Episodio 31-40
Episodio 31
Bliss intentó analizar la situación
actual a pesar de su confusión. Sin embargo, las limitaciones de su pequeña
capacidad cerebral para imaginar escenarios eran evidentes.
¿Será Aina la novia de Cassian?
Por donde se mirará, la relación
entre ambos no parecía normal. En los dramas, las parejas que se esconden tras
los árboles para susurrar suelen ser infieles. Siendo un estudiante
universitario, es un adulto, así que es natural que tenga citas. Además, Cassian
es guapo, amable y el heredero del Duque de Strickland, por lo que a todos les
agradaría.
¡Pero si Cassian es mi prometido!
Bliss estaba seguro de sí mismo.
Además, él ya había visto a Cassian desnudo. Por lo tanto, no tenían más
remedio que casarse. Porque ese es el comportamiento de un ‘hombre que asume su
responsabilidad’. Y además...
Soy especial para Cassian.
Bliss creyó en las palabras que los
amigos de Cassian le habían dicho: ‘Tú eres especial’. Por eso, estaba
convencido de lo que Cassian diría a continuación. Seguramente diría: ‘Bliss es
mi querido amigo’.
¡Confío en ti, Cassian!
Bliss esperaba la respuesta de
Cassian con una fe inquebrantable. Esa confianza no flaqueó hasta que él abrió
la boca y emitió un sonido.
“Ha... Es un niño de la familia
Miller, así que no hay de otra. No queda más que aguantarlo”.
Ante la respuesta acompañada de un
suspiro de lamento, Bliss dudó de sus oídos por un momento.
¿Qué acabo de escuchar?
Mientras parpadeaba atónito, la mujer
volvió a hablar.
“Pobre Lord Strickland. Pensar que en
estas largas vacaciones lo que te toca hacer es cuidar a un niño”.
Ante el tono lleno de fingida
compasión, Cassian soltó una risita y dijo con lentitud.
“Me he vuelto un desgraciado. Pensar
que pasaría estas largas vacaciones cuidando a un mocoso Yankee con mocos”.
¿Qué?
Fue una sucesión de palabras
increíbles. ¿Mocoso? ¿Yankee? ¿Con mocos? Bliss se quedó aturdido, como si le
hubieran dado un golpe en la cabeza con palabras que jamás imaginó que saldrían
de la boca de Cassian.
¿Es verdad? ¿Eran esos los verdaderos
sentimientos de Cassian?
Entonces, ¿qué fueron todas sus
acciones hacia mí hasta ahora?
La respuesta llegó pronto.
“¿Tan importante es el nombre
Miller?”.
Aina frunció el ceño y Cassian negó
con la cabeza.
“La familia Miller es una de las más
influyentes de Estados Unidos. Además, dicen que Ashley Miller incluso entrará
en la política. Mantener una relación estrecha también ayuda a mi familia...”.
Luego, soltó una risita y añadió
frunciendo el entrecejo.
“Aun así, es una suerte que Bliss sea
más fácil de manejar en comparación con los otros Miller”.
Ante eso, Aina lo miró con los ojos
entrecerrados como si se burlara.
“Hace un rato vi que no le quitabas
la vista de encima mientras el mocoso bebía chocolate. No me digas que sientes
algo raro por un niño así, ¿verdad?”.
La actitud relajada de Cassian cambió
drásticamente. Al ver que la sonrisa desaparecía y su rostro se ponía serio,
Aina se sobresaltó mientras él murmuraba en voz baja.
“No digas cosas asquerosas. Solo lo
miraba para limpiarlo porque come de forma sucia”.
La reacción de Cassian fue inmediata.
Al verlo con una expresión de absoluto odio, como si fuera a vomitar, Aina se
disculpó de inmediato.
“Era una broma, lo siento”.
“Hay cosas que se pueden decir y
otras que no. Si vuelves a soltar esa basura, no te perdonaré, aunque seas tú”.
“Está bien, lo siento. De verdad”.
Tras disculparse de nuevo, Aina besó
ligeramente los labios de Cassian. Ante su rostro sonriente y encantador,
Cassian no la presionó más, pero seguía sin estar de muy buen humor.
Solo había sido amable con el niño
que tenía a cargo, y que lo trataran como a un pervertido que hace esas cosas
con un niño...
Sin embargo, Cassian no era el único
que había arruinado la tan esperada ‘Noche de Aman’, todos estaban igual. Y
quizás, la causa era el propio Cassian. No, quizás no, era evidente. Después de
todo, Bliss estaba aquí por culpa de Cassian.
Sabiendo ese hecho, se pasó una mano
por el rostro y dejó escapar un profundo suspiro. Aina, observando la reacción
de Cassian, cambió de tema apresuradamente.
“Aun así, Bliss es bastante tierno.
¿Dijiste que el resto son todos Alfas dominante? ¿Los has visto?”.
Ante el nuevo tema, Cassian respondió
con desinterés.
“No son gran cosa. Solo son mutantes
que desprenden aroma de feromonas”.
“¿Qué?”.
¿Qué cosa?
Casi al mismo tiempo que la reacción
de ella, Bliss estuvo a punto de gritar. Tapándose la boca apresuradamente,
abrió mucho los ojos y esperó las siguientes palabras. Cassian, sin tener idea
de la presencia de Bliss, continuó hablando con indiferencia.
“Digo que no son tan increíbles. Ya
habrás oído los rumores sobre los Miller, ¿no? No son muy diferentes”.
Luego, añadió cínicamente.
"El primero... bueno, al menos
es decente. Pero los gemelos que le siguen son un desastre, uno es un idiota
trastornado y el otro un pervertido. El que dice ser actor tiene de apodo
'perro rabioso', con eso te digo todo. Y la chica que viene después...
olvídalo, ni siquiera quiero hablar de ella".
“Wow, qué evaluación tan tremenda”.
Ella exclamó con asombro.
“Y pensando así, te llevas bastante
bien con el más pequeño de esa casa”.
Ante esas palabras, Cassian se
encogió de hombros.
“Manejar a un mocoso tonto con mocos
no es nada difícil, ¿verdad?”.
La mujer se rió entre dientes y besó
ligeramente los labios de Cassian.
“Entonces, mantendré esto en
secreto”.
Cassian también sonrió e inclinó la
cabeza. Justo cuando el beso de ambos estaba por volverse profundo, el tono de
llamada de un celular resonó de repente. Cassian, aún con los labios unidos a
los de ella, rebuscó en el bolsillo de su pantalón y finalmente se llevó el
teléfono al oído.
“Sí, habla Cassian Strickland”.
Al responder y finalmente separar los
labios, la mujer se los limpió con el dorso de la mano. Tras hablar brevemente,
él colgó y dijo con una expresión no muy complacida.
“Es mi padre. Vete tú primero, tengo
que devolverle la llamada”.
“No queda de otra”.
Se dieron un ligero beso de despedida
y se separaron. Bliss, que había estado mirando alternativamente cómo ambos se
alejaban en direcciones opuestas, salió de detrás del árbol solo después de que
pasaran unos minutos más.
Maldito desgraciado.
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Solo, se quedó mirando hacia donde
Cassian había desaparecido y rechinó los dientes.
¿Cómo puede actuar de forma tan
perfecta? ¡Basura, descarado! Me ha estado engañando todo este tiempo.
Fingiendo ser amable mientras por detrás pensaba esas cosas.
Hubiera sido mejor que lo ignoraran
desde el principio. Así no habría esperado nada. Pero lo que más enfurecía a
Bliss era otra cosa.
Puedo soportar que me insulten a mí,
pero no que insulten a mi familia.
¿Cómo se atrevía a llamar a sus
hermanos pervertidos, idiotas y perros locos? Por supuesto, los gustos de
Stacey eran un poco diferentes a los de los demás, Grayson siempre parecía que
le faltaban un par de tornillos, Chase soltaba palabrotas y recurría a la
violencia a la menor provocación, y Larien era un mujeriego imparable, pero
para Bliss, eran sus hermanos y familia más preciada. ¿Cómo pudo decir tales
cosas?
“Maldito desgraciado”.
Bliss soltó el insulto en voz alta
contra Cassian. El autosabotaje no era una opción. No obstante, quedarse de
brazos cruzados era demasiado frustrante.
Me vengaré.
Bliss apretó los puños con
determinación.
¡Papá, Daddy, Nathaniel, Stacey,
Grayson, Chase, Larien! ¡Miren todos, miren cómo defiendo el honor de los
Miller!
“¡Uryaaaaaa!”.
Bliss cargó hacia adelante girando
sus brazos como molinos de viento con un grito extraño. En sus ojos ardientes
no veía nada más.
¡A quien sea que atrape! ¡Lo
destrozaré todo!
“Bliss, ¿dónde estabas?”.
Justo entonces, uno de los chicos lo
vio y lo saludó.
Hump, de todos modos, eres de la
misma banda.
Bliss no redujo la velocidad y corrió
hacia él.
¡Cabezazo!
...O eso pensó.
“¿Eh?”.
En ese momento, cruelmente, tropezó
con la raíz de un árbol que sobresalía. Con un grito corto, su cuerpo voló por
los aires y Bliss terminó rodando y chocando contra el cuerpo del chico.
“Bli, ¡ag!”.
El chico, que no pudo esquivar a
tiempo el bulto que cargaba hacia él, gritó y cayó al suelo. Poco después, con
un golpe seco contra un árbol, se desmayó en el acto.
“Hump”
Bliss, que involuntariamente había
embestido al hombre con su cuerpo, apenas recuperó la conciencia y se levantó.
Episodio 32
Todo le daba vueltas, pero estaba
bien. Al menos había acabado con uno. A continuación, apenas recuperó el
equilibrio y se volvió hacia el grupo que seguía riendo y charlando. Con los
ojos echando chispas, Bliss apretó los puños.
Venganza.
16.
“Oye, ¿hay más cerveza ahí? Esta caja
está vacía”.
Mientras un chico señalaba una caja
vacía, otro empezó a buscar cerveza merodeando por los alrededores. Otro estaba
tan borracho que no podía sostenerse, y otro más quitó los malvaviscos quemados
por el fuego y puso en su lugar unos hongos que había recogido de alguna parte.
Tras él, que se reía entre dientes, el chico que lo vio se detuvo y gritó.
“¡Oye! ¿Qué es eso? ¿Esos hongos son
seguros?”.
“Eeeh, no lo séeee”.
“¿Qué? Idiota, es peligroso”.
Cuando el chico sorprendido intentó
quitarlos, el amigo que acababa de poner los hongos lo detuvo y dijo.
“Ejei, es divertidooo. Déjalooos”.
“Este idiota...”.
El chico que intentaba detenerlo
también estaba borracho. Se tambaleó diciendo algo y retrocedió. En ese
momento, un hombre que estaba dormitando levantó la cabeza y empezó a ensartar
malvaviscos en un palo con torpeza. Detrás de ellos, el chico que estaba menos
borracho miró a su alrededor y murmuró.
“Vaya, parece que faltan algunos...
Ah, ahí estabas”.
Cassian, que justo regresaba al
grupo, lo vio y chasqueó la lengua ligeramente.
“Idiotas, están todos borrachos”.
Aina, que había llegado antes, dijo
riendo.
“Ese era el objetivo original. Aunque
es una pena para ti”.
Era verdad, lo cual hacía la
situación aún más exasperante. Cassian soltó un suspiro irritado y miró a su
alrededor. Fue entonces cuando se dio cuenta de que algo andaba mal.
¿Qué pasa?
Faltaba algo que debería estar allí.
No tardó mucho en darse cuenta de qué era.
“... ¿Y Bliss?”.
