Incluso existen empresas profesionales que cuidan a los bebés durante este tiempo.

Y Kang Woo-won había esperado este día con el cuello estirado de impaciencia. Ya había coordinado todo para que Kang Se-ra y el personal profesional se encargaran de los niños.

“Preparate rápido.”

“… ¿Prepararme?”

“No guardes mucha ropa. Total, vas a estar desvestido la mayor parte del tiempo, ¿para qué la necesitás?”

Woo-won sonrió con picardía ladeando la comisura de los labios. Jae-hee negó con la cabeza y fue a la habitación a preparar el bolso. Mientras sacaba remeras y ropa interior del cajón, se puso a pensar cuándo había sido la última vez que tuvieron intimidad. No estaba seguro, pero fácilmente había pasado más de un año.

Aunque el cuerpo de Jae-hee se había recuperado hacía tiempo, siempre estaban en pie de guerra con los bebés y, al llegar la noche, terminaban agotados. Woo-won había intentado acercarse al principio, pero dada la situación, terminó rindiéndose y contando los días para la Fase de Reposo.

Como tenían a los bebés, no irían lejos; se quedarían diez días en un hotel a 30 minutos de la casa. Jae-hee sonrió al recordar la cara de Woo-won cuando le enumeraba todo lo que harían: pasear juntos, ir a masajes…

A decir verdad, Jae-hee también estaba emocionado por alejarse de la crianza severa y pasar tiempo a solas con él. Se habían descuidado un poco el uno al otro por cuidar a los niños, y tanto física como mentalmente necesitaba un descanso.

Al oír risas fuera de la habitación, Jae-hee sacó un pequeño estuche que tenía escondido en el fondo del armario y lo guardó en el bolso. Era algo que había comprado impulsivamente mientras iba de compras al shopping con Kang Se-ra. Era el objeto más caro que había comprado en su vida; tanto que, al entregarle la tarjeta al empleado, le tembló la mano. Solo esperaba que a Woo-won le gustara…

De repente, el llanto de un bebé sonó como una sirena, seguido por la voz urgente de Woo-won.

“¡Cha Jae-hee, vení un segundo!”

“¡Sí, ya voy!”

En cuanto abrió la puerta, vio a la señora bajando asustada del segundo piso. Tras evaluar la situación en la planta baja y ver al Representante, la mujer pareció tranquilizarse y volvió a subir para terminar de limpiar. Jae-hee sonrió levemente y caminó rápido hacia la cocina.

La cocina era un caos. Woo-won cargaba a Ha-jin, mientras que Ha-yun, sentada en su silla, tenía la cara empapada de papilla. El cuenco, culpable del desastre, rodaba por el suelo. Al parecer, Ha-jin había tocado la cara de su hermana con las manos llenas de comida.

Woo-won, al ver que Jae-hee aparecía, se alejó un poco con Ha-jin en brazos. El llanto de los gemelos era absolutamente contagioso y, como prueba, Ha-jin ya estaba haciendo pucheritos listo para estallar. Jae-hee, con calma, recogió el cuenco y tomó en brazos a la pequeña Ha-yun, que lloraba a gritos.

“Ha-yun, está bien. Ya te limpio.”

“¡Pa-pa, pa-paaa!”

Ha-yun lloraba con todas sus fuerzas, evidentemente indignada y molesta. Jae-hee la llevó rápido a la bacha de la cocina y le lavó la cara con agua.

“Yun, ya está. No llores más.”

Jae-hee presionó sus labios contra la mejilla brillante por el agua de Ha-yun, pero ella lo apartó con su palma, muy irritada. Estaba realmente enojada. Con la cara roja de tanto llorar, no paraba de balbucear y gesticular con pies y manos, como si estuviera explicando lo injusto de la situación. A Jae-hee le dio risa verla así.

NO HACER PDF

SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL

Le resultaba tan tierna con sus mejillas gorditas moviéndose mientras balbuceaba que no pudo evitar darle besitos ruidosos. ‘Mi cosita linda’.

“A mí también.”

Kang Woo-won, cargando a Ha-jin, asomó los labios de repente. Cuando Jae-hee se inclinó hacia él resignado, Ha-yun le dio un chirlo en los labios a Woo-won con su manito. Se produjo un breve silencio. Tanto Ha-yun como el Representante parpadearon atónitos.

“Señor, ¿e-está bien?”

“Princesa, ¿de verdad me vas a tratar así?”

Que sus manos parecieran hojas de arce no significaba que no tuvieran fuerza. Al parecer el golpe dolió, porque Woo-won frunció el ceño y se lamió los labios. Ha-yun rodeó el cuello de Jae-hee con sus bracitos y escondió la cara en su hombro.

“Parece que el carácter de estos mocosos lo sacaron de mí.”

“… Dicen que yo también tenía carácter de chico.”

“¿Ah, sí? Eso debió ser digno de ver. Un Cha Jae-hee cascarrabias…”

Una sonrisa apareció en el rostro de Woo-won como si estuviera imaginando a Jae-hee de niño. Ha-jin, que estaba tranquilo, imitó la sonrisa de su padre. Woo-won lo miró y le dio un beso apretado en la mejilla.

Jae-hee sintió que el corazón se le llenaba de paz ante esa cotidianeidad tan cálida. De pronto, el celular de Woo-won sonó. Tras una breve charla, se dirigió a la entrada. Kang Se-ra había llegado.

“Jae-hee, llegó mi hermana.”

Kang Se-ra, con un maquillaje ligero y el pelo largo recogido, entró a la cocina cargando a Ha-jin. Detrás de ella, entraron dos mujeres de mediana edad que parecían ser las niñeras. Se-ra saludó a Ha-yun y le dio un abrazo ligero a Jae-hee.

“Esta hermana tuya usó sus valiosas vacaciones por vos, Jae-hee. ¿Lo sabés, no?”

Se-ra se había mudado definitivamente a Corea tras dejar su vida en Estados Unidos. Cuando expresó su deseo de ver crecer a sus sobrinos de cerca, Woo-won se movió rápido para conseguirle un puesto en Farmacéutica Ido. Kang Yu-chan la recibió con los brazos abiertos. Así, Kang Se-ra trabajaba ahora como Directora de Finanzas de la empresa.

“… Muchas gracias.”

“Vayan a pasar tiempo a solas. No los voy a llamar a menos que sea una emergencia.”

“Si se le hace muy difícil, llámenos. Volvemos enseguida.”

Cuando Se-ra le dio unas palmaditas en la cola a Jae-hee con cara de adoración, Woo-won le sujetó la mano de inmediato con el ceño fruncido. La mirada de Se-ra se volvió feroz al instante.

“¡¿Pero qué te pasa agarrándole la muñeca a tu hermana así como si nada?!”

“¿Te olvidaste de quién es Cha Jae-hee? ¿Por qué le pegás en la cola a un hombre adulto? Estoy acá presente, por si no te diste cuenta.”

“Mirá este… ¿Querés pelear? ¿Acaso se gasta porque le dé unas palmaditas? ¿Se gasta?”

“Estás cometiendo acoso sexual como si fuera lo más natural del mundo.”

Se-ra le entregó a Ha-jin a una de las niñeras y se arremangó. Jae-hee soltó un suspiro y negó con la cabeza. Esos dos se peleaban de forma casi infantil cada vez que se veían. El Representante, que siempre era caballeroso y prolijo frente a él, se volvía increíblemente inmaduro frente a Se-ra. A Jae-hee le resultaba gracioso y tierno a la vez, así que se limitó a observar la pelea como un espectador.

“¡No lo hago más!”

“¡¿Qué no hacés más?! No me arruines el humor y cuidá bien a los nenes. Si veo una lágrima en los ojos de mis hijos, te juro que vas a llorar lágrimas de sangre.”

“¡Ay, Dios! No se puede con este bastar…, digo, con este idiota.”

Jae-hee abrazó fuerte a Ha-yun para no largar la carcajada. Ella no se atrevía a decir malas palabras frente a los bebés, así que les decía ‘pichón’ o ‘gorrión’ en lugar de otros insultos. Antes de que la pelea pasara a mayores, Jae-hee le entregó la bebé a la niñera y arrastró a Woo-won del brazo hacia la habitación.

En cuanto se cerró la puerta, Woo-won agarró a Jae-hee de la cola y lo empujó contra la pared. Unió sus labios de inmediato, explorando su boca con rudeza como si estuviera descargando su enojo. Succionó sus labios con fuerza, haciendo ruidos húmedos. Tras un buen rato, se separó un poco y, manteniéndolo acorralado, preguntó:

“¿Por qué yo soy ‘señor’ y Kang Se-ra es ‘hermana’? Ella es mayor que yo.”

“Ay, de verdad…”

“Y además, ¿por qué te dejás manosear la cola por ella?”

Woo-won, visiblemente picado por los celos, tanteó la cintura de Jae-hee y le dio un pequeño mordisco en el pecho por encima de la remera. Jae-hee frunció el ceño por la presión de los dientes, pero él no se detuvo.

“Ugh, duele.”

“Entonces respondeme. ¿Por qué te quedás quieto?”

“La hermana Se-ra no lo hace con intención sexual. Reaccionar de forma sensible a eso sería más raro. No sea tan inmaduro, ¿qué le pasa?”

