Episodio 31-40

 


Episodio 31

 

Bliss intentó analizar la situación actual a pesar de su confusión. Sin embargo, las limitaciones de su pequeña capacidad cerebral para imaginar escenarios eran evidentes.

¿Será Aina la novia de Cassian?

Por donde se mirará, la relación entre ambos no parecía normal. En los dramas, las parejas que se esconden tras los árboles para susurrar suelen ser infieles. Siendo un estudiante universitario, es un adulto, así que es natural que tenga citas. Además, Cassian es guapo, amable y el heredero del Duque de Strickland, por lo que a todos les agradaría.

¡Pero si Cassian es mi prometido!

Bliss estaba seguro de sí mismo. Además, él ya había visto a Cassian desnudo. Por lo tanto, no tenían más remedio que casarse. Porque ese es el comportamiento de un ‘hombre que asume su responsabilidad’. Y además...

Soy especial para Cassian.

Bliss creyó en las palabras que los amigos de Cassian le habían dicho: ‘Tú eres especial’. Por eso, estaba convencido de lo que Cassian diría a continuación. Seguramente diría: ‘Bliss es mi querido amigo’.

¡Confío en ti, Cassian!

Bliss esperaba la respuesta de Cassian con una fe inquebrantable. Esa confianza no flaqueó hasta que él abrió la boca y emitió un sonido.

“Ha... Es un niño de la familia Miller, así que no hay de otra. No queda más que aguantarlo”.

Ante la respuesta acompañada de un suspiro de lamento, Bliss dudó de sus oídos por un momento.

¿Qué acabo de escuchar?

Mientras parpadeaba atónito, la mujer volvió a hablar.

“Pobre Lord Strickland. Pensar que en estas largas vacaciones lo que te toca hacer es cuidar a un niño”.

Ante el tono lleno de fingida compasión, Cassian soltó una risita y dijo con lentitud.

“Me he vuelto un desgraciado. Pensar que pasaría estas largas vacaciones cuidando a un mocoso Yankee con mocos”.

¿Qué?

Fue una sucesión de palabras increíbles. ¿Mocoso? ¿Yankee? ¿Con mocos? Bliss se quedó aturdido, como si le hubieran dado un golpe en la cabeza con palabras que jamás imaginó que saldrían de la boca de Cassian.

¿Es verdad? ¿Eran esos los verdaderos sentimientos de Cassian?

Entonces, ¿qué fueron todas sus acciones hacia mí hasta ahora?

La respuesta llegó pronto.

“¿Tan importante es el nombre Miller?”.

Aina frunció el ceño y Cassian negó con la cabeza.

“La familia Miller es una de las más influyentes de Estados Unidos. Además, dicen que Ashley Miller incluso entrará en la política. Mantener una relación estrecha también ayuda a mi familia...”.

Luego, soltó una risita y añadió frunciendo el entrecejo.

“Aun así, es una suerte que Bliss sea más fácil de manejar en comparación con los otros Miller”.

Ante eso, Aina lo miró con los ojos entrecerrados como si se burlara.

“Hace un rato vi que no le quitabas la vista de encima mientras el mocoso bebía chocolate. No me digas que sientes algo raro por un niño así, ¿verdad?”.

La actitud relajada de Cassian cambió drásticamente. Al ver que la sonrisa desaparecía y su rostro se ponía serio, Aina se sobresaltó mientras él murmuraba en voz baja.

“No digas cosas asquerosas. Solo lo miraba para limpiarlo porque come de forma sucia”.

La reacción de Cassian fue inmediata. Al verlo con una expresión de absoluto odio, como si fuera a vomitar, Aina se disculpó de inmediato.

“Era una broma, lo siento”.

“Hay cosas que se pueden decir y otras que no. Si vuelves a soltar esa basura, no te perdonaré, aunque seas tú”.

“Está bien, lo siento. De verdad”.

Tras disculparse de nuevo, Aina besó ligeramente los labios de Cassian. Ante su rostro sonriente y encantador, Cassian no la presionó más, pero seguía sin estar de muy buen humor.

Solo había sido amable con el niño que tenía a cargo, y que lo trataran como a un pervertido que hace esas cosas con un niño...

Sin embargo, Cassian no era el único que había arruinado la tan esperada ‘Noche de Aman’, todos estaban igual. Y quizás, la causa era el propio Cassian. No, quizás no, era evidente. Después de todo, Bliss estaba aquí por culpa de Cassian.

Sabiendo ese hecho, se pasó una mano por el rostro y dejó escapar un profundo suspiro. Aina, observando la reacción de Cassian, cambió de tema apresuradamente.

“Aun así, Bliss es bastante tierno. ¿Dijiste que el resto son todos Alfas dominante? ¿Los has visto?”.

Ante el nuevo tema, Cassian respondió con desinterés.

“No son gran cosa. Solo son mutantes que desprenden aroma de feromonas”.

“¿Qué?”.

¿Qué cosa?

Casi al mismo tiempo que la reacción de ella, Bliss estuvo a punto de gritar. Tapándose la boca apresuradamente, abrió mucho los ojos y esperó las siguientes palabras. Cassian, sin tener idea de la presencia de Bliss, continuó hablando con indiferencia.

“Digo que no son tan increíbles. Ya habrás oído los rumores sobre los Miller, ¿no? No son muy diferentes”.

Luego, añadió cínicamente.

"El primero... bueno, al menos es decente. Pero los gemelos que le siguen son un desastre, uno es un idiota trastornado y el otro un pervertido. El que dice ser actor tiene de apodo 'perro rabioso', con eso te digo todo. Y la chica que viene después... olvídalo, ni siquiera quiero hablar de ella".

“Wow, qué evaluación tan tremenda”.

Ella exclamó con asombro.

“Y pensando así, te llevas bastante bien con el más pequeño de esa casa”.

Ante esas palabras, Cassian se encogió de hombros.

“Manejar a un mocoso tonto con mocos no es nada difícil, ¿verdad?”.

La mujer se rió entre dientes y besó ligeramente los labios de Cassian.

“Entonces, mantendré esto en secreto”.

Cassian también sonrió e inclinó la cabeza. Justo cuando el beso de ambos estaba por volverse profundo, el tono de llamada de un celular resonó de repente. Cassian, aún con los labios unidos a los de ella, rebuscó en el bolsillo de su pantalón y finalmente se llevó el teléfono al oído.

“Sí, habla Cassian Strickland”.

Al responder y finalmente separar los labios, la mujer se los limpió con el dorso de la mano. Tras hablar brevemente, él colgó y dijo con una expresión no muy complacida.

“Es mi padre. Vete tú primero, tengo que devolverle la llamada”.

“No queda de otra”.

Se dieron un ligero beso de despedida y se separaron. Bliss, que había estado mirando alternativamente cómo ambos se alejaban en direcciones opuestas, salió de detrás del árbol solo después de que pasaran unos minutos más.

Maldito desgraciado.

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Solo, se quedó mirando hacia donde Cassian había desaparecido y rechinó los dientes.

¿Cómo puede actuar de forma tan perfecta? ¡Basura, descarado! Me ha estado engañando todo este tiempo. Fingiendo ser amable mientras por detrás pensaba esas cosas.

Hubiera sido mejor que lo ignoraran desde el principio. Así no habría esperado nada. Pero lo que más enfurecía a Bliss era otra cosa.

Puedo soportar que me insulten a mí, pero no que insulten a mi familia.

¿Cómo se atrevía a llamar a sus hermanos pervertidos, idiotas y perros locos? Por supuesto, los gustos de Stacey eran un poco diferentes a los de los demás, Grayson siempre parecía que le faltaban un par de tornillos, Chase soltaba palabrotas y recurría a la violencia a la menor provocación, y Larien era un mujeriego imparable, pero para Bliss, eran sus hermanos y familia más preciada. ¿Cómo pudo decir tales cosas?

“Maldito desgraciado”.

Bliss soltó el insulto en voz alta contra Cassian. El autosabotaje no era una opción. No obstante, quedarse de brazos cruzados era demasiado frustrante.

Me vengaré.

Bliss apretó los puños con determinación.

¡Papá, Daddy, Nathaniel, Stacey, Grayson, Chase, Larien! ¡Miren todos, miren cómo defiendo el honor de los Miller!

“¡Uryaaaaaa!”.

Bliss cargó hacia adelante girando sus brazos como molinos de viento con un grito extraño. En sus ojos ardientes no veía nada más.

¡A quien sea que atrape! ¡Lo destrozaré todo!

“Bliss, ¿dónde estabas?”.

Justo entonces, uno de los chicos lo vio y lo saludó.

Hump, de todos modos, eres de la misma banda.

Bliss no redujo la velocidad y corrió hacia él.

¡Cabezazo!

...O eso pensó.

“¿Eh?”.

En ese momento, cruelmente, tropezó con la raíz de un árbol que sobresalía. Con un grito corto, su cuerpo voló por los aires y Bliss terminó rodando y chocando contra el cuerpo del chico.

“Bli, ¡ag!”.

El chico, que no pudo esquivar a tiempo el bulto que cargaba hacia él, gritó y cayó al suelo. Poco después, con un golpe seco contra un árbol, se desmayó en el acto.

“Hump”

Bliss, que involuntariamente había embestido al hombre con su cuerpo, apenas recuperó la conciencia y se levantó.

 

Episodio 32

 

Todo le daba vueltas, pero estaba bien. Al menos había acabado con uno. A continuación, apenas recuperó el equilibrio y se volvió hacia el grupo que seguía riendo y charlando. Con los ojos echando chispas, Bliss apretó los puños.

Venganza.

16.

“Oye, ¿hay más cerveza ahí? Esta caja está vacía”.

Mientras un chico señalaba una caja vacía, otro empezó a buscar cerveza merodeando por los alrededores. Otro estaba tan borracho que no podía sostenerse, y otro más quitó los malvaviscos quemados por el fuego y puso en su lugar unos hongos que había recogido de alguna parte. Tras él, que se reía entre dientes, el chico que lo vio se detuvo y gritó.

“¡Oye! ¿Qué es eso? ¿Esos hongos son seguros?”.

“Eeeh, no lo séeee”.

“¿Qué? Idiota, es peligroso”.

Cuando el chico sorprendido intentó quitarlos, el amigo que acababa de poner los hongos lo detuvo y dijo.

“Ejei, es divertidooo. Déjalooos”.

“Este idiota...”.

El chico que intentaba detenerlo también estaba borracho. Se tambaleó diciendo algo y retrocedió. En ese momento, un hombre que estaba dormitando levantó la cabeza y empezó a ensartar malvaviscos en un palo con torpeza. Detrás de ellos, el chico que estaba menos borracho miró a su alrededor y murmuró.

“Vaya, parece que faltan algunos... Ah, ahí estabas”.

Cassian, que justo regresaba al grupo, lo vio y chasqueó la lengua ligeramente.

“Idiotas, están todos borrachos”.

Aina, que había llegado antes, dijo riendo.

“Ese era el objetivo original. Aunque es una pena para ti”.

Era verdad, lo cual hacía la situación aún más exasperante. Cassian soltó un suspiro irritado y miró a su alrededor. Fue entonces cuando se dio cuenta de que algo andaba mal.

¿Qué pasa?

Faltaba algo que debería estar allí. No tardó mucho en darse cuenta de qué era.

“... ¿Y Bliss?”.

