7 Malos lazos o mala suerte, y malicia
7 Malos lazos o mala suerte, y malicia
−¡Eso es! ¡Ha-min, lo lograste!
Ha-min
tocó el panel de llegada y sacó la cabeza fuera del agua. Antes de que
terminara de emerger, la voz excitada del entrenador cayó sobre él.
Los
nadadores iban llegando uno tras otro y, al mismo tiempo, en la pantalla
electrónica se publicaban los registros por carril. Ha-min recuperó el aliento
y comprobó los tiempos. Más que su propio récord, que había reducido en 0.12
segundos respecto a lo habitual, lo que le interesaba, sin duda alguna, era el
registro de Woo-joo.
Maldita sea. Dicen que hasta los monos se caen de los árboles,
pero ese bastardo no parecía tener un solo día malo en el agua.
Ojalá
le hubiera dado un calambre en la pierna, pero Shin Woo-joo era el tipo de
sujeto que, si sentía que un músculo se le tensaba, prefería moverse aún más
rápido para terminar de una vez.
Para
colmo, coincidían incluso en las disciplinas en las que él se sentía más
seguro. Era imposible evitar a Shin Woo-joo aunque quisiera.
No,
en realidad, Shin Woo-joo participaba en más pruebas. Ha-min sentía complejo de
inferioridad incluso en esa diferencia. Sabía perfectamente que estaba
consumido por la envidia.
A
su alrededor le decían que no le prestara atención y que se limitara a hacer lo
suyo, pero no podía evitar que la rabia le quemara por dentro. El hecho de
saberlo y no poder corregirlo era precisamente lo que lo convertía en complejo
e inferioridad.
Él
ni siquiera se atrevía con los 400 metros, pero Shin Woo-joo se sentía seguro
incluso en eso. Si era así, bien podría haber renunciado al menos a los 200
metros, pero como poseía el récord nacional, la federación no tenía motivos
para detenerlo.
Debido
a eso, hubo veces en las que pensó en darles dinero a los miembros de la
federación o al personal del equipo.
Quiso
intentar persuadirlos diciendo que, como los 400 metros son una prueba donde la
distribución de la energía es vital, lo mejor sería usar el entorno para que él
se concentrara en una sola cosa. Pensó que si, ante esas palabras, Woo-joo
renunciaba a participar en los 200 metros, este odio insoportable podría
aliviarse al menos un poco.
Si
no lo hizo, fue por temor a que dijeran que Woo-joo le había 'cedido' los 200
metros a Ha-min.
No
quería recibir concesiones ni consideraciones. Lo que él deseaba no era un
puesto en el podio. No le importaba si quedaba primero o segundo en la
competencia.
Lo
que deseaba era que, cuando se registraran las posiciones, el nombre de Shin
Woo-joo no estuviera por encima del suyo.
Lo
deseó hasta el momento previo al torneo, y lo deseó incluso antes de lanzarse
al agua desde el carril. Que alguien como Shin Woo-joo, por favor,
desapareciera de este mundo.
Haciendo
caso omiso a sus esperanzas, Shin Woo-joo volvió a batir el récord frente a sus
ojos. Se llevó la medalla de oro, e Lee Ha-min no pudo quitarse la máscara de
eterno segundo lugar.
Su
equipo se alegraba diciendo que había conseguido el pase para el Campeonato
Mundial, pero a sus ojos todos parecían unos idiotas. Alegrarse por ir a una
competencia internacional sin haber podido vencer a Shin Woo-joo ni una sola
vez. Era como si se fueran de excursión.
Incluso,
Shin Woo-joo ya participaba desde la secundaria en el campeonato que se
celebraba cada dos años.
Aunque
no hubiera llegado a la final, era solo cuestión de tiempo para que un
estudiante joven alcanzara la destreza de los nadadores en su apogeo. Y
finalmente, ese momento había llegado. Puesto que el apogeo de los nadadores
comienza incluso antes de llegar a la madurez.
