Extra 2
Extra 2
Cada
día era una batalla en un campo de guerra sin disparos. Criar a un hijo ya es
difícil, pero intentar con dos al mismo tiempo era, literalmente, una tortura.
Jae-hee recibía cada madrugada con los ojos llorosos y la nariz congestionada,
mientras que Kang Woo-won tenía que irse a trabajar siempre con la mirada
perdida por el cansancio.
Aunque
el cuerpo se sentía exhausto y el sueño escaseaba, los bebés eran como ángeles.
Justo cuando el agotamiento era tal que daban ganas de tirar la toalla, ellos
sonreían y todo el cansancio se derretía como la nieve. En el momento en que
Jae-hee frotaba sus labios contra esas mejillas suaves y blanditas, sentía que
poseía el mundo entero.
Jae-hee,
que intentaba tomarse un respiro recostado en el sofá, se incorporó de un salto
al oír un tenue llanto. Corrió de inmediato a la habitación de los niños.
“¿Se
despertó nuestro Ha-jin?”
Jae-hee
tomó en brazos al pequeño príncipe que tenía los ojos vidriosos y comprobó
rápidamente con la mirada que la princesa, en la otra cuna, seguía durmiendo
plácidamente. Por suerte, no se había despertado.
Al
primero lo llamaron Kang Ha-jin, y a la segunda, Kang Ha-yun.
Con
Ha-jin en brazos, regresó al living y se desplomó en el sofá. Cruzó miradas con
el bebé, que lloriqueaba por el mal humor tras despertar, y le dio palmaditas
rítmicas en el pañal con destreza. El varón, Ha-jin, se parecía a Kang Woo-won:
era independiente y de carácter fuerte. La niña, Ha-yun, se parecía a Cha
Jae-hee: era dócil y tranquila. Aunque habían salido del mismo vientre, sus
temperamentos naturales eran opuestos.
Tras
un rato de quejas, Ha-jin recuperó el ánimo y empezó a patalear con sus piernas
cortitas para bajarse. En cuanto Jae-hee lo dejó en el suelo, Ha-jin empezó a
gatear por todos lados tocando todo lo que encontraba. Como estaba en plena
fase de curiosidad explosiva, todos los cajones tenían trabas de seguridad.
Pronto,
el llanto de Ha-yun llegó desde la habitación. Jae-hee cargó a Ha-jin con un
brazo, entró al cuarto y levantó a Ha-yun con el otro.
“Princesa,
¿te despertaste?”
“¡Abu,
abubu!”
Ha-yun
dejó de llorar al instante y sonrió mientras apoyaba su pequeña palma en la
mejilla de Jae-hee. El hecho de que lo mirara a los ojos, lo reconociera y se
alegrara de verlo hacía que Jae-hee se sintiera orgulloso y conmovido. Volvió
al living y dejó a ambos en el suelo.
A
punto de cumplir los once meses, los gemelos ya tenían fuerza en las piernas y
se ponían de pie solos apoyándose en los muebles. Ha-jin se sujetó de la mesa
del living (que tenía cintas protectoras en los bordes) y, al verse de pie,
soltó una risita triunfal.
“Nuestro
Ha-jin ya se levanta muy bien solito.”
“Pa-pa,
pa-pa.”
Ha-yun,
como si compitiera con su hermano, también hizo un esfuerzo supremo por
levantarse. Jae-hee encontró tan tierno ese sonido de esfuerzo que sacó el
celular y empezó a grabar. Quería mostrarle esas monadas a Kang Woo-won, que
estaba en la oficina.
Hacía
un mes que el Representante Kang había regresado al trabajo tras una licencia
de paternidad de once meses. Originalmente planeaba cumplir el año completo,
pero Kang Yu-chan amenazó con renunciar diciendo que no aguantaba más, lo que
obligó a Woo-won a volver antes. Jae-hee también lo lamentó, pero como él mismo
había empezado su licencia antes debido a sus problemas de vista, lo dejó ir
sin protestar.
“Abu,
pa-pa, abu.”
Los
bebés empezaron a mover los labios, señal de que tenían hambre. Jae-hee cargó a
Ha-jin y fue a la cocina. Acomodó las sillas altas, sentó a Ha-jin primero y
luego a Ha-yun; la formación de combate para la comida estaba lista. Calentó
las papillas caseras y se sentó en una silla entre los dos.
Incluso
en el gusto por la comida eran diferentes. Ha-jin prefería las papillas con
carne; Ha-yun, las que tenían muchas verduras. Jae-hee mezcló las porciones y
las puso en sus bandejas. Ha-jin, como si hubiera estado esperando, metió la
mano en el cuenco y empezó a revolver la papilla, chupándose los dedos después.
“Pa-pa.”
A
diferencia del espíritu libre de Ha-jin, Ha-yun jamás tocaba la comida hasta
que Jae-hee se la daba con la cuchara. Jae-hee alimentaba a Ha-yun y luego
intentaba darle a Ha-jin, pero este lo rechazaba tajantemente para seguir
comiendo con las manos. Comía la mitad y derramaba la otra mitad, pero Jae-hee
lo dejaba ser.
Ha-yun
movía sus piernitas y abría la boca apurándolo. Cuando Jae-hee le daba una
cucharada, ella arrugaba la nariz y apretaba los labios si se manchaba. Jae-hee
le limpiaba la boca con un pañuelo; a la pequeña Ha-yun, tan prolija, le
irritaba profundamente tener comida en los labios. Jae-hee soltó una risita
ante el contraste de sus hijos. El crecimiento de los niños le resultaba algo
maravilloso.
De
pronto, el sonido de la cerradura electrónica hizo que Jae-hee aguzara el oído.
Había pocas personas que supieran la clave. La empleada ya estaba en casa, así
que debía ser Kang Woo-won.
Woo-won
entró a la cocina arrastrando las pantuflas e inmediatamente se inclinó para
darle un beso corto en la mejilla a Jae-hee. Los bebés lo reconocieron y
estiraron sus bracitos lloriqueando para que los alzara.
“Ya
llegué.”
“¿Por
qué volvió tan temprano?”
“¿Qué
pasa? ¿Te olvidaste?”
Sin
siquiera quitarse el saco, Woo-won agarró un trapo. Limpió meticulosamente la
bandeja de Ha-jin, que era un desastre de papilla. Aunque el niño protestó
porque le quitaron el cuenco a mitad de la comida, el Representante terminó su
tarea en silencio y se lo devolvió. ‘Se va a volver a manchar de todos modos…’,
pensó Jae-hee para sus adentros, conteniendo una sonrisa.
“Te
dije que hoy empezaban mis vacaciones.”
“Ah…
¿es hoy?”
“Ayer
mismo te dije que estaba trabajando sin comer para dejar todo listo. ¿Y la
señora?”
“Está
limpiando en el segundo piso.”
Woo-won,
con cara de ofendido, le quitó la cuchara de la mano a Jae-hee. Cuando un
Pistilo cumple 300 días después del parto, comienza un período de diez días
llamado ‘Fase de Reposo de la Flor’. Literalmente, es un tiempo en el que la
flor descansa; durante estos días, aunque tenga relaciones con un Estambre, la
flor no se abre y no hay riesgo de embarazo. Por eso, muchas parejas de este
tipo esperan este día con ansias. Es una ‘licencia’ soñada permitida por la ley
y un escape de la crianza. Incluso existen empresas profesionales que cuidan a
los bebés durante este tiempo.
Y
Kang Woo-won había esperado este día con el cuello estirado de impaciencia. Ya
había coordinado todo para que Kang Se-ra y el personal profesional se
encargaran de los niños.
“Preparate
rápido.”
“…
¿Prepararme?”
“No
guardes mucha ropa. Total, vas a estar desvestido la mayor parte del tiempo,
¿para qué la necesitás?”
Woo-won
sonrió con picardía ladeando la comisura de los labios. Jae-hee negó con la
cabeza y fue a la habitación a preparar el bolso. Mientras sacaba remeras y
ropa interior del cajón, se puso a pensar cuándo había sido la última vez que
tuvieron intimidad. No estaba seguro, pero fácilmente había pasado más de un
año.
Aunque
el cuerpo de Jae-hee se había recuperado hacía tiempo, siempre estaban en pie
de guerra con los bebés y, al llegar la noche, terminaban agotados. Woo-won
había intentado acercarse al principio, pero dada la situación, terminó
rindiéndose y contando los días para la Fase de Reposo.
Como
tenían a los bebés, no irían lejos; se quedarían diez días en un hotel a 30
minutos de la casa. Jae-hee sonrió al recordar la cara de Woo-won cuando le
enumeraba todo lo que harían: pasear juntos, ir a masajes…
A
decir verdad, Jae-hee también estaba emocionado por alejarse de la crianza
severa y pasar tiempo a solas con él. Se habían descuidado un poco el uno al
otro por cuidar a los niños, y tanto física como mentalmente necesitaba un
descanso.
Al
oír risas fuera de la habitación, Jae-hee sacó un pequeño estuche que tenía
escondido en el fondo del armario y lo guardó en el bolso. Era algo que había
comprado impulsivamente mientras iba de compras al shopping con Kang Se-ra. Era
el objeto más caro que había comprado en su vida; tanto que, al entregarle la
tarjeta al empleado, le tembló la mano. Solo esperaba que a Woo-won le gustara…
De
repente, el llanto de un bebé sonó como una sirena, seguido por la voz urgente
de Woo-won.
“¡Cha
Jae-hee, vení un segundo!”
“¡Sí,
ya voy!”
En
cuanto abrió la puerta, vio a la señora bajando asustada del segundo piso. Tras
evaluar la situación en la planta baja y ver al Representante, la mujer pareció
tranquilizarse y volvió a subir para terminar de limpiar. Jae-hee sonrió
levemente y caminó rápido hacia la cocina.
La
cocina era un caos. Woo-won cargaba a Ha-jin, mientras que Ha-yun, sentada en
su silla, tenía la cara empapada de papilla. El cuenco, culpable del desastre,
rodaba por el suelo. Al parecer, Ha-jin había tocado la cara de su hermana con
las manos llenas de comida.
Woo-won,
al ver que Jae-hee aparecía, se alejó un poco con Ha-jin en brazos. El llanto
de los gemelos era absolutamente contagioso y, como prueba, Ha-jin ya estaba
haciendo pucheritos listo para estallar. Jae-hee, con calma, recogió el cuenco
y tomó en brazos a la pequeña Ha-yun, que lloraba a gritos.
