8. Lo siento
Ante la cercanía de
los exámenes finales, Sun-myung creó una oportunidad para estar a solas con
Seong-gyeol, usando como excusa que debían estudiar juntos. En la facultad,
solo había tres personas con las que Sun-myung interactuaba con frecuencia:
Ji-chul, In-hoon y Seong-gyeol. Como Ji-chul e In-hoon habían asistido a la
boda, ya estaba hecho con ellos; pensó que solo le faltaba informarle a
Seong-gyeol sobre su matrimonio.
“¡Yu Seong-gyeol! Por
aquí.”
“Hola.”
“¿Cómo que hola?
Parece que vas a algún lado hoy, viniste vestido muy elegante.”
“¿Ah, sí? Me arreglé
un poco para hoy.”
Seong-gyeol se veía
algo emocionado. Sun-myung, que venía de una sesión interminable de mimos con
Bo-dam por la mañana, estaba en un estado similar de entusiasmo. Además, como
aún no había organizado en su cabeza cómo darle la noticia del matrimonio, en
cierto sentido, no lograba calmarse.
'No vayas tan elegante
a la facultad, de ahora en adelante yo también tengo que revisar cómo te
vistes'. Al recordar a Bo-dam dándole órdenes de forma tierna antes de salir de
casa, Sun-myung le hizo un gesto con la barbilla a Seong-gyeol, que lo miraba
fijamente, para que eligiera del menú.
“¿A qué viene esto de
invitarme a comer de repente?”
“No te había devuelto
el café que me compraste la otra vez.”
“¿Un café y una comida
no son cosas distintas?”
“Entonces tú compras
el café más tarde.”
“Está bien.”
'El pan de ajo de aquí
es rico, ¿le llevo un poco a hyung luego?'. En aquel lugar famoso por su
risotto, Sun-myung, con Seong-gyeol frente a él, solo podía pensar en Bo-dam.
Probablemente Song Bo-dam ya se habría dado cuenta: que ya estoy perdidamente
enamorado de él.
A diferencia del
primer encuentro, donde pensó que jamás llegaría a querer a esa persona,
Sun-myung se había enamorado de Bo-dam en menos de un año de conocerlo. Era un
sentimiento innegable y claro. Cuando estaba lejos de él, lo extrañaba; cuando
estaba con él, solo quería mantener sus cuerpos unidos en cualquier lugar. Fue
un paso natural el empezar a anhelar esas noches en las que abrazaba a Bo-dam y
le leía cuentos de hadas para el bebé en su vientre.
“¿Voy a elegir algo
caro, eh?”
“Como quieras.”
“¿También les compras
comida así de seguido a Ji-chul y a In-hoon?”
“¿Estás loco? Por qué
lo haría por ellos. Detesto hasta comer con ellos porque me da asco ver cómo se
andan besuqueando.”
“Jaja, sí. Se pasan un
poco con los besuqueos.”
Tras enviarle un
mensaje a Bo-dam diciendo que le llevaría pan de ajo, Sun-myung observó a
Seong-gyeol, quien parecía querer decir algo abriendo y cerrando la boca, y
habló primero.
“Si te pedí comer
aparte hoy es porque tengo algo que decirte.”
“¿Eh? ¿Qué cosa?”
“No es nada del otro
mundo……. Mira esto, mi anillo.”
“¿Anillo?”
'Soy un hombre
casado', como le daba vergüenza decirlo así, Sun-myung se puso el anillo de
bodas que siempre llevaba consigo en el dedo anular de la mano izquierda y la
sacudió para mostrarlo. Se extrañó al ver que la expresión de Seong-gyeol se
tensaba ligeramente, pero como era la primera vez que le contaba a alguien que
no fuera Ji-chul o In-hoon sobre su matrimonio, continuó hablando con la voz un
poco más aguda.
“Es un anillo muy
caro, así que casi ni lo uso por miedo a que se dañe.”
“Ah…… ya veo.”
“Luego, cuando vengas
a mi casa, te presentaré a mi…….”
Sun-myung se frotó la
cara con fuerza mientras sus mejillas se teñían de un rojo intenso antes de
mencionar a Bo-dam. La expresión de Seong-gyeol se contrajo tanto que no podía
fruncirse más, pero Sun-myung ni siquiera lo notó.
“Te presentaré a mi
marido.”
“…….”
“Es un híbrido de
cobayo y es muy…… lindo.”
“……Qué tonto
enamorado.”
“¿Soy…… un poco así?
Ah, ¿por qué tarda tanto la comida? Tengo hambre.”
Al ver a Seong-gyeol
vaciar un vaso de agua con hielo de un trago tras llamarlo tonto enamorado,
Sun-myung añadió una frase con inocencia: que sentía que no bastaba con que
Ji-chul e In-hoon fueran unos melosos, sino que él también se disculpaba por
decir esas cosas. Seong-gyeol no respondió. En su lugar, dejó la mitad de la
comida y se marchó rápido diciendo que tenía un compromiso.
Sun-myung, que se
quedó solo, pensó en ponerse a estudiar allí ya que había cargado con todas sus
cosas, pero decidió dirigirse a casa.
Príncipe Cobayo de
Ginilandia
Oye, príncipe lobo
13:50
¿Quieres ver al
príncipe cobayo morir de hambre? 13:50
¡Ya voy para allá!~
13:51
Príncipe Cobayo de
Ginilandia
Siii ven rápido~ 13:52
Con solo unos pocos
mensajes de Song Bo-dam, ya estaba listo para volver a casa de inmediato.
Sintió que, efectivamente, se había convertido en todo un tonto enamorado.
* * *
Los días transcurrían
uno tras otro sin grandes sobresaltos. No era exagerado decir que Sun-myung y
Bo-dam vivían sumergidos exclusivamente en su propio mundo.
“Masajéame las manos.”
“Un momento, por
favor. Leí en alguna parte que para un embarazado es vital la salud de los
pies.”
“Quiero ver la cara de
Sun-myung, así que masajéame las manos.”
“A la orden.”
Con los exámenes
finales a la vuelta de la esquina, Sun-myung se devanaba los sesos pensando en
cómo cuidar mejor de Bo-dam. A él le encantaba que Sun-myung se desviviera por
atenderlo, pero como sabía que su esposo tenía una obsesión con las buenas
notas, solía decirle que no se preocupara tanto. Sun-myung se limitaba a negar
con la cabeza, insistiendo en que solo cumplía con su deber.
“Yo me he puesto así
de rollizo porque Sun-myung me alimenta de maravilla, pero mi marido está hecho
un fideo.”
“¿Yo? Para nada. Y
hyung tampoco ha engordado. ¿Quién pensaría que usted está esperando un bebé?”
“Pues en mi empresa
todos me ven cara de embarazado.”
“Aparte de que se le
han hinchado un poquito los mofletes, no ha cambiado nada.”
'Y cuanto más
rellenitas están las mejillas, más lindo se ve'.
Ese último 'lindo' fue
dicho en un susurro, compuesto por un 20% de voz y un 80% de aire, pero Bo-dam
lo cazó al vuelo y se lanzó a los brazos de Sun-myung.
“¡Aug!”
“¿No decías que no
parezco embarazado? ¿A qué vienen esos quejidos? Toca mis lindas mejillas.”
“Sí……”
Le resultaba tierno y
cómico que, al pedírselo, Sun-myung se pusiera a amasarle los mofletes con
cuidado. Bo-dam atrapó las manos que lo masajeaban y estampó sus labios contra
los de él con ímpetu. A Sun-myung le hizo gracia el gesto y dejó escapar una
risa grave; Bo-dam, encantado con el sonido, lo acompañó riendo hasta que se
quedó dormido.
Al día siguiente,
Sun-myung acarició con suavidad el cabello de Bo-dam, que dormía profundamente
a su lado. Bo-dam nunca había sido de moverse mucho al dormir, pero tras el
embarazo, solía quedarse de lado como si estuviera en un trance profundo. '¿No
le saldrán escaras si se queda así……?'. Aunque era una preocupación
innecesaria, Sun-myung había tomado el hábito de despertarse a mitad de la
noche para levantarlo en vilo y acomodarlo de nuevo.
Tras comprobar que
seguía en la misma postura en la que lo había dejado, Sun-myung volvió a
cargarlo con cuidado para recostarlo de espaldas a la ventana.
“Hyung, me voy a la
facultad.”
“Mmm…… beso……”
Tras darle un beso sonoro
en cada mejilla, Sun-myung le subió la manta hasta la barbilla. El hecho de que
incluso ver a Bo-dam acurrucarse en las sábanas le pareciera adorable era una
señal clara de que su caso era grave.
Aunque a ojos de
cualquiera no lo pareciera, a finales de noviembre el cuerpo de Bo-dam había
ganado volumen. A Sun-myung le costaba separarse de él; le encantaba esa
sensación mullida en la zona del vientre al abrazarlo. También disfrutaba
cuando llamaba a 'Cerdito' y Bo-dam respondía '¡Sí, papá!' imitando la voz de
un niño pequeño.
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“Ki Sun-myung, ¿has
dormido algo?”
“Ajá.”
“Seguro que te pasaste
toda la noche estudiando otra vez.”
“No.”
Sin embargo, el
periodo de exámenes finales le pisaba los talones.
El problema fue que
los parciales coincidieron con el punto álgido de su disfrute de la vida de
recién casados. Aunque creyó haber estudiado lo suficiente, sus notas no fueron
tan buenas como las del primer semestre. Sun-myung sintió una punzada de ansiedad
al ver los resultados. A este paso, ser el mejor de la promoción —o incluso el
segundo— sería difícil.
Familia, profesión,
incluso apariencia... Bo-dam lo tenía todo. Lo único que Sun-myung podía
presumir como fruto exclusivo de su propio esfuerzo eran sus notas. Ya aceptaba
dinero de Bo-dam para sus gastos diarios; no podía permitirse pedir ayuda
también para la matrícula. Pero si buscaba un trabajo a tiempo parcial, no
podía dejar de pensar en Bo-dam esperándolo solo en casa.
'Tengo que conseguir
la beca por excelencia académica. Sin eso, no podré'.
Tras echarse gotas en
los ojos resecos, Sun-myung dejó atrás a sus compañeros y se dirigió a la
biblioteca. Necesitaba estudiar aunque fuera un poco antes de su primer examen
final.
El primer examen fue
bastante bien. Era la asignatura principal más importante, y en cuanto recibió
la hoja, Sun-myung empezó a escribir las respuestas sin pausa, ganando la
'medalla de oro'. Y no en el mal sentido; su examen estaba tan lleno de tinta
que era difícil encontrar un espacio en blanco.
“Felicidades por el
oro, Ki Sun-myung.”
“Pensé que tenías una
cita o algo, saliste volando.”
“¿Qué tal el examen?”
Sun-myung, el primero
en salir, estaba en el pasillo estudiando la asignatura del examen de dentro de
dos días mientras esperaba a sus amigos. Sus compañeros, que agotaron casi todo
el tiempo reglamentario, se arremolinaron a su alrededor quejándose de lo difícil
que había sido y de que el profesor debía de haber perdido el juicio.
Sin importar lo que
balbucearan, Sun-myung seguía concentrado en su tableta memorizando palabras
clave, y solo se encogió de hombros cuando le preguntaron qué tal le había ido.
“Normal.”
“¿Nor―mal? Vaya, a
este tipo no le debe de haber parecido difícil. Ni siquiera suena deprimido.”
“Yo me voy a comprobar
la temperatura del río Han.”
“Ji-chul, es solo el
primer día. ¡Aún tenemos oportunidades, los finales acaban de empezar!”
“Por la cara de Ki
Sun-myung, seguro que vuelve a ser el número uno. Me voy, que comer con el
mejor de la clase me da indigestión……”
A juzgar por las
reacciones, debió de ser muy difícil. Sun-myung, entre los abucheos amistosos
de sus compañeros, prometió estudiar con ellos al día siguiente y se dio la
vuelta. Había oído que todos planeaban pasar la noche en la biblioteca central.
Sun-myung también deseaba unirse a ellos, pero al pensar en Bo-dam en casa, no
se atrevía.
Príncipe Cobayo de
Ginilandia
Tengo hambre ―_― 12:20
Ya voy para allá.
¿Quiere comer algo en especial? 12:20
Príncipe Cobayo de
Ginilandia
¡Los labios de mi
maridito! ^3^ 12:21
^^; 12:22
A medida que se
acercaba el mes del parto, Bo-dam dependía más de él. Sun-myung se sentía
plenamente realizado al ver que Bo-dam lo buscaba a todas horas, pero al mismo
tiempo sentía el peso de la responsabilidad. Si no se hubiera casado tan
pronto, podría estar pasando las noches de exámenes estudiando con sus amigos.
Tuvo que renunciar a la diversión de comparar respuestas tras el examen, aunque
no sirviera de mucho.
Sun-myung miró una
última vez a sus amigos alejándose juntos y se dirigió a su casillero. Aunque
no era un gran cocinero, a Bo-dam le encantaba verlo esforzarse con el delantal
puesto, así que decidió que hoy le prepararía unos panqueques sencillos.
“¿Ya llegaste?”
“Sí. ¿Comió algo antes
de que llegara?”
“Te estaba esperando
para comer juntos. ¡Siéntate rápido!”
“Sí. Solo me lavo las
manos.”
Sun-myung, que había
comprado mezcla para panqueques, leche y crema batida en el súper, abrazó con
fuerza a Bo-dam, que lo seguía a todas partes con su pijama de una pieza. Con
la cinta del pelo puesta, se veía especialmente tierno.