Ante su pregunta, Aina levantó la
vista. La mayoría de los chicos borrachos no reaccionaron, y a Cassian se le
encogió el corazón tardíamente.
“¡Oigan! ¿No han visto a Bliss?
¡¿Dónde está Bliss?! ¿Eh?”.
Sacudió violentamente a uno y a otro,
les gritó, pero todos solo balbuceaban tonterías. Rápidamente, Cassian se puso
pálido.
Bliss Miller ha desaparecido.
En ese instante, los rostros de su
padre, su madre y Ashley Miller pasaron rápidamente por su mente. Acto seguido,
la imagen de un Bliss herido y las críticas y artículos maliciosos lloviendo
sobre él se desplegaron en su cabeza, dejándolo paralizado.
Esto es un gran problema.
“Maldita sea... ¡Oye, despierta!
¡Oye!”.
Cassian agarró desesperadamente del
cuello a un chico que tenía enfrente y le dio un bofetón mientras gritaba.
“¡Oye, levántate! ¡Reacciona! ¡Bliss
ha desaparecido! ¡Oye!”.
“Cassian, en vez de esto, ¿qué tal si
nosotros mismos lo buscamos por los alrededores?”.
Aina también se puso nerviosa y dio
un paso al frente, mientras Jeffrey, el que estaba menos ebrio, se acercaba
tambaleándose.
“S-sí. E-eso, esto... si no aparece,
llamaremos a la po... hip”.
“¿Cómo vamos a llamar a la policía en
este estado? ¡Maldición! ¿Qué demonios estaban haciendo ustedes que no pudieron
cuidar a un niño tan pequeño?”.
Cuando Cassian se enfureció de
verdad, tanto Aina como Jeffrey se encogieron y retrocedieron. Por supuesto,
Jeffrey también tenía algo que decir.
“Tú fuiste quien trajo a ese chico,
obviamente tú eras el responsable de cuidarlo. ¡Mierda! ¿Por qué te desquitas
con nosotros?”.
Sus palabras no eran erróneas, pero
fueron suficientes para avivar el fuego de Cassian. Él agarró bruscamente a
Jeffrey del cuello y lo empujó.
“¡Fue solo un momento, solo un
momento! ¡¿No pudiste aguantar ese momento y perdiste al niño?! ¡Con toda la
gente que hay aquí!”.
“¡Basta, deténganse! ¡Ustedes! ¡No es
momento de pelear!”.
Aina intervino rápidamente alzando la
voz.
“Busquemos a Bliss primero y luego
decidimos quién tuvo la culpa. ¡Lo que hay que hacer ahora es encontrar a
Bliss!”.
Aina, que miró alternativamente a
Cassian y Jeffrey cuando estos se detuvieron, continuó hablando rápido.
“Primero, los tres que estamos más o
menos cuerdos vamos a dispersarnos y buscarlo. Por si acaso, llamaremos a la
policía. Por supuesto, el Duque se enfadará muchísimo, pero encontrar al niño
es lo primero. ¿De acuerdo? ¿Alguna objeción?”.
“... Ha”.
Cassian se pasó una mano por la cara
y soltó un suspiro de frustración. Aina asintió, sacó su celular y dijo.
“Busquemos primero por los
alrededores. Tú ve por allá, tú por aquel lado. Yo haré la denuncia y buscaré
por aquí. Tienen sus celulares, ¿verdad? Si lo encuentran, avísense...”.
Aina se detuvo ahí y miró hacia atrás.
El fuego se estaba debilitando.
“¡Oigan! Echen más leña ahí. ¡Rápido,
por si Bliss ve la luz y encuentra el camino de regreso!”.
NO
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Al señalar el fuego y gritar, el
chico que estaba ensartando malvaviscos se sobresaltó y arrojó la madera que
tenía al lado. Inmediatamente, las llamas se elevaron e iluminaron los
alrededores.
Fue entonces cuando vieron a un
pequeño de pie, firme detrás de las llamas.
“... ¿Eh?”.
Jeffrey dejó escapar una pequeña
exclamación. Aina también se quedó quieta, frunciendo el ceño. El primero en
reaccionar fue Cassian.
“¿Bliss?”.
No había duda. Esa cara pequeña y
redonda era definitivamente la de él. En un instante, Cassian estuvo a punto de
desplomarse del alivio. Logrando mantenerse en pie a pesar de que la fuerza se
le escapaba de las piernas, se tapó la boca con una mano y dejó escapar un
suspiro tembloroso.
Menos mal.
Al liberarse la tensión de golpe, lo
que llegó fue la rabia.
“¡Tú, mocoso! ¿Sabes cuánto me
preocupaste? ¡¿A dónde te fuiste solo?! ¡Es peligroso!”.
Gritando finalmente a Bliss, Cassian
agitó una mano y volvió a exclamar.
“No te quedes ahí parado y ven aquí.
¡No vuelvas a andar solo así, ¿entendido?!”.
Amonestó al niño con voz un poco más
suave, pero Bliss no mostraba intención de moverse de su lugar. De repente, a
Aina le pareció extraño. Los puños pequeños pero firmemente apretados, la cara
sucia con polvo y hollín aquí y allá, y esos ojos muy abiertos. Se veía
bastante amenazador. Si no fuera porque era un niño de apenas un metro de
altura con la cara redonda, claro.
“Cassian, esto es un poco raro...”.
Fue justo cuando Aina susurró eso. En
un instante, más allá de las llamas, una chispa de locura brilló en los ojos de
Bliss. Cuando tanto Aina como Cassian se sorprendieron, Bliss de repente corrió
hacia ellos agitando los brazos con fuerza.
“¡Uryaaaaaa!”.
Cassian parpadeó sorprendido mientras
miraba a la pequeña masa que corría hacia él. Aquello, que no llegaba ni a la
mitad de su tamaño, no era una amenaza en absoluto, más bien, resultaba tierno.
¿Qué está haciendo? ¿Quiere jugar?
Desconcertado, Cassian pronto sonrió
y se agachó.
“¡Hop!”.
“¡Ah, aaah!”.
Bliss pretendía darle un cabezazo
directamente, pero la realidad fue totalmente diferente a lo que imaginó. Con
Cassian agachado y con los brazos abiertos, Bliss terminó rodando y cayendo
justo en su regazo.
Esto no es, esto no es así.
Bliss estaba desconcertado, pero esto
no era el final. Cassian se rió a carcajadas y lanzó a Bliss por los aires.
“¡Uaaah!”.
Bliss gritó asustado. En el momento
en que su mente se nublaba por el terror de la caída, Cassian lo atrapó en el
aire.
“¡Jajaja! ¿Es divertido?”.
¿Qué divertido? ¡Bájame!
Le hubiera gustado decir eso, pero
Bliss estaba tan asustado que solo podía temblar. Luego, sin darle tiempo a
pedir que parara, Cassian volvió a lanzar a Bliss por los aires.
“¡Uaaaah!”.
Bliss gritó de nuevo agitando los
brazos.
¡Papá, Daddy! ¡Tengo miedo!
¡Sálvenme!
“¡Hop!”.
Nuevamente, Cassian lo atrapó. Bliss
ya ni siquiera recordaba qué era lo que intentaba hacer. Al verlo aturdido y
lacio, Cassian dijo riendo.
“Pequeño, no volverás a andar por ahí
a tu aire, ¿verdad?”.
Tras darle un sermón por su cuenta,
Cassian abrazó a Bliss, frotó su mejilla contra la del niño y lo bajó al suelo.
Bliss apenas sintió que sus pies tocaban tierra, tambaleó y terminó sentándose
de golpe.
V-vivo...
Apenas había escapado del peligro,
pero en cuanto recuperó el sentido, la ira regresó.
¡Iba a vengarme!
“¡Grrr...!”.
Bliss volvió a apretar los puños y se
dio la vuelta, pero no se atrevió a arremeter contra Cassian. Si lo atrapaba de
nuevo y lo lanzaba al aire, esta vez su corazón se detendría de verdad. Sin
embargo, tampoco podía dejarlo así.
¿Qué hago? ¿Qué puedo hacer?
Episodio 33
Después de haber cometido semejante
atrocidad contra Bliss, Cassian estaba bebiendo cerveza y charlando con los
otros chicos.
Maldito, maldito desgraciado.
Realmente es un tipo malo.
Era increíble que, después de hacer
algo así, estuviera bebiendo y riendo con tanto descaro. Bliss temblaba con los
puños apretados cuando, de repente, Cassian lo miró y le hizo una seña con la
mano.
“¿Qué haces, Bliss? Ven aquí”.
¡Desvergonzado...!
Justo cuando pensaba si embestirlo
sin importar que lo lanzara al cielo, un malvavisco que se asaba deliciosamente
entró en el campo de visión de Bliss. Mirando alternativamente el rostro
sonriente de Cassian y el malvavisco que humeaba, Bliss corrió hacia la comida
resoplando de furia.
“¡Eh, espera! ¡Bliss! ¿Qué estás
haciendo?”.
Gritó Jeffrey desconcertado. Pero
para entonces, Bliss ya había agarrado el pincho con los malvaviscos y empezaba
a metérselos en la boca con desesperación.
“Ah, quie... quema”.
“¡Bliss!”.
Cassian, alarmado, se levantó
rápidamente, pero a Bliss no le importó y siguió embutiéndose malvaviscos.
Malo, tipo malo. Me lo comeré todo.
Haré que nunca más puedas comer malvaviscos. Qué bien se siente que no vayas a
probar esta delicia en toda tu vida. Alguien como tú no merece comerlos. ¡Son
todos míos, míos!
“¡Espera, Bliss! ¡No!”.
Cassian gritó, palideciendo. Estiró
el brazo para detenerlo, pero ya era tarde. Bliss se había metido en la boca el
hongo moteado que lucía tan colorido.
Glup.
En el momento en que el hongo pasó
por su pequeño esófago, todos los presentes se quedaron congelados. 1 segundo,
2 segundos, 3 segundos.
En medio de un silencio sepulcral,
todos miraban únicamente a Bliss. Nadie abría la boca. Ni siquiera se oía la
respiración, parecía que el tiempo se había detenido, hasta que...
“Hic”.
Bliss soltó un pequeño eructo. Sus
hombros se sacudieron y dejó escapar un suspiro. Pero de repente...
“Uuuu...”.
Su rostro se deformó y empezó a
emitir quejidos de dolor. Ante la mirada atónita de Cassian, el rostro de Bliss
comenzó a hincharse visiblemente.
“Me... me duele. Me dueleeee...”.
“¡Bliss!”.
Cassian, lívido, gritó con fuerza y
cargó al niño en brazos desesperadamente. Sin embargo, el cuerpo de Bliss ya se
estaba tiñendo de rojo y la fiebre subía rápidamente.
“Buaaaa... me duele... me
dueleee...”.
“¡Bliss, por Dios! ¡¿Por qué hiciste
algo así de repente?!”.
Cassian gritó con frustración, pero
de nada servía. Miró a su alrededor, pero todos estaban tan borrachos que
rodaban por el suelo. Él mismo había bebido, por lo que no podía conducir.
“Me duele, me dueleee”.
Incluso en ese estado, Bliss seguía
llorando y sufriendo. No había tiempo que perder. Si seguía perdiendo el tiempo
vacilando, la vida de Bliss correría peligro real.
Maldita sea, esto es una emergencia.
Recordando que él era el que menos
había bebido, subió rápidamente a Bliss al auto.
“¡Cassian, no! ¡Has bebido!”.
Gritó Aina horrorizada, pero Cassian
le gritó de vuelta con ferocidad.
“¿Y quieres que me siente a esperar a
que llegue el equipo de rescate? ¡Quítate!”.