“Ha-yun,
está bien. Ya te limpio.”
“¡Pa-pa,
pa-paaa!”
Ha-yun
lloraba con todas sus fuerzas, evidentemente indignada y molesta. Jae-hee la
llevó rápido a la bacha de la cocina y le lavó la cara con agua.
“Yun,
ya está. No llores más.”
Jae-hee
presionó sus labios contra la mejilla brillante por el agua de Ha-yun, pero
ella lo apartó con su palma, muy irritada. Estaba realmente enojada. Con la
cara roja de tanto llorar, no paraba de balbucear y gesticular con pies y
manos, como si estuviera explicando lo injusto de la situación. A Jae-hee le
dio risa verla así.
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Le
resultaba tan tierna con sus mejillas gorditas moviéndose mientras balbuceaba
que no pudo evitar darle besitos ruidosos. ‘Mi cosita linda’.
“A
mí también.”
Kang
Woo-won, cargando a Ha-jin, asomó los labios de repente. Cuando Jae-hee se
inclinó hacia él resignado, Ha-yun le dio un chirlo en los labios a Woo-won con
su manito. Se produjo un breve silencio. Tanto Ha-yun como el Representante
parpadearon atónitos.
“Señor,
¿e-está bien?”
“Princesa,
¿de verdad me vas a tratar así?”
Que
sus manos parecieran hojas de arce no significaba que no tuvieran fuerza. Al
parecer el golpe dolió, porque Woo-won frunció el ceño y se lamió los labios.
Ha-yun rodeó el cuello de Jae-hee con sus bracitos y escondió la cara en su
hombro.
“Parece
que el carácter de estos mocosos lo sacaron de mí.”
“…
Dicen que yo también tenía carácter de chico.”
“¿Ah,
sí? Eso debió ser digno de ver. Un Cha Jae-hee cascarrabias…”
Una
sonrisa apareció en el rostro de Woo-won como si estuviera imaginando a Jae-hee
de niño. Ha-jin, que estaba tranquilo, imitó la sonrisa de su padre. Woo-won lo
miró y le dio un beso apretado en la mejilla.
Jae-hee
sintió que el corazón se le llenaba de paz ante esa cotidianeidad tan cálida.
De pronto, el celular de Woo-won sonó. Tras una breve charla, se dirigió a la
entrada. Kang Se-ra había llegado.
“Jae-hee,
llegó mi hermana.”
Kang
Se-ra, con un maquillaje ligero y el pelo largo recogido, entró a la cocina
cargando a Ha-jin. Detrás de ella, entraron dos mujeres de mediana edad que
parecían ser las niñeras. Se-ra saludó a Ha-yun y le dio un abrazo ligero a
Jae-hee.
“Esta
hermana tuya usó sus valiosas vacaciones por vos, Jae-hee. ¿Lo sabés, no?”
Se-ra
se había mudado definitivamente a Corea tras dejar su vida en Estados Unidos.
Cuando expresó su deseo de ver crecer a sus sobrinos de cerca, Woo-won se movió
rápido para conseguirle un puesto en Farmacéutica Ido. Kang Yu-chan la recibió
con los brazos abiertos. Así, Kang Se-ra trabajaba ahora como Directora de
Finanzas de la empresa.
“…
Muchas gracias.”
“Vayan
a pasar tiempo a solas. No los voy a llamar a menos que sea una emergencia.”
“Si
se le hace muy difícil, llámenos. Volvemos enseguida.”
Cuando
Se-ra le dio unas palmaditas en la cola a Jae-hee con cara de adoración,
Woo-won le sujetó la mano de inmediato con el ceño fruncido. La mirada de Se-ra
se volvió feroz al instante.
“¡¿Pero
qué te pasa agarrándole la muñeca a tu hermana así como si nada?!”
“¿Te
olvidaste de quién es Cha Jae-hee? ¿Por qué le pegás en la cola a un hombre
adulto? Estoy acá presente, por si no te diste cuenta.”
“Mirá
este… ¿Querés pelear? ¿Acaso se gasta porque le dé unas palmaditas? ¿Se gasta?”
“Estás
cometiendo acoso sexual como si fuera lo más natural del mundo.”
Se-ra
le entregó a Ha-jin a una de las niñeras y se arremangó. Jae-hee soltó un
suspiro y negó con la cabeza. Esos dos se peleaban de forma casi infantil cada
vez que se veían. El Representante, que siempre era caballeroso y prolijo
frente a él, se volvía increíblemente inmaduro frente a Se-ra. A Jae-hee le
resultaba gracioso y tierno a la vez, así que se limitó a observar la pelea
como un espectador.
“¡No
lo hago más!”
“¡¿Qué
no hacés más?! No me arruines el humor y cuidá bien a los nenes. Si veo una
lágrima en los ojos de mis hijos, te juro que vas a llorar lágrimas de sangre.”
“¡Ay,
Dios! No se puede con este bastar…, digo, con este idiota.”
Jae-hee
abrazó fuerte a Ha-yun para no largar la carcajada. Ella no se atrevía a decir
malas palabras frente a los bebés, así que les decía ‘pichón’ o ‘gorrión’ en
lugar de otros insultos. Antes de que la pelea pasara a mayores, Jae-hee le
entregó la bebé a la niñera y arrastró a Woo-won del brazo hacia la habitación.
En
cuanto se cerró la puerta, Woo-won agarró a Jae-hee de la cola y lo empujó
contra la pared. Unió sus labios de inmediato, explorando su boca con rudeza
como si estuviera descargando su enojo. Succionó sus labios con fuerza,
haciendo ruidos húmedos. Tras un buen rato, se separó un poco y, manteniéndolo
acorralado, preguntó:
“¿Por
qué yo soy ‘señor’ y Kang Se-ra es ‘hermana’? Ella es mayor que yo.”
“Ay,
de verdad…”
“Y
además, ¿por qué te dejás manosear la cola por ella?”
Woo-won,
visiblemente picado por los celos, tanteó la cintura de Jae-hee y le dio un
pequeño mordisco en el pecho por encima de la remera. Jae-hee frunció el ceño
por la presión de los dientes, pero él no se detuvo.
“Ugh,
duele.”
“Entonces
respondeme. ¿Por qué te quedás quieto?”
“La
hermana Se-ra no lo hace con intención sexual. Reaccionar de forma sensible a
eso sería más raro. No sea tan inmaduro, ¿qué le pasa?”
Woo-won
se estremeció al oír lo de ‘inmaduro’ y se pasó la palma de la mano por la cara
con frustración. Al bajar la cabeza, Jae-hee vio la marca de los dientes
grabada en su remera gris. Woo-won se soltó y se desplomó en la cama. Agarró el
nudo de su corbata y lo aflojó bruscamente. Su rostro mostraba una sombra de
melancolía que preocupó a Jae-hee.
Jae-hee
se arrodilló frente a él y lo miró hacia arriba. La mano de Woo-won rodeó su
mejilla con suavidad. Jae-hee besó la palma de su mano repetidas veces.
“Me
pasé con lo que dije. La próxima vez le diré que no lo haga si ella vuelve a
actuar así.”
“…
Odio ser así, pero no lo puedo evitar. No sabía que llegaría a querer tanto a
alguien. Si fuera por mí, no quiero que nadie te vea. Quiero que seas solo para
mí. Me molesta hasta que mi hermana te toque.”
Había
una profunda melancolía en su voz. Sin embargo, Jae-hee fingió no notarlo y
tiró ligeramente de su corbata. Cuando sus rostros quedaron cerca, Jae-hee le
tomó la cara con ambas manos y lo besó con cuidado. En cuanto se separaron,
Woo-won intentó abalanzarse de nuevo, pero Jae-hee puso la mano entre los
labios de ambos para frenarlo. Él frunció el ceño y frotó sus labios contra el
dorso de la mano de Jae-hee.
“¿Qué?”
“Vámonos
rápido.”
“…….”
“Quiero
estar a solas con usted.”
Jae-hee
le susurró al oído. Las pupilas de Woo-won temblaron violentamente. Para
rematar, Jae-hee tomó la mano de Woo-won y la llevó entre sus propias piernas.
El rostro del Representante se contrajo ferozmente. Apretó el puño como si no
pudiera aguantar más y se levantó de la cama.
“¿Te
tenés que cambiar? No, olvidalo. Vámonos así.”
Woo-won
agarró el bolso del suelo y arrastró a Jae-hee de la muñeca hacia afuera.
* * *
La
Torre Seokho, conocida como el punto de referencia del Distrito 1, era un
rascacielos de 124 pisos y 588 metros de altura. Jae-hee se sintió abrumado por
el diseño interior sofisticado y la atmósfera elegante, mirando a su alrededor
con admiración constante. Se sentía extraño estar realmente dentro del edificio
que solo había visto por televisión. Aunque ahora vivía en el Distrito 1 y
disfrutaba de una vida cómoda y tranquila, todavía no podía evitar asombrarse
cuando se topaba con paisajes tan increíbles.
Kang
Woo-won terminó el check-in y recibió la tarjeta magnética. Naturalmente, rodeó
la cintura de Jae-hee con su brazo y subieron al ascensor. Jae-hee se sintió
preocupado por un momento por los bebés que habían dejado a cargo de Kang
Se-ra, pero sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos. Ahora quería
concentrarse únicamente en Kang Woo-won. Sería su único tiempo a solas, algo
que no volverían a soñar hasta que los bebés crecieran un poco.
“¿No
estás cansado?”
“No,
estoy bien.”
“¿Querés
que vayamos a comer primero? O…”
Jae-hee
se puso de puntillas y pegó sus labios al oído de Kang Woo-won. Al notar el
movimiento, él inclinó la cabeza hacia un lado. Su cuerpo, donde alguna vez
reinó el olor a muerte, ya no desprendía ningún mal olor. Ahora, una fragancia
suave y delicada flotaba estimulando su olfato.
“Yo…
prefiero el sexo primero.”
Se
produjo un breve silencio, como si el tiempo se hubiera detenido. Justo
entonces, el ascensor se abrió con un sonido alegre, y Kang Woo-won agarró la
muñeca de Jae-hee y empezó a caminar a paso rápido. Jae-hee tuvo que
apresurarse para seguir sus largas zancadas.
Woo-won
abrió la puerta con la tarjeta y se hizo a un lado para que Jae-hee entrara.
Jae-hee tragó saliva y puso un pie en la habitación. En ese instante, su cuerpo
fue girado con brusquedad. Al mismo tiempo que se oía el cierre de la puerta,
él devoró sus labios.
