Capítulo 13: La razón del cambio
Capítulo 13: La razón del cambio
“¿Qué?”.
Tras un breve silencio, Park Seung-je
habló con voz grave.
“¿Qué acabas de decir?”
“……”
“¿Embarazado? ¿Estás seguro? No, pero
¿cuándo, demonios…?”
“Cuando intenté escapar contigo y me
atraparon para llevarme de vuelta. Creo que fue en ese entonces…”
Miré a Park Seung-je con el corazón
en un puño. Él inhaló profundamente, como si quisiera gritar algo, pero apretó
los dientes con fuerza. Abrió los ojos de par en par, echó la cabeza hacia
atrás, luego la bajó y, finalmente, cerró los ojos con fuerza mientras soltaba
un largo suspiro que sonó como un lamento.
Tenía que terminar con esto ahora
mismo. Tenía que ser en este momento. Me mordí el labio con firmeza antes de
soltarlo para hablar.
“El Director no quiere al bebé”.
“Maldita sea, ¿qué clase de basura es
esta ahora…?”.
“……”.
“Ese hijo de perra dijo que te amaba.
Por eso no subió al barco y armó todo este lío. ¿Pero ahora resulta que no le
da la bienvenida al niño? ¿El accidente lo causó el que se supone que es tu
marido? ¿Por qué, entonces?”.
“Hermano…”.
“¿No me digas que esto es un secreto
para Kang Cha-yoon?”.
Al notar mi mirada esquiva, Park
Seung-je gritó con furia.
“¡Por favor, Park Eun-hae!”.
Su voz afilada pareció atravesarme.
Me encogí del susto y él, desconcertado, se disculpó de inmediato.
“Lo siento, no quería asustarte.
Perdóname. No es contigo con quien estoy enojado… Ah”.
“……”.
“Eun-hae. Di que es una broma. Di que
solo le estás tomando el pelo a tu hermano. Que todavía estás enfadado por lo
testarudo que fui y que solo estás intentando desahogarte… Por favor.”
No podía hacerlo. Porque esto no era
ni una broma ni un juego. Si hubiera podido negarlo con un par de palabras,
todo habría sido mucho más sencillo.
“¿Embarazado?”.
Incapaz de contener su frustración,
Park Seung-je se puso de pie bruscamente. Cada vez que daba vueltas por la
sala, su alargada sombra merodeaba con la misma ansiedad. Parecía estar
pensando frenéticamente en algo, o quizás intentaba reprimir por todos los
medios una emoción que estaba a punto de desbordarse como lava.
“Mierda, qué mundo tan podrido”.
Tras murmurar algunas maldiciones
más, Park Seung-je se giró hacia mí de golpe. Sus pupilas negras destellaban
una luz amenazante, manchadas de desconcierto, dolor y furia.
“De ninguna manera”.
La sentencia de Park Seung-je cayó
sobre mí. Si hasta hace un momento su voz hervía como el magma, ahora sonaba
tan gélida como la nieve eterna.
“Tú no puedes criar a un niño. No,
para empezar, ni siquiera puedes dar a luz. No tiene sentido”.
“……”.
“Me enteré por el Dr. Jang. Tienes
daños en la glándula de feromonas, eres de constitución recesiva y tu cuerpo es
débil. Para alguien con tu físico, un embarazo trae problemas graves. No se
trata del bebé, Park Eun-hae, eres tú la que corre peligro”.
Hablaba con tal convicción, como si
ya hubiera visto casos similares antes.
Dije en voz muy baja.
“Ayúdame”.
“……”.
“…Ayúdame, hermano”.
Park Seung-je murmuró con
consternación.
“Es un embarazo no planeado. Es más,
si te llevó de vuelta en ese estado emocional tan terrible… pudo haber sido una
violación”.
“……”.
“Incluso tu marido ni siquiera quiere
al niño, así que ni pudiste decírselo. Marido, mis narices, es solo un falso
que fue adoptado para destruir a toda tu familia. Y tú estás usando la
identidad de tu amigo… Ya has perdido tanto peso porque tu cuerpo no aguanta.”
A medida que añadía cada palabra,
parecía darse cuenta de algo, y su rostro se tornó gradualmente pálido.
“……No tienes intención de abortar,
¿verdad?”.
Tal como él decía.
No tenía intención de deshacerme del
bebé. No es que lo hubiera decidido así desde el principio. Yo mismo me acababa
de dar cuenta en ese instante.
No fue un embarazo planeado, ni un
hijo deseado, ni siquiera era una situación que me beneficiara. Pero, a pesar
de no estar preparado para dar a luz, no se me pasó por la cabeza ni por un
segundo la idea de eliminar esa pequeña vida.
“¿Por qué, demonios…?”.
Park Seung-je se frotó la cara con
brusquedad mientras susurraba.
“¿Por qué? Eun-hae, ¿por qué, en
nombre de Dios… por qué no quieres abortar?”.
Le dediqué una sonrisa torpe.
Sus preocupaciones, así como su ira y
sus lamentos, eran totalmente válidos. Lo normal sería que me dijera que lo
abortara. Incluso si la persona frente a mí no fuera Park Seung-je, no creo que
nadie más que escuchara la noticia me diría algo diferente.
“……Simplemente, no me nace hacerlo”.
“Eun-hae”.
“Lo sé. Sé que suena como algo dicho
sin pensar en las consecuencias”.
El corazón humano es realmente
extraño. Parece seguir su curso como el agua fluyendo por su cauce, pero de
repente, sin lógica alguna, sale disparado dibujando una órbita inesperada.
No es que sintiera una emoción profunda
por ese ser que no es más que una masa de células diminuta, que anunció su
existencia con apenas una línea borrosa.
Sonará absurdo y estúpido, pero
todavía no asimilaba por completo el embarazo. Si no fuera por las náuseas
matutinas que empezaron de forma exagerada, habría pensado que era solo un
malestar veraniego constante.
Aun así, el hecho de haber buscado a
Park Seung-je para pedirle ayuda fue simplemente mi egoísmo.
Porque no quería hacerle daño.
Porque, fuera lo que fuese, estaba harto de hacerle cosas malas a alguien.
Si en el bote salvavidas que preparó
Kang Cha-yoon no había lugar para este bebé… Si llegaba el momento en que, por
mucho que me esforzara y pataleara, no supiera cómo proteger a esta criatura…
Entonces, quería que Park Seung-je me
salvara. Puede que fuera un cálculo muy cobarde, pero en este momento, él era
la persona más segura para mí.
Mi hermano, con sangre más espesa que
el agua. El hombre que decía querer ser mi protector. El que se desvive por
vengar mi muerte y hace lo que sea por intentar protegerme.
El hermano de Park Eun-hae: Park
Seung-je.
“Lo prometiste. Que me ayudarías de
la forma en que yo quisiera”.
“Park Eun-hae”.
“Esta es…… la forma en que yo
quiero”.
Había pensado en contarle lo del
embarazo y pedirle ayuda, y ya. Irónicamente, solo había llegado hasta ahí. Por
eso, después de eso, no sabía qué más decir, me sentía incluso bloqueado.
“Yo no quiero…… que este bebé sea
utilizado por nadie”.
Las palabras que fluían de mi boca se
sentían tan naturales como si las hubiera tenido preparadas desde hace mucho
tiempo.
“No quiero que ande perdido sin
encontrar su camino como yo. No quiero que sea extremadamente pobre, pero
tampoco quiero que viva vendiendo lo que no se debe vender por culpa del
dinero”.
Como mi vida había sido tan pesada y
triste viviendo así, no quería heredarle nada de eso a este niño.
“No quiero que lo manipulen o lo
arrastren de aquí para allá como si fuera una herramienta o una debilidad……
Pero a mí me cuesta tanto protegerme a mí mismo, que me da miedo no poder
protegerlo a él también”.
Incluso si Kang Cha-yoon, el otro
padre de este bebé, no le daba la bienvenida.
“Aun así…… quiero intentar
protegerlo……”.
¿Qué importaba esa tonta esperanza de
que los ojos, un dedo o una ceja de este bebé pudieran parecerse a los suyos?
“Ayúdame, hermano. Por favor”.
Se hizo un largo silencio.
Park Seung-je se cubrió el rostro con
ambas manos. Debido a que estaba de espaldas a la luz azul, su sombra, que se
proyectaba hasta mis pies, se desmoronó lentamente.
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
“Debe ser un castigo del cielo……”.
Dijo, arrodillado y con la cabeza
baja.
“Desde el día en que supe que habías
desaparecido, no ha pasado ni un solo día en que no haya pensado eso. Sabiendo
que nuestro padre era una basura, sabiendo que si te dejaba en esa casa serías
infeliz…… ignoré tus manos que me pedían que te salvara. Me convertí en adulto
demasiado tarde, y por eso fui a buscarte demasiado tarde. Por eso el cielo me
está castigando así”.
La noticia de mi desaparición, el
obituario de Park Eun-hae, mi regreso convertido en Kwon Eun-hae, la noticia
del matrimonio, la identidad de Kang Cha-yoon.
Park Seung-je decía que todo esto era
su castigo divino.
Llegados a este punto, no pude
quedarme quieto y me levanté rápido. Quise ayudarlo a levantarse y extendí los
brazos torpemente, pero Park Seung-je levantó la cabeza de golpe y agarró mis
manos.
“¿Cómo habrían sido las cosas si no
hubiera llegado tarde?”.
Sus pupilas, que temblaban levemente,
se veían extrañamente tristes.
“Si yo, Eun-hae…… en lugar de
mantener ese orgullo estúpido de fingir ser un adulto capaz de hacerse cargo de
ti. Si simplemente hubiera pensado en que pasaríamos algunas penurias pero estaríamos
juntos, y me hubiera armado de valor para ir a buscarte……. ¿Crees que estas
cosas no habrían pasado?”.
“……”.
“Viviríamos juntos en un pequeño
apartamento, y con el dinero que ahorráramos trabajando duro, te enviaría a la
escuela o a una academia. Tú seguirías siendo Park Eun-hae, y cada vez que tu
mal amigo Kwon Eun-hae te llamara, yo te regañaría diciéndote que vuelvas
temprano a casa”.
Esas suposiciones que nunca
ocurrirían impregnaron el ambiente con un eco de añoranza.
“¿Acaso intentarías ganar tu propio
dinero de bolsillo porque eres un chico fuerte y bueno? Realmente preferiría
que no lo hicieras, pero como no soy capaz de ganarle a tu terquedad, te daría
permiso para un trabajo a tiempo parcial”.
“……”.
“Pero como no me quedaría tranquilo
enviándote a cualquier lugar desconocido…… te recomendaría la tienda de algún
conocido. Así, si pasara algo, podría salir corriendo a buscarte de inmediato”.
“Hermano”.
“Si hubiéramos vivido así…… tal vez
no estaríamos en este estado”.
Era una historia tan dulce que
llegaba a ser amarga. Como nadie en este mundo puede vivir retrocediendo en el
tiempo, por muy feliz que pareciera, al final no era más que un sueño vacío.
La realidad era distinta.
Yo me convertí en Kwon Eun-hae. No
vivimos juntos y terminé amando al prometido de mi amigo muerto. Ese hombre
dijo que me arrebataría todo lo que tengo, y mi padre, que me compró a un
precio alto, pretende usarme para destruir lo que ese hombre posee.
Y, superando todas las bajas
probabilidades, surgió un bebé.
No tiene sentido ignorar la realidad
que no se puede cambiar. Lo que realmente necesitamos no son arrepentimientos
ni fantasías. Lo que yo buscaba era una respuesta. Quería tener esperanza y
quería trazar un plan.
Apreté y solté los puños antes de
mirarlo hacia abajo.
“¿Vas a rechazar mi petición solo
porque parece que todo está arruinado?”.
Esperaba que no lo hiciera. Porque
ahora mismo necesitaba desesperadamente a alguien en quien confiar.
Justo cuando iba a rogarle que no se
negara, Park Seung-je respondió con una risa que sonó como un escape de aire.
“¿Cómo podría hacer eso, Eun-hae?”.
“……”.
“Tú no sabes con qué ojos me acabas
de pedir este favor”.
Me apretó las manos con fuerza y se
levantó lentamente.
“Si rechazo un favor pedido con esa
mirada, no sería un ser humano”.
“Hermano, entonces……”.
“Está bien. Sea lo que sea,
intentémoslo”.
Dijo, cerrando los ojos profundamente
antes de abrirlos.
“Si quieres que te proteja, te
protegeré. Si quieres huir, te sacaré de aquí. Si hace falta persuasión, lo
haré aunque tenga que golpear a tu marido. Que HR Financial se meta en esto……
bueno, aunque ahora no tenga la respuesta, tendré que encontrar una solución de
alguna manera”.
Mi corazón, que había estado en vilo,
finalmente se relajó un poco. Asentí rápidamente.
“A cambio, yo también tengo una
condición. Solo una”.
“¿Cuál?”.
Él respondió con voz firme.
“No puedo aceptar ninguna petición
que te ponga en peligro”.
“……”.
“Esto es para protegerte a ti.
¿Entendido?”.
Aquello no era una condición. Era
simplemente una súplica.
Así que no tuve más remedio que
asentar.
“¿Seguro que no quieres que te
lleve?”.
Incluso después de haberme quedado
mucho más tiempo de lo previsto, el rostro de Park Seung-je estaba lleno de
renuencia. Quizás por eso, aunque solo me estaba yendo a casa, sentía como si
le estuviera haciendo algo muy malo.
El juicio de Kang Cha-yoon era
correcto. Park Seung-je era inteligente y no cometía el mismo error dos veces.
La prueba de ello era que, aun sabiendo que Kang Cha-yoon no sabía de la
existencia del bebé y que no le daría la bienvenida, no intentó sacarme de su
lado por la fuerza.
No es que de repente viera con buenos
ojos nuestra relación. Es solo que recordaba que ya lo había intentado una vez
y falló, y que eso solo me trajo problemas.
