Episodio 67

 


Episodio 67

 

Se percibe un intenso aroma a rosas. Era una fragancia tan densa, como si hubieran derramado varias botellas de perfume, que impregnaba cada rincón de la habitación.

Las paredes, de un gris oscuro elegante y sereno, habían sido cubiertas por un rosa deslumbrante. La estructura de la cama antigua fue reemplazada por una infantil estructura de hierro color rosa con ángeles tallados, y las sábanas que cubrían el colchón también eran de un rosa vibrante.

Al ver las toallas con forma de cisnes uniendo sus cabezas para formar un corazón sobre la cama, se quedó sin palabras. Las cortinas eran rosas, el sofá era rosa, hasta el banco a los pies de la cama era rosa.

Ante aquel vertiginoso festín de rosado, Cassian sintió que estaba a punto de desmayarse. Incapaz de aguantar más, dejó escapar un gemido de frustración y se cubrió la frente con una mano, pero por más que abría y cerraba los ojos, la realidad no cambiaba.

De todas las decoraciones, la peor es ese tipo.

Con el rostro totalmente desencajado, Cassian clavó la mirada en Bliss, que estaba de pie en medio de la habitación mirándolo. ¿Por qué demonios era el único que llevaba un pijama azul? En medio de una habitación invadida por el rosa, su pijama celeste destacaba de forma exagerada. Por supuesto, considerando que los corazones estampados en el pijama eran rosas, aquello tampoco era tan diferente, pero aún así...

“Bienvenido, señor Conde”.

Sí, ese ‘Pedazo de cacahuate’.

Al ver a Bliss saludándolo con una actitud fingidamente prudente a estas alturas, se sintió aún más indignado. Pero eso no era todo.

“¿Quiere empezar con una ducha? ¿O prefieres el vino? O tal vez...”.

Entonces, Bliss se acercó con andares ligeros hacia la cama, lo miró de reojo y preguntó.

“¿...irse a dormir directamente?”.

En ese instante, Cassian sintió un escalofrío recorriéndole la espalda.

¿Por qué me mira con esa expresión tan empalagosa?

Solo había dicho que se quedaría a dormir un día más, pero por alguna razón, sentía que había cruzado un puente sin retorno.

Debe ser mi imaginación. Tiene que ser mi imaginación.

Cassian optó por huir al baño sin decir una palabra. Mientras se reprochaba a sí mismo por ser tan cobarde, soltó un suspiro profundo, exhaló algo parecido a una respiración de yoga y levantó la cabeza. En ese instante, comprendió por qué aquel ‘Pedazo de cacahuate’ llevaba un pijama azul.

Sobre el largo mostrador del lavabo, descansaba un pijama rosa con el mismo diseño, solo que de una talla diferente.

***

Jujut, jujujut.

Bliss sonreía para sus adentros mientras alisaba las sábanas de la cama. Penélope tenía razón.

Mira cómo se escondió en el baño por la confusión, ese tipo está totalmente loco por mí.

“Jujujut, jujujut”.

La risa se le escapaba involuntariamente. Lo único que faltaba era que él lo admitiera honestamente. ¿Cuándo sería? ¿Cuándo llegaría ese día?

Ojalá viniera rrrrápido.

Bliss se acostó en la cama con una sonrisa radiante. Ahora solo quedaba esperar a que Cassian saliera. Miró hacia el baño mientras estaba recostado. Por alguna razón, no se oía el sonido del agua. ¿Qué estaría haciendo?

En ese momento, un grito atronador estalló desde el otro lado de la puerta del baño.

“¡Maldita sea! ¡Hijo de...! ¡Este pedazo de...!”.

“¡Hiiik!”.

Bliss se tapó rápidamente los oídos con ambas manos.

Ese tipo otra vez diciendo esas malas palabras.

Al principio se sentía desconcertado, pero ahora no. Sabía por qué Cassian insultaba de esa manera en momentos así.

¿Intentabas negar que te enamoraste de mí a primera vista, verdad?

Esta vez era lo mismo. Debía de estar haciendo eso para reprimir sus sentimientos por él. Tsk, tsk, sería mucho más fácil si simplemente lo aceptara.

“Tontito, bobo”.

Bliss tarareó alegremente, pero no duró mucho. Exactamente tres minutos después, se quedó profundamente dormido roncando.

***

Maldición, qué basura.

Cassian registró el baño varias veces, pero el resultado fue el mismo. No había nada más que ese maldito pijama rosa. Absolutamente nada. Al confirmar que incluso su ropa interior había desaparecido, no pudo contenerse más y soltó un grito.

“¡Maldita sea! ¡Hijo de...! ¡Este pedazo de...!”.

Se tiró de los pelos mientras gritaba, pero no se atrevió a golpear la pared. Al ver que las paredes del baño eran de mármol, su ira disminuyó por un breve instante. En su lugar, incapaz de contener su rabia, lanzó puñetazos al aire.