Woo-won se estremeció al oír lo de ‘inmaduro’ y se pasó la palma de la mano por la cara con frustración. Al bajar la cabeza, Jae-hee vio la marca de los dientes grabada en su remera gris. Woo-won se soltó y se desplomó en la cama. Agarró el nudo de su corbata y lo aflojó bruscamente. Su rostro mostraba una sombra de melancolía que preocupó a Jae-hee.

Jae-hee se arrodilló frente a él y lo miró hacia arriba. La mano de Woo-won rodeó su mejilla con suavidad. Jae-hee besó la palma de su mano repetidas veces.

“Me pasé con lo que dije. La próxima vez le diré que no lo haga si ella vuelve a actuar así.”

“… Odio ser así, pero no lo puedo evitar. No sabía que llegaría a querer tanto a alguien. Si fuera por mí, no quiero que nadie te vea. Quiero que seas solo para mí. Me molesta hasta que mi hermana te toque.”

Había una profunda melancolía en su voz. Sin embargo, Jae-hee fingió no notarlo y tiró ligeramente de su corbata. Cuando sus rostros quedaron cerca, Jae-hee le tomó la cara con ambas manos y lo besó con cuidado. En cuanto se separaron, Woo-won intentó abalanzarse de nuevo, pero Jae-hee puso la mano entre los labios de ambos para frenarlo. Él frunció el ceño y frotó sus labios contra el dorso de la mano de Jae-hee.

“¿Qué?”

“Vámonos rápido.”

“…….”

“Quiero estar a solas con usted.”

Jae-hee le susurró al oído. Las pupilas de Woo-won temblaron violentamente. Para rematar, Jae-hee tomó la mano de Woo-won y la llevó entre sus propias piernas. El rostro del Representante se contrajo ferozmente. Apretó el puño como si no pudiera aguantar más y se levantó de la cama.

“¿Te tenés que cambiar? No, olvidalo. Vámonos así.”

Woo-won agarró el bolso del suelo y arrastró a Jae-hee de la muñeca hacia afuera.

* * *

La Torre Seokho, conocida como el punto de referencia del Distrito 1, era un rascacielos de 124 pisos y 588 metros de altura. Jae-hee se sintió abrumado por el diseño interior sofisticado y la atmósfera elegante, mirando a su alrededor con admiración constante. Se sentía extraño estar realmente dentro del edificio que solo había visto por televisión. Aunque ahora vivía en el Distrito 1 y disfrutaba de una vida cómoda y tranquila, todavía no podía evitar asombrarse cuando se topaba con paisajes tan increíbles.

Kang Woo-won terminó el check-in y recibió la tarjeta magnética. Naturalmente, rodeó la cintura de Jae-hee con su brazo y subieron al ascensor. Jae-hee se sintió preocupado por un momento por los bebés que habían dejado a cargo de Kang Se-ra, pero sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos. Ahora quería concentrarse únicamente en Kang Woo-won. Sería su único tiempo a solas, algo que no volverían a soñar hasta que los bebés crecieran un poco.

“¿No estás cansado?”

“No, estoy bien.”

“¿Querés que vayamos a comer primero? O…”

Jae-hee se puso de puntillas y pegó sus labios al oído de Kang Woo-won. Al notar el movimiento, él inclinó la cabeza hacia un lado. Su cuerpo, donde alguna vez reinó el olor a muerte, ya no desprendía ningún mal olor. Ahora, una fragancia suave y delicada flotaba estimulando su olfato.

“Yo… prefiero el sexo primero.”

Se produjo un breve silencio, como si el tiempo se hubiera detenido. Justo entonces, el ascensor se abrió con un sonido alegre, y Kang Woo-won agarró la muñeca de Jae-hee y empezó a caminar a paso rápido. Jae-hee tuvo que apresurarse para seguir sus largas zancadas.

Woo-won abrió la puerta con la tarjeta y se hizo a un lado para que Jae-hee entrara. Jae-hee tragó saliva y puso un pie en la habitación. En ese instante, su cuerpo fue girado con brusquedad. Al mismo tiempo que se oía el cierre de la puerta, él devoró sus labios.

Su lengua se adentró profundamente en su boca, succionando con fuerza las mucosas y la lengua. Jae-hee intentaba respirar por la nariz, pero ni eso era fácil. Estaba tan aturdido y confundido como aquel primer día que entrelazaron sus lenguas.

“¡ugh…!”

“Cha Jae-hee, decilo de nuevo. ¿Qué es lo que querés hacer primero?”

“Haah, sexo, quiero tener sexo con usted.”

Ahora que eran legalmente esposos y hasta tenían hijos, pensó que estaba bien mostrar sus deseos con naturalidad. Sin embargo, Kang Woo-won lo miró con incredulidad antes de soltar una breve maldición. Respiraba con dificultad, tratando de contener el deseo que le subía por el cuerpo.

“Haah, Jae-hee.”

“Todo está bien… no importa qué sea, ugh, rápido, por favor.”

Solo con ese beso, su cuerpo ya estaba tan encendido que sus dedos temblaban. No le preocupaba el mañana, aunque su cuerpo terminara destrozado y hecho un desastre hoy. Ahora era tiempo exclusivo para Kang Woo-won y él. No podía soportar que el tiempo pasara de forma insignificante; cada segundo le parecía desperdiciado.

La mano de Kang Woo-won se deslizó bajo la remera y frotó sus pezones como si los hiciera saltar con la yema de los dedos. Cuando Jae-hee arqueó la espalda soltando un gemido, la respiración de él se volvió aún más pesada. La presión en sus dedos al manosear sus pezones era intensa, casi feroz.

“Pasó mucho tiempo, puede que no logre controlarme y termine lastimándote.”

En lugar de responder, Jae-hee rodeó el cuello de Kang Woo-won con sus brazos y unió sus labios. Se paró de puntillas, colgándose de él mientras lo besaba y succionaba sus labios. Woo-won, decidido, puso su mano en la hebilla del pantalón de Jae-hee. Le bajó los pantalones y la ropa interior hasta las rodillas y se arrodilló entre sus piernas.

Como Jae-hee ya estaba tan excitado que sentía el cerebro derretirse, su pene ya estaba completamente firme. Woo-won besó ligeramente el pene que vibraba en el aire y luego abrió la boca para rodearlo.

“¡Haug, ah, uug!”

NO HACER PDF

SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL

Su cintura saltó en el aire como si sufriera un ataque. Woo-won atrapó el pene en su boca húmeda y caliente, apretándolo como si lo mordiera. Jae-hee estiró las manos apresuradamente y hundió sus dedos en el cabello de Kang Woo-won. Clavó las uñas en su cuero cabelludo ardiente y soltó un gemido que pareció un grito.

“¡Ugh, aug! Quema, ugh.”

Las manos de Kang Woo-won agarraron sus nalgas y lo atrajeron lentamente hacia él. El pene, que era succionado ferozmente, se hundía hacia su garganta. Cuando él aflojó la presión de sus dedos, la cintura de Jae-hee se desplazó hacia atrás naturalmente. La carne que estaba atrapada en ese calor salió al exterior, y ante el cambio de temperatura, Jae-hee volvió a empujar su pene dentro de la boca de él por instinto. Entró mucho más profundo que antes, invadiendo el fondo de su garganta, pero Woo-won solo movió sus pupilas para observarlo.

Un deseo bajo y desordenado brotó de golpe. Jae-hee retiró su cintura antes de que las manos de él volvieran a sujetarlo y luego embistió profundamente de nuevo. Apretó los dientes ante la sensación vertiginosa de una eyaculación inminente, respirando agitado por la nariz.

Sentía que las piernas le fallaban y quería desplomarse. Kang Woo-won, notando su estado, presionó sus palmas contra la cintura de Jae-hee para fijarlo contra la pared. El movimiento de su garganta al tragar por la profundidad de la penetración apretaba la carne intensamente. Jae-hee, con el rostro contraído por el deseo incontenible de eyacular, empujó la frente de él, pero Kang Woo-won se mantuvo firme con fuerza en el cuello.

Jae-hee se inclinó hacia adelante, apoyando su frente contra la cabeza de Woo-won mientras movía su cintura. Un sonido lascivo de saliva y fluidos mezclados resonaba desordenadamente dentro de la boca de él.

Woo-won relajó su garganta para recibir el pene aún más profundo; se podía ver el bulto bajo su cuello. Las náuseas controladas, el calor de su boca y su mirada fija solo en él… todo era increíblemente estimulante.

Justo cuando sintió que llegaba al límite, Kang Woo-won soltó el pene y tapó firmemente el glande con su pulgar. No solo eso, sino que usó sus hombros y cabeza para impedir que Jae-hee se moviera. Jae-hee sintió una punzada de irritación al ver interrumpido su clímax por la fuerza.

“ugh, la mano… sacala, ¡aaah! ¡Ugh!”

“No podés gastar todas tus energías tan rápido.”

Kang Woo-won separó las nalgas de Jae-hee y presionó con la yema de sus dedos sobre el orificio seco. Ante la presión, la apertura se dilató levemente y Jae-hee sintió como si algo fuera a brotar desde adentro. Solo entonces, los dedos de él se deslizaron dentro del agujero.

Jae-hee echó la cabeza hacia atrás y soltó un gemido ahogado. Hacía tanto tiempo que no lo hacían que sentía una presión punzante en el pecho y sus músculos se contraían. Sus piernas temblaban como ramas ante un viento frío. Debido a eso, la ropa interior que colgaba de sus rodillas terminó cayendo hasta sus tobillos.

