Capítulo 13: La razón del cambio

 


Capítulo 13: La razón del cambio

 

“¿Qué?”.

Tras un breve silencio, Park Seung-je habló con voz grave.

“¿Qué acabas de decir?”

“……”

“¿Embarazado? ¿Estás seguro? No, pero ¿cuándo, demonios…?”

“Cuando intenté escapar contigo y me atraparon para llevarme de vuelta. Creo que fue en ese entonces…”

Miré a Park Seung-je con el corazón en un puño. Él inhaló profundamente, como si quisiera gritar algo, pero apretó los dientes con fuerza. Abrió los ojos de par en par, echó la cabeza hacia atrás, luego la bajó y, finalmente, cerró los ojos con fuerza mientras soltaba un largo suspiro que sonó como un lamento.

Tenía que terminar con esto ahora mismo. Tenía que ser en este momento. Me mordí el labio con firmeza antes de soltarlo para hablar.

“El Director no quiere al bebé”.

“Maldita sea, ¿qué clase de basura es esta ahora…?”.

“……”.

“Ese hijo de perra dijo que te amaba. Por eso no subió al barco y armó todo este lío. ¿Pero ahora resulta que no le da la bienvenida al niño? ¿El accidente lo causó el que se supone que es tu marido? ¿Por qué, entonces?”.

“Hermano…”.

“¿No me digas que esto es un secreto para Kang Cha-yoon?”.

Al notar mi mirada esquiva, Park Seung-je gritó con furia.

“¡Por favor, Park Eun-hae!”.

Su voz afilada pareció atravesarme. Me encogí del susto y él, desconcertado, se disculpó de inmediato.

“Lo siento, no quería asustarte. Perdóname. No es contigo con quien estoy enojado… Ah”.

“……”.

“Eun-hae. Di que es una broma. Di que solo le estás tomando el pelo a tu hermano. Que todavía estás enfadado por lo testarudo que fui y que solo estás intentando desahogarte… Por favor.”

No podía hacerlo. Porque esto no era ni una broma ni un juego. Si hubiera podido negarlo con un par de palabras, todo habría sido mucho más sencillo.

“¿Embarazado?”.

Incapaz de contener su frustración, Park Seung-je se puso de pie bruscamente. Cada vez que daba vueltas por la sala, su alargada sombra merodeaba con la misma ansiedad. Parecía estar pensando frenéticamente en algo, o quizás intentaba reprimir por todos los medios una emoción que estaba a punto de desbordarse como lava.

“Mierda, qué mundo tan podrido”.

Tras murmurar algunas maldiciones más, Park Seung-je se giró hacia mí de golpe. Sus pupilas negras destellaban una luz amenazante, manchadas de desconcierto, dolor y furia.

“De ninguna manera”.

La sentencia de Park Seung-je cayó sobre mí. Si hasta hace un momento su voz hervía como el magma, ahora sonaba tan gélida como la nieve eterna.

“Tú no puedes criar a un niño. No, para empezar, ni siquiera puedes dar a luz. No tiene sentido”.

“……”.

“Me enteré por el Dr. Jang. Tienes daños en la glándula de feromonas, eres de constitución recesiva y tu cuerpo es débil. Para alguien con tu físico, un embarazo trae problemas graves. No se trata del bebé, Park Eun-hae, eres tú la que corre peligro”.

Hablaba con tal convicción, como si ya hubiera visto casos similares antes.

Dije en voz muy baja.

“Ayúdame”.

“……”.

“…Ayúdame, hermano”.

Park Seung-je murmuró con consternación.

“Es un embarazo no planeado. Es más, si te llevó de vuelta en ese estado emocional tan terrible… pudo haber sido una violación”.

“……”.

“Incluso tu marido ni siquiera quiere al niño, así que ni pudiste decírselo. Marido, mis narices, es solo un falso que fue adoptado para destruir a toda tu familia. Y tú estás usando la identidad de tu amigo… Ya has perdido tanto peso porque tu cuerpo no aguanta.”

A medida que añadía cada palabra, parecía darse cuenta de algo, y su rostro se tornó gradualmente pálido.

“……No tienes intención de abortar, ¿verdad?”.

Tal como él decía.

No tenía intención de deshacerme del bebé. No es que lo hubiera decidido así desde el principio. Yo mismo me acababa de dar cuenta en ese instante.

No fue un embarazo planeado, ni un hijo deseado, ni siquiera era una situación que me beneficiara. Pero, a pesar de no estar preparado para dar a luz, no se me pasó por la cabeza ni por un segundo la idea de eliminar esa pequeña vida.

“¿Por qué, demonios…?”.

Park Seung-je se frotó la cara con brusquedad mientras susurraba.

“¿Por qué? Eun-hae, ¿por qué, en nombre de Dios… por qué no quieres abortar?”.

Le dediqué una sonrisa torpe.

Sus preocupaciones, así como su ira y sus lamentos, eran totalmente válidos. Lo normal sería que me dijera que lo abortara. Incluso si la persona frente a mí no fuera Park Seung-je, no creo que nadie más que escuchara la noticia me diría algo diferente.

“……Simplemente, no me nace hacerlo”.

“Eun-hae”.

“Lo sé. Sé que suena como algo dicho sin pensar en las consecuencias”.

El corazón humano es realmente extraño. Parece seguir su curso como el agua fluyendo por su cauce, pero de repente, sin lógica alguna, sale disparado dibujando una órbita inesperada.

No es que sintiera una emoción profunda por ese ser que no es más que una masa de células diminuta, que anunció su existencia con apenas una línea borrosa.

Sonará absurdo y estúpido, pero todavía no asimilaba por completo el embarazo. Si no fuera por las náuseas matutinas que empezaron de forma exagerada, habría pensado que era solo un malestar veraniego constante.

Aun así, el hecho de haber buscado a Park Seung-je para pedirle ayuda fue simplemente mi egoísmo.

Porque no quería hacerle daño. Porque, fuera lo que fuese, estaba harto de hacerle cosas malas a alguien.

Si en el bote salvavidas que preparó Kang Cha-yoon no había lugar para este bebé… Si llegaba el momento en que, por mucho que me esforzara y pataleara, no supiera cómo proteger a esta criatura…

Entonces, quería que Park Seung-je me salvara. Puede que fuera un cálculo muy cobarde, pero en este momento, él era la persona más segura para mí.

Mi hermano, con sangre más espesa que el agua. El hombre que decía querer ser mi protector. El que se desvive por vengar mi muerte y hace lo que sea por intentar protegerme.

El hermano de Park Eun-hae: Park Seung-je.

“Lo prometiste. Que me ayudarías de la forma en que yo quisiera”.

“Park Eun-hae”.

“Esta es…… la forma en que yo quiero”.

Había pensado en contarle lo del embarazo y pedirle ayuda, y ya. Irónicamente, solo había llegado hasta ahí. Por eso, después de eso, no sabía qué más decir, me sentía incluso bloqueado.

“Yo no quiero…… que este bebé sea utilizado por nadie”.

Las palabras que fluían de mi boca se sentían tan naturales como si las hubiera tenido preparadas desde hace mucho tiempo.

“No quiero que ande perdido sin encontrar su camino como yo. No quiero que sea extremadamente pobre, pero tampoco quiero que viva vendiendo lo que no se debe vender por culpa del dinero”.

Como mi vida había sido tan pesada y triste viviendo así, no quería heredarle nada de eso a este niño.

“No quiero que lo manipulen o lo arrastren de aquí para allá como si fuera una herramienta o una debilidad…… Pero a mí me cuesta tanto protegerme a mí mismo, que me da miedo no poder protegerlo a él también”.

Incluso si Kang Cha-yoon, el otro padre de este bebé, no le daba la bienvenida.

“Aun así…… quiero intentar protegerlo……”.

¿Qué importaba esa tonta esperanza de que los ojos, un dedo o una ceja de este bebé pudieran parecerse a los suyos?

“Ayúdame, hermano. Por favor”.

Se hizo un largo silencio.

Park Seung-je se cubrió el rostro con ambas manos. Debido a que estaba de espaldas a la luz azul, su sombra, que se proyectaba hasta mis pies, se desmoronó lentamente.

NO HACER PDF

SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL

“Debe ser un castigo del cielo……”.

Dijo, arrodillado y con la cabeza baja.

“Desde el día en que supe que habías desaparecido, no ha pasado ni un solo día en que no haya pensado eso. Sabiendo que nuestro padre era una basura, sabiendo que si te dejaba en esa casa serías infeliz…… ignoré tus manos que me pedían que te salvara. Me convertí en adulto demasiado tarde, y por eso fui a buscarte demasiado tarde. Por eso el cielo me está castigando así”.

La noticia de mi desaparición, el obituario de Park Eun-hae, mi regreso convertido en Kwon Eun-hae, la noticia del matrimonio, la identidad de Kang Cha-yoon.

Park Seung-je decía que todo esto era su castigo divino.

Llegados a este punto, no pude quedarme quieto y me levanté rápido. Quise ayudarlo a levantarse y extendí los brazos torpemente, pero Park Seung-je levantó la cabeza de golpe y agarró mis manos.

“¿Cómo habrían sido las cosas si no hubiera llegado tarde?”.

Sus pupilas, que temblaban levemente, se veían extrañamente tristes.

“Si yo, Eun-hae…… en lugar de mantener ese orgullo estúpido de fingir ser un adulto capaz de hacerse cargo de ti. Si simplemente hubiera pensado en que pasaríamos algunas penurias pero estaríamos juntos, y me hubiera armado de valor para ir a buscarte……. ¿Crees que estas cosas no habrían pasado?”.

“……”.

“Viviríamos juntos en un pequeño apartamento, y con el dinero que ahorráramos trabajando duro, te enviaría a la escuela o a una academia. Tú seguirías siendo Park Eun-hae, y cada vez que tu mal amigo Kwon Eun-hae te llamara, yo te regañaría diciéndote que vuelvas temprano a casa”.

Esas suposiciones que nunca ocurrirían impregnaron el ambiente con un eco de añoranza.

“¿Acaso intentarías ganar tu propio dinero de bolsillo porque eres un chico fuerte y bueno? Realmente preferiría que no lo hicieras, pero como no soy capaz de ganarle a tu terquedad, te daría permiso para un trabajo a tiempo parcial”.

“……”.

“Pero como no me quedaría tranquilo enviándote a cualquier lugar desconocido…… te recomendaría la tienda de algún conocido. Así, si pasara algo, podría salir corriendo a buscarte de inmediato”.

“Hermano”.

“Si hubiéramos vivido así…… tal vez no estaríamos en este estado”.

Era una historia tan dulce que llegaba a ser amarga. Como nadie en este mundo puede vivir retrocediendo en el tiempo, por muy feliz que pareciera, al final no era más que un sueño vacío.

La realidad era distinta.

Yo me convertí en Kwon Eun-hae. No vivimos juntos y terminé amando al prometido de mi amigo muerto. Ese hombre dijo que me arrebataría todo lo que tengo, y mi padre, que me compró a un precio alto, pretende usarme para destruir lo que ese hombre posee.

Y, superando todas las bajas probabilidades, surgió un bebé.

No tiene sentido ignorar la realidad que no se puede cambiar. Lo que realmente necesitamos no son arrepentimientos ni fantasías. Lo que yo buscaba era una respuesta. Quería tener esperanza y quería trazar un plan.

Apreté y solté los puños antes de mirarlo hacia abajo.

“¿Vas a rechazar mi petición solo porque parece que todo está arruinado?”.

Esperaba que no lo hiciera. Porque ahora mismo necesitaba desesperadamente a alguien en quien confiar.

Justo cuando iba a rogarle que no se negara, Park Seung-je respondió con una risa que sonó como un escape de aire.

“¿Cómo podría hacer eso, Eun-hae?”.

“……”.

“Tú no sabes con qué ojos me acabas de pedir este favor”.

Me apretó las manos con fuerza y se levantó lentamente.

“Si rechazo un favor pedido con esa mirada, no sería un ser humano”.

“Hermano, entonces……”.

“Está bien. Sea lo que sea, intentémoslo”.

Dijo, cerrando los ojos profundamente antes de abrirlos.

“Si quieres que te proteja, te protegeré. Si quieres huir, te sacaré de aquí. Si hace falta persuasión, lo haré aunque tenga que golpear a tu marido. Que HR Financial se meta en esto…… bueno, aunque ahora no tenga la respuesta, tendré que encontrar una solución de alguna manera”.

Mi corazón, que había estado en vilo, finalmente se relajó un poco. Asentí rápidamente.

“A cambio, yo también tengo una condición. Solo una”.

“¿Cuál?”.

Él respondió con voz firme.

“No puedo aceptar ninguna petición que te ponga en peligro”.

“……”.

“Esto es para protegerte a ti. ¿Entendido?”.

Aquello no era una condición. Era simplemente una súplica.

Así que no tuve más remedio que asentar.

 

“¿Seguro que no quieres que te lleve?”.

Incluso después de haberme quedado mucho más tiempo de lo previsto, el rostro de Park Seung-je estaba lleno de renuencia. Quizás por eso, aunque solo me estaba yendo a casa, sentía como si le estuviera haciendo algo muy malo.

El juicio de Kang Cha-yoon era correcto. Park Seung-je era inteligente y no cometía el mismo error dos veces. La prueba de ello era que, aun sabiendo que Kang Cha-yoon no sabía de la existencia del bebé y que no le daría la bienvenida, no intentó sacarme de su lado por la fuerza.

No es que de repente viera con buenos ojos nuestra relación. Es solo que recordaba que ya lo había intentado una vez y falló, y que eso solo me trajo problemas.

