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Jae-hee se acurrucó al pie de la cama, jugueteando con su teléfono. Tocó la pantalla oscura para revisar la hora y respiró hondo.

Había sido una mañana normal, como cualquier otra. Se despertó sumergido en la calidez acogedora de las mantas. Bostezó levemente, se incorporó y, con el rostro aún somnoliento, acarició el lugar donde Kang Woo-won había estado acostado toda la noche antes de marcharse, dejando escapar una sonrisa tonta. Tras remolonear un rato, se levantó y se dirigió al baño.

Salió después de una ducha con agua caliente. Se frotó el cabello húmedo y, justo cuando estaba por salir de la habitación para ir a comer, el teléfono sonó de repente. Al ver el nombre en la pantalla, su corazón dio un vuelco. El remitente era Yang Pil-soo.

Jae-hee levantó la vista hacia el reloj por instinto. El día de Yang Pil-soo solía empezar más tarde que el de la gente común; aparecía cerca de la una de la tarde, frotándose el rostro con el rastro del sueño aún pegado a la piel. Pero ahora eran apenas las nueve de la mañana.

¿Le habría pasado algo a su padre? Reprimiendo la ansiedad, contestó la llamada.

‘Hola.’

-Como no tenemos tiempo, ¿qué tal si vamos directo al grano?

‘Qué... qué asunto.’

-Te dejaré hablar con el señor Cha.

‘¿De... de repente? ¿Le pasó algo a mi papá?’

-Si no quieres, olvídalo.

‘No, no. Por favor... déjeme hablar con él.’

Al principio pensó que Yang Pil-soo se estaba burlando de él, pero incluso lo escuchó tararear. Parecía que algo bueno le había pasado al hombre. Por lo general, actuaba así cuando resolvía algo que lo atormentaba. ¿Acaso la negociación con Kang Woo-won había salido bien?

Aunque no sabía exactamente qué ocurría, Jae-hee estaba feliz solo con la idea de hablar con su padre. Llevaba más de un mes sabiendo de él únicamente a través de Yang Pil-soo, y la incertidumbre lo carcomía.

Finalmente, el tono de llamada comenzó. Jae-hee se llevó el teléfono al oído con cuidado.

"¿Hola?"

-¿Jae-hee?

Al escuchar esa voz añorada, su corazón se apretó y sus ojos se humedecieron.

"…P-papá. Soy yo, Jae-hee. ¿Reconoces mi voz? ¿Estás bien?"

-Sí, papá está bien, así que no te preocupes.

A diferencia de lo habitual, su voz era clara y su pronunciación precisa. Jae-hee se sintió animado por escucharlo así y, como un niño, empezó a quejarse de que recientemente le habían extraído una muela del juicio.

"No me dolió cuando la sacaron, pero cuando se fue la anestesia, dolió muchísimo."

-¿Ah, sí? Mi bebé debe haber sufrido mucho.

Ante las palabras cariñosas de su padre aceptando sus quejas infantiles, Jae-hee no pudo evitar que las lágrimas fluyeran. Sentía que todo era culpa suya y le dolía el pecho. No debí decir que odiaba la pobreza ni que no quería vivir como él. Pensaba que, si no hubiera dicho eso, su padre no habría contraído esa terrible enfermedad. El remordimiento lo invadía como una marea alta que amenazaba con hundir su corazón. Se sorbió la nariz y sujetó con más fuerza el teléfono.

"Papá, ¿ya comiste?"

-Sí, el presidente Yang me cuida bien.

"Qué alivio."

-Jae-hee.

Hubo un breve silencio. Su padre volvió a llamarlo 'mi bebé' y soltó un pequeño suspiro. Jae-hee apretó el teléfono contra su oreja. De repente, sintió que el entorno estaba demasiado silencioso. En medio de ese silencio sofocante, sus palmas comenzaron a sudar.

-Cha Jae-hee, pase lo que pase, no debes volver nunca al Distrito 12.

"P-papá."

-Prométemelo. Prométeme que nunca volverás.

"¿De qué estás hablando? Tú estás ahí, ¿cómo no voy a ir?"

-Incluso si te dicen que he muerto, no vengas.

Jae-hee lloraba en silencio mientras se golpeaba el pecho. Las palabras de su padre se sentían como un último testamento. Se secó las lágrimas con el dorso de la mano y respiró profundamente. Cuando terminara su contrato con el instituto, tendría que volver al Distrito 12. Allí estaba su humilde hogar y su amado padre.

-Es el deseo de tu padre. Siento mucho no haber podido vivir mejor que esto, ¡¡ah!!

Ante el grito repentino, Jae-hee se enderezó. Tragó saliva y apretó el puño.

"¿Papá?"

-Maldita sea, se volvió loco. ¿Cómo debería aplastar a este tipo? ¿Debería matarlo a golpes?

"…No lo hagas, no le haga nada a mi papá."

-Oye, Jae-hee. Tu padre tiene tantas ganas de morir que no deja de tentar a la suerte, ¿qué se supone que deba hacer? Por como soy, me sentiría aliviado si lo tirara vivo a un incinerador. Pero no puedo hacerlo por ti, mi pequeño amuleto.

Al escuchar esa voz al otro lado de la línea, Jae-hee se restregó las lágrimas rápidamente. La palabra 'amuleto' en boca de ese hombre sonaba repugnante. Jae-hee inhaló hasta que sus pulmones se hincharon y exhaló lentamente, intentando calmarse. Pero por más que lo intentaba, no podía. Los sollozos se escapaban entre sus labios en un temblor constante.

"Hijo de perra. No le toque. Si le pone una mano encima, le mataré. ¡A usted!"

-Vaya, parece que nuestro Jae-hee se ha vuelto muy valiente. Ah, ¿será porque tienes a alguien en quien confiar?

"Atrévase a tocarle un solo dedo."

-Este pedazo de mierda, ¿quién te crees para decirme qué hacer? Debes estar muy creído confiando en ese tipo Kang Woo-won. ¿Sabes que es solo cuestión de tiempo para que te deseche? Ahora te trata bien porque le prestas tu agujero. Pero cuando el plazo termine, ¿crees que te tratará como a un ser humano?

"……."

-Para Kang Woo-won, no eres más que un simple Pistilo que le presta su agujero. Hay muchos otros que pueden reemplazarte.

"……."

-Un prostituto comprado con dinero; en cuanto se canse de cogerte y correrse, te tirará en cualquier momento.

Su corazón latía como loco y la mano que sostenía el teléfono temblaba violentamente. No tenía cómo refutar las palabras de Yang Pil-soo. Tal como él decía, no era más que un prostituto vendido a Kang Woo-won por dinero. Y para Kang Woo-won, él no era alguien único. Por un momento, lo había olvidado.

Había negado la realidad debido a la amabilidad y dulzura que Kang Woo-won le mostraba. Como un idiota.

-¿Ya te ubicaste un poco?

"……."

-Cha Jae-hee, ¿crees que esos lujos que disfrutas ahora son realmente tuyos?

Jae-hee se tapó la boca con la mano y abrió mucho los ojos. Sintió que su corazón se hundía hasta sus pies. Su mente se puso en blanco y no podía pensar en nada.

Frente a él estaban todos los lujos que Yang Pil-soo mencionaba: un suelo que no estaba frío aunque caminara descalzo, un baño donde el agua caliente salía a chorros, la comida deliciosa y caliente que preparaba la empleada, muebles caros, sábanas suaves, ropa y zapatos de marca... nada de eso le pertenecía. En apenas un mes se había acostumbrado a esa vida y olvidó su verdadera situación.

Tal como el hombre decía, era un lujo que desaparecería como un espejismo al terminar el plazo. Cuando el contrato con el instituto acabara, volvería a ser el Cha Jae-hee que dormía abrazando una bolsa de agua caliente en un cuarto frío y subterráneo del Distrito 12.

De repente, Yang Pil-soo comenzó a reír a carcajadas.

-Maldición. Últimamente solo he estado pensando en cómo hacer que Cha Jae-hee regrese dócilmente al Distrito 12.

"……."

-Y justo ahora se me ocurrió el método. ¿Cómo no lo pensé antes?

"¿De... de qué está hablando?"

-Sería muy fácil si tú y yo nos convirtiéramos en familia.

Yang Pil-soo colgó tras dejar esas palabras incomprensibles. Jae-hee se quedó mirando al vacío durante un rato, dándole vueltas a lo que acababa de oír. No entendía qué significaba eso de 'convertirse en familia', pero extrañamente, empezó a temblar de frío. Las palabras de Yang Pil-soo se clavaron en su mente y no lo abandonaban.

-Un vehículo de la unidad ha ingresado.

