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Jae-hee
se acurrucó al pie de la cama, jugueteando con su teléfono. Tocó la pantalla
oscura para revisar la hora y respiró hondo.
Había
sido una mañana normal, como cualquier otra. Se despertó sumergido en la
calidez acogedora de las mantas. Bostezó levemente, se incorporó y, con el
rostro aún somnoliento, acarició el lugar donde Kang Woo-won había estado
acostado toda la noche antes de marcharse, dejando escapar una sonrisa tonta.
Tras remolonear un rato, se levantó y se dirigió al baño.
Salió
después de una ducha con agua caliente. Se frotó el cabello húmedo y, justo
cuando estaba por salir de la habitación para ir a comer, el teléfono sonó de
repente. Al ver el nombre en la pantalla, su corazón dio un vuelco. El
remitente era Yang Pil-soo.
Jae-hee
levantó la vista hacia el reloj por instinto. El día de Yang Pil-soo solía
empezar más tarde que el de la gente común; aparecía cerca de la una de la
tarde, frotándose el rostro con el rastro del sueño aún pegado a la piel. Pero
ahora eran apenas las nueve de la mañana.
¿Le
habría pasado algo a su padre? Reprimiendo la ansiedad, contestó la llamada.
‘Hola.’
-Como
no tenemos tiempo, ¿qué tal si vamos directo al grano?
‘Qué...
qué asunto.’
-Te
dejaré hablar con el señor Cha.
‘¿De...
de repente? ¿Le pasó algo a mi papá?’
-Si
no quieres, olvídalo.
‘No,
no. Por favor... déjeme hablar con él.’
Al
principio pensó que Yang Pil-soo se estaba burlando de él, pero incluso lo
escuchó tararear. Parecía que algo bueno le había pasado al hombre. Por lo
general, actuaba así cuando resolvía algo que lo atormentaba. ¿Acaso la
negociación con Kang Woo-won había salido bien?
Aunque
no sabía exactamente qué ocurría, Jae-hee estaba feliz solo con la idea de
hablar con su padre. Llevaba más de un mes sabiendo de él únicamente a través
de Yang Pil-soo, y la incertidumbre lo carcomía.
Finalmente,
el tono de llamada comenzó. Jae-hee se llevó el teléfono al oído con cuidado.
"¿Hola?"
-¿Jae-hee?
Al
escuchar esa voz añorada, su corazón se apretó y sus ojos se humedecieron.
"…P-papá.
Soy yo, Jae-hee. ¿Reconoces mi voz? ¿Estás bien?"
-Sí,
papá está bien, así que no te preocupes.
A
diferencia de lo habitual, su voz era clara y su pronunciación precisa. Jae-hee
se sintió animado por escucharlo así y, como un niño, empezó a quejarse de que
recientemente le habían extraído una muela del juicio.
"No
me dolió cuando la sacaron, pero cuando se fue la anestesia, dolió
muchísimo."
-¿Ah,
sí? Mi bebé debe haber sufrido mucho.
Ante
las palabras cariñosas de su padre aceptando sus quejas infantiles, Jae-hee no
pudo evitar que las lágrimas fluyeran. Sentía que todo era culpa suya y le
dolía el pecho. No debí decir que odiaba la pobreza ni que no quería vivir como
él. Pensaba que, si no hubiera dicho eso, su padre no habría contraído esa
terrible enfermedad. El remordimiento lo invadía como una marea alta que
amenazaba con hundir su corazón. Se sorbió la nariz y sujetó con más fuerza el
teléfono.
"Papá,
¿ya comiste?"
-Sí,
el presidente Yang me cuida bien.
"Qué
alivio."
-Jae-hee.
Hubo
un breve silencio. Su padre volvió a llamarlo 'mi bebé' y soltó un pequeño
suspiro. Jae-hee apretó el teléfono contra su oreja. De repente, sintió que el
entorno estaba demasiado silencioso. En medio de ese silencio sofocante, sus
palmas comenzaron a sudar.
-Cha
Jae-hee, pase lo que pase, no debes volver nunca al Distrito 12.
"P-papá."
-Prométemelo.
Prométeme que nunca volverás.
"¿De
qué estás hablando? Tú estás ahí, ¿cómo no voy a ir?"
-Incluso
si te dicen que he muerto, no vengas.
Jae-hee
lloraba en silencio mientras se golpeaba el pecho. Las palabras de su padre se
sentían como un último testamento. Se secó las lágrimas con el dorso de la mano
y respiró profundamente. Cuando terminara su contrato con el instituto, tendría
que volver al Distrito 12. Allí estaba su humilde hogar y su amado padre.
-Es
el deseo de tu padre. Siento mucho no haber podido vivir mejor que esto, ¡¡ah!!
Ante
el grito repentino, Jae-hee se enderezó. Tragó saliva y apretó el puño.
"¿Papá?"
-Maldita
sea, se volvió loco. ¿Cómo debería aplastar a este tipo? ¿Debería matarlo a
golpes?
"…No
lo hagas, no le haga nada a mi papá."
-Oye,
Jae-hee. Tu padre tiene tantas ganas de morir que no deja de tentar a la
suerte, ¿qué se supone que deba hacer? Por como soy, me sentiría aliviado si lo
tirara vivo a un incinerador. Pero no puedo hacerlo por ti, mi pequeño amuleto.
Al
escuchar esa voz al otro lado de la línea, Jae-hee se restregó las lágrimas
rápidamente. La palabra 'amuleto' en boca de ese hombre sonaba repugnante. Jae-hee
inhaló hasta que sus pulmones se hincharon y exhaló lentamente, intentando
calmarse. Pero por más que lo intentaba, no podía. Los sollozos se escapaban
entre sus labios en un temblor constante.
"Hijo
de perra. No le toque. Si le pone una mano encima, le mataré. ¡A usted!"
-Vaya,
parece que nuestro Jae-hee se ha vuelto muy valiente. Ah, ¿será porque tienes a
alguien en quien confiar?
"Atrévase
a tocarle un solo dedo."
-Este
pedazo de mierda, ¿quién te crees para decirme qué hacer? Debes estar muy
creído confiando en ese tipo Kang Woo-won. ¿Sabes que es solo cuestión de
tiempo para que te deseche? Ahora te trata bien porque le prestas tu agujero.
Pero cuando el plazo termine, ¿crees que te tratará como a un ser humano?
"……."
-Para
Kang Woo-won, no eres más que un simple Pistilo que le presta su agujero. Hay
muchos otros que pueden reemplazarte.
"……."
-Un
prostituto comprado con dinero; en cuanto se canse de cogerte y correrse, te
tirará en cualquier momento.
Su
corazón latía como loco y la mano que sostenía el teléfono temblaba
violentamente. No tenía cómo refutar las palabras de Yang Pil-soo. Tal como él
decía, no era más que un prostituto vendido a Kang Woo-won por dinero. Y para
Kang Woo-won, él no era alguien único. Por un momento, lo había olvidado.
Había
negado la realidad debido a la amabilidad y dulzura que Kang Woo-won le
mostraba. Como un idiota.
-¿Ya
te ubicaste un poco?
"……."
-Cha
Jae-hee, ¿crees que esos lujos que disfrutas ahora son realmente tuyos?
Jae-hee
se tapó la boca con la mano y abrió mucho los ojos. Sintió que su corazón se
hundía hasta sus pies. Su mente se puso en blanco y no podía pensar en nada.
Frente
a él estaban todos los lujos que Yang Pil-soo mencionaba: un suelo que no
estaba frío aunque caminara descalzo, un baño donde el agua caliente salía a
chorros, la comida deliciosa y caliente que preparaba la empleada, muebles
caros, sábanas suaves, ropa y zapatos de marca... nada de eso le pertenecía. En
apenas un mes se había acostumbrado a esa vida y olvidó su verdadera situación.
Tal
como el hombre decía, era un lujo que desaparecería como un espejismo al
terminar el plazo. Cuando el contrato con el instituto acabara, volvería a ser
el Cha Jae-hee que dormía abrazando una bolsa de agua caliente en un cuarto
frío y subterráneo del Distrito 12.
De
repente, Yang Pil-soo comenzó a reír a carcajadas.
-Maldición.
Últimamente solo he estado pensando en cómo hacer que Cha Jae-hee regrese
dócilmente al Distrito 12.
"……."
-Y
justo ahora se me ocurrió el método. ¿Cómo no lo pensé antes?
"¿De...
de qué está hablando?"
-Sería
muy fácil si tú y yo nos convirtiéramos en familia.
Yang
Pil-soo colgó tras dejar esas palabras incomprensibles. Jae-hee se quedó
mirando al vacío durante un rato, dándole vueltas a lo que acababa de oír. No
entendía qué significaba eso de 'convertirse en familia', pero extrañamente,
empezó a temblar de frío. Las palabras de Yang Pil-soo se clavaron en su mente
y no lo abandonaban.
-Un
vehículo de la unidad ha ingresado.