Ante su pregunta, Aina levantó la vista. La mayoría de los chicos borrachos no reaccionaron, y a Cassian se le encogió el corazón tardíamente.

“¡Oigan! ¿No han visto a Bliss? ¡¿Dónde está Bliss?! ¿Eh?”.

Sacudió violentamente a uno y a otro, les gritó, pero todos solo balbuceaban tonterías. Rápidamente, Cassian se puso pálido.

Bliss Miller ha desaparecido.

En ese instante, los rostros de su padre, su madre y Ashley Miller pasaron rápidamente por su mente. Acto seguido, la imagen de un Bliss herido y las críticas y artículos maliciosos lloviendo sobre él se desplegaron en su cabeza, dejándolo paralizado.

Esto es un gran problema.

“Maldita sea... ¡Oye, despierta! ¡Oye!”.

Cassian agarró desesperadamente del cuello a un chico que tenía enfrente y le dio un bofetón mientras gritaba.

“¡Oye, levántate! ¡Reacciona! ¡Bliss ha desaparecido! ¡Oye!”.

“Cassian, en vez de esto, ¿qué tal si nosotros mismos lo buscamos por los alrededores?”.

Aina también se puso nerviosa y dio un paso al frente, mientras Jeffrey, el que estaba menos ebrio, se acercaba tambaleándose.

“S-sí. E-eso, esto... si no aparece, llamaremos a la po... hip”.

“¿Cómo vamos a llamar a la policía en este estado? ¡Maldición! ¿Qué demonios estaban haciendo ustedes que no pudieron cuidar a un niño tan pequeño?”.

Cuando Cassian se enfureció de verdad, tanto Aina como Jeffrey se encogieron y retrocedieron. Por supuesto, Jeffrey también tenía algo que decir.

“Tú fuiste quien trajo a ese chico, obviamente tú eras el responsable de cuidarlo. ¡Mierda! ¿Por qué te desquitas con nosotros?”.

Sus palabras no eran erróneas, pero fueron suficientes para avivar el fuego de Cassian. Él agarró bruscamente a Jeffrey del cuello y lo empujó.

“¡Fue solo un momento, solo un momento! ¡¿No pudiste aguantar ese momento y perdiste al niño?! ¡Con toda la gente que hay aquí!”.

“¡Basta, deténganse! ¡Ustedes! ¡No es momento de pelear!”.

Aina intervino rápidamente alzando la voz.

“Busquemos a Bliss primero y luego decidimos quién tuvo la culpa. ¡Lo que hay que hacer ahora es encontrar a Bliss!”.

Aina, que miró alternativamente a Cassian y Jeffrey cuando estos se detuvieron, continuó hablando rápido.

“Primero, los tres que estamos más o menos cuerdos vamos a dispersarnos y buscarlo. Por si acaso, llamaremos a la policía. Por supuesto, el Duque se enfadará muchísimo, pero encontrar al niño es lo primero. ¿De acuerdo? ¿Alguna objeción?”.

“... Ha”.

Cassian se pasó una mano por la cara y soltó un suspiro de frustración. Aina asintió, sacó su celular y dijo.

“Busquemos primero por los alrededores. Tú ve por allá, tú por aquel lado. Yo haré la denuncia y buscaré por aquí. Tienen sus celulares, ¿verdad? Si lo encuentran, avísense...”.

Aina se detuvo ahí y miró hacia atrás. El fuego se estaba debilitando.

“¡Oigan! Echen más leña ahí. ¡Rápido, por si Bliss ve la luz y encuentra el camino de regreso!”.

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Al señalar el fuego y gritar, el chico que estaba ensartando malvaviscos se sobresaltó y arrojó la madera que tenía al lado. Inmediatamente, las llamas se elevaron e iluminaron los alrededores.

Fue entonces cuando vieron a un pequeño de pie, firme detrás de las llamas.

“... ¿Eh?”.

Jeffrey dejó escapar una pequeña exclamación. Aina también se quedó quieta, frunciendo el ceño. El primero en reaccionar fue Cassian.

“¿Bliss?”.

No había duda. Esa cara pequeña y redonda era definitivamente la de él. En un instante, Cassian estuvo a punto de desplomarse del alivio. Logrando mantenerse en pie a pesar de que la fuerza se le escapaba de las piernas, se tapó la boca con una mano y dejó escapar un suspiro tembloroso.

Menos mal.

Al liberarse la tensión de golpe, lo que llegó fue la rabia.

“¡Tú, mocoso! ¿Sabes cuánto me preocupaste? ¡¿A dónde te fuiste solo?! ¡Es peligroso!”.

Gritando finalmente a Bliss, Cassian agitó una mano y volvió a exclamar.

“No te quedes ahí parado y ven aquí. ¡No vuelvas a andar solo así, ¿entendido?!”.

Amonestó al niño con voz un poco más suave, pero Bliss no mostraba intención de moverse de su lugar. De repente, a Aina le pareció extraño. Los puños pequeños pero firmemente apretados, la cara sucia con polvo y hollín aquí y allá, y esos ojos muy abiertos. Se veía bastante amenazador. Si no fuera porque era un niño de apenas un metro de altura con la cara redonda, claro.

“Cassian, esto es un poco raro...”.

Fue justo cuando Aina susurró eso. En un instante, más allá de las llamas, una chispa de locura brilló en los ojos de Bliss. Cuando tanto Aina como Cassian se sorprendieron, Bliss de repente corrió hacia ellos agitando los brazos con fuerza.

“¡Uryaaaaaa!”.

Cassian parpadeó sorprendido mientras miraba a la pequeña masa que corría hacia él. Aquello, que no llegaba ni a la mitad de su tamaño, no era una amenaza en absoluto, más bien, resultaba tierno.

¿Qué está haciendo? ¿Quiere jugar?

Desconcertado, Cassian pronto sonrió y se agachó.

“¡Hop!”.

“¡Ah, aaah!”.

Bliss pretendía darle un cabezazo directamente, pero la realidad fue totalmente diferente a lo que imaginó. Con Cassian agachado y con los brazos abiertos, Bliss terminó rodando y cayendo justo en su regazo.

Esto no es, esto no es así.

Bliss estaba desconcertado, pero esto no era el final. Cassian se rió a carcajadas y lanzó a Bliss por los aires.

“¡Uaaah!”.

Bliss gritó asustado. En el momento en que su mente se nublaba por el terror de la caída, Cassian lo atrapó en el aire.

“¡Jajaja! ¿Es divertido?”.

¿Qué divertido? ¡Bájame!

Le hubiera gustado decir eso, pero Bliss estaba tan asustado que solo podía temblar. Luego, sin darle tiempo a pedir que parara, Cassian volvió a lanzar a Bliss por los aires.

“¡Uaaaah!”.

Bliss gritó de nuevo agitando los brazos.

¡Papá, Daddy! ¡Tengo miedo! ¡Sálvenme!

“¡Hop!”.

Nuevamente, Cassian lo atrapó. Bliss ya ni siquiera recordaba qué era lo que intentaba hacer. Al verlo aturdido y lacio, Cassian dijo riendo.

“Pequeño, no volverás a andar por ahí a tu aire, ¿verdad?”.

Tras darle un sermón por su cuenta, Cassian abrazó a Bliss, frotó su mejilla contra la del niño y lo bajó al suelo. Bliss apenas sintió que sus pies tocaban tierra, tambaleó y terminó sentándose de golpe.

V-vivo...

Apenas había escapado del peligro, pero en cuanto recuperó el sentido, la ira regresó.

¡Iba a vengarme!

“¡Grrr...!”.

Bliss volvió a apretar los puños y se dio la vuelta, pero no se atrevió a arremeter contra Cassian. Si lo atrapaba de nuevo y lo lanzaba al aire, esta vez su corazón se detendría de verdad. Sin embargo, tampoco podía dejarlo así.

¿Qué hago? ¿Qué puedo hacer?

 

Episodio 33

 

Después de haber cometido semejante atrocidad contra Bliss, Cassian estaba bebiendo cerveza y charlando con los otros chicos.

Maldito, maldito desgraciado. Realmente es un tipo malo.

Era increíble que, después de hacer algo así, estuviera bebiendo y riendo con tanto descaro. Bliss temblaba con los puños apretados cuando, de repente, Cassian lo miró y le hizo una seña con la mano.

“¿Qué haces, Bliss? Ven aquí”.

¡Desvergonzado...!

Justo cuando pensaba si embestirlo sin importar que lo lanzara al cielo, un malvavisco que se asaba deliciosamente entró en el campo de visión de Bliss. Mirando alternativamente el rostro sonriente de Cassian y el malvavisco que humeaba, Bliss corrió hacia la comida resoplando de furia.

“¡Eh, espera! ¡Bliss! ¿Qué estás haciendo?”.

Gritó Jeffrey desconcertado. Pero para entonces, Bliss ya había agarrado el pincho con los malvaviscos y empezaba a metérselos en la boca con desesperación.

“Ah, quie... quema”.

“¡Bliss!”.

Cassian, alarmado, se levantó rápidamente, pero a Bliss no le importó y siguió embutiéndose malvaviscos.

Malo, tipo malo. Me lo comeré todo. Haré que nunca más puedas comer malvaviscos. Qué bien se siente que no vayas a probar esta delicia en toda tu vida. Alguien como tú no merece comerlos. ¡Son todos míos, míos!

“¡Espera, Bliss! ¡No!”.

Cassian gritó, palideciendo. Estiró el brazo para detenerlo, pero ya era tarde. Bliss se había metido en la boca el hongo moteado que lucía tan colorido.

Glup.

En el momento en que el hongo pasó por su pequeño esófago, todos los presentes se quedaron congelados. 1 segundo, 2 segundos, 3 segundos.

En medio de un silencio sepulcral, todos miraban únicamente a Bliss. Nadie abría la boca. Ni siquiera se oía la respiración, parecía que el tiempo se había detenido, hasta que...

“Hic”.

Bliss soltó un pequeño eructo. Sus hombros se sacudieron y dejó escapar un suspiro. Pero de repente...

“Uuuu...”.

Su rostro se deformó y empezó a emitir quejidos de dolor. Ante la mirada atónita de Cassian, el rostro de Bliss comenzó a hincharse visiblemente.

“Me... me duele. Me dueleeee...”.

“¡Bliss!”.

Cassian, lívido, gritó con fuerza y cargó al niño en brazos desesperadamente. Sin embargo, el cuerpo de Bliss ya se estaba tiñendo de rojo y la fiebre subía rápidamente.

“Buaaaa... me duele... me dueleee...”.

“¡Bliss, por Dios! ¡¿Por qué hiciste algo así de repente?!”.

Cassian gritó con frustración, pero de nada servía. Miró a su alrededor, pero todos estaban tan borrachos que rodaban por el suelo. Él mismo había bebido, por lo que no podía conducir.

“Me duele, me dueleee”.

Incluso en ese estado, Bliss seguía llorando y sufriendo. No había tiempo que perder. Si seguía perdiendo el tiempo vacilando, la vida de Bliss correría peligro real.

Maldita sea, esto es una emergencia.

Recordando que él era el que menos había bebido, subió rápidamente a Bliss al auto.

“¡Cassian, no! ¡Has bebido!”.

Gritó Aina horrorizada, pero Cassian le gritó de vuelta con ferocidad.

“¿Y quieres que me siente a esperar a que llegue el equipo de rescate? ¡Quítate!”.