Cálmate, cálmate.

Cassian apoyó ambas manos en el lavabo y respiró hondo. Es solo un pijama. Sí, ¿qué tiene de malo el rosa? La tela es suave y el diseño no está tan mal. Ese corazón es una mierda, pero es solo un símbolo. Sí, no es nada.

“Fuuuu”.

Cassian exhaló profundamente una vez más y se enderezó.

‘Lávate rápido y sal’. Solo de pensar que ese ‘Pedazo de cacahuate’ lo estaba esperando, sentía ganas de quedarse allí hasta el amanecer, pero sabía que era imposible.

Acabemos con esto rápido.

Tras tomar una firme decisión, se despojó de la ropa y terminó su ducha velozmente. Hubo un momento de vacilación antes de ponerse el pijama, pero también lo superó.

Bien, vamos.

Salió del baño con gran determinación y dirigió la mirada hacia donde estaba Bliss, pero se detuvo en seco.

¿A dónde se fue este cacahuate?

El culpable no había ido lejos. Al ver a Bliss roncando sobre su propia cama, los hombros de Cassian simplemente se desplomaron.

¿Otra vez este desarrollo?

Al recordar que había pasado por lo mismo el día anterior, en lugar de enojarse, se sintió vacío. ¿Por qué siempre era así?

La respuesta ya la sabía: porque esa persona era Bliss Miller. ¿Acaso no sabía desde el principio que este descarado arruinaría su vida? Cassian se acostó en la cama con una sensación de abandono.

‘Solo será un día’, se repetía cerrando los ojos. El incidente de ayer no fue más que una coincidencia con una probabilidad increíblemente baja...

“¡Kueok!”.

Justo en ese momento, Bliss inhaló profundamente y rodó por la cama, plantando un brazo y una pierna sobre Cassian.

Como era de esperarse.

Cassian, al igual que el día anterior, intentó apartar a Bliss pero desistió. No valía la pena el esfuerzo innecesario si de todos modos iba a volver.

Míranos, de nuevo en este estado.

Cassian miró al techo dejando a Bliss roncando profundamente a su lado.

Maldita sea, hasta el techo está lleno de corazones rosas...

Y esa fue la última imagen que Cassian vio.

***

… Se puede oír el canto de los pájaros desde algún lugar.

Cassian frunció el ceño con los ojos cerrados. Al aguzar el oído, el sonido de las aves se volvió más claro. El canto que anunciaba la mañana.

Mañana.

Al pensar en esa palabra, abrió los ojos de par en par. Cassian, sin levantarse, movió rápidamente sus pupilas de izquierda a derecha. La luz del sol que entraba por la ventana iluminaba brillantemente el maldito mundo rosa. Bajo la inusual y radiante luz solar, el rosa se veía aún más detestable que el día anterior. Y lo que era más detestable aún era el rostro de Penélope, que lo miraba con satisfacción de pie junto a la cama.

La mayordoma, que hasta ese momento había esperado pacientemente a que su señor despertara, mostró una sonrisa de oreja a oreja al ver a Cassian palidecer en un instante.

“Ha dormido muy profundamente, señor Conde”.

Cuando Cassian se cubrió el rostro con una mano al sentir que todo se oscurecía, Bliss, que todavía tenía sus extremidades sobre el cuerpo de él, soltó un sonoro ronquido justo a tiempo.

Penélope, que vertía jugo en el vaso de Bliss, le dedicó una sonrisa cariñosa. Bliss también la miraba con afecto y decía: "Gracias, Penélope".

Prácticamente les gotea miel de los ojos.

Cassian sintió que se le revolvía el estómago mientras bebía un té negro bien cargado. Tal como había dicho el día anterior, solo tenía una taza de té frente a él, pero el desayuno de Bliss llenaba todo el plato. Observando con ojos entrecerrados a Bliss, que hoy también cortaba y se metía trozos de tomate asado en la boca con destreza, llenaba sus pensamientos.

No puedo negar que esa Pedazo de cacahuate ayuda con mi insomnio.

Lamentablemente, ahora tenía que aceptarlo. Hasta que su insomnio mejorara, no tenía más remedio que usar a ese tipo. A cambio, el hecho de que la vida de Cassian se convertiría en un desastre era un resultado ya decidido.

Sí, esto es algo que esperaba desde el principio.

Sin embargo, había una variable inesperada: Penélope.

Cassian echó un vistazo rápido a la habitación, que no podía calificarse de otra manera que ridícula, y volvió a mirar a los dos ‘Capibaras’.

El dejar la habitación en este estado también debe ser obra de Penélope y ese tipo.

Por muy travieso que fuera Bliss, era imposible que hiciera algo así solo. Debía tener un cómplice, y sin duda era Penélope. Estaba claro, considerando que desde el principio había dicho tonterías sobre ser parientes.

Tengo que descubrir qué es lo que traman esos dos.