También debía ser porque sabía que, en este momento, yo no deseaba alejarme de Kang Cha-yoon.

“El jefe de seguridad vendrá a buscarme. Tú tienes que ocuparte de tus asuntos, hermano”.

Señalé con la mirada las bolsas de compras que llevaba en ambas manos.

Mientras conversábamos, Lee Yu-ji, la subgerente del salón, me había preparado una buena cantidad de las cosas que me habían gustado. Iba a decirle que estaba bien porque ya había picado mucho, pero la sidra de calabaza (ho-bak sik-hye) que trajo de no sé dónde estaba tan rica que acepté el regalo dejándome convencer.

Al recibir tanto, me sentía incómodo simplemente yéndome. Cuando me detuve en el pasillo, la voz extrañada de Park Seung-je me alcanzó.

“¿Qué pasa? ¿Olvidaste algo?”.

“No……”.

Tras dejar las bolsas con cuidado, saqué una tarjeta de mi billetera y se la extendí tímidamente. Como era de esperar, frunció el ceño con fuerza. Como si no le gustara que intentara pagar la comida.

“Le di de comer a mi hermano, ¿qué vas a pagar? ¿Vas a ponerme triste de esta manera?”.

Si usaba la tarjeta, le llegaría un aviso a Kang Cha-yoon. Quería mostrarle la prueba de que me había reunido con mi hermano sin mentirle. De paso, también quería cumplir con lo que me dijo Kang Cha-yoon de usar su tarjeta cuando tuviera que pagar.

Además, después de todo, es el local que mi hermano administra. Dijo que, aunque la dueña es Kim Young-yi, ella solo recibe el dinero mensual y él se encarga de gestionar todas las ventas.

“Es que quiero ayudar con las ventas”.

Dinero. Aquello que no solo me había hecho la vida difícil a mí, sino también a Park Seung-je. Al igual que el deseo de Park Seung-je de que yo no tuviera que pasar penurias o verme acorralado por el dinero, yo tampoco quería que él se matara trabajando y sufriera por lo mismo. También recordé lo que dijo Lee Yu-ji mientras traía más comida.

‘Vaya. Realmente el dicho de que nunca se sabe qué pasará en la vida es muy cierto. Es la primera vez que veo al gerente descansar’.

Podía imaginarme vívidamente su imagen trabajando día y noche sin descanso. Me dolía el corazón al saber por qué se estaba esforzando tanto.

Su vida ya no había sido fácil por mi culpa, y ahora incluso me había convertido en su ‘castigo divino’.

“Técnicamente no es mi dinero, pero aun así. ¿Sí?”.

Ante esas palabras, Park Seung-je me arrebató la tarjeta. Observó de un lado a otro la tarjeta negra y brillante, verificando el nombre de Kang Cha-yoon grabado nítidamente en relieve.

“¿Tu marido te dio esto para que gastes?”.

“Sí”.

“¿No te dice nada sin importar cuánto gastes?”.

“¿Probablemente?”.

Kang Cha-yoon siendo tacaño con el dinero era algo inimaginable.

“……¿Ah, sí?”.

Entornando los ojos mientras miraba la tarjeta, Park Seung-je pareció cambiar de opinión y caminó hacia la caja. Observé cómo ingresaba algo en la pantalla, pasaba la tarjeta y firmaba a su antojo.

Ya veré el recibo, pensé. Pero justo entonces, él arrugó el recibo y lo lanzó al basurero. En su lugar, me devolvió la tarjeta junto con dos billetes de 50.000 wones doblados con cuidado.

“Toma, esto es para tus gastos. Cómprate algo rico si se te antoja”.

Su humor parecía haber mejorado, pues sus ojos se curvaron suavemente.

“Y si tu marido te dice algo por haber gastado dinero, sal de ahí de inmediato. ¿Entendido?”.

“……S-sí”.

Satisfecho con haber pasado la tarjeta, ya no insistió en llevarme. Salí rápidamente antes de que Park Seung-je cambiara de opinión.

Bajo la lluvia incesante, dos hombres me esperaban.

“Señor Kwon Eun-hae”.

“Señor Eun-hae”.

Era natural que el Jefe Park estuviera allí, ya que había prometido recogerme a tiempo. Sin embargo, no había llamado al hombre que estaba dos pasos por detrás de él.

“Secretario Jeong, ¿qué hace usted aquí……?”

“Eso mismo digo yo”.

El Jefe Park, sin ocultar su desagrado, inclinó el paraguas un poco hacia adelante.

“Le dije que yo vendría a recogerla, pero se empeñó en quedarse aquí plantado”.

Me lanzó una mirada inquisitiva, como preguntándome si yo lo había llamado, a lo que negué suavemente con la cabeza.

No lo había llamado. Más bien al contrario.

Kang Cha-yoon, deseando que no tuviera contacto con la gente de HR Financial, había borrado todos mis contactos, pero mientras no renunciara al nombre de ese chico, no podía actuar simplemente como quisiera.

Al final, contacté a Jeong Yi-soo. Como recordaba de memoria sus números y los de Kwon Jin-hyeok, no fue difícil volver a registrarlos. Le avisé que tenía un teléfono nuevo y le puse la excusa de que hoy me reuniría con un compañero de la universidad con el que había ido de viaje, por lo que le pedí que no viniera a buscarme.

Estoy seguro de que le dije que la persona asignada por Kang Cha-yoon me llevaría……

“Si quiere, despídalo o suba rápido al coche”.

No había razón para subir al coche de Jeong Yi-soo dejando atrás al Jefe Park. Justo cuando iba a decirle a Jeong Yi-soo que se marchara…

“……”.

Al cruzar nuestras miradas, Jeong Yi-soo entornó los ojos. Sus pupilas oscuras tras los cristales de las gafas emitieron un brillo malicioso.

“Señor Kwon Eun-hae”.

¿Por qué sonreía, sabiendo perfectamente que no me iría con él? Pensé que debía ignorarlo, pero no podía apartar la vista.

Jeong Yi-soo, disfrutando de mi agitación, guardó silencio un momento antes de volver a abrir la boca. Pero no salió ningún sonido audible a través de la lluvia.

Park Eun-hae.

Movió los labios lentamente para pronunciar mi nombre real. Un escalofrío me recorrió la espalda ante ese presentimiento desagradable.

Los labios de Jeong Yi-soo se redondearon y luego se estiraron horizontalmente, mostrando sus dientes inferiores.

Hijo o Bebé.

No puede ser.

Miré a Jeong Yi-soo con los ojos muy abiertos. Al notar que me había quedado clavado en el sitio sin moverme, el Jefe Park, extrañado, miró hacia atrás. Jeong Yi-soo apretó los labios, fingiendo que no había dicho nada.

“¿Pasa algo?”.

Mientras el Jefe Park me miraba, Jeong Yi-soo volvió a abrir la boca. Sus labios, apenas separados, volvieron a juntarse y se estiraron horizontalmente.

Embarazo.

Como para demostrar que mi interpretación no era una conjetura, su mirada se clavó por un instante en mi bajo vientre. Sentí un frío glacial, como si toda la sangre abandonara mi cuerpo.

No era una sospecha. Él lo sabía con certeza. ¿Cómo demonios se enteró? ¿Ya llegó esta información a oídos de Kwon Jin-hyeok? Yo aún no había podido trazar ningún plan.

Mi cabeza empezó a dar vueltas frenéticamente. Apreté y solté el puño antes de mirar al Jefe Park.

“Ehm…… Jefe Park. Siento mucho que haya venido a buscarme, pero volveré en el coche del secretario Jeong”.

“Señor Kwon Eun-hae”.

“……Yo se lo explicaré bien al Director”.

El Jefe Park puso una expresión de sospecha evidente, pero mi rostro debía de ser tan suplicante que acabó cediendo.

“Debe ir directamente a casa”.

“Lo haré. Por favor, infórmele así al Director”.

No parecía convencido, pero una vez que yo había tomado la decisión, no tenía otra opción. Cuando el Jefe Park se retiró, Jeong Yi-soo caminó hacia mí con paso pausado, con una sonrisa de satisfacción plena en el rostro.

Me cubrió con el paraguas y susurró suavemente.

“Debieron ser dos líneas, supongo”.

“……”.

“Sube, Park Eun-hae”.

Contuve a duras penas mi ansiedad y subí al coche. Mi corazón latía tan fuerte que sentía que el estómago se me iba a revolver otra vez. Hasta hace un momento, al lado de Park Seung-je, estaba lleno de voluntad pensando que podría ir logrando las cosas una a una.

Subí al coche arrastrando los pies. Jeong Yi-soo, satisfecho, se sentó en el asiento del conductor y giró el volante.

“Viendo cómo Kang Cha-yoon anda husmeando por todas partes, llegué a pensar que planeabas traicionarnos uniéndote a él, pero parece que al menos no olvidas a quién le debes tus favores”.

Era una tontería. ¿Favores? ¿El hecho de pedirme que elija entre vender al bebé, vender a Kang Cha-yoon o venderme a mí mismo?

Aferrado al cinturón de seguridad, pregunté con voz afilada.

“¿Cómo lo supo?”.

“La farmacia”.

Respondió con naturalidad.

“Como tu expresión no era nada normal, fui a la farmacia y pregunté qué acababas de comprar”.

“……No hay forma de que le den esa información a un extraño”.

“Supongo que me la dieron porque pensaron que no era un extraño”.

A través del retrovisor, captó mi rostro desconcertado y disfrutó del momento.

NO HACER PDF

SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL

“Fingí ser tu marido”.

“……”.

“Solté un poco de feromonas y cayeron enseguida. Me dijeron que parecías débil de salud y que, como podría ser un embarazo, debía cuidarte bien”.

“……”.

“No me pagan este sueldo tan alto solo para ser el chofer de un chiquillo. Qué lástima, ¿no?”.

Solo sabía que había comprado un test de embarazo, no podía estar seguro del resultado. Debió considerar la posibilidad de que fuera negativo debido a mi constitución.

Sin embargo, si ese fuera el caso y yo no tuviera nada que ocultar, no habría reaccionado a sus palabras. Habría subido tranquilamente al coche del Jefe Park como si no supiera de qué hablaba.

Pero no pude hacerlo, y convertí la sospecha de Jeong Yi-soo en una certeza. Había saltado voluntariamente a la trampa.

“……No entregaré al bebé”.

No podía vender a un niño que ni siquiera había nacido. Sé lo débil que es un ser que no ha llegado a la adultez. Sé hasta qué punto puede ser infeliz un niño que no recibe protección de un adulto.

Habiendo experimentado a Kwon Jin-hyeok y al Grupo HR Financial, ¿cómo podría entregarles un niño? Independientemente de que nunca hubiera deseado tenerlo o de que no tuviera confianza en dar a luz con éxito, simplemente no podía hacerlo.

“A este bebé no pueden comprarlo”.

“¿Ni siquiera si añadimos un cheque en blanco adicional?”.

“No es una cuestión de dinero……”.

“Entonces, ¿no te basta con el dinero y piensas dejar de actuar como Kwon Eun-hae?”.

Dijo Jeong Yi-soo, tamborileando los dedos sobre el volante.

“Parecías dócil, pero veo que estás intentando ser astuto”.

“……”.

“Parece que quieres cortar los lazos con HR Financial y volver a ser Park Eun-hae”.

No podía negarlo. El peso del nombre ‘Kwon Eun-hae’ se había vuelto demasiado insoportable. Si seguía aguantando sin huir era por Kang Cha-yoon, si no fuera por él, ya habría dicho hace tiempo que lo dejaba.

Jeong Yi-soo, que parecía leer mis pensamientos, dijo.

“Si te dejamos ir ahora, la pérdida sería demasiado grande. Hemos invertido, y si no obtenemos nada a cambio, el codicioso Vicepresidente no estará nada contento”.

“……”.

“Por eso, nosotros también hemos contratado un seguro”.

Ah, no. Su voz seguía siendo pausada, lo que lo hacía aún más aterrador.

“Dicen que la sangre es más espesa que el agua, y que el vínculo familiar es algo que no se puede romper por mucho que lo intentes”.

¿Estaba hablando de Park Seung-je? Mis manos, que seguían aferradas al cinturón, empezaron a temblar violentamente.

Pero lo que dijo a continuación fue diferente de lo que yo temía.

“Tenemos localizado a tu padre”.

Jeong Yi-soo susurró que habían preparado el infierno en el que nací y crecí.

“Si quieres vivir como Park Eun-hae, de acuerdo. Tendremos que devolverte al lugar donde perteneces. ¿Qué te parece?”.

“……”.

“Elige. O cooperas dócilmente, o regresas al fango donde naciste”.

Mi padre era mi infierno. Una desgracia impuesta sin opción a elegir. Ante él, yo siempre había estado indefenso.

Pero yo había crecido. No tenía cinco años, ni quince, tenía veintiuno. Aunque no fuera alguien grandioso, al menos era un adulto capaz de distinguir si este era el lugar donde debía estar o no.

Al igual que el niño que salió de casa con la frente partida y sangrando, yo había logrado escapar de aquel infierno.

Incluso si no recibiera ni un céntimo y me confiscaran el nombre de ese chico, eso no sería razón suficiente para sentir un repentino afecto por la existencia de mi padre.

Mi padre era igual que yo. ¿La sangre es más espesa que el agua? No es cierto. La sangre que nos unía era menos que el agua. Para él, sumido en el alcohol y el juego, mi existencia no era más que un estorbo que no le servía de nada.