También debía ser porque sabía que,
en este momento, yo no deseaba alejarme de Kang Cha-yoon.
“El jefe de seguridad vendrá a
buscarme. Tú tienes que ocuparte de tus asuntos, hermano”.
Señalé con la mirada las bolsas de
compras que llevaba en ambas manos.
Mientras conversábamos, Lee Yu-ji, la
subgerente del salón, me había preparado una buena cantidad de las cosas que me
habían gustado. Iba a decirle que estaba bien porque ya había picado mucho,
pero la sidra de calabaza (ho-bak sik-hye) que trajo de no sé dónde estaba tan
rica que acepté el regalo dejándome convencer.
Al recibir tanto, me sentía incómodo
simplemente yéndome. Cuando me detuve en el pasillo, la voz extrañada de Park
Seung-je me alcanzó.
“¿Qué pasa? ¿Olvidaste algo?”.
“No……”.
Tras dejar las bolsas con cuidado,
saqué una tarjeta de mi billetera y se la extendí tímidamente. Como era de
esperar, frunció el ceño con fuerza. Como si no le gustara que intentara pagar
la comida.
“Le di de comer a mi hermano, ¿qué
vas a pagar? ¿Vas a ponerme triste de esta manera?”.
Si usaba la tarjeta, le llegaría un
aviso a Kang Cha-yoon. Quería mostrarle la prueba de que me había reunido con
mi hermano sin mentirle. De paso, también quería cumplir con lo que me dijo
Kang Cha-yoon de usar su tarjeta cuando tuviera que pagar.
Además, después de todo, es el local
que mi hermano administra. Dijo que, aunque la dueña es Kim Young-yi, ella solo
recibe el dinero mensual y él se encarga de gestionar todas las ventas.
“Es que quiero ayudar con las
ventas”.
Dinero. Aquello que no solo me había
hecho la vida difícil a mí, sino también a Park Seung-je. Al igual que el deseo
de Park Seung-je de que yo no tuviera que pasar penurias o verme acorralado por
el dinero, yo tampoco quería que él se matara trabajando y sufriera por lo
mismo. También recordé lo que dijo Lee Yu-ji mientras traía más comida.
‘Vaya. Realmente el dicho de que
nunca se sabe qué pasará en la vida es muy cierto. Es la primera vez que veo al
gerente descansar’.
Podía imaginarme vívidamente su
imagen trabajando día y noche sin descanso. Me dolía el corazón al saber por
qué se estaba esforzando tanto.
Su vida ya no había sido fácil por mi
culpa, y ahora incluso me había convertido en su ‘castigo divino’.
“Técnicamente no es mi dinero, pero
aun así. ¿Sí?”.
Ante esas palabras, Park Seung-je me
arrebató la tarjeta. Observó de un lado a otro la tarjeta negra y brillante,
verificando el nombre de Kang Cha-yoon grabado nítidamente en relieve.
“¿Tu marido te dio esto para que
gastes?”.
“Sí”.
“¿No te dice nada sin importar cuánto
gastes?”.
“¿Probablemente?”.
Kang Cha-yoon siendo tacaño con el
dinero era algo inimaginable.
“……¿Ah, sí?”.
Entornando los ojos mientras miraba
la tarjeta, Park Seung-je pareció cambiar de opinión y caminó hacia la caja.
Observé cómo ingresaba algo en la pantalla, pasaba la tarjeta y firmaba a su
antojo.
Ya veré el recibo, pensé. Pero justo
entonces, él arrugó el recibo y lo lanzó al basurero. En su lugar, me devolvió
la tarjeta junto con dos billetes de 50.000 wones doblados con cuidado.
“Toma, esto es para tus gastos.
Cómprate algo rico si se te antoja”.
Su humor parecía haber mejorado, pues
sus ojos se curvaron suavemente.
“Y si tu marido te dice algo por
haber gastado dinero, sal de ahí de inmediato. ¿Entendido?”.
“……S-sí”.
Satisfecho con haber pasado la
tarjeta, ya no insistió en llevarme. Salí rápidamente antes de que Park
Seung-je cambiara de opinión.
Bajo la lluvia incesante, dos hombres
me esperaban.
“Señor Kwon Eun-hae”.
“Señor Eun-hae”.
Era natural que el Jefe Park
estuviera allí, ya que había prometido recogerme a tiempo. Sin embargo, no
había llamado al hombre que estaba dos pasos por detrás de él.
“Secretario Jeong, ¿qué hace usted
aquí……?”
“Eso mismo digo yo”.
El Jefe Park, sin ocultar su
desagrado, inclinó el paraguas un poco hacia adelante.
“Le dije que yo vendría a recogerla,
pero se empeñó en quedarse aquí plantado”.
Me lanzó una mirada inquisitiva, como
preguntándome si yo lo había llamado, a lo que negué suavemente con la cabeza.
No lo había llamado. Más bien al
contrario.
Kang Cha-yoon, deseando que no
tuviera contacto con la gente de HR Financial, había borrado todos mis
contactos, pero mientras no renunciara al nombre de ese chico, no podía actuar
simplemente como quisiera.
Al final, contacté a Jeong Yi-soo.
Como recordaba de memoria sus números y los de Kwon Jin-hyeok, no fue difícil
volver a registrarlos. Le avisé que tenía un teléfono nuevo y le puse la excusa
de que hoy me reuniría con un compañero de la universidad con el que había ido
de viaje, por lo que le pedí que no viniera a buscarme.
Estoy seguro de que le dije que la
persona asignada por Kang Cha-yoon me llevaría……
“Si quiere, despídalo o suba rápido
al coche”.
No había razón para subir al coche de
Jeong Yi-soo dejando atrás al Jefe Park. Justo cuando iba a decirle a Jeong
Yi-soo que se marchara…
“……”.
Al cruzar nuestras miradas, Jeong
Yi-soo entornó los ojos. Sus pupilas oscuras tras los cristales de las gafas
emitieron un brillo malicioso.
“Señor Kwon Eun-hae”.
¿Por qué sonreía, sabiendo
perfectamente que no me iría con él? Pensé que debía ignorarlo, pero no podía
apartar la vista.
Jeong Yi-soo, disfrutando de mi
agitación, guardó silencio un momento antes de volver a abrir la boca. Pero no
salió ningún sonido audible a través de la lluvia.
Park Eun-hae.
Movió los labios lentamente para
pronunciar mi nombre real. Un escalofrío me recorrió la espalda ante ese
presentimiento desagradable.
Los labios de Jeong Yi-soo se
redondearon y luego se estiraron horizontalmente, mostrando sus dientes
inferiores.
Hijo o Bebé.
No puede ser.
Miré a Jeong Yi-soo con los ojos muy
abiertos. Al notar que me había quedado clavado en el sitio sin moverme, el
Jefe Park, extrañado, miró hacia atrás. Jeong Yi-soo apretó los labios,
fingiendo que no había dicho nada.
“¿Pasa algo?”.
Mientras el Jefe Park me miraba,
Jeong Yi-soo volvió a abrir la boca. Sus labios, apenas separados, volvieron a
juntarse y se estiraron horizontalmente.
Embarazo.
Como para demostrar que mi
interpretación no era una conjetura, su mirada se clavó por un instante en mi
bajo vientre. Sentí un frío glacial, como si toda la sangre abandonara mi
cuerpo.
No era una sospecha. Él lo sabía con
certeza. ¿Cómo demonios se enteró? ¿Ya llegó esta información a oídos de Kwon
Jin-hyeok? Yo aún no había podido trazar ningún plan.
Mi cabeza empezó a dar vueltas
frenéticamente. Apreté y solté el puño antes de mirar al Jefe Park.
“Ehm…… Jefe Park. Siento mucho que
haya venido a buscarme, pero volveré en el coche del secretario Jeong”.
“Señor Kwon Eun-hae”.
“……Yo se lo explicaré bien al
Director”.
El Jefe Park puso una expresión de
sospecha evidente, pero mi rostro debía de ser tan suplicante que acabó
cediendo.
“Debe ir directamente a casa”.
“Lo haré. Por favor, infórmele así al
Director”.
No parecía convencido, pero una vez
que yo había tomado la decisión, no tenía otra opción. Cuando el Jefe Park se
retiró, Jeong Yi-soo caminó hacia mí con paso pausado, con una sonrisa de
satisfacción plena en el rostro.
Me cubrió con el paraguas y susurró
suavemente.
“Debieron ser dos líneas, supongo”.
“……”.
“Sube, Park Eun-hae”.
Contuve a duras penas mi ansiedad y
subí al coche. Mi corazón latía tan fuerte que sentía que el estómago se me iba
a revolver otra vez. Hasta hace un momento, al lado de Park Seung-je, estaba
lleno de voluntad pensando que podría ir logrando las cosas una a una.
Subí al coche arrastrando los pies.
Jeong Yi-soo, satisfecho, se sentó en el asiento del conductor y giró el
volante.
“Viendo cómo Kang Cha-yoon anda
husmeando por todas partes, llegué a pensar que planeabas traicionarnos uniéndote
a él, pero parece que al menos no olvidas a quién le debes tus favores”.
Era una tontería. ¿Favores? ¿El hecho
de pedirme que elija entre vender al bebé, vender a Kang Cha-yoon o venderme a
mí mismo?
Aferrado al cinturón de seguridad,
pregunté con voz afilada.
“¿Cómo lo supo?”.
“La farmacia”.
Respondió con naturalidad.
“Como tu expresión no era nada
normal, fui a la farmacia y pregunté qué acababas de comprar”.
“……No hay forma de que le den esa
información a un extraño”.
“Supongo que me la dieron porque
pensaron que no era un extraño”.
A través del retrovisor, captó mi
rostro desconcertado y disfrutó del momento.
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
“Fingí ser tu marido”.
“……”.
“Solté un poco de feromonas y cayeron
enseguida. Me dijeron que parecías débil de salud y que, como podría ser un
embarazo, debía cuidarte bien”.
“……”.
“No me pagan este sueldo tan alto
solo para ser el chofer de un chiquillo. Qué lástima, ¿no?”.
Solo sabía que había comprado un test
de embarazo, no podía estar seguro del resultado. Debió considerar la
posibilidad de que fuera negativo debido a mi constitución.
Sin embargo, si ese fuera el caso y
yo no tuviera nada que ocultar, no habría reaccionado a sus palabras. Habría
subido tranquilamente al coche del Jefe Park como si no supiera de qué hablaba.
Pero no pude hacerlo, y convertí la
sospecha de Jeong Yi-soo en una certeza. Había saltado voluntariamente a la
trampa.
“……No entregaré al bebé”.
No podía vender a un niño que ni
siquiera había nacido. Sé lo débil que es un ser que no ha llegado a la
adultez. Sé hasta qué punto puede ser infeliz un niño que no recibe protección
de un adulto.
Habiendo experimentado a Kwon
Jin-hyeok y al Grupo HR Financial, ¿cómo podría entregarles un niño?
Independientemente de que nunca hubiera deseado tenerlo o de que no tuviera
confianza en dar a luz con éxito, simplemente no podía hacerlo.
“A este bebé no pueden comprarlo”.
“¿Ni siquiera si añadimos un cheque
en blanco adicional?”.
“No es una cuestión de dinero……”.
“Entonces, ¿no te basta con el dinero
y piensas dejar de actuar como Kwon Eun-hae?”.
Dijo Jeong Yi-soo, tamborileando los
dedos sobre el volante.
“Parecías dócil, pero veo que estás
intentando ser astuto”.
“……”.
“Parece que quieres cortar los lazos
con HR Financial y volver a ser Park Eun-hae”.
No podía negarlo. El peso del nombre
‘Kwon Eun-hae’ se había vuelto demasiado insoportable. Si seguía aguantando sin
huir era por Kang Cha-yoon, si no fuera por él, ya habría dicho hace tiempo que
lo dejaba.
Jeong Yi-soo, que parecía leer mis
pensamientos, dijo.
“Si te dejamos ir ahora, la pérdida
sería demasiado grande. Hemos invertido, y si no obtenemos nada a cambio, el
codicioso Vicepresidente no estará nada contento”.
“……”.
“Por eso, nosotros también hemos
contratado un seguro”.
Ah, no. Su voz seguía siendo pausada,
lo que lo hacía aún más aterrador.
“Dicen que la sangre es más espesa
que el agua, y que el vínculo familiar es algo que no se puede romper por mucho
que lo intentes”.
¿Estaba hablando de Park Seung-je?
Mis manos, que seguían aferradas al cinturón, empezaron a temblar
violentamente.
Pero lo que dijo a continuación fue
diferente de lo que yo temía.
“Tenemos localizado a tu padre”.
Jeong Yi-soo susurró que habían
preparado el infierno en el que nací y crecí.
“Si quieres vivir como Park Eun-hae,
de acuerdo. Tendremos que devolverte al lugar donde perteneces. ¿Qué te
parece?”.
“……”.
“Elige. O cooperas dócilmente, o
regresas al fango donde naciste”.
Mi padre era mi infierno. Una
desgracia impuesta sin opción a elegir. Ante él, yo siempre había estado
indefenso.
Pero yo había crecido. No tenía cinco
años, ni quince, tenía veintiuno. Aunque no fuera alguien grandioso, al menos
era un adulto capaz de distinguir si este era el lugar donde debía estar o no.
Al igual que el niño que salió de
casa con la frente partida y sangrando, yo había logrado escapar de aquel
infierno.
Incluso si no recibiera ni un céntimo
y me confiscaran el nombre de ese chico, eso no sería razón suficiente para
sentir un repentino afecto por la existencia de mi padre.
Mi padre era igual que yo. ¿La sangre
es más espesa que el agua? No es cierto. La sangre que nos unía era menos que
el agua. Para él, sumido en el alcohol y el juego, mi existencia no era más que
un estorbo que no le servía de nada.