De
la nada, sonó el aviso de entrada de un vehículo. Jae-hee revisó el reloj. Kang
Woo-won nunca había llegado a esta hora. Extrañado, asomó la cabeza fuera de la
habitación; la empleada también parecía sorprendida, secándose las manos en el
delantal. Al cruzar miradas con él, ella abrió mucho los ojos.
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"Jae-hee,
¿está llorando?"
"¿Eh?
Ah, no."
Jae-hee
se frotó el rostro apresuradamente con ambas manos. Intentó borrar el rastro de
las lágrimas y presionó sus mejillas calientes con el dorso de las manos para
bajar la temperatura.
"¿Se
habrá roto el aparato?"
Murmuró
la mujer mientras caminaba cerca del panel de control. Al no haber ocurrido
nunca algo así, ella también estaba confundida. Sin embargo, poco después se
escuchó el sonido de la cerradura electrónica abriéndose. La empleada se acercó
rápidamente para recibir a Kang Woo-won. Jae-hee también salió de la habitación
y se inclinó para saludar.
"Señora,
puede retirarse."
"Director,
ha lleg... ¿perdón?"
"No
me siento muy bien y quiero descansar, así que puede irse ya."
"Vaya,
qué pena. Al menos déjeme prepararle algo de comer."
"No,
retírese."
Ante
la orden tajante de Woo-won, la mujer se quitó el delantal, tomó su bolso de la
cocina y salió. Miró con preocupación a Cha Jae-hee y luego a Kang Woo-won
antes de abandonar la casa.
Cuando
se escuchó el cierre de la puerta, Jae-hee se acercó a él. Se puso de puntillas
y acercó ligeramente la nariz al cuello de Kang Woo-won. Inhaló profundamente,
exhaló y ladeó la cabeza.
"¿Se
siente mal? Su aroma parece estar bien."
"¿Y
por qué el rostro de Cha Jae-hee está así otra vez?"
"Ah……."
"¿Tampoco
me lo dirás hoy?"
Jae-hee
no podía articular palabra. Antes, le habría contado todo sin pensarlo, pero
ahora no quería que Kang Woo-won supiera nada de sus miserables asuntos
familiares ni de lo ocurrido con Yang Pil-soo. Odiaba sentirse tan pequeño
frente a él. Además, no era algo que él necesitara saber; Kang Woo-won solo
tenía que tomar su cuerpo según el contrato para curarse. Debido al desgaste
emocional de la llamada con su padre, su corazón se sentía hostil.
"Es
que no quiero decírselo."
"¿Por
qué?"
"Es
mi problema. No se meta."
En
cuanto soltó las palabras, Jae-hee quiso retractarse, pero ya era tarde. Kang
Woo-won lo observó en silencio por un momento, luego sujetó el nudo de su
corbata y lo aflojó moviéndolo de lado a lado. El único sonido en la habitación
era el roce de la tela.
"Pensaba
que solo tenías talento para provocarme, pero veo que también eres bueno para
ponerme de mal humor."
Kang
Woo-won atrapó la mano de Jae-hee y empezó a caminar a zancadas. Jae-hee tuvo
que casi correr para seguirle el ritmo. Al llegar al segundo piso, lo empujó
contra la pared. El impacto en su espalda fue lo suficientemente fuerte como
para hacer un ruido sordo. Jae-hee frunció el ceño y se mordió el labio.
"Lo
que escucho es: 'es mi problema, así que no se meta y solo métala'."
"……."
"¿He
entendido bien?"
Jae-hee
reprimió las ganas de llorar y asintió lentamente. Yang Pil-soo tenía razón: su
única utilidad era abrir las piernas para Kang Woo-won. Y cuando pasara el
tiempo pactado, probablemente no volverían a verse nunca más. El Distrito 1 y
el Distrito 12 eran como el cielo y la tierra; esa era la distancia que el
mundo les había impuesto.
La
voz de su padre pidiéndole que no regresara resonaba en sus oídos. Prefería
dejarse llevar por él para no tener que pensar en nada.
Kang
Woo-won soltó un suspiro corto y deslizó su mano bajo el dobladillo de la
camiseta de Jae-hee. Ante el contacto con su vientre plano, Jae-hee contuvo el
aliento sin darse cuenta. En un instante, le quitó la camiseta y la lanzó al
suelo.
"¿Qué
poder tengo yo? Tendré que hacer lo que pides."
"…Uh."
"Como
soy un medio lisiado que ni siquiera puede controlar el veneno que corre por su
cuerpo, si te pierdo a ti, no tendré donde apoyarme."
"Es...
espere un momento."
El
aire frío rozó su piel desnuda. Kang Woo-won mostró sus dientes perfectos en
una sonrisa profunda. Su boca sonreía, pero sus ojos estaban llenos de una
frialdad gélida. Por instinto, Jae-hee retrocedió paso a paso. Cuando sus
talones tocaron la pared, sus hombros se encogieron solos. Tenía miedo de la
mirada clavada en él.
"Me
dijiste que solo hiciera mi trabajo, ¿por qué tienes tanto miedo ahora?"
"No
es... no es eso……."
"Te
enseñaré lo que es de verdad, así que prepárate."
El
cuerpo de Jae-hee fue alzado en el aire, presionado entre la pared y Kang
Woo-won. Por más que estiraba las puntas de los pies, no sentía el suelo. Era
una fuerza bruta irracional. Sintió que algo andaba mal, pero no tenía donde
escapar.
Kang
Woo-won presionó el pecho de Jae-hee con la palma de una mano mientras con la
otra jugueteaba con su pezón. El pequeño grano era pellizcado y empujado sin
cuidado. Jae-hee sentía que su corazón latía cada vez más rápido. Una sensación
extraña y de hormigueo recorría sus vasos sanguíneos, agitando todo su cuerpo.
"Dicen
que cuando los Pistilos se quedan embarazados, les sale calostro de aquí."
"…Uh,
me da cosquillas, me da cosquillas."
"Me
pregunto a qué sabrá el calostro que salga del pecho de Cha Jae-hee."
Jae-hee
levantó las manos para taparse los oídos. Prefería los insultos de Yang Pil-soo
antes que las palabras que salían de su boca ahora. Términos como 'pecho' o
'calostro' le daban asco. De repente, la palabra 'embarazo' se clavó en su
mente. Solo entonces recordó la educación anticonceptiva del instituto y la vez
que terminó en el hospital por los efectos secundarios de las pastillas. Su
corazón empezó a latir de forma errática.
Él
siempre derramaba su semen hasta que el agujero rebosaba en cada encuentro. Se
había dado cuenta demasiado tarde.
"Em...
embarazo, las... las pastillas."
"No
digas tonterías."
"Ah,
espere un momento."
Kang
Woo-won bajó la cabeza y lamió el pezón con su lengua. Jae-hee giró la cabeza
hacia un lado y cerró los ojos con fuerza ante la punzada de placer. Él no
respondió y comenzó a estimular el pezón en serio: lo mordía suavemente, lo
pasaba por su lengua o succionaba con fuerza junto con la areola. Sus
movimientos eran persistentes y ansiosos, como un bebé que busca el pecho de su
madre.
Jae-hee
se sentía extraño. El hormigueo bajo su ombligo aumentó y su respiración se
volvió pesada y entrecortada.
Finalmente,
cuando él separó los labios, el pezón hinchado quedó expuesto al aire, empapado
en saliva. El color se había oscurecido notablemente y el tamaño había
aumentado. Jae-hee miró su propio pecho con ojos perdidos. Entonces, Kang
Woo-won, como si quisiera molestarlo, juntó el pulgar y el índice y le dio un
pequeño golpe.
"¡Ah!"
Woo-won
sujetó con brusquedad las muñecas del gritando Cha Jae-hee y lo lanzó hacia el
sofá. El Pistilo, hundido en el mueble, se encogió. Woo-won observó con sus
ojos las ramas extendidas en su piel mientras sacaba un cigarrillo. Lo encendió
y aspiró con avidez. No sabía por qué estaba tan furioso. Sentía que algo
caliente le subía por el pecho y que su cabeza iba a estallar. Era una emoción
extraña.
En
realidad, lo que Cha Jae-hee había dicho no era mentira. Lo había traído a su
casa y le había dado una habitación de invitados con ese propósito. Cha Jae-hee
solo tenía que abrir las piernas cuando él quisiera. Pero, ¿por qué se sentía
tan mal?
Desde
la mañana con Seok Moon-seok y Yang Pil-soo, hasta los problemas del instituto
que aún no había tocado... había dejado de lado el trabajo de la empresa para
concentrarse en los asuntos de Cha Jae-hee. A pesar de eso, nunca pensó que
fuera cansador o molesto. Irónicamente, se sentía aliviado de poder hacer algo
por él. Deseaba que, cuando se fuera de esa casa, pudiera vivir una vida un
poco más tranquila. Pero el Cha Jae-hee que tenía delante solo decía cosas que
le desagradaban.