De la nada, sonó el aviso de entrada de un vehículo. Jae-hee revisó el reloj. Kang Woo-won nunca había llegado a esta hora. Extrañado, asomó la cabeza fuera de la habitación; la empleada también parecía sorprendida, secándose las manos en el delantal. Al cruzar miradas con él, ella abrió mucho los ojos.

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"Jae-hee, ¿está llorando?"

"¿Eh? Ah, no."

Jae-hee se frotó el rostro apresuradamente con ambas manos. Intentó borrar el rastro de las lágrimas y presionó sus mejillas calientes con el dorso de las manos para bajar la temperatura.

"¿Se habrá roto el aparato?"

Murmuró la mujer mientras caminaba cerca del panel de control. Al no haber ocurrido nunca algo así, ella también estaba confundida. Sin embargo, poco después se escuchó el sonido de la cerradura electrónica abriéndose. La empleada se acercó rápidamente para recibir a Kang Woo-won. Jae-hee también salió de la habitación y se inclinó para saludar.

"Señora, puede retirarse."

"Director, ha lleg... ¿perdón?"

"No me siento muy bien y quiero descansar, así que puede irse ya."

"Vaya, qué pena. Al menos déjeme prepararle algo de comer."

"No, retírese."

Ante la orden tajante de Woo-won, la mujer se quitó el delantal, tomó su bolso de la cocina y salió. Miró con preocupación a Cha Jae-hee y luego a Kang Woo-won antes de abandonar la casa.

Cuando se escuchó el cierre de la puerta, Jae-hee se acercó a él. Se puso de puntillas y acercó ligeramente la nariz al cuello de Kang Woo-won. Inhaló profundamente, exhaló y ladeó la cabeza.

"¿Se siente mal? Su aroma parece estar bien."

"¿Y por qué el rostro de Cha Jae-hee está así otra vez?"

"Ah……."

"¿Tampoco me lo dirás hoy?"

Jae-hee no podía articular palabra. Antes, le habría contado todo sin pensarlo, pero ahora no quería que Kang Woo-won supiera nada de sus miserables asuntos familiares ni de lo ocurrido con Yang Pil-soo. Odiaba sentirse tan pequeño frente a él. Además, no era algo que él necesitara saber; Kang Woo-won solo tenía que tomar su cuerpo según el contrato para curarse. Debido al desgaste emocional de la llamada con su padre, su corazón se sentía hostil.

"Es que no quiero decírselo."

"¿Por qué?"

"Es mi problema. No se meta."

En cuanto soltó las palabras, Jae-hee quiso retractarse, pero ya era tarde. Kang Woo-won lo observó en silencio por un momento, luego sujetó el nudo de su corbata y lo aflojó moviéndolo de lado a lado. El único sonido en la habitación era el roce de la tela.

"Pensaba que solo tenías talento para provocarme, pero veo que también eres bueno para ponerme de mal humor."

Kang Woo-won atrapó la mano de Jae-hee y empezó a caminar a zancadas. Jae-hee tuvo que casi correr para seguirle el ritmo. Al llegar al segundo piso, lo empujó contra la pared. El impacto en su espalda fue lo suficientemente fuerte como para hacer un ruido sordo. Jae-hee frunció el ceño y se mordió el labio.

"Lo que escucho es: 'es mi problema, así que no se meta y solo métala'."

"……."

"¿He entendido bien?"

Jae-hee reprimió las ganas de llorar y asintió lentamente. Yang Pil-soo tenía razón: su única utilidad era abrir las piernas para Kang Woo-won. Y cuando pasara el tiempo pactado, probablemente no volverían a verse nunca más. El Distrito 1 y el Distrito 12 eran como el cielo y la tierra; esa era la distancia que el mundo les había impuesto.

La voz de su padre pidiéndole que no regresara resonaba en sus oídos. Prefería dejarse llevar por él para no tener que pensar en nada.

Kang Woo-won soltó un suspiro corto y deslizó su mano bajo el dobladillo de la camiseta de Jae-hee. Ante el contacto con su vientre plano, Jae-hee contuvo el aliento sin darse cuenta. En un instante, le quitó la camiseta y la lanzó al suelo.

"¿Qué poder tengo yo? Tendré que hacer lo que pides."

"…Uh."

"Como soy un medio lisiado que ni siquiera puede controlar el veneno que corre por su cuerpo, si te pierdo a ti, no tendré donde apoyarme."

"Es... espere un momento."

El aire frío rozó su piel desnuda. Kang Woo-won mostró sus dientes perfectos en una sonrisa profunda. Su boca sonreía, pero sus ojos estaban llenos de una frialdad gélida. Por instinto, Jae-hee retrocedió paso a paso. Cuando sus talones tocaron la pared, sus hombros se encogieron solos. Tenía miedo de la mirada clavada en él.

"Me dijiste que solo hiciera mi trabajo, ¿por qué tienes tanto miedo ahora?"

"No es... no es eso……."

"Te enseñaré lo que es de verdad, así que prepárate."

El cuerpo de Jae-hee fue alzado en el aire, presionado entre la pared y Kang Woo-won. Por más que estiraba las puntas de los pies, no sentía el suelo. Era una fuerza bruta irracional. Sintió que algo andaba mal, pero no tenía donde escapar.

Kang Woo-won presionó el pecho de Jae-hee con la palma de una mano mientras con la otra jugueteaba con su pezón. El pequeño grano era pellizcado y empujado sin cuidado. Jae-hee sentía que su corazón latía cada vez más rápido. Una sensación extraña y de hormigueo recorría sus vasos sanguíneos, agitando todo su cuerpo.

"Dicen que cuando los Pistilos se quedan embarazados, les sale calostro de aquí."

"…Uh, me da cosquillas, me da cosquillas."

"Me pregunto a qué sabrá el calostro que salga del pecho de Cha Jae-hee."

Jae-hee levantó las manos para taparse los oídos. Prefería los insultos de Yang Pil-soo antes que las palabras que salían de su boca ahora. Términos como 'pecho' o 'calostro' le daban asco. De repente, la palabra 'embarazo' se clavó en su mente. Solo entonces recordó la educación anticonceptiva del instituto y la vez que terminó en el hospital por los efectos secundarios de las pastillas. Su corazón empezó a latir de forma errática.

Él siempre derramaba su semen hasta que el agujero rebosaba en cada encuentro. Se había dado cuenta demasiado tarde.

"Em... embarazo, las... las pastillas."

"No digas tonterías."

"Ah, espere un momento."

Kang Woo-won bajó la cabeza y lamió el pezón con su lengua. Jae-hee giró la cabeza hacia un lado y cerró los ojos con fuerza ante la punzada de placer. Él no respondió y comenzó a estimular el pezón en serio: lo mordía suavemente, lo pasaba por su lengua o succionaba con fuerza junto con la areola. Sus movimientos eran persistentes y ansiosos, como un bebé que busca el pecho de su madre.

Jae-hee se sentía extraño. El hormigueo bajo su ombligo aumentó y su respiración se volvió pesada y entrecortada.

Finalmente, cuando él separó los labios, el pezón hinchado quedó expuesto al aire, empapado en saliva. El color se había oscurecido notablemente y el tamaño había aumentado. Jae-hee miró su propio pecho con ojos perdidos. Entonces, Kang Woo-won, como si quisiera molestarlo, juntó el pulgar y el índice y le dio un pequeño golpe.

"¡Ah!"

Woo-won sujetó con brusquedad las muñecas del gritando Cha Jae-hee y lo lanzó hacia el sofá. El Pistilo, hundido en el mueble, se encogió. Woo-won observó con sus ojos las ramas extendidas en su piel mientras sacaba un cigarrillo. Lo encendió y aspiró con avidez. No sabía por qué estaba tan furioso. Sentía que algo caliente le subía por el pecho y que su cabeza iba a estallar. Era una emoción extraña.

En realidad, lo que Cha Jae-hee había dicho no era mentira. Lo había traído a su casa y le había dado una habitación de invitados con ese propósito. Cha Jae-hee solo tenía que abrir las piernas cuando él quisiera. Pero, ¿por qué se sentía tan mal?

Desde la mañana con Seok Moon-seok y Yang Pil-soo, hasta los problemas del instituto que aún no había tocado... había dejado de lado el trabajo de la empresa para concentrarse en los asuntos de Cha Jae-hee. A pesar de eso, nunca pensó que fuera cansador o molesto. Irónicamente, se sentía aliviado de poder hacer algo por él. Deseaba que, cuando se fuera de esa casa, pudiera vivir una vida un poco más tranquila. Pero el Cha Jae-hee que tenía delante solo decía cosas que le desagradaban.