Ha-min
hundió el rostro entre sus manos y ocultó su expresión. Hasta las cámaras que
lo seguían le resultaban horribles. Estaba harto. Quería desaparecer a un lugar
donde no se viera ni la sombra de una persona.
Pensó
que debía salir de allí lo más rápido posible, evitando a la gente al máximo.
Ha-min trazó la ruta en su mente y movió su cuerpo con rapidez.
Y
en ese instante, Ha-min lo vio. Vio a Shin Woo-joo apoyado en el carril,
saludando y sonriendo hacia su familia, y a Joo Tae-kyung, que lo observaba
fijamente.
El
reflejo del sol sobre el agua alrededor de Shin Woo-joo brillaba con especial
intensidad, y los ojos de Joo Tae-kyung, que lo vigilaba en silencio, eran
inusualmente profundos.
De
repente, Ha-min sintió que se le cortaba la respiración y sus piernas perdieron
fuerza. Una ansiedad desconocida ascendió rápidamente hasta rozar la punta de
su nariz.
Ha-min
tensó la mandíbula y apretó los puños con fuerza para resistir. Apretando los
dientes, apenas logró abandonar el lugar. Eso era lo único que podía hacer.
* * *
Aquel
día, aquel instante, se convirtió en un recuerdo que no perdía ni un ápice de
nitidez a pesar del paso del tiempo.
Primero
contó los días, uno a uno; luego contó los años.
Y
aun así, solo habían pasado seis años. Como la escena grabada en su retina se
negaba a desaparecer, Ha-min cortaba el agua con más ímpetu. Era un forcejeo
desesperado por vaciar su mente.
¿Por
qué otra vez Shin Woo-joo?
Una
sensación de ansiedad lo invadió. No lograba comprender cómo demonios se habían
conocido. En teoría, las probabilidades de que sus caminos se cruzaran eran
nulas. ¿Qué motivo habría para que el radio de acción de un sombrío instructor
de una piscina de barrio y el de un heredero de tercera generación, apodado
"el dueño del cielo", coincidieran?
Y
sin embargo, Shin Woo-joo apareció de nuevo ante Joo Tae-kyung. Se había
esforzado tanto por mantenerlos separados y, como si se burlara de él, Shin
Woo-joo estaba allí otra vez, no, esta vez estaba directamente frente a Joo
Tae-kyung.
Y
eso que él apenas estaba empezando a saborear la paz tras haber dejado atrás
aquel odio y asco recalcitrantes.
Incluso
ese Joo Tae-kyung sentó a Shin Woo-joo sobre su regazo en su propia oficina, de
entre todos los lugares posibles. En un sitio que nunca le había permitido
ocupar a nadie más, se comportaba como si no fuera a soltarlo jamás. Parecía
ansioso por desnudarlo y poseerlo en ese mismo instante.
Haa. ¿De verdad era ese el Joo Tae-kyung que él conocía?
No
podía creerlo. Rechinó los dientes.
El
Tae-kyung que él conocía siempre era igual. Respondía si lo llamabas, pero
jamás llamaba primero, ni sugería verse. Aun así, Tae-kyung siempre estaba
rodeado de gente.
En
resumen: Joo Tae-kyung era el tipo de persona que podía permitirse ser así.
Por
eso se sentía tranquilo. Creía ciegamente que, si mantenía su lugar en
silencio, algún día sería él quien ocupara ese espacio a su lado.
Se
preguntó una y otra vez si aquello fue arrogancia suya, pero no, no era ni
arrogancia ni un error de juicio. Al fin y al cabo, él era quien más tiempo
había pasado observando a Tae-kyung.
Pero
ahora, Tae-kyung le estaba mostrando un lugar distinto. Como si Ha-min lo
hubiera entendido todo mal desde el principio.
Ahora,
si intentaba visitar a Tae-kyung en persona, lo echaban de la puerta, y si lo
llamaba con el corazón en un puño, él terminaba la conversación con un par de
respuestas indiferentes.