Su
lengua se adentró profundamente en su boca, succionando con fuerza las mucosas
y la lengua. Jae-hee intentaba respirar por la nariz, pero ni eso era fácil.
Estaba tan aturdido y confundido como aquel primer día que entrelazaron sus
lenguas.
“¡ugh…!”
“Cha
Jae-hee, decilo de nuevo. ¿Qué es lo que querés hacer primero?”
“Haah,
sexo, quiero tener sexo con usted.”
Ahora
que eran legalmente esposos y hasta tenían hijos, pensó que estaba bien mostrar
sus deseos con naturalidad. Sin embargo, Kang Woo-won lo miró con incredulidad
antes de soltar una breve maldición. Respiraba con dificultad, tratando de
contener el deseo que le subía por el cuerpo.
“Haah,
Jae-hee.”
“Todo
está bien… no importa qué sea, ugh, rápido, por favor.”
Solo
con ese beso, su cuerpo ya estaba tan encendido que sus dedos temblaban. No le
preocupaba el mañana, aunque su cuerpo terminara destrozado y hecho un desastre
hoy. Ahora era tiempo exclusivo para Kang Woo-won y él. No podía soportar que
el tiempo pasara de forma insignificante; cada segundo le parecía
desperdiciado.
La
mano de Kang Woo-won se deslizó bajo la remera y frotó sus pezones como si los
hiciera saltar con la yema de los dedos. Cuando Jae-hee arqueó la espalda
soltando un gemido, la respiración de él se volvió aún más pesada. La presión
en sus dedos al manosear sus pezones era intensa, casi feroz.
“Pasó
mucho tiempo, puede que no logre controlarme y termine lastimándote.”
En
lugar de responder, Jae-hee rodeó el cuello de Kang Woo-won con sus brazos y
unió sus labios. Se paró de puntillas, colgándose de él mientras lo besaba y
succionaba sus labios. Woo-won, decidido, puso su mano en la hebilla del
pantalón de Jae-hee. Le bajó los pantalones y la ropa interior hasta las
rodillas y se arrodilló entre sus piernas.
Como
Jae-hee ya estaba tan excitado que sentía el cerebro derretirse, su pene ya
estaba completamente firme. Woo-won besó ligeramente el pene que vibraba en el
aire y luego abrió la boca para rodearlo.
“¡Haug,
ah, uug!”
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Su
cintura saltó en el aire como si sufriera un ataque. Woo-won atrapó el pene en
su boca húmeda y caliente, apretándolo como si lo mordiera. Jae-hee estiró las
manos apresuradamente y hundió sus dedos en el cabello de Kang Woo-won. Clavó
las uñas en su cuero cabelludo ardiente y soltó un gemido que pareció un grito.
“¡Ugh,
aug! Quema, ugh.”
Las
manos de Kang Woo-won agarraron sus nalgas y lo atrajeron lentamente hacia él.
El pene, que era succionado ferozmente, se hundía hacia su garganta. Cuando él
aflojó la presión de sus dedos, la cintura de Jae-hee se desplazó hacia atrás
naturalmente. La carne que estaba atrapada en ese calor salió al exterior, y
ante el cambio de temperatura, Jae-hee volvió a empujar su pene dentro de la
boca de él por instinto. Entró mucho más profundo que antes, invadiendo el
fondo de su garganta, pero Woo-won solo movió sus pupilas para observarlo.
Un
deseo bajo y desordenado brotó de golpe. Jae-hee retiró su cintura antes de que
las manos de él volvieran a sujetarlo y luego embistió profundamente de nuevo.
Apretó los dientes ante la sensación vertiginosa de una eyaculación inminente,
respirando agitado por la nariz.
Sentía
que las piernas le fallaban y quería desplomarse. Kang Woo-won, notando su
estado, presionó sus palmas contra la cintura de Jae-hee para fijarlo contra la
pared. El movimiento de su garganta al tragar por la profundidad de la
penetración apretaba la carne intensamente. Jae-hee, con el rostro contraído
por el deseo incontenible de eyacular, empujó la frente de él, pero Kang
Woo-won se mantuvo firme con fuerza en el cuello.
Jae-hee
se inclinó hacia adelante, apoyando su frente contra la cabeza de Woo-won
mientras movía su cintura. Un sonido lascivo de saliva y fluidos mezclados
resonaba desordenadamente dentro de la boca de él.
Woo-won
relajó su garganta para recibir el pene aún más profundo; se podía ver el bulto
bajo su cuello. Las náuseas controladas, el calor de su boca y su mirada fija
solo en él… todo era increíblemente estimulante.
Justo
cuando sintió que llegaba al límite, Kang Woo-won soltó el pene y tapó
firmemente el glande con su pulgar. No solo eso, sino que usó sus hombros y
cabeza para impedir que Jae-hee se moviera. Jae-hee sintió una punzada de
irritación al ver interrumpido su clímax por la fuerza.
“ugh,
la mano… sacala, ¡aaah! ¡Ugh!”
“No
podés gastar todas tus energías tan rápido.”
Kang
Woo-won separó las nalgas de Jae-hee y presionó con la yema de sus dedos sobre
el orificio seco. Ante la presión, la apertura se dilató levemente y Jae-hee
sintió como si algo fuera a brotar desde adentro. Solo entonces, los dedos de
él se deslizaron dentro del agujero.
Jae-hee
echó la cabeza hacia atrás y soltó un gemido ahogado. Hacía tanto tiempo que no
lo hacían que sentía una presión punzante en el pecho y sus músculos se
contraían. Sus piernas temblaban como ramas ante un viento frío. Debido a eso,
la ropa interior que colgaba de sus rodillas terminó cayendo hasta sus
tobillos.
“Ugh.”
Cuando
los dedos largos empujaron profundamente hacia arriba, Jae-hee intentó
enderezar su torso desplomado. Sus nudillos se pusieron blancos de tanto
apretar los hombros de Kang Woo-won.
“¿Por
qué estás tan tenso?”
“Ugh…
ugh, ugh, señor.”
Kang
Woo-won susurró con voz suave mientras besaba su abdomen y sus muslos. La
temperatura interna de su cuerpo era demasiado alta. Cuando los dedos que se
movían con dificultad empezaron a lubricarse, él no dudó en introducir un dedo
más. Jae-hee se mordió el labio al sentir cómo los dedos ensanchaban el
estrecho orificio.
Woo-won
frotaba el glande con una mano mientras que con la otra trabajaba atrás. El
placer que sentía tanto por delante como por detrás era tan estimulante que
sentía que todo su cuerpo se derretía como líquido. Jae-hee bajó las manos y
agarró el antebrazo de él.
“¿Qué
pasa?”
“…
ugh, rápido.”
Las
pupilas de Kang Woo-won temblaron ante la súplica desesperada, pero eso fue
todo. En lugar de ceder, se concentró en abrir más sus dedos para expandir el
interior. Jae-hee deseaba que, en lugar de ese juego de manos, el pene de él
entrara de una vez. Pero sabía que Woo-won no era de los que cedían ante las
súplicas. Desde aquel incidente en el que Jae-hee sangró durante el embarazo,
él se tomaba muy en serio el trabajo de preparación. Ahora solo le quedaba
esperar que el orificio se estirara lo suficiente.
“Por
más que me lo pidas así de lindo, lo que no se puede, no se puede.”
Murmuró
Woo-won antes de abrir la boca y volver a tomar su pene. Luego, retiró sus
dedos lentamente para después hundirlos profundamente de un solo golpe. Por el
impulso, el cuerpo de Jae-hee se desplazó hacia adelante, incrustando su pene
en el fondo de la boca de él. Apretó los dientes ante la sensación vertiginosa,
incapaz de emitir sonido alguno.
Un
gemido tragado burbujeaba cerca de su ombligo. El deseo que se había enfriado
por un momento volvió a subir con fuerza. La sensación de ser penetrado por
detrás mientras su pene era succionado lo dejó fuera de sí. Sin darse cuenta,
Jae-hee empezó a mover su propia cintura para buscar más estímulo. Se detuvo un
momento al sentir que la apertura trasera cedía, pero no pudo detener el
movimiento de sus caderas.
No
quería perderse el clímax que estaba a un paso. Jae-hee movió su cintura con
rudeza mientras se mordía los labios. Sentía que veía destellos frente a sus
ojos. Emitió un quejido, retorciéndose ante un placer eléctrico indescriptible.
De repente, sintió que su cuerpo flotaba y una presión intensa bajo el ombligo
lo obligó a soltar un gemido ahogado.
Jae-hee
respiraba agitado, confundido. Al bajar la mirada para comprobar, vio que su
pene seguía cautivo en la mano de él. Una vez más, Woo-won había retrasado su
eyaculación justo antes del límite.
“Jae-hee,
¿dónde te corriste? ¿Eh?”
“…
ugh, ¡por qué! Ah… ugh.”
Kang
Woo-won sonrió con malicia y retiró sus dedos. Jae-hee sintió cómo el orificio
se cerraba lentamente. Con su mano empapada, él acarició la entrepierna de
Jae-hee.
“Se
vería muy erótico si floreciera algo por aquí.”
Presionó
con sus dedos la piel suave de la parte interna de su rodilla. Tras seguir con
la mirada las ramas que se extendían desordenadamente, levantó una de las
piernas de Jae-hee sobre su brazo y se puso de pie. La ropa interior que
colgaba de su tobillo subió con él, pero él la pisó para que cayera al suelo.
La carne de sus muslos se tensó y su pene erecto osciló de arriba abajo.
“Ah,
rápido… rápido de una vez. Kang Woo-won.”
“¿Por
qué estás tan impaciente hoy? Con lo que me hiciste sufrir con esa abstinencia
forzada.”
“Ah,
señor. Rápido, haah.”
Kang
Woo-won ladeó la comisura de sus labios y, con la ropa puesta, empezó a
embestir contra él sin penetrarlo aún. Jae-hee se irritó ante ese movimiento
que solo buscaba jugar con su deseo sin darle lo que quería. Estaba claro que
se estaba burlando de él.
“No
me tortures más, ugh, ¿sí?”
“¿Será
porque pasó mucho tiempo? Todavía no se abrió. Tampoco estás bien lubricado.”
Aunque
se había abalanzado sobre él como si fuera a devorarlo, su tono y su mirada
mostraban una calma total.
“Aun
así, ¿querés que te penetre?”
“…
Sí, métalo, métalo por favor.”