Por eso, aunque me fui de casa, nunca me buscó. Lo último que supe de él fue que estaba intentando algún negocio con el dinero que ganó en una partida de juego. No tenía curiosidad por saber más, y vivimos bien durante años sin contacto alguno.

“……Se equivoca”.

Lo dije apretando los dientes, como si los estuviera moliendo.

“Lo nuestro es peor que ser desconocidos. Nunca nos sostuvimos el uno al otro, así que ni siquiera hay un vínculo que romper”.

Para mí, mi padre era lo mismo que un muerto. No, era peor que eso. Si al menos supiera que había muerto en algún lugar, podría haber sentido algo de nostalgia, pero ambos seguíamos viviendo obstinadamente, convirtiendo la existencia del otro en algo molesto o terrible. Él fue la primera excepción a mi principio de no querer odiar a nadie. Incluso mientras soltaba palabras hirientes, no sentía ni un ápice de remordimiento.

“Ya veo”.

Jeong Yi-soo sonrió de lado.

“Cierto. No parecía haber un ambiente muy familiar, como si de repente te hubiera extrañado o hubiera empezado a amarte ahora”.

“……”.

“Pero sí que te necesitaba”.

Era algo extraño de decir. Mientras yo fruncía el ceño, su voz, mezclada con burla y fingiendo amabilidad, continuó.

“Existe algo llamado naturaleza. Aunque sabe que la diversión de apostar es efímera, al final no puede olvidar ese sabor”.

Esas palabras significaban que mi padre había vuelto a poner un pie en esas malditas mesas de juego. Aunque no nos pareciéramos en casi nada, solo había una cosa en la que compartíamos destino:

‘No estamos precisamente cerca de la buena suerte’.

Así que mi padre debía de haber contraído deudas. Con las típicas y comunes palabras de un jugador. Préstamos privados cuyos intereses crecen con solo respirar, haciendo que sea ridículo intentar distinguir el capital inicial, acumulándose frente a su cuerpo enfermo.

“Y para colmo, fue a pedir ayuda a Taehan Capital. Esos tipos están teniendo problemas internos últimamente y andan cobrando deudas con mucha diligencia”.

Eso no podía ser una coincidencia. Tuve esa corazonada. ¿Desde cuándo Jeong Yi-soo había empezado a buscar a mi padre? ¿Qué buscaba y para qué estaba tramando todo esto?

“Tu incompetente padre no tiene forma de pagar esa deuda. Entonces, ¿qué hacemos? Si no queda de otra, tendrá que subir a un barco, o tú tendrás que entregar dócilmente lo que llevas en el vientre…”.

Sentí un escalofrío. Me estaba observando como si fuera una presa.

“¿Qué pasaría si a un deudor desesperado por el dinero, que ha perdido la cabeza, le devuelven a su hijo perdido?”.

En el momento en que resuciten de alguna manera ese nombre que ya estaba muerto, yo heredaría esa deuda. Por otro lado, si no recuperaba mi identidad para evadir la responsabilidad…

“Bueno. Aunque se ve débil, no está empapado en alcohol, así que servirá para venderlo”.

“¿Quién cree que se dejará llevar sin resistencia?”.

“Intenta resistirte todo lo que quieras”.

Jeong Yi-soo respondió con voz gélida.

“Por si no lo sabes, te lo aclaro, incluso si te faltan algunos brazos o piernas, no hay gran problema para pagar una deuda. Ya sea vendiendo lo que hay dentro de tu cuerpo, o vendiendo tu cuerpo mismo”.

“……”.

“Así que, ¿no sería mejor seguir usando el nombre de tu amigo dócilmente y marcharte lejos cuando llegue el momento?”.

Esto era una amenaza. Si quería morir de viejo, debía obedecer dócilmente las órdenes de Kwon Jin-hyeok. Significaba que incluso este tipo de ‘generosidad’ solo se permitía mientras estuviera bajo su control.

Si fuera el yo de antes, el chico de veinte años que apenas salvó su cuerpo del lugar del accidente, habría asentido temblando. Las sombras de Kwon Jin-hyeok y Jeong Yi-soo eran enormes, y yo no me atrevía a oponerme a sus deseos. Porque era cierto que no tenía medios para protegerme de la presión de ambos.

Pero ahora era diferente. Tengo a Kang Cha-yoon, quien dijo que cambiaría por mí, y a Park Seung-je, quien prometió hacer lo que fuera. E incluso sin ellos dos, no quería vivir para siempre siendo manipulada por otros.

“……Detente”.

“¿Qué?”.

“Detén el coche”.

Desabroché el cinturón de seguridad con manos nerviosas. Mis palmas estaban empapadas de sudor y las yemas de mis dedos temblaban levemente, pero no cometí ningún error al moverme.

“¿No va a detenerlo?”.

Estábamos en una avenida de ocho carriles y, aunque no íbamos rápido, el coche avanzaba siguiendo los semáforos. Pero eso no era razón suficiente para no bajarme.

“¿Cree que me voy a dejar llevar dócilmente? Después de decirme con qué propósito encontró a mi padre y para qué uso planea venderme, ¿por qué iba a quedarme tranquilo en este coche?”.

“Señor Kwon Eun-hae”.

“Por si no lo sabe, se lo aclaro yo a usted”.

No pierdas. No tiembles. Intenté mantener la calma tanto como pude, repitiéndomelo a mí mismo.

“Incluso si me faltan brazos o piernas, no hay gran problema para escapar”.

No los vendo. Ni lo que hay dentro de mi cuerpo, ni mi cuerpo. Añadí sin ocultar mi desprecio.

Por muy pobre que sea, por mucho que no tenga educación, por mucho que envidie o codicie lo ajeno, ahora sé cuál es la línea que no se debe cruzar. Gracias a ustedes aprendí lo animal que puede llegar a ser una vida que cae al fondo. No quería seguir siendo un aficionado para siempre.

“Voy a saltar”.

Tiré del seguro interno como si fuera a arrancarlo y puse la mano en la manija. Ante mi acción decidida, Jeong Yi-soo redujo drásticamente la velocidad del coche. Mi cuerpo se inclinó hacia adelante y mi frente golpeó el asiento delantero con un golpe seco.

Me burlé de la forma más irritante posible.

“Debería tener cuidado, secretario Jeong. Si el ganso está embarazado de un huevo de oro, ¿cree que el Vicepresidente se quedará de brazos cruzados si se rompe antes de nacer?”.

“……”.

“Dicen que mi constitución es débil, si aborto por esto, tendrá que explicar junto conmigo cómo sucedió”.

Esta vez, mi cuerpo se inclinó hacia un lado. Los coches de atrás soltaron ruidos irritantes ante el repentino cambio de carril. Mi corazón latía como loco y sentía mareos.

En el momento en que abrí la puerta con manos temblorosas, el coche se detuvo y resonó la lúgubre advertencia de Jeong Yi-soo.

“Compórtese con sensatez”.

Afortunadamente, aún me quedaban fuerzas para soltar una última palabra.

“Yo me encargaré de mis propios asuntos”.

¡Pum! Solo después de cerrar la puerta del coche con fuerza sentí que realmente había escapado. Estaba empapado en sudor frío, sintiéndome incómodo y pegajoso.

Necesité un momento para calmar mi respiración agitada. Me paré en la acera, con la mano en el pecho que me punzaba, respirando hondo mientras organizaba mis pensamientos. Lo que había obtenido de la conversación con Jeong Yi-soo no era solo eso.

Le informó a Kwon Jin-hyeok que podría estar embarazado.

Seguramente se lo confirmó hoy después de verme, así que aún no es una certeza absoluta. Sin embargo, saben que existe la posibilidad, y que la verdad se transmita es solo cuestión de tiempo. Tal como la expresión del ‘huevo de oro’, Kwon Jin-hyeok planeaba usar a ese niño como prueba de la alianza matrimonial entre HR Financial y Hwadam Construction. Necesitaría desesperadamente a un niño que fuera el medio para arrebatarle los bienes a Kang Cha-yoon y el heredero que le diera la victoria en la competencia con Haerang Mulsan.

Parecía que no quería que el Vicepresidente se enterara de que me estaba presionando…

O bien la captura de mi padre fue una decisión unilateral de Jeong Yi-soo, o Kwon Jin-hyeok ordenó capturarlo pero no presionarme en exceso.

Una vez que terminé de organizar eso, tomé el teléfono. Solo entonces la tensión desapareció de golpe y mi cuerpo empezó a temblar como una hoja. Tuve que deslizar los dedos varias veces antes de poder hacer la llamada.

—Sí, Eun-hae.

“Hermano…”.

—¿Qué pasó?

Afortunadamente, no tardé mucho en contarle todo. A pesar de los temblores, logré explicarlo y Park Seung-je habló con voz mucho más calmada.

—Yo me encargaré de lo de tu padre. Tendré que averiguar exactamente cuánto es la deuda y cómo se hizo el contrato de garantía. Dijiste que el lugar que prestó el dinero fue Taehan Capital, ¿verdad?

“Sí”.

—Lo importante será saber en qué sucursal pidió el préstamo. También buscaré una forma para eso. Tú no te preocupes.

“……”.

—Lo hiciste bien.

No sé por qué esas simples palabras me hicieron saltar las lágrimas.

—Hablaste bien y reaccionaste bien. No te dejes manipular por Jeong Yi-soo y, pase lo que pase, cuéntamelo de inmediato. Y…

Tras dudar un momento, Park Seung-je dijo.

—Cuéntale a tu marido lo del bebé.

“……”.

—No es un problema que se pueda ocultar por mucho tiempo. Es mejor que se lo digas tú directamente a que se entere por boca de otros. ¿Entiendes lo que digo?

Tragué saliva con dificultad antes de responder.

“……Lo entiendo”.

—Ojalá pudiera resolverlo todo yo, de verdad que sí… pero hay que estar preparados para cualquier eventualidad. A veces es más efectivo que se mueva Kang Cha-yoon.

“……”.

—Aunque no pueda amar al niño, definitivamente te ama a ti. Así que se hará responsable, ese tipo.

“Lo siento”.

—Está bien. No tienes que pedir perdón por nada. No llores.

Ante las palabras de Park Seung-je, me mordí el labio inferior y bajé la cabeza.

—Ve con Kang Cha-yoon ahora.

Ante esas palabras, tomé un taxi como si estuviera hipnotizado. Todo el alboroto que hervía ruidosamente se calmó, y solo la existencia de una persona quedó nítida en mi mente.

“A Hwadam Construction, por favor”.

***

“¡Oh! Hola, señor Kwon Eun-hae, ¿verdad? Si gusta…”.

“¿Está el Director Ejecutivo Kang Cha-yoon adentro?”.

Ah, así no. Debido a mi impaciencia, interrumpí las palabras de la empleada de recepción que me saludaba con alegría. Incluso hablé de forma cortante, como si estuviera interrogándola. Fue un comportamiento maleducado.

“……Lo siento. Vine sin avisar”.

Estaba sin aliento por haber corrido hacia el edificio nada más bajar del taxi. Mientras jadeaba un poco, la empleada me sonrió con suavidad.

“La acompañaré de inmediato. El Director no mencionó que fuera a salir, así que debe estar en su oficina”.

Hice una reverencia y subí al ascensor exclusivo para ejecutivos. Mientras subía al piso 21, mi respiración se calmó gradualmente, pero la inquietud de mi corazón no desapareció. Mi corazón seguía latiendo con fuerza, reflejando mi estado de ansiedad.

NO HACER PDF

SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL

No era solo eso. Una sensación extrañamente desagradable y pegajosa no se iba. La causa de sentirme como si me hubieran echado algo sucio encima era, casi con seguridad, Jeong Yi-soo.

“Quiero lavarme…”.

Sin darme cuenta, lo murmuré. No significaba que quisiera entrar en una ducha con agua caliente. Sorprendentemente, ahora pensaba que quería lavar esta sensación desagradable con las feromonas de Kang Cha-yoon. A pesar de que hasta hace poco me desmayaba por la hipersensibilidad. Era un pensamiento contradictorio.

Justo cuando iba a entrar en la oficina del Director, me crucé con el Jefe Park. Parecía desconcertado al verme aparecer de repente cuando le había dicho que iría directamente a casa.

“Señor Kwon Eun-hae, ¿qué hace aquí…?”.

Le dediqué una sonrisa torpe para pedirle disculpas. Él soltó un breve suspiro, como si las cosas se hubieran complicado, y me abrió la puerta de la oficina.

“Ha llegado el señor Kwon Eun-hae”.

Era algo curioso. Mientras venía hasta aquí tras bajar del coche de Jeong Yi-soo, solo sentía urgencia, como si me estuvieran persiguiendo, pero al ver a Kang Cha-yoon, no pude acercarme con facilidad y me quedé dudando.

“Señor Eun-hae”.

Como yo solo me quedé de pie en la puerta, él pronunció mi nombre en voz baja.

“¿Por qué tiene esa cara?”.

Pregunté con voz algo apagada.

“¿Qué cara tengo?”.

“La cara de alguien que acaba de despertar de una pesadilla”.

Quizás no se equivocaba del todo. Acababa de llegar a él tras estar sumergido en momentos que parecían una pesadilla. Él, que estaba sentado frente a su escritorio, volvió a llamarme.

“Eun-hae”.

Mi nombre en su boca sonaba tan suave y dulce que me hizo preguntarme si mi nombre siempre había tenido ese tono.

“Ven aquí”.

No es que no pensara obedecerle. Solo que temía que esas emociones desconocidas que me llenaban hasta el borde se desbordaran, y sentía que si me relajaba un poco, terminaría llorando frente a él, por lo que no podía evitar dudar.