Arrancó el motor de inmediato y, sin perder un segundo más, condujo como un loco por el camino de montaña. Aina y los demás se quedaron allí, sin saber qué hacer, viendo cómo el auto se alejaba. Mientras conducía, Bliss seguía llorando y sufriendo en el asiento del copiloto. Y finalmente, al llegar al hospital más cercano, Cassian soltó un grito de horror.

Debido a que sus vías respiratorias estaban hinchadas, a Bliss le costaba incluso respirar.

17.

Bliss Miller había ingerido un hongo venenoso y estaba inconsciente.

Cuando la noticia llegó a la mansión ducal, el Duque se enfureció y la Duquesa se desplomó del impacto. El hijo de los Miller había comido un hongo venenoso.

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En el auto hacia el hospital, el pecho del Duque ardía de ansiedad. Si Ashley Miller se enteraba de esto...

Solo imaginarlo le daba náuseas. Bliss no podía tener secuelas graves.

Por favor.

Por primera vez en su vida, elevó una oración sincera, deseando fervientemente que no le pasara nada a ese pequeño niño.

***

“¡¿Pero qué clase de tipo eres tú?!”.

El Duque, que llegó personalmente al hospital, le cruzó la cara a su hijo de un bofetón en cuanto lo vio en la sala de espera. Con un sonido seco, Cassian tambaleó y estuvo a punto de caer, pero logró sostenerse.

“... Lo siento”.

Murmuró agachando la cabeza, pero recibió otro golpe en la otra mejilla.

“¡Inútil!”.

Tras el grito del Duque, resonó otro golpe violento. Esta vez, Cassian no pudo resistir y chocó contra la pared. Mientras el hijo se limpiaba con el dorso de la mano la sangre que brotaba de su labio partido, la Duquesa finalmente intervino para detener a su marido.

“Cariño, basta. La gente está mirando. No será tarde para hablar después. Ahora lo más importante es Bliss. Primero escuchemos los detalles, ¿sí?”.

Ante la insistencia de su esposa, el Duque no tuvo más remedio que bajar la mano. Aun así, sus hombros se sacudían de la rabia contenida. Miró con odio a su hijo y espetó.

“¿Qué voy a escuchar de este tipo? Hay que llamar al médico. ¿Dónde está el médico encargado? ¿Aún no termina el tratamiento?”.

“Sí, señor Duque”.

El secretario se adelantó rápidamente.

“Dicen que la desintoxicación terminó con éxito. Ahora están realizando los cuidados posteriores, así que pronto podrá recibir un informe sobre su evolución”.

“Entiendo, esperaré”.

El Duque asintió y se mantuvo erguido con la espalda recta. Debido a eso, todos los presentes se vieron obligados a permanecer de pie esperando sus próximas órdenes. Al ver esto, la Duquesa habló en voz baja.

“¿No hay algún lugar donde el Duque pueda estar? No podemos esperar de pie indefinidamente”.

“Ah, sí. Señor Duque, Duquesa. Por aquí, por favor”.

El director del hospital, que estaba inquieto, se puso al frente y el Duque comenzó a caminar. La Duquesa, antes de seguirlo, se detuvo un momento, miró a su hijo y dijo.

“Tú quédate aquí. Cuando Bliss salga, tú debes ser el primero en ver su rostro”.

Su tono era gélido, totalmente diferente al habitual. Cassian pudo notar con total claridad lo enfadada que estaba su madre.

“Sí, madre”.

Cassian respondió brevemente y solo se sentó en la silla de espera cuando ellos desaparecieron de su vista. Aunque su madre no lo hubiera dicho, él pensaba quedarse allí. El efecto del alcohol había desaparecido hacía tiempo. En su mente solo estaba el rostro de Bliss, tal como lo vio por última vez.

Ese niño tan pequeño, sufriendo tanto...

Al recordar a Bliss quejándose con el rostro hinchado por la fiebre, sintió que el pecho le estallaba de culpa.

Estará bien, dijeron que la desintoxicación fue exitosa. Mejorará pronto. Tiene que mejorar.

¡Bliss...!

Cuando se cubrió la cabeza con ambas manos soltando un gemido de dolor, se oyeron pasos apresurados en el pasillo que se acercaron a él en un instante.

“¡Cassian! ¡Ahí está!”.

“¿Qué pasó? ¿Bliss está bien?”.

“Oye, ¿qué ocurrió?”.

Ante los gritos alternos, levantó la cabeza y vio a Aina, Jeffrey y otro chico llegando sin aliento. Cassian desvió la mirada al ver al último chico tropezar y caer al suelo, mientras Aina y Jeffrey se detenían frente a él lanzando preguntas a coro.

“¿Y bien? ¿Qué pasó? ¿Está bien Bliss?”.

“No pasó nada grave, ¿verdad? Estará bien, llegaste rápido”.

“¡Habla ya! ¿Por qué no respondes? ¡Dinos que está bien!”.

Ante el acoso, Cassian soltó un suspiro corto y habló lentamente.

“Me han dicho que la desintoxicación fue un éxito”.

“¡¿Ves?! ¡Menos mal!”.

“Cielos, gracias. Muchas gracias...”.

Nada más oírlo, Aina y Jeffrey suspiraron aliviados y rezaron. Jeffrey, recuperado tras la buena noticia, vio finalmente a su amigo profundamente dormido en el pasillo y fue hacia él chasqueando la lengua.

 

Episodio 34

 

Aina dejó de mirarlos y volvió su atención a Cassian.

“¿Y entonces qué? ¿El médico no ha salido todavía?”.

Cassian asintió y respondió.

“Me dijeron que aún faltaban algunos procedimientos. Estoy esperando”.

“Ya veo...”.

Murmuró Aina bajando los hombros, y se sentó junto a Cassian como si se le hubieran acabado las fuerzas.

“¿Vino el Duque? ¿Te regañó mucho?”.

Aina observó de reojo el rostro de Cassian y soltó un quejido de desagrado.

“Vaya, es tremendo. Mañana va a ser un espectáculo”.

“Solo fueron un par de bofetadas, no es para tanto”.

Ante la respuesta indiferente de Cassian, Aina lo miró con incredulidad, como si no diera crédito a sus oídos. Pero Cassian simplemente cerró la boca sin decir nada más. Aina, sintiéndose incómoda, se pasó el cabello por detrás del hombro y desvió la mirada torpemente.

“Por cierto, ¿a dónde fue Jeffrey?”.

Al sacar otro tema, Cassian murmuró sin dejar de mirar al suelo.

“No sé, estará lidiando con ese borracho”.

“Cierto”.

Aina aceptó la respuesta y volvió a callarse. Un silencio amargo regresó entre ellos. Después de un rato, Aina suspiró y murmuró.

“Qué preocupación, espero que no sea nada”.

Cassian le habló a Aina, que mantenía la mirada baja con pesar.

“Siento haberme desquitado contigo”.

Aina parpadeó sorprendida por su voz tranquila, y al comprender el significado tras un momento, negó con la cabeza.

“No, está bien. Era una emergencia... y yo también tuve la culpa”.

Mientras jugueteaba sin sentido con sus dedos, murmuró.

“La verdad es que quería volver a intentarlo contigo. Pero apareció Bliss y todos mis planes se arruinaron. Así que, en parte, me desquité con el niño... Qué ridícula soy, hablando mal de un niño de seis años. Realmente no tengo sentido”.

“Tiene siete años”.

Cuando Cassian la corrigió con voz calmada, ella se detuvo un segundo y luego asintió.

“Está bien, siete años”.

Luego, Aina murmuró para sí.

“Aunque no creo que eso importe mucho”.

Aina tenía razón. Cassian también estaba de acuerdo, así que no añadió nada más. No era solo un problema de Aina. Cassian estaba en la misma situación. Aunque había dicho que sería la última vez, en su interior tenía muchas expectativas puestas en esa noche. Por eso, en el momento en que vio a Bliss, se sintió tan decepcionado y enfadado.

¿Qué tenía de tan injusto no poder emborracharme y hacer estupideces?

No podía olvidar el rostro hinchado del niño. El silencio inquietante continuaba. ¿Por qué el tiempo de espera era tan cruel? Cassian, incapaz de soportarlo, ocultó su rostro entre sus manos. Al verlo soltar gemidos de dolor, Aina se apresuró a consolarlo.

“Estará bien, Cassian. Dijeron que la desintoxicación fue exitosa, ¿no? Mejorará pronto. Bliss es un Miller. Aunque aún no ha manifestado su rasgo, es un niño especial, así que seguramente no pasará nada. Estoy segura”.

Ella insistía, pero sus palabras no llegaban al corazón de Cassian. En su mente solo estaba la imagen de Bliss sufriendo.

Un niño tan pequeño.

Sufriendo de esa manera.

Justo cuando soltó otro gemido de agonía, un médico salió corriendo. Cassian se puso de pie de un salto por la sorpresa y Aina hizo lo mismo detrás de él, pero el médico los ignoró, giró la cabeza y buscó a otra persona.

“He oído que el Duque ha llegado, ¿dónde está?”.

“Ah, sí. Yo le guiaré. P-pero, ¿qué ocurre? ¿Su estado es muy malo?”.

El secretario del director se adelantó apresuradamente y el médico habló rápido.

“Informaré directamente al Duque. ¡Por favor, guíeme rápido, rápido!”.

“Ah, sí, sí. Por aquí”.

El médico se movió con prisa siguiendo al secretario que casi iba corriendo.

“¿Q-qué? ¿Qué pasa?”.

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Preguntó Aina confundida, pero Cassian tampoco sabía la respuesta. Poco después, la puerta de la sala de urgencias se abrió y salió otro médico, Cassian se interpuso en su camino desesperadamente.

“¡Espere! ¿Qué está pasando? ¿Hay algún problema con Bliss?”.

“Apártese, se le explicará después”.

El médico empujó a Cassian e hizo una señal con el brazo para que lo siguieran. Acto seguido, salió una camilla móvil de la sala. Cassian la miró por instinto y se quedó petrificado.

Bliss seguía inconsciente, con el rostro extremadamente rojo y respirando con dificultad.

“¡Bliss...!”.

El rostro de Cassian se volvió blanco como el papel. Mientras el personal médico se alejaba ignorándolo, Cassian recuperó el sentido y corrió tras ellos.

“¡Un momento, esperen! ¿Cómo está Bliss? ¿Está bien? ¿No es nada grave? ¡Por favor, díganme rápido cómo está, por favor!”.

Gritaba fuera de sí por la ansiedad cuando el médico que iba delante se volvió y gritó.

“¡Ha pasado la crisis por ahora! ¡Los detalles se darán después!”.

Sin embargo, al contrario de lo que decía el médico, Bliss jadeaba como si estuviera sufriendo mucho. Persiguiendo la camilla que se dirigía a la habitación, Cassian preguntó desesperado.

“Sigue pasándolo mal, ¿qué está ocurriendo? ¿De verdad está bien? ¿No van a hacer nada más? ¡Maldición, díganme qué pasa!”.

“¡Que alguien se lleve a este hombre!”.

Finalmente, el personal médico gritó con irritación. Inmediatamente, otros empleados del hospital se adelantaron para sujetar a Cassian y arrastrarlo lejos. Al final, Cassian solo pudo quedarse mirando cómo la camilla se alejaba rápidamente.

¡Bliss...!