“Ugh.”

Cuando los dedos largos empujaron profundamente hacia arriba, Jae-hee intentó enderezar su torso desplomado. Sus nudillos se pusieron blancos de tanto apretar los hombros de Kang Woo-won.

“¿Por qué estás tan tenso?”

“Ugh… ugh, ugh, señor.”

Kang Woo-won susurró con voz suave mientras besaba su abdomen y sus muslos. La temperatura interna de su cuerpo era demasiado alta. Cuando los dedos que se movían con dificultad empezaron a lubricarse, él no dudó en introducir un dedo más. Jae-hee se mordió el labio al sentir cómo los dedos ensanchaban el estrecho orificio.

Woo-won frotaba el glande con una mano mientras que con la otra trabajaba atrás. El placer que sentía tanto por delante como por detrás era tan estimulante que sentía que todo su cuerpo se derretía como líquido. Jae-hee bajó las manos y agarró el antebrazo de él.

“¿Qué pasa?”

“… ugh, rápido.”

Las pupilas de Kang Woo-won temblaron ante la súplica desesperada, pero eso fue todo. En lugar de ceder, se concentró en abrir más sus dedos para expandir el interior. Jae-hee deseaba que, en lugar de ese juego de manos, el pene de él entrara de una vez. Pero sabía que Woo-won no era de los que cedían ante las súplicas. Desde aquel incidente en el que Jae-hee sangró durante el embarazo, él se tomaba muy en serio el trabajo de preparación. Ahora solo le quedaba esperar que el orificio se estirara lo suficiente.

“Por más que me lo pidas así de lindo, lo que no se puede, no se puede.”

Murmuró Woo-won antes de abrir la boca y volver a tomar su pene. Luego, retiró sus dedos lentamente para después hundirlos profundamente de un solo golpe. Por el impulso, el cuerpo de Jae-hee se desplazó hacia adelante, incrustando su pene en el fondo de la boca de él. Apretó los dientes ante la sensación vertiginosa, incapaz de emitir sonido alguno.

Un gemido tragado burbujeaba cerca de su ombligo. El deseo que se había enfriado por un momento volvió a subir con fuerza. La sensación de ser penetrado por detrás mientras su pene era succionado lo dejó fuera de sí. Sin darse cuenta, Jae-hee empezó a mover su propia cintura para buscar más estímulo. Se detuvo un momento al sentir que la apertura trasera cedía, pero no pudo detener el movimiento de sus caderas.

No quería perderse el clímax que estaba a un paso. Jae-hee movió su cintura con rudeza mientras se mordía los labios. Sentía que veía destellos frente a sus ojos. Emitió un quejido, retorciéndose ante un placer eléctrico indescriptible. De repente, sintió que su cuerpo flotaba y una presión intensa bajo el ombligo lo obligó a soltar un gemido ahogado.

Jae-hee respiraba agitado, confundido. Al bajar la mirada para comprobar, vio que su pene seguía cautivo en la mano de él. Una vez más, Woo-won había retrasado su eyaculación justo antes del límite.

“Jae-hee, ¿dónde te corriste? ¿Eh?”

“… ugh, ¡por qué! Ah… ugh.”

Kang Woo-won sonrió con malicia y retiró sus dedos. Jae-hee sintió cómo el orificio se cerraba lentamente. Con su mano empapada, él acarició la entrepierna de Jae-hee.

“Se vería muy erótico si floreciera algo por aquí.”

Presionó con sus dedos la piel suave de la parte interna de su rodilla. Tras seguir con la mirada las ramas que se extendían desordenadamente, levantó una de las piernas de Jae-hee sobre su brazo y se puso de pie. La ropa interior que colgaba de su tobillo subió con él, pero él la pisó para que cayera al suelo. La carne de sus muslos se tensó y su pene erecto osciló de arriba abajo.

“Ah, rápido… rápido de una vez. Kang Woo-won.”

“¿Por qué estás tan impaciente hoy? Con lo que me hiciste sufrir con esa abstinencia forzada.”

“Ah, señor. Rápido, haah.”

Kang Woo-won ladeó la comisura de sus labios y, con la ropa puesta, empezó a embestir contra él sin penetrarlo aún. Jae-hee se irritó ante ese movimiento que solo buscaba jugar con su deseo sin darle lo que quería. Estaba claro que se estaba burlando de él.

“No me tortures más, ugh, ¿sí?”

“¿Será porque pasó mucho tiempo? Todavía no se abrió. Tampoco estás bien lubricado.”

Aunque se había abalanzado sobre él como si fuera a devorarlo, su tono y su mirada mostraban una calma total.

“Aun así, ¿querés que te penetre?”

“… Sí, métalo, métalo por favor.”

Kang Woo-won cerró los ojos con fuerza antes de abrirlos y cargó a Jae-hee rodeando sus muslos. Jae-hee pataleó por instinto al sentir que sus piernas quedaban en el aire.

Pensó que irían a la cama, pero Woo-won lo dejó en el sofá, le quitó la remera y la tiró al suelo. Así, su cuerpo cubierto de ramas desordenadas quedó expuesto bajo la luz. Él soltó un suspiro bajo, se inclinó y succionó suavemente la flor de su cuello antes de soltarla.

Kang Woo-won se levantó. Jae-hee estiró la mano para detenerlo, pero él caminó hacia el bolso que estaba en el suelo, buscó algo y regresó al sofá. Tenía un gel en la mano. Abrió el tubo y acercó la punta a la entrepierna de Jae-hee, introduciéndola en el orificio.

“¡ugh!”

La empujó hasta que el borde tocó la apertura y apretó el tubo para verter el gel adentro. El líquido frío se derramó en su interior ardiente. Jae-hee temblaba e intentó cerrar las piernas, pero Kang Woo-won presionó su muslo con una pierna.

“Quedate quieto.”

“ugh, la sensación es, ugh, extraña.”

“No hay de otra después de tanto tiempo.”

Woo-won se inclinó para besar cada rincón del rostro de Jae-hee. No conforme con eso, sacó una pequeña cápsula del bolsillo interno de su saco, la rompió e introdujo el contenido abajo. Parecía ser algo que se disolvía internamente, ya que no sintió nada extraño.

“Es un tipo de estimulante que hicieron en el laboratorio como beneficio para los empleados, no es dañino.”

“¿Es… un estimulante?”

“Digamos que es una poción de amor que enciende el cuerpo pero retrasa la eyaculación.”

Jae-hee frunció el ceño al oír lo del retraso. Ya sentía que el cuerpo le quemaba, ¿para qué quería un estimulante? Sin embargo, él sonrió con pereza, se lamió los labios y se desabrochó el pantalón, bajándoselo junto con la ropa interior de un tirón.

Kang Woo-won acarició su pene un par de veces y empujó las piernas de Jae-hee hacia arriba. Observó el orificio expuesto con lascivia y frotó su pene erecto contra el surco, como si fuera a atravesarlo en cualquier momento.

Cada vez que la punta rozaba su pene, Jae-hee sentía que perdía la razón. No sabía si era por el efecto del fármaco o por la expectativa, pero su cuerpo no dejaba de agitarse.

“Tu agujero está llorando para que le dé de comer. Qué tierno.”

“Ah, no juegue y rápido… ¡ugh!”

El orificio se ensanchó y la carne caliente lo partió al entrar. Jae-hee creyó haber gritado, pero el sonido se quedó atrapado en su garganta. Su bajo vientre sufrió pequeños espasmos. Kang Woo-won presionó las piernas abiertas contra el sofá y dejó caer su peso sobre él. Jae-hee, sin pensarlo, bajó la mano para tocarse por detrás. El orificio, completamente dilatado, apretaba el pene de él con fuerza.

“ugh, ¡ah! Es demasiado, ugh, profundo. Ugh.”

“Todavía, ugh, todavía no entró ni la mitad. No exageres y relajate.”

Kang Woo-won manoseó sus nalgas con rudeza, retiró su cintura y luego embistió con fuerza. El gel que había introducido salió expulsado y goteó por el surco de sus nalgas. El estímulo era tan fuerte que Jae-hee sintió náuseas y empujó los hombros de él por instinto. Pero Woo-won inmovilizó sus manos arriba con facilidad y se concentró en la inserción. Su pene, como un arma, se hundía sin fin empujando sus entrañas.

“Ugh, basta, ugh, duele…!”

Al oír que le dolía, Kang Woo-won se detuvo y apretó los dientes. Jae-hee aprovechó para respirar hondo. Le costaba respirar por el pene que llenaba su interior, pero se esforzó por tomar aire. Tras esperar un momento, Woo-won vio cómo el pecho de Jae-hee subía y bajaba, y volvió a retirar su cintura para embestir con fuerza.

“¡ugh! Gh.”

“¿Será por el tiempo? No podés ni mantener la cordura.”

“… ugh, ¿todavía, todavía falta? Ugh, ¿cuánto, falta, mmp!”

En lugar de responder, Woo-won se inclinó para capturar los labios de Jae-hee. Jae-hee rodeó su cuello con los brazos y succionó su lengua con desesperación. Entre los ruidos de los besos, abajo se escuchaba el sonido húmedo del gel mezclado con fluidos.