Woo-won apagó el cigarrillo tras apenas unas caladas y miró el reloj. Quedaban unas dos horas y media para la reunión de la tarde. Restando el tiempo de viaje a la oficina, solo le quedaban apenas dos horas para dedicarse por completo al sexo.

"Quítate los pantalones."

"……."

"Quítatelos para que pueda hacer mi trabajo."

Woo-won se quitó la corbata y desabrochó un par de botones del cuello de su camisa. Apoyó la rodilla en el sofá y se inclinó hacia Cha Jae-hee. Mientras tanto, Jae-hee solo lo miraba con ojos aterrorizados.

"Hace un momento hablabas muy bien, ¿qué te pasa ahora?"

"…D-deme la pastilla anticonceptiva."

"¿Ahora?"

"D-démela."

"Parece que, por ser un Pistilo Oculto, las pastillas comerciales te causan efectos secundarios. ¿Por qué? ¿Te parece tan horrible la idea de quedar preñado con mi semilla?"

"……."

"Te conseguiré una pastilla del día después, así que abre las piernas."

Woo-won sujetó ambas muñecas de Jae-hee y las ató con su corbata para inmovilizarlas. Jae-hee, dándose cuenta tarde de que sus manos estaban atadas, lo miró con el rostro desencajado, pero Woo-won ignoró su mirada. Con un movimiento indiferente, le bajó los pantalones. La parte delantera del calzoncillo gris de Jae-hee estaba empapada, volviéndose de un gris oscuro, y debajo se notaba claramente el contorno de su pene.

Woo-won metió la mano entre sus piernas para acariciar sus muslos delgados y deslizó su mano dentro del calzoncillo. Jae-hee sacudió la cadera como si tuviera un ataque.

"Uh."

La temperatura dentro del calzoncillo húmedo parecía ser más alta que la de los muslos expuestos al aire. Woo-won se lamió los labios mientras abría más las piernas de Jae-hee, palpando los pliegues y el perineo. Cada vez que presionaba con la punta de los dedos, la cadera del chico se estremecía, y el sonido de sus uñas rascando el sofá resonaba en la habitación.

Por alguna razón, sentía impaciencia y su boca estaba seca. Woo-won no le quitó el calzoncillo, sino que apartó la parte inferior hacia un lado. Entonces, sus dos testículos suaves, el perineo enrojecido y el agujero que se contraía sin cesar quedaron a la vista.

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Woo-won observó la parte inferior de Jae-hee por un momento y luego bajó lentamente la cabeza para hundir su rostro en su entrepierna.

* * *

“Ugh, ah, deténgase, por favor, ah.”

Jae-hee se cubrió el rostro con ambas manos y suplicó. Sentía el rostro tan encendido por la humillación y el placer que creía que se volvería loco. Estaba a punto de desfallecer ante el aliento cosquilleante y el movimiento de la lengua que sentía debajo. Jae-hee estaba acuclillado sobre el rostro de Kang Woo-won. Apenas lograba mantenerse haciendo fuerza con los pies, pero sus piernas temblaban violentamente como hojas al viento.

Justo cuando la lengua de Kang Woo-won lamió de forma lasciva su perineo y presionó con la punta la entrada de su agujero, la fuerza de Jae-hee cedió y terminó sentándose de lleno sobre su cara.

“¡Ah!”

Los labios de él y su nariz prominente se hundieron entre sus nalgas, frotando su zona íntima sin piedad. Un escalofrío punzante recorrió la parte baja de su espalda. Al mismo tiempo, su pene atrapado dentro del calzoncillo dio un fuerte respingo. Ojalá le permitiera quitarse la ropa interior, pero por alguna razón, Woo-won lo mantuvo vestido, limitándose a apartar la tela hacia un lado para seguir burlándose de él.

“Ah, deténgase, está sucio, agh, por favor.”

Sin prestarle atención, Kang Woo-won sujetó sus muslos delgados con las manos y continuó moviendo la lengua sin descanso. Jae-hee sintió un escalofrío tan intenso que se le erizó el cabello. La extraña mezcla de sensaciones y vergüenza le impedía recuperar la cordura. Intentó con todas sus fuerzas apartar las manos de Woo-won de sus muslos; lo arañó y pellizcó, pero él no se movió ni un milímetro.

Woo-won hundió la nariz en su perineo e inhaló profundamente.

“Maldición, Jae-hee, hueles increíble.”

“Ah, no, no hable, Ugh.”

Jae-hee sintió que se inclinaba hacia un lado y se aferró a la cabecera de la cama con las manos atadas por la corbata. En ese instante, la lengua de Kang Woo-won finalmente separó los pliegues de su agujero y se deslizó hacia el interior. Jae-hee se quedó petrificado, incapaz de respirar. La sensación de esa masa blanda de carne empujando hacia adentro se transmitió de forma vívida a su cerebro. Apretó las manos hasta que sus nudillos se pusieron blancos, negando su realidad, pero el tacto de la lengua entrando y saliendo de su cavidad relajada era demasiado nítido.

“Ugh, esto es una locura, ah, no lo haga.”

Jae-hee agitó las caderas intentando escapar, pero Woo-won presionó sus muslos con fuerza para fijar su cuerpo. Ante la sensación de que algo se desbordaba en su interior, Jae-hee soltó un jadeo entrecortado. El sonido húmedo y viscoso resonó con más fuerza en la habitación. La sensación de la lengua entrando y saliendo era desconocida; sentía su vientre cosquilleante, caliente y electrizado. El estímulo era tan intenso que rompió a llorar.

“Ugh, no lo haga, no, ah, deténgase.”

La saliva que no logaba contener resbalaba por su boca abierta. Mientras tanto, esa lengua caliente seguía entrando y saliendo afanosamente. Al contraer su agujero inconscientemente, Woo-won, impaciente, comenzó a sacudir el cuerpo de Jae-hee hacia adelante y hacia atrás. La sensación de sus mejillas, nariz y frente frotándose contra sus nalgas le atravesó el cerebro. Con el estímulo continuo, sentía que su mente se volvía tan blanda como su zona íntima.

Woo-won mecía el cuerpo de Jae-hee como si fuera una cuna; lo echaba hacia atrás y luego tiraba con fuerza, haciendo que el hueso firme de su cara rozara su entrada mientras la lengua se clavaba más profundo. Ante la sensación de ser penetrado, Jae-hee echó la cabeza hacia atrás y soltó un alarido.

“Ah, Ugh, ah.”

La lengua de Kang Woo-won estaba tan caliente que sentía que se quemaba por debajo. Tenía la cabeza pesada y todo le daba vueltas. De repente, perdió la fuerza en sus extremidades. Su cuerpo se desplomó hacia atrás, cayendo en los brazos de Woo-won. El tacto de la tela rígida de la ropa contra su piel no le resultó agradable.

“Aún no he empezado con el trabajo de verdad y ya estás agotado, ¿qué voy a hacer contigo?”

“Ah, solo, solo hágalo.”

“Qué.”

Woo-won empujó el cuerpo de Jae-hee para acostarlo en la cama y se colocó sobre él. Jae-hee se sintió sofocado por el peso que lo aplastaba. Su zona inferior, totalmente derretida, comenzó a contraerse y relajarse por sí sola, como si suplicara que le metieran algo.

“Si quieres algo de mí, dilo con claridad.”

“Ah, solo, haga lo que siempre hace, ¿no?”

Kang Woo-won acarició con el dedo las flores grabadas en su cuello antes de hundir los labios en ellas. Succionó la piel con tanta fuerza que dolió, como si quisiera arrancar las flores de un bocado. Aunque solo era su cuello, su entrada empapada en saliva palpitaba sin control. Jae-hee rodeó el cuello de él con sus brazos y suplicó.

“Ah, señor, hágalo, por favor, hágalo.”

“Dime que quieres que te atraviese con mi pene hasta dejarte hecho un desastre.”

Jae-hee apretó los labios y negó con la cabeza. Sin embargo, como si estuviera decidido a no hacer nada hasta escuchar esas palabras, Woo-won lamió y succionó con fuerza el hueco entre su cuello y la clavícula. El cosquilleo se infiltró hasta lo más profundo de sus entrañas, avivando un deseo turbio.

Aunque se preguntaba por qué Kang Woo-won querría escuchar palabras tan vulgares, no pudo pensar mucho más. Él apartó el calzoncillo de Jae-hee hacia un lado y acarició la entrada de su agujero con los dedos. El agujero de Jae-hee palpitaba, ansioso por engullir aunque fuera un dedo. Su cuerpo estaba tan encendido que sentía punzadas en cada parte de su piel donde el árbol estaba grabado. Estaba al límite. Su cuerpo, o mejor dicho, el árbol, rascaba sus entrañas queriendo florecer.