En
cambio, cuando surgía el nombre de Shin Woo-joo, el tono de Tae-kyung cambiaba
por completo. Al oír esa voz, un miedo instintivo que nunca antes había sentido
recorrió todo su cuerpo.
¿Qué tenía de especial ese asqueroso de Shin Woo-joo?
Incluso
ahora recordaba vívidamente a Shin Woo-joo apoyado en los brazos de otro alfa.
Tae-kyung
le preguntó desconcertado por qué demonios había ido allí, pero es que tenía
que encontrarse con Shin Woo-joo. Tenía que verlo y decirle que, por favor,
desapareciera de su vida.
Su
vida era solo Joo Tae-kyung. No necesitaba a un padre omega que huyó
abandonándolo siendo un bebé, ni a un padre comerciante que solo veía a su hijo
omega dominante como una fuente de ingresos.
Para
él solo existía Tae-kyung, y nadó toda su vida por él. Tae-kyung solía asistir
a las competencias de natación siguiendo a su abuelo materno; mostraba una
mirada lánguida, pero sonreía en momentos fugaces. Como cuando los nadadores
saltaban al agua con la señal de salida, o cuando creaban una espuma
inusualmente blanca.
A
veces fruncía el ceño porque el reflejo de la luz en la superficie era cegador,
pero terminaba inclinando la cabeza para observar el oleaje brillante. Todos
los instantes en los que la mirada de Tae-kyung se demoraba estaban allí.
Soportó
sumergirse en el agua fría apretando los dientes solo porque así Tae-kyung lo
miraba. Por eso, era natural que tuviera que arrancar a Shin Woo-joo del lado
de Tae-kyung.
Al
igual que aquel día hace seis años, esta vez también era su deber deshacerse de
Shin Woo-joo. Por eso fue a buscarlo, y vio cómo Shin Woo-joo era acosado con
palabras sucias. Sinceramente, le gustó bastante. Se sintió aliviado y
satisfecho.
Como
era de esperar, Shin Woo-joo es un tipo que no puede recibir amor. Nació así.
El hecho de que viviera escuchando palabras tan patéticas y sucias incluso
donde él no estaba era la prueba de ello.
Pero,
incluso en medio de eso, hubo alguien que se puso de parte de Shin Woo-joo. Era
tan asqueroso que no podía soportarlo.
En
realidad, Shin Woo-joo no tenía nada rescatable desde hace mucho. Aunque fuera
bajo su propio criterio, no había nada de qué presumir en un tipo criado por
padres con un negocio y una casa minúscula con hipoteca bancaria.
Incluso
daba pena escucharlo decir que debía ahorrar porque comprar un traje de baño
costaba dinero. A pesar de eso, sus padres asistían a todas las competencias,
grandes o pequeñas, y Shin Woo-joo siempre se apoyaba en la boya del carril
para agitar los brazos hacia ellos. Era patético.
Incluso
ahora ya ni siquiera tenía a esos padres. Era imposible que tuviera amigos. Si
bien de pequeño Ha-min lo aisló a propósito, ahora no había tenido que mover un
dedo para que no hubiera nadie a su alrededor, como un desperdicio flotando en
la piscina.
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Incluso
su casta era puramente al estilo de Shin Woo-joo. Un omega recesivo difícil de
clasificar.
Aunque
fue una manifestación forzada, su glándula de feromonas apenas estaba pegada
como una cicatriz. Eso era lo más insignificante y ridículo. Seguramente hasta
los otros omegas recesivos se sentirían ofendidos si intentaran ponerlos al
mismo nivel.
No
podía creer que hubiera un alfa defendiendo a alguien así. Debía ser alguien con
un gusto pésimo para las personas o alguien que tuviera por hobby sentir
lástima.