Como me quedé quieto recuperando el aliento por un rato, Kang Cha-yoon se levantó lentamente de su asiento y dijo.

“Está bien. Qué importa quién se mueva”.

“……”.

“Si tú no vienes, yo iré”.

A medida que movía sus largas piernas, la distancia entre nosotros se reducía rápidamente.

“El jefe de seguridad informó que tu secretario te llevaría a casa”.

Apoyé las manos en sus hombros mientras él se inclinaba un poco y respondí.

“Regresé aquí por mi cuenta. Fue un capricho mío no ir a casa… el jefe de seguridad no tiene la culpa”.

“……”.

“Es solo que… quería ver al Director”.

Debió de sonar bastante sincero, porque una leve sonrisa se extendió por su rostro.

“No me gustó nada que defendieras a otra persona, pero me gusta oír que querías verme”.

Su rostro se acercó muy lentamente. Cerré los ojos con fuerza, apretando los dedos sobre sus hombros. Sentí sus labios cálidos envolviendo los míos. El contacto fue cuidadoso y pausado. Succionó suavemente mi labio inferior y, con la punta de la lengua, golpeó mis dientes esperando que abriera la boca. Solo después de que me relajé un poco, su lengua entró y nadó suavemente por mi boca.

Cada vez que nuestras lenguas se entrelazaban y se rozaban las membranas sensibles, soltaba gemidos involuntarios. Cuando me faltó el aire y eché la cabeza hacia atrás, sus susurros se filtraron a través de nuestros labios unidos.

“¿A dónde vas?”.

“……Mmh”.

Su mano grande envolvió la parte posterior de mi cabeza. El beso se hizo tan profundo que sentí que perdía el sentido. Abrumado, terminé abrazando sus hombros por completo, y su otro brazo sostuvo firmemente mi cintura, pegando mi torso al suyo sin dejar espacio.

Nunca me acostumbraba a los besos con Kang Cha-yoon. Justo cuando pensaba que me había acostumbrado y que podía seguirle el ritmo, perdía el control en un instante y me sentía perdido. Sentía sensaciones que explotaban, como si me empujaran hacia lo más alto y luego me hundieran en lo más profundo.

Para cuando me succionó hasta sentir dolor en la base de la lengua, me faltaba el aire y me sentía mareado. El rostro de Kang Cha-yoon, que llenaba mi visión borrosa, era tan terriblemente guapo como siempre, y sus ojos ardían con más intensidad que nunca.

Mientras jadeaba tras separarnos apenas, me levantó en vilo. Me llevó al sofá mientras me llenaba la mejilla y la oreja de pequeños besos. Solo cuando sentí la presión de sus muslos firmes debajo de mí, logré recobrar un poco el sentido.

“Aquí… ah, no se puede”.

Kang Cha-yoon susurró mientras mordisqueaba el lóbulo de mi oreja:

“¿Por qué?”.

“¿Cómo que por qué? Aquí, ah, es la oficina…”.

“Nadie entrará sin mi permiso”.

Cada vez que su mano, que se había metido bajo mi camisa, acariciaba mi cuerpo, sentía una presión en el bajo vientre. Al sentir claramente su deseo, me di cuenta de que no parecía tener intención de retirarse fácilmente.

“Casualmente, tengo preservativos preparados”.

Su voz húmeda y ronca empezó a dispersar deliberadamente mi razón, que ya estaba debilitada.

“La insonorización tampoco será mala. Después de todo, es la oficina del Director Ejecutivo”.

“Ah…”.

“¿O quieres que eche a todo el mundo de este piso para que ni una hormiga se acerque?”.

La mano que acariciaba suavemente mi bajo vientre subió y presionó con fuerza la zona que estaba tensa. Cada vez que estimulaba los alrededores como si rascara con las uñas, soltaba sonidos excitados involuntariamente. Él liberó sus feromonas poco a poco, como poniéndome a prueba. Aunque mostró su presencia con más audacia que de costumbre, al ver que yo no sufría ni tenía miedo, pareció extrañado pero satisfecho. Tras susurrar un ‘qué alivio’, me empapó con un aroma cargado de matices explícitos. Mi cuerpo se sentía pesado y, al mismo tiempo, empecé a sentir un calor extraño.

“……Director”.

Esto no estaba bien. Sacudí la cabeza urgentemente, ignorando lo mejor que pude la reacción de mi zona pélvica, que estaba hinchada y dolorida. Por alguna razón el ambiente se había vuelto así, pero yo no había venido aquí con ese propósito. Tenía algo que decirle a Kang Cha-yoon, y era una historia muy importante y seria. No era algo para hablar en este tipo de atmósfera.

Intenté apartarlo forcejeando. Mis extremidades, relajadas y débiles, se movían con menos fuerza que mi voluntad.

“Director, yo… el bebé…”.

“No va a pasar”.

Ante esas palabras, me quedé petrificado mirando a Kang Cha-yoon. Él, malinterpretando mi mirada como preocupación, presionó sus labios contra mi frente y dijo con voz tranquilizadora.

“Te lo dije antes, tengo preservativos. ¿Por qué iba a crear un niño en estas circunstancias?”.

El embarazo no era una preocupación para mí, sino algo que ya había sucedido, pero Kang Cha-yoon lo trataba como algo que no debía ocurrir. Me sentí como si me hubieran echado un balde de agua fría. Pensándolo bien, Kang Cha-yoon ya lo había dicho la vez anterior. Que si había un hijo, lo abortaría.

¿Por qué? ¿Porque no le interesaba la gloria de las futuras generaciones? ¿Porque si nacía un hijo, naturalmente surgirían varias obligaciones? ¿Porque solo quería salvarme a mí? ¿Porque aumentaría el número de cosas que podrían ser una debilidad ante Kwon Jin-hyeok?

Lo sé. Sé que su juicio es más sabio y realista que el mío. Sé que yo solo estoy siendo terco, sin estar preparado ni física, ni intelectual, ni económicamente, ni de ninguna manera. Aun así…

“¿No cree que un bebé que se parezca al Director sería lindo?”.

Entonces, Kang Cha-yoon se incorporó un poco. Como si esa frase hubiera arruinado el momento, su característica expresión cínica apareció en su hermoso rostro.

“Eso es precisamente una de las cosas que no quiero”.

“……”.

“Estoy contigo porque me gustas tú, no porque quiera procrear”.

Con esto quedó claro. Kang Cha-yoon no quería hijos. Por supuesto que se haría responsable, pero eso no significaba que fuera a recibir la noticia con alegría o cariño. La noticia de un embarazo que llegó de repente sin que ninguno de los dos estuviera preparado no era algo que fuera a ser bienvenido. Sentí un nudo en la garganta ante esa realidad.

¿Podría yo asentir con calma ante la idea de abortar? ¿Tendría la confianza de no soltarle reproches irresponsables? No lo sé. No creo que mi corazón esté preparado todavía. Me escocían los ojos y sentía náuseas. Debido a eso, el placer que se había acumulado en todo mi cuerpo empezó a desaparecer poco a poco.

“Aquí no quiero”.

Incluso si tuviera que abortar cuando llegara el momento, no quería hacer nada que pudiera dañar al bebé. Por poco que supiera, sabía que no se debían tener relaciones bruscas en el primer trimestre.

Sintiendo que mi voz no era normal, Kang Cha-yoon se incorporó por completo. Me sentó a mí, que estaba hundido entre él y el sofá, y me arregló el cabello y la ropa desordenada. Se necesitó tiempo para que el ambiente caldeado se enfriara por completo. Kang Cha-yoon esperó pacientemente hasta que estuve tranquilo y luego preguntó.

“¿Qué te dijo Jeong Yi-soo?”.

Parecía pensar que debía haber una razón para que me subiera al coche de Jeong Yi-soo, a quien no aprecio mucho, dejando atrás al Jefe Park que había venido a buscarme.

“¿Te dijo que tu padre te llamaba?”.

“……No”.

Tras dudar un momento, respondí.

“Dijo que él había llamado a mi padre”.

“……”.

“A mi padre real”.

Si no podía confesar lo del embarazo de inmediato, al menos debía contarle esto. Tragué saliva y hablé con la mayor calma posible.

“El secretario Jeong me amenazó”.

Kang Cha-yoon no respondió. No era porque no me estuviera escuchando, sino al contrario. Estaba esperando en silencio para escuchar mi historia completa.

“Encontró a mi padre para amenazarme. Porque si dejo de actuar y vuelvo a ser Park Eun-hae, eso significa que volveré a ser el hijo de ese hombre”.

“……”.

“Dijo que tiene deudas de juego. Es un hombre capaz de cualquier cosa con tal de pagar el dinero que le debe a los prestamistas. Así que, si no quiero volver a caer en manos de un padre así…”.

“Dijo que deberías obedecerlo, supongo”.

Tras quedarse pensativo un momento, me preguntó.

“Pregunto por si acaso, ¿te queda algún afecto por tu padre biológico?”.

“¡No!”.

Grité sin darme cuenta y, asustado, me mordí el labio.

“Claro que no. De ninguna manera. Nunca he imaginado algo así ni en sueños. Y mucho menos me he arrepentido de haber huido de casa en aquel entonces”.

Kang Cha-yoon me levantó en vilo y me sentó en sus muslos. Abracé sus hombros urgentemente y hundí la cabeza en su pecho. Solo de hablar de ello, mi corazón latía desbocado.

“……No quiero verlo. Escapar de allí es la segunda mejor cosa que me ha pasado en la vida”.

“Ya veo”.

Susurró suavemente mientras me rodeaba la cintura.

“Entiendo, así que respira”.

Se necesitó un tiempo para que el temblor cesara por completo. Kang Cha-yoon me palmeó la espalda con manos tranquilas. Mientras aceptaba y tragaba las feromonas que se liberaban poco a poco, él, que había organizado la situación deduciéndola de mis palabras, dijo.

“Probablemente HR sintió una sensación de crisis debido a mis movimientos recientes. La gente de tu familia no parece ser muy inteligente, pero saben detectar perfectamente el momento en que algo les perjudica”.

Una sola flor de lavanda que brotaba en lo profundo del bosque acarició suavemente mis nervios que estaban de punta.

“Para intentar controlarme a mí, a quien no pueden manejar a su antojo, habrán pensado en usarte a ti. Después de todo, son los mismos que me vendieron a un chiquillo para eso”.

“……”.

“Pero si sienten que incluso tú no estás completamente bajo su control y se ponen ansiosos…… sí, es posible que hayan buscado a tu padre biológico para presionarte. Debe de haber algo que quieren obtener de ti mientras vives como Kwon Eun-hae”.

Era un juicio aterradoramente exacto. Yo seguía hundido en su pecho, limitándome a asentir. Hacía cuánto que no sentía miedo incluso tras inhalar sus feromonas. Aunque sabía que no era el momento de quedarme pegado a él, no quería separarme.

Fue justo cuando intentaba levantar la cabeza para mirarlo.

“Hay algo que me extraña”.

Ante su mirada penetrante, me quedé petrificado.

“Tú no eres una carta precisamente rebelde. Fuiste tan dócil que ni siquiera supiste morder cuando esos tipos, que son peores que bestias, te pusieron la mano encima”.

“……”.

“¿Por qué entonces fueron a buscar a un jugador para tirar con fuerza de la cuerda que tienes al cuello? ¿Hay alguna razón para que intentes escapar de sus manos?”.

Desconcertado, giré rápidamente la cabeza para evitar su mirada. Temía que Kang Cha-yoon, que era aterradoramente perspicaz, leyera la verdad en el espacio que yo había omitido deliberadamente.

Era tal como él analizaba. Yo ya no era una marioneta que HR Financial manejaba a su antojo por unos cuantos cheques. Podría seguirles el juego en la mayoría de las cosas, pero habían surgido dos puntos en los que no quería ceder: mi afecto por Kang Cha-yoon y el hijo que esperaba de él.

Para explicar los puntos y las razones por las que no quería ser utilizado, tendría que confesar el embarazo, pero al recordar la conversación de antes, no me salían las palabras.

Kang Cha-yoon pareció malinterpretar mi silencio y mi timidez, atribuyéndolos a la amenaza de Jeong Yi-soo. Me dio pequeños besos por toda la cara para tranquilizarme.

“En fin, se lo dije porque pensé que debía saberlo. Por si acaso, también se lo dije a mi hermano……”.

Debido a los besos que se sentían como el roce de una pluma, sentía ganas de estornudar. Arrugué la nariz y añadí rápidamente.

“Yo lo resolveré bien”.

“¿De qué manera? Ahora que lo pienso, hoy también escapaste solo. ¿Cómo lo hiciste?”.

“Ehm……”.

Por el momento, había superado una crisis amenazando con saltar del coche. Pero no creía que a Kang Cha-yoon le gustara que se lo dijera tal cual. Respondí balbuceando, esperando que no se notara mucho la mentira.

“Solo… dije que intentaría obedecerlos lo mejor posible”.

“……”.

“E-eso no significa que vaya a hacerlo de verdad. Solo es apariencia. Si al menos pretendo obedecer, la gente de la familia no armará más escándalo. Preferiría quedarme tranquilo antes que no ser de ayuda……”.

Por supuesto, sería mejor si pudiera ayudar, pero a diferencia de Kang Cha-yoon, que era un adulto experto en todo, yo solo era un inexperto joven de veintiún años.

Me sentía un poco desanimado, pero Kang Cha-yoon, que me observaba con insistencia, preguntó.

“¿Tanto te disgusta obedecerlos?”.

