Episodio 70
Episodio 70
Bliss, al escuchar esas palabras, ladeó la
cabeza hacia el otro lado.
“¿Cacahuate?”.
“Sí, tú”.
Escupió Cassian entre dientes.
Maldito mocoso, espera a que vuelvas a la
normalidad.
Justo cuando juraba que lo cargaría sobre su
hombro y le daría una paliza, Bliss lo agarró de la corbata. Cassian apoyó el
brazo en la bañera, recostó la mejilla y lo observó con el rostro fruncido,
como preguntándole qué pensaba hacer ahora.
“Hehe”.
De repente, Bliss comenzó a sonreír
radiantemente. Cassian arrugó aún más el entrecejo, preguntándose qué tramaba
ahora, cuando...
¿Eh?
De pronto, el rostro de Bliss se acercó.
Cassian lo miró fijamente sin moverse. De todos modos, no tenía a dónde
escapar; su espalda estaba contra la bañera y el capibara estaba encima de él.
Mientras observaba, pensando que podría reducir a ese ‘Cacahuate’ con una sola
mano hiciera lo que hiciera...
Se escuchó un suave sonido, un chuik.
Sintió una textura tan suave como el sonido
sobre sus labios. Cassian se quedó petrificado, sin un solo movimiento. Era
extraño. Tenía el rostro de Bliss justo frente a sus ojos. Podía ver, de forma
borrosa, las largas pestañas de sus párpados cerrados.
El chico levantó la cabeza lentamente. Solo
entonces Cassian volvió a cruzar la mirada con él. Bliss lo miraba en silencio,
con las mejillas teñidas de un suave rubor.
“Hiit”.
Tras soltar una breve risita con la boca
entreabierta, Bliss se desplomó pesadamente. Cassian seguía inmóvil incluso
cuando la cabeza del chico golpeó su pecho con un thump. Podía escuchar su
respiración rítmica contra su tórax. Bliss se había quedado dormido, y para
colmo, encima del cuerpo de Cassian.
Cassian, que había permanecido rígido sin
siquiera parpadear, comprendió finalmente mientras escuchaba esa respiración
tranquila: Bliss Miller, ese maldito ‘pedazo de Cacahuate’, le había dado un
beso en los labios.
***
♪♬♬♪♪♩♪…
Penélope, que se estaba preparando para
dormir, se sobresaltó por el repentino sonido de su teléfono móvil. Al ver el
número, era el de su señor.
¿A estas horas?
Parpadeó sorprendida. El Conde era un
aristócrata hasta la médula, pero era un hombre considerado. Como nunca antes
había llamado a un empleado tan tarde, Penélope tuvo un mal presentimiento.
¿Acaso algo salió mal con el plan?
“Sí, señor Conde”.
Respondió con el corazón tembloroso y escuchó
la voz del conde al otro lado.
—Ven de inmediato a mi habitación.
Y la llamada se cortó. Penélope, pálida de
miedo, tragó saliva sonoramente. Algo había pasado, algo muy grave.
***
“Explícame qué demonios es esto”.
Cassian hablo con voz amenazante mientras
miraba a la mayordoma, que temblaba pálida. Bliss estaba tendido en la cama,
roncando. Sin embargo, la diferencia con lo habitual era que no dejaba de balbucear
cosas y reírse tontamente entre sueños.
“No, pero qué... si hasta hace un momento
estaba bien...”.
Incluso cuando Penélope le puso la camisa de
Cassian y salió de la habitación, Bliss parecía estar perfectamente. Bueno,
parecía excesivamente animado, pero ella pensó que era por la idea de pasar
tiempo a solas con Cassian. Penélope, que tartamudeaba sin entender la razón,
escuchó a Cassian rugir.
“¿Qué demonios le diste de comer a ese tipo?
¿Por qué está tan borracho?”.
Fue entonces cuando Penélope lo comprendió.
Oh... no puede ser, es increíble, pero...
“Es que, verá...”.
Penélope tragó saliva y habló con dificultad.
“Como hoy hacía calor, le preparé un Pimm's
Cup y le gustó mucho... No sabía que se emborracharía así con eso...”.
¿Pimm's Cup? ¿Un Pimm's Cup?
Por un instante, Cassian miró a la mayordoma con
cara de espanto. Aunque es una bebida que se diluye y contiene una cantidad
mínima de alcohol, sigue siendo alcohol. Era lógico que uno pudiera embriagarse
si bebía de más, pero...
¡Este chico todavía es menor de edad! ¡Cómo se
le ocurre darle alcohol a un menor!
Estuvo a punto de regañar a Penélope, pero se
detuvo.
“¿Cuántos años tiene este niño...?”.
“Ya pasó los veinte”.
Respondió ella.