Por eso, aunque me fui de casa, nunca
me buscó. Lo último que supe de él fue que estaba intentando algún negocio con
el dinero que ganó en una partida de juego. No tenía curiosidad por saber más,
y vivimos bien durante años sin contacto alguno.
“……Se equivoca”.
Lo dije apretando los dientes, como
si los estuviera moliendo.
“Lo nuestro es peor que ser
desconocidos. Nunca nos sostuvimos el uno al otro, así que ni siquiera hay un
vínculo que romper”.
Para mí, mi padre era lo mismo que un
muerto. No, era peor que eso. Si al menos supiera que había muerto en algún
lugar, podría haber sentido algo de nostalgia, pero ambos seguíamos viviendo
obstinadamente, convirtiendo la existencia del otro en algo molesto o terrible.
Él fue la primera excepción a mi principio de no querer odiar a nadie. Incluso
mientras soltaba palabras hirientes, no sentía ni un ápice de remordimiento.
“Ya veo”.
Jeong Yi-soo sonrió de lado.
“Cierto. No parecía haber un ambiente
muy familiar, como si de repente te hubiera extrañado o hubiera empezado a
amarte ahora”.
“……”.
“Pero sí que te necesitaba”.
Era algo extraño de decir. Mientras
yo fruncía el ceño, su voz, mezclada con burla y fingiendo amabilidad,
continuó.
“Existe algo llamado naturaleza.
Aunque sabe que la diversión de apostar es efímera, al final no puede olvidar
ese sabor”.
Esas palabras significaban que mi
padre había vuelto a poner un pie en esas malditas mesas de juego. Aunque no
nos pareciéramos en casi nada, solo había una cosa en la que compartíamos
destino:
‘No estamos precisamente cerca de la
buena suerte’.
Así que mi padre debía de haber
contraído deudas. Con las típicas y comunes palabras de un jugador. Préstamos
privados cuyos intereses crecen con solo respirar, haciendo que sea ridículo
intentar distinguir el capital inicial, acumulándose frente a su cuerpo
enfermo.
“Y para colmo, fue a pedir ayuda a
Taehan Capital. Esos tipos están teniendo problemas internos últimamente y
andan cobrando deudas con mucha diligencia”.
Eso no podía ser una coincidencia.
Tuve esa corazonada. ¿Desde cuándo Jeong Yi-soo había empezado a buscar a mi
padre? ¿Qué buscaba y para qué estaba tramando todo esto?
“Tu incompetente padre no tiene forma
de pagar esa deuda. Entonces, ¿qué hacemos? Si no queda de otra, tendrá que
subir a un barco, o tú tendrás que entregar dócilmente lo que llevas en el
vientre…”.
Sentí un escalofrío. Me estaba
observando como si fuera una presa.
“¿Qué pasaría si a un deudor
desesperado por el dinero, que ha perdido la cabeza, le devuelven a su hijo
perdido?”.
En el momento en que resuciten de
alguna manera ese nombre que ya estaba muerto, yo heredaría esa deuda. Por otro
lado, si no recuperaba mi identidad para evadir la responsabilidad…
“Bueno. Aunque se ve débil, no está
empapado en alcohol, así que servirá para venderlo”.
“¿Quién cree que se dejará llevar sin
resistencia?”.
“Intenta resistirte todo lo que
quieras”.
Jeong Yi-soo respondió con voz
gélida.
“Por si no lo sabes, te lo aclaro,
incluso si te faltan algunos brazos o piernas, no hay gran problema para pagar
una deuda. Ya sea vendiendo lo que hay dentro de tu cuerpo, o vendiendo tu
cuerpo mismo”.
“……”.
“Así que, ¿no sería mejor seguir
usando el nombre de tu amigo dócilmente y marcharte lejos cuando llegue el momento?”.
Esto era una amenaza. Si quería morir
de viejo, debía obedecer dócilmente las órdenes de Kwon Jin-hyeok. Significaba
que incluso este tipo de ‘generosidad’ solo se permitía mientras estuviera bajo
su control.
Si fuera el yo de antes, el chico de
veinte años que apenas salvó su cuerpo del lugar del accidente, habría asentido
temblando. Las sombras de Kwon Jin-hyeok y Jeong Yi-soo eran enormes, y yo no
me atrevía a oponerme a sus deseos. Porque era cierto que no tenía medios para
protegerme de la presión de ambos.
Pero ahora era diferente. Tengo a
Kang Cha-yoon, quien dijo que cambiaría por mí, y a Park Seung-je, quien
prometió hacer lo que fuera. E incluso sin ellos dos, no quería vivir para
siempre siendo manipulada por otros.
“……Detente”.
“¿Qué?”.
“Detén el coche”.
Desabroché el cinturón de seguridad
con manos nerviosas. Mis palmas estaban empapadas de sudor y las yemas de mis
dedos temblaban levemente, pero no cometí ningún error al moverme.
“¿No va a detenerlo?”.
Estábamos en una avenida de ocho carriles
y, aunque no íbamos rápido, el coche avanzaba siguiendo los semáforos. Pero eso
no era razón suficiente para no bajarme.
“¿Cree que me voy a dejar llevar
dócilmente? Después de decirme con qué propósito encontró a mi padre y para qué
uso planea venderme, ¿por qué iba a quedarme tranquilo en este coche?”.
“Señor Kwon Eun-hae”.
“Por si no lo sabe, se lo aclaro yo a
usted”.
No pierdas. No tiembles. Intenté
mantener la calma tanto como pude, repitiéndomelo a mí mismo.
“Incluso si me faltan brazos o piernas,
no hay gran problema para escapar”.
No los vendo. Ni lo que hay dentro de
mi cuerpo, ni mi cuerpo. Añadí sin ocultar mi desprecio.
Por muy pobre que sea, por mucho que
no tenga educación, por mucho que envidie o codicie lo ajeno, ahora sé cuál es
la línea que no se debe cruzar. Gracias a ustedes aprendí lo animal que puede
llegar a ser una vida que cae al fondo. No quería seguir siendo un aficionado
para siempre.
“Voy a saltar”.
Tiré del seguro interno como si fuera
a arrancarlo y puse la mano en la manija. Ante mi acción decidida, Jeong Yi-soo
redujo drásticamente la velocidad del coche. Mi cuerpo se inclinó hacia
adelante y mi frente golpeó el asiento delantero con un golpe seco.
Me burlé de la forma más irritante
posible.
“Debería tener cuidado, secretario
Jeong. Si el ganso está embarazado de un huevo de oro, ¿cree que el
Vicepresidente se quedará de brazos cruzados si se rompe antes de nacer?”.
“……”.
“Dicen que mi constitución es débil,
si aborto por esto, tendrá que explicar junto conmigo cómo sucedió”.
Esta vez, mi cuerpo se inclinó hacia
un lado. Los coches de atrás soltaron ruidos irritantes ante el repentino
cambio de carril. Mi corazón latía como loco y sentía mareos.
En el momento en que abrí la puerta
con manos temblorosas, el coche se detuvo y resonó la lúgubre advertencia de
Jeong Yi-soo.
“Compórtese con sensatez”.
Afortunadamente, aún me quedaban
fuerzas para soltar una última palabra.
“Yo me encargaré de mis propios
asuntos”.
¡Pum! Solo después de cerrar la
puerta del coche con fuerza sentí que realmente había escapado. Estaba empapado
en sudor frío, sintiéndome incómodo y pegajoso.
Necesité un momento para calmar mi
respiración agitada. Me paré en la acera, con la mano en el pecho que me
punzaba, respirando hondo mientras organizaba mis pensamientos. Lo que había
obtenido de la conversación con Jeong Yi-soo no era solo eso.
Le informó a Kwon Jin-hyeok que
podría estar embarazado.
Seguramente se lo confirmó hoy
después de verme, así que aún no es una certeza absoluta. Sin embargo, saben
que existe la posibilidad, y que la verdad se transmita es solo cuestión de
tiempo. Tal como la expresión del ‘huevo de oro’, Kwon Jin-hyeok planeaba usar
a ese niño como prueba de la alianza matrimonial entre HR Financial y Hwadam
Construction. Necesitaría desesperadamente a un niño que fuera el medio para
arrebatarle los bienes a Kang Cha-yoon y el heredero que le diera la victoria
en la competencia con Haerang Mulsan.
Parecía que no quería que el
Vicepresidente se enterara de que me estaba presionando…
O bien la captura de mi padre fue una
decisión unilateral de Jeong Yi-soo, o Kwon Jin-hyeok ordenó capturarlo pero no
presionarme en exceso.
Una vez que terminé de organizar eso,
tomé el teléfono. Solo entonces la tensión desapareció de golpe y mi cuerpo empezó
a temblar como una hoja. Tuve que deslizar los dedos varias veces antes de
poder hacer la llamada.
—Sí, Eun-hae.
“Hermano…”.
—¿Qué pasó?
Afortunadamente, no tardé mucho en
contarle todo. A pesar de los temblores, logré explicarlo y Park Seung-je habló
con voz mucho más calmada.
—Yo me encargaré de lo de tu padre.
Tendré que averiguar exactamente cuánto es la deuda y cómo se hizo el contrato
de garantía. Dijiste que el lugar que prestó el dinero fue Taehan Capital,
¿verdad?
“Sí”.
—Lo importante será saber en qué
sucursal pidió el préstamo. También buscaré una forma para eso. Tú no te
preocupes.
“……”.
—Lo hiciste bien.
No sé por qué esas simples palabras
me hicieron saltar las lágrimas.
—Hablaste bien y reaccionaste bien.
No te dejes manipular por Jeong Yi-soo y, pase lo que pase, cuéntamelo de
inmediato. Y…
Tras dudar un momento, Park Seung-je
dijo.
—Cuéntale a tu marido lo del bebé.
“……”.
—No es un problema que se pueda
ocultar por mucho tiempo. Es mejor que se lo digas tú directamente a que se
entere por boca de otros. ¿Entiendes lo que digo?
Tragué saliva con dificultad antes de
responder.
“……Lo entiendo”.
—Ojalá pudiera resolverlo todo yo, de
verdad que sí… pero hay que estar preparados para cualquier eventualidad. A
veces es más efectivo que se mueva Kang Cha-yoon.
“……”.
—Aunque no pueda amar al niño,
definitivamente te ama a ti. Así que se hará responsable, ese tipo.
“Lo siento”.
—Está bien. No tienes que pedir
perdón por nada. No llores.
Ante las palabras de Park Seung-je,
me mordí el labio inferior y bajé la cabeza.
—Ve con Kang Cha-yoon ahora.
Ante esas palabras, tomé un taxi como
si estuviera hipnotizado. Todo el alboroto que hervía ruidosamente se calmó, y
solo la existencia de una persona quedó nítida en mi mente.
“A Hwadam Construction, por favor”.
***
“¡Oh! Hola, señor Kwon Eun-hae,
¿verdad? Si gusta…”.
“¿Está el Director Ejecutivo Kang
Cha-yoon adentro?”.
Ah, así no. Debido a mi impaciencia,
interrumpí las palabras de la empleada de recepción que me saludaba con
alegría. Incluso hablé de forma cortante, como si estuviera interrogándola. Fue
un comportamiento maleducado.
“……Lo siento. Vine sin avisar”.
Estaba sin aliento por haber corrido
hacia el edificio nada más bajar del taxi. Mientras jadeaba un poco, la
empleada me sonrió con suavidad.
“La acompañaré de inmediato. El
Director no mencionó que fuera a salir, así que debe estar en su oficina”.
Hice una reverencia y subí al
ascensor exclusivo para ejecutivos. Mientras subía al piso 21, mi respiración
se calmó gradualmente, pero la inquietud de mi corazón no desapareció. Mi
corazón seguía latiendo con fuerza, reflejando mi estado de ansiedad.
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
No era solo eso. Una sensación
extrañamente desagradable y pegajosa no se iba. La causa de sentirme como si me
hubieran echado algo sucio encima era, casi con seguridad, Jeong Yi-soo.
“Quiero lavarme…”.
Sin darme cuenta, lo murmuré. No
significaba que quisiera entrar en una ducha con agua caliente.
Sorprendentemente, ahora pensaba que quería lavar esta sensación desagradable
con las feromonas de Kang Cha-yoon. A pesar de que hasta hace poco me desmayaba
por la hipersensibilidad. Era un pensamiento contradictorio.
Justo cuando iba a entrar en la
oficina del Director, me crucé con el Jefe Park. Parecía desconcertado al verme
aparecer de repente cuando le había dicho que iría directamente a casa.
“Señor Kwon Eun-hae, ¿qué hace aquí…?”.
Le dediqué una sonrisa torpe para
pedirle disculpas. Él soltó un breve suspiro, como si las cosas se hubieran
complicado, y me abrió la puerta de la oficina.
“Ha llegado el señor Kwon Eun-hae”.
Era algo curioso. Mientras venía
hasta aquí tras bajar del coche de Jeong Yi-soo, solo sentía urgencia, como si
me estuvieran persiguiendo, pero al ver a Kang Cha-yoon, no pude acercarme con
facilidad y me quedé dudando.
“Señor Eun-hae”.
Como yo solo me quedé de pie en la
puerta, él pronunció mi nombre en voz baja.
“¿Por qué tiene esa cara?”.
Pregunté con voz algo apagada.
“¿Qué cara tengo?”.
“La cara de alguien que acaba de
despertar de una pesadilla”.
Quizás no se equivocaba del todo.
Acababa de llegar a él tras estar sumergido en momentos que parecían una
pesadilla. Él, que estaba sentado frente a su escritorio, volvió a llamarme.
“Eun-hae”.
Mi nombre en su boca sonaba tan suave
y dulce que me hizo preguntarme si mi nombre siempre había tenido ese tono.
“Ven aquí”.
No es que no pensara obedecerle. Solo
que temía que esas emociones desconocidas que me llenaban hasta el borde se
desbordaran, y sentía que si me relajaba un poco, terminaría llorando frente a
él, por lo que no podía evitar dudar.