Embebido en sus
sentimientos, Sun-myung lo abrazaba balanceándose suavemente de lado a lado,
cuando escuchó a Bo-dam burlarse ligeramente al oído:
“¿Tanto me quieres?
Ay, de verdad, antes de casarnos te hacías el difícil de una forma increíble...
Qué gracioso, qué fuerte, qué risa.”
“No es cierto.”
“¡Otra vez! ¿Dices eso
porque quieres denunciarme por maltrato al marido?”
“Que el niño lo
escucha, hyung……”
“A nuestro Cerdito le
encanta cuando digo estas cosas, no para de dar patadas. Eso significa que le
gusta.”
“¿Cómo puede
interpretar eso así?”
El pijama de una pieza
lleno de corazones fue un regalo que Sun-myung le compró a Bo-dam tras el
embarazo. Lo eligió pensando que los pantalones serían incómodos con la
barriga, pero tras comprarlo, temió que a Bo-dam no le gustara por ser hombre.
Lo tuvo escondido en la mochila una semana, hasta que un día Bo-dam se lo puso
y dijo:
'Se parece a la ropa
que tiene mi cobayo en el armario. Me gusta'.
Pensándolo bien, no
era exagerado decir que el híbrido de cobayo con el que vivía era un
'cross-dresser' (!). Sun-myung recordó la foto Polaroid que siempre llevaba en
la billetera y terminó por aceptarlo. Si ya se había tomado una foto en una
tienda de novias con un cobayo vestido de blanco y con tiara, ¿de qué se
preocupaba?
Viendo a Bo-dam ondear
su pijama de corazones mientras presumía de que 'Cerdito es tan buen hijo que
no diría nada aunque le pegara un poco a Sun-myung', Sun-myung sintió ganas de
darle un capirote y le miró fijamente la coronilla. Pero, en lugar de eso,
volvió a abrazarlo.
“Vaya, cuánto me debes
de querer para abrazarme dos veces seguidas. ¿Qué voy a hacer con este maridito
que solo tiene ojos para mí?”
Sun-myung no pudo
rebatirlo. Solo porque su cabecita se veía tan redonda, sintió el impulso de
estrecharlo contra sí.
Sun-myung acunó y mimó
a un Bo-dam que se había puesto rollizo a base de amor y buena comida.
Disfrutando de cómo Bo-dam frotaba su mejilla contra su pecho, pospuso por un
momento la tarea de hacer los panqueques.
Cuando Sun-myung
empezó a jugar a darle pequeños mordiscos a sus suaves mofletes solo con los
labios, Bo-dam infló las mejillas y se apartó de un brinco.
“Que me mimes está muy
bien, pero.”
“¿Pero?”
“Tengo hambre.”
“Ah, se los hago ahora
mismo. Espere un momento, hyung.”
“Sí, pero no lo hagas
con calma, hazlo rápido.”
Solo entonces
Sun-myung se dio cuenta de lo que había olvidado; se puso el delantal a toda
prisa y encendió el fuego. Bo-dam observó a su joven esposo y se acarició la
mejilla que él había estado mordisqueando. Se sentía avergonzado y extraño.
Bo-dam, que estaba más
que acostumbrado a ser adorado, era inusualmente vulnerable ante las torpes y
toscas expresiones de afecto de Sun-myung. Aunque técnicamente era una vida
matrimonial, su día a día con Sun-myung no se diferenciaba de un noviazgo
primerizo. Parecía que fue ayer cuando Sun-myung le ponía muros, pero tras la
boda, como si nunca se hubiera hecho el difícil, no perdía oportunidad de
mimarlo en cuanto lo tenía a mano.
“No te preocupes por
mí y hazlo con calma. Es que me gusta que Sun-myung esté en la cocina.”
“¿Le gusta que esté en
la cocina?”
“Sí. Me parece
admirable y tierno que estés preparando cosas solo para mí.”
“Hyung también es…….”
“Ya sé que soy lindo.”
“Yo no he dicho que
fuera lindo.”
Tras quejarse un poco
por la burla, Sun-myung adelantó los labios en cuanto sus miradas se cruzaron.
Bo-dam no conocía forma alguna de no encontrar adorable a un esposo así.
Tras darle un beso en
esos labios, Bo-dam se sentó en la silla a observar a Sun-myung. Su marido, que
desprendía por todos los poros su falta de experiencia en el amor, representaba
perfectamente sus veinte años. Cada vez que Sun-myung resoplaba de felicidad al
ser abrazado o dejaba ver sus orejas de lobo, el cariño de Bo-dam crecía.
'Yo cuidaré de
Sun-myung, pase lo que pase'. Bo-dam sonrió levemente al ver a Sun-myung
preparar unos panqueques esponjosos y rodearlos de fresas y mucha crema batida
para él.
“¡Qué buena pinta!”
“Si se queda con
hambre después de comerlos, avíseme.”
“Come tú también,
Sun-myung.”
“Yo no tengo mucha
hambre.”
“¿Me vas a decir que
te llenas solo con verme comer?”
“No, ¿cómo puede decir
eso?……”
Los panqueques estaban
deliciosos. No estaban quemados ni duros, sino suaves, como comprados en una
pastelería. En realidad, probablemente le sabían mejor porque los había hecho
Sun-myung, pero qué importaba. Bo-dam cortó un trozo de panqueque, le dio un
bocado a Sun-myung y luego jugueteó con sus manos.
“Hoy tenías examen,
¿verdad? ¿Cómo te fue?”
“Creo que me salió
bien.”
“Vaya, ¡ni por
compromiso dices que te fue mal!”
“Es una asignatura
principal importante, así que me esforcé bastante.”
A pesar de estar en
exámenes, Sun-myung lo cuidaba con esmero. 'Es normal, si lleva a mi hijo',
pensaba Bo-dam, pero al mismo tiempo le preocupaba que la carga fuera excesiva
para alguien tan joven.
Desde el punto de
vista de Bo-dam, Sun-myung tenía un lado muy rígido. Se había convertido en el
único yerno de la familia Edam, ¿qué necesidad tenía de estudiar tanto?
Cualquiera pensaría que seguía siendo un huérfano solitario que solo podía confiar
en su propio cuerpo, viendo lo mucho que se esforzaba.
Aunque sus notas
cayeran al fondo de un pozo, Bo-dam podría conseguirle un puesto en Edam sin
problemas. Sin embargo, Bo-dam dijo con total sinceridad, sin intención de
menospreciar su esfuerzo:
“Me gustaría que
Sun-myung estudiara un poco menos. Para que solo juegues conmigo.”
“Jajaja, pero si ya
jugamos mucho. Mis compañeros dicen que van a pasar la noche entera
estudiando.”
“¿Dónde? ¿En la
biblioteca central?”
“Sí.”
“Eso siempre lo dicen
los que no saben estudiar. Uno tiene que dormir bien para que los conceptos
entren en la cabeza. Sun-myung, mejor échate una siesta abrazado a mí.”
“Eso haré.”
Bo-dam le lanzó una
advertencia severa de que no se sobreesforzara por los exámenes y volvió a
comer sus panqueques. Estaban tan ricos que se concentró por completo en el
plato y no vio el pequeño suspiro que escapó de los labios de Sun-myung.
* * *
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La relación entre
Bo-dam y sus padres adoptivos era tan buena que bastaba para romper cualquier
prejuicio sobre las familias de adopción. Los tres compartían lazos más
profundos que muchas familias unidas por la sangre. Por eso, irónicamente,
Bo-dam solía preocuparse de que a Sun-myung le resultara difícil adaptarse a
ese núcleo familiar.
“¿Y el yerno Ki?”
“Está en periodo de
exámenes. Ya de por sí se descuida por atenderme y no ha podido estudiar como
siempre, así que hoy vine solo.”
Bo-dam cumplía con el
deseo de sus padres de mantener reuniones familiares mensuales incluso después
de casarse. Siguiendo la filosofía de sus padres de que 'un matrimonio es un
solo cuerpo', Sun-myung siempre asistía, pero en la reunión de diciembre tuvo
que ausentarse inevitablemente.
'Mañana tengo examen,
así que me resultará un poco difícil asistir, lo siento'. Cuando Bo-dam
empezaba a sentirse feliz pensando en él como un esposo cercano y relajado,
Sun-myung respondía con una cortesía tan rígida que se sentía como si trazara
una línea divisoria. ¿Faltar a una cena mensual por estudiar? No era para
tanto. Como decía el dicho, la luna crece y mengua cada noche, así que ese no
era el único día disponible.
'Lo siento'. ¿Eran
esas palabras para decírselas a un cónyuge? Bo-dam sintió una brevísima
decepción ante la distancia que Sun-myung aún mantenía. Era un sentimiento tan
sutil y delicado que no se atrevía a ponerlo en palabras. 'En un matrimonio,
hay que saber enterrar los pequeños descontentos'. Recordando una frase de un
libro que leyó alguna vez, Bo-dam se despidió de Sun-myung y salió de casa.
“¿Cómo se atreve?”
“¿Qué dice, papá?”
“¿Acaso ese examen es
tan importante? Yo sé mejor que nadie que el yerno Ki no es alguien que vaya a
hundir sus notas por dejar de estudiar un poco. Lo estuve observando durante
diez años, tanto sus notas como su carácter, antes de decidir que sería la
pareja de nuestro Bo-dam.”
“¿Tan meticuloso
fuiste para elegir a mi marido? Aun así, no le llega ni a los talones a mi
papá.”
“Por mucho que
descuide el estudio, ese muchacho no bajará del quinto puesto de su facultad…….
¡Tsk! No me gusta su actitud.”
Aunque no era su padre
biológico, Song Hak-do amaba y protegía a Bo-dam como si lo hubiera parido él
mismo. Bo-dam lo sabía bien. Por eso podía sonreír ante esa conversación
ligeramente torcida. Además…… no podía refutar nada de lo que decía Song Hak-do
porque tenía toda la razón.
Bo-dam apretó y soltó
el puño bajo la mesa, jurándose no darle vueltas al motivo por el cual
Sun-myung estaba tan obsesionado con sus calificaciones. Quizás por culpa de
las hormonas del embarazo, tendía a pensar siempre en lo peor.
'Graduado con honores
en Administración de la Universidad de Corea'. ¿Seguiría Sun-myung a su lado
incluso después de obtener ese título? Sabía que Sun-myung lo quería, pero al
pensar en el futuro dentro de unos años, sentía inseguridad. Sun-myung no
conocía su propio valor, pero Bo-dam, que lo observaba de cerca, no alcanzaba a
imaginar qué tan lejos llegaría. Edam era, sin duda, una empresa influyente en
el mundo empresarial coreano. Sin embargo, la carrera de Sun-myung no se
detendría solo en Edam. Prestigio académico, notas, apariencia. No le faltaba
nada; desde la selección de currículums hasta las entrevistas, multitud de
empresas y puestos querrían contar con él.
“Seguramente es porque
quiere quedar bien conmigo. ¿No es admirable?”
'Pero Ki Sun-myung me
ama'. Bo-dam recordó a Sun-myung masajeándole las manos y los pies cada noche,
aplicándole crema para las estrías en el vientre, los muslos y el trasero
mientras movía sus orejas de lobo. Si eso no era amor, ¿qué otra cosa podría
serlo?
“No seas así, querido.
¡Si Bo-dam y el yerno Ki se llevan de maravilla!”
“Si tú lo dices, será
así, pero……”
“Come rápido, Bo-dam.
Nuestra criatura tiene que comer y la comida se va a enfriar.”
“Coman ustedes
también, mamá, papá. ¡Buen provecho―!”
“Come todo lo que
quieras y llévate algo a casa también. Ya hice el pedido para que se lo des a
ese tipo, al yerno Ki.”
“¡No le digas 'ese
tipo'!”
“Dáselo a ese
muchacho.”
“¡Tampoco le digas
'ese muchacho'!”
“¡Este chico...! ¡¿No
te parece que te pasas con tu padre ahora que te has casado?!”
Bo-dam soltó una
risita al ver a su padre resoplar de forma impropia para su tamaño y edad. Al
enviar una foto de la deliciosa comida, recibió una respuesta inmediata de
Sun-myung y su mal humor se disipó por completo.
Príncipe Lobo de
Ginilandia
¡Guau! 13:00
Qué buena pinta.
¡Mastique bien y coma mucho, hyung! Y de verdad siento mucho no haber podido ir
hoy. Por favor, dígales a mis suegros que en enero iré con regalos para ambos~
13:03
“¡Sun-myung dice que
la próxima vez les traerá regalos!”
“Vaya, vaya, solo
come. Qué intensidad, parece que te mueres si alguien habla mal de tu marido.”
“¿Cuándo me he puesto
intenso?”
“Desde que te casaste,
siempre.”
Bo-dam respondió a
Sun-myung con total despreocupación frente a sus padres, quienes suspiraban y
lo criticaban abiertamente diciendo que, al casarse, los hijos olvidan quién
los crió y solo tienen ojos para su pareja.
¡Cómprame un regalo a
mí! >.,< ! 13:04
Príncipe Lobo de
Ginilandia
Jajajaja sí~ También
compraré el de hyung. 13:05
Le entraron ganas de
volver a casa cuanto antes.
Tras una comida
satisfactoria, Bo-dam pidió una gran cantidad de platos para llevarle a
Sun-myung. Aunque fuera por sus clases, le parecía tierno que Sun-myung
estuviera seleccionando restaurantes y lugares famosos para ir con él. A veces,
sentía unas ganas irreprimibles de besarlo de repente.
