Episodio 63
Episodio 63
Ese maldito mocoso.
Cassian apretó los dientes, tratando de
contener su furia. No había cambiado nada en diez años. Ese ‘pedazo de
cacahuate’ seguía apoderándose de su cama a su antojo, quedándose dormido en
cualquier parte y arruinando su vida.
Precisamente porque sabía que esto pasaría,
había querido echarlo de inmediato. Sin embargo, la realidad no se ajustaba a
sus deseos. No bastaba con que lo estuviera esperando descaradamente en su
habitación, ahora se había adueñado por completo de la cama. Ver a Bliss
roncando plácidamente hacía que la sangre de Cassian hirviera aún más.
“Levántate. Oye, ¡que te levantes!”.
Le gritó con severidad mientras lo sacudía por
los hombros, pero lo único que recibió fue un balbuceo somnoliento.
Al ver cómo el chico se daba la vuelta con
fastidio, Cassian se quedó sin aliento de la pura indignación.
“Maldita sea”.
Había tres tipos de personas que Cassian
detestaba: primero, los que dormían profundamente, segundo, los que se dormían
con facilidad y tercero, los que no se despertaban con nada una vez dormidos. Y
el tal ‘Bliss Blair’ cumplía con las tres categorías. Qué insolencia.
¿Qué demonios iba a hacer con él? Quería
llamar a Penélope de inmediato y ordenarle que se lo llevara, pero ya era
pasada la medianoche. Al pensar en su anciana mayordomo descansando, no se
atrevió a hacerlo. Con que hubiera una sola persona sin poder dormir en este
castillo era más que suficiente.
“Haaa...”.
Cassian suspiró profundamente con una mano en
la frente y los ojos cerrados. Al abrirlos, fulminó con la mirada al culpable
de todo este desastre que ocupaba su cama sin vergüenza alguna. Ya no le
quedaba ni rastro de culpa hacia ese ‘cacahuate’. Ya había pagado con creces el
precio de sus acciones pasadas.
En cuanto amanezca, lo echaré de inmediato.
Lamentablemente, para eso aún faltaba mucho
tiempo. Al final, Cassian se dejó caer en el lado vacío de la cama. De todos
modos, pasar la noche en vela no era distinto a cualquier otro día. La única
diferencia era que ahora tenía a un ‘pedazo de cacahuate’ roncando a su lado.
Solo ignóralo. Ignóralo. Ignóralo. Igno...
“¡Khrrr!”.
De repente, Bliss inhaló profundamente y
empezó a dar vueltas. Cassian recordó haber oído que los cachorros mueven las
patas cuando sueñan que corren. En ese instante, el chico, que parecía estarse
acomodando hacia el otro lado, se giró bruscamente hacia Cassian.
“... ¿Qué?”.
Antes de que pudiera reaccionar, Bliss plantó
un brazo y una pierna directamente sobre el cuerpo de Cassian. Cassian, que
estaba acostado boca arriba, abrió los ojos de par en par y miró hacia un lado,
pero el insolente niño, lejos de despertar, seguía haciendo ruidos nasales e
incluso restregó su cara contra el hombro de Cassian.
“¡Este maldito mocoso...!”.
Lleno de rabia, Cassian apartó con fuerza el
brazo y la pierna que se le habían encimado. El delgado cuerpo de Bliss rodó
por el impulso, pero con un quejido soñoliento, regresó de inmediato a su
posición original. Es más, esta vez se abrazó al cuerpo de Cassian y entrelazó
sus piernas con las de él, pegándose por completo.
¿Este tipo de verdad está dormido?
“Levántate, ¡levántate! ¡Maldición, te digo
que te levantes!”.
Ya no podía aguantar más. Gritó repetidamente
mientras empujaba la cabeza del chico para apartarlo, pero Bliss era como un yoyó,
regresaba de inmediato y se le pegaba. Una y otra vez.
Finalmente, Cassian fue el primero en
agotarse. Soltando un suspiro eterno, se cubrió la cara con una mano y apretó
los dientes. Era justo como esperaba. ¡Lo sabía! ¡Sabía que este tipo volvería
a arruinar su vida!
No habría más tolerancia. En cuanto saliera el
sol, llamaría a Penélope. Teniendo en cuenta las tonterías que había dicho
sobre ser parientes, Penélope también debía de estar implicada. No podía creer
que su anciana mayordomo, que lo conocía de hace tanto, lo hubiera engañado
así. ¿En qué estaría pensando?