Como me quedé quieto recuperando el
aliento por un rato, Kang Cha-yoon se levantó lentamente de su asiento y dijo.
“Está bien. Qué importa quién se
mueva”.
“……”.
“Si tú no vienes, yo iré”.
A medida que movía sus largas
piernas, la distancia entre nosotros se reducía rápidamente.
“El jefe de seguridad informó que tu
secretario te llevaría a casa”.
Apoyé las manos en sus hombros
mientras él se inclinaba un poco y respondí.
“Regresé aquí por mi cuenta. Fue un
capricho mío no ir a casa… el jefe de seguridad no tiene la culpa”.
“……”.
“Es solo que… quería ver al
Director”.
Debió de sonar bastante sincero,
porque una leve sonrisa se extendió por su rostro.
“No me gustó nada que defendieras a
otra persona, pero me gusta oír que querías verme”.
Su rostro se acercó muy lentamente.
Cerré los ojos con fuerza, apretando los dedos sobre sus hombros. Sentí sus
labios cálidos envolviendo los míos. El contacto fue cuidadoso y pausado.
Succionó suavemente mi labio inferior y, con la punta de la lengua, golpeó mis
dientes esperando que abriera la boca. Solo después de que me relajé un poco,
su lengua entró y nadó suavemente por mi boca.
Cada vez que nuestras lenguas se
entrelazaban y se rozaban las membranas sensibles, soltaba gemidos
involuntarios. Cuando me faltó el aire y eché la cabeza hacia atrás, sus
susurros se filtraron a través de nuestros labios unidos.
“¿A dónde vas?”.
“……Mmh”.
Su mano grande envolvió la parte
posterior de mi cabeza. El beso se hizo tan profundo que sentí que perdía el
sentido. Abrumado, terminé abrazando sus hombros por completo, y su otro brazo
sostuvo firmemente mi cintura, pegando mi torso al suyo sin dejar espacio.
Nunca me acostumbraba a los besos con
Kang Cha-yoon. Justo cuando pensaba que me había acostumbrado y que podía
seguirle el ritmo, perdía el control en un instante y me sentía perdido. Sentía
sensaciones que explotaban, como si me empujaran hacia lo más alto y luego me
hundieran en lo más profundo.
Para cuando me succionó hasta sentir
dolor en la base de la lengua, me faltaba el aire y me sentía mareado. El
rostro de Kang Cha-yoon, que llenaba mi visión borrosa, era tan terriblemente
guapo como siempre, y sus ojos ardían con más intensidad que nunca.
Mientras jadeaba tras separarnos
apenas, me levantó en vilo. Me llevó al sofá mientras me llenaba la mejilla y
la oreja de pequeños besos. Solo cuando sentí la presión de sus muslos firmes
debajo de mí, logré recobrar un poco el sentido.
“Aquí… ah, no se puede”.
Kang Cha-yoon susurró mientras
mordisqueaba el lóbulo de mi oreja:
“¿Por qué?”.
“¿Cómo que por qué? Aquí, ah, es la
oficina…”.
“Nadie entrará sin mi permiso”.
Cada vez que su mano, que se había
metido bajo mi camisa, acariciaba mi cuerpo, sentía una presión en el bajo
vientre. Al sentir claramente su deseo, me di cuenta de que no parecía tener
intención de retirarse fácilmente.
“Casualmente, tengo preservativos
preparados”.
Su voz húmeda y ronca empezó a
dispersar deliberadamente mi razón, que ya estaba debilitada.
“La insonorización tampoco será mala.
Después de todo, es la oficina del Director Ejecutivo”.
“Ah…”.
“¿O quieres que eche a todo el mundo
de este piso para que ni una hormiga se acerque?”.
La mano que acariciaba suavemente mi
bajo vientre subió y presionó con fuerza la zona que estaba tensa. Cada vez que
estimulaba los alrededores como si rascara con las uñas, soltaba sonidos
excitados involuntariamente. Él liberó sus feromonas poco a poco, como
poniéndome a prueba. Aunque mostró su presencia con más audacia que de
costumbre, al ver que yo no sufría ni tenía miedo, pareció extrañado pero
satisfecho. Tras susurrar un ‘qué alivio’, me empapó con un aroma cargado de
matices explícitos. Mi cuerpo se sentía pesado y, al mismo tiempo, empecé a
sentir un calor extraño.
“……Director”.
Esto no estaba bien. Sacudí la cabeza
urgentemente, ignorando lo mejor que pude la reacción de mi zona pélvica, que
estaba hinchada y dolorida. Por alguna razón el ambiente se había vuelto así,
pero yo no había venido aquí con ese propósito. Tenía algo que decirle a Kang
Cha-yoon, y era una historia muy importante y seria. No era algo para hablar en
este tipo de atmósfera.
Intenté apartarlo forcejeando. Mis
extremidades, relajadas y débiles, se movían con menos fuerza que mi voluntad.
“Director, yo… el bebé…”.
“No va a pasar”.
Ante esas palabras, me quedé
petrificado mirando a Kang Cha-yoon. Él, malinterpretando mi mirada como
preocupación, presionó sus labios contra mi frente y dijo con voz
tranquilizadora.
“Te lo dije antes, tengo preservativos.
¿Por qué iba a crear un niño en estas circunstancias?”.
El embarazo no era una preocupación
para mí, sino algo que ya había sucedido, pero Kang Cha-yoon lo trataba como
algo que no debía ocurrir. Me sentí como si me hubieran echado un balde de agua
fría. Pensándolo bien, Kang Cha-yoon ya lo había dicho la vez anterior. Que si
había un hijo, lo abortaría.
¿Por qué? ¿Porque no le interesaba la
gloria de las futuras generaciones? ¿Porque si nacía un hijo, naturalmente
surgirían varias obligaciones? ¿Porque solo quería salvarme a mí? ¿Porque
aumentaría el número de cosas que podrían ser una debilidad ante Kwon
Jin-hyeok?
Lo sé. Sé que su juicio es más sabio
y realista que el mío. Sé que yo solo estoy siendo terco, sin estar preparado
ni física, ni intelectual, ni económicamente, ni de ninguna manera. Aun así…
“¿No cree que un bebé que se parezca
al Director sería lindo?”.
Entonces, Kang Cha-yoon se incorporó
un poco. Como si esa frase hubiera arruinado el momento, su característica
expresión cínica apareció en su hermoso rostro.
“Eso es precisamente una de las cosas
que no quiero”.
“……”.
“Estoy contigo porque me gustas tú,
no porque quiera procrear”.
Con esto quedó claro. Kang Cha-yoon
no quería hijos. Por supuesto que se haría responsable, pero eso no significaba
que fuera a recibir la noticia con alegría o cariño. La noticia de un embarazo
que llegó de repente sin que ninguno de los dos estuviera preparado no era algo
que fuera a ser bienvenido. Sentí un nudo en la garganta ante esa realidad.
¿Podría yo asentir con calma ante la
idea de abortar? ¿Tendría la confianza de no soltarle reproches irresponsables?
No lo sé. No creo que mi corazón esté preparado todavía. Me escocían los ojos y
sentía náuseas. Debido a eso, el placer que se había acumulado en todo mi
cuerpo empezó a desaparecer poco a poco.
“Aquí no quiero”.
Incluso si tuviera que abortar cuando
llegara el momento, no quería hacer nada que pudiera dañar al bebé. Por poco
que supiera, sabía que no se debían tener relaciones bruscas en el primer trimestre.
Sintiendo que mi voz no era normal,
Kang Cha-yoon se incorporó por completo. Me sentó a mí, que estaba hundido
entre él y el sofá, y me arregló el cabello y la ropa desordenada. Se necesitó
tiempo para que el ambiente caldeado se enfriara por completo. Kang Cha-yoon
esperó pacientemente hasta que estuve tranquilo y luego preguntó.
“¿Qué te dijo Jeong Yi-soo?”.
Parecía pensar que debía haber una
razón para que me subiera al coche de Jeong Yi-soo, a quien no aprecio mucho,
dejando atrás al Jefe Park que había venido a buscarme.
“¿Te dijo que tu padre te llamaba?”.
“……No”.
Tras dudar un momento, respondí.
“Dijo que él había llamado a mi
padre”.
“……”.
“A mi padre real”.
Si no podía confesar lo del embarazo
de inmediato, al menos debía contarle esto. Tragué saliva y hablé con la mayor
calma posible.
“El secretario Jeong me amenazó”.
Kang Cha-yoon no respondió. No era
porque no me estuviera escuchando, sino al contrario. Estaba esperando en
silencio para escuchar mi historia completa.
“Encontró a mi padre para amenazarme.
Porque si dejo de actuar y vuelvo a ser Park Eun-hae, eso significa que volveré
a ser el hijo de ese hombre”.
“……”.
“Dijo que tiene deudas de juego. Es
un hombre capaz de cualquier cosa con tal de pagar el dinero que le debe a los
prestamistas. Así que, si no quiero volver a caer en manos de un padre así…”.
“Dijo que deberías obedecerlo,
supongo”.
Tras quedarse pensativo un momento,
me preguntó.
“Pregunto por si acaso, ¿te queda
algún afecto por tu padre biológico?”.
“¡No!”.
Grité sin darme cuenta y, asustado,
me mordí el labio.
“Claro que no. De ninguna manera.
Nunca he imaginado algo así ni en sueños. Y mucho menos me he arrepentido de
haber huido de casa en aquel entonces”.
Kang Cha-yoon me levantó en vilo y me
sentó en sus muslos. Abracé sus hombros urgentemente y hundí la cabeza en su
pecho. Solo de hablar de ello, mi corazón latía desbocado.
“……No quiero verlo. Escapar de allí
es la segunda mejor cosa que me ha pasado en la vida”.
“Ya veo”.
Susurró suavemente mientras me
rodeaba la cintura.
“Entiendo, así que respira”.
Se necesitó un tiempo para que el
temblor cesara por completo. Kang Cha-yoon me palmeó la espalda con manos
tranquilas. Mientras aceptaba y tragaba las feromonas que se liberaban poco a
poco, él, que había organizado la situación deduciéndola de mis palabras, dijo.
“Probablemente HR sintió una
sensación de crisis debido a mis movimientos recientes. La gente de tu familia
no parece ser muy inteligente, pero saben detectar perfectamente el momento en
que algo les perjudica”.
Una sola flor de lavanda que brotaba
en lo profundo del bosque acarició suavemente mis nervios que estaban de punta.
“Para intentar controlarme a mí, a
quien no pueden manejar a su antojo, habrán pensado en usarte a ti. Después de
todo, son los mismos que me vendieron a un chiquillo para eso”.
“……”.
“Pero si sienten que incluso tú no
estás completamente bajo su control y se ponen ansiosos…… sí, es posible que
hayan buscado a tu padre biológico para presionarte. Debe de haber algo que
quieren obtener de ti mientras vives como Kwon Eun-hae”.
Era un juicio aterradoramente exacto.
Yo seguía hundido en su pecho, limitándome a asentir. Hacía cuánto que no
sentía miedo incluso tras inhalar sus feromonas. Aunque sabía que no era el
momento de quedarme pegado a él, no quería separarme.
Fue justo cuando intentaba levantar
la cabeza para mirarlo.
“Hay algo que me extraña”.
Ante su mirada penetrante, me quedé
petrificado.
“Tú no eres una carta precisamente
rebelde. Fuiste tan dócil que ni siquiera supiste morder cuando esos tipos, que
son peores que bestias, te pusieron la mano encima”.
“……”.
“¿Por qué entonces fueron a buscar a
un jugador para tirar con fuerza de la cuerda que tienes al cuello? ¿Hay alguna
razón para que intentes escapar de sus manos?”.
Desconcertado, giré rápidamente la
cabeza para evitar su mirada. Temía que Kang Cha-yoon, que era aterradoramente
perspicaz, leyera la verdad en el espacio que yo había omitido deliberadamente.
Era tal como él analizaba. Yo ya no
era una marioneta que HR Financial manejaba a su antojo por unos cuantos
cheques. Podría seguirles el juego en la mayoría de las cosas, pero habían
surgido dos puntos en los que no quería ceder: mi afecto por Kang Cha-yoon y el
hijo que esperaba de él.
Para explicar los puntos y las
razones por las que no quería ser utilizado, tendría que confesar el embarazo,
pero al recordar la conversación de antes, no me salían las palabras.
Kang Cha-yoon pareció malinterpretar
mi silencio y mi timidez, atribuyéndolos a la amenaza de Jeong Yi-soo. Me dio
pequeños besos por toda la cara para tranquilizarme.
“En fin, se lo dije porque pensé que
debía saberlo. Por si acaso, también se lo dije a mi hermano……”.
Debido a los besos que se sentían
como el roce de una pluma, sentía ganas de estornudar. Arrugué la nariz y añadí
rápidamente.
“Yo lo resolveré bien”.
“¿De qué manera? Ahora que lo pienso,
hoy también escapaste solo. ¿Cómo lo hiciste?”.
“Ehm……”.
Por el momento, había superado una
crisis amenazando con saltar del coche. Pero no creía que a Kang Cha-yoon le
gustara que se lo dijera tal cual. Respondí balbuceando, esperando que no se
notara mucho la mentira.
“Solo… dije que intentaría
obedecerlos lo mejor posible”.
“……”.
“E-eso no significa que vaya a
hacerlo de verdad. Solo es apariencia. Si al menos pretendo obedecer, la gente
de la familia no armará más escándalo. Preferiría quedarme tranquilo antes que
no ser de ayuda……”.
Por supuesto, sería mejor si pudiera
ayudar, pero a diferencia de Kang Cha-yoon, que era un adulto experto en todo,
yo solo era un inexperto joven de veintiún años.
Me sentía un poco desanimado, pero
Kang Cha-yoon, que me observaba con insistencia, preguntó.
“¿Tanto te disgusta obedecerlos?”.