“Deme esto, y esto
también, y por favor prepáreme dos raciones de estofado de costilla para
llevar.”
“Mi hijo y mi yerno
van a explotar de tanto comer. ¿No hace falta que te llevemos nosotros?”
“No, si me va a llevar
el chófer. Vayan con cuidado, mamá, papá.”
“Dile al yerno Ki que
venga la próxima vez. Cuídate mucho, mi Bo-dam―”
“Lo sé. ¡Nos vemos!”
Tras despedir a sus
padres antes de que saliera el pedido y agitar la mano hasta que su coche fue
un punto lejano, Bo-dam se acarició el vientre, que ya mostraba una silueta
clara de embarazo incluso bajo la ropa de invierno.
Aunque no lo
demostraba, no se sentía del todo bien cada vez que su padre, Song Hak-do, le
repetía una y otra vez que se cuidara mucho. Sabía que eran palabras basadas en
la preocupación, por supuesto. Pero, ¿acaso la razón por la que fue adoptado no
fue para obtener un híbrido de lobo que continuara el linaje?
Sabía mejor que nadie
que sus padres adoptivos lo amaban como a un hijo biológico, pero el hecho de
que el propósito de la adopción fuera conseguir un híbrido de lobo no cambiaba.
Normalmente no pensaba en ello, pero cada vez que veía a su padre o a su madre
sonreír de oreja a oreja al mirar su vientre abultado, Bo-dam sentía ganas de
llorar por alguna razón.
Como si hubiera notado
que papá tenía ganas de llorar, el bebé empezó a dar patadas. '¿A quién habrá
salido tan inquieto?'. Bo-dam llamó a Sun-myung sin reflexionar sobre cómo él
mismo dominaba a una multitud de cobayos cada vez que iba a una cafetería
temática.
“Sun-myung, ¿ya
almorzó?”
-No, estaba
estudiando. ¿Cuándo vendrá, hyung?
“Qué alivio. ¡Ya voy
para allá! Compré un montón de cosas ricas, así que aguante un poquito más
aunque tenga hambre.”
-No vendrá antes de
tiempo por mi culpa, ¿verdad? Habría sido bueno ir juntos hoy…… Vayamos a casa
de mis suegros en cuanto empiece el 1 de enero, nosotros dos.
Como por arte de
magia, el bebé dejó de patear en cuanto escuchó la voz de Sun-myung. 'Ni
siquiera tienes conciencia propia todavía, ¿qué sabrás tú?', pensó Bo-dam
riendo suavemente.
-¿Por qué se ríe?
“Es que Cerdito no
paraba de dar patadas, pero se ha quedado tranquilo en cuanto hablé con
Sun-myung por teléfono. Me dio risa.”
-¿Por qué hará eso
Cerdito……? ¿No estará hyung muy cansado? Venga rápido, le daré un masaje.
'Qué admirable es mi
marido'. Bo-dam comprobó que la comida estuviera bien empaquetada y tomó las
bolsas. Quizás las cosas cambiaran tras el parto, pero ahora mismo, alimentar y
vestir a Sun-myung era su mayor placer.
“¡Sun―myung!”
“¿Ya llegó? ¿Por qué
compró tanto? Con que hubiera traído algo para usted habría bastado.”
“Mmmmmm―”
Sun-myung cargó con
esmero a un Bo-dam experto en mimos y lo llevó hasta el sofá. Le costaba
aguantar las cosquillas mientras Bo-dam, en sus brazos, le mordisqueaba el
lóbulo de la oreja y le acariciaba el pabellón auditivo.
Acariciando suavemente
la mejilla tersa de Bo-dam, Sun-myung temió que pudiera resfriarse por haber
salido. Tras quitarle él mismo la ropa incómoda de calle, Sun-myung corrió al
dormitorio principal y le trajo un pijama que había calentado previamente.
“La ropa de calle es
incómoda, cámbiese rápido.”
“Ay, ay, qué atento.
¡Mi maridito!”
“¿Hyung no va a comer
nada más? ¿Preparo solo lo mío?”
“Sí. Yo vine con la
barriga a punto de explotar.”
“Entonces entre a
descansar un poco, yo comeré y entraré enseguida.”
“No, quiero quedarme a
tu lado viendo cómo comes.”
“¿De verdad?”
Sun-myung, que iba a
llevar a Bo-dam en brazos al dormitorio tras haberse puesto este el pijama de
una pieza, cambió de rumbo hacia la mesa del comedor. Tras sentar a Bo-dam
primero y acomodarse a su lado, soltó una carcajada cuando este se enganchó con
fuerza de su brazo.
“¿A qué viene eso?”
“Ojalá Sun-myung
tuviera ya las vacaciones.”
“Solo faltan unos
pocos exámenes más. Por favor, aguante un poco.”
“¿Qué tal el estudio?
¿No es muy duro?”
“Bueno……”
En realidad, estaba a
punto de preguntarle a Bo-dam si podía quedarse fuera de casa una noche.
Aunque todas las
asignaturas eran importantes, el examen de mañana lo era especialmente, y
además existía una 'guía' o examen modelo para esa materia. Solo la tenía el
delegado de la clase, y este había dicho que ni soñaran con obtenerla sin pasar
una noche en vela con él. Había empezado a alardear de lo mucho que tuvo que
adular a los de cursos superiores para conseguirla, con el rostro totalmente
pálido por el cansancio.
No podía pedirle esa
guía por la cara. Por supuesto, si estudiaba hasta la muerte podría sacar buena
nota sin ella, pero para eso tendría que descuidar el estudio de otras
materias. Sun-myung se armó de valor ante un Bo-dam que lo instaba con la
mirada a hablar.
“Solo una noche en
vela……”
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“No.”
“¿Incluso si es por la
guía del examen?”
“Quiero que Sun-myung
deje de obsesionarse con las notas. Ya lo haces muy bien, no entiendo qué más
quieres lograr. Y además, no quiero dormir solo.”
Ante las tres razones
que Bo-dam dio para oponerse de golpe a su noche de estudio fuera, Sun-myung no
tuvo nada más que decir. Abandonar la obsesión por las notas. Eso era
precisamente lo que él deseaba. Pero, si una obsesión pudiera abandonarse por
voluntad propia, ¿se llamaría obsesión?
Sun-myung forzó una
sonrisa ante un Bo-dam que tiraba del borde de su manga insistiendo en que no
se fuera. Decidió cambiar de idea e intentar hacerlo sin la dichosa guía.
Tras terminar una
comida opípara, Sun-myung llevó en brazos al dormitorio a Bo-dam, que ya
cabeceaba de sueño. Antes del embarazo, Bo-dam solía dormir profundamente y de
un tirón, pero ahora hacía varias siestas cortas. Aunque se veía tierno dando
cabezadas, a Sun-myung le dolía verlo sufrir de fatiga crónica.
Como acababa de comer,
pensó que sería mejor que se quedara sentado. Sun-myung se acomodó detrás de
Bo-dam y tomó un pequeño cuaderno que era casi una versión reducida de sus
libros de texto. Mientras estudiaba dándole palmaditas al vientre redondeado,
Bo-dam se movía ligeramente tratando de profundizar más en el abrazo de
Sun-myung. Ante ese gesto tan dulce, Sun-myung apoyó la cara de lado y acomodó
a Bo-dam, que respiraba acompasadamente.
Bo-dam se despertó con
la sensación de haber dormido profundamente y, al notar que Sun-myung estaba
casi aplastado detrás de él, se apartó.
“¿Qué pasa?”
“Sun-myung no habrá
podido hacer la digestión. ¿Estuvo incómodo?”
“No, para nada.”
Al llegar a casa estaba
abrumado por el sueño, pero ahora estaba totalmente despejado. Se preguntó si
sería por haber dormido tanto, pero el sol aún no se había puesto. A Bo-dam le
pareció cómico y a la vez asombroso haber dormido tan profundamente en brazos
de Sun-myung. Cuando dormía con sus parejas anteriores sentía incomodidad;
nunca se había sentido así de tranquilo.
Habiéndose despertado
de buen humor, Bo-dam se dejó llevar por el brazo de Sun-myung, que volvía a
abrazarlo disimuladamente. Sun-myung olía de forma parecida a como olía él
mismo.
“¿Lo que estudias
ahora es para el examen de la facultad?”
“Sí. Es un poco
difícil y no sé qué nota sacaré.”
“Seguro que te sale
bien. ¿Qué nota sacaste en los parciales?”
“Los parciales me
salieron aceptables…… pero me preocupa que el temario de los finales sea mucho
más amplio.”
Bo-dam seguía sin
entender a un Sun-myung que parecía cargar con tanta presión. Hasta el
instituto, como cualquier estudiante coreano, Bo-dam también había estudiado
como un loco. No tanto por cumplir las expectativas de sus padres, sino por
pura satisfacción personal. Tanto ahora como de pequeño, tenía una fuerte
tendencia a no soportar no estar por encima de los demás.
Pero una vez que entró
en la universidad, Bo-dam se dedicó a divertirse. Sinceramente, no tenía que
preocuparse por su futuro y le sobraban pretendientes híbridos, así que no
podía evitar salir de fiesta. Bo-dam se divirtió casi como un libertino. Tanto
que no se atrevería a contárselo todo a Sun-myung.
Sabía de sobra que
Sun-myung había pasado muchas penurias en la vida. Pero, ¿acaso Sun-myung no
estaba ahora en una situación en la que no necesitaba depender de las becas y,
si quería, podía no trabajar en toda su vida con solo ser amable con él? Con un
futuro tan brillante por delante, ¿por qué se obsesionaba tanto con las notas?
Al observarlo
detenidamente, notó que sus mejillas estaban un poco hundidas, dándole un aire
demacrado. Bo-dam pegó su mejilla a la de Sun-myung sin dejar ni un hueco.
Comparada con la de un Sun-myung tan afilado, su propia mejilla, que se había
vuelto redonda como un pan, parecía bastante codiciosa.
“Sun-myung ha perdido
todo el peso, y a mí me gustan los lobos con buen cuerpo.”
“……¿Cerdito no da
patadas cuando hyung tiene pensamientos impuros?”
“Nuestro Cerdito es
tan buen hijo que respeta mis pensamientos impuros. Es tan tranquilo que hasta
dudo de cuántos meses tiene.”
“Hacía muchísimo
tiempo que no escuchaba esa expresión de 'buen cuerpo', hyung.”
“¡¿Te estás burlando
de mi edad?!”
“Para nada. ¡Qué va a
pensar el niño si lo escucha! Cerdito, no escuches. Nuestro Cerdito solo debe
escuchar palabras dulces y bonitas.”
Bo-dam miró hacia
abajo a un Sun-myung que, por un par de palabras, ya estaba protegiendo el
vientre y susurrando: 'Cerdito, no escuches, eso son palabras malas'. Antes de
casarse, no sabía que se podía encontrar la felicidad en cosas así. Viendo a
Sun-myung acariciarle los glúteos de forma disimulada, reafirmó su decisión de
no dejarlo pasar la noche fuera.
“No te hagas el
tierno, Ki Sun-myung.”
“¿Cuándo he hecho eso?
No lo he hecho.”
“Pervertido.”
“No soy un
pervertido.”
“Lujurioso.”
“¡Cerdito, no
escuches!”
Su marido, que se
ponía rojo de pies a cabeza por una pequeña burla, era tan valioso que no
quería que nadie más lo viera. Bo-dam abrazó esa cabecita redonda, deseando que
el examen fuera un desastre total para que Sun-myung dejara las notas en un
segundo plano durante el resto de su vida universitaria. Su vida matrimonial
era más feliz de lo que había imaginado.
* * *
“¿Ki Sun-myung, el que
nos abandonó para estudiar solo... ya se lo sabe todo a la perfección?”
“……Más o menos.”
“¿Por qué tienes esa
cara de muerto? Es un semblante legendario.”
No había pegado ojo.
El efecto secundario
de vivir tan en armonía con Bo-dam era una pereza que le quitaba las ganas de
hacer cualquier otra cosa. Cuando Bo-dam le contaba historias de su infancia
con voz suave, Sun-myung se quedaba embobado escuchando con una sonrisa de idiota.
'Criemos a nuestro Cerdito para que sea un niño tan feliz como yo'. Eran
palabras mágicas que hacían que Sun-myung quisiera convertirse en una mejor
persona.
Como se pasó la noche
mimando a Bo-dam, el estudio se fue al garete y no empezó en serio hasta que su
esposo se durmió. Por alguna razón, a Bo-dam no le entusiasmaba ver a Sun-myung
estudiando, así que mientras él estaba despierto, Sun-myung no podía hincar los
codos a su gusto. Sin embargo, Sun-myung siempre había sido un estudiante feroz
y encontraba cierta paz mental en los libros. Era algo que Bo-dam, quien nunca
había estado en una situación donde la ansiedad le carcomiera el cerebro por no
hacer algo productivo, no podía comprender.
Incluso Sun-myung
sentía que su propia obsesión era algo patético. Antes no le importaba, pero
todo cambió al conocer a Bo-dam. No es que quisiera ser exactamente como él,
sino que deseaba ser alguien con la solvencia suficiente para disfrutar de la
vida a su lado con tranquilidad.
“En cuanto acabe este
examen, prácticamente terminan los finales.”
“¿Y tú, Sun-myung?”
“A mí me quedan unos
pocos.”
“Ya lo sabía desde que
vi la de créditos que matriculó este tío. No parece de primero, parece de
segundo repitiendo asignaturas como un loco.”