“Ah, déjeme hecho un desastre, por favor.”

Como si estuviera probándolo, los dedos de Kang Woo-won separaron los pliegues y se deslizaron un poco hacia adentro. Sus nalgas se contrajeron por instinto intentando tragar los dedos, pero él los retiró con frialdad. Jae-hee apretó los puños con fuerza, con las manos aún atadas, y cerró los ojos con fuerza.

“Por favor, ah, atraviéseme, por favor.”

“Con qué.”

“Ugh, señor, con su, su pene.”

Mientras Jae-hee giraba el rostro encendido de vergüenza hacia un lado, Kang Woo-won empujó sus piernas hacia arriba. Entre sus piernas, pudo vislumbrar la comisura de sus labios formando una curva suave. Tras apartar el calzoncillo, él se desabrochó el cinturón y abrió su bragueta. A diferencia de Jae-hee, que estaba casi desnudo, él estaba perfectamente vestido. Con cada movimiento, la tela crujía y rozaba su piel sensible.

Cuando algo caliente y duro tocó su entrada, la cadera de Jae-hee saltó en el aire. Kang Woo-won acarició suavemente su abdomen como pidiéndole que se calmara. Su piel ardía de forma anormal. Tragó un jadeo y movió la cintura, mirando a Kang Woo-won con la expectativa de sentirse lleno por dentro. Al cruzar miradas, él finalmente frotó su pene contra el agujero. El sonido de la humedad desordenada llegó a sus oídos.

Con expresión satisfecha, Kang Woo-won hundió el pulgar en su interior y removió las paredes internas. Jae-hee sintió un cosquilleo bajo el ombligo y un deseo sexual incontenible empezó a hervirle. Se le secó la boca.

“Te atravesaré como quieres, así que relájate.”

Woo-won retiró la mano y acarició su propio pene un par de veces. También de su pene emanaba un sonido húmedo. El corazón de Jae-hee latía con fuerza por la expectativa. Pero de repente, Woo-won sujetó el nudo de la corbata que envolvía sus muñecas y tiró con fuerza.

Jae-hee pensó que lo soltaría, pero en lugar de eso, su torso fue arrastrado hacia arriba. En ese instante, Kang Woo-won lo penetró con todas sus fuerzas, como si quisiera embestirlo. La sensación de ese pene con las venas marcadas atravesando su agujero fue tan extasiante que creyó ver destellos de luz. Jae-hee cerró los ojos, aceptando con todo su cuerpo el placer que le atravesaba el corazón.

“Ah, ¡ah!, ah.”

Sin darle un segundo de respiro, el pene salió raspando las paredes internas sin piedad. Su cuerpo temblaba por los espasmos. Jae-hee sintió que caía al vacío y agitó las manos hasta que logró aferrarse a los brazos de él. Kang Woo-won recuperó el aliento y sonrió con malicia. No lucía tan impecable como de costumbre; se veía algo desaliñado. Su respiración era agitada, sus movimientos lánguidos y su aroma corporal era excesivamente dulce.

Lentamente, el pene de Kang Woo-won salió de su interior. Jae-hee soltó un pequeño suspiro de alivio, inhalando profundamente. Pero en cuanto exhaló, el pene volvió a empujar, ensanchando su entrada.

En el momento en que el pene empujó sus paredes internas y se hundió en lo más profundo, su visión se apagó y no pudo ver nada. Otra vez. La oscuridad infernal cubrió sus ojos. Un terror y un miedo atroces le subieron hasta la garganta. Apretó con fuerza el brazo de Kang Woo-won.

Tras unos segundos que parecieron una eternidad, su visión empezó a volver lentamente. Jae-hee soltó un suspiro dificultoso; como su cuerpo estaba doblado por la mitad, le costaba respirar.

“Ah, ah, Ugh. Aire, ah.”

Kang Woo-won chasqueó la lengua y le soltó las muñecas. Con su pene enterrado profundamente, presionó de repente el abdomen de Jae-hee con la palma de la mano. Ese estímulo hizo que de su propio pene brotara un chorro de líquido, sin saber si era orina o semen.

Pálido, Jae-hee bajó las manos apresuradamente para cubrirse. Su glande estaba empapado. No, se estaba empapando.

“No, ah, no mire, no puede.”

“¿Qué rayos has soltado?”

Kang Woo-won le atrapó las muñecas y las presionó contra su pecho. Jae-hee rompió a llorar con el rostro contraído. No se atrevía a comprobar qué había expulsado. Al oír una risita, Jae-hee pataleó intentando apartar a Kang Woo-won.

“Suélteme, ah, suélteme.”

“Quédate quieto.”

Woo-won se inclinó sobre él y lo rodeó con sus brazos, como intentando calmarlo. En cuanto sintió el calor corporal de Kang Woo-won, Jae-hee estalló en un llanto incontrolable. Sentía su rostro deformado por el llanto y los mocos escurriendo, pero extrañamente no podía parar. El calor de él, que se sentía más ardiente que sus propias lágrimas, le brindaba un alivio extraño. Rodeó el cuello de Kang Woo-won con sus manos, aún marcadas por la corbata, y se aferró a él. No quería alejarse de ese calor.

El llanto se hizo más fuerte y todas las emociones que había reprimido se desbordaron sobre él. La preocupación por su padre, la vida siendo extorsionado por Yang Pil-soo, este encuentro con fecha de caducidad, el miedo a perder la vista... todo llegó como una ola y lo sumergió. No podía controlar sus sentimientos.

“Te mojas bien, eyaculas bien y lloras bien.”

“…Ah, señor.”

“Llora. Todo lo que quieras.”

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Woo-won abrazó suavemente a Cha Jae-hee mientras este lloraba como un niño y recuperó el aliento. Originalmente, pensaba tratarlo como un juguete sexual, ponerlo boca abajo y penetrarlo hasta que su agujero quedara destrozado. Pero, absurdamente, en algún momento perdió el interés en esa crueldad. De hecho, a medida que pasaba el tiempo, sentía una irritación creciente.

Eso no significaba que el Cha Jae-hee que jadeaba debajo de él no despertara su deseo. Por alguna razón que desconocía, simplemente se sentía mal. Se sentía patético por haber caído en la provocación barata de un Pistilo de apenas veinte años.

Una risa amarga escapó de sus labios. Pensar que hace poco suplicaba por su vida para poder vivir, y ahora que vive como un ser humano, resulta que no tiene interés en esto. Se sentía asqueado de lo voluble que era el corazón humano.

Su pene, atrapado en las paredes del Pistilo, dio un respingo peligroso. Woo-won apartó a Cha Jae-hee de su pecho y lo miró fijamente a los ojos. Las lágrimas de Cha Jae-hee no dejaban de brotar, humedeciendo las comisuras de sus ojos. Las lágrimas se acumulaban en el hueco de sus orejas como si hubiera abierto un grifo.

Soltó un pequeño suspiro. Los ojos de Cha Jae-hee eran extraños. Cuando sus pupilas grisáceas brillaban con la luz, eran hermosas y misteriosas; pero por el contrario, cuando perdían la vida y se secaban, daban ganas de hacerlo llorar.

“Cha Jae-hee.”

“…Ah, sí.”

Cha Jae-hee intentaba contener el llanto, tragando aire mientras sus labios temblaban. Cada vez que parpadeaba, caían gotas pesadas.

“¿Está bien?”

“…Sí.”

Le dio lástima verlo decir que estaba bien cuando tenía el rostro cubierto de lágrimas. Era un niño adulto acostumbrado a decir que no pasaba nada, aun teniendo los ojos de una bestia herida. Woo-won conocía muy bien el significado de esa mirada; él mismo solía tener una similar en su infancia.

Le daba pena este joven Pistilo que seguramente nunca pudo desahogar el nudo en su pecho ni llorar a gusto. Por eso, quería hacerlo llorar aún más.

Pensó en detenerse, pero ya que el llanto había estallado, quería presionarlo hasta el final. Después de todo, para Cha Jae-hee, él solo era un adulto malo. Ser un poco más malo no cambiaría mucho las cosas.

Woo-won se incorporó y retiró su pene del interior. Luego, tomó a un Cha Jae-hee distraído por el llanto y lo sentó sobre sus muslos. Disfrutando del aroma a menta que emanaba de su piel, insertó su pene en el agujero de Jae-hee y empujó su cintura hacia arriba.

“¡Ah, Ugh!”

Cha Jae-hee hundió el rostro en el hombro de Woo-won y gritó con todas sus fuerzas. No se sabía si era dolor, placer o tristeza, pero después de llorar así, sentiría que su asfixia cedía un poco. Eso le daría fuerzas para aguantar un tiempo más.