Kang
Woo-won cerró los ojos con fuerza antes de abrirlos y cargó a Jae-hee rodeando
sus muslos. Jae-hee pataleó por instinto al sentir que sus piernas quedaban en
el aire.
Pensó
que irían a la cama, pero Woo-won lo dejó en el sofá, le quitó la remera y la
tiró al suelo. Así, su cuerpo cubierto de ramas desordenadas quedó expuesto
bajo la luz. Él soltó un suspiro bajo, se inclinó y succionó suavemente la flor
de su cuello antes de soltarla.
Kang
Woo-won se levantó. Jae-hee estiró la mano para detenerlo, pero él caminó hacia
el bolso que estaba en el suelo, buscó algo y regresó al sofá. Tenía un gel en
la mano. Abrió el tubo y acercó la punta a la entrepierna de Jae-hee,
introduciéndola en el orificio.
“¡ugh!”
La
empujó hasta que el borde tocó la apertura y apretó el tubo para verter el gel
adentro. El líquido frío se derramó en su interior ardiente. Jae-hee temblaba e
intentó cerrar las piernas, pero Kang Woo-won presionó su muslo con una pierna.
“Quedate
quieto.”
“ugh,
la sensación es, ugh, extraña.”
“No
hay de otra después de tanto tiempo.”
Woo-won
se inclinó para besar cada rincón del rostro de Jae-hee. No conforme con eso,
sacó una pequeña cápsula del bolsillo interno de su saco, la rompió e introdujo
el contenido abajo. Parecía ser algo que se disolvía internamente, ya que no
sintió nada extraño.
“Es
un tipo de estimulante que hicieron en el laboratorio como beneficio para los
empleados, no es dañino.”
“¿Es…
un estimulante?”
“Digamos
que es una poción de amor que enciende el cuerpo pero retrasa la eyaculación.”
Jae-hee
frunció el ceño al oír lo del retraso. Ya sentía que el cuerpo le quemaba,
¿para qué quería un estimulante? Sin embargo, él sonrió con pereza, se lamió
los labios y se desabrochó el pantalón, bajándoselo junto con la ropa interior
de un tirón.
Kang
Woo-won acarició su pene un par de veces y empujó las piernas de Jae-hee hacia
arriba. Observó el orificio expuesto con lascivia y frotó su pene erecto contra
el surco, como si fuera a atravesarlo en cualquier momento.
Cada
vez que la punta rozaba su pene, Jae-hee sentía que perdía la razón. No sabía
si era por el efecto del fármaco o por la expectativa, pero su cuerpo no dejaba
de agitarse.
“Tu
agujero está llorando para que le dé de comer. Qué tierno.”
“Ah,
no juegue y rápido… ¡ugh!”
El
orificio se ensanchó y la carne caliente lo partió al entrar. Jae-hee creyó
haber gritado, pero el sonido se quedó atrapado en su garganta. Su bajo vientre
sufrió pequeños espasmos. Kang Woo-won presionó las piernas abiertas contra el
sofá y dejó caer su peso sobre él. Jae-hee, sin pensarlo, bajó la mano para
tocarse por detrás. El orificio, completamente dilatado, apretaba el pene de él
con fuerza.
“ugh,
¡ah! Es demasiado, ugh, profundo. Ugh.”
“Todavía,
ugh, todavía no entró ni la mitad. No exageres y relajate.”
Kang
Woo-won manoseó sus nalgas con rudeza, retiró su cintura y luego embistió con
fuerza. El gel que había introducido salió expulsado y goteó por el surco de
sus nalgas. El estímulo era tan fuerte que Jae-hee sintió náuseas y empujó los
hombros de él por instinto. Pero Woo-won inmovilizó sus manos arriba con
facilidad y se concentró en la inserción. Su pene, como un arma, se hundía sin
fin empujando sus entrañas.
“Ugh,
basta, ugh, duele…!”
Al
oír que le dolía, Kang Woo-won se detuvo y apretó los dientes. Jae-hee
aprovechó para respirar hondo. Le costaba respirar por el pene que llenaba su
interior, pero se esforzó por tomar aire. Tras esperar un momento, Woo-won vio
cómo el pecho de Jae-hee subía y bajaba, y volvió a retirar su cintura para
embestir con fuerza.
“¡ugh!
Gh.”
“¿Será
por el tiempo? No podés ni mantener la cordura.”
“…
ugh, ¿todavía, todavía falta? Ugh, ¿cuánto, falta, mmp!”
En
lugar de responder, Woo-won se inclinó para capturar los labios de Jae-hee.
Jae-hee rodeó su cuello con los brazos y succionó su lengua con desesperación.
Entre los ruidos de los besos, abajo se escuchaba el sonido húmedo del gel
mezclado con fluidos.
“¡Aug,
señor!”
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Mientras
tanto, Woo-won sacó casi todo su pene para luego clavarlo con fuerza. Las
paredes internas, que solo sabían apretar sin técnica, atraparon el pene con
intensidad. Finalmente, un gemido bajo escapó también de los labios de Woo-won.
Tras
lograr introducirse por completo, Woo-won respiró agitado. El movimiento de las
paredes internas que lo apretaban de forma extasiante y el tacto de la piel
bajo sus palmas eran satisfactorios. Los ojos de Cha Jae-hee, que lo besaba
frenéticamente, ya estaban perdidos. Woo-won acarició las piernas de Jae-hee
que rodeaban su cintura mientras este soltaba gemidos lastimeros. Incluso ese
contacto parecía estimularlo demasiado, ya que la cintura de Jae-hee se agitaba
por sí sola.
Parecía
que el fármaco estaba haciendo efecto. En realidad, no pensaba usar drogas,
pero temía que Jae-hee, agotado por los bebés día y noche, no pudiera aguantar
su ritmo desenfrenado, así que usó ese pequeño truco.
“Haah,
señor… ugh.”
Cuando
Woo-won rodeó el pene hinchado y rojo de Jae-hee con su palma, este abrió los
ojos de par en par. Luego, se aferró al sofá retorciendo la cabeza. Su cabello
castaño claro se esparcía desordenadamente sobre el respaldo. Woo-won apretó
los dientes y retiró su pene atrapado por Jae-hee. Al quedar expuesto al aire
frío, empapado de gel y fluidos, sintió un escalofrío.
Jae-hee
se sujetó la parte posterior de los muslos para facilitar la penetración.
Woo-won presionó su vientre hundido con la palma y volvió a introducirse.
Aunque era imposible, sentía como si pudiera notar la forma de su pene bajo la
palma de su mano.
“…
Ugh, Cha Jae-hee.”
“Ah,
¡rápido! Quiero, ugh, quiero correrme.”
Woo-won
empezó con movimientos lentos pero pronto aceleró el ritmo, entrando y saliendo
como si excavara su interior. Cha Jae-hee soltaba gemidos desgarradores,
aferrándose al pobre sofá.
“¡Aug,
ugh! Gh, aaah… uuu, ¡ah!”
Cuando
Woo-won cambió ligeramente el ángulo de su cintura, los ojos de Jae-hee se
pusieron en blanco y su cuerpo se agitó. Sus gemidos erráticos cambiaron de
tono. Para confirmarlo, Woo-won embistió con golpes cortos. Jae-hee se aferró
con violencia a la camisa de Woo-won, temblando con todo el cuerpo en tensión.
Con
cada parpadeo, las lágrimas resbalaban por sus sienes y goteaban sobre el sofá.
De pronto, el semen brotó a borbotones de su pene. Woo-won se inclinó y
succionó ávidamente la flor del cuello de Jae-hee.
“ugh,
señor. Ahhg, estoy, cansado.”
“¿Ya?
Estamos en problemas entonces.”
“…
Ugh.”
“Todavía
no empezamos de verdad.”
* * *
Ya
habían pasado dos días completos y la noche caía una vez más, pero Kang Woo-won
y Cha Jae-hee seguían en la cama. Woo-won, sujetando los codos de Jae-hee con
ambas manos, embestía con rudeza. Ante el sonido del roce de la piel al chocar
y separarse, Jae-hee echaba la cabeza hacia atrás y clamaba.
“ugh,
mmp, profundo, ugh, es demasiado profundo.”
Le
dolía el interior del vientre por la profundidad de las estocadas. Su
respiración entrecortada, como si fuera a desfallecer en cualquier momento, se
mezclaba con el llanto. Su resistencia física estaba completamente agotada tras
la relación sexual continua. Woo-won, como si aún no estuviera satisfecho,
apretaba con fuerza sus codos y lo tiraba hacia abajo. El interior de su
vientre vibró con un punzada aguda.
“Duele,
ah, duele.”
“Mentiroso.”
Kang
Woo-won introdujo un dedo dentro del orificio. El dedo, que entró sin
resistencia, se hundía junto con su pene. Se oyó una pequeña risa. Ante la
sensación de ser ensanchado a la fuerza, Jae-hee apretó los músculos de abajo
por instinto. Al sentirlo, Woo-won soltó un suspiro bajo y dejó caer su peso.
El ímpetu del pene entrando y saliendo era abrumador. Pegado a su espalda,
moviendo la cintura como un loco, Woo-won no parecía cansarse nunca.
Habían
pasado dos días enteros. Empezando desde la entrada, siguiendo por el living,
la habitación principal, el suelo del dormitorio, la sala de estar, la sala de
reuniones, el baño y hasta sobre el minibar. Se habían entregado al deseo de
forma desordenada sin importar el lugar. Él lo había penetrado y marcado a
besos y mordidas de forma casi obsesiva. Toda la suite estaba impregnada de un
olor lascivo, y sus cuerpos estaban pegajosos, cubiertos de sudor y fluidos.
A
veces, Jae-hee perdía el conocimiento por el agotamiento, pero al despertar,
sentía que su cuerpo seguía siendo sacudido. Como si lo hubiera planeado, Kang
Woo-won no se apartó de él ni un solo instante. Incluso cuando atendían sus
necesidades básicas, comían o llamaban para preguntar por los bebés,
permanecían conectados abajo como perros en celo. El único momento en que el
pene de Woo-won salía del cuerpo de Jae-hee era cuando retiraba la cintura para
volver a embestir.
“Todavía
tenés energía para distraerte, ugh, se ve que estás cómodo.”
“¡ugh,
señor! Basta… por favor, ugh, basta.”
Tenía
la boca tan seca que le costaba incluso tragar saliva. A pesar de sus súplicas,
Woo-won no le prestaba atención y embestía con tal fuerza que el cuerpo de
Jae-hee se desplazaba hacia arriba. De tanto ser removido, ya no sentía nada
abajo. Cada vez que él hundía su pene enfurecido con avidez, el pene flácido de
Jae-hee se mecía sin fuerza. Habiendo superado ya cualquier límite, su pene no
soltaba semen espeso, sino que apenas goteaba un líquido transparente de vez en
cuando.