Cassian se quedó allí de pie, pálido y con la mirada perdida. Su corazón latía con fuerza y se sentía mareado, como si fuera a desmayarse en cualquier momento. Pero no había nada que pudiera hacer.

Al final, tuvo que esperar hasta que el Duque regresara para darle noticias. Y tras más tiempo de dolorosa espera, la historia que escuchó Cassian fue, sencillamente, desoladora.

18.

“¿Dice que el niño no recobra el conocimiento y que no pueden encontrar la causa?”.

Cassian, a solas con el Duque en la sala de visitas del hospital, estalló con una voz más aguda y violenta de lo habitual nada más escuchar a su padre. ¿Cómo era posible que la desintoxicación fuera un éxito, pero el niño continuara inconsciente?

“Baja la voz, Cassian”.

El Duque reprendió severamente a su hijo antes de continuar.

“Por ahora solo queda observar. Me han dicho que no hay nada físicamente mal”.

Era absurdo. Si no había nada mal, ¿por qué no recobraba el conocimiento? Además, el rostro de Bliss, tal como lo vio por última vez, se veía igual o incluso peor que cuando comió el hongo por primera vez. ¿Qué era exactamente lo que se había solucionado?

Cassian reprimió su frustración y soltó con brusquedad.

“¿Entonces qué piensa hacer ahora?”.

“Ya que el hospital dice que no hay nada más que puedan hacer, regresaremos al castillo”.

El Duque respondió de inmediato, como si el asunto ya estuviera decidido.

“El médico de cabecera residirá allí, así que podremos responder de inmediato si surge algún problema. Regresemos. Aquí hay demasiados ojos”.

Era evidente que su padre quería cerrar este asunto lo más silenciosamente posible. Sin embargo, había un problema que no se podía pasar por alto.

“¿Cuándo piensa decírselo a la familia Miller?”.

Con semejante alboroto, incluso si intentaban ocultarlo, solo podrían hacerlo por tres días como mucho. Ante la observación de Cassian, el Duque guardó silencio con expresión amarga y dejó escapar un corto suspiro.

“Tendré que decírselo pronto... después de observar su evolución por un día”.

El Duque se llevó una mano a la frente como si le doliera la cabeza y, tardíamente, volvió a regañar a Cassian.

“Tú, pedazo de animal, ¿a quién se le ocurrió la idea de pasar la noche bebiendo y causando disturbios? ¿Y por qué estuviste de acuerdo? Quedarse tirado en la calle borracho... ¿acaso tu sueño es ser un vagabundo? ¿Cuánto bebiste para que todavía huelas a alcohol? ¡Y encima condujiste ebrio! Por muy urgente que fuera, tuvimos suerte de que llegaras a salvo. ¡¿Qué habría pasado si hubieras tenido un accidente?!”.

No había forma de rebatir las palabras del Duque. Ante los regaños que subían de tono por la furia, Cassian solo pudo bajar la cabeza y murmurar un suave ‘lo siento’.

 

Episodio 35

 

A pesar de la disculpa de su hijo, el Duque no se detuvo allí.

“Tú... el día que vuelvas a probar una gota de alcohol, dalo por hecho que serás expulsado de la familia. ¿Atreverse a conducir ebrio? Sinvergüenza, ¿dónde aprendiste esos hábitos? ¿Eh?”.

Era la primera vez que bebía y conducía. Además, realmente había sido una decisión inevitable. Por un lado, Cassian se sentía injustamente tratado, pero se limitó a mantener la boca cerrada. En momentos así, dar explicaciones solo prolongaría el martirio. Además, ¿era este el momento para tales excusas? Ante el silencio de su hijo, el padre lo presionó exigiendo una respuesta.

“¡¿Por qué no hablas?! ¡Responde! ¡Cassian Alistair Strickland!”.

Cuando se usaba su nombre completo, no había lugar para otras palabras. Cassian simplemente repitió la misma disculpa: ‘Lo siento’. Después de todo, su padre no se equivocaba. Solo entonces el Duque retiró su mirada feroz y se dio la vuelta. Pero Cassian aún tenía una duda.

“¿Entonces Bliss regresará ahora mismo?”.

Ante la pregunta, el Duque, que estaba a punto de salir de la sala, asintió.

“Sí, probablemente ya hayan terminado los preparativos”.

Tal como dijo, un helicóptero esperaba en la azotea del hospital. Cassian observó con ansiedad cómo los empleados con licencia médica trasladaban con cuidado la camilla con Bliss al interior de la aeronave. La Duquesa, que ya esperaba sentada en el helicóptero, rompió en llanto y suspiró al ver el estado de Bliss.

“¡Cielos, Bliss! Pobre niño...”.

Intentó acariciarle la mejilla, pero en cuanto sus dedos rozaron la piel, Bliss emitió un quejido de dolor, por lo que tuvo que retirar la mano.

“Dijeron que... estaría bien, ¿verdad?”.

El Duque, que subió al helicóptero tras ella, asintió para confirmárselo.

“No te preocupes. Han dicho que solo está durmiendo por efecto de los medicamentos. Llevará algo de tiempo, así que esperemos”.

La Duquesa seguía mostrando un rostro preocupado, pero no dijo nada más. Y hasta que el helicóptero aterrizó en el castillo con todos a bordo, Bliss permaneció inconsciente, sin abrir los ojos ni una sola vez.

***

“Snif... hip... hic...”.

Bliss sollozaba y emitía quejidos de dolor. Cassian, sentado en la silla auxiliar junto a la cama, levantó la cabeza de inmediato para revisar el estado del niño. Bliss seguía inconsciente, delirando por la fiebre y pareciendo sufrir mucho.

Con un suspiro, Cassian tocó suavemente el parche antifebril en la frente de Bliss. Aún no era hora de cambiarlo, pero al sentirlo ya tibio, se levantó para buscar uno nuevo.

“¿Necesita algo?”.

El empleado que esperaba detrás le habló de inmediato. Cassian se detuvo y lo miró.

“Tráeme parches antifebriles”.

“Entendido”.

El empleado salió sin rechistar y regresó pronto con una bandeja llena de paquetes de parches.

“Joven amo, nosotros cuidaremos de Lord Bliss, ¿por qué no descansa un poco?”.

El empleado sugirió esto mientras observaba a Cassian cambiar el parche en la frente de Bliss. Pero Cassian respondió con indiferencia, sin apartar la vista del niño.

“Estoy bien. No es necesario que te quedes, puedes retirarte. Tú también debes estar cansado, así que descansa un poco”.

“Joven amo... gracias”.

El empleado balbuceó tímidamente, pero no tardó en salir de la habitación. A solas con Bliss, Cassian contempló en silencio el rostro del niño encendido por la fiebre.

...Qué silencio.

Las risas ruidosas de Bliss no se oían por ninguna parte. Solo el leve sonido de su respiración agitada rompía el amargo silencio. Cassian lo observó sin decir palabra.

Era tan pequeño.

Debido a la enfermedad, Bliss parecía mucho más pequeño y frágil que de costumbre. Había sido un niño al que evitaba por considerarlo molesto, pero ahora solo sentía lástima y pesar por él.

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‘Cassian, te quiero mucho’.

¿Cuán ligero era el peso del niño cuando se colgaba de sus piernas riendo a carcajadas? Sus mejillas aún con vello de bebé eran suaves, y sus dedos extendidos eran pequeños y adorables.

A este niño que tanto lo seguía...

“...Lo siento”.

Finalmente, Cassian confesó sus sentimientos desde lo más profundo de su corazón. Sabía que era una cobardía, pero tenía que decirlo. Cuando Bliss despertara, tendría que disculparse formalmente, pero no quería dejar pasar el perdón que debía pedir en este preciso momento.

“Lo siento, Bliss. Fue mi culpa”.

Cassian se disculpó de nuevo mientras acariciaba el cabello del niño.

“Cuando despiertes, esta vez jugaremos de verdad. Todo el día, jugaré contigo hasta que te vayas”.

Lo decía más en serio que nunca. Cassian murmuró con un suspiro.

“Así que, por favor, abre los ojos...”.

Su voz baja se dispersó como un lamento. La noche avanzaba y Cassian permaneció sentado vigilando a Bliss durante horas completamente solo.

***

...Un aroma venía de alguna parte.

Era una fragancia que nunca había olido antes y despertó parte de su conciencia. No era una sensación desagradable. Al contrario, era un aroma que quería seguir oliendo, uno tan cómodo y suave que le daban ganas de quedarse sepultado en él para siempre. Un aroma que parecía tentarlo de forma muy secreta. ¿Qué sería esto?

Ah.

Cassian inhaló profundamente con los ojos cerrados y exhaló despacio. Sentía como si el aroma se extendiera hasta lo más profundo de su cuerpo. En su estado de semiconsciencia, repitió el proceso de inhalar y exhalar. Cada vez, el aroma parecía recorrer todo su ser, pero no le molestaba. Al contrario, quería que entrara más y más. Que lo llenara por completo.

Que todo mi interior se llene con este aroma.

“Mmm...”.

Cassian despertó soltando un pequeño quejido. Al abrir los ojos lentamente, la luz del sol ya inundaba la habitación. Parecía haberse quedado dormido un momento. Se frotó la cara con una mano y se incorporó de la posición en la que estaba recostado sobre la cama. Al recuperar la memoria y girar la cabeza, la figura de Bliss entró de inmediato en su campo de visión.

¿Le ha bajado la fiebre?

El rostro del niño seguía rojo, pero no parecía estar sufriendo. Cassian se apresuró a tocar la mejilla de Bliss para comprobar su temperatura. Parecía quedar algo de febrícula, pero ya no era fiebre alta. Le quitó el parche que había tenido toda la noche y le puso uno nuevo. Para la tarde, la fiebre debería desaparecer por completo. Al pensar eso, su corazón se sintió ligero por primera vez desde que Bliss comió el hongo.

“Tienes que recuperarte pronto, Bliss”.

Diciendo esto, le acarició la cabeza y lo contempló en silencio. Por alguna razón, ya no parecía inconsciente, sino simplemente dormido. Su respiración rítmica y su expresión relajada con los ojos cerrados no mostraban rastro alguno de incomodidad.

¿Será que el médico tenía razón...?

Ayer le costó creerlo, pero viendo su estado actual, ciertamente parecía posible. Quizás abriría los ojos pronto.

‘¡Cassian, cásate conmigo!’.

Al imaginar a Bliss diciendo algo así, una sonrisa se dibujó involuntariamente en sus labios.

“Ya entendí, así que despierta pronto, Bliss”.

Fue justo en ese momento, al darle un ligero beso en la frente al niño.

... ¿Eh?

Sintió algo extraño. Cassian se detuvo con el ceño fruncido, vaciló un instante y volvió a acercar su nariz al niño. Tras olfatear ruidosamente, abrió los ojos de par en par.

No puede ser, es imposible.

Dudando de sí mismo, acercó la nariz de nuevo. Esta vez, hundió directamente la nariz en la coronilla del niño e inhaló profundamente.

“¡...!”.

Sobresaltado, Cassian se levantó de un salto y retrocedió involuntariamente.

¿Q-qué...?

No podía creerlo y parpadeó varias veces, pero nada cambió. A su alrededor, todavía flotaba ese aroma dulce, impregnando densamente toda la habitación.

Era un aroma que emanaba directamente de Bliss.

“No puede ser...”.

Balbuceó Cassian, desconcertado.

¿Acaso no era solo un niño de siete años? Entonces, ¿qué era esta situación? No podía ser, era imposible. No podía ser eso...