Woo-won
apagó el cigarrillo tras apenas unas caladas y miró el reloj. Quedaban unas dos
horas y media para la reunión de la tarde. Restando el tiempo de viaje a la
oficina, solo le quedaban apenas dos horas para dedicarse por completo al sexo.
"Quítate
los pantalones."
"……."
"Quítatelos
para que pueda hacer mi trabajo."
Woo-won
se quitó la corbata y desabrochó un par de botones del cuello de su camisa.
Apoyó la rodilla en el sofá y se inclinó hacia Cha Jae-hee. Mientras tanto,
Jae-hee solo lo miraba con ojos aterrorizados.
"Hace
un momento hablabas muy bien, ¿qué te pasa ahora?"
"…D-deme
la pastilla anticonceptiva."
"¿Ahora?"
"D-démela."
"Parece
que, por ser un Pistilo Oculto, las pastillas comerciales te causan efectos
secundarios. ¿Por qué? ¿Te parece tan horrible la idea de quedar preñado con mi
semilla?"
"……."
"Te
conseguiré una pastilla del día después, así que abre las piernas."
Woo-won
sujetó ambas muñecas de Jae-hee y las ató con su corbata para inmovilizarlas.
Jae-hee, dándose cuenta tarde de que sus manos estaban atadas, lo miró con el
rostro desencajado, pero Woo-won ignoró su mirada. Con un movimiento
indiferente, le bajó los pantalones. La parte delantera del calzoncillo gris de
Jae-hee estaba empapada, volviéndose de un gris oscuro, y debajo se notaba
claramente el contorno de su pene.
Woo-won
metió la mano entre sus piernas para acariciar sus muslos delgados y deslizó su
mano dentro del calzoncillo. Jae-hee sacudió la cadera como si tuviera un
ataque.
"Uh."
La
temperatura dentro del calzoncillo húmedo parecía ser más alta que la de los
muslos expuestos al aire. Woo-won se lamió los labios mientras abría más las
piernas de Jae-hee, palpando los pliegues y el perineo. Cada vez que presionaba
con la punta de los dedos, la cadera del chico se estremecía, y el sonido de
sus uñas rascando el sofá resonaba en la habitación.
Por
alguna razón, sentía impaciencia y su boca estaba seca. Woo-won no le quitó el
calzoncillo, sino que apartó la parte inferior hacia un lado. Entonces, sus dos
testículos suaves, el perineo enrojecido y el agujero que se contraía sin cesar
quedaron a la vista.
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Woo-won
observó la parte inferior de Jae-hee por un momento y luego bajó lentamente la
cabeza para hundir su rostro en su entrepierna.
* * *
“Ugh,
ah, deténgase, por favor, ah.”
Jae-hee
se cubrió el rostro con ambas manos y suplicó. Sentía el rostro tan encendido
por la humillación y el placer que creía que se volvería loco. Estaba a punto
de desfallecer ante el aliento cosquilleante y el movimiento de la lengua que
sentía debajo. Jae-hee estaba acuclillado sobre el rostro de Kang Woo-won.
Apenas lograba mantenerse haciendo fuerza con los pies, pero sus piernas
temblaban violentamente como hojas al viento.
Justo
cuando la lengua de Kang Woo-won lamió de forma lasciva su perineo y presionó
con la punta la entrada de su agujero, la fuerza de Jae-hee cedió y terminó
sentándose de lleno sobre su cara.
“¡Ah!”
Los
labios de él y su nariz prominente se hundieron entre sus nalgas, frotando su
zona íntima sin piedad. Un escalofrío punzante recorrió la parte baja de su
espalda. Al mismo tiempo, su pene atrapado dentro del calzoncillo dio un fuerte
respingo. Ojalá le permitiera quitarse la ropa interior, pero por alguna razón,
Woo-won lo mantuvo vestido, limitándose a apartar la tela hacia un lado para
seguir burlándose de él.
“Ah,
deténgase, está sucio, agh, por favor.”
Sin
prestarle atención, Kang Woo-won sujetó sus muslos delgados con las manos y
continuó moviendo la lengua sin descanso. Jae-hee sintió un escalofrío tan
intenso que se le erizó el cabello. La extraña mezcla de sensaciones y
vergüenza le impedía recuperar la cordura. Intentó con todas sus fuerzas
apartar las manos de Woo-won de sus muslos; lo arañó y pellizcó, pero él no se
movió ni un milímetro.
Woo-won
hundió la nariz en su perineo e inhaló profundamente.
“Maldición,
Jae-hee, hueles increíble.”
“Ah,
no, no hable, Ugh.”
Jae-hee
sintió que se inclinaba hacia un lado y se aferró a la cabecera de la cama con
las manos atadas por la corbata. En ese instante, la lengua de Kang Woo-won
finalmente separó los pliegues de su agujero y se deslizó hacia el interior.
Jae-hee se quedó petrificado, incapaz de respirar. La sensación de esa masa
blanda de carne empujando hacia adentro se transmitió de forma vívida a su
cerebro. Apretó las manos hasta que sus nudillos se pusieron blancos, negando
su realidad, pero el tacto de la lengua entrando y saliendo de su cavidad
relajada era demasiado nítido.
“Ugh,
esto es una locura, ah, no lo haga.”
Jae-hee
agitó las caderas intentando escapar, pero Woo-won presionó sus muslos con
fuerza para fijar su cuerpo. Ante la sensación de que algo se desbordaba en su
interior, Jae-hee soltó un jadeo entrecortado. El sonido húmedo y viscoso
resonó con más fuerza en la habitación. La sensación de la lengua entrando y
saliendo era desconocida; sentía su vientre cosquilleante, caliente y electrizado.
El estímulo era tan intenso que rompió a llorar.
“Ugh,
no lo haga, no, ah, deténgase.”
La
saliva que no logaba contener resbalaba por su boca abierta. Mientras tanto,
esa lengua caliente seguía entrando y saliendo afanosamente. Al contraer su
agujero inconscientemente, Woo-won, impaciente, comenzó a sacudir el cuerpo de
Jae-hee hacia adelante y hacia atrás. La sensación de sus mejillas, nariz y
frente frotándose contra sus nalgas le atravesó el cerebro. Con el estímulo
continuo, sentía que su mente se volvía tan blanda como su zona íntima.
Woo-won
mecía el cuerpo de Jae-hee como si fuera una cuna; lo echaba hacia atrás y
luego tiraba con fuerza, haciendo que el hueso firme de su cara rozara su
entrada mientras la lengua se clavaba más profundo. Ante la sensación de ser
penetrado, Jae-hee echó la cabeza hacia atrás y soltó un alarido.
“Ah,
Ugh, ah.”
La
lengua de Kang Woo-won estaba tan caliente que sentía que se quemaba por
debajo. Tenía la cabeza pesada y todo le daba vueltas. De repente, perdió la
fuerza en sus extremidades. Su cuerpo se desplomó hacia atrás, cayendo en los
brazos de Woo-won. El tacto de la tela rígida de la ropa contra su piel no le
resultó agradable.
“Aún
no he empezado con el trabajo de verdad y ya estás agotado, ¿qué voy a hacer
contigo?”
“Ah,
solo, solo hágalo.”
“Qué.”
Woo-won
empujó el cuerpo de Jae-hee para acostarlo en la cama y se colocó sobre él.
Jae-hee se sintió sofocado por el peso que lo aplastaba. Su zona inferior,
totalmente derretida, comenzó a contraerse y relajarse por sí sola, como si
suplicara que le metieran algo.
“Si
quieres algo de mí, dilo con claridad.”
“Ah,
solo, haga lo que siempre hace, ¿no?”
Kang
Woo-won acarició con el dedo las flores grabadas en su cuello antes de hundir
los labios en ellas. Succionó la piel con tanta fuerza que dolió, como si quisiera
arrancar las flores de un bocado. Aunque solo era su cuello, su entrada
empapada en saliva palpitaba sin control. Jae-hee rodeó el cuello de él con sus
brazos y suplicó.
“Ah,
señor, hágalo, por favor, hágalo.”
“Dime
que quieres que te atraviese con mi pene hasta dejarte hecho un desastre.”
Jae-hee
apretó los labios y negó con la cabeza. Sin embargo, como si estuviera decidido
a no hacer nada hasta escuchar esas palabras, Woo-won lamió y succionó con
fuerza el hueco entre su cuello y la clavícula. El cosquilleo se infiltró hasta
lo más profundo de sus entrañas, avivando un deseo turbio.
Aunque
se preguntaba por qué Kang Woo-won querría escuchar palabras tan vulgares, no
pudo pensar mucho más. Él apartó el calzoncillo de Jae-hee hacia un lado y
acarició la entrada de su agujero con los dedos. El agujero de Jae-hee
palpitaba, ansioso por engullir aunque fuera un dedo. Su cuerpo estaba tan
encendido que sentía punzadas en cada parte de su piel donde el árbol estaba
grabado. Estaba al límite. Su cuerpo, o mejor dicho, el árbol, rascaba sus
entrañas queriendo florecer.
