Episodio 69

 


Episodio 69

 

¡Ugh!

Cassian se quedó completamente congelado. ¿Qué estaba pasando? ¿Qué demonios estaba haciendo esta ‘pedazo de cacahuate’?

“Suéltame ahora mismo”.

“Bieeen-venidoooo...”.

Bliss, hablando con la lengua trabada por un largo rato, soltó una risita y lo miró hacia arriba. Al cruzar miradas de forma inesperada, Cassian vaciló por un instante. Ante eso, Bliss de repente chasqueó la lengua hacia él.

“Eres un hooombre maaalvado”.

¿De la nada?

No podía comprender en absoluto esta situación. Mientras su rostro se contraía por el desconcierto, Bliss también frunció el ceño con fuerza y continuó hablando con pronunciación arrastrada.

“Túuuu eres un tipo malo. Cuánto yo... hic... sin saberlo, hic...”.

¿Qué diablos estás balbuceando, pedazo de cacahuate?

“Aléjate. ¿No puedes quitarte de encima ahora mismo?”.

“No quierooo, no me voy a soltaaar, lero lerooo”.

Al verlo burlándose incluso sacando la lengua, Cassian se quedó estupefacto. ¿Por qué se comportaba así? Parecía como si estuviera borracho.

¿Alcohol?

Ante la idea que cruzó su mente, sacudió la cabeza rápidamente. No podía ser; ¿dónde conseguiría alcohol esta criatura? Además, si hubiera bebido hasta ese punto, Penélope lo sabría.

No, espera... ¿será que esto también es parte del ‘plan maestro’ de Penélope?

Sintió un escalofrío en un rincón de su corazón, pero ahora no era momento de pensar en eso. Investigar la verdad era tarea para la mañana, primero tenía que encargarse de este ‘capibara’.

Esta vez no tendré piedad. Lo apartaré aunque tenga que usar la fuerza.

“Suel...”..

Justo cuando abría la boca para apartarlo a la fuerza, Bliss retrocedió de repente. Aunque recuperó su libertad de forma inesperada, el ritmo repentino dejó a Cassian aturdido. Bliss lo miró con los ojos entrecerrados, parpadeó y luego frunció el entrecejo con todas sus fuerzas.

¿Ahora qué le pasa a este?

Mientras el sudor frío corría por su espalda, Bliss lo miró de reojo con desprecio y apretó los dientes.

“¡Hmph! Tontoo”.

“¿Qué?”.

Cassian solo pudo soltar una carcajada de incredulidad. Esta pedazo de cacahuate, ¿qué demonios habría comido para ponerse así?

“No te pases de listo y...”.

Justo cuando iba a decirle ‘vete a dormir’, Bliss agarró repentinamente el brazo de Cassian.

¿Y esto ahora qué es?

Al mirar hacia abajo con el rostro fruncido, el capibara le sonrió ampliamente.

“Báñate primero, Cassian”.

“No quiero”.

Cassian sacudió su mano con brusquedad para soltarse. Al hacerlo, Bliss soltó un corto grito de "¡Ah!", agitó ambos brazos frenéticamente y cayó de espaldas. Cassian, que se detuvo por un momento, lo miró hacia abajo; Bliss, hecho un ovillo y sin reaccionar por un instante, soltó un sollozo ahogado. Al escuchar ese sonido, el corazón de Cassian dio un vuelco.

“Bli... Blair”.

En el momento en que se apresuraba a llamarlo por su nombre para acercarse, Bliss, que estaba doblado a la mitad, rodó de repente hacia adelante y se puso de pie de un salto.

¿No está herido...?

Mientras lo observaba con ansiedad interna, Bliss de repente apretó los puños y abrió mucho los ojos. Justo cuando sintió otro mal presentimiento al ver esos ojos azules mirándolo con todas sus fuerzas.

“Hic, hic, huuu”.

Bliss respiraba con dificultad, con el pecho agitándose. El resoplido que salía de su nariz era inusual.

¿Y ahora qué?

Cassian, retrocediendo sin darse cuenta, se quedó petrificado. Los ojos de Bliss estaban llenos de lágrimas a punto de desbordarse.

“La... la bañera... ¡sabes cuánto me esforcé por limpiarla! Sentí que se me rompían los brazos. Hombre malo, humano con dientes de topo. Me duele la espalda... ¡fue tan difícil!”.

Al escuchar eso, Cassian recordó lo que le había ordenado hacer a Bliss. Solo quería molestarlo un poco, ¿acaso se había pasado de la raya?

Se sintió desconcertado por un momento, pero no tuvo mucho tiempo para reflexionar. Bliss lo agarró de inmediato del brazo y tiró de él.

“¡Lávate ya, lávate he dicho!”.

“Espera, espera un segundo”.

“¡Lávate ahora mismo!”.