 

Episodio 36

 

Involuntariamente, tragó saliva. Si su suposición era correcta, debía salir de allí ahora mismo. Tendría que dar órdenes para que nadie se acercara y él mismo tendría que lavarse para quitarse el aroma de encima y tomar medidas. Eso, si su ‘suposición’ era realmente cierta.

Aunque sabía lo que debía hacer, Cassian no pudo ponerlo en práctica. Justo cuando iba a salir de la habitación, Bliss volvió a emitir un quejido.

“Uhh... snif...”.

Ante el sonido del llanto, Cassian se detuvo en seco. Los sollozos continuaron. Pensó que finalmente había dejado de llorar, pero volvía a sollozar. Cassian permaneció allí, inmóvil, observando a Bliss.

“Buaaa... hiic...”.

Lágrimas que creía contenidas volvieron a desbordarse por todo su rostro. Cassian soltó un lamento. No podía irse y dejarlo así. Miró la puerta una vez, pero finalmente se resignó y regresó hacia la cama.

Bliss seguía sollozando. Cassian se sentó en el borde de la cama y le apartó el cabello de la frente.

“¿Por qué lloras tanto?”.

“Me... me duele... me dueleee...”.

Bliss volvió a estallar en llanto. Por un breve instante, Cassian se debatió en una agonía interna. La idea de que debía darse la vuelta y salir llenaba su mente, pero aun así, no podía apartar los ojos del rostro del niño que lloraba.

“Hic... ugh...”.

Su respiración se volvió débil por el sufrimiento. La mano del niño, que parecía buscar algo en el aire, tocó de repente a Cassian. Entonces, Bliss agarró con fuerza la manga de Cassian.

Por un tiempo, Cassian se quedó inmóvil, limitándose a observar al niño. El aroma se volvía cada vez más denso. Parecía a punto de impregnar todo su cuerpo.

Tras quedarse sentado un rato observando al niño, Cassian finalmente se movió. La mano que sujetaba su manga cayó lánguidamente. Cassian levantó las sábanas y se metió en la cama. Al atraer al niño que sollozaba y abrazarlo, sintió el calor suave y cálido en sus brazos. Cassian palmeó suavemente la espalda de Bliss y susurró con voz baja.

“Está bien, Bliss. Te sentirás mejor pronto. Así que no llores. Sé un buen niño”.

“Ugh... me duele...”.

Bliss gimió y frotó su rostro contra el pecho de Cassian. Las lágrimas, los mocos y la saliva no tardaron en arruinar su camisa, pero no le importó. Siendo tan pequeño... Cassian sintió lástima y lo abrazó con más fuerza. Los sollozos del niño le dolían como si le estuvieran desgarrando el corazón.

No llores, Bliss. Por favor.

Cerró los ojos y, mientras palmeaba la espalda del niño, pensó.

Preferiría ser yo el que estuviera sufriendo.

El tiempo pasó lentamente. Cassian continuó abrazando al niño y murmurando que todo estaría bien. Mientras tanto, el llanto fue cesando poco a poco.

...Zzz, zzz.

Finalmente, el niño dejó de llorar y se sumergió en un sueño profundo. El sonido de su respiración rítmica calmó su corazón. Al ver a Bliss durmiendo pacíficamente mientras sujetaba con fuerza su camisa, Cassian finalmente soltó un suspiro de alivio.

...Ah.

El aroma, ahora más intenso, aturdía su mente. Cassian sintió que su cuerpo se volvía lánguido y acarició lentamente la nuca redonda de Bliss.

Qué aroma tan agradable.

Pensó.

19.

“Mi opinión es que... está a punto de manifestar su rasgo”.

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El médico de cabecera, que acudió tras ser llamado, llegó a esa conclusión después de examinar a Bliss. A pesar de que era lo que esperaba, Cassian no pudo entenderlo de inmediato. Su mente no funcionaba correctamente debido a que estaba empapado en feromonas.

“¿Qué... qué acaba de decir?”.

“Que se está manifestando”.

Dijo esta vez el Duque.

Ante un Cassian que parpadeaba atónito, el Duque continuó con su habitual voz solemne.

“Sí, no es una situación común. Pero en familias como los Miller, los Alfas dominante a menudo se manifiestan antes de la pubertad. A veces incluso nacen con su rasgo ya definido”.

Cassian sabía que eso era posible. Sin embargo, le preocupaba que Bliss fuera demasiado joven.

“¿No es demasiado esfuerzo para su cuerpo? Manifestarse con solo siete años...”.

“Basta, Cassian”.

El Duque levantó una mano para interrumpir a su hijo. Cuando Cassian guardó silencio, continuó con voz calmada.

“Sobre eso, Ashley Miller se encargará de investigar los detalles. No es algo que deba preocuparnos a nosotros”.

Ashley Miller.

Al recordar ese nombre, Cassian frunció el ceño. Obviamente, esto llegaría a oídos de Ashley Miller. En cuanto supiera que su hijo se estaba manifestando, actuaría de inmediato.

Aunque eso parecía solucionar las cosas, a Cassian todavía le quedaba algo que le inquietaba.

“Entonces... regresará a Estados Unidos”.

“Así debe ser”.

Dijo el Duque sin vacilar, y saludo al médico y a la enfermera.

“Han hecho un gran trabajo. Les encargo los cuidados posteriores”.

“Sí, señor Duque. No se preocupe”.

“Gracias por sus palabras, señor Duque. Haremos nuestro mejor esfuerzo”.

El Duque asintió y miró a Cassian. Su hijo, que había pasado más de medio día abrazando y consolando al niño, se veía extremadamente agotado. Al ver el rostro de su hijo marcado por el cansancio, el Duque chasqueó la lengua y dijo.

“¿Estás bien? Estar en este estado por solo pasar una noche en vela... ¿De qué sirve un hombre con un cuerpo tan débil?”.

“...Lo siento”.

En realidad, llevaba casi dos días sin dormir. Sin embargo, no tenía ánimos ni energía para discutir sobre temas triviales, así que Cassian pidió permiso a su padre con voz pausada.

“Me gustaría ir a descansar ya. ¿Puedo retirarme a mi habitación?”.

El Duque frunció el ceño y lo observó. Por alguna razón, el rostro de su hijo mostraba un ligero rubor. Quizás tenía fiebre por el agotamiento.

“Está bien, hazlo”.

El Duque asintió y, mientras su hijo se alejaba tras despedirse, añadió.

“Pediré que lleven algo ligero de comer a tu habitación. Come cuando despiertes”.

“... Sí, gracias”.

Cassian no olvidó agradecer antes de retomar el paso hacia su alcoba. Al ver su andar, que parecía tan exhausto como su semblante, el Duque chasqueó la lengua brevemente y luego desvió su atención. El estado de Bliss se había estabilizado considerablemente. Según el médico, solo había que dejarlo así hasta que despertara. Así era un proceso de manifestación.

Todos en el castillo, incluyendo a la familia del Duque, eran Betas. Por ello, no poseían más que los conocimientos más básicos sobre las manifestaciones o las feromonas. El médico de cabecera tampoco había tenido necesidad de investigar el tema ni de dar advertencias previas, ya que este era su primer caso.

Es mejor entregárselo pronto a Ashley Miller.

Si surgía un problema, no podrían hacer nada aquí. Con ese pensamiento, el Duque se dirigió a su despacho. Y allí, en el silencio de su oficina, finalmente llamó a Ashley Miller.

***

“¿Dice que Bliss se ha manifestado?”.

Al recibir la llamada del Duque, Ashley Miller pensó que finalmente había sucedido lo inevitable.

Maldita sea. Incluso Bliss, que era quien más se parecía a Koi, se había manifestado. Y a una edad tan temprana.

Su único deseo era que ocurriera lo más tarde posible, pero no imaginó que fracasaría de forma tan rotunda. ¿Qué demonios estaba haciendo Dios?

Como si algo así existiera.

Ashley apretó los dientes internamente, pero por fuera mantuvo su tono profesional de siempre.

“Entiendo. ¿Sucedió de repente? ¿No mencionó el niño que se sentía mal o algo parecido?”.

Era una pregunta rutinaria, pero fue suficiente para que al Duque se le diera un vuelco el corazón. Carraspeó un par de veces antes de lograr hablar.

—Bueno... lo que pasa es que hubo un pequeño incidente...

Ante ese tono ominoso que dejaba la frase en el aire, Ashley frunció el ceño y esperó lo siguiente. Al final, el Duque no tuvo más remedio que confesarlo todo.

—Hubo un pequeño accidente. Verá, mi hijo fue de camping con sus amigos y parece que Bliss lo siguió. Y allí, por error, comió un hongo que no debía...

“¿Un hongo?”.

El tono de Ashley se volvió afilado. Aunque era algo que ya se esperaba, el Duque se sintió intimidado y se quedó momentáneamente sin palabras.

 

Episodio 37

 

—... Así fue. Por suerte, los primeros auxilios fueron rápidos y efectivos, así que no hubo problemas mayores. Solo que, después de regresar al castillo para descansar, sucedió eso de repente.

Ashley guardó silencio por un momento. Parecía que se habían omitido muchas cosas, pero no era fácil interrogar al Duque. Sin embargo, podía deducir la situación hasta cierto punto. Conociendo el temperamento del niño, no podía descartar la sospecha de que Bliss hubiera cometido un error propio al ‘comer’ ese hongo.

“... Entiendo”.

Finalmente, Ashley terminó la conversación con voz calmada.

“Iré hacia allá de inmediato. Volveré a contactarlo antes de llegar, así que le pido que tenga al niño preparado para el traslado”.

Ante la petición educada, el Duque aceptó de inmediato.

—De acuerdo. Nosotros también podríamos llevarlo...

“No es necesario, gracias por cuidarlo. Nos vemos pronto”.

Tras rechazar cortésmente la oferta, Ashley colgó y llamó de inmediato a su secretario.

“Nos vamos a Inglaterra ahora mismo. Prepara el jet privado”.

“Entendido. ¿Le aviso también al señor Niles?”.

Ashley dudó un momento ante la pregunta del secretario, pero terminó asintiendo. De todos modos, tomaría tiempo llegar al avión. Tenía que darle la noticia a Koi, y seguramente Koi insistiría en ir a Inglaterra diciendo que necesitaba ver al niño cuanto antes...

“... Haah”.

Ashley se hundió profundamente en su silla y dejó escapar un largo suspiro con la cabeza hacia atrás. No había ni un solo día de paz.

20.

“¡Cielos, Bliss!”.

En el momento en que vio al niño acostado solo en la enorme cama, Koi palideció de la impresión y corrió hacia él. Revisó su estado rápidamente y, por suerte, aparte de tener las mejillas un poco rojas, no parecía estar mal.

“Bliss... qué alivio”.

Tras soltar un suspiro de consuelo, Koi observó detenidamente el rostro del niño. Aunque todavía tenía algo de febrícula, era un síntoma normal de la manifestación, así que pronto estaría bien.

Has aguantado bien tú solo.

Conmovido, le acarició la cabeza cuando…

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... ¿Eh?

Sintió algo extraño. Koi no podía oler debido a un accidente que sufrió de pequeño, por lo que no sabía qué clase de fragancia impregnaba el lugar. Sin embargo, cuanto más miraba el rostro dormido de Bliss, sentía una atracción peculiar que se hacía más fuerte. No era solo por ser su hijo, era una atracción por otra razón.