“Ah,
déjeme hecho un desastre, por favor.”
Como
si estuviera probándolo, los dedos de Kang Woo-won separaron los pliegues y se
deslizaron un poco hacia adentro. Sus nalgas se contrajeron por instinto
intentando tragar los dedos, pero él los retiró con frialdad. Jae-hee apretó
los puños con fuerza, con las manos aún atadas, y cerró los ojos con fuerza.
“Por
favor, ah, atraviéseme, por favor.”
“Con
qué.”
“Ugh,
señor, con su, su pene.”
Mientras
Jae-hee giraba el rostro encendido de vergüenza hacia un lado, Kang Woo-won
empujó sus piernas hacia arriba. Entre sus piernas, pudo vislumbrar la comisura
de sus labios formando una curva suave. Tras apartar el calzoncillo, él se
desabrochó el cinturón y abrió su bragueta. A diferencia de Jae-hee, que estaba
casi desnudo, él estaba perfectamente vestido. Con cada movimiento, la tela
crujía y rozaba su piel sensible.
Cuando
algo caliente y duro tocó su entrada, la cadera de Jae-hee saltó en el aire.
Kang Woo-won acarició suavemente su abdomen como pidiéndole que se calmara. Su
piel ardía de forma anormal. Tragó un jadeo y movió la cintura, mirando a Kang
Woo-won con la expectativa de sentirse lleno por dentro. Al cruzar miradas, él
finalmente frotó su pene contra el agujero. El sonido de la humedad desordenada
llegó a sus oídos.
Con
expresión satisfecha, Kang Woo-won hundió el pulgar en su interior y removió
las paredes internas. Jae-hee sintió un cosquilleo bajo el ombligo y un deseo
sexual incontenible empezó a hervirle. Se le secó la boca.
“Te
atravesaré como quieres, así que relájate.”
Woo-won
retiró la mano y acarició su propio pene un par de veces. También de su pene
emanaba un sonido húmedo. El corazón de Jae-hee latía con fuerza por la
expectativa. Pero de repente, Woo-won sujetó el nudo de la corbata que envolvía
sus muñecas y tiró con fuerza.
Jae-hee
pensó que lo soltaría, pero en lugar de eso, su torso fue arrastrado hacia
arriba. En ese instante, Kang Woo-won lo penetró con todas sus fuerzas, como si
quisiera embestirlo. La sensación de ese pene con las venas marcadas
atravesando su agujero fue tan extasiante que creyó ver destellos de luz.
Jae-hee cerró los ojos, aceptando con todo su cuerpo el placer que le
atravesaba el corazón.
“Ah,
¡ah!, ah.”
Sin
darle un segundo de respiro, el pene salió raspando las paredes internas sin
piedad. Su cuerpo temblaba por los espasmos. Jae-hee sintió que caía al vacío y
agitó las manos hasta que logró aferrarse a los brazos de él. Kang Woo-won
recuperó el aliento y sonrió con malicia. No lucía tan impecable como de
costumbre; se veía algo desaliñado. Su respiración era agitada, sus movimientos
lánguidos y su aroma corporal era excesivamente dulce.
Lentamente,
el pene de Kang Woo-won salió de su interior. Jae-hee soltó un pequeño suspiro
de alivio, inhalando profundamente. Pero en cuanto exhaló, el pene volvió a
empujar, ensanchando su entrada.
En
el momento en que el pene empujó sus paredes internas y se hundió en lo más
profundo, su visión se apagó y no pudo ver nada. Otra vez. La oscuridad
infernal cubrió sus ojos. Un terror y un miedo atroces le subieron hasta la
garganta. Apretó con fuerza el brazo de Kang Woo-won.
Tras
unos segundos que parecieron una eternidad, su visión empezó a volver
lentamente. Jae-hee soltó un suspiro dificultoso; como su cuerpo estaba doblado
por la mitad, le costaba respirar.
“Ah,
ah, Ugh. Aire, ah.”
Kang
Woo-won chasqueó la lengua y le soltó las muñecas. Con su pene enterrado
profundamente, presionó de repente el abdomen de Jae-hee con la palma de la
mano. Ese estímulo hizo que de su propio pene brotara un chorro de líquido, sin
saber si era orina o semen.
Pálido,
Jae-hee bajó las manos apresuradamente para cubrirse. Su glande estaba
empapado. No, se estaba empapando.
“No,
ah, no mire, no puede.”
“¿Qué
rayos has soltado?”
Kang
Woo-won le atrapó las muñecas y las presionó contra su pecho. Jae-hee rompió a
llorar con el rostro contraído. No se atrevía a comprobar qué había expulsado.
Al oír una risita, Jae-hee pataleó intentando apartar a Kang Woo-won.
“Suélteme,
ah, suélteme.”
“Quédate
quieto.”
Woo-won
se inclinó sobre él y lo rodeó con sus brazos, como intentando calmarlo. En
cuanto sintió el calor corporal de Kang Woo-won, Jae-hee estalló en un llanto
incontrolable. Sentía su rostro deformado por el llanto y los mocos
escurriendo, pero extrañamente no podía parar. El calor de él, que se sentía
más ardiente que sus propias lágrimas, le brindaba un alivio extraño. Rodeó el
cuello de Kang Woo-won con sus manos, aún marcadas por la corbata, y se aferró
a él. No quería alejarse de ese calor.
El
llanto se hizo más fuerte y todas las emociones que había reprimido se desbordaron
sobre él. La preocupación por su padre, la vida siendo extorsionado por Yang
Pil-soo, este encuentro con fecha de caducidad, el miedo a perder la vista...
todo llegó como una ola y lo sumergió. No podía controlar sus sentimientos.
“Te
mojas bien, eyaculas bien y lloras bien.”
“…Ah,
señor.”
“Llora.
Todo lo que quieras.”
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Woo-won
abrazó suavemente a Cha Jae-hee mientras este lloraba como un niño y recuperó
el aliento. Originalmente, pensaba tratarlo como un juguete sexual, ponerlo
boca abajo y penetrarlo hasta que su agujero quedara destrozado. Pero,
absurdamente, en algún momento perdió el interés en esa crueldad. De hecho, a
medida que pasaba el tiempo, sentía una irritación creciente.
Eso
no significaba que el Cha Jae-hee que jadeaba debajo de él no despertara su
deseo. Por alguna razón que desconocía, simplemente se sentía mal. Se sentía
patético por haber caído en la provocación barata de un Pistilo de apenas
veinte años.
Una
risa amarga escapó de sus labios. Pensar que hace poco suplicaba por su vida
para poder vivir, y ahora que vive como un ser humano, resulta que no tiene
interés en esto. Se sentía asqueado de lo voluble que era el corazón humano.
Su
pene, atrapado en las paredes del Pistilo, dio un respingo peligroso. Woo-won
apartó a Cha Jae-hee de su pecho y lo miró fijamente a los ojos. Las lágrimas
de Cha Jae-hee no dejaban de brotar, humedeciendo las comisuras de sus ojos.
Las lágrimas se acumulaban en el hueco de sus orejas como si hubiera abierto un
grifo.
Soltó
un pequeño suspiro. Los ojos de Cha Jae-hee eran extraños. Cuando sus pupilas
grisáceas brillaban con la luz, eran hermosas y misteriosas; pero por el
contrario, cuando perdían la vida y se secaban, daban ganas de hacerlo llorar.
“Cha
Jae-hee.”
“…Ah,
sí.”
Cha
Jae-hee intentaba contener el llanto, tragando aire mientras sus labios
temblaban. Cada vez que parpadeaba, caían gotas pesadas.
“¿Está
bien?”
“…Sí.”
Le
dio lástima verlo decir que estaba bien cuando tenía el rostro cubierto de
lágrimas. Era un niño adulto acostumbrado a decir que no pasaba nada, aun
teniendo los ojos de una bestia herida. Woo-won conocía muy bien el significado
de esa mirada; él mismo solía tener una similar en su infancia.
Le
daba pena este joven Pistilo que seguramente nunca pudo desahogar el nudo en su
pecho ni llorar a gusto. Por eso, quería hacerlo llorar aún más.
Pensó
en detenerse, pero ya que el llanto había estallado, quería presionarlo hasta
el final. Después de todo, para Cha Jae-hee, él solo era un adulto malo. Ser un
poco más malo no cambiaría mucho las cosas.
Woo-won
se incorporó y retiró su pene del interior. Luego, tomó a un Cha Jae-hee
distraído por el llanto y lo sentó sobre sus muslos. Disfrutando del aroma a
menta que emanaba de su piel, insertó su pene en el agujero de Jae-hee y empujó
su cintura hacia arriba.
“¡Ah,
Ugh!”
Cha
Jae-hee hundió el rostro en el hombro de Woo-won y gritó con todas sus fuerzas.
No se sabía si era dolor, placer o tristeza, pero después de llorar así,
sentiría que su asfixia cedía un poco. Eso le daría fuerzas para aguantar un
tiempo más.