Arrancó el motor de inmediato y, sin
perder un segundo más, condujo como un loco por el camino de montaña. Aina y
los demás se quedaron allí, sin saber qué hacer, viendo cómo el auto se
alejaba. Mientras conducía, Bliss seguía llorando y sufriendo en el asiento del
copiloto. Y finalmente, al llegar al hospital más cercano, Cassian soltó un
grito de horror.
Debido a que sus vías respiratorias
estaban hinchadas, a Bliss le costaba incluso respirar.
17.
Bliss Miller había ingerido un hongo
venenoso y estaba inconsciente.
Cuando la noticia llegó a la mansión
ducal, el Duque se enfureció y la Duquesa se desplomó del impacto. El hijo de
los Miller había comido un hongo venenoso.
NO
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En el auto hacia el hospital, el
pecho del Duque ardía de ansiedad. Si Ashley Miller se enteraba de esto...
Solo imaginarlo le daba náuseas.
Bliss no podía tener secuelas graves.
Por favor.
Por primera vez en su vida, elevó una
oración sincera, deseando fervientemente que no le pasara nada a ese pequeño
niño.
***
“¡¿Pero qué clase de tipo eres tú?!”.
El Duque, que llegó personalmente al
hospital, le cruzó la cara a su hijo de un bofetón en cuanto lo vio en la sala
de espera. Con un sonido seco, Cassian tambaleó y estuvo a punto de caer, pero
logró sostenerse.
“... Lo siento”.
Murmuró agachando la cabeza, pero
recibió otro golpe en la otra mejilla.
“¡Inútil!”.
Tras el grito del Duque, resonó otro
golpe violento. Esta vez, Cassian no pudo resistir y chocó contra la pared.
Mientras el hijo se limpiaba con el dorso de la mano la sangre que brotaba de
su labio partido, la Duquesa finalmente intervino para detener a su marido.
“Cariño, basta. La gente está
mirando. No será tarde para hablar después. Ahora lo más importante es Bliss.
Primero escuchemos los detalles, ¿sí?”.
Ante la insistencia de su esposa, el
Duque no tuvo más remedio que bajar la mano. Aun así, sus hombros se sacudían
de la rabia contenida. Miró con odio a su hijo y espetó.
“¿Qué voy a escuchar de este tipo?
Hay que llamar al médico. ¿Dónde está el médico encargado? ¿Aún no termina el
tratamiento?”.
“Sí, señor Duque”.
El secretario se adelantó rápidamente.
“Dicen que la desintoxicación terminó
con éxito. Ahora están realizando los cuidados posteriores, así que pronto
podrá recibir un informe sobre su evolución”.
“Entiendo, esperaré”.
El Duque asintió y se mantuvo erguido
con la espalda recta. Debido a eso, todos los presentes se vieron obligados a
permanecer de pie esperando sus próximas órdenes. Al ver esto, la Duquesa habló
en voz baja.
“¿No hay algún lugar donde el Duque
pueda estar? No podemos esperar de pie indefinidamente”.
“Ah, sí. Señor Duque, Duquesa. Por
aquí, por favor”.
El director del hospital, que estaba
inquieto, se puso al frente y el Duque comenzó a caminar. La Duquesa, antes de
seguirlo, se detuvo un momento, miró a su hijo y dijo.
“Tú quédate aquí. Cuando Bliss salga,
tú debes ser el primero en ver su rostro”.
Su tono era gélido, totalmente
diferente al habitual. Cassian pudo notar con total claridad lo enfadada que
estaba su madre.
“Sí, madre”.
Cassian respondió brevemente y solo
se sentó en la silla de espera cuando ellos desaparecieron de su vista. Aunque
su madre no lo hubiera dicho, él pensaba quedarse allí. El efecto del alcohol
había desaparecido hacía tiempo. En su mente solo estaba el rostro de Bliss,
tal como lo vio por última vez.
Ese niño tan pequeño, sufriendo
tanto...
Al recordar a Bliss quejándose con el
rostro hinchado por la fiebre, sintió que el pecho le estallaba de culpa.
Estará bien, dijeron que la
desintoxicación fue exitosa. Mejorará pronto. Tiene que mejorar.
¡Bliss...!
Cuando se cubrió la cabeza con ambas
manos soltando un gemido de dolor, se oyeron pasos apresurados en el pasillo
que se acercaron a él en un instante.
“¡Cassian! ¡Ahí está!”.
“¿Qué pasó? ¿Bliss está bien?”.
“Oye, ¿qué ocurrió?”.
Ante los gritos alternos, levantó la
cabeza y vio a Aina, Jeffrey y otro chico llegando sin aliento. Cassian desvió
la mirada al ver al último chico tropezar y caer al suelo, mientras Aina y
Jeffrey se detenían frente a él lanzando preguntas a coro.
“¿Y bien? ¿Qué pasó? ¿Está bien
Bliss?”.
“No pasó nada grave, ¿verdad? Estará
bien, llegaste rápido”.
“¡Habla ya! ¿Por qué no respondes?
¡Dinos que está bien!”.
Ante el acoso, Cassian soltó un
suspiro corto y habló lentamente.
“Me han dicho que la desintoxicación
fue un éxito”.
“¡¿Ves?! ¡Menos mal!”.
“Cielos, gracias. Muchas gracias...”.
Nada más oírlo, Aina y Jeffrey
suspiraron aliviados y rezaron. Jeffrey, recuperado tras la buena noticia, vio
finalmente a su amigo profundamente dormido en el pasillo y fue hacia él
chasqueando la lengua.
Episodio 34
Aina dejó de mirarlos y volvió su
atención a Cassian.
“¿Y entonces qué? ¿El médico no ha
salido todavía?”.
Cassian asintió y respondió.
“Me dijeron que aún faltaban algunos
procedimientos. Estoy esperando”.
“Ya veo...”.
Murmuró Aina bajando los hombros, y
se sentó junto a Cassian como si se le hubieran acabado las fuerzas.
“¿Vino el Duque? ¿Te regañó mucho?”.
Aina observó de reojo el rostro de
Cassian y soltó un quejido de desagrado.
“Vaya, es tremendo. Mañana va a ser
un espectáculo”.
“Solo fueron un par de bofetadas, no
es para tanto”.
Ante la respuesta indiferente de
Cassian, Aina lo miró con incredulidad, como si no diera crédito a sus oídos.
Pero Cassian simplemente cerró la boca sin decir nada más. Aina, sintiéndose
incómoda, se pasó el cabello por detrás del hombro y desvió la mirada
torpemente.
“Por cierto, ¿a dónde fue Jeffrey?”.
Al sacar otro tema, Cassian murmuró
sin dejar de mirar al suelo.
“No sé, estará lidiando con ese borracho”.
“Cierto”.
Aina aceptó la respuesta y volvió a
callarse. Un silencio amargo regresó entre ellos. Después de un rato, Aina
suspiró y murmuró.
“Qué preocupación, espero que no sea
nada”.
Cassian le habló a Aina, que mantenía
la mirada baja con pesar.
“Siento haberme desquitado contigo”.
Aina parpadeó sorprendida por su voz
tranquila, y al comprender el significado tras un momento, negó con la cabeza.
“No, está bien. Era una emergencia...
y yo también tuve la culpa”.
Mientras jugueteaba sin sentido con
sus dedos, murmuró.
“La verdad es que quería volver a
intentarlo contigo. Pero apareció Bliss y todos mis planes se arruinaron. Así
que, en parte, me desquité con el niño... Qué ridícula soy, hablando mal de un
niño de seis años. Realmente no tengo sentido”.
“Tiene siete años”.
Cuando Cassian la corrigió con voz
calmada, ella se detuvo un segundo y luego asintió.
“Está bien, siete años”.
Luego, Aina murmuró para sí.
“Aunque no creo que eso importe
mucho”.
Aina tenía razón. Cassian también
estaba de acuerdo, así que no añadió nada más. No era solo un problema de Aina.
Cassian estaba en la misma situación. Aunque había dicho que sería la última
vez, en su interior tenía muchas expectativas puestas en esa noche. Por eso, en
el momento en que vio a Bliss, se sintió tan decepcionado y enfadado.
¿Qué tenía de tan injusto no poder
emborracharme y hacer estupideces?
No podía olvidar el rostro hinchado
del niño. El silencio inquietante continuaba. ¿Por qué el tiempo de espera era
tan cruel? Cassian, incapaz de soportarlo, ocultó su rostro entre sus manos. Al
verlo soltar gemidos de dolor, Aina se apresuró a consolarlo.
“Estará bien, Cassian. Dijeron que la
desintoxicación fue exitosa, ¿no? Mejorará pronto. Bliss es un Miller. Aunque
aún no ha manifestado su rasgo, es un niño especial, así que seguramente no
pasará nada. Estoy segura”.
Ella insistía, pero sus palabras no
llegaban al corazón de Cassian. En su mente solo estaba la imagen de Bliss
sufriendo.
Un niño tan pequeño.
Sufriendo de esa manera.
Justo cuando soltó otro gemido de
agonía, un médico salió corriendo. Cassian se puso de pie de un salto por la
sorpresa y Aina hizo lo mismo detrás de él, pero el médico los ignoró, giró la
cabeza y buscó a otra persona.
“He oído que el Duque ha llegado,
¿dónde está?”.
“Ah, sí. Yo le guiaré. P-pero, ¿qué
ocurre? ¿Su estado es muy malo?”.
El secretario del director se
adelantó apresuradamente y el médico habló rápido.
“Informaré directamente al Duque.
¡Por favor, guíeme rápido, rápido!”.
“Ah, sí, sí. Por aquí”.
El médico se movió con prisa
siguiendo al secretario que casi iba corriendo.
“¿Q-qué? ¿Qué pasa?”.
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Preguntó Aina confundida, pero
Cassian tampoco sabía la respuesta. Poco después, la puerta de la sala de
urgencias se abrió y salió otro médico, Cassian se interpuso en su camino
desesperadamente.
“¡Espere! ¿Qué está pasando? ¿Hay
algún problema con Bliss?”.
“Apártese, se le explicará después”.
El médico empujó a Cassian e hizo una
señal con el brazo para que lo siguieran. Acto seguido, salió una camilla móvil
de la sala. Cassian la miró por instinto y se quedó petrificado.
Bliss seguía inconsciente, con el
rostro extremadamente rojo y respirando con dificultad.
“¡Bliss...!”.
El rostro de Cassian se volvió blanco
como el papel. Mientras el personal médico se alejaba ignorándolo, Cassian
recuperó el sentido y corrió tras ellos.
“¡Un momento, esperen! ¿Cómo está
Bliss? ¿Está bien? ¿No es nada grave? ¡Por favor, díganme rápido cómo está, por
favor!”.
Gritaba fuera de sí por la ansiedad
cuando el médico que iba delante se volvió y gritó.
“¡Ha pasado la crisis por ahora! ¡Los
detalles se darán después!”.
Sin embargo, al contrario de lo que
decía el médico, Bliss jadeaba como si estuviera sufriendo mucho. Persiguiendo
la camilla que se dirigía a la habitación, Cassian preguntó desesperado.
“Sigue pasándolo mal, ¿qué está
ocurriendo? ¿De verdad está bien? ¿No van a hacer nada más? ¡Maldición, díganme
qué pasa!”.
“¡Que alguien se lleve a este
hombre!”.
Finalmente, el personal médico gritó
con irritación. Inmediatamente, otros empleados del hospital se adelantaron
para sujetar a Cassian y arrastrarlo lejos. Al final, Cassian solo pudo
quedarse mirando cómo la camilla se alejaba rápidamente.
¡Bliss...!
Cassian se quedó allí de pie, pálido
y con la mirada perdida. Su corazón latía con fuerza y se sentía mareado, como
si fuera a desmayarse en cualquier momento. Pero no había nada que pudiera
hacer.