Woo-won sujetó sus nalgas con ambas manos y removió su interior. Cada vez que el pene atravesaba el agujero, un sonido húmedo y obsceno resonaba en la habitación.

Cuando Cha Jae-hee echó la cabeza hacia atrás, Woo-won vio la mancha amoratada en su cuello. Era el lugar donde florecía, pero de tanto succionar, ya no se distinguía la forma de la flor. No sabía por qué le gustaba tanto esa zona; era como si le hubiera puesto una etiqueta de propiedad, y cada vez que la veía, se sentía extraño.

Lamió suavemente con la punta de la lengua y Cha Jae-hee encogió el cuello, girando la cabeza hacia el otro lado. Woo-won, molesto, mordió ligeramente el músculo del cuello antes de soltarlo.

Cha Jae-hee jadeaba y movía la cintura sin parar. Seguía llorando, pero los jadeos que escapaban de sus labios eran eróticos. Parecía incómodo por la forma en que su cuerpo se sacudía, como si estuviera montando a caballo, y a veces negaba con la cabeza frunciendo el ceño, pero no detenía el movimiento de su cintura.

“Ah, ah, Ugh, ah… espere un momento.”

Con sus muñecas atadas rodeando el cuello de Woo-won, Cha Jae-hee gritó apurado al verse atrapado. En ese momento, el pene de Jae-hee, que no había dejado de frotarse contra el abdomen de Woo-won, eyaculó. Tras la descarga, sus paredes internas se contrajeron con fuerza, atrapando el pene de él. Woo-won apretó los dientes y siguió moviendo la cintura. El semen blanquecino salpicó el abdomen y la barbilla de Woo-won.

Woo-won recogió el líquido de su barbilla con un dedo y se lo llevó a la boca. El sabor amargo le hizo fruncir el ceño, pero no le desagradó. Su cuerpo estaba hecho un desastre por las lágrimas y los fluidos de Cha Jae-hee. La habitación olía a una mezcla obscena de sexo y un intenso aroma a menta.

“¡Ah!”

Cha Jae-hee abrazó con fuerza el cuello de Woo-won mientras movía la cintura frenéticamente. Con cada embestida profunda, sus paredes se contraían y soltaban el pene con destreza. Woo-won también sentía que estaba por llegar. Cuando intentó acostar a Jae-hee en la cama, este se negó rotundamente moviendo la cabeza.

“¿Cha Jae-hee?”

“Ah, ah, Ugh.”

Su reacción no era normal. Temiendo que tuviera dificultad para respirar o un ataque de pánico momentáneo, Woo-won levantó sus manos y deshizo el nudo. Entonces, Jae-hee empujó los hombros de Woo-won y lo acostó en la cama. Woo-won lo miró atónito; los ojos del chico estaban desenfocados.

“Ah, un poco, ah, un poco más.”

Jae-hee murmuraba cosas ininteligibles mientras movía su cintura con fuerza, con las manos apoyadas en el abdomen de Woo-won. Él estaba al límite. Pensaba acostarlo y terminar en una posición normal, pero entonces ocurrió. El cuerpo de Jae-hee empezó a temblar y a soltar un líquido transparente en abundancia. Al mismo tiempo, el pene de Woo-won, enterrado profundamente, atravesó de repente una especie de membrana fina y fue succionado hacia algún lugar aún más profundo.

“¡Ah... ah!”

“Ugh, ¿qué es esto?”

Woo-won sujetó la cintura de Jae-hee con cara de asombro. Pero Jae-hee forcejeó, apartó sus manos y siguió moviéndose. Increíblemente, el pene de Woo-won había atravesado algo dentro del cuerpo de Jae-hee y estaba clavado en un lugar mucho más profundo.

“Señor, córrase, ah, aquí dentro, Ugh, córrase aquí.”

“Ah, ah.”

Woo-won se encontró con un placer intenso que nunca antes había experimentado. Era algo tan inmenso que no podía describirse con palabras y le oprimía el pecho. Se sintió impotente ante ese deseo violento y desordenado que parecía robarle el aliento. Cha Jae-hee era ciego y lascivo. Woo-won, sumido en una profunda debilidad, se corrió dentro de él sin resistencia.

Cuando el semen brotó, Cha Jae-hee soltó gemidos de éxtasis y movió su cintura. Y entonces, en la rama que nacía del pecho derecho de Cha Jae-hee, comenzó a florecer una flor de acónito de color violeta.

* * *

Jae-hee parpadeó con la mente sumida en el estupor. Ya era el tercer día. No solo le faltaban las fuerzas para moverse, sino que los escalofríos y la fiebre lo asaltaban alternadamente. A veces sentía tanto frío que sus dientes castañeteaban, pero en lo más profundo de su cuerpo, el calor bullía como si estuviera envuelto en llamas. Además de eso, su cuerpo se encendía en deseos en los momentos más inesperados.

Justo entonces, Kang Woo-won, que había regresado tarde del trabajo, se duchó y se acostó en la cama. El aroma que emanaba de su cuerpo se sentía más denso y fragante que antes. Parecía estar agotado, pues pronto cayó en un sueño profundo exhalando respiraciones acompasadas. Ante esa fragancia que se derramaba sin defensas, el cuerpo de Jae-hee comenzó a sentir un hormigueo.

Intentó masturbarse y estimular su propio agujero usando al dormido Kang Woo-won como inspiración, pero no lograba llenarse tanto como deseaba. Al contrario, solo servía para avivar más su lujuria.

“Ah, señor...”

Lo llamó en voz baja, pero él estaba sumido en un sueño profundo y no mostró el menor movimiento. Kang Woo-won, quien decía sufrir de insomnio, dormía tan profundamente estos días que Jae-hee llegó a sentirse resentido.

Jae-hee se deslizó bajo las mantas y buscó a tientas la bragueta de los pantalones de Woo-won. Un aliento caliente escapó de sus labios. A medida que el olor corporal de él se intensificaba, su cuerpo se encendía de una forma incontrolable. Sentía que su cabeza y su cuerpo actuaban por separado.

Desabrochó el pantalón de Kang Woo-won, sujetó su pene flácido y comenzó a agitarlo. Ante la fricción, el pene cobró algo de fuerza; Jae-hee lo metió en su boca y lamió suavemente hacia arriba. Mientras tanto, Kang Woo-won solo se removió un poco sin llegar a despertar. Jae-hee comenzó a succionar el pene con ferocidad. No podía pensar en otra cosa que no fuera ponerlo erecto de alguna manera para clavárselo en su agujero.

Mientras succionaba, no dejaba de frotar su propio vientre. El interior de su vientre estaba excesivamente caliente. Empujó el prepucio con sus labios y succionó el glande como si fuera un helado. Al introducir la lengua en el meato urinario y estimularlo, el cuerpo de él dio un fuerte respingo.

En ese mismo instante, un fluido amargo fluyó hacia el interior de su boca. El aroma corporal de él se volvió mucho más denso. Jae-hee sintió que la vista le daba vueltas y sujetó el pene con ambas manos. Para su suerte o desgracia, él volvió a quedarse tranquilo.

La temperatura bajo las mantas era tan alta que le costaba respirar. Acarició un par de veces más el pene ya rígido y asomó la cabeza fuera de las cobijas. La firmeza era suficiente para la inserción. Jae-hee reprimió su sentimiento de culpa y se despojó de sus pantalones. Abrió sus delgadas piernas y se montó sobre el cuerpo de él.

Como la temperatura interna y externa eran diferentes, su cuerpo no dejaba de temblar. Sentía frío, pero el interior de su vientre estaba tan caliente como si estuviera envuelto en un incendio. Su agujero palpitaba por sí solo, deseoso de albergar el pene de él.

Apoyándose en sus piernas, Jae-hee descendió lentamente sobre el pene. Apretó los dientes ante la sensación de su agujero ensanchándose. Al sentir que el pene penetraba su cavidad, un gemido agudo escapó de sus labios sin remedio. Fue entonces cuando Kang Woo-won, que no se había movido, abrió los ojos y lo miró.

“¿Cha, Jae-hee?”

“Duele, ah, duele.”

Gritaba por el terrible dolor que sentía en el fondo de su vientre, pero al mismo tiempo movía la cintura sediento de lujuria. Dolía, era cierto que su cuerpo dolía, pero no podía controlar su organismo en celo.

“Ugh, cálmate.”

“Duele, ah, duele, pero... Ugh, se siente tan bien.”

Sintió que algo fluía en su interior, pero no podía detener el movimiento de su cintura. Woo-won, incapaz de seguir mirando, deshizo la unión por la fuerza y lo presionó contra la cama. Jae-hee gritó y se retorció ante el dolor de sentir que su cuerpo se quemaba.