No puede ser.

Cuando Koi abrió los ojos de par en par por la sorpresa, se oyó un golpe en la puerta y poco después entró Ashley.

“Koi, ¿cómo está? ¿Cómo está Bliss? ¿Está bien?”.

“Ash”.

Koi giró la cabeza tratando de calmar su corazón acelerado. Mientras tanto, Ashley cruzó la habitación a grandes zancadas y habló con su habitual tono indiferente.

“El médico dice que la manifestación es segura. No hay otras anomalías. El incidente con el hongo tampoco ha dejado secuelas, así que puedes estar tranquilo. Ahora volveremos de inmediato para hacerle un examen detallado...”.

“Ash”.

Koi se acercó a Ashley de inmediato. Tenía que decírselo, pero su cuerpo no dejaba de temblar. Ashley se quedó esperando. Tras tragar saliva y sentir cómo su corazón palpitaba con fuerza, Koi finalmente logró hablar.

“Oye, por si acaso... ¿todavía queda aroma de feromonas aquí?”.

“¿Qué?”.

Ashley miró a Koi con el ceño fruncido. Le habían dicho que habían ventilado la habitación varias veces antes de que llegaran. Por lo tanto, el aroma de las feromonas emitidas durante la manifestación apenas debería quedar en el interior. Para sentir tal nivel de feromonas, uno tendría que ser extremadamente sensible.

O estar teniendo una reacción exagerada.

Las personas con rasgo pueden grabar una marca en el oído del otro. En el caso de los Alfas, pueden hacerlo con cualquier número de personas sin límite. A cambio, esa marca puede ser sobrescrita por otro Alfa o desaparecer sin motivo. En resumen, la marca que un Alfa deja en un Omega es ilimitada, pero carece de un efecto forzoso. Además, su poder de sujeción es débil, incluso con una marca, un Omega a veces puede entrar en celo al oler el aroma de otro Alfa.

Pero los Omegas son diferentes. Solo pueden dejar una marca a un único Alfa en toda su vida, y esta no desaparece jamás hasta que uno de los dos muere. Además, el Alfa marcado no puede oler las feromonas de ninguna otra persona que no sea ese Omega, ni tampoco puede tener hijos con nadie más.

En definitiva, la marca de un Omega es absoluta y equivale a encadenar al otro de por vida. Literalmente, ‘hasta que la muerte los separe’.

... Pero.

Debido a un trastorno cerebral causado por feromonas, Ashley no podía recibir marcas. Por eso podía oler las feromonas de otros Omegas aparte de Koi, pero el problema era que eso le provocaba ataques. Por lo tanto, en casos inevitables, solía tomar medicamentos para no oler feromonas o tomaba medidas para que otros no se le acercaran, pero cuando estaba con Koi, no tomaba ninguna medida. Esto se debía a que las feromonas de Koi lo tranquilizaban.

Sin embargo, a pesar de eso, Koi nunca le pedía a Ashley que oliera feromonas a su alrededor. Por eso, ante la repentina pregunta de Koi sobre si había feromonas en el ambiente, era natural que Ashley tuviera dudas.

“¿A qué te refieres de repente?”.

“Si hay aroma de feromonas. Como yo no puedo olerlo, te lo pido a ti”.

Ante la insistencia de Koi, Ashley no pudo negarse y bajó los brazos. En la amplia habitación solo estaban Ashley, Koi y su pequeño hijo. Tras inhalar lentamente buscando el aroma en el aire por tercera vez...

“... ¿Qué es esto?”.

De repente, Ashley murmuró para sí mismo con el rostro deformado por el desagrado. Al verlo cubrirse la nariz y la boca con una mano, Koi preguntó con entusiasmo.

“¿Y bien? ¿Hay aroma? ¿Eh? ¿Lo hay?”.

“Espera un momento, Koi... Esto es extraño”.

Ashley detuvo a Koi con una mano y, con el rostro aún fruncido, examinó los alrededores antes de bajar lentamente la mano de su rostro. Respiró hondo de nuevo para confirmar el aroma. Estaba claro. No había duda.

Había aroma de feromonas Omega en el aire.

No era el aroma de Koi. Si lo fuera, no sentiría ese revuelo en el estómago. Pero no era asqueroso ni le daban ganas de vomitar. ¿Qué era este aroma?

Mientras pensaba en eso, de repente alguien entró en el campo de visión de Ashley. No era su amado Koi, que estaba frente a él, sino aquel pequeñísimo niño acostado en la cama detrás de él.

... No puede ser, es imposible.

Ashley dio un paso adelante con incredulidad. Koi, que lo observaba a su lado, no pudo aguantar más y habló.

“¿Verdad? ¿Es eso? Tengo razón, ¿no?”.

No tuvo tiempo de preguntar en qué estaba pensando. Ashley caminó lentamente hacia Bliss. El niño seguía dormido. Pero cuanto más se acercaba, su sospecha se convertía en certeza.

El aroma se volvía más intenso.

No era la feromona de un aborrecible Alfa dominante, sino el aroma de un Omega. Del mismo tipo que Koi, su único hijo especial.

Ashley estiró la mano lentamente y sujetó el cuerpo del niño. Su mano, que temblaba ligeramente, dejó de convulsionar en cuanto lo abrazó. Tras soltar un leve suspiro, Ashley abrazó a Bliss y hundió la nariz en su coronilla. Desde el remolino del cabello del niño dormido, se sentía un aroma fresco y agradable de forma intensa.

Era, exactamente como el de Koi, el aroma de feromonas de un Omega.

“Cielos...”.

Finalmente, Ashley habló. Mientras abrazaba fuertemente al niño, miró a Koi y continuó, como si no pudiera creerlo.

“Cielos, Koi. Dios sí existe”.

“¿Verdad? ¡Tenía razón!”.

Ante las palabras de Ashley, Koi se emocionó aún más y subió el tono de voz.

“Bliss tiene el mismo tipo que yo, ¿verdad?”.

“Sí, así es... Probablemente”.

Ashley hizo una pausa antes de la última palabra. Podría ser un Omega común. Si fuera así, el aroma no estaría tan impregnado, pero aun así dejó abierta una pequeña posibilidad. ¿Qué importaba qué tipo fuera? Mientras no fuera un Alfa dominante, cualquier cosa era bienvenida, ¡y encima resultaba ser un Omega!

“Es el mismo tipo que yo, estoy seguro”.

Insistió Koi con fuerza. Ashley no pudo evitar que su expresión se relajara mientras lo miraba.

 

Episodio 38

 

“¿Cómo puedes estar tan seguro?”.

Ante el tono burlón, Koi respondió con una confianza inusual en él.

“Un Omega dominante puede reconocer a los de su misma clase. De lo contrario, ¿cómo habría descubierto yo su rasgo primero si ni siquiera puedo oler las feromonas de Bliss?”.

Lo que decía Koi era verdad. Los Omegas dominante pueden reconocerse entre sí, incluso cuando ocultan completamente sus feromonas.

Se dice que los Omega dominantes poseen feromonas varias veces más potentes que los Omegas normales. Ese rasgo puede ocultar sus propias feromonas voluntariamente, y es común que en los exámenes médicos aparezcan como Betas. Por eso son difíciles de encontrar; la mayoría de la gente nunca conoce a uno en toda su vida o, si lo hace, no se da cuenta. Los Omega dominantes, que ocupan la cima de la pirámide de rasgos, pueden someter fácilmente incluso a los Alfas dominante. En resumen, pueden inundarlos con feromonas para provocarles un rut que cause pérdida de memoria.

También solían dejar escapar una pequeña cantidad de feromonas para ganarse el afecto de los demás, pero en el caso de Koi, él no usaba este método. Esto se debía a que Ashley le tenía terminantemente prohibido a Koi soltar feromonas ante cualquier otra persona que no fuera él.

Efectivamente, el hecho de haber tenido seis hijos con Koi, a quien podría llamarse ‘el amor de la vida de Ashley Miller’, y que todos ellos, maldita sea, se parecieran exactamente a Ashley Miller, era la mayor tragedia para él. No solo en apariencia, sino que sus rasgos también eran Alfas dominante como la suya. Cada vez que veía los ojos violetas de sus hijos, Ashley se preguntaba seriamente por qué Dios le ponía tales pruebas.

Pero.

Ashley miró a Bliss, que dormía plácidamente en sus brazos, y sintió esperanza. El más pequeño era diferente. Su apariencia se parecía a la de Koi y quizás hasta su rasgo era el mismo. Su personalidad era algo violenta, pero ¿no era mucho mejor que ser tan ingenuo y bondadoso como Koi, que siempre terminaba siendo la víctima?

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“Tendremos que ir al Centro para hacerle pruebas”.

Ashley habló con cautela, pero no pudo ocultar la expectativa en su voz. Al ver sus ojos violetas brillando más de lo habitual y notar que no podía apartar la vista de Bliss, Koi terminó riendo.

“Dará como resultado Beta de todos modos, Ash”.

“Por eso mismo”.

Ante la ligera observación, Ashley respondió como si ya lo supiera.

“Por eso, si sale como Beta, se demostrará que tiene el mismo rasgo que tú. ¿Verdad, Bliss? ¿Te gusta tener el mismo rasgo que Daddy? ¿Eh?”.

Ashley, con una sonrisa, juntó su frente con la de Bliss y lo meció ligeramente. Koi miraba con extrañeza y una sonrisa agridulce aquel comportamiento tan cuidadoso, como si estuviera manejando una joya frágil.

¿Tanto le gusta?

Era la primera vez que lo veía tan feliz, y eso que ya tenían seis hijos. Koi sabía cuánto odiaba Ashley su propio rasgo. Por desgracia, también sabía bien que por esa razón no miraba con buenos ojos a sus hijos, que compartían su naturaleza...

El rasgo de Bliss podría traer muchos cambios a nuestra familia.

Pensar en eso lo puso de muy buen humor. Además, Koi no podía negar que su corazón palpitaba por primera vez ante la idea de que su hijo compartiera su mismo rasgo.

Sin embargo, aún quedaba algo por confirmar.

“Ash, ¿estás bien? ¿No sientes que te va a dar un ataque?”.

Como Ashley inevitablemente sufría una reacción de rechazo al oler feromonas de otros Omegas que no fueran Koi, este no podía evitar preocuparse.

Quizás por ser nuestro hijo esté bien...

Tenía esa pequeña esperanza, pero resultó ser una expectativa vana. Al ver que el sudor brotaba en las sienes de Ashley, Koi soltó un corto suspiro y se llevó al niño.

“No te esfuerces”.

“Estoy bien, de verdad”.

Ashley extendió ambos brazos como pidiendo que le devolviera al niño.

“Mira, si estuviera a punto de darme un ataque, no podría estar aquí de pie tan normal. Tú lo sabes”.

“Podrías estar aguantando a la fuerza...”.

“Que no”.

Ante la insistencia de Ashley, Koi dijo.

“Pero es verdad que te sientes mal, ¿no? No mientas, estás pálido”.

Ashley no pudo responder a eso. En su lugar, desvió la mirada, y aunque Koi pensó ‘lo sabía’, cambió de tema como si no se hubiera dado cuenta.

“Parece que el aroma ha disminuido mucho, ¿así que la manifestación terminará pronto? Pobre pequeño, cuánto habrá sufrido siendo tan joven”.