Al final, tuvo que esperar hasta que
el Duque regresara para darle noticias. Y tras más tiempo de dolorosa espera,
la historia que escuchó Cassian fue, sencillamente, desoladora.
18.
“¿Dice que el niño no recobra el
conocimiento y que no pueden encontrar la causa?”.
Cassian, a solas con el Duque en la
sala de visitas del hospital, estalló con una voz más aguda y violenta de lo
habitual nada más escuchar a su padre. ¿Cómo era posible que la desintoxicación
fuera un éxito, pero el niño continuara inconsciente?
“Baja la voz, Cassian”.
El Duque reprendió severamente a su
hijo antes de continuar.
“Por ahora solo queda observar. Me
han dicho que no hay nada físicamente mal”.
Era absurdo. Si no había nada mal,
¿por qué no recobraba el conocimiento? Además, el rostro de Bliss, tal como lo
vio por última vez, se veía igual o incluso peor que cuando comió el hongo por
primera vez. ¿Qué era exactamente lo que se había solucionado?
Cassian reprimió su frustración y
soltó con brusquedad.
“¿Entonces qué piensa hacer ahora?”.
“Ya que el hospital dice que no hay
nada más que puedan hacer, regresaremos al castillo”.
El Duque respondió de inmediato, como
si el asunto ya estuviera decidido.
“El médico de cabecera residirá allí,
así que podremos responder de inmediato si surge algún problema. Regresemos.
Aquí hay demasiados ojos”.
Era evidente que su padre quería
cerrar este asunto lo más silenciosamente posible. Sin embargo, había un
problema que no se podía pasar por alto.
“¿Cuándo piensa decírselo a la
familia Miller?”.
Con semejante alboroto, incluso si
intentaban ocultarlo, solo podrían hacerlo por tres días como mucho. Ante la
observación de Cassian, el Duque guardó silencio con expresión amarga y dejó
escapar un corto suspiro.
“Tendré que decírselo pronto...
después de observar su evolución por un día”.
El Duque se llevó una mano a la
frente como si le doliera la cabeza y, tardíamente, volvió a regañar a Cassian.
“Tú, pedazo de animal, ¿a quién se le
ocurrió la idea de pasar la noche bebiendo y causando disturbios? ¿Y por qué
estuviste de acuerdo? Quedarse tirado en la calle borracho... ¿acaso tu sueño
es ser un vagabundo? ¿Cuánto bebiste para que todavía huelas a alcohol? ¡Y
encima condujiste ebrio! Por muy urgente que fuera, tuvimos suerte de que
llegaras a salvo. ¡¿Qué habría pasado si hubieras tenido un accidente?!”.
No había forma de rebatir las
palabras del Duque. Ante los regaños que subían de tono por la furia, Cassian
solo pudo bajar la cabeza y murmurar un suave ‘lo siento’.
Episodio 35
A pesar de la disculpa de su hijo, el
Duque no se detuvo allí.
“Tú... el día que vuelvas a probar
una gota de alcohol, dalo por hecho que serás expulsado de la familia.
¿Atreverse a conducir ebrio? Sinvergüenza, ¿dónde aprendiste esos hábitos?
¿Eh?”.
Era la primera vez que bebía y
conducía. Además, realmente había sido una decisión inevitable. Por un lado,
Cassian se sentía injustamente tratado, pero se limitó a mantener la boca
cerrada. En momentos así, dar explicaciones solo prolongaría el martirio.
Además, ¿era este el momento para tales excusas? Ante el silencio de su hijo,
el padre lo presionó exigiendo una respuesta.
“¡¿Por qué no hablas?! ¡Responde!
¡Cassian Alistair Strickland!”.
Cuando se usaba su nombre completo,
no había lugar para otras palabras. Cassian simplemente repitió la misma
disculpa: ‘Lo siento’. Después de todo, su padre no se equivocaba. Solo
entonces el Duque retiró su mirada feroz y se dio la vuelta. Pero Cassian aún
tenía una duda.
“¿Entonces Bliss regresará ahora
mismo?”.
Ante la pregunta, el Duque, que
estaba a punto de salir de la sala, asintió.
“Sí, probablemente ya hayan terminado
los preparativos”.
Tal como dijo, un helicóptero
esperaba en la azotea del hospital. Cassian observó con ansiedad cómo los
empleados con licencia médica trasladaban con cuidado la camilla con Bliss al
interior de la aeronave. La Duquesa, que ya esperaba sentada en el helicóptero,
rompió en llanto y suspiró al ver el estado de Bliss.
“¡Cielos, Bliss! Pobre niño...”.
Intentó acariciarle la mejilla, pero
en cuanto sus dedos rozaron la piel, Bliss emitió un quejido de dolor, por lo
que tuvo que retirar la mano.
“Dijeron que... estaría bien,
¿verdad?”.
El Duque, que subió al helicóptero
tras ella, asintió para confirmárselo.
“No te preocupes. Han dicho que solo
está durmiendo por efecto de los medicamentos. Llevará algo de tiempo, así que
esperemos”.
La Duquesa seguía mostrando un rostro
preocupado, pero no dijo nada más. Y hasta que el helicóptero aterrizó en el
castillo con todos a bordo, Bliss permaneció inconsciente, sin abrir los ojos
ni una sola vez.
***
“Snif... hip... hic...”.
Bliss sollozaba y emitía quejidos de
dolor. Cassian, sentado en la silla auxiliar junto a la cama, levantó la cabeza
de inmediato para revisar el estado del niño. Bliss seguía inconsciente,
delirando por la fiebre y pareciendo sufrir mucho.
Con un suspiro, Cassian tocó
suavemente el parche antifebril en la frente de Bliss. Aún no era hora de
cambiarlo, pero al sentirlo ya tibio, se levantó para buscar uno nuevo.
“¿Necesita algo?”.
El empleado que esperaba detrás le
habló de inmediato. Cassian se detuvo y lo miró.
“Tráeme parches antifebriles”.
“Entendido”.
El empleado salió sin rechistar y
regresó pronto con una bandeja llena de paquetes de parches.
“Joven amo, nosotros cuidaremos de
Lord Bliss, ¿por qué no descansa un poco?”.
El empleado sugirió esto mientras
observaba a Cassian cambiar el parche en la frente de Bliss. Pero Cassian
respondió con indiferencia, sin apartar la vista del niño.
“Estoy bien. No es necesario que te
quedes, puedes retirarte. Tú también debes estar cansado, así que descansa un
poco”.
“Joven amo... gracias”.
El empleado balbuceó tímidamente,
pero no tardó en salir de la habitación. A solas con Bliss, Cassian contempló
en silencio el rostro del niño encendido por la fiebre.
...Qué silencio.
Las risas ruidosas de Bliss no se
oían por ninguna parte. Solo el leve sonido de su respiración agitada rompía el
amargo silencio. Cassian lo observó sin decir palabra.
Era tan pequeño.
Debido a la enfermedad, Bliss parecía
mucho más pequeño y frágil que de costumbre. Había sido un niño al que evitaba
por considerarlo molesto, pero ahora solo sentía lástima y pesar por él.
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‘Cassian, te quiero mucho’.
¿Cuán ligero era el peso del niño
cuando se colgaba de sus piernas riendo a carcajadas? Sus mejillas aún con
vello de bebé eran suaves, y sus dedos extendidos eran pequeños y adorables.
A este niño que tanto lo seguía...
“...Lo siento”.
Finalmente, Cassian confesó sus
sentimientos desde lo más profundo de su corazón. Sabía que era una cobardía,
pero tenía que decirlo. Cuando Bliss despertara, tendría que disculparse
formalmente, pero no quería dejar pasar el perdón que debía pedir en este
preciso momento.
“Lo siento, Bliss. Fue mi culpa”.
Cassian se disculpó de nuevo mientras
acariciaba el cabello del niño.
“Cuando despiertes, esta vez
jugaremos de verdad. Todo el día, jugaré contigo hasta que te vayas”.
Lo decía más en serio que nunca.
Cassian murmuró con un suspiro.
“Así que, por favor, abre los
ojos...”.
Su voz baja se dispersó como un
lamento. La noche avanzaba y Cassian permaneció sentado vigilando a Bliss
durante horas completamente solo.
***
...Un aroma venía de alguna parte.
Era una fragancia que nunca había
olido antes y despertó parte de su conciencia. No era una sensación
desagradable. Al contrario, era un aroma que quería seguir oliendo, uno tan
cómodo y suave que le daban ganas de quedarse sepultado en él para siempre. Un
aroma que parecía tentarlo de forma muy secreta. ¿Qué sería esto?
Ah.
Cassian inhaló profundamente con los
ojos cerrados y exhaló despacio. Sentía como si el aroma se extendiera hasta lo
más profundo de su cuerpo. En su estado de semiconsciencia, repitió el proceso
de inhalar y exhalar. Cada vez, el aroma parecía recorrer todo su ser, pero no
le molestaba. Al contrario, quería que entrara más y más. Que lo llenara por
completo.
Que todo mi interior se llene con
este aroma.
“Mmm...”.
Cassian despertó soltando un pequeño
quejido. Al abrir los ojos lentamente, la luz del sol ya inundaba la
habitación. Parecía haberse quedado dormido un momento. Se frotó la cara con
una mano y se incorporó de la posición en la que estaba recostado sobre la
cama. Al recuperar la memoria y girar la cabeza, la figura de Bliss entró de
inmediato en su campo de visión.
¿Le ha bajado la fiebre?
El rostro del niño seguía rojo, pero
no parecía estar sufriendo. Cassian se apresuró a tocar la mejilla de Bliss
para comprobar su temperatura. Parecía quedar algo de febrícula, pero ya no era
fiebre alta. Le quitó el parche que había tenido toda la noche y le puso uno
nuevo. Para la tarde, la fiebre debería desaparecer por completo. Al pensar
eso, su corazón se sintió ligero por primera vez desde que Bliss comió el
hongo.
“Tienes que recuperarte pronto,
Bliss”.
Diciendo esto, le acarició la cabeza
y lo contempló en silencio. Por alguna razón, ya no parecía inconsciente, sino
simplemente dormido. Su respiración rítmica y su expresión relajada con los
ojos cerrados no mostraban rastro alguno de incomodidad.
¿Será que el médico tenía razón...?
Ayer le costó creerlo, pero viendo su
estado actual, ciertamente parecía posible. Quizás abriría los ojos pronto.
‘¡Cassian, cásate conmigo!’.
Al imaginar a Bliss diciendo algo
así, una sonrisa se dibujó involuntariamente en sus labios.
“Ya entendí, así que despierta
pronto, Bliss”.
Fue justo en ese momento, al darle un
ligero beso en la frente al niño.
... ¿Eh?
Sintió algo extraño. Cassian se
detuvo con el ceño fruncido, vaciló un instante y volvió a acercar su nariz al
niño. Tras olfatear ruidosamente, abrió los ojos de par en par.
No puede ser, es imposible.
Dudando de sí mismo, acercó la nariz
de nuevo. Esta vez, hundió directamente la nariz en la coronilla del niño e
inhaló profundamente.
“¡...!”.
Sobresaltado, Cassian se levantó de
un salto y retrocedió involuntariamente.
¿Q-qué...?
No podía creerlo y parpadeó varias
veces, pero nada cambió. A su alrededor, todavía flotaba ese aroma dulce,
impregnando densamente toda la habitación.
Era un aroma que emanaba directamente
de Bliss.
“No puede ser...”.
Balbuceó Cassian, desconcertado.
¿Acaso no era solo un niño de siete
años? Entonces, ¿qué era esta situación? No podía ser, era imposible. No podía
ser eso...