“Es increíble, como si
alguien lo estuviera persiguiendo.”
Nadie lo perseguía,
pero había aparecido alguien a quien quería alcanzar y no podía evitarlo.
Sun-myung ignoró los comentarios de sus compañeros con una sonrisa y se sentó
en el aula. Ser el mejor de la clase incluso sin la famosa 'guía' era algo que
parecía trivial, pero para él era sumamente importante.
* * *
'Dijo que era un
examen importante, así que le di dulces de la suerte por la mañana, ¿cómo le
habrá ido?'.
Bo-dam, que al quedar
embarazado dejó de ir a la oficina para trabajar totalmente a distancia, no
paraba de mirar el móvil. Al menor ruido, corría hacia la entrada para ver si
Sun-myung había vuelto. El trabajo estaba en un segundo plano, pero nadie se
atrevía a decirle nada al hijo del presidente. Además, Bo-dam era de los que,
aunque se distrajera, siempre terminaba sus tareas, así que no había quejas.
“Cuando llegue
Sun-myung, le diré de comer algo rico.”
Hoy pensaba cocinar él
para Sun-myung, quien siempre se esforzaba en la cocina por él. 'Como ha
sufrido con el examen, también le daré un masaje'. Mientras planeaba todos los
mimos, finalmente escuchó el sonido de la cerradura electrónica.
“¡Sun-myung!”
“Ah, ¿me estaba
esperando?”
“¿Qu... qué...? ¡¿Qué
le ha pasado a la cara de mi maridito?!”
Bo-dam se quedó
boquiabierto al ver el rostro demacrado de Sun-myung. Pensaba que disfrutaría
de esa cara al menos diez años, pero... ¿quién era este señor descuidado con
sombra de barba? ¡¿Este es... mi marido?!
Ante ese aspecto de
indigente que casi lo hace desmayarse, Bo-dam empujó a Sun-myung directo al
baño y empezó a preparar la cama. Para recuperar la guapura de su esposo, lo
primero era hacerlo dormir, antes que la comida o cualquier otra cosa.
“Sun-myung, primero
lávese bien y aféitese, ¿entendido?”
“Siiií.”
'Hacía cuánto que
Sun-myung no respondía con tan pocas fuerzas……'.
Bo-dam se juró
consolar a su esposo, agotado por el estudio. Mientras Sun-myung se bañaba, él
correteó de aquí para allá sacando el pijama, doblándolo con cuidado y
estirando las sábanas a la perfección. En cuanto Sun-myung salió del baño,
Bo-dam lo abrazó y se puso de puntillas para besarlo.
“Vamos a dormir, mi
niño. Buen trabajo, mi cielo.”
“……Gracias, hyung.”
“Ay, ay, mira cómo se
deja mimar.”
Parecía tan cansado
que aceptaba el trato infantil sin quejarse, hundiendo la cabeza en el hombro
de Bo-dam. Este le palmeó el pecho suavemente hasta que Sun-myung se durmió, y
pronto el sonido de una respiración profunda y tranquila llenó la habitación
matrimonial.
Quizás porque sus
caricias eran demasiado dulces, Sun-myung no se despertó ni cuando llegó la
noche profunda, y Bo-dam lo miraba con ojos llenos de lástima.
“Es el primer
estudiante de primero que veo que va a la facultad con tanto ahínco……”
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Desde que se quedó
embarazado, Sun-myung siempre se dormía después que él y se levantaba antes. A
Bo-dam le resultaba extraño verlo tan vencido por el sueño que ni aunque se lo
llevaran a cuestas se enteraría. No sentía resentimiento por verlo dormido,
solo una punzada de compasión.
Bo-dam, adoptado desde
muy pequeño, nunca supo lo que era la escasez material. Si quería algo, lo
tenía, y aunque no estudiara mucho, sus profesores eran de la élite de Corea,
por lo que sus notas siempre eran altas.
Así era la vida de
Bo-dam. Siempre en la cima. La riqueza le otorgaba una vida hermosa y, al mismo
tiempo, era el motor que le permitía crecer con total libertad.
“No debo mencionar las
notas ni por error.”
'¿Cuándo se
acostumbrará mi marido a la riqueza que ahora posee?'.
Al ver a Sun-myung
aferrarse a los exámenes como si le fuera la vida en ello, Bo-dam no es que no
entendiera los motivos. Aunque no conocía sus pensamientos más profundos, era
evidente que no quería perder la beca que siempre recibía. Le parecía admirable
y genial que se esforzara tanto, pero odiaba verlo sufrir.
Bo-dam se acurrucó en
los brazos de un Sun-myung que seguía roncando sin inmutarse ante sus caricias
en la frente y las mejillas, y se dispuso a dormir otra vez. Sun-myung había
dicho que este era el examen más importante, y habiéndolo terminado, tenía
derecho a dormir dos días seguidos si quería.
En época de exámenes,
si te despiertas sintiéndote demasiado descansado y con un escalofrío
recorriendo tu espalda, es que algo ha salido terriblemente mal.
Sun-myung giró la
cabeza hacia la ventana como un robot oxidado al que le falta aceite. La luz
del día era... radiante.
“Ah, yo... he dormido
una siesta estupenda―”
Para intentar engañar
a su propia mente, Sun-myung forzó una voz teatral que nunca antes había usado
y comprobó el móvil. No podía ser. Sería una siesta. No era posible que yo
hubiera dormido un día entero, no puede ser…….
“¡¡Aaaaaah!!”
“¿Te despertaste?”
“¡¡Ah!! ¡¡Ah!!
¡¡¡Ah!!!”
“¡Oye, qué ruido!
Parece un cuartel militar, ¡ah!”
¿Jueves? ¿Las diez?
¡¿Jueves a las diez?!
Ante la cruda
realidad, Sun-myung tiró su móvil y comprobó el de Bo-dam, pero el resultado
era el mismo. Era jueves y eran las diez. Su examen principal empezaba a las
once.
Mientras Sun-myung
zapateaba de pura angustia, Bo-dam le agarró las manos con fuerza.
“Tienes las manos
heladas. No te vas a morir por suspender un examen, así que ven aquí.”
Ahora que lo decía,
sus manos estaban realmente frías. Sun-myung hundió la cabeza en el pecho de
Bo-dam y aspiró profundamente su aroma mientras este le acariciaba la espalda.
Un olor cálido y suave.
Tras un minuto
abrazado, Bo-dam se alejó un poco para limpiarle el rabillo del ojo, y
Sun-myung ocultó el rostro entre sus manos.
“Yo te llevo en coche.
Estudias un poco en el camino y haces el examen, ¿vale?”
“……Sí, hyung.”
“Cómete al menos una
barrita de chocolate antes de entrar, ¿entendido? Ponte una gorra y cualquier
ropa. ¡Salgamos ya, rápido!”
“¡Sí!”
Sun-myung, que se
había dejado envolver por los mimos de Bo-dam, empezó a prepararse a toda
prisa. Su cabeza sabía que para Bo-dam era más importante un marido cariñoso
que uno con buenas notas, pero su corazón no terminaba de aceptarlo, lo cual le
resultaba frustrante.
A punto de llorar,
Sun-myung terminó de vestirse repitiéndose las palabras de Bo-dam: 'No te vas a
morir por suspender un examen'. Bo-dam ya estaba listo y lo apremiaba para
salir cuanto antes.
“¿Si sigues portándote
tan tierno no te llevo a la facultad, eh? Vístete rápido.”
“¡Sí!”
A pesar del susto por
haber dormido tanto, lo cierto era que se sentía más fresco que nunca y su
condición física era excelente. Sun-myung siguió a Bo-dam hacia fuera. Tras
calzarse de cualquier manera, tuvo que concentrarse en seguir a Bo-dam, que
corría a pasos cortos haciendo honor a su apodo de cobayo.
“¡Hyung, que se va a
caer!”
“Yo no me caigo.”
Parecía que Bo-dam
solo había estado esperando una oportunidad para correr, tras meses portándose
con una calma inusual por el bebé. Siguiendo a un Bo-dam que movía las piernas
con agilidad, Sun-myung pensó que, al terminar el semestre, tendrían que hablar
seriamente. Al fin y al cabo, el cuerpo de Song Bo-dam ya no era solo suyo……
ah, qué cursi sonaba eso.
Pero la idea de darle
un sermón se esfumó pronto. Bo-dam se había convertido en el terror de la
carretera.
“¡Eh, pedazo de
imbécil! ¡¿Quién te ha enseñado a conducir así?!”
“¡Cállate,
desgraciado! ¡Mi marido tiene que estudiar, así que baja la voz!”
“Hyu... hyung……”
“¡Si no fuera por mi
marido estarías muerto, te has saltado el semáforo! Sun-myung, usted estudie.
Ya casi llegamos.”
'El semáforo te lo has
saltado tú, hyung... y lo de antes también fue culpa tuya...'.
Sun-myung ni siquiera
se atrevió a pedirle que no dijera palabrotas por el niño; simplemente miraba
sus apuntes temblando. No entendía nada de lo que leía. 'Definitivamente no
puedo jugar con este hombre. Si quiero seguir vivo, mejor me porto bien'.
Bo-dam, que había
pasado de ser un tierno cobayo a un demonio ratón surgido del mismísimo
infierno con tal de que su marido no llegara tarde, pisaba el acelerador sin
importarle lo que Sun-myung pensara. Hacía tiempo que no insultaba por respeto
al 'Cerdito' de su vientre, pero hacerlo "por error" le resultaba bastante
liberador. Como papá estaba animado, el bebé también daba patadas con
entusiasmo.
Gracias a su
conducción temeraria, llegaron a la puerta trasera de la facultad en menos de
veinte minutos. Bo-dam empezó a golpear el navegador casi hasta romperlo, quejándose
de que él había marcado la puerta principal y que la máquina debía de estar
loca. Sun-myung cerró los ojos al oír los chispazos que empezaban a salir del
aparato.
“Hyung, para volver a
casa vaya despacio y con cuidado, ¿vale? Y en cuanto llegue, mándeme un
mensaje.”
“Sun-myung solo
concéntrese en el examen. Yo siempre he sido un conductor excelente.”
“Para ser un conductor
excelente…… no, nada. Váyase rápido, que tiene cosas que hacer.”
'Para ser excelente,
en nuestra primera cita estuviste tocando la bocina como si fuera un musical'.
Incapaz de decir eso,
Sun-myung tragó saliva y se despidió de Bo-dam agitando la mano.
“Al menos no estoy
nervioso.”
Por suerte, el pánico
que sintió al despertar había desaparecido. Sun-myung entró en el aula con el
sándwich de frutas que Bo-dam le había puesto en la mano, con la intención de
comer algo rápido antes de empezar.
* * *
Gracias a la
conducción temeraria de Bo-dam, Sun-myung hizo el examen sin pizca de nervios
(el miedo a morir en el asfalto superó al miedo al fracaso académico). Al salir
del aula, revisó su teléfono y vio los mensajes de su esposo.
Príncipe Cobayo de
Ginilandia
Llegué a casa 10:38
¡Suerte en el examen,
esposo! 10:39
Sun-myung respondió
que iría a casa de inmediato ahora que había terminado, pero al revisar el
resto de sus notificaciones, sintió un escalofrío que le recorrió la espalda.
Gestión_Han Ji-chul
Oye, ¿tú no vas a
entregar el trabajo? 10:00
Gestión_Kim In-hoon
Gestión_Han Ji-chul
Hoy
La entrega es hasta
las 12:00. ¿Por qué un chico de primero se mete en una asignatura de segundo?;
Nosotros te avisamos de que había que entregarlo, habla con el profesor. 10:02
'Comprensión de
Nuestros Sabores'. Era una asignatura de libre elección donde solo hacía falta
entregar el trabajo para aprobar, y lo había olvidado por completo. Sun-myung
ni siquiera pudo responder en el chat grupal; se limitó a frotar sus manos
sudorosas contra el pantalón una y otra vez. ¿Por qué nada salía bien este
semestre? Parecía que las cosas no fluían tan fácilmente como en el primero.
Justo cuando iba a
correr al despacho del profesor para dar explicaciones, se detuvo en seco al
recibir un archivo.
Comunicación_Yu
Seong-gyeol
Comprensión_de_Nuestros_Sabores_Reporte_1.pdf
11:50
Es mi borrador, si no
tienes nada, entrega esto al menos. 11:51
Sun-myung se metió en
un aula vacía, cambió el nombre del archivo y lo envió por correo al profesor.
El corazón le latía como si fuera a estallar. Por poco pierde la beca por culpa
de una asignatura optativa sin importancia. ¿Dónde tendría la cabeza
últimamente?
Si no hubiera sido por
Yu Seong-gyeol, estaría muerto, así que debía devolverle el favor. Sun-myung le
respondió de inmediato.
Dime si quieres algo,
te lo compro, de verdad mil gracias. 12:00
La respuesta no tardó
en llegar.
Comunicación_Yu
Seong-gyeol
Págate una comida
jajaja 12:01
Era algo sencillo.
Aunque sentía que una simple comida no bastaba para compensar semejante favor,
el hecho de que Seong-gyeol se conformara con eso alivió de inmediato el
corazón de Sun-myung. Pensó en llevarlo a un sitio carísimo, e incluso
invitarlo a una segunda ronda si quería. O invitarlo dos veces. Sinceramente,
habiendo terminado el semestre a salvo gracias a él, estaba dispuesto a hacer
mucho más.
