Episodio 62

 


Episodio 62

 

Cuando sus pensamientos llegaron a ese punto, de repente, Cassian preguntó.

“Tú, ¿cómo dijiste que te llamabas?”.

“Ah, Bli... es Blair”.

Al corregirse apresuradamente, Cassian soltó un sonido extraño, un "hum".

“Bliblair. Es un nombre peculiar”.

“Ah, jaja, jajaja”.

Bliss no tuvo más remedio que reír con torpeza. Justo cuando se disponía a levantarse para salir, Cassian lo sujetó del brazo de improvisto.

“Aún no he terminado contigo, Bliblair”.

“Ah, sí, Conde. ¿Necesita algo más?”.

Por alguna razón, la forma en que pronunció su nombre al final sonó a burla. Bliss se enderezó rápidamente y preguntó, a lo que Cassian señaló la bañera con la barbilla y ordenó.

“Saca el agua. Toda”.

… ¿Qué?

¿Qué era lo que acababa de escuchar? Mientras parpadeaba atónito, Cassian repitió.

“¿No me has oído? Que saques el agua, toda”.

“Oh, no, sí lo escuché, pero…”.

Tartamudeando por la situación inesperada, Bliss preguntó desconcertado.

“Con lo que costó llenarla… ¿quiere que la vacíe? ¿Por qué… por qué?”.

¿Había cometido algún error? Mientras Bliss repasaba mentalmente sus acciones, Cassian sonrió con una mueca torcida.

“Cambié de opinión. Así que vacíala y ya”.

Bliss lo miró esperando que fuera una broma, pero no había ni rastro de humor en su rostro. Finalmente, Bliss se inclinó y metió el brazo en la bañera, donde la densa espuma le impedía ver el fondo. Tras buscar a tientas durante un buen rato, logró tirar del tapón y el agua comenzó a drenarse con un fuerte borboteo.

Cassian observaba la escena de pie, con los brazos cruzados. Solo cuando la bañera quedó vacía, dejando apenas unos restos de espuma, Bliss volvió a mirarlo y preguntó.

“¿Ya está bien así?”.

“Sí”.

Cassian asintió con una leve sonrisa.

Qué hombre más ridículo, pensó Bliss, pero manteniendo su fachada para no ser descubierto, volvió a preguntar con una sonrisa.

“¿Hay algo más que deba hacer?”.

“Sí”.

Esta vez, Cassian dio la misma respuesta. Justo cuando Bliss empezaba a ponerse nervioso, él dijo con el rostro aún risueño.

“Llénala de nuevo”.

Bliss se limitó a parpadear mientras lo miraba, sin responder. Tenía una expresión como si estuviera viendo a un loco, pero a Cassian no le importó y ordenó.

“He vuelto a cambiar de opinión. Me voy a bañar en la bañera, así que llénala”.

“Ja, jaja, jajaja”.

Forzando una risa, Bliss abrió los grifos otra vez. Mezcló el agua fría y caliente para ajustar la temperatura, vertió el jabón, esperó a que saliera la espuma adecuada y cerró las llaves. Justo después.

“Vacíala”.

Vino la misma orden. Tras repetir esta acción exactamente tres veces más, Cassian finalmente dijo con desgana.

“Qué aburrido. Mejor beberé algo de vino. Deja la bañera impecable. Puede que me den ganas de entrar después de beber”.

Y tras decir eso, se dio la vuelta y salió del baño. Solo, Bliss quiso lanzarle todo tipo de insultos a su espalda, pero lo único que pudo hacer fue apretar los puños y temblar de rabia.

***

Huu, huu.

Cuando terminó de limpiar la bañera y salió, Bliss estaba completamente exhausto. Estaba tan agotado física y mentalmente que quería mandar la venganza al diablo y simplemente huir. Por supuesto, eso fue hasta que vio la cara de su enemigo.

Cassian Strickland, quien acababa de sumar una nueva falta a su lista de pecados, estaba sentado elegantemente bebiendo vino. Se había terminado casi toda la botella que Bliss le había traído antes, mientras él perdía el tiempo repitiendo una tarea que ni a un perro se le encargaría.

Bliss alternó la mirada entre la botella vacía y la última copa de vino, dejando escapar un suspiro de incredulidad.

¿Pero qué le pasa a este tipo? ¿Por qué me hizo hacer eso? ¿Y encima puede pasarle el vino así como así?

Mientras Bliss lo miraba indignado, Cassian se bebió el resto del vino de un trago, como si Bliss no existiera. Dejó la copa vacía sobre la mesa y levantó la vista hacia la distancia. Parecía sumido en sus pensamientos, pero Bliss no podía quedarse allí mirando eternamente. Solo quería volver a su habitación y borrar este día sin sentido durmiendo.