Woo-won
sujetó sus nalgas con ambas manos y removió su interior. Cada vez que el pene
atravesaba el agujero, un sonido húmedo y obsceno resonaba en la habitación.
Cuando
Cha Jae-hee echó la cabeza hacia atrás, Woo-won vio la mancha amoratada en su
cuello. Era el lugar donde florecía, pero de tanto succionar, ya no se
distinguía la forma de la flor. No sabía por qué le gustaba tanto esa zona; era
como si le hubiera puesto una etiqueta de propiedad, y cada vez que la veía, se
sentía extraño.
Lamió
suavemente con la punta de la lengua y Cha Jae-hee encogió el cuello, girando
la cabeza hacia el otro lado. Woo-won, molesto, mordió ligeramente el músculo
del cuello antes de soltarlo.
Cha
Jae-hee jadeaba y movía la cintura sin parar. Seguía llorando, pero los jadeos
que escapaban de sus labios eran eróticos. Parecía incómodo por la forma en que
su cuerpo se sacudía, como si estuviera montando a caballo, y a veces negaba
con la cabeza frunciendo el ceño, pero no detenía el movimiento de su cintura.
“Ah,
ah, Ugh, ah… espere un momento.”
Con
sus muñecas atadas rodeando el cuello de Woo-won, Cha Jae-hee gritó apurado al
verse atrapado. En ese momento, el pene de Jae-hee, que no había dejado de
frotarse contra el abdomen de Woo-won, eyaculó. Tras la descarga, sus paredes
internas se contrajeron con fuerza, atrapando el pene de él. Woo-won apretó los
dientes y siguió moviendo la cintura. El semen blanquecino salpicó el abdomen y
la barbilla de Woo-won.
Woo-won
recogió el líquido de su barbilla con un dedo y se lo llevó a la boca. El sabor
amargo le hizo fruncir el ceño, pero no le desagradó. Su cuerpo estaba hecho un
desastre por las lágrimas y los fluidos de Cha Jae-hee. La habitación olía a
una mezcla obscena de sexo y un intenso aroma a menta.
“¡Ah!”
Cha
Jae-hee abrazó con fuerza el cuello de Woo-won mientras movía la cintura
frenéticamente. Con cada embestida profunda, sus paredes se contraían y
soltaban el pene con destreza. Woo-won también sentía que estaba por llegar.
Cuando intentó acostar a Jae-hee en la cama, este se negó rotundamente moviendo
la cabeza.
“¿Cha
Jae-hee?”
“Ah,
ah, Ugh.”
Su
reacción no era normal. Temiendo que tuviera dificultad para respirar o un
ataque de pánico momentáneo, Woo-won levantó sus manos y deshizo el nudo.
Entonces, Jae-hee empujó los hombros de Woo-won y lo acostó en la cama. Woo-won
lo miró atónito; los ojos del chico estaban desenfocados.
“Ah,
un poco, ah, un poco más.”
Jae-hee
murmuraba cosas ininteligibles mientras movía su cintura con fuerza, con las
manos apoyadas en el abdomen de Woo-won. Él estaba al límite. Pensaba acostarlo
y terminar en una posición normal, pero entonces ocurrió. El cuerpo de Jae-hee
empezó a temblar y a soltar un líquido transparente en abundancia. Al mismo
tiempo, el pene de Woo-won, enterrado profundamente, atravesó de repente una
especie de membrana fina y fue succionado hacia algún lugar aún más profundo.
“¡Ah...
ah!”
“Ugh,
¿qué es esto?”
Woo-won
sujetó la cintura de Jae-hee con cara de asombro. Pero Jae-hee forcejeó, apartó
sus manos y siguió moviéndose. Increíblemente, el pene de Woo-won había
atravesado algo dentro del cuerpo de Jae-hee y estaba clavado en un lugar mucho
más profundo.
“Señor,
córrase, ah, aquí dentro, Ugh, córrase aquí.”
“Ah,
ah.”
Woo-won
se encontró con un placer intenso que nunca antes había experimentado. Era algo
tan inmenso que no podía describirse con palabras y le oprimía el pecho. Se
sintió impotente ante ese deseo violento y desordenado que parecía robarle el
aliento. Cha Jae-hee era ciego y lascivo. Woo-won, sumido en una profunda
debilidad, se corrió dentro de él sin resistencia.
Cuando
el semen brotó, Cha Jae-hee soltó gemidos de éxtasis y movió su cintura. Y
entonces, en la rama que nacía del pecho derecho de Cha Jae-hee, comenzó a
florecer una flor de acónito de color violeta.
* * *
Jae-hee
parpadeó con la mente sumida en el estupor. Ya era el tercer día. No solo le
faltaban las fuerzas para moverse, sino que los escalofríos y la fiebre lo
asaltaban alternadamente. A veces sentía tanto frío que sus dientes
castañeteaban, pero en lo más profundo de su cuerpo, el calor bullía como si
estuviera envuelto en llamas. Además de eso, su cuerpo se encendía en deseos en
los momentos más inesperados.
Justo
entonces, Kang Woo-won, que había regresado tarde del trabajo, se duchó y se
acostó en la cama. El aroma que emanaba de su cuerpo se sentía más denso y
fragante que antes. Parecía estar agotado, pues pronto cayó en un sueño
profundo exhalando respiraciones acompasadas. Ante esa fragancia que se
derramaba sin defensas, el cuerpo de Jae-hee comenzó a sentir un hormigueo.
Intentó
masturbarse y estimular su propio agujero usando al dormido Kang Woo-won como
inspiración, pero no lograba llenarse tanto como deseaba. Al contrario, solo
servía para avivar más su lujuria.
“Ah,
señor...”
Lo
llamó en voz baja, pero él estaba sumido en un sueño profundo y no mostró el
menor movimiento. Kang Woo-won, quien decía sufrir de insomnio, dormía tan
profundamente estos días que Jae-hee llegó a sentirse resentido.
Jae-hee
se deslizó bajo las mantas y buscó a tientas la bragueta de los pantalones de
Woo-won. Un aliento caliente escapó de sus labios. A medida que el olor
corporal de él se intensificaba, su cuerpo se encendía de una forma
incontrolable. Sentía que su cabeza y su cuerpo actuaban por separado.
Desabrochó
el pantalón de Kang Woo-won, sujetó su pene flácido y comenzó a agitarlo. Ante
la fricción, el pene cobró algo de fuerza; Jae-hee lo metió en su boca y lamió
suavemente hacia arriba. Mientras tanto, Kang Woo-won solo se removió un poco
sin llegar a despertar. Jae-hee comenzó a succionar el pene con ferocidad. No
podía pensar en otra cosa que no fuera ponerlo erecto de alguna manera para
clavárselo en su agujero.
Mientras
succionaba, no dejaba de frotar su propio vientre. El interior de su vientre
estaba excesivamente caliente. Empujó el prepucio con sus labios y succionó el
glande como si fuera un helado. Al introducir la lengua en el meato urinario y
estimularlo, el cuerpo de él dio un fuerte respingo.
En
ese mismo instante, un fluido amargo fluyó hacia el interior de su boca. El
aroma corporal de él se volvió mucho más denso. Jae-hee sintió que la vista le
daba vueltas y sujetó el pene con ambas manos. Para su suerte o desgracia, él
volvió a quedarse tranquilo.
La
temperatura bajo las mantas era tan alta que le costaba respirar. Acarició un
par de veces más el pene ya rígido y asomó la cabeza fuera de las cobijas. La
firmeza era suficiente para la inserción. Jae-hee reprimió su sentimiento de
culpa y se despojó de sus pantalones. Abrió sus delgadas piernas y se montó
sobre el cuerpo de él.
Como
la temperatura interna y externa eran diferentes, su cuerpo no dejaba de
temblar. Sentía frío, pero el interior de su vientre estaba tan caliente como
si estuviera envuelto en un incendio. Su agujero palpitaba por sí solo, deseoso
de albergar el pene de él.
Apoyándose
en sus piernas, Jae-hee descendió lentamente sobre el pene. Apretó los dientes
ante la sensación de su agujero ensanchándose. Al sentir que el pene penetraba
su cavidad, un gemido agudo escapó de sus labios sin remedio. Fue entonces
cuando Kang Woo-won, que no se había movido, abrió los ojos y lo miró.
“¿Cha,
Jae-hee?”
“Duele,
ah, duele.”
Gritaba
por el terrible dolor que sentía en el fondo de su vientre, pero al mismo
tiempo movía la cintura sediento de lujuria. Dolía, era cierto que su cuerpo
dolía, pero no podía controlar su organismo en celo.
“Ugh,
cálmate.”
“Duele,
ah, duele, pero... Ugh, se siente tan bien.”
Sintió
que algo fluía en su interior, pero no podía detener el movimiento de su
cintura. Woo-won, incapaz de seguir mirando, deshizo la unión por la fuerza y
lo presionó contra la cama. Jae-hee gritó y se retorció ante el dolor de sentir
que su cuerpo se quemaba.
“¡Ah!