Pero eso era todo. No necesitaba profundizar
más. Mañana mismo lo echaría y listo. Ya tendría tiempo de pensar en lo de
Penélope después. Lo más importante era eliminar a este ‘cacahuate’ y recuperar
su vida. Su rutina pacífica...
Y ahí, los pensamientos de Cassian se
cortaron.
***
“¡Cielos, por Dios! ¡Señor Conde! ¡Vaya,
vaya!”.
Una voz alborotada lo despertó. Cassian
frunció el ceño y se quedó inmóvil un momento.
¿Qué pasa? ¿Es Penélope?
Soltó un gemido, pero de pronto sintió algo
extraño. Al abrir los ojos lentamente, lo primero que vio fue su techo
familiar. Se sorprendió de lo nítido que veía todo y luego se dio cuenta de que
ya había mucha luz.
“... ¿Qué?”.
Seguía aturdido. ¿Cuándo había amanecido?
Claramente era de noche hace un momento. Solo había cerrado y abierto los ojos,
y la luna ya se había ido para dar paso al sol. ¿Cómo era posible?
Mientras movía solo los ojos intentando
procesar la situación, vio el rostro de su anciana mayordomo junto a la cama.
Aunque era una cara conocida, se veía extraña. Lo miraba con una expresión de
profunda emoción, con las manos juntas como si estuviera rezando.
“Cielos, Conde. ¡Ha dormido tan plácidamente!
¡Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez!”.
Al principio, no entendió sus palabras.
Mientras Cassian parpadeaba confundido, Penélope continuó con voz entrecortada.
“Haber tenido un sueño tan profundo... es la
primera vez que lo veo desde que estoy a su servicio. Estoy tan feliz que casi
se me escapan las lágrimas”.
Al verla secarse los ojos, el cerebro de
Cassian empezó a funcionar. De repente, se sentó de un salto por la sorpresa.
Al hacerlo, el brazo y la pierna que estaban sobre él cayeron. Por instinto
miró a su lado y vio a Bliss soltar un pequeño ‘mmm’ antes de desplomarse hacia
el otro lado.
Cassian se quedó congelado.
Un momento, ¿qué está pasando?
Incluso mientras pensaba rápido, no podía
creerlo. No recordaba cuánto tiempo hacía que no tenía la mente tan despejada,
estaba estupefacto. No sentía irritación y su cuerpo se sentía ligero como una
pluma. La migraña que siempre lo atormentaba había desaparecido por completo.
Había dormido profundamente durante horas.
“Esto es...”.
Balbuceó atónito.
En ese momento, el mocoso que roncaba movió
los hombros. Cassian se tensó y lo miró, poco después, Bliss soltó un quejido
somnoliento y empezó a frotarse los ojos. Cassian se quedó sentado mirándolo
fijamente. Sin darse cuenta de la tensión, Bliss estiró los brazos con todas
sus fuerzas.
“Khrrrrng”.
Tras terminar de estirarse con un quejido, el
chico se sentó tambaleante, soltó un suspiro y murmuró.
“Quiero hacer pis”.
Aún medio dormido, bajó de la cama y se
dirigió directamente al baño. Mientras escuchaba el sonido del agua, Cassian y
Penélope seguían mirando hacia donde él había desaparecido.
“No le preguntaré cómo terminaron durmiendo
juntos”.
Dijo Penélope con una voz cargada de picardía.
Cassian quiso enfurecerse y decirle que no
imaginara cosas innecesarias, pero eso implicaría tener que explicar la
situación. Como él mismo no entendía qué había pasado, hablar de más solo sería
contraproducente. Abrió la boca para gritar, dudó un momento y la cerró. En
este punto, era mejor ir directo al grano.
“Como sea, saca a ese tipo de aquí”.
Dijo apretando los dientes, pero la reacción
de Penélope fue inesperada.
“Vaya, ¿de verdad quiere eso?”.
Preguntó ella sorprendida. Cassian la miró con
el ceño fruncido, como diciendo ‘haz lo que te ordeno y ya’. Pero la
experimentada mayordoma no se intimido ante la mirada feroz de su amo.
“El insomnio de su Excelencia no mejoraba con
nada, ¿cierto? Pero anoche durmió profundamente... debe haber una razón. ¿No
cree que pudo dormir gracias a Bli... Blair, señor Conde?”.
Cassian iba a responder. ‘Ni se te ocurra
decir que fue gracias a ese tipo’, pero Penélope fue más astuta y no le dio
espacio. Ella se adelantó y soltó una declaración bomba que Cassian no quería
escuchar:
“¿Por qué no lo pone a prueba? No sería bueno
echarlo a toda prisa y que su insomnio regresara, ¿verdad?”.