De
todos modos, pensó que, en cuanto Tae-kyung se enterara de esto, sentiría asco
y lo desecharía. Shin Woo-joo caminando apoyado en otro alfa... le resultaba
tan sucio que le daban náuseas.
Pensó
que, en realidad, era mejor así. Podría separar a Shin Woo-joo de Tae-kyung sin
tener que ensuciarse las manos a sus espaldas con alguien cuya cara le revolvía
el estómago.
Se
le escapó una risa incontenible. De inmediato tomó una foto de Shin Woo-joo
apoyado en el alfa y se la envió a Tae-kyung. Añadió que esa era la verdad
sobre ese "trapo sucio".
Sintió
como si finalmente se le hubiera quitado un peso de encima. El camino a casa
estaba despejado y sus pasos eran ligeros. Era como si estuviera nadando
libremente en el agua de la que Shin Woo-joo ya se había retirado.
Sin
embargo, lo que recibió de Tae-kyung fue un frío cinismo. Le hizo comprender
dolorosamente que, cuando le dijo que no le hiciera nada a Shin Woo-joo, no
eran simples palabras.
['Ha-min.
Soy yo, tu hyung, Joo Tae-kyung.']
“...
.”
A
pesar de estar hablando por teléfono, sus manos empezaron a temblar.
['¿Pensaste
que me quedaría mirando sin hacer nada?']
“Hyung.
Él... no va contigo. ¿Por qué tiene que ser alguien así? Es tan...
insignificante.”
[‘Hahaha.
¿Ah, sí? ¿Y qué pensabas tú entonces?’]
“¿Eh?”
[‘¿Acaso
crees que hay alguien más que encaje conmigo?’]
“...
.”
No
pudo articular palabra. Nunca había dado pistas de sus sentimientos, y
Tae-kyung no parecía saberlo. Sin embargo, sentía que Tae-kyung lo sabía todo y
no sabía qué decir.
[‘No
tengo tantas razones para seguir perdonando a un hermano con el que no comparto
ni una gota de sangre, Lee Ha-min.’]
—Aunque
no te lo haya dicho, ¿no sabes más o menos lo que le hice a mi padre?— Ante las
palabras siguientes, Ha-min perdió las fuerzas y se desplomó. Le costaba tanto
sostener el celular que tuvo que usar ambas manos.
[‘Sigue
haciendo lo que quieras, como hasta ahora. Excepto lo que tenga que ver con
Shin Woo-joo.’]
Ante
las últimas palabras de Tae-kyung, asintió frenéticamente. Aunque Tae-kyung no
podía verlo, su cuerpo se movió inconscientemente. Solo entonces comprendió que
sus palabras, disfrazadas de amabilidad, no eran un simple consejo o
advertencia.
Aun
así, no podía renunciar a Tae-kyung tan fácilmente. Ha-min había vivido toda su
vida mirando solo a Tae-kyung. Joo Tae-kyung era el objetivo mismo de su vida.
Que él renunciara a Tae-kyung era prácticamente imposible.
Él
solo quería lo que le correspondía por derecho. ¿Qué tenía eso de malo?
Por
más que lo pensaba, siempre volvía al punto de partida. ¿Por qué otra vez Shin
Woo-joo?
Ni
siquiera quería usar palabras como "destino". El destino de Joo
Tae-kyung debía ser él.
—¡Ah,
qué rabia!— Ha-min no pudo seguir entrenando. Solo pensar en Shin Woo-joo hacía
que su cuerpo se tensara por la furia. Entrenar en ese estado no serviría de
nada.
Splash.
Al
salir del agua, el personal acudió asustado pensando que algo le pasaba a su
cuerpo.
“¿Te
sientes mal? ¿Quieres que te relajemos los músculos?”
“No
es eso. Simplemente no estoy de humor.”
“¡¿Qué
clase de atleta entrena según su humor?! ¿No vas a volver al agua?”