¡Señor, por favor, se lo ruego!”
“¿Acaso
no era un resfriado por agotamiento?”
“…Ah,
señor, aquí... Ugh, ¡está muy, muy caliente!”
“¿Dices
que está caliente cuando tu cuerpo está así de frío?”
Kang
Woo-won miró a Jae-hee con ojos confundidos y luego tomó su teléfono. Tras una
breve llamada, arrastró las mantas y envolvió el cuerpo de Jae-hee con ellas.
“Resiste
un poco. El doctor Moon vendrá pronto.”
“Ah,
señor. Señor. Mi cuerpo está tan... ah.”
Woo-won
abrazó el cuerpo de Jae-hee por la espalda, manteniéndolo envuelto en las
mantas para que no pudiera moverse. Aunque Jae-hee forcejeó y suplicó, él se
mantuvo firme. Finalmente, Jae-hee se rindió por el cansancio y dejó caer su
cuerpo laxo.
Una
vez que se calmó un poco y recuperó el aliento, Woo-won le puso personalmente
el pijama que había sido arrojado de cualquier manera. Tras abrochar los
botones de la prenda superior, lo envolvió de nuevo con la manta y lo abrazó.
“……Señor,
lo siento.”
“Si
tenías un problema en el cuerpo, debiste decírmelo. ¿Por qué te quedaste
callado?”
“Pensé
que se pasaría solo.”
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Jae-hee
agachó la cabeza avergonzado, con la respiración aún agitada. No podía quitarse
de la cabeza la idea de que había hecho algo terrible con una persona que
dormía.
Poco
después, el teléfono de Kang Woo-won sonó y se escucharon pasos apresurados
afuera. Enseguida, Moon Jin-woo entró en la habitación vistiendo ropa ligera de
casa y con un maletín en la mano. Kang Woo-won soltó el cuerpo de Jae-hee y se
levantó de la cama.
“¿Qué
rayos pasa?”
“Cha
Jae-hee está extraño.”
“¿Y
esta sangre qué es?”
Woo-won
descubrió la sangre en su bragueta y se cubrió el rostro con ambas manos.
Intentaba mantener la compostura, pero su corazón sobresaltado no se calmaba
fácilmente.
Pensó
que solo era un resfriado por cansancio. Como hace unos días lo había forzado
duramente y había sido intenso, creyó que el cuerpo de Jae-hee simplemente no
lo había resistido. Pero ni en sueños imaginó que su estado fuera tan grave.
Siempre que volvía del trabajo, Cha Jae-hee estaba durmiendo tranquilamente,
por lo que no pudo evaluar su estado correctamente.
Debí
haberle prestado más atención...
“Primero
veamos el estado de Jae-hee.”
Cuando
Moon Jin-woo se acercó con el tensiómetro y el termómetro, Cha Jae-hee se
cubrió la boca y tuvo una arcada. Woo-won detuvo a un Moon Jin-woo visiblemente
desconcertado y se sentó al lado de Cha Jae-hee.
“¿Te
sientes mal del estómago?”
“¡Gagh,
agh!”
Jae-hee
sintió náuseas ante el penetrante aroma a rosas que llegaba a su nariz. Saliva
caliente escurría por la comisura de su boca y las arcadas se repetían una tras
otra. Ese aroma a rosas, que antes no le afectaba, ahora le resultaba
insoportablemente asqueroso. Con cada arcada, sentía que el ácido subía por su
garganta.
“Jae-hee,
soy yo. Moon Jin-woo.”
“…….”
“Solo
tomaré tu temperatura.”
En
cuanto Moon Jin-woo, que se había detenido un momento, volvió a moverse, el
aroma a rosas llegó a Jae-hee como una ola. Sin tiempo para correr al baño,
Jae-hee se cubrió la boca y vomitó. La papilla que apenas había logrado tragar
se mezcló con los jugos gástricos y goteó entre sus dedos sobre la cama.
Jae-hee, asustado por el vómito que había ensuciado el colchón, levantó la
vista para observar la reacción de Woo-won.
“Está
bien.”
“Woo-won,
salgamos a hablar primero.”
“Para
diagnosticarlo tienes que ver su estado. Espera.”
“Creo
que Jae-hee ha vomitado por mi aroma a rosas.”
“……
¿Qué dijiste?”
“Creo
que sé más o menos por qué pasa esto, así que sal fuera.”
Kang
Woo-won giró la cabeza y miró a Jae-hee. Tras haber vaciado su estómago,
Jae-hee se desplomó sobre la cama. No tenía fuerzas ni para sentir frío o
calor. Sin embargo, pronto volvió a sentir náuseas. En cuanto logró incorporar
su torso y abrir la boca, Moon Jin-woo tomó rápidamente su maletín y salió del
dormitorio.
Kang
Woo-won se presionó las sienes con la mano, como si tuviera dolor de cabeza.
Ese largo suspiro le hizo sentir culpable a Jae-hee. Cuando Jae-hee intentó
levantarse a la fuerza para limpiar la cama desordenada, Kang Woo-won pasó sus
manos por debajo de su cintura y muslos y lo cargó en vilo.
“Descansa
en el primer piso por ahora.”
Jae-hee
asintió dócilmente. Kang Woo-won lo acostó en la habitación donde se quedaba
originalmente y le limpió las manos y la comisura de la boca. La habitación
estaba llena del aroma floral de Kang Woo-won. Solo entonces sintió que su
estómago se calmaba un poco. Tenía la boca amarga y quería enjuagársela, pero
no tenía fuerzas ni para ir al baño.
En
ese momento, Woo-won comenzó a buscar algo revolviendo en un cajón. Sacó una
caja verde del cajón y puso una pequeña pastilla en la boca de Jae-hee. Pronto,
la pastilla se disolvió con la saliva y un refrescante sabor a menta inundó su
boca. Se sintió mucho mejor.
Kang
Woo-won se sentó en el borde de la cama, acarició el cabello de Jae-hee un par
de veces y salió de la casa. Ante el sonido del portazo de la entrada, Jae-hee
se acurrucó bajo las mantas.
* * *
Woo-won
se quedó en la zona de fumadores junto a Moon Jin-woo y se llevó un cigarrillo
a los labios. Había salido tan deprisa que ni siquiera se había cambiado los
pantalones. Al ver la mancha de sangre en la tela, soltó un suspiro mezclado
con el humo del tabaco.
Por
más que le daba vueltas a la situación, no lograba comprender el comportamiento
de Cha Jae-hee. Y lo que le resultaba aún más increíble era que él mismo
hubiera estado durmiendo plácidamente sin darse cuenta de lo que pasaba hasta
que llegó a ese extremo. Antes, solía despertarse con el más mínimo ruido y
pasaba innumerables noches en vela.
“Woo-won.”
“Dime.”
“Cuéntame
exactamente qué viste en Jae-hee, tal cual fue.”
“Su
cuerpo estaba frío como el hielo, pero no dejaba de decir que sentía calor, y
se veía sin fuerzas. Además... me embistió mientras dormía. ¿Eso es todo?”
“¿No
hubo ningún problema la última vez que tuviste relaciones con él?”
“¿Problema?”
Woo-won
recordó de inmediato la extraña sensación que tuvo hace tres días mientras
tenía sexo con Cha Jae-hee. Tenía el recuerdo nítido de haber desgarrado a la
fuerza una fina membrana que bloqueaba alguna parte del interior del cuerpo de
Jae-hee. Eso se había quedado grabado en su mente.
“…Cuando
lo penetré, sentí como si algo se rompiera dentro de su cuerpo.”
Moon
Jin-woo exhaló una bocanada de humo y frunció el ceño. Al ser los Pistilos
Ocultos tan poco comunes, la información sobre ellos era extremadamente escasa.
No le quedaba más remedio que moverse por todos lados para recolectar datos.
Recientemente,
a través de la sociedad de estudios de rasgos especiales, había recibido una
tesis clasificada como confidencial sobre los Pistilos Ocultos. La mayoría
trataba sobre diversos efectos secundarios, pero hubo una que captó
poderosamente su atención. Era una tesis sobre la teoría de la evolución de los
Pistilos, escrita por el Dr. Alexander John Roberts, quien se había dedicado
exclusivamente a la investigación de esta especie durante más de cuarenta años.
Al igual que los seres
humanos desarrollan pestañas más largas o un lóbulo frontal más avanzado por
influencias ambientales, los Pistilos también evolucionan para protegerse y
sobrevivir. Desde que aparecieron los Pistilos y los Estambres, el hecho de que
las flores se graben en el cuerpo del Pistilo debido al semen del Estambre no
ha cambiado, pero el tamaño de dichas flores se ha reducido drásticamente. En
el pasado, medían unos 10 cm, pero actualmente se graban con un tamaño de
aproximadamente 1.5 cm. Como resultado, el Pistilo ha podido prolongar su vida
de forma natural.