“¡Aug, señor!”

NO HACER PDF

SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL

Mientras tanto, Woo-won sacó casi todo su pene para luego clavarlo con fuerza. Las paredes internas, que solo sabían apretar sin técnica, atraparon el pene con intensidad. Finalmente, un gemido bajo escapó también de los labios de Woo-won.

Tras lograr introducirse por completo, Woo-won respiró agitado. El movimiento de las paredes internas que lo apretaban de forma extasiante y el tacto de la piel bajo sus palmas eran satisfactorios. Los ojos de Cha Jae-hee, que lo besaba frenéticamente, ya estaban perdidos. Woo-won acarició las piernas de Jae-hee que rodeaban su cintura mientras este soltaba gemidos lastimeros. Incluso ese contacto parecía estimularlo demasiado, ya que la cintura de Jae-hee se agitaba por sí sola.

Parecía que el fármaco estaba haciendo efecto. En realidad, no pensaba usar drogas, pero temía que Jae-hee, agotado por los bebés día y noche, no pudiera aguantar su ritmo desenfrenado, así que usó ese pequeño truco.

“Haah, señor… ugh.”

Cuando Woo-won rodeó el pene hinchado y rojo de Jae-hee con su palma, este abrió los ojos de par en par. Luego, se aferró al sofá retorciendo la cabeza. Su cabello castaño claro se esparcía desordenadamente sobre el respaldo. Woo-won apretó los dientes y retiró su pene atrapado por Jae-hee. Al quedar expuesto al aire frío, empapado de gel y fluidos, sintió un escalofrío.

Jae-hee se sujetó la parte posterior de los muslos para facilitar la penetración. Woo-won presionó su vientre hundido con la palma y volvió a introducirse. Aunque era imposible, sentía como si pudiera notar la forma de su pene bajo la palma de su mano.

“… Ugh, Cha Jae-hee.”

“Ah, ¡rápido! Quiero, ugh, quiero correrme.”

Woo-won empezó con movimientos lentos pero pronto aceleró el ritmo, entrando y saliendo como si excavara su interior. Cha Jae-hee soltaba gemidos desgarradores, aferrándose al pobre sofá.

“¡Aug, ugh! Gh, aaah… uuu, ¡ah!”

Cuando Woo-won cambió ligeramente el ángulo de su cintura, los ojos de Jae-hee se pusieron en blanco y su cuerpo se agitó. Sus gemidos erráticos cambiaron de tono. Para confirmarlo, Woo-won embistió con golpes cortos. Jae-hee se aferró con violencia a la camisa de Woo-won, temblando con todo el cuerpo en tensión.

Con cada parpadeo, las lágrimas resbalaban por sus sienes y goteaban sobre el sofá. De pronto, el semen brotó a borbotones de su pene. Woo-won se inclinó y succionó ávidamente la flor del cuello de Jae-hee.

“ugh, señor. Ahhg, estoy, cansado.”

“¿Ya? Estamos en problemas entonces.”

“… Ugh.”

“Todavía no empezamos de verdad.”

* * *

Ya habían pasado dos días completos y la noche caía una vez más, pero Kang Woo-won y Cha Jae-hee seguían en la cama. Woo-won, sujetando los codos de Jae-hee con ambas manos, embestía con rudeza. Ante el sonido del roce de la piel al chocar y separarse, Jae-hee echaba la cabeza hacia atrás y clamaba.

“ugh, mmp, profundo, ugh, es demasiado profundo.”

Le dolía el interior del vientre por la profundidad de las estocadas. Su respiración entrecortada, como si fuera a desfallecer en cualquier momento, se mezclaba con el llanto. Su resistencia física estaba completamente agotada tras la relación sexual continua. Woo-won, como si aún no estuviera satisfecho, apretaba con fuerza sus codos y lo tiraba hacia abajo. El interior de su vientre vibró con un punzada aguda.

“Duele, ah, duele.”

“Mentiroso.”

Kang Woo-won introdujo un dedo dentro del orificio. El dedo, que entró sin resistencia, se hundía junto con su pene. Se oyó una pequeña risa. Ante la sensación de ser ensanchado a la fuerza, Jae-hee apretó los músculos de abajo por instinto. Al sentirlo, Woo-won soltó un suspiro bajo y dejó caer su peso. El ímpetu del pene entrando y saliendo era abrumador. Pegado a su espalda, moviendo la cintura como un loco, Woo-won no parecía cansarse nunca.

Habían pasado dos días enteros. Empezando desde la entrada, siguiendo por el living, la habitación principal, el suelo del dormitorio, la sala de estar, la sala de reuniones, el baño y hasta sobre el minibar. Se habían entregado al deseo de forma desordenada sin importar el lugar. Él lo había penetrado y marcado a besos y mordidas de forma casi obsesiva. Toda la suite estaba impregnada de un olor lascivo, y sus cuerpos estaban pegajosos, cubiertos de sudor y fluidos.

A veces, Jae-hee perdía el conocimiento por el agotamiento, pero al despertar, sentía que su cuerpo seguía siendo sacudido. Como si lo hubiera planeado, Kang Woo-won no se apartó de él ni un solo instante. Incluso cuando atendían sus necesidades básicas, comían o llamaban para preguntar por los bebés, permanecían conectados abajo como perros en celo. El único momento en que el pene de Woo-won salía del cuerpo de Jae-hee era cuando retiraba la cintura para volver a embestir.

“Todavía tenés energía para distraerte, ugh, se ve que estás cómodo.”

“¡ugh, señor! Basta… por favor, ugh, basta.”

Tenía la boca tan seca que le costaba incluso tragar saliva. A pesar de sus súplicas, Woo-won no le prestaba atención y embestía con tal fuerza que el cuerpo de Jae-hee se desplazaba hacia arriba. De tanto ser removido, ya no sentía nada abajo. Cada vez que él hundía su pene enfurecido con avidez, el pene flácido de Jae-hee se mecía sin fuerza. Habiendo superado ya cualquier límite, su pene no soltaba semen espeso, sino que apenas goteaba un líquido transparente de vez en cuando.

Kang Woo-won presionó el torso de Jae-hee y movió su cintura lentamente. Jae-hee sentía vívidamente cómo el glande liso hurgaba en su interior. Él enterró su pene en lo más profundo y giró las caderas con parsimonia. Ante la sensación de su carne sensible siendo estrujada, el cuerpo de Jae-hee se agitó débilmente.

“¿Estás cansado?”

“Sí. ¡Ah…! Siento que, ugh, siento que me voy a morir.”

A diferencia de sus palabras dulces, lo que sucedía abajo era de una ferocidad absoluta. Sentía que el pene incrustado iba a atravesar su cuerpo y salirle por la boca en cualquier momento. Jae-hee soltó un llanto y dejó caer la cabeza. Su energía estaba en cero.

De repente, Woo-won rodeó la cintura de Jae-hee y rodó media vuelta hasta quedar de espaldas en la cama. Debido a eso, Jae-hee quedó montado sobre el cuerpo de Woo-won. Por instinto, levantó la cintura para retirar un poco el pene enredado en su carne. Al quedar un pequeño espacio, el semen que él había volcado con codicia en su interior empezó a filtrarse y derramarse sobre el vello púbico.

Solo entonces pudo respirar un poco mejor. Jae-hee jadeaba mientras se desplomaba sobre el pecho de Woo-won. Él rodeó suavemente los hombros y la espalda de Jae-hee, mordisqueando su lóbulo antes de soltarlo.

“Tengo sueño. Señor, tengo sueño.”

“Una vez más, dejame correrme una sola vez más y te dejo dormir.”

“¡Mentira! ¿Sabe cuántas veces, ugh, me dijo lo mismo?”

Jae-hee, estremecido, enderezó el torso y retiró la cintura con cuidado. Cuando el pene que lo llenaba apenas había salido a la mitad, Woo-won levantó las rodillas de golpe para fijar los muslos de Jae-hee y volvió a incrustarse. Ante el impacto inesperado, Jae-hee tragó un gemido quejumbroso.

“¡Ah…! Basta, por favor.”

Woo-won se incorporó y abrazó a Cha Jae-hee con ambos brazos. Cuando lo conoció, su cuerpo estaba tan flaco que se le marcaban las costillas, pero ahora tenía algo más de carne. Era gracias a que él se había encargado de alimentarlo bien teniéndolo a su lado. Aun así, todavía no estaba del todo satisfecho; su peso seguía por debajo del promedio.

‘¿Cuándo podré tocar una pancita un poco más rellena en este cuerpo?’. Woo-won chasqueó la lengua brevemente y lamió con la suya el pezón de Jae-hee, que estaba hinchado de tanto ser succionado. Al rodear la pequeña protuberancia con la punta de la lengua, Cha Jae-hee se retorció soltando un quejido.

Incluso con ese gesto insignificante, el cuerpo de Woo-won se encendió. Había poseído a Cha Jae-hee durante dos días seguidos sin descanso, pero sentía un hambre de origen desconocido que no lo dejaba en paz.

Tal vez era la astucia humana. Pensó que, si podía pasar un tiempo a solas con Cha Jae-hee, no necesitaría hacer nada más. Pero cuando ese momento llegó, un deseo sexual bajo y desordenado brotó en él. Por más que abrazara a Jae-hee una y otra vez, sentía que se volvía loco de impaciencia. Su cabeza le decía que debía parar, pero era incapaz de hacerlo. Si pudiera, desearía ahogarse así dentro de Cha Jae-hee.