“……Así es, ¿no?”.
Sé que, al haber recibido una
compensación, debo valer lo que pagaron. Sin embargo, lo que ellos forzaron fue
solo mi identidad y mi cuerpo, no mis sentimientos. Al igual que ellos nunca me
trataron como familia, yo tampoco los dejé entrar en el área de mi sinceridad.
“¿Y yo?”.
“¿Perdón?”.
“¿También te disgusta obedecerme a
mí?”.
“¡Claro que no! ……”.
Aunque la pregunta repentina me
extrañó, no era algo que no pudiera responder.
“Usted es diferente”.
“……”.
“Si es algo que usted desea, querría
concedérselo todo. Incluso si no lo pide en voz alta, si es algo que puedo
hacer, querría lograrlo y dárselo”.
Porque quiero que tú, a quien amo,
seas próspero. Y para que seas feliz. De ese modo, no creo que el tiempo que
pasé por tu vida sea recordado como algo malo.
“¿Usted tiene algo que desee de mí?”.
Kang Cha-yoon, que me miró durante un
largo rato, susurró con voz algo apagada.
“A ti”.
“……”.
“Lo que yo deseo es a ti, Park
Eun-hae”.
No sé por qué esas palabras hicieron
que sintiera que el suelo bajo mis pies se desmoronaba suavemente. Sentía como
si estuviera perdido en un lugar remoto y, al mismo tiempo, como si me elevara
hasta una distancia increíble. Mis ojos ardían y mi corazón palpitaba con
estruendo.
“Si hay algo de lo que me
arrepiento…”.
Dijo mientras acariciaba mi mejilla
lentamente.
“Cuando Jeong Yi-soo te puso las
manos encima de esa forma tan mediocre... en ese momento, debí haberlo
liquidado limpiamente”.
“……”.
“Si sirve de excusa, no quería darle
a tu padre ningún motivo para señalarme. No quería añadir ni un solo elemento
desfavorable. Además, después de enterarme de que era un tipo que se encargaba
de los trabajos sucios de Sang-yu, fui aún más cuidadoso”.
“¿Por eso terminó solo con una
advertencia moderada?”.
“Un mensaje de 'no cruces la línea'
era lo mejor que podía hacer. Incluso si lo hubiera 'hundido' un poco, eso no
sería el final. El vicepresidente no dejaría vacante tu puesto de vigilancia, y
sería un problema si pusiera a algún otro hijo de puta impresentable como
sucesor”.
“Pero... tal vez la persona que
viniera en lugar del secretario Jeong podría ser alguien mejor, ¿no?”.
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
“¿Cómo sería eso posible? Si el
empleador es Kwon Jin-hyeok”.
“……”.
“Incluso si esa otra persona pudiera
ser mejor, no apuesto cuando se trata de ti”.
No sé por qué esas palabras me
hicieron sentir tan feliz. Fingí aclarar mi garganta y presioné las comisuras
de mis labios con la punta de los dedos para no sonreír.
Cálmate, Park Eun-hae. No sonrías sin
sentido.
“En fin, ¿volvemos ya?”.
Él se levantó mientras me sostenía en
brazos. Como si fuera lo más natural, me pegué a su pecho y abracé con fuerza
su cuerpo firme.
“¿Ya? ¿Terminó todo su trabajo?”.
“Estrictamente hablando, no todo...
pero desde que llegaste, es imposible que me concentre. No hay nada urgente,
así que puedo terminarlo mañana por la mañana”.
Justo cuando iba a preguntar si debía
irme antes a esperar...
“Dijiste que aquí no querías”.
“……Ah”.
“Entonces, ¿dónde sí se puede?”.
Ah, esas palabras. Definitivamente
las había escuchado en alguna parte antes...
“Si estamos solo nosotros dos en un
lugar bien cerrado por los cuatro costados, ¿crees que podríamos llegar hasta
el final?”.
‘Entonces, ¿Dónde sí se puede?’.
‘Si estamos solo nosotros dos en un
lugar cerrado, ¿crees que podríamos llegar hasta el final?’.
Fue un momento extrañamente irreal en
el que el Kang Cha-yoon de la realidad pronunciaba las mismas palabras que me
había dicho en aquel sueño donde me di cuenta de mi primer amor.
“Después de todo, para eso se hizo la
casa de recién casados, ¿no?”.
Era una verdad que no podía negar. Mi
rostro se encendió en un rojo intenso.
***
El beso, que comenzó incluso antes de
bajar por completo del coche, continuó hasta que llegué a la habitación en sus
brazos y quedé sin un solo hilo de ropa encima.
Los besos, que parecían suaves pero
eran persistentes, a veces me robaban todo el aliento, me dejaban tan lánguido
que perdía las fuerzas, o por el contrario, me hacían sentir tan impaciente que
no podía quedarme quieto.
Mientras yo, hundido en la cama, lo
miraba fijamente, Kang Cha-yoon golpeó suavemente la punta de mi nariz con su
dedo índice y preguntó.
“Parece que ya te sientes mejor”.
“…… ¿Parecía que estaba enojado?”.
Repasé mis recuerdos difusos, pero no
encontré rastro de ira. Para empezar, hoy no había sido diferente a otros días.
¿Por qué razón estaría enojado con él? Sin embargo, si él había leído algo en
mí, no era ira, sino...
“Parecía que no me deseabas mucho”.
“……”.
“Y pensé que tal vez estabas herido
por algo respecto a mí”.
Ante su susurro bajo, parpadeé
lentamente. Kang Cha-yoon parecía creer que la razón de mi actitud pasiva en la
oficina era su culpa.
Hablando estrictamente, no es que
esté del todo equivocado...
Decir que estaba enojado era
exagerado. Pero era cierto que mi corazón dolió un poco ante su actitud de no
querer hijos. Aunque la situación era compleja por muchas otras razones además
de esa.
Al ver que seguía mirándolo sin saber
qué hacer con mi mente complicada, Kang Cha-yoon me dio pequeños besos
reconfortantes.
“No haré nada que te disguste. Sin
embargo”.
“¿Sin embargo?”.
“Querré persuadirte. Es decir, que
caigas ante mi seducción para que podamos relacionarnos de una manera más...
adecuada”.
En su rostro fluctuaba un deseo
complejo. Desde el deseo primario de poseerme ahora mismo, hasta el deseo de
compensar nuestra relación pasada, que aunque fue esperada y trabajada durante
mucho tiempo, terminó concretándose de una manera equivocada.
Tras reflexionar un momento, besó
suavemente mi mejilla y murmuró.
“He estado pensando qué tendría que
hacer para que te sientas tentado”.
“Mmm...”.
“Supongo que después de todo es mi
cara. Ya que siempre me miras como si estuvieras hipnotizado”.
Incorporándose, Kang Cha-yoon empezó
a desabotonar su camisa uno a uno mientras mantenía el contacto visual conmigo.
Realmente era tal como decía. Su
apariencia era suficiente para tentarme. La vista de él dominándome,
despojándose de sus capas hasta quedar al natural, era excesivamente seductora.
Sus ojos ligeramente rasgados, su cabello negro algo desordenado, su cuerpo
robusto que se revelaba y su mirada ardiente recorriéndome por completo.
Ver su deseo hirviendo
silenciosamente me hacía tragar saliva involuntariamente. Pero...
“……No podemos llegar hasta el final”.
Murmuré, tratando de reunir mis
fragmentos de razón.
“Excepto la penetración... todo lo
demás está bien”.
Su entrecejo se frunció. Parecía
curioso por la razón de ese rechazo ambiguo.
Si pudiera haberme dejado llevar solo
por el deseo, ya estaría enredado con él de forma caótica. Porque mi corazón
estaba lleno de ganas de dárselo todo y recibirlo hasta el límite.
Pero la razón por la que no podía era
la preocupación de que la pequeña cosita en mi vientre pudiera salir lastimada.
Más que afecto, parecía ser miedo a la culpa que sentiría si algo salía mal.
¿Le disgustará?
Según lo que me habían enseñado, era
una conducta errónea. La virtud de la alcoba que aprendí como Kwon Eun-hae era
entregar todo el control al Alfa. Responder al máximo a los deseos del otro y
tragarse los rechazos. Poner límites no era el papel del Omega.
Sin embargo, la relación con Kang
Cha-yoon tenía un matiz algo diferente a lo que el Grupo HR Financial me había
enseñado de forma unilateral. Su estilo era un poco más suave, dulce y, a
veces, romántico y estético.
La última vez la situación fue
especial, pero pensé que esta vez estaría bien. Fue entonces cuando dijo.
“Esto me trae recuerdos”.
Lo dijo como si fuera algo curioso.
“Me pregunto si tú te sentías así
cuando yo ponía una excusa tras otra para no llegar hasta el final”.
“No es una venganza”.
“Sé mejor que nadie que no tienes esa
personalidad, por supuesto”.
Pregunté tímidamente mientras dudaba.
“Entonces... ¿le disgusta?”.
“Mentiría si dijera que estoy
satisfecho. Pero lo bueno es...”.
Kang Cha-yoon tomó mi mano y depositó
besos en cada una de las yemas de mis dedos antes de responder.
“Es que hay muchas formas de
disfrutar sin necesidad de penetración, y ya hemos probado varias”.
Continuó con caricias tan suaves que,
más que cosquillas, me hacían sentir ansioso, besando todo mi cuerpo. Siguiendo
mi pecho y el ombligo, una sensación de hormigueo recorrió la parte interna de
mis muslos. Besó y succionó suavemente mis dedos y hasta la punta de mis pies,
y exhaló un aliento húmedo sobre mi empeine mientras decía.
“¿Sabías que cuando te excitas, hasta
las yemas de tus dedos y tus pies se ponen rojos?”.
“Mmm...”.
“No eres un bebé, pero con solo
tocarte un poco, tus ojos se llenan de lágrimas...”.
“Ah, ah... Di, Director”.
“……No sé si decir que es un alivio
que ningún otro hijo de puta vaya a conocer este lado tuyo”.
Cuando succionó mi pene de un golpe
hasta que sus mejillas se hundieron, luces brillantes estallaron dentro de mis
párpados cerrados.
Desde la punta que soltaba pequeñas
gotas de fluido, pasando por el tronco tenso, hasta la pequeña bolsa y el
perineo empapado, todo fue succionado por su boca. Incapaz de soportar la
sensación abrasadora, forcejeé, pero sus manos grandes sujetaron mis tobillos
con firmeza y los elevaron.
“Shh, está bien”.
“Mmm, ah, ah... ah”.
“Puedes dejarte llevar”.
“……”.
“Y si me pides que te penetre, mejor
aún”.
Primero me sedujo con su cara, y
ahora parecía decidido a seducirme con su cuerpo.
Cuando empezó a lamer mi entrada, que
se movía lánguida mientras presionaba el perineo con la punta de la lengua,
grité casi como un alarido.
“¡Director!”.
Me mordió una nalga como señal de que
no le gustaba el apelativo, así que volví a llamarlo mientras soltaba un gemido
débil.
“Kang Cha-yoon... señor Cha-yoon”.
Sacudí la cabeza de un lado a otro
mientras estaba a punto de llorar.
“¿No quieres?”.
“No es que no quiera...”.
Preferiría llegar al clímax mediante
el roce o la estimulación de mi pene. Me sentía avergonzado porque, además de
que me estaba lamiendo atrás, sentía que el fluido que no dejaba de brotar
estaba empapando incluso su rostro.
Leyendo mis pensamientos, Kang
Cha-yoon levantó el torso. Luego, sonriendo levemente y presionando el pliegue
de la entrada con su pulgar, susurró.
“Cede al menos esto, Eun-hae”.
“……”.
“Yo tampoco tenía intención de
comportarme como una bestia contigo”.
Se oyó el sonido de él tragando
saliva. Incluso lo que yo había derramado fue engullido por él. Después de
alcanzar el clímax, mis pies se encogieron solos ante el estímulo constante.
“Ah. Ah, ah...”.
“¿Sigues sin querer la penetración?”.
Al mirarlo con ojos húmedos, Kang
Cha-yoon sonrió frunciendo un poco el gesto.
“¿Tienes miedo porque estás demasiado
sensible? Ciertamente, pareces reaccionar más rápido de lo habitual”.
Dudando, bajé la mano y acaricié la
parte interna de mis muslos.
“Lo haré... por aquí”.
“……”.
“Aquí... Director, lo de Cha-yoon...
ah”.
Antes de terminar de hablar, él
volvió a juntar mis tobillos y los levantó. Mi parte inferior flotó en el aire
y, de inmediato, su carne enfurecida se hundió entre mis muslos apretados.
“¡Ah!”.
Su pene, firme e hinchado, raspó toda
mi piel mojada como si fuera a deshacerse. Presionó desde justo encima de la
entrada palpitante hasta el perineo ardiente, el estrecho espacio entre mis
muslos y la base de su pene.
En el momento en que nuestras partes
se unieron perfectamente, mi cabeza se echó hacia atrás sola. Mi visión dio
vueltas ante las densas feromonas que bañaban todo mi cuerpo. De mi pene tenso
brotó un semen diluido que se acumuló en mi bajo vientre.
“Me gusta...”.
“Ha”.
“Un poco, más... ah, ah, mmh”.
Una sombra se cernió sobre mi cabeza
y, poco después, su lengua entró de lleno revolviendo mi boca. Con el cuerpo
casi doblado por la mitad, sin poder siquiera forcejear, su pene empezó a
frotarse contra mis muslos.
Kang Cha-yoon, continuando con el
movimiento de cadera como si estuviera embistiendo, mordió mi labio inferior.
“Como eres un niño que no sabe nada
del mundo, te cuidé con la intención de enseñarte una a una...”.
“Ah, ah, sí, Director... ah, ah,
¡ah!”.
“¿Cuándo creciste tanto?”.