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'¿Cómo agradecería
esto Bo-dam-hyung?'. Naturalmente, Sun-myung salió del campus a paso ligero
imaginando cómo actuaría su esposo en una situación así. En el grupo de la
facultad ya hablaban de reunirse en vacaciones. No sonaba mal, pero ahora mismo
solo quería ver a una persona.
“¡Se acabaron los
exámenes!”
¡Libertad!
No sabía cuáles serían
los resultados finales, pero estaba seguro de quedar entre los cinco mejores.
Es más, tras haber entregado el trabajo de 'Nuestros Sabores', estaba
convencido de que sería el primero de la promoción. Sin poder ocultar una sonrisa
bobalicona, se dirigió a casa. 'A partir de hoy, viviré de verdad como el
esclavo de Bo-dam-hyung'. Pensó con una sumisión muy natural en él.
Mientras tanto, Bo-dam
estaba preocupado porque Sun-myung no daba señales de vida. ¿Le habría salido
mal el examen? Sabía que Sun-myung no tardaba más de dos horas en terminar, y
que pasaran de las doce y media sin noticias lo ponía ansioso.
“Este muchachito... ni
piensa en quién lo espera preocupado en casa.”
'En cuanto llegue, lo
mato'. Estaba resoplando, planeando darle al menos un capirote como castigo,
cuando oyó el sonido frenético de alguien tecleando la clave de la puerta. El
ímpetu fue tal que Bo-dam perdió el momento justo para enfadarse.
“¡Hyung!”
“¡Ah!”
Sin saludar ni nada,
Sun-myung se lanzó a abrazarlo con tanta fuerza que Bo-dam soltó un quejido.
'El embarazado soy yo, ¿por qué Ki Sun-myung tiene más cambios de humor que
yo?'. Bo-dam se preguntó si él era así a los veinte años mientras rodeaba la
cintura de Sun-myung con sus brazos.
“¡¿Por qué no avisaste?!”
“Ah, el mensaje... oh,
no se envió. Lo siento, hyung. Pensé que se había enviado, pero se quedó a
medias. Me retrasé entregando un trabajo después del examen, lo siento mucho.”
“¿Hoy también tenías
que entregar un trabajo?”
“Sí. Pero un amigo me
ayudó y lo entregué enseguida. Todo terminó bien.”
“¿Entonces ya eres
libre?”
“¡Sí!”
Ante esa respuesta tan
alegre, el ánimo de Bo-dam también mejoró considerablemente. Olvidando su plan
de darle un capirote, restregó su mejilla contra el ancho pecho de Sun-myung.
Al menos durante dos meses, su marido no haría la estupidez de quedarse
despierto toda la noche estudiando. Solo eso ya lo hacía feliz.
Bo-dam, que estaba
teletrabajando, miró de reojo su portátil sobre la mesa del salón pensando en
si salir a comer algo rico para celebrar. Pero antes de que pudiera moverse,
Sun-myung ya estaba acercando sus labios.
“¿Eh, mmm?”
“Hyung…… ya terminé
mis exámenes…….”
La seducción era tan
torpe y transparente que Bo-dam estuvo a punto de soltar una carcajada. Miró
fijamente a Sun-myung, quien intentaba "vender" con mucho ahínco su
muslo derecho, donde su entrepierna ya empezaba a notar la falta de espacio.
“¿Quieres hacerlo
conmigo?”
Sun-myung era de los
que solo sabía embestir con el cuerpo; le costaba horrores decir en voz alta
"quiero hacerlo" o "me gusta", así que Bo-dam fue directo
al grano. Si Sun-myung vacilaba, él estaba listo para volver al trabajo.
Por suerte, Sun-myung
asintió con un vigor casi mareante.
“Qu... quiero hacerlo.
Se la... se la chuparé muy bien, hyung.”
'¡Qué muchacho tan
aplicado!'.
Bo-dam tiró su mochila
en cualquier parte y no detuvo a Sun-myung cuando este se abalanzó sobre él.
Mientras Sun-myung succionaba sus labios con entusiasmo, Bo-dam comprendió que
esto no iba a terminar dentro de la hora del almuerzo.
“Sun-myung, espera un
momento. Voy a pedir media tarde libre.”
“¿Media tarde?”
Bo-dam le dio un
cachete en el trasero firme de Sun-myung y corrió al portátil para enviar la
solicitud de ausencia.
“No vas a querer
hacerlo una sola vez, ¿verdad?”
“¡Ah, sí……!”
Comenzó un beso mucho
más calmado, profundo y húmedo.
En cuanto cerró el
portátil tras enviar la solicitud electrónica, Bo-dam se sentó a horcajadas sobre
los muslos de Sun-myung, quien estaba pegado a él como un cachorro ansioso. Con
los labios rozando los de su esposo, Bo-dam dijo:
“Has tenido a tu
esposo abandonado por culpa del estudio. Me siento tan solo en este 'matrimonio
desierto' que no te lo voy a dejar tan fácil, ¿qué hacemos?”
“De... dejarlo fácil……
y yo cuándo lo he dejado solo……”
“Estar pegados
durmiendo no lo es todo. Como Sun-myung no jugaba conmigo, llegué a pensar que
ya se había cansado de mí.”
“¡No me he cansado!”
Parecía realmente ofendido;
a diferencia de su miembro, que estaba bien firme, sus cejas estaban caídas con
tristeza. Bo-dam metió la mano por dentro del pantalón de chándal de Sun-myung
y empezó a juguetear con su muslo derecho. Como buen híbrido de lobo joven, el
glande erecto sobresalía claramente por encima del borde del calzoncillo.
Al notar cómo Bo-dam
aplastaba y masajeaba suavemente el glande con el pulgar y el índice, Sun-myung
puso cara de estar a punto de llorar y restregó sus labios contra el cuello de
Bo-dam. Le hacía gracia que su marido prometiera "chupársela muy
bien" y luego no supiera cómo acariciarlo, llenándolo todo de saliva.
“¡Ah, ah, hyung……!”
En cambio, Bo-dam
sabía perfectamente cómo tocar a Sun-myung para que le gustara. No tardaba más
de tres minutos en llevar a su joven esposo al clímax solo con las manos.
Con solo una
masturbación por dentro del pantalón, el miembro de Sun-myung palpitaba y
crecía. Bo-dam apretó con fuerza el bulto venoso. Al ver que su marido emitía
gemidos animales sin saber qué hacer, Bo-dam guio la mano de Sun-myung hacia su
propia entrepierna. El joven lobo, excitado, hundió el dedo índice en el
orificio contraído. Lo normal habría sido quejarse de su torpeza, pero Bo-dam
también estaba animado por el sexo después de tanto tiempo y solo se limitó a
sonrojarse.
“¡Uf, ah, ah!”
“Yo todavía no me he
corrido.”
Sun-myung, que
alternaba entre meter el dedo y apretar los glúteos de Bo-dam, acabó gimiendo
como un animal atrapado cuando Bo-dam le estimuló la uretra con el dedo. La
zona del muslo del pantalón gris de Sun-myung se humedeció con un líquido
viscoso.
“Se la chuparé.”
“Venga, inténtalo.”
Bo-dam estaba
dispuesto a tratarlo como a un chapero desvergonzado si solo quería recibir,
pero como Sun-myung se ofreció y lo dijo con una cara tan guapa, decidió
contenerse.
Con una determinación
férrea, Sun-myung cerró los puños y se arrodilló de golpe ante él, metiendo la
cabeza bajo el pijama de una pieza. Bo-dam soltó un grito de sorpresa.
“¡¿Qué... qué haces?!”
“¡He dicho que se la
voy a chupar……!”
A ver, ¿no era más
fácil quitarse la ropa y ya está? ¿Qué sentido tenía esto?
A veces Bo-dam no
lograba leer la mente de Sun-myung, pero no esperaba que para chupársela
decidiera meter la cabeza bajo su falda y mover la lengua de esa manera tan
impúdica. Bo-dam, sin comerlo ni beberlo, abrió las piernas y gimió mientras
sentía su miembro entrar en la boca de Sun-myung.
“Ah, Sun...
Sun-myung……”
“Hyung, el vientre...
sujétese el vientre.”
“¡Sí, ah!”
Parecía que estudiar
tanto le había servido para progresar a pasos agigantados también en este
campo. Sun-myung, tras pedirle que se sostuviera la barriga, empezó a lamer y
succionar el miembro de Bo-dam por todas partes, haciéndole perder el juicio.
No tenía nada que ver con la noche de bodas, cuando Sun-myung, llevado por su
propia excitación, lo llenó todo de saliva y se corrió él solo jadeando.
Con el miembro de
Bo-dam, recto y perfecto como un molde, dentro de su boca, Sun-myung acariciaba
con las manos los muslos temblorosos de su esposo. No había ni una parte que no
fuera suave. Los tobillos y muñecas finos tenían su encanto al agarrarlos, y
los glúteos y muslos carnosos eran tan blanditos que sentía que podría estar
apretándolos todo el día.
“Ah, Sun-myung, me voy
a... me voy a correr…… ah.”
“Córrate, hyung. No
pasa nada, ¿sí?”
“Pero, ¡ah, ah!”
Como Bo-dam no dejaba
de echar el cuerpo hacia atrás estando sentado, Sun-myung lo acorraló hasta el
final del sofá y succionó el glande con tal fuerza que se oían chasquidos
húmedos, apremiando el clímax. El olor dulce de la piel mezclado con el aroma
agrio del semen no le producía ningún rechazo.
“¡Ah, sí! ¡Ah, ah―!”
Bo-dam, forcejeando
para no correrse, terminó rodeando con sus muslos la cabeza de Sun-myung. Tras
eyacular dentro de la boca de su esposo, Bo-dam intentó recuperar el aliento
jadeando, pero soltó un chillido agudo.
“¡¡Ah!!”
“Es que esto está muy
apretado……”
“Ah... pervertido……”
“Lo... lo siento,
hyung.”
Algo blando y húmedo
rozó su orificio cerrado. ¡La última vez también lo llenó todo de saliva y
ahora volvía a las andadas!
Al menos Sun-myung
tuvo el juicio de no cometer la estupidez de meterle dos dedos de golpe. Bo-dam
notó que, ante la perspectiva de la penetración después de tanto tiempo, Sun-myung
también estaba muy nervioso. Por eso, para facilitarle la tarea de hurgar con
la punta de la lengua, Bo-dam se sujetó las corvas con los brazos y abrió bien
las piernas mientras estaba sentado.
Sun-myung, que estaba
atrapado bajo el vestido, levantó la cabeza de repente. Ante sus ojos apareció
el orificio, abriéndose y cerrándose como si suplicara por su miembro.
“Para que a Sun-myung
le sea más fácil entrar.”
“¡Sí, sí!”
“No, no quería decir
que lo metas ahora…… ¡ah, ah! ¡Ah, de verdad!”
Sun-myung quería
lamerlo más antes de entrar, pero ya no podía pensar en Bo-dam. Se abalanzó
sobre él, cubriéndolo con su cuerpo.
“Ah, Sun-myung…… vamos
adentro…… esto es agotador.”
Bo-dam, que estaba
casi doblado por la mitad en el sofá mientras Sun-myung lo embestía, le suplicó
con lágrimas en los ojos debido a la incomodidad física.
Sun-myung solo quería
darle tres estocadas rápidas, pero al oír a Bo-dam recobró el sentido y lo
llevó en brazos a la habitación a toda prisa. Cargándolo como a una princesa,
Sun-myung se sintió avergonzado por su excitación y arrepentido por haber presionado
de esa forma tan desconsiderada a un embarazado, así que le dio un beso suave
en la mejilla.
“¿Te crees que con un
beso vas a solucionarlo todo?”
“No, claro que no. Yo
no soy ese tipo de persona.”
“¿Entonces con qué vas
a pagar tu pecado?”
Sun-myung volvió a
besar la mejilla sonrosada de Bo-dam y, tras separarse, señaló tímidamente su
entrepierna.
“¿Con... con esto no
podría ser……?”
“¡Jajaja! Creo que sí.
Pero Sun-myung, aunque me hayan dicho que estoy en el periodo estable, no me
dobles por la mitad como un panqueque como antes. Quiero tener sexo, no hacer
acrobacias.”
“¡Sí, de verdad! No
volveré a hacerlo, hyung.”
Sun-myung juró con la
mano en el pecho ante las carcajadas de Bo-dam. 'Lo que Song Bo-dam quiere es
sexo, no acrobacias'. Tras repetirlo varias veces, Sun-myung lo acostó de lado,
recordando que el médico le dijo que era la mejor postura para los embarazados
durante el coito.
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A Bo-dam le hacía
gracia que Sun-myung lo cargara con tanta fuerza y luego lo acostara con tanta
delicadeza, así que volvió a sonreír con la entrepierna empapada. Al ver que
Sun-myung ponía cara de pocos amigos porque no le gustaba que se riera de él,
le entró más risa todavía.
“No se ría.”
“Entonces mi Sun-myung
debería ser menos tierno.”
“Y no digas esas cosas
de señor mayor.”
“Si nos llevamos siete
años, eres un señor mayor, ¿qué quieres que haga?”
“……Voy a entrar.”
Para ser lo que se
dice antes de la penetración real, sonó demasiado educado, pero esta vez Bo-dam
no se rió.
“Ah, ah…… qué bien,
Sun-myung. ¡Sí! Puedes ir un poco más rápido.”
“Ah, hyung,
hyuuung…….”
Sun-myung, tras
ajustar la punta del glande en el orificio y entrar poco a poco, soltó un gemido
largo al introducir todo el tronco en apenas unos segundos. Quería entrar
despacio, pero en cuanto el orificio recibió la punta, empezó a palpitar y a
succionarlo hacia dentro, así que no tuvo elección.