“……Así es, ¿no?”.

Sé que, al haber recibido una compensación, debo valer lo que pagaron. Sin embargo, lo que ellos forzaron fue solo mi identidad y mi cuerpo, no mis sentimientos. Al igual que ellos nunca me trataron como familia, yo tampoco los dejé entrar en el área de mi sinceridad.

“¿Y yo?”.

“¿Perdón?”.

“¿También te disgusta obedecerme a mí?”.

“¡Claro que no! ……”.

Aunque la pregunta repentina me extrañó, no era algo que no pudiera responder.

“Usted es diferente”.

“……”.

“Si es algo que usted desea, querría concedérselo todo. Incluso si no lo pide en voz alta, si es algo que puedo hacer, querría lograrlo y dárselo”.

Porque quiero que tú, a quien amo, seas próspero. Y para que seas feliz. De ese modo, no creo que el tiempo que pasé por tu vida sea recordado como algo malo.

“¿Usted tiene algo que desee de mí?”.

Kang Cha-yoon, que me miró durante un largo rato, susurró con voz algo apagada.

“A ti”.

“……”.

“Lo que yo deseo es a ti, Park Eun-hae”.

No sé por qué esas palabras hicieron que sintiera que el suelo bajo mis pies se desmoronaba suavemente. Sentía como si estuviera perdido en un lugar remoto y, al mismo tiempo, como si me elevara hasta una distancia increíble. Mis ojos ardían y mi corazón palpitaba con estruendo.

“Si hay algo de lo que me arrepiento…”.

Dijo mientras acariciaba mi mejilla lentamente.

“Cuando Jeong Yi-soo te puso las manos encima de esa forma tan mediocre... en ese momento, debí haberlo liquidado limpiamente”.

“……”.

“Si sirve de excusa, no quería darle a tu padre ningún motivo para señalarme. No quería añadir ni un solo elemento desfavorable. Además, después de enterarme de que era un tipo que se encargaba de los trabajos sucios de Sang-yu, fui aún más cuidadoso”.

“¿Por eso terminó solo con una advertencia moderada?”.

“Un mensaje de 'no cruces la línea' era lo mejor que podía hacer. Incluso si lo hubiera 'hundido' un poco, eso no sería el final. El vicepresidente no dejaría vacante tu puesto de vigilancia, y sería un problema si pusiera a algún otro hijo de puta impresentable como sucesor”.

“Pero... tal vez la persona que viniera en lugar del secretario Jeong podría ser alguien mejor, ¿no?”.

NO HACER PDF

SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL

“¿Cómo sería eso posible? Si el empleador es Kwon Jin-hyeok”.

“……”.

“Incluso si esa otra persona pudiera ser mejor, no apuesto cuando se trata de ti”.

No sé por qué esas palabras me hicieron sentir tan feliz. Fingí aclarar mi garganta y presioné las comisuras de mis labios con la punta de los dedos para no sonreír.

Cálmate, Park Eun-hae. No sonrías sin sentido.

“En fin, ¿volvemos ya?”.

Él se levantó mientras me sostenía en brazos. Como si fuera lo más natural, me pegué a su pecho y abracé con fuerza su cuerpo firme.

“¿Ya? ¿Terminó todo su trabajo?”.

“Estrictamente hablando, no todo... pero desde que llegaste, es imposible que me concentre. No hay nada urgente, así que puedo terminarlo mañana por la mañana”.

Justo cuando iba a preguntar si debía irme antes a esperar...

“Dijiste que aquí no querías”.

“……Ah”.

“Entonces, ¿dónde sí se puede?”.

Ah, esas palabras. Definitivamente las había escuchado en alguna parte antes...

“Si estamos solo nosotros dos en un lugar bien cerrado por los cuatro costados, ¿crees que podríamos llegar hasta el final?”.

‘Entonces, ¿Dónde sí se puede?’.

‘Si estamos solo nosotros dos en un lugar cerrado, ¿crees que podríamos llegar hasta el final?’.

Fue un momento extrañamente irreal en el que el Kang Cha-yoon de la realidad pronunciaba las mismas palabras que me había dicho en aquel sueño donde me di cuenta de mi primer amor.

“Después de todo, para eso se hizo la casa de recién casados, ¿no?”.

Era una verdad que no podía negar. Mi rostro se encendió en un rojo intenso.

***

El beso, que comenzó incluso antes de bajar por completo del coche, continuó hasta que llegué a la habitación en sus brazos y quedé sin un solo hilo de ropa encima.

Los besos, que parecían suaves pero eran persistentes, a veces me robaban todo el aliento, me dejaban tan lánguido que perdía las fuerzas, o por el contrario, me hacían sentir tan impaciente que no podía quedarme quieto.

Mientras yo, hundido en la cama, lo miraba fijamente, Kang Cha-yoon golpeó suavemente la punta de mi nariz con su dedo índice y preguntó.

“Parece que ya te sientes mejor”.

“…… ¿Parecía que estaba enojado?”.

Repasé mis recuerdos difusos, pero no encontré rastro de ira. Para empezar, hoy no había sido diferente a otros días. ¿Por qué razón estaría enojado con él? Sin embargo, si él había leído algo en mí, no era ira, sino...

“Parecía que no me deseabas mucho”.

“……”.

“Y pensé que tal vez estabas herido por algo respecto a mí”.

Ante su susurro bajo, parpadeé lentamente. Kang Cha-yoon parecía creer que la razón de mi actitud pasiva en la oficina era su culpa.

Hablando estrictamente, no es que esté del todo equivocado...

Decir que estaba enojado era exagerado. Pero era cierto que mi corazón dolió un poco ante su actitud de no querer hijos. Aunque la situación era compleja por muchas otras razones además de esa.

Al ver que seguía mirándolo sin saber qué hacer con mi mente complicada, Kang Cha-yoon me dio pequeños besos reconfortantes.

“No haré nada que te disguste. Sin embargo”.

“¿Sin embargo?”.

“Querré persuadirte. Es decir, que caigas ante mi seducción para que podamos relacionarnos de una manera más... adecuada”.

En su rostro fluctuaba un deseo complejo. Desde el deseo primario de poseerme ahora mismo, hasta el deseo de compensar nuestra relación pasada, que aunque fue esperada y trabajada durante mucho tiempo, terminó concretándose de una manera equivocada.

Tras reflexionar un momento, besó suavemente mi mejilla y murmuró.

“He estado pensando qué tendría que hacer para que te sientas tentado”.

“Mmm...”.

“Supongo que después de todo es mi cara. Ya que siempre me miras como si estuvieras hipnotizado”.

Incorporándose, Kang Cha-yoon empezó a desabotonar su camisa uno a uno mientras mantenía el contacto visual conmigo.

Realmente era tal como decía. Su apariencia era suficiente para tentarme. La vista de él dominándome, despojándose de sus capas hasta quedar al natural, era excesivamente seductora. Sus ojos ligeramente rasgados, su cabello negro algo desordenado, su cuerpo robusto que se revelaba y su mirada ardiente recorriéndome por completo.

Ver su deseo hirviendo silenciosamente me hacía tragar saliva involuntariamente. Pero...

“……No podemos llegar hasta el final”.

Murmuré, tratando de reunir mis fragmentos de razón.

“Excepto la penetración... todo lo demás está bien”.

Su entrecejo se frunció. Parecía curioso por la razón de ese rechazo ambiguo.

 

Si pudiera haberme dejado llevar solo por el deseo, ya estaría enredado con él de forma caótica. Porque mi corazón estaba lleno de ganas de dárselo todo y recibirlo hasta el límite.

Pero la razón por la que no podía era la preocupación de que la pequeña cosita en mi vientre pudiera salir lastimada. Más que afecto, parecía ser miedo a la culpa que sentiría si algo salía mal.

¿Le disgustará?

Según lo que me habían enseñado, era una conducta errónea. La virtud de la alcoba que aprendí como Kwon Eun-hae era entregar todo el control al Alfa. Responder al máximo a los deseos del otro y tragarse los rechazos. Poner límites no era el papel del Omega.

Sin embargo, la relación con Kang Cha-yoon tenía un matiz algo diferente a lo que el Grupo HR Financial me había enseñado de forma unilateral. Su estilo era un poco más suave, dulce y, a veces, romántico y estético.

La última vez la situación fue especial, pero pensé que esta vez estaría bien. Fue entonces cuando dijo.

“Esto me trae recuerdos”.

Lo dijo como si fuera algo curioso.

“Me pregunto si tú te sentías así cuando yo ponía una excusa tras otra para no llegar hasta el final”.

“No es una venganza”.

“Sé mejor que nadie que no tienes esa personalidad, por supuesto”.

Pregunté tímidamente mientras dudaba.

“Entonces... ¿le disgusta?”.

“Mentiría si dijera que estoy satisfecho. Pero lo bueno es...”.

Kang Cha-yoon tomó mi mano y depositó besos en cada una de las yemas de mis dedos antes de responder.

“Es que hay muchas formas de disfrutar sin necesidad de penetración, y ya hemos probado varias”.

Continuó con caricias tan suaves que, más que cosquillas, me hacían sentir ansioso, besando todo mi cuerpo. Siguiendo mi pecho y el ombligo, una sensación de hormigueo recorrió la parte interna de mis muslos. Besó y succionó suavemente mis dedos y hasta la punta de mis pies, y exhaló un aliento húmedo sobre mi empeine mientras decía.

“¿Sabías que cuando te excitas, hasta las yemas de tus dedos y tus pies se ponen rojos?”.

“Mmm...”.

“No eres un bebé, pero con solo tocarte un poco, tus ojos se llenan de lágrimas...”.

“Ah, ah... Di, Director”.

“……No sé si decir que es un alivio que ningún otro hijo de puta vaya a conocer este lado tuyo”.

Cuando succionó mi pene de un golpe hasta que sus mejillas se hundieron, luces brillantes estallaron dentro de mis párpados cerrados.

Desde la punta que soltaba pequeñas gotas de fluido, pasando por el tronco tenso, hasta la pequeña bolsa y el perineo empapado, todo fue succionado por su boca. Incapaz de soportar la sensación abrasadora, forcejeé, pero sus manos grandes sujetaron mis tobillos con firmeza y los elevaron.

“Shh, está bien”.

“Mmm, ah, ah... ah”.

“Puedes dejarte llevar”.

“……”.

“Y si me pides que te penetre, mejor aún”.

Primero me sedujo con su cara, y ahora parecía decidido a seducirme con su cuerpo.

Cuando empezó a lamer mi entrada, que se movía lánguida mientras presionaba el perineo con la punta de la lengua, grité casi como un alarido.

“¡Director!”.

Me mordió una nalga como señal de que no le gustaba el apelativo, así que volví a llamarlo mientras soltaba un gemido débil.

“Kang Cha-yoon... señor Cha-yoon”.

Sacudí la cabeza de un lado a otro mientras estaba a punto de llorar.

“¿No quieres?”.

“No es que no quiera...”.

Preferiría llegar al clímax mediante el roce o la estimulación de mi pene. Me sentía avergonzado porque, además de que me estaba lamiendo atrás, sentía que el fluido que no dejaba de brotar estaba empapando incluso su rostro.

Leyendo mis pensamientos, Kang Cha-yoon levantó el torso. Luego, sonriendo levemente y presionando el pliegue de la entrada con su pulgar, susurró.

“Cede al menos esto, Eun-hae”.

“……”.

“Yo tampoco tenía intención de comportarme como una bestia contigo”.

Se oyó el sonido de él tragando saliva. Incluso lo que yo había derramado fue engullido por él. Después de alcanzar el clímax, mis pies se encogieron solos ante el estímulo constante.

“Ah. Ah, ah...”.

“¿Sigues sin querer la penetración?”.

Al mirarlo con ojos húmedos, Kang Cha-yoon sonrió frunciendo un poco el gesto.

“¿Tienes miedo porque estás demasiado sensible? Ciertamente, pareces reaccionar más rápido de lo habitual”.

Dudando, bajé la mano y acaricié la parte interna de mis muslos.

“Lo haré... por aquí”.

“……”.

“Aquí... Director, lo de Cha-yoon... ah”.

Antes de terminar de hablar, él volvió a juntar mis tobillos y los levantó. Mi parte inferior flotó en el aire y, de inmediato, su carne enfurecida se hundió entre mis muslos apretados.

“¡Ah!”.

Su pene, firme e hinchado, raspó toda mi piel mojada como si fuera a deshacerse. Presionó desde justo encima de la entrada palpitante hasta el perineo ardiente, el estrecho espacio entre mis muslos y la base de su pene.

En el momento en que nuestras partes se unieron perfectamente, mi cabeza se echó hacia atrás sola. Mi visión dio vueltas ante las densas feromonas que bañaban todo mi cuerpo. De mi pene tenso brotó un semen diluido que se acumuló en mi bajo vientre.

“Me gusta...”.

“Ha”.

“Un poco, más... ah, ah, mmh”.

Una sombra se cernió sobre mi cabeza y, poco después, su lengua entró de lleno revolviendo mi boca. Con el cuerpo casi doblado por la mitad, sin poder siquiera forcejear, su pene empezó a frotarse contra mis muslos.

Kang Cha-yoon, continuando con el movimiento de cadera como si estuviera embistiendo, mordió mi labio inferior.

“Como eres un niño que no sabe nada del mundo, te cuidé con la intención de enseñarte una a una...”.

“Ah, ah, sí, Director... ah, ah, ¡ah!”.

“¿Cuándo creciste tanto?”.

Se oyó un sonido seco. Mi cuerpo, empujado por el choque contra sus muslos firmes, subió y luego fue sujetado y arrastrado hacia abajo.