Quien
alzó la voz ante la respuesta de Ha-min fue el entrenador que lo acompañaba
desde hacía seis años. También era conocido por los demás como el director del
Gimnasio Gyeongjin, el mismo entrenador que estuvo con Shin Woo-joo hasta que
este renunció a participar en las eliminatorias nacionales.
“Entonces
usted, entrenador, debería haberse encargado de que su atleta no se sintiera
así.”
“¿Qué?
¿Te has vuelto loco? ¿No sabes que los chicos nuevos vienen pisándote los
talones? ¡Si contamos solo los récords no oficiales, ya estás acabado! ¿Haces
esto sabiendo eso?”
“Es
normal que el rendimiento de un atleta baje con la edad, ¿por qué se pone así?
Si no puede aceptar eso, investigue más. ¿No es trabajo del entrenador mejorar
el rendimiento del atleta?”
“Haa.
Mira cómo habla este desgraciado. Qué tipo tan maleducado.”
“Qué
ridículo. ¿Todavía no ha podido dejar de lado esa ambición? ¿Quién es usted
para darme lecciones?”
Ha-min
soltó una risa burlona. Le había dado el título de entrenador porque él lo pidió,
pero Ha-min nunca lo reconoció como tal ni una sola vez. Simplemente lo había
metido a la fuerza entre el personal que ya tenía formado.
Lo
que él quería era el puesto de entrenador del atleta nacional Lee Ha-min, y
Ha-min se lo dio según lo acordado. Era uno de los dos puestos de entrenador
del atleta Lee Ha-min. No hay ninguna ley que diga que solo deba haber un
entrenador.
“Lo
único que le he dado es dinero y un título para mantenerlo callado. ¿Cómo se
atreve a intentar actuar como mi entrenador?”
“Eres
un crío insolente...”
“Oiga.
No cruce la línea. No lo traje para que saliéramos ganando los dos. Le di ese
título para vigilarlo. ¿Entiende?”
“...
.”
Tsk. ¿Qué clase de entrenador es alguien que no puede ni decir
lo que piensa porque le tiene miedo a mi posición?
Ha-min
empujó con fuerza el hombro del entrenador, no, del director, y retomó la
conversación con el miembro del personal que conocía de hace más tiempo.
En
este mundo, lo único tan insoportable como Shin Woo-joo era ese director. Si no
fuera por Shin Woo-joo, jamás habría conocido a alguien así en toda su vida.
“Jayun.
¿Dijo el entrenador principal cuándo vendría?”
“Dijo
que vendría mañana.”
“Entonces
yo también vendré mañana. Recojan ustedes también y váyanse a descansar.”
“Pero
el entrenador principal dijo que hiciéramos el entrenamiento de hoy...”
“Yo
hablaré con él. Es que hoy siento que voy a forzarme demasiado.”
Solo
entonces el personal asintió tras intercambiar miradas. Le preguntaron si
quería un masaje, pero él se negó tajantemente. En este momento no quería ver a
nadie.
La
cuestión era cómo.
Cómo
separarlos esta vez.
La
situación era muy distinta a la anterior y él estaba en desventaja.
Si
le pasaba algo a Shin Woo-joo, Tae-kyung sospecharía de él al instante. Incluso
si no fuera obra suya, seguramente pensaría en él primero.
Por
lo tanto, debía ser más meticuloso y, esta vez, más definitivo. Jamás debía
dejar que se descubriera que él estaba detrás.
“Se
lo digo por milésima vez, no estamos en el mismo barco. No sea molesto y vigile
bien a Shin Woo-joo. No venga tanto por aquí. Si Shin Woo-joo se entera, el
único que se va a joder es usted.”
Cuando
iba hacia las duchas, se dio la vuelta y se acercó de nuevo al director. Al ver
ese cuerpo cubierto de grasa, que hacía dudar de si alguna vez había nadado,
sintió náuseas. No tenía ganas de llamarlo "entrenador" a algo así.
“Si
quiere mantener al menos ese título de entrenador, haga bien lo que se le pide.