“No puedo, ugh, no puedo más.”

“Te tuve muerto de hambre todo este tiempo, ugh, ahora tengo que alimentarte bien. Jae-hee.”

Woo-won sujetó la cintura de Cha Jae-hee y lo sacudió de adelante hacia atrás. Aunque su boca decía que no, su interior parecía pensar distinto; la sensación de su carne apretando el pene para luego relajarse lánguidamente era increíble.

“Jae-hee, haah, Jae-hee.”

“ugh, señor, basta, ugh.”

“Después de tanto darle, ¿cómo puede ser que esto siga tan estrecho? ¿Eh?”

Jae-hee apretó el abdomen con fuerza, estrujando el pene de Kang Woo-won. La única forma de escapar de sus manos era inducirlo a que eyaculara lo más rápido posible. Woo-won jadeaba mientras empujaba su parte inferior con todas sus fuerzas hacia arriba.

“Señor, ugh, rápido. Mejor que sea rápido.”

Jae-hee bajó sus propias manos y separó sus nalgas para abrirse más. Apretó los dientes ante la sensación de expansión y, tal como lo había hecho Woo-won, agitó su cintura para devorar su pene. El pene erecto y duro frotaba las paredes sensibles de cualquier manera. Un placer eléctrico se extendió desde su cabeza hasta la punta de sus pies. Quería terminar rápido como fuera, pero su cuerpo no le respondía por el agotamiento. Al final, tras apenas unos movimientos, terminó escondiendo la cara en el hombro de él.

“Mantené el agujero abierto.”

Woo-won susurró bajo pegando los labios a su oído. Cha Jae-hee hizo lo que le pidió, sujetando con fuerza su propia carne para abrirse mientras respiraba agitado.

“ugh, ¡ugh…!”

“Si cooperás bien, te dejo dormir.”

NO HACER PDF

SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL

Woo-won sujetó la cintura de Cha Jae-hee y lo tiró hacia abajo. En el momento justo del impacto, él empujó hacia arriba incrustando su pene. Cha Jae-hee temblaba como si lo hubieran golpeado, dejando caer solo lágrimas. Sus gemidos desgarradores resonaban en la habitación. Woo-won apretó los dientes ante un placer tan vertiginoso que le hacía zumbar la cabeza, conteniendo a duras penas la eyaculación.

“ugh, córrase, rápido.”

“Mierda, ¿cómo podés tener un agujero que apriete tanto?”

Cha Jae-hee agitó la cintura como si no pudiera aguantar más. Con cada movimiento, el pene clavado en lo profundo salía un poco para volver a hundirse hasta el fondo. A pesar de estar llorando a moco tendido, Jae-hee no soltó sus nalgas y movió la cintura de una forma casi impúdica.

“Ja, mierda. Me voy a volver loco.”

“ugh, señor, ugh, ¡rápido! ¡Rápido!”

Woo-won empujó los hombros de Cha Jae-hee hacia atrás para acostarlo y le abrió las piernas hacia los lados. Retiró su pene hasta que apenas quedó la punta y luego lo clavó de un solo golpe. Sus venas hinchadas rasparon las paredes internas sin piedad mientras se hundía hasta lo más profundo. Con la cintura suspendida en el aire, el cuerpo de Cha Jae-hee sufrió espasmos y de su pene brotó un líquido acuoso. Sujetando ese cuerpo lánguido por el cansancio, Woo-won entró y salió del orificio con rapidez. Con cada embestida, Cha Jae-hee solo movía la cabeza débilmente mientras las lágrimas caían sin parar.

Kang Woo-won apretó los dientes y aceleró el ritmo hacia el clímax. Sin importarle que el semen acumulado salpicara por todos lados, siguió embistiendo con fuerza. Con el rostro enrojecido por el calor, succionó los labios de Cha Jae-hee con violencia. Al mismo tiempo, clavó su pene profundamente y soltó un gemido que pareció rasgarle la garganta. Por un momento, su visión se oscureció antes de volver a la claridad.

Tras volcar hasta la última gota, Woo-won disfrutó de un lánguido post-coito, besando cada parte del cuerpo de Cha Jae-hee, quien finalmente había perdido el conocimiento. Al morder suavemente el pezón hinchado, los párpados de Jae-hee temblaron, pero no abrió los ojos; estaba sumido en un sueño profundo.

Después de dos largos días, Woo-won finalmente retiró su pene del cuerpo de Cha Jae-hee. El aspecto de su pene, irritado e hinchado, era digno de ver. Se apartó el cabello mojado por el sudor y de inmediato introdujo sus dedos para retirar el semen. Al ver cómo el líquido espeso salía del orificio, se lamió los labios y tanteó las paredes internas, que ahora estaban blandas y relajadas.

Cuando intentó introducir nuevamente la punta de su pene, que seguía erecto, Cha Jae-hee se removió entre sueños y frunció el ceño. Con resignación, Woo-won retiró su pene, pero en su lugar lo frotó contra la palma de la mano de Jae-hee.

Woo-won tomó esa mano suave entre las suyas y deslizó su pene contra ella. Lo sujetó con fuerza, haciendo que el prepucio se retrajera por completo dejando la carne al descubierto. En un instante, su cuerpo volvió a arder. Imaginó cubrir el cuerpo de Cha Jae-hee por completo con flores de acónito púrpura, en un deseo infinito. Apretó los dientes al imaginar a Jae-hee tapado de flores; un calor intenso llenó su cabeza, dándole la ilusión de que su cerebro se derretiría. Su respiración agitada escapó sin control.

“ugh, ugh, Cha Jae-hee. Ugh, Jae-hee.”

Woo-won giró el cuerpo de Cha Jae-hee e introdujo su pene entre sus muslos blancos. Obligó a que sus piernas se juntaran y embistió con rudeza. La sensación extraña de su pene rozando la piel delicada hizo que su cabeza diera vueltas. El clímax llegó rápido. Tras volcar finalmente el semen sobre los muslos de Jae-hee, Woo-won dejó caer su cuerpo agotado.

Tomó la mano que hace un momento sostenía su pene y besó la palma. No conforme con eso, succionó sus dedos.

‘¿Por qué es tan dulce?’, murmuró para sí mismo, incapaz de soltar sus dedos.

Woo-won, con un gesto de cansancio lánguido, se obligó a levantarse. Miró de reojo a Cha Jae-hee, que yacía vulnerable y completamente desnudo, y entró al baño para buscar una toalla mojada con agua tibia.

Sentado en el borde de la cama, observó en silencio a Cha Jae-hee sumido en un sueño profundo. Su rostro con un ligero rubor le pareció tan adorable que se inclinó para besar sus labios suavemente antes de soltarlos.

Woo-won limpió meticulosamente el cuerpo desastroso de Cha Jae-hee, besándolo sin parar. De repente, recordó algo que Moon Jin-woo le había dicho una vez:

‘Vaya, no sé qué clase de suerte tiene Kang Woo-won para haber conseguido a alguien tan bueno como Cha Jae-hee de pareja’.

Probablemente debió haber salvado a su país en una vida pasada. Estaba seguro de que, como recompensa, se había encontrado con el bondadoso y hermoso Cha Jae-hee. Él era una persona demasiado valiosa para él, tanto que incluso llegaba a tener esos pensamientos descabellados.

Cha Jae-hee no solo lo había salvado cuando moría día a día sin sueños ni esperanzas, sino que también le hacía sentir una felicidad abrumadora. Cada vez que experimentaba momentos en los que se preguntaba si alguien podía ser tan feliz, sus sentimientos hacia Jae-hee se volvían más sólidos y firmes. Ahora, ni siquiera quería imaginar una vida sin él.

“Mi pequeño tesoro.”

Woo-won apartó sus pensamientos, levantó las piernas abiertas de Jae-hee y las apoyó sobre sus hombros. Un deseo repentino lo asaltó, pero sabía que si seguía, Jae-hee terminaría odiándolo de verdad. Contuvo sus impulsos y limpió con cuidado el semen con la toalla. El interior, que mantenía la forma de su pene por el ensanchamiento, estaba muy rojo por la irritación. Observó esa carne madura y apetecible por un momento antes de desviar la mirada.

Con la intención de que pudiera dormir un poco más cómodo, Woo-won tomó a Cha Jae-hee por los muslos y la espalda y lo levantó con facilidad.

Tras acostarlo en el dormitorio secundario, Woo-won salió y se dejó caer en el sofá del living. Sobre la mesa de centro, el semen seco y los fluidos corporales se habían solidificado tal como se habían derramado. Woo-won miró los restos desordenados con indiferencia y pensó que debía pedir el servicio de limpieza antes de que Jae-hee despertara. Después de dos días sin pegar un ojo, la cabeza de Kang Woo-won se inclinó hacia un lado.

* * *

“¿Cómo están Ha-jin y Ha-yun?”

—Comen bien, no lloran y juegan mucho. Dejá de preocuparte. ¿Ustedes dos no tienen nada mejor que hacer?

Woo-won bebió el agua que estaba sobre la mesa y acomodó el celular en su mano. Sin darse cuenta, solo quedaban tres días de vacaciones. Después de haber pasado toda la semana encerrado en la habitación del hotel comiendo, durmiendo y teniendo sexo, sentía un poco de cargo de conciencia. Por eso, hoy pensaba salir a tomar aire a algún lugar cercano y, de paso, practicar un poco la conducción.