Un líquido caliente y pegajoso se derramó sobre mi pene y mi bajo vientre. Al mismo tiempo que él eyaculaba, yo también alcancé un ligero clímax, y mi cuerpo tembló mientras el líquido blanco me cubría.

“Sabes cómo hacerme sufrir. ¿Eh?”.

“……”.

“No vayas por ahí derramando esto de esta manera”.

Parecía una advertencia, pero también sonaba reconfortante.

En lugar de responder, abrí ligeramente los labios y lo miré mientras recuperaba el aliento. Aunque lo veía borroso por las lágrimas, su rostro seguía siendo asombrosamente bello.

Debajo de su impresión fría y refinada, afloró su instinto crudo, el deseo de encontrar cualquier lugar tierno y atravesarlo, y el hambre de devorar un bocado más de mí, que me hundía debajo de él.

Este aspecto solo podía verlo yo. Del mismo modo que mi interior vulnerable, que yo le mostraba, era exclusivamente suyo.

Qué lástima...

El placer y la lástima se mezclaron caóticamente, oprimiendo mi pecho. Las emociones hirvientes se extendieron, dándome una sensación parecida a una quemadura.

“……”.

Los recuerdos son algo curioso. Pensaba que los había guardado en lo más profundo de mi corazón y los había olvidado, pero surgen de repente en una situación que no es tan diferente.

En el momento en que me di cuenta de que este placer no estaba completo, el recuerdo del momento en que me derretí en medio de sensaciones similarmente complejas, aunque de distinta naturaleza, surgió de golpe.

‘Duele, ah, Director... duele’.

‘……Ah’.

‘Duele, no entra... espera un poco, ah, ah... ah, sí, por favor...’.

El día que mi cuerpo se abrió por primera vez y lo acepté por completo, el placer mezclado con dolor que me inundó y me devoró volvió a la vida, golpeando pesadamente todo mi cuerpo.

Cada vez que algo pesado y duro como una roca embestía hacia adentro, las lágrimas caían como lluvia. Me dolía hasta la muerte, y me gustaba hasta la muerte. El hecho de que el dolor y el éxtasis estuvieran a un paso de distancia era dolorosamente claro.

‘Mmh...’.

‘La cintura, ah, un poco más’.

‘……Ah, ah... mmm’.

Su pene, firmemente hinchado, abrió mis paredes internas y entró a una profundidad sin fin. Cuando presionó mi cuerpo con fuerza y me atravesó por completo, sentí como si mi cuerpo fuera a partirse verticalmente.

Al mirarlo con lágrimas en los ojos, Kang Cha-yoon tenía la misma mirada que yo. En sus pupilas, que se derretían por el placer y temblaban por el dolor, estaba atrapado mi rostro perdido.

Nuestra primera vez fue un error. Fue un accidente que quería empujar al otro lado de la memoria. Pero, al mismo tiempo, seguía siendo amor. Aunque tomara un mal camino por un momento y pasara por procesos dolorosos, la esencia no cambiaba. No, no podía cambiar.

Porque lo único que me quedaba era amor, y lo único que finalmente podía dejar era, también, amor.

“……Eun-hae”.

Al no poder soportar el peso de los recuerdos mezclados y romper a llorar, el rostro de Kang Cha-yoon se distorsionó. Frotó mis ojos con cuidado, pero mis mejillas se empaparon irremediablemente.

“¿Tienes miedo?”.

Sacudí la cabeza.

“¿No te gustó?”.

Cuando volví a sacudir la cabeza, él envolvió toda mi mejilla con su palma.

“Si no es ninguna de las dos cosas, ¿por qué lloras así...?”.

De repente, quise decirle esto.

Director, sabe... quisiera que nuestra historia fuera un libro al que no se le escribe la última línea. Aunque dicen que la vida no sigue los deseos de las personas, quisiera que se me permitiera al menos esa única línea.

Si fuera así, escribiría con cuidado en ese espacio lo que más atesoro, y me aferraría a esa línea como si fuera la única verdad para soportar todos los momentos dolorosos.

Con ese deseo, me derretí lenta, muy lentamente.

***

Lo que despertó mi conciencia difusa fue el sonido del agua chapoteando. Ante ese ruido cuidadoso y claro que resonaba en mi oído, gemí y abrí los ojos.

Un rostro familiar llenó mi visión, que se aclaraba gradualmente. Cuando Kang Cha-yoon se inclinó hacia mí, una gota de agua tibia cayó de su cabello, que cubría su frente, y mojó mi mejilla.

“¿Me estaba lavando?”.

Él, que me abrazaba desde atrás, ajustó ligeramente su postura, y el agua tibia que llenaba la bañera onduló como una ola.

“No puedo despertar a alguien exhausto para decirle que se lave solo”.

Depositó sus labios en mi frente. El beso se filtró dejando una sensación de hormigueo.

NO HACER PDF

SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL

“Normalmente suelo darte solo una ducha rápida, pero hoy parecías estar especialmente cansado”.

Su mano grande masajeó mis brazos lentamente. Solo entonces sentí que el cansancio que quedaba en mis músculos desaparecía como si se disolviera en el agua.

“Me preocupaba que te sintieras mal”.

No es que me sintiera mal. Probablemente fuera uno de los procesos en los que el cuerpo cambia sutilmente, como si tuviera náuseas matutinas. Le dediqué una sonrisa para indicarle que estaba bien.

“Ah. Por cierto, había algo que quería preguntar”.

“¿Qué es?”.

“¿Qué hiciste en <<Vincent>>? Hoy”.

“¿Con mi hermano?”.

“Sí”.

Me extrañó que preguntara eso de repente, pero me hizo un poco feliz que se interesara por mí. Repasé mis recuerdos por un momento y respondí.

“Hablamos de varias cosas, y.… ah, comí jeon (panqueques coreanos)”.

“¿Jeon? ¿Qué tipo de jeon?”.

Recordé la bandeja lujosamente preparada y respondí doblando los dedos uno a uno.

“Había muchos. Hobak-jeon (calabacín), gamja-jeon (patata), kimchi-jeon, gaji-jeon (berenjena), camarones con cebollino... de hecho, a estos últimos solo los miré y no pude comerlos, lo cual me dio pena, pero en fin. También...”.

Después de doblar los cinco dedos, volví a extenderlos uno a uno, Kang Cha-yoon, que observaba la escena, entrelazó sus dedos con los míos.

“¿Eran tan variados que por eso fueron caros?”.

“¿Qué cosa?”.

“Mmm, nada. Pero, ¿de dónde sacaron todo eso?”.

“La subgerente del local compró los ingredientes y los hizo ella misma. Sentí que la estábamos molestando demasiado, pero dijo que estaba bien si la llamaba 'hermana' (nuna) una vez”.

“¿Y la llamaste así?”.

“Sí. Como hermana Yu-ji”.

“¿Hermana Yu-ji?”.

“Su nombre es Lee Yu-ji”.

“Yu-ji... Lee Yu-ji”.

Repitió el nombre un par de veces, así que lo miré fijamente, y él me dio besos por toda la cara como si no fuera nada.

“Por cierto, pensé que debía ayudar con las ventas, así que usé la tarjeta que me dio el Director”.

“Hiciste bien”.

“No vi cuánto fue”.

Al decir eso, de repente recordé lo que Park Seung-je había dicho.

‘¿No te dice nada sin importar cuánto gastes?’.

‘¿Probablemente?’.

¿Será por eso que murmuró hace un momento si era caro por haber tanta variedad?

 

A diferencia de mí, que fruncí un poco el ceño por la preocupación tardía, Kang Cha-yoon seguía tranquilo. Él respondió besando también mi entrecejo arrugado.

“Eso también estuvo bien”.

“¿No habré gastado demasiado dinero?”.

“Para nada. Al final, ¿no es una obra de mi cuñado?”.

Aunque el mensaje de notificación del uso de la tarjeta no diría ‘esta es la tarjeta que alguien usó’, él se dio cuenta perfectamente.

“Me gusta que sea generoso”.

Antes de que pudiera decir nada, me levantó en vilo. Parecía indicar que ya era hora de salir.

Sentándome en el borde de la bañera, su forma de lavarme era infinitamente natural. A pesar de ser alguien que no parece del tipo que cuida de los demás con esmero.

De hecho, al principio actuó como si no tuviera interés...

Ahora todo eso se sentía como algo de hace muchísimo tiempo.

Con el cuerpo impecablemente limpio y vestido con un pijama nuevo y suave, mis párpados volvieron a sentirse pesados. Kang Cha-yoon, que me sostenía en brazos mientras yo cabeceaba de sueño, parecía tener la intención de bajar al primer piso, así que sacudí la cabeza lentamente.

“¿Puedo dormir en el segundo piso hoy?”.

Kang Cha-yoon, que se detuvo en seco en el rellano de la escalera, reflexionó sobre mis palabras y preguntó.

“¿Quieres dormir en la habitación principal?”.

“…… ¿No se puede?”.

Tras un breve silencio, respondió.

“¿No soy yo quien debería pedir permiso?”.

“……”.

“¿Estarás bien durmiendo a mi lado?”.

Parecía pensar que la razón por la que dormía en la habitación de invitados del primer piso era por el síntoma de rechazo a las feromonas, y que al final el problema era él mismo.

“Creo que estaré bien”.

No era simple optimismo. Era casi una certeza de que ya no se producirían síntomas de rechazo. De hecho, desde que fui a la sede de Hwadam Construction hasta ahora, no había tenido ningún problema.

Incluso llegué a pensar que tal vez en el futuro llegaría un momento en que necesitaría las feromonas de Kang Cha-yoon. Porque incluso ahora, sus suaves feromonas que se filtraban poco a poco me resultaban insuficientes y me dejaban con ganas de más.

Al darse cuenta de que no estaba mintiendo, Kang Cha-yoon me llevó a la habitación principal. La acogedora ropa de cama tenía un aroma familiar un poco más intenso.

“¿Seguro que no pasa nada?”.

Me acurrucaba en su pecho cuando Kang Cha-yoon preguntó eso de repente.

“¿Perdón?”.

“Tu hermano. Al hablar de él me acordé. Es alguien que usa bastante la cabeza, así que supongo que sabrá escapar de cualquier trampa sucia”.

Continuó hablando mientras me tapaba cuidadosamente con la manta.

“De todos modos, formalmente el local es propiedad de Kim Young-yi, así que no podrá estar totalmente libre de problemas. Puede que tenga que lidiar con asuntos molestos por un tiempo”.

“Dijo que no hay nada por lo que puedan atraparlo, así que está bien...”.

Tal vez omitió palabras por miedo a que yo me preocupara. Pero, como decía Kang Cha-yoon, Park Seung-je es una persona inteligente, así que confiaba en que lo resolvería bien.

“Director. La razón por la que está presionando así tanto a Haerang Mulsan como a la presidenta Kim Young-yi... es para tomar la iniciativa en la lucha de poder con el Grupo HR Financial, ¿verdad?”.

“Así es”.

Dijo que vaciaría todo mi mundo de esa manera y me dejaría solo a él.

“En ese proceso... ¿no está contemplado el divorcio conmigo?”.

Pregunté esforzándome por mantener la voz lo más calmada posible.

“¿Ni planes de tener hijos?”.

En el momento en que pronuncié la palabra 'divorcio', el brazo de Kang Cha-yoon se tensó con fuerza. Aunque, por supuesto, se relajó en cuanto solté un gemido.

“……Dependerá de cómo actúe la otra parte. Puede que nos divorciemos, o puede que no. Ahora mismo es incierto”.

Añadió con una voz que sonaba un poco impaciente.

“Por supuesto, eso no significa que vaya a dejarte ir, Park Eun-hae. Esto es, hasta el final, una pelea por 'Kwon Eun-hae'“.

Como la persona que se casó con él no es Park Eun-hae sino Kwon Eun-hae, significaba que usaría eso como una carta si era necesario.

“Pero mi posición sobre los planes de tener hijos es firme”.

Significaba que no quería hijos. Ni sentimental ni realistamente.

“Si llegara a haber un hijo, incluso a él lo usaría. De hecho, ni siquiera esa situación me agrada mucho”.

¿Es porque le da pena usar a un recién nacido? Estaba pensando eso cuando...

“Si se maneja bien, no es que no se obtenga nada, pero no será fácil. Sin embargo, si se maneja mal, habrá mucho que perder. No prefiero las situaciones donde el riesgo es mayor. Es difícil de controlar y ni siquiera es gratificante”.

Mi cuerpo tembló ante su voz, que se sentía tan despiadada. Estaba tratando a un bebé que ni siquiera había nacido como si fuera un objeto.

“Lo sé. No te gustará este punto de vista. A diferencia de mí, que divido todo según las ganancias y pérdidas, tú eres tierno y dulce”.

“……”.

“Dijiste que no querías mucho tener hijos y que no tenías confianza en criarlos bien”.

Dijo apoyando su mejilla en mi coronilla y hablando lentamente. Estaba un poco más calmado que antes, y esta vez su tono sonaba bastante humano.

“Pero si realmente llega a nacer, acabarás amándolo. Y te esforzarás por tratarlo bien. Con el único deseo de que no viva como tú, te desvivirás aunque no sepas mucho”.

“……”.

“Sonará muy egoísta, pero yo preferiría que cuidaras de ti mismo primero”.

Exhalé un suspiro superficial y cerré los ojos con fuerza.

Las palabras de Kang Cha-yoon eran dulces y despiadadas. Eran cálidas y al mismo tiempo frías, suaves y al mismo tiempo afiladas. Me hacían feliz y, al mismo tiempo, me hacían daño.