“Cuando despierte, tendré preparado todo lo que le guste comer”.

Dijo Ashley mientras acariciaba la mejilla de Bliss, y Koi asintió.

“A Bliss le encantan los dulces”.

Normalmente controlaban estrictamente los dulces, pero esta ocasión era especial. Solo imaginar al niño feliz con la cara llena de migas hacía que Koi sonriera involuntariamente. Justo cuando le dio un beso en la frente a Bliss...

Toc, toc.

Se oyó un ligero golpe en la puerta y el secretario entró para informar.

“Señor Miller, todo está listo. ¿Desea partir de inmediato?”.

Ashley asintió sin vacilar.

“Bien, nos vamos ahora. Koi”.

“Ah, sí”.

Ashley recibió a Bliss de los brazos de Koi con naturalidad, lo cargó y comenzó a caminar a grandes zancadas. Koi lo siguió y el secretario cerró la puerta de la habitación. Al poco tiempo, el lugar quedó vacío. Solo el aroma de las feromonas que Bliss había dejado flotaba débilmente.

***

“......”.

“......”.

Parecía escuchar voces a lo lejos. Bliss frunció el ceño y se removió en la cama.

“Mmm... ugh”.

Su cuerpo se sentía como algodón de azúcar. O quizás como un montón de algodón empapado. Pesado pero ligero a la vez. Era la primera vez que experimentaba esa sensación, le resultaba extraño, pero se sentía bien.

“Bliss, ¿despertaste?”.

Koi, que estaba sentado a su lado, le habló al notar que el niño se retorcía y emitía pequeños gemidos en brazos de Ashley. Bliss se quedó inmóvil un momento, respirando rítmicamente, y luego abrió los ojos lentamente. Aunque decir ‘abrió’ era mucho decir, apenas logró levantar un poco los párpados.

“Está bien, Bliss. No tienes que forzarte a abrir los ojos”.

Continuó Koi con dulzura.

“Ya vamos a casa. Puedes dormir más”.

... Daddy.

Bliss lo reconoció con un segundo de retraso. Justo después, se dio cuenta de que la persona que lo cargaba era su papá. Despertó brevemente en el auto que los llevaba al aeropuerto, pero pronto volvió a cerrar los ojos. En su conciencia borrosa, los recuerdos surgían de forma intermitente.

‘Mocoso Yankee que se suena los mocos’.

En el momento en que esa voz fría revivió en su mente, el entrecejo de Bliss se contrajo en una mueca seria. Koi ladeó la cabeza al ver al niño con el pulgar en la boca, succionando con fuerza mientras fruncía el ceño.

“¿Por qué hace eso? ¿Estará teniendo una pesadilla?”.

Ante la pregunta, Ashley miró a Bliss en sus brazos y le palmeó la espalda en silencio, como diciéndole que todo estaba bien y que volviera a dormir. Sin embargo, en la mente de Bliss, otra voz cruzó por su memoria.

‘No es gran cosa lidiar con un mocoso tonto que se suena los mocos’.

De repente, sintió una punzada de dolor en el pecho. Bliss continuó recordando con las cejas fruncidas.

‘Uno de los gemelos es un idiota trastornado y el otro es un pervertido. El que dice ser actor tiene por apodo 'perro rabioso...’.

Maldito seas.

Incluso en su estado de somnolencia, sintió que la rabia afloraba.

¡Y pensar cuánto confié en él!

Fingir ser tan amable frente a él mientras hablaba tan mal a sus espaldas...

‘Es un niño de la familia Miller, así que no hay de otra. No queda más que aguantarlo’.

Todo era solo porque soy un Miller.

“Uuuung, uuuung”.

Debido a la indignación, no paraba de quejarse entre dientes. Koi y Ashley, extrañados, simplemente observaron pensando que se trataba de sueños durante la manifestación.

Malo, te quedarás calvo. También te golpearé en la entrepierna.

Bliss seguía recordando.

Me engañó. ¿Cómo pudo hacer eso? Malo, desgraciado. No se debe hacer eso si te vas a casar. Se suponía que se casaría conmigo. Lo castigaré, definitivamente lo castigaré.

Se lo encargaré a Stacey. A Stacey le gusta hacer llorar a la gente a golpes.

Le daré una lección a golpes hasta que aprenda. Haré que me pida perdón de rodillas. ¿Cómo se atreve a decir tales mentiras? Desvergonzado. Estafador. Mentiroso.

... Cómo pudo mentirme así.

“...Snif”.

 

Episodio 39

 

Sintió un picor en la punta de la nariz y soltó un quejido nasal involuntario. Al ver a Bliss sollozar, Koi se alarmó y sacó una servilleta del auto para limpiar con cuidado el rostro del niño.

“Vaya”.

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Ashley soltó un suspiro bajo. Las lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de Bliss y el niño empezó a sollozar suavemente.

“¿Qué ocurre? ¿De verdad es una pesadilla?”.

Koi, angustiado, secaba los ojos del niño y lo miraba con preocupación. Pero Bliss seguía llorando en ese estado de duermevela.

De verdad me gustaba mucho.

Le dolía mucho el pecho. Era la primera vez que se sentía tan triste. Todas las palabras amables, las manos dulces, esa sonrisa... todo había sido mentira.

Nunca te lo perdonaré.

Mientras sollozaba, hizo una promesa.

Maldito, nunca te perdonaré. Te lo devolveré con creces.

... Definitivamente.

Pronto, Bliss cayó en un sueño profundo. Al ver que el niño dejaba de llorar y respiraba con calma, Koi y Ashley se sintieron aliviados. Inmediatamente, partieron de Inglaterra en su jet privado.

21.

“... Ugh...”.

Cassian abrió los ojos con un quejido bajo un día completo después. Con una sensación de languidez que nunca había experimentado, se incorporó tambaleándose. Todo a su alrededor estaba en silencio. Tal como les había ordenado a los empleados antes de dormir, que no lo buscaran hasta que él llamara, parecía que nadie había ido a su habitación.

Ni siquiera el mocoso indeseado.

Miró a su alrededor por instinto, pero, como era de esperar, no estaba. No estaba escondido bajo las cortinas, ni estaba sentado sobre su pecho. Solo después de confirmar que estaba solo en la enorme habitación, aceptó finalmente la realidad.

... Tengo sed.

Con una sed abrasadora, Cassian salió lentamente de la cama y bebió agua de la jarra que estaba preparada sobre la mesa de té. Solo después de beber un vaso entero de agua tibia sintió que recuperaba el sentido.

“... Haah”.

Suspiró y caminó con paso errante.

¿Qué pasó con Bliss? ¿Está bien físicamente?

Antes de dormir, Cassian había oído que Ashley Miller se marchaba a Estados Unidos. Y ahora, al mirar la fecha en su teléfono, se dio cuenta de que ya había pasado tiempo suficiente para que todo hubiera terminado. Fue al baño, hundió la cabeza en el lavabo y se lavó la cara con agua fría. Al levantar la cabeza y exhalar, se quedó inmóvil un momento. Mientras miraba fijamente su reflejo en el espejo, de repente sonó el timbre de su celular.

“Diga, madre”.

Le tomó un momento responder al teléfono. Contestó con voz apagada y ella le preguntó dónde estaba. Cassian respondió sin apartar la vista de sí mismo en el espejo.

“En mi habitación, madre. ¿Sucede algo?”.

La Duquesa notó su voz cansada y se extrañó.

—¿Te pasa algo a ti? ¿Te sientes mal? ¿Llamo al médico?

“No, estoy bien”.

Cassian interrumpió a su madre con firmeza.

“Solo estoy un poco cansado. Más bien, ¿por qué llamaba? Estaba a punto de ducharme”.

—Ah... ya veo.

La Duquesa hizo una pausa y luego abordó el tema.

—El señor Miller y el señor Niles vinieron por Bliss. Probablemente ya habrán llegado a su país.

La mano de Cassian, que se apartaba el cabello, se detuvo. Guardó silencio un momento antes de hablar lentamente.

“... Ya veo”.

Ante su reacción indiferente, la Duquesa continuó hablando.

—Parece que sí fue una manifestación. Me hubiera gustado despedirme de él si hubiera estado despierto, pero como durmió todo el tiempo, me siento un poco mal por haberlo enviado así. Es la primera vez que veo una manifestación así... pero como todos en la familia Miller tienen rasgo, sabrán manejarlo bien. Nosotros no estamos acostumbrados a esas cosas...

Parecía que a su madre le daba mucha pena la partida de Bliss. Cassian escuchó en silencio sus lamentos hasta que aprovechó un pequeño hueco para hablar.

“Madre, hablemos luego. Tengo que ducharme”.

—Ah, sí. Haz eso. Siento haberte retenido tanto tiempo.

Su madre cerró la conversación apresuradamente y colgó. Cuando terminó la llamada, que más que una conversación había sido un monólogo de quejas, Cassian dejó el teléfono y volvió a mirar al frente.

El rostro en el espejo le resultaba familiar y extraño a la vez. Mientras observaba su reflejo, un pensamiento cruzó su mente como un susurro.

Se ha ido.

Sintió un vacío en un rincón del pecho. Un suspiro amargo escapó de sus labios.

Quería haber sido más amable.

Quería haberse disculpado por haberlo hecho sentir mal.

Pero Bliss se había ido. Quizás no volvería nunca. Era extraño, se suponía que eso era lo que él quería, pero ¿por qué tenía este sabor amargo en la boca?

‘¡Cassian!’.

De repente creyó escuchar su voz llamándolo y se dio la vuelta por instinto. Pero lo único que regresó fue un pesado silencio. Bliss ya no estaba en ninguna parte. Se había marchado, completamente.

Haah...

Soltó un profundo suspiro. Cassian permaneció allí de pie con el rostro desolado, sin saber cómo moverse. Parecía que la cara sonriente del adorable niño no desaparecería de su cabeza en mucho tiempo. Junto con ese aroma fresco y emocionante que solía inundar todo a su alrededor.

22.

“Uuuuung...”.

Bliss frunció el ceño con un leve quejido. Solo después de soltar un corto suspiro, el niño logró levantar los párpados.

¿...?

Debido a su visión borrosa, necesitó un momento para entender la situación. Bliss entrecerró los ojos y parpadeó varias veces intentando enfocar. Finalmente, pudo ver los rostros familiares que lo rodeaban.

“¡Bliss! ¡Bliss, ¿estás consciente?!”.

Grayson gritó su nombre con fuerza, y Stacey se metió de inmediato, por un lado.

“Quítate, quita tu cara fea. Bliss, ¿estás bien? Vaya, mira qué mirada tan perdida tiene. Todavía no ha recuperado el juicio”.

“Los ojos de Bliss siempre son así. Bliss, ¿cuánto es 2 por 2? ¡Responde!”.

Grayson volvió a empujar a Stacey mientras gritaba, pero ella recuperó su lugar de inmediato, furiosa.

“¿Eres tonto? ¡Bliss es tan tonto que ni siquiera estando cuerdo podría resolver un problema tan difícil! Bliss, mira esto. ¿Cuántos son? ¿Cuántos?”.

Stacey agitaba tres dedos preguntando repetidamente, y Grayson volvió a empujarla.

“¡Yo primero! Bliss, ¿tienes hambre? ¿Quieres que te traiga algo? A cambio, déjame oler tus feromonas una vez”.

“¡Maldito! ¿A dónde crees que vas colándote? ¡Yo llegué primero!”.