Episodio 36
Involuntariamente, tragó saliva. Si
su suposición era correcta, debía salir de allí ahora mismo. Tendría que dar
órdenes para que nadie se acercara y él mismo tendría que lavarse para quitarse
el aroma de encima y tomar medidas. Eso, si su ‘suposición’ era realmente
cierta.
Aunque sabía lo que debía hacer,
Cassian no pudo ponerlo en práctica. Justo cuando iba a salir de la habitación,
Bliss volvió a emitir un quejido.
“Uhh... snif...”.
Ante el sonido del llanto, Cassian se
detuvo en seco. Los sollozos continuaron. Pensó que finalmente había dejado de
llorar, pero volvía a sollozar. Cassian permaneció allí, inmóvil, observando a
Bliss.
“Buaaa... hiic...”.
Lágrimas que creía contenidas
volvieron a desbordarse por todo su rostro. Cassian soltó un lamento. No podía
irse y dejarlo así. Miró la puerta una vez, pero finalmente se resignó y
regresó hacia la cama.
Bliss seguía sollozando. Cassian se
sentó en el borde de la cama y le apartó el cabello de la frente.
“¿Por qué lloras tanto?”.
“Me... me duele... me dueleee...”.
Bliss volvió a estallar en llanto.
Por un breve instante, Cassian se debatió en una agonía interna. La idea de que
debía darse la vuelta y salir llenaba su mente, pero aun así, no podía apartar
los ojos del rostro del niño que lloraba.
“Hic... ugh...”.
Su respiración se volvió débil por el
sufrimiento. La mano del niño, que parecía buscar algo en el aire, tocó de
repente a Cassian. Entonces, Bliss agarró con fuerza la manga de Cassian.
Por un tiempo, Cassian se quedó
inmóvil, limitándose a observar al niño. El aroma se volvía cada vez más denso.
Parecía a punto de impregnar todo su cuerpo.
Tras quedarse sentado un rato
observando al niño, Cassian finalmente se movió. La mano que sujetaba su manga
cayó lánguidamente. Cassian levantó las sábanas y se metió en la cama. Al
atraer al niño que sollozaba y abrazarlo, sintió el calor suave y cálido en sus
brazos. Cassian palmeó suavemente la espalda de Bliss y susurró con voz baja.
“Está bien, Bliss. Te sentirás mejor
pronto. Así que no llores. Sé un buen niño”.
“Ugh... me duele...”.
Bliss gimió y frotó su rostro contra
el pecho de Cassian. Las lágrimas, los mocos y la saliva no tardaron en
arruinar su camisa, pero no le importó. Siendo tan pequeño... Cassian sintió
lástima y lo abrazó con más fuerza. Los sollozos del niño le dolían como si le
estuvieran desgarrando el corazón.
No llores, Bliss. Por favor.
Cerró los ojos y, mientras palmeaba
la espalda del niño, pensó.
Preferiría ser yo el que estuviera
sufriendo.
El tiempo pasó lentamente. Cassian
continuó abrazando al niño y murmurando que todo estaría bien. Mientras tanto,
el llanto fue cesando poco a poco.
...Zzz, zzz.
Finalmente, el niño dejó de llorar y
se sumergió en un sueño profundo. El sonido de su respiración rítmica calmó su
corazón. Al ver a Bliss durmiendo pacíficamente mientras sujetaba con fuerza su
camisa, Cassian finalmente soltó un suspiro de alivio.
...Ah.
El aroma, ahora más intenso, aturdía
su mente. Cassian sintió que su cuerpo se volvía lánguido y acarició lentamente
la nuca redonda de Bliss.
Qué aroma tan agradable.
Pensó.
19.
“Mi opinión es que... está a punto de
manifestar su rasgo”.
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El médico de cabecera, que acudió
tras ser llamado, llegó a esa conclusión después de examinar a Bliss. A pesar
de que era lo que esperaba, Cassian no pudo entenderlo de inmediato. Su mente
no funcionaba correctamente debido a que estaba empapado en feromonas.
“¿Qué... qué acaba de decir?”.
“Que se está manifestando”.
Dijo esta vez el Duque.
Ante un Cassian que parpadeaba
atónito, el Duque continuó con su habitual voz solemne.
“Sí, no es una situación común. Pero
en familias como los Miller, los Alfas dominante a menudo se manifiestan antes
de la pubertad. A veces incluso nacen con su rasgo ya definido”.
Cassian sabía que eso era posible.
Sin embargo, le preocupaba que Bliss fuera demasiado joven.
“¿No es demasiado esfuerzo para su
cuerpo? Manifestarse con solo siete años...”.
“Basta, Cassian”.
El Duque levantó una mano para
interrumpir a su hijo. Cuando Cassian guardó silencio, continuó con voz
calmada.
“Sobre eso, Ashley Miller se
encargará de investigar los detalles. No es algo que deba preocuparnos a
nosotros”.
Ashley Miller.
Al recordar ese nombre, Cassian
frunció el ceño. Obviamente, esto llegaría a oídos de Ashley Miller. En cuanto
supiera que su hijo se estaba manifestando, actuaría de inmediato.
Aunque eso parecía solucionar las
cosas, a Cassian todavía le quedaba algo que le inquietaba.
“Entonces... regresará a Estados
Unidos”.
“Así debe ser”.
Dijo el Duque sin vacilar, y saludo
al médico y a la enfermera.
“Han hecho un gran trabajo. Les
encargo los cuidados posteriores”.
“Sí, señor Duque. No se preocupe”.
“Gracias por sus palabras, señor
Duque. Haremos nuestro mejor esfuerzo”.
El Duque asintió y miró a Cassian. Su
hijo, que había pasado más de medio día abrazando y consolando al niño, se veía
extremadamente agotado. Al ver el rostro de su hijo marcado por el cansancio,
el Duque chasqueó la lengua y dijo.
“¿Estás bien? Estar en este estado
por solo pasar una noche en vela... ¿De qué sirve un hombre con un cuerpo tan
débil?”.
“...Lo siento”.
En realidad, llevaba casi dos días
sin dormir. Sin embargo, no tenía ánimos ni energía para discutir sobre temas
triviales, así que Cassian pidió permiso a su padre con voz pausada.
“Me gustaría ir a descansar ya.
¿Puedo retirarme a mi habitación?”.
El Duque frunció el ceño y lo
observó. Por alguna razón, el rostro de su hijo mostraba un ligero rubor.
Quizás tenía fiebre por el agotamiento.
“Está bien, hazlo”.
El Duque asintió y, mientras su hijo
se alejaba tras despedirse, añadió.
“Pediré que lleven algo ligero de
comer a tu habitación. Come cuando despiertes”.
“... Sí, gracias”.
Cassian no olvidó agradecer antes de
retomar el paso hacia su alcoba. Al ver su andar, que parecía tan exhausto como
su semblante, el Duque chasqueó la lengua brevemente y luego desvió su
atención. El estado de Bliss se había estabilizado considerablemente. Según el
médico, solo había que dejarlo así hasta que despertara. Así era un proceso de
manifestación.
Todos en el castillo, incluyendo a la
familia del Duque, eran Betas. Por ello, no poseían más que los conocimientos
más básicos sobre las manifestaciones o las feromonas. El médico de cabecera
tampoco había tenido necesidad de investigar el tema ni de dar advertencias
previas, ya que este era su primer caso.
Es mejor entregárselo pronto a Ashley
Miller.
Si surgía un problema, no podrían
hacer nada aquí. Con ese pensamiento, el Duque se dirigió a su despacho. Y
allí, en el silencio de su oficina, finalmente llamó a Ashley Miller.
***
“¿Dice que Bliss se ha manifestado?”.
Al recibir la llamada del Duque,
Ashley Miller pensó que finalmente había sucedido lo inevitable.
Maldita sea. Incluso Bliss, que era
quien más se parecía a Koi, se había manifestado. Y a una edad tan temprana.
Su único deseo era que ocurriera lo
más tarde posible, pero no imaginó que fracasaría de forma tan rotunda. ¿Qué
demonios estaba haciendo Dios?
Como si algo así existiera.
Ashley apretó los dientes
internamente, pero por fuera mantuvo su tono profesional de siempre.
“Entiendo. ¿Sucedió de repente? ¿No
mencionó el niño que se sentía mal o algo parecido?”.
Era una pregunta rutinaria, pero fue
suficiente para que al Duque se le diera un vuelco el corazón. Carraspeó un par
de veces antes de lograr hablar.
—Bueno... lo que pasa es que hubo un
pequeño incidente...
Ante ese tono ominoso que dejaba la
frase en el aire, Ashley frunció el ceño y esperó lo siguiente. Al final, el
Duque no tuvo más remedio que confesarlo todo.
—Hubo un pequeño accidente. Verá, mi
hijo fue de camping con sus amigos y parece que Bliss lo siguió. Y allí, por
error, comió un hongo que no debía...
“¿Un hongo?”.
El tono de Ashley se volvió afilado.
Aunque era algo que ya se esperaba, el Duque se sintió intimidado y se quedó
momentáneamente sin palabras.
Episodio 37
—... Así fue. Por suerte, los
primeros auxilios fueron rápidos y efectivos, así que no hubo problemas
mayores. Solo que, después de regresar al castillo para descansar, sucedió eso
de repente.
Ashley guardó silencio por un
momento. Parecía que se habían omitido muchas cosas, pero no era fácil
interrogar al Duque. Sin embargo, podía deducir la situación hasta cierto
punto. Conociendo el temperamento del niño, no podía descartar la sospecha de
que Bliss hubiera cometido un error propio al ‘comer’ ese hongo.
“... Entiendo”.
Finalmente, Ashley terminó la
conversación con voz calmada.
“Iré hacia allá de inmediato. Volveré
a contactarlo antes de llegar, así que le pido que tenga al niño preparado para
el traslado”.
Ante la petición educada, el Duque
aceptó de inmediato.
—De acuerdo. Nosotros también
podríamos llevarlo...
“No es necesario, gracias por
cuidarlo. Nos vemos pronto”.
Tras rechazar cortésmente la oferta,
Ashley colgó y llamó de inmediato a su secretario.
“Nos vamos a Inglaterra ahora mismo.
Prepara el jet privado”.
“Entendido. ¿Le aviso también al
señor Niles?”.
Ashley dudó un momento ante la
pregunta del secretario, pero terminó asintiendo. De todos modos, tomaría
tiempo llegar al avión. Tenía que darle la noticia a Koi, y seguramente Koi
insistiría en ir a Inglaterra diciendo que necesitaba ver al niño cuanto
antes...
“... Haah”.
Ashley se hundió profundamente en su
silla y dejó escapar un largo suspiro con la cabeza hacia atrás. No había ni un
solo día de paz.
20.
“¡Cielos, Bliss!”.
En el momento en que vio al niño
acostado solo en la enorme cama, Koi palideció de la impresión y corrió hacia
él. Revisó su estado rápidamente y, por suerte, aparte de tener las mejillas un
poco rojas, no parecía estar mal.
“Bliss... qué alivio”.
Tras soltar un suspiro de consuelo,
Koi observó detenidamente el rostro del niño. Aunque todavía tenía algo de
febrícula, era un síntoma normal de la manifestación, así que pronto estaría
bien.
Has aguantado bien tú solo.
Conmovido, le acarició la cabeza
cuando…
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... ¿Eh?
Sintió algo extraño. Koi no podía
oler debido a un accidente que sufrió de pequeño, por lo que no sabía qué clase
de fragancia impregnaba el lugar. Sin embargo, cuanto más miraba el rostro
dormido de Bliss, sentía una atracción peculiar que se hacía más fuerte. No era
solo por ser su hijo, era una atracción por otra razón.