“Eun-hae”.

“……Sí, Director.”

“Tú solo aférrate a ser Park Eun-hae. Del resto me encargo yo”.

Me quedé atónito ante su declaración de que hundiría todo lo demás en el fango, y que estaba dispuesto a hacerlo con tal de tenerme solo a mí.

Ya podía resignarme, hasta cierto punto, respecto al chico que murió. Por mucho que dijera que era por el honor de Kwon Eun-hae, no sería algo para él, que ni siquiera pudo morir como él mismo, y mucho menos lo traería de vuelta a la vida. Así que, tal vez, podría renunciar a Kwon Eun-hae.

También podría renunciar a Park Eun-hae. Podía dejar que él me tomara según su deseo o me controlara hasta saciarse. Podía transigir porque lo amaba.

Pero con el bebé no podía.

Él tenía razón. Yo no deseaba particularmente un bebé, ni tenía la capacidad de hacerme cargo. Al ser una existencia en un área a la que mi pobre imaginación no llegaba, no podía evitar sentirme inquieto.

No quería que ese bebé viviera como yo. No quería que pasara días fríos y dolorosos sin ser bienvenido en ninguna parte. No quería que fuera manipulado por la codicia de alguien.

Incluso si todos intentaran usarlo a su conveniencia, quería ser yo, al menos, quien pudiera hacerse responsable del niño.

Por eso.

“……Creo que mañana tendré que ir a la casa principal, Director”.

Aun sabiendo que estar dócilmente entre tus manos es lo más seguro.

“Solo será un día. Volveré después de cenar”.

Como ya no podía ser solo yo, decidí elegir el cambio.

***

 

[Tendremos cosas de qué hablar, supongo.]

[Si quieres terminar el trato, no habrá mejor oportunidad que esta.]

 

Como era de esperar, Kwon Jin-hyeok recibió el informe de mi embarazo. Estará lleno de deseos de usar esa carta para estabilizar la situación actual, que no va por buen camino, y más aún, para tomar la iniciativa contra Hwadam Construction.

Es inevitable. No, no quería evitarlo. Yo también sentía la necesidad de ordenar esta situación enredada y caótica.

Ordené mis pensamientos mientras jugueteaba con la punta de mis dedos sentado en el coche que conducía Jeong Yi-soo. Tuve que respirar hondo varias veces para enfrentarme a los pensamientos que amenazaban con devorarme en cualquier momento.

Tengo que encontrar la mejor solución.

Kang Cha-yoon planeaba destruir HR Financial.

Su plan ya estaba en marcha. Haerang Mulsan entró en auditoría por un incidente sospechoso, y empezaron a investigar el entorno de Kwon Jin-hyeok para crear un escándalo. Hurgarían en el bar propiedad de Kim Young-yi, la madre biológica del chico, para fomentar la discordia y luego revelarían la existencia de Kwon Eun-hae como hijo ilegítimo.

Tal vez, en ese proceso, si fuera necesario, incluso desmantelarían y expondrían la muerte del chico o mi identidad suplantada. Si eso fuera más eficiente para sacudir a HR Group desde la raíz, no habría razón para que Kang Cha-yoon no lo hiciera.

Pero Kwon Jin-hyeok no se dejará vencer fácilmente.

Por ahora, la polémica se limita a Haerang Mulsan. ¿Qué pasaría si aquí Kwon Jin-hyeok corta el rastro limpiamente? Eso no sería una crisis para él, sino una oportunidad. Porque podría deshacerse de Kwon Jae-hoon o Kwon Jae-woo vinculándolos con el caso, y tendría un motivo más para presentarme como sucesor.

El escándalo del hijo ilegítimo también puede transformarse según cómo se presente. ¿Y si la noche con Kim Young-yi no fuera solo diversión en un barrio rojo, sino una historia de amor apasionada marcada por la casualidad?

Curiosamente, lo importante en el mundo no es la esencia ni la verdad. Cualquier cosa puede parecer algo totalmente distinto dependiendo de cómo se disfrace. Tal como yo vivo como Kwon Eun-hae sin ser Kwon Eun-hae.

Además, Kwon Jin-hyeok es meticuloso. En el proceso de entregarme, siendo falso, a Kang Cha-yoon, no habría dejado de plantar algún dispositivo para que mi autenticidad no fuera cuestionada. Habrá preparado algún medio para protegerse... y yo lo destruiré por Kang Cha-yoon.

La razón por la que quería ser la fuerza de Kang Cha-yoon era simple. Porque lo amo. Porque a su lado pude respirar y vivir como una persona.

Como él me brindó eso, no quería que perdiera nada por mi culpa, quería ayudarlo a derribar la línea de defensa que Kwon Jin-hyeok construyó con esmero para que pudiera obtener lo que desea.

En ese proceso, si pudiera permitirme un lujo, desearía que los pobres niños no fueran tan insultados. Que el chico que murió trágicamente, y el bebé que aún no ha nacido, no salieran tan heridos.

Para eso…….

“Vaya, sale usted dócilmente de esa casa”.

La mirada gélida de Jeong Yi-soo me llegó a través del retrovisor.

“Pensé que no tendría intención de salir de la fortaleza de hierro que Kang Cha-yoon preparó”.

Respondí con una sonrisa radiante.

“Es que hay algo que quiero confirmar”.

Bajé la mirada hacia lo que sostenía en mi mano, que se había calentado por el contacto con mi piel tras tenerlo tanto tiempo. Era un llavero con forma de candado.

“Y también hay una charla obligatoria que deben tener un padre y un hijo”.

Apreté suavemente la confianza que Kang Cha-yoon me dejó.

“¿Es extraño?”.

“Más que extraño, es inesperado”, continuó la voz seca de Jeong Yi-soo. “Pero bueno, parece que al menos no vas a traicionar”.

“No es traición”.

Para que haya traición debe haber confianza, y entre nosotros podrá haber obligaciones y recompensas, pero nunca hubo confianza.

Así que, cosechas lo que siembras.

Me tragué esas palabras en silencio.

***

La comida en la mesa se veía deliciosa, pero era difícil de pasar. La carne grasienta, los diversos mariscos, e incluso las guarniciones recién hechas me resultaban excesivas e incluso nauseabundas.

Al ver que apenas tocaba la comida preparada, recibí una mirada de desaprobación. Era de la esposa de Kwon Jin-hyeok.

“Eun-hae, tú... de verdad, por más que intente tomarte cariño, no puedo”.

Al ver a la señora que servía la comida inquieta, parecía que hoy ella misma había cocinado. ¿Había dicho que estaba aprendiendo como pasatiempo? Lo había oído un par de veces cuando vivía en la casa principal.

“Siempre ha comido poco. No lo avergüences”.

“Esto no es comer poco, es ser caprichoso. Ay. No es que haya preparado cosas incomibles, ni que él estuviera en posición de elegir. Intenté ser generosa para que recuperara algo de peso y……”.

No tenía nada que responder. Ella no tendría curiosidad ni estaría de acuerdo, pero no vomitar era mi mayor esfuerzo.

“Si no puedes comer, no te fuerces demasiado”.

“……Sí”.

Kwon Jin-hyeok, sabiendo que era parte de las náuseas matutinas, habló con una actitud suavizada. Como le había dicho antes a Jeong Yi-soo, ahora soy como la gallina de los huevos de oro, así que querrá convencerme lo mejor posible para obtener lo que desea.

“Padre”.

Dije tras fingir comer un par de bocados y finalmente dejar los palillos.

“Tengo algo que decirle después de cenar”.

“Está bien. Vamos al despacho”.

Tras rechazar los dulces que me ofreció de postre y pedir solo té, fui directamente al grano.

“Quiero ver el contrato prenupcial entre el Director Kang Cha-yoon y yo”.

“……”.

“El Director aún no sabe de mi embarazo. Pensé que sería mejor decírselo después de evaluar cómo cambiará la situación”.

“Bien. Tendrás que leerlo detalladamente para que podamos dialogar con eficiencia”.

NO HACER PDF

SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL

Me senté y leí con calma el contrato que me entregó Kwon Jin-hyeok. Era un contenido algo difícil para mí, un adulto inexperto, pero me concentré con la idea de que debía estar muy alerta.

Hubo algunos artículos que retuvieron mi mirada por mucho tiempo.

 

No se realizará la verificación de parentesco consanguíneo a menos que sea inevitable. Las partes no podrán solicitar la verificación de parentesco del otro por razones personales, exceptuando los casos en que la persona misma desee dar una explicación o en casos de implicación en delitos.

 

Esa era la defensa de Kwon Jin-hyeok para no sufrir daños por el hecho de que Kwon Eun-hae hubiera sido reemplazado. Hacer que solo una parte no pudiera exigirlo delataría que había algo oculto, así que le dio forma para ambas partes, pero…….

Incluso beneficia a Hwadam Construction.

¿Quién hubiera imaginado que Kang Cha-yoon no sería el hijo biológico del presidente Kang Jong-cheol y su esposa? Al final, ambas familias presentaron prometidos falsos para aprovecharse de la otra, y a cambio de no airear sus propios defectos, quedaron imposibilitadas de señalar al otro.

Sin embargo, la situación favorecía más a Kang Cha-yoon, por la diferencia de que él usaba su identidad original mientras que yo suplanté la identidad de Kwon Eun-hae.

Seguro hay algo conectado con esta cláusula de verificación de parentesco.

Leí línea por línea con suma cautela. Finalmente, apareció la cláusula que más quería confirmar.

 

En caso de que se confirme que el hijo biológico de la Parte A es también de la Parte B, la Parte B pagará todos los gastos necesarios para la crianza y una compensación por responsabilidad. En caso de haber un hijo, el criterio para la indemnización se basará en el punto 7 a continuación, y la custodia será designada por la Parte A.

 

Hijo biológico y compensación por responsabilidad.

Según esta cláusula, nuestro hijo se convierte en una mala jugada para Kang Cha-yoon. Se convierte en el sujeto que debe pagar la compensación, pero no tiene derecho a exigir una prueba que demuestre si ese niño es realmente del linaje de Kwon Jin-hyeok.

Como el resultado está predeterminado, Kwon Jin-hyeok nunca aceptará una prueba de parentesco.

Dado que el rango de verificación se limitaba a Kang Cha-yoon y a mí, la situación era inevitablemente desfavorable para él.

Me quedé en silencio por mucho tiempo mirando la última página del contrato, donde estaba mi huella digital, estampada como si hubiera sido guiada por la mano de Kang Cha-yoon.

Los pensamientos que se agolpaban como si fueran a estallar se fueron ordenando uno a uno. Se fueron alineando y, finalmente, como la marea baja después del pleamar, lo innecesario se fue retirando.

Así, dentro de mi serenidad, solo quedó aquello que quería proteger a toda costa, pasara lo que pasara.

“¿Terminaste tus cálculos?”.

“Sí”, dije con calma.

“Le daré al niño. A cambio, yo me iré”.

“¿Porque crees que el Director Kang no querrá al niño?”.

“Sí. Al ver el contrato, me quedó claro. Considerará que tener un hijo es desfavorable. Pero……”.

No tiembles.

Me mordí el labio y continué.

“Es que yo he decidido que quiero tener a este bebé. No hay razón para no hacerlo”.

“¿Es por dinero?”.

Ante esa pregunta, respondí con una leve sonrisa.

“¿Por qué cree que estoy aquí?”.

“……”.

“No quiero cheques. Deme efectivo”.

Dije las palabras que había preparado durante mucho tiempo.

“Diez mil millones de wones en una cuenta nacional a nombre de Kwon Eun-hae. El plazo es de un mes. Si prepara el dinero en ese tiempo, tendré al bebé”.

No era una cantidad pequeña. Kwon Jin-hyeok pareció un poco desconcertado al ver que pediría tanto y que incluso habría un límite de tiempo. Pero el ‘huevo de oro’ en su calculadora tenía más dígitos que esos diez mil millones.

“Está bien”.

“……”.

“Lo prepararé en el plazo acordado. Pero yo también tengo dos condiciones”.

“Dígalas, Vicepresidente”.

“Primero. Haz que ese tipo deje de hurgar en Kim Young-yi. Me refiero a la madre biológica de Kwon Eun-hae”.

“……”.

“Seguro piensas irte con ese dinero. En ese caso, tendrás que divorciarte. ¿Hay necesidad de un divorcio desfavorable creando escándalos ruidosos?”.

Teme que, si se suma el tema del hijo ilegítimo, el panorama cambie desfavorablemente durante el proceso de divorcio. Por eso parece querer presionarme para que le pida al Director o intente negociar para tener una separación lo más limpia posible.

“Así que, segundo. Divórciate de él amistosamente”.

“……”.

“Aunque en el contrato hay una cláusula que dice que él accederá al divorcio de mutuo acuerdo de inmediato si tú lo deseas, por lo que he visto de él, no parece muy dispuesto”.

Seguro que no. Parecía haberlo asumido según la situación, pero se notaba que básicamente no lo quería.

“Está bien. Aunque el Director se oponga, hay una forma de divorciarse”.

“¿Hay una forma?”.

En lugar de responder, mostré una sonrisa tenue.

Aparte del divorcio de mutuo acuerdo, hay una forma de terminar la relación matrimonial. Y era algo que solo yo podía hacer.

'Kwon Eun-hae' morirá. Y el dinero que me dio Kwon Jin-hyeok será la indemnización por la relación matrimonial rota.

***

La muerte de Kwon Eun-hae.