“¡Ah! ¡Señor, por favor, se lo ruego!”

“¿Acaso no era un resfriado por agotamiento?”

“…Ah, señor, aquí... Ugh, ¡está muy, muy caliente!”

“¿Dices que está caliente cuando tu cuerpo está así de frío?”

Kang Woo-won miró a Jae-hee con ojos confundidos y luego tomó su teléfono. Tras una breve llamada, arrastró las mantas y envolvió el cuerpo de Jae-hee con ellas.

“Resiste un poco. El doctor Moon vendrá pronto.”

“Ah, señor. Señor. Mi cuerpo está tan... ah.”

Woo-won abrazó el cuerpo de Jae-hee por la espalda, manteniéndolo envuelto en las mantas para que no pudiera moverse. Aunque Jae-hee forcejeó y suplicó, él se mantuvo firme. Finalmente, Jae-hee se rindió por el cansancio y dejó caer su cuerpo laxo.

Una vez que se calmó un poco y recuperó el aliento, Woo-won le puso personalmente el pijama que había sido arrojado de cualquier manera. Tras abrochar los botones de la prenda superior, lo envolvió de nuevo con la manta y lo abrazó.

“……Señor, lo siento.”

“Si tenías un problema en el cuerpo, debiste decírmelo. ¿Por qué te quedaste callado?”

“Pensé que se pasaría solo.”

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Jae-hee agachó la cabeza avergonzado, con la respiración aún agitada. No podía quitarse de la cabeza la idea de que había hecho algo terrible con una persona que dormía.

Poco después, el teléfono de Kang Woo-won sonó y se escucharon pasos apresurados afuera. Enseguida, Moon Jin-woo entró en la habitación vistiendo ropa ligera de casa y con un maletín en la mano. Kang Woo-won soltó el cuerpo de Jae-hee y se levantó de la cama.

“¿Qué rayos pasa?”

“Cha Jae-hee está extraño.”

“¿Y esta sangre qué es?”

Woo-won descubrió la sangre en su bragueta y se cubrió el rostro con ambas manos. Intentaba mantener la compostura, pero su corazón sobresaltado no se calmaba fácilmente.

Pensó que solo era un resfriado por cansancio. Como hace unos días lo había forzado duramente y había sido intenso, creyó que el cuerpo de Jae-hee simplemente no lo había resistido. Pero ni en sueños imaginó que su estado fuera tan grave. Siempre que volvía del trabajo, Cha Jae-hee estaba durmiendo tranquilamente, por lo que no pudo evaluar su estado correctamente.

Debí haberle prestado más atención...

“Primero veamos el estado de Jae-hee.”

Cuando Moon Jin-woo se acercó con el tensiómetro y el termómetro, Cha Jae-hee se cubrió la boca y tuvo una arcada. Woo-won detuvo a un Moon Jin-woo visiblemente desconcertado y se sentó al lado de Cha Jae-hee.

“¿Te sientes mal del estómago?”

“¡Gagh, agh!”

Jae-hee sintió náuseas ante el penetrante aroma a rosas que llegaba a su nariz. Saliva caliente escurría por la comisura de su boca y las arcadas se repetían una tras otra. Ese aroma a rosas, que antes no le afectaba, ahora le resultaba insoportablemente asqueroso. Con cada arcada, sentía que el ácido subía por su garganta.

“Jae-hee, soy yo. Moon Jin-woo.”

“…….”

“Solo tomaré tu temperatura.”

En cuanto Moon Jin-woo, que se había detenido un momento, volvió a moverse, el aroma a rosas llegó a Jae-hee como una ola. Sin tiempo para correr al baño, Jae-hee se cubrió la boca y vomitó. La papilla que apenas había logrado tragar se mezcló con los jugos gástricos y goteó entre sus dedos sobre la cama. Jae-hee, asustado por el vómito que había ensuciado el colchón, levantó la vista para observar la reacción de Woo-won.

“Está bien.”

“Woo-won, salgamos a hablar primero.”

“Para diagnosticarlo tienes que ver su estado. Espera.”

“Creo que Jae-hee ha vomitado por mi aroma a rosas.”

“…… ¿Qué dijiste?”

“Creo que sé más o menos por qué pasa esto, así que sal fuera.”

Kang Woo-won giró la cabeza y miró a Jae-hee. Tras haber vaciado su estómago, Jae-hee se desplomó sobre la cama. No tenía fuerzas ni para sentir frío o calor. Sin embargo, pronto volvió a sentir náuseas. En cuanto logró incorporar su torso y abrir la boca, Moon Jin-woo tomó rápidamente su maletín y salió del dormitorio.

Kang Woo-won se presionó las sienes con la mano, como si tuviera dolor de cabeza. Ese largo suspiro le hizo sentir culpable a Jae-hee. Cuando Jae-hee intentó levantarse a la fuerza para limpiar la cama desordenada, Kang Woo-won pasó sus manos por debajo de su cintura y muslos y lo cargó en vilo.

“Descansa en el primer piso por ahora.”

Jae-hee asintió dócilmente. Kang Woo-won lo acostó en la habitación donde se quedaba originalmente y le limpió las manos y la comisura de la boca. La habitación estaba llena del aroma floral de Kang Woo-won. Solo entonces sintió que su estómago se calmaba un poco. Tenía la boca amarga y quería enjuagársela, pero no tenía fuerzas ni para ir al baño.

En ese momento, Woo-won comenzó a buscar algo revolviendo en un cajón. Sacó una caja verde del cajón y puso una pequeña pastilla en la boca de Jae-hee. Pronto, la pastilla se disolvió con la saliva y un refrescante sabor a menta inundó su boca. Se sintió mucho mejor.

Kang Woo-won se sentó en el borde de la cama, acarició el cabello de Jae-hee un par de veces y salió de la casa. Ante el sonido del portazo de la entrada, Jae-hee se acurrucó bajo las mantas.

* * *

Woo-won se quedó en la zona de fumadores junto a Moon Jin-woo y se llevó un cigarrillo a los labios. Había salido tan deprisa que ni siquiera se había cambiado los pantalones. Al ver la mancha de sangre en la tela, soltó un suspiro mezclado con el humo del tabaco.

Por más que le daba vueltas a la situación, no lograba comprender el comportamiento de Cha Jae-hee. Y lo que le resultaba aún más increíble era que él mismo hubiera estado durmiendo plácidamente sin darse cuenta de lo que pasaba hasta que llegó a ese extremo. Antes, solía despertarse con el más mínimo ruido y pasaba innumerables noches en vela.

“Woo-won.”

“Dime.”

“Cuéntame exactamente qué viste en Jae-hee, tal cual fue.”

“Su cuerpo estaba frío como el hielo, pero no dejaba de decir que sentía calor, y se veía sin fuerzas. Además... me embistió mientras dormía. ¿Eso es todo?”

“¿No hubo ningún problema la última vez que tuviste relaciones con él?”

“¿Problema?”

Woo-won recordó de inmediato la extraña sensación que tuvo hace tres días mientras tenía sexo con Cha Jae-hee. Tenía el recuerdo nítido de haber desgarrado a la fuerza una fina membrana que bloqueaba alguna parte del interior del cuerpo de Jae-hee. Eso se había quedado grabado en su mente.

“…Cuando lo penetré, sentí como si algo se rompiera dentro de su cuerpo.”

Moon Jin-woo exhaló una bocanada de humo y frunció el ceño. Al ser los Pistilos Ocultos tan poco comunes, la información sobre ellos era extremadamente escasa. No le quedaba más remedio que moverse por todos lados para recolectar datos.

Recientemente, a través de la sociedad de estudios de rasgos especiales, había recibido una tesis clasificada como confidencial sobre los Pistilos Ocultos. La mayoría trataba sobre diversos efectos secundarios, pero hubo una que captó poderosamente su atención. Era una tesis sobre la teoría de la evolución de los Pistilos, escrita por el Dr. Alexander John Roberts, quien se había dedicado exclusivamente a la investigación de esta especie durante más de cuarenta años.

Al igual que los seres humanos desarrollan pestañas más largas o un lóbulo frontal más avanzado por influencias ambientales, los Pistilos también evolucionan para protegerse y sobrevivir. Desde que aparecieron los Pistilos y los Estambres, el hecho de que las flores se graben en el cuerpo del Pistilo debido al semen del Estambre no ha cambiado, pero el tamaño de dichas flores se ha reducido drásticamente. En el pasado, medían unos 10 cm, pero actualmente se graban con un tamaño de aproximadamente 1.5 cm. Como resultado, el Pistilo ha podido prolongar su vida de forma natural.