Sun-myung, que se
había preparado incluso con un lubricante con aroma a melocotón por si la
lubricación natural fallaba debido al embarazo, contempló cómo el orificio
devoraba su miembro con gusto. El sonido húmedo de la fricción no cesaba.
Bo-dam, que ya lo sedujo con su cuerpo empapado en su noche de bodas, seguía
llevándolo a una excitación extrema incluso estando embarazado.
“¡Ah! No lamas ahí,
está sucio, Sun-myung-ah……!”
“Si no es... no es el
pie…… ah, es el tobillo, ¿qué más da?”
“¡Ah, ah, ah!”
Ver a Bo-dam acostado
de lado, con las piernas abiertas y dejándose penetrar tan dócilmente, le hacía
sentir que iba a correrse en cualquier momento. Sun-myung sintió que iba a
eyacular de forma prematura al ver cómo el orificio aceptaba su miembro con
tanta avidez, así que intentó mirar a la cara de Bo-dam para distraerse, pero
fue inútil: el momento del clímax llegó enseguida.
Bo-dam no lo sabía,
pero su expresión durante el sexo era muy lasciva. Es decir, era totalmente
distinta a su cara habitual. El hombre que siempre estaba ocupado burlándose de
él, en la cama sacaba un poco la lengua y arqueaba las cejas con tristeza
mientras gemía débilmente. Para acostumbrarse a esa diferencia, Sun-myung
sintió que no debían hacerlo de higos a brevas, sino cada vez que tuvieran un
hueco, hasta familiarizarse con esa expresión tan provocativa.
“Sun-myung……”
“¿Dígame?”
El hombre que se
abrazaba el vientre intentando reducir el vaivén bajo el cuerpo de Sun-myung lo
miró y, antes de que Sun-myung intentara poseerlo más, este se acostó a su
lado.
“Abrázame, estoy
cansado……”
“……Qué mimado.”
Aunque se quejó,
Sun-myung lo abrazó y suspiró suavemente sobre su cabeza mientras Bo-dam se
acurrucaba contra él.
“Como Sun-myung es mi
marido, soy tu mimado personal.”
Sun-myung no tuvo más
remedio que admitir que Song Bo-dam era tan lindo que ya no podía soportarlo
más.
* * *
Sun-myung nunca había
sido un entusiasta de las vacaciones. Para él, el receso de verano solo
significaba calor, y el de invierno, un frío insoportable. Una rutina aburrida
y hambrienta que solo servía para convertir al pequeño Sun-myung en un adulto
indiferente.
Por eso, estas
vacaciones de invierno le resultaban tan extrañas.
“Aaaahm.”
“Aaaahm... mmm. Está
muy rico, hyung.”
“¿De verdad? ¿A que
cocino bien?”
“Sí. Siento que todo
lo que le preparé yo hasta ahora debió de saberle mal.”
“¿Qué dices? Si tu
comida es deliciosa. ¿Cómo no me va a gustar algo que hace mi marido?―”
Cada día era cálido y
feliz. Menos de una semana después de empezar las vacaciones, también comenzó
la baja por maternidad de Bo-dam. Sun-myung pasaba las veinticuatro horas del
día pegado a él, y no imaginaba que eso pudiera gustarle tanto.
'¿Estará bien estar
con alguien a solas sin separarse ni un segundo?'. En realidad, al empezar el
receso tuvo esa duda, pero resultó ser una preocupación infundada. Sin que
nadie se lo pidiera, Sun-myung seguía a Bo-dam a todas partes como un perrito.
Aunque Bo-dam le dijera que se sentara a descansar, él hacía oídos sordos.
“¿Quiere que lo lleve
en brazos?”
“No, si la mesa está a
solo tres pasos……”
“Aun así.”
“Puedo caminar tres
pasos yo solo.”
“Ah, pero es
cansado……. Y eso que usted cocinó……”
“Cualquiera diría que
preparé un banquete real. Solo hice tteokbokki.”
Sun-myung evitó la
mirada de Bo-dam, que lo observaba con curiosidad, para luego volver a fijarla
en él de inmediato. Bo-dam, con las mejillas sonrosadas, asomaba los labios de
forma puntiaguda. Era una señal inequívoca de que quería un beso, así que
Sun-myung unió sus labios a los suyos enseguida. 'Después de comer tteokbokki
será difícil besarlo', se dijo a sí mismo como una excusa barata mientras
aprovechaba para introducir su lengua en la boca de Bo-dam.
Viviendo con Bo-dam, a
Sun-myung le habían empezado a gustar todas las formas de contacto físico que
involucraran los labios. Los besos profundos estaban bien, pero los
"piquitos" eran sus favoritos. Cuando presionaba sus labios contra
las mejillas de Bo-dam, que habían ganado algo de volumen, le resultaba
adorable sentir cómo la piel se hundía suavemente. Le gustaba tanto que lo
hacía a cada rato, y Bo-dam nunca lo rechazaba.
“Mmm, tenemos que
comer. El beso para después.”
“Está bien……”
Sun-myung, que seguía
succionando los labios de Bo-dam con ruiditos húmedos, se sintió extrañamente
dolido cuando le dijo que dejaran el beso para más tarde. Él mismo se
sorprendió. '¿Yo, resentido? ¿Solo porque no me da un beso ahora?'. Intentó
controlar su expresión, pero Bo-dam fue más rápido.
“¿Quieres uno más?”
“Sí.”
'Ah, de verdad no
puedo controlar mi cara'.
Sun-myung abrazó con
cuidado a Bo-dam, quien rodeó su cuello con los brazos y aplastó su suave labio
inferior contra el suyo. Le frustraba no poder estrecharlo con más fuerza
debido al bebé que crecía en su vientre. 'En cuanto nazca el niño, voy a
abrazar a hyung mucho más seguido', se prometió, a pesar de que ya se pasaba el
día entero pegado a él.
Cuando se conocieron,
Sun-myung pensaba que Bo-dam era 'un hombre más inmaduro que yo a los veinte
años'. Se preguntaba cómo podría vivir con alguien así toda la vida, pero ahora
sentía que pasar la eternidad juntos no sería ningún problema. Ser padre a una
edad tan temprana todavía le generaba cierto rechazo, pero estar con Bo-dam era
simplemente maravilloso. No necesitaba andarse con rodeos ni usar expresiones
ambiguas como 'no me desagrada'. A su lado, su corazón estaba en paz. Lo que
antes consideraba una charla unilateral, ahora se había convertido en el placer
de verlo parlotear con entusiasmo.
“¿A dónde vas mañana?”
“A ver a un amigo.”
“Dicen que va a haber
una ola de frío, ¿tienen que verse mañana sí o sí?”
“¿Quieres que no
vaya?”
“¡Sí, no vayas!”
¿Cómo podía ser tan
divertido escuchar la historia de que Bo-dam comió tanto heno de pequeño que se
convirtió en una bola y rodaba por ahí? Sun-myung sonrió con el rostro
totalmente relajado, imaginando a Bo-dam como un pequeño cobayo redondo.
Si por él fuera, se
quedaría pegado a Bo-dam también mañana. Pero mañana era el día en que debía
pagar su deuda con Yu Seong-gyeol. Y había sido una cita difícil de concertar.
Cada vez que Seong-gyeol le proponía verse, Sun-myung lo posponía para quedarse
holgazaneando con Bo-dam, hasta que llegó a un punto en que no podía retrasarlo
más.
“Volveré pronto. Solo
cenaré y regresaré, pero dejaré algo de comer preparado para hyung.”
“Tienes que venir
rápido, ¿entendido?”
“Sí. Ya sabes que no
puedo estar mucho tiempo fuera.”
“Pero si sales
perfectamente.”
“No es cierto, ahora
ya no puedo……”
Se tragó las palabras
porque le pareció demasiado cursi decir que no podía estar fuera porque no
dejaba de pensar en él. Sun-myung hundió el rostro en la mano de Bo-dam, que
acariciaba su mejilla. Era la primera vez en su vida que deseaba que las
vacaciones fueran más largas.
Antes de salir de
casa, Sun-myung fue "capturado" por Bo-dam, quien revisó su
vestimenta para asegurarse de que no entrara ni una pizca de viento. A medida
que pasaba el tiempo, el vientre de Bo-dam se volvía más redondo y prominente,
y su cuerpo más mullido; parecía un auténtico híbrido de cobayo solo con
caminar.
Sun-myung observaba
con una sonrisa boba a Bo-dam mientras este correteaba hacia la habitación
porque se le había olvidado la bufanda. En cuanto salió, Sun-myung extendió los
brazos. Bo-dam, con una expresión de 'ya está este calzonazos otra vez', le
tendió las manos. Sun-myung tomó esas dos manos suaves y rollizas por el
descanso y la buena comida, y presionó sus labios con fuerza contra su mejilla.
“Ya me voy.”
“Trae pan de pescadito
(bungo-ppang) cuando vuelvas.”
“Traeré también
hotteok. Y bungo-ppang de crema, y pan de huevo.”
“Y galletas de nuez.”
“Lo haré.”
Se quedó un rato más
en la entrada, alargando el momento de salir mientras enumeraba planes irrelevantes
sobre qué bocadillos compraría. Sun-myung soltó un quejido mientras abrazaba a
un Bo-dam que parecía no querer dejarlo ir. 'Debí haber almorzado algo rápido
con Yu Seong-gyeol el día que terminaron las clases y ya está. O haberle
comprado unos auriculares para agradecerle y terminar con el asunto'.
Tanto como Bo-dam no
quería dejarlo ir, o incluso más, Sun-myung no quería salir de casa. Anoche
cayó la primera nevada. Mientras observaba la nieve, sintió el movimiento del
bebé a través de sus dedos, y en ese momento Sun-myung quiso abrazar a Bo-dam para
siempre.
Sin embargo, como
había aprobado la asignatura de 'Nuestros Sabores', no podía posponer ni
cancelar el encuentro con Seong-gyeol. No sería educado. Aunque hubiera sido un
borrador destinado a la basura, ese trabajo lo había salvado.
“Compraré todo lo que
vea por la calle. Porque nuestro Cerdito tiene que comer.”
“Yo no soy un cerdo.”
“No me refiero a
hyung, sino al Cerdito que está en tu vientre.”
“Para decir eso,
Sun-myung siempre me mira muy fijamente a los ojos cuando me llama cerdo.”
“¿Cuándo he hecho yo
eso?”
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Sun-myung se alejó de
Bo-dam temiendo llegar tarde a su cita por quedarse tonteando. Bo-dam, más
ofendido por el apodo de cerdo que por la partida de su esposo, entornó los
ojos y le lanzó una advertencia solemne.
“Yo no soy un cerdo.
De ahora en adelante, cuando te refieras a nuestro bebé, llámalo 'Cerdito
Bebé'.”
'Cerdito Bebé o
Cerdito, viene a ser lo mismo'.
Sun-myung iba a
replicar, pero le entró el gusanillo de la travesura y soltó lo que venía
pensando.
“Hyung, la verdad es
que……”
“La verdad ¿qué?”
“Usted no es un cobayo
(guinea-pig), es solo un cerdo (pig), ¿verdad?”
“¡¿Qué?!”
“¡Ah! ¡Ya me voy!”
Sun-myung escapó por
la puerta mientras oía el grito de indignación y el pisotón de Bo-dam. Incluso
después de salir del complejo de apartamentos, no podía dejar de sonreír al
recordar a Bo-dam enfurecido y con la cara roja.
* * *
Al encontrarse con
Seong-gyeol poco después de la hora del almuerzo, Sun-myung se sintió un tanto
cohibado.
“Oye, si ibas a venir
así vestido, habérmelo dicho.”
“¿Por qué?”
“No, es que... vienes
superbién arreglado. Y yo aquí con el plumífero, la bufanda, las botas de
lana... Debería haberme arreglado un poco yo también.”
Y no era para menos.
Seong-gyeol había aparecido con una vestimenta que bien podría servir para una
cita grupal o una presentación formal. Al verlo de lejos, Sun-myung incluso se
frotó los ojos pensando que estaba alucinando.
Llevaba un abrigo
largo negro, zapatos de cuero relucientes y el pelo perfectamente engominado
hacia atrás. En todo el tiempo que llevaban en la facultad, nunca lo había
visto tan peripuesto. ¿Acaso era un día especial?
“……Te queda bien.”
“¿Me queda bien?”
Sun-myung alabó el
estilo de Seong-gyeol, y cuando este le devolvió el cumplido, Sun-myung se miró
en el reflejo de la ventanilla de un coche mal aparcado. Por mucho que quisiera
ser generoso consigo mismo, no parecía más que una persona extremadamente friolera.
'¿Por qué hyung me habrá envuelto como a un paquete? Supongo que es su forma de
darme cariño……'.
“Bueno…… supongo que a
mí también me queda bien.”
“¿De repente te echas
flores?”
“Por nada. Vamos,
¿tienes hambre?”
Al pensar que Bo-dam
lo había vestido así para que no pasara frío, su ánimo mejoró al instante.
Daba igual el aspecto;
lo importante era el gesto. Sun-myung echó a andar con una sonrisa de oreja a
oreja.
“Podríamos haber ido a
un sitio más caro.”
“Bueno……”
Tras encontrarse en la
puerta principal de la facultad, se dirigieron a un restaurante italiano de
confianza. Sun-myung, que pensaba que Seong-gyeol querría ir a un lugar
ostentoso, había ingresado en su tarjeta de débito todos sus ahorros (salvo el
presupuesto sagrado para los antojos de Bo-dam), así que se sintió un poco
desinflado.