Kang
Woo-won presionó el torso de Jae-hee y movió su cintura lentamente. Jae-hee
sentía vívidamente cómo el glande liso hurgaba en su interior. Él enterró su
pene en lo más profundo y giró las caderas con parsimonia. Ante la sensación de
su carne sensible siendo estrujada, el cuerpo de Jae-hee se agitó débilmente.
“¿Estás
cansado?”
“Sí.
¡Ah…! Siento que, ugh, siento que me voy a morir.”
A
diferencia de sus palabras dulces, lo que sucedía abajo era de una ferocidad
absoluta. Sentía que el pene incrustado iba a atravesar su cuerpo y salirle por
la boca en cualquier momento. Jae-hee soltó un llanto y dejó caer la cabeza. Su
energía estaba en cero.
De
repente, Woo-won rodeó la cintura de Jae-hee y rodó media vuelta hasta quedar
de espaldas en la cama. Debido a eso, Jae-hee quedó montado sobre el cuerpo de
Woo-won. Por instinto, levantó la cintura para retirar un poco el pene enredado
en su carne. Al quedar un pequeño espacio, el semen que él había volcado con
codicia en su interior empezó a filtrarse y derramarse sobre el vello púbico.
Solo
entonces pudo respirar un poco mejor. Jae-hee jadeaba mientras se desplomaba
sobre el pecho de Woo-won. Él rodeó suavemente los hombros y la espalda de
Jae-hee, mordisqueando su lóbulo antes de soltarlo.
“Tengo
sueño. Señor, tengo sueño.”
“Una
vez más, dejame correrme una sola vez más y te dejo dormir.”
“¡Mentira!
¿Sabe cuántas veces, ugh, me dijo lo mismo?”
Jae-hee,
estremecido, enderezó el torso y retiró la cintura con cuidado. Cuando el pene
que lo llenaba apenas había salido a la mitad, Woo-won levantó las rodillas de
golpe para fijar los muslos de Jae-hee y volvió a incrustarse. Ante el impacto
inesperado, Jae-hee tragó un gemido quejumbroso.
“¡Ah…!
Basta, por favor.”
Woo-won
se incorporó y abrazó a Cha Jae-hee con ambos brazos. Cuando lo conoció, su
cuerpo estaba tan flaco que se le marcaban las costillas, pero ahora tenía algo
más de carne. Era gracias a que él se había encargado de alimentarlo bien
teniéndolo a su lado. Aun así, todavía no estaba del todo satisfecho; su peso
seguía por debajo del promedio.
‘¿Cuándo
podré tocar una pancita un poco más rellena en este cuerpo?’. Woo-won chasqueó
la lengua brevemente y lamió con la suya el pezón de Jae-hee, que estaba
hinchado de tanto ser succionado. Al rodear la pequeña protuberancia con la
punta de la lengua, Cha Jae-hee se retorció soltando un quejido.
Incluso
con ese gesto insignificante, el cuerpo de Woo-won se encendió. Había poseído a
Cha Jae-hee durante dos días seguidos sin descanso, pero sentía un hambre de
origen desconocido que no lo dejaba en paz.
Tal
vez era la astucia humana. Pensó que, si podía pasar un tiempo a solas con Cha
Jae-hee, no necesitaría hacer nada más. Pero cuando ese momento llegó, un deseo
sexual bajo y desordenado brotó en él. Por más que abrazara a Jae-hee una y
otra vez, sentía que se volvía loco de impaciencia. Su cabeza le decía que
debía parar, pero era incapaz de hacerlo. Si pudiera, desearía ahogarse así
dentro de Cha Jae-hee.
“No
puedo, ugh, no puedo más.”
“Te
tuve muerto de hambre todo este tiempo, ugh, ahora tengo que alimentarte bien.
Jae-hee.”
Woo-won
sujetó la cintura de Cha Jae-hee y lo sacudió de adelante hacia atrás. Aunque
su boca decía que no, su interior parecía pensar distinto; la sensación de su
carne apretando el pene para luego relajarse lánguidamente era increíble.
“Jae-hee,
haah, Jae-hee.”
“ugh,
señor, basta, ugh.”
“Después
de tanto darle, ¿cómo puede ser que esto siga tan estrecho? ¿Eh?”
Jae-hee
apretó el abdomen con fuerza, estrujando el pene de Kang Woo-won. La única
forma de escapar de sus manos era inducirlo a que eyaculara lo más rápido
posible. Woo-won jadeaba mientras empujaba su parte inferior con todas sus
fuerzas hacia arriba.
“Señor,
ugh, rápido. Mejor que sea rápido.”
Jae-hee
bajó sus propias manos y separó sus nalgas para abrirse más. Apretó los dientes
ante la sensación de expansión y, tal como lo había hecho Woo-won, agitó su
cintura para devorar su pene. El pene erecto y duro frotaba las paredes
sensibles de cualquier manera. Un placer eléctrico se extendió desde su cabeza
hasta la punta de sus pies. Quería terminar rápido como fuera, pero su cuerpo
no le respondía por el agotamiento. Al final, tras apenas unos movimientos,
terminó escondiendo la cara en el hombro de él.
“Mantené
el agujero abierto.”
Woo-won
susurró bajo pegando los labios a su oído. Cha Jae-hee hizo lo que le pidió,
sujetando con fuerza su propia carne para abrirse mientras respiraba agitado.
“ugh,
¡ugh…!”
“Si
cooperás bien, te dejo dormir.”
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Woo-won
sujetó la cintura de Cha Jae-hee y lo tiró hacia abajo. En el momento justo del
impacto, él empujó hacia arriba incrustando su pene. Cha Jae-hee temblaba como
si lo hubieran golpeado, dejando caer solo lágrimas. Sus gemidos desgarradores
resonaban en la habitación. Woo-won apretó los dientes ante un placer tan
vertiginoso que le hacía zumbar la cabeza, conteniendo a duras penas la
eyaculación.
“ugh,
córrase, rápido.”
“Mierda,
¿cómo podés tener un agujero que apriete tanto?”
Cha
Jae-hee agitó la cintura como si no pudiera aguantar más. Con cada movimiento,
el pene clavado en lo profundo salía un poco para volver a hundirse hasta el
fondo. A pesar de estar llorando a moco tendido, Jae-hee no soltó sus nalgas y
movió la cintura de una forma casi impúdica.
“Ja,
mierda. Me voy a volver loco.”
“ugh,
señor, ugh, ¡rápido! ¡Rápido!”
Woo-won
empujó los hombros de Cha Jae-hee hacia atrás para acostarlo y le abrió las
piernas hacia los lados. Retiró su pene hasta que apenas quedó la punta y luego
lo clavó de un solo golpe. Sus venas hinchadas rasparon las paredes internas
sin piedad mientras se hundía hasta lo más profundo. Con la cintura suspendida
en el aire, el cuerpo de Cha Jae-hee sufrió espasmos y de su pene brotó un
líquido acuoso. Sujetando ese cuerpo lánguido por el cansancio, Woo-won entró y
salió del orificio con rapidez. Con cada embestida, Cha Jae-hee solo movía la
cabeza débilmente mientras las lágrimas caían sin parar.
Kang
Woo-won apretó los dientes y aceleró el ritmo hacia el clímax. Sin importarle
que el semen acumulado salpicara por todos lados, siguió embistiendo con
fuerza. Con el rostro enrojecido por el calor, succionó los labios de Cha
Jae-hee con violencia. Al mismo tiempo, clavó su pene profundamente y soltó un
gemido que pareció rasgarle la garganta. Por un momento, su visión se oscureció
antes de volver a la claridad.
Tras
volcar hasta la última gota, Woo-won disfrutó de un lánguido post-coito,
besando cada parte del cuerpo de Cha Jae-hee, quien finalmente había perdido el
conocimiento. Al morder suavemente el pezón hinchado, los párpados de Jae-hee
temblaron, pero no abrió los ojos; estaba sumido en un sueño profundo.
Después
de dos largos días, Woo-won finalmente retiró su pene del cuerpo de Cha
Jae-hee. El aspecto de su pene, irritado e hinchado, era digno de ver. Se
apartó el cabello mojado por el sudor y de inmediato introdujo sus dedos para
retirar el semen. Al ver cómo el líquido espeso salía del orificio, se lamió
los labios y tanteó las paredes internas, que ahora estaban blandas y relajadas.
Cuando
intentó introducir nuevamente la punta de su pene, que seguía erecto, Cha
Jae-hee se removió entre sueños y frunció el ceño. Con resignación, Woo-won
retiró su pene, pero en su lugar lo frotó contra la palma de la mano de
Jae-hee.
Woo-won
tomó esa mano suave entre las suyas y deslizó su pene contra ella. Lo sujetó
con fuerza, haciendo que el prepucio se retrajera por completo dejando la carne
al descubierto. En un instante, su cuerpo volvió a arder. Imaginó cubrir el
cuerpo de Cha Jae-hee por completo con flores de acónito púrpura, en un deseo
infinito. Apretó los dientes al imaginar a Jae-hee tapado de flores; un calor
intenso llenó su cabeza, dándole la ilusión de que su cerebro se derretiría. Su
respiración agitada escapó sin control.
“ugh,
ugh, Cha Jae-hee. Ugh, Jae-hee.”
Woo-won
giró el cuerpo de Cha Jae-hee e introdujo su pene entre sus muslos blancos.
Obligó a que sus piernas se juntaran y embistió con rudeza. La sensación
extraña de su pene rozando la piel delicada hizo que su cabeza diera vueltas.
El clímax llegó rápido. Tras volcar finalmente el semen sobre los muslos de
Jae-hee, Woo-won dejó caer su cuerpo agotado.
Tomó
la mano que hace un momento sostenía su pene y besó la palma. No conforme con
eso, succionó sus dedos.
‘¿Por
qué es tan dulce?’, murmuró para sí mismo, incapaz de soltar sus dedos.
Woo-won,
con un gesto de cansancio lánguido, se obligó a levantarse. Miró de reojo a Cha
Jae-hee, que yacía vulnerable y completamente desnudo, y entró al baño para
buscar una toalla mojada con agua tibia.
Sentado
en el borde de la cama, observó en silencio a Cha Jae-hee sumido en un sueño
profundo. Su rostro con un ligero rubor le pareció tan adorable que se inclinó
para besar sus labios suavemente antes de soltarlos.