“Tu voz suena agotada, ¿estás bien?”

—Te dije que no te preocupes. Más tarde también va a venir Yu-chan.

Kang Woo-won prestó atención al sonido del agua que venía del baño y se frotó los labios.

“Cuidá bien a Ha-jin y a Ha-yun.”

—Sí.

“Llamame de inmediato si pasa algo.”

Woo-won cortó la llamada y tomó el ungüento para las heridas que estaba sobre la mesa. Se acercó al baño y golpeó la puerta. Al oír los golpes, Cha Jae-hee cerró la canilla y abrió la puerta apenas un poco. Cuando Woo-won intentó empujarla suavemente, Cha Jae-hee la bloqueó desesperadamente.

“No entre. De verdad no tengo fuerzas. Ya no puedo más.”

“… No voy a hacer nada.”

“¿En serio?”

“Sí, solo te voy a poner el ungüento, así que correte.”

“Dámelo, yo lo hago solo.”

“Ya sabés que hay que aplicarlo bien por dentro. En serio no voy a hacer nada. Si lo hago de nuevo, soy tu hijo.”

Cha Jae-hee no dejó de mirarlo con desconfianza durante un buen rato antes de hacerse a un lado. Woo-won entró al baño lleno de vapor y recorrió con la mirada el cuerpo desnudo de Jae-hee, que no llevaba ni un hilo de ropa. Como se la había pasado mordiéndolo y succionándolo de pies a cabeza durante toda la semana, su piel estaba llena de marcas rojizas. Parecía un árbol extravagante cargado de flores rojas.

“De verdad, solo pone el ungüento y se va.”

“Sí.”

Mientras Woo-won se lavaba las manos, Cha Jae-hee se apoyó con ambas manos en el lavamanos y sacó las nalgas hacia atrás. Al ver ese trasero apetecible lleno de marcas de mordidas, a Woo-won se le secó la boca por instinto.

Separó con cuidado la carne de sus nalgas y tanteó el orificio hinchado. Jae-hee soltó un pequeño gemido; parecía que le dolía con solo tocarlo.

Woo-won, con calma, puso un poco de ungüento en su dedo y lo introdujo en el orificio. Quizás porque había estado rodeando su pene hasta la mañana, el interior recibió el dedo con suavidad, más de lo esperado.

“¡ugh, ugh…!”

“¿Te duele mucho?”

“Hágalo rápido y váyase, ugh.”

“Sí, papá.”

Ante el apelativo bromista de ‘papá’, Cha Jae-hee se espantó y apretó las nalgas con fuerza. Woo-won soltó una pequeña risa y mordió ligeramente una de sus nalgas.

“Si hace algo más ahora, realmente no es un ser humano, ugh.”

Woo-won se lamió los labios con insatisfacción y aplicó más ungüento abriendo la carne interna. Movió el dedo de un lado a otro distribuyendo la crema por las paredes. Cuando hundió el dedo profundamente y frotó el interior, las rodillas de Cha Jae-hee cedieron de repente. Gracias a que Woo-won lo sujetó rápido de la cintura, no ocurrió el desastre de que golpeara sus rodillas contra los azulejos, pero sus piernas seguían temblando como ramas ante el viento. Parecía que sus paredes internas, extremadamente sensibles, no podían soportar ni el más mínimo estímulo.

“Jae-hee, mejor agachate.”

Cha Jae-hee se puso de rodillas y bajó el torso, manteniendo las nalgas bien elevadas. Woo-won se quedó absorto admirando la curva elegante que iba desde su cintura hasta su trasero, pero ante la urgencia de Jae-hee para que terminara rápido, volvió a poner ungüento y metió el dedo a regañadientes. Al palpar esa carne interna blanda y sensible, un deseo impúdico brotó en él sin ninguna vergüenza.

“Papá de Jae-hee.”

“¡Cállese!”

NO HACER PDF

SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL

Cha Jae-hee gritó horrorizado. Woo-won estuvo a punto de perder el control por la forma en que la carne apretaba su dedo, pero logró superar la crisis por poco. Frotó meticulosamente el interior hasta que el ungüento se derritió con el calor y empezó a chorrear, y recién entonces retiró el dedo.

“Terminá de lavarte y sal.”

* * *

Woo-won salió del baño y corrió hacia el que estaba integrado en la habitación principal. Sin siquiera poder cerrar bien la puerta, se bajó los pantalones de inmediato. Su pene, completamente erecto, oscilaba de arriba abajo. Woo-won sacudió la cabeza y lo aferró con fuerza.

Tras masturbarse y terminar de ducharse, salió y se lanzó directamente sobre la cama. Se cubrió los ojos con un brazo y soltó un profundo suspiro tras otro. Se sentía patético por excitarse en cualquier momento y lugar, especialmente tratándose de alguien cuyo cuerpo estaba lastimado e irritado por su culpa.

“Señor, ¿qué hace?”

Cha Jae-hee, que acababa de entrar a la habitación envuelto en una bata de baño blanca y secándose el cabello con una toalla, se lanzó de inmediato sobre Woo-won. Woo-won apartó su amargura y lo abrazó con todas sus fuerzas. El cuerpo de Jae-hee desprendía un tenue aroma a agua mezclado con un fresco perfume de menta. Una vez más, sintió una punzada bajo el ombligo. Todo era porque Cha Jae-hee era excesivamente hermoso, tan adorable que daban ganas de devorarlo de un bocado.

“¿Querés que te seque el pelo?”

“No. Levántese un momento, tengo algo para darle.”

“¿Eh?”

Woo-won sintió un vacío cuando Jae-hee escapó de sus brazos en un instante, y se incorporó lentamente. Jae-hee se sentó en el borde de la cama escondiendo algo tras su espalda. Tenía el rostro extrañamente encendido. Woo-won arqueó una ceja, disfrutando con alegría de la expresión de Jae-hee. ¿Qué le daría para estar tan emocionado?

“Como usted sabe, yo crecí siendo pobre y nunca compré cosas caras, así que no tengo buen ojo para saber qué es bueno o bonito.”

“……”

“Lo pensé y lo medité durante muchísimo tiempo antes de comprarlo. Espero de todo corazón que le guste.”

Woo-won asintió con una sonrisa. En realidad, aunque Cha Jae-hee le trajera un trapo viejo recogido de la calle, estaba seguro de que lo usaría con orgullo. Tras dudar un momento, Jae-hee sacó un estuche de cuero rectangular y lo puso sobre la cama.

Cuando Woo-won abrió la tapa con cuidado, apareció un reloj que irradiaba una luz serena. Tenía un dial circular delgado y equilibrado, índices sencillos y una esfera de un azul profundo que parecía contener el color del mar. El reloj era hermoso, aunque lamentablemente no coincidía con el estilo que Woo-won solía preferir.

Woo-won miró el reloj en silencio y luego levantó la vista hacia Jae-hee. Tenía las manos juntas sobre el pecho y una cara llena de expectativa que resultaba extremadamente tierna. ‘Qué más da, los gustos se pueden cambiar’, pensó. Al encontrarse de repente con la mirada silenciosa de Woo-won, Jae-hee bajó las cejas y murmuró atropelladamente:

“… Por las dudas, todavía tengo el recibo guardado. Si no le gusta, podemos cambiarlo por otro modelo.”

“No, me encanta. Dijiste que lo pensaste y lo meditaste mucho antes de elegirlo.”

“¿En serio? ¿De verdad le gusta?”

Al ver la cara de Jae-hee, que preguntaba mientras sus labios temblaban de alegría, Woo-won sintió tanta ternura que lo tomó de la cintura y lo tumbó en la cama. Jae-hee rodeó su cuello con los brazos y lo besó en la mejilla.

“La verdad, no sabía que los relojes fueran tan caros. Me temblaba la mano cuando saqué la tarjeta para pagar.”

“¿Ah, sí?”

“Sí, es ridículo, ¿no? Pero estoy tan feliz de que le haya gustado.”

“Gracias, Jae-hee.”

El rubor en las mejillas de Jae-hee se intensificó tanto que terminó cubriéndose la cara con ambas manos. Woo-won se sorprendió e intentó sujetar sus muñecas, pero al ver que las comisuras de sus labios estaban elevadas, soltó una risita.

“… Creo que ahora entiendo por qué la gente hace regalos. No sabía que era tan lindo ver a la otra persona alegrarse.”

“Haah, vos de verdad…”

“Voy a ganar mucha plata para comprarle muchos regalos. Cada vez que lo haga, tiene que sonreír así de grande.”

Woo-won sintió una oleada de emociones imposibles de expresar y no pudo controlar su expresión. Al verlo más feliz que él mismo por recibir el regalo, sus ojos se humedecieron. Se sentía desbordado de felicidad por estar con alguien que sabía alegrarse de forma tan pura por algo pequeño y que era capaz de mostrar sus sentimientos de esa manera.

“Jae-hee, te amo.”

“… Yo también.”

Woo-won bajó la cabeza lentamente y unió sus labios con suavidad. Succionó el labio inferior antes de soltarlo y deslizar su lengua adentro. Sus lenguas se entrelazaron con un sonido húmedo. Tras separarse después de un largo rato, Woo-won extendió su muñeca izquierda junto con el estuche del reloj. Jae-hee abrió mucho los ojos y ladeó la cabeza.