Si aceptó el dinero, haga que valga la pena. ¿Entendido?”
Aunque
había puesto a alguien a vigilarlo, no podía acercarlo demasiado por miedo a
que Tae-kyung lo oliera. Incluso últimamente, debido a que Tae-kyung aparecía a
la hora de salida de Shin Woo-joo, prácticamente había tenido que retirar la
vigilancia.
Por
eso, la única persona que podía ser sus ojos y oídos era el director. Aunque
fuera alguien lleno de codicia en quien no podía confiar ni un poco.
Ha-min
chasqueó la lengua, lo miró con desprecio como si fuera patético y se dio la
vuelta. En lugar de perder el tiempo hablando, era mejor buscar una forma de
deshacerse de Shin Woo-joo.
Repasando
rápidamente sus pensamientos, se dirigió a las duchas a paso ligero. De pronto,
una idea cruzó su mente y lo impacientó.
De
haberlo sabido, en lugar de decirle que lo tirara en un "lugar difícil de
encontrar", le habría dicho que lo tirara en un "lugar razonablemente
profundo".
* * *
“Haa.
Ese... ese maldito crío... Ah, de verdad.”
El
director estalló de indignación mientras veía a Ha-min alejarse. Sintió que los
demás miembros del personal lo miraban de reojo e intercambiaban señas, por lo
que no tuvo más remedio que cerrar la boca.
Sentía
que se le revolvía el estómago por ser despreciado por alguien que bien podría
ser su hijo. Sin embargo, no podía actuar según su temperamento. Desde que esta
relación comenzó, las posiciones de ambos quedaron completamente establecidas y
grabadas en piedra. A estas alturas, no albergaba ni la más mínima esperanza de
que algo fuera a cambiar.
Incluso
al principio de este trato, el director protestó ante Ha-min diciendo que la
recompensa no era justa, pero no se atrevió a echarlo todo a perder. Ha-min
siempre mantenía esa actitud de 'si no te gusta, déjalo', y si renunciaba
ahora, el único que perdía era él. El honor de haber trabajado con un atleta
nacional y el dinero que recibía a cambio de su silencio eran cosas que no
obtendría en ningún otro lugar.
Por
esa razón, no podía andar diciendo en ninguna parte que era el entrenador de
Lee Ha-min. Ni siquiera entre el personal era reconocido como tal, así que no
podía hablar a la ligera; si empezaban a circular rumores a sus espaldas, la
humillación sería aún mayor.
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Pero
tampoco podía abandonar el puesto. Tenía que quedarse, aunque fuera por ese
prestigio que algún día esperaba recuperar.
'Aunque
acepté ser el entrenador por propuesta de Ha-min, como ya había un equipo y un
entrenador principal establecidos, cuidé del atleta en un rol de asesor. Debido
a mis compromisos previos, no pude acompañarlo a competencias internacionales
ni a entrenamientos en el extranjero, pero participé diariamente en los entrenamientos
nacionales.'
Era
una carrera que, por más que se esforzara en adornar, se resumía en apenas dos
o tres frases, pero también era una trayectoria que no podía permitirse
abandonar. Al dirigir su propio gimnasio, nunca se sabía quién más podría ser
seleccionado como atleta nacional. Si eso sucedía, su historial saldría a la
luz y, con suerte, se podría planear algún documental o proyecto especial.
Entonces, la gente pronunciaría su nombre y lo recordaría.
No
importaba si no era alguien de su gimnasio. El hecho de no renunciar a ningún
puesto en la federación también iba en ese mismo sentido. Uno siempre debe
estar preparado y prevenido en cualquier momento y lugar. Solo había que ver el
estado de Shin Woo-joo para darse cuenta.
Si
le dio a Shin Woo-joo el puesto de instructor fue por Lee Ha-min. Ante la
sugerencia de que era mejor tenerlo cerca para vigilarlo, le otorgó una vacante
cuando Woo-joo lo buscó. Desde entonces, no mostró interés ni en su vida en el
gimnasio ni en sus asuntos personales.