Woo-won
limpió meticulosamente el cuerpo desastroso de Cha Jae-hee, besándolo sin
parar. De repente, recordó algo que Moon Jin-woo le había dicho una vez:
‘Vaya,
no sé qué clase de suerte tiene Kang Woo-won para haber conseguido a alguien
tan bueno como Cha Jae-hee de pareja’.
Probablemente
debió haber salvado a su país en una vida pasada. Estaba seguro de que, como
recompensa, se había encontrado con el bondadoso y hermoso Cha Jae-hee. Él era
una persona demasiado valiosa para él, tanto que incluso llegaba a tener esos
pensamientos descabellados.
Cha
Jae-hee no solo lo había salvado cuando moría día a día sin sueños ni
esperanzas, sino que también le hacía sentir una felicidad abrumadora. Cada vez
que experimentaba momentos en los que se preguntaba si alguien podía ser tan
feliz, sus sentimientos hacia Jae-hee se volvían más sólidos y firmes. Ahora,
ni siquiera quería imaginar una vida sin él.
“Mi
pequeño tesoro.”
Woo-won
apartó sus pensamientos, levantó las piernas abiertas de Jae-hee y las apoyó
sobre sus hombros. Un deseo repentino lo asaltó, pero sabía que si seguía,
Jae-hee terminaría odiándolo de verdad. Contuvo sus impulsos y limpió con
cuidado el semen con la toalla. El interior, que mantenía la forma de su pene
por el ensanchamiento, estaba muy rojo por la irritación. Observó esa carne
madura y apetecible por un momento antes de desviar la mirada.
Con
la intención de que pudiera dormir un poco más cómodo, Woo-won tomó a Cha
Jae-hee por los muslos y la espalda y lo levantó con facilidad.
Tras
acostarlo en el dormitorio secundario, Woo-won salió y se dejó caer en el sofá
del living. Sobre la mesa de centro, el semen seco y los fluidos corporales se
habían solidificado tal como se habían derramado. Woo-won miró los restos
desordenados con indiferencia y pensó que debía pedir el servicio de limpieza
antes de que Jae-hee despertara. Después de dos días sin pegar un ojo, la
cabeza de Kang Woo-won se inclinó hacia un lado.
* * *
“¿Cómo
están Ha-jin y Ha-yun?”
—Comen
bien, no lloran y juegan mucho. Dejá de preocuparte. ¿Ustedes dos no tienen
nada mejor que hacer?
Woo-won
bebió el agua que estaba sobre la mesa y acomodó el celular en su mano. Sin
darse cuenta, solo quedaban tres días de vacaciones. Después de haber pasado
toda la semana encerrado en la habitación del hotel comiendo, durmiendo y
teniendo sexo, sentía un poco de cargo de conciencia. Por eso, hoy pensaba
salir a tomar aire a algún lugar cercano y, de paso, practicar un poco la
conducción.
“Tu
voz suena agotada, ¿estás bien?”
—Te
dije que no te preocupes. Más tarde también va a venir Yu-chan.
Kang
Woo-won prestó atención al sonido del agua que venía del baño y se frotó los
labios.
“Cuidá
bien a Ha-jin y a Ha-yun.”
—Sí.
“Llamame
de inmediato si pasa algo.”
Woo-won
cortó la llamada y tomó el ungüento para las heridas que estaba sobre la mesa.
Se acercó al baño y golpeó la puerta. Al oír los golpes, Cha Jae-hee cerró la
canilla y abrió la puerta apenas un poco. Cuando Woo-won intentó empujarla
suavemente, Cha Jae-hee la bloqueó desesperadamente.
“No
entre. De verdad no tengo fuerzas. Ya no puedo más.”
“…
No voy a hacer nada.”
“¿En
serio?”
“Sí,
solo te voy a poner el ungüento, así que correte.”
“Dámelo,
yo lo hago solo.”
“Ya
sabés que hay que aplicarlo bien por dentro. En serio no voy a hacer nada. Si
lo hago de nuevo, soy tu hijo.”
Cha
Jae-hee no dejó de mirarlo con desconfianza durante un buen rato antes de
hacerse a un lado. Woo-won entró al baño lleno de vapor y recorrió con la
mirada el cuerpo desnudo de Jae-hee, que no llevaba ni un hilo de ropa. Como se
la había pasado mordiéndolo y succionándolo de pies a cabeza durante toda la
semana, su piel estaba llena de marcas rojizas. Parecía un árbol extravagante
cargado de flores rojas.
“De
verdad, solo pone el ungüento y se va.”
“Sí.”
Mientras
Woo-won se lavaba las manos, Cha Jae-hee se apoyó con ambas manos en el
lavamanos y sacó las nalgas hacia atrás. Al ver ese trasero apetecible lleno de
marcas de mordidas, a Woo-won se le secó la boca por instinto.
Separó
con cuidado la carne de sus nalgas y tanteó el orificio hinchado. Jae-hee soltó
un pequeño gemido; parecía que le dolía con solo tocarlo.
Woo-won,
con calma, puso un poco de ungüento en su dedo y lo introdujo en el orificio.
Quizás porque había estado rodeando su pene hasta la mañana, el interior
recibió el dedo con suavidad, más de lo esperado.
“¡ugh,
ugh…!”
“¿Te
duele mucho?”
“Hágalo
rápido y váyase, ugh.”
“Sí,
papá.”
Ante
el apelativo bromista de ‘papá’, Cha Jae-hee se espantó y apretó las nalgas con
fuerza. Woo-won soltó una pequeña risa y mordió ligeramente una de sus nalgas.
“Si
hace algo más ahora, realmente no es un ser humano, ugh.”
Woo-won
se lamió los labios con insatisfacción y aplicó más ungüento abriendo la carne
interna. Movió el dedo de un lado a otro distribuyendo la crema por las
paredes. Cuando hundió el dedo profundamente y frotó el interior, las rodillas
de Cha Jae-hee cedieron de repente. Gracias a que Woo-won lo sujetó rápido de
la cintura, no ocurrió el desastre de que golpeara sus rodillas contra los
azulejos, pero sus piernas seguían temblando como ramas ante el viento. Parecía
que sus paredes internas, extremadamente sensibles, no podían soportar ni el
más mínimo estímulo.
“Jae-hee,
mejor agachate.”
Cha
Jae-hee se puso de rodillas y bajó el torso, manteniendo las nalgas bien
elevadas. Woo-won se quedó absorto admirando la curva elegante que iba desde su
cintura hasta su trasero, pero ante la urgencia de Jae-hee para que terminara
rápido, volvió a poner ungüento y metió el dedo a regañadientes. Al palpar esa
carne interna blanda y sensible, un deseo impúdico brotó en él sin ninguna
vergüenza.
“Papá
de Jae-hee.”
“¡Cállese!”
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Cha
Jae-hee gritó horrorizado. Woo-won estuvo a punto de perder el control por la
forma en que la carne apretaba su dedo, pero logró superar la crisis por poco.
Frotó meticulosamente el interior hasta que el ungüento se derritió con el
calor y empezó a chorrear, y recién entonces retiró el dedo.
“Terminá
de lavarte y sal.”
* * *
Woo-won
salió del baño y corrió hacia el que estaba integrado en la habitación
principal. Sin siquiera poder cerrar bien la puerta, se bajó los pantalones de
inmediato. Su pene, completamente erecto, oscilaba de arriba abajo. Woo-won
sacudió la cabeza y lo aferró con fuerza.
Tras
masturbarse y terminar de ducharse, salió y se lanzó directamente sobre la
cama. Se cubrió los ojos con un brazo y soltó un profundo suspiro tras otro. Se
sentía patético por excitarse en cualquier momento y lugar, especialmente
tratándose de alguien cuyo cuerpo estaba lastimado e irritado por su culpa.
“Señor,
¿qué hace?”
Cha
Jae-hee, que acababa de entrar a la habitación envuelto en una bata de baño
blanca y secándose el cabello con una toalla, se lanzó de inmediato sobre
Woo-won. Woo-won apartó su amargura y lo abrazó con todas sus fuerzas. El
cuerpo de Jae-hee desprendía un tenue aroma a agua mezclado con un fresco
perfume de menta. Una vez más, sintió una punzada bajo el ombligo. Todo era
porque Cha Jae-hee era excesivamente hermoso, tan adorable que daban ganas de
devorarlo de un bocado.
“¿Querés
que te seque el pelo?”
“No.
Levántese un momento, tengo algo para darle.”
“¿Eh?”
Woo-won
sintió un vacío cuando Jae-hee escapó de sus brazos en un instante, y se
incorporó lentamente. Jae-hee se sentó en el borde de la cama escondiendo algo
tras su espalda. Tenía el rostro extrañamente encendido. Woo-won arqueó una
ceja, disfrutando con alegría de la expresión de Jae-hee. ¿Qué le daría para
estar tan emocionado?
“Como
usted sabe, yo crecí siendo pobre y nunca compré cosas caras, así que no tengo
buen ojo para saber qué es bueno o bonito.”
“……”
“Lo
pensé y lo medité durante muchísimo tiempo antes de comprarlo. Espero de todo
corazón que le guste.”
Woo-won
asintió con una sonrisa. En realidad, aunque Cha Jae-hee le trajera un trapo
viejo recogido de la calle, estaba seguro de que lo usaría con orgullo. Tras
dudar un momento, Jae-hee sacó un estuche de cuero rectangular y lo puso sobre
la cama.
Cuando
Woo-won abrió la tapa con cuidado, apareció un reloj que irradiaba una luz
serena. Tenía un dial circular delgado y equilibrado, índices sencillos y una
esfera de un azul profundo que parecía contener el color del mar. El reloj era
hermoso, aunque lamentablemente no coincidía con el estilo que Woo-won solía
preferir.
Woo-won
miró el reloj en silencio y luego levantó la vista hacia Jae-hee. Tenía las
manos juntas sobre el pecho y una cara llena de expectativa que resultaba
extremadamente tierna. ‘Qué más da, los gustos se pueden cambiar’, pensó. Al
encontrarse de repente con la mirada silenciosa de Woo-won, Jae-hee bajó las
cejas y murmuró atropelladamente:
“…
Por las dudas, todavía tengo el recibo guardado. Si no le gusta, podemos
cambiarlo por otro modelo.”
“No,
me encanta. Dijiste que lo pensaste y lo meditaste mucho antes de elegirlo.”