No puede ser.
Cuando Koi abrió los ojos de par en
par por la sorpresa, se oyó un golpe en la puerta y poco después entró Ashley.
“Koi, ¿cómo está? ¿Cómo está Bliss?
¿Está bien?”.
“Ash”.
Koi giró la cabeza tratando de calmar
su corazón acelerado. Mientras tanto, Ashley cruzó la habitación a grandes
zancadas y habló con su habitual tono indiferente.
“El médico dice que la manifestación
es segura. No hay otras anomalías. El incidente con el hongo tampoco ha dejado
secuelas, así que puedes estar tranquilo. Ahora volveremos de inmediato para
hacerle un examen detallado...”.
“Ash”.
Koi se acercó a Ashley de inmediato.
Tenía que decírselo, pero su cuerpo no dejaba de temblar. Ashley se quedó
esperando. Tras tragar saliva y sentir cómo su corazón palpitaba con fuerza,
Koi finalmente logró hablar.
“Oye, por si acaso... ¿todavía queda
aroma de feromonas aquí?”.
“¿Qué?”.
Ashley miró a Koi con el ceño
fruncido. Le habían dicho que habían ventilado la habitación varias veces antes
de que llegaran. Por lo tanto, el aroma de las feromonas emitidas durante la
manifestación apenas debería quedar en el interior. Para sentir tal nivel de
feromonas, uno tendría que ser extremadamente sensible.
O estar teniendo una reacción
exagerada.
Las personas con rasgo pueden grabar
una marca en el oído del otro. En el caso de los Alfas, pueden hacerlo con
cualquier número de personas sin límite. A cambio, esa marca puede ser
sobrescrita por otro Alfa o desaparecer sin motivo. En resumen, la marca que un
Alfa deja en un Omega es ilimitada, pero carece de un efecto forzoso. Además,
su poder de sujeción es débil, incluso con una marca, un Omega a veces puede
entrar en celo al oler el aroma de otro Alfa.
Pero los Omegas son diferentes. Solo
pueden dejar una marca a un único Alfa en toda su vida, y esta no desaparece
jamás hasta que uno de los dos muere. Además, el Alfa marcado no puede oler las
feromonas de ninguna otra persona que no sea ese Omega, ni tampoco puede tener
hijos con nadie más.
En definitiva, la marca de un Omega
es absoluta y equivale a encadenar al otro de por vida. Literalmente, ‘hasta
que la muerte los separe’.
... Pero.
Debido a un trastorno cerebral
causado por feromonas, Ashley no podía recibir marcas. Por eso podía oler las
feromonas de otros Omegas aparte de Koi, pero el problema era que eso le
provocaba ataques. Por lo tanto, en casos inevitables, solía tomar medicamentos
para no oler feromonas o tomaba medidas para que otros no se le acercaran, pero
cuando estaba con Koi, no tomaba ninguna medida. Esto se debía a que las
feromonas de Koi lo tranquilizaban.
Sin embargo, a pesar de eso, Koi
nunca le pedía a Ashley que oliera feromonas a su alrededor. Por eso, ante la
repentina pregunta de Koi sobre si había feromonas en el ambiente, era natural
que Ashley tuviera dudas.
“¿A qué te refieres de repente?”.
“Si hay aroma de feromonas. Como yo
no puedo olerlo, te lo pido a ti”.
Ante la insistencia de Koi, Ashley no
pudo negarse y bajó los brazos. En la amplia habitación solo estaban Ashley,
Koi y su pequeño hijo. Tras inhalar lentamente buscando el aroma en el aire por
tercera vez...
“... ¿Qué es esto?”.
De repente, Ashley murmuró para sí
mismo con el rostro deformado por el desagrado. Al verlo cubrirse la nariz y la
boca con una mano, Koi preguntó con entusiasmo.
“¿Y bien? ¿Hay aroma? ¿Eh? ¿Lo hay?”.
“Espera un momento, Koi... Esto es
extraño”.
Ashley detuvo a Koi con una mano y,
con el rostro aún fruncido, examinó los alrededores antes de bajar lentamente
la mano de su rostro. Respiró hondo de nuevo para confirmar el aroma. Estaba
claro. No había duda.
Había aroma de feromonas Omega en el
aire.
No era el aroma de Koi. Si lo fuera,
no sentiría ese revuelo en el estómago. Pero no era asqueroso ni le daban ganas
de vomitar. ¿Qué era este aroma?
Mientras pensaba en eso, de repente
alguien entró en el campo de visión de Ashley. No era su amado Koi, que estaba
frente a él, sino aquel pequeñísimo niño acostado en la cama detrás de él.
... No puede ser, es imposible.
Ashley dio un paso adelante con
incredulidad. Koi, que lo observaba a su lado, no pudo aguantar más y habló.
“¿Verdad? ¿Es eso? Tengo razón,
¿no?”.
No tuvo tiempo de preguntar en qué
estaba pensando. Ashley caminó lentamente hacia Bliss. El niño seguía dormido.
Pero cuanto más se acercaba, su sospecha se convertía en certeza.
El aroma se volvía más intenso.
No era la feromona de un aborrecible
Alfa dominante, sino el aroma de un Omega. Del mismo tipo que Koi, su único
hijo especial.
Ashley estiró la mano lentamente y
sujetó el cuerpo del niño. Su mano, que temblaba ligeramente, dejó de
convulsionar en cuanto lo abrazó. Tras soltar un leve suspiro, Ashley abrazó a
Bliss y hundió la nariz en su coronilla. Desde el remolino del cabello del niño
dormido, se sentía un aroma fresco y agradable de forma intensa.
Era, exactamente como el de Koi, el
aroma de feromonas de un Omega.
“Cielos...”.
Finalmente, Ashley habló. Mientras
abrazaba fuertemente al niño, miró a Koi y continuó, como si no pudiera
creerlo.
“Cielos, Koi. Dios sí existe”.
“¿Verdad? ¡Tenía razón!”.
Ante las palabras de Ashley, Koi se
emocionó aún más y subió el tono de voz.
“Bliss tiene el mismo tipo que yo,
¿verdad?”.
“Sí, así es... Probablemente”.
Ashley hizo una pausa antes de la
última palabra. Podría ser un Omega común. Si fuera así, el aroma no estaría
tan impregnado, pero aun así dejó abierta una pequeña posibilidad. ¿Qué
importaba qué tipo fuera? Mientras no fuera un Alfa dominante, cualquier cosa
era bienvenida, ¡y encima resultaba ser un Omega!
“Es el mismo tipo que yo, estoy
seguro”.
Insistió Koi con fuerza. Ashley no
pudo evitar que su expresión se relajara mientras lo miraba.
Episodio 38
“¿Cómo puedes estar tan seguro?”.
Ante el tono burlón, Koi respondió
con una confianza inusual en él.
“Un Omega dominante puede reconocer a
los de su misma clase. De lo contrario, ¿cómo habría descubierto yo su rasgo
primero si ni siquiera puedo oler las feromonas de Bliss?”.
Lo que decía Koi era verdad. Los
Omegas dominante pueden reconocerse entre sí, incluso cuando ocultan
completamente sus feromonas.
Se dice que los Omega dominantes
poseen feromonas varias veces más potentes que los Omegas normales. Ese rasgo
puede ocultar sus propias feromonas voluntariamente, y es común que en los
exámenes médicos aparezcan como Betas. Por eso son difíciles de encontrar; la
mayoría de la gente nunca conoce a uno en toda su vida o, si lo hace, no se da
cuenta. Los Omega dominantes, que ocupan la cima de la pirámide de rasgos,
pueden someter fácilmente incluso a los Alfas dominante. En resumen, pueden
inundarlos con feromonas para provocarles un rut que cause pérdida de memoria.
También solían dejar escapar una
pequeña cantidad de feromonas para ganarse el afecto de los demás, pero en el
caso de Koi, él no usaba este método. Esto se debía a que Ashley le tenía
terminantemente prohibido a Koi soltar feromonas ante cualquier otra persona
que no fuera él.
Efectivamente, el hecho de haber
tenido seis hijos con Koi, a quien podría llamarse ‘el amor de la vida de
Ashley Miller’, y que todos ellos, maldita sea, se parecieran exactamente a
Ashley Miller, era la mayor tragedia para él. No solo en apariencia, sino que
sus rasgos también eran Alfas dominante como la suya. Cada vez que veía los
ojos violetas de sus hijos, Ashley se preguntaba seriamente por qué Dios le
ponía tales pruebas.
Pero.
Ashley miró a Bliss, que dormía
plácidamente en sus brazos, y sintió esperanza. El más pequeño era diferente.
Su apariencia se parecía a la de Koi y quizás hasta su rasgo era el mismo. Su
personalidad era algo violenta, pero ¿no era mucho mejor que ser tan ingenuo y
bondadoso como Koi, que siempre terminaba siendo la víctima?
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“Tendremos que ir al Centro para
hacerle pruebas”.
Ashley habló con cautela, pero no
pudo ocultar la expectativa en su voz. Al ver sus ojos violetas brillando más
de lo habitual y notar que no podía apartar la vista de Bliss, Koi terminó
riendo.
“Dará como resultado Beta de todos
modos, Ash”.
“Por eso mismo”.
Ante la ligera observación, Ashley
respondió como si ya lo supiera.
“Por eso, si sale como Beta, se
demostrará que tiene el mismo rasgo que tú. ¿Verdad, Bliss? ¿Te gusta tener el
mismo rasgo que Daddy? ¿Eh?”.
Ashley, con una sonrisa, juntó su
frente con la de Bliss y lo meció ligeramente. Koi miraba con extrañeza y una
sonrisa agridulce aquel comportamiento tan cuidadoso, como si estuviera
manejando una joya frágil.
¿Tanto le gusta?
Era la primera vez que lo veía tan
feliz, y eso que ya tenían seis hijos. Koi sabía cuánto odiaba Ashley su propio
rasgo. Por desgracia, también sabía bien que por esa razón no miraba con buenos
ojos a sus hijos, que compartían su naturaleza...
El rasgo de Bliss podría traer muchos
cambios a nuestra familia.
Pensar en eso lo puso de muy buen
humor. Además, Koi no podía negar que su corazón palpitaba por primera vez ante
la idea de que su hijo compartiera su mismo rasgo.
Sin embargo, aún quedaba algo por
confirmar.
“Ash, ¿estás bien? ¿No sientes que te
va a dar un ataque?”.
Como Ashley inevitablemente sufría
una reacción de rechazo al oler feromonas de otros Omegas que no fueran Koi,
este no podía evitar preocuparse.
Quizás por ser nuestro hijo esté
bien...
Tenía esa pequeña esperanza, pero
resultó ser una expectativa vana. Al ver que el sudor brotaba en las sienes de
Ashley, Koi soltó un corto suspiro y se llevó al niño.
“No te esfuerces”.
“Estoy bien, de verdad”.
Ashley extendió ambos brazos como
pidiendo que le devolviera al niño.
“Mira, si estuviera a punto de darme
un ataque, no podría estar aquí de pie tan normal. Tú lo sabes”.
“Podrías estar aguantando a la
fuerza...”.
“Que no”.
Ante la insistencia de Ashley, Koi
dijo.
“Pero es verdad que te sientes mal,
¿no? No mientas, estás pálido”.
Ashley no pudo responder a eso. En su
lugar, desvió la mirada, y aunque Koi pensó ‘lo sabía’, cambió de tema como si
no se hubiera dado cuenta.
“Parece que el aroma ha disminuido
mucho, ¿así que la manifestación terminará pronto? Pobre pequeño, cuánto habrá
sufrido siendo tan joven”.