Hubo un tiempo en que me negué a aceptarlo y lo negué. Pero lo que no cambia terminó por devorarme y me buscaba sin falta en las noches de mal tiempo.

Fue una catástrofe, una oportunidad, un secreto, una pesadilla y ahora se había convertido en mi meta, la muerte de ese chico.

Si pongo el punto final correspondiente detrás de tu nombre, ¿podremos nosotros también salir caminando de aquel día lluvioso?

Me froté la palma de la mano, empapada en sudor frío, contra el muslo y respiré hondo lentamente.

Lo que voy a hacer a partir de ahora puede ser algo más que radical, algo temerario. No solo Kang Cha-yoon, sino quizás incluso Park Seung-je se oponga a esta elección. Es más, podrían sentirse traicionados o enojarse.

Pero…… no hay otra opción.

Lo pensé hasta que me dolió la cabeza y reuní todo el valor que tenía. Fue la conclusión a la que llegué con dificultad, y era el mejor resultado que podía imaginar.

Por el chico muerto y por mí, que no pude morir, por el Kang Cha-yoon vivo y por el bebé que debe vivir.

No espero comprensión. Solo espero que, si es posible, llegue el día en que pueda decir que no tuve más remedio que hacerlo.

“¿Esto también es inesperado?”.

Dije en la oscuridad. A través del retrovisor, mi mirada se cruzó con la de Jeong Yi-soo.

“Bueno. Más que inesperado……”, dijo Jeong Yi-soo con voz inexpresiva, “sospechaba de ello”.

De repente recordé lo que dijo antes. ¿No había dicho que, antes de ser mi maestro y secretario, se encargaba de perseguir y eliminar a los traidores?

Tal vez detectó alguna posibilidad por instinto. ¿Habrá leído en mis ojos mis intenciones poco dóciles?

Como no quería mostrarle nada a la ligera a Jeong Yi-soo, en lugar de responder, cerré los ojos con fuerza y fingí dormir. Afortunadamente, mi cuerpo agotado sucumbió fácilmente al sueño y dormité sufriendo un dolor desconocido.

Antes de que el coche arrancara, le pedí a Jeong Yi-soo que me dejara en la calle principal y no frente a la casa. Ante mi comentario de que tenía un lugar al que pasar, me dejó en el cruce sin decir palabra.

Tras perderme un buen rato consultando el mapa en el teléfono, finalmente encontré lo que buscaba. Cerca de la estación de metro, era una pequeña floristería que abría hasta tarde.

Entré en la tienda con el rostro iluminado y le pedí con cautela a la dueña si podía hacerme un ramo. Ella, con una sonrisa que denotaba ser buena persona, me preguntó para quién era y si tenía alguna flor en mente.

“Es un regalo para mi cónyuge. No es un aniversario. Es algo digno de celebrar……. Mmm, no. Tampoco es eso. No sé mucho de lenguaje de las flores…… solo creo que estaría bien una flor que exprese mis sentimientos”.

Balbuceando, señalé las rosas rojas que estaban en la vitrina de cristal y pedí que, sin importar el precio, hiciera un ramo con todas las rosas que quedaran. Era lo primero que me venía a la mente al pensar en flores, y también porque me di cuenta de que mi feromona incluía el aroma de las rosas.

“Quedan bastantes rosas, ¿estará bien?”.

“Sí. El precio no importa, así que démelo todo”.

“Vaya……. Entonces pondré también un poco de gipsofila rosa (velo de novia) de cortesía. Significa 'momento de alegría'“.

“Gracias”.

Al asentir con una sonrisa radiante, ella, que preparaba las flores con movimientos ágiles, dijo con voz risueña.

“Parece que ama mucho a su cónyuge”.

“Claro. Es mi primer amor”.

Y será el último.

Me atrevo a asegurar que no podré volver a encontrar a una persona así.

“¿Cómo fue que terminó amándolo?”.

Ante esa pregunta, repasé mis recuerdos con él y terminé soltando una carcajada.

“No lo sé”.

Al principio pensé que me había enamorado porque me trataba bien. Pero pensándolo bien, creo que lo habría amado aunque Kang Cha-yoon no hubiera sido tan amable conmigo.

Incluso si no hubiéramos sido Kang Cha-yoon y Kwon Eun-hae. Incluso si no nos hubiéramos conocido como nosotros mismos, quería creer que te habría amado.

El ramo que llenaba mis brazos desprendía un aroma fresco y dulce. Llené mis pulmones con ese aroma y me incliné para despedirme.

De la floristería a casa había una distancia ambigua. No estaba muy cerca, pero tampoco era tanto como para tomar algún transporte.

Tras pensarlo un momento, elegí caminar. Aunque mi resistencia física no es muy buena, pensé que esto estaría bien.

Avancé hacia Kang Cha-yoon por las calles de la noche de verano. Solo pensé en él para que nada más se interpusiera.

Al concentrarme en él, mi interior inquieto se calma y el miedo se desvanece. Se vuelve claro y grato lo que debo hacer y lo que quiero lograr.

Soporté las noches crueles porque te amo. Me armé de valor dispuesto a darlo todo. Dejo a un lado, una a una, las cosas incorrectas que había entre tú y yo, y me despojo de las capas falsas.

Si llega el momento en que todo lo demás sea apartado y eliminado, y solo tú quedes íntegro en mi mundo...

“Incluso entonces, mis sentimientos seguirán siendo los mismos”.

Mi amor es firme. Ya ha echado raíces, no se tambalea con los tifones ni es arrastrado por las lluvias torrenciales.

Así que.

“Ahora es el turno del Director de demostrarlo”.

Me di cuenta de la naturaleza del dolor que había sufrido intermitentemente mientras dormitaba.

Era un dolor de crecimiento. Era un dolor indispensable que debía pasar para ser más fuerte y más valiente. Al pensar eso, este dolor que sentía en el corazón me resultó bienvenido.

“Eun-hae”.

Nada más abrir el portón y entrar al jardín, mis ojos se cruzaron con los de Kang Cha-yoon. Estaba sentado de lado en una silla, y sobre la mesa estaban su reloj y su teléfono.

“Me preguntaba qué habías estado haciendo hasta esta hora y por qué venías tan despacio, pero……”.

Le tendí el ramo con una sonrisa. Su mirada de asombro se posó pétalo a pétalo sobre las flores rojas.

“Es un regalo, Director”.

Kang Cha-yoon, que lo recibió por instinto, me miró fijamente.

“¿Cuál es el motivo? Hoy no es un día para conmemorar, ni parece haber nada que celebrar”.

No es que deba haber un motivo así para regalar flores.

“Bueno……”.

Le respondí con una sonrisa.

“Para mí, cada día que paso con usted es un día tan bueno como para conmemorarlo, y es algo que merece ser celebrado de sobra”.

“……”.

“¿Le disgusta?”.

“No”.

Se oyó el crujir de las flores. Respondió abrazando con fuerza el ramo.

“…… ¿Cómo podría disgustarme algo que me das tú?”.

Me puse de puntillas con todas mis fuerzas y besé a Kang Cha-yoon. Hice fuerza hasta que el arco de mis pies se tensó por completo y cerré los ojos con fuerza.

“Director”.

Susurré con mis labios pegados a los suyos.

“Dicen que el corazón de una persona es igual que una flor”.

Mi rostro quedó totalmente reflejado en sus pupilas negras. Como si en un mundo vacío yo fuera lo único nítido.

“Se marchita cuando pasa la primavera y se estropea cuando se adentra el verano. Se pudre antes de que caigan las hojas de otoño y desaparece sin dejar rastro como un insecto que no puede pasar el invierno”.

“……”.

“Pero volverá a brotar cuando llegue la primavera del año siguiente”.

Nos conocimos entre muchas mentiras y finalmente intercambiamos sinceridad, así que llegamos a ser capaces de distinguir qué es falso y qué es verdadero.

“Espero que el Director recuerde mi sinceridad”.

Sus ojos se cerraron lentamente, y sus pupilas negras, que a veces parecían vacías y solitarias, desaparecieron.

“Está bien”.

Dijo Kang Cha-yoon mientras recibía el beso que era como un susurro.

“Lo recordaré, sin falta”.

***

“……Por eso, he decidido huir”.

Ante mi voz calmada, Park Seung-je abrió la boca estupefacto. Se puso tan pálido por la sorpresa que no se veía ni rastro de color en su piel.

“Esta es toda mi explicación. Ahora es el turno de que hermano responda”.

Fui a buscar a Park Seung-je a <<Vincent>> diciendo que tenía algo muy importante que decirle, lo senté y le pedí encarecidamente que no me interrumpiera hasta que terminara toda mi explicación.

Luego siguió mi historia. El hecho de que en casa se enteraron de mi embarazo y cómo eso afectaría negativamente a Kang Cha-yoon. De qué trataba el contrato y qué pensaba hacer yo para invalidarlo.

Por el honor de Kwon Eun-hae, por la venganza de Park Eun-hae, por la muerte de Kwon Eun-hae y por el amor de Park Eun-hae.

Qué había decidido elegir.

“Eun-hae”.

“Necesito tiempo. Quiero huir a un lugar donde nadie me conozca, y mi hermano es la única persona que puede ayudarme. Hazte responsable de mí por solo un año”.

“Eun-hae……”.

Park Seung-je se cubrió la cara con ambas manos y soltó un quejido. Parecía sinceramente atormentado. De repente recordé sus palabras de que cada día sentía que estaba recibiendo un castigo divino.

Pero decidí no sentirme culpable. Para mí ahora incluso la culpa era un lujo. Si debía expiar mis culpas, quería hacerlo todo junto más adelante.

“Dijiste que amabas a Kang Cha-yoon”.

Park Seung-je extendió la mano y apretó la mía. Su mano, fría, temblaba levemente.

“Dijiste que por eso querías quedarte a su lado. Dijiste que incluso tenías un hijo y que no querías abortar. Sin importar si ese tipo lo quería o no”.

“……”.

“¿Pero quieres huir? ¿Así de repente?”.

Todo lo que decía era verdad. Amo a Kang Cha-yoon, quiero estar a su lado y no quiero hacerle daño al bebé.

Pero los deseos y los deberes no siempre siguen el mismo camino. También llegan momentos en los que hay que cumplir con un deber por un deseo. Solo era eso.

“Las huidas se hacen de forma imprevista”.

NO HACER PDF

SIGUENOS EN INSTAGRAM AOMINE5BL

No se puede escribir un aviso ni salir como si fueras de paseo. Como no era algo que hubiera planteado a la ligera, era natural que no quisiera fallar.

No evité la mirada de Park Seung-je. Solo le transmití mi corazón mientras lo miraba con serenidad.

Park Seung-je cerró los ojos. Ejerció una fuerza suave sobre mi mano que sostenía. Su respiración se agitó por un momento y luego se calmó lentamente.

Tras un largo silencio, abrió los ojos. En las pupilas de Park Seung-je, donde el dolor parecido a una marejada se había calmado para volverse sereno y decidido, se reflejaba mi rostro con una expresión idéntica, como si se cumpliera el dicho de que la sangre no engaña.

“Hay que cambiar el método”.

No puede ser igual que la última vez, añadió Park Seung-je.

“No puedes ocultar por completo el hecho de que has desaparecido. Tanto Kang Cha-yoon como Kwon Jin-hyeok empezarán a moverse sin falta. Eres como el trofeo de victoria en la pelea de ambos”.

“……”.

“Debes esconderte dentro del país de una forma diferente a la anterior y ganar tiempo. La gente intentará adivinar a dónde irías y empezarán a buscar por ahí, así que nosotros debemos ir al revés. Un lugar al que piensen que jamás irías. ¿Dónde es eso?”.

La respuesta salió más rápido de lo esperado.

“……Goseong”.

Dije como soltando un suspiro.

“Goseong…… en la provincia de Gangwon”.

No podía ser más irónico. Que tuviera que huir al lugar donde el destino de ese chico y el mío se intercambiaron para poder devolver el destino de Kwon Eun-hae y el mío a su lugar original.

Dije recordando el cielo nublado que vi de pasada al venir aquí.

“Dicen que mañana lloverá mucho, hermano”.

Yo siempre dormía los días de lluvia. Kang Cha-yoon irá a trabajar pensando que esta vez también será así.

Así que, para huir, tenía que ser mañana. Tenía que ser mañana sí o sí.

“Está bien.”

Park Seung-je apretó mi mano. La suya ya no temblaba.

“Recogeré lo necesario y vendré por ti mañana. Prepárate tú también”.

 

¿Sería porque tenía poco, o porque tenía un lugar en el que confiar? Tenía tan pocas cosas que llevar conmigo que hasta llegué a dudar si esto contaba realmente como una huida.

Un par de mudas de ropa, un libro y la prueba de embarazo de dos rayas que había escondido en el estante del baño.

Mientras guardaba en el bolso mis pertenencias, que no ocupaban ni la mitad del volumen del ramo que le había dado a Kang Cha-yoon, de repente miré el jarrón que ocupaba un lugar prominente en la mesa.

Kang Cha-yoon había desarmado el enorme ramo y repartido las flores en varios jarrones colocados en todas las habitaciones de la casa. Como si deseara que mi sentimiento, y su alegría, llegaran a cada rincón del hogar.

Al ver esas flores, no pude soportar la idea de irme sin decir nada.

“…….”.

Tras vacilar, fui al despacho y traje papel. Cerré y abrí mis manos temblorosas un par de veces antes de empezar a escribir, mezclando las palabras que debía decir con las que deseaba expresar.

Así, dejé una carta.

Para el prometido de mi difunto amigo.