“¿En
serio? ¿De verdad le gusta?”
Al
ver la cara de Jae-hee, que preguntaba mientras sus labios temblaban de
alegría, Woo-won sintió tanta ternura que lo tomó de la cintura y lo tumbó en
la cama. Jae-hee rodeó su cuello con los brazos y lo besó en la mejilla.
“La
verdad, no sabía que los relojes fueran tan caros. Me temblaba la mano cuando
saqué la tarjeta para pagar.”
“¿Ah,
sí?”
“Sí,
es ridículo, ¿no? Pero estoy tan feliz de que le haya gustado.”
“Gracias,
Jae-hee.”
El
rubor en las mejillas de Jae-hee se intensificó tanto que terminó cubriéndose
la cara con ambas manos. Woo-won se sorprendió e intentó sujetar sus muñecas,
pero al ver que las comisuras de sus labios estaban elevadas, soltó una risita.
“…
Creo que ahora entiendo por qué la gente hace regalos. No sabía que era tan
lindo ver a la otra persona alegrarse.”
“Haah,
vos de verdad…”
“Voy
a ganar mucha plata para comprarle muchos regalos. Cada vez que lo haga, tiene
que sonreír así de grande.”
Woo-won
sintió una oleada de emociones imposibles de expresar y no pudo controlar su
expresión. Al verlo más feliz que él mismo por recibir el regalo, sus ojos se
humedecieron. Se sentía desbordado de felicidad por estar con alguien que sabía
alegrarse de forma tan pura por algo pequeño y que era capaz de mostrar sus
sentimientos de esa manera.
“Jae-hee,
te amo.”
“…
Yo también.”
Woo-won
bajó la cabeza lentamente y unió sus labios con suavidad. Succionó el labio
inferior antes de soltarlo y deslizar su lengua adentro. Sus lenguas se
entrelazaron con un sonido húmedo. Tras separarse después de un largo rato,
Woo-won extendió su muñeca izquierda junto con el estuche del reloj. Jae-hee
abrió mucho los ojos y ladeó la cabeza.
“Si
es un regalo, tenés que ponérmelo. Veamos qué tan lindo queda.”
“Ah…”
Woo-won
se apartó un poco y Jae-hee se incorporó apoyándose en la cama. Sacó el reloj
del estuche y lo colocó con cuidado en la muñeca de Woo-won. Al escuchar el
clic del cierre y ver el reloj encajando perfectamente sin un milímetro de
error, Jae-hee sonrió con orgullo.
“Es
realmente hermoso.”
¿Sabría
Cha Jae-hee que su propio rostro era más hermoso y brillante que ese reloj? No
importaba si no lo sabía. Con que lo supiera él, era suficiente.
Woo-won
abrazó a Jae-hee, quien sonreía de forma deslumbrante, y rió con alegría.
“Esperá
un momento.”
“¿Eh?”
“Yo
también tengo un regalo para vos.”
Jae-hee
miró a Kang Woo-won con el rostro encendido de emoción. Él se levantó de la
cama, desapareció por un momento y volvió a aparecer con una pequeña bolsa de
compras en la mano.
“Extendé
las manos.”
Jae-hee
extendió ambas manos y sonrió ampliamente. Kang Woo-won sacó un estuche de
terciopelo negro de la bolsa y lo puso sobre las palmas de Jae-hee. Jae-hee
intuyó que se trataba de una joya; viviendo con él, ya había recibido estuches
como ese más de una vez. Él le había regalado collares, aros, pulseras, relojes
e incluso llaves de oro. Casi todas las piezas de oro que compraba para Ha-yun
y Ha-jin también venían en cajas así.
Jae-hee
abrió el estuche con cuidado. Sin embargo, lo que encontró dentro fue algo
totalmente inesperado: un anillo. Era un diseño simple pero cargado de
elegancia. Por un momento, Jae-hee no pudo decir nada y solo alternó su mirada
entre el anillo y Kang Woo-won.
“Todavía
no pudimos celebrar la boda, ni irnos de luna de miel, y ni siquiera teníamos
los anillos de matrimonio típicos.”
“……”
“Pero
ya registramos el matrimonio y tenemos unos hijos adorables. Me puse a pensar y
sentí que lo estamos haciendo todo al revés, me dio mucha pena contigo. Por eso,
antes de que pase más tiempo…”
Jae-hee
se presionó el pecho para calmar los latidos de su corazón y se mordió los
labios con fuerza. Kang Woo-won se arrodilló lentamente en el suelo frente a él
y sacó el anillo del estuche. Al ver eso, Jae-hee sintió que las lágrimas
estaban a punto de brotar.
“No
puedo prometerte que te haré feliz para siempre. Habrá días en los que me
odies, días en los que discutamos a los gritos. Y tal vez habrá días en los que
llores tanto que se te hinchen los ojos. Estar conmigo no siempre será pura
felicidad.”
“……”
“Pero
lo único que puedo prometerte es que, pase lo que pase, nunca te voy a dejar.
Mientras viva, jamás mencionaré el divorcio o la separación. Estaré a tu lado
toda la vida.”
“……”
“Jae-hee,
¿te casarías conmigo?”
Jae-hee
extendió su mano y acarició suavemente el rostro de Kang Woo-won. De repente,
recordó la cara que él ponía cuando lo miraba envuelto en aquel olor a muerte,
y sintió un nudo en la garganta. El amor con aquel hombre que esperaba la
muerte rechazando su destino era así de profundo y desgarrador.
No
era una relación desigual o de sacrificio, sino una en la que ambos eran la
salvación perfecta del otro. Kang Woo-won extendió su mano con cuidado. Jae-hee
sonrió con alegría y puso su mano sobre la de él. Solo entonces, una sonrisa
apareció en los labios de Woo-won.
“Esa
promesa de no dejarme nunca… con eso me basta. Quiero casarme con usted,
señor.”
“Una
vez que te pongas esto, ya no hay vuelta atrás. En tu árbol solo podrán
florecer acónitos púrpuras.”
“…
Sí, me gusta. Mi árbol es suyo, señor. Pero a cambio, usted tampoco puede
grabar esos acónitos en ningún otro árbol.”
Kang
Woo-won asintió y deslizó el anillo en el cuarto dedo de Jae-hee. Al ver el
anillo que encajaba perfectamente en su dedo, Jae-hee rompió a llorar de golpe.
Se preguntó si volvería a experimentar un momento tan conmovedor en lo que le
quedaba de vida. Estaba tan emocionado y feliz que sentía un vuelco en el
corazón.
Woo-won
levantó la cabeza, le dio un beso corto en los labios y lo estrechó entre sus
brazos. Jae-hee lloró durante un buen rato en su pecho. Los rostros de sus
padres y los momentos difíciles que había pasado cruzaron su mente como una
ráfaga.
“Gracias.
De verdad no me lo esperaba.”
“Me
gustaría que tuviéramos una boda. Mi hermana dice que ella quiere prepararla.”
“¿La
señora Se-ra?”
“Sí.
Dice que no está preparando mi boda, sino la tuya, Jae-hee.”
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Al
ver la expresión de queja de Kang Woo-won, Jae-hee soltó una carcajada. Kang
Woo-won y Kang Se-ra eran el ejemplo perfecto de hermanos reales: se peleaban
como perros apenas cruzaban la mirada. Si llegaban a rozarse, se lanzaban
insultos sin filtro, pero en los momentos decisivos, se querían más que nadie.
“Pero,
¿tenemos que hacer una boda? Ya estamos registrados y yo no tengo a quién
invitar…”
“Si
te sentís muy incómodo, podemos hacer una ceremonia íntima, pero tenemos que
informar a la prensa.”
“¿Informar
a la prensa?”
“¿Para
que no haya ruidos innecesarios?”
Jae-hee
ladeó la cabeza sin entender del todo el significado de esas palabras, pero
pronto descartó el pensamiento y se colgó del cuello de Kang Woo-won. Pensó que
él sabría manejarlo bien. En ese momento, solo quería disfrutar de ese
sentimiento. Woo-won lo abrazó y se tumbaron en la cama. Jae-hee no ocultó su
expresión y sonrió ampliamente mientras recibía besos ligeros como plumas.
“Ahora
salgamos a despejarnos un poco. Vamos a dar una vuelta, te doy tu clase de
manejo y comemos algo rico.”
“¿Me
va a dar la clase de manejo?”
“Sí,
tenés que dominarlo antes de que los bebés crezcan más. Así vas a poder ir a
buscarlos al jardín y, si algún día te hago enojar, podés salir vos solo a
tomar aire.”
Jae-hee
rodó sobre sí mismo y se sentó de un salto. Ha-yun y Ha-jin crecían día tras
día. Para poder salir a cualquier lugar cercano con los bebés, que pronto
estarían caminando y corriendo, saber conducir era esencial. Además, le daba un
poco de vergüenza tener que llamar a Kang Woo-won o a Kang Yu-chan cada vez que
tenían que ir al hospital. Jae-hee asintió con una expresión decidida.
* * *
“Jae-hee,
escuchame un momento por favor.”
“…….”
“Jae-hee.”
Woo-won
observó la espalda de Cha Jae-hee, quien se alejaba a paso rápido, y se cubrió
el rostro con ambas manos. Habían tenido una buena sesión de práctica de manejo
y luego una cena agradable charlando en un restaurante elegante. El ambiente no
era malo; Cha Jae-hee se reía incluso de sus chistes aburridos y aceptaba con
gusto la comida que él le ofrecía. El problema surgió justo cuando se
levantaron de la mesa para pagar la cuenta.
‘…
¿Director Kang?’
Un
hombre de apariencia pulcra y bastante alto se acercó a Woo-won al reconocerlo.
Woo-won entrecerró los ojos y lo miró fijamente. Su rostro le resultaba
familiar, pero no lograba recordar quién era.
‘Soy
Han Jung-yoon, el que hacía esgrima. Aunque ahora me queda mejor el título de
actor.’
‘Ah…….’
En
cuanto escuchó el nombre, Woo-won giró la cabeza para observar la reacción de
Cha Jae-hee. Jae-hee lo miraba con los ojos muy abiertos, preguntándose qué
estaba pasando. Woo-won y Han Jung-yoon habían salido durante unos tres meses
cuando la intoxicación por veneno de Woo-won estaba en su punto más crítico.
Jung-yoon había dejado la esgrima por una lesión y, mientras dudaba sobre su
futuro profesional, Woo-won le propuso ser su patrocinador; él aceptó la oferta
sin pensarlo.