“Se ve que este sitio
te gusta mucho. Hay sitios muy buenos por Gwanghwamun también. Si te gusta la
pasta, luego le pregunto a hyung y te paso los enlaces.”
Era el mismo
restaurante al que solía venir con Seong-gyeol cuando cursaban 'Comprensión de
Nuestros Sabores'. Recordaba cómo Ji-chul e In-hoon siempre daban la lata con
comer chuletas de cerdo (donkatsu), así que ellos dos los mandaban a paseo para
comer pasta mientras criticaban a los otros dos. Estaba cerca de la zona
universitaria y era barato, por lo que incluso trajo a Bo-dam una vez;
recordaba vívidamente lo mucho que a su esposo le habían gustado los gnocchi de
crema de espinacas.
Dudando entre pasta al
óleo o a la crema, Sun-myung eligió un filete para compartir y se decidió por
los gnocchi de crema de yuzu. Fue inevitable pensar en Bo-dam.
“Elige tú también
rápido.”
“……Parece que te
llevas muy bien con tu marido.”
“Ah, bueno…… normal.
¡Venga, elige!”
“Yo quiero la
arrabbiata.”
“Si te quedas con
hambre, pide más. ¡Oiga! ¡Queremos pedir!”
La última vez que
vinieron, notó que Bo-dam se había quedado con ganas de probar otras cosas.
Pensó que cuando Bo-dam diera a luz y se recuperara, sería buena idea hacer una
ruta gastronómica juntos. Bo-dam era un cobayo (y no un cerdo común) con un
paladar prodigioso, así que hacer una lista de restaurantes favoritos para
ellos dos sonaba divertido.
Incluso eligiendo el
menú, Sun-myung estaba sumergido en pensamientos sobre Bo-dam, aunque negara con
la mano ante la pregunta de si se llevaban bien. A pesar de que siempre se
ponía su alianza de boda cuando salía con alguien que sabía de su estado civil,
ese tipo de preguntas le daban vergüenza. '¿Se me nota mucho que me gusta?'. No
había dicho ni una palabra sobre él, así que no entendía a qué venía la
pregunta.
Sin darle más vueltas
a por qué Seong-gyeol le preguntaba eso, cambió de tema con naturalidad. Lo
primero era agradecerle lo del trabajo.
“Oye, de verdad que me
salvaste la vida. Si no llega a ser por ti aquel día, habría echado a perder el
semestre. Gracias, de verdad. No sé cómo pagarte este favor.”
“¿El profesor no te
dijo nada?”
“Qué va. Es el típico
profesor de asignatura de 'apto o no apto'. Me puso el apto y listo. Pero sin
ti, no sé cómo habría terminado esta optativa. Hablando de eso, siento que esto
no se paga solo con una comida……. ¿Quieres pedir algo más?”
Al volver a pensarlo,
era consciente de que no estaría disfrutando de estas vacaciones con tanta paz
si no fuera por Seong-gyeol. Por muy rápido que estuviera escrito, no era fácil
prestarle un trabajo propio a otra persona así como así.
Emocionado por el
agradecimiento, Sun-myung se inclinó hacia delante ofreciéndole la carta.
Quería que pidiera más, pero Seong-gyeol negó con la cabeza y dijo:
“Después de comer,
vayamos a una cafetería.”
“¿A una cafetería?
¡Hecho! ¿Tienes alguna vista? Si no, buscamos una ahora.”
“Tengo un par de ellas
en mente. ……Por cierto, ¿cómo es ese hyung con el que vives?”
“¿A qué viene
preguntar por hyung de repente?”
Sun-myung, que
planeaba almorzar ligero y volver a casa, se sintió un poco apurado por el
interés constante de Seong-gyeol hacia Bo-dam.
'¿Cómo es el hyung con
el que vivo? Pues es alguien increíble……'. Pensó en darle una respuesta vaga,
pero como no creía que fuera a ver mucho más a Seong-gyeol, decidió añadir un
par de frases.
“Es siete años mayor
que nosotros y es un híbrido de cobayo. Es bastante caprichoso, pero también
muy tierno……. En fin, así es él.”
'Le encanta comer, así
que siempre le estoy comprando cosas. Últimamente se ha vuelto muy tiquismiquis
con la comida y solo quiere dulce, me preocupa un poco. Si se pone mal de
salud, tendré que cuidarlo yo. Aunque como es de los que nunca se enferman, supongo
que debería preocuparme más por mi propia salud. Al principio, como no era nada
maduro, pensé que no podría casarme con él, pero últimamente……'.
“Aquí tienen su
comida.”
“Come rápido, que
decías que tenías hambre.”
“¿Últimamente qué?”
“¿Eh? Ah, bueno…… yo
también tengo hambre. Vamos a comer.”
“Siempre te quedas a
medias. Qué soso eres.”
'Últimamente creo que
hice bien en casarme'.
Tras pensar eso,
Sun-myung partió un gnocchi por la mitad mientras soltaba vapor. Solo con ese
pequeño gesto, ya echaba de menos a Bo-dam.
Como Seong-gyeol había
sugerido este restaurante, Sun-myung pensó que tendría muchas ganas de comer
aquí, pero para su sorpresa, Seong-gyeol no comía con mucho entusiasmo. Si
fueran Ji-chul o In-hoon, les habría dicho que no le quitaran el apetito y que
se metieran la comida en la boca de una vez, pero con Seong-gyeol no podía ser
tan brusco.
Sun-myung sacó un par
de gnocchi de su plato y los puso en el plato de Seong-gyeol, que apenas tocaba
su arrabbiata. Solo entonces, Seong-gyeol lo miró.
“Si no te gusta el
sabor, podemos ir a otro sitio.”
“……Voy a probar el
gnocchi.”
“Ah, bueno. Si quieres
otra cosa, dímelo.”
“Mmh.”
Incluso después de
compartir su comida, la expresión de Seong-gyeol seguía siendo sombría. '¿Se
puede estar tan deprimido por comerse dos gnocchi?'. Acostumbrado a Bo-dam, que
siempre estaba radiante frente a un plato de comida, Sun-myung no sabía cómo
interpretar la actitud de su compañero.
'Quiero irme a casa
ya'. Mientras Seong-gyeol comía en silencio, Sun-myung miró el fondo de
pantalla de su móvil: un cobayo guiñando un ojo. Sentía un poco de pena por el
'Cerdito' del vientre, pero tenía tantas ganas de ver a Bo-dam transformarse en
cobayo que deseaba que el bebé naciera pronto. Solo faltaban cuatro meses para
la fecha prevista, pero a Sun-myung se le hacía una eternidad.
“Vámonos ya a la
cafetería.”
“¿No vas a comer más?
Si no has llegado ni a la mitad.”
“Está bien. Tomaré el
postre en la cafetería.”
“bueno. Sal tú
primero. Yo pago y salgo ahora.”
Sun-myung pensó que,
al verlo sin apetito, Seong-gyeol sugeriría despedirse ahí mismo, pero
lamentablemente no fue así. Ante la idea de ir a la cafetería, Sun-myung mandó
salir a Seong-gyeol y, antes de pagar, le envió un mensaje a Bo-dam.
Como Seong-gyeol
esperaba fuera, no dio más explicaciones, pero ante la respuesta inmediata que
recibió nada más pagar, sus dedos volaron sobre la pantalla.
Príncipe Cobayo de
Ginilandia
¡¿Qué dices?! ¡¿Cuánto
de tarde?! ¡Ya son las tres! 15:02
¿Sobre las cinco...?
¿O las seis...? 15:02
¡Iré lo más rápido que
pueda! 15:03
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Príncipe Cobayo de
Ginilandia
¡¿Las cinco?! ¡¿Las
seis?! ¡¿Es que quieres matarme de hambre?! 15:03
Podía imaginárselo
perfectamente en casa, dando pisotones de rabia. Sun-myung encontró adorable
que Bo-dam le mandara mensajes tan exagerados diciendo que se moriría de hambre
cuando la casa siempre estaba llena de comida. Se tapó la boca fingiendo una
tos para reírse a gusto con el siguiente mensaje.
Príncipe Cobayo de
Ginilandia
Después de haberme
acostumbrado a no estar satisfecho si no es con la comida de Ki Sun-myung...
¡¿Cómo puedes hacerme
esto?! ―_― 15:04
Sun-myung recogió su
tarjeta, y antes de salir, comprobó que no se le notara demasiado la risa y se
colocó la bufanda que Bo-dam le había puesto. Bo-dam se la había dejado
impecable, pero en sus manos parecía el pañuelo de un mendigo.
Iré antes de la cena
jajaja. Come algo antes, ¿vale hyung? Que vas a adelgazar.
Príncipe Cobayo de
Ginilandia
¡Y eso que decías que
no era un cobayo sino un cerdo! ―_― 15:05
Sun-myung pensó que al
llegar a casa le pediría a Bo-dam que le enseñara a anudarse bien la bufanda, y
se rió tanto que Seong-gyeol le preguntó si le había pasado algo bueno.
Nooo, hyung es un
cobayo adorable jajajaja 15:05
Quería irse a casa
rápido. A esa casa donde estaba su cobayo adorable.
“Hace frío, ¿verdad?
Vamos rápido.”
Sun-myung tiró del
brazo de Seong-gyeol hacia la calle llena de cafeterías. Había oído que por
allí vendían unos bungo-ppang muy especiales, y pensaba comprar un montón de
todos los sabores para llevar a casa.
* * *
¿Es que este chico no
tiene intención de irse a su casa?
Sun-myung, ya en la
cafetería, le dijo a Seong-gyeol que, como hacía frío, pidiera lo que quisiera
para llevar. Aunque le había dicho a Bo-dam que llegaría a las cinco o las
seis, en realidad quería volver mucho antes de lo previsto. Pero Seong-gyeol,
sin captar la indirecta, insistió en que el café se enfriaría si salían, así
que era mejor tomarlo allí.
“Ah, esto... mejor te
doy una tarjeta de regalo para que la uses aquí cuando quieras.”
“¿Estás muy ocupado?”
“No es nada especial,
es que hyung me está buscando.”
Sun-myung se rascó la
cabeza por miedo a parecer un "calzonazos" ante su amigo, pero no
notó cómo la expresión de Seong-gyeol se endurecía al oír la palabra 'hyung'.
Sun-myung estaba demasiado ocupado mirando su teléfono con ansiedad.
“……Entonces vámonos.”
“¡Claro! ¿Seguro que
no quieres llevarte nada? Te invito yo. Eres mi salvador, si me pides que te
compre todo lo que hay aquí, lo hago.”
“Con dos galletas me
basta. Si compro mucho no podré comérmelo.”
“Vaya, pues mi hyung
se come todo lo que le llevo.”
“Ah, ¿sí?”
Sun-myung estaba
dispuesto a comprarle lo que fuera, pero Seong-gyeol solo aceptó dos míseras
galletas. En cambio, Sun-myung se dedicó a comprar galletas y pudines de todos
los sabores posibles, cargando con un montón de bolsas. Aunque le preocupaba un
poco la diabetes gestacional, pensó que si le daba uno solo después de cada
comida, no habría problema.
Cargado con más bultos
que el propio Seong-gyeol, quien había sugerido ir a la cafetería, Sun-myung se
despidió agitando la mano. Seong-gyeol lo observó con una mirada vacía y luego
se encogió de hombros.
“Me parece que Yu
Seong-gyeol vivía solo cerca de la facultad.”
“Como son vacaciones,
me voy a casa de mis padres. Está por la misma zona donde vives tú.”
“Ah, ya. Pero como
venías tan arreglado, pensé que tenías otra cita.”
“No tenía a nadie más
que ver que a ti.”
Sun-myung no sabía qué
respuesta esperaba su amigo, pero como estaba obsesionado con la idea de que
aún debía comprar los bungo-ppang y los hotteok, se limitó a asentir vagamente.
No tenía ni idea de que Seong-gyeol estaba, en ese preciso instante,
incinerando en silencio sus sentimientos por él.
Al salir de la
cafetería y comprar los bungo-ppang y hotteok, Sun-myung los guardó contra su
pecho para mantener el calor y echó a andar. Como Seong-gyeol, que caminaba a
su lado, parecía un poco deprimido, le ofreció un bungo-ppang, pero este lo
rechazó diciendo que no le gustaba el frijol rojo.
“Por cierto, ¿cómo
sabías dónde vivo? ¿Te lo había dicho yo?”
“Me lo dijo Han
Ji-chul. Hace tiempo andaba presumiendo de que vivías en un sitio muy bueno.”
“Ese desgraciado,
¿quién se cree que es para ir presumiendo de lo mío?……”
Sun-myung iba
refunfuñando mientras caminaba, pero al acercarse a su casa, su rostro se
iluminó por completo al ver una silueta redondeada a lo lejos.
“¡Bo-dam-hyung!”
“¡Sun-myung!”
“Mira, ese es mi
marido. Que pases buenas vacaciones, ya nos veremos.”
“……Sí, cuídate.”
Como no tenía manos
libres, Sun-myung se limitó a sacudir la cabeza a modo de despedida y corrió
hacia Bo-dam sin mirar atrás. Por eso, no pudo ver la expresión que puso
Seong-gyeol tras él, ni tampoco entendió por qué Bo-dam parecía estar de un
humor sutilmente pésimo.
“¡¿Por qué ha salido
con el frío que hace, hyung?!”
“……Por si Sun-myung se
distraía por el camino.”