Un
atleta que ha fracasado una vez está destinado a caer hasta el final de sus
días. Acercarse a él solo serviría para terminar salpicado de inmundicia.
Tal
como esperaba, Shin Woo-joo se convirtió en una especie de paria en su propio
gimnasio. El líder del equipo lo acosaba y sus colegas no lo defendían.
Consideró que era un resultado natural. Para empezar, aquel tipo fue un
estúpido por no hacer nada más que confiar en su éxito como nadador. Si hubiera
sido él, habría mejorado sus marcas sin molestar a Lee Ha-min. ¿Tener
ambiciones de selección nacional y medallas internacionales sin tener ese
mínimo de astucia o esfuerzo? Era un completo inepto.
Por
supuesto, en aquel entonces él también creyó sin dudar que Shin Woo-joo traería
una medalla del Campeonato Mundial.
Como
fuera, era un tipo sin pizca de suerte. Justo en ese momento se manifestó como
omega y, debido a unas feromonas a las que no estaba acostumbrado, renunció a
la competencia teniéndola frente a sus narices. Aun así, apretó los dientes,
controló sus feromonas y entrenó hasta elevar su nivel incluso más que antes,
dándole esperanzas de nuevo.
Él
también fue un estúpido al soñar mientras veía aquello: soñar con la medalla de
oro que Shin Woo-joo le colgaría al cuello.
Luego,
antes de una competencia crucial de la que dependía la clasificación para los
Juegos Olímpicos del año siguiente, sufrió una quemadura en el tobillo. Solo al
ver cómo le prohibían entrar al agua comprendió lo necia que había sido su
elección. Fue un idiota por no haberlo abandonado antes, sabiendo perfectamente
la razón por la que Shin Woo-joo, siendo beta, se había manifestado
repentinamente como omega.
Por
eso, después de aquello lo desechó sin mirar atrás.
Shin
Woo-joo tenía un talento excepcional, pero al estar enredado con esa mala
relación y mala suerte llamada Lee Ha-min, ya no tenía futuro. Su vida entera
era un pozo de mierda. Una vez que se dio cuenta de eso, lo extraño habría sido
no abandonarlo.
No
sabía qué clase de habilidad usó ese desecho para vincularse con Tae-kyung,
pero seguramente no sería una relación duradera. Últimamente, parecía que Shin
Woo-joo conocía su lugar y no causaba problemas, limitándose a ver a Tae-kyung
en silencio.
El
director salió de la piscina masticando insultos para sus adentros. Aunque le
disgustaba ser ignorado por un jovencito, era plenamente consciente de que no
tenía otra opción. Tal como había hecho siempre, lo más sensato era proteger
bien el dinero recibido.
* * *
A
la noche siguiente, Corea del Sur se vio sacudida por una noticia inesperada.
La
mayoría no pudo ocultar su horror, aunque para algunos fue un tema de interés
pasajero y para otros algo que insultarían antes de olvidar. Sin embargo, lo
que era seguro es que no había nadie que no se hubiera enterado.
['Esta
madrugada se ha descubierto un cadáver oculto en cemento en el mar. El primer
hallazgo fue realizado por un pescador, el Sr. Choi, quien, al ver que su
embarcación no se movía, se sumergió en el agua y dio aviso tras ver los huesos
de una mano y una muñeca que sobresalían de un barril. El cuerpo había sido
desechado tras ser solidificado con cemento dentro del barril, un método
comúnmente conocido por ser utilizado por bandas del crimen organizado para
deshacerse de cadáveres tras cometer un asesinato. ... La policía investiga los
hechos bajo la premisa de que podría haber una víctima involucrada en disputas
de bandas locales, mientras ha solicitado al Servicio Forense Nacional la
identificación del cuerpo. Informó Heo Eun, para HBS News.']