Han
Jung-yoon le pidió ayuda para establecerse como actor. A cambio de que
Jung-yoon recibiera el semen de Woo-won, este lo colocaba en papeles
secundarios de peso en varias películas y dramas. Gracias a eso, parecía
haberse consolidado finalmente en la industria.
‘De
hecho, quería verlo, Director. Fui a su empresa un par de veces, pero me fue
imposible encontrarlo.’
‘…
¿Tengo yo alguna razón para reunirme con el señor Han Jung-yoon?’
La
mirada de Han Jung-yoon se posó en Cha Jae-hee, que estaba detrás de Woo-won.
Woo-won se movió ligeramente para bloquear esa mirada incómoda. El reencuentro
con su antiguo compañero no le resultaba nada grato. Sacó la tarjeta de su
billetera y se la entregó al empleado.
Mientras
el empleado procesaba el pago, Han Jung-yoon sujetó el brazo de Woo-won y pegó
su cuerpo al de él. Un aroma a madera artificial invadió su olfato. No conforme
con eso, acercó sus labios al oído de Woo-won y susurró en voz baja:
‘Puedo
hacer lo que usted quiera, Director.’
‘No
necesito nada, así que buscá a otra persona.’
Woo-won
intentó apartarlo, pero Jung-yoon se aferró con tenacidad a su brazo.
Frunciendo el ceño con irritación, Woo-won giró su cuerpo y sujetó con
brusquedad el hombro de Han Jung-yoon.
‘¿Por
qué no entendés cuando te hablo bien? Te lo advertí: si te atrevés a subirte a
mis barbas sin miedo, te voy a hundir en lo más bajo.’
‘……!’
‘Si
no querés perder el lugar que tenés, cerrá la boca y correte.’
Solo
entonces Han Jung-yoon retrocedió asustado. Woo-won rodeó la cintura de Cha
Jae-hee y salieron del restaurante. Una brisa fresca los envolvió. Woo-won
abrió la puerta del copiloto y se hizo a un lado; Jae-hee subió al auto.
‘Señor.’
‘…
Sí.’
‘¿Quién
es?’
‘Alguien
de quien no tenés que preocuparte.’
Cha
Jae-hee no volvió a hablar después de eso. Woo-won guardó silencio porque no
quería contarle detalle por detalle sobre sus vínculos del pasado ahora que
estaban casados, pero Jae-hee parecía estar molesto. Durante todo el trayecto
al hotel, no respondió a sus preguntas y mantuvo la mirada fija en la ventana
con expresión indiferente.
Woo-won
apartó sus pensamientos y se acercó a Jae-hee, que esperaba el ascensor, para
obligarlo a girarse hacia él. Jae-hee lo miró con cara de pocos amigos.
“Te
lo voy a decir. Te voy a contar todo. Es que……”
“No
acá. Hablemos arriba.”
Se
sentía cómo la gente que esperaba el ascensor los miraba de reojo con
curiosidad. A pesar de estar muy enojado, Cha Jae-hee seguía cuidando el
estatus social y la imagen de Woo-won. Él pensó que Jae-hee, aunque era joven,
tenía una madurez y una consideración tan profundas que tal vez su edad mental
era mucho mayor que la suya.
Subieron
al ascensor en silencio y Woo-won arrinconó a Jae-hee en una esquina para
protegerlo de las miradas y del contacto físico de los demás. Aunque el
ascensor se vació rápido, Woo-won no se movió hasta que llegaron a su piso.
Apenas
entraron a la suite, Cha Jae-hee se giró y lo encaró.
“Ahora
hablemos. No era un Pistilo, parecía un alguien normal. ¿Quién es?”
“…
Como sabés, yo era un paciente intoxicado por veneno. Tenía que descargar el
veneno periódicamente, pero no quería estar con Pistilos. En el laboratorio
querían asignarme una pareja oficial, y como yo no quería eso, salía de forma
escandalosa con personas normales famosas, como celebridades o atletas, para
que me ayudaran a des… digo, para recibir ayuda.”
“¿Y
usted les daba patrocinio a cambio?”
“Haah,
sí. Para mí, resolver las cosas con plata siempre fue lo más fácil.”
“…….”
“Es
una historia incómoda y no quería contártela para no molestarte, por eso traté
de evadir el tema.”
Jae-hee
se sentó en el sofá con expresión melancólica. Si buscaba el nombre de Kang
Woo-won en internet, había pruebas de sobra de sus numerosos romances. Por
supuesto, sabía que no eran reales; Kang Woo-won solo había recibido ayuda de
esas personas para sobrevivir.
Jae-hee
se cruzó de brazos y levantó el mentón con una expresión un tanto altiva. Kang
Woo-won, que lo observaba con cautela, bajó la cabeza y se disculpó
avergonzado.
“…
Perdón.”
“Usted
dijo que, aunque la boda sea íntima, tenemos que informar a la prensa. Antes no
entendía por qué, pero después de lo de recién me doy cuenta de que es
necesario.”
“Bueno,
también es por eso, pero… eh….”
“¿Con
cuántas personas salió así hasta ahora?”
“…
¿Eh?”
Woo-won
se rascó la sien con nerviosismo. Si decía la verdad, sentía que Jae-hee se iba
a enojar. Los rumores confirmados oficialmente superaban los diez, y decirlos
todos solo traería incomodidad. Usando la astucia que le daban los años, buscó
intensamente un tema para cambiar de conversación. Justo en ese momento, su
celular sonó ruidosamente. Woo-won sonrió para sus adentros y sacó el teléfono.
Era
Kang Se-ra, pero no era una llamada normal, sino una videollamada. Woo-won
rodeó los hombros de Cha Jae-hee, acercándolo a él, y atendió.
“¿Qué
pasa?”
—¡Ey!
Ha-yun está llorando demasiado.
La
pantalla se llenó con el rostro de Ha-yun llorando. Al ver sus mejillitas
regordetas temblar mientras lloraba con fuerza, Woo-won soltó una risita. Sin
embargo, a diferencia de él, Cha Jae-hee miraba la pantalla con mucha seriedad.
“Yoon,
Ha-yun. Es papá. ¿Por qué llora mi bebé?”
—¡Abuu,
abubububababa!
Al
escuchar la voz familiar de Cha Jae-hee, Ha-yun lloró con más sentimiento, como
si estuviera protestando o haciendo un berrinche. Jae-hee observó a Ha-yun en
la pantalla con expresión pensativa y luego habló con cuidado:
“Señora
Se-ra, ¿por qué no se fija si Ha-yun tiene algo en la cara?”
—¿Eh?
Esperá un momento. Uh… tiene un poco de papilla, ¡ay!
En
cuanto Kang Se-ra limpió el resto de comida de la mejilla de Ha-yun, el bebé
dejó de llorar como si nunca lo hubiera hecho y abrió la boca pidiendo más
comida.
—Ah,
qué increíble. Kang Ha-yun es igualito a Kang Woo-won cuando era chico.
“…
¿El señor también lloraba así cuando tenía algo en la cara?”
—Sí,
era insoportable.
La
mirada de Cha Jae-hee se suavizó. Se veía tan hermoso sonriendo mientras miraba
a Ha-yun con amor que Woo-won, olvidando que estaban en una videollamada,
presionó sus labios contra la mejilla de Jae-hee.
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
—¡Ey!
¡Pero qué pedazo de hijo de… digo, qué palomito! No puedo creer esto.
“Si
ya lo resolviste, cortá. Estoy ocupado.”
—Vas
a ver cuando vuelvas. Ni se te ocurra aparecer por casa.
Kang
Se-ra saludó con la mano con cara de cansancio y cortó la llamada. Woo-won tiró
el celular al sofá y abrazó a Cha Jae-hee por la cintura, pegándolo a él.
“Señor,
no haga esas cosas frente a su hermana.”
“Sí,
voy a tener cuidado.”
“Tenemos
que terminar la charla de antes.”
“Mejor
dejémoslo pasar. Es el pasado, y el pasado pisado.”
Cuando
Woo-won empezó a quejarse con un aegyo forzado, Cha Jae-hee sacudió la cabeza.
Aunque lo miró de reojo, sus ojos desbordaban un profundo afecto.
“Para
que esas personas no se vuelvan a acercar…”
“…
Sí.”
“Saquen
un comunicado de prensa para que todo el país sepa que el Director Kang
Woo-won, de Farmacéutica Lee-do, es un hombre casado y padre de gemelos.”
“Así
lo haré.”
Jae-hee
abrazó la espalda de Kang Woo-won y soltó un pequeño suspiro.
Él
ya sabía bastante sobre la vida privada de Woo-won; que había estado intoxicado
y que había usado los cuerpos de otros para descargar el veneno. Pero al
encontrarse cara a cara con alguien que había sido su compañero, se sintió
extraño. Pensar que esa persona conocía las partes más íntimas de Kang Woo-won
le provocó unos celos peculiares. Jae-hee hundió la cara en el pecho de Woo-won
y murmuró por lo bajo:
“…
La verdad, hace un rato tuve celos.”
“¿Celos?”
“Sí.
Pensar que usted y esa persona pasaron ese tipo de tiempo juntos, y que esa
persona tocó su cuerpo… me dio mucha rabia y me puse de mal humor.”
“Ah,
sos demasiado tierno.”
Kang
Woo-won lo sujetó por los hombros para separarlo un poco y lo llenó de besos
por toda la cara. Luego giró la cabeza y succionó el acónito púrpura grabado en
su cuello antes de soltarlo.
“Perdón
por hacerte sentir emociones que no deberías sentir.”
“…….”
“Pero
me hace feliz saber que tuviste celos. Significa que me amás mucho.”
Las
puntas de las orejas de Jae-hee se pusieron rojas. Por la vergüenza, intentó
esconderse en el pecho de él, pero Woo-won lo abrazó con más fuerza. Sin
embargo…
“Papá
Jae-hee.”
Ante
ese apelativo que rompió el silencio, Jae-hee frunció el ceño e intentó zafarse
de sus brazos. Kang Woo-won, con una cara bastante seria, lo mantuvo atrapado
por la cintura.
“Mejor
voy a ser un hijo. Hagámoslo una vez más.”
“¡¿Qué
vamos a hacer?! ¡Ni loco!”
Jae-hee
empujó la cara de Kang Woo-won como si le diera repelús, pero la sonrisa no se
borraba de sus labios.
La
noche de los dos, más perfecta y cálida que cualquier otra cosa en el mundo, se
volvía cada vez más profunda.
<Fin del Especial de Pistilo Oculto>