Se oyó un sonido seco. Mi cuerpo,
empujado por el choque contra sus muslos firmes, subió y luego fue sujetado y
arrastrado hacia abajo.
Un líquido caliente y pegajoso se
derramó sobre mi pene y mi bajo vientre. Al mismo tiempo que él eyaculaba, yo
también alcancé un ligero clímax, y mi cuerpo tembló mientras el líquido blanco
me cubría.
“Sabes cómo hacerme sufrir. ¿Eh?”.
“……”.
“No vayas por ahí derramando esto de
esta manera”.
Parecía una advertencia, pero también
sonaba reconfortante.
En lugar de responder, abrí
ligeramente los labios y lo miré mientras recuperaba el aliento. Aunque lo veía
borroso por las lágrimas, su rostro seguía siendo asombrosamente bello.
Debajo de su impresión fría y
refinada, afloró su instinto crudo, el deseo de encontrar cualquier lugar
tierno y atravesarlo, y el hambre de devorar un bocado más de mí, que me hundía
debajo de él.
Este aspecto solo podía verlo yo. Del
mismo modo que mi interior vulnerable, que yo le mostraba, era exclusivamente
suyo.
Qué lástima...
El placer y la lástima se mezclaron
caóticamente, oprimiendo mi pecho. Las emociones hirvientes se extendieron,
dándome una sensación parecida a una quemadura.
“……”.
Los recuerdos son algo curioso.
Pensaba que los había guardado en lo más profundo de mi corazón y los había
olvidado, pero surgen de repente en una situación que no es tan diferente.
En el momento en que me di cuenta de
que este placer no estaba completo, el recuerdo del momento en que me derretí
en medio de sensaciones similarmente complejas, aunque de distinta naturaleza,
surgió de golpe.
‘Duele, ah, Director... duele’.
‘……Ah’.
‘Duele, no entra... espera un poco,
ah, ah... ah, sí, por favor...’.
El día que mi cuerpo se abrió por
primera vez y lo acepté por completo, el placer mezclado con dolor que me
inundó y me devoró volvió a la vida, golpeando pesadamente todo mi cuerpo.
Cada vez que algo pesado y duro como
una roca embestía hacia adentro, las lágrimas caían como lluvia. Me dolía hasta
la muerte, y me gustaba hasta la muerte. El hecho de que el dolor y el éxtasis
estuvieran a un paso de distancia era dolorosamente claro.
‘Mmh...’.
‘La cintura, ah, un poco más’.
‘……Ah, ah... mmm’.
Su pene, firmemente hinchado, abrió
mis paredes internas y entró a una profundidad sin fin. Cuando presionó mi
cuerpo con fuerza y me atravesó por completo, sentí como si mi cuerpo fuera a
partirse verticalmente.
Al mirarlo con lágrimas en los ojos,
Kang Cha-yoon tenía la misma mirada que yo. En sus pupilas, que se derretían
por el placer y temblaban por el dolor, estaba atrapado mi rostro perdido.
Nuestra primera vez fue un error. Fue
un accidente que quería empujar al otro lado de la memoria. Pero, al mismo
tiempo, seguía siendo amor. Aunque tomara un mal camino por un momento y pasara
por procesos dolorosos, la esencia no cambiaba. No, no podía cambiar.
Porque lo único que me quedaba era
amor, y lo único que finalmente podía dejar era, también, amor.
“……Eun-hae”.
Al no poder soportar el peso de los
recuerdos mezclados y romper a llorar, el rostro de Kang Cha-yoon se
distorsionó. Frotó mis ojos con cuidado, pero mis mejillas se empaparon
irremediablemente.
“¿Tienes miedo?”.
Sacudí la cabeza.
“¿No te gustó?”.
Cuando volví a sacudir la cabeza, él
envolvió toda mi mejilla con su palma.
“Si no es ninguna de las dos cosas,
¿por qué lloras así...?”.
De repente, quise decirle esto.
Director, sabe... quisiera que
nuestra historia fuera un libro al que no se le escribe la última línea. Aunque
dicen que la vida no sigue los deseos de las personas, quisiera que se me
permitiera al menos esa única línea.
Si fuera así, escribiría con cuidado
en ese espacio lo que más atesoro, y me aferraría a esa línea como si fuera la
única verdad para soportar todos los momentos dolorosos.
Con ese deseo, me derretí lenta, muy
lentamente.
***
Lo que despertó mi conciencia difusa
fue el sonido del agua chapoteando. Ante ese ruido cuidadoso y claro que
resonaba en mi oído, gemí y abrí los ojos.
Un rostro familiar llenó mi visión,
que se aclaraba gradualmente. Cuando Kang Cha-yoon se inclinó hacia mí, una
gota de agua tibia cayó de su cabello, que cubría su frente, y mojó mi mejilla.
“¿Me estaba lavando?”.
Él, que me abrazaba desde atrás,
ajustó ligeramente su postura, y el agua tibia que llenaba la bañera onduló
como una ola.
“No puedo despertar a alguien
exhausto para decirle que se lave solo”.
Depositó sus labios en mi frente. El
beso se filtró dejando una sensación de hormigueo.
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
“Normalmente suelo darte solo una
ducha rápida, pero hoy parecías estar especialmente cansado”.
Su mano grande masajeó mis brazos
lentamente. Solo entonces sentí que el cansancio que quedaba en mis músculos
desaparecía como si se disolviera en el agua.
“Me preocupaba que te sintieras mal”.
No es que me sintiera mal.
Probablemente fuera uno de los procesos en los que el cuerpo cambia sutilmente,
como si tuviera náuseas matutinas. Le dediqué una sonrisa para indicarle que
estaba bien.
“Ah. Por cierto, había algo que
quería preguntar”.
“¿Qué es?”.
“¿Qué hiciste en
<<Vincent>>? Hoy”.
“¿Con mi hermano?”.
“Sí”.
Me extrañó que preguntara eso de
repente, pero me hizo un poco feliz que se interesara por mí. Repasé mis
recuerdos por un momento y respondí.
“Hablamos de varias cosas, y.… ah,
comí jeon (panqueques coreanos)”.
“¿Jeon? ¿Qué tipo de jeon?”.
Recordé la bandeja lujosamente
preparada y respondí doblando los dedos uno a uno.
“Había muchos. Hobak-jeon
(calabacín), gamja-jeon (patata), kimchi-jeon, gaji-jeon (berenjena), camarones
con cebollino... de hecho, a estos últimos solo los miré y no pude comerlos, lo
cual me dio pena, pero en fin. También...”.
Después de doblar los cinco dedos,
volví a extenderlos uno a uno, Kang Cha-yoon, que observaba la escena,
entrelazó sus dedos con los míos.
“¿Eran tan variados que por eso
fueron caros?”.
“¿Qué cosa?”.
“Mmm, nada. Pero, ¿de dónde sacaron
todo eso?”.
“La subgerente del local compró los
ingredientes y los hizo ella misma. Sentí que la estábamos molestando
demasiado, pero dijo que estaba bien si la llamaba 'hermana' (nuna) una vez”.
“¿Y la llamaste así?”.
“Sí. Como hermana Yu-ji”.
“¿Hermana Yu-ji?”.
“Su nombre es Lee Yu-ji”.
“Yu-ji... Lee Yu-ji”.
Repitió el nombre un par de veces,
así que lo miré fijamente, y él me dio besos por toda la cara como si no fuera
nada.
“Por cierto, pensé que debía ayudar
con las ventas, así que usé la tarjeta que me dio el Director”.
“Hiciste bien”.
“No vi cuánto fue”.
Al decir eso, de repente recordé lo
que Park Seung-je había dicho.
‘¿No te dice nada sin importar cuánto
gastes?’.
‘¿Probablemente?’.
¿Será por eso que murmuró hace un
momento si era caro por haber tanta variedad?
A diferencia de mí, que fruncí un
poco el ceño por la preocupación tardía, Kang Cha-yoon seguía tranquilo. Él
respondió besando también mi entrecejo arrugado.
“Eso también estuvo bien”.
“¿No habré gastado demasiado
dinero?”.
“Para nada. Al final, ¿no es una obra
de mi cuñado?”.
Aunque el mensaje de notificación del
uso de la tarjeta no diría ‘esta es la tarjeta que alguien usó’, él se dio
cuenta perfectamente.
“Me gusta que sea generoso”.
Antes de que pudiera decir nada, me
levantó en vilo. Parecía indicar que ya era hora de salir.
Sentándome en el borde de la bañera,
su forma de lavarme era infinitamente natural. A pesar de ser alguien que no
parece del tipo que cuida de los demás con esmero.
De hecho, al principio actuó como si
no tuviera interés...
Ahora todo eso se sentía como algo de
hace muchísimo tiempo.
Con el cuerpo impecablemente limpio y
vestido con un pijama nuevo y suave, mis párpados volvieron a sentirse pesados.
Kang Cha-yoon, que me sostenía en brazos mientras yo cabeceaba de sueño,
parecía tener la intención de bajar al primer piso, así que sacudí la cabeza
lentamente.
“¿Puedo dormir en el segundo piso
hoy?”.
Kang Cha-yoon, que se detuvo en seco
en el rellano de la escalera, reflexionó sobre mis palabras y preguntó.
“¿Quieres dormir en la habitación
principal?”.
“…… ¿No se puede?”.
Tras un breve silencio, respondió.
“¿No soy yo quien debería pedir
permiso?”.
“……”.
“¿Estarás bien durmiendo a mi lado?”.
Parecía pensar que la razón por la
que dormía en la habitación de invitados del primer piso era por el síntoma de
rechazo a las feromonas, y que al final el problema era él mismo.
“Creo que estaré bien”.
No era simple optimismo. Era casi una
certeza de que ya no se producirían síntomas de rechazo. De hecho, desde que
fui a la sede de Hwadam Construction hasta ahora, no había tenido ningún
problema.
Incluso llegué a pensar que tal vez
en el futuro llegaría un momento en que necesitaría las feromonas de Kang
Cha-yoon. Porque incluso ahora, sus suaves feromonas que se filtraban poco a
poco me resultaban insuficientes y me dejaban con ganas de más.
Al darse cuenta de que no estaba
mintiendo, Kang Cha-yoon me llevó a la habitación principal. La acogedora ropa
de cama tenía un aroma familiar un poco más intenso.
“¿Seguro que no pasa nada?”.
Me acurrucaba en su pecho cuando Kang
Cha-yoon preguntó eso de repente.
“¿Perdón?”.
“Tu hermano. Al hablar de él me
acordé. Es alguien que usa bastante la cabeza, así que supongo que sabrá
escapar de cualquier trampa sucia”.
Continuó hablando mientras me tapaba
cuidadosamente con la manta.
“De todos modos, formalmente el local
es propiedad de Kim Young-yi, así que no podrá estar totalmente libre de
problemas. Puede que tenga que lidiar con asuntos molestos por un tiempo”.
“Dijo que no hay nada por lo que
puedan atraparlo, así que está bien...”.
Tal vez omitió palabras por miedo a
que yo me preocupara. Pero, como decía Kang Cha-yoon, Park Seung-je es una
persona inteligente, así que confiaba en que lo resolvería bien.
“Director. La razón por la que está
presionando así tanto a Haerang Mulsan como a la presidenta Kim Young-yi... es
para tomar la iniciativa en la lucha de poder con el Grupo HR Financial,
¿verdad?”.
“Así es”.
Dijo que vaciaría todo mi mundo de
esa manera y me dejaría solo a él.
“En ese proceso... ¿no está
contemplado el divorcio conmigo?”.
Pregunté esforzándome por mantener la
voz lo más calmada posible.
“¿Ni planes de tener hijos?”.
En el momento en que pronuncié la palabra
'divorcio', el brazo de Kang Cha-yoon se tensó con fuerza. Aunque, por
supuesto, se relajó en cuanto solté un gemido.
“……Dependerá de cómo actúe la otra
parte. Puede que nos divorciemos, o puede que no. Ahora mismo es incierto”.
Añadió con una voz que sonaba un poco
impaciente.
“Por supuesto, eso no significa que
vaya a dejarte ir, Park Eun-hae. Esto es, hasta el final, una pelea por 'Kwon
Eun-hae'“.
Como la persona que se casó con él no
es Park Eun-hae sino Kwon Eun-hae, significaba que usaría eso como una carta si
era necesario.
“Pero mi posición sobre los planes de
tener hijos es firme”.
Significaba que no quería hijos. Ni
sentimental ni realistamente.
“Si llegara a haber un hijo, incluso
a él lo usaría. De hecho, ni siquiera esa situación me agrada mucho”.
¿Es porque le da pena usar a un
recién nacido? Estaba pensando eso cuando...
“Si se maneja bien, no es que no se
obtenga nada, pero no será fácil. Sin embargo, si se maneja mal, habrá mucho
que perder. No prefiero las situaciones donde el riesgo es mayor. Es difícil de
controlar y ni siquiera es gratificante”.
Mi cuerpo tembló ante su voz, que se
sentía tan despiadada. Estaba tratando a un bebé que ni siquiera había nacido
como si fuera un objeto.
“Lo sé. No te gustará este punto de
vista. A diferencia de mí, que divido todo según las ganancias y pérdidas, tú
eres tierno y dulce”.
“……”.
“Dijiste que no querías mucho tener
hijos y que no tenías confianza en criarlos bien”.
Dijo apoyando su mejilla en mi
coronilla y hablando lentamente. Estaba un poco más calmado que antes, y esta
vez su tono sonaba bastante humano.
“Pero si realmente llega a nacer,
acabarás amándolo. Y te esforzarás por tratarlo bien. Con el único deseo de que
no viva como tú, te desvivirás aunque no sepas mucho”.
“……”.
“Sonará muy egoísta, pero yo
preferiría que cuidaras de ti mismo primero”.
Exhalé un suspiro superficial y cerré
los ojos con fuerza.
Las palabras de Kang Cha-yoon eran
dulces y despiadadas. Eran cálidas y al mismo tiempo frías, suaves y al mismo
tiempo afiladas. Me hacían feliz y, al mismo tiempo, me hacían daño.