“¡Yo primero, loco de mierda!”.

“¡Tú...!”.

Finalmente, ambos empezaron a pelearse a puñetazos. En realidad, era Stacey quien lanzaba puñetazos y patadas, mientras Grayson solo se defendía gritando.

“Basta, los dos”.

Nathaniel, con un suspiro, separó a sus hermanos menores y murmuró con desprecio.

“¿Hasta cuándo van a seguir haciendo estas cosas? ¿Qué edad tienen?”.

Grayson, limpiándose la comisura de los labios que sangraba, espetó con brusquedad.

“Esa tipa hace esto porque sabe que no puedo pegarle por ser mujer. ¿Te parece justo? ¡¿Te parece justo?!”.

“Tú también puedes pegarme, vamos. Pégame. ¡Dije que me pegues!”.

Stacey acercó su cara desafiante. A Grayson se le marcaron las venas en la sien y levantó la mano con rabia, pero ahí quedó todo. Con la mano temblando en el aire, terminó dándose la vuelta gritando un ‘¡joder!’. Nathaniel solo sacudió la cabeza con desaprobación.

Hasta ese momento, Chase, que había estado pegado al borde de la cama mirando a Bliss con preocupación, habló suavemente.

“Bliss, ¿estás bien? ¿Te duele mucho?”.

Ante la pregunta del cuarto hermano, Bliss parpadeó y lo miró. Su mente todavía estaba nublada, pero su cuerpo no le dolía. Lo que le dolía no era el cuerpo, sino...

Justo cuando se llevaba lentamente la mano al pecho, Nathaniel se inclinó sobre la cama, puso sus manos bajo las axilas de Bliss y lo cargó.

“¡Ah!”.

El hermano mayor, que sostenía en brazos al sorprendido pequeño, habló con su habitual tono indiferente.

“La manifestación ya terminó, así que tienes que bañarte y comer algo. Chase, tú contacta a padre. Dile que Bliss despertó. Larien, tú llama al señor Niles”.

 

Episodio 40

 

Tras asignar tareas a cada hermano, el primogénito se llevó al más pequeño al baño a grandes zancadas. El mayordomo, que llegó tarde corriendo, se apresuró a hablar al ver la escena.

“Ah, del baño nos encargamos nosotros...”.

“Está bien”.

Nathaniel cortó la frase del mayordomo antes de que terminara. Luego, lanzó una mirada hacia atrás y añadió.

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“Yo me encargaré de bañar a Bliss, así que solo prepara ropa limpia. Lleva a esos dos también al comedor para que podamos comer de inmediato”.

“Entendido”.

El mayordomo respondió brevemente y salió de inmediato. Nathaniel, sosteniendo a Bliss con un brazo, llenó la bañera y ajustó la temperatura. Mientras tanto, Bliss, que todavía parecía tener sueño, parpadeaba con los ojos entreabiertos y apoyaba la cabeza en el hombro de su hermano.

Tras quitarle el pijama mientras la bañera se llenaba, Nathaniel sostuvo a Bliss y, con la mano libre, fue echándole agua por los pies y la espalda para que se acostumbrara a la temperatura antes de sentarlo lentamente en el agua. Esperó a que Bliss soltara un gran bostezo antes de hablar.

“¿Estás bien? Dime si está muy caliente”.

“Mmm, está bien”.

Cuando Bliss asintió, Nathaniel comenzó a lavar el cuerpo del niño con una toalla enjabonada. Mientras sentía cómo el aroma de las feromonas que aún quedaba se desvanecía con el jabón, Nathaniel preguntó.

“¿Qué tal Inglaterra? ¿Fue divertido?”.

Ante su voz baja y calmada de siempre, Bliss parpadeó como intentando recordar. Nathaniel le levantó un brazo para lavarle la axila y volvió a preguntar.

“¿Y cómo está tu prometido?”.

“¿Eh?”.

Ahora que lo mencionaba, había algo.

De repente, Bliss se sintió extraño. Sentía que había olvidado algo importante. ¿Qué era?

‘Bliss’.

“¿Qué pasa? ¿Tienes cosquillas?”.

Creyó escuchar que alguien lo llamaba, pero la voz de Nathaniel lo cubrió por completo. Al levantar la vista, vio que su hermano mayor miraba hacia un lado. Siguiendo su mirada, se vio a sí mismo en el espejo con una mano puesta sobre el pecho. ¿Qué era? Sin entenderlo todavía, Bliss ladeó la cabeza.

De repente, sintió una punzada bajo su palma. Qué extraño. No podía recordar. Sentía que algo muy triste había pasado, pero...

‘Bliss’.

... No lo sabía.

Al ver a su hermano menor ladeando la cabeza confundido, Nathaniel abrió la ducha para quitarle la espuma y dijo.

“Venga, arriba. Ya terminamos. Todos deben estar esperando en el comedor, así que vístete y vamos de inmediato. Tienes hambre, ¿verdad? Es normal, no has comido nada durante la manifestación”.

Efectivamente, el pequeño hermano se veía más delgado. Nathaniel lo envolvió en una toalla enorme, lo sacó en brazos, lo vistió con la ropa que el mayordomo había preparado y hasta le secó el pelo con un secador. Solo cuando confirmó que el más pequeño estaba perfectamente listo, lo cargó y se dirigió al comedor. Como esperaba, los demás hermanos ya estaban sentados, y Ashley y Koi, que habían regresado a casa entretanto, también lo esperaban.

“Nathaniel, Bliss”.

Koi fue el primero en saludarlos cuando Nathaniel sentó a Bliss en su lugar.

“Gracias, Nathaniel, por bañar a Bliss”.

“No es nada, no fue gran cosa”.

Respondió Nathaniel brevemente y se retiró diciendo que iría a cambiarse de ropa, ya que se había mojado bañando a su hermano. Koi observó con ternura a su adorable hijo menor bebiendo leche y preguntó.

“Bliss, ¿te sientes bien? ¿Ya no te duele nada?”.

Ante esas palabras, Bliss recordó de repente la extraña experiencia de hace un momento.

¿Por qué me dolía aquí?

Volvió a tocarse el pecho con la mano, pero esta vez no sintió nada. Tras quedarse desconcertado un instante, respondió como si nada.

“¡Estoy bien, no me duele nada de nada!”.

“Sí, qué alivio”.

Koi sonrió y vertió una generosa cantidad de jarabe de arce sobre los panqueques de Bliss.

“¡Waaaaa!”.

Bliss vitoreó a pleno pulmón, pero esta vez Ashley tampoco lo reprendió. En cualquier otro momento, habría recibido un regaño por sus modales en la mesa, pero hoy, por alguna razón, incluso su papá lo miraba con una sonrisa constante.

Hoy pasan muchas cosas raras.

A Bliss le pareció curioso, pero no le importó. Después de todo, podía comer un montón de dulces deliciosos, ¿no era eso suficiente?

Aquel día, Bliss pasó la cena más satisfactoria de su vida junto a toda su familia después de mucho tiempo.

Y desde ese día, pasaron 10 años.

 

Parte 2

1.

 

La mujer miraba su reflejo en el espejo con una expresión implacable. Tomó un lápiz lentamente y se dibujó un lunar enorme debajo de la nariz. Luego, giró la cabeza despacio hacia la pantalla y sentenció:

“Sin falta, haré que ese hombre pague por sus pecados”.

“¡Venganza!”.

Bliss, cuyos ojos se cruzaron con los de la mujer, apretó ambos puños y gritó.

“¡Mátalo! ¡Todos los traidores deben morir! ¡No lo perdones, mátalo!”.

¡Ta-dan, ta-ta-dan, tan, ta-ta-dan!

Mientras gritaba lleno de furia, el drama terminó con un efecto de sonido majestuoso. Bliss, que había estado siguiendo la pantalla con fervor, soltó un suspiro contenido.

“¡Qué divertidoooo!”.

Como amante de los dramas, Bliss sentía que debía ver cualquier obra nueva para quedar satisfecho. Sentarse solo en el pequeño cine dentro de la mansión, viendo dramas en pantalla gigante mientras comía palomitas o aperitivos, era una de sus rutinas favoritas. El drama que acababa de terminar era una historia que se había emitido hace mucho tiempo, pero esta vez era una versión remake.

“¡Como el original es bueno, el remake también es excelente!”.

Bliss tarareó una melodía con alegría y se movió inquieto en su asiento. ¿Qué vería ahora?

Su género preferido estaba bien definido, el romance. Especialmente amaba las historias de venganza entrelazadas con pasiones prohibidas, consumía con fervor contenidos de cualquier nacionalidad y, gracias a ello, a menudo pasaba la noche en vela. El hecho de que esos dramas solieran ser larguísimos, con más de 100 episodios, era otro de sus puntos de atracción.

Esta vez también había acumulado 10 episodios de un drama nuevo para verlos de un tirón, pero se le acabaron en un abrir y cerrar de ojos.

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Fue tan divertido como esperaba.

Bliss asintió con satisfacción. El único inconveniente era que solo se habían emitido 10 episodios. Aunque ya conocía la trama general, al ser un remake tenía partes nuevas o modificadas que lo hacían sentir como una obra distinta. ¿No habría avance del próximo episodio? Justo cuando intentaba comprobarlo con impaciencia, presionó el botón equivocado por error.

“Ah, rayos”.

Para colmo, era la hora de las aburridas noticias. Bliss estuvo a punto de apagar la pantalla, pero se detuvo y frunció el ceño.

¿No debería ver algo de noticias para saber cómo va el mundo? Siento que últimamente me estoy volviendo un poco ignorante...

Tras dudarlo un momento, sacudió la cabeza y cambió de idea.

¿Acaso no se puede conocer el mundo viendo dramas? De hecho, aprendo mucho sobre leyes. Especialmente leyes de divorcio, indemnizaciones, estafas...

Ver las noticias solo traería historias tediosas sin información útil. Sí, definitivamente era una pérdida de tiempo. Justo cuando Bliss iba a presionar el botón de nuevo, apareció una imagen inesperada.

—... Cassian Strickland, hijo mayor del Duque de Strickland y actual Conde de Heringer, ha sido elegido como el soltero más sexy de Inglaterra este año, logrando así el primer puesto por diez años consecutivos...

Bliss se quedó petrificado por instinto. En la pantalla aparecía un hombre con gafas, de porte impecable y elegante, caminando a grandes zancadas ignorando a la multitud de reporteros que lo rodeaban.

¿Dónde lo he visto antes?

Definitivamente le resultaba familiar. No era un amigo de la escuela, ni alguien que hubiera conocido en el voluntariado... ¿Quién era? ¿Dónde demonios lo había visto?

“Mmm, ufff”.

Frunció el ceño con fuerza y cerró los ojos para rebuscar en sus recuerdos, pero no lograba recordarlo. Estaba seguro de haberlo visto, esa cara de tipo engreído.

“Mmm, mmm...”.

Con expresión seria, presionó el control remoto y vio el siguiente drama.

“Mmm, mmm... Zzz...”.

Dormitó mientras seguía dándole vueltas.

“Mmm, mmm”.

Ladeó la cabeza mientras comía un bocadillo.

“Ese tipo malo. Ese, ese de ahí”.

Vio más dramas mientras lo insultaba de vez en cuando, pero el recuerdo no terminaba de aflorar. Finalmente, Bliss se acostó en la cama con el entrecejo totalmente fruncido.