“Si es un regalo, tenés que ponérmelo. Veamos qué tan lindo queda.”

“Ah…”

Woo-won se apartó un poco y Jae-hee se incorporó apoyándose en la cama. Sacó el reloj del estuche y lo colocó con cuidado en la muñeca de Woo-won. Al escuchar el clic del cierre y ver el reloj encajando perfectamente sin un milímetro de error, Jae-hee sonrió con orgullo.

“Es realmente hermoso.”

¿Sabría Cha Jae-hee que su propio rostro era más hermoso y brillante que ese reloj? No importaba si no lo sabía. Con que lo supiera él, era suficiente.

Woo-won abrazó a Jae-hee, quien sonreía de forma deslumbrante, y rió con alegría.

“Esperá un momento.”

“¿Eh?”

“Yo también tengo un regalo para vos.”

Jae-hee miró a Kang Woo-won con el rostro encendido de emoción. Él se levantó de la cama, desapareció por un momento y volvió a aparecer con una pequeña bolsa de compras en la mano.

“Extendé las manos.”

Jae-hee extendió ambas manos y sonrió ampliamente. Kang Woo-won sacó un estuche de terciopelo negro de la bolsa y lo puso sobre las palmas de Jae-hee. Jae-hee intuyó que se trataba de una joya; viviendo con él, ya había recibido estuches como ese más de una vez. Él le había regalado collares, aros, pulseras, relojes e incluso llaves de oro. Casi todas las piezas de oro que compraba para Ha-yun y Ha-jin también venían en cajas así.

Jae-hee abrió el estuche con cuidado. Sin embargo, lo que encontró dentro fue algo totalmente inesperado: un anillo. Era un diseño simple pero cargado de elegancia. Por un momento, Jae-hee no pudo decir nada y solo alternó su mirada entre el anillo y Kang Woo-won.

“Todavía no pudimos celebrar la boda, ni irnos de luna de miel, y ni siquiera teníamos los anillos de matrimonio típicos.”

“……”

“Pero ya registramos el matrimonio y tenemos unos hijos adorables. Me puse a pensar y sentí que lo estamos haciendo todo al revés, me dio mucha pena contigo. Por eso, antes de que pase más tiempo…”

Jae-hee se presionó el pecho para calmar los latidos de su corazón y se mordió los labios con fuerza. Kang Woo-won se arrodilló lentamente en el suelo frente a él y sacó el anillo del estuche. Al ver eso, Jae-hee sintió que las lágrimas estaban a punto de brotar.

“No puedo prometerte que te haré feliz para siempre. Habrá días en los que me odies, días en los que discutamos a los gritos. Y tal vez habrá días en los que llores tanto que se te hinchen los ojos. Estar conmigo no siempre será pura felicidad.”

“……”

“Pero lo único que puedo prometerte es que, pase lo que pase, nunca te voy a dejar. Mientras viva, jamás mencionaré el divorcio o la separación. Estaré a tu lado toda la vida.”

“……”

“Jae-hee, ¿te casarías conmigo?”

Jae-hee extendió su mano y acarició suavemente el rostro de Kang Woo-won. De repente, recordó la cara que él ponía cuando lo miraba envuelto en aquel olor a muerte, y sintió un nudo en la garganta. El amor con aquel hombre que esperaba la muerte rechazando su destino era así de profundo y desgarrador.

No era una relación desigual o de sacrificio, sino una en la que ambos eran la salvación perfecta del otro. Kang Woo-won extendió su mano con cuidado. Jae-hee sonrió con alegría y puso su mano sobre la de él. Solo entonces, una sonrisa apareció en los labios de Woo-won.

“Esa promesa de no dejarme nunca… con eso me basta. Quiero casarme con usted, señor.”

“Una vez que te pongas esto, ya no hay vuelta atrás. En tu árbol solo podrán florecer acónitos púrpuras.”

“… Sí, me gusta. Mi árbol es suyo, señor. Pero a cambio, usted tampoco puede grabar esos acónitos en ningún otro árbol.”

Kang Woo-won asintió y deslizó el anillo en el cuarto dedo de Jae-hee. Al ver el anillo que encajaba perfectamente en su dedo, Jae-hee rompió a llorar de golpe. Se preguntó si volvería a experimentar un momento tan conmovedor en lo que le quedaba de vida. Estaba tan emocionado y feliz que sentía un vuelco en el corazón.

Woo-won levantó la cabeza, le dio un beso corto en los labios y lo estrechó entre sus brazos. Jae-hee lloró durante un buen rato en su pecho. Los rostros de sus padres y los momentos difíciles que había pasado cruzaron su mente como una ráfaga.

“Gracias. De verdad no me lo esperaba.”

“Me gustaría que tuviéramos una boda. Mi hermana dice que ella quiere prepararla.”

“¿La señora Se-ra?”

“Sí. Dice que no está preparando mi boda, sino la tuya, Jae-hee.”

NO HACER PDF

SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL

Al ver la expresión de queja de Kang Woo-won, Jae-hee soltó una carcajada. Kang Woo-won y Kang Se-ra eran el ejemplo perfecto de hermanos reales: se peleaban como perros apenas cruzaban la mirada. Si llegaban a rozarse, se lanzaban insultos sin filtro, pero en los momentos decisivos, se querían más que nadie.

“Pero, ¿tenemos que hacer una boda? Ya estamos registrados y yo no tengo a quién invitar…”

“Si te sentís muy incómodo, podemos hacer una ceremonia íntima, pero tenemos que informar a la prensa.”

“¿Informar a la prensa?”

“¿Para que no haya ruidos innecesarios?”

Jae-hee ladeó la cabeza sin entender del todo el significado de esas palabras, pero pronto descartó el pensamiento y se colgó del cuello de Kang Woo-won. Pensó que él sabría manejarlo bien. En ese momento, solo quería disfrutar de ese sentimiento. Woo-won lo abrazó y se tumbaron en la cama. Jae-hee no ocultó su expresión y sonrió ampliamente mientras recibía besos ligeros como plumas.

“Ahora salgamos a despejarnos un poco. Vamos a dar una vuelta, te doy tu clase de manejo y comemos algo rico.”

“¿Me va a dar la clase de manejo?”

“Sí, tenés que dominarlo antes de que los bebés crezcan más. Así vas a poder ir a buscarlos al jardín y, si algún día te hago enojar, podés salir vos solo a tomar aire.”

Jae-hee rodó sobre sí mismo y se sentó de un salto. Ha-yun y Ha-jin crecían día tras día. Para poder salir a cualquier lugar cercano con los bebés, que pronto estarían caminando y corriendo, saber conducir era esencial. Además, le daba un poco de vergüenza tener que llamar a Kang Woo-won o a Kang Yu-chan cada vez que tenían que ir al hospital. Jae-hee asintió con una expresión decidida.

* * *

“Jae-hee, escuchame un momento por favor.”

“…….”

“Jae-hee.”

Woo-won observó la espalda de Cha Jae-hee, quien se alejaba a paso rápido, y se cubrió el rostro con ambas manos. Habían tenido una buena sesión de práctica de manejo y luego una cena agradable charlando en un restaurante elegante. El ambiente no era malo; Cha Jae-hee se reía incluso de sus chistes aburridos y aceptaba con gusto la comida que él le ofrecía. El problema surgió justo cuando se levantaron de la mesa para pagar la cuenta.

‘… ¿Director Kang?’

Un hombre de apariencia pulcra y bastante alto se acercó a Woo-won al reconocerlo. Woo-won entrecerró los ojos y lo miró fijamente. Su rostro le resultaba familiar, pero no lograba recordar quién era.

‘Soy Han Jung-yoon, el que hacía esgrima. Aunque ahora me queda mejor el título de actor.’

‘Ah…….’

En cuanto escuchó el nombre, Woo-won giró la cabeza para observar la reacción de Cha Jae-hee. Jae-hee lo miraba con los ojos muy abiertos, preguntándose qué estaba pasando. Woo-won y Han Jung-yoon habían salido durante unos tres meses cuando la intoxicación por veneno de Woo-won estaba en su punto más crítico. Jung-yoon había dejado la esgrima por una lesión y, mientras dudaba sobre su futuro profesional, Woo-won le propuso ser su patrocinador; él aceptó la oferta sin pensarlo.

Han Jung-yoon le pidió ayuda para establecerse como actor. A cambio de que Jung-yoon recibiera el semen de Woo-won, este lo colocaba en papeles secundarios de peso en varias películas y dramas. Gracias a eso, parecía haberse consolidado finalmente en la industria.

‘De hecho, quería verlo, Director. Fui a su empresa un par de veces, pero me fue imposible encontrarlo.’

‘… ¿Tengo yo alguna razón para reunirme con el señor Han Jung-yoon?’

La mirada de Han Jung-yoon se posó en Cha Jae-hee, que estaba detrás de Woo-won. Woo-won se movió ligeramente para bloquear esa mirada incómoda. El reencuentro con su antiguo compañero no le resultaba nada grato. Sacó la tarjeta de su billetera y se la entregó al empleado.