Entonces, si la cantidad de semen que un hombre adulto expulsa en una eyaculación no ha disminuido, ¿por qué las flores son más pequeñas? Los resultados de la investigación fueron sorprendentes. Para prolongar su propia vida, el Pistilo comenzó a absorber el semen en cantidades mínimas, haciendo florecer marcas pequeñas.

En los Pistilos Ocultos, que son especímenes raros, también se han hallado rastros de evolución. Sorprendentemente, poseen un órgano llamado ‘Hole’ (agujero), que no se encuentra en los Pistilos normales ni en los No-normales. Este órgano se ubica entre el útero y el canal reproductivo, y es una estructura independiente que no conecta con otros órganos. Su característica principal es que, aunque anatómicamente está junto a los órganos reproductores, no se detecta en exámenes externos.

La función definitiva del ‘Hole’ es aumentar temporalmente las probabilidades de embarazo. Esto se debe a que, al dar a luz, el Pistilo Oculto expulsa junto con el bebé el veneno concentrado del Estambre Venom, logrando así librarse de los efectos secundarios. En resumen, cuando un Pistilo Oculto presenta síntomas por el veneno del Estambre Venom, la función del ‘Hole’ se manifiesta.

A decir verdad, Moon Jin-woo nunca había visto ni oído hablar de este órgano, y mucho menos lo había comprobado. Para confirmar la existencia del ‘Hole’, sería necesario diseccionar el cuerpo de un Pistilo Oculto. No se sentía cómodo dándole una información tan incierta a Kang Woo-won.

Sin embargo, si ese órgano potencial se había manifestado, también podía interpretarse como que Cha Jae-hee ya estaba sufriendo los efectos secundarios del veneno.

“¿Qué harías si resultara que Jae-hee está embarazado?”

“…Si mi esperma logró superar ese 5% de probabilidad y la implantación fue un éxito.”

Woo-won apagó el cigarrillo en el cenicero y soltó una breve risa. Un hijo no era algo necesario en su vida. Si Cha Jae-hee llegara a tener un hijo suyo, tendría que ser por un método artificial e inevitable debido a un objetivo.

“Habría que deshacerse de él.”

“……”

“Déjate de tonterías y explícame por qué Cha Jae-hee está así.”

Moon Jin-woo se frotó los labios y se quedó pensativo por un momento. No veía ningún beneficio en revelarle la existencia del ‘Hole’ a un Kang Woo-won que decía con tanta firmeza que se desharía del niño. Al menos, no sería tarde si se lo contaba después de confirmar las intenciones de Cha Jae-hee.

“No estoy seguro, pero creo que su cuerpo está bajo mucha presión por haber absorbido demasiado veneno.”

“……”

“Estará bien si descansa un poco.”

“Te digo que sentí algo romperse. Como una membrana fina que desgarré a la fuerza…”

“Será un error tuyo. Estás embelesado por Cha Jae-hee.”

“¿Em, embelesado? ¿Quién? ¿Yo? ¿Por Cha Jae-hee?”

Moon Jin-woo se limitó a sonreír levemente sin dar una respuesta clara. ¿Embelesado? Era imposible que se dejara cautivar por un joven Pistilo que aún tenía vello de bebé. Solo sentía lástima por su situación y le prestaba algo de atención, nada más y nada menos.

“Pareces bastante amable con él.”

“¿A-amable? Qué dices. Es porque es joven, por eso.”

“Ah, porque es joven. Mira que lo haces bien con un jovencito.”

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Moon Jin-woo soltó una carcajada al verlo titubear de una forma que no era propia de él. Sin embargo, por dentro no estaba tranquilo. Por ahora podía pasar el tema por alto de esta manera, pero si Cha Jae-hee realmente estaba embarazado, estaba claro que se armaría un gran lío.

“Envía a Jae-hee al hospital mañana.”

“Dijiste que estaría bien si descansaba.”

“Tengo que comprobar cuánto veneno se ha acumulado en su cuerpo y si se está expulsando correctamente. Y también…”

“¿Qué?”

“…Tenemos que ponerle un anticonceptivo.”

Solo entonces Kang Woo-won asintió y estuvo de acuerdo. Moon Jin-woo soltó un suspiro de alivio. Parecía que lo mejor sería citar a Cha Jae-hee en el hospital para hablar con él. Moon Jin-woo se frotó los ojos por el cansancio y miró a Kang Woo-won como si recordara algo.

“¿Y el instituto de investigación?”

“…Ya fui.”

Aunque era una condición del contrato, se sentía tan reacio que había estado posponiendo el examen obligatorio día tras día. Al final, Shin Yong-ju llegó al límite de su paciencia y amenazó con hacer que devolviera a Cha Jae-hee, así que no tuvo más remedio que ir. Shin Yong-ju le hizo un examen básico, recolectó semen y hasta le hizo firmar un consentimiento para acceder a sus datos biométricos.

“Debes estar cansado.”

“Un poco.”

“Ve a descansar. Yo también tengo que dormir aunque sea una hora si quiero ir a trabajar mañana.”

“Ah... lamento haberte llamado tan tarde. Te invitaré a comer luego.”

Moon Jin-woo le dio unas palmaditas en el hombro a Woo-won y se marchó. Woo-won se quedó observando cómo se alejaba con las manos metidas en los bolsillos del pantalón.

Moon Jin-woo era su médico de cabecera, pero era demasiado emocional. Incluso alguien sin conocimientos médicos podía ver que el estado de Cha Jae-hee era grave. Especialmente le inquietaba que Jae-hee pudiera detectar el aroma de Moon Jin-woo, que era un Estambre normal, y que este le resultara asqueroso.

Woo-won cruzó el portal del edificio y organizó sus pensamientos rápidamente. Por más que lo pensara, no le gustaba que Moon Jin-woo tratara a Cha Jae-hee. Necesitaba a un médico capaz de dar un diagnóstico clínico frío, sin dejarse llevar por las emociones. Sin embargo, no podía mostrar a un Pistilo Oculto como Jae-hee a cualquiera.

Mientras subía en el ascensor apoyado en la barra de seguridad, Kang Woo-won entrecerró los ojos. ¿Debería llevarlo al instituto? Quizás sería mejor que Shin Yong-ju, quien solo buscaba el beneficio del instituto, revisara el estado de Jae-hee. Al menos, él no le ocultaría nada por sentimentalismo.

Al abrir la puerta principal, el aroma a menta que Jae-hee había esparcido inundó el lugar. Woo-won inhaló profundamente el aroma de forma inconsciente y abrió la puerta de la habitación de invitados. Sobre la cama solo se veía una gran montaña de mantas; Jae-hee no estaba a la vista. Al notar que las mantas crujían y se movían ligeramente, supuso que estaba escondido debajo.

“Cha Jae-hee.”

La montaña de mantas dio un pequeño respingo. Woo-won soltó una risita y se acercó a la cama con paso firme. Cuando tiró de la manta sin dudarlo, Cha Jae-hee se aferró a ella desesperadamente. Woo-won estiró el brazo, rodeó la cintura de Jae-hee y lo atrajo hacia su pecho. Emanaba un suave olor a talco de bebé; parecía que se había duchado mientras él estaba fuera.

“…Lo siento.”

Woo-won le puso la mano en la frente para comprobar la fiebre y tiró de la manta para cubrirlo. Su frente seguía fría como el hielo.

“Vaya talento tienes para asaltar a la gente que duerme. Me has sorprendido.”

“…De verdad, lo siento mucho.”

Woo-won soltó una carcajada burlona al recordar cómo Cha Jae-hee le había metido su pene en el agujero y movía la cintura. Desde que compartía cama con él, no había vuelto a sufrir de insomnio. Al contrario, estaba durmiendo de maravilla.

Se desplomó en la cama abrazando el cuerpo de Jae-hee.

“Últimamente me tienes muy desprevenido, Jae-hee. En muchos sentidos.”

* * *

Shin Yong-ju miró con desaprobación al invitado no deseado que irrumpía a primera hora de la mañana. Se trataba de la misma persona que, tras un intercambio de gritos y rostros encendidos por el tema del chequeo médico, apenas había accedido a visitar el instituto para hacerse las pruebas. Ahora, sin que nadie lo llamara, había venido por su propia voluntad y ocupaba el sofá de la oficina. Shin Yong-ju, fulminándolo con la mirada, se cruzó de brazos y rompió el silencio.

“¿Qué trae al director ejecutivo por aquí? No recuerdo haberlo citado. ¿Acaso es usted como una rana que siempre hace lo contrario de lo que se le pide?”

“Entiendo perfectamente sus ganas de ser sarcástico, pero no tengo tiempo. Iré directo al grano. El estado de Cha Jae-hee es algo extraño.”

“¿El de Cha Jae-hee?”