“¡Ay! ¡¿Por qué me
pega de repente?!”
“Me irritas.”
Sun-myung pensó que
era adorable que Bo-dam hubiera salido todo envuelto en ropa solo por las ganas
de verlo, así que intentó pellizcarle la mejilla, pero se llevó un golpe de
vuelta. No entendía por qué Bo-dam estaba enfadado, pero como le pareció raro ponerse
a discutir en plena calle, se limitó a seguirlo cargando con todos los dulces.
Bo-dam se adelantó a
paso rápido y Sun-myung, temiendo que se resbalara, se acercó para intentar
entrelazar su brazo con el suyo. Sin embargo, Bo-dam, que normalmente habría
aceptado el gesto a regañadientes, le apartó el brazo de golpe.
Sintiendo que algo iba
realmente mal, Sun-myung se mantuvo a su lado guardando una pequeña distancia.
“Hyung, ¿ha pasado
algo mientras yo no estaba?”
“No.”
“¿Entonces por qué
está de tan mal humor?”
“……Tengo frío,
hablemos en casa.”
A pesar de que
Sun-myung revoloteaba a su lado, Bo-dam ni siquiera le dedicó una mirada en
todo el camino. Sun-myung repasó mentalmente si había cometido algún error,
pero no se le ocurrió nada. Bo-dam solía bromear o tomarle el pelo, pero era la
primera vez que se ponía tan serio y guardaba un silencio tan sepulcral, lo que
hizo que el corazón de Sun-myung se inquietara.
Al llegar a casa,
Sun-myung puso los dulces sobre la mesa vigilando de reojo el humor de su esposo.
Bo-dam debía de haber estado mucho tiempo fuera, porque sus mejillas estaban
rojas y congeladas.
“¿Desde cuándo estaba
fuera? Debería haberse quedado en casa, hace mucho frío.”
“…….”
“Aun así, he vuelto
rápido. ……Pensando en que hyung estaría aburrido solo.”
Como había vuelto
sobre las tres en lugar de a las cinco, Sun-myung pensó que Bo-dam se
alegraría. Esperaba que lo abrazara, le dijera que se había esforzado mucho con
el frío y le diera los palmaditas en el trasero que ya eran costumbre, pero ante
un Bo-dam que no reaccionaba, Sun-myung empezó a hablar más de la cuenta por
puro nerviosismo.
Pero al no saber el
motivo del enfado, no sabía qué decir para acertar. '¿Por qué salió con este
frío?', 'He comprado muchos pudines y galletas para hyung', 'He vuelto pronto
para cocinarle algo rico'... Soltó todo lo que pudo, pero Bo-dam seguía con la
cabeza baja, envuelto en su plumífero largo.
Tras esperar un rato a
que Bo-dam hablara, Sun-myung oyó un sorbido de nariz y, alarmado, le levantó
la cara.
“Hyung, ¡¿eh?! Hyung,
¿por qué llora? Por qué……”
“Me... me voy a mi
habitación a descansar.”
“Espere un momento,
¿por qué llora? ¿Es por mi culpa? ¿O ha pasado algo con el trabajo?”
El rostro de Bo-dam
estaba empapado en lágrimas.
Sun-myung se sintió
como un idiota frente a un Bo-dam que lloraba con los hombros temblorosos,
ocultando su cara entre las manos. Antes de salir de casa estaban tan bien como
siempre, no lograba entender este llanto.
Abrazando a Bo-dam,
que intentaba contener los sollozos, Sun-myung no dejaba de dar vueltas a qué
podía haberle hecho enfadar.
Bo-dam se zafó del
abrazo y negó con la cabeza ante el desconcierto de Sun-myung.
“Quiero entrar al
cuarto y descansar.”
“¿Cómo puede evitarme
así? Tengo que saber qué pasa para poder arreglarlo.”
Sun-myung quería
resolver esa angustia. Si fueran solo novios, quizás lo dejaría pasar, pero
eran esposos. Y Bo-dam estaba embarazado; no quería que se estresara.
Sujetó las manos de
Bo-dam con la intención de no dejarlo entrar hasta que hablara. Entonces,
Bo-dam, que guardaba silencio, soltó un suspiro entrecortado y dijo algo
inesperado.
“Sabes perfectamente
que ese chico no me gusta.”
“¿Eh? ¿Qué... qué
amigo?”
“Te dije que no me
gustaba, que me parecía que... le gustabas a Sun-myung.”
“¿Quién……? ¿Yu
Seong-gyeol?”
“¡No digas su nombre!”
Sobre la cabeza de un
Bo-dam que rabiaba con la nariz roja, asomaron unas orejitas pequeñas con forma
de masa de pan mal cortada.
Al ver a Bo-dam
resoplando de furia, el desconcierto de Sun-myung disminuyó un poco. Incluso
sintió una pizca de alegría. '¿Song Bo-dam tiene celos por mi culpa?'. En su
interior, no pudo evitar que se le escapara una sonrisilla.
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Sun-myung abrió la
boca para explicarlo antes de que Bo-dam se enfadara más.
“¿Recuerda que el
último día de exámenes me quedé dormido? Tenía que entregar un trabajo más y Yu
Seong-gyeol lo hizo por……”
Pero antes de
terminar, Bo-dam lo interrumpió. Al oír lo que decía, la expresión de Sun-myung
volvió a endurecerse ligeramente.
“¿Hacerte un trabajo?
¿Por qué él? ¿Sun-myung le haría el trabajo a un amigo que solo conoce de una
optativa? Yo no podría. En todo el tiempo que estuve en la facultad, no tuve
amigos así. ¿Por qué no notas que es raro? ¡¿Por qué?!”
“Hyung, cálmese. No es
para tanto, solo me dio un borrador que él no iba a usar como amigo.”
“¡Es que eso no se
hace entre amigos!”
El rostro de Bo-dam
volvió a encenderse. Sun-myung empezó a sentirse mal al notar que Bo-dam no
solo tenía celos, sino que parecía dudar de él.
Aunque se hubieran
casado de forma precipitada, Sun-myung nunca pensó que pudiera descuidar su
hogar. Al contrario, cada vez quería más a Bo-dam. 'Hyung sabe perfectamente
cuánto lo quiero'. Sun-myung también empezó a sentirse herido por la actitud de
su marido.
“Es la primera vez que
veo a un amigo desde que empezaron las vacaciones. He estado pegado a hyung
todos los días, usted lo sabe……”
“Ese chico gusta de
Sun-myung, ¿por qué no me escuchas? ¿A Sun-myung le gustaría que yo estuviera
de risas con alguien que quiere conmigo?”
“No tengo nada con Yu
Seong-gyeol, y me ofende que dude de mí. Además, ¿cuándo he estado yo 'de
risas'?”
“Te estabas riendo con
él. Lo he visto todo hace un momento.”
Sun-myung no tenía
intención de pelearse con la persona que llevaba a su hijo. Sin embargo, no
podía evitar sentir una gran decepción al oír a Bo-dam hablar como si él
estuviera cometiendo una infidelidad.
Intentando controlar
su respiración, Sun-myung secó con el pulgar las lágrimas de Bo-dam, quien
parecía que iba a romper a llorar de nuevo. Verlo así le dolía, pero las
palabras de Bo-dam seguían hiriéndolo.
“Si estamos casados...
tienes que ser fiel a mí. Deberías haber comido con él e irte, si encima vas a
una cafetería……”
“……Espere, hyung.”
“…….”
“¿Me ha vuelto a poner
un detective?”
La debilidad que
sintió al verlo llorar, y que le había hecho prometerse que pediría perdón
aunque no hubiera hecho nada malo, se desvaneció al instante.
Mirando a un Bo-dam
que contenía el llanto, Sun-myung soltó reproches en lugar de disculpas.
“Parece que no confía
una mierda en mí.”
“…….”
“……Si va a ser así,
mejor hubiera cancelado la boda. Parece que desde el principio no tenía ninguna
expectativa ni confianza en mí.”
Bo-dam solo negaba con
la cabeza intermitentemente, sin decir nada. Sun-myung oyó una vocecita
diciendo que no era eso, pero le dio la espalda.
“Vaya a descansar, yo
recogeré esto y entraré.”
“……Recoge rápido y
entra.”
“Ya le he oído…… vaya
adentro.”
El sonido de los
sollozos revoloteaba en sus oídos mientras recogía las galletas y los pudines.
Sabía que debía entrar a consolarlo, pero ¿quién iba a consolar su propia
frustración?
Sun-myung merodeó
frente a la puerta del dormitorio principal y acabó sentándose en su
escritorio.
Le costaba mucho poner
en orden sus sentimientos.
Como no sabía con qué
palabras arreglar la situación, se puso a limpiar toda la casa. Pasó la
aspiradora, puso la lavadora... Reordenó objetos pequeños que no necesitaban
orden, gastando energía en cosas innecesarias.
Pero nada de eso
servía para dejar de pensar en Bo-dam, que estaba solo en la habitación. Sun-myung
se revolvió el pelo al recordar el rostro empapado en lágrimas de su esposo.
'¿Que le gusto a Yu
Seong-gyeol?'. Por mucho que lo pensara, le parecía una conjetura exagerada.
Sun-myung no era de los que daban pie a nadie. En su mundo actual, la única
persona que brillaba con luz propia era Song Bo-dam. Los demás no ocupaban un
lugar importante. Incluso el bebé que Bo-dam llevaba dentro no le parecía tan
crucial como el propio Bo-dam (aunque eso jamás podría decírselo).
Odiaba que le hubiera
puesto un detective, pero odiaba mucho más que Bo-dam llorara por su culpa. Con
las ideas más claras, Sun-myung volvió a calentar los bungo-ppang y hotteok
para que estuvieran crujientes y los puso en un plato. A pesar de sus
esfuerzos, los bungo-ppang se veían un poco lacios y feos comparados con cuando
los compró.
“Hyung, ¿puedo
entrar?”
“……Sí.”
Tras llamar
suavemente, recibió respuesta después de un breve silencio. Sun-myung tragó
saliva al oír esa voz congestionada y pesada.
Al entrar al cuarto,
vio un bulto redondo bajo el edredón. Bo-dam debía de estar hecho una bolita.
'¿Por qué se tumba de forma tan incómoda en lugar de ponerse bien?'. Sun-myung
dejó el plato en la mesita de noche, se sentó un poco en el borde de la cama y
dio palmaditas al edredón.
“Antes... me pasé con
lo que dije. Y debería habérselo contado antes, no lo pensé bien. No voy a
salir en lo que queda de vacaciones, así que no esté mal.”
“…….”
“Y lo de engañarlo...
eso jamás. ¿Por qué iba a hacer algo así teniéndolo a usted?……”
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Sintiendo que, aunque
fuera injusto, su propia actitud también tenía parte de culpa en que un Bo-dam
tan orgulloso llegara al extremo de seguirlo, decidió no mencionar más a
Seong-gyeol. En realidad, no tenía nada más que decir sobre él. Para dar una
explicación, tendría que haber sentido algo especial por Seong-gyeol alguna
vez, pero por mucho que buscara, no encontraba ningún sentimiento especial
hacia su compañero.
Sun-myung acarició el
edredón repetidamente, pero al no recibir respuesta, pensó que quizá Bo-dam
quería estar solo y retiró la mano lentamente.
“Tendrá hambre, ¿no?
He comprado los bungo-ppang y hotteok que me pidió antes de salir. Se los dejo
aquí en la mesita. Hoy dormiré en el salón.”
Al ser su primera
pelea conyugal, Sun-myung no sabía cómo calmar el enfado de Bo-dam, así que
habló con torpeza y soltó un pequeño suspiro. Siempre dormían juntos, y la idea
de no hacerlo hoy ya le hacía sentir frío.
Se quedó mirando un
momento las orejitas de cobayo que asomaban por el borde del edredón y, con
pesar, se dio la vuelta. Pero en cuanto metió un pie en la zapatilla de casa,
sintió un calor que lo abrazaba por detrás mientras oía un sollozo.
“Snif…… no quiero
dormir solo.”
“……Siento haberle hablado
mal antes, no volveré a hacerlo. Y sobre ese chico... sinceramente no tengo
ningún sentimiento por él, no entiendo por qué duda. No volveré a verlo a
partir del próximo semestre.”
Al ver ese rostro tan
hinchado que daba lástima, Sun-myung frunció el ceño sintiendo una opresión en
el corazón. Se le partía el alma al pensar que Bo-dam había estado llorando
solo en la habitación oscura creyendo que Sun-myung estaba enfadado.
“No volveré a ver a
nadie que no le guste a hyung, lo prometo. Me equivoqué……. No sé qué hacer
cuando hyung llora.”
Todo el resentimiento
que sentía hace un momento hacia un Bo-dam que no lo comprendía parecía ahora
una mentira. Solo sentía compasión por el hombre que lo abrazaba llorando.
Sun-myung pidió perdón
torpemente y fue dándole trocitos de bungo-ppang a Bo-dam. Le pareció adorable
ver cómo aceptaba la comida y masticaba mientras prometía que él también
dejaría de ponerle detectives.
“Es muy tierno,
hyung.”
“No te rías, donjuán.”
“¿Incluso si solo lo
tengo a usted?”
“……Te perdono por esta
vez. No habrá una segunda.”
“¡Sí!”
Al reunir el valor
para decirle que solo lo tenía a él, el rostro de Bo-dam se puso rojo como una
manzana madura. Sun-myung se rió al verlo, y aunque Bo-dam terminó
pellizcándole la mejilla, no pudo dejar de sonreír de pura felicidad.