Entonces, si la
cantidad de semen que un hombre adulto expulsa en una eyaculación no ha
disminuido, ¿por qué las flores son más pequeñas? Los resultados de la
investigación fueron sorprendentes. Para prolongar su propia vida, el Pistilo
comenzó a absorber el semen en cantidades mínimas, haciendo florecer marcas
pequeñas.
En los Pistilos
Ocultos, que son especímenes raros, también se han hallado rastros de
evolución. Sorprendentemente, poseen un órgano llamado ‘Hole’ (agujero), que no
se encuentra en los Pistilos normales ni en los No-normales. Este órgano se
ubica entre el útero y el canal reproductivo, y es una estructura independiente
que no conecta con otros órganos. Su característica principal es que, aunque
anatómicamente está junto a los órganos reproductores, no se detecta en
exámenes externos.
La función definitiva
del ‘Hole’ es aumentar temporalmente las probabilidades de embarazo. Esto se
debe a que, al dar a luz, el Pistilo Oculto expulsa junto con el bebé el veneno
concentrado del Estambre Venom, logrando así librarse de los efectos
secundarios. En resumen, cuando un Pistilo Oculto presenta síntomas por el
veneno del Estambre Venom, la función del ‘Hole’ se manifiesta.
A
decir verdad, Moon Jin-woo nunca había visto ni oído hablar de este órgano, y
mucho menos lo había comprobado. Para confirmar la existencia del ‘Hole’, sería
necesario diseccionar el cuerpo de un Pistilo Oculto. No se sentía cómodo
dándole una información tan incierta a Kang Woo-won.
Sin
embargo, si ese órgano potencial se había manifestado, también podía
interpretarse como que Cha Jae-hee ya estaba sufriendo los efectos secundarios
del veneno.
“¿Qué
harías si resultara que Jae-hee está embarazado?”
“…Si
mi esperma logró superar ese 5% de probabilidad y la implantación fue un
éxito.”
Woo-won
apagó el cigarrillo en el cenicero y soltó una breve risa. Un hijo no era algo
necesario en su vida. Si Cha Jae-hee llegara a tener un hijo suyo, tendría que
ser por un método artificial e inevitable debido a un objetivo.
“Habría
que deshacerse de él.”
“……”
“Déjate
de tonterías y explícame por qué Cha Jae-hee está así.”
Moon
Jin-woo se frotó los labios y se quedó pensativo por un momento. No veía ningún
beneficio en revelarle la existencia del ‘Hole’ a un Kang Woo-won que decía con
tanta firmeza que se desharía del niño. Al menos, no sería tarde si se lo
contaba después de confirmar las intenciones de Cha Jae-hee.
“No
estoy seguro, pero creo que su cuerpo está bajo mucha presión por haber
absorbido demasiado veneno.”
“……”
“Estará
bien si descansa un poco.”
“Te
digo que sentí algo romperse. Como una membrana fina que desgarré a la fuerza…”
“Será
un error tuyo. Estás embelesado por Cha Jae-hee.”
“¿Em,
embelesado? ¿Quién? ¿Yo? ¿Por Cha Jae-hee?”
Moon
Jin-woo se limitó a sonreír levemente sin dar una respuesta clara. ¿Embelesado?
Era imposible que se dejara cautivar por un joven Pistilo que aún tenía vello
de bebé. Solo sentía lástima por su situación y le prestaba algo de atención,
nada más y nada menos.
“Pareces
bastante amable con él.”
“¿A-amable?
Qué dices. Es porque es joven, por eso.”
“Ah,
porque es joven. Mira que lo haces bien con un jovencito.”
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Moon
Jin-woo soltó una carcajada al verlo titubear de una forma que no era propia de
él. Sin embargo, por dentro no estaba tranquilo. Por ahora podía pasar el tema
por alto de esta manera, pero si Cha Jae-hee realmente estaba embarazado,
estaba claro que se armaría un gran lío.
“Envía
a Jae-hee al hospital mañana.”
“Dijiste
que estaría bien si descansaba.”
“Tengo
que comprobar cuánto veneno se ha acumulado en su cuerpo y si se está
expulsando correctamente. Y también…”
“¿Qué?”
“…Tenemos
que ponerle un anticonceptivo.”
Solo
entonces Kang Woo-won asintió y estuvo de acuerdo. Moon Jin-woo soltó un
suspiro de alivio. Parecía que lo mejor sería citar a Cha Jae-hee en el
hospital para hablar con él. Moon Jin-woo se frotó los ojos por el cansancio y
miró a Kang Woo-won como si recordara algo.
“¿Y
el instituto de investigación?”
“…Ya
fui.”
Aunque
era una condición del contrato, se sentía tan reacio que había estado
posponiendo el examen obligatorio día tras día. Al final, Shin Yong-ju llegó al
límite de su paciencia y amenazó con hacer que devolviera a Cha Jae-hee, así
que no tuvo más remedio que ir. Shin Yong-ju le hizo un examen básico,
recolectó semen y hasta le hizo firmar un consentimiento para acceder a sus
datos biométricos.
“Debes
estar cansado.”
“Un
poco.”
“Ve
a descansar. Yo también tengo que dormir aunque sea una hora si quiero ir a
trabajar mañana.”
“Ah...
lamento haberte llamado tan tarde. Te invitaré a comer luego.”
Moon
Jin-woo le dio unas palmaditas en el hombro a Woo-won y se marchó. Woo-won se
quedó observando cómo se alejaba con las manos metidas en los bolsillos del
pantalón.
Moon
Jin-woo era su médico de cabecera, pero era demasiado emocional. Incluso
alguien sin conocimientos médicos podía ver que el estado de Cha Jae-hee era
grave. Especialmente le inquietaba que Jae-hee pudiera detectar el aroma de
Moon Jin-woo, que era un Estambre normal, y que este le resultara asqueroso.
Woo-won
cruzó el portal del edificio y organizó sus pensamientos rápidamente. Por más
que lo pensara, no le gustaba que Moon Jin-woo tratara a Cha Jae-hee.
Necesitaba a un médico capaz de dar un diagnóstico clínico frío, sin dejarse
llevar por las emociones. Sin embargo, no podía mostrar a un Pistilo Oculto
como Jae-hee a cualquiera.
Mientras
subía en el ascensor apoyado en la barra de seguridad, Kang Woo-won entrecerró
los ojos. ¿Debería llevarlo al instituto? Quizás sería mejor que Shin Yong-ju,
quien solo buscaba el beneficio del instituto, revisara el estado de Jae-hee.
Al menos, él no le ocultaría nada por sentimentalismo.
Al
abrir la puerta principal, el aroma a menta que Jae-hee había esparcido inundó
el lugar. Woo-won inhaló profundamente el aroma de forma inconsciente y abrió
la puerta de la habitación de invitados. Sobre la cama solo se veía una gran
montaña de mantas; Jae-hee no estaba a la vista. Al notar que las mantas
crujían y se movían ligeramente, supuso que estaba escondido debajo.
“Cha
Jae-hee.”
La
montaña de mantas dio un pequeño respingo. Woo-won soltó una risita y se acercó
a la cama con paso firme. Cuando tiró de la manta sin dudarlo, Cha Jae-hee se
aferró a ella desesperadamente. Woo-won estiró el brazo, rodeó la cintura de
Jae-hee y lo atrajo hacia su pecho. Emanaba un suave olor a talco de bebé;
parecía que se había duchado mientras él estaba fuera.
“…Lo
siento.”
Woo-won
le puso la mano en la frente para comprobar la fiebre y tiró de la manta para
cubrirlo. Su frente seguía fría como el hielo.
“Vaya
talento tienes para asaltar a la gente que duerme. Me has sorprendido.”
“…De
verdad, lo siento mucho.”
Woo-won
soltó una carcajada burlona al recordar cómo Cha Jae-hee le había metido su
pene en el agujero y movía la cintura. Desde que compartía cama con él, no
había vuelto a sufrir de insomnio. Al contrario, estaba durmiendo de maravilla.
Se
desplomó en la cama abrazando el cuerpo de Jae-hee.
“Últimamente
me tienes muy desprevenido, Jae-hee. En muchos sentidos.”
* * *
Shin
Yong-ju miró con desaprobación al invitado no deseado que irrumpía a primera
hora de la mañana. Se trataba de la misma persona que, tras un intercambio de
gritos y rostros encendidos por el tema del chequeo médico, apenas había
accedido a visitar el instituto para hacerse las pruebas. Ahora, sin que nadie
lo llamara, había venido por su propia voluntad y ocupaba el sofá de la
oficina. Shin Yong-ju, fulminándolo con la mirada, se cruzó de brazos y rompió
el silencio.
“¿Qué
trae al director ejecutivo por aquí? No recuerdo haberlo citado. ¿Acaso es
usted como una rana que siempre hace lo contrario de lo que se le pide?”
“Entiendo
perfectamente sus ganas de ser sarcástico, pero no tengo tiempo. Iré directo al
grano. El estado de Cha Jae-hee es algo extraño.”
“¿El
de Cha Jae-hee?”