Cassian, que acababa de alzar la voz, se quedó
helado. Penélope mostraba una expresión de culpa, pero no de nerviosismo.
“... ¿Veinte años?”.
Ante su pregunta llena de incredulidad, Penélope
asintió.
“Celebró su cumpleaños en su ciudad natal
antes de venir. Es un chico que confió en mí para llegar hasta aquí, así que
por favor, perdónelo solo esta vez. Yo me encargaré de enseñarle bien...”.
Ah, esa era la tapadera.
Cassian reaccionó. Lo había olvidado. Penélope
le había mentido diciendo que el chico era un pariente suyo.
“Haaa...”.
Para no hacer explotar la coherencia de ese
mundo ficticio, necesitaba paciencia una vez más.
No, no puedo.
Cassian recuperó la razón a duras penas. Si
señalaba las inconsistencias de Penélope ahora, ella descubriría que él ya
sabía la verdadera identidad de ese ‘Cacahuate’. Aún era pronto. No podía
hacerlo hasta descubrir el complot de esos capibaras.
¡Así que debo soportar incluso estas
pruebas...!
Cassian echó la cabeza hacia atrás, cerró los
ojos y suspiró profundamente. Se dio la vuelta y se dirigió al baño antes de
cometer un error, pero allí se topó con otro desastre. Al entrarle en el campo
de visión la bañera, recordó inevitablemente lo ocurrido hace un momento.
“¿Señor Conde?”.
Al ver a Cassian congelado, Penélope lo llamó
extrañada. Sin embargo, eso tuvo el efecto contrario. Sintiéndose descubierto
en sus pensamientos, el rostro de Cassian se encendió en un rojo intenso en un
instante.
¡Ese maldito pedazo de Cacahuate...!
Cubriéndose la boca con una mano y conteniendo
a duras penas los insultos, desvió rápidamente la mirada de la anciana mayordoma.
Al ver a su señor así, Penélope, sin saber qué hacer, empezó a soltar excusas.
“Lo lamento, señor. Parece que se sentía muy
solo tras dejar su hogar. Le daré una buena charla, así que perdónelo por esta
vez. Me aseguraré de que no vuelva a probar ni una gota de alcohol. Por favor,
por consideración a mí...”.
Cassian miró el rostro de Penélope en
silencio. Por su reacción hasta ahora, era evidente que la mayordoma conocía la
identidad de Bliss, pero parecía ignorar su edad exacta. Seguramente ese
descarado Cacahuate le había mentido para engañar a la anciana mayordoma. Si
hubiera confesado que era menor, Penélope ni siquiera lo habría contratado.
Además, viendo su reacción actual,
emborracharlo no parecía ser parte de su plan...
Probablemente Bliss se puso así porque era la
primera vez que bebía. Y Penélope, sin saber que era menor, se lo dio sin
pensar mucho, ya que es una bebida común en días calurosos.
“... Está bien”.
Dijo finalmente Cassian con expresión de pocos
amigos.
“Ten cuidado en el futuro. Ya puedes retirarte”.
“Gracias. Y... por favor, no sea muy duro con
Bli... con Blair. Todo es culpa mía”.
Ante las súplicas de Penélope, Cassian solo
asintió en lugar de responder. Una vez que la mayordoma salió de la habitación
mirando hacia atrás con preocupación, Cassian, a solas, volvió a dirigir su
mirada a la cama.
Bliss seguía durmiendo plácidamente. Los ojos
de Cassian, que lo observaban fijamente, se posaron en un punto específico. Al
ver sus labios carnosos y ligeramente entreabiertos, sintió que su rostro
volvía a arder y se tapó la boca con la mano.
Ese maldito mocoso, tengo que echarlo de aquí
cuanto antes.
***
“¿Qué? ¿Una fiesta?”.
Ante la inesperada noticia, Bliss preguntó
alzando la voz por la sorpresa. A su lado, Penélope, que le servía jugo de
frutas, también miró a Cassian con los ojos como platos. Cassian, que como
siempre tomaba un té negro fuerte y caliente mientras miraba la pantalla de su teléfono,
respondió con indiferencia.
“Sí, hay una reunión social. Te llevaré conmigo”.
¡Bliss! ¡Lo logramos!
Gritó Penélope en su interior. Bliss también
la miró con los ojos brillantes.
¡Este tipo está totalmente loco por mí!
Al ver a los dos capibaras sumergidos en su
propio mundo, mirándose con sonrisas de oreja a oreja, Cassian entrecerró los
ojos y se burló internamente. Podía imaginar lo que estaban pensando, pero no
quería ni saberlo. Cassian solo tenía un pensamiento en mente:
Después de que reciba un escarmiento severo,
se irá llorando de vuelta a Estados Unidos.