“Eun-hae”.
“……Sí, Director.”
“Tú solo aférrate a ser Park Eun-hae.
Del resto me encargo yo”.
Me quedé atónito ante su declaración
de que hundiría todo lo demás en el fango, y que estaba dispuesto a hacerlo con
tal de tenerme solo a mí.
Ya podía resignarme, hasta cierto
punto, respecto al chico que murió. Por mucho que dijera que era por el honor
de Kwon Eun-hae, no sería algo para él, que ni siquiera pudo morir como él
mismo, y mucho menos lo traería de vuelta a la vida. Así que, tal vez, podría
renunciar a Kwon Eun-hae.
También podría renunciar a Park
Eun-hae. Podía dejar que él me tomara según su deseo o me controlara hasta
saciarse. Podía transigir porque lo amaba.
Pero con el bebé no podía.
Él tenía razón. Yo no deseaba
particularmente un bebé, ni tenía la capacidad de hacerme cargo. Al ser una
existencia en un área a la que mi pobre imaginación no llegaba, no podía evitar
sentirme inquieto.
No quería que ese bebé viviera como
yo. No quería que pasara días fríos y dolorosos sin ser bienvenido en ninguna
parte. No quería que fuera manipulado por la codicia de alguien.
Incluso si todos intentaran usarlo a
su conveniencia, quería ser yo, al menos, quien pudiera hacerse responsable del
niño.
Por eso.
“……Creo que mañana tendré que ir a la
casa principal, Director”.
Aun sabiendo que estar dócilmente
entre tus manos es lo más seguro.
“Solo será un día. Volveré después de
cenar”.
Como ya no podía ser solo yo, decidí
elegir el cambio.
***
[Tendremos cosas de qué hablar,
supongo.]
[Si quieres terminar el trato, no
habrá mejor oportunidad que esta.]
Como era de esperar, Kwon Jin-hyeok
recibió el informe de mi embarazo. Estará lleno de deseos de usar esa carta
para estabilizar la situación actual, que no va por buen camino, y más aún,
para tomar la iniciativa contra Hwadam Construction.
Es inevitable. No, no quería
evitarlo. Yo también sentía la necesidad de ordenar esta situación enredada y
caótica.
Ordené mis pensamientos mientras
jugueteaba con la punta de mis dedos sentado en el coche que conducía Jeong
Yi-soo. Tuve que respirar hondo varias veces para enfrentarme a los
pensamientos que amenazaban con devorarme en cualquier momento.
Tengo que encontrar la mejor
solución.
Kang Cha-yoon planeaba destruir HR
Financial.
Su plan ya estaba en marcha. Haerang
Mulsan entró en auditoría por un incidente sospechoso, y empezaron a investigar
el entorno de Kwon Jin-hyeok para crear un escándalo. Hurgarían en el bar
propiedad de Kim Young-yi, la madre biológica del chico, para fomentar la
discordia y luego revelarían la existencia de Kwon Eun-hae como hijo ilegítimo.
Tal vez, en ese proceso, si fuera
necesario, incluso desmantelarían y expondrían la muerte del chico o mi
identidad suplantada. Si eso fuera más eficiente para sacudir a HR Group desde
la raíz, no habría razón para que Kang Cha-yoon no lo hiciera.
Pero Kwon Jin-hyeok no se dejará
vencer fácilmente.
Por ahora, la polémica se limita a
Haerang Mulsan. ¿Qué pasaría si aquí Kwon Jin-hyeok corta el rastro
limpiamente? Eso no sería una crisis para él, sino una oportunidad. Porque
podría deshacerse de Kwon Jae-hoon o Kwon Jae-woo vinculándolos con el caso, y
tendría un motivo más para presentarme como sucesor.
El escándalo del hijo ilegítimo
también puede transformarse según cómo se presente. ¿Y si la noche con Kim
Young-yi no fuera solo diversión en un barrio rojo, sino una historia de amor
apasionada marcada por la casualidad?
Curiosamente, lo importante en el
mundo no es la esencia ni la verdad. Cualquier cosa puede parecer algo
totalmente distinto dependiendo de cómo se disfrace. Tal como yo vivo como Kwon
Eun-hae sin ser Kwon Eun-hae.
Además, Kwon Jin-hyeok es meticuloso.
En el proceso de entregarme, siendo falso, a Kang Cha-yoon, no habría dejado de
plantar algún dispositivo para que mi autenticidad no fuera cuestionada. Habrá
preparado algún medio para protegerse... y yo lo destruiré por Kang Cha-yoon.
La razón por la que quería ser la
fuerza de Kang Cha-yoon era simple. Porque lo amo. Porque a su lado pude
respirar y vivir como una persona.
Como él me brindó eso, no quería que
perdiera nada por mi culpa, quería ayudarlo a derribar la línea de defensa que
Kwon Jin-hyeok construyó con esmero para que pudiera obtener lo que desea.
En ese proceso, si pudiera permitirme
un lujo, desearía que los pobres niños no fueran tan insultados. Que el chico
que murió trágicamente, y el bebé que aún no ha nacido, no salieran tan
heridos.
Para eso…….
“Vaya, sale usted dócilmente de esa
casa”.
La mirada gélida de Jeong Yi-soo me
llegó a través del retrovisor.
“Pensé que no tendría intención de
salir de la fortaleza de hierro que Kang Cha-yoon preparó”.
Respondí con una sonrisa radiante.
“Es que hay algo que quiero
confirmar”.
Bajé la mirada hacia lo que sostenía
en mi mano, que se había calentado por el contacto con mi piel tras tenerlo
tanto tiempo. Era un llavero con forma de candado.
“Y también hay una charla obligatoria
que deben tener un padre y un hijo”.
Apreté suavemente la confianza que
Kang Cha-yoon me dejó.
“¿Es extraño?”.
“Más que extraño, es inesperado”,
continuó la voz seca de Jeong Yi-soo. “Pero bueno, parece que al menos no vas a
traicionar”.
“No es traición”.
Para que haya traición debe haber
confianza, y entre nosotros podrá haber obligaciones y recompensas, pero nunca
hubo confianza.
Así que, cosechas lo que siembras.
Me tragué esas palabras en silencio.
***
La comida en la mesa se veía
deliciosa, pero era difícil de pasar. La carne grasienta, los diversos
mariscos, e incluso las guarniciones recién hechas me resultaban excesivas e
incluso nauseabundas.
Al ver que apenas tocaba la comida
preparada, recibí una mirada de desaprobación. Era de la esposa de Kwon Jin-hyeok.
“Eun-hae, tú... de verdad, por más
que intente tomarte cariño, no puedo”.
Al ver a la señora que servía la
comida inquieta, parecía que hoy ella misma había cocinado. ¿Había dicho que
estaba aprendiendo como pasatiempo? Lo había oído un par de veces cuando vivía
en la casa principal.
“Siempre ha comido poco. No lo
avergüences”.
“Esto no es comer poco, es ser
caprichoso. Ay. No es que haya preparado cosas incomibles, ni que él estuviera
en posición de elegir. Intenté ser generosa para que recuperara algo de peso
y……”.
No tenía nada que responder. Ella no
tendría curiosidad ni estaría de acuerdo, pero no vomitar era mi mayor
esfuerzo.
“Si no puedes comer, no te fuerces
demasiado”.
“……Sí”.
Kwon Jin-hyeok, sabiendo que era
parte de las náuseas matutinas, habló con una actitud suavizada. Como le había
dicho antes a Jeong Yi-soo, ahora soy como la gallina de los huevos de oro, así
que querrá convencerme lo mejor posible para obtener lo que desea.
“Padre”.
Dije tras fingir comer un par de
bocados y finalmente dejar los palillos.
“Tengo algo que decirle después de
cenar”.
“Está bien. Vamos al despacho”.
Tras rechazar los dulces que me
ofreció de postre y pedir solo té, fui directamente al grano.
“Quiero ver el contrato prenupcial
entre el Director Kang Cha-yoon y yo”.
“……”.
“El Director aún no sabe de mi
embarazo. Pensé que sería mejor decírselo después de evaluar cómo cambiará la
situación”.
“Bien. Tendrás que leerlo
detalladamente para que podamos dialogar con eficiencia”.
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
Me senté y leí con calma el contrato
que me entregó Kwon Jin-hyeok. Era un contenido algo difícil para mí, un adulto
inexperto, pero me concentré con la idea de que debía estar muy alerta.
Hubo algunos artículos que retuvieron
mi mirada por mucho tiempo.
「No se realizará la verificación de
parentesco consanguíneo a menos que sea inevitable. Las partes no podrán
solicitar la verificación de parentesco del otro por razones personales,
exceptuando los casos en que la persona misma desee dar una explicación o en
casos de implicación en delitos.」
Esa era la defensa de Kwon Jin-hyeok
para no sufrir daños por el hecho de que Kwon Eun-hae hubiera sido reemplazado.
Hacer que solo una parte no pudiera exigirlo delataría que había algo oculto,
así que le dio forma para ambas partes, pero…….
Incluso beneficia a Hwadam
Construction.
¿Quién hubiera imaginado que Kang
Cha-yoon no sería el hijo biológico del presidente Kang Jong-cheol y su esposa?
Al final, ambas familias presentaron prometidos falsos para aprovecharse de la
otra, y a cambio de no airear sus propios defectos, quedaron imposibilitadas de
señalar al otro.
Sin embargo, la situación favorecía
más a Kang Cha-yoon, por la diferencia de que él usaba su identidad original
mientras que yo suplanté la identidad de Kwon Eun-hae.
Seguro hay algo conectado con esta
cláusula de verificación de parentesco.
Leí línea por línea con suma cautela.
Finalmente, apareció la cláusula que más quería confirmar.
「En caso de que se confirme que el hijo
biológico de la Parte A es también de la Parte B, la Parte B pagará todos los
gastos necesarios para la crianza y una compensación por responsabilidad. En
caso de haber un hijo, el criterio para la indemnización se basará en el punto
7 a continuación, y la custodia será designada por la Parte A.」
Hijo biológico y compensación por
responsabilidad.
Según esta cláusula, nuestro hijo se
convierte en una mala jugada para Kang Cha-yoon. Se convierte en el sujeto que
debe pagar la compensación, pero no tiene derecho a exigir una prueba que demuestre
si ese niño es realmente del linaje de Kwon Jin-hyeok.
Como el resultado está
predeterminado, Kwon Jin-hyeok nunca aceptará una prueba de parentesco.
Dado que el rango de verificación se
limitaba a Kang Cha-yoon y a mí, la situación era inevitablemente desfavorable
para él.
Me quedé en silencio por mucho tiempo
mirando la última página del contrato, donde estaba mi huella digital,
estampada como si hubiera sido guiada por la mano de Kang Cha-yoon.
Los pensamientos que se agolpaban
como si fueran a estallar se fueron ordenando uno a uno. Se fueron alineando y,
finalmente, como la marea baja después del pleamar, lo innecesario se fue
retirando.
Así, dentro de mi serenidad, solo
quedó aquello que quería proteger a toda costa, pasara lo que pasara.
“¿Terminaste tus cálculos?”.
“Sí”, dije con calma.
“Le daré al niño. A cambio, yo me
iré”.
“¿Porque crees que el Director Kang
no querrá al niño?”.
“Sí. Al ver el contrato, me quedó
claro. Considerará que tener un hijo es desfavorable. Pero……”.
No tiembles.
Me mordí el labio y continué.
“Es que yo he decidido que quiero
tener a este bebé. No hay razón para no hacerlo”.
“¿Es por dinero?”.
Ante esa pregunta, respondí con una
leve sonrisa.
“¿Por qué cree que estoy aquí?”.
“……”.
“No quiero cheques. Deme efectivo”.
Dije las palabras que había preparado
durante mucho tiempo.
“Diez mil millones de wones en una
cuenta nacional a nombre de Kwon Eun-hae. El plazo es de un mes. Si prepara el
dinero en ese tiempo, tendré al bebé”.
No era una cantidad pequeña. Kwon
Jin-hyeok pareció un poco desconcertado al ver que pediría tanto y que incluso
habría un límite de tiempo. Pero el ‘huevo de oro’ en su calculadora tenía más
dígitos que esos diez mil millones.
“Está bien”.
“……”.
“Lo prepararé en el plazo acordado.
Pero yo también tengo dos condiciones”.
“Dígalas, Vicepresidente”.
“Primero. Haz que ese tipo deje de
hurgar en Kim Young-yi. Me refiero a la madre biológica de Kwon Eun-hae”.
“……”.
“Seguro piensas irte con ese dinero.
En ese caso, tendrás que divorciarte. ¿Hay necesidad de un divorcio
desfavorable creando escándalos ruidosos?”.
Teme que, si se suma el tema del hijo
ilegítimo, el panorama cambie desfavorablemente durante el proceso de divorcio.
Por eso parece querer presionarme para que le pida al Director o intente
negociar para tener una separación lo más limpia posible.
“Así que, segundo. Divórciate de él
amistosamente”.
“……”.
“Aunque en el contrato hay una
cláusula que dice que él accederá al divorcio de mutuo acuerdo de inmediato si tú
lo deseas, por lo que he visto de él, no parece muy dispuesto”.
Seguro que no. Parecía haberlo
asumido según la situación, pero se notaba que básicamente no lo quería.
“Está bien. Aunque el Director se
oponga, hay una forma de divorciarse”.
“¿Hay una forma?”.
En lugar de responder, mostré una
sonrisa tenue.
Aparte del divorcio de mutuo acuerdo,
hay una forma de terminar la relación matrimonial. Y era algo que solo yo podía
hacer.
'Kwon Eun-hae' morirá. Y el dinero
que me dio Kwon Jin-hyeok será la indemnización por la relación matrimonial
rota.
***
La muerte de Kwon Eun-hae.