“Huaaaaam”.

El problema fue que su deseo se manifestó hacia fuera. Tras bostezar ruidosamente sin querer, Bliss parpadeó y de pronto sintió una sensación extraña. Al levantar la vista, se topó directamente con unos ojos gris plateado que lo observaban con ferocidad.

“¡Hic!”.

Ante la reacción de Bliss, que contuvo el aliento y encogió los hombros del susto, Cassian, que hasta entonces había estado callado, habló.

“Qué suerte tienes, que te dé sueño2.

Sus palabras sonaron como si estuviera apretando los dientes. Bliss se rascó la cabeza con torpeza y soltó una risita.

“Ha sido un día agotador… Por eso, pensaba irme ya a dormir”.

Venganza o no, primero necesitaba dormir. Ya sentía los párpados pesados. Incluso aquel sofá parecía bastante cómodo, se preguntó si podría dormir allí mismo sin tener que llegar a su cuarto.

Mientras miraba el sofá con anhelo, una sombra negra se proyectó sobre él. Confundido, Bliss levantó la cabeza y volvió a soltar un ‘hic’ de sorpresa. Cassian se había plantado frente a Bliss y lo miraba desde arriba.

“Es-esto, ¿qué...?”.

Un hombre de más de dos metros mirándolo con cara de pocos amigos era increíblemente imponente. La mayoría de los hombres de la familia Miller superaban los dos metros, pero como nunca lo habían mirado con esa expresión aterradora, era la primera vez que sentía tal miedo. Ante un Bliss que temblaba con los hombros encogidos, Cassian gruñó entre dientes.

“Así que tienes sueño, ¿eh?”.

Bliss movió los ojos rápidamente de un lado a otro. El ambiente sugería que no era buena idea decir que sí. Pero ya había bostezado y dicho que se iba a dormir.

“Bueno, es decir, parece que tengo sueño, pero no puedo decir que no lo tenga, aunque viene, pero parece que estoy somnoliento, es algo confuso...”.

Tras divagar sudando frío por la espalda, Bliss sonrió de repente. En el momento en que Cassian vaciló, él no perdió la oportunidad y dijo.

“Entonces, me retiro a.…”.

“¿A dónde crees que vas?”.

Intentó darse la vuelta para escapar, pero fue inútil. Cassian lo agarró de inmediato por la nuca, impidiéndole huir.

“¡¿Por qué hace esto?!”.

Mientras Bliss forcejeaba desesperadamente, Cassian habló con su voz habitual.

“Es un problema si te vas cuando aún queda trabajo por hacer”.

“¡¿Qué más queda?! ¡Ya limpié la bañera!”.

Gritó Bliss con todas sus fuerzas. Era la primera vez que lo hacía y no podía asegurar que estuviera perfecto, pero al menos había quitado toda la espuma. Sin embargo, Cassian no se inmutó ante su protesta.

“Aún queda algo, espera”.

Tras soltarlo, Cassian volvió a entrar al baño.

Bah, seguro quiere revisar si lo hice bien, qué tacaño, pensó Bliss esperando con los brazos cruzados y el rostro huraño, pero poco después se oyó el sonido del agua. Solo entonces Bliss se dio cuenta de que Cassian se estaba bañando. Se quedó boquiabierto de pura indignación.

¡¿Si se iba a bañar, por qué no lo hizo antes?!

Lo hizo llenar y vaciar la bañera varias veces para nada, y ahora se estaba bañando. Pensó en cuánta gente en África tiene que caminar kilómetros por falta de agua y cuántos países sufren de sequía en el mundo, y él desperdiciándola así.

Todo eso de que se preocupa por el medio ambiente era mentira.

Había descubierto otra hipocresía de Cassian Strickland. Si se supiera que el heredero de un ducado, conocido públicamente como un hombre distinguido y comprometido con el ambiente, actuaba así, todos se sentirían decepcionados.

¡Yo mismo te quitaré esa máscara...!

Eso fue lo último que recordó. Cuando Cassian salió secándose el cabello mojado y vistiendo una bata, Bliss estaba profundamente dormido en la cama de él, roncando con los brazos y piernas extendidos.

“Ha”.

Cassian dejó escapar un suspiro de incredulidad. Solo habían pasado unos quince minutos y ya había caído en un sueño tan profundo. Por un lado, incluso sentía envidia. Sus noches de insomnio eran eternas y ya se habían vuelto crónicas. Ver a alguien dormir así frente a él lo hacía sentirse casi miserable.

Y para colmo, se había adueñado de su cama sin permiso.