“Cuando despierte, tendré preparado
todo lo que le guste comer”.
Dijo Ashley mientras acariciaba la
mejilla de Bliss, y Koi asintió.
“A Bliss le encantan los dulces”.
Normalmente controlaban estrictamente
los dulces, pero esta ocasión era especial. Solo imaginar al niño feliz con la
cara llena de migas hacía que Koi sonriera involuntariamente. Justo cuando le
dio un beso en la frente a Bliss...
Toc, toc.
Se oyó un ligero golpe en la puerta y
el secretario entró para informar.
“Señor Miller, todo está listo.
¿Desea partir de inmediato?”.
Ashley asintió sin vacilar.
“Bien, nos vamos ahora. Koi”.
“Ah, sí”.
Ashley recibió a Bliss de los brazos
de Koi con naturalidad, lo cargó y comenzó a caminar a grandes zancadas. Koi lo
siguió y el secretario cerró la puerta de la habitación. Al poco tiempo, el
lugar quedó vacío. Solo el aroma de las feromonas que Bliss había dejado
flotaba débilmente.
***
“......”.
“......”.
Parecía escuchar voces a lo lejos.
Bliss frunció el ceño y se removió en la cama.
“Mmm... ugh”.
Su cuerpo se sentía como algodón de
azúcar. O quizás como un montón de algodón empapado. Pesado pero ligero a la
vez. Era la primera vez que experimentaba esa sensación, le resultaba extraño,
pero se sentía bien.
“Bliss, ¿despertaste?”.
Koi, que estaba sentado a su lado, le
habló al notar que el niño se retorcía y emitía pequeños gemidos en brazos de
Ashley. Bliss se quedó inmóvil un momento, respirando rítmicamente, y luego
abrió los ojos lentamente. Aunque decir ‘abrió’ era mucho decir, apenas logró
levantar un poco los párpados.
“Está bien, Bliss. No tienes que
forzarte a abrir los ojos”.
Continuó Koi con dulzura.
“Ya vamos a casa. Puedes dormir más”.
... Daddy.
Bliss lo reconoció con un segundo de
retraso. Justo después, se dio cuenta de que la persona que lo cargaba era su
papá. Despertó brevemente en el auto que los llevaba al aeropuerto, pero pronto
volvió a cerrar los ojos. En su conciencia borrosa, los recuerdos surgían de
forma intermitente.
‘Mocoso Yankee que se suena los
mocos’.
En el momento en que esa voz fría
revivió en su mente, el entrecejo de Bliss se contrajo en una mueca seria. Koi
ladeó la cabeza al ver al niño con el pulgar en la boca, succionando con fuerza
mientras fruncía el ceño.
“¿Por qué hace eso? ¿Estará teniendo
una pesadilla?”.
Ante la pregunta, Ashley miró a Bliss
en sus brazos y le palmeó la espalda en silencio, como diciéndole que todo
estaba bien y que volviera a dormir. Sin embargo, en la mente de Bliss, otra
voz cruzó por su memoria.
‘No es gran cosa lidiar con un mocoso
tonto que se suena los mocos’.
De repente, sintió una punzada de
dolor en el pecho. Bliss continuó recordando con las cejas fruncidas.
‘Uno de los gemelos es un idiota
trastornado y el otro es un pervertido. El que dice ser actor tiene por apodo
'perro rabioso...’.
Maldito seas.
Incluso en su estado de somnolencia,
sintió que la rabia afloraba.
¡Y pensar cuánto confié en él!
Fingir ser tan amable frente a él
mientras hablaba tan mal a sus espaldas...
‘Es un niño de la familia Miller, así
que no hay de otra. No queda más que aguantarlo’.
Todo era solo porque soy un Miller.
“Uuuung, uuuung”.
Debido a la indignación, no paraba de
quejarse entre dientes. Koi y Ashley, extrañados, simplemente observaron
pensando que se trataba de sueños durante la manifestación.
Malo, te quedarás calvo. También te
golpearé en la entrepierna.
Bliss seguía recordando.
Me engañó. ¿Cómo pudo hacer eso?
Malo, desgraciado. No se debe hacer eso si te vas a casar. Se suponía que se
casaría conmigo. Lo castigaré, definitivamente lo castigaré.
Se lo encargaré a Stacey. A Stacey le
gusta hacer llorar a la gente a golpes.
Le daré una lección a golpes hasta
que aprenda. Haré que me pida perdón de rodillas. ¿Cómo se atreve a decir tales
mentiras? Desvergonzado. Estafador. Mentiroso.
... Cómo pudo mentirme así.
“...Snif”.
Episodio 39
Sintió un picor en la punta de la
nariz y soltó un quejido nasal involuntario. Al ver a Bliss sollozar, Koi se
alarmó y sacó una servilleta del auto para limpiar con cuidado el rostro del
niño.
“Vaya”.
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Ashley soltó un suspiro bajo. Las
lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de Bliss y el niño empezó a sollozar
suavemente.
“¿Qué ocurre? ¿De verdad es una
pesadilla?”.
Koi, angustiado, secaba los ojos del
niño y lo miraba con preocupación. Pero Bliss seguía llorando en ese estado de
duermevela.
De verdad me gustaba mucho.
Le dolía mucho el pecho. Era la
primera vez que se sentía tan triste. Todas las palabras amables, las manos
dulces, esa sonrisa... todo había sido mentira.
Nunca te lo perdonaré.
Mientras sollozaba, hizo una promesa.
Maldito, nunca te perdonaré. Te lo
devolveré con creces.
... Definitivamente.
Pronto, Bliss cayó en un sueño
profundo. Al ver que el niño dejaba de llorar y respiraba con calma, Koi y
Ashley se sintieron aliviados. Inmediatamente, partieron de Inglaterra en su
jet privado.
21.
“... Ugh...”.
Cassian abrió los ojos con un quejido
bajo un día completo después. Con una sensación de languidez que nunca había
experimentado, se incorporó tambaleándose. Todo a su alrededor estaba en
silencio. Tal como les había ordenado a los empleados antes de dormir, que no
lo buscaran hasta que él llamara, parecía que nadie había ido a su habitación.
Ni siquiera el mocoso indeseado.
Miró a su alrededor por instinto,
pero, como era de esperar, no estaba. No estaba escondido bajo las cortinas, ni
estaba sentado sobre su pecho. Solo después de confirmar que estaba solo en la
enorme habitación, aceptó finalmente la realidad.
... Tengo sed.
Con una sed abrasadora, Cassian salió
lentamente de la cama y bebió agua de la jarra que estaba preparada sobre la
mesa de té. Solo después de beber un vaso entero de agua tibia sintió que
recuperaba el sentido.
“... Haah”.
Suspiró y caminó con paso errante.
¿Qué pasó con Bliss? ¿Está bien
físicamente?
Antes de dormir, Cassian había oído
que Ashley Miller se marchaba a Estados Unidos. Y ahora, al mirar la fecha en
su teléfono, se dio cuenta de que ya había pasado tiempo suficiente para que
todo hubiera terminado. Fue al baño, hundió la cabeza en el lavabo y se lavó la
cara con agua fría. Al levantar la cabeza y exhalar, se quedó inmóvil un
momento. Mientras miraba fijamente su reflejo en el espejo, de repente sonó el
timbre de su celular.
“Diga, madre”.
Le tomó un momento responder al
teléfono. Contestó con voz apagada y ella le preguntó dónde estaba. Cassian
respondió sin apartar la vista de sí mismo en el espejo.
“En mi habitación, madre. ¿Sucede
algo?”.
La Duquesa notó su voz cansada y se
extrañó.
—¿Te pasa algo a ti? ¿Te sientes mal?
¿Llamo al médico?
“No, estoy bien”.
Cassian interrumpió a su madre con
firmeza.
“Solo estoy un poco cansado. Más
bien, ¿por qué llamaba? Estaba a punto de ducharme”.
—Ah... ya veo.
La Duquesa hizo una pausa y luego abordó
el tema.
—El señor Miller y el señor Niles
vinieron por Bliss. Probablemente ya habrán llegado a su país.
La mano de Cassian, que se apartaba
el cabello, se detuvo. Guardó silencio un momento antes de hablar lentamente.
“... Ya veo”.
Ante su reacción indiferente, la
Duquesa continuó hablando.
—Parece que sí fue una manifestación.
Me hubiera gustado despedirme de él si hubiera estado despierto, pero como
durmió todo el tiempo, me siento un poco mal por haberlo enviado así. Es la
primera vez que veo una manifestación así... pero como todos en la familia
Miller tienen rasgo, sabrán manejarlo bien. Nosotros no estamos acostumbrados a
esas cosas...
Parecía que a su madre le daba mucha
pena la partida de Bliss. Cassian escuchó en silencio sus lamentos hasta que
aprovechó un pequeño hueco para hablar.
“Madre, hablemos luego. Tengo que
ducharme”.
—Ah, sí. Haz eso. Siento haberte
retenido tanto tiempo.
Su madre cerró la conversación
apresuradamente y colgó. Cuando terminó la llamada, que más que una
conversación había sido un monólogo de quejas, Cassian dejó el teléfono y
volvió a mirar al frente.
El rostro en el espejo le resultaba
familiar y extraño a la vez. Mientras observaba su reflejo, un pensamiento
cruzó su mente como un susurro.
Se ha ido.
Sintió un vacío en un rincón del
pecho. Un suspiro amargo escapó de sus labios.
Quería haber sido más amable.
Quería haberse disculpado por haberlo
hecho sentir mal.
Pero Bliss se había ido. Quizás no
volvería nunca. Era extraño, se suponía que eso era lo que él quería, pero ¿por
qué tenía este sabor amargo en la boca?
‘¡Cassian!’.
De repente creyó escuchar su voz
llamándolo y se dio la vuelta por instinto. Pero lo único que regresó fue un
pesado silencio. Bliss ya no estaba en ninguna parte. Se había marchado,
completamente.
Haah...
Soltó un profundo suspiro. Cassian
permaneció allí de pie con el rostro desolado, sin saber cómo moverse. Parecía
que la cara sonriente del adorable niño no desaparecería de su cabeza en mucho
tiempo. Junto con ese aroma fresco y emocionante que solía inundar todo a su
alrededor.
22.
“Uuuuung...”.
Bliss frunció el ceño con un leve
quejido. Solo después de soltar un corto suspiro, el niño logró levantar los
párpados.
¿...?
Debido a su visión borrosa, necesitó
un momento para entender la situación. Bliss entrecerró los ojos y parpadeó
varias veces intentando enfocar. Finalmente, pudo ver los rostros familiares
que lo rodeaban.
“¡Bliss! ¡Bliss, ¿estás
consciente?!”.
Grayson gritó su nombre con fuerza, y
Stacey se metió de inmediato, por un lado.
“Quítate, quita tu cara fea. Bliss,
¿estás bien? Vaya, mira qué mirada tan perdida tiene. Todavía no ha recuperado
el juicio”.
“Los ojos de Bliss siempre son así.
Bliss, ¿cuánto es 2 por 2? ¡Responde!”.
Grayson volvió a empujar a Stacey
mientras gritaba, pero ella recuperó su lugar de inmediato, furiosa.
“¿Eres tonto? ¡Bliss es tan tonto que
ni siquiera estando cuerdo podría resolver un problema tan difícil! Bliss, mira
esto. ¿Cuántos son? ¿Cuántos?”.
Stacey agitaba tres dedos preguntando
repetidamente, y Grayson volvió a empujarla.
“¡Yo primero! Bliss, ¿tienes hambre?
¿Quieres que te traiga algo? A cambio, déjame oler tus feromonas una vez”.
“¡Maldito! ¿A dónde crees que vas
colándote? ¡Yo llegué primero!”.