Hubo un tiempo en que me negué a
aceptarlo y lo negué. Pero lo que no cambia terminó por devorarme y me buscaba
sin falta en las noches de mal tiempo.
Fue una catástrofe, una oportunidad,
un secreto, una pesadilla y ahora se había convertido en mi meta, la muerte de
ese chico.
Si pongo el punto final
correspondiente detrás de tu nombre, ¿podremos nosotros también salir caminando
de aquel día lluvioso?
Me froté la palma de la mano,
empapada en sudor frío, contra el muslo y respiré hondo lentamente.
Lo que voy a hacer a partir de ahora
puede ser algo más que radical, algo temerario. No solo Kang Cha-yoon, sino
quizás incluso Park Seung-je se oponga a esta elección. Es más, podrían
sentirse traicionados o enojarse.
Pero…… no hay otra opción.
Lo pensé hasta que me dolió la cabeza
y reuní todo el valor que tenía. Fue la conclusión a la que llegué con
dificultad, y era el mejor resultado que podía imaginar.
Por el chico muerto y por mí, que no
pude morir, por el Kang Cha-yoon vivo y por el bebé que debe vivir.
No espero comprensión. Solo espero
que, si es posible, llegue el día en que pueda decir que no tuve más remedio
que hacerlo.
“¿Esto también es inesperado?”.
Dije en la oscuridad. A través del
retrovisor, mi mirada se cruzó con la de Jeong Yi-soo.
“Bueno. Más que inesperado……”, dijo
Jeong Yi-soo con voz inexpresiva, “sospechaba de ello”.
De repente recordé lo que dijo antes.
¿No había dicho que, antes de ser mi maestro y secretario, se encargaba de
perseguir y eliminar a los traidores?
Tal vez detectó alguna posibilidad
por instinto. ¿Habrá leído en mis ojos mis intenciones poco dóciles?
Como no quería mostrarle nada a la
ligera a Jeong Yi-soo, en lugar de responder, cerré los ojos con fuerza y fingí
dormir. Afortunadamente, mi cuerpo agotado sucumbió fácilmente al sueño y
dormité sufriendo un dolor desconocido.
Antes de que el coche arrancara, le
pedí a Jeong Yi-soo que me dejara en la calle principal y no frente a la casa.
Ante mi comentario de que tenía un lugar al que pasar, me dejó en el cruce sin
decir palabra.
Tras perderme un buen rato
consultando el mapa en el teléfono, finalmente encontré lo que buscaba. Cerca
de la estación de metro, era una pequeña floristería que abría hasta tarde.
Entré en la tienda con el rostro
iluminado y le pedí con cautela a la dueña si podía hacerme un ramo. Ella, con
una sonrisa que denotaba ser buena persona, me preguntó para quién era y si
tenía alguna flor en mente.
“Es un regalo para mi cónyuge. No es
un aniversario. Es algo digno de celebrar……. Mmm, no. Tampoco es eso. No sé
mucho de lenguaje de las flores…… solo creo que estaría bien una flor que exprese
mis sentimientos”.
Balbuceando, señalé las rosas rojas
que estaban en la vitrina de cristal y pedí que, sin importar el precio,
hiciera un ramo con todas las rosas que quedaran. Era lo primero que me venía a
la mente al pensar en flores, y también porque me di cuenta de que mi feromona
incluía el aroma de las rosas.
“Quedan bastantes rosas, ¿estará
bien?”.
“Sí. El precio no importa, así que
démelo todo”.
“Vaya……. Entonces pondré también un
poco de gipsofila rosa (velo de novia) de cortesía. Significa 'momento de
alegría'“.
“Gracias”.
Al asentir con una sonrisa radiante,
ella, que preparaba las flores con movimientos ágiles, dijo con voz risueña.
“Parece que ama mucho a su cónyuge”.
“Claro. Es mi primer amor”.
Y será el último.
Me atrevo a asegurar que no podré
volver a encontrar a una persona así.
“¿Cómo fue que terminó amándolo?”.
Ante esa pregunta, repasé mis
recuerdos con él y terminé soltando una carcajada.
“No lo sé”.
Al principio pensé que me había
enamorado porque me trataba bien. Pero pensándolo bien, creo que lo habría
amado aunque Kang Cha-yoon no hubiera sido tan amable conmigo.
Incluso si no hubiéramos sido Kang
Cha-yoon y Kwon Eun-hae. Incluso si no nos hubiéramos conocido como nosotros
mismos, quería creer que te habría amado.
El ramo que llenaba mis brazos
desprendía un aroma fresco y dulce. Llené mis pulmones con ese aroma y me
incliné para despedirme.
De la floristería a casa había una
distancia ambigua. No estaba muy cerca, pero tampoco era tanto como para tomar
algún transporte.
Tras pensarlo un momento, elegí
caminar. Aunque mi resistencia física no es muy buena, pensé que esto estaría
bien.
Avancé hacia Kang Cha-yoon por las
calles de la noche de verano. Solo pensé en él para que nada más se
interpusiera.
Al concentrarme en él, mi interior
inquieto se calma y el miedo se desvanece. Se vuelve claro y grato lo que debo
hacer y lo que quiero lograr.
Soporté las noches crueles porque te
amo. Me armé de valor dispuesto a darlo todo. Dejo a un lado, una a una, las
cosas incorrectas que había entre tú y yo, y me despojo de las capas falsas.
Si llega el momento en que todo lo
demás sea apartado y eliminado, y solo tú quedes íntegro en mi mundo...
“Incluso entonces, mis sentimientos
seguirán siendo los mismos”.
Mi amor es firme. Ya ha echado
raíces, no se tambalea con los tifones ni es arrastrado por las lluvias
torrenciales.
Así que.
“Ahora es el turno del Director de
demostrarlo”.
Me di cuenta de la naturaleza del dolor
que había sufrido intermitentemente mientras dormitaba.
Era un dolor de crecimiento. Era un
dolor indispensable que debía pasar para ser más fuerte y más valiente. Al
pensar eso, este dolor que sentía en el corazón me resultó bienvenido.
“Eun-hae”.
Nada más abrir el portón y entrar al
jardín, mis ojos se cruzaron con los de Kang Cha-yoon. Estaba sentado de lado
en una silla, y sobre la mesa estaban su reloj y su teléfono.
“Me preguntaba qué habías estado
haciendo hasta esta hora y por qué venías tan despacio, pero……”.
Le tendí el ramo con una sonrisa. Su
mirada de asombro se posó pétalo a pétalo sobre las flores rojas.
“Es un regalo, Director”.
Kang Cha-yoon, que lo recibió por
instinto, me miró fijamente.
“¿Cuál es el motivo? Hoy no es un día
para conmemorar, ni parece haber nada que celebrar”.
No es que deba haber un motivo así
para regalar flores.
“Bueno……”.
Le respondí con una sonrisa.
“Para mí, cada día que paso con usted
es un día tan bueno como para conmemorarlo, y es algo que merece ser celebrado
de sobra”.
“……”.
“¿Le disgusta?”.
“No”.
Se oyó el crujir de las flores.
Respondió abrazando con fuerza el ramo.
“…… ¿Cómo podría disgustarme algo que
me das tú?”.
Me puse de puntillas con todas mis
fuerzas y besé a Kang Cha-yoon. Hice fuerza hasta que el arco de mis pies se
tensó por completo y cerré los ojos con fuerza.
“Director”.
Susurré con mis labios pegados a los
suyos.
“Dicen que el corazón de una persona
es igual que una flor”.
Mi rostro quedó totalmente reflejado
en sus pupilas negras. Como si en un mundo vacío yo fuera lo único nítido.
“Se marchita cuando pasa la primavera
y se estropea cuando se adentra el verano. Se pudre antes de que caigan las
hojas de otoño y desaparece sin dejar rastro como un insecto que no puede pasar
el invierno”.
“……”.
“Pero volverá a brotar cuando llegue
la primavera del año siguiente”.
Nos conocimos entre muchas mentiras y
finalmente intercambiamos sinceridad, así que llegamos a ser capaces de
distinguir qué es falso y qué es verdadero.
“Espero que el Director recuerde mi
sinceridad”.
Sus ojos se cerraron lentamente, y
sus pupilas negras, que a veces parecían vacías y solitarias, desaparecieron.
“Está bien”.
Dijo Kang Cha-yoon mientras recibía
el beso que era como un susurro.
“Lo recordaré, sin falta”.
***
“……Por eso, he decidido huir”.
Ante mi voz calmada, Park Seung-je
abrió la boca estupefacto. Se puso tan pálido por la sorpresa que no se veía ni
rastro de color en su piel.
“Esta es toda mi explicación. Ahora
es el turno de que hermano responda”.
Fui a buscar a Park Seung-je a
<<Vincent>> diciendo que tenía algo muy importante que decirle, lo
senté y le pedí encarecidamente que no me interrumpiera hasta que terminara
toda mi explicación.
Luego siguió mi historia. El hecho de
que en casa se enteraron de mi embarazo y cómo eso afectaría negativamente a
Kang Cha-yoon. De qué trataba el contrato y qué pensaba hacer yo para
invalidarlo.
Por el honor de Kwon Eun-hae, por la
venganza de Park Eun-hae, por la muerte de Kwon Eun-hae y por el amor de Park
Eun-hae.
Qué había decidido elegir.
“Eun-hae”.
“Necesito tiempo. Quiero huir a un
lugar donde nadie me conozca, y mi hermano es la única persona que puede
ayudarme. Hazte responsable de mí por solo un año”.
“Eun-hae……”.
Park Seung-je se cubrió la cara con
ambas manos y soltó un quejido. Parecía sinceramente atormentado. De repente
recordé sus palabras de que cada día sentía que estaba recibiendo un castigo
divino.
Pero decidí no sentirme culpable.
Para mí ahora incluso la culpa era un lujo. Si debía expiar mis culpas, quería
hacerlo todo junto más adelante.
“Dijiste que amabas a Kang Cha-yoon”.
Park Seung-je extendió la mano y
apretó la mía. Su mano, fría, temblaba levemente.
“Dijiste que por eso querías quedarte
a su lado. Dijiste que incluso tenías un hijo y que no querías abortar. Sin
importar si ese tipo lo quería o no”.
“……”.
“¿Pero quieres huir? ¿Así de
repente?”.
Todo lo que decía era verdad. Amo a
Kang Cha-yoon, quiero estar a su lado y no quiero hacerle daño al bebé.
Pero los deseos y los deberes no
siempre siguen el mismo camino. También llegan momentos en los que hay que
cumplir con un deber por un deseo. Solo era eso.
“Las huidas se hacen de forma
imprevista”.
NO HACER PDF
SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL
No se puede escribir un aviso ni
salir como si fueras de paseo. Como no era algo que hubiera planteado a la
ligera, era natural que no quisiera fallar.
No evité la mirada de Park Seung-je.
Solo le transmití mi corazón mientras lo miraba con serenidad.
Park Seung-je cerró los ojos. Ejerció
una fuerza suave sobre mi mano que sostenía. Su respiración se agitó por un
momento y luego se calmó lentamente.
Tras un largo silencio, abrió los
ojos. En las pupilas de Park Seung-je, donde el dolor parecido a una marejada
se había calmado para volverse sereno y decidido, se reflejaba mi rostro con
una expresión idéntica, como si se cumpliera el dicho de que la sangre no
engaña.
“Hay que cambiar el método”.
No puede ser igual que la última vez,
añadió Park Seung-je.
“No puedes ocultar por completo el
hecho de que has desaparecido. Tanto Kang Cha-yoon como Kwon Jin-hyeok
empezarán a moverse sin falta. Eres como el trofeo de victoria en la pelea de
ambos”.
“……”.
“Debes esconderte dentro del país de
una forma diferente a la anterior y ganar tiempo. La gente intentará adivinar a
dónde irías y empezarán a buscar por ahí, así que nosotros debemos ir al revés.
Un lugar al que piensen que jamás irías. ¿Dónde es eso?”.
La respuesta salió más rápido de lo
esperado.
“……Goseong”.
Dije como soltando un suspiro.
“Goseong…… en la provincia de
Gangwon”.
No podía ser más irónico. Que tuviera
que huir al lugar donde el destino de ese chico y el mío se intercambiaron para
poder devolver el destino de Kwon Eun-hae y el mío a su lugar original.
Dije recordando el cielo nublado que
vi de pasada al venir aquí.
“Dicen que mañana lloverá mucho,
hermano”.
Yo siempre dormía los días de lluvia.
Kang Cha-yoon irá a trabajar pensando que esta vez también será así.
Así que, para huir, tenía que ser
mañana. Tenía que ser mañana sí o sí.
“Está bien.”
Park Seung-je apretó mi mano. La suya
ya no temblaba.
“Recogeré lo necesario y vendré por
ti mañana. Prepárate tú también”.
¿Sería porque tenía poco, o porque
tenía un lugar en el que confiar? Tenía tan pocas cosas que llevar conmigo que
hasta llegué a dudar si esto contaba realmente como una huida.
Un par de mudas de ropa, un libro y
la prueba de embarazo de dos rayas que había escondido en el estante del baño.
Mientras guardaba en el bolso mis
pertenencias, que no ocupaban ni la mitad del volumen del ramo que le había
dado a Kang Cha-yoon, de repente miré el jarrón que ocupaba un lugar prominente
en la mesa.
Kang Cha-yoon había desarmado el
enorme ramo y repartido las flores en varios jarrones colocados en todas las
habitaciones de la casa. Como si deseara que mi sentimiento, y su alegría,
llegaran a cada rincón del hogar.
Al ver esas flores, no pude soportar
la idea de irme sin decir nada.
“…….”.
Tras vacilar, fui al despacho y traje
papel. Cerré y abrí mis manos temblorosas un par de veces antes de empezar a
escribir, mezclando las palabras que debía decir con las que deseaba expresar.
Así, dejé una carta.
Para el prometido de mi difunto
amigo.