Shin
Yong-ju, que estaba apoyado en su sofá individual, descruzó los brazos y se
incorporó. Kang Woo-won reflexionó un momento antes de continuar.
“Parece
tener un problema de salud, pero mi médico de cabecera parece haber formado un
‘rapport’ innecesario con él. Por eso, tengo la sensación de que me oculta
algo, pero no logro descifrar qué es.”
“…….”
“Al
ser un Pistilo Oculto, no puedo mostrarlo ante cualquier médico, así que he
venido a pedirle este favor.”
“Tráigalo.
Precisamente estaba preocupado por su salud; realizaremos un examen
exhaustivo.”
“Pero
hay una condición.”
El
ceño de Shin Yong-ju se frunció profundamente. La palabra ‘condición’ le
resultó molesta. El contrato entre Cha Jae-hee y Kang Woo-won era de apenas
seis meses, y Jae-hee pertenecía estrictamente al instituto. Por lo tanto, Kang
Woo-won no estaba en posición de imponer condiciones. Sin embargo, Shin Yong-ju
se tragó las palabras que le llegaban a la garganta y asintió.
“Mantenga
el personal médico al mínimo y asegúrese de que no haya desnudamientos,
tocamientos ni humillaciones innecesarias. Lo confirmaré con Jae-hee, y si
escucho la más mínima queja, no me quedaré de brazos cruzados. Recuerde que yo
estoy detrás de él antes de quitarle la ropa.”
“…….”
“No
quiero que los resultados se filtren al exterior. Y me los comunicará
directamente a mí.”
“Lo
tendré en cuenta. El personal médico es competencia del instituto, así que no
puede intervenir en eso, pero los resultados solo los conoceremos el
responsable del equipo de contacto y yo.”
“¿Equipo
de contacto?”
“Dado
que quedan unos cuatro meses de contrato, debemos empezar a buscar al próximo
candidato.”
El
rostro de Woo-won se tensó con frialdad. En cuanto terminara su contrato con
él, Jae-hee también debería terminar su vínculo con el instituto. Haría lo que
fuera necesario para que así fuera y pensaba darle la libertad absoluta. Tenía razones
de sobra: Jae-hee había restaurado su salud y lo había liberado de sus noches
de insomnio. Aunque sus problemas pudieran reaparecer cuando Jae-hee se fuera,
al menos no sufriría durante ese tiempo, y con eso bastaba.
Al
principio, cuando firmó el contrato con Jae-hee, le prometió traer a su padre
al Sector 2, pero no pudo cumplir esa promesa. Fue un incumplimiento de
contrato evidente por su culpa. Por eso, quería cumplir a toda costa su palabra
de darle la libertad.
Incluso
si el único método fuera el registro civil de matrimonio, estaba dispuesto a
hacerlo. Que el nombre de Cha Jae-hee figurara en su registro familiar no
supondría un gran problema; podría divorciarse en el momento adecuado y
otorgarle la libertad plena.
Sin
embargo, el problema era el instituto. No sabía cómo reaccionarían ellos, que
veían a Jae-hee como una gran oportunidad de negocio. Pensó que no sería mala
idea tantear las intenciones de Shin Yong-ju ahora mismo. Woo-won cruzó sus
largas piernas y se recostó en el sofá.
“¿No
existe la posibilidad de extender el contrato de pareja?”
“¿Perdón?
Ah, en el caso de los Pistilos normales, la mayoría son contratos permanentes.
El periodo de contrato dura hasta que florecen por completo y mueren.”
“Es
injusto. El mío es de apenas seis meses.”
“…Ja,
ja, al ser un Pistilo tan raro, espero que el director comprenda la situación.”
La
conversación se volvió tensa. Shin Yong-ju no lograba intuir qué saldría de la
boca de Kang Woo-won. Riendo con torpeza, se frotó las palmas de las manos
sudorosas contra sus pantalones.
“Entonces,
siendo realistas, solo habría una forma de extender el contrato de pareja.”
“…….”
“El
matrimonio.”
Shin
Yong-ju, desconcertado, se frotó la barbilla. Esas eran palabras que no
deberían haber salido de la boca de Kang Woo-won.
Por
supuesto, a veces ocurría que las parejas de contrato terminaban enamorándose y
casándose, pero normalmente, a diferencia de Jae-hee, sus contratos no tenían
fecha de finalización, por lo que no suponía un gran problema. Pero Jae-hee era
un Pistilo Oculto y se había firmado un contrato a corto plazo bajo una
cláusula de excepción. Si realmente Kang Woo-won se enamoraba de él y se
casaban, la propiedad pasaría legalmente a manos de Woo-won de forma total.
Legalmente,
un Pistilo casado no podía firmar contratos de pareja. Por lo tanto, el
instituto ya no tendría poder para obligarlo mediante cláusulas contractuales.
Como
Woo-won parecía serio y no bromeaba, Shin Yong-ju sintió miedo de repente. Que
un Pistilo Oculto como Jae-hee quedara como propiedad privada de una sola
persona sería una pérdida enorme para el instituto.
“Su
expresión ahora mismo es muy graciosa. Si yo llegara a registrar mi matrimonio
con Cha Jae-hee, ¿acaso el jefe de equipo se quedaría como el perro que
persigue a una presa que ya se le escapó?”
“Un
momento, el pe... el periodo está especificado en el contrato.”
“En
ninguna parte del contrato dice que esté prohibido casarse.”
“Es
que... Jae-hee es demasiado joven para casarse y……”
“No
creo que esas sean palabras que deba decir el señor Shin, quien actúa como un
proxeneta embaucando a un Pistilo joven e inocente que no sabe nada. ¿No le
parece?”
A
Shin Yong-ju le molestó su lenguaje vulgar, pero no lo demostró. Solo tragó
saliva y respiró profundamente. Era algo que aún no había sucedido. Además, era
imposible que el gran Kang Woo-won se casara con un Pistilo insignificante como
Jae-hee. Con su posición, Pistilos de las mejores familias harían fila para
casarse con él; ¿qué le faltaba para tener que casarse con Jae-hee?
Trató
de calmarse y puso una sonrisa de cortesía en su rostro.
“Alguien
como el director, que no carece de fortuna ni de apariencia, ¿por qué habría de
casarse con un Pistilo perteneciente al instituto?”
“Es
verdad. ¿Qué me faltaría a mí para casarme con un Pistilo que todavía es casi
un niño? Sin embargo.”
“…….”
“La
vida da muchas vueltas, ¿no cree?”
Shin
Yong-ju frunció el ceño abiertamente. Era una frase ambigua. Tenía un mal
presentimiento. Aunque en los labios de Kang Woo-won se dibujaba una sonrisa
suave, su mirada era terriblemente feroz.
A
pesar de que él debería tener la ventaja en esta relación, sentía que Kang
Woo-won lo estaba arrastrando a su terreno. Shin Yong-ju se echó el pelo hacia
atrás y soltó una risa forzada.
“Por
ahora, nosotros realizaremos los exámenes y le informaremos sobre el estado de
salud de Cha Jae-hee. Después de todo, aún queda tiempo de contrato.”
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“…Señor
jefe de equipo, no intente hacer negocios en el futuro. Limítese a vivir
estafando a Pistilos jóvenes de esta manera.”
“¡Director
Kang!”
“Se
lo digo porque sus emociones se reflejan totalmente en su cara. Me parece que
terminará perdiendo incluso lo poco que tiene en sus manos.”
Tras
decir esto, Kang Woo-won salió de la oficina sin mirar atrás. Shin Yong-ju, al
quedarse solo, soltó una maldición feroz. Que le dijera que viviera como un
estafador de Pistilos... cada vez que lo pensaba, la rabia le hervía en el
pecho.
A
veces hay casos en los que unos pocos se sacrifican por la mayoría, como los
científicos que arriesgan su seguridad en experimentos por la humanidad, o los
bomberos y policías que exponen sus vidas por la seguridad ciudadana. Este
negocio seguía una lógica similar. Al sacrificarse Cha Jae-hee, se garantizaba
la seguridad de muchos otros Pistilos. Podría parecer una estupidez, pero no
era algo tan bárbaro como para que lo miraran con tanto prejuicio.
El
destino de los Pistilos de las clases más bajas ya estaba sellado. Estaban
destinados a ser consumidos ilegalmente de alguna forma, ya fuera en burdeles,
en los clubes de Pistilos llamados ‘palacios internos’ o como vientres de
alquiler. Ser parte del instituto les ofrecía una vida mejor que en esos
lugares. Y sin embargo, gente que no sabía nada venía a llamarlo proxeneta o
estafador.
Shin
Yong-ju apoyó ambas manos en el escritorio para controlar su ira. ‘Maldito
engreído’. No era más que un Estambre Venom defectuoso y aun así tenía los
humos muy altos. Tras beber un vaso de agua fría de un trago, tomó su teléfono.
Revisó rápidamente su lista de llamadas recientes hasta encontrar el nombre
guardado como ‘Yang Pil-soo’ y pulsó el botón de llamar de inmediato.