“¡Yo primero, loco de mierda!”.
“¡Tú...!”.
Finalmente, ambos empezaron a
pelearse a puñetazos. En realidad, era Stacey quien lanzaba puñetazos y
patadas, mientras Grayson solo se defendía gritando.
“Basta, los dos”.
Nathaniel, con un suspiro, separó a
sus hermanos menores y murmuró con desprecio.
“¿Hasta cuándo van a seguir haciendo
estas cosas? ¿Qué edad tienen?”.
Grayson, limpiándose la comisura de
los labios que sangraba, espetó con brusquedad.
“Esa tipa hace esto porque sabe que
no puedo pegarle por ser mujer. ¿Te parece justo? ¡¿Te parece justo?!”.
“Tú también puedes pegarme, vamos.
Pégame. ¡Dije que me pegues!”.
Stacey acercó su cara desafiante. A
Grayson se le marcaron las venas en la sien y levantó la mano con rabia, pero
ahí quedó todo. Con la mano temblando en el aire, terminó dándose la vuelta
gritando un ‘¡joder!’. Nathaniel solo sacudió la cabeza con desaprobación.
Hasta ese momento, Chase, que había
estado pegado al borde de la cama mirando a Bliss con preocupación, habló
suavemente.
“Bliss, ¿estás bien? ¿Te duele
mucho?”.
Ante la pregunta del cuarto hermano,
Bliss parpadeó y lo miró. Su mente todavía estaba nublada, pero su cuerpo no le
dolía. Lo que le dolía no era el cuerpo, sino...
Justo cuando se llevaba lentamente la
mano al pecho, Nathaniel se inclinó sobre la cama, puso sus manos bajo las
axilas de Bliss y lo cargó.
“¡Ah!”.
El hermano mayor, que sostenía en
brazos al sorprendido pequeño, habló con su habitual tono indiferente.
“La manifestación ya terminó, así que
tienes que bañarte y comer algo. Chase, tú contacta a padre. Dile que Bliss
despertó. Larien, tú llama al señor Niles”.
Episodio 40
Tras asignar tareas a cada hermano,
el primogénito se llevó al más pequeño al baño a grandes zancadas. El
mayordomo, que llegó tarde corriendo, se apresuró a hablar al ver la escena.
“Ah, del baño nos encargamos
nosotros...”.
“Está bien”.
Nathaniel cortó la frase del
mayordomo antes de que terminara. Luego, lanzó una mirada hacia atrás y añadió.
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“Yo me encargaré de bañar a Bliss,
así que solo prepara ropa limpia. Lleva a esos dos también al comedor para que
podamos comer de inmediato”.
“Entendido”.
El mayordomo respondió brevemente y
salió de inmediato. Nathaniel, sosteniendo a Bliss con un brazo, llenó la
bañera y ajustó la temperatura. Mientras tanto, Bliss, que todavía parecía
tener sueño, parpadeaba con los ojos entreabiertos y apoyaba la cabeza en el
hombro de su hermano.
Tras quitarle el pijama mientras la
bañera se llenaba, Nathaniel sostuvo a Bliss y, con la mano libre, fue
echándole agua por los pies y la espalda para que se acostumbrara a la
temperatura antes de sentarlo lentamente en el agua. Esperó a que Bliss soltara
un gran bostezo antes de hablar.
“¿Estás bien? Dime si está muy
caliente”.
“Mmm, está bien”.
Cuando Bliss asintió, Nathaniel
comenzó a lavar el cuerpo del niño con una toalla enjabonada. Mientras sentía
cómo el aroma de las feromonas que aún quedaba se desvanecía con el jabón,
Nathaniel preguntó.
“¿Qué tal Inglaterra? ¿Fue
divertido?”.
Ante su voz baja y calmada de
siempre, Bliss parpadeó como intentando recordar. Nathaniel le levantó un brazo
para lavarle la axila y volvió a preguntar.
“¿Y cómo está tu prometido?”.
“¿Eh?”.
Ahora que lo mencionaba, había algo.
De repente, Bliss se sintió extraño.
Sentía que había olvidado algo importante. ¿Qué era?
‘Bliss’.
“¿Qué pasa? ¿Tienes cosquillas?”.
Creyó escuchar que alguien lo
llamaba, pero la voz de Nathaniel lo cubrió por completo. Al levantar la vista,
vio que su hermano mayor miraba hacia un lado. Siguiendo su mirada, se vio a sí
mismo en el espejo con una mano puesta sobre el pecho. ¿Qué era? Sin entenderlo
todavía, Bliss ladeó la cabeza.
De repente, sintió una punzada bajo
su palma. Qué extraño. No podía recordar. Sentía que algo muy triste había
pasado, pero...
‘Bliss’.
... No lo sabía.
Al ver a su hermano menor ladeando la
cabeza confundido, Nathaniel abrió la ducha para quitarle la espuma y dijo.
“Venga, arriba. Ya terminamos. Todos
deben estar esperando en el comedor, así que vístete y vamos de inmediato.
Tienes hambre, ¿verdad? Es normal, no has comido nada durante la
manifestación”.
Efectivamente, el pequeño hermano se
veía más delgado. Nathaniel lo envolvió en una toalla enorme, lo sacó en
brazos, lo vistió con la ropa que el mayordomo había preparado y hasta le secó
el pelo con un secador. Solo cuando confirmó que el más pequeño estaba
perfectamente listo, lo cargó y se dirigió al comedor. Como esperaba, los demás
hermanos ya estaban sentados, y Ashley y Koi, que habían regresado a casa
entretanto, también lo esperaban.
“Nathaniel, Bliss”.
Koi fue el primero en saludarlos
cuando Nathaniel sentó a Bliss en su lugar.
“Gracias, Nathaniel, por bañar a
Bliss”.
“No es nada, no fue gran cosa”.
Respondió Nathaniel brevemente y se
retiró diciendo que iría a cambiarse de ropa, ya que se había mojado bañando a
su hermano. Koi observó con ternura a su adorable hijo menor bebiendo leche y
preguntó.
“Bliss, ¿te sientes bien? ¿Ya no te
duele nada?”.
Ante esas palabras, Bliss recordó de
repente la extraña experiencia de hace un momento.
¿Por qué me dolía aquí?
Volvió a tocarse el pecho con la
mano, pero esta vez no sintió nada. Tras quedarse desconcertado un instante,
respondió como si nada.
“¡Estoy bien, no me duele nada de
nada!”.
“Sí, qué alivio”.
Koi sonrió y vertió una generosa
cantidad de jarabe de arce sobre los panqueques de Bliss.
“¡Waaaaa!”.
Bliss vitoreó a pleno pulmón, pero
esta vez Ashley tampoco lo reprendió. En cualquier otro momento, habría
recibido un regaño por sus modales en la mesa, pero hoy, por alguna razón,
incluso su papá lo miraba con una sonrisa constante.
Hoy pasan muchas cosas raras.
A Bliss le pareció curioso, pero no
le importó. Después de todo, podía comer un montón de dulces deliciosos, ¿no
era eso suficiente?
Aquel día, Bliss pasó la cena más
satisfactoria de su vida junto a toda su familia después de mucho tiempo.
Y desde ese día, pasaron 10 años.
Parte 2
1.
La mujer miraba su reflejo en el
espejo con una expresión implacable. Tomó un lápiz lentamente y se dibujó un
lunar enorme debajo de la nariz. Luego, giró la cabeza despacio hacia la
pantalla y sentenció:
“Sin falta, haré que ese hombre pague
por sus pecados”.
“¡Venganza!”.
Bliss, cuyos ojos se cruzaron con los
de la mujer, apretó ambos puños y gritó.
“¡Mátalo! ¡Todos los traidores deben morir! ¡No lo
perdones, mátalo!”.
¡Ta-dan, ta-ta-dan, tan, ta-ta-dan!
Mientras gritaba lleno de furia, el
drama terminó con un efecto de sonido majestuoso. Bliss, que había estado
siguiendo la pantalla con fervor, soltó un suspiro contenido.
“¡Qué divertidoooo!”.
Como amante de los dramas, Bliss
sentía que debía ver cualquier obra nueva para quedar satisfecho. Sentarse solo
en el pequeño cine dentro de la mansión, viendo dramas en pantalla gigante
mientras comía palomitas o aperitivos, era una de sus rutinas favoritas. El
drama que acababa de terminar era una historia que se había emitido hace mucho
tiempo, pero esta vez era una versión remake.
“¡Como el original es bueno, el
remake también es excelente!”.
Bliss tarareó una melodía con alegría
y se movió inquieto en su asiento. ¿Qué vería ahora?
Su género preferido estaba bien
definido, el romance. Especialmente amaba las historias de venganza
entrelazadas con pasiones prohibidas, consumía con fervor contenidos de
cualquier nacionalidad y, gracias a ello, a menudo pasaba la noche en vela. El
hecho de que esos dramas solieran ser larguísimos, con más de 100 episodios,
era otro de sus puntos de atracción.
Esta vez también había acumulado 10
episodios de un drama nuevo para verlos de un tirón, pero se le acabaron en un
abrir y cerrar de ojos.
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Fue tan divertido como esperaba.
Bliss asintió con satisfacción. El
único inconveniente era que solo se habían emitido 10 episodios. Aunque ya
conocía la trama general, al ser un remake tenía partes nuevas o modificadas
que lo hacían sentir como una obra distinta. ¿No habría avance del próximo
episodio? Justo cuando intentaba comprobarlo con impaciencia, presionó el botón
equivocado por error.
“Ah, rayos”.
Para colmo, era la hora de las
aburridas noticias. Bliss estuvo a punto de apagar la pantalla, pero se detuvo
y frunció el ceño.
¿No debería ver algo de noticias para
saber cómo va el mundo? Siento que últimamente me estoy volviendo un poco
ignorante...
Tras dudarlo un momento, sacudió la
cabeza y cambió de idea.
¿Acaso no se puede conocer el mundo
viendo dramas? De hecho, aprendo mucho sobre leyes. Especialmente leyes de
divorcio, indemnizaciones, estafas...
Ver las noticias solo traería
historias tediosas sin información útil. Sí, definitivamente era una pérdida de
tiempo. Justo cuando Bliss iba a presionar el botón de nuevo, apareció una
imagen inesperada.
—... Cassian Strickland, hijo mayor
del Duque de Strickland y actual Conde de Heringer, ha sido elegido como el
soltero más sexy de Inglaterra este año, logrando así el primer puesto por diez
años consecutivos...
Bliss se quedó petrificado por
instinto. En la pantalla aparecía un hombre con gafas, de porte impecable y
elegante, caminando a grandes zancadas ignorando a la multitud de reporteros
que lo rodeaban.
¿Dónde lo he visto antes?
Definitivamente le resultaba
familiar. No era un amigo de la escuela, ni alguien que hubiera conocido en el
voluntariado... ¿Quién era? ¿Dónde demonios lo había visto?
“Mmm, ufff”.
Frunció el ceño con fuerza y cerró
los ojos para rebuscar en sus recuerdos, pero no lograba recordarlo. Estaba
seguro de haberlo visto, esa cara de tipo engreído.
“Mmm, mmm...”.
Con expresión seria, presionó el
control remoto y vio el siguiente drama.
“Mmm, mmm... Zzz...”.
Dormitó mientras seguía dándole
vueltas.
“Mmm, mmm”.
Ladeó la cabeza mientras comía un
bocadillo.
“Ese tipo malo. Ese, ese de ahí”.
Vio más dramas mientras lo insultaba
de vez en cuando, pero el recuerdo no terminaba de aflorar. Finalmente, Bliss
se acostó en la cama con el entrecejo totalmente fruncido.