Cassian intentó detenerlo, pero al ver su rostro enrojecido por el esfuerzo de tirar de él con todas sus fuerzas, finalmente suspiró y no tuvo más remedio que seguirlo al baño. El lugar donde Bliss finalmente se detuvo fue frente a la bañera. Parado junto a la tina que brillaba de limpieza, él sacó el pecho con orgullo, esperando la reacción de Cassian.

Cassian miró la bañera en silencio. Había rastros de un esfuerzo considerable, aunque para los sirvientes esto no habría tomado más de una hora. Y pensar que esta criatura decía haber pasado toda la tarde en ello...

Sin embargo, no pensó que fuera patético. Sus dos manos, apoyadas firmemente en su cintura, estaban rojizas e hinchadas en varias partes. Al imaginar a esa pequeña criatura agachada todo el día frotando la bañera, le resultó gracioso y a la vez lamentable, por lo que Cassian no sabía cómo reaccionar en ese momento.

Bliss seguía allí, mirándolo hacia arriba con el rostro tenso, esperando su respuesta.

“Ejem”.

Cassian se aclaró la garganta y habló con su habitual tono indiferente.

“Con esto es suficiente”.

“¿Sí?”.

Al ver su rostro satisfecho, iba a decirle ‘ahora vete a descansar’, cuando de repente Bliss gritó: "¡Guaa!". Y no terminó ahí. Bliss empezó a dar vueltas sobre sí mismo en el lugar, tarareando incoherencias.

“Yooo soy muy bueno limpiandooo, ¿por qué seré tan increíbleeee?”.

Al verlo cantar una canción sin sentido, lleno de alegría, se quedó sin palabras de nuevo. Debería haberlo detenido. Pero, por alguna razón, Cassian simplemente se quedó mirándolo sin decir nada. De hecho, incluso una leve sonrisa asomó en las comisuras de sus labios cuando...

“¡Oh, oh!”.

“¡Bliss!”.

El pie de Bliss resbaló y se tambaleó violentamente. Un Cassian alarmado gritó su nombre y extendió los brazos. Logró atrapar a Bliss justo antes de que cayera, pero él mismo perdió el equilibrio.

¡Maldición...!

“¡Aaaaah!”.

Ante la situación repentina, Bliss gritó y cayó hacia adelante. Aun así, Cassian lo sujetaba con fuerza. Un estruendo resonó en el baño. Cassian frunció el ceño, tragándose un gemido por el dolor que recorría su cuerpo.

Vaya desastre.

Al final, no pudo evitar que ambos cayeran dentro de la bañera. Maldiciendo internamente, levantó la cabeza. La mano que frotaba su nuca dolorida se detuvo en seco. Cassian descubrió el brillante cabello rubio platino acurrucado en su pecho.

18.

Todo alrededor estaba en silencio. No se escuchaba ni un respiro. Era como si el mundo se hubiera detenido. Al ver a Bliss inmóvil, con el rostro hundido en su pecho, Cassian sintió un escalofrío momentáneo.

No se habrá lastimado, ¿verdad?

De repente, un recuerdo olvidado volvió a él. El pequeño Bliss hinchándose tras comer un hongo venenoso. El niño que lloraba y lloraba diciendo que le dolía. ¡Si volviera a pasar algo así...!

Justo cuando su mente se quedaba en blanco por el pánico, el niño en sus brazos se movió levemente.

“¿Bliss? ¿Estás bien?”.

Preguntó con urgencia mientras lo tomaba de los hombros para incorporarlo a la fuerza. Solo entonces Bliss levantó la cabeza. Mientras Cassian lo miraba con desconfianza, viendo ese rostro que parpadeaba con ojos nublados, de repente el otro sonrió dulcemente.

“Cassian, ahora lávate”.

Y Bliss se levantó, intentando quitarle la ropa a Cassian sin previo aviso.

“Espera, ¿qué estás haciendo?”.

Un Cassian sorprendido agarró rápidamente sus manos, mientras Bliss, como si todavía no estuviera despierto del todo, ladeó la cabeza parpadeando.

“Para lavarte tienes que desnudarte. Yo te desnudaré”.

“No, espera. Está bien. ¡En serio, estoy bien!”.

Cassian iba a rechazar las manos que se extendían de nuevo, pero reaccionó al pensar que si lo hacía, Bliss podría caerse de lado. En su lugar, sujetó sus brazos para detenerlo y forzó una sonrisa al hablar.

“Yo puedo hacerlo solo. Así que ya basta”.

“¿Por quéee? Si yo quiero hacértelooo...”.

Bliss volvió a soltar esos sollozos ahogados. Al ver eso, Cassian soltó un profundo suspiro. ¿Otra vez este patrón? Estaba harto de sí mismo, pero su corazón ya había cedido. Cassian soltó los brazos de Bliss y simplemente se recostó apoyado en la bañera.

“Está bien, haz lo que quieras”.

Y le declaró al ‘capibara loco’ que lo miraba ladeando la cabeza.

“Haz todo lo que quieras, pedazo de cacahuate demente”.