Mientras el empleado procesaba el pago, Han Jung-yoon sujetó el brazo de Woo-won y pegó su cuerpo al de él. Un aroma a madera artificial invadió su olfato. No conforme con eso, acercó sus labios al oído de Woo-won y susurró en voz baja:

‘Puedo hacer lo que usted quiera, Director.’

‘No necesito nada, así que buscá a otra persona.’

Woo-won intentó apartarlo, pero Jung-yoon se aferró con tenacidad a su brazo. Frunciendo el ceño con irritación, Woo-won giró su cuerpo y sujetó con brusquedad el hombro de Han Jung-yoon.

‘¿Por qué no entendés cuando te hablo bien? Te lo advertí: si te atrevés a subirte a mis barbas sin miedo, te voy a hundir en lo más bajo.’

‘……!’

‘Si no querés perder el lugar que tenés, cerrá la boca y correte.’

Solo entonces Han Jung-yoon retrocedió asustado. Woo-won rodeó la cintura de Cha Jae-hee y salieron del restaurante. Una brisa fresca los envolvió. Woo-won abrió la puerta del copiloto y se hizo a un lado; Jae-hee subió al auto.

‘Señor.’

‘… Sí.’

‘¿Quién es?’

‘Alguien de quien no tenés que preocuparte.’

Cha Jae-hee no volvió a hablar después de eso. Woo-won guardó silencio porque no quería contarle detalle por detalle sobre sus vínculos del pasado ahora que estaban casados, pero Jae-hee parecía estar molesto. Durante todo el trayecto al hotel, no respondió a sus preguntas y mantuvo la mirada fija en la ventana con expresión indiferente.

Woo-won apartó sus pensamientos y se acercó a Jae-hee, que esperaba el ascensor, para obligarlo a girarse hacia él. Jae-hee lo miró con cara de pocos amigos.

“Te lo voy a decir. Te voy a contar todo. Es que……”

“No acá. Hablemos arriba.”

Se sentía cómo la gente que esperaba el ascensor los miraba de reojo con curiosidad. A pesar de estar muy enojado, Cha Jae-hee seguía cuidando el estatus social y la imagen de Woo-won. Él pensó que Jae-hee, aunque era joven, tenía una madurez y una consideración tan profundas que tal vez su edad mental era mucho mayor que la suya.

Subieron al ascensor en silencio y Woo-won arrinconó a Jae-hee en una esquina para protegerlo de las miradas y del contacto físico de los demás. Aunque el ascensor se vació rápido, Woo-won no se movió hasta que llegaron a su piso.

Apenas entraron a la suite, Cha Jae-hee se giró y lo encaró.

“Ahora hablemos. No era un Pistilo, parecía un alguien normal. ¿Quién es?”

“… Como sabés, yo era un paciente intoxicado por veneno. Tenía que descargar el veneno periódicamente, pero no quería estar con Pistilos. En el laboratorio querían asignarme una pareja oficial, y como yo no quería eso, salía de forma escandalosa con personas normales famosas, como celebridades o atletas, para que me ayudaran a des… digo, para recibir ayuda.”

“¿Y usted les daba patrocinio a cambio?”

“Haah, sí. Para mí, resolver las cosas con plata siempre fue lo más fácil.”

“…….”

“Es una historia incómoda y no quería contártela para no molestarte, por eso traté de evadir el tema.”

Jae-hee se sentó en el sofá con expresión melancólica. Si buscaba el nombre de Kang Woo-won en internet, había pruebas de sobra de sus numerosos romances. Por supuesto, sabía que no eran reales; Kang Woo-won solo había recibido ayuda de esas personas para sobrevivir.

Jae-hee se cruzó de brazos y levantó el mentón con una expresión un tanto altiva. Kang Woo-won, que lo observaba con cautela, bajó la cabeza y se disculpó avergonzado.

“… Perdón.”

“Usted dijo que, aunque la boda sea íntima, tenemos que informar a la prensa. Antes no entendía por qué, pero después de lo de recién me doy cuenta de que es necesario.”

“Bueno, también es por eso, pero… eh….”

“¿Con cuántas personas salió así hasta ahora?”

“… ¿Eh?”

Woo-won se rascó la sien con nerviosismo. Si decía la verdad, sentía que Jae-hee se iba a enojar. Los rumores confirmados oficialmente superaban los diez, y decirlos todos solo traería incomodidad. Usando la astucia que le daban los años, buscó intensamente un tema para cambiar de conversación. Justo en ese momento, su celular sonó ruidosamente. Woo-won sonrió para sus adentros y sacó el teléfono.

Era Kang Se-ra, pero no era una llamada normal, sino una videollamada. Woo-won rodeó los hombros de Cha Jae-hee, acercándolo a él, y atendió.

“¿Qué pasa?”

—¡Ey! Ha-yun está llorando demasiado.

La pantalla se llenó con el rostro de Ha-yun llorando. Al ver sus mejillitas regordetas temblar mientras lloraba con fuerza, Woo-won soltó una risita. Sin embargo, a diferencia de él, Cha Jae-hee miraba la pantalla con mucha seriedad.

“Yoon, Ha-yun. Es papá. ¿Por qué llora mi bebé?”

—¡Abuu, abubububababa!

Al escuchar la voz familiar de Cha Jae-hee, Ha-yun lloró con más sentimiento, como si estuviera protestando o haciendo un berrinche. Jae-hee observó a Ha-yun en la pantalla con expresión pensativa y luego habló con cuidado:

“Señora Se-ra, ¿por qué no se fija si Ha-yun tiene algo en la cara?”

—¿Eh? Esperá un momento. Uh… tiene un poco de papilla, ¡ay!

En cuanto Kang Se-ra limpió el resto de comida de la mejilla de Ha-yun, el bebé dejó de llorar como si nunca lo hubiera hecho y abrió la boca pidiendo más comida.

—Ah, qué increíble. Kang Ha-yun es igualito a Kang Woo-won cuando era chico.

“… ¿El señor también lloraba así cuando tenía algo en la cara?”

—Sí, era insoportable.

La mirada de Cha Jae-hee se suavizó. Se veía tan hermoso sonriendo mientras miraba a Ha-yun con amor que Woo-won, olvidando que estaban en una videollamada, presionó sus labios contra la mejilla de Jae-hee.

NO HACER PDF

SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL

—¡Ey! ¡Pero qué pedazo de hijo de… digo, qué palomito! No puedo creer esto.

“Si ya lo resolviste, cortá. Estoy ocupado.”

—Vas a ver cuando vuelvas. Ni se te ocurra aparecer por casa.

Kang Se-ra saludó con la mano con cara de cansancio y cortó la llamada. Woo-won tiró el celular al sofá y abrazó a Cha Jae-hee por la cintura, pegándolo a él.

“Señor, no haga esas cosas frente a su hermana.”

“Sí, voy a tener cuidado.”

“Tenemos que terminar la charla de antes.”

“Mejor dejémoslo pasar. Es el pasado, y el pasado pisado.”

Cuando Woo-won empezó a quejarse con un aegyo forzado, Cha Jae-hee sacudió la cabeza. Aunque lo miró de reojo, sus ojos desbordaban un profundo afecto.

“Para que esas personas no se vuelvan a acercar…”

“… Sí.”

“Saquen un comunicado de prensa para que todo el país sepa que el Director Kang Woo-won, de Farmacéutica Lee-do, es un hombre casado y padre de gemelos.”

“Así lo haré.”

Jae-hee abrazó la espalda de Kang Woo-won y soltó un pequeño suspiro.

Él ya sabía bastante sobre la vida privada de Woo-won; que había estado intoxicado y que había usado los cuerpos de otros para descargar el veneno. Pero al encontrarse cara a cara con alguien que había sido su compañero, se sintió extraño. Pensar que esa persona conocía las partes más íntimas de Kang Woo-won le provocó unos celos peculiares. Jae-hee hundió la cara en el pecho de Woo-won y murmuró por lo bajo:

“… La verdad, hace un rato tuve celos.”

“¿Celos?”

“Sí. Pensar que usted y esa persona pasaron ese tipo de tiempo juntos, y que esa persona tocó su cuerpo… me dio mucha rabia y me puse de mal humor.”

“Ah, sos demasiado tierno.”

Kang Woo-won lo sujetó por los hombros para separarlo un poco y lo llenó de besos por toda la cara. Luego giró la cabeza y succionó el acónito púrpura grabado en su cuello antes de soltarlo.

“Perdón por hacerte sentir emociones que no deberías sentir.”

“…….”

“Pero me hace feliz saber que tuviste celos. Significa que me amás mucho.”

Las puntas de las orejas de Jae-hee se pusieron rojas. Por la vergüenza, intentó esconderse en el pecho de él, pero Woo-won lo abrazó con más fuerza. Sin embargo…

“Papá Jae-hee.”

Ante ese apelativo que rompió el silencio, Jae-hee frunció el ceño e intentó zafarse de sus brazos. Kang Woo-won, con una cara bastante seria, lo mantuvo atrapado por la cintura.

“Mejor voy a ser un hijo. Hagámoslo una vez más.”

“¡¿Qué vamos a hacer?! ¡Ni loco!”

Jae-hee empujó la cara de Kang Woo-won como si le diera repelús, pero la sonrisa no se borraba de sus labios.

La noche de los dos, más perfecta y cálida que cualquier otra cosa en el mundo, se volvía cada vez más profunda.

<Fin del Especial de Pistilo Oculto>