Shin Yong-ju, que estaba apoyado en su sofá individual, descruzó los brazos y se incorporó. Kang Woo-won reflexionó un momento antes de continuar.

“Parece tener un problema de salud, pero mi médico de cabecera parece haber formado un ‘rapport’ innecesario con él. Por eso, tengo la sensación de que me oculta algo, pero no logro descifrar qué es.”

“…….”

“Al ser un Pistilo Oculto, no puedo mostrarlo ante cualquier médico, así que he venido a pedirle este favor.”

“Tráigalo. Precisamente estaba preocupado por su salud; realizaremos un examen exhaustivo.”

“Pero hay una condición.”

El ceño de Shin Yong-ju se frunció profundamente. La palabra ‘condición’ le resultó molesta. El contrato entre Cha Jae-hee y Kang Woo-won era de apenas seis meses, y Jae-hee pertenecía estrictamente al instituto. Por lo tanto, Kang Woo-won no estaba en posición de imponer condiciones. Sin embargo, Shin Yong-ju se tragó las palabras que le llegaban a la garganta y asintió.

“Mantenga el personal médico al mínimo y asegúrese de que no haya desnudamientos, tocamientos ni humillaciones innecesarias. Lo confirmaré con Jae-hee, y si escucho la más mínima queja, no me quedaré de brazos cruzados. Recuerde que yo estoy detrás de él antes de quitarle la ropa.”

“…….”

“No quiero que los resultados se filtren al exterior. Y me los comunicará directamente a mí.”

“Lo tendré en cuenta. El personal médico es competencia del instituto, así que no puede intervenir en eso, pero los resultados solo los conoceremos el responsable del equipo de contacto y yo.”

“¿Equipo de contacto?”

“Dado que quedan unos cuatro meses de contrato, debemos empezar a buscar al próximo candidato.”

El rostro de Woo-won se tensó con frialdad. En cuanto terminara su contrato con él, Jae-hee también debería terminar su vínculo con el instituto. Haría lo que fuera necesario para que así fuera y pensaba darle la libertad absoluta. Tenía razones de sobra: Jae-hee había restaurado su salud y lo había liberado de sus noches de insomnio. Aunque sus problemas pudieran reaparecer cuando Jae-hee se fuera, al menos no sufriría durante ese tiempo, y con eso bastaba.

Al principio, cuando firmó el contrato con Jae-hee, le prometió traer a su padre al Sector 2, pero no pudo cumplir esa promesa. Fue un incumplimiento de contrato evidente por su culpa. Por eso, quería cumplir a toda costa su palabra de darle la libertad.

Incluso si el único método fuera el registro civil de matrimonio, estaba dispuesto a hacerlo. Que el nombre de Cha Jae-hee figurara en su registro familiar no supondría un gran problema; podría divorciarse en el momento adecuado y otorgarle la libertad plena.

Sin embargo, el problema era el instituto. No sabía cómo reaccionarían ellos, que veían a Jae-hee como una gran oportunidad de negocio. Pensó que no sería mala idea tantear las intenciones de Shin Yong-ju ahora mismo. Woo-won cruzó sus largas piernas y se recostó en el sofá.

“¿No existe la posibilidad de extender el contrato de pareja?”

“¿Perdón? Ah, en el caso de los Pistilos normales, la mayoría son contratos permanentes. El periodo de contrato dura hasta que florecen por completo y mueren.”

“Es injusto. El mío es de apenas seis meses.”

“…Ja, ja, al ser un Pistilo tan raro, espero que el director comprenda la situación.”

La conversación se volvió tensa. Shin Yong-ju no lograba intuir qué saldría de la boca de Kang Woo-won. Riendo con torpeza, se frotó las palmas de las manos sudorosas contra sus pantalones.

“Entonces, siendo realistas, solo habría una forma de extender el contrato de pareja.”

“…….”

“El matrimonio.”

Shin Yong-ju, desconcertado, se frotó la barbilla. Esas eran palabras que no deberían haber salido de la boca de Kang Woo-won.

Por supuesto, a veces ocurría que las parejas de contrato terminaban enamorándose y casándose, pero normalmente, a diferencia de Jae-hee, sus contratos no tenían fecha de finalización, por lo que no suponía un gran problema. Pero Jae-hee era un Pistilo Oculto y se había firmado un contrato a corto plazo bajo una cláusula de excepción. Si realmente Kang Woo-won se enamoraba de él y se casaban, la propiedad pasaría legalmente a manos de Woo-won de forma total.

Legalmente, un Pistilo casado no podía firmar contratos de pareja. Por lo tanto, el instituto ya no tendría poder para obligarlo mediante cláusulas contractuales.

Como Woo-won parecía serio y no bromeaba, Shin Yong-ju sintió miedo de repente. Que un Pistilo Oculto como Jae-hee quedara como propiedad privada de una sola persona sería una pérdida enorme para el instituto.

“Su expresión ahora mismo es muy graciosa. Si yo llegara a registrar mi matrimonio con Cha Jae-hee, ¿acaso el jefe de equipo se quedaría como el perro que persigue a una presa que ya se le escapó?”

“Un momento, el pe... el periodo está especificado en el contrato.”

“En ninguna parte del contrato dice que esté prohibido casarse.”

“Es que... Jae-hee es demasiado joven para casarse y……”

“No creo que esas sean palabras que deba decir el señor Shin, quien actúa como un proxeneta embaucando a un Pistilo joven e inocente que no sabe nada. ¿No le parece?”

A Shin Yong-ju le molestó su lenguaje vulgar, pero no lo demostró. Solo tragó saliva y respiró profundamente. Era algo que aún no había sucedido. Además, era imposible que el gran Kang Woo-won se casara con un Pistilo insignificante como Jae-hee. Con su posición, Pistilos de las mejores familias harían fila para casarse con él; ¿qué le faltaba para tener que casarse con Jae-hee?

Trató de calmarse y puso una sonrisa de cortesía en su rostro.

“Alguien como el director, que no carece de fortuna ni de apariencia, ¿por qué habría de casarse con un Pistilo perteneciente al instituto?”

“Es verdad. ¿Qué me faltaría a mí para casarme con un Pistilo que todavía es casi un niño? Sin embargo.”

“…….”

“La vida da muchas vueltas, ¿no cree?”

Shin Yong-ju frunció el ceño abiertamente. Era una frase ambigua. Tenía un mal presentimiento. Aunque en los labios de Kang Woo-won se dibujaba una sonrisa suave, su mirada era terriblemente feroz.

A pesar de que él debería tener la ventaja en esta relación, sentía que Kang Woo-won lo estaba arrastrando a su terreno. Shin Yong-ju se echó el pelo hacia atrás y soltó una risa forzada.

“Por ahora, nosotros realizaremos los exámenes y le informaremos sobre el estado de salud de Cha Jae-hee. Después de todo, aún queda tiempo de contrato.”

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“…Señor jefe de equipo, no intente hacer negocios en el futuro. Limítese a vivir estafando a Pistilos jóvenes de esta manera.”

“¡Director Kang!”

“Se lo digo porque sus emociones se reflejan totalmente en su cara. Me parece que terminará perdiendo incluso lo poco que tiene en sus manos.”

Tras decir esto, Kang Woo-won salió de la oficina sin mirar atrás. Shin Yong-ju, al quedarse solo, soltó una maldición feroz. Que le dijera que viviera como un estafador de Pistilos... cada vez que lo pensaba, la rabia le hervía en el pecho.

A veces hay casos en los que unos pocos se sacrifican por la mayoría, como los científicos que arriesgan su seguridad en experimentos por la humanidad, o los bomberos y policías que exponen sus vidas por la seguridad ciudadana. Este negocio seguía una lógica similar. Al sacrificarse Cha Jae-hee, se garantizaba la seguridad de muchos otros Pistilos. Podría parecer una estupidez, pero no era algo tan bárbaro como para que lo miraran con tanto prejuicio.

El destino de los Pistilos de las clases más bajas ya estaba sellado. Estaban destinados a ser consumidos ilegalmente de alguna forma, ya fuera en burdeles, en los clubes de Pistilos llamados ‘palacios internos’ o como vientres de alquiler. Ser parte del instituto les ofrecía una vida mejor que en esos lugares. Y sin embargo, gente que no sabía nada venía a llamarlo proxeneta o estafador.

Shin Yong-ju apoyó ambas manos en el escritorio para controlar su ira. ‘Maldito engreído’. No era más que un Estambre Venom defectuoso y aun así tenía los humos muy altos. Tras beber un vaso de agua fría de un trago, tomó su teléfono. Revisó rápidamente su lista de llamadas recientes hasta encontrar el nombre guardado como ‘Yang Pil-soo’ y pulsó el botón de llamar de inmediato.